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Manual de Sanidad Militar.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DE LA DEFENSA EJERCITO

Y PRIMEROS AUXILIOS

SANIDAD MILITAR

JULIO DEL 2.000

MANUAL DE SANIDAD MILITAR Y PRIMEROS AUXILIOS

CAPITULO I
NATURALEZA Y PRINCIPIOS DE LA TRASMISIÓN DE ENFERMEDADES
1. GENERALIDADES. Son enfermedades trasmisibles todas aquellas que se trasmiten de una persona enferma a una sana. ES la condici6n patológica debida a la invasión del organismo, por un germen que se pasa con cierta facilidad del enfermo al sano para producir nuevas infecciones. La fiebre Tifoidea, la Difteria, el Sarampión, la Viruela, la Gripe, son enfermedades trasmisibles. De acuerdo con la forma más o menos clara en que se presentan los síntomas, este proceso puede ser típico o atípico. Una infección típica es aquella en el cual el enfermo manifiesta un síntoma claro, de modo que cuando es sometido a examen médico el diagnostico puede ser hecho con facilidad, por ejemplo: un infectado con sarampión, gripe, etc. En cambio en las infecciones atípicas, los síntomas no son claros por lo cual se hace el diagnóstico difícil y hay que investigar con exámenes de laboratorio, Ejemplo: la tuberculosis, la sífilis, el tifus, etc. A las enfermedades trasmisibles hay que atribuir un número considerable de bajas, tanto en tiempo de paz como en guerra, especialmente en guerra por ser m4s difícil su control inmediato. Pero por experiencias obtenidas en fuerzas militares disciplinadas se demuestra que por medio de la aplicación de medidas sanitarias adecuadas, (vacunación, desinfección, prevención, etc.) pueden ser dominadas a tiempo y nunca llegan a alcanzar un carácter grave epidémico. La frecuencia de las enfermedades trasmisibles en la colectividad humana determina el juego de tres factores que son: a) Los gérmenes productores de estas enfermedades. b) Los individuos que forman la colectividad humana. c) Las condiciones del medio ambiente en el cual se desarrollan los procesos infecciosos. GERMEN. Los gérmenes productores de las enfermedades transmisibles son de varias clases a saber: bacterias, parásitos, virus y hongos. Su especie varia en cuanto a su poder en el organismo y según la defensa del paciente. RESISTENCIA DEL INDIVIDUO. Es el medio de defensa de inmunidad orgánica, inferior al germen infeccioso. CONDICIONES DEL MEDIO AMBIENTE. Pueden mencionarse: la
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nutrición, el alcoholismo, la prostitución, las condiciones de la vivienda, la ignorancia, etc. Estos factores sociales en la producción de las enfermedades trasmisibles, son tan importantes, que algunas veces su intervenci6n es decisiva para la aparición de la enfermedad como primer factor. A los efectos de combatir las enfermedades trasmisibles se clasifican de acuerdo al órgano del cuerpo que afecten. Se agrupan de la manera siguiente: a. Enfermedades del aparato respiratorio. b. Enfermedades del intestino. c. Enfermedades venéreas. d. Enfermedades trasmitidas por insectos. e. Enfermedades trasmitidas por alimentos, aguas y heces. f. Enfermedades diversas. ENFERMEDADES DEL APARATO RESPIRATORIO. Son las enfermedades en la cual el agente causal se elimina con las secreciones de la boca, la nariz, la garganta y los pulmones. Como enfermedades del aparato respiratorio citaremos como ejemplo: tuberculosis, el sarampi6n, la gripe, bronquitis, laringitis, pulmonía, viruelas, tosferina, coriza, etc. ENFERMEDADES DEL INTESTINO. Son aquellas enfermedades en las cuales los agentes causales son eliminados por la orina y las heces. Como enfermedades del intestino -mencionaremos: disentería amibiana, cólera, diarrea, infección alimenticia, intoxicaci5n alimenticia, fiebre -paratífica, fiebre tifoidea, helmintiasis, (parasitosis intestinal). ENFERMEDADES VENEREAS. Son aquellas que generalmente se trasmiten por contactos sexuales. Se mencionan, la blenorragia, el chancro blando, sífilis y el linfagranulona inguinal. ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR INSECTOS. Son aquellas trasmitidas por insectos hematofogos, o sea el agente común mediante el cual por medio de la sangre del paciente enfermo la trasmite al sano. Como ejemplo: el paludismo, la peste bubónica, la fiebre amarilla, el tifus exantemático, fiebre de trincheras. etc ENFERNEDADES TRASMITIDAS POR ALINENTOS AGUAS Y HECES. Los agentes causales son los alimentos en estado de descomposici6n, preparación defectuosa o contaminados por las moscas 6 manos del personal de cocina en estado de suciedad, aguas contaminadas 6 secreciones de heces que contaminan el agua. Ejemplo: disentería. diarrea, tifus.

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ENFERMEDADES DIVERSAS. Se incluyen aquellas posibles de prevenir pero que no encajan ordinariamente -en los grupos antes mencionados. Los elementos trasmisores son variados. Ejemplo: la rabia, (el elemento trasmisor es el perro) y el mono) la escabiosis o, sarna por una larva llamada ácaro o arador. El tétano. El vacilo de tétano se introduce en el cuerpo por medio de las heridas por contaminaci6n de la tierra o polvo, por alojaci6n de un cuerpo extraño como un clavo mohoso, una astilla de madera, heridas con objetos cortantes etc. Las medidas preventivas de las enfermedades del aparato respiratorio se hace difícil de impedir su trasmisión por el hecho de que estas son sumamente fáciles de adquirir y la forma específica de protección es escasa. Sin embargo, con un control organizado se disminuye su propagación. Por ejemplo: ventilación de los dormitorios colectivos, aislamiento de enfermos, medicación adecuada, prevención contra aglomeraciones, aseo de las cuadras medidas para mejorar la resistencia orgánica y hospitalización. La única enfermedad de este grupo que puede ser prevenida de una manera absoluta es la viruela por medio de las vacunaciones. Las medidas de prevención contra las enfermedades infecciosas del intestino dependen de la extremada vigilancia que se ejerza sobre los medios de trasmisión. Favorablemente tales medidas son efectivas y de fácil aplicación citaremos las siguientes: a. Purificación y protección de los abastecimientos de agua. b. Inspección apropiada y protección de los aprovisionamientos de comestibles. c. Higiene adecuada del rancho. d. Disposición adecuada de los desperdicios. e. Eliminación de las moscas. f. Vacunación contra la tifoidea. g. Higiene personal de los rancheros. h. Buena preparación de los alimentos. 1. Desinfección de los objetos que se hubiesen podido contaminar. En esta forma se disminuye grandemente la posibilidad de epidemia o de propagación de esta. ENFERNEDADES VENEREAS. Las medidas preventivas son: la profilaxia del tipo mecánico, (lavados, aplicaciones de pomadas alcalomelano, el uso del preservativo). Educación sobre higiene sexual, recreo, como deportes, bibliotecas, cine y la inspección periódica del personal, reducción de permisos, patrullaje de policía Militar por las zonas prohibidas o sea las casas

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de prostitución. DESDEINFECCIDN. Todo caso de enfermedad trasmisible, presupone la existencia anterior de otro caso del cual proviene el agente patógeno. Este nuevo caso, a su vez, puede dar origen a otros ulteriores. Cada individuo infectado constituye una fuente de infección de don de parten los gérmenes que causarán la enfermedad si alcanza a otros susceptibles. En las enfermedades trasmisibles del hombre hay, principalmente, dos fuentes de infección o reservorios: el hombre mismo y los animales. EL HOMBRE COMO FUENTE DE INFECCION. El hombre es la principal fuente de infección de las enfermedades de que padece la especie humana. En los siguientes casos: paludismo, tuberculosis, viruelas, cólera, fiebre tifoidea, sífilis, blenorragia, poliomielitis, disentería vacilar, sarampión, tosferina, tracoma, etc. La especie humana es el reservorio. LOS ANIMALES COMO FUENTES DE INFECCION.- En una serie -de enfermedades, el papel de la fuente de infección lo desempeñan animales que viven cerca del hombre. Como ejemplo de este problema se encuentra la rabia, la peste, el carbunclo, la brucelosis; cuyas fuentes principalmente son: el perro, la rata, el ganado vacuno y el ganado cabrío. DEFINICION DE ELENENTOS DE TRASMISION O FOCOS DE PROPAGAClON CASO LATENTE. Es el individuo, (humano o animal) --considerado como que actualmente padece de una enfermedad trasmisible determinada. CASO ESPORADICO. Es el caso que aparece en forma aislada de vez en cuando el cualquier área, no pudiendo establecerse relación con otros casos conocidos. CONTACTO. Persona que ha estado en asociación más o menos prolongada con caso de enfermedad trasmisible o con un portador sano en su periodo de trasmisión. CONTAMINACION. Acto o momento en que un sujeto o un objeto se convierte en vehículo mecánico de diseminación un determinado agente infeccioso. EPIDEMIA. Aparición de un normal número de casos de enfermedad transmisible, durante un tiempo limitado en área

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determinada. FUENTE DE INFECCION. Es el huésped a partir del cual un determinado agente infeccioso puede alcanzar a nuevos individuos para producir nuevos casos de las enfermedades en cuestión. INFECCION. Penetración de un g6rmen dado en el cuerpo de una persona o animal. PERIODO DE INCUBACION. Tiempo transcurrido entre el momento de la infección de una persona o animal y el momento de la aparición de los síntomas de la enfermedad. PORTADOR SANO. Sujeto que sin presentar síntomas aparentes de enfermedad alberga y disemina el agente infeccioso. SOSPECHOSO. Persona cuyos síntomas o historia médica indica que puede padecer de alguna enfermedad trasmisible o tenerla él en incubación. SUSCEPTIBLE. Persona o animal considerado carente de defensas propias para hacer frente a un germen determinado o por consiguiente puede contraer fácilmente la enfermedad. VECTOR. Insecto u otro invertebrado (mosquito, pulga, garrapata ácaro, mosca, etc.) capaz de diseminar una infección actuando en forma mecánica o biológica. INMUN IZACION, PROFILAXIA Y DESINFECCIÓN. INMUNIZACION. Consiste en la inoculación de antígenos -bacterianos, con el fin de proteger contra determinada enfermedad, confiriendo resistencia y dejando inmune al organismo. Hay inmunización por medio de vacunas, contra la viruela, el tifus, el tétano, la fiebre amarilla, la difteria, tos ferina, cólera, etc. La administración de vacunas es una función del servicio de Sanidad Militar dentro de los sectores correspondientes y siempre se aplican dosis al ingresar al servicio para -reforzar la resistencia de inmunidad. Es responsabilidad de los Comandos de Unidad vigilar por que los individuos bajo su mando se presenten para la vacunación dispuesta por el servicio de Sanidad Militar. PROFILAXIA. Es la aplicación de procedimientos adecuados para destruir la vitalidad de los agentes o gérmenes infecciosos.

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DESINFECCION. Aplicaci6n de sustancias gaseosas o de otro orden químico capaces de destruir la vida animal, especialmente insectos y roedores. Desde el punto de vista teórico, la eliminación de uno de estos tres factores podría ser factor a la propagación de una enfermedad trasmisible. Como se desconocen muchas enfermedades en forma completa hay que tener en cuenta en estos casos más de un factor en la propagación de las enfermedades. Por lo que es necesario tener en cuenta que uno de los objetivos principales será tener una extrema vigilancia sobre los agentes o medios de trasmisión mediante la puesta en acción de adecuado plan de medidas preventivas. 2. CONCLUSIONES. Al observar de conjunto las medidas disponibles para luchar contra las enfermedades trasmisibles, se puede notar la serie de factores que determinan la presencia de estos en la colectividad humana, y la variedad de acciones que es necesario desplegar para lograr el control de ellas. En esta tesis, se ha hecho una definición lacónica, pero constructiva sobre las enfermedades mencionadas, enumerando las más comunes, sus medios profilácticos, determinando sus causas y la responsabilidad en la ejecución de las medidas que tanto en tiempo de paz como de guerra incumben al personal de jefes, oficiales, suboficiales y tropa, prestar en una forma evidente para su adecuada solución y todos -contribuir con responsabilidad al desenvolvimiento de estos problemas.

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CAPITULO II
ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR INSECTOS
1. GENERALIDADES. Llamase enfermedades trasmitidas por insectos, aquellas en que el único trasmisor causal es un agente hematólogo; (moscas, zancudos, piojos, pulga, etc.) empezaremos demostrando algunos de los insectos más comunes en nuestro medio como trasmisores de enfermedades. Tenemos como nuestro principal enemigo la mosca, en su mismo orden el zancudo, los piojos, la pulga, las chinches, la garrapata. Para combatir con éxito a estos mosquitos o animales trasmisores, es necesario poseer ciertos conocimientos fundamentales sobre sus costumbres de vida; estos conocimientos básicos sobre sus características evitan muchos esfuerzos innecesarios en su eliminación. Los mosquitos se desarrollan hasta su fase adulta, por transformaciones completas y su ciclo vital pasa por las fases de huevo, larva, ninfa y mosquito adulto. El clima, localidad y situaci6n geográfica son elementos favorables al desarrollo y abundamiento de estos. En tiempo de verano favorece el desarrollo de enfermedades trasmitidas por insectos, en cambio en época de frío por ciertos animales como el piojo, la chinche. A continuaci6n va un cuadro de enfermedades trasmisibles por insectos. Paludismo...... ............... Anofeles (varias especies). Fiebre Amarilla. ............. Mosquito Aedes. Dengue........................... Mosquito Aedes Egypti. Tularemia ...................... Moscas, garrapata, piojos, pulgas. Tifus Exantemático..........Piojos de los vestidos. Fiebre de las trinchera.....Piojos de los vestidos Peste Bubónica................Piojos de las ratas TRASMISION. Las dos formas principales de trasmisi5n por insectos son: la mecánica y la biol6gica. La mecánica es aquella en

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la cual el agente causal no experimenta ningún cambio el insecto trasmisor, es decir que se trasmite por el agente especifico tal como este lo adquirió de la persona infectada y no existe periodo de incubación. Biológica. En esta forma de trasmisi6n el virus o el parásito experimenta cambio en el cuerpo del huésped vector antes de que llegue a ser infectante, llamase a este período incubación del agente causal, como por ejemplo: en la trasmisi6n del paludismo y la fiebre amarilla. La trasmisión del germen o infección se efectúa por medio del vector el que mediante la succión de sangre de persona y animal infectado se infecta, y entonces se encuentra apto para trasmitir la enfermedad a persona que esté en condiciones de receptividad para la enfermedad. La infección también se contrae por inoculación de va del insecto o por las secreciones glandulares al introducidas en la piel por el rascado o la picadura. Las fuentes de producción de los mosquitos trasmisores son, el agua estancada> los flujos de corrientes lentas, pantanos y lagunas. MEDIDAS PARA LA DESTRUCCION DE MOS UITOS. Las medidas para la destrucción de los mosquitos se basa en los siguientes procedimientos: a. Eliminación de los lugares de reproducción b. Destrucción de las larvas y los Himagos. c. Protección del hombre contra las picaduras de los mosquitos d. Aislamiento de los enfermos y portadores de enfermedades para prevenir la infección de los mosquitos. c. Tratamiento de los enfermos y portadores de enfermedades. El planeamiento y reconocimiento para la lucha contra los mosquitos corresponde al servicio de sanidad de acuerdo con la situación militar y las condiciones económicas para la lucha, la clase de mosquito en la región donde se efectúa, los tipos y situación de los lugares de re producción de ellos y la presencia de enfermedades transportadas por ellos. La ejecución de las medidas en contra de los mosquitos es de responsabilidad de los comandantes militares de acuerdo a las recomendaciones efectuadas por el Servicio conforme al reconocimiento y planeamiento que haya efectuado. Los trabajos prácticos son efectuados por el Ser vicio de Malariología, bajo la supervigilancia del Serví cío de Sanidad. Las medidas de control deben efectuarse en los campamentos permanentes y semi permanentes y son de gran eficacia y utilidad en donde ellas se pongan en acción. Se debe tener siempre en cuenta que la completa eliminación de los mosquitos requiere varias semanas. En tiempo de guerra la situación militar puede ser tal que sólo se puede obtener la destrucción parcial de estos. Sin embargo, en tiempo de paz se puede lograr una destrucción en grado

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satisfactorio. MEDIDAS DE CONTROL, ELIMINACION DE LOS LUGARES DE REPRODUCCION. RELLENO. Este es un procedimiento eficaz cuando es aplicado a pequeñas depresiones del terreno en los que el agua de las inundaciones de tormenta pueden acumularse. Se puede utilizar como material, tierra, basuras, cenizas, etc. DRENAJE. Este procedimiento se aplica a pequeñas charcas o pantanos, puede ser de tipo subterráneo o superficial. ACONDICIONAMIENTO DE LA CORRIENTE. Consiste enderezar las márgenes suprimiendo las depresiones. en

DISPOSICION DEL AGUA DE LOS RECEPTACULOS. Todos los receptáculos se vaciarán por lo menos una vez por semana, efectuándose inspecciones con frecuencia a fin de observar su hay larvas. DESTRUCCION DE LAS LARVAS. Consiste en las medidas de la eliminación de estas por medio de petróleo crudo, el kerosene, verde de parís, o larvicidas especiales. PROTECCION DEL INDIVIDUO. La protección contra los mosquitos, es necesario tanto para los pacientes sometidos a tratamientos de enfermedades trasmitidas por insectos, como para las personas sanas. ENREJILLADO. Es eficaz únicamente si se preserva en perfectas condiciones. Los vestíbulos con puertas de doble enrejillado son eficaces para la destrucción de los mosquitos de los edificios. MOSQUITERO. Se usan en las camas en todas aquellas zonas donde las enfermedades trasmitidas por insectos son de carácter endémico. SUSTANCIAS AHUYENTADORAS DE MOSQUITOS. Estas sustancias consisten en mezclas que al aplicarse parcial o totalmente sobre la piel ahuyentan a los mosquitos, aplicase de la misma manera sobre la ropa. PULVERIZACION. Este procedimiento es eficaz en los edificios, el uso de insecticida da resultado efectivo cuando se emplea según las indicaciones impresas.

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LA MOSCA. Aunque el mecanismo de trasmisión difiere del de los insectos estudiados anteriormente, es la mosca uno de los agentes trasmisores más importantes que se conocen. Por ciertas características físicas y hábitos es el agente de enlace entre las fuentes de contaminación de enfermedades de tipo intestinal y el individuo susceptible. Una breve descripción del desarrollo de la mosca domestica y de alguna de sus características es esencial para comprender las medidas de destrucción que se recomiendan. El desarrollo de la mosca pasa por cuatro (4) fases sucesivas: huevos, larva, ninfa y adulta. El tiempo de desarrollo de la mosca de huevo a adulta es de ocho días. Los principales hábitos de las moscas que han de considerarse en el planeamiento y ejecución de las medidas para su destrucción son: a. La preferencia que tienen por el estiércol de caballo, las excreciones humanas y los desperdicios vegetales en estado de fermentación, como sitio de reproducción. b. La necesidad que tienen las larvas de disponer de un medio nutritivo húmedo3 caliente y soluble para su desarrollo normal. c. La tendencia que muestran las larvas a emigrar medio nutritivo de reproducci6n antes de que entren la fase final. d. La capacidad de las larvas de arrastrarse entre la tierra suelta o entre el estiércol. e. La atracción de las moscas adultas por el olor que estos despiden. f. La tendencia de las moscas a volar hacia la luz. g. Su tendencia de posarse en superficies verticales u objetos colgantes. h. El radio de vuelo de las moscas, el cual es de 200 a 1.000 yardas. i. El número de moscas es mayor al verano y principios del otoño. Los hábitos y características de estos insectos arriba enumerados, de las medidas necesarias que se adopten para transformar en desfavorables los sitios que regularmente utilizan las moscas para reproducirse así como de todas aquellas medidas que tengan por finalidad la destrucción de las larvas, depende del conocimiento de sus hábitos y características. Las medidas tendientes a impedir la reproducción de estas, constituye la parte más efectiva de una campana intensa y una vigilancia constante. Los medios de lucha contra ellas son varios. Utilizaremos insecticidas a base de DDT, papeles atrapamoscas, jaulas atrapamoscas y venenos, pero lo más importante a tener en cuenta es que, más eficiente es el negarles todos los medios favorables para su reproducción, mediante el

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cumplimiento de todas las medidas establecidas para la correcta disposición de los desperdicios y excrementos. Tan sólo así, mediante ello y el aseo, podemos establecer un buen control de ellas, y por ende gozar de cierta seguridad en cuanto a la presencia de enfermedades infecciosas de tipo intestinal 3. HIGIENE DEL RANCHO Los servicios del rancho de un ejército se administran bajo la supervisi6n directa del jefe Militar cuya unidad es atendida por dichos servicios y es la persona responsable ante las autoridades superiores de todo lo referente al rancho. Las medidas esenciales para asegurar una medidas higiénicas adecuadas se resumen en inspección y vigilancia del personal encargado de preparar y distribuir el rancho, almacenamiento, prepara ei6n de los alimentos, protección de los mismos contra la suciedad y las moscas y de todo factor que pueda dar lugar a la contaminación de los alimentos. El servicio de sanidad es el organismo responsable de la inspección sanitaria de los ranchos, así como de los informes y recomen daciones que se hagan sobre las deficiencias sanitarias. En suma, el control sanitario del rancho incluye los siguientes factores: a. Examen del personal encargado de preparar y distribuir en el rancho. b. Instrucción de higiene del rancho al personal de este servicio. c. Inspección de los alimentos a su llegada. d. Almacenaje de los alimentos para evitar su deterioro. e. Limpieza de los utensilios del rancho y equipo. f. Disposición de los desperdicios de comida. g. Métodos de preparar el menú y clase de los alimentos que se sirven. h. Métodos de servir los alimentos. Es de gran importancia el examen del personal a fin de que este se encuentre en verdaderas condiciones idóneas de salud. El examen médico tiene por objeto determinar si el individuo padece de alguna enfermedad contagiosa es portador de ella. Al efecto se le practican exámenes de sangre, heces, y radioscopia. En cuanto a la inspección de alimentos es con el fin de determinar su calidad en el momento en que son recibidos en la cocina, estos deben ser examinados periódicamente en su almacenamiento y antes de dedicarlos al consumo. FACILIDADES DE ALMACENAMIENTO. Se habrá de prever un almacenamiento adecuado para los abastecimientos de alimentos, además habrá que proteger a estos del polvo, suciedad y los insectos. Los alimentos perecederos deben conservarse en temperaturas adecuadas para evitar su descomposición

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LAVADO DE PLATOS. En la actualidad se concede mayor atención al peligro de diseminación de enfermedades contagiosas que se realizan mediante los platos y los enseres de cocina. Para evitar el peligro de tales infecciones, será preciso tratar los platos y los utensilios de cocina mediante el calor y los agentes químicos. La inmersión en el agua a una temperatura de 71 grados por espacio de un minuto, destruirá todos los microorganismos patógenos. Si el agua se encuentra a una temperatura menor el tiempo de inmersión debe ser más prolongado. Los platos y los enseres deben secarse al aire, nunca deben emplearse paños de secar. Los restos de comida que se encuentren en los utensilios del rancho deben eliminarse raspándoles en un recipiente adecuado. MANERA DE SERVIR LAS COMIDAS. Los alimentos deben servirse de manera que no sean contaminados mientras se sirven. El método de servir las comidas, o por lo menos no disminuir, la aceptación de los alimentos y el estímulo del apetito de aquellos Individuos que los van a consumir, y hacer por lo menos que se reduzcan a un mínimo los desperdicios. Existen dos formas de servir las comidas: el método en fila de cafetería norteamericana, y el método de servicio en las mesas. En campana, excepto en los campamentos semi - permanentes se habrá de utilizar el primer sistema, ya que en tales circunstancias se carecerá del servicio de ranchos en comedores. En el caso de que se pueda disponer de personal y material necesario, un servicio de rancho bien dirigido ejercerá generalmente un efecto más favorable sobre la moral y satisfacción de las tropas que el método de cafetería. 4. CONCLUSION. En síntesis el objeto que se persigue al realizar la inspección o higiene del rancho, tanto en sus mecanismos como en su personal, es determinar la existencia y tipo de cualquier defecto que traería por resultado la contaminación de los alimentos y diseminación en las tropas de gérmenes patógenos, o las faltas que redundasen en perjuicio del valor nutritivo de los o que hicieren disminuir el grado de aceptación de las tropas.

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CAPITULO III
ABASTECIMIENTO DE AGUA. ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR EL AGUA. FUENTES DE SUMINISTROS, PURIFICACIÓN, CONTROL SANITARIO.
1. Generalidades. Esta conferencia tratará brevemente sobre los abastecimientos de agua, su control sanitario, su purificación, impurezas y fuentes de suministros y corresponde al cuerpo de Intendencia, Ingeniería y Sanidad Militar, las responsabilidades en el mantenimiento, conservaci6n y construcción de suministros de agua en las instalaciones permanentes o semi-permanentes militares. El Cuerpo de Ingenieros es responsable de todo el abastecimiento de agua. El Cuerpo Médico, asume la responsabilidad de efectuar los reconocimientos de inspección y examen de los abastecimientos, así como de los consejos y recomendaciones que sean necesarios para proteger la salud de las tropas. Las misiones tácticas no podrán tener éxito en sus operaciones a menos que las tropas tengan suficiente agua potable. Esta es más importante que los mismos alimentos porque en condiciones extremas de calor o de cansancio, la falta de agua podrá poner al soldado fuera de combate. El agua sin purificar o purificada por medios inadecuados contiene siempre suficientes gérmenes para hacer peligrar la salud, y es la vía de diseminación de enfermedades como la fiebre tifoidea, disentería bacilar, diarrea de variada etiología, parásitos intestinales, etc. Ella se contamina cuando debido a las malas condiciones de las disposiciones de excreciones humanas pueden ser transportadas
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hasta el agua de consumo o cuando atraviesa varios kil6metros de agua habitadas, teniendo así múltiples oportunidades para ser contaminada en alguna de las formas indicadas. La salud de todo el personal de una zona depende del servicio especial del equipo de purifica ci6n. 2. ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR EL AGUA. Es importante comprender que las enfermedades debidas al agua no se notan inmediatamente, pues los gérmenes patógenos necesitan tiempo para desarrollarse y multiplicarse dentro del cuerpo humano antes de enfermarle. El tiempo que transcurre entre la bebida del agua contaminada y la aparición de la enfermedad, se denomina el período de incubaci6n. La ausencia de los síntomas de la enfermedad durante va nos días después de beber agua que no ha sido tratada, no es por lo tanto, una garantía de que el agua no esta contaminada. En general las principales enfermedades las vamos a enumerar y a definirlas seguidamente. Fiebre Tifoidea. Esta es una enfermedad intestinal caracterizada por erupción de la piel, fiebre alta, ata que al estado general y deposiciones frecuentes. El período de incubación anterior a la aparici6n de la enfermedad varia de 3 a 40 días, siendo el tiempo promedio de 7 a 10 días. La recuperaci6n de un ataque de fiebre tifoidea produce inmunización permanente, aunque a veces puede ocurrir un segundo ataque pero muy débil. Mediante la inmunización se puede lograr una considerable protección, pero esta podrá ser nula en un momento dado, cuando se consume agua altamente contaminada. Los gérmenes patógenos se trasmiten por medio de las heces fecales y estas contaminan el agua que corre sobre ellas. Fiebre Paratifoidea. Las fiebres paratifoideas son muy parecidas a las fiebres tifoideas en los métodos de infección y en los síntomas. Una persona quedará inmune vacunándose o recuperándose de la enfermedad. Sin embargo, una persona inmune a la fiebre paratifoidea no está a salvo de la fiebre tifoidea. El periodo de incubación de la fiebre para-tifoidea es de 4 a 5 días con un promedio de 7 días. Cólera. El cólera es una enfermedad intestinal contagiosa que causa violentos vómitos> evacuaciones y postración rápida con temperaturas subnormales. El agua contaminada es un método muy común de la propagación de la enfermedad y constituye la causa principal heces fecales tiene aspecto acuoso. Las enfermedades diarreicas ocurren siempre que las medidas de

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saneamiento para la protección de los alimentos y agua son inadecuados. Cuando los gérmenes infecciosos se propagan en los alimentos la enfermedad queda limitada a los con sumideros de los alimentos contaminados: las epidemias causadas por el agua generalmente se propagan más extensamente cuando la ausencia de medidas adecuadas para su dominio tardan más tiempo. Bilharzia. Esta es una enfermedad; causada por un gusanillo que entra a través de la piel al bañarse, lavar se o beber agua contaminada. Este germen de la bilharzia es endémico de los Valles de Caracas, Tuy y Aragua. Los huevos del parásito los expulsa la persona afectada por la orina o las heces fecales. 3. FUENTES DE SUMINISTRO. Las fuentes de suministro de agua, provienen de lluvia, ríos, lagos, lagunas o riachuelos, cuando este suministro es para tropas en operaciones de prácticas de maniobra o en guerra, y tienen que ser localizadas por reconocimientos y llenar los requisitos siguientes: fácil accesibilidad a la fuente, tipo de agua, grado probable de contaminación y cantidad disponible. En consecuencia, como fin práctico toda fuente de agua en campana debe considerarse contaminada y por lo tanto debe tratarse adecuadamente antes de utilizarla. 4. TRATAMIENTO Y PURIFICACION DEL AGUA. La purifica ci6n del agua en campana consiste en la eliminación o destrucción de suficientes impurezas, de modo que esta se vuelva potable y agradable al paladar. El primero y más importante de los pasos a seguir en la purificaci6n del agua es la selección de los métodos correctos y la disposición de estos en el orden de vida. Generalmente, se obtienen buenos resultados con el siguiente orden de tratamiento: cloronizaci6n, ebullioi6n, filtración y desinfección. El Cloro. El cloro, en diversas formas, se usa casi universalmente para la desinfección del agua. La cantidad de cloro necesaria para desinfectar el agua depende de la concentración de materias orgánicas, de la temperatura tiempo de contacto, del cloro residual requerido. El agua deberá retener por un periodo adicional de veinte minutos (20) antes de su distribución para el consumo. Ebullición. La ebullición es uno de 1os métodos más seguros de purificación, aunque esto no es de desearse a causa del sabor insípido que da al agua. Se requiere un mínimo de ebullición para esterilizar el agua, pero se debe prestar atención para cerciorarse de que efectivamente ha hervido por el tiempo necesario La aeración del agua trasegándola de uno a otro recipiente eliminará
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el gusto insípido, al tomar nuevamente esta el oxígeno perdido en la ebullición. Filtración. En la purificación del agua, la filtración constituye uno de los procedimientos fundamentales usados para la eliminación de la turbidez y otras materias suspendidas. La filtración se efectúa por medio de filtros de arena especial de filtro. Desinfección. El agua se deberá desinfectar porque ningún procedimiento de purificación único o combinación de procedimientos eliminará completamente del agua te dos los organismos patógenos. Los productos químicos como cal, ozono, yodo o las tabletas especiales para purificaci6n, son los más indica dos en este método. Las fuentes de abastecimiento de agua para tropas en movimiento, para las tropas que se encuentran en el teatro de operaciones, o para las fuerzas ocupadas en otras clases de trabajos, tienen frecuentemente casos extremos en que exista gran escasez o ausencia completa de agua, constituir el abastecimiento de 6sta un factor determinante en el movimiento de los ej6rcitos o en la conducción estratégica de las operaciones militares. La mejor fuente de suministro de agua desde el punto de vista de cantidad, accesibilidad de obtención y pureza, será localizada por reconocimiento en la zona donde se encuentran operando o vayan a operar las tropas. Los fines que se persiguen mediante reconocimientos son los de localizar una fuente de abastecimiento de agua conveniente, así como determinar, la cantidad de agua que se puede obtener, el tiempo de trabajo que se re quiere para ponerla en funcionamiento, la calidad de agua y grado probable de contaminaci6n, por cuanto haya de influir sobre las medidas de purificación que deben adoptarse. Los puntos siguientes deben ser seguidos en una exploración corriente de fuentes de suministro de agua: a. Localización b. Clase de fuentes c. Cantidad de agua disponible d. Cualidad del agua e. Fuente de contaminación bacteriana f. Accesibilidad g. Instalaciones existentes. Las fuentes de suministro y las instalaciones han de mostrarse sobre el mapa o dar su localización por descripción topográfica. Las clase de fuentes, indicar si son pozos manantiales, ríos o riachuelos, lagos o lagunas. Cantidad de agua disponible 3 indicando el promedio del caudal de la corriente, la capacidad de los pozos, el caudal del manantial e indicar las dimensiones y profundidad

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calculada del lago o laguna. En la calidad del agua indicar su turbidez, color, sabor y resultado del examen bacteriológico, En las fuentes de contaminación bacteriana su localización con respecto al abastecimiento del agua y las medidas preventivas indicadas. Indicar la accesibilidad de las tropas a las fuentes de suministro de agua por medio de ferrocarriles, carreteras, caminos, senderos o transporte a mano. En las instalaciones existentes ver los sistemas de purificación, aparatos de clorar, filtros bombas, motores, etc. Responsabilidad. El comandante de la unidad será responsable de que todas las tropas bajo su mando tengan en todo momento la cantidad de agua potable prescrita. Deberá hacer comprender a cada individuo el peligro que corre en beber agua impotable, haciendo conocer y obedecer estrictamente las disposiciones relativas a esta, que consisten en: a. Beber sólo agua purificada o autorizada b. No desperdiciar el agua purificada c. Proteger las fuentes de abastecimiento, observando las medidas sanitarias oportunas..

CAPITULO IV.
HIGIENE DE LA MARCHA. EMPLAZAMIENTO DE CARACTERÍSTICAS SANITARIAS.
1.

SELECCIÓN Y CAMPAMENTOS.

ACONDICIONAMIENTO DE LA TROPA. Toda maniobra de orden militar que vaya a ser ejecutada, como principio de entrenamiento o como ejecución efectiva en tiempo de guerra, amerita una atención muy especial en cuanto a la selección del personal que va a ejecutar los ejercicios de marcha. No obstante el hecho de que el transporte motorizado ha alcanzado un grado de importancia extraordinaria en los ejércitos modernos, la marcha de a pie sigue siendo una parte imposible de eliminar por cuanto hay ocasiones en que esta no puede efectuarse en vehículos motorizados, por diferente factores de terreno, táctica, etc. Por lo tanto todo el personal que vaya a ejecutar estos ejercicios debe ser examinado físicamente, para que este en condiciones idóneas y en perfecto estado de salud, a fin de que todas sus acciones de ejecución, se desempeñen a cabalidad y puedan dar el rendimiento exigido. La atención debida a la higiene y saneamiento contribuye inmensamente a la capacidad de las tropas y al éxito de los

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esfuerzos inherentes al servicio en campaña. El acondicionamiento del personal se puede lograr mediante la instrucción progresiva y sistemática, que consiste en marchas de instrucci6n con distancias y duraciones especiales. No puede empezarse con marchas lar gas, porque traería por consecuencia el agotamiento tanto físico como mental. Los entrenamientos progresivos sirven también para poner a prueba aquellos individuos que no son físicamente apto para el ejercicio de esta naturaleza. Los elementos que su estado de salud no sea perfecto, sirven más bien como un estorbo y obstáculo al buen desenvolvimiento de la maniobra. Antes de la partida cada comandante de compañía debe inspeccionar acompañado del medico del cuerpo todo el personal y material bajo su mando. Esta medida habrá de abarcar un examen detallado de los pies y calzado, del vestuario y equipo y el estado físico inmediato del soldado. Se tomarán medidas para la corrección de las deficiencias existentes y se acondicionará el calzado y la ropa, pues la estrechez o demasía holgura de estas prendas afecta el poder de resisten ola del individuo. 2. EJECUCION DE LA MARCHA. Como lo hemos dicho anterior mente, la ejecución de ejercicios de marcha deben efectuarse con entrenamientos progresivos de distancia y tiempo. La etapa diaria normal de la Infantería a pie es de 20 kilómetros para las grandes unidades y de 25 para unidades inferiores. Durante las estaciones de calor las marchas se realizarán durante las horas de la noche o de madrugada a fin de que el agotamiento sea menos en el personal, por el calor. La alimentación que se suministra antes de la partida no deberá ser pesada de digerir, pero habrá de tener unas calo rías y substancias generadoras de energía, tales como azúcares y grasas. Los altos que se efectúan durante la marcha tiene por objeto hacer descansar los hombres y animales, para revisar el equipo, abastecerse de agua de tomar y otros menesteres. Estos altos están programados de acuerdo con prescripciones establecidas y son notificados en las 6rdenes correspondientes. Las marchas se efectuarán en tiempos de 45 minutos y un alto de des canso de 15 minutos en el primer tiempo y después los descansos serán de 10 minutos. Los altos para columnas motorizadas se efectúan cada dos o tres horas, según la vía sea accidentada o en carretera. Al dar la señal para los descansos las tropas se colocarán a un lado del camino, y se procurará que estos sean lugares sombreados. Los hombres aprovecharán estos minutos para aflojarse los equipos, echarse al suelo y efectuar sus necesidades fisiológicas, 1as que harán en pequeños hoyos que cavarán con su pala o escardilla, y esas excreciones deberán ser cubiertas con tierra inmediatamente.

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No se hacen altos de gran dura ci6n en el curso de una etapa a menos que circunstancias especiales así lo requieran. Al hacerse la selección del lugar donde vayan a efectuar se los altos, habrá de considerarse factores tales como el enmascaramiento contra los reconocimientos aéreos y por el bienestar y seguridad de las tropas. Los Servicios Médicos y Comandantes de unidad revisarán todo el personal a fin de ver el estado físico de salud. El prestar atenci6n inmediata a todos los individuos que presenten fatigas o lesiones de los pies, como ampollas, escoriaciones, y aligerar al soldado de su mochila, son medidas que pueden evitar muchas bajas durante la marcha. Si se presentasen casos en que el elemento no puede continuar su marcha a pie el médico indicará la conveniencia de que continúe en un vehículo de la unidad o en la ambulancia. Las penalidades más factibles durante la marcha pueden ser causadas por el frío o el calor excesivo, el cansancio o agotamiento físico lesiones de los pies. Las del frío puede mitigarse mediante precauciones adecua das, proporcionando a las tropas ropas adecuadas y bebí das calientes. Las del calor, no efectuando las marchas en las horas en que el sol está más intenso. El agota miento físico (shock) con estimulantes t5nicos, reposo y aligeramiento del equipo. El uso de agua en la marcha amerita una disciplina especial. No se beberá agua alguna en manantiales, pozos u otras fuentes no autorizadas. Durante los 20 kilómetros de marcha, bajo una temperatura media de verano el cuerpo humano pierde unos dos litros de agua y una cantidad considerable de sal. A menos que estas pérdidas no sean repuestas oportunamente, sentirá el individuo una sensación marcada de sed y agotamiento por lo que puede producirle shock por deshidratación. Se recomienda beber toda la cantidad que necesite antes de emprender la marcha y en una forma metódica durante esta, pues el consumo abundante puede causarle una transpiración excesiva, producirle náuseas, diarrea y fatiga. Se aconseja llenar las cantimploras de agua y añadirle una cucharadita de sal común. Esta suple la que haya eliminado. Las tropas practicarán la economía en el consumo de agua, a fin de hacer que el abastecimiento de que se dispone alcance hasta el fin de la marcha. 3. PERSONAL DE AVANZADA DE ALOJAMIENTO. Un destacamento compuesto de un Oficial de Estado Mayor, un Oficial Médico, un Oficial de Intendencia, un Oficial de Ingenie ría, un Oficial de comunicaciones, con su correspondiente personal asistente, hará los preparativos pertinentes para el alojamiento de las tropas. Este personal citado hará los emplazamientos de aloja miento>

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instalación de cocinar enfermería, estacionamiento de vehículos motorizado, abastecimiento, instalaciones de comunicaciones, letrinas, etc. Las instalaciones sanitarias necesarias deben encontrar se en funcionamiento antes de llegar las tropas y especialmente importantes que sean rápidamente determinadas las fuentes de suministro de agua y procedimientos de purificación. Al llegar las tropas a pie al emplazamiento del campamento se dirigirá inmediatamente a sus correspondientes zonas de vivac, colocarán los equipos en tierra y procederán a instalar sus tiendas de campaña, después se ejecutarán las medidas siguientes: a. Se servirá una comida caliente. b. Se anunciará a todo el personal las disposiciones sanitarias previstas. c. Todos los individuos se darán, si es posible, un baño general, cambiarán calcetines y ropa interior. d. Se pasará una inspección médica de los enfermos. 5. SELECCION Y SANEAMIENTO DE LOS EMPLAZAMIENTOS DE CAMPAMENTOS La selecci6n de los emplazamientos para campamentos es determinada por consideraciones de índole militar y sanitario. En la medida en que la situación táctica lo permita, la secci6n de los emplazamientos para vivaques será determinadas por razones de seguridad y bienestar de las tropas, por consideraciones sanitarias, y por las exigencias del servicio de abastecimiento y los demás servicios en general. Algunas veces la situaci6n militar podrá imponer la selecci6n de emplazamientos no completamente convenientes bajo el punto de vista sanitario. Sin embargo, se habrá de dar toda la importancia debida a las condiciones sanitarias adecuadas cuando estas no se interponen a las misiones militares. Los jefes de zonas son responsables de la selecci6n de los emplazamientos de campamento y de la protección de la salud del personal mediante la aplicaci6n rigurosa de medidas sanitarias. Los Oficiales Médicos tienen la responsabilidad de hacer los reconocimientos sanitarios de Campamentos y las recomendaciones pertinentes con respecto a su conveniencia Instalación de letrinas. La disposición inadecuada de las excreciones humanas pueden dar lugar a graves epidemias. Se construyen convenientes y adecuadas letrinas en lugares apropiados. Las letrinas para los soldados se instalan siempre en el lado del campamento opuesto a las cocinas, y estarán situadas de tal manera que el drenaje de las mismas no puedan contaminar la zona de suministro de agua. Las letrinas para los oficiales se construyen sobre la base de una por batallón o unidad similar. Se mantiene un servicio de limpieza constante en este sector.

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La distancia que debe mediar entre la insta1ación de cocinas y letrinas debe ser por lo menos de 100 yardas y de 30 yardas de las tiendas de campaña. Instalación de cocinas. Instálese la cocina en el extremo opuesto de las tiendas de campaña. Para los desperdicios de comida y basura de toda clase se construirán pozos de por lo menos 2 metros de profundidad donde serán alojados estos cubri4ndose con capas de tierra y petróleo. Al abandonar la zona de estacionamiento se segarán las letrinas y pozos absorbentes de los desperdicios, señalándose con carteles, y dejando en perfecto estado de limpieza la zona de emplazamiento. Uso del agua de arroyo o de río. Primera zona, agua para beber y cocinar. Segunda zona, agua para los animales. Tercera zona, agua para el baño. Cuarta zona, agua para lavar. Quinta zona, agua para lavar vehículos. 5. CARACTERISTICAS SANITARIAS IDEALES DE LOS EMPLAZAMIENTOS DE CAMIPAMENTOS. Desde un punto de vista sanitario son de desear las características siguientes: a. Accesibilidad a los suministros de agua potable y combustibles. b. Terreno firme y cubierto de césped. c. Emplazamiento elevado y bien desecado. d. Espacio suficiente para evitar la aglcmeraci6n de personal y quede el espacio adecuado entre las cocinas y letrinas. e. Árboles frondosos que sirvan de protecci6n contra el sol en tiempo de calor. f. Pendientes abrigadas y árboles. g. Terreno firme para el estacionamiento de vehículos. h. Una buena red de carreteras. i. Enmascaramiento contra el reconocimiento aéreo y resguardo contra otros elementos, Características inadecuadas de los emplazamientos. Se descartarán, de ser posible, los emplazamientos que tengan las características siguientes: a. Los cauces secos, los barrancos o las faldas de las montañas si hay probabilidades de lluvia, b. El suelo arcilloso suelto y polvoriento. c. El suelo pantanoso o las zonas pr6ximas a las aguas estancadas que puedan constituir focos de enfermedades transmitidas por insectos y que están sujetas a rocíos in tensos. d. Aguas subterráneas a menos de 4 pies de la superficie.

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e. f.

Pendientes escarpadas. Lugares próximos a sitios montañosos, especialmente en las regiones palúdicas.

Abastecimientos de agua. Instálense los sacos esterilizadores de agua (LISTER> entre las calles de las tiendas de campaña y la cocina. El promedio de consumo de agua por persona en veinticuatro horas es de En campamentos semi-temporales de 20 a 30 galones. En campamentos temporales de 5 galones. Consumo mínimo: 1 gal6n. 6. CONCLUSIONES. Esta tesis ha demostrado la importancia de que el soldado tenga los conocimientos necesarios en las diferentes faenas, que el Servicio Militar exige, para el desenvolvimiento normal de todas sus acciones y sea el principal colaborador de los Comandos, en cuanto conozca todas las disposiciones y normas que las diferentes maniobras le exigen.

CAPITUULO V
ENFERMEDADES VENEREAS
1. GENERALIDADES: Las enfermedades venéreas son en gran parte la causa importante de bajas en el servicio militar por enferme dad. Los casos de enfermedades del aparato respiratorio son generalmente mucho m4s numerosos que los de enfermedades venéreas pero en cambio, el promedio de tiempo perdido por cada individuo afectado de estas ultimas enfermedades sobre excede en mucho al que se pierde a causa de las enfermedades del aparato respiratorio. Bajo ningún concepto se consideran estas como enfermedades mi litares. Resulta difícil determinar el grado de predominio de estas enfermedades entre la poblaoi6n civil, sin embargo,
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investigaciones realizados han demostrado que de un 60 a un 70 por ciento de las prostitutas se encuentran infectadas y es probable que sea mucho mayor el porcentaje. Las enfermedades venéreas son tan viejas como el hombre y en épocas anteriores constituyeron verdadero azote de las poblaciones. Por más que se han agotado todos los medios posibles para erradicarías de los conglomerados, la lucha ha sido infructuosa, ya que su presencia no solamente este condicionada por un factor biológico, sino también social. Afortunadamente en nuestro tiempo, mediante una educaci6n sexual progresiva, un enfoque más claro del problema, y la aparici6n de nuevos y eficientes métodos de tratamientos, se ha logrado reducir su incidencia, así como las terribles consecuencias que sobre el individuo y sobre su descendencia traen algunas de ellas. Las cinco enfermedades clasificadas como venéreas son: a. Blenorragia (gonorrea, purgación, gota militar) b. Sífilis c. Chancro blando (Enfermedad de Ducrey) d. Linfogranuloma venéreo (bubón tropical) e. Granuloma inguinal a. La blenorragia, es una enfermedad producida por un germen llamado gonococo, el cual tiene una afinidad electiva por la mucosa de la uretra masculina. esta enfermedad se caracteriza por una descarga purulenta por el meato urinario> muy dolorosa. En los casos de individuos de baja resistencia infección muy virulenta o mal tratados pueden presentarse sucesivamente las siguientes complicaciones: orquiepimitis, prostalitis5 artritis, etc. Su contagio es eminentemente sexual y constituye por si una sola entidad patol6gica diferente de la sífilis o de cualquier otra enfermedad venérea. No se he reda y es de difícil curación. La sífilis es producida por un microorganismo en forma de tirabuzón llamado treponema pallidun, quien penetra en el organismo durante el coito produciendo una lesión llamada chancro duro o chancro sifilítico. A partir de esta lesión puede generalizarse por todo el cuerpo, en un periodo no definido, y producir lo que se llama la roseola sifilítica. Después de este periodo de invasión, que muchas veces no se presenta, los treponemas se acantonan, se hacen fuertes, en ciertos órganos de su predilección, donde se dedican a explotar el éxito de la ofensiva. Debido a su afinidad por los pequen os vasos sanguíneos las lesiones que producen son graves e irreductibles. Entre nosotros los principales teatros de operaciones del treponema pallidun son: el sistema circulatorio, en especial el corazón, y el sistema nervioso.

b.

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Es más, no solamente se limita su acción a lo que podríamos llamar su campo táctico, sino que abarca también los limites de la estrategia la sífilis se hereda. El treponema pálido por su gran poder ofensivo y gran autonomía es capaz de pasar la gran barrera defensiva que es la placenta humana, infectando así el producto de la concepción y trayendo como consecuencia la alteración de la especie tanto en su aspecto moral y físico, como en lo social. c. El chancro blando es producido por un germen llamado el bacilo de Ducrey. Esta es una infección local, cuyo mecanismo de producción es semejante al de la sífilis, con la diferencia que la lesión se limita a los ganglios de la ingle, donde al infectarlos produce un bubón doloroso que al abrirse supurar abundantemente, pudiendo dejar como complicación una ulcera difícil de curación. d. El linfogranuloma venéreo bub6n tropical, o enferme dad de Nicolás Favre es una enfermedad producida por un virus. Se caracteriza por una pequeña lesión en el pene, que cicatriza a los pocos días, para luego producir una reacción inflamatoria en los ganglios inguinales, los cuales al crecer forman un bubón que se abre supura y deja una ú1cera de difícil cicatrización. Puede traer como complicaciones la estrechez rectal. d. El granuloma inguinal es una enfermedad rara producida por los cuerpos de Donovan, y se caracteriza por una ulceración tórpida y rebelde de toda el área genital. Principios de la prevención. El promedio de los casos de enfermedades venéreas en una unidad, constituye de ordinario un índice aproximado del estado de disciplina instrucción y administración de la unidad. La responsabilidad por las medidas de prevención contra las enfermedades venéreas son simples y fáciles de comprender por todo el mundo. El hecho más importante que habrá de tenerse presente por todo los individuos, es que casi todas las mujeres que se dedican a la promiscuidad sexual se encuentran infectadas de enfermedades venéreas. Las reacciones sexuales frecuentes no son esenciales para la salud y se deberá tener especial cuidado en evitar toda exposición al contagio. Esto se podrá obtener hasta un grado considerable de efectividad por medio del control de la prostitución, por la institución de medidas de divulgación educativa creación de sistemas recreativos y por la imposición de medidas preventivas. A pesar de toda admonición serán muchos de los individuos que se expondrán a la infección. Los medios preventivos de tipo mecánico y químico pueden proporcionar un alto grado de protección satisfactoria contra la infección, pero siempre y cuando tales medidas sean aplica das rápidas, inteligente y concienzudamente.

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La prevención contra las enfermedades venéreas depende del proceder de cada individuo. Es posible eliminar teórica mente todas las enfermedades venéreas si todos los individuos observan el principio fundamental de prevención que consiste en evitar toda relación sexual con prostitutas, ya sean éstas profesionales o clandestinas. 2. MEDIDAS PREVENTIVAS: a. Educación. Deben instruirse cursillos sobre higiene sexual en todo el personal militar. Ha de hacerse especial hincapié en la responsabilidad de los comandantes de unidades por las medidas de prevención y control de las enfermedades venéreas. Se requiere que por lo menos una vez cada seis meses el Comandante de cada unidad o destacamento prepare y vigile personalmente la instrucción sobre higiene sexual y prevención de las enfermedades venéreas de todas las tropas y clases bajo su mando. Esta clase de instrucción se dará a los reclutas tan pronto como sea posible después de su incorporación a filas. El plan de instrucción se di vide en tres partes: (1) El jefe de la unidad hablará acerca del efecto de las enfermedades venéreas, sobre la eficiencia militar y describirá las posibles medidas preventivas. (2) Un oficial médico disertará el carácter de las enfermedades venéreas, la necesidad de tratarlas cuanto antes, el peligro que implica tratarse uno mismo, y los medios de evitar la enfermedad. (3) Un capellán discurrirá sobre el aspecto moral del problema de las enfermedades venéreas. b. Recreo. Las facilidades adecuadas de recreo constituyen un factor esencial en la prevención de las enfermedades venéreas. El atletismo, las bibliotecas, el cine y otras diversiones organizadas contribuirán para que muchos individuos no recurran a las bebidas o a las prostitutas como pasatiempo cuando disfruten de asueto. La actividad física con la consecuente fatiga que produce, es en si misma un medio excelente para reducir la exposición de individuos a las enfermedades venéreas. Prostitución. Ningún método de regulación de las casas de prostitución ha resultado satisfactorio. Ningún estado legaliza el funcionamiento de los prostíbulos, pero estos existen en gran número. Deberá hacerse el mayor esfuerzo posible para suprimir la

c.

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existencia de tales casas y hacer cesar la prostitución practicada por prostitutas clandestinas. A tal efecto se requerirá la cooperación de las autoridades civiles. d. Medidas profilácticas. (1) Profilaxis de tipo mecánico. El empleo del preservativo de goma (condón) es el único medio de protección mecánica contra la infección venérea. Las cantinas y enfermerías militares tienen la obligación de tener en existencia condones de calidad aprobada, El uso del condón es efectivo en la prevención de la blenorragia porque impide el acceso de la infección a la uretra, que es donde se introduce el gonococo. En cambio, este medio profiláctico no constituye una protección segura contra el chancro blando, la sífilis, linfogranuloma venéreo y granuloma inguinal, cuyos agentes causales pueden inocularse en la piel o mucosas de los genitales que no se hallan protegidos por el condón, (2) Profilaxis química. e. Puestos profilácticos. El servicio de sanidad tiene la responsabilidad de operar un número suficiente de pues tos profilácticos, de modo que puedan servir adecuadamente a las necesidades de cada unidad o agrupamiento militar. Se aconseja, en muchos casos, establecer puestos de estas índoles en las poblaciones civiles de las inmediaciones de las guarniciones o bases militares. Estos puestos deberán establecerse inclusive en los vivaques. Los tratamientos de profilaxis química deben ser administrados en los puestos profilácticos por personal competente del Servicio de Sanidad. Cualquier soldado puede presentarse a cualquier hora para ser tratado La profilaxis es sumamente efectiva si se administra dentro de los 30 a 6o minutos desde que ha ocurrido el contacto sospechoso. Pasado ese tiempo su efectividad decrece rápidamente. El asisten te de puesto profiláctico dará a cada soldado un certificado firmado en el que se mencionará el tratamiento dado, la fecha y hora, y lugar donde haya sido administrado. Este tratamiento no será posible de administrar satisfactoriamente a un hombre en estado de embriaguez, por cuanto requiere la cooperación personal del individuo tratado d. Tubitos profilácticos. Existen muchas clases de tubo profilácticos de fabricación comercial. Las cantinas militares se surtirán de ellos para tenerlos en existencia. No son tan eficaces como los tratamientos que se dan en los puestos profilácticos, pero son

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de un gran valor para los soldados que no pueden llegar a un puesto de profilaxis antes de haber transcurrido una hora desde el momento que ocurrió el contacto sospechoso. Aun después de haber hecho uso del tubito profiláctico el soldado deberá acudir al puesto de profilaxis en caso de que fuese factible. e. Si el soldado ha tenido contacto sospechoso con una mujer y no le fuese posible acudir a un puesto profiláctico, o no tuviera un tubito profiláctico a mano, deberá erina y lavarse bien sus órganos genitales, y partes adyacentes con agua y jabón. Esto podrá prevenir la infección. Medidas punitivas.Cualquier individuo que supiera o tuviera la sospecha haber contraído una enfermedad venérea habrá de ponerlo conocimiento de su superior inmediato. La aplicación medidas disciplinarias que dará a la discreción del oficial jefe. de en de en

f.

g.

Inspecciones médicas. Se examinara por lo menos una vez al mes a todo el personal de tropa y al personal de clase de graduación inferior a la de sargento primero. Otras revistas adicionales podrán llevarse a cabo cuando exista la sospecha de que hayan individuos que intentan ocultar la enfermedad. Estas inspecciones son más efectivas en la madrugada o inmediatamente después que el personal regresa de prestar servicios o de hacer sus ejercicios fuera de sus cuarteles. Tratamientos. Todos los individuos afectados de enfermedades venéreas deberán ser enviados inmediatamente al hospital o dispensario para que sean tratados. El trata miento administrado por el propio enfermo o por persona inexperta es a la vez ineficaz y peligrosa.

h.

3.

Medidas para reducir el alto porcentaje de enfermedades venéreas. En caso que el porcentaje de frecuencia de estas enfermedades sea demasiado elevado en una unidad, o agrupación, se impondrá entonces la necesidad de aplicar severas medidas de control, que abarcarían todas o algunas de las que se describen a continuación: a. Poner fuera de los limites de acceso, o declarar zonas prohibidas a los barrios de las casas de prostitución y a las casas de bebidas alcohólicas.
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b. c. d. e.

Patrullaje por la policía militar de los Distritos o zonas prohibidas. Limitar los permisos a 4 horas, y denegarlos después de las 9 de la noche. Clasificar los permisos. Revista de rutina de las camas1

CAPITULO VI PRIMEROS AUXILIOS
ALCANCE 1

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GENERALIDADES. 1. PROPÓSITO Y ALCANCE El propósito de este capítulo es proporcionarle a usted una explicación de los principios fundamentales de la administración de las medidas de primeros auxilios que usted. mismo puede aplicarse y aplicarles a otras personas antes de que llegue el personal de sanidad. Incluye instrucción en las medidas para salvar la vida, tales como la detención de hemorragias, el despejo de las vías respiratorias, y la administración de respiración artificial; la administración de masajes al corazón por presión sobre el pecho; la protección de las heridas; y la prevención o disminución del shock. Este manual también describe las medidas especiales que se deben tomar para el tratamiento de lesiones especificas, urgencias comunes y lesiones que resultan del contacto con agentes químicos tóxicos. También explica los métodos improvisados que pueden usarse para el transporte de enfermos y heridos y presenta algunos de los métodos y principios básicos de los primeros auxilios sicól6gicos. El Apéndice A es una lista de las referencias utilizadas en este manual. El Apéndice B es una lista del contenido de las cajas, los estuches y paquetes de primeros auxilios. LA IMPORTANCIA DE LOS PRIMEROS AUXILIOS a. Los primeros auxilios son la asistencia que se le presta a las bajas antes de que personal de sanidad pueda administrarles tratamiento médico. El Servicio de Sanidad del Ejército dispone del mejor equipo que existe y de personal adiestrado en los métodos más modernos para salvar vidas y aliviar el dolor. Sin embargo, es imposible que el personal de sanidad este en todo lugar a la misma vez, y por esto puede presentarse una situación en la cual USTED tendrá que depender de su propio conocimiento para salvar SU PROPIA VIDA O LA DE OTRA PERSONA. Esto le será posible si sabe lo que debe hacer y si actúa rápidamente y con calma. Si Ud. está herido, no se altere y no se conforme con solicitar ayuda. Aplíquese los primeros auxilios necesarios y luego busque asistencia médica lo más pronto posible. TENGA CALMA. HÁGALO TODO CUIDADOSAMENTE Y MANTÉNGASE SERENO. b. Su misión principal es combatir, y parte de esta misión es mantenerse Ud. y mantener a sus compañeros en condición para seguir combatiendo. El hecho de que la mayoría de las bajas vuelven de nuevo al combate no se debe al factor suerte. Se debe principalmente a la administración correcta de los primeros auxilios necesarios, seguida por tratamiento médico

3.

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excelente. Ud. puede protegerse a si mismo y a los demás con un conocimiento cabal de los primeros auxilios. 4. LAS FUNCIONES FÍSICAS Y VITALES a. La circulación de la sangre. La sangre circula por todos los tejidos del cuerpo, suministrándoles oxigeno y alimentación, y llevándose el anhídrido carbónico y otros residuos (desperdicios). La sangre es impulsada por el corazón y llega a todos los tejidos por medio de los vasos sanguíneos. (1) El corazón. El corazón es esencialmente un órgano muscular hueco dividido en un lado izquierdo y uno derecho. Se encuentra entre los pulmones en la parte delantera del tórax, con aproximadamente dos tercios de su masa a la izquierda de la línea media. El corazón funciona como bomba que impulsa la sangre por los vasos a todas las partes del cuerpo. Al contraerse, el corazón expulsa la sangre de sus cámaras (ventrículos) y al relajarse, se llena de nuevo de sangre. Este ciclo de contracción y relajación que se repite continuamente con un ritmo uniforme, se llama latido del corazón. (2) Los vasos sanguíneos. Estos comprenden las arterias, las venas y los vasos capilares. (a) Las arterias. Estos vasos son gruesos y musculares y llevan la sangre oxigenada del lado izquierdo del corazón a todas las partes del cuerpo. Dicha sangre es de color rojo brillante debido a su alto contenido de oxigeno, y fluye por las arterias en olas fuertes con cada latido del corazón. Las arterias se dilatan cada vez que el corazón impulsa la sangre a través de ellas, y se contraen al seguir la sangre su curso por el sistema circulatorio. Dicho ciclo de expansión y contracción arterial se conoce como pulso. El pulso normal oscila entre 60 y 80 pulsaciones arteriales por minuto. (b) Las venas. Estos vasos llevan al corazón la sangre desoxigenada proveniente de todas las partes del cuerpo. Dicha sangre es de color rojo oscuro debido a la falta de oxigeno y fluye en forma continua, de modo que no hay pulsación alguna en las venas. (c) Los vasos capilares. Estos son vasos sanguíneos muy pequeños que unen las arterias y las venas. Son muy finos y permeables para permitir el paso de oxigeno, alimentación, anhídrido carbónico etcétera, entre la sangre y los tejidos. La sangre capilar puede ser de color rojo brillante o rojo oscuro y fluye muy lentamente y sin fuerza.

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b. La respiración (inspiración y expiración). Por medio de la respiración, el cuerpo absorbe el oxigeno y expulsa el anhídrido carbónico. Los pulmones se llenan de oxigeno al inspirar, y luego los vasos sanguíneos lo absorben y lo llevan a todos los tejidos del cuerpo. En cambio, los vasos sanguíneos absorben el anhídrido carbónico de los tejidos y lo llevan a los pulmones donde se deposita y entonces se despide en la espiración. El proceso de la respiración comprende las vías respiratorias, los pulmones y la caja del tórax (la figura 1) (1) Las vías respiratorias. Estas son las vías por las cuales pasa el aire hacia y desde los pulmones. Comprenden la nariz, la boca, la garganta, la laringe, la tráquea y los bronquios. (2) Los pulmones. Los pulmones son dos órganos elásticos compuestos de miles de pequeñas células aéreas, cubiertos totalmente por una membrana hermética. (3) La caja torácica. La caja torácica está formada por costillas que están conectadas por músculos y unidas a la columna vertebral en la espalda, y al esternón en el frente. La parte superior está unida a la estructura del cuello, mientras que la parte inferior está dividida de la cavidad del vientre por el músculo grande en forma de cúpula llamado diafragma. Dicho músculo y los músculos que conectan las costillas., que son controlados por el centro respiratorio del cerebro, se contraen y se relajan automáticamente, causando expansión y luego disminución en el tamaño de la caja del pecho. Cuando la caja se expande y luego se contrae, la presión en los pulmones es más baja y luego más alta que la presión atmosférica, permitiendo así que entre y salga aire de los pulmones para igualar la presión. Este ciclo de inspiración y espiración se repite normalmente de catorce a dieciocho veces por minuto. 5. CONDICIONES QUE PONEN EN PELIGRO LAS FUNCIONES FÍSICAS VITALES a. La falta de oxigeno. Ninguna función física vital puede continuar sin oxigeno. La falta de oxigeno no sólo hace que una baja deje de respirar, sino que también hace que su corazón deje de latir. Por consiguiente, es preciso que Ud. sepa despejar la entrada de aire para restaurar la respiración y el latido del corazón explicado en la sección titulada PASO SALVAVIDAS S ”A” (Alcance 2). b. La hemorragia. Tampoco pueden seguir las funciones físicas vitales sin una cantidad suficiente de sangre que lleve oxigeno a todos los tejidos del cuerpo. Por esto, es necesario saber

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c.

d.

controlar la hemorragia para evitar la pérdida excesiva de sangre véase la sección titulada PASO SALVAVIDAS 1'B" (Alcance 2). La postración nerviosa (Shock). Esta es una condición de fallo circulatorio agudo, y si no se trata, puede resultar en la muerte, aunque la lesión o condición causante no haya sido grave. La postración nerviosa puede deberse a muchas causas; entre ellas la pérdida de sangre, la pérdida de fluidos del cuerpo a causa de quemaduras severas, la expansión de los vasos sanguíneos, el dolor o la impresión psicol6gica al ver una herida o la sangre. Es preciso que sepa aplicar los controles de esta condición ya que hay mayor probabilidad de que la baja sobreviva si se le previene la postración nerviosa véase la sección titulada PASO SALVAVIDAS "C" (Alcance 2). La infección. La recuperación de una baja después de recibir una lesión grave y la curación de la misma dependen de la manera como fue protegida dicha lesión de la contaminación. La infección resulta de la multiplicación y crecimiento de los microbios que invadieron una herida o por contaminación a través de cualquier cortadura en la piel. Como hay microbios en el aire, la ropa y la piel, haciendo inevitable que toda herida se contamine inmediatamente, el verdadero fin es evitar la contaminación adicional. Por consiguiente, es preciso que sepa como vendar las heridas para evitar la contaminación - véase la sección titulada PASO SALVAVIDAS "D" (Alcance 2).

6.

LOS ARTÍCULOS DE PRIMEROS AUXILIOS Los artículos que tendrá a su alcance para administrar primeros auxilios dependerán del lugar donde se encuentra. a. Los artículos personales de primeros auxilios. Se le distribuye un estuche de primeros auxilios que contiene dos paquetes para uso personal (figura 2). Uno contiene un apósito estéril con vendajes de cinta adhesiva para las lesiones y el otro contiene dos sobrecitos de un compuesto de cloruro de sodio y bicarbonato sódico, para su consumo disuelto en agua, en caso de sufrir alguna quemadura. Es preciso que siempre lleve consigo dicho estuche. Como buen soldado, Ud. revisa su arma todos los días y debería tener el mismo cuidado en revisar su estuche de primeros auxilios para asegurarse de que esté completo. Al administrar primeros auxilios a un herido, recuerde que primero debe utilizar los artículos de éste, ya que es posible que usted necesite los suyos más adelante. b. La cala de primeros auxilios para uso general. Hay uno de éstos en todo vehículo reglamentario. Véase el Apéndice B para una descripción del contenido. c. La caja de primeros auxilios de avión. Hay uno en toda

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aeronave reglamentaria Véase el Apéndice B para una descripción del contenido. c. La unidad de tratamiento médico de emergencia Primera fase. En caso de ataque nuclear cuando las tropas se encuentran en guarnición, es posible que la gran cantidad de bajas sobrecárguelas instalaciones de sanidad existentes en las primeras horas después del ataque. El personal de sanidad proporcionará tratamiento según las prioridades establecidas para las diversas clases de heridas. En estas circunstancias, es posible que usted tenga que administrarse primeros auxilios o que tenga que administrárselos a otros hasta que el personal de sanidad pueda atenderles. Los artículos necesarios han sido empaquetados y colocados en los edificios donde Ud. trabaja o vive para que siempre estén disponibles. Estas cajas están marcadas claramente como Unidades de Tratamiento Médico de Emergencia - Primera Fase (figura 3). Esta contiene siete paquetes: cuatro paquetes para heridas, dos paquetes para quemaduras y uno para fracturas. Véase el Apéndice B para el contenido de cada paquete. Familiarícese con la ubicación de las Unidades de Primera Fase en su área, el contenido de cada paquete componente y c6mo utilizar los artículos para salvar su vida o la de otras personas que sean incapaces de ayudarse a si mismas. Los capítulos subsiguientes le darán instrucción en el uso de la mayoría de los artículos de la Unidad de Primera Fase. Cualquier articulo que no sea descrito en este manual debe ser utilizado exclusivamente por personas adiestradas en el uso correcto de los mismos.

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ALCANCE 2 LOS CUATRO PASOS SALVAVIDAS A – B – C – D

SECCIÓN 1. EL PASO SALVAVIDAS “A” DESPEJE LA ENTRADA DE AIRE Y RESTAURE LA RESPIRACIÓN Y EL LATIDO DEL CORAZÓN, SEGÚN SEA NECESARIO
7. La entrada de aire - ¡Despéjela inmediatamente.! Para permitir el paso libre de aire hacia y desde los pulmones, es preciso que la entrada de aire esté libre de obstrucción. a. Para despejar la entrada de aire, vuelva la cabeza de la baja hacia un lado y pase los dedos rápidamente detrás de los dientes inferiores y sobre la base de la lengua para sacar el vómito, las mucosidades o cualquier objeto extraño. Este procedimiento no debe demorar más de uno o dos segundos. b. Si la baja usa dentadura postiza (parcial o completa), quítesela de la boca y
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colóquela en uno de sus bolsillos. las dos medidas simultáneamente, alternándolas según se explica en el párrafo 9c (3) (c). (3) Hay dos métodos básicos para administrar respiración artificial: el de boca a boca y el de presión sobre el pecho y elevación de los brazos. El primero es el método preferido, pero no se puede utilizar si la baja tiene la cara aplastada o si la atmósfera está contaminada. Si la baja tiene la cara aplastada o si no hay una máscara con dispositivo de resucitación, se utiliza el segundo método. Las modificaciones del método de boca a boca son los de boca a nariz4 y máscara a boca, empleándose este último en un ambiente de contaminación (véase el párrafo 52d). b. El método de boca a boca o de boca a nariz. Éste método requiere que usted llene de aire los pulmones de la baja con el aire de sus propios pulmones. Esto se hace soplando aire en la boca o nariz de la baja. La boca es la entrada de aire preferida excepto en casos de fractura severa de la mandíbula, heridas en la boca, o mandíbulas fuertemente cerradas a causa de convulsiones. En tales casos, la entrada de aire tiene que ser la nariz. La respiración artificial dé boca a boca o de boca a nariz se administra de la siguiente manera: (1) Despejar la parte superior de la entrada de aire (párrafo 7). (2) Colocar la baja de espaldas. (3) Poner la cabeza boca arriba, con una frazada enrollada u otro objeto semejante debajo de los hombros, de esta manera inclinándole la cabeza hacia atrás (figura 4). Si no se dispone de tal objeto, inclínele la cabeza hacia atrás de modo que la barbilla quede hacia arriba. Esta posición amplia la entrada de aire. (4) Colocar la mandíbula inferior tan atrás como sea posible, de modo que se extienda hacia arriba (figura 5). Esta posición aleja la base de la lengua de la parte posterior de la garganta, ampliando así el conducto hacia los pulmones. Hay dos métodos de sacar la mandíbula inferior hacia afuera: con el pulgar o con ambas manos. (a) El método de sacar la mandíbula hacia afuera con el pulgar. Este es el método preferido excepto en casos de heridas que no lo permiten. Coloque el pulgar en la boca de la baja y agarre firmemente la mandíbula inferior elevándola y sacándola hacia afuera (figura 5 a). No trate de sujetar ni deprimir la lengua. (b) El método de sacar la mandíbula hacia afuera con ambas manos. Este método se utiliza si la

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mandíbula está tan estrechamente cerrada que no permite introducir el pulgar en la boca. Agarre los ángulos de la mandíbula con ambas manos apenas debajo de los lóbulos de las orejas, y elévela con fuerza hacia afuera. Luego ábrale los labios a la baja, empujándole con los pulgares el labio inferior en dirección de la barbilla. (figura 5 b). (5)Manteniendo la mandíbula hacia afuera, selle la entrada de aire que no se va a usar (la nariz o la boca) al inflarle los pulmones. Hay que sellaría bien para evitar que se escape el aire. Si hay que cerrar la nariz, ciérrela con la mano libre o coloque la mejilla firmemente contra ella (figura 6 a). Si hay que cerrar la boca, cierre los labios firmemente con dos dedos colocándolos a lo largo de la boca. (Si se trata de una criatura o un niño pequeño, se utilizan la boca y la nariz simultáneamente como una sola entrada de aire (véase el párrafo (6) (a) a continuación).

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(6) Administre la respiración artificial de la siguiente manera: (a) Aspire profundamente, abra bien la boca y colóquela firmemente alrededor de la boca (la figura 6) o la nariz (el párrafo (5) anterior> de la baja. Si se trata de una criatura o un niño pequeño, cúbrale la boca y la nariz simultáneamente con la boca, sellando sus labios contra la piel de la cara. (b) Mirándole el pecho, sople con fuerza a través de la boca o la nariz de la baja, a menos que se trate de una criatura o un niño pequeño. (En el caso de estos últimos sólo se requieren pequeños soplos de aire procedentes de los cachetes). La elevación del pecho indica que el aire está llegando a los pulmones. En tal caso siga el procedimiento (véase los párrafos (c) y (d) a continuación). Si no se levanta el pecho, hay que tomar medidas correctivas. Primeramente, sostenga la mandíbula hacia arriba con más fuerza y sople más fuertemente, asegurándose de que el aire

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no se escape de la boca o la nariz. Si todavía no se levanta el pecho, cerciórese de que la boca esté despejada y, si es necesario, coloque la baja de lado y péguela varias veces con bastante fuerza entre los hombros hasta despejar la entrada de aire. Luego ínflele los pulmones.

(c)

Quite la boca de la entrada de aire de la baja y escuche la salida de aire de los pulmones. Si la exhalación es ruidosa, eleve la mandíbula un poco más. (d) Después de cada expulsión de aire de los pulmones de la baja, sople hondamente de nuevo por la entrada de aire (la boca, la nariz, o ambas). Los primeros cinco a diez soplos deben ser profundos (excepto en casos de criaturas y niños pequeños) y rápidos para efectuar la reoxigenación. Luego, sople de doce a veinte veces por minuto hasta que la baja empiece a respirar normalmente o hasta que se haya desvanecido toda señal de vida. Cuando la baja misma empiece a respirar, ajuste el ritmo de sus soplos para no estorbar los esfuerzos de la misma.

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c.

La administración prolongada de la respiración artificial puede resultar en que el estómago de la baja se infle de aire. Como esto estorba la inflación de los pulmones, aplique presión manual leve sobre el vientre de la baja después de cada inflación de los pulmones. 2. Si al principio de la administración de respiración artificial su respiración ha sido muy profunda y rápida, es posible que Ud. se sienta desfallecido o con hormigueo, y si sigue respirando de la misma manera, puede desmayarse. Después de los primeros cinco a diez soplos profundos y rápidos, debe ajustar su respiración a un ritmo de doce a veinte veces por minuto, con inhalaciones bien moderadas para poder seguir por largo rato Sin experimentar los mencionados efectos temporales. (si la respiración poco profunda requerida para criaturas y niños pequeños le causa malestar, respire hondamente de vez en cuando y luego continúe administrando la respiración artificial.) La respiración artificial por presión sobre el pecho y elevación de los brazos. (1) Despeje la entrada de aire (párrafo 7). Si la baja lleva máscara, quítesela rápidamente y con los dedos despeje la entrada de aire y la máscara, colocándosela de nuevo inmediatamente. Repita este proceso según sea necesario para mantener despejada la entrada de aire. Colóquele la máscara a la baja si debe usarla y no la lleva puesta. (2) Coloque la baja de espalda. (3) Colóquele la cabeza según se describe en el párrafo b(3) anterior. (4) Colóquese Ud. en posición: párese cerca de la cabeza de la baja mirando hacia sus pies; luego, coloque una rodilla sobre el suelo, con el otro pie al otro lado de la cabeza y contra el hombro de la baja para impedir el movimiento del mismo (véase la figura 7). Tan pronto se canse, invierta rápidamente la posición de los pies. (5) Administre la respiraci6n artificial: (a) Agarre las manos de la baja y colóquelas sobre las costillas inferiores mientras que Ud. se mece hacia adelante empujando hacia 4bajo con una presión firme y constante (véase la figura 7b), hasta encontrar resistencia firme. Dicha presión expulsa el aire de los pulmones. (b) Levántele los brazos verticalmente (véase la figura 7c); luego estírelos lo más hacia atrás posible (véase

1.

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la figura 7d). Al levantarle y estirarle los brazos aumenta el tamaño del pecho, permitiendo así que entre aire en los pulmones.

En forma rápida, colóquele nuevamente las manos sobre el pecho y repita el ciclo: (1) Aplique presión; (2) levántele los brazos; (3) estírele los brazos y (4) colóqueselos nuevamente sobre el pecho. Con un ritmo uniforme, efectúe de diez a doce ciclos por minuto. Los primeros tres pasos son por la misma duración pero hay que hacer el cuarto paso tan rápidamente como sea posible.

(c)

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(d) Continúe administrando respiración artificial hasta que la baja empiece a respirar normalmente o hasta que se haya desvanecido toda señal de vida. Ajuste el ritmo de sus soplos para no estorbar los esfuerzos de la baja al empezar a respirar de nuevo. (6) Al cansarse Ud., cambie con otra persona si hay una disponible, pero sin alterar el ritmo de la respiración artificial. Esto se hace moviéndose a un lado, siguiendo con la respiración artificial, para que la otra persona tome su posición desde el otro lado. Durante el paso de estirar los brazos, la persona que lo va a reemplazar a usted agarra las muñecas de la baja y continúa la respiración artificial al mismo ritmo. Su reemplazo agarrará las manos de la baja durante el paso de colocar nuevamente los brazos sobre el pecho. 9. Administración de masajes al corazón por presión sobre el pecho - de ser necesario ¡administre los masajes inmediatamente a. Generalidades. Si el corazón de una baja deja de latir, hay que administrarle inmediatamente el masaje al corazón por presión sobre el pecho, además de respiración artificial. ¡CADA SEGUNDO CUENTA! Al dejar de latir el corazón, un poco después se detiene también la respiración, a menos que esto ocurra primero. ¡Manténgase sereno. ¡Piense y entonces actúe: Cuando se para el corazón, no hay pulso, y la baja está inconsciente, fláccido y tiene las pupilas completamente dilatadas. Para determinar si hay pulso, coloque las puntas de los dedos en el cuello de la baja al lado de la tráquea, como se muestra en la figura 8. Si no palpa el pulso inmediatamente, no pierda tiempo tratando de encontrarlo; inicie de inmediato los masajes al corazón. Además, si el pulso es débil e irregular, hay que administrarle masajes al corazón y respiración artificial, ya que esta condición indica que la acción del corazón es inadecuada y generalmente precede el paro del corazón.

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b. Los principios generales de los masajes al corazón por presión sobre el pecho. (1) El masaje al corazón por presión sobre el pecho es la compresión rítmica del corazón sin abrir el pecho por medios quirúrgicos. Este proceso tiene por objeto mantener una corriente de sangre al cerebro y los demás órganos por medio de la circulación artificial, hasta que el corazón empiece de nuevo a latir normalmente. El masaje directo al corazón se diferencia de este método en que aquél requiere que se abra la pared del pecho y se manipule el corazón manualmente. (2) El corazón se encuentra entre el, esternón y la espina dorsal (véase la figura 9). La aplicación de presión sobre el esternón empuja el corazón contra la espina dorsal, expulsando así la sangre que luego pasa a las arterias. Al eliminar la presión, el corazón se vuelve a llenar de sangre.

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c.

El procedimiento para la administración de masajes al corazón por presión sobre el pecho. Como la baja deja de respirar antes o poco después que deja de latir el corazón, es necesario administrar respiración artificial (párrafo 8) simultáneamente con el masaje al corazón. Si hay otra persona que pueda ayudar, Ud. puede administrar el masaje mientras que la otra administra respiración artificial o viceversa (véase la figura 10). Las dos deben coordinar sus movimientos para evitar que uno trate de inflarle los pulmones mientras que el otro está apretándole el pecho. Si Ud. se encuentra 5Q10, hay que administrar las dos medidas en forma alterna, como se describe en el párrafo (3) (c) a continuación. (1) Prepare a la baja para la respiración artificial de boca a boca o boca a nariz (véase el párrafo 8b). La baja debe estar sobre UNA SUPERFICIE FIRME como una camilla, el piso o la tierra. Una cama o sofá seria demasiado flexible.

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(2) Colóquese en posición de la siguiente manera: (a) Arrodíllese en ángulo recto al pecho de la baja para poder utilizar su peso al aplicar presión sobre el esternón (figura 1,0). (b) Coloque el talón de la mano sobre LA PARTE INFERIOR del esternón. Extienda y levante los dedos para poder aplicar presión en el esternón solamente y no en las costillas. Coloque la otra mano sobre la primera. (Si es un niño, no es necesario colocar una mano sobre la otra. Si es una criatura, sólo se requiere que coloque los dedos de una sola mano sobre el esternón.) (3) Administre el masaje al corazón de la siguiente manera: (a) Con las manos en la posición descrita en el párrafo (2) (b> anterior, y con los brazos estirados, inclínese hacia adelante hasta que sus hombros estén directamente perpendicular al esternón de la baja; luego aplique presión directamente hacia abajo. Aplique suficiente presión para hundir el esternón de una y media a dos pulgadas (figura 11). La aplicación de demasiada presión puede fracturar las costillas de la baja, y por esto, no se debe mover el esternón más de dos pulgadas. (Si la víctima es un niño, apriete el esternón ligeramente con una sola mano. Si es una criatura, apriete el esternón ligeramente con los dedo)s. (b) Alivie la presión inmediatamente levantando un poco las manos (figura 12). (c) Repita este ciclo de sesenta a ochenta veces por minuto. Al cabo de unos cuantos minutos, verifique si hay pulso colocando los dedos en el cuello de la baja como se muestra en la figura 8, o mirando en este punto del cuello para ver si hay algún movimiento. Si el pulso s débil, irregular o si no hay pulso, eleve las piernas de la víctima a una altura de seis pulgadas arriba del nivel de la cabeza para facilitar el flujo de sangre hacia el corazón. Continúe administrándole respiraci6n artificial de boca a boca y masaje el corazón hasta que pueda respirar sin asistencia, hasta que alguien lo releve a usted, o hasta que Ud. esté seguro de que ha desvanecido toda señal de vida. Si se encuentra solo y está administrando los dos procedimientos simultáneamente, haga cuatro o cinco ciclos de masaje al corazón por cada ciclo de respiración artificial1 Es posible que tenga que seguir administrando estas medidas resucitadoras por largo

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rato después de que Vd1 empiece a incomodarse y fatigarse. Por esto, la decisión de descontinuar estas medidas debe ser hecha por la persona mejor calificada disponible y no según la incomodidad de la persona que administre las medidas resucitadoras.

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SECCIÓN II. EL PASO SALVAVIDAS "B"; DETENGA LA HEMORRAGIA 10. Generalidades Las heridas son las condiciones que más comúnmente requieren primeros auxilios. La hemorragia no controlada ocasiona la postración nerviosa y finalmente la muerte1 Por esto es preciso que d. tome las medidas necesarias para detenerla. La aplicación de un apósito con presión (véase el párrafo 11) es el mejor método de controlar la hemorragia en una situación de urgencia. Además de usar un apósito con presión, la elevación del miembro herido (párrafo 11c (l)) y la aplicación de presión con los dedos (párrafo 11 c(2)) deben ser empleados cuando sea necesario. Otro método para controlar la hemorragia es la aplicación de un torniquete. Sin embargo, no se recomienda el uso del torniquete a menos que los demás métodos no den resultado, ya que es posible que la baja pierda el miembro herido al cual se aplica el torniquete. 11. La aplicación de un apósito con presión La aplicación de un apósito con presión sobre una herida sangrante facilita la coagulación, comprime los vasos abiertos y protege la herida de la contaminación adicional. En casos de heridas sangrantes es preciso hacer lo siguiente: a. Determine si hay más de una herida. Por ejemplo, es posible que una bala u otro proyectil haya entrado por un lado y salido por otro, en cuyo caso la herida de salida suele ser la más grande. b. Corte la ropa y quítela de encima de la herida para evitar contaminación adicional. No la rompa porque podría ocasionarle más daño a la parte herida. No toque la herida y manténgala tan limpia como sea posible. Si está sucia, déjela así no trate de limpiarla de ninguna manera. c. Cúbrala con un apósito de primeros auxilios y aplique presión sobre la herida usando las tiras atadas al apósito (figura 13). Si se requiere más presión para detener la hemorragia, utilice otro apósito o coloque la mano sobre el apósito y apriételo bien duro. Es posible que se requiera la aplicación de presión manual por un período de cinco a diez minutos para que se forme un coágulo capaz de detener la hemorragia con la ayuda del apósito únicamente y sin presión manual. (1) Por lo general, se puede detener la hemorragia elevando el miembro herido arriba del nivel del corazón (figura 13c). Sin embargo, no se utiliza la elevación en casos de fracturas, ya que mover una fractura no entablillada causa

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(2)

dolor, aumenta la postración nerviosa, y puede ocasionar daño adicional a los nervios, músculos y vasos sanguíneos. Si la sangre brota de la herida en chorros (hemorragia arterial), se puede aplicar presión con los dedos para detener la hemorragia, mientras que se saca el apósito de su envoltura y se coloca con presión. Esto se hace aplicando presión con los dedos, pulgares o las manos en uno de los puntos para la aplicación de presión para detener la hemorragia. Éste se define como el punto donde una arteria que lleva sangre a un área herida pasa por encima de un hueso y está cerca de la superficie de la piel. La aplicación de presión en dicho punto detiene o por lo menos disminuye el flujo de sangre desde el corazón hacia la herida (figura 14).

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12. La utilización de un torniquete a. Generalidades. (1) Un torniquete es una faja o tira con que se envuelve estrechamente un miembro herido para detener una hemorragia severa (las figuras 15 y 16). Se utiliza el torniquete Solamente en casos en que no da resultados la aplicación de presión sobre la herida o en el punto de presión apropiado y la elevación del miembro herido (de ser esto posible). Es posible que la presión no detenga la hemorragia de una arteria principal del muslo, la parte inferior de la pierna o la hemorragia de varias arterias simultáneamente como resultado de una amputación traumática. Si continua sangrando la herida y se empapa de sangre el apósito de primeros auxilios aunque se haya
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aplicado presión manual bien firme, será necesario aplicar un torniquete. Una vez aplicado un torniquete, es preciso que la baja sea examinada por un oficial de sanidad lo más pronto posible. (2) Si no se dispone de un torniquete especial, como los que vienen en los estuches de primeros auxilios para aeronaves (figura 15), es posible improvisar uno usando un material suave, fuerte y flexible, como la gasa, vendajes de muselina, artículos de ropa o pañuelos. Uno de estos se usa en combinación con cualquier objeto duro en forma de palo (figura 16). Para reducir al mínimo el daño a la piel, asegúrese de que el torniquete tenga un ancho mínimo de una pulgada después de apretarse.

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b.

La colocación del torniquete. (1) Coloque el torniquete alrededor del miembro herido entre la herida y el tronco (entre la herida y el corazón) (figuras 15 y 16). No lo coloque nunca directamente sobre la herida o la fractura. (a) Para la amputación completa o parcial del pie, la pierna, la mano, o el brazo y para hemorragias de la parte superior del brazo o muslo, coloque el torniquete apenas arriba de dicha herida o amputación. (b) Para las hemorragias que no se deben a amputaciones en la mano o el' antebrazo, coloque el torniquete un poco más 'arriba del codo. (c). Para las hemorragias que no se deben a amputaciones en el pie o la parte inferior de la pierna, coloque el torniquete un poco más arriba de la rodilla. (2) Cuando quiera que sea posible, coloque el torniquete sobre una manga o el pantalón (conteniendo el material bien liso), para no pellizcar ni torcer la piel (figuras 15 y 16). Cualquier daño a la piel puede resultar en una ampu-

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c.

d.

e.

f.

tación adicional por falta de piel para tapar el muñón. La protección de la piel de la baja también evita el dolor adicional. Cómo apretar el torniquete. Apriete el torniquete como se muestra en las figuras 15 y 16. Apriételo suficientemente para detener el flujo de sangre. Si antes de colocar el torniquete hay pulso en la muñeca o pie del miembro herido, la falta de pulso al aplicar el torniquete es indicación de que está suficientemente apretado. Para encontrar el pulso, coloque dos dedos, no el pulgar, sobre el punto correspondiente en la muñeca o el tobillo (figura 14). Si no es posible utilizar el pulso como indicación de que el torniquete está suficientemente apretado, uno tiene que usar como criterio la reducción del flujo de sangre proveniente de la herida. En tal caso, es necesario descubrir la herida por un instante para observar el flujo de sangre. Después de apretar correctamente un torniquete, la hemorragia arte-rial se detiene; sin embargo, la hemorragia venosa continuará hasta que las venas queden desprovistas de sangre desde el punto del torniquete hasta la salida en la herida. No trate de apretar más el torniquete para detener la salida de sangre venosa. La curación de las heridas. Después de colocar y apretar el torniquete (figuras 15 y 16), vende la herida como se muestra en la figura 13 y como se explica en los párrafos 15 a 18. Todo depende de los materiales de primeros auxilios que haya disponibles. La marcación de la baja. Si la condición de la baja o las condiciones meteorológicas requieren que se cubra a la baja, deje el torniquete expuesto y bien visible. De ser posible, marque la letra T en la frente de la baja, indicando también la hora en que se colocó el torniquete. La revisión del torniquete y el vendaje. Una vez colocado el torniquete, revíselo frecuentemente, al igual que las vendas, para asegurarse de que no se haya suelto y que no haya hemorragia adicional. De ser necesario, apriete más el torniquete pero no lo suelte por ningún motivo. Sola-mente el personal de sanidad competente tiene el adiestramiento necesario para soltar correctamente un torniquete. SECCIÓN III.

EL PASO SALVAVIDAS C: ADMINISTRE TRATAMIENTO PARA LA POSTRACIÓN NERVIOSA (SHOCK) 13. GENERALIDADES

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a.

b.

La postración nerviosa (párrafo 5 c) puede ser ocasionada por cualquier clase de herida. Sin embargo, entre más grave es la herida, mayor será la probabilidad de que sobrevenga la postración nerviosa. Los primeros indicios son un estado de inquietud, sed, palidez, y pulso acelerado. Una baja que sufra de postración nerviosa puede estar nerviosa o' puede estar calmada pero sumamente cansada. Puede estar sudando aunque tenga la piel fría y húmeda. Al empeorar esta condición, la baja respira corta y rápidamente o hasta jadea, aunque no haya obstrucción en las vías respiratorias. También puede tener una mirada' vacía. La piel se torna manchada o azulosa, en especial alrededor de la boca. El objetivo suyo es tomar las medidas necesarias para prevenir o disminuir la postración nerviosa. Todas las medidas descritas en el párrafo 14 ayudan a lograr este fin.

14. MEDIDAS PARA CONTROLAR LA POSTRACIÓN NERVIOSA a. Mantenga a un nivel adecuado la respiración y la acción del corazón. Para lograr este propósito quizá lo único que se tenga que hacer es despejar la entrada de aire (párrafo 7), colocar a la baja en una posición que permita la salida de todo liquido que pueda impedir la respiración (párrafo f a continuación) y vigilarla para evitar que se cierre la entrada de aire. Posiblemente será necesario administrarle respiración artificial y masaje al corazón por presión sobre el pecho (párrafos 8 y 9) b. Detenga la hemorragia. Controle la hemorragia aplicando un apósito de presión, elevando el miembro herido y aplicando presión sobre el punto apropiado (párrafo 11 c (2)). Aplique un torniquete si es necesario. c. Afloje la ropa apretada. Afloje la ropa alrededor del cuello y la cintura y en los demás lugares donde aprieta. Desate los cordones de los zapatos pero sin quitárselos a la baja. d. Anime a la baja. Hágase cargo de la situación. Por la confianza que usted tiene en si mismo y sus acciones firmes y seguras, demuéstrele a la baja que usted sabe lo que está haciendo y que espera que se sienta mejor. Sea solicito con la baja pero no converse con ella sino para hacerle advertencias, darle instrucciones o hacerle las preguntas que sean necesarias. Si la baja pregunta acerca de la gravedad de su herida, explíquele que un oficial de sanidad tendrá que examinarla para determinar esto. Recuerde que cualquier información errónea o inoportuna puede aumentar su ansiedad. e. Entablille toda fractura. Si la baja tiene una fractura, entablíllela como se describe en el Capitulo 3.

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f.

Coloque a la baja en una posición cómoda. La posición correcta depende de la clase de herida que tenga, y si está consciente o no. A menos que la baja tenga una herida que requiera una posición especial (refiérase al Capitulo 3), colóquela cuidadosamente sobre una frazada u otro articulo protector (el párrafo “g” a continuación), en una de las siguientes posiciones: (1) Si la baja está consciente, colóquela de espalda sobre una superficie plana con los miembros inferiores elevados de seis a ocho pulgadas para aumentar el flujo de sangre hacia el corazón (figura 17á). Esto puede hacerse colocándole los pies sobre la mochila u otro objeto adecuado. Recuerde, sin embargo, que no se debe mover a una baja que tenga una fractura hasta tanto no se le entablille en forma' debida. (2) Si la baja está inconsciente, colóquela de lado o boca abajo con la cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue con vómito, sangre u otro liquido (figura 17b). g. Manténgala cómodamente abrigada. No caliente demasiado a la baja De ser posible, colóquele debajo una frazada, un poncho, la mitad de tienda individual u otro articulo apropiado (párrafo f arriba). Quizás sea o no necesario cubrirla con una frazada; esto depende del estado del tiempo. Si lo permite el tiempo, quítele toda la ropa mojada menos los zapatos, antes de cubrirla. h. Alivie el dolor. La curación y vendaje correctos de una herida, el entablillamiento de una fractura y la colocación de la baja en una posición cómoda, con los mejores primeros auxilios para aliviar el dolor,

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SECCIÓN IV. EL PASO SALVAVIDAS D: APLIQUE APÓSITOS Y VENDAJES 15. GENERALIDADES Todas las heridas (menos las que ocurren en circunstancias especiales, como en una sala de operaciones) están contaminadas debido a la presencia de microbios en la piel, la ropa y el aire. Además, todo proyectil o instrumento que causa heridas introduce microbios. La infección resulta de la multiplicación y extensión de los microbios que invadieron la herida o ruptura en la piel. El hecho de que la herida ya esté contaminada no disminuye la importancia de protegerla contra la contaminación adicional. Entre menos microbios invaden la herida, tanto menos será la posibilidad de infecci6n y mayor será la probabilidad de recuperación. Por consiguiente, es preciso que Ud. aplique apósitos y vendajes en la herida cuanto antes, tanto para evitar la contaminación adicional como para detener la hemorragia. 16. LOS TIPOS DE APÓSITOS Los apósitos son almohadillas o compresas estériles para cubrir las heridas. Por lo general, están hechos de gasa o algodón envuelto
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en gasa. En campaña, el apósito de uso común es el de primeros auxilios con vendas (figura 13). Otros apósitos disponibles en ciertas condiciones son compresas de gasa de diversos tamaños y pequeñas compresas sobre una tirilla de cinta adhesiva (figura 18). Para la disponibilidad de dichas compresas, refiérase al Apéndice B. 17. LA APLICACIÓN DE LOS APÓSITOS a. Corte la ropa y quítela de encima de la herida para evitar la contaminación adicional. b. Saque el apósito de su envoltura y colóquelo directamente sobre la herida sin dejarlo tocar otra cosa (figuras 13, 18 y 19). Para la aplicación de apósitos en heridas especiales, refiérase al Capitulo 3. 18. LOS TIPOS DE VENDAJE Se utilizan los vendajes para sostener apósitos en su lugar sobre las heridas, para sellar los bordes de los apósitos contra los microbios y la suciedad, y para producir presión sobre la herida a fin de detener la hemorragia. también se usan para brindarle apoyo a una parte herida y para sujetar tablillas en las fracturas (párrafos 30 y 31). un vendaje debe aplicarse de manera firme, con los extremos bien asegurados para evitar que se suelten tanto el apósito como el vendaje. el vendaje no debe apretarse al extremo de detener la circulación de la sangre. si es necesario hacer un nudo para sostener bien el vendaje, emplee un nudo llano (figura 15), por su gran seguridad. los vendajes disponibles en campaña generalmente son de gasa o muselina. los tres tipos generales son los de cabos, los triangulares y en forma de corbata, y los vendajes arrollados.

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a. Vendaje de cabos. Los vendajes de cabos múltiples pueden venir atados a los apósitos como el apósito de primeros auxilios (figura 19a), o pueden hacerse cortando una tira de gasa de cuatro pulgadas de ancho y treinta y seis pulgadas de largo, empezando el corte en cada extremo y dejando sin cortar un espacio en el medio, que es el que se coloca sobre el apósito que cubre la herida (figura 20).

b.

Vendajes triangulares y en forma de corbata. (1) Estos se hacen del pedazo triangular de muselina (37" x 37" x 52") que se encuentra en el estuche de primeros auxilios de uso general y en la Unidad de Tratamiento Médico de Emergencia - Primera Fase (Apéndice B). Si se

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aplica sin doblarlo, se llama vendaje triangular (figura 21a). Si se dobla para formar una tira larga, se llama vendaje en forma de corbata (figura 21b). Siempre se incluyen dos alfileres con cada vendaje.

c.

(2) Dichos vendajes son muy útiles en casos de emergencia por su facilidad de aplicación. Es posible también improvisar un vendaje de este tipo utilizando un pedazo de camisa, una sábana, un pañuelo o cualquier otra clase de material suave de tamaño apropiado. Para hacer un vendaje triangular, corte un pedazo cuadrado de paño que sea un poco mayor de 3 x 3 pies, y dóblelo diagonalmente. Si se requieren dos vendajes, se corta el paño por el doblez. Los vendajes arrollados. (1) Generalidades. Los vendajes arrollados son rollos de gasa (figura 22). Se aplica la gasa en la parte herida en forma espiral, en forma de ocho, en una combinación de las dos, dependiendo de la parte del cuerpo que se tenga que vendar.

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(2) Reglas generales para la aplicación de vendajes arrollados. (a) Aplique el vendaje arrollado uniforme y firmemente pero no muy apretado, La presión desigual o excesiva puede afectar la circulación de la sangre. no lo aplique muy suelto, ya que se puede correr al apósito. (b) Coloque el vendaje en la posición en que se desea que permanezca la extremidad herida, ya que la flexión del miembro después de vendarlo causa cambios de presión en el vendaje (c) Al vendar una extremidad (excepto los dedos de la mano y el pie), hay que cubrirla totalmente para mantener uniforme la presión, deben dejarse expuestos los dedos para poder comprobar la circulación (d) Dele un gran número de vueltas no muy apretadas en vez de unas cuantas muy apretadas, en especial si se trata de un vendaje húmedo. Un vendaje húmedo aprieta más al secarse; por lo tanto, se debe tomar en cuenta el factor del encogimiento. (e) Traslape cada vuelta de vendaje para evitar que se "pellizque'1 la piel. (f) Cuando se vendan juntas dos partes, separe las dos superficies de piel con un material absorbente para evitar que se rocen y se irriten. (g) El primer paso del vendaje es fijarlo bien: 1. Con el vendaje en la mano derecha, de manera que el extremo suelto cuelgue hacia abajo, coloque la punta de dicho extremo en "la parte que va a vendarse con la punta extendida hacia arriba (figura 23a). 2. Con la mano izquierda, pase el rollo por debajo
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de la parte y entonces por encima, pasando el rollo a la mano derecha.

Doble la punta extendida sobre la primera vuelta (figura 23b), y dele una vuelta más encima de la primera., dejando el vendaje debidamente fijado (figura 23c). (h) Coloque el vendaje en la forma correcta (refiérase a las figuras 25 a 58). Los apósitos (párrafo 16) y el material absorbente necesario (párrafo f arriba), han sido suprimidos de las figuras para mostrar más claramente cada método. (i) Asegure el vendaje firmemente después de darle varias vueltas superyacentes adicionales, y sujete el extremo suelto a las vueltas con alfiler o atándolo en una de, las siguientes formas: 1. Doble el extremo del vendaje sobre si mismo y páselo alrededor de la parte herida, formando así dos extremos sueltos; luego ate los extremos (figura 24a) con un nudo llano (figura 15). 2. Rasgue longitudinalmente el extremo a una distancia adecuada. Haga un nudo sencillo donde termina la rasgadura; luego ate los dos extremos sueltos (figura 24b), con un nudo llano (figura 15). 19. EL VENDAJE DE DIVERSAS PARTES DEL CUERPO a. La cabeza. (1) La aplicación de vendajes fijados a apósitos de primeros auxilios de campaña (figura 25a) (a) Cruce los vendajes números 1 y 2 debajo de la barbilla y luego átelos en la parte superior de la cabeza (figura 25b).

3.

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(b) Pase el vendaje número 4 por debajo de la barbilla y luego hacia arriba hasta encontrarse con el vendaje número 3 en un punto arriba del oído, y átelo a los demás vendajes (figura 25c). (c) Pase los vendajes 3 y 4 alrededor de la cabeza en direcciones opuestas y átelos con un nudo llano con los

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(2) La aplicación de un vendaje triangular en la cabeza (figura 21). (a) Doble la base del triángulo hacia arriba y colóquelo con el centro de la base en el centro de la frente, dejando caer el ápice en dirección de la nuca; luego pase los extremos sueltos detrás de la cabeza (figura 26 a). (b) Cruce los dos extremos sobre el ápice; luego páselos por los lados de la cabeza y átelos en la frente con un nudo llano (figura 26 b).

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Coloque el ápice suelto dentro del cruce de los extremos sueltos detrás de la cabeza y, de ser posible, sujételo con un alfiler (figura 26c). (3) El vendaje de corbata (figura 21) aplicado en la cabeza. (a) Coloque la parte central del vendaje sobre el apósito (figura 27a). (b) Cruce los extremos del vendaje pasándolos en direcciones opuestas al otro lado de la cabeza; luego átelos allí con un nudo llano (figuras 27b y c). (4) La aplicación del vendaje arrollado en la cabeza (figura 22). (a) Fije el vendaje dándole varias vueltas alrededor de la cabeza (figura 23), terminando en la parte posterior de ésta. En este punto doble el vendaje hacia arriba y haga que el ayudante o la misma baja sujete el doblez en su lugar con los dedos (figura 28a).

(c)

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(b) Pase el vendaje por encima de la cabeza hasta el centro de la frente. Dóblelo hacia arriba en este punto y sosténgalo con la mano libre (figura 28b). (c) Pase el vendaje hacia atrás de nuevo al punto sostenido por el ayudante. Continúe este proceso de pasar y repasar el vendaje hasta quedar cubierta completamente la parte superior de la cabeza, siempre alternando las vueltas hacia la izquierda y luego hacia la derecha de la línea central, traslapando cada vuelta (figura 28c). (d) Dele varias vueltas adicionales alrededor de la cabeza, cubriendo los bordes de las otras vueltas; luego sujete el extremo suelto del vendaje con un alfiler o un nudo llano (figuras 24 y 28d). (5) La aplicación sin asistencia de vendaje arrollado en la cabeza.
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(a) Ate dos vendajes juntos con un nudo llano. Coloque el nudo en el centro de la frente, pasando dos rollos arriba de los oídos hacia la parte posterior de la cabeza (figura 29a). (b) Cruce los vendajes en este punto, pasando el rollo número 1 sobre la parte superior de la cabeza (figura 29b). (c) Extienda el mismo rollo hasta que quede debajo de la frente y pase el rollo número 2 alrededor de la cabeza y la frente sobre el rollo número 1 (figura 29c). (d) Pase el rollo número 1 hacia atrás por encima de la cabeza (figura 29d).

(b) Pase el vendaje por encima de la cabeza hasta el centro de la frente. Dóblelo hacia arriba en este punto y sosténgalo con la mano libre (figura 28b). (c) Pase el vendaje hacia atrás de nuevo al punto sostenido por el ayudante. Continúe este proceso de pasar y repasar el vendaje hasta quedar cubierta completamente la parte superior de la cabeza, siempre alternando las vueltas hacia la izquierda y luego hacia la derecha de la línea central, traslapando cada vuelta (figura 28c). (d) Dele varias vueltas adicionales alrededor de la cabeza, cubriendo los bordes de las otras vueltas; luego sujete el extremo suelto del vendaje con un alfiler o un nudo llano (figuras 24 y 28d). (5) La aplicación sin asistencia de vendaje arrollado en la cabeza.

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b.

(a) Ate dos vendajes juntos con un nudo llano. Coloque el nudo en el centro de la frente, pasando dos rollos arriba de los oídos hacia la parte posterior de la cabeza (figura 29a). (b) Cruce los vendajes en este punto, pasando el rollo número 1 sobre la parte superior de la cabeza (figura 29b). (c) Extienda el mismo rollo hasta que quede debajo de la frente y pase el rollo número 2 alrededor de la cabeza y la frente sobre el rollo número 1 (figura 29c). (e) Pase el rollo número 1 hacia atrás por encima de la cabeza (figura 29d). (e) Pase el rollo número 2 hacia la parte posterior de la cabeza por encima del número 1 (figura 29e). (f) Pase de nuevo el rollo numero 1 por encima de la cabeza y repita este proceso hasta que quede cubierta completamente la parte superior de la misma, siempre alternando las vueltas hacia la izquierda luego hacia la derecha de la línea central, de modo que cada capa traslape la mitad exterior de la capa anterior. (g) Dele varias para cubrir anteriores con un nudo vueltas alrededor de la cabeza todos los bordes de las vueltas Luego ate los extremos sueltos llano (figura 29f y £). Los ojos y los oídos. Observación. Para las heridas leves, será suficiente vendar un solo ojo. Para heridas serias o en casos de duda, es preciso vendar ambos ojos. Si un ojo queda sin vendar, la baja lo usará y como los movimientos de los ojos son sincronizados, el uso del ojo sano hará moverse el ojo herido, lo cual puede resultar en daño adicional. Además, es posible que sea necesario tapar un ojo para vendar una herida en el área cerca del ojo, aunque ésta en realidad no afecte el ojo tapado. (1) La aplicación del vendaje de corbata (figura 21) en el ojo o en el área del oído (figura 30). (a) Coloque el centro del vendaje encima del ojo u oído (figura 30a).

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(b) Cruce los extremos sueltos, pasándolos alrededor de la cabeza en direcciones opuestas, y átelos con un nudo llano (figuras 30b y c). (2) La aplicación del vendaje de corbata en ambos 0108 (figura 31). (a) Coloque el vendaje en forma de corbata sobre los ojos, ya tapados con apósitos., o ajustándolo para que un extremo sea más largo que el otro (figuras 31 a y b). (b)Pase el vendaje alrededor de la cabeza dos veces y ate los extremos sueltos (a un lado de la cabeza) con un nudo llano (figura 31c).

(3) La aplicación en los ojos de vendajes atados a apósitos de primeros auxilios de campaña (figura 32). (a) Pase los vendajes 1 y 2 (figura 32) hacia la parte posterior de la cabeza y crúcelos en ese punto. Luego páselos de nuevo alrededor de la cabeza y
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átelos con un nudo llano (figura 32b). (b) Cruce los vendajes 3 y 4 encima de la cabeza y pase el más largo por debajo de la barbilla. Luego sujételos con los demás vendajes y átelos con un nudo llano (figura 32c).

(4) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en los ojos. (a) Fije el vendaje dándole varias vueltas alrededor de la cabeza (las figuras 23 y 33a), terminando detrás de la misma. (b) Pase el vendaje oblicuamente hacia arriba por debajo del oído y sobre un ojo hasta el caballete de la nariz, uniéndolo con las primeras vueltas alrededor de la cabeza (figura 33b>. (c) Pase el vendaje alrededor de la cabeza, entonces oblicuamente hacia abajo sobre el otro ojo (figura 33c), por debajo del oído y hacia arriba de nuevo, pasándolo hacia la parte posterior de la cabeza y uniéndolo con las primeras vueltas alrededor de la cabeza. Luego páselo alrededor de la cabeza para fijarlo. (d) Páselo a la parte posterior de la cabeza, repitiendo el proceso con vueltas que traslapen un poco las anteriores hasta que queden tapados los ojos (figura 33d). (e) Fije el vendaje haciendo varias vueltas alrededor de la cabeza y sujetándolo con un nudo llano o con un alfiler (figuras 24 y 33e).
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c.

La mandíbula Observación. Antes de vendar la mandíbula, saque de la boca la dentadura postiza (completa o parcial> y colóquela en el bolsillo de la baja. Al aplicar el vendaje, deje suficiente espacio para permitir la entrada de aire y la salida de materia de la boca. Para asegurarse de que no se le cierre completamente la boca, coloque un pequeño rollo de material con un espesor de 1/8?? entre los dientes 'Q entre los dientes y la encía. Deje colgar una tira de dicho rollo fuera de la boca y átela al vendaje para evitar la posibilidad de que caiga dentro de la boca y obstruya el paso del aire. (1) La aplicación de vendajes atados a apósitos de primeros auxilios (de campaña (figura 19a). Coloque el apósito sobre la herida y luego aplique los vendajes usando la técnica que se muestra en la figura 25. (2) La aplicación del vendaje de cabos (figura 20) en la mandíbula. (a) Coloque el centro del vendaje sobre la barbilla; luego pase los dos cabos superiores por los lados de la mandíbula y átelos con un nudo llano en la nuca (figura 34a). (b) Doble la parte inferior debajo de la barbilla; luego pase los cabos inferiores hacia arriba delante de los oídos y átelos encima de la cabeza (figura 34b)
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(3)

La aplicación del vendaje de corbata (figura 21) en la mandíbula. (a) Coloque el vendaje debajo de la barbilla y pase los extremos sueltos hacia arriba, ajustándolos para que uno sea más largo que el otro (figura 35a) (b) Pase el extremo largo por encima de la cabeza y crúcelo con el más corto en la sien (figura 35b). (c) Pase los extremos en direcciones opuestas al otro lado de la cabeza y átelos allí con un nudo llano encima de la primera vuelta (figura 35 c).

(4) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en la mandíbula. (a) Fije el vendaje en la sien (figura 23) y dele varias
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d.

vueltas por encima y alrededor de la cabeza y por debajo de la barbilla; luego dóblelo sobre el dedo de la otra mano y páselo horizontalmente varias veces alrededor de la cabeza para fijar las vueltas verticales (figura 36a>. (b) Corte el vendaje y sujete el extremo suelto con un alfiler (figura 36b). (c) Para que no se suelten las vueltas verticales, sujételas con una tira de vendaje fijada con alfileres a ambos lados de la mandíbula (figura 36c). El hombro. (1) La aplicación en el hombro de vendajes atados a apósitos de rimeros auxilios (de campaña) (figura 37) (a) Coloque el apósito encima de la herida en el hombro, pase un vendaje por el pecho y otro por la espalda y crúcelos debajo del brazo sano. (b) Átelos allí con un nudo llano. (2) La aplicación en el hombro de vendajes triangulares y de corbata (figura 21). (a) Coloque la parte central del vendaje en forma de corbata sobre la base de la nuca del lado herido; pase un extremo por la espalda por debajo del brazo y el otro por el pecho; átelos con un nudo llano (figura 38a). De ser necesario, use el cinturón de la baja como substituto. (b) Coloque el ápice del vendaje triangular debajo del vendaje en forma de corbata en la base de la nuca, dejando caer el resto del triángulo sobre el hombro herido (figura 38b>. (£) Haga un doblez en la base del triángulo y cruce los extremos sueltos debajo de la parte superior del brazo; luego páselos alrededor del brazo en direcciones opuestas y átelos con un nudo llano (figura 38 c). (d) Fije el ápice en el cuello, pasándolo primero por encima y luego metiéndolo debajo del vendaje en forma de corbata. De ser necesario sujételo con un alfiler. (3) La aplicación del véndale de corbata (figura 21) en el hombro o la axila. (a) Haga un vendaje de corbata bien largo colocando el borde de un vendaje triangular encima del centro de otro, doblándolos luego para formar un solo vendaje. Sostenga la parte más gruesa del vendaje con alfileres.

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(b) Coloque la parte central del vendaje bajo la axila de tal manera que el extremo delantero sea más largo que el de atrás, con los alfileres hacia afuera (figura 39a). (c) Crúcelos encima del hombro (figura 39b). (d) Pase un extremo por la espalda y bajo el brazo opuesto, y pase el otro por el pecho. Luego átelos con un nudo llano (figura 39c).

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e.

El pecho o la espalda. (1) La aplicación de vendajes triangulares y en forma de corbata en el pecho o la espalda. (a) Ate el ápice del vendaje triangular al vendaje de corbata y colóquelos con el nudo en la parte del frente del hombro del lado herido (figura 40a). (b) Ate los extremos sueltos de la base con un nudo llano en el lado sano, ajustándolos para que uno quede más largo que el otro (figura 40b). (c) Pase el vendaje de corbata por encima del hombro y átelo al extremo más largo del vendaje triangular (figura 40c).

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(2) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en el pecho o la espalda (figura 41). (a) Sujete el vendaje (figura 23) y haga varias vueltas traslapadas alrededor del cuerpo. (b) Sujete el vendaje atándolo con cinturones o con tiras de vendaje arrollado.

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f. La región glútea. Aplique los vendajes triangulares y de corbata como se muestra en la figura 42, empleando las mismas técnicas de sujeción que se describen en el párrafo d (2) arriba. g. El codo. (1) La aplicación del vendaje de corbata (figura 21) en el codo. (a) Doble el brazo y coloque la parte central del vendaje en la punta del codo (figura 43a). (b) Lleve los extremos hacia arriba y crúcelos, extendiendo uno hacia abajo y otro hacia arriba (figura 43b). (c) Lleve las puntas al frente del codo y átelas con un nudo llano (figura 43 c)

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(2) La aplieación del vendaje arrollado (figura 44) en la cara anterior del codo. (a) Sujete el vendaje (figura 23> arriba del codo (figura 44). (b) Con el brazo ligeramente doblado, lleve el vendaje hacia abajo y alrededor del antebrazo; luego páselo hacia arriba y alrededor de la parte superior del brazo, describiendo un “ocho". (£) Repita este proceso varias veces con vueltas ligeramente traslapadas (d) Sujete el vendaje aplicando vueltas circulares arriba del codo y luego atándolo con un nudo llano (figura

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44).

h.

El antebrazo. (1) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en el antebrazo usando el mét6do espiral. (a) Sujete el vendaje en la palma de la mano (figuras 23 y 45a). (b) Aplique vueltas subsiguientes en forma espiral en dirección al antebrazo, traslapando cada vuelta (figura 45b). (c) Sujete el vendaje un poco más abajo del codo aplicando varias vueltas circulares y luego atándolo con un nudo llano (figuras 24 y 45£). (2) La aplicaci6n del vendaje arrollado en la mano y el antebrazo usando el método de forma en ocho. (a) Fije el vendaje en la palma de la mano (figura 23). (b) Aplique vueltas en forma de ocho hacia arriba y luego aplique una vuelta circular en la muñeca; luego extienda el vendaje hacia arriba con una vuelta en forma espiral bien abierta y haga una vuelta circular un poco más abajo del codo (figura 46a y b). (c) Llévese entonces en forma espiral hacia abajo alrededor del antebrazo, con una vuelta circular en la muñeca, formando así una equis grande en el antebrazo.
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(d) Usando la técnica de forma en ocho para el vendaje hacia arriba alrededor del brazo (figura 46 d). (e) Sujete el vendaje abajo del codo aplicando varias vueltas circulares, y luego átelo con un nudo llano (figuras 24 y 46 e).

i. La mano. (1) La aplicación del vendaje triangular (figura 21) en la mano. (a) Coloque la mano herida con la palma hacia abajo en el medio del vendaje triangular con la muñeca sobre la base del triangulo (figura 47a). Separé los dedos de la mano con algodón absorbente para evitar el roce y irritación de la piel.

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(b) Cubra los dedos con el ápice del triangulo y recoja el material sobrante del vendaje en pequeños pliegues a cada lado de la mano (figura 47b>. (c) Cruce los extremos del vendaje sobre la meno, luego páselos alrededor de la muñeca, y átelos con un nudo llano, tal como se muestra en las figuras 47c d y e). (2) La aplicaci6n del vendaje en forma de corbata en la mano. (a) Coloque el centro del vendaje sobre la palma de la mano, dejando que las puntas cuelguen a los lados (figura 48a). (b) Pase el extremo que da hacia el dedo pulgar por el dorso de la mano, sobre la palma y a través de la hendidura entre el pulgar y la palma de la mano (figura 48b) (c) Pase el otro extremo por el dorso de la mano, hacia la base del dedo pulgar y oblicuamente a través de la palma de la mano hacia la base del dedo meñique (figura 48c). (d) Pase los extremos al dorso de la mano y crúcelos allí; luego páselos a la palma y crúcelos de nuevo (figuras 48d y e). (e) Ate las puntas en la muñeca con un nudo llano (figura 48f).

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(3) La aplicact6n del vendaje arrollado (figura 22) en la mano. (a) Primero, fije el vendaje (figura 23); luego páselo cerca de las puntas de los dedos y luego hacia arriba usando la técnica de forma en ocho (figura 49a). (b) Siga extendiéndolo en forma en ocho sobre la base de los dedos y hacia arriba hasta la base de la muñeca, dejando libre el pulgar (figura 49b). (c) Sujete el vendaje en la muñeca haciendo varias vueltas circulares y luego átelo con un nudo llano (figuras 24 y 49c).

(4) La aplicación del vendaje arrollado en el dorso de la mano. (a) Primero, fije el vendaje en la muñeca (figura 23'). (b) Páselo al dorso de la mano, alrededor de la base del quinto dedo, de nuevo por el dorso de la mano y alrededor de la muñeca (figura 50a). (c) Repita este procedimiento con cada dedo y el pulgar (Figura 50b). (d) Sujete el vendaje en la muñeca haciendo varias vueltas circulares y luego átelo con un nudo llano (figuras 24 y 50c).

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(5)

La aplicación del venda]e arrollado en la mano. Observaci6n. Recuerde siempre de colocar gasa entre los dedos (Párrafo 18c (2) (f)). (a) Fije el vendaje en la muñeca (figura 23). (b) Doble el vendaje hacia atrás; llévelo sobre el dorso de la mano hasta el dedo, luego continúese sobre el frente del dedo y de la palma hasta la muñeca (figura 51a). (c) Sujetando los dobleces en la muñeca, repita el procedimiento hasta que todos los dedos queden cubiertos (figura 51b y c). (d) Dele una vuelta al vendaje alrededor de la muñeca para sujetar los dobleces; luego pase el vendaje oblicuamente sobre el dorso de la mano hasta las puntas de los dedos, y haga una vuelta circular (figura 51d y e). (e) Aplique el vendaje en la mano con movimiento hacia arriba en forma de ocho (figura 51f). (f) Sujete el vendaje en la muñeca haciendo varias vueltas circulares, y átelo con un nudo llano (figuras

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24 y 51g).

j.

Los dedos. (1) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en el dedo. (a) Fije el vendaje en la muñeca (figura 23). (b) Lleve el vendaje sobre el dorso de la mano y de una vuelta completa en la base del dedo herido; luego dele una vuelta en espiral hasta la punta del dedo y haga otra vuelta completa (figura 52a). (c) Pase el vendaje de nuevo a la base del dedo y luego ti la punta con vueltas espirales bien abiertas (figura 52b).
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(d) Aplique el vendaje hacia arriba en el dedo con vueltas espirales cerradas y luego haga una vuelta circular en la base. Extienda el vendaje hacia arriba por el dorso de la mano y sujételo en la muñeca mediante varias vueltas circulares, y luego átelo con un nudo llano (figuras 24 y 52c).

(2) La aplicación del vendaje arrollado en todos los dedos y en el dorso de la mano. (a) Fije el vendaje en la muñeca (figura 23). (b) Páselo hacia abajo sobre el dorso de la mano y entre los cuarto y quinto dedos; luego haga dos vueltas espirales en el quinto dedo, una hacia arriba y la otra hacia abajo (figuras 53a y b). (c) Extienda el vendaje hacia arriba sobre el dorso de la mano, haga una vuelta alrededor de la muñeca y repita el mismo procedimiento en cada dedo (figura 53c). (d) Sujete el vendaje en la muñeca con varias vueltas circulares y luego átelo con un nudo llano (figura 24 y 53c)

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k.

La rodilla. Aplique el vendaje en forma de corbata en la rodilla como se muestra en la figura 54, empleando la técnica descrita en el párrafo g (1) anterior.

l.

La pierna. (1) La aplicaci6n del vendaje en forma de corbata (figura 21) en la pierna. (a) Coloque el centro del vendaje en forma de corbata sobre el ap6sito (figura 55a). (b) Comience dando vueltas ascendentes con la punta superior y vueltas descendentes con la otra punta (en espiral), de modo que las vueltas queden traslapadas (figura 55b).

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(c)

Ate los extremos sueltos con un nudo llano (figura 55c).

(2) La aplicaci6n del vendaje arrollado en un rnufl6n. Observación. Este método puede aplicarse en cualquier extremidad del cuerpo. (a) Fije el vendaje (figura 23) abajo de la rodilla. (b) Sujete el ap6sito con una vuelta floja en espiral hacia arriba y hacia abajo del muñón, asegurándola luego con una vuelta circular abajo de la rodilla (figura 56a). (c) Doble el vendaje en ángulo recto y llévelo hacia abajo sobre la mitad exterior del muñón, luego debajo del muñón y hacia arriba por el dorso de la pierna hasta la rodilla (figura 56b). (d) Sujetando el vendaje en su lugar abajo de la rodilla, haga más dobleces como los descritos arriba de manera que se cubra la parte interna y del centro del muñón (figura 56c). Es buena idea hacer varios dobleces adicionales sobre el mtifi6n de la manera arriba descrita. (e) Sujete los extremos de los dobleces aplicando varias vueltas circulares abajo de la rodilla (figura 56d). (f) Extienda el vendaje en espiral hasta el extremo del mufl6n; luego haga una vuelta circular cerca de dicho extremo (figura .56e)1 (g) Complete el vendaje mediante la técnica de figura en ocho, desde la punta del muñón hasta abajo de la rodilla (figura 56f). (h) Sujete el vendaje abajo de la rodilla mediante varias vueltas circulares, atándolo luego con un nudo llano
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(figuras 24 y 56f).

m.

El pie. (1) La aplicación del vendaje triangular (figura 21) en el pie. (a) Coloqu1e el pie herido en el centro del vendaje triangular con el talón bien adelante de la base '(figura 57a). (b) Doble el ápice del triángulo sobre el pie, luego rec6ja el sobrante del vendaje en pequeños pliegues a cada lado del pie (figura 57b). (c) Cruce las puntas del vendaje hacia el lado opuesto del tobillo, luego llévelas alrededor del mismo, y átelas con un nudo llano en la parte delantera (figura 57c a e).

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(2) La aplicación del vendaje arrollado (figura 22) en el pie. (a) Fije el vendaje (figura 23) alrededor del pie cerca de la base de los dedos. (b) Páselo sobre el empeine del pie y alrededor del talón, tal como se muestra en la (figura 58a). (c) Páselo de nuevo sobre el empeine y luego por debajo del pie, traslapando un poco la vuelta anterior. (d) Continúe este procedimiento ((c) arriba) con vueltas de forma en ocho, hasta que el pie' quede cubierto completamente (figuras 58b y c). (d) Sujete el vendaje en el tobillo aplicando varias vueltas circulares y luego atándolo con un nudo llano (figuras 24 y 58d).

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ALCANCE 3 LESIONES QUE REQUIEREN MEDIDAS ESPECIALES DE PRIMEROS AUXILIOS SECCION I
LAS HERIDAS Y QUEMADURAS GRAVES 20. GENERALIDADES Las cuatro medidas salvavidas mencionadas en el Capitulo 2 se aplican a los primeros auxilios para toda clase de lesi6n; sin embargo, hay ciertas heridas que requieren precauciones y procedimientos especiales, modificaciones a dichas medidas. Estas incluyen heridas en la cabeza, la cara y el cuello, las heridas en el pecho por las cuales se aspira aire, las heridas en el vientre, las quemaduras y las fracturas mencionadas en la Sección II. 21. LAS HERIDAS EN LA CABEZA a. Generalidades. Una herida en la cabeza puede consistir en una de las siguientes condiciones o en una combinación de ellas: una cortada o contusión en el cuero cabelludo; una fractura del cráneo con lesiones en el cerebro o en los vasos sanguíneos del cuero cabelludo, el cráneo y el cerebro. Por lo general, las fracturas graves del cráneo y las lesiones al cerebro ocurren al mismo tiempo. Una lesi6n en la cabeza con herida en el cuero cabelludo es fácil de reconocer. Sin embargo, una lesi6n en la cabeza sin una herida en el cuero cabelludo será más difícil de descubrir. Por consiguiente, es preciso que se compruebe si hay alguna lesión en la cabeza si la baja: (1) Esta inconsciente o ha estado inconsciente recientemente. (2) Tiene una hemorragia o flujo de otra naturaleza en la nariz o en los oídos. (3) Tiene el pulso débil (párrafo 4a (2) (a)). (4) Tiene dolor de cabeza. (5) Tiene náuseas o está vomitando. (6) Ha tenido una convulsión. (7) Está respirando muy lentamente. b. Precauciones especiales para los cuatro pasos salvavidas A B C D (Capitulo 2). (1) No toque ningún tejido de la masa encefálica que sobresalga de una herida en la cabeza; limítese tan solo a cubrir la herida con un apósito estéril. No toque ni trate de quitar ningún cuerpo extraño que se encuentre en la herida. (2) No permita que la cabeza de la baja esté a un nivel inferior
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al resto del cuerpo. (3) Para la aplicación correcta de vendajes en la cabeza, refiérase al párrafo 19a. 22. LAS HERIDAS EN LA CARA Y EL CUELLO a. Generalidades. Las heridas de la cara y el cuello suelen sangrar mucho a causa del gran número de vasos san-guineos que se encuentran en dichas regiones. Además, este tipo de hemorragia es difícil de controlar. b. Precauciones especiales modificaciones a los cuatro pasos salvavidas A B C D Capitulo 2). (1) Antes que nada, detenga cualquier hemorragia que pueda obstruir la entrada de aire; luego despéjela (párrafo 7). Puede haber pedazos de dientes rotos, de hueso o de piel, además de una dentadura postiza, dentro dé la boca. (2) Si la baja está consciente y quiere sentarse, hágala inclinarse hacia adelante con la cabeza hacia abajo para permitir la salida de fluidos de la boca; de otra manera, aunque esté consciente, manténgala acostada en la posición prescrita para una baja que esté inconsciente y que padezca de shock (figura 17b), permitiendo así la salida de líquidos de la boca. 23. LAS HERIDAS TRAUMATOPNEICAS a. Generalidades. Las heridas por las cuales se aspira aire en la cavidad del pecho son sumamente peligrosas. La herida misma no es tan peligrosa como el aire que entra en la cavidad del pecho, ya que éste puede hacer que se desplome el pulmón en el lado herido (figura 59). Por consiguiente, la vida de la baja puede depender de la rapidez con la cual se cubre la herida para que no le entre aire.

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b.

Precauciones1 procedimientos Y modificaciones especiales a los cuatro pasos salvavidas A B C D. (1) Haga que la baja exhale con fuerza, de ser posible, y que sostenga la respiración mientras usted sella la herida. (2) Cierre la herida de, la siguiente manera: (a) Aplique, sobre la herida la superficie interior de la envoltura de plástico del apósito de primeros auxilios de campaña; luego coloque el apósito mismo sobre la envoltura y haga que el ayudante o la baja misma aplique presión sobre el ap6sito mientras Ud. lo sujeta pasando los vendajes alrededor del cuerpo (figura 60). Asegúrese de no tocar la parte interior de la envoltura de plástico antes de aplicarla sobre la herida. Observación. Si el apósito de primeros auxilios de campaña está envuelto en una envoltura, de papel impermeable en vez de plástico, aplíquela con la superficie interior de papel de aluminio contra la herida. Si se dispone de gasa con vaselina (Apéndice B), aplíquela directamente sobre la herida. (b) Obtenga una tira de vendaje de un articulo de ropa, la mitad de una tienda individual, una frazada, un poncho, etcétera, y aplíquela encima del apósito y alrededor del cuerpo de la baja para crear más presión aún, cerrando así herméticamente 'la herida. Cada vuelta de este material debe traslapar la anterior a fin de ejercer una presión firme, distribuida uniformemente sobre todo el apósito. (c) Sujete el vendaje con un cinturón.

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(3) Si la baja está más cómoda sentada, déjela sentarse. Si prefiere acostarse, anímela a acostarse sobre el lado herido para permitir que el pulmón sano reciba más aire. Además, la superficie sobre la cual se acuesta sirve más o menos como una 11tablilla11 en el lado herido, disminuyendo así el dolor. 24. LAS HERIDAS EN EL VIENTRE a. Generalidades. Las heridas en el vientre que resultan más peligrosas son aquellas en que un objeto penetra la pared abdominal y atraviesa órganos internos o vasos sanguíneos grandes. b. Precauciones especiales 'Y modificaciones a los cuatro pasos salvavidas A B C D (Capitulo 2). (1) No toque ni trate de meter de nuevo en el vientre cualquier órgano, como los intestinos, que se haya salido por la herida; cúbralos con uno o más apósitos estériles (figuras 61 a y b). Sin embargo, si es necesario mover un intestino expuesto hacia adentro del vientre para cubrir la herida adecuadamente hágalo. Sujete los apósitos con vendajes (figura 61c), pero sin presión, ya que ésta no ayudará a detener la hemorragia interna y puede ocasionar daños adicionales. (2) No dé a la baja ni comida ni líquidos ni permita que tome nada, ya que cualquier cosa tomada por vía oral puede pasar a través de los intestinos lesionados y propagar la contaminación en el vientre. Se le pueden humedecer los labios a la baja para ayudar a aliviarle la sed.

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(3)

Deje a la baja de espalda, pero vuélvale la cabeza hacia un lado (figura 61c). Debido a que es probable que la baja vomite, vigílela bien para que no se ahogue.

25. LAS QUEMADURAS GRAVES a. Generalidades. Si la baja tiene una, quemadura carbonizada o con ampollas, se requieren medidas de primeros auxilios especiales. El objetivo principal al tratar a una baja quemada es prevenir o disminuir la postración nerviosa e infección. b. Precauciones, procedimientos Y modificaciones especiales a los cuatro pasos salvavidas A B C D. (1) Evite la contaminación adicional de la quemadura de la siguiente manera: (a) Si hay ropa sobre la quemadura, córtela y quítela cuidadosamente, sin tocar la quemadura. 1. No trate de quitar los pedazos de paño que se han pegado a la quemadura ni trate de limpiarla de ninguna manera. 2. Al quitarle la ropa a la baja, no deje que roce la quemadura. 3. No rompa las ampollas. 4. No aplique ungüento o medicamento de ninguna clase. Para el uso de ungüento en las quemaduras leves, refiérase al párrafo 34b. (b) Coloque un apósito estéril sobre el área quemada y sujételo con vendajes. En casos de bajas en masa, se puede utilizar una sábana limpia si no hay suficientes apósitos. (2) Para prevenir la postración nerviosa, emplee las medidas descritas en el párrafo 14 y las que siguen:
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(a) Si la baja está consciente, no está vomitando y no tiene heridas en el vientre o el cuello, dele el contenido de una cantimplora o un cuarto de galón de agua fresca o fría con un sobre del compuesto de clorhidrato de sodio y bicarbonato de sodio (siempre incluido en el estuche de primeros auxilios y la Unidad de Primera Fase (apéndice B). No use agua tibia, ya que el agua salada tibia 'suele causar vómitos. Observación. Si no se dispone de dicho compuesto, disuelva cuatro tabletas de sal del tipo que distribuye el Ejército (o media cucharadita de sal corriente) y dos tabletas de bicarbonato sódico (o la cuarta parte de una cucharadita de bicarbonato sódico), en una cantimplora o un cuarto de galón de agua fresca o fría. Si sólo se dispone de sal, úsela sin el bicarbonato sódico. (b) Administre la solución lentamente, dándole a la baja la cantidad entera dentro de una hora. Si la baja tiene náuseas, deje de darle la solución, evitando así vómitos y pérdida de liquido adicional; sin embargo guarde la solución para administrársela más tarde. Dicha solución ayuda a restaurar los fluidos y la sal perdidos a causa de las quemaduras. (c) Si la baja usa máscara protectora (figura 62), dele vuelta a la palanca de la válvula hacia la derecha, colocando de esta manera el tubo para tomar dentro de la boca. Luego coloque la parte exterior del tubo para tomar en la tapa protectora de la cantimplora, asegurándose de que esté bien sellada. Incline la cantimplora hacia arriba y luego hacia abajo en las posiciones apropiadas para permitir que la baja tome la solución.

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SECCIÓN II.
LAS FRACTURAS 26. GENERALIDADES Las fracturas (huesos rotos) pueden resultar en la incapacitación total o en la muerte; por otra parte, es posible tratarlas de tal manera que la baja se recupere completamente. Esto depende de los primeros auxilios que se le presten a la baja antes de moverla, y comprenden la inmovilización de la parte fracturada además de la aplicación de los pasos salvavidas A B C D, según sea necesario. 27. LAS CLASES DE FRACTURAS a. Fractura cerrada. Esta es una fractura del hueso en la que la piel (los tegumentos') ha quedado intacta; sin embargo, puede haber daño subcutáneo. Aunque la herida sea solamente una dislocación o torcedura, debe ser considerada como una fractura cerrada en la administración de primeros auxilios. b. Fractura abierta. Esta es una fractura del hueso con herida exterior (en la piel). Las fracturas abiertas pueden ser ocasionadas por huesos que atraviesan la piel o por un proyectil (una bala o un fragmento de granada) que atraviesa la carne y rompe el hueso. Las fracturas abiertas están expuestas a la contaminación. 28. SEÑALES INDICATIVAS DE UNA FRACTURA Una fractura es fácil de reconocer cuando el hueso está expuesto,
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cuando la extremidad está en posición extraña (deforme), o cuando la caja del pecho está hundida, Otras señales son dolor al tocarse la parte afectada e hinchazón y decoloración de la piel en el lugar de la fractura. Otra señal es un fuerte dolor al tratar de mover la parte; sin embargo, no use este método para determinar si hay fractura, ya que esto puede ocasionar daños adicionales a los tejidos circundantes y dar lugar a un estado de shock. Si no está seguro de que hay fractura, dele a la baja el beneficio de la duda y adminístrele tratamiento para una fractura. 29. INMOVILIZACIÓN DE LA PARTE FRACTURADA Es preciso inmovilizar la parte fracturada para evitar el movimiento de, las puntas agudas del hueso, evitando así que corten tejidos, músculos, vasos sanguíneos y nervios. Además, la inmovilización reduce el dolor y evita o con-trola el shock. En las fracturas cerradas, la inmovilización evita que los fragmentos de hueso causen heridas abiertas (figura 63) y por consiguiente, se evita además la contaminación e infección (párrafo 15). Las fracturas se inmovilizan por medio del entablillamiento.

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30. REGLAS APLICABLES AL ENTABLILLAMIENTO Observación. Si se trata de una fractura abierta (párrafo 7b),

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primero detenga la hemorragia y luego aplique un apósito y un vendaje (párrafos 10 y 15) en la manera prescrita, para heridas corrientes. a. Use el principio de entablillar a la baja en el lugar donde, se encuentra". Esto quiere decir que es preciso entablillar la parte fracturada antes de tratar de mover a la baja y sin cambiar la posición de la parte afectada. si el hueso esta en posición extraña o si la rodilla o el codo está, doblado, no trate de enderezarlo, 'y si está recto, no trate de doblarlo. Después de entablillar una fractura, coloque a la baja sobre una camilla antes de transportarla. Si las circunstancias hacen necesario transportar a una baja sin que se le haya entablillado una fractura en una pierna, átese la pierna rota, a la pierna buena, usándose así la pierna buena como una tablilla. Luego agarre a la baja por debajo de las axilas y hálela en línea recta solamente. No le dé vueltas ni la mueva de lado. b. Coloque las tablillas de tal manera que queden inmovilizadas las articulaciones arriba y abajo de la fractura. Coloque una tablilla a cada lado de la parte fracturada. c. Use almohadillas entre la parte lesionada y la tablilla para evitar una presión indebida y lesiones adicionales a los tejidos los vasos sanguíneos y los nervios. Esto es sumamente importante en la parte interior de los muslos, las axilas y en todo lugar donde las tablillas tocan las partes huesudas, tales como el codo, el tobillo, la muñeca y la rodilla. d. Amarre bien las tablillas con vendajes en varios puntos arriba y debajo de la fractura, pero no tan estrechamente como para obstaculizar la circulación. Ate los vendajes con nudo llano en la tablilla exterior. e. Use un cabestrillo para apoyar un brazo entablillado que esté doblado en el codo. Los cabestrillos se usan también para apoyar un brazo que haya sufrido una torcedura o una herida dolorosa. 31. LAS TABLILLAS, LAS ALMOHADILLAS, LOS VENDAJES Y LOS CABESTRILLOS a. Las tablillas. Se pueden hacer tablillas improvisadas de tales artículos como tablas de madera, varas largas, palos, ramas, carabinas, fusiles, revistas o periódicos enrollados y cartón. La férula de alambre se incluye en el paquete para fracturas de la Unidad de Primera Fase (Apéndice B). Este tipo de férula puede doblarse según sea necesario para acomodar la parte fracturada. Además, es posible traslapar y luego afianzar dos férulas para obtener una más larga. Se puede utilizar vendaje arrollado (figura 22) para inmovilizar ciertas partes del cuerpo, tales como el hombro y la clavícula. Si' no se dispone de

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b.

c.

d.

ninguna clase de tablilla o férula, se puede utilizar la superficie del pecho para inmovilizar, hasta cierto punto, un brazo fracturado; también, una pierna sana sirve de tablilla para inmovilizar parcialmente una pierna fracturada. Precaución. Si se utilizan las armas de fuego como tablillas, asegúrese de que están descargadas. Las almohadillas. Es posible improvisar almohadillas con una chaqueta, una frazada, un poncho, la mitad de una tienda individual o con hojas. En el paquete para fracturas de la Unidad de Primera Fase (Apéndice B) hay algodón grueso que puede usarse de almohadilla. Los vendajes. Los vendajes se pueden improvisar de cinturones, portafusiles, bandoleras, pañuelos y tiras de ropa o de frazadas. Se proporcionan vendajes triangulares (figura 21) y arrollados (figura 22) en ciertos estuches de primeros auxilios y en la Unidad de Primera Fase (Apéndice B). No utilice tales materiales delgados como alambres y cordeles para asegurar tablillas. Tampoco haga nudos sobre el punto de la fractura. Los cabestrillos. Se pueden improvisar cabestrillos con cabos (faldillas) de abrigos o camisas, cinturones y pedazos de ropa o frazadas. El vendaje triangular (el párrafo c arriba) es ideal para este propósito.

32.

EL ENTABLILLAMIENTO Y OTROS MÉTODOS DE INMOVILIZACIÓN Observación. En ciertas figuras se ha suprimido el almohadillado (párrafo 30) para ilustrar más claramente los métodos de entablillamiento. a. Tablillas Y cabestrillos para fracturas del brazo figuras 64 a 69) b. Tablillas para fracturas de la pierna (Figuras 70 a 73).

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c.

Inmovilización de fracturas en la mandíbula, la clavícula, el hombro Y las costillas. (1) Aplique un vendaje en forma de corbata (párrafo 18b) o un vendaje arrollado (párrafo 18c) para inmovilizar una mandíbula fracturada, tal como se muestra en las figuras 35 y 36. Pase todo vendaje por encima dé la cabeza y no por la nuca, ya que esto halaría la mandíbula hacia atrás,, obstaculizándole así la respiración a la baja.

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(2) Utilice dos cinturones, dos vendajes en forma de corbata (párrafo 18b) o un vendaje arrollado (párrafo 18c) para inmovilizar una clavícula fracturada; emplee la técnica de vueltas, en forma de ocho que se muestra en las Figuras 74 y 75.

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(3) Aplique dos vendajes en forma de corbata (párrafo 18b) o un vendaje arrollado (párrafo 18c) para inmovilizar un hombro fracturado o dislocado, utilizando las técnicas que se muestran en las figuras 76 y 77. (4) Aplique tres vendajes en forma de corbata (párrafo 18b) para inmovilizar costillas fracturadas tal como se muestra en la figura 78. Aplíquelos en el pecho al exhalar la baja; átelos en el lado sano.

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d.

Lo que debe hacerse en caso de fractura en la columna vertebral (La espalda). Muchas veces es 'imposible determinar si la baja tiene una fractura en la columna vertebral. Por tal razón tenga cuidado con cualquier herida en la espalda, en especial si la baja se ha caído o si su espalda ha recibido un golpe fuerte o se ha doblado. Si la baja ha sufrido una lesión así y carece de sensibilidad en las piernas o no puede moverlas, usted puede estar razonablemente seguro de que tiene una lesión grave en la espalda que debe ser tratada como una fractura. Usted debe recordar que si hay una fractura, cualquier movimiento de la columna puede hacer que los fragmentos puntiagudos del hueso corten o hagan daño a la médula, lo que puede ocasionar una parálisis permanente. Hay que mantener la columna vertebral arqueada para eliminar toda presión de la médula espinal (figura 79).

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(1) Lo que debe hacerse si la baja tiene que permanecer donde se encuentra hasta tanto llegue personal de sanidad. (a) Si la baja está consciente, adviértale que no debe moverse. (b) Déjela en la misma posición como la encontró. No mueva ninguna parte del cuerpo. (d)Si la baja está boca arriba, coloque una frazada o cualquier material de tamaño similar debajo del arco de la columna vertebral para apoyarla en una posición arqueada. Si está boca abajo, no coloque nada debajo de la baja.

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(2) Lo que debe hacerse si la baja tiene que ser transportada antes de que llegue el personal de sanidad. (a) Posición boca arriba. Si la baja está boca arriba, hay que moverla en una camilla o en un substituto firme, como una tabla ancha que sea más larga que la baja. Ate las manos de la baja en la cintura con vendaje en forma de corbata o una tira de paño y coloque una frazada doblada en el punto donde estará el arco de la espalda. Con un grupo de cuatro hombres (figura 80) coloque a la baja sobre la camilla sin doblarle la columna vertebral, siguiendo los siguientes pasos: 1. Los hombres 2, 3 y 4 se colocan a un lado de la baja, con la rodilla más cercana a los pies de la baja sobre el suelo El hombre 1 se coloca del otro lado. Los hombres 2, 3 y 4 colocan las manos tal como se indica en la figura 80, mientras que el 1 coloca las manos en el lugar de la fractura. 2. Con movimientos bien coordinados y con mucho cuidado, todos levantan a la baja unas ocho pulgadas; luego el número 1 coloca la camilla debajo de la baja, asegurándose de que la frazada esté debajo del arco de la columna, y luego toma la posición original. 3. En estrecha coordinación todos la colocan cuidadosamente sobre la camilla.

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e.

(b) Posición boca abajo. Si la baja está boca abajo, hay que moverla en la misma posición. Usando el mismo grupo de cuatro hombres y la misma técnica (párrafo (a) anterior, coloque a la baja sobre una camilla corriente o en una improvisada de frazadas, (párrafo 47c), manteniendo la columna vertebral arqueada. Si se 'va a utilizar una camilla corriente, primero coloque una frazada doblada en el punto donde se colocará el pecho de la baja. Inmovilización de un cuello fracturado. Una fractura del cuello es sumamente peligrosa, ya que los fragmentos de hueso pueden lesionar o cortar la médula espinal, como en el caso de fracturas de la columna vertebral. (1) Lo que debe hacerse si la bala tiene que permanecer donde se encuentra hasta tanto llegue personal de sanidad. (a) Si está consciente la baja, adviértale que no debe moverse, ya que esto podría resultar en la muerte. (b) Deje a la baja en la misma posición en que la encontró; Si el cuello está en una posición anormal, hay que inmovilizarlo en la misma posición (párrafo (d) a continuación). (c) Si la baja está boca arriba, mantenga la cabeza inmóvil, levántele un poco los hombros y coloque bajo el cuello un rollo de paño del tamaño aproximado de una toalla grande (figura 81a). El rollo debe ser lo suficientemente grueso para arquear ligeramente el

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cuello, permitiendo que la parte posterior de la cabeza toque el suelo. No doble el cuello ni la cabeza hacia adelante; ni tampoco levante ni tuerza la cabeza.

Inmovilícele la cabeza (refiérase a la figura 81b), colocando a cada lado objetos pesados acolchados como piedras grandes o las botas de la baja. Si hay que usar las botas, llénelas primero de piedras, grava, arena o tierra y ciérrelas bien. Puede que sea necesario tapar las aberturas de las botas con pedazos de paño para que no se salga el contenido. (2). Lo que debe hacerse si se tiene que preparar a la baja para su traslado antes de que llegue el personal de sanidad. Se necesitan por lo menos dos personas para atender a una baja que tenga el cuello fracturado y que tenga que ser trasladada de un lugar a otro, ya que es preciso mover la cabeza y el tronco en forma muy cuidadosa. Las dos personas deben trabajar en muy estrecha coordinación para evitar que se mueva el cuello en forma alguna. El procedimiento correcto es el que se describe a continuación: (a) Coloque una tabla ancha al lado de la baja. Dicha tabla debe ser ocho pulgadas más larga que la baja, de modo que sobresalgan cuatro pulgadas en cada extremo (la cabeza y los pies), tal como se muestra en la figura 82a. (b) Si la baja está boca arriba, el hombre número 1 le sujeta firmemente la cabeza y el cuello mientras que el número 2 la agarra por el hombro y la cadera y la

(d)

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coloca cuidadosamente sobre la tabla, mientras impide que se mueva la tabla con el pie y la rodilla, tal como se muestra en la figura 82b. (c) Si la baja está boca abajo, el hombre 1 le sujeta la cabeza y el cuello con las dos manos mientras el número 2 le da vuelta cuidadosa-mente para colocarla sobre la tabla (figura 82c). (d) El hombre número 1 continúa sosteniéndole firmemente la cabeza y el cuello mientras que el número 2 le levanta un poco los hombros, colocándole un material que sirva de almohadilla debajo del cuello (párrafo (1) (c) arriba), luego le inmoviliza la cabeza. La cabeza se puede inmovilizar con las botas (figura 81b), con piedras forradas (figura 82d) o con férulas de alambre (figura 82f) (refiérase al apéndice B). Si se utilizan férulas de alambre, primero se traslapan dos, se fijan, se les da la forma necesaria para que encajen bien en la cabeza y los hombros, se forran con material suave, se colocan en posición y luego se aseguran con vendajes que pasan por debajo de las axilas, sobre los hombros, debajo de la cabeza y por la barbilla, y debajo de la cabeza y por la frente (figura 82f). (e) Sujete cualquier apoyo improvisado (párrafo (d) arriba) a la tabla que sirve de camilla, mediante un vendaje en forma de corbata o una tira de paño colocado alrededor de la frente de la baja y la tabla, tal como se muestra en la figura 82d y e. (f) Levante la tabla y colóquela sobre una camilla o una frazada. En esta forma la baja estará lista para ser movida.

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ALCANCE 4 EMERGENCIAS COMUNES
33. LAS HERIDAS LEVES La mayoría de las heridas leves, como las cortadas, no suelen sangrar mucho. El peligro principal es la contaminaci6n e infección resultante (párrafo 15a). Si Ud. recibe una herida leve, tome las
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siguientes medidas de primeros auxilios: a. No deje que nada toque la herida, a excepción de lo que se describe en los párrafos b y c a continuación: b. Si se dispone de algún desinfectante, como tintura de cloruro de benzalconio (Apéndice B), aplíquelo en la herida. (En ningún caso deberá usarse soluciones más fuertes qué 1:1.000 6 1:750.) c. Coloque un apósito estéril sobre la herida sin dejar que toque objeto alguno (párrafo 16), y sujételo con un vendaje(párrafo 18). 34. LAS QUEMADURAS MENORES Las quemaduras menores pueden ser causadas por el calor seco, un liquido caliente, un producto químico, la electricidad o los rayos del sol. Hay dos clases de quemaduras menores: a. Las quemaduras pequeñas con ampollas o áreas carbonizadas. Como en este tipo de quemadura la piel puede abrirse, cúbrala con un apósito estéril (el párrafo 17) para protegerla de la contaminación e infección resultante. Sujete el apósito con un vendaje (párrafo 18). b. Las quemaduras menores sin ampollas o áreas carbonizadas. Si la quemadura no produce ampollas o áreas carbonizadas, se considera de tipo menor, aun cuando cubra una gran extensión del cuerpo. Un ejemplo de esto son las quemaduras leves del sol. No es preciso cubrir este tipo de quemadura con un apósito estéril, y tan solo basta aplicar una pequeña capa del lubricante que viene en la Unidad Primera Fase (Apéndice B) para aliviar el dolor. No aplique dicho lubricante en quemaduras que tengan ampollas, áreas carbonizadas o donde la piel se haya abierto. 35. UN CUERPO EXTRAÑO EN EL OJO a. Si un cuerpo extraño se. introduce en el ojo, no frote el ojo. Si la partícula está debajo del párpado superior, sujete las pestañas del mismo y hálelo hacia arriba de modo que no toque la superficie del globo del ojo Sujete el párpado de esta manera hasta que las lágrimas fluyan libremente. Las lágrimas frecuentemente sacarán la partícula. Si este método falla, trate de sacar el cuerpo extraño como se muestra en la figura 83. b. Si el cuerpo extraño es de vidrio o metal o si el método descrito en el párrafo ~ anterior y en la figura 83 no da resultado, venda ambos ojos y lleve a la baja a una instalaci6n de sanidad lo más pronto posible. Observación. En caso de heridas muy leves, con solo vendar el ojo afectado bastará. Sin embargo, si las heridas son graves o en caso

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de duda, es preciso tapar ambos ojos. Si se tapa un solo ojo, la baja podrá usar el ojo sano. Como los movimientos de ambos ojos están sincronizados, el uso del ojo sano puede hacer que el ojo afectado se mueva, ocasionándole aún más daño. c. Si un material cáustico o irritante, como ácido de batería o amoniaco entra en el ojo, enjuáguelo inmediata-mente con una gran cantidad de agua. Vuelva la cabeza a la derecha para enjuagar el ojo derecho y a la izquierda para enjuagar el izquierdo. Esto evita que entre el material cáustico o irritante en el otro ojo.

36. UN CUERPO EXTRAÑO EN EL OÍDO, LA NARIZ O LA GARGANTA a. Jamás debe usarse objeto alguno para explorar dentro del oído con el fin de sacar un objeto extraño. Si se trata de un insecto,

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b.

c.

este puede sacarse atrayéndolo con la luz de una linterna eléctrica. Si esto falla, éste puede ser ahogado o inmovilizado al echar agua en el oído. Los objetos extraños en el oído algunas veces pueden sacarse con agua. Sin embargo, no eche agua en el oído si se trata de un objeto que se hincha al humedecerse, tal como una, semilla o una partícula de madera. La introducción de cualquier instrumento en la nariz con el fin de sacar un objeto extraño sólo hará que éste se introduzca más profundamente y puede lesionar los conductos nasales. Trate de sacarlo sonándose ligeramente. Si esto no da resultado acuda a un centro de sanidad. A menudo con solo toser se puede desalojar un cuerpo extraño de la garganta. Si esto falla y es posible alcanzarlo, trate de sacarlo con los dedos, pero asegúrese de no empujarlo más hacia adentro de la garganta. De no poderse sacar, hay gran peligro de obstrucción de las vías respiratorias, de modo que se debe acudir inmediatamente a un centro de sanidad

37. LOS PROBLEMAS DE LOS PIES Con el cuidado apropiado descrito en el manual FM-21-lO, se pueden evitar los problemas de los pies. Tales problemas como callos, ampollas y hongos en ~ pies requieren atención médica. No corte un .callo porque esto puede resultar en una infección muy seria. Si le sale una ampolla en el pie y no se dispone de asistencia médica, tome las medidas de primeros auxilios que se muestran en la figura 84.

38. LAS MORDEDURAS DE CULEBRAS Y PICADURAS DE ARAÑAS

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Y ALACRANES Es posible evitar las mordeduras de culebras y las picaduras de arañas venenosas y de alacranes siguiendo las medidas descritas en el manual FM 21-10. En caso de ser alguna persona víctima de uno de estos animales venenosos, síganse las medidas de primeros auxilios que se describen a continuación. a. Mordeduras de culebra. (1) Mantenga a la persona tan quieta como sea posible. No la deje caminar ni correr. Si puede hacerlo, mate la culebra y reténgala para que el personal de sanidad la identifique a fin de que pueda administrarse el suero antivenenoso debido. (2) Coloque a la baja tan cómodamente como sea posible, preferiblemente en una posici6n sentada, e inmovilice inmediatamente el miembro afectado en una posición inferior al nivel del corazón. (3) Improvise un torniquete de una corbata, un pañuelo o una tira de tela y colóquelo entre el punto de la mordedura y el corazón, de dos a cuatro pulgadas arriba de la mordedura. Apriete el torniquete lo suficiente para detener el flujo de sangre en los vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel, pero no tan apretado como para detener la circulación arterial o el pulso. El flujo de sangre se habrá detenido en forma debida tan pronto las venas sobresalgan conspicuamente debajo de la piel. Además, la presencia del pulso en un punto abajo del torniquete indicará que sigue la circulación arterial. El pulso puede verificarse colocando dos dedos (no el pulgar), sobre el punto de presión en la muñeca o el tobillo, según sea el caso (figura 14). (4) Debido a que la atención médica es de urgente necesidad en todos los casos de mordeduras de culebras venenosas, envíe a alguien en busca de ayuda. Si hay una camilla o un vehículo disponible, la baja debe ser transportada inmediatamente a la instalación de sanidad más cercana. (5) Observe a la baja muy de cerca para determinar si tiene dificultad en respirar, ya que algunos tipos de veneno afectan el sistema respiratorio. Si la baja deja de respirar, inicie de inmediato la respiración artificial (párrafo 8). b. Picaduras de arañas venenosas (viuda negra). (1) Mantenga a la persona tan quieta como sea posible. (2) Si se dispone de hielo, coloque una bolsa de hielo sobre la parte afectada para evitar que el veneno se extienda. (3) Lleva inmediatamente a la baja a la instalación de sanidad más cercana. c. Las picaduras de alacrán. En la mayoría de las regiones del

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mundo los alacranes no son muy peligrosos; sin embargo, en la América del Sur, México, el Medio Oriente y ciertas partes de África del Norte, existen ciertos tipos cuyas picaduras pueden producir la muerte si no se administra el tratamiento debido. (1) Para una picadura corriente, coloque un pedazo de hielo sobre el lugar de la picadura tan pronto que sea posible, para disminuir la absorción del veneno. La aplicación de una pasta hecha con bicarbonato sódico y agua suele aliviar el dolor. (2) Si la picadura es en la cara, el cuello o los órganos genitales, o si es de un alacrán de una de las regiones geográficas arriba mencionadas, mantenga a la baja tan quieta como sea posible y llévela inmediatamente a la instalación de sanidad más cercana. 39. LAS ERUPCIONES EN LA PIEL CAUSADAS POR PLANTAS VENENOSAS La savia o jugo de ciertas plantas, cales como la hiedra venenosa, el rus y el zumaque, causan erupciones en la piel de ciertas personas. Es posible evitar dichas erupciones si se aprende a identificar dichas plantas y si se toman las medidas preventivas descritas en el Manual FM 21-10. Si se le presenta una erupción unos días después de haber estado expuesto a una de dichas plantas, no se rasque y busque atenci6n médica de inmediato. La primera manifestación de dicha erupción es que la piel se torna roja y hay cierta hinchazón; luego hay un ardor severo y picazón y por último aparecen ampollas. 40. LOS EFECTOS DEL CALOR Las condiciones causadas por el calor excesivo son el agotamiento, la insolación y los calambres, además de las quemaduras del sol y la erupción y picazón en la piel. Es posible evitar estas condiciones mediante la debida aclimatación al calor, el consumo de agua y sal y la observancia de las medidas preventivas descritas en el Manual FM 21-10. a. El agotamiento debido al calor. Esta condición es ocasionada por la pérdida excesiva. de sal y agua del cuerpo. Los síntomas son dolor de cabeza, sudor excesivo, debilidad, mareo y calambres musculares. Además, la piel está pálida, fresca y húmeda. Los efectos de este agotamiento pueden manifestarse gradual o repentinamente. A las victimas de esta condición se les debe administrar los siguientes primeros auxilios: (1) Acuéstelo en la sombra y aflójele la ropa. (2) Si está consciente, dele agua salada fresca para beber. Esta se prepara disolviéndolos tabletas de sal (o la cuarta

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parte de una cucharadita de sal corriente) en una cantimplora'(un cuarto de galón> de agua fresca. Durante un periodo de doce horas, la baja debe consumir de tres a cinco cantimploras de agua salada fresca. La insolación. La exposición prolongada a temperaturas altas puede ocasionar la insolación. El primer síntoma de esta condición es la falta de sudor, lo que hace que la piel se sienta caliente y seca. La persona afectada puede perder el conocimiento repentinamente o luego de dolores de cabeza, mareos, pulso acelerado, náuseas, vómitos y desorientación mental. Es necesario actuar rápidamente para salvarle la vida a una victima de insolación, ya que los reguladores de la temperatura del cuerpo han sufrido daños y la temperatura puede subir hasta 108 grados Fahrenheit. A la baja hay que administrarle de inmediato los siguientes primeros auxilios: (1) Sumérjala en el agua más fría que se tenga disponible, inclusive con hielo, de ser posible. (2) Si no es posible darle un baño frío, llévela a la sombra, quítele la ropa y manténgale mojado el cuerpo derramándole agua encima constantemente. Enfríela aún más abanicándole el cuerpo mojado. (3) Llévela inmediatamente a la instalación de sanidad más cercana, y continúe enfriándole el cuerpo en camino a dicho lugar. (4) Cuando la baja vuelva en si, dele de beber agua salada fresca (párrafo (a) (2) anterior). Los calambres debidos al calor. Estos son espasmos dolorosos de los músculos de las piernas, los brazos y el vientre. Estos pueden ser leves o severos y se deben a la pérdida excesiva de sal. Dele a la baja grandes cantidades de agua salda fresca (párrafo (a) (2) anterior. Si los calambres son muy severos, quizá sea necesario llevar a la baja. a una instalación de sanidad.

41. LOS EFECTOS DEL FRÍO Las condiciones causadas por el frío son el pie de trinchera, las lesiones de los pies por inmersión en agua, la congelación y la ceguera. Es posible evitar estas condiciones siguiendo las medidas preventivas descritas en el Manual FM 21-10. a. El pie de trinchera. Esta lesión es el resultado de la exposición prolongada de los pies a la humedad en temperaturas entre el punto de congelación y 50 grados Fahrenheit. La inactividad de los pies contribuye al desarrollo de esta lesión. Es una condición muy grave, pues puede resultar en la pérdida de los dedos y otras partes de los pies. Generalmente, el primer síntoma es la falta de toda sensación en los pies.

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También puede haber una sensación de hormigueo o un calambre doloroso. Si la exposición de los pies al frío y la humedad ha sido prolongada, es posible que se hinchen al punto de quedar obstruida la circulación. En caso de presentarse esta condición, séquese bien los pies y diríjase lo más pronto posible a una instalación de sanidad. Evite caminar si puede conseguir algún medio de transporte. Lesiones ocasionadas por la inmersión de los pies en agua. Esta condición es muy similar a la del pie de trinchera excepto en las causas que la producen. La ocasionada por la inmersión prolongada de los pies en agua o por tener los pies continuamente mojados por un período prolongado, generalmente en exceso de doce horas. Esta condición se desarrolla con más rapidez si el agua tiene una temperatura de menos de 50 grados Fahrenheit. Sin embargo, también puede producirse por la inmersión de los pies en agua tibia por un periodo de más de 24 horas. En esta condición, las plantas de los pies se ponen blancas y se arrugan y se siente mucho dolor al estar de pie y al caminar. Otras partes del cuerpo también pueden ser afectadas en la misma forma. En caso de presentarse esta condición, séquense bien los pies y diríjase lo mas pronto posible a una instalación de sanidad. Evite caminar si puede conseguir algún medio de transporte: Congelación de la piel. Esta condición se produce debido a la exposición de la piel al frío severo. Las partes del cuerpo que con más frecuencia se ven afectadas son las mejillas, la nariz, las orejas, la barbilla la frente, las muñecas, las manos y los pies. La congelación puede afectar so1amente la piel o puede extenderse más abajo de la piel. La congelación profunda, que es mucho más grave que la de tipo superficial, requiere primeros auxilios distintos para evitar o mantener al mínimo la pérdida de partes de las manos y los pies. La piel congelada es blancuzca, dura y en vez de dolor, produce una sensación de entumecimiento. Por este motivo, los soldados deben estar alertas para percibir entre ellos los síntomas de congelación en la cara y las manos. Si la parte ha estado entumecida por poco tiempo, la congelación quizá sólo afecte la piel; de lo contrario hay que suponer que se trata de una congelación profunda. Tome las siguientes medidas en caso de congelación: (1) Primeros auxilios para la congelación de la piel. Observación. No trate de calentar o recalentar las partes congeladas mediante masajes, exponiéndolas al calor del fuego, baños de agua fría o frotaci6n con la nieve. (a) Las partes de la cara. Cubra la parte congelada con las manos hasta que vuelva una sensación de

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dolor. (b) Las manos. Coloque las manos debajo de las axilas en contacto directo con la piel, con la mano derecha en la axila izquierda y viceversa. (c) Los pies. En el lugar más protegido disponible, coloque los pies desnudos bajo la ropa y contra el vientre de otro soldado. (2) Las medidas que deben tomarse en caso de congelación profunda. (a) Diríjase lo más pronto posible a una instalación de sanidad. Si dispone algún medio de transporte, úselo en vez de tratar de caminar. (b) Proteja la parte congelada contra daño adicional pero NO trate de darle tratamiento o de descongelaría. La descongelación en campaña aumenta las posibilidades de infección, lesiones adicionales y gangrena. Además, es menos peligroso caminar con los pies congelados que después de ser descongelados. Es posible que la parte afectada se descongele durante el viaje a la instalación de sanidad, pero esto es inevitable porque hay que mantener caliente todo. el cuerpo de la baja. La ceguera ocasionada por la nieve. Esta ceguera resulta del efecto que tiene en los ojos el resplandor de los bancos de hielo o nieve. Aunque el cielo esté nublado, es posible que se manifieste dicha ceguera. En efecto, hay más posibilidad de ceguera durante tiempo nublado que cuando hace sol. La primera indicación es una sensación de picaz6n en los ojos al cerrarlos. Luego de comprobarse que la baja sufre de este tipo de ceguera, cúbrale los ojos con un paño oscuro y llévela inmediatamente a una instalación de sanidad.

42. ENVENENAMIENTO CON MONÓXIDO DE CARBONO a. Los efectos del envenenamiento con monóxido de carbono pueden ser severos, prolongados y hasta fatales. Resulta de la aspiración de dicho gas incoloro y prácticamente inodoro, producido por la combustión incompleta del carbón, petróleo y otros combustibles utilizados en tales aparatos como los vehículos motorizados, estufas de campaña y aparatos que proveen calor y luz. El monóxido de carbono destruye la capacidad de las células rojas de la sangre de llevar oxigeno a los tejidos del cuerpo. Generalmente, este envenenamiento resulta de imperfectos en los mencionados aparatos, el uso incorrecto de los mismos o una ventilación inadecuada. El envenenamiento con monóxido de carbono puede evitarse tomando las medidas preventivas descritas en el Manual FM 21-10. b. Los síntomas se manifiestan en sucesión rápida. El mareo, dolor de cabeza, zumbido en los oídos y palpitaciones en las

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sienes, van seguidos casi inmediatamente por somnolencia y debilidad. Puede haber vómitos y convulsiones, seguidos por la pérdida del conocimiento y finalmente puede sobrevenir la muerte. Generalmente los labios y la piel se tornan de color rojo subido. Una persona que está expuesta al envenenamiento con monóxido de carbono puede estar consciente de lo que le está pasando, pero quizá no le quede fuerza suficiente para salir al aire libre. Los efectos del envenenamiento se presentan con más rapidez en circunstancias en que hay un gran esfuerzo muscular o cuando la temperatura o la humedad son extremas. Tome las siguientes medidas de primeros auxilios para tratar a las victimas de este tipo de envenenamiento: (1) Saque inmediatamente a la baja al aire libre y adminístrele respiración artificial (párrafo 8). (2) Manténgala quieta y llévela a una instalación de sanidad.

43. EL AHOGAMIENTO El ahogamiento ocurre cuando agua o cualquier otro liquido obstruye el paso libre de aire por las vías respiratorias, causando a la vez espasmos en las cuerdas vocales. Muchas personas que parecen estar sin vida pueden recuperarse si se les administra respiración artificial (párrafo 8) pronta y eficientemente. La prisa con que se administre la respiración artificial es de suma importancia, ya que cualquier demora disminuye las posibilidades de que se recupere la baja. Muchas veces es posible empezar a administrar respiración artificial de boca a boca antes de llegar a tierra. Tan pronto la cabeza de la baja esté fuera del agua, despéjele la entrada de aire y empiece a administrarle respiración artificial. Si hay otras personas que pueden ayudarle, deje que éstas lleven a la baja a tierra y continúe usted administrándole respiración artificial. Una vez en tierra, no pierda tiempo tratando de voltear a la baja boca abajo en un intento por sacarle el agua de los pulmones; mas bien continúe administrándole respiración artificial. 44. LOS CHOQUES ELÉCTRICOS Los accidentes de choque eléctrico generalmente son ocasionados por contacto con un alambre que tiene corriente y ocasionalmente ocurren cuando una persona es alcanzada por un rayo. De ocurrir un accidente de este tipo, siga los siguientes pasos: a. Apague la corriente si el interruptor se encuentra cerca, pero no pierda tiempo buscándolo. Use un palo seco de madera, ropa seca, o cualquier otro material que no sea conductor de electric4 dad para apartar a la persona del alambre. Si no se dispone de un palo largo, sencillamente hale a la baja usando

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una gaza hecha con soga o ropa seca (figura 85). No toque a la baja ni el alambre con las manos, ya que de lo contrario recibirá también una descarga eléctrica. b. Los choques eléctricos hacen que se detenga la respiración, así que comience la respiración artificial (párrafo 8) inmediatamente después de apartar a la persona del alambre.

45. LA PÉRDIDA DEL CONOCIMIENTO Muchas veces es imposible determinar la causa de la pérdida del conocimiento, pero la hemorragia, la insolación o una herida en la cabeza pueden ser las razones. a. Adminístrele a la baja inconsciente los pasos salvavidas A, B, C y D (Capitulo 2), según sea necesario. Si tiene una herida en la cabeza o padece de insolación, aplíquele las medidas especiales descritas en los párrafos 21 y 40b. Si después de administrarle las medidas de primeros auxilios la baja continúa inconsciente, colóquela de lado o boca abajo con la cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue con vómito, sangre u otros fluidos (párrafo 14f (2)). NO ADMINISTRE LIQUIDOS a una baja que esté inconsciente. b. Si la baja sólo se ha desmayado, volverá en sí dentro de unos pocos minutos. Si dispone de ampolletas con solución

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aromática de amoniaco para la aspiración (el Apéndice B), rompa una y pásela varias veces cerca de la nariz de la baja, por varios segundos cada vez. Si la baja está sentada, acuéstela cuidadosamente. Aflójele la ropa, aplíquele en la cara una toallita mojada y déjela descansar tranquilamente. Si parece que la persona se va a desmayar mientras está sentada, colóquele la cabeza entre las piernas para que la sangre pueda fluir a la cabeza. Sosténgala para que no se salga y se lesione.

ALCANCE 5 EL TRANSPORTE DE LOS ENFERMOS Y HERIDOS
46. GENERALIDADES a. El tener conocimiento de cómo mover a las personas lesionadas gravemente es una de las partes más importantes de los primeros auxilios. El manejo descuidado o brusco no solamente aumenta la gravedad de una lesión, sino que también puede ocasionar la muerte. A menos que haya un buen motivo, no trate de transportar a una baja hasta tanto no se disponga de algún medio de evacuación médica. Algunas veces cuando la situación es urgente y usted sabe que no hay medios de sanidad disponibles, usted tendrá que mover a la baja. Esta es la razón por la cual usted debe conocer las diferentes maneras de transportar a una baja. Pero antes de moverla, adminístrele los primeros auxilios necesarios. Si tiene fractura, no la mueva hasta tanto sea entablillada. b. Este capítulo describe las diferentes maneras de improvisar una camilla y los métodos de transportar a una baja sin la ayuda de una Camilla. Sin embargo, no transporte a una baja que tenga fracturado el cuello o la columna vertebral a menos que sea en una camilla. Si la baja sufre de fractura en otra parte, transpórtela de manera que no se agrave la fractura. Una baja inconsciente debe ser transportada en una camilla o de manera que no haya peligro de que se caiga. Transportar a una baja en camilla es más seguro y más cómodo para ésta y le facilita el trabajo a usted. Si la única manera de transportar a una baja es a cuestas, debido a lo accidentado del terreno o a causa de las condiciones de combate, o si es necesario para salvarle la vida, cárguela; pero colóquela sobre una camilla tan pronto como sea posible obtener o improvisar una. 47. LAS CAMILLAS IMPROVISADAS

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a.

Es posible improvisar una camilla mediante el uso de diversos artículos. Casi cualquier objeto de superficie plana y de tamaño adecuado puede usarse como camilla; por ejemplo, tablas, puertas, contraventanas, bancos, escaleras, catres y varios palos largos atados. De ser posible estos objetos deben acolchonarse. b. Se puede improvisar camillas adecuadas asegurando varas o palos largos en tales objetos como frazadas, las mitades de tiendas individuales, pedazos de lona, chaquetas,, camisas, sacos, cubrecamas, etc. Las varas largas pueden ser ramas fuertes, fusiles, soportes de tienda, esquíes y otros artículos. Advertencia: Si se usan fusiles, cerciórese de que están descargados. c. Si no se dispone de varas largas o substitutos adecuados, se pueden enrollar hacia el centro los dos bordes laterales de un artículo grande como una frazada; luego se agarran los lados enrollados para transportar a la baja que yace en el centro de la' frazada. Diversos modos de improvisar camillas se describen en las figuras 86 a 88.

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48. MÉTODOS DE CARGAR A UNA BAJA

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a.

b.

Generalidades. Es posible mover a una baja por medio de transportes por un hombre o por dos hombres. Se deben utilizar los transportes por dos hombres siempre que sea posible, ya que resulta mas cómodo para la baja, hay menos riesgo de empeorar su condición y porque se cansan menos los portadores. El método que se seleccione debe ser el que menos darlo ocasione a la baja. El transporte de bombero. Este es uno de los métodos más fáciles para que un solo hombre levante y cargue a un herido (1-5, Figura 89). Los pasos dos tres y cuatro para levantar a la baja pueden ejecutarse de dos maneras, dependiendo del lugar de la herida. El portador tiene que decidir cual es el método que más conviene a la baja. Además, el portador debe colocar a la baja sobre su espalda (del portador), del lado sano del herido, evitando así cualquier presión sobre la parte lesionada.

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c.

Manera de cargar un herido apoyándolo. Se utiliza este método cuando la baja ha recibido una herida leve. (1) Levante a la baja' como se muestra en los primeros tres paso del transporte de bombero (l, 2 y 3 de la figura 89).

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(2) Agarre la muñeca del brazo sano de la baja y páselo alrededor del cuello de usted (figura 90). (3) Deje que camine la baja, usándolo a usted como apoyo.

d.

Manera de cargar un herido en los brazos. Este método es útil para cortas distancias. (1) Levante a la baja como se muestra en los primeros tres pasos del transporte de bombero (1, 2 y 3 de la figura 89).

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(2) Agarre a la persona como se muestra en la figura 91 y levántela en sus brazos. (3) Cargue a la baja en una posición alta para aminorar la fatiga.

e.

Manera de cargar a un enfermo a horcajadas. (1) Levante a la baja como se muestra en los primeros tres pasos del transporte de bombero (1, 2 y 3 de la figura 89). (2) Mientras sujeta el cuerpo de la baja con una mano, voltéese de modo que la baja pueda pasar los brazos

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alrededor del cuello de usted. Luego agáchese, pase los brazos por debajo de los muslos de la baja, entrelace las manos, y eleve a la persona sobre su espalda (figura 92).

f.

Manera de cargar a un herido colgado de la espalda. (1) Levante a la baja como se muestra en los primeros tres 'pasos del transporte de bombero (1, 2 y 3 de la figura 89). (2) Sujete el cuerpo de la baja con un brazo, agárrele la muñeca que esté más cerca de usted y llévele el brazo por encima de la cabeza y sobre el hombro de usted. Luego colóquese frente a ella mientras apoya su peso con la espalda, agárrele la otra muñeca y coloque este brazo también sobre su hombro (figura 93a)

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(3) Inclínese hacia adelante y alce a la baja lo más que pueda sobre la espalda de usted, de modo que todo el peso de ésta descanse sobre su espalda (figura 93b).

g.

Manera de elevar y cargar a un herido suspendido en la espalda. Para utilizar este método de transporte, es necesario que la baja esté consciente y que pueda pararse en una pierna por lo menos. (1) Ayude a la baja a ponerse de pie y colóquese Ud. con la espalda contra la de la baja; luego haga que ésta extienda lateralmente los brazos. (2) Dóblese hacia atrás, coloque las manos debajo de los brazos de la baja, agarrándole las partes superiores de los brazos cerca de las axilas (figura 94a).
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(3) Inclínese usted hacia adelante, halando y colocando a la baja sobre su espalda (figura 94b).

h.

Manera de cargar un enfermo usando el cinturón de la pistola. Este método se utiliza para cargar a una baja por largas distancias sin fatigarse excesivamente el portador. Si no se dispone de cinturones de pistola, se utilizan otros artículos, tales como portafusiles, dos vendajes en forma de

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corbata, dos correas de camilla o cualquier otro material adecuado que no corte ni apriete a la baja. Los pasos que deben seguirse en este método se ilustran en 1 a 3 de la figura 95.

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i.

Manera de arrastrar una baja amarrada con el cinturón

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de la pistola. Este método (figura 96) permite que usted y la baja permanezcan en el suelo, protegidos del fuego del enemigo; sin embargo, sirve solamente para cortas distancias. (1) Extienda dos cinturones de pistola y únalos en una eslinga continua. (2) Después de colocar a la baja de espalda, pase una gaza de la eslinga sobre la cabeza de la baja y colóquela en posición de un lado a otro del pecho y debajo de las axilas. (3) Cruce las fajas de la eslinga en el 'hombro de la baja, formando una gaza para el hombro de usted. (4) Acuéstese de espalda al lado de la baja y pase la gaza por el brazo suyo que esté más cerca de la persona; luego vírese en dirección opuesta, poniéndose boca abajo y haciendo que la gaza quede firme alrededor del hombro de usted. (5) Coloque la mano más próxima debajo de la cabeza de la baja para protegerla durante el transporte. (6) Avance arrastrándose, arrastrando también a la baja.

j.Manera de arrastrar a una bala colgada de su cuello. Este método (figura 97) permite que usted y la baja estén cerca del suelo. (1) Ate las manos de la baja y páselas alrededor de su cuello. (2) Avance a gatas, arrastrando a. la baja con usted.

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k

Método en que dos personas cargan a una bala apoyándola (figura 98). (1) Dos hombres ayudan a la baja a pararse, sosteniéndola con los brazos alrededor de la cintura. (2) Cada hombre le agarra una muñeca y pasa uno de los brazos de la baja detrás de su cuello. (3) La baja camina apoyándose en los dos hombres.

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l. Transporte en brazos por dos personas. Dos hombres levantan y cargan a la baja como se muestra en la Figura 99.

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m

Transporte por dos hombres. Este método se utiliza para' distancias cortas. Dos hombres levantan y cargan a la baja como se muestra en la figura 100.

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n.

Transporte a cuatro manos. Dos hombres forman una “silla" con las cuatro manos y cargan a la baja sentada como se muestra en la figura 101.

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o.

Transporte a cuatro manos y brazos (figura 102). (1) Dos hombres se arrodillan en lados opuestos de la baja cerca de las caderas. (2) Cada uno pasa los brazos por debajo de los muslos y la esp4da de la baja y se agarran en las mu5ecas. (3) Ambos hombres se ponen de pie simultáneamente, levantando a la baja.

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ALCANCE 6 LA ADMINISTRACIÓN DE PRIMEROS AUXILIOS EN UN AMBIENTE TÓXICO.
49. GENERALIDADES a. La gasolina, el cloro y los insecticidas son ejemplos de substancias tóxicas comunes. Pueden existir en forma s6lida,
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b.

líquida o gaseosa, dependiendo de la temperatura y presión atmosférica. Por ejemplo, la gasolina es un liquido que puede vaporizarse; el cloro es un gas; y el DDT (un insecticida) es un sólido. Algunas substancias son más nocivas al ser aspiradas, ingeridas o al hacer contacto con el cuerpo. Todas, aunque sean sólidos, líquidos o gases (inclusive los vapores y aerosoles), pueden irritar, inflamar, quemar, congelar o destruir los tejidos, tales como los asociados con las vías respiratorias o los ojos. Es posible también que sean absorbidos dentro del sistema circulatorio, ocasionando así daños a cualquiera de las funciones vitales del cuerpo. Es posible que u6ted se contamine con substancias tóxicas de uso diario, como los desinfectantes o soluciones de cloro para la ropa, o a causa de accidentes en el manejo de substancias químicas o al exponerse a los agentes químicos de guerra. Por lo general, dicha exposición duraría sólo unos minutos; sin embargo, en situaciones de guerra, cualquier sustancia tóxica empleada por el enemigo podría permanecer en el ambiente por horas y hasta por días.. Esto produciría un ambiente tóxico en el cual usted tendría que vivir. Por consiguiente, es preciso que usted esté preparado para protegerse y proteger a otras personas contra los efectos nocivos de dichas substancias y que sepa administrar primeros auxilios dentro de dicho ambiente, cuando sea necesario.

50. ARTÍCULOS PROTECTORES Y DE PRIMEROS AUXILIOS A usted se le proporciona equipo que lo protegerá en campaña contra las concentraciones de agentes químicos y biol6gicos. Este equipo comprende la máscara protectora de campaña, inyectores automáticos de atropina y polvos absorbentes para la descontaminación de la piel y la ropa. Usted tiene que saber cuándo y cómo utilizar dichos artículos. Cuando se considere necesario, también se le proporcionará ropa protectora especial, betún resistente a gases vesicantes para las botas, y otras drogas profilácticas y de primeros auxilios que se requieran. a. La máscara protectora de campaña (Modelo ABC-M17 ó Ml7Al). Su máscara protectora de campaña es un articulo sumamente importante. A usted se le da adiestramiento especial en el uso y cuidado de la misma. Si se le ha proporcionado la máscara modelo Ml7Al, refiérase al párrafo 25b(2) (c) para una explicación sobre el tubo de tomar y la tapa protectora. b. Los inyectores automáticos de atropina. A usted le proporcionan, para su uso particular, tres inyectores automáticos de atropina, cada uno con un contenido de dos miligramos de dicha droga. Los inyectores vienen envueltos individualmente en material plástico. Estos inyectores deben

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c.

cargarse en el bolsillo exterior superior de la bolsa de la máscara protectora. Estuche individual Modelo M13 para la descontaminación y reimpregnación. Este estuche se utiliza para combatir los efectos de los agentes químicos tóxicos y contiene lo siguiente: (1) Una almohadilla para descontaminar la piel (absorbe las gotas del agente químico que se encuentran en la piel). Dicha almohadilla está hecha en forma de cinturón y ha sido diseñada para que pueda colocarse alrededor de sus dedos enguantados. (2) Dos bolsas, cada una con polvo de cloramida, y una cápsula de tinte para la identificación y neutralización de gotas de agentes químicos en la ropa y equipo personal, tal como se describe en el manual FM 21-41. (3) Tijeras especiales para quitar de la ropa las áreas contaminadas identificadas por el tinte mencionado en el párrafo (2) anterior. Observación. No se debe usar el contenido de este estuche en las áreas próximas a los ojos. Sólo deberá usarse agua para eliminar cualquier sustancia química que se haya introducido en los ojos.

51. MEDIDAS DE PROTECCIÓN Y PRIMEROS AUXILIOS PARA LA CONTAMINACIÓN CON AGENTES QUÍMICOS Y BIOLÓGICOS a. Generalidades. (1) Los agentes químicos de guerra se clasifican según el principal efecto fisiológico que produzcan; por ejemplo, gases vesicantes, gases sofocantes, venenos de la sangre, gases lacrimógenos, gases eméticos y gases contra los nervios. La máscara protectora de campaña le protegerá contra los' agentes químicos y biológicos y también evitará la aspiración de partículas radiactivas. Con la práctica debida usted deberá poder colocarse la máscara protectora en un tiempo máximo de 9 segundos. (2) La ingestión de agua o alimentos contaminados con agentes neurotóxicos o vesicantes o con otros agentes químicos biológicos, puede ser fatal. Nunca consuma agua o alimentos que posiblemente hayan sido contaminados hasta tanto no sean analizados y se autorice su consumo. b. Condiciones que requieren la colocación de la máscara protectora sin que se reciba la orden o suene la alarma correspondiente. Al enterarse de un ataque con agentes químicos o biológicos o si se sospecha que uno es inminente o al recibir información que lo indique, usted debe colocarse la

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máscara inmediatamente, sin recibir órdenes y sin que suene la alarma, si existen las siguientes condiciones: (1) Cuando su posición es atacada con: (a) Fuego de artillería o de morteros. (b) Proyectiles o cohetes. (c) Humo o neblina. (d) Pulverización desde aviones o bombardeo aéreo. (2) La presencia de humo de origen desconocido. (3) La presencia de un olor, liquido o sólido sospechoso. (4) Si Ud. entra en un área que se sospecha esté contaminada. (5) Si Ud. sufre de uno o más de los siguientes síntomas. (a) Flujo inexplicable de la nariz. (b) Sensación de ahogamiento o de constricción. en la garganta o el pecho. (c) Vista nublada. (d) Irritación de los ojos. (e) Respiración dificultosa o acelerada sin razón obvia. c. Primeros auxilios en caso de un ataque con agentes químicos. (1) Primer paso. Sostenga la respiración, póngase la máscara protectora, despéjela, dé la voz de alarma y continúe con la misión. Observación. Manténgala puesta hasta que se haya determinado que el área está segura y al recibir órdenes de quitarse la máscara. (2) Segundo paso. Si se presentan síntomas de intoxicación con un agente químico neurotóxico (párrafo 52b), adminístrese una inyección de atropina (párrafo 52c). Observación. No se inyecte con atropina a menos que esté seguro de necesitarla. (3) Tercer paso. Si sospecha que gotas de un agente químico han caído en los ojos, haga lo siguiente con suma rapidez. Para que sean eficaces contra los efectos del gas mostaza (iperita), dichas medidas tienen que ser cumplidas dentro de dos minutos después de la contaminación. (a) Desenrosque la tapa de la cantimplora. (b) Quítese el casco. (c) Inspire hondamente, sostenga la respiración, y levántese la máscara, dejando descubierta la cara. (d) Para enjuagar el ojo derecho, incline la cabeza hacia atrás y vuélvala un poco hacia la derecha, y viceversa

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para el ojo izquierdo. (e) Con los ojos mirando hacia arriba, eche agua en el ojo muy lentamente, de ser esto posible, para que dicha agua no se extienda por la cara ni la ropa. Si no puede mantener el ojo abierto, abra los párpados con los dedos. (f) Póngase de nuevo la máscara y despéjela. (4) Cuarto paso. Si sospecha que la cara está contaminada, siga los siguientes pasos: (a) Saque el estuche M13 (párrafo 50c) de la bolsa de la máscara y ábralo. (b) Saque la almohadilla para descontaminación y colóquela alrededor de los dedos enguantados. (c) Inspire hondamente, sostenga la respiración y quítese la máscara lo suficiente para des-cubrir la cara. (d) Seque. el liquido en la cara con la almohadilla descontaminadora. (e) Dele vuelta a la almohadilla y golpéese la 'cara vigorosamente con ella para soltar el polvo; luego frótelo en las partes contaminadas de la cara. NO deje que el polvo entre en los ojos. (f) si sospecha que un agente químico se ha introducido dentro de la máscara, utilice la almohadilla. descontaminadora para limpiar la parte interior de la misma, usando las técnicas descritas en los párrafos d y e anteriores. (g) Póngase de nuevo la máscara. (5)Quinto paso. Tan pronto lo permita la misión, quítese cualquier contaminación líquida de las demás áreas de la piel con la misma almohadilla y las mismas técnicas descritas arriba. (6) Sexto paso. Si se han empleado gases contra los nervios y la misión lo permite, busque a otras personas que posiblemente necesiten inyecciones adicionales de atropina y adminístreselas. (7) Séptimo paso. Tan pronto lo permita la misión, descontamine su ropa y equipo personal utilizando las bolsas de polvo de cloramida y las tijeras del estuche M13, siguiendo las instrucciones que aparecen en el manual 2141. 52. LOS AGENTES QUÍMICOS NEUROTÓXICOS a. Generalidades. Los agentes químicos neurotóxicos pueden entrar en el cuerpo por los ojos, la piel, las vías respiratorias o por vía oral. Aunque es posible que dichos agentes sean absorbidos en el cuerpo a través de la piel, no producen

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irritación en el punto. de absorción. Se prohíbe fumar por un periodo no menor de 24 horas después de estar expuesto a agentes químicos neurotóxicos, debido a que las breas y la nicotina aumentan y prolongan sus efectos. Los síntomas de la intoxicación con agentes químicos neurotóxicos. (1) Flujo inexplicable de la nariz. (2) Respiración sumamente dificultosa con sensación de constricción en el pecho. (3) Posiblemente, las pupilas de los ojos contraídas como una punta de alfiler. Observación. Al exponerse a neblinas o rocíos aerosoles, las pupilas, se contraen inmediatamente. Sin embargo, si el agente es absorbido por la piel o ingerido con agua o alimentos contaminados, las pupilas no se contraen inmediatamente. (4) Babeo, sudor excesivo, náuseas, vómitos, calambres y micción y defecación involuntarias. (5) Sacudimiento, contracciones nerviosas y tambaleos. (6) Dolor de cabeza, confusión, somnolencia, estado de coma y convulsiones. (7) Interrupción en la respiración. Observación. Si la baja demuestra los sin-tomas descritos en los párrafos (4) a (7) anteriores, probablemente no podrá ayudarse a si mismo, ya que estos síntomas son indicativos de una intoxicación severa1 Primeros auxilios para la intoxicación con agentes los neurotóxicos. (1) Administre atropina. Si se presenta cualquiera de los síntomas de intoxicación con agentes químicos neurotóxicos mencionados en el párrafo (b) anterior, adminístrese atropina, usando uno de los inyectores automáticos (párrafo 50b). Este es el segundo paso (párrafo 51c(2)). Si no desaparecen los síntomas dentro de diez a quince minutos adminístrese una segunda inyección. Si después de diez a quince minutos después de la segunda inyección, dichos síntomas persisten, adminístrese la tercera inyección. Si hay otros soldados incapaces de inyectarse, inyéctelos usted usando los inyectores de ellos que se encuentran en las bolsas de sus respectivas máscaras. Fije los inyectores vacíos en la ropa exterior de la baja para indicar el número de inyecciones que ha recibido. Esto puede hacerse pasando la aguja por la ropa y doblándola para hacer un gancho. (a) El inyector automático de atropina (Figura 103) se utiliza de la siguiente manera:

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Después de sacar el inyector de la bolsa de la máscara, quítele la envoltura de plástico. Observación. Por acuerdo de la OTAN, una banda amarilla alrededor del dispositivo de auto inyección indica que contiene atropina. 2. Agarre el inyector de manera que la tapa de seguridad amarilla se extienda arriba del pulgar, tal como se muestra en la figura 103a. 3. Quite la tapa de seguridad amarilla halándola hacia afuera (Figura 103ja El inyector está ahora listo para usarse. NO toque el extremo verde hasta que esté listo para administrar la inyección. 4. Coloque el extremo verde contra la ropa en la parte delantera del músculo grueso del muslo (Figura 103b). NO pierda tiempo quitándose la ropa para descubrir la piel. Si usted necesita atropina, la rapidez es de capital importancia. 5. Con el inyector en ángulo recto al muslo, empújelo con fuerza contra el mismo, inyectando así la atropina automáticamente. 6. Espere cinco segundos para completar la inyección luego saque la aguja de la piel halándola rápidamente. (b) Si la atropina normaliza nuevamente su respiración, siga con sus actividades normales. Si hay sequedad en la boca, esta es una buena indicación, ya que significa que la atropina ha neutralizado los efectos nocivos del agente químico. Sin embargo, a veces la atropina no alivia todas las contracciones musculares ni los efectos causados por la entrada de vapores del agente químico en los ojos. Tales síntomas como dolor en los ojos, dificultad en enfocar la vista y dolores de cabeza son molestosos pero no peligrosos. Observación. Si se inyecta la atropina sin haber estado expuesto a un agente neurotóxico, los efectos tóxicos de la inyección serán evidentes. Los síntomas de la intoxicación con atropina son' los siguientes: rojez de la piel, posiblemente con erupción en la cara, el cuello y la parte superior del cuerpo. La baja se queja de calor, sequedad en la boca y dificultad en tragar. En climas calurosos le puede dar insolación (párrafo. 40b) a menos que se le refresque y se le evapore el sudor de la piel. Es posible que la baja tenga trastornos mentales. Otros síntomas son las pupilas dilatada y vista borrosa. En

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casos en que un soldado es inyectado con atropina sin haber estado expuesto a un agente químico neurotóxico, obtenga tratamiento médico cuanto antes.

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(2) Administre respiración artificial de ser necesario. Si las condiciones impuestas por su misión lo permiten; verifique si en las inmediaciones hay alguna persona que necesite ayuda. Si la respiración de un soldado es débil o ha cesado completamente, adminístrele respiración artificial. Si dicho soldado no ha recibido una inyección de atropina, adminístresela primero (párrafo (1) anterior); luego empiece inmediatamente con la respiración artificial. En un ambiente tóxico hay que administrar respiración artificial por el método de máscara a boca (párrafo d a continuación) o el método de presión sobre el pecho y elevación de los brazos (párrafo 8c). La respiración artificial de máscara a boca. Este método es una modificación del de boca a boca (párrafo 8b). El propósito de dicho método es llenar los pulmones de la baja con aire puro utilizando la Máscara Protectora de Campaña M17A1 y el Tubo de Resucitación Ml. La respiración artificial de máscara a boca se administra de la siguiente manera: (1) Prepare la máscara para administrar respiración artificial (Figura 104a): (a) Mueva el botón de la válvula (Figura 104b) hacia la izquierda, colocando el tubo de respiración en posición entre los dientes (dentro de la máscara). Observación. La pieza del tubo de respiración volverá de nuevo a su posición original tan pronto usted la suelte de entre los dientes. (b) Con la mano izquierda, levante la cubierta del emisor de voz (figura 104a), luego, con la mano derecha, coloque la válvula de salida del tubo de resucitación (figura 104c) dentro del compartimiento de salida de aire debajo de la cubierta del emisor. Para un buen sello hermético, primero introduzca el borde liso de la válvula de salida de aire (figura 104c), empujándolo hacia arriba, y luego empuje fuertemente hacia adentro el borde con pestaña. (c) Para determinar si se ha logrado un sello hermético, doble hacia atrás y apriete el extremo inferior del tubo corrugado (Figura 104c) y luego sople por la pieza sostenida entre los dientes del tubo de respiración. Si el tubo corrugado no tiende a dilatarse, saque e introduzca dé nuevo la válvula de salida, según se explica en el párrafo (b) anterior; luego pruébelo otra vez. (2) Levante la máscara protectora de la baja lo suficiente para descubrirle la boca y la nariz; lueg6 despéjele la entrada de aire (párrafo 7):

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(3) Coloque a la baja de espalda, con la cabeza ligeramente hacia atrás, tal como se describe en los párrafos 8b(2) a (4), para los métodos de boca a boca y boca a nariz. (4) Coloque firmemente la boquilla del tubo de resucitación (Figura 104c) entre los labios y dientes de la baja (Figura 105). (a) Para colocar la boquilla entre los labios y dientes de la baja, empiece primero con una mitad solamente y luego introduzca la otra mitad. Coloque la parte indentada de la boquilla bajo el labio superior. Asegúrese de que los bordes de la boquilla estén sellados completamente por los labios de la baja. (b) Mantenga la boquilla en posición formando un sello sobre los labios de la baja con el pulgar y dedo índice de usted. Pase los 9tros tres dedos por debajo de la barbilla para mantener la mandíbula hacia arriba. (5) Adminístrele a la baja respiración artificial (Figura 105): (a) Con los dedos de la mano libre ciérrele la nariz a la baja, inhale hondamente, y sople por la boquilla del tubo de respiración (párrafo (1) (a) anterior). (b) Continúe soplando mientras observa si se eleva el pecho de la baja. Si no se eleva, hale la mandíbula aún más hacia arriba y sople con más fuerza. Si todavía no se eleva el pecho, busque escapes de aire en todas las conexiones. (c) Al elevarse el pecho de la baja, deje de soplar y suéltele la nariz para que pueda exhalar. Asegúrese de cerrarle nuevamente la nariz tan pronto haya exhalado. (d) Continúe con el ciclo de soplar y dejar exhalar. Los primeros cinco soplos deben ser hondos y rápidos para reoxigenar la sangre rápidamente. Después de éstos, se debe soplar de doce a veinte veces por minuto. Si la exhalación es ruidosa, levántele aun más la mandíbula y busque secreciones en la entrada de aire. (e) Cuando la baja empiece a respirar, ajuste los soplos para asistirla. Sople cuando la baja inhala y no cuando exhala. (f) Cuando la baja vuelva a respirar con regularidad, deje de soplar pero déjele el tubo de resucitación en la boca, permitiéndole respirar aire purificado de la máscara de usted. Asegúrese de cerrarle la nariz cuando inhala y de soltarla cuando exhala. Si no continúa respirando con regularidad, reinicie la respiración artificial.

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(g) Tan pronto la baja pueda respirar con regularidad y sin asistencia, quítele el tubo de resucitación de la boca y rápidamente colóquele la máscara. Asegúrese de que la máscara quede debidamente sellada. Continúe observando a la baja por si acaso deja de respirar de nuevo a causa de la acumulación de vapores tóxicos dentro de la máscara. (6) Después de resucitar a la baja reajuste su propia máscara de la siguiente manera: (a) Suelte la boquilla del tubo de respiración, permitiéndole volver automáticamente a su posici6n original (Figura 104b). (b) Desconecte de su máscara el tubo de resucitación halándolo hacia afuera y hacia arriba, y coloque en su lugar la cubierta del emisor de voz. (c) Limpie la boquilla del tubo de resucitación y guárdelo en la bolsa de la máscara. (7) Comunique la ubicación de la baja al personal de sanidad de acuerdo con el procedimiento operativo normal de la unidad.

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53. AGENTES QUÍMICOS VESICANTES a. Generalidades. Los agentes químicos vesicantes incluyen los diversos tipos de gas mostaza y los que contienen arsénico. Hasta las dosis pequeñas de dichos agentes pueden ser de graves consecuencias; pueden causar daños graves en los ojos, las vías respiratorias superiores y la piel. Si se sabe o se sospecha que se están empleando agentes químicos vesicantes, usted debe buscar abrigo, colocarse la máscara y aplicarse polvo en la piel expuesta utilizando la almohadilla descontaminadora del estuche Ml3 (párrafo 50c). Si se le ha proporcionado ropa protectora, claro está que usted debe llevarla puesta. b. Los síntomas del envenenamiento con agentes químicos vesicantes. (1) El contacto con el gas de lewisita ocasiona inmediatamente dolor en los ojos. El contacto con gas 'mostaza no ocasiona dolor. (2) La inflamación, las ampollas y la destrucción de los tejidos. Entre más tiempo permanece la piel en contacto con el agente y entre más extensa es el área afectada más graves se tornarán las lesiones. c. Primeros auxilios para la contaminación con agentes químicos vesicantes. Después de seguir los pasos descritos en el párrafo 51c, tome las siguientes medidas según sea
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necesario: (1) Si se forman ampollas, cúbralas con apósitos estériles sueltos y sujételos con vendajes (párrafos 16 a 19). Trate de no romper las ampollas. (2) Si se producen quemaduras graves, acuda inmediatamente a una instalación de sanidad. 54. GASES SOFOCANTES La máscara protectora le proporcionará protección completa contra tales gases sofocantes' como el fosgeno y el cloro. Será posible continuar con su misión a menos que la exposición a un gas sofocante antes de colocarse la máscara haya sido de tal magnitud que le ocasione dificultad en la respiración, náuseas, vómitos o si empieza a jadear excesivamente al esforzarse un poco. Si se, presentan estos sin-tomas, no se esfuerce indebidamente, aflójese la ropa, mantenga el cuerpo caliente y espere a que llegue ayuda médica. 55. GASES QUE AFECTAN LA SANGRE Los llamados gases que afectan la sangre incluyen los cianuros y la arsina. La máscara protectora proporciona protección completa contra los efectos de estos gases. Sin embargo, la exposición a estos gases antes de colocarse la máscara protectora puede ocasionar' trastornos rápidos y severos en la respiración. Los primeros auxilios para la contaminación con un agente a base de cianuro son la inhalación de nitrato de amil y respiración artificial (párrafo 52d). Se le proporcionarán ampolletas de nitrato de amil tan pronto se reciba información que indique la posibilidad de un ataque con gases que afectan la sangre. La acción rápida es de suma importancia en casos de contaminación con dichos agentes por la forma inmediata como afectan la respiración. La asistencia de l<>s compañeros será esencial. Reviente dos ampolletas de nitrato de amil y colóquelas dentro de la pieza facial de la máscara. Repita dicho procedimiento cada cuatro o cinco minutos, siempre utilizando dos ampolletas, hasta que la baja empiece a respirar normalmente o hasta administrarle ocho ampolletas. No administre a la bala más de ocho ampolletas de nitrato de amil, ya que es tóxico y una dosis mayor puede ser perjudicial. Si la persona no reacciona después de esta dosis, es preciso que reciba tratamiento de un oficial de sanidad. 56. GASES LACRIMÓGENOS (CS O CN) a. La exposición a gases lacrimógenos antes de colocarse la máscara puede ocasionar un aumento en el flujo de lágrimas y un dolor intenso en los ojos, y puede irritar las vías respiratorias. Si se coloca la máscara después de haber estado

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expuesto al gas, asegúrese de despejar la más-cara y trate de mantener los ojos abiertos lo más posible. Al quitarse la máscara después de sonar la señal de fin de la alarma, los efectos del gas desaparecerán en forma espontánea. La contaminación severa de la piel con gas lacrimógeno en un ambiente caluroso, húmedo y sin brisa puede ocasionar ampollas a menos que se enjuague la piel con agua. Si el agente entra en los ojos, ya sea en forma líquida o sólida, abra los ojos y enjuáguelos con agua. Una solución de una cuarta parte de sodio sulfito (si se tiene disponible), es más eficaz que el agua para disolver y neutralizar el irritante en cuestión.

57. GASES EMÉTICOS La DM (adanisita), DA y DC son gases típicos de este grupo de agentes químicos. La máscara protectora le proporciona protección completa contra los efectos de dichos agentes. El contacto con estos gases antes de colocarse la máscara ocasiona estornudo, náuseas, salivación excesiva y vómito, síntomas que no son peligrosos para personas sana. Si la salivación o los vómitos excesivos requieren quitarse la máscara, asegúrese de despejarla antes de colocársela de nuevo. La actividad física vigorosa ayuda a disminuir las náuseas y su duración. 58. LOS AGENTES QUÍMICOS QUE INCAPACITAN En términos generales, un agente químico que incapacita es un compuesto químico capaz de interrumpir la ejecución de los deberes militares por medio de los efectos que produce en el sistema nervioso central, conjuntamente con debilidad muscular y comportamiento anormal Es posible que dichos agentes químicos sean esparcidos por las municiones fumígenas o los aerosoles, de modo que la entrada al cuerpo se efectúa por medio de la respiración. Por lo tanto, la utilización de la máscara protectora es esencial. a. No existen primeros auxilios para aliviar los efectos de estos agentes. Sin embargo, los primeros auxilios en apoyo de las funciones físicas esenciales y la restricción de la actividad física pueden ser recomendable. Es preciso quitarles las armas y demás artículos potencialmente peligrosos a aquellas bajas que se sospecha han sido afectadas por un agente químico que incapacita. Esto incluye cigarrillos, fósforos medicamentos y artículos pequeñas que se pueden tragar accidentalmente. Hay casos en que pacientes delirantes han tratado de consumir artículos que tenían cierta semejanza a alimentos. b. El envenenamiento anticolinérgico (tipo BZ) puede producir sequedad y la formación de una capa en los labios y la lengua; sin embargo, no hay peligro inmediato de deshidratación. Se

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deben administrar los líquidos en pequeñas cantidades, de ser necesario administrarlos, debido a la posibilidad de vómitos y la retención de la orina ocasionada por la parálisis de los músculos de la vejiga. Hay que considerar la posibilidad de la ingolaci6n a causa de la falta de sudor (párrafo 40b). Si la temperatura ambiental es de más de 78 grados Fahrenheit, quítele a la baja la ropa que sea innecesaria y humedézcale el cuerpo para enfriarla por medio de la evaporación y evitar la deshidratación. Si la baja no se recupera rápidamente, adminístrele los primeros auxilios para insolación (párrafo 40~) y busque ayuda médica. 59. HUMOS DE OCULTACIÓN a. El humo de tetracloruro de titanio (Tipo FM). Este humo es ligeramente tóxico, pero en forma líquida quema la piel como ácido. fuerte. El humo irrita la nariz y los ojos pero sólo ligeramente a causa de la pequeña concentración generalmente presente en el humo. Sin embargo, es preciso usar la máscara protectora cuando hay grandes concentraciones de PM. Enjuáguese la piel con agua en caso de haberle caído FM en forma líquida. b. Humo de tipo FS. Este humo causa una sensación de picazón en la piel por estar compuesto de millones de partículas de ácido. El CS en forma líquida es sumamente corrosivo para la piel. El rocío de los ojos con el CS en forma líquida ocasiona quemaduras de ácido muy dolorosas. La contaminación con una gran concentración de dicho humo o la exposición prolongada a las concentraciones corrientes del humo, pueden ocasionar irritación severa de los ojos, la piel y las vías respiratorias. Hay que utilizar la máscara protectora en caso de grandes concentraciones del humo FS. En caso de contaminación con FS liquido, enjuáguese la piel y los ojos con agua de la cantimplora (párrafo 51c(3)). c. El compuesto de HC. La exposición prolongada a grandes concentraciones de este humo, tal como en las áreas cerradas o cerca de cortinas de humo HC y las concentraciones normales en campaña, puede producir efectos tóxicos en la persona expuesta a causa de la gran concentración de cloruro de zinc. Por esto, uno debería utilizar la máscara protectora. Los efectos de este humo incluyen irritación de la nariz y la garganta, tos, ahogo, dolor de cabeza, fiebre, y dolores musculares y en el pecho. Si hay náuseas, vómitos o dificultad en respirar, consiga asistencia médica tan pronto la situación lo permita. Tome aspirinas para aliviar el malestar general. d. Humo de petróleo. La aspiración de humo de petróleo no produce efectos evidentes inmediatos, aunque se haya

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aspirado durante un periodo prolongado. Sin embargo, el personal que tenga que desempeñarse por mucho tiempo en lugares donde hay grandes concentraciones de este humo, debe utilizar máscaras protectoras tanto como sea posible. Humo de fósforo blanco (WP). Este humo es inofensivo; sin embargo, las lesiones causadas por el fósforo blanco quemante en forma sólida o líquida son graves. Dichas quemaduras tardan mucho tiempo en curarse. Para los primeros auxilios necesarios, véase el párrafo 60a.

60. LOS INCENDIARIOS Las diferentes clases de incendiarios son el fósforo blanco, los aceites combustibles espesos, los metálicos y el petróleo con metal. Es necesario que usted aprenda a protegerse de estos incendiarios. a. Se utiliza el fósforo blanco (FB) principalmente para producir humo de ocultación, pero también se utiliza por su efecto incendiario para destruir los recursos de campaña y los materiales combustibles. Las quemaduras producidas por el fósforo blanco suelen ser múltiples, profundas y de diversos tamaños. Las partículas de FB que se encuentren en la piel o la ropa continuarán ardiendo hasta tanto se les prive de oxigeno. Dichas partículas también tienden a adherirse a las superficies y deben ser removidas de inmediato. Tome las siguientes medidas en caso de que le caigan partículas de fósforo blanco: (1) Apague la llama sumergiéndose en agua o echándose agua de la cantimplora o de otra fuente. Para tal efecto pueden usarse también la orina, un paño mojado. o lodo. Las almohadillas de sulfato de cobre, si se dispone de ellas, pueden ser mojadas y colocadas sobre el fósforo blanco ardiente. El sulfato de cobre se combina con las partículas de fósforo, formando una capa que impide la continuación de la actividad química de dichas partículas. Quizá usted pueda quitarse la ropa contaminada antes de que el fósforo la penetre y llegue a la piel. Observación. Como el fósforo blanco es tóxico, NO utilice grasa o aceite para sofocar 'la llama, ya que el cuerpo lo absorberá con dicho aceite o grasa. (2) Mantenga cubiertas las partículas de FB con un material mojado para privarlas de aire hasta que usted pueda sacarlas o hacer que otra persona se las saque. (3) Las partículas de FB se pueden sacar frotándolas suavemente con un paño mojado o con un cuchillo, una bayoneta, un palo u otro objeto similar. (4) Vaya a una instalación de sanidad para tratamiento tan pronto lo permitan las condiciones de la misión.

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Las mezclas de aceites (napalm) tienen una tendencia a pegarse a la ropa y a las superficies del cuerpo, causando así un contacto prolongado y quemaduras graves. Los primeros auxilios para estas quemaduras son iguales a los que se usan para las quemaduras causadas por el calor (Párrafos 25 y 34). El calor y los gases irritantes producidos 'por dichas mezclas de aceites causan daños a los pulmones que requieren tratamiento de parte de un oficial de sanidad. Los incendiarios metálicos presentan problemas especiales. Las partículas de termita en la piel deben enfriarse inmediatamente con agua de su cantimplora y luego removerse. Aunque las partículas de termita tienen su propia fuente de oxigeno y siguen quemándose bajo el agua, el agua ayuda a enfriarlas. Los primeros auxilios para estas quemaduras son los mismos que para otras quemaduras (Párrafo 25). Las partículas de magnesio en la piel queman rápida y profundamente, y como los demás incendiarios metálicos, hay que removerías. Por lo general la eliminación de dichas partículas debe ser efectuada por personal idóneo en una instalación de sanidad y usando anestesia local. La baja necesita tratamiento médico inmediato. Los incendiarios de petróleo y metal tienen casi los mismos efectos en la piel como los descritos en los párrafos b y c anteriores. Los primeros auxilios correspondientes se describen en el párrafo 25.

ALCANCE 7 LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS
61. GENERALIDADES a. Importancia de los primeros auxilios sicológicos. Usted ha aprendido, que los primeros auxilios son las medidas de urgencia que se administran antes de que llegue personal de sanidad idóneo. Los primeros auxilios pueden aplicarse a los trastornos de la mente así como a los del cuerpo. Por consiguiente, es necesario que usted sepa administrar primeros auxilios sicológicos para poder ayudarse a si mismo, a sus compañeros y a la unidad en general, para que pueda seguir combatiendo. Un trastorno emocional que dé por resultado un mal juicio puede ser tan fatal como una bala en el corazón. Los efectos pueden ser aún más peligrosos si el mal juicio de una persona que padezca de un trastorno emocional afecta a otras personas.

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Definición del término primeros auxilios sicológicos. Si uno se pone a pensar, los primeros auxilios sicológicos son tan naturales, lógicos y conocidos cómo los primeros auxilios físicos. Al lastimarse de niño, la actitud comprensiva de sus padres ayudaba a aliviar el dolor tanto como la "curita" y el mercurocromo. Más tarde en la vida, un desengaño o dolor era aliviado por las palabras alentadoras de un amigo. Tomar un paseo y discutir los problemas con un amigo es una manera común de hacer frente a una crisis emocional. Los mismos sentimientos naturales que hacen que deseemos ayudar a una persona lastimada hacen que deseemos ayudar a un compañero que se encuentra emocionalmente trastornado. Esto quiere decir que los primeros auxilios sicológicos no son nada más complicado que ayudar a personas que tienen trastornos emocionales, causados bien sea por lesiones físicas, una enfermedad o por tensión nerviosa excesiva e insoportable. Dichos trastornos emocionales no son tan aparentes como una herida, una pierna fracturada o la reacción al dolor causado por cualquier daño físico; sin embargo, el miedo y la preocupación excesivos, la depresión mental o la sobreexcitación son indicativos de datos emocionales. Mientras más evidente sea el síntoma, más urgente es la necesidad de que usted ayude y más importante es que usted tenga el conocimiento de cómo ayudar. c. Situaciones en que pueden necesitarse los primeros auxilios sicológicos. Las situaciones en que más se requieren 1Q5 primeros auxilios sicológicos son aquéllas en que no se dispone inmediatamente de personal de sanidad. Tales situaciones son comunes en condiciones de combate y en desastres civiles, tales como inundaciones, huracanes y catástrofes ocasionados por la guerra nuclear. Aunque vale la pena recordar que las reacciones emocionales son temporales, durando solamente minutos, horas o a lo más unos pocos días, éstas incapacitan seriamente a menudo son contagiosas y pueden ser peligrosas para el individuo y hasta para toda la unidad. En tales situaciones es posible que Ud. esté trabajando al lado de una persona que no puede dominar sus reacciones emocionales causadas por la tensión nerviosa excesiva. Los trastornos sicológicos pueden presentarse aunque no haya peligro de lesiones físicas. d. Relación entre los primeros auxilios sicológicos y los primeros auxilios físicos. Muchas veces los primeros auxilios sicológicos y los primeros auxilios físicos van juntos. Así como el descubrimiento de una herida no excluye la posibilidad de algún trastorno sicológico, una herida física y las circunstancias que la rodean también pueden causar un

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trastorno emocional. Ambas necesitan tratamiento. La persona que sufre de dolor, postración nerviosa, miedo de lesiones serias a su cuerpo o aun de la muerte, no reacciona bien a las bromas, la indiferencia o a las demostraciones de temor y de llanto de quienes lo atienden. El miedo y la ansiedad pueden debilitar a la baja tanto como la pérdida de sangre. Los prop6sitos de los primeros auxilios sicológicos son: (1) Regresar a la baja a sus funciones en un periodo tan corto como sea posible. (2) Disminuir la incapacitación inmediata de la baja aunque no sea posible que vuelva inmediatamente a sus deberes. (3) Disminuir la intensidad de su reacción emocional hasta que se pueda disponer de un cuidado más completo; si es necesario. (4) Impedir las acciones peligrosas para él o para los esfuerzos de las demás personas.

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CUATRO PRINCIPIOS QUE SE DEBEN RECORDAR Así como nadie espera que usted sea un substituto para un cirujano, no se espera que usted tenga que reemplazar a personal de sanidad. Sin embargo, su ayuda puede ser de incalculable valor hasta que llegue le personal de sanidad. La administración eficaz de primeros auxilios sicológicos contribuye a que la baja vuelva más pronto al combate. Las reacciones emocionales no serán algo nuevo para usted, ya que quizá ha sufrido una en alguna ocasión o quizás ha presenciado una en otra persona, aunque no de las proporciones tan severas a que nos referimos ahora. He aquí algunos principios fundamentales que facilitarán su trabajo de prestar primeros auxilios. a. Respete el derecho de cada individuo de tener sus propios sentimientos. (1) Acepte a la persona que usted está tratando de ayudar sin censurarla ni ridiculizaría. Acepte su derecho a sus propios sentimientos. El hecho de que sus sentimientos, creencias y comportamiento sean diferentes, no es razón para que la culpe y se burle de ella por la manera de sentirse o de actuar. Su tarea es ayudarla en la dura situación en que se encuentra, no criticaría. Las personas no quieren estar trastornadas y preocupadas y si pudieran "animarse" lo harían al instante. Cuando la persona busca ayuda, necesita y espera consideración por sus temores, no un rechazo abrupto, regaños o acusaciones. Usted puede estar impresionado con el hecho de que usted sali6 bien, pero no puede garantizar que la próxima vez no se invertirán los papeles. (2) Tenga presente que todas las personas son el producto de

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b.

una gran variedad de factores. Todas las personas no reaccionan de la misma manera ante la misma situación. Cada una tiene necesidades y motivaciones complejas, tanto conscientes como subconscientes, que son únicamente suyas. De ese modo, una herida o una catástrofe emocional tendrá para cada individuo un significado personal que nunca es exactamente igual para todos. Aun cuando usted no comparta las reacciones o los sentimientos de la otra persona y aun cuando estas reacciones puedan parecerle tontas o peculiares, usted debe comprender que ella se siente de esta manera por alguna razón. La mejor forma de ayudarla es aceptar este hecho y hacer lo que pueda por ella durante este trance tan difícil. Ella hace lo mejor que puede bajo las circunstancias, de modo que ayúdela de la mejor manera que pueda. Tenga presente que la incapacidad emocional es tan real como la incapacidad física. (1) Si un soldado pierde una pierna por pisar una mina terrestre, nadie, ni la baja misma, es pera que pueda caminar de inmediato. Aunque las emociones de un soldado hayan sido quebrantadas por la exposición prolongada a más derramamiento de sangre y mutilaciones de los que pueda resistir, o a la explosión de una bomba nuclear, muchas personas esperan que dicho soldado se reanime y siga con sus deberes sin perder el dominio de si mismo. Algunos individuos pueden hacer esto, pero otros no. Los que no pueden sufren de una incapacidad tan real como el soldado que ha perdido una pierna. Existe una tendencia muy lamentable en muchas personas de considerar como reales solamente aquellas cosas que pueden ver, como una herida abierta, una hemorragia o una radiografía de un pulmón enfermo. Muchas personas tienden también a considerar que todo daño emocional o de la mente es imaginario, y que la persona afectada no está enferma ni herida en realidad y que sólo le hace falta ejercer un poco de fuerza de voluntad para sobreponerse. (2) Las frases “Ud. se lo está imaginando," “Anímese Ud.” y “Contrólese” son usadas frecuentemente por personas que piensan que están ayudando. En realidad, dichas frases son manifestaciones de hostilidad porque demuestran gran falta de comprensión. Sólo sirven para incitar y recalcar las debilidades de la baja. Estas frases no son de ninguna utilidad en la administración de primeros auxilios sicológicos. Ni la baja sicológica ni la baja con lesiones

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físicas que sufre de reacciones emocionales muy fuertes, quiere sentirse como se siente. Quisiera ser un soldado eficiente pero está sujeto temporalmente a los efectos del temor y la ansiedad. Se siente perdido e incapaz de controlar las emociones por el momento. Recordarle que no ha actuado como los demás sólo sirve para empeorar su condición. Tenga presente que toda persona lesionada físicamente sufre de una reacción emocional también. (1) Una herida leve, como una cortada en el dedo, pone nerviosa a la mayoría de las personas. Es normal que una persona lesionada se sienta nerviosa. Mientras más grave sea la lesión, más inseguros nos tornamos y más nos preocupamos, especialmente si la lesión está en una parte que valoramos altamente. Por ejemplo, una herida en los ojos o los órganos genitales, aunque sea relativamente pequeña, puede causarle grandes trastornos a la baja. Algunas veces, una herida en otra parte del cuerpo puede ser de mayor impacto emocional por razones muy particulares. Por ejemplo, una herida en la mano puede ser un desastre para un lanzador' de béisbol o un pianista; mientras que la desfiguración de la cara puede tener 'un impacto profundísimo para un actor. (2) Las personas lesionadas siempre sienten menos confianza, más angustia y más temor, no sólo por lo que les ha pasado, pero debido a las cosas peores que se imaginan que pueden sucederles como resulta4o de la lesión. Este temor e inseguridad pueden ser motivo de irritabilidad, terquedad e irracionalidad; la persona puede dar la impresión de no querer cooperar, puede ponerse innecesariamente difícil, y aun emocionalmente irracional. Al tratar de ayudarla, recuerde que el comportamiento de la baja no tiene nada que ver con usted personalmente. Ella necesita su paciencia, confianza, estímulo y apoyo. Hágale comprender que usted quiere ayudarla, aunque al comienzo sea descortés y desagradecida. Tenga presente que la mayoría de los soldados trastornados ocultan los buenos rasgos de su personalidad. Ninguna persona herida o enferma demuestra de lo que es capaz. Es muy posible que los rasgos fuertes de su personalidad se encuentren ocultos tras el manto de su temor, angustia y color. Uno tiende a ver solamente sus defectos, aunque hace apenas poco tiempo haya laborado eficientemente a su lado. Con la ayuda que usted le brinde podrá en el futuro ayudarle nuevamente a usted y a otros. Todos los elementos de su personalidad que lo hicieron un

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buen soldado, fusilero o compañero, aún están ahí. No obstante. su situación actual, seguirá siendo un miembro necesario y valioso de la unidad. 63. REACCIONES COMUNES ANTE LOS DESASTRES a. La reacción normal. Ante desastres militares o civiles, personales o públicos, inminentes o verdaderos, la mayoría de las personas tratan de hacer algo inmediatamente o dentro de unos pocos minutos después de "recuperarse". Con. Muy pocas excepciones, todas las personas sienten cierto grado de temor. Este temor puede ser el más grande que jamás se haya experimentado y podemos darnos más cuenta de ello. En caso de un desastre no se sorprenda si usted está tembloroso, si Buda mucho, si tiene náuseas o si está desorientado. Todas estas reacciones son normales y usted no debe preocuparse por ellas. Después de pasar un rato ocupado en alguna tarea, su corazón dejará de latir con violencia, empezará a respirar normalmente y se sentirá menos tenso. b. Las reacciones anormales. Algunas reacciones pueden reconocerse fácilmente como anormales. Las que siguen son las reacciones anormales más comunes: (1) Las reacciones físicas. Algunas reacciones ante un desastre son físicas, tales como respiración acelerada, pulso rápido, una sensación de "revoloteo" en el estómago y tembladera. Es posible que se manifiesten algunas o todas estas reacciones antes de ocurrir el desastre, o quizás no se manifiesten hasta después. Si cualquiera de estos síntomas llega a ser severo, puede impedir el cumplimiento eficaz de los deberes de la persona afectada. Por ejemplo, un soldado con náuseas severas será Incapaz de manejar una ametralladora; una persona convencida de que está ciega no podrá manejar un camión; y un soldado que piensa que tiene la pierna paralizada será una verdadera carga para sus compañeros. (2) Reacciones de pánico. Es fácil de entender cómo el miedo desbordante puede resultar en un comportamiento anormal. Usted mismo puede recordar como se sintió o como actuaron otras personas ante un gran temor. Algunos aparentemente pierden todo dominio de si mismos y se comportan ciega e irracionalmente. Algunos corren sin rumbo y sin preocupación alguna por su seguridad, mientras que otros lloran con tanta fuerza que se agotan a tal punto que no pueden cuidarse, aunque su vida dependa de ello, o pueden actuar en forma temeraria, haciendo cosas que no tienen ningún sentido.

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(3) Las reacciones sobre activas. Durante un desastre usted puede anticipar una gran cantidad de movimiento y confusión. Algunas personas sin embargo, corren de un lado a otro, causando aún más confusión y haciendo cosas inútiles y hasta peligrosas. Hablan excesivamente, cuentan chistes cortos o se ponen exigentes y críticos o demasiados seguros de si mismos. Usted puede verlas saltar de tarea. en tarea, haciendo caso omiso de cualesquiera instrucciones y, en general, ridiculizándose. (4) Las reacciones pasivas. La mayoría de las personas afectadas por un desastre queda trastornada, sobresaltada o entumecida, pero esta condición se despeja prontamente. Sin embargo, hay personas que no pueden sobreponerse a dichas condiciones, y actúan como si estuvieran solas en el mundo. Al moverse, y rara vez lo hacen, sus movimientos son lentos y sin rumbo. Si acaso, apenas reaccionarán ante cualquier persona o cosa y no demostrarán ninguna emoción sólo una mirada vacía. Tales personas están completamente impotentes y no se dan cuenta de lo que está pasando alrededor de ellas. Sugerencias útiles para reconocer las reacciones emocionales. No hace falta mucho adiestramiento para reconocer las reacciones anormales severas. Sin embargo, hay soldados que tendrán reacciones menos severas y más difíciles de descubrir. Para determinar si un hombre necesita ayuda o no, verifique si está haciendo una tarea útil, si está cumpliendo sus deberes y si se puede cuidar él mismo. Probablemente usted mismo podrá salir bien de la situaci6n en cuestión, pero es buena idea detenerse por un instante y analizar su estado de ánimo. Es posible que usted necesite aminorar el paso o acelerarlo.

64. PRIMEROS AUXILIOS SICOLÓGICOS Los primeros auxilios sicológicos son sencillos y fáciles de comprender. Siempre se permite la improvisación, igual que con los primeros auxilios físicos. Sus decisiones se basarán en sus observaciones de la baja y la determinación de las necesidades de la misma. El factor del tiempo está a su favor y también los recursos del soldado que usted está ayudando. Cómo utilizar de la mejor manera dichos recursos es 'un problema que sólo usted podrá resolver. a. Cómo comunicarse. La baja que sufre de un trastorno emocional ha levantado 'una barrera contra el miedo. Si descubre que no tiene por qué sentir temor y que existen condiciones normales y comprensibles en sus alrededores, se sentirá suficientemente seguro para relajar dicha barrera. Los

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esfuerzos persistentes de usted para hacer que él se de cuenta que usted quiere comprenderlo le darán confianza'. Las cosas familiares, como una taza de café, llamarle por su nombre, el tratamiento de una herida aunque sea leve, o ver a personas y actividades familiares, lo ayudarán a vencer el miedo. Sin embargo, él no reaccionará positivamente si usted está excitado, enojado, o es brusco. b. Tratamiento por medio de la conversación. Todo ser humano tiene la necesidad básica de comunicarse. No existe mejor curación para el miedo y la soledad que la oportunidad de hablar con una persona amigable. Inste a la baja a que hable y escuche atentamente todo lo que dice. Averigüe lo que le aconteció y deje que se lo cuente a su manera. Sin embargo, no es posible ni recomendable permitir la divagación incesante; generalmente sus sentimientos de desamparo y desesperación disminuirán asombrosamente si usted le d4 'unos minutos para hablar de sus experiencias y sus temores. Dele tiempo para explicar lo que le aconteció o lo que piensa que le aconteció, y lo que teme que le vaya a pasar aún. Muchas veces una persona puede resolver sus propios problemas cuando alguien la insta a hablar de un acontecimiento y explicar cuales son sus verdaderos pensamientos acerca del mismo. A causa del terror ocasionado por las heridas, el combate o una catástrofe, muchas bajas se dan por vencidas. Si usted se muestra calmado, paciente y dispuesto a escuchar, usted puede comunicarle a la baja que tiene fe en ella, que la respeta como ser humano y que reconoce su valor. El simple hecho de saber que se dispone de ayuda, empezando con usted, hará que recobre la confianza en si misma, y lo cual la ayudará a recuperarse. La mayoría de las bajas sicológicas, hasta las que sufren de trastornos muy severos, se recuperan notablemente cuando se les ayuda a encontrarse a si mismas y a reorganizar sus emociones quebrantadas. Entonces ellas pueden dejar de pensar en si mismas y prestarle atención a las demás personas. c. La actividad física. (1) La persona que sufre de un trastorno emocional a causa del combate o una catástrofe, es básicamente una baja del miedo. Está incapacitada a causa de los efectos del miedo. La mejor manera de acabar con el miedo es mediante la actividad física, permitiendo a la baja olvidarse de su miedo. Es decir, hacer algo para aliviar la situación, moverse contra la fuerza o cosa que amenaza; estando activa o ayudando y por consiguiente sintiendo que se le necesita, que es útil y que su trabajo es provechoso. Por ejemplo, casi todo soldado siente gran temor

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un poco antes de una ofensiva grande; pero generalmente éste se desvanece y hasta se siente mejor el soldado al ponerse en acción. Entonces se enorgullece en cumplir bien su misión y siente placer al darse cuenta que es un buen soldado, sin pensar quizás que el vencimiento de sus propios temores fue su primer logro. (2) Esta misma medida se puede aplicar con mucha eficacia a muchas de las bajas sicológicas que no están incapacitadas físicamente. Después de ayudar a la baja a vencer el miedo inicial, a recobrar parte de la confianza en si misma y hacerle entender que su deber es continuar funcionando tan eficazmente como sea posible, hay que darle algo útil que hacer. Anímela a ocuparse en alguna actividad. Haga que ayude a cargar camillas, cargar camiones, limpiar escombros, cavar trincheras o ayudar con los refugiados. De ser posible, haga que vuelva a sus deberes regulares. Averigüe cuales son sus puntos fuertes y ayúdela a utilizarlos. No deje que permanezca sin hacer nada. Usted tendrá que dirigirla diciéndole lo que debe hacer y dónde. Las instrucciones deben ser sencillas y claras, deben repetirse, y deben ser razonables y obviamente posibles de cumplir. Una persona que sienta pánic9 tiende a discutir. Respete sus sentimientos pero señálele las necesidades más inmediatas que pueden y deben lograrse. Encamine provechosamente sus energías excesivas y sobre todo, no discuta con ella. Si usted no logra ocuparla en alguna actividad útil, es posible que tenga que conseguir ayuda para controlar su actividad excesiva antes de que afecte al grupo entero, resultando en más pánico. De ser necesario, impida la propagación de estos sentimientos infecciosos por la fuerza y mediante la segregación. (3) El ocuparse en 'una actividad útil ayuda a la baja en tres sentidos: se olvida de si mismo; tiene una salida para sus tensiones excesivas, y se prueba a si mismo que es capaz de ser útil. Este método es asombrosamente eficaz en ayudar a la baja a vencer sus temores y sus sentimientos de ineficacia e inutilidad. El descanso. Hay veces particularmente en combate, cuando el agotamiento físico es la causa principal de los disturbios emocionales. Para el soldado agotado y sucio, el descanso adecuado, la comida caliente, ropa limpia y la oportunidad de bañarse, pueden dar resultados espectaculares. Las ventajas del compañerismo. Usted probablemente ha notado que los individuos trabajan mejor, afrontan el peligro mejor y resuelven más eficazmente los problemas cuando

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trabajan en grupo. Cada miembro del grupo apoya a los demás y a su vez, el individuo se fortalece de la influencia del grupo. El compañerismo es evidente entre los miembros de un equipo de fútbol y los miembros de una fraternidad, y también queda demostrado por los miembros de una pandilla que contemplan alguna travesura. Como los individuos que componen e; grupo tienen los mismos intereses, finalidades y problemas, hacen más y mejor trabajo, y además, tienen menos preocupaciones y ansiedad porque saben que todos se esfuerzan por lograr una meta común. Es 'este espíritu de grupo el que gana juegos, el que elige alcaldes y el que toma 'una colina estratégica en combate. Es tan poderoso que es uno de los instrumentos más eficaces que usted tiene para la administración de primeros auxilios sicológicos. El retorno del soldado a su grupo donde podrá observar su actividad ordenada y eficaz le reestablecerá su sentido de pertenecer a un grupo, le devolverá su sentido de seguridad y ayudará enormemente a convertirlo nuevamente en un miembro útil de su unidad. 65. LAS REACCIONES Y LIMITACIONES DE USTED a. Hasta ahora sólo hemos hablado de los sentimientos de la persona que ha sufrido un daño sicológico. ¿Qué hay de sus sentimientos para con la otra persona? Cualquiera que sea la situación, usted tendrá reacciones emocionales (conscientes o subconscientes) que tienen que ver con la baja. Dichas reacciones personales pueden ayudar a estorbar su habilidad para ayudarla. Cuando uno está cansado o preocupado, tiende a perder la paciencia con una persona que parece estar arrastrando los pies o exagerando el problema. Usted hasta puede sentir resentimiento hacia ella. En un momento cuando hay tantas personas heridas "realmente" alrededor suyo será muy natural que usted comience a resentir incapacidades que no puede ver. Una herida física es fácil de reconocer y aceptar; pero es más difícil aceptar como heridas también los trastornos sicológicos. En cambio, es posible que usted tenga la tendencia a ser demasiado compasivo, y esto puede ser tan perjudicial para la baja como los sentimientos negativos. Esta necesita mucha ayuda, pero no su compasión. El hecho de abrumaría con su lástima puede contribuir a hacerla sentirse aún más inadecuada. Demuéstrele a su compañero que usted cuenta con que se recupere, que vuelva a hacerse cargo de sus deberes y que sea de nuevo un soldado útil. Hay que demostrar esta actitud positiva tanto en su comportamiento como en lo que usted diga. Al ver en usted calma, confianza y competencia, la baja se tranquilizará y estará más segura del

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ambiente que la rodea. Más que nada, usted debe tratar de no impacientarse, de no ser intolerante y sentir resentimiento, ni preocuparse excesivamente por la persona. Recuerde que tales emociones suyas rara vez ayudan a la baja y nunca aumentan la capacidad de usted de pensar claramente. Una persona con una lesión física a veces puede continuar ayudando a los demás, mientras que una persona con trastornos emocionales no puede en forma alguna ayudar a otros. Igual que en los casos de heridas físicas, el personal de sanidad se encargará del tratamiento de la baja sicol6gica tan pronto sea posible. Los primeros auxilios que haya recibido de usted contribuirán muchísimo a su recuperación.

66. RESUMEN a. Aprenda a descubrir las reacciones anormales en individuo un que ha estado sometido a situaciones de gran tensión, y tenga en mente la importancia de la administración de primeros auxilios sicológicos para su recuperación. Recuerde que la asistencia que usted preste puede ser de valor incalculable. b. Tenga presente que una baja sicol6gica está tan incapacitada como una baja física y que tiene la misma posibilidad de reponerse si se le administran los primeros auxilios apropiados. c. Acepte las reacciones y sentimientos de la baja como lo mejor que esta puede hacer en las circunstancias actuales, y reconozca que sin ayuda no puede cambiar, pues, si pudiese, cambiaría. d. Descubra medios eficaces de establecer comunicación con la baja. Siempre tenga en cuenta que está trastornada, excesivamente asustada y preocupada, y que, ha perdido la capacidad para actuar normalmente. Demuestre por su conversación, actitud y comportamiento que usted puede y está dispuesto a comprender sus sentimientos. Sea paciente y demuestre un verdadero deseo de ayudar. e. Ayúdela a recobrar la confianza en si misma y a sentirse más segura en el mundo que la rodea. Asegúrele que usted cuenta con que se recupere completamente, que 'hay algo útil que puede hacer y que se necesita su ayuda con urgencia.

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INDICE
CONTENIDO CAPITULO I. NATURALEZA Y PRINCIPIOS DE LA TRASMISIÓN DE ENFERMEDADES. 1. Generalidades 2. Conclusiones CAPITLO II. ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR INSECTOS. 1. Generalidades 2. La Mosca. 3. Higiene del rancho. 4. Conclusiones CAPITULO III. ABASTECIMIENTO DE AGUA. ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR EL AGUA, FUENTES DE SUMINISTROS. PURIFICACIÓN, CONTROL SANITARIO. 1. Generalidades. 2. Enfermedades trasmitidas por el agua. 3. Fuentes de suministros. 4. Tratamiento y purificación de agua. CAPITULO IV. HIGIENE DE LA MARCHA. SELECCIÓN Y EMPLAZAMIENTO DE CAMPAMENTOS. CARACTERÍSTICAS SANITARIAS. 1. Acondicionamiento de la tropa PAGINA 2–7 7 8 – 10 10 – 11 11 – 13 13

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2. Ejecución de la marcha. 3. Personal de avanzada de alojamiento. 4. Selección y saneamiento de los emplazamientos de campamentos. 5. Características sanitarias de los emplazamientos de campamentos. 6. Conclusiones. CAPITULO V. ENFERMEDADES VENEREAS. 1. Generalidades. 2. Medidas preventivas. 3. Medidas para reducir el alto porcentaje de enfermedades venéreas. CAPITULO VI. PRIMEROS AUXILIOS. ALCANCE 1. GENERALIDADES. 1. Propósito y alcance. 3. La importancia de los Primeros Auxilios. 4. Las funciones físicas y vitales. 5. Condiciones que ponen en peligro las funciones físicas y vitales. 6. Los artículos de Primeros Auxilios. CONTENIDO ALCANCE 2. LOS CUATRO PASOS SALVAVIDAS A – B – C – D. SECCION I. El paso salvavidas “A”. Despeje la entrada de aire y restaure la respiración y el latido de corazón, según sea necesario. SECCION II. El paso salvavidas “B”. Detenga la hemorragia SECCIONIII. El paso salvavidas “C”. Administre tratamiento para la postración nerviosa (Shock). SECCION IV. El paso salvavidas “D”. Aplique apósitos y vendaje. ALCANCE 3. LESIONES QUE REQUIEREN MEDIDAS ESPECIALES DE PRIMEROS AUXILIOS. SECCION I. Las heridas y quemaduras graves. SECCION II. Las Fracturas. ALCANCE 4. EMERGENCIAS COMUNES. 33. Heridas leves. 34. Las quemaduras menores. 35. Un cuerpo extraño en el ojo. 36. Un cuerpo extraño en el oído, nariz o la garganta. 37. Los problemas de los pies.
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38. Las mordeduras de culebras y picaduras de arañas y alacranes. 39. Las erupciones en la piel causadas por plantas venenosas. 40. Los efectos del calor. 41. Los efectos del frío. 42. Envenenamiento con monóxido de Carbono. 43. Ahogamiento. 44. Los choques eléctricos. 45. La pérdida del conocimiento. ALCANCE 5. EL TRANSPORTE DE LOS ENFERMOS Y HERIDOS. 46. Generalidades. 47. Las camillas improvisadas. 48. Métodos de cargas a una baja. ALCANCE 6. LA ADMINISTRACIÓN DE PRIMEROS AUXILIOS EN UN AMBIENTE TOXICO. 49. Generalidades. 50. Artículos protectores de Primeros Auxilios. 51. Medidas de protección y primeros auxilios para la contaminación con agentes químicos y biológicos. 52. Los agentes químicos neurotóxicos. 53. Agentes químicos vesicantes. 54. Gases sofocantes. 55. Gases que afectan la sangre. 56. Gases lacrimógenos. 57. Gases eméticos. 58. Los agentes químicos que incapacitan. 59. Humos de ocultación. 60. Los incendiarios. ALCANCE 7. LOS PRIMEROS AUXILIOS SICOLÓGICOS. 61. Generalidades. 62. Cuatro principios que se deben recobrar. 63. Reacciones comunes ante los desastres. 64. Primeros auxilios sicológicos. 65. Las reacciones y limitaciones de usted. 66. Resumen.

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