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Ciencia, Enfoque Sistemico y Complejidad Ambiental

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CIENCIA, ENFOQUE SISTEMICO Y COMPLEJIDAD AMBIENTAL Dr. Rolando Reátegui Lozano Director Sección Posgrado de la FIPA-UNICA- PERU e.

mail. mitayero3@yahoo.es blog: rolandoreateguilozano.blogspot.com Introducción Hoy, el enfoque sistémico es un instrumento necesario a conocer ya que ello permite hacer un análisis integral de los problemas ambientales. De igual modo, los analistas, políticos, gestores y académicos tiene en cuenta al gestionar los Recursos Naturales y el Medioambiente. Es por ello, que en este artículo se trata de relacionar la ciencia, el enfoque sistémico con la complejidad ambiental. 1. Ciencia y enfoque sistémico Hasta el final del siglo XIX y el inicio del siglo XX, se tenía la convicción de que la ciencia y la técnica estimuladas por la Revolución Industrial, serían perfectamente capaces de resolver los problemas de la humanidad. Sin embargo, en el final del siglo XX, el modelo de desarrollo imperante cayó en declino debido a que no se resolvieron los problemas principales de la humanidad. (CDEEM,2005). La aplicación del paradigma newtoniano al análisis del mundo, lo reduce a una mecánica simple. Newton proporcionó las tres leyes de movimiento para describir el movimiento de los planetas. Estas leyes se aplicaron con éxito de un modo general a una multitud de problemas físicos. Se consideró que esta aplicación era la base del método científico moderno, y fue denominado así como paradigma newtoniano. Este método marcó el desarrollo de la ciencia clásica, convencional, sustentada por el denominado “reduccionismo cartesiano”, basado en el principio de causalidad fuerte, que conduce a una mentalidad determinista.( Àngel Maya, 2001). Si bien el éxito del paradigma newtoniano es innegable, y prueba de ello es el desarrollo de la ciencia y la tecnología moderna, ese enfoque tiene límites, ya que el mundo es complejo, y ello da lugar justamente al concepto de complejidad. El problema es que al ser el mundo complejo, el sistema formal no puede capturarlo por completo y por eso no puede ser representado adecuadamente. Conforme los problemas fueron examinados con mayor profundidad, hubo aspectos que el paradigma newtoniano no explicaba adecuadamente, y que por lo tanto necesitaban de una explicación diferente. Aquí es donde nace el concepto de complejidad. (Noguera de Echeverri, 2004) En el abordaje analítico, conocido también como reduccionista, el procedimiento consiste en comprender las leyes que gobiernan un sistema, en la medida en que se conoce el conjunto de las etapas que determinan el comportamiento del sistema. En ese abordaje ocurre la necesidad de analizar los sub conjuntos y las partes componentes en cada una de ellas, con el fin de conocer mejor sus aspectos y las relaciones entre ellos. De ese modo, se puede focalizar el problema en su nivel inferior en la jerarquía de la complejidad, descomponiendo y analizando los componentes del conjunto. Ese abordaje, afirma que el conocimiento de las partes individuales del sistema lleva al conocimiento del sistema como un todo.

Sin embargo, a través de la historia de la investigación y del conocimiento, se percibe que los comportamientos de la naturaleza y del ser humano son más complejos de que la aplicación simple del método reduccionista. El mundo material está organizado sistémicamente, lo que determina la necesidad del surgimiento y consolidación del pensamiento sistémico.(Prigogine, 1999). En tales condiciones, se habla de una ciencia nueva, de una nueva concepción sistémica de entender la ciencia, de una nueva alianza científica que se va formando por colectivos de investigación de grupos interdisciplinarios que trabajan en proyectos complejos de naturaleza tecno - científica y pluridisciplinaria.(Delgado, 2005) Esta nueva ciencia, incorpora el pensamiento de la ciencia de la complejidad, y de los sistemas emergentes. Ello indica que esta ocurriendo un cambio paradigmático en la forma de entender la ciencia. 2. Sistemas y Paradigma sistémico El Enfoque Sistémico es uno de los enfoques generales interdisciplinarios, que constituye un medio metodológico para el estudio de los objetos integrados y de las dependencias e interacciones integrales. Se dirige a conocer los mecanismos de integración de los sistemas, o sea las formaciones integrales, que constituyen unidades integrales, todos, formados por elementos interrelacionados e interactuantes que no pocas veces son heterogéneos. Al mismo tiempo, se tiene en cuenta, que cada sistema constituye el elemento de un sistema más grande o jerárquicamente superior.(Cadenas Marín, 2005). El Enfoque Sistémico ha desempeñado un significativo papel en el descubrimiento y la construcción del mundo multidimensional y de múltiples niveles de la realidad en un sistema de conocimientos científicos, siendo muy necesario y productivo en el estudio de los fenómenos complejos. A estos fenómenos pertenecen los paisajes, la interacción entre la biota y el medio, la interacción entre la sociedad y la naturaleza, la interacción del hombre con su entorno etc.
Diferencia entre un sistema y al que no es un sistema (Vergara, 2004)

UN SISTEMA Partes interconectadas que funcionan como un todo Cambian si se quitan o añaden piezas. Si se divide un sistema en dos no se consiguen dos sistemas más pequeños, sino un sistema defectuoso que probablemente no funcionará. La disposición de las piezas es fundamental Las partes están interconectadas y funcionan todas juntas

UN MONTON Serie de partes Las propiedades principales no se alteran al quitar o añadir piezas. Cuando se divide se consiguen dos montones mas pequeños. La disposición de las piezas no es importante Las partes no están conectadas y funcionan por separado

La complejidad sistémica es un enfoque científico, que permite ver la realidad desde una determinada plataforma. Utilizar el Enfoque Sistémico, implica aceptar principios, definir conceptos y nociones, y utilizar los métodos y procedimientos científicos desde una determinada óptica. Es así asumir el compromiso de la complejidad. Consiste

además en un camino para construir la concepción del Desarrollo Sostenible desde la óptica de la sustentabilidad. El Enfoque Sistémico es una concepción científico metodológica, que centra su atención en el análisis de los sistemas considerados como totalidades. La totalidad, regula el funcionamiento de las partes o aspectos que la integran, definiendo los atributos y poseyendo características propias que trascienden las que sus componentes aportan. Significa aceptar que la materia es capaz de auto organizarse (Olmedo et al, 2004). La concepción sistémica, de manera específica, consiste en que cualquier diversidad de la realidad (objetos, propiedades, fenómenos, relaciones, problemas, situaciones, etc.) se puede considerar como una unidad (un sistema) regulada en uno u otro grado, que se manifiesta mediante algunas categorías sistémicas, tales como estructura, elemento, relaciones, intensidad, medio etc. (Munhoz, 2004). El sistema se define como el conjunto de elementos que se encuentran en relación y con nexos entre sí, y que forman una determinada unidad e integridad. Es un conjunto energético - substancial de componentes interrelacionados, agrupados de acuerdo a relaciones directas e inversas en una cierta unidad. Es un todo complejo, único, organizado, formado por el conjunto o combinación de objetos o partes . La diferencia entre un sistema y algo que no es un sistema se representa en la matriz número 3.1 . Los principios fundamentales del pensamiento sistémico está relacionado con la evolución misma del sistema. Existen dos principios básicos: la homeostasis y la morfogénesis. De todos modos, la mayor parte de los autores, consideran que el sistema debe poseer las siguientes características (Khomyakov, et al, 2000): elementos del sistema multiplicidad de elementos; conjunto múltiple de interrelaciones; subordinación de los elementos; propósito u objetivo; funcionamiento; proceso; integridad; globalidad o totalidad; configurador; retroalimentación; entropía; homeostasis o equilibrio orgánico; sinergia; relaciones; estructura; equifinalidad; límite; jerarquía; mecanismos de defensa del sistema; medio ambiente del sistema; desarrollo del sistema; crecimiento del sistema; complejidad del sistema. En síntesis, los sistemas, no son constantes, sino dinámicamente variables. Ello es debido a la dinámica de la estructura interna y a la tendencia de adaptación a las perturbaciones. Están así, llenos de colchones de seguridad, que los arma de una amplia variedad de mecanismos de defensa contra las perturbaciones. De tal manera, los sistemas pueden desarrollarse de acuerdo a tres formas de cambio: la dinámica mediante el funcionamiento, la evolución ,la transformación. La Teoría General de Sistemas constituye la base metodológica de lo que en la actualidad se conoce como pensamiento sistémico. Detrás de este concepto subyace un cuerpo metodológico ciertamente complejo en herramientas matemáticas de representación formal. El pensamiento sistémico tiene una base conceptual asombrosamente simple: implica ver las cosas en su conjunto. Facilita un conjunto de herramientas metodológicas para conceptualizar, formalizar y comprender la realidad a través de las técnicas de modelamiento. Se trata de usar conceptos sistémicos comunes a todas las ciencias para entender la realidad.

El método sistémico es el conjunto de herramientas que de modo formal de tipo grafico, matemático y de computación se usan en la ciencia y en la ingeniera para el diseño de modelos que sean capaces de representar y hacer comprensibles los sistemas reales que la realidad nos ofrece. La base conceptual del método sistémico son los modelos cibernéticos de retroalimentación. Efectuar un análisis sistémico supone elaborar una síntesis de la realidad. El pensamiento sistémico implica un cambio absoluto de paradigma dirigido a desarrollar un pensamiento de propósito general, siendo una herramienta transdisciplinaria, que permite abordar prácticamente todas las disciplinas y problemas siempre que se acepten sus principios, Esta metodología de síntesis más que de análisis se basa en los puentes de conexión entre diversas disciplinas, y supone la formación de expertos generalistas, que son especialistas en la globalidad, en el enfoque multicéntrico y holistico. El generalista es un profesional de frontera, que se mueve en la superficie de contacto en el exterior de los sistemas. Se distingue así del especialista o experto nuclear que es un profesional que conoce profunda y perfectamente su campo profesional, el núcleo del sistema. La utilización del enfoque sistémico como un conjunto de métodos lógicos, regulados del conocimiento de la realidad, tiene un conjunto de “ventajas” de carácter científico, tales como: • Poseer un aparato conceptual, diverso, que se refleja bajo la forma de categorías y propiedades formuladas con relativa exactitud. • Permitir la distinción objetiva del objeto estudiado del medio circundante, dividiéndolo en una serie de niveles de complejidad, y distinguir estos niveles en términos de la concepción sistémica. • Facilitar la creación de un modelo de partida para estudiar el objeto, sobre cuya base se puede elaborar el programa de su estudio, bajo la forma de operaciones científicas. • Constituir la base para la construcción de isomorfismos conceptuales y terminológicos, que sirvan para la comunicación inter y transdisciplinaria. Sin embargo, a veces existen muchas confusiones sobre el pensamiento sistémico porque se considera al mismo solo desde una visión mecanicista y reduccionista. En general existen dos interpretaciones científico - filosóficas, acerca de la concepción sistémica: la visión metafísica y la visión dialéctica. (Miranda Vera, 1997). La visión metafísica interpreta de forma mecanicista y reduccionista la noción de sistema. Lo concreto se reduce así a “datos” lógicamente manipulados, construyendo cuando más una totalidad “fragmentaria”. (Leff, 1998). La visión dialéctica, permite comprender cualquier objeto (el paisaje, el espacio, el territorio o el medio ambiente) como una totalidad dialéctica desde una posición integradora y sistematizadota. De acuerdo a su grado de complejidad se distinguen dos tipos de sistemas, los sistemas complejos y los super complejos.(Svetlosanov,1990) Por lo general, los sistemas naturales, son sistemas complejos. En ellos los mecanismos de información, regulación y de formación de la integridad son inherentes a los fenómenos naturales, y no se subordinan a una acción. Son, por ejemplo, las plantas y los animales los que forman los sistemas complejos, en los que el papel fundamental lo tiene la fotosíntesis en las

plantas, y en los animales las redes nerviosas en el cerebro.. Significa todo eso que los mecanismos de auto regulación, de búsqueda de la homeostasis y de equilibrio y de la producción de entrópia, se producen sin la participación del ser humano como estructura externa. El sistema complejo tiene su propia lógica de auto regulación y de auto organización. Estos sistemas son capaces de estructurarse y organizarse asi mismos. Aquellos sistemas que abarcan el nivel de los seres humanos y la sociedad, se conocen como sistemas super complejos. Estos sistemas poseen procesos y estructuras informacionales especializadas, tales como las existentes en el ser humano (caracterizados por las propiedades de conciencia, memoria y el habla) y las estructuras sociales reguladoras, que garantizan la auto conservación y el auto perfeccionamiento de los sistemas, incluyendo la regulación antropogénica de los propios sistemas complejos y super complejos , y que tienen la propiedad de organizar y estructurar los sistemas de manera consciente. Ello es debido, a la existencia, en esos sistemas de estructuras reguladoras, altamente especializadas que soportan los procesos informacionales. De tal manera, al estudiar un objeto desde una posición sistémica, deben analizarse las siguientes cuestiones: identificar las interacciones que vinculan a los diversos componentes de cada sistema: establecer la organización interna; analizar los procesos que llevan a cabo los objetos; estudiar las normas de funcionamiento y desarrollo; identificar los intercambios con el medio ambiente; establecer la perdurabilidad de la identidad del objeto; analizar la capacidad del objeto de variar por si mismo y para adaptarse; identificar las alternativas del objeto para transformarse o, en su caso, sus formas de desorganización y desaparición. 3. Pensamiento Sistémico y Teoría de la complejidad: Morin al hablar de la complejidad, se refiere de este modo (1990, p.34): “No existe un conjunto formal de relaciones, existen totalidades que no son esencias, que no son de una sola sustancia, son composiciones producidas por los juegos sistémicos, y están por lo tanto dotadas de una cierta autonomía…” De tal manera, a medida que la noción de complejidad conduce a la noción de totalidad y de conjunto, se puede decir que una de las llaves para su comprensión está en considerar las relaciones de la parte con el todo y viceversa (Martins, 1998). Así, los principios elaborados por la Teoría de la Complejidad, son muy cercanos a la visión sistémica de la complejidad. La nueva perspectiva epistemológica, basada en la Ciencia de la Complejidad y la Teoría del Caos, se basa según Morin (1998) en tres principios: • El principio dialógico, en el que se asocian categorías antagónicas como el orden y el desorden. El modo de pensar dialógico, genéricamente consiste en que cualquier par puede estar en contradicción, y/o estando en complementación. • El principio de recursividad organizativa, en el que se asocian el productor y lo producido • El principio hologramático, basado en entender el holograma que trasciende el reduccionismo que no ve más que las partes, y a la del holismo, que no ve más que el todo. Así la parte no solamente esta en el todo, sino que el todo esta en la parte. Se trata por lo tanto de no caer en el holismo generalista, en el reino de las formas y las ideas, en

el globalismo desconectado de la realidad (cuando el todo domina a las partes), o en la fragmentación y asilamiento de las partes de la cosa en si, sin flujos y procesos (o sea cuando la parte domina o ignora al todo). sin concretar. (Echeverri, 2003) Con más claridad se ha considerado a la complejidad como una propiedad emergente de los sistemas. como un atributo sistémico. En este caso la complejidad es un enfoque que se apoya en la Teoría de Sistemas, basándose en una concepción dialéctica, partiendo de que nada se define en si, sino que parte de contextos espacio – temporales, que forman procesos conexos e integrados, en los que se vinculan la materia y el pensamiento, la teoría y la practica, el cuerpo y la mente, y la subjetividad y la objetividad. La dialéctica es así el ejercicio totalizador, que permite aprehender la síntesis de las determinaciones múltiples que conforman la unidad. La dialéctica es una metodología que posibilita el dialogo critico con otros abordajes científicos, utilizando algunos presupuestos comunes en la formulación de sus visiones del mundo. Esto vale principalmente para la Teoría de la Complejidad, que utiliza el método dialéctico de forma directa, y también para otras dos grandes formulaciones que se incluyen en el campo holistico, la Teoría de Sistemas y la Hermenéutica. En este dialogo es posible la construcción de nuevas síntesis teórico – metodológicas, sin caer en el idealismo o el materialismo estricto, en la generalidad abstracta de pocos efectos prácticos, o en el reduccionismo y el dualismo. (entre objeto y sujeto o entre teoría y practica).(Loureiro, 2004). Hay diversos puntos de vista para definir la complejidad de los sistemas (Fernández Góndola, 1999): - La complejidad como heterogeneidad. Según este punto de vista, un sistema complejo se caracteriza por una gran variedad de componentes, dispuestos según diferentes niveles jerárquicos e interconectados por una variedad de relaciones funcionales y estructurales. - La complejidad como dificultad de descripción. Según esta visión, un sistema complejo sería aquel donde no se puede especificar explícitamente una estructura detallada que no es conocida. - La complejidad como la no linealidad. Según esta acepción, los sistemas complejos, son aquellos que pueden escoger entre diversos modos de comportamiento en respuesta a las modificaciones del ambiente. A medida que el sistema se aleja más del equilibrio, los modos posibles de comportamiento tienen a volverse más numerosos. Existe, sin embargo una visión de la complejidad como algo no relacionado y que no tiene que ver con la Teoría General de Sistemas, y que más que todo entra en contradicción con esa concepción. Las criticas fundamentales que se le hacen a la concepción sistémica en el análisis de la cuestión ambiental son las siguientes (Leff, 1999): se excluye el valor de la diferencia y el potencial de lo heterogéneo, ignorando el sentido de la identidad que se configura en el saber; que se reduce la organización específica de los diferentes niveles de lo real en principios generales o supuestamente fundamentales de su funcionamiento estructural y que se trata de encontrar un solo principio organizador de la materia. Se entiende lo ambiental, como fenómenos relacionales, como conjuntos de relaciones entre datos y objetos, sin aceptar una estructuración sistémica.

Muy por el contrario, la concepción sistémica en el análisis ambiental: considera que la materia se organiza en diferentes niveles, que son diferentes y heterogéneos, y que mantiene su identidad. (Mateo, 2004). De lo que se trata es que el enfoque sistémico, usado desde una visión dialéctica tal y como propone Miranda (1997) y no metafísica y mecanicista, permite entender las interrelaciones entre el todo y las partes, para la formación de los diferentes niveles de totalidades. Además, las diferentes totalidades tienen diferentes formas de organizarse, de estructurarse y de funcionar, que al interactuar forman una arquitectura sistémica. El enfoque sistémico, permite aprehender en los diferentes niveles de la realidad, atributos y propiedades, que se manifiestan de forma específica, pero que pueden usarse como isomorfismos conceptuales y lingüísticos. Ellas son las nociones de estructura, función, dinámica, evolución y autorregulación, y otras que son propias a todas las categorías de sistemas (ecológicos, geográficos, sociales, económicos, culturales), y que constituyen la base para entender la sostenibilidad y la sustentabilidad como atributos integradores de las propiedades sistémicas. Justamente estas características permiten el diálogo entre saberes y disciplinas, sobre bases concretas y no sobre un rompecabezas anárquico y vacío, tal y como sería buscar el encuentro interdisciplinario de disciplinas cada una guiadas por sus nociones, categorías y conceptos. El enfoque sistémico interdisciplinario no elimina la especificidad disciplinaria y de los diferentes saberes. Permite, muy por el contrario llevar a las diferentes disciplinas a estructurar el pensamiento y a visualizarlo desde una visión más amplia y más abarcadora, siendo la base justamente para la confrontación de los diversos saberes. 4. Complejidad1 La complejidad es una de las palabras maestras del discurso científico actual y supone la ruptura con el paradigma newtoniano, que acontece a partir de la Física Cuántica y los replanteamientos que introducen en el enfoque científico todas las teorías de corte sistémico, que avanzan hacia la comprensión de las realidades complejas (Novo, 1995), como ocurre con la temática ambiental. En este nuevo paradigma el concepto de sistema viene a constituirse en raíz para entender la complejidad (Morin 2001), y según este mismo autor la complejidad "es el enfoque que nos lleva a pensar lo uno y lo múltiple conjuntamente" e implica: las interacciones orden desorden; la necesidad y el azar; las relaciones causa-efecto (la causalidad compleja no se basa simplemente en las relaciones ni en la suma causa efecto, sino que introduce la recursividad, entendida, según Morin (2001), como el proceso organizador en que el sistema elabora los productos, acciones y efectos necesarios para su propia generación o regeneración), y el todo y las partes. Cada vez se reconoce más la importancia que tiene el cambio ambiental en la creación de conflictos. Es que la escasez de los recursos naturales renovables está contribuyendo a conflictos violentos en muchas partes del mundo desarrollado. Estos conflictos presagian una oleada de violencia en las próximas décadas, particularmente en los
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Edgar Morin indica que la noción de ecología de la acción tan pronto como un individuo emprende una acción sea cual fuere, ésta empieza a escapar a sus intenciones. Dicha acción entra en un universo de interacciones y finalmente es el entorno el que la toma en uno u otro sentido que puede contrariar la intención inicial. A menudo, la acción se nos devuelve como un boomerang, lo que nos obliga a seguirla, a intentar corregirla (si hay tiempo) y, en ocasiones a destruirla, como hacen los responsables de la NASA cuando explotan un cohete porque se desvía de su trayectoria. La ecología de la acción es, en suma, tener en cuenta su propia complejidad, es decir, riesgo, azar, iniciativa, decisión, inesperado, imprevisto, conciencia de desviaciones y transformaciones

países pobres, en los cuales la falta de agua, bosques y especialmente de tierras fértiles, unido a la rápida expansión de la población, están causando problemas. Por lo tanto, es necesario que los analistas conozcan las interrelaciones existentes entre el cambio y las demás variables que contribuyen al conflicto. Además de la degradación ambiental y de la escasez de los recursos, en las relaciones entre el cambio y el conflicto intervienen otras variables, tales como el crecimiento de la población, la pobreza, la desigualdad de los sistemas políticos y la carencia de oportunidades económicas. Todos estos factores combinados pueden contribuir la inestabilidad social, aumentando la vulnerabilidad a la degradación ambiental. La complejidad amplía el campo de reflexión de los analistas, planificadores y gestores; así, cuando se trata del cambio climático del planeta, la atención se fija en temas tan diversos como el uso de la energía, la producción de alimentos, las prácticas agrícolas, etc. Los sistemas complejos son más espontáneos y desordenados y están sujetos a cambios repentinos e impredecibles. La conciencia sobre la complejidad prepara la planificador para reaccionar ante sorpresas y para tratar con la incertidumbre. Se puede entender que el medio ambiente es un campo de juego altamente complejo, que a modo de una comunidad biótica, sus propiedades van más allá de las de sus componentes, ya que cada uno tiene características específicas -dimensiones ambientales- que se encuentran en constante interacción y así, el resultado final no es producto de una sumatoria simple sino la de compleja interacción de un medio ambiente determinado. Desde esta perspectiva el medio ambiente sobrepasa lo meramente físico y biótico, involucra además lo social, lo económico y lo político, como universos interactuantes a considerar en el marco de la gestión. Por ejemplo para establecer una zona de reserva natural se requiere que deban considerarse más elementos y más interacciones que aquellas subordinadas a la dimensión biótica, como la diversidad de especies o la presencia de especies raras o endémicas. Además es necesario involucrar elementos históricos, sociales y políticos que moldean la interacción de las comunidad con su entorno y que potencialmente pueden servir -o no- para el fortalecimiento de la sostenibilidad biótica requerida o perseguida en el establecimiento de una reserva. La complejidad ambiental no se limita a la comprensión de la evolución hacia un mundo tecnificado y economizado, va más allá para situarse como política del conocimiento, en un proyecto de reconstrucción social desde el reconocimiento de la diversidad y el encuentro con los demás (Leff Zimmerman, 2001). En este sentido, es una transformación del conocimiento y las prácticas educativas, para construir nuevos saberes que permitan un mundo democrático y sustentable, es aprender del ambiente a partir del potencial ecológico de la naturaleza y las cultura. Pues, complejidad no quiere decir complicación, sino comprender la gran riqueza que hay en las interacciones entre los elementos que constituyen los sistemas, ya que esta perspectiva sistémica favorece la visión compleja del mundo. BIBLIOGRAFIA
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