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Don Miguel Hidalgo y La Guadalupana

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Published by: JOEL NEGRETE HERNÁNDEZ on Dec 01, 2009
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DON MIGUEL HIDALGO Y LA GUADALUPANA

SÍMBOLO QUE IMPULSÓ EL MOVIMIENTO INDEPENDENTISTA

Por el profesor JOEL NEGRETE HERNÁNDEZ

Este 12 de diciembre tiene un significado especial para todo el pueblo católico de nuestro país, México. Pero más allá de ello y desde el punto de vista histórico, la virgen de Guadalupe se enmarca como un símbolo que impulsó el movimiento de la Revolución de Independencia. En la mayoría, si no es que en todas las revoluciones, sea cual fuere su intención y lugar donde se dieron éstas, se utilizó una imagen con mayor representatividad o con una mayor identidad; una bandera, un estandarte, un crucifijo, un medallón, etc., así lo ha sido durante toda la historia de la humanidad. El inicio de la Independencia, de lo que hoy en día es México, pudo haber sido esta imagen o cualquier otro símbolo, pero en este caso lo fue la virgen de Guadalupe, la cual tenía un mayor poder de convocatoria. Los habitantes de Nueva España habían sido muy religiosos, mucho antes de la independencia; indios, mestizos, criollos, españoles, negros, etc. Herencia político-cultural legado del pueblo que realizó la conquista en América, es decir la España profundamente católica. La creación de una literatura dedicada a legitimar las apariciones de la virgen de Guadalupe fue obra de un grupo de sacerdotes y letrados criollos obsesionados por darle identidad a los nacidos en Nueva España. Era un movimiento espiritual impulsado por un sector social desarraigado que carecía de lugar y de identidad precisa en la nueva sociedad formada en el territorio novohispano. Lo significativo es que este movimiento independentista tuvo su primera y más fuerte expresión en el ámbito religioso, el único campo donde podían confluir los diferentes componentes de la diversidad étnica, económica, cultural y política que en ese tiempo era Nueva España. Por esa razón tan poderosa, la imagen que utilizó Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga, tuvo mucho poder de convocatoria a tal grado que convergieron 600, y que más tarde conformarían 100 mil personas el ejército llamado insurgente.

Enrique Florescano menciona en su libro Memoria mexicana, que el autor Miguel Sánchez es el primero que utilizó, bajo su fervor patriótico el símbolo de la imagen de la virgen de Guadalupe. Impulsado por ese fervor, Miguel Sánchez se pone a descifrar el pasaje de las alas de la mujer apocalíptica y llega a la conclusión que éstas son alas del águila mexicana a las que alude la fundación de MéxicoTenochtitlán. Recordó que la capital mexica tuvo “blasón y escudo de armas un águila real sobre un tunal” y de ahí extrajo deducciones sorprendentes. Florescano también nos dice que Miguel Sánchez fue uno de los primeros en considerar este símbolo de la virgen de Guadalupe, aunque nosotros en lo personal creemos que esta veneración que ha llegado hasta nuestros tiempos proviene de nuestros ancestros, según Fray Bernardino de Sahagún, quien lo manifestó en sus diversas obras y donde nos habló sobre el culto de los indígenas sobre la virgen de Guadalupe y la fuerte deidad, oculta, de Tonantzin. Por lo tanto Don Miguel Hidalgo no fue el único en pensar y adoptar la imagen de la virgen de Guadalupe para sembrar una cohesión entre los habitantes novohispanos. Hidalgo la utilizó como estandarte de forma asertiva, como pudo también utilizar un crucifijo u otro objeto sacro. ¿Pero cuándo surge la virgen de Guadalupe? Dentro de la historia, las primeras apariciones de la virgen de Guadalupe, se remonta hasta principios de diciembre del año de 1517, y como todo guadalupano sabe aquella narración que se cuenta de los padres a hijos de generación en generación que: Hubo cinco apariciones de la virgen de Guadalupe. Existió, sin que esto se haya comprobado aún históricamente, un indio llamado Juan Diego, que se trasladaba al colegio de Tlatelolco para recibir adoctrinamiento. Este indígena tenía que pasar por un camino, en las faldas de un cerrito denominado el Tepeyac (actualmente conserva el mismo nombre). Se realizó la primera aparición de la virgen, ella le habló, le encomendó que él sería el medio por el cual le comunicaría al santo Obispo D. Juan de Zumárraga, construyera un templo donde se le venerara por ser la madre de Dios, allí mismo en el cerro del Tepeyac. La narración es más amplia y profunda, y en la cual se presentan momentos de incredulidad por parte del Obispo, pero finalmente se convence por la demostración que el indígena realizó. Así, en su cuarta aparición, la virgen de Guadalupe envía una señal de su existencia y le dijo a Juan Diego que cortara flores de aquel monte y las llevara al Obispo y solo a él se las entregara. Fue realizada la misión y ante los ojos del Obispo dejó caer dichas flores y en el momento que caían las flores al suelo quedó impregnada la imagen de la virgen de Guadalupe. Hoy en día, en el santuario, se conserva y se venera en ese mismo lugar la virgen de Guadalupe en la Cd. de México. Por otro lado, Francisco de la Maza fue el primero en descubrir una de las obras dedicada a las apariciones de la virgen de Guadalupe. Asimismo, expresó que la virgen de Guadalupe fue el primer gran símbolo unificador de los nacidos en aquellas tierras llamadas Nueva España y que ahora se le denomina República mexicana.

CONCLUSIONES La mayor parte de la población de Nueva España estaba formada por indígenas, quienes se dedicaban a labores agrícolas, la minería o algún tipo de trabajo que les dejara para sobrevivir. Los mestizos y las castas vivían también en condiciones miserables. Los negros peor que todos los demás. Los criollos aún seguían

preservando la idea propuesta en 1808 por el ayuntamiento de la ciudad de México, organizar Juntas encaminadas a ejercer la autoridad mientras España no tuviera rey, recuérdese que Napoleón había invadido a España y por lo tanto le dejó el trono a su hermano José Bonaparte. Sin embargo, tal iniciativa fue rechazada por las autoridades de Nueva España, la mayoría de los puestos de gran importancia estaban en manos de los españoles. Es allí el punto nodal del descontento de los criollos y la inconformidad de tal grupo. Es lógico pensar que los criollos actuarían en forma clandestina. Así lo fue. Todos ellos sabían la necesidad que había de la emancipación de Nueva España. La Independencia estaba latente en el pueblo novohispano. Sólo era cuestión de tiempo. Cualquier grupo poderoso; españoles o criollos, podrían ejecutar el movimiento independentista, con o sin la ayuda de las masas. En última instancia, en casi todas las revoluciones el pueblo es aquel elemento manipulado y es también aquel quien menos goza de los beneficios obtenidos por dichos movimientos. Por último, cerraré mi escrito diciendo, no hemos hablado de cosas nuevas sobre el asunto. Esto ha sido dicho y escrito por otros en forma por demás hermosa literariamente. Sólo hemos intentado dar un particular punto de vista de acuerdo con nuestros referentes históricos. Lo rescatable de todo esto, fue estar inmerso en el tema, realizar consultas bibliográficas y hacer suposiciones históricas, que tal vez nunca pasaron por la mente de aquellos que forjaron nuestra historia. Cabe señalar que en todo el mundo se crean estos símbolos, leyendas y mitos, que tienen la intención de encontrar y fortalecer una verdadera identidad nacional.

NOVIEMBRE DEL 2009

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