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República Bolivariana De Venezuela

Ministerio Del Poder Popular Para La Educación
Universidad José A. Páez
Cátedra: Criminología
Semestre: 9no






“LA AUSENCIA DE LOS VALORES Y SU INCIDENCIA EN LA
CONDUCTA CRIMINAL CON UN ENFOQUE CRIMINOLOGICO”






Integrante:
-Fiama Cueto
C.I: 22.519.259




San Diego, Julio de 2014
LA AUSENCIA DE LOS VALORES Y SU INCIDENCIA EN LA CONDUCTA
CRIMINAL CON UN ENFOQUE CRIMINOLOGICO

Los valores están presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser
humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, verdad, belleza, felicidad,
virtud, y muchas otras. La génesis del valor humano se desprende del vocablo
latín estimable que le da significación etimológica al término sin consideración
filosófica. Pero con el proceso de generalización del pensamiento humano
adquiere su interpretación filosófica. Aunque es solo en el siglo XX cuando
comienza a utilizarse el término axiología (del griego axia, valor y logos,
estudio), añadiéndole así un sentido científico, ya que la axiología es la ciencia
que se dedica al estudio de los valores.

El ser humano tiene una naturaleza indeterminada. Las personas no están
programadas sino que se ven obligadas a decidir continuamente sobre cómo y
hacia dónde quieren dirigir su vida. El origen de lo moral está en la necesidad
de decidir cómo se quiere vivir, a pesar de presiones sociales y los
condicionamientos biológicos y culturales.

Desde este convencimiento he concebido la necesidad de indagar, analizar y
presentar el siguiente ensayo, el tema a tratar es de palpitante actualidad no
solo en nuestro país sino en casi en todo el mundo y es, precisamente, la falta
de una práctica de valores, cuyas características de universalidad y
homogeneidad persistente, redunden en una mejora en nuestra calidad de
vida. La escuela, en ese sentido, juega un rol fundamental pues como agente
reproductor y socializador de los valores presentes en la sociedad, se convierte
en el espacio donde se puede empezar el cambio que tantas veces se ha
pregonado pero que aún permanece como una utopía: Donde se produzca el
tránsito de una sociedad autocrática, intolerante y dogmática a una sociedad
democrática, tolerante y crítica.



¿Qué son los Valores?
Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento
en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que
nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un
comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y
plenitud. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos,
personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y
convicciones más importantes.
Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños
y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por
ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo
ocurre con el bienestar o la felicidad. Los valores valen por sí mismos. Son
importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo
que se opine de ellos.
Pero los valores también son la base para vivir en comunidad y relacionarnos
con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar
colectivo y una convivencia armoniosa. Quizás por esta razón tenemos la
tendencia a relacionarlos según reglas y normas de comportamiento, pero en
realidad son decisiones. Es decir, decidimos actuar de una manera y no de otra
con base en lo que es importante para nosotros como valor. Decidimos creer
en eso y estimarlo de manera especial.
¿Cómo se clasifican los valores?
- Valores morales: Perfeccionan al hombre a sí mismo, en su esencia como
persona. Como por ejemplo: justicia, templanza, fortaleza.
- Valores familiares: Se refieren a lo que en familia se valora y establece
como bien o mal. Se derivan de las creencias fundamentales de los padres,
con las cuales educan a sus hijos. Son principios y orientaciones básicas de
nuestro comportamiento inicial en sociedad. Se transmiten a través de todos
los comportamientos con los que actuamos en familia, desde los más
sencillos hasta los más “solemnes”.

- Valores sociales: Perfeccionan al hombre en su relación con los demás,
como por ejemplo: amabilidad, honestidad, servicio, solidaridad, patriotismo.

- Valores técnicos: Perfeccionan al hombre ayudándolo a tener mejores
condiciones de vida como por ejemplo: estudio, organización, trabajo,
creatividad.

Valores vitales: Perfeccionan al hombre en su aspecto biológico como
por ejemplo: agilidad, fuerza, salud.

¿Qué son antivalores?
Al igual que existe una clasificación de valores debemos tener en cuenta
que también existe una escala de valores antimorales o antivalores que
nos perjudican como personas a la hora de relacionarnos con la
sociedad.

Una persona inmoral es aquella que se coloca frente a la tabla de los
valores en actitud negativa, para rechazarlos o violarlos. Es lo que
llamamos “una persona sin escrúpulos”.

Los antivalores son: deshonestidad, la arrogancia, odio, irrespeto,
irresponsabilidad, soberbia, la envidia, injusticia, infidelidad, ignorancia.

¿Cuáles son las Características de los Valores?
-Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que
son más permanentes en el tiempo que otros.

-Integralidad: cada valor es una abstracción integra en sí mismo, no es
divisible.

-Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las
personas.

-Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los
practican.

-Jerarquía: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y
otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales).
Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van
construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.

-Transcendencia: los valores transcienden el plano concreto; dan sentido y
significado a la vida humana y a la sociedad.

-Dinamismo: los valores se transforman con las épocas.

-Aplicabilidad: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida;
entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la
persona.

-Complejidad: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados
juicios y decisiones.

Teorías
-Teoría de Jean Piaget: Este psicólogo propone que hay tres factores que
influyen sobre el desarrollo moral: el desarrollo de la inteligencia, las relaciones
entre iguales y la progresiva independencia de la coacción de las normas de
los adultos. El primer factor, el desarrollo de la inteligencia, es el más
importante, ya que es el que permite a los otros dos actuar.

Piaget intenta en sus teorías explicar el funcionamiento interno de nuestras
estructuras psíquicas y no se contenta con explicar el aprendizaje únicamente
a partir de la influencia exterior. Elaboró en este sentido una teoría del
desarrollo y el funcionamiento de la inteligencia, donde defiende la existencia
de fases o estadios en el desarrollo de la misma. Estos estadios dependerían,
por una parte, de la maduración biológica del individuo y, por otra, de la
influencia del medio social que proveería de las experiencias adecuadas para
aprovechar esta maduración.

La teoría de Piaget sobre el desarrollo moral propone también la existencia de
estadios en el mismo. Estos corresponderían a los del desarrollo intelectual a
partir de los dos años de edad, ya que antes, según este autor, no podemos
hablar de moral propiamente dicha.
- Teoría de Albert Bandura (aprendizaje social cognitivo): Albert Bandura
es creador de la teoría social del aprendizaje, que se centra en los conceptos
de refuerzo y observación. Sostiene que los humanos adquieren destrezas y
conductas de modo operante e instrumental y que entre la observación y la
imitación intervienen factores cognitivos que ayudan al sujeto a decidir si lo
observado se imita o no. En los niños, afirma Bandura, la observación e
imitación se da a través de modelos que pueden ser los padres, educadores,
amigos y hasta los héroes de la televisión.

La imitación puede darse por los siguientes factores:

Por instinto: Las acciones observadas despiertan un impulso instintivo por
copiarlas.

Por el desarrollo: Los niños imitan las acciones que se ajustan a sus
estructuras cognoscitivas.

Por condicionamiento: Las conductas se imitan y refuerzan por
moldeamiento.

Conducta instrumental: La imitación de vuelve un impulso secundario, por
medio de refuerzo repetido de las respuestas que igualan las de los modelos.
La imitación reduce los impulsos.

Los factores cognitivos se refieren concretamente a la capacidad de reflexión y
simbolización, así como a la prevención de consecuencias basadas en
procesos de comparación, generalización y autoevaluación. En definitiva, el
comportamiento depende del ambiente, así como de los factores personales
(motivación, retención y producción motora).
- Teoría de Albert Cohen (Subcultura delincuente): La sociología criminal
funcionalista acuña el concepto de “subculturas criminales” para intentar
explicar la conducta de jóvenes infractores de clase bajas, que adquirían
durante la primera mitad del siglo XX niveles de organización preocupante en la
sociedad norteamericana. La obra de Albert COHEN “Delinquent boys. The
culture of the gang”, publicada en 1956, opera como el soporte teórico
fundamental de esta corriente, que pretende analizar un fenómeno criminal
bastante acotado: delitos cometidos por bandas juveniles; infractores de
extracción social desfavorable; delitos violentos; delincuencia expresiva y no
instrumental, maliciosa y por lo tanto mucho más difícil de remover mediante
estrategias de prevención social.

Una novedad que incorpora la teoría de las subculturas estriba en afirmar que
estos colectivos sociales organizados y “desviados” no profesan la misma
escala de valores que el resto de la sociedad. De hecho, la denominación
subcultura refiere a entramados culturales diversos, que se diferencian ex
profeso de la escala de valores dominante en la clase media del estado
welfarista.

Esta actitud de rebeldía hacia los valores convencionales de clase media,
canalizada a través del delito, intenta no tanto satisfacer expectativas de lucro o
ascenso económico (delincuencia utilitaria) sino construir subjetividades y
afirmar una identidad que el propio sistema les escamoteaba a esos jóvenes
marginados y olvidados por una estructura social que les impedía acceder al
bienestar por vías lícitas, frente a lo que surgía la desviación como respuesta
(delincuencia expresiva).

Este tipo de delincuencia juvenil no se explica, para las teorías subculturales, ni
por aspectos ecológicos ni por el desajuste entre metas y medios. El delito
sería la consecuencia de una organización social distinta, de una escala de
valores alternativa o al menos ambivalente, en la que la solidaridad interna de
los grupos aparece tan importante como la valentía, el hedonismo inmediato y
la maliciosidad (la satisfacción se extrae precisamente de la disconformidad de
los otros o de su temor).
Por eso, Cohen no se preocupó en determinar por qué un joven se integra a
una subcultura, sino por qué existen las subculturas criminales, qué factores
inciden en la conformación de las mismas y de qué manera éstas se relacionan
con la sociedad convencional.
Y concluyó que la estratificación social de una sociedad dividida en clases, una
suerte de ambivalencia normativa (que tiene que ver con la manera en que en
algún momento de su vida esos jóvenes son influidos por valores de clase
media y por valores subculturales) y la frustración que produce la marginación,
eran los elementos que explicaban la existencia de las subculturas.
La frustración, a su vez, es –justamente- producto de una contradicción en la
escala de valores de los jóvenes de clase baja, que participan en buena
medida de ambos sistemas de creencias. Porque aunque pertenezcan a
sectores sumergidos, sus propios padres son inducidos a participar del estilo
de vida y los patrones de la clase media, contradicción que acentúan el sistema
educativo y los medios de comunicación. Pero, al intentar asomarse a esos
valores, el joven de clase baja experimenta una sensación de debilitamiento de
su autoestima porque no les han sido proporcionados los instrumentos de
socialización para competir con éxito con los hijos de las familias de clase
media.
Esta identificación con los valores de su clase, conviviendo dificultosamente
con las presiones de los valores de clase media, lleva a esa ambivalencia y a
esa frustración (conflicto) que el joven de condición marginada resuelve con el
recurso a tres alternativas: a) el “college boy”, o joven que se adapta a los
valores de clase media asumiendo los mismos a pesar de las desventajas
objetivas en las que se encuentra. b) el “corner boy”, que representa la
respuesta mayoritaria, ubicua, acomodaticia, probablemente más ambivalente,
y radica en no romper con la sociedad oficial sino pactar con ella o adaptarse a
sus modelos. Y c) el “delinquent boy”, que resuelve su frustración
enfrentándose abiertamente a los valores convencionales a partir de una
conducta para aquellos “desviada”.
En materia político criminal, la existencia de grupos sociales que no participan
de la escala de valores convencionales supone una puesta en crisis del ideal
socializador inclusivo. El joven no va a socializarse porque ha elegido vivir al
margen de los patrones culturales de la clase media y la delincuencia violenta
es su forma de vida habitual, en la que se socializa él y su grupo de referencia.
Esto supone, para responder a la “conservación del orden” con las lógicas que
manejaba la sociología funcionalista conservadora, apelar lisa y llanamente a
estrategias estatales preventivas, disuasivas o conjurativas. Dicho en otros
términos, diseñar y poner en práctica una estrategia policial.
Para ello, la prevención situacional (mayor vigilancia policial) debe
intensificarse, incluso apelando a la disuasión como paso previo a la
conjuración de los delitos que eventualmente cometan estos grupos.

-Teoría de Edwin Sutherland (Asociación diferencial): Las teorías del
aprendizaje social sostienen que las explicaciones acerca de la conducta
humana no deben afincarse en la personalidad de los individuos o en los
modelos de comportamiento introyectados desde su infancia, cuanto en el
permanente aprendizaje que hacen los seres humanos durante su vida. El
comportamiento se halla completamente modelado, en un proceso que
atraviesa todas las biografías, por las experiencias adquiridas mediante
procesos de enculturación permanentes.

Por lo tanto, la conducta criminal forma parte de ese proceso de aprendizaje
continuo, donde el infractor aprende estrategias de supervivencia, códigos, y
tácnicas para desarrollar sus cometidos.
Este aprendizaje, en una sociedad plural y diversa, se produce de manera
concomitante al aprendizaje que otros individuos hacen y que los define en
favor del debido cumplimiento de las normas o de su indiferencia con relación a
las mismas. Todas las conductas se aprenden.
Para Edwin Sutherland (en “Principios de criminología”, 1939 y “Criminalidad de
cuello blanco” en 1940), el individuo lejos de nacer delincuente, o heredar o
imitar comportamientos socialmente reprochables, aprende a ser criminal.
Sutherland, en sus investigaciones sobre la criminalidad de cuello blanco, llega
a la conclusión de que no puede referirse la conducta desviada a disfunciones
o inadaptación de los individuos de la “lower class”, sino al aprendizaje efectivo
de valores criminales, hecho que podría acontecer en cualquier cultura.
Su punto de vista inicial, luego rectificado en parte, era netamente sociológico,
ya que subestimaba el interés de los rasgos de la personalidad del individuo al
análisis en torno a las relaciones sociales (frecuencia, intensidad y significado
de la asociación).
El presupuesto de la teoría del aprendizaje viene dado por la idea de
organización social diferencial, que, a su vez, se conectará con las
concepciones del conflicto social. Es decir, Sutherland concibe a la sociedad
como una sociedad conflictiva y no armónica, en lo que constituye un hallazgo
no menor dentro de la sociología norteamericana.
Una organización social diferencial significa que en toda sociedad existen
diversas “asociaciones” estructuradas en torno a (también) distintos intereses y
metas. El vínculo o nexo de unión que integra a los individuos en tales grupos
constituye el sustrato psicológico real de los mismos al compartir intereses y
proyectos que se comunican libremente de unos miembros a otros y de
generación en generación. Dada esa divergencia existente en la organización
social, resulta inevitable que muchos grupos suscriban y respalden modelos de
conducta delictivo, que otros adopten una posición neutral, indiferente; y que
otros (la mayoría), se enfrenten a los valores criminales y profesen los valores
mayoritarios de debido acatamiento a las normas.
La denominada “asociación diferencial” será, así, una consecuencia lógica del
proceso de aprendizaje a través de asociaciones de una sociedad plural y
conflictiva.
Sutherland suscribe de esta manera el interaccionismo de Mead y Dewey,
rechazando el behavorismo hasta entonces hegemónico y basando el
aprendizaje en un proceso de interacción.
Y remite en la práctica a la teoría del conflicto social, que luego será
desarrollado por la criminología crítica, también a partir de sus estudios sobre
los delitos de cuello blanco, primera aproximación conceptual a las infracciones
de los poderosos.


Fundamentación Jurídica
-Artículo 2 CRBV. “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social
de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su
ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la
igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general,
la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.”

Este artículo da por establecido el hecho de que Venezuela es un Estado que
está fundamentado en la forma de gobierno basado en la Democracia, que
defiende los derechos humanos, respeta la pluralidad política, y que
mantiene responsabilidad social para con ciudadanos, además de que tiene
como principios fundamentales, el respeto por la vida, la justicia, la solidaridad
entre los conciudadanos, y la igualdad de derechos y obligaciones, para cada
uno de ellos, aquí también nos establece los valores que propugna el estado
venezolano para que la actuación de sus ciudadanos sea positiva y fructífera.

¿Cómo influye la falta de valores en la conducta criminal?
Los valores determinan la forma de ser y la conducta de los seres humanos.
Desde temprana edad aprendemos y hacemos propios una serie de
valores, los cuales nos acompañaran por todo el camino a recorrer, sin
embargo en la actualidad estos valores se han ido perdiendo, la
consecuencia de esto es que hemos ingresado a una peligrosa espiral de
violencia criminal.

La falta de valores puede darse por distintos escenarios, en primer lugar se
debe destacar la familia ya que toda persona debe tener un entorno familiar
sano y armonioso que propugne los valores necesarios para que las
personas que la componen sean exitosas, pero si se vive con una familia
que realiza actos indebidos, este patrón tendrá una gran influencia sobre la
conducta de sus integrantes. Por otra parte está la escuela donde se pasa
gran tiempo de nuestra vida, donde nos educamos y aprendemos a
socializar por lo que esta debería ser el recinto donde los valores lleguen
desde temprana edad, pero en algunas escuelas no tienen esta prioridad.
Cuando se presenta la ausencia de valores es allí cuando las personas
pueden llegar a presentar conductas delictivas, donde prevalece la
inconciencia y la inmoralidad, por lo que son necesarios los valores morales
para una mejor convivencia colectiva.






























Bibliografía
- Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999)
- Educación, Valores y Ciudadanía (Fundación SM)

Referencias Electrónicas
- www.scribd.com
- www.correodelorinoco.gob.ve