Libro Rojo de los

Anfibios de Colombia
José Vicente Rueda-Almonacid, John D. Lynch, Adolfo Amézquita
Editores
José Vicente Rodríguez- Mahecha
Coordinador Editorial
César Landazabal Mendoza, Juan Manuel Renjifo, Pedro Miguel Ruíz-
Carranza, John D. Lynch, William E. Duellman,
Stephan Lötters, Alonso Quevedo y Fernando Castro
Ilustración y fotografía
Abril de 2004
© Esta obra deberá ser citada de la siguiente manera:
a) Al citar toda la obra: RUEDA-ALMONACID, J. V., J. D. LYNCH & A. AMÉZQUITA (Eds.). 2004. Libro
rojo de anfibios de Colombia. Serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia.
Conservación Internacional Colombia, Instituto de Ciencias Naturales – Universidad Na-
cional de Colombia, Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá, Colombia. 384 pp.
b) Al citar una especie (ficha): W. BOLÍVAR-GARCÍA & J. H. RESTREPO-TORO. 2004. Sapito arlequín
de malvasa. Atelopus eusebianus. pp. 185-187. En: RUEDA-ALMONACID, J. V., J. D. LYNCH & A. AMÉZQUITA
(Eds.). 2004. Libro rojo de anfibios de Colombia. Serie Libros Rojos de Especies Amena-
zadas de Colombia. Conservación Internacional Colombia, Instituto de Ciencias Naturales–
Universidad Nacional de Colombia, Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá, Colombia.
ISBN 33-6070-8
Palabras clave: Anfibios, Amenazados, Colombia, Extinción
Coordinación editorial
José Vicente Rodríguez-Mahecha
Director Unidad de Cienci de la Biodiversidad y Análisis
CBC de los Andes - Conservación Internacional.
Carrera 13 # 71-41, Bogotá-Colombia. Teléfono 3452854
jvrodriguez@conservation.org
Editores
José Vicente Rueda-Almonacid
Adolfo Amézquita
John D. Lynch
Asistencia editorial: Andrés González-Hernández & Ramón Hernando Orozco-Rey
Cartografía y análisis SIG: Ramón Hernando Orozco-Rey & Andrés González-Hernández-
Juan Carlos Rubiano (Laboratorio SIG-Conservación Internacional).
Ilustraciones: Portada y dibujos César Landazabal.
Fotografías: Juan Manuel Renjifo, Pedro Miguel Ruíz-Carranza, John D. Lynch, William E.
Duellman, Alfonso Quevedo-Gil y Fernando Castro.
Diseño y diagramación: Luis Felipe Sossa R. (Símbolo Ltda.), Alma Digital e-mail:
alma_digital2003@yahoo.com
Mapas solapas: Instituto Alexander von Humboldt.
Derechos reservados conforme a la ley. Los textos pueden ser utilizados total o parcialmente
citando la fuente. Los documentos que componen éste libro han sido editados con previa aproba-
ción de los autores.
La producción de esta obra se adelantó con el apoyo de Conservación Internacional, Fondo
para la Acción Ambiental, Fondo Ambiental Mundial (GEF), Instituto Alexander von
Humboldt, Banco Mundial, Cornare y la Fundación Omacha.
La serie Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia, es liderada por las siguientes instituciones:
Impreso en Colombia por Panamericana Formas e Impresos S. A.
Contenido
Presentación. ................................ 7
Presentación institucional. .......... 9
Agradecimientos. ...................... 11
Prólogo. ...................................... 13
Lista de autores. ........................ 16
Introducción. ............................. 18
Generalidades de Colombia. .. 18
Breve reseña sobre el desarrollo histó-
rico del conocimiento relacionado con
los anfibios de Colombia. ............ 19
Los anfibios amenazados de ex-
tinción en Colombia: Problemáti-
ca general. ................................... 22
Las principales amenazas que aten-
tan contra la supervivencia de los
anfibios en Colombia. ............. 27
Destrucción y deterioro de hábitats
naturales. ..................................... 27
Efectos de fragmentación. ...... 31
Introducción de especies exóticas. 34
La contaminación. .................... 36
Cambio climático e incremento de
la ración ultravioleta. ................. 38
6 7
Presentación
L
a gestión ambiental orientada a la conservación y uso sosteni-
ble de la biodiversidad requiere, entre otras acciones, identifi
car cuáles especies silvestres están registrando de manera gra-
dual una disminución en sus poblaciones naturales, lo que va claramen-
te en contra de su supervivencia.
Si bien es cierto, que dicho fenómeno se puede presentar en la natu-
raleza por la incidencia de ciertas circunstancias que azarosamente afec-
tan las poblaciones de algunas especies, en otras situaciones se pre-
senta por presiones que de manera directa ejerce el hombre o el
medio que las rodea.
En Colombia identificar esas especies dentro de nuestra enorme
biodiversidad, orientar y adoptar acciones que disminuyan, en cierta
medida, ese galopante fenómeno de extinción por el que atraviesan,
requiere de la participación activa de los institutos de investigación, las
autoridades ambientales, los entes territoriales, la academia, las ONG,
el sector privado y público en general, para implementar estrategias de
investigación, valoración, conservación, restauración, uso y manejo co-
ordinados de manera interinstitucional y con participación de la socie-
dad civil.
Uno de los resultados más importantes en nuestro país, para atender
parte de las necesidades anteriormente descritas, ha sido la consolida-
ción, publicación y divulgación de los primeros siete tomos de la Serie
Libros Rojos, que nos ha permitido conocer las especies de peces,
aves, reptiles, invertebrados marinos y algunas familias de plantas que
se encuentran amenazadas y que por ende irían hacia la extinción, si no
se implementan medidas a nivel nacional y regional que eviten dicho
proceso.
El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial presen-
ta al público en general este nuevo tomo de dicha serie, dirigido básica-
La declinación reciente de las po-
blaciones de anfibios. ............... 41
Sobreexplotación de algunas es-
pecies. .......................................... 44
Áreas prioritarias para la conser-
vación de los anfibios. .............. 46
Facilidades de conservación in situ. 47
Iniciativas para la conservación de
los anfibios de Colombia. ....... 48
La ecogeografía de las especies de
anfibios amenazados. ............... 55
Metodología. ............................. 58
Las Categorías de la UICN. ... 58
Definiciones de las Categorías de
las Listas Rojas. .......................... 60
Procedimientos para apli car las
categorías de la UICN. ............ 61
Como usar este libro. ............... 75
Clave para la identificación de los anfi-
bios amenazados de Colombia. .. 77
Mosaico de ilustraciones para
comparación rápida. ................ 99
Listado de las especies de anfibios
por categorías de amenaza. ... 110
Especies en pelígro crítico (CR) . 111
Especies en pelígro (EN) ........... 183
Especies vulnerables (VU) ......... 297
Glosario y abreviaturas. ......... 365
Literatura citada. ..................... 372
Indice. ....................................... 383
8 9
Presentación institucional
C
on esta publicación culmina una etapa en el proceso
de categorización de los niveles de amenaza de uno de los
grupos animales más vulnerables de Colombia, los anfibios.
Este hecho es particularmente significativo para nuestro país, debido a
que somos considerados como uno de los más ricos en diversidad
biológica. Dentro de ésta diversidad, los anfibios ocupan conjunta-
mente con las aves un sitial de honor por poseer el mayor número de
especies a nivel mundial. Esta altísima diversidad de los anfibios, que
llega a alcanzar en nuestro país cerca de 733 especies descritas hasta
ahora, se destaca también por su alto grado de endemismo, ya que esta
cualidad es alcanzada por el 55% del total de las especies registradas a
lo largo y ancho del país. Ello trae consigo una gran responsabilidad en
su conservación. Por esto hemos involucrado en nuestra estrategia del
CBC de los Andes y específicamente como programa, la tarea de
buscar mecanismos creativos que nos permitan identificar cuáles de las
especies se encuentran en un estado de amenaza evidente y real, de tal
manera que el país pueda contar con herramientas para emprender
acciones inmediatas que permitan evitar extinciones y lograr su conser-
vación a perpetuidad. Llegar hasta allí no es una tarea fácil, primero
por la necesidad de acoplar aquellos intereses académicos con los de
conservación, y segundo por la necesidad de acercarnos a los criterios
de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza-UICN,
y buscar homologar conjuntamente con el MAVDT, el ejercicio de
categorización adelantado en el país con el proceso de categorización a
nivel mundial.
Este espacio se ha creado, entre otras circunstancias, gracias a la ma-
siva participación de investigadores nacionales y extranjeros que han
dedicado sus vidas al estudio de los anfibios en el epicentro de la diver-
sidad específica de este grupo, altamente, representada en los países
andinos, que en conjunto poseen más del 35% del total de las especies
mente a divulgar la situación de amenaza que registran las especies de
anfibios colombianos, labor que corresponde una vez más al esfuerzo
colectivo que desde 1997 viene adelantándose en el país, gracias al es-
fuerzo conjunto de entidades como el Instituto de Investigación de
Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Instituto de Investiga-
ciones Marinas y Costeras-INVEMAR, Instituto Amazónico de Inves-
tigaciones Científicas-SINCHI, Conservación Internacional-Colombia,
Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colom-
bia y el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.
Reconocimiento muy especial a todos los investigadores quienes han
aportado, con su información, a la elaboración y construcción de los
diferentes libros, así como a las entidades que han hecho posible este
esfuerzo, como son: INVEMAR, Instituto Alexander von Humboldt,
Instituto de Ciencias Naturales, Conservación Internacional Colombia,
Banco Interamericano de Desarrollo-BID, Fondo para la Acción Am-
biental, CVC, CAR, PNUD, CORNARE y la Embajada de los Países
Bajos, entre otros.
Sandra Suárez Pérez
Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial
10 11
Agradecimientos
D
eseamos agradecer a la comunidad de herpetólogos colom-
bianos la generosa respuesta y la amplia colaboración pres-
tada para llevar a feliz término este primer intento de
categorización de la fauna anfibia de nuestro país.
A los curadores de los Museos de Historia Natural de la Universidad
Nacional de Colombia, la Universidad del Valle, la Universidad de
Antioquia, la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Industrial
de Santander y la del Tolima, así como el Instituto de Investigación de
los Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, que permitieron el
libre acceso a la información depositada en sus instituciones y estuvie-
ron dispuestos a colaborar con el préstamo de materiales científicos.
Gracias a la generosidad de los profesores Pedro M. Ruiz-Carranza
(q.e.p.d), Juan Manuel Renjifo, María Cristina Ardila, Alonso Quevedo,
Manuel Bernal, John D. Lynch, Stephan Lötters, William E. Duellman
y Fernando Castro pudimos ilustrar con excelentes fotografías la ma-
yor parte de los anfibios amenazados. El maestro César Landazabal
plasmó en magníficas acuarelas las especies ignotas desde el punto de
vista gráfico.
Sin el apoyo decidido e irrestricto de los directivos de Conservación
Internacional-Colombia, doctores Fabio Arjona Hincapié y José Vi-
cente Rodríguez-Mahecha quien adelantó la coordinación editorial de
este número, así como de los doctores Gonzalo Andrade y Gloria
Galeano, directores saliente y entrante del Instituto de Ciencias Natura-
les de la Universidad Nacional de Colombia, de Paul Salaman Coordi-
nador de la Unidad de Ciencias de la Biodiversidad del Centro de
Biodiversidad de los Andes, hubiera sido imposible la realización de
este trabajo.
Igualmente merece destacarse la labor de los colegas de la unidad
SIG de Conservación Internacional-Colombia: Hernando Orozco-Rey,
de estos anfibios en el planeta. La fase que hoy culmina con esta
publicaciónse ha logrado luego de más de tres años de discusiones
altamente productivas, orientadas hacia el logro de un producto de
excelente calidad que compila el conocimiento hasta ahora acumulado
sobre las 55 especies de anfibios amenazadas que tenemos en Colom-
bia. Asimismo constituye una herramienta para las negociaciones tanto
de carácter nacional como internacional, ante las COPs de Cambio
Climático, dado que este es uno de los grupos más proclives a ser
afectados por el fenómeno de Cambio Climático Global.
Esperamos que esta obra permita resaltar la importancia de los anfi-
bios para nuestro país y estimule la generación de información actuali-
zada que ayude a construir escenarios más amables para la conserva-
ción de este interesante grupo de animales.
José Vicente Fabio Arjona Hincapié
Rodríguez-Mahecha Director Ejecutivo
Director Programa de Colombia
Unidad de Ciencias de la Conservación Internacional
Biodiversidad & Análisis Colombia
CBC de los Andes
Conservación Internacional
12 13
Prólogo
L
a realización del proceso de categorización de la fauna anfibia
amenazada de extinción en Colombia fue una tarea colectiva
interinstitucional que contó con el apoyo y el respaldo de la
comunidad de herpetólogos del país, quienes en un gesto de despren-
dimiento agilizaron el proceso para terminar este trabajo en tan solo
seis meses.
La escasa información científica disponible sobre la historia natural
de la mayor parte de los anfibios de Colombia constituyó un desafío
para efectuar una valoración objetiva y realista acerca del estado de
conservación de las poblaciones y especies de este importante grupo
de vertebrados, por lo cual se desarrolló un método innovador y flexi-
ble que permitió la combinación de los escasos datos cuantitativos con
las apreciaciones subjetivas de los especialistas en el tema.
Resulta innegable que esta primera aproximación requerirá mucho
trabajo de campo para mejorar la información y poder llegar en un futu-
ro próximo a actualizar este listado; no obstante, constituye el punto
de partida para definir e impulsar acciones concretas de conservación
para preservar la variada fauna anfibia de Colombia, que con sus más
de 733 especies está considerada la más rica del orbe.
Es importante resaltar que este ejercicio ha sido pionero a nivel de los
países latinoamericanos en cuanto a la categorización nacional de los
niveles de amenaza de los grupos de especies, y se constituyó como
una excelente plataforma para la revisión global de los anfibia de Amé-
rica que hemos venido impulsando gracias al apoyo de organizaciones
internacionales como la Comisión de Supervivencia de Especies de la
IUCN, Conservation Internacional y NatureServe, con quienes esta-
mos realizado una serie de talleres de evaluación (GAA) para las 5.500
especies de anfibios del mundo, tarea con la cual nos sentimos comple-
tamente comprometidos.
Andrés González y Juan Carlos Rubiano, quienes elaboraron los mapas
de distribución de las especies amenazadas y contribuyeron a estimar la
superficie de extensión y las áreas de ocupación para las mismas, así
como los comentarios y sugerencias de otros colegas interesados en el
tema como Gustavo Kattan y Enrique La Marca.
Los señores Jairo Sánchez y Fabio Quevedo, auxiliares del laborato-
rio de anfibios del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad
Nacional y del Instituto Alexander von Humboldt, respectivamente,
que brindaron todas las facilidades para la rápida consulta de los mate-
riales depositados en dichas instituciones, y a Sonia Cárdenas por la
revisión de los textos. La colaboración de la estudiante de biología
Catalina López, en la organización de los materiales bibliográficos, la
elaboración de bases de datos y búsqueda de información resultó crucial
para finalizar el presente trabajo dentro del tiempo previsto. A Juan
Carlos Rodríguez-Paéz por su oportuno apoyo en el manejo de los
sistemas y sus sugerencias en el manejo de los datos.
A los asistentes a los talleres de categorización regional de los anfibios
suramericanos, por su colaboración y aportes, intercambio de ideas y
soporte en el afinamiento del proceso de clasificación de la fauna anfi-
bia colombiana y en especial a Simon Stuart, Matt Foster, Bruce Young
y otros colegas de las instituciones socias. Muy especialmente deseamos
reconocer el decidido apoyo financiero de la Gordon & Betty Moore
Foundation, la Frankenberg Foundation y la National Science
Foundation instituciones que a través de diferentes instancias
institucionales dentro de Conservación Internacional hicieron posible
este proceso.
Finalmente deseamos resaltar la disponibilidad de los descubridores
de diversas especies quienes estuvieron de acuerdo en incluir las ilustra-
ciones esquemáticas publicadas en sus artículos científicos, para que
enriquecieran los textos de esta obra. De la misma manera nuestros
agradecimientos sinceros a todos aquellos quienes con su trabajo silen-
cioso han colaborado en la búsqueda sistemática de nueva informa-
ción y otras actividades vitales dentro de este programa editorial.
14 15
el tipo de acciones de conservación más apropiadas para aquellas espe-
cies más vulnerables en virtud de su distribución restringida o requeri-
mientos de hábitat especializados. La revisión y análisis de la informa-
ción científica concerniente a las especies amenazadas, constituyen el
primer paso para orientar los planes de recuperación de las mismas. Es
importante conocer la naturaleza de la rareza de las especies, si ésta se
debe a factores intrínsecos de las especies o es el resultado de observa-
ciones defectuosas y artificios en los métodos de evaluación.
Dado que el desarrollo sostenible propone que la humanidad viva
dentro de los límites de la capacidad de carga de la tierra, debemos
promover un nuevo estilo de vida y pautas de desarrollo que respeten
los límites de la naturaleza. Es menester comprometerse con los princi-
pios de una nueva ética que permita integrar la conservación y el desa-
rrollo de una manera armónica: conservar para mantener nuestras ac-
ciones dentro de la capacidad de la tierra, y propiciar el desarrollo para
ofrecer a todo el mundo el pleno disfrute de una mejor calidad de vida.
Claude Gascon, Ph.D.
Chair, Global Amphibian Specialist Group,
Species Survival Commission, IUCN
Senior Vice President
Regional Programs
Conservation International
Esperamos que el libro rojo de anfibios de Colombia motive el estu-
dio de este grupo apasionante de animales y fomente acciones de con-
trol y conservación por parte de las autoridades ambientales y el públi-
co en general, ya que los múltiples problemas ambientales derivados de
los esquemas de desarrollo del mundo moderno requieren ser enfren-
tados con soluciones novedosas que minimicen el impacto negativo y
la pérdida de la diversidad biológica. Se requiere apoyar y aumentar la
capacidad de gestión y conocimientos de las comunidades locales para
que lleguen a tener un control efectivo de sus propios asuntos y su
destino. Es necesario involucrar a la población en todos los aspectos
del trabajo de conservación, haciéndolos participes en la planeación de
las investigaciones, suministrándoles información básica sobre la histo-
ria natural de las especies, así como elementos para su manejo y preser-
vación. De igual forma, se debe estimular la economía local mediante
la generación de empleo, el entrenamiento de guías para el turismo
ecológico y la elaboración de productos artesanales relacionados con la
biota silvestre.
Una estrategia de conservación de los anfibios deberá prever el uso
sostenible de aquellas especies nativas que mantienen poblaciones sa-
ludables y tienen una amplia oferta de hábitat en el país, así como el
reconocer la enorme importancia económica y cultural que la diversi-
dad biológica representa para vastos sectores deprimidos de nuestra
sociedad.
Nuevas amenazas para la conservación de los anfibios como la decli-
nación global de poblaciones y especies requieren ser indagadas para
prevenir sus efectos poblacionales negativos y alertar a las sociedades
humanas sobre efectos nocivos para su salud y supervivencia.
La conservación de la diversidad biológica y amenazada de extinción
en Colombia deberá tomar en consideración la combinación de accio-
nes orientadas hacia la investigación, el manejo tanto ex-situ como in-situ
de los remanentes de población, el fortalecimiento del sistema de áreas
protegidas y la educación ambiental como elementos clave para la per-
petuación del rico patrimonio natural de la nación.
Se necesita con urgencia conducir inventarios y reconocimientos de
campo, con el nivel de duración y profundidad deseados para establecer
16 17
José Vicente Rueda-Almonacid, Coordinador Programa Especies Ame-
nazadas, Conservación Internacional-Colombia, Carrera 13 No. 71-41, Bogotá,
jvrueda@yahoo.com
Juan Manuel Renjifo, Instituto de Recursos Biológicos Alexander von
Humboldt, Villa de Leiva, juanrenjifo@yahoo.com
María Isabel Herrera, Museo de Historia Natural-Universidad del Cauca,
Popayán-Cauca, isahe@hotmail.com, mherrera@unicauca.edu.co
Manuel Hernando Bernal-Bautista, Laboratorio de Investigaciones en Zoo-
logía. LABINZO, Universidad del Tolima, mhbernal@ut.edu.co
María Cristina Ardila-Robayo, Profesor Asociado, Laboratorio Anfibios,
Instituto de Ciencias Naturales, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de
Colombia, Sede Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá,
mcardila@ciencias.unal.edu.co; , mcardilar@unal.edu.co
Mariela Osorno-Muñoz, Ecofondo-Bogotá, Calle 82 No. 19-26, Tel 6913442/
52/63, angeloso@colomsat.net.co
Martha Patricia Ramírez-Pinilla, Profesora Titular, Laboratorio de Biología
Reproductiva de Vertebrados y Colección Herpetológica-Grupo de Estudios en
Biodiversidad, Escuela de Biología-Universidad Industrial de Santander,
Bucaramanga, Fax (7) 6346149, mpramir@uis.edu.co
Pedro A. Galvis-Peñuela, Biólogo, Universidad Nacional de Colombia,
pgalvis@rocketmail.com
Ruth Adriana Maldonado-Silva, Estudiante Biología, Laboratorio An-
fibios, Instituto de Ciencias Naturales; Centro Estación de Biología Tropical
«Roberto Franco», Facultad de Ciencias , Universidad Nacional de Colombia,
Sede Bogotá, raamaldonado@yahoo.es
Ruth Amanda Estupiñán, Laboratório de Polimorfismo de DNA, Campus
Universitário do Guamá, Rua Augusto Corrêa, 01. Caixa postal 8607, CEP 66075-
900., Belém, Pará, Brasil, amada@ufpa.br
Sandra Patricia Galeano, Estudiante de Biología, Integrante Grupo
Herpetológico de Antioquia , Instituto de Biología-Universidad de Antioquia,
spgaleano@yahoo.com
Vivian Páez, Profesora Asociada, Directora Grupo Herpetológico de Antioquia,
Instituto de Biología, Universidad de Antioquia, vpaez@quimbaya.udea.edu.co
Wilmar Bolívar-García, Biólogo con énfasis en Zoología , Corporación Au-
tónoma Regional del Valle del Cauca, (CVC) , Carrera 56 No. 11 - 36, Cali, Valle
del Cauca , bolivargw@cvc.gov.co, bolivarw69@yahoo.com
Lista de autores
Adolfo Amézquita, Profesor Departamento de Ciencias Biológicas, Univer-
sidad de los Andes, AA4976-Bogotá, aamezqui@uniandes.edu.co
Andrés Rymel Acosta-Galvis, Profesor Pontificia Universidad Javeriana,
Laboratorio Herpetología – UNESIS , Carrera 7 No 43-82-Edificio 53 Oficina
104 B, aacostag@yahoo.com, andres.acosta@javeriana.edu.co
Ángela M. Suárez-Mayorga, Bióloga, Investigadora Senior, Sistema de
Información sobre Biodiversidad, Instituto de Investigación de Recursos Bioló-
gicos Alexander von Humboldt, Carrera 7 No. 35 - 20, Bogotá, Colombia,
amsuarez@humboldt.org.co
Alonso Quevedo-Gil, Investigador en Fauna Silvestre, Laboratorio de Inves-
ti gaciones en Zoología LABINZO, Universidad del Tolima,
alonsoquevedo@hotmail.com
Claudia María Vélez Rodríguez, Instituto de Zoología, Universidad Aus-
tral de Chile, Casilla 567, Valdivia, Chile, Fono-fax: (5663) 221315, cvelez@uach.cl
Diana Patricia Montealegre-Moreno, Estudiante Biología, Laboratorio de
Investigaciones en Zoología. LABINZO, Universidad del Tolima,
dmontealegre@hotmail.com
Fernando Castro, Profesor Titular, Universidad del Valle, Facultad de
Ciencias.Departamento de Biología, Cali. fcastro@univalle.edu.co
Jenny Urbina, Estudiante de Biología, Integrante Grupo Herpetológico de
Antioquia, Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia,
jennyurbina@yahoo.com
John D. Lynch, Profesor Asociado, Laboratorio Anfibios, Instituto de Cien-
cias Naturales, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, Laboratorio
Anfibios, Instituto de Ciencias Naturales, Facultad de Ciencias Universidad Na-
cional de Colombia, Sede Bogotá, jlynch@ciencias.unal.edu.co
Jorge Humberto Restrepo-Toro, Biólogo, Calle 13 Sur No. 8-25, Buga,
falopio1@yahoo.com restrepo58@hotmail.com
José Nicolás Rueda-Martínez, Estudiante Biología, Universidad Nacional
de Colombia, Sede Bogotá, nicobasiliscus@yahoo.com
18 19
planicies con formaciones de sabanas y la Amazonia en la cual predo-
minan las planicies cubiertas por formaciones selváticas. En la Orinoquia
y la Amazonia se encuentran algunos sistemas montañosos de poca o
mediana elevación (pertenecientes al Escudo de las Guayanas), entre
los que se destacan las serranías de La Macarena y Chiribiquete (HILTY
& BROWN 1986, RANGEL 1995, CHAVES & ARANGO 1998). En el Mar
Caribe el país cuenta con 1600 km de costa y en el Océano Pacífico con
1300 km, en donde se encuentra una gran diversidad de ecosistemas
marinos y costeros como los arrecifes coralinos, manglares y bosques
de transición, sistemas de playas y acantilados, estuarios, deltas y lagu-
nas costeras, lechos de pastos marinos o praderas de fanerógamas y
fondos blancos sedimentarios. Entre estos ecosistemas se destacan los
bosques de manglar y los arrecifes coralinos, por su alta productividad
y diversidad de especies (INVEMAR, 2001). La complejidad climática y
topográfica del país determina sus grandes regiones naturales: Caribe,
Pacífica, Andina, Orinoquia, Amazonia, Oceánica Caribe y Oceánica
Pacífica (HILTY & BROWN, 1986; CHÁVES & ARANGO, 1998).
En este territorio se encuentra un poco más del 10% de la
biodiversidad mundial a nivel de especies. Se estima que en el país
existen aproximadamente 45.000 especies de plantas vasculares, 1875
aves, 733 anfibios, 520 reptiles y 456 mamíferos. Entre los grupos
mejor estudiados de insectos existen 3019 especies conocidas de mari-
posas diurnas (ANDRADE 2001) y 4800 especies de himenópteros
(FERNÁNDEZ 2000).
Breve reseña sobre el desarrollo histórico del
conocimiento relacionado con los anfibios de Colombia
Por más de tres siglos consecutivos (XVI-XIX) el progreso del cono-
cimiento científico sobre los anfibios de Colombia estuvo dominado
por investigadores extranjeros, quienes efectuaron las descripciones de
un gran número de especies que les fueron enviadas por exploradores
y naturalistas europeos que recorrieron Suramérica. Dos de los centros
más importantes del conocimiento científico de la época fueron el Museo
Nacional de Historia Natural de Paris y el Museo Británico en Londres
Introducción
Generalidades de Colombia
Colombia se halla ubicada en la esquina noroccidental de Suramérica.
Su porción continental se encuentra entre los 12º 26’ 46’’ latitud norte y
los 4º 13’ 30’’ latitud sur, y entre 66º 50’ 54’’ y 79º 02’ 33’’ longitud
oeste, dentro de la franja intertropical. El territorio colombiano ocupa
una superficie de 1.141.748 km
2
continentales y 930.000 km
2
marinos.
Limita al norte con el mar Caribe, por el oriente con Venezuela y Brasil,
por el sur con Perú y Ecuador y por el occidente con el Océano Pací-
fico y Panamá (IGAC 1992, ARANGO & LAGOS 1998).
El país tiene una topografía compleja dominada por los Andes, que
atraviesan el territorio de sur a norte. La mitad oriental del país es pre-
dominantemente plana y la mitad occidental es topográficamente más
compleja, pues incluye tanto las llanuras caribe y pacífica como la re-
gión andina. Los Andes colombianos están conformados por tres cade-
nas montañosas que corren en sentido más o menos paralelo de norte a
sur: la cordillera Occidental, la Central y la Oriental, separadas por los
profundos y amplios valles de los ríos Magdalena y Cauca. La cordi-
llera Occidental tiene una altura media de unos 2000 m, mientras que
las cordilleras Central y Oriental tienen alturas medias superiores a los
3000 m, y alcanzan elevaciones de más de 5000 m en sus partes más
altas. Estas tres cordilleras se unen en un solo macizo al suroccidente
del país, cerca de la frontera con Ecuador. Al norte de los Andes, en la
llanura del Caribe, se encuentra la Sierra Nevada de Santa Marta que
alcanza una altitud de 5775 m; al nororiente de los Andes hacia la fron-
tera con Venezuela, se encuentra la cuenca del río Catatumbo que drena
hacia el golfo de Venezuela; en el occidente del país, en la frontera con
Panamá, se encuentran la serranía del Darién y el cerro Pirre, los cuales
continúan hacia el sur en la serranía del Baudó. La mitad suroriental del
país se divide en dos regiones: la Orinoquia en la cual predominan las
20 21
en 1970, Cochran y Goin publicaran un compendio ilustrado sobre las
ranas de Colombia el cual incluyó 213 especies y subespecies.
Al tanto que para la segunda mitad del siglo XX, el entusiasmo de los
hermanos cristianos por las ciencias naturales decaía, por la muerte de
sus principales impulsores, incluido el hermano Daniel y la irreparable
pérdida de una gran parte de los materiales científicos por el incendio
del Museo de La Salle durante la época de la violencia en 1948, se
consolidaba el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Na-
cional de Colombia como el primer centro de investigación de la
herpetología, debido en gran parte a los esfuerzos de los doctores
Hernando Osorno-Mesa y Federico Medem; pero fue sin lugar a du-
das la vinculación del profesor Pedro Miguel Ruiz-Carranza a la Facul-
tad de Ciencias en 1965 la que consolidó definitivamente el estudio de
los anfibios del país y con la cual se enriquecieron las colecciones cien-
tíficas de referencia, las cuales pasaron de 1.131 a más de 46.000 ejem-
plares en el momento de su fallecimiento. Gran parte del soporte del
doctor Ruiz lo dieron sus discípulos y la estrecha colaboración del
herpetólogo norteamericano John D. Lynch, quien desde su arribo a
Colombia en 1979, ha explorado vastos sectores de la geografía nacio-
nal y bien sea de manera individual o en coautoría de herpetólogos
colombianos ha descrito más de 200 especies de anfibios.
La siguiente gráfica sencilla ilustra el vertiginoso ritmo de crecimiento
en el conocimiento de la diversidad anfibia en Colombia durante las
donde se concentraron los mayores contribuidores del siglo XIX
(Duméril, Bibron, Duméril y Gray; Günther y Boulenger, respectiva-
mente) y a donde fueron a parar una gran parte de las colecciones
acopiadas en Suramérica durante esa centuria. Tal vez uno de los viajes
épicos de mitad del siglo XIX (1862-65) fue el del herpetólogo español
Marco Jiménez de la Espada, quien durante tres años y cinco meses
recorrió, por encargo del gobierno español, cerca de 45.000 km de
inhóspitas selvas y bosques andinos de todos los países de Suramérica
y realizó extensas colecciones científicas que desafortunadamente se
perdieron por la negligencia y la desidia de las autoridades del Jardín
Botánico de Madrid, y aunque Jiménez de la Espada nunca incursionó
en territorio colombiano, describió muchas especies de la zona fronte-
riza con los países vecinos especialmente con Ecuador, Brasil y Pana-
má, las cuales extienden también sus areales de distribución geográfica
a Colombia.
A comienzos del siglo XX, el médico antioqueño, doctor Andrés
Posada Arango, efectuó la descripción de varios taxa herpetológicos
colombianos entre los que Geotriton andicola constituyó el primer intento
de un connacional por incursionar en el campo de los anfibios. Sin
embargo, fue solo hasta la década de 1910, con la llegada al país de dos
insignes naturalistas franceses pertenecientes a la comunidad de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas: el Hermano Apolinar María (Ni-
colás Séller) y el Hermano Nicéforo María (Antoine Rouhaire Siauzade),
que se sentaron definitivamente las bases para el estudio de los anfibios
y reptiles de Colombia, con la creación del Museo de La Salle en Bogo-
tá y la edición del Boletín de la Sociedad de Ciencias Naturales de La Salle.
Gracias a las colectas realizadas por los hermanos lasallistas en varias
regiones del país, se incentivó el arribo al país de herpetólogos norte-
americanos entre los cuales descolló el doctor Emmett R. Dunn, curador
de herpetología de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia,
quien se vinculó al Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad
Nacional de Colombia y dio un significativo impulso al conocimiento
de los anfibios al describir varias especies nuevas y promover las colec-
ciones herpetológicas por parte de esta institución. Por otra parte, las
colecciones científicas del Museo de La Salle sirvieron de base para que
22 23
Por otra parte, la preocupación mundial por la preservación del me-
dio ambiente y los recursos biológicos del planeta quedó plasmada en
1992, con la firma de la Convención sobre Diversidad Biológica en
Río de Janeiro, la cual urge a los 156 países miembros a proteger las
especies y las poblaciones en vías de extinción, y a garantizar que el uso
de la diversidad biológica sea sostenible, es decir, que los países signa-
tarios deberán propender para que el aprovechamiento de las especies
no ocasione la declinación a largo plazo de las mismas, de manera que
esta generación y las venideras puedan disfrutarla y utilizarla. De igual
forma, se hace un llamado a las naciones para que formulen estrategias
nacionales para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, e
integren el uso sostenible y la conservación de la diversidad biológica
en políticas, programas, y planes sectoriales y multisectoriales pertinen-
tes. Esta estructura de planificación reconoce que el uso sostenible no
ocurre sin una consideración cuidadosa de los temas científicos, jurídi-
cos y administrativos.
En el ámbito nacional, la voluntad del país por la conservación y el
uso sostenible de la biodiversidad, fue reafirmada con la expedición de
la nueva Constitución Política, que recogió en su más alta expresión
jurídica, la experiencia nacional e internacional desarrollada en este cam-
po. Atendiendo al interés público, la Constitución establece la obliga-
ción del Estado y de las personas en la protección de las riquezas natu-
rales de la nación, y sitúa en cabeza del Estado el deber de proteger la
diversidad e integridad del ambiente y de planificar el manejo y apro-
vechamiento de los recursos naturales para garantizar su conservación,
restauración y aprovechamiento sostenible. De igual forma, otorga facul-
tades especiales para que los diversos entes territoriales tales como las Cor-
poraciones Autónomas y municipios, en ejercicio del proceso de descen-
tralización administrativa, definan sus modelos de desarrollo y planifiquen
su ordenamiento territorial (Ley 136 de 1993 y Ley 151 de 1994).
Recientemente, el Congreso de la República sancionó la Ley 472 de
1998, que facultó a los ciudadanos para ejercer reclamaciones colecti-
vas sobre la conservación de las especies animales amenazadas, sobre la
protección de áreas de especial importancia ecológica, así como sobre
últimas tres décadas, producto del trabajo del equipo de biólogos de la
Universidad Nacional liderados por los profesores Ruiz y Lynch, así
como del aporte de otros investigadores.
En la actualidad existen varios grupos de trabajo serios en varias
universidades diseminados por todo el país, que orientan sus esfuerzos
al conocimiento de la taxonomía de los anfibios de Colombia y al
esclarecimiento de sus relaciones filogenéticas, así como al avance del
conocimiento sobre su ecología y fisiología (ARDILA-ROBAYO, 2003).
Los museos colombianos albergan alrededor de 70.000 ejemplares,
cerca de 250 holótipos y más de 2.000 paratipos en representación de
un 90% de las especies registradas para Colombia. Es factible que
mediante la promoción del intercambio de material científico entre los
museos se llegue a disponer de muestras representativas de la totalidad
de las especies de anfibios mencionados para Colombia en las listas
publicadas por RUIZ et al. (1996) y ACOSTA (2000). Si bien es necesario
promover la creación de museos regionales como un mecanismo para
incentivar el estudio y conservación de la rica y variada herpetofauna
del país, es indispensable registrar dichas instituciones ante el Ministerio
del Medio Ambiente como un mecanismo para garantizar la preserva-
ción, a perpetuidad, de este patrimonio natural de los colombianos.
Los anfibios amenazados de extinción en Colombia:
Problemática general
La conservación de la diversidad biológica constituye, en la actuali-
dad, una preocupación mundial, tanto por su importancia para la vida
del hombre, como por los serios deterioros y amenazas que enfrenta
en muchos lugares del planeta. La vertiginosa desaparición de especies
biológicas, la masiva deforestación de las selvas tropicales, la destruc-
ción de la capa de ozono, el cambio climático provocado por la com-
bustión de derivados del petróleo y la creciente degradación de los
ambientes naturales, han conducido a pensar a los científicos que la
humanidad enfrenta una crisis de la biodiversidad. En la época presen-
te desaparecen más especies de las que los taxónomos están en capaci-
dad de catalogar y describir; así por ejemplo, la UICN (2002) estima
que 11.167 especies reconocidas se encuentran amenazadas de extin-
ción en el mundo por causa humana.
24 25
den revelar la presencia de sustancias letales para la vida del hombre y
los demás organismos. Así por ejemplo, los renacuajos son bastante
sensibles a los agentes biocídicos en el agua, los cuales solamente pue-
den ser detectados mediante el empleo de equipos bioquímicos
ultrasensibles. De igual forma la polución atmosférica o el aumento de
las radiaciones ultravioletas pueden ser identificados mediante la decli-
nación de las poblaciones de anfibios.
Un factor tensionante que está siendo investigado es el aumento de la
exposición a la radiación ultravioleta como consecuencia de la reducción
de la capa de ozono. Estas radiaciones pueden dañar el ADN y matar las
células y los huevos, a la vez que causan malformaciones a los renacuajos,
daños a la retina e inducen una mayor propensión a las enfermedades; sus
efectos son más severos en las altas montañas donde la capa de ozono
tiende a ser más débil, y en las latitudes más altas donde el manto de ozono
tiende a reducirse durante el invierno y la primavera, cuando ocurre la
puesta de los huevos para un gran número de especies.
Los anfibios prestan servicios fundamentales para la humanidad al
producir substancias substitutas de los antibióticos, para los cuales múl-
tiples bacterias patógenas han resultado resistentes, substancias que fun-
cionan como anestésicos de amplio espectro, mucho más potentes que
la morfina, y otra gran variedad de productos farmacológicos. Una
contribución importante, desde el punto de vista ecológico, es la biomasa
aportada a los flujos de energía dentro de los ecosistemas, toda vez que
los anfibios constituyen las piedras angulares de ciertas cadenas tróficas
al actuar como presas o predadores. Esta facultad es acrecentada por su
gran abundancia relativa, producto de su metabolismo ectotérmico,
que también les permite a los anfibios consumir una enorme cantidad
de insectos nocivos para la agricultura o portadores de enfermedades
letales como el dengue y la malaria, las cuales podrían eventualmente
asentarse en sitios tan elevados como la Sabana de Bogotá.
Los anfibios constituyen excelentes modelos para indagar el nivel de
deterioro de los hábitats y ecosistemas del mundo, dado que la dinámi-
ca de sus poblaciones se asocia con los drásticos cambios ambientales
provocados por las diversas actividades humanas. Los rasgos de los
anfibios que los hacen vulnerables a tales variaciones medioambientales,
los demás intereses de la comunidad relacionados con la preservación
y protección del medio ambiente.
La destrucción de los recursos biológicos es más acusada y riesgosa
en algunos países tropicales en desarrollo, conocidos como
«megadiversos». Entre ellos, Colombia posee uno de los patrimonios
naturales más ricos de la tierra, dado que alberga alrededor del 15% de
la totalidad de las especies de flora y fauna conocidas y está catalogada
después de Brasil e Indonesia como la tercera nación con mayor
biodiversidad del mundo (MITTERMEIR et al., 1999). Lamentablemente
dicha riqueza está siendo destruida a pasos agigantados, toda vez que
hábitats críticos y ecosistemas esenciales para el mantenimiento de la
integridad de los procesos ecológicos desaparecen a una velocidad de
820.000 hectáreas por década. Este hecho, aunado a la sobreexplotación
de las especies económicamente más valiosas, ha provocado la desapa-
rición de 24 especies de plantas y tres especies de vertebrados, así como
el declive de otras 566 especies de flora y fauna nativas que se encuen-
tran en peligro de extinción.
Múltiples causas se han atribuido al colapso reciente y la desaparición
de un gran número de anfibios, dentro de las que se destacan la des-
trucción y el deterioro de los hábitats naturales, la introducción de es-
pecies exóticas y en algunos casos la sobreexplotación comercial de
algunas especies. Tales actividades tienen al borde de la extinción a un
poco más de medio centenar de anfibios en Colombia, los cuales re-
quieren medidas urgentes y eficaces para su conservación. La desapari-
ción de tales especies, no solamente conllevaría una pérdida irreparable
de millones de años de evolución, sino que acercaría al hombre mismo
a su propia extinción.
El particular estilo de vida de los anfibios que pasan, por lo regular,
sus primeras fases de vida en el agua y luego se dispersan a través de
hábitats de tierra firme, los hace muy vulnerables a la perturbación de
estos ambientes. Los anfibios toleran muy poco la contaminación de
las aguas, el deterioro de los hábitats y la fragmentación de los bosques,
debido a los cambios de temperatura y humedad que ellos acarrean.
Las ranas y sapos por su singular ciclo de vida son excelentes indicadores
biológicos; cambios significativos en su composición y abundancia pue-
26 27
pliamente divulgados dentro de los habitantes de las ciudades y gran-
des metrópolis, a fin de promover una conciencia ecológica y un estilo
de vida que respete los límites de la naturaleza y permita un uso racio-
nal de los recursos naturales.
Con la edición del libro rojo de los anfibios de Colombia, se preten-
de avanzar en el desarrollo de un instrumento para la planeación, cono-
cimiento y conservación de la diversidad herpetológica del país, así
como para la adopción de las medidas necesarias para asegurar su
protección, manejo y restauración, bien sea a través de mecanismos de
conservación in-situ, como el establecimiento y manejo de áreas pro-
tegidas, o de mecanismos ex-situ, con la creación de centros de reproduc-
ción, la reintroducción y el reforzamiento de las poblaciones silvestres, etc.
Las principales amenazas que atentan contra la
supervivencia de los anfibios en Colombia
La destrucción y fragmentación de los hábitats junto a la
«sobreexplotación» y la introducción de especies exóticas, conforman
la denominada «tétrada del diablo», responsable de la dramática des-
aparición de especies acaecida durante los últimos dos siglos (PIMM &
GILPIN, 1989). La biota neotropical es altamente sensible a la fragmen-
tación de sus ecosistemas naturales por su extraordinaria diversidad,
alta frecuencia de especies raras, pronunciado endemismo y las múlti-
ples coadaptaciones particulares, que se han producido entre estilos de
vida diferentes, a través de millones de años de evolución (LAURANCE &
BIERREGAARD, 1997).
Destrucción y deterioro de hábitats naturales
La eliminación física de los hábitats naturales constituye la principal
amenaza para la conservación de la vida silvestre ya que provoca la
desaparición de todos los anfibios que se encuentran en su interior,
como consecuencia de la destrucción de los refugios, los lugares de
reproducción y las fuentes alimenticias, así como del aislamiento y la
fragmentación de las poblaciones.
La tasa de transformación de la cobertura vegetal en Colombia eva-
luada por el IDEAM, para el lapso 1985-95, señala una pérdida de
se relacionan con sus pieles lisas y permeables que son altamente sensi-
bles a los contaminantes químicos y a las radiaciones, y con sus ciclos de
vida repartidos entre el agua y la tierra, que aumentan los riesgos para
su supervivencia.
Como la demanda de bienes y servicios ambientales es mucho ma-
yor en las regiones densamente pobladas, es necesario establecer priori-
dades de conservación en aquellos ecosistemas más amenazados e in-
tervenidos tales como los encontrados en la Zona Andina, donde se ha
talado más del 90% de las masas boscosas nativas. Se requiere identifi-
car con urgencia corredores entre los remanentes de bosque que aún
subsisten y preservar los bosques riparios y/o los montes de los naci-
mientos y cursos de agua, para disminuir la erosión y garantizar la con-
servación de un gran número de especies endémicas.
Muchos estudios han demostrado que las ranas y sapos que viven en
ambientes prístinos, muy alejados de los centros urbanos y polos de
desarrollo, padecen los efectos de los agroquímicos utilizados en la
agricultura y se ven afectados por la lluvia ácida generada por contami-
nantes de la atmósfera, especialmente el dióxido de sulfuro disuelto en
el agua. De igual forma se sabe que los anfibios son los primeros orga-
nismos en reaccionar a la destrucción de la capa de ozono causada por
agentes químicos catalíticos (especialmente los fluorocarbonos clorados)
liberados a la atmósfera durante los procesos industriales. El efecto
resultante de estos agujeros en la capa de ozono es un incremento sig-
nificativo en la cantidad de radiaciones ionizantes (letales) que alcanzan
el suelo y la cual es la responsable del aumento de la incidencia de
cáncer de piel en los humanos.
Se cree que los ciclos reproductivos de los anfibios pueden ser usa-
dos como bioindicadores del calentamiento global por el efecto inver-
nadero, pues las tasas de maduración de las gónadas se encuentran ínti-
mamente relacionadas con la temperatura del ambiente y cualquier alte-
ración en los regímenes térmicos puede afectar sus ciclos anuales de
reproducción (BEEBEE, 1996).
Las extraordinarias cualidades biológicas de las ranas y sapos, y sus
usos potenciales en beneficio de los seres humanos, necesitan ser am-
28 29
de igual forma calcula que tan solo subsisten el 27% (unos 45.000 km
2
)
de los bosques andinos originales, los cuales cubrían una extensión de
170.000 km
2
.
Desafortunadamente, el óptimo climático para el café coincidió con
los cinturones altitudinales que corresponden a las áreas de mayor di-
versidad de anfibios. Un magnífico ejemplo de esta situación se deriva
del trabajo adelantado en un pequeño remanente de bosque nublado
(de cerca 5.000 ha) localizado en el norte de la cordillera Central, en el
departamento de Caldas, donde fueron descubiertas más de 27 espe-
cies de anfibios y reptiles nuevos para la ciencia, y se encontró la mayor
concentración de ranas del género Eleutherodactylus del mundo, así como
uno de los índices más altos de diversidad de anfibios por unidad de
superficie del planeta (RUEDA, 2000).
Los análisis sobre los cambios en las coberturas vegetales y el uso del
suelo en las zonas altoandinas de Colombia, durante las décadas 1970-
1990, señalan que las transformaciones más graves por la destrucción
de la vegetación ocurrieron en los departamentos de Cundinamarca,
Boyacá, Santander, Cauca, Nariño y el sur del Tolima, en donde se
derribaron más de 326.670 hectáreas de bosques alto andinos (ALARCÓN
et al. 2002). Adicionalmente, los procesos de «paramización», o substi-
tución de los bosques altoandinos por comunidades de hierbas y ar-
bustos típicos de los páramos también contribuyen a la destrucción de
los ecosistemas de alta montaña, caracterizados por la extraordinaria
riqueza y concentración de especies vegetales vasculares, epífitas, aves,
mamíferos y anfibios (GENTRY 1993, LYNCH 1998).
Las actividades agrícolas y la ganadería extensiva desarrolladas en los
páramos acarrean un serio deterioro a estos ambientes por la desapari-
ción de la cobertura vegetal natural, la introducción de especies foráneas,
el drenaje de las turberas, la contaminación de las aguas y los suelos
con pesticidas y herbicidas, la pérdida de la cubierta del suelo por efec-
to de los grandes tractores, la quema deliberada de los pastos, el piso-
teo del ganado que fracciona las macoyas y conduce a la formación de
suelos desnudos y a una disminución significativa de la capacidad de
retención de agua del mismo, etc. Con excepción de algunos páramos
muy inaccesibles de la cordillera Occidental (Tatamá, Frontino y El
547.940 ha de bosques y 110.831 ha de páramos (Tabla No. 3); la
principal causa parece ser la tala de los bosques para el establecimiento
de pastos para la ganadería, actividad concentrada durante el período
evaluado en los departamentos de Norte de Santander y Chocó, (más
de 100.000 Ha), seguidos por Meta, Antioquia, Putumayo (80.000 ha),
Santander, Nariño, Guaviare y Valle (50.000 ha) (SIAC, Tomo 3, 2002).
Cobertura Nacional Páramos 1996 Bosque Andino Bosque Andino Fragmentado
1.613.927 ha
Departamento Cambios Cobertura % cambio Cambios Cobertura % cambio Cambios Cobertura %
en la existente entre en la existente entre en la existente cam-
cobertura en 1996 1986-1996 cobertura en 1996 1986-1996 cobertura en 1996 bio
1986-1996 entre 1986-1996 1986-1996 1986
-1996
Quindío -1.131 3.446 -24,72% -7.970 15.247 -34,33 619 21.076 3,03
Valle -7.224 37.099 -16,30% -49.684 447.752 -9,99 21.031 85.829 32,46
Caldas -437 7.623 -6,08% -3.392 41.050 -7,63 -139 14.123 -0,97
Caquetá -950 3368 -22,00% -3.996 629.679 -0,63 568 425.933 0,13
Cauca -1.888 74.982 -2,46% -289 1.009.834 -0,03 604 79.175 0,77
Nariño -4.120 106.480 -3,72% -5.923 779.350 -0,75 3735 41.894 9,79
Huila -1.672 28.831 -5,48% -10.227 486.558 -2 15 53.847 0,03
Meta -6.309 86.513 -6,80% -680 703.830 -0,1 1.640 28.034 6,21
Antioquia -722 9.408 -7,13% -89.932 766.047 -10,51 16.735 528.253 3,27
Tolima -20.648 161.178 -11,36% -16.615 322.863 -5,43 2.273 83.089 2,81
Boyacá -19.839 472.977 -4,03% -10.705 221.367 -4,61 2.581 20.848 14,13
Cundinamarca -17.371 219.305 -7,18% -42.463 163.000 -20,67 ** ** **
Santander -9.095 129.928 -6,54% -69.281 192.550 -26,46 -2.880 42.525 -6,34
Norte Santander -8.750 77.816 -10,11% -127.325 447.304 -22,16 29.091 86.448 50,72
Risaralda -258 14.575 -1,74 -9.119 72.316 -9,119 655 4.751 15,99
Putumayo -192 6.112 -3,04 192 236.217 0,08 37.798 388.087 10,79
Páramos húmedos 12316 km2
Páramos secos 852 km2
Los biomas más destruidos en Colombia corresponden al bosque
seco tropical, los «bosques de niebla» de ambas vertientes de la cordi-
llera Central y las laderas interiores de las cordilleras Occidental y Oriental,
que fueron derribados para plantar café, situación agravada por la sus-
titución de los cafetales de sombrío por la variedad caturra mejorada.
ETTER (1993) estima que de los 80.000 km
2
de los bosques deciduos y
semideciduos que existían en el país, quedan tan solo unos 1.200 km
2
;
30 31
Efectos de fragmentación
La tala de la vegetación natural no solamente destruye los hábitats
para las especies, sino que fracciona y aísla los bosques o hábitats en
pequeñas unidades escasamente interconectadas que pierden capacidad
para mantener poblaciones viables, debido a que los ecosistemas frag-
mentados trastornan el microclima, provocan la desaparición de las
especies altamente especializadas, favorecen el establecimiento de
predadores oportunistas y la diseminación de parásitos, alteran los sis-
temas de polinización y los ensambles de especies coadaptadas, inter-
fieren con el ciclo de nutrientes, cambian los flujos locales de materia y
energía, afectan dramáticamente las interacciones entre las especies y
provocan muchos otros impactos negativos (SOULÉ et al., 1992). Así
mismo, la substitución de la cobertura boscosa por pastizales acarrea
una disminución de la precipitación y la evapotranspiración, incrementa
los niveles de agua de escorrentía y el lavado de nutrientes, aumenta la
erosión del suelo y puede provocar eventos regionales extremos de
sequía e inundación (INSTITUTO HUMBOLDT, 1998) que afectan en grado
sumo a los anfibios silvícolas.
Los anfibios son extremadamente sensibles a las transformaciones
de sus hábitats naturales por sus restricciones fisiológicas, ya que por
poseer un tegumento permeable altamente vascularizado, requieren te-
ner la piel constantemente húmeda y fría para mantener un proceso
respiratorio eficiente y conservar los líquidos corporales; además, como
tienen una capacidad de dispersión muy limitada, subsisten en peque-
ñas áreas vitales y ostentan una elevada fidelidad de sitio (SINSCH, 1990).
Uno de los efectos más severos producidos por la fragmentación de
los bosques consiste en la ampliación del efecto de borde, el cual surge
por la interacción de dos ecosistemas o hábitats adyacentes diferentes,
separados por una transición abrupta y es el responsable del colapso de
las poblaciones (MURCIA, 1995). Este efecto se traduce, por lo general,
en cambios de las condiciones físicas y ambientales, que provocan una
transformación de la dinámica de las comunidades y de las interacciones
de la biota. Sus secuelas se perciben hasta una distancia de 50 m del
borde para aves y plantas (MURCIA,1995) o hasta 240 m, para otros
Duende), todos los páramos de Colombia han sufrido algún tipo de
alteración y afectación antrópica, especialmente el aumento de los cul-
tivos de papa, los cuales ahora se siembran hasta la cota de los 3650 m.
En algunos como el de Guerrero (Cundinamarca) desapareció, en me-
nos de 20 años, más del 30% de la superficie del mismo por efecto de
las prácticas agropecuarias, a la vez que se produjo la eliminación de
casi todos los arbustos, transformándose así la estructura de la vegeta-
ción clímax.
Si la destrucción de los hábitats es permanente (como en las zonas
intensamente cultivadas), las poblaciones fuente de los anfibios son ago-
tadas y las rutas de dispersión son destruidas con lo cual se produce el
colapso de las mismas, el cual se podría atenuar si se logra mantener la
interconexión entre los hábitats a través de corredores biológicos (GREEN,
1997). Baste recordar que una gran parte de los anfibios mantienen una
distribución lineal, dispuesta a todo lo largo de las quebradas y riachuelos,
y que casi todos ellos sobreviven si se mantiene la franja de vegetación
riparia. La agricultura y la ganadería contribuyen a aumentar la erosión
de los suelos, especialmente en las laderas de las montañas, y las cargas
excesivas de sedimentos arrastrados por las lluvias afectan las posturas
y renacuajos de un gran número de especies de ranas con modos de
reproducción generalizados.
Como los suelos de los páramos son pobres en nutrientes y muy
ácidos, resultan inadecuados y extremadamente frágiles para la agricul-
tura. Los cultivos de papa, que se concentran en especial sobre los
páramos secos, emplean grandes volúmenes de agua para asperjar los
45 herbicidas e insecticidas que se utilizan en el país para producir con
éxito este tubérculo; además, esta modalidad de monocultivo requiere
mayores aplicaciones de nitrógeno y fertilizantes. Los departamentos
con los mayores niveles de producción de papa son a su vez los que
han experimentado la mayor destrucción del páramo. Por otra parte la
ganadería extensiva que se practica en los pajonales e incluso dentro de
los Parques Nacionales como el de Los Nevados, Chingaza y Sumapaz,
aunados al incremento de los cultivos ilícitos y su fumigación con
glifosato, añaden nuevos factores tensionantes para la conservación de
estos ecosistemas estratégicos.
32 33
La fragmentación del hábitat puede llegar a constituir la causa poten-
cial de mayor incidencia en la desaparición de las poblaciones de anfi-
bios, dado que fragmentos escasamente interconectados pierden capa-
cidad de intercambio (por emigración e inmigración de individuos)
entre poblaciones locales co-dependientes, al eliminar o suprimir el efecto
de rescate desde poblaciones adyacentes (GREEN, 1997). Las poblacio-
nes con elevadas tasas de reclutamiento sirven como fuentes de emi-
gración del exceso de individuos, en tanto que otras subpoblaciones
con reclutamientos casi nulos requieren para su mantenimiento de la
llegada de nuevos individuos desde el exterior. Es por esto que se debe
investigar más a fondo la dinámica de estas metapoblaciones para iden-
tificar si las pérdidas son permanentes o transitorias, dado que cual-
quier desequilibrio generado por el hombre en la estructura de la
metapoblación podría poner en grave riesgo una población local, aún
si ésta se encuentra dentro de un área protegida (GREEN, 1997).
La vulnerabilidad de las poblaciones a la extinción, en ecosistemas
fragmentados, depende tanto de factores demográficos como del ta-
maño poblacional, e igualmente de factores extrínsecos provocados
por cualquier evento catastrófico. Así por ejemplo, entre más pequeña
sea una población se incrementan sus probabilidades de extinción por
efecto de una sequía o una inundación como las que suele provocar el
fenómeno de El Niño (PIMM & SUGDEN, 1994). Se sabe que el tiempo
promedio necesario para que una especie se extinga, es mucho menor
en un ecosistema pequeño y fragmentado, en donde también ocurre
una dramática disminución en la diversidad y riqueza de especies (WILSON
et al., 1994). Como los anfibios son especialmente propensos a los
procesos de extinción local y recolonización tardía, resultan más de-
pendientes del mantenimiento de la conectividad paisajística en aque-
llos ambientes degradados y fragmentados por el hombre (WILBUR,
1987; SJÖGREN, 1994).
La fragmentación de los ecosistemas prístinos plantea serias inquietu-
des con respecto a la habilidad de las especies y las comunidades para
mantener poblaciones viables, en ambientes alterados y dominados por
sistemas de cultivos y pastizales para la ganadería. Estos ambientes de-
gradados prevalecen en el paisaje de la zona montañosa colombiana,
grupos biológicos (DEMAYNADIER & HUNTER,1998). En Colombia
OSORNO-MUÑOZ (1999) encontró diferencias significativas en la densi-
dad de una especie de rana de bosque del género Eleutherodactylus, eva-
luada hacia el interior de varios parches de bosques andinos nublados
del oriente antioqueño, aislados por los corredores de servidumbre de
las líneas de transmisión de energía eléctrica. Al parecer los miembros
de este género de ranas son bastante sensibles a la fragmentación y la
mayor parte de ellos suelen rehuir los bordes, por lo que son más
abundantes hacia el interior de los fragmentos o remanentes que en la
periferia y suelen ser más abundantes en los grandes fragmentos que en
aquellos de tamaño pequeño (MARSH & PEARMAN 1997; REARMAN, 1997).
Las condiciones físicas predominantes en los bordes de los fragmen-
tos se relacionan con un aumento de la radiación solar que llega hasta el
piso y por ende en una disminución de la humedad del suelo, la cual
suele sobrepasar los niveles mínimos necesarios para garantizar el ópti-
mo desarrollo de las posturas de ciertas especies de anfibios. Este
efecto se ve agudizado por la mayor incidencia del viento hacia los
bordes y su acción desecante sobre el ambiente.
La riqueza y la abundancia de la mayor parte de las especies de anfi-
bios se correlacionan con ciertas características del hábitat como la hu-
medad, la densidad, estructura y proporción de epífitas de la vegeta-
ción, y el grosor de la capa de hojarasca en el suelo. Como dichas
variables se ven afectadas por el nivel de fragmentación y el efecto de
borde, es de esperar que la composición de las comunidades de anfi-
bios y su densidad se vean fuertemente influenciadas por el tamaño,
forma y aislamiento de los remanentes boscosos (DUPUIS et al 1995;
MARSH & REARMEN, 1997).
El impacto del efecto de borde se relaciona también con el tamaño
de los fragmentos, la forma y fisonomía de los mismos, la orientación
y el tiempo transcurrido desde el inicio del disturbio; por lo regular los
fragmentos pequeños, no circulares, poseen una reducida área central o
nuclear que no se ve afectada por el efecto de borde, en tanto que
fragmentos grandes y circulares tienen áreas nucleares mayores
(LAWRENCE & YENSEN, 1991).
34 35
especies de anfibios en Ecuador, Uruguay y otras regiones del mundo
(DUELLMAN, 1999). De igual forma, en los Andes tropicales han sido
introducidas varias especies de animales exóticos como peces
salmónidos, ranas y pequeños roedores que predan sobre un gran nú-
mero de anfibios y sus huevos. Como se sabe, la introducción
involuntaria de la rata gris (Rattus norvergicus) en Australia provocó la
desaparición de algunas poblaciones de anfibios (POUGH et al., 1997).
La introducción de organismos competidores, predadores (peces) o
parásitos, incluidos los humanos, también forman parte de la degrada-
ción paulatina del hábitat; en Colombia se conocen más de 158 espe-
cies hidrobiológicas trasplantadas o introducidas, de las cuales 150 son
peces (96 introducidos y 54 transplantados) (ALVARADO & GUTIÉRREZ,
2002). Dos de las especies de peces más agresivas, la carpa común
(Cyprinus carpio) y la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) fueron amplia-
mente propagadas a finales de la década de los años treinta, en los
sistemas lagunares y en casi todos los ríos de las regiones andinas de
Colombia y podrían ser los causantes de la declinación de algunas es-
pecies de ranas arlequines del género Atelopus y de otros anfibios que
depositan sus huevos directamente en el agua. Algunas de estas espe-
cies han experimentado graves colapsos poblacionales en las regiones
montanas de nuestro país y se encuentran amenazadas de extinción,
pues la declinación local de muchas especies de anfibios a nivel mundial
ya ha sido asociada con la introducción de peces como la trucha (POUGH
et al., 1997). Las piponas o pececitos tricolores (Gambusia) fueron con-
siderablemente diseminadas dentro del territorio nacional y constituyen
activos depredadores de huevos y renacuajos para muchas especies
de anfibios.
Por otra parte, RUEDA (1998) informó acerca de la introducción y el
trasplante de 16 especies de anfibios y reptiles en varias regiones del
territorio nacional, de las cuales cabe resaltar la rápida expansión y
asilvestramiento de algunas cepas de la rana toro (Rana catesbeiana), que
ha invadido gran parte de la cuenca alta del río Cauca en el departa-
mento del Valle y ha sido avistada en varios sitios de los departamentos
de Amazonas, Caldas, Cundinamarca, Atlántico, Meta, Tolima, Antioquia
y Risaralda. Esta agresiva especie, conocida por su enorme voracidad,
puede provocar potencialmente el colapso de varias especies animales
donde se concentra una de las biotas más ricas y singulares del planeta
(CONSERVACIÓN INTERNACIONAL, 2001). El problema de la tala y frag-
mentación de la vegetación natural ha ocurrido a un ritmo más intenso
en la Región Andina de Colombia, en donde se estima que tan sólo
persiste un 10% de los bosques nublados originales o tan sólo un 5%
de los bosques andinos, cuyos efectos han sido más devastadores en la
«franja cafetera», donde los bosques nativos fueron sustituidos casi en
su totalidad por extensas plantaciones de café (HENDERSON et al., 1991,
ORTIZ VON HALLE, 1992). La fragmentación de los bosques es un pro-
blema real, con el cual tenemos que convivir y que requiere soluciones
de mitigación basadas en el conocimiento de los efectos producidos
sobre los diferentes organismos y la determinación de la capacidad de
carga de estos fragmentos.
Sólo en la medida que se conozca el tamaño mínimo, la forma de los
fragmentos, los efectos de borde, el grado de conectividad entre los
corredores y su relación con la dinámica de las poblaciones biológicas,
se podrá diseñar una red de áreas protegidas que garanticen, con cierto
grado de fiabilidad, la protección de la biota amenazada de extinción y
la conservación de la riqueza natural de nuestro país. Como el Sistema
de Parques Nacionales de Colombia protege sólo una pequeña parte
de grandes continuos de bosques inalterados, el manejo para usos múl-
tiples de los fragmentos se convierte en la única opción para la conser-
vación de la diversidad biológica, en aquellas áreas que se encuentran
sometidas a una intensa presión antrópica.
Introducción de especies exóticas
La propagación de especies exóticas constituye otro factor de riesgo
para la supervivencia de los anfibios, dado que las especies adventicias
depredan a las nativas, compiten por los recursos disponibles, propa-
gan enfermedades y causan severas alteraciones de los hábitats natura-
les y el genoma de las especies autóctonas. En los Andes suramericanos
se han plantado grandes extensiones de especies vegetales exóticas (en
especial pinos y eucaliptos), que producen sustancias tóxicas para la
vida silvestre e inhiben la germinación y desarrollo de la flora nativa;
estas plantaciones de eucaliptos han tenido efectos adversos para varias
36 37
Los anfibios son especialmente sensibles a los contaminantes por sus
ciclos de vida bifásicos (en el agua y en la tierra) y su piel permeable
(MAY & HENRY, 1992). Varios pesticidas y fertilizantes producen efec-
tos teratogénicos sobre los huevos y renacuajos de los anfibios (BISHOP
1992). La eutrofización de las aguas con fertilizantes y las concentra-
ciones de sales de nitrato resultan extremadamente tóxicas para los
renacuajos (BAKER & WAIGHTS, 1994), en tanto que los adultos resultan
muy sensibles al envenenamiento con nitratos, los cuales son utilizados
convencionalmente como abonos.
Por lo regular, los renacuajos expuestos a niveles subletales de pestici-
das sufren una mayor predación, exhiben comportamientos anorma-
les, experimentan un retraso en el crecimiento como consecuencia de
su reducida actividad de forrajeo, y casi nunca completan su metamor-
fosis o lo hacen a expensas del tamaño apropiado o de un aumento del
tiempo de desarrollo (WERNER, 1986; LITTLE, 1990).
La contaminación de la atmósfera con sulfuros y óxido de nitrógeno
generados por la combustión de combustibles fósiles, como el petró-
leo y el carbón, disminuyen los valores de acidez a pH de 3-4, los cuales
inhiben la reproducción de algunas especies acuáticas. Estas sustancias,
bajo condiciones de acidez, pueden combinarse con monómeros de
aluminio liberado de complejos orgánicos y afectar la respiración, al
causar daños a las membranas branquiales de los renacuajos y peces, o
provocar la muerte de los embriones inhibiendo la acción de las enzimas
liberadas durante la eclosión de los mismos (FREDA & DUNSON, 1985).
Los pesticidas pueden incrementar la tasa de aparición de individuos
con deformidades en los miembros (BONIN et al., 1997), si bien algunas
de estas anormalidades también pueden ser inducidas por la infesta-
ción de los renacuajos con parásitos disgénicos (SESSIONS & RUTH, 1990).
La acidez de las aguas y de los suelos por efecto de la lluvia ácida
reduce la movilidad y viabilidad del esperma de los anfibios y disminu-
ye por ende las tasas de fertilización; en algunas ocasiones, provoca la
aparición de deformaciones en los embriones y renacuajos (PIERCE,
1985). Por lo general la concentración de los contaminantes atmosféri-
cos se maximiza en periodos anormalmente calientes y secos (POUNDS
& CRUMP, 1994). Se puede afirmar que la degradación de los hábitats
autóctonas, tanto terrestres como acuáticas, debido a su extraordinaria
fecundidad, rápido crecimiento, maduración sexual temprana, larga ex-
pectativa de vida, hábitos generalistas y elevada capacidad de disper-
sión; estas cualidades la facultan para invadir exitosamente vastas exten-
siones de áreas abiertas, ambientes de sabanas y bosques
higrotropofíticos, en alturas comprendidas desde el nivel del mar hasta
los 2.000 m.
La contaminación
La contaminación de la atmósfera por efecto de las emanaciones
industriales, del anhídrido sulfuroso responsable de la «lluvia ácida», del
vertimiento de los residuos de los aceites y lubricantes de los automo-
tores a las quebradas, del empleo masivo de pesticidas y agroquímicos
en la agricultura, de la fumigación de los cultivos ilícitos con glifosato,
del vertimiento a las quebradas y ríos de petróleo crudo por efecto de
la voladura de los oleoductos, y de los residuos de metales pesados
utilizados en la minería, afectan los huevos y renacuajos de los anfibios,
dado que estos acumulan petróleo y metales pesados en sus tejidos
(MAHANEY, 1994; TYLER, 1989). Estas substancias acarrean la parálisis o
muerte de los individuos, inhabilitan los hábitats o inducen defectos
congénitos y malformaciones en la descendencia.
Algunos de los herbicidas de mayor uso a nivel mundial, como la
atrazina, afectan el desarrollo normal (disgénesis) y la diferenciación de
las gónadas de los machos de las ranas al aumentar la proporción de
individuos hermafroditas (HAYES et al., 2002). La atrazina afecta la dife-
renciación sexual, al inducir la síntesis de aromatasa, que es la enzima
responsable de la conversión de los andrógenos en estrógenos, lo cual
redunda en la inhibición de la espermatogénesis.
Por lo regular los basureros de los municipios y caseríos de Colom-
bia arrojan sus desperdicios directamente a los ríos y quebradas conta-
minando y alterando la calidad del agua y afectando así las posturas y
renacuajos que allí habitan. Los lixiviados producen alteraciones quí-
micas en el desarrollo y diferenciación sexual por la movilización de
sustancias que afectan el sistema endocrino (STEBBINS & COHEN, 1995).
38 39
embriones a las radiaciones ionizantes pueden variar en grado sumo de
acuerdo con la localización de las posturas sobre la columna de agua, el
sombrío provisto por la vegetación acuática y riberina, la turbidez, la
forma, tamaño y pigmentación de las posturas, así como con los me-
canismos que operan para reparar las lesiones generadas por estas ra-
diaciones (OVASKA, 1997). Al parecer los renacuajos son más sensibles a
la radiación UV durante ciertos períodos de su desarrollo, el cual se
hace crítico poco después de la aparición de las yemás de las patas
(estadio de desarrollo 30 de GOSNER, 1960).
Debido a que la radiación UV penetra sólo los estratos superficiales
del cuerpo y afecta principalmente a la piel, VAN DER LEUNG & GRUIJL
(1999) han sugerido que las infecciones o enfermedades tegumentarias
se podrían incrementar a medida que aumente el nivel de exposición a
estas radiaciones; estos riesgos son muy pronunciados en los anfibios
que por poseer pieles húmedas, expuestas directamente al medio am-
biente, constituyen un medio de cultivo ideal para hongos y bacterias
infecciosas, las cuales son contrarrestadas por una amplia variedad de
substancias antibióticas producidas por estos animales (DUELLMAN &
TRUEB, 1986). Dado que muchos de los efectos deletéreos de la radia-
ción UV son acumulativos a través del tiempo, cabe esperar que las
especies con altas expectativas de vida como las ranas arlequines del
género Atelopus que llegan a vivir más de diez años (LA MARCA & LÖTTERS,
1997), se vean más afectadas que aquellos taxa con ciclos cortos de vida.
Por otra parte los altos niveles de energía de la radiación UV pueden
provocar la formación de una gran variedad de radicales libres como
el peróxido de hidrógeno, el cual a su vez incrementa la actividad de
un gran número de contaminantes del agua como los herbicidas, pesti-
cidas y agroquímicos en general (LEAN et al.,1994).
En condiciones naturales los huevos expuestos al sol reciben radia-
ción UV en dosis moderadas y no se ven afectados, debido a que
poseen una enzima, la fotoliasa, que les permite reparar las mutaciones
inducidas. Bajo situaciones experimentales un aumento, por encima de
lo normal, en la cantidad de radiación UV recibida, causa la muerte a
los embriones de los anfibios que poseen niveles reducidos de la men-
cionada enzima. De igual forma, se ha observado que en condiciones
reduce la viabilidad poblacional in situ, en tanto que la polución, la
acidez y las substancias tóxicas vertidas al medio ambiente disminuyen
el potencial reproductivo y la viabilidad de los individuos o aumentan
su susceptibilidad a las enfermedades (BONIN et al., 1997).
Cambio climático e incremento de la radiación ultravioleta
Los efectos potenciales de un calentamiento global sobre los anfibios
se manifiestan en un aumento del estrés fisiológico, una disminución de
la movilidad, y una alteración de los ciclos reproductivos. Este es el
resultado de modificaciones en los patrones de precipitación y evapo-
ración y de los drásticos cambios en la disponibilidad y calidad de los
hábitats, así como de la transformación en las interacciones con las
presas potenciales, los competidores, los predadores y los parásitos
(OVASKA, 1997).
Por otra parte un incremento de la radiación ultravioleta (UV), por
efecto de la destrucción de la capa de ozono, podría provocar anor-
malidades durante el desarrollo embrionario de los anfibios, causar
daños severos a los ojos y la piel, y afectar el sistema inmunológico.
Aun cuando la radiación UV constituye sólo el 0.5% de la energía solar
que llega a la superficie terrestre, sus longitudes de onda de alta energía
pueden ser absorbidas por los ácidos nucleicos y proteínas de los seres
vivos y generar serias lesiones sobre los mismos (TEVINI, 1993), más
aún si, como los anfibios, carecen de cubiertas tegumentarias protecto-
ras. Los efectos de la radiación UV son más agudos y nocivos sobre
los ecosistemas acuáticos, lo cual sugiere una relación con el colapso de
algunas especies de anfibios observado en algunas regiones montanas
del mundo.
Dado que la mayor parte de los anfibios en estado postmetamórfico
son nocturnos, estos segmentos de la población son menos vulnerables
a las radiaciones ionizantes; sin embargo, las posturas y renacuajos de
aquellas especies que se reproducen durante el verano, en cuerpos de
aguas expuestos a la luz del sol y en regiones con niveles elevados de
radiación UV, como los páramos, son más susceptibles a sus efectos
(BLAUSTEIN et al., 1994). La exposición y sensibilidad de los huevos y
40 41
especies vivientes, modifican su comportamiento (migraciones,
fenología, eventos reproductivos, etc.), alteran la composición de las
comunidades y las interacciones biológicas, y generan la fragmentación
de los hábitats, lo que desemboca en la pérdida y homogenización de
la diversidad biológica (BIOCOLOMBIA, 2002).
Modelos desarrollados en un escenario de duplicación de la concen-
tración de dióxido de carbono en la atmósfera (2xC0
2
) (Síntesis HULME,
2000), predicen que bajo estas condiciones se provocaría un incremen-
to de la temperatura en el mundo de 2.5ºC y una disminución de la
precipitación del orden del 10 o el 20%. Estas alteraciones climáticas
que podrían ser alcanzadas a mediados del siglo XXI, conllevarían una
pérdida estimada entre el 75% y el 85% de las coberturas del páramo y
superpáramo en nuestro país, a una traslocación altitudinal de los
orobiomas, a la desaparición o retroceso de los ecosistemas paramunos
y los bosques nublados, y a un desplazamiento hacia las partes más
altas de todas las zonas bioclimáticas andinas (CASTAÑO, 2002, VAN DER
HAMMEN et al., 2002).
Los niveles presentes de incremento de la temperatura del planeta no
se habían experimentado durante los últimos 700.000 años. Si bien se
sabe que durante un ciclo glacial-interglacial se produce un profundo
cambio en el contenido de C0
2
del aire, cambios superiores se presen-
tan en la actualidad a lo largo de periodos mucho más cortos. Por estos
motivos, la preocupación por el cambio climático y la destrucción de
la capa de ozono no se relaciona con la magnitud de los cambios que
están ocurriendo, sino con las escalas de tiempo en que estas se dan.
La declinación reciente de las poblaciones de anfibios
Desde finales de la década de 1980 se ha documentado la desapari-
ción repentina de un gran número de poblaciones de anfibios en varios
sitios de Norteamérica, Suramérica, Europa y Australia; estas declina-
ciones en las densidades poblacionales han sido muy rápidas, sustancia-
les y sostenidas y han afectado grupos enteros de anfibios, tanto en
áreas deforestadas e intervenidas como en zonas prístinas y remotas
incluidas dentro del Sistema de Área Protegidas (MATÓN, 2000). Di-
chas desapariciones, que se caracterizan por ser muy rápidas y repenti-
naturales las especies que poseen menor cantidad de fotoliasa, son las
que muestran disminuciones poblacionales más acentuadas con respec-
to a aquellas que tienen concentraciones mayores (BLAUSTEIN et al., 1994).
Los efectos del calentamiento global y la destrucción de la capa de
ozono se ven más agudizados en las altas montañas tropicales. Este
calentamiento provocado por el incremento de la concentración de
dióxido de carbono en la atmósfera y otros gases de efecto invernade-
ro (moléculas que absorben la radiación infrarroja y no permiten su
escape al espacio) aunados al debilitamiento de la capa de ozono po-
drían ser los responsables o los agentes catalizadores de la declinación
de los anfibios en algunas de las regiones neotropicales; igualmente se
ha encontrado que las epidemias de microparásitos de los anfibios se
acentúan por las variaciones climáticas (POUNDS & CRUMP, 1994).
En Colombia, los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono
y metano) y el ozono no han experimentado variaciones significativas a
través del período 1979-99. Sin embargo, el IDEAM ha establecido
que un 9,4% de la superficie del país, especialmente las regiones mon-
tañosas por encima de 2000 msnm, se ve expuesta a niveles altos de
radiación ultravioleta. Según el indicador de riesgo evaluado con base
en la Dosis Diffey, que considera los posibles efectos del UV en la piel
humana, para nuestro país el valor promedio anual es de 255-267 uni-
dades Dobson, que puede ser considerado como normal para la re-
gión. Existen sin embargo núcleos con valores muy bajos de ozono
localizados en el sur de la región Andina a la altura del Nudo de Pasto.
A escala mundial la concentración de dióxido de carbono en la at-
mósfera experimentó un incremento del 20% en los últimos 40 años y
las temperaturas ambientales promedio aumentaron 0.8ºC., lo cual pro-
dujo un retroceso gradual de los nevados de las altas montañas colom-
bianas, que han perdido 8 de los 14 glaciares. De igual manera, este
calentamiento condujo a un descenso de las heladas hacia altitudes infe-
riores y conllevó un incremento en el nivel de los océanos Atlántico y
Pacífico. Durante los últimos 30 años, el clima de Colombia ha experi-
mentado cambios de hasta 2ºC por encima o por debajo de la media
anual para la temperatura ambiental, y variaciones de ±15% en la pre-
cipitación, cambios que indudablemente afectan la distribución de las
42 43
más perturbadas son aquellas que tienen renacuajos acuáticos (por ejem-
plo, Atelopus, Colostethus) mientras que especies sintópicas, con desarro-
llo directo fuera del agua (Eleutherodactylus) todavía son abundantes en
algunas localidades (RON et al., 2002); es probable que la estructura
poblacional y la distribución continua que exhiben las especies silvícolas
terrestres en contraposición con las distribuciones aglutinadas alrede-
dor de las fuentes de agua de las especies generalistas en su modo de
reproducción atenúen los riesgos de extinción (LIPS, 1998-1999).
En Venezuela LA MARCA & LÖTTERS (1997) indicaron que todas las
especies de ranas arlequines del género Atelopus experimentaron dismi-
nuciones en sus poblaciones desde la década de 1980, al igual que otras
especies pertenecientes a los géneros Aromobates, Nephelobates, Colostethus,
Dendrobates, Gastrotheca, Centrolene, y Telmatobius. Algunos patrones y me-
canismos que preceden a las declinaciones repentinas parecen señalar
que, de manera previa a los eventos, pueden aparecer ranas muertas o
agonizantes a lo largo de las quebradas de la alta montaña, acompaña-
das por deformidades en el aparato bucal de los renacuajos (LIPS, 1999);
dos o tres años después de los eventos de declinación sólo se encuentra
la mitad de las especies de las comunidades de anfibios originales. En
las Provincias de Carchi e Imbabura en la zona fronteriza colombo-
ecuatoriana se han hallado ranas (Atelopus ignescens) contagiadas con un
hongo (MERINI-VITERI, 1999).
Algunas de estas desapariciones se encuentran asociadas con una
pandemia provocada por un hongo patógeno del filo Chytridiomycota:
Batrachochytrium dendrobatidis, el cual ha sido aislado de una sola especie
de rana; este hongo que nunca antes había infectado a los vertebrados,
es bastante común en plantas e insectos. Esta enfermedad micótica
aumenta el grosor de la piel en ciertas zonas del cuerpo (sobre el lado
ventral del abdomen a nivel de los parches respiratorios o de inter-
cambio acuoso) y sofoca al animal, a la vez que libera toxinas que
matan a los ejemplares contaminados. Como la incidencia de éste y
otros patógenos como virus y bacterias ha aumentado, los científicos
piensan que es probable que un conjunto de problemas estén debilitan-
do el sistema inmunológico de los anfibios. Así por ejemplo, se sabe
que muchos bosques de niebla son cada día más secos, por efecto del
incremento de la temperatura ambiental, y que dichas sequías podrían
nas, no pueden ser explicadas por la destrucción de los hábitats, ya que
como se comentó anteriormente, también han ocurrido al interior de
las áreas protegidas. Se piensa que estos procesos de extinción se deben
a la acción sinérgica de diversos agentes de disturbio como la contami-
nación, la lluvia ácida, los residuos radiactivos procedente de áreas
industrializadas y la diseminación de organismos patógenos a través del
aire, el agua o por la introducción accidental de sus vectores.
A nivel global se ha documentado la declinación de las poblaciones
para 159 especies, 35 de ellas extintas localmente y 2 especies desapare-
cidas para siempre (DUELLMAN, 1999). Aún cuando se ha postulado
que tales declinaciones pueden corresponder a fluctuaciones naturales
de las poblaciones, POUNDS et al., (1999) demostraron que tales colapsos
resultan bastante improbables a la luz de la demografía de las poblaciones.
Al menos 6 países suramericanos han informado sobre la extinción o
disminución abrupta de poblaciones de anuros durante los últimos 20
años. En Colombia, LYNCH & GRANT (1999) descubrieron en julio de
1997, decenas de individuos pertenecientes a siete especies de anfibios,
muertos o moribundos, en la región de la Serranía de Los Paraguas, un
área localizada en la ladera occidental de la cordillera Occidental entre
los departamentos del Valle y Chocó, bastante alejada de los centros
industriales asentados en el valle del río Cauca; el descubrimiento de las
ranas muertas coincidió con una época inusualmente seca de estos bos-
ques nublados.
Las declinaciones de ranas han ocurrido con una mayor frecuencia en
las márgenes occidentales de los continentes, sobre las regiones monta-
ñosas ubicadas por encima de los 1000 msnm, y han perturbado en
mayor grado a especies asociadas con las quebradas y cursos de agua;
sus secuelas parecen ser consistentes con los efectos predichos por el
fenómeno del cambio climático, especialmente aquellos que afectan el
patrón de lluvias (WAKE 1991; DUELLMAN, 1999).
Estas disminuciones poblacionales no parecen haber afectado a las
salamandras y cecilias, pero sí a las especies de anuros con distribucio-
nes vestigiales o relictuales, y en un mayor grado a las especies que
dependen de ambientes mésicos, los cuales han sido reducidos de ma-
nera natural durante el presente interglacial, y cuya tasa de cambio ha
sido profundamente incrementada por la acción humana. Las especies
44 45
contravención a las normas que regulan el comercio de fauna silvestre
en Colombia. Por otra parte se conoce la existencia de un activo co-
mercio ilegal de ranas venenosas de la familia Dendrobatidae, cuya
magnitud es difícil de evaluar, pero la cual puede llegar a incrementarse
significativamente, si las actividades de cría en confinamiento no cuen-
tan con las debidas medidas de control por parte de las autoridades; el
MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE (2002) indica que nueve especies de
tres familias de anfibios son las más afectadas por el tráfico ilegal de
fauna silvestre en nuestro país.
Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que una de las
causas probables de la desaparición de las poblaciones de la rana arle-
quín negra Atelopus ebenoides marinkellei en el departamento de Boyacá,
bien pudo deberse a la excesiva colecta con fines científicos. La revisión
de todos los materiales acopiados por los museos colombianos señala
la existencia de 233 ejemplares adultos, los cuales fueron substraídos en
un período de 32 años (1963-1995), a una tasa promedio de 23 ejem-
plares/año, para la década en que se efectuaron las colectas. En diciem-
bre de 1963 se coleccionó la mayor cantidad de ranas equivalentes a 47
ejemplares adultos (15 machos y 32 hembras) y el intervalo de tiempo
promedio entre dos colectas sucesivas fue de 3.55 años. Ahora bien, si
se aceptan para la especie las densidades promedio de 0.016 individuos
por m
2
de hábitat disponible (160 ranas por hectárea), el daño seria
ínfimo, aún si se hubiesen capturado todos los 233 individuos al mis-
mo tiempo. Sin embargo, es conveniente hacer un llamado a la re-
flexión y prudencia de los investigadores para que ejerzan un autocontrol
sobre el número máximo de especímenes que pueden ser tomados del
medio para el desarrollo de sus investigaciones y no lleguen a consti-
tuirse en parte del problema para las especies amenazadas, sino por el
contrario contribuir a formar parte de las soluciones.
Se ha estimado que las exportaciones de anfibios y reptiles a los Es-
tados Unidos ascienden a más de 7.3 millones de especímenes anuales
(RAMUS, 1995) y muchos de ellos proceden de Suramérica. CAMPBELL &
FROST (1993) compararon los niveles de captura de anfibios y reptiles,
con propósitos comerciales, y las capturas que realizan los herpetólogos
para documentar la biodiversidad y encontraron que la caza comercial
ser las responsables de las extinciones de los anfibios en ciertas partes
del mundo. Es probable que los cambios climáticos provocados por
el hombre puedan amenazar la supervivencia de ciertos anfibios por su
sensibilidad a las sequías o a un incremento en las temperaturas del
agua, y que todos estos factores de riesgo actúen de manera sinérgica,
dado que climas más cálidos pueden favorecer la dispersión de los
insectos que transmiten la enfermedad. La declinación de los anfibios,
a nivel mundial, es un fenómeno comprobado y ha surgido como
resultado de las actividades humanas, el cual combina varias causas.
La desaparición de las especies de anfibios puede acarrear serios efectos
colaterales sobre los ecosistemas al debilitar los ciclos de transferencia
de nutrientes y las interacciones predador-presa, en tanto que las reper-
cusiones en el ámbito social podrían ser alarmantes, ya que aumentaría
la incidencia de ciertas enfermedades mortales para el hombre como la
malaria, la fiebre amarilla, el dengue hemorrágico, etc., como resultado
del incremento de las densidades de zancudos e insectos, a la vez que se
acentuarían las plagas para los cultivos. Igualmente un mundo sin anfi-
bios conduciría a la pérdida de oportunidades para la cura de muchas
enfermedades y dolencias, las cuales están siendo combatidas con me-
dicamentos producidos con base en los alcaloides, toxinas y demás
exudados extraídos de la piel de estos animales.
Sobreexplotación de algunas especies
En Colombia la demanda de anfibios como animales de ornato es
aún incipiente, sin embargo durante los últimos años han comenzado a
comercializarse renacuajos de varias especies de ranas (entre ellas Rana
catesbeiana) los cuales atraen a ciertos acuariófilos por su excepcional
talla o simplemente para utilizarlos como alimento para los peces orna-
mentales. Esta situación demanda nuestra atención por cuanto se debe
investigar la procedencia y legalidad de estos ejemplares exóticos, que
bien pueden proceder de criaderos no autorizados y contribuir a au-
mentar la diseminación de esta plaga foránea en nuestro país.
De igual manera, en años recientes, se han observado cientos de «an-
guilas» (Typhlonectes natans) para la venta en las tiendas de mascotas, las
cuales suelen ser ofrecidas como «peces raros» y constituyen una clara
46 47
1997); la fragmentación de los bosques altoandinos es un fenómeno
para el cual las especies de anfibios altimontanos no se encuentran adap-
tadas y afecta además la estructura genética de las poblaciones.
Estas eco-regiones fueron escogidas por sus elevados valores de
biodiversidad y endemicidad, a fin de garantizar la supervivencia y la
viabilidad de las especies. Sin embargo, para el diseño e implementación
de los programas de conservación se deberán tomar en consideración
los factores sociales, económicos y políticos, dado que son estos los
que determinan, en última instancia, el éxito de estas iniciativas.
Facilidades de conservación in situ
Los Parques Nacionales Naturales y el conjunto de Reservas de la
Sociedad Civil constituyen los instrumentos de conservación más efec-
tivos para la protección de la diversidad biológica. El Sistema de Par-
ques Nacionales Naturales de Colombia está compuesto por 35 par-
ques, 9 santuarios de fauna y flora, 2 reservas naturales, una unidad via
parque y un área natural única, que abarcan una superficie de 9.186.883,5
ha en la que se hallan representados 28 de los 41 distritos biogeográficos
y alrededor del 40% de los centros de endemismo del país (INSTITUTO
HUMBOLDT, 1998, HERNÁNDEZ-CAMACHO et al., 1992). Por otra parte la
Red de Reservas Naturales de la Sociedad Civil comprende 79 unidades
con una superficie de 19.000 ha, distribuidas a través de la mayor parte
del país (INSTITUTO HUMBOLDT ut supra).
Sin embargo, el potencial real que ofrece este vasto conjunto de tie-
rras para la conservación, debe ser examinado mediante la cuantificación
del número de poblaciones y especies que habitan en estos espacios
resguardados, la identificación del número de hábitats protegidos, la
representatividad que poseen ciertos hábitats críticos para la conserva-
ción de las especies amenazadas, el grado de conectividad entre estas
unidades, las áreas silvestres contiguas, y la valoración de las amenazas
que enfrentan las especies y comunidades biológicas dentro de las
áreas protegidas.
La diversidad biológica preservada dentro de los Parques Naciona-
les Naturales de Colombia dista mucho de ser conocida a cabalidad;
de un año supera cinco veces a todos los especímenes que han sido
acumulados por los museos de historia natural del mundo, a través de
toda su existencia. Los anfibios y reptiles que han sido acopiados por
más de doscientos años en los museos de historia natural de USA,
apenas representan menos de una cuarta parte de los individuos que
ingresan anualmente a ese país para el mercado de mascotas
(DUELLMAN, 1999).
Áreas prioritarias para la conservación de los anfibios
Como el esfuerzo para proteger los anfibios amenazados desborda
ampliamente la capacidad económica para conservarlos, es necesario
seleccionar áreas prioritarias que se distingan por poseer concentracio-
nes excepcionales de especies únicas y en inminente riesgo de extinción,
a fin de aglutinar en estos lugares las acciones indispensables para ga-
rantizar la perpetuación de las mismas. Es necesario enfatizar el valor de las
especies endémicas y de la biota que posea distribuciones restringidas, como
indicadores biológicos de ecosistemas o hábitats que requieren urgentes
medidas de protección, dado que estos anfibios endémicos son más pro-
pensos a la extinción por efecto de la destrucción de sus hábitats.
Eco-regiones críticas para la conservación de las especies de anfibios
únicas se localizan a lo largo de las laderas de las cordilleras andinas,
entre los 1000 y 2000 msnm principalmente, y corresponden a los bos-
ques de niebla que albergan alrededor del 80% de las 345 especies de
ranas endémicas para Colombia. Como existe una correlación positiva
entre la diversidad de anfibios y la precipitación, no estacional, los bos-
ques nublados del nor-occidente de la cordillera Occidental, de la Se-
rranía de San Lucas y del Darién, los bosques del piedemonte del sur
de la cordillera Oriental en los departamentos de Putumayo y Caquetá,
deberían recibir la mayor prioridad para establecer su potencial en la
conservación de la biodiversidad anfibia.
Por su carácter insular, único y por su reducida representatividad, la
biota de los páramos es altamente sensible a la modificación del hábitat,
ya que sus pequeños areales de distribución, su poca resistencia frente a
la invasión de especies exóticas, los parásitos y las bajas tasas de inmi-
gración reducen las posibilidades de recolonización (LAURANCE et al.,
48 49
la deforestación, la contaminación, la rápida diseminación de las espe-
cies exóticas y los problemas ecológicos generados por el desarrollo.
Tal vez las únicas acciones orientadas hacia la protección de los anfibios
en Colombia se relacionen con la implementación de una rígida estruc-
tura jurídica enmarcada dentro del Código de los Recursos Naturales
Renovables que prohibió, a partir de 1970, toda actividad comercial
sobre la fauna silvestre. Desafortunadamente en nuestra nación, al igual
que en la mayor parte de los países del mundo, los esfuerzos de conser-
vación enfatizan ciertos grupos carismáticos que despiertan simpatía y
ternura dentro de la gente, y tan sólo tangencialmente involucran gru-
pos «feos e indeseables» como las ranas y sapos considerados errónea-
mente como verdaderas plagas que hay que erradicar. Por otra parte, la
legislación que se formula en la actualidad orientada a la protección de
los recursos genéticos está más encaminada por la visión de los poten-
ciales beneficios económicos, que por garantizar la perpetuación de las
especies. Las grandes industrias farmacéuticas y otras multinacionales
patrocinan expediciones en busca de anfibios venenosos, con la proba-
ble pretensión de adquirir derechos de patente sobre las drogas deriva-
das de la biota inventariada.
Dentro de las acciones primarias, que se deben impulsar para la con-
servación de la extraordinaria riqueza biológica de Colombia, se en-
cuentra la de preservar los hábitats a través de la ampliación y consoli-
dación del Sistema de Parques Nacionales y Áreas protegidas, la pro-
tección individual de las especies amenazadas cuyos areales de distribu-
ción natural no estén cobijados dentro de los parques, a través de la
preservación de los hábitats críticos para la reproducción, la regulación
del tráfico ilegal, las colectas comerciales y la sustitución de las prácticas
agropecuarias tradicionales y lesivas.
El promover prácticas agroforestales que conduzcan a crear un mo-
saico de pequeños claros rodeados de fragmentos de bosque como
substituto de la tala rasa, la preservación de la vegetación riparia, la
protección de las quebradas altoandinas contra la introducción de pe-
ces exóticos y el aumento de la conectividad entre los fragmentos a
través de corredores, constituyen prácticas de manejo excelentes para
la conservación de los anfibios. Como actividades complementarias
están la protección de los pantanos y humedales, la creación de áreas
sin embargo importantes avances para su conocimiento se han hecho
por parte de la Unidad Especial de Parques Nacionales, a través de su
programa la Universidad en los Parques y en cooperación con institu-
ciones de investigación, ONG’s y varios centros universitarios. A pesar
de este empeño, y como suele ser recurrente en todos los programas
de inventario de la biodiversidad en nuestro país, grupos zoológicos
importantes como los peces y en especial los anfibios y reptiles son
dejados de lado en estas iniciativas. Baste mencionar, a manera de ejem-
plo, cómo solamente tres Parques Nacionales: Isla de Gorgona,
Guanentá-Alto río Fonce y Malpelo cuentan con inventarios relativa-
mente completos acerca de su herpetofauna, en tanto que en otras 20
unidades el estado del conocimiento de los anfibios y reptiles que la
habitan resulta insuficiente o moderado, y hay 23 parques con ausencia
casi total de información sobre su biota.
La cobertura de los Parques Nacionales en la Región Andina es insu-
ficiente para garantizar la conservación de la rica y variada fauna endé-
mica que allí existe; una revisión detallada de la información depositada
en los museos de historia natural del país señalan que tan sólo 5 de las
50 especies de anuros clasificados en las categorías de amenaza en este
libro: Atelopus e. ebenoides, A.eusebianus, A. subornatus, Eleutherodactylus ingeri
y Osornophryne percrassa, extienden sus areales de distribución a algunos
Parques Nacionales; sin embargo, se desconoce si estas especies man-
tienen poblaciones saludables o habitan tan sólo la periferia de estas
unidades protegidas o representan neoendemismos (poblaciones
relictuales); baste mencionar a manera de ejemplo, cómo la rana cabe-
zona de lluvia Eleutherodactylus ingeri es muy escasa en el Santuario de
Fauna y Flora Guanentá-Alto río Fonce, donde se ha capturado sola-
mente un individuo inmaduro en más de diez años de intensa búsque-
da, en tanto que esta especie abunda en los pequeños fragmentos de
bosque de los alrededores de la Laguna de Pedro Palo, en el depar-
tamento de Cundinamarca.
Iniciativas para la conservación de los anfibios de Colombia
La conservación de los anfibios debe enmarcarse dentro de los gran-
des problemas globales que afectan a la humanidad: el cambio climático,
50 51
a establecer los tamaños poblacionales de los anfibios son difíciles de
realizar y sus resultados pueden ser oscurecidos o enmascarados por
las fluctuaciones naturales de la población. Por estas circunstancias, la
rareza y las reducciones en los tamaños poblacionales no pueden ser
interpretados como declinaciones y no son buenos indicadores de los
procesos de extinción local. Puede parecer paradójico, pero la extin-
ción poblacional no necesariamente va precedida por una declinación
en el tamaño de la misma, debido al hecho de que una especie podría
subsistir hasta que su última población desaparezca.
La conservación de los anfibios endémicos constituye uno de los
desafíos más grandes para los investigadores de la región neotropical.
Para garantizar la conservación de la diversidad de los anfibios endémi-
cos y en inminente peligro de extinción, se requiere iniciar acciones
inmediatas tendientes a evaluar el estado de salud de sus poblaciones,
identificar las amenazas fundamentales para su supervivencia y buscar
la preservación de la integridad de los hábitats de los que éstas depen-
den, de tal forma que esta información básica permita la formulación de
planes específicos de manejo y la estimación del riesgo de extinción de
las especies amenazadas bajo métodos analíticos de viabilidad poblacional.
Puesto que las especies de anfibios amenazados de Colombia superan
el medio centenar y los recursos económicos y de personal destinado a
la conservación de las mismas son bastante exiguos, se requiere identi-
ficar aquellas regiones o ecosistemas especialmente ricos y bastante sen-
sibles a los cambios producidos por las actividades humanas. De igual
forma, y acorde con la doctrina de la responsabilidad final promovida
por la UICN, es necesario que nuestra nación garantice, en primera
instancia, la conservación de las especies y poblaciones únicas que se
hallan confinadas dentro de su territorio. Por estas circunstancias se
recomienda realizar aproximaciones multiespecíficas que evalúen el es-
tado del hábitat para varias especies endémicas y sintópicas que se en-
cuentran en inminente peligro de desaparición.
Un aspecto crucial dentro de una estrategia de conservación de los
anfibios consiste en la formulación de un programa de monitoreo de
las especies endémicas y amenazadas de extinción, y de los hábitats
protegidas y la protección de las microcuencas. Es necesario apoyar e
impulsar todas aquellas técnicas agroforestales que incentivan el mante-
nimiento de fragmentos de bosque y corredores entre los mismos,
como por ejemplo, la Iniciativa de Café de Conservación, la cual esti-
mula la generación de conectividad entre áreas silvestres fragmentadas,
así como la protección de cuencas hidrográficas estratégicas, al mantener
el arbolado de sombrío.
Los anfibios, como grupo, poseen una extraordinaria plasticidad para
sobrevivir y mantener poblaciones viables en pequeños remanentes de
bosques, como se deduce de experiencias para determinar el tamaño
crítico mínimo desarrolladas en Brasil, en donde se encontró que cerca
del 90% de las especies de anfibios presentes en una región, se pueden
encontrar en fragmentos o parcelas experimentales no mayores de 350
hectáreas (ZIMMERMAN & BIERREGAARD, 1986). A pesar de ello es in-
dispensable facilitar el intercambio genético entre estas poblaciones ais-
ladas y proteger los remanentes de vegetación para garantizar su sub-
sistencia a largo plazo.
Dado que las especies de anfibios responden de diferente manera
frente a los disturbios provocados por el hombre, se necesita estudiar
detalladamente la biología y ecología de cada especie para identificar las
amenazas potenciales para su subsistencia. Es importante recordar que
los anfibios asociados a ambientes mésicos (húmedos y lluviosos) y los
anfibios silvícolas, por sus restricciones fisiológicas y metabolismo del
agua, resultan extremadamente sensibles a la destrucción o entresaca
del bosque y suelen ser los primeros en desaparecer, aún cuando pue-
dan persistir en relictos de hábitat (neoendemismos). Por otra parte se
sabe que las especies de anfibios arborícolas toleran mejor los distur-
bios provocados por el entresaque de madera que las especies terres-
tres que requieren del capote y la capa de hojarasca que cae continua-
mente al piso (ANDREONE, 1994).
El problema de la declinación de las especies altimontanas debe ser
abordado de manera inmediata con metodologías sencillas que involucren
información cualitativa y discreta, fácil de obtener y cotejar (disminu-
ción del número de poblaciones conocidas, reducción del rango de
extensión y el área de ocupación, etc.), dado que estudios encaminados
52 53
Promover la investigación científica y facilitar el trabajo de los inves-
tigadores, mediante la rápida expedición de los permisos necesarios
para realizar las colecciones de referencia, traería mejores beneficios
para planificar e implementar programas de conservación específicos;
en nuestro país, muchas veces es más fácil obtener una licencia de caza
comercial, que un permiso de investigación científica. De igual forma
resulta más fácil importar animales para el comercio, que intercambiar
ejemplares científicos con otros museos del mundo.
Para desarrollar programas de conservación se deben conocer los
patrones de distribución de las especies y planificar así la incorporación
de nuevas áreas protegidas. La información sobre la biodiversidad
herpetológica es de vital importancia para poder definir las decisiones
de manejo apropiadas y promover acciones efectivas en pro de su
conservación. Sin el conocimiento científico, los esfuerzos de conser-
vación están condenados al fracaso y es imposible formular estrategias
para planificar la conservación y la utilización sostenible de la
biodiversidad. La recolección de datos y la construcción de una capa-
cidad planificadora es un proceso interactivo, en donde las estrategias
nacionales orientadas a la protección de la diversidad mejorarán a me-
dida que se obtenga nueva información. Sólo mediante la evaluación
de datos relativos a la diversidad biológica se pueden tomar decisiones
racionales relacionadas con las prioridades y estrategias de inversión
para su conservación y uso sostenible.
El acopio de datos cuantitativos y cualitativos actualizados es el fun-
damento de todas las actividades relacionadas con la diversidad bioló-
gica. Estas compilaciones exigen el desarrollo de una base de datos
interactiva que permita renovar la información de manera periódica y
sistemática, y adicionar nuevos datos como parte de un proceso de
expansión ilimitado. Sin embargo es necesario obtener datos fiables y
actualizados para el desarrollo eficaz de estas bases. Los resultados de
los inventarios deben ser ampliamente divulgados dentro de la comu-
nidad científica y el público en general, y los registros de los ejemplares
de los museos necesitan ser sistematizados en bases de datos apropia-
das e incorporados en un sistema de información geográfica. Se re-
quiere ampliar la cobertura de los inventarios biológicos a áreas
esenciales para el mantenimiento de poblaciones viables, por cuanto
esta herramienta permitirá establecer no solamente la dinámica de las
comunidades naturales, sino evaluar las consecuencias de las distintas
actividades humanas y prevenir los impactos indeseables. Este monitoreo
deberá ser proyectado para medir el efecto de la acción antropogénica
sobre las especies amenazadas (monitoreo de impacto) y conocer los
cambios en la biodiversidad mediante especies indicadoras (monitoreo
de biodiversidad). La formulación de una metodología para evaluar,
de manera periódica, las tendencias poblacionales de las especies endé-
micas y amenazadas, deberá incluir un diseño de muestreo apropiado,
especificar la intensidad del mismo en el tiempo y el espacio, e indicar
las variables biológicas de interés a ser medidas. Este programa debe
ser iniciado lo más pronto posible en la Zona Andina para indagar
sobre el problema de la declinación de los anfibios.
Un componente esencial de los planes de acción para la conserva-
ción de las especies de anfibios amenazadas de extinción es la formula-
ción de un análisis de viabilidad poblacional, el cual evalúa la probabi-
lidad de que varios factores como las presiones ambientales, la demo-
grafía de las poblaciones, la variabilidad genética de las mismas, los
eventos catastróficos y otras variables provoquen la extinción de una
población en un determinado lapso. Este análisis permitirá establecer
cuál es el tamaño poblacional mínimo viable que se requeriría para
garantizar, con un nivel de riesgo aceptable, la persistencia de una espe-
cie amenazada a través de un período de tiempo determinado.
Muy pocos parques naturales cuentan con inventarios biológicos ex-
haustivos que den cuenta sobre la diversidad de fauna y flora que po-
seen, y sobre el estado de sus poblaciones; sin lugar a dudas la consoli-
dación de un programa de inventarios y monitoreo biológico dentro
del Sistema de Parques Nacionales y áreas protegidas del país, constitu-
ye el instrumento primario para garantizar la función ecológica de los
mismos. Si no se conoce el estado de salud de las poblaciones que se
encuentran dentro de las áreas protegidas, es muy difícil garantizar la
persistencia de las mismas a través del tiempo, e implementar las mejo-
res opciones para su manejo y correcta administración.
54 55
blaciones, los requerimientos de hábitat y la naturaleza de la rareza de
las especies, establecer el tamaño mínimo de las poblaciones viables,
estudiar los movimientos temporales y espaciales y las rutas de disper-
sión, identificar las poblaciones aisladas y críticas para la conservación,
y estimar la tasa de destrucción y capacidad de resiliencia de los hábitats.
La educación ambiental es un poderoso instrumento para proteger la
diversidad biológica y el medio ambiente, y debe estar orientada no sólo a
capacitar a los administradores de fauna, sino al público en general, para
ganar el aprecio sobre la vida silvestre y los beneficios de su conservación.
Nuestra obligación consiste en asegurarles a las generaciones futuras
un mundo sin opciones perdidas y nuestra responsabilidad moral es
vivir y administrar sabiamente el único planeta que soporta vida dentro
del sistema solar. La biodiversidad puede llegar a ser un instrumento de
desarrollo, sólo en la medida en que contribuya al fortalecimiento de la
sociedad, mejore la autoestima y calidad de vida de las comunidades
locales y no aumente las privaciones.
La ecogeografía de las especies de anfibios amenazados
La distribución y riqueza de los anfibios colombianos por grandes
unidades biogeográficas es muy desigual. La Amazonia y el Chocó
Biogeográfico son las unidades con la más alta diversidad (cerca de 70
a 100 especies simpátricas), pero principalmente una diversidad alfa
(medida del número de especies simpátricas). En cambio, la Región
Caribe y la Orinoquia son unidades con una diversidad baja (poseen
alrededor de 20 especies simpátricas). En estas cuatro regiones, hay
poca diversidad beta (reemplazo geográfico de especies). En la Zona
Andina, encontramos otro patrón, dado que por lo general hay pocas
especies simpátricas (usualmente entre cinco o seis en los páramos y 20
a 40 en los bosques andinos) así que esta zona se caracteriza por el
reemplazo geográfico de especies el cual es muy notable (hay pocas
especies compartidas por cordilleras y existe únicamente dos especies
de ranas comunes a las tres cordilleras y unas 20 especies compartidas
entre la Central y la Occidental). Por eso, la fauna andina es más rica y
variada que la suma total de las encontradas en tierras bajas, y su
endemicidad es muy notable (LYNCH et al., 1997).
inexploradas y potencialmente ricas como la Serranía del Darién, la
Serranía de San Lucas, los bosques andinos occidentales del norte de la
cordillera Occidental, la cuenca alta del río Caquetá, los bosques andinos
de la ladera este en el sur de la cordillera Oriental y el sur de la cordille-
ra Occidental.
La información acumulada en los museos de historia natural necesita
ser cotejada y analizada para revertirla a los funcionarios y entidades
encargadas de la administración de estas unidades, y colocarla así al
servicio de la comunidad científica nacional e internacional. Este pro-
ceso debe ir acompañado de una exhaustiva revisión de la literatura
inédita publicada (informes de campo, trabajos de tesis, monografías,
etc.), así como de la consulta de las bases de datos y colecciones cientí-
ficas depositadas en museos extranjeros. De igual forma es imprescin-
dible fortalecer las capacidades institucionales para aumentar el cono-
cimiento de la biota nativa y adventicia existente dentro del Sistema de
Parques mediante la ejecución de cursos de entrenamiento taxonómico,
y la elaboración y publicación de manuales de campo o guías para la
identificación de las especies amenazadas.
Es necesario desarrollar una base de datos sobre la diversidad biótica
resguardada dentro del Sistema de áreas protegidas de Colombia, apoyar
los procesos conducentes a su conocimiento mediante la realización de
inventarios de campo y la promoción de facilidades para acopiar in-
formación verídica y fiable acerca del estado de salud de las poblacio-
nes y la distribución geográfica de las especies amenazadas. Una meto-
dología reciente e innovadora, para la protección de la biodiversidad,
consiste en efectuar un análisis geográfico de omisiones de conservación
(GAP Análisis), el cual busca identificar los tipos de vegetación (hábitats) y
especies que no están adecuadamente representados en el sistema actual de
áreas con manejo especial, a fin de promover su incorporación al sistema.
Como no tenemos certeza absoluta, sino sospecha grave, acerca de
las posibilidades de extinción para las especies categorizadas en el pre-
sente trabajo y dado que para establecer el estado de salud o la proba-
bilidad de extinción de los anfibios o cualquier especie, se requiere
conocer en detalle su distribución ecológica y geográfica, así como
información de varios años sobre la dinámica poblacional, es preciso
desarrollar investigaciones encaminadas a identificar los periodos de
vida críticos para cada especie, analizar la estructura de las metapo-
56 57
alguna especie endémica de la cordillera Occidental (todas ocupan prin-
cipalmente el flanco occidental, aunque algunas de ellas también se en-
cuentran sobre el flanco oriental de la cordillera). La franja occidental.
.de esa cordillera muestra una gran extensión de bosques primarios con
poca intervención y aunque algunas especies de esta unidad poseen
áreas de distribución muy pequeñas y/o son taxa altamente especializa-
dos en sus microhábitats, la mayor parte de sus hábitats se encuentran
resguardados dentro del Sistema de Parques, por lo cual podríamos pen-
sar que estas poblaciones de anfibios tienen un nivel de riesgo muy bajo.
De las 55 especies de anfibios amenazados en Colombia, solamente
siete se encuentran por debajo de 1000 msnm, a pesar que la fauna de
anfibios de las tierras bajas de Colombia es considerable (más de 320
especies). Las especies paramunas en las cordilleras Central y Oriental,
incluyen seis amenazadas (de un total de 39 especies, LYNCH & SUÁREZ-
M., 2002) siendo esta proporción muy alta. Las restantes 42 especies
amenazadas son de los bosques andinos, que se constituyen como los
ecosistemas más ricos en anfibios del país (350 especies). En términos
de cordilleras hay solamente una especie amenazada en la ladera orien-
tal de la cordillera Occidental, mientras en la cordillera Central (inclu-
yendo el Macizo Colombiano) hay 23 y en la cordillera Oriental hay 15
- un patrón coincidente con la distribución de la población humana.
Entre las especies amenazadas de tierras bajas, hay una en las estribaciones
de la cordillera Central (por debajo de los 1000 m) y dos en la cordille-
ra Oriental (ubicadas en áreas de destrucción másiva de hábitats origi-
nales, Florencia, Caquetá y Villavicencio, Meta).
En la cordillera Central, casi todas las especies amenazadas viven en
la franja norte, donde no hay parques nacionales, pero cinco están en el
Macizo Colombiano (donde hay varios parques nacionales). Las espe-
cies amenazadas sobre el Macizo Colombiano son especies paramunas,
mientras las de la franja norte son de los bosques andinos. Sin embargo,
las colecciones vigentes entre la parte norte del departamento de Tolima
(y el departamento de Quindío) y el Nevado Huila son mínimas. En la
cordillera Oriental, las especies están distribuidas más homogéneamente
(nueve en el flanco occidental y cinco en la ladera oriental), aunque hay
pocas colecciones del extremo norteño (Serranía de Perijá). Todas las
especies amenazadas en la cordillera Oriental se encuentran fuera de
parques nacionales.
Exceptuando las especies del Chocó Biogeográfico, las especies ame-
nazadas viven en áreas de mucha destrucción del hábitat (bosques
andinos, páramos, piedemonte oriental de los Andes, bosques secos
del Caribe) y naturalmente pensamos que existe una correlación estre-
cha con la destrucción de hábitats nativos y la pérdida (o casi pérdida)
del patrimonio biótico nacional. La gran concentración de especies ame-
nazadas en los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda
se correlaciona con la destrucción impresionante de los bosques nati-
vos, que hoy en día existen como fragmentos, tal vez demasiado pe-
queños para preservar la biota. Es notable que no se haya incluido
58 59
categorización cada vez más cuantitativos y menos subjetivos (por ejem-
plo: tamaño del areal de distribución de las especies, tamaño de la
población efectiva, número de localidades remanentes, porcentajes de
reducción estimados, entre otros). De esta manera se ha minimizado la
subjetividad. No obstante, la subjetividad no se ha eliminado comple-
tamente, pues todo sistema de categorización que sea operable con
especies para las cuales se tiene poca información, requiere, en alguna
medida, de inferencias, proyecciones o estimaciones. La existencia de
diferentes sistemas de categorización impone cautela a la hora de esta-
blecer comparaciones entre las categorías aquí propuestas (según la ver-
sión 3.1) y aquellas empleadas para las mismas especies en el pasado,
pues el significado de las categorías ha cambiado aunque el nombre de
las mismas se haya mantenido.
En principio, los procedimientos de categorización de la UICN es-
tán diseñados para ser aplicados a la población global de cada taxón.
Sin embargo, se permite su aplicación a niveles regionales o nacionales.
En todo caso, debe especificarse claramente si la categorización pro-
puesta se aplica a toda la población del taxón (categorización global en
el sentido de la UICN) o si por el contrario, se aplica sólo a una frac-
ción geográficamente circunscrita de la población del taxón (categorización
regional o nacional, en el sentido de la UICN). En esta obra el proceso de
categorización ha sido aplicado al territorio colombiano.
Una de las propuestas más relevantes para establecer categorías a
nivel regional o nacional, es la de GÄRDENFORS et al.(1999), según la cual
se recomienda proceder, en primera instancia, como si la subpoblación
regional (o nacional) fuese la población global del mismo; luego se
consideraría la posibilidad de descender la categoría en un punto, si las
poblaciones extrarregionales cercanas a Colombia fueran muy vigoro-
sas (en términos de abundancia y estado de conservación) y si además
hubiese una alta probabilidad de llegada (hacia Colombia) de indivi-
duos, propágulos o material genético que pudieran establecerse
exitosamente aquí, lo cual disminuiría la probabilidad de agotamiento
o «extinción» a nivel local. No obstante, esta propuesta de categorización
requiere tener buena información sobre el estado de las poblaciones
adyacentes en todos los países vecinos, información que no se tiene en
la mayoría de los casos.
Metodología
Las categorías de la UICN
El proceso de asignación de las categorías de las listas rojas de la
UICN a un grupo de taxones candidatos, es equiparable a ordenar
dichos taxones según su riesgo de extinción o su grado de deterioro
poblacional, lo cual se hace comparando la situación actual de las po-
blaciones, con la situación que se estima existía hace 100 años o tres
generaciones del taxón. Las categorías de riesgo o amenaza empleadas
en esta serie son las categorías de la UICN, propuestas por la Comi-
sión de Supervivencia de Especies (SSC) y consignadas en el docu-
mento «IUCN Red List Categories version 3.1» (UICN, 2001). Estas
categorías han sido diseñadas para ser usadas con cualquier especie o
taxón, con excepción de los microorganismos. El término taxón se
utiliza por conveniencia y puede representar especies o niveles
taxonómicos más bajos, incluyendo formas que no están aun formal-
mente descritas. Estas categorías deben ser aplicadas sólo a poblacio-
nes silvestres, independientemente del estado de conservación ex situ
que pueda tener el taxón en cuestión. En general, no deben aplicarse a
híbridos (en estos casos, la categorización debe realizarse sobre cada
una de las especies progenitoras del híbrido en cuestión). Tampoco
deben ser objeto de categorización las formas o ecotipos, ya que éstas
corresponden a variaciones fenotípicas, producto de condiciones am-
bientales particulares. En el contexto de este libro las categorías han
sido utilizadas solo a nivel de especie.
Debe aclararse que existen varias versiones anteriores de las catego-
rías de la UICN. Éstas han pasado por un activo proceso de revisión
y actualización, especialmente a partir de la década de los noventa,
dando origen a varios sistemas (e.g., MACE et al., 1992), MACE & STUART,
1994, UICN, 1994, UICN, 2001). Los cambios a lo largo de estas
versiones están relacionados con una tendencia a establecer criterios de
60 61
rías «En Peligro Crítico», «En Peligro» o «Vulnerable», pero está cerca-
no a calificar como «Vulnerable», o podría entrar en dicha categoría en
un futuro cercano.
Preocupación Menor (LC)
Un taxón está en la categoría de «Preocupación Menor» cuando ha-
biendo sido evaluado, no cumple ninguno de los criterios que definen
las categorías arriba expuestas. Equivale a fuera de peligro.
Datos Insuficientes (DD)
Un taxón pertenece a la categoría «Datos Insuficientes» cuando la
información disponible es inadecuada para hacer una evaluación, di-
recta o indirecta, de su riesgo de extinción, con base en la distribución
y/o el estado de la población. Un taxón en esta categoría puede estar
bien estudiado y su biología ser bien conocida, pero carecer de datos
apropiados sobre su abundancia o distribución. Datos insuficientes no
es por lo tanto una categoría de amenaza. Al incluir un taxón en esta
categoría se indica que se requiere más información y se reconoce la
posibilidad de que investigaciones futuras demuestren que una clasifi-
cación de amenaza pudiera ser apropiada. Es importante hacer un uso
efectivo de cualquier información disponible. En muchos casos habrá
que tener mucho cuidado en elegir entre datos insuficientes y una con-
dición de amenaza. Si se sospecha que la distribución de un taxón está
relativamente circunscrita si ha transcurrido un período considerable
de tiempo desde el último registro del taxón, entonces la condición de
amenazado puede estar bien justificada.
No Evaluado (NE)
Un taxón se considera «No evaluado» cuando todavía no ha sido
clasificado en relación con los criterios presentados en la Tabla 1.
Procedimientos para aplicar las categorías de la UICN
Si se decide evaluar el taxón, entonces se analiza, en primera instancia,
si los datos disponibles son adecuados, o si por el contrario son insufi-
Definiciones de las categorías de las listas rojas
Extinto (EX)
Un taxón está «Extinto» cuando no queda duda alguna que el último
individuo ha muerto. Se presume que un taxón está extinto cuando
prospecciones exhaustivas de sus hábitats, conocidos y/o esperados,
en los momentos apropiados (diarios, estacionales, anuales), y a lo lar-
go de su área de distribución histórica, no han podido detectar un solo
individuo. Las búsquedas deberán ser realizadas en periodos de tiem-
po apropiados al ciclo de vida y formas de vida del taxón.
Extinto en Estado Silvestre (EW)
Un taxón está «Extinto en Estado Silvestre» cuando sólo sobrevive
en cultivo, en cautiverio o como población (o poblaciones) naturaliza-
das completamente fuera de su distribución original.
En Peligro Crítico (CR)
Un taxón está «En Peligro Crítico» cuando enfrenta un riesgo extre-
madamente alto de extinción en estado silvestre en el futuro inmediato,
según queda definido por cualquiera de los criterios A a E (Tabla 1).
En Peligro (EN)
Un taxón está «En Peligro» cuando no estando «En peligro crítico»,
enfrenta un alto riesgo de extinción o deterioro poblacional en estado
silvestre en el futuro cercano, según queda definido por cualquiera de
los criterios A a E (Tabla 1).
Vulnerable (VU)
Un taxón está en la categoría de «Vulnerable» cuando la mejor evi-
dencia disponible indica que enfrenta un moderado riesgo de extinción
o deterioro poblacional a mediano plazo, según lo definido por los
criterios A a E (Tabla 1).
Casi Amenazado (NT)
Un taxón está en la categoría de «Casi Amenazado», cuando ha sido
evaluado según los criterios y no satisface los criterios para las catego-
62 63
taxones; pero de otra parte, sólo basta con que uno de los criterios sea
plenamente satisfecho, para llegar a una categorización válida. Si un
taxón ha sido categorizado como CR según alguno de los criterios
cuantitativos, es posible que el mismo taxón pueda ser categorizado
también como EN o VU según otros criterios; en este caso se toma la
mayor de ellas (CR) como la categoría válida.
Aunque los criterios para las categorías de amenaza son de naturaleza
cuantitativa, la escasez de información de alta calidad no es un impedi-
mento absoluto para aplicarlos, pues el método permite el uso de
estimativos (de lo ocurrido en el pasado), así como de inferencias y proyec-
ciones (de lo que puede ocurrir en el futuro), siempre y cuando éstas
puedan justificarse razonablemente. En caso de una amplia variación
en los estimativos, la UICN recomienda aplicar el principio preventivo
y usar el estimativo que lleva a la categoría de mayor riesgo. En los
casos en que existan amenazas evidentes a un taxón, por ejemplo por el
deterioro de su único hábitat conocido, es importante intentar
categorizarlo como amenazado (VU, EN o CR), aún si existe poca in-
formación biológica sobre el mismo.
Para usar correctamente las categorías es necesario tener en cuenta las
siguientes definiciones básicas (IUCN 2001):
Población y tamaño de la población (Criterios A, C Y D): La población se
define aquí como el número total de individuos de un taxón. Por razo-
nes funcionales, principalmente debido a las diferencias entre formas
de vida, el tamaño de la población se mide aquí como el número de
individuos maduros.
Subpoblación (Criterios B y C): Grupos de la población que están sepa-
rados geográficamente o por otro factor y entre las cuales hay muy
poco intercambio genético o demográfico con el resto de la población
(típicamente, uno o menos individuos exitosos al año).
Individuos maduros (Criterios A, B, C y D): El número de individuos
maduros es el número de individuos conocido, estimado o inferido
capaces de reproducirse. Cuando se estima esta cantidad se deben con-
siderar los siguientes puntos:
cientes (DD). Si son adecuados, entonces se continúa averiguando si
está Extinto (EX) o Extinto en Estado Silvestre (EW). Si no lo está,
entonces se procede a considerar la posibilidad de que sea un taxón
Amenazado (VU, EN o CR) y para ello hay que confrontar el taxón
contra los criterios de los taxones amenazados (Figura 1).
Estos criterios son cinco:
A. Rápida reducción en tamaño poblacional
B. Areal pequeño, fragmentado, en disminución o fluctuante
C. Población pequeña y en disminución
D. Población o areal muy pequeño
E. Análisis de viabilidad poblacional
Cada uno de estos criterios tiene tres umbrales predeterminados y
cada umbral corresponde a una categoría de amenaza (VU, EN o CR).
Para ser considerada «amenazada», la población en cuestión tiene que
alcanzar al menos uno de los umbrales, pero además debe cumplir
adicionalmente unos subcriterios y unos calificadores específicos, para que
la categoría sea válida. Los umbrales corresponden a características
poblacionales cuantitativas, tales como:
• Porcentajes de reduccción poblacional observados, estimados, inferidos
o sospechados (criterio A)
• Tamaños de areal, expresados ya sea como extensión de presencia o
como área de ocupación (criterios B, D2)
• Tamaños de población efectiva (criterios C, D1)
• Número de localidades conocidas (criterio B)
• Probabilidad de extinción de las poblaciones naturales, expresada
en porcentaje de probabilidad de extinción en un tiempo dado, tras un
análisis matemático de viabilidad de poblaciones (criterio E).
Cada taxón debe ser evaluado contra todos los criterios posibles,
considerando los umbrales especificados. Sin embargo, debe aclararse
que de una parte, no todos los criterios son aplicables para todos los
64 65
Fluctuación extrema (Criterios B y C): Puede decirse que fluctuaciones
extremas ocurren en ciertos taxones cuando el tamaño de la población
o el área de distribución varía de forma amplia, rápida y frecuente; típi-
camente con una variación mayor de un orden de magnitud (es decir, un
incremento o decrecimiento de diez veces).
Severamente fragmentadas (Criterio B): Se refiere a aquella situación en la
que los riesgos de extinción del taxón aumentan debido a que la mayo-
ría de los individuos se encuentran en subpoblaciones pequeñas y rela-
tivamente aisladas (en ciertas circunstancias esto se puede inferir a par-
tir de información sobre el hábitat). Estas pequeñas subpoblaciones
pueden extinguirse con una probabilidad reducida de recolonización.
Extensión de presencia (Criterios A y B): Area (en km
2
) contenida dentro
de los límites continuos e imaginarios más cortos que pueden dibujarse
para incluir todos los sitios conocidos, inferidos o proyectados en los
que un taxón se halla presente, excluyendo los casos de individuos
deambulantes. Esta medida puede excluir a las discontinuidades o
disyunciones en las distribuciones generales de los taxones (por ejem-
plo grandes áreas de hábitat obviamente inadecuado). La extensión de
presencia puede ser medida frecuentemente por un polígono convexo
mínimo (el polígono de menor superficie que contenga todos los luga-
res de presencia, pero que ninguno de sus ángulos internos exceda los
180 grados).
Área de ocupación (Criterios A, B y C): Se define como el área dentro de
la extensión de presencia, efectivamente ocupada por el taxón, exclu-
yendo los casos de actividades asociadas al deambular. La medida re-
fleja el hecho de que un taxón comúnmente no aparecerá en toda el
área de su extensión de presencia, ya que puede contener hábitats no
ocupados o inadecuados. En algunos casos, el área de ocupación es el
área más pequeña esencial para la supervivencia de las poblaciones exis-
tentes de un taxón, cualquiera que sea su etapa de desarrollo (por ejem-
plo los lugares de nidificación colonial irremplazables, los sitios de ali-
mentación cruciales para los taxones migratorios). El tamaño del área
de ocupación será una función de la escala en que se mida, y debe darse
a una escala apropiada para los aspectos relevantes del taxón, la natu-
• Los individuos maduros que nunca producirán descendientes no se
deberían contar (por ejemplo cuando las densidades son muy bajas
para la fertilización).
• En caso de poblaciones con sesgos en la proporción de adultos o
de sexos es apropiado usar estimaciones más bajas para el número de
individuos maduros, para tener en cuenta dicho sesgo.
• Donde el tamaño de la población fluctúa, debe usarse el tamaño
estimado más bajo. En la mayoría de los casos éste será mucho menor
que la media.
• Para los individuos reintroducidos (al medio natural) deben haber
producido descendencia fértil antes de que puedan ser contados como
individuos maduros.
Generación: La duración de una generación es la edad promedio de
los individuos padres en una población. Por tanto la duración de la
generación refleja la tasa de renovación de los individuos reproductores
de una población. Es mayor que la edad de la primera reproducción y
menor que la edad del individuo reproductor más viejo. Cuando la du-
ración de la generación cambia bajo amenazas, debe utilizarse el valor
previo al problema, es decir la duración más natural.
Reducción (Criterio A): Se refiere a una disminución en el número de
individuos maduros de por lo menos la cantidad (%) definida por el
criterio en el periodo de tiempo (años) especificado, aunque la dismi-
nución no continúe necesariamente después. Una reducción no debería
interpretarse como parte de una fluctuación natural a menos que haya
evidencia firme para ello. La fase descendente de una fluctuación natu-
ral normalmente no se considerará como reducción.
Disminución continua (Criterios B y C): Es una disminución reciente, ac-
tual o proyectada en el futuro (que puede ser ininterrumpida, irregular
o esporádica), la cual es proclive a continuar a menos que se tomen las
medidas correctoras pertinentes. Normalmente, las fluctuaciones no
son consideradas como disminuciones continuas, pero una disminución
observada no debería ser considerada como una fluctuación a menos
que exista evidencia para ello.
66 67
raleza de las amenazadas y la información disponible. Para evitar
inconsistencias y sesgos en la evaluación debido a la estimación aplican-
do un factor de corrección de escala. Es difícil dar un método estricto
de cómo llevar a cabo la estandarización, ya que los diversos tipos de
taxones tienen diferentes relaciones de escala-área.
Localidad (Criterios B y D): Se define como un área geográfica o
ecológica distintiva en la cual un solo acontecimiento amenazante pue-
de afectar rápidamente a todos los individuos del taxón presente. El
tamaño de una localidad depende del área cubierta por la amenaza y
puede incluir parte de una o muchas subpoblaciones del taxón. Cuan-
do una especie es amenazada por más de un factor, la localidad debe-
ría ser definida en base de la amenaza potencial más seria.
La Tabla 1 muestra, en forma esquemática, los pasos a seguir para
establecer si un taxón cumple con los criterios para considerar la espe-
cie como amenazada (CR, EN o VU). También puede verse en esta
tabla la secuencia de criterios, subcriterios, umbrales y calificadores que
hay que confrontar para llegar a una categoría válida. En la columna del
extremo derecho se muestran los códigos que se suelen citar junto con
las categorías, y que simbolizan los conjuntos de condiciones cumpli-
das en cada caso.
El empleo de los criterios y calificadores de la UICN como
instrumento para la categorización de los anfibios amenazados
de Colombia
El interés por desarrollar un proceso para evaluar el riesgo de extin-
ción de la flora y la fauna y clasificar su estado de conservación en
Colombia, acorde con los criterios y métodos utilizados por la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza-UICN expuestos
anteriormente, surgió en 1997 cuando el Instituto Alexander von
Humboldt, entidad adscrita al Ministerio del Medio Ambiente, convo-
có a investigadores en las distintas disciplinas de la zoología y la botáni-
ca, de varias universidades e instituciones gubernamentales y no guber-
namentales, a iniciar una discusión encaminada a actualizar y unificar las
categorías de riesgo que habían sido propuestas previamente por
FERNÁNDEZ, 1977, RODRÍGUEZ et al., 1986 y CASTAÑO, 1997. Tabla No 1. Resumen de las categorías de las listas rojas (UICN 2001).
68 69
mamíferos y reptiles, por lo que se ven más expuestos a los eventos
catastróficos, las pandemias y las alteraciones de sus hábitats.
Como se sabe, la UICN juzga la distribución geográfica y ecológica,
la abundancia histórica y actual, y la dinámica de las poblaciones para
clasificar el estado de conservación de una especie y asignarle una cate-
goría que resume el estado de conservación de la misma. Sin embargo,
la aplicación de estos criterios es difícil de implementar en una nación
megadiversa como Colombia, donde la información científica de cali-
dad sobre la vida silvestre, y en especial sobre las historias de vida de las
especies de anfibios es casi inexistente.
Aún cuando los criterios modernos de la UICN para la categorización
son más objetivos y realistas por su fundamento científico, el cual busca
reflejar con certeza la probabilidad de extinción de las especies, estos
calificadores exigen una mayor precisión y una mejor calidad de los
datos, los cuales no se encuentran disponibles para la mayor parte de
los anfibios de nuestro país, en donde existen más de 150 especies
conocidas tan sólo de la localidad típica.
La escasa información disponible sobre un porcentaje significativo
de los anfibios de nuestro país, la existencia de vastas zonas de la geo-
grafía nacional aún no exploradas, la ausencia de inventarios exhausti-
vos en la mayor parte de las áreas protegidas, el creciente número de
especies descubiertas durante las últimas dos décadas y conocidas por
muy poco material científico, y la carencia casi absoluta de información
demográfica, oscurecían el panorama y plantearon un serio reto para
los investigadores que decidieron afrontar la tarea de evaluar el estado
de conservación de los anfibios. Hemos intentado maximizar el uso de
la poca información científica disponible y desarrollar criterios de aproxi-
mación previa a la aplicación de los de la UICN, de manera cuantitativa
y simple, fundamentados en la biología de las poblaciones, precisa-
mente para obtener una propuesta de clasificación objetiva y realista y
evitar así controversias innecesarias que pudieran afectar negativamente
los procesos de conservación de la biodiversidad.
La doctrina que orientó el proceso de calificación y categorización de
la fauna anfibia de Colombia se basó en el criterio de la incertidumbre
Fue sólo en agosto del 2002, cuando ya habían sido publicados los 7
primeros números de los libros rojos, cuandose logró congregar un
grupo significativo de herpetólogos conocedores de los anfibios del
país y se dio inicio a las discusiones respectivas, las cuales incluyeron una
exposición de las principales amenazas que condujeron a sospechar la
existencia de un gran número de elementos de la fauna anfibia en fran-
co proceso de extinción, dentro de las que se cuentan:
• El vertiginoso ritmo de destrucción de los bosques nativos, ocurri-
do durante los últimos 30 años, los cuales han fluctuado entre 660.000-
880.000 hectáreas de bosques talados, que nos ubica como el segundo
país con la tasa de deforestación más alta del mundo. Desde 1960, más
del 40% de los bosques chocoanos han sido cortados o alterados de
alguna forma, solamente en el suroccidente de la Provincia Biogeográfica
del Chocó se destruyen 100.000 hectáreas de selva cada año.
• El «Hotspot de los Andes Tropicales», epicentro de la diversidad de
anfibios del planeta, ha perdido el 88% de su cobertura vegetal origi-
nal. En Colombia se estima que en la Región Andina tan sólo persisten
un 10% de los bosques nublados montanos y un 5% de los bosques
andinos, y que la destrucción de la vegetación natural en la «franja cafetera»
localizada entre los 900-2000 msnm en la cordillera Central ha sido
casi total.
• Los anfibios, por su carácter de especialistas de hábitat, dependen
mucho más que otros vertebrados del mantenimiento de la cobertura
vegetal original para mantener poblaciones viables.
• De igual forma los anfibios son altamente sensibles a la fragmenta-
ción de sus ecosistemas naturales por su extraordinaria diversidad, alta
frecuencia de especies raras, pronunciado endemismo y escasa movili-
dad. Las especies más sensibles a la fragmentación son las especializa-
das, así como aquellas que poseen poca capacidad de dispersión, alta
fidelidad de sitio y requieren áreas vitales reducidas.
• La fragmentación puede incomunicar o impedir los movimien-
tos de las poblaciones entre los hábitats esenciales para la supervi-
vencia de las mismas, al aislar por ejemplo las áreas reproductivas
de los sitios de alimentación.
• El tamaño promedio del área de ocupación para cualquier especie
de anfibio es en general 10 veces más reducido que el de las aves,
70 71
Amenazas
Alteración del hábitat (degradación, destrucción): observada, estimada, inferida o sospechada.
• 0 = no existe alteración del hábitat
• 1 = existe o se sospecha alguna alteración del hábitat
• 2 = existe una profunda alteración del hábitat
Explotación comercial (observada, estimada, inferida, sospechada).
• 0 = no se presenta aprovechamiento
• 1 = aprovechamiento comercial incipiente
• 2 = sobreexplotación
Interacciones ecológicas con especies introducidas (predación, competencia, parasitismo, patógenos):
observada, estimada, inferida o sospechada.
• 0 = no existe evidencia de interacción
• 1 = se sospecha algún tipo de interacción
• 2 = se ha demostrado algún tipo de interferencia
Fragmentación del hábitat: observada, estimada, inferida o sospechada.
• 0 = hábitat continuo, no fragmentado
• 1 = grandes remanentes de hábitat bien interconectados
• 2 = pequeños fragmentos aislados o muy poco interconectados
Vulnerabilidad
Tamaño del areal de distribución geográfica:
• 0 = distribución amplia, en más de 5 departamentos
• 1 = distribución restringida a dos o cinco departamentos
• 2 = distribución muy restringida, conocida tan sólo de un departamento
Nivel de especialización con respecto al hábitat:
• 0 = generalistas, habitan una gran variedad de ambientes
• 1= ecotonales, pueden vivir en áreas deforestadas pero requieren manchas de bosque adyacentes
• 2 = especializadas, sólo habitan en un tipo particular de hábitat no alterado
Abundancia relativa:
• 0 = común, se observa o escucha a diario en grandes cantidades y/o representadas en las
colecciones científicas por gran cantidad de material (>50 ejemplares).
• 1 = abundante, se observa o escucha a diario en pequeñas cantidades y/o representadas en las
colecciones científicas por cantidades adecuadas de material (5-50 ejemplares).
• 2 = rara, casi nunca se la observa o escucha y/o representadas en las colecciones científicas por
muy poco material (<5 ejemplares).
Tipo de distribución:
• 0 = continua
• 1 = a parches en varias localidades
• 2 = conocida en una sola área
Estado de conservación del hábitat y representatividad en áreas protegidas:
• 0 = mayor parte del hábitat saludable y conocida de varios parques nacionales naturales
• 1 = al menos la mitad del hábitat saludable y presente en un parque nacional natural
• 2 = la mayor parte del hábitat destruido y no registrado en algún parque nacional natural
Esfuerzo reproductivo:
• 0 = postura grande (>50 huevos) y reproducción continua o extendida
• 1 = postura grande y reproducción ocasional
• 2 = postura pequeña (<50) y/o cuidado parental
Tabla 2. Criterios utilizados para la calificación de riesgo de los anfi-
bios de Colombia.
formulado por la UICN-1994 que dice «La ausencia de información
de alta calidad no debería ser un freno en los esfuerzos por aplicar los
criterios de amenaza, ya que se destaca que los métodos que involucran
estimaciones, inferencias y proyecciones son aceptados y en los casos
que existan amenazas evidentes para un taxón, es importante clasificar-
lo como amenazado, aun si hubiera poca información directa sobre la
condición biológica del taxón en si mismo». De igual modo se acogió
el principio de la prevención sugerido por esta entidad y la doctrina de
la responsabilidad final, la cual establece que «los países poseedores de
especies y poblaciones endémicas tienen la responsabilidad de garanti-
zar su supervivencia».
El procedimiento seguido para calificar y ordenar las especies según
los criterios de vulnerabilidad y amenaza empezó con la selección de
10 atributos de calificación, relacionados con los factores tanto intrín-
secos como extrínsecos que potencialmente incrementan el riesgo de
extinción para las especies. A cada atributo se le reconocieron tres valo-
res posibles, medidos en una escala ordinal de 0-1-2, donde los valores
más altos indican una mayor probabilidad de que la especie esté ame-
nazada con base en ese criterio (Tabla 2). La estimación de los valores
dependió de la información disponible en la literatura, y de la ex-
periencia en campo y laboratorio de cada uno de los investigado-
res involucrados.
Por consenso se decidió que el objeto de este proceso de ordenación
sería el conjunto de especies que son endémicas o cuasiendémicas de
Colombia, siendo estas últimas, los taxa compartidos con un país veci-
no, pero que poseen la mayor parte de su distribución conocida dentro
del territorio colombiano.
Los puntajes para cada especie fueron asignados por tres especialis-
tas en la fauna anfibia de Colombia, los cuales se dividieron los grupos
de la siguiente manera: John D. Lynch realizó la calificación de la fami-
lia Leptodactylidae, Adolfo Amézquita la de los Dendrobatidae y José
Vicente Rueda-Almonacid la de las familias restantes. Tanto los resulta-
dos obtenidos en este proceso como los métodos de calificación fue-
ron discutidos internamente y luego sometidos a una amplia consulta y
crítica por parte de la comunidad colombiana de herpetólogos.
72 73
Los valores de calificación global se distribuyeron de manera normal
por lo que pudieron ser re-expresados en términos de valores z. De
esta manera, las especies organizadas en una tabla de acuerdo con el
valor z pudieron ser fácilmente ubicadas en algún cuantil de la distribu-
ción, por ejemplo en el 5% superior (entre el 5% de las especies en
mayor riesgo).
Tras revisar y discutir la lista ordenada de especies, se decidió profun-
dizar el análisis y discutir el estado del conjunto de aproximadamente
10% de las especies en mayor riesgo. Dentro de este grupo de 50
especies, el valor z sirvió para realizar una propuesta inicial de
categorización que fue refinada con los procedimientos que se descri-
ben a continuación.
Se contemplaron algunos criterios especiales, relacionados con las
especies endémicas y conocidas tan sólo de la Localidad típica, que no
hayan sido avistadas durante la última década, los cuales fueron valo-
rados con respecto a la antigüedad de las colectas:
• Taxa descrito antes de 1950 = Críticamente amenazado
• Taxa descrito entre 1950-1970 = En peligro
• Taxa descrito entre 1970-1990 = Vulnerable
Se propuso aceptar como Especie extinta: aquellos taxa con superfi-
cies de extensión menores de 50.000 km
2
que no han sido avistados,
después de reiteradas prospecciones, en sus hábitats preferidos durante
los últimos 5 años (YOUNG et al., 2001).
Para establecer la categoría final se realizaron otras consideraciones,
dado que si la especie había sido pre-clasificada en cualquiera de las
categorías de riesgo (CR, EN, VU), pero se conocían poblaciones salu-
dables en más de un Parque Nacional y este poseía suficiente hábitat
potencial, la especie fue excluida de la lista. En caso que se conociese de
un solo parque o área protegida la especie fue rebajada a la categoría
de riesgo inmediatamente inferior.
En caso de que la especie hubiera sido clasificada como amenazada,
pero su hábitat preferido fuesen los bosques riparios, como muchos
Para estimar las tasas de alteración de los hábitats se utilizaron los
mosaicos de imágenes de satélite Landsat TM, del Programa Dinámica
de Ecosistemas del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios
Ambientales-IDEAM, décadas 1970-1990, y la información actualiza-
da que sobre la misma temática apareció publicada en los tres tomos
sobre el Sistema de Información Ambiental de Colombia-SIAC, 2002
y CASTAÑO-URIBE 2002.
Se sugirió que dos criterios de ordenación no tuvieran la misma jerar-
quía y se calculó un factor de ponderación (entre paréntesis) que señaló
su importancia relativa así:
Alteración del hábitat (1)
Explotación comercial (1)
Interacciones con especies introducidas (1)
Fragmentación del hábitat (1.5)
Área de distribución (2)
Nivel de especialización (1)
Abundancia relativa (1)
Tipo de distribución (1)
Estado de conservación del hábitat (1)
Esfuerzo reproductivo (1)
Con base en las calificaciones ordinales y en el factor de pondera-
ción, se calculó una calificación global para cada especie de la si-
guiente manera:
Calificación global = a(1)+b(1)+c(1)+d(1.5)+e(2)+f(1)+g(1)+h(1)+i(1)+j(1)
En donde los valores «a» hasta «j» indican las calificaciones en cada
criterio y los valores entre paréntesis son los factores de ponderación.
Las especies con mayor calificación global fueron consideradas en ma-
yor riesgo de extinción.
74 75
Como usar este libro
E
sta obra consta de dos grandes secciones complementarias,
la primera de ellas es una clave que ha sido incluida en este
tomo de la serie para facilitar la identificación de los
especímenes que el usuario desee, y que se consideran dentro de las 55
especies amenazadas para Colombia. La segunda sección comprende
una serie de capítulos, uno por especie, que compendian diversos as-
pectos relevantes a su descripción, taxonomía, zoonímia, historia natu-
ral, estado actual y recomendaciones de conservación. Estos capítulos
estan acompañados por una fotografía o ilustración y un mapa de
su distribución.
La clave es una herramienta similar a la utilizada en la literatura cientí-
fica, que permite al lector identificar, con el seguimiento de una serie de
características contrastantes, a cualquier especie incluida en este libro.
Para facilitar la comprensión de estas características, se han dispuesto
algunas ilustraciones al frente o debajo de los párrafos que las descri-
ben, de tal manera que el lector pueda seguir el texto con facilidad.
Igualmente, cuando se llega a una especie dada, se muestra una ilustra-
ción al frente de la descripción de la característica que la definió y a
continuación se señala la página del capítulo correspondiente.
Esta herramienta comienza señalando características externas
distinctivas a simple vista de cada grupo, familia o especie. Usted debe
iniciar su aproximación desde el comienzo para poder conocer a que
grupo de anfibios pertenece el animal que pretende identificar. Una vez
encontrado el grupo al que pertenece, se debe ir a la página correspon-
diente (solo las salamandras, los sapos y las ranas poseen especies ame-
nazadas). La clave funciona de manera dicotómica, con características
contrastantes y en todos los casos se tienen dos opciones, una de las
cuales o las dos pueden señalarle un número, o una de ellas llevarle al
nombre de una especie. Busque ese número en los siguientes renglones
y verifique si su ejemplar concuerda con lo allí descrito; si no lo hace,
centrolénidos, algunos bufónidos del género Atelopus y algunos hílidos
(Hyla de los grupos larynopigion y bogotensis), se procedió a reclasificarla
como Casi amenazada.
La lista obtenida con base en los criterios descritos hasta ahora fue
entonces sometida a los criterios propuestos por la IUCN para la cla-
sificación de las categorías de riesgo (Tabla 1). Este proceso permitió
definir más claramente los límites que separan las diferentes categorías.
En los casos en que no hubo coincidencia de criterios para la clasifica-
ción de una especie, se realizó una discusión entre los editores que per-
mitió llegar a un acuerdo final.
76 77
Clave para la identificación de los anfibios
amenazados de Colombia
La siguiente clave es una herramienta rápida de identificación de las
especies incluidas en esta obra. No pretende por lo tanto ser un meca-
nismo especializado para la identificación de anfibios en general, sino
una ayuda para el lector o usuario de este libro, de tal manera que
pueda acercarse a la determinación de un espécimen y acceder fácil-
mente a las páginas donde se profundiza la información sobre las especies
amenazadas.
Para facilitar el entendimiento del lector es importante aclarar que los
anfibios se dividen en tres grandes órdenes: Anura o Salientia (ranas y
sapos), Urodela (salamandras y tritones) y Gymphophiona o Apoda
(cecilias), de los cuales solo los dos primeros tienen especies amenaza-
das en Colombia.
Los anfibios son vertebrados tetrápodos, carentes de uñas que se
caracterizan, además por tener la piel desnuda (exenta de escamas o
pelos), muy húmeda y profusamente vascularizada que les sirve como
un órgano respiratorio.
vaya al párrafo siguiente, que es la característica opuesta la cual le llevará
a otro número y siga así sucesivamente, hasta concluir en una especie
dada. Si ello no ocurre, es decir que ud. no puede llegar hasta una
especie dada por este medio, probablemente el individuo que tiene al
frente no se encuentra dentro de ninguna de las ranas o salamandras
amenazadas para Colombia. No obstante, compárelo con las láminas
a color que están dispuestas después de la clave.
A continuación encontrará algunas explicaciones que le ayudarán a
entender un poco más la terminología utilizada para señalar las caracte-
rísticas más relevantes.
Mano
Tímpano
Glándula parotoidea
Flancos
Muslos
Cloaca
Pata
Longitud
rostro-cloacal
(LRC)
78 79
Salamandras (Urodela)
1. Los ojos protuberantes en vista dorsal.
De colorido pardo o café os-
curo o sepia uniforme sin man-
chas claras. El vientre más claro.
De gran tamaño y muy robus-
ta, su longitud estándar (distancia
desde el extremo del rostro al mar-
gen posterior de la abertura cloacal)
es de 84 mm en las hembras adul-
tas y de 64.4 en el único macho
conocido. Los miembros son cor-
tos y robustos completamente pal-
meados, aún cuando los extremos
redondeados de los dedos sobre-
salen a la palmeadura ....................
..............................Bolitoglossa capitana.
Pag. 142
De colorido pardo o café os-
curo o sepia uniforme con man-
chas crema a naranja en los flan-
cos del tronco y gula con
punteaduras blancas.
De tamaño pequeño, entre las
salamandras de Suramérica, la lon-
gitud rostro cloacal de hasta 50.4
mm; la palmeadura manual y
pedial es extensa con el tercer dedo
manual y pedial de mayor tamaño y
de forma triangular........Bolitoglossa pandi.
Pag. 206
1. Ojos reducidos o ausentes, sin miembros (patas y manos),
cuerpo alargado similar al de una lombriz, cola corta o vestigial
................................................................................................(Cecilias) TATACOAS.
2. Ojos y miembros bien desarrollados.
Cola presente en todos los estadios de vida (larga y desprendible para
eludir predadores), .............................(Urodela) SALAMANDRAS (Pág. 79).
Cola ausente en los adultos, usualmente los miembros anteriores (manos)
más cortos que los posteriores (patas) .......(Anura) SAPOS Y RANAS (Pág. 80).
80 81
Extremos de los dedos con dis-
cos, dientes maxilares presentes o
ausentes, miembros posteriores
largos, la longitud de los muslos so-
brepasa el 50% de la longitud rostro
cloacal, por lo general piel lisa .............2
Palmeaduras solo en las patas...................................................................3
3. Con un par de cojinetes dérmicos
sobre los discos de los dedos...............
...FAMILIA DENDROBATIDAE.
Pag. 95
Sin cojinetes dérmicos sobre los
discos.......................FAMILIA
LEPTODACTYLIDAE.
Pag. 86
2. Manos y patas palmeadas
..................FAMILIA HYLIDAE.
Pag. 97
2. Los ojos no protuberantes en vista dorsal.
De gran tamaño corporal, las
hembras adultas alcanzan una lon-
gitud rostro-cloacal entre 53.2-
68.4 mm y los machos adultos
entre 43.7-54.9 mm. La
palmeadura manual y pedial es
extensa (sin dedos libres). El cue-
llo es indiferenciado. En los ma-
chos adultos la glándula mento-
niana es redondeada y no promi-
nente. La coloración en vida en
vista ventral, es café uniforme con
punteaduras crema y café más os-
curas ..........................Bolitoglossa lozanoi.
Pag. 298
Sapos y ranas (Anura )
1. Extremos de los dedos carentes
de discos, maxilar no dentado,
miembros posteriores cortos, la
longitud de los muslos nunca so-
brepasa el 50% de la longitud ros-
tro cloacal, piel gruesa y glandular
............FAMILIA BUFONIDAE.
Pag. 82
82 83
4. Crestas craneales ausentes, piel
con muy pocos tubérculos
dorsolaterales, extremo rostral corto
......................Rhamphophryne rostrata.
Pag. 287
Crestas craneales presentes, piel
con abundantes tubérculos
dorsolaterales, extremo rostral lar-
go ...........Rhamphophryne macrorhina.
Pag. 360
5. Colorido general negro con
manchas redondeadas blanqueci-
nas ..........................Atelopus ebenoides.
Pag. 112
Colorido no negro.......................6
6. Colorido de dorso y flancos
verde esmeralda uniforme, vien-
tre verde claro con grandes man-
chas negras ...............Atelopus muisca.
Pag. 128
Colorido dorsal de otro color
o no uniformemente verde, si es
verde entonces flancos negros o con
retículo café y/o vientre rojizo......7
• FAMILIA BUFONIDAE (Sapitos y ranas arlequines).
1. Glándula parotoidea y tím-
pano ausentes, miembros pos-
teriores muy cortos y delgados.
Coloración del dorso café os-
curo a negro, vientre oscuro con
grandes manchas amarillas o ana-
ranjadas, piel del dorso rugosa, la
longitud corporal no excede los
35 mm. ........Osornophryne percrassa.
Pag. 356
Glándula parotoidea presen-
te detrás de los ojos, tímpano
presente o ausente......................2
2. Hocico proyectado hacia
adelante........................................3
Hocico normal, colores visto-
sos.......................................................5
3.Tímpano presente............
..........................Ramphophryne truebae.
Pag. 292
Tímpano ausente............................4
5.
3.
84 85
10. Patas poco palmeadas.......11
Patas bien palmeadas................12
11. Cuerpo y miembros robus-
tos, tamaño grande (LRC hasta 48
mm en las hembras adultas), dor-
so y flancos con numerosas ve-
rrugas y espículas, con un parche
de espículas de color café sobre la
gula y el pecho, dorso café, negro
con o sin tinte verduzco, vientre
rojizo......................Atelopus «ignescens».
Pag. 132
Cuerpo y miembros esbeltos,
tamaño pequeño (LRC < 28 mm),
piel del dorso lisa o con diminutas
espículas, flancos casi siempre con
tubérculos, sin parche de espículas
en el pecho, dorso café-rojizo con
retículo verde ..............Atelopus sernai.
Pag. 198
12. Dorso verde oscuro con
grueso retículo café, piel del dor-
so lisa, flancos con pequeñas
espículas, tamaño pequeño (LRC
< 28 mm) .............................Atelopus
minutulus.
Pag. 189
Dorso café-rojizo, sepia o ama-
rillo naranja, piel del dorso con ve-
rrugas, flancos con abundantes
espículas y pústulas........................13
11 12 7. Superficie ventral negra con
grandes manchas amarillas o ama-
rilla con grandes manchas negras..8
Vientre de otro color (por lo
regular naranja).................................9
8. Dorso verde oscuro-azuloso
o verde amarillento con grandes
manchas negras, flancos negros,
usualmente una barra amarilla a
cada lado de la mandíbula, las
hembras adultas llegan a medir
entre 38.3 y 45.4 mm de LRC y
los machos entre 32.5 y 35.1 mm
.............................Atelopus eusebianus.
Pag. 185
Dorso café claro jaspeado de
sepia, flancos y vientre negros con
manchas amarillas. La piel el dor-
so y los flancos ligeramente lisa con
unas pocas verrugas. La longitud
rostro cloacal del único macho
adulto conocido es de 29.8 mm
......................Atelopus pedimarmoratus.
Pag. 193
9. Lados del cuerpo con una hi-
lera de grandes verrugas redon-
deadas, coloración del dorso ama-
rillo-oliva uniforme, longitud ros-
tro cloacal igual a 28.6 mm en los
machos adultos y 36 mm en las
hembras .......................Atelopus farci.
Pag. 117
Lados del cuerpo espiculados,
tuberculados o lisos.....................10
86 87
2. Con una gran protuberancia
dérmica, de color negro y una
mancha blanca o crema en la par-
te antero-ventral del antebrazo,
tímpano oculto bajo la piel.......
......................Phrynopus adenobrachius.
Pag. 283
Sin una protuberancia glandular en
el antebrazo......................................3
3. Extremos de los dedos
carentes de discos; quinto dedo del
píe más corto que el tercero.........4
Extremos de los dedos con
discos; quinto dedo del píe más
largo que el tercero.........................6
4. Cabeza muy ancha, mayor o
igual 50% del tamaño corporal,
tamaño grande (hasta 70 mm de
LRC en las hembras adultas),
coloraciones café tipo hojarasca,
ingle no manchada de rojo...........5
Cabeza ancha, menor del 40%
de la longitud corporal, los ma-
chos adultos miden 13.1-17.1
mm y las hembras 17.5-24.1 mm
de longitud rostro cloaca), ingles
con vi stosas manchas roj as
........................Eleutherodactylus repens.
Pag. 243
4.
6.
13. Dorso amarillo manchado
de café-rojizo oscuro, tamaño
mediano (LRC<40 mm)..............
....................................Atelopus lozanoi.
Pag. 122
Dorso café claro, sepia o oliva-
rojizo con manchas café o negras
sobre los flancos, tamaño mediano
(LRC<40 mm) ....Atelopus subornatus.
Pag. 202
• FAMILIA LEPTODACTYLIDAE
1. Patas con cuatro dedos.
Coloración dorsal roja con mar-
cas verdes y finas punteaduras
blancas, en tanto que el vientre es
verde oliva pálido con manchitas
blanco-azulosas orladas de café,
patas bien palmeadas............
....................Atopophrynus syntomopus.
Pag. 137
Patas con cinco dedos.....................2
88 89
Calcar grande sobre el talón,
pliegues paravertebrales pronun-
ciados, abundantes tubérculos có-
nicos sobre el dorso, color verde
musgo...Eleutherodactylus tribulosus.
Pag. 265
Calcar ausente, pliegues
paravertebrales presentes o ausen-
tes, color predominante café.......8
8. Sin tubérculos sobre el pár-
pado superior, tamaño peque-
ño (longitud rostro cloaca me-
nor de 28 mm), labios blancos
...............Eleutherodactylus acutirostris.
Pag. 219
Con tubérculos sobre el párpa-
do superior, tamaño moderado (LRC
hasta 45 mm), labios no blancos..........9
9. Pliegues dorsales ausentes....10
Pliegues dorsales poco desarro-
llados o ausentes.............................11
5. Un tubérculo cónico sobre el
párpado superior, tímpano pe-
queño, vientre granular, pliegue
tarsal interno prominente.....
.......................Eleutherodactylus ingeri.
Pag. 330
Dos a cuatro tubérculos sobre
el párpado superior, vientre no
granular, tímpano grande, pliegue
tarsal interno poco desarrollado..
..........Eleutherodactylus ruizi (de la
Cordillera Occidental y Eleutherodactylus
necopinus (de la Cordillera Central).
Pags. 247, 334
6. Quinto dedo del píe apenas
más largo que el tercero................7
Quinto dedo del píe mucho más
largo que el tercero......................12
7 12
90 91
12. Tímpano muy pequeño y
oculto bajo la piel, palmeadura del
píe basal........Eleutherodactylus bernali.
Pag. 223
Tímpano visible y bien desarro-
llado, palmeaduras ausentes..........13
13. Calcar bien desarrollado so-
bre el talón, garganta con diseño
de líneas radiales café o castaño.
...............Eleutherodactylus actinolaimus
Pag. 313
Calcar ausente, garganta man-
chada con o sin manchas oscuras
pero no en forma de radios........14
14. Las ingles con manchas bri-
llantes de color blanco o amarillo
visibles cuando saltan. (Coloración
de destello).......................................15
Las ingles sin manchas brillan-
tes........................................................17
15. Flancos negros con grandes
manchas blancas....................
...................Eleutherodactylus maculosus.
Pag. 235
Flancos café o beige con man-
chas amarillas o naranjas...............16
10. Piel del dorso espiculada, pri-
mer dedo manual más largo que
el segundo, garganta con delgado
retículo oscuro........................
........................Eleutherodactylus fallax.
Pag. 322
Piel del dorso lisa, primer dedo
manual más corto que el segundo,
garganta con grueso retículo sepia
.........................Eleutherodactylus veletis.
Pag. 269
11. Tímpano pequeño, flancos
abdominales con prominentes ba-
rras de color negro...................
....................Eleutherodactylus torrenticola.
Pag. 260
Tímpano prominente, flancos ab-
dominales sin barras negras.....
...........Eleutherodactylus carranguerorum.
Pag. 318
92 93
19. Tamaño pequeño (LRC<23
mm), pliegues dorsolaterales presen-
tes aunque poco definidos.........
.........................Eleutherodactylus suetus.
Pag. 342
Tamaño mediano (LRC hasta
50mm), sin pliegues...............
.............................Eleutherodactylus fetosus.
Pag. 326
20. Pliegues dorsolaterales cor-
tos no extendidos entre axila e
ingle, pero definidos, piel del
dorso con verrugas y/o tubér-
culos, tamaño hasta 35 mm. de
longuitud rostro cloacal...........21
Pliegues dorsolaterales ausentes,
piel del dorso con tubérculos o
gránulos bajos, tamaño hasta 40
mm de longitud rostro cloacal
.........................................................22
16. Labios blanquecinos, ingles
con manchas negras y naranjas,
vientre crema.........................
...................Eleutherodactylus renjiforum.
Pag. 338
Labios no blancos, ingles man-
chadas de amarillo, vientre
negruzco............Eleutherodactylus
scoloblepharus.
Pag. 252
17. Piel del dorso lisa, pliegues
dorsolaterales poco pronunciados
.................Eleutherodactylus spilogaster.
Pag. 256
Piel del dorso no lisa (granular,
tubercular, etc), por lo regular plie-
gues dorsolaterales ausentes o muy
poco definidos................................18
18. Piel del dorso espiculada....19
Piel del dorso con verrugas y
tubérculos o gránulos bajos .....20
94 95
• FAMILIA DENDROBATIDAE
1. Colorido general achoco-
latado o café, sin manchas brillan-
tes y vistosas (rojas, verdes, ama-
rillas, en ninguna parte del cuer-
po)......................................................2
Con colores vistosos sobre el dor-
so (amarillo-naranja, rojo, verde)....4
2. Sin un forro de piel encima
de la cloaca, con una cinta oblicua
sobre los lados del vientre, sin
membranas pediales...............
................................Colostethus ranoides.
Pag. 147
Con un forro de piel sobre la
cloaca, sin líneas oblicuas claras
sobre los lados del vientre.............3
3. Tímpano oculto, poco pro-
minente. La coloración en vida
en vista ventral, es café uniforme
con pecas blancas. Tamaño mo-
derado .................Colostethus edwardsi.
Pag. 211
Tímpano parcialmente visible,
vientre sin pecas blancas., tamaño
grande.........................Colostethus ruizi.
Pag. 151
21. Color predominante negro,
flancos granulares y lisos en la
región inguinal, párpado supe-
rior granular. No tienen pecas
de color claro en el vientre........
........Eleutherodactylus phragmipleuron.
Pag. 168
Color predominante café, flan-
cos areolados, párpado superior
liso. El vientre es de color crema
con manchas o retículo pardo........
...............Eleutherodactylus mnionaetes.
Pag. 239
22. Párpado superior con un tu-
bérculo subcónico grande, píes sin
palmeaduras, dorso café con mar-
cas negras.......Eleutherodactylus
jorgevelosai.
Pag. 227
Párpado superior liso, píes con
palmeaduras basales, dorso verde
oscuro u oliva pálido..................
..................Eleutherodactylus lichenoides.
Pag. 231
96 97
8. Con un par de gruesas cintas
dorsolaterales rojas, tamaño pe-
queño (LRC < 20 mm), vientre
negro con grandes manchas ama-
rillas ..................Dendrobates bombetes.
Pag. 302
Dorso rojizo, carente de cin-
tas dorsolaterales, flancos con
manchas amarillas, tamaño me-
diano (LRC hasta 30 mm)............
.........................Dendrobates occultator
Pag. 308
• FAMILIA HYLIDAE
1. Cabeza triangular en forma
de yelmo, hocico con pequeño
apéndice dérmico. Por lo regular
los discos de los dedos no muy
desarrollados, si se superpone el
disco del III dedo manual sobre
el tímpano no lo cubre, dientes
maxilares y mandibulares presen-
tes ....................Hemiphractus johnsoni.
Pag. 351
Cabeza redondeada, discos de
los dedos muy amplios y desarro-
llados, al sobreponerlos sobre el
tímpano lo cubren totalmente,
dientes mandibulares ausentes.......2
4. Ranas grandes, LRC supe-
rior a 35 mm, piel del dorso lisa.....5
Ranas pequeñas, LRC < 28 mm,
piel del dorso lisa o granular..........6
5. Cuerpo (dorso y vientre) co-
loreado homogéneamente de
amarillo o crema verdoso, tímpa-
no visible..............Phyllobates terribilis.
Pag. 178
Colorido polimórfico pero siem-
pre con anchas bandas oscuras
(franjas rojas y bandas negras o
franjas amarillas y bandas negras)
.........................Dendrobates lehmanni.
Pag. 162
6. Dorso unicolor, verde metá-
lico, tamaño muy pequeño, de
aproximadamente 15.5 mm de
longitud rostro-cloacal, sin dien-
tes maxilares ..........Dendrobates viridis.
Pag. 215
Dorso multicolor o bi-colorea-
do brillantemente.............................7
7. Piel del dorso densamente
granular, primer dedo manual más
largo que el segundo...................
...............................Epipedobates ingeri.
Pag. 346
Piel del dorso no granular, pri-
mer dedo manual más corto que
el segundo..........................................8
98
2. Hembras con una bolsa o
marsupio en la espalda donde se
incuban los huevos, cabeza en for-
ma de casco en vista de perfil la-
teral.....................................................3
Hembras sin un saco dorsal para
incubar los huevos, cabeza redon-
deada en perfil lateral......................4
3. Primer dedo manual un poco
más largo que el segundo, tamaño
pequeño (LRC = 49 mm), dorso
gris o bronceado con marcas ver-
des, flancos grises o bronceados,
vientre profusamente moteado de
negro...................Gastrotheca espeletia.
Pag. 273
Primer y segundo dedos manua-
les de igual longitud, tamaño me-
diano (LRC = 56 mm), dorso y
flancos castaños con anchas cintas
verdes, vientre gris pálido..........
................................Gastrotheca ruizi.
Pag. 278
4. Manos y patas completamen-
te palmeadas, borde posterior del
antebrazo y píe con festones de
piel, tamaño grande (LRC hasta
100 mm) .........Hyla phantasmagoria.
Pag. 172
Sin membranas en las manos y
sin pliegues dérmicos en el ante-
brazo y píe, tamaño pequeño
.......................Cryptobatrachus nicefori.
Pag. 156
Láminas a color
100 101
1. 2. 3.
4.
5.
6.
7.
8.
Lámina 1
1. Eleutherodactylus ruizi. Pag. 247
2. Eleutherodactylus ingeri. Pag. 330
3. Atelopus ebenoides. Pag. 112
4. Osornophryne percrassa. Pag. 356
5. Eleutherodactylus jorgevelosai. Pag. 227
6. Bolitoglossa pandi. Pag. 206
7. Bolitoglossa capitana. Pag. 142
8. Bolitoglossa lozanoi. Pag. 298
102 103
Lámina 2
9. Phrynopus adenobrachius. Pag. 283
10. Eleutherodactylus suetus. Pag. 342
11. Eleutherodactylus torrenticola. Pag. 260
12. Gastrotheca espeletia. Pag. 273
13. Gastrotheca ruizi.Pag. 278
14. Hyla phantasmagoria. Pag. 172
15. Hemiphractus johnsoni. Pag. 351
16. Rhamphophryne macrorhina. Pag. 360
17. Rhamphophryne rostrata. Pag. 287
18. Rhamphophryne truebae. Pag. 292
19. Eleutherodactylus renjiforum. Pag. 338
20. Eleutherodactylus necopinus. Pag. 334
9. 10. 11.
12. 13. 14.
15. 16. 17.
18. 19. 20.
104 105
Lámina 3
21. Colostethus ruizi. Pag. 151
22. Colostethus edwardsi. Pag. 211
23. Eleutherodactylus phragmipleuron. Pag. 168
24. Eleutherodactylus fetosus. Pag. 326
25. Eleutherodactylus lichenoides. Pag. 231
26. Cryptobatrachus nicefori. Pag. 156
27. Eleutherodactylus fallax. Pag. 322
28. Eleutherodactylus mnionaetes. Pag. 239
29.Eleutherodactylus acutirostris. Pag. 219
30. Eleutherodactylus repens. Pag. 243
31. Colostethus ranoides. Pag. 147
32. Eleutherodactylus spilogaster. Pag. 256
21. 22. 23.
24. 25. 26.
27. 28. 29.
30. 31. 32.
106 107
33. 34. 35.
36. 37. 38.
39. 40. 41.
42. 43. 44.
Lámina 4
33. Atelopus farci. Pag. 117
34. Atelopus ignescens, fase dorada. Pag. 132
35. Phyllobates terribilis. Pag. 178
36. Atelopus eusebianus. Pag. 185
37. Dendrobates viridis. Pag. 215
38. Atelopus muisca. Pag. 128
39. Atelopus minutulus. Pag. 189
40. Atelopus ignescens, fase verdosa. Pag. 132
41. Eleutherodactylus tribulosus. Pag. 265
42. Atelopus subornatus. Pag. 202
43. Dendrobates lehmanni. Pag. 162
44. Dendrobates bombetes. Pag. 302
43. Fase amarilla de Dendrobates lehmanni Pag 162
108 109
Lámina 5
45. Dendrobates occultator. Pag. 308
46. Epipedobates ingeri. Pag. 346
47. Eleutherodactylus maculosus. Pag. 235
48. Atelopus lozanoi. Pag. 122
49. Atelopus pedimarmoratus. Pag. 193
50. Atelopus sernai. Pag. 198
51. Atopophrynus syntomopus. Pag. 137
52. Eleutherodactylus bernali. Pag. 223
53. Eleutherodactylus veletis. Pag. 269
54 .Eleutherodactylus scoloblepharus. Pag. 252
55. Eleutherodactylus carranguerorum. Pag. 318
56. Eleutherodactylus actinolaimus. Pag. 313
45. 46. 47.
48. 49. 50.
51. 52. 53.
54. 55. 56.
Especies en peligro crítico (CR)
Listado de especies por categorías de amenaza
112 113
Atelopus «ebenoides» marinkellei
cies válidas y no meramente como
entidades subespecíficas en virtud
del gran hiato geográfico que existe
entre las poblaciones del sur de la
cordillera Central y las de la por-
ción septentrional de la cordillera
Oriental; sin embargo hasta el
momento no se han aportado las
evidencias taxonómicas que justi-
fiquen tal segregación.
Etimología
El epíteto específico procede de
la raíz latina (ebenus que significa
ébano, árbol de madera negra), en
tanto que el nombre subespecífico
(marinkellei), es alusivo a C. J.
Marinkelle, amigo y colega de los
descubridores de este taxa.
Descripción
Ranas de tamaño grande den-
tro del género con una longitud
rostro-cloaca hasta 48.00 mm en
una hembra adulta (Atelopus e.
ebenoides) y 44.50 mm en un ma-
cho (A. e. marinkellei). Especie ro-
busta, con miembros relativamen-
te cortos y carente de tímpano y
anillo timpánico; posee los dedos
manuales diferenciados y palmea-
dos basalmente, en tanto que las
palmeaduras pediales son exten-
sas; piel del dorso rugosa y con
numerosos tubérculos agudos dis-
tribuidos sobre los flancos, la re-
gión pélvica y los miembros; su-
perficie ventral areolada; la colo-
ración predominante, de machos
y hembras, es negra, con peque-
ñas manchas semirredondeadas
amarillas sobre el dorso de Atelopus
e. ebenoides (blanquecinas en Atelopus
ebenoides marinkellei) y manchas mu-
cho más grandes y del mismo co-
lor sobre el vientre.
Distribución
Las dos subespecies poseen dis-
tribuciones disyuntas, separadas en-
tre sí por cientos de kilómetros, dado
que mientras Atelopus e. ebenoides ha-
bita en los páramos de la vertiente
occidental en el sur de la cordillera
Central en los departamentos de
Huila y Cauca, extendiéndose inclu-
so hasta la Laguna de La Cocha en
Nariño; Atelopus ebenoides marinkellei,
se conoce solo de la vertiente orien-
tal del norte de la cordillera Orien-
tal en el departamento de Boyacá,
en el complejo de páramos de To-
quilla, Pisba y Vijagual, entre los 2800
y los 3650 msnm
Hábitat
Habita en los pajonales y mato-
rrales de páramo y subpáramo,
Sapito arlequín negro
Atelopus «ebenoides» marinkellei
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro crítico CR
Comentarios taxonómicos
Conocida por dos subespecies
Atelopus ebenoides ebenoides RIVERO,
1963. Localidad típica: Colom-
bia, departamento del Huila, mu-
nicipio de San Agustín, Páramo de
Las Papas, 3600 msnm y Atelopus
ebenoides marinkellei, COCHRAN &
GOIN, 1970. Localidad típica: Co-
lombia, departamento de Boyacá,
Páramo de Vijagual [entre Tunja y
Zetaquirá], 2660 msnm. Muchos
investigadores creen que Atelopus
e. ebenoides y A. e. marinkellei debe-
rían ser reconocidas como espe-
114 115
Atelopus «ebenoides» marinkellei Atelopus «ebenoides» marinkellei
como en peligro crítico (CR) bajo
los subcriterios: A1a + 4ab.
Medidas de conservación
tomadas
Si bien algunas poblaciones de
Atelopus ebenoides ebenoides han sido
registradas dentro del Parque Na-
cional Natural Puracé en el depar-
tamento del Cauca, se desconoce
el estado de salud de las mismas e
incluso se sospecha su desapari-
ción como consecuencia de múl-
tiples factores, incluida la declina-
ción global de los anfibios de las
altas montañas tropicales.
A pesar de los múltiples inten-
tos del Ministerio del Medio Am-
biente por promover una legisla-
ción especial para la administra-
ción, protección y salvaguarda in-
tegral de los páramos de Colom-
bia, tal normatividad es aún inexis-
tente y en su lugar pululan dispo-
siciones aisladas y fraccionadas que
disminuyen la eficacia de su aplica-
ción por el gran número de entida-
des oficiales involucradas en su eje-
cución. Manifestaciones de buenas
intenciones como la Declaración de
Paipa «Páramo sin fronteras: respon-
sabilidad compartida», formulada
como resultado del Primer Congre-
so Mundial de Paáramos, celebra-
do en Paipa, Boyacá en mayo de
2002, deben ser recogidas y aplica-
das por los políticos y administra-
dores de los recursos naturales y el
medio ambiente.
Medidas de conservación
propuestas
Urge aclarar el estatus taxonó-
mico de las dos subespecies a fin
de garantizar la preservación de la
diversidad genética de las mismas.
Se debe definir el ámbito real de
la distribución para Atel opus
ebenoides ebenoides y valorar a fondo
los efectos reales de los agentes
tensionantes de mayor riesgo para
la supervivencia de estas ranas ar-
lequines representados por la con-
taminación de las aguas con her-
bicidas, fertilizantes y
agroquímicos en general; valorar
de igual forma las consecuencias
de la introducción de la trucha arco
iris y otras especies exóticas y de-
tener el desarrollo de la agricultu-
ra mecanizada en los páramos y
subpáramos donde habita la es-
pecie.
Autores: María Cristina Ardila-
Robayo, Mariela Osorno-Mesa y Ruth
Adriana Maldonado-Silva.
muy cerca de grandes ríos y quebra-
das de aguas limpias y transparentes.
Historia natural
No se han hecho estudios so-
bre la ecología de la especie, si bien
se sabe que todas las especies del
género son de hábitos diurnos con
reproducción asociada a aguas
torrentosas bien oxigenadas. Las
posturas en forma de rosario son
enrolladas alrededor de rocas o
vegetación sumergida en las ori-
llas de las quebradas, los huevos
son grandes y de color crema. Los
renacuajos son pequeños y de co-
lor negro, se encuentran perfecta-
mente adaptados para vivir en que-
bradas de torrente gracias a sus
cuerpos deprimidos y a la presen-
cia de un disco suctorial localiza-
do detrás de la boca que les permi-
te adherirse a las rocas del lecho de
los ríos. Tienen amplexus muy pro-
longados y de esta manera se des-
plazan en grandes grupos, desde el
bosque hacia las quebradas donde
se reproducen, aunque los machos
solitarios también lo hacen.
Situación actual y
amenazas
Atelopus ebenoides marinkellei no ha
sido visto desde 1995, época en la
cual Andrés Hurtado obtuvo los
últimos individuos en la región del
páramo de Siscundi en la Inspec-
ción de Policía de Toquilla en el
departamento de Boyacá. Desde
entonces se han efectuado varias
prospecciones por parte de reco-
nocidos investigadores como
John D. Lynch de la Universidad
Nacional, Adolfo Amézquita de
la Universidad de los Andes y va-
rios profesores de la Universidad
Pedagógica y Tecnológica de
Tunja, las cuales han resultado in-
fructuosas. Se sospecha que este
taxa puede haber desaparecido
por causas no suficientemente co-
nocidas, ligadas con la declinación
global de anfibios registrada a fi-
nales de la década de 1980. Los
factores tensionantes y de mayor
riesgo que operan en las localida-
des donde ha sido registrada esta
subespecie, se relacionan con la
existencia de carreteras de intenso
tráfico vehicular, la masiva
deforestación de los bosques de
encenillos (en el páramo de
Vijagual), la introducción de tru-
cha arco iris en las quebradas y ríos,
el uso de agroquímicos para los
cultivos de papa y la presencia de
animales domésticos. Por ello el
criterio de rapida disminución
poblacional en un 90% de su dis-
tribución original ha sido el más
apropiado para categorizarla
116 117
Atelopus «ebenoides» marinkellei
Sapito arlequín de Albán
Atelopus farci
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Atelopus farci LYNCH, 1993. Lo-
calidad típica: Colombia, depar-
tamento de Cundinamarca, mu-
nicipio de Albán, Granja del Pa-
dre Luna, vereda Tres Marías, 2090
msnm. LESCURE (1973) propone
el grupo flavescens para reunir to-
das las especies de arlequines que
tienen una sola falange en el pul-
gar, en tanto que las especies con
dos falanges son incluidas dentro
del grupo ignescens. Por otra parte
LYNCH (1993) sugiere afinidades de
parentesco entre Atelopus farci, A.
pedimarmoratus y A. subornatus.
118 119
Atelopus farci Atelopus farci
Situación actual y
amenazas
Atelopus farci, otrora una especie
abundante de la cual se conocen
alrededor de 60 ejemplares, todos
ellos colectados en la década de
1980 y provenientes de la locali-
dad típica; el último registro de un
individuo adulto fue obtenido en
1992. Los bosques andinos de la
región han sido talados en su ma-
yor parte para adecuar pastizales
para la ganadería y la agricultura.
Fragmentos muy pequeños de ve-
getación secundaria, no mayores
de 1 o 2 hectáreas, persisten en las
laderas más empinadas y se en-
cuentran bastante aislados, uno de
otro. Existe muy poca conecti-
vidad entre los remanentes
boscosos y estos son utilizados
para el pastoreo de ganado vacu-
no. Varias visitas realizadas por co-
lectores experimentados a la loca-
lidad típica, a mediados de los
años 2002 y 2003, han arrojado
resultados desalentadores, dado
que no han permitido encontrar
indicios de alguna de las dos es-
pecies de arlequines mencionadas
anteriormente. Los criterios y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
critico (CR) son la rápida declina-
ción poblacional y el areal peque-
ño, fragmentado o fluctuante:
A1ae; B2ab(iii,v).
Medidas de conservación
tomadas
Durante el primer semestre del
2003 el conjunto de herpetólogos
colombianos se dieron a la tarea
de indagar acerca del estado de
conservación de las ranas arlequi-
nes de los Andes tropicales y otras
especies de anfibios montanos, las
cuales han colapsado dramática-
mente como resultado del cam-
bio climático y sus efectos colate-
rales. El monitoreo realizado por
diferentes colectores expertos en
la localidad típica hasta el presente
ha sido infructuoso, lo cual nos
hace pensar en una probable ex-
tinción local. Como medida de
conservación es importante
implementar una serie de
inventarios sistematizados en lo-
calidades aledañas con caracterís-
ticas de vegetación similares, con
el fin de revaluar el estatus de con-
servación. El municipio de Albán
protege una Reserva Forestal de
unas 200 hectáreas en la cuenca alta
del río Dulce, muy cerca de la lo-
calidad típica.
Medidas de conservación
propuestas
Al igual que con las demás es-
pecies de ranas arlequines se nece-
Etimología
Selección arbitraria de letras sin
ningún significado especial.
Descripción
Un Atelopus del grupo flavescens
de tamaño mediano (longitud ros-
tro cloacal igual a 28.6 mm en los
machos adultos y 36 mm en las
hembras), fácilmente reconocible
por tener una hilera de grandes
verrugas redondeadas a lo largo
de los flancos y por su coloración
dorsal amarillo olivo uniforme (sin
manchas o diseño) y el vientre
azul-grisáceo en los machos y ama-
rillento en las hembras. Posee ade-
más las patas medianamente
palmeadas y los miembros poste-
riores cortos, dado que cuando
son adosados a los lados del cuer-
po y dirigidos hacia delante el ta-
lón no sobrepasa las narinas. El
pulgar tiene una sola falange.
Distribución
Especie endémica de Colombia
y conocida tan solo de la locali-
dad típica ubicada en el departa-
mento de Cundinamarca, sobre el
flanco occidental de la cordillera
Oriental, aproximadamente a 4º
53’ 40" de latitud norte y 74º 25’
17" de longitud oeste, a alturas com-
prendidas entre 2000-2200 msnm
Hábitat
La especie vive en las orillas de
las quebradas cubiertas por abun-
dante vegetación nativa, en los
bosques montanos altos, perma-
nentemente nublados del flanco
occidental de la cordillera Oriental.
Historia natural
Especie de actividad diurna que
suele encontrase sobre la vegeta-
ción baja de la orilla de las que-
bradas. La mayor parte de los in-
dividuos observados de esta es-
pecie se congregaban alrededor de
una cascada de unos 25 m de al-
tura, la cual generaba un ambiente
saturado de humedad, una pareja
amplexante fue avistada en el mes
de octubre (veranillo). Los
renacuajos de esta especie fueron
muy abundantes durante las co-
lectas de la serie típica y se encon-
traban adheridos a las rocas del
lecho de las quebradas. Atelopus farci
comparte su ambiente con otra
especie de arlequín, posiblemente
indescrito, aun cuando bastante
parecido a Atelopus mono-hernandezii.
120 121
Atelopus farci Atelopus farci
sita definir un protocolo estanda-
rizado para el monitoreo a largo
plazo de sus poblaciones y tratar
de reproducirlas en cautividad con
propósitos de repoblamiento y
reforzamiento de las poblaciones
naturales. Puesto que más del 90%
de los bosques nublados, localiza-
dos entre los 1000-2000 de altura,
han sido derribados en toda la re-
gión enmarcada por las cuencas
de los ríos Negro y Bogotá, que
engloban toda el área de distribu-
ción potencial para esta especie, se
hace necesario indagar el valor
para la conservación que ofrecen
los relictos de bosque localizados
en los alrededores de la localidad
típica, los cuales no poseen una ex-
tensión individual superior a las 5
hectáreas. Por esta razón urge ini-
ciar un programa de conservación
ex situ a fin de garantizar la preser-
vación de material genético de esta
especie.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& José Nicolás Rueda-Martínez.
Vista ventral de la mano
Vista lateral macho adulto
122 123
Atelopus lozanoi
mayor y porque las hembras de
A. subornatus carecen de la man-
cha ventral alargada café obscura,
de contornos definidos, muy
constante en Atelopus lozanoi .
Dado que Atelopus lozanoi posee
una fórmula falangeal manual 2-
2-3-3, ha sido asignada al grupo
ignescens (sensu LYNCH, 1993).
Etimología
La especie está dedicada al di-
funto profesor de la Universidad
Nacional Gustavo Lozano
Contreras, quien tuvo gran influen-
cia y marcó toda una época en la
taxonomía botánica colombiana a
la vez que contribuyó notoriamen-
te con el conocimiento de la di-
versidad biológica de los páramos.
Descripción
Una especie del grupo ignescens
(sensu Lynch 1993) con longitud
rostro-urostilar entre 33.7-40.5
mm en hembras y 27.0-30.5 mm
en machos. La coloración del dor-
so es amarilla a naranja opaco con
un retículo grueso café-rojizo, irre-
gular, o manchitas muy pequeñas
café oscuro, alargadas o redondea-
das, o la condición invertida (gran-
des manchas café y entramado
amarillo). El vientre es naranja ro-
jizo o rojo, con una mancha gular
continua o no de color café, pro-
longada en algunos ejemplares
hacia el pecho y vientre; unos in-
dividuos presentan puntos blan-
cos en los bordes de la mancha
café y otros puntos dispersos sin
patrón de distribución
Distribución
Conocida únicamente del Pára-
mo de Palacio y sus alrededores
en el Parque Nacional Natural
Chingaza, en la vertiente oriental
de la cordillera Oriental, en el de-
partamento de Cundinamarca, en-
tre 3100 y 3500 msnm
Hábitat
Entre frailejones en descompo-
sición, bajo piedras y troncos y
entre vegetación contigua a las
quebradas.
Historia natural
Todas las especies del género
son de hábitos diurnos, depositan
hileras de huevos en aguas
torrentosas, después de un
amplexus de varios días. Las lar-
vas se desarrollan adheridas a las
piedras a través de un disco
suctorial ventral. El dimorfismo
Sapito arlequín de La Calera
Atelopus lozanoi
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Atelopus lozanoi OSORNO-MUÑOZ,
ARDILA-ROBAYO & RUIZ-CARRANZa
2001. Localidad típica:Colombia,
departamento de Cundinamarca,
municipio La Calera, Páramo de
Palacio, quebradas «Caliche» y
«Buitrago», ca 4º 23´ de latitud N
y 73º59´ de longitud Oeste, entre
3100-3500 msnm. Atelopus lozanoi
se asemeja a Atelopus subornatus en
el diseño y color dorsal; difiere de
ésta por el tamaño ligeramente
124 125
Atelopus lozanoi Atelopus lozanoi
ras (= 21.9°C, D.E. = 2.5, rango
= 17.0 – 26.2°C, N = 23) bastan-
te por encima de las temperaturas
medidas en individuos activos en
su hábitat natural. Por su parte,
NAVAS (1996b) concluyó que no
existe dependencia térmica en los
patrones de actividad vocal y lo-
comotora en el campo, dentro del
rango de 5 a 15°C. Además, en
experimentos de laboratorio se
confirmó que los individuos adul-
tos alcanzan el 95% de su desem-
peño locomotor máximo dentro
del rango de temperaturas de 12.5
a 24.3 C (NAVAS, 1996a). En con-
junto, estos resultados sugieren que
los sapos de esta especie están ac-
tivos a temperaturas ambientales
muy bajas, porque de esta manera
reducen el riesgo de desecación sin
reducir significativamente su des-
empeño en aquellas actividades que
realizan fuera de sus refugios (lo-
comoción, forrajeo, vocalización).
Situación actual y
amenazas
El área de distribución desde
1977 está bajo la categoría de área
protegida y corresponde al Par-
que Nacional Natural Chingaza.
Aparentemente ha habido menor
amenaza antrópica desde la decla-
ratoria del Parque; sin embargo,
no se ha observado ningún au-
mento de población como es evi-
dente para otros vertebrados (ve-
nado Odocoileus virginianus). En la
región de Piedras Gordas (dentro
de los límites del mismo parque)
han sido encontradas larvas en so-
lamente tres quebradas (Piedras
Gordas, Buitrago y Palacio), den-
tro de un rango de distribución
que difícilmente supera los 4 km
2
.
En conteos realizados por uno de
los autores, durante dos estacio-
nes secas y en años consecutivos
(1989 y 1990) la densidad larval
fue 70% mayor en Piedras Gor-
das, la única de las tres quebra-
das en la que una especie de tru-
cha (Oncorhynchus mykiss), intro-
ducida para promover la pesca,
no ha alcanzado la parte alta de
la quebrada.
Durante estudios ecológicos
realizados por el primero de los
autores, la población era muy
abundante en 1989, encontrándo-
se hasta 50 juveniles (<19 mm de
longitud rostrocloacal) y 20 adul-
tos en un solo día de noviembre.
En esa misma época fueron avis-
tadas 10 parejas en amplexus en el
curso de una semana. Durante dos
semanas de mayo de 1990 fueron
avistados por lo menos 50 adul-
tos (inclusive 3 parejas en
amplexus) en la misma área. Du-
sexual en A. lozanoi es notorio, tan-
to en el tamaño corporal (longi-
tud rostro-cloacal; hembras: pro-
medio = 40.6 mm, D.E. = 3.7, N
= 23; machos: promedio = 30.3
mm, D.E. = 2.0, N = 32), como
en el patrón de coloración ven-
tral. Las hembras presentan en
vida manchas rojas y negras en la
región ventral mientras que en los
machos aparecen manchas blan-
cas en número y tamaño variable
principalmente concentradas en la
región del saco gular. Según ob-
servaciones preliminares esta co-
loración podría jugar un papel en
la comunicación visual, muy desa-
rrollada en otras especies de
Atelopus (HÖDL & AMÉZQUITA,
2001). Parejas en amplexus de A.
lozanoi han sido encontradas hasta
una distancia de 250 m de una
quebrada de reproducción, lo que
permite sugerir que, como en el
caso de otras especies, la mayor
parte de las interacciones socia-
les ocurren antes de que se ini-
cien las prolongadas migracio-
nes reproductivas.
Estudios previos con Atelopus
varius de Costa Rica (POUNDS &
CRUMP, 1994) han sugerido que los
cambios climáticos podrían jugar
un papel en la declinación de las
poblaciones, aunque poco se co-
noce sobre el efecto del clima en
la historia natural de esa especie.
Por otra parte, algo de informa-
ción autoecológica ha sido acumu-
lada sobre A. lozanoi por uno de
los autores (A. Amézquita, ma-
nuscrito sometido) y NAVAS (1996a,
1996b). Por ejemplo, los indivi-
duos adultos han sido hallados ex-
puestos durante las horas del día,
entre las 07:55 y las 17:25 horas.
Sin embargo, durante censos sis-
temáticos realizados en dos
transectos (cerca y lejos de una
quebrada de reproducción) se en-
contró que la mayor parte de un
total de 51 individuos, observa-
dos activos y expuestos, fue loca-
lizada entre las 08:00 y las 10:00
horas. De hecho, el número de in-
dividuos avistados se correlaciona
negativamente con la temperatura
ambiental. Además, su tempera-
tura corporal (
X
= 11.2°C, D.E.
= 1.2, rango = 9.1 – 14.0°C) du-
rante el periodo de actividad ten-
dió a estar estrechamente corre-
lacionada con la temperatura del
substrato y la nubosidad, pero no
se relaciona con la temperatura del
aire, la humedad ambiental, la ve-
locidad del viento o la distancia a
las quebradas. Los individuos a los
que se ha ofrecido un gradiente
térmico experimental en el labo-
ratorio seleccionaron temperatu-
126 127
Atelopus lozanoi Atelopus lozanoi
rante tres días de inspección en
enero de 1991, sólo se observó
un individuo adulto. En enero de
1993 se observó casualmente una
hembra adulta en el curso de otro
estudio. En julio de 1997, octubre
de 1998, y noviembre de 2000, se
realizaron búsquedas sistemáticas
de lar vas y adultos durante
aproximadamente un día de tra-
baj o, si n consegui r ni ngún
avistamiento. Los criterios y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
Medidas de conservación
tomadas
Su área de distribución quedó
incluida dentro del Parque Nacio-
nal Natural Chingaza, sin embargo,
no se han tomado medidas adicio-
nales que permitan conocer el esta-
do de sus poblaciones, ni determi-
nar si las mismas están declinando.
Medidas de conservación
propuestas
Búsqueda y monitoreo detalla-
do de sus poblaciones dentro del
Parque Nacional Natural Chingaza
y evaluación de potenciales ame-
nazas. Dado que existen indicios
preliminares de que la ausencia de
larvas coincide con la presencia de
truchas, predadores voraces de
fauna bentónica de las quebradas,
es necesario un estudio sobre su
potencial efecto directo (consumo)
e indirecto (inhibición de actividad
y crecimiento) sobre el desarrollo
y supervivencia de las larvas. Esta
relación ha sido explorada en otras
especies de anfibios pero,
sorprendentemente, aún no en las
especies del género Atelopus, una
obvia víctima potencial de la in-
troducción de peces con fines co-
merciales y recreativos.
Autores: Adolfo Amézquita &
Mariela Osorno-Muñoz.
Renacuajo de un Atelopus sp., vis-
ta ventral
128 129
Atelopus muisca
Descripción
Considerada una especie de
cuerpo esbelto perteneciente al
grupo ignescens. Atelopus muisca es
reconocible de los demás integran-
tes del género por su patrón cro-
mático verde esmeralda con algu-
nas estructuras tegumentarias que
van desde amarillo a verde limón
y la presencia en la región ventral
de manchas negras en un fondo
verde esmeralda claro. Es una es-
pecie de tamaño mediano (longi-
tud rostro-cloacal promedio en
machos adultos 33.0 mm y 41.0
mm en hembras), tímpano y ani-
llo timpánico ausentes; tiene los de-
dos manuales diferenciados y pal-
meados basalmente, mientras que
las palmeaduras pediales son ex-
tensas; crestas supratimpánicas
moderadamente desarrolladas; piel
de los flancos del cuerpo con
abundantes pústulas y verrugas
glandulares; los machos carecen de
sacos y hendiduras vocales.
Distribución
Endémica de Colombia, co-
nocida de los páramos y sub-
páramos del Parque Nacional
Natural Chingaza, en el depar-
tamento de Cundinamarca, en el
centro de la cordillera Oriental
entre 2900-3350 msnm.
Hábitat
Bosque húmedo montano, ve-
getación de páramo al interior de
los frailejonales (Espeletia spp.) y
pajonales (Calamagrostis effusa,
Swallenochloa tesellata); en
subpáramo es registrada en lade-
ras protegidas con bosques
relictuales de encenillo (Weinmannia
spp.), la especie puede ser encon-
trada generalmente a la orillas de
las quebradas bajo rocas.
Historia natural
Asociada a las orillas de cuer-
pos de agua lóticos la especie es
común bajo rocas y musgos. Su
amplexus como todos los del gé-
nero es axilar, en el cual las parejas
identificadas fueron registradas al
interior o a la orilla de las quebra-
das; sus posturas consisten en tiras
de 69 huevos despigmentados los
cuales presentan diferentes estadios
de desarrollo sensu, HOYOS, 1991;
los juveniles suelen ser registrados
en grupos generalmente bajo ro-
cas. La especie es común durante
los meses de agosto-diciembre,
marzo y julio.
Situación actual y
amenazas
Los ejemplares depositados en
la Universidad Javeriana y colec-
Sapito arlequín esmeralda
Atelopus muisca
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Atelopus muisca RUEDA & HOYOS,
1991. Localidad típica: Colombia,
departamento de Cundinamarca,
municipio de Fómeque, sitio la
«Arboleda», sector de Chuza, Par-
que Nacional Natural Chingaza,
3350 msnm.
Etimología
Especie alusiva a la etnia Muisca,
antiguos pobladores del altiplano
cundiboyacense pertenecientes a la
familia lingüística Chibcha.
130 131
Atelopus muisca Atelopus muisca
tados entre los años 1980-1992 en
el Parque Nacional Natural
Chingaza, muestran que la especie
era bastante abundante. Estudios
realizados referentes a la fauna
amphibia en esta misma localidad,
por Adolfo Amézquita la repor-
tan hasta el año 1994. Durante el
desarrollo de recientes monitoreos
efectuados bajo el auspicio del
Proyecto de Especies Amenaza-
das de Conservación Internacio-
nal, los resultados preliminares
muestran un panorama desolador;
al final del mes de junio de 2003,
se realizaron evaluaciones en va-
rias localidades donde se remo-
vieron más de 160 rocas del lecho
de las quebradas y se inspecciona-
ron cuidadosamente alrededor de
140 frailejones en descomposición
en los subsectores de las Lagunas
de Buitrago, Sector Buitrago, del
Parque Nacional Natural Chingaza
en el Municipio La Calera,
(Cundinamarca) sin éxito alguno;
bajo la misma metodología se ob-
tuvieron resultados similares a fi-
nales del mes de agosto y princi-
pios del mes de octubre de 2003
en los sectores de Chuza y Piedras
Gordas. Estos hallazgos nos per-
miten inferir que la especie se en-
cuentra en franco proceso de de-
clinación. Los criterios y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
crítico (CR) son la rápida declina-
ción poblacional y el areal peque-
ño, fragmentado o fluctuante:
A1ae; B2ab(iii,v).
Medidas de conservación
tomadas
Se han venido desarrollando
programas de monitoreo en las
localidades donde se ha reporta-
do la presencia de la especie, al
igual que evaluaciones de los teji-
dos de ejemplares depositados en
las colecciones de referencia con
el objetivo de corroborar un po-
sible impacto por la presencia de
hongos patógenos.
Medidas de conservación
propuestas
Si se logra el reporte exitoso de
algunos ejemplares, se ha contem-
plado la posibilidad de desarro-
llar programas de conservación
ex situ con el objetivo de repro-
ducir la especie con fines de
repoblamiento.
Comentarios
La mayor cantidad de ejempla-
res depositados en los museos de
historia natural fueron capturados
durante los meses de agosto-di-
ciembre, que corresponden al final
de una temporada de lluvias e ini-
cio del verano en la localidad típica.
Autores: Andrés R. Acosta-Galvis,
José Vicente Rueda-Almonacid.
132 133
Atelopus «ignescens»
1904:19. PARKER, 1934-268;
1938:440. RIVERO, 1963:109;
1969:142; Phryniscus laevis exigua
BOETTGER, 1892:22; Atel opus
ignescens NIEDEN, 1926:83; Atelopus
carinatus ANDERSSON, 1945:15.
RIVERO, 1969:142; Atelopus ignescens
ignescens RIVERO, 1965:137.
DUELLMAN & LYNCH, 1969:236.
Se ha sugerido que Atelopus
ignescens está constituido por un
complejo de especies (LÖTTERS,
1996), cuya distribución geográfi-
ca abarca la mayor parte de los
valles interandinos y páramos de
Ecuador y el sur de Colombia. Sin
embargo, COLOMA (1997) y
COLOMA et al. (2000) consideran a
Atelopus ignescens como un taxa en-
démico para Ecuador y sugieren
que las poblaciones colombianas
de la Laguna de La Cocha, en el
departamento de Nariño, nomi-
nadas como Atelopus «ignescens» pu-
dieran representar la especie herma-
na de esta. Por otra parte las pobla-
ciones de Guachucal (Nariño) y el
Páramo de El Ángel en Ecuador,
corresponden a una especie
indescrita asignable al mismo com-
plejo de A. ignescens.
Etimología
Posiblemente del latín igneus
(=fuego) en referencia a la colo-
ración naranja-rojiza de las super-
ficies ventrales de esta rana.
Otros nombres comunes
Jambato ecuatoriano
Descripción
Se diferencia de inmediato de las
demás especies del género por la
presencia de un parche de
espículas de color café ubicadas
sobre la gula y la región pectoral,
el cual es mucho más desarrolla-
do en las hembras que en los ma-
chos. Es una especie de tamaño
mediano (longitud rostro cloacal
promedio en machos adultos 37.8
mm y 42.5 mm en hembras), con
los miembros anteriores y poste-
riores cortos y robustos, éstos úl-
timos son además gruesos con nu-
merosas verrugas y espículas en el
dorso, especialmente hacia los flan-
cos; antebrazo más robusto en el
macho, la región femoral en las
hembras es espiculada y con grá-
nulos redondeados en los machos;
dedos algo delgados. Patas muy
poco palmeadas; la coloración
dorsal es café oscuro a negro, con
o sin ligero tinte verdoso; la colo-
ración ventral varía desde crema
claro hasta rojo encendido.
Sapito arlequín de Nariño
Atelopus «ignescens»
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Atelopus ignescens (CORNALIA,
1849). Localidad típica: Ecuador,
Provincia Cotopaxi, Latacunga,
2771 msnm Sinónimos: Phryniscus
ignescens CORNALIA, 1849:316;
Phryniscus laevis GÜNTHER, 1858:43.
BOULENGER, 1882: 151; Phrynidium
laeve COPE, 1867:196; Atelopus laevis
COPE, 1868:117
Atelopus laevis COPE, 1868:196.
ORTON, 1871:693; Atelopus ignescens
JIMÉNEZ DE LA ESPADA, 1875:139.
BOULENGER, 1880:46; 1898:119.
WERNER, 1901:600. PERACCA,
134 135
Atelopus «ignescens» Atelopus «ignescens»
sistemático de las poblaciones de
A. ignescens, sin embargo, en Ecua-
dor, RON et al. (2002), mencionan
que no ha sido registrada desde
1988. Los estimativos de pobla-
ción en 1981 eran de 0.75 indivi-
duos por m
2
, y ya en los muestreos
de 1999-2001 se denotó la ausen-
cia total de individuos. Las razo-
nes por las cuales ha desaparecido
de áreas no intervenidas no están
claras y podría deberse a
patógenos o a cambios inusuales
en las condiciones climáticas. El
criterio y subcriterios por los cua-
les se le considera amenazada en
peligro critico (CR) son la rápida
declinación poblacional: A1ac.
Medidas de conservación
tomadas
Dos unidades del Sistema de
Parques Nacionales de Colombia
cobijan parte del areal de distri-
bución de esta especie: Los San-
tuarios de Fauna y Flora de la Isla
de La Corota y Galeras en el de-
partamento de Nariño.
Medidas de conservación
propuestas
Se debe efectuar un monitoreo
sistemático y un rastreo exhausti-
vo de los lugares históricos don-
de la especie fue registrada para
determinar si aún persisten pobla-
ciones relictuales y establecer las
causas de sus drásticas fluctuacio-
nes poblacionales.
Autores: María Cristina Ardila-
Robayo, Ruth Adriana Maldonado-Silva.
Distribución
Las poblaciones colombianas
referidas como Atelopus «ignescens «
sensu lato se distribuyen en el Nudo
de Pasto, desde la Laguna de la
Cocha hasta el Páramo de
Guachucal y en los alrededores del
Volcán Galeras en el departamento
de Nariño entre 2600-3420 msnm.
Hábitat
Bosque húmedo montano, ve-
getación de páramo y subpáramo,
bosque nublado.
Historia natural
No se han hecho estudios so-
bre la ecología de la especie. Como
se conoce, todas las especies del
género son de hábitos diurnos con
reproducción asociada a aguas
torrentosas bien oxigenadas. Sus
huevos son grandes de color cre-
ma. Tienen amplexus muy prolon-
gados y de esta manera se despla-
zan en grandes grupos, desde el
bosque hacia las quebradas don-
de se reproducen, aunque ma-
chos solitarios también realizan
éstos desplazamientos.
La especie deposita sus postu-
ras en las orillas de las quebradas,
a manera de un rosario (hileras
únicas) de pequeños huevecillos de
color crema con un diámetro de
1.3 mm en un número que fluc-
túa entre 250-372. Las larvas del
género tienen un disco suctorial
grande debajo de la boca que les
permite estar adherida a las pie-
dras en las quebradas de aguas
torrentosas.
Situación actual y
amenazas
Algunos investigadores opinan
que las poblaciones colombianas
tratadas como Atelopus «ignescens»
se encuentran extintas, dado que
desde junio de 1989, fecha en que
se colectó el ejemplar IAvH 4767,
en el municipio de Consacá en los
alrededores del Volcán Galeras la
especie no se ha vuelto a observar
en la naturaleza, a pesar de los múl-
tiples muestreos conducidos en el
área de distribución por los inves-
tigadores de las Universidades del
Cauca y Nariño. Desde hace va-
rios años, los pobladores de Pas-
to mencionan que esta rana des-
apareció en todos los sitios habi-
tuales donde solía encontrarse. En
las regiones altas del Valle del
Sibundoy también se han repor-
tado como desaparecidas desde
hace varios años. En Colombia no
se ha hecho ningún monitoreo
Otras variaciones de color
136 137
Atelopus «ignescens»
Rana de pies pequeños
Atopophrynus syntomopus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Atopophrynus syntomopus LYNCH &
RUÍZ-CARRANZA, 1982. Localidad
típica: Colombia, departamento
de Antioquia, municipio de
Sonsón, cresta de la cordillera
Central, 8 km por carretera al
oriente de Sonsón, 2780 msnm
Atopophrynus es un género
monotípico conocido tan solo en
una localidad de la cordillera Cen-
tral de Colombia en el departa-
mento de Antioquia, cuyas afini-
dades familiares requieren ser es-
clarecidas, toda vez que su asigna-
138 139
Atopophrynus syntomopus Atopophrynus syntomopus
de oliva pálido con manchitas
blanco-azulosas orladas de café.
Distribución
Especie endémica de Colombia
y conocida tan solo de la locali-
dad típica en el departamento de
Antioquia, sobre la ladera oriental
del norte de la cordillera Central.
Hábitat
Esta rana habita la formación
vegetal conocida como bosque
muy húmedo montano bajo
(bmh-MB) o los bosques
altoandinos, permanentemente
nublados del flanco oriental de la
cordillera Central. La cabecera
municipal de Sonsón se localiza
a los 05º 42’ 44" de latitud norte
y 75º 18’ 50" de longitud oeste
y recibe una precipitación pro-
medio anual de 2.218 mm.
Historia natural
Ranita terrestre o semiacuática,
de hábitos diurnos. Los tres ejem-
plares conocidos fueron captura-
dos en el piso, a la orilla de una
quebrada muy angosta y cubierta
por matorrales y vegetación muy
densa cerca de la carretera. Estas
ranitas fueron descubiertas acci-
dentalmente dentro de grietas o
hendiduras de las rocas y una vez
perturbadas saltaron rápidamente
dentro del agua, donde permane-
cieron quietas en el fondo tal
como lo hacen varias especies de
Colostethus. El gran tamaño de cada
huevo (1.5-2 mm de diámetro) y
el reducido número de huevos por
postura, podrían sugerir que la ni-
dada es terrestre y experimenta
desarrollo directo. Teniendo en
cuenta la cantidad de huevos ma-
duros hallados en los ovarios de las
hembras preñadas, cada postura
debe constar de 12 huevos redon-
deados de color blanco. Como con-
tenido estomacal de uno de los
ejemplares se encontró una peque-
ña abeja angelita (Hymenoptera).
Situación actual y
amenazas
La deforestación de los bosques
nublados donde fue encontrada la
especie ha sido casi total, fragmen-
tos muy pequeños y aislados, uno
de otro, permanecen sobre las
crestas de la cordillera en áreas con
pendientes muy pronunciadas. La
contaminación de las aguas de las
quebradas con agroquímicos y fer-
tilizantes puede haber afectado las
fases inmaduras de esta especie. El
criterio y subcriterios por los cua-
ción dentro de los Lepto-
dactylidae es provisional (fide
MYERS & FORD, 1986) y bien po-
dría ser incluido dentro de la fa-
milia Bufonidae o Leptodac-
tylidae; para resolver esta incerti-
dumbre taxonómica habría que
examinar material adicional para
verificar la presencia del órgano
de Bidder en los machos adultos.
LYNCH & RUÍZ-CARRANZA (1982)
ubicaron erróneamente a
Atopophrynus syntomopus dentro de
la familia Dendrobatidae, debido
a la firmisternia de su cintura
pectoral, las falanges terminales en
forma de T y a un error de ob-
ser vación de las estructuras
digitales, ya que notificaron la pre-
sencia de cojinetes dérmicos pa-
reados sobre la superficie dorsal
de los discos, cuando en realidad
tales estructuras son inexistentes.
MYERS & FORD (1986) consideran
como el gr upo hermano de
Atopophrynus a Geobatrachus, otro
género monotípico confinado en
la Sierra Nevada de Santa Marta,
que carece de discos y no posee
membranas entre los dedos.
Etimología
La especie deriva su nombre del
griego (Syn + tomos) que significa
abreviado (+ podus) pie, el cual en
conjunto con el nombre genérico
se podría traducir literalmente
como «La rana extraña de pies re-
ducidos», en clara alusión a la pre-
sencia tan solo de cuatro dedos
visibles sobre el pie.
Descripción
Esta especie de tamaño diminu-
to (19 mm de longitud corporal
para las tres hembras adultas co-
nocidas) y manos proporcional-
mente grandes (su longitud equi-
vale al 30% de la LRC), se puede
diferenciar de inmediato de la
mayor parte de las ranas colom-
bianas, por poseer tan solo cuatro
dedos visibles externamente en el
pie, dado que el primer dígito se
encuentra fusionado al segundo.
Posee además una extensa
palmeadura que une los dedos fun-
cionales de los pies y tiene el pri-
mer dedo manual un poco más
corto que el segundo y sin un dis-
co expandido en su ápice. Esta
especie carece de tímpano, dien-
tes maxilares y odontóforos
vomerinos; posee la piel del dor-
so y el vientre lisa y exhibe una co-
loración dorsal roja con marcas
verdes y finas punteaduras blan-
cas, en tanto que el vientre es ver-
140 141
Atopophrynus syntomopus Atopophrynus syntomopus
les se le considera amenazada en
peligro crítico (CR) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(iii)+ B2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
Si bien el gobierno colombiano
mediante la Ley 2 de 1959 decla-
ró como Reserva Forestal de ca-
rácter nacional, una franja de 15
km, a lado y lado de la divisoria
de aguas en toda la extensión de
la cordillera Central, dicha medi-
da no ha tenido ningún efecto so-
bre la protección de la diversidad
biológica, por cuanto nunca se
implementó, e incluso resulta des-
conocida para la mayor parte de
las autoridades ambientales.
Medidas de conservación
propuestas
Se requiere indagar el potencial
para la conservación de la diversi-
dad biológica que poseen los frag-
mentos de bosques nublados de
las cuencas altas de los ríos Santo
Domingo, Verde y del Cerro de
Los Parados en el departamento
de Antioquia y buscar su incorpo-
ración dentro del sistema de áreas
protegidas de Colombia. Atopo-
phrynus syntomopus es un candidato
ideal para implementar un progra-
ma de cría en cautiverio con fines
de conservación.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& José Nicolás Rueda-Martínez.
Mano, vista ventral
Pata, vista ventral
142 143
Bolitoglossa capitana
adspersa (fide BRAME & WAKE, 1963);
descrita a partir de 4 ejemplares
(una hembra adulta ejemplar tipo
MLaS 1ª, y los parátipos MLS 1,
MLaS 1b, CNHM 132986). El
holótipo fue renumerado y figura
en la actualidad con la etiqueta
MLS 182 y los paratipos como
MLS 183-184.
Etimología
El epíteto específico se deriva de
la palabra latina capitaneus, que signi-
fica el de más alto rango o el líder y
se utilizó para resaltar el hecho de
que esta salamandra es una de las
más grandes en toda Suramérica.
Descripción
Una salamandra robusta y de un
gran tamaño, su longitud estándar
(distancia desde el extremo del
rostro al margen posterior de la
abertura cloacal) es de 84 mm en
las hembras adultas y de 64.4 en el
único macho conocido. La cabe-
za es relativamente angosta en pro-
porción a su tamaño (se encuen-
tra contenida 6.7 veces en la lon-
gitud estándar). La longitud de la
cola no excede a la del cuerpo y
equivale aproximadamente al 83%
de la longitud estándar. Esta espe-
cie tiene un gran número de dien-
tes maxilares (57-87, =72) y
vomerinos (X=32.5), posee las
manos y patas completamente
palmeadas, aun cuando los extre-
mos digitales redondeados sobre-
salen por entre la palmeadura. La
coloración del dorso es café os-
curo o sepia uniforme y el vientre
un poco más claro. Los miembros
son cortos y robustos, cuando las
extremidades de un mismo lado del
cuerpo son adosadas a los lados del
cuerpo y dirigidas una hacia la otra
dejan entre sí 3-4 surcos costales.
Como todas las salamandras de la
familia Plethodontidae carece de
tímpano, oído externo y pulmones.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida de los bosques nublados
de la ladera occidental de la cordi-
llera Oriental en el departamento de
Cundinamarca, a alturas compren-
didas entre 1780-2200 msnm
Hábitat
Bosques andinos relictuales de la
vertiente occidental de la cordille-
ra Oriental en el departamento de
Cundinamarca.
Historia natural
Una salamandra de actividad
nocturna, asociada a ambientes
Salamandra de Albán
Bolitoglossa capitana
Familia Plethodontidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Bolitoglossa capitana BRAME &
WAKE, 1963. Localidad típica: Co-
lombia, departamento de
Cundinamarca, municipio de
Albán, [vereda Tres Marías], Ha-
cienda La Victoria, 6 km N de la
carretera hacia Sasaima, frente al
peaje de Jalisco, cerca de 50 km
NW de Bogotá, 04º 54´8.3´´ de
latitud norte y 74º 29’ 26" de lon-
gitud oeste, 1780 msnm. Sinóni-
mos Geotriton andicola POSADA-
ARANGO, 1909. Esta salamandra
fue incluida dentro del grupo
144 145
Bolitoglossa capitana Bolitoglossa capitana
tre los 1000-2000 de altura, han
sido derribados en toda la región
enmarcada por las cuencas del río
Negro y el río Bogotá, los cuales
engloban toda el área de distribu-
ción potencial para esta especie, se
hace necesario indagar el valor
para la conservación que ofrecen
los relictos de bosque localizados
en los alrededores de la localidad
típica, los cuales no poseen una ex-
tensión individual de más de 5 hec-
táreas. Se recomienda implementar
una serie de inventarios
sistematizados en localidades ale-
dañas (bosques nublados de la
cuenca del río Negro y el Salto de
Tequendama) con características
de vegetación similares, con el fin
de revaluar el estatus de conser-
vación. Urge iniciar un programa
de conservación ex situ a fin de
garantizar la preservación de ma-
terial genético de la misma.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& Andrés Rymel Acosta-Galvis.
boscosos que habita en áreas muy
húmedas a la orilla de quebradas
de curso lento, cubiertas por abun-
dante vegetación arbórea y
arbustiva con pendientes pronun-
ciadas cercanas a los 45°. La sala-
mandra de Albán suele deambu-
lar en busca de alimento, sobre el
haz de hojas de aráceas propias
de sitios cenagosos, y es probable
que se refugie durante el día, den-
tro de las axilas de las mismas o
dentro de las bromelias que abun-
dan en la localidad típica. Su dieta
principal está compuesta por pe-
queños artrópodos que atrapa
proyectando su lengua pegajosa.
Situación actual y
amenazas
Bolitoglossa capitana es una espe-
cie muy rara de la cual se conocen
apenas 7 ejemplares, todos ellos
provenientes de la localidad típi-
ca, y no ha sido observada o co-
lectada desde 1971. Los bosques
andinos de la región han sido tala-
dos en su mayor parte para ade-
cuar pastizales para la ganadería y
la agricultura. Fragmentos muy
pequeños de vegetación secunda-
ria, no mayores de 1 o 2 hectá-
reas, persisten en las laderas más
empinadas y se encuentran bastante
aislados, uno de otro. Es notable
al interior de la cobertura boscosa,
la pérdida de árboles maduros y
en su lugar predomina vegetación
arbustiva producto de la extrac-
ción maderera. De la misma ma-
nera los bosques aledaños no po-
seen continuidad exhibiendo la
notable degradación a la que han
sido sometidos este tipo de
hábitats. Varias visitas realizadas
por colectores experimentados a
la localidad típica, a mediados del
año 2002 e inicios del 2003, no
han permitido revelar indicios de
la especie. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro critico (CR) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
El monitoreo realizado por di-
ferentes colectores expertos en la
localidad típica hasta el presente
ha sido infructuoso, lo cual nos
hace pensar una probable extin-
ción local. El municipio de Albán
protege una Reserva Forestal de
unas 200 hectáreas en la cuenca alta
del río Dulce, muy cerca de la lo-
calidad típica.
Medidas de conservación
propuestas
Puesto que más del 90% de los
bosques nublados, localizados en-
Vista lateral cabeza
Vista dorsal y ventral pie
146 147
Bolitoglossa capitana
Rana saltona de Villavicencio
Colostethus ranoides
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional : En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Colostethus ranoides (BOULENGER,
1918). Localidad típica Colombia,
departamento del Meta, Villavi-
cencio, río Quatiquia (=Guatiquía),
400 pies (=122 msnm). Fue remo-
vido de la sinonimía de Colostethus
brunneus por Silverstone, 1971. La
taxonomía de Colostethus ranoides es
caótica, desde su descripción ori-
ginal cuando fue descrita como un
Dendrobates, y sólo hasta cuando
diez lustros después DUNN (1957)
comprobó que el holótipo de D.
ranoides carecía de dientes maxila-
148 149
Colostethus ranoides Colostethus ranoides
Historia natural
El ensamble de los Colostethus del
grupo brunneus comprende ranitas
terrestres de actividad diurna que
habitan al interior de los bosques
maduros y suelen concentrarse en
aquellos parajes donde se acumu-
la la hojarasca, donde son difíciles
de observar si se quedan comple-
tamente inmóviles. Por lo regular
los machos defienden un peque-
ño territorio desde donde vocali-
zan para atraer una pareja. Los
huevos de color amarillo, son de-
positados en pequeños números
(4-28) directamente sobre el suelo
o dentro de la hojarasca, una vez
los renacuajos eclosionan, son car-
gados en el dorso de los machos
hasta una quebrada o cualquier
cuerpo de agua donde culmina su
metamorfosis.
Situación actual y
amenazas
La mayor parte de los bosques
de las vegas del río Guatiquía, en
inmediaciones de la ciudad de
Villavicencio fueron destruidos y
en la actualidad estos terrenos se
encuentran urbanizados. El uso de
agroquímicos y en especial insec-
ticidas de amplio espectro para
controlar las plagas de los cultivos
de arroz es una práctica muy ex-
tendida en esta región. El criterio
y subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro crí-
tico (CR) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B2ab(i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Resulta sorprendente constatar
la ausencia de Colostethus ranoides en
varios fragmentos boscosos pro-
tegidos del piedemonte de la cor-
dillera Oriental, muy cercanos a la
localidad típica como los del Jar-
dín Botánico de Villavicencio, los
de la Reserva de Bavaria y los de
la Salina de Upín en el municipio
de Restrepo, los cuales han sido
relativamente bien estudiados, du-
rante los últimos 20 años, por par-
te de investigadores de la Univer-
sidad Nacional.
Medidas de conservación
propuestas
Debido a la incertidumbre ge-
nerada sobre los patrones de dis-
tribución es importante desarro-
llar seguimientos en localidades
aledañas, con el fin de establecer
su estado de conservación, distri-
bución y otros aspectos biológi-
cos con el fin de implementar me-
didas especiales de conservación.
Autores: Andrés Rymel Acosta &
José Vicente Rueda-Almonacid.
res, fue reubicado en el género
Colostethus. COCHRAN & GOIN
(1970) contribuyeron a aumentar
la confusión al considerar esta es-
pecie como un sinónimo de
Colostethus brunneus, e informar de
su presencia en varias localidades
ubicadas al occidente de los An-
des e incluso en Panamá. Por otra
parte Rivero (1990 «1988») y
RIVERO & SERNA (1988), lo han
asignado indistintamente a los gru-
pos de especies II (brunneus) y IX
(subpunctatus) y creen que este es un
taxa controvertible.
Colostethus ranoides ha sido con-
fundido reiteradamente en la lite-
ratura con C. brunneus con el cual
es simpátrico, y con C. marchesianus
que se distribuye en la Amazonia
occidental y en el piedemonte de la
cordillera Oriental de Colombia.
Etimología
El nombre fue dado por la si-
militud fenotípica que le pareció
ver al autor, entre este Colostethus y
las grandes ranas del género Rana,
en sentido estricto el epíteto espe-
cífico significa: con apariencia o
aspecto de rana.
Descripción
Especie conocida por un solo
ejemplar obtenido a comienzos
del siglo XX, por lo cual las carac-
terísticas anotadas a continuación
corresponden a las del Holótipo:
Un Colostethus sin membranas
pediales, de tamaño moderado,
con una la longitud rostro cloacal
de 22 mm. La coloración general
del cuerpo es café rojiza con
punteaduras café oscuras sobre la
cabeza y espalda y unas barras ne-
gras angostas sobre los miembros.
Posee una línea lateral oblicua cla-
ra a cada lado del abdomen y ca-
rece de listas dorsolaterales y
ventrolaterales blanquecinas; el
vientre es blanco con numerosas
punteaduras y vermiculaciones de
color negro. Aún cuando los dis-
cos digitales son pequeños, estos son
más anchos que los artejos distales.
Posee el primer dedo manual más
largo que el segundo y tiene la piel
del dorso y el vientre granular.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida solamente de la localidad
típica a orillas del río Guatiquía en la
ciudad de Villavicencio, departa-
mento del Meta.
Hábitat
Bosques del piedemonte de la
cordillera Oriental en el departa-
mento del Meta, por debajo de
500 m de altura.
150 151
Colostethus ranoides
Rana saltona anómala
Colostethus ruizi
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Colostethus ruizi LYNCH, 1982.
Localidad típica: Colombia, de-
partamento de Cundinamarca,
municipio de Fusagasugá, vereda
La Aguadita, cuchilla de La
Aguadita, carretera antigua a
Fusagasugá, entre el Alto de San
Miguel y La Aguadita, 2640 msnm.
Hasta el momento 3 especies con-
forman la entidad natural asigna-
ble al complejo edwardsi, la cual se
caracteriza por los siguientes atri-
butos: Presencia de un embudo o
bolsa cloacal, tamaño grande,
152 153
Colostethus ruizi Colostethus ruizi
Distribución
Especie endémica de Colombia
y conocida tan solo de la locali-
dad típica ubicada en el flanco
occidental de la cordillera Orien-
tal, aproximadamente a 4º 25’ de
latitud norte y 74º 18’ de longitud
oeste, en el departamento de
Cundinamarca, a alturas compren-
didas entre 2410-2469 msnm
Hábitat
La especie vive en las orillas de
las quebradas cubiertas por abun-
dante vegetación nativa, en los
bosques montanos altos perma-
nentemente nublados del flanco
occidental de la cordillera Oriental.
Historia natural
Las ranas del género Colostethus
suelen estar activas durante el día
en el suelo de las selvas y las orillas
de las quebradas, y se concentran
en aquellos lugares muy húmedos
cerca de las cascadas y saltos de
agua o en sitios del bosque donde
se acumula bastante hojarasca.
Colostethus ruizi permanece escon-
dida en oquedades o resquicios de
las piedras en las orillas de las que-
bradas bastante sombreadas o
cubiertas por vegetación densa y
frondosa. Sendas hembras grávi-
das, obtenidas durante los meses
de diciembre y marzo, poseían
alrededor de 20 huevecillos
ováricos con un diámetro prome-
dio de 1.6 mm c/u y bi-colorea-
dos: negros en el polo animal y
amarillos en el hemisferio
vegetativo. Es probable que las
posturas sean colocadas en luga-
res muy húmedos, a la orilla de las
quebradas y que en el momento
de la eclosión uno de los padres
(por lo regular el macho), encara-
me los renacuajos sobre su dorso
y los transporte a las quebradas y
riachuelos de aguas claras y crista-
linas donde culminan su ciclo de
metamorfosis.
Situación actual y
amenazas
Colostethus ruizi se conoce por 7
ejemplares obtenidos hace 24 años,
época desde la cual no ha sido avis-
tado en la localidad típica y en las
áreas aledañas. Desde entonces in-
tensos procesos de deforestación y
transformación del paisaje han ocu-
rrido en el hábitat primigenio de la
especie; casi la totalidad de los bos-
ques nublados de la región fueron
derribados y sustituidos por
pastizales de kikuyo Pennisetum
clandestinum y cultivos de papa.
palmea-dura pedial extensa, ausen-
cia de listas o líneas sobre los flan-
cos abdominales y posesión de
unos discos digitales pequeños
(RIVERO, 1990). Las tres especies
son: Colostethus edwardsi, C. ruizi y
C. lynchi, las dos primeras conoci-
das de las regiones altoandinas y
páramos de la cordillera Oriental
en el departamento de Cundina-
marca y la última de una localidad
imprecisa y bastante improbable en
las tierras bajas del Urabá
antioqueño. C. ruizi se diferencia de
sus especies hermanas por el ma-
yor tamaño corporal, la ausencia de
manchas o punteaduras claras so-
bre el vientre y por tener el tímpano
parcialmente visible (oculto en par-
te en edwardsi y más grande y pro-
minente en lynchi), GRANT (1998).
Etimología
Esta especie fue designada en
homenaje al doctor Pedro Miguel
Ruiz-Carranza (q.e.p.d), ilustre
herpetólogo colombiano y pro-
fesor honorario de la Universidad
Nacional de Colombia, quien con-
solidó el estudio de los anfibios y
creo la colección batracológica
más importante de nuestro país en
el Instituto de Ciencias Naturales-
Museo de Historia Natural.
Descripción
Un Colostethus del grupo natural
edwardsi, fácil de reconocer por la
presencia de un forro o envoltu-
ra de piel alrededor de la cloaca,
que se extiende hasta el nivel me-
dio de los muslos. Los miembros
de este grupo no poseen el plie-
gue y/o el tubérculo tarsal interno
característico en los demás inte-
grantes de la familia y los pocos
machos conocidos carecen de
cuerdas y saco vocal. Además
poseen los discos de los dedos
muy angostos, con los escudos o
cojinetes digitales muy poco dife-
renciados. Esta especie tiene los de-
dos de la mano libres de mem-
branas y los pies basalmente pal-
meados, en general ostenta una
coloración café oscuro, sin listas o
líneas claras a los lados del dorso
y sobre las ingles. Los machos tie-
nen el tercer dígito manual nor-
mal (no dilatado) y poseen el pul-
gar no engrosado y carente de al-
mohadillas o excrecencias nupcia-
les. El tímpano se encuentra par-
cialmente cubierto por un grueso
pliegue supratimpánico y la piel
del dorso es finamente espiculada.
El tamaño corporal promedio
para los machos y hembras cono-
cidos es de 35 mm (LRC).
154 155
Colostethus ruizi Colostethus ruizi
La mayor parte de las fincas se
dedican a la cría y engorde de cer-
dos y vierten los residuos orgáni-
cos directamente a los cursos de
agua; durante los últimos 30 años
el volumen de las aguas descen-
dió en más de un 70% en las cuen-
cas y microcuencas de la región y
la totalidad de las aguas se encuen-
tran contaminadas y no resultan
aptas para el consumo humano.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
en peligro crítico (CR) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 005 del 17 de febrero de 1992
declaró como Area de Reserva
Forestal Protectora el predio La
Mistela, el cual posee una exten-
sión total aproximada de 94,23
hectáreas y engloba parte de la lo-
calidad típica de esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
El seguimiento a largo plazo del
estado de conservación del hábitat
y de las poblaciones es fundamen-
tal en esta área de intenso desa-
rrollo agropecuario. El estableci-
miento de nuevas poblaciones o
el reforzamiento de las poblacio-
nes naturales a partir de progra-
mas de reintroducción y cría en
cautiverio deben ser implemen-
tados. Se requiere preservar teji-
dos congelados de esta especie, así
como del conjunto de especies
amenazadas de Colombia, a fin de
organizar un «Zoo congelado». Es
fundamental que el Gobierno co-
lombiano cuente con un instru-
mento legal para la conservación
de las especies amenazadas, de tal
forma que se garantice la protec-
ción de sus hábitats y se
implementen las acciones necesa-
rias para su conservación.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& José Nicolás Rueda-Martínez.
Vista lateral de la cabeza. Nótese
la presencia de tímpano.
156 157
Cryptobatrachus nicefori
encontró una sinapomorfia craneal
que refuerza su validez como un
Cryptobatrachus.
Etimología
El epíteto específico (nicefori) se dio
en homenaje al hermano Nicéforo
María, naturalista francés nacido en
el Alto Loira y director del Museo
del Instituto de La Salle, Bogotá. El
hermano Nicéforo María obtuvo
el holótipo de esta especie y sumi-
nistró además la colección de
especímenes utilizada por COCHRAN
& GOIN (1970) como base para la
publicación de su libro sobre las
ranas de Colombia, dentro del cual
fue descrita esta especie.
Descripción
La descripción original de
COCHRAN & GOIN (1970) está ba-
sada en un solo espécimen, y por
lo tanto, no permite establecer cuál
es la magnitud de la variación de
las características descritas entre
individuos y entre poblaciones.
Según esta descripción, C. nicefori
es una rana de tamaño mediano
(39.3 mm entre el hocico y el ano)
con un patrón de coloración dis-
tintivo en la región femoral de las
extremidades posteriores: tres a
cuatro bandas negras transversa-
les separadas entre sí por bandas
más claras, que rodean casi toda
la pierna. En vida, la coloración
oscura de su dorso se ve interrum-
pida por manchas claras, proba-
blemente amarillas, distribuidas
irregularmente y con un diámetro
que varía entre la mitad y los dos
tercios del diámetro del tímpano.
Lateralmente, entre la axila y la in-
gle presenta una serie de manchas
negras, muy similares entre sí. La
región ventral es de coloración os-
cura sin un patrón fácilmente
distinguible. Su ubicación dentro
del género Cryptobatrachus fue ba-
sada en la presencia de dos series
largas y transversales de dientes
vomerinos, ubicadas muy cerca
una de otra, en la parte posterior
de las coanas. Las piernas son del-
gadas, en la región del fémur ape-
nas un poco más gruesas que el
antebrazo. La piel del dorso es
completamente lisa, con la noto-
ria excepción de un pliegue de piel
que se extiende de manera obli-
cua desde el extremo posterior del
ojo, hacia atrás y abajo, pasando
directamente por encima del tím-
pano. La piel de la garganta y el
pecho también es lisa, aunque
adopta una apariencia uniforme-
mente granular hacia el abdomen
y la parte inferior de las piernas.
Falsa rana marsupial de Boyacá
Cryptobatrachus nicefori
Familia Hylidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Cryptobatrachus nicefori COCHRAN
& GOIN, 1970. Localidad típica:
Colombia, departamento de
Casanare (en ese entonces Boyacá),
municipio de La Salina (6º06’ N,
72º20’ W) por la vía Socotá a
Sácama, a 1525 msnm. Superfi-
cialmente el holótipo de C. nicefori,
un macho y único ejemplar cono-
cido, se asemeja en su tamaño y
morfología a una Hyla grupo
bogotensis y de hecho ha sido
reidentificado varias veces como
tal; sin embargo, Lynch (verbatim)
158 159
Cryptobatrachus nicefori Cryptobatrachus nicefori
ticamente desconocida. En las
otras especies de este género, los
huevos se desarrollan adheridos al
dorso de las hembras y los
renacuajos son claramente visibles
a través de la superficie transpa-
rente del huevo hasta que, al final
del proceso, nacen las pequeñas
ranitas que se alejan inmediata-
mente de la madre (DUELLMAN &
MANESS, 1980).
Situación actual y
amenazas
La vulnerabilidad de C. nicefori
se relaciona con el hecho de que
es conocida solamente de una lo-
calidad, la cual ha experimentado
una casi total deforestación en los
últimos años. La actividad de pros-
pección y explotación petrolera es
muy intensa en cercanías del área
donde fue descubierta la especie y
en el piedemonte del departamen-
to de Casanare. Es posible que po-
blaciones reproductivamente via-
bles hayan logrado sobrevivir en
estas localidades, probablemente
en las cabeceras de los ríos y que-
bradas donde la presencia del bos-
que y el agua garantizaría las con-
diciones de humedad que la espe-
cie requiere. Otra probabilidad es
que el rango actual de distribución
de C. nicefori abarque regiones aún
no exploradas con suficiente in-
tensidad por los investigadores. El
criterio y subcriterios por los cua-
les se le considera amenazada en
peligro crítico (CR) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B2ab(iii,iv).
Medidas de conservación
tomadas
No han sido tomadas medidas
de conservación que estén dirigi-
das a C. nicefori. Adicionalmente, la
especie no se conoce en la actuali-
dad en ningún área geográfica que
reciba protección legal del estado.
Medidas de conservación
propuestas
La primera y más importante
recomendación es explorar las
áreas boscosas remanentes dentro
del rango de distribución conoci-
do y adyacente a él, para tratar de
establecer si existen poblaciones sa-
ludables. Particularmente útil resul-
taría saber si C. nicefori existe den-
tro de áreas protegidas tales como
el Parque Nacional Natural Tamá.
De no ser así, la sobrevivencia de
esta especie podría depender fi-
nalmente de la existencia de un
programa de creación de peque-
ñas reservas privadas, relacionadas
Cryptobatrachus nicefori se diferen-
cia claramente de las otras dos es-
pecies de Cryptobatrachus (C.
fuhrmanni y C. boulengeri) por tener
los discos de las manos y patas
relativamente angostos (similares
al de una Hyla del grupo bogotensis),
por sus piernas delgadas y por las
manchas distintivas de la región
femoral. Por otro lado, C. boulengeri
habita únicamente en la región
norte de la Sierra Nevada de San-
ta Marta, en tanto que C. nicefori es
la única especie del género que se
distribuye al oriente de los Andes.
Distribución
Esta rana es conocida solamen-
te de la localidad tipo en la ver-
tiente oriental de la cordillera
Oriental, entre 520 y 1500 m de
elevación, en el departamento de
Casanare. El material de la Se-
rranía de los Motilones mencio-
nado por RUIZ et al. (1996), co-
rresponde a una especie no des-
crita hasta ahora (J. D. Lynch,
comunicación personal).
Hábitat
Como las otras especies del gé-
nero, C. nicefori puede ser encon-
trada sobre rocas y oquedades, en
lugares muy húmedos, por lo re-
gular cerca de cascadas en las que-
bradas y pequeños ríos de áreas
montañosas. Los hábitos
reproductivos de este género de
ranas (huevos adheridos en la es-
palda de las hembras) resultan fa-
vorecidos por los ambientes muy
húmedos donde viven estas espe-
cies que resultan de las fuertes co-
rrientes de agua y de su cobertura
boscosa relativamente cerrada.
Historia natural
Entre las ranas de la subfamilia
Hemiphractinae de la familia
Hylidae, Cryptobatrachus es uno de
los tres géneros (los otro son
Hemiphractus y Stefania) en los que
el desarrollo de los huevos hasta
pequeñas ranas ocurre mientras
éstos están adheridos al dorso de
las hembras (DEL PINO, 1989). En
los otros géneros (Gastrotheca,
Amphignatodon, Flectonotus y
Fritziana) las hembras presentan
verdaderas bolsas o marsupios,
dentro de los cuales se completa
el desarrollo de los huevos hasta
renacuajos (Gastrotheca, Flectonotus
y Fritziana) o pequeñas ranitas
(Gastrotheca y Amphignatodon). Esta
característica les ha valido el nom-
bre de ranas marsupiales. La his-
toria natural de C. nicefori es prác-
160 161
Cryptobatrachus nicefori Cryptobatrachus nicefori
con la protección de la parte alta
de los ríos que beneficie también
a los sistemas de producción
agropecuaria.
El particular modo de repro-
ducción de C. nicefori permite su-
poner que será un buen candidato
para la investigación sobre molé-
culas con valor médico. En parti-
cular, el desarrollo de los huevos
en el dorso de las hembras y en
ambientes superhúmedos posible-
mente está relacionado con la se-
creción de substancias con una
fuerte capacidad para inhibir el cre-
cimiento de bacterias y hongos al-
rededor de las crías y con un muy
amplio espectro de acción. En
otras especies de ranas, se ha de-
mostrado que las sustancias que
cumplen esta acción antibacteriana
son principalmente péptidos (ca-
denas de aminoácidos).
Autor: Adolfo Amézquita.
For ma típica de cargado de los
huevos en Cr yptobatrachus sp.
Vista dorsal
Vista lareral cabeza
Detalle del paladar
162 163
Dendrobates lehmanni
Dendrobates tinctorius histrionicus (no
BERTHOLD) NIEUWENHUIZEN, 1972.
Etimología
El epíteto específico se dio en
homenaje post mortem al naturalista
colombiano Federico Carlos
Lehmann, conservacionista y fun-
dador de varios museos de histo-
ria natural en Colombia (Popayán
y Cali).
Otros nombres comunes
Candelilla roja o amarilla
Descripción
Especie de tamaño grande den-
tro del grupo (35.5 mm entre el
hocico y el ano); cuerpo colorea-
do en un patrón con amplias zo-
nas negras y dos franjas de rojo,
naranja o amarillo muy brillante en
el tronco, ocasionalmente variadas
manchas grandes nucales y
lumbares; apéndices anteriores con
un brazalete rojo, naranja o ama-
rillo y la punta de los dedos
consistentemente coloreadas de
blanco. Los maxilares y mandíbu-
las carecen de dentición. El ester-
nón es corto por ausencia del seg-
mento del omoesternon. El pri-
mer dedo de la mano es ligera-
mente más corto que el segundo.
Tubérculo tarsal presente. Las
secreciones cutáneas incluyen tan
solo pumiliotoxinas (no histrio-
nicotoxinas).
Los machos tienen en el interior
de la boca hendiduras vocales. El
iris es café muy oscuro, la pupila
se diferencia ligeramente de ese
color. La textura de la piel es muy
suave, su morfología es lisa, con
apariencia ligeramente glandular.
La cabeza es un poco más estre-
cha que el cuerpo en su parte an-
terior, los ojos son prominentes
y el diámetro de las órbitas es
un poco menor que la longitud
del hocico.
Dendrobates lehmanni tiene muchas
cosas en común con Dendrobates
histrionicus y se diferencia de los
otras especies del género por su
distribución vertical, ya que es la
única que habita a alturas superio-
res a 850-1300 msnm De D.
histrionicus, se diferencia sutilmente
por su patrón de coloración, por
el tipo de toxinas cutáneas (solo
pumiliotoxinas en D. lehmanni) y la
vocalización de los machos, que
pese a su gran similitud, pueden
ser el advertir diferencias en la ve-
locidad de repetición y la duración
de la nota (MYERS & DALY 1976,
LÖTTERS 1992).
Rana venenosa de Lehmann
Dendrobates lehmanni
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Dendrobates lehmanni MYERS &
DALY, 1976. Localidad típica: Co-
lombia, departamento del Valle,
municipio de Dagua; bosques en
montañas a casi 13 km hacia el oes-
te entre 850 y 1200 msnm, parte
alta de la cuenca del río Anchi-
caya. Sinónimos: Dendrobates
histrionicus (no BERTHOLD) HOOG-
MOED, 1971:1. POLDER, 1974:190
SILVERSTONE, 1975:19. LÖTTERS,
1992:138-144, (discute la dificul-
tad de separar una nueva especie
diferente a Dendrobates histrionicus).
164 165
Dendrobates lehmanni Dendrobates lehmanni
Las posturas son depositadas
entre la hojarasca húmeda, por par-
te de las hembras después de un
cortejo breve y agresivo del ma-
cho, que incluye cantos insistentes,
empujones, amplexus erráticos y
rápidos; los machos fertilizan en
el suelo las posturas; el tamaño de
la nidada oscila entre 4 y 6 hue-
vos, ya en dos semanas salen las
larvas que son cargadas de mane-
ra individual por las hembras (aún
cuando se sospecha que los ma-
chos también podrían transportar
los renacuajos ZIMMERMANN &
ZIMMERMANN, 1981, 1988) para ser
depositadas en aguas presentes en
las axilas de las hojas de plantas
epifitas bajas, donde 60 días des-
pués se llega a la metamorfosis. El
esfuerzo reproductivo en esta es-
pecie es sumamente costoso en
energía y en éxito; dentro de con-
diciones naturales, solo se espera
que menos del 30% del esfuerzo
reproductivo de la población lo-
cal pueda tener éxito, sin tomar en
cuenta la extracción de adultos y
que los machos (generadores de
señales audibles) participan de
manera importante en alcanzar el
estimado de supervivencia.
Situación actual y
amenazas
La especie posee un rango de
distribución muy estrecho en áreas
donde la intervención en los par-
ches boscosos se ha incrementado
fuertemente, especialmente para
agricultura y zonas de pasturas de
ladera; igualmente la entresaca del
bosque para usos domésticos y de
construcción, han ido disminuyen-
do la cobertura boscosa o han
producido su fraccionamiento, lle-
vando a la población a condicio-
nes de estrés máximo. En otras es-
pecies de dendrobátidos relacio-
nadas con D. lehmanni, la densidad
de plantas como las bromelias ha
probado ser un factor importan-
te que limita la densidad de las
poblaciones. La mayoría de las
prácticas de explotación «sosteni-
ble» del recurso maderero extraen
principalmente los árboles de ma-
yor edad, justamente donde cre-
cen las bromelias y aráceas cuyo
tamaño hace viable la reproduc-
ción de dendrobátidos.
La presión directa sobre la po-
blación, mediante faenas de cap-
tura masiva e indiscriminada para
comercializar individuos a los afi-
cionados de mascotas y criadores
en el exterior (especialmente Eu-
ropa), son causas de inminente
amenaza para la supervivencia de
la especie. Más grave es pensar
que pese a que hay algunas medi-
das restrictivas, existe un tratamien-
to indebido de la especie tanto en
sus sitios de distribución natural
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida de la cordillera Occiden-
tal en una cadena de montañas que
descienden hacia el litoral Pacifi-
co, en alturas que van desde 850 a
1300 msnm. La superficie de ex-
tensión conocida para esta espe-
cie abarca desde la localidad típi-
ca, en los alrededores del munici-
pio de Dagua, hacia la cuenca de
los ríos Dagua y Anchicayá, en el
departamento del Valle, hasta el
norte de Quibdó en el departa-
mento del Chocó (LYNCH &
SUÁREZ-MAYORGA, 2003).
Hábitat
Esta especie habita áreas mon-
tañosas entre bosques nublados,
su actividad es esencialmente en
el suelo, entre la hojarasca y ve-
getación de bosques sin mayor
modificación. Es frecuente ubi-
carlas en los parches claros al
interior del bosque y se refugian
en cuevas o espacios dejados
por raíces de la vegetación viva
o en descomposición.
Historia natural
Especie con actividad esencial-
mente diurna, entre la hojarasca,
en pendientes o terrazas, lejos de
cuerpos de agua, dentro de bos-
ques bien conservados e incluso
en áreas con cierto grado de alte-
ración. Se ocultan en cuevas o es-
pacios dejados por raíces; son ani-
males que ostentan coloraciones
aposemáticas y una gran toxicidad
en sus secreciones cutáneas; su
coloración brillante entre rojo, na-
ranja y amarillo las hace ver sobre
el fondo oscuro como candelillas
por sus saltos cortos y continuos.
Forman poblaciones muy localiza-
das relativamente densas y desplie-
gan gran territorialidad por parte
de los machos (hoy día es difícil
ver estas poblaciones densas en la
zona de la localidad tipo). Aunque
los machos utilizan un complejo
repertorio de señales acústicas, vi-
suales y táctiles durante los
enfrentamientos, los conflictos se
resuelven principalmente con un
intercambio de llamadas de pro-
testa y asaltos. Los estudios expe-
rimentales muestran que los com-
bates son mucho más largos y se
repiten con mayor frecuencia
cuando los combatientes son si-
milares en tamaño corporal; ade-
más, los machos dueños de un te-
rritorio tienen mayor probabilidad
de ganar un combate, en el que el
tamaño corporal de los machos
no se relaciona con la probabili-
dad de ganar o perder una lucha.
166 167
Dendrobates lehmanni Dendrobates lehmanni
como en sus destinos de exporta-
ción ilegal, lo cual parece ser
imparable. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro criítico (CR)
son el areal pequeño, fragmenta-
do o fluctuante: B1b(i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Dendrobates lehmanni se encuentra
incluido en el Apéndice II de la
Convención Internacional para el
Comercio de las Especies de la
Flora y la Fauna Amenazada de
Extinción-CITES, la cual regula el
comercio internacional de las es-
pecies amenazadas. Si bien esta
medida puede haber mermado
sustancialmente el comercio ilegal
de individuos, no tiene ningún
efecto sobre el control de la
deforestación y la destrucción de los
hábitats naturales en Colombia.
Medidas de conservación
propuestas
Debido a que los datos
poblacionales de la especie son
sólo estimativos, se hace necesaria
la evaluación detallada del estado
de la población para las localida-
des de distribución, así como es-
tudios minuciosos acerca de la his-
toria natural y requerimientos de
estos anuros en condiciones natu-
rales. Sólo a partir de los datos ob-
tenidos en estos estudios se po-
drían proponer planes de manejo
adecuados para proteger la espe-
cie. En la actualidad no se reco-
miendan actividades para estimu-
lar programas de biocomercio,
pues los requerimientos
reproductivos no parecen hacer
viables a corto plazo acciones para
mantener una población bajo la
modalidad de autosos-tenibilidad.
Por otro lado, la coloración y el
comportamiento de D. lehmanni
son especiales incluso en compa-
ración con otros dendro-bátidos,
lo que lo hace un excelente candi-
dato para funcionar como espe-
cie emblema, es decir, una especie
cuyas particularidades permiten
atraer visitantes y fondos para pro-
mover actividades de conserva-
ción. En este escenario se hace via-
ble la compra de los terrenos
boscosos (cabeceras de quebradas)
donde todavía existe, así como la
financiación de actividades de in-
vestigación en semicautiverio que
permitan diseñar programas para
la recuperación de la especie. Una
experiencia similar ha sido desarro-
llada con la rana dorada, Atelopus
zeteki, en Panamá.
Autores: Fernando Castro
Herrera y Adolfo Amézquita.
168 169
Eleutherodactylus phragmipleuron
1997, Univ. Kansas Mus. Nat. Hist.
Spec. Publ., 23: 230.
Etimología
Phragmipleuron, del prefijo grie-
go Phragma (=división, separación,
cerca) y pleura (= pleuron), el lado,
el flanco, en referencia a la neta se-
paración que hay entre las estruc-
turas tegumentarias de la parte
anterior (tubercular) y posterior
(lisa) del flanco de esta especie.
Descripción
Un miembro del grupo unistriga-
tus, pequeño, con el hocico
subovoide corto y curvo en el ápi-
ce, con el tímpano aparente pero
hundido e inconspicuo, las coanas
redondeadas, pequeñas, los
odontoides vomerinos ligeramen-
te inclinados o transversales que no
llegan al borde posterior de las
coanas; el espacio interorbital al-
rededor de ¾ partes más ancho
que el párpado superior; las cres-
tas frontoparietales no aparentes;
el diámetro del ojo más o menos
igual al espacio entre el ojo y la
narina, los dedos de la mano con
quillas laterales poco conspicuas;
el primer dedo manual mucho
más corto que el segundo, los de-
dos del pie con una membrana
rudimentaria que en ningún caso
sobrepasa el primer tubérculo
subarticular; los flancos con grá-
nulos distinguibles excepto en la
región inguinal, que es lisa; el vien-
tre finamente granular en la gar-
ganta y en el pecho, y más
conspicuamente granulado en el
abdomen y la parte posterior de
los muslos.
De las especies congenéricas
advertidas de Antioquia o de la cor-
dillera Central, solo E. buckleyi tie-
ne el tímpano visible, los dedos
de la mano y del pie con rebordes
laterales y la piel tubercular y
verrugosa, pero en ésta especie lo
mismo que en los otros miembros
del complejo curtipes (LYNCH
1981), hay crestas frontoparietales
pronunciadas y pliegues dorsola-
terales más o menos definidos. En
E. cryophilius y E. curtipes, los otros
dos miembros del complejo (hasta
la fecha no encontrados en Co-
lombia), el tímpano no es aparen-
te. Ninguna de estas especies tiene
pecas claras de color claro en el
vientre. Algunos ejemplares de E.
anolirex tienen un patrón de colo-
ración similar al de uno de los
especímenes de E. phragmipleuron,
aunque en este último, las rayas
longitudinales son mucho más os-
curas y por consiguiente casi im-
Rana ladrona de azúcar
Eleutherodactylus phragmipleuron
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus phragmipleuron
RIVERO & SERNA, 1988 «1987».
Localida típica: Colombia, depar-
tamento de Antioquia, laderas cer-
canas a Medellín, en Pan de Azú-
car [Cerro de la cordillera Central
al este de la cabecera municipal],
1800 msnm. En el grupo Eleuthero-
dactylus unistrigatus de acuerdo a la
descripción original. En las series
de los grupos Eleutherodactylus
(Eleutherodactylus) martinicensis,
Eleutherodactylus unistrigatus de
acuerdo con LYNCH & DUELLMAN
170 171
Eleutherodactylus phragmipleuron Eleutherodactylus phragmipleuron
perceptibles debido al color ne-
gro del cuerpo.
Distribución
Conocida únicamente de la lo-
calidad típica, en el Cerro de Pan
de Azúcar, Antioquia, Colombia,
1800 msnm. Sin embargo, el 4 de
diciembre de 1982, el hermano
Marco Antonio Serna identificó al
ejemplar CSJ 0278 proveniente de
Santa Helena (Antioquia) como E.
phragmipleuron.
Hábitat
Bosques nublados de la ladera
occidental de la cordillera Central
en el departamento de Antioquia.
Historia natural
Ranita arborícola de actividad
nocturna que se percha sobre el
haz de la vegetación baja en el
sotobosque.
Situación actual y
amenazas
La especie se encuentra altamen-
te amenazada, o más aún puede
ya no existir, debido al alto grado
de colonización que ha sufrido el
Cerro Pan de Azúcar durante los
últimos años (única localidad co-
nocida para la especie). La presen-
cia de diferentes grupos al mar-
gen de la ley imposibilita el
muestreo en esta zona, lo que di-
ficulta corroborar la existencia de
la especie. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro crítico (CR) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B2ab(iii, iv).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 031 de 1970 y la Resolución
024 de 1971 declaró 11.875 hec-
táreas de la cuenca alta del río Nare
como Área de Reserva Forestal
Protectora, la cual puede incorpo-
rar parte del areal de distribución
de esta especie.
Autores: Vivian Páez, Sandra
Galeano & Jenny Urbina.
172 173
Hyla phantasmagoria
Hyla rosenbergi, de las cuales se di-
ferencia por el tamaño corporal
(intermedio entre las dos) y el plie-
gue festoneado a lo largo del bor-
de externo del antebrazo y el pie.
Etimología
El epíteto específico, tal vez,
hace alusión a la extraña aparien-
cia de esta rana arborícola.
Descripción
Un miembro del grupo miliaria
(fide DUELLMAN 1970, SAVAGE &
HEYER, 1968) o tuberculosa (fide
SAVAGE, 2002), que reúne un con-
junto de ranas medianas o grandes
(LRC, 60-100 mm) caracterizadas
por sus enormes manos y patas,
las cuales se encuentran completa-
mente palmeadas. Hyl a
phantasmagoria posee dos conspi-
cuos parches de dientes vome-
rinos, dispuestos transversalmente
a nivel medio de las coanas, y a
diferencia de la mayor parte de los
hílidos, posee las diapófisis del sa-
cro no dilatadas. Esta rana exhibe
un llamativo pliegue festoneado a
todo lo largo del borde externo
del antebrazo y mano al igual que
sobre el borde distal del pie, y un
gr ueso pliegue glandular
supratimpánico. Los discos de los
dígitos son muy grandes y redon-
deados y si cualquiera de ellos se
superpone sobre el ojo lo cubre
por completo, la piel del dorso
muy glandular posee unos tubér-
culos grandes y cónicos dispersos
de manera uniforme sobre la ca-
beza, el tronco y las extremidades;
la membrana palpebral carece de
reticulaciones. Los machos adul-
tos tienen una gran espina ósea
sobre la superficie interna del pollex
y un saco vocal único medianero
y subgular. Como en los demás
miembros del grupo, los machos
son mucho más grandes que las
hembras, se supone que dicho di-
morfismo sexual se mantiene en
esta especie. La coloración general
es café moteada de marcas sepia.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida hasta el momento de la
localidad típica. Es probable que
esta rana provenga de la región ale-
daña al municipio de Nechí, en el
departamento de Antioquia, cuya
cabecera se localiza a 08º 05’ 47’’
de latitud norte y 74º 46’ 33 de
longitud oeste, 20 msnm, puerto
fluvial sobre el río Cauca, ubica-
do muy cerca de la confluencia de
los departamentos de Antioquia y
Bolívar. El holótipo, un macho
Rana planeadora gigante
Hyla phantasmagoria
Familia Hylidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Hyla phantasmagoria DUNN, 1943.
Localidad típica: Colombia, río
Cauca, cerca del límite de los de-
partamentos de Antioquia y Bolí-
var. Durante mucho tiempo Hyla
phantasmagoria fue considerada
como un sinónimo de Hyla miliaria
(COPE, «1885»,1886), sin embar-
go, DUELLMAN (2001) la reconoce
como una especie válida. Hyla
phantasmagoria se asemeja superfi-
cialmente a otras dos ranas
arborícolas que comparten su dis-
tribución geográfica: Hyla boans e
174 175
Hyla phantasmagoria Hyla phantasmagoria
árboles, poseen renacuajos
oófagos obligatorios, es decir que
consumen huevos infértiles que son
puestos con este propósito.
Se ha sugerido que el gran ta-
maño corporal, las rugosidades, el
grosor de la piel y la presencia de
osteodermos protegen a estas ra-
nas de la acción desecante del aire
en el dosel de la selva, donde se pre-
sentan las tasas más altas de evapo-
ración. Los grandes discos se rela-
cionan con la habilidad trepadora.
Situación actual y
amenazas
La destrucción del hábitat cons-
tituye la principal amenaza para la
conservación de esta especie. Gran
parte de las selvas del bajo río
Cauca fueron derribadas y con-
vertidas en pastizales para la gana-
dería, el IDEAM y el Instituto
Humboldt estiman que en la re-
gión del río Nechí y bajo Cauca
queda menos del 10% de las sel-
vas originales y todas reducidas a
fragmentos. La cuenca baja del río
Cauca ha sido objeto de explota-
ción aurífera desde la época de la
colonia, la cual se realiza por mé-
todos artesanales y con el empleo
de dragas que aumentan la carga
de sedimentos de los ríos y que-
bradas, propician la erosión de las
cuencas y microcuencas y conta-
minan el agua con metales pesa-
dos. La naturaleza de la rareza de
esta especie quizás radique en sus
hábitos particulares de vivir en la
copa de los árboles, muy lejos de
la vista de los colectores y el co-
mún de la gente. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
crítico (CR) son la rápida dismi-
nución poblacional: A2c.
Medidas de conservación
tomadas
CORANTIOQUIA mediante
el Acuerdo 017 de 1996, declaró
como área de Reserva de Recur-
sos Naturales la zona ribereña del
río Cauca en el territorio
antioqueño, la cual posee una ex-
tensión aproximada de 85.000 hec-
táreas y se extiende desde el río
Arquía hasta el municipio de
Nechí. El propósito de esta área
reservada es proteger el suelo,
conservar los fragmentos de bos-
que y regular las prácticas
agrosilvopastoriles en una franja de
1 km a lado y lado del río Cauca.
Por otra parte, la Asamblea del
departamento de Antioquia me-
diante ordenanza No.35 del 16 de
diciembre de 1994, declaró como
adulto y único ejemplar conoci-
do, fue remitido a Bogotá a co-
mienzos de la década de 1940 por
el Hermano Daniel, Director del
Museo del Colegio de San José
en Medellín. El biólogo Silvio
Zuluaga quien se desempeñó por
muchos años como funcionario
del Parque Nacional Natural Los
Katíos en el departamento del
Chocó, le describió al autor junior
de esta ficha, una rana que él ob-
servó en la copa de un árbol de-
rribado, con festones de piel a los
lados de los miembros que parece
corresponder a esta especie, lo cual
resta por confirmar.
Hábitat
El área aledaña a la localidad tí-
pica estuvo cubierta originalmen-
te por bosque húmedo tropical y
el clima regional se caracteriza por
las elevadas precipitaciones con una
media anual de 4.969 mm y altas
temperaturas medias 26.7ºC. Se su-
pone que Hyla phantasmagoria habita
las selvas primarias inalteradas del
Distrito Nechí en la provincia
biogeográfica Chocó-Magdalena.
Historia natural
Especie de actividad nocturna
que habita en lo alto de los árbo-
les en las selvas lluviosas prístinas.
Al parecer, esta rana es un miem-
bro de las denominadas «ranas
voladoras» por su capacidad de
planear y reducir la velocidad de
descenso cuando saltan desde el
dosel de los grandes árboles don-
de viven. Este tipo de comporta-
miento conocido como «locomo-
ción en paracaídas» lo puede rea-
lizar sirviéndose de las extremida-
des que en el momento de brin-
car son extendidas, con los dedos
abiertos y arqueados a los lados
del cuerpo, el cual es deprimido y
orientado hacia abajo y paralelo al
suelo, en una posición que ofrece
una máxima superficie de resisten-
cia al aire y le permite a la rana
descender con un ángulo de des-
viación no mayor a 45º con res-
pecto de la vertical.
Se sospecha que los machos can-
tan y se reproducen dentro de
oquedades de los árboles que se
llenan con agua lluvia. Como los
machos son más grandes que las
hembras y poseen una espina muy
desarrollada en el dedo interno
manual, es factible que defiendan
estos sitios de oviposición como
lo realizan las ranas gladiadoras del
grupo Hyla boans. Por lo regular
las ranas que depositan sus nidos
en huecos llenos de agua en los
176 177
Hyla phantasmagoria Hyla phantasmagoria
Reserva Natural las cuencas bajas
de los ríos Nechí y Cauca, que
abarca una superficie aproximada
de 45.000 hectáreas.
Medidas de conservación
propuestas
La distribución real de esta es-
pecie requiere ser esclarecida me-
diante inventarios sistemáticos de
los relictos selváticos localizados
en la región de las Serranías de San
Lucas, Ayapel y San Jerónimo, al
igual que dentro del Parque Na-
cional Natural Los Katios. Es in-
dispensable que la Corporación
Autónoma Regional de Antioquia
haga efectivas las normas que re-
gulan las actividades extractivas de
productos naturales en la región y
fortalezca las reservas declaradas.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& José Nicolas Rueda-Martínez.
Vista ventral de la extensión de las
palmeaduras
178 179
Phyllobates terribilis
fresco puede contener hasta 1900
microgramos de toxinas.
Otros nombres comunes
Rana venenosa; rana amarilla; o
en Emberá se denomina «Neará»
igual que para Pyllobates bicolor dado
su parecido en color.
Descripción
Especie de tamaño relativamen-
te grande (hasta 47 mm entre el
hocico y el ano); cuerpo colorea-
do homogenéamente de amarillo
o crema verdoso, pálido o brillan-
te en el tronco, cabeza y extremi-
dades; juveniles de color negro o
negro con listas laterodorsales
amarillas. Presencia de dientes en
el arco maxilar; comparando el
primer dedo de la extremidad an-
terior con el segundo es ligeramen-
te igual; la dilatación distal del ter-
cer dedo anterior es 1.3 a 1.8 el
ancho del dedo en su porción
medial. Tegumento con glándulas
densamente concentradas que pro-
ducen esteroides alcaloides del
grupo de las batracotoxinas.
Phyllobates terribilis es uno de los
dendrobatidos más grandes y el
más tóxico. MYERS & DALY (1978)
diferenciaron esta especie de los
otros dendrobátidos porque el
cuerpo y las extremidades tienen
una coloración homogénea de to-
nos amarillentos y verdoso muy
claro, sin patrón de colores dife-
rentes adicionales (se exceptúa a
los juveniles cuyos cambios
ontogénicos tienen otra conside-
ración); la especie más relaciona-
da a P. terribilis es P. bicolor, de la
cual se distingue por tener un ma-
yor tamaño y porque P. bicolor po-
see en la región ventral y en las ex-
tremidades posteriores una pigmen-
tación melánica en los adultos.
Distribución
Especie conocida de la costa del
Pacífico colombiano restringida a
los bosques de la cuenca del río
Saija. El área corresponde a la lo-
calidad típica, en los alrededores
de la Boca del Patía del norte (área
de colinas bajas entre 30 a 150
msnm), municipio de Timbiquí, en
el departamento del Cauca.
Hábitat
Esta especie habita áreas de bos-
ques tropicales húmedos sobre co-
linas bajas con terrazas; su activi-
dad es esencialmente en el suelo,
entre la hojarasca y vegetación de
bosque poco perturbado. Es fre-
cuente ubicarlas en los parches cla-
Rana venenosa dorada
Phyllobates terribilis
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: En peligro crítico: CR
Comentarios taxonómicos
Phyllobates terribilis MYERS &
DALY, 1978. Localidad típica: Co-
lombia, departamento del Cauca,
municipio de Timbiquí, corregi-
miento La Brea, 50 msnm, Boca del
río Patía tributario del río Saija, casi
15 km por la Quebrada Guanguí.
Etimología
El epíteto especifico se dio en
referencia a la extrema toxicidad
de las excreciones gladulares cutá-
neas, como lo expresan abrevia-
damente MYERS & DALY (1978)
«The new species is potentially dangerous
to handle». Un ejemplar capturado
180 181
Phyllobates terribilis Phyllobates terribilis
para fines de experimentación y
extracción de principios químicos
farmacéuticos, son causas de in-
minente amenaza para su super-
vivencia. Más grave es pensar que
pese a que hay algunas medidas
restrictivas, existe un tratamiento
indebido de la especie tanto en sus
sitios de distribución natural como
en sus destinos de exportación ile-
gal, lo cual parece ser imparable.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada en
peligro crítico (CR) son la rápida
disminución poblacional: A2ad.
Medidas de conservación
tomadas
No se conocen medidas de con-
servación en torno a esta especie
o a su área de distribución, ni cien-
tíficas, ni tecnológicas. Se la ha
ubicado en el Apéndice II de la
CITES con poca efectividad hacia
el mercado ilegal de vida silvestre.
Gran parte del areal de distribución
de esta especie se encuentra dentro
de territorios afroamerica-nos y re-
servas indígenas.
Medidas de conservación
propuestas
Debido a que los datos pobla-
cionales y de historia natural de la
especie son prácticamente
estimativos, se hace necesaria la
evaluación detallada del estado
poblacional en su areal de distri-
bución, así como estudios detalla-
dos acerca de la historia natural y
requerimientos de hábitat en con-
diciones naturales. Solo a partir de
los datos obtenidos en estos estu-
dios se podrían proponer planes
de manejo adecuados para prote-
ger la especie. No se recomien-
dan las estrategias de biocomercio
que se planifican en la actualidad,
pues la forma de reproducción,
el costo del esfuerzo reproductivo
y los requerimientos para el éxito
relativo en condiciones naturales,
no hacen viables a corto plazo ac-
ciones para mantener una pobla-
ción bajo la modalidad de
autosos-tenibilidad; es cuestión de
poner a prueba hipótesis en este
sentido y conocer más sobre su
comportamiento reproductivo. El
área de distribución de la especie
debe ser evaluada para su consi-
deración como área natural pro-
tegida debido a lo restringido de
su distribución, a su importancia
bioeconómica y a la asociación con
un territorio indígena; paralelamente se
debería crear un programa de protec-
ción combinado con programas de
conservación ex situ.
Autor: Fernando Castro Herrera.
ros al interior del bosque y se es-
capan dando continuos saltos a
gran velocidad.
Historia natural
Especie con actividad esencial-
mente diurna, entre la hojarasca,
no relacionada a cuerpos de agua,
dentro de bosques con cobertura
e incluso en áreas con cierto gra-
do de intervención. Se ocultan con
poca frecuencia entre la hojarasca
o espacios dejados por raíces; son
animales que ostentan coloración
aposemática y una gran toxicidad
en secreciones cutáneas; su colo-
ración amarilla brillante, las hace
perceptibles por sus saltos cortos
y continuos. Forman poblaciones
muy localizadas relativamente dis-
persas y despliegan gran territo-
rialidad por parte de los machos.
Las posturas son depositadas en-
tre la hojarasca húmeda, por las
hembras, después de un cortejo
breve y agresivo del macho do-
minante de un territorio, que in-
cluye cantos insistentes, empujo-
nes sutiles y amplexus ligeros; los
machos fertilizan las posturas me-
diante contactos opuestos de cloa-
cas; el tamaño de postura oscila
entre 8 a 15 huevos bicoloreados,
en dos semanas salen las larvas que
son cargadas por el macho y de-
positadas en sitios con agua, des-
pués de 60 días se llega a la meta-
morfosis. El esfuerzo reproduc-
tivo en esta especie es sumamente
costoso en energía y en éxito; en
condiciones naturales solo se es-
pera que menos del 30% del es-
fuerzo reproductivo de la pobla-
ción local pueda tener éxito, sin
tomar en cuenta la extracción de
adultos y que los machos participen
de manera importante en alcanzar
el estimado de supervivencia.
Situación actual y
amenazas
La especie posee un rango de
distribución muy estrecho en áreas
donde la intervención en los bos-
ques se ha incrementado fuerte-
mente, especialmente para agricul-
tura y minería; igualmente la en-
tresaca del bosque para usos do-
mésticos y de construcción, han
ido disminuyendo la cobertura
boscosa o han producido su frac-
cionamiento, llevando a la pobla-
ción a condiciones de estrés máxi-
mo. La presión directa sobre la
población, mediante faenas de
captura masiva e indiscriminada
para comercializar individuos a los
aficionados de mascotas y criado-
res en el exterior (especialmente
Europa), sumado a su atractivo
como especie de alta toxicidad
182
Phyllobates terribilis
Especies en peligro (EN)
185
Sapito arlequín de Malvasa
Atelopus eusebianus
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Atelopus eusebianus RIVERO &
GRANADOS-DÍAZ, 1993. Localidad
típica: Colombia, departamento
del Cauca, municipio de Totoró,
«Malvasa», [sitio localizado al su-
reste de la cabecera municipal, 2°
3´N, 76° 24´W, 2995 msnm]. La
especie pertenece al grupo ignescens
sensu J. A. Peters (RIVERO &
GRANADOS-DÍAZ, 1993). De
acuerdo con las normas del Có-
digo Internacional de Nomencla-
tura Zoológica el epíteto específi-
co correcto seria Atelopus eusebianii.
186 187
Atelopus eusebianus Atelopus eusebianus
Situación actual y
amenazas
Su hábitat está siendo destruido
por expansión de la frontera agrí-
cola, quemas, ganadería, pérdida
de fuentes de agua y fumigación
de los cultivos ilícitos. Enfrenta la
declinación abrupta de sus pobla-
ciones por efecto del calentamien-
to global. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el
areal pequeño, fragmentado o fluc-
tuante: B1ab(iv,v)+2ab(iii,iv).
Medidas de conservación
tomadas
La especie no cuenta con nin-
guna medida de conservación es-
pecífica, aunque hay una población
que se encuentra dentro del Par-
que Nacional Natural Purace, en
el departamento del Cauca.
Medidas de conservación
propuestas
Es necesario disminuir los im-
pactos que deterioran el hábitat de
la especie, generando procesos
productivos sostenibles. Igualmen-
te es indispensable adelantar estu-
dios orientados a esclarecer la di-
námica de las poblaciones, su bio-
logía y ecología. Se requiere iniciar
un proceso de monitoreo y eva-
luación del estado de conservación
de las ranas arlequines del género
Atelopus en la región Andina co-
lombiana, toda vez que este gru-
po de ranas ha experimentado un
proceso generalizado de declina-
ción en toda la región Neotropical
y varias poblaciones y especies se
encuentran extintas.
Autores: Wilmar Bolívar-García
y Jorge Humberto Restrepo-Toro.
Etimología
Especi e dedi cada al señor
Eusebio Granados Carrillo, pa-
dre del bi ól ogo Humberto
Granados Díaz, y en reconoci-
miento a los logros científicos
alcanzados por este último en
Colombia como resultado de su
formación intelectual.
Descripción
Es un sapito relativamente gran-
de dentro del género Atelopus, de
miembros cortos, sin aparato
timpánico, con el hocico no muy
sobresaliente y con la columna
vertebral así como los procesos
transversales y las supraescápulas,
no evidentes a través de la piel.
Posee la piel del dorso y el vientre
distintivamente verrugosos, en tan-
to que las superficies de los flan-
cos de las hembras son bastante
espinosos. Este sapo carece de re-
pliegues en los tarsos y tiene los
pies bastante palmeados (dos ter-
cios). Exhibe una coloración dor-
sal verde amarillenta, verde oscu-
ra o verde azulosa con marcas
negruzcas (o lo contrario), en tan-
to que las superficies ventrales son
negruzcas (azul oscuro) con man-
chas amarillas. Por lo general, to-
dos los individuos presentan una
mancha amarilla alargada, a cada
lado de la mandíbula inferior. Las
hembras adultas llegan a medir
entre 38.3 y 45.4 mm del hocico
al ano y los machos entre 32.5 y
35.1 mm.
Distribución
Hasta el momento solo se co-
noce de su localidad típica y zo-
nas cercanas, sobre la vertiente
occidental de la cordillera Central,
entre los 2820 y los 3250 msnm,
en el departamento del Cauca;
adicionalmente se han capturado
algunos individuos en el departa-
mento del Valle, sobre la ladera
occidental de la cordillera Central.
Hábitat
La especie habita en el bosque
alto andino o en los bosques de
niebla de zonas altas, donde se re-
fugia durante el día debajo de
troncos en descomposición.
Historia natural
Como todos sus parientes es
una especie de actividad diurna que
suele resguardarse debajo de
troncos podridos o piedras, en
lugares muy cercanos a quebra-
das y riachuelos.
188 189
Atelopus eusebianus
Sapito arlequín camuflado
Atelopus minutulus
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Atelopus minutulus RUÍZ-
CARRANZA, HERNÁNDEZ-CAMACHO
& ARDILA-ROBAYO, 1988. Locali-
dad típica: Colombia, departa-
mento del Meta, municipio de
Acacías, vereda Portachuelo Km
13-15 carretera Guayabetal-
Manzanares, vertiente oriental de
la cordillera Oriental, altura 1560
msnm Esta especie muestra seme-
janza, principalmente por su tama-
ño, con Atelopus coynei, A. mindoensis,
y A. nicefori, y al igual que estas es-
pecies es referible al grupo
190 191
Atelopus minutulus Atelopus minutulus
es grande está rodeado de
pastizales y áreas abiertas habilita-
das para la ganadería y se encuen-
tra bastante aislado de otros par-
ches de bosque; además en la zona
se presentan continuos desliza-
mientos de tierra que pueden de-
berse a deforestación o inestabili-
dad geológica. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B2ab(iii,v).
Medidas de conservación
tomadas
Ninguna.
Medidas de conservación
propuestas
Al igual que una gran parte de
las especies de anfibios amenaza-
dos de Colombia es muy poco
lo que se conoce sobre la histo-
ria natural de Atelopus minutulus,
sus requerimientos ecológicos y
amenazas para su conservación.
El promover la protección de
la vegetación riparia aminoraría
los procesos erosivos severos
(deslizamientos en masa), dismi-
nuiría el incremento de sedimen-
tos en las aguas e incrementaría
la conectividad entre los rema-
nentes boscosos.
Autores: María Cristina Ardila-
Robayo, Ruth Adriana Maldonado-Silva.
longirostris, tal como lo caracterizó
J. A. Peters (1973:2).
Etimología
El epíteto específico (adjetivo
másculino) alude al pequeño tama-
ño de la especie, al parecer la me-
nor talla conocida hasta ahora den-
tro de Atelopus.
Descripción
Una especie de tamaño peque-
ño (longitud rostro-urostilar hasta
19.92 mm en los machos y 25.45
mm en las hembras); esbelta; con
miembros posteriores largos; sin
tímpano, anillo timpánico, oído
medio y columella auris; primer dedo
manual claramente diferenciado
exteriormente, no embebido den-
tro de la palmeadura interdigital y
palmeaduras manuales muy redu-
cidas pero las pediales extensas; piel
con finas protuberancias cónicas
romas o agudas distribuidas so-
bre los flancos, las superficies
laterodorsales del cuerpo y los
miembros; superficie ventral
aerolada; la coloración de machos
y hembras en las partes superiores
es verde con retículo pardo oscu-
ro y una serie linear de gránulos
blancos sobre los flancos; manos
y pies anaranjados; vientre naran-
ja con manchas café.
Distribución
Vertiente oriental de la cordille-
ra Oriental en el departamento del
Meta, en alturas comprendidas
entre 1370 -1560 msnm
Hábitat
Bosque húmedo montano con
quebradas de curso torrencial y
agua cristalina. Los especímenes
adultos se encuentran, en época no
reproductiva, bajo piedras y son
activos durante el día.
Historia natural
No se han hecho estudios so-
bre la ecología de la especie. Como
se conoce, todas las especies del
género son de hábitos diurnos con
reproducción asociada a aguas
torrentosas bien oxigenadas. Tie-
ne huevos grandes de color cre-
ma. Tienen amplexus muy prolon-
gados y de esta manera se despla-
zan en grandes grupos, desde el
bosque hacia las quebradas, don-
de se reproducen, aunque machos
solitarios también lo hacen.
Situación actual y
amenazas
El fragmento de bosque en el
que se encuentra la especie, si bien
Esquena del tipo de posturas en
Atelopus sp. Nótese la disposición
en forma de rosario.
192 193
Atelopus minutulus
Sapito arlequín de Gachalá
Atelopus pedimarmoratus
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Atelopus pedimarmoratus RIVERO,
1963. Localidad típica: Colombia,
departamento de Cundinamarca,
San Isidro [Caserío en el munici-
pio de Gachalá localizado a 8 km
al este de la cabecera municipal y
comunicado a ella por camino de
Herradura], 2.350 msnm.
COCHRAN & GOIN, 1970:130, asig-
naron dos especímenes examina-
dos del Páramo de las Papas (Hui-
la-Cauca) tentativamente a esta es-
194 195
Atelopus pedimarmoratus Atelopus pedimarmoratus
Situación actual y
amenazas
Es significativo el hecho de que
no se cuente con más ejemplares
de colección, considerando que la
localidad típica no es de difícil ac-
ceso. Aunque no se ha hecho un
esfuerzo significativo por encon-
trar nuevos ejemplares, la especie
debe contar con una distribución
muy restringida. No se conoce su
situación actual; es una especie que
aparentemente solo ha sido re-
portada de la localidad típica sin que
sea preciso el año; por el número
de colección MLS 170 podría ha-
ber sido capturada hacia finales de
1950.
La destrucción de los bosques
altoandinos en la localidad típica
ha sido casi total para adecuar
pastizales para la ganadería. El mal
manejo de los suelos ha provoca-
do severos procesos erosivos y
deslizamientos en masa que fluyen
hacia las corrientes de agua y au-
mentan los niveles de sedimentos.
Como resultado de la
deforestación las microcuencas se
ven expuestas a cambios muy brus-
cos en sus niveles de cauce. El cri-
terio y subcriterios por los cuales
se le considera amenazada en peli-
gro (EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B2ab (i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
No se ha tomado ninguna me-
dida en particular para la especie,
sin embargo, el Inderena median-
te la Resolución No.177 de 1987
declaró como Reserva Forestal
Protectora el predio Río Sucio del
municipio de Gachalá, el cual tie-
ne una superficie de 1360 hectá-
reas y en donde es factible que se
encuentre esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Urge evaluar el estado de con-
servación de todas las poblacio-
nes y especies de ranas arlequines
del género Atelopus de la región
Andina colombiana, toda vez que
estas pudieron haber declinado
catastróficamente como resultado
de fenómenos globales de índole
desconocida, en donde algunos
factores como la acción de
patógenos y períodos climáticos
inusualmente cálidos y secos pue-
den haber jugado un papel pre-
ponderante en la desaparición de
estas especies (RON et al., 2002). Pa-
ralelamente se deben adelantar
prospecciones de campo en la lo-
calidad típica y áreas aledañas a fin
de verificar la presencia o ausen-
pecie, no obstante, es muy poco
probable que correspondan a
Atelopus pedimarmoratus, por la dis-
tancia que existe entre estos dos
sitios de colecta y por las distribu-
ciones tan restringidas de muchas
de las especies de este género.
Etimología
El nombre hace alusión a la co-
loración de las palmas, las plantas
y el vientre en general.
Descripción
Un sapo ligeramente robusto,
con los miembros posteriores re-
lativamente cortos, pues cuando
éstos se colocan adosados a los
lados del cuerpo y se dirigen ha-
cia adelante la articulación tibio-
tarsal apenas llega hasta el hom-
bro, la piel es ligeramente lisa con
unas pocas verrugas distribuidas
sobre el dorso y los flancos. La
coloración dorsal es café claro jas-
peada de café oscuro, en tanto que
los flancos y el vientre son negros
con manchas amarillas. La longitud
rostro- cloacal del único macho
adulto conocido es de 29.8 mm.
Distribución
Especie conocida solamente de
la localidad típica en la vereda San
Isidro, departamento de Cundina-
marca, entre los 2.600-3100
msnm, sobre la ladera oriental de
la cordillera Oriental.
Hábitat
Habita bosque altoandino, aso-
ciado al piso del bosque y a que-
bradas donde se reproduce.
Historia natural
Para la especie en particular no
existe ningún estudio ecológico,
por lo tanto se asumen las carac-
terísticas reportadas para el géne-
ro Atelopus. Son de hábitos diur-
nos, terrestres, de desplazamien-
tos lentos, ocasionalmente se en-
cuentran en reposo sobre la vege-
tación. Habitan tanto el bosque
como las proximidades de las que-
bradas, especialmente en época
reproductiva en la cual permane-
cen en amplexus por períodos pro-
longados. Se han reportado mi-
graciones masivas asociadas con
la reproducción, desde los bos-
ques hasta las quebradas. Las pos-
turas son hileras de huevos en
aguas torrentosas, cuando la larva
eclosiona se adhiere a las rocas del
lecho de la quebrada por medio
de una ventosa suctorial ventral.
196 197
Atelopus pedimarmoratus Atelopus pedimarmoratus
cia de poblaciones de la especie,
así como evaluar el estado del
hábitat, particularmente en lo que
se refiere a la fragmentación de la
vegetación y el estado de las que-
bradas en la zona. Realizar estima-
ciones del estado poblacional e
implementar un programa de
monitoreo.
Autores: Mariela Osorno-Muñoz,
María Cristina Ardila-Robayo.
Silueta característica de los
Atelopus del grupo longirostris pro-
pios de tierras bajas, no incluídos en
este libro.
Silueta característica de los
Atelopus del grupo Ignescens, al
cual pertenecen los incluídos en este
libro.
198 199
Atelopus sernai
mayor tamaño corporal y diferente
patrón de distribución.
Etimología
El epíteto específico, genitivo
masculino, en memoria de Marco
Antonio Serna, F.S.C. (q.e.p.d),
Director del Museo del Colegio de
San José en Medellín y miembro
de la Comunidad de los Herma-
nos de las Escuelas Cristianas, es-
tudiosos de la fauna colombiana.
Descripción
Una especie de Atelopus del gru-
po A. ignescens que se reconoce por
ser los adultos de tamaño media-
no, longitud rostro – urostilar hasta
33.0 mm en hembras y hasta 26.0
mm en los machos; con el rostro
corto; la piel dorsal lisa o finamente
granular en las hembras, más
granular y pustular en los machos;
la coloración de las superficies ex-
puestas es café rojizo con
vermiculaciones verde opaco, los
flancos son café rojizo con man-
chas amarillentas, las superficies
ventrales son naranja con motas
café oscuro, los brazos, piernas y
la superficie interna de los dedos
amarillos; las larvas tienen el cuer-
po café oscuro con tres manchas
incoloras pequeñas en el extremo
rostral, el quinto anterior de la cola
es café oscuro, el resto de las ale-
tas caudales son translúcidas y la
musculatura caudal es crema.
Distribución
Norte de la cordillera Central de
Colombia, en el departamento de
Antioquia, conocida de los munici-
pios de Belmira, Bello, la Serranía
de Las Baldías y el Páramo Morrón,
entre 2800 y 3100 m s.n.m.
Hábitat
Bosque húmedo montano, con
alto grado de intervención.
Historia natural
La especie cuenta con muy po-
cos ejemplares de colección y no
se han realizado estudios ecoló-
gicos particulares. Se asume que
presenta las mismas características
ecológicas que las demás especies
del género. Son diurnos, terrestres,
de desplazamientos lentos, ocasio-
nalmente se encuentran en reposo
sobre la vegetación. Habitan tan-
to el bosque como las proximi-
dades de las quebradas, especial-
mente en época reproductiva en
la cual permanecen en amplexus
por períodos prolongados. Se han
Sapito arlequín de Serna
Atelopus sernai
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Atelopus sernai RUÍZ-C. P. M. &
M. OSORNO-M, 1994. Localidad
típica: Colombia, departamento
de Antioquia, municipio de Bello,
Serranía Las Baldías, km 5-8 ca-
rretera San Félix-Boquerón, 6°20´
latitud N. 75°35´ longitud W.,
2800-3100 msnm. La especie po-
dría confundirse con A. nicefori, sin
embargo, es de mayor tamaño y sus
vermiculaciones dorsales verde opa-
co la hacen inconfundible. Otra es-
pecie muy similar en color es Atelopus
minutulus del cual se distingue por su
200 201
Atelopus sernai Atelopus sernai
reportado migraciones masivas
asociadas con la reproducción,
desde los bosques hasta las que-
bradas. Las posturas son hileras de
huevos en aguas torrentosas; cuan-
do la larva eclosiona se adhiere a
las rocas del lecho de la quebrada
por medio de una ventosa
suctorial ventral. Se desconoce el
tamaño de sus poblaciones y los
parámetros demográficos.
Situación actual y
amenazas
No se han realizado búsquedas
sistemáticas en la localidad típica
ni en sus alrededores. Sin embar-
go, la deforestación y la transfor-
mación de los bosques altoandinos
y páramos de la cordillera Central
en el departamento de Antioquia
ha sido dramática durante los últi-
mos diez años y ha involucrado
alrededor de 102.613 hectáreas
que han sido destruidas, transfor-
madas y fragmentadas y constitu-
yen la principal amenaza para la
conservación de la diversidad bio-
lógica en esta región del país. Esto
podría indicar un alto grado de
vulnerabilidad de la especie debi-
do a la fragmentación del hábitat,
al tomar en consideración que es-
tas especies utilizan dos hábitats en
su ciclo de vida, el bosque y la que-
brada. El ensanchamiento de la
matriz de vegetación puede oca-
sionar sobre-exposición a la radia-
ción solar en los individuos du-
rante las migraciones hacia las que-
bradas, sin que conozcamos su
efecto sobre las poblaciones. El
criterio y subcriterios por los cua-
les se le considera amenazada en
peligro (EN) son el areal peque-
ño, fragmentado o fluctuante:
B2ab(i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
No se ha considerado ninguna
medida de conservación hasta el
momento; se desconoce el estado
de salud de las poblaciones y el
estado del hábitat.
Medidas de conservación
propuestas
Se debe realizar una búsqueda en
la localidad típica y en los alrededo-
res con el fin de ubicar las pobla-
ciones, estimar su tamaño, determi-
nar los parámetros demográficos
que indiquen la salud de las pobla-
ciones y evaluar el estado del hábitat
para la especie. Es necesario iniciar
un programa de monitoreo de las
poblaciones de Atelopus.
Autores: Mariela Osorno-Muñoz,
María Cristina Ardila-Robayo.
202 203
Atelopus subornatus
(CORNALIA, 1849) por NIEDEN
(1926); sin embargo COCHRAN &
GOIN (1970) los clasificaron jun-
tos como Atelopus varius subornatus
(LINCHTENSTEIN & MARTENS,
1856); LÖTTERS «1989» (1990) in-
cluye sintipos de A. flaviventris en
paralectotipos de A. subornatus.
Conservando la sinonimia entre A.
subornatus y A. flaviventris, se reco-
nocen diferencias morfológicas
con A. ignescens y A. varius, lo cual
revalida a A. subornatus. Algunos
autores (DUNN 1944, RIVERO
1965, COCHRAN & GOIN 1970) le
atribuyeron una amplia distribu-
ción en toda Colombia.
Etimología
El epíteto específico hace referen-
cia a la coloración rojiza o naranja
del vientre y muslos de los indivi-
duos pertenecientes a esta especie.
Descripción
Una especie de Atelopus robus-
ta, el tamaño promedio de los ma-
chos es de 28 mm. y de las hem-
bras de 38 mm, tiene los miem-
bros relativamente cortos y el dor-
so y los lados del cuerpo comple-
tamente cubiertos por verrugas.
La coloración del dorso puede va-
riar desde café claro o café-rojizo
oscuro hasta sepia con manchitas
café-oscuro distribuidas sobre los
lados del cuerpo. El vientre exhi-
be dimorfismo en la coloración:
café rojizo o negruzco con man-
chas naranja y blancas en los ma-
chos y amarillo, naranja o roja en
las hembras.
Distribución
Bosques de niebla de la vertiente
occidental de la cordillera Oriental en
el departamento de Cundinamarca,
entre 2000 y 2800 msnm
Hábitat
En bosques intervenidos, húmedos,
asociados a quebradas de lecho pe-
dregoso y al capote del bosque.
Historia natural
Sobre esta especie no se ha rea-
lizado ningún estudio de ecología,
por lo tanto se asumen las carac-
terísticas reportadas para el géne-
ro Atelopus. Las especies son de há-
bitos diurnos, terrestres, de des-
plazamientos lentos, ocasional-
mente se encuentran en reposo
sobre la vegetación. Habitan tan-
to el bosque como las proximi-
dades de las quebradas, especial-
mente en época reproductiva en
Sapito arlequín vientre fuego
Atelopus subornatus
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Atelopus subornatus WERNER,
1899. Localidad típica: Colom-
bia, departamento de Cundina-
marca, Alto Sibaté, cerca de
Bogotá, 2800 msnm, vertiente
occidental de la cordillera Orien-
tal. Sinónimos: Atelopus flaviventris
WERNER, 1899. Atelopus echeverri
RIVERO & SERNA, 1985.
Atelopus subornatus y A. flaviventris
(WERNER, 1899) fueron llevados a
la sinonimia de A. ignescens
204 205
Atelopus subornatus Atelopus subornatus
la cual permanecen en amplexus
por períodos prolongados. Se han
reportado migraciones masivas
asociadas con la reproducción,
desde los bosques hasta las que-
bradas. Las posturas son hileras de
huevos en aguas torrentosas, cuan-
do la larva eclosiona se adhiere a
las rocas del lecho de la quebrada
por medio de una ventosa
suctorial ventral. Se reporta una
postura de 189 huevos en hilera;
esta queda fragmentada por ac-
ción de la corriente en varias sec-
ciones, lo cual, según LYNCH (1986:
129) daría mayor probabilidad de
supervivencia a las larvas ya que no
quedan todas accediendo a los mis-
mos recursos. Una pareja de Atelopus
subornatus ha sido mantenida en cau-
tiverio por algo más de año y me-
dio (LOTTERS, com. pers.)
Situación actual y
amenazas
La localidad típica ha sufrido
severas deforestaciones y derrum-
bes en la quebrada donde ocasio-
nalmente han sido encontrados
ejemplares. No se conoce la in-
fluencia que pueda tener la acción
antrópica o la contaminación
hídrica sobre los huevos y larvas
del género. Los alrededores de la
localidad también se encuentran en
alto grado de deforestación sien-
do frecuentes los deslizamientos
de tierra. Los últimos ejemplares
de la especie fueron observados
en diciembre de 1993. El criterio
y subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B1ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 005 del 17 de febrero de 1992
declaró como Area de Reserva
Forestal Protectora el predio La
Mistela, el cual posee una exten-
sión total aproximada de 94,23
hectáreas y engloba parte de la lo-
calidad típica de esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Ampliar la búsqueda en locali-
dades aledañas, estimar el tamaño
poblacional, los parámetros de-
mográficos que indiquen la salud
de las poblaciones y evaluar el es-
tado del hábitat para la especie. Es
necesario incluir la especie en un
programa de monitoreo de po-
blaciones de Atelopus.
Autores: Mariela Osorno-Muñoz,
María Cristina Ardila-Robayo.
206 207
Bolitoglossa pandi
Flórez y José Ignacio Bernal, du-
rante el año 2002, permite ampliar
el conocimiento de algunos ras-
gos morfológicos y ecológicos im-
portantes para su reconocimiento
y diagnosis. Su estatus ecológico
(con carácter provisional) fue asig-
nado sobre el supuesto de que tan-
to la distribución vertical como ho-
rizontal puede ser mucho más am-
plia, dada la ausencia de muestreos
sistemáticos en el areal de distribu-
ción potencial para la especie.
Etimología
El epíteto específico hace referen-
cia a su localidad típica en el muni-
cipio de Pandi, Cundinamarca.
Descripción
Una especie de tamaño peque-
ño, entre las salamandras
suramericanas, la longitud rostro
cloacal de hasta 50.4 mm; la
palmeadura manual y pedial ex-
tensa (Tipo C sensu BRAME &
WAKE, 1963) con el tercer dedo
manual y pedial de mayor tama-
ño y de forma triangular. El ros-
tro es corto, redondeado, inclina-
do ventrola-teralmente y proyec-
tado por delante de la mandíbula
en vista lateral. Los ojos protube-
rantes en vista lateral. El cuello es
diferenciado. La coloración en vivo
puede variar desde café a pardo os-
curo distribuido uniformemente,
con manchas cremas a naranja pe-
queñas y grandes en el flanco troncal.
La región nasolabial y gular con
punteaduras blancas.
Distribución
Salamandra endémica para Co-
lombia, restringida a las estribaciones
occidentales de la cordillera Orien-
tal en el municipio de Pandi, de-
partamento de Cundinamarca, en-
tre los 1300-1450 msnm
Hábitat
Bosques de galería y bosques
riparios de la ladera occidental de
la cordillera Oriental en el depar-
tamento de Cundinamarca.
Historia natural
Salamandra semiarborícola de
actividad nocturna asociada a pa-
rajes muy húmedos relictuales (ca.
80% de humedad relativa) en la
orilla de quebradas cubiertas por
abundante vegetación arbórea y
arbustiva. Durante el día se escon-
de debajo de la hojarasca acumu-
lada en el suelo o en hendiduras
de troncos caídos o debajo de ro-
Salamandra de Pandi
Bolitoglossa pandi
Familia Plethodontidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Bolitoglossa pandi BRAME & WAKE,
1963. Localidad típica: Colombia,
departamento de Cundinamarca,
municipio de Pandi; 1300 msnm
Especie incluida dentro del grupo
adspersa, la cual fue descrita por
BRAME & WAKE (1963) a partir de
un solo individuo (holótipo
ZSZMH 2858, hembra adulta cap-
turada en 1913 por Wilhelm
Frietsche) en mal estado de pre-
servación. El reciente registro de
otro individuo, bien conservado,
colectado por Franz Kanston
208 209
Bolitoglossa pandi Bolitoglossa pandi
cipitación media de 1313 mm,
posee una distribución muy res-
tringida, en una comarca
deforestada casi por completo y
con problemas de contaminación
y desecación de los cursos de agua.
En la actualidad no existen frag-
mentos de bosque continuos en la
región y los bosques riparios no
poseen conectividad entre ellos. El
criterio y subcriterios por los cuales
se le considera amenazada en peli-
gro (EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
propuestas
La especie ha sido registrada tan
solo en dos localidades del muni-
cipio de Pandi: Una corresponde
a localidad típica y otra a los bos-
ques relictuales de la vereda Bue-
nos Aires, zona donde se obtuvo
un ejemplar adicional en el 2002.
Debido a estos registros es impor-
tante implementar monitoreos de
sus poblaciones; así mismo se pro-
pone desarrollar inventarios en
localidades aledañas con las mis-
mas características bióticas, con el
fin de evaluar el estatus de conser-
vación y dentro de este esquema pro-
pender al estudio de algunos aspec-
tos de su historia natural.
Autores: Andrés Rymel Acosta-Galvis
& José Vicente Rueda-Almonacid.
cas. Aun cuando se mueve lenta-
mente, es capaz de sacudir violen-
tamente todo el cuerpo y des-
prender voluntariamente la cola
(autotomía) si se siente acosada
por un predador, y como el seg-
mento caudal desprendido per-
manece retorciéndose durante un
prolongado tiempo, atrae la aten-
ción del predador y evita el ata-
que a órganos vitales del cuerpo.
Es una especie carnívora que se
alimenta de insectos y pequeños
artrópodos que atrapa proyec-
tando su lengua pegajosa.
La postura que contiene apenas
12 huevos, de gran diámetro y
provistos de abundante yema, ex-
perimenta desarrollo directo en 2-
3 meses. Como en los demás
miembros del grupo la fertiliza-
ción es interna, e involucra un
método inusual de transferencia
del esperma, ya que el macho en-
vuelve en su cloaca los
espermatozoides dentro de un pa-
quete (espermatóforo) y arroja di-
cha estructura al suelo o sobre la
hojarasca húmeda, de donde es
recogida por los labios de la cloa-
ca de las hembras que luego al-
macena en una estructura especial
del oviducto denominada
espermateca. Allí los esperma-
tozoides permanecen activos por
varios años consecutivos y son li-
berados a medida que se produce
la ovulación. El cortejo de estas
salamandras, carentes de pulmo-
nes, es muy elaborado e involucra
una aproximación del macho, una
persecución y estimulación de la
hembra, y culmina cuando ésta si-
gue al macho y recoge el
espermatóforo. Como los machos
poseen una glándula mentoniana
que produce sustancias para esti-
mular a la hembra durante el cor-
tejo, esta es frotada contra el cuer-
po de la hembra y las feromonas
son introducidas en el torrente cir-
culatorio de las hembras por me-
dio de mordiscos o abrasión de
la piel producido por los largos
dientes premaxilares de los machos.
Las posturas pueden ser atacadas
por insectos y serpientes.
Situación actual y
amenazas
Esta rara salamandra conocida
apenas por un ejemplar, adicional
al holótipo y capturado en cerca-
nías de una quebrada muy
sombreada, localizada en los alre-
dedores de la vereda Buenos Ai-
res, del municipio de Pandi, de-
partamento de Cundinamarca, 04º
11’ 39" de latitud norte y 74º 29’
26"de longitud oeste, con una pre-
Detalle de la cloaca de todas las
Salamandras.
Detalle de la glándula mento-
niana.
210 211
Bolitoglossa pandi
Rana saltona de Edwards
Colostethus edwardsi
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional : En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Colostethus edwardsi LYNCH,
1982. Local i dad tí pi ca: Co-
l ombi a, depar t ament o de
Cundina-marca, municipio de
La Cal er a, Cueva de Las
Moyas, 3030 msnm Especi e
incluida en el grupo edwardsi.
Etimología
El epí teto especí fi co fue
dado como reconocimiento al
herpetól ogo norteameri cano
Stephen R. Edwards, por su
invaluable contribución al co-
nocimiento de las ranas del gé-
nero Colostethus.
212 213
Colostethus edwardsi Colostethus edwardsi
consideradas como las principa-
les amenazas que atentan contra la
supervivencia de esta especie; ac-
tualmente los cambios en la co-
bertura vegetal que se han gene-
rado como consecuencia del re-
emplazo de especies nativas como
chusques y frailejonales por espe-
cies vegetales alóctonas (Pinus
patula y gen. Eucalyptus) con alto
contenido de taninos, ha ejercido
un importante efecto sobre los
cuerpos de agua y la fauna acuáti-
ca, especialmente sobre el desarro-
llo de las larvas de esta especie.
Así mismo, fenómenos de
antropización que involucran el
vertimiento de basuras y aguas ser-
vidas han modificado
significativamente su hábitat.
Debido a que el hábitat de la
localidad típica ha sido modifica-
do en un alto grado, se plantea la
posibilidad de que la especie pro-
bablemente haya desaparecido.
Recuentos históricos de las visitas
realizadas por colectores experi-
mentados en el mes de julio de
1997 y diciembre de 2002 reali-
zando un esfuerzo de captura
aproximado de 12 horas hombre,
no permitieron detectar la especie
en la localidad típica. Además dos
visitas relizadas a la Cueva de Las
Moyas a inicios del 2003 por 4 ex-
pertos herpetólogos también re-
sultaron infructuosas. Los criterios
y subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son la rápida disminución
poblacional y el areal pequeño,
fragmentado o fluctuante: A1a+c;
B2ab(i,iii).
Medidas de conservación
propuestas
Considerada como especialista
de hábitat es localizada en aflora-
mientos rocosos y cavernas aso-
ciadas a cuerpos de agua subte-
rráneos. Con el fin de establecer
su estatus es importante evaluar e
identificar zonas geográficas ad-
yacentes con estas condiciones (ej.
Páramo de Cruz Verde), y de esta
manera implementar inventarios
herpetofaunísticos buscando co-
nocer la amplitud de su distribu-
ción para establecer zonas espe-
ciales de conservación. Así mismo,
vale la pena impulsar estudios rela-
cionados con su historia natural.
Autor: Andrés Rymel Acosta-Galvis.
Descripción
Un dendrobátido de tamaño
moderado, la longitud rostro
cloacal entre 27.5-27.6 mm para
los machos adultos y entre 30.8-
37.3 mm para las hembras adul-
tas. Con una proyección cloacal
presente. Quilla tarsal ausente. Tím-
pano poco prominente y peque-
ño. La palmeadura pedial basal, de
fór mula modal sensu HEYER
(1967): I 1-1
-
II
1/3
- 1
1/3
III 1-2
1/4
IV 2
1/4
-1V. La coloración en vida
en vista ventral, es café uniforme
con pecas blancas. Difiere de otras
especies colombianas del grupo
edwardsi como C. ruizi y C. lynchi
por presentar una membrana
interdigital pedial basal.
Distribución
Especie endémica para Colom-
bia, conocida de ambas vertientes
de la cordillera Oriental en el de-
partamento de Cundinamarca,
3030- 3300 msnm.
Hábitat
Vive al interior de cavernas en
los páramos y subpáramos de la
cordillera Oriental en el departa-
mento de Cundinamarca.
Historia natural
Un dendrobátido semiacuático
de actividad diurna pero asocia-
do a cavernas en ecosistemas de
páramo y subpáramo. Es común
localizarlas al interior de grietas en
rocas a nivel del suelo, o nadando
en quebradas torrentosas. Su re-
producción como en todos los
integrantes de la familia involucra
cuidado parental donde uno de
los padres (por lo regular el ma-
cho) transporta las larvas sobre el
dorso hasta el sitio de desarrollo;
C. edwardsi deposita sus larvas en
pozos en las quebradas donde ha-
bita, los ejemplares juveniles son
localizados debajo de las rocas en
sitios oscuros. La especie ha sido
registrada en simpatría con otros
anfibios como Hyla bogotensis con
la que comparte los sitios de de-
sarrollo para sus renacuajos. Así
mismo, LYNCH (1982) informa
otras especies simpátricas como
Colostethus subpunctactus, Hyla labialis,
H. bogotensis, Eleutherodactylus elegans,
E. bogotensis, Bolitoglossa adpsersa y
Centrolene buckleyi.
Situación actual y
amenazas
La destrucción y contaminación
de sus ambientes originales están
214 215
Colostethus edwardsi
Rana venenosa del Anchicayá
Dendrobates viridis
Familia Dendrobatidae
Categoría Nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Dendrobates viridis ( MYERS &
DALY, 1976). Localidad típica: Co-
lombia, departamento del Valle,
área de «bosque montano, aproxi-
madamente 13 km al oeste del
municipio de Dagua, 850 – 1200
msnm, en la margen derecha de la
cuenca alta del río Anchicayá». Si-
nónimos: Minyobates viridis MYERS
& DALY, 1976. Bull. Am. Mus. Nat.
Hist., 157: 247. Recientemente
JUNGFER et al., (2000) demostra-
ron que desde el punto de vista
de la historia natural no existen
216 217
Dendrobates viridis Dendrobates viridis
No obstante, la amenaza princi-
pal proviene de las actividades
antrópicas que propenden por la
ampliación de la frontera
agropecuaria. Ya para enero de
1973, MYERS & DALY (1976), al
describir el hábitat en la localidad
típica y con respecto a Dendrobates
lehmanni , especie simpátrica,
enfatizaron que la acelerada des-
trucción del bosque parecería ser
la principal amenaza de esta es-
pecie y no la captura de individuos
y posterior comercialización, prin-
cipalmente en el ámbito interna-
cional. El criterio y subcriterios por
los cuales se le considera amena-
zada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te : B1b(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Dendrobates viridis se encuentra
incluido en el Apéndice II de la
Convención Internacional para el
Comercio de las Especies de la
Flora y la Fauna Amenazada de
Extinción-CITES, la cual regula el
comercio internacional de las es-
pecies amenazadas. Si bien esta
medida puede haber mermado
sustancialmente el comercio ilegal
de individuos, no tiene ningún
efecto sobre el control de la
deforestación y la destrucción de
los hábitats naturales en nuestro
país. El Ministerio de la Econo-
mía Nacional mediante la Resolu-
ción No.11 del 26 de mayo de
1943, declaró como Zona Fores-
tal Protectora los bosques ubica-
dos en el municipio de Dagua y
mediante la Resolución No. 38
de 1946 adicionó a esta Zona Fo-
restal toda la hoya hidrográfica del
río Anchicayá y sus afluentes, pero
se desconoce su estado de conser-
vación actual.
Medidas de conservación
propuestas
Es necesario iniciar un progra-
ma de conservación ex situ para la
preservación de germoplasma de
esta especie y otros dendrobátidos
que no tienen representación alguna
dentro del Sistema de Parques Na-
cionales Naturales de Colombia.
Autores: Jorge Humberto Restrepo-
Toro & Wilmar Bolívar-García.
razones válidas que justifiquen a
Minyobates como un género dife-
rente de Dendrobates.
Etimología
El epíteto específico – viridis -
es un adjetivo latino que significa
verde, en alusión a la coloración
de los individuos, la cual es una
característica diagnóstica.
Descripción
Un diminuto dendrobátido de
color verde metálico, de aproxima-
damente 15.5 mm de longitud ros-
tro-cloacal, el cual carece de dientes
maxilares. Posee el primer dedo
manual más corto que el segundo y
carece de tubérculos tarsales. Den-
tro de sus secreciones cutáneas
(alcaloides) incluye pumiliotoxina B
entre otras. La coloración totalmen-
te verde y sin marcas distingue
Dendrobates viridis de las otras espe-
cies conocidas de dendrobátidos.
Distribución
Vertiente occidental de la cordi-
llera Occidental de Colombia, en-
tre 100 y 1200 m de altitud, en los
departamentos de Valle y Cauca.
Hábitat
En la región de la localidad típi-
ca, la cual es compartida con
Dendrobates lehmanni. MYERS &
DALy (1976) informaron bosque
montano entre 850 y 1200 de alti-
tud. La vegetación es relativamente
alta y extremadamente densa con
abundantes árboles jóvenes.
Historia natural
Especie del piso del bosque y
de actividad diurna. Por su tama-
ño y coloración verde oscura, ade-
más de la penumbra generada por
la densa vegetación del medio, se
hace difícil su detección. Aparente-
mente prefiere permanecer en la
hojarasca del bosque, sin embargo
se ha registrado en áreas reciente-
mente desmontadas y dedicadas a
pasturas, siempre y cuando existan
manchas de bosque circundantes.
Situación actual y
amenazas
Al parecer Dendrobates viridis no
es objetivo de los traficantes de
especies. Sin embargo, y posible-
mente por ser una especie algo
inconspicua, podría estar siendo
comercializada de manera ilegal.
218 219
Dendrobates viridis
Rana de lluvia picuda
Eleutherodactylus acutirostris
Familia Leptodactylidae
Categoría Nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus acutirostris
LYNCH, 1984. Localidad típica:
Colombia, departamento de
Santander, municipio de Charalá,
vereda Virolín, Cuchilla del Fara,
cerca de las cabeceras del río
Luisito, 1780 msnm. Dentro del
subgénero Eleutherodactylus y el gru-
po conspicillatus de acuerdo con
LYNCH & DUELLMAN (1997).
Etimología
Del latín acutus + rostrum en refe-
rencia a su rostro de forma aguda.
220 221
Eleutherodactylus acutirostris Eleutherodactylus acutirostris
considera amenazada en peligro
(EN) son la rápida disminución
poblacional y el areal pequeño,
fragmentado o fluctuante : A2a;
B2ab(iii,iv).
Medidas de conservación
tomadas
La localidad típica y los alrede-
dores donde se han ubicado los
individuos de esta especie se en-
cuentran actualmente protegidos
por dos áreas de conservación: La
Reserva Biológica Cachalú (Fun-
dación Natura) y el Santuario de
Flora y Fauna Guantentá, Alto río
Fonce (Unidad Administrativa Es-
pecial del Sistema de Parques Na-
cionales Naturales, UAESPNN,
Ministerio de Medio Ambiente).
Medidas de conservación
propuestas
No existen datos sobre la histo-
ria natural ni características gene-
rales de la biología de esta espe-
cie, menos aún datos poblacio-
nales, por lo que se sugiere en pri-
mera medida el mantenimiento,
tanto de las áreas de conservación
ya creadas, como la promoción
de áreas de amortiguación, que
permitan el monitoreo permanen-
te sobre la comunidad de anfibios
de las reservas y sus áreas aledañas.
Autor: Martha Patricia Ramírez Pinilla.
Descripción
Es una rana pequeña, los ma-
chos tienen una longitud rostro
cloacal promedio de 19 mm y las
hembras alcanzan los 25.6 mm. La
piel del dorso es granular y con
pliegues dorsolaterales, la piel del
vientre es areolada. El tímpano es
pequeño y redondo, el rostro es
subacuminado en vista dorsal y
redondeado de perfil, el canto
rostral es agudo. No posee cres-
tas cefálicas, ni tubérculos sobre
los párpados. Los odontóforos
vomerinos son bajos, pequeños y
ampliamente separados. Los ma-
chos poseen hendiduras vocales,
un saco vocal subgular y almoha-
dillas nupciales no espinosas. Los
dedos manuales externos poseen
almohadillas grandes, 1.5 veces el
ancho de los dedos, siendo el pri-
mer dedo más corto que el segun-
do. Los dedos manuales carecen
de pliegues laterales. Los dedos
pediales poseen leves pliegues la-
terales pero carecen de membra-
nas interdigitales, las almohadillas
de estos dedos son más pequeñas
que las de los dedos manuales. En
el dorso se observan rayas cremas
y café, los labios son blancos y el
vientre es blanco con pocas man-
chas oscuras, las superficies ocul-
tas de los muslos son amarillas con
reticulación café.
Distribución
En los bosques de la localidad
típica y sectores aledaños al muni-
cipio de Charalá, sobre el flanco
occidental de la cordillera Orien-
tal en el departamento de Santander,
1740-2300 m de altitud.
Hábitat
Se le ha encontrado sobre fron-
das de helechos y vegetación de
bosques nublados bien conserva-
dos, así como también en la ve-
getación de borde en el ecotono
de estos bosques con potreros
para ganadería.
Historia natural
Especie de actividad nocturna
que suele perchar sobre frondas de
helechos y vegetación herbácea.
Situación actual y
amenazas
La especie es muy rara y con una
distribución muy limitada. Existe
mucha presión humana sobre los
recursos de estos bosques que
constituyen el último relicto de ro-
bledales de la parte norte de la
cordillera Oriental. Los criterios y
subcriterios por los cuales se le
Vista dorsal. Nótese lo agudo del
rostro y los pliegles dorso laterales.
222 223
Eleutherodactylus acutirostris
Rana de lluvia de Bernal
Eleutherodactylus bernali
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus bernali LYNCH,
1986. Localidad típica: Colombia,
departamento de Antioquia, muni-
cipio de Sonsón, 1.4 km al sur de la
conjunción de las vías Sonsón-Do-
rada y Argelia, 2350 msnm. Perte-
nece al grupo unistrigatus de
Eleutherodactylus de acuerdo con la
descripción original. En las series
Eleutherodactylus (Eleutherodactylus)
martinicensis, grupo Eleutherodactylus
unistrigatus de acuerdo con LYNCH
& DUELLMAN, 1997, Univ. Kansas
Mus. Nat. Hist. Spec. Publ., 23: 220.
224 225
Eleutherodactylus bernali Eleutherodactylus bernali
trucción y fragmentación de los
bosques nublados y la contamina-
ción provocada por el empleo de
agroquímicos para la agricultura.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
en peligro (EN) son el areal pe-
queño, fragmentado o fluctuante:
B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
Aún cuando el gobierno Nacio-
nal promulgó la LEY 2 de 1959,
en donde se declaró como Reser-
va Forestal de carácter nacional
una franja de 15 km., a lado y lado,
de toda la cresta de la cordillera
Central, esta medida no ha surti-
do ningún efecto por falta de
implementación.
Medidas de conservación
propuestas
Se requiere indagar el potencial
para la conservación de la diversi-
dad biológica que poseen los frag-
mentos de bosques nublados de
las cuencas altas de los ríos Santo
Domingo, Verde y del Cerro de
Los Parados en el departamento
de Antioquia y buscar su incorpo-
ración dentro del sistema de áreas
protegidas de Colombia.
Autores: Vivian Páez, Sandra
Galeano & Jenny Urbina.
Etimología
Especie nombrada en honor del
señor Pablo Bernal (q.e.p.d), anti-
guo asistente y colector del Insti-
tuto de Ciencias Naturales - Mu-
seo de Historia Natural, de la Uni-
versidad Nacional de Colombia,
quien contribuyó al enriquecimien-
to de las colecciones científicas de
esta institución.
Descripción
Especie pequeña, de la cual se
conocen solo los machos que mi-
den entre 21.3-31.2 mm. de LRC
y que se puede reconocer por la
combinación de los siguientes atri-
butos morfológicos: Piel dorsal le-
vemente granular, la del vientre
gruesamente aerolada, sin pliegues
dorsolaterales; tímpano reducido
en tamaño, oculto bajo la piel;
odontoides vomerinos prominen-
tes, ovales; los machos carecen de
sacos y hendiduras vocales, sin
cojinetes nupciales; primer dedo
más corto que el segundo; cojine-
tes digitales grandes; los dedos pre-
sentan rebordes laterales dérmicos;
sin tubérculos ulnares; sin tubér-
culos en el talón o en la parte ex-
terna del tarso; los dígitos del pie
poseen bordes dérmicos y mem-
branas basales; dorso café pálido
a oscuro con patrones indefinidos,
vientre crema con manchas grises;
superficie posterior de los muslos
de color gris.
Eleutherodactylus bernali es muy
similar a E. gracilis pero se dife-
rencia de éste por presentar un tím-
pano vestigial (ausente en E.
gracilis), por tener las membranas
de los pies más pronunciadas y
porque E. bernali carece de pun-
tos amarillos o naranjas en la su-
perficie posterior de los muslos.
Distribución
Región norte de la cordillera
Central, en el municipio de
Sonsón, departamento de
Antioquia, Colombia, 2350 msnm.
Hábitat
Bosques altoandinos nublados y
muy poco intervenidos.
Historia natural
Especie arborícola de actividad
nocturna que percha sobre el haz
de las hojas del sotobosque, en
bosques maduros y frondosos.
Situación actual y
amenazas
La principal amenaza que en-
frenta la especie consiste en la des-
Vista dorsal y lateral de la cabeza.
Nótese el tímpano reducido y ocul-
to bajo la piel.
226 227
Eleutherodactylus bernali
Rana de lluvia de Velosa
Eleutherodactylus jorgevelosai
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus jor ge velosai
LYNCH, 1994. Localidad típica:
Colombia, departamento de
Santander, municipio de Tona, fin-
ca «El Diviso», km 22 carretera
Bucaramanga a Pamplona, vertien-
te occidental de la cordillera Orien-
tal, 1900-2050 msnm. De acuer-
do con la descripción original es
muy similar a Eleutherodactylus
cruentus, E. latidiscus, E. supernatis y
E. tamsitti. Se encuentra incluida en
la serie de Eleutherodactylus
(Eleutherodactylus) martinicensis del
228 229
Eleutherodactylus jorgevelosai Eleutherodactylus jorgevelosai
Historia natural
Los individuos adultos perchan so-
bre rocas o vegetación alta (más de
dos metros) que crece sobre el curso
de las quebradas. Los juveniles ocu-
pan el estrato herbáceo. No se les ha
escuchado cantar. Como otras espe-
cies del género, los huevos no
pigmentados, grandes pero en núme-
ro reducido, son colocados en tierra
sobre superficies húmedas y el desa-
rrollo es directo. No se conoce más
de la biología de esta especie.
Situación actual y amenazas
Es una especie poco común de
distribución muy restringida, cono-
cida únicamente de los bosques
climásicos aledaños a la localidad tí-
pica. Esta especie parece haber sido
abundante para la época de su des-
cubrimiento, pero en la actualidad
sólo ha sido obtenida en El Ras-
gón, donde es muy rara, por lo cual
su supervivencia depende del man-
tenimiento de los bosques cercanos
a la localidad tipo, muy amenaza-
dos actualmente. El criterio y
subcriterios por los cuales se le con-
sidera amenazada en peligro (EN)
son el areal pequeño, fragmentado
o fluctuante: B2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Aunque en la localidad típica los
bosques naturales fueron eliminados
y se hizo reforestación con cultivos
de pinos y eucaliptos, la especie fue
encontrada en parches de vegeta-
ción nativa sobre el curso de una
quebrada (LYNCH, 1994). Reciente-
mente también se han registrado al-
gunos individuos de esta especie
(ARROYO et al., en prensa) en El Ras-
gón, un área de conservación ale-
daña protegida por la Corporación
para la Defensa de la Meseta de
Bucaramanga, por lo tanto esta zona
de reserva ecológica puede mante-
ner poblaciones de la especie y debe
ser conservada.
Medidas de conservación
propuestas
Se sugiere el mantenimiento de las
reservas ecológicas de bosques cer-
canos a El Rasgón, incluyendo los
bosques protegidos por el sistema
de acueducto de la ciudad de
Bucaramanga, los cuales pueden
funcionar como amortiguadores del
impacto antropogénico. Iguamente
se deben promover estudios y
monitoreo de las especies de anfi-
bios en estas reservas y áreas mar-
ginales para conocer los requerimien-
tos ecológicos de tales comunidades.
Autor: Martha Patricia Ramírez Pinilla.
grupo de Eleutherodactylus unistrigatus
de LYNCH & DUELLMAN (1997).
Etimología
El nombre de la especie fue dado
en honor del folclorista boyacense
Jorge Velosa Ruiz, quien es un ído-
lo y amigo personal del descubri-
dor de la especie.
Descripción
Una rana de tamaño medio, los
machos adultos miden 27 mm y las
hembras adultas de 41 mm de lon-
gitud rostro-cloaca. Este Eleuthero-
dactylus se reconoce por la piel de
las superficies dorsales provista con
tubérculos, mientras que la del vien-
tre es areolada, sin pliegues
dorsolaterales, tímpano redondo y
superficial, rostro suba-cuminado en
vista dorsal en machos y hembras
jóvenes, siendo más obtuso en hem-
bras adultas, redondeado en perfil,
canto rostral prominente y débil-
mente cóncavo. Párpado superior
con un tubérculo subcónico y cres-
tas craneales bajas en los márgenes
laterales de los fronto-parietales.
Odontóforos vomerinos promi-
nentes de forma subtriangular. Ma-
chos con hendiduras vocales y al-
mohadillas nupciales glandulares
blancas. Primer dedo levemente más
corto que el segundo, todos los de-
dos con discos expandidos no
emarginados, más amplios en los
dedos manuales III y IV. Los de-
dos llevan pliegues laterales. Una fila
de 3-4 tubérculos ulnares
subcónicos, un tubérculo subcónico
sobre el talón, una fila de pequeños
tubérculos a lo largo del borde ex-
terno del tarso, dos tubérculos
metatarsales, el interno oval seis ve-
ces más grande que el externo que
es subcónico, tubérculos supernu-
merarios plantares presentes. Dedos
pediales con pliegues laterales y sin
membranas interdigitales, con dis-
cos más pequeños que los de los
dedos manuales. Las superficies dor-
sales son de color marrón con mar-
cas más oscuras, las superficies pos-
teriores de los muslos color cre-
ma con puntos marrones y
reticulación, el vientre es color cre-
ma con manchas marrones y la re-
gión gular es más oscura.
Distribución
La de la localidad típica y bos-
ques aledaños en el flanco occiden-
tal de la cordillera Oriental en el de-
partamento de Santander, 1900-
2400 msnm.
Hábitat
Solamente se ha encontrado en
bosques bien conservados, siempre
cerca de quebradas.
230 231
Eleutherodactylus jorgevelosai
Rana de lluvia camuflada
Eleutherodactylus lichenoides
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus lichenoides LYNCH
& RUEDA-ALMONACID, 1998. Lo-
calidad típica: Colombia, depar-
tamento de Caldas, municipio de
Pensilvania, km 24 de la vía
Pensilvania-Arboleda, sitio «Puer-
to Suárez», por la trocha que con-
duce a Florencia, 2150 msnm La
especie es asignada al subgénero
Eleutherodactylus y al grupo
unistrigatus, el grupo más grande
de este género con casi 200 espe-
cies. Eleutherodactylus lichenoides es
232 233
Eleutherodactylus lichenoides Eleutherodactylus lichenoides
cas en las quebradas o sobre ve-
getación muy cerca del agua; cuan-
do estas ranas se observan a dis-
tancia, parecen ser pequeños líque-
nes adheridos a las hojas; por eso
se cree que la especie tiene un
microhábitat muy especializado.
Situación actual y
amenazas
Los bosques andinos de la región
han sufrido muchos daños, resul-
tando en la fragmentación severa del
hábitat, lo cual ha tenido un fuerte
impacto sobre esta especie por su
condición de especialista de
microhábitat (quebradas dentro el
bosque); es simpátrica con
Cryptobatrachus fuhrmanni y Centrolene
geckoideum, dos especialistas más de
microhábitat, toleran muy poco la
entresaca y el clareo del bosque. Las
otras especies relacionadas (véase
LYNCH & RUIZ 1996), de la cordille-
ra Occidental, son especies muy res-
tringidas geográficamente, por lo
cual resulta dudoso que este taxa ocu-
pe un área de distribución supe-
rior a unos pocos kilómetros
cuadrados. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuante
B1ab(ii,iii)+2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Existe un plan para declarar los «Bos-
ques de Florencia» una Reserva Natu-
ral (Corporación Autónoma Regio-
nal de Caldas-Corpocaldas) pero has-
ta la fecha el acto administrativo no ha
sido expedido.
Medidas de conservación
propuestas
Consolidar el estatus de área
natural protegida de la reserva de-
nominada «Los bosques de
Florencia» ya que alberga varias
especies amenazadas que en con-
junto merecen atención especial. El
caso de E. lichenoides es particu-
lar porque es una especie restrin-
gida a un microhábitat y proba-
blemente a un área de distribu-
ción muy pequeña.
Autor: John D. Lynch.
semej ante a E. al beri c oi , E.
diaphonus, y E. diogenes, de la cor-
dillera Occidental, taxa particu-
lares en que cada uno tiene una
distribución muy pequeña y li-
geramente asoci ada con un
microhábitat único dentro los
bosques andi nos. El e ut he ro-
dactylus lichenoides es más grande
que las otras especies del grupo
y ocupa un piso térmico más alto
que las especies precedentes.
Etimología
El epíteto específico procede de
las raíces griegas (leichen + oides que
significa parecida a líquenes) y fue
utilizado en referencia al patrón
dorsal del animal.
Descripción
Rana de tamaño mediano (ma-
chos adultos 26.0-31.6 mm de lon-
gitud rostro-cloacal y hembras:
33.5-41.8 mm). Piel del dorso
granular, sin pliegues dorsola-
terales; discos de las manos gran-
des, redondeados, los del pie más
pequeños; primer dedo manual
más corto que segundo, sin
excrecencia nupcial en los machos;
dedos pediales con rebordes cu-
táneos y membrana basal; quinto
dígito del pie mucho más largo
que el tercero; tubérculos peque-
ños sobre la superficie ulnar, el ta-
lón y el tarso; coloración dorsal
pardo sin patrón evidente, vientre
crema con reticulación parda, su-
perficie posterior de muslos par-
do con pecas crema.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida solamente de algunas
quebradas en la ladera oriental de
la cordillera Central en los «Bos-
ques de Florencia», Caldas, entre
los 2000 y 2600 msnm.
Hábitat
Como las otras especies relacio-
nadas, E. lichenoides está restringida
a sitios muy cercanos a quebradas
en el interior de bosques maduros.
Historia natural
Esta rana fue coleccionada úni-
camente durante noviembre. Ac-
tivos en la noche, y en esa ocasión,
casi todos los ejemplares encon-
trados fueron adultos (exceptuan-
do dos juveniles). Basados en es-
tas observaciones, se sospecha que
la especie tal vez muestre repro-
ducción estacional. Los adultos
perchan habitualmente sobre ro-
234 235
Eleutherodactylus lichenoides
Rana de lluvia manchada
Eleutherodactylus maculosus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus maculosus LYNCH,
1991. Localida típica: Colombia, de-
partamento de Antioquia, municipio
de Belmira, vereda Los Patos, junto a
la Quebrada Los Patos, 3.7 km por
carretera al norte de Belmira, 2620
msnm. Incluida en el grupo casual
Eleutherodactylus leptolophus en la descrip-
ción original. En la serie Eleutherodactylus
(Eleutherodactylus) martinicensis, y grupo
Eleutherodactylus leptolophus de LYNCH &
DUELLMAN 1997, Univ. Kansas Mus. Nat.
Hist. Spec. Publ., 23: 228
236 237
Eleutherodactylus maculosus Eleutherodactylus maculosus
Historia natural
Cinco de los seis individuos co-
nocidos son adultos. El ejemplar
ICNMHN 8595 es una hembra jo-
ven de LRC 20.3 mm. Sus óvulos
son diminutos y sus oviductos del-
gados y poco convolutos.
Situación actual y
amenazas
Desde 1999 el Grupo Herpeto-
lógico de Antioquia ha realizado
visitas regulares a la localidad típi-
ca y no ha encontrado ningún in-
dividuo de esta especie. La vere-
da permanece relativamente des-
poblada y no se reportan grandes
construcciones o cultivos aledaños.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
en peligro (EN) son el areal pe-
queño, fragmentado o fluctuante :
B1ab (ii,iii)+2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 40 de 1991 declaró como una
zona de Reserva Forestal Protec-
tora 34.000 hectáreas del Páramo
de Santa Inés y los páramos y bos-
ques altoandinos del noroccidente
medio de la cordillera Central en
el departamento de Antioquia, los
cuales engloban el areal de distri-
bución de Eleutherodactylus maculosus
y podrían brindar alguna protec-
ción a la especie.
Medidas de conservación
propuestas
El conjunto de la herpetofauna
endémica y amenazada de extin-
ción en Colombia, que habita en
el norte de la cordillera Central,
en el departamento de Antioquia
no tiene protección efectiva, por
lo que se requiere delimitar y pro-
teger los últimos reductos de bos-
ques nublados que aún persistan
en la región.
Autores: Vivian Páez, Sandra
Galeano & Jenny Urbina.
Etimología
Del latín, macula que significa
manchado o punteado, en referen-
cia a los puntos blanquecinos de
las ingles y las superficies ocultas
de los miembros posteriores.
Descripción
Un Eleutherodactylus de tamaño
pequeño, en donde los machos adul-
tos miden 17.8-19.2 mm de longi-
tud rostro-cloaca, en tanto que las
dos únicas hembras conocidas tie-
nen 23.8 y 26.3 mm, respectivamen-
te. La especie se puede reconocer
con base en los siguientes atributos
morfológicos: Piel dorsal lisa excep-
to por pústulas pequeñas en las
marcas oscuras; sin pliegues
dorsolaterales; vientre areolado; tím-
pano visible, con longitud 2/5 – ½
de la longitud del ojo; hocico corto,
subacuminado en vista dorsal, re-
dondeado de perfil; odontoides
vomerinos pequeños, bajos; ma-
chos con sacos vocales y cojinetes
nupciales; primer dedo más corto
que el segundo; cojinetes digitales
moderados, más grandes en los de-
dos externos; tubérculos ulnares pre-
sentes; tubérculos pequeños en el ta-
lón y en la parte externa del tarso;
dos tubérculos metatarsales, el in-
terno oval, tres veces el tamaño del
exterior; muchos tubérculos
plantares supernumerarios; discos
pediales más pequeños que los de
los dedos externos de las manos;
coloración marrón oscuro en el
dorso y el vientre; los costados y las
superficies ocultas de las extremida-
des son negros con grandes man-
chas blancas en animales vivos.
Eleutherodactylus maculosus semeja
E. scoloblepharus (con el cual es
simpátrico) en presentar manchas
pálidas en la ingle, pero E. maculosus
carece de tubérculos cónicos en los
párpados superiores y posee un
hocico más corto. Los tubérculos
en el talón y en la parte externa del
tarso son más pequeños en E.
maculosus que en las otras cuatro es-
pecies (E. leptolophus, E. peraticus, E.
scoloblepharus y E. uranobates).
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida solamente de los muni-
cipios de Sonsón y Belmira, en el
departamento de Antioquia y en
el municipio de Samaná, Caldas.
Hábitat
Los ejemplares de E. maculosus
fueron colectados en la vegetación
baja, a lo largo de quebradas bor-
deadas por bosque primario.
Vista lateral de la cabeza, nótese
el tímpano visible.
238 239
Eleutherodactylus maculosus
Rana de lluvia del musgo
Eleutherodactylus mnionaetes
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus mnionaetes LYNCH,
1998. Localidad típica: Colombia,
departamento de Boyacá, muni-
cipio de Ramiriquí, km 11-12 ca-
rretera Ramiriquí-Zetaquirá, 3060-
3080 msnm. Esta es otra especie
del subgénero Eleutherodactylus (gru-
po unistrigatus), pero es más rela-
cionada con E. nervicus, una espe-
cie que habita en los páramos ha-
cia el sur en el departamento de
Cundinamarca.
240 241
Eleutherodactylus mnionaetes Eleutherodactylus mnionaetes
voca un incremento de su tempe-
ratura, situación que no favorece
las especies de anfibios con for-
mas de reproducción especializa-
das, y mucho menos a las ranitas
que tienen desarrollo directo. Los
alrededores han sido talados para
cultivos de papa y no existen re-
servas de ninguna clase en la re-
gión. El criterio y subcriterios por
los cuales se le considera amena-
zada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
propuestas
Un programa de monitoreo de
esta especie en la región del sur
del Boyacá. Es posible que aún
subsistan poblaciones saludables
en otros sitios, en los cuales los
bosques estén en mejor estado de
conservación. Es probable que la
especie se encuentre en el Páramo
de Mamapacha (unos 15 km al sur
de la localidad típica), pero no
existen evidencias directas ni ob-
servaciones que lo confirmen.
Autor: John D. Lynch.
Etimología
El epíteto específico procede de
las raíces griega (mnios, musgo, y
naetes, donde se encuentra con fre-
cuencia) y hace referencia al
microhábitat donde fue descubier-
ta la rana en la localidad típica.
Descripción
Una especie pequeña, machos
17.9-20.8 mm longitud rostro-
cloacal, hembras 23.9-28.2 mm; la
piel del lomo se encuentra llena de
verrugas y hay pliegues dorsolaterales
sobre la mitad anterior del cuerpo;
el rostro es acuminado; el primer
dedo manual es más corto que el
segundo y los dígitos tienen discos
pequeños; esta especie no posee tu-
bérculos sobre el párpado o talón y
tiene el dorso pardo con manchas
negras, en tanto que el vientre es de
color crema con manchas o retícu-
lo pardo.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida únicamente del flanco
oriental de la cordillera Oriental en
el departamento de Boyacá, entre
los 3060-3080 msnm
Hábitat
La localidad típica estuvo origi-
nalmente cubierta por una franja
alta de bosque andino y el sitio era
muy húmedo (el piso cubierto de
musgos); por lo cual no resulta im-
probable que la especie habite tam-
bién otros páramos húmedos ale-
daños a la misma.
Historia natural
Después de la primera colecta
no se ha vuelto a observar a pesar
de varias visitas a la localidad típi-
ca. La postura de esta especie de
actividad nocturna, debe ser muy
pequeña (como se deduce de su
tamaño corporal). Con solo una
colecta no se puede aseverar si la
misma está restringida a bosques
andinos altos o si también se encuen-
tra en páramos (la especie herma-
na, E. nervicus, es paramuna).
Situación actual y
amenazas
Los bosques en la vecindad de
la localidad típica están sufriendo
mucho impacto humano (tumba
de árboles) lo que agiliza la pérdi-
da de la humedad del piso, y pro-
Vista ventral de la mano
242 243
Eleutherodactylus mnionaetes
Rana de lluvia del Galeras
Eleutherodactylus repens
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus repens LYNCH,
1984. Localidad típica: Colombia,
departamento de Nariño, munici-
pio de Pasto, Volcán Galeras, km
9-12 de la carretera a la torre de
televisión, 3220-3300 msnm.
Etimología
El epíteto especifico procede de
las raíces latín (repens que significa
reptando) y fue utilizado en refe-
rencia al patrón probable de lo-
comoción para esta rana que tiene
las piernas muy cortas.
244 245
Eleutherodactylus repens Eleutherodactylus repens
tra incluido dentro de los límites
del Santuario de Fauna y flora
Volcán Galeras, el cual ofrece pro-
tección a esta especie endémica.
Sin embargo, la potencial activi-
dad volcánica constituye un ries-
go continuo para toda la biota allí
establecida.
Medidas de conservación
propuestas
El seguimiento a largo plazo del
estado de conservación para to-
das las poblaciones conocidas y la
investigación de otros cerros cer-
ca la localidad típica son funda-
mentales en esta área de intenso
desarrollo agropecuario.
Autor: John D. Lynch.
Descripción
Un Eleutherodactylus del grupo
myersi, caracterizado por tener el
quinto dedo del pie más corto que
el tercero, carecer de rebordes cu-
táneos sobre los dedos, poseer los
discos angostos, tener un tubér-
culo subcónico sobre el párpado
y exhibir unos odontóforos
vomerinos prominentes. La espe-
cie es muy pequeña (machos adul-
tos 13.1-17.1 mm LRC, hembras
17.5-24.1 mm) y tiene un parche
rojo en la ingle y las superficies
ocultas de los miembros.
Distribución
Especie endémica de Colombia
y conocida únicamente de las fal-
das de Volcán Galeras (3220-3720
msnm) y dos localidades cercanas
(3150-3450 msnm), aproximada-
mente a 1° 10’ de latitud norte y
77° 25’ de longitud oeste.
Hábitat
La especie vive en páramos (o
subpáramos), resguardándose durante
el día debajo de piedras o vegetación.
Historia natural
Si bien las posturas de la especie
no han sido encontradas, se supo-
ne que como en otras especies de
Eleutherodactylus, E. repens debe de-
positar sus nidadas en sitios pro-
tegidos del sol, pero con mucha
humedad (desarrollo directo). Las
colecciones realizadas en noviem-
bre de 1982 incluyeron adultos y
juveniles, por lo que se sospecha
que la reproducción pueda ser
continua (no estacional).
Situación actual y
amenazas
La especie tiene un área de dis-
tribución muy pequeña cerca de
la ciudad de Pasto, en una región
en la cual la transformación de
hábitats nativos es muy aguda.
Además, la mayoría de localida-
des se encuentran en las faldas de
un volcán muy activo, por lo cual
un evento fortuito como una erup-
ción puede eliminar toda la po-
blación conocida. Trabajo de cam-
po reciente (2003) en el Volcán
Galeras ha resultado en la detec-
ción de E. repens en o muy cerca
de la localidad típica. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B1ab(iii,iv).
Medidas de conservación
tomadas
Todo el areal de distribución
natural para esta especie se encuen-
Vista ventral de la mano. Nótese
que los dedos son muy pequeños.
Vista dorsal y lateral de la cabeza.
Nótese el tímpano visible.
246 247
Eleutherodactylus repens
Rana de lluvia de Ruiz
Eleutherodactylus ruizi
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus ruizi LYNCH,
1981. Localidad típica: Colombia,
departamento del Valle, Munici-
pio de Yotoco, Reserva Forestal
de Yotoco, km 18 carretera Buga-
Loboguerrero, 1590 msnm. Las
especies del grupo sulcatus parecen
especialmente sensibles a los pro-
blemas de la conservación porque
(1) son ranas relativamente gran-
des, (2) existen en poblaciones
pequeñas y (3) tienen poca tole-
rancia a las modificaciones de sus
hábitats. La mayoría de las espe-
248 249
Eleutherodactylus ruizi Eleutherodactylus ruizi
Historia natural
Todas las especies del grupo
sulcatus tienen poblaciones muy pe-
queñas y viven en la hojarasca (son
demasiado grandes para subir a la
vegetación arbustiva). Aunque
las posturas no han sido encon-
tradas, como en otras especies
del género, deben tener huevos
grandes los cuales depositan en
sitios terrestres húmedos y tie-
nen desarrollo directo.
Situación actual y
amenazas
Se conoce en seis localidades
(LYNCH 1997), todas cerca de Cali
y otras ciudades grandes del Valle.
Las especies de este grupo requie-
ren bosques nativos, lo que suma-
do al hecho de tener poblaciones
pequeñas los hace muy sensibles a
las modificaciones del hábitat. El
desarrollo de fincas y quintas en
los alrededores de Cali está trans-
formando los bosques nativos y
es dudoso que las poblaciones de
E. ruizi persistan. Adicionalmente
otras localidades de E. ruizi loca-
lizadas al lado de la carretera entre
Cali y Buenaventura están en peli-
gro de desaparecer por la acelera-
da modificación de sus bosques.
La única población protegida es
la de la localidad típica, ahora en
una región de mucha fragmenta-
ción del hábitat natural. El criterio
y subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, fragmen-
tado o fluctuante: B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
La Corporación Autónoma Re-
gional del Valle del Cauca-CVC,
declaró como Zona de Reserva
Forestal los «Bosques de Yotoco»
y las cuencas de las quebradas
Guadualito y el Negrito que en
conjunto abarcan más de 1.200 ha
de bosques de niebla (Selva hú-
meda Subtropical), localizados en-
tre los 1.100-1.900 msnm. y pro-
tegen una gran parte del areal de
distribución de la especie. De igual
forma esta entidad, conjuntamente
con Conservación Internacional,
fomentan en las regiones aledañas
los cultivos de café de sombrío a
fin de mantener la cobertura ve-
getal indispensable para el mante-
nimiento de una gran variedad de
vida silvestre.
Medidas de conservación
propuestas
Es preciso promocionar el de-
sarrollo de un programa de
monitoreo y seguimiento de las
comunidades de anfibios en aque-
cies conocidas (LYNCH, 1997) se
encuentran en Colombia y tres de
ellas son clasificadas aquí como en
peligro de extinción (E. ingeri de
los bosques andinos de la cordi-
llera Oriental, E. necopinus de los
bosques nublados de la cordillera
Central y E. ruizi de los bosques
andinos de la cordillera Occiden-
tal). Eleutherodactylus sulcatus se en-
cuentra en los bosques húmedos
de la cuenca amazónica sobre una
gran extensión de hábitat compar-
tido con Brasil, Colombia, Ecua-
dor y Peru. Eleutherodactylus cadenai
y E. cerastes viven en los flancos
occidentales de la cordillera Occi-
dental en áreas que todavía tienen
mucho bosque nativo (y E.
laticorpus ocupa bosques en la Se-
rranía del Darién que forma parte
de la frontera colombo-paname-
ña). Eleutherodactylus cornutus habita
los bosques andinos (vertiente
amazónica) de la parte sur de la cor-
dillera Oriental y el Macizo Colom-
biano y puede ser vulnerable por la
ampliación de los cultivos ilícitos y
su fumigación con glifosato.
Etimología
Esta especie fue designada en
homenaje al doctor Pedro Miguel
Ruiz-Carranza (q.e.p.d.), líder en el
desarrollo de estudios de la fauna
de anfibios de Colombia.
Descripción
Un Eleutherodactylus del grupo
natural sulcatus, fácil de confundir
con E. necopinus (especie endémi-
ca de la cordillera Central) pero
sin discos manuales, con discos
pediales pequeños, la piel del vien-
tre granulada, un pliegue interno
sobre el tarso, tubérculos cónicos
sobre el párpado, crestas craneales
y rebordes cutáneos en los dedos
pediales; los machos adultos alcan-
zan los 30 a 45 mm y las hembras
60 a 70 mm de longitud rostro-
cloacal. Para distinguir E. ruizi de
E. necopinus es necesario revisar el
hueso escamoso, el cual tiene una
proyección medial que casi
contacta a los frontoparietales
(poco desarrollado en E. necopinus).
Distribución
Especie endémica de Colombia
y restringida a la parte central de la
cordillera Occidental, en el departa-
mento del Valle, a alturas compren-
didas entre 1180-1900 msnm.
Hábitat
La especie vive en bosques andinos
poco alterados, permanente nublados.
250 251
Eleutherodactylus ruizi Eleutherodactylus ruizi
llos sitios que como la Reserva de
Yotoco, se caracterizan por su ele-
vada diversidad biológica, pro-
nunciado endemismo y facilidad
de acceso, en donde el fenómeno
de declinación global de los anfi-
bios puede resultar en la pérdida
irremediable del rico patrimonio
natural de los colombianos.
Autor: John D. Lynch.
Vista lateral de la cabeza. Nótese
el gran desarrollo de los tubérculos
sobre el parpado y el tamaño del tím-
pano.
252 253
Eleutherodactylus scoloblepharus
Etimología
El epíteto específico procede
del griego, skolos (=punteado) +
blepharis (=párpado), en referen-
cia al prominente tubérculo sobre
el párpado superior.
Descripción
Un Eleutherodactylus pequeño,
con la piel dorsal finamente
espiculada y pliegues dorsolaterales
con verrugas cónicas; el vientre es
areolado; el tímpano visible; el
hocico subacuminado en vista dor-
sal y redondeado en perfil, sustenta
un tubérculo cónico en el ápice;
sin crestas craneales pero con un
tubérculo cónico sobre el párpa-
do superior; los machos poseen
sacos vocales y cojinetes nupciales
glandulares; el primer dedo ma-
nual es más corto que el segundo;
los dedos pediales carecen de
membranas; los discos de los de-
dos de los pies son más pequeños
que los de las manos; la colora-
ción del dorso marrón con man-
chas sepia; los costados pálidos y
el vientre oscuro o reticulado con
negro; las superficies posteriores de
los muslos marrón, con o sin pun-
tos pálidos; la ingle presenta punto
(s) amarillo (s) en animales vivos.Son
relativamente pequeños y alcanzan
una longitud rostro-cloacal de 17.4
- 20.3 mm en los machos y de 23.7
mm, en la únic hembra conocida.
Eleutherodactylus scoloblepharus di-
fiere de otras especies diminutas
con discos grandes por presentar
tubérculos prominentes sobre los
párpados superiores y en el ápice
del hocico. La ingle moteada distin-
gue a esta especie de cualquier otra
con la excepción de E. maculosus.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida de los municipios de
Sonsón y Belmira, en el departa-
mento de Antioquia.
Hábitat
Los individuos procedentes de
la localidad típica fueron hallados
en bosque primario a lo largo de
pequeñas quebradas, usualmente
sobre la vegetación muy cerca al
piso del bosque. En la localidad
del páramo de Sonsón, los
especímenes fueron encontrados
debajo de las rocas durante el día
en bosque primario.
Historia natural
Los ejemplares fueron comunes
en áreas lejanas a las múltiples cas-
cadas de la quebrada Los Patos.
Rana de lluvia cejuda
Eleutherodactylus scoloblepharus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus scoloblepharus
LYNCH, 1991. Localidad típica: Co-
lombia, departamento de Antioquia,
municipio de Belmira, vereda Los
Patos, Quebrada Los Patos, 3.7 km
N de Belmira, 2620 msnm En el
grupo casualmente definido
Eleutherodactylus leptolophus, acorde
con la descripción original. En las
series Eleutherodactylus (Eleutherodac-
tylus) martinicensis, grupo Eleutherodac-
tylus leptolophus, acorde con LYNCH &
DUELLMAN 1997, Univ. Kansas. Mus.
Nat. Hist. Spec. Publ., 23: 232.
254 255
Eleutherodactylus scoloblepharus Eleutherodactylus scoloblepharus
En la localidad típica, el ejemplar
inmaduro más grande (ICNMHN
8586) midió 16.6 mm de longi-
tud corporal.
Situación actual y
amenazas
Desde 1999, el Grupo
Herpetológico de Antioquia ha
realizado visitas regulares a la zona
y no ha encontrado ningún miem-
bro de esta especie. La vereda per-
manece relativamente despoblada
y no se reportan grandes construc-
ciones o cultivos aledaños. El cri-
terio y subcriterios por los cuales
se le considera amenazada en pe-
ligro (EN) son el areal pequeño,
fragmentado o fluctuante:
B2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 40 de 1991 declaró como una
zona de Reserva Forestal Protec-
tora 34.000 hectáreas del Páramo
de Santa Inés y los páramos y bos-
ques altoandinos del norocci-dente
medio de la cordillera Central en
el departamento de Antioquia, los
cuales engloban el areal de distri-
bución de Eleuthero-dactylus
scoloblepharus y podrían brindar al-
guna protección a la especie; empe-
ro conviene recordar que tales áreas
de manejo especial carecen de pro-
tección efectiva y las disposiciones
no se cumplen.
Medidas de conservación
propuestas
Explorar los bosques residuales
aledaños a la localidad típica para
tratar de ubicar nuevas poblacio-
nes y determinar la naturaleza de
su rareza.
Autor: Vi vian Páez, Sandra
Patricia Galeano & Jenny Urbina.
Vista lateral y dorsal de la cabeza.
Nótese el tubérculo cónico sobre el
párpado.
256 257
Eleutherodactylus spilogaster
los labios. De acuerdo con la des-
cripción original incluida dentro
del ensamble de Eleutherodactylus
devillei. En la serie de Eleuthero-
dactylus (Eleutherodactylus) martini-
censis y del grupo unistrigatus de
acuerdo con LYNCH & DUELL-
MAN (1997).
Etimología
Del griego spilos (mancha) +
gaster (abdomen) en referencia al
vientre manchado.
Descripción
Es una rana pequeña, las hem-
bras son más grandes que los ma-
chos (36 mm de longitud rostro-
cloaca en las hembras y 22-30 mm
en los machos). De acuerdo con
la descripción original el dorso es
café-oliváceo, con marcas más os-
curas dorsales y líneas dorsola-
terales claras, superficies ventrales
cafés con manchas blancas, super-
ficies posteriores de los muslos
color café con manchas blancas.
La piel del dorso es lisa y presenta
pliegues bajos dorsolaterales, la del
vientre es areolada, el tímpano es
visible y redondo, el rostro es
subacumi-nado en vista dorsal y
redondeado en perfil lateral, el can-
to rostral es agudo, sin crestas
craneales, con tubérculos no cóni-
cos sobre el párpado superior,
odontóforos vomerinos redon-
deados y poco separados. Los ma-
chos con hendiduras vocales y con
pequeñas almohadillas nupciales
glandulares. Primer dedo más cor-
to que el segundo, todos los dígitos
con discos y almohadillas en los
dedos más externos 1.8 a 2 veces
el ancho de los dedos, los dedos
manuales con pliegues laterales
gruesos, borde posterior del an-
tebrazo liso pero con un tubércu-
lo antebranquial bajo y un dimi-
nuto tubérculo sobre el talón.
Distribución
En bosques de robles aleda-
ños a la localidad tipo en la ver-
tiente occidental de la cordillera
Oriental, del departamento de
Santander, Colombia.
Hábitat
Bosques nativos bien conservados.
Historia natural
Ranita arborícola de actividad
nocturna que percha sobre el haz
de la vegetación baja en el
sotobosque.
Rana de lluvia de Guanentá
Eleutherodactylus spilogaster
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus spilogaster LYNCH,
1984. Localidad típica: Colombia,
departamento de Santander, mu-
nicipio de Gambita, sitio
Bogotacito, km 55-56, carretera
Duitama-Charalá, 2400 msnm.
Eleutherdactylus spilogaster es similar
a Eleutherodactylus anolirex, las dos
especies difieren en que E.
spilogaster posee tubérculos en el
párpado superior, la piel del dor-
so lisa y tiene manchas crema en el
vientre, en tanto que E. anolirex
posee además una línea blanca en
258 259
Eleutherodactylus spilogaster Eleutherodactylus spilogaster
Situación actual y
amenazas
Es una especie que fue abundan-
te en colecciones de la década de
1980, posteriormente no se ha
vuelto a observar o colectar. Una
gran parte de los bosques de nie-
bla nativos han sido sustituidos por
extensas plantaciones de pinos. En
la región aledaña a la carretera
Duitama - Charalá hay remanen-
tes de bosque no formalmente
protegidos que aún se encuentran
en buen estado y que pueden man-
tener algunas poblaciones; sin em-
bargo muchos de estos fragmen-
tos han sido talados para explota-
ción ganadera creciente en la zona.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
en peligro (EN) fue la rápida dis-
minución poblacional: A2ab(i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Aunque hay fragmentos de bos-
que cerca de la localidad típica que
hacen parte del Sistema de áreas
protegidas: la Reserva Biológica
Cachalú de la Fundación Natura y
el Santuario de Fauna y Flora
Guanentá- Alto Río Fonce,
UAESPNN, Ministerio de Medio
Ambiente, en dichas áreas aún no
ha sido registrada la especie.
Medidas de conservación
propuestas
Promover los inventarios
herpetológicos en las Reservas
Cachalú y el Santuario de Fauna y
Flora Guanentá- Alto Río Fonce,
así como los estudios auto-
ecológicos de esta especie de rana
permitiría descubrir la naturaleza
de la rareza de la misma, así como
definir un plan de acción para su
conservación.
Autor: Martha Patricia Ramírez Pinilla.
Vista lateral macho adulto.
260 261
Eleutherodactylus torrenticola
Etimología
El epíteto específico procede
del latín (torrentis) + (cola), y fue uti-
lizado para describir el
microhábitat altamente específico
en que vive esta rana: pequeños
saltos de agua con una humedad
ambiental muy elevada, en quebra-
das torrentosas de alta montaña
con vegetación arbórea en sus al-
rededores.
Descripción
Es una rana de tamaño media-
no, en donde los machos adultos
alcanzan una longitud rostro-
cloacal promedio de 29 mm. y las
hembras de 44 mm. El dorso es
café-oliváceo y posee un patrón
de color dimórfico sobre los flan-
cos abdominales y las superficies
ocultas de los miembros posterio-
res, en el que las hembras apare-
cen asalmonadas con anchas ba-
rras negras, en tanto que en los ma-
chos son blancas con barras ne-
gras. Como elementos diagnósti-
cos adicionales se encuentran: la
presencia de un tímpano pequeño
situado en una depresión lateral de
la cabeza; la forma del rostro
subacuminada en vista dorsal y re-
dondeada en perfil lateral; la pre-
sencia de crestas craneanas pro-
minentes en las hembras; la pose-
sión de un pequeño tubérculo có-
nico sobre la parte posterior del
párpado superior; los
odontóforos vomerinos bien de-
sarrollados; la presencia de
excrecencias nupciales en el dedo
manual interno de los machos;
presentan el primer dedo manual
más corto que el segundo; poseen
grandes discos ensanchados sobre
los dígitos externos; tienen las ma-
nos y patas libres de palmeadura;
tienen el quinto dedo pedial bastan-
te largo (el extremo distal de este
dígito llega hasta la base del tubér-
culo subarticular distal del cuarto
dedo del pie); presentan la piel del
dorso tuberculada en las hembras y
un poco más lisa en los machos y
carecen de pliegues dorsolaterales.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida tan solo en una de las
microcuencas de los Bosques de
Florencia, en el departamento de
Caldas, en alturas comprendidas
entre 1800 y 2400 msnm, sobre la
ladera oriental del norte de la cor-
dillera Central.
Hábitat
Selva higrofítica mesófila o sel-
va subandina, del piso isomeso-
Rana de lluvia «de los torrentes»
Eleutherodactylus torrenticola
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus torrenticola LYNCH
& RUEDA-ALMONACID, 1998. Lo-
calidad típica: Colombia, depar-
tamento de Caldas, municipio de
Samaná, corregimiento de
Florencia, Bosques de Florencia,
sitio «Rancho Quemado», 1800-
2000 msnm. Especie asignable
al subgénero Eleutherodactylus y al
grupo unistrigatus, el más nume-
roso y el cual reúne alrededor
de 150 especies.
262 263
Eleutherodactylus torrenticola Eleutherodactylus torrenticola
constituidos por pizarras y
podsoles. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el
areal pequeño, fragmentado o fluc-
tuante: B1ab(ii,iii)+2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
La Corporación Regional de
Caldas-Corpocaldas ha prese-
leccionado las 5.200 hectáreas de
las selvas nubladas de Florencia,
como una de las áreas prioritarias
para incluir dentro del sistema de
reservas regionales, sin embargo
hasta el momento no se ha llevado
a cabo el acto administrativo para
hacer efectiva tal medida.
Medidas de conservación
propuestas
Propugnar por la declaratoria de
las Selvas de Florencia como una
reserva protegida de carácter re-
gional disminuiría la presión de tala
sobre los mismos.
Autores: José Nicolás Rueda-Martínez
& José Vicente Rueda-Almonacid.
térmico, en donde la nubes y ne-
blinas son constantes y el dosel del
arbolado, de unos 25 m de altura,
se encuentra dominado por
Lauráceas tales como «jiguas y
amarillos» Nectandra spp.,
«aguacatillos» Ocotea spp.,
«chagualos» Clusia spp., «pino
romerón» Podocar pus oleifolius y
«encenillos» Weinmannia spp.; to-
dos ellos profusamente epifitados
y entremezclados con algunas
rubiáceas como las «quinas»
Cinchona spp. y unos pocos árbo-
les caducifolios como «cedros»
Cedrela spp., y «nogales» Juglans spp.
Historia natural
Habita sobre la vegetación baja
a la orilla de las quebradas y
riachuelos, en áreas cubiertas por
vegetación no muy densa que
permita la penetración de los rayos
de sol al sotobosque. Curiosamen-
te la mayor parte de los ejemplares
proceden de una sola quebrada en
inmediaciones del sitio conocido
como «Rancho Quemado», la cual
permanece seca durante la mayor
parte del año y sólo recoge agua
durante la época invernal. Especie
de actividad nocturna que llega a ser
dominante en algunas quebradas.
Esta rana se encuentra muy asocia-
da con quebradas y riachuelos; la
mayor parte de los individuos fue-
ron capturados sobre la vegetación
muy baja a la orilla de las co-
rrientes de agua o sobre las ro-
cas, en áreas cubiertas por vege-
tación primaria o secundaria.
Situación actual y
amenazas
Las Selvas de Florencia fueron
sometidas casi en su totalidad a
prácticas de entresaque de made-
ras finas hasta finales de la década
de 1970, por lo cual se observan
en su interior áreas abiertas y de
pastizales en proceso activo de
regeneración, en donde predomi-
nan familias de plantas como
Ericaceae, Melastomataceae y
Rubiaceae, cuya polinización y dis-
persión se efectúa por las aves. El
paisaje que rodea estos bosques y
que forma la matriz del mismo
está constituido por praderas para
ganadería y zonas de cultivo de
pan coger, representados por par-
celas de maíz, plátano, fríjol y yuca
principalmente; en las laderas in-
feriores se cultiva café caturra que
no ha prosperado debido a las al-
tas precipitaciones.La topografía
que prevalece en el paisaje son las
laderas escarpadas con pendien-
tes muy pronunciadas y suelos su-
perficiales, muy erosionables,
Vista ventral de la mano. Nótese
el gran desarrollo de los discos.
Vista dorsal y lateral de la cabeza.
nótese solo un tubérculo sobre el
parpado.
264 265
Eleutherodactylus torrenticola
Rana de lluvia ornamentada
Eleutherodactylus tribulosus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus tribulosus LYNCH
& RUEDA-ALMONACID, 1997. Lo-
calidad típica: Colombia, depar-
tamento de Caldas, municipio de
Samaná, corregimiento de
Florencia, sitio «El Estadero»
(aproximadamente 6 km. SE de
Florencia), 1950 msnm Especie del
subgénero Eleutherodactylus y del
grupo galdi más relacionada con
E. galdi, distribuida en el flanco
oriental de los Andes ecuatorianos.
Las otras dos especies del grupo
se encuentran la una en la cordille-
266 267
Eleutherodactylus tribulosus Eleutherodactylus tribulosus
Medidas de conservación
propuestas
Los Bosques de Florencia alber-
gan la mayor cantidad de especies
incluidas en los Libros Rojos de la
fauna de Colombia; este reducto
de bosque nublado brinda refu-
gio para 11 especies de anfibios, 7
especies de mamíferos y no me-
nos de 6 especies de aves amena-
zados de extinción, por lo cual su
incorporación al Sistema de Áreas
Protegidas constituye una de las
mayores prioridades para las au-
toridades ambientales del país. El
promover estudios multianuales
sobre la dinámica de las poblacio-
nes de anfibios y las variaciones
en la composición de las comuni-
dades herpetológicas, a través del
tiempo, en estos epicentros de la
biodiversidad, contribuirían a di-
lucidar aspectos críticos para la
conservación de la biota que ha-
bita en pequeños remanentes de
bosque.
Autores: John D. Lynch & Pedro
A. Galvis-Peñuela.
ra Oriental en el departamento de
Santander (E. douglasi) y la otra en
la Sierra Nevada de Santa Marta
(E. delicatus).
Etimología
El epíteto específico procede de
la raíz latina (tribulosus que quiere
decir espinoso), en alusión a los
tubérculos cónicos sobre el dor-
so, cabeza y manos y pies.
Descripción
Especie pequeña, dos hembras
de 26.5 mm longitud rostro-
cloacal que se caracteriza por su
vistosa ornamentación dérmica
que consiste en una serie de plie-
gues paravertebrales y abundan-
tes tubérculos cónicos distribuidos
sobre el dorso, en tanto que la piel
del vientre es granular; el rostro
alargado y acuminado en vista dor-
sal, el primer dedo manual es más
corto que el segundo; tiene los dis-
cos de los dedos redondeados y
pequeños y el quinto dedo pedial
algo más largo que el tercero. La
coloración general del dorso es
verde musgo.
Distribución
Especie endémica de Colombia
conocida únicamente de los Bos-
ques de Florencia en el flanco
oriental de la cordillera Central en
el departamento de Caldas, entre
los 1950 y 2450 msnm.
Historia natural
Los pocos ejemplares conoci-
dos, dos hembras grávidas y un
macho juvenil, fueron encontrados
activos en la noche sobre vegeta-
ción en la parte baja del sotobosque.
Situación actual y
amenazas
No entendemos por qué la es-
pecie es tan escasa (solamente tres
ejemplares fueron encontrados en
las varias salidas a los bosques de
Florencia). Su rareza natural pue-
de explicar la ausencia de otros re-
gistros en la región (no creemos
que la especie sea endémica a los
bosques de Florencia). Existe un
plan de declarar a estos bosques
como una Reserva Natural (Cor-
poración Autónoma Regional de
Caldas-Corpocaldas) pero hasta la
fecha el acto administrativo no ha
sido expedido. El criterio y
subcriterios por los cuales se le con-
sidera amenazada en peligro (EN)
son el areal pequeño, fragmentado
o fluctuante: B1ab(iii)+2ab(iii).
Detalles de la ornamentación
espiculada de la piel.
268 269
Eleutherodactylus tribulosus
Rana de lluvia camuflada
Eleutherodactylus veletis
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus veletis LYNCH &
RUEDA-ALMONACID, 1997. Locali-
dad típica: Colombia, departa-
mento de Caldas, municipio de
Pensilvania, km 24 carretera
Pensilvania a Arboleda, sitio Puerto
Suárez, por una trocha que con-
duce a Florencia, Caldas, 2000-2150
msnm. El parentesco de Eleuthero-
dactylus veletis es completamente des-
conocido. La especie pertenece al
subgénero Eleutherodactylus.
270 271
Eleutherodactylus veletis Eleutherodactylus veletis
ración Autónoma Regional de Cal-
das-Corpocaldas) pero hasta la fe-
cha el acto administrativo no ha sido
expedido. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
propuestas
Los Bosques de Florencia alber-
gan varias especies amenazadas y el
conjunto merece atención especial.
Autor: John D. Lynch.
Etimología
El epíteto específico procede de
la raíz latina (veletas) que quiere de-
cir soldado armado a la ligera, la
cual fue empleada en clara alusión
al patrón de color de la especie,
que semeja la ropa camuflada de
los militares.
Descripción
Rana de tamaño mediano, ma-
chos 25.9-27.8 mm longitud ros-
tro-cloacal, hembras 31.5-36.6
mm; piel del dorso lisa, sin plie-
gues dorsolaterales, el vientre
granular; sin crestas craneales; tu-
bérculo cónico sobre párpado;
tímpano presente y redondeado;
primer dedo manual más corto
que el segundo; quinto dedo pedial
más largo que el tercero; discos
de los dedos redondeados, mo-
deradamente expandidos; dorso
café con franjas negras bordeadas
de crema; gula café con líneas café
oscuro circundadas con crema; vien-
tre crema con denso retículo café.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida solamente de los alrede-
dores de su localidad típica en la
ladera este de la cordillera Central,
entre los 1850 y 2450 msnm. El he-
cho de que el Grupo Herpetológico
de la Universidad de Antioquia aún
no haya encontrado la especie en
otros remanentes de bosques al nor-
te del departamento, es posiblemen-
te significativo de su distribución res-
tringida.
Hábitat
Bosques primarios o secunda-
rios, especialmente a los lados de
quebradas.
Historia natural
Una especie arborícola y noc-
turna. En el día se encuentran in-
dividuos escondidos en la hojaras-
ca pero son difíciles de detectar
por su patrón camuflado. Una
postura contenía 18 huevos gran-
des y fue depositada adherida a
musgos sobre la corteza de un ár-
bol, a un metro sobre el suelo.
Situación actual y
amenazas
La falta de registros fuera de los
Bosques de Florencia sugiere que
la especie tiene una distribución
muy restringida. Existe un plan de
declarar los «Bosques de Floren-
cia» una Reserva Natural (Corpo-
Vista dorsal y ventral de la cabe-
za. Nótese la garganta manchada.
Vista ventral de la mano y lateral
del rostro. Nótese el tubérculo sobre
el párpado y el tímpano presente.
272 273
Eleutherodactylus veletis
Rana marsupial de La Cocha
Gastrotheca espeletia
Familia Hylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Gastrotheca espeletia DUELLMAN &
HILLIS, 1987. Localidad típica:
Colombia, departamento Nariño,
ribera norte del Lago (Laguna) de
La Cocha, 2790 msnm (01º08’N,
77º07’W). Según la descripción
original, la especie pertenece al gru-
po G. plumbea. Por lo demás y a
juicio de los autores de esta ficha,
es imperativo declarar que esta es-
pecie es de dudosa validez. Tal
aserto se sustenta sobre las débiles
diferencias que con las especies si-
milares presentan DUELLMAN &
274 275
Gastrotheca espeletia Gastrotheca espeletia
más extensa en G. riobambae que
en G. espeletia.
Distribución
Gastrotheca espeletia ha sido re-
gistrada entre los 2530 y 3400 me-
tros de altura en la porción sureña
de la cordillera Central de Colom-
bia y además en el Nudo de Pas-
to, así como en el área limítrofe
de Colombia y Ecuador.
Hábitat
En el artículo original de
DUELLMAN & HILLIS (1987) no se
incluye información sobre aspec-
tos ecológicos, ni sitios de captura
como tampoco actividad, excep-
to la altura y una localidad bien
definida en Colombia, cual es la
Laguna de la Cocha, en donde pre-
dominan los pajonales de páramo.
Historia natural
Aparentemente, el modo
reproductivo de esta especie com-
prende renacuajos de vida libre.
Tal idea se apoya en la informa-
ción presentada por los autores en
un cladograma que incluye los
modos reproductivos de las es-
pecies por ellos tratadas.
Situación actual y
amenazas
La región enmarcada dentro del
área de distribución de esta espe-
cie se encuentra sometida a inten-
sos procesos de transformación
por cultivos de papa y otras hor-
talizas, así como por la adecuación
de pastos para la ganadería. Es del
todo posible que Gastrotheca
espeletia haya sufrido procesos de
declinación como resultado de los
efectos deletéreos de los
agroquímicos y el cambio
climático global que afectó el areal
de Atelopus ignescens con el cual era
sintópico. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do 58 de 1973 y la Resolución 053
de 1974 declaró como Área de
Reserva Forestal Protectora 8.500
hectáreas ubicadas entre la Lagu-
na de La Cocha y el Cerro de
Patascoy, en el departamento de
Nariño. Por otra parte, ya que los
ejemplares usados para describir
la especie fueron colectados casi
HILLIS (1987). Para el caso, véase
Descripción. Téngase en cuenta
que los autores asumieron que era
especie diferente luego de realizar
análisis electrofórico de enzimas y
posteriormente buscaron las dife-
rencias morfológicas.
Etimología
El epíteto específico, espeletia,
hace referencia a una de las plan-
tas más comunes y características
de la zona de páramo, el frailejón,
en donde fue encontrada la especie.
Descripción
Una especie de rana marsupial
de tamaño medio, longitud ros-
tro–cloacal 52 mm en ambos
sexos; anchura de la cabeza igual a
su longitud; rostrum agudamente
redondeado en vista dorsal; en vis-
ta lateral, redondeado y con el ex-
tremo proyectándose más allá del
margen anterior de la maxila infe-
rior; distancia interorbital 110 %
de la anchura del párpado; tama-
ño del ojo 125% de la distancia
ojo – coana (nostril); longitud de
la tibia 38% de la longitud rostro
– cloacal, menor que la longitud
del pie; piel dorsal lisa; primer dedo
manual más largo que el segundo;
discos manuales ligeramente más
anchos que los dedos; en las pa-
tas, la membrana pedial reducida,
la cual se extiende desde el penúl-
timo tubérculo del cuarto dedo
pedial hasta el tubérculo distal del
quinto dedo pedial; generalmente
sin banda labial pálida, pero por
lo regular con banda cantal oscu-
ra. Color en vida: El dorso es café
broncíneo metálico con flecos
dorso-laterales verde pálido; axi-
la, ingle, superficie anterior y pos-
terior del muslo y superficie ocul-
ta de pantorrilla, verde-azulosa;
saco vocal gris; resto del vientre
gris azuloso opaco; iris café rojizo
con fina retícula negra.
Especies similares: Gastrotheca
espeletia se asemeja a G. pseutes y G.
riobambae por tener extremidades
cortas y pequeños discos digitales.
Gastrotheca espeletia difiere de G.
pseutes por presentar el vientre más
ennegrecido, ya que en esta última
especie el abdomen es de color
gris pálido; además, el rostrum de
G. espeletia es más estrecho que el
de G. pseutes.
En G. pseutes y G. riobambae, el
primero y segundo dedo manual
son de igual longitud, mientras que
en G. espeletia el primer dedo es
más largo que el segundo. Adicio-
nal-mente, la membrana pedial es
276 277
Gastrotheca espeletia Gastrotheca espeletia
en la periferia del Santuario de Flo-
ra y Fauna La Corota, es proba-
ble que en la isla se encuentre la
especie. Sin embargo, siendo el
área del Santuario escasamente de
ocho hectáreas, no está garantiza-
da la persistencia de la especie.
Medidas de conservación
propuestas
Es necesario disminuir los im-
pactos que deterioran el hábitat de
la especie, generando procesos
productivos sostenibles. Igualmen-
te es necesario adelantar estudios que
permitan contar con datos como la
dinámica de las poblaciones de la
especie, su biología y ecología.
Autor: Jorge Humberto Restrepo-Toro.
Rana marsupial. Nótese los
abultamientos del dorso que denotan
la existencia de crías en desarrollo.
Rana marsupial. Nótese la entrada
de la bolsa marsupial en la parte baja
del dorso.
278 279
Gastrotheca ruizi
segundo grupo conformado por
las especies que viven en los bos-
ques húmedos del sur de Ecua-
dor (Gastr otheca litonedis , G.
monticola, G. orophilax, G. Plumbea y
G. sphycrophila). De la misma for-
ma, estas relaciones de parentesco
entre G. ruizi y G. espeletia-G.
riobambae son soportadas por si-
milaridad taxonómica.
El grupo G. plumbea conforma
un taxón natural que incluye a G.
ruizi. En cuanto a las relaciones de
parentesco basadas en datos de
aloenzimas, DUELLMAN & HILLIS
(1987) concluyen que la especie no-
minal es hermana del grupo natu-
ral G. espeletia-G. riobambae. Poste-
riormente, DUELLMAN et al., (1988)
a través de análisis inmunológicos
contradice parcialmente los resul-
tados obtenidos con análisis de
aloenzimas para las relaciones de
parentesco de las especies del gru-
po de Gastrotheca plumbea. Ade-
más, DUELLMAN et al., (ut supra)
confirman el carácter de desarro-
llo directo como derivado de las
especies que poseen renacuajos li-
bre nadadores y consumidores, hi-
pótesis que no definió DUELLMAN
& HILLIS (1987) y es consistente
con la morfología oral de los em-
briones y la larva presentados por
WASSERSUG & DUELLMAN (1984).
Por otro lado, el progresivo y di-
ferencial levantamiento de los An-
des desde el Cretáceo tardío y las
glaciaciones ocurridas en el
Pleistoceno en el norte de los An-
des explican la historia evolutiva
de las especies Andinas del géne-
ro Gastrotheca, evidenciada por las
relaciones inmunológicas. RUÍZ-C.
et al. (1996), listan la especie y la
registran para la vertiente oriental
del Nudo de los Pastos
(Putumayo). SACHSSE et al. (1999)
afirma que Gastrotheca es un gru-
po natural definido por la presen-
cia en la hembra de una bolsa
dorsal cerrada para la incubación
de los huevos.
Etimología
Esta especie fue designada en
homenaje al doctor Pedro-M.
Ruíz-Carranza (q.e.p.d) uno de
los herpetólogos colombianos
más reconocidos.
Descripción
El género Gastrotheca conforma
un grupo natural, el cual se carac-
teriza por la presencia en las hem-
bras de una bolsa dorsal cerrada
para la incubación de los huevos.
Algunas de las especies presentan
desarrollo directo, en donde las
Rana marsupial de Ruiz
Gastrotheca ruizi
Familia Hylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Gastrotheca ruizi DUELLMAN &
BURROWES, 1986. Localidad típi-
ca: Colombia, departamento del
Putumayo, municipio de Mocoa,
Santiago, (77°00’W, 01°05’N). Se-
gún análisis de datos de aloenzimas
G. ruizi está incluida dentro del
grupo natural de Gastrotheca
plumbea. Este grupo esta dividido
en dos subgrupos, el primero con-
formado por las especies distri-
buidas en el sur de Colombia: G.
ruizi y en el norte del Ecuador: G.
espeletia y Gastrotheca riobambae y el
280 281
Gastrotheca ruizi Gastrotheca ruizi
su rareza. Es posible que las po-
blaciones de esta especie sean unas
de las que en el momento de su
descripción se encontraban ya en
franca declinación. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B1ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
Es probable que se encuentre en
el Parque Nacional Natural
Indiwasy- río Fragua.
Medidas de conservación
propuestas
La región donde G. ruizi fue en-
contrada está siendo sometida a
alteraciones de su paisaje, por lo
que es necesario tener un conoci-
miento de las características
fisiográ-ficas y ambientales ori-
ginales de esta región, con la fi-
nalidad de realizar una búsque-
da de la especie en áreas adya-
centes con características simila-
res a la localidad donde por pri-
mera vez fue encontrada. De la
misma forma, se necesita regis-
trar las posibles áreas de ocupa-
ción y superficie de extensión,
para defi ni r así el grado de
endemismo de la especie, hecho
que mide la vulnerabilidad de la
misma.
Autor: Ruth Amanda Estupiñán.
etapas larvales se presentan den-
tro del huevo y en el momento de
la eclosión nacen individuos total-
mente formados. En otras espe-
cies los huevos eclosionan en esta-
dios larvales como es el caso de
Gastrotheca ruizi, la cual es fácilmen-
te distinguible de las otras espe-
cies que conforman el género,
porque posee un rostro
acuminado y protuberante. Posee
además la piel de textura lisa y una
coloración café sobre los flancos
y el dorso el cual ostenta unas cin-
tas paravertebrales verde pálidas,
el vientre es crema o gris. Esta es-
pecie se asemeja a Gastrotheca
orophylax por tener un tímpano
bronce, pero se diferencia de la
misma porque su color es verde
uniforme, tiene rostro truncado,
desarrollo directo y se distribuye
en la provincia de Napo Ecuador.
De la misma forma G. ruizi es se-
mejante a Gastrotheca psychrophila la
cual tiene un rostro redondeado,
carece de marcas paravertebrales
verdes y está distribuida en el sur
del Ecuador. Los renacuajos de G.
ruizi difieren de los renacuajos de
G. orophylax y G. psychrophila por-
que la región inter-orbital es estre-
cha, tienen el rostro inclinado y en
la región bucal solamente tiene una
hilera de papilas labiales. También
G. ruizi es similar a Gastrotheca
espeletia y a Gastrotheca riobambae pero
se diferencia de estas especies por
poseer un rostro acuminado y te-
ner rebordes craneales.
Distribución
Valle de Sibundoy, vertiente
oriental del Nudo de los Pastos
en el departamento de Putumayo,
Colombia a 2200 y 2250 msnm
Hábitat
Bosques húmedos montanos bajos.
Historia natural
La especie es arborícola y vive en
la vegetación que bordea los cuer-
pos de agua corriente como el río
Sibundoy. Gran parte del hábitat
natural de la especie fue transfor-
mado en cultivos y pastizales.
Situación actual y
amenazas
Aparentemente la especie no ha
sido encontrada desde el tiempo
de su descripción original en 1986,
lo que indica que no se tiene co-
nocimiento del estado actual de sus
poblaciones. Probablemente, la
destrucción del hábitat que ocupa
G. ruizi sea el factor que incide en
Ejemplar juvenil. Nótese la diver-
sidad de diseño de color.
Vista lateral mostrando el perfil
de la cabeza.
282 283
Gastrotheca ruizi
Ranita fortachona
Phrynopus adenobrachius
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Phrynopus adenobrachius ARDILA-
ROBAYO, RUIZ-CARRANZA & BARRERA-
R, 1996. Localidad típica: Colombia,
departamento del Tolima, municipio
Herveo, vereda Albania, páramo Le-
tras, km 77-79 carretera Mariquita a
Manizales, vertiente oriental cordillera
Central, 5º4.9´ latitud N., 75º11.3´ W.
3100-3400 msnm.
Etimología
El epíteto específico proviene
de las raíces griegas adenos (=glán-
dula) y brachion (=brazo), en refe-
284 285
Phrynopus adenobrachius Phrynopus adenobrachius
Situación actual y
amenazas
Destrucción y degradación de las
áreas paramunas por efecto de las
quemas, los cultivos de papa y el
sobrepastoreo del ganado. Los
continuos deslizamientos natura-
les, el desarrollo de vías, crean
amenazas para la supervivencia de
la especie. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada en peligro (EN) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(iii,iv:B1ab(ii,iii)+2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Si bien el gobierno colombiano
mediante la Ley 2 de 1959 decla-
ró como Reserva Forestal de ca-
rácter nacional, una franja de 15
km, a lado y lado de la divisoria
de aguas en toda la extensión de
la Cordillera Central, dicha medi-
da no ha tenido ningún efecto so-
bre la protección de la diversidad
biológica, por cuanto nunca se
implementó, e incluso resulta des-
conocida para la mayor parte de
las autoridades ambientales.
Medidas de conservación
propuestas
Desarrollar estudios orientados
a establecer los requerimientos
ecológicos de esta especie, definir
su ámbito de distribución geográ-
fica y disminuir el empleo de ma-
quinaria pesada y la aspersión de
agroquímicos en las actividades
agrícolas podrían contribuir a dis-
minuir la presión sobre la misma.
Autores: María Cristina Ardila-
Robayo, Ruth Adriana Maldonado-S,
Diana Patricia-Montealegre.
rencia al ensanchamiento del ante-
brazo que invariablemente presen-
tan los machos adultos de la espe-
cie y que inicialmente se supuso
fuese glandular.
Otros nombres comunes
Ranita oscura paramuna.
Descripción
Una especie que se caracteriza
por su tamaño pequeño (machos
hasta 20.6mm y hembras hasta
25.8 mm de longitud rostro-
cloacal); la piel dorsal es lisa con
escasos tubérculos pequeños dis-
persos mientras que la ventral es
tenuemente granular; sin discos
digitales; con tubérculos cónicos
en el párpado superior; tubérculo
cónico prominente en el talón; con
tímpano pero oculto bajo la piel;
sin sacos y hendiduras vocales;
dorsalmente la coloración es café
claro a café obscuro con mancha
axilar e inguinal crema, ventral-
mente color crema con retículo
grueso o vermiculaciones café
obscuro a negro; algunos ejempla-
res con fina línea vertebral y línea
media ventral crema. Phrynopus
adenobrachius es la única especie del
género cuyos machos presentan
una gran protuberancia dérmica,
de color negro con mancha blan-
ca o crema en la parte antero-ven-
tral del antebrazo.
Distribución
La especie vive en los bosques
de subpáramo, en los límites de
los departamentos de Tolima y
Caldas, en la cordillera Central
entre los 1870 y los 3360 msnm.
Hábitat
La especie habita el bosque de
niebla y subpáramo, a ras de piso,
debajo de piedras, hojarasca y
troncos en descomposición, sobre
musgos y licopodios.
Historia natural
Las especies de este género son
de hábitos diurnos; las hembras
adultas llevan ca. 15-20 huevos
amarillos en cada ovario, con un
diámetro de ca 1.5 mm, lo que
hace suponer un desarrollo di-
recto en sitios húmedos, no inun-
dados. Los machos adultos son
de menor tamaño y se recono-
cen por la gran dilatación del
antebrazo que se supone,
coadyuva en la duración del
amplexus, que debe ser inguinal.
Detalles de la mano y el pie. Nóte-
se que los dedos son cilindricos
286 287
Phrynopus adenobrachius
Sapo picudo de Mesopotamia
Rhamphophryne rostrata
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Rhamphopryne rostrata (NOBLE,
1920). Localidad típica: Colom-
bia, en la parte sur del departa-
mento de Antioquia, Quebrada
Santa Rita, 14 millas al norte de la
Inspección de Policia de
Mesopotamia [la cual está ubica-
da a 18 km en dirección sureste
del municipio de La Unión]. Si-
nónimos: Bufo rostratus NOBLE,
1920; Bufo rostratus rostratus
COCHRAN & GOIN, 1970; Rhampho-
pryne rostrata TRUEB, 1971. Aparen-
temente, la extensión en la osifica-
288 289
Rhamphophryne rostrata Rhamphophryne rostrata
del género Atelopus. Por otro lado,
R. rostrata posee siete vértebras
presacrales y sacro fusionado al
coxis, caracteres menos frecuen-
tes dentro de Atelopus.
En preservación, R. rostrata po-
see dorso café claro, mientras que
superficies anteriores y posterio-
res de los flancos, muslos y
anterolateral del antebrazo con
motas café oscuras. Aparecen in-
distintas barras transversales sobre
la superficie distal de las extremi-
dades. Ventralmente, la garganta,
pecho y vientre son café claro con
moteado café oscuro.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida tan sólo de la localidad
típica en el flanco occidental de la
cordillera Central del departamen-
to de Antioquia a 2472 msnm.
Hábitat
Ocupa los bosques montanos
húmedos.
Historia natural
La especie es terrestre y aparen-
temente ocupa un microhábitat de
helechos, musgos y abundantes
hojas en descomposición. Como
otras especies del género puede ser
activa en la noche, mientras que du-
rante el día se refugia debajo de pie-
dras o entre vegetación densa como
los musgos. Hasta el momento no
se conocen hembras de R. rostrata,
sin embargo en otras especies del
género existe dimorfismo sexual con
hembras de mayor tamaño que los
machos. Aparentemente, la especie
nominal posee huevos no
pigmentados y en bajo número.
Situación actual y
amenazas
La especie no ha sido observa-
da desde su descripción original
en 1920, lo que indica que no se
tiene conocimiento del estado ac-
tual de sus poblaciones. Probable-
mente, la destrucción del hábitat
que ocupa R. rostrata sea el factor
que incide en su rareza. El criterio
y subcriterios por los cuales se le con-
sidera amenazada en peligro (EN) son
el areal pequeño, fragmentado o fluc-
tuante: B1ab(iii)+2(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
La especie no se encuentra en
ninguna área protegida.
ción y protuberancia del extremo
rostral, parece ser un carácter com-
partido por la mayoría de las es-
pecies de Rhamphophryne. Sin em-
bargo, en R. rostrata este caracter
está ausente o pobremente desa-
rrollado, lo que indica que aún no
se conoce un caracter único com-
partido por los integrantes del gé-
nero. Este hecho coloca en duda
la monofilia de Rhamphoprhyne y
probablemente la definición
taxonómica de las especies, lo que
dificulta las acciones para la con-
servación de las mismas.
Etimología
El epíteto específico hace refe-
rencia a la proyección anterior del
hocico, que recuerda vagamente la
trompa de un tapir o danta.
Descripción
El género Rhamphophryne puede
ser distinguido de otros géneros de
la familia Bufonidae por la siguiente
combinación de caracteres: piel dor-
sal con tubérculos de diferente ta-
maño y distribución; cabeza trian-
gular con extremo rostral largo y
protuberante en algunas especies;
presencia de co-osificación craneal
parcial; ornamentación craneal va-
riable desde altamente desarrollada
hasta poco evidente; presencia de
una hilera dorsolateral de tubércu-
los que pueden fusionarse y formar
un pliegue, comenzando en la mar-
gen posterior del cráneo o de las
glándulas para-tóideas hasta la ingle
o anterior a ésta; manos y pies con
palmeadura de extensión variable;
extremos de los dígitos no expan-
didos; en algunos casos se presen-
tan falanges largas y en otros alta-
mente reducidas; tubérculos
subarticulares y supernumerarios
pueden ser bien definidos o po-
bremente desarrollados; glándu-
las parotóideas presentes; hue-
vos grandes, sin pigmento y en
bajo número.
Las almohadillas lamelares y la
extensión cloacal, caracteres que
han sido utilizados para diferen-
ciar algunas de las especies del gé-
nero, aparentemente son artefac-
tos de preservación (GRANT, 1999).
Rhamphophryne rostrata se distin-
gue fácilmente de las otras espe-
cies que conforman el género,
porque no posee crestas craneales,
los tubérculos dorsolaterales son
escasos, y por tener los dedos de
las manos y pies un poco más lar-
gos; además su extremo rostral es
corto y sin protuberancia. Sin em-
bargo, estos caracteres pueden ser
compartidos con algunas especies
290 291
Rhamphophryne rostrata Rhamphophryne rostrata
Medidas de conservación
propuestas
Si la localidad típica de R.
rostrata ha sido sometida a altera-
ciones de su paisaje, es necesario
tener un conocimiento previo de
las características fisiográficas y am-
bientales de la región aledaña a La
Unión en el departamento de
Antioquia, con la finalidad de rea-
lizar una búsqueda de la especie,
de donde se sospecha procede el
único individuo conocido. De la
misma forma, se necesita evaluar
las posibles áreas de ocupación y
la superficie de extensión, para de-
finir así el grado de endemismo
de la especie, hecho que mide la
vulnerabilidad de la misma. Posi-
blemente sea necesario cría en cau-
tiverio con la finalidad de repo-
blar y conservar la especie.
Autor: Ruth Amanda Estupiñán.
Detalles de cabeza, mano y pie.
292 293
Rhamphophryne truebae
otros caracteres (TRUEB 1971). Un
estudio cladístico no publicado so-
bre el género (GRANT, 1998), indica
la alta similitud morfológica entre
R. truebae y R. lindae pero lamenta-
blemente no poseen caracteres
filogenéticamente informativos que
establezcan un parentesco.
Etimología
Patrónimo de Linda Trueb,
herpetóloga norteamericana que
propuso el género Ramphophryne
paraincluir los bufónidos pequeños,
con extremos rostrales muy alarga-
dos y diferenciarlos de los géneros
Atelopus y Bufo.
Descripción
Se distingue de inmediato de las
otras especies del género por te-
ner el tímpano visible. Esta espe-
cie se conoce solo por una hem-
bra adulta de 65.9 mm de longi-
tud rostro-cloacal, que se puede
identificar por la siguiente combi-
nación de caracteres: ocho vérte-
bras presacras; articulación sacro-
coxígea bicondilar; extremo
rostral largo, protuberante, dirigi-
do anteriormente; crestas cranea-
les, supraorbital, postorbital,
supratimpánica y occipital muy
bajas; cresta pretimpánica presen-
te; piel en el dorso finamente
espinulada con escasas verrugas;
pliegue dorso-lateral presente (tu-
bérculos fusionados), desde la
glándula parotoide hasta la ingle;
manos y patas palmeadas, dígitos
largos; tubérculos subarticulares no
diferencia-bles; tubérculos super-
numerarios ausentes; almohadillas
lamelares subdigitales ausentes; la
apertura anal se extiende como un
pliegue; tímpano presente.
Rhamphophryne truebae es muy
afín a R. rostrata y R. lindae, de los
cuales se diferencia por la fusión
de la articulación sacrocoxígea, te-
ner siete vértebras presacras, po-
seer los dedos más largos y delga-
dos y una mayor extensión de la
palmeadura y carecer de tímpano.
Distribución
Es posible que esta especie haya
sido colectada en alguno de los
remanentes de los bosques de nie-
bla del sur del departamento de
Antioquia, en las cercanías del
municipio de La Unión, Inspec-
ción de Policía de Mesopotamia,
con coordenadas 5° 50’ 60N, 75°
16’ 0W, y aproximadamente a
2400 m de altitud.
Hábitat
Considerando la posible zona de
colección la especie habitaría el
bosque de niebla.
Sapo picudo de Trueb
Rhamphophryne truebae
Familia Bufonidae
Categoría nacional: En peligro: EN
Comentarios taxonómicos
Rhamphophryne truebae LYNCH &
RENJIFO, 1990. Localidad típica:
desconocida, pero probablemen-
te en Colombia, al sur del depar-
tamento de Antioquia, en la cor-
dillera Central «14 miles north (or
east) of Mesopotamia» (fide Trueb,
1971). La presencia de tímpano y
estructuras asociadas, representó
una novedad morfológica al mo-
mento de describir esta especie
(LYNCH & RENJIFO 1990), ya que
el género se caracterizaba por la
ausencia de estos órganos, entre
294 295
Rhamphophryne truebae Rhamphophryne truebae
Historia natural
No hay información, pero pa-
rece ser que las especies del géne-
ro poseen hábitos diurnos, habi-
tan zonas de bosque poco pertur-
badas antrópicamente y es posi-
ble que tengan desarrollo directo
(GRANT, 1998, 1999; LYNCH &
RENJIFO, 1990; SAVAGE & KLUGE,
1967; TRUEB, 1971).
Situación actual y
amenazas
Esta especie se conoce solamen-
te por el holótipo obtenido en la
localidad típica hace muchos años.
Los remanentes de bosques
altoandinos de esta región se en-
cuentran aislados en el filo de los
contrafuertes de la cordillera Cen-
tral con muy poca conectividad
entre los mismos. Las condicio-
nes de orden público imperantes
en la región imposibilitan la reali-
zación de muestreos de campo
para verificar el estado de salud
de la especie. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada en peligro
(EN) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B1ab(iii,iv).
Medidas de conservación
tomadas
La Corporación Autónoma Re-
gional del Oriente Antioqueño-
CORNARE, mediante Acuerdo
de Junta Directiva del 19 de no-
viembre de 1990, declaró como
Área de Manejo Especial más de
44.000 ha en la cuenca alta del Río
Negro, donde es factible que ha-
bite la especie.
Medidas de conservación
propuestas
Se ha sugerido que la carencia
de ejemplares en colecciones
batracológicas, de ésta y otras espe-
cies del género, se debe a falta de
muestreo en sus áreas de distribu-
ción, más que a características bio-
lógicas específicas, por lo que se
propone realizar un trabajo de bús-
queda de ejemplares, ya que solo se
conoce una hembra adulta; además
de monitorear la población en su
hábitat natural para definir su areal
de distribución.
Autor: Claudia María Vélez R.
Vista lateral de la cabeza. Nótese
la presencia del tímpano.
Especies vulnerables (VU)
298 299
Bolitoglossa lozanoi
563-4; hembras adultas Tolima,
municipio de Falan, bosques de
Falan, (UT por catalogar).
Etimología
El epíteto específico fue dado
como reconocimiento al ilustre botá-
nico Gustavo Lozano-C, profesor del
Instituto de Ciencias Naturales de la
Universidad Nacional, en homenaje post
mortem, por su invaluable contribución
al desarrollo y conocimiento de la bo-
tánica en Colombia.
Descripción
Una especie de gran tamaño
corporal, dentro del conjunto de
las salamandras suramericanas, las
hembras adultas alcanzan una lon-
gitud estándar entre 53.2-68.4 mm
y los machos adultos entre 43.7-
54.9 mm. La palmeadura manual
y pedial es extensa (sin dedos li-
bres). Los ojos no son protube-
rantes en vista lateral. El cuello es
indiferenciado. En los machos
adultos la glándula mentoniana es
redondeada y no prominente. La
coloración en vida del dorso es
castaño o sepia y en vista ventral,
es café uniforme con punteaduras
crema y café más oscuras. En pre-
servación la coloración dorsal es
café rojizo con punteaduras negras
y el flanco troncal café uniforme.
Difiere de otras salamandras co-
lombianas por su porte robusto,
su región cefálica indiferenciada del
cuello, poseer los ojos no
protuberantes y su color ventral,
en etanol 70%, café con
punteaduras café más obscuras;
actualmente es considerada la úni-
ca especie de tierras bajas repor-
tada para los bosques húmedos,
en el Valle Medio del Magdalena.
Distribución
Salamandra endémica para Co-
lombia, restringida a las
estribaciones orientales y occiden-
tales de las cordilleras Central y
Oriental respectivamente en los
departamentos de Caldas, Tolima
y Cundinamarca en el valle medio
del río Magdalena, entre los 500-
1100 msnm
Hábitat
Su hábitat predilecto son los
bosques residuales establecidos a
todo lo largo del cauce de que-
bradas con caudal permanente al
interior de la selva húmeda (Bos-
que pluvial premontano (Bppm)
sensu HOLDRIGE, 1996).
Salamandra corpulenta café
Bolitoglossa lozanoi
Familia Plethodontidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Bolitoglossa lozanoi ACOSTA &
RESTREPO, 2001. Localidad típica:
Colombia, departamento de Cal-
das, municipio La Victoria; vere-
da Corinto; sitio Charco Azul,
margen derecha del río La Miel,
500 msnm Los ejemplares exami-
nados de lugares adicionales a la
localidad típica son: Cundi -
namarca, municipio Yacopi, Ins-
pecci ón de Pol i cí a de Gua-
dualito, 1100 msnm, hembras
adul tas ICN 37885-7, ICN
37890, ICN 37892, machos
adultos, ICN 37888-9; UIS-A
300 301
Bolitoglossa lozanoi Bolitoglossa lozanoi
Historia natural
Especie arborícola, de actividad
nocturna asociada a sotobosque de
quebradas; suele perchar sobre el
haz de las hojas de arbustos y hier-
bas (Araceae) hasta alturas de 1 m
en sectores moderadamente incli-
nados. Se alimenta principalmente
de hormigas (Subfamilia Pone-
rinae). Aunque la mayor parte de
su biología reproductiva es des-
conocida, en la evaluación de las
posturas del tracto reproductivo
de una hembra adulta disectada se
encontró un alto número de hue-
vos despigmentados (n=23) y de
gran tamaño, lo cual puede suge-
rir que esta especie presenta un de-
sarrollo directo.
Situación actual y
amenazas
Es una especie restringida a los
bosques húmedos residuales en la
región del Magdalena medio, los
cuales actualmente están siendo so-
metidos a una intensa alteración,
especialmente por procesos
antrópicos como la ampliación de
la frontera agrícola y ganadera.
Una gran parte de los bosques
residuales de la cuenca baja del río
La Miel, de donde es originaria
esta salamandra, van a quedar ane-
gados como resultado del llena-
do de la represa hidroeléctrica de
La Miel. Así mismo, la
deforestación de las cañadas y la
ampliación de la frontera agrícola
en el valle del río Magdalena, ha
mermado notablemente los am-
bientes potenciales para la subsis-
tencia de esta especie. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada como vul-
nerable (VU) son el areal peque-
ño, fragmentado o fluctuante:
B1ab(iii).
Medidas de conservación
propuestas
Debido a que en la actualidad
es conocida únicamente de tres lo-
calidades, es importante desarro-
llar inventarios herpetofaunísticos
a lo largo de los bosques húme-
dos del valle del Magdalena, con
el fin de indagar sobre su presen-
cia en estos sitios y definir una zona
especial de conservación. Igualmen-
te, vale la pena impulsar estudios re-
lacionados con los aspectos
poblacionales y biológicos básicos.
Autor: Andrés Rymel Acosta-Galvis.
302 303
Dendrobates bombetes
minutus. Sin embargo, MYERS, (1987)
transfirió el grupo minutus (con ex-
cepción de Dendrobates quinquevittatus
y afines) al género Minyobates, basán-
dose principalmente en el tamaño
pequeño y la ausencia de
histrionicotoxinas e indolizi-dinas
disustituidas.
Al analizar concienzudamente
los caracteres propuestos para el
género Minyobates desde una pers-
pectiva sistemática y no meramen-
te taxonómica, sumado a algunos
hallazgos puntuales en el trabajo
con M. bombetes, SUÁREZ-MAYORGA
(1999, 2000, en prep.) propuso
que no existía evidencia que so-
portase a Minyobates como un gé-
nero diferente a Dendrobates. La
misma conclusión fue esbozada
por JUNGFER et al. (fide FROST,
2002), por lo cual actualmente la
especie figura como Dendrobates
bombetes en el archivo de autoridad
taxonómica más actualizado para
los anfibios del mundo (ibídem.).
Etimología
El epíteto específico es, de
acuerdo con la descripción origi-
nal, un sustantivo en aposición
derivado del griego que significa
«zumbador» o «que zumba», lo
cual hace referencia al canto típico
de la especie que se asemeja al
zumbido de un insecto.
Otros nombres comunes
Rana rubí
Descripción
Son ranas muy pequeñas, que
por lo general no alcanzan 20 mm
de longitud rostro-cloacal.
Morfológicamente son similares a
cualquier Dendrobates pequeño, aun-
que carecen de histrioni-cotoxinas.
No poseen dientes ni membranas
pediales interdigitales. Cromá-
ticamente varían, aunque usual-
mente tienen negro, rojo y/o ama-
rillo o verde, sólidos o combina-
dos en manchas o líneas pero nunca
con una línea oblicua que llega has-
ta el ojo. Sus larvas tienen el disco
oral indentado, con un espacio
medial en el labio inferior (presente
en Dendrobates abditus, D.
opisthomelas, D. virolinensis y
Dendrobates bombetes) y 2/3 hileras
de dentículos queratinizados; son
criadas en cuerpos de agua alma-
cenada en plantas.
Dendrobates bombetes es similar en
coloración a D. opisthomelas y D.
virolinensis pero difiere de éstos por
la presencia de dos líneas rojas
gruesas dorsolaterales y el patrón
ventral de manchas amarillas me-
tálicas con negro, característico
Rana venenosa del Cauca
Dendrobates bombetes
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Dendrobates bombetes (MYERS &
DALY, 1980). Localidad típica:
Colombia, departamento del Va-
lle, montañas arriba del sector sur
del Lago Calima, ca. 2 km en línea
recta al suroeste de Puente Tierra,
1580 – 1600 msnm. Sinónimos:
Minyobates bombetes MYERS & DALY,
1980. Amer. Mus. Novitates 2692: 1
– 23. No obstante, véase JUNGFER
et al., (2000), para el estatus gené-
rico de Minyobates ( fide FROST,
2002). La especie fue descrita bajo
el género Dendrobates , grupo
304 305
Dendrobates bombetes Dendrobates bombetes
Situación actual y
amenazas
La deforestación es la principal
amenaza para la especie puesto
que depende principalmente del
bosque para su supervivencia (alta
humedad relativa, hojarasca y
bromelias grandes). Los parches
que ocupa actualmente se encuen-
tran en matrices de potrero en el
que paulatinamente se ha ido in-
corporando ganado, lo cual es trá-
gico para el suelo. Si bien la espe-
cie puede encontrarse en planta-
ciones de árboles o arbustos (ca-
fetales o guaduales, por ejemplo),
requiere siempre de la presencia
de bosques en las inmediaciones.
Aunque existen registros histó-
ricos en los alrededores de la que-
brada La Chapa, departamento del
Valle, muestreos realizados en los
últimos años en esta localidad re-
sultaron infructuosos para el re-
gistro de Dendrobates bombetes. Esto
probablemente se deba a la susti-
tución de los pocos relictos de
bosque subxerofítico por cultivos
de tomate, o incluso, a la situación
de conflicto armado por la que
atraviesa el área. Los criterios y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada como vul-
nerable (VU) son la rápida dismi-
nución poblacional y el areal pe-
queño, fragmentado o fluctuante:
A4c; B1b(iii).
Medidas de conservación
tomadas
La mayoría de registros de la es-
pecie se encuentran dentro de áreas
protegidas, como es el caso de la
Reserva Forestal de Yotoco y la Re-
serva Forestal Bremen. A pesar de
que RESTREPO & ALBERICO (1994)
mencionan la posible presencia de
la especie en el Parque Nacional
Natural Ucumarí, en una visita re-
ciente a la zona en época de lluvias
incluyendo el Santuario de Fauna y
Flora Otún Quimbaya, no se obtu-
vieron evidencias de la presencia de
esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Debido a las características
morfológicas, reproductivas y a
sus preferencias de hábitat, la es-
pecie es altamente vulnerable al
aprovechamiento comercial. No es
recomendable por tanto fomentar
su cría en cautiverio, pues no resul-
taría rentable sin recurrir constante-
mente a ejemplares silvestres.
Sería ideal expandir las áreas
protegidas en las que actualmente
se distribuye, mediante la adición
para cada individuo. Su canto es
completamente diferente al de las
demás.
Distribución
Vertiente occidental de la cordi-
llera Central (departamentos de
Quindío y Risaralda) y las dos ver-
tientes de la cordillera Occidental
en el departamento del Valle, en-
tre 650 y 2000 msnm.
Hábitat
Parches de bosque primario o
secundario conservado, o en
ecotonos de agroecosistemas
(guaduales o cafetales) comple-
mentados con hojarasca y
bromelias epífitas de grandes di-
mensiones y alta capacidad de al-
macenamiento de agua. Existen
registros marginales de la especie
en enclaves áridos como el cañón
del Dagua (Valle), pero únicamente
asociados a bromelias y en cerca-
nías de bosque.
Historia natural
Dendrobates bombetes es una espe-
cie sigilosa, poco visible al interior
del bosque, a pesar de que su can-
to característico es audible a dece-
nas de metros de distancia. Per-
manece activa durante todo el día,
principalmente entre las 8 a.m. y
las 4:30 p.m.; es especialmente
conspicua - como muchos anuros
terrestres- durante la época de llu-
vias. Los machos cantan usualmen-
te ocultos, entre la hojarasca o
bajo troncos o ramás en el suelo,
aunque pueden hacerlo desde al-
turas mayores pero siempre res-
guardados, bien por hojarasca o
residuos vegetales acumulados
sobre las perchas, o bien por las
bromelias en que crían sus larvas.
La especie es capaz de repro-
ducirse durante todo el año. Tras
un cortejo elaborado en el que el
macho guía a la hembra al sitio de
postura (siempre en sitios húme-
dos, sobre el suelo o en acumula-
ciones de hojarasca y detritos en
las horquetas de los troncos), se
produce un apareamiento sin am-
plexo y la hembra deposita un úni-
co huevo en ausencia del macho;
el huevo no es custodiado perma-
nentemente por sus padres. Los
huevos eclosionan al cabo de 22
días y las larvas son recogidas por
su padre para ser transportadas a
los tanques de agua que se forman
en las axilas de las hojas en
bromelias de gran porte
(fitotelmatas). La metamorfosis se
completa al cabo de 140 días,
aproximadamente.
306 307
Dendrobates bombetes Dendrobates bombetes
de zonas de amortiguación o de
los terrenos contiguos que contie-
nen parches de bosque adyacen-
tes, para garantizar conectividad
entre los fragmentos. Es igualmen-
te importante monitorear las po-
blaciones y, en especial, retomar el
trabajo con las poblaciones de las
zonas áridas, para establecer con
exactitud su situación.
Autor: Ángela M. Suárez-Mayorga.
Cuidado parental de los machos
del género Dendrobates.
Macho adulto,vista lateral
308 309
Dendrobates occultator
Etimología
El epíteto específico se dio en
referencia a los hábitos secretivos
de la especie, es decir, a su capaci-
dad para esconderse y permane-
cer oculta a los ojos humanos, a
pesar de su coloración relativa-
mente brillante.
Descripción
Es una rana de tamaño media-
no (24-27 mm), cuyo cuerpo pre-
senta característicamente una co-
loración rojiza en el dorso y una
serie de manchas amarillas lateral-
mente. No presenta dientes maxi-
lares, ni esternón, el primer dedo
es algo más corto que el segundo,
el tubérculo tarsal está presente y
entre las secreciones de su piel se
encuentran la Pumiliotoxina B y
las histrionicotoxinas (MYERS &
DALY, 1976).
En la descripción original se
enfatiza la existencia de tres dife-
rencias con respecto a la especie
de la misma región que más se le
asemeja (Dendrobates histrionicus): la
combinación de colores rojizo
(dorso) y amarillo (lateral), el me-
nor tamaño corporal (los adultos
de D. histrionicus miden aproxima-
damente 33.5 mm) y la abundan-
cia de Pumiliotoxina B en su piel
(MYERS & DALY, 1976). En el mis-
mo documento, se indica que la
principal diferencia entre D.
sylvaticus y D. occultator es que la pri-
mera presenta un perfil de toxinas
mucho más similar al de las pobla-
ciones de D. histrionicus de la parte
norte del Chocó Biogeográfico.
Distribución
Es una especie endémica de
Colombia, conocida únicamente
de la cuenca alta del río Saija y a la
quebrada Guanguí, en el departa-
mento del Cauca entre los 50 y
los 200 msnm.
Hábitat
Esta especie es característica de
los bosques tropicales húmedos y
superhúmedos de tierra firme, su
ambiente preferido son las áreas
que no se inundan con las fluc-
tuaciones estacionales en el nivel
de los ríos. Puede ser encontrada
en el piso, sobre la hojarasca y muy
raras veces sobre la vegetación baja,
a elevaciones superiores a 0.5 m.
Historia natural
Es una especie diurna con una
historia natural poco conocida que
Rana venenosa del Saija
Dendrobates occultator
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Dendrobates occultator MYERS &
DALY, 1976. Localidad típica: Co-
lombia, departamento del Cauca.
Sitio La Brea, al lado del río Patía,
aproximadamente 15 km abajo de
la desembocadura de la quebrada
Guanguí. Sinónimos: Dendrobates
histrionicus (SILVERSTONE, 1975).
MYERS & DALY (1976) y LÖTTERS et
al., (1999) discuten la posibilidad de
que D. occultator constituya una po-
blación de Dendrobates sylvaticus, una
especie distribuida principalmente
en el norte de Ecuador.
310 311
Dendrobates occultator Dendrobates occultator
bre de complejo histrionicus y que
se distribuyen a lo largo de casi
todo el Chocó biogeográfico. Las
especies de este complejo de ra-
nas venenosas se caracterizan por
una notoria variación geográfica
en el patrón de coloración, en el
perfil de toxinas y, posiblemente,
en su comportamiento. El esque-
ma actual de clasificación
taxonómica probablemente sub-
estima el nivel de variabilidad den-
tro de este complejo y el número
de especies involucradas. La im-
portancia ecológica y económica
de éste complejo demanda un es-
tudio detallado sobre la variación
geográfica de sus poblaciones y es-
pecies, apoyado por herramientas
como la biología molecular. Este
conocimiento permitiría diseñar una
propuesta más realista sobre la es-
trategia de conservación a este nivel
de biodiversidad. El rango de dis-
tribución de la especie parece coin-
cidir con áreas que constituyen re-
servas indígenas por lo que es nece-
sario pensar en una estrategia de
conservación que los involucre.
Autor: Adolfo Amézquita.
parece coincidir bastante bien con
lo que se conoce de otros dendro-
bátidos relacionados (ver D.
lehmanni). No existen sin embargo
descripciones precisas de los sitios
donde ovipositan o del tipo de
cuerpos de agua hacia a donde
transportan los renacuajos. Los
machos son probablemente terri-
toriales y su vocalización de ad-
vertencia consiste en largas series
de llamadas, cada una de las cua-
les suena aproximadamente como
el «quack» de los patos. LÖTTERS et
al. (1996) señalaron que las llama-
das de D. occultator se distinguen
por ser más cortas y por repetirse
a una mayor tasa que en las po-
blaciones de D. histrionicus del nor-
te del Chocó. Esta distinción no
parece muy confiable pues depen-
dió de la grabación de un solo indi-
viduo por población (o especie) y
por ende no consideró los obvios
efectos de las diferencias en la tem-
peratura y en el tamaño corporal.
Situación actual y
amenazas
El área de distribución es peque-
ña e incluye regiones donde se ha
incrementado la extensión de los
cultivos ilegales, que junto con las
actividades de deforestación co-
mercial, constituyen la mayor ame-
naza para la viabilidad de ésta es-
pecie. No existen reportes forma-
les de tráfico de estos ejemplares
con el propósito de exportarlos
ilegalmente como mascotas, pro-
bablemente porque su coloración
es menos atractiva que la de las po-
blaciones de D. histrionicus que se en-
cuentran en la misma área. El crite-
rio y subcriterios por los cuales se le
considera amenazada como vulnera-
ble (VU) son el areal pequeño, frag-
mentado o fluctuante: B1ab(i,ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Como todas las especies de
Dendrobates, D. occultator se encuen-
tra incluido en el Apéndice II de
la Convención Internacional para
el Comercio de las Especies de la
Flora y la Fauna Amenazadas de
Extinción-CITES. Esta medida,
por supuesto, se relaciona con la
amenaza que parece menos im-
portante para la viabilidad de la
especie. Dentro de su rango de dis-
tribución, no existen áreas legal-
mente protegidas por el Estado.
Medidas de conservación
propuestas
Dendrobates occultator es parte de
un complejo de especies (o po-
blaciones) evolutivamente relacio-
nadas que se conocen con el nom-
Variaciones en el diseño de las
manchas.
312 313
Dendrobates occultator
Rana de lluvia «de ojos rojos y amarillos»
Eleutherodactylus actinolaimus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus actinolaimus
LYNCH & RUEDA-ALMONACID,
1998. Localidad típica: Colombia,
departamento de Caldas, munici-
pio de Samaná, corregimiento de
Florencia, Bosques de Florencia,
sitio «El Estadero», cerca de 6 km
SW Florencia, 2000 msnm. Espe-
cie asignable al subgénero Eleu-
therodactylus y al grupo unistrigatus,
el más numeroso y el cual reúne
alrededor de 150 especies.
Eleutherodactylus actinolaimus se ase-
meja superficialmente a E. per-
314 315
Eleutherodactylus actinolaimus Eleutherodactylus actinolaimus
relativamente abundante en vege-
tación herbácea y sotobosque de
filos de colinas.
Historia natural
Especie arborícola baja, de ac-
tividad nocturna. Se reproduce
durante todo el año sin
estacionalidad bien definida, aún
cuando se observaron un mayor
número de neonatos e inmaduros
durante la época de lluvias. Al igual
que las demás especies del género
E. actinolaimus, tiene una forma de
reproducción terrestre, cuyos hue-
vos experimentan desarrollo direc-
to. La postura contiene cerca de
25 huevecillos amarillos, carentes
de melanóforos y con un diáme-
tro de 1.8-2.0 mm. Es un predador
generalista de insectos pequeños,
los cuales captura al acecho
(forrajeo pasivo).
Situación actual y
amenazas
La deforestación y degradación
del hábitat natural parecen ser las
responsables de las bajas densida-
des poblacionales observadas. La
reducida representatividad de este
hábitat particular (selvas de transi-
ción entre los pisos térmicos cáli-
do y frío), con precipitaciones su-
periores a los 4000 mm por año,
sobre las estribaciones de la cor-
dillera Central aumenta la vulne-
rabilidad de las poblaciones a la
extinción. Un nuevo factor de dis-
turbio que puede provocar el co-
lapso de las poblaciones de anfi-
bios y otros organismos en las
Selvas de Florencia es la fumiga-
ción de las 3200 hectáreas de ama-
pola en los municipios de
Pensilvania y Samaná y en el
corregimiento de Arboledas, los
cuales engloban esta rica área sil-
vestre. El criterio y subcriterios por
los cuales se le considera amena-
zada como vulnerable (VU) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
Aún cuando la Corporación Au-
tónoma Regional de Caldas-
Corpocaldas, piensa declarar
como una Reserva Natural de ca-
rácter regional a las Selvas de
Florencia, el acto administrativo
para su creación no ha sido expe-
dido. El proteger los bosques de
Florencia no solo beneficiaría va-
rias especies únicas y amenazadas
de extinción, sino que garantizaría
el flujo de agua requerido para
mixtus, con el cual comparte in-
cluso la misma variación en el pa-
trón de coloración del cuerpo; sin
embargo E. actinolaimus es mucho
más pequeño, tiene rayas radiales
sobre la garganta y posee el iris de
un color diferente.
Etimología
El epíteto específico procede de
las raíces griegas (aktinos que sig-
nifica rayo, línea + laimos = gar-
ganta, gula) y fue utilizado en re-
ferencia a las líneas radiales café-
rojizo que la especie posee sobre
la garganta.
Descripción:
Rana de tamaño mediano (ma-
chos adultos: 22.4-27.5, =24.5 mm
de longitud rostro-cloacal y hem-
bras: 32-36, =34 mm). Esta espe-
cie posee una coloración del iris
diferente en cada sexo: amarillo en
las hembras y rojo brillante en los
machos. E. actinolaimus tiene el tím-
pano grande y redondeado; el ros-
tro subacuminado en vista dorsal
y redondeado en vista lateral; po-
see un pequeño tubérculo
subcónico sobre el párpado su-
perior; los odontóforos vomeri-
nos son prominentes; el primer
dedo manual más corto que el se-
gundo; los discos de los dedos
externos de la mano grandes y re-
dondeados; exhibe un pequeño tu-
bérculo triangular sobre el talón; las
manos y patas carecen de
palmeaduras; tiene el quinto dedo
pedial muy largo; la piel del dorso
áspera al tacto con numerosos grá-
nulos; pliegues dorsolaterales bien
definidos; coloración polimórfica,
altamente variable, café canela o café
oliváceo con marcas oscuras sobre
la cabeza y tronco; labios y miem-
bros con barras oscuras; superficie
posterior de los muslos con pecas
amarillas y la garganta con líneas ra-
diales castañas.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida solamente de su localidad
típica: Bosques de Florencia, en el
municipio de Samaná, corregimiento
de Florencia, departamento de Cal-
das, vertiente oriental de la cordillera
Central, en alturas comprendidas en-
tre 1800 y 2000 msnm.
Hábitat
Interior de bosques maduros
poco entresacados, vegetación
ribereña de quebradas y riachuelos,
316 317
Eleutherodactylus actinolaimus Eleutherodactylus actinolaimus
mantener en funcionamiento la
represa del río La Miel.
Medidas de conservación
propuestas
El desarrollo de un programa
estandarizado de monitoreo para
evaluar las tendencias pobla-
cionales de esta especie y otras 10
especies de anuros amenazados
que habitan en los bosques de
Florencia es apremiante. Urge así
mismo consolidar y definir una
zona de amortiguación que dismi-
nuya el impacto de las actividades
extractivas de madera dentro de
la reserva. La rehabilitación o res-
tauración de las áreas deforestadas
al interior de la reserva podría atenuar
los deletéreos efectos de borde.
Autores: Pedro A. Galvis-Peñuela
& José Vicente Rueda-Almonacid.
Vista lateral de la cabeza.Nótese
el túberculo cónico sobre el párpa-
do.
Vista dorsal de la cabeza.
Vista ventral de mano y pie. Nóte-
se el tubérculo calcar.
318 319
Eleutherodactylus carranguerorum
entre Garagoa y Miraflores, hecho
que invalida la presunción anterior.
Especie incluida dentro del grupo
conspicillatus.
Etimología
Especie dedicada al conjunto
folclórico musical de Los
Carrangueros de Ráquira confor-
mado por Jorge Velosa Ruiz, Ja-
vier Apráez, Francisco Aristizábal,
Javier Moreno, José Luis Posada,
Jairo Rincón Gómez, Argemiro
Torres Ariza, Delio Torres Ariza,
Juan Torres Camacho y Ramiro
Zambrano, amigos personales del
autor, a quien le fascina la música
de carrilera.
Descripción
Un miembro del grupo
conspicillatus fácilmente reconocible
por poseer la superficie posterior
de los muslos de un solo color,
tener un pequeño tubérculo sobre
el talón y por la ausencia de tubér-
culos cónicos sobre el ano y so-
bre el párpado superior. Es una
especie de tamaño mediano, las
hembras de 41.7-50.7 (= 45.4
mm) de longitud rostro cloacal y
los machos alrededor de 33 mm.
Cabeza en perfil ligeramente re-
dondeada, en vista dorsal algo
achatada; el espacio interorbital
con pequeños tubérculos, sin cres-
tas craneales y un poco más an-
cho que el párpado. En vista dor-
sal, el labio sobresale hacia la co-
misura bucal. Presenta pliegues
dorsolaterales cortos sobre los
hombros; el tímpano es promi-
nente y el pliegue supratimpánico
cubre el borde superior del tím-
pano. Al igual que en los otros
Eleutherodactylus del grupo
conspicillatus, el quinto dedo es más
largo que el tercero.
En vida E. carranguerorum es de
color café, en la región interorbital
presenta una franja café oscuro, de
igual color son la mancha en for-
ma de W sobre la región occipital,
y las barras sobre los hombros, la
región sacra y las barras transver-
sales sobre los miembros. Los cos-
tados, las superficies anteriores y
posteriores de los muslos son de
color café rojizo oscuro. La gar-
ganta es café amarillento con pe-
cas de color crema, el iris cobrizo
con retículo negro y una banda ho-
rizontal de color café rojizo. Pre-
senta listas dorsolaterales amarillo
quemado o caramelo pálido bor-
deadas de negro.
Distribución
Bosques nublados del flanco
oriental de la cordillera Oriental en
Rana de lluvia carranguera
Eleutherodactylus carranguerorum
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus carranguerorum
LYNCH, 1994. Localidad típica:
Colombia, departamento de
Boyacá, vertiente oriental de la
cordillera Oriental, municipio de
Pajarito, Inspección de Policia de
Corinto, Quebrada La Rochita,
1600 msnm En la descripción ori-
ginal el autor sospechó que la es-
pecie presentaba una distribución
hacia el norte de la localidad típi-
ca, ya que no había encontrado
ningún ejemplar hacia el sur de la
misma, pero ya existe un registro
320 321
Eleutherodactylus carranguerorum Eleutherodactylus carranguerorum
el departamento de Boyacá, entre
1350 y 2060 msnm
Situación actual y
amenazas
Como todas las especies que
habitan la franja de bosque
Andino esta especie presenta la
gran amenaza de quedar sin un
hábitat disponible, por la rápida
y continua presión que se ejerce
sobre los mismos. Cabe anotar
que en las áreas de bosque nubla-
do donde ha sido colectada, la
humedad relativa es muy alta y son
muy abundantes los musgos so-
bre los troncos y el piso del bos-
que. Al ser talado el bosque para
potreros se destruyen y alteran ra-
dicalmente los requerimientos
ecológicos que necesitan las pos-
turas de esta especie para sobrevi-
vir. El criterio y subcriterios por
los cuales se le considera amena-
zada como vulnerable (VU) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B1ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
El Inderena mediante el Acuer-
do de Junta Directiva No. 007 de
1989, reservó 1710 hectáreas de
bosques de La Cuchilla de
Sucuncuca, en el municipio de
Miraflores-Boyacá, como Zona de
Reserva Forestal Protectora, en
donde es probable que habite
esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Se sugiere realizar un inventario
biológico exhaustivo en la Reser-
va de Mamapacha, en el departa-
mento de Boyacá donde aún exis-
ten buenas manchas de bosque
nublado.
Autor: Juan Manuel Renjifo.
Vista dorsal y lateral de la cabeza.
322 323
Eleutherodactylus fallax
emparentadas a estas dos y que se
encuentran en la cuenca amazónica.
Como tal, E. fallax puede ser un
relicto antiguo, testigo fiel de la
época en que el valle del río Mag-
dalena estuvo conectado con la
cuenca amazónica.
Etimología
El epíteto específico procede de
una raíz latina que quiere decir en-
gañoso y fue utilizado porque el
patrón gular es muy parecido al
diseño de color de la garganta en
otra especie del subgénero
Eleutherodactylus.
Descripción
Es una especie de tamaño me-
diano con machos de 26.8 mm. y
hembras 37.1-45.1 mm. de longi-
tud rostro-cloacal. Gula con man-
chas y reticulaciones en los lados
(parte central sin pigmentación); su-
perficie posterior de los muslos
café; quinto dedo pedial un poco
más largo que el tercero, sin mem-
branas interdigitales; discos gran-
des, redondeados; piel del dorso
finamente granular, sin pliegues
dorsolaterales, piel del vientre lisa
anteriormente, posteriormente
granular; primer dedo manual más
largo que segundo, con excre-
cencias nupciales en machos; dos
tubérculos supracloacales.
Distribución
Especie endémica de Colombia,
conocida únicamente del flanco
oriental de la cordillera Central en
los departamentos de Antioquia y
Caldas, en alturas entre los 1100 y
1850 msnm.
Hábitat
La especie vive en bosques nu-
blados y montanos muy poco al-
terados, cerca de las quebradas.
Historia natural
El hecho que esta rana sea poco
frecuente en las colectas y su rare-
za (por razones no conocidas) la
hacen muy sensible a la alteración
de su hábitat natural. Si bien no se
conoce casi nada de su historia na-
tural, esta debe ser similar a las de
las otras especies del grupo
conspicillatus. Sin embargo, como no
se tienen muchas observaciones en
condiciones silvestres, y pocos son
adultos, no podemos afirmar si
tiene o no una reproducción con-
tinua (no estacional). Los adultos
son activos en la noche, mientras
Rana de lluvia gargantimanchada
Eleutherodactylus fallax
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus fallax LYNCH &
RUEDA-ALMONACID, 1999. Locali-
dad típica: Colombia, departa-
mento de Antioquia, municipio de
San Rafael, bosque de San Rafael,
cerca estadero El Bizcocho, 1200
msnm La especie es asignable al
grupo conspicillatus del subgénero
Eleutherodactylus y parece estar re-
lacionada con E. epacrus de los bos-
ques andinos del flanco oriental de
la cordillera Oriental en el depar-
tamento de Caquetá. E. gutturalis
y E. lanthanites, son otras especies
324 325
Eleutherodactylus fallax Eleutherodactylus fallax
los juveniles lo son durante el día
y la noche.
Situación actual y
amenazas
Los bosques andinos de la re-
gión han sufrido graves alteracio-
nes, en especial en la zona cafete-
ra de la cordillera Central, por lo
que se encuentran muy fragmen-
tados, todo lo cual conduce a una
mayor presión para la superviven-
cia de las especies que habitan en
esta franja. En razón a que los de-
más miembros del grupo
(conspicillatus) son comunes o no son
raros, se supone que la escasez de
esta rana se debe directamente a
la destrucción y alteración del
hábitat. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada como vulnerable (VU)
son el areal pequeño, fragmenta-
do o fluctuante: B1ab(ii,iii).
Medidas de conservación
propuestas
Los Bosques de Florencia alber-
gan varias especies amenazadas y
en conjunto merecen atención es-
pecial. En el caso particular de ésta
especie, se necesita un programa
de monitoreo para determinar
como primera medida la causa de
su rareza. Luego, un programa de
reforestación a lo largo del cauce
de las microcuencas.
Autor: John D. Lynch.
Vista ventral de la región gular.
Vista ventra de la mano.
326 327
Eleutherodactylus fetosus
Etimología
El epíteto específico procede
del Latín (fetosus) que significa fér-
til, y se utilizó en referencia al ex-
traordinario tamaño de los testí-
culos que poseen los machos adul-
tos cuando están en plena activi-
dad reproductiva.
Descripción
Una rana de tamaño medio con
machos de 29 mm y hembras de
43 mm de longitud rostro-cloacal
promedio, fácilmente reconocible
por el patrón dorsal «camuflado»,
que consiste en la mezcla de to-
nalidades castaño o café-verdusco
y marcas sepia sobre la cabeza y el
tronco, que desvanecen la silueta
del animal en su ambiente natural.
La especie presenta además la si-
guiente combinación de caracte-
rísticas que la distinguen de los
otros miembros del grupo
unistrigatus: tímpano pequeño y
ovoide; rostro redondeado en vis-
ta dorsal y lateral; con un peque-
ño tubérculo cónico sobre la mi-
tad posterior del párpado supe-
rior; odontóforos vomerinos
conspicuos; primer dedo manual
más corto que el segundo; discos
de las manos más anchos que los
pediales; calcar ausente; manos y
patas sin palmeaduras; quinto
dígito del pie muy largo; piel del
dorso áspera al tacto con verru-
gas aplanadas dispersas sobre el
tronco y los flancos abdominales;
pliegues dorsolaterales ausentes;
machos adultos sin excrecencias
nupciales y con los testículos
blancos de gran tamaño (5,0
mm de diámetro).
Distribución
Especie endémica de Colombia,
cuya distribución conocida se res-
tringe a los denominados «Bosques
de Florencia», sobre la ladera
oriental del norte de la cordillera
Central, en el departamento de
Caldas, en alturas que oscilan en-
tre 1800 y 2200 msnm.
Hábitat
Bosques riparios, permanente-
mente nublados de la cuenca alta
del río Samaná, en el departamen-
to de Caldas.
Historia natural
Especie asociada con quebradas
y riachuelos cubiertos por vegeta-
ción relictual; la mayor parte de
los individuos fueron capturados
Rana de lluvia camuflada
Eleutherodactylus fetosus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus fetosus LYNCH &
RUEDA-ALMONACID, 1998. Locali-
dad típica: Colombia, departa-
mento de Caldas, municipio de
Pensilvania, km 24 de la carretera
Pensilvania-Arboleda, sitio Puer-
to Suárez, 2150 msnm. Especie
asignable al subgénero Eleuthero-
dactylus y al grupo unistrigatus, el más
numeroso y el cual reúne alrede-
dor de 150 especies.
328 329
Eleutherodactylus fetosus Eleutherodactylus fetosus
sobre vegetación muy baja de la
orilla de corrientes de agua o so-
bre las rocas, en áreas cubiertas por
vegetación primaria o secundaria.
El abrazo nupcial (amplexus) es
de tipo axilar y la postura consta
de 40-45 huevos encapsulados, la
cual es colocada adherida al mus-
go sobre el fuste bajo de los tron-
cos, donde al cabo de 45 días de
incubación emerge una pequeña
réplica en miniatura de los adul-
tos. Los huevos son grandes, al-
canzan un diámetro promedio de
2.2 mm, ricos en vitelo y de un
color amarillento.
Situación actual y
amenazas
Es una rana muy rara con unos
requerimientos de hábitat muy es-
pecializados, que fue hallada en
una zona periférica a los Bosques
de Florencia en una región some-
tida a un intenso proceso de tala y
quema de la vegetación natural. Sus
bajas densidades poblacionales,
aunadas a sus preferencias por am-
bientes naturales poco perturba-
dos la hacen extremadamente sen-
sible a la fragmentación de los
hábitats. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada como vulnerable (VU) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
La Corporación Regional de
Caldas-Corpocaldas ha preseleccio-
nado las 5.200 hectáreas de las sel-
vas nubladas de Florencia, como
una de las áreas prioritarias para in-
cluir dentro del sistema de reservas
regionales, sin embargo hasta el mo-
mento no se ha llevado a cabo el
acto administrativo para hacer efec-
tiva tal medida.
Medidas de conservación
propuestas
Urge evaluar si esta especie se
comporta como una meta-pobla-
ción y si el área nuclear de la mis-
ma se encuentra localizada al inte-
rior de los Bosques de Florencia,
con varias poblaciones satélites
ubicadas en la periferia de los mis-
mos. Se necesita culminar los
inventarios herpetológicos en los
fragmentos de bosques nublados
en jurisdicción de los municipios
de Amalfi y Anorí en el departa-
mento de Antioquia, en donde se
han registrado algunos elementos
comunes con la rica fauna de las
«Selvas de Florencia», Caldas.
Autores: José Vicente Rueda-Almonacid
& José Nicolás Rueda-Martínez.
330 331
Eleutherodactylus ingeri
redescripción y lo asignó al grupo sulcatus
que reune los Eleutherodactylus de cabe-
za ancha. El grupo fue revisado por
LYNCH (1997). LYNCH & DUELLMAN
(1997) lo colocan en la serie de
El eut herodac t yl us ( El e ut he ro-
dactylus) sulcatus.
Etimología
Nombre específico dado en ho-
nor al herpetólogo norteamericano
Robert F. Inger, asociado al Museo
de Historia Natural de Chicago.
Descripción
Es una rana relativamente gran-
de (hembras aproximadamente
50 mm de longitud rostro-cloacal
y machos 33 - 38 mm). De acuer-
do con LYNCH (1997) los caracte-
res más sobresalientes de la espe-
cie son: piel del vientre aerolada,
pliegue tarsal interno, párpados su-
periores con un tubérculo cónico,
falanges terminales de los dedos
manuales no expandidas o en for-
ma de T; pequeños discos en los
dedos pediales los cuales tienen
pliegues laterales; amplios dientes
vomerinos, y hendiduras vocales
en los machos.
Otras características son su ros-
tro prominente y subovoide en vis-
ta dorsal, inclinado de perfil.
Narinas pequeñas, redondeadas y
protuberantes, dirigidas lateral-
mente. Sobre la cabeza se aprecia
un surco frontoparietal formado
por crestas craneales que es poco
saliente bajo los ojos pero elevado
en la región posterior de las órbitas.
Un tímpano pequeño y redondea-
do con un pliegue supratimpánico
prominente que se extiende desde
el borde posterior del ojo hasta el
nivel de la inserción del miembro
anterior. Odontóforos vomerinos
posteriores a las coanas poco sepa-
rados en la región media. La piel
del dorso tiene numerosas verrugas
no cónicas, más grandes sobre la
región de los flancos y menos nu-
merosas sobre la cabeza.
Distribución
En bosques andinos disyuntos
en las vertientes oriental y occiden-
tal de la cordillera Oriental (1700-
2350 m de altitud) en los departa-
mentos de Cundinamarca,
Santander y Norte de Santander.
Hábitat
Todos los especímenes conoci-
dos han sido hallados en fragmen-
tos de bosque nublado.
Rana cabezona de Inger
Eleutherodactylus ingeri
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus ingeri (COCHRAN
& GOIN, 1961). Localidad típica:
Colombia, departamento de
Cundinamarca, San Isidro, 8 km
al sur de Gachalá, flanco oriental
de la cordillera Oriental, 2350
msnm Sinónimos: Eleutherodactylus
cornutus (part), DUNN 1944, Rev.
Acad. Colombiana Cienc. Ex. Fís.
Nat. 6:26. Eleutherodactylus
(Eleutherodactylus) ingeri LYNCH &
DUELLMAN, 1997, Univ. Kansas
Mus. Nat. Hist. Spec. Publ., 23:
226. LYNCH (1981) reali zó la
332 333
Eleutherodactylus ingeri Eleutherodactylus ingeri
Historia natural
Especie de actividad nocturna,
poco común, que vive dentro del
colchón de hojarasca en bosques
inalterados o bordes de bosque. Su
coloración críptica la hace difícil de
encontrar entre el mantillo y es po-
sible que incluya dentro de su dieta
pequeños vertebrados como ranas
y microtéidos (lagartos).
Situación actual y
amenazas
Aunque posee un amplio rango
de distribución la especie es rara y
son pocos los ejemplares obser-
vados o colectados. No se cono-
cen estudios de su historia natural
o ecología y muchos de los bos-
ques donde se registró anterior-
mente hoy en día han sido degra-
dados. Dos de las localidades en
donde se han hallado se encuen-
tran incluidas dentro del Sistema
de Parques Nacionales Naturales
(P.N.N. de Tamá y Santuario de
Fauna y Flora de Guanentá Alto
río Fonce), sin embargo en este
último no se ha vuelto a observar
en estudios realizados reciente-
mente. El criterio y subcriterios por
los cuales se le considera amena-
zada como vulnerable (VU) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B1ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Parte de las localidades donde
se han registrado ejemplares de
esta especie están dentro de áreas
conservadas. El Inderena median-
te la Resolución No.177 de 1987
declaró como Reserva Forestal
Protectora el predio Río Sucio del
municipio de Gachalá, el cual tie-
ne una superficie de 1360 hectá-
reas y en donde es factible que se
encuentre esta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Se sugiere el mantenimiento de
las áreas de conservación y la pro-
moción de estudios y monitoreos
de la ecología, demografía e his-
toria natural de los anfibios pre-
sentes en estas áreas, que incluyen
especies como E. ingeri.
Autor: Martha Patricia Ramírez Pinilla.
334 335
Eleutherodactylus necopinus
Eleutherodactylus. Otra especie del
mismo grupo es E. ingeri, también
amenazada. En Colombia, con ex-
cepción de E. necopinus, que requie-
re de bosques inalterados para so-
brevivir, los demás miembros de
este grupo soportan ambientes un
poco más degradados como bos-
ques secundarios, bordes de bos-
que, cafetales de sombrío, etc.
Etimología
El epíteto específico procede de una
raíz latina que quiere decir no anticipa-
do, en referencia a la sorpresa del au-
tor al descubrir que dos ranas tan pa-
recidas (Eleutherodactylus necopinus y E.
ruizi) eran especies distintas.
Descripción
Una especie grande, machos
32.0-39.8 mm longitud rostro-
cloacal, hembras 52.8-67.7 mm, de
cabeza muy grande (anchura de la
cabeza aproximadamente 50% de
LRC) y crestas craneales fuertes;
un pliegue tarsal interno; piel del
dorso con tubérculos y pliegues
cortos; piel del vientre granular;
quinto dedo pedial más corto que
el tercero; dorso gris o pardo con
manchas café oscuro o negro,
vientre crema con reticulación par-
da. Externamente, casi imposible
(o imposible) de distinguir de E.
ruizi de la cordillera Occidental,
pero las dos especies se pueden
diferenciar por osteología (en E.
necopinus hay una extensión de hueso
desde el escamoso hacia las cres-
tas craneales mientras que E. ruizi
carece de tal proyección).
Distribución
Especie endémica de Colombia,
distribuida en ambos flancos de
la parte norte de la cordillera Cen-
tral entre los1850-2150 msnm.
LYNCH (1997) registró la especie
de siete sitios diferentes y desde
entonces la única localidad adicio-
nal es Guatapé, Antioquia.
Hábitat
Eleutherodactylus necopinus es una
especie de bosques andinos prísti-
nos o con muy poca intervención.
Historia natural
Eleutherodactylus necopinus, igual a
otras especies del grupo sulcatus,
es una rana terrestre, bastante rara,
que se encuentra en la hojarasca.
Su coloración la convierte en un
animal críptico. La especie proba-
blemente tiene una estrategia de
forrajeo «sit and wait» (acecho pa-
Rana cabezona de la Cordillera Central
Eleutherodactylus necopinus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus necopinus LYNCH,
1997. Localidad típica: Colombia,
departamento de Quindío, muni-
cipio de Filandia, vereda El Ro-
ble, Reserva Forestal «Bremen» (o
Buena Quebrada), Quebrada Las
Cruces, 2050 msnm. Ejemplares
de esta especie han sido identifi-
cados erróneamente como
Amblyphrynus ingeri, Eleutherodactylus
cornutus y E. ruizi. Esta rana cabe-
zona pertenece al grupo sulcatus de
336 337
Eleutherodactylus necopinus Eleutherodactylus necopinus
sivo). La mayoría de las coleccio-
nes están representadas por un in-
dividuo, pero en dos localidades
(Bosques de Florencia, Caldas, y
Granja «La Suiza», Risaralda) la
especie fue más abundante, pro-
bablemente por la intensidad de
búsqueda por parte de los colec-
tores. Aunque se pueden encon-
trar individuos durante el día, la
especie es activa en la noche.
Situación actual y
amenazas
Es posible que la distribución
histórica de E. necopinus fuese con-
tinua, pero la tala de los bosques
nublados en la mayor parte de su
areal de distribución la ha reduci-
do a una serie de parches en don-
de persisten fragmentos de bos-
que en más o menos buen estado.
Algunos registros (de los princi-
pios del siglo pasado) son de si-
tios que hoy en día no soportan
bosques nativos. El criterio y
subcriterios por los cuales se le
considera amenazada como vul-
nerable (VU) son el areal peque-
ño, fragmentado o fluctuante:
B1ab(ii,iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
propuestas
En algunos sitios valdría la pena
organizar programas de monitoreo
(Antioquia, Quindío, Risaralda) para
evaluar las tendencias poblacionales
y medir los efectos de los proyec-
tos de reforestación. Como la ame-
naza para esta especie parece ser la
fragmentación de hábitat, un pro-
grama orientado a incrementar la
conectividad, a través de corredo-
res entre los remanentes de bosque
sería altamente beneficioso para esta
especie y muchas más en la parte
norte de la cordillera Central.
Autores: John D. Lynch & Pedro
A. Galvis-Peñuela.
338 339
Eleutherodactylus renjiforum
(Camila, Patricia y Juan Manuel
Renjifo), grandes amantes de la na-
turaleza, adalides de la conserva-
ción de la herpetofauna en Co-
lombia y amigos personales del
descubridor de la especie.
Descripción
Es una especie relativamente
pequeña (machos de 21.9 a 23.8
mm, hembras 25.0 a 31.3 mm de
longitud rostro-cloacal), que se
distingue muy fácilmente de otras
especies de ranas congenéricas y
sintópicas por presentar una co-
loración dorsal uniforme cobriza
y el labio superior con una fina
franja de color crema claro; las su-
perficies ocultas de las ingles, la
cara anterior y posterior de los
muslos son de color naranja y
poseen manchas irregulares de
color café oscuro. Los machos adul-
tos carecen de almohadillas nupcia-
les y tienen los discos digitales en-
sanchados por lo menos 1½ más
anchos que el artejo subyacente.
Distribución
Especie endémica de Colom-
bia, conocida solamente de la lo-
calidad típica y el municipio de
Sibaté, Alto San Miguel, finca La
Primavera, ca. 2800 msnm Vive
en los bosques nublados de la ver-
tiente occidental de la cordillera
Oriental en el departamento de
Cundinamarca.
Situación actual y
amenazas
El bosque andino ha venido
desapareciendo muy rápidamen-
te debido a la tala indiscriminada
en las diferentes regiones del país.
Los bosques de la región de Ca-
brera, Cundinamarca fueron frag-
mentados hace unos pocos años
por la apertura de carreteables que
incrementaron la deforestación
con el propósito de plantar culti-
vos de papa y pastizales para la
ganadería. Tal vez la amenaza más
grande es la fragmentación del
hábitat debido a que no existe nin-
guna área protegida en el ámbito
de distribución de la especie. Esta
fragmentación reduce las pobla-
ciones a niveles críticos por deba-
jo de los cuales no se garantiza la
viabilidad genética de las mismas.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
como vulnerable (VU) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(iii).
Medidas de conservación
tomadas
La CAR mediante el Acuerdo
No.21 del 4 de julio de 1997 de-
claró como Área de Reserva Fo-
Rana de lluvia de Renjifo
Eleutherodactylus renjiforum
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus renjiforum LYNCH,
2000. Localidad típica: Colombia,
departamento de Cundinamarca,
municipio de Cabrera, vereda
Nuñez, 16 km, al sur del muni-
cipio de Cabrera, 2400-2800
msnm. Especie del subgénero
Eleutherodactylus, bastante pareci-
da a E. bogotensis.
Etimología
La especie fue nombrada como
homenaje a la familia Renjifo
340 341
Eleutherodactylus renjiforum Eleutherodactylus renjiforum
restal Protectora «Futuras Gene-
raciones de Sibate I y II», 160
hectáreas de bosques nublados
de la región correspondiente al
Alto de Sibaté.
Medidas de conservación
propuestas
Es necesario que la Corpora-
ción Autónoma Regional de las
Cuencas de los ríos Bogotá, Ubaté
y Suárez – CAR, diseñe e
implemente corredores biológicos
que permitan el intercambio
genético entre las poblaciones. Se
sugiere estudiar detalladamente los
remanentes de bosques nublados
que aún persisten en los alrededo-
res del Salto del Tequendama, la
Reserva Ecológica de Chicaque,
las inmediaciones del peaje de
Chusacá, hacia El Cerro del Boque-
rón, etc., a fin de indagar la presen-
cia de esta especie y evaluar el esta-
do de salud de sus poblaciones.
Autor: Juan Manuel Renjifo.
342 343
Eleutherodactylus suetus
fragmentación del hábitat natural
o se encuentran en bosques de las
tierras bajas.
Etimología
El epíteto específico procede de la
raíz latina (suetus que quiere decir ordi-
nario), en referencia a la ausencia de
caracteres distintivos para la especie.
Descripción
Una especie pequeña, machos
13.9-18.2 mm longitud rostro-
cloacal, hembras 20.7-23.0 mm;
con el dorso pardo pálido man-
chado de café, el vientre café y la
superficie posterior de los muslos
café; con las barras labiales mu-
cho más evidentes que la línea can-
tal; el rostro corto y redondeado
en vista dorsal; sin tubérculos so-
bre el párpado; el tímpano peque-
ño y redondeado; la piel del dor-
so finamente granular, los pliegues
dorsolaterales poco desarrollados,
la piel del vientre granular; el pri-
mer dedo manual más corto que
el segundo; los dedos con discos
expandidos; el quinto dedo pedial
mucho más largo que el tercero; un
tubérculo redondeado sobre la super-
ficie interna del tarso.
Distribución
La especie es endémica de Co-
lombia y sólo ha sido registrada
en tres municipios (Anorí y
Sonsón, en Antioquia, y Samaná,
en Caldas), todas ellas ubicadas
sobre el flanco oriental del norte
de la cordillera Central entre los
1850 y 2780 msnm.
Hábitat
Esta ranita vive en el sotobosque
en bosques nublados inalterados
o con mínima intervención.
Historia natural
Una especie de actividad noc-
turna que vive sobre la vegetación
del sotobosque. De día se escon-
de en la hojarasca. Por lo menos
en la localidad típica, es una espe-
cie relativamente abundante y co-
mún durante todo el año, proba-
blemente de reproducción conti-
nua, no estacional.
Situación actual y
amenazas
Es posible que la distribución
histórica de E. suetus fuese conti-
nua, pero la tala de los bosques
nublados en la mayor parte de su
areal de distribución la ha reduci-
do a una serie de parches aislados
moderadamente interconec-tados.
En algunos fragmentos de bos-
que apropiados del oriente de
Antioquia, no se ha podido vol-
Rana de lluvia minúscula
Eleutherodactylus suetus
Familia Leptodactylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Eleutherodactylus suetus LYNCH &
RUEDA-ALMONACID, 1997. Locali-
dad típica: Colombia, departa-
mento de Caldas, municipio de
Samaná, Corregimiento de
Florencia, sitio «El Estadero»
(aproximadamente 6 km. SE de
Florencia), 1850-1950 msnm. Una
especie del subgénero Eleuthe-
rodactylus (grupo unistrigatus) que
pertenece al complejo taeniatus
(LYNCH & ARDILA-R, 1999). Las
otras especies andinas del comple-
jo no parecen tan sensibles a la
344 345
Eleutherodactylus suetus Eleutherodactylus suetus
ver a coleccionar la especie. El cri-
terio y subcriterios por los cuales
se le considera amenazada como
vulnerable (VU) son el areal pe-
queño, fragmentado o fluctuante:
B1ab(iii)+2ab(iii).
Medidas de conservación
propuestas
Como la amenaza más grande
parece ser la fragmentación del
hábitat, un programa orientado a
incrementar la conectividad, a tra-
vés de corredores entre los rema-
nentes de bosque, sería altamente
beneficioso para esta especie y
muchas más en la parte norte de
la cordillera Central.
Autor: John D. Lynch.
Vista ventral de la mano.
346 347
Epipedobates ingeri
JUNGFER 1989. En la descripción
original se comenta su similitud
aparente con Epipedobates hahneli,
del cual se diferencia por su ma-
yor tamaño corporal en el adulto,
y la ausencia de listas dorsolate-
rales claras. SILVERSTONE (1976), la
incluyó dentro del grupo pictus,
junto con Phyllobates bolivianus, P.
parvulus, P. petersi, P. pictus, P.
pulchripectus y P. smaragdinus, al pa-
recer es una especie muy afín a
Epipedobates pictus.
Etimología
La especie fue nominada como
homenaje al herpetólogo Norte-
americano Robert F. Inger, Curador
del Field Museum of Natural
History de Chicago, USA.
Descripción
Un dendrobátido de tamaño
medio, que no supera los 28 mm
de longitud corporal (con ligero
dimorfismo sexual ya que las hem-
bras son más grandes que los ma-
chos; claramente diferenciable de
los demás miembros de la familia
presentes en Colombia, por su co-
lor dorsal rojizo carente de listas
dorsolaterales blanquecinas, pero
con el vientre oscuro manchado
de claro, además exhibe dos pe-
queñas manchas amarillas encima
de la base de los muslos y man-
chas blanco-azuladas en las axilas,
el hombro y los flancos. Esta ranita
venenosa tiene la piel del dorso y
de los muslos densamente
granular, en tanto que la del ab-
domen es lisa, posee los discos de
los dedos de la mano relativamen-
te angostos (menos de 1.5 veces
el ancho del dígito) y el primer
dedo manual es más largo que el
segundo. Epipedobates ingeri carece
de membranas entre los dedos de
las patas, posee dientes maxilares
y premaxilares y ostenta una man-
cha alargada clara sobre la super-
ficie oculta de la pantorrilla.
Distribución
Especie del piedemonte
amazónico del sur de Colombia
en los departamentos de Caquetá
y Putumayo y el nororiente del
Ecuador en la Provincia del Napo,
entre 100-400 msnm.
Hábitat
Selva lluviosa tropical del piso
cálido tropical; la región donde ha-
bita la especie recibe una precipita-
ción promedio anual de 3425 mm.
Rana venenosa de Inger
Epipedobates ingeri
Familia Dendrobatidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Epipedobates ingeri (COCHRAN &
GOIN, 1970). Localidad típica: Co-
lombia, departamento de Caquetá,
municipio de Belén de Los
Andaquíes, Aserrío (1º 15’ N., 75º
40’ W), 20 km de la confluencia
de los ríos Pescado y Orteguaza,
orilla derecha del río Pescado, a 5
km en el interior de la selva, 120
msnm. Sinónimos: Dendrobates
ingeri COCHRAN & GOIN 1970;
Phyllobates ingeri SILVERSTONE 1975;
Dendrobates ingeri MYERS, DALY &
MALKIN 1978; Epipedobates bilinguis
348 349
Epipedobates ingeri Epipedobates ingeri
dice II de Convención Internacio-
nal para el Comercio de las Espe-
cies de la Flora y la Fauna Amena-
zadas de Extinción-CITES. Su
areal de distribución en Ecuador
coincide con el Parque Nacional
Yasuni, la Reserva Biológica
Limoncocha y la Reserva de Pro-
ducción Faunística de Cuyabeno.
Medidas de conservación
propuestas
Epipedobates ingeri es un candida-
to ideal para implementar un pro-
grama de cría en cautiverio con
fines de conservación, se necesi-
tan reforzar los inventarios bioló-
gicos en los pequeños remanentes
de vegetación natural del
piedemonte del departamento del
Caquetá y el Putumayo.
Autores: Adolfo Amézquita, José
Vicente Rueda Almonacid & José Ni-
colás Rueda Martínez.
Historia natural
Ranita terrestre de actividad
diurna con densidades poblacio-
nales reducidas. Aún cuando no
existen observaciones sobre la his-
toria natural de ésta especie, cabe
esperar que sus hábitos alimenti-
cios sean muy similares a sus con-
géneres y consuma exclusivamen-
te hormigas. De igual forma es de
esperar que exhiban un compor-
tamiento reproductivo muy elabo-
rado y exista además cuidado
parental de las crías por parte de
uno de los progenitores. Su activi-
dad es diurna y vive sobre la hoja-
rasca al interior de la selva húme-
da. El cortejo incluiría una com-
pleja serie de «caricias» que finaliza
con un amplexus cefálico. La pues-
ta de los huevos (cerca de 6-7 por
nidada) se realiza debajo de la ho-
jarasca y al parecer el macho de-
posita primero el esperma y lue-
go se retira del lugar, entonces la
hembra coloca los huevos sobre
el esperma para su fertilización. Al
cabo de cierto periodo de tiem-
po y cuando los renacuajos han
eclosionado, uno de los padres
(por lo regular el macho) se sube
los renacuajos sobre la espalda y
los traslada a un pequeño deposi-
to de agua lluvia (reservorios acu-
mulados en los pecíolos o estípites
de palmas caídas, etc.), donde las
larvas culminan su ciclo de meta-
morfosis.
Situación actual y
amenazas
La deforestación de las selvas del
piedemonte del departamento del
Caquetá ha sido casi total, frag-
mentos muy pequeños y aislados
uno de otro, permanecen sobre la
cima de las crestas de la colinas en
áreas con pendientes muy pronun-
ciadas. Las actividades predomi-
nantes en ésta región correspon-
den a la ganadería, la agricultura y
el aprovechamiento forestal. La
vegetación natural de la región del
Napo en el Ecuador ha perdido
un 27.2% de su cobertura natural.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
como vulnerable (VU) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(i,iii).
Medidas de conservación
tomadas
En Colombia, no existen áreas
de propiedad particular o guber-
namental con propósitos de con-
servación que cobijen su areal de
distribución conocida. La especie
se encuentra incluida en el Apén-
350 351
Epipedobates ingeri
Rana cornuda de Johnson
Hemiphractus johnsoni
Familia Hylidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Hemiphractus johnsoni (NOBLE,
1917). Localidad típica: Colombia,
departamento de Antioquia, área
limitada en el valle lluvioso de la
quebrada Santa Rita, que está si-
tuada 14 millas al norte del peque-
ño pueblo de Mesopotamia, al su-
reste de Antioquia, 2286 – 2438
msnm. Sinónimos: Cerathyla
johnsoni NOBLE, 1917. Bull. Am. Mus.
Nat. Hist., 37: 798. Holotype:
AMNH 1341; Cerathyla bubalus
MYERS & CARVALHO 1945 (parte),
fide SHEIL & MENDELSON III
352 353
Hemiphractus johnsoni Hemiphractus johnsoni
da. Existen registros de los bos-
ques andinos en la cordillera Cen-
tral (Antioquia y Caldas) en alturas
superiores a 1900 msnm; recien-
temente se registró en el alto
Caquetá ladera este de la cordille-
ra Oriental, (SUÁREZ-MAYORGA,
1999) y en esta publicación se da a
conocer para el departamento del
Huila (vertiente occidental de la
cordillera Oriental), hacia los 1400
msnm (IAvH).
Hábitat
Hemiphractus johnsoni está restrin-
gido a bosques densos, bien con-
servados, cubiertos por una bue-
na capa de hojarasca con altos ni-
veles de precipitación y humedad
relativa. Su distribución corres-
ponde a las zonas de vida de
Holdridge de bosque húmedo
premontano y montano bajo.
Aunque las ranas de este género
suelen observarse asociadas a que-
bradas, no dependen de éstas para
su reproducción, por lo que igual-
mente pueden encontrarse al inte-
rior del bosque.
Historia natural
Es realmente poco lo que se
conoce de la biología e historia
natural de la especie, puesto que,
salvo contadas excepciones, es
difícil de observar y por tanto
poco frecuente en colecciones. Es
una especie riparia, que puede en-
contrarse desde pocos centímetros
del suelo hasta alturas medias en
los árboles, con frecuencia entre
los desechos de hojas y residuos
vegetales acumulados en las
horquetas o sobre las ramas.
Las especies del género produ-
cen pocos huevos —normalmente
no más de 20—, que transportan
sobre su espalda hasta que se de-
sarrollan completamente y
eclosionan en ranitas idénticas a sus
progenitores (desarrollo directo).
NOBLE (1917) menciona que el
contenido estomacal del holótipo
incluía semillas y pulpa vegetal. Sin
embargo, pueden predar insectos
o incluso otras ranas.
Situación actual y
amenazas
La distribución de Hemiphractus
johnsoni corresponde a parches de
bosque conservado pero poco o
nada interconectados entre sí. La
principal amenaza para la especie,
al igual que para muchas especies
de bosques andinos, es la interven-
ción antrópica sobre su hábitat na-
tural, que en este caso particular,
(2001). La especie fue descrita
bajo el género Cerathyla JIMÉNEZ DE
LA ESPADA, que se diferenciaba de
Hemiphractus por «tener aspecto de
rana y no de sapo» (TRUEB, 1974).
NOBLE (1926) sinonimizó Cerathyla
con Hemiphractus y reconoció la
subfamilia Hemiphractinae dentro
de Hylidae, pues siempre había exis-
tido confusión con respecto a la
ubicación de estos géneros dentro
de una categoría familiar.
Desde la descripción de
Hemiphractus johnsoni (1917) hasta
2000, existió una confusión entre esta
especie y Hemiphractus helioi SHEIL &
MENDELSON III, debida, entre otras
razones, a que Trueb ilustró un ejem-
plar de H. helioi como característico
de H. johnsoni. H. helioi es considera-
da «amazónica» y a ella correspon-
den probablemente los registros en
colecciones estadounidenses prove-
nientes de Bolivia, Ecuador y Perú.
Sin embargo, es necesario revisar los
especímenes directamente para po-
der establecer su identidad con cer-
teza, ya que SHEIL & MENDELSON
III (2001) no mencionan ejempla-
res examinados aparte de los tipos.
Además, es importante revisar el
material identificado como H.
johnsoni fuera de Colombia o Es-
tados Unidos, porque teniendo en
cuenta la distribución de esta es-
pecie, cabe la posibilidad que no
sea endémica al país.
Etimología
El epíteto específico hace referencia
al colector del holótipo, R. D. O.
Johnson. El nombre genérico se deri-
va de hemi (medio, parcialmente) +
phraktos (protegido), probablemente
alude a la forma del cráneo y la piel
coosificada, que le dan a los miem-
bros del género un aspecto de invul-
nerabilidad (BROWN, 1956).
Descripción
Son ranas de tamaño grande, muy
llamativas por la forma del cráneo,
el cual posee proyecciones en for-
ma de cuernos triangulares cubier-
tos de piel (procesos paraocci-
pitales), así como por la presencia
de dientes maxilares conspicuos y
apéndices dérmicos en el extremo
rostral y usualmente en el talón.
Hemiphractus johnsoni se caracteriza en
particular por presentar en el crá-
neo una indentación postorbital su-
mada a una fenestra subtemporal
muy conspicua (que lo distingue fá-
cilmente de H. fasciatus, H. scutatus y
H. helioi), la ausencia de reborde
postorbital (presente en H. bubalus
y H. proboscideus) y la piel de los flan-
cos considerablemente granular.
Distribución
La distribución de esta especie
es sorprendentemente fragmenta-
354 355
Hemiphractus johnsoni Hemiphractus johnsoni
se ve agravada por la presencia de
la especie en áreas de fuerte in-
fluencia del conflicto ar mado
(Antioquia, Caquetá, Huila). Con-
cretamente, en la localidad típica
no quedan ya prácticamente
relictos de bosque como los des-
critos por el colector del holótipo,
mientras que en el resto de su dis-
tribución la amenaza de
deforestación es inminente, pues-
to que precisamente coincide con
frentes de colonización. El crite-
rio y subcriterios por los cuales se
le considera amenazada como
vulnerable (VU) son el areal pe-
queño, fragmentado o fluctuante:
B1ab(ii,iii)+ 2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
Dos de las áreas registradas para
la especie (bosques de Florencia y
Parque Nacional Natural Cueva de
los Guácharos) son objeto de pro-
tección actualmente. La primera,
en el departamento de Caldas, que
aunque no tiene aún estatus legal
de área protegida, es decir, no está
incluida dentro de las categorías
vigentes, se encuentra actualmente
conservada por Corpocaldas y
existe un plan y proyecto con re-
cursos asignados para convertirla
en reserva. La segunda, declarada
además reserva de la biosfera des-
de 1980, está bajo la jurisdicción
de la UAESPNN, del Ministerio
del Medio Ambiente, Vivienda y
Desarrollo Territorial.
Medidas de conservación
propuestas
Dado que la vulnerabilidad de
la especie reside principalmente en
la degradación o destrucción de
su hábitat natural, sería interesan-
te, al menos para la cordillera
Oriental, proponer la conexión
entre las áreas protegidas declara-
das, de manera que al enlace he-
cho entre Guácharos y Alto Fra-
gua se anexe el alto Caquetá y el
oriente del Huila, un poco más
hacia el norte. Es necesario tam-
bién verificar la presencia de la es-
pecie en los bosques remanentes
del suroriente antioqueño. Sin em-
bargo, la situación de orden pú-
blico con seguridad dificultará
cualquier intervención de éste u
otro tipo en pro de la conserva-
ción de la especie.
Autor: Ángela M. Suárez-Mayorga.
356 357
Osornophryne percrassa
buciones al avance de la
herpetología en Colombia realiza-
das por los profesores Ernesto y
Hernando Osorno Mesa; mien-
tras que el epíteto específico proce-
de de la raíz latina (craso = gordo o
suculento) y hace referencia a la apa-
riencia rechoncha de esta especie.
Descripción
En esta especie como en otras
de la familia Bufonidae, las hem-
bras son de mayor tamaño que los
machos, pero en general no exce-
den los 35 mm. de longitud cor-
poral. Algunas características de su
morfología externa son: rostro re-
dondeado en aspecto dorsal y re-
gión loreal cóncava, labio superior
prominente, párpado superior cu-
bierto de gránulos apretados. Tím-
pano ausente y con una cresta
supratimpánica constituida por
una sucesión de tubérculos que lle-
ga hasta la región escapular. Tu-
bérculos palmar y tenar vagamente
definidos, el resto de la palma en-
teramente cubierta de tubérculos,
cada dedo terminado en un tu-
bérculo apenas redondeado. Plie-
gues tarsales no definidos. Espe-
cie enteramente cubierta de tubér-
culos o verrugas, de mayor tama-
ño en el dorso y en los flancos.
Región loreal e infraorbital con
gránulos, labios lisos. Ventralmente
toda la piel aparece cubierta de
pústulas o gránulos, de mayor ta-
maño en el vientre y la superficie
ventral del muslo. El color del
dorso es sepia o café muy oscuro
y sobre las superficies ventrales os-
tenta grandes manchas naranjas o
rojizas.
Distribución
Especie conocida en ambos
flancos de la cordillera Central,
en los departamentos de Tolima,
Qui ndí o y Cal das desde l os
2700 a 3700 msnm.
Hábitat
Esta especie habita el páramo y
la franja subparamuna del Parque
Nacional Natural Los Nevados, se
mantiene activa en el suelo y cer-
ca de pequeños humedales con
vegetación muy baja, es común
observarlo desplazándose entre
las gramíneas.
Historia natural
Especie diurna, aunque en dos
ocasiones se le observó en las ho-
ras de la noche (QUEVEDO obs.
per.). Habita en el límite entre las
áreas abiertas y el borde del bos-
Sapito de páramo
Osornophryne percrassa
Familia Bufonidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Osornophryne percrassa RUIZ &
HERNÁNDEZ, 1976. Localidad típi-
ca: Colombia, departamento del
Tolima, Páramo de Herveo, flan-
co oriental de la cordillera Cen-
tral, municipio de Herveo, y Pára-
mo de Los Valles, flanco occiden-
tal de la cordillera Central.
Etimología
El género se designó en reco-
nocimiento a las valiosas contri-
358 359
Osornophryne percrassa Osornophryne percrassa
que, en terrenos planos, cerca de
cuerpos de agua. También es co-
mún encontrarlo desplazándose
lentamente en áreas destinadas al
pastoreo de ganado vacuno. Se
camuflan bastante bien en el piso
del páramo, dada su coloración
negra para el caso de las hembras, y
café oscuro para el caso de los ma-
chos. Presentan un amplexus de tipo
inguinal; no se han podido registrar
posturas de la especie.
Situación actual y
amenazas
La distribución restringida de la
especie, la agricultura, el
sobrepastoreo de ganado vacuno
y quemas como método de lim-
pia de potreros, inclusive dentro
de los predios del Parque Nacio-
nal Natural Los Nevados, podría
estar afectando considerablemen-
te las poblaciones de esta particu-
lar especie. El criterio y subcriterios
por los cuales se le considera ame-
nazada como vulnerable (VU) son
el areal pequeño, fragmentado o
fluctuante: B1ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
A pesar que su áreal de distri-
bución se encuentra dentro de un
Parque Nacional, la influencia de tipo
antrópico es relativamente alta y alar-
mante en algunos sectores. Aparte
de la legislación que rige sobre los
Parques Nacionales Naturales no se
conoce ninguna otra acción o me-
dida de conservación. Solo una pe-
queña área protegida por la Cor-
poración Semillas de Agua, en el
páramo de Los Valles, se convierte
en la única alternativa de protección
del hábitat paraesta especie.
Medidas de conservación
propuestas
Teniendo en cuenta que se des-
conoce el estatus poblacional de
la especie, y gran parte de su bio-
logía, así como de datos relacio-
nados con su distribución geográ-
fica actual, se hace necesario reali-
zar proyectos de investigación en-
caminados al estudio de estos tó-
picos. Otra estrategia importante
podría ser la implementación de
campañas masivas de conserva-
ción y educación ambiental dirigi-
das a la comunidad en aquellas
zonas de influencia de la especie.
Autores: Manuel Hernando Bernal
Bautista y Alonso Quevedo Gil.
360 361
Rhamphophryne macrorhina
cia al acortamiento de los dedos, la
reducción en los tubérculos palma-
res y de la glándula paratoidea y la
adquisición de fuertes crestas
craneales que representan un estado
de carácter derivado (TRUEB, 1971).
De acuerdo al esquema de organi-
zación para las especies de
Rhamphophryne propuesto por LYNCH
& RENJIFO (1990), se ubica a R.
macrorhina estrechamente relaciona-
da a R. nicefori.
El genero Rhamphophryne, se encuen-
tra actualmente cuestionado, debido a
que no se conoce ninguna característi-
ca avanzada (sinapomorfia) que una a
las especies asignadas a este grupo
(GRANT 1999).
Etimología
El epíteto específico deriva del
prefijo griego macro, que significa
largo y la palabra griega rhina, que
significa nariz, haciendo alusión al
hocico extraordinariamente largo
de esta especie.
Otros nombres comunes
Sapo picudo, Picudo
Descripción
Esta especie de bufónido es de
tamaño relativamente grande, al-
canzando los 55 mm de longitud
rostro-cloacal en hembras y hasta
44 mm. en los machos. La carac-
terística más representativa para la
especie la constituye el largo hoci-
co en forma de proboscis, es tam-
bién notable la presencia de or-
namentación craneal bien desarro-
llada, una glándula paratoidea re-
lativamente visible, la ausencia de
membrana timpánica, múltiples tu-
bérculos redondeados en el dor-
so y una hilera de tubérculos apla-
nados que va desde la glándula
parotoidea hasta la parte media del
vientre; los machos adultos pre-
sentan excrecencias nupciales en la
superficie interna del primer dedo,
y no exhiben hendiduras vocales.
Además esta especie posee una
serie de características distintivas:
ocho vértebras presa-crales,
vertebra sacra no fusionada con
el coxis, con una articulación
bicondilar, manos y pies con de-
dos de extremos redondeados y
de tamaño moderado y una mem-
brana interdigital relativamente
amplia, pliegue supra cloacal au-
sente, dientes prevomerinos ausen-
tes. Posee coloración café muy os-
cura, que lo hace muy críptico en-
tre la hojarasca.
Distribución
Especie conocida de la cordi-
llera Central en los municipios de
Sapo trompudo de Antioquia
Rhamphophryne macrorhina
Familia Bufonidae
Categoría nacional: Vulnerable: VU
Comentarios taxonómicos
Rhamphophryne macrorhina TRUEB,
1971. Localidad típica: Colombia,
departamento de Antioquia, San-
ta Rita, entre 1890 –1910 msnm
Sinónimos: Bufo rostratus (part)
NOBLE 1920:445, GALLARDO
1962:96, COCHRAN & GOIN,
1970:93. La especie es ligeramen-
te similar a R. acrolopha, pero al
compararlas morfológicamente R.
macrorhina combina tanto caracte-
res externos como internos alta-
mente especializados y dentro de
los cuales cabe destacar la tenden-
362 363
Rhamphophryne macrorhina Rhamphophryne macrorhina
poblacional para las diferentes lo-
calidades, así como estudios am-
plios acerca de su historia natural
y requerimientos. Solo a partir de
los datos obtenidos en estos estu-
dios se podrán proponer planes de
manejo adecuados para la especie.
Es importante aclarar que los
hallazgos más recientes en el de-
partamento de Caldas, amplían
bastante el rango de distribución co-
nocido para la especie y en la medi-
da en que se lleven a cabo estudios
detallados de estas áreas del país, será
posible determinar más realmente
su nivel de amenaza.
Autores: María Isabel Herrera &
Fernando Castro.
Guatapé y Anorí en el departa-
mento de Antioquia y Samaná en
Caldas, en alturas que van desde
los 1450 hasta los 2000 msnm.
Hábitat
Esta especie habita áreas mon-
tañosas al norte de los Andes, ac-
tivo en el suelo entre la hojarasca
y vegetación muy baja de bosques
con cierto grado de intervención.
Historia natural
Especie con actividad tanto
diurna como nocturna, activa en-
tre la hojarasca, en pendientes, le-
jos de cuerpos de agua, dentro de
bosques bien conservados e inclu-
so en áreas con cierto grado de
intervención. Se ocultan entre la
hojarasca y su patrón críptico de
coloración los hace bastante im-
perceptibles. Las posturas son de-
positadas entre la hojarasca húme-
da, son de tamaño reducido y los
huevos carecen de pigmentación,
las pocas observaciones sugieren
que esta especie podría presentar
desarrollo directo.
Situación actual y
amenazas
La especie posee un rango de
distribución medianamente estre-
cho y en áreas donde la interven-
ción en los parches boscosos se
ha incrementado fuertemente,
especialmente para agricultura y
zonas de pasturas; la entresaca del
bosque, para usos domésticos,
aunque más o menos controlada,
también afecta en gran medida el
hábitat restringido de esta especie.
El criterio y subcriterios por los
cuales se le considera amenazada
como vulnerable (VU) son el areal
pequeño, fragmentado o fluctuan-
te: B1ab(ii,iii)+2ab(ii,iii).
Medidas de conservación
tomadas
No se conocen medidas de con-
servación en torno a esta especie
o a su área de distribución, excep-
to por el interés actual de declarar
como zona de reserva el área del
Bosque de Florencia (Caldas), lo-
calidad esta en donde ha sido re-
portada y que amplía un poco
hacia el sur su distribución ac-
tual conocida.
Medidas de conservación
propuestas
Debido a que los datos pobla-
cionales y de historia natural de la
especie son prácticamente
inexistentes, se hace necesaria la
evaluación detallada del estado
Detalles de mano y pie.
364 365
Rhamphophryne macrorhina
Glosario y abreviaturas
Aréola: Estructura circular que
rodea una verruga.
Amplexus: Abrazo sexual en
los anfibios.
Autoecología: Rama de la
ecología que estudia las relaciones
de una sola especie con el medio
ambiente.
Batracotoxina: Alcaloide tóxico
producido por algunas ranas.
Bentónico: Conjunto de orga-
nismos que viven en contacto con
los fondos marinos, lacustres o flu-
viales; hundidos en el sustrato o
desplazándose por la superficie.
Biodiversidad: Se define como
la variedad y variabilidad de or-
ganismos y los complejos
ecológicos donde estos ocurren.
Biocídico: Sustancia química de
amplio espectro cuya acción es
capaz de eliminar organismos.
Bioma: Grandes comunidades
bióticas que exhiben asociaciones
vegetales y animales similares.
Biota: Conjunto de seres vivos
de una región o localidad cual-
quiera integrado por plantas y
animales.
Bosques de galería (ripario):
Bosque propio de las orillas de los
cursos de agua permanentes o tem-
porales, que usualmente se distin-
gue de la vegetación circundante por
su mayor exuberancia debido a la
provisión de agua freática.
Cladograma: Es un esquema
ramificado que representa una hi-
pótesis acerca del parentesco en-
tre varios grupos de organismos
a lo largo del tiempo evolutivo.
Coana: Orificio nasal interno
que se abre en el piso de la boca.
Coadaptación: Interrelación
entre especies que varían desde una
total dependencia permanente,
hasta una interacción casual y tem-
poral en el marco de las relacio-
nes adaptativas de los organismos
que comparten el mismo
ecosistema. En este tipo de selec-
ción, los genes tienen influencias
sinergísticas positivas sobre la po-
blación de dos especies diferentes.
Coloraciones aposemáticas:
Coloraciones conspicuas, de ad-
366 367
Espícula: Tubérculo de tama-
ño pequeño.
Eutroficación: Es un proceso
natural de maduración de
ecosistemas de agua estancada o
de corriente lenta y con exceso de
nutrientes. Se caracteriza por la
acumulación en el fondo de ma-
teria vegetal en descomposición,
lo que promueve el crecimiento
acelerado de algas y genera con-
diciones anaeróbicas.
Excrecencias nupciales: Al-
mohadilla córnea que se encuen-
tra en la superficie interior del
prepólex en algunas especies de
anuros; se encuentra relacionado
con las actividades de cortejo y
con las interacciones agresivas por
parte de los machos.
Filogenética: Rama de la bio-
logía que estudia las relaciones de
parentesco evolutivo entre dife-
rentes taxas.
Fitotelmatas: Estructuras que
almacenan agua en los tallos, raí-
ces, hojas, flores o frutos de cier-
tas plantas.
Granular: Se usa para hacer re-
ferencia a la textura de la superfi-
cie de la piel de algunos anfibios
que presentan pequeños granitos
(gránulos).
Glándula parotoidea: Región
glandular detrás de los ojos en
los anfibios.
Bosque higrotropofítico: Bos-
que en el que las plantas debido a
la sequía climática pierden colecti-
vamente las hojas.
Histrionicotoxina: Alcaloide
que se encuentra en la piel de al-
gunas ranas, capaz de provocar la
muerte por parálisis de los mús-
culos respiratorios
Hotspot: Región natural que
cuenta con por lo menos 1500 es-
pecies endémicas de plantas y cuyo
areal de vegetación intacta se ha
reducido a menos de un 25% de
su extensión original.
Interglacial: Periodo compren-
dido entre dos eras glaciares.
Isomesotérmico: Un ambien-
te en que las fluctuaciones en las
temperaturas máxima y mínima no
sobrepasa los 5 ºC.
Localidad típica: Es el lugar
del cual proviene el individuo que
sirvió de modelo para la descrip-
ción original de una especie.
Lluvia ácida: Forma de con-
taminación atmosférica que se
origina cuando los óxidos de azu-
fre y nitrógeno se combinan con
vertencia, que poseen algunas es-
pecies venenosas.
Especies crípticas: Especies
que son esencialmente indistin-
guibles (se camuflan) en el medio
en que se encuentran.
Cretáceo: Periodo geológico
perteneciente a la era Mesozoica
ocurrido entre los 144 y 66,4 mi-
llones de años atrás; denominado
la era de los reptiles, porque co-
incide con el momento en que este
grupo presentó su mayor diversi-
ficación.
Cuasiendémico: Especie que
es endémica de una región pero
se encuentra en otro país.
Dimorfismo sexual: Expre-
sión dual de algunos caracteres
morfológicos que permite distinguir
machos y hembras de una especie.
Demografía: Ciencia que tiene
como objeto el estudio cuantitati-
vo de las poblaciones de especies,
su estado y sus variaciones.
Disco: Parte terminal y con fre-
cuencia ensanchada en los dedos
de los anfibios que puede ser de
diferente forma según la especie.
Eclosión: Nacimiento, salida
del huevo.
Ecoregión: Área geográfica
que se caracteriza por las mismas
condiciones climáticas, edáficas,
hidrológicas, florísticas y faunís-
ticas, en estrecha interdependen-
cia, perfectamente delimitable,
distinguible de otra, y de utili-
dad práctica.
Ecotono: Zona fronteriza en-
tre dos medios naturales.
Ectotérmico: Organismo cuya
temperatura corporal depende
principalmente del intercambio de
calor con el ambiente.
Efecto de borde: Microam-
biente que se ubica en la margen
externa de un fragmento (ej. Bos-
que) y que presenta diferentes ni-
veles de luz, temperatura y hume-
dad que al interior del fragmento.
Endémico: Término que se uti-
liza para cualquier jerarquía
taxonómica, la cual es autóctona
de un lugar y está restringida en su
distribución a ese lugar.
Especies her manas: Dos
taxones que presentan un ancestro
común inmediato.
Especies simpátricas: Dos o
más especies que coinciden par-
cial o totalmente en una misma
área de distribución.
Espermatogénesis: Proceso
de formación y maduración de
espermatozoides.
368 369
anfibios, inmediatamente después
de la metamórfosis.
Pústula: Verruga de tamaño
pequeño.
Sinérgico: Acción combinada
de diversos factores para lograr
un efecto único.
Sintópico: Se refiere a dos o
más especies que coinciden no sólo
en su distribución geográfica sino,
al menos parcialmente, en el
hábitat que utilizan.
Taxón: Término con el cual se
designa una categoría taxonómica
(Taxa en plural)
Siglas
Teratogénico: Todo agente quí-
mico que produce daño al embrión
o feto durante su desarrollo.
Tubérculo: Estructura en for-
ma de verruga en la piel de los
anfibios.
Verruga: Estructura que sobre-
sale la piel de los anfibios de as-
pecto rugoso y que puede ser lar-
ga, redondeada o aplanada.
Zonas de amortiguación: Cin-
turones periféricos a los Parques
Nacionales y Áreas protegidas
donde se permite ciertas activida-
des extractivas y de desarrollo.
ADN: Áci do desoxi rri bo-
nucleico.
CITES: Convención Interna-
cional sobre el Comercio de Es-
pecies Amenazadas de Fauna y
Flora.
CBC: Centro de datos para la
conservación de la biodiversidad
de los Andes.
CORANTIOQUIA: Corpo-
ración Autónoma Regional de
Antioquia.
CORPOCALDAS: Corpora-
ción Autónoma Regional de Cal-
das.
CSJ: Colegio San José de
Medellín.
GAA: Global Amphibian
Assessment.
GAPS: Análisis global de omi-
siones de conservación.
IAVH: Instituto de Investiga-
ción de los Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt.
la humedad atmosférica para for-
mar ácidos sulfúrico y nítrico. Es-
tos pueden ser arrastrados a gran-
des distancias de su lugar de ori-
gen antes de depositarse en for-
ma de lluvia.
Megadiverso: Región que al-
berga gran cantidad de especies
de fauna y flora, muchas de las
cuales son endémicas.
Mésico: Hábitat de humedad
moderada.
Metapoblación: Grupo de
poblaciones interconectadas por
migraciones de individuos.
Microhábitat: Hábitat de pe-
queña escala en relación con los
seres humanos, que con frecuen-
cia presenta situaciones de tempe-
ratura y humedad variables y di-
ferentes a las que percibimos.
Melanóforos: Un tipo de
cromatóforos que contiene el pig-
mento llamado melanina, el cual
de acuerdo a su proporción en los
tejidos, da a éstos una coloración
que varía desde el negro, pasando
por el café hasta el blanco.
Especie neoendémica: De
origen reciente, que no ocupa un
área más extensa porque no ha
dispuesto de tiempo suficiente
para dispersarse. El concepto es
contrario al de las especies paleoen-
démicas o epibióticas, consideradas
como reliquias o relictos.
Odontóforo: Proceso vestigial
cartilaginoso similar a un diente
(por ejemplo, del prevomerino).
Ontogénico: Que se refiere a
la historia del desarrollo de un in-
dividuo desde el nacimiento hasta
su muerte.
Polimórfico: Diferentes mani-
festaciones fenotípicas de una ca-
racterística dentro de una pobla-
ción.
Prepólex: Elemento óseo
vestigial que se encuentra en la base
del primer dedo de algunos anuros.
Pleistoceno: Periodo
geológico ocurrido entre 1,6 mi-
llones de años y 10.000 años antes
del presente, en el cual se produjo
la mayor extinción de mamíferos.
Pliegue dermal: Plegamiento
de la piel.
Pumiliotoxina: Toxina que se
encuentra en algunas especies de
Dendrobates y que afecta la propa-
gación de información a través de
las células del sistema nervioso y
muscular.
Postmetamórficos: Término
para designar los juveniles de los
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MAVDT: Ministerio del Am-
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(Amphibia: Bufonidae) de la cordillera
Oriental de Colombia. Trianea 1:57-69.
382 383
Indice
A
Atelopus ignescens, 132
Atelopus ebenoides, 112
Atelopus eusebianus, 185
Atelopus farci, 117
Atelopus lozanoi, 122
Atelopus minutulus, 189
Atelopus muisca, 128
Atelopus pedimarmoratus, 193
Atelopus sernai, 198
Atelopus subornatus, 202
Atopophrynus syntomopus, 137
B
Bolitoglossa capitana, 142
Bolitoglossa lozanoi, 298
Bolitoglossa pandi, 206
C
Colostethus edwardsi, 211
Colostethus ranoides, 147
Colostethus ruizi, 151
Cryptobatrachus nicefori, 156
D
Dendrobates bombetes, 302
Dendrobates lehmanni, 162
Dendrobates occultator, 308
Dendrobates viridis, 215
E
Eleutherodactylus actinolaimus, 313
Eleutherodactylus acutirostris, 219
Eleutherodactylus bernali, 223
Eleutherodactylus carranguerorum, 318
Eleutherodactylus fallax, 322
Eleutherodactylus fetosus, 326
Eleutherodactylus ingeri, 330
Eleutherodactylus jorgevelosai, 227
Eleutherodactylus lichenoides, 231
Eleutherodactylus maculosus, 235
Eleutherodactylus mnionaetes, 239
Eleutherodactylus necopinus, 334
Eleutherodactylus phragmipleuron, 168
Eleutherodactylus renjiforum, 338
Eleutherodactylus repens, 243
Eleutherodactylus ruizi, 247
Eleutherodactylus scoloblepharus, 252
Eleutherodactylus spilogaster, 256
Eleutherodactylus suetus, 342
Eleutherodactylus torrenticola, 260
Eleutherodactylus tribulosus, 265
Eleutherodactylus veletis, 269
Epipedobates ingeri, 346
F
Falsa rana marsupial de Boyacá,
156
G
Gastrotheca espeletia, 273
Gastrotheca ruizi, 278
H
Hemiphractus johnsoni, 351
Hyla phantasmagoria, 172
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Zoo(3): 83-99.
384
O
Osornophryne percrassa, 356
P
Phrynopus adenobrachius, 283
Phyllobates terribilis, 178
R
Rana cabezona de Inger, 330
Rana cabezona de la Cordillera
Central, 334
Rana cornuda de Johnson, 351
Rana de lluvia camuflada, 231
Rana de lluvia carranguera, 318
Rana de lluvia cejuda, 252
Rana de lluvia de Bernal, 223
Rana de lluvia de Guanentá, 256
Rana de lluvia de los torrentes, 260
Rana de lluvia de ojos amarillos,
313
Rana de lluvia de Renjifo, 338
Rana de lluvia de Ruíz, 247
Rana de lluvia de Velosa, 227
Rana de lluvia del Galeras, 243
Rana de lluvia del musgo, 239
Rana de lluvia gargantimanchada,
322
Rana de lluvia manchada, 235
Rana de lluvia minúscula, 342
Rana de lluvia ornamentada, 265
Rana de lluvia picuda, 219
Rana de pies pequeños, 137
Rana ladrona de azúcar, 168
Rana marsupial de la Cocha, 273
Rana marsupial de Ruíz, 278
Rana planeadora gigante, 172
Rana saltona anómala, 151
Rana saltona de Edwards, 211
Rana saltona de Villavicencio, 147
Rana venenosa de Anchicayá, 215
Rana venenosa de Inger, 346
Rana venenosa de Lehmann, 162
Rana venenosa del Cauca, 302
Rana venenosa del Saija, 308
Rana venenosa dorada, 178
Ranita fortachona, 283
Rhamphophryne macrorhina, 360
Rhamphophryne rostrata, 287
Rhamphophryne truebae, 292
S
Salamandra corpulenta café, 298
Salamandra de Albán, 142
Salamandra de Pandi, 206
Sapito arlequín camuflado, 189
Sapito arlequín de Albán, 117
Sapito arlequín de Gachalá, 193
Sapito arlequín de la Calera, 122
Sapito arlequín de Malvasa, 185
Sapito arlequín de Serna, 198
Sapito arlequín esmeralda, 128
Sapito arlequín negro, 112
Sapito arlequín vientre de fuego,
202
Sapito de páramo, 356
Sapito dorado de Nariño, 132
Sapo picudo de Mesopotamia,
287
Sapo picudo de Trueb, 292
Sapo trompudo de Antioquia, 360

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