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La sala de recepción.

Para esta iniciación, el suplicante será dejado a solas en el Cuarto de Recepción.
Estando allí se despojará de todas sus vestiduras y se las entregará al Grd.Ext. Su
desnudez debe ser completa, para significar un nuevo nacimiento. Realmente el
recién nacido llega desnudo a este mundo de miserias. En la sala de recepción hay
un altar recubierto por un mantel blanco sobre el que reposa el L.L.S. abierto en
Ecleiastés. La única luz proviene de un grueso cirio que arde en un candelabro a la
izquierda del altar. Una gran cruz blanca debe situarse en la pared, sobre el altar.
El aspirante meditará larga y profundamente sobre la finalidad del camino que va a
Tomar y deberá leer el libro de Eclesiastés del L.L.S, y esperará la llamada del
Grd.Ext.
Cuando sea pertinente el Grd.Ext. le hará el llamado para ser llevado al templo y le
entregará una túnica rústica y maltrecha hecha de saco (arpillera) con la que deberá
vestirse, permaneciendo descalzo. El templo estará en penumbras y todos los HH.
deberán cubrir su rostros con sus capuchas.

Guar. Ext. (al llegar a la puerta con el Suplic. toca desordenadamente.)

Guar. Int. (se dirige a la puerta, la abre amedias, y anuncia): Es el H. Grd. Ext.
que trae al Suplic.

S.M.: Hacedlos pasar y que el Suplic. entre en actitud humilde y devota.

El suplicante avanzará de rodillas hacia el altar, hasta el centro de la sala donde en el
suelo se han situado, previamente, a la derecha una Espada y la izquierda, una cruz
de madera.

S.M.: (al Suplic.)" ¿Como os llamáis? ¿Qué intenciones os han traido hasta
nosotros, cuando sabéis que vais a someteros en esta Soberana Orden a duros
trabajos y a contraer juramentos que os obligaran de por vida a su
cumplimiento, puesto que los harás en nombre del GGDU?"

(el suplicante responde)

S.M.: (al Suplic.)"Extraño, nunca has de ingresar en la Orden con el deseo de
conseguir riquezas ni honores, tampoco porque creáis que vais a situaros en
un plano más alto o podréis encontraros rodeado de comodidades. Tened en
cuenta de que se os exigirán tres cosas: La primera es que dejéis atrás vuestra
vida profana para convertirte en un hombre de virtud y honor, la segunda que
os pongáis al servicio de Nuestro Señor y la tercera que seáis humilde y
fraterno con tus HH. Únicamente si de conciencia libre y de corazón desnudo
estás dispuesto a cumplir con estás tres solicitudes debéis solicitar vuestro
ingreso. ¿Estáis dispuesto durante todos los días de vuestra vida, desde hoy
en adelante, a convertiros en miembro de la Orden con todos los deberes
inherente a ello? ¿Os halláis dispuesto a renunciar a vuestra antigua vida de
errores para siempre para buscar la Luz, obedeciendo los designios de
vuestros HH. Mayores?"

Suplic.: "Si; con la asistencia de Dios"

S.M.: “Entonces, extraño. Responded ¿Quién es, en vuestro concepto,
Jesus de Nazareth?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Que habéis leído en la Sala de Recepción?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Y qué conclusiones habéis sacado de la lectura?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Qué entendéis por vanidad?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Por qué dice el Predicador que “en la mucha sabiduría hay mucha
angustia y quién añada conocimiento, añade dolor”?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Estás dispuesto a pagar el precio que te exige la sabiduría y el
conocimiento?

(El Suplic. responde)

S.M.: ¿Por qué dice el Predicador que “Todo tiene su tiempo”?

(El Suplic. responde)

S.M.: El escritor nos dice que las malas obras son vanidad, por favor,
acláranos ese punto.

(El Suplic. responde)

S.M.: También nos dice el escritor que a no ser que el alma del hombre
esté llena de bien, sus riquezas, bienes, honor y prosperidad son vanidad
¿podéis explicarnos esa declaración?

(El Suplic. responde)

S.M.: Si tanto el hombre sabio e ilustrado como el iletrado e inculto
compartirán la misma tumba ¿Por qué buscáis conocimiento?

(El Suplic. responde)

S.M.: Responde extraño ¿Quién es Nuestro Creador? ¿Por qué debemos
horrarle y acordarnos de Él?

(El Suplic. responde)

Llegados a este punto, el suplicante deberá ser llevado fuera de la Templo, a la
Sala de Recepción. Acto seguido el S.M. se acerca al Ara y coloca las mano
derecha sobre el L.L.S, y con voz firme se dirigirá a la Cámara de 1º con estas
palabras:
"En el caso que alguno de vosotros conociera una o varias causas por las que
este hombre no mereciera ser un H. nuestro que lo declare ahora mismo,
porque será mejor escucharlo ahora que no cuando el aspirante vuelva a
encontrarse ante nuestra presencia... ¿Deseáis que le hagamos regresar en el
nombre de GGDU?...."

Todos los HH.: “Que regrese en el nombre del GGDU.”

S.M.: Por favor, H. Grd. Ext. haga venir al Suplic.

(El Grd. Ext. llevá al Suplic. ante el Ara y lo coloca con la rodilla derecha en el
suelo y la otra pierna doblada en Esc. Y la mano derecha sobre el L.L.S y la
izquierda en el corazón)
"Futuro C.R., oíd con atención lo que vamos a deciros ¿Prometéis ante el
GGDU que desde hoy mismo hasta el final de vuestros días cumpliréis las
ordenes del Sob. G. M. de la Reunión y vuestros superiores?

(El suplicante responde: "Si; con la asistencia de Dios")

¿Prometeis ante el GGDU que siempre de una forma absoluta y sin ninguna
concesion, mantendreis permanentemente vuestra fidelidad y hermandad
para con todos los CC.RR.?

(El suplicante responde)

¿Juráis ante el Todopoderoso que os esforzaréis en vivir una vida más digna y
virtuosa, siempre al servicio del ser humano y en honor a su Sagrado Nombre?

(El suplicante responde)

¿Juráis y prometéis que seguirás y respetarás las buenas maneras y
costumbres de Nuestra Casa, acatando su Constitución y sus Estatutos?

(El suplicante responde)

¿Que estáis dispuesto a ayudar a la conquista de nuestras Empresas con la
fuerza, los dones y el poder que Dios os haya dado?

(El suplicante responde)

¿Que nunca renegareis de nuestra Orden ni por una causa fuerte o débil, ni
por un motivo peor o mejor, y que honraras eternamente sus preceptos y
enseñanzas?

(El suplicante responde)

S.M.: Suplicante, observa detenidamente la espada y piensa en su significado. (pausa
de unos minutos) Ahora mira la Cruz y piensa en su significado. (pausa de
unos minutos) La espada, si Dios lo quiere, será vuestra compañera. Símbolo
de el privilegio de servir al GGDU y símbolo de la virtud. Te servirá para
defender al desvalido, socorrer a un H.C.R y para luchar por un ideal. La cruz
de madera es el símbolo del GGDU y debes comprender que le deberás lealtad
y fervor. Es el símbolo del deber que vas a asumir. Debes saber que aún no
eres digno, sin embargo, la Cruz de madera os dará el valor necesario y os
ayudará a luchar con rectitud y honor a fin de que puedas honrar el título
Caballero Racional. Ahora, debes empuña con tu mano izquierda la Cruz y con
tu derecha la espada que ves y lee en voz alta y sonora lo siguiente (se le da a
leer el escrito siguiente)

Suplic.: «Juro y prometo, en nombre de la Cruz, y con Amor, Lealtad, Igualdad y
Justicia, seré un hombre digno de llevar el título de Caballero Racional. ¡Juro y
prometo ante está Cruz que simboliza al Gran Geómetra del Universo y a mi
alma inmortal obedecer siempre la Constitución y los Estatutos de la Orden y
los mandatos y consejos de mis Hermanos Mayores. ¡Que esta Cruz de
madera que tengo en mi mano, me ayuden a ser digno de este juramento!
¡Juro y prometo que a partir de este momento sagrado y hasta el momento en
que pueda servirme de mi espada con espíritu caballeresco, me obligo a obrar
en el sentido de mi juramento. A este fin, ya no actuaré más como
__________, sino como ____________ mi nombre de Caballero Racional!».





Capll.: (leerá Lucas Cap. 15:11 – 32)
11
También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12
y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les
repartió los bienes.
13
No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí
desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14
Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15
Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que
apacentase cerdos.
16
Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17
Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí
perezco de hambre!
18
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19
Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a
misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21
Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22
Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y
calzado en sus pies.
23
Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a
regocijarse.
25
Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las
danzas;
26
y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27
Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido
bueno y sano.
28
Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29
Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás,
y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30
Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el
becerro gordo.
31
Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32
Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se
había perdido, y es hallado.




Por ultimo se le entregaba el manto de los Templarios, una cruz y una espada. Una vez
los habia recogido, el Maestre y el Capellan le daban el beso de la Fraternidad y se
cantaba el Himno que era comun en casi todas las Ordenes Religiosas. De esta manera
se daba por concluida la ceremonia de ingreso del candidato, que ya pasaba a ser un
Templario con todos los derechos y obligaciones que los demas. Por logica debia de
atenerse a un corto periodo de aprendizaje y de adaptacion a su nueva vida. Nunca se le dejaba solo, y durante
todo este tiempo, a su lado iba siempre su tutor.