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Cuento PDF El Castillo Encantado de Hielo

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El castillo encantado de hielo

Érase una vez un caballero llamado Zeus que se encontró con Troya, un guerrero. Caminaron durante un tiempo y llegaron al lago. Era ya media noche. De repente, apareció un fantasma lleno de sangre que caminaba hacia Zeus y Troya. De pronto, apareció una niña hada llamada Carol, que les ayudó a derrotar al fantasma del lago, que avanzaba hacia Zeus y Troya para matarlos. Pero la niña hada no era suficiente para derrotar a aquel fantasma. Cuando ya todo estaba perdido, apareció un niño llamado Chinchan. El fantasma, al verlo, se echó a reír, ya que pensó que el niño no podría hacerle nada. Pero Chinchan guardaba su arma más secreta... De repente, se bajó los pantalones y enseñó el culo, lleno de granos. El fantasma, al ver ese culo tan horrendo, salió volando asustadísimo. El hada, Troya y Zeus agradecieron a Chinchan que les hubiera salvado, pero le pidieron por favor que se subiera los pantalones. Siguieron caminando los cuatro hacia el norte y llegaron a un bosque encantado. En el bosque todo estaba animado: los árboles hablaban, las flores cantaban, los pájaros bailaban, había gnomos,... Se encontraron con un conejo llamado Martin y un perro llamado Marpin. Los dos hablaban, y les dijeron: - ¡Bienvenidos, viajeros! Os estábamos esperando. Hay una dama en apuros que está secuestrada por un dragón en un gran castillo. Tenéis que salvarla, pero tened cuidado. Hay trampas muy peligrosas que pueden acabar con vosotros. Ya había amanecido, y las criaturas del bosque empezaban a hacer sus labores del día. El castillo estaba muy lejos, y tenían que cruzar una gran colina y una cueva subterránea. No tenían tiempo que perder, así que emprendieron el camino hacia el castillo. Cuando ya llevaban un día de camino, la niña hada recordó que tenía polvos mágicos para volar, pero se gastaban muyy rápido. El hada calculó que con los polvos que tenía, sus amigos podrían volar sólo durante cinco horas, así que fueron volando muy rápido hacia el castillo, que todavía estaba muy lejos. Pero algunos de ellos no sabían volar muy bien, y se daban golpes con todo lo que encontraban por delante y así retrasaban al grupo. Con el paso del tiempo, al final le pillaron el truco y cada vez volaban mejor. Luego empezó a nevar y seguidamente cayó una gran tormenta sobre ellos, lo que hizo que avanzaran muy lentamente. - Vamos, rápido, se acaba el tiempo – desdijo el hada, viendo que sólo les quedaban

quince minutos de vuelo. Al final encontraron la torre del dragón a tiempo. Cuando llegaron, descubrieron que el dragón que retenía a la dama estaba durmiendo. • - Esta es nuestra oportunidad – dijo Zeus. • - Ahora o nunca – dijo Troya. Pero cuando casi habían entrado, el dragón se despertó y las puertas se cerraron y no podían salir. El dragón estaba presionando la puerta con todas sus fuerzas y empezaba a echar fuego y hielo por la boca. Mientras Zeus y Troya estaban luchando, los demás fueron a rescatar a la dama Maili, que estaba encerrada en una jaula de acero oxidado en la parte más alta del castillo de hielo. Cuando consiguieron liberarla, el dragón estaba subiendo y había dejado a Troya y a Zeus. De repente, apareció un niño pequeño pero matón volando a rescatarles a todos: - Me llamo Supercagapañales – dijo – y os voy a salvar la vida. Tapaos la nariz e intentad no respirar – dijo. Y entonces empezó a lanzar la super-bomba pañales al dragón, que se desmayó por el terrible olor a caca que desprendían los pañales. El resto salió corriendo a buscar una salida, pero las puertas estaban cerradas. De repente, uno de los cristales de las ventanas se rompió en mil pedazos y apareció un gran perro volador que, además, hablaba: - Montad encima de mi lomo, chicos. Yo os llevaré a casa – dijo. Y así fue como el caballero, el guerrero, el hada niña y Chinchan rescataron a la dama Maili. Todos los habitantes del bosque estaban muy contentos de que hubiera vuelto Maili, y le prepararon un escenario para que cantara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y quien no levante el cuelo de la silla, se quedará pegado.

El castillo encantado de hielo
Érase una vez un caballero llamado Zeus que se encontró con Troya, un guerrero. Caminaron durante un tiempo y llegaron al lago. Era ya media noche. De repente, apareció un fantasma lleno de sangre que caminaba hacia Zeus y Troya. De pronto, apareció una niña hada llamada Carol, que les ayudó a derrotar al fantasma

del lago, que avanzaba hacia Zeus y Troya para matarlos. Pero la niña hada no era suficiente para derrotar a aquel fantasma. Cuando ya todo estaba perdido, apareció un niño llamado Chinchan. El fantasma, al verlo, se echó a reír, ya que pensó que el niño no podría hacerle nada. Pero Chinchan guardaba su arma más secreta... De repente, se bajó los pantalones y enseñó el culo, lleno de granos. El fantasma, al ver ese culo tan horrendo, salió volando asustadísimo. El hada, Troya y Zeus agradecieron a Chinchan que les hubiera salvado, pero le pidieron por favor que se subiera los pantalones. Siguieron caminando los cuatro hacia el norte y llegaron a un bosque encantado. En el bosque todo estaba animado: los árboles hablaban, las flores cantaban, los pájaros bailaban, había gnomos,... Se encontraron con un conejo llamado Martin y un perro llamado Marpin. Los dos hablaban, y les dijeron: - ¡Bienvenidos, viajeros! Os estábamos esperando. Hay una dama en apuros que está secuestrada por un dragón en un gran castillo. Tenéis que salvarla, pero tened cuidado. Hay trampas muy peligrosas que pueden acabar con vosotros. Ya había amanecido, y las criaturas del bosque empezaban a hacer sus labores del día. El castillo estaba muy lejos, y tenían que cruzar una gran colina y una cueva subterránea. No tenían tiempo que perder, así que emprendieron el camino hacia el castillo. Cuando ya llevaban un día de camino, la niña hada recordó que tenía polvos mágicos para volar, pero se gastaban muyy rápido. El hada calculó que con los polvos que tenía, sus amigos podrían volar sólo durante cinco horas, así que fueron volando muy rápido hacia el castillo, que todavía estaba muy lejos. Pero algunos de ellos no sabían volar muy bien, y se daban golpes con todo lo que encontraban por delante y así retrasaban al grupo. Con el paso del tiempo, al final le pillaron el truco y cada vez volaban mejor. Luego empezó a nevar y seguidamente cayó una gran tormenta sobre ellos, lo que hizo que avanzaran muy lentamente. - Vamos, rápido, se acaba el tiempo – desdijo el hada, viendo que sólo les quedaban quince minutos de vuelo. Al final encontraron la torre del dragón a tiempo. Cuando llegaron, descubrieron que el dragón que retenía a la dama estaba durmiendo. • - Esta es nuestra oportunidad – dijo Zeus. • - Ahora o nunca – dijo Troya. Pero cuando casi habían entrado, el dragón se despertó y las puertas se cerraron y no

podían salir. El dragón estaba presionando la puerta con todas sus fuerzas y empezaba a echar fuego y hielo por la boca. Mientras Zeus y Troya estaban luchando, los demás fueron a rescatar a la dama Maili, que estaba encerrada en una jaula de acero oxidado en la parte más alta del castillo de hielo. Cuando consiguieron liberarla, el dragón estaba subiendo y había dejado a Troya y a Zeus. De repente, apareció un niño pequeño pero matón volando a rescatarles a todos: - Me llamo Supercagapañales – dijo – y os voy a salvar la vida. Tapaos la nariz e intentad no respirar – dijo. Y entonces empezó a lanzar la super-bomba pañales al dragón, que se desmayó por el terrible olor a caca que desprendían los pañales. El resto salió corriendo a buscar una salida, pero las puertas estaban cerradas. De repente, uno de los cristales de las ventanas se rompió en mil pedazos y apareció un gran perro volador que, además, hablaba: - Montad encima de mi lomo, chicos. Yo os llevaré a casa – dijo. Y así fue como el caballero, el guerrero, el hada niña y Chinchan rescataron a la dama Maili. Todos los habitantes del bosque estaban muy contentos de que hubiera vuelto Maili, y le prepararon un escenario para que cantara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y quien no levante el cuelo de la silla, se quedará pegado.

El castillo encantado de hielo
Érase una vez un caballero llamado Zeus que se encontró con Troya, un guerrero. Caminaron durante un tiempo y llegaron al lago. Era ya media noche. De repente, apareció un fantasma lleno de sangre que caminaba hacia Zeus y Troya. De pronto, apareció una niña hada llamada Carol, que les ayudó a derrotar al fantasma del lago, que avanzaba hacia Zeus y Troya para matarlos. Pero la niña hada no era suficiente para derrotar a aquel fantasma. Cuando ya todo estaba perdido, apareció un niño llamado Chinchan. El fantasma, al verlo, se echó a reír, ya que pensó que el niño no podría hacerle nada. Pero Chinchan guardaba su arma más secreta... De repente, se bajó los pantalones y enseñó el culo, lleno de granos. El fantasma, al ver

ese culo tan horrendo, salió volando asustadísimo. El hada, Troya y Zeus agradecieron a Chinchan que les hubiera salvado, pero le pidieron por favor que se subiera los pantalones. Siguieron caminando los cuatro hacia el norte y llegaron a un bosque encantado. En el bosque todo estaba animado: los árboles hablaban, las flores cantaban, los pájaros bailaban, había gnomos,... Se encontraron con un conejo llamado Martin y un perro llamado Marpin. Los dos hablaban, y les dijeron: - ¡Bienvenidos, viajeros! Os estábamos esperando. Hay una dama en apuros que está secuestrada por un dragón en un gran castillo. Tenéis que salvarla, pero tened cuidado. Hay trampas muy peligrosas que pueden acabar con vosotros. Ya había amanecido, y las criaturas del bosque empezaban a hacer sus labores del día. El castillo estaba muy lejos, y tenían que cruzar una gran colina y una cueva subterránea. No tenían tiempo que perder, así que emprendieron el camino hacia el castillo. Cuando ya llevaban un día de camino, la niña hada recordó que tenía polvos mágicos para volar, pero se gastaban muyy rápido. El hada calculó que con los polvos que tenía, sus amigos podrían volar sólo durante cinco horas, así que fueron volando muy rápido hacia el castillo, que todavía estaba muy lejos. Pero algunos de ellos no sabían volar muy bien, y se daban golpes con todo lo que encontraban por delante y así retrasaban al grupo. Con el paso del tiempo, al final le pillaron el truco y cada vez volaban mejor. Luego empezó a nevar y seguidamente cayó una gran tormenta sobre ellos, lo que hizo que avanzaran muy lentamente. - Vamos, rápido, se acaba el tiempo – desdijo el hada, viendo que sólo les quedaban quince minutos de vuelo. Al final encontraron la torre del dragón a tiempo. Cuando llegaron, descubrieron que el dragón que retenía a la dama estaba durmiendo. • - Esta es nuestra oportunidad – dijo Zeus. • - Ahora o nunca – dijo Troya. Pero cuando casi habían entrado, el dragón se despertó y las puertas se cerraron y no podían salir. El dragón estaba presionando la puerta con todas sus fuerzas y empezaba a echar fuego y hielo por la boca. Mientras Zeus y Troya estaban luchando, los demás fueron a rescatar a la dama Maili, que estaba encerrada en una jaula de acero oxidado en la parte más alta del castillo de hielo. Cuando consiguieron liberarla, el dragón estaba subiendo y había dejado a Troya y a

Zeus. De repente, apareció un niño pequeño pero matón volando a rescatarles a todos: - Me llamo Supercagapañales – dijo – y os voy a salvar la vida. Tapaos la nariz e intentad no respirar – dijo. Y entonces empezó a lanzar la super-bomba pañales al dragón, que se desmayó por el terrible olor a caca que desprendían los pañales. El resto salió corriendo a buscar una salida, pero las puertas estaban cerradas. De repente, uno de los cristales de las ventanas se rompió en mil pedazos y apareció un gran perro volador que, además, hablaba: - Montad encima de mi lomo, chicos. Yo os llevaré a casa – dijo. Y así fue como el caballero, el guerrero, el hada niña y Chinchan rescataron a la dama Maili. Todos los habitantes del bosque estaban muy contentos de que hubiera vuelto Maili, y le prepararon un escenario para que cantara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y quien no levante el cuelo de la silla, se quedará pegado.

El castillo encantado de hielo
Érase una vez un caballero llamado Zeus que se encontró con Troya, un guerrero. Caminaron durante un tiempo y llegaron al lago. Era ya media noche. De repente, apareció un fantasma lleno de sangre que caminaba hacia Zeus y Troya. De pronto, apareció una niña hada llamada Carol, que les ayudó a derrotar al fantasma del lago, que avanzaba hacia Zeus y Troya para matarlos. Pero la niña hada no era suficiente para derrotar a aquel fantasma. Cuando ya todo estaba perdido, apareció un niño llamado Chinchan. El fantasma, al verlo, se echó a reír, ya que pensó que el niño no podría hacerle nada. Pero Chinchan guardaba su arma más secreta... De repente, se bajó los pantalones y enseñó el culo, lleno de granos. El fantasma, al ver ese culo tan horrendo, salió volando asustadísimo. El hada, Troya y Zeus agradecieron a Chinchan que les hubiera salvado, pero le pidieron por favor que se subiera los pantalones. Siguieron caminando los cuatro hacia el norte y llegaron a un bosque encantado. En el bosque todo estaba animado: los árboles hablaban, las flores cantaban, los pájaros bailaban, había gnomos,... Se encontraron con un conejo llamado Martin y un perro llamado Marpin. Los dos hablaban, y les dijeron:

- ¡Bienvenidos, viajeros! Os estábamos esperando. Hay una dama en apuros que está secuestrada por un dragón en un gran castillo. Tenéis que salvarla, pero tened cuidado. Hay trampas muy peligrosas que pueden acabar con vosotros. Ya había amanecido, y las criaturas del bosque empezaban a hacer sus labores del día. El castillo estaba muy lejos, y tenían que cruzar una gran colina y una cueva subterránea. No tenían tiempo que perder, así que emprendieron el camino hacia el castillo. Cuando ya llevaban un día de camino, la niña hada recordó que tenía polvos mágicos para volar, pero se gastaban muyy rápido. El hada calculó que con los polvos que tenía, sus amigos podrían volar sólo durante cinco horas, así que fueron volando muy rápido hacia el castillo, que todavía estaba muy lejos. Pero algunos de ellos no sabían volar muy bien, y se daban golpes con todo lo que encontraban por delante y así retrasaban al grupo. Con el paso del tiempo, al final le pillaron el truco y cada vez volaban mejor. Luego empezó a nevar y seguidamente cayó una gran tormenta sobre ellos, lo que hizo que avanzaran muy lentamente. - Vamos, rápido, se acaba el tiempo – desdijo el hada, viendo que sólo les quedaban quince minutos de vuelo. Al final encontraron la torre del dragón a tiempo. Cuando llegaron, descubrieron que el dragón que retenía a la dama estaba durmiendo. • - Esta es nuestra oportunidad – dijo Zeus. • - Ahora o nunca – dijo Troya. Pero cuando casi habían entrado, el dragón se despertó y las puertas se cerraron y no podían salir. El dragón estaba presionando la puerta con todas sus fuerzas y empezaba a echar fuego y hielo por la boca. Mientras Zeus y Troya estaban luchando, los demás fueron a rescatar a la dama Maili, que estaba encerrada en una jaula de acero oxidado en la parte más alta del castillo de hielo. Cuando consiguieron liberarla, el dragón estaba subiendo y había dejado a Troya y a Zeus. De repente, apareció un niño pequeño pero matón volando a rescatarles a todos: - Me llamo Supercagapañales – dijo – y os voy a salvar la vida. Tapaos la nariz e intentad no respirar – dijo. Y entonces empezó a lanzar la super-bomba pañales al dragón, que se desmayó por el terrible olor a caca que desprendían los pañales. El resto salió corriendo a buscar una salida, pero las puertas estaban cerradas. De repente, uno de los cristales de las ventanas se rompió en mil pedazos y apareció un gran

perro volador que, además, hablaba: - Montad encima de mi lomo, chicos. Yo os llevaré a casa – dijo. Y así fue como el caballero, el guerrero, el hada niña y Chinchan rescataron a la dama Maili. Todos los habitantes del bosque estaban muy contentos de que hubiera vuelto Maili, y le prepararon un escenario para que cantara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y quien no levante el cuelo de la silla, se quedará pegado.

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