Relata, en cuentos cortos, las andanzas aventureras y detectivescas de un fraile

franciscano singular: el padre Metri. Este cura italiano, argentinizado a la fuerza en el
Chaco santafecino, vivió en el tumultuoso período de colonización finisecular de esa
región. Fue un ser caritativo, de alma ien templada, aguda inteligencia y originalísimo
car!cter. Con esta materia nuestro autor talló un homre religioso en medio de un amiente
revuelto, violento y tr!gico. "iempre, #eonardo Castellani uica a los protagonistas de sus
relatos en lo $ue los cristianos llaman %el mundo&, es decir, un medio de vida pagano,
desacralizado, casi siempre degradado.
#o mismo $ue en Camperas '()*(+, lo mismo $ue en Martita Ofelia y otros cuentos
de fantasmas '(),,+, lo mismo $ue en Historias del Norte bravo '()*-+, el inter.s narrativo
de Castellani se alimenta en este filón: la convicción de $ue trasgredir el orden moral es
causa de la desdicha del homre.
/o es cuestión solamente de atenerse al orden positivo de la sociedad formal. "e
puede ser un canalla, un ser miserale, un homre degradado, aun$ue no se mate al pró0imo
ni se roe a una viuda. Est! el pecado individual, profundo, $ue acaa con el e$uilirio de
la salud del alma. 1ras este crimen invisile y personal, el homre pasa a ser un transgresor
de la convivencia social.
Este padre Metri, en sus muertes, tropieza con este mundo descripto, $ue no tiene
par en la literatura argentina. 2 trata de $ue la 0usticia de los homres coincida con la
0usticia esencial3 pero en caso $ue no pueda darse esta coincidencia, lucha para $ue esta
4ltima prime en el !mito trastornado por el crimen.


#eonardo Castellani
Las muertes del padre Metri

1ítulo original: Las muertes del padre Metri
#eonardo Castellani, (),5
6l doctor #uis 7. Castellani, para $ue vea por dónde han ido a reotar las lecturas
infantiles de /ic8 C!rter y 9uffalo 9ill.
El autor.
9uenos 6ires, (),5.


"ore esta edición
:sta es la tercera edición de Las muertes del padre Metri y reproduce el te;to
completo de la segunda '()<5+, $ue fue aumentado con respecto a la primera '(),5+.

6 mi hermano #uis, $. =. h.
>n día, si es $ue no he de andar huyendo
siempre en e;ilio, me ver!s sentado
0unto a tu huesa, hermano mío, gimiendo
tu fin in0ustamente anticipado?
1u fin $ue fue mi fin, oh hermano, siendo
t4 mi me0or amigo, es$uife dado
al n!ufrago por =ios en golfo horrendo,
tutor preciso al hu.rfano sagrado.
/o temí la tormenta por tu arigo,
y ella me azota a4n tozudamente,
despu.s $ue dio al trav.s antes contigo,
cuando estaa en sazón tu nole mente.
M.dico y guarda mío, estoy doliente:
mírame desde el cielo, mi sapiente
menor hermano, mi me0or amigo.
El autor.
Manresa, (),@.


6dvertencia
=eo advertir formalmente a mis en.volos lectores, $ue la figura novelesca del
padre Metri, levantada a$uí por mí, no tiene de la figura histórica de fray Ermete Constanzi
Atal como traa0an en diseBarla actualmente historiógrafos y cronistasA m!s $ue el mero
nomre, algunos sucesos y los grandes lineamientos de su psicología3 y tami.n, $ue todos
los persona0es centrales son puramente imaginarios o al menos legendarios.
Ese gran fantasma del e;traBo misionero del Chaco "antafesino, envuelto en relatos
y recuerdos familiares, me llegó a mí por la leyenda mucho antes $ue por la historia3 pero
leyenda e historia tendr!n $ue atestiguar contestes esos perfiles de grandeza de alma,
espíritu de empresa, e;traBa penetración de ingenio, con erudición poco com4n, ferviente
pasión por la 0usticia, porte y actitudes tal vez un poco e;c.ntricos, y, en fin, a$uellos
e;cesos, a$uellos e;tremos, a$uellos generosos o impulsivos errores $ue hacen de .l este
dram!tico oceto de santo a medio concluir, puesto en marco purp4reo por tr!gica muerte.
Esa figura soB., lector. =ee advertirse tami.n $ue el mismo marco de la figura, la
escenería topogr!fica e histórica, est! falseada un poco, corrida hacia delante, para mayor
facilidad tuya, como si el padre Metri huiese actuado m!s ien a principios del siglo
presente $ue a fines del pasado.
Con esto, lector amigo, te entrego a mi frailecico.
El autor.

6sesinato frustrado
%Como no llega todavía el momento de la acción, me limitar. a ligeras indicaciones.
6un$ue no sea usted el Coloso de Rodas, entre cuyas piernas pasaan los mares, tenga un
pie en cada margen del río, eche una mirada a las colonias, re4na cerca de la costa las
fuerzas $ue pueda economizar, y tenga siempre en vista $ue puede ser necesaria su
presencia con fuerzas en Corrientes o "anta Fe. "u gloria estar! en acudir r!pidamente a
uno u otro punto y salvar la situación.
&Es un dolor $ue nos hagan interrumpir nuestra ella ora de la frontera?3 pero $u.
hacer contra los vicios de nuestra situación y de nuestra historia?&.
"6RMCE/17
D(E
#o m!s difícil de este relato es comenzarlo3 es decir, 0ustificar cómo y por $u.
estaa fray =emetrio Constanzi
D5E
, misionero, a la orilla del 6lto Faran! en la histórica
noche del - de octure de (@? "upongamos $ue fue la Frovidencia, 0unto con su afición a
la pesca grande y con una de esas ine;plicales melancolías $ue de tanto en tanto le hacían
uscar la soledad y hundirse en el tempestuoso mar de sus pensamientos. El caso es $ue
.sta fue la noche en $ue el goernador de Corrientes, Rosas Chico 'don Fedro #ozas Rico+,
cruzó el Faran! a cola de caallo a la altura de Goya, llegó medio muerto a Recon$uista, y
con un pi$uete de línea y algunos voluntarios en dos alleneras alcanzó a los caecillas
Roertson y los derrotó y apresó en medio del Gran Río, regresando así como triunfador a
la ciudad de donde huyera a$uel día como prófugo. Fero todo esto pertenece a la historia.
#o $ue .sta no sae es el crimen del padre Metri, a no ser por la leyenda.
6$uel homre lo saía contar con un temlor en las manos, diciendo $ue fue la
noche m!s negra de su vida, a pesar de una clara luna3 en $ue dos veces estuvo a punto de
matar y tres veces de ser muerto, y cuatro veces fue au;iliado por el !ngel de la guarda en
forma de un caallo lanco. Este caallo apareció como un dragón marino o como un
fantasma infernal en el medio del Río-Como-Mar, y fue el primer espanto de a$uellas
fierosas veinticuatro horas3 y lo m!s enlo$uecedor fue $ue el padre Metri creyó $ue lo
traía enganchado de su anzuelo, como si diaólicamente el seno fangoso del río estuviese
recorrido por tropas de e$uinos de aracadara, con montura y todo.
Era noche plenilunar, con nuarrones vagaundos $ue operaan una continua
alternativa escenogr!fica, como a golpes de conmutador. El gran espe0o alumínico del río se
empaBaa de golpe, y las limpias siluetas negras de los !roles se difuminaan en
fantasmas difusos, para volver al rato a su ser primero. /oche oscura y plenilunio se
alternaan rusca e imprevistamente, lo mismo $ue en la vida del fraile Apensaa .l medio
dormidoA, formada de grandes ímpetus hazaBosos cortados de atroces intervalos de
confusión, aulia y melancolía.
Estaa por dormirse del todo, cuando sintió el gran chapoteo hacia la derecha y $ue
la gruesa liBada se le ia de las manos. Empezó a recoger con furia y sintió el peso de la
presa, al mismo tiempo $ue el chapoteo se hacia enorme3 y cuando creyó ver aparecer por
el recodo alg4n suruí de dos metros o un yacar. suicida, casi se cae de susto al ver surgir
del río y venir hacia .l, tran$uilamente, un enorme caallo tordillo, $ue aordó cerca de .l
dando un relincho. Fero lo $ue haía pinchado su anzuelo, era nada m!s $ue una gran rama
de ceio. El caallo venía detr!s, acezando.
Cuando agarró las riendas del ruto, los dos temlaan. El animal temlaa de dolor
de una enorme herida $ue tenía en la paleta iz$uierda, ancha y honda como dos puBos, de
donde corría, como dole cincha, una oscura fa0a de sangre aguada, y hacia la cual volvía
con impaciencia la caeza y los elfos temlones. El fraile se $uedó mir!ndola hipnotizado.
/i una oma era capaz de hacer eso. #a carne haía sido como macheteada, pedazos de
cuero y m4sculos pendían deshilacliados.
AHFalometasI? Adi0o el fraile, y empezó a verter en el cruento hoyo el contenido
de media lata de sardinas, al cual aBadió su paBuelo hecho un ollo y empapado en vino, y
una capa de tierra greda para sostenerlo, mientras su cerero pensaa a toda marcha.
#as palometas no ian a morder a un caallo nadando, y menos en la paleta3 a no ser
$ue? 6partó r!pidamente el apósito y e;aminó el o$uete.
AHEso esI Adi0o.
En el centro de .l se hundía un cr!ter pe$ueBo, un agu0ero de ala. #a sangre de esa
herida inicial haía atraído a las feroces piraBas del río, $ue haían empezado a devorar
vivo al nole ruto.
>n momento despu.s, la verdad empezó a estallar en el cerero del fraile como una
serie de e;plosiones. El matra$ueo le0ano de a$uel atardecer, $ue .l creyó escopetazos de
cazadores? #a revolución de Corrientes, $ue les contó el chas$ue en el camino? #a
noticia de $ue Rosas Chico huía por agua a "anta Fe, a uscar las fuerzas del interventor
nacional? #a montonera a caallo $ue se haía visto cerca de 7campo cruzar dos veces el
6mores?
El fraile vio como un rel!mpago $ue descure un aismo el mensa0e desastroso de
a$uel caallo herido.
"in duda posile, el e;imio goernador de Corrientes haía sido asaltado y vencido,
$uiz! e0ecutado, en mitad del río y de a$uella noche propicia al asalto: la sulevación de los
feroces hermanos Roertson era entonces un hecho irremediale. Este pensamiento lo puso
sore el caallo de un salto: desorden, amición, codicia, despotismo, venganzas y
revueltas sin t.rmino3 eso era lo $ue significaa la sulevación victoriosa: ruinas y ruinas y
m!s ruinas en el /orte santafesino.
AHJanazziI HJanazziI
"u compaBero no daa seBas. "e haía marchado en la canoa, a pesar de la
prohiición.
Metri vaciló. Empezó a e;aminar los anillos de su deducción instant!nea. >n caallo
herido de ala no se va a tirar al río: luego, fue herido en mitad del río. >n tiroteo en mitad
del río entre una lancha y homres a caallo es un tiroteo a muerte. El 0inete del tordillo
haía vencido y aordado la lancha3 de otro modo, no lo huiera aandonado: se huiera
aferrado a las riendas y salvado o hundido con .l. 2 adem!s, no huiera retirado las pistolas
de la cu0a ni sacado el lazo, puesto $ue el lazo aparecía limpiamente cortado. Entonces, la
triste conclusión se imponía: el en.rgico Rosas Chico, el pacificador y ordenador
implacale y tenaz de la provincia vecina, haía sido asaltado y vencido. Estaa perdido, y
con .l, veinte aBos de ora civilizadora.
AHJanazziI Agritó el fraile, desesperado.
2 al no otener la menor respuesta, tomó la dura decisión: hacer a revientacaallos
las cincuenta leguas a Recon$uista y avisar del suceso al capit!n del (( de infantería $ue
allí hacía de 0efe, en nomre del interventor nacional? Casi antes de decírselo, haía
pisado el ligero y lu0oso estrio chorreando agua y puesto el caallo al galope corto.
#a luna se apagó de nuevo. El fraile no era 0inete grande, pero saía sostenerse y
tenía mucho aguante. Refrenó su in$uietud y la del caallo, saiendo la 0ornada enorme. "e
acomodó en la incómoda monturita inglesa, empapada. 6ndaa sin talares, con un simple
tra0e orero de lona azul. Rumeó el camino, taloneó al montado y se sumió en sus
preocupaciones. "intió $ue tenía el deer de avisar a toda costa. "e sintió capaz de morir en
la empresa, su raiosa pasión por el orden social inflamada de golpe a la idea del triunfo de
los agitadores. "e paró a arrancar una rama espinosa para reen$ue, previniendo apremios,
y entonces oyó detr!s el galope de otro caallo, y escudriBó la oscuridad recelosa: era
seguido.
6l principio solamente oyó los cascos y vio una mancha lanca y espectral $ue se le
venía a la altura del pecho. Parecía como una gran lechua con las alas abiertas parada
sobre un caballo invisible, pensó el fraile. #a lechuza detuvo a su misma anca, y entonces
vio el gran ulto de un caallo oscuro como el demonio, con un homre de negro en
mangas de camisa. /o era Janazzi.
AKLui.n esM
"ilencio. El incógnito lo 4nico $ue hizo fue mantener su caallo al anca del otro,
desasosegado. El fraile vio $ue en la mano le lucía un arma. Reiteró su pregunta, sin
resultado. Fuso en marcha su montado, y el otro lo galopó como su somra, parando
cuando .l paró de nuevo. =e nuevo increpó, eno0ado. Entonces salió la luna, y Metri
e;aminó suspenso la facha ruta del e;traBo compaBero.
Estaa empapado de arria aa0o, desde el caello y ara negrísimos hasta el pie
desnudo, pegada la camisa, una manga arrancada, sin montura ni estrios, descalzo. #os
o0os le ardían en la oscuridad con una furia lívida. "us laios rezongaan en lo oscuro:
%!Maldita pistola" !Maldita pistola"&, y su derecha sostenía una enorme arma de fuego,
como un rifle de caallería o un R.mingtonNColt, $ue parecía a punto de descargar sore su
compaBero.
El fraile se vio muerto y castigó de golpe. "altó el animal y se puso a la carrera.
"intió el estampido del disparo detr!s suyo, y un momento despu.s la persecución
desenfrenada. "e agachaa sore el cuello, esperando el otro tiro $ue no vino. Oino una voz
confusa:
AHF!rese o lo matoI HF!rese o lo matoI HF!rese o lo matoI
Paía perdido los estrios, sentía $ue estaa por rodar, el otro caallo ganaa
distancia. "e paró? K$u. ia a hacerM El otro venía ciego de furor, lo encaBonó un largo
rato, se hizo un hielo el corazón de Metri delante del segundo caBón de una enorme pistola
Montecristo. Clamó:
AH6ltoI "oy el padre Metri, soy un sacerdote. HFor =ios, no tireI
Fero le esperaa otra suerte. El andolero lo desvió del camino monte adentro, y
haci.ndolo desmontar, lo amarró duramente con su propio renda0e a un guayac!n, manos
detr!s y pies maneados.
Pay $ue saer $ue el camino pantanoso del puerto de Recon$uista estaa a$uel
entonces ordeado de frecuentes islas de arolado, como la $ue hoy llamamos Caronera.
Como a doscientos metros del camino amarró el andolero al otro, $ue parecía m!s
andolero $ue .l, y despu.s hizo esta terrile e incoherente escena, $ue heló hasta la
m.dula de los huesos del aventuroso fraile, su0etado al palo.
"e le plantó delante, pistola en mano iz$uierda. "e santiguó lentamente y empezó a
rezar.
AEncomend!te a =ios Ale di0oA, por$ue llegó tu hora.
Camió de mano la pistola, la montó cuidadosamente y se la asestó al corazón,
pronunciando en voz muy alta estas horriles palaras:
AEn nomre de =ios 7mnipotente y por mi propia autoridad, yo te 0uzgo y
a0usticio por reelde a la autoridad legítima, amicioso, asesino, inoediente, ser
socialmente daBino y depravado. 2 $ue =ios te ayude.
A!#up$ gua% Agritó el fraile con un alarido de terrorA ina yutori ume ume
ntende"
=os veces gritó la s4plica guaraní. Fero el tiro no partió. Clicó el gatillo
siniestramente tres o cuatro veces, pero la carga deía de estar mo0ada. El andido la arro0ó
con raia, y se aalanzó sore los dos caallos, diciendo:
A2a lo preveía yo. For eso te at. primero. Luería ahorrarte la horrile muerte $ue te
espera ahora, si =ios no te lira. /o puedo hacer otra cosa, y te la mereciste. Lue =ios te
ayude, si $uiere3 yo tengo mi $uehacer delante.
2 ante la desesperación del fraile enmudecido, el siniestro arudo saltó al oscuro y
se perdió en la noche, llevando al tordillo de cuartago. El preso hizo un esfuerzo
desesperado por romper sus ataduras. 6 lo le0os ladró el aguar! dos veces. "alió la luna.
#as grandes crisis pasionales son sencillas y complicadas. 1oda el alma profunda
realsa a la conciencia derretida en afectos m4ltiples3 pero hay uno de ellos $ue impera y a
los otros digiere y suyuga. En las horas en $ue el fraile se agotó deati.ndose contra sus
ligaduras, su alma no era miedo, ni tristeza, ni desesperación, sino una formidale cólera
desatada y rugiente como lava. 1odo su cuerpo era como un dolor difuso3 pero su alma era
como un palpitante hervor de impaciente impotencia: la raia del vencido. 2 su odio
inconmensurale enfocaa a a$uel horroroso desconocido negro, $ue aparecía a su rencor
como un vivo símolo del desorden y el mal $ue m!s haía odiado en su vida.
1odos saen $ue la vida vehemente del padre Metri se agotó en una serie de
comenzar grandes empresas malogradas: militar en Francia, fraile 0eromiano, profesor de
teología en Fiesole, misionero e;claustrado, p!rroco de "an Qos. de Flores, fundador de los
#anceros de "an 6ntonio y cura de "an 6ntonio de 7ligado. Este continuo iniciar proezas
sin rematarlas ha sido achacado a un dese$uilirio nativo de su poderoso car!cter, a algo de
moroso y e;cesivo en ese temperamento cuasi dole, $ue haiendo heredado a la vez por
0unto las dotes del homre de acción y el homre de ciencia, parecía no haer podido llegar
nunca a completarlas, ni menos a armonizarlas.
AEs homre nacido para arir picadas, y no para trillar caminos Adecía de .l su
gran amigo el ar$uitectoA colono don #eonardo Castellani.
AFarece un tigre atado corto $ue se lastima por soltarse Adi0o una vez de .l un
criollo3 met!fora $ue en este momento era verdad literalmente.
For supuesto $ue sus enemigos lo tenían por loco de atar3 y aun sus mismos amigos,
en algunos momentos.
/o he dudado nunca $ue huo algo de anormal en .l Aal menos, si se entiende por
anormal el no haer realizado en sí esa potente armonía de fuerzas dispares $ue, cuando
milagrosamente se logra, constituye el genioA3 pero estoy cierto $ue al %fracaso de su
vida&, como .l decía amargamente, contriuyó en gran parte el amiente: Ctalia lieral y
urguesa del siglo RCR, Chaco de principios del RR. /inguno de los dos medios iológicos
era para dar un gran conductor, un gran oispo, por e0emplo3 ni sarían $u. hacer con un
gran oispo, uno por chato y el otro por caótico. #o 4nico $ue podían dar y pedir era un
pioneer, un bandeirante vagaundo y solitario, una especie de sir Galaad, o de Lui0ote, o
de fray CastaBeda, o de "avonarola Asin la religión, fuera un Roin Pood o un =iego
CorrientesA3 un alma desesperada $ue se rompiese contra una muralla de desorden
insuperale, para de0ar en ella una mancha de sangre? y la forma del orden futuro. >n
semrador de ideas inflamadas, traducidas en gestos e;traordinarios3 y e;travagantes, de
puro cuerdos. >n actor instintivo y potente de par!olas en acción. Pe dicho el nomre: un
poeta de su propia vida. Fero un poeta tr!gico.
Esta definición la he hecho para mostrar cu!l era el odio $ue en este momento lo
arrastraa, y $ue e;plica, si no e;cusa, su moment!neo e;travío. Era el odio
inconmensurale Ano en alde le llaman odium teologicumA a la in0usticia metafísica, al
desorden esencial, sore el $ue surgía esta sociedad de la cual .l era outla& y $ue hacía
derrumar como arena la materia de sus creaciones.
"us construcciones se derrumaan, no por ruines, sino por grandes3 no por culpa
del plano o los materiales, sino por lo deleznale del cimiento: su ora religiosa no
prosperaa, por falta de ase natural. #a fe supone la razón, la sorenatura presupone la
natura, el apostolado e;ige un mínimo de compostura social y orden político3 no se puede
enseBar a volar al $ue ni anda todavía. 6sí $ue la lucha del fraile no era contra la carne y
sangre, sino contra las esencias invisiles y los espíritus rectores de la tierra $ue andan en el
viento, contra las fuerzas tentaculares $ue rigen el orden moral indivisilemente. /ada
e;traBo, pues, $ue al verlo dar mandoles al aire, el pat!n muchas veces lo tuviese por
alucinado.
El demonio horrile de la amición, encarnado en a$uel siniestro andolero, veía el
fraile en este momento: el vicio capital $ue mantenía el /orte en estado constante de motín,
inseguridad, in$uietud, esteriliz!ndolo todo3 el apetito del poder por el poder3 la sensualidad
del ordeno y mando3 la odiosa insuordinación y caci$uismo, hi0a corrupta de la antigua
altanería espaBola, $ue era la 4lcera end.mica de a$uella tierra tropical y e;cesiva.
#a visión de ese espíritu malo $ue desde $ue llegó a la 6rgentina se le haía
plantado enfrente y malignamente haía insidiado su afanosa ora de apóstol, ad$uirió en
esos momentos contornos casi tangiles. Estaa allí atado y derrotado para siempre: moría
a sus manos. 2 lo $ue es peor, moría tami.n el goernador Rosas Chico, don Fedro #ozas,
el gran civilizador, el creador de Corrientes, alma gemela de la suya. /unca lo haía visto,
y no lo conocía sino a trav.s de su fama3 pero la misteriosa voz de la sangre le haía dicho
con certeza, al oír sus hechos, $ue a$uel machito admirado y odiado era de su misma raza.
"e sacudió con raia sorehumana. 1emlaa de fiere. Froó una vez m!s a romper
sus grillos. Era in4til. >na manea traaa los pies y una soguita de c!Bamo estrangulaa las
muBecas, ya desolladas, y despu.s enrollaa concienzudamente su cuerpo como una
morcilla. "udaa copiosamente3 y el pensamiento se le ia, se le perdía en im!genes
incoherentes. Entonces se puso a rezar el rosario y se durmió.
Paía pasado veinticuatro horas sin sueBo3 y esto de ahora no fue sueBo, sino una
sucesión de semil4cidas pesadillas. #e pareció de golpe $ue estaa en las montaBas de su
infancia en Ramicale, Oeneto, y caminaa en un caallo lanco por un pretil angostísimo, al
orde de un precipicio3 se sentía sudar de miedo, y el caallo resalaa al orde mismo del
negro aismo, mientras el temeroso resalto se ia angostando por momentos, hasta $ue
llegó un punto en $ue dar un paso m!s era muerte segura.
/o pudiendo por la estrechura volver grupas, se tiró al suelo por ellas, para
retroceder a pie limpio3 pero le cerró el camino un repugnante negro, $ue era el mismísimo
demonio, con un caBón de escopeta puesto al ro0ofuego $ue lo aterecía de angustia. Ca a
saltar sore .l, presa de golpe de una desesperada ira3 pero una mano lo su0etó de atr!s,
diciendo: %No matar' (s tu hermano&? KEra un !ngelM KEra su madreM
El caallo haíase trasfigurado en una figura lanca. "e sintió su0eto fuertemente e
izado en el aire por dea0o de los razos3 y un sentimiento refrescante de liertad comenzó
a invadirlo. Fero la mano $ue lo agarraa oprimíalo hasta la asfi;ia, le cortaa las carnes, le
aplastaa el pecho?
=io un grito y arió los o0os. /o $uiso creer lo $ue ellos vieron.
El gran tordillo herido estaa de nuevo a su lado, apoyando en su pecho la caezota
lanca. KCómo se haía escapadoM KFor $u. lo haía uscadoM KLu. hacíaM
El animal hizo un violento envión con la testa, y el homre atado sintió $ue todas
sus ligaduras se apretaan cruelmente y sus costillas cru0ían. =os ideas igualmente
fant!sticas cruzaron su fiere como centellas: una, $ue la estia era realmente un ser
inteligente $ue estaa proando desatarlo, agarrando la soga con los dientes3 otra, $ue el
caallo era un espíritu maligno, ocupado sore .l en una misteriosa tortura. Fero en ese
momento la luna llena aBó de nuevo el paisa0e en su pl!cido mar de clara de huevo, como
una uena hada con una linterna fosfórica, y el cautivo comprendió con un grito de alegría.
El animal sangraa otra vez cruelmente del cuello3 y Hoh asomroI? el rolo del
freno se le haía enredado de la soguilla $ue engaraitaa al fraile. "in duda haía venido a
frotarse contra suyo, uscando $ue lo medicaran de nuevo Acaído el r4stico apósitoA, y
en .sas el freno, $ue era de filete, se le haía enganchado.
2 K$u. hacía el nole rutoM Como si tuviera inteligencia, estaa cortando la
soguilla. 6sí como una cara sae roer una cuerda y un toro partirla a fuerza ruta, un
caallo maBero sae desgastarla roz!ndola contra la arista filosa de un poste.
>n rato despu.s, $ue al fraile pareció un siglo, este angelito, $ue era canchero,
consiguió su o0eto. "intió a$u.l un chas$uido y $ue el atroz lazo de las manos se aflo0aa
de golpe3 se de0ó caer y soltó la manea de aa0o incontinenti, y un minuto despu.s estaa
montado, pagando al pore tordillo su milagrosa intervención con !raros guascazos.
/o haía un minuto $ue perder. =eía alcanzar al sulevado, deía matarlo en el
camino, deía salvar al goernador de Corrientes. "u mano apretaa por el caBón, como
una maza, el enorme pistolón de cao de hueso y plata $ue el otro aandonara.
El fraile Metri supo decir despu.s $ue a$uella noche descomunal aprendió .l a andar
a caallo, Ham.n de otras muchas cosasI Paía puesto su montado al galope y no rodaa3 y
no sólo no rodaa, pero se hamacaa en la silla, castigando metódicamente y cantando una
vie0a canción italiana $ue haían encontrado sus laios, y $ue traducida venía a decir, m!s o
menos:
El udista se circunscrie,
pero el musulm!n va a #a Meca:
el $ue no hace nada, no peca3
pero lo $ue se mueve, vive?
H6yayayI? $ue di0o el panzudo3
yo soy homre correcto y recto,
por$ue no hago nada.
Fero ríe el dialo coludo
$ue va montado en un insecto
y comiendo una empanada?
2 entonces fue cuando casi rodó, y se topó con la parte m!s horrorosa de sus
aventuras.
El caallo se haía parado en seco, y olfateaa rumorosamente, las ore0as tiradas
atr!s en viva alarma. #o castigó con furor, y el animal se espeluzó sin moverse, y 0untó las
patas, pronto a encaritarse. 6 sus pies se e;tendía un charco ancho, pantanoso, sucio, y
m!s all!, hasta la le0anía, una serie de char$uitos con camalotes y 0uncales, cortados de
trozos de arrial luciente, polado todo del cantar interminale de las ranas. 1odo eso
invitaa m!s vale a caminar por encima, como una alfomra, campo liso y mo0ado, en vez
de las horriles g)eyas gredosas del terrapl.n.
"iguió la vista del caallo y vio, a los treinta metros en frente, un ulto negro
sospechoso a modo de osamenta. Miró al cielo y esperó un momento $ue se descapuzase la
luna. Fero la luna, al salir, le hizo una horrile mueca, se empezó a reír como una calavera
y a gritarle desde all! le0os:
AHCorrientesI HMuerteI HFerdónI HMe hundoI HPorrileI HFor QesucristoI HFadre
MetriI
2 la voz demoníaca a0ó y se posó en el ulto all! enfrente. Era otra vez en esa
noche el ulto de un caallo viniendo sore el agua3 pero era un caallo negro, y 0unto a su
caeza haía una caeza de homre, aruda. El fraile agarró con las dos manos la suya
pró;ima a estallar3 y un momento despu.s la luz se hacía en .l.
AHEl pozo de Estero OillacoI Adi0oA. H=esdichado, est!s perdidoI H6hora
comprendo cómo se te fue el caallo lancoI
=el Estero Oillaco no $ueda en el camino $ue va de Recon$uista al puerto m!s $ue
el nomre. Fero en a$uel entonces era un peligrosísimo tremedal alimentado de filtraciones
del agua susuelina, m!s las lluvias del cielo. E;cepto en el tiempo de seca, animal $ue
entrara en el temladeral hasta las rodillas, estaa perdido, pues no se lo podría salvar ni
con lazo3 y a veces estaa tan hondo, $ue literalmente lo engullía de a po$uito hasta la
cuerna, $ue ni la osamenta $uedaa. 6llí haía caído el andolero3 y miraa llegar la
muerte m!s atroz sosteni.ndose como en una mísera isla sore la caalgadura enterrada.
AH"ocorro, socorro, socorroI? Ade all! venía una lamentale salmodia
ininteligile, como un canto f4nere ahogado por el croar insoportale de las ranas.
El fraile consideró la situación fríamente. Materialmente no tenía medio alguno de
salvar a$uel pró0imo3 aun$ue lo tuviera, ello implicaría p.rdida de horas $ue le faltaan a .l
para alcanzar al capit!n =iez su vital mensa0e3 y aun$ue por imposile huiera tenido lazo
y tiempo, tan atroz era la ira $ue alergaa contra a$uel protervo, $ue es posile?
Fero no $ueramos entrar en corazón a0eno. /osotros no saemos lo $ue Metri sintió,
sino lo $ue Metri hizo.
2 lo $ue hizo, fue gritar al desdichado casi las mismas palaras $ue .l usara un
momento antes, al aandonarlo a su suerte:
AH70al! pudiera lirarte de esa horrile muerteI /o puedo hacer otra cosa, y la has
merecido. 1e de0o al 0uicio de =ios. 2o tengo mi deer en otra parte.
*!#up+ gua% , ina yutori ume ume ntende"
2 cerrando sus o0os a la horrile visión de lo $ue ia a pasar, soltó sore el lomo las
riendas, confi!ndose al instinto del caallo.
/o se e$uivocó. El animal viró a la iz$uierda y empezó a rodear la ci.naga tentando
cuidadosamente con las patas el arro chirle.
A"in duda Apensó el fraileA este ruto es de por a$uí, y tiene conocido ya este
camino y este peligro. "u seguridad, a la cual deo dos o tres veces la vida, no se e;plica de
otro modo.
Entonces el caallo empezó a trotar, y viose $ue salía otra vez al terrapl.n, sore el
$ue galopó pesadamente, acezando. Mas la luna se curió entonces, y el 0inete sintió $ue la
noche descendía tami.n sore su corazón, h4meda y triste. Luiso cantar, y no pudo.
/o estaa seguro de haer orado ien?
El e;traordinario proceso anímico $ue culminó en una alucinación al pie de un
espinillo y $ue ocupó lo $ue podríamos llamar el tercero y %ltimo galope del tordillo
herido, es ien difícil de poner en palaras. El poco h!il 0inete estaa cansadísimo y
afierado3 y el alma y cuerpo se le mezclaan en una 4nica angustia, a la vez moral y física.
-#oda mi conciencia estaba concentrada ,escribir+ m+s tarde, en el estribo
i.uierdo/ .ue arreo se me .uería perder/ a causa de la mala andadura del caballo/ el cual/
herido y e0hausto/ galopaba s1lo con los cuartos traseros/ trotando con las manos y
martill+ndome el c2 sobre el duro recado atromente' (l cuerpo lo sentía como un dolor
difuso' 3e ve en cuando/ un mal paso del galope me ramaleaba un pinchao agudo/ .ue
de la nalga me subía a la nuca/ como un rel+mpago de fuego' Pero lo peor de todo era el
torcedor de mi conciencia2*'
Este %torcedor de su conciencia& consistía en definitiva en preguntarse si tenía
derecho de matar a un homre en alg4n caso y por ninguna causa, por importante $ue fuese.
En vano se respondía .l $ue no había podido salvarlo. #o $ue sentía all! dentro era
$ue de cual$uier modo había .uerido matarlo, si es $ue no lo haía muerto de terror con
a$uellas palaras ine;orales con $ue lo aandonó a su suerte.
El fraile haía sufrido una temporada de su 0uventud la enfermedad psí$uica de los
escr4pulos3 y ahora trataa de persuadirse $ue esta terrile tristeza y agitación $ue lo
inundaa por momentos no era m!s $ue un idiota escr4pulo. Fero en vano: toda su
suconciencia emestía contra su razón. 2 lo m!s curioso es $ue a causa de su estado
psí$uico e;hausto Afiere, sueBo, fatigaA todo este proceso de remordimientos se
desenvolvía, no en la forma astracta en $ue lo pongo, sino en semialucinaciones auditivas
y visuales
D*E
.
#a primera alucinación fue ver de golpe $ue el tordillo $ue montaa volvía hacia .l
la testa y le decía con toda formalidad: %No lo mates4 es tu hermano&. >n momento
despu.s comprendió $ue era su fantasía la $ue haía halado AHtan fuerte, QesucristoIA y
$ue los elfos del tordillo adonde tendían era hacia la pore herida del cuello, inflamada
como un flemón c!rdeno.
=espu.s vio con toda precisión en su mente un liro aierto, y conoció hasta la
p!gina y el p!rrafo: era la Moral de 9ucceroni, donde estaa el prolema de cu!ndo y cómo
se podía infligir la muerte a un homre A%nun.uam privata sed publica .uidem
auctoritate&A3 y al mismo tiempo, las palaras misteriosas del desconocido: %Por mi
propia autoridad y delante de 3ios te a5usticio&, le retaBían en los oídos como si las
estuviese oyendo.
AKLu. autoridad p4lica desempeBo yo, para fallar $ue un homre dee morir, por
culpale $ue sea, aun$ue sea para salvar una provincia y un mundoM? For otra parte, Kno
conviene $ue un homre muera para salud de todo un pueloM?
AFero HhorrorI? .stas son las palaras $ue di0o el hipócrita Caif!s para condenar a
Qesucristo.
AHEs $ue yo no puedo, no puedo hacer por .l asolutamente nadaI Aaluceó el
fraile con angustia3 y en el mismo instante, su cerero cansado le tra0o vivísima una imagen
del uen samaritano, alguna oleografía chillona $ue vio antaBo $ui.n sae dónde.
1odas estas im!genes se sucedían en su mente en tumulto tal, $ue ni si$uiera notó
$ue su caallo ya aflo0aa el andar y sólo trotaa penosamente. #o castigó fuerte, y la 4nica
respuesta fue un ron$uido estertoroso. #o miró, y comprendió $ue el noilísimo ruto
estaa reventado. Entonces otra imagen alucinante, la m!s viva de todas, lo deslumró. Oio
dos caallos igualitos en todo, alzada, raza y hechura, pero uno lanco y otro negro, $ue
eran un !ngel y un demonio: el lanco le haía salvado la vida y el negro haía hundido A
K$u. tengo yo $ue ver con esoMA a su desdichado 0inete en la ci.naga?
En este momento, su caallo se paró del todo en la mitad del camino, y gimió.
#as narices le sangraan tocando el suelo y los cuartos traseros temlaan
convulsos, mientras el tóra; hipaa como un fuelle.
AH6diós mi plataI Adi0o el fraile, y se preparó a desmontar3 pero inesperadamente
el animal viró y se dispuso a a0ar el terrapl.n en dirección al agua $ue resplandecía all! al
costado.
El cura conoció $ue estaa a la entrada del puelo, cerca del Rancherío, en la
alcantarilla del %Poo donde se ahog1 6erafín&, así llamado. Fero antes de poder resolver o
prever nada, vino el derrume: cedieron las rodillas del nole potro, y rodó lastimosamente
terrapl.n aa0o con 0inete y todo. Oio .ste millones de centellas repentinas, y se sintió volar,
caer, hundir interminalemente con muelle lasitud en el aismo lando, de olor a chinche y
menta, mientras su mente se aandonaa en un deseo invencile de acaar de una vez y
dormir para siempre.
6sí se durmió sin $uerer el padre Metri por segunda vez a$uella insomne noche.
-,6i se fi5an bien ,decía Metri m+s tarde/ contando el caso,/ ver+n .ue el
tordillo/ al lanarme de cabea contra el tronco de un espinillo/ me hio la cuarta merced
de a.uella noche4 por.ue me proporcion1 el sopor restaurante .ue mi testa a la deriva
reclamaba' 7o no s$ cu+nto dormí desmayado en el suelo4 creo .ue como dos horas de
absoluta inconsciencia/ pues cuando abrí los o5os se venía el alba' (ntonces/ la %ltima
imagen .ue me estaba obsesionando al caer/ volvi1 a mi mente8 pero esta ve mi mente
estaba fresca/ y vio lo .ue la imagen .uería decir/ y fue la salvaci1n de todos*'
El ala aría el cielo azule0o all! al este en una amplia la0a ro0a. El enfermo se alzó
pesadamente y miró el cad!ver del tordillo. Recordó otro cad!ver, y el prolema sordo $ue
lo venía traa0ando se formuló con rapidez en sus laios. KFor $u. a$uel caallo se
precipitó a la ci.naga y este otro supo evitarlaM Entonces la luz ovia y sencilla, facilísima,
evidente, rompió por todos lados en su alma, y el fraile comprendió de un solo tiro todos
los enigmas de a$uella noche.
AHEs un correntinoI AgritóA. HEs inocenteI HPe matado a un inocenteI
"i estuvierais allí, huierais visto la cosa m!s graciosa del mundo: un homre
emarrado y sucio, araBado, ensangrentado, con un horrile vestido de dril azul, ponerse a
correr a los gritos alzando las manos como si el mundo se viniera aa0o, mientras el mundo
se aría riente al frescor de la maBanita con cantos de p!0aros y rumoreo de ho0as. Es $ue
comprendió de golpe $ue un caallo se haía encenagado con su 0inete por$ue ninguno
conocía la región, por$ue eran los dos pueleros, forasteros3 y $ue su tordillo lo haía
salvado por$ue era paisano, y por lo tanto era de un andolero y el otro era un escolta
correntino. El arudo, $ue .l reputara un chas$ue de los sulevados, era en realidad un
homre del goernador. Fero en este punto el fraile detuvo su carrera loca, se paró y pensó
de nuevo penosamente.
AHEra .lI Ae;clamóA. HEra .lI /o puede ser m!s $ue .l? H=ios me conceda
salvarlo todavíaI HEse gesto es de .l y de ning4n otroI?
#a comproación de la verdad le produ0o lo $ue un aldazo de agua fría a un
orracho: ella implicaa volver camino y empezar ya e;hausto otro arduo traa0o físico.
Fero nada hay tan reconfortante como la certidumre. El fraile volvió atr!s al trotecito,
recordando haer oído ladridos de perros allí cerca, a la iz$uierda, all! en medio del
sonamulismo de su noche agitada.
En efecto, a poco andar dio allí mismo con una chacra3 pero casi lo come vivo un
enorme mastín arcino, por saltar la tran$uera sin llamar, a causa del apuro. 1uvo $ue
trepar la tran$uera de nuevo y pedir au;ilio a los gritos.
"alió all! una escopeta por una ventana de la cuadrada casita de material, de donde
partiera el perrazo, preguntando $ui.n era. =espu.s se arió la puerta y salió una mu0er con
dos criaturas agarradas a la falda y una magnífica arma europea empuBada con una visile
pericia $ue no se prestaa a romas. Pizo ella algunos pasos y gritó esta ingenua mentira:
AMi marido est! dentro, armado. /o venga con romas y v!yase al momento, $ue
no tenemos dinero ni nada $ue dar a nadie.
El otro comprendió $ue con su desastroso talante su identificación era casi
imposile, y el au;ilio $ue necesitaa con urgencia?
Con una s4ita inspiración sacó su vie0o crucifi0o de ronce y un escapulario del
pecho, y empezó a perorar con la elocuencia de la desesperación:
A9uena mu0er, alma de =ios, $ue Qesucristo la salve3 yo soy el padre Metri, el
misionero: Kno ha oído halar del crucifi0o del padre MetriM Me encuentro en la mayor
aflicción y en tremendo apuro. >n homre se ha hundido por mi culpa all! en Estero
Oillaco, y si ya no ha muerto, est! en peligro horroroso. 2 ese homre es el goernador de
Corrientes, don Fedro #ozas. /ecesito dos caallos y un lazo. >st. tendr! su recompensa,
mayor de la $ue puede pensar, si nos au;ilia. Fero si se niega, sepa $ue la maldición de
=ios caer! sore ust. y sore sus hi0os3 y sore mí, desdichado, para toda la vida? sore
mí, desdichado Aconcluyó, sollozando.
Media hora despu.s salía Metri en un caallo fresco del todo aperado, llevando de
cuarta otro caallito montado por el hi0o mayor de la casera, un avispado chir% de diez
aBos, mientras una chi$uilina de ocho salía en un petiso a toda guasca a uscar al padre,
$ue estaa afuera desichando.
6 las leguas de camino tropezaron los rutos la ci.naga y empezó el proli0o rodeo
capaz de enlo$uecer de impaciencia a un santo. Cuando llegaron a la mitad de .l, el fraile
empezó a llorar de alegría y a gritar como un descompuesto:
AH=on Fedro #ozasI HGoernadorI H>n momento m!s y est! salvoI HFerdón,
goernador, por lo $ue di0eI 2o lo creí un andolero?
"ore la faz horrenda del pantano emergía el usto de un homre, cuya caeza haía
camiado de color y estaa lanca como la nieve. "u caalgadura se haía hundido del
todo, sirvi.ndole de pedestal suterr!neo. "us manos se aferraan desesperadamente de un
mano0o de pa0a, desoll!ndose. /o dio seBal de reaccionar a los gritos, hasta $ue la armada
de un lazo cayó cerca de .l3 entonces tan sólo pareció despertar de un fatídico .;tasis, y se
agarró de ella con un manotazo de animal.
El fraile haía entrado como $uince metros en el pantano con el caallo, $ue se
resistía con toda su alma al terrile castigo, atado con el lazo a los tientos del caallito del
niBo, all! en la orilla. =espu.s cincharon los dos despacio, y rotó con el ruido de un !rol
$ue se desarraiga el otro homre Ao lo $ue de .l $uedaaA enyesado en un lo$ue de
arro chirle. Fatinó penosamente hacia fuera, medio hundido, aandonado y la;o. 6ntes de
salir, se revolcó en el agua verdosa de la chacra. "us primeras palaras fueron:
AFerdóneme ust., padre Metri. /o s. cómo no lo mat.? HCómo hay $ue pensarlo
ien antes de matar a un homreI
El chi$uilín haía traído una muda de ropa, y all! en su casa aguardaa al resucitado
una atea llena de agua tiia. Cuando salió limpio, parecía otro homre, aun$ue la palidez
mortal de su rostro y sus movimientos e;angSes atestiguaran de su aventura. =urmió dos
horas, mientras el puestero volaa en su me0or flete a enterar de todo al capit!n =iez en
Recon$uista. Cuando lo despertaron, tomó casi medio litro de caBa, y di0o:
APe a0ado hasta las puertas del infierno, como dice la 9ilia3 pero K$u. importa,
si el triunfo es míoM K6 $ue no sae, mi amigo, cómo descurí $ue ust. era realmente el
padre Metri, a pesar de $ue todo y todo lo acusaa, desde el caallo lanco $ue yo mismo
ali., hasta sus gestos de culpale y su sospechoso continenteM? #o descurí demasiado
tarde, cuando me engulleron los laios inmundos del infernal arrial. 6llí estuve pidiendo a
=ios perdón de su muerte? y de todas las muertes precipitadas $ue a lo me0or he hecho en
mi vida? y pidi.ndole el milagro de no morir de a$uel modo.
AKCómo lo supoM Ainterrumpió el fraile, viendo $ue el otro empezaa a temlar de
nuevo, pero con sacudones totales $ue tenían de convulsión y de ramido.
AFor su e;clamación guaraní, antes de $uererse morir Adi0oA, $ue se me $uedó
en el oído retiBendo como una trompeta. Me di cuenta $ue era latín, y no guaraní3 $ue es el
principio del rezo del 9reviario: %3eus in ad5utorium meum intende&. "ólo ust., fraile
ch4caro, di0o #up+ :ua%, en vez de 3eus/ y lo pronunció medio en italiano, medio en
toa. 2o he estudiado latín con los 0esuitas de "anta Fe Adi0oA. 6llí tami.n hice mi
derecho.
#o $ue siguió es saido de todos. Fostrado y medio muerto, el goernador #ozas
persiguió a sus enemigos con las dos alleneras y el pi$uete del capit!n =iez3 los cazó
frente a Corrientes, hacia la costa de 9arran$ueras, y los ani$uiló en pocos momentos.
El menor de los hermanos Roertson murió en la acción3 el otro fue procesado en
Corrientes, hai.ndose opuesto redondamente Rosas Chico a $ue fuese a0usticiado sore el
tamor, como pedían la ley marcial y todo el pi$uete a gritos. Condenado por los triunales,
fue indultado por el goernador, pero finalmente fusilado por el goierno federal, con la
convicción de crímenes comunes.
Rosas Chico se retiró de la vida p4lica y vino a 9uenos 6ires, con la intención de
educar a sus hi0os. =e .l es el folleto titulado #6 M>2 /79#E CC>=6= =E "6/16
M6RT6 2 "6/ Q>6/ =E OER6 2 6R6GU/ =E #6" "CE1E C7RRCE/1E", casi
agotado hoy, $ue conocen como golosina y presa regia los iliógrafos.
En cuanto a su eventual compaBero y enemigo de una noche, el padre Metri, cuando
llegó a Recon$uista el presente de $uinientos pesos fuertes y una vaca mestiza $ue envió el
goernador como limosna a sus misiones, ya se haía cortado el fraile para $ui.n sae
dónde, y ninguno daa razón de dónde andaa.

Canción del amor patrio
6mar la patria es el amor primero
y es el postrero amor despu.s de =ios3
y si es crucificado y verdadero,
ya son un solo amor, ya no son dos.
6mar la patria hasta 0ugarse entero,
del puro patrio 9ien Com4n en pos,
y afrontar mare0ada y viento fiero:
eso se inscrie al cr.dito de =ios.
=ios el $ue no se ve, =ios insondale3
de todo lo $ue es 9ien, oscuro aismo,
sólo visile por oscura Fe.
/o puede amar, por mucho $ue dV:l hale
del fondo de su g.lido egoísmo,
$uien no es capaz de amar ni lo $ue ve.

Pomre al agua
%? sine templo et domo, su diu, sine pecunia, adustus ardore diei et frigore
noctis?&
D,E
.
#ector amigo:
En una gran sala rococó caoa y oro, amuelada con lu0o pretencioso y $ue oscilaa
lentamente como una muelle hamaca, haía una vez un polichinela, un pierró, una
colomina, co&boys, mar$ueses versallescos, gauchos con chirip! de percal, muchas damas
en decollet$ franc.s, algunos smo;ings en ingl.s, camareros de fra$ue, un demonio, un
gracioso disfrazado de fraile? 2 en una mesita rinconera haía un homre $ue sería
m!scara o no Ano lo s.A, p!lido como un pierró de m!rmol o un reo en el an$uillo,
sentado con rigidez delante de? Hun fraile aut.nticoI
#o m!s raro del caso es $ue el fraile aut.ntico era mucho m!s raro Ay por supuesto,
m!s graciosoA $ue el fraile disfrazado. =e modo $ue yo nunca lo creyera aut.ntico, a no
ser por este di!logo camareril sorprendido:
AFero Kes fraile de veras, t4M
AH2 tantuI "i es el capell!n de tercera, chicu. Como lo han de0au entrar? HesuI?
AKEstar! eío, dimeM
A/o. 1odos son así, chicu. "ólo $ue .ste es m!s desemozadu $ue los otrus. KLu.
te piensas t4 $ue no son de carne y hueso comu nusotrusM
>na pare0a empezó a ailar un tango, y despu.s otra, y otra. #os sentados en mesitas
estallaan petardos rompiendo pa$uetesNose$uio con caramelos y chucherías, y adem!s
tiraan confettis, reían a carca0adas, se calaan onetes de tonis y hacían mil pavadas, con
una desesperada voluntad de estar o parecer alegres. El fraile estaa perfectamente dormido
al aloroto, con los o0itos vivos estudiando al homre enfrente, como si soBara. 6 veces
repetía meditaundo:
AHChi$uilinesI H"on todos chi$uilinesI HChi$uilines y nada m!sI =ios lo permite
así?
Resonaa el lustroso local como un lo$uero3 y la discordante gritería '%!divinar"*
-!divino"* -!colosal"* -!estupenda"* -!bestial"&+, mezclada a los dulces valses de Oiena y
a los tangos argentinos, hacían un efecto en el alma como huevos $uimos con salsa de
tomate.
Entró una fila de cuarenta homres de mandil lanco, precediendo a cuatro $ue
traían en andas, como imagen de procesión, una enorme ande0a de helados con un cuo de
champaBa3 pero venían los cuarenta dando pasos de aile, sonando chirimainas y cantando
en alem!n, con esa poca gracia $ue tiene el alem!n para los chistes, algunos tiznados de
carón, otros con escoas a guisa de fusil, todos con capacetes de papelNseda, y el 0efe de
fila, $ue era el ste&ard, con caallito de palo y gorro con plumas ella$ueando a lo loco
con una espada de lata.
AHFero esto es un cuento de hadasI
#ector, Hun momentoI Esto pasaa en una como tiia ca0a de peluche y oro, la cual
estaa inclusa en un inmenso cascarón de hierro, el cual a su vez estaa suspendido en el
espacio entre dos aismos infinitos. H7ye, no te vayasI El primer aismo era de color
morado, in$uieto y rugiente arria, y recorrido en su seno de monstruos enormes y de
cad!veres de antiguas naves despanzurradas. En cuanto al otro aismo, m!s importante
todavía, .l era un cóncavo y altísimo cristal azulNla$u., con millares de o0itos parpadeantes
$ue miraan imperturalemente el cascarón mec!nico cargado de insectos, en ese mismo
instante en trance de cruzar la línea imaginaria AKy por $u. la llamar!n imaginariaMA $ue
corta perpendicular al e0e la esfera terrestre, dividi.ndola en dos hemisferios?
AHPomreI HEs el salón de invierno de un gran trasatl!ntico la noche de la fiesta
llamada de %La Línea&, es decir, a diez días de #ondres y a dos días de RíoI
AE;acto. Fero Kte parece posile, amigo lector, $ue homres y mu0eres grandes
hagan cosas como las mentadasM
AFerfectamente. Es lo m!s lógico del mundo.
AMe alegro. For$ue entonces aceptar!s? veo $ue tienes tragaderas? como
posile lo $ue hicieron y di0eron esa noche el fraile y el homre p!lido, lo cual fue astante
increíle. Fero lo tengo de una persona $ue lo vio con sus propios o0os.
-(l fraile era un hombre fornido y malh+bil/ con cer.uillo entrecano/ barba
cuadrada/ manos y pies grandotes en sandalias enormes/ todo saliendo desgarbosamente
de un gran sayal 5eromiano' Le oí ser llamado padre Metri' (l otro/ .ue call1 su nombre2
llam$mosle <ia5ero2 era de esos .ue no recuerda uno c1mo estaban vestidos/ de tan bien
.ue lo est+n' Pero lo .ue importa a.uí era una mano nerviosa y larga/ y una cabea
notablemente inteligente/ de frente abombada y o5os claros/ delineada deba5o por una
regia curva de barbilla oval/ demasiado dulce para ser de un en$rgico/ pero demasiado
pura para ser de un cual.uiera' (ntre los dos había dos taas de t$ intactas y/ cosa rara/
un tosco crucifi5o' Hablaban a cuatro o5os/ casi sin gestos' #an claro los veo/ .ue prefiero
hacerlos hablar a ellos'
-<=>?(RO' ,@Me va a entregarA
-BR>=L(' ,Puede' 3epende' @Cu$ obligaci1n tengo yo de esoA No es mi oficio'
-<=>?(RO' ,No entiendo c1mo supo'
-BR>=L(' ,=ngenuamente ust$ me lo di5o'
-<=>?(RO' DLigero sacud1nE' ,=ngenuo2 =ngenuo es ust$/ .ue piensa .ue me
tiene en sus manos' 6e e.uivoca'
-BR>=L(' ,(n las manos de 3ios estamos todos8 y ust$ y yo terriblemente en esta
hora' >ntes de una hora/ uno de los dos habr+ cambiado2
-D(l Braile habla siempre soFando/ los o5os fi5os en las cuatro e0traFas flores del
centro de mesa' (l otro se calla/ muy abiertos los o5os/ y el cigarrillo .ue tiembla un
po.uito en sus dedos de du.ue' (l suelo se empiea a inclinar/ a inclinar de lado/ como un
GsloganH' Los danantes prorrumpen en chillidos y fintas de caerse' Pero el bu.ue se
enderea de golpe/ con vasto tintineo de taas/ mientras una enorme ola se rompe con un
bandao tremendo/ salpicando con cascadas de espuma las ventanas' 3espiertan los dos
duelistas/ y de a.uí adelante el sal1n de baile con todo su estr$pido desaparece para ellos
y para nosotrosE'
-<=>?(RO' ,@CambiadoA @7o me volver$ fraile/ seguroA
-BR>=L(' ,(sto es como una capilla' >.uí est+ 3ios' Hoy a.uí se decide su
destino para siempre'
-<=>?(RO' ,@Por .u$ no me llam1 a su capillaA @(s a.uí el lugar para una
conversaci1n secretaA
-BR>=L(' ,?usto a.uí/ hi5ito' @No ves .ue esta gente me es precisa para poder
hablar en secretoA
-<=>?(RO' ,No tengo tiempo para chistes'
-BR>=L(' ,No es chiste' Con un hombre como vos/ cre$s .ue voy a elegir tu
camarote o el mío para hablar de2 @lo digoA
-<=>?(RO' ,@3e .u$A
-BR>=L(' ,3e tu crimen' Ha llegado el momento de confesarlo/ amigo'
-D6ilencio' (l <ia5ero no se mueve y el Braile espera' Ina camarera/ al pasar entre
los dos la bande5a/ roa casi con la me5illa al hombre p+lido/ mientras le susurra algo al
oído' (ntonces pasa algo m+gico' La cara cenia se congestiona ro5ísima y el asa del
pocillo .ue sostiene la mano fina se hace polvo/ mientras el <ia5ero susulta en una
silenciosa vibraci1n de ira' La muchacha se aparta vivamenteE'
-<=>?(RO' ,@Cu$ .uiere ust$ de míA
-BR>=L(' ,Cu$ntame todo'
-<=>?(RO' ,@No lo sabe ust$A @7 .u$ le importaA Le advierto .ue lo %nico sano
para ust$ ahora es salir de a.uí y olvidar todo lo .ue sabe/ sea lo .ue sea'
-BR>=L(' ,@Por .u$ no sales t%/ en veA @Cui$n te su5etaA @Cui$n te for1 a
venirA
-<=>?(RO' ,6olamente la curiosidad' No le tengo miedo/ cura2 y le ruego a ust$
.ue no me tutee' Ni a ust$/ ni a 3ios8 s$palo/ cura' !3etective aficionado" 6olamente la
curiosidad de saber c1mo hio para desmayarme a.uella noche/ y .u$ pretende con su
ridículo mensa5e y su pretenso secreto2
-BR>=L(' ,No es ya secreto para mí2 La noche de la tormentita en el Cant+brico/
a dos días de 6outhampton/ desapareci1 un pasa5ero' In rasg1n de casimir en un garfio
indic1 el lugar de su caída al mar' #odo sugería un suicidio' >sí se crey1/ en efecto' Bue un
asesinato'
-<=>?(RO' ,No fue un asesinato' #enga cuidado' Miente ust$/ y minti1 en ese
aviso idiota .ue me dirigi1 d+ndome cita' He acudido s1lo para e0igir silencio' No saldr$
de a.uí sin formal 5uramento suyo de sepultar en secreto de confesi1n lo .ue una maldita
casualidad le ha hecho creer no s$ c1mo' !:uay de ust$/ si intenta bromear conmigo"
-D(l Braile calla' Mira como distraído un n%mero del diario de a bordo Bahrt
Nachrichten Jeitung/ donde al lado del programa de la fiesta resalta un e0traFo aviso con
letras ro5asE'
-><=6O =MPOR#>N#(4 >L >6(6=NO (L B>N#>6M> 3(L MI(R#O LO C=#> >L
L=<=N: 3( PR=M(R> L> NOCH( 3(L 9>=L( 3( L> LKN(>' 3=6BR>J 3( BR>=L(
CON 9>R9>' 6(RL IN> #>L B=(6#> CI( OL<=3>RL #O3O 7 POR CON<(N=(N#(
PR(C=O 6( O9#(N3RL (#(RN>L 6=L(NC=O'
-BR>=L(' DRisita traviesaE' ,6abía .ue vendrías' !7 pensar .ue si no venías/ 5am+s
conociera yo al matador de Brancis Campbell"
-<=>?(RO' ,!Maldici1n" !(ntonces dice ust$ .ue2 no me conocía"
-BR>=L(' ,No tuve tiempo de fi5ar tu aspecto' >l rodar sobre la ban.ueta hiciste
tal bochinche/ .ue yo huí a mi cabina/ sintiendo venir al sereno' #e has traicionado tres
veces' (so prueba .ue sí/ es verdad/ no sos G.ui+2 propiamenteH2 un asesino' (n alma
proterva no hay remordimiento'
-<=>?(RO' D#ono profundo y llano/ casi .ue5umbrosoE' ,>corralar a un hombre
como yo es lo peor .ue hay2 6ilencio y mar2 Ml debía morir2 (l espectro/ el vampiro de
mi vida2 7 se llamaba amigo/ Gmi me5or amigoH2 (ntre mi felicidad y la mu5er amada'
-BR>=L(' ,>pareci1 ella'
-<=>?(RO' D>creE' ,Ist$ no sabe lo .ue es eso' !C+llese" Ist$ no puede
comprender eso/ y motivadamente son incapaces de matar a un hombre/ por.ue son
incapaces de amar a una mu5er' 6e pasan la vida reando y temblando'
-BR>=L(' ,(n efecto'
-<=>?(RO' D6oFando y .ue5+ndose de nuevoE' ,(ra algo tan e0ecrable ese hombre
pesando como un anatema sobre mi vida/ re5a de c+rcel delante mi dicha allí a un paso/ y
yo/ malaventurado/ muerto de hambre y sed2 =nsoportable sed' 6in .uererlo ni saberlo $l
mismo2 esto es lo m+s terrible2 $l era la re5a' Romperla de una ve/ todo salvado' >sí lo
creí' <olado el obst+culo/ todo debía aclararse8 y he a.uí .ue todo se enturbia' !Canalla/
no .uiere desaparecer" Parece .ue estuviera agarrado al mundo por innumerables raíces/
y al arrancarlo yo de la tierra se llev1 un terr1n macio y de51 un bo.uete hacia el cual yo
pendo2 !maldito sea"
-BR>=L(' ,(l homicidio es un pecado grave/ hi5o' 3espu$s de los #res de la
Primera #abla/ es el m+s grave' #odo pecado grave abre un bo.uete en la tierra/ hacia el
cual/ .uiera o no .uiera/ el criminal pende como un +rbol hachado'
-<=>?(RO' ,>hogado el grito por el ruido de la ma.uinaria' Costumbre de
inclinarse cada noche sobre la borda allí mismo' Buera de la vista de toda ventana' Le5os
de los e0tremos del corredor' Ocasi1n %nica/ %nica/ %nica' Hay .ue tomar una
determinaci1n' Mi vida empantanada atascada' !Maldita sea mil veces mi estrella" !In
fraile bruto/ el m+s est%pido animal del mundo/ por arte del demonio sospecha de mí/ me
tiende una trampa/ y yo2"
-BR>=L(' DComo un rel+mpagoE' ,!In momento/ hi5o" @Cuieres de5arme ver tu
mano i.uierdaA 6i no la sacas/ grito' (res urdo @verdadA !Las dos manos sobre la mesa"
-<=>?(RO' DObedeceE' ,@C1mo sabe .ue soy urdoA
-BR>=L(' ,>sí/ .uerido' 6i .uieres .ue hablemos/ las dos manitas bien .uietitas
sobre la mesa2 siempre'
-<=>?(RO' ,No intentaba nada'
-BR>=L(' ,Pero la gente nos ve' La gente nos ve/ hi5ito/ nos ve' @<es mi picardía
en traerte a.uíA !Oh/ frailecito Metri/ te valen tus maFas cha.ueFas" !No por nada has
domado indios" No hay animal m+s bicho .ue el indio/ y m+s ono/ al mismo tiempo2
como vos2 mNhi5ito2 lo mismo2 con perd1n de la fran.uea' (stoy a.uí m+s seguro .ue
entremedio un coro de +ngeles' !#odos $stos son +ngeles/ arc+ngeles y .uerubines/ como
dicen los goos de 6an >ntonio/ y a.uí est+ 3ios/ y hasta la <irgen María/ hi5o/ entremedio
el batifondo"
7 un amigo mío .uerido .ue no .uiere echar el veneno/ .ue prefiere .ue lo descubra
ahora mismo a a.uel seFor grandote2 @Lo ves/ mNhi5itoA2 all+/ al lado del capit+n2
míralo disimulado2 a.uel seFor grandote .ue se hace el ono' !6iendo así .ue no es
ono"2 !7 prefiere callarse/ o bien matarse/ o bien matarme a mí/ .ue .uiero no m+s su
bien/ así 3ios me salve/ lo 5uro por la salvaci1n de mi alma"2 !Oh 3ios/ cu+ndo acabar$
de tratar con indios boales" !Creen .ue uno los confiesa para hacerles daFo"2 !>caba/
hi5o/ tu confesi1n/ .ue despu$s te har$ yo la mía" >mor con amor se paga'
-<=>?(RO' DMirando magnetiado al interlocutor increíbleE' ,7a est+ todo'
Buimos compaFeros de colegio' Ml/ de poco ingenio y estudio/ pero avispado/ vividor/ de
recursos' 7o/ terriblemente concentrado/ soFador y estudioso' Primer premio en
matem+ticas/ cero en por la vida2 7o/ afectuoso y d$bil8 $l/ sanguíneo/ instintivamente
egoísta y aprovechador' ?untos por la vida/ como dos mellios' Ml me prestaba su despe5o y
osadía/ yo pensaba por los dos' 6ubi1/ triunf1/ escal1 posiciones ping)es/ gracias a mí' 7o
goaba vi$ndolo subir con lo mío/ en traba5ar por $l/ en respaldarlo' 7o con mis libros/ mi
m%sica/ mi vida dormilona2 !<iví siempre dormido/ lo vi de un golpe el día .ue vino (lla"
2 No tenía ambici1n ninguna/ tenía un pasar en el banco para todo evento2 $l me
e0plotaba sencillamente' Lo vi claramente' 7 antes lo veía tambi$n vagamente8 pero el
cauce era ya vie5o/ la rutina antigua' Mas a.uel día cambi1 todo' La vida se me revel1
infinitamente apetecible/ fuerte/ magnífica/ desmedida/ inconmensurable' 7o soy casto/ fui
casto/ nunca las mu5eres2 Pero (lla2
DLa vista del <ia5ero se clav1 enfrente con fi5ea repentina' (l Braile volvi1 la
cabea medio sin .uerer/ y vio all+ enfrente una bellísima muchacha en atavío de baile ,o
por lo menos supuso .ue era bellísima,8 una especie de rel+mpago de blanco/ rosa y oro/
braos y garganta desnudos/ riendo a carca5adasE'
-<=>?(RO' ,@No es divinaA
-BR>=L(' 6upongo2 3el momento .ue te has ido al infierno por eso2 !Cu$ no
hacen los hombres por alcanar ese bien"2 No se puede negar .ue es un bien8 pero2
DMuy serioE es un bien .ue se acaba2 !<aya un bien"2 !7 se me hace .ue no es muy
inteligente/ vi$ndola así de golpe" No hay .ue ser mal 5ugado/ pero2 #iene medio cara de
ternera' 7 la mu5er .ue se enamora de un buen moo2 Por.ue vos sos un buen moo y
nada m+s' No te ilusiones4 un buen moo y un chi.uitín y basta8 no te ofendas/ hi5o2 La
mu5er .ue se enamora de un hombre hermoso s1lo por.ue es hermoso/ !puah"2 es casi
como si de otra mu5er se enamorase' Msas no son mu5eres cabales' Pero !basta de mu5eres"
(ntonces/ ella lo prefiri1 al otro8 y entonces/ naturalmente/ hay .ue asesinarlo/ @noA !La
felicidad" !=mb$ciles"
-<=>?(RO' D6umisoE' ,No' (s prima de $l' Ml es casado2 (ra casado/ con hi5os'
(sto es lo espantoso' Por el mero hecho de e0istir/ me impedía llegar a ella' La re5a2 ust$
no puede comprender' @No ve .ue sin $l era yo sub5efe de comprasA 7 sin mí/ 5am+s $l
hubiera llegado' 7 la familia de ella me tenía por loco bohemio soFador papaviento
in%til2 y ella estaba acostumbrada a una vida de lu5o2 y toda la ri.uea del canalla me
la debía/ era mía2 y de golpe esa ri.uea .ue yo cedí a la amistad se volvi1 el precio
sacrosanto del amor2 y !maldito sea mil veces"2 el canalla me dio la increíble/ la
enorme/ la monstruosa patada' Hio algo digno de muerte' 7o lo 5ugu$ y lo conden$' ?ue
fui/ .ue no asesino' ?ue 5usticiero y estricto' Ni en el cielo ni en la tierra acepto otro 5ue
de mi vida'
-BR>=L(' DMeditabundoE' ,GLa mu5er a los veinte aFos es una ilusi1n8 pero a los
cuarenta es una necesidadH2 !Nunca me olvidar$ de esa frase de mi padre instructor"
GNo se fíen ni aun.ue sean vie5osH/ nos decía el buen Poulier' No hay amor m+s volc+nico
.ue el amor de un casto' !Pero nunca/ te hubiera pasado/ de haber tenido fe en 3ios/
incauto" !Ni tampoco eras casto de veras/ presumo" >cidia es lo .ue tenías8 GacidiaH/ .ue
es uno de los vicios capitales2
-<=>?(RO' ,@>cidiaA
-BR>=L(' ,Perea intelectual/ peor .ue la corporal' Candela deba5o del celemín/
habías puesto tu sede en lo mediocre/ !y creías .ue 3ios te iba a de5ar dormir" #e creías
honesto/ por.ue no robabas8 y noble/ por.ue tenías sentimientos finos2 !y he a.uí .ue
ahora has matado/ has robado y has per5urado" !3e5aste pudrir tu inteligencia/ hecha para
la creaci1n est$tica o la acci1n política/ en est$riles placeres egoístas/ y ahora ten$s cara
todavía de llamarte casto"
-<=>?(RO' D6ilbando muy ba5itoE' ,@7 ust$ .u$ puede saber de eso/ pedao de
memoA
-BR>=L(' ,Concedido' No s$ nada' >bsolutamente nada' Pas du tout" D9arriendo
el aire con un vasto gestoE' >bsolutamente incapa de amar ninguna cosa' =ncapa de ver
si.uiera una mu5er' Las veo como bultos de colores/ miope .ue soy8 como bichos raros/
como cris+lidas de abe5as de las .ue criaba en Biesole4 absolutamente la misma formita de
guitarra redondeada/ cintura estrangulada' >sí son' >sí est+n hechas y así est+n pintadas'
#ienen esa forma y esos colores' @7 de ahíA @(nseguida hay .ue matarse por esoA
7o no conoco el cora1n humano/ pero debe ser bastante ono/ para .uien lo conoca'
!7o soy un pedao de palo/ un tri.uitra.ue con cuerda/ eternamente ocupado en hablar
latín/ decir gorigoris y disparar del infierno" !7 miedoso/ sobre todo" !7 propenso al mareo
en el mar/ mareado la mitad de los días" !7 las noches" 7 la noche entera .ue pas$ en el
ansia2 me ahogo en la cabina/ salgo al fresco/ medianoche era por filo2 !y veo de golpe/
a la lu de mi :ale0/ un fantasma en la baranda mirando el mar/ 5usto en el sitio en .ue se
suicid1 el finado Brancis Campbell/ .ue 3ios tenga"
-<=>?(RO' ,!6inverg)ena" @Me golpe1 la cabea/ digaA2
-BR>=L(' ,!No" !Me asust$ yo/ eso es lo .ue pas1" !<+lgame .ue yo he sido
profesor de l1gica/ por suerte" (se fantasma acodado tiene .ue ser dos cosas ,me di5o
enseguida la l1gica,4 o es el fantasma de un suicida/ o el bulto de un asesino' !6ilogismo
disyuntivo/ amigo" Pero di5o Roger 9acon/ fraile ingl$s muy vivo/ .ue no hay silogismo
seguro sin la e0periencia' La e0periencia fue f+cil/ yo soy travieso como un indio' Me
encogull$ hasta la barba/ abrí las dos o5eras/ puse atr+s la linternita/ y mo5ando la mano
en agua/ te la pas$ despacito en la nuca' !6an Brancisco me valga" !Cu$ respingo y .u$
dando" Con la urda me manoteaste/ resbalaste en el piso de cabea contra una ban.ueta/
y .uedaste seco' 7o temí y escondí el bulto/ viendo venir al sereno' >l otro día/ mareo de
nuevo' Pregunto al sereno a .ui$n había levantado anoche/ y el gallego se me cierra el
negao/ creyendo guardar reserva profesional sobre la curda de un seFor1n de primera'
Resultado4 necesidad del inocente lao del aviso ro5o' Msa es la historia' > la semana del
crimen/ te vendiste tres veces' Ina yendo de noche al sitio' 3os/ asust+ndote de un falso
duende' #res/ viniendo mansito a.uí a confesar conmigo' No sirves para criminal' Por eso/
5ustamente/ hi5o mío/ pens$ en invitarte a de5ar de serlo'
-<=>?(RO' DCon los o5os de loco y un tartamudeo ronco/ atropellado/ hondoE' ,
@Cu+nto .uiereA
-BR>=L(' D6onrienteE' ,Mucha plata/ mucha plata8 m+s de lo .ue piensas' Pero no
m+s de lo .ue puedes/ 3ios ayudando2 (s necesario/ hi5o' (s para tu bien' @Has leído a
Plat1nA 3ice Plat1n en el :orgias2 Parte 6egunda/ n%mero OPQ2 .ue es un bien para el
criminal ser descubierto y castigado' Parece mentira/ pero un crimen impune es m+s
desastre para el mismo culpable .ue un crimen punido' Mi oficio no es castigar/ sino
absolver' (so .uisiera/ amigo mío' Pero2 no se puede absolver de cual.uier modo/ has de
comprenderlo'
-<=>?(RO' ,No .uiero bromas' 6i no 5ura ust$ .ue guardar+ en secreto de
confesi1n2
-BR>=L(' ,3epende de si aceptas la penitencia'
-<=>?(RO' ,@#res padrenuestros al 6agrado Cora1n de ?es%sA
-BR>=L(' ,!No blasfemes/ desdichado" (so es m+s de lo .ue yo te pido8 pero no
puedes darlo/ por.ue no tienes fe' (n la =glesia primitiva se daban penitencias bien fuertes'
La mía es dura/ pero 5usta' (s el precio ine0orable de mi silencio' (st+ a.uí/ en estos dos
papeles' Mste es para firmarlo vos8 y $ste/ para anotar yo los tres puntos de la penitencia/
tal como ahora lo hago2
-<=>?(RO' ,> ver'
-BR>=L(' ,Primer punto4 maFana romper+s tus relaciones con la muchacha rubia
de all+ atr+s' Le dir+s .ue eres indigno de ella/ lo cual es la pura verdad'
-<=>?(RO' DCon furorE' ,!?am+s"
-BR>=L(' D=mpert$rritoE' ,6egundo4 el s+bado/ al llegar a 9uenos >ires/
monetiar+s tu fortuna y har+s llegar de modo conveniente y oculto a la familia del muerto
los dos tercios de ella'
-<=>?(RO' ,Pero !est+ loco"2
-BR>=L(' ,#ercero4 renunciar+s a tu posici1n en la 6alt-9eef >nglo >rgentino
Company8 emigrar+s a (uropa/ y a ganar tu vida con tu sudor/ como un pobre obrero'
6alar tu alma estancada y tu cuerpo muelle en el amargor del traba5o y el destierro/ para
redimirlos2
-<=>?(RO' DLívido/ cru5iendo los dientesE' ,@72 si2 me2 nie2 goA
-BR>=L(' D#ran.uiloE' ,(l hombre grandote all+ al lado del capit+n' (l detective
del bu.ue' Ml fue .uien me facilit1 el aviso ro5o' Me basta una sílaba2
-<=>?(RO' DLívido y escarlata por momentosE' ,!Pruebas2 pruebas"2 !No
tienen pruebas"
-BR>=L(' ,#e e.uivocas' #an tonto no soy'
-<=>?(RO' ,In momento' D(n los o5os una lu refucilante .ue se ahog1 al punto/
e0tendiendo la larga diestra a trav$s de la mesa hasta tocarloE' (ntendido' >cepto' Le
estoy inmensamente agradecido' Har$ todo al llegar' Me har$ cat1lico' 3ar$ limosnas al
clero8 a su convento/ principalmente' ?ure ust$ silencio sobre este crucifi5o'
-BR>=L(' ,3e buena gana' Pero antes firm+ vos este otro papel'
-<=>?(RO' ,@Cu$ es esoA
-BR>=L(' ,6eguridad para mí de .ue cumplir+s la penitencia en la cual yo te
conmuto/ creyendo hacer un bien/ ante 3ios y mi conciencia/ los est$riles aFos de Ishuaia'
6implemente/ una confesi1n detallada de tu crimen dirigida al 5ue de instrucci1n de la
Capital' La romper$ el día .ue hayas cumplido tu penitencia'
-<=>?(RO' DLívido como la cera/ como si hubiese recibido un baldao de agua/
crispado en la silla hasta hacerse chi.uito la mitad de su tamaFo/ el blanco de los o5os
revirado en rel+mpagos/ las manos golpeando como un par;ins1nicoE' ,9ien' >.uí tengo
mi pluma fuente' In segundo2

:ste es el fin del di!logo entre Fraile y Oia0ero3 al menos, del di!logo p4lico. 6$uí
volvieron a entrar en escena los coros, al estruendo tronituante $ue siguió a la palara
segundo. >n solo segundo tardó el fraile en darse cuenta de su distracción, y ya rilló en la
zurda del otro un o0eto negrito, rillante, cilíndrico. El segundo siguiente haían volado
por el aire tazas, florero y ande0a, rodado mesa y sillas, y un fraile macizo aferrando la
zurda de un energ4meno $ue lo aporreaa con la derecha cayó como un ólido entre las
pare0as de fo0-trot despavoridas. 1odos corrieron. Mas el fraile, sin soltar presa, los detuvo
con un grito de clo&n y un 0adeante y grotesco monólogo acompasando sus force0eos:
AHLuietosI Adecía con voz de m!scaraA. HEs una romaI HEs carnaval, carnaval
todoI H>n ata$ue de yiuyitsuI K/o ven como pega despacio, y eso $ue pega derechazosM
H/o me lo to$uen, $ue ya es míoI H6tención a la torsión del razoI HFiuN0uN0ui, machitoI
HWi8iri8íI? canta el gallo?
HWi8iri8íI? canta el gallo suicida3
H8i8iri8íI?
canta $ueriendo $uitarse la vida
de miedo a mí, de miedo a mí?
Era una escena tan asurda como una pesadilla. /o se saía si era lucha o si era
roma. El fraile haía acogotado al via0ero. El otro rugía y force0eaa. Mas cuando el
capit!n se apro;imó a trancos, diciendo %!9asta/ esto es inaceptable"&, ya uno de los
contendientes estaa contra la mesa, escondida la caeza y sacudido en sollozos, $ue
parecían verdaderos. Fero lo asomroso era el fraile. Con los razos aiertos, curiendo al
otro frente al p4lico amontonado, cantaa a lo loco Amientras simulaa una especie de
danza indiaA algo parecido a esto:
=.0enlo llorar, d.0enlo llorar.
Es el pore mío3
d.0enlo sollozar, sollozar
m!s l!grimas $ue el vasto mar,
es un pore crío.
:ste es el carnaval de la vida,
d.0ennos llorar.
#es de0amos la rica comida,
regalamos la risa fingida,
la plata, la mu0er escogida,
nos $uedamos con el cielo y mar.
=.0ennos ir por el camino oscuro,
opacos al humano mirar,
visiles a =ios solo 0usto y puro,
descalzos sore el ripio duro,
desnudos entre cielo y mar.
2 así siguió payaseando, hasta $ue levantó al otro payaso por los homros, y
llev!ndolo contra sí como a un enfermo, caeza contra caeza, salieron del salón de
primera, para no de0arse ver m!s en todo el via0e. Cosa curiosa, una preciosa 9roXning de
seBora, pavón negro, fue hallada al día siguiente en la alfomra, y no fue reclamada por
nadie.
Esta escena intemperante, $ue guillotinó la fiesta, y 0unto con la desaparición del
otro Campell fue esc!ndalo y comidilla de todo el resto del via0e, ocasionó la persistente
sospecha del dese$uilirio mental del padre Metri, el cual fue acusado de imprudencia a
Roma, y m!s tarde, no haiendo saido sincerarse, desposeído del cargo $ue traía de
visitador general en las misiones cha$ueBas. 2 esta escena fue tami.n la primera de todas
las peloteras incomprensiles $ue lo hicieron cada vez peor visto de su comunidad, hasta su
e;claustración, despu.s de la cual se convirtió en el e;traordinario misionero amulante y
fundador de puelos $ue todos conocen y est! retratado en la historia, la tradición y la
leyenda del Chaco santafesino.

Canción del corazón cora0udo
6 uno, si le cortan la pata, andar puede pata de palo3
si le sacan un o0o, no $ueda ciego3
si le estora la diestra mano, con un gancho ya no es tan malo:
se la corta y se la echa al fuego?
Fero hay una cosa $ue si la tragas, estallas y ardes,
y ien lo sae el $ue esto escrie
en versos como los Qargotes $ue inventó Faco #uis 9ern!rdez:
el $ue no resuella no vive.
Cuanto m!s $uieren $ue me muera, menos $uiero yo morir3
no me da por darles el gusto.
Morir cuando es hora, pues fina por fin la cuerda del vivir3
morir por$ue =ios $uiere, es 0usto3
pero morir por$ue le hago somra sin $uerer a un pavo, morir por el hecho $ue hay
sol,
morir por$ue tengo otra alzada A=ios la hizoA $ue un enano esclavo,
eso tiene m!s de un emol.
Fui a pedir a mi madre un pan, y enseguida me dio una piedra,
una víora y un escorpión3
fui a uscar la casa mi padre, peregrino $ue nada arredra
y en la puerta encontr. un dragón3
me enferm. en el medio del desierto de "ahara, y era la enfermera y el m.dico yo3
sentí a0o un molle $ue arreo se enmollecía mi mollera?
pero entonces di0e: H/7I
>n sacerdote no h!i permitir haga la Cglesia una cochinada
a nadie, ni si$uiera a .l.
'/o soy digno de haerlo sido3 pero ya hecho, la sagrada sotana se me ha vuelto
piel+.
>n sacerdote no h!i permitir $ue la Cglesia sea violada en su elleza y su recato3
y si para curir un arro tu sangre misma es re$uisada, eso est! dentro del contrato.
2 despu.s, $ue uno es argentino K$u. va a hacerM >no es argentino,
nacido entre #a Flata y el Chaco.
Es uno como =ios lo ha hecho, y aun peor, por$ue yo imagino
$ue uno no es flamencoNpolaco.
/adie puede volver a nacer, no camia uno su natura, si =ios no lo mata y suscita3
y si no es posile aBadir ni un palmo solo a la estatura, mucho menos hacerle $uita.
#a autoridad puede matarnos, si ella $uiere3 ella viene de =ios3
pero no imponer el suicidio.
6 un Gran Oisir nunca hay $ue irle con poesías así inter nos
como hacía Oirgilio a 7vidio.
Fero nadie puede imponerme $ue yo me suicide a mí mismo,
y menos mentira o cohecho.
2o me confieso pecador, mas no puedo ni ante un aismo confesar lo $ue yo no he
hecho.
Envío
H7h Gran OisirI KLuedar! mucho dentro de una centuria y media
de vos y yoM Luedar! poco.
2a estoy viendo la parte cómica de toda esta tragicomedia,
2 L>E 26 /7 ME O>E#O7 #7C7.

Montevideo su Cerro?
1. El crimen del Cerro
%El autor del horrendo crimen del Cerro est! a punto de caer y no escapar! ya de las
manos de la policía, las cuales ha urlado dos veces, $ue se est!n cerrando sore .l.
Felicitamos al comisario Frendes y nos congratulamos 0unto con la 0usticia de la r!pida
YreivindicaciónZ de este suceso luctuoso $ue ha enlutado un sector distinguido de la
sociedad montevideana?& decía la prensa del s!ado ((.
El fraile $ue leía este recorte, sentado ante una mesita de pino lanco cuierta de
papeles, dio una especie de gruBido o $ue0ido y de0ó caer las manos sore ellos. Era el
famoso Metri, 0eromiano de fantasía.
6 su vuelta de Ctalia haía sido castigado por sus superiores por un esc!ndalo $ue
promovió en el u$ue. El castigo no fue cosa mayor, una semana de e0ercicios espirituales y
tres meses de reclusión en el convento de Montevideo, la hermosa capital, donde el
misionero del Chaco tenía amigos, como en todas partes Ay enemigosA. >no de ellos A
un amigoA lo tenía en preocupación grave. Ferseguido por asesinato. /ada menos $ue el
doctor [erne. El arudo sayal salió de su aatimiento, como $uien se sacude y siguió
leyendo recortes: %:stos son anteriores&, musitó entre dientes.
%#a policía de 9uenos 6ires ha identificado el relo0 del feroz asesino $ue el puelo
ha dado en llamar la estia argentina. Fr!cticamente la investigación est! terminada. El
paradero se ignora, pero no puede ser por mucho tiempo. =el país no puede salir, ni
si$uiera de la ciudad3 y la campaBa est! vigilada. 1endremos al tanto a nuestros lectores?
Cuando se sepa $ui.n es, el mundo $uedar! atónito. /o podemos decir m!s por ahora&,
informaan los diarios del domingo <.
El tercer recorte, roto nerviosamente con los dedos y no recortado, era intermedio
'mi.rcoles @+ y decía:
%El su0eto uscado por la 0usticia como responsale de la muerte violenta del #alo
7rdóBez "i$ueira, cuyos horrendos detalles conocen nuestros lectores, ha urlado por
segunda vez a la policía. Paía llevado su audacia hasta esconderse como enfermero en el
Pospital de la Merced. "e trata de un ser diaólico. "e sospecha $ue tiene amigos en el
estalecimiento y aun en toda la ciudad. El grueso relo0 de oro con las iniciales C. P. [. ha
sido enviado a 9uenos 6ires para su identificación?&.
El 0eromiano de0ó escapar una risa sardónica. El doctor [erne 'Hla estia argentinaI+
era uruguayo y conocidísimo en Montevideo, aun$ue e0erciera desde mucho ha en la
6rgentina. El fraile recordó la entrevista feril y terrile del día anterior. /o reconoció al
principio a su amigo a trav.s de su h!il disfraz y sore todo de su terrile demudación:
parecía realmente un enfermo Ay sin duda lo estaaA. /o podía halar. #e puso el
pa$uete de papeles en la mano y le rogó con voz ronca $ue lo salvara. El locutorio era
terrilemente aierto, y un delgadísimo tai$ue tan sólo lo separaa del refectorio3 y a$uel
homre se ponía a halar y gritaa. Fara me0or el lego portero tenía la manía de ichar.
Fero el aspecto y los gestos del e;traBo visitante eran m!s elocuentes $ue toda narración, y
en los papeles estaan todos los datos. H[erneI H#a distinción y la corrección en persona, el
gran clínico y acad.micoI HFerseguido y acorralado por la policía, sospechado de un crimen
inverosímilI
El fraile empezó a leer de nuevo la documentación del asurdo asesinato. 1enía
todos los datos, >na pes$uisa es una investigación científica. /ada importaa $ue no
pudiera salir, al contrario3 se trataa de meditar3 y estaa ahora oligado a meditar cinco
horas por día en el silencio profundo de %los e0ercicios de la comunidad&, así se lo haía
e;plicado al homre de la faz desenca0ada, el cual sin emargo no $uería a$uietarse? El
fraile suspiró al levantar una ho0a de papel de oficio garrapateada: Cnforme del comisario
Frendes.
=ea0o una mano feril haía escrito con l!piz:
%Conseguí este orrador a precio de oro. 6$uí est! todo?&.
El fraile leía esta vez r!pidamente, saltando frases enteras, los trazos toscos,
confusos y caóticamente tachados, interlineados y corregidos:
%? Este crimen es un c4mulo de asurdos, de los cuales el principal es el siguiente:
parece cometido a la vez por un gigante y un enano.
%El cad!ver tiene araBazos, repelones y mordiscos3 y ha sido muerto por dos golpes
violentísimos, herc4leos, uno en la sien derecha y otro en el vientre, los dos mortales de
necesidad.
%#os mordiscos son de una estia 'KcoatíM, KmonoM, Kgato onzaM+ en el anterazo la
ore0a, la me0illa derecha. For desgracia son indistintos, aun$ue se notan perfectamente los
dos caninos de arria. #os moldes de cera no han resultado?
%KLu. hacen un enano y una estia donde luchan dos gigantesM El #alo 7rdóBez era
formidale y se defendió con desesperación. #as malezas est!n hechas pedazos en torno, el
terreno trillado y pulverizado. Maldita la lluvia $ue orró las huellas? 6un$ue no todas,
por suerte. Fara matar a un atleta, un gigante sólo es m!s eficaz $ue un gigante y un enano:
el enano estora.
%KEl móvil fue la venganza o el rooM En los olsillos del interfecto se hallaron dos
liras esterlinas y dos illetes argentinos de cien falsificados 'asunto del comisario #astiri+
y en el arro del campo de atalla la rastreada encontró tres o0etos de oro: un arete de
mu0er, una medalla de la Oirgen y un estuche en forma de lapicero $ue contiene un
termómetro y una fina lanceta.
%KFor $u. el atacado no hizo uso del revólver $ue llevaaM KFor $u. no huyóM KFor
$u. no gritóM En el rancho de los Ma$uenna, a <\\ metros del lugar del suceso, oyeron al
anochecer agudos chillidos de animal3 ning4n grito humano. El padre ausente, la mu0er
supersticiosa se asustó y se encerró con los chicos.
%KFor $u. el asesino eligió para su hecho un lugar tan ostensile, casi la cumre del
cerro, entre los dos caminos de accesoM HFoco m!s, la plaza p4licaI "in emargo, nadie lo
vio a0ar. =esierto a causa de la tormenta $ue se venía Ko e;itosa cautela de un malhechor
avezadoM
%"in emargo, el crimen fue premeditado y alevoso. #a víctima no esperaa a nadie,
se haía echado a descansar en el pasto3 cama de hiera a pocos pasos con seBas de cuerpo
humano claras.
%Puellas del asesino: un relo0 de oro anti$uísimo, modelo alem!n, grandote, con
cadena corta y maciza, muy valioso3 un trozo de camisa de seda en el puBo apretado del
muerto3 una pisada de homre, zapato gastado fino, $ue se salvó por chiripa de la lluvia al
lado de una roca, por venir la lluvia de soslayo. Esto asta. Cuando lo hayamos agarrado,
e;plicar! .l todos los misterios, no hay $ue afligirse. #o haremos cantar.
%9uscar por el lado del circo "arrasani, un animal como comadre0a, o gato onza, y
un atleta. El golpe de puBo en el vientre denota un o;eador e;perto3 es uno de los golpes
prohiidos, para el cual pr!cticamente hay $ue tirarse al suelo. Muy peligroso para el $ue lo
da, si yerra. El golpe de la sien est! hecho con un o0eto duro, piedra, astón o puBo de
hierro.
%KCómo se concilian estos golpes mortales $ue parecen dados a un dormido, con los
araBazos y mechones de pelo arrancados, y la violenta lucha $ue aconteció sin lugar a
dudasM
%El muerto est! semidesnudo, en mangas de camisa, y .sta, como los pantalones,
desarochada y rota. 1iene lastimados los nudillos del puBo derecho y roto un dedo. =ee
haer seBalado terrilemente a su agresor. "e defendió con furor3 pero Kpor $u. en silencio
y a mano limpiaM #e ia la vida Ky guardó las leyes del o;eo, como en un ringM E;traBa
gentil homría. Espíritu deportivo fuera de sitio. Generosidad incomprensile3 y m!s en un
YneneZ como el muerto.
%El ensaBamiento del asesino denota móvil venganza. #os o0etos valiosos
desparramados, móvil roo. #a lógica diría amos 0untos. Fero la forma y circunstancias
del acto e;cluyen los dos. Esto no es el hecho de un criminal sino de una estia.
%6ntecedentes del muerto, p.simos. Capaz de cual$uier cosa. "eBor de horca y
cuchillo en su estancia del Cuareim, patotero distinguido, tres entradas por tumulto,
lesiones y emriaguez, acusado de homicidio y asuelto por defensa propia? o coima3
sospechado de contactos con los monederos falsos, relacionado con el hampa, copropietario
de un pas$uín en 9uenos 6ires.
%9uscar por el lado de los peringundines del puerto3 hacer halar a las mu0eres?
%Comunicar todo esto a la policía de 9uenos 6ires3 colaoración? "eguían unas
líneas confusas.
El cura, despu.s de musitar para sí dos o tres cosas, $uedó pensativo3 despu.s se
levantó y fue a cerrar su puerta con llave: haía sonado una campana estridente? %H#ectura
espiritualI Adi0oA3 Hvaliente es la $ue estoy haciendoI?&.
1omó de sore la mesa una carta sin firma.
%H"!lveme, padre MetriI
%Estoy perseguido por asesinato. #as circunstancias deponen contra mí, como ver!
usted en la relación ad0unta3 y aun$ue nada proar!n fuera de ellas si me prenden, mas
solamente $ue estuve cerca del cad!ver, como es verdad3 con todo deo oligadamente
esconderme. En estos momentos sería desastrosa para mí la prisión.
%Oer! >d. lo $ue ha pasado.
%Oine a 9uenos 6ires en usca de mi novia Asi tengo derecho a llamarla asíA la
doctora Oirginia, de la cual me ha oído halar. Me comunicaron $ue haía desaparecido de
su casa y me alarm. mucho. #e he contado a usted sus dos YfugasZ anteriores, cuando huyó
de casa de su padre en Rosario para venir a estudiar medicina en 9uenos 6ires, siendo
0ovencita3 y una vez $ue tenía $ue operar con Poudais y desapareció presa de p!nico y la
encontraron despu.s en Funta del Este inm.mor de todo.
%Esta mu0er es el todo para mí, padre. 6lg4n día la ver! y lo comprender!. Es una
mu0er e;traordinaria. /o haga caso de lo $ue ha oído decir al vulgo grosero y maldiciente.
#es parece machona por$ue simplemente es un ser humano completo3 y esa e;centricidad
de sus gestos y gustos varoniles es accidental en ella, solamente una pose para desafiar la
im.cil opinión provinciana, adoptada desde niBa contra la resistencia a su genio del medio
chato y rutinario3 a mí esos gestos me parecen no ya disculpales sino admirales3 la
verdad es $ue estoy como loco por ella. Es una real mu0er.
%Ferderla ahora sería peor $ue la muerte, no hay palaras para decir eso, mi caro
amigo y hermano. /o me $uiere todavía, por desgracia, o no lo de0a ver, o yo no estoy
seguro3 somos dos uenos camaradas de profesión y dos uenos amigos. 2a no somos
0óvenes los dos, aun$ue vie0os tampoco. Es la solución del prolema ravo de mi
e;istencia, el descanso al fin. #a conocí poco antes de e;iliarme a 9uenos 6ires, despu.s de
mi fracaso político y fue el deslumramiento3 la conocí de cerca, $uiero decir K$ui.n no
conocía de nomre, o de mal nomre, a la famosa m.dica feministaM Fero conocerla de
cerca es todo lo contrario. #o m!s e;traordinario en ella es su modestia, si no fuera su
caridad, su humanidad, o como dicen ahora, su humanismo3 o su talento. En fin, no $uiero
hacer su loa, $ue usted reputar! chochera. Fero decirle $ue para mí es la vida, la ri$ueza y
el ed.n, es poco.
%1oda mi vida ha sido un continuo conato, una lucha y una especie de defensa: usted
sae ien lo $ue he sufrido, o me0or dicho, nadie lo sae. Pe suido a la honorale
situación $ue gozo A$ue gozaaA a costa de un esfuerzo ininterrumpido de muchos aBos
y contra los mayores contrastes del medio amiente, del azar, del despotismo y de la
envidia. 6hora llegaa para mí la felicidad, y un premio mayor de lo $ue se puede soBar y
he a$uí esta diaólica cominación de muerte, una estia $ue irrumpe, una muerte, una
fatalidad. =ios no me $uiere.
%Fero noto $ue estoy halando de mí AK$u. importo yoMA estoy olvidando la
narración del suceso, $ue es adonde ia. Frosigo.
%Oine, pues, a Montevideo y vi a la tía de Oirginia, $ue me haía telegrafiado:
faltaa hacía tres días de casa y no se daa con ella. 1ran$uilic. como pude a sus
familiares, aun$ue yo estaa m!s in$uieto, volví al hotel y me puse a uscarla ferilmente
con la imaginación y a hacer planes para el día siguiente. 6l día siguiente, marzo (,
mi.rcoles Ano lo olvidar.A $ue fue, como recordar!, el día del Ycrimen del CerroZ,
amanecí enfermo. Cólico hep!tico. Cmpotente en la cama toda la maBana, retorci.ndome de
impaciencia. /o $uería confiarme a mis primos ni a mis amigos por no descurir esa
deilidad de mi futura A$ue =ios lo hagaA $ue indica una ligera di!tesis epil.ptica, esa
fuga ine;plicale. 2o solo haía de encontrarla3 y cuanto antes.
%6l mediodía me levant., presa de una irresistile necesidad de acción3 recorrí las
casas de varios amigos míos y de ella, uscando datos, hasta el atardecer3 y entonces
movido de un impulso oscuro, me dirigí al Cerro por el camino m!s largo3 y me sent. un
largo rato en la cima. #a tarde era pesada y nulada y se preparaa tormenta. Cavil.
largamente, avizor. la ciudad y el puerto, y al crep4sculo emprendí la a0ada por el otro
camino. 6 poco rato de andar, una mirada casual a un lado me hizo descurir el cad!ver del
perdulario ese, $ue ahora los im.ciles de la policía me cargan encima.
%Estaa en un matorral, a la iz$uierda, unos <\ metros, los dos pies entresalían. 6l
llegar al sitio, la vista espantosa me devolvió toda mi lucidez. Estaa despatarrado en
actitud convulsa, como un energ4meno, las facciones descompuestas en un rictus de fiera.
#o e;plor. todo sin tocar nada, todo lo $ue el comisario con mucha e;actitud dice en su
informe. Mi haitud de clínico me di0o muchas cosas? Paía haido una lucha corta y
violentísima, incruenta. #a mente se me llenó de pavor. 6llí haía pasado algo infame. /o
podía separar los o0os de la horripilante vista. Cuando me arran$u. y empec. a descender,
otra vez no era dueBo de mí. Me perdí, empezó a llover a aldes, sin truenos ni rel!mpagos,
como si el cielo se viniera aa0o en medio de espesas tinielas. #a lluvia me cegaa.
%1ropec. y caí varias veces, así se me cayó el relo0 $ue el emperador Guillermo
regaló a mi auelo como veterano de las tres guerras prusianas. /o s. cómo llegu. al hotel.
6l día siguiente me entero por el diario $ue los polizontes haían hallado las huellas mías y
era uscado. 1emí y me escondí. /o pude soportar la idea de $ue me vinieran a estorar
torpemente mi suprema tarea de hallar a Oirginia. KLu. tengo yo $ue ver con ellosM Lue se
fastidien.
%/o me encontrar!n. 1engo a$uí muchos amigos y recursos. "oy tan h!il por lo
menos como el sagaz Frendes. #o espantoso es la interrupción forzosa de mis 4s$uedas.
KLu. ser! de ella entretantoM Fiaa de usted3 pero usted me dice $ue no puede salir del
convento durante siete días. Respeto su decisión, pero por =ios, padre, si me $uiere, no me
aandone, en nomre de nuestra amistad.
%For la fe com4n $ue profesamos le ruego $ue me salve de este trance de muerte, es
decir, $ue salve a Oirginia Caylus. =e nuevo repito $ue yo, mi uen nomre, y aun mi
misma felicidad, importan menos. 1engo confianza en usted, en su inteligencia, en su
energía formidale y en su gran corazón3 y sore todo tengo confianza ilimitada en la
Frovidencia del =ios de $ue es usted ministro? #e ad0unto todos los papeles $ue pueden
informarle de los sucesos. >sted tiene a$uí uenos amigos, amigos poderosos?
%Espero en usted ciegamente&.

El fraile suspiró y sin m!s tr!mites empezó a revolver otros papeles3 illetes,
programas, recortes de diario con noticias sore la rillante y azarosa carrera del gran
clínico y 0efezuelo del Fartido 9lanco, uno de los fundadores de la Escuela de Medicina3 y
de la otra m.dica $ue haía venido a irrumpir como un ólido en su vida. #evantó uno
donde estaa su retrato, y lo miró largamente.
Farecía inglesa o nórdica, alta3 eselta, aun$ue no fr!gil, sino m!s vale al contrario,
caellos ruios platinados '%teBidos&, musitó el fraile+ los o0os orgullosos, la caeza echada
para atr!s, omachas lancas de pelotari, una ra$ueta en la mano.
6l fraile no le gustaan Acomo a nadieA las mu0eres modernas3 y menos las
masculinas. Era la crónica de un campeonato de pelota, escrita en cursi y rimomante
estilo periodicastro? #a primera mu0er en "udam.rica graduada en medicina Alos
uruguayos son los primeros en todo, sore todo en las cosas rarasA aun$ue .sta era
uruguaya de adopción, hi0a de Rosario de "anta Fe3 haía ganado varios partidos contra
homres avezados, al final haía 0ugado uno $ue perdió, a mano limpia sin paleta, linda
manera de hacerse mano de ciru0ano. Fumaa y eía, andaa a caallo a horca0adas, haía
fundado el partido feminista uruguayo. Ganaa dinero, se metía en negocios. /unca haía
$uerido dedicar su profesión a mu0eres solas o a niBos, atendía todo. Chocaa a muchos y
estridía en el amiente de la pe$ueBa ciudad, a pesar del avanzado cosmopolitismo y la
modernidad de la Ferla del Flata3 pero era respetada y admirada en su amiente de m.dicos,
de universitarios y de poetisas. Cosa rarísima, de sus costumres nunca se haían atrevido a
murmurar nada3 ruidosamente, al menos. #a tenían por una e;c.ntrica simplemente, de
origen ingl.s o noruego, a 0uzgar por su apellido, y por su apostura tiesa y distante. #a
silueta no era ciertamente homruna y las facciones no eran anormales ni asim.tricas,
aun$ue sí un poco tiradas y e;traBas. %Ficante&, murmuró el fraile. %/o es linda, sino
graciosa3 .stas son las peores&.
"e levantó pesadamente por$ue haía sonado la campana llamando a puntos.
%9onitos e0ercicios estoy haciendo Adi0oA $ue =ios me perdone. Estoy desoedeciendo
cínicamente y eso es un castigo impuesto por desoediencia3 pero Kpuedo hacer otra cosaM
6un$ue $uisiera pensar en el YFrincipio y FundamentoZ no podría. "oy un animal. Fero
Kpuedo faltar a las leyes de la amistadM :sas son leyes de =ios mismo, Cristo se sometió a
ellas. #o malo es $ue voy a un fracaso seguro, si =ios no hace un milagro. "anto Cristo de
Fiesole, K$u. puedo hacer en este casoM Fensar solamente3 y con pensar solamente no se
puede apagar una vela. =ios es grande. 1engo siete días. En siete días no fusilar!n a mi
ansioso enamorado, aun$ue mucho me temo $ue lo pillen. HEste FrendesI? El doctor
Luesada? Fero K$uerr! el doctor LuesadaM K2 podr!M "í3 poder puede todo. HGlorioso
Fatriarca "an Qos., un milagritoI /o hay duda $ue es inocente3 pero para proarlo deo
encontrar sin salir de a$uí al verdadero culpale&.
El milagrito sucedió.
>nos diez días m!s tarde salían de un lu0oso despacho el franciscano y su amigo el
doctor alem!n despedidos ceremoniosamente por un gran seBor de igotes entrecanos,
homros anchos y varonil apostura. El doctor tropezó en el dintel, estaa p!lido y azorado.
El fraile di0o al dueBo de casa al darle la mano:
AConfiamos en usted, pues. Falara de caallero.
AHFalara de vicepresidente de la 9anda 7rientalI Adi0o sonriendo el otroA. Es lo
mismo, por otra parte. "í. Me ha convencido usted. "epultaremos todo. Es lo me0or. Fero
usted no me falle.
AGracias Adi0o el doctor alem!n, m!s con los o0os y el en.rgico apretón de manos
$ue con la voz.
2 la puerta del despacho senatorial se cerró para siempre sore el misterio del
crimen del Cerro y la estia argentina. =e no haer sido por el Cuaderno del padre Metri?
El homre se volvió hacia el fraile con la misma e;presión de pat.tico
reconocimiento, mezclada ahora a la de incertidumre.
A/o s. $u. hacer Adi0oA. /o deería irme.
A"i no se va, no respondo de nada Adi0o el curaA. Cr.ame a mí. 2o hallar. a la
mu0er y se la mandar. tami.n a la otra anda. 1area de niBos. Casi s. ahora a priori
adonde est!.
AMi deer es hallarla. Fóngase en mi caso.
A"u deer es no estorar.
El otro tragó saliva. El fraile empezó a halar volulemente.
AEstos goiernos sudamericanos tienen esa venta0a. "uerte $ue la dictadura en este
caso ha servido para hacer una tremenda 0usticia Apara ocultar una tremenda 0usticia hecha
por =ios, me0or dichoA. Es $ue ha sido suerte tami.n $ue .ste fuera a la vez el 0uez, y
$ue yo lo haya tratado tanto en Faran!. 9uen homre, KnoM >n poco altanero al principio,
creí $ue nos salía mal, usted tami.n no deía haer halado3 y de0arme a mí. Fero astó
$ue entendiese $ue se trataa del honor de una mu0er? >n verdadero hidalgo espaBol, de
esos de antes. H2 mis %meditaciones&I 6 medida $ue las ia leyendo se le iluminaa el
rostro, se rió varias veces. "on uena gente estos uruguayos, gente nole. Es la me0or
provincia argentina, dicen.
A"omos ingoernales.
AFor eso mismo.
A#o asomroso es $ue haya llegado usted a la verdad por ese camino, sin moverse.
>sted es un genio desconocido, padre.
A#a verdad $ue me ocultó usted? Pizo muy mal? aun$ue con ese concepto del
honor? tenía $ue hacerlo. >sted es otro calderoniano, como este Luesada?
AKCómo podía halarM Fero yo adivin. todo enseguida. /aturalmente. 2o tenía
datos $ue usted no tenía. 2o fui al cerro e; profeso. 2 yo conocía la medallita y el estuche
de oro. Fero mi deer era callar.
A2 fastidiar a su propio fraile. H=ios míoI /unca he pensado tanto en mi vida. H2
$u. insomniosI Fero ha sido divertido. Me valieron las s4mulas de Fedro #omardo. =esde
luego, comprendí $ue el golpe en la sien era un puntapi., un zapato puntiagudo. Fero H$u.
vericuetosI H2 $u. suma de horroresI 1engo la mente manchada.
AHLu. infamia, padreI Farece mentira $ue e;istan homres tan perversos. Pay
muchos asaltos de esos ahora, es alarmante.
AOiciosos. "e vuelven estias. %#a estia argentina&. /o era usted, por suerte? y
por de contado. Fero el vulgo no se engaBó en el apelativo, aun$ue mal aplicado. =escanse
en paz? si puede. 9orracho estaa, sin duda. =e no Kcree usted $ue no se sale con la suyaM
A/i nomrar eso, padre. HLu. espantoI
A2a se acaó la pesadilla. 6hora tomamos un coche y el vaporcito esta noche.
K1iene el salvoconductoM
AMe lo mandar!n a ordo? el mismo Frendes, por cierto. HLu. homreI Farece un
lerel.
AH2 pensar $ue estaa revolviendo el puerto y enlo$ueciendo al circo "arrasaniI
A2 yo en la casa de Goierno. Pe tenido verdadero miedo, padre.
AKFor ustedM Adi0o el otro con malicia.
A=e sora sae usted $ue no? 6hora mismo tengo miedo? no vivir. hasta $ue no
vuelva a ver a Oirginia? Creo $ue es coardía $ue huya.
A=.0ela de mi cuenta. 2o me encargo.
AH=ios mío, si ella me $uisieraI
AEso corre de cuenta suya? de usted. 9astante maltratado tendr! ahora su orgullo.
A/o es orgullosa, padre, es todo lo contrario. /o la conoce usted. Es independiente
y valiente. /o est! ien $ue yo la alae? demasiado valiente.
A=emasiado para mi gusto, no me gustan las mu0eres modernas. HComo para
encontrarse con la niBa en descampadoI
A6 usted no le gusta ninguna, moderna o no.
AEs verdad. Me dan raia. =an traa0o. 7 ser! $ue me gustan demasiado. #os
e;tremos se tocan. Fero todas en general, KehM 6sí no hay peligro.
El otro sonrió.
AKPa visto la Fiet! $ue haía en el despacho del viceM Acamió el fraile la
conversación.
AK#a $u.M Fara fi0arme en nada estaa yo.
AEsa Mater =olorosa tallada en nogal de Ctalia $ue est! en el fondo. Gran estatua.
#a Oirgen sosteniendo el cuerpo de su Pi0o muerto. :sa es la verdadera mu0er fuerte?
moderna.
A"í. #a he visto muchas veces antaBo. >na talla de 9artoli. #a tra0o de Roma el
vice.
AEl cuerpo de Cristo con la lasitud de la muerte y el dolor infinito, los razos $ue
cuelgan yertos sostenidos por las manos de ella3 caeza contra caeza, una echada atr!s
inerte, la otra al lado inclinada adelante con una e;presión de energía dolorosa, de tristeza
firme, in$uerantale. 1odo est! consumado, la paz despu.s del sacrificio. #as rodillas del
Pi0o sore las rodillas de ella, los dos cuerpos como haciendo uno y ella dando de nuevo la
vida, la sangre, el alma? la esperanza de la resurrección.
AFonga eso tami.n en sus %meditaciones&, padre.
A/o emrome.
AKMe las daM =.me el cuadernito.
AKFara $u.M
ARecuerdo imorrale? prenda de amistad para le.rselas a mis hi0os? futuros.
Me pertenecen. Me salvaron.
A"on un atiurrillo de cosas, un garaatal. /i las va a entender, son casi ilegiles.
AHCómo $ue nos las entender.I Oenga el cuadernito, padre. /inguno m!s
interesado $ue yo en $ue nadie m!s las vea. For eso no tema usted.
A6hí va, pero mucho cuidado. #a verdad es $ue yo necesito pavonearme ante mis
amigos. El homre necesita tener ante $uien pavonearse, así como necesita alguien ante
$uien poder llorar. 2o no tengo mu0er ante $uien pavonearme3 me dio por pavonearme ante
mi comunidad y me fue mal3 pero pavonearse por escrito es todavía peor?
A"on asomrosas, padre. 2o no s. cómo pudo llegar en tan reve tiempo a la
verdad. "on deliciosas, la parte $ue le leyó al Oice. Oaya a saer si muertos nosotros, alg4n
loco de verano no las pulica, para la posteridad?
A=ios nos lire y guarde. Fero, en fin, muertos nosotros?
2. Las «meditaciones»
=omingo (5, a las )
Frincipio y fundamento3 el homre es creado para conocer, hacer reverencia y servir
a =ios /uestro "eBor, y mediante eso, salvar su !nima3 y todas las cosas creadas sore la
faz de la tierra?
6hora tengo $ue salvar estas dos anímulas v!gulas l!ndulas. KLu. voy a hacerM "i
puedo. Pe leído todos esos papeles horrorosos. 1engo $ue pensar, sólo así puedo ayudarlos.
Mi caeza est! emotada y cansada, tengo $ue escriir para pensar. #o $ue vaya saliendo.
/o podría pensar a derechas sin el estímulo y el freno de la pluma.
>na pes$uisa es una investigación científica y no otra cosa. >na vez $ue se tienen
todos los datos hay $ue pensar. 6lgunos piensan movi.ndose, pero 6mp]re una vez $ue
tenía todos los datos se pasaa días enteros metido en la cama. :se era un saio. 1oda
4s$ueda de cosas concretas a partir de hechos, desde la invención de un plato de cocina
hasta la victoria de una guerra es una investigación científica? pero con m!s arte $ue
ciencia, eso sí, y los otros nomres $ue les dan no son m!s $ue motes. Esos papeles $ue me
han dado son un verdadero logogrifo3 pero ahí est! todo, y por tanto de ahí tengo $ue sacar
la verdad? hacerla. Pacer la luz, como dicen. #a luz desde el caos la hizo el intelecto de
=ios? el Oero. Este crimen es demasiado contradictorio, asurdo. /o se ve luz alguna.
"on puros cho$ues. Fero en fin, de los cho$ues surgen las chispas.
Frimera chispa: este crimen dee ser muy simple. #a imagen $ue da a primera vista
es demasiado estrafalaria: gigantes, enanos, estias, comportamientos idiotas. #uego es una
imagen radicalmente falsa: y en su raíz hay un falso supuesto. KCu!l es el falso supuesto
$ue sutiende la imagen formada por el comisario FrendesM
Pe ahí la clave del asunto. /o veo nada.
1engo $ue contemplar largamente los hechos y formar im!genes, formar im!genes
cada vez m!s a0ustadas y comprensivas. Fonerme en el lugar y en la piel de los persona0es,
$ue son pocos.
6l dialo las talas de "tuart Mill. /adie ha inventado ni encontrado nada con ellas.
6pli$ue usted las %talas de presencia, ausencia, variación y residuo& a estos hechos. M!s
aceite da un ladrillo. Cm!genes? KFero son las de "tuart Mill o las de 9aconM Foco
importa, dialos.
/o puedo hacer ninguna imagen coherente con estos datos. Fero eso mismo es algo.
Estoy parado en un falso supuesto, $ue da asurdos.
:sta es la primera chispa: Estoy mirando las cosas del rev.s.
=omingo (5, a las ((
#os tres pecados: el pecado de los ^ngeles, el pecado de 6d!n y el pecado de un
homre $ue est! en el infierno con menos pecados $ue yo?
El padre Francisco "u!rez e;plica el misterio de la Eucaristía, endito sea, diciendo
$ue hay allí una nueva creación del cuerpo y el alma de Cristo y una ani$uilación de la
sustancia del pan. 6l dialo. Es la e;plicación m!s simple3 pero despu.s rinde una
cantidad de asurdos. "anto 1om!s dice simplemente $ue hay una transformación, pero
K$u. transformaciónM #uego opina $ue hay una transformación accidental, un nuevo ui3
"u!rez, $ue hay una transformación trascendental, una creación nada menos. K=ios no
puede crearM Esto parece hasta m!s devoto, m!s digno de =ios.
"í, pero luego salen asurdos. El teólogo 6rriaga, e;planando la teoría de "u!rez, se
ve oligado a conceder $ue =ios puede ani$uilar un atallón entero y crearlo de nuevo
convertido en un solo homre3 ani$uilar a un homre $ue se ha condenado y crearlo de
nuevo de modo $ue se salve, y sea el mismo. Oamos. :sos son imposiles.
"u!rez parte de un falso supuesto3 así por lo menos nos e;plicaa el maestro de
Frima. 1oma como un principio metafísico asoluto este principio: En toda transformación
hay mutación de los dos t.rminos. :ste es un principio sacado por inducción de las
transformaciones sensiles. /o es un principio %analítico&, notum $uoad se.
6$uí pasa lo mismo. Pe leído de nuevo los papeles? $ue ya s. de memoria. Pay un
falso supuesto, tan sencillo $ue no se ve. Fero ahí est!. K=óndeM
Conclusión: hay $ue desmontar todos los asurdos uno por uno. Fensar lo contrario
de lo $ue parecen.
=omingo (5, a las (_
#os pecados propios: Pacer una especie de e;amen de conciencia sint.tico de toda
la vida?
#os pecados de toda mi vida. "int.ticos. Lue se los pregunten al padre #osada. Me
revienta este 0esuita. =icen $ue es un gran orador y un gran psicólogo. Fero a mí me
revienta. /o me gustan los oradores.
For lo dem!s, durante todos los %puntos& no hago m!s $ue pensar en mi caso. For
eso $uiz! me revienta3 me estora pensar.
En vez de pensar en el %primer pecado& he estado pensando en el primer asurdo.
1iene razón Frendes. Me he puesto a contemplar un gigante y un enano acollarados en un
homicidio. Lu. imagen. El enano desaparece. =espu.s desaparece el gigante. "e anulan. 7
me0or, se recortan y cominan y sale un homre medio. Fero la verdad es $ue sólo un niBo,
y no un homre, acomete a otro a araBazos y repelones3 y un niBo no da un golpe olicuo
mortal al hipocondrio, un rodillazo o un puBetazo. Frendes lo 0uzgó un o;eador.
"anto Cristo de Fiesole. =uns "coto decía $ue ve nuestro intelecto directamente la
esencia de las cosas concretas. "i así es, lo deería ver de golpe a este matador como es, y
no lo veo3 "anto 1om!s en camio dice $ue el intelecto humano ve lo concreto %per
conversionem ad phantasma& Apero no dispongo de ninguna fantasmaA $ue limit!ndose
m!s y m!s llegan a definir un individual: %"ócrates es un homre calvo, gordito, filósofo,
hi0o de "ofonisa, amigo de 6lciíades?&.
Estas dos notas gigante y enano 0untas no van. Pay $ue fundirlas en una.
"anto cielo. KLu. es un homre pe$ueBo con las fuerzas de un giganteM
Conclusión de hoy provisoria: el matador es un loco.
#unes (*, a las ((
/o dormí anoche. Me dormí hoy en la capilla, y ron$u.. Mala suerte? para el prior.
Fore padre #osada.
Pe estado anoche mirando %la estia&. /o hay tal estia. #a estia estora m!s $ue
el enano. =esentona. /o entra. Este Frendes lee demasiado novelas policiales. 6postaría
$ue ha leído a Foe.
#os mordiscos proceden del matador. 1ami.n los chillidos. "on chillidos de loco.
Es un homre al cual le faltan los incisivos, y tiene una oca chica. #a causa final de los
mordiscos es desconocida, pero la causa eficiente es clara. Mordió lo mismo $ue araBó,
rodaron por el suelo.
9onita figura haría por las calles de Montevideo, y eso de noche, un homre
desgreBado y ensangrentado con un coatí o un gato onza a cuestas. Como para pasar
desaperciido.
Este Frendes no tiene sentido com4n, $ue es el principio de la metafísica, y de todo
ien.
Conclusión: un ser humano sin incisivos, con dos agudos caninos.
Martes (,, a las (_
6yer no pude hacer nada. 6atimiento y emolismo de caeza. =ios mío, esto no
marcha.
#os incisivos son los 4ltimos en caer. K>n vie0oM K>n o;eadorM /o puedo ver ien
a este mellado siniestro. Me estoy melodramatizando como Frendes. Mi imagen est! tan
inverosímil como la de .l. KEst!M 1odavía no. Es una somra.
Fero las conclusiones son lógicas. "eguir sacando chispas. #a esencia y la
e;istencia.
Martes (,, a las 5,
Pay $ue seguir aBadiendo notas generales hasta llegar al singular3 "anto 1om!s tiene
razón contra "coto, por lo menos en este caso: loco, mellado, o;eador? Pay $ue
completar la imagen, aun$ue ya veo $ue es falsa3 por$ue en ella late el falso supuesto. Es
una imagen en negativo3 para hacerla servir hay $ue concluirla? y darla vuelta.
Maldito falso supuesto. 6llí est!3 por momentos lo rozo? y no puedo echarle mano.
6 dormir? si puedo. 1omar. ismuto? o como se llame: eso $ue me dio el m.dico.
Mi.rcoles (<, a las (5.*\
Esto va mal. 1engo $ue halar por tel.fono al doctor Luesada, lo $ue yo no $uería
a4n. Pan prendido al enamorado y esta vez no se les escapa. Palar. a escondidas, ahora
$ue est!n comiendo.
Poy me tiraron por la anderola una pelotita de papel: %Me han descuierto y estoy
cercado. Estoy frito. 6pure&. 6rí de golpe la ventana y un pilluelo astroso, un canillita, se
ale0aa silando muy tran$uilo, a las patadas con un troncho de repollo a guisa de pelota.
Menos mal. "i se ingenió a hacerme llegar la noticia, $ue se ingenie a romper el cerco. /o
es tonto el alem!n.
Mi.rcoles (<, a las (_
Meditación del Pi0o Fródigo.
Luesada me promete estar atento. /o me entendió ien, pero lo convencí. Me
$uedan tres días. /ovena a "an Qos.. /o puedo pensar.
6 ver. El otro asurdo idiota: un homre $ue tiene un revólver cargado Ay sae
servirse de .l, achidenteA $ue atacado por un loco furioso $ue al fin le da muerte, se
defiende a golpes de puBo y pata y se contenta con arrancarle un trozo de camisa. 'Este loco
usa camisas de seda? como el =r. [erne+. Camisa de homre.
#o menos $ue pudo hacer era huir o gritar. KLu. hice yo cuando me acometió el
loco RotarM "i llego a $uitarle el revólver, le pego un tiro.
KLu. razón podía haer para $ue yo en ese trance callara la ocaM
Oamos a ver? H6hI #a misma $ue tuvo el indio "an Falo. 2a est!.
Ese homre tenía una razón perentoria, de vida o muerte, para no entrar en contacto
con los transe4ntes, no digamos con la policía, aun con peligro de su vida.
Conclusión: el muerto necesitaa ocultarse.
Queves (-, a las 5\
Este crimen es !raro. 6noche soB. con el cad!ver. Lu. violencia inaudita, como
diría Goll!n.
/ada hay de humano o simp!tico en este sórdido drama del hampa. 1odo es a0o. =e
esas estialidades del puerto $ue la policía ni si$uiera anota. Fero entonces Kpor $u. tan
herm.ticoM
>n asesinato se hace por roo, venganza o pasión. /o conozco otros motivos. 6$uí
no calza ninguno de los tres. Claro: /o hay motivo. El asesino es un loco.
6lto ahí. Eso es un errar. #os locos oran por motivos3 sólo $ue no son motivos
cuerdos. "in motivo no hay activo. 7mne ali$uid est propter ali$uid. #a causa final es la
madre de todas las causas, y sin fin no hay retintín. /o me vengan a contar a mí $ue este
loco no tuvo motivo.
Es un loco $ue se hizo humo. /adie lo vio ni lo ha vuelto a ver. #a policía agarró a
[erne, $ue es inteligentísimo3 y este loco est! lire incluso de sospechas. Es un loco con
m.todo. Es un loco inteligente. >n loco puede serlo. KLu. tiene $ue verM 2o conocí un loco
$ue era m!s inteligente $ue yo.
6lto ahí: 7tro error. =e0.monos de agudezas. Cnteligente y loco se destruyen.
#o mismo $ue enano y gigante. "i es enano no es? Cominar. Funto medio. "i es
loco no es?
H6hI Hah, ah, ah, ahI
EnNloN$ueNciNdo. >n ser d.il enlo$uecido tiene la fuerza de un gigante.
Repentinamente enlo$uecido pero muy inteligente de suyo. >n type affol., $ue diría
Goll!n. Claro. En cuanto acaó, recoró la mente.
K>n ser d.ilM HFistolasI /o me $uisiera encontrar con .l en descampado.
Conclusión: se trata de un tipo inteligente, d.il, sin dientes, muy chillón, muy
e;citale? s4itamente %energumenizado&.
Queves (-, a las )
Es raro3 pero me est! pasando algo raro. "e me est! haciendo sin $uerer simp!tico el
asesino y antip!tico el muerto.
>n homre de p.simos antecedentes. Estos ichos mueren a manos de la policía o
de otro con antecedentes pessimiores $ue .l.
For eso el crimen fue tan rutal, la lucha tan violenta3 y el ensaBamiento de patearlo
despu.s de muerto. =os estias, agredido y agresor.
H70oI
KLu. impide $ue los dos hayan sido agresoresM 6tención, "i el agredido huiese
estado dormido o no m!s echado en la cama de hieras $ue notó la policía, Kharía podido
haer luchaM
=ole agresión. "e vieron y se lanzaron uno contra otro como fieras. #eyó en la cara
del otro la intención, cada uno de los dos. Evidente.
>no ya venía enlo$uecido o se enlo$ueció allí. #ugar demasiado inverosímil y
riesgoso si lo huiese premeditado.
HLu. motivo !raro tiene $ue haer surgido allí para enlo$uecerlo así de golpeI
Conclusión: crimen no premeditado3 frenesí repentino3 vio o sufrió algo $ue lo
trastornó de s4ito. Muy posilemente? /o. /o s..
Queves (-, a las )
Quro a =ios $ue hoy voy a pasar todo el día en oración, por mucho apuro $ue tenga
el maldito alem!n de los demonios. Estoy emalado, mi caeza funciona en círculo, como
mula al p.rtigo. Ooy a de0ar el maldito asunto del todo en manos de =ios, o me0or dicho de
"an Qos. y "anta 1ais de 6le0andría y de "an #uis Gonzaga? y "an Cgnacio, no menos $ue
de "an Qudas 1adeo y la Oirgen de #u0!n.
Me estoy volvi.ndo eata. 1engo anteo0eras. /o veo nada. K2 har! algo $ue verM
K2 si lo mató [erne no m!sM /o.
Quro a =ios $ue no voy a pensar nunca m!s en crímenes ni asesinos. Estoy mal. 2o
soy sacerdote y no deo andar ensuciando mi mente con esas cosas. /uevas seculares oídas
fuera no se cuenten vanamente y sin fruto. El chiste en la oca del sacerdote es lasfemia?
dice "an 9ernardo. HLu. individuo ese "an 9ernardoI Lui.n me mete a mí con los a0os
fondos de la sociedad, como diría el padre #osada, confesor de la aristocracia.
Confesor de 6lvearas y Fereas.
KLui.n confiesa las vie0as y las feasM
#os $ue est!n enamorados $ue se las arreglen: $ue se casen o se emromen Alas
dos cosas 0untasA. "i soy infiel a =ios de0ando la oración, me puede pasar algo Ay me
pasar!A. Me horrorizo de pensar en un día sin oración, dice 1ertuliano. HLu. tipo este otro
tami.nI
/o deo meterme con los a0os fondos? con los a0os fondos? ni pensar en cosas
malas. #as doce dan, ya me duermo. Fero esas cosas e;isten, y son ellas la $ue se meten
conmigo, $u. diantres les voy a hacer. Fero esto no lo entienden los de mi comunidad? El
culpale?
9ueno. /o pienso m!s. /o hay tal culpale. El culpale soy yo.
=os horas despu.s, entre sueBos
HHHEl falso supuestoIII
#a imagen del rev.s. El agredido es agresor y el agresor agredido.
El arete de mu0er. 1odo el tiempo allí la verdad, y yo ciego. "i ser. idiota. >n ladrón
no saca a su víctima tres o0etos de oro y luego los de0a tirados. 2 un asesino, menos $ue
menos.
MaBana me escapo del convento. 1otal, por un día menos? H2 para los e0ercicios
espirituales $ue yo he hecho?I
H"e e$uivocó el Concilio de 1rentoI
HOiva "anta Quana de 6rco y el Jar Meneli8?I
Mi corazón es un muerto $ue espera resucitar.
Es un cofre de tesoros hundido al fondo del mar.
Es un pelle0o de acíar y una ve0iga de hiel
Lue el $ue la ee sana de la escarlatina?
3. Cabo
"armiento la tra0o, tr!0ola
#iertad, de pensamiento
2 hora es prohiido pensare
#iremente de "armiento
2o sono un uen torero
/acido a Catanzaro
Me lo sóltano al icho, lo sóltano
E me le voy derecho? al alamrado.
"i estuvierais en el locutorio de las clarisas de Montevideo, huierais oído a un fraile
nervioso, cantando coplas de a$uel tiempo y ufando como una mula. El cura Metri era
imposile para halar con mon0as.
#as clarisas de Montevideo Atodo esto pasó en otra ciudad, donde hay un cerro.
Fero lo hemos puesto en Montevideo para despistar? y hacer eno0ar, si a mano viene, a
mis amigos los uruguayosA es un cl!sico convento colonial color amarillo, con un inefale
h!lito de eternidad, andalucismo y virreyes, con un portalón de talla $ue es un primor y los
!raros de los munícipes lo est!n de0ando carcomer, con el cerro verde al fondo cerrando
la calle, una verdadera vista. El fraile ni vio la ora de arte. %2o no me enternezco ante los
vegetales&, solía decir cuando le mostraan un paisa0e. %Mi dominio son los animales&.
"e haía peleado con la lega portera, $ue lo haía hecho raiar. Casi dolado en dos,
con la caeza metida en el hueco del torno, $ue era a0o, la mon0a invisile le haía hecho
un sermón. El sermón versó sore las prerrogativas de la seBorita por $uien preguntaa Ala
cual no estaaA, la %m.dica&, $ue las atendía a ellas gratis, hacía donaciones a la Cglesia, y
haía salvado de la muerte a la madre Gertrudis de "an Quan de la Cruz. 2 despu.s le negó
la visita $ue solicitaa. Frimeramente, la persona $ue dice no est! a$uí, no la conocemos
'es la m.dica de a$uí, mentirosa del dialo, primera mentira, las mon0as son mentirosas,
liosas y rencorosas, decía fray Fl!cido de la Faz+. /o $uerr! venir al locutorio, ella misma
ha dado orden? 'segunda mentira+. /o puedo llevarla esa carta sin $ue la ara la superiora.
#a superiora est! en maitines Ano es hora de maitinesA. En Cuaresma no reciimos
visitas Auna verdad por fin.
El fraile dio por fin en el clavo.
A"i no tuviera usted ese maldito torno, vería $ue soy sacerdote y 0eromiano,
achidente, m!s %clariso& $ue ustedes. "u caridad tome este papelito $ue dice: %Me han
descuierto& y dígale a esa persona A$ue yo s. $ue est! a prioriA $ue el cuyo es esa letra
le manda la carta $ue he pasado a su caridad hace un momento.
2 no me la pierda, HachidenteI H"i su caridad no ra0a inmediatamente a lo $ue digo,
la voy a maldecir y la voy a e;comulgar por falta grave de caridad, por$ue tengo facultad
del preste Quan y del protonotario apostólico de e;comulgar ipsofacto a todos los $ue
resisten a la moción inmediata del Espíritu "antoI
"e oyó ruido de vestidos y de una puerta $ue se aría con presteza. El fraile gritó:
A6 las mon0as yo las hago a0ar a la realidad de la vida.
"alió ufando de la portería.
6l rato de esperar, $ue no hacía m!s $ue ufar y cantar de raia en la silla renga del
locutorio, se oyeron pasos y una vocecita3 y despu.s:
A6laado sea el "antísimo "acramento.
AKLui.n esM
A>na indigna esclava de /uestro 6mo el "antísimo Corazón de Qes4s?
A6 las mon0as yo las hago a0ar a la realidad de la vida. 1engo $ue halar urgente
con la seBora Oirginia Caylus. "oy capaz de e;comulgar a todos los $ue resistan a la
oediencia.
"e oyó como una risita ahogada detr!s del pesado cortinón de sarga3 y una nueva
voz medio masculina di0o:
AK>sted es el cura loco de veranoM
AK2 usted es la nena $ue no tiene dientes, la nena de las patadasM
A/o estoy para urlas.
A#o s. todo.
AK>sted es el padre $ue me escriió mi?M KEl padre heroicoM
AEl mismo $ue usted di0o primero: el loco. /o me urlo. Estoy alegre? y apurado.
"u novio?
AMi camarada.
A"u futuro el doctor Casimiro [erne?
A#e repito $ue es sólo un amigo?
A9ueno? >n uen amigo. Mío tami.n. Casimío podía llamarlo usted en lugar de
Casimiro. "i las conocer. yo a ustedes.
A=espu.s de lo $ue ha pasado, 0am!s me casar. con nadie, padre. #o 0uro.
A/o 0uremos, niBa mía,
/o 0uremos, no 0uremos,
=esta agua no eer.
For si alguna vez eemos.
AK>d. es el fraile misionero del Chaco $ue una vez se comió la firma de un pagar.
para salvar a un amigo de una estafaM
A6sí dicen. /o me acuerdo.
ALu. !raro3 >d. se parece a mí, padre?
A/o tan !raro como eso, %Oirginia $uerida&.
AKLueridaM /adie me $uiere a mí, padre?
AMirenl!. Luiere $ue le endulcen los oídos?
A? como yo $uiero ser $uerida.
AEso sí, yo lo s., como una diosa. 1odas son iguales. Fero ya andamos por ahí
cerca? como comproar! >d. en reve. Oengo a sacarla del claustro, y ponerla en el
6rtigas.
AK6horaM Cmposile, padre. /o saldr. de a$uí.
AEs preciso $ue via0e a 9uenos 6ires. 6solutamente necesario. #o he prometido
a? un alto persona0e.
A/o ir. a 9uenos 6ires. >d. no sae?
AK6un$ue fuese necesario para salvar la vida de su? camaradaM
"ilencio de nuevo. El cura empezó a cantar los gozos de "an Ro$ue, tal como los
haía oído una vez por all! por el Mocoret!:
"oNsoNsoNerano "an Ro$ue
=eNdeNdeNdevino seBor
LueN$ueN$ueN$ue 0uiste legido
FaNpaNpaNpa madre de =ios
AEstamos perdiendo tiempo Adi0o.
A/o puedo salir.
"e levantó y cerró la puerta:
AK1iene compaBeraM
A"í.
A=esp!chela.
A/o puedo. "oy novicia ya.
A%El matador dio al muerto 'recitando+ una patada en la sien cuando estaa ya
muerto? o desvanecido3 estaa fuera de sí de miedo y raia3 perdió su dentadura postiza y
varios o0etos de oro?&.
AH=ios míoI KLu. es eso, padreM
A>na novela policial.
A/o lea esas cosas, padre.
A/o las leo. #as escrio.
AK6hora est! escriiendo? a$uíM
AK2 $u. voy a hacer si >d. no respondeM KEs eso cortesía religiosaM
A2a le he dicho $ue?
A#l!meme a la superiora.
A/o.
AOoy yo.
AEst! enferma. Estoy terrilemente impresionada, padre. =.0eme resollar. /o se
eno0e. /o s. $u. hacer. =.0eme. MaBana. Estoy enferma.
AEs $ue no hay tiempo, hi0a. #as papas $ueman. HPoy me escap. del convento y
me andan uscandoI >d. no sae lo $ue ha pasado. Pan prendido al doctor [erne?
AH=ios míoI
A"ospechoso de asesinato. Murió el animal a$uel, con el cual tenía no s. $u. vie0a
deuda?
A"í, yo lo s.. HLu. horrorI Fero Kes posileM 1engo $ue salir a salvarlo, pase lo $ue
pase. 6hora mismo.
ACalma. 6hora mismo y de cual$uier manera, no. 6hora es >d. la apurada. Pemos
de halar. =espacito y uena letra.
AHLu. despacitoI Est! en peligro. "us enemigos de ac!? For mi culpa. KCómo ha
sidoM KCómo estaa .l a$uíM
AFue al Cerro en usca de >d? y encontró un cad!ver. #a haía rastreado a >d.
AEstaa terrilemente nerviosa, al orde de un ata$ue. >n cho$ue con mi tía. Es
una mu0er terrile. Pay $ue conocerla. Como yo me conozco, salí de casa, me fui a una
fonda3 y ese día suí al Cerro sola?
A". toda la historia.
AHLu. vergSenzaI KCómo lo supoM
AMe lo contó la lógica?
AKLui.nM
A#o sa$u. yo sólo tirando de los caitos: astante est4pidamente por cierto. Estaa
allí patente.
AHFore de míI
AKFor $u.M
AHLu. vergSenzaI
A9ueno. Oemos $ue el muchachote pelotari se vuelve f.mina. 2a tiene vergSenza.
6laado sea =ios.
A/o vergSenza por lo $ue >d. cree, padre.
A2o no creo nada. #o s. todo.
AEstamos perdiendo tiempo, padre. H=ios míoI KCómo hago yo ahora para salirM
A"aliendo. KLu. la comeM
A/o puedo. Mire, padre.
7yó $ue se levantaa pesadamente dando un gemido y un momento despu.s se
corrió vacilantemente la gran cortina oscura. /o haía mon0a alguna. 6 trav.s del enre0ado
de madera vio el fraile impaciente un fantasma. =olada, toda llena de vendas y izmas,
$ue incluso desfiguraan los vestidos, una mano envuelta y un pie hecho ola de venda0es3
la ore0a tura, la cara con cardenales, sin la dentadura postiza, el laio superior $uedaa
detr!s del inferior hinchado. #a m.dica enmedicada. >na vie0a. >na vie0a? gallega.
AH6chidenteI
#a otra $uiso sonreír.
A#o $ue no comprendo es cómo pudo llegar a$uí? inoservada.
A>n feliz accidente de auto en la falda misma. Cómo andaría yo. Me arrolló un
auto.
A2a lo veo. 6sí parece.
A/o. /o me hizo nada. Fero me alzaron y creyeron?
AQuro a =ios $ue >d. lo provocó adrede?
A/o dir. $ue no. Mi suconciencia?
AHLu. suconcienciaI >d. es m!s viva $ue un gato.
AGracias. KCómo me presento yo ahoraM /o lo ver. m!s, padre. /o puedo volverlo
a ver en la vida.
AH#indoI H#a gran feministaI 1oda la vida haciendo macanas masculinas y ahora
salimos con escrupulitos de mon0a. KLu. culpa tiene >d.M
A1uve culpa, padre. Grande culpa. Enorme. 1oda mi vida. Con esas macanas $ue
>d. dice. #o $ue hice sufrir a mi pore madre. =esacredit. a mis hermanas. 6$uella huida
de casa de padre. :l vino despu.s y me perdonó, pero yo no cedí. /os constreBía
demasiado mi padre. :ramos seis hermanas y un hermano, para .l eran todos los mimos. Mi
padre era uno de esos gallegos antiguos, muy rígido, recio: esa idea $ue tienen de las
mu0eres. Fara ir a tomar el tranvía a dos cuadras, haía $ue salir acompaBada. 2o? mi
hermana 1hea?
"e echó a llorar desconsolada. El cura vio a la gallega, toda su pose de nórdica
desaparecida. El ruio platinado de los caellos se volvía castaBo sucio. "u altiva m!scara
de inglesa se haía derretido. >na verdadera %C!ndida&, en pinta. #a hi0a del almacenero
Caylus.
A/o se haga ahora demasiado culpale. Est! a0o el influ0o de un cho$ue. 1odo eso
de su vida se e;plica, si no todo se e;cusa: temperamento, amiente familiar adverso, una
di!tesis? nada grave. /adie la condena. 2o la condeno, sí, teóricamente halando3 pero
HachidenteI me he encontrado con un defensor suyo?
AK:l me perdonaM
ACreo $ue mismo la admira m!s por todo eso. 6sí somos. Es zonzo el cristiano
homre, cuando el amor lo domina.
A2o soy otra, padre, enteramente otra. /o soy a$u.lla. 1odo a$uello era tonteras.
Este encuentro con el demonio me ha camiado? decisivamente. 2 del todo. /o me
reconozco.
AFero >d. no es para mon0a, hi0a. 1ampoco para líder político y luchador social.
Cr.ame. "i lo fuera, se lo diría? >d. es para casada.
AH6y, padre, $u. vergSenzaI "i lo supieran las mon0itas?
AH#as mon0itasI Ecco la solución $ue andaa uscando. #isto. >n h!ito. 9us$ue
un h!ito de clarisa? y al vapor. Fida?
A#o tengo ya, padre. Fero tengo miedo. #as clarisas no salen nunca y via0an de a
dos.
AKLu. sae de eso la genteM
AK#a gente de MontevideoM HCómo $ue noI #o sae perfectamente.
El fraile hizo un gesto de impaciencia y luego soltó la carca0ada.
A2? Me vestir. yo tami.n de mon0a, si es preciso.
#a otra se alzó de nuevo con traa0o y se apro;imó a la re0a. Fasó las dos manos por
dos agu0eros y $uiso esar la del fraile, pero no pudo. #o miró con la cara pegada a la re0a y
con un o0o empavonado. El otro comenzó a cohiirse a0o el un o0o ardiente y lloroso.
Entonces ella le di0o a0ito, con la voz cortada de una e;traBa emoción.
A9endito sea =ios, padre. El infame solamente me rompió una ore0a.
=espu.s de esta aventura, el fraile Metri via0ó a "an #orenzo, y luego al Chaco,
huyendo de aventuras y decidido a pasar el resto de sus días en paz y gracia de =ios. Fero
le salieron al paso otras, y el arudo K$u. ia a hacerM 6 nadie le pasan cosas terriles si se
lleva adentro algo terrile. Fero esas otras no las contaremos ya, pues %sería necesario un
gran liro para contar toda la vida, azarosa y e;c.ntrica, de a$uel eficaz varón&, como dice
en sus memorias don Manuel Roselli, senior.

El fusil $ue tira solo
%? 2 sar! ". E. $ue a$uí, a causa de las deficiencias de la 0usticia regular, la gente
se la toma ut sólitum por su mano, y hay muchos crímenes y homicidios?&
D<E
.
A"í3 es la muerte m!s insólita y desconcertante $ue ha ocurrido en el mundo Adi0o
don Fedro Cormic$, el 0uez de instrucciónA. El doctor FeBala fue muerto por un fusil $ue
se disparó solo mientras .l dormía en cuarto cerrado a llave de una casa desierta. KLu. me
diceM K#o conoció ust.M
"u acompaBante era un fraile grande, fornido, de ara negra, vestido astante
irregular: una especie de grueso sayal 0eromiano, pantalones lancos de soldados, otines
patrios con polainas y un chamergo de pa0a. Fero era homre tan ien conformado Aalto,
homros anchos, caos finosA y se movía tan fle;ile, $ue su irregular vestimenta no lo
hacía ridículo, a modo de esas mu0eres a $uienes cual$uier trapo les cae ien. 7 sería $ue
toda la gente de la zona norte santafesina estaa ya haituada a verlo de patrio y a mirar con
uenos o0os al gran misionero.
A#o conocí de fama Acontestó .steA, la cual no era muy uena.
AFamplinas de la gente Adi0o el 0uezA. FeBala era uen amigo, homre de
mucha pericia en su profesión. "e vino de Cua, a causa de la guerra $ue all! estalló contra
los espaBoles. Era espaBol, del Rif. 6$uí siempre marchó derecho.
A1uvo $ue ver con la policía de 9uenos 6ires, creo.
AEs falso Acontestó secamente el magistradoA. :sta es la casa. Pe de0ado todas
las cosas tal cual desde anteayer? menos el cad!ver, naturalmente? saiendo $ue estaa
al caer el fraile amigo de los crímenes. >st. ver! si .ste no es despampanante.
AHCuidadoI Adi0o el otro, alzando un dedoA. /o amigo de los crímenes, sino de
las adivinanzas. /o confundamos.
Paían llegado a un portal de hierro $ue por un caminito entre rosales daa entrada
a un altillo3 casita acomodada de puelo: simplemente, un cuo revocado en cemento, con
un alconcito en el segundo piso. El 0ardinillo se prolongaa a los lados de la casa, y
terminaa en el fondo de la posesión, $ue era larga y estrecha, en una caalleriza y un
alfalfar, tupido .ste como una verde alfomra de pana. =etr!s de la casa y a su derecha
haía una especie de glorieta hecha por cinco palmeras, entre cuyos troncos se haía
tendido un parral de esa uva dulce y un poco salva0ina, $ue llaman uva americana, cua0ada
ahora de racimos negros y ho0as verdeseco en a$uel otoBo cha$ueBo, pl!cido y triste como
un desangrarse de algo, como un error sin remedio.
6l llamado del 0uez, un criollo vie0o de ara entrecana, gordo y retacón .l, se
levantó de un anco de la glorieta y vino a arir con pachorra. Era el 0ardinero.
AKPa pasado algoM
A/ada, doctor. #o $ue hay es $ue yo $uisiera reciir relevo, doctor.
AKLu. te dueleM
AEs muy triste esta casa, doctor. Pay algo negro y pesao a$uí, doctor. 2 yo tengo
tami.n $ue reuscarme traa0o.
6rió el portón sin prisa. 6Badió despu.s de vacilar un momento, con risita tímida:
AEsta madrugada me supe despertar de golpe, doctor, y andaa el muerto por mi
cuarto con la oca aierta. HFatente, doctorI Me pareció, doctor. >st. puede reírse no m!s.
Oenga ust. a dormir a$uí entonce, dotor.
El 0uez de instrucción rió alegremente.
El nuevo amigo del padre Metri era un mozo e;cesivamente alto y flaco, medio
encorvado y emarullado de miemros, de líneas angulares, movimientos a escuadra, con
unos grandes $uevedos de carey $ue le daan una gravedad humorosa. 1raía un liraco en
pasta espaBola con un dedo adentro a guisa de seBal, y accionaa con .l acompasadamente.
=on Fedrito Cormic$ llegó a miemro de la "uprema Corte3 pero ahora era a$uel
muchacho macaneador y alorotado, lector infatigale, paseante solitario, pescador
e;c.ntrico, $ue Metri encontrara un día a punto de ahogarse en el Riacho Grande.
AMir! Adi0o al 0ardineroA, and! a uscar el ama de llaves del doctor a su casa.
=ecíle $ue la necesito. 2 despu.s te pod.s marchar. MaBana $ued!s lire, si llega, como
tiene $ue llegar, a hacerse cargo el sorino de 9uenos 6ires. For ac! est! el despacho, padre
Metri, el lugar de la tragedia. 6tención, $ue voy a arir la ventana sore el 0ardín.
#a tiia luz de una siesta de otoBo se colaa por las rendi0as y entró a raudales por la
puerta, tiB.ndose de un tono azulado. El despacho era una estancia empapelada celeste,
grandísima3 pero haía tantas cosas en ella, y sore todo tan desordenadas, $ue daa la
impresión de no poder uno ni moverse. #as paredes azules desaparecían casi dea0o de
vitrinas con aves y alimaBas emalsamadas, algunas de las cuales pendían del techo o
encomraan las mesas3 una ilioteca con vol4menes despare0os, un ana$uel con
instrumental $uir4rgico, frascos, papeles y mueles heteróclitos. Fero lo m!s asomroso era
una cantidad de armas de fuego de todas clases, de tipos anti$uísimos, $ue llenaan los
lienzos del muro en panoplias y rodelas arregladas de cual$uier modo.
ACasa de vie0o solterón Amusitó Metri,
A=e e;c.ntrico Adi0o don Fedrito.
Metri levantó con aprensión un estrafalario instrumento de fino acero con tres patas
y una especie de monstruosa tenaza triple al otro lado.
A"í? AmusitóA. 1ami.n esto me han dicho?
AKLu. es esoM Apreguntó el 0uez.
AK/o conoceM Es un asiotripsor.
AKCosa de m.dicosM
A7 de asesino, seg4n? Acontestó Metri, meditaundoA. >n arma m!s alevosa
$ue todas .stas 0untas? a veces. K>st. no recuerda lo $ue dice Qos. =e MaistreM
AK=e MaNístreM Adi0o Fedrito, con gran aspavientoA. K=e MaNístreM KEse autor
$ue lee Goll!nM H/i me lo nuembre a =e MaNístre, padre MetriI HEstoy harto de ese MaN
ístreI
A=e Maistre di0o: %#engo m+s terror de un m$dico impío .ue de un pistolero4
por.ue del pistolero me puedo defender/ y adem+s el pistolero a veces va a parar a la
horca&.
AMi desdichado amigo no fue un andolero Aprotestó don FedritoA. K"e da
cuenta $u. colecciónM
A=eió de tener plata?
AFarece. "on todas armas antiguas, estrafalarias, como ust. ve. >na de ellas, peor
$ue estrafalaria, HsiestaI =eió de ser?
AKCu!l fueM Apreguntó el fraile.
AMire, K$uiere encontrarlaM 6comódese en ese sillón tal y como estaa el muerto, y
vamos a reconstruir policíacamente el caso.
El fraile retiró con una vaga sensación de asco la mano del respaldo de un vie0o
sillón de mimre, y oservó $ue la haía tenido sore un grueso co!gulo oscuro con A
HQes4sIA, un trozo de cuero caelludo. 1odo el respaldar estaa cruentado horrorosamente,
y dos o tres gruesas roturas marcaan allí el paso de voluminosos proyectiles. El 0uez
curió con ho0as de diario esas seBales siniestras. El fraile se sentó con aprensión.
AOuelva la caeza a la derecha, como $uien duerme. El razo derecho caído, con
un cigarro en la mano. #os pies dentro de este fuentón con agua tiia. 6$uí est! a mano
todavía la ca0a de cigarros. 6ra los o0os, ahora.
El fraile, al oedecer, vio asestada contra su caeza la negra oca de un enorme
mos$uete suspendido de la pared frontera. =anzó una e;clamación de asomro. #a pared
estaa ennegrecida por el fatal fogonazo.
AEs un arma inverosímil Adi0oA? KFor $u. estaa cargadaM
A1enía la manía de cargarlas y disparar con ellas, para desesperación de los vecinos
Acontestó el otroA. Muchas otras lo est!n todavía. #a carga de .sta era formidale:
recortados de plomo, ulones, remaches y tuercas. >na carga de trauco con un cuartillo de
pólvora. El efecto fue horripilante. #a mandíula fue hecha trizas, un proyectil salió por la
nuca, encontramos, un diente en la masa encef!lica? HFore FeBalaI
El fraile se haía puesto de pie y contemplaa con o0os como dormidos el fuentón de
zinc, el sillón, la ca0a de haanos y la cenicita a mano derecha.
A6ccidente casual, imposile? AmurmuróA. >na casualidad puede inflamar un
arma, y otra casualidad puede apuntar un caBo, y otra casualidad marcar el tiempo3 pero
tantas casualidades no andan nunca en yunta. Es simplemente asurdo. El fusil no tiró solo.
A#o malo a$uí es $ue otra suposición cual$uiera es m!s asurda todavía AaBadió
el 0uez vivamenteA. Fí0ese, padre Metri. El doctor FeBala se recostaa a$uí cada día a las
once de la maBana, con las pantorrillas en un aBo tiio de sulimado? para curarse una
linfagitis? y un haano en la oca. 6 veces se dormía. #a mu0er $ue cuidaa la casa
entraa entonces a ver si faltaa algo, y cerrando la puerta con llave, se ia despu.s adonde
su hi0a hasta la una, hora en $ue volvía a servirle el almuerzo.
&"ucedió $ue anteayer el doctor le dio franco la tarde, por tener ella su hi0a enferma,
moriunda mismo. =e hecho murió a$uella noche tami.n ella, la hi0a. 6sí $ue entró la
mu0er, preguntó si faltaa algo, cerró con llave y se marchó. 6ntes de una hora despu.s
suena adentro un caBonazo. El 0ardinero, $ue estaa all! mismo ocup!ndose de a$uella
0aula de icharracos, se vino corriendo a la puerta, cerrada3 llamó a gritos a los vecinos, y
de0ando entonces dos de ellos de guardia se fue a uscar la llave de la puerta, muy
alarmado. Cuando arieron, encontraron? lo $ue le di0e.
&"i el fusil no tiró solo, entonces lo dispararon desde le0os, por medio de alguna
magia o ru0ería. Mire, Metri, yo he leído?
AK2 el cigarroM Ainterrumpió .ste.
AKLu. cigarroM
AEl pucho del cigarro. K=ónde estaa el pucho del cigarroM
AHLu. puchoI H6h, entonces ust. no saeI :stos son haanos Monterrey, padrecito,
puros de ho0a, ochenta pesos la ca0a. >st. no sae lo $ue es ueno. >n cigarro de .stos se
$uema hasta lo 4ltimo, de0ando apenitas unos grumos de ceniza lanca. HLu. cigarrosI?
1omó un grueso puro de la ca0a con cierta duda. #o cru0ió con la uBa, lo olió, le
mordió la punta, lo su0etó en los laios.
AEn servicio de mi amigo, y para $ue ust. vea? Adi0o.
#o encendió, parpadeando los dos o0os y soplando suavemente Aun vie0o tic $ue
teníaA, y tum!ndose en una utaca, se puso a dar nerviosas chupadas, ennuol!ndose
como una chimenea.
AFuro aroma y humo AdecíaA3 cigarros hechos de puro humo, de aroma, de
ilusión, de ensueBo y de pereza en las tardes nuladas y frías? KLuiere unoM K>st. no
fumaM
El fraile estaa entretanto al lado de la monstruosa arma homicida, descolgando una
a una la panoplia. "acó una rica pistola morisca de largo caBón damas$uinado y culata de
marfil3 luego, un pistolón rutal hecho en herrería campestre, un Colt americano de caBo
aserrado? #a colección estaa hecha sin inteligencia alguna3 simplemente se haían
ad$uirido armas vie0as y raras. Cuando alcanzó a descolgar el mos$uetón, Metri se hizo
cruces.
AEsto es asomroso Adi0oA. Es un arma vie0ísima, una especie de arcauz con
cazoleta o un fusil de chispa3 esto es del tiempo de la Cndependencia o m!s? HLu.I
HMucho m!sI Farece un arma del tiempo de Carlos Luinto, de esas $ue se disparaan sore
un trípode, aplicando una mecha al oído. "í, a$uí est! la hor$uilla agarrada al garfio3 ella
fue la $ue su0etó el arma en el disparo, y con eso y todo, casi descua0a el garfio el coso este.
HLu. cosa !raraI "e necesita ser loco para tener este armatoste cargado? y para
suicidarse de ese modo.
El 0uez lo miraa sonriendo, sentado en la ventana, entre arom!tica niela.
AEl doctor ha sido asesinado Adi0o.
AK2 cómoM
AHEso $uería yo saerI HFor medio de un disparo a distanciaI Fí0ese, .ste es el liro
de las memorias de Gaoriau, 0efe de policía de Farís. Est! lleno de crímenes raros, pero
$ue despu.s parecieron sencillos. >na vez un tipo mató a otro disparando desde una
ventana una pistola $ue estaa en la mesa, por medio de un dole hilo de seda invisile $ue
enrolló al gatillo y retiró despu.s tirando de un cao, para hacer creer en un suicidio?
El fraile estaa mane0ando el pesado arcauz, e;amin!ndolo, oli.ndolo y creo $ue
hasta lami.ndolo casi.
A"í Adi0o sin volver la caezaA3 pero esto no se dispara con un gatillo3 esto, no lo
olvide, es una pe$ueBa pieza de artillería ligera? K2 la llaveM Adi0o de pronto.
AKCu!l llaveM
A#a de la mu0er. K/o la har! podido dar a otroM
El otro guiBó los dos o0os y emitió un suave silido o soplido de impaciencia.
A#o he considerado Adi0oA. /o puede ser. >na llave la tenía el doctor, est! a$uí3
la otra la llevaa la mu0er en un llavero al cinto3 estuvo cuidando a su hi0a entre una punta
de gente, todos la veían. 2 adem!s? Huna gran siestaI? como diría Goll!n? Kno ve ust.
$ue si alguno huiese entrado, lo huieran pillado al salirM KFor dónde salió, despu.s del
tiroM
El otro no lo oía m!s, ocupado otra vez en e;aminar el arma sore la mesa. El 0uez
charlaa, entretanto.
A7tra vez Adi0oA, volviendo a Gaoriau, un arma se disparó por un rayo de sol
$ue pasó por una 0arra de agua, la cual hizo de lente ustoria. Fero un tipo haía preparado
antes la cominación fotog.nica matem!ticamente. 6$uí no hay nada. 6$uí tienen $ue
haer sido los rayos del gringo Marconi?
Miró a su desatento compaBero A$ue haía metido la nariz en la cazoleta del
arcauz y fruncía toda la 0eta, como un perdiguero $ue estudia un rastroA, el cual se volvió
s4ito hacia .l y le di0o con rus$uedad:
AKLuiere apagar ese cigarro y tirarloM Me est! estorando.
El otro oedeció con sorpresa, ma$uinalmente.
AH#a gran siestaI? como diría Goll!n Arezongó.
El fraile volvió con af!n a su e;traBo manipuleo.
AComo le ia diciendo, hay un italiano en #ondres $ue inventó un tel.grafo sin
alamre, con el cual puede disparar desde una legua de distancia un tiro o dar un Bo$ui a
otro tipo $ue est! en la loma del dialo, adentro de un calaozo. La Naci1n lo dice.
AFatraBas de los diarios Arepuso el fraile, sin interrumpir su e;amen.
A"on ondas de electricidad, por supuesto, como en el tel.grafo3 sólo $ue no
precisan alamre y se vienen no m!s solitas por el aire para donde $uiera el ingeniero.
AFatraBas para los oos AgruBía el fraileA. El aire no atraviesa paredes. Non
datur actio in distans, como dicen los filósofos. Eso es imposile. =.0eme en paz con esas
patraBas. Fara ir de un e;tremo a otro hay $ue pasar por un medio, dice 6ristóteles. Eso no
tiene sentido com4n?
AK2 eso $u. tiene $ue verM Ainsistía el otro, muy picadoA. #a ciencia moderna?
Fero en este instante el fraile alzó algo de sore la mesa, olió, y se volvió al otro con
un aspecto tan e;citado como si le huiesen pegado. #os o0os casi cerrados echaan
chispas. #a voz sonó alta y tr.mula.
A=on Fedro AarotóA, esto es algo de lo m!s raro y de lo m!s simple. Era
verdad $ue el mos$uete disparó solo. K1iro a distancia, dice ustedM Mucho m!s f!cil $ue
eso. KLu. le parece si di0.ramos tiro a plaoM
AKCómo tiro a plazoM
A"í. Fig4rese $ue yo agarro y le digo a esta culerina: %Ist$ .u$dese a.uí s1lita/ y
de a.uí a una hora revienta y me destroa a.uel fulano&?
El 0uez empezó a parpadear y sopló como cinco veces. >n rayo de luz cruzó su
mente y se perdió, se apagó de nuevo. El padre Metri se haía interrumpido, inmovilizados
de sorpresa sus o0os sore dos personas $ue ingresaan al atrio r!pidamente:
AH9!rara MarchesiI Ae;clamóA. H>st.I? HEs posileI?
A:sta es la persona $ue hacía la limpieza Aanunció ruscamente el 0ardineroA.
9uenas Ay se marchó sin m!s cumplidos.
#a mu0er era una seBora de negro, de talla mediana, 0oven a4n, a pesar de mechones
p!lidos en la opulenta caellera ronceada, $ue mal contenía un paBuelo de seda. 6un
vestida con suma poreza, haía un sutil aire de suma distinción en ella. Farada en el
umral, haía roto en sollozos e;agerados.
AFadre Metri AaluceóA. HMi hi0aI HLu. me dice ust. de mi hi0aI
El sacerdote se volvió al otro y le di0o:
AOoy a halar con ella.
AK#a conocía ust.M Adi0o el 0uez.
AHFig4reseI Areplicó el otroA. "u finado marido fue mi mayor ienhechor y
amigo. "u padre fue como hermano conmigo.
2 antes $ue el 0uez pudiera protestar, se ale0aron dos figuras hacia la glorieta, ella
sollozando sin cesar, .l monologando gravemente. 6ll! se de0ó caer la mu0er sore el
anco, y el fraile permaneció de pie ante ella, apoyado en una palma. 6 la luz mate del cielo
nulado, en medio del 0ardín vie0o y desolado, sore la alfomra flava de las ho0as secas,
las dos oscuras figuras decían de una dram!tica tristeza sin esperanza.
AHFamplinasI Adi0o Fedrito Cormic$, lleno de impaciencia.
Encendió otro cigarro, se sentó en el poyo de la ventana y se enfrascó en la lectura
del tomo de Gaoriau resueltamente.
Cuando salió de ella, haía consumido el cigarro y m!s de medio liro3 miró, y las
dos figuras no se haían mudado, pero ahora dialogaan con animación.
AHEh, vamos, es para hoy esto o vamos a pasar la nocheI Ales gritó con
impaciencia3 pero ellos no dieron la menor seBal de oírle.
1uvo un impulso de agarrar y marcharse3 pero la curiosidad lo retenía.
AH>na gran siestaI? como diría Goll!n.
6garró otro cigarro de la ca0a, guard!ndolo cuidadosamente en el olsillo del
chaleco. 1omó de nuevo el liro, acercó una uta$uita, reclinó la caeza en la re0a y
empezó a devorar p!ginas. Fero esta vez el tirón fue m!s reve3 un momento despu.s se
levantó a mirar con impaciencia.
#as dos figuras venían hacia .l lentamente, departiendo con gravedad.
AH6ca!ramosI >na confesión general Adi0o, arrufadoA. Fara eso est! la Cglesia.
/o te digo nada3 ni $ue fueran los pecados míos, $ue deen de ser muchos m!s $ue los de
doBa 9!rara.
El fraile empezó solemnemente.
A#a seBora doBa 9!rara Marchesi de 9engoa ha comunicado su decisión de partir
a Corrientes, donde est! su otra hi0a, cuanto antes pueda. KFuede hacerlo hoy mismo, don
FedroM
AKFor $u. noM /adie m!s lire de sospecha $ue ust., seBora Adi0o el 0uez,
compasivamenteA. 2 le conviene huir el recuerdo de estos horriles sucesos, olvidar a su
pore hi0a?
AK"ae ust. de $u. murióM Ain$uirió el fraile.
A"í3 es decir? Creo $ue del corazón, insuficiencia.
A6sí es Arespondió gravemente el otroA. KLuiere hacerme el favor de acompaBar
a esta seBoraM
Paía ya un ancho crep4sculo dorado, triste. #os crep4sculos de otoBo en
Recon$uista encienden medio cielo en una polvorosa purpurina tan espesa, $ue parece
como si un gran navío lanco, ro0o y tur$uí pudiese navegar en ella. Fero la neulosidad de
este día sólo de0aa colar una luz cenicienta y mate, inmaterial y opresiva. #a mu0er lloraa
de nuevo. El 0uez se sentía oprimido.
APay algo negro y pesado a$uí Arepitió, como el 0ardinero3 pero de s4ito recordó
y di0oA: 6ntes acae, padre, lo $ue estuvo diciendo. KCómo fue eso del tiro a plazoM
El fraile titueó un rato, mir!ndolo con emarazo:
AH6h, siI Adi0oA. 9ueno. Eso es. 6hora caigo. El tiro a plazo. /o hay plazo $ue
no se cumpla, ni deuda $ue no se pague. Es un refr!n espaBol. Luería decir yo $ue cuando
hay deuda de sangre con =ios, .sta se paga al llegar el plazo, aun$ue un fusil tenga $ue tirar
solo. "í, el pecado es una especie de fusil $ue tira solo?
2 girando sore sus talones, se largó a los trancos.
2 de la otra, $ue haía recaído en su mutismo, el 0uez no logró sacar nada, fuera de
llorosos monosílaos.
1res o cuatro aBos m!s tarde, don Fedrito Cormic$ era 0uez de primera instancia en
"anta Fe, puesto ien merecido, por su decencia y talento? y conseguido por una uena
cuBa. "upo $ue estaa en el colegio de los 0esuitas el padre Metri, haciendo un retiro
espiritual o algo así, y convaleciendo por orden del oispo de una seria caída.
"e fue a visitarlo. Entró en el histórico colegio de Garay y Pernandarias3 la portería
estaa a4n en la parte antigua. Contempló los pesados porches, los arcos a0os, los muros
macizos, el patio de los naran0os, el claustro sin adornos, cluido de somra fresca y
recogimiento3 y vio despu.s el nuevo colegio caalgando encima y devorando al otro,
ramplón y cuadrado galpón con adornitos charros, casillero incómodo y chato, sin confort
ni elleza, disparate ar$uitectónico y pr!ctico del costo de un millón de pesos.
#os nuevos 0esuitas de ahora no poseían la vitalidad de los antiguos, al menos a
0uzgar por? #a fealdad es mala seBa: donde$uiera hay falta de elleza, hay falta de vida.
"ea moral, sea intelectual, sea física. #a ley es .sa, es una ley iológica, Hla gran siestaI?
Cnterrumpió sus refle;iones acres la callada llegada del padre Metri. Cuando lo vio,
las e;clamaciones efusivas $ue traía en la lengua se le atracaron. El misionero estaa
mudado, ave0entado, medio canoso, con una figura de agoio. #e dio una impresión de
l!stima. "e demoró en pre!mulos de cordialidad3 pero al cao, despu.s de largos rodeos
vacilantes, el 0uez se dirigió a su tema.
AKPa olvidado el caso del doctor FeBalaM HCómo va a olvidarI KRecuerda lo $ue
me di0o del disparo a plazoM 2o caí despu.s en lo $ue ust. $uiso decir: una mecha, es
evidente. Era un fusil de mecha. 6hora, $ui.n la puso, el doctor o alg4n otro, y por $u.
motivo, nunca se supo.
El fraile empezó a halar d.ilmente a sí mismo.
A2a se acaa tu carrera, Metri. =escargarte de tus secretos. Esta historia ya no
puede daBar a nadie. #e conviene al 0uez conocerla Adi0o.
#evantó la voz y encontró de nuevo su antiguo tono de narrador $ue tantos triunfos
le diera, esa voz monótona, incisiva, prieta de emoción represada y rompiendo en
clarazones imprevisiles.
A>na vez Adi0oA huo una 0oven viuda con dos hi0as, la menor de las cuales era
e;cesivamente hermosa. Codiciada, por tanto. "e casó muy ien. #a cas. yo. "e casó con el
me0or partido del puelo, un gallardo homre de gran fortuna, hi0o de un poderoso
estanciero de la zona. Paía sido un poco calavera3 o mucho, lo mismo da3 chinero, como
dicen all!3 mu0eriego hasta decir asta. "on cosas de 0óvenes, ust. sae3 la 0uventud tiene
$ue divertirse. "irve hasta para ad$uirir e;periencia de padre de familia. 6l fin y al cao,
esos $ue han echado un poco el cohuelmo son despu.s los me0ores maridos.
&Ella era casi una niBa, Martha 9engoa Marchesi3 la veo todavía? Lue se recuerde,
0am!s huo en Goya oda m!s lucida, ni pare0a me0or concertada, ni madre m!s feliz, ni
novia m!s ella3 y la unanimidad del regoci0o popular en torno a ella fue cosa nunca vista?
AH6h, vie0oI /o me venga a$uí a hacer propaganda del "anto "acramento Adi0o
don Fedrito, con un aspaviento inverosímil de sus largos razos. 2a sae $u. yo nací para
uey suelto, como diría Goll!n.
AEspere. >nos meses m!s tarde la volví a ver de paso en Oera, y la encontr.
desme0orada3 m!s a4n, marchita. Estaa p!lida y con dos suaves o0eras violetas. Farecía
$ue una helada? Farecía talmente $ue una helada huiese pasado sore un duraznero en
flor. K"ae $u. haía pasadoM
A/o s..
AEste? contaminada.
AH6hI
A"e supo despu.s. Ella lo atriuía al anuncio de su pró;ima maternidad, $ue la
llenaa de ilusión. =io a luz antes de t.rmino3 se encontró en la cunita lanca, digamos
llena de enca0es y tules, con un monstruo lamentale, con un pe$ueBo horror $ue haía
costado mucho y haía $ue hacer desaparecer cuanto antes en secreto y a0o tierra.
AEvidente Adi0o el otroA. Est! ien. Fero no poetice, padre. Eso es m!s com4n de
lo $ue ust. cree.
AEl contragolpe moral fue aterrador. /adie lo supo ien, fuera de la madre de ella.
>na esperanza inmensa tronchada en seco, una ilusión segada al ras de la carne viva. Fues
ien3 ese suceso horroroso se repitió cinco, seis? yo no s. cu!ntas veces.
&#a consternación de la 0oven crecía hasta la desesperación. >st. fig4rese. 6nsiaa
dar un hi0o a su marido, a $uien amaa siempre m!s, con un apego increíle3 lo deseaa
para ella, con esa ansia de ensueBo $ue nosotros no creo podamos nunca mensurar? es
cosa de las mu0eres. 2 vez a vez ese resultado atroz3 y la esperanza $ue renace despu.s m!s
desesperadamente hamrienta y avasalladora. 2 con esto, celos del marido y un amor
indomale.
AK2 el otro, $u.M Ain$uirió el 0uez.
AOolvió a las andadas, a correr tras las polleras3 eso sí, con mayor precaución y
cierta decencia relativa. Cazaa en coto a0eno, si podía. "e creyó sano, por un tratamiento
de tres meses de un m.dico 0udío?
&#o raro del caso es $ue cuando todo el mundo conocía la tragedia y estigmatizaa
al canalla, su mu0er no saía nada, creía estar enferma del corazón, hacía tratamientos y
via0es periódicos a 9uenos 6ires, y tenía a su marido en un nicho en lugar de =ios. KCómo
e;plica ust. estoM
A2? como diría Goll!n: así son nom!s las mu0eres. /o las comprende ni
6ristóteles.
APay mu0eres Ae;presó el fraile refle;ivamenteA $ue comunican a su amor una
especie de calidad religiosa, una especie de infinitud mística desmesurada. 1al vez haya
homres tami.n, pero son m!s raros. #o $ue nosotros decimos de la tendencia primordial
e incontenile de la voluntad hacia el `ltimo Fin? sí, eso es. /ormalmente, ella dee
desdolarse en una tendencia asoluta y trascendente hacia arria, al "er "upremo, y en
varios arroyuelos diferentes, hacia los seres creados. 6$uí se da una involucración, una
mi;tura !rara y turia del amor místico y del amor profano3 adoptan hacia un homre las
actitudes de adoración, de total su0eción y de ani$uilamiento de la personalidad $ue sólo
=ios merece, Hpores almasI "e ponen de rodillas delante de un ídolo,
incondicionalmente?
A=ostoieXs8i Ae;clamó el otro, $ue seguía la divagación con o0os perdidos,
ensimismadoA. #as heroínas de =ostoieXs8i. El mismo caso.
A/o conozco esa familia Areplicó el fraile muy serio.
El hermano portero, un leguito menudo, delgado, de caeza grande, viveza ratonil y
grandes o0os de niBo, entró titueando en la salita adornada del retrato de don Fatricio
Cullen y uscó en la semioscuridad a los hu.spedes. Encendió la luz y di0o:
AFadre Constanzi, Kust. preguntaa por el padre RocaM
A"í Adi0o el misionero.
APa vuelto del m.dico3 est! a su disposición en su aposento.
AGracias, hermanito. Ooy enseguida Adi0o el fraile.
Miró a su visitante, y preguntó:
AKEn $u. est!amosM
AEn el crimen Adi0o el otroA. En la muerte del m.dico FeBala. KLu. tiene $ue
ver con todo esto el fusil $ue tira soloM
A2 ien Aprosiguió el curaA3 ella fue la 4ltima $ue lo supo, si es $ue una vez lo
supo3 $uiero decir, la causa verdadera de sus incurales y multiformes acha$ues, de su
horroroso martirio de cuerpo y alma. El amor le vendaa los o0os. Es decir, a lo me0or
huiese sido un golpe tan sore todas fuerzas humanas, $ue misericordiosamente la
naturaleza le hacía cerrar los o0os a la verdad ultraevidente. "í, creo $ue nunca lo supo hasta
$ue murió. Murió como una santa, =ios sea loado. "u madre fue $uien lo supo la
pen4ltima.
AK2 el doctor FeBalaM
AKComprende ust. la infinita indignación de esa madre al conocer la infamia $ue se
haía cometido con su hi0aM #e digo a ust. $ue el /orte santafesino es una selva ruta, no
hay ley ni orden, se vive al alur del azar o de la Frovidencia?
A#a infamia cometida por el yerno? Aapuntó don Fedrito, atento a no de0ar
divagar.
AEl yerno ya estaa en el manicomio, atacado de par!lisis general Adi0o el otro
incisivamenteA. Paía otro culpale, tan culpale como el otro a los o0os de la madre
ofendida. Era el m.dico de la casa, $ue saía y calló, $ue de0ó hacerse las odas, $ue cerró
la oca, Kentiende ust.M Ay su voz se levantaa en tonos agudosA, por de0adez o inter.s,
la oca cerrada con esa sonrisa cínica, con ese rictus de mofa o desprecio, $ue lo hacía tan
repelente. Fudo prever el desastre, lo vio venir, y lo de0ó llegar despiadadamente.
=on Fedrito no pudo retenerse. "iló dos o tres veces, guiBando los o0os3 se alzó y
dio dos o tres vueltas en redondo. "e sentó de nuevo y preguntó con dureza.
AEsa mu0er $ue parecía una santa, doBa 9!rara? premeditó una atroz venganza y
la puso por ora con hailidad demoníaca. H#a gran siestaI /i un solo instante sospech. de
ella. H9rava la mu0er, caramaI
A/o Adi0o el fraileA, no es así, no premeditó nada. "us sentimientos religiosos a
la larga huieran sofocado su rencor, si una maldita casualidad no la huiese tentado sore
sus fuerzas. Estaa de sirvienta en casa del m.dico? 7tra desdicha. "e les derrumó la
fortuna cuando la crisis, como ust. sae, como a tantos otros. 1uvo $ue entrar a traa0ar. 2
de repente, supo. Cuando supo, su humillación la enconó m!s, la humillación de servir al
malvado. El día $ue ia a morir su pore criatura, estaa fuera de sí, y fue presa del antiguo
demonio llamado /.mesis. 6l entrar al despacho de su malhechor, lo vio dormido, un
cigarro humeando a su lado, y asestado casi sore .l un mos$uete $ue ella viera cargar y
tami.n disparar por medio de una mecha. #a acción criminal fue instant!nea y no duró ni
un minuto: tomar del suelo el cigarro y colocarlo punta arria en la cazoleta ceada de
pólvora, corregir la puntería? >na hora despu.s, su acción instant!nea era irremediale.
=os horas despu.s estaa arrepentida, pero in4tilmente.
El 0uez de instrucción se haía puesto a trotar en redondo por la haitación en gesto
de asomro, castaBeteando los dedos de su larga diestra, $ue parecía un aspa.
AH"iestaI AdecíaA. HLu. cosa !raraI H>na mu0erI HEn el /orte no hay 0usticiaI
H6ndamos con la ley de la 0ungla, como fierasI HPay $ue volver a la religión católica, a la
monar$uía? y a la pena de muerte, como diría Goll!nI
"e encaró con el fraile y preguntó:
AK=ónde est! ahora ellaM
AFuera de sus garras, don Fedrito.
A/o? /o piense mal de mí. /i por asomo se me ocurre. Curiosidad no m!s era.
=ios la dee de haer perdonado.
AOolvió a su tierra natal. Est! en Europa. =ee de estar de lega visitandina en alg4n
oculto convento de Ctalia.
El padre Metri se levantó pesadamente, suspirando, y se encaminó a la puerta. 6l
llegar a ella se volvió y envió a don Fedrito un e;traBo saludo con la mano, acompaBado de
una prolongada sonrisa triste, y se fue.
6lg4n tiempo despu.s, don Fedrito descifró $ue a$uel amigale y ceremonioso
saludo $uiso decir $ue no se volverían a ver m!s en la tierra. 6lg4n tiempo despu.s, $uiero
decir, al suceder la postrera muerte del padre Metri.

Fayada del parangón entre la malicia del homre y la mu0er
[6]
-3e los bichos del 6eFor
de peuFa/ garra o ala/
el macho es el peliador/
pero la hembra es la mala'

%El criollo $ue caza tigre
en el Chaco o en Formosa,
un poncho envolviendo un puBo
y al otro la refalosa,
cuando sale tras un rastro
sae $ue arriesgó la vida,
pero sae $ue la 0uega
si es una tigra parida3
por.ue en los bichos .ue alientan
de peuFa/ garra o ala/
el macho es el peliador/
pero la hembra es la mala'

%El cuyano $ue uscando
nido de cóndor, se encumra,
sae $ue har! fiesta y cueca
si el macho cóndor lo adumra:
mas si no hay pichón y hay huevos,
y la seBora empollando,
ya no supo lo $ue viene,
ni si volver!, ni cu!ndo:
pues todo bicho .ue alienta/
de peuFa/ garra o ala/
el macho es cora5udo/
pero la hembra es m+s mala'

%El toro es cosa de empu0e,
sore todo cuando toria3
cuando est!n emrama y topan,
no hay cosa pior en la historia3
con todo y eso los torian
en la tierra de los godos,
pero toriar una vaca
no es asunto para todos3
por.ue los seres .ue nadan
o reman a pata o ala/
el macho ser+ violento/
pero doFa (lla es mala'

%KLui.n dir! la ti0ereta,
con ser un r$til de nada,
lo saca huyendo al chimango
si le roza la nidada,
y es la madre la $ue pega
siempre el primer grito y sa$ue,
revoliando como chispas
contra el otro adula$ue3
por.ue de todos los bichos
.ue el mar y la tierra encierra/
la mu5er es la vengana
y el hombre es s1lo la guerra'

%KLu. varón clavara un clavo
en la sien de un enemigo,
o le trozara el pescuezo
cuando el otro est! eidoM
>stedes no ir!n a cr.erlo,
mas la 9ilia, liro santo,
de dos mu0eres lo cuenta
$ue lo han hecho, y otro tanto3
pues de todo par .ue e0iste
defendiendo nido y cuero/
$l es el m+s peliador
de los dos y no el m+s fiero'

%El caallo sólo cocia3
patea y muerde la yegua.
El homre es guerrero y transa,
da condición, firma tregua,
y en las luchas m!s fatales
guarda honor y acepta ley.
#a mu0er tiene sus hi0os,
tiene un solo =ios y un Rey3
por.ue desde el r$til .ue anda
hasta el ave .ue navega/
la ira del hombre es bruta/
pero la mu5er es ciega'

%El homre 0unta conse0os
y para sus parlamentos,
mira paVtodos los lados
de la rosa de los vientos3
pero la mu0er furiosa
no la para ni el Eterno.
For eso, pues, las mu0eres
no las ponen de goierno3
por$ue si se eno0a y manda
0usticia seca ahora mismo,
ella agarra un país entero,
capaz $ue lVhunda al aismo.
%2 es $ue dee ser $ue el homre
tiene oficios mil diversos,
y ella no tiene m!s $ue una
$uehacer 4nica y deida.
El homre afuera agenciando
mil tesoros y universos,
y ella guarda dentro della
lo m!s caro, $ue es la vida.
7 por eso/ de los bichos
de todo pela5e y suerte/
el var1n es m+s robusto/
pero la madre es m+s fuerte


>n ru0o en la c!rcel
[7]
Para ?orge Castellani
1. La apuesta
AH#o $ue pasa, padre, es $ue ust. nunca ha estao en la c!rcelI For eso. H>st. no
sae lo $ue son las cosasI Avociferó Enri$ue Pocedez, dirigi.ndose al padre MetriA. HFor
esoI
El famoso director de El /oticiero estaa mediomamao, y le haía dado por
agarr!rselas con el fraile desconocido $ue sentado a la caecera respondía a los chistes
anticlericales o verdes con chunga o con raia, mostrando una dentadura de loo entre la
espesa ara agrisada.
A>n fraile est! siempre en la c!rcel Acontestó el 0eromianoA. H2o soy captivus
ChristiI
AH#inda c!rcelI Agritó el gordo don #aurencio, el dueBo del diarioA. HComiendo
en un fondín a las dos de la madrugada con una patota de periodistasI HMe gusta tu c!rcelI
HOos sos un vagoI HCncapaz de estar tres días $uietoI H#inda c!rcelI
AC!rcel moral, don #aurencio. >st.s no entienden de eso.
AHC!rcel moralI Agritó PocedezA. 2 en alguna c!rcel inmoral Kno ha estado
alguna vez, padrecitoM
AHFoco tiempoI HMe escap.I Acontestó el fraileA. 6 mí me echan de todas partes,
y me echan tami.n del calaozo. 2o %perturo&. 2o perturo donde hay pecao y me hago
$uerer donde hay santid!. %Fraile perturador& me llaman.
AHOos ten.s una copas de m!s, fraileI HPas tomao de m!sI /o est!s acostumrao a
esto. HFor esoI
A/o tan acostumrao como vos? ien sa.s Adi0o Metri.
#os dem!s coreaan con carca0adas el di!logo. El coronel >lloa se agarraa la
arriga.
AFuera romas, padre Adi0oA. KEstuvo presoM
AHMe escap.I Arepitió el fraile.
AHLu. te vas a escaparI
A"os pesao?
A"i sos ru0o?
AKEn CtaliaM
AH6c!I
AHCuente, padreI Adi0o el militar.
AMacanas Adi0o MetriA. Fa $ue ust. me vuelva en chirona?
A/unca Adi0o el su0efeA. 6$uí estamos entre amigos Kverdad don #aurencioM
6$uí no tengo nada $ue ver con la policía. El policía lo de0. en la puerta. KFor $ui.n me
tomaM
AMac!nase Adi0o el fraile. Fronunciaa a la cocoliche mac!nase.
AH6puesto $uinientos patacones a $ue se escapóI H"e escapó no m!s si .l lo diceI
H2o lo conozco al fraileI HEs !raro este fraileI HLuinientos patacones y doy usuraI Adi0o
el propietario de El #evante, don #aurencio de Oedia, acometido de un s4ito prurito de
romas.
1ami.n el gordo haía tomado muchísima cerveza. 2 eso $ue era dia.tico.
AHLue me tr!igano un vaso de leche con pa$uitaI Aordenó el fraile.
AHFatrónI H1r!iganle la Fa$uita al fraileI Agritó PocedezA. H6cepto la apuestaI
A6cepto Adi0o >lloa.
A6cepto Adi0o el sordo G!ndara, sin saer de $u. se trataa.
A2o apuesto trescientos por el fraile Adi0o El 2erno.
AHFagoI Adi0eron dos o tres voces.
AHMac!naseI Adecía el fraile, soriendo tran$uilamente su vaso de leche helada.
=on #aurencio, cuando se acaaa el traa0o de la redacción y estaa contento, tenía
la manía de arramlar con todos los presentes y llevarlos a cenar a las tantas de la noche a
la fonda %"urrentu&, donde se comía muy ien3 y a nadie le era permitido rehusar la
invitación. El fraile hacía varios días $ue concurría a la redacción, por no s. $u. asuntos de
sus misiones del Chaco santafesino, y le haía caído en gracia al Gordo. En camio
Pocedez, el director, le tenía tirria. Ese día lo llevaron a cenar casi a la fuerza, y le hicieron
perder la misa, por$ue comió de madrugada3 pero di0o $ue no haía comido en el día, y
adem!s $uería rematar el asunto, $ue le $uedaa poco tiempo. For supuesto $ue no
remataron nada: se armó una trifulca veral con Pocedez, acerca de la pena de la muerte3 y
de esa discusión de achispados salió la aventura m!s graciosa y e;traordinaria del gran
pionero del Chaco santafesino.
AK>st. es partidario de la pena de muerteM Ale haía dicho Pocedez?
A2o no son partidario de la muerte ni de ninguna pena. H=emasiado tengo, penaI
Ma? la pena de muerte iene aplicada . necesaria a la societa Ahaía respondido .l3 y el
otro se le haía puesto furioso.
AH>st. tenía $ue pasar tres días, nada m!s tres días, en la celda n4mero cero, donde
yo estuve, y entonces íamos a verI Adecía el Enri$ueA. H/o hay derechoI Entonces
íamos a ver si hay derecho a hacer eso a una criatura? 6 una criatura humana?
personal? a una criatura personal? AgritaaA. HFor esoI
AKOos estuviste macaniador en la celda ceroM Apreguntó >lloa.
AHEn la celda n4mero cienI Adi0o el gordo y todos rieron.
AEn la de aa0o, la dieciocho, tres días. 2 lo oía gemir al $ue estaa arria? la
noche antes? al cufien =i Fascuale, el $ue lo fusilaron por el descuartizao de Falermo?
Luisiera verlo a este cl.rigo. 2o tenía frío en los huesos.
A2o me escapo Adi0o .l muy templado.
A=e la celda n4mero cero el 4nico escape es para la Chacarita, padre Adi0o >lloa
A. Es la celda donde ponen a los sentenciados a muerte. HEs !raraI =e ninguna de la
Feni se escapa nadie3 pero de .sa no se escapa ni =ios. K>st. ha visto la FenitenciaríaM
A2o me escapo Adi0o tercamente el fraileA. Có no respeto pela ni marco.
AEst! vigilada la celda por los dos lados, en el medio de un corredor vigilado por
amos lados, en el medio de un edificio vigilado por todos lados. Est! hecha
científicamente3 ora de Qulierac: la puerta se are con tres llaves, una de ellas en poder del
alcaide. HEs de piedraI En la revolución del setenta allí fue donde "armiento lo encerró a
#ópez Qord!n. Es una tuma, padre. >st. no sae.
AH>st. est! fuera de la realid!I H#os frailes viven fuera de la realid!I Avociferó el
dire.
AH"alí, mamaoI 2o me ha escapao de una tuma. H2o me ha escapao de un
campamento de indio toa con perro alrededore, p.rrose, p.rrose toa, mase de diezeI 2o
soy profesare de teolo$uía, isoBa pensare un poco, isoBa saer pensare, HisoBa pensare
finoI H9isoBaI pensare m! $ue "anto 1om! de 6$uino pa entender un indio, pa saer cósa
piensa un indio? cuando te mira e se caya. E 4ltimamente, yo entiendo hasta Hla moncaI
$ue son la cosa mase liosa $ue e;iste. #a monca hay $ue mat!rlase a palo por$ue si no, non
se mu.rono. E 4ltimamente, yo he peliado Hhasta con el dialoI
AH9ravoI Adi0o unoA. H9orracho del dialoI Adi0o Pocedez y el coronel >lloa
muy picado:
AFadre, una cosa es el dialo y otra cosa son dos re0itas? H$u. digo dosI HcuatroI
? de arrotitos de fierro de dos dedos o m!s de di!metro? "i ust. se viese allí dentro, se
muere.
A2o me escapo de allí si $uiero? pero no $uiero. 6c! drento est! una cosa m!se
fuerte $ue el fierro Atoc!ndose la frenteA ac! est! la lima Hde la intele$uencia, $ue lima
pa drento y pa fueraI
AK2 cómo pens!s salirM
A/o conozco. /o he visto. 9isogBa ver.
AK2 $u. es lo $ue haríasM
AFensar. >n día pensar, ver todo, por arria aaco delante atrase. 7tro día, cerrar lo
oco y rezar. 6l tercer día HafueraI3 y si te han visto, no te acuerdes. Eso.
1odos se rieron sin ganas, y la cosa huiese acaado allí, de no ser por la formidale
comezón de hacer romas y apuestas del dialo de don #aurencio. "e levantó medio
inseguro y dando un golpe en la mesa, gritó:
AMire, >lloa. #e apuesto mil patacones contra cien a $ue se escapa el fraile de la
celda cero si lo encerramos por roma. H"e escapaI H6puesto al $ue rayeI
For supuesto $ue no lo pensaa. #o $ue $uería era emromarlo a >lloa y crear un
tema para su diario.
A"i $uiero? Adi0oA. Fero no $uiero?
AH/o puedeI
AHFuedoI H"i $uieroI
AK2 cómoM
A/o s.. Fens!ndochi s4.
>lloa se haía puesto serio. '%Eso sería posile, si este !raro acepta3 pero es
imposile. =igo, si acepta la pruea. 6l Qefe le haría gracia? y a todo el mundo? #o $ue
se divertiría el carcelero Castellani, $ue es garialdino. Es claro $ue todos est!n medio
orrachos, yo mismo3 y el fraile, $ue no ha tomao m!s $ue leche, est! m!s orracho $ue
todos? o es loco? >na lección le vendría ien, $u. dialo&?+.
AHFago los mil pesos contra otros mil, don #aurencioI Adi0oA. Me hacen falta mil
pesos. "i .ste se presta? KLu. hay, padritoM
AFor nada no me voy a prestar Adi0o .steA. 2o no traaco de alde. 1engo poco
tiempo. Me esperan all! en "antV6ntonio.
AH"e achicóI Agritó Enri$ueA. HQarae de picoI =ecíme, fraile, Kvos conoc.s a
esas mu0ercitas de 9uenos 6ires $ue est!n en la vereda con un paBuelito o una cartera en la
manoM
AH#as conozco mucho tiempo antes $ue vos nacieras, y las he visto entre re0as,
como a vos te voy a ver un díaI H1e apuesto mil pesos $ue nos encierran a los dos en el
n4mero cero y yo salgo despu.s de darte una patiadura, y vos no saes por dónde he salidoI
AHLu. apuestenI Adi0eron todos.
A2o no soy ru0o Adi0o Pocedez.
AH"e achicóI
A6puesto los mil pesos a $ue ust. no sale?
AHComo no apueste lo h!itoI /o tengo mil pesos. Fero el $ue pierda, $ue tenga
$ue hacer $uince díase lo $ue le mande el otro3 apostemos así, .se es trato. "i vo perd.,
$uince díase de oediencia ciega.
AH1rato hechoI Adi0o PocedezA. K>sted se prestaM
1odos se miraron suspensos.
AH"íI Adi0o el fraileA. H1e voy a tener a pura agua $uince días escriiendo a favor
de las reducciones y en contra del general RocaI
>lloa no $uería creer a sus oídos. El cura de "an 6ntonio se volvió y le di0o:
A"i ust. me puede encerrar, yo $uiero salir y salgo. /o perdemo nada. 1r. díase
incomunicao, yo rezo por lo tr. mese $ue no rec. casi nada. HFagoI Ay el gordo don
#aurencio le guiBaa el o0o y le hacía seBa $ue .l lo ia a ayudar.
>lloa se haía puesto serio.
AHEs una roma ravaI AdecíaA. Fero este fraile es un toro, daBo no le va a hacer.
H#o $ue se va a reír el 0efeI KLu. dialos pensar! hacerM /ada $ue hacer? Fero? no
perdemos nada.
AKCu!nto tiempo precisa para prepararseM
A/ada. MaBana mismo me encierra. /o tengo tiempo $ue perder. KLu. día es hoyM
A1res de marzo, 0ueves.
APoy mismo a las do de la madrugada me enci.rrano AHya son las tresI, gritó
PocedezA pa no perder la misa del domingo.
AHCómoI KCu!ntos días pide ust. para escaparM
A1r. díase.
AH9estiaI K2 sin preparación ningunaM
A/inguna.
AK2 $u. pide para llevar al calaozoM Menos limas y armas, le facilitamos todo?
A/ada. #o $ue llevo encima ahora.
El fraile se levantó y vació sore la mesa dos enormes faldri$ueras: un reviario,
unos cuantos illetes de a peso A$ue no eran como los de ahoraA, dos paBuelos sucios,
una ca0a de rap., una pipa, dos rosarios grandísimos y una otella con agua endita?
A"i fuera $uince de marzo Adi0oA pedería $uince día3 pero siendo tr. de marzo,
ahora mismo.
AKFor $u.M
A#una nueva Adi0o mostrando la ventanaA. /o hay luna.
El coronel se rió con ganas.
AHFa0ueranoI Adi0oA. "e ve $ue no conoc.s la penitenciaría. Mir!.
Oolcó vino sore la tala y diu0ó con el dedo el cuadr!ngulo de la penitenciaría, la
lomita, la calle y la arranca.
AKOes estos cuatro puntosM "on cuatro potentes focos el.ctricos con reflector $ue
de0an la c!rcel, el patio, las tapias e;ternas y la arranca como si fuera de día, a yorno. En
cada foco hay una garita y un centinela3 de noche se dola la guardia? A2 prosiguió
haciendo con mucho entusiasmo la descripción t.cnica de la caf4a grande, $ue el fraile
escuchaa con gran atención y los dem!s con sueBoA. =os puertas de fierro y centinela a
la entrada, idem al pie de la escalera, puerta arria para ingresar al corredor del 5.b piso,
centinelas en los dos e;tremos, celdas con tragaluz de re0as y guardianes circulando todo el
día y viendo cada momento a los presos por los tragaluces. Renuncie, Metri, mire $ue se va
a secar tres días al cuete.
A2o salgo por el punto m!s d.il Adi0o .l muy campanteA. 2o encuentro el punto
d.il. /o hay homre ni hay cosa $ue no tenga un punto d.il.
AEs simplemente loco Amusitó G!ndara.
2 así fue como al ala de a$uel día el arudo Metri $uedó encerrado en la celda
n4mero cero, adonde llegó en medio del asomro del alcaide y los carceleros en un coche
aierto acompaBado del su0efe de policía y unos cuantos periodistas entre dormidos y
e;citados. "e despidió de ellos hasta el domingo sin falta y tendi.ndose en el camastro se
$uedó dormido profundamente, como si estuviese en su casa.
El tano carcelero di0o:
A6lfine lo ag!rrano a esto fraile criminale?
2. La celda número cero
#a famosa celda de los condenados, faricada por Qulierac, era peor $ue sus
descripciones m!s e;ageradas. "iempre se ha halado del horror de las celdas lóregas, es
mucho peor el horror de una prisión plenamente iluminada? %como la mente de un
racionalista&, pensó el fraile al despertarse a media maBana. 6l ingresar en la madrugada,
haía ido clavando los o0os por todo donde pasaa3 y sus o0os de homre de monte haían
ido registrando impresiones casi fotogr!ficas de la serie de puertas y re0as $ue se arían
chirriando, del corredor lanco y desolado y de la cavidad fría, geom.trica y astante
espaciosa donde lo de0aron Aprometiendo volver despu.s del mediodíaA con sus dos
ventanas de arrotes frente a frente, por donde entraa una luz amarillenta. Cuando a media
maBana el guardi!n le tra0o un pan y un c!ntaro de agua, lo encontró parado sore el
an$uillo de tres patas mirando por la claraoya $ue daa afuera, agarrado a los arrotes. El
tano lo saludó con un gruBido. El e;c.ntrico no respondió palara.
For el ventano se divisaa a0o un claro sol de fin de verano el patio de tierra de los
penados y las enormes tapias de tres metros coronadas de pinchos, y m!s all! la lomita
verde de la arranca y los sauces del río. Gritos de muchachos 0ugando al f4tol llegaan de
m!s all! de los tapiales y sore su caeza resonaan los pasos de un centinela. El guardi!n
giró las tres llaves y s. marchó en silencio3 y tampoco otuvo una palara del preso cuando
al mediodía le tra0o la comida.
Cuando a eso de las tres de la tarde llegaron sus visitantes, lo vieron por el tragaluz
sentado en el an$uillo, medio agachado y con la vista clavada en un rincón. /o se movió
al ruido de las puertas ni cuando uno tras otro lo contemplaron: parecía hipnotizado. 6 su
lado estaan los restos del almuerzo3 un trozo de $ueso, tocino y re$uechos del grueso
pota0e de locro con tasa0o.
Cuando lo llamó >lloa en voz alta volvió la caeza como si despertara, y vieron con
asomro dos o0os rillantes con picardía de niBo y una ancha sonrisa $ue le partía en dos la
hirsuta pelamre de la cara. Estaa contento. Entraron. Eran el alcaide, el carcelero, >lloa,
#aurencio de Oedia, G!ndara y El 2erno: el centinela armado $uedó fuera. /o di0o una
palara. Ellos miraron sorecogidos las peladas paredes de piedra sucia, el camastro, el
c!ntaro y el an$uillo. /ada m!s haía allí. En el rincón del lado del corredor, el 4nico $ue
escapaa a la vista del tragaluz, haía un ingenioso aun$ue sucio dispositivo de letrina.
%1otal Apensó >lloaA para los tres días $ue pasan a$uí?&.
#e preguntó si desistía, guiB!ndole el o0o a =e Oedia. El cura le rió:
A/o hay nada imposile.
El alcaide estaa un poco nervioso. Paía reciido la orden de internación
deidamente firmada, con una severa admonición de $ue se trataa de un preso peligroso,
del cual lo hacían personalmente responsale.
AK1iene algo $ue pedirM
AOea, alcaide, Kno me podría prestar un relóM ARió pesadamente.
AH6hI El vie0o 0ueguito. #a cuerda de un reló con un poco de aceite convertida en
lima. Fero Kust. ha visto esos arrotesM /o, $ueridos sacerdotes, no lo puedo complacer en
eso, el reglamento prohíe al reo todo o0eto de metal o vidrio. #o siento mucho, pero ese
frasco de agua endita $ue est! allí, me hace el favor de pas!rmelo.
A6h andido, me de0as sin defensa contra el dialo Adi0o el fraile, alcanz!ndoselo.
"e levantó, dio dos o tres manotazos al aire como para atrapar un mos$uito, cerró el puBo,
lo arió, y presentó al alcaide asomrado un reló con cadena.
A6h Adi0oA estas mangas de los frailes, $u. es lo $ue no tienen. 9ru0ería arata
AaBadió sonriendo:
A"í, le voy a pedir algo. "i no pueden d!rmelo, no importa, me escapar. lo mismo3
pero le agradecería me proporcionara Acuestión de higiene, saeA un cepillo de dientes y
un pote dentrífico.
El alcaide anotó sonriendo un poco.
ACepillo e;traduro KnoM3 y pasta dentífrica 0aonosa Calandria. =e lo me0or. H6hI
2 por favor, me hace lustrar ien lustrados estos patrios.
"e los sacó, grandes tamangos negros groseramente claveteados. Fuera del sayal,
$ue era siempre el mismo, la vestimenta de Metri era conocido $ue variaa al infinito3
como $ue vestía lo $ue le regalaan las gentes. 6hora llevaa otines negros y gran
chamergo negro3 y cuando lo registraron, le vieron pantalones de soldado amarillos y una
camisa celeste claro de lo m!s fino: de poplín o de seda, $ue chillaa de verse sore esos
pantalones.
AK/ada m!sM
AFor favor, ien lustrados. Es mi 4nico lu0o. En el calzado se conoce al
galantuomo.
AK/ada m!sM
/adie se reía. =e Oedia le hacía seBas a hurtadillas. :l le di0o:
A6pueste dos mil, don #aurencio. /o es imposile nada. "e v!mose a divertir.
2 cuando salían los visitantes, gritó:
A6tención, alcaide, $ue van a comenzar las cosas raras. 2 hasta el domingo, todos3
los invito a comer en el fondín "urrentu. #leven plata para pagar?
Cuando el guardi!n volvió a mirar por el tragaluz, lo vio dormido sore el camastro,
con el somrero sore la cara y roncando sonoramente.
2 de veras empezaron las cosas raras.
3. restidi!itaciones
Esos tres días de marzo de ()? han $uedado famosos en las memorias de la c!rcel,
sore todo en la memoria del tano carcelero. "e llegó a asustar de veras. Fasaron tantas
cosas $ue pareció un lapso de $uince días3 y tan raras $ue a$uello era un finimondo. /unca
se vio allí cosa igual.
Cuando le tra0o los otines y el dentífrico, vio $ue el arudo andaa descalzo y a
cuatro patas por el calaozo. /o $uiso acudir al tragaluz cuando lo llamó, y el tano le tiró
todo adentro y se fue a la cocina, a preparar la noche.
Cuando tra0o el rancho al atardecer, el fraile estaa en el rincón de la letrina,
resoplando y halando en voz a0a. Farecía $ue estaa sentado en el suelo, con el an$uillo
delante y el lirote del reviario sore .l, como si leyera o escriiera. "e le divisaan
solamente los dos pies descalzos, los otines estaan al lado. /o acudió al llamado. El
guardi!n tuvo $ue ir a uscar al centinela, $ue tenía la tercera llave, puesto $ue la del
alcaide se la de0aan a .l ordinariamente. El fraile de0ó a un lado el rancho y se puso a
halarle, esta vez muy alegre y locuaz. Contestó a sus preguntas, y le preguntó a su vez
cómo se llamaa, dónde era nacido, cu!nto ganaa, cu!ntos hi0os tenía, dónde vivía y a $u.
hora salía3 y lo hizo halar de lo cara $ue estaa la vida, y halar mal del sargento, del
alcaide y de toda la superioridad en general3 y adem!s del Goierno y de los mitristas. =e
repente sacó de la manga tres patacones roBosos y una olita lanca y landa en forma de
alóndiga y se los dio.
AMuchísimos m!s pesos le voy a dar Ale di0oA pero muchísimos, si ust. me hace
este pe$ueBo favor, $ue no es daBo para nadie. /o s. si estar! en contra de sus
oligaciones, ust. me dir!. Esta olita me la tira a la calle KnoM 6hora mismo cuando salga:
pero no en cual$uier parte, al medio mismo de la calle, al frente de la puerta, de espaldas al
centinela, a tres metros m!s o menos de la garita. 6 ver si hacemos trato y se gana una
ponchada de pesos. Fero sin arirla, o0o, KehM tiene veneno.
El tano guardó los pesos y la olita, y cinco minutos despu.s estaan amas cosas en
la alcaidía. El alcaide desplegó el ultito y apareció un cuadradito de lienzo lanco muy
compacto y fino, de ese $ue llaman holanda, cuierto de letras de punta a cao: de letras sin
ning4n significado.
A=ee de ser latín Adi0o el tano, $ue miraa por sore el homro. El otro le dio un
codazo.
#as letras eran: C R 1 E M E # 9 C " 7 F M C 6 = 6 / 2 6 P 7 /
AK=e dónde ha sacao l!pizM Apreguntó intrigado el alcaide.
A/o tenía. 1ampoco tenía este g.nero, si vamos a eso. /o tenía nada cuando lo
registramo.
#as letras eran todas may4sculas, gruesas y perfectamente legiles3 la tinta era
negra, grasosa y con un olor raro. El alcaide di0o:
AEsto no me gusta. 6lguno le est! dando cosas?
AKLui.nM Adi0o el otro resentido.
AOamos a verlo ahora mismo. Esto no lo tenía esta maBana.
"uieron la escalera y recorrieron el corredor de puntillas, sin encender las linternas
y seguidos del centinela. El preso estaa otra vez asomado al ventano $ue daa al patio,
trepado sore el an$uillo, recortada su enorme caeza sore los arrotes por la luz ro0iza
amarillenta de los focos de afuera3 y no los sintió llegar. El alcaide aseBó silencio a sus
compaBeros. "e oía claramente un leve chirrido, como dos fierros roz!ndose. El alcaide
disparó su linterna y el preso, enfocado de golpe, saltó al suelo, escondiendo las manos.
AHMiseriaI Aaulló el funcionario entrando.
El preso tenía escondido un miserale pedacito de fierro en forma de media luna,
con el cual estaa rascando la arra. Era una de esas piecitas de metal $ue se ponen en los
tacos de los otines para refuerzo: el alcaide arrancó la otra del otro otín, $ue estaa en el
suelo, y las tiró por la ventana con una carca0ada. %HCm.cilI HCon los dientes lo vas a
aserrar antes $ue con estoI&. En el arrote el inofensivo fierrito no haía de0ado ni seBa.
AK=ónde ten.s el l!piz y el lienzoM
El preso le opuso un risueBo silencio.
AKCon este fierrito y con este mensa0e? en latín, pensaas escaparteM
AH/o, mi capit!nI Adi0o el fraile.
AKLu. pensaas entoncesM
AHEmromarlo a ust., mi capit!nI
Frocedieron a un nuevo registro, con ufidos de impaciencia. /o haía nada. #a
camisa del fraile era azul y no le faltaa un solo pedazo.
A"í. Me vas a 0oroar mucho. Oeo $ue $uer.s molestar. Fodr!s molestarme. Fero de
ahí no pasar!s.
AFore homre Ae;clamó el centinelaA. Fensar $ue el domingo? 'El tano creía
no m!s $ue era un condenado a muerte+.
AFero ni si$uiera podr!s molestar, me0or dicho. /o. "e te acaó el taaco. =esde
ahora vas a $uedarte $uieto Ae;clamó el alcaide al salir.
"alió medio pensativo sin emargo.
2 se e$uivocaa. Esa misma noche? 6 medianoche estalló de golpe un griterío del
demonio, corridas, órdenes, e;plicaciones a gritos. El alcaide se levantó y acudió corriendo
en camisón al medio del corredor del primer piso, donde se amontonaa el personal.
El recluso /.b (@, encerrado en la celda $ue est! 0usto dea0o de la /.b \, un feroz
asesino acusado de haer matado una mu0er de un hachazo, se haía vuelto repentinamente
loco.
". Este #raile es bru$o
El viernes fue el día m!s movido.
El recluso (@ se haía callado a una paliza $ue le propinaron. Fero en la maBanita
empezó de nuevo a gemir y a $ue0arse, pidiendo con l!grimas $ue lo sacaran de esa celda,
$ue estaa emru0ada. Lue lo llevaran por amor de =ios a cual$uier parte. :l era inocente,
no haía matado a nadie.
HLue lo sacaran de allíI HLue lo sacaran de allíI /o podía m!s.
Era un animal ceBudo y ronco, $ue se haía cerrado desde el principio en el m!s
ostinado silencio. 6hora era otro enteramente. M!s acoardado $ue un perro $ue oye
truenos.
El m.dico le sacó por fin el entripado. HOocesI HOocesI 7ía voces siniestras y
siilantes, como de serpientes, $ue le decían toda la noche: %Me has matado y yo te $uería.
1e va a llevar el dialo&.
AH2 yo no la he matadoI Adecía, retorci.ndose las manos.
AK=ónde suenan las vocesM
AH=e las paredesI H=e todas partesI =e las paredes, de arria el techo y del piso. "e
callan un rato y empiezan de nuevo. 2 se ríen. Me dicen de todo, me insultan y me
amenazan. Esto no es posile. /o hay derecho. Me voy a $ue0ar al comit. de mi partido.
El m.dico diagnosticó delirio agudo ciclotímico con manía persecutoria, y
dictaminó romuro y camio de celda. #o malo es $ue no haía m!s celdas lires. Paía
$ue camiarlo con otro penado, y eso no se podía hacer sin 0efatura, sin orden firmada, sin
e;pediente y sin urocracia.
Estaan en eso muy fastidiados, cuando llegó un guardi!n del 5.b con la historia m!s
inverosímil.
"eg4n .l, haía mirado por el tragaluz n4mero cero Atodos andaan ya curioseando
cada momentoA y el ara lo llamó y le pidió $ue le camiara un illete de <\ pesos. "e lo
mostró, pero no se lo $uiso dar: $ue tra0era el camio primero. :l le di0o $ue el reglamento
prohiía tener dinero los presos. Entonces el fraile hizo lo siguiente A$ue el guardi!n
empezó a narrar con mímica muy e;citada, imit!ndolo en los gestos?:
Encerró el illete hecho una ola en el puBo derecho, 0untólo al iz$uierdo, rezó una
oración, arió las manos y no haía nada. Cerró de nuevo los puBos, los 0untó, rezó una
oración, arió la mano iz$uierda y haía cinco illetes de (\ pesos.
Empezó a manotear con la derecha en el aire, cerró el puBo, lo arió y haía un
illete de cien pesos. 6rió la mano iz$uierda y no haía nada.
El guardia salió disparado para el alcaide. Fero agarró la dirección contraria, se topó
con el centinela y le contó entrerrotamente lo $ue haía visto. Oolvieron los dos y vieron al
fraile sentado en el suelo 0ugando a las cartas con illetes de uno, cinco, diez, cincuenta y
cien pesos, poni.ndolos en fila por orden de tamaBo. HLue me caiga muerto si no lo he
vistoI HCuando lo revisamo no tenía m!s $ue ocho pesosI
AH6un$ue sea m!s 0esuita $ue don Quan Manuel de Rosas, yo lo voy a agarrarI A
0uró el alcaideA. Poy es día de revisión de celdas. Oamos.
Cuando se dirigían los tres hacia la escalera empezó a chillar de nuevo el carnicero,
el preso de la celda (@. #os dem!s presos impacientados empezaan tami.n a los gritos y
a$uello se hacía un pandemónium. El alcaide renegó en.rgicamente.
%. &e'isi(n de celda
#a revisión de celdas se hace cada semana. El alcaide, el secretario y un herrero
pasan pieza por pieza golpeando con un martillo los arrotes, proando las cerraduras,
e;aminando las puertas y tanteando las paredes y el piso. Fura rutina3 pero a$uel día $uería
aprovechar el alcaide para hacer un registro en forma? en la celda n4mero cero.
Esa maBana lo haía llamado por tel.fono el coronel >lloa.
AKCómo va la celda ceroM
A/ormal, seBor. El homre ya est! aatido. =uerme o se la pasa agarrado de los
arrotes, como hacen los presos antiguos. =e vez en cuando se mete en el rincón y reza a
gritos, con un liro de rezos $ue tiene. Pa hecho dos o tres cosas raras, de criatura? Fero a
mí no me va a poner nervioso.
AKLui.n ha cantadoM
AKCómo, seBorM
AKLui.n es el $ue se ha destapado y ha hecho salir afuera las cosas de allí dentroM
"epa >d. $ue los diarios est!n halando? Palando de lo $ue no deen saer.
A/o es posile, seBor.
AH#o tengo ante mis o0os, la edición del /oticiero de ayer tardeI Esto se nos va a
volver una roma muy cara. Qam!s huiese creído $ue =e Oedia fuese tan desleal,
parlanchín lengualarga amu0erado del demonio. HOamos a tener aile con el ministroI?
AH=e a$uí no ha salido nada, seBorI
A#o responsailizo gravemente? Ay siguió una soflama avinagrada?
El fraile estaa roncando sonoramente, con su haitual pose de somrero en rostro.
"e levantó con pereza y saludó risueBo.
A2o traa0o de noche y duermo de día Adi0o con voz aflautada y mu0eril.
AHOentrílocuo del demonioI Ae;clamó el alcaideA. 2a te vamos a arreglar, andar
asust!ndome de noche el penal.
AK2oM Adi0o con inocenciaA. KLu. pasaM 7í un ochinche anoche.
AHEntregue dinero, papel, pluma y tintaI
A1ómelos ust. mismo no m!s, capit!n. H"írvase de todo lo mío donde$uiera $ue lo
encuentreI
AH2 claro $ue lo he de encontrarI Adi0o el correntino. 2 empezaron la revisión.
/o encontraron nada. El rincón letrinal fue e;aminado y golpeado. Estaa
perfectamente limpio: en eso seguro gastaa el preso los c!ntaros de agua $ue pedía. Era un
dispositivo inventado por Qulierac, cavado en la piedra, con una cueta herm.tica aa0o, $ue
se vaciaa desde fuera por un resorte mandado por el carcelero: ni un saliente, ni un
repliegue donde esconder un alfiler. Fero, a$uí aa0o, K$u. hayM
>n montoncito de asura. El preso, limpio como un gato, haía arrido con los pies
los restos de comida $ue el día anterior desparramara, pedazos de pan, $ueso y tocino. El
alcaide hurgó con el pie, y el guardi!n, tomando su escoón, lo movió a un lado. KLu. hay
a$uíM
6tención: un agu0ero redondo entre dos piedras, taponado con un trozo pardo del
taardo del arudo. >n agu0ero en forma de emudo olongo.
El alcaide lanzó una e;clamación de triunfo y arrancó el tapón del emudo. Metió
los dedos adentro y empezó a tirar algo fuera. HFuahI HLu. ascoI
1enía en la mano una as$uerosa rata muerta, sin saer dónde tirarla. El fraile di0o:
AClaro, a$uí no me ponen tarro de asuras y de0an entrar ratas de noche, yo $u.
voy a hacer? #a cac. y la mat.?
"e puso a halar volulemente:
A#etrina viene del latín latrina. #atrina viene de latro, $ue significa ladrón. For la
letrina se escapan los ladrones. 7iga capit!n Kpuedo escriir los pensamientos ingeniosos
$ue se me ocurren en estas paredes sucias de honguito negroM HMire las zafadurías $ue han
escrito los presosI HLu. esc!ndaloI H2o le voy a escriir las m!;imas de los "antosI 7iga,
capit!n. H2o no puedo estar sin escriir algoI
Escritas en las elegantes versalitas $ue ya conocía, el alcaide vio con asomro en las
paredes los siguientes letreros:
%1e odian gratis: la peor venganza es amarlos gratis&.
%/o te e;asperes contra la ofensa: ella te enseBa gratis el sutil arte de la defensa&.
%1odo el mundo te desprecia para $ue acaes de perder el respeto $ue tenías al
mundo&.
%El segundo ien de esta vida es hacerse $uerer3 el primero es $uerer&.
%Paer sufrido mucho es saer muchos idiomas&.
%Cuando te duermas di: /6=6 ERC"1E3 cuando te despiertes: 17=7 E"
ERCE#E/1E&.
%El alcaide es un uen chico: aprende del alcaide el arte de de0arse engaBar&.

"e $uiso poner furioso3 pero en ese momento, unos golpecitos en la fornida puerta
de Banduay llamaron urgente.
Era un agente $ue traía una pelotita de paBo lanco, un poco mayor $ue la ya ien
guardada en el ufete de su escritorio. >n centinela de terraza la haía visto salir del
ventano de una celda y caer al patio: se la indicó por seBas al agente. 7tra pelotita igual
haían encontrado en el lavadero de la cocina, toda orrada por el agua caliente.
El 0efe la arió con eno0o y se encontró con otro paBizuelo lanco cua0ado de letras
may4sculas de todos tamaBos y posiciones, sin ton ni son, como si se huiese hecho allí
pruea de una pluma o caligrafía3 pero era un l!piz m!s ien $ue pluma, grueso e irregular.
Mas en el medio de la sopa de letras haía otra cosa: una calavera diu0ada en ro0o con dos
tiias cruzadas y la palara M>ER1E3 y aa0o el nomre y apellido del alcaide, tami.n en
ro0o: Celedonio 1rai.
AH1inta ro0a tami.nI Adi0o con raia3 y por$ue el preso lo miró humildemente3 y
por$ue recordó de golpe al coronel >lloa, no le pegó una cachetada.
6. M)s 'oces
Esa noche no durmió ien 1rai. "e levantó dos o tres veces, sacó el lenzuelo de la
gaveta, y $uiso descifrar el mensa0e, in4tilmente. Fara me0or, sucedieron dos cosas raras
Hdos m!s, =ios del cieloI #a luz de los potentes focos superiores parpadeó dos veces: un
simple parpadeo, un apagarse de cinco segundos3 pero eso no ocurría antes. 2 lo m!s
e;traordinario, la mu0er $ue haían trasladado a la celda /c (@, una desdichada alcohólica
$ue haía muerto a su nena de una patada en el vientre, empezó a decir $ue tami.n oía
voces.
#o $ue le decían era diferente: %1e $ueda poco de vida, ten.s un c!ncer&: una voz de
mu0er. H#a MuerteI, decía ella.
AFero Kcómo este condenado ventrílocuo puede hacerse oír a trav.s de un piso de
cemento y pedregullo de ,\ centímetros de espesorM Apreguntó al guardi!n $ue informaa.
AKCómoM Eso no es nada. HEl carnicero, en la otra celda donde lo pusimos, sigue
oyendo lo mismoI
AEs $ue .se est! loco.
AEs $ue nos vuelve loco a nosotros y a todos los presos. H=esde la celda 4ltima del
corredor sigue oyendo las vocesI H2 la mu0er lo mismoI H2 yo mismo me parece $ue
comienzo a oírlas, 0efeI
AOamos a verlo Adi0o .ste.
El carnicero estaa agarrado con las dos manos al tragaluz, una cara espectral.
Empezó a llori$uear apenas los vio. El homre estaa rendido.
AConfieso. Confieso todo. /o me importa lo $ue me hagan. 2o la mat.. 7igo la
voz de la >logia. Me va a volver loco, no me de0a dormir ni parar un momento. =ígale al
0uez $ue confieso todo, y $ue me sa$uen de a$uí aun$ue sea pa a0usilarme.
AK6hora est!s oyendo la vozM
A6hora no, capit!n, pero en cuantito ust.s se vayan, recomienza de nuevo?
AH6lucinacionesI H9estiaI K/o ves $ue eso se te figuraM 9uena paliza te vas a
chupar si comenz!s a aullar otra vez. Fero eso sí, voy a llamar al escriano para recoger tu
confesión? AEl otro comenzó a llori$uear.
AHLu. cosa cruel es una c!rcelI Asalió pensando el alcaide, a pesar de $ue tenía
corazón curtidoA. HOaya a saer lo $ue vale esta confesión, despu.s de las palizas $ue le
han dado, y el estado en $ue est!I >no tiene $ue ser cruel por fuerza. Lu. manera de
destrozar y atormentar a los homres. Es claro $ue es me0or la pena de muerte3 se acaa
pronto la tortura, aun$ue sea m!s grande por el momento3 y casi todos antes de morir se
vuelven me0ores.
Esto pensó el alcaide al acostarse, cuando perciió el parpadeo. Estaa cansado,
sentía el eco de las palaras del día y todas las cosas le parecían vie0as, antiguas y como
repeticiones gastadas de cosas ya sentidas.
/o se imaginaa lo $ue ia a ver al día siguiente, la repetición de su pesadilla de
esta noche.
7. La pena de muerte
%#a pena de muerte es una cosa lamentale y terrile Arezaa el artículo de El
#evanteA pero es necesaria para el orden de la sociedad.
%/o hemos $uerido darnos por entendidos hasta hoy de la campaBa $ue por la
supresión de esa antigua y terrile función 0urídica lleva a tamor atiente nuestro colega El
"ocial: pura ignorancia y sentimentalismo.
%#a pena de muerte ha e;istido siempre, y e;iste hoy en todas las naciones europeas,
incluso la repulicana Francia, no menos $ue en Estados >nidos y en todo nuestro
continente. E;iste en los Estados Fontificios. E;istió en tiempo de Cristo y e;istir! en
tiempo del 6nticristo.
%Es pura deilidad la idea de suprimirla $ue agitan los lierales: la c!rcel perpetua
no es me0or: es una mayor crueldad, aun$ue crueldad encuierta e invisile, no patente. 2
con eso se contentan los lierales: con no ver los males. /o les interesa suprimirlos. H/o
verlosI
%#a c!rcel perpetua pudre al homre3 la muerte lo redignifica.
%=icen $ue no tiene derecho un homre a $uitar la vida a su seme0ante.
%#o mismo decimos. Luisi.ramos suprimir enteramente $ue un homre $uite la vida
a su seme0ante: por lo tanto YH$ue comiencen los seBores asesinosIZ, como di0o 6lfonso
Warr en la C!mara del "ena.
%/osotros $ueremos suprimir la pena de muerte, suprimiendo el asesinato. #os
lierales $uieren suprimir la pena de muerte para los asesinos y mantenerla para sus
víctimas, aumentada y empeorada.
%#a muerte reciida por 0usticia y en las deidas condiciones suele dignificar y
levantar al homre, despo0!ndolo de un manotón rutal de la venda de sus errores y vicios,
como notó "chopenhauer. Ese espantoso despliegue del aparato de toda la sociedad A
religión, magistratura, e0.rcito, goiernoA $ue dice a una conciencia ocecada y negra:
Yvas a morir por$ue has hecho un crimenZ, derria la ostinación del criminal y lo
convence de $ue no tenía razón, de $ue hizo algo horroroso, de $ue pecó, en una palara3 la
noción religiosa de pecado y con ella toda la religiosidad ingresa de nuevo por la recha de
ese corazón roto de horror y terror. >n criminal $ue confiese $ue pecó, de0a de ser criminal.
%Flatón ha dicho $ue el castigo es un inmenso ien para el in0usto cuando le hace
reconocer su in0usticia. Pe a$uí un ien $ue no consigue la cadena perpetua y consigue de
ordinario la pena de muerte.
%/uestros adversarios parecen no tener aiertos los o0os al Yien moralZ, $ue es el
ien propio de la persona humana. Farecería no percien sino los ienes e;teriores y
materiales. 2 claro, entonces la muerte se les aparece como algo horroroso, y los hace
temlar. HFor esoI
%En este país en otro tiempo se ha saido afrontar y hasta despreciar la muerte,
mirando a ienes supremos, la liertad, la honra, la conciencia.
%Fero ellos dicen: Y>st., por$ue nunca ha estado preso, por$ue no sae lo $ue es
una c!rcel, por$ue nunca ha sufrido? H"i ust. supieraIZ? "on sentimentales mamaos?

El alcaide de0ó caer el diario encima de los otros y se secó el sudor. El artículo
continuaa media columna m!s, enumerando las condiciones del e0ercicio 0usto de esa
terrile función de la autoridad Acuyo auso, claro est!, podía ser espantosoA, y al final
firmaa: %Permete Constanzi, 7. Q. A =e la Fenitenciaría, a , del mes de marzo, celda /.b
\&?
AHMalditos diariosI Aramó el capit!n 1rai.
Paían armado un trepe del demonio y alorotado a la gran aldea. 2 no se saía
cómo. El alcaide empezó a e;aminarlos de nuevo.
El 0ueves * a la noche el /oticiero haía pulicado un filete anunciando $ue un
preso misterioso haía ingresado a la celda \, donde los sentenciados esperan su 4ltima
hora: $ue se creía era un caecilla revolucionario de Corrientes o del Chaco, $ue ian a
fusilar en secreto. %1endremos al tanto a nuestros lectores&.
Cuando leyó este filete, el su0efe >lloa tiró el diario, maltrató fieramente de palara
a la seBora madre de don #aurencio de Oedia y tomando el tel.fono haló unas palaras con
el director del diario oficialista. #a maBana siguiente #a Gaceta desmentía rotundamente la
noticia del /oticiero, negaa $ue en la celda cero huiese ning4n alo0ado, y atriuía la
especie a una maniora maligna de la oposición.
For la tarde el /oticiero arro0ó un tarro de dinamita: una historia fant!stica llena de
detalles intrigosos acerca del preso de la celda \, con nomres, pelos y seBales $ue
acreditaan la veracidad de la información. #o notale era $ue no contaa la historia de la
noche del 5, la apuesta y el via0e a la c!rcel, cosa notoria a #aurencio y sus compinches3
sino todo lo $ue .stos no podían saer3 es decir, lo $ue haía pasado en la c!rcel3 el preso
$ue se volvió loco, los mensa0es en lienzo y l!piz, el soorno frustrado y el truco de los
dineros3 y hasta el chasco del alcaide cuando metió la mano en una cueva y sacó un ratón
muerto. Entonces fue cuando >lloa, eno0ado de veras, interrogó a 1rai sore el %$ue haía
cantado&.
El s!ado de maBana #a Gaceta sacó otro desmentido tan solemne y categórico $ue
se veía a la legua $ue era mentira3 y terció en la contienda El #evante. El diario oficialista
apelaa al patriotismo de los argentinos y a la memoria del general Qos. de "an Martín para
$ue no dieran el menor cr.dito a las %versiones& alarmantes y %deleznales& $ue gentes de
mentalidad averiada y %aviesa& propalaan con fines %inconfesales&3 pero con la intención
manifiesta, maligna y calumniosa de desprestigiar al ilustrado y progresista ciudadano $ue
la Frovidencia haía colocado al frente de los destinos del país3 en el sentido de atriuirle
actos dictatoriales y antidemocr!ticos como sería el fusilar a sus enemigos políticos sin
previa formación de causa. 7tro p!rrafo tan elocuente como .ste ridiculizaa la noción de
$ue un diario cual$uiera pudiese tener noticia de lo $ue pasara en la celda fatídica de los
fusilados, dado el riguroso sigilo a $ue estaan oligados los empleados por reglamento.
Finalmente en el 4ltimo p!rrafo, %clamoreante y encendido&, estaa la apelación al
patriotismo de los argentinos para $ue no creyeran al /oticiero y creyeran a #a Gaceta.
Fero lo malo fue $ue en la misma maBana El #evante pulicó el artículo #a pena de
muerte firmado por Metri en la celda o con fecha del día anterior3 ofreciendo a la
comproación de sus ilustrados lectores el original manuscrito con la típica caligrafía del
misionero, si por caso se llegara a arigar dudas: %Est! en redacción, Corrientes ,<,, a
disposición de nuestros ilustrados lectores&.
Esta nota al pie fue la $ue hizo sudar al alcaide3 apretó el timre de llamar al 0efe de
guardianes. En ese momento sonó el del tel.fono y estuvo con .l la voz seca y cortante del
coronel >lloa.
AKLu. est! pasando allí, dígame, alcaideM KLu. hace el preso n4mero ceroM HMe va
a hacer perder la apuesta y hundirme en un enredo !raroI
AEnteramente normal, 0efe. Est! tendido en el camastro, durmiendo toda la
maBana. "e ha rendido, 0efe.
AK"eguroM
A"eguro. /aturalmente, ha perdido la apuesta3 y ya se ha dado cuenta, si es $ue
alguna vez pensó otro? =os o tres tentativas pueriles? de evasión, algunos chistes, y
molestar un poco? astante3 y nada m!s.
AKLu. tentativas de evasiónM >d. est! nervioso, 1rai. /o lo niegue.
A>na grosera tentativa de soorno, una tentativa demente de limar un arrote, dos
o tres tentativas de enviar afuera un mensa0e cifrado y unos 0uegos de prestidigitación
arata?
AEso de los mensa0es? Kust. leyó el /oticiero de hoyM
A"í, 0efe. Mistificación. 6rtículo escrito por el director y el dueBo del diario, ese =e
Oedia, evidente.
APm? Kusted lo creeM Es el estilo e;acto del fraile, su modo de halar3 y repite
literalmente la discusión de la noche del 5, metiendo incluso las muletillas y frases de ca0ón
del dire Pocedez?
AKEllos estaan allí, no es asíM #os dos. HPe ahíI
AFero es $ue, $uerido, ellos ignoran a Flatón y no saen nada de "chopenhauer?
AEso se pregunta. Cr.ame, 0efe3 es imposile $ue de a$uí haya salido nada.
Cmposile escriirlo, imposile sacarlo, imposile remitirlo. /o creemos en los espíritus, al
fin y al cao, ni yo ni ust., coronel.
A9ien. =entro de un momento lo sar.. Pe mandado al oficial mayor al diario para
$ue constate la e;istencia del %manuscrito&3 tengo una carta de puBo de Metri, podemos
comparar las letras. =ígame ahora Kde dónde sacó la tinta y el lino de los mensa0es
cifradosM K:sos e;isten, noM
AEso, 0efe, lo sar. hoy. 1odavía no he podido e;plic!rmelo. Fero los mensa0es no
salieron.
AKLu. sae ustedM KCómo sae cu!ntos mandóM
AEs imposile, 0efe Atartamudeó el 1rai.
A"i le es posile escriirlos, Kpor $u. no le ser! mandarlosM =isculpe, pero allí hay
descuido, y descuido muy peligroso, cumpa. /o son los mil pesos de la apuesta3 es el
descr.dito $ue va a caer sore ust. y sore mí. "i un preso se escapa en tres días de la celda
me0or hecha de la c!rcel Ay estos im.ciles del /oticiero lo saen todo, no puedo entender
cómoA eso no puede ser, eso significa $ue hay en la institución un des$uicio enorme, una
corrupción total. K"e da cuentaM Me ha atrapado ese maldito #aurencio. #a roma se me
est! encrespando.
AFero Kust. teme eso, 0efeM KLue se escapeM
AK2 ust. no temeM H=iga la verdadI H>n momentoI 6$uí ha llegado el oficial $ue
fue al diario. /o corte. Espere un minuto.
AOea, capit!n, lo siento3 pero esto es muy serio. El escrito ha salido de allí. Es la
firma indudale del fraile Metri y encima tiene sus impresiones digitales Himpresas con el
moho verduzco de la pared de la celdaI
AKEl mohoM Ae;clamó 1raiA. H6 lo me0or de allí ha sacado la tintaI
A/o. El original est! escrito en tinta colorada sore papel de seda muy fino. Eso no
puede ser, dice ust.3 pero E". Ooy al momento hacia all!, es menester $ue yo tome cartas en
el asunto. 6lgo est! fallando y he de saerlo.
Media hora despu.s el su0efe de policía, encargado del r.gimen carcelario,
desemocaa ante la celda /.b \3 seguido del alcaide y un soldado con ayoneta.
AKLu. es estoM
AEl somrero del preso. El tragaluz tapado.
El alcaide dio un puBetazo al somrero y de adentro le respondió un sonoro
ron$uido. Oieron al preso tendido en la cama, al parecer dormido.
A/o duerme nada Adi0o 1raiA. Est! emromando. J!s. Me olvid. la llave en el
escritorio.
"alió corriendo para aa0o, y los otros se $uedaron mirando el cuerpo yacente del
fraile, con el coco hacia ellos. =e repente sonó un alarido all! le0os.
AEs el loco del (@ Adi0o el tano con un temlorA. Oe fantasma. Este ruco de
a$uí le ha tirado una escom4nica e lo hace vedere lo fantasma.
AKCómo es esoM
AH#a escom4nica, $uefeI K7st. no saeM #a escom4nica $ue tiran lo cura. =eería
decarlo de una v.. "ofre mucho. 2o le hai pedido $ue lo de$ue, $ue le retire la escom4nica3
el tipo se ríe. HCoidao con la escom4nica, $uefeI
6rieron la puerta y >lloa sacudió al reo, $ue se levantó haci.ndose m!s dormido de
lo $ue estaa. >lloa le di0o:
AOea, padrito, entregue el papel, el l!piz, y la tinta por las uenas3 ya ve usted $ue
es in4til. "i yo lo registro, no va a esconder nadita.
AH6 sus órdenes, coronelI Adi0o Metri3 y empezó a tirar manotazos con la diestra,
hasta $ue ari.ndola en una de esas, mostró una pelota de lienzo lanco, $ue entregó
enseguida.
AK/o tiene m!sM
AHOamos a verI A#a misma operación y otra olita menorA. H/oI H2a no hay
m!sI
A6hora la tinta, o el l!piz.
El fraile fingió un rato e;traerla del aire, hasta $ue di0o:
A"e acaó la tinta. /o tengo m!s. /i la necesito, vaya.
A=esn4dese.
El 0efe escudriBó despaciosamente las ropas del fraile, $ue envuelto en una coi0a se
reía muy alegre. =e repente, di0o el coronel:
AHFucha, $ue somos sonsos, alcaideI Es decir, sonso fue ust., para ser m!s e;actos.
6$uí est!. Mire la camisa. Estas camisas finas tienen un refuerzo, un relleno de lienzo en la
pechera y el cuello. Mire cómo ha descosido a$uí aa0o y ha ido sacando trozos de tela a
medida $ue se le anto0aa. 6hora vamos a encontrarle la tinta colorada, el papel y el l!piz.
El fraile rió:
A/o hay m!s Adi0oA. "e acaó. /o precisa tampoco.
Efectivamente, el escudriBamiento del camastro y las ropas no dio el menor
resultado. El coronel estaa nervioso y al alcaide se lo llevaa el dialo.
El fraile comenzó a recitar al pie de la letra el comienzo del artículo #a pena de
muerte. El 0efe di0o:
A6lg4n día lo vamos a saer.
A"í, maBana mismo, en la comida se los voy a decir: invítelo al alcaide, 0efe.
AEso es. MaBana a las ,, a las _5 horas 0ustas de haerte entrado, te voy a venir a
sacar.
A/o se moleste, 0efe. 2o ya estar. fuera. >st. reciir! una nota mía con el anuncio
en el momento $ue yo salga. Esta noche. Oaya tran$uilo. =uerma ien.
AH"acramentoI Agritó el alcaide.
APasta maBana todos Adi0o el presoA. =e0em.n dormir, $ue esta noche tengo
mucho $ue hacer.
*. +n accidente casual
#os dos carceleros creyeron $ue el arudo estaa lufando3 y estaa no m!s
lufando, pero no donde ellos creían. El arte del ilusionista consiste en dos cosas: engaBar
con la verdad, y hacer mirar al espectador hacia donde no est! la trampa. 1oda esa tarde lo
vieron al fraile durmiendo3 y de vez en cuando oían sus fuertes ron$uidos. >na sola cosa
pasó rara: al caer la noche, el guardi!n encontró el tragaluz tapado con una cutícula
amarillenta3 la manotió, y se encontró con $ue era un iomo delgado de ho0as de reviario
pegadas con goma. Miró adentro y el fraile comenzó a roncar. %K=e dónde sacaste la
gomaM& le gritó y el fraile siguió roncando.
El alcaide se estaa acostando, tran$uilizado por los informes, cuando sucedió el
despatarro, $ue fue el principio del fin.
#a luz de los faros de arria empezó a parpadear dos, tres, cuatro veces, y se
e;tinguió de golpe. #a ventana iluminada de la alcoa se eclipsó de repente? "onaron
voces de alerta y alarma por todas partes. El alcaide salió corriendo y paró al primer
soldado $ue corría.
A>n contacto, seBor. "e han $uemao los faros.
APay $ue arreglar eso inmediatamente.
AK2 cómoM "i camiamos los carones y no encontramos el contacto, se $ueman
de nuevo. El electricista no viene hasta el lunes.
APay $ue encontrar la avería.
AK2 cómo, 0efeM
A#lamen a la central el.ctrica.
AK6 esta horaM Cerrada, seBor.
El alcaide entró indignado y telefoneó al guardiaNcapo.
ACmposile hasta maBana, seBor. 9uscar un contacto recorriendo los cales en la
oscuridad, es e;poner a los agentes a una muerte casi segura.
AFero Kno ven $ue esta noche 0ustamente no puedo consentir? $ue tengo un
compromiso espantosoM
AK2 $u. le va a hacer, seBorM /o es posile.
AOeremos.
#lamó al diario /oticiero, $ue traa0aa de noche, y pidió por favor prestado el
electricista, e;plicando a toda prisa el desperfecto. 7yó una risita en la otra punta y le
pareció voz conocida:
AKLui.n es el $ue halaM
AEl ca0ero, seBor.
AK/o es don #aurencioM
A"e ha retirado, seBor.
AKLui.n manda allí ahoraM
A"oy yo, seBor. #o voy a complacer con gusto en servicio de la patria. Fero para
eso $ue dice necesita cinco homres, seBor. #e voy a mandar ahora mismo cinco oreros.
Fero Kcómo les doy salvoconductoM
A=iga los nomres de los cinco.
A/o los s. todavía. Me0or es esto: el electricista es un gordo alto, $ue llevar! su
lireta de enrolamiento y responder! por los otros cuatro. H/o vaya a de0ar entrar m!s de
cinco, seBorI HCinco y no seisI HCinco con tra0e azul de oreroI
AHLue entren seis si pueden, la cuestión a$uí es salirI Adi0o el alcaide con sorna. E
inmediatamente dio las órdenes a la portería.
#a oscuridad reinaa sore la c!rcel, una oscuridad llena de sigilosos rumores. =e
repente un centinela nervioso daa un alerta, $ue era coreado. El capit!n 1rai a0ó
tropezando y se encaminó a la entrada, a dar órdenes personalmente3 y volvió a su despacho
al lado del tel.fono, el centro nervioso del inmenso estalecimiento. >n rato despu.s, $ue
le pareció un siglo, reciió noticia de $ue los oreros del /oticiero haían ingresado y
pu.stose al traa0o. #a noche se le hizo interminale, la oscuridad lo impacientaa y el
silencio lo sofocaa. 6 eso de las tres, las luces se encendieron de golpe, con un salto del
0efe, $ue dormitaa. >n rato despu.s le telefonearon el informe:
%El preso de la celda cero sigue durmiendo, seBor. 1odo normal&?
,. Metri est) a#uera
En ese momento, pidieron refuerzos de guardia aa0o, por$ue numerosos grupos de
personas se amontonaan en la puerta de la c!rcel para curiosear lo $ue pasaa, alertados
por los diarios y la noticia de la curiosa apuesta. 6l poco tiempo empezaron a llegar coches,
y de ellos a0ó ruidosamente la pandilla de don #aurencio con el coronel >lloa, $ue
entraron sin dificultad en la c!rcel3 lo raro es $ue tras ellos siguieron dos desconocidos,
emozados hasta los o0os con ponchitos de vicuBa, $ue para entrar no hicieron m!s $ue
decir una palara al portero, $ue se les cuadró rígido como una piedra.
#a comitiva desemocó en el despacho del alcaide, riendo a carca0adas3 los dos
emozados se instalaron en un rincón.
AHCapit!n 1raiI KLu. ha hechoM Agritó >lloa.
AHPe cumplido, seBorI
AEl preso n4mero cero?
AEst! en su celda, seBor.
AK"íM 2 esto K$u. significaM
El alcaide reciió un trozo de papel fino y se puso p!lido. En todas may4sculas y
letras coloradas, en la característica caligrafía y con la inconfundile firma del padre Metri,
se leían estas palaras:
QEFE: 6C697 =E "6#CR =E #6 CE#=6 =E #6 M>ER1E. G6/: #6
6F>E"16. /7" E/C7/1R6REM7" E/ E# =E"F6CP7 =E# 6#C6C=E. "EROC=7R
">27 ME1RC?
A6cao de reciir por un mensa0ero este papel hace un momento Aramó >lloa.
El alcaide alzó los razos como un loco y gritó:
AH6caan de verlo acostado allí en este momento3 no creo en los espíritus, cane0oI
Ay $uería salir corriendo para el piso dos3 pero se encontró en la puerta con los cinco
oreros $ue venían caminando en fila, encaezados por el gordo don #aurencio vestido de
orero, y detr!s del $uinto orero venía otro orero arudo vestido tami.n de azul. Eran
seis oreros.
El alcaide se $uiso desmayar y empezó a gritar: %HCmposileI HCmposileI H>n
mellizoI& y $uería salir como un loco corriendo para la celda. Fero fue interrumpido de
nuevo por uno de los emozados, alto y arrogante, $ue adelant!ndose y sac!ndose el chalín,
de0ó al descuierto una conocidísima caeza calva de o0os de carón y pera lanca.
AH#o felicito, padre Metri. Es usted un mago. 2a nos contar! cómo lo ha hechoI
Era el presidente de la /ación, general Qulio 6rgentino Roca.
2 volvi.ndose hacia el alcaide, le di0o:
A1rai estr!ico: vos ves la pa0a en el o0o a0eno y no ves la trae en el propio.
1-. Lo .ue /ab0a en la celda
>n momento despu.s todos estaan en el tragaluz de la celda, 1rai el primero.
Envuelto en un taardo pardo, con la ara escapando dea0o el somrero y los gruesos
tamangos de punta, reposaa un cuerpo. El padre Metri se arió paso diciendo: %=.0eme
ver a mí tami.n? =e0en $ue despierte a mi mellizo&.
Entró en la celda antes $ue todos, y dirigi.ndose al camastro tiró por todos lados una
ara postiza, un somrero negro, un h!ito relleno de almohadas y s!anas y dos
tamangos vacíos. =espu.s agarró un cao de la coi0a y di0o, mirando a su auditorio como
un prestidigitador en escena: %6tención a$uí, seBores. HOean mi arsenalI&.
1iró de un sa$ue la coi0a, y aparecieron dea0o de ella y sore el colchón:
>na rata podrida, un lirito de papel de fumar, tres limas triangulares, una sierrita
sutil de acero "chneider, una palan$ueta, un rollo de liBada, un carrete de seda, un cepillo
de dientes, un pomo de pasta vacío, cinco metros de cuerda fuerte, una lapicera, un
fras$uito de goma y una pistola 9roXning con un montón de cartuchos?
#evantó la pistola y di0o guiBando el o0o:
AFor si haía $ue matar a un centinela?
6puntó a los arrotes del ventano e;terior a oca de 0arro.
HFaf, paf, pafI: llenó de humo la celda.
6 cada tiro un arrote se desprendió del ventano y cayó para fuera con estr.pito.
Estaan limpiamente aserrados y pegados con 0aón dentífrico.
AH=emonioI Ae;clamó el presidenteA. H/otaleI
El fraile levantó el somrero y saludó inclin!ndose como un artista a un aplauso.
AHOiva la Rep4lica 6rgentinaI Adi0o.
2 despu.s tomó los tamangos y se sentó en la cama.
AEstos zapatos de goma $ue me tra0o don #aurencio me est!n apretando una cosa
!rara Adi0oA. Ferdón ustedes. Me lastim. un talón al saltar, la cuerda era muy corta.
Como "an Quan de la Cruz?
"e descalzó y empezó a recalzarse diciendo:
A#o m!s difícil de todo, Ksaen $u. fueM Fegar de nuevo los arrotes con una mano
y con la otra colgado del orde de la ventana, agarrado a la cuerda. El centinela por poco
me siente y me manda un chumo.
AFero este arsenal a$uí, Kcómo dialos lo entróM Apreguntó >lloa con ríoA.
KCómo lo hizoM
AK/o se dan cuentaM Ale guiBó el o0o a don #aurencioA. H6l mediodía les cuento
todoI 6hora tengo $ue decir la misa.
2 aBadió riendo:
AFerdonen $ue tenga $ue hacer novelas policiales para ganarme la vida.
11. C(mo lo /i1o
El almuerzo de a$uel día en el fondín "urrentu fue honrado con la presencia nada
menos del presidente de la Rep4lica Ael cual, aun$ue masón, haía ido tami.n a la misa
del padre MetriA, y de un atallón de gente $ue espiaa por la ventana, incluso damas de
la aristocracia. #os comensales estaan astante cortados3 y el alcaide 1rai contrariado
aun$ue no corrido3 por$ue era uen perdedor, y el presidente le haía dicho $ue su fracaso
no significaa nada y no tendría consecuencias. #indo seBor el Jorro Roca.
"e haía convenido $ue no se relataría nada hasta los postres. El fraile Metri comía
como un saaBón, resarci.ndose de la c!rcel3 Pocedez eía con gran parsimonia3 don
#aurencio estaa e;uerante y don >lloa mordaz. El sordo G!ndara gritaa de vez en
cuando: %HEhI KCómo di0oM&, creyendo $ue le halaa el presidente. Roca estaa sencillo y
campechano. "ólo un momento se formalizó, y su figura tomó el gesto altivo y dominador
$ue era tan conocido.
En la mitad de la divertida e;plicación del fraile huo una interrupción $ue =e Oedia
llamaa despu.s el %Far.ntesis Fersonal&.
A6 mí no me gustan los curas, usted sae, padre Ainterrumpió RocaA pero ust.
me gusta.
El otro cerró los o0os.
A6 lo me0or le gusta lo $ue hay de malo en mí Adi0oA y le disgusta lo $ue hay de
ueno en los otros.
Roca lo miró con cierta dureza y no di0o nada.
A1odo puede ser Acontinuó el curaA. Fero, fí0ese, e;celencia: >d. no se guía por
sus gustos o disgustos. >st. es un político: ust. se guía por el peso de las personas, por
decirlo así3 por lo $ue representan para >d. en la continua acción de mover cosas en $ue
est! empeBada su vida. Fara ust., las personas son como cosas y lo $ue a ust. le importa, es
el peso. 6hora ien, yo no peso nada.
A6un$ue no lo sigo muy ien Adi0o el magnate con despegoA todo puede ser,
como ust. dice.
A9ueno Adi0o el curaA3 yo soy diferente. 2o me guío por mis gustos y disgustos3
y soy capaz de perder horas con un perfecto desconocido de $uien no puedo esperar
utilidad alguna, solamente por el anto0o de conocerlo3 de hacerme una pintura de .l3 de su
car!cter, se entiende.
ACurioso Adi0o el magnateA. Fero vea3 con ust. a mí me est! pasando eso mismo
ahora, por primera vez?
2 despu.s aBadió sin consecuencia:
APoy día est!n irritadas con la Cglesia Católica incontales personas.
#uego pensó en voz alta:
A/o creo $ue el papa actual crea en =ios.
2 finalmente:
AMaBana halaremos de todo esto. 1engo una cosa $ue preguntarle.
Puo un instante de curiosa astracción durante este di!logo: como si todos
huiesen sido trasladados un momento a otro piso. =on #aurencio $ue era un poco místico
a su manera Acon una mística m!s ien temerariaA solía decir m!s tarde $ue el Jorro
Roca tuvo a$uella vez una ocasión de salvar su alma y la perdió? perdió la ocasión, se
entiende.
El cura no pudo verlo al día siguiente, aun$ue esperó cuatro horas en antesalas.
=espu.s no volvió m!s. Cuando $uisieron acordarse de .l, estaa en "alta.
En cuanto a cómo lo hizo A%cómo p? lo hizo& $ue decía PocedezA, no le
interesaa m!s, aparentemente3 narraa como por fuerza.
AOean, al mediodía me di cuenta $ue era posile escapar3 cuando ustedes vinieron
yo tenía mi plan: haía descuierto entonces mismo una vía de comunicación y un
mensa0ero: con eso astaa.
&Estaa comiendo y vi en frente mío una cosa movediza y plomiza: Hun ratónI $ue
se deslizaa cautamente hacia una c!scara de $ueso. Me moví y desapareció. Far. las dos
ore0as.
&>na serie de inferencias surgió como un rel!mpago: haía una salida en la celda3
esa salida daa al río, se trataa de un ratón de agua, de esos lindos celestes, no era una rata
parda casera3 el conducto era familiar para las ratas3 al lado del río haía chicos 0ugando al
f4tol?
AEfectivamente Ainterrumpió >lloaA, hemos encontrado un caBo aandonado de
las cloacas vie0as, las $ue yo hice camiar cuando me recií del cargo.
A>st. no me avisó deso, 0efe Amasculló 1rai sentido.
A/i yo lo supe hasta hoy Ase e;cusó .steA. =escuido de esos rutos de alaBiles
o plomeros.
A6prendan la lección Adi0o la figura de la caeceraA. "iga, padre.
AEnseguida pens. en un mensa0e. El papel, >lloa sae de dónde lo sa$u.. =el
refuerzo de la camisa.
AK2 la tintaM
AEl et4n de los otines, disuelto en agua con un poco de 0aón dentrífico?
AH6yI K2 la plumaM
El cura se inclinó y levantó una especie de palito.
AK>st. ha visto esos chufletes de lata $ue ponen en la punta de los cordones para
otinesM Con los dientes se los puede volver una pluma astante aceptale. Cuando ustedes
me registraron yo ya la tenía aa0o de la lengua. =espu.s don #aurencio me mandó una
pluma fuente?
=on #aurencio soltó la carca0ada.
AHFor eso no halasteI H2o esperaa $ue me ias a decir algo a escondidas, cuando
te visitamosI
A1enía un medio mucho m!s seguro. =espu.s de comer cac. dos ratones.
"umamente f!cil, atraerlos con $ueso y cerrarles la retirada. >no de ellos me mordió, de ahí
salió la tinta colorada con $ue hice el diu0o del paBito $ue ustedes encontraron segundo.
#a mat. al defenderme3 y con esa rata taponaa yo el agu0ero. Estuvieron a punto de
descurirlo todo. "i huiesen metido los dos dedos? huiesen encontrado un caBo de pipa
con un cordel atado, $ue de mi celda ia a la orilla del río? un tel.grafo, o me0or dicho, un
min4sculo funicular.
#aurencio rió de nuevo. 1rai di0o mohíno:
A1engo horror a las ratas3 y ust. me distra0o con su charla.
AEl ilusionista charla por los codos cuando viene el momento de apuro: es increíle
lo $ue atrae la voz humana Acontinuó MetriA. Escrií un mensa0e cifrado con
instrucciones para don #aurencio, 6Badí cinco pesos y otro mensa0e no cifrado $ue decía:
%"e ruega al $ue lo encuentre lo lleve dirección el /oticiero, donde le dar!n otros diez
pesos. Cmportante y urgente&.
>lloa sacó dos paBizuelos y los pasó al presidente.
A:sos son orradores Adi0o MetriA. 2 me sirvieron para poner nervioso al
alcaide. >sted perdonar!, capit!n. Foner nervioso al enemigo pertenece al arte de la
guerra?
AEl 0uego es el 0uego. Cuando se 0uega, hay uno $ue pierde? Amasculló 1rai
mohíno.
AKLu. dice a$uíM
A"implemente escrií en vesre. /7 P62 /6=6 CMF7"C9#E, ME1RC. A
"onrieron.
A2o Adi0o don #aurencioA recií la carta a las ocho, y al día siguiente cumplí las
instrucciones.
A2o haía roto la pata al ratón para $ue no pudiese disparar y se arrastrase en usca
del agua. #e at. ien visile la correspondencia en el lomo, de modo $ue no pudiese roerla
con los dientes. Era imposile $ue alguno no reparase?
A>n chico me la tra0o, y yo me hice acompaBar enseguida al lugar donde lo
encontró Ainterrumpió riendo don #aurencioA. Foco traa0o fue encontrar la oca de la
cloaca, al pie de la arranca. Compr. en el mercado una rata lanca y los muchachos me
cazaron un ratón del río. Cargu. a la rata lanca con un mensa0e y un fa0o de dinero, y la
solt. en el caBo, larg!ndole detr!s al ratón celeste, al cual le at. a la pata un hilo de seda,
empard!ndoselo con alamre: yo saía $ue ia a perseguir raiosamente al cong.nere disN
g.nere, sore todo si yo lo irritaa con tirones del hilo. Cuando salieron del otro lado, Metri
tiró despacito de la hera de seda, a la cual at. la punta de mi piolín fuerte. >na vez $ue
reciió el piolín? todo lo dem!s fue f!cil.
AMenos las voces Adi0o MetriA: 6hí creí $ue nos pillaan, cuando el loco de
aa0o las confundió con fantasmas. 6 don #aurencio se le ocurrió halar pegando la oca al
emudo y yo la ore0a en el otro: resultó espl.ndido y simplificó muchísimo? hasta $ue al
estia de aa0o se le ocurrió convertirlas en la voz de su conciencia. Cuando pudimos
halar directo, el cordel sirvió solamente para trasportar cositas? dinero, limas, una ara
postiza, una pistola 9roXning desarmada pieza por pieza?
A/o s. cómo no lo pillaron haciendo tantas manioras.
A/o me e;puse nunca. Era cuestión de atiempar3 calcular las coyunturas y hacer las
cosas a su tiempo. Eso dicen fue el secreto de /apoleón, la coordinación de los
movimientos. Fensarlo el total primero y de0ar cada cosa para su coyuntura? como dice la
Escritura.
AK2 si huiesen registrado la celda el s!ado por la tardeM
A/o era proale. Fara eso provo$u. por la maBana un registro $ue salió ridículo.
#os cans..
AK2 si nadie huiera pillado al ratón mensa0eroM
AH>fI Casi imposile. 2 yo tenía ya preparado otro.
AKCómo saía ust. $ue ian a mandar los electricistas del /oticiero 0ustamenteM
A2o no saía nada. =ict. a don #aurencio: %6rr.glese para entrar esta noche con
los electricistas. 1raiga otro tra0e de orero encima. 2o estar. en la mitad del muro sur, al
pie, tendido en el suelo&.
A2o me arregl. Arió don #aurencioA. For un porsiacaso, hal. a los dos diarios
$ue traa0aan de noche, imitando la voz del 0efe >lloa, $ue si haía una petición de
oreros desde la c!rcel, la remitieran al /oticiero? Fero llamaron al /oticiero, de entrada,
por suerte.
A1odo estaa previsto Acomentó Metri.
AK2 si le faltaa el tiempoM
AMe soró tiempo? hasta para hacer romas. El 4nico apuro fue anoche, cuando
no podía provocar el contacto. >stedes han adivinado $ue lo hice con la ho0a del
cortaplumas atado a un alamre de fardo3 yo haía visto enseguida $ue los dos cales
el.ctricos corrían aa0o la cornisa a menos de dos metros del ventano. "i no huiese sido
por la sierrita alemana Amírela, es una 0oyaA, con las limas solas no acao en toda la
noche. Con la sierra, me soró tiempo para pegar de nuevo los arrotes con 0aón
dentrífico? el cual me sirvió maravillosamente tami.n para apagar el chirrido.
AK2 si no huiese haido ni caBo ni ratonesM Apreguntó el presidente.
APuiese elegido otro plan. Pay por lo menos tres asolutamente infaliles, en mi
conocimiento.
AH/oI Ae;clamó .l.
A"í, general. El plan de "an Quan de la Cruz, el plan de 9envenuto Cellini y el plan
de Par4nNelNRaschid.
A/o emrome Adi0o el presidenteA. Fue una casualidad. A2 despu.s aBadió,
parodiando a 6le0andro:
A"i no fuera presidente, $uisiera ser misionero.
A2o, ni uno ni otro Adi0o MetriA: Cuando era chico soBaa con ser presidente,
pero despu.s? se me han pasao las ganas?
AK=esde cu!ndoM, diga, Metri Adi0o Roca.
A/o s.? =esde? desde?
AH=esde $ue goierno yoI Adi0o Roca.
Ermete Constanzi rió modestamente.

Canción del caviloso corazón
7h =ios, dame la pureza de corazón
14 $ue llamas a lo $ue es lo mismo $ue a las cosas $ue no son
Lue me de0e de escifrar enigmas
Lue de0e atr!s mi vida como el paisa0e en un tren.
Lue olvide toda la metafísica y sus paradigmas
2 las pores cositas de mi vida tami.n
Lue a lo me0or no fue otra cosa $ue una interrogación y osadía
Contra 1i, $ue por lo mismo no di0iste esta oca es mía?
Lu. hermoso ser! saer
Cuando ya no haya $ue pensar en el maBana.
Cuando llegue el momento solemne en $ue todo ser! ayer
"aer $ue todo fue macana.
2 es seguro $ue para mí ser! un gran consuelo
=el trance horrile y el 4ltimo duelo
Cuando solo un tenue velo
Me separe de la Oerdad
6un$ue haya alguito pecado de curiosidad?
2 esta cosa $ue fue mi vida de dos caras
=onde me dicen no faltan cosas raras
"epamos lo $ue es,
Fues.
"i realmente fue una cosa uena y caalleresca
2 pecado y locura parece por el otro lado
2 con los $ue así lo creen no $uiero andar a la gresca
2 les doy de arato $ue fue locura y pecado?
'For$ue el principal es mi Fadre Espiritual
Es decir, un amigo vie0o $ue tuve llamado Fap! /egro o 1ata Frincipal+
Contento con pedirles perdón
=e haer nacido para ser estorón
con tal $ue me salven la uena intención
D@E
?

#a mosca de oro
%Frecisaría un gran volumen para descriir la vida, apostólica y e;c.ntrica, de a$uel
eficaz varón
D)E
&.
El padre Metri presenció los primeros fuegos artificiales $ue huo en Resistencia
$ui.n sae por $u.: creo $ue haía venido a la capital del Chaco a hacerse arrancar una
muela. #a noche esa de los fuegos estaa de pie a0o la c!lida óveda estrellada, en mitad
del gentío, 0usto delante del palco oficial $ue coi0aa al goernador y a las autoridades, y
casi m!s divertido con los comentarios pirot.cnicos de la paisanada $ue con la misma
pirotecnia, a pesar de $ue .sta fue muy uena, seg4n decir de testigos Atraída de 9uenos
6ires por la "ociedad Ctaliana >nione e 9enevolenza para feste0ar las odas de ". M.
Pumerto Frimo.
"e haía venido al olor todo el puela0e de en torno cinco leguas: chacareros gringos
Ani $u. decirA, mens4s de los ingenios, peones y reseros, hacheros de los ora0es y hasta
indiada mansa3 una muchedumre recia $ue se arremolinaa alrededor de los m!gicos
fogones en nutrida y ondulante corona3 y para la parte cat$ de la ciudad se haían levantado
m!s le0os talados con sillas y sitiales no del todo e;entos de herrumre por aa0o y de
cuetes y buscapi$s por arria.
El fraile, recostado con desgano a un poste del palco oficial, tenía a un lado un grupo
de 0inetes muy atareados en la guapeza de sofrenar sus montados, $ue tiritaan, piafaan y
ufaan, materialmente locos de espanto AHocurrencia de estos gauchos rutos, no ser
capaces de de0ar el caallo ni para ver rel!mpagos con truenos y luces malasIA, y delante
suyo haía un grupo de peones de crencha negra y chirip! sucio en pleno .;tasis de
asomro y regoci0o, $ue solamente haía $ue oírlos. >no tenía un guainito de unos siete
aBos parado sore los homros, y gritaa a todo pulmón a cada nueva rueda multicolor $ue
se incendiaa:
AH6hi0una gran perra $ue lo retiró y la punta del sauce verdeI HMir!, FanchitoI
HMir!, FanchitoI HMir!, FanchitoI Acomo si el pie fuera capaz de hacer otra cosaA. HLu.
no inventan estos gringos de la gran flautaI
>n mulato repetía con gran convicción y a gritos, sin saer decir otra cosa:
AH=e lVinglaterra lVhan tr!ido, a mí no me vengan a decirI H=e lVinglaterraI H6 mí
no me vengan a decirI H=e lVinglaterraI H=e lVotro lao lV>ropa lVhan tr!idoI "on pólvora de
colore. HGuardaI H>epa, chVamigo, ypor! cat4, aB!rahy, $ue disparó feoI H>epa, el otro
!huraI HGuarda, loco vie0o, $ue so (e desocó el 0uegueríoI HCha $ue somo locoI H>epa,
chVamigo, y otroI H2 otro m!sI?
2 así, entre la gritería, los estruendos, chillidos, incendios multicolores, estrellas de
pedrería, artillería celeste, ro0a y plata, con humaredas y $uemazones de ensueBo, llegó el
cl% del espect!culo, las moscas de oro. >na llamita verde diu0ó contra el cielo una gran
colmena fulgurante $ue empezó a vomitar por sus cuatro pi$ueras un en0amre tupidísimo
de chispas doradas, $ue revoloteaan en torno, partían a todas direcciones y estallaan con
ruido graneado de fusilería. Como una en0amrazón de ae0as en un sol de fantasmagoría.
#a vista era pasmosa y el estruendo ensordecedor. #a muchedumre estaa asorta:
sin emargo, en este preciso momento fue cuando se aguó de golpe la fiesta. 6un$ue
parezca increíle, un clamor humano, un grito de muchas voces 0untas superó el granizado
omardeo, llegó hasta los palcos y desparramó hasta el 4ltimo espectador la t.trica noticia.
AH>na muerteI H>na muerteI H>n homre muertoI
El grito haía partido de la delantera del monstruo de mil caezas, el cual se
arremolinaa peligrosamente. El fraile se arió paso a tremendos empu0ones. >na voz di0o
a su lado:
AHCayó "anariaI HEs el gato "anariaI
7tras voces comentaron rencorosamente:
AH6sí tenía $ue acaarI HEn su leyI
AH#e dio un ata$ueI Ae;clamó otro.
A"oy cura, de0en pasar Agritaa Metri, naveg!ndose la tura a codazo seco.
Finalmente llegó al n4cleo del loco remolino, y casi cayó sore un despo0o tumado
de ruces en el suelo, $ue dos homres medio ahogados por la apretura estaan poniendo
oca arria. Farecía un muBeco de trapo.
AHFueraI Agritó furioso el fraileA. 6 ver ustedes cuatro si pueden hacer cancha?
vos, vos y estos dos? $ue de no, lo vamos a matar del todo?
6 la luz viva de la colmena ígnea $ue todavía chisporroteaa alegremente, una cara
redonda y congestionada, negra de polvo y sangre, $ue encuadraan dos manos crispadas,
apareció en el centro del círculo, los laios movi.ndose. El fraile se arrodilló y apro;imó el
oído. El moriundo di0o:
AHMe han? asesinadoI? Golpe de atr!s? Reen$ue? 9us$uen? Coarde?
Golpe tremendo? Muero?
Era verdad. 9uru0as de sangre reventaan en la oca estertórica y los negros o0os se
empaBaron. El fraile intimó.
A=entro de poco estar! delante de =ios? K"e arrepiente de sus pecadosM
#a oca del herido se despalancó toda y de su garganta rotó un sonido sordo. /o
haía un minuto $ue esperar.
AMisereatur tui/ Omnipotens 3eus Adi0o Metri alzando la manoA, et dimissis
peccatis tuis?
En ese momento el ramido del pecho del moriundo se hizo inteligile, y el fraile
escuchó las siguientes palaras, pronunciadas con lentitud y claridad siniestra:
,3ominas ?esus Christus te absolved/ et ego/ auctoritate ipsius/ te absolvo/ ab
omni vinculo e0communicationis et interdicti in .uantum possum et tu indiges' 3einde ego
te absolvo a peccatis tuis/ in nomine Patris/ et Bilii/ et 6piritus 6ancti2
H#a fórmula de la asoluciónI El asomro haía enmudecido al sacerdote. Luiso
repetirla .l, como deía, y en ese instante un rutal empu0ón lo incorporó, mientras una
mano poco dulce lo retiraa a un lado. >nos agentes de policía haían traído linternas y
hacían cancha con rutal apuro. El m.dico de policía haía ocupado el lugar del fraile, y al
lado suyo la alta estampa del goernador se recortaa en la noche como una imponente
estampa de Remrandt ro0a y negra.
El m.dico se alzó enseguida y di0o:
AEste homre est! muerto. 6pople0ía, proalemente. /ada $ue hacer yo.
El fraile se desprendió con verdadero furor de los razos del milico, se arrodilló de
nuevo y asolvió casi a gritos el cad!ver. Entonces lo reconocieron.
A>n padre Adi0o el caoA. =.0enlo.
El sacerdote se alzó hecho una furia. "e encaró con el goernador y el m.dico, y
empezó a increparlos con amargura:
AH6hí lo tienenI H6hí tienen el desdichado $ue fue instrumento de ustedesI Muerto
sin confesión. >st., $ue ya no lo puede curar, me impide $ue yo lo asuelva. 2 eso es en
puridad lo $ue hace ust. cada día con tantos colonos, impidi.ndome llegar a tiempo y
cerr!ndoles las puertas del cielo. 6lg4n día dar! cuenta a =ios. M.dico de cuerpo, asesino
de almas. Eso es un crimen, m!s crimen $ue el $ue mató al pas$uinero "anaria. For$ue
este homre no ha muerto de apople0ía, sino de un atroz golpe en el cr!neo con un cao de
reen$ue. Pa sido asesinado.
El m.dico cayó de nuevo sore la lívida caeza descompuesta y la palpó
cuidadosamente. Cuando se alzó, se oyó su característica risita sarc!stica.
A#a autopsia dir! $u. Adi0oA. Fero de un golpe en el cr!neo, es sencillamente
idiota: no hay el m!s leve chichón, y la ca0a cr!nea est! ilesa.
"e volvió al goernador y di0o riendo:
A:ste es el mentado padre Metri.
"e volvió al fraile y le di0o:
AMaBana, a las diez, en la comisaría, a declarar. >st. parece $ue sae algo. 2 no
intente hacer estupideces.
2 mientras dos agentes angarillaan al muerto y la muchedumre se volvía en
grupos caiza0os, una corona de estrellas policromas suió al cielo y como una atroz
ironía empezó a deshacerse en lluvia de monedas de oro, de rosas de p4rpura, de florones
de sangre, de o0os de gato, en un fondo de humo de color naran0a?
Era voz corriente en Resistencia $ue el doctor #eónidas Mascagno, socialista Ael
$ue, como =iego Corrientes, se preciaa de curar de alde a los pores y sangrar a los ricos
A, impedía tami.n sacramentar a sus enfermos con esta frase temerosa para la gente
humilde: %3onde entra el cura/ no entro yo' Istedes eli5an&. 1ami.n era voz com4n $ue
el gato "ofanor "anaria haía de morir un día con los otines puestos. :ste era un
ciudadano espaBol, director de Prensa libre, ho0ita semanal $ue llevaa como sutítulo:
3efensora de la libertad/ la democracia y el derecho.
Este homre tenía un talento fenomenal, al decir del puelo3 hasta latín saía3
l!stima $ue era medio sinvergSenza. Ello no ostaa a $ue su despailada ho0a fuera
devorada con delicia, aun por las personas m!s decentes, incluso el cura y los maestros.
H1enía una gracia este sinvergSenza para sacar el cuero al pró0imoI Es cierto $ue algunas
veces ia muy le0os: chistes envenenados, calumnias atroces, adulterios veros o supuestos y
otros gatuperios gravísimos haía echado al viento, con h!iles alusiones. Corría la voz de
$ue e;torsionaa dinero a camio de su silencio. En suma, era un canalla3 pero era un
canalla respetado o al menos asolutamente inmune. El secreto era estar siempre ien con
los de arria y no atacar 0am!s a muchas víctimas a la vez. Cuando "anaria le ponía los
puntos a uno, todos los dem!s reían Apuelo chico, infierno grandeA, sin precaver $ue
maBana le tocaría a otro.
El padre Metri sintió como una n!usea de asco: maldiciente vulgar, verdadero
andolero de la pluma, resumidero de veneno y humana víora, el pas$uinero "anaria era
llevado en palmas por el Goierno, por$ue era un roda0e necesario de la m!$uina electoral.
"i no estuviera mal maldecir de un finado?
#legó con retraso al 0uzgado. El doctor haía hecho ya la autopsia y estaa
e;plic!ndola al goernador, al 0efe político, al 0uez de instrucción, al comisario, al cao
cuarto y a la chinita 9onifacia, $ue contemplaa horrorizada los pedazos de calota o de
cerero $ue el galeno manoseaa, perfectamente olvidada de su función profesional de
cear mate. El m.dico mostraa un sanguinolento pedazo de casco cereral a4n cuierto de
cuero caelludo, y peroraa con fuerza:
A? un homre $ue no tuviera espíritu científico. >n homre sin un corte de
cerero científico, huiese dicho: o0os sanguinolentos, hemorragia ucal, facies
congestionada, masa encef!lica aBada en co!gulos de sangre, K$u. significa esoM #a cosa
era clara, Kno es verdadM 6pople0ía. 2o no. 2o estoy acostumrado al m.todo e;perimental.
Fuso la calota a la luz, y di0o:
A2o hice tras$uilar al melenudo "anaria, fotografi. la caeza y la deshice
metódicamente. 2a el pelu$uero encontró en la nuca un pe$ueBo co!gulo. Pay $ue ver $ue
el gallego "anaria tenía una melena aceitosa, como para nidal de cucarachas. K2M?
/ing4n chichón, seBores, atención Amirando al fraileA. Fero K$u. es esto $ue est! a$uí en
el seno posterior del occipital, voto a CristoM >n agu0erito de dos a tres milímetros, seBores,
hecho con la perfección de una perforadora el.ctrica. 2 a$uí empieza el misterio.
#os oyentes se haían arrimado vivamente, y comproaan con asomro el
fenómeno. En el trozo de cr!neo rapado correspondiente a la nuca, una limpia estrellita de
orde ro0o colaa la luz de la ventana. El goernador hizo un gesto de asomro.
AK9alazoM Apreguntó.
A/o e;iste arma ninguna de calire tan diminuto Areplicó el m.dicoA. "i
e;istiera, la ala no podría tener fuerza para perforar tan limpio este casco, goernador. 2
los tres testigos, K$u. han dichoM K/o estaan detr!s del muertoM /ing4n tiro, ning4n golpe
de reen$ue, sino "anaria $ue se lleva las manos al mate y se va de oca como un tronco,
de golpe.
El 0uez de instrucción e;aminaa el hueso con atención est!tica. 7pinó
meditaundo:
A>na es$uirla. >na astilla de madera o de hierro, un trozo de alamre calentado al
ro0o $ue se desprende de los fuegos de artificio y alcanza al homre. "í. "upongamos un
recortado de alamre como los de gomera de muchacho puesto al ro0o. >na chispa de oro,
las malditas moscas de oro del italiano ese?
El m.dico rió sardónico:
A"í? una mosca de oro $ue da vuelta carnero en el aire para clavarse en la nuca de
un homre. Refle;ione, doctor. K2 dónde hay a$uí seBal de $uemaduraM Fero su mosca picó
y se fue, doctor Masedo. For$ue en el cerero no encontró asolutamente nada.
En ese momento, sonó la voz del cao cuarto.
AHFero 9onifacia, est!s a$uí todavíaI KLu. and!s haciendoM HMarche
inmediatamente a la cocina, grandísima descaradaI
#a chinita, con el mate en la mano, y $ue haía estado acechando muy curiosa, se
apro;imaa al muerto hipnotizada.
AH#a mosca de oro, RaraíI AdecíaA. 2o la conozco. Pay en mi tierra, Raraí
D(\E
: en
Faraguay y el 9rasil, Raraí. Fica y pone gSevo y se va, y sale un gusano rechoncho como
un arrilito, duro, con cerditas negras, a modo de catanga lan$uecina, Raraí. 2 el gusano
come la carne, y va haciendo un canalito en la carne, Hy agu0erea el gSeso limpito, con un
agu0erito igual a .seI
1odos los circunstantes rompieron a reír sin ganas. #a muchacha levantó con
impudor hasta la mesa su patita descalza y seBaló el toillo.
AEs una mosca dorada $ue se llama Fa-ca% Adi0oA. HMire la cicatriz, RaraíI H=e
a$uí me lo sacó el dotor Gonz!lezI HMire si no es el mismo tamaBo y layaI HCgualito $ue ese
de ahí fue el au0ero del toilloI
El cao tomó del razo a la negrita y la sacudió sin contemplaciones. Fero ella no
ce0aa:
A"e le pasmó Adi0oA al mbaracay+ "anaria. H"iguroI #a mosca le entró por la
oca, durmiendo? un suponer? y el gusano le andió los sesos y salió por el otro lao. 2
cuando arió el gSeso, entró el aire y se pasmó la herida y murió el mbaracay+3 por$ue una
herida nunca uno no la siente hasta $ue se enfría. H"iguro, dotor, siguroI
ARetírate, muchacha3 est!s estorando Adi0o una voz detr!s de ella.
1odos miraron al fraile, $ue haían olvidado3 pero .l no los veía. Con el ceBo
fruncido clavaa los o0os en el cr!neo despedazado, como a taladrarlo de nuevo. "e alzó la
voz del m.dico, sarc!stica.
AReverendo sacerdote Adi0oA. KLu. e;plicación proponeM >st. $ue es teólogo?
Kno le parece científica la e;plicación de la huainaM KLu. dice la teología sore esoM
El memrudo misionero le levantó unos o0os como dormidos y sonrió, como un
tonto.
A2 ueno Aarticuló lentamenteA. =el punto de vista teológico, me parece ien la
e;plicación de la muchacha. =el punto de vista físico, doctor, yo propondría un recorrido
contrario.
A#a mosca de oro, KehM
A7 ien de plomo. "í. Fero caminando al rev.s. 2 K$u. hay de imposile en eso, a
verM Esas moscas met!licas, azules, verdes y doradas, van a lo podrido. K6caso no estaa
podrido el cerero de este homreM K"u oca no echaa continuamente mal aliento,
teológicamente halandoM Era un homre de talento, s.panlo, y un homre de estudio. /o
por$ue lo hayan visto degradado, amanceado con una china en un rancho as$ueroso, con
cinco o seis hi0os hamrientos, envenenando a su puelo y lamiendo los pies de los
mandones? Era un homre de estudios, un homre nacido para la vida intelectual3 pero su
intelecto se haía pervertido. Paía nacido para el m!s alto oficio, para la m!s alta dignidad
$ue hay en la tierra, $ue es uscar y enseBar la verdad. >stedes mismos lo usaan como
ariete y mano de gato3 lo respetaan y lo temían. #a inteligencia, por desgradada $ue est.,
es una fuerza cósmica. KFor $u. se llaman ustedes lirepensadoresM 7ponen el pensamiento
a la religión, por$ue sienten $ue el pensamiento es la cosa m!s sutil, m!s fuerte, m!s
tererante, m!s vivaz y m!s e;plosiva $ue e;iste. Fero Hay del maestro $ue traicionó su alto
llamadoI %:uardaos de los falsos profetas&, di0o Cristo.
AKEs verdad $ue fue sacerdoteM Ainterrumpió el goernador con un gesto.
A1eológicamente fue un cerero podrido, es decir, la cosa horrile y m!s parecida
al demonio $ue hay en el mundo Aprosiguió el cura, impert.rritoA. 2 entonces vino la
mosca, con alas de fuego movidas por la ira de =ios? 2o halo de una mosca de metal con
alas de fuego, mucho peor $ue la de 9onifacia. Fero no le entró por la oca y salió por la
nuca, sino 0ustamente al rev.s. Entró por la nuca y salió en un orollón de sangre $ue
manchó estas manos mías. Estoy seguro. 6ll! la hallar!n ustedes, entre el polvo y el
pasto? si fuera posile hallarla despu.s de a$uel pisoteo.
El goernador asintió.
A>na ala. 2a lo di0e yo. Es evidente, una ala min4scula. 6stuto asesino. K=ónde
poder soltar un tiro $ue no se advierta, oiga ni veaM En el medio de unos fuegos artificiales.
AFero, permítame, goernador, permítame Aaroteó el m.dico, e;alt!ndoseA.
HEs imposileI 2a lo indi$u. antes. K/o ve el calire de este orificioM Es el de una munición
de liere. 2 una munición se huiera aplastado contra el cr!neo, o resalado a0o la piel,
inevitalemente.
A=isparada con una fuerza enorme Adi0o el fraile.
A"i ust. tuviese un cerero de corte científico? Ae;clamó el m.dico, impaciente
A. /i disparado con un caBón puede un perdigón horadar un cr!neo como un arreno de
acero. #a percusión es proporcional a la velocidad, y la velocidad es función de la masa.
HCompr.ndanmeI 6un$ue un gigante me tire un corcho de otella, no me va a atravesar el
cuerpo. 6un$ue un tit!n me arro0e una ho0a de papel, no me va a cercenar la caeza. "i
P.rcules mismo me tira con una pluma, no me va a romper las costillas. /o hay peso
astante. Esta mosca de a$uí tendría $ue volar m!s $ue un vendaval y pesar mucho m!s $ue
plomo?
AHFesar m!s $ue plomoI? Agritó el fraile, soresaltado.
"e $uedó frente al m.dico con la oca tan aierta, $ue .ste tuvo ganas de meterle
adentro el tr.pano $ue tenía en la mano. #a cara se le demudó toda y la mirada se le volvió
para adentro. >n instante pareció $ue ni respiraa. =espu.s volvió la caeza, y encontrando
la ventana, empezó a mirar las casas enfrente, recorri.ndolas lentamente, hasta $ue se posó
en una, all! le0os.
6l fin suspiró, y di0o:
A9ien. 2a s.. 2a s. cómo fue, y tami.n $ui.n lo hizo, y lo $ue tengo yo $ue hacer.
=octor, hasta luego. 9us$ue a ver si encuentra la mosca fatídica, la mosca de plata
holandesa, pesada y rillante como una chispa de fuego.
2 salió, sin despedirse ni hacer el menor caso del goernador, $ue le voceaa.
#os crímenes misteriosos son los m!s f!ciles de descurir. En un crimen vulgar,
usted encuentra al autor allí mismo o no lo encuentra m!s, por$ue se cortó al Faraguay o se
perdió en la masa humana con su fatal secreto. Fero en un crimen ien planeado apenas el
asesino se pone a hacer cosas para encurirse o inculpar a0eno, entonces empieza a semrar
rastros propios.
"i este su0eto huiese asesinado a su enemigo con un vulgar Colt *@, 0am!s lo
huiese yo rastreado Apensaa el padre Metri, sentado tran$uilamente esperando turno al
atardecer de a$uel día en la antesala del dentista.
%(lías Pontanchis/ ciru5ano dentista diplomado&, rezaa la placa de core de la
antesala, salita alargada m!s ien somría, con un sof! manido y utacas de diversas
hechuras, empapelada de flores ro0izas y ornada con una oleografía de la atalla de Maip4,
otra de 6lfonso RCCC, una acuarela con una ninfa en cueros y una tar0etera de mimre. =os
chi$uilines del dentista, varoncito y nena, vestidos de guardapolvos negros, 0ugaan allí
ochincheramente.
El fraile los miró un momento con ternura.
#a nena, $ue tendría unos cuatro aBos, haía inventado un yiu-yitsu para tirarlo al
suelo al varón, astante mayor $ue ella: una maniora en dos tiempos $ue repetía siempre
igual, con agudos grititos de 04ilo y risotadas. Fero cuando el pie se ofendía y la tiraa a
ella, se ponía simplemente a llorar y le decía: !Malo"
7tro piito, retenido en el regazo de una seBora gorda en turno, miraa con envidia
la escena. =e repente se desprendió de la madre y $uiso hacerse invitar, acerc!ndose a los
alorotadores con una sonrisa estereotipada de lo m!s gracioso: una sonrisa tímida y ancha,
de humilde s4plica y enorme comprensión y simpatía, $ue vertida al castellano era: @Por
.u$ ustedes no se dan cuenta de mi e0istencia y 5uegan sin míA @No ven .u$ simp+tico .ue
soy yoA Fero reciió una dolorosa repulsa.
El varoncito cesó un momento, lo miró de arria aa0o y le di0o categórico:
AHOo no so de nosotroI
El pie forastero se apoyó en el sillón, con un amago de pucherito. #a madre seguía
leyendo su revista. El fraile suspiró, y, de0ando de contemplarlos, prosiguió una especie de
operación aritm.tica $ue haía comenzado en la portada de un Caras y Caretas.
En el papel haía estos signos caalísticos:

6caadas estas cifras, sacó del olsillo un perdigón mediano de cartucho para
lieres, y por otra parte una cantidad de diminutos perdigones pateros, y sopesando en la
diestra el uno ia aBadiendo unidades de los otros, al mismo tiempo $ue hacía c!lculos en
voz alta. Miró alrededor y vio $ue estaa solo: el 4ltimo. Entonces un incidente en el 0uego
de los niBos lo distra0o y atra0o nuevamente. "igilosamente haía entrado un mayorcito de
unos ocho aBos, tami.n de riguroso luto, y mostraa a los otros deslumrados un o0eto
met!lico, cel!ndolo como un culpale.
A#o encontr. en el al0ie AdecíaA. Me mandó >genia a sacar un alde y me lo
encontr..
A1e va a dar padre Adi0o el menor.
AK2 por $u.M K/o es mío, acasoM Me lo regaló tío a mí. Fadre se eno0ó, por$ue no
pudo matar el gato. 1ienen siete vidas los gatos. "e le aplastó la ala en la caeza, en vez de
entrar. 1ienen dura la caeza los gatos. For eso lo har! tirado padre. Fero yo me lo pes$u.,
y entonces le he de pedir a padre $ue me d. otrav$ las alas.
El fraile miraa intensamente. "acó una estampa del olsillo y llamó al chico con la
mano.
A=e0!me ver tu matagato Ale di0o.
Era, en efecto, una de esas pistolas de niBos, de calire diminuto y construcción tan
somera, $ue son peligrosas. 1odos los $ue hemos tenido matagatos de chicos nos hemos
aleado. El fraile tomó el arma y se entregó a una inspección e;travagante: la e;aminó, la
olió, metió el pico del paBuelo en el caBo y olió el paBuelo3 y por 4ltimo la empuBó, y
ocult!ndola a0o la manga del h!ito, gatillo una o dos veces, como $uien tira cautel!ndose
mucho.
En ese momento el chico dio una e;clamación de alarma, y el padre Metri vio al
dentista $ue lo miraa desde la puerta del consultorio con o0os furiosos, mientras salía el
chi$uilín con la seBora gorda.
AHQaleoI Ae;clamó el fraileA. HMe ha vistoI
El dentista saía ser un homrecillo petiso, arrugado, co0o, de aspecto sumiso. Fero
ahora estaa transfigurado de raia. 9aluceó dos o tres gruBidos confusos y al fin arotó
con ira:
AHO!yase de a$uíI /o lo puedo atender. /o puede ust. halar con mis hi0os. Es
tarde. HM!rchense inmediatamente de a$uí, malandrinesI Agritó a los chicos, despavoridos.
Fero el potente fraile hizo todo lo contrario. "e incorporó s4ito y se dirigió a la
puerta, y dando un tremendo empu0ón al tío plantado en ella, lo metió y se encerró con
llave.
El resultado fue ien inesperado y m!s all! de sus intenciones. El dentista, $ue tenía
una pierna seca y nunca andaa sin astón, rodó por el suelo lastimosamente, y se agotó
despu.s en esfuerzos por levantarse, hasta $ue su contrincante le tendió la mano3 y entonces
estalló en un terrile sollozo o rugido, de0!ndose caer en un sillón con la caeza entre las
manos.
#o miró con l!stima largamente. =ecían $ue era un homrecito e;traBo, sin
relaciones, sin amigos, llegado de la Capital hacía unos meses, siempre retraído,
preocupado de sus tres chicos, irreligioso, ateo, here0e, susurraa la gente. En este momento
era una pore cosa humana transida en inmenso y desesperado desconsuelo. El fraile, no
ostante, de0ó caer palaras duras.
A"ólo el 0oyero y el dentista Adi0oA mane0an platino, metal caro y raro. Qoyero
a$uí no hay3 dentista, uno solo. Cuando vi $ue el gato "anaria haía sucumido a un
proyectil de platino, vine a$uí. KFor $u. lo hizoM
El otro levantó la caeza al oír el nomre de "anaria y apretó los dientes.
AHCanallaI AtartamudeóA. Mi mu0er?
AKMuertaM Aapuntó el fraile, recordando los chicos de luto.
AOive. Oive mal. Mala mu0er. Me aandonó. En 9uenos 6ires. Es preciso $ue mis
hi0os crean $ue ha muerto. 2 ese homre me amenazaa contar mi historia en su diario. Me
sacó plata, plata. /o haía m!s remedio $ue matarlo. HMis hi0osI #a ley dice: %O5o por o5o
y diente por diente&.
El rostro del fraile se ensomreció todavía:
AH/o haía m!s remedioI Ae;clamóA. H>n asesinato no remedia nadaI Qam!s el
mal remedia el mal, sino $ue lo aumenta. Mire el remedio $ue ha conseguido ust. con su
crimen: nunca m!s se sentir! ust. padre de sus hi0os3 y ellos maBana ser!n hi0os de una
ramera y un presidiario.
El efecto de estas palaras fue fant!stico. El homrecillo se retorció como tocado
por un rayo. Cncorpor!ndose, se arrodilló en el suelo y despu.s se postró en tierra con los
razos rodeando la caeza3 y entonces empezó a gemir o cantar una especie de salmodia
incomprensile, desgarradora, m!s triste $ue la muerte.
6costumrado a actitudes y a momentos e;traordinarios, Metri no pudo, sin
emargo, reprimir su asomro. Comprendió $ue era una actitud religiosa y una especie de
plegaria, aun$ue para .l desconocida. =e repente empezó a entender algunas palaras y
comprendió $u. lengua se mezclaa allí al castellano:
Mimma gha ma;;in ;erafiha ?ahu$'
>dormí shin , gau he;olí2
El llanto tristísimo del pore homre decía m!s o menos:
Nunca m+s padre de mis hi5os/ y ellos hi5os de un preso'
S>sí es' Lo sentí desde el primer instante/
al tomar a mi nena en las manos llenas de sangre
Salucinante'
Lleg1 el fin' Las tinieblas cayeron sobre mí y la ruina
Sabri1 su boca'
La tierra me es un hierro candente y el cielo es una
Sroca'
He a.uí .ue mi triste vida llena de males se hio pedaos'
7a tengo derecho a irme/ el infierno me abre sus braos'
Lisiado salí del seno materno/ mi padre me despreci1'
(sta vida es demasiado para mí' 6e acab1'
La <ida me corri1 con dos pies/ y yo tenía una pierna
Sinerme'
Mi madre muri1 al parirme por no verme'
Mi mu5er/ para no estar conmigo/ se prostern1 a un
Stranse%nte/
y ahora se entrega por dinero al primero .ue se le 5unte'
Mas he a.uí yo tengo en mi mano la llave y la decisi1n
Sirrevocable'
y si 3ios e0iste y mi suerte le interesa/ .ue hable'
Esta salmodia, tal como la pongo a$uí, la escriió m!s tarde el padre Metri, para dar
una idea a mi tío Celestino de lo $ue decía a$uella plegariaNsollozo $ue como una lava
candente rugía mezclando versículos y salmos hereos con frases castizas y e;clamaciones
de tristeza inenarrale. Fero despu.s se supo $ue en ese instante Metri no estaa para
versos, sino inclinado sore la víctima, levant!ndola en vilo y estrech!ndola a su pecho,
como un pap! con un chi$uilín caído. 2 sus o0os estaan llenos de l!grimas. 2 sus modales
arreatados se haían hecho torpes y cuidadosos.
AKCsraelitaM Apreguntó.
A"efardí Agimió el otroA. Raino.
A1u =ios es mi =ios Adi0o el fraileA. "i.ntate y escucha.
Fara sacar a una criatura humana de un clima emotivo, hay $ue halarle seco,
desapasionado, intelectual, hipnotizante. Fero hay $ue halarle de su propio caso.
A1u caso es com4n Aempezó el fraile, reteni.ndole una manoA. /o eres el
primero ni el 4ltimo. 2a los antiguos llamaron =gnavia a ese terrile sentimiento de
inferioridad $ue acarrean al alma los defectos físicos irremediales: una timidez, tristeza y
derrota amarga3 un terrile concentrarse de todas las fuerzas anímicas en el punto d.il para
curirlo3 una delicadeza e;agerada, una necesidad de ser ultra$uerido y mimado?
6simismo, cautelosa, tímida y sutilmente se venga el homre resentido de la vida, el
Lebenracher. El estilo de tu crimen es revelador3 deía haerlo adivinado. H2 para me0or,
tenías hasta por raza esa herencia de la triste ignaviaI
"e detuvo a mirarlo un rato. El otro sollozó silenciosamente.
A2o puedo ver toda tu vida desde a$uí como un cuadro? Acontinuó MetriA. 1u
padre te trataa con dureza? $uiz! el pore $uería curarte, endurecerte. 1e empeoró. "on
las madres, con su previsión divina, las $ue pueden tocar esas llagas, cuando ellas son
uenas3 no la tenías. Fara los padres vulgares, muchas veces el prolema es por dem!s
complicado. #os sacerdotes, $ue deían suplir, por falta de ciencia a veces ni lo ven. 2 así
sue la plantita humana roída en la m.dula misma Adi0o Metri.
"uspiró. Miró al homre a los o0os.
A2o Adi0oA, yo he tenido una terrile inferioridad física visile y vergonzosa.
Estuvo mirando un rato en el suelo.
A#a depravación o el heroísmo, la encruci0ada de casi todos los contrahechos.
Mala facies/ malum facies, decían cruelmente los paganos: el homre contrahecho tiene el
alma torcida. Fero el cristiano conoce otra solución me0or. El cuerpo contrahecho se har! un
alma sulime. Fues es difícil $ue pueda mantenerse en el medio y ser un homre com4n.
#os otros homres comunes no lo de0ar!n. 2 m!s cuanto m!s comunes sean. /o hay cosa
m!s despreciadora $ue el homre mediocre y satisfecho. 1u mu0er deió de ser una mu0er
mediocre. Fero proalemente pecaste contra ella de falta de firmeza. #a mu0er dee ser
sostenida. >na mu0er sin religión, es punto menos $ue una vaca. /o la culpes a ella sola.
Qam!s el homre dee culpar de sus desdichas a los dem!s solamente.
AKLu. remedio $ueda para míM Apreguntó el lacerado.
A"uicidio Adi0o el fraile severamenteA. Pas estropeado m!s tu causa con este
crimen. >na derrota m!s se sumó a las otras. #a mosca met!lica se te alo0ó en el corazón
para siempre. Con esa indignidad has minado hasta la pureza de su apasionado amor
paterno, $ue era el resorte $ue te $uedaa. KLuieres saer cu!l es ahora tu 4nico caminoM
El 0udío asintió vigorosamente.
AOivir para tus hi0os como esclavo de ellos Acontinuó el fraileA. /o como padre.
Rea0!ndote en tu corazón hasta la tierra, servir a =ios en esas criaturas tuyas.
AK/unca m!s podr. apagar, orrar, olvidar esta horrile vergSenza y repugnancia,
esta molestia insufrile $ue sentí ahora al tomar mi nena en razosM
AEs muy difícil Adi0o el otroA. 6 menos $ue no resucite el muerto? o ien alg4n
día salves la vida a un homre, o ien?
El fraile miró largamente la le0anía, y cuando volvió a halar su gesto tenía casi la
seguridad de un profeta sacro.
A6lg4n día aparecer! tu mu0er en tu casa AprofirióA, m!s degradada $ue una
perra, fea, vie0a, gastada, y humillada hasta la tierra por la cruel lascivia del homre3 y sin
emargo, orgullosa, caprichosa y depravada. 2 entonces t4 la reciir!s en tu casa y curar!s
sus p4stulas con la energía sorehumana $ue no tuviste para impedir $ue se fuera. :sta es
tu redención 4nica. :sa es tu penitencia.
AHQam!s, por =ios vivo y verdaderoI Agritó el desdichado, descompuesto y
perl!ticoA. HQam!s traspondr! mi umral, 0am!s ver! a mis hi0os, no infectar! mi casa? o
la matoI H/o hay fuerzas en mí para eso, no se me puede pedir esoI H/o puedoI HEn nomre
de =ios, no puedoI HReh4soI
1oda su agitación se haía convertido en un manso llanto $ue corría a hilos
interminales de sus o0os cerrados, mientras repetía suplicante:
AH/o hay una sola gota de fuerza en mí para esoI?
El padre Metri lo miró un rato: lloraa serenamente, las manos sore las rodillas,
inmóvil, sosegado. 2 entonces el fraile, con gran delieración y tiento, en puntas de pies,
como para no despertar alguno, ganó la puerta sin rumor ninguno y se marchó sin m!s
tr!mites. Mas al llegar al pie de la escalera notó $ue haía perdido en la lucha del
consultorio su gran crucifi0o de ronce, el crucifi5o de los votos, $ue llevaa siempre
atravesado al cinto como un facón, al modo misionero. Oolvió con las mismas precauciones
a uscarlo, y al entornar de nuevo el atiente, vio esta escena.
El dentista haía alzado el artefacto y lo tenía sore una rodilla, la otra mano en el
pecho, la caeza caída, y los o0os estaan escudriBando curiosamente el e;traBo Pomre
coronado de espinas y pendido con tres garfios de un palo. #loraa todavía.
El fraile no entró. Pizo un gesto indefinile y se fue sin hacer ruido. El día siguiente
estaa en su reducción de "an "alvador del 1oa.
6llí reciió varias circulares del 0uzgado y una carta apremiante del goernador del
Chaco para comparecer como testigo al proceso en curso acerca de la muerte del
mbaracay+ "ofanor "anaria. 1odas las cuales desoedeció tran$uilamente.

Canción del silencio
Mi mal tomó condición
de desesperado asedio:
si lo callo, no hay remedio3
si lo cuento, no hay perdón.
6 callar, pues, corazón,
y $ue la fe lo digiera,
pues la pena echada fuera
se pudre, y echada al centro,
limpia el corazón adentro
como una fiera salmuera.
". generoso de todo,
menos del propio dolor3
deso hay $ue ser guardador
y avaro en supremo modo.
Movido, se vuelve lodo3
$uieto, se vuelve argentino.
Es tu tesoro divino,
$ue nadie puede roar,
pues cuando est! $uieto el mar,
lo visten de azul marino.
1e has $ue0ado demasiado
y a muchos3 y tu castigo
ha sido el tedioso amigo
y el consolador frustrado.
H6y, tengo sedI? y te han dado
vinagre, y 0am!s dan m!s.
El vino sólo otendr!s
de =ios, cuando =ios te encuentre
solo, y digiera tu vientre
las dos onzas de aguarr!s.
6ntes de ser aceptada,
la muerte es muerte3 despu.s
no s. lo $ue pasa3 no es
ya muerte, es vida pasada.
1odo lo pasado es nada3
la sangre es nuevo autismo.
"i te parece un aismo
tu mal, no lo de0es $ue hale:
del dolor, lo insoportale
es lo $ue pone uno mismo.
=olor $ue ya reverencio,
envu.lveme como una
tuma $ue fuera una cuna
en sudario de silencio.
Lue me valga "an Crescencio,
santo de mi natalicio.
2o ordenar. mi estropicio
como un uen rompecaezas:
he visto rotar cerezas
de un montón de desperdicio.
2 si tienes $ue de0ar
lV4ltima esperanza a un lado,
es f!cil morir callado
cuando es in4til halar?
Es m!s f!cil e;presar
el ser en un comedido
gesto de león herido
$ue se tuma con desd.n,
$ue andar a e;plicarse a $uien
nos odia y nos ha perdido.

El caso de 6da 1erry
El caso de 6da 1erry es uno de los tantos $ue muestran al claro las dotes de homre
de acción A$ue ya la leyenda ha recogido y magnificadoA del c.lere padre Metri,
misionero del Chaco santafesino y capell!n de los #anceros de "an 6ntonio. Oerdad $ue la
revelación de la misteriosa muerte se deió en parte a la casualidad3 pero, ciertamente, ni la
imprudencia del comisario, ni la clave procurada por el dueBo del hotel #a 9ella 1urinesa,
huiesen desmaraBado el enigma sin la fulminante intuición y actuación del 0eromiano, a
estar a los hechos tal como los relata mi tío Celestino, testigo presencial de ellos.
Mi tío y otros vie0os $ue conocen el /orte, pretenden $ue este capítulo de novela
policial no fue sino el dram!tico desenlace de una larga lucha espiritual entre dos homres
machazos, 0efes natos amos, $ue en medio del monte cha$ueBo se hallaan en el mismo
imperativo de atalla $ue el perro y el gato3 o, si se $uiere, $ue el león y el tigre.
%In misionero tiene .ue hacer de todo&, era uno de los ritornelos del padre Metri3 y
se refería no sólo al arar, desmontar, hachar, semrar, construir, caalgar y aun domar, si a
mano venga, sino tami.n a otras cosas m!s serias, como el hacer 0usticia o el desarzonar
prepotentes.
AEra triste Apensaa .l ese atardecer, mientras se encaminaa a Oilla 6na a
defender a uno de sus pupilos, el indio "an FaloA3 era triste, pero así es el monte. /o hay
nada $ue hacerle.
"e refería al estado de aandono civil de la región $uerachera.
#a 0usticia y la autoridad no e;istían sinó como tenues somras o como repugnante
m!scara3 y en todo caso, si e;istían realmente, era al margen y a veces en contra de las
autoridades $ue llevaan el nomre. Qefe político, 0uez de paz, comisario, receptor de rentas
y hasta el maestro, y =ios $uiera $ue el cura no, eran siervos o al menos cautivos de la
política. Era proverial la frase del 0uez 1oal: %!3iNande vas a tener ra1n vos/ si en
maro votaste por los contrarios"&?
Cada nueva elección traía, despu.s de la docena de desgracias entre esos homres
ravíos listos a las armas, la nueva repartida de puestos, las terriles enemistades y
enconados rencores, las venganzas cruentas o insidiosas, la m!s cruda parcialidad en los
mandones. #o peor es $ue todo eso no era ya estado anormal3 antes ien, lo contrario haía
llegado a causar e;traBeza.
A@Para .u$ lo hemos puesto allí/ sino para .ue ayude a los amigosA Arezongaa
la gente, si por milagro de =ios aparecía un 0uez o un policía con veleidades de imparcial y
0usto.
En ese estado de cosas Ade an-ar.uía, en el sentido primitivo del vocaloA, el
mens4, el ora0ero, el peón, el olichero y el colono perdían necesariamente la fe en la
0usticia3 y desesperados de encontrarla donde deían, cada vez $ue eran víctimas de un
malhecho, se veían impelidos a uscarla por su mano.
Esa misma semana, haía tenido en su zona nada menos $ue dos casos de esos
doles homicidios frecuentísimos allí: por cuestión de terrenos, de límites, de pago de
deudas, de fraudes o cual$uier agravio o disputa, dos homres se trenzaan a tiros o
puBaladas Ados homres honradísimos, decentes, traa0adoresA, saiendo segurísimo $ue
nada haía de esperar de los aves negras o politi$ueros del Quzgado. Menos mal cuando
venían por gracia de =ios a uscar como !ritros de sus pleitos al cura o al m.dico3 pero el
cura o el m.dico, $ue deseaan y a veces podían dar fallo 0usto, carecían de la autoridad
para imponerlo3 tesoro com4n $ue detentaa in0ustamente cual$uier caudille0o político,
par!sito social in4til y daBino.
6$uí sí $ue aprendió incluso sociología el cura Metri, y no en sus aulas de Fiesole,
en Ctalia.
A6$uí comprendo Asolía decir .lA cómo nació en Córcega la famosa y horrile
institución de la Oendetta. /o es un instinto criminal3 es el mismísimo profundo instinto de
la 0usticia $ue crea esas aerraciones, cuando ella escasea en su sede natural.
&6$uí comprendo cu!n profunda es la palara del m!s grande de los estadistas
santafesinos, el rigadier Estanislao #ópez: Y(l primer derecho de un pueblo es elegir su
caudilloZ. El mal es $ue a$uí no los eligen3 antes ellos se les encaraman, a veces
criminalmente.
&6$uí comprendo la necesidad de los poderes e;traordinarios: todo el poder, aun el
de la muerte, en manos de uno solo $ue merezca e0ercerlo? ahí est! lo difícil.
&2 aun así parece poco3 por$ue, así repartido en multitud de tinterillos ineptos o
mandones sin moral, da la impresión de una fusta para contener a un toro. HLu.
constitución ni $u. macanasI 6$uí se necesitan militares, pero cristianos y decentes, no
como el d.spota criminal mayor 70eda. Frecisaría, santo cielo, mano de acero y corazón de
santo.
&2o a$uí, o de0o el oficio, o acao mal Apensó de golpeA3 pero como de0ar el
oficio, no puedo? ser! lo $ue =ios $uiera. H7h =ios, no me de0es acaar mal, si es posileI
=e golpe le haía venido la idea de adónde ia y la lucha $ue le aguardaa: ia a
defender al caci$ue "an Falo, un pore toa a $uien .l haía criado entenado3 a defenderlo
de sí mismo tami.n, por$ue era de car!cter violentísimo. Paía sido acusado de la muerte
de la desdichada 6da 1erry, decedida cinco aBos antes en circunstancias rarísimas3 6da
1erry, la flor y el orgullo del /orte, segada de a$uella terriilísima manera.
Recordaa con una tristeza honda la dulce figura infantil de a$uella niBa, hi0a de uno
de los altos empleados de la Forestal, $ue .l instruyera para la comunión Aya
prenunci!ase, entonces su futura e;traordinaria ellezaA3 recordaa la e;presión de
adoración infinita y muda, callada como la de un perro, con $ue la seguían por la iglesia los
o0os del muchacho toa, sacristanzuelo ch4caro3 pero estaa segurísimo de $ue el toa,
perfectamente capaz de tumar de frente en un arran$ue de ira al patrón $ue lo e;plotaa o
al matón $ue lo agraviase, era un supuesto ridículo? H$u.I? una imposiilidad asoluta,
asesinar a traición una niBa? Hy esa niBaI
Cuando sucedió a$uella diaólica desgracia, el cura de "an 6ntonio sintió uno de los
grandes furores y penas de su vida. Paía amado como un padre a a$uella criatura,
-che par che sia una cosa venuta
del cielo in terra a miracol mostrare2*
como decía .l, y haía sentido in$uietud por la atracción terrile $ue desde su
adolescencia empezó a e0ercer con instintiva co$uetería y despreocupación de reina nata.
A#a elleza corporal es tami.n un don de =ios Ale decíaA, pero es el m!s
peligroso de todos. Pay $ue administrarlo ien.
Fero lo $ue haía sido sore todo ve0ado y maltratado en .l cuando murió su
porecita criatura, era su sentido innato y vehementísimo de la 0usticia y el orden. Es
verdad $ue .l haía llegado, despu.s de meditar todos los pormenores del horrendo suceso,
a la opinión de un accidente, de una muerte casual3 y hasta haía inventado para su uso una
teoría ingeniosa, $ue e;plicaa mal $ue ien el misterio, y la haía narrado a muchos,
incluso al nuevo comisario Rotart, cuando andaan ien entre ellos todavía. "in emargo,
la gente 0am!s se aplacó: despu.s de cinco aBos, se halaa del suceso como si fuera ayer.
2 he a$uí $ue ahora, inesperadamente, su pore amigo el indio "an Falo aparece
inculpado del crimen, seg4n decían, con indicios arumadores. HCmposileI
AKLu. pasa, toianoM
Paían llegado. Era tiempo. El sol se ponía en un magno incendio de oro, el calor
aflo0aa, un viento fresco desarrugaa los hirsutos algarroos, los $uerachos, los chaBares
y los guayaos. El caallo relinchó delante de un recio portónNtran$uera de pinotea
arnizada. El dueBo del hotel, su compadre Carlos 9uttini, cruzó corriendo el sendero para
llevarlo a las casas. Fero en la mitad del camino de vuelta, los dos homrachones, como
movidos de un mismo impulso, se detuvieron, a0aron las arudas faces y se signaron
gravemente.
6llí mismo, sore la tierra gredosa, atravesada de c.sped, a la altura del segundo
mandarino, haía yacido ensangrentada la celestial criatura $ue los dos solterones haían
amado $uiz! lo m!s en este mundo, como un milagro de gracia y gentileza venido del cielo
para suavizar con su solo aspecto las rutales mentes de los homres, perecida en flor en
a$uella tierra salva0e $ue no la merecía?
Fue esa misma noche, en el comedor planta a0a del hotel #a 9ella 1urinesa, Oilla
6na, Chaco, es decir, la noche antes de la revisión del sumario del caso de 6da 1erry3 es
decir, e;actamente cinco aBos despu.s de su presunto suicidio
D((E
?.
"uicidio, seg4n los m.dicos3 muerte casual, seg4n el hotelero3 homicidio, seg4n su
marido, $ue haía renunciado su cargo de comisario departamental, desesperado de no
poder hacer la luz en caso $ue le ataBía al alma, y $ue era, sin duda, el m!s enigm!tico $ue
imaginarse pueda, seg4n todos.
6l promediar un día primaveral cha$ueBo, al aire aierto, en medio de un camino, a
la puerta de un hotel, en plena luna de miel, diez minutos despu.s de despedir a su marido
con un gor0eado eso de inconfundile e induitale felicidad, una niBa de dieciocho aBos
es hallada muerta de una ala en las sienes, despu.s de retumar el disparo de un Colt. :sta
es la imagen increíle $ue vio el dueBo del hotel, don Carlos 9uttini, un minuto despu.s del
tiro, al arir precipitadamente la ventana de su aposento del primer piso, $ue dominaa el
camino y el 0ardín. El eselto ulto tumado miseralemente de trav.s, 0usto en la mitad del
trayecto del portón e;terior a la puerta de casa3 la mancha graciosa del vestido de crep.
claro3 la mancha ro0a del ancho somrero de pa0a, y, al lado, una mancha m!s ro0a todavía,
sore la $ue esplendía el acero de un gran revólver de policía?
El uen don Carlos no pudo de primero creer a sus o0os, deslumrados de siesta y
sol, y se reputó víctima de una monstruosa alucinación. For$ue .l reconoció
inmediatamente, en a$uel ulto tr!gico, a su gentilísima hu.sped de ha pocos días, a la
novia cuyas odas hacían halar a toda la zona, a la elleza del /orte, la tirana de Oilla
Guillermina, la hi0a de su compadre el gerente 1erry, la reci.n casada con su grande y
admirado amigo el comisario G!lvez. Ella era y no podía ser ella3 por$ue, como decía don
Carlos, %si se 5untase todo el mundo y se pesasen los motivos .ue cada uno tiene para
.uitarse la vida/ mi ahi5ada tendría n%mero cero&.
2 eso no lo decía .l: astaa verlo. El paraíso en esta vida, si es posile $ue un ser
humano lo tenga, era ella. #a felicidad en estado puro, sin mezcla3 la alegría imperturale
del niBo sano y ien $uerido3 la e;ultación serena y permanente $ue comunicaa a su
halar una especie de m4sica y a su moverse una especie de danza imperceptile, era ella
en pinta.
AK"uicidarseM H=octores de los demoniosI "i es .sa su ciencia, la mando al dialo
yo toda su ciencia, por$ue toda su ciencia no vale un pepino. 6sí como los m.dicos con
toda su ciencia no me har!n creer $ue el día es noche? por$ue si es día, no es noche? así
tampoco har!n creer a don Carlos 9uttini, ni tampoco a una sola de las personas cuerdas de
la ciudad, como a la vista estaa? Hni una solaI? $ue mi ahi0ada se haía 0ustamente
suicidado. HOamos, homreI Pay cosas $ue no pueden ser, y por lo mismo $ue no pueden
ser, no son. /o me halen.
A"e trata de un disparo casual Aremataa acalorado don Carlos 9uttini.
Fero el m.dico allí presente, mi tío Celestino, decía $ue era asolutamente imposile
$ue un disparo casual taladrase limpias las dos sienes de una persona en pie.
A>st., hotelero, se acoge a una imposiilidad psicológica3 pero yo me aco0o a una
imposiilidad mec!nica. >n revólver $ue, por caer al suelo o por cual$uier otra causa, se
dispara solo, puede dispararse en mil !ngulos diferentes, pero no puede asolutamente
dispararse en una línea horizontal a la altura de una sien3 puede atravesar un cuerpo en
todas direcciones, e;cepto esa sola y 4nica dirección del e0e de los temporales. >n revólver
no puede mantenerse volando en el aire en posición horizontal, para darse el gustazo de $ue
se le escape un tiro e;actísimo: un pulso tiene $ue sostenerlo.
&2 .ste es el primer imposile y el m!s chico, y con .l asta3 pero hay otro
imposile peor, y es $ue un Colt de policía con seguro autom!tico? he dicho un Colt de
poNliNcíNa? un Colt, lo mismo $ue un "mith [esson o cual$uier arma decente, ni golpeado
con una maza puede dispararse, si no se monta el gatillo. Es asolutamente imposile $ue
se dispare solo, sin $ue un dedo levante el gatillo? cosa $ue sólo un dedo humano hace?
y lo vuelva a de0ar caer.
&/adies estamos lires de un minuto de locura Aconcluía el m.dicoA. 2o no s. por
$u. se mató la desdichada niBa3 y m!s, s. $ue nadies sar! nunca por $u. se pudo matar3
pero s. con certeza física $ue ella fue $uien se mató.
Fero los cuatro sentados a la mesa, y la corona de oyentes confluidos en torno,
saían tami.n $ue el marido de la muerta, y con .l todos los haitantes de la zona,
afirmaan con ostinación de osesos $ue %a mí nadie me .uita .ue a ella la mataron&.
KLui.n pudo matarlaM >n fantasma, solamente.
En el mismo instante $ue sonó el fragoroso disparo, don Carlos saltó de la cama y
arió la ventana del primer piso, y el sargento de policía $ue haía acompaBado al marido
de 6da, volvió corriendo y entró por el portón. >n asesino tendría $ue haer pasado al huir,
no ya delante los o0os, sino aun encima del cuerpo del sargento o ien a0o los pies del
hotelero, si es $ue $uiso lanzarse a la calle o ien lanzarse al hotel. 2 si corrió por el aierto
0ardín ensoleado, peor todavía. /o, .se tendría $ue ser un homre invisile3 y no sólo
invisile, sino tami.n sin peso, sin ruido, sin cuerpo. Era asurdo3 y sin emargo?
AK2 ust. $u. piensa, padre MetriM
Paía dos homres silenciosos en la mesa con el m.dico y el hotelero. El terrile
don Gaspar Rotart, comisario regional, $ue 0ustamente acaaa de alorotar de nuevo el
avispero, ariendo el antiguo proceso con una acusación contra un indio vagaundo $ue .l
mismo tra0era preso3 el otro era un fraile corpulento, atezado, de ara entrecana y
negrísimos o0os, $ue contestó con aire vago:
APasta hoy pens. $ue fue una muerte casual.
AK2 hoyM
APoy ya no lo pienso m!s.
AKCreo ust. $ue fue el caci$ue "an FaloM
AEstoy seguro $ue no fue el caci$ue "an Falo.
AK2 cómo est! seguro $ue no fue ese toa hediondoM Asonó la voz llena del
comisario Rotart.
"us o0os azules y fríos se alzaron. #os dos se miraron de hito en hito.
AHFor$ue noI Acontestó rudamente el fraile.
Puo un silencio emarazoso. /o era com4n contestar de ese modo a Rotart.
Entonces el hotelero se volvió al comisario:
AK2 ust., mi comisarioM K>st. $u. piensaM
A2o me futro en todos los indios Acontestó el alem!n groseramenteA y en los $ue
van a lamerles la roBa. 2o no pienso, yo s.. 1odo indio es un animal daBino.
2 maBana se ver! $ue este caci$ue engreído, $ue hace mucho deería estar colgado
de un !rol, es el asesino y ning4n otro. Frimero, por$ue estaa enamorado rutalmente de
la muchacha3 segundo, por$ue odiaa al lanco $ue se casó con ella, peor $ue a todos los
otros lancos3 tercero, por$ue lo vieron correr desatinado, los o0os virados, pocos minutos
despu.s del crimen, cerca del lugar del crimen3 cuarto, por$ue días pasados se echó sore
mí como una fiera, para arreatarme el revólver Colt $ue fue el 4til de esa muerte,
pretendiendo $ue esa arma era suya? HFor eso lo tom.I 2 por 4ltimo, por una razón
contundente $ue dar. maBana delante del 0uez de instrucción, lo $ue tenga la pruea
material en la mano.
AK2 cómo pudo el indio hacer ese tiro y, lo $ue es m!s, hacerse luego humo de ese
modoM
AComo ellos saen malditamente hacerse humo Ae;clamó RotartA. Mi versión
es .sta, y es la 4nica posile: el indio estuvo escondido todo el tiempo en los siempreverdes
del seto, 0unto al portón. El indio vio la despedida de 6da y su marido3 vio, supongamos,
ca.rsele el revólver del cinto al primer rinco de su rioso tostado3 me vio a mí ale0arme en
dirección opuesta, y dio el golpe: levantó el arma, disparó, la arro0ó sore el cuerpo de su
víctima y se acurrucó en su escondite hasta $ue nos vio a don Carlos y a mí inclinados
hipnotizados sore el cad!ver. Entonces huyó, desliz!ndose a lo comadre0a a lo largo del
seto. HFero alguien lo vio huir, maulaI 2 hay otra cosa. 2o oí el tiro de una distancia muy
corta. 2 ien, mi impresión clavada fue entonces, como lo di0e en el sumario, y aun todavía
me dura, $ue el tiro haía retumado no adentro, sino afuera del 0ardín. Entonces creí en
una ilusión. Poy comprendo.
AFero Kust. estuvo, comisarioM Apreguntó mi tío.
AEl sargento $ue don Carlos vio entrar inmediatamente despu.s del crimen, soy yo
Adi0o el comisarioA. El inmundo asesino deió de creer $ue yo estaa le0os3 pero yo me
haía detenido al lado de mi caallo, tapado por el verdor, a ver un nido de pa0aritos.
AKCu!nto tiempo demoró ust.M Ase oyó la voz pausada del fraile.
AKCómo sae ust. $ue el indio inmundo no fue el asesinoM Areiteró el comisario,
sin contestar, flech!ndolo con los o0os.
AKCu!nto tiempo demoró usted, don Carlos Adi0o el fraile, volvi.ndose al
hotelero, sin responder tampocoA, en arir esa ventanaM? 2o leí en el diario a$uel
entonces $ue era imposile para un asesino haer salido, y creí en una muerte casual3 pero
ahora $ue oigo los testigos, me hacen dudar. =ígame, por favor, don Carlos, Kcómo est!
seguro ust. de $ue su demora?M
AK2 cómo est! seguro ust. de $ue el caci$ue "an Falo no ha sidoM Adi0o don
Carlos, con un gesto hostil.
El fraile tragó saliva y dulcificó la voz.
AUigame, don Carlos, no se me alce. KCómo est! seguro ust. $ue su ahi0ada no se
mató solaM
AHFor$ue la conocía, nada m!sI
A#o mismo le digo. 2o conozco al pore indio "an Falo desde niBo. Estoy seguro
de $ue la acusación es errónea. For eso estoy a$uí. Fero entonces todo se enreda de una
manera espantosa. 2 la solución dee de estar en el tiempo. Con medio minuto de
diferencia, un homre pudo haer salido?
AEs asolutamente imposile un homre mortal haer salido Aaseveró el hotelero
A de mientras yo tardaa en arir. "i huo un asesino adentro, cuando yo vi el 0ardín deía
de estar adentro. 2 no estaa.
AHPumI Adi0o el fraileA. /o es f!cil calcular el tiempo a un homre medio
dormido. >st. dormía la siesta?
AHFalsoI Aclamó el turin.sA. H=espiertísimo estaaI Estaa tumado en la cama,
de lomo, me acuerdo ien, mirando las manchas del sol en el techo, unas manchas $ue se
movían? no olvidar. 0am!s a$uel momento. El tiro hizo temlar la ventana3 yo me
incorpor. de un salto. Entonces?
Entonces se interrumpió, y miró al fraile. :ste se haía $uedado inmóvil, con el vaso
de ítter a mitad camino de la oca, en un gesto de infinito asomro. "us o0os tenían esa
e;presión de vueltos hacia adentro $ue seBalaan en .l un soresalto de pensamiento.
AH=on CarlosI Adi0o lentamente para sí mismo, como tropezando en las sílaasA.
HManchas $ue se movíanI K"er! posileM Fí0ese ien en lo $ue dice, don Carlos3 no
enredemos. >st. vio en el techo de su cuarto, .ste $ue est! a$uí arria, en el primer piso,
manchas movi.ndose? manchas de sol movi.ndose? K>st. vio manchas en plural,
manchas, m!s de una mancha y no una mancha solaM H"anto cieloI H7h =ios, $ue no de0as
perecer al inocente, dame luz para disipar este aismo de tinielaI
El fraile paró de golpe el vaso, y sus o0os se volvieron chispeando de nuevo al
hotelero estupefacto.
A=on Carlos Adi0oA, H$ui.n sae si =ios ahora no nos mandó luzI Fí0ese ien en
lo $ue voy a preguntarle. H/o me haleI Concentre toda su atención en a$uella mancha $ue
vio hace cinco aBos en el techo, a$uella mancha fi0a formada por un rayito de sol entrando
por un o0uelo de la anderola aierta. H/o me diga nadaI H"olamente conteste con todo
a0uste a mis preguntasI KEra una dole mancha verde, con una larga mancha amarillaM
AKCómo lo sae ust.M H"í, peraccoI #a andera rasilera, como yo la llamaa. >n
olongo verde cortado por una linda diagonal anaran0ada.
AKQura ust. por la salvación de su alma $ue en esa fa0a amarilla vio manchas
movi.ndose, y $ue esas manchas eran m!s de unaM KQura ust. $ue haía dos manchas
movilesM KLue no era una sola, ancha o ien doleM
AComo si lo viera. H/o, por cierto, peraccoI Ae;clamó don CarlosA. Fí0ese si
serían dos, $ue eran de distinto color y se movían como persigui.ndose. Fí0ese el
movimiento $ue hacían. HCristoI KLu. ve ust. en esas manchasM H"iempre me $uedó
clavada en el alma la impresión in$uietante de a$uellas dos manchitas de luz tan lindas,
como un remordimiento o una preguntaI
El fraile lo detuvo con un gesto y soltó un suspiro.
A2o s. de $u. color era una de ellas Asiguió soBandoA3 era ro0a, un redondel
colorado. 6hora a ust. le toma decirme? pero no se e$uivo$ue? de cu!l color era la otra3
pero no me vaya a mentir, por$ue sería fatal.
A/o precisa. #as veo ahora clarito. 2 ahí est! el sumario escrito, $ue no me de0ar!
mentir. /o s. $u. me dio de contar esta tontería en el proceso. 2o sentía algo allí, aun$ue
sin saer $u.. Pay dos manchas redondas $ue se mueven despacio: una es ro0a, como ust.
dice, y la otra, $ue viene detr!s y la alcanza? y se separan un momento y se re0untan? es
lanca como la nieve.
AK9lancaM H/o puede serI
AHEs lanca como la nieveI
AK/o ser! lanca con un carozo negro, o marrón, o gris, o de color de oroM
AH9lanca como la nieveI
AHCielosI?
7tra vez los o0os del fraile se anularon, se empaBaron, se volvieron para adentro,
mientras sus $ui0adas se asentaan y el cuerpo se contraía como en un esfuerzo. #os laios
se le movían como redando. Farecía un hechicero en comunicación con los espíritus. =e
repente sus o0os empezaron a posarse, opacos como o0os de muerto, en cada uno de
nosotros. Entonces sufrió un cho$ue, un estremecimiento $ue le atió las manos. =io un
suspiro y di0o:
A2a s.? ya veo? HLu. horrileI
"u rostro ad$uirió una e;presión de alarma e;trema. "us o0os se alzaron un
momento y volvieron a a0arse, y así $uedaron hasta el fin, como miedosos de $ue
ley.ramos su secreto. El murmullo de sus laios se convirtió en palara inteligile.
A=os homres? AmusitóA. =os homres roustos, terriles. Furiosos como
fieras. =os homres, por lo menos?
"u torso se tornó a mi tío:
ACelestino, Kten.s tu pistolaM
A"í. KLu. pasaM
AKFr!ncil est! lireM K2 QuanM KFod.s ir maBana con los dos? y con m!s homres,
me0or? a la sala del 0uzgadoM #leven armas.
AKFara $u.M
ACreo $ue har! $ue su0etar a dos tigres furiosos, dos toros, dos demonios. KLuer.s
acompaBarme hasta mi cuartoM 6nd!te allí a la puerta y esper!me. "eBores, hasta maBana.
=on Carlos, yo le ruego por la Oirgen 6nnunziata $ue rememore e;actamente durante esta
noche el color de esas manchas y $ue no vaya a e$uivocarse3 por$ue si una mancha era ro0a
y la otra lanca, maBana puede ocurrir una cat!strofe3 pero si ust. se e$uivoca, puede
ocurrir una cat!strofe peor todavía.
El fraile se alzó toda su estatura y salió de la sala de la siguiente manera estrafalaria:
a reculones, de espaldas, sin de0ar de mirarnos, tropezando con las sillas y medio encogido,
escondida la caeza, como si se huiese vuelto loco.
Mi tío llegó la otra maBana con Fr!ncil y Quan al 0uzgado de Oilla 6na, cuando el
comisario Rotart, erguido y feril, haía comenzado su peroración. /otó la presencia de
muchos testigos: en torno del 0uez de instrucción, adem!s del torvo caci$ue "an Falo y el
padre Metri a su lado, estaan el hotelero, el cao y dos soldados, dos o tres desconocidos,
y un 0oven alto, rousto y moreno, con una pinta canosa en las sienes, $ue le designaron
como el antiguo comisario G!lvez, el desdichado viudo de la hermosa 6na, hoy
algodonista.
El nuevo comisario Rotart tenía en la mano un grueso lega0o de papeles3 su rostro
parecía maldormido, y halaa con a$uella voz inconfundile de caudillo, a la vez
imperiosa y dulce.
"u figura alta, fle;ile y fornida era digna de su e;traBa fama. Mi tío rememoró los
decires en torno del prepotente alem!n. Era el 0efe indiscutido de la zona, no sólo el
caudillo político, pero el seBor de horca y cuchillo. /i el general 7ligado, ni don Florencio
#lana en todo su auge, ni otro alguno $ue se recordara, alcanzó 0am!s el poder y el nomre
de este estanciero !raro, arruinado dos veces, $ue haía hecho todos los oficios, !vido de
luchas y de aventuras, dominador nato. :l hacía en la ruda zona $uerachera, donde las
naturas ravas e;igían poderes asolutos AH$u. constitución argentina ni $u. ocho
cuartosIA, una 0usticia sumaria a lo don Fedro el Cruel, durísima, pero rara vez inicua3 y
era aceptado como una fuerza de la naturaleza temile y necesaria, como el toro, el zonda o
la tormenta. 1enía la manía de aorrecer a los indios, los cuales, cuando .l era muchacho,
haían alanceado a su padre y a su tío en su presencia. =ecía la gente $ue donde$uiera don
Gaspar hallase un indio a solas, lo a0aa de un Xinchestazo sin m!s contemplaciones,
fuese $uien fuese, como a una estia. 7tras an.cdotas terriles se contaan de su salva0e
energía. 9astardos de .l haía por todo: por$ue tenía fortuna con las mu0eres. Montaa,
cazaa, pescaa, tiraa y luchaa maravillosamente.
2 leía. =icen $ue solía caer en accesos de melancolía, en los cuales se encerraa en
un cuarto y leía interminalemente novelas y liros de todas clases. Eso e;plica lo ien $ue
halaa.
Cuando entró mi tío, estaa e;plicando por $u. retiraa inesperadamente su acuse
contra el indio.
A6noche no dormí Adi0oA pensando en este asunto, y he visto $ue los m.dicos
tienen razón en rechazar la hipótesis del homicidio, y creo haer visto claro tami.n la
4nica solución posile de este horrendo caso. 6$uí est! el perita0e de los dos m.dicos $ue
autopsiaron: esto me ha convencido. >n tiro a $uince metros no puede de0ar un gollete
negro de pólvora en los laios de la herida3 y el cad!ver de 6da 1erry lo tenía. Ella fue
muerta, pues, por un tiro a $uemarropa $ue le chamuscó la piel. 7tra cosa no es posile, y
es in4til cavilar m!s. Esto li$uida el asunto.
AKCree ust. en un suicidio, entonces, o en una muerte casualM Apreguntó don Ra4l
#oefgren, el 0uez.
A#as dos cosas a la vez Acontestó sonriendo el comisarioA. Es una teoría e;traBa
$ue me he formado. Es una teoría e;traBa, pero la 4nica posile, y por tanto, la 4nica
verdadera. KFuedo hacer un poco de novelaM
&#os m.dicos dicen tami.n $ue es físicamente imposile una muerte casual3 y don
Carlos, a$uí presente, pretende $ue un suicidio es psicológicamente imposile. Fero es la
psicología 0ustamente lo $ue e;plica todo3 pero no la psicología ordinaria, sino la psicología
de lo anormal. Esa niBa era entonces anormalmente dichosa3 y la dicha en el homre es una
orrachera. Estaa en un estado de .;tasis, de e;altación 0uilosa, de arroo? todos lo
saen. Fero la felicidad e;cesiva es peligrosa en este mundo. KCómo me e;plicar.M? #a
9ilia dice estas palaras: Y3el medio de la plenitud de la vida/ ba5ar$ a las puertas de la
muerteZ.
El luterano miró al cura, el cual le sonrió ferozmente.
A2o creo Aprosiguió el comisarioA, y, m!s $ue creo, veo $ue esa niBa se mató
0ugueteando con esa arma de su marido. /o hay otra solución posile. Qugueteando se racó
el arma a la sien, y por una casualidad de esas $ue el dialo hace, salió el tiro. "uicidio,
pero suicidio casual, por decirlo así.
A6surdo y est4pido Adi0o una voz ronca del fondo de la sala.
AGracias Adi0o el alem!n.
"us o0os se hicieron duros y su mandíula asentó. Paía en su rostro ese algo de
incompleto, de inacaado o informe, com4n a muchos rostros teutones. Rostros ellos, pero
con algo pesado o empastado, como si la forma no huiese acaado de asimilar la materia.
AGracias. KLuieren de0arme halarM KFuedo fantasear un momentoM H1raten de
hacerse capaces de imaginar la posiilidad interna de esta hipótesisI Esa niBa despide a su
esposo, a $uien ama desapoderadamente3 le $uita del cinto el revólver o .l se lo de0a a
guardar3 lo lleva colgado del razo como un niBo tímido3 va pensando lentamente por el
camino olicuo del 0ardín en su homre y en su dicha3 va arroada en su dicha? KLuieren
tratar de representarse conmigo lo $ue puede ser el hilo de su pensamientoM For e0emplo,
digamos así:
*G!Cu$ hermoso es $l" !Cu$ bueno/ .u$ fuerte/ .u$ guapo/ .u$ grande y admirable
es $l" !C1mo me .uiere" !7 es mío/ mío para siempre" @Cu+ndo merecí yo ser tan feliA
@No ser+ demasiada mi felicidadA @(s posible .ue esto pueda durarA @No dicen .ue no
hay cielo en este mundoA @(s posible .ue $l de5e de .uererme alg%n díaA2 !>y"2 !sin su
amor yo no podría vivir"2H'
&Entonces, otra imagen suyugante pasó por su mente Aprosiguió el comisarioA3
la imagen del posile derrume de su amor.
*G@C1mo hay tantas mu5eres .ue puedan resignarse a perder el amor de sus
amadosA !7o morir/ morir mil veces primero"2 Pero !.u$ horrible debe ser morir" !C1mo
es posible .ue una mu5er pueda .uitarse la vida a sí propia/ una fr+gil mu5er/ una horrible
arma como esta"2 7 sin embargo/ ocurre8 lo vi días pasados en el diario2 !C1mo
deber+n de haber sufrido" !Cu$ desesperaci1n ser+ $sa/ para tener fuera de levantar ese
horrible instrumento de muerte a sus sienes/ para apretar el dedo/ para2"H'
El comisario se detuvo, dudoso. 1odos estaan suspensos de sus gestos, de su actitud
concentrada, de su voz $ue se dulcificaa y femineizaa, como si .l estuviese viendo? no,
como si estuviese viviendo el tr!gico solilo$uio. El espíritu de la muerta parecía flotar sore
.l, inspir!ndolo.
A"eBores Aconcluyó de golpe, con un gesto cortanteA, he a$uí una niBa aturdida
y profundamente ena0enada en sus pasionales pensamientos, para la cual el mundo entero
desaparece. "u mano inconscientemente se ha alzado con el revólver y lo ha posado en su
sien. "u índice pesa sore el celoso gatillo, y ella no sae nada. En ese momento, la Farca,
el demonio, el genio de la Fatalidad pasó volando por el 0ardín3 la vio en esa terrile
actitud, hermosa y tr!gica como una estatua de la fr!gil felicidad humana3 se enamoró de
ella y la escogió como presa?
&KLu. fueM K>na cotorra $ue lanzó un grito estridente, un perro $ue ladró, la caída
de una rama, un resalón del menudo pieM? 6lgo pasó $ue hizo estremecer sus dedos
ruscamente, y el tiro partió. #a hermosura imperial del Chaco santafesino, adorada
desesperadamente por docenas de varones, ya no era de ninguno. Es una ley, seBores. Ella
era algo? no de este mundo3 algo demasiado hermoso para ser de uno solo. =ios no hace
esas hermosuras e;traordinarias para $ue sean acaparadas en provecho de una pare0a
humana. "on de todos, o de nadie.
AH=iosI Agritó otra vez la voz ronca del fondo de la salaA. K=ónde est! =iosM HEn
el cielo, en la tierra y en todo lugarI HEn todas partes, menos en la oca del mentiroso, del
emustero y del impíoI
AHLuieto, comisarioI Atronó el 0uezA. KLu. le pasa a ust., fraileM K:sa es la
manera de halar en una audienciaM
El fraile se haía descompuesto todo.
AH14 varías AgritaaA, luego no eres la verdad, como di0o el gran oispo de
Meau; de la Galia /aronenseI HEs mentira $ue la elleza y la felicidad siempre tengan
$ue traer desgraciaI H#a elleza la hizo =ios y la hizo para $ue corriese por su propio cauce,
lo mismo $ue la fuerza, el saer y todo lo $ue es grandeI HFero hay otra ley $ue no es
mentira, y es la ley de $ue el culpado se enreda siempre en su propio crimenI Casualidad,
dicen, o destino3 Hpero se llama FrovidenciaI
AKLu. $uiere decir con este esc!ndalo este fraileM Agritó el 0uez, consternado.
AH#as dos manchas, seBor 0uez, las dos manchas $ue se mueven, una ro0a y la otra
lancaI? 1oda esa psicología estaría ien y convencería a cual$uiera, a no ser por las dos
manchas. =on Carlos 9uttini, a$uí presente, las vio3 y si lo $ue dice es verdad, a$uí llegó el
momento de la 0usticia de =ios.
El tío cuenta $ue el padre Metri estaa tan agitado, $ue no vio un movimiento $ue
pasó a sus espaldas, a una seBa del 0uez o del comisario. El cao de policía, $ue se mantenía
en la puerta, se movió livianito como un felino y se puso sin ruido a sus espaldas,
preparado. Era un magnífico mestizo retacón, vestido de rin lanco, con una hermosa
caeza redonda tocada del casco colonial de corcho, $ue usa por all! la policía. Fero el
padre Metri haía hecho ya un esfuerzo sore sí, calm!ndose.
A"eBor 0uez Adi0oA, perdón3 me e;plico al momento. =io la casualidad $ue me
haya alo0ado ayer en el cuarto del primer piso, donde estaa don Carlos el día del terrile
suceso. =e0ando el cuarto a oscuras para la siesta, not. una curiosa mancha de luz
coloreada, hecha por un rayito de sol en el techo del cuarto. Fregunt!ndome $u. sería,
suena un ladrido afuera, y veo cruzar r!pida por la mancha fi0a verde y amarilla, una
manchita redonda, de color caf.. Comprendí. Era una c!mara a$uel cuarto, una tosca
c!mara fotogr!fica refle0ando todo el 0ardín y el camino de enfrente, las dos andas verdes
cruzadas por la fa0a naran0a, o sea los canteros de c.sped y el camino. Fero don Carlos vio
m!s $ue yo: Hdon Carlos vio el crimenI >st., don Carlos, vio dos personas vistas desde
arria, caezas de personas en forma de medallones confusos. KCu!ntas manchitas vio, don
CarlosM
A=os manchitas distintas Adi0o el hotelero.
A#uego, la desdichada niBa no estaa sola, Hno se mató solaI #a manchita ro0a de
su gran champiF1n ro0o fue alcanzada por otra mancha? Kde $u. color, don CarlosM
A9lanca como la nieve.
AK"eguro, seguroM
AH"egurísimoI
A"eBor 0uez, un homre $ue visto desde arria refle0a un medallón lanco como la
nieve, K$u. esM
AEs un anciano.
AEs un anciano Agritó el fraileA, o ien es?
En ese momento ocurrió algo violento. 6 una seBa del comisario, el cao situado
detr!s del fraile se arro0ó de golpe e intentó sacarlo fuera como se arro0a a un loco. Fero no
contaa con su corpulencia ni con su furia repentina. Oolvióse .l como un puma acorralado,
y despu.s de un terrile envión y zamarreo, rodó el cao redondo contra unas sillas
volteando su casco lanco.
AH6$uí est!I Aaulló el otro, levantando el casco del sueloA. H>na caeza lanca o
un casco lanco, un casco de policíaI H>n casco de policía, un revólver de policía, un
asesino $ue dee de estar adentro, y un sargento de policía $ue entra repentinamente en ese
instante, $ue entra sin 5amas haber salido, $ue se torna r!pidamente y finge entrar en el
momento mismo $ue al arirse de una ventana lo est!n por divisar huyendoI
El fraile no acaó su grito, ahogado por otros dos terriles rugidos. El comisario se
lanzó sore .l, y, en el mismo instante, el 0oven ceBudo y taciturno $ue seBalaran como el
marido de 6da 1erry cayó sore el alem!n de un salto. Fue como el topetón de dos toros.
>n gran revólver Colt de calire ,, se alzó en el aire en una mano crispada, y todos los
otros homres cayeron sore el montón a gritos. Fero la atahola duró un solo instante. >n
tiro retumó como un trueno, y el montón se desmoronó por sí mismo3 y cuando todos se
hicieron atr!s un paso, la figura central del comisario se derrumó sordamente, con una ro0a
flor en las sienes.
AKLui.n ha tiradoM Agritó el 0uez.
#a figura yacente movió dos o tres veces la oca: una maldición, un gemido? o un
nomre de mu0er. Mi tío miró instintivamente su mano, armada de una pistola de gran
calire, intacta. Fero nadie respondió al 0uez. 1odos los o0os estaan hipnotizados sore
a$uel montón lamentale. El tra0e de seda cruda hacía una gran mancha lanca, de trav.s3
una mancha ro0a ensanch!ndose rotaa de sus sienes, y en medio esplendía el ní$uel de un
gran revólver de policía. #o mismo $ue en a$uella terrile siesta de hace cinco aBos. "ólo
$ue en vez de la mancha ro0a del champiF1n femenino, haía la mancha lan$uísima del
casco de corcho.
KPomicidio, suicidio o muerte casualM /unca se ha saido3 proalemente, nunca se
sar!? 2 tal vez sea me0or $ue no se sepa.

7ración del homre con la manía de sentirse culpale
2o no te veo, pero 14 me ves,
Fadre Cnvisile, estar en tu presencia
pensando en nada y tonto como tres,
nervioso y ruto es mi m!s alta ciencia.
2 presentar, no con mucha altivez,
del 1eratólogum de la conciencia,
piezas de mi nativa estupidez,
locuacidad $ue tu temor silencia.
6ntes ha de olvidar, oh Frimer Fadre,
la casadita al ee $ue levanta
y $ue en grito y dolor la selló madre
D(5E
,
$ue 14 a la pore vida $ue no canta
y $ue, $uerada y fea ante tu faz,
te da cuenta de un mundo $ue no aguanta.
2 te dice $ue ya no puede m!s.

#a muerte en el Ma0estic Potel
%Este uen fraile, Ermete Constanzi, capell!n de la frontera, nos animó, nos
aconse0ó, nos dio instrucciones acerca de nuestra nueva vida3 nos aseguró de la protección
del "uperior Goierno, recomend!ndonos ser uenos y firmes en nuestra fe en =ios, en el
Goierno y en nuestras mismas fuerzas, asegur!ndonos como resultado de esto nuestro
ienestar
D(*E
&.
6 principios de este siglo, el Ma0estic Potel no era el inmenso rascacielos $ue
conocemos3 pero sí un amplio caserón de cuatro pisos, palaciego y suntuoso para a$uel
tiempo. '#a increíle transformación de 9uenos 6ires en estos treinta aBos hace $ue no nos
formemos idea ahora de lo $ue parecía entonces a$uel rincón de Falermo, frente al lugar
donde Rosas tuvo su tienda la víspera de Caseros+. 1enía su gran escalera imperial con
alaustres dorados, y, al lado, una gran novedad de a$uel entonces: un ascensor el.ctrico.
1enía un gran frontón arroco lleno de columnas falsas, capiteles in4tiles, guirnaldas
innecesarias y cari!tides $ue no sostenían nada, de acuerdo con la cursi fórmula
ar$uitectónica de nuestros padres, $ue podría resumirse así: %Ina casa hermosa es una
gran ca5a chata con muchos adornos afuera&.
1enía umrales de m!rmol rosa, un hall de alaastro verde, y guarniciones de caoa
sore el tuo del ascensor, al cual haían pintado de dorado hasta los alamres.
Qustamente delante del umral principal huierais visto una escena de lo m!s
e;traBa, si huieseis madrugado astante a$uel día en $ue la muerte hizo una pe$ueBa
incursión inesperada en el dorado hotel Ma0estic.
2 digo inesperada, por$ue Ka $ui.n se le ocurre pensar en la muerte en un aile de
Mi-CarTmeM
El aile fue todo un .;ito de la gerencia del hotel. Concurrió toda la crema de
9uenos 6ires3 incluso el presidente de la /ación se dignó de0arse ver un rato, tomar parte
en una cuadrilla y catar una copa de Clic$uot vie0o en el >mbig%. El gran salón central,
decorado de escarlata y oro, parecía todavía un estuche de raso, pero un estuche ensuciado
con todos los restos un poco ridículos de un amanecer de fiesta mundana. "erpentinas,
otellas, trapos, colga0os chillones, alfomras a medio retirar, hicieron decorado propio al
horror de la nueva escena.
Esta escena consistió en un tremendo encontronazo entre dos individuos, uno $ue
pasaa delante el umral muy recoleto, otro $ue surgió de allí como disparado por un
caBonazo. El cho$ue fue tan tremendo, $ue los dos rodaron3 y eso $ue el chocado era un
homre alto y corpulento, memrudo como un oso, vestido de sayal frailuno demasiado
corto. El cual se incorporó velozmente y agarró al otro por el razo con furia.
AKEst! loco ust., para correr de ese modoM Ale di0o, escudriB!ndole la cara.
#a cara del otro desaparecía del todo entre ufanda, espe0uelos y gorra. "e $uería
desasir cuanto antes, presa de un apuro desesperado3 pero la curiosidad del aprehensor
suió de punto, y lo apretó m!s fuerte. Entonces haló el emozado con una e;traBa voz,
alta y aflautada.
AH>n sacerdoteI AchillóA. HLu. feliz azarI HPay un moriundo arriaI "ua
inmediatamente, mientras, yo corro al m.dico.
AK=ónde, arriaM Adi0o el fraile, sin soltarlo.
A1ercer piso Atartamudeó el otro, con la misma e;traBa voz de caezaA pieza
*(5. HMuy urgenteI #lame al portero.
El fraile se dirigió r!pidamente al hall, y asomrado de hallarlo desierto, llamó al
portero a gritos. /adie respondía. Frente suyo vio la puerta aierta del ascensor y se metió
adentro antes de pensarlo. >n instante luego llamaa al *(5 del tercer piso, herm.ticamente
cerrado, golpeando ruidosamente.
/adie respondió tampoco. El fraile se sentía desasosegado, en casa a0ena, intruso.
Fero su instinto haía olido algo serio. Golpeó de nuevo con impaciencia, y de adentro le
respondieron alaridos incomprensiles3 pero nadie aría. >n moriundo no se ia a levantar
a arir. Entonces empezó a maniorar con violencia el picaporte, pensando ya en saltar la
cerradura. #os clamores arreciaron, y la puerta se entornó un po$uito, apareciendo un arma
seguida de un razo lanco y un gran camisón con un homre adentro. El del camisón, al
ver al fraile, de0ó caer el revólver de puro asomro, mientras de atr!s seguía chillando con
desesperación una ronca voz femenina:
AHManeco, apag! la luz, te digo, y no ar!s antes $ue te digan $ui.n es, o si no,
tir!le un tiro a trav.s de la puertaI
El fraile se dio cuenta de $ue se haían urlado de .l y $ue haía perturado sin
$uerer el sueBo conyugal de un urgu.s asustadizo3 y atió retirada a toda marcha, tan
confundido, $ue a lo primero no a0aa el ascensor, por$ue olvidó cerrar la puerta.
AH1om!, Metri, por meterte en hotelesI Arezongaa con raiaA. Fraile de ventorro
y hostel, no fíes mucho de .l.
Maldecía su imprudencia y ya $uería verse afuera, cuando sus o0os a0os
distinguieron en el encerado lanco del ascensor, $ue se hundía parsimoniosamente, una,
dos, tres, cuatro manchitas negras, estrelladas. "e arrodilló y las tocó con el dedo: sangre
fresca. "e $uedó asorto, casi en cuatro patas, pensando intensamente. 2 en ese momento,
el otro encontronazo.
>n homre de lirea arió el ascensor y se le vino encima a gritos, golpe!ndolo con
un o0eto pesado y halando en gallego a toda furia. >n solo envión del torso astó al fraile
para enviar al espacio al portero, $ue era flaco y petiso, trastaillando3 pero el homre
seguía chillando como cuarenta loros 0untos, y una multitud de mucamos y pasa0eros
amenazadores, tami.n gritando, acudían de todas partes y cercaan al fraile en su 0aula,
$ue parecía un aguar! entremedio una perrada. Pay $ue saer $ue haía llegado ya a la
planta y estaa ante el lustroso vestíulo.
"e dio cuenta $ue pelear era peor y $ue halar era in4til: el portero pregonaa a
gritos desde le0os $ue a$u.l era un ladrón $ue lo haía riducidu a lNimputencia de un golpe
en la nuca y de0ado aterecidu y asu5etu de pies y manos en el cuarto de los paraguas. El
fraile se adelantó tendiendo las muBecas y diciendo:
AFueden atarme.
1res o cuatro homres le traaron los razos. Entonces aprovechó el silencio para
decir con la misma voz imperiosa:
A>st., d.0ese de chillar y vaya a uscar la policía.
"e volvió a la tura y clamó:
A"eBores, proalemente acaan de asesinar a un homre en esta casa. 6$uí hay
sangre, y hay sangre en el umral, y sangre a$uí en mi manga derecha, donde se apoyó el
asesino. =io un encontrón conmigo en la puerta de calle, y me engaBó con la verdad,
hailísimo. Me di0o $ue haía un moriundo, pero me dio falso el n4mero de la pieza.
Mientras yo suía, huyó. H=ivídanse en dos gruposI H>no salga a perseguir al criminal, $ue
no puede andar le0os, y otro recorra las piezas gui!ndose por los rastros de sangreI H2 a mí
su.ltenmeI 2o soy fray =emetrio Constanzi, misionero del Chaco santafesino.
Puo un momento de indecisión silenciosa. Entonces se oyó una orden seca como
un a$uetazo, y un homre rasurado, ien vestido, resuelto, apareció entre la corona $ue se
le arió saludando respetuosamente. "u mano asestaa al prisionero una pistola ricamente
repu0ada.
El fraile sintió $ue las entraBas se le a0aan a los talones y $ue se le enfriaan los
huesos. "e $uedó perfectamente inmóvil. For$ue leyó en los de míster #eXis "mith Fores,
gerente y copropietario del Ma0estic, $ue no solamente era homre para tirar del gatillo,
sino $ue estaa a un pelo de hacerlo. El fraile sostuvo la mirada.
A9a0e el arma Ale di0o a0itoA, no soy el ladrón.
El tipo le era conocido, como a todos en 9uenos 6ires. HCu!ntas veces los diarios
haíanlo retratado como el perfecto gentleman, el gran comerciante y el distinguido
clubmanI #levaa el hotel con una rigidez de puritano y un porte de gran seBor: era homre
capaz de alternar con un du$ue, como de no$uear a un cocinero. "u corrección era
proverial en 9uenos 6ires: elevaa el escr4pulo de la respectability a una altura religiosa.
=e .l se di0o $ue llegaa a las citas a minuto sonado y pagaa los pagar.s con el relo0 en la
mano3 así tami.n los coraa. Fara completar su retrato en estilo propio, se podría aBadir:
3eportes: golf, tiro al pichón.
Clubes: Golf Clu, Qoc8ey Clu y Residentes 9rit!nicos.
<acaciones: Qersey y Mar del Flata.
(stado: soltero.
Religi1n: presiteriana unida.
3iarios4 #he #imes y 9uenos >ires Herald.
(studios: M. 6. Eton.
3istinciones: Foreign "erviceVs Commander Medal?
Mr. #eXis era en 9uenos 6ires el prototipo vivo de una gran nación amiga.
El fraile, en su vida selv!tica, haía leído una decisión fatal en el tono de unos o0os o
de una voz demasiadas veces, para poder dudar $ue a$uellas claras pupilas de acero
impert.rrito le prometían la muerte con un furor frío. K2 cómo noM KLu. cosa podía
lastimar m!s mortalmente la respetailidad de míster Fores, $ue a$uel tremendo atifondo
de orrachos a prima madrugada nada menos $ue en su copetudo hotel, al ala del gran
triunfo social de su fiesta aristocr!ticaM "u mano no se movió una línea cuando imperó:
APale ust.. KLu. pasaM
Mas en ese instante, otra irrupción interrumpió la escena. El comisario =eza y dos
agentes arriaan al remol$ue de un lacayo enlo$uecido:
A=esaparecido como el humo Adecía el lacayoA. Pacia el a0o hay huellas de
sangre en el suelo, hasta la tercera ventana, donde hay una mano sangrienta estampada. 6
dos cuadras, en la otra ocacalle, hay un guardia. For ahí no pasó, por lo tanto. Entonces,
doló la primera ocacalle. Fero si doló por la iz$uierda, lo huiesen visto doBa Remedios
y sus hi0as, $ue hace rato arieron la merenguería. For la derecha, tampoco3 lo verían en la
pelu$uería de Feliciano? Retrocedió el tipo, entonces? AconcluyóA, o si no, se hizo
humo.
AKLue si ritrucidióM Arugió el portero, a $uien, por lo visto, el chichón le escocía
a4nA. HCiertu $ue ritrucidióI Comu $ue lu hall. yo en el ascensor orrandu la sangre. H/o
te vale el disfraz de fraile, asesinuI Comu $ue ahora mesmitu?
AK6sesino a $ui.nM Apreguntó el preso con iraA. H"anto cieloI Est!n perdiendo
tiempo a$uí, y Kdónde est! el herido, entretantoM
#a respuesta la dio un homre $ue se descolgaa en ese momento a rincos por la
escalera imperial, como un mono por una re0a. Estaa lívido.
AHEl dosNunoNtres est! muerto AgritóA, o poco le faltaI HEs un mar de sangreI
AKEl dosNunoNtresM Apreguntó el fraile, poni.ndose p!lidoA. KCómo es esoM
Comisario Ae;clamó enseguidaA, e;i0o $ue se me permita suir con usted. #a víctima
puede necesitar de mis au;ilios.
AEste homre es altamente sospechoso, comisario Adi0o pausadamente míster
#eXisA. /adie sae $u. tenía $ue hacer en el hotel a estas horas. E;i0o $ue se le arreste.
AMe $ue0ar. al presidente de la Rep4lica Ae;clamó el fraile, c!ndidamente.
Entonces se vio intervenir a un nuevo actor, asomroso. >n homre de delantal y
gorro lanco, fornido, moreno, se hizo adelante con resolución y alegó con cerrado tono
napolitano:
AFu.deno larg!lo. #o conozco perfetamente. E lo frate $ue diche la mesa nel
hospedale a$uí al lado. "toy cansado de vedelo nela mesa e nel convento an$ue. "e yama
así como lo ha dicho.
El cocinero Giacomo se ve $ue hacía fe en el Ma0estic. El gerente guardó la pistola,
y seguido del comisario, m!s la inmensa arra de curiosos estorones, con el fraile entre
ellos, se precipitaron todos escalera y ascensor arria al n4mero 5(*.
Minutos despu.s, la pieza 5(* les descuría su secreto ro0o. Focas veces haía visto
el fraile tanta sangre, y desparramada de tal modo3 o $uiz! era el efecto del contraste con
las doradas molduras, las alísimas s!anas, las utacas de raso rosa, todo el lu0o aparatoso
de la alcoa. 2 en el medio de a$uella paleta de pintor $ue reveló la cenicienta luz del ala,
en medio de un chafarrinón ro0ísimo, yacía un homre gordo y en camiseta de seda,
degollado horrilemente. El cuello parecía una enorme sandía. Farecía $ue huiesen
asper0ado sangre con una 0eringa.
AHCondenaciónI Adi0o el gerenteA. HEl doctor 9arreto, 0ustamenteI Ay salió a
contener a la gente $ue se amontonaa.
El comisario levantó del suelo un enorme cuchillo de cocina, nuevo, y se volvió
hacia el fraile, impacientemente:
AH/o me to$ue nadaI Ale di0o.
Mas el fraile estaa ungiendo con el pulgar la cara rechoncha del degollado, todo
concentrado en decir e;actamente la fórmula del eventual sacramento de los moriundos:
,6i adhuc est capa02 per istam sanctam unctionem et suam piissimam
misericordiam/ absolvat tibi 3eus .uid.uid2 deli.uisti' =n nomine Patris/ et Bilii/ et
6piritus 6ancti' >men'
"e volvió con la mano toda manchada en sangre, uscando dónde limpiarla. El
comisario discutía vivamente con el pinche napolitano.
AHMa sicuroI :Vno cochiyo come lo nostro.
AKFertenece a la cocinaM
El pinche Giacomo lo empuBó tran$uilamente, malgrado los horriles co!gulos, y lo
e;aminó a la luz matinal. "i antes su aspecto pareció grotesco, ahora era siniestro. 1enía
una facha ruta, mal hecha, con líneas despare0as, y landía el cuchillo con familiaridad
profesional3 pero en la ase de la frente estrecha le lucían dos claros o0os verdes de niBo.
AEh, me pare Adi0oA3 . propio come lo nostro. 6 ver. /o. /on . de lo nosotro.
1ropo noevo me pare. H/oI Ae;clamó, tirando al suelo el cuchilloA3 esto no apartiene
nada a la cuchina nostra.
AKFertenece o no perteneceM Asiiló el comisario.
AHEhI K$u. porcaría me estai armando ac! ost.M Adi0o GiacomoA. HFartenece a la
porca maronnaI Ay se $uiso marchar3 pero lo paró el cao.
El policía se volvió al cuarto y encontró al fraile lav!ndose tran$uilamente las
manos en la 0ofaina. "e puso furioso y empezó a increparle $ue le estaa emrollando las
pistas. El fraile lo oyó respetuosamente, y despu.s le di0o:
AMire, comisario, a$uí no hay pistas. Esa ca0ita chata, dea0o de la almohada, deió
de contener valores3 pero 0uraría $ue el ladrón la tocó con guantes. Puo una lucha raiosa
antes del asesinato, la víctima est! herida por todo3 pero fue una lucha muda, el asesino le
atenazó la garganta, era un homre fuerte? H"i lo sar. yoI Ae;clamó MetriA. #as 4nicas
pistas a$uí, las tengo yo, comisario.
AK=ice $ue vio al homreM
A/o lo vi3 lo sentí, comisario. Era un homre de talla normal, vigorosísimo. Me
voy, comisario.
AK2 cu!les son sus pistasM
A#a misa en el hospital, las hermanitas $ue me esperan? M!s tarde halaremos,
comisario. Fero mire, ya $ue pregunta, escuche un poco: un homre $ue hala con una voz
científicamente desfigurada, primero3 $ue desaparece como un humo a la puerta del hotel,
segundo3 y $ue me da el n4mero *(5 en vez del 5(*, K$ui.n es ese homreM Fiense,
comisario.
AK#o sae ust.M Aprorrumpió el comisario.
A/o s. $ui.n es, pero s. dónde est! Ale susurró el fraile al oído, y se deslizó como
un gato escalera aa0o.
6l llegar al hall, se encontró en la mesa de entradas con el seBor del camisón del
tercer piso, acompaBado por una seBora gordita $ue despotricaa como una tarailla. Paía
$ue oírla.
A"í, seBor AdecíaA, ahora mismo me voy3 antes de una hora $uiero salir de a$uí,
s.palo, gerente, Hantes de una horaI /o lo puedo soportar. H>n asesinato en el Ma0esticI Me
voy al Ritz. HEl pore doctor 9arretoI 2a se lo decía yo: 0am!s se dee llevar dinero
encima3 hay $ue de0arlo en el anco, en che$ues. HCasi un millón de pesos, María
"antísimaI H2 pensar $ue vino con nosotros desde FarísI HLui.n ia a pensar esta cosa
atrozI Qusto cuando haía redondeado su fortuna. HEs una aominación, es diaólico,
demoníacoI El goierno deería intervenir. Estos crímenes multiplicados. Estamos viviendo
entre asesinos Achillaa la uena mu0er todo seguido, como una lección de memoriaA.
/o hay temor de =ios, seBor3 no hay religión ni nada. /o se va a poder vivir m!s. Este país
es una por$uería. #o me0or $ue podemos hacer es volver cuanto antes a Francia. 1e lo decía
yo en 9oulogne, Maneco? H6yI?
"e $uedó de golpe con la oca aierta, viendo al fraile $ue se deslizaa sigiloso
hacia la puerta.
AH6ll! est!I HEse fraile vino a despertarnos a la medianocheI H2 a lo me0or es otro
asesino disfrazadoI
El fraile se volvió chi$uito, se hundió en el sayal y se hizo humo, viento y polvo
impalpale. /i $ue fuera un asesino dispararía m!s fuerte. For$ue, tímido a su manera,
tenía casi m!s miedo a un necio $ue a un asesino.
AMe voy pasado maBana, $uiera o no $uiera ust., comisario Arepitió el fraile
ostinadamenteA. Pe venido a ver al presidente, a pedirle au;ilio para los #anceros de "an
6ntonio3 pero ya $ue no $uiere reciirme, me vuelvo a mi reducción. En este asunto no
tengo nada $ue ver3 y all! ur0o?
AEl famoso misionero del Chaco santafesino est! a cuierto de toda sospecha A
di0o el comisarioA. H/aturalmenteI Eso no osta a $ue su presencia en el lugar de los
hechos lo haga sumamente interesante a la pes$uisa y sumamente sospechoso, diría, a
muchas personas $ue no tienen oligación de conocerlo, o no curan de evidencias morales.
#egalmente, yo podría detenerlo, aun por medio de arresto? "u ter$uedad en negarme los
datos $ue dice poseer?
AHQes4s, comisarioI /o, eso no puede ser e;acto Agimió el padre #osada, prior del
conventoA. Es imposile $ue el reverendo padre? 2o no podría oligarlo por santa
oediencia3 pero yo creo $ue el reverendo padre? /uestro deer es servir a la autoridad
constituida. Este asunto es muy eno0oso3 un sacerdote no dee andar mezclado en estas
cosas? 2o le suplico, seBor comisario, haga todo cuanto pueda por sacar el nomre del
reverendo padre Metri inmediatamente de todo este ruido y este revuelo en $ue se ha
mezclado. H"eBor =ios míoI HLu. dir! el seBor arzoispoI
A2o no me he mezclado, =ios me mezcló, y yo no tengo datos, comisario A
contestó Metri, malhumoradoA. :ste no es mi oficio, yo no soy policía. Este asunto no me
interesa para nada. >na desdichada casualidad?
Estaan los tres en el locutorio del convento Atres días despu.s del crimenA, una
salita e;traordinariamente fría y despo0ada, con vie0as sillas de Oiena y una estampa del
"agrado Corazón, $ue tenía aspecto de $uerer advertir al visitante $ue deía irse lo m!s
pronto, =ios me perdone la irreverencia, pero así era. El comisario =eza se retorció una
guía del igote mos$uetero, y prescindiendo del superior, replicó al misionero severamente:
A>st. di0o $ue saía dónde est! el asesino.
A=ónde estaba el asesino Acorrigió el fraile.
AK2 dónde estaaM Ain$uirió el comisario.
AEscondido entre un centenar de personas.
AKFero en $u. lugarM
AEn un lugar donde ustedes lo echar!n a perder todo si se lo digo Adi0o el fraileA.
Mire, comisario, todo eso fue una roma. 2o no le puedo decir cosas de $ue no estoy
seguro, y pueden causar mucho daBo si me e$uivoco.
El comisario pensó, con amargura, $ue el fraile mentía. Es evidente $ue lo $ue lo
cerraa era una especie de envidia profesional. =os o tres casos misteriosos $ue el santo
varón por azar haía develado, lo haían vuelto golosísimo de esas adivinanzas truculentas
$ue un crimen propone, por a$uello de $ue las primeras fi0aciones de un instinto
determinan su desarrollo. El penetrante ingenio, a la vez especulativo y pr!ctico, del mon0e
misionero, se haía apegado con fuerza a la solución de esos prolemas psicológicos
concretos. Eran su deporte. =esde chico recordaa el fraile su manía de preguntarse
interminalemente cosas así3 por e0emplo: la verdadera razón de un gesto raro en una
persona, el significado profundo de una situación? #e ocurrió alguna vez, dos o tres aBos
despu.s de una palara, caer en la cuenta de pronto del oculto motivo o sentido de la
misma. Fero tenía ruor de mostrar esa su ciencia un poco esot.rica. El comisario decidió
sonsacarlo por las uenas.
AMuchos hilos ya est!n patentes Adi0o como al descuidoA. El criminal llevaa
guantes. #a puerta estaa cerrada con llave, pero no tenía cerro0o: el cerro0o estaa
descompuesto. /o parece $ue viniera decidido a matar3 proalemente tra0o el cuchillo
para asustar a su víctima o e;torsionarle el sitio del dinero. Mató por$ue fue atacado, o
$uiz! reconocido. #levaa plantillas de goma. 6tacó de atr!s al portero, y lo durmió de un
golpe violentísimo, $ue no parece de puBo. Era un homre fuerte? y un homre listo?
1odo el cariz del crimen revela un homre inteligente? dese$uilirado, pero de talento?
un homre $ue discurre? un paranoico Aconcluyó el comisario, con importancia.
A1odo eso no sirve para nada, comisario Ainterrumpió Metri con cierto fastidioA.
/o es .se el camino. 2a saemos $ue el criminal no es un homre torpe3 le0os de eso. 1odos
los pormenores est!n cuidados. #o $ue yo $uisiera saer es esto: siendo homre tan listo,
Kpor $u. salía del hotelM KLu. necesidad tenía de correr el riesgo de ser visto y sentido,
como de hecho lo fue por míM 6verígSeme esto, comisario, si puede.
AFero K$u. ia a hacer, entoncesM KLuedarse adentroM
El fraile no contestó y se $uedó un momento suspenso. Cuando sus o0os volvieron a
mirar, tenían la alegría de un chi$uilín consentido.
AHFero ya lo s., comisarioI Es sencillo. #a sangre? se pringó sin $uerer? :l no
haía previsto eso? "alía simplemente con el fin de manchar de sangre el ascensor y el
frontispicio.
AReverendo padre Aintervino el superiorA, todo eso $ue ust. dice, no nos da a
nosotros mucha luz.
AK2 para $u. $uiere ust. la luzM Apreguntó Metri c!ndidamente, sin somra de
ironía. El rostro del otro enro0ecióA. Luisiera tenerla yo la luz AaBadió Metri, cayendo en
su gaffe.
A"ería muy deseale, por cierto Adi0o el superior con cierto calorA. 2o no s. si
ust. realia toda la importancia de este asunto, reverendo padre. El presidente de la
Rep4lica, dice a$uí el seBor comisario, est! interesadísimo en el uen .;ito de la pes$uisa,
y est! apremiando al 0efe de Folicía. >n crimen en el principal hotel de 9uenos 6ires, en el
centro de nuestra sociedad m!s dintinguida, y un crimen de esa naturaleza? compromete
hasta el nomre de la nación. 2 despu.s, el doctor 9arreto era una persona muy importante
para la Rep4lica Aprosiguió oviamente repitiendo palaras a0enasA3 un apellido prócer,
dueBo de media provincia de 9uenos 6ires, miemro de muchos directorios, un gran
financista, una de las figuras?
AEl doctor 9arreto era un chancho Ae;clamó groseramente el padre Metri, cuyo
rostro se haía enro0ecido paulatinamente.
El otro religioso se $uedó como si huiese visto al dialo o le huiesen dado un
puBo en la pl!cida arriguita. El comisario rió ruidosamente.
AHEpa, amigoI Adi0oA. /o se eno0e, padre.
AFerdón Acontinuó MetriA, pero todo el mundo lo dice así, con esa palara, y yo
lo creo. /o se dee halar mal de los finados3 pero la e;presión $ue la muerte fi0ó para
siempre en la cara de ese homre, era de una animalidad perfecta. "us 4ltimas palaras
fueron: %H6ocorro/ policía" !Mi plata"&.
&Era un perfecto caallero, un homre fino, KverdadM? 2o tami.n lo sería
f!cilmente, si no tuviese $ue traa0ar? homre fino. Oivía en Farís de las rentas de sus
latifundios, los cuales tuvo el traa0o de heredar de su padre, el cual los heredó de su
auelo, el cual los otuvo con el traa0o de alamrarlos o escriturarlos. :l vivía en Farís?
como ustedes saen, y yo s. cómo vivían ac! sus arrendatarios, y los de tantos otros como
.l: yo he visto el campo argentino. Oenía ac! a alzar dinero, y volvía all! a de0ar $ue sus
campos se avalorasen solitos, a costa del traa0o de $uienes, sacrific!ndose, hacen a$uí
6rgentina. /o es 0usto. El derecho de propiedad 0am!s autorizó una aerración seme0ante.
A9ien Adi0o el padre #osada con ironíaA. Entonces era un chancho, el asesino
hizo ien en degollarlo, y nosotros los religiosos deemos encurirlo?
El misionero cha$ueBo se movió todo en su asiento, como un nadador $ue se da
vuelta. Farecía $ue ia a levantarse e irse.
A/o emrome, padre AgruBóA. >st. sae $ue el homicidio es un gran pecado,
peor $ue la fornicación simple y el roo. Es un gran crimen. Fero Kacaso es el 4nico crimen
$ue hay en el país Ae;clamó, acalor!ndoseA, para $ue se vuelva patas arria la ciudad y
hasta el Goierno, como si se acaara el mundoM K2 mis indios del Chaco, e;plotados y
oprimidos como animalesM H>stedes no ven crímenes hasta $ue no ven sangreI H2 la ver!n
la sangre, la ver!n pronto, por poco $ue no me hagan caso, y m!s sangre $ue en ese hotel, y
sangre de la me0or del país, y no de un panzudo z!ngano $ue andaa llamando sore sí el
cuchillo con el insolente e;ceso de su dinero in0ustoI H"angre inocente se derramar! pronto
en "an 6ntonio de 7ligadoI 6sí se lo puse en la carta al presidente? y no se dignó
reciirme? %HEst! muy ocupadoI&?
El padre Metri, testarudo como una mula, haía caído en uno de sus humores
e;cesivos, tan temiles al padre #osada. For fortuna, en ese momento estalló en lo alto,
como un volar de p!0aros un!nimes, la armoniosa campanería del convento llamando a
Oísperas, mientras el es$uilón de la comunidad cascaeleaa con risa de plata. #os dos
frailes se alzaron al punto, y el comisario se despidió malhumorado. Mas al transitar hacia
el coro los claustros profundos, el superior, $ue se sentía terrilemente desazonado, no
pudo omitir volver a la carga.
AReverendo padre AmusitóA, creo $ue ust. se coloca en una actitud asurda, $ue
puede costarnos cara, y eso por una impaciencia inmotivada. El presidente sólo le ha dicho
a ust. $ue espere. El seBor arzoispo me prometió, por su parte?
AEs in4til, no hay nada $ue hacer con ustedes Arepuso el tozudo italiano,
envolviendo en ese ustedes su car!cter impaciente de tr!mites a todo el mundo 0er!r$uico,
desde el simp!tico comisario =eza hasta el puntilloso presidente de la /ación, realmente
muy ocupado, incluyendo su vie0o condiscípulo el superior #osada, perfectamente
arrepentido a estas horas de haerle dado alo0amiento en el convento. %Braile
comprometedor' 7o no .uiero líos&, pensó el padre #osada. 2 Metri era el homre de los
eternos líos3 o, como decía #osada, los eternos revuelos.
El canto de Oísperas calmó su humor concitado. "olía decir el padre Metri $ue el
rezo del 9reviario, $ue antes de ordenarse temía como una carga, haía resultado su m!s
dulce reposo. =ecía $ue era como una devoción inventada por =ios mismo e;presamente
para .l: una hora de oración vocal, para .l, $ue muchos días no estaa para la mental3 una
devoción gravemente oligatoria, para .l, cuya vida tumultuosa le peligraa las devociones
lires3 y una oración rítmica y poderosa de inflamada y e;traBa poesía siempre camiante y
nueva. #a lectura pausada de los salmos de =avid le refrescaa el corazón, le polarizaa los
pensamientos, le remansaa la meditación. Mas cuando se aBadía el canto, el efecto era
maravilloso.
AMe zamulle en vino, en cordial y en tila Adecía el fraile.
Qustamente en este momento salmodiaan los coristas el hermoso Himno del sueFo
de Completas:
>ntes .ue la lu se e0tinga/
oh 6eFor de lo Creado/
cierra en torno tu carlinga/
s$ mi fuerte y fiel armado'
Los lascivos sueFos mata/
y el fantasma no me alarme/
y a 9elial las alas ata/
.ue no ensucie nuestra carne'
3+noslo/ Padre piísimo/
y #%/ el Hi5o/ de consuno/
y #%/ (spíritu 6antísimo/
.ue rein+is los tres en uno'
>m$n' >leluya'
"e levantó pausadamente, por$ue le tocaa el turno. #as turulentas emociones del
día estaan en el fondo de su alma remansadas en oración y en pensamiento. Empezó a
articular con voz potente el gregoriano de los rezos de E"CRC1>R6 $ue constituyen el
Responsorio. =e repente su voz se $ueró, y su alta figura se $uedó inmóvil, en uno de sus
s4itos y típicos pasmos. Musitaa entre dientes, todo interlocado. >n corista se movió
hacia .l sin ruido y le susurró al oído:
AK"e siente mal, reverendo padreM
El e;traBo fraile volvió hacia el estudiante un rostro tan arroado como el de un
santo.
,(t cecidit in foveam .uam fecit"
AKCómoM
,!(t cecidit in foveam .uam fecit"
Entonces volvió de su distracción y concluyó con voz tonante el versículo $ue haía
comenzado:
,=nsidiavit pee catar 5ustum et cecidit in foveam .uam fecit' DPuso insidia el
pecador al 5usto y cay1 en la trampa .ue pusoE'
Rato despu.s, mientras la comunidad cenaa, Metri estaa otra vez fuera de casa
con gran disgusto del superior, encerrado con el comisario =eza en el 0uzgado, en una
discusión interminale. 6seguraa $ue haía encontrado el medio de discernir al asesino y
hacerlo caer en su propia trampa, como dice la E"CRC1>R6, con tal $ue el 0uzgado le
facilitase una maniora $ue a =eza parecía asurda.
"e trataa de comenzar de nuevo los interrogatorios del hotel en presencia del fraile,
incluyendo dos preguntas est4pidas $ue .ste traía escritas. 'El caso era $ue el dueBo del
Ma0estic ya se haía $ue0ado al ministro del Cnterior del desastre $ue representaa para su
fama y su distinguida clientela la acción interminale de la policía?+. "ería nunca acaar.
Fero al fin aceptó Metri una transacción propuesta por el otro: e;purgar la lista de los
pasa0eros del hotel, suprimiendo a todos los $ue a la hora del crimen evidentemente estaan
coartados3 y adem!s, a todos los muy altos, los muy petisos, los muy gordos y los muy
flacos, ya $ue el homre de la voz cantarina era de mediana hechura. 'K>na mu0er
disfrazada de homreM =el todo asurdo+. "ometer a cuestión rigurosamente todos los
otros, sin e;ceptuar ninguno?
El comisario =eza saía mantener al homre m!s ducho en vilo y azoramiento a0o
una granizada de preguntas divergentes y sardónicas, como un tigre a0o los chas$uidos del
l!tigo3 era un maestro en cross-e0amination. Fero el mismo 0uego repetido docenas de
veces era agoiante, aun para los escriientes y oyentes. El escriano sudaa copiosamente
y le dolía la mano y la caeza de estenografiar siempre lo mismo. El sargento se haía
sentado, manos en las rodillas, y caeceaa.
=espu.s de un día de traa0o casi ininterrumpido, la tarde caía inundando los
ventanales del oeste con una luz cansada y fría, amarillenta. El comisario $uemaa los
tr!mites. "ólo el fraile clavaa en los e;aminados sus o0os sin pestaBear, a0!ndolos sólo
para anotar algunas palaras en una ho0a. =esde el gerente del hotel hasta el 4ltimo groom,
sin e;ceptuar los via0eros copetudos $ue haían reciido orden de mantenerse a disposición
de la policía, fueron zarandeados de nuevo. El comisario acaó con un suspiro, no s. si de
fastidio o de raia. "e volvió hacia su compaBero,
AK2M? Adi0o.
El fraile se incorporó con los puBos en la mesa. "ore ella estaan dispuestos
siniestramente, por e;presa e;igencia suya, el rudo instrumento del crimen, la camiseta del
muerto hecha un pegote negruzco, la illetera met!lica, el cerro0o estropeado y otras
atenencias al hecho: alucinante colección de horrores. El fraile los contempló sin verlos.
=espu.s se puso a pasear por el ancho living-room sin decir palara. Farecía terrilemente
indeciso, perple0o, improvisando.
=e pronto di0o:
ALuiero $ue me traigan de nuevo al gerente, al lacayo $ue orró los rastros y al
cocinero Giacomo. 6hora los tres 0untos.
Enfrentó la ancha mesa. "u frente refle0aa preocupación y duda.
AComisario Adi0oA. Estoy agarrando un hilito tan delgado, $ue un soplo no m!s
me lo rompería. KRecuerda las preguntas $ue le hice incluir en el interrogatorioM El n4mero
de la pieza del crimen y el lugar donde cesaan las huellas de sangre. El criminal, $ue al
$uerer darme a mí un n4mero falso, me dio el n4mero ueno invertido, es un homre $ue
conoce el hotel, $ue es del hotel, por m!s $ue haya atacado al portero para fingir una
intrusión y haya salido luego, al notarse chorreando sangre? y eso fue su p.rdida? para
fingir una salida. /o tuvo calma para $uedarse adentro a limpiarse, temeroso $uiz! del
ruido de la lucha. Fiensa estupendamente las cosas en frío, pero de golpe le falla la
serenidad en caliente.
&2 ien Acontinuó refle;ivamenteA. 1odo el hotel ha dado ien el n4mero 5(*,
menos un homre? fí0ese ien, un homre dio mal el n4mero? y todos han dicho $ue las
huellas sangrientas terminaan en la ventana, menos dos homres. :se es el resultado de
nuestro e;perimento.
AHCiento veintitr.sI Asaltó de golpe el escriano, e;citadísimoA. H"ólo un homre
no ha recordado el n4mero, y ha ara0ado las cifrasI HQesucristoI K"er! posileM Es
demasiada casualidad, Fero Kcómo no reparar en trampa tan urdaM
El fraile lo detuvo con un gesto imperioso. 2a volvía el sargento con los tres
homres. Metri se encaró con el napolitano:
AKRecuerda ust. el n4mero de la pieza del crimenM
AH>na altra voltaI Ma $u.? Adi0o GiacomoA. H"icuroI =uchento e treche.
AK2 cómo al preguntarle el comisario se e$uivocó y di0o ciento veintitr.sM
AH/on . veroI HMaronnaI H: impossíileI Me ne ricordo ene. 1anto lo hanno
dicho e ridicho e volta a dirlo?
El fraile se volvió al lacayo, consultando su papel.
A>st. ha declarado $ue vio huellas de sangre por la acera de la ocacalle?
AEs verdad.
AEs raro. En el momento del crimen ust. afirmó $ue llegaan sólo hasta la ventana.
A#as vi despu.s. Oolví a mirar.
AKCu!ndoM
A6 la tarde.
AKCómo se le ocurrióM
El lacayo vaciló.
AMe mandaron a limpiar Adi0oA. Paía m!s.
A/inguno otro las vio, fuera de ust. y el seBor gerente Aoservó el fraileA.
KLui.n lo mandóM
El gerente, $ue escuchaa con visile fastidio, intervino con su voz cortante:
AKCu!ndo acaamosM K2 adónde van estos e0ercicios de memoriaM
El ensayalado 0uez de instrucción se volvió hacia .l lentamente, como un u$ue $ue
vira, y lo miró largo. =espu.s di0o:
AEl seBor gerente tiene muy mala memoria. Fero tiene muy uena vista. Oeremos
cómo anda de oído.
1omó de sore la mesa una roda0a de latón, en forma de lente0a, y la introdu0o en la
oca. Era uno de esos chifles $ue se usan para mostrar a cantar los canarios. Cuando haló,
su voz sonó alta, femenil, met!lica, irreconocile.
A#a uena vista del gerente se compruea, por$ue vio las huellas de la ocacalle
antes $ue ninguno, ya por la maBana, seg4n consta ahí.
El ingl.s hizo un levísimo gesto de supremo desd.n, y sin decir una palara se
volvió hacia la salida. Fero el otro se fue sore .l y lo detuvo:
A>n momento Adi0oA. Es preciso $ue oiga.
#e halaa con la cara encima. #a vocecita aflautada chillaa de modo insoportale.
AHMala memoriaI? El 4nico $ue no recuerda el n4mero e;acto de la pieza, o al
menos el orden de los n4meros. 2 en cuanto al oído?
AH>n sacerdote, $u. feliz azarI HEl cuarto piso, la pieza *(5I Achilló el fraile con
insolencia.
El ingl.s saltó de sus $uicios. "u puBo se alzó como un resorte de acero, y un
tremendo upper-cut amoleó al fraile insolente, $ue huiese rodado como una olsa de
papas, a no haerse asido de su terrile adversario. :ste perdió todo control entonces.
6rreató el revólver al sargento, $ue haía saltado a separarlos, y disparó un tiro $ue
descacharró el techo. Era uno de esos vie0os revólveres Colt, puro ruido y humareda, $ue
parecen traucos. Cuando se disipó el humo, vieron todos $ue el ingl.s de0aa caer el arma,
se agarraa la frente y miraa a todos con o0os enlo$uecidos.
AHLu. he hechoI? Ae;clamó, y como presa de s4ito ata$ue de pavor, echó a
correr hacia la puerta, cruzó el hall y saltó el umral y los escalones de m!rmol. 2 en ese
instante tropezó violentamente con una persona $ue entraa, y rodaron los dos agarrados.
Este otro era un homre grandote, vestido de un sayal oscuro.
El fugitivo dio un verdadero alarido.
AHCondenaciónI AclamóA. H7tra vezI H7tra vez el fraile cort!ndome el caminoI
? HFero ahora morir!s, damned fool?I Hcondenado idiotaI
2 lo huiese estrangulado, si no los separan. Mas el nuevo fraile se levantó como
$uien duda de si sueBa o vive, y e;clamó despavorido:
A"oy el portero de los franciscanos y vengo a preguntar por el padre Metri, $ue
falta del convento hace una noche y un día.
El padre Metri fue reciido al fin por el presidente de la /ación, $ue tenía curiosidad
de verlo y el deseo de felicitarlo por su feliz actuación en uno de los sucesos m!s
lamentales. #a confesión del gerente del hotel Ma0estic, como autor de la muerte del
doctor 9arreto, dos sucesos increíles, espantosos, inconceiles, asurdos, cosas de
pesadilla, $ue a .l le costaa creer todavía, haía puesto otra vez la opinión p4lica en
mare0ada. For eso haía hecho esperar otra semana a su reverencia. Fero cuando su
reverencia intentó e;ponerle el complicado prolema de su $uerida Reducción de "an
6ntonio de 7ligado y convencerlo de su proyecto de solución astante insólito, el primer
magistrado se perdió varias veces y $uedó un poco perple0o.
6l fin prometió encargarse del asunto, halar al ministro de la Guerra y al del
Cnterior, interesar al goernador de "anta Fe, consultar con el general 7ligado y ver si se
podía separar al mayor 70eda y tomar las difíciles medidas propuestas por el fraile para
regularizar las relaciones entre indios y colonos.
El fraile salió astante mohíno, y emprendió el regreso a toda velocidad y cortando
camino, por haer reciido de su puelo noticias muy alarmantes. Como haía temido, en
efecto, las medidas del presidente llegaron tarde, y los #anceros de "an 6ntonio,
ruscamente sulevados, escriieron con sus lanzas una p!gina luctuosa en la historia de las
misiones cha$ueBas, a la luz de un puelo entero incendiado.
Fero .sta es otra historia.

Canción del aspirante al martirio
En la mitad de la vida,
tanNtan, una campanada:
AKLui.n esM A"oy tu prometida
la Muerte? AH7h, p!lida 6madaI
K1an prontoM H/o tengo nadaI
H/o me gusta dese modoI
A60uar, arras y arracada,
la novia corre con todo.
A"oB. un dios de pedrería,
y salí estatua de lodo?
AHEntr.gateI #a hora es mía,
y es el 4ltimo acomodo.
ACon el Flacer, la 6legría
ganar $uise negociante.
HFerdíI? y con la sangre mía
merco el Gozo fulgurante.
A=ios Fadre $uiera los huamos
de tu limo hacer diamante.
AMadre del Oalle, los ramos
mirra y azahar fragante.
#a luna por los retamos
vierte su livor cruel.
2o y la Muerte nos esamos.
2 la luna era de miel.

El degSello de "an 6ntonio
%"ervía al mismo tiempo la capilla de vivienda y cocina al capell!n. El altar era una
mesa con gradas colocada contra un mo0inete3 al poniente estaa una especie de fogón
donde cocinaa el sufrido franciscano? #a atería de cocina consistía en una gran sart.n
de cao corto? para $ue no estorara mucho a los $ue entraan en día de fiesta?
permanentemente colocada sore una mesita de carpintero? El confesonario era una tapa
de ca0ón de fusiles, en la pared del sur? con un rallador de lata agu0ereada en figura de
cruz mal hecha?&
D(,E
.
Con este relato entramos en materia delicada y deatida. Fero sin aventurar
opiniones, ni mucho menos censuras, !stenos anotar los hechos con el mayor rigor, sin
apartarnos un punto de la verdad, tosa $uien tosa.
6$uel domingo amaneció sofocante y ochornoso. El /orte soplando tres días
seguidos, primero en r!fagas calientes y despu.s en deshecho vendaval pulverulento,
calcinaa los semrados, caldeaa las paredes y aatía los !nimos, con la colaoración de
un cielo de horno y un sol implacale.
Cuando el padre Metri se tumó del 0ergón, ien antes del ala, el viento haía caído
y todo anunciaa pró;ima tormenta: el oriente de color Hc!rdeno, la pesadez del aire, su
fatigada caeza?I
6 pesar de haerlo el calor desvelado, sentíase como arrancado a un sopor secular3
como si huiese dormido aBos y viniese de all! muy le0os, de una región profunda, llena de
pesadillas irrecordales, pero henchidas de espeluzno y n!usea.
"intió un leve mareo, $ue atriuyó al poco sueBo3 pero se despailó con un manotón
de agua, aomada y oleosa. For$ue tenía astante $ue hacer antes de la solemne misa y
endición de "an 6ntonio: un autizo, confesiones, arreglar la capilla, anotar un
matrimonio?
"intió un gemido en el cuchitril del lado: el indiecito "an Falo se despertaa o
soBaa. 7yó roncar a Cautivo. "e movió sin ruido hasta la iglesia. #a pore iglesia de
material, con su torre cuadrada, $ue acaaa de construirle traa0osamente don #eonardo
Ala primera casa ien hecha del pueloA, estaa a4n en tinielas: en la l!mpara del
"acramento chisporreaa el seo de vaca.
6rregló el autisterio y arió la puerta. >na figura somría se alzó a sus pies, en
tanto $ue empezaa un llanto d.il, lanco, mansito.
AH2a est!s ac!, india terrile, con la pore criatura, $ui.n sae de $u. horas de la
nocheI?
#a Chuca no le respondió nada, fuera de mirarlo largo con sus o0azos negros,
insistentes. El fraile le hizo de0ar sore unos cortinados la criatura con sus piernitas secas y
sus e;traBos o0os, y ocuparse del arreglo del presiterio, de las andas y del santo, hasta $ue
viniesen los padrinos. #a muchacha toa empezó a moverse sin ruido, como una onza.
#os padrinos eran el sacrist!n Cautivo y el capitane0o Miguel 9altasar 9igu!. El
cura creía estar soBando a$uel e;traBo grupo en la semioscuridad, recortado por dos
vacilantes hachones: los o0itos grisesNverdososNazulinos de la guagua negra $ue lloraa
siempre3 o0os mal puestos, como dos florcitas de lino en un sapito, como dos pupilas de
cordero en un aguar! pichón?
En fin, cuando lo huo hecho cristiano, sintió un alivio? Fero todos estos mestizos,
K$u. clase de cristianos irían a darM
#a luz terrile del sol cha$ueBo ya estaa inundando la iglesia como una serie de
e;plosiones. 6lgunos otros indios recelosamente ian cayendo. >n grupo de colonos
halaa en el atrio: conoció la voz del vie0o EtXald?
A2a est!n los novios, paitri1lec
D(<E
Asonó a su lado la vocecita del monaguillo "an
Falo.
Era a$uel día el casamiento de la hi0a del 0efe del fortín, el mayor 70eda, con el
suizo EtXald, dueBo del aserradero.
El fraile se dirigió apresuradamente al cuartucho $ue le servía a la vez de comedor,
despacho, oratorio, ilioteca y sacristía. 6 la somra del vie0o guayac!n, cerca de la
puerta, lo esperaa la gentil pare0a tomados de una mano hal!ndose cara a cara en amorosa
y fruitiva asorción de enamorados.
Metri sintió, $ui.n sae por $u., una sensación aguda amarga, como sangre en la
oca. Crup. era ellísima: un to$ue de sangre ruia Asu madre era hi0a de alemanesA
ponía en su criollez trigueBa como una oculta llama, $ue hacía su cutis trasparente como
cera3 sus laios e;cesivamente ro0os, sus caellos llameantes a la altura del homro de su
arrogante compaBero, los pies pe$ueBitos en otas polonesas, las manos redondas?
A/o se puede negar $ue esto lo hace =ios Apensó el fraile a0ando los o0osA3
esto no es faricación de homres: es la tierra, el sol y el cielo $uienes dan estos frutos.
Fero no siendo míos, los deo respetar?
Es una chi$uilina Apensó Metri3 pero EtXald no era mucho m!s vie0o.
A2 ueno, chi$uillos3 K$u. hayM
AK/os casa, padre MetriM Adi0o EtXald.
AK2oM? /o puedo.
AKCómo, no puedeM
A>stedes dos se casan. 2o no soy el ministro de este sacramento. #o presencio. #o
endigo, en todo caso.
AHMire $u. graciaI Adi0o ella, muy rosada.
A/o, mVhi0ita. Es la doctrina. K1e has olvidado yaM KLu. clase de madre de familia
va a ser .sta, Oirgen del CarmenM? "on los esposos los ministros del sacramento. 6l
concertarse para consentir de una vez por todas a la tendencia mayor de la =ivinidad, $ue
es dar la vida, se vuelven un poco sacerdotes, y participan de la sacrosantidad de todo lo
$ue es eterno? Fero esto es un pedazo de mi sermón.
"uspiró cansado.
A"on dos chi$uillos, ustedes AprosiguióA. KLuieren casarseM K1anto apuro
tienenM K/o tienen l!stima del pore vie0o Metri, $ue hoy no da m!s de $uehacerM K/o se
interesan por toda esta indiada, $ue todavía no se sae si ser!n fieras o cristianosM KEn
tiempos tan peligrosos y tan duros, ustedes dos $uieren cuanto antes un rinconcito de
paraíso terrenal para ustedes dos solosM
Paían entrado, y .l se haía sentado al despacho, ariendo el liraco del Registro
Civil. El 0oven colono se adelantó dos pasos Amientras Crup. fruncía los laios con mimo
y se ponía colorada por gustoA, volteó el somrero, se pasó la zurda por la riza melena
ruia, derecho y el!stico como un 0unco, y di0o con homría:
AFadre Metri, no hacemos daBo a nadie, ni $ueremos mal a ninguno3 al contrario,
Kverdad, 9it4M 2o soy un homre de traa0o $ue no conoce m!s $ue su ocupación. El
aserradero me rinde. Mi padre me ha de0ado todo. Pe comprado una chacra de caBa dulce,
y voy a levantar tami.n una estancia: ocupación para el indio y progreso para la colonia.
/ecesito una mu0er? y 9it4 me $uiere. 2 aun$ue no la necesitara, yo la $uiero. For$ue sí,
por gusto, por lu0o? y por$ue así lo manda =ios. 2 aun$ue no la $uisiera, yo mataría al
primero $ue se pusiera entre ella y yo, y le hiciera solamente somra con la punta del
dedo? K/o es cierto, 9it4M =ecíselo al padre Metri.
#os dos se echaron a reír con 04ilo. El fraile escriía lentamente fechas, nomres y
apellidos.
A6rturo EtXald? Adi0oA. 6guar! 9lanco, no te fi.s demasiado de la vida,
guard! un repuesto para los días malos, no te gast.s todo.
A#a vida es 0odida Adi0o el otro con orgulloA3 pero yo s. andar por el monte?
2o creo $ue =ios protege al homre $ue camina derecho. >st. me di0o $ue tenía $ue
autizarme y $u. s. yo, y entrar en la religión católica. En "uiza son de otra ley, astante
parecida3 pero no creen en el Fapa. KLu. me importa a míM 9it4 $uiere $ue yo sea de esta
ley, y yo soy como 9it4 $uiere. =e lo dem!s, ya se lo di0e ayer al confesarme. /o he hecho
mal a nadie, defiendo lo mío, y lo a0eno no toco. =ios es ueno. "i =ios no hace m!s, dee
de ser por$ue no puede.
El fraile se sentía visilemente molesto, sin saer por $u.. Paía oído el silato, $ue
conocía de sora: ya llegó el mayor. En ese momento vio por entre la pare0a, en frente suyo,
al caci$ue 9igu!, $ue haía aierto la puerta sin el menor ruido y desde ella los estaa
curiendo con su mirada altiva.
,Mba$ ya5+ icurei; boma/ patri1lec
SUVW
2
A=borema i% Arespondió el fraile con se$uedadA. Estoy ocupado.
AFore indio precisa mucho m!s halarte $ue esos dos, padrecito Ainsistió el
capit!n de los #anceros de "an 6ntonio.
AOoy pronto.
El fraile acaó de escriir, felicitó a los prometidos y se dirigió deprisa al atrio de la
iglesia, donde el macizo grupo de colonos lancos rodeaa a los novios y sus familiares: la
seBora del mayor, grande, ruia, opulenta, de o0os claros sin vida3 el vie0o EtXald, socarrón
y dicharachero3 don #eonardo, siempre sonriente y callado? Fero el mayor, a $uien
uscaa, haía vuelto a caallo a casa, a dar una orden.
#os indios estaan ya todos dentro de la iglesia. Entonces, con recelo recordó Metri
al 9igu! y su misteriosa interrupción, y lo uscó por todo. Paía desaparecido tami.n.
"in saer por $u., entró el fraile en el segundo cuarto de su palacio, $ue servía de
alcoa, cocina, despensa, guardarropa y depósito, adonde haía pasado el indio, y arió la
alacena hecha de talas de ca0ón. En efecto, allí faltaa algo. H"anto cieloI El R.mington, la
pesada caraina ,, de caallería, $ue .l mismo comprara en "anta Fe para el 0oven caci$ue
Aall! en los tiempos en $ue tocaa alg4n sueldoA, cuyo regio don le haía valido el
reducir toda la triu3 y $ue despu.s haía retirado al indio por orden del mayor, con el
prete;to mal acogido de cuid!rsela, y con la promesa de d!rsela en cada cacería de
yaguaret., pecarí o ciervo? El arma faltaa del rincón, como la cartuchera y todas las
alas3 y ese atrevimiento inaudito de su salva0e amigo no presagiaa nada ueno.
1odos sus recelos de los 4ltimos días llamearon. #os cuchicheos de los lanceros, las
izcas trazas de Cautivo, la anemia del traa0o en el ingenio, las humaredas de conse0o en el
monte de tarde3 y, sore todo, la inmediata dispersión y disimulo del conse0o indiano
apenas .l llegaa. "e hacían humo, Hsanto cieloI Encontraa un grupito de tapes muy
atareados, cuereando un huasuncho, y unas cuantas chinas muy inocentes ellas3 pero a .l no
lo engaBaan.
Empezó a temer $ue su ceremonia de a$uel día 'misa de esponsales de Crup. y
endición del 1up! 6ntonio de los #anceros+, planeada para conciliar un poco los dos
andos adversos de su difícil grey, resultase un fracaso. 2a era tarde para volver atr!s, y así
comenzó trepidando la misa.
/o se engaBó. Resurgió otra vez la est4pida idea y eterna cuestión de las
procedencias3 pero en el fondo era el grave prolema social y racial.
Cuando ia a llegar a la consagración, un recio altercado, un grito de ira y todo el
!mito atronado de irreverentes clamores. 6llí tuvo $ue sufrir un poco la liturgia romana: el
p!rroco de "an 6ntonio de 7ligado interrumpió el santo sacrificio, y revestido de lanco
descendió presuroso al comulgatorio, comprendiendo de una o0eada lo $ue pasaa.
El seBor caci$ue 9igu! haía llegado a mitad de la misa3 haía cruzado con estolidez
arrogante el cuadro de sus lanceros, alineados de a ocho en fondo, y haía ido a plantarse
tran$uilamente al lado del 0efe militar del fortín y comandante de las Misiones, el mayor
70eda3 adelante de Crup. y su novio, el 0uez de Faz y las autoridades.
El 0efe de los lancos y el 0efe de los indios? K/o es cierto, patri1lecM? en la casa
de #up+ gua%, eran iguales3 y a .l lo haía nomrado teniente de línea el coronel 7ligado.
El mayor 70eda, lanco de ira, lo haía rechazado de un empu0ón de arreato3 y el
indio caía sore .l como un 0aguar, cuando intervino don #eonardo, y el grito imperioso del
padre Metri desde el presiterio.
6$uella misa fue un desastre3 0am!s deió haerla empezado. #a indiada se haía
arremolinado y los colonos formaan cerco, varones afuera, como una tropilla atacada por
el puma. Menos mal $ue el respeto a la iglesia y la energía de Metri, recrecida de
indignación, pudo parar el esc!ndalo.
En guaraní empezó a increpar a los indios su irrespeto a la casa de #up+ gua%.
Cncrepó duramente la falta del capitane0o3 pero di0o tami.n $ue el 0efe lanco haía hecho
mal, por$ue allí no mandaa nadie, sino #up+ gua% solo, $ue estaa en el altar3 y en
castigo les anunció $ue no endeciría el "an 6ntonio corizo de la triu, hasta $ue huiesen
dado su reparación. =espu.s se volvió a los lancos y los suplicó con l!grimas en los o0os.
For 4ltimo dio una orden, y los mocetones y los homres de la Cofradía del Fan de "an
6ntonio se desparramaron por la iglesia, dispuestos a custodiar el orden. El mayor miraa
la escena con fastidiada altanería. Muchos colonos se ian.
Cuando el cura se dio vuelta al dominus, despu.s de la comunión, vio algo
asomroso: silenciosamente los indios se haían marchado todos, y la iglesia estaa casi
vacía. #a misa acaó sore los ancos vacíos y dicha a las paredes ro0izas, al monaguillo, la
india Chuca y su desdichada criatura, y a pocas vie0ucas m!s, alg4n homre y el prefecto de
la cofradía.
El padre Metri comprendió $ue la marcha de los sucesos se escapaa hoy a sus
manos. Gimió a =ios desde el fondo de su alma.
#e parecía $ue estaa dentro de una 0aula tratando de impedir una atalla entre un
león y un tigre, mano limpia en medio de los dos. "e encerró en la sacristía y trató de
ordenar sus pensamientos y vencer la terrile mare0ada de tristeza y p!nico. "u voluntad se
tendía como un resorte de acero, pero no para orar, sino para no orar, para calmarse
primero: mil cosas $ue hacer se le presentaan tumultuosamente. 6l acaar su oración y
entrar en la sacristíaNcomedor, se sintió con un poco de paz. Pasta se rió un poco.
/o menos $ue un medio lechón asado, humeando en su fuente, con dos otellas de
Marsala de escolta, resplandecían en su mísera mesa, rumoso ose$uio del Mayor en
nomre de su hi0a3 pero mucho m!s resplandecían los o0os del monaguillo "an Falo y el
sacrist!n Cautivo, $ue apoyados en la pared se vigilaan uno al otro, como dos perros sore
un hueso.
AKLu. pasaría si huiese estado uno soloM Asonrió el p!rroco.
En mal día llegaa el uen ocado. Metri recordó %la dura amohosada galleta
diaria/ .ue había .ue romper a martillo/ y las piltrafas de carne de la Proveeduría/ .ue
daban un caldo negro/ .ue para no verlo era me5or tomar de noche?&
D(_E
.
Fues ien, peor a4n le saía hoy el regalo. 1ragó con esfuerzo dos o tres zo$uetes y
tomó un vaso entero de aBe0o3 y despu.s entregó el festín a sus dos seides.
/o se hicieron ellos de rogar. En un santiam.n, del lechón no $uedaron m!s $ue los
huesitos lan$ueando. =el vino, no se veía ni la eti$ueta. Metri miró con severidad a
Cautivo, $ue haía escamoteado las otellas limpiamente3 .ste se desentendió con una
o0eada izca.
/o le gustaa ese mestizo. For eso mismo $uería tenerlo cerca. #o conoció en "an
Qavier, donde haía sido criado por una familia $ue no podía con .l. #o tra0o a "an 6ntonio
con esperanza de reformarlo. "in gran resultado. Parag!n, rencoroso, solapado3 pero ahora,
algo m!s serio. #a llave de la alacena del R.mington, K$ui.n la haía sustraídoM
Cntentó en vano rezar el 9reviario, esperando la hora de ver al mayor. El calor $ue
reviraa del techo de zinc era espantoso. "us dos al!teres roncaan. "e levantó y se fue a
la iglesia, donde conocía un rincón fresco.
#a l!mpara del "antísimo estaa apagada. #a preocupación mental le causaa una
molesta agitación física. "u mente estaa osesa por su entrevista con el militar, su
proyecto de componenda, la necesidad asoluta de prever remedio hoy mismo.
#a indiada no tiraa m!s, y solamente el mayor tenía en su mano el remedio Ael
remedio heroico, pero 4nicoA. "i lo persuadía, a la tarde, 0unto con el matrimonio de la
seBorita princesa Crup., podía convocar la triu, endecirles la imagen patronal,
comunicarles la uena nueva, salvar la volc!nica situación?
Oolvió sus o0os a "an 6ntonio, su cofrade portugu.s, musitando oración
desesperanzada. Era una gran imagen de talla del tiempo de los 0esuitas, hachada a
maravilla por anónimo artífice guaraní, y encontrada poco ha misteriosamente en un
escondri0o del monte, sin duda trasmitido por tradición oral: un hermoso homre de manto
y sandalias, con un niBito contra el pecho, amos rostros de indio. #as chinas lo haían
aBado en el río, y don Qorge Cracogna, con purpurina y anilinas al aceite de maní, lo haía
vestido de chillón como un chino en día de fiesta3 pero la terrile carcoma mora, $ue
taladra el $ueracho, haía traa0ado ominosamente el recio ulto de Banduay.
AHFrot.geme en esta hora, franciscano de a$uel tiempoI Agimió el fraile, alz!ndole
amos razos3 y como $uien se echa en un pozo, salió con un pa0izo al lago candente del
sol cenital.
6l arir la puerta, la luz le e;plotó en la cara como un chumo de fusil. El mediodía
lavaa el mundo con su luz clorhídrica, el aire se pegaa al rostro como una compresa, el
polvo arasaa, dormía el puelo, la lagunita de la plaza ardía como una placa de cromo. El
angustiado capell!n halaa en voz alta con el !ngel de la guarda del mayor. HCómo
contarle lo $ue saía, sin peligro de un arreato, a a$uel homre durísimo, del cual lo
menos $ue se contaa era la masacre de cien indios en la frontera del "ur, por una mera
sospecha de motín no confirmadaI?
#legó a la comandancia haciendo etapas de somrita en somrita. El vastísimo local
dormía.
Como haía previsto, la negrita 6delaida le anunció $ue el mayor sestiaa3 $ue si
$uería esperar, ien3 $ue las amitas estaan acostadas3 $ue podía sentarse por ayí?
"e recostó en un sillón mimrero, sofocado. 7yó al lado parloteo de mu0eres3 la
carca0ada cristalina de Crup., visti.ndose. Malició $ue el mayor $uería humillarlo. Curioseó
la vasta sala, empapelada de color de naran0a, cargada de adornos y enseres de un lu0o no
muy fino, iomo de seda, pieles de 0aguar y ciervo, armas, porcelanas charras, muchos
retratos.
Reclinóse en el respaldo con fastidio, se amodorró, dormitó? y seg4n parece, soBó.
Mucho se ha halado de los e;traBos sueBos pr.sagos del padre Metri. Ellos
contriuyeron capitalmente a su e;traBa fama, y tami.n a su inmensa autoridad. :l lo
saía. #o cierto es $ue .l los narraa sin reparos, y hasta con un poco de relamio.
Es proale $ue su talento de narrador emelleciese astante la realidad, por no
decir e;agerase. #o $ue se puede presumir es $ue, siendo el fraile un tipo visual, un
temperamento artístico nato, sus pensamientos profundos se construían durante su sueBo en
esa forma de cuadros vivísimos, y de ese modo se resumían y aclaraan, como es propio de
la creación artística, en la cual Aseg4n dicenA el artista, al ir haciendo, va entendiendo.
Fero lo $ue le pasó hoy, $ue fue el m!s notale de su leyenda !urea, ni fue propiamente
sueBo, por$ue no llegó a dormirse3 ni fue tampoco visión, por$ue en suma no vio sino lo
$ue tenía delante, es decir, el retrato de primera comunión de la niBa Oictoria Regia,
deformado por una especie de aerración óptica?
Pe a$uí cómo contó el fraile su caso alg4n tiempo despu.s al padre Roca. #o me0or
es oírlo a .l mismo:
-(l retrato representaba una niFa de unos doce aFos en pose de primera comuni1n/
de rodillas ante una Madona/ con su corona de aahares/ su crucifi5o/ su rosa y su aucena
en las manos/ todo en una gran ampliaci1n hecha en 9uenos >ires e iluminada despu$s
con colores m+s bien charros'
-6u vista me retra5o el hilo de pensamientos de a.uella maFana'
-Cuando vi la 5oven pare5a radiante de felicidad en mi sacristía/ tuve un primer
pensamiento amargo .ue ust$ sabe me ha perseguido mucho/ parecido a la envidia o a la
tristea/ .ue me representaba mi vida como un error/ todo lo .ue he hecho como un
fracaso/ y .ue hubiese hecho me5or en seguir el camino com%n de los hombres'
-Reprimí enseguida esa mala idea/ y pens$ .ue era hermoso tambi$n gastar la vida
en proteger/ sin goarlas/ las cosas humanas .ue 3ios ha hecho hermosas/ como la familia/
el hogar/ el amor de los hombres' G(l matrimonio es un gran sacramentoH/ di5o 6an Pablo8
yo pens$ .ue no es grande si no es sacramento' (l amor es una cosa hecha por 3ios8 pero
no acabada' 3ios se la da a la pare5a humana para .ue la acaben/ colaborando4 a ver .u$
hacen' 6e pueden hacer cosas inmensas/ preciosidades/ maravillosas8 pero tambi$n se
pueden hacer toda clase de por.uerías/ seg%n y conforme' Lo %nico .ue no se puede hacer
es 5ugar con eso'
-Pens$ .ue si no es sacramento/ es decir/ un canal de gracia/ no era hermoso' 6i se
reduce a la uni1n de dos instintos/ de dos intereses/ de dos egoísmos/ sus frutos no eran
dulces' GPara dar hi5os a la =glesia y al cieloH/ dice la doctrina8 no es tan f+cil como dar
hi5os solamente' Record$ el matrimonio O5eda/ esa mu5er carnosa/ est1lida y glotona como
una vaca/ y a.uel 5ay+n de mal genio del mayor/ ambos sin religi1n pr+cticamente4 $l/
iracundo y ambicioso8 ella/ in%til' 6i al menos la hi5a/ esta retratada niFita ya entonces
pintona de gracia hechicera/ hubiese cumplido su misi1n en la tierra8 si hubiese hecho
algo2 =dolatrada por su padre/ @no hubiese podido ella humaniarloA !Cu+nto bien se
hubiera seguido"
-(l fot1grafo había situado h+bilmente un espe5o al fondo/ de modo .ue la esbelta
figulina aparecía doble4 de perfil y de frente/ bellísima'
-7a entonces sabía ella .ue lo era' Co.ueteaba desde la primera comuni1n' Mi
maestro de 6%mulas tenía una teoría acerca de la bellea en la mu5er/ y/ en general/ toda
bellea4 seg%n $l/ no le pertenecía como un bien Gutiet abutiH a ella sola/ sino .ue tenía
una funci1n trascendental/ o .u$ s$ yo' >lgo de eso creo .ue hay en Plat1n8 pero a.uí no
viene al caso' (l caso es .ue yo pens$4 GLa co.uetería es el pecado meFi.ue de la mu5er/
no tiene importancia' Pero ,corregí enseguida, no hay pecado tan chico .ue no pueda
traer uno grandeH' 7 con esto se me fue la cabea y me dormí'
-Le cuento esto/ para e0plicar mi sueFo/ .ue no fue sueFo4 simplemente el retrato
empe1 a crecer/ llen1 mi vista y cobr1 vida' <i como si di5$ramos el alma de =rup$4 su
actitud recogida/ sus manos 5untas/ su mirada de adoraci1n2 <i de golpe .ue su mirada
de adoraci1n no adoraba a la Madona/ sino adoraba otra cosa' >doraba su propia figura
del espe5o' He a.uí el misterio de esos o5os bellos y altivos/ vueltos hacia ella/ ciegos a
todo lo .ue no fuese ella/ la criatura asentada firmemente en el incestuoso contento de sí/
haciendo a todo el Iniverso girar en su torno8 la definici1n del pecado mortal/ seg%n 6an
>gustín' !He a.uí el pecado grande .ue el chico enla1" !(l primero de los 6iete Capitales/
en esa dura estatuita de nieve y rosa/ m+s bella .ue una aurora"2
-La frivolidad incurable/ la insensibilidad al dolor a5eno/ el constante revoloteo de
mariposa irresponsable/ el hielo de ese cora1n .ue yo había luchado por triar/ se me
apareci1 visualmente/ por así decirlo' Mi alma se encogi1 de aprensi1n' G3omine/ ab
occultis meis munda me/ et ab alienis parce servo tuoH'
-(ntonces repar$ en algo horrendo' (l crucifi5o en las dos manos era un puFal
vuelto hacia ella8 la aucena sangraba/ la rosa parecía un borr1n de sangre'
-7o no estaba dormido/ estaba como absorto/ no podía ver m+s .ue eso' Hacía
enormes y vanos esfueros por disipar la est%pida ilusi1n de .ue era no m+s un
corrimiento de los colores del retrato/ charro' (staba transido de miedo/ horripilado' Me
debatía contra un horror absurdo/ como esas pesadillas en .ue uno ve una cosa ordinaria'
(l caso es .ue hice un esfuero enorme/ di un grito altísimo y despert$ con el mayor O5eda
parado enfrente mío/ sonriendo umbonamente2

Pasta a$uí los papeles del padre Roca.
Esto narró el fraile. Fero en realidad su grito no fue m!s $ue un gemido sordo. El
mayor lo chichoneó:
AFadrecito, el lechón y el Marsala hacen milagros. Pace un rato $ue est! usted
roncando y halando solo. /o me de0ó dormir, Hcane0oI
Metri rompió a halar con incoherencia:
A"u hi0a Adi0oA. >st. tiene una hi0a, mayor, $ue tiene el deer de cuidar a costa
de la vida, a costa de cual$uier sacrificio. /o vengo a reprocharle falta en esto, ciertamente.
Fero tami.n tiene ust.? tenemos? otros deeres? hi0os adoptivos?
El militar lo interrumpió con ceBo:
AFadre capell!n, hay una idea idiota $ue le ha metido a ust. en la caeza $ui.n
sae $u. india chiflada, de lo cual ya le he avisado no $uiero tratar con ust., ni con nadie.
H2 astaI /i mentarlo, KcomprendeM 6l fin y al cao, dice el refr!n: %3onde pas1 una
tropilla/ @.ui$n va a seguir un rastroM?&.
El cura recapacitó. =espu.s di0o:
A/o, mayor, no me he e;plicado ien. /o es eso. Oenía a halar de la reducción.
"on como hi0os adoptivos $ue nos confiaron =ios y el Goierno /acional a ust. y a mí?
A2 ust. es la mam!, Kno es ciertoM 2 $uiere caramelos para los nenes. H#indos
nenes tami.n, los suyosI? KLu. anda $ueriendo ese negro 0etón de 9igu! con rondar por
mi casa a la nochecitaM? H:se va a topar con la viuda, padrecitoI
AMayor, oiga. 7lvide un momento los incordios de estos días. >st. es valiente3 no
le tema a 9igu!. Oengo a pedirle colaoración, mayor. /ecesito urgentemente su ondad.
AKLu. m!s colaoraciónM #o $ue ust. pide ahora es imposile. K/o le de0o hacer
en paz sus gorigorisM K/o voy a todas sus ceremonias, $ue no las entiendo ni medioM K/o le
salv. todos sus utensilios de iglesia y la vida tami.n, cuando el asalto del "alteBoM? >st.
atienda a su tarea, $ue es meterles un poco de decencia en el mate a estos avestruces, $ue
para eso tiene sueldo de suoficial.
AHMi sueldoI Arió MetriA. K6caso no sae, 0efe, $ue hace tres aBos no veo un
coreM? Est! ien, no lo necesito. "i lo perciiera, lo gastaría en escrituras de propiedad en
favor de los indios m!s capaces, como hice en "an Qavier, para salvarlos del infierno del
traa0o forzado $ue a$uí se les impone. Ferdón, mayor, pero hoy dee halar con m!;ima
claridad.
El otro tensionó lentamente sore el sof! petiso sus miemros pesados, fornidos,
engallando la pilosa caeza negra como un felino en molestia.
AH6pareció la viudaI ArezongóA. H6h, y ust. cree $ue me asusta halar claro, una
gran perraI? Mire, Metri3 conozco sus ideas sore los indios, y conozco tami.n las del
Goierno. /o me haga sermones. "us ideas son uenas para la Cglesia, para los liros. En la
vida real, el indio dee traa0ar, y dee traa0ar mucho, y traa0ar a la fuerza3 por$ue en
otro estilo, no hay caso.
&2 no se le ha de dar dinero, sino vales3 a no ser $ue $uiera tenerlo orracho
perdido. 6 la primera sospecha de reelión, hay $ue menearle ala3 a no ser $ue $uiera ser
madrugado a traición.
&H"i los conocer. yo, padrecitoI? KOe esta cicatrizM Recuerdo de un aipón? KOe
esta ore0aM #a otra mitad? preg4ntele a un pampa, si lo encuentra vivo.
&El indio es un icho feroz de nacimiento, y no marcha sino a palos. :ste es el
catecismo del indio, patri1lec. /o confunda con el catecismo del cristiano, el cual se hizo
para el cristiano.
El misionero hizo una torsión $ue lo conmovió todo. =espu.s tragó saliva,
silencioso. 6l fin empezó con voz demasiado mansa para ser uena:
AMayor, no confunda ust. tampoco. El indio dee nacer a la vida cristiana. K/o me
llamó madre agoritaM 1odo nacimiento re$uiere esa infinita solicitud, paciencia y
complacencia $ue es una madre. "er!n fieras en el monte, pero para la vida civil son niBos,
mayor, y nada m!s $ue niBos. KCómo $uiere e;igirles de golpe todos esos h!itos de
traa0o y orden $ue a nosotros nos dio gratis la sangre heredada de siglos enteros de
civilización cristianaM 6l indio hay $ue darle tiempo, mayor, aislarlo primero, y despu.s
auparlo línea por línea, a trav.s de generaciones, super!ndose. 6sí lo entendieron los
antiguos 0esuitas. Cr.ame, mayor, yo tami.n los conozco. /o hay otro sistema.
A2 ueno, Ken $u. me opongo yo a todo esoM K6caso voy a contarle al indio $ue en
=ios hay cinco personas, en lugar de tres o dos, como ust. diceM K2 ust. $u. caracho va a
contarle al 9igu! ese $ue todos somos iguales, cuando es falso $ue seamos igualesM
El fraile meneó la testa resignadamente y sacó del olso unos papeles $ue empezó a
desplegar con cachaza. Fero el otro e;tendió las dos manos en acto de cómica repulsa.
AH/o me venga a$uí con recherchesI Adi0oA. Conozco su famoso Estatuto: me
haló don #eonardo. =esde ya sepa $ue no informar. al E0ecutivo, no lo recomendar. a
7ligado3 y estando yo a$uí, 0am!s se ensayar! esa utopía sin nomre.
&"eparar los indígenas de los lancos, darles tierras pingSes en coto cerrado, con
independencia total, a0o la dirección de los misioneros. HCristiI? H>n imperio separado y
enemigo, como $uisieron hacer los antiguos 0esuitasI? 2 $ue el Goierno preste mano
fuerte solamente para vindicar la autoridad del misionero y los alcaldes indios, o sofocar
reeliones? 2 lo m!s chusco es esto: $ue se le pague 0ornal de lanco, si se lo contrata, en
dinero contante, $ue ir! al fondo com4n del puelo dos tercios, y un tercio al indio. HLu.
negocito para los 0eromianosI?
&Fero Kust. no se percata? fuera de roma, padre? de los ost!culos de ese
proyectoM K=e dónde $uiere $ue sa$uemos plata para esos dispendios enormes, con un
aserradero incipiente, un ingenio sin utilla0e, todo en construcción todavíaM? HQornal de
lanco y en dinero contanteI HOamos, padre MetriI
El fraile no lo miraa. "us o0os estaan fi0os m!s atr!s, $uiz! en el lu0oso atala0e de
la pieza3 $uiz! en la toldería inmunda del indígena, al orde del puelo3 $uiz! en "anta Fe,
en el general 7ligado, en el presidente? #a amición maldita, la codicia de dinero, este
militar de frontera valiente como un león, cumplidor como un 0ornalero, manirroto,
aguantador, generoso? pero $ue $uería volver a 9uenos 6ires, entrar en el Círculo Militar,
actuar en política y tener coche en Falermo.
2 no haía nada $ue hacer: era el homre de confianza de 7ligado, el puBo de
acero cuyo solo nomre hacía temlar y sosegar de un golpe a todo toa o mocoví de diez
fortines a la redonda.
El fraile sentía en su corazón las convulsas ascas de la decisión e;trema.
AFadre Metri, las mu0eres, cuando tienen un coche o un caallo lindo y ven $ue la
vecina tiene otro me0or, enseguida el suyo les parece feo. >st. es como las mu0eres,
padrecito. >st. no tiene mala intención Aproseguía 70eda, perezosamenteA3 sólo $ue no
ve las realidades.
&KPa estado en "anta FeM K/o ha visto el rancherío $ue circunda la ciudad, lo
mismo $ue todas las de la zona, y aun 9uenos 6iresM? Ese estilo es el indio, .se es el
mestizo, .se es el chino. Es triste, pero es así. Es incapaz de educación, es incapaz de
traa0o y progreso. :l prefiere vivir miseria, con tal de traa0ar poco, tomar mate, dormir
siesta, acostarse entre el perrerío y el pulguerío de un rancho tuerculoso. "ólo el colono
europeo, el ingeniero norteamericano y el maestro normal salvar!n la patria.
&"on las ideas de nuestro gran "armiento3 yo mismo las he oído de su oca. El indio
nuestro tiene incapacidad iológica. Pay $ue someterlo a una presión violenta, para $ue se
asimile a la civilización o reviente. "i el indio ro0o del /orte, $ue tenía m!s potencial
iológico, huo $ue e;terminarlo para poder levantar una gran nación rica y progresiva?
el nuestro, fig4rese.
&El Cautivo y el 9igu! ese, a $uienes ust. predica $ue ante =ios todos somos
iguales? HCristiI H/o les vuelva a decir eso, por favor, padrecitoI
El fraile se levantó de su silla lentamente, pidiendo a =ios su asistencia. 1emía
halar y temía callar. "i revelaa lo $ue saía de una presunta con0ura, 70eda era capaz de
una represión atroz3 al menos la vida del caci$ue era cosa m!s $ue 0ugada. "i callaa?
Cntentó el 4ltimo esfuerzo:
AMayor AperoróA, yo no he venido hoy a imponerle mi Estatuto. ". $ue eso est!
muy le0os a4n? aun$ue creo $ue es lo me0or y lo 4nico. 2o noto a los indios soliviados, y
venía a pedirle por favor, por caridad, por las llagas de Cristo, por el favor $ue siempre me
ha testimoniado, por el amor de su dulce niBa Oictoria?
"e atoraa todo.
APay $ue tomar con urgencia dos o tres medidas conciliatorias Adi0oA.
HEsc4cheme un minuto no m!s, mayorI Aal ver $ue el otro se alzaa con fastidioA. Pay
$ue pagar hoy mismo, todo o parte, los salarios atrasados del aserradero. Pay $ue reunirse
en la iglesia a endecirles el #up+3 halagar un poco a esos pores huainos, egoístas como
niBos, $uis$uillosos como gatos, resentidos como enfermos. 2 por 4ltimo, hay $ue reparar
de alg4n modo el daBo hecho a esa mu0er $ue anda como un demonio y como un tizón
ardiendo entre la triu, con su guagua paralítica?
AKLu. mu0erM
A#a india Chuca.
El militar se puso p!lido de ira.
APasta la vista, capell!n Aramó, volvi.ndole las espaldas.
AKMe echa de su casaM
A/o. Fero ya se lo previne. /o tengo m!s $ue decir.
El fraile permaneció un momento caiza0o. "us manos golpeaan perl!ticamente.
A2o tengo a4n algo $ue decir Aaluceó con iraA. >st. me di0o el catecismo del
indio. 2o le dir. el catecismo del polador. El catecismo del polador es hacerse rico el
mayor 70eda, hacerse rico el suizo EtXald y hacerse rico el proveedor Morfanti. El
catecismo del polador es hacer traa0ar como urros a los aipones, y despu.s tirarles una
panocha de maíz asado3 prometer sueldos a los lanceros, $ue despu.s no llegan nunca3 de0ar
$ue los soldados ausen de las huainas zonzas3 ofender al indio con sus altanerías3 tratarlo
sin caridad y sin ley, como a un animal3 darle una otella de caBa por un 8ilo de pluma de
garza3 encadenarlo a una esclavitud peor $ue la muerte? 2 Htodo se sae, mayorI Agritó,
e;alt!ndose de golpeA. H/o hay plata para pagar los sueldos, pero hay plata para mantener
$ueridasI
6ntes de acaar este grito insensato, el fraile ya estaa arrepentido. Chismeríos de la
colonia. /o estaa cierto de eso. 6un$ue estuviera cierto, no era el momento de decirlo ni a
cincuenta mil leguas. Fero palara y piedra suelta no tienen vuelta. 2a no haía compostura.
Creyó $ue el militar le ia a pegar. "e $uedó un instante mir!ndolo, por a$uello de no
parecer $ue le tenía miedo, y salió de la sala.
En este momento estalló la furia del yaguaret. 70eda. Rompió la fusta $ue tenía en
las manos como si fuese un tallo. "e dirigió a la puerta lateral y escuchó un momento. Fateó
un almohadón y tropezó con el sof!. En ese momento se entornó de nuevo despacio la
puerta, y la caeza aruda del fraile hizo capolino.
AHMayorI Adi0oA. Pe estado mal? 6ntes de irme, $uería? =isc4lpeme? Pe
visto? 1engo $ue avisarle? Oeo?
2 ruscamente saltó su rasa, su fatal recelo3 di0o otra vez algo $ue no deió decir,
o, al menos, no de esa manera.
AHOeo toda esta casa llena de sangreI Avociferó, arazando con un gesto todo el
!mito, en efecto, lleno de luz purp4reaA. H"angre por todo en esta maldita casaI
AH6hI Arugió el mayorA. H6hora te comprendíI
2 descolgando ferilmente sus pertrechos, sale, fusta, silato, otas, y despu.s de
una granizada de órdenes a las mu0eres, $ue halaan todas 0untas, salió a trancos hacia el
fortín.
El fraile haía salido en dirección contraria, e;citado y alorotado, repitiendo entre
dientes esta frase3
AH1e di el tentetieso, te di el tentetiesoI?
"e recordó de golpe frente a la puerta de cedro de la casa de don #eonardo. "e
detuvo un momento y llamó. 6rieron y entró. Respiró hondo delante la familia de su
me0or amigo.
=on #eonardo Castellani Ano s. por $u. respetos no lo voy a nomrar por su
nomreA era un maestro de oras italiano medio ar$uitecto y medio agricultor y medio de
todo. Frefecto de la cofradía, constructor de la iglesia y el razo derecho del p!rroco en sus
relaciones con los colonos.
#o encontró en familia, sentado en paz, con su pipa sore la ancha ara entrecana,
mientras su mu0er, doBa Magdalena, apedazaa y adoaa un gran ciervo del monte A$ue
todavía los haía por el ChacoA, y su 4nico hi0o, #uis P.ctor, sostenía muy ufano el
magnífico [inchester del padre.
6nte esta escena de paz, le atenazó de nuevo su temor de halar de m!s y precipitar
alarmas. 6carició al chi$uilín para disimular su turación, diciendo:
A=on #eonardo, ar$uitecto cazador delante del Eterno, de ust. saldr! una raza $ue
sar! tener a la vez el rifle y la plomada Ay despu.s le di0o $ue haía $ue convocar
maBana a la Cofradía del Fan de "an 6ntonio.
AK/o ser! me0or ahora mismoM Adi0o el italiano, sin preguntar por $u., para
indicar $ue lo saía.
Pay $ue saer $ue esa cofradía de eneficencia, $ue incluía en su seno a todos los
colonos prominentes, se ocupaa de hecho de todo el r.gimen de la colonia: un pe$ueBo
caildo aierto e;tralegal halando en italiano, friulano, alem!n, guaraní y criollo
entreverado, $ue haía enfrentado, moderado y aun dolegado m!s de una vez la misma
rectilínea tozudez del mayor 70eda.
ACreo $ue no es necesario, y podría ser daBoso Adi0o Metri duitativoA. 1engo
$ue llegarme ahora mismo a la toldería y ver a mi indiada.
"e dirigió primero hacia la iglesia a uscar al lenguaraz Cautivo, por$ue saía el
guaraníNaipón, pero no el dialecto mocoví. Palló $ue tanto Cautivo como el niBo "an
Falo haían desaparecido sin rastro.
"e lanzó otra vez a la calle, cansado, con una puntada nerviosa en el pecho, lado
iz$uierdo, y atravesó de nuevo el puelo y la tarde a4n sofocante. Cuando llegó 0adeando al
polado indígena, situado en la línea de la iglesia al fortín, pero como media legua a las
afueras, lo aguardaa la segunda sorpresa. 1oda la indiada se haía hecho humo sin ruido,
lo mismo $ue en la misa de la maBana. Reinaa en la toldería un silencio malagSero. #os
perros andaan de roo por las chozas. Entonces vio el fraile all! le0os, para el lado de la
isleta El #apacho, alzarse al cielo vesperal otra vez las humaredas del conse0o.
Fegó la vuelta y agarró al trote. Fero enseguida vio $ue era in4til. 1anto los indios
como el mayor lo haían madrugado. 6 menos de doscientos metros vio pasar en una nue
de polvo los $uince soldados del pi$uete, refucilando al sol las latas, seguidos del mayor en
uniforme de fa0ina y en su soerio oscuro cuatralo.
6pretó el paso hacia el puelo, con la asurda esperanza, en medio de su tremenda
aprensión, de $ue los indios no resistieran y 70eda se contentase con aprisionar al caci$ue y
hacerlo moler a guascazos, como haía hecho con Corpus Christi Carra.
6l llegar al puelo, vio $ue toda la familia 1omassín, chicos y grandes, salió en
procesión de su pa0iza choza, homres y mu0eres con armas en las manos, y se entraan en
lo de don #eonardo. Comprendió $ue .ste tami.n se le haía anticipado y haía alertado a
los vecinos.
AH"iempre llego tardeI Amurmuró amargamente.
#a primera precaución a tomar era aandonar los techos de pa0a y refugiarse en las
casas de ladrillo con troneras y puertas sólidas.
El p!rroco cruzó las calles como una e;halación, suió a la torre y empezó a
campanear a reato, rompi.ndose los razos con su es$uilón lamentale. For fortuna, fue
comprendido. Oio cómo los colonos ullían aandonando las casas inermes y
concentr!ndose en las m!s fuertes, con sus armas y enseres.
Cuando cesó de repicar, agotado, el sol se ahogaa en un gran rasero de p4rpura y
sangre, torvo ocaso prenunciando tormenta. %Rosso al tramonto/ temporale pronto&. 6hora
no haía m!s $ue orar $ue =ios evitase lo peor.
>n tiro sonó a lo le0os, al ras del monte, en el horizonte ro0o. K>na seBalM EscudriBó
in4tilmente la le0anía, esperando ver volver al pi$uete. Estaa escrito $ue de .l no volverían
sino cuatro homres, dos de ellos gravemente heridos. Entonces, como una $uemazón $ue
empieza por diez partes a la vez, ocurrió el desenlace.
#a noche se venía con demasiada prisa, apagando en plomo y pluma de paloma las
nues ro0as lucientes. En el monte ladró de nuevo, una, dos, tres, cuatro, hasta doce veces,
toda la carga de un rifle autom!tico, seguido de un le0ano tiroteo. Como si fuese una
horrenda respuesta, resonó entonces por los cuatro e;tremos del puelo a la vez la gritería
ensordecedora, saBuda, terrorífica del malón. HEl malónI H=ios nos ampareI
Fray =emetrio Constanzi agarróse al antepecho de su alto alcona0e y presenció
desde allí, paralizado de horror, la ruina definitiva de su vida y de su ora, el incendio de la
reducción de "an 6ntonio de 7ligado. Oio a la luz diaólica del incendio la e$uivocación
de toda su vida. H1anto haía temido esta escenaI? 2 ahora $ue sucedía, no $uería creerla,
pesadilla insoportale, pero real.
Comprendió el ardid del indio3 atraer al pi$uete con fogatas y retenerlo en el monte
por el miedo de la noche y la emoscada, y así caer a mansalva sore el puelo inmunido.
Oio la masa de somras vociferantes inundar las calles, los lanceros 0inetes a la caeza,
relumrando a la luz de las teas las terriles moharras3 la tura detr!s, enlo$uecida.
Empezaron a ladrar por todos lados los rifles, en la oscuridad acriillada de rel!mpagos, de
fogonazos, de alaridos. >n momento despu.s, las tinielas eran literalmente arridas por
una serie de e;plosiones inmensas: los ranchos de pa0a $ue ardían como pólvora uno tras
otro, irremisilemente. Empezó la carnicería.
#a triu haía venido toda: hasta niBos veía salir con despo0os de los ranchos
sa$ueados. #os guerreros y las mu0eres se amontonaan temerariamente en las casas
defendidas, $ue vomitaan mortífero tiroteo. Oeía morder el polvo a los asaltantes, retirar
las chinas los muertos solevados por la nuca y los garrones, los heridos en razos, los
despo0os en las manos. Oio en la casa de los 9inaghi ceder la ventana y arder el techo, y
salir un indio con una mu0er desvanecida, y despu.s otra mu0er y muchachos y niBos ser
amarrados a los caallos por a0o cincha.
"u corazón despavorido le parecía aarcar toda la tragedia en una sola mirada3 las
casas de ladrillo acriilladas a tiros, y asaltadas a fuego y ariete las puertas3 la gusanera
demoníaca en torno, el lancero $ue surgía de la somra al galope, el $ue daa una voltereta
limpia y rodaa, la india $ue huía con una caeza en la mano.
=e repente advirtió horrorizado $ue la casa de don #eonardo, donde la resistencia
era m!s tenaz, ia a ceder, incendiada la puerta. Corrió a ata0ar, a interponerse, a morir.
Fero un s4ito incidente lo paró un momento, mirando.
>n homre de uniforme lanco galopaa hacia la iglesia en un caallo de somra,
lanzando agudos silidos, y los indios se precipitaan en pos de .l aandonando todo.
=escendió corriendo el fraile a arir la iglesia, entendiendo salvar al mayor 70eda. Fue
derriado y arrinconado en la oscuridad por la muchedumre $ue entró a orollones3 pero
despu.s ardió el $uin$u. del presiterio, entraron antorchas, vio al sacrist!n Cautivo
encendiendo todos los hachones y velas posiles, contempló la triu entera amonton!ndose
detr!s de los lanceros, $ue, cuento en tierra, se alineaan r!pidamente en formación de
conse0o en torno del uniforme lanco. :ste no era el mayor, sino el horrile capit!n 9igu!,
con todas las pertenencias del 0efe lanco, caallo, uniforme, silato, sale3 descalzo,
desmelenado como una furia, ensangrentado un homro, pero triunfante.
Oenían como dueBos. El misterio de su presencia en la iglesia y ese nocturno
conse0o se disipó pronto.
Oenían a llevarse el "an 6ntonio negro y a decidir allí su nuevo rumo erraundo.
El capitane0o imperó al fraile secamente $ue les endi0ese el #up+ indio, $ue ya
cuatro lanceros haían levantado en andas. Farado 0unto al santo, el fraile sentía deseos
violentos de caer sore su e; amigo y derriarlo de un solo golpe en el entrece0o. Paía $ue
verlo tami.n, la porra greBuda, y los pies descalzos, con un lu0oso uniforme de rin lanco
sore las carnazas desnudas.
/o hay para $u. reproducir su discurso, floreado, rítmico y escandido al uso indio:
Mbuí emb$ aFí potemoc ara
i% 9ah$ ,tuy, mba$ potemoc ara uí2
La color de los blancos es una/
la color del indio es otra'
La sangre de los blancos es una/
la sangre del indio es otra'
(l cora1n del blanco es uno ,y es malo8
el cora1n del indio es otro'
(l 3ios del blanco es uno ,!#up+ gua%"8
el 3ios del indio es tambi$n otro ,!#up+ mba$"
:ua% le dio al blanco el río ,!.ue lo guarde"
Mba$ le dio al indio el monte de nuestros padres'
(l monte es del indio hasta la noche buena
de echar al blanco de donde nuestros padres'
!>Fangay" Cue venga el #upai nuestro'
Huyamos del cruel #up+ de los blancos'
AH6BangayI Avociferó la triu entera, al acaar el recitado.
AQam!s endecir. el santo, ni lo entregar. tampoco Aarotó el fraile con
indignaciónA a esas manos criminales llenas de sangre.
ACuidado, patri1lec Aoyó una voz conocida. Cautivo, el mestizo, lo miraa desde
all! con o0os izcos, y miraa a la vez una espl.ndida caraina $ue levantó, haciendo como
$ue miraa la rec!mara. El fraile leyó en los o0os de su sacrist!n, ahora francos, el odio m!s
salva0e. /unca le haía hecho sino eneficios3 pero 0am!s haía perdonado el salva0e a los
lancos su cautividad de niBo.
En esas naturas ruines, los eneficios aumentan el odio, al humillar al $ue los recie.
Fero en este momento, no era eso lo $ue consideraa el fraile, sino la caraina. =e repente
la conoció. Era la magnífica 6rmstrong del suizo EtXald. K2 OictoriaM K2 el mayorM
Comprendió $ue deía parlamentar.
AMi corazón est! sangrando al ver lo $ue han hecho mis hi0os Aempezó en
guaraní, con voz pausadaA y $uisiera morir.
&Pe a$uí $ue mis hi0os han arruinado mi laor en el momento $ue llegaa el
remedio.
&#os $ue yo llev. en mis razos me han traicionado y se han cavado su propia
tuma.
&Pan perdido su camino en la tierra y han ofendido al =ios del cielo.
&El Gran Qefe de los lancos se vengar! y el =ios del cielo los castigar!?
>n murmullo siniestro mostró al fraile $ue haía errado la tecla. #os indios no
venían a discutir. Fero 9igu! acalló a su gente con un adem!n, y contestó de acuerdo con el
protocolo del conse0o:
A/osotros no $ueremos al =ios de los lancos3 uscamos nuestro 1up! indio.
&El 1up! indio tiene un niBo en la mano, y el 1up! lanco est! enclavado.
&El 1up! indio cura los enfermos, y el 1up! lanco da armas a los lancos.
&H/o $ueremos el 1up! lanco, $ue le gusta hacer sufrir y tiene el corazón
ensangrentadoI?
El fraile se sintió horripilado de sacro horror ante la lasfemia. Clamó en la
semioscuridad como un profeta, aun$ue se sentía desfallecer de cansancio.
A:sas son palaras de mentira, y el indio sae $ue son mentira. El 1up! negro las
est! dictando al indio? 6Bang, el dios del infierno?
Entonces una somra de mu0er se arió paso entre dos lanceros y se encaró al fraile,
desafiante. "ore su homro derecho se recostaa la criatura tullida, como si estuviera
dormida o muerta. #a Chuca, la niBa morena de los o0os de fuego.
A"i el mayor 70eda va al cielo Adi0o terminantementeA, nosotros no $ueremos ir
al cielo. "i los lancos van al cielo? Hpores indiosI? nosotros $ueremos ir al infierno.
H6BangayI
AH6BangayI? Asonó en todo el !mito de la muchedumre la voz resolutoriaA.
6sí es. "ea así.
El fraile, derrotado de nuevo, $uiso negociar a4n.
ACdos, pues, al monte con vuestro santo Adi0oA. 2o lo endecir. solamente si el
indio promete darme lo $ue yo pida.
Cautivo lanzó un taco de impaciencia. Fero 9igu! y los su0efes a su lado asintieron.
APatri1lec no ha hecho daBo al pore indio. #o $ue pide es 0usto. =aremos.
ALuiero la vida del mayor 70eda, la vida de Crup. y la vida de su madre.
/i un solo rasgo de los indios del frente se inmutó3 pero en sus o0os vio danzar el
pore fraile una chispa diaólica. El caci$ue contestó lentamente, despu.s de un largo
silencio:
A#a vida de Crup. y su madre te doy. El 0efe lanco? no s. si est! en mi mano. 1e
dar. lo $ue pueda. 9endice, pues.
Metri vaciló todavía. Fero vio la caraina de Cautivo enderezarse lentamente. 1omó
el hisopo y roció con agua endita la alta talla somría3 mas la fórmula de la endición se le
negaa, su garganta estaa llena de las terriles maldiciones de los salmos de =avid, sus
laios despedazaan ramidos inarticulados. 6lgo le decía $ue a4n le esperaa lo m!s
horroroso.
Cuando se volvió hacia la asamlea, oyó una voz $ue decía:
AEl 0efe indio trata ien a sus mu0eres. Crup. es mi mu0er, su madre es mi cautiva.
Mano a mano las gan., en lucha leal con el 6guar! 9lanco. 6$uí est!n los dientes del
6guar! 9lanco
D(@E
. Fero la vida del 2aguaret. 9lanco, mi triu la entregó a esta india.
#a india Chuca se irguió como un demonio, alzando en los razos su criatura $ue,
agotada de cansancio, parecía muerta. #as dos piernas secas, lamentalemente delgadas,
pendolaan inertes, como dos patas de tuyango muerto. #a caeza colgaa al lado3 sólo los
o0os azulinos vivían en ella. #a madre rugió como una estia.
AEl mayor 70eda me hizo esta criatura. 2 despu.s me echó de su casa. 2 despu.s
yo lo maldi0e y le avis. $ue .ste le daría muerte. 2 .l entonces le mandó hacer mal de o0o.
HMir! las piernitas, patri1lecI? Fero .ste le dio muerte y .ste cumplió mi promesa.
Patri1lec? Hmir!I
#entamente se levantó detr!s de ella el m!s siniestro estandarte: la caeza del mayor
70eda surgió de la somra en la punta de una tacuara, revueltos los caellos, lancas las
óritas, la ara un solo cua0aron de sangre. #as dos filas de dientes lan$uísimos rillaan
a la lumre como si rieran.
Entonces ocurrió la cat!strofe. El padre Metri tamaleó y su mano se crispó
convulsa sore las andas. #a estatua de "an 6ntonio se amoleó violentamente como para
caer, y la caeza se degolló y rodó al suelo. "implemente, "an 6ntonio se decapitó limpio.
"ea $ue la carcoma huiese reducido a aserrín el palo del cuello3 sea, como parece
m!s proale, $ue la caeza fuese una pieza separada, como se ha visto en otras tallas
guaraníticas, el caso es $ue la testa maciza del santo se inclinó, se desprendió, golpeó las
andas y rodó por el suelo l4guremente, entre el aullido de los indios despavoridos ante el
milagro.
AHEl 1up! nuestro ha muertoI H> N eíI? HEl 1up! de los lancos ha vencidoI?
Entonces, como respondiendo al secreto deseo de morir de una vez $ue haía
centelleado en su mente, el padre Metri sintió un resplandor vivísimo y un dolor
insoportale en la caeza, arotó un grito, manoteó en el aire y se fue de espaldas. >na
ola arro0adiza lo haía herido en mitad de la frente.
=e este modo naufragó la reducción de "an 6ntonio de 7ligado. =estacamentos
venidos de los fortines cercanos, de 6ipones, El 1oa, Guaycur4, /asuhisatí, 7lmos, 1res
Fozos, #as Chilcas y Charr4a, intentaron in4tilmente dar caza a los alzados.
/ing4n cautivo se rescató, e;cepto el niBo Quancito #evame, aandonado en el
camino por enfermo.
El padre Metri, postrado en casa de don #eonardo con altísima fiere, no pudo A
como di0o .lA o no $uiso Acomo se malignóA suministrar ning4n dato sore el rumo
proale de los indios.
=e Crup. no se supo nunca m!s nada, como si huiese caído en el mar.
El Goierno decidió tirar m!s al norte la línea de la frontera, y la reducción de "an
6ntonio de 7ligado prosperó como colonia lanca.
El padre Metri no se movió de ella hasta su muerte, e;cepto un fugaz via0e a "anta
Fe, /unca se recoró del todo de este golpe3 $uiero decir, de la herida moral insondale $ue
arió en .l la ruina de la ora de su vida.
>na parte de los colonos, concitados por sus desgracias, lo incriminaron de culpa en
el suceso con verdadera crueldad, y con evidente in0usticia, por cierto. 6un defendido por el
general 7ligado y la casi unanimidad p4lica, esta sospecha le hizo un mal aominale.
K>n mal o un ienM? =esde entonces, su vida, cruelmente contrachocada, vuelve
atr!s un momento, repliega, gira lenta sore sí misma, y se lanza mansa tristemente por un
cauce diverso m!s sosegado.
Fero eso no pertenece a este relato?

Canto del mar y cielo
=ichoso el homre $ue tiene un fin imposile,
$ue lo 4nico $ue desea no est! en su mano3
dichoso el pore lanzado fuera de lo visile
por un empu0ón sorehumano3
dichoso el homre $ue vio la ruta invisile,
cual paloma el rumo del vuelo?
2 si partir para Roma es una cosa concupiscile,
K$u. ser! zarpar para el cieloM
Pe a$uí la cancha lí$uida, la inmensa pampa salada,
la limpia línea azul en giro,
movedizo espe0o de esta eterna gran llamarada
y este ine;tinguile zafiro.
KLu. puede hacer m!s un homre en esta soledad soleada,
sino resucitar su anheloM?
2 acord!ndose de =ios, Kcómo no va a sentir su nada,
aplastado entre mar y cieloM
Como un preso $ue acerca su evasión un micrón por hora,
una cuerda de relo0 por lima,
esta gran liertad circular? K$ui.n no va a sentir ahora
la cadena $ue lleva encimaM
H7h, =iosI? no pienses $ue no te veo detr!s de la aurora,
demasiado trasparente velo3
ni $ue vas a de0ar de oír mi oración cual la mar sonora
$ue refle0a como puede el cielo.
El $ue de0a su padre y su madre, est! escrito $ue no $ueda solo:
de0ando ciento, encuentra >no.
Pay un homre $ue 0uró de0arlos3 muchas veces 0uró sin dolo,
y espera momento oportuno.
Pay un homre $ue de0ó su tierra con sus p!0aros y sus c!nticos,
y no se despegó del suelo.
2 en el puerto ya despedido, pierde todos los trasatl!nticos,
y fluct4a entre tierra y cielo.
Envío
7h mortales via0eros todos sin cesar devorando leguas,
hu.rfanos en tierra de duelo:
miren el mar, el gran camino3 miren el mar y no den treguas3
miren el mar de color de cielo.

#a cara sin cuerpo
%Era dado a caer en profundas melancolías, en las cuales se culpaa a sí mismo y se
achacaa toda clase de pecados, $ue era imposile $ue huiese cometido
D()E
&.
A>na vez me supe asustar fiero en mi vida Adi0o a0ito el padre MetriA, y eso fue
cuando vi una cara sin cuerpo. Creo $ue =ios lo $uiso, para enseBarme $ue nunca por nada
hay $ue desatender un moriundo.
2 eso $ue yo miedoso nunca he sido.
1odos callaron. :ramos en la mesa cuatro chicos Ade $ue yo era el mayorA,
nuestra madre, el tío Celestino, el gringo "t.fano y una vie0a solterona andaluza $ue solía
comer en casa y se llamaa doBa Catalina Ferdigones. 2 el padre Metri.
For si no han oído halar del padre Metri Afray =emetrio ConstanziA, .ste fue el
fundador de "an 6ntonio de 7ligado, un 0eromiano e;claustrado. For lo $ue dicen y yo
recuerdo, este homre fue e;traordinario. 1odas las cualidades del homre de acción de
gran estilo Aahora $ue he leído lirosA me aparecen en ese relato de mi niBez, sencillo y
heroico. En cuanto a caeza, haía sido en Ctalia lector de teología de Prima. "u temple de
fuego, no aguantando el sofoco urgu.s de una vida profesoril, se largó de los te;tos de la
6umma en Fiesole a la misión de los indios mocovíes en el Chaco santafesino.
=e sus letras $uedóle una afición a usar t.rminos difíciles y citar a todo propósito a
un tal don Escoto, $ue yo al principio creí fuese alg4n gran amigo de .l3 despu.s supuse
sería un doctor de 9uenos 6ires, y finalmente supe $ue Asin haerme e$uivocado del todo
A don Escoto era otra cosa: un santo padre o doctor de la Cglesia, de nación ingl.s, del
tiempo de las edades medias, por all! mucho antes del tiempo de Rosas. For otra parte,
poeta lo era, aun$ue $uiz! en su vida escriió un verso. Foeta de acción y de palara viva.
En suma, m!s $ue muchos otros merecería el nomre de una calle en 9uenos 6ires. En
Recon$uista tiene una placa de m!rmol en la iglesia. Murió !raramente asesinado, le
cortaron la caeza con un serrucho al cerc.n: alg4n estial asesino, $ue nunca se halló. 2o
voy a escriir cuando pueda su iografía.
A=e lo $ue voy a decir, no retiro una palara Aprosiguió el recio fraileA, aun$ue
ustedes no van a creer ni medio. Oamos a ver. K#o cuento o no lo cuento, =ios míoM? A
suspiró Metri.
=isgresión mía: en el tiempo $ue fui profesor del Escolasticado tercero y cuarto,
Pistoria >niversal en segundo, ^lgera, Joología y Retórica en el menor, y me dio un
sarmenage $ui.n sae por $u.. El m.dico recetó descanso un mes en el campo. El colegio
tenía entonces una $uinta sore la arranca del "alado, y allí me instal. en una casa $ue
haía, solo. >n $uintero con su familia vivía a cien metros, $ue era el $ue me daa de
comer. 2o decía misa en unas mon0as del vecindario y leía todo el día y todos los días?
días lluviosos, feos, invernales? leía en Flatón, mientras revolvía en el mate la idea de
escriir un liro, dudando entre una novela y un liro de metafísica.
A/unca lo escrií. /i lo voy a escriir tampoco.
&>na noche, pues, despu.s de cenar? Paía llovido toda la tarde, y yo cenaa con
el $uintero? >na noche llegu. acompaBado hasta la puerta por Miguel? >na linda noche
de luna, como hoy? #legu. a mi casa, me tran$u. adentro, atraves. el salón y el pasillo,
me cerr. en mi cuarto, aca. el 9reviario y me sent. a escriir. #a noche estaa en silencio
profundo. En .sas, escriiendo, me acord. de golpe $ue haía de0ado encendidas las luces,
la del salón y la del pasillo, y me levant. a apagar. Era un largo pasillo entre dos filas de
aposentos, y en el fondo un salónNzagu!n $ue daa al 0ardín. 2 así, mientras ia yo
perezosamente por el pasillo, veía en el fondo, por una puerta aierta, primero, la ventana
de .ste sore el 0ardín, revererante de luz, $ue estaa postigos aiertos Ahaía aierto yo
los postigos esa tardeA, y a trav.s de los postigos el 0ardín mo0ado de agua y luna.
&>stedes saen $ue a mi padre lo asesinaron de un golpe de pistola a trav.s de un
vidrio revererante, postigos aiertos, desde lo oscuro de afuera. =esde niBo me da
aprehensión una ventana así. 2 0unto con ella, suieron a mi conciencia entonces otras dos
aprehensiones: primera, ese mismo día haían asesinado !raramente a un pore siciliano
del arrio, separ!ndole la testa del cuerpo: vendetta3 y segunda, alrededor de la $uinta haía
muchos linyeras acampados. For eso tenía yo un revólver, $ue haía de0ado 0ustamente en
una mesita del salón, haiendo estado tirando al lanco a la maBana.
&2o no $uiero matar a nadie, por$ue los sacerdotes tenemos prohiido3 pero al irme
a vivir solito mi alma, haía aceptado un revolvito "mith [esson 5, $ue me ofrecieron3
simplemente por$ue no me gusta $ue nadie me tome por mu0er, ni tampoco por zonzo.
1odo eso pensaa yo al llegar a la mesa del illar, cuando ocurrió lo espantoso. Como el
cho$ue de un golpe en la caeza.
&>na cara espantosa me miraa por la ventana, est4pidamente pegada al vidrio
revererante.
&Como les digo, fue el susto m!s grande de mi vida, un susto desproprocionado a la
causa. >na cara sorenaturalmente fea, descompuesta y siniestra.
&#a cara me apareció de golpe, como rotada de la nada, al llegar yo a diez varas de
la ventana, 0usto al llegar al illar $ue est! en el centro de la sala, al lado de la mesita con el
revólver. 2o me $ued. helado, con la muerte en el alma, los miemros rígidos. #a cara
volteó sus o0os en lanco y se partió en un rictus, como la cara de un homre $ue e;pira3 y
en el instante mismo, antes $ue pasara un minuto, desapareció de golpe, al mismo tiempo
$ue mi cuerpo y mi voluntad reaccionaan violentamente. 2 a$uí, seBores, se acaó el
cuento. For$ue lo $ue viene, es muy por dem!s difícil de contar.
AOamos a ver. K#o cuento o no lo cuento, =ios míoM? Asuspiró Metri.
El fraile calló, sonriendo con malicia. 2o veía a mi hermano #uis, al lado de .l, con
los caellos todos erizados. 2o me sentía aBado en sudor, atornillado a la silla. 1odos los
comensales dieron a la negativa de contar una r.plica contundente, $ue fue un silencio
inmóvil y perfecto, significante con persuasivez invencile $ue nadie se movería hasta
escuchar el fin. For$ue, si a los otros les pasaa lo $ue a mí, nadie podía moverse.
El fraile saoreó un instante su triunfo de artista narrador3 antes di0e $ue ese fraile
deió ser poeta. Era un narrador perfecto3 y de toda clase de historias, desde la terrorífica
hasta la humorísticoNestrafalaria, con0unto de cariolas cuasi incoherentes de una fantasía
poderosa lanzada a todo vuelo.
Refle;ionando hoy día sore su t.cnica de narrador, he hallado $ue ella consistía en
tres cosas simples y profundas. #a primera, $ue tenía .l enormemente cosas $ue contar, a
causa de $ue todo lo $ue pensaa, lo pensaa contando. #a segunda, $ue al contar, mi
homre revivía el suceso integral, aun$ue fuese inventado, fase a fase y frase a frase, el
cual ia pasando todo entero a los m4sculos de su cuerpo, sus o0os y su lengua en cada
frase, como un alucinado3 pero un alucinado $ue se dominara y mane0ara su alucinación a
gusto. #a tercera, $ue el fraile deió ser poeta3 pero no en el sentido de saer decir ien,
florido, las cosas comunes, sino de saer y ver una cantidad de cosas no comunes.
1enía a modo de todo un sistema po.tico de .l solo, con el cual veía y e;plicaa
todo el universo de un modo e;traBo, coherente y verdadero. Recuerdo la oservación $ue
me hizo Ao $ue hizo para sí oy.ndolo yoA una maBana de primavera.
A#os !roles Amusitó de una voz profunda y convencidaA se han vestido
pudorosamente hasta los pies. K2 en el invierno est!n desnudosM Ciertamente, por$ue el
invierno es la noche de ellos. El verano es el día de las plantas. En el verano ellas hacen sus
cosas, frutos. 6 la maBana se levantan y se visten y?
/o di0o m!s. Fero yo saía $ue interiormente el fraile seguía cont+ndose una larga
historia en $ue los !roles se movían, se hacían cortesías, discutían entre ellos y con =ios,
tenían amores y rencillas, se alegraan, sufrían y morían?
Esto lo pienso yo ahora, en frío, repasando el suceso inolvidale de a$uella noche.
Fero entonces, otro $ue hacer an!lisis de t.cnicas, literalmente tiritaa yo de miedo en el
gran silencio tr!gico, sin osar si$uiera volver la caeza uscando a mi madre, de miedo de
ver a mi iz$uierda la cara sin cuerpo. "iempre he pensado $ue es antieducativo contar
cuentos de fantasmas delante de niBos pe$ueBos. Fero en a$uella cena, el padre Metri, de
costumre tan prudente, parecía fuera de sí e invadido desde el principio por una oscura
fatalidad.
Ella fue, sin duda, la $ue lo hizo proseguir.
AOoy a tratar de concluir Aprosiguió Metri, despu.s de una larga pausa e;pectante
A3 pero hagan de cuenta $ue todo lo $ue sigue es mentira. 1odo es pura mentira, invención
mía. #o $ue pasa en nuestra alma profunda, donde "an 9uenaventura llama la mente, es
una cosa $ue, sin ser instant!nea ni simple, est! fuera del tiempo. 2 nosotros, si $ueremos
contarla, es imposile, a no ser desenvolvi.ndola en una serie de cuadros sucesivos: tan rica
es esa e;periencia s4ita y terrile. 6sí fue la segunda parte de este caso, si se puede dividir
en partes.
&1odo lo $ue pasó desde la visión infernal de la cara insoportale fue muchísimo3
pero estoy seguro $ue pasó en medio minuto, aun$ue no fue simult+neo, ciertamente, sino
subordinado, $ue no es lo mismo $ue sucesivo. Pay gente $ue dice $ue en el tiempo de
morir revive el homre en un punto toda su vida3 ciertamente no simult!nea, por$ue la vida
no lo es, pero tampoco sucesiva, por$ue no hay tiempo. Casi despegada del cuerpo, en una
hiperestesia inconceile, el alma se liraría de los marcos del Espacio y el 1iempo, y se
volvería como !ngel. Y=nfinitos +ngeles caben en la punta de un alfilerZ3 .sta es una ociosa
cuestión de escuela. 2o creía $ue todo esto eran macanas3 pero desde esa noche horrile s.
$ue es todo posile. H"anto Cristo de FiesoleI
&Ooy a enumerar primero lo $ue hice entonces e;teriormente con una e;actitud y
rapidez sonam4licas, y despu.s e;plicar. lo $ue sentí por dentro3 por$ue, como digo, todo
eso fue como una gran visión y acción cuasi simult!nea, $ue pasó en el fondo de mi alma.
&"in pensar ni saer lo $ue hacía, en una especie de inconsciencia terrilemente
l4cida, hice tres cosas fulminantes, $ue, pens!ndolas despu.s, eran perfectamente
razonales y acertadas. 2 despu.s de hecha la cosa, surgía en mí el raciocinio
perfectamente silogístico Aa$uí empezó el fraile a halar en difícilA $ue e;plicaa todo,
pero $ue haía llegado m!s tarde $ue el instinto rapidísimo. #as tres cosas fueron:
&Frimera: cerr. la luz y empuB. el revólver.
&"egunda: me agach. detr!s del illar, apuntando3 vi el 0ardín iluminado por la luna,
la tierra empapada en lluvia? y grit. con espanto una cosa incomprensile?
KincomprensileM? 3o/ siete/ cuatro/ cache 9ayardo. En el mismo instante comprendí de
golpe la frase.
&1ercera: de0. el revólver, me puse de rodillas y empec. a rezar y a llorar.
&Como digo, todo esto lo hacía antes de saer por $u., pero el por$u. venía
enseguida? For$ue la mente esencial, puesta rutalmente al vivo por el pavor, de0aa dos
pasos atr!s al Cntelecto y la Ooluntad, las Fotencias.
&#as acciones e;traordinarias de los grandes homres, yo sospecho se verifican en
esta especie de furor dionisíaco, en el cual el homre es m!s $ue sí mismo y es otro, por lo
mismo $ue es profundamente .l mismo. 6sí se hicieron los grandes poemas, las grandes
atallas y la santidad en sus ciegos ímpetus, proalemente.
&#o $ue s. es $ue a$uel día descurí lo $ue es el cora0e. El cora0e es sostenerse el
alma a sí misma en razos, con un esfuerzo sorehumano, viendo claramente $ue no puede
m!s, pero tami.n $ue si se de0a caer? y est! por de0arse? se convertiría en una
por$uería. 6sí he visto yo una vez a un m.dico tirado desnudo en el suelo y llorando como
una nena, al haerle anunciado yo de una manera rusca, imprudentemente, $ue tenía un
c!ncer al estómago.
&=igo, pues, $ue todo lo $ue hice, aun$ue autom!tico, fue lógico.
&Cerrar la luz, era dar a mi enemigo la desventa0a del 0ardín lunarmente iluminado,
$uedando yo fuera de lanco en las tinielas.
&EmpuBar el revólver, era afirmar $ue no hay fantasma en la tierra $ue pueda resistir
el o0o de un "mith [esson 5,3 a no ser? Ay a$uí tartamudeó el fraile, poni.ndose
palidísimoA a no ser los fantasmas de nuestra conciencia? Hde nuestra concienciaI
&=ar un grito de horror y de0ar caer el arma al ver el limpio suelo del 0ardín terso
como un espe0o, era comproar una cosa espantosa: $ue la $ue yo acaaa de ver en un
rel!mpago místico? era una cara sin cuerpo.
&El espanto venía de allí. Era una cara la peor $ue he visto? Hy mire $ue yo he visto
cada indio sapoI? =e una palidez c.rea, o0os desenca0ados, $ue me hizo, al punto de
huirse, una mueca horrorosa, sin lo cual huiese creído yo $ue era la cara de un cad!ver.
Fero el espanto venía de $ue esa cara estaa suspendida a la altura de mi caeza? sin
cuerpo. "i esa cara tenía pies, Kdónde estaan las huellas inevitales de pies en el arrito
chirle del 0ardín ensopadoM H"eBor, para llegar a mi ventana era inevitale cruzar el gran
vial al frenteI H2 el gran vial resplandecía inmaculado como este plato a la luz de la lunaI
H#isitoI H#ustradoI H"in huellasI
&Fero yo saía $ue el monstruo era homre y era visile. Lue estaa ahora a la
derecha, entre la ventana del salón y la otra del comedor, $ue yo dominaa con la vista.
Lue si salía, tenía yo $ue verlo.
&=igo $ue yo saía todo esto, pero en realidad yo supe despu.s. Entonces hacía
primero y sabía despu.s.
&Me agach., pues, tras el illar, racando mi arma. HFore del fantasma, si llegaa a
cruzar la ventanaI?
&2 entonces fue cuando me vino a mientes el sentido de mi e;clamación
incomprensile, y la horrile relación de esas palaras con todo lo $ue ellas implicaan.
3o/ siete/ cuatro/ cache 9ayardo. "í, .sa era la dirección del siciliano decapitado.
9uchardo XYO, decía el diario $ue haía leído distraídamente esa tarde, sin acertar a uicar
esa dirección vagamente recordada. Fero Kpor $u. al gritarla yo la pronunci. en cocoliche y
con voz de mu0erM?
&Entonces rutalmente otra escena entera apareció del fondo de mi suconsciencia.
>na mu0er siciliana haraposa $ue me aorda al salir yo de la capilla de las mon0as de decir
misa. Lue me empieza a suplicar, entre l!grimas y largas historias, $ue fuese a convertir a
su marido. Pacía unos $uince días. 2o la hice a un lado, creyendo $ue trataa de sacarme
plata. Paía te0ido un enmaraBado plan de acer$ue y asedio de su marido, $ue era
furiosamente antirreligioso, en el $ue entraan partidas de tarocchi $ue yo deía
previamente 0ugar con .l sena rammentargli per niente =ddio3 visitas $ue hacerle,
confianza cautelosa $ue ganarme, mentiras $ue deitar de un fingido parentesco
peninsular? "i yo no hacía todo eso, %!per 3io/ per lNamor di 3io/ por la mamma sua
bella/ reverendo"&, su marido se ia al infierno, por$ue estaa muy enfermo.
&Como yo saía por las mon0itas $ue el marido, 0ardinero de una vecina rica, estaa
del todo sano, y, por otra parte, mi liro me acuciaa y el plan de conversión me pareció
grotesco, rechac. secamente, a pesar de su indiscutile emoción, la charla interminale de
la desdichada, d!ndola ligeramente por una sarta de emustes. 2 en eso hice mal, y pe$u.
Adi0o, en.rgicamente el franciscano.
Calló un instante el fraile, todo sudoroso.
AK2 la cara, sin cuerpoM Apreguntó doBa Catalina, $ue se perecía por las novelas.
AEra la mía.
AKCómo, la suyaM
A#a mía, refle0ada en el vidrio aBado en luz.
AKCómo nos va $uerer ust. hacer tragar Asaltó el primo del fraile, el gringo
"t.fano, ruscamente indignado3 y eso $ue el franciscano haía prevenido antes $ue todo
era mentiraA $ue ust., ust. no va a conocer, no va a reconocer y se va a asustar de su
propia caraM
1odos nos volvimos al interruptor: el gringo "t.fano estaa simplemente horrile.
1odo lo $ue vociferó desde este momento estaa mechado de pavorosas lasfemias, $ue no
repito. "us manotas oleaan por sore la mesa. Cru0ía los dientes.
AMi cara estaa demudada de terror y horror? y adem!s, yo hace veinticinco aBos
$ue no uso espe0o Aretrucó el franciscano derecho.
El primo se haía levantado y estaa, $ui.n sae por $u., literalmente furioso. =io
un puBetazo en la mesa, $ue despertó a MuBeca y 6rnaldo, $ue se haían dormido. En
camio, el padre Metri, $ue haía empezado a narrar romeando, era asomroso lo $ue
pasaa por .l3 su voz se haía hecho profunda y sorda, como a0o una depresión tremenda.
AH2 hay $ue ver $u. fea es AaBadió el fraile saBudamenteA mi cara por dentro?
$u. feo soy yo por dentroI? 2 adem!s, no era mi cara la $ue yo vi3 era la cara del otro, la
del siciliano decapitado sin confesión, por culpa mía.
En este punto fue cuando su primo "t.fano, $ue parecía enlo$uecido, dio el
puBetazo.
AH"e va a de0ar de 0o?roar AgritóA con esa caeza sin cuerpo $ue es suya y es
de otro, $ue no es de ust. y es de ust. al mismo tiempo, y $ue no es su cara de ahora, sino
su cara futura, la $ue tendr! ust. dentro de poco tiempo, la gran perra $ue los reventóI A
gritó hecho un salva0e, y la echó redonda.
El franciscano, entonces, cuya leonina movilidad ya he ponderado, se levantó
espectacularmente con un amplio movimiento $ue pareció levantar toda la mesa con .l, y a
nosotros 0untamente, a regiones inaccesiles y secretas. "entimos todos en un instante
relampagueante, en un instante horrile de sugestiones y sospechas sat!nicas, $ue el fraile
haía llegado a un desenlace $ue con su narración haía estado a un tiempo uscando y
temiendo, y un resultado $ue sólo dos en la mesa A.l y su primo "t.fanoA comprendían3
y $ue la narración pavorosa se haía convertido en un di!logo entre ellos solos para todos
nosotros herm.tico, un duelo veral espantale de contenida violencia.
AH"íI Agritó, como respondiendoA. H2o he ofertado mi vida a =ios, mi caeza, en
satisfacción de a$uel yerroI H6hí llorando contra el illar se la ofrecí, y sentí $ue la
aceptaaI HFero $ue nadie se imagine $ue el destino e;isteI H=ios permite el crimen para
castigo del pecador, pero castiga despu.s al criminalI Propterea .ui tradidit me tibi ma5us
peccatum habet" H/o hay destinoI 2 no me defender. tampoco. Fero Hay de ti, Caín, $ue
=ios solo se reservó tu castigoI
#o $ue pasó desde ese momento, tan vívido como fue, lo pienso ahora, y me parece
a4n hoy mentira y sueBo. El fraile sacó un revólver de sus talares, y todos dimos por hecho,
dada la e;altación formidale y misteriosa de los dos homres, $ue ia a matar a su primo.
Fero a nuestro asomro inmenso, el padre Metri arro0ó en alto, por encima de la mesa, el
arma, la cual fue a hundirse 0usto en el al0ie de casa, situado en el medio mismo del
min4sculo patio.
"t.fano se puso a reír a carca0adas. El fraile tomó el somrero y se fue, sin saludar a
nadie y encorvado como a0o el peso de una carga infinita. #os invitados desaparecieron
como por encargo. Mam! nos llevó esa noche a dormir a su cuarto3 pero, en realidad, nadie
durmió esa noche.
El padre Metri, como digo, murió poco tiempo despu.s de esa manera atroz $ue han
visto ustedes al principio de este cuento. "e di0o $ue fue venganza política, por apoyar el
fraile entonces con su inmensa influencia a los radicales, $ue a la sazón estaan, como
decían ellos, en el llano. For apoyar la causa. #a niBita $ue encontró su cuerpo degollado
limpio en el 0ardincito del presiterio, vive todavía, y est! a$uí en 9uenos 6ires.
#a policía no encontró a los criminales.

Canción del cansancio de vivir
6lma, un po$uito m!s. Esta suida
sue un instante, y de0ar! de serlo.
=espu.s hay otra. "í. KFor $u. temerloM
6sí, pore alma mía ensomrecida.
6sí, pore alma d.il, es la vida.
H/o te puedes $ue0ar de no saerloI
H1iempo no te faltó de conocerlo,
con tanto golpe y tanta sacudidaI
Fues la filosofía y sus razones
calmar intentan tu dolor en vano,
y el $ue dan los amigos corazones
es consuelo falaz3 al fin, humano.
2 vas cieguita y dando tropezones,
sin $ue nadie te lleve de la mano?

#a caeza entre los lirios
%/ada m!s se ha podido averiguar sore la terrile muerte del p!rroco de "an
6ntonio de 7ligado. Ese homre tuvo una cantidad de puntos en su vida oscuros. #a gente
por ac! cuenta de .l cosas inverosímiles. /o falta $uienes lo tienen por una especie de
santo?&
D5\E
..
/ada diríamos acerca de la misteriosa muerte del padre Metri, $ue la policía 0am!s
llegó a develar y cuya mera discusión provoca todavía en el /orte santafesino violentas
pasiones, a no haer llegado a nuestro poder, por tres conductos diversos, un con0unto de
datos $ue, arm!ndose y urdi.ndose unos contra otros, edifican una con0etura proale, apta
a de0ar fuera de la infamia del dole y horrendo asesinato a uno de los principales
sospechados de la zona.
Era .ste homre de matar a cual$uiera frente a frente, aun$ue fuese un cura, y
arigaa profundo fastidio al ya anciano y fatigado p!rroco de "an 6ntonio de 7ligado, no
tanto por creerlo partidario del traidor Cturraspe, ?alas de los radicales, como se
murmuraa sin verdad del vie0o p!rroco, cuanto por las firmes filípicas $ue volcaa con
endialado río desde el p4lpito contra el andar semrando hi0os naturales, vicio cha$ueBo
del $ue #a #lana, por desgracia, supo dar e0tenso y longuirrepercutiente e0emplo, para
decirlo con los dos ad0etivos del pintoresco 0eromiano. Fero matar a un homre de frente, es
una cosa, y matar a un vie0ito en esa forma de destroncarle la caeza a filo de cuchillo, eso
es otra cosa de las $ue no est!n en el !mito de lo posile con don Florencio, el caudillo
criollo.
#as policías ravas del /orte se emarullaan enormemente con los datos e;traBos
del caso, a saer, el vaso vacío, la mano al o0o, los signos misteriosos del cura y las 4ltimas
palaras del tano "t.fano, m!s misteriosas a4n. "i no huieran espantado a la niBa $ue
encontró el cuerpo m!s de lo $ue estaa, y la huiesen escuchado con paciencia, harían
podido columrar de golpe la verdad, suponiendo $ue así lo desearan, como la columr. de
golpe yo a cerca de medio siglo de distancia, apenas me contó la niBa Chela, hoy respetale
matrona, los datos o0etivos del suceso, y los pude relacionar con otros escuchados en mi
niBez de mi auelo don #eonardo, y m!s tarde en mi muchachez de mi tío Celestino, gran
archivo tami.n .l de leyendas y casos del /orte. Fero la policía lo $ue tenía delante era la
posiilidad de 0oroar fiero al caudillo radical Ay por eso di0e si lo hubiera deseado saber
A, como de hecho lo reventaron en dos inicuos aBos de c!rcel, en $ue no le proaron nada
de nada, y de donde salió ave0entado diez aBos y $uerado de amargura.
For$ue así eran, seBores míos, las policías a$uel entonces, no como ahora en 9uenos
6ires, donde los de la 0usticia ya no aprisionan inocentes, ni detienen o retienen
aritrariamente, ni tratan a lo perro, ni maltratan a los detenidos, ni se mueven por política,
ni son m!s temiles $ue los mismos andoleros, ni en general hacen la menor in0usticia,
aritrariedad ni rutada con los $ue son de goierno y tienen uenas cuBas, ni tampoco con
los otros. Lue algo haemos de progresar de entonces a esta parte.
9asta de prólogo. =oBa Celia tenía entonces doce aBos, vivía con don #eonardo, ia
dos veces al día a llevarle la leche, y los mi.rcoles y s!ados a arrerle y arreglarle los
ornamentos al cura. #o $uería mucho, como todos los antoBenses, pero le temía tami.n
astante. "iempre Metri fue imponente, con a$uellos o0os imperiosos con un re$uinte o
fugaz destello de loco3 pero ahora, en la ve0ez, se le haían ellos como ahondado en una
especie de astracción nocturnal, donde rillaan le0anos puntos dorados como estrellas,
$ue un paisano di0o Ay creo fue el indio "an FaloA $ue %el padre Metri anda siempre
viendo cosas&3 y como se rieran, dici.ndole: %<os tambi$n&, completó murmurando: %No8
cosas .ue yo no veio ni naides ve&.
Celia le tenía? miedo no digamos, pero respeto, desde el e;traBo suceso del ata.ue,
$ue creo cont. en otra parte, cuando lo halló arrodillado en la iglesia un domingo,
enteramente tieso y frío como muerto, pero $ue se recordó en cuanto lo llamó por su
nomre, rog!ndole con fervor no lo contase a nadie Acon lo cual le faltó tiempo para
contarlo a medio mundoA, por donde se vino a saer, confiriendo con el indio "an Falo,
$ue toda la noche la haía pasado así, y $ue muchas otras lo mismo. KEpilepsiaM For lo
dem!s, se saía $ue nunca dormía en la cama, aun$ue la deshacía con ingenua picardía, y
hasta trataa de ensuciarla3 y $ue ayunaa a pura agua días arreo.
Esto, con el recuerdo de sus pasadas hazaBas, las e;plosiones de su genio indomale
y su misma sugestiva traza de homre, nutrían en a$uella gente primitiva, aun$ue no zonza,
el temor reverencial $ue en Chela era casi miedo3 y el mismo #a #lana no era inmune.
Fsicológicamente, imposile $ue un lugareBo soBara matarlo. 1uvo $ue ser un
e;tran0ero. 2 el $ue lo mató era un fan!tico impío y, evidentemente, cruel y !raro.
#a maBana del @ de diciemre de (@)_, se encontró el cad!ver de Metri
sacrílegamente mutilado, y en la tarde del mismo día de la Furísima reventó como un tasi o
una granada el tano "t.fano en su mísero rancho de las afueras, de0ando como 4nica
herencia y referencia de vida a$uella asurda inculpación contra el padre Metri A$ue en
ese momento estaa amorta0ado en la iglesiaA encerrada en las misteriosas y ostinadas
palaras $ue le oyeron al morir, entre convulsiones de condenado: %(l fraile Metri me ha
matado&.
Farecía hidrófoo. /o tenía ninguna herida. En todo el día no haía comido nada3
testigo, la autopsia. /unca se supo $ui.n era, pues el nomre deió de ser fingido. 1enía
unas manos largas de homre fino. #e encontraron una 3ivina Comedia, un vie0o fra$ue
azul de seda y una vie0a pistola ri$uísima, de mango de marfil larado con incrustes de
plata y las iniciales R. R. di 9., $ue, aun$ue cargada, al gatillarla no dio fuego, de puro
vie0a. Como no haía razón de cargar este cad!ver tami.n a #a #lana, la gente di0o
peritonitis? y todos contentos.
#a casita parro$uial, testigo de este misterio cha$ueBo, era de un piso, chata,
adosada a la iglesia, larga m!s de media cuadra, un simple ringle de haitaciones enfiladas,
con un gran patioN0ardín adentro, $ue no honra mucho como ar$uitecto a mi auelo don
#eonardo. El despacho del cura estaa casi en la es$uina de la cuadra, y tenía, adem!s de la
ventana al patio, una calle por la cual Celi vio a$uella maBana tr!gica, a trav.s de la
muselina, las misteriosas seBas, el rascarse un o0o y el vaso de cerveza primero lleno y
despu.s vacío, $ue a nuestro 0uicio son las claves de todo.
For desgracia, la niBa no entendió el mensa0e3 y aun$ue lo huiera entendido,
proalemente estaa de =ios a$uel desenlace fatal. #a niBa vio a Metri de frente, sentado
a su mesa con otro homre $ue a ella le daa la espalda, halando animadamente en una
lengua críptica, y haciendo en medio de su aundosa gesticulación haitual, unas seBas
raras $ue la llenaron de pavor. Corrió en usca de don #eonardo, $ue estaa afuera, y
anduvo usc!ndolo desesperadamente, sin hallarlo, hasta $ue al fin de una hora o algo
menos Ael intervalo entre primera y segunda misaA volvió azorada a la parro$uial, ichó
otra vez por la ventana, halló $ue las dos somras haían desaparecido, y entonces entró
resueltamente, movida de la alarma o el miedo mismo.
/o lo huiera hecho. KLu. ser! para una chi$uilla asustada ver de golpe, en un gran
cantero de lirios en medio del 0ardín de adentro, la caeza del padre Metri saliendo de la
tierra como un hongo diaólico de o0os enlo$uecidos, como si estuviera enterrado hasta el
cuelloM? Con razón hasta hoy no ha olvidado el menor detalle, y gracias todavía $ue no se
volvió loca. Cayó redonda al suelo, desmayada.
Cuando la gente $ue estaa esperando la segunda misa, $ue no salía, invadió
impaciente la parro$uial, allí la hallaron como una muerta frente a la caeza entre los lirios.
El ingente cuerpo del pore cura yacía escondido en la matorra: el asesino le haía segado
la caeza limpia, la haía parado cuidadosamente al orde del cantero y, detalle atroz, le
haía cortado la lengua.
=on #eonardo casi enlo$uece de raia y la gente de espanto3 y eso hizo perder
varias horas, $ue huieran sido preciosas. Mi auelo hizo levantar el cuerpo3 se precipitó a
uscar un arma3 re$uirió al sargento Cleto, al cual halló en la comisaría orracho como una
uva3 envió un chas$ue a por la policía de 7campo3 corrió al hotel a uscar a "t.fano, donde
le di0eron $ue faltaa el e;tran0ero del hotel y del puelo m!s de un mes hacía3 de donde
resultó $ue cuando cayeron en la tapera del pescador $ue tenía el gringo "t.fano a la
margen del 6mores, era ya anochecido y encontraron al repelente forastero moriundo.
Estaa revolvi.ndose en una cama inmunda, donde parecía huiera yacido
aandonado por meses enteros. =e hecho, la vie0a ru0a $ue le traía de comer testimonió
haerlo cuidado m!s de dos semanas, $ue las pasó con mucha fiere A%mal de hi5ada&,
decía ellaA y grandísimos dolores3 lo $ue hizo creer en una peritonitis a mi auelo y el
doctor Gonz!lez, $ue lo autopsió3 AHvaya una autopsia la $ue har! hecho el gallego
Gonz!lez, $ue era de a$uellos medicastros espaBoles antiguos de ruiaro y lavativaI?
#a misma e;traBa e;clamación con $ue murió el desconocido: %Metri me ha
matado&, sirvió a e;culparlo, por demasiado asurda. 2 la policía, con el 5ue destrucci1n
A$ue así los llamaan por all!A, se precipitó contra #a #iana, en cuya casa hasta el
cuchillo del crimen pretendieron hallar3 y H$u. no encuentra el $ue $uiereI El vaso de
cerveza, el rascar el o0o y la pantomima contada por la huaina fueron de0ados a un lado A
el vaso de cerveza lleno, seg4n la niBa, $ue la policía encontró vacíoA, de0ados aparte y
descartados, e;cepto de la memoria de mi auelo el ar$uitecto, $ue siempre $ue narraa el
caso Ay era cada lunes y cada martesA, mencionaa los tres detalles y se $uedaa
meditaundo?
Encontr. a doBa Gelia C. de 9!ez en Farís, imagínense. Palando, nos hallamos
paisanos, y por caso me entero $ue era la nomrada Chela del padre Metri, tan mentada de
mi puelo. /o me $uería contar la muerte del padre Metri, por$ue la tenía su magín
demasiado hincada, y cada vez $ue hurgaa allí, soBaa por la noche horrorosamente. Fero
al fin me relató lo $ue a$uella maBana misteriosa viera, y fue para ien de todos. Esposa de
un afamado m.dico porteBo, tenía un pisito al$uilado en Campos Elíseos, cerca de la
Estrella, donde ia yo los días de vacación en usca de mate3 y a la vista del os$ue de
9oloBa, podado y peinado como un Corot, me contaa visiones de la fiera 0ungla cha$ueBa,
$ue por momentos las veía la vie0ita m!s claras $ue a$uel os$ue pintado de enfrente.
Pe a$uí lo $ue vio.
#legaa con un litro de leche a la parro$uial por el lado de la iglesia, vale decir $ue
antes tenía $ue pasar la ventana del despacho. #a cual estaa aierta, pero con parasol de
muselina. #a voz del padre Metri discutiendo acaloradamente la paró curiosa, o me0or
dicho, otra voz fría, lenta, implacale, como una serpiente, $ue se mezclaa incisiva con la
rica y orollante voz del franciscano.
"e arrimó a la cortina y miró. Era un día ochornoso del verano cha$ueBo3 la cortina
pendía lacia y tiesa3 el sol tupidísimo la criaa como un cristal3 se veía clarísima la figura
de Metri en el fondo, apartado de la mesa, donde estaa su pipa y un vaso lleno de cerveza
A%lleno/ lleno8 estoy segura&A, y a$uí mismo, al alcance de la mano, la espalda de un
homre inmóvil, con los razos sore el escritorio y alguna cosa grande y rillante en sus
manos.
#a niBa no reconoció al homre de espaldas Apor lo dem!s, no conocía a "t.fanoA
por$ue su atención se hipnotizó inmediatamente en el e;traBo aspecto del amado p!rroco.
1enía el rostro desenca0ado, halaa con gran pasión, vertiginosamente, en un idioma
incomprensile3 pero lo m!s sorprendente de todo eran sus manos. "us manos, $ue 0am!s
halando .l $uedaan $uietas Apor$ue Metri, como uen n!poli, si lo atan de pies y
manos, se $ueda mudoA, hacían ahora un crochet indescriptile, una serie de interminales
gestitos $ue se perseguían unos a otros y retomaan los mismos con regularidad
osesionante: rascarse el o0o, en0ugarse la cara, golpearse la sien y otros parecidos, y vuelta
el mismo 0uego, mientras la lengua no cesaa de ailar como tarailla. El otro homre le
daa unas como voces de mando, como serpiente, como un 0uez $ue lee una sentencia de
muerte, frío, siniestro, imperturale.
#a niBa se encontró de golpe temlando de miedo. "entía algo en el aire3 era como
una pesadilla, dos muBecos mane0ados por hilos invisiles, una incomprensile ma$uinaria
asurda? Fue a gritar, y en ese instante vio $ue el fraile ponía el dedo en los laios y sus
o0os imperiosos la paraan3 y esto se repitió cuantas veces arió la oca para halar, $ue
serían tres o cuatro, y una vez $ue e;tendió la mano para correr la cortina. Entonces el
miedo pudo m!s, y ale0!ndose de puntillas huyó como una e;halación a uscar a don
#eonardo, tropezando, cayendo, halando sola.
=on #eonardo, doBa Magdalena y #uis P.ctor, su hi0o, haían salido3 la casa estaa
sola. "olamente su hermano, el mudito 9raulio, dormía pl!cidamente en una mecedora.
Chela corrió por los vecinos uscando al ar$uitecto, sin ocurrírsele en su
azoramiento la sencillísima deducción $ue lo tuviera cer$uísima, es decir, en la iglesia
esperando la misa. 1odo salió mal a$uel día. Cuando volvió a la parro$uia, el crimen estaa
consumado, con rapidez feril, con astucia felina, con misterio impenetrale. #a caeza
entre los lirios, con los o0os revirados.
=oBa Celia me contó esto y empezó a llorar silenciosamente, llev!ndose la mano a
los o0os, pero mir!ndome entre los dedos, como es costumre mu0eril. 2o la mir. tami.n,
y de golpe me corrió un frío por el lomo y salt. en la silla.
AH=oBa CeliaI Ale di0eA. HR!s$uese el o0oI? H>n hermano sordomudoI?
AKLu.M Adi0o ella.
AK"ae ust. halar por seBas, a lo mudoM
AHEs claro $ue s.I Ame dice ellaA. =esde chica.
AKCómo se hace la e con signo mudoM K/o es algo como rascarse el o0oM K/o es de
este modo, índice y pulgar rozando p!rpado y o0era, el o0o en medioM
Pice el signo, y ella me miró petrificada. Entonces los o0os se le despalancaron.
AH7h, =ios míoI Adi0oA. HEra eso mismoI KLu. $uiere decir esoM
AEs sencillísimo Ale di0e, lleno de e;citaciónA: el padre Metri le estaa
trasmitiendo un mensa0e mudo, al mismo tiempo $ue para ganar tiempo halaa en calar.s
o en tano con su asesino3 lo cual elimina al criollo #a #lana, Hpor CristoI Oio su caecita
contra la muselina, y empezó a halarle a ust. por seBas. Froalemente, no podía halar de
otro modo. H"íI? K/o dice ust. $ue el otro tenía algo en las manos? algo rillanteM? "í,
estaa encaBonado por una pistola. =e ahí sus gestos de Hcalla, callaI =e ahí su vertiginoso
lengua0e mudo, $ue el otro no podía entender3 mas tampoco entendió ust., por causa del
disimulo. HEl padre Metri le estaa pidiendo au;ilioI
6$uí vi cómo $uerían al padre Metri: apenas proferí esta imprudente revelación o
con0etura, la pore vie0ita haía caído de ruces sore un almohadón llorando a mares
A%!Oh idiota/ oh idiota .ue fui" !Me llamaba/ yo no entendí/ fui la causa de su
muerte"&A, afligida de una manera impresionante, $ue tuve miedo de algo serio, por$ue el
corazón no lo tenía muy fuerte.
For suerte, =ios me inspiró otra idea, $ue fue eficaz para consolarla. Con0etur. el
mensa0e, no era difícil de adivinar m!s o menos, con la e;actísima descripción de los
hechos $ue ella me hiciera: ese dole ras$ue o0o $ue volvía osesionante Aen menos de un
padrenuestro, dos vecesA, un mensa0e corto, con dos e 0untas repetidas a poco intervalo?
A"eBora Ale di0eA, no se afli0a ahora3 ust. no tuvo la menor culpa. >st., sin
saerlo, cumplió e;actamente lo $ue Metri le pedía.
#evantó la caeza asomrada.
A"í, seBora Ale di0eA3 instintivamente, ust. hizo lo $ue Metri suplicaa3 fue la
fatalidad lo $ue impidió salvarlo. KLu. es lo $ue puede haerle dichoM Estoy seguro de
adivinarlo. K/o es una cosa como .staM
2 rememorando mis días de colegial, tradu0e rapidísimamente en signos de mudo el
siguiente mensa0e:
>vise a don Leonardo urgente' >vise a don Leonardo urgente' >vise a don2
El aspecto de la pore vie0a no lo olvidar. nunca. "e $uedó tiesa mir!ndome como
hipnotizada, asintiendo $ue sí con la caeza, llorando hilo a hilo, mirando con los o0os
perdidos, m!s all! de mi caeza, a$uella otra aruda caeza $uerida sore el fondo del
presiterio haci.ndole una cadeneta de seBales desesperadas e incomprensiles, $ue en este
momento ad$uirían como un milagro un sentido fulminante y tr!gico. HFore doBa ChelaI
Fero fue cosa $ue =ios $uiso.
Me faltó tiempo para contarle todo a mi tío Celestino en la hora del almuerzo.
Estaan con .l 1oto y tía Manuelita, puesto $ue era hu.sped mío en la Ru$ de :renelle esos
días. #e cont. mi descurimiento y mi con0etura A$ue era la misma de mi aueloA de $ue
el gringo "t.fano haía muerto al fraile en =ios sae $u. diaólica vendetta. #e report.
punto por punto la narración de doBa Celia 9!ez, casi con sus mismas palaras. 2 entonces
ocurre el segundo descurimiento. #os o0os flor de lino de mi tío en su cara regordeta y
franca llamean de repente, pega un golpe en la mesa y dice todo atorado:
AH2 ahora s. $ui.n mató al tano "t.fano y por $u. di0o al morir $ue haía sido
MetriI
AKLui.n lo matóM Apregunt..
AH#a pipaI Adi0o mi tíoA. H#a pipa de MetriI KEstaa armada o desarmadaM
A"ore eso no me di0o nada ArepuseA. Estaa al lado de un vaso de cerveza?
AH=e cervezaI H=e nicotina, $uer.s decirI K/o saes la vie0a costumre del padre
MetriM K/o te la contó nunca el nonoM HEs clarísimo como el sol nacienteI
#a vie0a costumre del padre Metri era limpiar su pipa lo menos posile, cuando la
nicotina ya tapaa los vericuetos de su cachima tirolesa enorme, m!s parecida a un
narguile turco $ue a cosa de Cnnsruc8 o 1rieste. Metri llenaa con alcohol puro un vaso
alto, desarmaa su porcelana en diez a doce partes, y una por una las ia sumergiendo en el
alcohol, $ue las deshollinaa $uímicamente o físicamente, no lo s..
K"upongamos $ue haía acaado esa operación cuando entró el asesinoM El vaso de
cerveza era una fuerte disolución cafecha de nicotina. K"upongamos $ue el asesino,
sofocado con su terrile tarea, $ue tuvo $ue cumplir en media hora, retorna anhelante y
sudoroso al despacho a uscar algo: su somrero, el cuchillo, cual$uier cosa: huele el rico
alcohol de caBa y, orrachón como era, lo confunde con un licor y se echa al coleto una
dosis de ponzoBa sorante para matar a un toroM Cuando se dio cuenta de su mortífero
error, achacó perversamente al santo fraile, cuyo remordimiento le traspasaa el alma, la
intención de matarlo $ue haía sido en su alma negra el torcedor de $ui.n sae cu!ntos
aBos, achacando a intención lo $ue no fue seguramente sino uno de esos casuales con $ue
0uega la ironía terrile y vengadora de la Frovidencia.
/o $uiero acaar estos descosidos, aun$ue verídicos relatos, sin mentar r!pidamente
dos secuencias de la muerte de Metri: una, ya conocida por todos en Recon$uista3 la otra,
de nadie fuera mío conocida hasta ahora.
En la historia y la memoria de las gentes, la veneranda figura de Metri no podía
desaparecer de0ando esa efigie atroz de su caeza trunca, oca sangrienta, o0os
desesperados, por$ue para =ios eso no era decoroso. %Pretiosa va conspectu (5as mors
sanctorum (5us&. #a imagen de la caeza entre los lirios fue sustituida al poco tiempo por
la imagen de Metri arrodillado $ue vio "an Falo.
El indio "an Falo $uiso hacerse sacerdote, y dos aBos antes de morir Metri ingresó
en el "eminario de Ctatí. Como pronto se vio $ue para el latín era demasiado duro de oca,
el e; caci$ue de0ó los estudios y $uedó allí mismo de votero o sacrist!n de la Oirgen /egra.
El día de la Furísima de (@)_, el rector de Ctatí lo ve de golpe entrar en su despacho muy
e;citado, anunci!ndole $ue haía llegado el padre Metri, grande amigo suyo.
AEs imposile, por$ue hoy no hay tren, y adem!s no me ha avisado nada.
Entonces el indio contó $ue estaa limpiando la iglesia y acaaa de ver a Metri
rezando delante de la Oirgen3 y no solamente lo vio, sino $ue lo oyó llamarlo dos veces,
pues volvió hacia .l la caeza sonriente.
A6hí dee de estar todavía Adecía el indio muy fi0oA. 1enía en la mano una cosa
como una palma y al cuello un cordón colorao.
El rector salió corriendo a la capilla, y allí no haía nadie, por supuesto. El indio se
arrodilló en el mismo lugar donde viera a su amado padre adoptivo, cerró los o0os, y di0o:
A/o lo veio m!s, pero oigo $ue me llama lo mismo, de poVay! le0o.
#a gente de Ctatí $ue estaa en el atrio 0unt!ndose para segunda misa, no haían
visto entrar ni salir a nadie. Cuando al día siguiente se supo la desgracia, la e;traBa visión
del indio corrió por todo el /orte como una pólvora. Paía tenido lugar e;actamente a la
hora de la muerte del 0eromiano.
2o tenía siete aBos cuando se la oí a la nona, y tenía $ue hacer esos días Ala
Furísima, 0ustamenteA la primera comunión. Est!amos confes!ndonos por primera vez
con una punta de chi$uilines Ame acuerdo $ue estaan Celestino #anteri y 1ony Castellani
A3 era el atardecer, y yo estaa aurrido de esperar turno y de leer el letrero en negras
romanas $ue graado en una placa de m!rmol delante de mí rezaa $ue:
E# F6=RE ERME1E C7/"16/JC 7. Q.
MC"C7/ER7 6F7"1U#CC7
=E "6/16 FE 2 E# CP6C7
EMFEJU 6 C7/"1R>CR E"16 CG#E"C6
=E #6 C/M6C>#6=6 C7/CEFCCU/ =E REC7/L>C"16?
cuando de repente vi en la semioscuridad, arria de la placa, el retrato arudo del
misionero $ue estaa en la sala de mi auelo. "ólo $ue .ste estaa vivo, y tenía en la mano
un lirio.
2o veía $ue me miraa, y $ue los o0os se movían3 y no solamente se movían, sino
$ue me llamaan. /o tenía el menor miedo3 solamente no saía adónde $uería $ue fuese, y
así se lo pregunt. en voz alta, con gran regoci0o de mi hermano #uis y de Celestino, $ue no
s. por $u. se pusieron a reír como locos. =espu.s me di0eron $ue yo me haía dormido y
$ue haía puesto una cara de pavo, y estaa halando solo. Entonces vino el padre 7lessio,
y yo le cont. todo, y encendió la luz, y haía un gran cuadro de "an Qos. con un nardo y
ara lanca.
Fero yo cierro los o0os, y veo lo $ue vi. Era el padre Metri de cuerpo entero, con una
azucena en la mano, entre un montón de azucenas, y al fondo el paisa0e oscuro y
enmaraBado de la selva cha$ueBa, $ue me causaa un vago miedo. 2 la figura me hacía
seBas de $ue entrase con .l a la selva y yo no $uería y .l me animaa, y en el entretanto la
figura se ia diluyendo y perdi.ndose poco a poco, no en la selva, sino para arria, en una
especie de fa0a de luz $ue cortaa la iglesia desde el suelo hasta el ventanal de colores, en
una luz de coalto $ue los vidrios, a manera de falsificados zafiros, tendían como escala de
Qaco en la pore y chata iglesia de puelo, como una invasión del crep4sculo divino en ese
instante policromando el cielo?
2 esto es lo 4ltimo $ue se vio en este mundo del padre Metri.

Canción de la entrada al cielo
El muchacho $ue pasó raspando sudoroso e;amen,
la sirvienta fea y seca $ue se casó,
el hu.rfano $ue encontró dos almas $ue lo amen,
no saen lo $ue yo.
/i el poeta $ue atrapó la rima alucinante,
ni el incurale $ue en #ourdes se curó,
ni el novio $ue escucha el sí, ni en ese instante,
saen lo $ue s. yo.
/i en el =u; $ue 0ugó su vida y alzó la anca,
ni en el Rey a $uien todo el mundo oedeció,
ni en 9lanca Flor, ni en la Frincesa 9lanca,
ni en 9ara 6zul, ni en Cenicienta, no,
no me trocara yo.
/i el mariscal $ue ganó la guerra,
ni el ingeniero $ue hizo la 1orre Eifel, ni el $ue inventó
la luz el.ctrica y el acero,
no digo $ue yo soy m!s $ue todos, pero?
ninguno es como yo.
For lo tanto, cantemos un canto interminale
$ue nadie puede m!s $ue yo:
el canto de diana del =ulzor interminale
reventado en el pecho en surtidor interminale
en verso dedicado a la Oida interminale,
y a la Muerte $ue para siempre terminó.

Envío
Estos cuadritos al cromo,
lector, tan coloreados,
son mis soldados de plomo
con $ue 0uego a los soldados.
For$ue el cansancio no mine
mis secas filosofías,
yo, lector, tengo mi cine
para los lluviosos días.
1omo una filosofícula
y unos fantoches de p.ndola,
y me ruedo mi película,
vi.ndola a la vez y haci.ndola.
2 aun$ue mi profesoral
cr.dito mengSe con eso,
H$u. $uieresI? padezco el mal
de ser de carne y de hueso.
Luien canta, su mal espanta3
yo canto en ese motivo3
el aad, si canta, yanta:
yo de lo $ue escrio, vivo.
For$ue ya el aire no sopla
$ue antaBo halagos y estragos
soplaa por esta copla
de por all! por mis pagos.
-Nunca hay cosecha sin siembra/
ni se puede arar sin buey8
cosecha/ pero no siembra/
el cura/ por.ue es su ley*'

#os hay, y algunos he visto,
$ue lo $ue no dan, cosechan.
2o soy de los otros, HCristoI,
$ue siemran y no cosechan.
Fero piden la edición.
=icen $ue hace ien. For ende,
$ue me valga la intención,
y a ti, $ue te coma el =uende.
HRima malditaI Ferdón.
/o $uise ofender. For tanto,
$ue me valga la intención
y a ti te haga =ios un santo.


#eonardo Castellani nació en Recon$uista, provincia de "anta Fe '6rgentina+, el (-
de noviemre de (@)). En ()(@ ingresó al noviciado cordo.s de la compaBía de Qes4s y en
()*\, en Roma, se ordenó sacerdote. "eis aBos estudió en Europa. En ()*<, ya graduado en
filosofía en la "orona de Farís y en teología en la Gregoriana de Roma, regresó a su patria.
6$uí se dedicó al periodismo y a la docencia superior y comenzó su sorprendente laor de
escritor, de la cual $ueda testimonio en cincuenta liros e;imios. =e esta .poca son: (l
nuevo gobierno de 6ancho, Las canciones de Militis y Crítica literaria.
6 partir de (),- comienza en su vida de escritor una nueva etapa con (l evangelio
de ?esucristo y (l libro de las oraciones. Gran poeta y ensayista, gran crítico literario. "u
ora y su figura han llegado a empare0ar a las de #ugones.

/otas
D(E
=e la carta al coronel Manuel 7ligado, del (< de mayo de (@_@. "e refiere a la
revolución de #ópez Qord!n. dd
D5E
El nomre original de nuestro h.roe es (rmete Constanzi, tal como hemos puesto
en el prólogo de este liro. En adelante, como a$uí, le llamaremos por su nomre traducido:
3emetrio Constanzi Acuando así cuadrareA, con el cual se e;plica me0or el alias de padre
Metri $ue le ad0udica la fama. dd
D*E
>no $ue lo ve así, a sangre fría, se pregunta cómo pudo el fraile dudar un
momento de $ue haía marchado torcido3 pero póngase en su lugar de responsailidad,
pasión y apuro, encima de un caallo al galope por un camino hórrido? dd
D,E
%?sin techo/ sin templo/ sin dinero/ a la intemperie/ .uemado del ardor del día y
del rigor de la noche&, de la carta de fray 9ernardo 1rippin, compaBero del padre Metri, al
Fresidente "armiento. dd
D<E
Carta del padre =emetrio Constanzi al Foder E0ecutivo /acional. dd
D-E
Entre los papeles del padre Metri se hallaron estas rimas, suscritas por don
Piginio M. Cazón, nomre no desconocido a mis paisanos. Fero como, mir!ndolas ien, se
advierten en ella ideas de un moderno poeta ingl.s y de varios escritores italianos de
segundo orden, $ue no pudo conocer el gran mulato cantor santafesino, se entiende $ue esto
dee ser una especie de arreglo, y no una mera trascripción del padre Metri, Pe a0ustado
algunos versos. #. C. dd
D_E
El argumento de este cuento no es mío3 lo han tratado varios autores, Qac$ues
Foutrelle, Penry [impley?, y est! in nuce en una colección de antiguos cuentos !raes,
$uiz! Las Mil y Ina Noches. #. C. dd
D@E
El resto de esta larga meditación po.ticoNmísticoNhumorística se ha perdido? dd
D)E
=e las Memorias de don Carlos Roselli, polador de Recon$uista. dd
D(\E
Raraí: "eBor, en guaraní? 'o en toa+3 Mbaracay+: gato. dd
D((E
Este caso policial ocurrió realmente hace algunos aBos en una localidad del
Chaco argentino, y permanece hasta hoy ine;plicado. For supuesto $ue la versión $ue el
autor da es puramente fant!stica, y todos los nomres est!n camiados, mientras la
escenería ha sido reculada a los tiempos del famoso padre Metri. 7tra e;plicación
hipot.tica y plausile del mismo curioso caso apareció poco ha en el >rgentine Magaine,
n4mero de /avidad de ()*-. dd
D(5E
Csaías, Capítulo ,).b versículo (<. dd
D(*E
Memorias del inmigrante Qorge Cracogna, de los primeros poladores de
6vellaneda, (@_<N()(5. dd
D(,E
=e las Memorias de don Manuel Roselli, polador de Recon$uista. dd
D(<E
Patri1lec: padrecito, en lengua toa? Ao en guaraníA. dd
D(-E
%Cndio precisa halarte ahora mismo, padrecito?& 'en lengua?+. dd
D(_E
1e;tual. =e una carta de fray =emetrio Constanzi al prefecto de misiones de "an
#orenzo, fecha , de 0ulio de (@),. dd
D(@E
1odavía se hala en el monte Ay ha pasado ya como medio sigloA del comate
singular entre el colono EtXald y el caci$ue 9igu!. El suizo mató siete indios a tires y otro
de un culatazo, y estaa por rescatar a su novia, cuando salió a su encuentro el caudillo,
paró el tremendo mazazo del rifle con su R.mington, $ue se hizo pedazos, y aalanz!ndose
a su rival lo derrió en tierra y lo estranguló, reciiendo de .l un desesperado mordisco en
el homro. dd
D()E
=e las Memorias de don Manuel Roselli, s.nior. dd
D5\E
=e una carta del comisario Ramayón al goernador Cturraspe. dd

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