Está en la página 1de 95

x

t n

.

B -81

EL

ENSAYO

SOBRE

PRINCIPIO

GENERADOR

D E

L A S

C O N S T IT U C IO N E S

P O L Í t I C A S .

(c) 2009 Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

SOBRE

EL

PRINCIPIO GENERADO

D E

L A S

C O N STITU CIO N ES

Y

DEMAS

INSTITUCIONES

P O L ÍT IC A S

HUMANAS:

P O R

Y

E SCR ITO

E L

C

O

N

D

T R A D U C ID O

EN

E

A L

P R A N C E S

D E

M

A

I S T R

E ,

C A S T E L L A N O

el Jáven difunto D. José Miguel Saenz de Manjarrés:

1

LO

D A

A

LU Z

SU

H E R M A N O

PO LÍ t ICO

D O N

JU A N

1 LO D A A LU Z SU H E R M A N O PO

PIO

JAEN.

¡H ijo s de los hombres! Hasta cuándo os habéis de dexar arras­ trar de la pasión que os domina ? Por qué os deleitáis en formar va­ nos proyectos contra m í , cuando de ellos no sacais mas fruto que vuestro mismo engaño? Ps. IV. 3.

P A M P L O N A

:

CON

l

I M P R E N T A

i

c

e

D E

n

c

i

a

:

J A V I E R

G A D E A

1 8

2

5 .

(c) 2009Pe;-i Acrídemia de Junsprudencia / Legislaciór

(c) 2009 Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

N

o

t

á

d

e l

E

d

i t

o

r

.

L a temprana y sensible muerte del joven

traductor de este precioso opúsculo en los mismos dias que lo estaba corrigiendo ^ no le permitió hacer este pequeño obsequio a los buenos Españoles , que como él odiaban el

tan decantado sistema constitucional. A ni­

mado de los propios sentimientos , jy movido de las instancias de algunos respetables ami­ gos suyos y que conocen el mérito de esta her­ mosa producción del C o n d e , d e M a i s acreditado ya por las otras que también han merecido traducirse a nuestro idioma ^ me he determinado a publicar este E n s a y o ^por no frustrar las lisongeras esperanzas que de su lectura imparcial se prometia el TTra- ductor. íPlegue al cielo que ella sirva para desengaño de dlgunos jóvenes alucinados é

t r e

,

infatuados con el falso teorías 1

brillo de las nuevas

I t

Coj)ia

de

la

censura

que por

comisión

del

Tribunal

JEclesids-

tico de

Pamplona

dió

d

esta

obrita

el

Doctor Don Ignacio

Rufino

Fernandez, Presbítero , Canónigo de la misma S a n ta

Iglesia,

c

cioso

sobre

la

m ayor

de

satisfacción

el

he

leído

y

exam inado

de

las

el

p re­

opúsculo

M /

Conde de M aistre , titulado : Ensayo

Constituciones

el principio generador

( ó

creador )

políticas y y

llano

por

e l

demas

joven

instituciones

D ,

difun to

humanas ,

traducido

José

M ig uel Saenz

al

de

caste­

M a n ­

ja r rés ^ que

V .

S .

se

lia

servido

rem itirm e

para

su censura;

y

no

he

hallado

en

él

nin guna

cosa

que

se oponga á nues­

tra

Santa

tantos

F é

y

buenas

la

que

costum bres,

m ayor

antes

bien

acreditado

y de n uevo

desorganizadas

el

de

de sentir que

su

A u to r descubre con

d'e

las N aciones según las ridiculas teorías de sus

ca b ezas, escribiendo este decantado siglo

son

claridad

la

poder

que

insensatez

constituir

íocW a

ilusos ,

figuran

ciertos

de

las

fo lleto s,

luces.

Por

oprobio

tan to soy

puede im prim irse; con utilidad en nuestro idiom á con las apre-

ciables N otas del T r a d u c to r ,

cin ad os, á quienes

varlo todo sia reflexionar sus tristes y naturales consecuencias.

para

desengaño

cierto

de m uchos alu­

prurito

de

ino-

parece

que

devora

III

Coj)îa

de

¡a

censura

que por acuerdo

del Supremo Consejo d d

Reyno

de

N a v a r r a

Presbítero y Vicario

extendió D . José Francisco Lecm iberri, de la Parroquia de S. N icolás de Pam ­

plona

sobre

este

opúsculo.

ara

desem peñar

la

honrosa,

aunque delicada comision

que

en

sejo

cido

el

auto

de

este

precedente R eyu o

,

del

francés

é

tuvo

he

á

leído

:

intitulado

bien

darm e

despacio

el

el

Suprem o

m anuscrito

E

n s a y o

so br e

e

l

p r i n

C o n ­ tradu­

c i p i ú

GENERADOR

DE

ZAS

CONSTITUCIONES

POLITICAS

,

&C.

,

f

despues de un detenido examen , juzgo conveniente prevenir, com o fundam ento de mi censura , el mérito y la utilidad de este opúsculo en gen eral, por m edio de una sencilla esposi- cion de su principal obgeto. Este es desvanecer las teorías abs­

tractas en m ateria de constituciones p o lítica s: teorías obscuras,

em brolladas y tan ruin osas, que por

de N a b o t , por una escudilla de lentejas, han alborotado á todo el iiiiiverso ; han sacado de sus quicios todas las cosas pííblicas , religiosas y civiles; han arrojado un diluvio de males sobre todos los pueblos en donde fueron acogidas y plantadas

un racim o de la vina

á la bayoneta ; y especialm ente han tenido la loca pretensión de derribar las dos supremas Potestades, que el mismo D ios

estableció para gobierno de los hom bres , y de substituir en

su lugar estas

dos palabras, Igualdad^ L ib e r ta d : dos palabras

que no tienen

verdadero

sentido ,

y

que

no

obstante las h e ­

mos visto sentadas con.d esvergü en za , y con

furor sobre las

magestuosas y venerables sillas de los P o n

tífic e s, y de los

IV

R e y e s ,

p rostitu yén d olas,

pisándolas,

y

despedazándolas con

el

la

fin

infernal

de

esclavizarnos

filosofía.

Es

bajo

el

el

obgeto

solo

im perio

principal

de

del

la filosofía, de sos­

E

n s a y o

tener

con

toda

justicia

las

soberanías

R eal

y

P o n tificia, y

ar­

rancar ,

si

posible

fuera ,

las

armas

de

las

manos

á

los

en ­

carnizados

enem igos

del

A ltar

y

del

T ro n o .

E s

por

últim o

persuadir

á

los

lectores

,

que

toda

inovacion

hecha

por los

pestíferos

regeneradores

del

linage

h u m a n o ,

tomando

la

vo z

del

pueblo

súbdito

contra

( im posible

los

derechos

es

que

de

su

ni

siquiera una v e z sea

efi

soberano )

siem pre su b versiva, siem pre desastrosa , siem pre

legítim o

M on arca ,

detestable;

pero

siem pre

tam bién

estudiada

por

sus

venenosos

autores,

no

solo

para

poner

en

práctica

á

beneficio

suyo

exclusivo

aquel

com ún

p rovèrb io ,

cum flúmen est

túrhidum piscatorum

est

Iticrum ,

sino

ta m b ié n ,

com o

ya

h e

d ic h o ,

para

acabar

con

todos

los

R eyes ,

exterm inar

del

,

no

d igo

la

verdadera

R e lig ió n ,

sino

toda

m u n d o por

R eligió n

falsa

que

sea

(

ni

puede

menos

de

serlo

contra

la

católica ) ,

y reducir

los

hombres

á

andar

en

cuatro

p ie s,

á

pacer

y

comer

bellotas.

P or

lo

cual

soy

de

parecer

que

y e rb a s, dicho

m anuscrita

dado

á

lu z

por

la

Im prenta ,

será

grato

á

los

católicos

E s ­

pañoles,

y

útil

para

confirmarlos

en

sus

verdaderos

p rin ci­

 

prim eram ente

á favor

del V icario de Jesucristo,

Pastor,

p io s, no

solo

de

las

ove.jas,

sino

de

los

Pastores

mismos ,

según

la

hermosa

espresion

del

célebre

francés

San

B ern a rd o ,

y

superior

á

todos

los

O b is p o s ,

y

á

todos

los

concilios

; pues

claro

está

que

todos

ellos

jun tos,

no

son

ni

pueden

ser

el

verdadero

Pontífice

R om ano j

el

succesor de San P ed ro ,

único

V

soberano

de

toda

la

cristiandad ;

y

en

segundo

lugar á favor

de

nuestro

Augusto

M onarca

el

D on

F

er n an d o

v

i i

,

'd e

sus

legítim os

sucesores

en

la

Señor o r o n a ,

C

y

de

cuantos

P rín ­

cipes tengan iguales derechos. T a l

vez

desengañará á algunos

de

los

muchos

que

aun

están

ilusos

y

obstinados contra estos

puntos religiosos y

p o lítico s;

porque

al

fin

despues de

las es­

pantosas

revo lu cio n es,

y

de

los

rios

de

sangre

que

han

visto

correr

sobre

la

tie rr a ,

posible

es

que

abran los ojos para ver

que

no

puede

haber

orden

ni

p a z

en

el

m undo

sino

vo l­

viendo

á

los

principios

religiosos,

y

á

las

Autoridades

le g í­

timas.

 

%

 

(c) 2009 Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

(c) 2009 Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

VII

A D V E R T E N C I A

D E L

E D I T O R

F R A N C E S .

^

2

que de luena f é haya querido indagar la causa

de este espíritu inquieto que hace mas de treinta años tiene

agitado el universo, ha debido reconocer que ¡os sistemas prof

los que ban dislocado q

destruido las verdaderas bases de la sociedad. Una porcion de novadores atrevidos, entreteniendo a l hom* hre con sus pretendidos derechos, y dexandole ignorar una p arte de'^ sus mas principales deberes , han procurado lisongear su( pasiones , inspirándole pretensiones inauditas , y le han con­

ducido bien presto a l estremo de poner en duda las preciosas verdades que la esperiencia de todos los siglos habta confirr

entonces todo ha venido d ser problèma', las leyes

mas inviolaUes han desaparecido : el gobierno de ¡os Estados

no ha tenido ya una regla fix a : la armonía política se ha

odo

botnhre

ducidos por la moderna filo s o fía , son

mado. D esde

desconcertado , y

ha

sido forzoso

recoger

en

el campo de la re~

volucion

los frutos demasiado multiplicados de las nuevas doc­

trinas.

legisladores mas antiguos ponian sus leyes bajo ¡a sa l­

vaguardia de ¡os

habian reconocido ¡os principios constitutivos de ¡os Estados^

dioses , establecían ceremónias religiosas, y

Los

y

s i

bien

muchos pueblos

de

aqueÜos

remotos

tiempos hriüaron

y

desaparecieron succesivámente , esto fu é porque apoyándose

V I I I

ADVERTENCIA

DEL

EDITOR FJRANCES.

sobre religiones fa ls a s é insubsistentes , care dan de una hase sólida.

E l

establecimiento

del

Cristianismo

ha

hecho

menos f r e ­

cuentes

las revoluciones, y solo d él debemos la felicid a d que

espacio de catorce siglos. S i la P ro­ nuestra p a tria esperimentase tan

funestas catástrofes , es porque nos habíamos alejado de las

santas máximas de nuestros mayores, queriendo recordarnos

ha gozado la Francia por

videncia

ha permitido que

con esta lección terrible , que sin religión iodo es error y car

lamidad.

 
 

E sta

prim era

verdad de donde se derivan todas las demás,

ha

sido

desenvuelta

p or

M

r.

M aistre

con

igual fu e r za

que

lógica

rador

clarecido en sus C onsideraciones sobre la F ran cia , ha,creido

no obstante debia hacerla obgeto de un tratado separado , p a ra

darla todavia un nuevo carácter de evidencia, desnudándola

en

de

su

las

obrita

titulada:

Ensayo

políticas.

sobre

el

principio g en e­

la habia es­

constituciones

Aunque ya

■de todas las circunstancias particulares que pare dan aplicarl¿l

únicamente d la revoludon francesa»

¿0--‘ R:

,;

\cde

nclá y

IX

PROLOGO»

L política i

mas espinosa , en razon de las nuevas dificultades que á ca­

da

m udable

la

bre

ber ,

qne

entre

para

todas

discernir

las

lo

ciencias

que

un

h ay

temblar

los

en

puede

de

decirse la

fixo

ó

de

estraño

á

todo

hom ­

sa­

á

paso

se

ofrecen

en

sus

y

m uy

llamado

lo

que

elem en to s,

propio

á

la

presenta

para

hacer

fenóm eno

á

á

v e rd a d ,

sábio

que

adm inistración

de

percibe

Estados j

ella

el buen -sentido

prim era

vista com o una verdad e v id e n te , se halla casi siem pre , des­

pues de haber hablado la esp erien cia, no solo

fa lso , si

tam ­

 

bién

perjudicial

y

funesto.

 
 

Y

com enzando

por

las

bases:

si

jamas

se

hubiese

oido

hablar de gobiernos , y los hom bres

hubiesen

sido

convoca­

dos para deliberar

por

exem plo

sobre

la

monarquía

heredita­

ria ó e le c tiv a , se m iraria justam ente como un insensato el que se decidiese á favor de la prim era , pues los argum entos

contra ella se ofrecen tan

naturalm ente

á

la

razon

,

que

es

inútil

recordarlos.

 
 

N o

obstante ,

la

história

que

es

la

política

esperimental,

nos

demuestra

que

la

m onarquía

hereditaria

es

el

gobierno

mas

estable,

el

mas

f e liz ,

el

mas

natural

al

hom bre

j

asi

com o por

el

contrario ,

la

electiva

es

la

peor

form a

de

g o ­

bierno

que

se conoce.

K

PRÓLOGO.

E n

punto

de

poblacion ,

de

comercio

,

de

leyes

prohi­

bitivas

y

otros

mil

asuntos

importantes

,

la

mas

plausible

teoría se h a lla casi siem pre en contradicción y anulada por

la

esperiencia.

Chitemos

algunos

exem plos.

 

¿ Cómo se h a rd poderoso

un Estado

 

?

=

Es

menester

lo

prim ero

( s e

d irá )

favorecer

la

poblacion

 

por

todos

los

m e­

dios

posibles. „

Por

el

contrariò ,

toda

le y

que

tiende

direc­

tam ente

á

favorecer

la

p oblacion,

sin

respecto

á

otras

consi­

deraciones ,

es m ala.

D e b e

procurarse

establecer

en

el

Esta^

d

o

cierta

fuerza

m oral

que

propenda

á

disminuir

el

núm ero

de

los

m atrim on ios,

haciéndolos menos

precipitados.

L a

ve n ­

ta

ja

ó

exceso

de

los

niños

que

nacen

sobre

los

que m ueren,

n

o

prueba

por

lo

com ún

sino

el

num ero

de

los

miserables.

L

o s

economistas

franceses

hicieron

en

bosquejo

la

dem ostra­

 

ció n

 

d e

esta^

ve rd ad es,si

bien

los

bellos trabajos

de

M .^

M a l­

thus

han

logrado

acabarla.

<

Cómo

ie

edita rd

la

carestía

y

el hambre ? =

N

o

h a y

cosa mas sencilla al parecer : „ prohibiendo la exportación de

granos. „

=

Pues al contrario , debe concederse un premio á

aquellos

que

los

exportan .

E l

exem plo

y

autoridad

de

I n ­

glaterra

nos

han forzado

á

convenir

con

esta

paradoja.

2 Gómo

se

sostendrá

el cambio

en fa v o r

de

un

pats\ - r

„Im p id ien d o

velando por medio de leyes represivas y fuertes para que el

Estado

trario ; pues cuantas veces se han em pleado estos m ed io s, su

la estraccion del num erario , y

(

se

responderá )

mas de

lo

no

com pre

que

vende. „

=

T o d o

al

con­

resultado

fu é

hacer

bajar

el

cam b io ,

ó

lo

que

es

lo

m ism o,

aum entar

la

deuda

de

la

nación ; y nunca se

tomará

el rum^

S»RÓtOGO.

XI

bo

o p u e sto ,

sin

xnento

del

crédito

hacerlo

la

de

subir

nación

,

esto e s , sin patentizar el au-^

sobre

sus

vecinos.

 

P

ero

donde

con

mas

frecuencia

tiene

lugar

la observación

d

e

que

se trata

,

es

precisam ente

en

lo

m as

substancial

y

fundam ental

de

la

política ,

quiero

d e c ir ,

en

la constitución

m ism a

m anes

líiica

,

de

lo

los

im perios.

la

la

H e

oído

decir ,

que los filósofos a le ­

por

ser

;

y

á

la de /?o-

verdad

en

inventaron

que

palabra

metapolüica

á

la

metafísica, es

de físic a

q

u e

no

puede

darse

una expresión

mas

adecuada

para

sig n i­

ficar

la

metafísifa

de

la

política

} porque

es

indudable qne

esta

ciencia

e x is te ,

y

que

m erece

toda

la

atención de

los o b ­

servadores.

sus tarea^

i

tos ocultos del edificio social, se cre y ó á fines del siglo p ar

axioma?

diam etralm entc

sado

incontestables , las siguientes

U n

este

escritor

género

con

anónim o

de

que

dedicó

y

com o

gran

parte

los

tantos

de

observaciones,

de

avanzar

i

sondear

otros

fundam en­

derecho

proposiciones

opuestas

á

las

teorías

del

tiem po.

 

I.*

N in gu n a

Constitución

puede

ser

el resultado

de

una

^deliberación; los derechos de los p u e b lo s , ó no se han escrito

jam a s,

ó

solo

com o

simples

declaraciones

de

derechos

ante­

riores

no

escritos

(

i )

.

a.»

L a

acción

hum ana

está

circunscrita

para

«stos

casos

ftn

térm inos

de

que

los

agentes

son

solo

las circunstancias.

(i) Sería preciso

estar

loco para preguntar ^ukn ha dado la libertad

J

las ciudades de

Esparta y

Roma.

Estas

rcpúblUas tío recibieron süs

( Sydneí*

Dise, spb. eJ gol^, tora« I , § 2 ). E l autor no es cierumente sospechoso.

^ t a s

de

los hombres.

Dios

y

la

na turalexia

se las

dieron.

X

I I

p r ó l o g o ;

3.*

L os

derechos

propiam ente

tales

de

los

p ueblos,

traen

casi siem pre

su

origen

de

la

concesión

de

los S ob eran os,

y

entonces

puede

constar

de ellos históricam ente; pero los de­

rechos

del

Soberano

y

de

la

aristocracia

no

tienen

data

ni

autores

conocidos.

 

 

4.*

Estas

mismas concesiones

han

sido

precedidas

constan­

tem ente

de

un

estado

de

cosas

que

las ha

necesitado ,

y

que

no

dependia

dcl

Soberano.

 

5.^

A u n q u e

las

leyes

escritas

no

sean

mas

que

declara­

ciones de derechos a n terio res, sin em bargo falta m ucho para

que

todos estos derechas puedan escribirse.

6.®

T a n to

es

mas

débil

una

institución ,

cuanto

mas

se

escribe

( * ) .

 
 

7 .a

N in g u n a

nación

puede

darse

á

misma

la

libertad,

si

no

la

tiene

(

i )

,

pues

la

influencia

hum ana

n a

se

estien­

de

mas

que

á desenvolver

los derechos

existentes.

 

8.a

Los

legisladores

propiamente

tales

son

unos

hombres

extrao rd in ario s,

que

sin

duda

solo

pertenecen

al

m undo

a n ­

tig u ó y a

la prim era isdad

de

las naciones.

 

i

9.a

Estos

legisladores

con

todo

su

maravilloso

 

poder

no

no son

mas que declaraciones de derechos, y estos no se aclaran sino cuando son Atacados, de suerte que la multtfiícidad de leyes constitucionales escri­ tas , solo prueba el (hoque y el peligro de una destrucción. Tor esta (ausa la institución mas vigorosa de la antigüedad profana fué. la dt ■Lacedemonia, en la que nada constaba por ( Consid. sob. h

(*)

La

razón

que

da

el autor

es clara.

Las leyes,

dice ,

Francia,

(i)

cap.

V I ,

pag.

88).

Véase

el testimonio de

Maquiabelo:

^

Vn pcfpulo uso 4 viven

sotto un principe, se per qualche accidente diventa Mero ,

m n tim

la lihrtd.

(D isc.

sopr. T it.

L iv i,

lib i'ig

cap.

con difficgita

1 6 ;.

- ^

TROLOGO.

X

l l l

han hecho etra cosa que reunir los elementos preexistentes,

obrando siempre á nombre de

R e ­

yes , pues por ellos fueron constituidas casi todas las naciones

la D ivin idad .

sentido

es

10 .a

L a

libertad

en

cierto

un

don de

los

libres

(

i )

.

1 1 .a

Jamas

hubo

una

nación

libre

que

no

tuviese

en sii

constitución natural el germ en de libertad tan antiguo

como

ella misma ; y ninguna ha pretendido eficazmente desenvol­

ver por medio

que los que ya existían en

de leyes fundam entales esciita s , otros derechos

su constitución

natural.

12.a

U na

asamblea

cualquiera de

hom bres

no puede cons­

tituir á una nación í semejante empresa debe ocupar un lugar

distinguido entre los actos mas

extravagan tes

de

locura (2 ).

( O

Esta idea adquiere m ayor fuerza con respecto á las m o­

narquías modernas : porque como toda franquicia ó esencion de esta

clase, para ser legítima y sam a, debe partir del Soberano, cual­ quiera violencia que se haga á su persona, merece notarse con el sello del anatèma. Escribir una ley , decia muy bien Demóstenes,

( Olinth, JII ). Y si esto

se dice con verdad del Soberano respecto al pueblo, ¿ qué diremos de una nación , ó hablando mas propiamente de un puñado de

teoristas acalorados que tuviesen ia osadía de proponer

titución á su Soberano le g ítim o , como se propone una capitulación á un general sitiado? Esto sería indecoroso, absurdo , y sobre todo nulo {*).

fiada vale ; el asunto estd

en hacerla

querer.

una

C ons­

(^) Este sería el atentad© mas escandaloso, la perfidia mas inau­ dita , la infracción mas notoria de todas las leyes divinas y hu­

manas

ello

de sus

España ,

que

pueda

cometerse

la

ha

católica

vistoen

tristes

che

uno

en

la

sociedad

la

de

los

hombres;

mas íiel

il

esta

que

no

modo

e

pero

es

ciertoque R e y e s,

cuyos

E

dipenda

nación

los

y amante

iniquidad

tuvimos

della

cap.

cui

4.

nuestros

res ultados

dias consumada

lloramos

execrable ,

parte en

ella. Traduci.

necessario

(2)

m m c

sta quello che dia

qualunque simile ordinatione. ( Maquiab. ibid,

X I V

ÍROLOGO.

 

D

esdp

cl

año

1 7 9 6

 

en que se hizo

la

primera

edición

de

la

obra que

citamos

( i )

,

no

creemos

que

haya

ocurrido

e a

el

mundo

cosa

que pudiese

obligar

al

autor

á

retractarse

de

su

teoría.

Creem os

por

el

contrario

que

ahora

mas que

nun*

ca

convendrá

desenvolverla

en

todas

sus

partes

y

seguirla en

todas

sus consecuencias,

Y

con

efecto

una

de

las

mas

im por*

tantes

 

es

sin

duda

la

que

se

halla enunciada

al capitulo X

de

dicha

obra en

estos

térm inos.

 
 

E

l

hombre

no

puede

constituir

á

un

soberano.

L o

mas

que

podrá

es

servir

de

instrumento

para

desposeerle,

y

tras­

ladar

sus

estados

á

manos

de

otro

soberano hecho

y a

p rín ci­

p e.

P or lo dem ás

nunca

h a

existido

una fa m ilia

soberan a

d

la

que p u ed a

asignarse un origen

plebeyo.

S i

apareciese

un

fenómeno

semejante , fo r m a r ía

época

en

el

mundo

( 2 ).

Reflexionese que justicia divina acaba de confirmar es­

ta tesis del modo mas solem ne. Pero ¿ quién sabe si la ig ­

norante veleidad de nuestro siglo dirá todavia en tono g ra­

ve : Si N apokon hubiese querido , aun sería E m perador ds

los fran ceses ? asi com o

S i R icardo Cromwel hubiese tenido el genio de su p a d r e , hu

hiera Jíx a d o el protectorado en su fa m ilia ; mas esto en subs tancia quiere decir : S i esta fa m ilia no hubiese dexado dt reinar aun reinaría.

está repitiendo

despues

de

dos

siglos:

Escrito

está

: Y o

s o r q v ien

mago z a s

soberanos ( 3 ) .

Y

(1)

Consideraciones sobre la Francia, cap. V I , edic. de Paris, 1822,

(2)

Consid.

ib id .,

pág.

189.

(5)

Per me

Reges regnant.

Prov.

V

I H ,

i j .

r-ÍLÓLOGO.

^

X V

ÍJO se

píense

que

esta

es

an a

frase

de

iglesia'

,

ó

una

m e­

táfora

de

predicador

;

es

Ia

verdad

lite ra l,

sencilla

y

p alp a­

ble

i

es

una

ley

del

mundo

político.

Dios

hace

los

R e y e s

al

pie

de

la

Jetra.

E l

prepara

las

estirpes

re a le s,

él

las

sazo­

na

en

m edio

de

una

nube

que

oculta

su

origen

:

aparece»

luego

Ies corresponde ,

tim idad.

una

especie de tranquilidad magestuosa. que no es dado explicar.

Usurpación, legitima sería la expresión mas p r o p ia , si no p a ­

de

estas

reciese demasiado a ven tu rad a, para caracterizar el origen

coronadas

Se

parte ,

de gloria y

y

he

aquí

com o

honor ;

la

por

señal

colocanse

mas

en el lugar que

de

su

le g i­

grande

avanzan

y

sin

m ism as,

por

sin violencia por

otra

,

con

una

deliberación

marcada

dinastías que el tiem po se apresura á consagrar.

 

N o

nos

dexemos

pues deslumbrar

con

apariencias

hum a­

nas

por

brillantes

que

sean.

¿ Q u ién

mas

feliz

en

reunirías

que ese personage estraordinario, cuya caída resuena todavia

h o y mas bre

parecer

en

la

Europa

una

?

¿ H ubo reunión

jamas

una

soberanía

al

afianzada ,

en

íin

mas

mas grande

de m edios,

un

hom ­

v i­

poderoso ,

mas a c tiv o , mas tem ible ? ¿N o

mos por largo

tiem po

veinte

naciones diferentes holladas ba­

jo

sus

pies

sin

atreverse

á

respirar ,

asombradas

de

terror

y

«spanto ?

vim os

su

poder

colosal

echar

unas

raíces

tan

< N o que

, C o n

profundas

ranza ?

podian

eso

hacer c a y ó ,

él

la

desesperar

y

todo h u ye

cayó

com pasion

tem plarlo ,

presurosa

d-

la

misma

ta n to , que al por no sentirse

espe­

con­ co n ­

ino vida.

E n

Pero no nos desviemos del

cierta

obrita

conocida

de

asunto. m uy pocas personas en Pe-

tersbourg

habia

dicho

el

autor

en

1 8 1 0

:

Cuando

dos

p a r '

X

V I

!próióG(5.

m d

parte preciosas •victimas , hien puede asegurarse que este par~

tido saldrá victorioso , d pesar de todas las apariencias con- irarias.

<

Esta es una aserción cu ya verdad acaba de justificarse del

odo mas brillante y menos previsto. E l orden moral tiene

tidos chocan en una revolución , y se ven caer

de

la

m

sus leyes así com o el físico , y la investigación de estas leyes es

á la verdad m uy digna de ocupar la atención de un verdadero

filósofo. Despues de un siglo entero em pleado en futilidades

crim in ales, tiem po es y a de

elevarnos hasta el verdadero origen de las ciencias. Esto es

de

recordar

lo

que

somos

,

y

lo que m ovió al autor de este opúsculo á perm itir que se e x -

tragese de su cartera , temeroso de haberlo detenido mas de

cinco años.

L a amistad ha provocado su publicación según se

escribió en

aquella época , y sin

retocarse por el autor j mas

com o quiera que se a , el espíritu que la ha dictado goza de un privilegio conocido. Podrá sin duda equivocarse sobre al­ gunos puntos in d iferen tes, podrá tal vez exagerar ó usar de

espresiones demasiado fu ertes, podrá finalm ente faltar á la pu­ reza del lenguage ó dcl buen g u s to : si asi fu e s e , la m alig­ na crítica lograrla esta ventaja ; pero siem pre quedará al au­ tor la esperanza mas bien fundada de no haber ofendido á nadie , porque ama á todos sin escepcion ; y ademas la cer­ teza de interesar á una clase de hombres bastante numerosa

so-«

y

m uy

digna

de

aprecio

,

sin

perjudicar

jamas

ni

á

uno

l o : esta persuasión tranquiliza sobre m a n e u el espíritu.

17

EL

ENSAYO

SOBRE

.

'

i

PRINCIPIO

GENERADOR

D E

L A S

C O N S T IT U C IO N E S

/

P O L IT IC A S /

y

DEMAS

INSTITUCIONES

HUMANAS,

I.

grandes

errores

del

siglo

que

h izo

p ro ­

fesion

de

to d o s,

ha