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En esta etapa las obligaciones nacidas de la declaración unilateral aparecen en

doctrina como consecuencia de nuevas previsiones del derecho de esta época, como
ocurre en los casos de la oferta al público, concursos y promesas de recompensa.
Ocurre también que el hecho de atribuir a la promesa unilateral fuerza vinculante es
sin perjuicio de algunos precedentes tanto romanos como germánicos una conquista
nueva aún reciente.

Esta etapa de convulsiones de transformaciones trajo consigo cuestionamientos. En el
derecho moderno aparecen una serie de discusiones doctrinarias sobre si la
declaración unilateral de voluntad debería considerarse fuente de obligaciones.
1.1 EN EL DERECHO CONTEMPORÁNEO
La figura de la declaración unilateral no es considerada como fuente de obligaciones
por el código napoleónico de 1804 aquí existe una resistencia a reconocerla, al igual
que la doctrina francesa, descartan la declaración unilateral de voluntad como fuente
de las obligaciones. En 1854 el jurista alemán Heinrich Siegel desarrollo la doctrina d
e la “promesa como fuente de las obligaciones”, sin embargo los codificadores
europeos y latinoamericanos del siglo XIX no reconocen fuerza obligatoria a este
instituto. A partir del código civil alemán de 1900 se inicia una corriente legislativa
que tiende a reconocer sus efectos legales, tal como ocurre en la legislación italiana,
portuguesa, mexicana y boliviana.
La declaración unilateral adquiere relevancia como fuente de obligaciones a inicios del
siglo XX en muchas legislaciones después de reconocerse los efectos que generaba.
La doctrina aporto en gran medida sobre el desarrollo de la promesa unilateral como
actualmente la concebimos.