Está en la página 1de 6

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ARAGON
LIC.SOCIOLOGIA
ESTRUCTURA SOCIAL, ECONOMICA Y POLITCA DE MÉXICO II



PROFESOR: TOBIAS ALONSO GILBERTO




KEITH IVANOVICH PEREZ CRUZ
PRESENTA:

ANALISIS DE LA SOMBRA DEL CAUDILLO

ANALISIS DE LA SOMBRA DEL CAUDILLO

La historia se desarrolla en los años 20´s de México. Una etapa
considerada tradicionalmente como un período de reconstrucción económica
durante el cual se manifestaron las rupturas que la Revolución Mexicana marcó
con el Porfiriato. Haciendo una breve recapitulación mencionaremos que con el
triunfo del movimiento armado en su versión constitucionalista, falleció el primer
Estado nacional de la historia moderna de México, es decir el construido por
Porfirio Díaz, para dar lugar al segundo o sea el posrevolucionario.” Éste empieza
por ser definido en la Constitución de 1917 que, entre otras cosas, sienta las
bases para un ejecutivo fuerte capaz de intervenir en la economía, ejercer la
soberanía nacional sobre los recursos naturales, repartir la tierra y garantizar los
derechos de los trabajadores. Pero la nueva clase política actuó dentro de
restricciones específicas, entre ellas la desarticulación económica y la dispersión
del poder como resultado de la lucha armada.” (Medina, 1995: 26) La dinastía
sonorense alcanzó logros importantes en varias tareas fundamentales. Para la
segunda mitad de la década los gobiernos de Obregón y Calles avanzaron
significativamente en la eliminación o pacificación de las huestes revolucionarias e
iniciaron el proceso de profesionalización del ejército. En este sentido, destaca en
primer lugar la tensión persistente entre el ejecutivo y legislativo.

Durante el gobierno del caudillo, el ministro de Guerra, general Ignacio Aguirre,
recibe la propuesta de varios jóvenes políticos para que acepte la candidatura a la
presidencia, en oposición al general Hilario Jiménez, ministro de Gobernación y
favorito del caudillo. Aguirre rechaza el ofrecimiento por temor a enemistarse con
el presidente; luego se sincera con él y le asegura su lealtad; pero aquél no le cree
y lo rechaza con frialdad.
Al mismo tiempo, suceden varios episodios de corrupción en la Cámara de
Diputados; de altercados en una convención campesina en Toluca, donde se
decidirá a cuál candidato apoyar; de acusaciones recíprocas de traición, riñas a
balazos y fugas; de secuestros y torturas.
El caudillo niega categóricamente toda acusación contra Jiménez y sugiere a
Aguirre la idea de la renuncia. Éste dimite y acepta la candidatura. A partir de este
momento, la lucha por la presidencia se desarrolla con ferocidad.
Ambas Cámaras apoyan decididamente a Aguirre con un ochenta por ciento de
sus miembros. La impopularidad del candidato del caudillo se hace evidente;
además, también el pueblo se inclina por Aguirre, a quien aprecia por su gran
valor para enfrentarse al presidente, por sus dotes personales y por contar con
amistades leales y honestas.
El caudillo ataca violentamente al que había sido su ministro de Guerra y lo acusa
de incontables delitos, pero los diputados defienden a su candidato revelando
verdades terribles y descubriendo los innumerables crímenes del presidente y de
Hilario Jiménez.
En el Congreso se organizan batallas entre las facciones; unos y otros matan y
mueren. Aguirre asegura su ascenso y el caudillo ve perdida la posibilidad legal de
mantener su poder. Es el momento de tomar grandes decisiones. Así, el general
Protasio Leyva maquina la manera de acabar con los jefes aguirristas que mandan
en el Congreso. Se organiza una confabulación militar para asesinar a Olivier,
importante partidario de Aguirre, pero el atentado fracasa.
Se planea un nuevo atentado, pero Aguirre recibe un aviso oportuno, por lo que él
y sus líderes pueden salir de la ciudad y refugiarse en Toluca. Pero el caudillo
ordena la captura de Aguirre y sus allegados políticos, quienes son detenidos y se
les aplica la ley fuga. Todos mueren, solamente Axkaná González, diputado y líder
aguirrista, malherido, logra sobrevivir para dar testimonio de la matanza.
La acción de esta obra refleja la cruenta etapa política mexicana que va de 1920 a
1928, presentándonos los acontecimientos y el ambiente político de dos
sucesiones presidenciales que se bañaron en sangre: la de 1924 y la de 1928.
El caudillo es el general Álvaro Obregón, quien derrocó a Carranza en 1920 y
antecedió a Plutarco Elías Calles, presidente de 1924 a 1928. Al término de este
último periodo, Obregón había quedado como candidato único, pues todos los
demás, así como algunos de sus seguidores, habían sido eliminados y fue
reelecto para el periodo 1928-1932. Pero poco antes de tomar posesión de su
cargo, Obregón fue asesinado. Desapareció así el último caudillo y, luego de su
muerte, México comenzó a entrar en la verdadera vía institucional.


ANALISIS
La historia recrea una etapa de la historia política de México en los turbulentos
años veinte, la sucesión presidencial y la carrera por llegar a ella de los
contendientes, Hilario Jiménez e Ignacio Aguirre. La inminente sucesión al poder
está casi por decidirse, pero depende más de la aprobación del Caudillo que de la
decisión democrática del pueblo.
Merece la pena destacar que el suceso que se aborda, de por sí es de
trascendencia por el significado político en nuestro país, pero ese sólo hecho
representa un reto cuando de contarlo se trata a través de la literatura.
En esta obra desfilan personajes inmersos en el ambiente político de la época,
ellos enarbolan los principios de la Revolución y en nombre de ellos actúan,
califican y descalifican a sus opositores; sin embargo, vemos en ellos a personajes
incongruentes con esos principios, incongruentes entre aquello que magnifican y
lo que hacen.
En momentos los diálogos entre los personajes y sus respectivas reflexiones, se
vuelven esa crítica al sistema político mexicano y a sus principales actores; una
crítica que conlleva la realidad social de las mayorías que padecen los estragos de
la pobreza, pero que continúan con la esperanza de que sus líderes políticos los
lleven hacía un horizonte mejor, por eso acceden una y otra vez a sus promesas.
El pueblo, representado en la novela por esos anónimos indígenas acarreados,
nos deja observar, que aunque el país tiene depositado el poder en un caudillo, el
pueblo parece sufrir una suerte de orfandad.
En esta historia hay víctimas y victimarios, pero nunca héroes –aunque algunos de
los personajes así se consideren-, se trata de hombres que viven el día a día
guiados por un objetivo y apegados a las circunstancias que se van entretejiendo.
Como se ha dicho no hay héroes, pero se percibe en personajes como el mismo
caudillo, Hilario Jiménez o Ignacio Aguirre, esa convicción de ser por instantes el
todopoderoso de la política.
Existen personajes analfabetas, oportunistas, arribistas y algunos letrados, pero
casi todos motivados por el poder directa o indirectamente. Es una obra también
de traiciones, conveniencias y corrupción llevados a sus últimas consecuencias.
De cualquier modo para los protagonistas siempre habrá justificación de sus actos,
así lo hace ver Remigio Tarabana frente a Ignacio Aguirre:
“La calificación de los actos humanos no es sólo punto de moral, sino también de
geografía física y de geografía política. Y siendo así, hay que considerar que
México disfruta por ahora de una ética distinta de las que rigen en otras latitudes ”
Con esta ética los personajes de La sombra del caudillo existen, por eso Martín
Luis Guzmán nos proporciona en su obra la visión sobre la Revolución, desde la
cúpula del poder.
La agenda política estaba en plena efervescencia, los bandos se estaban
consumando, siempre dirigidos por un líder que podía mover los hilos de la nación
a su antojo.
La sombra del caudillo es una muestra más del sistema político que impera en
México. Hombres que ocupan cargos públicos van y vienen, sin embargo quien
tiene las directrices y quien controla a estos hombres ahí está, siempre en el
anonimato, aunque todos saben que tiene nombre y apellido.
Haciendo una analogía con la época actual, sabemos que no es “un caudillo” el
que mueve la política. Son múltiples caudillos, muchos varones del dinero, dueños
de las empresas más grandes del país, los que dirigen la vida de México. Y como
en la película, cuando existen personas con ideas diferentes, que quieren propiciar
un cambio bajo la firme idea de legalidad, son coartados, difamados y reprimidos.
No tenemos que ir tan lejos, como botón de muestra ahí tenemos las dos
elecciones presidenciales de 2006 y 2012.
Mientras existan “caudillos” que detenten el poder, será necesario plantear nuevas
alternativas para crear un verdadero cambio. Tal vez ha llegado el tiempo de
generar una verdadera revolución.