/ ESTUDIOS ALEMANES

Colección dirigida por VICTORIA aCAMPO, HANS BAYER,
E G R
'O' N V ALOES RAFAEL GUTd:RREZ
JRNESTO A ,
GIRAROOT,GEO T. MARY Y H. A. MURENA
.' :
l ..
Ilustración
sociológica
y otros ensayos
Niklas
luhmann
Versión     0.("
H, A. MUR1:':N'A
1873
Duenos
\
¡
¡
I
I
Título del original en alem'l)..
SOZIOLOGlSCHE AUFKLARUNG
(01070 by Westdeutscher VEltlag GmbH,  
19"/3 by Editorial SUR, S.A., Buenos Aires
Prihled in Argentina
lInpreso en Argentinót
Queda hecho el depónlto
dispuesto por la ley 11.723
Esta edici6n de 2,000 ejemplru"es
se t.ermin6 de imprimlr el
14 de diclnmbre de 1973 en el
Establecimiento GdIico de D. Libonati
Piedras i354, Buenos Aires.
PROLOGO
El! lo que atañe a la aplicación práctica y a la
consolidación teó/'ica, la sociología r/ll'ra hacia un futuro
abierto y, en gran medida, incierto, A cada u.na de sus
disciplinas les falta la 8eguridad que proporciona sentirse
como un conocimiento duradero, Esto rige para la
investigación emp(rica, pero en particular para las refle-
xiones puramente teóricas, En esta situación, renullciar a
una teoría sihtética sería funesto, pero es aconsejable
hacer, por lo menos en principio, un bosquejo de carácter
prouisional de esta teoría, Hace ya varios años, se me
oClll'rió que para tal fin los artículos en reuistas cO/lsti-
tuían la forma adecuada de información,. Sin embargo, el
núme/'o y la dispersión de tales artículos dificllltan el
acceso, la orientaciór¡, el control y la crítica, Esta
colecc.ión se propone saluar la deficiencia Señalada,
Con este propósito se prescindió de una reelaboración
de los artículos ya impresos, De este modo las illterferen-
eias y también las irregularidades en la formulación
podrian ser evitadas en un nueuo bosquejo, No obstante,
8m necesario y lógico-hacer una selección y de allí surgió
la sugerencia de escribir dos nlleuos ensayos para ,'edon-
. dear. Escogí algunas colltribuciones sobre sociología
teó/'ica general y sobre la teoría de la sociedad y SIlS
sistemas parciales primarios, Desde este punto de uista fue
necesario redactar de nuevo ¡¡na contribución sob,'"e la:
teoría de la sociedad, dado que las ideas ya pllblicadas
sobre este tema estaban demasiado impregnadas del
correspondiente euento de la publicación, Además, me
pareció que ualía la pena repasar la eOllcepción teórica,
esbozada en sus principios, tam bién para el caso del
sistema social de la econom(a, En cambio, se descartllrol1
los trabajos de una temática especial, a saber, los re/aNuos
a sociología del derecho, a ciencia de la adm/nistmción, a
NIKLAS I.UHMANN
8
nueve interpretación dp. temas clásicos de la teoría
política. h' lt de
La compilación de estos ensayos ara resa ar
manera más evidente ciertos defectos del
analítico empleado. Ellos resid;n en parte en las dIfIculta-
des de la verificación Y en parte en., una
"sobrecarga" de 'los conceptos baslCos rectores o bwn de
los tirm inos con los cuales son explicados de una r:tanera
más o menoS casual, a saber, los sIStema:
límite problema. equivale/lte, sentido, compleJIdad, co.n
tin en'cia. selectividad, asi como de form.ulaclO-
ne! que -explícita o implícitamente- ImplICan la Idea de
osibilidades. En consecuencia, quien se pong,: .en
'vel absoluto de exigencia en cuanto. a.
o consist'encia conceptual podra Juzgar. rapida¡
mente. Respecto a otros lectores nos si e
resultado de interpretación logrado a!canza   estlm
seguir trabajando en la investigación empmca y en a
a • I
aclaración de conceptos bas coso
Bielefeld-, Diciembre de 1969
NIKl.AS LUHMANN
FUNcrON y CAUSALlDAL
En las ciencias sociales el método funcionalista es
considerado como un método de investigación entre
otros, como una manera particular de formar conceptos.
Ciertos investigadores lo adoptan y logran buenos resulta-
dos. Otros rechazan el funcionalismo, señalan la vaguedad
de sU \dea básica, le reprochan peticiones de principio o
insensibilidad respecto a los problemas del cambio social.
Tam bién se dice que el método funcionalista difiere de las
técnicas usuales de la explicación causal. Asimismo está
planteado el problema de la relevancia empírica y, la
medida en que pueden ser controladas las afirmaciones
del análisis funcional.
Tal empleo del método funcional como método
especial de las ciencias sociales limitadamente lógico y
limitadamente exitoso ha sido cuestionado recientemente
por Kingsley Davis.'
Sus críticas apuntan hacia la autonomía del méto'do
funcionalista. Las dificultades metodológicas en las que se
halla actualmente el funcionalismo son presentadas por
Davis en parte como innecesarias y en parte como
problemas generales de la sociología y de la antropología
social. El funcionalismo habría tenido su origen en l.
lucha contra las explicaciones causales unilaterales, contra
el empirismo positivista y el historismo evolucionista. En
el estadio más maduro de la ciencia social actual sería
superfluo.
Por fascinante qu,e pueda resultar la idea de una ciencia
social funcional unitaria, ésta no se plantea como
unificación de las ciencias sociales, sino sólo como crí';ica
1 uThe Myth Ana1ysls M a Special Method in Socio-
logy and Anthropology", en: American Sociologtcql Reuiew 24
(1959), págs. 757·772.
0'0--:--0
10
LtntMANN
al método funcioneüista. De tal manera, dicha p¡.rspectiva
de una ciencia social unitaria en cuanto al método es
destruida al mismo tiempo que se la plantea. ¿Debemos
conformarnos con ello?
La situación especial del método funcionalista -y así
también la crítica de Davis- tiene su punto específico en
determinadas suposiciones sobre la relación del funciona-
lismo y la investigación embargo,
suposiciones raras veces fueron lOyestlgadas en relaclOn
con el tema de las especulaciones metodológicas. y
cuando así ocurrió, se lo hizo según la antigua antinomia
entre causalidad teleológica y mecánica. La función fue
definida por conceptos Se planteó. la
éuestión acerca de si la funclon de una aCClon, papel o
institución podía explicar la existencia efectiva de éstos
y, naturalmente, la respuesta'fue negativa, pues, dado que
u la relación causal se le ha, dado un sentido. de
orientación claramente temporal (que no poseía para los
pensadores griegos, ni pata los medievales), los efectos de
ningún tipo pueden ya "xplicar la existencia de causas.
No necesita.mos repetir los famosos argumentos contl·a
las caunas finales. Lo. cuestión es la de si atañen al
fllncionalismo como método científico. Anticipuremo8 el
resultado: "tallen en tanto la lógica del método funciona-
lista permanece dentro de los límites del concepto causal
ontológico, tradicional, y d:, este m<;d? es en la
alternativa de la ",:plicacion t.eleolog¡ca a travcs de los
efectos o de II! üxplicación mecánica a través de las
causas. Pero no atañen cuando el método funcionalista es
determinado en forma autónoma y la relación funcional
ya no es considerada como una clase especial de relación
causal sino que, por el contrario, la es toma;:la
como un caso especial de apl1caclOn de categonas
funcionales.
1
En lxprcsll oposición respecto al concepto matemáti?o
lógico de función. las ciencias sociales definen la relaclOn
funcional como una especie de efecto. De est.a manera la
r
lLUSTRAC!ON SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS 11
subordinan al método de las ciencias causales. Ello ocurre
a veces en el empleo inmediato de conceptos teleol6gicos.
La clase especial de efectos es contemplada
como fin y las funciones tienen el valor de efectos útiles.'
Si se aclarar estrictamente la idea de fin, se tropieza
con dificultades. Puesto que podemos estarnos reflriendo
no sólo a fines sino también a consecuencias no previstas
del hacer, que son las que constituyen precisamente 108
problemas más importantes de las ciencias sociales. Pero
¿.qué es un fin y cómo se diferencia de otras con;lecuen-
clas del hacer?
Para tal interrogante no se ha podido hallar Ulm
respuesta decisiva. Por ello las ciencias sociales en
particular la sociología y la antropología, han desarroÍlado
un concepto de función libre de todo fin apelando a los
métodos de investigación de la biología': un efecto es
funcional en tanto sirve al mantenimiento de una unidad
estructurada en forma compleja, a un sistema,' Talcott.
1, A ...sf por Leopold van Wiese)Húward Becke¡', 8Y6tf!'
SocJOlogy, NI!w York 1932, pág. 111 Y sig!'.
Gunnal' Myrdal, All Americarl Dilemma, New Yod:.·Londoll
194·1, púg. 10G8;
1
"
, Nndd, Tllr. FoundotiofU' of' Social AlIthropolog)',
CHencoc, 111. 1951,- pág. 369 Y sigs.; y In sociología
[I.'a.:cestl! consultar Emite Durkheim. Les rl1gle.¡; de la mérhode
sOClo.log/que, 8a. Paria 1927, pág. 110 y  
Gm"'ltch, La I/OCallO,1 actuti!lIe de lo 6ociologic Pnris 1950
pág. 316 .y 8iI:-('5:; Iknri.Jnnne, "Fonctiün el rinuli¡é owciologie":
en: Ca)llers fllic/'natlOnallh: de soci%eie 16 (1964\ paga.
50·67 (56). .
3 Cons, A. R. Rádcliffe-Bt'own, "On thE! of Func:tion
in Social Scienc:e", en: Amen'corl Allthrop,:-,Jog"5t 37 (1935), pngs.
Ta.1<::ott Pars.ons, Essays in Soci%gical Theory, Pu.re and
Glencoe, lIl. 1949, pág, 22 Y sigo, y The Social SystetJl,
Glellcoe 1I!. 1951, pág. 21 Y oigo.;
. Ernest   Logic Without Me taph)'llics , Glencc.t¿. 111. 1966,
pag, 247 Y slgs.; Dorothy Emmet, Functjon. Pu/'pose and POll.,'Cr8.
LOlldon 1958, pág. 46;
Ah'in W. Gouldner, IIReciprocity and AutcIHomy in Function;¡
111eory", en: LJewellyn Gross (Edito.) Sympo8iuT7l on Sociologlc:DI
':tlleol'Y. 8vntton, nI, White PlflinG, N. Y. 1959, págs. 241-270;
Harry M. John$OIl. S':-!'I.!iology! NQW York 1960, pÚf;!s. 4!3 y  
;
j
......
.'
12
NIKLAS LUHMANN
Parsons elabora esta idea de la manera más sistemática.
Para él los sistemas son sistemas de acción, cuyos actos
dependen unos de otros y en esa dependencia son
relativamente invariables respecto al medio, es dedr re·
lativamente independientes de los cambios del medio.
Todo efecto que contribuya al mantenimiento de tal
sistema tiene a través de ello una función. En consecuen·
cia, una función es caracterizada como una clase especial
de efecto. Cuando se comprende que fonnulaciones corno
"contribución. al mantenimiento de un sistema", "solu·
ción de problemas de sistema", "fomento de la integra·
ción o adaptación de un sistema" aluden a simples
relaciones causales, que en el fondo deben tomarse eomo
afirmaciones del tipo "A influye a B",. surgen muchos
Interrogantes. Tal descubrimiento llama la atención sobre
las reglas metódicas usuales de la ciencia causal: sobre el
fin del predecir y explicar datos empíricos a través del
establecimiento de relaciones invariables entre determina·
das causas y determinados. efectos y sobre las técnicas
teóricas y experimentales necesarias· para ello. Esta
estricta 'metodología de la ciencia causal implica la
capacidad de veracidad de los juicios causales. Sin ella las
declaraciones causales sobre relaCIOnes entre causas Y
efectos carecen de toda relevancia científica. De ah í que
se justificara que Nagel' y Hempel' confrontaran el
funcionalismo de las ciencias sociales con estos requisitos
metódkos. En esencia, el resultado fue negativo.
Trataremos de desarrollar algunos rasgos fundamenta·
les de esta crítica.
<1 Asr también Harry C. Bredemeier¡ "The Methodology oC
Functionalism", en: American Sociological Reuiew 20 (1956) págs'.
173·180.
, LElS mismllS l'eferenciB.8 clLadas más arrib8j cona. adem\Í8:
"TeleologicBI Explenation and Teleological Systems", en: Sidney
Ratnor (editorL Vision and Action, New Brunswlck, New Jersey
1953, pág •. 192·222; .'
The StruC'ture of Science, New York 1961, pago 520 y S1gS.
1\ '.'The l.ogic r)f Functional Analy8is", en: Gross (Editor)op. cito
pág •. 271·307.
ILUS'fRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSA "OS 13
Como punto de partida puede servir la evidencia de
que no es posible explicar sin más las cpusas por sus
efectos y que, por lo tanto, la función de una acción,
vista como efecto, dista de ser motivo suficiente que
explIque la existencia efediva de dicha aCCión o oermita
una predicción. Por consiguiente, la teoría
se ve precisada a calificar de manera más precisa los
efedos con les cuales relaciona sus funciones. Y 10 hace
mediant.e una construcción allxiliar causaL He:.nas visto
que sólo '·e toman en consideración det·erminadas clases
de efectos como criterios de referencia funcionales.
Ahora se hace evidente qué sentido metódico tiene esta.
calificación especial de los efectos: debe esclarecer los
efectos en base a un fundamento explicativo consistente.
Tres ejemplos mostrarán de qué manera se ha in!.entado
esto: I
1) La vieja teoría funcionalista refería '.as explicacio·
nes funcionales preferentemente a necesidades y partía de
que las tales necesidades, como causa de un acto de
satisfacción, se tornan causalmente eficaces.' Si se acepta
e"ta equiparación de necesidad y motivo,' se llega a una
equiparación de efecto y ;ausa respecto a una acción; de
t:u rnat."lera se cae en un clrculo tautológico.
9
En cambio,
SI se separa necesidad y motivo'· surgen 106 difíciles
7 L" referencia clRSicll sobre el particulu'r el" MRlinowaki, qUlf)n
definió 108 enunciados funoionalos mediante 111 relución respecto fl
un sistema estable de "buíe needa" dal organismo humano, al cual
preBupon(a como da.do. Cons. "The Group 8nd t.he Individu81 in
Functionel Analysis", en; The American Journal of Sociology 44
(1939), págs. 938·964; A Scientific Theory of Culture and Otller
Es.ay., Chape! HIII 1944, en particular pág. 67 Y sig •. , 146 y .iga.
Pero actualmente se sigue hablando de necesidades en un sentido
altamente formalizado cuando se alude a criterio& de referencia
funcionales.
I Por el contrario, expresamente, Robert K. Merton, Social
Theory and Sodal Structure, 2da. ed .. Glencoe, Ir1. 1957, pág. 24 Y
sigs.; John.on, op. cil. pág. 63, 71 y.igs.
9 Un argumento que en forma análoga ya se adelanta.bn 81
propio j cons. A Scientiti'c TheO/j', pág. 170.
10 Eate. ,idea es elaborRda principalmente   Bredemeier op.
cit.
.,,'-
14 NIICLAS LUHMANN
problemas de la comprobación empíl1ca separada de
ambos de la reladón legítima entre ellos y de la
empírica de tal relación. Por lo demás, de
dicha forma, el concepto de necesidad pierde su valor
explicativo causal.
De manera análoga, los conceptos tales como "ten-
sión" o "conflicto" inducen también a aceptar motivos
de ayuda. Así pasan esos conceptos al centro de análisis
funcionales que al mismo tiempo pretenden ser
ciones causales." Se conforma de tal suerte una Imagen
científica del mundo, en la cual-por motivos puramente
condicionados por los métodos- se halla un_a
tendencia natural a la adap.taclon au_to;na-
tica y a la soludon descontada .. En ultlffia
esto se base en la SUpOS1ClOn opttm18ta de que
los problemas mismos ponen en marcha causas para que
se los solucione.
2) La teoría del equilibrio intenta otra respuesta a este
problema explicativo de la _ciencia causal.  
concepto de función a traves de una caractenzaClOn
aproximada de efectos, los cuales son co;n0
motivos de' explicaciones funcionales: reftere las expilca-
ciones funcionales exclusivamente a sistemas que se
mantienen en equilibrio respecto a su medio." ..
Hay incontables explicaciOl;es del concepto de eq.uilt-
brío. La idea fundamental eS sIempre la de una causalIdad
latonte. En el siatema existen causas que el1 caBO de
perturbaciones se tornan .Y hacen 'l,ue el
retorne a la estabilidad. AS1, pQr ejemplo, eXIsten SlStemas
de fuerzas mecánicas dispuestas de tal modo que se
bloquean mutuamente y, cuando son por
perturbación, actúan para restablecer el equlltbrto. O bIen
j 1 Un ejemplo entre Francia X. Sutton/Seymour E,
Harris/Carl Kavflen/Jamea Tobin, The America.n Business Credd,
Cambridge Má". 1956, remiten l. Ideología del hombre de
negocios americano al "role atrains",
A.!If fundamentnllnente Talcolt ParE;ons/Robert P. BnleajEd·
ward A, HhUu, Worhiflg Jlclperfj ;/1 1'1I(;'or)' (JI" Ac/io(l, Ulencoc,
111.1953.
"
ILtiSTRACION SOClOLOGlCA y OTROS ENSAYOS 15
I
hay en el orgnnismo vivo dispositivos que entran en una
combinación de causalidad con det.rminados cambios del
ambiente, a fin de mantener constante la temperatura del
cuerpo o de cerrar las heridas sangrantes. Bn síntesis:
actúa en favor de la conservación de determinadas
propiedades del organismo (homeostasis).!3 O bien hay
sistemas de reacción que previenen la eliminación de un
sistema a través de informaciones sobre ciertos datos del
medio.
Tales sistemas tienen en común el hecho de que al
cambiar las influencias del medio mantienen estables
determinadas características, pues compen.'lan in-
fluencias mediante causas internas del sístemi'r:---En cpnse-
cuencia, su estabilidad n.o sólo descansa en la aparición
reglllar de det.erminadas causas necesarias -que consiguen
la subsistencia del sistema-- sino también en conexiones
tt'ansversales causales entre las causas ·mismas, de manera
que las consecuencias del cambio de una causa provocan
la intervención compensadora de otras. Por consiguiente,
la estabilidad de tales sistemas se halla asegurada por una
compleja combinación de relaciones causales simples: es
atribuible a las relaciones el1tre determinadas eausas y
determinados efectos. Sin embargo, dichas relaciones sólo
permiten ,,:el' formuladas como leyes cuar,do el sistema
está determinado, es decir; sólo posee una posibilidad de·
cam bio." En este sentido la term odinám ica y las ciencias
económicas emplean también el modelo del equilibrio
como auxiliar metódico para la formulación de leyes
invariables. Unícamente en esa condición se pueden
extraer conclusiones de un estado del sistema y aplicarlas
a otros. Sólo de tul suerte se puede prever que, dadas
determinadas variacioneS, entrarán en funcionamiento
mecanismos compensadores destinados a mantener cons-
tantes los caracteres importantes del sistema. No hay tales
sistemas determinantes en el ámbito de la vida social. Por
1 Cons. Walter B, Cannon, The Wisdom 01 file Body! New
York 1932.
" Asr N.gel, op. cit. (1956), pág. 254 Y 81gB.; op. cit. (1961)
412.
16
NIKLAS LUHMANN
eso, en general, el traflado de la .idea del equilibrio a los
sistemas sociales no pasa de vagas analogías y m etruo-
ras." Y cuando la idea del equilibl'io es introducida
como modelo típico de un ideal sin significación empúi-
co-descriptiva,16 su capacidad aclarativa no deja de ser
problemática. El intento de Parsons de vincular la idp,a del
mecanismo reactivo con el concepto de la generaliza-
ción 17 aporta una variante digna de ser considerada.
Parsons parte del hecho de que con esos mecanismos un
sistema se vería consolidado con independencia respecto
a las fluctuaciones del medio. El concepto de "mecanis-
mo" sugiere una relación de determinadas causas y
determinados efectos. Lo mismo ocurre con el correspon-
diente concepto de "función" de Parsons. Sin embargo, el
concepto de la generalización plantea una contradicción.
Lo general es illespecífico y, precisamente, resulta estable
porque mantielle abiertas varias posibilidades diferencia-
bIes empíricamente. Su estabilidad descansa -como bien
lo formuló en primer término Hipólito Taine" - no en
efedos específicos, sino en posibilidades de substitu-
ción. iR a Los mecanismos generalizadores de Parsons,
Una cr(tica anfilQga formulA David EustOll, Tha Political
Syniem, York 1953, pág, 2613 Y "Limita of the
Equllibriulll Mode) in SOdAI H.cBeflrch ", en BellDuiorai SClence 1
(1966), págs, 96·104; cons, R, e, Oavis, "The Domain oC
HomcoRt.nsls", en: P"ycllological Reuiew 65 (1958) pág, 8·13.
Asr, principalmente, Parsons y Otl'06, Worldng Papers,
plig. 108.
17 Canso The Social Syslem, pág, 201 Y sig!l.; Worhing Papers,
pág. 31 Y SlgB.; Talcott Parsons¡Edward A. Shils (Editor), Towal'd,
a General Theory of Action, Cambridge, Mas.!!., 1951, pág. 126 Y
Bígs.
18 De I'inlelligence, ,1ra.. ed., Paris 1878
1
en particuhl.t" T,l,
póg. 25 Y slgs.
18 f\ Que la Identidad sea definida por posibilidad de
tación de 10 idéntico es, por el contrario, antigua tr.adición
ontológica. Cons. Christian WOlff, Phi/osophia Prima Siue Ontala-'
gia, 2da. ed. 1736, Nueva Darmstadt"
1962, pág. 148 Y sigs.
lLUSTRAcrON SOClOLOGICA y OTROS YO::;
c?mo .por ejemplo los símbolos, el dinero, el poder, la
del placer, etc., exigen presumiblemen te, si su
potencial de orden debe manifestars', claramente una
interpretación ajena a la ciencia causal tradicional. '
3) Antes de profundizar en' esta cuestión, hey una
tercera respuesta que merece nuestro interés. Gouldner
busca una salida con el auxilio del concepto de "recipro-
'd d f . 1"" P
CI a.. unclOna '. . arte de la evidencia de que una
funclOn como tal Jamas puede explicar lIn efecto funcio-
nal. Por traslada el problema a un plano. superior: el
de la relaclon entre varios sistem'as. Por regla general, los
efectos funCIOnales no se producen unilateralmente sino
dentro del marco de un intercambio bi o que
provee a "ada uno de los sistemas partiCipantes (personas
grupos, organizaciones) los efectos necesarios para
su bsistencia.
. Esta idea tampoco ,oluciona nuestro problema: se
limita, a desplazarlo .. En primer término, establece que las
necesldades son motivo o que en cada sistema individual
hay, mecanismos que mantienen el equilibrio y que
gObIernan los efectos de intercambio. De tal manera
desemboca en las dificultades ya discutidas. Par otro
lado, con esta hipótesis, el mant.enimíento de los sistemas
y la subsistencia de los efect.os recíprocos se tornan
dependIentes del mantenimient.o de un Sist-cll1ll
VO, de un "mpl"cado" que regula este intercambio de
efectos. La continuidad de este sistema de intercambio no
está asegurada, por lo que no resulta motivo suficiente
para suponer que los necesarios efectos individuales serán
producidos. Por ello Gouldner se ve obligado a dejar en
1 Op, r./t., además: "The NOlm Reciprocity; A PrElliminarv
", en:, American Sociologicol Reuiew 25 (1960), págs.
161-178. Tamblen el concepto de Parson! del "doubJe int..erchsn-
ge" (con,. Talcott Parso!'s/Neil J. Smelser, Ecollomy "nd Socie/y.
Glenco •. . PI. 1956, pag.70 y sig,.) alude a tal relación de
permutaClon entre varios sistemas; de toclos modos, Pnrsons sólo
emp:Jearfa el concepto de función, en relación a sistemaJ:l Buperiores,
  GeOl'ge, C. Homans, Social Behol,J;or, UD Elr.menta-
1)1. Jic:
rms
, New York, 1961, utiliza el zmodelo de permut.ación,
  de la conducta social, en todo caBO
bBJO estncto rechazo de una mtel'J)retaci6n funciona.liet.e.
18
NIKJ .. AS LUHMANN
suspenso precisiones respecto a la medida en que los
sistemas participantes viven del intercambio, a la medida
en que intervienen "mecanismos compensadores" cuando
el intercambio falla y, por último, a si el sistema de
intercambio en sU totalidad y los sistemas individuales el!
realidad se perpetuarán, En consecuencia, la relación
causal del proceso tampoco halla en esta hipótesis un
fundamento explicativo suficient.e,
La idea básica común de todas estas especulaciones el'a
la de que a las teorÍas funcionales de las ciencias causales
no les resultaba posible establecer relaciones invariables
entre determinadas causas y efectos, porqu.e no lograban
excluir otras posibllidades, Los efectos funcionales acti-
\Un la eltistencia de un sistema no en el sentido de La
seguridad ontológica de persistir, eS no de
que la vérificación del "ser Y no no ser" pueda reahzarse
con seguridad, La exclusióll del no ser y de las otras
posibilidades es el principio de toda explicación, c,ausa!
que permanezc.a deútro del marco de las sUpOSICIOnes
especulativas ontológicas,
Lo antedicho no aspira a constituirse en crítica de la,s
teorías funcionalistas de Malinowski, Parsom y Gouldner,
Sólo buscamos señalar una discrepancia entre esas teorías
y las normas metódicas de la ciencia causal en el sentido
usual. Si decidimos afirmarnos en la corriente positivista
tradicional de la ciencia causal, nos inclinaremos con
Nagel y Hempel a resolver tal contradicción en desventaja
de las teorías funciona!lstas y a dejar sentado que no
satisfacen las exigencias del método científico estricto,
No obstan!.e con el mismo derecho puede resolverse
la en sentido opuesto: es posible discutir
la \ltUidad de los métodos explicativos la ciencia
causal tradicional, Ello significa que resulta factible
formular el sentido del análisis funcional indepen-
dientemente de las reglas de la ciencia causal concernien-
tes al establecimiento de relaciones invariables entre causa
y efecto,
ILUSTRACION SüClOLOGlCA y OTn.QS ENSAYOS 19
II
El ,análisis del rito y de la magia de Malinowski
constltuye uno de los modelos clásicos de la investigación
funclonallsta, Tales instituciones son explicadas a la luz
del proble,ma de l,a a:l.aptación en situaciones emocional-
mente dificil es" Rito, y contienen preceptos sociales
para la supervivencia actlva en situaciones de tensIón,
Donde amenazan cosechas malogradas y hambre, donde
ataca la muede, el ;;to y la magia dan al problema una
perspectiva de soluc,lOn, Defmen posibilidades y necesida-
de co'!',P0rtamlento social correcto en solidaridad
haela el pl'oFmo y de tal suerte permiten la tensión en
formas que al mismo tiempo fortalecen la cohesión social
observa, en tal análisis una evidencia positiva:
faSCinante a prunera vlllta, Sm embargo, lo que interesa en
este caso no es la misma, sino la causa de su
de fascmaclOn. ¿Por qué las comprobaciones
de esta clase son interesantes y convincen-
tes? ¿Donde en,cuentra su justificación metodológica este
logro del conOCimiento?
Ello parece residir en que el analisis funcional torna
una variedad de hechos, Refiere efectos
CO!ICret,os a un punto de vista abstracto y hace
aSI pOSible vlsl:'?'l:brar otras posibilidades de solución, El
del análISIS   reside en la apertura de Un
amblto de   Cua?do Malinowski comprueba
q,ue funclOn rito sena. facilitar la adaptación a
emOCIO?almente difíciles, se plantea en forma
lffiphclta, ,la acerca de cuáles otras posibilidades
de soluclOn eXisten dicho problema, El ,rito entra
entonces en una de equivalencia' funcional
a, pOSibilIdades, es decir, sistemas explicati-
v,os o reacciones privadas como lamen ta-
,:,one.", enoJo, buen humor, morderse las uñas, retiro a
mundos de evasión, etc, Allí reside lo
del ,de Malinowski. N o impoda
una legitima o mas o menos probilblp Hltte
causas .Y ef('cto'i, 'la
uerl(,eaelon de kl equwalellCUl funcional de vllrias CQIIOOS
,
"
'l.(J
Nli'i LAS 1.I..fI1MA NN
posibles de$de el punto de "ista de un efecto problemá·
tico.
El concepto de equivalencia funcional es conocido.
2O
Sin embargo, no se lo considera como carácter definito-
###BOT_TEXT###quot;Ío, como principio del método." De este modo sus
posibilidades quedan desaprovechadas. No obstante, en
tal concepto resÍde la clave para separar al funcionalismo
del método de la ciencia causal. La función no es ningún
efecto a producir, sino un esquema lógico regulador, que
organiza un ámbito de comparación de efectos equivalen-
tes. Caracteriza una posición especial a partir de la cual
pueden ser comprendidas en un aspecto unitario diversas
posibilidades. Desde tal punto de vista los efectos aislados
aparecen como equivalentes, entre sí,
funcionales, mientras que como procesos concretos son
incomparablemente distintos. Una funclón es por lo tanto
--en un todo de acuerdo con la definición Kant 22 -
"la unidad de la acción de ordenar diversas ideas bajo otra
común".
Este concepto de función sirve en última instancia de
fundamento a la teoría lógica y matemática de la función.
Con su ayuda podemos Balvar la brecha entre el funciona·
lismo lógico-matemático y el de las dencias sociales, que
hasta el presente sólo había sido admitido.23 Cuando la
lógica trata proposiciones   pOI' ejemplo,
oc •• • es azul" como funciones slntnctlcas, ello no SIgnIfIca
sino que de tal modo queda abierto un ám bita de
" Cons. Merton, op. cit. págs. 34, 52, John.on, op. cit. póg. 68
Y siga.. Richard D. Schwartz, uF'unctional Alt.ernatives to lnequali-
ty", en American Soci%gica/ Reuiew 20 (1966). pág •. 424-430.
11 Por ejemplo, en Parsons aparece recién en la Teoría de las
trans.forrnaciones estructumles, cons. The SociDl SYBtCn1, pág. 167,
Parsons/Smeber, op. cii. pág. 266.
" Kritih der reinen Vernuntt, 2da. od. pág. 93.
13 ABf Na.gel. op, cil. (1956), pág. 248 Y Biga.; Emmet, op. cit.,
pág.47 Y Higa., Raymond Firth, "Function", WIUiam L,
Thomas (Editor) Year book of A"thropolog)', 1955, New York 1955
pfig. 237-258 (238).
2.1
limitado, constituido por determinadas posi-
blhdades de completar lo que falta y convertir la oración
una verdadera decllli'ación. "El cielo" "mi. autornó.
vd ": "una violeta" son posibilidades de' complemento
equlvalen.tes a esta f,!nc!ón. La función, es pues Una
No da mngun sentldJ smtáctlco acabado. Se
a e!lunciar \Illa regla mediante la cual se puede
dec,l,drr cuáles son los valores de sustitución ("argumen.
tos I.que. estamos autorizados a escoger para completar la
oraclOn Gm alterar su valo

de "eracidad.
La misma básica rige en la teoría matemática de
las solo que en tal campo se exige además un
orden claro de la relación de los valores de
,sustltuC"lOn .de varias variables funcionales entre sí. Un
.semejante. de valores de sustitución equivalentes
poslblhta operaCiones de cálculo en las que las funciones
representan sus valores de sustitución.
Toda funcional equivalente es 'llamada en
Las variables son conceptos que quedan
slstematlcamente mdeterminados.
24
Son blancos que no
ser, a voluntad, sin,o de una manera
preCIsa, seg\lll posibilidades limitadas. La es defi-
da mediante un criterio de referencia funcional, en ba-
se al. cual. puede decidir qué posibilidades· entran en
conoldel'aCIOn completarla. El ámbito de equivalen-
c.la de una ñlncl0ll: de ID definición del punto de
vlst.a . y, a la inv.ersa, dicha
deümclOn. tIene mlSIOn de constituir el ámbito de
eqUivalencia y solo es justificable a través de esa
capacidad de ordenamiento.
, A partir de principio se puede desarrollar una
tecmca de y comparación que resulta más ágil
y a la vez mas q'!e la que permitían las viejas
concepcIOnes ontologlcas de Igualdad, idea y con.cepto d.e
B ta variedad de inte.t'pl:etación y a la nécesidad de
cOl11p!ementaClon como características definitorias del concepto de
funclOn cons. Gottlob Frege, Grundge8l!tze der Arithmetih T 1
1893, pág. Sy '1gB.: Bertrand Ru ... IIIAlfred North
In die mathemati.che Logih, München·Berlin 1932
pago 57 y slgs. .
11
11
22 NIKLAS LUHMANN
género. Sin duda, la teoría de las ideas concebidas
ontológicamente debió wTibar a c0nceptos
mediante indeterminaciones. Sin embargo, busco excluU"
toda indeterminación en la naturaleza de la
para asegurar a las ideas en su. absolu to ser con eXclUSI?n
de otras posibilidades. el mundo concreto .segun
rasgos constantes y no segun reglas de var:aclOnes.
Solamente admitía en la idea constantes y no vanab,!es.
2S
Había, no obstante, gen;ralizaciones .. pero tenían solo .';1 n
significado de c1asifícacíon y no servlan como concepClOn
estratégica para cambios en el mundo, para el dese.ubn.
miento de otras posibilidades y la bÚ'3C¡ueda de soluciones
suplementarias y sucesiones de efectos Al
análisis funcional no le lOteresa la comprobaclOn del ser
en .forma de constantes del ser, sino la variación de las
val"Íables dentro de sistemas complejos. Las constantes
funcionan sólo como condiciones de variación y como
tales son variables desde el punto de vista de su
adecuación para dicha función específica.
Examinada con minuciosidad, esta disolución de todas
las conotantes ontológicas deja al
librado al argumento del recurso al l!lflllltO: 81 cada
criterio de reférencia pue?e ser de .,!,odo
funcionalista, ¿dónde hallara entonces la mvestlgaclOn un
límite, un tope definitivo? ,.. .'
Pero este argumento es valtdo solo en relaclOn co.n un
pensamiento que se mUeve dentro de SUI;'0slclones
especulativas on tolób';cas. El recurso al 1l1ft11lto es un
w'gumento contra la' admisión de un motivo por el cual
H AsC, por ejemplo, Roman, en:  
Frangen" en.: Jahrbuch fiir Phdo8opnw und
Forschung VII (1925) págs. 125·304 (187), que "hasta ahora slem·
pre se ha pasado por' alto la e:nistel1cLa de lo en -el
contenido de la idea y por lo tanto.s. h. desc?nocldo po: complet.o
la naturaleza de la idea, al definll'lfl, por
mo 'ob¡'eto' que 5ók) contiene en sr mlomo las cualidades
ca . te ) la"oO"
comwles a lodoa loa objet.os perteneclen So a UJ a ó)_ '. •
S bre el problen14\ los elementos en ldp.D.s.
  IItJ¡·ber c1er 111:
Plúlosophjl2 un,} p//(úwr:·¡elwfo
Y
I8L'1lé .1 !. ! . .) ..'. 1, ,..,1;,.,
en   1./;.8 y sigs. y Y SlgS.
l.·
rLUSTRACION SOCJOLOGICA y OTROS ENSA )tOS
23
algo es y no no es. Tal motivo no debe diluirse en el
infinito, porque el infinito no excluye nada. Pero dentro
del método funcionnlista no se espera de maaera. alguna
tal fundamento para un criterio de referencia. Por el
contrario: el método funcionalista debe fundamentar
precisament.e la posibilidad de que algo puede ser y
también no ser, de que algo es reemplazable. Pal"a hacer
evidentes las equivalencias funcionales basta una relativa
invariabilidad, factible de ser analizada a pat".,ir de otros
criterios de referencia.
Cuando se entiende el concepto de función en este
sentido, o sea corno principio regulativo para la compro.
bación de equivalencias dentl:o del marco de variabl.es
funcionales y se reeniplaza así el funcionali.smo de la
ciencia cauS>'ll por un funcionalismo de las equivalencias,
se resuelven las dificultades metodológicas tratadas más
alTiba. Entonces qlleda establecido que las "necesidades"
no son sino criterios de referencia funcionales que hacen
visible la equivalencia de diversas posibilidades de satisfac ..
CiÓI1. Su equivalencia es comprobable independientemen-
te de la pr,)babilidad con gue una neeesidad mot.iva
realmente un acto de satisfacción. Esto rige ta:n bién paru
otras fórmulas problemáticas,.a saber para la persistel1cia
de un sistema social °de sucesión de sistemas.
Además, gl'acias a est.a acIai'ación Se torna inlproceden-
te el· reproche frecuentp. de que el se
complace en formulaciones puramente t.autológicas. '" La
. ar¡,rumentación funcional no consiste en descubrir en base
a un efecto hallado hna respectivn necesidad, pW'a de este
modo justificar la existencia del efecto. Existe sólo una
igualdad lógica entre la formulación de un criterio de
referencia y la clase de todas las posibilidades de
realización equivalentes. Esta i¡r<1a1dad es un' principio
analítico-heurístico. En cambio, la determinación de los
H Cous. Waltet BucJdey, "Stn.tcturnl-FunctionaJ AnruYlli6 in
Modern Sociology", en: Howard Becker/A!vin BO$koff (Edil.)
Modern Sociological Theory in Cont:inuity aTld Change, New York
1957, págs, 236,259; ademál1, Kingsley Devis, op. cit. pág. 764 Y
sig •. ;Nagel,op. cit. (1961),pág. 528.
,
:1
ii
,
24
NIK[.,AS Lt.'H:YIANN
valores de sustitución que corresponden a tal o
variable funcional es asunto del conocimiento empmco.
De esta manera se resuelve la controversia en torno a ;a
cuestión de sobre si el método funcionalista estar·la
referido de modo esencialmente estático y conset;ador a
la demostración de sistemas presupuestos o podna ten,er
en cuenta problemas del   social,. de la evoluc;on
histórica.
z
, Analiza caractenstICas del sIstema con mrras
a otras posibilidades del cambIo, trueque y la
sustitución y sus reacciones en el SIstema. Per? no
conduce a verificación de causas de un determmado
cambio o a su predicción. .
Lógicamente, los problemas de tampoco
"explican" la presencia efectiva de deterrnmados
funcionales. Tienen precisamente el sentIdo opues.to.
otras Ordenan .estas dIversas pos.lbI-
lidades en una sucesion de mtercamblOs.
En ello reside una ganancia de conocImIentos que no
debiera ser menospreciada, a pesar de qU
7
de
difícil evaluación desde la perspect!va de la
t 1
, 'ca tradicional. Por tal razon se torna )l1ev¡table
on o 0151 . . . " " ue
continuar explicando el prinCIpIO de mves.¡gaclOn q
acabamos de esbozar.
III
La crítica del funcioruüismo de la ciencia causal no
puede equipararse con la crítica a la causalIdad como
categoría del N? se trata de mostrar una
antinomia entre la investlgaclOn' funCIonal y la causal.
17 ·Con9. principalmente, Ralf ..
F kt" " n' Kólner Zeitschrift für SOZlologle und SOZlOlp"ycho
un Ion,' e . s 491.519 y: "Out of Utopia: Toward a
en: Tile AmerlcaFn Journal
. 4 (1958) ág. 115·127 por un lado y '.ncaeca
o( SoclOlogy 6 al 'J.. f Chang'e" en' American Sociolo-
Cancian, IIFunctlon An O o s 818.827 'y Renate
d;r
5
  K6lner Zeitschrift fiir 80,z1010.
gíeOund 10ziaIP"ycho/cgie 13 (1961), págs. 110-125, en partIcular,
pág •. 111-113, por otto.
,
1


ILUSTRACION sOCIor,oolCA y OTROS ENSA YOS
25
Ello conduciría fácilmente a 'renovar la vieja distinción
entre causalidad teleológica y mecánica. Dicha crítica,
por el contrm'io, aspira a una inversión de las relaciones
de la fundamentación entre el nexo causal y el funcional:
la función no es una especie peculiar de la relación causal,
sino que la relación causal es un caso de aplicación del
orden (unciolwl.
Deopués de haber encontrado un concepto de funcióp
qlle pueda ser definido con ingependencia respecto a los
conceptos causales de orden, queda creado el punto
cardinal para dicha inversión. Además se puede demostrar
que el sentido propio de los juicios causales manifiesta
mejor su validez cuando se explica la relación causal con
aYUda de este concepto de función.
'Mientras que la Antigüedad 11 la Edad Media entendie-
ron la causal idad en 1 un sentido apenas concebible Como
relación finita de los motivos del ser, desde los comienzos
de Jq Edad Moderna la problemática de la eternidad en la
causalidad se ha vuelto irrecusable. Toda verificación
causal implica en diversas direcciones referencias al
infinito. Todo efecto tiene infinitas causas; toda causa,
infinitos efectos. A esto se agrega que toda causa puede
com binarse Con otras o ser sustituida por otras en forma
infinita, de lo cual resultan respectivamente multiples
diferencias en el dominio de los efectos. Por ultimo, todo
proceso causal puede ser dividido en sí mismo hasta el
infinito, así como ser observado hasta distancias infinitas.
Si se tiene en cuenta. esta perspectiva, la interpretación
ontológica de la causalidad pierde sentido. Ya no es
posible interpretar la causa y el efecto como determina-
dos estados del ser y verificar la causalidad como relación
invariable entre una causa y un efecto. No resulta posible
justificar la exclusión de todas las otras causas y efectos.
Ciertamente con la ayuda de la condición ceteris paribus,
la "exculping phrase"'s de la ciencia social, se puede
llegar a declaraciones correctas desde el punto de vista
formal. Pero esas declaraciones no poseen ningún valor
" Aar, Robo,! S. Lynd, Knowledge (01' What? , Princeton, N.
Jel'Bey 1939, pág. 16. .
NIKLAS LU'HMANN
empírico si la excluoión de todos los otros· factores
causales no puede Ser realizada efectivamente. y la
ciencia social no consigue semejante cosa.
Por el contrario, cuando ya no se intenta mantener
constantemente una causa Y un efecto en forma de ley,
sino que se acepta la invariabilidad de una causa o un
efecto la tarea resulta aliviada. Este modesto principio da
a entender el funcionalismo de la equivalencia. Emplea
esas causas o efectos, que por motivos prácticos o
teóricos constituyen un foco de interés, como criterios de
referencia funcionales, eS decir: los utiliza como punto de
partida constante para el problema de la relación causal
Si se propone un efecto c!,mo de
queda ordenado respecto a este un determma-
do campo de causas. Varias combinaciones de causas se
tornan suficientes para provocar el efecto. Vistos de este
modo, los efectos son criterios de orden
para las relaciones entre diversas causas. De la misma
manera pueden proponerse causas como criterios de
referencia funcionales. Esto significa que la justificación
de estas causas es considerada como problemática. De la
esfera de sus efedos se puede.n escoger div,ersos fines
como p1l8ibles justi ficadones. DivN'sas ideologlas prueban
entonces sel.' equivalentes en sentido funclonaL
Por otra parte, la apertura de una posibilidad de
comparación entre las causas se basa en que en el dominio
d" los efedos S". loma uno .010 como punto de refere.ncia
y se lo abstrae, Didla abstracción tiene un estilo propio
se distingue claramente de la abstracción, clasificado-
por conceptos de clase y de género: en esa operación
no se prescinde de las caracteristicas individuales de la
unidad, sino de los efectos concomitantes. Si se preten'
diera consid.erar todos los efectos concomitantes, no
existiría ninguna ,oJecdón entre las causa,. se perderían en
la completa individualización. pues In' causas aisladas
tienen a menudo un efecto, pero nunca todos ios efectos
en conlún. Con otras palabras: un efecto gana en esa
v2.riedad de interpretaciones, fundamental para W1 crite-
rio de referendá \tOldonal, cuando se prescinde de los
efectos concorniLüntPs ·de sus causas, De esta manera
ILUSTRACION SOCIOLOGlCA y OTRoS. ENSA '.lOS :n
vari,,;s posibilidades de la realización (qu.e sólo SE distin-
gUll"lan P?l' sus CO!.lcomitantes) aparecen
como equIValent.es en sentido fUtlcional
El. análisis funcional de factores 110 se ocupa
P
or e . t dio,
. e, e a relación entre cauS8S )' efectos, Tal
se da por desc.ontada al principio del análisis.
Srve ?0r:'0 5luxlll,"1' per;> no como objeto de la
El análISIS en SI se concentra en la
mves,'lgaclOn de posibles causas tomando como criterio
e'::,cto o en la lllvestigación de efectos t.omando como
cnten9 una causa. Es imposible hacer ambas COSllS
porque todo análisis funcional presupo-
ne Cnte;lO de referencia esc'ogida, que no Pllede sel'
cambllldo sm que los resu.ltados .se Entre causas y
efectos exlst.e en tal sentIdo una "relocl'on :le . d t .
"El' -' u . l In e ennl-
naClOn. sentIdo la causaUdad excluye en pl'Íncipio
una clara comprobaclOn de unacBusa y al miEmo tiempo
de un efee!.? Lo que buscaba la interpretación ontológica
de la causa]¡dad malcanzable. Esta evidencia constituye
el punto de partrda de teoría causal funcional. Para ella
las causales, son a lo sllmo un caso límite
  Que m en el ambito de las causas ni en el
ue los efectc?s existan otl:as posibilidades es
como caso hmite de equivalencia absolu tamen·
te redUCIda, pero e! del relacional' causal no l'eside
en lograr e:le caso hmlte y excluir otl1lS posibilidades, sino
en abarcarlas y ordenarlas. .
En;pleados como criterios de ;'efel'encia funcional, los
estadIOS del proceso causal -ya sea causa o efecto- no
son conSIderados _ su efectividad óntica, sino como
p;ob.lemas. El anahsls no. aplica su concepto
baSleo en lupotesis empírita. Est.o lo distingue
toda exphcacl0n teleológica o mecánica. No oe
pesllpone o admIte que determinadas causas se produz.
can., y que de tal modo expliquen la
apalJClO? de. determmados efectos o o. la inversp., Tampo-
co se admIte que un organIsmo pueda perpetuarse
un sist.ema se mantenga en equilibrio
cooas unaloga,. La un,ldad de referencia es considerada
COillO problema. Esto solo puede significar que la valide'!
.. .
·1
I
I
!;

,.
, ,
I
l'
NIKLAS LUHMANN
de los análisis funcionales no depende de que en el caso
aislado el problema sea resuelto. Las afirmaciones del
funcionalismo no atañen a una relación' de causa y efecto,
sino a una relación de varias causas entre sí o bien de
varios efectos entre sí, como la verificación de equivalen-
cias funcionales.
Resulta obvio que los análisis funcionales apuntan a los
problemas de y 110 a hipótesis sobre
constantes.
29
De ello el positivismo de la ciencia causal
deducía que el criterio de referenc!a no ,era
fundamento explicativo adecuado y aSI reducla el análISIS
funcional a una explicación puramente mecánico-causal
de la (eventual) e,tabilidad de un sistema en base a
funcionales compl!cados.'o el contra;
rio, perciba la autonoml8 del"anahsls funclOnal, esta
obligado a admitir que tam bien un problema puede
actuar como base explicativa y como fundamento para un
análisis.
IV
Uno de los problemas principales del análisis funcional
1'.11 la dcfinicíón la unidad de r(l(cl'encia
rp.Rpecto a la cual resulten ios efect.os
funcionales. Sobre esta cuestión se han emitido en los
últimos años juicios tant.o positivos como negativos. Una
im.alvabln ambigüedad en la de[inición de la unidad de
referencia es cO:1siderada por muchos como la verdadera
dificultad del método funcional." Tam bién aqu í es
n8cesario encarar nuevos criterios, considerando que el
19 As(, muy claramente, Cancian, Dp. cit" pág. 8?O.
lO Este es el del explicación
fllncionnl que Na,[!d, Dr . . crt. proyecto. Sm cmbaruo, el
propio Nagel pone en duda la   de 7ste modelo en las
socinlcs, en unfl nuevl} publlcaclon Copo cll. 1961),
, I Al respecto conJ;. por ej. George C. Homans, The Human
Group, New York, 19[10, pág. 268 Y Biga.; Fir,th, cit .. 240;
Buckley.op, cit .• pág. 243 Y trigs.; N.gel, op. cot. pago 526 y 91gB,
¡
1
1
I
I
l
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y QTROS ENSAyos
29
interés se desplaza de las verificaciones causales a las
verificaciones de equivalencias.
El funcionalismo de la ciencia causal imperante define
la función como la efectivización de la existencia o de las
condiciones individuales de la eiistencia de un sistema de
acción. De ahí que con frecuencia los efectos funcionales
sean referidos expresamente a 'la supervivencia de un
sistema de acción." Sin embargo, un alcamen más
detallado de esta fórmula ha. puesto. de manifiesto
considerables dificultades.'"
Dicha fórmula procede de la biología, que relaciona los
efectos funcionales de los órganos con la supervivencia de
un organismb o con Ulla especie de orgatiismo." Sin
embargo, el concepto de organismo vivo la biología
posee un Slstema de referencia empírico un ívoco del que
carecen las ciencias sociales. Un sistema social no está
fijado rígidamente, según un tipo, como un organismo,
Un asno no puede transformarse' en una serpiente, aun
tal evolución fuera necesaria pm'a la superviven.
Cia. cambiO, un orden social puede sufrir profu nd os
cambiOS estructurales sin abandonar su identidad y su
exist.encia eontinua. De sociedad agraria puede convel'tir-
s:- ,pn soeif'dnct industrinl. lino grnn familin. ptH'de conver.
t,u'se en una casta de un orden político supel'fmniliar¡ sin
que sea posible decidir cuando se está en presencia de un
nuevo sistema. Con esto está íntimamente relacionado el
h(:'('ho tiC' qUE' la:-:: ci<:'!Ocias Badales no plant',N\J1 en forma
clmum!c'l1te determinada el problema empírico de la
. 31   por ejemplo, Nagel, op. cit. pago 368 y
8IgS.; F.llltp Selzmck, TVA and the G1'íJS8 Roots, Berkeley, L06
Angele" 1949.
• 11 de la teaia de cAusnlid:ad causal especiA! elfO la
·de un cans., por ejemplo, Even'tt F.. Hagen,
Analytlcal Models In the Study of Social Systems", en: The
A mencan JoU/nal of Sociology, 67 (1961), plÍg6, 51.
n Sobre pracerienc,ia principalmente ,Radcli.
ffe·Brawn, 0l!' elr, pag, 394 y t1Jgs.; Emmett, op, cit. pág. 413 Y Rigs.¡
N"gel. 0p. Cit. (195:)1, pág, 196 Y oigs. (1956), pág. 248 Y sigs.
(1961) pág. 401 Y sigs.
30 NIKI.AS LUHMANN
muerte, mientras que en la biología ,ese problema si.rve
como criterio respect0 a la perpetuaclon. De esta
en las ciencias sociales el problema de la perpetuaclOn de
un sistema se desvanece en lo indeterminado. Puede
objetarse con acierto la existencia de un sistema
social rara vez se ve efectivamente puesta en duda! que
hay pocos efectos funcionales
para la existencia y que el valor ex.pbcattvo de esta teona
es por lo tanto red.ucido. . .
Tales dificultades no se superan tampoco los
análisis funcionales no al sistema como totaltdad,. smo a
condiciones aisladas de perduración. Por 10 general! las
cundiciones de perduración 60n definidas como condl,clo-
Il!Cf, de la supervivencia de un sistc!na.:l4 Pero
definición, al igual que el concepto mismo de. condlclOll,
requiere ser .. ¿Se a de la
posibilidad logica, empmca o a
necesarias o a caUf,as suficientes? En la defmlclOn menClo-
nada hallamos ant.e todo la siguiente paradoja: cuando un
efecto es verdaderamente crítico para un, sect.or de ,la
eKistencia y la existencia del sistema esta hgado a el,
dicho efecto obra también sobre la totahd?d de las
condiciones de perduración. Por lo tanto, tIene po;o
sentido analizar condiciones individuales de perduraclOn
por si !iolas. Sencillamente, no se las puede   Cada
lIDa es un punto de partida para la de. las
necesidades globales del sistema. En esto l';slde el valor
científico del problema de la perduracion:. conduce
diversos problemas a un denominador comun X los
relaciona. En este sentido, el crlterio de la es
un principlo que generaliza. Obliga a un anállSls t.ota! del
sistema. Tal dificultad no se puede eludll'.
Pued€. sintetizarse esta critica diciendo qL6; la perdura-
ción de un sistema de acción .no se como
criterio de referencia para los análISIS Un
sistema de acción es tema y campo de mvestIgaclOn. Pero
!'.oI Cons. p. ej. Parsons, The Social System I pág,. 26 Y sIga"
M2U'ion J. Levy, Th. Structure of Soc/ety, Princeton, N. Jersey
1952.
¡-
.. L
-
-
_ .... _____ Jl_. '----"""lI.
fLUS'l'RACIÓN SOCIOLOGlCA y OTROS ENSAYOS .
31
no puede ser al mismo tiempo la teoría rectora de un
análisis funcional. Para formular tal teoría el método
funcional está en condiciones de dar mejores datos que
los de !a ciencia causal. No se trata de comprobat
lmidades de referencia como efectos legítimamente pro,
vocados por determinadas causas. Antes bien deben
descubrirse en un sistema de acción los puntos pr'oblemá-
.tICOS que gobwrnan las posibilidades de variación del
sistema. Un criterio de referencia debe poder funcionar
como criterio de decisión para equipar31' determinados
hechos. Define de este modo 'el campo de flexibilidad de
capacidad de adaptación, de indiferencia hacia las
clones y d,e tolerancia respecto a contradicciones, un
campo c!" hbertad de elección de soluciones, que, según
dlCho entena, son Igualmente útiles o al menos igualmen-
te mocuas. El problema de la perduración de un sistema
?e acción debe descomponerse, pues, en una serie de
lllterrogantes abstractos, elegidos de tal manera que
-preClSamente por su calidnd de abstractos-- sean apro-
piados para poner en evidencia las equivalencias funciona-
les y de este modo servir como una suerte de control
generalizado de sistema.
, Por lo demás, tales planteamientos de problemas son
hel'rarnwnt,," analíticas que no satisfacen a un
sistema concreto como todo. De tal manera en la
realización de los individuales el principio 'abstraí-
do debe tener conCienCia de su carácter. Ello es condición
de la y sólo puede sar corregido mediante
otros analzsls reahzados a paltir de pu n tos de vista
esta manera llegamos ante el problema de-
eomo se relaCIOnan los análisis individuales de un sistema
aplicados en forma variable.
Los efectos. funcionales aisladós sólo son
en una determmada perspectiva analítica. De esta manera,
no son semejantes ni son en sí mismos improblemáticos.
es elegida, cada alternativa nuevos problemas
funCIOnales de referencIa n un plano' secundario. Por
ejemplo, cada orden social debe prever y diversas
fupciones .. Si este 'problema se resuelve por la '.;ombina-
ClOn de VarIas fullclones en tina posición de statw! (a saber
32 NTKLAS LUHMANN
padre. sustentador, juez, jefe guerrero), dicha combina-
ción se mantiene al cambiar la persona. La unión está
socialmente sancionada y se hereda en forma homogénea_
La desvent,aja reside en que semejante status combinado
para diversas funciones es limitadamente receptivo. El
sistema no se deja diferenciar a volu.ntad y en particular,
se desarrolla en dirección hacia una más fina división del
trabajo. Sí se recorre otro camino y se combinan
fu.nciones altamente específicas en base a relaciones de
efecto positivas, se hallan en las personas combinaciones
accidentales de funciones, para cuya totalidad falta la
formación y el consenso social, de manera que son
experimentadas como conflictivas y agravantes. Para este
problema secundario se dan soluciones como el afán de
prosperar, la busca de seguridad, el hobby o el alcohol.
En consecuencia, el análisis funcional. no concluye con
la comprobación de soluciones primarias. Debe repetirse
en el plano inmediato inferior. Pero allí depende de la
decisión tomada en el plano superior y puede resultar
inepto. Al plano secundario debe el
análisis de una terc.era napa de problemas e incluso otros.
Esta idea de un ordenamiento por etapas de los
problemas de referencia y las series de equivalencias
conduce a consecuencias de importancia.
En primer lugar, permite superar una difundida crítica
a la fórmula de la pel'duración: no toda función cifra la
cuestión de la perduración en un sí o un no. En todo caso
ello rige para el plano primario .. Allí los efectos funcio·
nales necesal"Íos se pueden formular de una manera tan
general que casi siempre son evidentes las soluciones, aun
cuando se trate de soluciones cargadas de problemas. Los
problemas máB interesantes, sin embargo, se dan con
frecu.encia en las etapas de segundo orden y, por lo tanto,
no rewltan decisivos por sí solos en lo que respecta a la
perduración del sdema.
Además en el ordenamiento pOI' etapas de los proble-
mas reside un correctivo con tra la posible unilateralidad
del problema del punto de partida. En el plano secunda-
rio son introducidos nuevos puntos de vista. La unilatera-
lidad en la elección del problema inicial sólo sirve para
,r
INSTRUCCION SOCIOI,OGICA y OTROS ENSAYOS
33
t?rnar comparables las alternativas del plano primario.
CU",;do una de estas alternativas es elegida o bien hallada
en sIst.emas concretos, empieza una nueva abstracción
que organiza otra serie de equivalencias. '
Por ejemplo, se puede considerar la estabilidad de
expectativas de conducta como problema central de todo
La estabilización puéde ser problemática en
la dlmenslOn del y en la dimensión social, o sea
estImulada a traves de experiencias repetidas y a través
del consenso. La estabilización· del consenso de la
expec.ta tiva es, por su parte, problemática. Puede realizar-
se lllas a traves de la institucionalización de normas
genemles de funciones o más a - través de la conduc-
ción. La que necesita un conductor para
cumphr su funclOn trae consigo diferencias de status,
las cual;-s provocan por su pru·te problemas de adaptación
en ,los subdJtos. Pueden glorificar al conductor o desatarse
en contra él o proteger su
mdependenc18 mediante frecuentes cambios de grupo.
CualqUIera de estas soluciones implica por su parte
numerosos problemas. ' .
.No es menest.er detallar más el análisis. Resulta
  que desemboca en problemas concretos que d.€
modo pueden ser extraídos de los conceptos
mlclales mediante deducción lógica. Una t.eoría funcional
no !l8 un deductivo-hipotético. Sus r<,sultados no
est.an contemdos en su principi.o. Su unidad es la de una
sene de problemas y la de una técnica analítica que se
repIte en diferentes etapas.
Ahora bien, los efectos en los planos inferiores -y este
el reverso de su inderivabilidad- ya no son relevantes
solo para el problema de partida. Todo efecto concreto
puede sel" respecto a varios criterios funciona-
les de referencia y de este modo participar en diversas
series de equivalencias, con efectos diferentes sobre cada
una. Así, las regulaciones sociales arraigadas concernien-
tes a la expresión afectiva tienen una doble función: en
cuanto a la personalidad y en cuanto al orden social. Las
fo:mas d; acción rituales y mágicas no sólo sirven para la
onentaclOn personal en situaciones difi'ciles, sino tam bién
I
11
11
" ,1
"
t
"
I


"
NIKLAS LtrnMANN
para consolidar la cohesión social. Cuando t.ales
solucionan uno o varios problemas, pueden tornal'se caSI
ilTemplazables,
La múltiple capacidad de relación de los efectos
concretos lleva a considerar además el conocido problema
de las "consecuencias disfuncionales". Tan pronto como
es analizado en diversos sentidos, todo efecto presenta no
sólo consecuencias favorables, sino desventajo.
sas. Toda acción útil causa gasto, u otras desventajas;
toda solución de un problema afecta a otros intereses del
sistema. Por ejemplo cuando un orden social acentúa más
la institucionalización de la función que la dirección, su
adaptación a un medio en   pued
7
verse
amenazada. Asimismo la movlhzaclOn de, pOsIciones
sociales produce reacciones desfavorables sobre la asimila.
'ción de las normas sociales, ,puesto que conduce a
frecuentes cambios de grupo. Tales consecuencias disfun.
cionales son inevitables, porque la unilateralidad de una
perspectiva acogida no puede justificar la complejidad de
la red causal.
La crítica de las consecuencias disfuncionales por parte
de las ciencias causales ha establecido -si no expresamen-
te sí en forma tácita- dos hipótesis que no son
co'nsistenteR. Ve en las consecuencias disfunciollales
repercusiones sobre el sistema como tal, no sobre las
soluciones de sus problemas." Dado que las
contribuciones positivas también son referidas al sistema
como todo, resulta de ello una contradicción, Esta sólo se
puede eludir si se distinguen diversos sectores en los
cuales los efectos funcionales actúan positiva o negativa.
mente sobre un sistema.
Con ello se relaciona el hecho de que la interpretación
imperante subordina una compara?ilidad, más aún una
compensabilidad, a las y d!s.
funcionales. Tal compensacion debe pOSIbilItar la decIslon
3 s Aaí I por ejemplo, Merton, op. cit .. pág. 51; Levy I op. I
pág. 76 Y sigs.: de otra manera, expresamente, Nngel, op. Cjt.
(1956). pág. 270.
... .... .• "!-.",',.
"-';"-,1"--'
i
I
¡
I
¡
,L;,
ILUSTRACION SOClOLOGICA y OTROS ENSA "I'QS
3
" , "
según la cual un efecto es en total más funcional o menos
disfuncional. 36 Sin embargo, esta hipótesis es irreal. 31
Queremos decir que la contradicción de las causas
funcionales y disfuncionales en un sistema de acción no
res'llta solucionable con medios puramente lógicos. Este
es, a su vez, un nuevo argumento contra el detelminismo
de las ciencias causales. Un determinado efecto no está
claramente obligado por el sistema a una contl'ibución
positiva. Si hay que admitir qJ.le además un efecto
funcional aporta a un sistema simultáneamente ventajas y
desventajas y que tales consecuel1cias son inevitables, es
decir, que no pueden reducirse a. sólo ventaja o a sólo
desventaja para el sistema, resulta difícil hacer coincidir
esta comprobación COI1 la hipótesis' de una clara determi-
nación causal del efecto por el sistema, o a la inversa.
Tales críticas se basan en la concepción de que las
funcio nes y disfunciones son clases especiales de efectos
lógicamente equivalentes y que sólo se distinguen por la
relevancia invertida del sistema. Cuando se abandona tal
teoría de la causal y se deja de considerar a las
funciones como efectos calificados, también se elude la
posibilidad de confrontar en esta forma efectos funciona.
les y disfuncionales. En su lugur, el método funcional de
equivalencia necesita sólo un punto de vista abstracto,
con relación al cual val'ios efectos pueden tener la misma
función. Para éste es esencial la claridad lóg-ica, La
negación de dicila función en cuanto a la di$Í'lnción
carece. de sentido. Sólo importa no dejar de tener
conciencia de la calidad de abstracto del punto de partida
y estar atentos a los diferentes problemas de las canse.'
cuencias, que SE' hacen evidentes en las alternativas
individuales, cuando se las somete a otros criterios
funcionales.
H MertO'I, op. cit. pág. 51, habla de "net balance of the
aggrega te' a[ conseq uences
Jl
,
37 Aun en la teoría del decidir radonal &P. cornienzlI R tomar en
cuenta la incotnparabilidad de las consecuencias de la acción. Al
respeoto mi ensayo: "·Kann die Verwaltung wirt,ehuftlich han.
deln? ", en: Verwaltungsarchiu 51 (1960), pág, 97-115,
,1,
111
,
' :
¡:
"

.1
I
."
NIKLAS LTJHMANN
La idea de un orden funcional escalonado de proble-
mas no ofrece n.inguna solución lógica r.especto :'- la
contradicción de funciones y d¡:;funciones, pero SI un
método para su tratamiento. Este consiste en reformulr.a
problemas de causas como problemas .de
referencias y emplearlos como base para nuevos análls!s
funcionales. Una buena ilustración de este procedimiento
es proporcionadll por el estudio de Peter M. Blau de dos
organizaciones formales de la administración nacional o
bien estatal de los Estados Unidos." Sus reglamentacio-
. nes formales en particular un determinado esquema de
control de efectos, condujo a consecuencias desfavora-
bles, por ejemplo. a la competencia, de los empleados
entre sí en un caso, y al origen de dl,erenclas mformales
éle status en otro, Estas repercusionos en el orden
informal d.e conducta se experimentaron como problemas
y condujeron al hallazgo de nuevas sOluciones. Por SU
parte, éstas tampoco estaban exentas de problimas, 5100
que dicl'On pie a otros procesos. Blau habla de
una transformacion de causas dlsfunclOnales en las
necesidades de la organización, en el fondo no alude sino
a una reformulación de problemas de como
cliterios funcionales de reforenda.
Cuando la unilateralidad del problema de partida eO
corregida mediante tal investigación a través de las etap,as
de Ion problemas, no se necesita aspirar a una
lógica en la definición de u,n problerna de pel'dUra?loll. En
esto se distingue una teona funclOllaI de, la teona de un
sistema hipotético-deduct.ivo. La teorla se
presénta con una definición de problemas de  
abstractos, que exigen determ inados efectos funCIOnales
equivaléntes. En todo momento pueden ser
por mejores planteos de nel de
referencia no es posible dedUCir 10gIcamente cuáles oon
)8 Peter M. Blou, The Dynamics ofBureauaracy, Chicago 1955.
" Referenei .. en pág. 214 Y siga.
·F·
,
,
i
¡
¡
I
l
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSA YOS
37
los efectos funcionales que entran en consideraóón.4o
Sin embargo, el crit.erio de referencia aporta sugerencias e
indicios pa!·. la búsqueda de otras posibilidade¡; y Un
criterio de decisión respecto a la pertinencia de una clase
de efectos funcionales equivalentes. Quien vea como
problemática la estabilidad de las expectativas de conduc-
ta, estará inquiriendo sobre las diversas posibilidEldes de
estabilización y llegará así a la idea de que ciertamente las
experiencias repetidas y el consenso del prójimo, poseen
quizá también la consistencia positiva de las funciones y
la estereotipación de su concepto de función en este
senUdo, Esta teoría funcional es adecuada como pnncipio
heuríst.ico, porq\le contiene un planteo expansivo y
porque no anticipa lógicamente los resultados, sino que
deja a la il1vestig8ción la tarea de coil1pletar el proceso,
Est.e intento de er,bozar una teor!a funcional general en
forma de Un orden escalonado de problemas de referencia
y cJases de equivalencia, podría mediar entre el funciona-
Iismo sistemático de Parsons y las "t.heories of the middle
range" orientadas y el ptoLJlema de M:erton. La investiga-
ción ele equivalencias funcionales en conexión con un
criterio. gu ín puede iniciarse en civersas etapas del
ordC'lln,rniC'IlLo ele los problemas. Se puede una
teoría funcional de la autoridad definiendo la autoridad
como aceptación de lUla decisión extraña sin examen de
su Se exanlina este hecho como pl'oblemiit,ico y
se ql\é posibilidades funcionales equivnlentes
exioten p81'a estabilizar t.al autoridad: prestigio personal,
conocimiento de experto, cargos ejercidos, sanciones, etc.
PeJ'O tumbién se puede inquirir por la función de la
autoridad misma y se empieza asi de nUevo desde un
plano más generalizado. Podría verse esta función en el
hecho de que la autoridad simplifica la capacidad de
decisión del subaltel'Jlo y descarga su conciencia. Desde
e.ste punto de mÍl'a la autoridad se incorpora a una serie
con otros e[edos equivalentes, por ejemplo la tipificación
social de las ideas, la obligación personal in terna, la
40 Hempel, op. cit., pág, 286, ve en ello una objeción de mucho
peso contra el análisis funcionalista.
N1KLAS LUHMANN
teológica o la represión de las consecuencias
La investigación puede comenzar sil? Una
total anticipada y avanzar a traves de
lcretos; pero también puede esforzarse por
. construcción. Ambas posibilidades tienen
,mbas pueden emplear los mismos métodos.
v
empírica de manifestaciones funciona-
Ion discutidas aún
41
, constituye un proble-
;n. La discusión adolece de falta de claridad
ncepto de función. No resulta evidente quO)
uncional difiera considerablemente de la
su significado antiguo. :ral dif
7
renciación,
, no indica que una teona funclOnal pueda
verificación. Toda teoría debe demostrar su
el mundo de la experiencia. La cuestión
eterminar si la teoría funcional no requiere
)8 de verificación que los hasta ahora
la observación' y el control de relaciones
ausas empíricas con
nLes progresistas del metodo funClOnal em-
ya que el anlÍlisis funcional no se reflere a
'icos en su funcionalidad efectiva." Pero a
ueden elaborar esta idea, incluso ni siquiera
... L .., .... ......... .. : ... •. __ _ L.   ,
ILUS'l'RACrON SOClOLOGICA y OTROS ENSA YOS
39
ción ya no es entonces establecer una relación enLl'e
determinad .. , causas y determinados efectos, sino deter-
minar la equivalencia de varios factores causales den tro
del mismo orden. La cuestión no reza: A influye siempre·
a B, sino: A, C, D, E son funcionalmente equivalentes en
su propiedad de influir a B. .
La verificación de ta¡es declaraciones permite compro-
ba!' en ptimer lugar que en el de equivalencia
funcional se descubre y se elimina el doble sentido. Debe
distinguirse entre equivalencia disyuntiva y conjuntiva.
Varias causas pueden referirse a un efecto como alternatI-
vas o causas concomitantes. Esta diferenciación es necesa-
. ria para elaborar un determinado tema de verificación.
La equivalencia disyuntiva puede ser verificada medi.a,n-
te el intercambio de causas equivlilentes. En una relaclOn
causal que se repite constantemelÍt.e se puede reemplazar
A por e y observar si el efecto pe B se produce como
hasta entonces. Debe darsp por de.scontado que A influye
realmente a B, factible de verificarse dejando simplemen-
te de lado a A, pero no la comprobación de una relación
legítima según la cual A siempre influye a B (o con
probabilidad indicable). Se puede formular ento!lces un
juicio verificable que deja completamente ablerta la
cuestión de los casos de aplicación de "A influye a B" Y
sólo reza: "En tanto A influya a B, A es l'eemplazable por
C". Con otras palabras: Para B A Y e son en su función
equivalentes. O en forma más breve: A y e son funciones
Q.43 VI "' .......... 1 ........ .J ...   _ _ ....... " " • ., •
40
NIKLAS LUHMANN
cia disyuntiva. Por ejemplo, el efecto B podría ser
producido por ACDE o por FGH o por AD.B. . .Por
de este problema de grupos. el tema de Vel'lflCaclOn se
complica, De cada verificacion debe elaborarse, prImera.
mente un planteo preciso, Y a esto se aliade la elabora-
ción de diversas combinaciones de causas posibles, Enton-
ces el gruPQ como tal puede ser verificado en. su
equivalencia qonjJ"ntiva por. el de, elimma-
ción de algunas y en su relaclOn dIsyuntiva
respecto a otros grupos mediante el procedimiento de la
permutación esbozado más arriba. , ,
Las dificultades particulares de este procedImIento se
encuentran en dos direcciones, A menudo no resulta
sencillo distin"uir entre equivalencia conjuntiva y disyun-
, tiva. Cuando ios problemas de referencia se conciben en
forma más generalizada, resulta mucho más difícil.
Ciertamente, para cada estabilización de las expectativas
son necesarios tanto el consenso como la experIencIa
repetida y tam bién la consistencia con otras
A pesar de todo, es presumible que en una proporclOn
incierta la experiencia repetida puede reemplazar al
con"enso el consenso a la consistencia deficiente y a la
Por lo tanto, estos conceptos sobre equivalencia
no han madurado lo suficiente ni son lo bastante precisos
para permitir distinguir la conjuntiva y
disyuntiva y con ello realizar venflcaclOn, .
También en los planteos de problema .• hay
que luchar con esta dificull,nd, Los ól''¡&neS matrimoniales
poI ígamos deben prever instituciones ,especiales que
por la paz hogareña, a saber: lUUltaclOnes en la
de eSposas, seguro contra derechos de n0t;nall-
zación de un orden estable de jerarqulas, separaclOn de
los aposentos o institucionalización de deberes Proporcio-
nados del esposo, se establecera de manera
general si una u otra las alcanza paTa
lograr esos fines o S! solo varias. en el
resultado deseado, Solo se podra deCldll" a .rav,:s de la
revisión de órdenes sociales concretos y despues de la
exacta definición empÍl"ica del concepto de "paz hogare-
ña",
:'
I
¡
,.
[
¡
¡
I
,
¡

¡
r
l
SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYD"
41
El otro obstáculo consiste en límites prácticos de la
permutación de factores callsales individuales, La variabi-
lidad independient.e está garant.izada por ia calidad de
abstracto del "riterio de referencia, Sólo si de todos los
efectos de las causas en cuestión sólo uno por vez resulta
relevante, se torna posible permutarlos entre sí. No
obstante, la realidad social opone resistencia a esta
perml1.tación, porque ella no partié,ipa en la experimenta-
ción ni en la realización de tales abstracciones y, por lo
tanto, no puede descuidar las reMrcllsiones sobre otras
relaciones, Además los vínculos emocionales y sociales
inmovilizan a veces la acción, y ciertas funciones sólo se
cumplen si logran pasar  
Cuando los experimentos sociajes no son realizables
por los motivos señalados, se dan para la verificación de
las manifestaciones funcionales otras posibilidades que
hasta el momento no han sido bastante apreciadas,
porque no son suficientes para la verificación de leyes
causales, Las pert.urbaciones de un proceso normal, por
ejemplo, indican a menudo equivalentes funcionales para
los efectos habituales. Las crisis, las anomalías, las
revueltas repentinas y las catástrofes inesperadas constitu-
yen una ocasión faVOrable para el estudio no sólo de estos
acontecimientos singulares, sino precisamente de las
relaciones de sistemas normR.!es, interrumpidas por ellos,
Así se puede observar a qué medios de la formación de la
opulión y definición de la situación recurren los indivi-
duos cuando se los priva de las fuentes de información
normales y confiables,·' Aparecen entonces como equi-
valentes los rumores o también disposiciones de acción
afectivamente vigorosas, las cuales, al igual que las
informaciones objetivas, tienen la función de absorber la
inseguridad.
El análisis funcional puede además recurrir a compara.
44 Cons. Emmet, op. cit., pág, 106 Y 8igs.; Blau, op. cit.,
pág, 8, 81, 1\ 1,
45 Al respecto, Wright,op, cit, , pág. 619.,
'. "/
j;.,.
.

1.
:!,Ii

,111:
;"1'
r
42
NntLAS LUHMANN
ciones de sistemas.'· Aquí también las especulaciones
metodológicas se encuentran en sus comienzos y aquí
también la idea de la equivalencia podría contribuir a la
clarificación.
En primer término, debemos recurrir otra vez a la
distinción entre sistemas de acción y problemas de
referencia funcionales. Los sistemas consisten en acciones
concretas que pueden ser como    
de determinados problemas de Sistema, La comparacJOn
de sistemas no depende de una "analogía" de los sistemafi
o de SLlS acciones aisladas. En el dominio de la experiencia
analogía no equivale, como en la ontología, a índice de
semejanza. El interés en una comparación ?e sistemas
'consiste precisamente en probar lo aná!0go
equivalente."' Esto establece una teerla funCIOnal umta'
ria y una estricta identidad de 'los criterios de referencia.
Además es preciso verificar qué criterios de l'eferencia
resultan problemáticos en los diferentes sistemas, ya que
no es posible s,:,-poner sin más ni más que .los problemas
secundarios se presentan en todos los Sistemas, pues,
como hemos visto, no son problemaq críticos de la
perduración, sino que dependen de9-ue en el plano
inmediato superior sean elegidas determtnadas solucIOnes.
Cada compa.ración de sistemas exige por consiguiente
un análisis teórico anterior de los sistemas participantes,
que explica BU', prob1e,?as de y elece!?n de
soluciones. Segun las CIrcunstanCIas, la comparaclOn da
como resultado diversas variantes de soluciones para uno
y el mismo problema de referencia Y así la
hipótesis de su equivalencia funcional. La cuestlon acerca
de por qué los sistemas individuales eligen variantes
46 Mertun op. cit., pág, 54, menciona brevemente en relación
con la probl;máticB d. la verifícaclbn los análisis comparativos.
Con •. además Johnson, op. eit" pág. 76 y sigs.
47 Esta idea subyace en la formulaci6n de MaHnowskl: "It i,
the divemity of function not th e lden tlty ol form tIIat ls relevant to
the student ot culture", (UCulture", en: Encyclopedia of the Social
3cieneo, Vol. 4, New York 1931, pág" 621-646 [6251,
,
i
!
I
i
,
,
ILUSTRAClON SOC1OLOGICA y OTROS.ENSAYOS
43
diferenciables, conduce luego a una 'mvestigación históri·
ca completa" que siempre tiene como requisito el estable-
cimiento' de equivalencias, si no q.uiere restringirse a una
pura comprobación de hechos.
VI
La definición y desarrollo del método funcional de la
equivalencia parti,ó de la suposición de que la confronta·
ClOn de una accion con "otras posibilidades" conduce a
U!,\ mayor grado de conocimiento. Con esto no se
una. orientación prudente que reduci·
rla el funclOnallllmo a una variant.e del pragmatismo. Por
el contrario, en diversos aspectos,: tales como la explica.
ción de la causalidad y de la crítica de la confrontación
de .la teleológica y mecánica, el problema de la
existencia en el sentido del exclusivo ser o no ser de un
sistema de acción concreto, el rechilzo .del modelo teórico
de un siBtema hipotético-deductivo, la cuestión del
motIvo y del recurso infinito, asÍ'como en la antinomia
de analogía y equivalencia funcioi¡al, hemos descubierto
eDil unos agudos contrastes del pensamiento funcional
respecto al pensamiento óntológiQo tradicional, contras,
tes que culminan en este problemá de las "otras pQsibili·
dades't.
Desde los comienzos del filosofar de Occidente, la
metafísica ontológica se ha abocado al conocimiento del
ser en sí. Trata de alcanzar este conocimiento excluyendo
el no ser del ser: un ser sólo es en verdad cuando no
.Los Pllnsad?res de la antigua Grecia tenían plena
conclencJa de' lo arnesgado y no natural de este intento
pues de dicha manera quedaba excluido del dominio de
verdad la opinión corriente, la evolución y fin
a8arente de ,las cosas (Parménides), el movimiento (Ze-
non) y lo solo posible (Diodoro Cronos). A partir de
Platón .Y Aristóteles la filosofía se ha ocupado de los
,
" Al ... pecto, cons. Eugen Flnk Zur ontologischen FrühgeB'
chichte uon Raum, Zeit, Bewegung, 'nen Ha.g 1967,
'1
44 NIKLAS LUHMANN
problemas así surgidos. Gntiende la identidad como
sustancia que está comprendida en una desintegmción
continua de las posibilidades de verdad del ser sustancial.
En el pen¡;amienl.o funcionJJ.l se cumple en última
instancia una Teversión de estas premisas ontológicas: la
identidad no puede ser comprendida como exclusión de
otras posibilidades del ser, pero sí como orden de otras
posibilidades 'del ser. De tal suerte, identidad no es
sustancia satisfecha de sí mis;na, sino una síntesis
coordinadora que ordena las remisiones a otras posibilida-
des vivenciales. En este sentido, identidad es siempre
sistema. Su existencia no descansa en un núcleo inmuta-
ble del ser, al que tendría que encont·rar el conocimiento,
sino en la conservación de su función de orden para un
experimentar consistent.e, socialmente orient.ado.
Tales ideas no pueden ser desarrolladas aquí. In.cluso
aludir a ellas resulta excesivo. Sólo importa cuestionar la
ciencia causal positiva como metafísicamente condiciona-
da, en tanto se basa en el pensamiento ontológico y busca
establecer el hacer según relaciones invariables entré
determinadas causas Y determinados efectos. Por el
contrario, el análisis funcional emplea la explicación
causal del hacer pa.ra interpretar el sentid".; del hacer en
base a su relación con otras posibilidades.
Sólo esta explicación del hacer es capaz de abarcar
totalmente las cuestiones críticas por las que las ciencias
sociales se distinguen en esencia de las ciencias naturales:
la diferencia entre el actor y el observador (científico), la
libertad del hacer y el prOblema de las expectativas
normat.ivas de conducta.
Las ciencias sociales no pueden explicar el hacer del
hombre sin considerar su comp,ensión de la situación y el
sentido pretendido de la acción. Sin embargo, el experi-
mentar del actor rara vez es racional. Sólo poca ... acciones
de la vida cotidiana se ejecutan con conciencia de que son
resultado de un efecto. Dicha explicitadón cumpliría. la
función específica de discrepancia candente respecto a
otras posibilidades. Pero de ninguna manera es necesario
que se la tenga. Por ello la interpretación científica del
hacer no puede tomarse dependiente de la circunstancia
i
I
,
¿:e: __   ____ "_",_=",.. .... ,;.,;.,...,.,,,,,,,, '_
rl. tr:";;TRACION SOCIOLOGlCA y OTROS ENSAYOS 45
de que el actor mismo com prenda su hacer en forma
causal-instrumental.
¿N o falsea la ciencia su objeto cuando convierte en
tema al hacer como causante de un efecto?
Tal interrogante puede obtener una respuesta negativa
si se ve en la explicación causal del hacer sólo un esquema
de la confrontación con otras posibilidades y no una
declaración sobre la terdadera esencia objetiva del hacer:
La ciencia usa como tema el sentido aludido del hacer y
lo desarrolla -ru igual que desarrollarlo el propio
actor-- 1 través de la explicación eje sU valor en una red de
otras posibilidades. El método funCional da la pauta para
esta interpretación.
Oe tal suerte puede llegarse a la conclusión de que el
método funcional es compatible con la libertad de la
acción, más aún, condiciona. La antinomia entre
determi.nismo e indeterminismo es un problema ontológi-
co. Es posible que el pensamiento funcional exija una
nueva definición de la naturaleza de la libertad humana.
E(l análisis funcional no fija al actor en el f'inal perfec-
to-duradero de SU hacer o en el fin correctamente
imaginado (o presentado). Tampoco intenta aclarar la
acción por causas según leyes. Lo interpreta según punto,
de vista abstractos y permutables, elegidos pAra hacer
comprensible la acción como una posibilidad.
Parecería, pues, que el método funcional tuviera
únicamente por finalidad un ensanchamiento de las·
posibilidades y una interminable complicación del orden"
social, capaz de disolver toda estructura firme y todas las
pronosticabilidades. Por lo tanto", ¿no debiera preferirse
el viejo método de la búsqueda de relaciones invaliables,
que al menos intenta encontrar l'eferencias consistentes y
claras?
Sin embargo, el método funcional no ren uncia de
manera alguna a toda estabilidad ni tampoco a la
illClagación de lo pronosticable. Toma en cuenta este
problema a través del plincipio de sus critelios de
referencia, o sea a través de la elección de sus temas y
teorías. En última instancia, todos los análisis funcionales
se conducen de acuerdo con problemas de estabilización

NIKlAS LUHMANN
como hilos conductores. La explicación t'Wldonal del
hacer pone de mRnlfiesto que las acciones, dentro de una
red de otras posibilidades, exigen siempre estabilización.
Sin embargo, dicha estabilización no puede realizarse en
forma de relaciones inV'ariables entre determinadas caUBas
y determinados efectos. Es cu'!stión de expectativas
comWles.
Sobre el fondo de la complejidad problemática bosque-
jada por la interpretación funcional se destaca con nitidez
la función de las. expectativas comWles, en particular la de
las expectativas de conducta, los papeles y las institucio-
nes: reside en la reducciól1 de posibilidades infinitas a
estructuras firmes, a una típica delineada de la conducta,
a orientaciones relativamene constantes. Estos sistemas de
• orientación relativamente estables se desarrollan precisa-
mente en relación a un ambiente inestable. A esta idea se
le opone también una tesis ontológica: aquella segÚli la
cual las propiedades durables sólo pueden surgh' de
circunstancias y condiciones durables."
La ciencia social no puede resolver el problema de la
estabilidad en la vida social medialüe la presentación y
verificación de hipótesis sobre leyes sociales. Sólo lo
logrará tomándole corno problema criterio de referencia
central de sus análisis y a partir de allí investigando las
diversas posibilidadeb de equivalencia rlUloional d!! la
estabilización de las expectativas de cond ucta. Reside en
ello no sólo una condición de existencia o un problema
de sistema en tre otros, sino presumiblemente la cuestión
medular que deb!l formularse a todo orden social. Sólo a
través de la estabilización de una relación de expectativa
aproximadamente consistente y capaz de consentimiento
se forman sistemas de acción sociales identificables,
relativamente invariables respecto a un ambiente,
HUna obset'Vltción de! Murtay Horwitz, Upsychological Needs
aü a Functlon of Social -Environmenta", en: Leonard D. Whit:e
(edit.) The Slale of (he Social Sdences, Chlcago 1956, pág •.
183 (163), se vuelve contl'a 11\ suposldón general "that
  atbibutcs of "tho per,'3on ·Cf.\nnot be bascri on    
properties cf t-he p!'Iychologlcru ennroltmCI1t'J,
r
l· ,.
¡
1-
¡
1
i
¡
t
I
lLUSTRACION SOClOLOGICA y OTROS ENSAYOS
Con estas ['eflexiones hemos presentar una
determinada teoría funcional del orden social, cliticable
dentro del marco del método funcional. Su elabol'ación
debe reservarse a ulteriores esfuerzos. Queda abillrto el
interrogante respecto a si alguna las ciencias
podrán ser compendiadas en una teoría _unitaria. Se habra
ganado mucho si al menos se lograªe senalar las
vas de un método de investigación {unciona\ unit.ari.o.


ij
j
j
,
l
¡
1
¡
!
METODO FUNCIONAL Y TEORIA DE SISTEMAS
Los esfuerzos respecto al funCÍonalis.
mo en las ciencias sociales parecen hallarse en la
act.ualidad en 1m callejón sin salida, El número de las
publicaciones va en aumento.' Pero no se adelanta. Un
elevado grado de refinamiento conceptual permite evitar
las trampas demasiado groseras, pero a la vez, por esa
misma razón, se toma difícil lograr el consenso científico.
La crítica debe expresarse de manera tan complicada
la misma tesis. Sin embargo, en algunas cuestiones
básicas muy sp.ncillas reina aún la oscuridad, Esto rige en
particular para la cuestión de la relación del método
funcional respecto a los conceptos causales de causa y
efect.o, Esta relación se explica, como lo he tratado de
mostrar el ensayo antes citado, cuando se distingue
claramente entre método de las ciencias causales y
método comparativo.
Otro punto que requlere explicación, y que es tan
fundamental como sencillo de formular, está íntimamen.
I Cons. los trabajoB citados en mi ensayo precedent.e: "Función
y causaHdad", Habría que añadir: Ronald PhUip Dore, "Function
and eRuse", Americ.n Sociologieal Reuiew 26 (1961), págs.
Gosta CarlaBon, "Reflections on Functionalism", Acta
Soci%gie. 6 (1962) pág., 201·224; Gustav Bergmann, "Purpose
Function, Scientific Explanation", Acta Sociologica 5 (1962) págs:
225-238¡ Harold Fn11ding, HFunctional Analysis in Sociology"
American 30ciological Reujaw 28 (196.3) págs, 5-13; Kenneth E:
Bock, "Evolution, function and Ch811ge" American Sociological
Reuiew 28 (1963). páff,.229·237; Pi.". L. van den Berghe,
I·'Dia.Jectic and Fundionalism: Towatd a TheoreticaJ 8ynthesis'"
American Soci%gie.1 RellieUl 28 (1963), págs. 695·705; W. G.
R\.lndmnn, Social Sciencc and Politico/ Theol'y, Cambridge (En-
gland) 1963, en particular, págs. 109 y si.ga.
f
ILUSTRACION SOCIOLOGIGA y OTROS ENSAYOS 49
te relacionado con la relación entre método funcional y
teoría funcional.
En la discusión corriente rara vez se hace una clara
distinción entre los aspectos metódicos y teóricos. Se
habla de "fundonalismo" como de una orientación
investigadora de la SOciología y de la antropología social,
se discute "la teoría funcional" en su significado, su
alcance, su veracidad. Pero los argumentos en pro y en
contra. enlrelaum al instrumento científico con sUS
resultados, Esta forma de observación indiscriminada se
ha desarrollado sobre base de la historia y la concep·
ción imperante de las ciencias cE¡usales. Según una
fórmula ya clásica, rige como función todo efecto que
coa.dyuva a la perduración de un sistema social. Por
consiguiente, la teoría
i
funcional tuvo que desanollarse
como teoría de las necesidades de perduración de los
sistemas sociales. Se presenta como teoría de sistemas
sociales bajo el aspecto de sus necesidades y el de los
efectos relativamente duraderos (estructuras) que satisfa·
cen estas necesidades. Señalal' y analizar esl;a serie de
efectos es la verdadera finalidaQ de la investigación
funcional. El flUlcionalismo no ha formado aún una
metodología, de manera que se halla inerme frente a la
crít.ica de los neopositivistas.'
Tal situación es insatisfactoJ'ia. Al menos por dos
motivos .sería deseable establecer una distinción más
nítida entre teoría y método: las teol'ías científicas están
más expuestas a la posible refutación, a la falsificación,'
en un sentido completamente diferente que lo que lo
están los métodos científicos. La refutación de una teoría
científica no exige ni puede desacreditar sin más los
'1 Cons. en parto Emest Nagel, Logic Wifhout Metaphysls.
G'lencoe· nI. 1956, pág. 247 Y sig8. ldp.m, The Structure of Science,
New York, 1961, pág. 520 Y siga.; ear! !-Iempe!, "Th. Logic of
Functional Anruysis'J, e'n: Llewellyn GroS6 (Edit,), Sympo!1ium on
Sociu/ogical Theo'Y, EvaMton I1I., White PI.ins N. Y. 1959, págs.
271·307.,;   op. cit.
Al resPecto ver KBIl Popper, Logik del' FOI'8chung, Wien
1935,
1
¡
¡
1
I
1
,1
<,
"
. ,
, ..
...
...

1\.1'
1
,· '
I ,1'"
50 NIKLAS LUHMANN
métodos sobre los que se edificó la teoría. La vacilación
ele ciertos intentos de reunir \Ul catálogo de los "requisi-
tos generales de perduración de la sociedad'" no basta
para decidir acerca del valor ele los métodos funcionales.
Los métodos deben probar su eficacia a través de sUS
logros, pero no se erigen o caen merced a un solo logro.
Por otra parte, una teoría científica no necesita
imprescindible mente alcanzar el mismo nivel de abstrac·
ción que el método,
La teol'Ía y el método pueden ser variables indepen-
dientes entre si, no sólo en CUJUlto a la confirmación, sino
también en 10 qU.e respecta a su grado de generalidad y,
por lo tanto, a sU dominio de aplicabilidad. En otros
términos: un método puede dar lugar a muchas teorías no
'sólo consecutivas sino también simultáneas, Tales teorías
simultáneas pueden ser bosquejadas y probadas primero
respecto a sectores parciales del campo de aplicación del
método. Pennanecen entonces unas junto a otras .sin
vinculación. Robert K. Merton' ha señalado expresamen-
te esta posibilidad, que implica la renuncia (provisoria) a
una teoría general de la sociedad, y, por cierto, se vio
obligado en consecuencia a idear un '!paradigma" general
del func!onalismo como \lna especie de modelo concep-
tual básico de la Investigación funcional." Tel19mos en
ello el primer paso hacia la separación &:c teoría y
• Así principalmente D. F. Aba,le/A, K. eohen/A. K, Davia/M,
J, Levy J,./F. X, Sutton, "Tho Functional P""equlsltoa al •
Soclety", Ethics 60 (1950), págs, 100·111, .
• Cons. Social TheOl" ond Social Stroeture, 2da, od. OIene",".
llI. 1957, 5 Y ,iga.: ve' "The Position al Soélologieal
Theo,y" American Soci%gico/ Reuiew 13 (1948) págs. 164-l68,
Reinhard Bendix.
1
"Conceptn and Get'cralizatlons in ComparaUve
Sociologlcal Studies", American Soci%gie.1 Reuiew 28 (1963)
págs. 532 a 539, ve en esté I?lano de problemática
punto, de partida para una In.estlga.,on compru'8tl.a que podreo
mediar entre investigaciones uemulado abstractos y demasiado
empíricas.
• Cons, Robert K. Merton, op, cit., pág. 19 Y siga" en part, pág.
50 Y sigs,
--¡
¡
I
¡
t
¡
¡
.t
¡
1
ILUSTRACI0N SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
51
inétodo, Tal separación no ha sido llevada a cabo con
total nitidez por el propio Merton. Por lo tanto <u
IIparadigtua" no está bastante. caracterizado ni
receta '?.etodológica ni como modelo ele teol'ía. La
elaboraclOn de una teoría autónoma del métoelo funcio-
nal es más compleja. ' .
La pregunta que debemos formularnos es la de si
resulta c.onc-ebible una metodología funcional especial y
la como debe plantearse su relación respecto a la
teona, .. Para ello debe realizarse en primer lugru' la
sepru'aclOn conceptual entre teoría y método v sostenerla
com,? fundamento orientador. E;gto es cuando se
conclbe al func.ionalismo según la dencia causal y se
comprende el metado f\Ulcional cc'mo un métorlo compa.
ratlvo. Tal examen (1) lleva a 'ciertas confusiones que
resolverse con ayuda concepto de sistema a
traves de un modelo de (lI). De esta manera se
p.ueden c?mprender la sepru'aciqn y recíproca dependen.
cla metodo y teoría. El nexo Íntimo entre método y
  que' se torna así evidente, permite una actitud
dlStmta respecto al problema de la racionalización de la
9
0ndu
cta efectiva, que hasta ahora la sociología sólo fue
capaz de en sus condiciones previas y en sus
consecuenclas, aunque no en forma crfLicll. (UI). Dichas
    preparan al miSln0 tiempo una aclru'ación de
la relaClon de la sociologfa con las sciciales
normativas tI·adicionales.
[
Nuestro problema de la relación de teoría y método se
plantea de, definidll o tra vé, de la interpretación
de la fUnClOl'J como caso especi31 de la caus,dielad, De
acuerdo con ello, las teorías funcionales deben asumir la
forma de sobre relaciones entre determinadas
causas y determInados efectos, Deben admitir ser presea.
como leyes eallSales, que tengan vigencia n.ecesana o
empH'lca "011 u.n grado ',preciable de probabilidad. Si se
·:ltlPnr!r.> ,:f 0(:1'0 1###BOT_TEXT###1' t" '
• w,J, mo '=onél y metodo puedéB !.lel'
, ,
.j
1'"
"ot·
tt
52 NIKLAS LUHMANN
diferenciados con nitidez. Las teorías son declaraciones
sobre leyes causales. El método es un complejo de reglas
referentes al examel:l de la consistencia lógica y la validez
empírica de tales l,eyes causales. La separación resulta
clara, pero no absol,uta. De las reglas metódicas surge una,
prescripción sobre la forma de la teoría como ley causal,
así como a la la forma de las teorías da a las reglas
de los métodos 81.1 sentido y a las técnicas lógicas y
experimentales su
No obstante, el predo de dicha separación resulta
demasiado elevado. No reside sólo en la pérdida de toda
autonomía del pena.amiento funcional -fas funcfl)nes no
serían otra cosa qué leyes causales en el sentido tl'8dicio·
na!7 - sino que implica además las conocidas dificultades
de hallar en el dominio de las ciencias sociales tales leyes
causales.
De ahí que se observe en los investigadores funcional·
mente orientados una clara vacilación respecto a compro·
meterse en fa VOl' de una cruda causalidad en este sen tido,
A fin de eludir ese conflicto se areló :-máJ¡ o menos
conscientemente- a una mezcla d,e teorías y métodos. El
funelonalismo busca oponer a las objeciones est¡ictamen·
te metodológicas una teoría de las necesidades del
sistema, es decir, manifestecio nes sobre problemas que
debe resolver un sistema si quiere perpetuarse. Esto
acaeció en el plano más genernlizado y más vasto a través
de la teoría de los sistemas de acción de Parsons. En el
plano mediano, por ejemplo, en la investigación de la
burocracia, sugerida por Merton.
? Este argumento de "nada más que" es punto central de la
crítica al funcionalismo por pKl'te del neopositivismo. También en
el funclonalismo se han hecho visibles tales tendencias de fusión.
ConGo en parto Kingsley Davis, I'The Myth of Functional Analysia as
a Special Method in Sociology and Anthropology", American
Soci%gica/ Reuiew 24 (1959), págs, 757·772. Todo. lo. ,;gnos de
una orientación distinta son sospecho¡;:o9 para esta crftica, la cual
los considera como un encubrimiento no científico de tal residuo
de verdad objetiva. De este modo no so ha ganado mucho. Cuando
se parte por anticipado de que la verdad cientffica tendría que
tener esa determinada forma de expresión, quedamos incapacitados
por tales premisas para reconocer algo distinto,
I
l
 
¡
)
l
,
1
j'
i
i
,

1
t
¡
1
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS 53
Aun cuando no queramos condenar' esta salida precipi-
tadamente, SU problemática es evidente. No resultará fácil
desterrar vicios o falta de claridad en los métodos
mediante una teoría. Sin embargo, 'en otro aspecto esta
reacción da que pensar y nos obliga & apartemos de
nuestro tema pdncipal. . -
. Al principio, la fórmula dil'ectrii del funcionalismo
había prescindido de la "existencia "c, de sistemas sociales,
La EMistencia se consideraba como Un estado provocado
por efectos f\mcíonales. Podia se!: aseg1.lrada por la
repetición continua del efecto. Sin ein bal'go. esta concep·
ción probó ser insuficiente. Característica de los sistemas
sociales es que no dependen inconclicionalmeni,e de
efectos específicos merced a los cuales persisten o
desaparecen. Los efectos que son reemplazables por otros
efectos equivalentes en sentido func\o'nal aportan contti·
huciones de importancia al manterii'miento del sistema,
Además un sistema social puede repccionar a la
suspensión de los efectos precedentes mediantE! una
alteración de su estructura y de sus necesidades que
posibilitaría la perdurnción en las condiciones modifica·
das, sin que se pueda establecer con claridad" partir de
qué momento tales alteraciones constituyen un nuevo
sistema. Teniendo en cuenta dichos reparos respecto aJ
concepto de perd1.lración, los fWlcionalistas hablan hoy
menos de efectos eficaces para la subsistencia que de
soluciones de problemas. La fórmula d2i problema parece
desplazar a la fórmula de la subsistencia.
Dado que este trueque se ha efectuado subreptic13 y
casi inadvertidamente, no hubo hasta ahora completa
claridad sobre su alcance. De todos modos, dentro del
marco de referencia de la metodología de las ciencias
causales, carece de sentido comprensible caractedzar los
efectos como problemas. La fÓlmula del problema pone
de manifiesto qW) el funcionalismo tiene en realidad un
propósito que no es la comprobación de la activación de
determinados e fectos a través de determinadas callEas.
Pero ,lo implícito en dicrla fórmlua del problema pelma-
nece sin aclarar.
Son Gulpables de ello las hipótesis eon cLlya ayuda se
i
,
':
. i
'1-
,1
;1
l
J

, I  
NIKLA4; LUHMANN
pudo eludir hasta ahora un análisis más exacto del
concepto de problema. Tras la presentación de series de
problemas y posibilidades de solución está en general la
suposición de que los propios problemas movilizan sus
soluciones, aunque quizás no por la vía de una estricta
determinación. Con el concepto de problema el funciona·
lismo transforma los efectos er: causas.' El propio
problema es considerado como motivo, como impulso.
Deja de ser él mismo. Se vuelve esencialmente inestable.
Por esta razón, aparecen en lugar del concepto de
problema expresiones mucho más gráficas como "ten·
sión" (stress), "necesidad", "conflicto" o "equilibrio"
perturbado, etc., ,para sustentar la afirmación según la
cual el propio problema estiro ula una solLtción y para
ahorrarse la consecuente fundamentación de esa hipóte-
sis. De estn manera, la problemática del problema es
prematuramente trasladada al plano de la efectividad.
Sólo resta entonces pl'obar si las funciones presuntamente
solucionadoras del problema son cumplidas en realidad y,
en caso negativo, modificar la teoría de la solución de
problemas como C01Tesponde.
Quien no confíe en esta afirmación directa respecto a
la real eficacia ,de los problemas, puede soslayarla
apelando a la condi clonal de In declaración
funcional. Puede escoger la formulación más inocente,
según la cual un sistema debiera sol ucionar tal o cual
problema si quiere subsistir, Sin embargo, esta reserva
11 86lo en, este sentido Be puede aceptar le. a.firmación formulada
a menudo de que el funclonalismo no habría s.uperado realmente
nunca la idea de la causalidad teleol6gica. De todos modos, el
funcionaliBmo de las ciencias cauaalos se diferencia de loa conceptos
teleol6gic:oa tradiclonll.les por una visión muy compleja d-el actuar
conjunto de diversas causas. Lo futUTO, por cierto, no actúa en
carácter de futuro. Pero existen sistemas causales altamente
complejos, en los que, por ejemplo, hay causas latentes que s610
entran en -.función cuando SI:! presentan otras causas, las cuales
ocasionarían efectos distintos' sin la aparici6n conjunta de estas
cauElas latentes, B. las que debe evitarse. Sin emblll'go, en el fondo
queda abierta la cuestión del papc-l que juegan en esta interrelación
eROs efecto9 II que hBl' que evUar", .
¡t••..
, '
I
1
I
\
l
f
l'
l
1
!
,1,
ILOSTRACION SOCIOLOGlCA y OTROS ENSAYOS 55
sólo puede interpretarse dentro del marco de la metodo-
logía de'las ciencias causales como exclusión provisional
de una cuestión por el momento no tratada. No puede ser
considerada como renuncia definitiva al conocimiento,
pues etl t.al caso la teoría funcíonalperdería toda  
respecto al acontecer efectivo. Por lo demás, incluso esta
versión más prudente de declaraciones funcionales impli-
ca la existencia de dispositivos soluciOlladores de pro-
blemas, en cuya eficada interviene de manera inexplica-
ble el pro pio pro blema. ',' ,
Si el funcionalismo norteamericano analizara SU COD-
cepto de problema y desarrollara las premisas ideológicas
contenidas en él,' podría descub,rir un parentesco sor-
prendentemente cercano con las sociales dialécti-
cas de oligen marxista-hegeliano. \ o También rige para
éste la' premisa '-meditada en forma más estricta- de que
los hechos que se dan son problemáticos y de qlle los
problemas resultan efectivamente inestables encie·
una contradicción. La particularidad de esta versión
del concepto de problema sólo, consiste en que la
problemática del problema es interpretada como contra-
dicción estrictamente lógica de la posición y la negación,
do modo que el proceso impulsado por el pwblema dd,e
tornru· por 81 camino conocido: de 1u tesis !I la síntesis
pasando .por la antítesis
l
. '
El funcionalismo es cien añqs más joven y, por
consig'uiente, tiene una Olientación menos racionalista,
Atiende también menos a sU fundamento filosófico, Sin
embargo, comparte con la dialéctica la premisa ontológica
según la cual un ser no puede ser real y estable en la
medida en que encierra una contradicción respecto a sí
mismo y fluctúa como problema entre el ser y no ser, De
, Lao "Note. on Problem-Findlng in SocioJogy" de Robert K,
Merton. en Robert K. Merton/Leonard Braam/Leonnrd S, Callrel!
Jr, (Edit,), SaciolC:8Y Today, New York 1959, págs, IX·XXXIV,
lamentablemente no se contentan con un planteo estrecho, que
sólo expone Iaa técnicas de la Connulación problemáHcB,
tu Ooms. también el intento de unA. mediaci6n en van den
Berghe, ap, cito
.:
i
c.
1 ..

" ,"
"-\..
"
.
56 NIKLAS LUHMANN
todos modos, la constelación antievolucionista, antihistó-
rica de la hora en que nació el funcionalismo y la poca
claridad en cuanto a su concepto de problema impiden
que éste, al igual que la' dialéctica, haga deducciones sobre
la evoluclón. No obstante, está lllUy próximo a pasar' de la
dimensión objetiva a la temporal, de la. perfección
defectuosa al progreso. Por ejemplo, cuando considera-
mos una importante obra de ia escuela funciC?nalista, la
Sociología de la Organ.izacióll, de Peter H. Blau," vemos
que esta deducción se manifiest.a claramente: toda organi-
zación debe satisfacer al mismo tiempo necesidades
sistemáticas de diversa especie y contradictorias entre si.
Por tal motivo el sistema se ve perturbado por "organiza-
tional dilemmas", que son resueltos mediante decisiones
estructurales, conducta efectiva o recargo de la personali-
dad_ Toda solución tiene en el sistema consecuencias
  que a SU vez se tornan concientes como
problemas, estimulan a novedosas soluciones, etc., de
manera tal que a la hidra burocrática siempre le crecen
nuevas cabezas. La dinámica de la organización aparece
coma auto desenvolvimiento de problemaS estructurales
fundamentales. Esta concepción se apoya en la tesis de
Merton, según' la cual el funcionallsmo no estaría orienta-
do en forma estática sino dinámica porqu.e tiene en
cuenta las consecuencias disfuncionales.'2
Por supuesto, una deduc.ción de la contradicción
objetiva en el plano del desarrollo temporal es lógicamen-
te insostenible, aun cuando se acepte la hipótesis ontoló-
gica que la sustenta: que el ser verdadero y durable no
puede no ser. Pero en el dominio de las premisas
cimentadoras no nos debemos contentar con una refuta-
1, Cons, principalmente: Peter M. Btau, The Dynamics o(
Burr.aucI'acy, Chicago 1955, y M. Blau/W. Richard Scott,
Formal A Compal'atiue Approach, San Francisco
1962. '
I Z Esta interpretación fue formulada como contraargnmento
restpecto a la difundida crítica del funcionallsmo como estática,
Cons. Mertan, op. cit. (1957) pág. 53; Peter M. Blou, The
Dynamj(·s of Bureaucracy, Chicago 1955, pág. 8 y sigs.
1
1
1
¡

¡
í
{
¡
!
¡
t
!
,
1
,
1
i
¡
I
j
lLUSTRACI0N SOCIOLOGICA y OTROS ENSA Y08 57
ción lógica. Es más interesante y fecunda la preglUlta:
¿qué auto proyección del hombre está detrás de estas su-
posiciones? El hombre se coloca a sí' mismo en el hueco,
se propone a sí mismo como aquel que conoce el
problema y lo resuelve ideando y produciendo otro esta-
do. En él se vinculan la dimensión objetiva y la tempo-
ral. Convierte la creciente interdependencia de la con-
ducta a un ritmo creciente
l3
y hace progresar la im-
perfección. Mucho antes de que el -hombre concibiera
investigar empíricB.mente su como proceso
de la solución de problema,s, se considúó solucionador de
problemas en un sentido tl'ascendenta:: l4 y puso como
base las suposiciones fundamentales la teoría sociológi-
ca.
¿Adónde conduce esta idea? Ensancha el pensamiento
en lineales mediante :Ul método
va. La solUClOn de problemas requwre orientacion s res-
pecto a alternativas tanto en el orden del pensamiento co-
mo en el de la acción. La problemática del pensamiento
consiste 16 en una conClU'rencia de diversas posibilidades,
1 J Cons, Norbert Elias. Uaber de;! Prozess dr.¡' Zil.'l"Usnlioll,
Base' 1939. t. [1, pág. 337 Y sigs.
La palabra en la acepción que le dio Schelsky. Cons, Heltnut
Schelsky I Ortsbestimm!mg der deutschen Sozi%gie Düs.seldofÍ·
Ki:>ln 1959, pág. 93 Y sigs. '
I s, ,Cons. al respecto el concepto de problemn de Dcwey.
tamblen es antepuesto a diferenciflcion p.n(:re tem(n y p:C'8.ctica.
Vel' John Dewey, Tlr.e Quest of CertClinty. New York; Idem: Logic:
The Theory o{ lnquiry, New Yorl, 1938. Igualmente, Georg.
Herbert Mead, The Philo.ophy of th. Aot Chicagú 19.,B 1M.
anteposición del concepto de problema' no debe entel;derse
necesariamente como "pragmatismo", Tal interpretaci6n se puede
eVitar cuando se abandona la tesis nlttural para Jos norteamericanos,
según IR cual los problemas de los impulsos de acción son en el
fondo caUsas del hacer humano. Como intent-O, para ganar distancia
en este plano do la explicación, cons. la diferenciación entre
probteme y mystere de Gabriel Marcel, Etre et Auoir. Paris 1935,
pág, 162 Y sigs., 169 y sigs., 183 y sigs., 248 y sig¡;. Cons, también
del mismo autor: L'homme prob{ématique, Paris 1955.
i. :6 Canso la diferenciación entre posibilidades abiel'tas y proiJle-
malteas en Edmund Husserl, El'fahr'ung und fkteil. Hambul'g 19'18,
 
'i í'$
'r-

,.
.¡.
"
" ..
. ,
'j
('
i
,
l.,
,
" • ",'
'.
58 Nlf{LAS LUHMANN
concurrencia que estructura las posibilidades como alter-
nativas. El problema 'es lógico cuando W1a comparación
de las alternativas capacita para la solución del problema,
Esta necesidad de posibilidades de comparación puede ser
satisfecha por el métódo fW1cional.
'7
Pues se trata de la
capacidad de conocimiento propia de él. La ventaja que
brinda el análisis funcional consiste - como he tratado de
mostrarlo en otra parte
lS
- no en la certeza del enlace de
causas específicas con efectos específicos, sino en la
pág. 105 Y sigs .. y ademó, Alfred Schut,z. "Choo,ing runong
Projecta oí Action", Philo6ophy atld PlierJomenological Rese(1rcJ¡
12 (1951), nueva impresión, Colleded Paper., 1, Den Ho"g 1862,
págs, 67-96 (79 y,igB.). '
11 No conozco uno. ill.tepretación expresa del concepto de
función comO clave de un método compro'ati

Intereses relacionados

o. En cambio, es
cita.do a menudo el poncepto Ilistema íntlmamente litrado c-an él
como punto de enlace para una teorín comparat.lva. Ver por
ejemplo, Robert Redfield. USocieties and Cultul'es a9 Natul'a}
SyBteI11S", The Journol of Royal A'lthropologicol 85
(1955), págs. 19-32, par. l. antropologra o Gabriel A. Almond,
IIIutroduct1on: A Fundionnl Appro8ch to Comparative  
en: Gabri.1 A. Almond/Jnmea S_ Coleman (Edit.) 'fhe Politles of
Deuelopi,11I A t'e08 , Princeton, New Jersey 1960, pÁgs. po.ro ltl
ciencia política.. Esta posición intennedin tamb16n es explicable por
el hecha de que nO se hace una disUnd6n bastante clara entre
.nótodo y teoría.
Por 10 demás, se, Justifica aqu( considerar la moderna hwestiga·
ción de fundament.os de la ciencia del derecho, que deriva de los
métodos tradicionales de IR interpretnciól.1 legal y entiende <11
derecho cOmo un ,nexo de criterios rectores de lo. prá.cticll de
deClstÓn. De este modo el concepto del problema jurídico pusr ... a_ un
lugar central. Con esto se relacionA: ,lo5ef Esser, Grundsatz und
Norm in der richtcrlichen Fortblldung das Priua.tret'hts, Tubingén
1956, dond-e hallBmos la idea de una ciencia del derecho
funcionalmente comparativa, que siente las idea" de derecho
conformadas en forma yodada tanto dOl;llnática como constructiva·
mente, como soluciones de problema funciollalmente equivalentes,
Ver ademá.R Theodor Viehweg! 1bpik und Jurispruden2, 2da. ed"
München 1963.
lB Cons. Luhmann (j ¡"unción y causalidad '\ págs 9-47, supra.
1
j
I
l
¡
¡
I
1
!
j
¡
j
j
j
1
1
¡
¡
.1
¡
,
1
j
1
1
1

lLUSTRACION SOClOLOGICA y CIrROs ENSAYOS
59
fijación dE' un criterio de referencia abstr'icto a saber d'!
"problema" a partir de! cual diferente. posibilidttdes' d;¡
hacer, hechos sociales que exteriormente parecen disten-
!os, ser, tratados como equivalentes funcionoles,
La raclOnalIzaclOn del planteo del problema mediante una
construcción abstracta de posibilidades de cOmparación
es el verdadero sentido del método funcional.
. ,Tomemos un ejemp!o instructivo. La nueva investiga-
clOn de la antl'opologla social ha planteado la cuestión
acerca det:0r qué en_los sociales arcaicos, que
solo peqL\enas tl'ibus pero ningtin dominio
polJtlCo central, fricciones entre las tribus no condu-
cen a la total aniquilación recíproca. La solución de este
problema de referencia fW1cional, presentado en forma
y a la de conflictos
reSIde en un sIstema de parentesco, vastamente ramifi-
cado, que b:asciende los límites de las connl11idades
locales." La amplia expansión de ·la conciencia de
  hace que en las distintas tribus sea difícil
reunir .grandes tropas de combate, sin que uno u otro de
los. 110 tenga parientes en el bando rival.
laq lealtades de parentesco perturban el afian-
z!,-mlento de frentes definidos. Tales lealtades qui"bran las
. de conflicto en diversa forma y encauzan las
poslblhdades de conflicto.
El sentido de semejante análisis consiste no sólo en
, descublir el neJW entre una .caUSa y un efecto. Aun
cuando sería interesante saber cOn más precisión en
cuántos casos los conflictos latentes son en realidad
sofocados por esos motivos, no se agotaría la evidencia de
que existen otras funciones latentes. Esto tiene tanta más
validez Cllanto que, frente a la complicación de las
humanas, tan exacta enumeración y medio
cion de las relaciones causales especiales no podría
conducir nunca a una exacta predicción de futuros casos
17 Ver en parto ,Mal'! Glückman, Custom afld Conf1ict A (/'ica
OXfOl:d 1955, Además el panorama de la investigacióll en Robert A'
(Edit.) ':'l'he Antbropology oí Conflicl", The Journal of
ConfJlct Reso/utlOn 5 (1961), pág. 3-108.
':'ti
II
1
i
i
i
I
I
,
,
I
.. :
I
¡;
;.;
,
¡-,
,
/,

1"


"',

,1,;
1'"
!
",'1
'"
áf
 
60
NIKLAS LUHMANN
aislados o a establecer la frecuencia posible de casos
futuros.
Las vp.ntajas que se obtienen en el campo del conoci·
miento residen mas bien en las posibilidades de compara·
ción: la mOrHu-quía absoluta ya no puede ser considerada
--como se le ant.oja a Hobbes- como la única solución
concebible del problema abstracto del control de los
conflictos sociales, Lealtades fuertemente fragmentadas,
por ejemplo, llenan la misma función.
La capacidad de Gomparar proporciona una ganancia
de conocimiento debido a que pennite distanciar del
objeto en estudio, Permite colocar tal objeto ante la luz
de otras posibilidades. Esta il uminación del ser por medio
de sus posibilidades de V'driación constituye una técnica
específicamente moc1el''la del conocimiento. Conduce al
manejo conciente d,) la comparación como método de
conocimiento y a una visión de la dependencia metodoló-
gica de los I'esultados de la investigación.
La clásica filosoiía escolástica había esperado precisa-
mente 10 contra110 de la contemplación del verdadero e
inmutable de lo existente. Consideraba que la cualidad
de una cos». se pon ia de manifiesto siempl'e por igual cua-
lesquiera fueran las circunstancias. Tomaba las semejanzas
del fenómeno como "e¡,al de lo verdaderamente existente.
Lo existente elCcluía la posibilidad de su no ser y con ello
todas las demás posibilidades. En tal sentido 10 existente
era sustancia. El método debía orientarse según el objeto,
según la manRra en que permitía la manifestación de las
semejanzas. De este modo, la filosofía escolástica acumu-
laba una lógica de especie y género de interpretación del
ser, para alcanzar la verdad del ser en conceptos de
semejanza.
La técnica comparativa funcional procede exactamente
a la inversa. Busca problemas de referencia abstractos
pero específicos, a ser precisados con minuciosidad, a
part.ir dé los cuales pueda tratar 10 de distin ta especie
como semejante, como equivalente en sentido funcional.
La conciencia de la irrevocable diversidad del verdadero
ser (y esto significa ahora: del ser empírico) y al mismo'
tiempo la conciencia metódica de la abstracción como
!
1
¡
I
j
1
1
!
¡
1
I
J
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSA VOS
61
técnica del conocimiento son componentes esenciales del
.de igualc,lad,. La abst,racción del criterio de compara-
clon tIene la fmalldad de posibili tar la equiparación de lo
diverso. El tránsito del juicio cualitativo a la cuantifica.
ción es una expresión de esta téndencia. FJ fin del
conocimiento ya no es la comprob'B.ción de la sustancia
inlUutable, semejante a sí misma en su esencia sino el
, ' ,
control las alternativas: en primer lugar, los
controles teoncos y luego, dentro de los límites de 10
posible, . los prácticos. El ser es digno de
no en la medida en que excluye otras
pOSibilidades, SlOO porque las ordena y las hace accesibles
con la ayuda de 'métodos abstractos,
Cuando se elaboran estas ideas básicas, se abren las
perspectivas de un método comparativo que supera las
dos dificultades del funcionalismo actual antes menciona-
das: el método comparativo ser apartado de las
cOlTespondientes concepciones teóricas de dominios obje-
tivos aislados y se distingue con toda claridad de la
investigación pura de la ciencia causal, la cual sólo tiene
por tema la relación de acción entre determinadas causas
y determinados efectos.
Desde el punto de vista de la pred<;>minante orientación
de la ciencia causal resulta difícil comprender y valorar
adecuadamente el logro de conocimiento a pali.ir de las
posibilidades de comparación. Sobre todo nos veremos
expuestos a dos objeciones.' Según la p1imera, toda
comprobación comparativa sería dependiente de la elec.
ción de critel10S de referencia y de este modo podría
reclamar sólo una validez relativa. Vista de esta forma la
compración aparece en el mejor de los casos como 1m
método a uxiliru:. Acordar a sus resultados carácter absolu-
to significaría hacer absoluto al relativismo. La segunda
objeción alegaría que la comparación no podría reempla-
zar el momento temporal de la causalidad, A través de la
mera confrontación no se podría explicar ni predecir el
acontecer efectivo. .
Estos reparos nos llevan al centro de nuestras reflexio-
nes. Una observación más detenida nos pennite reconocer
que, en el fondo, la crítica sólo se opone a la separación
j
"
i
I
.. ,
J
j
"'
ill
62 NfKLAS 1.UHMANN
de método y tem·ía. Se Clitica la comparación vista como
método puro, sin tener en cuenta que la investigación
funcional esta blece además un margen teórico de referen-
cia de conceptos objetivos. En consecuencia, tal crítica
puede ser refutada si se in vestiga más a fondo la
separación y el concierto del método y la teor ía en la
ciencia social funcional.
Sin disponer de una buena razón para ello, el funciona-
lismo de la ciencia causal no refiere sus investigaciones a
la causalidad de los procesos sociales, sino a los efectos
que son importantes para la conservación de los sistemas
sociales. Sin embargo, esta limitación sólo se hace
comprensible cuando se realiza una nueva interpretación
del funcionalismo dentro de una ciencia comparativa que
pro¡:1onem06. La teoría. sistemática contiene esos momen-
tos de la condensación y concretización de los planteos y
resultados que nosotros no pudimos obtene!' del método
funcional como tal.
Se puede elegir a volw1tad clitenos comparativos
puramente lógicos. Se pueden comparar las acciones
desde el pWlto de vista de su duración, de su consumo de
calorías o· del número de sus espectadores, sin que la
veracidad del ['esultado de la comparación resulte influido
por la elección del punto de vista de la comparación. Sin
embargo, en la revisión de determinados sistemas o tipos
de sistema la discrec\onalidad de elección se reduce en
gran medida. Las decisiones estl'Ucturales de un sistema
establecen determinadas soluciones de problemas fWlda'-
mentales. De aquí resultan determinados problemas
secundarios, con posibilidades de solución limitada;;,
que señalan el margen para otras comparaciones. Sena
entonces menos fecundo comprobal' simplemente analo-
gía8 sin la explicación del problema de y
argumentar así. Esto significaría volver a caer en idea
ontológica de la igualdad."
11'1 "Tamblén clentl'O de la investigación funcional se encuentra a
menudo esta interpretaci6n lo igual cotila análogo, en lugar de
distinto, pero   Esto es válido por ejemplo para la
comparación magniricada de los viejos reinos burocráticos a través
¡
,
( .
l
1
f
¡
¡
¡
t
í
1
¡
:,'ff-
ILUSTRAC10N So'CIOLOGICA y OTROS ENSA

Intereses relacionados

08
63
Así, por ejemplo, la sociología itldustrial cometió
durante un tiempo el error de cOlllparar y de extraer
consecuencias analógicas entre grupos de trabajo y grupos
primarios, formados espontáneamente sobre la base de un
concepto general de grupo. Tal comparación no tiene Wl
fundamento teórico sólido. Se apoya .en fenómenos
extetiormente parecidos, pero no en una misma función.
No sirve para determinar equivalencias funcionales. A
diferencia de Jos grupos elementales que se forman
espontáneamente, los grupos de trabajo se organizan en
to;-oo a problemas bien específicos, que en la colabora.
clan se presentan como sistemas cooperativos formaliza.
dos. Estos son, ante todo, el rendimiento exigido y la
renwlcia a la expresión de la personalidad durante el
trabajo. Los grupos de trabajo servir para la
coordinación, para la motivación o p·ara la compensación
de necesidades sociales y emocionales; cada W10 de estos
problemas puede ser resuelto también de otra manera
por ejemplo mediante una rígida ,;urección o
remwleracióll. Estas alternativas, que a primera vista
parecell totalmente heterogéneas, pUeden ser comparadas
desde el pWlto de vista de funcic¡nes iguales en un
determinado sistema o tipo de sistema, en palt.icular
teniendo en cuenta sus problemas secundarios diferencia-
les. La relevancia ele tal comparación es entonces teótica-
mente fundamentable. El análisis se desarrolla en relacióll
al contexto prOblemático del sistema o t.\po de sistema
estudiado, no a puntos de vista comparativos, elegidos a
voluntad, sin fundamento teórico.
La teoría de los sistemas sociales contribuye a conden- .
sar ll! clase de a1temativas fWlcionales equivalentes que
de S. N: EI""nstadt, The Poli/;ea/ Byslem. 01 Empire8, London
1963., Elsenstadt se empe?a en seiialar un tipo por todas I
p8
1'tés
pareCido ct;>rno consecuenclD. de un problema específico, y de esto
manera a comprobaciones muy innefinldw;, a menudo de
    Pretloumlblemente, para la investigación hist6rica
.sera fructlfefo adoptar el problema de referencia de Eisenstadt.
pero es preciso luego considerar c6mo pudo y debió ser reSUelto el:
los distintos remos de manera diversa y funcionalmente equi.
valente.
':"1
,
,
¡
.,
\
I
I
1
J
,

Z
.,
\ ..
64 NIKLAS LUHMANN
están disponibles como soluciones de problemas, de
manera que se hacen posibles 18s explicaciones y las
predicciones. El problema reside en la especificación de la
predicción. En principio, las predicciones sólo pueden
abarcar la clase global de alternativas funcionales equiva-
lentes que entran 'en consideración como soluciones
posibles de un problema. Y dado que las soluciones de
problemas son fUl)cionalmente equivalentes desde la
perspectiva abstracUj elegida, no hay ninguna posibilidad,
a partir del problema aislado, de decidir entre ellas. Por
esta razón se le ha con frecuencia al funciona-
lismo una apreciaci<?n demasiado indeterminada, cuando
no tautológica de sl1l;! predicciones." .
cambio, cuanpo se considera que un sistema debe
resolver varios la clase de las posibilidades
funcionales equivale'ntes se cont.rae en forma inmediata.
Si se puede establecer cómo son solucionados otros
problemas en un concreto, se reduce el margen en
la elección de alternativas para el problema de referencia.
Así, por ejemplo, viS'to de una manera abstracta,t,ay toda
una serie de técnicas eql.livalentes en sentido funcional
para la solución de conflictos de funciones en los sistemas
sociales, entre ellas, en particular, la institucionalización
de demandas de privilegio y la separación de partes y
situaciones que posibilita la conducta contradictoria." Si
se considera el caso especial de una pequeña familia en un
orden social Industli.alizado, es típico esperar que no se
opte por la solución de que los cóny.uges se Pues
tal solución contradice otra necesidad fWlcional en un
ambiente diferenciado: la de la franqueza comunicativa
;, ·Cons. por ejemplo, Karl W. Deutsch, The Neroes of
Government New York·London 1963, pág. 49 Y sigs. En re.lidad,
ras predicCiones usuales en tanto no atañen a procf!sos qausales y no
contienen 0010 -como la investigación de la opini6n- una
revalorización del .uministro representativo de hechos, de manm"
alguna son superiores en c!arldad. Tan sólo esconden los factores de
inseguridad en ceteris paribus.
11 ·Ver William J. Goode, <CA Theory of Role Strain", American
Soci%gie"1 RevieU! 25 (1960), págs. 483·496.
I
1
¡
,
J
1
,
ILUSTRACION SOCJOI,OGICA y 01'ROS ENSA

Intereses relacionados

08
65
sin limitación de temas. Se podrá entonces que
para la solución de los conflictos <;le ftmciones en la
familia moderna se tenderá antes a una institucionaliza-
cIón de critedos de plivilegio, en particuiar el ptivilegio
absoluto de la f,mción proiesional, o sea, se descuidará la
necesidad de franqueza comWlicativa y se compensará de
otra manera la carga de la personaJ.idild que entonces se
oligina. Por supuesto, para los' confli(;tos fWlcionaJes en
las burocracias rigen otras Por último
debe considerarse que el problema total del confliCto de
funciones está estructuralmente condiCionado. En conse'
cuencia, en órdenes sociales diferenciaclos deben.esperarse
nuevos problemas junto con las C011'eSllondientes solucio.
nes de problemaS, mientras que en lós órdenes sociales
in.diferenciados se pueden institucionalizar de manera más
acentuada las relaciones de fW.1ciones'¡ porque las condi-
son más sencillas. ; .
. Estos ejemplos debían aclarar en primer lugar una
cgsa: que el método de la equivalencia de flulciones
puede elaborarse en forma abstracta coíno técnica anal Ítl-
pero que no está condicionad<1 para que lo
IlJ;actique en el vacío. Depende de la éqmplementación de
lma teoría objetilra que define suS puntos de vista
problemáticos y, en consecuencia, le proporciona Plinci.
pi os de investigación que no deben quedar sin motivr.ción
ni indeterminados. .
7.3 Como intento de predecir la selección de estl'ategias funcional.
mente equivalentes de la solución de conflicl:o de l'oles con ayuda
de más variables del sistema (en parto varlables de la personalidad) y
verificar esta predicción, cons. por ej, Saml.1el A.  
Toby, ClRole Conflict and Personality", The American Jnl. of
Sociology. 5? (1951), págs. 395-406; ElIiot G. Mishler, "Personalit.y
and the Resolution of Role Conflict;;", Tlle Ptlblü-'
OpmlOn Qua"lerly 17 (1953), pág •. 115·185; Neal Gross/Wal'd S.
Mason/Alexander W. McEachern, i!;xploratiolls in Role Analysis,
New York 1958; DeIbert C. MiJler/F¡'emonl A, JI',
IIAdlninistrntive Role Cont1lct Solutiryn", Admínístrafiue Sc'¡ellce'
Quarterfy 7 (1962), págs. 1:H·:16.0 . . a 111 pL'oblemática
metodológica, CoI1S. tam bién ·Howard J. bhl'lich/James W. Rine-
hart/John C. Howell, "'I'he Study oC Role Conflict: Explorations in
Mcthodology", Sociomeo'Y 25 (1962), págs. 85·97.
"l
,
,
I
\
I
1,
i
66 NIKLAS LUHMAN N
En el prOlomo capítulo continuaremos desarrollando
estas ideas y estudiaremos en detalle los motivos por los
que la teoría de sistemas sociales parece estar Uamada
para tal misión de complementación.
II
La moderna teoría de los sistemas tiene dos anteceso-
res: el concepto de organismo y el concepto dE) máquina.
Debe sus estímulos más importantes a los piocesos de
análisis que han investigado y reformado los modelos
clásicos del organismo animado y de la máquina mecáni-
ca. Para la biología del presente, el organismo ya no es un
ser 'animado cuyas fuerzas integran lf)S partes en un todo,
sino un sistema adaptable que, al vanar las condiCiones y
los sucesos del medio, reacciona compensando, sustitu-
yendo, bloqueando o complementando mediante el recur-
so de efectos, propios, para mantener de este modo
invariable la propia estructura (homeostática). En la
actualidad, y de manera creciente, la máquina no es
construida simplemente como medio para un fin específi-
co de producción, sino como dispositivo de autocoman-
do que reacciona ante informaciones cambiantes del
medio de acuerdo con programas impuestos, con efectos
cambiantes, para no elaborar siempre el mismo producto,
sino para servir eq uilibradRmen te a fines concebidos de
manera abstracta bajo condiciones alterables (cibeméti-
ca).24 A pesar de lo conocidas que son estas reinterpreta-
ciones de las concepciones tradicionales, muy rara vez se
investiga en busca de una raíz común. Los viejos
conceptos de organismo y máquina han surgido de la idea
ontológica de sistema. Esta veía en el sistema la ordena-
ción de las partes para in tegrar un todo: del orden interno
de las partes surge el todo, que gracias a este orden es algo
más que la mera suma de las partes. De este modo, por
14 Respecto a la re1ación entre cibernética y homeostasis, cans,
mi proposición de delimitación en: Niklas Luhmann, "Lob de,
Routine", Verwaltungsarchiv 50 (1954) págs, 1·33.
I
I
,j
1
¡
,
,1
I
J

J
I
1
!
lLUSTItACION SOCIOLOGlCA y OTROS ENSAYOS
67
diferenciación interna se dio en apariencia respuesta a la
pregunta ontológica primordial acerca del ser de lo
existente después de la sustancia: en realidad sólo se hizo
que dicho problema se tornara más confuso." El status
ontológico del sistema mismo podía 'pennanecer inexpli-
cado, puesto que las partes, como elementos o átomos,
parecían garantizar la sustancialidad del todo. La
ción se concentró en el problema de cómo era esto
posible y fue desviada hacia el orden interno del sistema.
El problema era su racionalidad. El medio que circunda a!
sistema fue ignorado o considerado, sólo como algo
englobante.
26
'
La observación ,empírica torna imposible considera.r al
sistema como fenómeno aislado. Los sistemas 'sociales
cuando se los concibe como de acción ¡:ól¿
, '
deben ser observados Esto obliga a
descender del plano puramente categorja! a! concepto de
sistema. De tal modo surge la importancia del medio
respecto al sistema; sin que se abandone la investigación
funcional, pese a que carece de toda teoría al respecto,
pues por lo general ha alcanzado sus é¡dtos en dominios
en los cuales podía descuidar con cierto derecho el
medio: culturas insulares, pequeños ,grupos, empresas
organizadas.
27
'
u Lo mismo rige de ml.\llera análoga l!ara el concepto de
jernrqu(a y para el concepto de movimiento de la metafísica
ontológica. Además cons, Eugen Fink
J
Alles und Nichts, Den Haag
1959, y del mismo autor, Zur ontologischen Friihgeschichte UOIJ
Rallnl·Zeit·Bewegung"Den Haag 1967.
H Esta expansión de la observación del sistema aislado el
sistema en un sistema más es realizada, por ejemplo en la
conferencia ya citada de Redfield. Este autor no logra     una
teoría siSLt.ma/me,dio porque define su concepto de sistema
ont.ológicamente, como red de relación de parte,s en un todo.
21 'En principio, el antiguo funcionalismo Elntropológico.social
sólo habfa tenido en cuenta funclones internas de sistema. e
integrativas y de .ste modo dependía del concepto ontológico de
.I,tema. Cierta tradición Ideol6glca, y quizó también la c,,"ualld.d
de que tanto Malinowski como R.dcliffe-Brown haY.n investigado
'j'j
, ,
l
¡
i
i
,
i
i
i.
I
¡
I
-
e'
r
( .
"


"-, ..
G8
NIKLAS LUHMANN
Hoy ya no l-esulta posible comprender en base a
premisas ontológiC'lS la teoría funcional del sistema que
sale a la luz en la ciencia socia! y también en la biología
moderna, en la técnica de los sistemas automáticos de
regulación y en la teoría psicológica de la personalidad,
Para dicha teoría'Ja estabilidad ya no lige como esencia
de un sistema qu," excluye otras posibilidades. Por el
contrario, la estabilización de un sistema es considerada
como problema que debe resolverse frente a un medio
cambiante, independiente del sistema. Por ello se toma
imprescindible t.ener en cuenta otras posibilidades, De
esta manera., la estabilidad ya no debe entc.r.derse cual
sustancia inmutable, sino como una rela.e;ór- ""ltre el
distema y el medio, como relativa inv2.1'·¡;t-le de la
estructura y de los límites del sistema re8?,J,;i;o a un
medio valiable, El mantenimiento de una relativa indife-
rencia respecto a los cambios del medio, una autonomía y
una elasticidad en la reacción capaz de compensar las
inevitables repercuiones del medio, son los principales
cull'.mrts insulm'(!s sin pl'oblemss..- lfmites grnves, conL1'ibuyeron a
presentar unn idea del sistema demasiado annónica y completa'
mente integrada, ell la que cada instituci6n parece adaptarse sin
contl'adicción. Ese est.adio de la evolución del funcionaliB.lno, al que
c:lebamoA tnmblén fórmuln de existencia ya criticado. mns arriba,
hA. sido superndo r,iempo, üun cuandQ la formulación de una
nueva teo1'Ía Igualmente ,homogénea se haga. esperar aGn. Cons.
además de Radcliffc, op. cit. I la explicación crítica en J. C.
MitcheU, Tribalism and tl1e Plural Society, London 1960; también
Carlsson, op. cit., y R.lr Dahrendorr, "Out or TJtopia: Toward a
Reoricmtation oC Sociological Analysis", en The American JouI'nal
o( Sociology 64 (1958), págs. 115·127, quien dirige su polémica
injustamente contra Pal'sons. De manera análoga, la sociología de la
empresa. fascinada pOI:' las "organiz.aciones informales", creyó que
podía el medio de la p.mpresa, y nada ha cambiado
decisivamente en e!:to, a pesar de ciertas críticas, ecns .. por
ejemplo, Helmut Scl1alsky en: Hennann Bohrs/Helmut Schelsky, .
Die Aufkoben de,. Bel"riebssoziologie ulld der Arbeitswissens·
cha'ten, Sttutgart u. DÜSSElldorf 1954, págs. 16·26 y sigs., o Clark
Kerr/Lloyd H. l'i,1101', "Plont S"cinlogy: '!'he Elite and the
Aboriginp's", el'! .. Komarovsky (Edit,), Common Frontier8 of
¡ho Social Seionces, Glellcoe, m. 1957 págs, 281-309. Lo mismo
rige, mutaUs p81'a la teoría de grupo.
1
l
1
j
I
1
j
I
i
1
:·'1""
'.
-:
,
!
1
I

.,..t
ILUSTRACION SOCIQLOGICA y OTROS ENSAYOS 69
lo(ll'os del, sistema., cuyo estudio es 9bjeto de la investiga-
clOn funCIOnal,
De aquí surgen con,::lusiones de vasto alcance, que
para s,eñalar al mismo tiempo la adecua-
ClOn de la teona del sIstema como modelo de teoría del
método funciona!.
1. Teoría fundamental es teoría del sistema/medio, Su
campo no se restringe sólo a la vid-" interna del sistema
(tal c.omo la teoría clásica de la organización, que sólo
estudia la organiz.ación misma; la cier¡cia del derecho, sólo
el sistema de las nOrmas jurídicas): abarca tam bién en su
estudio el medio en t_anto es relevruíte pa.ra la estpbiJiza-
ción del sisten;a. '.,
Esto se pone de manifiesto, en particular, en la crítica
creciente .al concepto de fin, el cual -como hoy se puede
ver- habla aislado a! sistema y al medio en el pensamien-
to tradicional, enfrentándolos. La vieja concepcIón según
la cual todas las asociaciones humanas petsigu.en un
det.erminado fin y deI!>ieran ser comprendidas como
medios. a pal'tit· de ese fin, hizo que la investigación se
l'"str1l1glem ", las !'elaciones fin/medio y a los foctores que
perttll'ban a estas, El fin fue COllsiderndo como criterio de
perfeccionamiento y racionalización del sistema y sirvió
a! ,mismo como. marca divisoria ·de la investiga·
Clon, En cambIO, la teona funcional de sistemas ve en el
fin sólo un posible guía para la configuración de las
relaciones sistema/medio,'8 que no es ni necesario ni
lS Talcot.L Parsol1s trata muy claramente las funciones de los
. sistemas del "goal attainment" como variable del siste"mn/medio
pel'o no va   Pal'sons ve aun los fineli en la antigua forma:
como la natul'aleza del hacer mismo Y, por 10
tanto/, no 1t;CJ.U,Il'Lf respecto a la función de ID. fijAción del fin
unphca pmilblhdades de sustitución) dentro del mal'CO de
reterencla conceptual de su teoría de la acción. Donde más
progresado -y de manera notable- la edtíca del "modelo de fin"
de los sistemas sociales eti en la rama de la cíenda que €!s en especial
competent.e para esto: la ciencia racional de la organización, Cons,
nI respecl:o l"s l'efel'encias en Niklns Luhmann "Kann die Venvél}'
tung wirtschaft.lich handeln? ", Vel'waltung,r;archiu 51 (1.960) pógs.
97.115. y del mismo .utor, "Zweck·Herrschnft·Systom' Grundbe·
gril'fe Ullel Pl'al11issen Max Webers", Dor Staat' 3. Ü964) págs,
1 ':
!
¡
l
I
!
J
i

?
¡
"
70
NIKLAS LUHMANN
inmutable ni determinante por sí solo, sino que sirve
únicamente para facilitar el manejo del sistema en
relación al medio, Ello se pone de manifiesto cuando los
miembros del sistema perciben una fórmula sustitutiva
para el verdadero probLema del mantenimiento de SI.!
existencia, Cuando el fin ha sido correctamente elegido
pueden partir del hecho de que el sistema podrá subsistir
a pesar del medio difícil, en tanto cumpla su propósito,
De este modo, la función de la fijación del fin para
mantener la inyariabilidad de un sistema (a diferencia de
la justificación de los fines mediante referencia a los
valores) se hace accesible a la investigación, Se tornan
concebibles las a1tel11ativas para los sistemas orientados
según fines específicos, La dimensión de la odentación de
un sistema según el fin puede tratarse como variable,
2, El hecho de que los sistemas estén establecidos para
mantenerse l:elativamente invariables respecto a su medio
no significa que deban buscarse límites sistemáticos como
neto divorcio entre rigidez y agilidad, La fórmula del
"mantenimiento de la subsistencia" mediante efectos
funcionales conduce a o''to)'. La diferenciación de il1t.el'ior
y exlerioi' sirve ÚllÍcamente como regla para el estableci-
miento de constantes en los cambios.
Dado que no se puede a1terai' todo a la vez, cada
cambio debe apoyarse en constantes," El límite del
sistema determina para la teoría y la práctica la posibili·
dad de una elección: para poder juzgar el sentido de los
can1bios en- el medio, debemos contemplar al sistema
129-158 (135 Y sigs.)¡ además Herbert A. Siman, clO
n
fue Concept
oC Organizational Goal", Administratiue Science Quarterly, 9
(1964) págs, 1-22,
1? Con est,e argument.o se había Impuesto en su momento el
futlcionalisrl\o contra el .f!volucionismo. Al respecto Bock, op. cit.
Se ha conservado comO unE. importante anna de la leol'ín.
estl'ucturalmente funcional. Cons., por ejemplo, Talcott Parsons,
The Social System, Gl.neo., IlI, 1961, págs, 20 y sigs" o Bernard
Barber I I'Structural-functional Analysis: Sorne   and Misun-
derstandinrt", American Sociological Reuiew 21 (1956), págs,
129-136 (133 Y sigs.),
lLUSTRACIQ"l SOClOLOGJCA y OTROS ENSAYOS 71
mismo como constante, A la inversa,los cambios internos
'en e) sistema como rE!acción a las alteraciones del medio
establecen que el cambio extedor sólo puede fijarse como
fecha, Por lo tanto, la idea de la invariabilidad relativa de
sistema y medio es considerada como condicionada por la
fecha. No excluye cambios ¡del sistema, sino que hace
posible su planificación razonable. Además, considera que
los cambios en el sistema, así como en el medio,
requieren tiempo, de manera que na. se puede ni se
Mcesi ta reaccionar al instan te.
3. Otra cone! usión se refiere al de problema,
De acuerdo con las premisas ideológicas de la metafísica
ontológica los problemas, tal como hemos visto, aparecen
como inestables y perecederos, La teoría funcional del
sistema los trata en cambio como hechos oormanentes
que, como tales, no pertw'ban la 'estabilización de
sistemas, sino que denul1cian una necesidad continua de
cambio, pero estructurable, Los proble¡nas básicos de tUl
sistema no son definitivamente resueltos por la estructura
del sistema de manera tal que des apare zcan: obtienen
sólo W1a forma determinada y en esta forma son
impuestos al actor como carga de conducta, La perma-
nencia de la prOblemática tiene sus en las ideas
básicas de la teoría del sistema/media ,según la cual toda
invadnbilidad debe ser obtenida mediante un. combin.·
ción especial de los efectos sistemáticos de un medio y
hasta que ello no se logra resulta problemática. De tal
modo, la teoría del sistema/medio da una explicación
objetiva de la premisa metodológica: toda vedficación de
funciones sirve para señalar variantes d" soluciones de
pro blemas, '
Debe tenerse en cuenta que los problemas experimen·
tados, las dificultades de conducta, no son idénticos sin
más a los problemas fW1cionales de referencias, El
concepto de función latente constituye el puente, Lo
penoso de un intervalo en una conversación no debe
interpretarse como que la conversación corriente de Wl
centro de atención común constituye una necesidad de
permanencia de ciertas situaciones sociales, sin la cual se
.,
I
·'i
, .
.
: Ii::


72 NIKLAS LUHMANN
desmoronarían como sistemas de interacción.'o El dis-
gusto hacia el demasiado solícito en el trabajo no delata
por sí solo qué función protectora tiene para el trabaja-
dor la conservación de la apariencia de un rendimiento
parejo." El miedó que inspiran los espíritus de los
muertos no da indicios sobre su función en cuanto a
absorber la agresividad'social cuando no existen enemigos
apropiados." El descubrimiento de esas funciones laten-
tes es útil para redefinir los problemas experimentados de
tal modo que sean referibles a la diferencia interior/exte-
rior de los sistemas sociales. La conciencia de los
problemas de la vida diaria, el estar librados una y otra
vez a las mismas preocupaciones, aparece desde el punto
de vista de esta teoría como un experimentar derivado,
ql.1€ sólo está en relación con problemas secwldru:ios
respecto a la zona del cambio estructural. En dicha zona
la latencia del problema básico tiene la función de
. proteger la decisión estructural aun contra la compren-
sión y la variación."
4. El ambiente no plantea un solo problema. También
en este orden el modelo tradicional de fin ha llevado a
confusión. Dentro del sistema atribuye a la conducta una
unidad lógica. Pero resulta obvio que si existiese un único
Gnffmnn,   from lni.t!l"ndion", /-Iu-
man HelatlatlR 10 (-1957), págs, 47·59.
JI Cons. por ejemplo, Donald Roy, r'Quota Restriction flnd
Goldbricking in a Machine Shop", 7'he American Joul"rwl of
Soci%gy 57'(1952). páU'. 427-442,
31 Ver Melford E . .sptro, "Ghosts, Ifaluk, and Teleological
Functionalism", Americun AlJth/'opologist 54 (1952),
497·503.
Cons. al respecto la cuestión relativa a la función de la
latencia de funciones en Wilbcrl E. Moorü/Melvín M. Tumin,
"Sorne Socia.i FUl1ctions of Ignorance", A mericull Sociological
Review 14 (1949). págs, 787-795. y en Loui, "TI,,, Role
of lhl1 Cuwgory of in Sociological Theory: An Explol'a-
tory Statement", American Soci%giea/ Reuiew 27 (19G2). pógs.
492-508.
ILl,JSTRAClON SQCIOLOGICA y OTROS ENSA VOS 73
problema la pro blematicidad se desvanecería. La dificul-
t.ad de mantener la invariabilidad de las estructuras
•. iBtemáticas descansa en que el medio Se mueve sin tener
€'.1 cuenta al sistema y por lo tanto no establece
exigencias coordinadas, si bien hay diférencias del grado
de organización ambiental."
Desarrollado desde distintos puntos de part.ida, este
concepto se ha convertido hoy en LU1 conocimiento
sólidamente fundado 'de la teoría de las ciencias sociales.
La antropología social ha elaborado el problema de la
orientación según valores contradictorios," la "contra·
dicción de la institución respecto a sí misma, pero que es
co-institucionalizad.a".36 Con el descubrimiento de la
"organización informal" la ciencia de l!). organización ha
tropezado con el mismo hecho. Una vez puestas en el
mundo, aun las ,más puras fundaciones prácticas hacen
necesarias acciones que ya no puedep. ser explicadas
mediante la estructura del fin." Con. conceptos tales
como. "consecuencias disfuncionales"3' de todos los
efectos funcionales o "necesidades funcionales contradic-
tOlias" ," el funcionalismo 'sociológicQ ha dado a este
34 Canso la diferenciación entre wild setting y dom esticoted
setting en Richard 0, Carlson, "Succession and PerfomlllOce nmong
School     Admini,:t,.arj¡¡C Scicncc 6
(1961), pógs. 210-227 (227).
B Con9, en lugar de otros a Emilio Willems, ulnnere
prüche im Gefüge primitiver Ku1turen", Kolner Zcitschrift fül'
Sozi%gie und Sozia/p,ych%gie 8 (1956), pligs, 206-223.
J6 Así Helmut Schelsky, ICIst die Dauerrenexion institutionali·
11, Zeitschrift (ür Euangelische Ethih 1 (1957), págs.
153·174 (173),
n '.Ver al respecto, Niklas Luhmann, Funhtionell und Falgen
{ormaler Organi.'iation, Berlin 1964.
3B Merton, op. cit. (1967), pág. 51; Marion J. Levy, Tlle
Stl'ucture of Society, Princetop, N. Jersey, 1952, pág, 76 Y sigs.:
Harry M, Johnson, Soci%gy, New York 1960. pág, 63 Y sígs,
]9 Gicicon Sjoberg, "Contradictory Functional Requirement ...
l.
74
NIKLAS LUHMANN,
problema de los problemas la expresión general. La teol'Ía
de la acción de Parsons también toma en cuenta de una
manera muy original este tema del conflicto esbozado en
la formación del shtema. Su tesis más importante es que
todo sistema de acción debe resolver cuatro problemas
básicos diferentes, a saber: adaptation goal attainmellt
.? I I
zntegration y latent pattern maintenance, los que en su
relación recíproca plantean exigencias desequilibradas, de
modo que no pueden ser satisfechas todas al mismo
tiempo en forma óptima.'o Precisamente por esta razón
la diferenciación específica funcional de un sistema en
subsistemas relativamente autónomos que sirven a proble.
mas sistemáticos específicos parece ser el mejor camino
palla terminar simultáneamente con exigencias en pug-
na:" Lamentablemente, en general no queda en clal'o
qué significa en realidad el concepto de contradicción de
valores o de necesi.dades fW1cionales contradictorias. No
puede tratarse de contradicciones estrictamente lógicas o
dialécticas tales como "A = no A". Esto har.ía inconcebi-
ble la simultánea solución de diversos problemas. Pero la
tesis del funcionalismo dice precisamente que a pesar de
tale!=; IIcono'adicciones" los sistelnaB sociales pueden
subsistir.·' Aquí también se pone de manifiesto que la
Llnd Social SyHIAlI11S", '1'11(' Jow'/Jul ofCollflict HesoJution 4: (1960),
págs_ 198-208.· •
40 Cons. la elaboración fundamental de esta idea en: Talcott
ParaonslRobért F. Bale,IEdward A. Shils, Workillg Pape,.. in the
Theory of Action , Gteneoe, IlI. 1953, Y como formulación más
reciente Ta]cott Piu'son", uGeneral Theory in Sociology'\ en:
Robert K. l\IertonlLoonard BroomlLeonard S. Cotttell, Ji-. (Edit.)"
Soci%gy Today, New York 1959, pág •. 3-38.
-11 No estoy del todo seguro respecto a si esta idea, según la cual
01 desequilibrio de los cuatro básicos favoreció una
londt!ncia hacia la difetenciación funcional 4!specrfico, responde
expresamente a lBS Ideas de Parsons. De todos modos, no está. muy
distante y se adapta a la muy difundIda idea arriba discutida de que
loa problemas como ta.lell or.lgJnan. tendenoins d4 doesnrroJI¡;.
,
41 Por esta raZón tanto ParS0l18 como Mertan son discretoli en el

j
1
i
!
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTR0S ENSAYOS 75
técnica blanco/negro de la lógica ontológica ya no es
suficiente para los nuevos cometidos qtW ha emprendido
la investigación. La lógica clásica de la contl'adicción
simple parece d.:slizarse hacia una técnica anal ítica de la
abstracción problemática. La especificación y la- abstrac-
ción del planteo del problema son los requisitos metódi-
cos de la resolución, tanto en la teoría como en la
práctica. .
Por lo tanto, en la teoría de los intereses en pugna de
un sistema se refleja el postuladO metodológico de la
abstracción de los problemas funcionales de referencia.
La teoría del sistema/medio también tiende el marco de
referencia conceptual para la definiciófl objetiva de tales
proble,mas. Interpreta su relación, pero no puede llevarlos
a un común mediante operaciones pura-
mente 10glcas, No puede contribuir a una vida improble-
mática en sistemas, sino en todo caso a que las cargas de
conducta sean desplazadas. En la perspectiva abstracta de
lit! único planteo de un problema ctestinado a hacer
evidentes varias posibilidades de solución funcionalmente
equivalentes no es posible explicar o pi'edecir determina-
soluciones. Sólo en la medida en que estas exigencills
en pugna son puestas en evidencia; se destaca con
precisión cuáles son las soluciones más con venientes en
un sistema determinado_ Y cuando lá ciencia ilustre al
respecto a la prlÍctica quizá pueda compensar mediante
los hechos su incapacidad para una predicción exacta.
5. Es posible hacer por lo menos' una declaración
sumaria sobre la forma en que los sistemas solucionan sus
problemas a través de la constitución de estructuras_
Los sistemas sociales se hallan constituidos poI' acciones
efectivas que se relacionan según el sentido_ Tal relación
de sentido gana en duración, consistencia y capacidad de
consenso porque 'el actuar es típicamente expectable. Las
acciones no pueden concatenarse en sistemas en la mera
uGo dt:1 la palnbra H coniradictio1'l1l. Quizá en esta l'eson'EI. resida uno
de 10B motivos por los cuales se le repl'ochn !'llnuevo t'uncionnlismo
Ul'lU comprensión dllfllctUORB de 1(,')8 problema:;!   ¡
'1
:
i
I
I
I
!
;:
,',
76
NIKLAS -LUHMANN
realización efectiva ni tampoco en la sola causalidad de su
relación condicional y efectiva, sino sólo por la estabiliza·
ción de las expectativas de conducta, pues los impulsos y
los efectos del hacer siempre trascienden de los límites
del sistema, definidos por las expectativas de conducta,
Sólo cuando determin¡¡das expectativas de condu.cta son
garantizadas (y otras no) una relación de acción obtiene
la estructura sistemática que puede mantenerse invaliable
y a su vez servir para mantener relativamente invariable al
sistema mismo en su' expectación y acción concretas
respecto al medio,"
Para establecer la invariabilidad de lma estructura
sistemática son 'neceBalios procesos de generalización
temporal, objetiva y social de las expectativas de conduc·
ta: lás expectativas d,e conducta constitutivas de una
estructura deben' vigencia de duración, que se
mantendrá en' vigor a un cuando las expectati vas sean
defraudadas individualmente, No se estará decepcionado,
si a pesar del desengaf;ío se persiste en estar de acuerdo
con ellas. Tal estabilización parcial es la función del
experimentar normativo, Además las expectativas de
conducta deben ser reunidas en roles objetivamente
consistentes, es decir, roles p,mcticamente ejecutables en
situáciones cambiantes consecut,ivas.
Al portador del rol no se le puede exigir dema«iado,
Sobre todo debe serle. posible una auton'epresenfación
fehaciente de su persona en las más valiadas acciones, Y
por último las' expectativas de conducta deben ser ins·
titucionalizadas en cierta proporción, es decir, ser capaces
43 En otra forma, también para la teoría de la acción de Parsons
constituye una sustentadora la relación de sistema y
expectativa. Es producida a11f por el de las  
variables" que Uenden el puente entre el esquema de aCC10ll
(actuante en una situación; comportarse orienta,do) y la teoría del
sistema. Cons. al respect.o, en particular, a Talcott Parsons,
"Samme Comments on the State of the General Theory of
Action" American Soci%gical Reuiew 18 (1953), págs, 618·631.
y, del autor: "Pattem A Response, to
Robert Dubin", American SoclO/og,cal ReUlew 25 (1960). pags,
467-483,
¡
I
¡
I
1
i
I
1,
I
1
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSA VOS. 77
de. consenso, aun cuando sea con la ayuda de
motivaciones indireotas, Estas impoltalltes funciones de
las normas los roles y las constituyen con
, , , al ••
justicia un tema central la sO,c,iolopa actu ,
Caracterizan el proceso de mtegraclon mterna y sus
dificultades, mientras que en la selección de los temas del
esperar y del actuar, que SOIl legitimados de esta manera,
se cumple la adaptación al medio, ..
Ya las tres direcciones de la generalización de las
expeotativas de conducta plantean al exig:,ncias
contradictorias, Con frecuencia, no pódran constltull"Se
expectativas de conducta al mismo tiempo nonnativa·
mente estrictas, objetivamente extensas y capaces, de
consenso en vastas esferas, El Rvanzar en una dlrecc\on
hace tanto más difícil la generalización' en las otras, A
esti:. se agrega el hecho de que una ,soluCión equilibrada de
este problema nunca puede ser definitiva. porque el
medio de! sistema se transforma y el sistema debe segwr
estos cambios con sus expectaciones al medio y,
respecto a sí mismo, Las decisiones estl:ucturales que dan
su" carácter a un sistema pueden niarcar puntos de
orientación firmes tanto para el propio como pam
el 'Iilecjio, Son valiosas como ga,'antías de orden, Pero se
mantienen problemáticas en ese osc4!inte subsuelo de
exigencias en pugna y hacen g,ravitar"ugw:o,s problemas
sin resolverlos en'forma de tensIOnes slstematicas y oargas
de conducta sobre los individ uos, '
El análisis funcional está hermanado con esta, u otra
teoría de la expectativa de conducta, porque los sistemas
sociales se dejan estabilizar a través de expectativas
de conducta y porque en la vida social las acciones
44 'De todos modos, esto importa al fUllcionalism,o, que pl'e'fiere
unn definición en basE! a referencia empíl'ica, por ejemplo, norma
definida mediante sanción, papel a traves de expectativa de
conducta o como conducta esperada, institución a través de
consenso:efectivo,'lo cual da motivo a entrecruzamientos, des?grfl.'
dables y dificultades de delimitación, Se intenta aqul ,mm
formulación conceptu,al estrictamente funclona1 que refIera los
conceptos de normal papel, institución a la función de la
generalización temporal, objetiva y sociaL.

i
,

"
!
;
i
, .. 1
J
+
\
l'
:1
"

,
i
"
,
,
.'
,"

,
i'
"

!!
"
!
"
¡:
" .
78 NIKLAS LVHMANN
concretas sólo se dejan abstraer en forma específico-fun.
cional a partir de las correspondientes expectativas de
conducta. La separación cónceptual de expectativa y
acción es una de las más importantes condiciones para el
análisis Ílmcional de la constitución de un sistema.
6. Una teoría de sistemas que no estudie los sistemas
en forma aislada, sino en sus interdependencias causales
con el medio, pero que por otro lado destaque que no
sólo este contexto causal, sino su "progt'amación" a
través de expectativas de conducta hace comprensible la
relativa invariabilidad de los sistemas, entrará en
con la teoría cawial tradicional que busca averigu8.1' las
relaciones firmes entre' determinadas causas y determina-
dos efectos, Se trata de la misma dificultad que encontra-
mos más arriba en 'el plano metodológico, según la cual la
búsqueda de relaciones verificables en la forma más
exacta posible entl'e causas y efectos no satisface como
fundamento de interpretación del acontecer social y debe
ser ampliada tanto metódica como teóricamente. La
ampliación metódica puede realizarse meuiante una nueva
interpretación del funcionalismo de la ciencia causal
según un funcionalismo comparativo (un funcionalismo
que compare varias causas posibles entre sí o varios
efectos posibles en tre sí). La ampliación teórica ya se ha
trazado en cierta forma eúla actual teoría de sistemas.
Al clásico concepto de investigación de la causalidad
correspondía una teoría de sistemas rigurosamente deter-
minados que existen completamente aislados o bien
reaccionan a específicos, impulsos del medio siempre de
una sola y previsible manera. Tales sistemas pueden
manejarse desde afuera en forma precisa. No obstante, su
modelo apenas tiene posibilidades de aplicación en el
dominio de las ciencias sociales," como conceden
incluso los representantes de esta concepción. Dicha
rigidez puede ser atenuada de diversas maneras permi·
tiéndose relaciones de variables estadísticas probables o
" Así N_gel, op. cito (1961).Cons. también Everett E. Hagen,
"Analytical Modela in the Study of SOciAJ Systems", The American
Journal of Sociology 67 (1961), págs. 144·11;1 (145).
ILVSTRACION SOClOLOGICA y OTROS ENSAYOS
79
cuantitativamente inexactas." Sin embargo, tales amorti·
guaciones satisfacen menos en la medida en que se
acercan a la realidad.
En el fondo, la búsqueda de tal compromiso entre la
determinación y el realismo es guiada por un ideal caduco
de sistema que quiere excluir "otras   Quien
se distancie de sus premisas ontológicas. y acepte en su
lugar las premisas ideológicas del funcional,
llegará a una idea de sistema contraria '. que encausa los
intereses de la investigación hacia otras pautas. El logro
particular del sistema. el sentido de la. constitución del
sistéma, ya no consistirá entonces' en sqr exclusivo,
precisamente en lo contrario, en un,a
abi<üta para otras posibilidades, Un orden de aCClOn eS
entonces sistema en la medida en que mantiene prepara·
das varias altemativas de reacción respecto a cambios del
medio' alternativas que son equivalentes
desde' puntos de vista sistemáticos a,bstractos.
4
' ,La
4& Ver además Llewellyn Oross, IISysten_l - Constructiol'l in
Sociology" Behavioral Séience 6 (1960), págs.-_;281·290.
La más 'importante de estD.S atenuaciones ponsist;e. ,de
con el modelo de las ciencias naturales, en. la ehm tnaClon del
tiempo de la c.usalld.d y, de este modo, en allanamiento de In
diferencia entre causa y efecto. La ollusal.idad es presentada
entonces comO relación. invariable de dos varl8bles y determinada
de manera puramente e-stadCstica. Entretanto,":no puede acontecer
lo misn'l.o en las ciencias del eKpenmentar Y hacer humanos que
necesitat'l. el tiempo imprescindible y en t:onsecuencia no pueden ser
inse.nsibles n la dHerenda entre caUsa. y efectq, Por esta ruzón. las
condiciones y les técniclls de la nueva interpretación de las
relaCiones invariable·s en los nexos causales, cu·ya discusión puso en
marcha Herbert A. Slmon, IISpurious Correlstions: A Caullal
Interpretation
ll
, Journa/ 01 the American Statistical Associatio:1 49
(1954), pá.gs. 567·518" tienen para las
ciencias sociales. Al ver tamblen una sene do nuevas
publicadones de Hubert M, Blalock, por ejemplo "Spuriousness
Intervening Variables: The Problem of Temporal Sequen·
ces" Sociol Forres 40 (1962), págs, 330,336, o: "Further
on Asymme-tric CAUSa! Modeh¡lI, ·Ame/'icOll Socio"
Re(lieUJ 27(1962), págs. 542·546, con más referencias, Vet'
además GUles' Gáston Grangel" Pensée (or'melle el Sc;ettccs de
/"homme, Paris 1960, pág. 153 Y 8lgs.
.l." Coos. "1:1.1 respecto ei concepto de equifinali.dad en LLldwig von
,
f
¡¡o;.. '
4.-;.
80 NIKLAS LUHMANN
relativa invariabilidad no descansa entonces en el rígido
acoplamiento de alteraciones del sistema y alteraciones
del medio, sino en dispositivos selectivos en el sistema,
cuya función no depende de que pueda predecirse su
funcionamiento. Dado que las alternativas aisladas son
funcionalmente equivalentes en una dete"minada perspec-
tiva, el sistema puede quedar indiferente respecto a la
selección en el plano respectivo de la abstracción.
Por ejemplo, una pe)oona o un sistema social puede
reaccionar de diversas formas a! decepcionarse respecto a
una expectativa de conducta: abandonando la expectati-
va, explicando la cjecepción o mediante sanciones. Visto
el problema desdé la inseguridad de la expectativa, las
posibilidades como soluciones del dilema surgido son
funcionaJ.mente equivalentes. Será aconsejable abandonar
la expectativa cuando sea estructuralmente insignificante
y su modificación no dañe la autorrepresentación del
sistema." Se just.ifica la preferencia por la explicación de
la decepción cuando es posible aislar consciente y
simbólicamente el acont0cimiento decepcionante, de tal
manera que no deba extraerse de él ninguna consecuencia
fundamental. En cambio, las sanciones se proponen
cuando pueden ser realizadas sin repercusiones graves
sobre las relaciones sistémicamente importantes con el
Bertalanffy, UZu .einer Syst.em!E'lhre", Biologia Gene'
"alis 19 (1949), págs. 114·129 (123 Y slgs.j, que debe indicar que
en 108 sistemas abiertos al m-adin puede 5cr alcanzado uno y el
mismo estado sistém ico a part.ir de divel'Safi constelaciones de
partida y por qiversos camino::;.
48 Cuando es de esperm t.al perjuicio, puode elegirse este camino
a peSal' de todo, pues entonces tiene que estar unido a técnicas
especioles del lIenfriado" de la decepción. Al respecto ver Erv!llg
Gorronan, "On Cooling thc Mari, Out". Psychialry 15 (1952.). págs.
451·46J. Estos -son problemas secundarios de esta solución.
Cuando el [;empl<\oo y continuación de la autorrepresentación es
muy diffcil, son aconsejables las otras salidas, que implican la
afirmar;ión de la expectativa t:OITIQ normAtiva-conecta. Las dificul-
tades del enfriado r,:QT.ldicionali "sí el intl'ré!<i en formaciones de
normas.
I

.,,i¡j
ILUSTRACION SOCIQLOGICA y OTROS ENSA VOS 81
medio, en tanto el poder del sistema para ello. Para
el mantenimiento del sistema el' total no necesita ser
decisiva la que se elegiril. Existen varias
posibilidades útiles, y la seguridad la existencil.\ se
afianza precisamente en el hecho de que la estabilizadón
genera! y abstracta de los intereses del sistema por llna
estructura de expectativas permite elegir ent.re varias
posibilidades.
7. Cuanto más nítidos son los contornos que adquiere
la teoría de sistemas, tanto más aprerriiante se t.orna te,
cuestión acerca de BU dominio de apli¿'.ación. A medida
que se define con mayor precisión el   de "istema,
tanto más difícil resulta sostener la tesi. según la cual el
dominio de la investigación de la SOCi(llogía coincidiría
con la teoría de los sistemas sociales y' tanto más tienta
contemplar la teol'Ía de los sistemas sociales sólo como W1
tema de investigación entre otros, por ejemplo, equipa-
rándolo a la teoría de la interacción. La teoría sistémica
funcional no necesita ceder a esta tentación, pero frente
al desafío, deberá aclarar SU posición y justificar su
exigencia universal.
Si, por el conta'ario, se considera problem'¡tica la
identidad -¡ hasta allí nos ha llevado la bl'squecla
milenaria de la su"tancia-, sle puede ext.raer la COl1c,ecuen-
cía de ver toda identidad como un <i"tema, es decir,
inquirir por las condiciones que la conservall. Esta
detenninación en extremo formal se hace más clara y
comprensible cuando se establece. el concepto de sisLema
de una manera det<;!rminada pal'a resol ver el pro blema de
la identidad: a saber, mediante la introducción de la
distinción de interior y exterior. En el intellor del sistema
imperan condiciones de efectivización distintas de las que
reinan· en el exterior. El hecho de que un sistema se
mantenga invariable significa al mismo tiempo mantener
la eficacia de la función de las condiciones internas de
efectivización, mientras que las condiciones del medio
deben ser conquistadas, canjeadas, aprovechadas en forma
parasitaria o cDmpensadas. La diferenciación de interior y
exterior y la conservación del límite correspondiente
garantizan la identidad del sistema mediante una medida
'-\ ':'
.,
,.1
'1,
:1
i
ji]·

82 N IKLAS L UHMANN
mínima de auto control sobre algunas condiciones estraté·
gicamente importantes de la existencia.
En esta fonna general el concepto de sistema puede
ofrecer una teoría para todas las clases de encuentro
social. No se .restringe al fenómeno del grupo con un
número limitado de miembros. Los sistemas sociales están
formados por acciones dirigidas por la expectativa, no por
hombres. Para los sistemas los hombres son siempre
medios. En este sentido -como lo expuso recientemente
Erving Goffman" -', las sociales
son también como encuentros de Clerta dUl"aClOn, Slste·
mas de una 'clase especial. Tan pronto los individllOs se
presentan ante otros; se afirman en SU autorrepresenta·
ciól,. Se origina una definición consentida de la situación
que da al encuentro una estructura normativa. Ya no se
puede actuar Determinadas informacio·
nes se hacen relevantes, otras in-elevantes. Se constttuyen
límites y diferencias .respecto a otras situaciones y el
logro de la situación sin el comptometimiento. de uno de
los palticip!\Iltes proyecta problemas. que
pueden ser resueltos ¡nediante el lenguaJe , la hablhdad de
la conducta auxiliares externos de la cOllducta (por
ejemplo: institucionalización de un gradiente
de categorías). La resolHción de IRs tensiones  
es la condición para el mantenimiento' de los ltmltes del
sistema. 'o
Que este principia teórico pueda aplicarse en general
no quiere decir, naturalmente, que va a explicar todos los
fenómenos sociales en su compleja manifestación concre··
La. Como to'da teoría elige. El principio de esta selección
no se revela fácilmente en la teoría misma y el método
funcional tampoco aporta ninguna conclusión. La teoría
<\, Encounlers Minneapolis 1961, pag, 17 Y sigo La exposición
de Goffman no da expresamente como caso de aplicación. de .una
teoría general del sistema
l
ni se remite a tos métodos funClOnales.
No obstante pennitp. sel' incorporada sin dificultad. a la teoría
funcional   de la delimitación de los sistema.'l.
" Ver Goffman, op. cil. (1961), pág·. 41 Y sigs.
ILUSTRACION SOCWLOGICA y OTROS ENSAYOS
83
de sistemas y el método funcional tienen una segunda
intención que viene a aclarar en realidad por qué se
corresponden. Coinciden y se mantienen juntas a través
<;le lila suposición común: la de que la conducta humana
debe ser explicitada y entendida a paltir de sus posibilida·
des de racionalidad y también cuand.o apela en forma no
consciente a tales posibilidades para sU orientación.
Concluiremos nuestras reflexiones con una explicación de
esta conjetura.
III
Desde que la categoría de fin Sll crédito
eomo concepto científico básico, la sociología vive en
una relación compleja respecto a la ra"Cionalidad de la vida
Cada uno mienta su hacer según fines y cuando
desea explicarlo racionalmente'! lo justifica como el
¡nedio adecuado. Pero la categoría ¡le fin ha perdido su
validez como último punto de referencia para los
\ll.álisis científicos del hacer. Por lo menos desde el siglo
XIX cuando la teoría económica busca neutralizar
l.a relación entre individuos y fines determinada por el
mecanismo de mercado, calificándole, de accidental y sin
consecuencias, y cuando Marx se esfilerza por referirla a
necesidades materiales y a buscar un fundamento abstrac·
tú para interpretar la vida diaria, por lo menos desde
entonces la investigación científica de la vida social ha
procurado que sus conceptos se mantengan distantes de la
vida diaria. Y lo que resulta significativo respecto a estos
viejos afanes en tomo a la racionalidad, es que no sólo se
apartan de la inmediatez ingenua de la vida diaria, sino
que también lo hacen en cuanto a los conceptos de
justificación y, racionalización del actor. Estos .80n sospe·
chosos en cuanto a su valor y deficientes en cuanto a la
$1 En consecuencia, de manera alguna siempre. Con9. al
respecto, en luga.r otros, a Ferdinnnd Tonrues, ti Zweck und
Mittel im sozialen Leben'\ Erinnerungsgabe für Max Webel\
München und Leipzig 1923, T. 1 pág •. 235·270.

B4 NIKLAS LllHMANN
verdad se consideran superficiales. Precisamente en esta
diferen'ciación, en esta distancia, busca la ciencia su
carácter científico. Y aquí llegamos a un punto irrebati·
ble: la distancia respec'to a la vida diaria es una condición
previa para la ?onstrur,ción cerra·
da, de la ciencia, para su "mvanabihdad relativa como
sistema de conceptos y juicios.
Pero una ¡-elación basada en la distancia se torna al
mismo tiempo problemática .. Por justifiCli;da
pregunta que inquiere sobre SI la SOCIO[Ogla de la CienCia
causa! ha hallado ya una fórmula feliz para uu relación
con la vida diaria,"
En principio tal cipncia procura descubrir las causas
, 53dlh h
latentes o las consecuencias latentes e acer umano.
Coloba el hacer dentro de un contexto causal no del todo
abarcable por el propio actuante. Pero dado que tampoco
la ciencia puede aba¡'car todas las causas y todos los
efectos de un acontecimiento concreto, emplea un
principio de selección remot.o respecto a! actuante:
sustenta su teoría sobre todo en esos factores causales
latentes. .
E&te giro ha llevado a la sociol,?gía a .. una relacion
distanciada no sólo respecto a la onentaclOn de la VIda
cotidiana sino también respecto a las ciencias de la
acción tradicionales, ciencias del derecho y
la moral, las ciencias económicas, las ciencias tradiciona·
51 Otro illtento lnlpor1.nnte que se vinculll concepto de
Husserl del mundo de la vida, fue hecho n un lado Injustamente por
las cOl'rientes imperantes, Ver los ya citados f?ollectcd Papers, de
Alfred Schutz en particular los ensayos comptlados en el tomo n.
uThe Problem' of Rat,iona.lity in the Social World", Economica 10
(1943) p'¡g. 130·14·9 Y "Equali\v and the Meaning St."Ucture o[ Ihe
Social World", p.n: Lyman Bryson of Human
Equo.lity, New York 1956, plÍgs . .   810 pO,der esto en
aque, creo que la concepclon de una basada en
la compRración sería apropiada para acercar entre SI a la fenomeno·
h,lgía y el runcionalismo.
53 Ver a1 1'especto en particular ,Robert. -K,  
Unanticipaled Consequences of Puryoslve SOCial ActlOn ! Amerl'
can Sociological Review 1 (1936 l, pag'. 894·904.
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
85
les de la organización y la administración y en cierta
nledida también respecto a la ciencia de la política. Pues
estas ciencias normativas -ya tomen partido incondicio.
na! o sólo condicionalmente resper.to a la norma del
hacer- siempre se ocupan de la elaboración, justifícacion
Q corrección del sentido pretendido· de una acción, se
inician pues en el ámbito vivencia! actuante.
54
Esto
parece hacerlas dependientes de los VJIlores. Por tal razón
l¡¡s corrientes predominantes de la sqdología en relación
c'on las ciencias del hacer racional nCl tienden a la fusión
con éstas, sine a una delimitación d", campos respecto a
ellas." '
Esta separación en el dominio las ciencias de la
acción, comprobada a menudo, generalmente de
111anera incidental," quita mucho peso a la investigacióll
sociológica en lo que concierne a la racional en la
vida diaria. Al concepto de la "racior.alización sociológi.
Naturalm.ante, hay intentos de meqiación enb:e estas dos
lJosicion("s extremas. Que Max Weber querido practicar una
sociología libre de vnlores .. partiendo del sep,tido aludido del hacer,
no lo conduce Ilccidentrumente al camino problemático del análisis
de 10,'1 tipos ideRll?s, en el cual enCo'ltró poco:: seguidores
adecuados. As;mismo, tampoco es accidental -aunque preBUm!ble-
mente con más perspectivas paro el [utllro- el hecho de que Webp.T
11 partir de esta posición mediadora emprendió investigaciones
comparat.ivas de gran envergadura.
H Para 11\ relación entre la teoría de la organización y la
sociología de la organización, comp., por ejemplo,· René Konig.
'!Einige gTundsatzliche Bemerkungen über die MikI'oanalyse in del"
Betrii!bsl.wziologie", Kolner Zeitschrift fÜr Sozialogie B (1956),
pfigs. <!o6-5'l (esp. 47 y sigs.); RenaLf' Mayntz, "Die Organi.sations.
30ziologie und ihre Bez.iehungen zur. Organisationslehre", en:
Erich Schnnufer/Klaus Agtlte, 'Organiso tion , Berlin und Baden-
Baden 1961, págs. 29-54. Se evidencian tendencias opuestas en
LlJ dwig van Friedeburg, Soziologie des Betriebsklima,<;, Frankfurt
1963, pág. 10,·')' SlgS.
56 Ver, pOlo ejemplo, Alvin W. Gouldner, IIOrganizational
Anal)'.i,", en Robert K. Mert.on/Leonard Broom/Leonard 8.
CottreU .lr. (edit.) Sociology Today. New York 1959, págs.
400·428 (en parto 404 y sigs.).
=
86 NIKLAS LUHMANN
ca"" no corresponde aún ninguna realidad. Cuando la
sociología tropieza con hechos racionalizados de la vida,
como por ejemplo en el dominio de la organización de la
economía o el derecho, asume en general las interpreta·
ciones de las ciencias normativas y las trata equivocada·
mente como modelos empíricos." La posición asesora
del sociólogo es vista pri)lcipalmente en relación con los
problemas de rol y comW1icación.
59
El origen de estas
dificultades en la' distinción de los fundamentos ele
orientación de la sociología y de las otras ciencias es
reconocido,'· pero no se intenta cambiarlo.
H" H. Kuhnke, Prakt;6che RationalitiJ't ¡m Industriebetrieb,
Wie.baden 1953, pág. 149 Y &igs.
58 Esto rige
l
por ejemplo, para el concepto de la organización
que es b:Mladado por ciertas tesis de la. teoría de la organización
dicional a la investigaci6n sociol6gica; al re'Pecto observaciones
en Martin Irle "Soziale Syst.eme: Eine krltieche Analyae der
Theorie von fo;malen und infonnaJen Organlaatlonen". Gottingen
1963 pág. 20 Y 8Igs., 73 y siga. Una recepcl6n parecida ocurre en
relacI6n con las ciencias. écon6mlcaa: cona. loa principios críticos
respecto a un cambio en Karl Polanyi/Conrad M. Arensberg/Harry
W. Peat'8on, Trade 'and Market in the Early Emp¡res, Glencoe, HI,
19S7 y Talcott Pll1'lIons/NeU J. SmelBer, Econom;y and Soclety I
GlencOé, [n, 1966.
Lo mismo puede afinnarne de la sociología del derecho, aun
cuando los sociólogos han incursionado muy poco hasta. ahora en
los pormenores de los órdenes jurídicos; algunos motivos de esto
los trata David Riesman, I'Toward an Anthropological Science of
Law and the Legal Profession", Thi! American Journal of8ociology
57 (1951), pág •. 121-135.
u Así prindpalmente, en los esfuerzos del Tavistock Inatitute;
ver Cyrll Sofer, The Organization from Within: A
Study of Social In.titutio", Based on a Soclotherapeutw
Approach, London 1961. Cons. tambié.n Chri. Argyris, Inter-
personal Competence and Organizational Effectiveness,
m, 1962 y 1. discusión de esta manera de ver en Warren G. Benms,
"A New Role for the Behavioral Scienees: Effectlng Organizational
Change", Administrative Science Quarterly 8 (1963), págs.
126·165.
so Ver al t'especto, en particular, Schelsky, op. cit. (19581)  
131 Y siga. . .
4..'
ILUSTRAClON SOCIOLOGlCA y OTROS ENSAYOS 87
Esta situación general se relaciona .con los puntos de
partida causales de la sociología. No n.ecesita. ser tomada
como definitiva. Aun cuando la diferenCia entre el
conceptual de la sociología y horizonte de la vida
cotidiana no pueda eliminarse, sería necesario prestar más
atención a la reln.ción entre ambos. _
Nuestra tesis final supone que los métodos comparati·
vos y la teoría sistema/medio, que se preocupan por una
interpretación del hacer desde el punto de vista de
altemativas funcionalmente equivalentes, encaran al ac·
tuante a la luz de una racionalidad también posible para
él" mismo y que, por lo tanto, están-en mejor
para representar la unidad del mundo de la teona y el de
la práctica.
En el curso del actuar diario normal el sujeto se orienta
según.la cosa misma. Los objetos, los planes de las
proposiciones de acción, aparecen en el campo Visual
como únicos y concretos, típicamente conocidos. Pero el
dicho conocimiento típico resulta de procesos de abstrac'
ción y selección, realizados inconcientemente, los cuale.s,
elevados a la conciencia, conducen a conceptos de especie
y género. No son resultado de Wla comparación expresa-
mente realizada.
Una comparación no está al servicio de la reducción de
lo existente a lo esencial, como opina Husserl,'1 en base
a la tradición antigua, sino al servicio de la fortificación
de lo existente en relación con otras posibilidades. La
comparación no se ocupa de verificar lo que lo existente
es en su esencia, sino que fija puntos de vista abstractos
desde los cuales el ser puede resultar sl'lstituido por otro
'tanto en sentido conceptual como concreto. La mayal'
racionalidad de esta actitud consiste no ellla certidumbre
de que. el ser sigue siendo el mismo en al.gunos
esenciales, sino en la de que, dadas determmadas condi-
ciones, no es necesario que el ser siga siendo el mismo. ,oa
al individuo una' libertas indifferentiae que es adquirida
por el conocimiento (pero que no hace a éste indepen-.
61 Cans" por ejemplo, Hussorl, op, cit .. pág, 409 Y sigs.
ij
II
j
1
1
.,
; ¡
.
88 N(KLAS LUHMANN
diente de la verdad, como temía Descartes·' entre otras
premisas ideológicas). El avance en conocimiento que se
obtiene a través de la comparación es igual tanto para la
orientación teórica como para la práctica. El método para
la abstracción de criterios de referencia y determinación
de alternativas dentro de las series de equivalencias es el
mismo, ya sea que se halle sustentado en motivos
heurísticos o estratégicos. Y los "costos" típicos de la
abstracción según los cuales sus conocimientos se toman
irrelevantes desde puntos de vista de referencia desplaza·
dos son también los mismos. Sólo difieren los motivos
para la elección de puntos de referencia. La ciencia
funda la elección a partir de su relación respecto a una
teoría;. la práctica, medi<lnte referencia¡¡ a valores. Pero
una vez conquistados posibilidades de comparación y
los conocimientos basados en ellas, sólo dependen de los
criterios de referencia la comparación, y no de los
motivos por los cuales criterios son relevantes.·' La
verificación de equivalencias no tolera la alteración de sus
criterios de referencia, pero es inmune respecto a la
perm utación de los moti vos qué guiaron su elección. Por
la permutación de estos motivos, por el tránsito de la
justificación teórica a la valorativa, la práctica puede
apoderarse del conocimiento científico, sin que por ello.
se falsifique su contenido de verdad.
La racionalidad de la comparación no puede. ser
garantizada sólo por el método. La elección del critÍ!:,rio
de comparadón para el cual el método no puede ofrecer
ningún criterio objetivo (fuera del formal: según el cual el
punto de vista tiene que adecuarse a la orientación de una
61 Ver principalmente la cuarta "Meditación".
63 Respecto a esta diferenciación de crí terios de comparación y
motivos de relevancia, vel, por ejemplo, WiJliarr' Stem, Persa" und
Sache: System des kritischen Pergonalismus. T. r. 2da. ed .• Leipzig
1923, pág. 349 Y sigs., donde también se encuentran interesantes
trabajos previos respecto a una teoría sistémica funcional. Además
los problemas que han surgido de eata diferencia han sido
discutido. sobre todo en la literatura jurídica. Cons., en lugar de
otros, a Hans Nef, Gleichheit und Gerechtigheit, Zurich 1941.
ILUSTRAClON SOCIOLOGICA y OTROS ENSA VOS
89
comparación) es decisivo para el estilo de la racionalidad
a conquistar. Los modelos tradicionales de la racionalidad
de la acción c0;tJpar<ln medios desde ·el punto de vista de
un fm, es deCir, de un efecto específico, valioso, del
Sm. embargo, ,no se ha podido desarrollar una
teona de fmes abstraldos según los requisitos de verdad
de la ClepCla moderna .. La ciencia np puede legitimar la
abstracclOn de fines· mdlVlduales, En consecuencia la ra.
  'científic<lmente postulada" no puede
a la aCClOn <lisIada. No adquiere su sentido sal va en el
plano de sistemas de acción más complejos: como
racionalidad sistémica.
64
.
. Un sistema de acción es racional ouando sus intereses
en la perduración. tan generalizados que, dad<15 1<15
  ,del medio;. posee· suficientes
p.oslbilldades de satlBfacclOn. En este sentido la racionali.
dad del sistema se basa en la estahlJizació'n funcional
por9
ue
los pr.oblemas que el tiene que resol ve;
la medida de BU estructura son utiliza bies como
criterios referencia para análisis fYncionales y para el
epcauzanuento qe procesos de sustitución. La contribu.
ción aislada, el efecto aislado, la fijaCión del fin no
pueden afirmar por sí solos ninguna mcionalidad; 'sólo
puedm ser racionales dentl'o y según la medida de IIlS
referenciaa del sistema. La abstracción de fines a.islados
permi:e much<15 a1ternativ<15 de acción. Solamente en
. relacion a una compleja red de problem<15 de  
estructurales se puede determinar qué al temativas satisfa.
cen, en realidad, en un sistema concreto.
Por tal r",zón, tampoco resulta decisiva la racionalidad
. subjetivamente entendida del hacer práctico. Un .is,ema
de acción también puede ser racional a travé'· de
funciones latentes y, en tal caso, la función de latenc';a de
,Ver al respecto también acertadas observaciones en SCh(llsky,
op. CIt., (1959), pág. 124, que extrae de comprobaciones análogas
cOnclUSl?#neS sobre un papel únicamente analítico ,de 1" sociología
en .t;.elac1on con la. practica: para poder comprender sistemas de
acclOnJ debe renunciar. a un abarcar la acción aislada en su totalidad
concreta.
1
I
!
90
NIKLAS LUHMANN
1!lB funciones resulta justamente lo que contribuye en
forma decisiva a la racionalidad del sistema.·
s
Esto lige
más o menos para todoa los sistemas emocionalmente
estabilizados, ya que la función del sentimiento no es
accesible para la persona que siente, ni puede hacerse
accesible sin destruir el sentimiento .
Sólo en este punto empieza la búsqueda de modelos
ideológicos para la racionalidad del sistema. Las ciencias
que se ocupan de manera inmediata de la racionalidad del
hacer, en especial las ciencias económicas, han progresado
más que la sociología, pero la explicitación d'4- la
racionalidad del fin del hacer les resulta particularme'nte
difícil. También en la se perciben esfuerzos
convergentes en lapúsqlleda de tal modelo. El esbozo de
una teoría del sistema con \as características de la
conservación de la estr'uctura Y los límites respecto al
medio, de la permanencia y.el carácter contradictorio de
los problemas de sisterrui, de la generalización Y estabiliza'·
ción funcional .de. una .estructura de expectativa, busca
codificar algunas ele las tendencias ya visibles, sin poder
proporcionar sin embargo más que puntos de partida para
una discusión crítica dentro de la sociología Y en relación
con las ciencias a ésta, interesadas en sistemas
sociales racionalizados. Tal discusión puede conducirse de
manera técnico.profesi6nal en la búsqueda de conceptos
cada vez más afinados.> Pero también puede hacer surgir
B Ver al respecto los autores citados· en la nota 33·, supra. Hasta
ahora no nos hemoS ocupado ,'ruficienternente de la cuestión acerca
de qué consecuencias tendrá el descubrimiento cada vez más
progresista de funciones hasta ahora latentes a través de la
psicología y la sociología. De todos modos, la confianza ingenua de
que más sabiduría cura sólo es dable encontrarla entre los
psiquiatras. También aquí el método (uncional puede ofrecer al
menos Wl punto de partida: junto con la cuestión sobre la función
de la latencia para los sistemas sociales, se plantea simultáneamente
13 cuestión sobre los efectos equivalentes. En esta· perspectiva
podría surgir entonces la sOBpecha de que nueVOS desarrollo&.
sociales del tacto Y de la amabilidad están llamados a servir
funciones latentes con efectos latentes de I4
como
si't, Ver al
respecto también mi trabajo ya mencionade), sobre lat funciones y
las consecuencias la organización formal l pág. 370 Y sigs.
,
·,1
j
-1
¡
i
ILUSTRAClON SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
91
una pregunta: ¿qué declara,oión hace el hombre sobre sí y
sd,re el mundo a traves de su concepción cientí·
flca? Cuando se sobre esta parecería
que para la   y el pensar mediante sistemas ya
no bastase el VIeJo horno tabe'r, el cual estaba obstinado
en entender su ¡Jensamiento y su acción como mera
provocación de efectos.
I
,!
,
. ,
ILUSTRACI,ON SOCIOLOGICA
\
I. Clasificación de la ilusttqción
Ilustración sociológica: un\ tensión interior anima esta
frase, Por momentos, encon1¡ramos que la sociología
según su naturaleza y sus   es calificada como
ilustraci6n. Mannheim 1 había con.,cebido la planificación
científico-social como continuaci&p de la ilustración.
Dal1rendorf' rotula la sociología norteamericana como
"ilustración aplicada". Gehlen' ve en l'a,realidad social las
huellas de la ilustración que tras la'" pérdida de sus
premisas continúa por así decir, a ciegas. Schelsky' ha
intentado encerrar en una palabra, "contra-ilustración",
la apro badón y la distancia respecto a la ilUstración. En
todo 'esto resul ta significativo' que se aprecien los límites
de la idea de ilustración, pero que no se 'calculen
realmente los "costos" del concepto. Por el contrario,
como sociólogos, nos distanciamos de los principios y la
ética espeÓficos de la ilustración.
I Kar] Mannheirn, Mensch und Gesellschaft ;,n Zeita,lter des
Um bal.l.B, versi6n alemnne de la edic. inglesa, 1958, pág.
48 Y Idg!. Cons, también Jürgen Habermas, IIVerwwollBchnftliche
Polltik und offentliche Meinung'\ en: Humanitiit und politische
Verantwortung. Erlenbach·Zurich und Stuttgart 1964, pág" 64-73.
Ralf Dahrendorf, Die angewandte Aufh/iirung, Gesellschaft
und Soziologie in Amerika. MUnchon 1963.
, Arnold Gehlen, Die Seel' im technischen Zeltaller. Sozlal·
psychologische Probleme in der industriellen Gesell.chaft, 2da. ed.,
Hamburg 19'57, en parto pág. 75 Y siga.
• Helmut Schelsky, Soziologie der Sexualitert, Hamburg 1955,
pág. B. Con •. también 10. comentarios de Helmut Schel.ky,
"Vordunkelung oder Geg.-naulkliirung.in der Soziologle der Sexua·
litat", Psyche 10 (1956) pág •. 837-B56 (854 Y ,ig •. ).
ILUSTRACION SOCIOLOG1CA y OTROS ENSAYOS
93
?ecir entonces ilustración sociológica tiene algo de
amesgado, unilateral, no lógico. Unimos dos términos
que ,en principio se hallán separados por una di:erencia
histórIca. Estamos acostumbrados a relacionar los ciclos
de la hwnanidad pensante que designamos (,on los
nombres. de y sociología con diferen';es épo·
caso Por .ilustraclOn entendemos la aspiración de organizar
las relaclOnes humanas a partir de la razón, en libertad
respecto a todas las ataduras de la tradición y el prejuicio.
Dichos culminaron en el siglo XVIII y luego se
apagaron, rapldamente a causa de una desvalorización
provocada por el escepticismo. Asigl,lrunos la sociología a
l,?s XIX'y, xx, La sociología se jacta de su carácter
clentlflco pOSitIVO y busca su sostén menos en las leyes
inalterables de, una razón humana general que en los
hechos comprobables y las condiciones sociales de con-
pe esta después del reflujo del optimismo
ilummlsta, la soclologJa se pudo afirmar como una ciencia
escéptica" ,que prosigue sus investigaciones según
metodologlcas, pero que difícihnente puede ser intimada
a total responsabilidad por las consecuencias de su
propIO hacer.
. La según la cual la sociología serÍo sucesora de la
ilustraclOn puede apoyalrse en el hecto de que ello habría
sucedldo un lapso histórico altamente condente. Pero
la ilustraclOn, pesar de estar tan ligada a su época, no ha
el camino " la sociDlogía. La
no surgID como continuación inrnedüüa de
unpulsos iluministas y aún hoy se la concibe así muy
raras veces. Pero ¿es exacta esta interpretación?
En el siglo XIX la ética iluminista se interrumpió con
brusquedad. Esta ruptura' no dio tiempo ni oportunidad
para una clarificadón de la ilustración. Quedó una buena
parte de pragmatism.o y confianza científica. Quedó,
sob.re todo, el humamsmo de la voluntad reformista de la
SOCiedad. Pero dicha voluntad se orientó según los
nuevo orden social, se hizo comprensible a
partir de. el y no encontró siquiera bases pru'a una
,   la. europea en cuan to a
fllosoÍla politlco-soclal ro tampoco respecto a la ilustra-
94 NIKLAS L UHMANN
ción. Los nexos de continuidad que por cierto existieron
fueron encuadrados dentro de nuevos patrones y no
determinaron la relación entre sociología e ilustración.
No se haría justicia ni a la sociología ni a la ilustración
enumerando los presentimientos sociológicos de la ilustra-
ción o las tardías inspiraciones iluministas en sociología.
Por lo demás, aunque resulte ocioso negar la ruptura de
la tradición entre fines del siglo XV!II y principios del
XIX se puede no obstante formular la pregunta acerca de
si la' sociología ostenta' en la actualidad rasgos iluministas
y en qué sentido. Sin duda, no participa de las premisas
ideológicas ni de los propósitos o de
la época i1uminista. En especial, para la soclOlogla eXlSten
en la ilustración dos premisas centrales que se han
tornado sospechosas: la participación.de todos in.divi-
duos en un propósito. racional comun y el
respecto al éXit,o de la factibilidad. de. éste. Los
encuentran diflcil aceptar que mdlVlduo por reflexlOn
propia, pueda crear una com umdad c0.n la totalIdad de
sus semejantes y menos aceptable aun. les resulta la
hipótesis de que dicho comumtarIO, una vez
descubierto, pueda por cualquler,a. En am?o"
casos. Los problemas Impl!cltos son mucho mas  
La conciencia de las diferencias socialmente condlClOna-
das de las "concepciones del mundo" se ha afirmado, la
conciencia de los complicados enlaces causales y valotal.l-
vos de todo hacer se ha agudizado considerablem,ente,
Esto separa a la sociología de la "ingenua" ilustracion de
viejo estilo. . ,.
Y, sin embargo, parecerla q.ue ImpOSIble enten-
der a fondo el intento de la. JlustraclOn o los problemas
fundamentales', de la sociología actual y que se r.educe
considerablemente nuestra posibüi?:,d de
dimensión del hiatCo entre ilustraClon y soclOI?gla SI
partimos del hecho de que constituy.en mtele,c-
tu"les heterogéneas, incomparables e lnc?mpatlbl;s .. EXIS-
ten en sociología una serie de caractc;lstlCas y
posturas centrales en cuanto a la mvestlgaclOn que
pueden ser interpretadas según un .. am pilO de
ilustración, Y tal concepto amplio de ilustracIOn permite
ILUSTRACION SOClOLOGICA y OTROS ENSA YOS
95
a su vez reconocer mejor qué se persiguió en realidad con
el intento histórico de la ilustración y por qué ese intemo
debió fracasar. ,
Creemos que a través de la sociología podemos
descubrir lo que echamos de menos: la clarificación de la
ilustración. La sociología no es ilustración aplicada, sino
ilustración clarificada: es el intento de alcanzar los límites
de la ilustración.
I
n. Sociolog(a como ilustración
El cariz iJuminista esencial de la sociología se hace
patente con especial claridad en cuatro puntos: en el
intento de explicar el obrar humano a través de perspecti,
vas incongruentes, en el problema de la latencia, en el
tránsito de las teorías de factores a las teorías de sistemas
y en las dificultades propias del método funcional. En
primer lugar, estos cuatro aspectos deben explicarse
consecutivamente. Su relación interna sugiere una deter-
minada .interpretación de la idea de iltjstración, esto es, la
interpretación como expansión de'· la capacidad del
hombre para comprender y reducir la complejidad del
mundo.
1. Perspectivas incongruentes
En todos los esfuerzos tendientes al conocimiento del
hacer que se habían recogido en la tradición occidental
bajo el título de "filosofía práctica" era característico el
propósito de presentar al actuante cómo debía ser su
actuar correcto. Implícito en eUo estaba la idea de que
entre quien filosofaba y quien actuaba existía un presu-
puesto previo l',especto al mundo, la rallón y la.ética. La
ciencia era vista como ciencia asesora: debía explicar al
actuante sus verdaderos fines, mostrarle los medios
correctos, ayudarlo a alcanzar la. cormcta moral básica
(virtud) de un buen actuante. Por esta razón la ciencia no
podía ni debía pensar por principio de manera distinta a
lo que ella misma esperaba del actuante y por eso debía
96 NIKLAS LUHMANN
someterse a las limitaciones del horizonte de s'-,ls
ideas debían poder en recetas ..
experimentaba tales limitaciones como esenCIa meVltable
de lo que era objeto. , ...,
La sociologla se libero de semejante sltuaclOn, pero no
de los juicios valorativos. Ello ocurre en principio en el
. siglo XIX sw;ge una técnica de c.onocimiento
alienante y la sociologla la hace suya. El. sentido del
no se explica ,ya por la esenCIa de sus fmes, su telos, smo
por una escala . de valores ,?iscrepante, extrarya, para la
cual Kenneth Burke acuna la 'acertada formula de
"perspective by   hace al
pensamiento de condICIOnes economlcas; Freud, de Im-
pulsps libidinosos; Carlyle y. Nietzsche empl.e,an u!1
siro bolismo sacrílego ,para expresar. la, reli-
giosa; Spengler compé,ra culturas hlStoncamente alejadas
como simultáneas; en la novela francesa y rusa, el
matrimonio es medido, como institución, según el amor,
y la religión según el delito; y V explican
las abstracciones por su relaclOn con el flUJO del ttemp?, y
corno tentativa de superar contradicciones; tamblen
podrían mencionarse las .t.écnicas del arte del
siglo xx. Todas estas actitudes son recibidas favorable-
menie, no sólo por el público, sino también por los
especialistas. .
La sociología nada un buen trecho con esta corrIente,
adopta una !;endencia crítica, desenmascarar:te, rel?ta tras
las fachadas oficiales, investiga las segundas mtencI?nes y
desacredita las actitudes públicas. En este negocIO del
engaño descubre que la detenninación social pesa mucho
más de lo que se había supuesto en general y lo
el mismo actuante en espeCial reconoce, La VIOlenCia
social comienza ya a ejercerse en las percepciones y
necesidades, en el m",to, en el consumo, en el lenguaje
mismo. y, por supuesto, en modalidades de la
pública. Al aclararse de tal fonna el SOCial,
gracias a la actitud indagadora de la soclOlogla, se torna
COl1JJ, Konnclh Burile, Permanencc ana Cllange, New York
1935, pág. 95 y sigo
ILusT'liÁc-rON'""SOG-IOLOGICA y OTROS ENSA YOS
97
perceptible un problema que aún se hallaba oculto: el de la
contingencia social del mundo. La teoría sociológica ya
no es posible sino como propuesta para la solución de tal
problema. No puede continuar como ilustración que
descubre rada vez más, sino como perspectiva de los
límites de la ilustración, como clarificación de la ilustra,
ción .
De manera significativa, la sociología inicia su camino
precisamente con esos intentos de delimitarse a sí misma
como ciencia teórica autónoma, que no recurre ya a
conjeturas económicas, psicológicas, o propias de la
historia universal. La sociología se constituye al ofrecer
un sostén a la ilustración desenmaScB.l;ante y al luchar por
abarcar la complejidad de un mundo socialmente contin-
gente. Para ello apela a dos sistemas de pensar, irreconci-
liables entre sí, que buscan reducir la complejidad social
'desde una posición subjetiva'u objetiva: Max Weber se
aferra en forma resuelta al sentido subjetivamente pensa-
do del hacer como único hecho dado y, a partir de ello,
intenta construir "tipos ideales" de estructuras sociales.
para llevar a cabo mediante ellos. compara-
tivas de gran envergadura_ Emile D)J.rkheiro afronta la
Contingencia social mediante su tesis de la objetividad
fáctica de las realidades sociales. Am bas posiciones
alcanzan su formulación a través del problema que
elaboran aunque sin analizarlo abiertamente: de ahí que
la falla de am bas resida en que tal probleina no se
convierte en sus teorías.
2. Funciones latentes
Otras tendencias ideológicas toman como __
problema de la incongruencia entre la ilustración científi-
ca y la orientación ingenua del hacer y redefinen a éste a
través. de la diferenciación de relaciones de sentido
con cien tes e inconcientes. De tal suerte, apelan a compo'
nentes no con cien tes de la acción para interpretar el
actuar como incongruente. Por supuesto, siempre se supo
que el hombre no es omnisciente. Sin embargo, es nueva
la suposición de que un oscurecimiento de ciertos
----
98 NIKLAS LUHMANN
aspectos, ciertas causas o ciertas consecuencias del hacer
codeterminan el sentido de éste. La importancia plena de
esta noción no se percibe más que hasta el momento en
que se pierde la fe respecto a que existiría una noción fija
de "ser" capaz de mostrar al actuante qué es lo esencial y
qué lo trivial y permitiría así al individuo atento
obrar en forma correcta para reducir la complejidad de la
contingencia. La problemática de esta reducción se
relaciona con el concepto de latencia, proveniente del
psicoanálisis." No se refiere sólo al hecho de que al obrar
puro desatendemos muchos factores de la re,alidad, sino
que implica además que el hom bre deberla ocultarse
aspectos parciales de su realidad social para no perder
orientabilidad y motivabilidad. Una cierta ignorancia, una
repr'esión de ciertas serían una autopr?tec.
ción necesaria de sistemas de aCClon personales y SOCiales,
sin la cual éstos no estarían en condiciones de mantener
constante su propia identidad y su estructura integradora
en un medio altamente No se trata pues de
o A I<. Mel'Lon $(! debon n1M innuyentes fornlulncjo'
nCfi y In introdueciúll dl' {!!ü/J concepto freudiano la .'1oeiolog(ll.
Cans.; "The Unonticipatcd Consequences ai' Purposive Social
Action", American Sociolagical Retliew 1 (1936) págs. 894·904;
del mismo Itulor: Social and Social Structure, 2da. ed.
Glencoe, IIl. 1957, en JHtrt. pág, 60 Y sigs..; del miBmo autor:
IIS0 cilil Probleml::l unJ 8ociological 1'heory". En: Robert K.
Merton/Robel't A. Nil:ibel (ediL.): COlllempo/'al'Y Social Problems.
An introductian to lhe Socíology al Deuiant Behauiol' and Social
Disorgol1izo/iol1. Ncw York-burJingame 1961. píigs. 697·737 (708 Y
sigs,). Para otras versiones de Idees análogas ver Arnold Gehlen:
IINichtbewusste kuLtur9.lllhropologiache Kategorien
ll
Zeitschl'ift fiir
philosophischc FO"schulIg 4 (1950) pág •. 321·346; MarionJ. Levy,
The Slruclure o{ Society. Pl'inceton, New Jersey, 1952, pág. 83 Y
algs. Dorothy Ernmet
l
Function, Plll'pose álld Powero, London
1958. pág. 83 Y sigo. .
, Ve,' .1 r •• pecto e'p.ciolmenté Wilberl E, Mool'e/Melvln M.
Turnin "Solne Sociol FUl'lctions of Ignorance
ll
, Amerioan Sociolo-
gical   14 (1949), pág •. 787·796; r.,ouls Schneider, "The Role
01 th. of ¡gnoflloc. in SO<llologk:oI Theol·Y. An Explora·
lory Statemenl". American Soaiolog/cal Review 27 (1962), págs.
492-508,
i

j
¡
\
i
I
j
1
ILl1STRACION SOClOLOGlCA y OTROS ENSA YOS
ignorar aspectos insignificantes, sino de reprimir aspectos
importantes del mundo en que se actúa.
Entretanto, de esta idea según la cual las represiones .
s.on necesaria: para la acción, nadie extrae la consecuencia·
de :tue podna resultar necesario déjar intactos los tabúes
y sl;spender todas las investigaciones. que van más
a11a de las funciones y estructuras latentes. Por el
contrario: prepondera el impulso' i1uminista. Pero, de
acuer?o con las premisas ideológicas, la meta ha
cambiado. No mas adoctrinamiento e intimación no más
difusión de la lrirtud y la razón,·sino que la dorriente
dommante .C':ll1Slste en desenmasc':ll'at· y desacreditar las
fachadas oflclales, las morales imperantes y las autocon-
En la realización de semejante tarea,
la soclQlogla se ocupa con especial predilección de los
"desacreditados" y "reprimidos" de la realidad
SOCial y de la "conducta desviada", de la organización
"informal" en lugar de la fonnaJ, de la forma de
ejecución de representaciones sociales, etc. En todo ello
bu.sca el sentido funcional latente.
A pesar de la claridad con que surge hoy esta
su capacidad. de responsabilidad es extremn'
damenLe confusa.' No podemos darnos por saUsfechos
con las esperanzas del psicoanálisis (el solo hecho de
hacer concientes y el discutir los problemas hasta ahora
latentes, tendría efectos clu'ativos), aun CUando no falten
los intentos de trasladar esta idea a los sistemas socia-
& por ejemplo, Perol' L. Bergel\ lo Sociology.
Clty. Ncnv York 1963, 25 Y sigs., con nUmerosos
ejemplos.
9 Lft .cuesti6n al respecto se fonnula de muy diversas maneras,
pero 110. es contestada: por Merton
l
op. cit. (1957), págs. 51-70;
por Alvln W. Gouldner IIOrganlzational AnaIysis". En Robert K.
Merton/Leonard ·Broom/Leonard S, Ccttl'eU Jr, (edlt.): Soa/%IJY
TOday, York 1969, pág •. 400·428 (407 Y siga.); por Peter M.
BI.u/W. R,chard Scolt, Formal Or/lom·zaCiona. A CompcrraHve
ApJH'oacll. San 1962
1
pág, 196, nota a. Al parecer, el
concepto de latenCia ·alcanza par.n formular este pl"oblerna, pero no
pata l"ot;!so(verlo.
100
NIKLAS LUHMANN
les.
'o
Cuando las exigencias de latencia están realmente
condicionadas según estructuras de sistema,s, el mero
descubdr lo oculto no ayudará, salvo que, se logre
satisfactr de otra fonua la función que implica la latencia.
Por lo tanto, la ciencia sólo podrá ilustrar al actuante
sobre los problemas y estructuras, latentes para él, sobre
"motivos incandentes" de su hacer, si conoce su relación
funcional, si sabe además qué función cumple la latencia
misma para el actuap te y si puede ofrecer para eso
alternativas funcionalmente equivalentes. También hasta
aquí la clarificación de la ilustración es programa de la
sociología. .
3. De las teorías de factores a las teorías de sistemas
Estos de ilustración responsables sólo
podrán ser llenados mediante la reflexión sobre la especie
de teoría sociológica' que es necesaria para ello. Si se
pretende sintetizar el desarrollo teórico de la sociología
desde el siglo XIX hasta nuestros días en una fórmula
sucinta, se podráhablru- del pa,o de las teorías de factores
a las teorías de 11
Las teorías de son intentos de atribuir el
surgimiento y las c,",aeterísticas especiales de cada estruc-
tura social a determinadas causas aisladas, por ejemplo a
económicas ya las formas de producción que
. a   como. el
bélico o el unpulso de lInltaclOn, a dlferencla8 raCIales,
condiciones climáticas o procesos biológicos de selección.
10 En esta dirección se han desplegado en especial 108 inte.reses
de la investigación del Instituto Tavistock, Londres. Muy significa-
tivo Elliot Jaques, TM Chaoging Culture of a Factor)', London
1961. Cons. ademá. Cyril Sofer: The Organíza/ion Fro", Within, A
Comparativo Study of Social Institutio"" BCJIj.d 00 o SociotMra-
peutic Approach. London 1951; y W. R. 'Bion, Experi.nce. in
Groups and other Papers, London"New York 1961.
11 Como una exposición de este proceso, en el rnterin superada
en la concepción de la teoría sistémica, cons, Talcott ParsonB
1
The
Structur. of Social AcHon. Glencoe. IU. 1 !J37, '
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
101
Hoy se puede decir que tales intentos se malograron por
sus conceptos demasiado simplist<1s.Quizás en la actuali-
dad resulte menos discutible que en otros tiempos la ldea
de que aun los sistemas altamente complejos pueden ser
elaborado3 y conservados en base a procesos elementales
bastante sencillos (la cibernética se empeña en comprobar
tales procesos). Pero las abstracciones que podremos
formular. a ,partir de eUo serán de una especie completa-
mente, ülstmt.a, por ejemplo, reglas y mecanism os de
selecclOn, no causas solamente eficaces, de efecto fijo.
Comparadas. con las teorías de fabtores las teorías de
sistemas tienen un potencial de mucho más
las estructuras ,de' toda especie -fami-
ha8! de produccion'; asociaciones de vida
soelal, estados, la economía de mercado, iglesias, socieda-
des-- como complejos sistemas de, acción que deben
resolver (UU cantidad de prOblemas si quieren mantenerse
en su medio_ Sobw estos problemaS y sobre los efectos
funcionales que' resuelven o pudiera'n resolver, sobre los
problemas los "costos" d,e tales efectos y los e-
fectos secundarios referidos a ellqs" se pueden hacer
,>in haber aclarado previamente con
t
·, .' ,
  :;:., de que causas ais!adas ha surgido un
Se pueden hacer sobre la
y la c,,:,TUdl!,r<J del -el lenguaje es un
<ÍQ aeciopes siil saber qué causas
conQuJeron al ongen del mIsmo. Muchos mecanismos
  0jemplo, el. dinero o el poder políV.co
keglLll0 o "1 derecho positlVO, establecen sistemas socia-
ct<: elevado que es prácticamente
lll1poslble ilustrar su hlstorIa causal, para no hablar de las
leyes n!lt'osarzas de ?u desarrollo. Por otra parte, la
aclaraclOn de las relaCIOnes causales se fruséra a causa de
la interdependencia circular entre las causas. Todas las
causas consel'lucloras de sistemas son necesarias como
causas, de duración y sólo pueden poseer su propia
dtu'8clon mJelltras el sistema se mantiene, de modo que
en su causalidad ya está establecida su acción determinan-
te.
Las teorías ele factores y la metodología cei\ida
102 NIKLAS LUHMANN
est.rictamente a las leyes causales restringirían de. manenl
intolerable el horizonte de la itwestigación sociológica,
Con este instrumental, la sociología no podría alcanzar
siquiera la comprensión de situaciones y relaciones de
acciones cotidianas en su oscura pero estratificada com-
plejidad. Si nos atuviéramos a la teoría de factores no se
podría pensar en ningún estilo de ilustración l·azonable.
La necesidad de un, instrumental analítico que pueda
encarar objetos' muy complejos parece ser el resorte que
ha provocado una nueva orientación, 'que se aparta de la
teoría de factores para pasar a la teoría de sistemas. Esta
reorientación ha colocado al estilo iluminista de la
sociología sobre mejores y más sólidos fundamentos. En
su reacción inmediata ante la decadencia de las ¡j¡,;ltiguas
nociones respecto a la acción, las teorías de factores
restrillgieron la investigación a cOl11probar las "verdade-
ras" causas del hacer, De esta manera desátendiel'on las
estructuras de sentido, según las cuales el actuando es
entendido C0l110 mel'a "sllpraestructura", como "ideolo·
gía", como "racionalización" o "sublimación" de moti-
vos no admitidos, en suma, COITlO mundo apal'ent,e, que
existe sin derecho ontológico propio. Las teorías de
sistemas se abren camino hacia una novedosa concepcióll
de la latencia y de este modo tam bién hacia un estilo
novedoso de ilustración. No descubren causas latentes,
sinO funciones y estrúcturas latentes. Tal actitud también
sigue constituyendo una crítica escéptica del hacer, pero
no presenta las ideas im plÍc.itas en el hucer COI11 o
mundo aparente, lleno de trampas, corno mero embellecl'
miento de motivos iúnoble3, sino como selección incol11-
pleta, como simplifkación drástica. y grosera
de lUla realidad social mucho mas comphcada. La
automanifestación de los sistemas actuantes ya no es de-
rribada irresponsablement<l, sino que se la refiere a con-
tradiciones internas, a puntos de vista coincidentes, a
otras posibilidades. 1,8, ciencia ya no sugiere al hombre
que actúa que' debe verse a sí mismo como órgano
ejecutor de un único motivo básico vergonzoso, Por el
contrario, le exige una visión de la acción mucho más
compleja, concientp, ele Clue ello le resultará mas difícil. El
ILUSTRACION SOClOLOGICA 'i OTROS ENSAYOS 103
problema de la ilustración no reside ya en que desacredita
el actual', sino en que se vuelve superexigente respecto a
él.
De este modo se ha alcanzado algo decisivo para la
clarificación de la ilustración, esto es: la formulación de
problemas que le imponen límites y le exigen que, en Sil
teoría, sé fatniliaricecon tales límites.
4. Método funcional
Esta tendencia a tener en cuenta Wla mayor compleji-
dad del actuar, la complejidad tal vez excesiva la
concepción sociológica de sistema, resulta advertlble
también en otro punto de diséwión actual: en las
polémicas en torno al sentido y la peculiaridad del
método funcional.
Por lo general, la crítica alfuncipnalismo sociológico
parte de las posiciones metodológicas del neopositi vismo
y trata de probar que una funciól,1 sería una relaci?n
causal en el sentido usunl o bIen una cOl'l'elaClOll
estadística o, en todo caso, una subordinación no
comprobable y por 10 tanto "absurda"," El punto de
ataque principal es la oscuridad d$l objeto al que son
de ordinario las denominaciones funcionnles: las
fórl11ulas "permanencia de un sistenia social", "survival",
"condiciones de mantenimiento" ",-así se ha objetado-,
no eran bastan ti! precisas, ,es decir, resultaban científica·
11 Cons'
j
por ,ejemplo, El'nest Logie, Wii/lOut Meta-
phYII'ics, Glencoe. Ul. 1956, pág. 277 Y SlgS.-; del   ,!,he
SI/'"atur. 01 Sajen,,", New York 1961, pág, 401 Y "g •. , 620 Y SlgS,;
Carl Hempel: "The Logic of Functionru Analysi.". En: Llcwellyn
Groas (edit.): Sympo8ium 011 Sociológical Theory. Evnnston, m.
White PI.ins, :-lew York 1959, plÍgs. 271-307; King,ley Davi" "The
Myth of Function:ll Analysis as a Spedal Method ¡n SOclology and
AnthropológyJl, American Sociological R(!view 24 (1959), págs.
757·772'; Gosta Carlsson uReOections on Functionalism", Acta
Soci%gico 6 (1962), págs. 201·224. Gustav Borgmann, "Purpose,
Function, Scicn,tific Explannt.íon", Ada Soci%glca 5 (1962),
págs, 225·238,
.. "
,
l'
l.
['.
j:
--
...
104 NIKLAS LUHMANN
mente insostenibles" desde puntos de vista valor.otivos
teleológicos. Podemos extender tales objeciones !, otra
fórmula: la unidad referencia del análisis funcional
resultaría demasiado 'compleja, contendría
posibilidades como ser en forma inmediata objeto de
comprobaciones científicas. Concebida en tales términos,
dicha crítica ilumina ti! mismo tiempo las ventajas, más
aún, las verdaderas "rtmciones latentes" del funcionalis-
mo. Las citadas dificull9.des son m¡uüfestación de que en
el funcionalismo se tiende a la de una'
mayor complejidad en los hechos. Esta tendencia aparece
en todos los aspectos esenciales del análisis funcional y,
peir 10 tanto, debe regir como su rasgo care.cterístico. Se
hace patente en la radicalidad con que se conciben las
existéncias como necesidades de efectos y las evidencias
como problemas, en l¡\ abstracción del concepto de
sistema al que establece como concepto básico teórico y
en la relatividad sistémica de todas las condiciones
funcionales que sólo son completas cuando se indica al
mismo tiempo a qué sistema se refiere lm efecto
funcional. Además, se manifiesta cuando la investigadón
pasa de aspectos manifiestos a otros latentes, de funciona-
'les'a disfuncionales Y. por último, en la idea central de la
equivalencia funcional que expresa que una y la misma
función puede sel' cumplida de varias maneras dist.intas,
permutables entre si . .Estimulado por la filosofía desde
hace mucho," el fUllcionalisn1o busca descomponer
todas las sustancias en funciones y compamr t.()do lo que
es con otras posibilidad.es. El mundo eG de tal suerte
proyectado como un horizonte de otras posibilidades de
1) Como ejemplo' de esta difundida crCtica VeL' George C.
Homans, TlJeoric del' socia/en Gnlppe, Versión alemana. Kaln-
Opladen 1960, pág. 295 Y sig.; asimisrno: HColltemporal'y Theory [n
Sociology". En: Robert E. L. Paris (EdiL.) Ha/ldbool. o( Modcrn
Sociology. Ghicago 1964. prigs. 951·977 (963 Y sigs.).
14 Cons, al re¡;pecto Ernst Co.ssirel'. SubNtallzb'2gl'ilf LUId F'lmh-
tionsbegriff. UntersudllUt¡!el1 iíbe¡' die del'
hritih, Berlín H,lO y   HClIll'lch Rombft<!h, Suuslaflz,
System, Struktur, 2 ts, FrcibmlJ,MUnchcn 1965/GG.
IL\.TSTRACION SOClOLOGlCA y OTROS ENSA YOS
105
máxima complejidad. Los sistemas sociales que pretenden
permanecer en el mundo deben poner en evid e'n cia'
consideráble complejidad propia para poder subsistir.
Deben constituir estructuras que satisfagan las exigentes
deman das qu.e posibilitan una acen tuilda diferen ciadón
interna y al mismo tiempo permitan ¡u sistema adoptar
muchos estados diferentes a través' de W1a elevada
indeterminación. El funcionalismo bLÍSca un marcó de
referencia de conceptos básicos con erque pueda satisfa.
ce, estas exigencias de máxima comp\.ejidad. La proble-
matización de la perduración del sistema tiene este
sentido. Pero ¿puede ser asimilada la 'complejidad com-
prendida de tal forma?
IIl. Concepción y reducción de la complejidad
l. Plincipio y barreras dela ilustración
La cuestión acerca de cómo pueden ser elaborada!; las
existencias de información excesiv¡unente complejas CJns-
tituye 91 problema oculto de la ilustración. La incon.
gruencia de la interpretació¡iI sociológica en reladón con
el hacer, la necesaria latencia de ciertas estructuras y
fLmciones, el de las teorías de factores a L1S
teorías de sistemas y la debilidad de los métodos del
análisis hmcional, constituyen sólo aspectos aislados de
este problema de la complejIdad que lo posible alcanza en
su exuberancia ..
Por aspirar a una mayor complejidad, la ciencia. en
especial la sociología, se ve distanciada progresivamente
respecto al hacer. Puede lograr la fijación del hacer como
concepto, como objeto de investigación, como desarrollo
objetivo de acontecimientos en el mundo, como "beha-
vio,.". Pero por encima de todo, el hacer es una
posibilidad encarada en forma específica por el propio
actuante. Sólo puede manipular aquello que está en
condiciones de tomar condente para sí, lo que puede
recoger en el estrecho horizonte de su conciencia inten-
cional y allí experimentarlo en forma real. La compleji.
- ,:
106
NIKLAS LUHMANN
dad del mundo, la inquietante c.antidad de posibilidades
debe ser reducida pues; de modo que resulte experimenta-
ble de una manera sensible. Esto se produce en forma
automática con el transcurso del tiempo, pues todo lo
que se desvanece en el pasado pierde la propiedad de
poder ser también de otra manera. El problema de la
ilustl'ación reside en cómo acune esto.
El mero recolectar ':1 almacenar COiTec·
tas, el progresar en línea recta en cuanto a la obtención
de más saber,' no constituye una solución para el
problema de la ilustración. Demasiado saber no ilumina
más, sino que se pierde en la lejanía del saber existente
pero no sabido. Frentl; a una utopía iluminista que no
veía .BUS límites éstos sin embargo se alzaban, aunque no
se conocieran sí mi.IIlos e ignoraran su función: ahí
estaban la predilección por el pasado, por lo irracional, la
fascinación ante el enigma de la vida, ante lo crecido y no
hecho, ante la paradoja como principio. La ilustración de
la razón se enfrentó con el romanticismo. Sin embargo,
aunque haya parecido incompatible una conciliación
ent.re amb08, ello resulta posible tan pronto se reconocen
los límites de la ilustración Y se los comprende como
parte de ésta. La complejidad del mundo no sólo debe ser
abarcada ideológicamente, sino también puesta al alcance
del experimentar Y dd hacer, o sea reducida. Resulta
absurdo aumentar teóricamente las posibili.dades de abar-
car el mundo, si al mismo tiempo no se desarrollan los
correspondientes mec¡\nismos para reducir la compleji-
dad, o sea para que resulte posible el actuar.
2. Complejidad social
La sociología tiene una oportunidad especia! de partici-
par en este dilema de la ilustración, pues con el   de
la ilustración en sus dos aspectos, el de la concepClOl1 y el
de la reducción de I:l complejidad, la dimensión social
debe ser tenida CJ).da vez más en cuenta. En forma
creciente, la dimensión social surge como variable crítica
de la cual depende todo otro progreso. Si quiere que se la
considere como parte de una ciencia de la realidad,
=
ILUSTRACION SOC10I.OGICA

Intereses relacionados

OTROS ENSAYOS
107
esc1arecedol"d del mundo, la sociología deberá ubicar el
problema de la complejidad social en el centro de su
interé •.
. No estamos sólo en la temática clásica de la
filosof!a política I'eferida a! hacer (a los problemas de la
coaCClOn por parte de los otros o a la dependencia
respecto, otros, etc.), o. sea en las viejas fórmlllas
p;oblematlC":. de. metlls et i¡¡digan tia, o en las viejas
formulas utliltanas de pax et iustitia. Hoy se hace
de una manera más radical el problema de que el
proJlmo es otro yo y de que, por ello constituye una
'f . al ul IS '
Cl ra lile e able. Ya se ha planteapo el problema de si
,,1 otro tiene las mismas Viven?ias 'que yo, ve las mismas
15 En 'la sociología se asigna a este problem.a de litas otras
p01iibilidades
'l
al menos para el dominio de las expectDtivns de
conducta de Parsons. fundamental importancia, Pllrsons ve en el
de la "double conlil1l1eney" de todas las intel'acciones el
motIvo por e! cual todos los sncial(;'s debel1 constituir una
estructur,a nl1nnaUva parn. asegurar la C'or.nplen1entaridad de Ins
expt!<:tatl\;as de conducta. Ver Talcott PRrsolls, 'l'lIe Social Systém.
Glencoe, Ill. 1951. pág. 10 Y sig .. 36 y 51gS. T.dcoll Pnrsol1s/Edw8¡'d
A. Shils (edit,) Toward a Generol TlIeor)' ·'Of A.ction, Cambl'idge,
Mass. 1951, pág. 16, También en la más reciente leoría de la.
organización saje a la luz el problema de ln lCindetem'linación
racional" de todas las sitUAciones en las que pnrticipnn varios
i.ndivid\l?s 0, de una manera más general, el problema de la
pret,enslon sobre el Individuo por la complcjidod. Ver
p. ej. Her.?ert A, 51n10n, Das Verwaltungshahdeln, Eine Unte,..
8udlllflg uber in Behorden und príuaten
Vers16n alemana, Stuttg.a.rt 1955; asimismo: Modeis
o{ Alan, SOCial and Rational. MathematiC'al Essavs 011 Rational
-.Huma" BehaL'ior in o Social Setting
l
'New 'York'.London 1957;
Jacob an Economic Theory o[ Organization
and Infonnat,on . En Robert M. Thrall/Clyde H. CoombslRobert
L, DCtvis (Edit,): New York,London 1954, págs',
. 187-220;Gérard Giifgen, 'lheom der wirtsc/u¡ftlicllen Entscheldung.
Unterouchungen zur [,ogih und okonomischen Bedeulung des
ratlonolen Hondelns. TUbíngen 1963, en pal·t. pág. 176 Y sigo y
l'especto a los fundamentol; de lE! teoría del juego Jobn von
NeumDnn/O¡:¡kar ,Morgenstern, Spieltheorie und wirtschaftliches
    Vel'Sion nlemf\nD., WUrzburg 1961, en parto pág. 9 Y sigs,
1'amblCI1 eU este dominio de la investip,ación lie condensa la ideH de
que la   sociol debf! ser reducida a través de
mtruct,ura
s
SlstemlCa.s antes de poder Hctuar racionalmente.
i
:!
1
I ¡'
I ¡I
, 11
I ¡
I ,
I f'

,
t',
108 L UHMANN
cosas, aprecía 109 mIsmos valores, vive al mismo ritmo,
arrastra consigo la misma historia. La sociología, entoll'
ces, deberá recurrir a una teoría trascendental de la
constitución intersubjetiva del sentido, si desea obtener
una idea de la complejidad social, el problema de
referencia de sus análisis funcionales. l.
Por motivos que no pueden ser explicados aquí, la
metafísica ontológica, dentro del marco de sus premisas
ideológicas, estaba obligada a subestimar la dimensión
social de todo experimentar y a resolverla en parte como
cuestiones de verdad y de problemas de método y en
parte como cuestiones del orden ético-político correcto
del hacer. Hasta que surge la ilustración, la metafísica
ont..ológica vedaba consideración de la problemática
total de la dimensión socia! mediante su tesis de la
distribución equitativa de la razón humana: aunque en
distinta medida, todos los individuos por igual tendrían
participación en la razón.
l7
De este modo, Re estaba
'6 En la obra de la senectud de Edmund Husserl se han
establecido fundamentos esenciales sobre el particular, aun CURnao
no fueron completadAS. Vel' en parto Edmund Husserl, Tdeen zu
einer reinen Phá'nomen.ologie Imd plUil1omenologischerl Phi/oso-
phie. T. n. Husserliana, 'ro IV, Den Hang 1952, Bsimlsmo¡ Ca/'telo"'o-
niBche Meditatlon.en. .. di.nn T .. !., Den 1950, púg. 145 Y
sig., Il8lmlsmo: Dte KrlSr8 der e"ropalschlm WI8sellsc/laftcfl und die
  HusseL"liana. T. VI, Den HBag
1954, paga. 185 y Biga., pagB. 415 y.igs.
René Toulemont, L 'osR,ence de la 80ciété selon. Husserl, Parla
1962. Con •. ademá" Alfred Schütz, "D., Problem        
dentalen Intel'llubjektJviliit bel Hu ... rl", Phila.ophlsche Rundechau
5 (1957), pág. 81-107 con observaclone. crltic,s,y .slmlsmo:
Col/ected Pape .. , 3 Is. Den Haag, 1962·1966 con reflexione. que
conducen. la sociologfa. Ademá. Mauricft Merleau-Ponty, Pllé'no'
mónologie d. la p.reeption, P.ri. 1946, pág. 398 Y slgs.; Herman
Zeltner "D.s ¡eh und die anderen: Husserls Beitrag zur Grund-
le¡ung der Sozl,lphUosophie". Z.tt.ehrift für pltU08ophlsohe Fora·
.hung 13 (1959) pág •. 288·316;Remy C. Kwant Phenomen%gy'
of Social Exi,tence, Pittsburgh, Pa.·Louvaln 196'5; Micha.1 Theu-
nissen, Del' Andare. Studien zur Sozialon'tologie -der Gegenwa1t,
Berlin 1965.
l' En Jugar de otrob' antt'cedcntes, vel' la:; consid'el'nc:lones
introductoras de Descartes, Discours de la l11élhode, OellVref) et
Lettres, Bibliotheque de la Pléiadp.. Pari!i, 1 9!>2, -pág.
ILUSTRACION SOC[Or.OGICA y OTROS ENSAYOS 109
autorizado, incluso. obligado, a la propia razón
para hallru: al verdadero ser en el que todo experimentar
concordal'la. A la metafísica de la conciencia de la Edad
Moderna, en particular, parecía serie imprescindible ese
consenso respecto a las verdades evidentes para la
,La ilustración no se libera de ello, se lo apropió,
y aSl deJO de lado el verdadero problema de la compleji-
dad· social, que nos advierte que nunca se puede estar
seguro de la coincidencia con otros individuos en el
experimentar y en el hacer. Un'a mirada retrospectiva
permite advertir una postura defensiva en la metafísica de
la razón, la cual presiente ya el problema de la compleji-
dad socia!, de la posibilidad ilimitada de otras opiniones,
pero busca ellldirlo mediante un· retroceso hacia funda·
mentas más seguros. Las ciencias positivas, que en esa
época inician su marcha triunfru, se atienen también
estrictamente a! principio de la, "erteza intersubjetiva
forzosa, la cual resulta garantizada apelando a percepcio·
nes y operaciones del pensar y el experimentar extrema·
damente sencillas. Y, last but'nor leas! la máquina
burocrático-militar del Estado sirvió al fin median-
te una neutralización de sesgo corlfesional de la razón: el
Estado necesitaba la segúridad soda! de su dominio en el
t.erreno de la razón.
, Entretanto, tal te.rreno era angosto. Así como dicha
reducción probó ser extremadamente fecunda para las
ciencias naturales, no logró satisfacer casi nada respecto al
problema de la complejidad del mundo social. En su
campo objetivo la sociología no podía ignorar var,iedad
de las posiciones subjetivas, de los fines y los valores, de
las perspectivas selectivas y hasta de las posibilidades de
percepción: de hacerlo, hubiera perdido SU objeto. Sin
embargo, en primera instancia intentó realizar la reduc-
ción a lo cierto intersubjetivo forzoso y negó toda
capacidad de veracidad a 8U objeto inmediato;, al hacer
humano. De tal suerte, se instaló como ciencia positiva.
La consecuencia fue la creciente alienación entre análisis
científico y perspectiva propia del hacer.
18 Cons. la III Regla de Descartes, IIRegles pour la directio-n de
I'esprit". pág. 42:
110 NIKLAS LUHMANN
Esta incongruencia es inevitable cuando la ciencia
busca abarcar más complejidad de la que se puede
actualizar en el hacer.
Sin embargo, la forma en que es comprendida esta dis·
crepancia tal vez pueda ser discutida.
Una aguda contraposición de ciencia "objetiva" yac·
ción "subjetiva", de objetividad valorativa neutral y
gagement ligado a los valores, ofrece pocas posibilida·
des de esclarecimiento. A través de tales dicotomías la
ciencia se repliega a posiciones contrarias, a partir de las
cuales ya no se la puede entender como ilustración. De too
dos modos, desinteresada, podrá dejar al actuante hacer
uso de sus conocimientos en la medida de sus premisas
valorativas.
Cuanto más aguda es la fOlma en que aflora el' la
conciencia esa discrepancia como problema, c0!Il0 pro'ble.
ma respecto a la reducción de la complejidad social, tanto
más se impone la salid!! de declarar al problema mismo
como teoría. Naturalmente, esto no puede significar que
la ciencia sea desviable o limitable a través del fin de su
aplicación, que se guÍ<J por su utilidad práctica. La
I1provechabUidad de la ciencia es s6lo un caso especial de
una situaci6n problemática mucho más común, que
puede ser expresada COI) la f6rmula ···concepción" y
"reducción de   complejidad".
El mundo es extremadamente complejo, en cambio
el grado real de atención del expelimentar y el ha·
cer intencionales resulta muy escaso.
Tal es la brecha que hay que salvar mediante lo que
llamamos constitución. de sentido. La ilustración es el
proceso histórico que se empeña en hacer accesibles las
posibilidades del mundo del experimentar y del hacer
como sentido.
3. Problema como teoría
¿C6mo puede un problema ser teoría? Un problema no
proporciona ninguna verdad indudable. Un problema no
es un axioma. El hecho que nuestra fórmula s8ñala es el.
ILUSTRACION SOClOLOGICA y OTROS ENSAYOS 111
siguiente :el mundo tampoco consentiría en ser domina·
do por un axioma. Toda axiomática esta blece que la
complejidad ya está abarcada y re.ducida por unos pocos
axiomas. En consecuencia, ya no ser enriquecida
por otros axiomas. Así el problema 4ue nos planteamos
es considerado como resuelto. Una teoría que se fija
como meta la comprensión y reducqión de la .complejidad
debe renunciar a los axiomas y, p'or lo tanto, debe ser
traducida del lenguaje de los axiomas;, sus consecuencias
al lenguaje de los problemas y sus soluciones. Consecuen-
temetlte, se la 'reestructurará en cuanto a sus formas de
declaración y a sus metas de conociÍniento.
Ya se han realizado importantes trabajos previos
tendientes a esta reversión, sobretodo en cuanto a los
principios para una metodología del análisis funcional y
para una teoría del sistema de acción sociaL. Estos
fundamentos nos autorizan a habla): con algún optimismo
de la ilustración sociológica y,. 'además, permiten ir
descu.briendo en cieltos sectores ¡as dificultades de tal
empresa. De todos modos si se atiel1de al rasgo iluminista
básico de los actuales esfuerzos', será necesaria una
reorientación esencial:' el   funcional debe ser
liberado de sus ataduras a las ideas .de leyes causalés y sel'
desanollado como método comparativo, y la teoria
estructlll'a1·funcional debe ser perfeccionada como tal
para poder referirla al problema de la complejidad y para
que, desde este nuevo punto de mira, aprenda a inquirir
por la función de los sistemas y de las estruct\.uas. Ambas
reformas han ¡;ido preparadas a tal punto por las
discusiones y .las investigaciones de los últimos arlOS que
están muy relacionadas.
No obstante, sólo su realización podrá aclarar qué ga·
nancia en términos de conocimiento debemos a la teo·
ria funcional de sistemas.
En realidad, los conocimientos transmitidos por los
análisis funcionales nunca apuntaron hacia el sentido de
la relación cauHaI, o sea hacia pronósticos seguros de
determinados efectos o en explicaciones seglli'as de
circunstancias provenientes de causas sencilla.s, sino en un
sentido paralelo respecto a dicha relación, o sea hacia
1
I
,
I
"
"
=
112
NrKLAS LUHMANN
posibilidades de comparación 19: 1118 situaciones concretas
son incomparables. Por el contrario, a partir del
de un efecto imaginado resultan comparables diversas
posi bilidades del infl uii, merced a la aplicación de una
abstracción. Aparecen como funcionalmente equivalen-
tes. El hecho de que el efecto haya sido elegido como
problema de referencia !:le acuerdo con un interés teórico
o práctico no la yalidez de la comparación. Así, el
análisis teórico-comparativo de problemas puede proveer
al hacer posibilidades de sustitución y ofrecerle de este
modo una seguridad que no descansa en la seguridad del
ser establecido, sino en la disponibilidad de otras posibili-
dades.'
Mientras que en lo metódico la investigación de
relaciones causales sencillas o de dos miembros o de
correlaciones estadísticas debe ser ampliada a una compa-
ración entre varias, se inicia en la teoría un tránsito de las
teorías sistémicas que sólo contemplan el orden interno
del sistema a las teorías sistema/medio. La concepción
ontológica de sistema que definía los sistemas como
totalidades por partes y, de tal modo,
desviaba la atención hacia el interior, es reemplazada
más y más por una teoría sistémica funcional que concibe
los sistemas como identidades complejas que se pueden
mantener en un medio excesivamente complejo, intrinca.
do y fluctuante como orden de máximo valor. Sólo
cuando este tránsito se ha efectuado consecuentemente 20
19 Cons. al respecto en más detalle a Niklas Luhmann,
"Función y causalidad" así como "Método luncional y teoría de
sist.ema",
30 Para citar un importante ejemplo. La teoría del sistema de
Parsana se encuentra en el límite de estas dos concepciones, pero
ha contrlbuldo más que otras a probar cOmo necesario el paso,
Define los sistemas cual "conservadores de los Ifmites" y emplea en
lugar central la diferencla interior/exterior para la definición de los
problemas sistémicos fundamentaJes, Por otro lado es aún teoría
estructuralmente Cuncional (aun cuando Panons comienza a
separarse de esta idea) y no puede imaginar al medio como universo
extremadamente compleja, sino como sistema amplio con nOl;'mas
... I!IIII"'!II. •.•
lLUS:rRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
113
se puede separar la teoría sistémica de la condición de un
orden interno ya determinado y estructuralmente
neado y descubrir la función de la (olmación del sistema:
ésta consiste en la concepción y redúcción de la compleji.
dad del mundo. •.
4. Sistemas como medio de la
Los sistemas median entre la máxima e indeterminada
complejidad de.l mundo y el estreche¡ potencial de s,entido
del correspondiente experimentar y hacer reales. Consti.
tuyen el medio de la ilustración. "
La formación de sistemas se pro¡:luce por el est,¡bleci.
miento de un límite entre sistema y: medio, 1 Ímite dentro
del cual puede mantenerse in variable lln orden de
máximo valor con pocas (o sea con reducida
complejidad). Este orden interno cq'n sus condiciones de
mantenimiento sirve como fundami>nto de un proyecto
selectivo simplificado pero eficaz respecto a un medio,
proyecto que mu.estra puntos de apoyo para un hacer
razonable y prácticamente realizable. De esta la
indeterminada complejidad del mundo se transforma en
parte en problemas exactamente especifica bies de In
auLoconservación y,' por así decir, la problernátlca del
mundo se desplao:a de afuera hacia adentro. donc!" Sf'
pueden solucionar mejor con métodos más certeros para
la elaboración de la información.
La forma en que esto alconteee determina el Ili vel de la
ilustración en el sistema de acción   (a través de
un sistema que estructura una "personalidad"), así como
también en el sistema social. La complejidad propia del
sistema debe estar en una relación conveniente respecto a
SUpt'aordinadas, o sea como complejidad ya reducida, Ver Como
esquemáticos: Talcott Parsons, "General Theory In
Soclology , En: Robert K. Merton/Leonard Broom/Leonard S.
C'?tt;ell, Jr. TOda.y. New York 1969. págs. 3.38 y
asimiSmo: Die Jungsten EntwlCklungen in der strukturcll-
f"nktionalen Theorie". Ka/ner Zeit.ehrift für Sozioloflie "nd
Sozialp.ychologie 16 (1964), págs. 30.49. '
= =
114
NIKLAS LUHMANN
la complejidad del medio." Cuanto más complejamente
se halle estructurado un sistema y cuantos más estados
pueda adopta!' como consecuencia de ello, tanto más
complejo puede ser también su mundo, tanto más
adecuado al medio, tmüo más razonable, tanto más
esclarecido puede existir, expel1mentar y actuar, tanto
más ajustada al mundo será SU subjetivida\l.
Esta ganancia en complejidad reducible se logra incre-
mentando la selectividad de la conducta humana median-
te la formación de sistemas. A través de los sistemas
varios actos consecutivos o simultáneos de la elaboración
de información pueden ser coordinados de tal manera que
el efecto de selección de un acto intensifique el de otro y
a la inversa. Todo acto puede limitarse, entonces. a una
elecciÓn entre muy pocas alternativas y, al hacerlo,
establecer que en otros lugares han sido o serán efectua-
das otras elecciones que justifiquen dicha restricción, en
ra misma forma en que la elección política decide entre
las personalidades rectoras de unos pocos partidos y así
establece que, gracias a procesos previos de selección
intrapartidaria, tales pocas personalidades visibles eviden-
ciaron ser las menos incapaces.
En particular, debe bacerse una distinción entre inten-
sificación de la selección temporal y de la social. Por un
lado sólo se pueden gastar 1". informaciones lIlIa tras
otra' prograsiv,flmC!nlo, cuando se ha. dejado n,segurado que
las de acuerdo c.on las que se. trabaja se consel'varán
constantes durante un .. tiempo y que los resultados de un
paso pueden conservárse para los pasos E;,
consecuencia, debe existir un sistema que este en condi-
ciones de mantener relativamente invariable una estructu-
11 En ese sehtido se ex.presa W. Roas Ashby, An Introductioll to
Cybernetic6. London 1956. póg. 206 Y sigB. respecto a la "requlsite
vBdetv" de un sistema. Una elaboración de esta relación se
encuentra también en O. J. Harvey/Harold M. Schroder, "Cognitive
Aspects of Self nnd MotivRtion", paro los sistemas psíquicos, yen
H .. "lcl M. Schrod',,/O .• J. H.,'VOY. "Conoeptual O,·gonl,.tlo" nnd
Group Stl'udure" I para los Ambos. O. J.
Harvey (edit. l: Motiuatioll and SocIal /J,teraetlOn. Cognlt/ue Dete/'o
mina/1ts. New York 1963. págs. 95-133 y 134·166.

=
ILUSTRACION SOCIOLOGlCA y OTROS ENSA YOS
115
ra y de almacenar informaciones, de modo tal que a cada
paso no se. todo, se. empezar siempre
desde el pnnClplC> y los resultados utiles sólo puedan ser
esperados. com? acierto casual de un ímico paso. Además,
hay un slm/dlol1eo gasto de complejidad en los casos en
que las perspectivas de los individuos aislado, sean
permutables y que los resultados sé puedan trasladar de
individuo a indhiduo. La confianza en la seguridad y
posibilidad de elaboración de la información de otros
individuos sólo es posible en los sistemas sociales'
establece como requisito el hacer mancon"JLmado -al
menos en la forma de la comunicación según reglas
determinadas-- para todas las formas superiores de la
complejidad o sea en la forma del lenguaje .
A partir de comienzo,! muy sencillos en los que sólo
muy pocos actos eleccionarios están coordinados de esta
manera y el potencial de complejida,d ES consecuentemen-
t.e reducido, se pueden desarrollar ]lar esta v ia de la
formación de sistemas estructuras sumamente complejas,
las que luego sufren en grado creciente la presión de su
propia complejidad y a las que cada vez les cuesta más
esfuerzo asegurar una relación de in te!'lsificación razona-
ble recíproca entre sus actos aislados. Llegamos así a la
muy discutida problemática interna de los grandes siste-
mas: esta es la forma en que damos con los 1 imites de la
ilustrución, Pues sólo los sistemas' pueden servir como
medios de la ilustración, no el 'público que discute
libremente." Esta formulación una vez más una
mirada retrospectiva hacia la entre ilustración
de la rozón e ilustración socioiógica. Dado que la
reducción de la complejidad no se puede establecer como
aptitud innata del hombre, como razón, y que menos aun
se puede suponer que todos los individuos participan por
igual de tal aptitud, no basta con autorizal' la discusión
publica para convertir en digamos l'ealidad la ilustración,
11 A¡:¡f por ej, In Interpretación ete I<nnt, tal1 trp·ica de su época
e? su del'   Was 1st Aurkllirullg? 11;
<r.t·l segun lo ed.,/c.on de la Philo,. B,iJhoth"k. T. ·16. Lie¡lZiu, "in
eCla. .

--,
116 NIKLAS LUHMANN
y no digamos realizarla e:1 cuanto a la liberación de la
razón hacia una comunicación natural, sino aunque sea
sólo hacia un efectivo aumento del potencial humano
para la concepción y 'reducción de h cOl?plejidad .. Se
trata de la habilidad para evaluar en su Justo senttdo
muchas posibilidades y, no obstante, actuar
en torno a relaciones qbjetivas y sociales entre multIplICI-
dad y falta de .gue deben, mejoradas, es
preciso considerar ta.mblen la preslOn temporal que
resulta de interdependencias en aumento dentro de las
estructuras.
23
Este incremento de efecto, frente al inmutable, escaso
margen de atendón del experimentar humano, solo puede
ser llevado a cabo por las formaciones de sistemas que
asegufan que las elaboraciones de se
en una relación razonable que intensIfIca sU
Sólo de este modo se al<ia,nza un estilo
eficaz de la ilustración, que compensa toda obtenclOn de
nuevas posibilidades con creciente complejidad. y con _un
alto atenuamiento de sus problemas secundanos y solo
así vence.
IV. Esfuerzos emparentados y concurrentes
Una sociología que quiera ser como
ilustración y desee incorporarse como tema los de
la ilustración, tiene especial ocru:ión .para I?-edltar sobre
las relaciones respecto a algunas mencllls vecmas emparen-
tadas y concurrentes, Si se toma, guía el pro.blema
de la complejidad y SU reducclOn, mteresan pan;ICular-
mente los esfuerzos cercanos de la fenomenologla tras-
cendental, de la cibernética, de la teoría del
las ciencias de decisión, así como los de la ClenCI.
histórica. Frente al estado actual del desarrollo de las
lJ a este pr:obl\:!ma de la civilización tam,bién
Norbert Elías, Ueber den PrOZe,¡;3 der Zivilisation. SozlOg(!M:tlsche
tlnd   BBsel,1939, T. H,.pag, 337
y Ver además Wilbert E.. Moare, Man, TIme and Soclcly, New
York·London 1963, pág. 16 Y sigs,
ILUSTRACION SOCIOLOGICA y OTROS ENSAYOS
117
teorías sería prematuro y peligroso impedir la discusión
entre estas disciplinas a proposicione3 de delimi-
t,ación. Antes bien, importaría rela.ciones, para
fijar los posibles puntos de referencia de un cUv"rgir
inteligente,
1. Fenomenología trascendental
Allí donde fue exigida lUla teoría tl'aBcendenta\ de [a
sociedad" ocupaba hasta alIara el centro de la atendón
el fundamento crítico del conocitlliento que se remonta a
I<ant. Donde se demandaba una sc,¡ciología fenomCl1ológi-
ca se partía de las ideas más antiguas de la esencia", se
optaba por la tesis de un imprescindible" o
se volvía a los "análisis del mundo vital" en el sentido d"
descripciones del cotidiano entender el mundo: se perdía
de vista así la cuestión trascendental.
27
Estas verificacio-
nes de significación no estimulan precisamente a seguir
empleando tales conceptos en fonna fenomenológica y
trascendental en la discusión sociológica. Sin embargo,
24 Ver princ. Max AdleL\ Das der Gf18c{(sdH1f1. ZUI'
eJ'kenntni.8-kritiGchen Grundlegung der Sozrnlwissen$c/laften, Wien
1936 y Helmut Schelsky, Ort8bestimmung der deutücllen Sozi%.
gie, DüsseldQrf-Koln 1969, pág, 9a y siga. Cons, Ildem(Ís, HOl'st
Baier, qSolOlokgie zwischen SubJekt, und Zlll' el'kcnlltnis-
t.heoretischen Situatioll der westdeutschen Soziologla", SQziale
Welt 14 (1963), págo. 278-296 (.29l Y 8igo.) oon In.s indic3clone"
]S Así por ej" Siegfried KrflCBUel', SOz;(l{ogie ais Wisscmidwll.
erkenntnistheoretlsche UntersuchulIg, Dre5den 1922,
16 'Ver al reBllecto el panorama en Edwnrd. A, 'rirynkirlTI,
"Existential Phenomenology Bnd fue Sociologicul ",
American SocioJogical ReviefV 30 (1965), págs, G7'! .. 6SPo.
21 EM,e es prindpalmcnte !lignificati

Intereses relacionados