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Habían atentado contra Pinochet y la tribu de mi familia "acampaba" frente al

aparato de televisión para enterarse de lo acontecido. La preocupación e


incertidumbre eran latente y del "Capitán General" no se sabía nada. Se pensaba
que empezaría una ola de arrestos, medidas como el toque de queda y otras
anomalías que se cometen en este tipo de situaciones, más aún considerando que más
de uno ya pensaba en hacer arder Troya. Bajo esas circunstancias, mi madre se
dispuso en la cocina para preparar el té, mientras mi padre corría rápido hacia el
teléfono para comunicarse con mi hermano, que estaba disfrutando de su fin de
semana con su novia.

- Quédate donde estás y no se te ocurra salir. Hay que esperar que la cosa se
calme.- le decía.

Yo me había guardado en mi dormitorio para fumarme un cigarrillo y reencontrarme


con la inspiración poética que me había abandonado. Como el reencuentro con las
musas no era sencillo se me ocurrió llamar a Soledad, para saber de ella.
Necesitaba escucharla.

- Y justo yo había pensado en ti - me decía con su voz risueña.

- De verdad? - pregunté incrédulo, dándome cuenta en forma tardía de la estupidez


que había dicho.

- Claro o crees que te voy a decir algo para ghalagar tu ego?- Afirmó riendo.

- Por supuesto que no. Ya te enteraste de lo que acaba de pasar?. Alguien se quiso
pasar de listo.

- Sí y tengo a mi familia pegada a la televisión. Parecen zombies, esperando


mayores antecedentes. Parece que hubo un bombazo, con tiroteo o algo por el
estilo.

- No tengo idea, ojalá que no traiga mayores consecuencias. Sole, pero yo te


llamaba, especialmente, para saber de ti. Hace dos semanas que no te escuchaba y
no te niego que te he echado de menos.- le dije con inusual valentía.

- Aah!, qué bien, porque por este lado ha ocurrido lo mismo. La verdad es que
pensaba llamarte...bueno, pero no lo hice y no valen las excusas. Me alegra mucho
que lo hayas hecho tú.

- Vas a ir a la función de "Hamlet"?. Recuerdo que me lo contaste alguna vez, que


tenías ganas de ir.

- Sí, pero no porque quiera ir..tengo que ir!, porque es una exigencia de la profe
de literatura. Vieja maldita!..jaja

- O sea que mucho tiempo no vas a tener...- y me quedé sin terminar la oración.

- Tener tiempo de hablar contigo?. La verda que no, porque mi agenda está copada,
como diría un siútico.jaja...era broma, pero lo cierto es que se ve difícil. Tengo
clases de cerámica dos días a la semana, lo del teatro, y quedé con Gabriela para
estudiar matemáticas, porque se nos viene una prueba monumental.

- Por esas cosas de la vida, yo no tengo muchas cosas por hacer, porque los
trabajos prácticos ya los preparé y las pruebas son en dos meses más.

- Alex, mira, en una semana más, mis padres se van a Europa por un mes y mis
hermanos pasarán algunos días en la playa. Sería una oportunidad ideal para una
visita de cortesía, no te parece?

Ni el constante "acuérdate de la cuenta" con lo que mi madre me recordaba que era


hora de colgar, me bajaba del séptimo cielo. Estaba en otra.

- Sería entretenido!. Nos ponemos de acuerdo un par de días antes por si voy el
viernes o el sábado...será una tarde larga para disfrutarla juntos.

- Cómo que una tarde?- me preguntó dejándome con el corazón en la mano.

- No?...o son sólo un par de horas? - pregunté con indisimulado nerviosismo.

- Yo pensaba en una noche larga....muy larga.- dijo en un tono de voz sensual.

Nos despedimos, acordando llamarnos para determinar la cita. Y mientras en la


televisión aparecía Pinochet con una mano vendada, hablando por el canal estatal,
yo disfrutaba del té que mi madre me había servido, pensando en Soledad y en todo
lo que habías conversado.

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