SOBRE LOS MARCADORES DISCURSIVOS

En los estudios de sintaxis española el interés por los nexos ha sido una
inquietud permanente desde la antigüedad hasta nuestros días, ya que la
lengua se hace de conexiones. Más recientemente aparecen con gran fuerza
en el panorama de estas investigaciones los llamados marcadores
discursivos
1
. De los nexos a los marcadores es el camino de la oración al
discurso. En este apartado ofrezco una revisión sucinta de los principales
trabajos.
Desde Gili Gaya hasta Portolés y Martín Zorraquino se ha tratado de definir a
estas peculiares partículas gramaticales cuya esencia, en apariencia, era la
relación y que a lo largo de la historia de la lengua han ido transformando su
condición primaria de conectores sintácticos en marcadores del discurso con
diferentes funciones, ya de enfatizadores, orientadores u organizadores del
razonamiento. Ha habido un paulatino paso de lo estrictamente gramatical y
sintáctico a lo discursivo y pragmático.
Dada la complejidad de su naturaleza multifacética, la primera gran dificultad
alrededor de estos elementos es encontrar una definición única.

1
En las dos últimas décadas se publican los siguientes trabajos: en 1991 Sobre Conectores, Expletivos y
Muletillas en el Español Hablado de Luis Cortés Rodríguez, en 1998 Los Marcadores del Discurso: Teoría y
Análisis de Ma. Antonia Martín Zorraquino y Estrella Montolío, también en 1998 Marcadores del Discurso de
José Portolés, quien al año siguiente es coautor con Ma. Antonia Martín del capítulo “Los Marcadores del
Discurso” en la Gramática Descriptiva de la Lengua Española dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte,
en 2001 Conectores de la Lengua Escrita de la misma Estrella Montolío, en 2003 Marcadores Discursivos de
Recepción de Nancy Vázquez Veiga, en 2004 Conectores Contraargumentativos en la Conversación Coloquial
de Ma. del Camino Garrido Rodríguez, en 2005 Unidades de Segmentación y Marcadores del Discurso:
Elementos Esenciales en el Procesamiento Discursivo Oral del ya mencionado Luis Cortés Rodríguez y Ma.
Matilde Camacho Adarve, en 2007 Conectores Discursivos en Textos Argumentativos Breves de Ma. Noemí
Domínguez García, en 2008 el Diccionario de Partículas Discursivas del Español coordinado por Antonio Briz,
Salvador Pons y José Portolés, así como Los Marcadores en Español L/E: Conectores Discursivos y Operadores
Pragmáticos de Manuel Martí Sánchez, y en 2009 el Diccionario de Conectores y Operadores del Español de
Catalina Fuentes Rodríguez. Ya en 2010 surgen Los Estudios sobre Marcadores del Discurso en Español, Hoy,
coordinados por Óscar Loureda Lamas y Esperanza Acín Villa.
El objetivo que persigo, entonces, es tratar de dar una definición propia de
nexo y marcador que sirva de guía; después haré una revisión sucinta y
panorámica de lo que los principales teóricos españoles han hecho en torno a
estas unidades, cómo las definen, cómo las caracterizan, qué funciones
resaltan con el fin de ir siguiendo la traza de su transformación.
El nexo une, relaciona unidades gramaticales, es un elemento que coordina o
subordina. El marcador discursivo cohesiona, orienta, da la pauta para un
seguimiento de lo dicho en el enunciado anterior, establece relaciones
argumentativas, señala transiciones de habla, marca límites en el discurso.
En 1991 Luis Cortés Rodríguez saca a la luz Sobre Conectores, Expletivos y
Muletillas en el Español Hablado, la primera investigación de este tipo en
nuestra lengua.
Pero desde mucho antes se hace alusión a los conectivos.
Samuel Gili Gaya, en 1943, comenta que la coherencia del discurso va más
allá de la relación entre oraciones (1980: 327):
En los textos vivos del idioma no abundan las expresiones que se ajusten perfectamente a los
esquemas sintácticos que enseñamos. Necesitamos a menudo ejemplos construidos ad hoc, o
cuidadosamente entresacados de los autores o de la conversación corriente. Y no es porque nuestras
doctrinas gramaticales sean falsas, sino porque el enlace de las oraciones en el discurso las encabalga
y articula de tal modo, que es difícil que un texto continuado nos dé ocasión de graduar
convenientemente nuestra enseñanza.
Respecto de esta cita, Antonio Briz Gómez, en su obra El Español Coloquial en
la Conversación (2001: 167-8), afirma:
En efecto, los lingüistas hemos optado con frecuencia por la idealización del objeto de estudio,
excluyendo todo aquello que no fueran frases aisladas descontextualizadas; pero como afirmaba M.
Stubbs (1983: 20): ‘más allá de los ordenados y bien podados bonsáis de la sintaxis está la jungla’,
léase el discurso, que impide contemplar de forma aislada los árboles… Nuestro propósito aquí es
estudiar un conjunto de señales de naturaleza diversa que explicita la relación entre los enunciados,
del antes con el después; nos referimos a los conectores pragmáticos… una clase funcional, como
puede notarse, heterogénea, que engloba categorías gramaticales distintas, aunque con un papel
similar: encadenar las unidades de habla y asegurar la transición de determinadas secuencias del
texto, colaborando así en el mantenimiento del hilo discursivo y la tensión comunicativa; de ahí que
bien pudieran llamarse de forma más general transiciones de habla o, como los denomina D. Schiffrin
(1987), marcadores del discurso (discourse markers)
2
. En los estudios sobre el español hablado, tales
marcadores aparecen incluidos bajo epígrafes más o menos genéricos como el de expresiones de
relleno, muletillas, bordoncillos, apoyaturas léxicas, expletivos, fórmulas retardatarias, comodines;
otros términos aluden a la unidad extra o supraoracional en la que operan, al registro, incluso a su
supuesta categoría gramatical: enlaces extraoracionales, ordenadores discursivos, enlaces
conjuntivos, soportes conversacionales (enlaces coloquiales, nexos temáticos)… conectores
paragráficos o extraoracionales, aunque no siempre referidos a los mismos fenómenos que con ellos
se pretenden diferenciar.
Emilio Alarcos (1994: 227-8, §291) afirma:
Con el término de conjunciones se reúnen en una misma categoría las unidades lingüísticas que
permiten incluir oraciones dentro de un mismo enunciado. Se distinguen las de coordinación y las de
subordinación. Considerando la función que desempeñan, se observa la divergencia entre unas y
otras. Las primeras son conectores que funden en un único enunciado dos o más oraciones que de
suyo podrían manifestarse aisladas como enunciado… Las conjunciones de subordinación, en cambio,
degradan (al igual que los relativos) la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a
una unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del sustantivo, del adjetivo
o del adverbio, esto es, la de ser adyacentes subordinados a un núcleo verbal o, en su caso,
sustantivo. Se trata, pues, de transpositores, o elementos que habilitan a determinada unidad para
funciones distintas de las propias de su categoría.
Manuel Casado Velarde, en Introducción a la Gramática del Texto en Español,
nos presenta una clasificación muy completa de estas partículas, las cuales
agrupa de acuerdo con su función textual (1995: 35):
Un rasgo de los marcadores de función textual aquí considerados es su acusada multifuncionalidad…
El adecuado tratamiento científico de estos marcadores reclama un estudio monográfico
semasiológico de cada forma, atendiendo a los diferentes planos de la descripción lingüística: fónico,

2
Deborah Schiffrin fue quien inició los estudios sobre marcadores:
“The analysis of discourse markers is part of the more general analysis of discourse coherence ―how
speakers and hearers jointly integrate forms, meanings, and actions to make overall sense out of what is
said. Within this very general domain of analysis, however, there are several more specific issues which are
also addressed through the study of discourse markers.” (1987: 49)
morfológico, sintáctico, pragmático. Esto daría lugar a un diccionario de partículas o marcadores
discursivos, que cada vez se echa más en falta en español
3

En 1998 Ma. Antonia Martín Zorraquino y Estrella Montolío Durán coordinan
Los Marcadores del Discurso: Teoría y Análisis, donde viene una serie de
interesantes artículos teóricos sobre el tema. En la presentación subrayan (p.
13):
En concreto, los aspectos que requieren una investigación más profunda afectan, en primer lugar, a la
determinación de las categorías (clases de palabras) a las que pertenecen los diferentes marcadores
del discurso. Estrechamente relacionado con éste, se halla el problema de las funciones gramaticales
que las partículas discursivas desempeñan, su ‘ubicación’ en el conjunto de la estructura oracional, y,
más concretamente, en lo que se denominan los ‘márgenes’ o la ‘periferia’ de la oración.
José Portolés, en 1998, publica Marcadores del Discurso, en que puntualiza
(pp.25-6):
Los marcadores del discurso son unidades lingüísticas invariables, no ejercen una función sintáctica
en el marco de la predicación oracional y poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar,
de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias
que se realizan en la comunicación.
Catalina Fuentes ha mostrado, de forma adecuada y definitiva, cómo se
produce la transformación de los elementos adverbiales en enlaces
extraoracionales, a través de un proceso similar al conocido como
gramaticalización. Desde su significación y función deíctica (temporal,
espacial o nocional) se concentran en su valor nocional, pasando después a
formas de contenido relacional, y más tarde a enlaces conjuntivos. No
siempre es fácil distinguir cuándo se ha producido su lexicalización y cuándo
funcionan como categorías y cuándo realizan funciones conectivas puras.
Salvador Pons Bordería (2000: 195-6) explica:

3
Ya aparecieron el Diccionario de Partículas Discursivas del Español, en 2008, dirigido por Antonio Briz
Gómez y editado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y en 2009, publicado por Arco Libros, el
Diccionario de Conectores y Operadores del Español de Catalina Fuentes Rodríguez.
Desde un enfoque textual, la unidad máxima de estudio no es la oración, sino el texto. El ser humano,
cuando utiliza el lenguaje, produce textos, es decir, secuencias de enunciados bien construidas y
comprensibles. En la construcción de un texto se imbrican dos procesos distintos pero convergentes:
el primero, de tipo más bien sintáctico, consiste en trabar sus constituyentes. Denominaremos este
proceso, siguiendo a Halliday y Hasan (1976), coherencia. El segundo, que se podría considerar
semántico, consiste en garantizar que el sentido de cada nuevo enunciado se añada de forma
consistente al de los anteriores. Se trata de la cohesión (Halliday y Hasan 1976).
Más adelante (pp. 200-1) continúa:
Lo que los ejemplos sugieren es que tanto conjunciones como otros elementos (fundamentalmente,
adverbios, locuciones prepositivas y adverbiales, unos pocos adjetivos y algunas formas verbales e
interjecciones) comparten un espacio funcional caracterizado por su carácter no oracional, tanto en
el ámbito dialógico (donde marcan la actitud con que se enuncia el mensaje, indican acuerdo o
desacuerdo o manifiestan relaciones interactivas) como en el monológico (ejemplifican, jerarquizan o
reformulan). Éste es el espacio al que se denomina marcación del discurso. Afirmar que algunos
adverbios, verbos o conjunciones son marcadores discursivos no es una contradicción; significa que,
en algunas ocasiones, funcionan como tales; la nueva clase de palabras se establece a partir de la
función común que los engloba… La marcación del discurso es una (macro)función bajo la cual se
engloba una serie de valores no oracionales que comprende varios planos (enunciativo,
argumentativo e interactivo). Las unidades que marcan el discurso forman una categoría funcional, es
decir, una selección de formas algunas de cuyas ocurrencias desempeñan la misma función.
En su escrito de 2001, Conectores de la Lengua Escrita, Estrella Montolío dice
(pp. 15-6):
Conectar y conectarse han pasado a convertirse en los verbos fetiche de estos primeros tiempos del
nuevo milenio; son sinónimos de adaptación a la nueva sociedad de la información y de la
comunicación. Así las cosas parece esperable que los conectores del discurso devengan elementos de
gran interés, ya que permiten la tan ansiada conexión entre las diferentes partes de un texto o
discurso (o de textos y discursos diferentes, producidos por hablantes distintos). Es lógico, pues, que
el estudio de estos elementos se convierta en el objeto de interés de muchos investigadores jóvenes
en el campo de la Lingüística.
Nancy Vázquez Veiga dice (2003: 49):
…bajo esta denominación [marcadores del discurso] se incluye un conjunto de elementos muy
heterogéneos cuya función es, como dice Portolés (1998: 26), guiar ‘las inferencias que se realizan en
la comunicación’ y, aunque ciertamente sólo podemos hablar de un interés generalizado por su
estudio dentro del ámbito hispano a partir de los años 80, como consecuencia del auge de la
pragmática, del análisis del discurso, del análisis de la conversación, de la lingüística del texto, etc.,
esto no significa que nuestros gramáticos tradicionales ignorasen su existencia.
En 2004 se edita Conectores Contraargumentativos en la Conversación
Coloquial de Ma. del Camino Garrido Rodríguez. En esta publicación podemos
leer (pp. 19-20):
Los intentos por traspasar los límites oracionales y por ofrecer explicaciones satisfactorias a todo el
proceso comunicativo encontraron en los conectores pragmáticos la justificación más evidente…
Como apunta M. Casado Velarde, los conectores pragmáticos son ‘unidades que se estudian desde
puntos de vista teóricos muy distintos, y con métodos muy variados, de lo que es claro exponente la
falta de acuerdo sobre la denominación de estas unidades’. Las denominaciones más frecuentes son
las de conector y marcador con variadas especificaciones: pragmático, textual, discursivo,
extraoracional…
Cortés Rodríguez y Camacho Adarve, en Unidades de Segmentación y
Marcadores del Discurso, detallan (2005: 140):
Desde los primeros trabajos, a los que ya aludimos en nuestro capítulo introductorio, hasta nuestros
días, los marcadores del discurso han ido enmascarando sus funciones; la clasificación y
determinación de estos, en consecuencia, han aumentado según lo ha hecho la cifra de estudios: una
ruptura en el discurso, el marcar el inicio o un cambio de tema, el servir como preámbulo para
modificar algunos de los supuestos anteriores, el dar por concluido el tema de la conversación, la
expresión de aspectos subjetivos ―por ejemplo, ironía, complacencia, reproche, etc.―; entrañan,
como se ha indicado repetidamente, relaciones entre forma y función discursivas. A tenor de la
mayor parte de la bibliografía sobre estas cuestiones, cabría pensar que los marcadores no contienen
nunca significado literal susceptible de procesamiento, junto al significado pragmático. Nosotros
discrepamos de esta idea, ya que consideramos marcadores con un alto grado de contenido
semántico, marcadores totalmente desemantizados, y marcadores, por así decir, en grados
intermedios de desemantización.
Ma. Noemí Domínguez García, en Conectores Discursivos en Textos
Argumentativos Breves (2007: 19 y 21), propone:
…para limitar el número y tipo de unidades que son objeto de este libro, reservamos el término
conector para aquellos marcadores que se especializan en establecer relaciones argumentativas entre
dos o más enunciados del discurso… Los marcadores no argumentativos, es decir, los que quedan
fuera de la subclase de los conectores, recibirán otros nombres, según su función primordial en la
organización y desarrollo del discurso: ordenadores… digresivos… reformuladores…
Manuel Martí Sánchez, en Los Marcadores del Discurso L/E: Conectores
Discursivos y Operadores Pragmáticos (2008: 13), arguye:
Los marcadores discursivos son complejos, primeramente, porque muchos de ellos son propios de la
siempre inestable lengua hablada. En segundo lugar, por su dispersión funcional… En tercer lugar,
porque son el fruto de un proceso de cambio no concluido del todo, como muestra que el marcador
discursivo conviva con formas con el significado originario y retenga parte de este.
Los conectores y operadores de acuerdo con Catalina Fuentes (2009: 10):
…constituyen el campo menos trabajado por la gramática oracional, por lo que es preciso disponer de
información completa sobre ellos… Además, como son unidades puramente discursivas, cuyo ámbito
de trabajo es el contexto, su descripción nos sirve de modelo paradigmático para otras incursiones en
la sintaxis contextual. Son el mejor ejemplo para poder empezar a andar en una Gramática discursiva
del español.
La Nueva Gramática de la Lengua Española refiere, en el § 30.12 (2009: 2355-
8):
El concepto de conector discursivo (también marcador u operador discursivo o del discurso) no
constituye una clase sintáctica de palabras análoga a verbo, conjunción o adverbio, sino un grupo
establecido con criterios textuales. La mayor parte de los conectores discursivos son adverbios o
locuciones adverbiales, pero algunos son conjunciones, preposiciones, interjecciones o bien
locuciones formadas con todas estas clases de palabras… En la tradición gramatical era muy
frecuente analizar como conjunciones muchos de estos conectores, lo que llevaba a mezclar los
elementos de un paradigma estrictamente sintáctico (conjunción, adverbio, etc.) con los que
componen diversos grupos de partículas establecidos con criterios discursivos o textuales… Así pues,
en cuanto que el concepto de ‘conector’ es discursivo o textual, los conectores discursivos pueden
ser conjunciones coordinantes o subordinantes, pero también adverbios, interjecciones o voces que
pertenezcan a otros paradigmas… El estudio de los conectores o marcadores discursivos se ha
desarrollado considerablemente en la pragmática contemporánea y en la lingüística del discurso o del
texto, si bien existen notables diferencias entre los enfoques que se propugnan en las diversas
escuelas que prosiguen en la actualidad estas investigaciones… La mayor parte de los adverbios y las
locuciones adverbiales que se usan como conectores discursivos orientan la manera en que la oración
o el fragmento oracional sobre el que inciden han de ser interpretados en relación con el contexto
precedente o con las inferencias que de él se obtienen.
Finalmente, en los Estudios sobre Marcadores del Discurso en Español, Hoy,
coordinados por Óscar Loureda Lamas y Esperanza Acín Villa, podemos
encontrar muchos artículos interesantes, además del preámbulo de los
compiladores, “Cuestiones Candentes en Torno a los Marcadores del
Discurso en Español”, en el que exponen (2010: 8):
El movimiento de expansión de la sintaxis más allá de los límites de la oración, dado hacia 1960, suele
señalarse como el primer paso para superar el paradigma inmanentista de la lingüística del código.
Este incipiente giro de la langue a la parole, que ya nos parece lejano e irreversible, tiene en el
hispanismo distintas fuerzas impulsoras. Unas operan “de arriba abajo”, esto es, de la lengua al
discurso: se trata de las propuestas de la Lingüística del Texto, un abigarrado conjunto de trabajos
tempranos que focalizan su interés en el texto como nivel gramatical, y de la Teoría de la
Argumentación, una teoría inicialmente semántica que sólo más tarde incorpora distinciones del
Análisis del Discurso. Las otras fuerzas impulsoras operan “de abajo arriba”, desde el discurso en
tanto que unidad última del hablar, y se concretan en una pluralidad de líneas englobadas en los
estudios de Pragmática y Análisis del Discurso.
Debido a sus diversos orígenes y planteamientos, cada uno de estos motores que empujan a la
Lingüística hacia el estudio del texto consideran dimensiones distintas del discurso, en general, y muy
particularmente, de los marcadores del discurso.
Ejemplos:
Como todas las revoluciones modernas, la nuestra se propuso, en primer término,
liquidar el régimen feudal, transformar el país mediante la industria y la técnica, suprimir
nuestra situación de dependencia económica y política y, en fin, instaurar una verdadera
democracia social. En otras palabras, dar el salto que soñaron los liberales más lúcidos…
Entró, por fin, el juez de plaza que dio la orden de comenzar la corrida.
Cuando llegué a su lado, abrió los brazos, me los puso alrededor del cuello y me
besó. Luego, me tomó de la mano y mientras yo la miraba estúpidamente, me condujo a
través de un patio, hasta la sala de la casa y allí, en un couch, nos dimos entre doscientos y
trescientos besos… hasta que llegaron sus hijos del parque. Después, fuimos a darles de
comer a los conejos.
Adolescente, Eróstrato quiso aprender a montar. Tres veces fue derribado. A la
cuarta recibió una coz que le dejó en la cara una cicatriz en forma de tea.
En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve,
ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros.
Bibliografía.
Academia Española, Real y Asociación de Academias de la Lengua
Española (2009): Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa
Libros.
Briz, Antonio, Salvador Pons y José Portolés (coords.) (2008):
Diccionario de Partículas Discursivas del Español. Universidad de Valencia y
Grupo Val.Es.Co. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
http://dpde.es/
Briz Gómez, Antonio (2001): El Español Coloquial en la Conversación.
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Garrido Rodríguez, Ma. del Camino (2004): Conectores
Contraargumentativos en la Conversación Coloquial. León: Universidad de
León (Secretaría de Publicaciones y Medios Audiovisuales).
Loureda Lamas, Óscar y Esperanza Acín Villa (coords.) (2010): Los
Estudios sobre Marcadores del Discurso en Español, Hoy. Madrid: Arco Libros.
Martí Sánchez, Manuel (2008): Los Marcadores en Español L/E:
Conectores Discursivos y Operadores Pragmáticos. Madrid: Arco Libros.
Martín Zorraquino, Ma. Antonia y Estrella Montolío Durán (coords.)
(1998): Los Marcadores del Discurso. Teoría y Análisis. Madrid: Arco Libros.
Martín Zorraquino, Ma. Antonia y José Portolés: “Los Marcadores del
Discurso”, en Ignacio Bosque y Violeta Demonte (dirs.) (1999): Gramática
Descriptiva de la Lengua Española. Madrid: Espasa Calpe.
Montolío, Estrella (2001): Conectores de la Lengua Escrita. Barcelona:
Ariel Practicum.
Pons Bordería, Salvador: “Los Conectores”, en Antonio Briz y Grupo
Val. Es.Co. (2000): ¿Cómo se Comenta un Texto Coloquial? Barcelona: Ariel
Practicum.
Portolés, José (1998): Marcadores del Discurso. Barcelona: Ariel
Practicum.
Schiffrin, Deborah (1987): Discourse Markers. Cambridge: Cambridge
University Press.
Vázquez Veiga, Nancy (2003): Marcadores Discursivos de Recepción.
Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.

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