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Apuntes y actividades
para trabajar sobre
el atentado a la sede de la AMIA

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La Ley 193 de la Ciudad de Buenos Aires dispone que el 18 de julio de cada año se
proceda a dar lectura en todas las escuelas primarias y secundarias de un texto en
recordación de la explosión que destruyó la Sede de la AMIA – DAIA en la calle Pasteur
633 de la Ciudad de Buenos Aires.
El “Texto en homenaje a las Víctimas del Atentado a la Asociación Mutual Israelita
Argentina (A.M.I.A.) y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (D.A.I.A.)”
(ver Anexo Documental) fue aprobado en julio de 1999 y desde aquella fecha es leído en
todas las instituciones educativas de nivel primario y medio al inicio de cada turno en
el aniversario del trágico atentado del 18 de julio de 1994.
El objetivo de este cuadernillo es brindar elementos y herramientas a los docentes
para el trabajo en el aula sobre uno de los hechos que mayor conmoción causó a la
sociedad argentina en plena vigencia de la democracia.
Introducir en el ámbito de la educación los hechos históricos más recientes, aún con
sus elementos más dramáticos, constituye una verdadera responsabilidad, un com-
promiso frente a la realidad que permite no sólo tomar conciencia de lo ocurrido sino
comenzar a tener otra mirada al respecto.
El conocimiento y la conciencia crítica de los hechos nos permite asumir un compro-
miso histórico que implica poner esa conciencia al servicio de la creación de una
nueva realidad. Un cambio que se dará con la difusión y promoción de actitudes y
acciones basadas en el respeto por la diversidad, la convivencia, la no violencia y la
tolerancia, entendida esta última como una instancia del entendimiento entre seres
humanos distintos en cuanto a su origen, creencias e ideas políticas o religiosas, pero
iguales en dignidad y derechos.
La intolerancia y la discriminación arrebataron la vida de más de ochenta personas de
distinto origen cultural y social. Por el atentado murieron seres humanos que aspira-
ban a una vida feliz y a un futuro promisorio.
Los alumnos de nuestras escuelas deben saber que la vida humana es el derecho más
preciado. Las vidas que se perdieron por el atentado contra la AMIA nos llaman a
realizar un ejercicio de la memoria sobre algo que ocurrió y que puede volver a ocurrir
en la medida en que no nos involucremos como sociedad en el reclamo de justicia.
La injusticia de una “justicia” lenta para esclarecer este horrible acto criminal debe
enseñar que en un país sin justicia no puede haber futuro.
El encubrimiento y la impunidad no permiten que se pueda hallar a la totalidad de los
involucrados y responsables en la voladura de la AMIA. Esos dos elementos: encubri-
miento e impunidad son obstáculos que no permiten encontrar el camino de la Verdad.
Este material fue elaborado por la Dirección General de Derechos Humanos del Go-
bierno de la Ciudad de Buenos Aires, con la colaboración del área de Educación de
AMIA y Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la Sede de la AMIA.
Quienes perdieron a sus seres queridos en la masacre ven en los niños y jóvenes a
aquellos que van a tener la posibilidad de cambiar muchos aspectos no deseables de
la actualidad. Por ello los hechos de la realidad no deben parecerles ajenos. Deben
opinar y actuar para ser protagonistas de un futuro donde haya paz, seguridad, justi-
cia, igualdad y respeto a la vida.
La memoria sólo tiene sentido en la medida en que esté presente de manera permanen-
te en nuestra vida cotidiana. Construir memoria sobre estos sucesos trágicos de nues-
tro pasado más reciente implica una responsabilidad cotidiana de “no olvido”, de
exigencia inclaudicable de justicia.

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La bomba que estalló el 18 de julio de 1994 en la sede de las instituciones centrales
judías de la Argentina, llevándose las vidas de 85 personas, dejó una profunda mar-
ca no solamente en la comunidad judía, sino en la sociedad argentina toda.
Dos años antes, el 17 de marzo de 1992, otra explosión en la Embajada de Israel en
Buenos Aires, se había cobrado la vida de 26 personas. Aquello que para muchos se
había asemejado al fin del mundo se repitió en la sede de la AMIA - DAIA. El caos
era total. Este nuevo atentado, sin que el anterior, el de la Embajada, se hubiera
esclarecido, volvió a sumir a la sociedad argentina en la indignación, el espanto y
la incertidumbre.
La AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina, ente central de la comunidad judía
en nuestro país, la más importante de América Latina, está emplazada en el cora-
zón del barrio porteño del Once, en la calle Pasteur 633.
Las primeras escenas tras la explosión fueron de desorden y estupor. El edificio de
siete pisos se derrumbó totalmente. Inmediatamente casi 2.000 voluntarios espon-
táneos y personal del Servicio de Emergencias de la Municipalidad, con apenas un
megáfono, baldes y palas promovían una precaria organización.
La onda expansiva de la explosión fue de 15 km y ocasionó daños irreparables en
edificios y comercios del barrio de Once, uno de los más populosos de la Ciudad.
Un obrero que estaba trabajando en la vecindad relató cómo había visto caer el
edificio: “Todas las cosas se iban para abajo. La AMIA entera se iba para abajo, se
hundía en la tierra. Era como un flan que se derrite. En un momento, mirando por la
ventana, yo no sabía si era que el edificio de la AMIA se hundía en la tierra o si el
piso en que yo estaba subía hacia el cielo. Me asomé y vi que a la AMIA se la había
comido la tierra. La onda expansiva me tiró para atrás y el portero, la chica del
departamento y yo corrimos por las escaleras y salimos a la calle.” (Página12, p. 8,
Buenos Aires, 19 de julio de 1994)
Médicos, bomberos y el personal de Defensa Civil pedían silencio para detectar a
personas que pudieran haber quedado atrapadas bajo los escombros, mientras se
escuchaban las sirenas de las ambulancias a cuatro cuadras a la redonda. La trage-
dia era mayor cuantos más voluntarios y curiosos acudían al lugar. Las cámaras de
televisión, que peleaban por retratar el espanto, también perturbaban las tareas de
rescate.
Desde el primer momento hubo dos hipótesis acerca de cómo se perpetró el atenta-
do. Se mencionó la posibilidad de una bomba en el sótano del edificio, sin embargo
todos los testigos del hecho, los vecinos del lugar y la Brigada de Explosivos de la
Policía Federal pusieron énfasis en un “coche-bomba”, una camioneta Trafic Renault,
en cuyo interior habrían estado los potentes explosivos. Esto se dedujo por haberse
encontrado un cráter de 1,80m en la vereda a la altura de la puerta del edificio de
AMIA y restos del coche esparcidos por toda la cuadra.
Los escombros que iban siendo removidos fueron trasladados a un predio existente
detrás de la Ciudad Universitaria. Durante las horas siguientes a la explosión la
prioridad estuvo puesta en el rescate de las víctimas y heridos, que fueron llevados
al Hospital de Clínicas, el más cercano, y a más de 20 clínicas y hospitales de la
Ciudad.

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“Tres minutos habían pasado, tan sólo tres, cuando el arquitecto Andrés
Malamud, a cargo de las refacciones de la AMIA, Asociación Mutual Israeli-
ta Argentina, recorría e inspeccionaba las obras y el albañil David Barriga
iba al fondo del segundo piso para terminar unos detalles. Sebastián Barreiro,
de 5 años se dirigía al Hospital de Clínicas de la mano de su mamá, por la
calle Pasteur, mientras que Romina Ambar Luján Bolan iba camino a la fa-
cultad y Jorge Lucio Antúnez le llevaba un café a un cliente. Sin embargo,
ninguno llegó a destino. Ellos forman parte de las 85 víctimas del más san-
griento atentado terrorista en la historia argentina. Exactamente a las 9:53
del lunes 18 de julio de 1994 una bomba arrasó con el edificio de la AMIA;
truncó sus sueños y esperanzas, y segó la vida de estas personas dejando,
además, centenares de heridos”.
(Por Karina Donángelo y Pablo Rodríguez Leirado,
www.almargen.com.ar)

LA ASOCIACIÓN MUTUAL ISRAELITA ARGENTINA


La institución precedente a la AMIA, Jevrah Keduscha, fue fundada en 1894.
Sus primeras actividades estuvieron destinadas a generar las condiciones
necesarias para dar cumplimiento a la Halajá (Ley judía) y a la tradición
judía, como por ejemplo fundar un cementerio judío. Con la llegada de nue-
vos contingentes de inmigrantes las necesidades fueron creciendo y, por lo
tanto, las actividades. En las décadas siguientes a 1920 la población judía
del país creció merced a los importantes flujos migratorios que se integraron
a la sociedad argentina, profesionalizándose y prosperando económicamente.
La institución promovía gran número de actividades culturales y desarrolló
un departamento de acción social, único en su género en aquellos años.
A partir de los sucesos que ponían en peligro la vida de los judíos en la
Alemania nazi y otros países de la Europa ocupada, y ante el resurgimiento
de manifestaciones antisemitas en la Argentina, la comunidad decidió crear
la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), en 1935. La nue-
va instancia habría de cumplir con la función de representar a la comunidad
judía ante el poder político nacional. La DAIA se instaló en el quinto piso del
edificio de AMIA.
En 1992, la AMIA creó la Fundación Tzedaká para apoyar a la educación
judía y a las personas más necesitadas de la comunidad, en momentos en
los que el país atravesaba otra de sus crisis económicas.
La AMIA iba a cumplir 100 años de existencia en 1994 para lo cual la comu-
nidad judía estaba preparando grandes festejos. Estos se vieron interrumpi-
dos el 18 de Julio.

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El edificio de la AMIA, en la calle Pasteur 633, era fácilmente reconocible, con su
fachada de mármol negro y dos pesadas puertas de hierro forjado, un teatro en la
planta baja y una escalera, también de mármol, que conducía a las seis plantas
superiores. En la planta baja estaba el teatro y un salón de conferencias. En el
mismo piso, cerca de la entrada, se instaló el Departamento de Acción Social,
donde también funcionaba el servicio de sepelios de la Kehilá (comunidad) judía en
Argentina.
En el primer piso, se encontraban la Sala de sesiones y la Presidencia por la que
transitaron varios personajes ilustres del campo de la política, la ciencia y la
cultura. También se encontraban los Departamentos de Cultura y Juventud, el
Vaad Hakehilot, Federación de Comunidades Israelitas de la Argentina, que pre-
side la AMIA y reúne a todas las comunidades del país, y las oficinas adminis-
trativas.
El seminario de maestros judíos, instancia de formación de docentes para el
área de estudios judaicos, estaba en el segundo piso. Además, la administra-
ción, el centro de cómputos, el departamento de Socios, la Oficina de Personal y
la Mutual de Empleados de la institución.
En el tercer piso se instaló el IWO, Instituto Científico Judío, el mayor archivo
sobre temas judaicos de la Argentina, la biblioteca central, la de préstamos, el
Museo Minkovsky y la Editorial.
En el cuarto piso se encontraba el Vaad Hajinuj, Consejo Central de Educación
Judía, creado por AMIA en 1934, el Archivo de prensa y el Rabinato. En este piso
funcionaba también, en 1994 de manera provisoria debido a las refacciones que se
estaban realizando, la Bolsa de Trabajo, la Asistencia Social y el Ente Coordinador
de Instituciones Asistenciales. Es muy importante recalcar que además del perso-
nal de esta sección había muchas personas que no pertenecían a la institución
esperando ser atendidas en el servicio. Todas ellas murieron tras el atentado.
Centenares de niños que estudian hebreo y acuden a la enseñanza primaria en la
AMIA se salvaron de morir en la explosión gracias a que, debido a las vacaciones
de invierno, las actividades educativas estaban suspendidas.

Al decir del escritor y poeta Eliahu Toker, “La memoria de una comunidad
no sólo está hecha de fotos, testimonios y documentos, libros y obras de
arte; está integrada también por lugares testigo, por paredes impregna-
das de gente y de hechos; por ámbitos irreemplazables donde el recuerdo
y la imaginación pueden evocar trozos de historia viva. En la catástrofe
del pasado 18 de julio no sólo sucumbieron personas insustituibles: ese
día también fue asesinado un edificio. Y tal como se recita una oración
fúnebre por la gente desaparecida, habría que pronunciar un kadish, un
réquiem, por los espacios, por las atmósferas, por las sombras y los fan-
tasmas que habitaban las salas, que andaban los pasillos de Pasteur
633, esa casa nuestra que en agosto del año próximo hubiese cumplido
50 años”(AMIA, Sus nombres y sus rostros, p. 87, Buenos Aires, julio de
1995).

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LA RECONSTRUCCIÓN
“Reconstrucción es un término central en la tradición judía. Los sabios lo
llaman Tikun. Reconstruir es reparar, volver a erigir lo que se derrumba, volver
a reunir los fragmentos de lo que se rompe, volver a dar sentido a la existen-
cia, después de que los enviados de la muerte tratan de sembrar la aniquila-
ción. Pero reconstruir no significa borrar las grietas sino volver a construir, a
pesar de y con las grietas. Reunir los fragmentos no implica la ilusión de
volver atrás ni de alcanzar una totalidad completa y definitiva. Nada será ya
como era. Ninguna herida será borrada, ningún dolor olvidado, ninguna afrenta
negada” (Palabras pronunciadas el 18 de julio de 1999 por el entonces presi-
dente de DAIA, Rogelio Cichowolski (1944-2000)).
Cinco años más tarde, el 26 de mayo de 1999, en el mismo solar de la calle
Pasteur la institución inauguró su nuevo edificio. Todas las instituciones que
habitaban el anterior, se encuentran también en éste, sumándose otras nue-
vas que se incorporaron recientemente. Al frente del edificio se construyó el
Monumento de Homenaje y Recordación a las Víctimas del Atentado a la AMIA,
del artista plástico israelí Yaacov Agam.

Alguea de Rodríguez, Silvana


28 años, trabajaba en el Servicio Social de AMIA
Antúnez, Jorge
18 años, trabajaba como mozo en un bar cercano
Arazi, Moisés Gabriel
22 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Avendaño Bovadilla, Carlos
61 años, electricista chileno, empleado de AMIA
Averbuch, Yanina
20 años, estudiante, trabajaba en el Servicio Social de AMIA
Band, Naum
55 años, trabajaba como vigilante de AMIA
Barreiro, Sebastián
5 años, iba a preescolar, pasaba por la puerta con su mamá
Barriga, David
28 años, albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA
Basiglio, Hugo Norberto
47 años, electricista, trabajaba en las refacciones de AMIA
Behar de Jurin, Rebeca Violeta
58 años, ama de casa, obstetra, vecina de AMIA
Belgorosky, Dora
54 años, empleada de la Bolsa de Trabajo de AMIA
Bermúdez, Favio Enrique
26 años, empleado de una imprenta vecina
Boland, Romina Ambar Luján
19 años, empleada y estudiante, pasaba por la puerta
Brikman, Emiliano Gastón
20 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA

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Buttini, Gabriel
36 años, electricista, trabajaba en las refacciones de AMIA
Casabé, Viviana Adela
24 años, diseñadora gráfica, trabajaba en la DAIA
Czyzewski, Paola Sara
21 años, estudiante, estaba circunstancialmente en el edificio
Chemauel, Jacobo
56 años, empleado del sector maestranza de AMIA
Degtiar, Cristian Adrián
21 años, estudiante, trabajaba en la DAIA
De Pirro, Diego
23 años, estudiante y empleado, vecino de AMIA
Díaz, Ramón Norberto
53 años, encargado de un edificio vecino
Dubin, Norberto Ariel
33 años, subjefe del sector Sepelios de AMIA
Dyjament, Faiwel
73 años, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Feldman de Goldfeder, Mónica
39 años, se desconoce por qué estaba cerca del lugar
Fernández, Alberto
54 años, tenía una panadería, hacía unas cobranzas por el barrio
Figueroa, Martín
47 años, electricista, trabajaba en las refacciones de AMIA
Finkelchtein, Ingrid
18 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Finkelchtein, Leonor Gutman de
42 años, ama de casa, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Furman, Fabián Marcelo
30 años, empleado del sector Sepelios de AMIA
Galarraga, Guillermo Benigno
45 años, dueño de una imprenta vecina
García Tenorio, Erwin
19 años, Albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA
Ginsberg, José Enrique
43 años, director del sector Sepelios de AMIA
Goldenberg, Cynthia Verónica
20 años, estudiante, trabajaba en la DAIA
Guterman, Andrea Judith
28 años, maestra jardinera, esperaba en la Bolsa de Trabajo
Hersalis, Silvia Leonor
42 años, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Hilú, Carlos
36 años, jefe del sector Vigilancia de AMIA
Jakubiec de Lewczuk, Emilia
58 años, jubilada, estudiante, pasaba por la puerta del edificio
Jaworski, María Luisa
55 años, empleada doméstica, esperaba en la Bolsa de Trabajo
Jesús , María Lourdes
fue identificada por sus huellas dactilares, se desconocen más datos

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Josch, Analía Verónica
20 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Josch, Carla Andrea
17 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Kastika, Elena Sofía
54 años, pasaba por la puerta del edificio
Klin, Esther
49 años, ama de casa, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Knorpel, León Gregorio
53 años, corredor, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Kozuk de Losz, Berta
67 años, pasaba por la puerta de AMIA rumbo a su trabajo
Kupchnik, Luis Fernando
42 años, arquitecto, comerciante, tramitaba un sepelio en AMIA
Lew, Agustín Diego
21 años, estudiante, trabajaba en el sector Sepelios de AMIA
Malamud, Andrés Gustavo
37 años, arquitecto, dirigía las refacciones de AMIA
Melman, Gregorio
53 años, trabajaba en el sector Vigilancia de AMIA
Mercovich, Ileana
21 años, estudiante y fotógrafa, esperaba en la Bolsa de Trabajo
Mirochnik, Naon Bernardo
62 años, trabajaba como mozo en AMIA
Nudel, Mónica
36 años, vendedora, pasaba por la calle Pasteur
Palti, Elías Alberto
38 años, comerciante, tramitaba un sepelio en AMIA
Parsons, Germán
29 años, artista plástico y escenógrafo, vecino del edificio
Perelmuter, Rosa
48 años, trabajaba como telefonista del conmutador de AMIA
Pérez, Fernando Roberto
47 años, plomero, gasista, trabajaba en las refacciones de AMIA
Plaksin, Abraham Jaime
61 años, trabajaba en el Departamento de Cultura de AMIA
Portnoy, Silvia Inés
25 años, cosmetóloga, cosmiatra, esperaba en la Bolsa de Trabajo
Ramírez, Olegario
46 años, trabajaba en el sector Maestranza de AMIA
Reisfeld, Noemí Graciela
36 años, trabajaba en el Servicio Social de AMIA
Roisman, Félix Roberto
48 años, químico, pasaba por la puerta del edificio
Said, Marisa Raquel
22 años, estudiante, recepcionista de AMIA
Said, Ricardo Hugo
41 años, trabajaba en el sector Vigilancia de AMIA
Salazar Mendoza, Rimar
32 años, albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA

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Schalit, Fabián
33 años, economista, tramitaba un sepelio en AMIA
Schalit, Pablo
32 años, arquitecto, tramitaba un sepelio en AMIA
Schiber, Mauricio
65 años, trabajaba en el sector Vigilancia de AMIA
Serena, Néstor Américo
51 años, ingeniero mecánico, trabajaba en las refacciones de AMIA
Strier Mirta,
42 años, trabajaba en el Centro Marc Turkow de AMIA
Szwimer, Liliana Edith
22 años, estudiante, pasaba por la puerta del edificio
Tenenbaum, Naum Javier
30 años, abogado, tramitaba un sepelio en AMIA
Terranova, Juan Carlos
52 años, distribuidor de alimentos, estaba descargando mercadería
Toer, Emilia Graciela Berelejis de
44 años, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Toer, Mariela
19 años, estudiante, esperaba en la Bolsa de Trabajo de AMIA
Treibman, Marta
30 años, empleada del Servicio Social de AMIA
Ubfal, Angel Claudio
34 años, jefe del sector Sepelios de AMIA
Vela Ramos, Eugenio
17 años, albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA
Vela Ramos, Juan
21 años, albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA
Velásquez, Gustavo Daniel
16 años, estudiante, vecino del edificio de AMIA
Velásquez, Isabel Victoria Núñez de
51 años, empleada administrativa, vecina del edificio de AMIA
Villaverde, Danilo
20 años, electricista y tapicero, trabajaba en las refacciones de AMIA
Wolynski de Kreiman, Julia Susana
48 años, responsable de la Bolsa de Trabajo de AMIA
Worona, Rita
37 años, trabajaba en el sector Sepelios de AMIA
Zárate Loayza, Adhemar
31 años, albañil boliviano, trabajaba en las refacciones de AMIA

Personas, no números
“Hay que salirse del tema de si son 86, 83 u 89 las víctimas. No se está hablan-
do de números sino de personas. La diferencia no es de seis números, es de
seis personas -argumenta Marina- se trata de 86, 83 u 89 personas; 86, 83 u 89
mundos...y detrás de cada uno hay una familia, una esposa, un esposo, un
padre. Hay que multiplicar también todo eso...-agrega la mamá-. Pensemos
entonces cuántas víctimas hay en realidad...” (Del testimonio de los familia-
res de Cristian Adrián Degtiar en AMIA, Sus nombres y sus rostros, p. 87,
Buenos Aires, julio de 1995)

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LA REPARACIÓN
Pocos días después del atentado, el Ministerio del Interior elaboró un
decreto para subsidiar a los damnificados. Antes de concluir el año 1994,
el gobierno nacional había pagado las indemnizaciones a los sobrevivien-
tes y a los familiares de las víctimas del atentado. Se concedieron por lo
menos 80 subsidios y hubo cerca de 510 pedidos de indemnización.
La AMIA y la DAIA también recibieron ayuda de instituciones del exterior
para los afectados.
La reparación es uno de los pilares de la lucha contra la impunidad y es
indisoluble con la reivindicación de los valores de la dignidad humana y la
justicia.
No es posible pensar en reparación sin incluir el esclarecimiento de la
verdad, que debe responder a interrogantes esenciales como por ejemplo:
¿quiénes fueron las víctimas? ¿por qué ocurrieron esos crímenes? ¿quién
los perpetró, en nombre de qué ideología o doctrina y cuáles eran sus
fines? La reparación es a la vez un elemento de la verdad.

Unos meses después de haberse cumplido siete años del atentado que destruyó la
AMIA y dejó decenas de muertos y cientos de heridos, en septiembre de 2001,
comenzó el juicio oral y público a los acusados de proveer la Trafic en la que se
armó la bomba utilizada en la masacre.
Las estrategias de las defensas y de los familiares de las víctimas revelaron las
contradicciones y las graves fallas de la investigación. La mayoría de los observa-
dores coincide en que el juicio tomó un aspecto muy parcial del atentado y que no
están en el banquillo los principales responsables del ataque.
Fueron detenidos algunos de los imputados en la causa nº 1156 caratulada “i.Pasteur
633 s/atentado Damnificados AMIA-DAIA” que tramita ante el Juzgado Federal
Nº 9, Secretaría Nº 17, a cargo del Juez Juan José Galeano.
Todavía hoy se reclama que se profundice la investigación sobre la “conexión inter-
nacional” que seguramente existe tras este brutal atentado y que no se encubran
posibles responsabilidades de funcionarios.
Si no hay verdad y justicia, tanto en lo que respecta a las violaciones sistemáticas
de los derechos humanos como a los criminales de guerra o a los grupos que come-
ten acciones terroristas, es por que la mayor parte de sus actos no son investiga-
dos, juzgados ni sancionados. Entonces, es muy probable que esas acciones crimi-
nales pronto dejen de ser tales, para convertirse en episodios de una vaga leyenda
sobre hechos siniestros.
El expediente del caso AMIA sumaba al año 2002: 446 cuerpos de expedientes (90.000
fojas), 375 legajos, 2.098 declaraciones testimoniales, 77 ampliaciones indagatorias,
218 allanamientos, 489 teléfonos intervenidos, 35 testigos de identidad reservada,
1 testigo encubierto, y más de 70 causas conexas. En los primeros tres años el Juez
que entiende en la causa, Juan José Galeano, y los fiscales Eamon Mullen y José
Barbacia, tomaron declaración a 1.500 testigos.

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Sin embargo, el Estado argentino reconoce en sus comunicaciones oficiales que
“pese al tiempo transcurrido, la investigación tendiente a individualizar a los
responsables sólo ha arrojado hasta el presente resultados parciales” (Unidad de
Investigación Especial – Conclusiones en: www.jus.gov.ar/minjus/Amia/Informe01/
Informe_06.htm).

Cada 18 de julio, desde el año del atentado a la AMIA, se realiza un acto frente
al edificio, ahora reconstruido. En los primeros tiempos los familiares y amigos
de las víctimas escribieron sus nombres en los muros vecinos y encendían velas
en su memoria. Esas inscripciones quedaron intactas aún después de que el
nuevo edificio fuera inaugurado.
Esa manifestación que pretende sostener la presencia de quienes hallaron la
muerte inesperada e injustamente tiene dos connotaciones. Por un lado mantener
en la memoria de la población la vida de sus seres queridos. Por el otro expresar
en su nombre la permanente búsqueda de justicia. Es a la vez un homenaje y un
reclamo.
La Justicia es necesaria como parte del esclarecimiento de los hechos, significa
el castigo de los culpables ideológicos y materiales, para que los muertos
puedan descansar en paz. Este es un principio de todas las sociedades y grupos
humanos.
La conmemoración de ciertos episodios de la historia de una comunidad o de
una sociedad implica no sólo conmemorar los hechos sino a las víctimas de los
mismos. Y esta recordación sirve de advertencia y a la vez de reconocimiento,
admisión y consuelo. Advierte sobre riesgos en el presente o en el futuro haciendo
referencia al pasado, hace posible reescribir la historia y puede prevenir nuevos
actos.
Las conmemoraciones, los homenajes y la búsqueda de la justicia están íntima-
mente relacionados. Son homenajes todas aquellas acciones cotidianas que nos
hacen recordar, tener presente, y que nos conmueven grandemente cuando trae-
mos a nuestra memoria a los seres queridos que ya no están, mucho más cuando
éstos murieron de manera inexplicable o como consecuencia de la intolerancia y
la discriminación llevadas al extremo de la violencia.
Los homenajes no sustituyen la búsqueda de justicia. Por el contrario la refuerzan
pues cada acto tendiente a rememorar la vida cegada injustamente implica una
acción consecuente de reclamo, de reparación.
Uno de los actos públicos más llamativos que se realiza tanto para rendir home-
naje como para reclamar son las concentraciones. Las plazas son el lugar público
por excelencia para este tipo de actos, pues ese espacio es un poderoso símbolo
de la lucha por los derechos humanos. El 21 de julio de 1994 se realizó la primera
manifestación en repudio al atentado a la AMIA que reunió a 150.000 personas
en la Plaza de los Dos Congresos. A partir de entonces, en nuestra Ciudad de
Buenos Aires se realizan numerosas ceremonias conmemorativas entre las que
se destacan el acto central, que cada 18 de julio se lleva a cabo en la calle
Pasteur, y las personas que convocadas por Memoria Activa se reúnen todos los
lunes en Plaza Lavalle frente al Palacio de Tribunales para exigir justicia.

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En toda sociedad conviven grupos diferenciados, cuyas identidades sociales se
constituyen en torno a diversas variables relacionadas con su cultura, su histo-
ria o bien sus características étnicas, generacionales, de clase e incluso de
género o de costumbres.
Toda cultura supone un “nosotros” que constituye la base de identidades socia-
les. Y todo “nosotros” supone un “otros”. La “otredad” es una condición común
en la convivencia social.
Cada uno de nosotros somos “el otro” de alguien. Todos los días oímos hablar
de blancos y negros, cristianos y judíos, judíos y musulmanes. La Argentina es
un país construido por inmigrantes de todo el mundo que nos trajeron sus cos-
tumbres, su cultura, sus lenguas, sus credos y sus tradiciones. Es importante
que los jóvenes aprendan a ser solidarios con quienes eligieron este país como
su lugar de vida. Los niños deben aprender a no segregar, a no juzgar.
De acuerdo con los postulados que proclama la UNESCO, es necesario que,
desde el campo de la educación, se intente penetrar profundamente en la mente
de los seres humanos no sólo a través de la información, de potenciar su inteli-
gencia o la racionalidad, sino también propiciando una ética, ahondando en las
emociones y los afectos que es donde una educación para la paz y la conviven-
cia encuentran su desafío más importante. Este desafío es el de aprender a vivir
juntos, a proyectar un futuro con bases sólidas en la memoria colectiva.
La educación es al ámbito por excelencia para trabajar a favor de la paz. Esta no
significa “ausencia de guerra”, sino que es una dinámica de construcción de
relaciones entre las personas y los pueblos, es una dinámica de vida. Es ver
cómo podemos convivir y respetarnos a pesar de las diferencias.
La tarea de promover la paz en el terreno de la educación implica, en primer
lugar, el aprendizaje del significado de la violencia que tiene dos connotaciones
principales, una moral y otra emocional o negativa. La palabra violencia nos
transporta hacia fenómenos como la guerra, los secuestros, las extorsiones, el
terrorismo, el maltrato físico.
Por violencia se entiende el ejercicio inadecuado de la fuerza, es decir, una mani-
festación extemporánea o fuera de lugar y contexto.
Para trabajar en la prevención de estas manifestaciones es necesario realizar un
abordaje de la temática de la violencia en todos sus aspectos y la consecuente
elaboración de estrategias para una convivencia pacífica a través de una tarea
permanente que tienda a conciliar los intereses propios con los de la sociedad.

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LEY Nº 193 DE RECORDACIÓN EN LAS ESCUELAS DE LA MASACRE DE LA AMIA
Sancionada el día 3 de junio de 1999

Artículo1º. El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dispondrá los me-


dios para que el 18 de julio de cada año en todas las escuelas primarias y secunda-
rias bajo su jurisdicción al inicio de cada uno de los turnos se proceda a dar lectura
de un texto en recordación de la explosión que destruyó la sede de la AMIA-DAIA en
la calle Pasteur 633 el 18 de julio de 1994. El texto a ser leído será un homenaje a las
víctimas del atentado y alentará la memoria y la reflexión sobre lo sucedido. Los
familiares de las víctimas y personalidades destacadas de nuestra sociedad serán
invitados para dar lectura al texto. En caso de coincidir la fecha con el receso inver-
nal o día inhábil, se trasladará el homenaje al último día de clases inmediato ante-
rior.

Artículo 2º. Créase una comisión redactora del texto, que será presidida y coordina-
da por un representante de la Secretaría de Educación de la Ciudad. Dicha comisión
estará también integrada por un miembro de la Subsecretaría de Derechos Huma-
nos de la Ciudad, dos legisladores miembros de las Comisión de Derechos Huma-
nos y dos legisladores miembros de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnolo-
gía de esta Legislatura, un representante de los familiares de las víctimas, un repre-
sentante de AMIA, uno de DAIA, un representante de ADEPRA (Asociación de Es-
cuelas Privadas), uno de CEC (Consejo de Educación Católica) y uno de CORDIEP
(Junta Coordinadora de Asociaciones de la Enseñanza Privada).

Texto oficial en Homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA–DAIA – Ley Nº 193
RESOLUCIÓN 1076/99 Secretaría de Educación

El 18 de julio de 1994 una bomba explotó en la sede de la AMIA, en el corazón de


nuestra ciudad. Como consecuencia de este feroz atentado se calcula que 85 perso-
nas murieron y más de 300 resultaron heridas. Esta cifra impactante crece aún más
si consideramos a las personas que en esta tragedia quedaron sin su mamá, sin su
papá, sin un hermano, sin un hijo. Tomemos conciencia de que sus vidas cambiaron
para siempre.
El ataque estaba dirigido a la comunidad judía, pero atentaron contra toda la socie-
dad argentina. En la explosión murieron niños y adultos, trabajadores, vecinos y
peatones. Nuestra ciudad y nuestro país se encuentran desde entonces
conmocionados por esta tragedia y entristecidos por la falta de justicia.
Ese lunes había sido hasta entonces un día muy normal. Computadoras que se
encendían, puertas que se abrían, gente que buscaba trabajo, gente que pasaba por
el lugar, mientras alguna radio comentaba la final del mundial de fútbol. Nada dis-
tinguía esa mañana de las demás.
Eran las 9:53 cuando una bomba destruyó la AMIA.
El mundo se detuvo. La vida se detuvo. Una escena de horror sembrada de muertos
y heridos. Escombros que sepultaron cuerpos, sueños y esperanzas. Caminantes
que detuvieron su marcha para siempre.
Las personas no nacen repetidas; por eso, aquellos que fueron asesinados el 18 de
julio de 1994 dejaron un enorme vacío en los corazones de sus familiares y de todas
las personas sensibles y solidarias.
Los terroristas que colocan bombas no piden documentos de identidad para matar,

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no les interesa edades, ni tan siquiera credos. Sólo necesitan cantidades: el
mayor número posible de vidas segadas. Su objetivo es sembrar terror, para
dañar las reglas de convivencia democráticas y pluralistas que se afianzaron
trabajosamente en las sociedad argentina. Por eso, no debemos olvidar la bar-
barie desatada en el atentado. La memoria es el espejo en donde miramos a los
ausentes, pero también es el resorte que nos vincula al pasado y nos permite
construir el futuro con sabiduría. La memoria, como las plantas, requiere riego
continuo; gota tras gota, día tras día, año tras año. Hagamos que se mantenga
firme y fresca.
Condenamos los actos terroristas en nombre del respeto a la vida. Queremos
que se esclarezca lo sucedido para llegar a la verdad; es necesario exigir que se
haga justicia, que la violencia atroz e indiscriminada no vuelva a repetirse, que
los sobrevivientes, los familiares, los familiares y la sociedad argentina en su
conjunto puedan superar lo sucedido.
Queremos vivir sin miedo y en paz. Apelamos a todos los hombres y mujeres
para que en cada acción promuevan la solidaridad y la convivencia entre todos
los seres humanos.

“...Ama a tu prójimo como a ti mismo...” (Levítico 19,18)


“...Justicia, justicia perseguirás para que vivas...” (Deuteronomio 16,20)

LEY NACIONAL 452/2000


BOLETIN OFICIAL , 14 de Junio de 2000

VISTO
El atentado terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994 contra la sede de la ASO-
CIACION MUTUAL ISRAELITA ARGENTINA (AMIA), y

CONSIDERANDO
Que, tal delito, con su terrible saldo de víctimas fatales, daños personales y
pérdidas materiales, ha ocasionado daños irreparables a la sociedad en su con-
junto.
Que, a pesar de los esfuerzos realizados hasta la fecha, la investigación judicial
tendiente a individualizar a sus autores, cómplices e instigadores, sólo ha arro-
jado hasta el presente resultados positivos parciales respecto de algunos partí-
cipes del hecho criminoso, quienes próximamente serán sometidos a juicio oral
y público.
Que el Gobierno Nacional ha asumido el compromiso irrenunciable de promover
la compleja investigación subsistente, hasta sus últimas consecuencias.
Que a fin de garantizar el máximo apoyo operativo a la tarea realizada por el
juez de la causa y el grupo especial de fiscales designado mediante Resolución
M.P. Nro. 39/00 del señor Procurador General de la Nación, se estima necesario
conformar una unidad especial de investigación que asistirá de modo directo a
aquellos en la pesquisa y coordinará la acción de las distintas fuerzas de segu-
ridad y organismos dependientes del Estado Nacional, en la satisfacción de los
requerimientos que se formulen, tendientes al total esclarecimiento del hecho
criminal e individualización y juzgamiento de sus responsables.
Que ha tomado intervención la Dirección General de Asuntos Jurídicos del
MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS.

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Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por el artículo
99, inciso 1 de la CONSTITUCION NACIONAL. Por ello:

Artículo 1 - Créase la UNIDAD ESPECIAL DE INVESTIGACION del atentado terroris-


ta perpetrado el 18 de julio de 1994 contra la ASOCIACION MUTUAL ISRAELITA
ARGENTINA (AMIA), que estará integrada por los responsables del Departamento
Unidad de Investigaciones Antiterroristas de la POLICIA FEDERAL ARGENTINA; la
Dirección de Terrorismo Internacional y Delitos Trasnacionales de la SECRETARIA
DE INTELIGENCIA DE ESTADO de la PRESIDENCIA DE LA NACION; la División
Antiterrorista de la PREFECTURA NAVAL ARGENTINA; la División Coordinación
de Actividades Antiterroristas de la DIRECCION NACIONAL DE GENDARMERIA
NACIONAL; el Departamento de Inteligencia de la DIRECCION NACIONAL DEL
SERVICIO PENITENCIARIO FEDERAL; la OFICINA ANTICORRUPCION dependien-
te del MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS y por un Secretario
Ejecutivo, la que tendrá la tarea de apoyo directo a la coordinación de la labor de
los demás organismos y dependencias que la integran asignada a la SECRETARIA
DE JUSTICIAY ASUNTOS LEGISLATIVOS del MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERE-
CHOS HUMANOS. La Secretaría Ejecutiva arbitrará con las autoridades de las ins-
tituciones y organismos mencionados ut-supra los recaudos necesarios para lograr
el eficaz desempeño de la UNIDAD ESPECIAL DE INVESTIGACION.

Artículo 2 - La UNIDAD ESPECIAL DE INVESTIGACION que se crea por el presente,


asistirá de modo directo los requerimientos judiciales o provenientes del grupo de
Fiscales designados por Resolución M.P. Nro. 39/00, que se formulen en la causa
instruida con ocasión del hecho citado en el artículo precedente, como así también
en las investigaciones conexas desprendidas del expediente principal, o que de cual-
quier manera se vinculen con él. Podrá también efectuar investigaciones por inicia-
tiva propia, debiendo comunicar sus resultados a las autoridades judiciales y del
Ministerio Público Fiscal citadas.

Artículo 3 - Todos los organismos dependientes del ESTADO NACIONAL darán el


carácter de urgente y preferente despacho a los requerimientos que efectúe la
UNIDAD ESPECIAL DE INVESTIGACION, a los efectos del esclarecimiento del
hecho criminal que ha motivado el presente decreto.

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Los testimonios han sido tomados del libro “Sus nombres y sus rostros”, Album
recordatorio de las víctimas del atentado del 18 de julio de 1994 (AMIA; Buenos
Aires, julio de 1995). Todos ellos encierran profundos sentimientos y una enorme
riqueza. Sin embargo se han tomado solamente tres: el de un niño, un joven y un
adulto. Para indagar más sobre la vida y el testimonio de las víctimas se reco-
mienda la lectura del libro mencionado.

SEBASTIÁN BARREIRO, 5 años, pasaba por la puerta de la AMIA de la mano de


su mamá en el momento en que estalló la bomba.
Los sueños del jardín
“Sebastián tenía tres años cuando le dijo a su maestra que, de grande, iba a ser
presidente. La maestra le preguntó por qué. “Para pagarle mucha plata a los
jubilados”, contestó. Desde muy chico se plantaba y decía qué le gustaba hacer
y qué no. Para las fiestas patrias aceptaba que lo disfrazaran pero no que lo
pintaran (sólo una vez dejó que le dibujaran bigotes); se negaba a ser abandera-
do porque le daba vergüenza y únicamente se vestía si él elegía la ropa. “Yo así
ridículo a la calle no voy a salir”, argumentaba si no le conformaba el vestuario.
Era un nene grande.
Muy charlatán, nunca dejaba de decir lo que pensaba. Tanto, que sus padres
sufrían cada vez que abría la boca. “Una vez estaba en un almacén y una amiga
de mi mamá se le acercó y le dijo: ‘che, pibe’ . Se lo repitió varias veces y él no
le contestaba hasta que en un momento se dio vuelta y la encaró: ‘Por qué me
decís che pibe. Yo me llamo Sebastián. ¿A vos te gustaría que te digan ‘che,
vieja?”.
Cuando le preguntaban cuántos hermanos tenía siempre respondía que dos: Lara,
de diez meses y Pamela, la perra. Sebastián quería mucho a los animales (últi-
mamente reclamaba los conejitos de india que una tía abuela le había prome-
tido). Y también a Lara. Iba con ella por la calle preguntándole a los vecinos:
“¿No es hermosa mi hermanita?”.
La perra, la bicicleta y su tortuga ninja eran tres cosas que nadie le podía tocar.
Como a cualquier chico, le gustaba también jugar a la pelota y que le contaran
cuentos. Sebastián tenía dos amigos muy amigos del jardín . Martín y Luisito,
su hermano postizo-, otro compinche del barrio –Ariel, un nene más grande , al
que admiraba- y una novia, Julieta. “A ella el año pasado la cambiaron de jardín
pero se encontraban en los cumpleaños. Una de las veces, Sebi me llama y me
dice: ‘Mamá, yo no se si soy el novio todavía’. ‘Andá a preguntarle’, le digo yo.
Cuando vuelve me cuenta que no se animó. ‘Pero cuando la vea otra vez le voy a
preguntar –agrega- porque me parece que seguimos siendo novios; estuvimos
todo el cumpleaños juntos”.
Sebastián estaba por terminar el jardín. Iba a pasar a primer grado. Por eso,
aunque él no ya no estaba, en la fiestita de colación prepararon un diploma y,
junto con los de sus compañeros, largaron al aire un globo con su nombre. Para
que no faltara.
(El testimonio lo dio su mamá, Rosa)

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INGRID FINKELCHTEIN, 18 años, esperaba en la Bolsa de Trabajo de la AMIA.
Una carta empezada
Tenía 18 años y su vida estaba dedicada al grupo musical Durán Durán. Era
introvertida y vivía para ese grupo neorromántico de rock; no hacía más que escu-
charlo. Tenía una caja entera de cassettes, de fotos, de posters, de recortes de dia-
rios y revistas acerca de él. Era suficiente que lo nombrasen para que recortase la
frase o simplemente el nombre del grupo. Había armado un cuaderno con recortes
pegados y algunos dibujos. Ocuparse de ese grupo era lo único que la hacía feliz; no
había nada más para ella, ni escuela, ni amigos.
Tenía una amiga, una sola amiga, su amiga íntima, la pelirroja Carla. Carla Josch.
Esa mañana trágica Carla estaba con ella y murió con ella, igual que Leonor, la
mamá de Ingrid, y que Analía, la hermana de Carla. Las cuatro juntas, Ingrid, Leo-
nor, Carla y Analía, estaban esperando que las atendieran en la Bolsa de Trabajo de
la AMIA.
(Testimonio de Jessica Finkechtein, hermana de Ingrid)

NAON BERNARDO MIROCHNIK (BUBY), 62 años, trabajaba como mozo en la AMIA.


Salud, Buby
A Naón Bernardo Mirochnik le decían Buby. “Todo el mundo lo conoce así. Hablo en
presente porque las personas que amamos no se terminan de ir nunca de este mun-
do; siempre están”.
Era un hombre que estaba habitualmente de buen humor. Casi no se enojaba y era
muy difícil que algo lo irritara. Ni siquiera se molestó el día que llegó a la casa de su
hija vestido con uno de sus mejores trajes –uno elegante, de color clarito- y sus
nietos lo tomaron , lo tiraron sobre la cama y comenzaron a saltarle encima. No
sabía enojarse. Al contrario, disfrutaba al jugar con ellos.
Su pasión era la música, sobre todo el tango. Cuando su hija era chica la sentaba
en sus rodillas y le enseñaba a cantar tangos. Sin embargo podía disfrutar tanto de
esa música como de una canción de Julio Iglesias, del Bolero de Ravel o de una
lambada. Se la pasaba silbando, cantando, bailando. “Siempre decía que si alguien
lo filmara en su casa pensaría que estaba loco porque mientras barría, con la músi-
ca puesta, se ponía a bailar con la escoba o el escobillón. Hacía dos o tres pasitos
y seguía”.
Una que otra vez se lo veía triste o con bronca. Pero los malos momentos duraban
poquito, el ratito que necesitaba para darlos vuelta y encararlos con mirada positi-
va. Entonces, se servía un vaso de vino, lo chocaba contra la botella y decía: “Sa-
lud, Buby”. En cuanto tomaba el primero sorbo y encendía un cigarrillo, ya todos
sabían que la tormenta había pasado. “Durante esa semana tan trágica del 18, con
mi hermano, cada vez que nos bajoneábamos nos hacíamos un chiste. Los dos
sabíamos que Buby hubiera querido que nos tomáramos esos momentos así, con
esa filosofía, con esa altura. El siempre le daba ánimo a todo el mundo”.
Acorde con su profesión de mozo, a Buby le gustaba la buena mesa. Cocinaba muy
bien y preparaba hermosos platos fríos decorados. “Cuidaba hasta el mínimo deta-
lle. Por ejemplo, en cada sitio donde iba a sentarse una mujer, ponía un clavel. El
primer ramo de flores que tuve me lo regaló mi papá cuando yo tenía quince años.
Un día, mientras yo estaba preparando un vermut, mi hermano Omar agarró un
pedacito de queso y me lo puso en la boca. A mí me emocionó. Le dije: ‘sos digno
hijo de Buby’. Porque papá siempre tenía esa costumbre, fijarse que a los demás no
les faltara nada y, si era necesario, servírselo en la boca”.
(Testimonio de Omar, Inés y Patricia Mirochnik, sus hijos, y Julia, su compañera)

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• “Cortinas de humo”, de Jorge Lanata y Joe Goldman. Editorial Planeta, Espejo de
la Argentina, 1994.
• “Sus nombres y sus rostros, Album recordatorio de las víctimas del atentado del
18 de julio”, AMIA, Buenos Aires, 1995.
• “Memoria Activa, a dos años del atentado a la AMIA”, Serie Documentos, Página 12,
Buenos Aires, 1996.
• “AMIA, el atentado”, de Juan Salinas, Editorial Planeta, Buenos Aires, 1997.
• “Memoria Activa, cuatro años de impunidad”, Serie Documentos, Página 12,
Buenos Aires, 1998.
• “Discriminación, En torno de los unos y los otros”, Indice Nº 20, Revista de
Ciencias Sociales, DAIA – CES, Buenos Aires, abril de 2000.
• “Racismo y Derechos Humanos, Acerca de la inclusión y la Exclusión”, Indice
Nº 21, Revista de Ciencias Sociales, DAIA – CES, Buenos Aires, mayo de 2001.

• www.amia.org.ar
• www.daia.org.ar
• www.amia2000.com.ar
• www.elatentadodeamia.com
• www.jus.gov.ar/minjus/amia
• www.diariodeljuicio.com
• www.jaim.com.ar/notas/amia
• www.juiciosorales.com/amiaprincipal.html

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NIVEL PRIMARIO

1
¿QUÉ SÉ SOBRE LA AMIA?
(Alumnos de primero a cuarto grado)

Objetivo: Difundir los hechos ocurridos el 18 de julio de 1994 y reflexionar sobre las
consecuencias de la violencia y la discriminación.
Metodología: Trabajo en grupos.
Materiales: Fotografías del atentado a la AMIA.
Consigna: El docente presentará a los grupos copias de las imágenes. No les dirá
qué representan, ni de dónde son. Los alumnos deberán ponerles un título y explicar
de dónde creen que son y qué pudo haber sucedido con el edificio.
Puesta en común: Cada grupo, mediante un representante, explicará el título escogi-
do y sus reflexiones sobre el dónde y los porqué. El docente escribirá en el pizarrón
las asociaciones realizadas por los alumnos. Separará, por un lado, las ubicadas
en la Argentina de aquellas ubicadas en otra parte del mundo y, por otro lado,
aquellas que tienen una explicación de origen natural o accidental (terremoto, de-
rrumbe, etc.) de aquellas que tienen un origen humano o social (guerra, atentado,
demolición, etc.).
Síntesis de la coordinación: El docente hará un breve relato de lo sucedido en la
AMIA, ubicando el atentado en tiempo y lugar. Narrará las consecuencias del mis-
mo y las enmarcará en los efectos que ocasionan la intolerancia y la discrimina-
ción. Reflexionará sobre la necesidad de trabajar por el respeto a la diversidad, la
convivencia y la no violencia para lograr el entendimiento entre seres humanos
distintos en cuanto a su origen, creencias e ideas políticas o religiosas, pero iguales
en dignidad y derechos.

UNA POESÍA PARA RECORDAR


(Alumnos de primero a quinto grado)

Objetivo: Estimular a los alumnos a solidarizarse con las víctimas y los familiares a
través de propuestas creativas.
Metodología: Trabajo en grupos pequeños.
2
Materiales: Lápiz y papel.
Consigna: El docente realizará un breve resumen de lo sucedido en la AMIA y de las
consecuencias del atentado. Luego les leerá el testimonio sobre Sebastián Barreiro
(Anexo Documental). Invitará a los alumnos a inventar canciones (poniéndoles le-
tra a músicas que conocen), poemas o cuentos teniendo en cuenta alguno de los
siguientes conceptos:
VIDA, PAZ, JUSTICIA, VERDAD, SI HUBIERA UN MAÑANA..., etc.
Puesta en común: Un miembro de cada grupo expondrá los motivos por los cuales
eligieron alguno de los conceptos sugeridos.
Síntesis de la coordinación: El docente reflexionará sobre la idea de que todos estos
conceptos están relacionados entre sí. Por ejemplo: Para que se respete el derecho
a la vida debemos luchar por la paz pero para que haya paz debe haber primero
justicia basada en la verdad.

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3
UN DIBUJO PARA ELLOS
(Alumnos de primero a séptimo grado)

Objetivo: Difundir los hechos ocurridos el 18 de julio, las consecuencias del mismo y
fomentar la solidaridad hacia los familiares de las víctimas del atentado.
Metodología: trabajo en grupos pequeños.
Materiales: papeles y pinturas u otros elementos que sirvan para la actividad. (El
trabajo es con técnica libre).
Consigna: El docente hará un breve resumen de lo sucedido en la AMIA y leerá
testimonios sobre las víctimas del atentado (Ver Bibliografía). Invitará a los alum-
nos a realizar afiches que expresen sus sentimientos de solidaridad con las víctimas
y sus familiares.
Puesta en común: Los grupos expondrán sus trabajos y explicarán su significado.
Síntesis de la coordinación: El docente les propondrá organizar una muestra de los
afiches dentro de la escuela con el objetivo de difundir la memoria de lo sucedido.

4
RECONSTRUIR PARA HACER MEMORIA
(Alumnos de cuarto a séptimo grado)

Objetivo: Conocer la institución contra la que se produjo el atentado del 18 de julio,


ubicar el lugar en el barrio de Once y sus características. Reflexionar sobre la tras-
cendencia del hecho y sus consecuencias en el barrio.
Metodología: trabajo en conjunto de todo el grupo.
Materiales: cartón, cajas de remedios, papeles, pinturas, etc.
Consigna: El docente sintetizará la historia de la AMIA, sus características y funcio-
nes. Lo ubicará espacialmente y describirá las actividades que se realizan en los
alrededores de la institución (comercios, Hospital de Clínicas, Facultades, etc).
Puesta en común: El docente invitará a sus alumnos a representar en una maqueta
el tema: “18 de julio de 1994” que contemple el edificio y su entorno.
Síntesis de la coordinación: El docente les propondrá rotarla en los diferentes grados
explicando el contenido del proyecto-maqueta.

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5
PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO
(Alumnos de quinto a séptimo grado)

Objetivo: Generar una conciencia solidaria frente a las consecuencias de sucesos


como el de la AMIA.
Metodología: Trabajo en grupos.
Materiales: Lápiz y papel.
Consigna: El docente propondrá a los alumnos dividirse en grupos. Pedirá que bus-
quen información sobre el atentado del 18 de julio de 1994 y que realicen entrevistas
a sus familiares sobre lo que sintieron y pensaron ese día. Luego les pedirá que
concluyan el trabajo reflexionando sobre que sentirían si algún familiar hubiese
sido una víctima del atentado.
Puesta en común: El docente hará una breve síntesis de lo sucedido el 18 de julio de
1994 y pedirá a sus alumnos si quieren aportar algún otro dato fruto de sus investi-
gaciones. Luego cada grupo expondrá los sentimientos que expresaron en las entre-
vistas sus familiares y sus propias reflexiones al ponerse en el lugar del otro.
Síntesis de la coordinación: El docente reflexionará sobre la importancia de ponerse
en el lugar del otro para poder entender el sufrimiento, la necesidad de justicia y de
que se recuerden hechos como lo sucedido en la AMIA.

6
LA VIOLENCIA EXISTE PORQUE....
(Alumnos de sexto y séptimo grado)

Objetivo: Conocer y comprender los múltiples aspectos de la violencia. Desarrollar


una comprensión y asimilación de la no violencia como pauta cultural necesaria en
una sociedad.
Materiales: Pizarrón y tizas.
Metodología: Trabajo en grupos.
Consigna: El docente presentará a los alumnos las siguientes frases e invitará a
cada grupo a reflexionar sobre cada una de ellas, su significado y ejemplos que las
ilustren.
Frases sugeridas:
La violencia tiene causa y efecto.
La violencia se aprende.
A la violencia a veces se la juzga aceptable cuando los “buenos” la usan.
La violencia se da tanto en el plano personal, familiar como en el plano nacional e
internacional.
Puesta en común: Cada grupo expondrá sus reflexiones y el docente las irá sinteti-
zando en el pizarrón como frase 1, frase 2, frase 3, frase 4. El docente los invitará a
pensar en conjunto en hechos violentos que les hayan llamado la atención, sus
causas y sus consecuencias.
Síntesis de la coordinación: A partir de las consecuencias de la violencia planteadas
por los alumnos, el docente reflexionará sobre la necesidad de construir una cultura
de la no violencia y buscar la posibilidad de resolver conflictos en forma pacífica
preservando nuestra integridad y nuestra dignidad.
Para finalizar se les propondrá realizar murales, videos o afiches que muestren la
ventaja de construir una cultura de la paz.

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NIVEL MEDIO

1
IMPRESIONES
(Alumnos de primero y segundo año)

Objetivo: Conocer y comprender las impresiones que distintas personas tienen acer-
ca de una imagen relativa al atentado a la sede de la AMIA.
Materiales: Fotografías del edificio de AMIA luego del atentado, formulario de en-
cuestas.
Metodología: Trabajo en grupos.
Consigna: Los distintos grupos realizaran un trabajo previo de preparación del cuestio-
nario en torno a posibles reflexiones, impresiones y opiniones sobre la imagen.
Seleccionarán cinco personas para entrevistar entre el personal de la escuela, fami-
liares y vecinos. Realizarán las entrevistas.
Puesta en común: Cada grupo presentará los resultados de su encuesta. El docente
agrupará los resultados de las encuestas de acuerdo a las distintas impresiones
generadas. Por ejemplo: aquellas en las que predomina el enojo, aquellas en las
que predomina la pena, aquellas en las que se advierte indiferencia.
Síntesis de la coordinación: El docente sintetizará reflexionando sobre las distintas
reacciones que puede provocar un hecho violento y explicando que las actitudes de
indiferencia contribuyen a que no haya justicia y este tipo de hechos se repitan.

2
¿TOLERANCIA?
(Alumnos de segundo y tercer año)

Objetivos: Posibilitar el conocimiento de nociones de diversos autores sobre el con-


cepto de tolerancia. Arribar a valores grupales a través del diálogo y la participa-
ción. Reflexionar sobre las consecuencias que los conceptos de “tolerancia” e “into-
lerancia” tienen para las personas y para la sociedad de hoy.
Metodología: Trabajo en grupos.
Materiales: Tarjetas con frases de diversos autores y textos.
Consigna: Los participantes se dividen en pequeños grupos de cinco personas. El
docente repartirá a cada grupo tarjetas con frases de pensadores y otros autores
sobre “tolerancia” e “intolerancia”. Cada grupo procederá de la siguiente forma:
• De manera individual se leen las frases intentando reflexionar sobre su contenido,
grado de aceptación y consecuencias para las personas y los miembros de la socie-
dad actual. Después cada cual ordenará las frases por orden de mayor aceptación
hasta la última que será de mayor rechazo.
• En el interior del grupo se dispondrá de tiempo suficiente para establecer un pe-
queño diálogo o debate sobre el significado de las frases y el orden establecido de
aceptación y rechazo. Transcurrido ese tiempo, que será marcado por el docente de
acuerdo con las características de los grupos, cada grupo establecerá por consen-
so un orden de las frases según el criterio establecido. Anotará también las razones
que lo justifiquen.
Puesta en común:
• Finalizados los pasos anteriores, el docente invitará a los representantes a
leer en voz alta las justificaciones de sus razonamientos sobre la frase más acep-
tada por el grupo y la menos aceptada.

página 29
• El docente irá anotando todo lo que los representantes manifiestan. Después
indicará al gran grupo o asamblea cuál es la frase más aceptada en la que coin-
ciden la mayoría de grupos y cual es la más rechazada. Abrirá un tiempo para el
debate en el que pueden intervenir todos los participantes.
• Dividirá a los participantes en dos grandes grupos. A un grupo le dará la frase
más aceptada por todos, a otro grupo le dará la menos aceptada. Marcará un
tiempo para que los dos grupos se reúnan aisladamente y traten de buscar razo-
nes que justifiquen el texto de la frase. Un grupo será defensor de la “tolerancia”
y el otro grupo de la “intolerancia”.
• Finalizado el tiempo se pedirá a los grupos que establezcan un debate.
Síntesis de la coordinación: Se realizará sobre el análisis de los sentimientos
(¿Alguien se sintió no escuchado? ¿Qué emociones se vivieron? ¿Se respetó la
opinión de cada uno? ¿Cómo se desarrolló el trabajo en pequeños grupos? ¿Fue
difícil defender un pensamiento que no compartimos?) y el análisis de los he-
chos (¿Qué argumentos se han utilizado para cada postura? ¿El grupo conocía
bien las posturas intolerantes? ¿Qué significado para la sociedad de hoy tienen
estos textos? ¿Qué opciones tomó el grupo?).
Frases sugeridas:
• Una amplia tolerancia es esencial tanto para el progreso científico y social
como para el desarrollo moral y espiritual del individuo. (J.S. Mill, 1859)
• La nación se basa en la comunidad de sangre y en la patria. (Herder, 1744-1803)
• Lo que le da unidad a la vida y a la cultura de un pueblo son los hombres puros
y originarios de ese pueblo. (Herder, 1744-1803)
• No se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o inter-
nacional del país o territorio de cuya Jurisdicción dependa una persona. (Decla-
ración Universal de los Derechos Humanos, 1948)
• Si los negros heredan el color, debe ser igualmente heredado su carácter “hol-
gazán y negligente”. (Pensamiento, Siglo XIX)
• Todos los hombres nacen iguales y su creador les ha dotado de ciertos dere-
chos inalienables entre los que se encuentran la Vida, la Libertad y la búsqueda de
la Felicidad. (Declaración de la independencia americana, 1766)
• A todos los hombres igualmente preparados se les deben dar las mismas co-
sas. (Aristóteles, 384-322 A.C)
• Cuando una civilización entra en decadencia es debido a la mezcla de las
razas. (Gobineau, 1855)
• La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el
libre desarrollo de su personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los
demás son fundamento del orden político y de la paz social. (Constitución Espa-
ñola, art. 10. 1, 1978)
• Debido a que los hombres son hombres las instituciones sociales deben ser
diseñadas para resaltar y reforzar la humanidad común que les une, no las dife-
rencias que los separan. (R.H. Tawney, 1880-1962)
• Una raza es superior a otra porque está más preparada biológicamente. La
raza inferior desaparecerá porque debe sobrevivir el más apto. (Vacher de Lapouge,
1899)
• Originariamente los hombres eran seres iguales y libres por naturaleza, las
diferencias de rango, riqueza o poder lo convirtieron en un “hombre social” egoísta
y competitivo. (Rousseau, 1712-1778)

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3
RACISMO, INTOLERANCIA Y XENOFOBIA
(Alumnos de segundo a cuarto año)

Objetivo: Reflexionar acerca del atentado en la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994


como consecuencia de tres tipos de actitudes: racismo, intolerancia, xenofobia.
Materiales: Cartulinas, marcadores, cinta de papel.
Metodología: Se trabaja en grupos de cuatro personas.
Consigna: El docente advierte sobre la necesidad de no hablar durante el ejercicio.
Luego reparte las cartulinas colocándolas en el centro de cada grupo y escribe en
cada cartulina una de las siguientes palabras: RACISMO – INTOLERANCIA –
XENOFOBIA. En la parte de atrás de cada cartulina escribirá AMIA, 18 DE JULIO DE
1994.
Se pide a los alumnos que escriban o mencionen cualquier hecho significativo que
les venga a la mente o que asocien con la palabra de la cartulina. (También pueden
escribir sobre algo que haya escrito otra persona de su grupo previamente en la
cartulina. Pueden escribir contra argumentos, hacer líneas que conecten unas pala-
bras con otras o poner preguntas). La principal regla es que nadie puede hablar.
Puesta en común: Después de la sesión en silencio el docente dará unos minutos
para una discusión verbal. Los alumnos colocarán las cartulinas en las paredes
para que todo el mundo pueda ver lo que han escrito los distintos grupos. Se podrán
hacer preguntas o pedir aclaraciones sobre algo que se haya escrito.
Síntesis de la coordinación: El docente reflexionará sobre los tópicos que se repiten
en todos los grupos tratando de explicar que las palabras utilizadas para el ejerci-
cio contienen una carga negativa debido a que se refieren actitudes cuyas conse-
cuencias son negativas para la sociedad.

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DUELE LA AMIA
(Alumnos de cuarto y quinto año)

Objetivo: Reflexionar sobre los atentados terroristas, la violencia y los conceptos de


culpabilidad e inocencia.
Metodología: Trabajo en grupo.
Materiales: Copias del texto “Duele la AMIA, pero enseña” de Roberto Cossa
Consigna: Entregar a cada alumno una copia del texto. Promover en cada grupo un
debate sobre conceptos como bondad, maldad, culpable, inocente, justo e injusto.
Puesta en común: Cada grupo presentará una síntesis de sus reflexiones.
Síntesis de la coordinación: El docente leerá los artículos 7, 10 y 11 inc.1 de la Decla-
ración Universal de Derechos Humanos y sintetizará la actividad reflexionando so-
bre la necesidad de la existencia de leyes que establezcan derechos y deberes y
hagan posible la vida en sociedad, y sobre la justicia y la mediación como herra-
mientas para dirimir conflictos.

“Duele la AMIA, pero enseña” de Roberto (Tito) Cossa


Duele la AMIA. Duele en un país donde lo que sobra es congoja. Duelen los 86
muertos, los mutilados, los familiares de las víctimas. Duele la AMIA porque nos
obliga a convivir con el horror. Duele porque el crimen sigue impune y duele porque
puso al desnudo complicidades que nos meten miedo.
Duele el atentado a la AMIA como cualquier acto criminal, pero duele muy especial-
mente porque golpeó a una entidad dedicada a la solidaridad. Una mutual es un

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espacio de ayuda; las fundan los hombres de corazón para mejorar la vida de sus
semejantes.
Las mutuales son el refugio de los hombres buenos. Y los asesinos pegaron justa-
mente en un lugar de hombres buenos, de seres indefensos; en definitiva, en un
espacio de inocentes. Cuesta justificar un acto terrorista, mucho más si ocupamos
el lugar de las víctimas. Pero las acciones de los hombres no son tan simples. Y
menos aún las lecciones de la historia.
En el filme La batalla de Argel -una magistral muestra de arte político- se cuenta la
resistencia del pueblo argelino al colonialismo francés. En una de las escenas más
escalofriantes que el cine haya mostrado jamás, una militante de la resistencia,
pelo teñido y vestuario europeo, accede a un local bailable donde sólo acuden los
ciudadanos de ascendencia francesa y coloca una bomba de tiempo bajo un asiento
de la barra.
El director del filme, Gillo Pontecorvo, declarado simpatizante de la causa argelina,
no disimula las consecuencias del atentado. Con notable apego a la verdad, la
cámara de Pontecorvo alterna el avance de las agujas del reloj hacia el instante de
la explosión con los rostros alegres y desprevenidos de los parroquianos, en su
mayoría jóvenes afrancesados, que pasan un momento divertido en el bar. La cáma-
ra tampoco elude mostrar a una dulce niña que toma un helado. Pontecorvo nos
dice: el acto es cruel, pero la lucha es justa y una lucha justa permite hechos crueles
por muy dolorosos que ellos sean. El filme se pone del lado de los rebeldes
independentistas, pero la escena se clava en la conciencia del espectador. ¿Hace
falta matar a seres indefensos para lograr un objetivo, por muy altruista que sea?
Cuentan que el Che Guevara bajó el arma cuando la mira de su fusil descubrió que
su objetivo, un soldadito boliviano, dormía en la cabina del camión militar que
atravesaba el camino. ¿Qué consecuencia militar tuvo el gesto del Che? Nadie lo
sabe, pero el soldadito dormido era un indefenso.
Un día en la vida
La AMIA no era un objetivo militar, ni siquiera político. ¿Cuál fue, entonces, el pro-
pósito del ataque? ¿En el cuadro de honor de qué guerra figurarán sus responsa-
bles? Sólo una despiadada crueldad, un racismo enfermizo, una intolerancia crimi-
nal pudo alentar un golpe tan bajo. Se atacó a la AMIA, a un edificio donde no hay
armas ni hombres armados. Fue un blanco fácil. ¿A tanto puede llegar la cobardía
de los criminales? Duele la AMIA. Y duele más porque era un lugar de hombres
buenos. Un lugar de inocentes.
Duele la AMIA, pero también ayuda a reflexionar. Cuando se golpea a un inocente,
se da vida a un militante. Inocentes eran también las buenas madres, simples amas
de casa, hasta que las golpearon, se pusieron el pañuelo blanco en la cabeza y
dieron vuelta la historia.
Inocente era la señora Laura Ginsberg, profesional y esposa de un empleado de la
AMIA, madre de dos hijos, que se definía como apolítica. Su vida cambió aquel 18
de julio de 1994. Un día tomó la palabra y puso de rodillas a todos los poderosos de
turno.
La AMIA duele, pero también enseña que con los inocentes no se juega.

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EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA VIOLENCIA
(Alumnos de primero a quinto año)

Objetivo: Comprender el significado que para cada uno tiene la palabra violencia y
las consecuencias de su ejercicio para la sociedad.
Materiales: Pizarrón y tizas.
Metodología: Trabajo en grupos.
Consigna: El docente escribirá la palabra VIOLENCIA en el pizarrón y preguntará a
los alumnos qué asocian con ese término, qué les viene en mente, o qué piensan al
escuchar esa palabra. También los motivará sobre ciertos aspectos de la violencia:
• ¿Dónde vemos la violencia en la vida cotidiana? (escuela, hogar comunidad, de-
portes)
• ¿Qué emociones se relacionan con la violencia? (temor, celos)
• ¿Dónde aprendemos a ser violentos? (familia, compañeros, escuela, televisión, calle)
• ¿Qué hechos actuales o pasados nos sugiere o recuerda la violencia?
• Consecuencias del ejercicio de la violencia en la sociedad.
Puesta en común: El profesor escribirá en le pizarrón las sugerencias de sus alum-
nos, conectándolas al concepto central o a otras sugerencias ya registradas.
Por ejemplo:

Homicidio Crimen / Robo Armas


VIOLENCIA Homicidio VIOLENCIA
Sangre TV / Noticias Sangre / heridas

Se deberá registrar todas las respuestas de los alumnos sin juzgarlos. Se promove-
rá el debate y reflexión sobre las respuestas obtenidas.

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VIOLENCIA Y DIGNIDAD HUMANA
(Alumnos de primero a quinto año)

Objetivos: Incentivar la capacidad propositiva de los alumnos en relación a cuáles


cambios deberían producirse en la vida cotidiana para que ésta sea verdaderamen-
te digna. Promover la reflexión sobre las consecuencias de la violencia.
Materiales: Lápiz y papel.
Metodología: Grupo total.
Consigna: El docente propondrá como tema de conversación un hecho de violencia
que afectó a la vida de toda la sociedad argentina: el atentado en la sede de la
AMIA.
Puesta en común: Luego uno de los participantes describirá lo que conoce sobre el
hecho elegido y el docente orientará la reflexión a través de preguntas: ¿Por qué
ocurren estas situaciones? ¿Es común? ¿Conocen otros lugares donde también ocu-
rre? ¿Cómo afecta esta situación a la dignidad de las personas?
Síntesis de la coordinación: El docente reflexionará sobre los mensajes de sus alum-
nos tratando de profundizar junto a ellos sobre los efectos negativos que la violen-
cia produce en la sociedad, especialmente si no se investiga y no se condena a los
responsables de tales hechos (a partir del ejemplo citado). También enfatizará en
las ventajas que tiene la convivencia pacífica donde se respete la diversidad y la
pluralidad y reforzará la importancia de la vida digna y de los derechos que la pro-
tegen y promueven.

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CONTAR CON FOTOS
(Alumnos de primero a quinto año)

Objetivo: Investigar sobre el Atentado a la Sede de la AMIA. Reflexionar sobre qué


se modificó en el espacio urbano a partir del atentado.
Metodología: Trabajo en subgrupos.
Materiales: Material periodístico publicado sobre el atentado. Publicaciones sobre
las actividades de la AMIA y el lugar donde se desarrollaban. Fotografías de cual-
quier tipo.
Consigna: Relevar fotografías sobre cómo era el edificio antes del atentado, cómo
quedó luego de la explosión y en qué condiciones estaba cuando se realizaban las
tareas de rescate y de remoción de escombros. Buscar fotografías del edificio en la
actualidad luego de la reconstrucción.
Puesta en común: Cada subgrupo mostrará las fotografías seleccionadas y explica-
rá de qué forma se relacionan con el atentado. Luego, entre todos los integrantes de
la clase se seleccionarán las fotografías más representativas y se confeccionará
una muestra conformando la historia del edificio y del atentado. Los alumnos elegi-
rán un título y la muestra será expuesta en algún lugar de uso común del colegio.
Síntesis de la coordinación: El docente señalará la importancia de la reconstrucción,
sin dejar de lado la memoria de lo ocurrido y la búsqueda de justicia. También
reflexionará sobre la importancia de la difusión de estos hechos y las diferentes
herramientas con las que puede realizarse.

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