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La Senda Antigua Iglesia Pentecostal

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EL BUSCADOR DE TESOROS
Era un autntico buscador de tesoros. Un marinero que toda su vida viaj tras mapas antiguos, leyendas de piratas y
rutas desconocidas de todos los mares.
Pero gast a lo largo de los aos sus fuerzas, ilusiones y dinero infructuosamente. Nunca logr descubrir nada digno
de ser llamado tesoro. Finalmente, ya anciano, sin energa en su cuerpo para lanzarse ms a la aventura, se qued
en su sencilla casa junto a la playa, en el pequeo puerto pesquero que le vio nacer, y al que siempre volva a
descansar de sus cada vez menos frecuentes viajes. Soaba an cada atardecer -entre las flores de su pequeo
huerto- con la emocin de haber podido encontrar, en quin sabe qu remoto lugar, secretas y ocultas riquezas.
La noche que muri el aventurero, dicen que el mar subi para abrazarlo, en una marea tan alta que aneg el
pequeo cementerio del poblado, cercano a la playa. No se poda ni siquiera llegar a las cruces que sealaban las
sepulturas, y que apenas asomaban sobre el agua.
Ante la situacin, sus vecinos y amigos decidieron cavar una tumba en el mismo patio de su casa; con el ancho de un
remo, y el largo de una barca.
Cuando llegaron a cierta profundidad en la tierra, chocaron con algo duro, una piedra? No, se trataba de un cofre. Al
abrirlo estaba repleto de doblones de oro! Una autntica fortuna en el patio del buscador de tesoros, que viaj por
todos los mares buscando uno, sin pensar que se encontraba bajo sus pies, al alcance de sus manos, en el propio
jardn de su casa.
El reino de los cielos es semejante a un tesoro
escondido en un campo, el cual un hombre halla,
y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va
y vende todo lo que tiene,
y compra aquel campo
(Mateo 13:44)