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La crisis política en la Universidad de

Guadalajara
Prof. José Dolores Mártir Velázquez; profesor e investigador
universitario jubilado, periodista, productor y conductor del
programa radiofónico "Danzón Clásico, Esplendor, Ritmo y
Cultura", escritor y conferencista.
http://pacdolmart.blogspot.com/

Prefacio
ACLARACION PRELIMINAR DEL AUTOR.

Este es un análisis particular y al menudeo de lo que es y significa el fenómeno social y


político del corporativismo, sin complicaciones teóricas y a la luz de los hechos crudos y
concretos que señalan descarnadamente cómo se ejerce el control político sobre la gente
que sirve a una institución, y que suponiéndose parte del sector ilustrado de una sociedad,
por laborar en el medio universitario, no escapa sin embargo a la influencia y control de un
sistema político y económico, social y cultural, que irónicamente se dedica a anular al ser
humano bajo la consigna de la obediencia ciega para comprar cierto confort envuelto en la
indignidad.
Estos apuntes, datos y reflexiones, no pretenden constituirse en una verdad absoluta y
totalizadora sobre los hechos y acontecimientos ocurridos dentro del medio académico,
político, social, administrativo y cultural de la Universidad de Guadalajara. Básicamente
son mis testimonios personales sobre las diversas situaciones creadas dentro del proceso de
vida institucional de la máxima Casa de Estudios del Estado de Jalisco, sostenida con
fondos públicos, que inicialmente era de Estado, pero que con la nueva legislación se
convirtió en Autónoma para su régimen interior, aunque sujeta a la intervención del Estado
Federal y local, para vigilar la transparencia en el uso de esos recursos públicos. Penetré al
medio universitario, buscando horizontes mucho más amplios para mi labor magisterial e
intelectual, social y política, dado que Tepic se había convertido en un escenario muy
limitado para mi quehacer privado y público. Concluí el primer año en la Facultad de
Derecho de la Universidad de Nayarit, con un promedio general de 100. El gobernador
Roberto Gómez Reyes, me concedió por ello una beca en efectivo para poder trasladarme a
continuar mis estudios en la Universidad de Guadalajara (1971). Lo hice consciente de los
riesgos de tal decisión. La fama nacional del medio político interno era sobrecogedor. La
Federación de Estudiantes de Guadalajara era una organización armada, cuyos excesos eran
manifiestos. Era habitual ver por las calles de Guadalajara, automóviles transitando
tranquilamente, pero llenos de jóvenes portando no solamente pistolas sino también armas
largas de diversos tipos. Esas imágenes públicas habían hecho ganar a la FEG el apodo de
gorilesca, máxime si tomamos en cuenta que uno de los Presidentes de la FEG,
Hermenegildo Romo García, era conocido como "El Gorilón". Mi pasado militar me
permitía moverme sin problemas en aquel medio pistoleril, en el que la mayoría de los
jóvenes involucrados en esa dinámica, eran proyectos de vida en busca de su propia
personalidad y cuyas deficiencias e insuficiencias eran encubiertas por las armas que
portaban y la irresponsabilidad derivada del encubrimiento y protección del gobierno local
y federal. Eran márgenes de impunidad que fabricaban en la mente de aquella generación
proclive a la violencia, el rostro de una sociedad temerosa que soportaba aquellos desmanes
de los grupos estudiantiles rijosos y hacían sentir a las gavillas de jóvenes irreverentes,
indisciplinados y abusivos, como un círculo social superior, exento de obligaciones con las
leyes vigentes y las reglamentaciones regulares para garantizar la convivencia pacífica y la
tranquilidad social. Entonces, ser estudiante participante en los círculos políticos de las
luchas electorales escolares, era sinónimo de delincuencia tolerada por leyes no escritas.
Máxime cuando la FEG se involucró en el enfrentamiento violento con otras
organizaciones de derecha o de izquierda que pretendía desplazarla del control político,
social y administrativo del campus universitario. Hay gente que ya ha opinado y escrito
sobre los hechos que aquí analizamos, pero lo han hecho a partir de lo que les han contado
o de lo que han leído. En mi caso, fue mi propia experiencia la que escribió en mi memoria
todo este catálogo de hechos y acontecimientos, en muchos de los cuales yo mismo co-
protagonicé. Y puede ser que en la interpretación de muchos de esos hechos, puedan darse
diferencias de criterio con otras personas, pero los hechos seguirán subsistiendo con su
valor objetivo, por encima de cualquier interpretación o subjetivismo. Pero esas diferencias
de opinión, analizadas objetivamente, responderían a causas concretas, determinadas por la
clase social, el método para el razonamiento, la ubicación política concreta (la FEG era
simplemente un grupo de presión del sistema corporativo priista) o el bando específico en
el que se ubicaba el militante o el observador. Por entonces (1971), la FEG estaba
compuesta por grupos y alianza de grupos, que giraban principalmente en torno a un ex-
presidente de la organización estudiantil. Así que sus puntos de vista responderían a los
intereses del grupo al que le respondían, como se decía en el argot fegista. Los grupos de
entonces se alineaban así: el Presidente de la FEG, Guillermo Gómez Reyes, en alianza
concreta con el ex-presidente de la FEG, Jorge Enrique Zambrano Villa. Otro grupo era
encabezado por Ignacio Mora Luna y sus grandes intereses en la Escuela Politécnica y la
Facultad de Ingeniería. Otro grupo era el encabezado por Enrique Javier Alfaro Anguiano,
cuyo feudo era la Escuela Preparatoria número Cuatro. Los dos habían sido también
presidentes de la FEG. El otro grupo era el encabezado formalmente por otro ex-presidente
de la FEG: Adalberto Gómez Rodríguez, cuyo feudo era amplio y abarcaba la hoy llamada
División de Ciencias de la Salud. Pero como Adalberto saltaba de un cargo público a otro, o
de una diputación local a una federal y viceversa, dejaba el control del grupo en manos del
Ing. Alfredo Chavarría Velasco (a) "El loco Chavarría", aunque en realidad, por no contar
con una imagen muy respetable, quien era respetado y con quien se reportaban los
dirigentes concretos del grupo llamado de "El Gordo Mora", era con el Ing. Jesús Alberto
Mora López. Una vez asimilado a la vida regular y la dinámica especial del medio
universitario, como conferencista y asesor político, a través del grupo del "Gordo Mora",
impartiendo cursos de orientación política, me presenté al despacho del Lic. Carlos
Ramírez Ladewig, mismo que me aceptó con respeto y reconocimiento a mi capacidad
intelectual y política. Mi relación con él fue de respeto recíproco, dándome todo el apoyo
que necesitaba para el logro de mis objetivos culturales, ideológicos y políticos, a condición
de no intervenir en la política estudiantil dentro del campus. La muerte del Lic. Carlos
Ramírez Ladewig, (1975) a raíz del crimen de Estado perpetrado en su contra, disfrazado
de atentado izquierdista, truncó proyectos que pudieron haber redundado en la elevación
académica de la Universidad de Guadalajara, a niveles muy significativos a nivel nacional,
especialmente en el área del bachillerato, liquidando la concepción pragmática del mismo,
como simple peldaño para acceder a una escuela superior, y como nivel ilustrativo sin
rebasar el tono y contenido simplemente informativo, desdeñando la intención formativa de
la conciencia del estudiante, para sustituirla por la concepción tecnocrática, productora de
mano de obra barata en beneficio de una planta productiva de medio pelo, rezagando por
completo su objetivo primordial: sentar las bases esquemáticas de la cultura universal del
educando y una conciencia preparada para valorar críticamente su entorno natural y social.
Esos grandes objetivos no se los plantea actualmente ninguna universidad mexicana
pública, y mucho menos una universidad privada. Analizamos la crisis política que la
Universidad de Guadalajara vive actualmente, pero nos remontamos a sus antecedentes de
finales de los años ochentas del siglo XX, porque en esa etapa se encuentran las causas de
la etapa crítica actual, y en ella me tocó vivir personalmente la mayor parte de sus hechos y
acontecimientos, como observador crítico muy cercano, y a veces como participante
directo. Hay quienes quisieran olvidar muchos episodios de la memoria histórica de la
Universidad. Por ello decidimos pergueñar estas reflexiones e impedir que se vayan al cesto
de la basura de la historia, en beneficio de aventureros y predadores que no solamente han
empequeñecido la imagen intelectual superior de nuestra Universidad, sino que, además,
han convertido a la política, de una ciencia respetable que debiera ser, en una cloaca cuyos
efluvios ahuyentan a la conciencia ciudadana de esta actividad, denigrándola y deformando
lamentablemente sus altas expresiones cívicas. Si algunos lectores de estas páginas llegan a
considerarlas un aporte importante para su personal ilustración y comprensión de los
sucesos que en los últimos tiempos han llamado la atención de la opinión pública, el autor
agradece de antemano su apreciación y su valoración, pero más podrá agradecer la difusión
de sus contenidos.
I
BASES IDEOLOGICAS ORIGINALES DE LA U. DE
G.
La antigua universidad oficial, conocida en los años treintas y cuarentas del siglo XX. como
la "Universidad Socialista o Roja de Occidente", ha entrado a una etapa de crisis, como las
ha vivido en épocas pasadas. Cuando en 1925, el gobernador de Jalisco, J. Guadalupe Zuno
Hernández, reinauguró esta casa de estudios oficial, se vivía en el país un período
ascensional de la revolución mexicana, clasificada técnicamente como una revolución
democrático-burguesa, pero también anti feudal y anti imperialista, dada la fuerza de la
participación popular en el desarrollo de la misma, y dado también el matiz clasista
impuesto por los campesinos y obreros, pero también por los intelectuales influidos por la
ideología anarquista, que tanto se difundió en el Continente Americano. En el año de 1933,
se convocó al I Congreso de Universitarios Mexicanos, como consecuencia de otros varios
eventos universitarios en diversos rumbos del país. Se trataba de encontrar el rumbo más
claro para la educación universitaria, intentando liquidar las ambigüedades, dudas e
imprecisiones de la educación laica, como lo señalara en su oportunidad el Maestro Vicente
Lombardo Toledano: "-Se trata de enseñar y educar en la afirmación y no en la duda"... En
los debates de ese I Congreso de Universitarios, la Segunda Comisión, presidida por
Lombardo, propuso la educación socialista y la eliminación de la libertad de cátedra en el
bachillerato. El Maestro Antonio Caso, que había sido mentor del Maestro Lombardo, y a
quien consideraba su discípulo predilecto, escribió en la prensa nacional su inconformidad
por ese dictamen de la Segunda Comisión del Congreso, por lo cual fue invitado a expresar
sus opiniones directamente en el seno del Congreso. Caso aceptó, y el debate provocado
por la contradicción evidente y radicalmente opuesta a la propuesta lombardista, dio origen
al más elevado, respetuoso y diáfano pugilato intelectual e ideológico que hasta hoy no ha
vuelto a darse en ningún campo del conocimiento y la cultura en México. La victoria
correspondió a Lombardo, pero las fuerzas políticas de la derecha tomaron por asalto la
UNAM, aliadas con elementos del Partido Comunista Mexicano, y una vez dueños de la
situación, hicieron un llamado a las universidades oficiales mexicanas a rebelarse contra los
dictámenes del Congreso. La más firme en su apoyo a la educación socialista, que al año
siguiente fue aprobada (l934) por el H. Congreso de la Unión, fue la Universidad de
Guadalajara. El Artículo 3o. Constitucional fue reformado, quedando de la siguiente
manera: "Artículo 3o.-La educación que imparta el Estado será socialista y, además de
excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la
escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud
un concepto racional y exacto del universo y de la vida social."... Este era el primer párrafo
del artículo constitucional reformado. Tuvo vigencia de 1934 a 1946, período gestatorio de
la Federación de Estudiantes de Guadalajara, cuyo antecedente como organización
estudiantil fue el Frente Estudiantil Socialista de Occidente (FESO). Pero eso produjo
también la rebelión de los sectores conservadores que se movían dentro de la propia U. de
G., mismos que se violentaron en marzo de 1935, decidiendo separarse del cuerpo de la
misma U. de G., para formar por separado a la Universidad Autónoma de Guadalajara
(UAG). Al volver el texto del Artículo 3o. Constitucional a su conformación original de
1917, dejó de tener apoyo constitucional la bandera de lucha del FESO, dando origen, a
principios de los años cincuentas a la Federación de Estudiantes de Guadalajara, que en un
principio pretendió ser manipulada por gente del Gobierno del Estado y que, ante esa
abierta intromisión oficial, los líderes de la FEG, encabezados por Carlos Ramírez
Ladewig, fueron ganando los comités estudiantiles escuela por escuela, hasta lograr el
control total del organismo estudiantil, y de paso de la Universidad como institución
educativa. Aprovechando la fama pública y los recursos de la corriente política del Lic. J.
Jesús González Gallo, gobernador de Jalisco, de 1947 a 1953, surgió el Frente
Revolucionario Estudiantil Universitario (FREU) dirigido por el hijo del relevante político
jalisciense: J. Jesús González Gortázar, (a) "El Chacho", que por supuesto, pretendió
hacerse del control de la organización estudiantil (FEG), disputándole electoralmente los
comités estudiantiles de las escuelas, desde secundarias hasta facultades, pero no lograron
su propósito. Hermenegildo Romo García, presidente de la FEG (1963-1965) los derrotó
con todo y su consiga de: "Viva Cristo Rey". En la gestión anterior de Ignacio Mora Luna
(1961-1963), la FEG se enfrentó a Ismael Lozano, del Partido Comunista Mexicano, que
también intentó apoderarse del control político de la organización estudiantil y de la
administración universitaria. El común denominador era la actitud permanente de cada
gobernador de Jalisco en turno, de pretender controlar políticamente a la FEG. Es a partir
de la gestión como dirigente estudiantil (FEG) de Enrique Javier Alfaro Anguiano, que el
grupo universitario encabezado por quien fuera el primer presidente de la FEG, Carlos
Ramírez Ladewig, estableció relaciones de colaboración con el Gobierno Federal, y
especialmente con el Presidente Gustavo Díaz Ordaz, en relación con el conflicto
estudiantil de 1968. La FEG apoya al gobierno federal, y se gana con ello el desprestigio
nacional y la fama de "gorilas" por haber impedido que activistas del movimiento
estudiantil de México, hicieran labor de proselitismo dentro de las filas estudiantiles de la
U. de G. Las relaciones con el PRI mejoraron hasta el grado de que el grupo universitario
llamado Uni-FEG, se convirtió en grupo de presión dentro del PRI, y este partido les
concedía una cartera en el Comité Estatal, y diversos cargos, posiciones en la legislatura
local y federal y algunas carteras dentro del aparato burocrático del Gobierno del Estado.
Durante la gestión como dirigente de la FEG de Fernando Medina Lúa, (1969-1971), el
grupo de los Zuno, hijos de aquel que fuera gobernador y refundador en 1925, de la etapa
moderna de la Universidad de Guadalajara, al ser declarado candidato a la Presidencia de la
República por el PRI, Luis Echeverría Álvarez, los Zuno se lanzaron al ataque al frente de
sus "Juventudes Juaristas" y el grupo de "Los Vikingos de San Andrés", a quienes los
fegistas apodaban despreciativamente como "mugrosos". A Guillermo Gómez Reyes, le
toca enfrentar a los últimos residuos del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) durante
los años de 1971 a 1973. A mí personalmente me tocó vivir ese período, relacionándome de
un modo cercano al grupo de Guillermo Mora Guerrero, (a) "El Gordo Mora". Este grupo
oficialmente era supuestamente dirigido por "el hocicón" Adalberto Gómez Rodríguez, que
fuera presidente de la FEG de 1959 a 196l, pero sólo lo era de nombre, y para mantener la
relación con el grupo del "Gordo Mora", mantenía cerca de Guillermo al Ing. Alfredo
Chavarría Velasco (a) "El loco Chavarría", pero las bases secundarianas y de bachillerato
que seguían fascinadas a Mora Guerrero, por su gran carisma, sólo toleraban y hacían
chistes a costa del "Loco Chavarría". El verdadero dirigente político del grupo del "Gordo
Mora", que merecía el respeto de todos, comenzando por el mismo Guillermo Mora, era el
Ing. Jesús Alberto Mora López, quien había sido Vicepresidente de la FEG, y que llegó a
Director de Tránsito del Estado, Diputado y finalmente Presidente Municipal tanto de
Zapopan, como de Guadalajara. Esto último, a raíz de las explosiones de 1993, que
culminaron políticamente con la salida del Gobierno del Estado de Guillermo Cosío
Vidaurri, y de la Presidencia de Guadalajara, Enrique Dau Flores, mismo que pasó algunos
meses en prisión. Se formó un Consejo Municipal y Alberto Mora López, lo presidió. En el
ambiente de la FEG, y particularmente entre los cuadros del grupo de Guillermo Mora
Guerrero, se le conocía a Mora López como "El Patrón".

II
PISTOLERISMO CORPORATIVO.
Lo que hemos dicho hasta aquí es una serie de elementos de carácter histórico, para
comprender la génesis de los conflictos que se están dando dentro del grupo político de la
U. de G. El grupo era conocido como Uni-Feg, mientras su líder moral y político, Carlos
Ramírez Ladewig vivía, es decir, hasta septiembre 12 de 1975, en que fue asesinado por un
grupo paramilitar presuntamente dirigido por alguna de las policías políticas del Gobierno
Federal. Por cierto que estos cuerpos represivos, manejados soterradamentre por el
Gobierno Federal, penetraron la estructura del grupo político universitario y, aquí en
Guadalajara, eran patrocinados por el Comandante de la XV Zona Militar Federico Amaya
Rodríguez. La cobertura para este tipo de asociación entre porros, delincuentes y pistoleros
al servicio del presidente de la FEG en turno, era la confrontación política y supuestamente
ideológica entre el Frente Estudiantil Revolucionario, bajo la dirección del grupo de los
Zuno (Rubén y Andrés, principalmente) y los dirigentes estudiantiles armados de la FEG. A
partir de José Manuel Correa Ceseña, como candidato único y pacífico a la FEG, se
iniciaron las planillas de candidato único: Félix Flores Gómez, Raúl Padilla López, Horacio
García Pérez, José Trinidad Padilla López, Tonatiuh Bravo Padilla, Gilberto Parra
Rodríguez, y el resto hasta que estalló la crisis por el reparto del botín universitario, entre
los bandos encabezados por Raúl Padilla López por una parte y por la otra Álvaro Ramírez
Ladewig y Horacio García Pérez. La guerra la ganó Raúl Padilla, desplazando al candidato
a líder moral sustituto de Carlos Ramírez Ladewig, Álvaro Ramírez Ladewig, quien junto
con Horacio y otros dirigentes derrotados se les marginó del manejo de los mecanismos de
poder político y administrativo en el ámbito institucional. Raúl orquestó el
desconocimiento de la FEG como organismo representativo de la masa estudiantil, y en su
lugar se instaló a la Federación de Estudiantes universitarios (FEU), leal a Padilla López. Y
es que el manejar a los líderes estudiantiles no era ningún problema. Todo muchacho que se
sentía con zancas de jinete para competir por una dirigencia estudiantil, se cuadraba y
subordinaba ante un miembro del grupo político directivo, invariablemente ex-presidente
de la FEG, y con el respaldo de algún miembro del "sanedrín" órgano colegiado informal y
de poder real que administraba el medio universitario, tanto en lo político como en lo
administrativo, obtenía la autorización para participar en la competencia electoral en alguna
escuela o facultad. Una vez lograda la participación, el precandidato pedía a quien lo
apadrinaba: carro, pistola y "garantías" para moverse sin trabas dentro del medio estudiantil
si de golpear o intimidar a los adversarios electorales se trataba. En cuanto a los maestros,
el procedimiento de control político era mucho más sencillo. Los profesores y técnicos
docentes no contaban con una organización sindical que los protegiese. Estaban agrupados
en la Federación de Sociedades de Profesores Universitarios (FPU), cuyo presidente era
uno de los más obtusos dirigentes universitarios (según opinión de Raúl Padilla López,
expresada en el comedor de mi casa) Genaro Cornejo Cornejo. Su estolidez intelectual lo
llevaba a la aplicación más primitiva del corporativismo priista, partido en el que militaban
todos los ex-presidentes de la FEG hasta Raúl Padilla López. A partir de entonces, todos los
expresidentes de la FEG mostraron inclinaciones ideológicas y políticas hacia la izquierda.
Gilberto Parra y Tonatiuh, por ejemplo, han sido diputados federales y Regidores por el
PRD. Horacio, fue Regidor también, pero por el Partido Socialista Unificado de México
(PSUM), se sumó a las huestes de Alejandro Gascón Mercado y llegó a dirigente nacional
del Partido de la Revolución Socialista, luego llamado Partido de los Comunistas
Mexicanos. Pero volviendo al tema de Genaro Cornejo Cornejo, tuve experiencias
concretas de sus intentos de control político de tipo corporativo. Siendo yo director y
fundador de la Escuela Preparatoria No. 2 para Trabajadores, cuando la FPU de Genaro,
convocaba a una reunión gremial, lo primero que hacía era sentar a su derecha al director
de la escuela (yo francamente no asistía a esas reuniones, o bien, si asistía, me sentaba entre
mis compañeros maestros para participar en los debates como tal, pues también
desempeñaba el cargo docente). Sólo por el hecho de que el director de la escuela no
aceptaba presidir junto con él las reuniones, se creaba una situación tensa y Genaro se
enfurecía y lanzaba acusaciones diversas en contra de quienes él mismo denunciaba como
agitadores que se proponían sustituir a la FPU por un sindicato. Y en el colmo de la furia,
exclamaba que no importaba cuánto hicieran tales perturbadores del orden universitario, ya
que en última instancia, de surgir un sindicato de maestros, él sería el Secretario General, y
luego gritaba: ¿o hay alguno aquí que esté en contra? Si alguna respuesta crítica se daba
(porque en esa escuela preparatoria nocturna trabajaban los maestros de más elevada
cultura política), entonces Genaro estallaba y decía que esa actitud crítica la consideraba
una agresión de tipo personal. Era pues, el sistema de control más primitivo, pero también
más brutal. El sistema corporativo de control político siempre existió dentro de la
Universidad, incluso en el período prolongado presidido por Carlos Ramírez Ladewig. Para
él era natural que su grupo de presión aplicara esas técnicas priistas dada la militancia de él
y todos sus cuadros dentro de ese partido. Pero además el era una continuación humana y
política de su padre Margarito Ramírez Miranda, quien protagonizó algunos hechos
relevantes en el período del Plan de Agua Prieta, (1920) cuando Álvaro Obregón se rebeló
ante la decisión política de don Venustiano Carranza, de señalar como candidato
presidencial al Ing. Ignacio Bonillas, embajador de México en los Estados Unidos de
Norteamérica. Don Margarito Ramírez, vistió de ferrocarrilero (garrotero) a Obregón y lo
sacó de la Ciudad de México hacia el Estado de Guerrero. Claro que la recompensa
posterior fue abundante y variada: diputado federal, senador, gobernador del territorio de
Quintana Roo, Director de los Ferrocarriles Nacionales y del penal de las Islas Marías.
Siendo pues, don Margarito Ramírez (a quien me tocó conocer en los últimos días de su
vida, en su cama de enfermo, para conversar sobre la situación de México, junto con
Alejandro Gascón Mercado, por entonces dirigente del Partido del Pueblo Mexicano
(PPM), un personaje ligado al proceso revolucionario derivado del movimiento armado de
1910 a 1917, era lógico que Carlos Ramírez militara políticamente en el partido político de
su padre, aunque siempre mantuvo una actitud crítica sobre las ideas y actitudes políticas
del PRI. Incluso se atribuye su asesinato a las relaciones que en la última etapa de su vida
mantuvo con las organizaciones de la izquierda mexicana, y las ideas que públicamente
expresó en diversas ocasiones en una postura crítica hacia el sistema al que él mismo
pertenecía. Pero de eso nos vamos a ocupar en el siguiente capítulo de esta serie. 27-08-
2008.

III
MI INGRESO A LA FEG.
Yo había estudiado en la Universidad Obrera de México, Preparación Política, Educación
Sindical y Teatro, con la escuela metodológica de Constantín Stanislavski, y para entonces
ya contaba con once años de militancia política en el Partido Popular Socialista. Tuve el
privilegio y el honor de ser formado ideológica y filosóficamente por el intelectual de
cultura más universal en el México del siglo XX: VICENTE LOMBARDO TOLEDANO.
Fui auxiliar del Maestro durante algunos años, lo que me permitió consolidar mi cultura
personal. Precisamente dejé la Universidad porque comprendí que al lado del Maestro era
donde podría adquirir el conocimiento que buscaba por encima de cualquier título. Y si
algún día la crisis social y política de México nos conducía a una revolución, sería con el
conocimiento de la ciencia social y mi vinculación con las masas, lo que me permitiría
aportar de verdad algo a las masas populares, más que con títulos que muchas veces no
significan nada, sobre todo como veía yo que los conquistaban los grillos del medio
estudiantil, sin asistir a clase. Así pues, me enfrenté en los debates del Congreso de la
Confederación de Jóvenes Mexicanos, a la batería intelectual del Presidente de la FEG, que
también encabezaba el presidium del mismo. Ellos eran: Francisco Morales Aceves, Juan
José Bañuelos Guardado, J. Jesús Rodríguez Gurrola, Andrés López Díaz y J. Jesús
Rodríguez Campoy. Ya entrados en el debate, el único que hizo un reconocimiento de mi
persona fue Juan José Bañuelos Guardado, pues expresó conocerme de años atrás, cuando
vine de Tepic en 1965, a sustentar una conferencia en la Facultad de Filosofía de la U. de
G., sobre el Materialismo Dialéctico. Bañuelos Guardado era uno de los alumnos de la
Facultad que estuvieron presentes en dicha conferencia. El más aguerrido de los cuadros
intelectuales de la FEG, sin embargo, era Rodríguez Campoy. Pero para todos fue evidente
que era mucho mayor nuestro nivel y método para el razonamiento que el de nuestros
adversarios durante la discusión sobre los más diversos temas económicos, sociales y
políticos. Ante esos hechos, Guillermo Gómez Reyes, (a) "El Alemán", presidente de la
FEG y del presidium del Congreso, me hizo una cordial invitación para que continuara mis
estudios de Derecho en la Universidad de Guadalajara. Algunos meses más tarde, el
Capitán Rafael Mario López Sánchez, por entonces Jefe de la Policía Municipal de
Zapopan, le hizo el recordatorio a Guillermo Gómez Reyes, para ver si confirmaba la
invitación a mí hecha en Oaxtepec, Mor. Una vez confirmada, Mario se trasladó a Tepic,
para plantearme seriamente la posibilidad de mi traslado a Guadalajara. Concertó cita con
"El Alemán" y éste nos recibió en su casa de San Felipe. Quien nos abrió la puerta fue ni
más ni menos que Carlos Morales García, mejor conocido como "El Pelacuas", quien junto
con otros especímenes semejantes a él, nos dieron la bienvenida junto con su jefe, el
presidente de la FEG. Guillermo me dijo que con mi asesoría podríamos hacer muchas
cosas juntos, pero no dejó de impresionarme que aquella era una reunión para celebrar la
publicación de un artículo firmado por "El Alemán", en un suplemento de la revista
"Siempre", dirigido por José Pagés Rebollar, y que se llamaba "Presagio", pretendiendo ser
un espacio para dar voz a la juventud progresista y democrática; pero todos estábamos
sentados entre pistolas y escopetas, que daban la impresión de ser una reunión de la mafia
de los años treintas en los EE.UU. de Norteamérica. Mas debo decir que no fuí engañado
por "El Alemán". Puso coche y "edecanes" para que me movieran en la ciudad. Algunos de
ellos eran: Guillermo Rosales Barco, quien intentó ponerme al corriente de la lucha contra
lo que quedaba de los vikingos, otro muchacho güero a quien apodaban "El Guaras", un
jovencito llamado José Rafael Verdín Villegas, Liborio Arce, tal vez el más conocido en el
medio. Era yo muy bien atendido pues, pero estaba fuera de mi programa y de mis
intenciones dentro del medio universitario. Dos semanas más tarde me presenté con "El
Alemán", le agradecí muy cumplidamente sus atenciones, pero le advertí que yo era un
hombre de principios, leal servidor de causas e instituciones, y también buen colaborador
para las cosas relacionadas con mi capacidad intelectual, pero que, con mucha pena le
advertía no poder subordinarme a los planes particulares y proyectos políticos de una
persona, por importante que fuese. Guillermo se puso algo serio, pero enseguida me dijo
estar de acuerdo con mi postura, aunque ya no le beneficiara a él en lo personal; que él
admiraba a quien fue mi maestro: Vicente Lombardo Toledano y que estaría en disposición
de apoyarme si le aclaraba cuál era mi proyecto ideológico y político. Le contesté que se
trataba simplemente de permitirme el acceso a todos los niveles educativos del campus
universitario, incluidas las secundarias, para impartir conferencias sobre Historia de
México, sobre Economía, sobre Filosofía o sobre la Revolución Mexicana, aprovechando
las campañas de los candidatos a Presidentes de las sociedades de alumnos de escuelas y
facultades, a cambio yo me comprometía a no intervenir en política estudiantil, porque mi
interés era ubicar a los muchachos más interesados en la actividad política fuera de la
universidad, reclutándolos para darles formación ideológica y política para luego
incorporarlos al activo del PPS. Así fue como decidí crear el Círculo de Estudios
Filosóficos "Vicente Lombardo Toledano", en la biblioteca de mi casa, y fue así como
muchos posteriores dirigentes estudiantiles fueron mis alumnos en este círculo, incluido
Raúl Padilla López, quien había sido mi alumno en la Preparatoria Nocturna Para
Trabajadores de la U. de G. Todas estas circunstancias me permitieron conocer
profundamente por dentro el medio corporativo universitario. Cuando en 1972, ya como
alumno de segundo año de la Facultad de Derecho, y como maestro en la Prepa Nocturna,
que por entonces estaba frente al Parque Morelos, me sorprendió ver que en mi cheque
había un espacio donde se señalaba una aportación al PRI. Hablé en la primera oportunidad
con Guillermo, y le pregunté la razón de esa medida corporativa de control. No acertó a
darme una explicación satisfactoria, pero no cabe duda que mi observación, junto a otras
que se expresaban soterradamente, indujeron a la administración universitaria a cancelar tal
práctica corporativa. La aportación económica para el PRI era de tres pesos mensuales. El
grupo político Uni-Feg, encabezado por Carlos Ramírez Ladewig, recibía a cambio,
posiciones en el Comité Estatal del PRI, y algunos cargos en el Poder Legislativo local y
federal, y puestos burocráticos importantes en la administración estatal. Así se concretaba
la ubicación de la Uni-Feg como un grupo de presión del sistema político vigente. Por esa
razón, cuando el Lic. Carlos Ramírez Ladewig, comenzó a mostrar sus agudas críticas al
sistema al que perteneció siempre, no obstante que siempre asumió una actitud viril contra
las fallas del sistema y contra el imperialismo norteamericano, llegó un momento en que el
sistema lo consideró más allá de lo permisible como disidente y decidió ejecutarlo, para
quitarse de paso la eterna preocupación de no incubar un candidato a gobernador con una
poderosa e influyente base social. Antes de morir, Carlos Ramírez había decidido cambiar
la imagen gruesa y siniestra de la FEG, por otra más sociable y agradable para opinión
pública. Así fue como decidió que Raúl Padilla López fuera primero Presidente de la
Sociedad de Alumnos de la Facultad de Filosofía, y luego proyectarlo con su rostro de niño
bien, hijo de Raúl Padilla Gutiérrez, ex presidente del FESO y amigo personal de Carlos
Ramírez. Cuando Raúl Padilla López fue mi alumno, carecía de barba. Se la dejó luego de
llegar a dirigente estudiantil de Filosofía, para aparentar más edad. Y ya nunca se la quitó,
heredando la costumbre a su hermano Trino, a Horacio García Pérez , a Gilberto Parra, y
creo que hasta Tonatiuh Bravo Padilla se la dejó unos días, pero no estoy seguro. Todos los
mencionados eran asiduos visitantes de mi casa. Aunque había razones para hacerlo por mí,
dado el Círculo de Estudios que funcionaba en mi biblioteca, en realidad lo hacían para
mantener una relación cercana con mi dirigente político, Alejandro Gascón Mercado. Yo
había relacionado a Alejandro, dirigente primero del PPS, organizador luego del Partido del
Pueblo Mexicano (PPM), cuando el gobierno de Luis Echeverría le arrebató el triunfo
electoral como candidato a gobernador de Nayarit, con el propósito de empujar a Gascón,
junto con los nayaritas, a un levantamiento armado, como protesta por el fraude electoral, y
así propiciar la situación para que Echeverría declarase roto el orden público, y por esa
causa grave, declarar el Estado de Excepción, como lo señala el Artículo 29 de la
Constitución y de ese modo prolongar su período presidencial. A mí me tocó ser el puente
para relacionar a Gascón con diversos dirigentes universitarios, como Enrique Alfaro, pero
principalmente con Álvaro Ramírez Ladewig, a raíz del asesinato de su hermano Carlos.
Allí, con esa relación se inició una etapa diferente de la vida política del grupo Uni-Feg,
pues dejó de ser la cantera de cuadros para beneficio del PRI, y tanto la organización (FEG)
como sus dirigentes principales, señalaron con claridad su tendencia hacia la izquierda,
respondiendo a la reflexión de Álvaro, de que no se podía pertenecer al partido político que
asesinó a Carlos. Pero de esta etapa siguiente nos ocuparemos en el cuarto capítulo de esta
serie. 1.-IX-2008.

IV
LA TRANSICION DEL CARDENISMO AL
CORPORATIVISMO.
En lo que llevamos dicho en los trabajos de esta serie, que pretende encontrar los orígenes
de muchos de los acontecimientos dados en la crisis política que está viviendo la
Universidad de Guadalajara, hemos fijado hechos que fundamentan y explican decisiones
acertadas y erróneas de algunos protagonistas de cada episodio vivido, pero esencialmente
hemos dejado claro que, pese al maquillaje ideológico usado por los actores del medio, lo
esencial ha sido que el grupo político en cuestión no ha sido más que un simple grupo de
presión del sistema que por más de medio siglo presidió el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) por los antecedentes históricos ya señalados anteriormente que
involucran al creador de la dinastía "ramirista" (Don Margarito), y quien fuera el sucesor,
su hijo Carlos Ramírez Ladewig. México concretó, a través del régimen presidencial
alemanista (l946-l952), el sistema corporativo de control político total, que produjo la
modalidad de un partido político fortalecido con todo el poder del Estado, y algunos
partidos económicamente endebles cuya estatura distaba enormemente de las dimensiones
del llamado "partido oficial". El abuelo del PRI, el Partido Nacional Revolucionario (PNR)
fundado desde el aparato del poder político por el llamado "Jefe Máximo" de la revolución,
Plutarco Elías Calles, tenía como propósito principal, centralizar el movimiento político
revolucionario para darle estatura y dimensión nacional verdadera, estableciendo el control
sobre los cacicazgos regionales surgidos en torno a la personalidad de los generales
victoriosos del movimiento armado. La Constitución General de la República, surgida del
Congreso Constituyente de 1916-1917, al concluir la lucha armada con la derrota del
ejército federal huertista, entró en vigor el día primero de mayo de 1920. Se hacía por ello
necesario liquidar a los grupos de poder regionales que obstaculizaran la integración
política nacional. Pero el aparato jurídico del país estaba apenas integrándose a nivel
nacional. Por eso, el nuevo gobierno revolucionario tuvo que implementar el uso de
personajes famosos aunque siniestros, que se encargaban de liquidar físicamente a los
caudillos regionales con ansias de poder y de riqueza, encubiertos bajo las más diversas
banderas ideológicas o políticas. Uno de esos personajes actuó en Nayarit. Le decían "El
jorobado", porque su indumentaria cívico-militar enfundaba un cuerpo encorvado,
rematado por un saracoff en la cabeza que, en su conjunto, semejaba el carapacho de una
tortuga. El gobierno le daba la descripción, el dibujo o la foto del delincuente al que había
que perseguir y ejecutar y él hacía la investigación y, llegado el caso, la ejecución. En
Jalisco, en circunstancias diferentes, el gobierno acudía a personalidades como la del
llamado "Rémington", pero con los mismos propósitos. Al primer personaje mencionado,
me tocó en suerte haberlo conocido en mi tierra, Túxpan, Nayarit. Tendría yo apenas un
año de edad, pero recuerdo vagamente su figura y el sonido de su dentadura al caminar, por
lo cual lo apodaban también "El armadillo". Pero volviendo a la creación del PNR por
Plutarco Elías Calles, las finanzas del llamado partido político no solamente eran proveídas
por el erario, sino que, a los empleados federales se les descontaba cierta cantidad o cuota,
en favor de la nueva organización nacional. Casi medio siglo más tarde, el grupo político de
la U. de G. aplicaría la misma tónica de financiamiento, incorporando en los cheques de los
trabajadores la imposición de una cuota mensual en beneficio del PRI. La militancia del
grupo Uni-Feg en el PRI era evidente y no se consideraba vergonzante. Sin embargo, vale
decir, que el PNR reconocía en sus documentos básicos los derechos de los trabajadores
para organizarse y en un futuro conquistar el poder político, señalándose como inspirado
por los principios ideológicos de la izquierda. En 1938, el PNR se convirtió en el Partido de
la Revolución Mexicana (PRM), pero no era un partido político propiamente dicho, sino
una alianza de clases sociales para la defensa de la Nación en vísperas de que México se
viera involucrado en la II Guerra Mundial. Había en el país, miles de curas falangistas
españoles y agentes alemanes, japoneses e italianos, que hacían libremente campaña en
favor de las Potencias del Eje nazifascista, organizando sabotajes y alentando los
sentimientos antiyanquis que la historia de las relaciones entre México y los EE.UU. han
heredado a las nuevas generaciones. La Unión Nacional Sinarquista (UNS) por ejemplo, era
aliada y financiada por la Embajada de la Alemania Nazi en México. Por eso el Partido de
la Revolución Mexicana (PRM), encuadraba en sus filas a la clase obrera (CTM dirigida
por Vicente Lombardo Toledano, de l936 a l940, la clase campesina (CNC). la clase media
(CNOP), la juventud encuadrada en la Confederación de Jóvenes Mexicanos (CJM) y al
mismo Ejército Nacional. Era la política de unidad nacional para la defensa de nuestra
Nación en tiempos de guerra. La Quinta Columna nazi-fascista fue contenida cuando el
Presidente Manuel Ávila Camacho, determinó la creación de los campos de concentración
para poner bajo control a todos los extranjeros de nacionalidad alemana, japonesa e italiana.
Los curas falangistas españoles, sin embargo, fueron protegidos por la Iglesia Católica. A
mí me tocó aprender de niño los himnos religiosos-fascistas que los curas enseñaban a los
campesinos en las zonas rurales. Como el "Tropas de María, vamos a la guerra"... o aquel
que decía: "Mexicanos , corred presurosos, del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha
saldréis victoriosos, defendiendo a la patria y a Dios". Algunos de estos cánticos ya habían
sido entonados por la contrarrevolución cristera. Pero el que hacía más evidente la
presencia de los curas falangistas y franquistas, era aquel himno que decía: "La Virgen
María, es nuestra salvadora, nuestra redentora"... y todo esto con la música del himno
nacional español y particularmente de la España franquista. Por cierto que, como un simple
detalle curioso, recordamos que Cri-Crí, "el grillito cantor", respondió a ese himno con el
de la República Española, adaptando su música a la canción que decía: "Las ocho ya van a
dar, el niño va a merendar"... Por esa época, las fuerzas democráticas y revolucionarias
militantes entonaban la canción: "Por el mar"... que decía así: "por el mar, el mar, el mar...
Ahora aquí, mañana allá... Por el mar, el mar, el mar, el mar... Ahora aquí, mañana allá...
Juventud antifascista, vamos todos a luchar, por un mundo socialista, ahora aquí, mañana
allá"... En los documentos básicos del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), se
reconocía abiertamente como de izquierda y se proponía preparar a los trabajadores
mexicanos para la construcción futura del régimen socialista. Eran los tiempos del Frente
Estudiantil Socialista de Occidente (FESO) en Guadalajara, dotado de un Comité Central,
para coordinar la lucha para la defensa del contenido del Artículo 3o. Constitucional, que
en 1934 había instaurado la educación socialista en México. Concluida la II Guerra
Mundial, el PRM y su estructura de unidad nacional defensiva, dejaba de tener valor y
vigencia. En la sucesión presidencial de l946, Miguel Alemán decidió cambiar la razón
social del partido en el poder, pero también sus propósitos y su contexto ideológico.
Sucumbiendo a las presiones del imperialismo norteamericano, particularmente del
Presidente Harry S. Truman, que se comunicó con los gobernantes latinoamericanos para
intimidarlos al decirles que la III Guerra Mundial estaba en marcha a nivel de preparativos,
y que ahora iba a ser en contra del comunismo, por lo que urgía que cada gobernante
latinoamericano se alinease al lado de la democracia, encabezada, naturalmente, por el
gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, que se proclamó defensor de la
democracia y de la civilización cristiana y occidental, Miguel Alemán, Fidel Velázquez
(CTM) y todos aquellos que salían a las calles gritando con fervor mueras al imperialismo,
sucumbieron ante la diplomacia del dólar y la política del "gran garrote", y por vía de
mientras, borraron al PRM y fundaron en su lugar el Partido Revolucionario Institucional
(PRI), purgándolo de todo enunciado revolucionario y de izquierda, y limpiando el aparato
del partido a nivel nacional, de todos los cuadros con ideología de izquierda. La limpia
también alcanzó al aparato del gobierno, expulsando a todo elemento progresista,
democrático y revolucionario que se mantuviese en algún cargo relevante. Cediendo al
nuevo ambiente ideológico y político, el Artículo 3o.Constitucional volvió a su texto
original de 1917, y el FESO por lo tanto perdió su bandera ideológica y política principal.
El grupo Uni-Feg sin embargo, dados los enfrentamientos constantes en contra de las
fuerzas políticas de derecha o de izquierda que pretendía apoderarse del botín político bajo
control del grupo FESO-Universidad Roja de Occidente, pudieron mantener la vigencia del
FESO, hasta que el Gobierno del Estado y sus agentes consideraron necesario liquidar al
FESO y crear en su lugar a la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Cómo
estableció el grupo Uni-Feg su sistema de sobrevivencia, no es un secreto. El control del
aparato judicial, a través de sus egresados y maestros, daba a sus militantes estudiantiles los
márgenes de impunidad necesarios para su desenvolvimiento. Como grupo de presión
perteneciente al PRI, se hacía acreedor a posiciones diversas en la administración
gubernamental del Estado de Jalisco, como Agentes del Ministerio Público, Jueces,
funcionarios de gobierno y líderes con capacidad de gestión en favor de estudiantes,
maestros y empleados del campus. El PRI le entregaba regularmente la cartera de
formación política del Comité Estatal y, de un modo no escrito, la licencia general para la
portación de armas. Era normal ver automóviles con grupos de estudiantes portando
pistolas y escopetas, burlándose de los reglamentos de tránsito, o perpetrando "bajes" en las
licorerías, que no eran más que simples asaltos. Me tocó ser testigo de muchos de ellos.
Recuerdo que Guillermo Mora Guerrero, (a) "Morini el cachondo", decía que lo primero
que hacía al levantarse por la mañana, era leer la nota roja del periódico " para ver cuántos
cuates habían sido apañados por la tira, la noche anterior". Era costumbre regular que los
cuadros medios y de mayor nivel de la FEG realizaran "bajes" en los restaurantes. En una
ocasión concurrió Alejandro Gascón Mercado como conferencista en la Facultad de
Turismo, invitado por la Sociedad de Alumnos del plantel. Después del evento, fuimos
invitados -porque yo lo acompañaba- a una comida en el restaurante "El Abajeño" frente a
La Minerva. Hubo carnitas en abundancia, cerveza, tequila y mariachi. Al final, uno de los
organizadores de la conferencia, llamó al dueño o gerente del local y le dijo, dándole un
billete: "¡Te das con esto, o... luego venimos a visitarte para hacer cuentas"... A lo que el
aludido respondió con visible temor: "-¡No hombre, no faltaba más, con esto me doy!"... En
otra ocasión, para agradecerme un favor, Ramiro Munguía Huato, miembro del Comité
Directivo de la FEG, me invitó a comer a "La Parrilla Suiza". Concluida la comida, me
pidió saliera del local, mientras él pagaba la cuenta. A prudente distancia, pero sin perderlo
de vista, vi cómo le decía unas palabras al encargado, y se despedía de él, con un apretón de
manos. Había sido un "baje" más de la FEG. "El Gordo Mora" me invitó a diversos "bajes"
en "Carnes Pipiolo", y en otros lugares en donde no necesitábamos entrar. Bastaba que
Guillermo Mora les mandara decir que allí estaba dentro de su coche, con tantos invitados,
para que el restaurante nos diera servicio con diligencia y gratuitamente. Eran los principios
de los años setentas. Eran los tiempos "gloriosos de la FEG"...10-IX-2008.
V
Origen del corporativismo de la U. de G.
El corporativismo es un fenómeno social, económico y político aplicado por los gobiernos
fascistas que desencadenaron la II Guerra Mundial y algunos de sus aliados. Sus teóricos lo
proponen como un eficaz medio, según ellos, para eliminar la lucha de clases en la sociedad
que sufre desigualdad por el injusto reparto de la riqueza socialmente producida. Construye
un aparato en el cual fusiona a la estructura del Estado con las organizaciones productivas y
laborales, poniendo toda la conformación social y política bajo la rigurosa tutela del Estado,
y especialmente del gobernante en turno. Las organizaciones sindicales y los partidos
políticos, así como los parlamentos, el Senado y la prensa pierden su autonomía, llegándose
al extremo, como en el Estado fascista español durante el franquismo, de que el mismo
gobierno recogiese las cuotas sindicales bajo el pretexto de impedir que los líderes,
impuestos por el mismo gobierno, se enriqueciesen. Eso es lo que se llama sindicalismo
vertical, controlado directamente por el gobierno. Las universidades pierden su autonomía
y en ocasiones son francamente militarizadas para evitar una conducta intelectual
independiente y crítica. Se llama corporativismo a este sistema social y político porque
incorpora la vida social, económica, política y cultural a la estructura gubernamental,
conformando un solo cuerpo a fin de evitar disidencias. El antídoto a este sistema es
simplemente la democracia. La vida democrática es el enemigo mortal del fascismo. Por
eso este sistema corporativo pretende ahondar su influencia hasta los últimos estratos
sociales, eliminando todo rescoldo de vida autónoma y soberana que se resista a este
sistema autoritario y soberbio. Y si la resistencia democrática persiste, entonces el
corporativismo hace uso de la violencia y el retorcimiento de las leyes a su conveniencia
para perseguir, encarcelar o liquidar físicamente a los disidentes. Pero si esa resistencia se
extiende, entonces se militariza toda la vida activa del país bajo cualquier pretexto que a los
gobernantes les parezca válido. El fascismo y su sistema corporativo fue derrotado al
concluir la II Guerra Mundial. Sólo permaneció ese sistema corporativo en España, bajo
Franco, por los compromisos anticomunistas que contrajo con el imperialismo
norteamericano. Este había desatado la llamada "Guerra Fría" y una feroz campaña
anticomunista a nivel internacional, mientras que en el interior de los EE.UU. de N. A. se
aplicaba la feroz cacería de brujas llamada "Macarthismo", establecida por el senador Joe
Macarthy, para convertir en reos de conciencia a todo pensador liberal, socialista o
comunista que intentase mantener su libertad y su autonomía ideológica personal. Los
gobernantes de América Latina fueron intimidados por el gobierno norteamericano,
diciéndoles que la III Guerra Mundial se vendría en cuestión de meses y que era inevitable
la alianza con los EE.UU. Por eso sobrevivió el fascismo español ante el estupor de la
opinión pública mundial. En México el camino fue fácil, tomando en consideración el
sometimiento del Lic. Miguel Alemán a los designios yanquis, pero principalmente porque
éste se aprovechó de la estructura política y social para la defensa nacional en tiempos de
guerra, que operaba como alianza de clases, con el nombre de Partido de la Revolución
Mexicana, y previa limpia de elementos democráticos, progresistas o "rojillos", como se les
decía a los militantes de la izquierda, ese mismo aparato político perdió el nombre de PRM
para recibir el de: Partido Revolucionario Institucional (PRI). La coronación del sistema
corporativo es el establecimiento del partido hegemónico, con todo el apoyo y sustento del
gobierno, minimizando o poniendo bajo su control a otras organizaciones supuestamente
independientes, para simular que existe la democracia. Así pues, el PRI se constituía en una
maquinaria electoral omnipresente y omnipotente que funcionó durante mucho tiempo casi
como partido único. Se decía popularmente que las tres formas de hacerse pendejo en
México, era jugar a la lotería, echarle tiros a la luna y votar en contra del PRI. Este sistema
corporativo de la vida económica, política y social, penetró hasta las últimas rendijas de la
vida activa mexicana. Si alguien quería acarrear arena con su camión de volteo, no lo podía
hacer si no se afiliaba a la CNOP, que a su vez pertenecía al PRI. Un campesino o
agricultor no recibía crédito de avío y labranza, si no se afiliaba a la CNC. Si alguien
decidía vender cacahuates tostados a la entrada de un cine, no podía sin antes afiliarse a
alguno de los organismos de la CNOP filial del PRI. Si un obrero solicitaba ocupar una
plaza vacante, no podía a menos que se afiliase a la CTM, pilar del PRI, etc. Todas las
generaciones posteriores a 1946, tuvieron que aprender a vivir en el sistema corporativo,
instaurado por el Presidente de la República, Lic. Miguel Alemán Valdez. Era por ello
comprensible que la comunidad universitaria de la U. de G. y el grupo político que la
presidía, no escapara a la influencia de la ola corporativa que se había apoderado de todo el
país. El aparato corporativo de dirección política de la comunidad universitaria en la U. de
G., comenzó a formarse a partir de la personalidad histórica y política de don Margarito
Ramírez Miranda, padre de quien habría de ser en poco tiempo la cabeza visible del grupo
y su líder, pastor y guía: Carlos Ramírez Ladewig. A manera de consejeros de facto, se iban
incorporando al grupo de dirección política, los expresidentes de la Federación de
Estudiantes de Guadalajara. Carlos Ramírez Ladewig, había sido Presidente de la sociedad
de alumnos de la Facultad de Derecho de la U. de G., y luego se constituyó en el fundador
de una FEG conquistada escuela por escuela, cuando el Gobierno del Estado pretendió
crear una Federación de Estudiantes Universitarios bajo su control. Entonces asumió el
nombre de Federación de Estudiantes de Guadalajara. A medida que iba creciendo la
organización y el grupo de dirección, se iba implantando la autoridad y control del sistema
corporativo, de acuerdo con el modelo priista y sin prescindir del recurso de la fuerza
cuando era necesario a juicio de los dirigentes. Pero este corporativismo del grupo
universitario asumía modalidades particulares dada la dinámica de sobrevivencia que la
vida política estudiantil interna y externa le iban imponiendo. De este modo, todo
estudiante con pretensiones de participación en la política estudiantil, debía reportarse y
darse de alta con alguno de los grupos militantes que giraban en torno a la personalidad de
algún ex-presidente de la FEG. Y como llevamos dicho, si alguno quería pasarse de listo y
colarse sin autorización en las luchas electorales para conquistar alguna sociedad de
alumnos, cuando era detectado era víctima de la represión generalizada por todos los
grupos oficiales participantes. Por eso Carlos Ramírez Ladewig, declaraba que nadie de
fuera podría hacerse del control del grupo político y de la comunidad universitaria. Que si
eso llegare a ocurrir, sería por las acciones y traiciones de alguien de adentro. Y así ocurrió,
ajustándose a la profecía cuando Raúl Padilla López traicionó al Ing. Álvaro Ramírez
Ladewig, para arrebatarle el control político relativo del grupo. Y la historia se repitió
cuando el pupilo de Raúl Padilla López, a quien apoyó sin reservas para asumir el cargo de
Rector de la U. de G., escuchó el canto de las sirenas y se fue a la rebelión, creyendo que la
derecha política del Estado y el Cardenal Sandoval Iñiguez, lo adoptarían y apoyarían en su
proyecto personal de usar la Rectoría como puente para ser candidato a gobernador. Pero
hemos hecho esta exposición sobre el tema del corporativismo, porque es un tema muy
conocido coloquialmente, pero desconocido en su verdadera acepción conceptual y mucho
menos conocidas las fórmulas para combatirlo. El corporativismo udegeísta vive controlado
por una personalidad central. autoritaria, omnímoda y omnipresente en todos los ámbitos
universitarios. El confort concedido con altos salarios a los vasallos del sistema (directores
de escuelas y facultades, de Departamentos, Divisiones, y demás cargos burocráticos de
importancia, constituye la mitad del control político sobre ellos; el temor a perderlo todo
por una disidencia, por razonable y justa que esta sea, constituye la otra mitad). Confort y
temor es la fórmula de dominio. La inconsciencia y la falta de cultura política de la masa
universitaria hacen posible este control. Y eso que estamos hablando de una masa laboral y
estudiantil ilustrada. Imagínese el lector ¡cómo andará la conciencia política de los
trabajadores que no fueron a las escuelas superiores! Por eso, cuando las víctimas del
corporativismo sienten sus efectos, quisieran comprenderlo, conocerlo en su esencia teórica
para poder resistirlo en la vida cotidiana, organizarse y combatirlo hasta restablecer la
democracia, si es que alguna vez existió en los últimos cincuenta años de la vida de la FEG
y de la FEUN, así como de la vida interior de la comunidad universitaria. Muchos
personajes de la vida universitaria critican al grupo de Raúl Padilla y su liderazgo, sólo
porque no son ellos los que lo están dirigiendo y usufructuando. Estamos hablando de
Horacio García Pérez, Gilberto Parra Rodríguez, y otros que en menor medida se
manifiestan contrarios a los intereses de Raúl. La derecha tolera a Raúl. pero no lo traga. En
el fondo, sus coqueteos con el Rector destituido, Carlos Briseño, no tenían otro propósito
que aprovechar sus debilidades, adulándolo y "cultivándolo", como dicen los yucatecos,
cuando quieren hacer perder el piso a un burócrata recién encumbrado, como medio
obsequioso para cumplir el viejo sueño derechista: penetrar políticamente en el seno de la
Universidad para finalmente controlarla y sepultar definitivamente su pasado como
universidad democrática, popular, de izquierda, de Estado (aunque autónoma por ley) y
socialista. La ominosa presencia clerical en primera fila, en el paraninfo de la Universidad
durante el primer informe del Rector Briseño, rompiendo moldes del pasado, apuntaba sin
dudas en esa dirección. Sus atenciones especiales para el Cardenal Sandoval Iñiguez, su
limosna personal para el santuario de los cristeros y la artificial cercanía amistosa con el
otro personaje destacado de la vida pública, el sinarquista gobernador Emilio González
Márquez, no dejaba lugar a dudas sobre la orientación que la administración briseñista
tomaba hacia la derecha. Hay un principio general que todo líder que se respete debe
atender: un verdadero y trascendente liderazgo se fortalece cuando el proyecto personal
coincide con los intereses de la comunidad. Y Briseño calculó pésimamente sus
posibilidades. No sabe contar siendo economista. ¿no le enseñaron? Sí, lo que pasa es que,
por andar de grillo en los pasillos de la Facultad de Economía, no entraba a clases, como la
mayoría de los líderes estudiantiles del sistema corporativo estudiantil. Como muchos
personajes del medio, que acumulan títulos de boletazo por boletazo, y alcanzan doctorados
por compra en períodos vacacionales en Europa o los EE:UU., pero su ignorancia e
incultura no sufren merma y siguen siendo los mismos borricos de siempre. Briseño, siendo
ex-comunista, olvidó una ley objetiva del desarrollo social: la ley de la correlación de las
fuerzas. Esta nos dice que el que tenga la mitad más uno de los votos decide el rumbo de la
comunidad que dirige. Lo demás son detalles escenográficos que pueden contribuir a
matizar una administración, pero que no deciden nada importante. ¿Qué debió haber hecho
Briseño, para provocar la desbandada en el bando de su ex-Jefe político? Eso lo veremos en
la próxima entrega. 11-IX-2008.

VI
LA SOCIALDEMOCRACIA, IDEOLOGÍA DE
CARLOS RAMÍREZ LADEWIG.
Carlos Ramírez Ladewig profesaba una ideología socialdemócrata. Como ya había pasado
en México el período de la lucha revolucionaria armada, y se encontraba en pleno
desarrollo la etapa de la institucionalización, consideraba lógico plantear los caminos del
progreso nacional por las vías pacíficas de la evolución actuando dentro de las leyes y de
las instituciones nacionales. Para comprender esto plenamente, es necesario conducir
nuestro análisis a los años y siglos en que la socialdemocracia nació y de los caminos
emprendidos por ella para alcanzar el papel protagónico logrado durante el siglo XX y lo
que va del siglo XXI. Se hace también indispensable analizar conceptualmente el verdadero
significado del pensamiento socialdemócrata, sus semejanzas y sus diferencias respecto de
la teoría socialista general, y cómo sus interpretaciones particulares en diversos aspectos de
la lucha social por el progreso y la justicia, la fueron diferenciando y alejando de la
concepción revolucionaria, hasta alcanzar el actual status de coexistencia y alternancia
política (por lo menos en Europa) pacífica con los partidos políticos de la derecha
tradicional, llamados también conservadores. Más adelante vamos a precisar algunos de los
matices de la tendencia socialista en el mundo, pero por lo pronto podemos adelantar sin
afirmarlo con ánimo peyorativo sino analítico, que Carlos Ramírez Ladewig no era un
personaje revolucionario. El pertenecía al sector progresista, democrático y patriótico que
se movía al interior del aparato del Estado. De ahí su amistad personal con Lázaro Cárdenas
y su hijo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Lo mismo su amistad con Manuel Stephens
García, el primer diputado socialista en el Congreso de la Unión, a partir de 1961, y de
Alejandro Gascón Mercado; especialmente vale la pena mencionar su profundo respeto por
el Maestro Vicente Lombardo Toledano. Ese sector progresista y nacionalista dentro del
aparato del gobierno, era el que caracterizaba el Maestro Lombardo, como elemento de
valor que había de ser apoyado e impulsado por el sector revolucionario de México, es
decir, por los partidos políticos de izquierda marxista, como el Partido Popular Socialista y
el Partido Comunista. Esa caracterización del Estado mexicano, compuesto por dos
sectores: uno nacionalista y patriótico que debía ser apoyado por la izquierda, para no
dejarlo caer en manos de la derecha, y otro de derecha, no solamente conservador, sino
también aliado al imperialismo internacional, no era compartida por el Partido Comunista
Mexicano. Ellos consideraban que tan burgueses eran los unos como los otros, y se
enfrentaban al Estado sin hacer diferenciaciones de ningún tipo. Era su tradicional teoría
anarco-comunista lo que los llevaba a tales conclusiones. Pero volvamos a las discusiones
teóricas de la socialdemocracia europea. En sus orígenes, en el siglo XIX, se dieron dos
acontecimientos en las luchas de la clase obrera, de los cuales se derivaron en su momento,
diversas interpretaciones de la lucha revolucionaria. De 1831 a 1847, se desarrolló el
movimiento Cartista, que demandaba del Estado británico mejores salarios y prestaciones
para una clase obrera súper explotada por los efectos de la revolución industrial. Fueron
millones de obreros que se movilizaron pacíficamente en torno a una carta que firmaron
exigiendo al gobierno atención a sus demandas. No lograron de momento los objetivos de
su lucha, pero de esas experiencias surgieron las famosas "trade unions" o primeros
sindicatos de la historia del movimiento obrero internacional. El movimiento terminó en
1847, justamente el año en que apareció publicado el "Manifiesto del Partido Comunista"
firmado por Carlos Marx y por Federico Engels, considerado como uno de los documentos
más importantes de la historia en el siglo XIX. Es decir, surgían al mismo tiempo
históricamente dos opciones que se complementarían pronto en la lucha social: la
organización sindical para la defensa de las demandas de la clase obrera frente a los
patrones y el sistema capitalista en general, y los partidos políticos, considerados el estado
mayor de las clases sociales, que fijaban sus posiciones ideológicas y políticas, y fijaban
también sus propuestas de organización económica, social y política frente a los problemas
de la sociedad de cada país. Es decir, que cada partido político reconocía representar a sólo
una parte de la sociedad, proclamaban su ideología y sus programas de acción en caso de
ser favorecidos por el voto mayoritario, pero se comprometían a gobernar para todos,
independientemente de las posiciones ideológicas y políticas establecidas en sus
documentos básicos. La clase obrera comenzó sus tareas de organización sindical y política,
culminando con la creación de la Primera Asociación Internacional de Trabajadores,
conocida como la I Internacional, nacida en la ciudad de Londres, en l864, creada a
iniciativa de Carlos Marx y Federico Engels. Dentro de esta nueva organización de la clase
obrera se dio la primera gran discusión o debate sobre los caminos revolucionarios a seguir.
Por una parte, la concepción marxista, que proponía la creación de una poderosa
organización social y política que pudiese neutralizar el poder económico de los señores del
capital y su manejo del Estado, a fin de preparar convenientemente el camino para la toma
del poder obrero, estableciendo las alianzas necesarias con otras clases y grupos sociales
que persiguiesen propósitos semejantes. Proponía convertir cada sindicato en una escuela
de socialismo, para preparar la conciencia de la clase obrera para la toma del poder y la
sustitución del sistema capitalista por un Estado socialista.
La otra corriente ideológica la encabezaba el ruso de origen noble Miguel Alejandro
Bakunin. Era la corriente anarquista. Los anarquistas eran refractarios a la idea de la
organización. Confiaban en el espontaneísmo de las masas. Creían que era suficiente
redactar un manifiesto incendiario que soliviantase a las masas, para que estas se lanzasen
entusiastas a realizar la revolución social. Cultivaban el individualismo y la concepción
heroica de la historia. Es decir, creían y confiaban en el individuo de excepción con
capacidad para soportar sobre sus hombros personales la responsabilidad de la lucha
revolucionaria. Para ellos, el héroe era el iluminado dirigente que habría de conducir a las
masas a la revolución social. Su ideología se sustentaba en tres principios derivados de su
concepción anarquista (a = sin, arqué = jerarquía o gobierno): No Dios, No Estado, No
Capital. Ellos proclamaban el comunismo libertario y la autogestión comunista. La I
Internacional se dividió. Los países del sur de Europa, es decir, los países agrícolas más
atrasados políticamente, abrazaron la ideología del anarquismo. Estamos hablando de las
organizaciones sociales y políticas de la clase obrera de esos países, no de sus gobiernos.
Este debate y las experiencias concretas que destacados cuadros políticos del anarquismo
llevaron a cabo en contra de gobernantes civiles y monarcas, llevó a la I Internacional a su
desaparición. Pero los sindicatos y los partidos políticos ya habían sido creados como
instrumentos concretos de la lucha de clases. Ahora se trataba de ver cómo usarlos por sus
clases sociales representadas por ellos, para hacer avanzar las manecillas del reloj de la
historia o para detenerlas o retrasar sus avances en la medida de sus posibilidades. En 1889
se fundó la II Internacional con los partidos políticos del proletariado existentes. En 1896
fueron expulsados los anarquistas de la misma. Entonces el debate sobre el camino a seguir
por los partidos del proletariado se centró en ver si tales partidos habrían de colaborar con
los partidos burgueses y, en suma, coexistir para mantener entre unos y otros el sistema
capitalista, sobre todo por los medios parlamentarios, o vigorizar la organización y la
conciencia de clase para conquistar el poder político en cada país por la vía revolucionaria.
Es decir, el debate ahora era por la decisión de tomar el camino del reformismo gradual
para crear un Estado de bienestar, o la vía revolucionaria con todas sus consecuencias. El
congreso de Amsterdam, en 1904, acordó la no colaboración con los partidos burgueses,
provocando el comienzo de la escisión entre reformistas y revolucionarios. El fracaso de la
revolución rusa de 1905, fortaleció a la corriente reformista y gradualista. El congreso de
Stuggart de 1907, se pronunció en contra de la guerra, pero al aproximarse la I Guerra
mundial, la mayoría de partidos socialdemócratas apoyó los presupuestos de guerra en cada
país, y la tesis de que los socialistas debían participar en la defensa de su patria, en contra
de la posición de los partidos revolucionarios que sostenían que era una guerra entre
capitalistas por un nuevo reparto del mundo, como en realidad ocurrió. El imperio alemán y
sus aliados, que habían llegado tarde al proceso de la expansión colonial sobre África y
Asia, exigían participar del botín. En 1919, los partidos socialdemócratas revolucionarios
abandonaron la II Internacional y se integraron a la III, convocada por Moscú, al lograr los
bolcheviques el triunfo sobre el imperio ruso de los zares, encabezando Nicolás Lenin al
proletariado e instaurando el primer régimen socialista de la historia en un país, pero
enorme y multinacional. Sobre sus bases surgiría La Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas. En 1946, el Partido Laborista Británico convocó a una reunión de partidos
socialistas y en 1947 se constituyó un Comité Ejecutivo de la Conferencia Socialista
Internacional, que se caracterizó por el abandono del marxismo. ¿A qué renunciaban esos
partidos políticos que integraron desde entonces la Internacional Socialista que luego
derivó su línea política a un simple anticomunismo, acorde a la línea general trazada por
Los EE:UU., de N. A., que instauraron la llamada guerra fría? A lo siguiente: a) la vía
revolucionaria para la toma del poder político, b) a la teoría de la lucha de clases, como ley
objetiva en cualquier sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción,
c) a la construcción del partido político marxista-leninista con organización celular, d) al
internacionalismo proletario, como política de solidaridad con los demás partidos del
proletariado del mundo, y en el régimen de la vida interna del partido, al centralismo
democrático, es decir a la posibilidad de discutir decisiones desde los niveles más bajos del
partido hasta llegar a los de mayor altura, para asumir una postura política definitiva, pero
una vez votada y aceptada, olvidar diferencias surgidas durante la discusión y disciplinarse
todos a la decisión política asumida, como medio único de preservar la unidad de la
organización. Muchos partidos socialistas pertenecientes a la Internacional Socialista han
conquistado el poder por la vía electoral y parlamentaria, sin que se haya causado ninguna
conmoción social en su país. Se han mantenido las bases del sistema capitalista de
producción y los compromisos establecidos con el bloque occidental encabezado por los
Estados Unidos de Norteamérica. Se han logrado avances mínimos en el establecimiento
del Estado de Bienestar General, pero han logrado minimizar o neutralizar la influencia de
los partidos comunistas y obreros, alejándolos de la posibilidad de su arribo al poder
político. En lo que respecta a México, la socialdemocracia tiene todavía un largo camino
por recorrer, dada la enorme incultura política existente en todos los estratos sociales.
Nuestra práctica político-electoral incivilizada, en donde no ha sido posible lograr que se
cuenten los votos en cada elección, de tal suerte que todos los contendientes acepten los
resultados, una práctica política primitiva en donde la clase política practica esta actividad
como mafia y no como justa entre partidos políticos civilizados, cierra el camino verdadero
a la acción socialdemócrata al estilo europeo. Carlos Ramírez Ladewig, pues, era de
ideología socialdemócrata, como correspondía a un elemento político que se movía ya,
desde tiempo atrás, en los medios del poder político, pero un socialdemócrata muy especial,
que a su definición ideológica añadía la de ser profundamente antimperialista. El había sido
desaforado siendo diputado federal, por hacer pronunciamientos antiyanquis en sesión de la
Cámara de Diputados. El tenía prohibido pisar suelo de los Estados Unidos de
Norteamérica. Por eso su proclama ideológica era: "Por un socialismo democrático y
nacionalista". ¿Su debilidad? Que sus pronunciamientos ideológicos no penetraban en la
conciencia estudiantil ni magisterial y solamente eran repetidos mecánicamente para ganar
simpatía frente al líder, y poder escalar posiciones y cargos tanto en la organización
estudiantil como en la administración universitaria. Fue hasta la llegada de Raúl Padilla
López a la presidencia de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, (FEG) que a
propuesta nuestra, entre otras, fue creado el Instituto de Capacitación Política e Ideológica
de la FEG. Yo mismo atendí la cátedra de Historia de la Humanidad, impartiendo el curso
con un carácter crítico y comparativo, para valorar las instituciones de ayer y de hoy y
llegar a conclusiones que contribuyeran a esclarecer los caminos del progreso para la
humanidad de nuestro tiempo. 12-IX-2008.

VII
CONSIGNA: BORRAR AL GRUPO UNI-FEG
Carlos Ramírez Ladewig, nunca visitó mi domicilio particular. Cuando deseaba comentar
algo conmigo me citaba a su despacho como Delegado del IMSS. Sus atenciones para mi
persona me sorprendían. Tres meses después de mi arribo a Guadalajara, y después de
haber sustentado decenas y decenas de conferencias en escuelas secundarias, preparatorias
y facultades del medio, invitado por los presidentes de sociedades de alumnos, o por
candidatos al cargo, en el período electoral estudiantil de 1971, solicité audiencia por
primera vez en su despacho, sin consultarlo con nadie, ni siquiera con el presidente de la
FEG, quien me había abierto las puertas del medio universitario para moverme como
conferencista. Me recibió y, cuando pretendí presentarme, me dijo, entre sentencioso y
sonriente: "-Sí, se muy bien quién eres; tengo suficientes antecedentes de tus acciones en el
medio universitario desde que llegaste al mismo". Después de darle respuesta a sus
preguntas en torno a cómo se encontraban Manuel Stephens García (al parecer primo lejano
suyo) y mi dirigente político Alejandro Gascón Mercado, lo puse al corriente de las
condiciones en que me estaba moviendo en las escuelas como conferencista según lo
acordado con el Presidente de la FEG, Guillermo Gómez Reyes (a) "El Alemán". El Lic.
Carlos me ratificó su autorización añadiendo: "-Es bueno y es importante lo que estás
haciendo. No tengo inconveniente alguno porque es útil para nosotros que los estudiantes
adquieran conciencia de su país y de las responsabilidades sociales que adquieren al recibir
la formación impartida por una universidad pública, de Estado. Hay quienes, luego de
permitirles la entrada al medio, quieren intervenir en política estudiantil pasando por
encima de convenios establecidos. Pronto comprenden que no les conviene"... A partir de
esa primera vez, por lo general nuestras entrevistas eran concertadas virtud a encuentros a
veces fortuitos en eventos públicos de la vida estudiantil o de la administración
universitaria. La gentileza mostrada de su parte hacia mi persona, provocaba evidentes
muestras de disgusto y celo político entre los miembros del "Sanedrín", o consejeros
informales de aquel cuerpo colegiado integrado principalmente por ex-presidentes de la
FEG, y presidido por Carlos Ramírez Ladewig, que no ostentaba ningún cargo dentro de la
administración universitaria y que por ello se constituía en líder moral del grupo Uni-Feg.
Este hecho difiere totalmente de la conducta del actual jeque de jeques, o sultán del medio
universitario, al que no se le puede llamar líder moral sino capo de la mafia, al ostentar
once cargos, casi todos relacionados con negocios autónomos (porque no se rinde cuentas a
nadie) y cuyas actividades efectivamente, nada tienen que ver con las labores sustantivas de
la universidad. Mientras que en Carlos Ramírez era evidente su despego por los cargos
relacionados con la administración universitaria, fortaleciendo en esa misma medida su
autoridad moral sobre el grupo político que presidía, en Raúl Padilla López, la acumulación
de posiciones de poder constituyen una verdadera enfermedad, una obsesión ingobernable.
Dice el Doctor Mario Paredes Espinoza, (a) "El Pato Paredes" y que fuera mi compañero
legislador en la L Legislatura del Estado, que esa actitud enfermiza de Raúl Padilla López,
por el poder económico y político, se debe a los efectos negativos del hecho de que su
padre, Raúl Padilla Gutiérrez, se hubiera suicidado delante suyo. No solamente su
organismo sino también su psiquis tuvieron que pagar la factura. Yo creo que mi amigo, el
Dr. Paredes, no hablaba de memoria, sino con conocimiento del caso, porque a mí
personalmente me tocó vivir uno de esos efectos negativos mencionados. El año de 1972,
era yo maestro de la Escuela Preparatoria Nocturna, única que existía entonces en la
universidad. Estaba por entonces ubicada en la parte occidental del Parque Morelos, donde
durante el día funcionaba una escuela secundaria para señoritas. Una de las asignaturas que
impartía era de Filosofía. En ese grupo estaba, cierta noche, impartiendo mi cátedra, con el
entusiasmo y la enjundia que me eran conocidas como expositor; concluí la clase y algunos
alumnos se acercaron a mi escritorio para preguntarme algunas cosas relacionadas con el
tema expuesto y los atendí. Observé sin embargo que un jovenzuelo de rostro lampiño,
claro y con ciertos arreboles, esperaba paciente turno para abordarme. Llegado el momento
se acercó y me dijo: "- Maestro, lo quiero felicitar por la forma en que imparte su clase. Me
recuerda mucho a mi padre, Raúl Padilla Gutiérrez, él, como usted, era gente de Lombardo
Toledano. Perteneció al Partido Popular, pero luego cambió de chaqueta y se fue al PRI.
Después no aguantó la "carrilla" y se dio un tiro en mi presencia"... No creía lo que estaba
escuchando. Me parecía irregular que aquel jovencito juzgara tan severamente a su propio
padre y sentía como algo anormal o enfermizo que ese muchacho expresara tal
acontecimiento trágico de su vida personal con tanta facilidad. Era mi alumno Raúl Padilla
López, de segundo año de preparatoria. Pero volviendo al caso de Carlos Ramírez Ladewig,
no cabe duda de que el temor de ciertos círculos de poder dentro del aparato del Estado, era
algo sabido en los mentideros políticos, cuando se comentaba el proyecto del líder para
contender bajo las siglas del PRI por la gubernatura del Estado de Jalisco. Causaba temor la
posible movilización política de la base universitaria en favor de una posición tal de
gobierno. Especialmente porque eran tres los grupos políticos que en la práctica, tenían
vetada esa posibilidad. A saber: el grupo de los Zuno, el grupo del "Chacho" J. Jesús
González Gortázar, hijo del ex-gobernador González Gallo, y el grupo ramirista. De
acceder el gobierno federal a las pretensiones de estos últimos, se consideraba una riesgoza
ruptura del equilibrio político en el Estado. Por eso, la consigna discreta, que corría por los
vertederos políticos como un grito silencioso, era acabar con el grupo político Uni-Feg. La
conducta política, por lo menos a nivel de enunciado, en actos públicos académicos, de
Carlos Ramírez Ladewig, desencadenó los hechos fatales, que luego conmocionaría
profundamente al medio político universitario. Una generación de egresados de la Facultad
de Derecho, tuvo a bien nombrar al líder, padrino de su generación. En el evento
académico, Carlos hizo una aguda crítica al sistema político al que él mismo pertenecía,
señalando como válidas las razones por las que importantes grupos sociales y políticos se
inconformaban con la situación del país y validaba de este modo sus protestas. Pero no se
quedaba sólo en los términos declarativos.
Carlos Ramírez Ladewig, me pidió colaboración para facilitar la relación y los vínculos con
las agrupaciones democráticas y de izquierda vigentes en el medio político de Jalisco. El
decía por entonces a mis compañeros dirigentes del PPS que lo visitaban a veces, que los
problemas con grupos y personalidades políticas del pasado, obedecían simplemente a que
intentaban arrebatarles el control político de grupo y del medio universitario y que ellos (el
grupo Uni-Feg), simplemente no se dejaba. A todo esto, habrá que agregar las
consideraciones políticas que la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS) hacía
respecto a la personalidad y la fuerza política del grupo Uni-Feg y su líder. Dolores Casas
es una investigadora y reportera del periódico "Crítica" de distribución gratuita en los
mentideros políticos del medio. Ella me visitó en varias ocasiones en mi domicilio
particular y realizamos algunas reuniones en la biblioteca de mi casa. Me pedía información
y materiales escritos relacionados con el grupo Uni-Feg. Se los proporcioné y le impartí
diversas charlas sobre el tema. Uno de los materiales escritos que le proporcioné fue una
serie de artículos periodísticos que escribí para la revista "Por Esto", bajo la dirección del
conocido periodista Mario Menéndez Rodríguez, quien había dirigido anteriormente la
revista "¿Por Qué?". Corría el año de 1981 y era yo director de la Escuela Preparatoria
Nocturna No.2 de la Universidad de Guadalajara. La serie se titulaba: "La FEG al desnudo"
y sumaban casi una docena de artículos. Hoy puedo decir que en esos trabajos solamente
podía decir parte de la verdad, aunque no estuvieron nunca exentos de crítica objetiva,
porque eso es lo que me permitía decir mi condición de funcionario de la Universidad.
Álvaro Ramírez Ladewig avaló la serie periodística, especialmente por la historia del
grupo, relatada con detalle, sus orígenes, y especialmente el capítulo dedicado al asesinato
de Carlos, bajo el título de: "El Asesinato del Miedo", además de la entrevista especial
dedicada al propio Álvaro, quien reta a los críticos de la FEG a que lo hagan en su propia
cara. Lolita Casas se llevó el material y tomó parte del mismo para publicar sus propios
trabajos. Transcribe literalmente parte de la serie, aunque sin dar los créditos
correspondientes al autor. Tal vez por conceder cierta seguridad a quien esto escribe, pero
la verdad es que tal material ya había sido publicado a nivel nacional. Lo importante sin
embargo es lo que Lolita Casas extrae de los archivos de la Dirección Federal de Seguridad.
Estos documentos señalan cómo los miembros del "Sanedrín" quisieron hacer a un lado a
Álvaro Ramírez, porque no tragaban sus relaciones con la izquierda, y especialmente con
Alejandro Gascón Mercado, y José Dolores Mártir, a quienes achacaban la manipulación de
Álvaro. El mismo Raúl Padilla López se inscribió en el Partido Socialista Unificado de
México, para quedar bien con Álvaro, pero luego mandó a sus corifeos a secuestrar la
solicitud de ingreso firmada por él. Decía la Dirección Federal de Seguridad, que las
ambiciones de Ramírez Ladewig, iban más allá del liderato moral de la U. de G. Para 1975
quiso hacer una alianza con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y con miembros guerrilleros
para integrar un frente armado y presionar al gobierno de Echeverría para que le dieran la
gubernatura. A partir de ese momento, Carlos Ramírez se convirtió en enemigo público.
Esto consta en la ficha que guardó la Dirección Federal de Seguridad (DFS) del ideólogo
universitario. El 12 de septiembre de l975, Carlos Ramírez Ladewig fue asesinado cuando
iba de su trabajo a su casa. Para todos quedó claro que este fue un crimen de Estado. A
partir de estos hechos, el grupo Uni-Feg dejó al frente de las responsabilidades políticas al
hermano de Carlos, Álvaro, que hasta entonces se había manejado fuera del medio
universitario, dedicándose a dirigir la Constructora "Tenamaxtle" y a labores de gambusino
en el Estado de Sonora. Pero ya estaban establecidos los nexos entre nosotros y Alvaro,
gracias al conecte concertado por el chileno Jaime Sau Aguayo, y Álvaro y yo tuvimos la
primera reunión en la que acordamos que él presionaría a Jorge Enrique Zambrano Villa, el
nuevo Rector para que me nombrara director de la nueva preparatoria nocturna para
trabajadores que abriría sus puertas en agosto de l977. Yo por mi parte le daría toda la
asesoría posible y las horas de enseñanza que fueran necesarias a fin de que Álvaro se
pusiera al corriente de los asuntos políticos del grupo, en la inteligencia de que su
militancia política ya no sería en el PRI, por haber sido el partido político que asesinó a
Carlos. Precisamente la no aclaración de los hechos siniestros del l2 de septiembre de l975,
por parte del gobierno federal, llevó a Álvaro a presionar para que el Consejo General
Universitario decidiera retirar el doctorado concedido anteriormente a Luis Echeverría
Álvarez, constituyéndose en el hecho insólito de ser el primer caso en que la Universidad
retiraba un doctorado Honoris Causa en condiciones de tanto desprecio y humillación. Al
grado de que Vicente Zuno Arce, director de la "Casa Zuno", llegó a ofrecer su renuncia
ante estos hechos y decisiones del Consejo General Universitario, misma que no fue
aceptada. A partir del asesinato de Carlos, el grupo Uni.-Feg se dividía en dos bloques: los
priistas y los expresidentes de la FEG que iniciaban su militancia política en la izquierda.
Pero a raíz de estos hechos, el grupo Uni-Feg dejaba de ser un grupo de presión del PRI.
13-IX-2008.
VIII
EL BOMBAZO EN EL PANTEÓN DE MEZQUITÁN.
Surge el "Nasserismo"
El día l6 de febrero de l974, habiendo sido invitado Carlos Ramírez Ladewig, como padrino
de la generación de abogados por la Facultad de Derecho de la U. de G. de ese año,
pronunció un discurso que a todas luces fue causal, entre otros motivos, de su asesinato al
año siguiente. Dijo: "Por razones que a mí en lo particular me parecen válidas, el orden
social es duramente criticado. La injusta distribución de la riqueza con los consiguientes
intolerables contrastes entre la opulencia, el lujo y el despilfarro, frente al hambre, la
miseria y el desamparo, así como la deformación de los procesos democráticos, son objeto
de universales críticas. Consciente o inconscientemente al Abogado se le involucra en esta
crítica más que a cualquier otro profesionista. Esto, si vemos el fondo del asunto, puede
ser más o menos cierto -o falso- en cada caso particular, pero aplicado en lo general lo
considero injusto; pienso que se confunde el importante papel social del Abogado con su
supuesto apoyo al orden social en que se encuentra y actúa. El hecho de que sea una muy
importante pieza del sistema, no lo hace necesariamente partidario del mismo. Con el
mismo razonamiento podríamos concluir que los trabajadores, son partidarios del sistema
capitalista, simplemente porque el sistema capitalista no podría funcionar sin los
trabajadores y son por ello pieza importantísima, indispensable, del sistema capitalista...
Para concluir, deseo exhortarlos para que ustedes, así como todos los que nos hemos
formado en esta Universidad popular, nos organicemos y luchemos políticamente por
hacer realidad una sociedad justa; hagamos honor a los ideales patrióticos, democráticos
y socialistas que hemos abrevado de nuestra Alma Mater, cualquiera que sea el campo que
el destino nos señale"...
Frente a este discurso, el sistema consideró que eso no podía continuar. Si el gobierno llegó
a considerar que Carlos, era una especie de mal necesario dentro de su estructura política,
porque podría hacer más daño al sistema dentro que fuera del mismo, la actitud de Ramírez
Ladewig parecía exceder los límites de lo tolerable. Ningún grupo político dentro del PRI
se manifestaba ideológica y políticamente igual en ninguna parte de México. Ninguno
concertaba alianzas con la izquierda y lo que es más: ninguno contaba con una sustentación
social tan amplia como el grupo Uni-FEG en Jalisco. ¿Cómo resolver el problema?
Siguiendo los lineamientos del terrorismo oficial aplicado por otros gobiernos en otras
latitudes, pero con una variante, la variante impuesta por el imperialismo norteamericano
después de la victoria de la Revolución Cubana: disfrazar a terroristas como "guerrilleros
de izquierda" y liquidar obstáculos molestos... Y habiendo aquí en Guadalajara tantos
delincuentes que eran pistoleros del Presidente de la FEG en turno, acreditados además
como "agentes confidenciales" de la XV Zona Militar, bajo la comandancia del General
Federico Amaya Rodríguez, resultaría demasiado evidente perpetrar el asesinato de Carlos
con tales elementos tan conocidos, por sus hechos delictivos tanto dentro como fuera del
Estado de Jalisco. En Tepic, Nay., por ejemplo, eran ya hechos regulares que la banda de
"El Pelacuas" asaltara negocios importantes, especialmente agencias de ventas de
automóviles. Por eso el gobierno al parecer, decidió que elementos de tropa, disfrazados de
guerrilleros (pero luciendo libremente sus cabezas a medio rape tipo militar) llevaran a
cabo tan nefando crimen, el día doce de septiembre de l975, en el cruce de las calles de
Niños Héroes y Avenida Alemania, cuando Carlos Ramírez Ladewig regresaba a casa
después de salir de su trabajo como Delegado del IMSS. El maquillaje "revolucionario" del
asalto armado se reivindicaba como el "Operativo José Antonio Marín Osuna" de las
llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FRAP). Pero la falsedad de tal
versión y disfraz criminal jamás pudo ser investigado, probado y justificado por los
gobiernos Estatal ni Federal. Las gestiones y entrevistas con autoridades de todos niveles
incluyendo al Presidente de la República, jamás dieron resultado alguno. Se prefabricaron
chivos expiatorios, pero las contradicciones evidentes de las versiones dadas a conocer a la
opinión pública, desmoronaban pronto sus contenidos. La ultra izquierda pronto se adjudicó
oficiosamente el crimen, pero nadie tragó tal rueda de molino. Para todos quedó claro que
era un crimen de Estado, cuyo propósito estratégico era borrar al grupo político "Uni-Feg,
como lo probó el hecho espectacular ocurrido justo al año del crimen, cuando ante la tumba
de Carlos Ramírez Ladewig, se reunió el grupo de dirigentes o "Sanedrín", para rendir
homenaje luctuoso a quien fuera su líder. En pleno evento estalló una bomba que alcanzó a
matar a uno de los asistentes, no dirigente, e hiriendo a sesenta asistentes más. Es posible
que razones técnicas hayan determinado la poca efectividad explosiva del artefacto, pues si
una granada defensiva del ejército, de esas que parecen piñas, tienen una acción efectiva al
estallar, de 25 metros y una posible de cien, entonces podemos inferir de los hechos que esa
bomba tuvo deficiencias de fabricación casera, pues de lo contrario, allí habría
desaparecido el núcleo de dirección del grupo Uni-FEG. Tampoco estos hechos, al ser
"investigados" por el gobierno, arrojaron resultado alguno. Desde estos acontecimientos se
inició en el medio político universitario, la creación de un ambiente contradictorio. Por una
parte se desarrollaba la mitología en torno a la organización estudiantil, el grupo político y
su campus, y especialmente en torno a la figura y recuerdo de Carlos Ramírez Ladewig.
Afloraron sin embargo las verdaderas personalidades de algunos ex-presidentes de la FEG,
usufructuarios durante años de los cargos públicos, prebendas y privilegios que la fuerza
política del grupo les proporcionaba, y que lejos de fortalecer con hechos su conducta
progresista y democrática, mostraron después de la muerte de su líder, más que amor a su
memoria, el amor por los espacios de poder político y económico. Algunos incluso
propusieron negociar con el gobierno la muerte de Carlos, exigiendo más botín. Mientras
Carlos vivía, la responsabilidad de la Rectoría, recaía en alguna personalidad prestigiada y
relevante del medio académico. Carlos no propiciaba la llegada a ese cargo a ningún ex-
presidente de la FEG, porque si las rencillas y confrontaciones entre lidercillos del medio
fegista, llegaban a menudo a la violencia, y algunos de los grupos practicaban la venta de
protección a negocios y empresas diversas, o exigían apoyos económicos para sus
campañas electorales estudiantiles, en ocasiones sumamente onerosas... Carlos consideraba
que las cosas empeorarían si lo disputable llegara a ser la administración universitaria, dado
el monto y manejo de su importante presupuesto, y dado el poder concreto de directores y
jefes de departamento. Carlos Ramírez Ladewig, no solamente era el jefe, pastor y guía de
la comunidad universitaria, sino también el muro de contención para las ambiciones de
aquellos que soñaban con la Rectoría de la Universidad. Uno de ellos era el arquitecto Jorge
Enrique Zambrano Villa, que, de ser Secretario Particular del Rector, ascendió a Rector
interino al ser asesinado Carlos, para cubrir la renuncia de Rafael García de Quevedo.
Luego fue electo por el Consejo General Universitario, cubriendo un sexenio sumado al
interinato. A partir de entonces, con excepción de Víctor González Romero, y últimamente
de Carlos Briseño, todos los rectores habían sido Presidentes de la FEG. En tiempos de
Carlos Ramírez, la FEG daba un rostro progresista y democrático hacia el exterior,
solidarizándose con los movimientos de vanguardia, democráticos y revolucionarios,
movilizándose en muchas ocasiones en favor de tales movimientos en el escenario
internacional. Cuando Raúl Padilla López llegó a Presidente de la FEG, tales expresiones
progresistas y democráticas hacia el exterior, se multiplicaron. Pero no sólo eso, Raúl inició
su carrera a la Rectoría, y al liderato del grupo político, recogiendo, del basurero de la
izquierda, a elementos antaño enemigos o personajes que militaron en la clandestinidad, de
origen guerrillero o militantes del viejo Partido Comunista. Y todo esto correspondía a su
estrategia de mostrar ante el interior de la U. de G., como ante el escenario político exterior,
un rostro proclive y sensible ante las causas revolucionarias en México, en Jalisco y en el
mundo. En el aspecto sindical ha sido tradicional la postura política del grupo, apoyando la
democracia sindical y el sindicalismo independiente, siempre que todo esto se dé fuera del
ámbito universitario. En el escenario nacional el grupo universitario lucha contra el
corporativismo priista o panista, lo cual no le impide mantener en su régimen sindical y
político interior de la U. de G., el más cerrado corporativismo. Esta es una postura política
y social con nombre y apellido: se llama "Nasserismo". ¿Que de dónde nació tal
denominación? De la República Árabe Unida (RAU) y sus tratados y convenios, a través de
Gammal Abdel Nasser, su gobernante, firmados con la Unión Soviética, después de que las
potencias occidentales le negaron el apoyo para la construcción de la Presa de Assuán, por
el conflicto creado al cierre temporal del Canal de Suez. La URSS la construyó en base a
los tratados, dándose una situación contradictoria: Excelentes relaciones entre los gobiernos
de la RAU y la URSS, pero en el régimen interior de la RAU, Nasser perseguía al Partido
Comunista. O como el populismo de Perón en Argentina, en que el líder proclamaba en
discursos incendiarios su teoría del justicialismo, envuelto en la demagogia de Eva Perón
que "lloraba" por sus "descamisados", mientras que la policía peronista perseguía, golpeaba
y encarcelaba a la oposición de izquierda. Ese "nasserismo" todavía está vigente al interior
de la Universidad de Guadalajara, no solamente en el aspecto laboral, sino también en el
ideológico y político. Es un sistema corporativo que le da la espalda al devenir histórico,
obstaculizando por todos los medios la penetración de la democracia hacia su vida social y
política interna. La democracia es el antídoto del veneno llamado corporativismo. Y parecía
que Carlos Briseño levantaría la bandera de la democracia, frente al evidente cacicazgo de
Raúl Padilla López, pero pronto se vio que su escarcela ideológica y política estaba vacía,
no obstante haber sido militante del Partido Comunista, y que sus estrategas y asesores,
aparte del oportunismo y un intelectualismo estéril, debieron ir primero a la escuela política
para párvulos. ¿Que qué debió haber hecho Briseño, frente al poder omnímodo de su
maestro y ex-líder? Comprender que se estaba metiendo en una guerra, como las que temía
Carlos Ramírez, que estallasen por la disputa del botín económico y político del campus
universitario. Y si era una guerra, atender a los principios elementales de la estrategia: a)
acumular aliados seguros, b) acumular recursos materiales, pero c) también recursos para
combatir en los tribunales con documentos probatorios incontrovertibles. Una vez contando
con esto, poner en práctica la táctica de lucha sin miramiento alguno: destituir de todos sus
cargos reales u honoríficos a Raúl Padilla López, exhibiendo ante los medios sus ingresos
por tanto nombramiento y paralelamente alimentar a los medios con documentos
irrebatibles probatorios de los turbios manejos, tanto suyos como de sus allegados,
incoando procedimientos judiciales en su contra masivamente.
Eso es lo que, a mi juicio, habría provocado la desbandada de consejeros universitarios
leales al jeque de jeques (Juan José Doñán dixit) y cambiado la correlación de las fuerzas
dentro del Consejo General. Porque la lealtad a Raúl no descansa sobre bases ideológicas y
políticas, sino sobre intereses concretos que se expresan en altos sueldos, canonjías y
prebendas que el poder brinda. Si ese complicado tapete se mueve con habilidad, los
resultados suelen ser agradecidos para el operador político.

IX
CARLOS RAMÍREZ LADEWIG, ME INCORPORA
COMO IDEÓLOGO A LA FEG.
Cuando Carlos Ramírez Ladewig, decidió iniciar la transformación de la FEG en una
organización civilizada, con un rostro educado y decente frente a la sociedad, para
comenzar a borrar la imagen del pistolerismo, de la brutalidad y del "importamadrismo"
frente a las leyes y reglamentos gubernamentales, que comprendía violar reglamentos de
tránsito, portar armas y desatar balaceras en la vía pública con cualquier pretexto, así como
asaltar impunemente licorerías y todo tipo de negocios, no solamente por dirigentes del
Comité de la FEG, sino también por los comités de las sociedades de alumnos de escuelas
secundarias, prepas y facultades. La FEG los autorizaba a vender protección a todos los
negocios cercanos o dentro de su territorio. La idea de Carlos Ramírez Ladewig era
modificar sustancialmente esta imagen gorilesca de la FEG. Y para ello su decisión fue
nombrar candidato al estudiante de Derecho José Manuel Correa Ceseña, antiguo militante
del grupo de galleros (Frente Revolucionario Estudiantil Universitario, FREU), que había
sido dirigido en su tiempo por el hijo del difunto ex-gobernador de Jalisco, J. Jesús
González Gallo, "el Chacho", J. Jesús González Gortázar. Por eso les decían "los galleros",
y Correa había pertenecido al grupo de descendientes de ese movimiento, (l963-l965). La
campaña de los galleros la encabezaba como candidato a la FEG un tipo de apellido
Wolwort, protegido de "EL chacho", pero fueron derrotados por el candidato oficial
Hermenegildo Romo García (a) "El Gorilón", quien luego fuera asesinado por elementos
del Frente Estudiantil Revolucionario(FER), un año antes de mi llegada a la Universidad de
Guadalajara, en 1970. Correa Ceseña, pues, era el primer candidato único que llegaba
pacíficamente a la dirección de la FEG. Para ello Carlos Ramírez Ladewig, me sugirió
incorporarme al cuerpo de oradores del candidato en su campaña. Los primeros tres días de
la misma pronuncié discursos que fueron considerados espectaculares por el alboroto que
provocaban en los estudiantes de todos los niveles, y como yo explicaba en ellos en qué
consistía la ideología de la FEG, basada en un socialismo democrático y nacionalista, y a
Correa le parecían discursos muy radicales, pero además, Correa era incapaz de competir
con mi estilo de oratoria que en realidad era agitación política de izquierda, que por cierto
era respetuosa de los términos ideológicos fegistas, y sin embargo calentaba el ánimo de la
muchachada, que no estaban acostumbrados a escuchar tal estilo de agitación política.
Correa Ceseña no resistió la presión y me corrió al tercer día de campaña, con el pretexto
de que mis discursos eran "muy radicales". A los dos días me encontré circunstancialmente
en un evento académico con Carlos Ramírez Ladewig y, al saludarnos, me preguntó qué tal
marchaba la campaña de José Manuel. Le dije ignorarlo porque Correa me había corrido
como orador por considerar demasiado radicales mis planteamientos. Mandó llamar a
Correa, le puso una regañada y lo obligó a presentarse a mi casa a suplicarme volviese a
ocupar mi puesto como orador de campaña. Cuando Correa comprobó mi peso político
frente a Carlos Ramírez Ladewig, cambió su actitud y entonces me pidió mi aportación
cultural pero para él en lo individual. Yo le contesté lo mismo que le dije a Guillermo
Gómez Reyes un par de años antes, recién llegado yo a la Universidad. Sirvo a causas e
instituciones superiores, no sirvo a individuos en lo particular. Lamentablemente, casos
como éste se repitieron varias veces. Una de esas veces fue con el Lic. Juan Hernández
Rivas, director de la Escuela Preparatoria Nocturna para Trabajadores. Yo había elegido esa
preparatoria para mi actividad magisterial, porque los alumnos eran trabajadores y allí
podría reclutar buenos elementos para formar un círculo de estudios en mi casa y de ese
modo reclutarlos para el PPS, a fin de no violar la Ley Orgánica de la Universidad ni los
convenios pactados con el Presidente de la FEG (Guillermo Gómez Reyes) ni con Carlos
Ramírez Ladewig. Me condujo con Juan, un miembro del Comité de la FEG. Juan simuló
recibirme con entusiasmo, y tuvo a bien enviar calurosos saludos tanto al Presidente de la
FEG como al líder Carlos Ramírez Ladewig. La consigna era que me diera muchas clases,
pero Juan, pretextando que yo era gente de "El Alemán", uno de sus adversarios dentro del
escenario político estudiantil, sólo me dio una hora a la semana, de una asignatura que
todos despreciaban; era una clase que cobraban pero no la impartían: Estética. Dos meses
después Carlos Ramírez Ladewig me citó en su despacho del IMSS. Me preguntó sonriente
cuáles eran mis progresos como maestro. Le contesté que no eran muchos, que se limitaban
a mis ingresos económicos derivados de una hora de clase a la semana. El rostro de Carlos
palideció. Le confirmé lo dicho y tomó una expresión sombría. Tomó el teléfono y se
comunicó con Juan Hernández Rivas a su despacho del INJM, hoy CODE. Iracundo Carlos,
le puso una regañada terrible. En suma, Juan Hernández Rivas fue despedido de la
dirección de la Prepa Nocturna, pero también como director del INJM, hoy CODE. Desde
entonces este tipo me odia con rencor gitano, no obstante que quién cometió el error de
indisciplina y desobediencia, fue él. En otra ocasión me citó para preguntarme mi edad,
porque quería proponerme como director de la misma Escuela Preparatoria Nocturna. Le
dije mi edad, lo cual le sorprendió, pues me consideraba más joven. Le pregunté que si ya
había comentado con alguien su propósito, y me contestó afirmativamente. Entonces le dije
que acababa de ganarme un enemigo para siempre en la persona de Genaro Cornejo
Cornejo, viejo ex-presidente de la FEG, quien fungía como líder, pastor y guía político de
esa escuela. Y que nunca aceptaría como verdad mi inocencia respecto de esa propuesta.
Carlos aceptó mi argumento y sólo contestó, intentando justificar la futura actitud de
Genaro: "-Es la lucha por la vida. Pero tú no te preocupes, yo hablaré personalmente con
Genaro sobre esto"... Unos meses más tarde se Repitió el asunto, pero ahora el proyecto del
Lic. Carlos era hacerme director de la Escuela Preparatoria No.5. En esta ocasión le dije
que el enemigo conseguido era José Manuel Correa Ceseña, quien ya se consideraba dueño
de esa escuela, por haberse construido durante su gestión como presidente de la FEG. El
Lic. Carlos movió negativamente la cabeza y reconoció mi razonamiento una vez más.
Después de meditar un momento, me dijo: "-Está bien. La próxima escuela creada será
tuya, esté quien esté en la presidencia de la FEG, ¡No faltaba más!..." Yo solamente añadí
débilmente: ¡Ojala y sea una preparatoria para trabajadores! "-Así será..." sentenció el Lic.
Carlos Ramírez... Y es que en 1973, ocurrieron hechos importantes, que habían registrado
mi participación como orador, en presencia del Lic. Carlos Ramírez Ladewig. A principios
de diciembre de 1972, estuvo el Presidente Salvador Allende, en nuestro campus
universitario de la U. de G. Pronunció un sensacional discurso en el auditorio que hoy lleva
su nombre y dejó una profunda huella en la vida universitaria del país y de América Latina.
Pero el Presidente Allende murió durante el golpe de Estado en Chile, encabezado por el
general Augusto Pinochet, cabeza de la traición a su gobierno, apoyado flagrantemente por
la derecha chilena, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el gobierno de los EE.UU. de
Norteamérica. La FEG organizó un acto multitudinario de protesta. Fue un mitin frente e la
Normal. Carlos Ramírez Ladewig me impuso como orador en ese evento. El éxito y el
respeto logrado frente a la masa estudiantil y magisterial fue sonoro y definitivo. A los
pocos días, en el mes de octubre, para celebrar un aniversario más de la fundación de la
Universidad, la Facultad de Filosofía de la U. de G. convocó al I Simposio de Ideología
Universitaria. Siendo yo maestro de la Preparatoria Nocturna, la dirección me nombró
delegado para participar como asistente. Llegué temprano al evento, y me encontré con la
sorpresa de que ya estaba dentro del auditorio Salvador Allende el Lic. Carlos Ramírez
Ladewig. Enseguida me preguntó en qué mesa me habían inscrito como orador, y le dije
que en ninguna, que solamente asistía como delegado representando a los maestros de la
prepa nocturna. Volvió la cabeza como buscando a alguien, precisamente en el momento
que iba llegando el Presidente de la FEG, José Manuel Correa Ceseña. Lo llamó y allí
mismo le ordenó incorporarme como orador en la mesa correspondiente a la FEG. Correa
obedeció servilmente, pero con evidente disgusto, mismo que se cuidaba mucho de
mostrarlo frente al Lic. Carlos. Así quedé registrado como orador oficial por la Mesa de la
FEG. Desarrollado ya el evento, Carlos Ramírez Ladewig intervino como orador como ex-
presidente de la FEG, y durante su intervención tuvo a bien mencionar mi nombre un par de
veces, apoyando la tesis de la diversidad de expresiones socialistas, para darle cabida a su
interpretación personal sobre el socialismo democrático y nacionalista. Cuando me tocó a
mí hacer uso de la palabra en la tribuna del simposio, José Manuel Correa Ceseña me envió
un papelito, a la vista de todos, en el que me pedía fuera lo más breve posible. Todavía
conservo ese papelito como recuerdo. Porque, disciplinado como soy, lo obedecí al pie de
la letra. Dada la importancia del tema, fui todo lo breve que pude... Hablé durante cuarenta
minutos. Al concluir mi exposición, el Lic. Carlos Ramírez se puso de pié aplaudiendo con
entusiasmo. Me hizo la señal de que me sentara a su lado... Y comenzó el desfile de la
bufaliza, con hileras de maestros y dirigentes estudiantiles que pasaban a felicitarme,
aunque lo hacían para quedar bien con el Lic. Carlos. Una envidia brutal consumía
irrefrenablemente a muchos líderes fegistas que, desde ese momento, me veían como un
enemigo a vencer, como un obstáculo para sus ambiciones y proyectos personales. El
contenido de este discurso lo dejamos para el siguiente capítulo de la serie. 19-IX-2008.

X
EL DISCURSO EN LA I JORNADA DE IDEOLOGÍA
UNIVERSITARIA. 1973.
Todavía no cesaban los aplausos por el discurso pronunciado durante el espacio de la Mesa
de la FEG, cuando ya estando sentado al lado de Carlos Ramírez Ladewig, éste me dijo,
con manifiesta emoción: "-Quiero que te desarrolles sin problemas en tu carrera
universitaria. Dime qué deseas en este momento, y veremos la forma de conseguirlo"... Yo
le expresé mi interés por la coordinación de enseñanza preparatoria en las áreas de
humanidades y de ciencias sociales para poder intervenir en el contenido de los programas
del bachillerato en esas áreas, del conocimiento, para favorecer los contenidos académicos
de avanzada tanto en el campo de las ciencias sociales como en el de las humanidades. El
Lic. Carlos me dijo: "-¡Dalo por hecho! A partir del mes siguiente ya era yo Coordinador de
Enseñanza Preparatoria en el área de Humanidades. En el campo de las ciencias sociales
también intervine diseñando programas de asignaturas porque, aunque el coordinador era el
Lic. Manuel Rodríguez Lapuente, en realidad era aviador y no concurría a las reuniones
académicas de trabajo. Decenas de programas de asignatura llevaron mi nombre como
coordinador en ambas áreas del conocimiento. Las reuniones con los maestros de
asignatura en la categoría de Jefes de Departamento o Presidentes de Academia, eran
numerosas y laboriosas, porque a muchos de ellos había que explicarles cómo asimilar el
conocimiento científico y dialéctico en los contenidos programáticos de cada asignatura.
Mis capacidades sorprendían a maestros y estudiantes porque ignoraban mis antecedentes
intelectuales, es decir, mi formación cultural y científica-social al lado del Maestro Vicente
Lombardo Toledano y su Estado Mayor de intelectuales. Les sorprendía asimismo mi estilo
de oratoria, que para nada se parecía al jilguerismo o a la forma declamatoria de pronunciar
consignas demagógicas. Yo había aprendido la recia metodología para el razonamiento,
tanto del Maestro Lombardo, como de mi otro gran maestro: Fernando Peraza Medina,
especialmente en lo relacionado con la Teoría del Conocimiento, la Lógica formal y la
Lógica dialéctica. Yo no era orador realmente, porque la formación que recibí fue la de
agitador de masas. En el campo de la oratoria, es el agitador de masas el grado superior. Es
el orador capaz de expresarse con elocuencia, con claridad y sencillez y con una lógica
contundente para transmitir una convicción a las masas, elevar su estado de ánimo e
impulsarlos a la acción organizada para alcanzar el éxito en los objetivos trazados. A su
vez, el agitador de masas debe ser capaz de contagiar su convicción y su entusiasmo a las
masas expresando y construyendo verdades con pasión y optimismo. El agitador de masas
no es pues, la idea vulgar difundida por la clase burguesa, de que no pasa de ser un simple
alborotador social, demagogo, falso y perverso. Ese estilo oratorio, enérgico e incendiario,
lo aprendí de Alejandro Gascón Mercado y del Ing. Francisco Ortíz Mendoza. El primero
había sido Oficial Mayor del Partido Popular, y Secretario Particular de Vicente Lombardo
Toledano, durante quince años. El lenguaje de Alejandro era la adaptación del lenguaje
campesino a las necesidades políticas. Se hacía entender con facilidad por todos los niveles
sociales y educativos y la pasión puesta en sus discursos fascinaba a las masas. Ortíz
Mendoza, por su parte, había sido líder estudiantil, jefe de la porra del equipo de fútbol
americano del Instituto Politécnico Nacional. Asimismo fue Jefe de campaña del Maestro
Lombardo, cuando contendió como candidato a la Presidencia de la República en 1952. En
el medio universitario de la U. de G., el único que tenía algunos antecedentes de esto era el
Lic. Carlos Ramírez Ladewig, y los supo porque buscó la manera de comunicarse con
Alejandro Gascón Mercado, para pedirle más cuadros de mi calidad intelectual y política, y
entonces Alejandro le tuvo que contar parte de mi historia, de mi proceso formativo
intelectual y político: estudiante de la Universidad Obrera de México, en Preparación
Política, Educación Sindical y Teatro, con el método de Constantín Stanislavski; militancia
en el PPS desde 1960, bachiller y estudiante de Derecho, pero por sobre todo, con una
sólida cultura construida al lado del Maestro Lombardo, como uno de sus colaboradores.
Alejandro le dijo al Lic. Carlos que yo en realidad era un leoncito disfrazado de perro,
porque si estaba estudiando Derecho, era por razones políticas, a sugerencia hecha por el
Maestro Lombardo, a fin de facilitar la penetración e influencia del Partido en el seno de la
clase obrera y campesina... Meses antes de ser asesinado, el Lic. Carlos Ramírez Ladewig
le comentó a ciertos personajes del medio académico, sobre sus intenciones concretas de
apoyarme para que me nombrasen director de la siguiente preparatoria de nueva creación.
Uno de ellos, el Lic. Pedro Vallín Esparza, director de la Escuela Preparatoria de Jalisco,
me lo comentó y aseguró. Después del asesinato del Lic. Carlos, fue Álvaro Ramírez quien
me ofreció ocuparse de que el deseo de su hermano respecto a mí, se cumpliera. Le batalló
mucho, porque el nuevo Rector, Jorge Enrique Zambrano Villa, hizo todo lo posible por
impedir o retrasar mi nombramiento. Era cosa muy conocida, el trato en ocasiones hasta
humillante que Zambrano le prodigaba a Álvaro Ramírez. Enrique Alfaro, director de la
Prepa No. 4, también presionó a Zambrano Villa en el mismo sentido; incluso lo amenazó
con crear su propia prepa nocturna sin salarios y con maestros voluntarios. Alfaro era otro
expresidente de la FEG que yo asesoraba, pero no presionaba por eso. Alfaro traía de
secretario a un amigo a quien quería que yo propusiera como maestro de tiempo completo
una vez llegado a la dirección. Cumplí, pero porque, a pesar de mi experiencia política,
todavía creía que era posible construir amistades limpias y desinteresadas, olvidando que en
política las amistades son falsas pero los enemigos son verdaderos. La verdad es que,
ocupado como estaba en difundir las ideas socialistas en el medio universitario, y
reclutando elementos jóvenes para el PPS, no me quedaba tiempo para andar de grillo, y
mucho menos con el Lic. Carlos Ramírez. Cada ascenso en el medio académico lo gané a
pulso o me fue propuesto desde arriba. No era pues, simple suerte o un accidente que el Lic.
Carlos interviniese en varias ocasiones para imponerme como orador en algún evento.
Hechas todas estas precisiones, pasamos al contenido del discurso que tanto conmocionó al
auditorio aquel 11 de septiembre de 1973, en el Auditorio Salvador Allende, durante la
Primera Jornada de Ideología Universitaria.

EL Discurso:
INTERVENCIÓN DEL SEÑOR J. DOLORES MÁRTIR.
Señor licenciado Rafael García de Quevedo, Rector de nues-tra Universidad; señor
licenciado Carlos Ramírez Ladewig, ex presidente fundador de la Federación de
Estudiantes de Guadala-jara; estimados maestros y funcionarios de nuestra Alma-Mater;
compañeros estudiantes;
En el curso de esta Primera Jornada de Ideología Universi-taria, han ocurrido muchas cosas
interesantes, pero lo que ha destacado después de escuchar a los distinguidos ponentes que
han desfilado por esta tribuna, han sido las interrogantes que se les han planteado; han
dejado algunas de ellas buen sabor de boca, porque han intentado una autocrítica de
nuestras virtudes y de nuestros errores, pero ha habido algunas otras que han tenido otros
propósitos y que han fluctuado desde la simple curiosidad por ver qué reacción ha de tener
determinado ponente hasta la provocación incluso, y no ha faltado quien ha confundido la
solemnidad de este recinto universitario con una tribuna \poli-tiquera para hacer una
campaña personal.
¿Qué es lo que nos ha interesado especialmente en esta Pri-mera Jornada de Ideología
Universitaria? Precisar muy bien el contenido de la ideología de la Universidad de
Guadalajara, su orientación, sus objetivos, y la ideología, la orientación y los objetivos
concretos de la Federación de Estudiantes de Guadala-jara. Vamos a partir de un hecho
para esa precisión, la exis-tencia objetiva de estas dos entidades íntimamente relacionadas
entre sí pero con su propia personalidad y objetivos concretos; la Universidad de
Guadalajara, popular, socialista y de Estado y la Federación de Estudiantes de Guadalajara,
cuya bandera ideo-lógica descansa sobre tres pilares fundamentales: una lucha por un
socialismo democrático y nacionalista, humanista y justo que eleve al hombre física,
técnica y espiritualmente; el no exa-minar estas instituciones en sus respectivos campos y
de acuerdo con sus métodos para lograr sus objetivos, ha llevado a muchos a la confusión.
Vamos a comenzar con la ideología de la Universidad de Guadalajara. Independientemente
de la existencia o no de antece-dentes respecto de la educación socialista, antes del Primer
Con-greso de Universitarios Mexicanos, celebrado en 1933 en la ciu-dad de México; de la
batalla concreta que libraron Vicente Lombardo Toledano, Doctor Honoris Causa de esta
Casa de Estudios y el licenciado Enrique Díaz de León, primer Rector de la misma, ambos
participantes en la segunda comisión de dicho Congreso, de su enfrentamiento a las fuerzas
de la derecha que fueron derrotadas en toda la línea… de ese acontecimiento trascendental,
se desprende ya perfilada, definida concretamente, la ideología de la Universidad de
Guadalajara. Al concluir el congreso al que nos referimos, la derecha derrotada tomó por
asalto la rectoría de la UNAM y desde ahí comenzó a pontificar en contra del artículo
tercero constitucional, levantando la bandera reaccionaria de la autonomía, cuyo pilar es la
libertad de cátedra, interpretada también de manera reac-cionaria e invitaron a otras
universidades a la traición, para dar la espalda al proceso revolucionario encabezado por el
general Lázaro Cárdenas. Algunas universidades tomaron el camino de la traición, pero
otras se negaron a seguirlo. La más categórica en su negativa fue la Universidad de
Guadalajara, cuyo rector, para orgullo nuestro, se convirtió en adalid de la educación
socialista en el occidente de México, ganando la denominación popular para nuestra Alma
Mater, de "Universidad Socialista de Occidente". Quienes no estuvieron de acuerdo en la
línea apli-cada, se separaron y organizaron su "Universidad Autónoma", convirtiéndose
desde entonces en el pozo abismal donde encuen-tra refugio el pasado más negro de las
fuerzas sociales contrarrevolucionarias y en donde alienta en sus aulas la sombra del
fascismo. Nacieron para combatir el artículo tercero constitucio-nal y la educación
socialista que en él se demandaba en el año de 1934.
Ahora bien, reflexionando un poco, ¿podemos creer que por el solo hecho de estar un texto
constitucional demandando la edu-cación socialista, con ello bastaría para que se instaurase
ese sistema social económico de improviso? Creer tal cosa implica la ignorancia de lo que
la educación es. La educación es una forma de la conciencia social, es una parte de la
superestructura de la sociedad, pero sumamente importante porque repercute sobre la
estructura económica y la transforma mediante un proce-so previo determinado. Y si la
educación es una teoría y una práctica sobre la formación del hombre y su destino, era clara
la intención de los legisladores del año de 1934 y del general Lázaro Cárdenas. Esa
intención, obviamente, no era implantar el socialismo a través de las aulas universitarias,
porque ese no es el propósito de las instituciones que educan, ese no era pues, el objetivo
inmediato; su objetivo era preparar la conciencia social, las condiciones subjetivas de la
sociedad, especialmente do los obreros y de los campesinos, para propiciar el cambio
histórico, hacia el socialismo. Naturalmente, eso no podía ser del agrado de los burgueses,
que veían un peligro en todo aquello, especialmente cuando escuchaban las notas del himno
agrarista:
“Voy a empezar a cantarles
la canción del agrarista,
les dirá muchas verdades
señores capitalista”…
O las notas de La Internacional en labios de los obreros:
“Ya no queremos salvadores
que sirvan sólo al capital,
en adelante los obreros
impondrán su voluntad”…
No podían soportar el júbilo revolucionario de los mexica-nos que le cantaban a don Lázaro
Cárdenas:
“Ya México engalanado
está lleno de contento
porque recibió el poder
un hombre de gran talento.
¡ Viva Cárdenas, muchachos!
¡Viva la Revolución!
¡Que vivan los agraristas! ¡Viva Cárdenas, muchachos! ¡Así como están oyendo,
Orgullo de la nación! Que vivan los agraristas, que es el segundo gobierno! “…
Todo esto, los capitalistas lo sintieron como la espada de Damocles sobre sus cabezas. Y
apuntaron sus baterías contra la educación socialista y los centros educacionales que la
habían convertido en su bandera. Por lo que respecta a la Universidad de Guadalajara, se
mantuvo firme en su divisa socialista, a pe-sar de los gobiernos de derecha que se sucedían
en el país y en nuestro Estado. Hoy, se sigue proclamando socialista en su orien-tación. Y a
muchos les parece que es demagogia, porque ubican su pronunciamiento como una simple
proclama teórica sin reali-zación concreta. Pero si así fuera, aceptando sin conceder, ¡en
buena hora!, si esta llamada demagogia penetra en la concien-cia de la comunidad
universitaria y fertiliza el campo, propi-ciando la difusión de las ideas socialistas
cualesquiera que fue-ran sus matices; eso es tener ya una orientación definida como
institución universitaria. Lo malo, lo grave, es manifestarse sin ninguna orientación, educar
en la duda y no en la afirmación, o lo que es peor, proclamarse ajenos a cualquier credo
ideológico o político y, en realidad, hacer labor práctica y concretamente definida a favor
de la contrarrevolución.
Y esa contrarrevolución, es la que hace críticas tales como la de señalar la imposibilidad de
ser una universidad de orien-tación socialista si es un Estado capitalista quien la sostiene.
Nosotros decimos: si en Europa, todos los partidos políti-cos, tanto los demócrata-cristianos
como los mismos partidos co-munistas, reciben financiamiento por parte del Estado, no
como una canonjía, sino como un derecho conquistado por el pueblo que paga sus
impuestos y se halla encuadrado en los diversos or-ganismos políticos; en el caso de una
universidad, que es una comunidad de cultura y examina los fenómenos de la naturaleza y
sus leyes, así como los de la sociedad humana, a nivel acadé-mico y científico, el subsidio
que se le critica, es lógico y no amerita mayor comentario.
Ahora me voy a referir a la ideología de la Federación de Estudiantes de Guadalajara. :
Por principio, deseo señalar que la Federación de Estudian-tes de Guadalajara es la única
organización estudiantil, de sus dimensiones e importancia que posee una ideología
definida, y manifiesta sus propósitos de lucha concreta y sin vaguedades. Es la única en
México con esas características.
Sin embargo, sus relaciones con el gobierno, a pesar de sus períodos de tirantez e
incomprensión, se han mantenido, muchas veces contra la voluntad de los propios
gobernantes. Y es que en política lo que determina la conducta de un gobernante no es
exclusivamente su voluntad sino la correlación de las fuerzas que se mueven en un
momento dado. Y la FEG es un todo orgá-nico, vertebrado, con cuadros de mando y
dirección, con clara conciencia de sus objetivos y una masa estudiantil intuitiva e
inteligente que advierte con agilidad cuándo su organización en-cabeza una causa justa y
noble. Pero esas relaciones civilizadas mantenidas con el Poder Público hacen exclamar a
veces a ele-mentos que se sienten desplazados, o que tienen otros problemas personales,
frases de inconformidad y su venganza consiste en de-cir que los dirigentes estudiantiles
son gobiernistas. Y es que el concepto gobierno se maneja con tanta ligereza, que al
escuchar tales expresiones en labios de universitarios, no sabemos si quien lo dice es un
provocador profesional, o es un elemento de la derecha que quisiera vernos enfrentados con
la policía y el ejército todos los días para facilitar la desaparición de nuestra Fede-ración de
Estudiantes de Guadalajara.
Lo que debemos precisar es el carácter del gobierno mexi-cano. En su falsa ubicación
estriba la errónea estrategia y táctica de la lucha social y política. En México existe la clase
campesi-na, la clase obrera y la vasta clase media o pequeña burguesía. Quien domina es la
clase burguesa. Pero esta clase social no es un bloque, no es un todo homogéneo, sino que
sufre graves con-tradicciones internas de tipo económico y político, debidas
prin-cipalmente a que su ala derecha está íntimamente ligada a los intereses del
imperialismo internacional, especialmente el norte-americano. Lo que podríamos llamar el
ala izquierda de esa clase, resiste a la penetración del capital extranjero, lucha por-que
nuestro país sea cada vez más independiente económica y políticamente respecto del
imperialismo y acrecienta el patrimo-nio de la nación a través de las empresas del Estado
que rom-pen los moldes del capitalismo tradicional, perfilan a México como un país
capitalista de Estado, con perspectiva de socializar tarde o temprano los servicios y los
bienes acaparados por una oligarquía agresiva y soberbia, que impide el desarrollo de
nuestra nación y niega a nuestro pueblo el bienestar a que tiene derecho.
Ante este panorama ¿cuál es el camino a seguir para las organizaciones políticas y sociales
revolucionarias? ¿Alejarse del ala izquierda de quienes integran la clase gobernante y
aban-donarla en manos de la burguesía pro-imperialista que llenaría el espacio vacío dejado
por nosotros? 0 por el contrario, ¿ligarse a ella, impulsarla, empujarla más allá de sus
límites clasistas, alentándola para que nos acompañe el mayor trecho posible en nuestra
senda hacia el socialismo?... De no hacerlo así, el ala derecha de la burguesía insistirá en su
concepción de un gobier-no fuerte, de mano dura, que protegiera sus cuantiosos intereses, y
no pararía en obstáculos sino hasta llegar al fascismo. Pero es conveniente que precisemos
también qué es el fascismo, por lo menos en lo general, para que lo comparemos con la
situación actual que vivimos. El fascismo es la dictadura violenta del ca-pital financiero
sobre el capital industrial, que militariza la eco-nomía, centraliza de un modo absoluto el
poder económico y po-lítico y declara abolidas las libertades democráticas. Política-mente,
desaparecen el parlamento y los partidos políticos. Socialmente, los sindicatos se
convierten en organismos verticales, in-corporados al aparato del Estado fascista a través de
"dirigen-tes", que son representantes oficiales y directos del gobierno. Exactamente como
ocurre actualmente con el Estado fascista español.
De suerte que, cuando alguien dice de mala fe que los dirigentes de la feg son proclives al
fascismo por las relaciones ci-vilizadas que mantienen con el gobierno, hay que precisar de
qué gobierno se trata, si de la burguesía pro-imperialista como el de Miguel Alemán,
durante cuyo gobierno la organización fue perseguida, o de un gobierno de corte cardenista
como el de Ló-pez Mateos o de Luis Echeverría. Si es este el caso, nuestras re-laciones con
el gobierno no sólo son civilizadas, sino afectuosas y de impulso y apoyo a sus actos
positivos. Pero ni en uno ni en el otro caso, los dirigentes de la feg en tanto que han estado
di-rigiendo la organización estudiantil, han sido, ni serán represen-tantes oficiales y
directos del gobierno, cualquiera que éste sea.
Voy a concluir con la precisión de los conceptos: democracia, nacionalismo y socialismo;
pilares, como llevamos dicho, de la ideología de la Federación de Estudiantes de
Guadalajara.
El diputado constituyente Alfonso Cravioto, del grupo Re-novador, moderado, adicto al
primer Jefe, don Venustiano Ca-rranza, no obstante su filiación política tibia, nos dejó un
inte-resante comentario sobre la democracia. Decía: "nosotros somos liberales, pero no
somos los liberales del pasado. Somos libe-rales que miramos hacia el socialismo. La vieja
consigna liberal de que la democracia es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el
pueblo, ha dejado de tener valor objetivo. Porque la sociedad no es un todo homogéneo,
sino que está dividida en clases sociales con intereses diversos e incluso antagónicos. Por
ello considero que la expresión correcta debe ser: Democracia es un gobierno de la mayoría
del pueblo, por la mayoría del pue-blo, para la mayoría del pueblo' ". Y concluye diciendo
el dipu-tado Cravioto: "la democracia es casi el socialismo". . . Y así es como entendemos
la democracia en la Federación de Estudiantes de Guadalajara en lo esencial. Pero
añadiendo lo expresado por el artículo tercero constitucional, que la democracia no debe
en-tenderse sólo como un sistema político o jurídico, sino como un sistema de vida fundado
en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
Yo pregunto: ¿la Universidad de Guadalajara, cobra altas cuotas mensuales a sus
estudiantes? ¿No? Entonces está contri-buyendo a realizar las demandas del artículo tercero
y sólo por eso ya es democrática, independientemente de otras consideracio-nes. ¿El imss
corresponde acaso a una estructura' fascista? ¿Se propone extender el derecho a la salud a
nuestro pueblo? Enton-ces es también una institución democrática. Y lo mismo ocurre con
la CONASUPO y otros servicios que el Estado mexicano dis-pensa a nuestro pueblo. Y
este tipo concreto de democracia es la que acepta y pugna por hacer avanzar la Federación
de Estudiantes de Guadalajara.
En cuanto al NACIONALISMO, debemos advertir que hay dos clases fundamentales: uno,
el nacionalismo agresivo, chauvinista, propio de los países capitalistas poderosos y
expansionistas que agrede económica y políticamente a los países débiles. Es el tipo de
nacionalismo que impulsa el imperialismo. El otro: el nacionalismo defensivo, de los países
débiles que luchan por defender sus recursos; países anti imperialistas, en que sus
burguesías nacionalistas aliadas al pueblo, se enfrentan a la inter-vención extranjera,
económica, política, social y cultural del im-perialismo agresor. Por lo tanto, el
nacionalismo nuestro no pue-de ser otro que el nacionalismo revolucionario, anti-
imperialista, que lucha por el futuro, partiendo de su propia raigambre his-tórica, y de su
propia experiencia popular aprende los nuevos métodos de lucha. Ese es el nacionalismo
que postulamos en la Federación de Estudiantes de Guadalajara… Finalmente, ¿qué clase
de socialismo es el que pregonamos dentro de nuestra bandera ideológica? Ya lo podemos
decir con mayor claridad: un socialismo democrático, es decir, que otor-gue igualdad de
oportunidades económicas a todos; que liquide la explotación del hombre por el hombre;
que su carácter demo-crático alcance a todos con sus beneficios; que le otorgue al pue-blo
de un modo real, su derecho al trabajo, multiplicando las fuerzas productivas, organizando
y planificando la producción, atendiendo el interés colectivo por encima del interés
individual. Un socialismo democrático que extienda a todos su protección para hacer
realidad el derecho a la salud del pueblo y de los individuos en particular, desde antes de su
nacimiento hasta el momento de su muerte. Un socialismo democrático que haga rea-lidad
el derecho del pueblo a la cultura y a su desarrollo armónico físico y espiritual; un
socialismo que permita el acceso fácil del pueblo a los beneficios de la civilización y de la
cultura, que eleve su espíritu y le dé conciencia de solidaridad familiar, nacional e
internacional y que exalte los mejores valores humanos por encima de sus trabas y
prejuicios tradicionales. Un socialismo en el que sea el pueblo el que elija su camino y no
se lo imponga una oligarquía; un socialismo en que no sea la propiedad indivi-dual
obstáculo insalvable para el desarrollo de las fuerzas pro-ductivas y para la justa
distribución de la riqueza. En suma, un socialismo que entregue al hombre, como lo dijera
Carlos Marx, gran pensador del siglo pasado, el pan y las rosas; es decir, que satisfaga sus
necesidades físicas y sus necesidades espirituales. Hasta entonces estaremos realmente
abandonando el pasado y estaremos comenzando a construir el verdadero camino liberador
de nuestro pueblo, como lo soñó Quetzlcoatl en el amanecer de nuestra historia. Muchas
gracias.
11-X-1973, auditorio Salvador Allende de la Universidad de Guadalajara. Tomado del
libro: “Primera Jornada de Ideología Universitaria” Editado por la Facultad de Filosofía de
la U. de G.

XI
LA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DE LA
UNIVERSIDAD. 1973
Sin la intención de restar méritos a muchas de las intervenciones de quienes participaron en
las diversas mesas de trabajo de la I Jornada de Ideología Universitaria (Mesa de ex-
dirigentes del FESO, de ex-Rectores, de ex-Presidentes de la FEG, y aquella en que
participé: la Mesa de la FEG o comité directivo en funciones)la ovación de respuesta del
auditorio al finalizar nuestro discurso para explicar la ideología de la Universidad y de la
FEG, sólo pudo compararse con la prodigada al discurso del presidente de la Mesa de ex-
presidentes de la FEG Lic. Carlos Ramírez Ladewig, y a la final al aprobar la nueva
Declaración de Principios para la Universidad, por aclamación general. ¿Que sostenía esa
Declaración de Principios, y en qué entorno ideológico y político se ubicaba en ese año de
1973? Eran los comienzos del régimen presidencial echeverrista, estaba fresco totalmente el
ambiente de solidaridad que el gobierno federal brindaba al exilio chileno, después del
golpe de Estado asestado criminalmente al régimen democrático del Presidente Salvador
Allende. Se había celebrado un mitin multitudinario frente a la Normal, en la confluencia
de la Avenida Alcalde y la calzada Manuel Ávila Camacho, condenando el cuartelazo
encabezado por el general Augusto Pinochet y sus secuaces, que habían traicionado la
voluntad democrática del pueblo chileno, con el apoyo abierto y cínico del imperialismo
norteamericano. Miles de chilenos de todas las corrientes políticas e ideológicas habían
arribado a México, y especialmente a Guadalajara, en calidad de exiliados. Pero la mayoría
de estos refugiados, con sus excepciones obvias, no se parecían mucho a la corriente de
refugiados que nos llegó de España con motivo de su guerra civil (1936-1939). Estos
refugiados chilenos nos recordaban más a los argentinos (por lo menos al cliché popular
que presenta al argentino como inmodesto, soberbio y ególatra), que al refugiado que viene
intentando integrarse a su nueva patria procurando aportar sus capacidades y posibilidades
humanas, técnicas e intelectuales al país anfitrión, y al mismo tiempo difundir la cultura de
su pueblo. No. Nada de eso. Estos refugiados venían con aires ganadores y no de
perdedores; con ánimos de triunfadores y no con aires de derrotados. En el seno de la
Universidad de Guadalajara por lo menos, los chilenos más relevantes intentaban en todo
momento darnos lecciones a los pobrecitos mexicanos, de cómo se preparaba una
revolución. Aprovechaban el ambiente propicio para el debate ideológico y se presentaban
como teóricos tan intelectualizados que esperaban una respuesta nuestra de arrobo y
fascinación por su sabiduría en temas relacionados con la lucha revolucionaria. Pero,
bueno, ese es otro tema que merece reflexiones a parte. Pero sí queremos resaltar la
escenografía nacional e internacional que servía de marco a la propuesta de una
Declaración de Principios única por sus definiciones, en el escenario ideológico y político
universitario de México. Por otra parte, debo precisar que en los contenidos de ese discurso
de 1973, no era la ideología personal de José Dolores Mártir, la que se exponía, SINO MI
PROPIA CAPACIDAD DE INTERPRETACIÓN de lo que el Lic. Carlos Ramírez
Ladewig deseaba que se dijera en esa tribuna a nombre de la mesa de la FEG. De allí el
profundo disgusto de José Manuel Correa Ceseña, presidente en ese momento, de la
organización estudiantil, porque fuera yo el ponente y no él o alguno de sus allegados. Y es
que, de acuerdo a los usos y costumbres de la FEG, esos eventos importantes son la
oportunidad para darle juego a los cuadros que se desea proyectar para que ganen imagen y
de ese modo pavimentarles el camino hacia los cargos y responsabilidades bien pagados en
el medio universitario, especialmente en el ramo administrativo de la institución. Es la
filosofía de la participación. El que participa figura, y el que figura se coloca. Ese es el
origen de los celos y conflictos que propicia la formación de grupos y facciones en pugna.
Participar, figurar, colocarse en la nómina o en los peldaños ascensionales de la política. Ya
con un buen sueldo y privilegios alcanzados, comprarse una buena casa, un carro del año,
presumir una querida guapa, educar a sus hijos en algún colegio privado (como lo hacen los
acomplejados que sienten carecer de "pedigrí aristocrático"); comprar o construir una casa
de descanso en la playa, o bien, en la ciudad, alguna mal llamada granjita en donde no se
producen más que borracheras con los cuates. Ese es el cuadro psicológico de esta capa
social clase mediera, generalmente sin principios, que es capaz de gritar vivas al
socialismo, siempre que esto le reditúe ganancias personales de todo tipo. Recuerdo una
expresión de Alfredo Chavarría Velasco (a)"el loco Chavarría", que afirmaba estar a favor
del Comunismo Internacional, pero enemigo del Partido Comunista Mexicano. ¿Por qué?
Porque el PC le disputó a la FEG el control de la Universidad, a través de Ismael Lozano.
Este tipo de gente, por lo menos la mayoría que llenaba el auditorio "Salvador Allende"
aquel 11 de septiembre de 1973, es la que prorrumpió en ovación cerrada y prolongada en
favor de la nueva Declaración de Principios para la Universidad. Y allí estaba Raúl Padilla
aplaudiendo rabiosamente. Y lo hizo con un entusiasmo desbordante, si bien no sincero, sí
para quedar bien con el Lic. Carlos Ramírez Ladewig, allí presente. ¿Qué afirmaba esa
Declaración de Principios? Lo siguiente:
DECLARACION DE PRINCIPIOS DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.
I SIGUIENDO LOS DESIGNIOS HISTÓRICOS DE MÉXICO, LA UNIVERSIDAD DE
GUADALAJARA, SE DECLARA FIEL CUMPLIDORA DE LOS ANHELOS
POPULARES, IDENTIFICASE PLENAMENTE CON LAS MAYORÍAS QUE LA
CONFORMAN Y ESTABLECE VÍNCULOS INDISOLUBLES ENTRE PUEBLO Y
UNIVERSIDAD.
II LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA ES DE IZQUIERDA, POPULAR,
DEMOCRÁTICA Y SOCIALISTA, UNIDA PLENAMENTE CON LOS POSTULADOS
DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA, Y ES ESENCIALMENTE NACIONALISTA Y DE
ESTADO.
III LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, HA MANTENIDO Y MANTIENE
VERTICALIDAD UNIVERSITARIA POR SU CIMENTACIÓN HISTÓRICA, MISMA
QUE LE DIO ORIGEN Y CON LA CUAL HA DEMOSTRADO PLENA
AUTENTICIDAD.
IV LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, EN SU LUCHA REVOLUCIONARIA A
TRAVÉS DE SUS FUNDADORES, LAS GENERACIONES PASADAS Y ACTUALES,
FUNCIONARIOS Y DIRIGENTES ESTUDIANTILES, MAESTROS Y ALUMNOS, HA
MANIFESTADO IDENTIFICACIÓN IDEOLÓGICA QUE SE TRANSMITE EN LA
CONCORDANCIA DE FINES Y OBJETIVOS.
V LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, TRABAJA POR LA CREACIÓN Y
DIFUSIÓN DE LA CULTURA.
Esto es lo que se aprobó por unánime y atronadora aclamación al concluir la Primera
Jornada de Ideología universitaria aquel mes de octubre de 1973. ¿El lector siente que
algún rescoldo quede de aquellos fuegos fatuos? ¿Tienen algo que ver con estas ideas los
planteamientos y acciones del grupo padillista o briseñista? En el siguiente artículo, el
número doce, vamos a exponer lo que ocurrió al grupo universitario con motivo del
asesinato del Lic. Carlos Ramírez Ladewig. 17/10/08
XII
CÓMO CAPTURÓ PARA LA IZQUIERDA,
ALEJANDRO GASCÓN A ÁLVARO RAMÍREZ
LADEWIG.
El asesinato del Lic. Carlos Ramírez Ladewig, el 11 de septiembre de 1975, trajo consigo
una serie de ajustes políticos y administrativos hacia adentro del medio universitario, y en
el rostro exterior del grupo de presión priista, conocido como Uni-FEG. Por lo pronto, la
primera víctima fue el Lic. Rafael García de Quevedo, quien tuvo que renunciar como
Rector de la U. de G., para ceder el puesto al Arq. Jorge Enrique Zambrano Villa, que hasta
entonces venía fungiendo como Secretario Particular de Rectoría. Enrique Javier Alfaro
Anguiano, Director del Departamento de Enseñanza Preparatoria y ex-director de la
Escuela Preparatoria Número Cuatro, asumió el cargo de Secretario General de la
Universidad. Félix Flores Gómez, presidente de la FEG durante estos acontecimientos, usó
el cargo para lanzarse como candidato a diputado federal por el PRI. El grupo Uni-FEG se
mantuvo relativamente unido en la medida en que, presionado por Álvaro Ramírez
Ladewig, exigía a los gobiernos federal y local, la más rigurosa investigación para
esclarecer los hechos relacionados con el asesinato de su líder, pastor y guía, pero eso no
fue obstáculo para que algún ex-presidente de la FEG, como Adalberto Gómez Rodríguez,
por ejemplo, pretendieran aprovechar la sangre de Carlos Ramírez, como mercancía, para
negociar un mejor trato del gobierno federal para el grupo Uni-FEG, es decir, para que se
les concediese en el futuro inmediato más cargos a nivel federal y local y mejor trato en el
presupuesto universitario. En este aspecto, Genaro Cornejo Cornejo, ex-presidente de la
FEG también, presumía en alta voz, en privado y en público, que el presupuesto anual y la
cuota por alumno, eran los más bajos a nivel nacional, resaltando también que la conducta
política del grupo Uni-FEG, como "muchachos bien portados" frente al gobierno, merecía
mejores merecimientos. Estas dos formas de alegato frente a las autoridades federales
comenzaron a escindir al grupo. Porque, en tanto que los priistas pretendían sacar raja
política y económica del asesinato de su líder, Álvaro Ramírez Ladewig, recién incorporado
al grupo como heredero político de Carlos, y con el apoyo de la FEG, exigía justicia y una
investigación real de los hechos que culminaron con la ejecución del Lic. Ramírez
Ladewig. Por los datos recabados, se supo pronto que un grupo de jóvenes, ágiles como
gacelas y de pelo corto estilo militar, habían sido los autores materiales del crimen. A todos
les pareció que eran soldados vestidos de civil los ejecutores. Por eso la reivindicación de la
ejecución a nombre del Frente Revolucionario Armado del Pueblo (FRAP) a nadie
convenció. Estaba claro que no podía ser un grupo guerrillero de izquierda el autor del
atentado, cuando que las molestias que la conducta política pública de la víctima había
provocado ante el gobierno federal, se debían al fortalecimiento de las relaciones del grupo
Uni-FEG, y en particular del propio Carlos Ramírez Ladewig, con las agrupaciones
institucionales de la izquierda mexicana, y en particular con la izquierda de Jalisco. Por eso
Álvaro Ramírez Ladewig, en declaraciones a la prensa nacional, hizo responsable de los
hechos criminales al Presidente Luis Echeverría Álvarez. Un chileno, de nombre Jaime Sau
Aguayo, con quien había establecido relaciones en la casa del "loco Chavarría", visitaba mi
casa, y fue él quien me propuso una entrevista con Álvaro Ramírez Ladewig, con el
propósito de contribuir con opiniones, a disminuir el peso enorme de la responsabilidad que
Álvaro había contraído como heredero político de Carlos, y por las acusaciones hechas en
contra del Presidente de la República. La reunión se llevó a cabo en la casa de Álvaro, en
un clima de la mayor cordialidad. Álvaro me comentó que sabía bastante de mi actividad
universitaria por comentarios hechos por su hermano, reconociendo mi capacidad
intelectual como maestro y como dirigente político. Y en función de ello me propuso la
realización de una especie de curso de educación política para ponerlo al corriente en ese
ramo del conocimiento, dado que, en los últimos años, se había dedicado a labores de
gambusino en el Estado de Sonora, y a atender los negocios de la constructora Tenamaxtle.
Fueron muchas, muchas horas hombre las dedicadas a comentar la teoría de la ciencia
política y sus leyes. Y en ese proceso fue fácil ligar a Álvaro con Alejandro Gascón, desde
el momento en que mi casa (donde impartía las clases a Álvaro), era el cuartel general,
desde hacía cuatro años, de Alejandro Gascón Mercado en Guadalajara. El contacto entre
Alvaro y Alejandro no era muy seguido, porque Gascón estaba muy ocupado en su
campaña para gobernador de Nayarit. Este es otro tema que terminó complicando a la FEG
con el fraude electoral contra Gascón, en el Estado de Nayarit. Pero no adelantemos
vísperas. Es necesario citar algunos antecedentes que explican las decisiones del gobierno
federal, y particularmente del presidente Echeverría Álvarez, en el caso electoral de
Nayarit. La concepción estratégica y táctica del Maestro Vicente Lombardo Toledano,
sobre la caracterización del gobierno mexicano, y en especial de la burguesía mexicana, se
basaba en la tesis de la no homogeneidad del grupo político gobernante. Lombardo sostenía
la existencia de contradicciones básicas que determinaban la conducta de los gobiernos
presidenciales en turno. Hablaba de la existencia de dos corrientes económicas, ideológicas
y políticas: la encabezada en su tiempo por el general Lázaro Cárdenas, como una
burguesía nacionalista, anti imperialista y partidaria del capitalismo de Estado, y la
encabezada por el Lic. Miguel Alemán, también ex-presidente de la República, derechista y
aliada a las fuerzas del imperialismo internacional, especialmente el norteamericano. La
oposición y lucha de contrarios entre estas dos fuerzas determinaba el tipo de gobierno en
turno, favorable a los intereses nacionales y populares o a los intereses de las empresas
transnacionales. El presidente en turno debía equilibrar tales intereses en pugna, y
Lombardo sostenía que el apoyo a los actos positivos del gobierno contribuía a priorizar
esos intereses nacionales y populares por sobre los intereses del imperialismo. Pero hete
aquí que, con motivo de las elecciones en Nayarit, en 1975, el presidente Echeverría
rompió ese equilibrio, favoreciendo a los intereses de la derecha dentro del gobierno y
faltando a sus promesas hechas personalmente a Gascón Mercado, de que si con un voto
ganaba la elección, el triunfo democrático sería reconocido. Lombardo teorizaba sobre esta
estrategia para caracterizar al gobierno mexicano, pero no se quedaba en la teoría. En cierta
ocasión, designó a Alejandro Gascón como asesor personal de Luis Echeverría Álvarez,
cuando éste era Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Pública. Era una forma de
fortalecer ideológicamente al ala nacionalista y popular de la burguesía nacional. Dada esta
relación, ambos desarrollaron su carrera política de manera independiente, pero cuando
Echeverría llegó a la Presidencia de la República, poco tiempo después Alejandro Gascón
fue electo diputado federal por el PPS. A mí me tocó dos veces ser jefe de campaña de
Alejandro: en 1964 y en 1970, antes de venirme a radicar a Guadalajara. Y eso explica
también, por qué Gascón eligió mi casa como cuartel general en Jalisco. Ya siendo
diputado federal en 1972, fue candidato triunfante a la Presidencia Municipal de Tepic. Era
el primer edil de la capital de un Estado, que el PPS lograba. Siendo candidato, Echeverría
le hizo la promesa a Gascón de respetar su triunfo si ganaba aunque fuera por un voto la
elección. Y se le respetó, presidiendo Alejandro el glorioso XXVI Ayuntamiento de Tepic,
por el PPS, mismo que sirvió de plataforma de lanzamiento lógico a su candidatura para la
gubernatura del Estado de Nayarit. Las incidencias del gobierno tapícense de izquierda
fueron conocidas nacionalmente. Las amistades logradas por Alejandro en el escenario
nacional, fortalecieron su gobierno, a pesar de las mil presiones de la derecha dentro y fuera
del PRI. Una vez lanzada su candidatura, al gobierno de Nayarit, aún en contra de la
burocracia dirigente del PPS, que se había derechizado a la muerte del Maestro Lombardo,
en 1968, Luis Echeverría repitió su promesa a Gascón, de respetar su triunfo electoral aún
si fuera por un solo voto. Pero en esta ocasión Echeverría faltó a su palabra. No pudo o no
quiso cumplirla. En lugar de eso, envió a los cuatro mil mejores cuadros del PRI, expertos
en fraude electoral, y a siete mil soldados a garantizar el robo de urnas electorales. Durante
la campaña de Alejandro, yo fui designado coordinador para el sur de Nayarit, lo mismo
para el día de la elección. Por eso tuve la oportunidad de ver los casi mil camiones del
transporte urbano de Guadalajara, desfilar por la carretera rumbo a Nayarit, para llevar
votos (los camiones iban llenos de gente) en contra de Alejandro. Vimos también el severo
patrullaje militar por pueblos y rancherías. A la entrada del Estado había retenes para
inspeccionar si viajeros y pasajeros iban de paso o se veían sospechosos de ser brigadistas
para apoyo de Gascón. Una de esas fuerzas preparadas para el fraude fue la denominada
"Operación Fakir", encabezada por Félix Flores Gómez, presidente de la FEG. Ellos
permanecerían ocultos y saldrían el día de la elección para intimidar gente, votar donde
pudieran, las veces que pudieran, en complicidad con los demás contingentes priistas. El
premio para Félix, fue la diputación federal. Otro fegista relevante lo descubrí en mi tierra,
Túxpan, Nay., disuadiendo campesinos a nombre de Banrural, para cambiar las intenciones
de su voto. Se trataba de Francisco Morales Aceves, que trabajaba en Banrural y era
maestro de la prepa cinco de la U. de G. Andaba disfrazado de campesino, y por lo mismo
se puso muy nervioso cuando me detuve a saludarlo con toda intención. ¿Por qué hacemos
hincapié en todo esto? Porque con Carlos Ramírez Ladewig vivo, la FEG jamás habría sido
usada para cometer crímenes electorales en contra de Alejandro Gascón, dados los dos
elementos políticos citados que lo caracterizaban: su amistad con Alejandro, y su cercanía
cultivada con las organizaciones de izquierda, UNIDAS A SU ACTITUD CRITICA en
torno al sistema político mexicano de los años setentas. Todos estos hechos trajeron
consigo la ruptura entre las filas del PPS. El gobierno federal había metido descaradamente
la mano en la vida interior del PPS, proponiendo a Jorge Cruickshank García, secretario
general del PPS, como candidato a senador, en alianza del PRI y el PPS, por el Estado de
Oaxaca, a cambio de reconocer el "triunfo" del PRI en Nayarit, y a cambio también de un
edificio en la Avenida Álvaro Obregón, de la Colonia Roma de la Ciudad de México, con
un valor de más DE DIEZ MILLONES DE PESOS de entonces. Como yo era miembro del
Comité Central del PPS Mayoritario, estuve presente en la audiencia que el presidente José
López Portillo concedió a Gascón, para pedir el reconocimiento al desprendimiento
mayoritario del PPS, encabezado por Gascón. Esfuerzo inútil. El PPS mayoritario fortaleció
sus vínculos con la izquierda mexicana y terminó por convocar a la formación de un nuevo
partido político: el Partido del Pueblo Mexicano. Este partido sin registro, encabezado por
Gascón, fue el que sedujo a Álvaro Ramírez Ladewig, por la calidad de gente que encontró
en sus filas, su alta politización y formación ideológica y su extraordinaria camaradería.
Álvaro, prácticamente recorrió parte del país, siguiendo las asambleas partidarias y... a
Gascón. Al grado de que las bases del Partido, al poco tiempo, propusieron a Álvaro como
miembro del Comité Central, mismo que fue recibido con júbilo. Todo esto, con un gran
disgusto del grupo Uni-Feg (la fracción priista) que llegaron a filtrar opiniones en el sentido
de que yo, José Dolores Mártir, manejaba a Álvaro Ramírez. Pero como el lector puede
apreciar, eran más elaborados los vínculos ideológicos y políticos que se fueron
estableciendo en ese proceso, que la simple relación con una persona. Era el tiempo en que
la mayoría de los cuadros de la FEG no salían de mi casa. Raúl Padilla, Trino, Tonatiuh,
Horacio García Pérez, Gilberto Parra, etc. En el jardín de mi casa organizaba sesiones de
Cine-Club con pantallas improvisadas y con películas rentadas, en las cuales se daban
largas discusiones, especialmente cuando Alejandro Gascón asistía. Recuerdo
particularmente la noche en que exhibí la película de Fernando de Fuentes: "Vámonos con
Pancho Villa, y la apasionada discusión en la que los protagonistas fueron Alejandro
Gascón y Raúl Padilla López. Hay una escena final en la que Villa, ya derrotado llega a un
rancho propiedad de uno sus ex-dorados, Tiburcio Amaya, uno de los "Leones de San
Pablo". Villa come y descansa, pero llega el momento en que le pide a Tiburcio, que se
incorpore de nuevo a los restos de la División del Norte, porque es la hora en que está
necesitando a los más hombres. Tiburcio se disculpa, diciendo que le gustaría mucho
seguirlo, pero que ahora tiene un ranchito, tiene mujer y un par de hijos. Villa le dice
entonces que comprende su situación y que vaya a llamar a Encarnación, uno de sus
asistentes. Al salir Tiburcio Amaya, Villa saca su pistola y dispara sobre la mujer y la hija,
porque el niño andaba atrás de la casa. Al escuchar las detonaciones Tiburcio regresa y
pierde momentáneamente la cabeza, desorientado por lo ocurrido. Villa le dice: "Ya no
tienes mujer, ni hijos, ni rancho, ni nada. ¡anda, ensilla tu caballo y vámonos!". Tiburcio
hace el intento de tomar su arma y entonces Encarnación le dispara por la espalda. El niño
regresa llorando al ver a su padre caído. Villa le pregunta:" ¿Y tú por qué lloras?" -Es que
me quiero ir con Pancho Villa-... -¿De modo que te quieres ir con Pancho Villa? -Sííí,
contesta el chamaco. "-Vámonos pues, vámonos con Pancho Villa"... Esta escena final de la
película provocó una discusión como de tres horas, porque Raúl Padilla condenaba a Villa
por la familia sacrificada. Gascón le corregía diciéndole que es el lenguaje cinematográfico
que se vale de símbolos para transmitir su mensaje. La escena presenta el caso del hombre
que ya sintió colmadas sus ambiciones personales y por lo tanto ya no quiere saber nada de
movimientos y revoluciones. Ahora Raúl Padilla lo acaba de vivir con uno de sus hijos
políticos: Carlos Briseño, que una vez alcanzada la Rectoría de la Universidad, olvidó por
completo su pasado comunista, sus lealtades políticas a quien lo hizo funcionario, y terminó
declarando públicamente "su cultura empresarial" y aliándose a la derecha más reaccionaria
y fanática: el gobernador sinarquista y el Cardenal Sandoval Iñiguez, formador de los
llamados "talleres por la democracia" en las sacristías de los templos católicos, para apoyar
e instrumentar el fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador. 18/10/2008

XIII
NACE LA PRIMER ESCUELA PREPARATORIA DE
LA U. DE G. EN MANOS DE LA OPOSICION.
Los episodios e incidencias narrados en esta serie de artículos, aparentemente reducen sus
contenidos a una autobiografía. Pero no es así. Sucede lo mismo que cuando escribí 15
artículos en memoria de Alejandro Gascón Mercado, uno de los dirigentes políticos
nacionales más capaces, carismáticos y apasionados por la causa del socialismo que
México había conocido en las últimas décadas. Discípulo directo de Vicente Lombardo
Toledano, cuando los referentes a su conducta y sus logros se hacían presentes en un
momento dado, no podía prescindirse de los testimonios de primera mano sobre los hechos.
Y ese era mi caso. Desde 1958, en que mi amigo "Varguitas", José Vargas Uribe, hoy
residente en Tepic, mexcalteco y hermano de un condiscípulo mío en el Internado de
Enseñanza Secundaria para Hijos de Trabajadores, del cual era Presidente de la Sociedad de
Alumnos, cuando yo ingresé a primer año, el mismo "Varguitas"; nos volvimos a encontrar
en la Escuela Preparatoria No.5 de la UNAM, ubicada en la ex-hacienda de Coapa, D.F. El
fue el contacto que me presentó con Alejandro Gascón, siendo éste Oficial Mayor del
Partido Popular. Y desde entonces, nuestras vidas se enlazaron de un modo importante.
Visitante asiduo de su casa, Alejandro me atendía a veces a las horas más inoportunas, para
charlar sobre diversos tópicos, y en ocasiones, sólo para leerle los relatos, cuentos o
ensayos de mi última inspiración. Alejandro lo aguantaba todo, esperanzado en que,
finamente, yo me afiliara al Partido Popular. Pero no fue él quien me ligó al Maestro
Vicente Lombardo Toledano, sino que fue el mismo "Varguitas" quien me llevó a una cena
anual del Partido Popular, en la que el Maestro Lombardo hacía un análisis de la situación
nacional e internacional, especialmente del conflicto ferrocarrilero, y en cuyo presidium
estaría David Alfaro Siqueiros. Al año siguiente ingresé al partido, cuando éste se
transformó en Partido Popular Socialista. Otro detalle importante de nuestras relaciones
políticas y personales, es que no hubo nunca un cargo burocrático en el cual Alejandro
hubiese metido la mano para favorecerme en lo particular, como lo hizo con otras gentes.
Todas las responsabilidades relevantes me las gané a pulso sin contraer deudas políticas
con nadie. Y eso me daba una gran autonomía para opinar y para decidir por mi cuenta en
diversas actividades sociales y políticas. Todos estos comentarios previos los consideré
útiles, para referirme a la primera conquista o posición importante lograda en el escenario
político y académico de la Universidad de Guadalajara. Al margen del conocimiento de
Alejandro, se dió el proceso que culminaría con mi nombramiento como director de la
Escuela Preparatoria Nocturna No. 2 Para Trabajadores, de la Universidad de Guadalajara.
El Rector, Jorge Enrique Zambrano Villa, se resistió cuanto pudo para expedir mi
nombramiento, según lo había decidido hacía tiempo, antes de morir, el Lic. Carlos
Ramírez Ladewig. Su hermano Álvaro, como heredero político del medio, se esforzó por
cumplimentar la promesa, con gran recelo y preocupación, porque eso expresaba el
crecimiento de la corriente de izquierda dentro del medio universitario. Álvaro se definía
con claridad como hombre de izquierda y declaraba no poder pertenecer al PRI, por ser el
partido que había asesinado a su hermano Carlos. Enrique Alfaro se sumó a los esfuerzos
de Álvaro para lograr mi nombramiento, amenazando al Rector Zambrano Villa, con fundar
una prepa nocturna en la Prepa No. 4 bajo su influencia, con maestros voluntarios.
Zambrano Villa cedió y me llamó para indicarme que me nombraba director con fecha de
agosto de 1977, ocupando las instalaciones de la prepa dos diurna. Por entonces mi casa se
convirtió en punto importante de convergencia de militantes del Partido del Pueblo
Mexicano (PPM), de recomendados de Raúl Padilla López, de Horacio García Pérez, y
alguno que otro de Enrique Alfaro. Tanto Álvaro como Alfaro, se sentían como una especie
de dueños del nuevo plantel, aunque Álvaro no lo hacía de mala fe sino por la satisfacción
de estar creando algo valioso para el medio universitario. Pero al mismo Álvaro le producía
cierta incomodidad saber que si bien, reconocía sin problemas nuestra capacidad para
afrontar la responsabilidad política y administrativa de la dirección del plantel, no sentía
que mi conducta dependiera de él de alguna manera, es decir, que me observaba como un
elemento demasiado independiente, distante de los hábitos corporativos practicados en el
medio. Yo me comportaba ante él, como un compañero, respetuoso y afectuoso, pero no
como vasallo. Esto constituía un hecho insólito para las costumbres corporativas que
todavía hoy se practican. Eso implicaba un temor constante de que en cualquier momento
nos brincáramos las trancas políticas hablando de más y exhibiendo las lacras internas de
ese sistema corporativo particular, tal y como lo había construido el grupo priista Uni-Feg.
¿En qué condiciones académicas fue creada la plantilla docente? Del modo siguiente:
I Por encima del río de recomendados, se hizo una selección prioritariamente ideológico-
académica, con el propósito de lograr un mínimo de homogeneidad en la planta magisterial.
La mayoría de maestros surgió, lógicamente, de los elementos que durante años se venían
preparando en el Círculo de Estudios Filosóficos "Vicente Lombardo Toledano" que
funcionaba en la biblioteca de mi casa, convertida en aula desde cuatro años atrás. Este
círculo de estudios siguió funcionando por más de una decena de años, incluso mucho
después de haber dejado la dirección de la escuela, dado mi acceso a la "L" Legislatura del
Estado, en l983.
II PARA AQUELLOS QUE NO PARTICIPABAN EN EL CIRCULO DE ESTUDIOS, Y
QUE ASPIRABAN A SER MAESTROS DE LA NUEVA PREPA PARA
TRABAJADORES, SE LES ENTREGABA UN CUESTIONARIO DE FUERTE
CONTENIDO IDEOLOGICO-CIENTIFICO, CONCEDIENDOLES DOS SEMANAS DE
PLAZO PARA RESOLVERLO EN SU CASA O COLECTIVAMENTE CON OTROS
ASPIRANTES A MAESTROS. FILOSOFIA, TEORIA DEL CONOCIMIENTO,
MATERIALISMO HISTORICO Y ECONOMIA POLITICA MARXISTA, eran los
contenidos principales del documento. Se trataba de que comprendieran que una escuela
para trabajadores era una cosa distinta a las prepas diurnas para adolescentes, que son
jóvenes que apenas andan en busca de su propia personalidad y todavía carecen de un
proyecto personal de vida. Que, a diferencia de ellos, los alumnos de una prepa para
trabajadores, eran personas adultas, con una vida ya hecha y por lo cual a ellos se les debía
dotar de los elementos de lucha suficientes para defender sus intereses de clase. En suma el
enfoque que le estábamos dando a esta enseñanza del bachillerato, era a imagen y
semejanza de los conocimientos impartidos en la Universidad Obrera de México, que hoy
lleva el nombre de Vicente Lombardo Toledano.
III De este proyecto se derivaron las relaciones académicas entre la Prepa Dos Nocturna
para Trabajadores y la Universidad Obrera de México, la cual nos enviaba personalidades
de la vida sindical de la Europa del Este y de la propia URSS. La Universidad Obrera a su
vez correspondía con invitaciones para que alumnos y maestros visitaran países socialistas
a muy bajo precio ¡y en abonos!, estableciendo relaciones con escuelas medias y superiores
de aquellos países.
IV Ya en funciones académicas, exigíamos a maestros y personal técnico y de servicio,
responsabilidad, cumplimiento, puntualidad y una conducta decorosa con las alumnas que,
por ser adultas, deberían ser tratadas como damas, pero de un modo asexuado en tanto que
fueran alumnas. Por eso gente de algunas otras prepas y escuelas llegaron a decir que la
nuestra era un campo de concentración. En lo general tuve excelentes colaboradores que
supieron mantener un elevado nivel académico, independientemente de sus diversas
procedencias y lealtades políticas particulares. Se instruía al personal en el respeto a la
pertenencia de algún maestro, a cualquier grupo universitario, siempre que, de la puerta de
la escuela para adentro, cumplieran con sus responsabilidades.
V En los períodos que para otras escuelas eran vacacionales, para nuestros maestros era la
oportunidad de elevar y ampliar su nivel académico. Venciendo apremios ególatras,
nuestros maestros elegían democráticamente al profesor considerado de mayor preparación
y experiencia para la enseñanza de su asignatura, y éste exponía a toda la comunidad
docente de la escuela los diez puntos más importantes de la matería que impartía y
dominaba. A su turno, otros maestros hacían lo propio en su ramo académico, y así todos
fortalecíamos nuestra capacidad académica. En la clase de inglés, por ejemplo, se impartía
la materia por niveles y no por grupos escolares aislados. Y como era una escuela para
trabajadores, había algunos de ellos que ya dominaban el idioma por razones de su trabajo,
y por ello se convertían de manera natural en monitores auxiliares de los maestros. Se
organizaban convivios en este campo académico, en donde la condición para la
participación en ellos era el de hablar exclusivamente en inglés. Se montaban obras de
teatro y conciertos cancioneros exclusivamente en inglés. Compramos la Enciclopedia
Británica, y junto con ella adquirimos una pequeña biblioteca en inglés, para apoyo de esa
área del conocimiento. La dirección de la escuela, los maestros y el alumnado, unían sus
esfuerzos organizando fiestas cuyos fondos se dedicaban a la adquisición de material
didáctico audiovisual o se donaban en solidaridad con los movimientos democráticos y
revolucionarios de la América Latina. Audiovisualmente era la prepa mejor abastecida de
este material didáctico. Llegamos a tener nuestro propio telescopio moderno, con motor y
accesorios modernos para la asignatura: "Ciencias de la Tierra y del Espacio", y en
Anatomía, un torso humano multidisciplinario y desmontable, para el estudio de la
anatomía y fisiología. En la liga futbolera interescolar, nuestro equipo de "chaikas"
(gaviotas en ruso), era quizá el más duro de pelar, porque hasta la prepa seis, que llegó a
alinear jugadores de segunda división y hasta de primera, si bien se coronaban campeones
por razones obvias, por lo general su corona se la ponían con la abolladura de una derrota
sufrida ante nuestras "chaikas". De visitantes distinguidos, tuvimos al Gran Circo ruso de
Moscú, al Presidente del Consejo Central de los sindicatos de la URSS, al Rector del
Instituto "Jorge Dimitrov" de Sofía, Bulgaria, a los embajadores de la República
Democrática Alemana y de Hungría, al Embajador de Polonia y al sacerdote católico y
jesuita, poeta Ernesto Cardenal, que a los pocos días, sería el Ministro de Cultura del
Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua. El Rector Zambrano se negaba a
recibirlos y comisionaba para ello a Enrique Javier Alfaro Anguiano, en su calidad de
Secretario General de la Universidad. Raúl Padilla López, presidente de la FEG, sentía que
todo esto le quitaba reflectores, y lo mismo le ocurría a Horacio. Pistoleros al servicio de
ellos balacearon en un par de ocasiones mi casa, porque como director, rechazaba las
voluminosas listas de alumnos que perdían sus derechos a examen por faltas o porque
reprobaban. Los candidatos a la presidencia de la sociedad de alumnos hacían campaña,
prometiendo calificaciones o conseguir del director esos derechos. Pero nuestra filosofía era
que no haríamos concesiones que fomentaran la corrupción. Toda calificación debía
corresponder a un esfuerzo; sin eso ni siquiera se aceptaría discutir el caso. Cuando el
PSUM propuso mi candidatura a una diputación federal y luego a una local, sobraron
voluntarios para auxiliar la campaña. Unos porque, si resultaba electo, tendría que dejar la
dirección de la escuela y esa vacante podría ser aprovechada por algún elemento de los
grupos de Raúl Padilla o de Horacio García Pérez. Otros, se ofrecían por agradecimiento,
por admiración o por lealtad a los años de enseñanzas nuestras en el Círculo de Estudios
Filosóficos. Mientras tanto, en el comedor de mi casa las reuniones de gente importante,
para discutir el futuro de la Universidad eran frecuentes, y más cuando accedí como
diputado a la "L" Legislatura del Estado. Pero eso lo trataremos en la siguiente entrega. 2l-
X-2008.

XIV
LA MEDIOCRE GESTION COMO RECTOR DE
ENRIQUE ALFARO ANGUIANO.
Hecha la redistribución de territorios y responsabilidades, en ausencia de Carlos Ramírez,
Enrique Alfaro Anguiano quedó como Secretario General de la Universidad, y, como dicen
los militares, "de imaginaria" (el turno de guardia que sigue) para acceder a la Rectoría
después de Zambrano Villa. Pero su situación de fuerza e influencia en las bases
universitarias era escasa. Contaba nada más con la prepa cuatro como posición, porque en
1972, había perdido la Prepa Nocturna "José Parres Arias", cuando su compadre, el Lic.
Juan Hernández Rivas, había sido destituido de la dirección por indisciplina y
desobediencia a las indicaciones del líder Carlos Ramírez, cuando se le indicó abrirme las
puertas de la prepa y llenarme de horas clase, y él sólo me dio una hora a la semana.
Perdida esa posición, la prepa nocturna pasó a control político de Genaro Cornejo Cornejo,
al tomar la dirección uno de sus seguidores: el Lic. Cenobio Guzmán Robles. Por esa razón
de debilidad, Enrique Alfaro se lió en conflicto con Raúl Padilla López, disputándole el
control del sindicato de trabajadores administrativos y de servicio. Padilla López, defendió
caninamente esa posición. Durante una cena en el restaurante japonés "Suéhiro", Horacio
García Pérez, me comentaba que el asunto era fuerte, porque Raúl era muy apegado a sus
dominios y que era capaz de defender con rabia, hasta una cuchara, considerada suya... En
estos casos de conflicto, las acusaciones habituales eran por corrupción o simplemente
robo. Pero nadie podía erigirse en modelo de conducta honesta, es decir, nadie tenía
autoridad moral para hacerlo. Alfaro ganó el pleito, pero eso puso en el bimbalete sus
posibilidades de acceder a la Rectoría. Después de un período de intenso estira y afloja, el
"chico malo" que era Alfaro, cambió su estatus moral y político a cambio de que
reconociera el liderazgo de Álvaro Ramírez, quien le advertía que debía prepararse para ser
Rector, es decir, debía ponerse a estudiar para ello. Una vez perdonado y convertido en
"chico bueno", a pesar de que Alfaro en su ínter, nunca reconoció capacidad ni liderazgo a
Álvaro Ramírez, tuvo que aceptar esa carga, si quería seguir pavimentando el camino hacia
la Rectoría. LLEGADO EL MOMENTO, FUIMOS COMISIONADOS ALEJANDRO
GASCON Y YO, PARA COMUNICAR A ENRIQUE ALFARO, EN SU CASA, LA
BUENA NUEVA. A partir de ese momento, Enrique Alfaro sintió que la Virgen le hablaba
y comenzó a perder parcialmente el piso. Comenzó a prometer cosas a mucha gente. A mí
me ofreció una plaza de asesor, pero que no me vieran por sus oficinas. Yo trabajaría en
mis tareas de investigación en la biblioteca de mi casa. Rectoría me dotaría de algunos
muebles para ello, y periódicamente le entregaría materiales útiles para sus labores de
Rector. Desgraciadamente esto no pudo llevarse a cabo como se planeó originalmente,
porque el resto de sus asesores estaba formado por gentes celosas de mi presencia
intelectual en la Universidad, mezquinas e intrigantes. Todas ellas saturadas de las formas
corporativas de control político. El Lic. Rosas, por ejemplo, era uno de esos asesores que,
pasó a ser, por instrucciones de Alfaro, de Secretario y luego Director de la Prepa Tres, a
Secretario General del Sindicato de Trabajadores Administrativos y de Servicio de la
Universidad. ¡De patrón a líder sindical, ni más ni menos! ¿Puede darse mejor ejemplo de
corporativismo?
Sin embargo, todo esto tiene una explicación nada compleja. ¿En dónde iban a aprender
formas democráticas de la vida social y política todas estas gentes? ¿Quién se las iba a
enseñar? Si toda actividad participativa se había dado en un ambiente corporativo, como
elementos que fueron siempre de un grupo de presión del PRI, entonces, ¿de dónde iban a
sacar modelos de trabajo democrático para desarrollar paralelamente tanto a la organización
como sus mismos proyectos y ambiciones personales? Yo fui testigo de una conversación
entre Enrique Alfaro, como Secretario General de la Universidad, y Félix Flores Gómez,
como diputado federal. Acababa de pasar una votación en la Cámara, de esas que para nada
dignifican al Poder Legislativo y, claro, Félix votó a favor, como se lo ordenaron sus
patrones políticos. Alfaro le reprendió: "-Y, ¿tú no sentiste pena o ñañaras al votar así?...
Entonces Félix Flores contestó con una sonrisa socarrona: "-Bueno, yo sabía lo que estaba
haciendo. Pero, DE NO HACERLO ASÍ, ¿TÚ ME DARÍAS LOS SESENTA MIL PESOS
MENSUALES DE MI DIETA?... Entonces los dos rieron de buena gana, como diciendo: "-
Pues, sí...¡ni modo!... Y ese es el espíritu de la disciplina corporativa, (priista): someterse y
humillarse a cambio de salarios elevados y algunos otros privilegios que el poder político y
económico proporciona. Renunciar a la condición de Hombre (así, con mayúscula), para
quedar en el papel de simple engranaje de la maquinaria corporativa, cuyo operador
máximo es el Presidente de la República. Enrique Alfaro nunca fue un intelectual. De muy
mediana cultura, simplemente fue hábil para mantenerse a flote en situaciones críticas (no
hay que olvidar que era Presidente de la FEG durante el conflicto social-estudiantil de
1968) y luego fue hábil para aprovechar las inercias de su medio para ascender en la escala
del poder universitario. Horas antes de tomar posesión como Rector, se dio una situación
que vale la pena recordar, porque ayuda a dibujar su personalidad con mucha claridad. Yo
le hacía sus discursos para los eventos que, como funcionario, tenía que cubrir.
Probablemente no era el único que lo apoyara con eso, pero sí era mi cliente frecuente. En
más de un par de ocasiones me invitó una copa o una comida, para pedirme apoyo. Otras
veces me visitaba en casa para ello. Pero un día paseaba por el Hotel universitario de Villa
Primavera, acompañando al Lic. Salvador Castañeda O'Connor, que era diputado federal.
Fortuitamente nos encontramos con Enrique Alfaro, mismo que se apresuró a saludar a mi
esposa. Después hice las presentaciones protocolarias. Extrañamente, Alfaro se apartó un
poco de nosotros con mi esposa, a la cual le prometió que, a las pocas horas de haber
tomado la responsabilidad de la Rectoría, haría cambios importantes y que yo iba a quedar
muy bien colocado. Mi esposa escuchaba extrañada tales expresiones, y no comprendía por
qué se había apartado de nosotros para decirle esas cosas a ella en particular... Pasaron los
días y Alfaro, ya Rector, no se comunicaba conmigo para nada. Hasta que, varias semanas
más tarde le hablé para preguntarle cuál era la perspectiva de los planes que antiguamente
habíamos comentado. Me contestó balbuceante, nervioso y apocado. Me dijo que debía
pasar un poco de tiempo para volver sobre esos planes... que debía dejárseme ver poco a
poco en los actos en donde él estuviera, "para ir acostumbrando a la gente a verme como
persona afín a su administración, y que ya luego"..., etc. Dada la oportunidad, le conté
todos estos hechos y situaciones a Alejandro Gascón, en una de sus tantas visitas a mi casa,
habilitada como su cuartel general. Gascón movió negativamente la cabeza y pidió
comunicación telefónica con el Rector. Alejandro le pidió una cita a la que concurrimos
ambos. De esa conversación resultó mi nombramiento como asesor de Rectoría. Pero yo
nunca recibí documento alguno que me acreditase como tal, ni firmé protesta alguna, como
es normal en estos casos. Recibí mi primer cheque como asesor, y yo preparaba materiales
de investigación para la Rectoría; Oscar Raúl Santos Ascencio, me los recibía, (era el
Secretario Particular) pero, extrañamente el Rector ya no me recibía en su despacho. A los
noventa días de esta situación, dejé de llevarle material porque ya no fue posible verlo y por
ello dejé de recoger mis cheques de asesor. Seguramente Alfaro, lento para comprender de
estrategias y tácticas, no se percató de ello, porque en el aniversario de la fundación de la
Prepa Dos Nocturna, de la cual había sido yo director, además de que no fuí invitado a la
celebración, el Rector Alfaro me acusó de aviador, es decir, de estar cobrando como asesor,
sin trabajar... ¡Sopese el lector la honestidad y la sinceridad de esta gente del ambiente
corporativo!... Lo que ocurría en la realidad, es que , al estar cobrando mi cheque como
asesor, Alfaro hacía caso omiso de mis investigaciones y materiales de apoyo a su gestión,
y dejaba de concederme audiencias porque, según él, ¡YO YA ESTABA BAJO SU
CONTROL! Álvaro Ramírez, por su parte, ante todos estos hechos, sólo comentaba con
decepción: "-Alfaro no se preparó para ser Rector"... Una de las acciones del Rector Alfaro,
fue poner o fortalecer la tienda para maestros y empleados de la Universidad, a precios
razonables, y añadir un bono para despensa a los salarios, pero, carente de un plan a largo
plazo, la tienda no pudo enfrentar el proceso inflacionario del mercado. Finalmente ese
servicio despareció. El Club de Villa Primavera, sufrió descuido y la basura y la suciedad
se convirtieron pronto en una paisaje habitual. Los "brillantes asesores" de Alfaro, ROSAS
Y "EL LOCO CHAVARRIA" entre otros, conducían a Alfaro por la senda de la
mediocridad y la molicie. Al igual que Zambrano Villa, Alfaro priorizaba sus intereses y
aficiones personales por sobre el interés académico. Para Zambrano era la ganancia
cosechada al llevar a cabo obras que sería construidas con su propia compañía constructora.
Recuerde el lector, cómo de la noche a la mañana, Zambrano Villa demolió la Escuela de
Música, que armonizaba con la arquitectura de la Rectoría, pese a las protestas de la
sociedad, para construir el edificio llamado cultural que quedó en su lugar. Calcule el lector
la millonada que se llevó Zambrano Villa con eso... Hubo otros asesores al servicio de
Alfaro, pero sus salarios eran devengados principalmente como porra del Rector, en lugar
de ayudarle a pensar y a tomar decisiones. Mientras tanto, en la dinámica de las fuerzas que
se aprestaban a llenar la vacante que dejaría Enrique Javier Alfaro Anguiano, en la
Rectoría, sucedían cosas, muchas de las cuales se discutían en el comedor de mi casa,
especialmente con la presencia de Álvaro Ramírez y de Alejandro Gascón Mercado. Este
último, en calidad de testigo de honor, porque nunca intervenía ni opinaba en favor de
alguno de los grupos que, en concreto, se reducían a dos: el grupo de Raúl Padilla López, y
el de Horacio García Pérez. No es relevante señalar en cuál de tales grupos había gente más
capaz o mejor intencionada. En ambos grupos abundaban loa aventureros -como siempre-
que solamente se comportaban como simples trepadores de posiciones en la política y en la
administración universitaria. Poco antes de jubilarme como maestro, cumplía mi horario y
mis cátedras en la preparatoria No. 4. Se anunció una conferencia "magistral" impartida por
el hermano de Enrique Javier Alfaro Anguiano, quien siempre contó con una plaza de
maestro de tiempo completo en la escuela, cuyas cátedras y horarios siempre fueron
cubiertos por maestros "cuijes", es decir, por suplentes que sólo cobran las horas clase, sin
prestación alguna, ni siquiera el aguinaldo. El sobrenombre de "cuije" está tomado del
nombre que le dan a los suplentes en el Sindicato de Trabajadores de PEMEX. Se supone
que son empleados meritorios, que cobran por hora de trabajo, pero carecen de prestaciones
y no acumulan antigüedad. De modo que el titular de la plaza, que no la trabaja, va
acumulando prestaciones y antigüedad y puede jubilarse, sin haber trabajado nunca, con
jugosas pensiones. Y me decía un maestro de la Prepa Cuatro, comentando la conferencia
del Ing. Cesar Gabriel Alfaro, llamada: "Cómo alcanzar el éxito en la vida", que sería muy
importante esa enseñanza para los muchachos, pues vendría de alguien pensionado como
maestro, con más de 20 mil pesos mensuales, sin haber dado clases nunca. Ese es el éxito
para la gente de este medio corporativo universitario: cobrar, y cobrar bien, ¡pero sin
trabajar! Pero además conservar las relaciones necesarias, aprovechando la parentela
influyente, para mantenerse en el candelero político. Porque, efectivamente, César Gabriel
Alfaro posee el don de los monos que viven en los árboles saltando de rama en rama, es
decir, de cargo en cargo, permanentemente, con jugosos salarios, sin sufrir ni acongojarse.
Ya no se sabe cuántas veces este hermano del ex-Rector Alfaro, ha sido regidor y
funcionario por lo menos. Son las mieles del corporativismo... Y persistirán hasta que el
pueblo mexicano se harte de tanto vividor y convenenciero, predadores de presupuestos,
que han hecho de la política un verdadero mugrero. 25-X-2008.
XV
MI CASA, CUARTEL GENERAL DE GASCON Y
ALVARO.
Las visitas de Alejandro Gascón a Guadalajara, eran frecuentes. Invariablemente sus
arribos, con o sin flota, aunque siempre acompañado de su chofer, tomaba como centro de
operaciones mi domicilio, en Gómez Farías 1126, en el Sector Reforma, colonia Medrano o
La Loma, cinco cuadras al norte del Instituto Tecnológico de la U,. de G., hoy Centro
Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI). Desde que era Alcalde de Tepic,
Alejandro convocaba reuniones en mi casa dándose las situaciones más pintorescas. En una
ocasión convocó a un congreso de dirigentes del PPM de Nayarit, ¡en mi domicilio! Porque
en mi casa funcionaban, tanto el Círculo de Estudios Filosóficos "Vicente Lombardo
Toledano", como la Escuela de Preparación Política, primero del PPS, y después del PPM y
el PSUM. También funcionaba el Cine Club "Charlie Chaplin", al estilo del de la
Universidad Obrera de México. Y una vez establecida la relación entre Gascón y Álvaro
Ramírez, la presencia de Álvaro en mi casa era también muy frecuente, tanto de él en lo
individual, como de sus seguidores con ambición de figurar de manera importante en el
escenario de la dirección estudiantil (FEG). Los líderes vigentes y en ciernes más
frecuentes eran: Raúl Padilla López, Horacio García Pérez. Tonatiuh Bravo Padilla, Trino
Padilla, y la flota que cada uno de ellos arrastraba. En la mesa de mi comedor se hacían
largas las tardes y las noches, discutiendo o conversando de los más variados temas. Era
por demás interesante para todos escuchar las experiencias, las anécdotas, referencias sobre
las relaciones sociales y políticas que Alejandro narraba, como resultado de sus constantes
giras por el país. Asimismo escuchar sus juicios y valoraciones sobre la situación
económica, social y política que nuestro país vivía por esos años setentas y ochentas del
siglo XX. Por supuesto que luego salían a relucir los temas relacionados con la política
universitaria, y en ocasiones era el mismo Raúl Padilla, el que hacía referencias sobre algún
personaje de la vida universitaria o de la vida política nacional. En una ocasión yo mismo
me referí a un muchacho, del cual me dijeron los compañeros del PPS en 1971, que había
pertenecido a la Juventud Popular Socialista (JPS). Se trataba de J. Jesús Rodríguez
Gurrola, quien luego se convirtió en cuadro intelectual de la FEG. Raúl señaló que esa
militancia lo había llevado al PRI, aunque no sin algunos remordimientos de conciencia. Y
nos contó la anécdota. Dijo que un día durante el desarrollo de un acto político de la
izquierda, en la Plaza de las Sombrillas de Guadalajara (Juárez y Colón) estaba como
espectador Jesús Rodríguez Gurrola, y celebraba ruidosamente algunas expresiones de los
oradores, entre risas y expresiones de apoyo. De pronto sintió que alguien se acercaba
detrás suyo y le llamaba la atención por sus -a su juicio- exageradas muestras de apoyo.
Gurrola volvió la cabeza, lo miró con agudeza y reproche preguntándole:" ¿Pues qué, no
hueles?"... ¿No huelo qué? -contestó el tipo-. "¡Pues que somos de la misma mierda,
baboso! ¡Yo también soy del PRI, pero tú eres agente de Gobernación!"... El tipo se
escurrió discretamente con la cola entre las patas, y Gurrola siguió observando
tranquilamente el evento. Anécdotas de este tipo menudeaban. En otra ocasión Gascón se
refirió muy a su estilo, irónico y humorístico, a los homosexuales. Dijo que no negaba el
reconocimiento de las capacidades intelectuales de algunos gays, pero que, por su parte,
mientras más a distancia se mantuvieran de él, sería mejor. Raúl Padilla entonces quiso
poner en aprietos a Alejandro, dadas las alianzas políticas del PPM y luego del PSUM. "-
Pero por qué... Si dentro de tus alianzas políticas tienes que tratar con ellos"... ¿Que, quéee?
¡con quiénes! Respondió Alejandro. "Pues allí tienes muy cerca el caso de Gilberto Rincón
Gallardo, para qué buscas más!"... Alejandro se mostró algo desconcertado, y sólo exclamó:
"-No tenía ni idea"... Luego Alejandro dejaba que tanto Álvaro, Raúl y Horacio, discutieran
sus asuntos relacionados con la política universitaria, sin que mediara opinión alguna de su
parte. Allí, en el comedor de mi casa se decidió que Raúl Padilla fuera el Rector de la
Universidad, y que Horacio figurase como Secretario General. Por un tiempo las cosas
parecían marchar bien, pero pronto las fricciones comenzaron a darse entre los seguidores
de Raúl y de Horacio, por el reparto a futuro inmediato de las posiciones de importancia
dentro de la administración universitaria. Allí me dí cuenta que Horacio tenía razón, cuando
me dijo aquella vez de la cena en el restaurante "Suéhiro", de que Raúl peleaba a morir
hasta una cuchara, dentro de lo que consideraba suyo. Horacio García Pérez decidió no
aceptar la Secretaría General de la Universidad, bajo el argumento de que, ya conociendo la
enfermiza pasión por el poder de Raúl, calculó que su cargo de Secretario General quedaría
reducido a la posición de un simple firmón de las decisiones tomadas por Raúl. Este tomó
posesión como Rector de la Universidad, pero la ruptura con Horacio García Pérez y con
Álvaro y toda su gente, fue inevitable. La crisis asumió diversas formas, determinadas por
la situación de mucha gente de la base, que reconocía como jefe superior al Ing. Álvaro
Ramírez, por sobre Raúl y Horacio, y ahora, quienes ganaron para el bando de Padilla
López, sentían una gran incomodidad enfrentándose al antiguo jefe supremo. Raúl tejió las
alianzas necesarias para imponerse en esa confrontación. Su método para lograr la mayoría
de los apoyos estratégicos, contradecían aquellos antecedentes que labró cuidadosamente
para dar la impresión de ser alguien de izquierda. Siendo presidente de la FEG asistía y
presidía eventos organizados por la izquierda. Yo participé como orador en uno de ellos, de
apoyo a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Raúl presidía al centro, coqueteando
con las fuerzas más radicales de la izquierda. Y cuando llegó a Rector de la Universidad,
recogió toda una serie de desechos de la izquierda, incluidos ex-guerrilleros, cuadros que
habían sido del FER y las excrecencias y estercoleros recogidos del viejo Partido
Comunista, Gente que no tuvo la menor resistencia y se dejó seducir pacífica y dulcemente
por la nómina. Uno de ellos fue la famosa "Momia", y otro que sería también muy famoso
recientemente fue Carlos Briseño, que cambió de lealtades cada que sus ambiciones
personales lo requirieron. Con toda esta basura política, Raúl pretendía hacerse pasar como
gente de izquierda y, si bien es cierto que se afilió primero al PPM de Alejandro Gascón, y
luego al Partido Socialista Unificado de México, también es cierto que lo hacía para adular
a Álvaro, pero me consta cómo mandó secuestrar su solicitud de ingreso, a las oficinas y
archivo del PSUM. Rodolfo Gutiérrez Zermeño, era el operador político de Raúl Padilla.
En 1992, mandó Raúl a Rodolfo, como representante personal, a una asamblea electoral del
PSUM, que se celebraba en el Centro de Convenciones, por allí, frente al CODE, para que
evitase a toda costa que Álvaro Ramírez aceptara una candidatura importante. Toda la
fracción priista del grupo político Uni-Feg, presionaba junto con Raúl para evitar que
Álvaro se comprometiese en una lucha electoral de grandes dimensiones, pues sentían
todos que eso los devaluaría como grupo político ante el gobierno, especialmente el
gobierno federal. A esto hay que añadir que la preocupación principal de Raúl, era ocultar
sus afiliaciones políticas de izquierda, para no crear pasivos en contra de sus eternas
ambiciones de ser postulado candidato a gobernador -por el partido que fuera-, pues ya se
imaginaba candidato con todo el apoyo de las bases universitarias, voluntarias, acarreadas,
sobornadas o compradas, como fuera. Todo el peso del sistema político de control
corporativo actuaría en favor de la soñada candidatura a gobernador. Ya desaparecido el
líder, pastor y guía al que todos los jefes se sometían, fue instaurado el SISTEMA
CORPORATIVO MÁS ESCUETO Y CATEGÓRICO, consistente en la obediencia ciega a
una serie de leyes no escritas , que incluso llegaban al absurdo. ¿Cuáles eran sus rasgos más
evidentes? En lo general los siguientes:
A) IDOLATRIA, CON HUMORISMO INVOLUNTARIO, de la figura y el recuerdo de
Carlos Ramírez Ladewig, pero como recurso político para demostrar fidelidad al sistema
interior y a sus líderes: todos los ex-presidentes de la FEG, el presidente en funciones y tres
"auxiliares": Alfredo Chavarría Velasco, José Mora Luna y Noel Magaña Herrera. Era esta
práctica la forma tradicional de hacer méritos políticos para los aspirantes a líderes o a
cargos administrativos.
B) EL PRESIDENTE DE LA FEG ERA INTOCABLE. No era posible ejercer crítica
alguna sobre él, bajo riesgo de ser excluido de la comunidad U. de G. Esta práctica abyecta,
estaba tomada mecánicamente de los hábitos políticos más negativos del medio político
oficial (PRI), especialmente en cuanto se refería al trato al Presidente de la República.
C) PERO LO MAS ABSURDO RADICABA EN QUE, EN UNA REUNION, ESTABA
ABSOLUTAMENTE PROHIBIDO A CUALQUIER MORTAL, HACER ALGUNA
REPLICA O CRITICA A UN EX-PRESIDENTE DE LA FEG.
D) NADIE QUE SE MOVIESE CON ASPIRACIONES POLITICO-ESTUDIANTILES
DENTRO DE LA UNIVERSIDAD, ERA CONFIABLE, SI NO ERA CONTROLADO
POR ALGUNO DE LOS JEFES DE GRUPO, PERTENECIENTES AL SANEDRIN, Y
LUEGO LLAMADOS JEQUES. Al ser capturado algún activista con pretensiones
políticas, se le preguntaba: "-¿A quién le respondes?"... Lo que quería decir: "-¿Quién es tu
dirigente?"... Si no lo era alguno de los jeques, entonces todos se le echaban encima hasta
prácticamente expulsarlo de la comunidad universitaria.
E) El ex-presidente de la FEG tenía derechos automáticos a gozar de las canonjías y
prebendas que su condición y su ubicación política le señalaba. Había ex-presidentes de la
FEG, como Ignacio Mora Luna, que sin ser intelectual ni mucho menos, en septiembre de
1989, "ganaba" seiscientos mil pesos mensuales, chantajeando incluso al Rector Raúl
Padilla, amenazándolo con cambiar de bando (irse al bando de Álvaro Ramírez Ladewig) si
no se le respetaban sus aviadurías.
F) EL RECTOR EN TURNO ERA INFALIBLE; no cometía errores y, además, si los
cometía, no se le podían señalar, tanto por su condición de autoridad, como por ser ex-
presidente de la FEG.
G) UN EX-PRESIDENTE DE LA FEG PODIA INTIMIDAR, AMENAZAR, INJURIAR
O AGREDIR A CUALQUIER UNIVERSITARIO, Y GOZAR DE IMPUNIDAD
ABSOLUTA. ERAN LOS FUEROS NO ESCRITOS DE QUE SOLIAN GOZAR
ALGUNOS EX-PRESIDENTES DE LA FEG.
h) Los Ex-presidentes de la FEG podían disfrutar de concesiones especiales, como negocios
dentro de las escuelas universitarias: caso de Genaro Cornejo Cornejo, dueño de una cadena
de paletas en el medio escolar, y el mismo caso de Raúl Padilla, quien, a través de
familiares, controlaba comederos, loncherías, algunas de ellas gigantescas como la de Los
Belenes, en lo que era el Centro Vocacional de Actividades para el Desarrollo de la
Comunidad. Y todo esto, antes de ser Rector.
Aparte de todo esto, habría que examinar los efectos ideológicos no solamente en Raúl
Padilla y su gente, al llegar al poder, sino también en el bando opositor, que como respuesta
a la victoria política y administrativa raulpadillista, prefirieron sumergirse en la militancia
política de la izquierda más radical, sin estar preparados ideológicamente para ello. Pero
eso lo veremos en la siguiente entrega. 27-X-2008.

XVI
¿COMO ERAN LAS ELECCIONES CORPORATIVAS
EN LA U. DE G.?
En los últimos años como maestro universitario, especialmente del bachillerato, estuve
esperando la oportunidad de aportar mis conocimientos y experiencia en la formación de
maestros en este nivel educativo. Observaba con tristeza la enorme ignorancia existente en
el medio universitario sobre el carácter y los objetivos de un concepto tan manoseado pero
tan incomprendido en el proceso formativo de los estudiantes. La idea elemental y vulgar,
generalizada tanto en maestros como alumnos, y ya no digamos en los burócratas de la
administración universitaria, era que el bachillerato no pasaba de ser un requisito o peldaño
que había que cubrir y escalar para poder acceder al nivel de estudios profesionales en una
facultad o escuela superior. De esa errónea concepción se derivaron otros errores que se
cometieron y se siguen cometiendo al planear las currículas y planes de estudio de este
nivel educativo, trazando estrategias técnicas y formativas equivocadas y confusas, que ni
los maestros comprendían, ya no digamos los muchachos. Mi propósito era difundir una
interpretación más amplia y precisa sobre los objetivos de este nivel estudios. Aclararles a
los señores que deciden las políticas educativas, que el bachillerato no es solamente un
trampolín de acceso a las escuelas superiores. Que considerarlo así era un verdadero
desperdicio de tiempo y de esfuerzos tanto de la institución educativa como de los
estudiantes. El bachillerato es la única oportunidad que el educando disfruta
privilegiadamente de obtener en las aulas el panorama esencial de la cultura universal, de
un modo sistemático, por lo que el estudiante debe cursar Matemáticas y Literatura, Física e
Historia del Arte, Química y Psicología, Filosofía e Historia, Lógica y Sociología, Hética y
Economía, Estética y Cibernética, etc. Son los planos o esquema de la cultura, lo que el
educando debe recibir durante los tres años del bachillerato. Son las bases de su cultura
posterior, misma que construirá durante el desarrollo de su licenciatura en la Facultad, o
después de haber culminado el aprendizaje del oficio o profesión de los cuales va a vivir.
Dicho de otro modo, es el bachillerato la etapa formativa sobre la cual debe descansar la
carga cultural con la cual el nuevo profesionista podrá desarrollarse con eficiencia y certeza
dentro del proceso productivo y sus relaciones con el mundo y la sociedad. Por eso el
muchacho que rezonga porque tiene qué estudiar matemáticas, arguyendo que él va para
abogado o filósofo, debe recibir de parte de sus maestros la aclaración de que el
bachillerato no es una escuela vocacional, sino la posibilidad de conocer lo esencial del
pensamiento universal, pero no mecánicamente, no de una manera puramente informativa,
sino desde el punto de vista crítico, que le permita valorar la naturaleza y los problemas de
la sociedad, para incorporarse a la vida social y profesional con una idea clara de su entorno
social, económico, ideológico y político. Es decir, que el egresado del bachillerato debe
salir de esas aulas dotado de un método para el razonamiento que le permita buscar y
encontrar respuestas a las dudas razonables y el camino apropiado para actuar
profesionalmente como un cuadro técnico o humanístico socialmente útil. Inútilmente
esperé la oportunidad. Conociendo la mafia padillista mi capacidad y entrenamiento
docente, dado que su capo (Raúl), fue primero mi alumno en la prepa y luego mi discípulo
en el Círculo de Estudios, que durante muchos años funcionó en la biblioteca de mi casa,
nunca quiso arriesgarse a designarme responsabilidades en esa especialidad. Trino Padilla,
alguna vez me lo comentó con estas expresiones: "-Es de sobra conocida tu inveterada
actitud de independencia y libertad"... Es decir, que no era lo suficientemente maleable para
ser manejado por otros, a cambio de estar bien colocado en la nómina. No quiero decir, que
Raúl no lo haya intentado. Una vez en la misma biblioteca de mi casa me ofreció el cargo
de Director de SEMS (Sistema de Enseñanza Media Superior, lo que antiguamente fue el
Departamento de Enseñanza Preparatoria). No acepté porque las condiciones chocaban con
mis principios. En otra ocasión, con motivo de la visita del Embajador de la URSS al
Ayuntamiento de Guadalajara, por entonces presidido por mi amigo don Gabriel
Covarrubias Ibarra, él me invitó a la recepción y me presentó con el Embajador. El propio
diplomático me pidió que lo acompañase a la audiencia con el Rector de la Universidad.
Raúl Padilla nos recibió y, tal vez para quedar bien con el distinguido visitante, me ofreció
la tarea de fundar un Centro de Relaciones Culturales e Intercambio Internacional. Por
entonces yo ocupaba la plaza de Coordinador en el Departamento de Extensión
Universitaria, presidido por Trino Padilla, mismo que tuvo a bien no asignarme tarea
alguna, ni escritorio o silla. Por esta situación ofrecía mis servicios a la estación de radio,
bajo la dirección de Carlos Ramírez Powel, o haciendo estudios para algunos otros
funcionarios del Departamento. ¿Por qué ocurría esto? Porque los Padilla no perdían
oportunidad de probarme para ver si aceptaba una condición de aviador y de ese modo
controlarme políticamente. Y como mis reclamos al respecto eran frecuentes, de allí se
derivó aquella expresión de Trino. Acepté de Raúl el proyecto, y logré comprometer a
Trino en su procesamiento, pero cuando vieron que mi actitud crítica e independiente
respecto de las cosas universitarias se mantenían, el proyecto se canceló sin previo aviso,
al grado de que el Dr. Armando Macías Martínez, Secretario Auxiliar del Rector, tuvo que
intervenir para mejor reubicarme como maestro en la Prepa Tres, y luego en la Prepa
Cuatro, porque mi presencia resultaba sumamente incómoda a los funcionarios partidarios
de la estolidez y la incuria. En la prepa cuatro no me fue mejor, pues, perteneciente al
feudo de Enrique Alfaro, sus súbditos interpretaron erróneamente que mi presencia allí
obedecía a planes raulianos de controlar esa escuela a través de mí, una vez que -según
ellos- me nombraran director. Por eso, la enaniza alfarista me hostilizaba, al grado de
que, una vez, no pude entrar a impartir mis charlas filosóficas en el Círculo de Estudios
recién fundado, porque la enaniza me cerró la escuela. El Doctor Armando Macías
Martínez, no resistió la tentación de preguntarme: "-¿Es cierto que traes a la prepa cuatro
de cabeza?... Sin embargo, a la hora de la verdad tenían que echar mano de mi
participación para salir de apuros. Un día un maestro -sumamente limitado como
intelectual, quien había sido golpeador del grupo del Gordo Mora- convenció al director
de la escuela para organizar un Foro Nacional de Cultura Física y Deporte, Se inauguró
sin las personalidades convocadas y, como al parecer nadie tomaba en serio el evento, el
director, José Rafael Verdín Villegas, me pidió encarecidamente hacerme cargo de la
dirección del evento, presidiendo y moderando los debates. En otra ocasión Verdín me
pidió otro favor. Se estaban reformando los programas de filosofía I, II y III, y la prepa no
contaba con maestros capaces de participar en los debates y por ello me pidió ir a la
reunión de maestros de la especialidad representando a la preparatoria nuestra, aun sin
ser Presidente de Academia ni Jefe de Departamento, porque esas posiciones académicas
se le habían otorgado a incondicionales de la enaniza alfarista. En el momento de pasar
lista de representantes de prepas, al nombrar la prepa cuatro, dí mi nombre, pero luego me
preguntaron el cargo académico. ¿Presidente de Academia, o Jefe de Departamento?
Nada de eso, contesté. ¿Entonces? ¿Cuál es la acreditación que lo trajo aquí? " Es que, -
respondí con afectada timidez- de los maestros del área filosófica de la prepa cuatro, ... yo
soy el único que sabe leer y escribir"... Todos los presentes estallaron en carcajadas y la
autoridad que pasaba lista soltó un sonoro ¡bienvenido!... En este sistema político
corporativo aplicado a gente supuestamente ilustrada, se daban experiencias de fábula,
dignas de figurar en una antología de lo absurdo. Cada que se votaba por Consejales
maestros y por la Sociedad de Profesores, como no salían del mismo grupito mafioso, yo
siempre les ponía en la boleta: "¿Otra vez la misma mafia?" y eso ponía frenética a la
enaniza alfarista... Pero si es conveniente dedicar un espacio a la forma de elegir
dirigentes estudiantiles y magisteriales en el seno de este medio supuestamente ilustrado,
responsable además, de la formación académica, moral y social de las nuevas
generaciones, pero además de eso, se supone que responsables de su formación
democrática. Para elegir dirigentes estudiantiles se operaba de la siguiente manera:
A) Como todos los participantes en las justas electorales eran elementos bajo control de
algún "jeque" o ex-presidente de la FEG, en las reuniones de cúpula celebradas por el
Sanedrín (grupo de ex-presidentes de la FEG), se planeaban las candidaturas atendiendo a
los intereses concretos de cada "jeque" presente. Cuando alguno de ellos tenía intereses
concretos muy fuertes en alguno de sus feudos o escuelas, entonces EXIGIA CANDIDATO
UNICO, y por ello la gente de otros "jeques" aspirantes a figurar en esa elección, tenían
que disciplinarse y esperar mejor oportunidad.
B) CANDIDATO PREFERENTE. El dueño del feudo aceptaba oposición (a condición de
que fuera al pretendiente un elemento controlado por algún otro "jeque"), pero reservando
para su candidato todo el apoyo material y político del Comité de la FEG .
C) PARTICIPACION "DEMOCRATICA".- Esto quería decir exclusivamente libre
participación a los candidatos controlados por cualquiera de los miembros del grupo
cupular, porque se trataba de escuelas todavía no controladas especialmente por nadie, ni
siquiera por el ex-presidente de la FEG, durante cuya gestión se fundó o construyó la
escuela en cuestión, o eran escuelas ya concedidas política y administrativamente de
antemano a otras personalidades con peso político por sus relaciones en su tiempo con
Carlos Ramírez, como era el caso de la Prepa Dos, otorgada a Juan Peña Razo, que decía
apoyarse en la personalidad de Don Margarito Ramírez, dado que los Peña eran oriundos
de Atotonilco; también era el caso de la Prepa Tres, otorgada al Lic. Antonio Aceves
Fernández, buen amigo nuestro, quien fue toda una personalidad deportiva (cruzó a nado
el Lago de Chapala) y que, además tenía hermanos en el aparato policíaco del gobierno.
La Prepa Cinco todavía no nacía, pero ya, el presidente de la FEG en turno, que era José
Manuel Correa Ceseña, se relamía los bigotes esperándola, pues sería fundada durante su
gestión. Posteriormente la Prepa Seis fue controlada como feudo de Félix Flores Gómez,
por las mismas razones que Correa respecto de la Cinco.. La prepa Siete fue tomada como
feudo por Raúl Padilla López, por los mismos motivos. Así sucesivamente.
LAS ELECCIONES MAGISTERIALES.
Nos vamos a referir en especial al período de Genaro Cornejo Cornejo, cuando era
Presidente de la Asociación de Sociedades de Profesores (FPU) cuya organización política
pretendía ser semejante a la de la FEG. Fue el período quizá más antidemocrático, sin
necesidad de disfrazar al sistema corporativo de control político. Estas elecciones se
desarrollaban "normalmente", correspondiendo a los intereses de los directores
principalmente, pues su control significaba tener mayoría en el Consejo de Escuela, que es
el órgano de gobierno interno en cada plantel educativo. Los maestros tienen seis
representantes titulares y seis suplentes. Los estudiantes cuentan con tres titulares y tres
suplentes. Cada tres años el Consejo propone director, por eso los señores directores se
preocupan por tener siempre mayoría en los Consejos. Si estos son promovidos a cargos de
mayor responsabilidad, entonces dejan el cargo en manos de incondicionales para seguir
controlando la situación política de sus escuelas. El asunto se complicó cuando Genaro
Cornejo Cornejo tomó la presidencia de la FPU. Impuso la planilla única; es decir,
siguiendo mecánicamente el modelo de la FEG adoptado desde 1973, impuso el candidato
único en cada elección particular. Pero no solo eso, sino que también agravó el problema
PORQUE LA FPU DE GENARO (AL QUE LE GUSTABA MUCHO QUE LE DIJERAN
GENERAL) ESTABLECIO UN SISTEMA POLICIACO DE VOTACION, para detectar a
los grupos disidentes: consiste en que EL VOTO NO ERA LIBRE NI SECRETO. TODO
VOTANTE, TENIA QUE LLENAR UNA FORMA PARA VOTAR, ¡Y FIRMARLA!, YA SEA
A FAVOR O EN CONTRA DE LA PLANILLA PROPUESTA. Esto liquidó por completo la
ínfima e hipotética democracia que pudo haber existido en el pasado. 29-X-2008.

XVII
LA RUPTURA NUESTRA CON ALEJANDRO
GASCON.
Aún dentro del sistema político corporativo que regía y sigue vivo en el medio universitario
(U. de G.), las facultades y atribuciones de la institución educativa y de la FEG, con todo y
que era la misma gente del grupo político Uni-Feg el que movía ambas instancias, no eran
las mismas. Conservaban la habilidad de distinguir el papel social y cultural que le
correspondía a cada una, y así lo heredaban a las nuevas generaciones de dirigentes que
iban formándose en tal sistema político corporativo. La Universidad de Guadalajara se
mantenía, como institución educativa, en el ámbito académico más estricto, en tanto que la
actividad social y política para las masas y la opinión pública, era manejada por la
Federación de Estudiantes de Guadalajara. La actividad académica limitaba sus expresiones
relacionadas con las ideas de la izquierda política e ideológica y con el socialismo, a
expresiones académicas en determinadas asignaturas. La FEG en cambio, extendía sus
proclamas en favor de un socialismo democrático y nacionalista, a nivel nacional e
internacional. Toda la política nacional e internacional de solidaridad con las causas más
justas de los pueblos en sus luchas por la liberación anticolonial, por la soberanía y la
autodeterminación de los pueblos, como la lucha en favor del pueblo vietnamita, en guerra
con los EE. UU. de Norteamérica, la intervención de las tropas yanquis en República
Dominicana, en Panamá, etc. eran asumidas por la FEG como una expresión de
antiimperialismo. Se pronunciaba la FEG por el respeto a la voluntad democrática de todos
esos pueblos, pero como mercancía de exportación, porque sus proclamas eran semejantes a
las del campesino que pedía se hiciese la voluntad de Dios, pero en los bueyes de su
compadre y no en los propios. Todavía hoy esa política nasserista se aplica en el medio
político y social de la U. de G. Los sindicatos universitarios pertenecen a la Unión Nacional
de Trabajadores (UNT) y participan en sus luchas a nivel nacional, pero no tolerarían, bajo
ningún motivo, que esa democracia se aplicase y se desarrollara en el seno de la U. de G.,
porque es bien sabido que la democracia es el veneno que liquida el corporativismo. Ese
rechazo a la democracia interior es igualmente compartida por los dos bandos en pugna que
han protagonizado el último episodio de las confrontaciones por el control económico,
social, administrativo y político del campus de la U. de G. Ni padillistas ni briseñistas
tolerarían la participación libre y democrática dentro del medio social, cultural y político de
la U. de G. Lo rechazan no solamente por temor a perder sus canonjías y privilegios, sino
porque ignoran en qué consiste la democracia. No solamente no pueden lidiar con ella,
simplemente no saben qué es, dado que nunca podían haberla aprendido de un grupo de
presión priista, esencialmente corporativo. Tampoco la gente de izquierda encabezada por
Álvaro, por Horacio García Pérez y su gente, hubieran podido aplicarla en ese medio
universitario porque, aunque haya sido un concepto muy manoseado por ellos en su
discurso de combate en contra del padillismo, ellos tampoco conocieron el significado y el
contenido de la democracia. Fue más de medio siglo de corporativismo impuesto por el PRI
a la nación mexicana, y a una sociedad que, debido a eso, jamás pudo ya construirse una
cultura política. Lo prueba el hecho de que, al penetrar Álvaro Ramírez, Horacio y su gente
al interior de la vida política, tanto del Partido del Pueblo Mexicano, (PPM) como del
Partido Socialista Unificado de México, PSUM, y luego a otros organismos semejantes, lo
único que hicieron fue trasladar sus hábitos políticos corporativos de control al seno de los
nuevos instrumentos y medios de lucha social y política. Por estas razones, Álvaro y
Horacio, Raúl Padilla y otros jeques del medio universitario, nunca esperaron que yo
pudiera tener la suficiente capacidad para operar por mi cuenta y riesgo en el medio
universitario en el que ambos bandos rijosos en pugna, se disputaban el botín. No podían
comprender cómo podía yo operar en el medio sin tener la necesidad de pedir línea a mi
dirigente político, como es habitual e indispensable en el medio corporativo. Y no lo
asimilaban porque esa capacidad de autonomía y acción soberana de mis actos me ponía
fuera de control de cualquiera de los bandos enfrentados. Recuerdo una expresión privada
de Álvaro, dicha a Horacio en mi casa, afuera de uno de los baños, ignorando que yo estaba
dentro. "-El problema es que Mártir, jamás nos ha pedido algún favor importante, ni
administrativo ni económico. Y así... ¿Cómo lo vamos a controlar? Esa pudo haber sido una
conversación entre dos mafiosos, sacada de la novela "El Padrino", de Mario Puzo. Sentían
con claridad que ni Alejandro Gascón, aislado de mi casa, cercado y adulado por ellos (los
Alvaro-Horacianos) podría ponerme controles o "taxímetro" a mi actividad socio-cultural y
política en el medio universitario. Para su corporativizado cerebro, les parecía imposible
que un cuadro político pudiera tener mayor dominio del medio que su propio jefe. La
diferencia siempre fue, que yo siempre estuve dentro de la U. de G., y Alejandro fuera. Que
yo solamente recibía mi salario como profesor e investigador de tiempo completo,
devengado con exceso como maestro y como funcionario, y que Alejandro Gascón recibía
importantes cantidades de dinero que, si bien constituían un apoyo para nuestra causa
partidaria, de ninguna manera le daba autoridad a Gascón para controlarme en lo personal.
Eso desesperaba a los jeques o miembros del "Sanedrín", que bateaban por la izquierda, por
el centro o por la derecha. Lo probó un hecho dramático ocurrido en el interior de las
oficinas de la Prepa Dos Nocturna, cuando ya no era director, a mi regreso de mis tareas
legislativas en la "L" Legislatura del Estado. Reintegrado a mis labores docentes, preparé
un periódico mural. Lo acababa de instalar apenas en una de las paredes afuera de la
Secretaría, cuando llegó el Secretario Francisco Acosta. Se me ocurrió saludarlo y
mostrarle el periódico mural. El me tomó del brazo y me introdujo a su oficina. Hasta
entonces me percaté de que iba ebrio. Al instante sacó una pistola y me la clavó en las
costillas diciéndome: "-¿Cuándo vas a entender que en esta escuela sólo los chicharrones
del ingeniero Álvaro truenan? Yo le contesté, sin perder la calma: "-Te equivocas si con
esta falta de respeto me vas a intimidar. Tú y los de tu bando, lo mismo que los de enfrente,
se comportan como el gobierno gringo, según lo denunció en su momento el Presidente de
Perú, Alan García: que aquellos que no se arrodillen ante ellos, son sus enemigos"... En eso
entró el Oficial Mayor, Capitán Rafael Mario López Sánchez, lo desarmó y el asunto no
pasó a mayores. Al siguiente día llegó Alejandro Gascón a mi casa. Le conté los hechos
ocurridos, incluido los exabruptos y amenazas del Secretario de la escuela y aparentemente
Alejandro se enfureció. Dijo que esa agresión no había sido hecha a mí sino a él en lo
personal y que iba a tomar las medidas más drásticas al respecto. Toda esta explosión de
furia fue ante mi esposa y el resto de mi familia. Pero apenas terminaba de decir eso,
cuando sonó el timbre de la puerta. Era un enviado de Horacio y Álvaro Ramírez, para
entregarle un grueso rollo de billetes que Álvaro le enviaba. Alejandro se tranquilizó al
instante, olvidó el asunto de la agresión y jamás volvió a recordarla bajo ninguna
circunstancia. Eran ya las vísperas de que Álvaro y Horacio se lo llevaran de mi casa. Las
reuniones en el comedor de mi casa para discutir asuntos universitarios, se sucedían, pero
llegó un momento en que mi presencia física ya no era confiable, resultaba incómoda como
testigo de tales debates, y esta incomodidad condujo a Álvaro y Horacio, a buscar otro
lugar para reunirse. ¿Cual era el problema concreto? Que Álvaro y Horacio daban una
versión de los problemas universitarios a Gascón, muy conveniente a los intereses de los
opositores a Raúl Padilla. Luego, cuando ellos se marchaban de casa, Alejandro me
preguntaba mi opinión sobre esos asuntos. Yo daba una opinión que no coincidía con la
apreciación de los Alvaros y Horacios, porque, a mi juicio, ellos excluían hechos y
acontecimientos que no les favorecían, y de este modo dotaban de una información
unilateral a Alejandro, misma que yo completaba. Esto fue lo que decidió a Álvaro y
Horacio, a sacar a Gascón de mi casa. ¿De qué medio se valieron para ello a fin de evitar
que yo modificase la calidad y veracidad del flujo de información que Alejandro recibía?
Un día se llevaron a Alejandro de mi casa y nunca volvió. Así terminaron mis relaciones
fraternales con Gascón. El medio utilizado fue el dinero. Álvaro entregaba periódicamente
importantes cantidades de efectivo para sostener y desarrollar, primero al PPM y luego a
nuestra corriente del PSUM y finalmente al Partido de la Revolución Socialista (PRS). Es
cierto que no era dinero para Alejandro en lo personal sino para la lucha y desarrollo de los
instrumentos políticos de izquierda en que militábamos. Pero cierta noche le reclamé a
Gascón, frente a algunos compañeros, que si se trataba de sacrificarnos en aras de un
reclutamiento selectivo de gente importante de la U. de G., nos lo dijera con claridad y así
seríamos conscientes de tal maniobra estratégica que redundaría en el fortalecimiento de
nuestra causa. Así, nosotros nos disciplinaríamos sin reclamos. Que lo que no podíamos
aceptar era que, ante sus maniobras políticas, nosotros diéramos la impresión de ser una
piara de puercos flacos, vendidos a ciertos intereses y sin enterarnos ni mediar opinión
nuestra en el asunto. Fue la última vez que hablamos de política Alejandro Gascón
Mercado y yo. Insistí en esa discusión, en que el dinero de Álvaro, había modificado la
calidad de nuestras relaciones políticas y afectivas, porque, quiérase o no, siempre se
establece una relación de compromiso, por lo menos moral, entre quien da el dinero y quien
lo recibe. Álvaro y Horacio creían, al haberse llevado a Gascón de mi casa, que la lucha en
contra del poder constituido de la U. de G., se iba a convertir, a partir de entonces, en una
cadena de victorias políticas. Así lo creían porque el sistema corporativo de control
político, único que conocían, así los había formado. A mí me reconocieron valores en tanto
que no conocían y trataban a nuestro jefe político que era Gascón. Una vez establecida la
relación con él, por mí, les pareció superfluo e innecesario mantener su relación conmigo.
Creían que, a partir del momento en que ya trataban con el jefe, los subordinados no
tendríamos más opción que someternos a la nueva situación, quedando subordinados no
solamente a Gascón, sino a ellos también, pues así es como funciona el sistema corporativo,
del que tantos hablan tanto pero muy pocos conocen en realidad. La realidad vino pronto a
demostrar lo contrario. ¿Y todo el dinero invertido en Alejandro? Produjo efectos después
de todo. Horacio llegó a Secretario de Organización de Partido de la Revolución Socialista
y luego fue su Secretario General. El partido político de Gascón desapareció finalmente. Y
Alejandro falleció en el mes de febrero del año 2005. Como heredera quedó una nueva
razón social, principalmente de influencia regional: el Partido de los Comunistas
Mexicanos. Pero ya la militancia política de Álvaro Ramírez Ladewig y Horacio García
Pérez, había dejado atrás su mejor época, además de que los fondos en la escarcela de
Álvaro, se hicieron polvo. Horacio sin embargo, había canalizado sus mejores cuadros
como Solórzano Carrillo y Carlos Orozco Santillán, además de otros de menor jerarquía,
hacia la corriente política de Raúl Padilla, a quien le juraron lealtad, recibiendo a cambio,
ambos a su turno, la Secretaría General del Sindicato de Personal Académico de la U. de G.
Ambos, fieles a sus nuevas lealtades (mientras reciban huesos que roer), han demostrado su
enjundia como opositores a Briseño, en el proceso de su destitución. Pero si el rábano de
Briseño (le dicen rábano al tipo que presume de ser rojo por fuera, aunque por dentro sea
más blanco y adulterado que la leche de mi pueblo) hipotéticamente ganara el pleito y
según sus fantasías, lo repusieran en el hueso de Rector de la U. de G. Solórzano y Carlos
Orozco, después de pensarlo un minuto, irían a jurarle lealtad eterna al pelele de la derecha
ultramontana que duró año y medio como Rector, a cambio de... bueno, usted, lector ya se
imagina a cambio de qué... 31-X-2008.

XVIII
LA CARTA CONFESION DE ALVARO RAMIREZ
LADEWIG.
La carta que suscribió Álvaro Ramírez Ladewig, el día 1o. de agosto de 1989, denunciando
la traición de Raúl Padilla, no solamente a su liderazgo, heredado del Lic. Carlos Ramírez
Ladewig, sino también a los principios que la Universidad había aprobado en su
Declaración de octubre de 1973, en la Primera Jornada de Ideología Universitaria, y por
todo ello, una traición también a las ideas que animaron a su propio padre, que se auto
inmoló en presencia de su propio hijo, vista en la perspectiva del tiempo, se quedó corta en
sus críticas condenatorias respecto del fariseísmo y la corrupción dentro de las cuales Raul
Padilla, cultivaría sus ambiciones personales y su irrefrenable sed de poder económico,
social y político, usando la plataforma universitaria y la corte de aventureros, oportunistas,
cómplices y secuaces de las más variadas calañas que gozosamente se incorporaron a las
tareas predadoras presupuestales del tesoro universitario. Raúl Padilla trazó una amplia
estrategia de infiltración en todos los partidos políticos de la Entidad, llevando sus
relaciones hasta las más altas esferas de algunos de estos instrumentos políticos, siempre
dentro de la intención de abonar terrenos para favorecer una eventual candidatura a
gobernador, al amparo de cualquiera de las siglas políticas existentes. Conociendo los
antecedentes de Raúl, desde que era mi alumno en la Preparatoria Nocturna "José Parres
Arias", advertí en innumerables ocasiones al Ing. Álvaro Ramírez, sobre los riesgos que
implicaba la elección de Padilla López como Rector de la segunda universidad del país. Le
proporcionaba datos, hechos, conductas, etc. sobre la personalidad complicada y
turbulentamente mental de Raúl, y las cosas que podrían pasar, si llegase a salirse de su
control como líder. Una y otra vez le insistíamos sobre tales riesgos, sin que tales
comentarios y resistencias encubrieran la intención de favorecer cualesquiera otra
candidatura. Pero todo fue inútil. Álvaro se aferró a la idea de cumplir los deseos del
desaparecido Lic. Carlos Ramírez Ladewig, que había manifestado su propósito desde
mucho tiempo atrás, de hacer de Raúl Padilla López, hijo de Raúl Padilla Gutiérrez, amigo
personal de Carlos Ramírez, presidente de la FEG primero, y luego Rector de la
Universidad de Guadalajara. Contra esto, no había razonamiento alguno que adquiriese el
peso político necesario para hacerlo cambiar de ideas y de planes. Álvaro se mostraba con
una cabeza muy cuadrada, terca e impermeable a todo razonamiento en favor de cualquier
idea diferente a las suyas en torno a una decisión con antelación tomada. No variaba ni un
milímetro sus puntos de vista. Había otros casos de elementos estudiantiles o
administrativos que cometían errores, indisciplinas, excesos y abusos, que merecían
castigos o, en el mejor de los casos, una severa llamada de atención. Pedíamos una charla
con Álvaro en algún restaurante o en la casa de alguno de nosotros para exponer el caso.
Álvaro escuchaba, pero previamente desconectaba sus neuronas para no sentirse influido
por el asunto expuesto, para finalmente contestar: "¡Fulano, al que ustedes vienen
acusando, de esto o de lo otro, es un excelente muchacho y cuenta con todo mi apoyo! Y si
por alguna de estas razones que me han expuesto, ese muchacho sufre presiones u
hostilidades de parte de ustedes, entonces ¡aténganse a las consecuencias!"... Esa era la
interpretación "democrática" que Álvaro le daba a los asuntos relacionados con acusaciones
en contra de gente que él consideraba leal a su liderazgo. No alcanzaba a distinguir a
quienes le eran leales en realidad, de aquellos que solamente simulaban serlo para recibir
como premio cargos y representaciones estudiantiles, administrativas y políticas. Su
inexperiencia política se hacía tan evidente, que muchos abusaban de ello para obtener
ventajas e impunidades conductuales. Frente a las denuncias de tales irregularidades, la
respuesta invariable era: "-¡Fulano cuenta con todo mi apoyo!"... Frente a estas
circunstancias, imagine el lector el dolor y la impotencia dramática de Álvaro, cuando Raúl
Padilla López, decidió salirse del huacal "alvarista" para construir su propio liderazgo. Por
eso es tan importante conocer el texto de la carta que Álvaro Ramírez, dirigió a sus
"compañeros" universitarios, para denunciar la traición de su ex-protegido. El texto decía
así:
COMPAÑEROS UNIVERSITARIOS
Desde 1948, que ingresé a la Universidad de Guadalajara, he participado en su vida con
cariño y preocupación por su desarrollo al servicio del pueblo.
En 41 años, he visto distintos momentos en que los enemigos de la Universidad, han
querido destruirla o desviarla de los objetivos que se plantea desde su nacimiento,
expresada por Enrique Díaz de León.
Mi hermano Carlos, durante largos años, fue uno de los principales constructores de nuestra
Universidad. A su muerte, la vida me impuso nuevas responsabilidades en mi Universidad,
que acepté por mi voluntad y por la exigencia de algunos universitarios convirtiéndome así,
sin pretenderlo, en uno de los principales responsables de que nuestra institución
mantuviera sus ligas con el pueblo y sus principios revolucionarios.
Mi intervención en la Federación de Estudiantes de Guadalajara y otras organizaciones de
la Universidad jamás tuvieron un interés personal, y sí, la idea de que la Universidad de
Guadalajara se mantenga en el camino de la ciencia, el interés de los trabajadores y en la
defensa de la soberanía de nuestra patria.
Con este interés fui el principal promotor de la candidatura del actual Rector de la
Universidad de Guadalajara, por su desempeño como Jefe de un Departamento de la
Institución. DESGRACIADAMENTE ME EQUIVOQUE. EN VEZ DE ATENDER SUS
FUNCIONES DE RECTOR, PARTICIPA EN LA VIDA INTERIOR DE LAS
ORGANIZACIONES DE LOS ESTUDIANTES, DE LOS TRABAJADORES Y
MAESTROS, EN FUNCION DE SUS INTERESES PERSONALES Y AL MARGEN DE
LOS ALTOS INTERESES PRESENTES Y FUTUROS DE LA UNIVERSIDAD. CON EL
SLOGAN DE LA "EXCELENCIA ACADEMICA Y LA VIDA DEMOCRATICA" SE
PLANTEA LA IDEA DE HACER UNA UNIVERSIDAD ELITISTA, DE
ESPECULACION PERMANENTE, AL MARGEN DE LOS TRABAJADORES Y SUS
HIJOS, QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD, POR SU POBREZA, DE PARTICIPAR
EN DICHA " EXCELENCIA". ESTA ES LA POLITICA DE LAS FUERZAS
REACCIONARIAS EN TODAS LAS UNIVERSIDADES MEXICANAS, HOY EN DIA.
Nuestra Universidad vive luchas que nunca había sufrido; no son las fuerzas externas las
que nos han dividido, son las desviaciones internas, las deslealtades, las que nos han roto la
unidad histórica de los universitarios. LOS ENEMIGOS EXTERNOS SE APROVECHAN
PARA TRATAR DE CAMBIAR, EN FAVOR DE LA DERECHA, LA VIDA DE
NUESTRA UNIVERSIDAD. ESTO ES LO QUE DEBEMOS EVITAR.
El Rector se ubicó políticamente en la designación de los funcionarios, en el ataque a
diferentes directores de las escuelas, en su intervención en las sociedades de alumnos y
fundamentalmente en su intervención directa en el sindicato de los Trabajadores y la
Federación de Profesores Universitarios.
A sus incondicionales los promueve como dirigentes del Sindicato y de la Federación de
Profesores, no importándole si están o no calificados. Los recursos de la Rectoría se utilizan
al servicio de la presión, del chantaje y de los intereses mezquinos.
Debemos decir la verdad, porque estamos en un proceso que pretende cambiar el rumbo
ideológico y el carácter popular de nuestra Universidad. La Universidad está en los últimos
meses, en una inmovilidad administrativa y académica, que puede agravarse si los
verdaderos universitarios no nos unificamos para detener esta actitud irresponsable e
irracional del Rector. Muchos hemos sido sorprendidos por él, pero los hechos son la única
verdad.
Durante muchos años, el ahora Rector trabajó para colocar sus piezas estratégicamente en
toda la vida universitaria; nos engañó, pero hoy sus ambiciones no pueden ser más
importantes que nuestra Universidad y su historia.
Todo esto, lo ubica fuera de principios elevados y como parte de una conspiración
reaccionaria en nuestra Universidad.
Llamo a los universitarios a meditar serenamente sobre estos hechos, a no permitir que la
irresponsabilidad se imponga sobre la vida de nuestra Universidad. Llamo a reencauzar la
vida universitaria, a defender los intereses de los estudiantes, de los trabajadores, de los
maestros, del pueblo y de la nación mexicana.
Los saluda con afecto y respeto.
ING. ALVARO RAMIREZ LADEWIG.
Guadalajara, Jal., 1o. de agosto de 1989.

En base a las circunstancias y detalles de esta primera guerra intestina en el medio


universitario; al peso ideológico y político de los adversarios y a la ventilación pública a la
que fueron sometidas un sin fin de irregularidades, deshonestidades, abusos y hechos
delictivos de conocidos cuadros universitarios de uno y de otro bando, hoy podemos prever
algunos resultados de la actual confrontación en esta segunda guerra intestina entre
padillistas y briseñistas. En aquella pugna, salieron a relucir algunas pillerías de Félix
Flores Gómez, presidente del Club de Futbol de Los Leones Negros de la U. de G. De un
hermano de Horacio García Pérez, que había sido nombrado director de la Preparatoria de
Puerto Vallarta, y que a los seis meses ya había comprado casa propia en el Puerto, carro
del año, etc. En una conversación con Rodolfo Gutiérrez Zermeño, en el Departamento
Escolar, me mostró el altero de cheques que el hermano de Horacio había cobrado y que
pertenecían a empleados y profesores fantasmas, según me dijo. Asimismo, se hizo público,
de qué manera se estaba manejando la Unidad de Producción e Investigación de la U. de G.
de La Cofradía (en la periferia de la ciudad) que, como vasallos de un monarca, diariamente
le hacían llegar a la casa de Horacio y de sus allegados, tinas y tinas de carnes y quesos,
como tributo. Por eso escribí un artículo en la Revista "Diez", bajo la dirección de
Hermenegildo Holguín Reza, que titulé: "El gobernador amarra navajas", una crítica a los
dos bandos de rijosos, diciendo que no podía poner las manos en la lumbre por ninguno de
los bandos en pugna, dado que ambos habían sido paridos por la misma madre, (o padre, si
usted gusta llamarle así, estimado lector): el sistema corporativo predominante en el seno
de la Universidad, derivado de la militancia priista de la mayoría de los jeques
universitarios. Tan malo era el pinto como el colorado. Y lo mismo podemos decir de los
que protagonizan la crisis actual del medio universitario. La asquerosidad humana y
política de Carlos Briseño, no se sonroja frente a las virtudes que le achacan a Raúl Padilla,
sus seguidores incondicionales inscritos en la nómina con jugosos salarios. Los
universitarios mereceríamos otro tipo de dirigentes, si hubiéramos hecho algo concreto para
construir una verdadera opción política administrativa y cultural para dirigir a la
Universidad. Pero el sistema corporativo, ya detalladamente expuesto en capítulos
anteriores, dificultaron al máximo una tarea de tal envergadura. Podríamos seguir
señalando también más ejemplos de corrupciones entre los dos bandos de entonces y de
hoy, en la lucha intestina de nuestra universidad, pero esa nota roja fue relevantemente
cubierta por los medios informativos y nada de eso sirve para documentar nuestro
optimismo, como podría decir el escritor Carlos Monsivais. 02-XI-2008.

XIX
DIAGNOSTICO PSICOLOGICO DE UNA CLASE
TREPADORA.
Cuando en una de sus tantas declaraciones espectaculares, el candidato a gobernador de
Jalisco, Emilio González Márquez, ubicó al grupo político de la U. de G., como la
"burguesía dorada", no estaba exagerando, aunque sus palabras no obedecieran a una
intención crítica sana y desinteresada, sino producidas por su decepción y despecho al no
contar con influencia alguna, ideológica y política dentro del medio académico y político de
nuestra máxima casa de estudios. Y no exageraba, porque las generaciones de
administradores surgidas de la ruptura entre Raúl Padilla López y Álvaro Ramírez
Ladewig, estaban formadas por adalides del oportunismo y sus testaferros descerebrados,
que solamente reaccionan en favor o en contra de alguien, cuando reciben la indicación
correspondiente del que los puso en la nómina. Gente parasitaria cuyos méritos se iniciaron
formando parte de la "chorcha" que seguía a determinado lidercillo de escuela, para luego
transformarse en porra asalariada desde cargos de segunda o de tercera, en favor de su
"impecable y brillante" jefe político de hoy. Claro que Emilio González Márquez, no podía
presumir de tener gente mejor ni en su equipo ni en su porra asalariada, cono lo ha
demostrado con largueza la vida política y administrativa de su sinarquista régimen
gubernamental. Por eso tuvo que recurrir a la guerra sucia en contra de sus adversarios
electorales y a la estructura burocrática de la Iglesia Católica, encabezada por el cardenal
Sandoval Iñiguez, para que éste ordenara la formación de los famosos "Talleres por la
Democracia" en cada sacristía, movilizando a millares de curas y sus corifeos, para trabajar
e inducir el voto en favor de la derecha dizque moderada que es el PAN, y la derecha
ultramontana (El Yunque) a la que Emilio, el actual gobernador, pertenece y según él
mismo lo confesó y comentó todo esto ante el Consulado Americano en Guadalajara. Por
eso es harto comprensible el gusto con el que Emilio recibió el regalo de la domesticación
del nuevo Rector de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño, quien vivió 18 meses
en el limbo de la gloria, durante el cual, desde su período de candidato único a Rector,
sintió la necesidad de borrar (o al menos intentarlo) todo vestigio de militancia izquierdista
en el Partido Comunista Mexicano, cuando como estudiante de la Facultad de Economía de
la U. de G., se convirtió gozosamente en basura política para dejar de servir a una causa
ideológica y política institucional, para someterse al vasallaje personal y a la servidumbre
personal ante Raúl Padilla López. Pero como no es solamente el caso del "Rábano"
(Briseño), sino el de muchos cientos de mediocres en busca de patrocinador a quien lamerle
el choclo, me voy a permitir transcribir el contenido de un artículo que publiqué -junto con
otros de tema y contenido semejante-, en el diario "EL Occidental", del cual fui colaborador
seis años (04-05-2002 al 10-05-2008), hasta que salí como colaborador, junto al director
que me invitó. El nuevo director tuvo a bien meterle mano a mis artículos para
"moderarlos" según su criterio e intereses, y por ello dejé de escribir en ese espacio. El
artículo se tituló:"Diagnóstico Psicológico de una clase Trepadora", y fue publicado el
sábado 19 de octubre de 2002. Y como podrá apreciar el lector, la crítica de hace seis años,
corresponde a situaciones de hoy, esencialmente semejantes. Vayamos al contenido:
"Hay gasterópodos humanos que existen condenados a no levantar la mirada hacia las
estrellas. Son aquellos que antepusieron el estómago, para reptar detrás del oropel de los
macrosalarios y el falso esplendor de los presidiums. Son entes sin ideología alguna o que
si alguna vez la tuvieron no correspondió a una convicción, y a la primera tentación la
abandonaron. En la película: "El abogado del diablo", su director sostiene la tesis de que
todos los seres humanos somos hijos potenciales de Satanás. Porque si hoy llegamos a tener
capacidad para vencer una tentación. de inmediato "el malo" nos pondrá otra más atractiva
enfrente y finalmente terminaremos por caer al cazo mocho, como decían los campesinos
de mi tierra. Y esto se vuelve más evidente cuando vemos en la vida pública y privada a
gente que carece de la capacidad para mirar al futuro y perfilar hacia ese horizonte un
proyecto de vida personal racionalizado, planeado y enfocado a la inclusión de su actividad,
no solamente para resolver sus problemas individuales, sino también para contribuir a
solucionar los de la comunidad en que actúa. Son árboles que caminan, vegetales con
apariencia humana que sólo conservan un tipo de sensibilidad frente al medio ambiente: la
que les permite detectar algo que beneficie a corto plazo sus ambiciones y apetitos. Tienen
un pobrísimo sentido de interpretación de la amistad. Sólo importa realmente aquella que
les pueda reportar dividendos para su bolsa o su ego. Fueron a la Universidad, pero sólo
para hacer currículum como grillos estudiantiles y escalar paso a paso cargos que luego les
permitirán ingresar con ventaja a la administración universitaria. En la mayoría de los casos
nunca fueron estudiantes verdaderos. Se la vivieron en las cafeterías y en los pasillos de la
escuela haciendo campaña eterna a favor de su afán trepador. Nunca tuvieron tiempo de
estudiar y aprender algo sobre las ideas que transitan por el mundo y ver cómo viven y por
qué, los diversos pueblos de la Tierra. En cuanto a México, no importa quiénes sean los que
gobiernan, si la circunstancia les permite colarse aunque sea a las más modestas capas del
poder político. Y cuando llegan a cierta posición de importancia se valen de pistoleros
ideológicos (quienes les hacen los trabajos que ameritan cierta capacidad intelectual) y
técnicos para hacer la tarea, a veces pagándoles bien, pero en la condición de no aparecer
públicamente como autores de planes y programas. Otros comenzaron su vida estudiantil
siguiendo dos o tres ideas de izquierda publicados en "Los Agachados" de Rius, en los
manuales de Martha Harnecker o en folletos editados por la Embajada de la Ex-URSS en
México, y que los condujo a veces, a militar en las filas del Partido Comunista. Esas ideas,
no siempre bien procesadas les podía provocar indigestión ideológica y los hundía en
ocasiones en actividades clandestinas como partícipes en alguna guerrilla urbana, como
aquel "Comején" de marras o la "Liga Comunista 23 de Septiembre", uno de cuyos
dirigentes fue conocido mío en la Juventud Popular Socialista, misma que abandonó para
irse a Chihuahua (su tierra) a promover la guerrilla . Pero en este caso, el profesor Arturo
Gámiz, que participó en el asalto al Cuartel de Ciudad Madera, Chih., perdió la vida en el
intento, probando con ello ser consecuente con sus propios principios ideológicos y
pagando con su vida sus errores estratégicos y tácticos. Es por ello una figura respetable,
independientemente de cualquier otra consideración. Fue fiel a su esencia entregando su
vida en aras de un ideal. Pero los casos que nos ocupan no pertenecen a ese tipo de ser
humano superior. También hay ex-guerrilleros, como los recogidos por Raúl Padilla López,
durante su etapa ascensional, desde la miseria que compartimos juntos como maestros y
estudiosos de la filosofía marxista en los años setentas, hasta su azarosa llegada a lo que
hoy es su propiedad privada: la Universidad de Guadalajara y su propina como accionista
del PRI y dueño, hoy por hoy, del PRD. El cuadro psicológico que hemos trazado muy en
lo general, corresponde a los servidores aparentemente incondicionales del hoy sultán
universitario. Sí, porque basta que les recorten o les nieguen la parte del botín que disfrutan
para que le volteen chaqueta. Por cierto que el sábado 12 de octubre pasado, la Universidad
celebró en el Teatro Degollado un aniversario más de su refundación. Yo concurrí a recoger
el pergamino y la medalla que reconocen mis treinta años como docente de la Institución.
Comentaba yo con alguien de los presentes, quiénes eran los miembros del presidium uno
por uno y la ridícula actitud de los mismos que prácticamente obligan a los homenajeados
por sus años de servicio, a recorrer dicho presidium no recibiendo felicitaciones de los
funcionarios y jerarcas sino al revés, con la actitud del jefe que recibe el homenaje a su
habilidad para llegar a esos lugares distinguidos, a esas posiciones de poder. En esa fila de
jeques, faltó Celia Fausto, gerente del PRD, que cuenta como un centro universitario más
de la U. de G., porque el ex "comunista" Carlos Briseño, que tanto disfruta declarar cosas a
la prensa, allí estaba con una sonrisa estereotipada y servil, aunque plena de la satisfacción
triste del que proclama vanamente su victoria individual, pero también su derrota histórica.
Estaba Solórzano Carrillo, gerente del sindicato de académicos y que le tocó el papel de
simular "exigir" al gerente general de la U. de G., resolver con prontitud el problema de los
jubilados y pensionados. Por fortuna en esa ocasión Solórzano ya no regañó a profesores y
empleados por pretender jubilarse a los treinta años de servicio. Cuando llegó mi turno, me
dirigí directamente al Rector General que representa a la Institución, recibí sus
protocolarias palabras de felicitación, a las que añadió que le daba gusto que fuera un
amigo quien recibiera tales reconocimientos. Yo murmuré junto con el lacónico ¡gracias!:
"-Amistad que no se refleja en la nómina es pura demagogia"... Y no es que sea "contreras"
por molestar, sino porque allí mismo recordaba con sus palabras los cuatro años de salarios
que la Universidad nunca me pagó, de los años 1989 a 1993... y otras agresiones menores...
Esto es, cuando el bando supuestamente rojo de Álvaro Ramírez y Horacio García Pérez,
habiéndose apoderado de la Preparatoria Nocturna No. 2 para Trabajadores, la habían
convertido en baluarte de combate contra la Rectoría de Raúl Padilla López, y siendo yo
ex-director de la escuela, era un contrapeso para los administradores horacianos y
alvaristas, y por eso simplemente me dieron de baja en la nómina. Raúl Padilla no dio curso
a la baja, me mantuvo a disposición de la Oficialía Mayor, pero sin salario. El doctor
Armando Macías Martínez, Secretario Auxiliar de Rectoría, me extendió un nombramiento
de emergencia como Técnico Docente Titular "A", adscrito a la Prepa Tres primero, y
luego a la Secretaría Auxiliar, "mientras" se resolvía mi caso como maestro. En enero del
94 fui reubicado en la Preparatoria número Cuatro en mis cátedras, pero de mis salarios
perdidos jamás volvió a hablarse. Pues bien, una vez que recibí mis reconocimientos de
manos de Trino Padilla, me negué a "felicitar" al inútil de Pérez Plazola, representante del
gobernador y mucho menos al resto de los gerentes que seguían en la fila, volviendo mis
pasos por el mismo camino y bajando del foro por donde subí. La sorpresa del sistema
gerencial presente fue evidente y los murmullos del que piensa ser el próximo rector,
Tonatiuh Bravo Padilla y del que espera seguirle en la gerencia general: Ricardo Gutiérrez
Padilla, levantó por un momento el velo del aburrimiento ambiental. Alguien podría pensar
que exagero un poco en mis valoraciones de tan "distinguidas" personalidades. Al respecto
les contaré a mis estimados lectores un cuento rural de mi tierra. Érase un cura de rancho
que, urgido por la necesidad de dinero, ideó talar un guayabo y utilizar algunas de sus
ramas para darles forma de crucifijo. Un campesino sin embargo, oculto entre los
chaparrales vio todo. Al poco tiempo y ya puesto en el altar del templo, el nuevo cristo fue
objeto de homenajes y peregrinaciones de la feligresía. El rudo campesino que vio el
nacimiento de tal deidad, se acercó con cierta resistencia no exenta de resquemor por la
forma en que, a su juicio, aquel cura engañaba a los creyentes. Ya más cerca le dijo: "Pues
mira, como yo te conocí guayabo, ni fe te tengo"... Y yo conocí guayabos a todos los
gerentes universitarios y al dueño. Por eso ni fe les tengo... Discúlpeme el lector. Pocas
veces personalizo los juicios y trato de evitar escribir para la nota roja. Pero es el caso de
que estamos hablando de gente sin principios, sin ideología y que sólo están llenando el
vacío de aquellos con ideas y con proyecto, pero no incondicionales de quien les llene la
tripa de mal año. Esa gente que se ha enriquecido vorazmente, aprovechando todos los
medios directos (presupuesto) e indirectos (red de negocios privados en torno a las
actividades universitarias) no puede trabajar junto a las personas decentes que devolverían a
la universidad su prestigio y su sólido nivel académico. Era indispensable hacer su cuadro
psicológico, para poder comprender mejor el por qué de aquellas fuentes de recursos a los
que la universidad podría recurrir para resolver realmente el problema de los jubilados y
pensionados que propondremos en próximo artículo; para que nadie se sorprenda y piense
que las propuestas, serias y humorísticas, son sólo expresión del resentimiento y la
frustración. Lo peor del asunto es que ellos sienten estar actuando normalmente. Que no
hay nada condenable en sus actos públicos "porque así es como se usa": agarrar la
oportunidad, exprimirla hasta consumirla y acrecentar el patrimonio personal a costa de lo
moral y de lo ético. Por desgracia, es el mismo cuadro psicológico de priistas, panistas y
perredistas."...
Tal vez se podrían cambiar algunos nombres, pero las situaciones seguirían siendo
esencialmente las mismas a seis años de distancia de este cacicazgo político padillista. El
gobierno de la derecha, encabezado formalmente por Emilio González Márquez, pero
REALMENTE POR EL CARDENAL SANDOVAL IÑIGUEZ, SEDUJERON AL
RECTOR BRISEÑO CON SUS HALAGOS, PERO DANDOLE CUERDA PARA
SEPARARLO DEL PADILLISMO Y DIVIDIR AL COTARRO UNIVERSITARIO
PARA DEBILITARLO, INTERVENIRLO Y FINALMENTE APODERARSE DEL
MISMO. La ignorancia y la torpeza, política de Briseño, dieron al traste por el momento
con los planes yunqui-derechistas. Pero esto solamente constituye la primera vuelta de una
pelea larga y tortuosa. Carlos Briseño denunció cosas espectaculares pero ciertas, que
difícilmente puede defender el bando padillista. Por eso creyó Briseño que tales denuncias
y destituciones del jeque de jeques, modificaría la correlación de las fuerzas políticas de los
bandos en pugna, para llegar más o menos equilibrados en posibilidades al Consejo General
Universitario de agosto. No fue así, pero Briseño sigue contando con apoyos de gobierno y
cardenalato en la búsqueda de flancos vulnerables del padillato. Ese cacicazgo debe
desaparecer, sin duda alguna, pero no en favor de la ultraderecha como lo pretenden
briseñistas y yunquistas. Debe conformarse una fuerza diferente, con personalidad y con
autoridad moral, con fuerza e influencia creciente, pero para ello no debe encabezarla
Horacio García Pérez, Gilberto Parra Rodríguez, ni algún otro ex-presidente de la FEG de
los que se sienten marginados. Ellos ya usaron su relevancia transitoria mal que bien. Y no
deben ser sus resentimientos y frustraciones personales las banderas que se propongan
reclutar al ejército cívico y académico que pueda, a futuro cierto, reclutar gente decente y
capaz para elevar a la Universidad al alto sitial que merece, fuera de la simulación, de la
torpeza, de la molicie y de la corrupción. 03-XI-2008.

XX
GENERACION JUVENIL SIN IDEAS. ASI EMPEZO
TODO EN LA U. DE G.
El elemento humano, su capacidad, su sensibilidad, su creatividad, y los prejuicios de todo
tipo que imperan durante una época, así como las limitaciones que impone un sistema de
organización social, económica, política y cultural en una comunidad determinada, explican
los avances, retrocesos y estancamientos que obligan a marchar a cierto ritmo lento o a la
inmovilidad a una comunidad cultural como la universitaria. El grupo político de la
Universidad de Guadalajara, dado que siempre fue un grupo de presión del PRI, hasta antes
de la ruptura de Álvaro Ramírez con el medio político oficial, todavía priista, formaba y
deformaba a sus cuadros dentro del sistema corporativo del que formaba parte. Después de
la ruptura, este sistema político de control prevaleció hasta la fecha, porque todos los
involucrados en las confrontaciones interiores de la U. de G., actuaban según los moldes
que en su vida política priista habían aprendido. El corporativismo es un sistema de control
político que penetró todas las capas sociales en lo general, y todos los vericuetos de la
actividad pública y privada. Por eso ni los universitarios, aun siendo considerados como
una capa ilustrada de la sociedad, han podido deshacerse de tales hábitos de control
político, aunque se consideren de izquierda. Y no estoy seguro de que tengan interés alguno
en abandonar tales prácticas corporativas, pues de ser así, tendrían que practicar algo que
desconocen: la democracia. Por lo cual, seguirán proclamando la democracia como su
bandera política, pero seguirán actuando corporativamente porque no saben hacer otra cosa.
A eso se debe principalmente la sobrevivencia de ese sistema antidemocrático de la vida
política en la U. de G. independientemente del grupo político concreto que lo encabece.
Raúl Padilla estudió marxismo, y sin embargo, llegada la oportunidad de ejercer el poder, y
luego de encabezarlo, simuló intenciones democratizadoras, especialmente para el consumo
de los medios de información masiva, pero finalmente aplicó en su momento el
corporativismo más escueto, como en la reunión del Consejo Universitario de agosto, que
destituyó a Briseño como Rector... Pero Carlos Briseño hubiera hecho exactamente lo
mismo, porque lo que bien se aprende nunca se olvida. No se trata pues, de las buenas o
malas intenciones personales de un líder o cabecilla, es el sistema imperante el que exige
para su propia sobrevivencia, aplicar soluciones corporativas a los problemas surgidos y
urgidos de soluciones. En 1989 se escuchaba como demanda, la realización de un congreso
general universitario, para discutir abierta y democráticamente la forma de dar solución a
los múltiples problemas académicos de la Universidad. Eso hubiera sido excelente, pero ni
siquiera los que proponían ese congreso sabían de lo que estaban hablando. Un congreso
general, sin exclusiones facciosas, hubiera brindado la oportunidad a todas las tendencias y
corrientes del pensamiento universitario de proponer tesis y soluciones diversas para sacar
del atraso académico y tecnológico a las aulas, es decir, a maestros y estudiantes. Hubiera
sido un magnífico camino para democratizar la enseñanza sin exclusiones ideológicas. Se
habría podido proponer la reeducación general del magisterio, especialmente del
bachillerato, para revivir sus propósitos originales y que consistían en dotar al estudiante
del esquema esencial de la cultura universal desde un punto de vista crítico, a partir de una
metodología científica para el razonamiento, como lo proponía la Segunda Comisión del
Primer Congreso de Universitarios Mexicanos de 1933, pero que abortó por el golpe de
mano realizado mancomunadamente por la derecha y el Partido Comunista. Esa derecha
que proclamaba la libertad de enseñanza y su guerra a muerte en contra del Artículo
Tercero Constitucional, y que en cuanto tuvo la oportunidad de dominar el paisaje político
nacional, se esforzó y lo sigue haciendo hoy bajo el gobierno de la derecha yunquista, por
acabar con todas las libertades, excepto la de imponer la educación religiosa en todos los
niveles escolares, borrando, en la medida de lo posible, la educación laica y el predominio
de la ciencia en la investigación. Si no lo cree, pregúntenle al gobernador sinarquista de
Jalisco, que ordenó la sustitución de los libros de texto gratuitos, por otros en los que, en
lugar de enseñar objetivamente lo que fue la Revolución Mexicana, difundió en los nuevos
libros el cristerismo, es decir, la contrarrevolución cristera como uno de los
acontecimientos esencialmente importantes en la historia de México del siglo XX. Se trata
de conformar nuevas generaciones de mexicanos sin ideas, totalmente despolitizados, para
que, una vez egresados de sus escuelas puedan ser fácilmente manipulados y explotados.
Generaciones juveniles sin ideas, sin principios, cuando mucho pertrechados con una
hipócrita formación religiosa obsoleta y falsa, a juzgar por los resultados de las acciones de
gobiernos panistas regionales, la corrupta administración presidencial de Fox, y las medidas
contraproducentes en economía, salud, educación y seguridad pública del espurio gobierno
de Felipe Calderón. En cuanto a los hechos y conflictos generados en la Universidad de
Guadalajara, de 1989 a la fecha, resulta conveniente transcribir otro artículo publicado en el
diario "El Occidental", sobre ese tema, publicado el 17 de noviembre de 2002, con el título:
"Generación Juvenil sin Ideas. Así empezó todo en la Universidad"... Vayamos pues, a su
texto:
"Los universitarios siguen dando de qué hablar: pensiones y golpes. Grupos rivales se
disputan el control de la institución. Los que ganaron en 1989 se sienten dueños. Los otros,
despojados. La cúpula de jeques se resquebrajó y se cumplió la profecía de Carlos Ramírez
Ladewig: "Nadie podrá, desde afuera, echarnos de la Universidad. Cuando esto suceda,
serán fuerzas mismas desde adentro".
Carlos hizo presidente de la FEG a Raúl Padilla López, que era presidente de Filosofía, en
recuerdo de su padre Raúl Padilla Gutiérrez, que en vida fue eminente hombre de izquierda.
Pero la afección patológica por el poder llevó a Raúl a reventar el equilibrio de las fuerzas
que existían entre los ex presidentes de la FEG, en su beneficio particular. Llegó a Rector
respaldado por Álvaro Ramírez Ladewig, heredero político de Carlos, aunque sin ninguna
experiencia en el ramo. ALVARO FUE ADVERTIDO DE LOS RIESGOS, PERO AUN
ASI LO SOSTUVO PAGANDO PRONTO EL PRECIO, QUEDANDO DESPLAZADO
DEL LIDERAZGO HEREDADO. El gobernador Cosío jugó al árbitro cuando ambos
grupos se arrojaban improperios y denuncias penales. Yo escribí y publiqué en la revista
"Diez" de Hermenegildo Holguín, un artículo que sintetiza lo que entonces ocurría. Se
llamó: "El gobernador amarra navajas" (23-IV.-1990). Transcribo algunos párrafos que
hablan del problema, encubierto por banderas de defensa de la educación popular por parte
de Álvaro y Horacio García Pérez, y por el otro lado la bandera de la modernización
administrativa y la excelencia académica, supuesta máscara de la privatización
universitaria. Decía: "Por ninguno de los dos grupos enfrentados se puede poner la mano al
fuego. Ambos fueron paridos por la misma madre y sus rasgos físicos son semejantes. Pero
las acusaciones que uno de los bandos hace públicamente al Rector, nos obligan a
reflexionar un poco. PARA QUE UNA ACUSACION, POR GRAVE QUE SEA, TENGA
FUERZA MORAL, INDEPENDIENTEMENTE DE LAS FORMAS JURIDICAS, DEBE
CUMPLIR EL ACUSADOR CON UNA CUOTA MINIMA -CONOCIDA-, DE
HONESTIDAD. NO SE TRATA SIMPLEMENTE DE ACUSAR DE ROBO A
DETERMINADO PERSONAJE, SOLO PORQUE NO SOY YO EL QUE ESTA
ROBANDO. ESA HA SIDO UNA POSTURA POLITICA TRADICIONAL DE
HORACIO, CUANDO INTENTA ABRIRSE PASO HACIA UNA POSICION. Pero hay
funcionarios horacianos de los cuales se podría escribir todo un tratado de corruptelas y
servilismo... En el conflicto actual de la Universidad no se trata de decidir quién es el más
honrado. Ambos bandos adolecen de limitaciones semejantes. Ambos conciben a la
Universidad como su hábitat en propiedad y estiman natural servirse de él de manera
directa o indirecta para elevar su disfrute particular de bienes y privilegios... Ese no es el
asunto pues, a discusión. Tampoco importa quién enloda más a quién, ni si el Rector
encontrará suficientes coberturas y escudos contra los proyectiles de sus adversarios. Lo
importante es saber si la administración actual persistirá en su apertura hacia la democracia
proclamada, en su respeto a la disidencia y en el impulso a la verdadera pluralidad... Lo
importante también es saber si el Rector va a aceptar opiniones y participaciones en ese
proceso, ajenas al aparato corporativo, independientes y honestas para sortear el vendaval
hacia adentro y hacia fuera con mayor decisión. LA SALIDA DEL CONFLICTO ES LA
SALIDA DEMOCRATICA. Y esta no pasa por Palacio de Gobierno ni por la Constructora
Tenamaxtle. Los Oliverios exigen un Congreso General Universitario, pero cuando se les
pregunta para qué lo quieren, ellos contestan ingenuamente: "...Para tumbar al Rector"... Un
congreso de ese tipo sería saludable sin duda, pero promovida su organización por una
comisión plural realmente al margen de las camisas de fuerza del aparato corporativo
pero... a eso es a lo que al parecer le temen las dos fuerzas en pugna. Sería un congreso que
se propusiera metas verdaderamente democráticas y académicas de superación y no
pasajeros desahogos de facción. ¿Qué es lo que peleaban en el fondo ambas facciones? Lo
que diré a continuación se basa en conversaciones que se dieron en mi propia casa, a donde
concurrían los que integrarían luego ambas facciones. El plan de Álvaro Ramírez Ladewig
era hacer Rector a Raúl Padilla, porque esa intención había sido manifestada por Carlos, en
vida. Pero el que se le había pegado en la misma trinchera política era Horacio García
Pérez. Raúl Padilla y su hermano Trino, vieron con simpatía que Álvaro ingresara al
Partido del Pueblo Mexicano, dirigido por Alejandro Gascón Mercado, con quien
mantenían buena relación. Pero Álvaro se metió hasta la cocina, junto con Horacio, en el
mismo partido, en tanto que Raúl mantenía su distancia. Luego el PPM se fusionó al PSUM
y Álvaro y Horacio quedaron en puestos de dirección. Raúl Padilla llenó una solicitud de
ingreso, simuló incorporarse, pero luego mandó secuestrarla para recuperarla y no quedara
rastro de la misma. Lo mismo cuando militantes del PSUM propusimos a Álvaro como
candidato a gobernador, Raúl intervino descaradamente para impedirlo y mandó a la
convención a Rodolfo Gutiérrez Zermeño, para presenciar los jaloneos y obligar a Álvaro a
declinar. Y es que, si Álvaro hubiera sido candidato a gobernador de oposición, eso hubiera
restado mucha capacidad de maniobra a los intereses políticos de Raúl, que siempre han
sido llegar algún día a candidato a gobernador, con todo el apoyo infraestructural de la
Universidad de Guadalajara. Bien, decíamos que el plan original de Álvaro Ramírez,
ingenuidad aparte, era hacer Rector a Raúl, pero llevando como Secretario General a
Horacio García Pérez. Y que ambos, como buenos hermanitos se repartieran el botín.
Horacio alguna vez me había dicho mientras cenábamos en un restaurante: "Raúl es amigo,
pero tratándose del poder y del control político de una posición, te pelea, desde un mozo
hasta una cuchara"... Pronto él mismo lo comprobaría porque las negociaciones con Álvaro
se hicieron tortuosas; se alegaron derechos de otros grupos y finalmente Horacio no llegó a
Secretario General de la Universidad. Raúl, viendo que Horacio estaba ganando todo el
apoyo de Álvaro, vociferó en el sentido de que no sería un simple firmón de Horacio, quien
-así lo creía Raúl- controlaría la institución con el apoyo de Ramírez Ladewig, valido de su
cercanía como militante político del heredero de Carlos Ramírez, asesinado en 1975 por
una supuesta banda izquierdista del FRAP. Y el problema tronó. Raúl reforzó su dominio
universitario por todo el Estado, menudearon las denuncias penales por ilícitos cometidos
por funcionarios horacianos, aunque nunca la sangre llegó al río, no obstante lo real de los
delitos. Esas acusaciones eran simples confrontaciones políticas, como las acusaciones de
hoy de los panistas contra los priistas de gobiernos anteriores. Se abrió la cloaca por un
tiempo, y la sociedad se enteró de corruptelas reales sin fin. El gobierno de Cosío echaba
cuentas tratando de ver cuánto podría redituarle a él políticamente el conflicto y le daba
apoyos formales a unos, pero reales a otros. Todo lo que ocurre hoy son polvos de aquellos
lodos. Ese es el verdadero origen de la pugna entre la FEG de hoy, que controla las
Secundarias y la Normal, y la FEU que Raúl Padilla promovió para sustituir a la FEG en el
Consejo General Universitario. No hay ideas reales. No hay programas, no existe debate
ideológico alguno, sólo la defensa del poder mismo de quienes lo están disfrutando y la
nostalgia por el poder perdido de la facción disidente, hoy encabezada por Mayo Ramírez
Gutiérrez, heredero político de Álvaro Ramírez Ladewig. Ahora que la prensa publica que
estos chicos malos han golpeado a un funcionario de la Universidad y presionan duramente
en algunas escuelas, el gobierno de hoy se hace el muertito y Trino Padilla como Rector, se
preocupa porque el Procurador se tarda mucho en actuar. ¿Qué ocurre? Que el gobierno
actual, feliz discípulo priista de Cosío Vidaurri, está dándole juego a los dos bandos para
que se debiliten en lo posible y luego la corriente política panista pueda penetrar
organizadamente en la Universidad. Esa maniobra política está dándole a los seguidores de
Mayo Ramírez el margen de impunidad necesario para intranquilizar a las huestes raulianas
tanto dentro de la Universidad como dentro de los partidos políticos donde Raúl Padilla es
importante accionista. Ese modelito político es el que Raúl está aplicándole a Ibarra
Pedroza y a Jorge Arana, que, dicho sea de paso, ambos tienen un lado oscuro por el que
tendrán que pagar un precio. Ibarra Pedroza, al haber sido colaborador cercano de César
Augusto Santiago, el mapache mayor del PRI, y Jorge Arana por su frivolidad y el vacío
cerebro que le hizo contestarle a doña Piedad, de la colonia Jalisco, cuando le increpó por
qué ya se iba de candidato a gobernador, dejando pendientes sus promesas de resolver
tantos problemas en la colonia; él le contestó: "-¡Ay, señora! ¡Esas eran simples promesas
de campaña!"... Pero volviendo a nuestro tema, debemos reflexionar en torno a la
impunidad como protección a la gente disidente de la administración universitaria, dirigida
por Mayo Ramírez. Se sospecha que el apoyo proviene del Gobierno del Estado. Los
jóvenes son capaces de hacer tropelía y media, incluso perpetrar crímenes a nombre de lo
que sea, a condición de contar con márgenes de impunidad; los mismos que la burguesía
alemana concedía a las juventudes hitlerianas para que ejercieran la violencia contra otros
partidos o contra otras razas "no arias"... Los jóvenes pueden derramar energía desordenada
y hasta provocar una revuelta social, pero siempre basados en los márgenes de impunidad
que el gobierno les conceda. Recuerden a los "Halcones" de Alfonso Martínez Domínguez,
que el diablo tenga a fuego lento... Cada joven estudiante es un proyecto de vida,
prometedor como una esperanza acariciable. Pero una educación torpe, simuladora de la
cultura e inyectada de vicios de todo tipo y de excesos, los llega a convertir en duendes
malignos, células de un cáncer social sin remedio que se comenzó a gestar cuando solapó
holgazanerías a dirigentes estudiantiles que jamás entraron a clase y se les entregaron
títulos y reconocimientos inmerecidos. Sin cultura, sin ideología y sin principios, esos
jóvenes que disputan posiciones deseables de poder económico y político, a menudo, ni
siquiera por su propio impulso, sino siguiendo patrones de conducta heredados, y objetivos
impuestos por sus mayores, no pueden ni deben ser estimulados ni patrocinados por
gobiernos o partidos que sólo ambicionan penetrar en el medio universitario a costa de lo
que sea... Y no precisamente para dignificarlo o elevarlo"...
Por lo dicho en este artículo, nos enteramos de que las dos cabezas contendientes
y aspirantes a la Rectoría y Secretaría General de la Universidad, tenían la misma
concepción de predominio, pues ninguno se resignaba a ser el firmón del otro. Queda claro
que en la confrontación de entonces, como en la de hoy, entre padillistas y briseñistas, lo
que menos hay son ideas, proyectos, principios o cualquiera de esa modalidad de frutos que
produce el árbol que da moras: la moral. Y que, efectivamente, la fractura Y DIVISIÓN
PROFUNDA ENTRE LOS JEQUES FUE DEFINITIVA, PERO NO PROVINO DE
FUERA, SINO DESDE ADENTRO, COMO LO VATICINO EN SU TIEMPO, el Lic.
Carlos Ramírez Ladewig. Tan resultó cierto que ha ocurrido dos veces, en l989, con Raúl
Padilla López, traicionando a Álvaro Ramírez Ladewig, y ahora en 2008, Raúl Padilla
López, traicionado por su hechura política: ese gremlin que puso de Rector de la U. de G. y
que responde al nombre de Carlos Briseño. 04-XI-2008.

XXI
EN LA ENTRAÑA DEL MONSTRUO
CORPORATIVO.
En reciente conversación con mi estimado amigo Javier Zaragoza, comentaba el hecho de
que el corporativismo como sistema de dominio político, es un fenómeno vivido y sufrido
por la mayoría, pero desconocido en su esencia, es decir, en sus causas, sus bases, su
historia y su contraveneno. Los efectos se hacen sentir de manera concreta pero son
aceptados de manera irracional o simplemente soportados sin ofrecer resistencia alguna por
debilidad, por oportunismo o por simple molicie de aquellos que creen que en la vida todo
es cuestión de suerte, misma que nada tiene que ver con la ideología y los principios.
Recuerdo que en una ocasión, mis alumnos de Filosofía III (Ética), me hicieron una
calavera, en vísperas de la celebración del día de muertos. Decía:
"Ya se fue nuestro maestro/ Sí, a José Dolores me refiero,/ se lo pescó la muerte/ cuando a
clases venía ligero./ Ya no bailará tango,/ ni danzón del occidente;/ Ya no hablará tanto/ y
ahora cantará a la muerte./ Sí, lo extrañaremos y siempre lo recordaremos,/ aunque SIN SU
FILOSOFIA.../ ¡MUY A GUSTO QUE ESTAREMOS!..
Una vez que me leyeron la composición, me preguntaron con intención pícara: "¿Qué
opina, maestro? ¿Qué le pareció?"... Yo les contesté de inmediato: "-No, pues ustedes
tienen toda la razón, desde el ángulo de la comodidad. ¡Es que vivir a lo pendejo es a toda
madre!"... Todos prorrumpieron en sonora carcajada, culminada con una actitud seria y
algo contrita al final. Nadie insistió en preguntar algo más. Y pensar que así vive,
inercialmente, la mayoría de la gente que convive con nosotros en el entorno social, en la
vida de la comunidad. Y de esa fuente, al parecer inagotable, se nutren los sistemas
políticos antidemocráticos, las tiranías dictatoriales. A veces hay gente ilustrada que acepta,
por cuestión simple de intereses, tales formas bárbaras de convivencia y adornan sus juicios
serviles con palabras poéticas, como fue el caso dramático del poeta mexicano que colaboró
con el jalisciense dictador Victoriano Huerta (creo que fue Salvador Díaz Mirón) y que
escribió, que cuando el beodo militar, asesino de don Francisco I. Madero pasaba, dejaba
detrás de sí "un perfume de gloria". Otra de mis experiencias lamentables fue en la Facultad
de Derecho de la U. de G., cuando recibía cátedra de moral y ética jurídica de maestros que
en su vida personal, pública y privada, eran totalmente lo contrario a lo que pretendían
enseñar. En tanto que unos decían que las leyes habían sido hechas para ser violadas, otros
eran profesionalmente serios, responsables y ¡hasta buenos maestros!. La falta de
conciencia social y de cultura política es la fuente abastecedora de cuadros para el sistema
corporativo que ha gobernado a México desde 1946. Su moral es muy concreta: "Roba, o te
roban. Si no robas tú, otro lo hará y tú habrás perdido tu oportunidad. El talento se lleva en
la cartera. Róbate un pan, como Jean Valjean (protagonista de la novela "Los Miserables"
de Víctor Hugo) y te meten a la cárcel. Róbate un ferrocarril lleno de grano del gobierno, y
te harán senador. Los vivos viven de los pendejos, El que no tranza, no avanza, etc."... Y lo
mismo que en el mundo religioso se habla del bien y del mal como algo ineludible dentro
de cuya contradicción cada ser humano usa su libre albedrío para elegir uno u otro, también
en el seno de la sociedad existe la lucha de clases, dentro de cuyos intereses cada ser
humano elige intereses o simplemente se ve envuelto en ellos, defendiendo los de los
explotadores o de los explotados. Con todas estas características y "valores" del
corporativismo, no resulta cómodo ni fácil desenvolver nuestra actividad en su interior,
máxime si añadimos responsabilidades de dirección en algunos de sus niveles de autoridad.
Fui Coordinador de Enseñaza Preparatoria en el área de Humanidades, pero también de
facto en el de Ciencias Sociales. Fui director fundador de la Escuela Preparatoria Nocturna
No. 2 para Trabajadores. Por ello fui miembro del Consejo General Universitario, y
miembro del Consejo Técnico de Enseñanza Preparatoria. Fui respetado y temido, porque
los líderes universitarios convertidos en jeques, sabían que ninguno de ellos podía ejercer
control alguno sobre mi conducta pública. ¿En qué consistía, o en qué residía su sensación
de impotencia y al mismo tiempo de temor permanente? En que las posiciones logradas
dentro del medio académico y administrativo universitario no se debían al favor de ninguno
de los llamados jeques. Mis cargos académicos y administrativos no habían sido concesión
de ninguno de ellos, sino voluntad del jefe de todos ellos, luego desaparecido: El Lic.
Carlos Ramírez Ladewig. Tal situación especial producía otros efectos no menos
incómodos: el no pertenecer o tener militancia concreta en ninguno de los bandos en pugna,
una vez estallada la crisis en la Universidad. Otro incómodo efecto más: la conservación de
mi actitud crítica sobre ambos bandos en pugna, gracias a la libertad y soberanía ejercida
por mi independencia de criterio. Es claro que en una situación así, también implicaba
sufrir hostilidades y marginaciones en la actividad académica y en el disfrute de cargos
administrativos, dándome a entender los jeques, que debía elegir entre los beneficios de la
nómina aunados a la disciplina ciega que exige, o no pasar de simple maestro, por geniales
que pudieran ser mis aportaciones académicas. En ese sentido se expresaba Enrique Alfaro,
cuando se refería a sus bases magisteriales y administrativas de la Prepa cuatro: "-Son
pendejos, pero son leales y trabajadores". Es decir, se privilegiaba la lealtad política por
sobre la capacidad intelectual, académica y administrativa. Sobreviví a los ácidos gástricos
e intestinales del sistema corporativo universitario, aunque ello implicó presiones y
agresiones por los bandos en pugna. Un par de veces fueron testaferros de Raúl y de
Horacio, a balacear mi casa, cuando era director de la Prepa Nocturna No. 2 Para
Trabajadores. Cuando fui nombrado Asesor de Rectoría durante la administración de
Enrique Alfaro, jamás recibí nombramiento por escrito, ni supe cuántos cheques a mi
nombre, no cobrados por mí, fueron aprovechados por el mismo Alfaro o alguno de sus
allegados, porque, luego de que ya no me recibió como Rector para recibir mis aportaciones
como Asesor, a los noventa días abandoné el cargo, mostrando con ello que no estaba bajo
su control político. Cuando fui adscrito a la Prepa Cuatro, una vez que recibí mi
nombramiento como Profesor e Investigador Titular "B", algunos recibos, reclamando la
diferencia salarial al cambiar de categoría, el entonces Delegado de la Prepa 4, Edmundo
Vázquez Durán, "los perdió" ( o los cobró), pues quién sabe que haya ocurrido con esos
papeles. El caso es que NUNCA LLEGUÉ A VER ESE DINERO. El bando político de
Raúl Padilla López, contuvo la agresión contra mí en la Prepa Nocturna No. 2, en donde los
horacianos o alvarianos me dieron de baja con diversos pretextos, después de que el
Secretario Francisco Acosta, ebrio, dentro de su oficina me había puesto una pistola en las
costillas. Era el decano y ex-director de la Escuela, pero no soportaban que los alumnos me
consultaran cosas, cuando entre clase y clase, me sentaba a conversar con los maestros en
las bancas del patio, afuera del laboratorio de biología. Raúl ordenó como Rector, que me
pusieran a disposición de la Oficialía Mayor de la U. de G., y el Dr. Armando Macías
Martínez, Secretario Auxiliar de Rectoría, me gestionó un nombramiento de emergencia
como Técnico Docente Titular "A", adscrito primero a la Prepa Tres, y luego a la propia
Secretaría Auxiliar bajo su mando. Durante cuatro años, la Universidad no me pagó salario
como maestro. El sueldo de emergencia lo desquité con creces, tanto en la Prepa Tres,
como en la propia Secretaría Auxiliar, a la cual le entregué más de seiscientos artículos
sobre asuntos universitarios publicados en la prensa, y relacionados con otros temas que
podrían resultar de interés para el Rector. Aún conservo unos trescientos de ellos en mi
archivo personal. Dudo que alguno de esos artículos haya sido leído por el Rector, pues
estaban manuscritos, porque no me habían dotado de máquina de escribir ni de escritorio.
Se trataba de ver si la molicie me conducía al cargo de "aviador", para luego desarmarme
moral y políticamente. Ese trabajo lo realizaba porque exigí que así fuera e hice público mi
reclamo en la Revista "Diez". Era mi destino como penalidad por no haberme adscrito o
afiliado políticamente a cualquiera de los dos bandos en pugna. No podía hacerlo, porque
tan corporativo era un bando como el otro. Y lo curioso era que las agresiones que
intentaban arrebatarme el pan de mi familia, venían de mis supuestos "ex-compañeros de la
izquierda", que habían convertido a la Prepa 2 Nocturna en el último bastión de resistencia
contra la Rectoría de Raúl. Este decidió por ello cortar por lo sano y desapareció las
administraciones de las prepas nocturnas, convirtiéndolas en simples turnos nocturnos de
otras preparatorias diurnas, perdiendo estas escuelas su enfoque clasista al servicio de los
trabajadores. Pero tal vez por todo esto, y a pesar de mis treinta años de servicio, el sistema
corporativo imperante no pudo asimilarme, digerirme y anularme como ente pensante,
autónomo y soberano, capaz de asumir sus propias responsabilidades y tomar por ello sus
propias decisiones. Y esa calidad libre e independiente era inadmisible para cualquier
cabecilla de ese sistema corporativo aún vigente en la Universidad. El sistema corporativo
exige una disciplina dogmática, irracional, por ello no nacida de convicción alguna sino de
la simple y descarnada conveniencia. Es el sometimiento y renuncia a la condición humana,
pues no admite razonamiento, análisis y formulación de conclusiones. Estas capacidades,
cuando se dan en la gente del aparato universitario, están limitadas exclusivamente para el
ejercicio burocrático, técnico y académico. Porque en el ámbito político o de la grilla,
siempre hay un jefe que te dice qué pensar y cómo debes pensarlo, sin réplica alguna, a
menos que quieras poner en riesgo tu trabajo, tu lugar de privilegio en la nómina o... tu
integridad física. En el sistema corporativo pasan cosas que pueden no gustarte, que pueden
estar reñidas con la moral y con la verdad, pero no existen condiciones para comentarlo con
libertad, así que solamente puedes manejarlo como rumor, como chisme o como chiste, a
condición de que lo hagas en tu casa donde nadie ajeno pueda escucharte. En mi caso,
ocurría todo eso, pero a diferencia de los demás, yo sí decía mis observaciones y críticas,
eligiendo para ello los momentos más oportunos, que era cuando estaba presente todo el
Consejo General Universitario y otras escalas de autoridad. Lo hacía de frente, cara a cara.
Por eso, cuando hubo que reubicarme en alguna escuela preparatoria como maestro, fue
algo complicado porque todos los directores temían mi capacidad crítica, dado que "yo no
le respondía a nadie", y finalmente, cuando me reubicaron en la Prepa Cuatro, la mafia
alfarista local consideró especulativamente que yo había negociado con Raúl Padilla López
mi recirculación académica y como funcionario y que seguramente yo sería el siguiente
director. Incluso algunos maestros madrugadores, llevados por tal suposición, me visitaron
en mi casa "pidiendo mano" para cuando -como ellos creían-, fuera nombrado director de la
escuela. Lo primero que hice fue sacarlos de su error. Cuando el grupo mafioso alfarista se
convenció de que yo no era pieza política estratégica de Padilla López, para conquistar el
control político de la Prepa Cuatro, entonces pasaron a la hostilidad sistemática... Sí; conocí
las entrañas del monstruo corporativo de la U. de G. Resistí, y ahora como jubilado sigo en
el combate desde esta trinchera. Hasta mayo de este año, escribía en el diario "El
Occidental", pero después de que el señor Mario Vázquez Raña, entrevistó personalmente
al espurio presidente Felipe Calderón, no dudé de la variación de la línea editorial del
periódico, como finalmente resultó así. Al salir el director Lic. Rodolfo González Reyes,
del diario, salí yo también como colaborador. Ahora mi trinchera es este blog "Izquierda y
Cultura", en tanto que surge alguna oportunidad de seguir escribiendo en alguna otra revista
o periódico. 18-XI-08

XXII
¿MANTENER LA DIGNIDAD DENTRO DEL
SISTEMA CORPORATIVO?
¿Es posible mantener la dignidad dentro del sistema corporativo? Sin duda alguna. ¿Que es
difícil? Lo es. ¿Cuántos lo logran? Una minoría. ¿Por qué? Porque resulta muy cuesta
arriba remontar todas las desventajas y obstáculos que el hombre vertical, con cultura y con
principios debe afrontar en la dinámica cotidiana, lo mismo que en el momento de grandes
y trascendentes decisiones dentro del escenario corporativo que domina a la comunidad.
Pero es completamente posible. Pueden lograrlo los hombres superiores o los aspirantes a
serlo. Llámase hombre superior al individuo que se vuelve de excepción en el seno de una
comunidad donde la mayoría está compuesta por seres medianos, mezquinos, que viven
para comer y comen para vivir, con la nariz siempre orientada hacia el suelo y que resulta
para ellos imposible levantar la cerviz para soñar y contemplar las estrellas. Son mezquinos
porque su pequeñez no les alcanza para elevar su pensamiento con proyectos trascendentes,
orientados a servir a la comunidad, a la sociedad en su conjunto. Son los hombres
estómago, cuya energía no alcanza a llegar al cerebro y construirse una conciencia
vinculada a los problemas de la sociedad y que ignoran cuáles son las responsabilidades
históricas de una generación o de una clase social, y por lo mismo a lo único que aspiran es
a llenar la panza personal y familiar, acumular bienes y servicios para sí, para su grupo
familiar y a lo sumo, para sus amigos que, ya estructurados como grupo de poder
económico, social o político, hacen valer ese poder por cualquier medio lícito o ilícito,
aunque la mayoría de las veces sea inmoral. Es entonces cuando esos grupos que
comenzaron a formarse por amistad, se convierten en cómplices patrones, obligados a
contratar o conseguir por diversos medios, las capas de subordinados que mantendrán la
dinámica de los negocios alcanzados o construidos, regidos por normas rigurosas de lealtad
a su benefactor o líder, bajo la pena de perderlo todo, si son o se convierten en pencos que
tiren para otro lado, distinto al rumbo de los demás pencos que ya están uncidos a la carreta
de los jefes. Estas son las características más evidentes de lo que conocemos como mafia.
Su principio de acción más conocido: valido de mi poder, te favorezco, pero quedarás en
deuda conmigo. En su momento yo te pediré algún favor a ti, y tú estarás obligado a
servirme, so pena de sufrir las represalias consecuentes. De cualquier modo, tu lealtad
estará sujeta a mis intereses. Tus ideas personales, tu particular forma de ver el mundo y la
vida, en relación a la actividad en que nos hallamos involucrados, las podrás tener en
algunos aspectos de tu vida privada, pero nunca podrás manifestarlas en público si sus
contenidos entran en contradicción con los intereses que nos mueven. Para no caer en estos
engranes de sometimiento, se necesita gozar de un prestigio y una personalidad reconocidos
socialmente. Al mismo tiempo, estar dispuesto a enfrentar hostilidades autoritarias y abusos
de aquellos que detentan el poder de hacerlo. ¿Y cómo se gana o se construye ese prestigio
y esa personalidad, para que socialmente sea reconocida? Siendo congruente, mostrando
coincidencia entre las ideas que decimos tener y los hechos que evidenciamos en nuestra
vida privada y pública. ¿En qué reside el desprestigio que ronda a los políticos de ciertos
partidos? En su tremenda capacidad de mentir. De prometer unas cosas durante una
campaña electoral, y luego cínicamente negarse a luchar por ello una vez llegados al cargo
legislativo o a realizarlas cuando arriban al poder ejecutivo. Tremolar como bandera una
doble moral para ofrecer luego un pretexto para justificarse. Ejemplo: condenaban al
político ladrón, soberbio e inepto, sólo porque no eran ellos los que estaban robando.
Finjían humildad y modestia, para luego burlarse de la buena fe social cometiendo los
mismos errorres y defectos que antes condenaron como candidatos. El hombre, es cierto, es
un animal social. Ha de ser porque actúa principalmente por instinto, dejando para después
la actividad cerebral, y por ello tiende a seguir el ejemplo generalizado de una mayoría
inconsciente, engrosando el contingente convertido de esta manera en manada. O, dicho en
palabras menos duras, actúan dentro de una multitud de árboles que caminan
mecánicamente obedeciendo a la exigencia elemental de la sobrevivencia, al margen de
todo pensamiento superior. Este es el tipo, o ¿modelo humano? que constituye la materia
prima del corporativismo. Desde antes del año 2006, ocurrieron grandes movilizaciones
sociales haciendo resistencia al sometimiento corporativo que en México siguen aplicando
los partidos políticos. El PRI porque fue el creador de este sistema de control político
social; el PAN por ser adelantado discípulo del PRI, y el PRD, por ser la encarnación de un
PRI supuestamente más liberal, que ha tirado de las riendas para volver a su fuente política
original bajo la bandera de la socialdemocracia negociadora con el poder constituido, a
pesar de los esfuerzos de una fuerte corriente interna que pretende convertirlo en el
instrumento de lucha democrática, progresista y revolucionaria, como al principio de su
vida pública pretendió serlo. Pero, ¿cómo convertir a esa materia prima elemental (valga la
redundancia) carne de cañón del corporativismo, en seres humanos conscientes y capaces
de tomar decisiones propias, nacidas de la reflexión y de la convicción? Se lograría
mediante la formación de cuadros de dirección que dieran a las masas inconformes de ese
gran ejército cívico en formación, la orientación necesaria para que sintieran primero y
luego percibieran con mayor claridad el rumbo preciso de la lucha y los objetivos mediatos
e inmediatos a lograr. Cambiando de este modo el clima y el ambiente ideológico del
medio, habrá condiciones para reconstruir socialmente la cultura política perdida por tantos
años. ¿Por donde empezar? Hay que crear una gran escuela de cuadros. Una escuela de
dirigentes medios, es decir, una escuela de oficiales para dar dirección a las masas que hoy
se mueven en protesta, más por instinto político que por ideología. A esos nuevos oficiales
de la lucha social y política, hay que dotarlos de la formación teórica indispensable, para
que a su vez transmitan esas ideas básicas a la masa. En suma, hay que dotarlos de
PRINCIPIOS. ¿Y qué son los tan mencionados principios? Lo diremos a continuación,
tomando ideas básicas sobre el tema, NO DE UN TRATADO DE MARXISMO, sino
recurriendo a definiciones enciclopédicas, pero interpretadas por nuestra experiencia y
nuestra formación filosófica:
PRINCIPIOS:
Son ideas básicas que determinan las decisiones trascendentes en la conducta del hombre y
por ello deciden el rumbo de la vida personal.
1 Estas ideas son convicciones profundas que expresan por sí mismas el deseo de realizar
algo elevado, justo y correcto, y al mismo tiempo implican la capacidad y la potestad de
ejercer crítica por situaciones, aspiraciones y conductas expresadas en el pasado y que por
debilidades humanas no se han cumplido sus preceptos.
2 Pretenden ser guía para la acción en el escenario de los problemas y conflictos de nuestro
tiempo.
3 Forman parte integrante de una IDEOLOGIA. que nos presenta u ofrece un esquema del
mundo deseable en el que podría vivirse mejor que hoy y que identificamos como UTOPIA
(Utopía: modelo de vida social perfecto pero inexistente, lejano y difícil de alcanzar) y por
la cual vale la pena luchar por construirla.
4 Cuando estas ideas llamadas PRINCIPIOS se aceptan y forman parte de la convicción
propia, se convierten en la fuerza del individuo, misma que hay que llevar a la acción
buscando a todos aquellos que coincidan con estas apreciaciones del mundo y de la vida.
Cuando la cantidad de voluntades reunidas y organizadas para la acción se hace tan
numerosa que supera a quienes poseen otra ideología o no tienen ninguna, entonces la
influencia social de la mayoría se hace sentir en la vida pública a través de diversas
organizaciones como: partidos políticos, sindicatos, grupos de presión o clubes de servicio
y organizaciones diversas de la sociedad civil, y su fuerza repercute finalmente en el
Estado, en su legislación y en sus políticas favorables a las intenciones por las que se lucha.
La satisfacción entonces consiste en la sensación de haber avanzado aun cuando sea de un
modo insignificante en dirección de la utopía.
5 CUANDO LOS PRINCIPIOS SON CLAROS Y PRECISOS, EL HOMBRE ES CAPAZ
DE LUCHAR POR ELLOS, Y POR DEFENDERLOS SACRIFICA CUALQUIER COSA:
SU TIEMPO, SU TRABAJO, SU DINERO, SU COMODIDAD. SU INTEGRIDAD
FISICA, Y HASTA SU VIDA.
¿Y como iniciar el camino hacia la conciencia social y la cultura política? Debemos partir
del análisis crítico de nuestra propia persona, valorando nuestra propia actitud hacia la vida
propia y la de los demás, que conforman la llamada comunidad, es decir, la sociedad en que
nos movemos habitualmente. Valorar correctamente las movilizaciones sociales y políticas.
Aceptar que son muchas y muy variadas, pero que todavía no constituyen la mayoría social
que demanda los cambios democráticos, progresistas y revolucionarios que el país exige
para su desarrollo justo y equilibrado. Se están operando los cambios de cantidad o
cuantitativos que señala la ciencia de la dialéctica. Pero como los cambios cuantitativos no
son indefinidos, sino que llega un momento en que producen algo nuevo: un cambio de
calidad, mejorando la realidad, entonces debemos cuidar que esos cambios sean los
apropiados para avanzar social y políticamente y vigilar que los errores de dirección no
provoquen un retroceso. Ese es el papel estratégico que cumplen los cuadros de dirección
que en todos los niveles de la lucha social y política dan sentido al movimiento de las
masas. Por eso cada aspirante a dirigente en el campo de la lucha de clases, cualesquiera
que sea el ámbito de su acción, debe partir de estas bases:
"Todos alentamos deseos diversos, unos buenos y otros no tanto, junto con otros
francamente malos, PERO ESO NOS HACE HUMANOS.
Cultivar las buenas ideas y una elevada conducta individual. superando nuestros impulsos y
deseos negativos NOS HACE MORALES.
Respetar aquellos deseos y proyectos que no compartimos y esas ideas con las que no
concordamos o que rechazamos, NOS HACE CIVILIZADOS.
Impulsar los proyectos afines a la buena convivencia social, propiciando el surgimiento de
otros más elevados, NOS HACE SUPERIORES.
Finalmente, luchar por elevar la vida humana construyendo instrumentos sociales,
económicos, políticos y culturales que transformen la vida social actual en otra superior,
edificando un mundo que se rija por normas que lo hagan más armónico, más justo y más
equitativo en todos los órdenes,
Combatiendo al mismo tiempo con energía y convicción todo aquello que lo estorbe y
obstaculice... NOS CONVIERTE EN REVOLUCIONARIOS.
(Las ideas contenidas en los primeros renglones de esta reflexión, los tomé del diálogo
entre dos personajes de una película norteamericana cuyo título nunca supe. Yo
simplemente sinteticé y completé el planteamiento)...
Si nos reeducamos para aceptar Principios y conformarnos una IDEOLOGÍA DE LA
CUAL PARTIR PARA REVALORAR EL MUNDO CIRCUNDANTE, lograremos
perfilarnos frente al medio social con una personalidad respetable, impermeable a las
tentaciones del medio y con la fortaleza necesaria para resistir presiones y represiones por
causa de nuestra conducta concordante con los principios que sustentamos. Nuestra
capacidad profesional y nuestra honestidad militante hará el resto para sobrevivir en un
medio adverso a la realización humana, como es el sistema corporativo de control social y
político, así como se ha implantado en México, y en particular en la Universidad de
Guadalajara. 25-XI-2008.

XXIII
RASGOS COMUNES DE LOS DOS BANDOS EN
PUGNA.
Una vez establecido el origen corporativo común de todos los actores que de diversas
maneras han protagonizado la eterna crisis de la Universidad de Guadalajara, desde la
muerte de quien fuera líder, pastor y guía del grupo político, el Lic. Carlos Ramírez
Ladewig, hasta la última etapa vivida durante los dieciocho meses en que presidió la
Institución educativa Carlos Briseño, corresponde al lector sacar sus propias conclusiones
en torno a quién le asiste la razón y hasta dónde se beneficiaría la Universidad en caso de
que cualquiera de los dos bandos en pugna resultara victorioso en definitiva.
¿Sería sano que Raúl Padilla López siguiera detentando el poder de facto y el liderazgo
consecuente, conservando a la U. de G. en lo que la ha convertido: una gran promotora de
espectáculos de corte nacional e internacional, en sus diversos niveles de calidad e
importancia, pero cuya actividad -por importante y elevada artísticamente que sea- es
básicamente ajena a las responsabilidades sustantivas de la educación superior, y que en
nada relevante beneficia al progreso de la academia y de la investigación científica?
Porque, mucha gente se pregunta: ¿Qué tiene que ver con la educación popular, el que el
público pudiente pague de $ 600.00 a $ l,800.00 por butaca, tanto en el Teatro Diana, como
en el Auditorio TelMex? Claro que no es despreciable el hecho de que quien tenga dinero y
pague esos precios, aproveche la oportunidad de disfrutar espectáculos de esa dimensión y
calidad nacional e internacional, pero qué, ¿esa actividad no se aparta un tanto de las
responsabilidades de la Universidad, del Piensa y Trabaja, que le sirve de lema, pero que
debe ser aplicado a la academia y a la investigación científica y no a la promoción de
espectáculos, especialmente si parte de los recursos económicos destinados a la enseñanza
superior, es distraída en tales menesteres? ¿En donde leería Raúl Padilla López, que es la
Universidad la que debe comprometer sus recursos en esas actividades? Inicialmente se
manejaba la idea de que esas promociones eran para complementaciones presupuestarias, es
decir, para ayudar a completar el gasto de la actividad escolar, pero pronto tales razones se
esfumaron, porque mediante algunas auditorías se llegó a recomendar a quienes manejan el
presupuesto de la Institución, no comprometer los dineros destinados a la academia, en
rubros no sustantivos de la actividad universitaria.
¿En dónde están los beneficios concretos para la llamada excelencia académica, derivados
de las "ganancias" de las once empresas parauniversitarias que Raúl Padilla López preside?
¿A quién le rinden cuentas tales empresas? Por ejemplo, ¿en qué ha fortalecido la FIL a la
academia universitaria? ¿Cómo se ha reflejado en el mejoramiento de los sanitarios de cada
escuela de la U. de G., el éxito festinado de las once empresas parauniversitarias que Raúl
Padilla López preside? ¿Cuáles han sido los logros alcanzados en las tareas de
investigación científica, que puedan adjudicarse a tales empresas parauniversitarias? ¿En
qué medida ha fortalecido la enseñanza audiovisual en las prepas, la Muestra Internacional
de Cine? ¿El auditorio de lujo TelMex, contribuirá con sus ganancias a mejorar o elevar el
nivel de vida de maestros, técnicos docentes y empleados administrativos y de servicio de
la Universidad? Las ganancias del Teatro Diana, ¿han contribuido a fortalecer el fondo para
el pago de pensiones y jubilaciones? Parece ser que la percepción generalizada entre los
universitarios conscientes, es de que los festinados rendimientos que por cierto a nadie
rinden cuentas, lo que han producido es el fortalecimiento y control político de las mafias
locales de cada escuela o facultad, mismas que han acentuado su dependencia del gran líder
o jeque de jeques, como dice Juan José Doñán, y vigorizando la relación de servilismo
respecto del jefe de jefes, con una lealtad canina execrable, misma que mantendrán en la
medida en que cuenten con manga ancha en cada escuela para que cada mafia aplique a su
vez, la cuota de corporativismo y corrupción en cada plantel a su cargo.
Preguntas como las expuestas podrían repetirse una y otra vez, y el servilismo, el temor a la
pérdida del confort conquistado, y los intereses creados de la multitud de mafias que operan
en los centros escolares, las tomarían como una agresión personal a la que posiblemente
darían respuesta con el único lenguaje que maneja la sin razón: la violencia. ¿Qué es lo que
hace Raúl Padilla López con todos estos caprichos convertidos en iniciativas y luego en
instituciones nacidas exclusivamente de su voluntad omnímoda? Valerse del poder que
detenta y el liderazgo que le obsequia el sistema corporativo aplicado en particular en el
medio universitario, para convertir sus inclinaciones y caprichos en la realización concreta
de sus deseos personales. Y es en la posibilidad muy cierta del uso de la violencia como
respuesta represiva a las críticas, en la que radica la angustia, el temor y la intimidación que
obliga a la mayoría de universitarios no cómplices, a callar y guardar lo que ven,
limitándose a trabajar mal que bien, dentro de las condiciones reales en que se mueve la
academia, la dinámica política interior y la investigación científica. Eso hace que los
universitarios no cómplices conscientes, se la piensen una y otra vez antes de protestar o
hacer las denuncias en torno a dispendios, abusos, injusticias, discriminaciones, cambios
arbitrarios de horarios de clase cuando una mafia local pretende deshacerse de un maestro;
súbitos cambios de asignatura sin que se tome la opinión del maestro perjudicado, despojo
de horas clase para beneficiar a gente de confianza protegida por la mafia local de alguna
escuela; asignación de tareas ajenas a las labores docentes para agobiar al maestro y
obligarlo a renunciar, etc. Sus equivalencias son aplicadas con frecuencia a estudiantes en
actitud de resistencia al sistema corporativo. Presionar al estudiante es muy sencillo. No
solamente se usa el socorrido recurso de aplicarles el famoso artículo 108 de la Ley
Orgánica, y que consistía en cancelar la inscripción del alumno por haber reprobado dos
veces una asignatura en un mismo ciclo escolar, sino que también se usó la amenaza de la
"pérdida de papeles" (documentos escolares personales ubicados en el archivo de la escuela
o en el Departamento Escolar). Hoy ignoro si sea el mismo número del artículo, pero el
contenido sería esencialmente el mismo. El objetivo siempre fue y será excluir al estudiante
rebelde, de la comunidad universitaria. No estoy hablando de memoria. Conocí estos
mecanismos represivos, aunque nunca los apliqué, cuando era director de la Escuela
Preparatoria Nocturna No. 2 para Trabajadores. Pero además lo menciono porque A MI ME
OCURRIO SIENDO ESTUDIANTE DEL 4o. AÑO DE DERECHO, cuando propuse a la
FEG aprovechar la energía de los candidatos a Presidentes de las Sociedades de Alumnos
de las escuelas, que perdieron la elección, organizándolos en Ateneos, cuya actividad
central sería cultural y artística, sin interferir en la política estudiantil local. Tomé el
ejemplo genial del Presidente General Lázaro Cárdenas, quien propuso con mucho éxito,
que los candidatos perdedores en un Comisariado Ejidal, quedaran por ley, presidiendo el
Comité de Vigilancia, para que el ejido no desperdiciara su energía e iniciativa, y al mismo
tiempo cuidaran las manos de los ganadores. Pero el Presidente de la FEG de entonces no
apreció la idea y se opuso terminantemente a su aplicación. Pensó que, si permitía la
organización de Ateneos culturales, la competencia, o sea, la división, seguiría y la división
de los estudiantes se mantendría como fuente de conflictos. Es posible eso, pero en realidad
lo que ocurría era que el sistema corporativo no podía conceder las libertades y la
autonomía de acción a nada que pudiera debilitar de algún modo su hegemonía. Y me
advirtió que si tales Ateneos se formaban, mis papeles en la Facultad de Derecho pagarían
el precio con su desaparición. No hubo Ateneos ni modo alguno de aprovechar
institucionalmente la energía de los perdedores. Por eso fue que tuve que crear el Círculo de
Estudios Filosóficos "Vicente Lombardo Toledano" en la biblioteca de mi casa, para dar
cauce a tanta conciencia inquieta y con deseos de participación en la actividad cultural,
social y política.
Pero volviendo al tema de los bandos en pugna, Carlos Briseño, no haría algo diferente a
Raúl Padilla López, desde la cúpula del poder político universitario. Ambos cabecillas son
producto del sistema corporativo que ha prevalecido por medio siglo en la Universidad de
Guadalajara. Briseño, habiendo sido militante comunista, por las razones que él sabe, por
su propia inercia personal frente al medio social, fue reclutado por Raúl Padilla López,
siendo aquel, estudiante de la Facultad de Economía. Temprano pensó Briseño en cobrar la
indemnización por "servicios prestados al proletariado", actuando a cambio como parte de
la decoración "democrática y revolucionaria" que Raúl Padilla se estaba construyendo en
camino hacia la Rectoría y especialmente hacia el liderazgo del grupo político universitario.
En el momento en que Briseño aceptó ese papel a cambio de figurar con jugosos salarios en
la nómina, abjuró a la ideología y a la militancia política que ostentaba, incorporándose sin
resistencia al sistema corporativo imperante y recibiendo a cambio, los beneficios
económicos y de privilegio de los cargos, de los viajes "de estudio" y de la perspectiva de
llegar al candelero cupular del grupo político. De allí a la Secretaría General y la Rectoría,
quedaba el camino abierto. Cambió de metas, para servir no ya a una institución política y a
una causa, sino a un individuo, a un amo personal en la figura de su líder progresista y
democrático de nombre y decoración, pero tan dictatorial y autoritario como cualquier jefe
corporativo. Y llegó a adaptarse y asimilarse tanto al sistema, que ya lo decía Raúl Vargas
(actual dirigente del PRD) que Briseño se ganó los cargos importantes "a base de
genuflexiones". (En mi pueblo a eso se le llama agacharse y es sinónimo del servilismo más
despreciable). Pero al llegar a las alturas del poder, perdió el piso al creer que había
acumulado tanta fuerza e influencia, especialmente con sus amigos de la derecha que lo
adulaban, dadas sus idílicas relaciones con la parte más reaccionaria de esta corriente
política, el sinarquismo, a través de su "gran amigo" Emilio González Márquez, el
gobernador de Jalisco, y con la Iglesia Católica, a través del Cardenal Sandoval Iñiguez,
famoso por haber sido el creador de los llamados "Talleres por la Democracia" que no
fueron otra cosa que centros de conspiración política en contra de la democracia
precisamente para acarrearle votos al PAN en el 2006, y cerrarle el paso a toda costa al
candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador. Ellos dos
cultivaron a Briseño, al estilo yucateco, convenciéndolo de que podría ser candidato a
gobernador, si bien por el PRI, también con el visto bueno de los sectores más
reaccionarios del escenario político nacional y local de Jalisco. Ese sueño le obnubiló la
mente y llegó a creer que con esos apoyos externos y la publicidad profusa que los
acompañaba, le bastaba para penetrar en la conciencia de la masa universitaria, construirse
en base al servilismo inercial del equipo que fue construyéndose en el camino a la Rectoría
de la Universidad, la imagen del político capaz, simpático, dicharachero y parlanchín frente
a los medios, audaz y capaz de crear, como lo llegó a declarar, una nueva era para la vida
de la Universidad, cayendo en la terminología ordinaria de los fascistas cuando arriban a
una posición cupular de poder político y administrativo. Su desequilibrado ego lo
convenció de ser el nuevo Mesías que el medio universitario estaba esperando para
liberarse de la tutela rauliana-padillista, pero los años que pasó como Rector del
CUCIENAGA en Ocotlán, de Secretario General de la Universidad y los 18 meses de
Rector General, no le bastaron para construirse la estructura de poder y de influencia
necesaria para neutralizar la fuerza y el poder de su creador: el padillato.
Desafortunadamente para él, se dedicó a tejer alianzas muy poco confiables, y cuya
fragilidad no advirtió, a causa de la venda color de rosa que la sucesión de triunfos
personales en su proceso ascensional al poder le ponía sobre sus ojos, ávidos de
reconocimientos a su gloriosa persona, cuya imagen de comicidad involuntaria aparecía
casi a diario en los medios. Se constituyó un Estado Mayor para la guerra inminente,
integrado, como la práctica demostró pronto, con funcionarios convenencieros que juraban
lealtad cuando venteaban triunfos, pero que a la menor amenaza de derrota se entregaban al
enemigo; incorporó a intelectuales oportunistas, cazadores de cheques y cargos a cambio
del uso de su nombre por lo menos, pero que jamás representaron inteligencia alguna como
estrategas para dirigir exitosamente un combate, y mucho menos dispuestos a permanecer
en la resistencia al lado de un candidato a líder derrotado. Llamó a personajes resentidos
porque el padillato no reconoció sus méritos para llegar a la Rectoría General, pero cuyo
númen desgastado por la decepción, no tuvo la fuerza y la inteligencia mostrada en otras
épocas para los menesteres de la guerra en corto, sucia o limpia. Ninguno de esos
elementos de su Estado Mayor fue capaz de ofrecer un esquema verdadero de la situación
guardada por la correlación de fuerzas dentro del Consejo General Universitario, órgano de
gobierno supremo de la Universidad. A esa deficiente asesoría de su Estado Mayor, sumó
su torpeza personal y su natural timoratez, cuando decidió enfrentar a Raúl Padilla con
amagos, amenazas y advertencias, y finalmente con un tímido golpe, destituyéndolo de dos
de sus once cargos en las empresas parauniversitarias, pretendiendo asustarlo amenazando
con hacer públicos documentos probatorios de malos manejos financieros en su área de
influencia directa. Pensó que con ese golpe de calcetín vacío, Raúl se iba a intimidar y
finalmente ceder para negociar y compartir por lo menos el jugoso botín universitario. Pero
nadie de sus asesores le ayudó a cuantificar realmente el número de votos concretos que lo
apoyaban verdaderamente en el Consejo General Universitario. Ese golpe timorato, dirigido
más hacia los medios que hacia el acusado, no podía ser suficiente para provocar la
desbandada de las huestes padillistas. Y la realidad lo demostró cruelmente a la hora de
votar dentro del recinto. La aplanadora padillista hizo polvo los sueños briseñistas de
arrebatar el liderazgo al llamado jeque de jeques. ¿Qué debió haber hecho Briseño, con
ánimo de ganador y desde el poder de la Rectoría? Acumular pruebas de irregularidades
financieras en documentos irrebatibles hechos públicos y entregados oportunamente a las
autoridades y sobre esas bases destituir a Raúl de TODOS SUS CARGOS
SUPUESTAMENTE HONORIFICOS, incoando procedimiento en su contra, es decir,
llevándolo a los tribunales para que respondiera legalmente a las imputaciones de abuso,
despilfarro e irresponsabilidad en el uso de los recursos económicos universitarios, mas los
cargos que se acumulasen durante el proceso. PERO CARLOS BRISEÑO, CARECIO DEL
EMPAQUE NATURAL QUE DISTINGUE A UN LIDER VERDADERO, CON ESO
QUE LLAMAN CARISMA, ES DECIR, SIMPATIA ANTE LA MASA E IMAGEN DEL
HOMBRE DECIDIDO A LLEVAR A CABO LOS CAMBIOS A COSTA DE LO QUE
SEA, AUNQUE EN ELLO VAYA IMPLICADO EL SACRIFICIO DEL INGRESO
ECONOMICO, LA COMODIDAD PERSONAL Y FAMILIAR O LA INTEGRIDAD
FISICA. Y es que no cualquiera puede ser líder. Las críticas a la personalidad de Carlos
Briseño, de nuestra parte, tienen ya un rato de haber sido expresadas públicamente. El
sábado 27 de enero de 2007, rematábamos un artículo sabatino en el diario "El Occidental",
del siguiente modo, bajo el título: "La Historia de la U. de G.? ¡Al caño!"... "Y así se
conservó la tendencia socializante de la Universidad por un corto tiempo. Luego vino la
ruptura del cuerpo directivo político de la U. de G. Álvaro Ramírez Ladewig, Horacio
García Pérez y otros ex-presidentes de la FEG fueron derrotados por Raúl Padilla López y
su gente. Y allí comenzó la Ex-Universidad Roja de Occidente a desandar el camino
ideológico y político, hasta llegar a la repugnante declaración de Carlos Briseño, ante los
medios, horas antes de ser ungido como nuevo Rector y con la complacencia de su jefe
político RPL, que "la Universidad no puede tener una ideología, porque es plural y que
manifestaba su convicción empresarial", pero eso será tema del próximo artículo"... Y en
verdad, queremos transcribir la mayor parte del texto del artículo que le siguió bajo el
título: "Estrategia Padillista: jugarle a la derecha con un rábano". Y eso haremos en la parte
número XXIV de esta serie. 27-XI-2008.

XXIV
ESTRATEGIA PADILLISTA: JUGARLE A LA
DERECHA CON UN RABANO.
Habíamos dicho que nuestras valoraciones sobre la personalidad del ex-Rector Carlos
Briseño, no obedecían a temperamentalismos ni a situaciones coyunturales de la política
dentro de la sociedad civil o del escenario universitario. En efecto, por conocer su
trayectoria ideológica y política personal, podemos decir que la "solidez" de su conducta
privada y pública parece calcada de la figura de cualquier personaje ambicioso y
aventurero, sacado de las páginas de "La Comedia Humana" de Honorato de Balzac, que
retrata a la sociedad europea del siglo XIX, impulsada por la gran burguesía en plena
revolución industrial, c0ncretadora de fortunas enormes a costa de la explotación inicua de
un proletariado en vías de organización, y una clase media o pequeña burguesía alimentada
con los sueños de llegar a ser parte de la clase triunfadora a costa de lo que sea,
renunciando concientemente a sueños y utopías personales y dispuestos por ello a cometer
los crímenes que fueren necesarios con tal de arribar a los candeleros del poder y del
dinero. El sábado tres de febrero de 2007, cuando Carlos Briseño se regodeaba en el sueño
personal de incorporarse de manera definitiva a la llamada clase política triunfadora de
Jalisco y del país, ya habiendo sido designado gerente general de los negocios del jeque de
jeques, Raul Padilla López, le dediqué un par de artículos en el diario "El Occidental". El
segundo llevó el título: "Estrategia Padillista: jugarle a la derecha con un rábano"... Aquí
transcribo su contenido.
"En el camino hacia el sultanato del grupo político de la Universidad de Guadalajara,
Raúl Padilla López, el multipresidente de todo cuanto produzca dinero para él y sus cuates
o cómplices, aunque no para la Universidad con que se cobija, recogió basura diversa del
campo de esa izquierda heterogénea que pulula por los cafés y pretende dedicarse a la
docencia y a la cultura. Así, levantaba un día a ex-guerrilleros, a ex "vikingos", aspirantes
a intelectuales que navegaban con bandera de izquierdosos, etc. Todos ellos eran
rehabilitados por Raul, para ser insertados como adorno suyo en el medio universitario,
conservando en sus manos el control ideológico y político de sus nuevos vasallos, quienes,
una vez juramentados en la lealtad a cualquier costo de su patrocinador, recibían cargos y
jugosos sueldos en la nómina, como "gard de corps" del jeque de jeques (Juan José Doñán
dixit) o sea, como simples guaruras con capacidad de leer y escribir, considerando así que
el medio político tanto de la izquierda o de la derecha, como los de pretendido centro, lo
respetarían por la escenografía "revolucionaria" construida en torno suyo. Así fue como
recogió las miasmas y desechos del viejo y desprestigiado Partido Comunista en Jalisco, y
convirtió a Claudio Palacios y su tribu de vividores en subordinados y obreros al servicio
de sus apetitos personales. Así fue también como Carlos Briseño Torres, fue detectado y
reclutado en la Facultad de Economía de la U. de G. e incorporado gozozamente a las filas
de los incondicionales padillistas. Involucionó, de pertenecer a un partido político,
maltrecho y opaco, a ponerse al servicio de un simple cacique político, del cual ya
comenzó a ser vocero como Rector electo. Por eso dijo ante José Antonio Fernández, en su
programa "Foro al Tanto", el domingo 21 por la mañana en canal 4 de Televisa:
"DEFINITIVAMENTE, UNA UNIVERSIDAD NO PUEDE POSTULAR UNA IDEOLOGIA,
PORQUE LA MASA UNIVERSITARIA ESTA COMPUESTA POR GENTE DE
DIFERENTE IDEOLOGIA Y POR LO QUE DEBE SER PLURAL Y HAY QUE RESPETAR
TODAS LAS IDEOLOGIAS. POR ELLO LA UNIVERSIDAD DEBE SER PLURAL,
DEMOCRATICA Y... -El conductor JAF le pregunta-: -¿Aunque usted sea del
PRI?...Contesta que en la U. de G. puede haber gente de cualquier partido político: PRI,
PAN, PRD, ETCÉTERA, y que su labor como Rector deberá ser para todos... Solamente
faltó que el nuevo Rector electo postulara la "Libertad de Cátedra", porque lo de la
autonomía universitaria sí fue expuesto. El ex-comunista, padillista converso, viró
dramáticamente de la divisa socialista que la Institución tremoló de 1934 a 1975, a las
tesis de Antonio Caso en 1933, expuestas ante el I Congreso de Universitarios Mexicanos.
Tesis por cierto derrotadas en toda la línea por la impecable exposición académica de
Vicente Lombardo Toledano, que no negaba la libertad de cátedra para toda la
Universidad, sino sólo para el bachillerato. Argumentaba que esa posición ideológica
formaría simuladores de la cultura, y lo que sería peor, aceptar que tiene la razón no el
que más sabe sino el más hábil, ante el desfile académico cotidiano en el aula, de
profesores con distinta ideología. Por eso Lombardo sostenía que el estudiante de
bachillerato, que está en la edad del aprendizaje y no en la de juzgar y valorar las
posiciones ideológicas y culturales de sus maestros, debían ser dotados de una
herramienta intelectual para que, al pasar a las facultades para aprender un oficio del
cual vivirían en el futuro, tuvieran ya un criterio del cual partir para ubicar no solamente a
sus maestros en el aspecto ideológico y cultural, sino también las incidencias diversas de
la vida fuera de las aulas universitarias. Pero no fue el único autogol sufrido por el nuevo
gerente de los negocios raulianos. Asumió las posiciones filosófico-educativas de 1933 de
Antonio Caso, consecuente con la actitud de apoyo del Partido Comunista a la derecha que
tomó la Universidad y expulsó de las aulas a Vicente Lombardo Toledano. El anti
lombardismo de los "peces" los llevó a menudo a aliarse con la derecha. Carlos Briseño se
ubicó alegremente -llegado el momento- con los eurocomunistas, que eran reformistas de
derecha y de donde surgieron los "nuevos" comunistas con vocación de poder, de dinero y
de gobierno. Ya de allí no le costó esfuerzo alguno incorporarse al PRI, que se dice de
centro político, pero que en realidad hace tiempo que hizo suyas las posiciones
neoliberales, a partir del régimen mediocre de Miguel de la Madrid, que entronizó a la
tecnocracia en el poder político y que, como Briseño, afirma que las posiciones políticas
no tienen ideología, y que todo se reduce a una cuestión de administración y de técnica.
Briseño se puso de pie en el evento televisivo y pronunció la frase que a su juicio lo habría
de inmortalizar como hombre público: "Soy un convencido de la cultura empresarial"... Y
se quedó tan pagado de sí mismo, enterrando tranquilamente la tradicional posición
educativa de la Universidad de Guadalajara, de asumir la responsabilidad de formar
profesionistas socialmente útiles, con vocación de servicio a la comunidad y no con
mentalidad de lucro. Esta es la cultura empresarial que justamente Briseño proclamó
estúpidamente. La vocación de servicio a la comunidad es justamente la siembra
magisterial en la conciencia del educando, de volverle a la sociedad algo de lo que invirtió
para la formación de cada profesionista en la Universidad Pública, y no limitarse
solamente a cumplir con un servicio social exigido por el programa curricular. O sea, que
en breve, y con la complacencia de los jeques universitarios, tendremos ya en Guadalajara
dos universidades autónomas empeñadas en formar piratas, bucaneros del ejercicio
profesional y no profesionales con una ética profesional al servicio de la verdad, de la
justicia, de la honestidad y de la defensa de nuestras mejores tradiciones y cultura
nacional"... El artículo remata con una aclaración: "NOTA: Llámase rábano a quien
presumió o presume ser rojo, pero tiene el interior blanco"...
Ahora bien, para completar el escenario dentro del cual se manejan los protagonistas de
esta etapa de la crisis de la Universidad de Guadalajara, he de transcribir los contenidos de
un artículo que le dediqué de manera especial al jefe de jefes de la cadena de negocios
universitarios. También lo escribí para el diario "El Occidental" y fue publicado el día 21
de abril de 2007, bajo el título:
"MANEJO DESIGUAL DEL PROCESO DE LA VIDA"...
El texto dice: "Muchas personas me han preguntado cuál es el secreto para disfrutar de la
calidad de vida de mi sobre vivencia. Especialmente cuando se trata de gentes que conocí
muy jóvenes, como mis alumnos, como mis compañeros de militancia ideológica y política
o como simples amistades. En un conocido restaurante argentino de la calle de Niños
Héroes, por allí por Jardines del Bosque, al que me invitó mi muy estimado amigo Javier
Zaragoza, miembro de la Delegación del Club de Periodistas de México en Guadalajara, de
pronto fui abordado por un antiguo alumno de la Escuela Preparatoria Nocturna, no menos
antigua también, cuando estaba ubicada frente al Parque Morelos. Sus rasgos no me
resultaban fáciles de distinguir y sólo en el curso de la conversación supe quién era: Benito
Gómez, compañero de Juan Cabrera Bravo, que hacían y dirigían el periódico estudiantil
"El Manumiso", inspirados en el libro de Gabriel de La Mora (del mismo título) y que
cuenta la vida de ex sacerdote católico que, harto de la monarquía absolutista de la Iglesia
Católica, colgó los hábitos y prefirió la República, convirtiéndose luego en funcionario de
la Secretaría de Educación Pública.
El pelo rayado de canas, lo ajado del rostro y la cansada expresión de su mirada, nada me
decían de aquel inquieto jovenzuelo de principios de los años setentas. Otro caso de
envejecimiento prematuro es el de Raúl Padilla López.
Fue mi alumno en esa misma preparatoria nocturna, en la clase de filosofía. Su rostro
aniñado se encendió un poco cuando me felicitó una vez por mi exposición en clase. Me
dijo recordarle mucho a su papá, mismo que había sido gente de Vicente Lombardo
Toledano, mi maestro. Pero que luego se incorporó al PRI, aunque después no soportó la
carrilla y tuvo un final trágico dado por su propia mano. Me pareció inusual y hasta un
tanto anormal que un muchachito así juzgara con severidad a su propio padre. Luego fue
alumno y presidente estudiantil de la Facultad de Filosofía.
La fama del pistolerismo militante de la FEG fue factor y en parte determinante para que
Carlos Ramírez Ladewig decidiera que Raúl Padilla López fuera presidente de la FEG, para
intentar cambiar su rostro agresivo y rijoso. Ya desde la presidencia de Filosofía, Raúl se
había dejado una barbilla que pretendía añadir un poco más de edad a su rostro. Jamás se la
volvió a quitar. Al principio creíamos que los antecedentes ideológicos lombardistas de su
papá, Raúl Padilla Gutiérrez, impulsaban a Raúl Jr. a fortalecer los vínculos de la FEG con
organizaciones de la izquierda a nivel regional, nacional e internacional. Luego supimos
que sólo se trataba de una estrategia para ganar aliados en el camino a la Rectoría de la
Universidad, para establecer una dinastía de poder basada en la alternancia: un turno para la
familia sanguínea y otro para un gerente bajo su control ajeno a la familia. Cuando era
director del Departamento de Intercambio Académico, había más gente pidiendo audiencia
en su oficina que en la del Rector General. Pero su obsesión por el poder tenía que pagar
factura. Su físico iba cambiando. Su barba era ahora más cerrada y más blanca. Sus ojos
iban hundiéndose y la brillantez de su mirada opacándose. Lo vimos por la televisión -
porque los simples mortales no tenemos acceso a este tipo de eventos-, en la toma de
posesión del rábano que puso de gerente general de esa sociedad anónima registrada con el
nombre de Universidad de Guadalajara, formalmente dirigida por ese grupo de socios,
cómplices e incondicionales, que llaman Consejo General Universitario. Su imagen resultó,
verdaderamente patética, trágica en sus rasgos seniles. Apenas ayer supe la razón concreta
de tal imagen, y será verídico si hay que dar crédito a lo dicho por el administrador del
salón de fiestas Bugambilias, compañero de clase de Carlos Briseño en la Facultad de
Economía de la Universidad de Guadalajara. Nos dijo que Raúl está muy enfermo y que la
diabetes está acabando con él. Que en un mes tuvo que bajar 30 kilos de peso, de ahí la
expresión de ausencia de su rostro. Es la factura dramática que el poder le está cobrando a
Raúl. Pero, con tanto poder y dinero... ¿no se puede comprar un páncreas? ¿O no llegan
hasta allá las posibilidades reales de esa enorme acumulación de poder?...
Y a la pregunta que me hacen sobre la causa de mi preservación física a pesar de la edad,
les contesto que las causas de mi buen estado de salud y de energía se debe principalmente
a: 1) Me gusta lo que a la mayoría de los hombres, pero no cometo excesos, 2) Me alimento
bien, dada la asesoría de mi hija Tania, primera nutrióloga a nivel nacional de Gerber, en el
canal de autoservicio, por tres años consecutivos (del 2005 al 2007) 3) Mantengo ocupado
el cuerpo y el espíritu como conferencista, como periodista y con el ejercicio moderado que
exige el baile del danzón. 4) Mi vida no es una existencia sin objeto. Sus objetivos
ideológicos, políticos y de enseñanza son superiores, aun fuera de las aulas universitarias,
derivándose de allí gran parte de mi energía y decisión de vivir. 5) Finalmente una causa
que pocos valoran porque parece superflua: tengo una sola mujer con la que comparto mi
vida: mi esposa. De ese modo pavimento el camino señalado por un proverbio chino: lejos
de confrontarme violentamente con mis adversarios, sigo el consejo de sentarme
pacientemente a la puerta de mi casa a verlos desfilar rumbo a su destino final. Javier
Zaragoza me preguntaba también en cierto modo, volviendo al tema de Raul Padilla López,
que cuál era mi mayor crítica y mi más acerba condena a su manejo de la Universidad. Le
dije que por desgracia había priorizado la lealtad obscena y el compromiso cómplice con
gente incapaz pero servil, por encima de la capacidad y la creatividad. ¿ejemplo? Yo
debería estar formando las nuevas generaciones de maestros de bachillerato, hoy, que nadie
sabe ya qué es y qué significa realmente este período de estudios. Y como mi caso, hay
muchos más"...
Ante estos retratos hablados de los cabecillas que protagonizan esta etapa de la crisis
política de la Universidad de Guadalajara, el lector ya puede ir elaborando sus propias
conclusiones. Diciembre lo. de 2008.

XXV
DECIR VERDADES SIN AUTORIDAD MORAL.
En el día de la inauguración de la Feria Internacional del Libro 2008, Carlos Briseño,
publicó una carta abierta dirigida al escritor Carlos Fuentes, en la cual, junto a la
bienvenida a la FIL y los homenajes programados en honor del relevante cuanto polémico
personaje, denuncia su destitución y las circunstancias que prevalecieron para llevarla a
cabo. Denuncia también lo oneroso de los gastos para adular personalidades de la literatura
nacional y mundial en eventos como este, que solamente benefician a Raúl Padilla López
en lo personal y no a la Universidad de Guadalajara como Institución, en detrimento de sus
actividades sustantivas y de su matrícula. Trata al escritor con la confianza que da la
amistad -supuesta- de toda una vida y cual si se vieran todos los días, y le promete recibirlo
en la próxima FIL, dando a entender que para entonces ya habrá sido reinstalado en el
cargo de Rector General. Si esto sucede o no, carece de importancia, porque en nada
variaría la situación y prevalencia del sistema corporativo de control político dentro de la
Institución educativa. Desde que estalló el conflicto dentro de la U. de G., Briseño ha
denunciado irregularidades QUE REALMENTE EXISTEN dentro del aparato
administrativo y financiero dentro de la dinámica universitaria. Ha convertido en bandera
política suya de lucha, para justificar la rebelión de sus huestes (?), la honestidad, la
ampliación de la matrícula, el mejoramiento de los sanitarios escolares, la transparencia en
el uso de las finanzas, y una tonalidad más democrática en el trato con las bases gremiales
estudiantiles, magisteriales y de trabajadores universitarios, sugiriendo que, si él es
reinstalado como Rector General, tales banderas políticas se convertirán en realidades, y
que, -explica- si no pudo aplicarlas durante los dieciocho meses en que fungió como Rector
General, fue porque las fuerzas concretas administrativas y políticas leales a Raúl, no le
permitieron libertad de acción. Como decía un perico de mi tierra: "pue que"... pero no
existe posibilidad alguna de garantizar que tal cosa fuera cierta, y menos, de que lo hiciera
en el hipotético caso de ser reinstalado.
Todas estas valoraciones de la crisis universitaria, no obstante que en ellas mencionamos
nombres y apellidos, lo hacemos así porque simplemente son hechos y circunstancias
comprobables, vividas y testimoniadas por miles de universitarios, PERO NO PORQUE
TENGAN COMO OBJETIVO DETURPAR LA IMAGEN PERSONAL DE LOS
ELEMENTOS HUMANOS CITADOS. Cierto que algunos de ellos se sentirán agraviados
por lo dicho en algunas de estas páginas, pero el caso es que son situaciones citadas porque
REALMENTE EXISTIERON, COMO CAUSA O COMO EFECTO DEL SISTEMA
CORPORATIVO IMPERANTE EN EL MEDIO UNIVERSITARIO, Y QUE POR ELLO
SON AMPLIAMENTE COMPROBABLES. TAMPOCO LLEVAN ESTAS LINEAS EL
PROPOSITO DE EXHIBIR LA PERVERSIDAD DE TALES PERSONAJES. INCLUSO
ALGUNOS DE ELLOS SE AUTO CALIFICARAN DE INOCENTES, Y CREO QUE LO
HARAN DE BUENA FE. LO QUE PASA ES QUE UNOS Y OTROS, DEL BANDO
QUE FUEREN, CON IDEOLOGIA ESCENOGRAFICA O SIN ELLA, SOLAMENTE
SON EFECTO DE UN SISTEMA ANULADOR DE LA PROPIA PERSONALIDAD, DE
LA HONESTIDAD Y LA DECENCIA, COMO LO HA SIDO EL CORPORATIVISMO,
SISTEMA DENTRO DEL CUAL NACIERON. Y ESO ES LO QUE ESENCIALMENTE
VENIMOS CONDENANDO EN ESTAS LINEAS, DEDICADAS AL ANALISIS Y
ANATOMIA DEL SISTEMA CORPORATIVO, TAL COMO SE APLICO Y SE SIGUE
HACIENDO HASTA LA FECHA, DENTRO DEL CAMPUS UNIVERSITARIO.
El corporativismo es un fenómeno económico, social, político y cultural, que se aplicó en la
Italia fascista de Benito Mussolini, exportando el ejemplo para ser aprovechado en su
momento por la Alemania Nazi. Ambos ejemplos fueron los puntales para que se aplicara
en la España franquista a partir de 1939, una vez derrocado el gobierno de la República.
Concluida la II Guerra Mundial y derrotado el fascismo en el campo de batalla, dio
principio la llamada "guerra fría", con el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las
ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, que no eran objetivos militares, pero cuyo
sacrificio sirvió para que los EE. UU. de Norteamérica ostentaran ante el mundo su poderío
bélico, intentando probar que ellos fueron los que ganaron la guerra y no el Ejército Rojo
de la URSS, con sus enormes victorias sobre la poderosa maquinaria bélica germana en las
batallas de millones de hombres y miles de tanques y cañones de Moscú, Leningrado,
Stalingrado y Kursk principalmente y finalmente con la toma de Berlín. Al capitular los
nazis en mayo de 1945, los aliados exigieron a Stalin, que el Ejército Rojo enviase tropas al
extremo oriente, a Manchuria, donde el militarismo nipón había impuesto el imperio del
Manchukuo, sostenido por el poderoso Ejército del Kuang-Tung que sumaba más de un
millón de hombres. El plazo fue para que lo hiciera 90 días después de la firma de la
rendición nazi. La URSS, cumpliendo con el compromiso, trasladó su tropa a la frontera de
Manchuria, dispuesta a entrar en acción el 8 de agosto de 1945 término de los noventa días
de plazo acordados. La URSS declaró para ese día la guerra al Japón, pero entonces la
Fuerza Aérea Norteamericana se adelantó a estos hechos y lanzó su primera bomba atómica
el día 6, repitiendo el bombardeo atómico el día 8. De este modo, se intentaba dar la
impresión de que la URSS, de un modo oportunista atacaba al Japón después del
bombardeo atómico y no porque así se hubiera comprometido 90 días antes con los aliados.
Los soviéticos hubieran llegado primero a Tokio, como lo hicieron en Berlín, si no
reacciona a tiempo el ejército de USA, que tuvo que correr verdaderamente para
encontrarse en el paralelo 38 de Corea, sitio por donde estaban saliendo las tropas
japonesas rumbo a su país, vapuleadas por el Ejército Rojo de la URSS. España y franco,
conservaron sus formas fascistas de gobierno, gracias a los compromisos acordados con los
EE.UU. dentro de la guerra fría y en su nueva lucha contra el comunismo. En USA se
instauró una ley que perseguía los delitos de conciencia, con la campaña del llamado
macarthismo, porque fue el senador Joe Macarthy el que la propuso. Según esta ley,
bastaba que un vecino denunciara a otro como gente que pensaba favorablemente al
liberalismo o al socialismo, para que se le llevara a prisión. En México, la burguesía
mexicana, hábilmente aprovechó este clima anticomunista para llevar agua a su molino. El
Presidente Harry S. Truman, una vez pacificados el oriente y el occidente del mundo en
guerra, se comunicó con los presidentes de los países latinoamericanos para intimarlos a
encuadrarse en la campaña anticomunista internacional, argumentando que la III Guerra
Mundial estallaría en cuestión de meses y que había que optar por la democracia o por el
comunismo. Los gobernantes que se resistieron fueron derrocados, como ocurrió con el
Presidente Jacobo Arbenz, de Guatemala en 1954. En México, el Presidente Miguel
Alemán, se doblegó ante la diplomacia del dólar y frenó bruscamente a la Revolución
Mexicana. El organismo-frente estructurado para la defensa del país en tiempos de guerra,
que funcionaba con el nombre de Partido de la Revolución Mexicana (PRM) creado en
1938, para poner freno a las conspiraciones y sabotajes de la quinta columna nazi-fascista,
fue convenientemente limpiado de "rojillos", como le llamaban a toda persona simpatizante
de las ideas democráticas, progresistas y revolucionarias, compraron a los líderes obreros y
campesinos para incorporarlos al aparato del gobierno con cargos generosamente pagados y
de ese modo se instauró el corporativismo como sistema social y político controlado
directamente por el gobierno. Los comités sindicales que resistieron al sistema y siguieron
practicando la democracia, fueron tomados a bayoneta calada por el ejército, depuestos y
sustituidos por líderes impuestos afines al gobierno. Ese fue el caso del Sindicato de
Trabajadores Ferrocarrileros, en el que el gobierno impuso a Jesús Díaz de León (a) "El
Charro", por su gusto manifiesto por el deporte de la charrería, pero desde entonces, el
término "charro" sirvió como adjetivo en su interpretación peyorativa, para designar a todo
líder impuesto por métodos contrarios a la democracia.
La burguesía parasitaria mexicana tomó el ejemplo corporativo español y lo aplicó en
nuestro país, arreglado a las circunstancias locales. Se trataba de mostrar que en México no
había clases sociales, dado que los líderes gremiales tenían cargos en el gobierno, formando
un solo cuerpo con el Estado, a nivel federal y regional. Desde entonces se hizo famosa una
frase del "Tlacuache" Garizurieta: que vivir fuera del presupuesto, era vivir en el error. Ya
hemos mencionado con largueza muchas de las características del corporativismo
mexicano, modelo tomado para ser aplicado en el medio social, laboral y político de la
Universidad de Guadalajara. Así fue como el gobierno absorbió casi totalmente la vida
económica, social, política y cultural de los mexicanos, conformando un enorme monstruo
dotado de múltiples cabezas, o bien, una enorme cabeza dotada de múltiples instrumentos
de control. Pero resulta que este fenómeno llamado corporativismo no se da ni existe en
abstracto, sino a través de personas concretas con nombre y apellido y por eso las
mencionamos aquí.
Pero volviendo a la citada carta abierta que Carlos Briseño le dedica a Carlos Fuentes, no
cabe duda de que sus acusaciones corresponden a la verdad en torno a la situación que priva
dentro de la Universidad y respecto del cacicazgo encabezado por Raul Padilla López.
PERO ES EL CASO DE QUE NO BASTA CON DECIR LA VERDAD SOBRE LO QUE
OCURRE DENTRO DE LA INSTITUCION EDUCATIVA Y ACTIVIDADES AFINES,
PARA GANAR APOYOS CONSCIENTES DE LA LLAMADA SOCIEDAD CIVIL. A
ESAS VERDADES HAY QUE AÑADIR UN ELEMENTO ESENCIAL Y MUY
ESCASO POR CIERTO EN EL MEDIO, AUN SIENDO COMO LO ES: UN MEDIO
ILUSTRADO. ESE ELEMENTO QUE HA FALTADO HASTA HOY EN AMBOS
BANDOS EN PUGNA ES LA AUTORIDAD MORAL Y SU DERIVADO, LA
CREDIBILIDAD. SIN ESOS ELEMENTOS, LA SOCIEDAD CIVIL NO AVALARA NI
MOSTRARA SOLIDARIDAD VERDADERA A CUALQUIERA DE LOS
CONTENDIENTES.
Ya hemos hecho diversas consideraciones en torno a la calidad moral de los combatientes
en esta guerra estúpida, que no es más que una riña entre chacales disputándose el cuerpo a
medio morir de una institución otrora prestigiada y que hoy parece agonizar entre los
estertores de la corrupción, la deshonestidad, la avaricia, el derroche, y junto con todo esto,
paradójicamente sufriendo las más elementales carencias y dejando fuera a miles y miles de
aspirantes a alumnos, tanto a nivel bachillerato como en facultades y otros niveles
académicos. La Universidad de Guadalajara ha sido convertida en una especie de sociedad
anónima, promotora de espectáculos a muy altos niveles, principalmente por los costos de
contratación y el alto pago por butaca, que beneficia preferencialmente a una clase social, la
burguesía y cierto sector de la clase media próspera.
Tal y como están las cosas, parece ser que no hay nada ni nadie que pueda parar el saqueo
del cacicazgo encabezado por la familia padillista en cuestión. Parece ser también que la
fortaleza física de RPL va en descenso y que ha comenzado a delegar responsabilidades en
su hermano J. Trinidad Padilla López, mejor conocido como Trino. Tal parece que RPL
está tomando el ejemplo de Fidel Castro en Cuba. quien por razones de salud mundialmente
conocidas, ha dejado como relevo en la dirección del país a su hermano Raúl Castro. Pero
tal y como está sucediendo en Cuba, Raúl no es Fidel, y por ello la deteriorada humanidad
de éste tiene que intervenir en las cuestiones estratégicas de importancia. Las
personalidades y gobernantes que visitan Cuba, reciben y aceptan el trato protocolario que
les da el Presidente Raúl Castro, pero no pueden prescindir de la visita a Fidel, aun cuando
sea con el pretexto de desearle una mejoría en su salud. Tal parece que un proceso
semejante está comenzando a darse en el grupo político de la U,. de G. y en la
administración universitaria, aun y cuando Raúl Padilla López sabe de sobra las
limitaciones de su hermano Trino. ¿Qué quiere decir esto? ¿Significa que Trino es tonto,
como hay quienes afirman que eso lo ha dicho Raúl? No. Lo que en realidad eso significa
es que Trino es simplemente un ser humano relativamente normal, que vive la fortuna de no
arrastrar los traumas síquicos de Raúl, con la misma intensidad con que este los ha venido
cargando. Esta tremenda carga es la que convirtió la ambición de poder y riqueza en Raúl,
en un caso patológico, en una verdadera obsesión enfermiza. En el caso de Trino, sus éxitos
personales le han venido por inercia familiar, sin esforzarse gran cosa, y preservando de eso
modo su salud y fortaleza física y mental en niveles más o menos normales. De allí su trato
suave y respetuoso con la gente, sean amigos o adversarios políticos. Una vez que todo el
peso del cacicazgo recaiga en su persona, no es posible garantizar que tal normalidad se
mantenga. El poder absoluto hace perder el piso a las mentes débiles pero a menudo
también a las normales.
¿Qué hacer entonces? ¿Esperar pacientemente a que Trino pueda reformar y componer las
cosas una vez que controle todo el poder? ¿No hay otra posibilidad? A mi me parece que SI
se pueden hacer cosas para que la situación mejore. Las puertas se cierran para la
democracia, pero siempre quedan posibilidades de lucha democrática, progresista y
revolucionaria para abrir alguna y penetrar en la conciencia enajenada, temerosa y
mediatizada de maestros, estudiantes y trabajadores universitarios, abriendo nuevos
senderos para recuperar la dignidad, la honestidad, la responsabilidad y la productividad en
le ámbito de la academia, la administración y la investigación científica. Partamos del
hecho concreto de que siempre ha existido un frente de resistencia al sistema corporativo y
al cacicazgo rauliano que hoy lo encarna. Pero de eso hablaremos en el siguiente capítulo
de la serie. Diciembre 2 de 2008.

XXVI
CONCLUSIONESYPROPUESTAS.
EN BUSCA DE SOLUCIONES.
Decíamos en el capítulo anterior, que no se pueden decir verdades, especialmente cuando
son acusatorias de ilícitos, si no se tiene la suficiente autoridad moral para ello. Decía en
cierta ocasión un político profesional, que en el campo de batalla de la política, quien tenga
la lengua larga, debe tener la cola muy corta o simplemente no tenerla, para que no se la
pisen, porque como dijo otro político más, en esta rama de la actividad social, (la política),
los amigos verdaderos suelen no existir, pero los enemigos siempre son reales. Son amigos
los que se benefician de algún modo con nuestros ascensos en la ruta del poder y del dinero,
los que dependen de nosotros de alguna manera, y los que cultivan la esperanza de obtener
algo que los favorezca de nuestra actividad pública. Son enemigos todos aquellos que se
ven afectados por nuestro desempeño y eficiencia, por nuestros éxitos, por nuestra
prosperidad en sus diversos rubros, si nada de ella llega a ser disfrutada directa o
indirectamente por ellos. Son enemigos por razones ideológicas y políticas, si nuestra
militancia es en la izquierda, porque para su mentalidad obtusa, los militantes de esta causa
deben ser profesionalmente pobres, y de preferencia miserables, porque piensan que, si
ellos en el PRI, en el PAN o en el PRD socialdemócrata y chuchista, tuvieron que
corromperse para ganar confort, entonces son ellos solamente los indicados
compensatoriamente, para comer en buenos restaurantes, lucir coches del año, comprar
residencias y granjas de descanso en la urbe o en la playa, y contar con abundantes cuentas
bancarias. Por eso ven con rabia que un militante honesto de la lucha social y política,
especialmente si es de la izquierda comprometida con los intereses del pueblo, con la lucha
por la defensa de la soberanía nacional, la democracia, la libertad y la justicia, puedan vivir
con ciertas comodidades, vestir con propiedad y atender las necesidades familiares con
decoro y dignidad. Es curioso cómo se deforma la conciencia y la cultura de ciertos
políticos profesionales, explicable sobre todo por la cantera que les dio origen. Yo vi cómo
nacieron y se desarrollaron camadas y camadas de políticos en la cuna llamada Federación
de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Allí aprendieron que a la política le entraban para
"sacar" algo, y no para "meterle". Muchos de ellos lograron llegar a cargos de dirección
priistas de importancia, convirtiéndose en la última elección para gobernador de Jalisco, por
ejemplo, en pre candidatos al cargo. Hubo sin embargo algo que los eliminó casi
automáticamente: la Comisión seleccionadora de candidatos del PRI, presidida por el ex-
gobernador Rivera Aceves, les impuso la pena de aportar algo así como cinco millones de
pesos para inscribir oficialmente su pre candidatura. El golpe fue contundente, pues varios
de ellos habían emergido de las filas de la FEG, y no participaron en la pre contienda para
alcanzar la candidatura, porque el principio político en el que habían sido formados y
deformados no se los permitió: el haber entrado a la política para sacar provecho, pero no
para dar o para pagar por ello. Y se retiraron entre mentadas de madre (pero quedito, para
no ser escuchados por los jefes), dejando solo en la contienda al Lic. Arturo Zamora, que sí
pagó. Dentro de esa misma mentalidad que comentamos recuerdo la imagen de Raúl Padilla
López, ya próspero por los negocios familiares de comida, pero que todavía no llegaba a
Rector General, como acompañante de Álvaro Ramírez Ladewig, -en algunas de esas
oportunidades estuve yo presente-, y que comíamos en algún restaurante de importancia. A
la hora de pagar, Raúl se cruzaba evidentemente de brazos, y Horacio García Pérez, se
hacía disimulado, para que Álvaro Ramírez Ladewig, que era el jefe, pagara las cuentas.
Me pregunto si ahora que Raúl es magnate, paga las cuentas obligadamente de sus
compinches y corifeos. Lo dudo, porque dentro de esa mentalidad convenenciera, priva la
idea de que las cuentas deben pagarlas los subordinados y vasallos del jeque de jeques,
como adulación para que pueda seguirlos favoreciendo con su apoyo. Esa era la mentalidad
fegista, transmitida de generación en generación. La otra variante de este tipo de conducta,
era el "baje" que los jefes fegistas hacían en los negocios de comidas y bebidas, ante
dueños y gerentes intimidados por la fama gorilesca de la FEG. No son muchos los
ejemplos de personalidades originadas en las filas de la FEG, que desde las posiciones
económicas, sociales y políticas que ocupan hoy, luzcan una conducta diferente y civilizada
en su trato de gentes. Trato en el que prive la reciprocidad. Recuerdo que hace algún
tiempo, llegué junto con un amigo y con mi esposa a un puesto de tortas por la avenida
Revolución, cerca del parque de La Bandera. Allí estaba disfrutando de su lonche caliente
el Lic. Francisco Morales Aceves, viejo conocido mío de treinta años atrás. Entre tarascada
y tarascada a su lonche, intercambiamos saludos, pero jamás se le ocurrió, ni siquiera por
razones protocolarias decir un ¿gustas?... Así eludía el riesgo de una aceptación. Pero es
que ya desde sus tiempos en que era militante del grupo del Gordo Mora, éste se burlaba de
él por la tacañez que lo caracterizaba. En una ocasión El Gordo nos dijo que comprobaría
sus dichos. Fuimos a visitar a Paco Morales a la sucursal de Bancomer en donde trabajaba
por ese entonces como gerente, y Guillermo Mora le dijo medio en serio: "-Basándome en
nuestra amistad, me permití decirles aquí a los amigos que pasáramos a visitarte, y que, por
ser ya horas de comer, de aquí nos fuéramos a un restaurante, para cortar una flor de tu
generoso jardín"... Paco se desconcertó un poco, pero luego se repuso y contestó: "-Me da
gusto que me hayan visitado, especialmente tú Guillermo, y el amigo Mártir; yo siempre
estoy en la mejor disposición de agradar a mis amigos y siempre me da gusto invitarles,
pero claro que este no es el caso porque..." y luego procedió a explicarnos el por qué no
podía invitarnos, mientras todos prorrumpíamos en sonoras carcajadas... Paco Morales era
uno de los aspirantes a candidato a gobernador por el PRI. Era imposible que una
personalidad de este tipo aceptara pagar cinco millones de pesos por competir, sin la
garantía alguna de ganar. Y casos como este podríamos mencionar por docenas, producidos
por la FEG y echados a la vorágine política oficial como gambusinos en busca de las
pepitas de oro del arroyo social. Pero volviendo a Raúl Padilla López, su lealtad a Álvaro
Ramírez se daba por razones obvias, y no solamente por el respaldo que esperaba recibir en
su carrera política ascensional, sino por detalles tan insignificantes como el hecho de que,
cuando Álvaro fue candidato a diputado federal por el PSUM, en 1982, nombró a Raúl
como su coordinador de campaña, y para ello le entregaba chequeras con cada cheque en
blanco previamente firmado, sólo para que RPL le pusiera la cantidad cada que fuera
necesario hacer algún gasto de campaña. Dígame el lector si no es de dar gusto ser
coordinador en esas condiciones. Le llegué a preguntar a Álvaro, -Alejandro Gascón
también lo hizo-, si no le parecía riesgosa tal medida... Álvaro contestó que lo hacía para
"que por dinero no pare la cosa en el Distrito XVII".
No terminaríamos de contar anécdotas ilustrativas de la personalidad de esa gente que se
formó y deformó en el crisol de la FEG, pero considero que ya llegamos al momento de
abordar el qué hacer para componer las cosas dentro del campus universitario de la U. de G.
En la etapa crítica anterior (1989) las propuestas del bando perdedor encabezado por
Álvaro Ramírez y Horacio García Pérez, con Oliverio como presidente de la FEG, el
argumento principal era la convocatoria a un congreso general, intentando imitar hechos
ocurridos durante el conflicto de la UNAM, pero nadie pudo nunca explicar los propósitos
concretos y la metodología a seguir para su realización. Al preguntársele a los supuestos
promotores del proyecto, simplemente contestaban que era para tumbar a Raúl Padilla de la
Rectoría General. Por eso creo que, quienes hoy tengan interés por revivir ese proyecto,
cuya idea es muy buena en lo general, deben evitar caer en tales simplezas. Con la
mentalidad deformada por el corporativismo de medio siglo, resultará sin duda muy difícil
motivar a la masa universitaria para que participe con entusiasmo en la promoción y
organización de un CONGRESO GENERAL UNIVERSITARIO, CONVOCADO PARA
DISCUTIR CON LIBERTAD, PERO CON RESPONSABILIDAD, LOS PROBLEMAS
DE MAYOR IMPORTANCIA QUE AQUEJAN A LA UNIVERSIDAD DE
GUADALAJARA. PERO NO VEO OTRO CAMINO VIABLE. SABEMOS QUE HAY
FUERZAS Y ELEMENTOS VALIOSOS QUE NO SE MANIFIESTAN DE MODO
EVIDENTE EN LA LUCHA CONTRA EL CORPORATIVISMO TRADICIONAL,
PERO QUE EXISTEN. CONOCEMOS LA EXISTENCIA DE MAESTROS E
INTELECTUALES VALIOSOS QUE HAN VENIDO MILITANDO EN LAS FILAS DE
TAL RESISTENCIA CONTRA LA DICTADURA IMPUESTA POR LA MINORIA
INSTITUCIONAL QUE ENCABEZA EL PADILLISMO, PERO QUE MANEJA,
VALIDA DEL PODER, LA SELECCION DE MIEMBROS DEL CONSEJO GENERAL
UNIVERSITARIO, A SU PLACER Y CONVENIENCIA. ¿Cuales serían los mecanismos
por aplicar?
LA COMISION ORGANIZADORA.
Por principio de cuentas, un Congreso de la magnitud proyectada implica la redacción de
una convocatoria de calidad. En segundo lugar, que quienes convoquen y suscriban el
documento sean personas de reconocida honestidad. En tercer lugar, que su identidad
ideológica y política conocida o no, sea respetada. Que conformen una Comisión
Organizadora por ello, plural, democrática y sin exclusiones por motivos partidarios o
sindicales. Que sea una Comisión representativa de todo el activo universitario en sus
diversos niveles: maestros, estudiantes, trabajadores, etc. Que se invite a participar a
personalidades destacadas del medio universitario aun cuando estén jubilados, porque
algunos de ellos podrían resultar magníficos asesores de la Comisión Organizadora. Y
dados los vínculos de la Universidad con la sociedad civil, se extendería la invitación, por
lo menos como testigos de honor a valiosas personalidades de la misma.
LACONVOCATORIA.
Una convocatoria consta en su estructura de varias partes. La primera es la justificación, en
donde los convocantes expresan los motivos que los mueve para llamar a los universitarios
al análisis y discusión de los problemas que sufre la Institución, las propuestas de solución
de los mismos y trazar el perfil de la Universidad Pública que la sociedad necesita. La
segunda parte la constituyen las Bases, mismas que señalan aquellas condiciones y
requisitos necesarios para el nombramiento de los delegados con derecho de participación
en el congreso, en todas y cada una de las dependencias y gremios universitarios. La tercera
está compuesta por el Temario, en el cual están claramente señalados los temas a discusión,
distribuidos en mesas de trabajo para su abordaje sistemático en cada una de ellas, y en las
cuales se aprobarán propuestas que, en su momento serán presentadas a la Asamblea
Plenaria para discusión y aprobación en su caso. La cuarta parte de la convocatoria es la
Orden del Día, en la cual se especifica de manera concreta la dinámica del Congreso, desde
su apertura hasta su clausura. Y finalmente cierra la convocatoria el llamamiento a los
convocados para que interpreten con mayor precisión la importancia del evento y estén en
disposición de brindar su mayor empeño para obtener el éxito deseado.
Otra parte documental importante la conforma el Reglamento Interior de Trabajo del
Congreso, mismo que señala los métodos a seguir durante las discusiones temáticas
principalmente, el orden de oradores, los tiempos de exposición, las oportunidades para
intervenir, exponer, proponer, replicar, etc. Asimismo proporciona la metodología para que,
tanto en las mesas de trabajo como en las asambleas plenarias, se busquen los consensos, se
regulen los disensos y se voten los acuerdos. Formalmente, el reglamento interior de trabajo
señala el protocolo a seguir para la integración del presidium, y administrar las
posibilidades de intervención en tribuna de sus miembros, ya sean delegados o invitados.
Señala también en el renglón protocolario cuando por acuerdo de la Plenaria, se decida
invitar de manera especial a personalidades importantes del Estado o gobierno, para
testimoniar por lo menos el acto inaugural o la clausura del congreso.-
Ahora bien, estos son algunos de los temas capitales que proponemos para su discusión en
las mesas de trabajo, para luego turnar los resultados de la misma como propuesta a la
plenaria:
1 El papel de la Universidad, como formadora de cuadros técnicos y humanísticos en el
mundo de la Aldea Global y del Neoliberalismo.
2 La Universidad como depositaria, creadora y difusora de la cultura, en un mundo que
proclama la tecnocracia como fórmula para eludir el análisis crítico del rostro neoliberal del
capitalismo y su efecto necesario: la lucha de clases.
3 Las actividades y responsabilidades sustantivas de la Universidad.
4 A quién debe servir la Universidad en forma concreta, como formadora de cuadros
técnicos y humanísticos, en una sociedad dividida en clases sociales con intereses
antagónicos.
5 Interpretación objetiva del concepto de Universidad Popular.
6 Interpretación y alcances de la investigación científica en una sociedad bipolar.
7 La preservación, creación y difusión de la cultura.
8 Labores esenciales de la Extensión Universitaria.
9 El sentido verdadero del servicio social y cómo implementarlo para que la sociedad lo
aproveche realmente.
10 ¿En qué consiste formar profesionistas socialmente útiles y con espíritu de servicio?
¿Cómo producirlos?
11 El sentido históricamente original del bachillerato.
12 La Orientación Vocacional verdadera desde el bachillerato.
l3 Las tutorías y su aplicación real.
14 La interpretación científica de la cultura.
15 La formación de maestros universitarios evitando la burocratización de la enseñanza,
cauces para su labor magisterial y los vínculos de su enseñanza con la vida de la
comunidad.
16 El fomento de la cultura popular.
17 La promoción de la cultura superior, de la ciencia (la investigación científica) y las
Bellas Artes.
18 Los vínculos de la currícula universitaria con la vida de la comunidad y el desarrollo
material del país en la tecnología y las humanidades.
19 Viabilidad y vigencia de la Declaración de Principios de la Universidad de Guadalajara,
aprobada en la I Jornada de Ideología Universitaria de octubre de 1973.
20 Cómo concretar los avances democráticos para la elección libre y secreta de consejales
académicos a todos los niveles.
Este último tema debe recoger las experiencias obtenidas durante la elección de consejales
delegados para su participación del Congreso General de Universitarios de la U. de G., y a
partir de ellas proponer y crear nuevos mecanismos que consoliden los avances
democráticos logrados y amplíen las posibilidades de un sano desarrollo democrático en
todos los ámbitos universitarios.
Este es un proyecto de sobra ambicioso, porque deberá enfrentar al sistema corporativo que
de manera inercial opondrá todos los obstáculos posibles a su alcance a través de los
elementos leales a la anti democracia para preservar los privilegios y canonjías de siempre,
pero si el esfuerzo de los elementos democráticos que preconicen el cambio es regular,
sistemático y perseverante, se constituirán tarde o temprano en la gota de agua persistente
que termina por horadar la piedra que recibe sus impactos. ¿Cómo empezar? Buscando y
localizando a las personas que coincidan con estos planteamientos, que acepten ocupar un
lugar en la trinchera de lucha contra el corporativismo, que acepten formar parte de la
Comisión Organizadora Provisional, iniciando las conversaciones para recoger iniciativas,
propuestas y opiniones diversas que contribuyan a enriquecer este movimiento de
renovación universitaria. 04-XII-2008.

XXVII
REFLEXIONES FINALES.
El conjunto de ideas y propuestas para la realización de un Congreso General Universitario,
no ha surgido de la nada, es decir, que no es un simple conjunto de ideas especulativas. Se
derivan de la necesidad, de una realidad concreta que ha venido viviendo la Universidad de
Guadalajara durante más de medio siglo y que desafortunadamente se ha convertido en una
situación ordinaria dentro de la cual han nacido y se han desarrollado varias generaciones
de políticos profesionales contaminados necesariamente por un ambiente corruptor, que se
inicia desde la época estudiantil en la actividad político electoral, por la cual exigen
privilegios en trato por la dirección de la escuela, en calificaciones sin asistir a clase ni
presentar examen (pasar de puro boletazo, pues) ni haber ocupado una butaca como
cualquier simple mortal, y el cultivo de una actitud prepotente y soberbia con el alumnado,
excepto con los que integran su comitiva permanente conocida como "chorcha", y que para
los miembros de la misma les lleva a aspirar a gozar de algunos de los privilegios
mencionados, "porque andan en la política". Estas actitudes se multiplican cuando la
chorcha no es ya de un candidato o presidente de sociedad de alumnos de una escuela, sino
de un candidato o presidente de la FEG antes, de la FEUN hoy. Como muestra basta un
botón y ahí va. En los últimos años en que serví las cátedras de mi tiempo completo en la
Prepa Cuatro, con evidente molestia veía cómo llegaban a interrumpir la clase pordioseros
de toda índole que saloneaban pidiendo dinero con cualquier pretexto. Yo llegué a expresar
mi molestia por ello al Secretario de la escuela, pero siempre me contestaban con evasivas.
Por eso, y a partir de ello, cuando llegaban los mendigos a importunar mis exposiciones
académicas, simplemente no les abría la puerta o les pedía que esperasen a terminar mi
clase. Seguían adelante a otro salón pero volvían en el intermedio entre clase y clase. Un
día, en uno de los convivios de la escuela con motivo del día del maestro, aprovechando la
familiaridad y confianza conquistada con algunos profesores, les pedí que me aclarasen el
por qué la dirección de la escuela no intervenía poniendo orden en ese asunto. Con cierto
temor, buscando no ser escuchado por nadie más, uno de los maestros confesó que era un
negocio del Comité estudiantil, que contaba con la tolerancia del director para no buscarse
problemas. Que del dinero obtenido, la mitad era para el pordiosero y la mitad era para el
Comité. Y que si yo insistía en obstaculizar el negocio, iba a terminar enfrentado a los
muchachos. Esa era la cuna que mecía al bebé que con el tiempo lo encontraríamos como
cuadro militante del PRI, como candidato del mismo partido político o ya como funcionario
público, cuya mentalidad había sido condicionada para conformar la clase trepadora que
tarde o temprano llegaría a gobernarnos, marginada totalmente de toda idea superior, de
principios, de ideología alguna, DE LOS CONCEPTOS DE PATRIA, HUMANIDAD,
CLASE SOCIAL O SERVICIO A LA COMUNIDAD. Para ese nuevo funcionario,
formado y deformado en el estercolero de la corrupción, el cambiar de partido político
carece de importancia, siempre que el cambio aumente sus cuentas bancarias y abra nuevas
posibilidades predadoras contra el presupuesto municipal, Estatal o Federal. Ruego al lector
que me disculpe por mis cíclicos retornos a estos ilustrativos pero desagradables detalles.
Es que es mucha la carga negativa acumulada durante más de treinta años de servicio
magisterial viviendo y conociendo este tipo de experiencias dentro del ambiente
corporativo de la U. de G. Volvamos al tema de la convocatoria al que podría ser el I
Congreso General de Universitarios de la U. de G. La propuesta es el fruto de mi
experiencia personal como militante político en la izquierda lombardista. Y el temario
resulta de las necesidades imperiosas que la Universidad sufre, tanto en las consideraciones
teórico filosóficas para darle rumbo y sentido superior a su actividad académica, como en
las de carácter técnico y material para instrumentar eficazmente la enseñanza. La
Universidad ha perdido hace tiempo el rumbo, no digamos ideológico, sino simplemente la
finalidad concreta en la formación de profesionistas para el desarrollo económico, social y
cultural regional y del país. Sus reformas han tenido más que ver con la tecnocracia,
desideologizando la academia o imitando modelos extralógicos que más tendían a imitar las
escuelas vocacionales del Instituto Politécnico Nacional, que a su vez habían sido copiadas
de modelos norteamericanos. La Universidad necesita rumbo, que no se le confunda con un
Instituto Tecnológico o con una universidad norteamericana, porque en el último caso, ese
modelo corresponde a una realidad completamente distinta a la de nuestro país. Que no se
pretenda dar gusto a los nuevos ricos incultos y acomplejados que presumen enviar a
estudiar a sus hijos a "los mejores colegios", que no pasan de ser escuelas privadas
controladas por la Iglesia Católica, y que han demostrado su total fracaso con esa manada
de animales políticos improvisados producidos en sus aulas, que hoy por hoy gobiernan al
país y algunos Estados de la República, y que dada su incapacidad han recurrido a la copia,
pésima a veces, de los modelos de gobierno priistas, pero refinando la voracidad, el
cinismo, y la torpeza, aparte de la ignorancia y la incapacidad para comprender al país y a
la sociedad mexicana, porque en esas aulas con olor a sacristía en donde se deturpa al
Presidente Benito Juárez, les enseñaron otro México, distinto al que vivimos todos, y que
por ello no dan pie con bola porque pretenden actuar usando su bagaje de especulaciones
escolásticas, sobre algo que no existe. Por eso la derecha mexicana resultó incapaz de
colaborar para construir una democracia formal estilo europeo, a la que aspiraban, porque
toda la red educativa que controlan es solamente concebida como negocio en donde el lucro
es la finalidad, y no la formación educativa, profesional y cultural. La Universidad, y en
este caso nos referimos a una universidad pública, es decir, sostenida con el dinero de la
sociedad como la U. de G., debe tener su personalidad propia, distintiva, como la tuvo en
sus décadas iniciales, coincidiendo con la etapa ascensional de la Revolución Mexicana.
Por tales motivos la discusión sobre este tema debe ser amplia y profunda. ¿Hacia dónde
dirigir el destino de la Universidad? ¿Para qué, o para servir a quiénes?
Otro tema capital es el bachillerato, que considerado rigurosamente, constituye la espina
dorsal de la enseñanza universitaria. Este nivel de estudios se ha convertido en un simple
requisito para que el estudiante pueda acceder a una facultad, si es que tiene suerte o
influencias para ello. Antiguamente no era así. Ser bachiller era algo que podía lucirse con
orgullo, porque significaba que la Universidad había dotado al egresado del bachillerato, de
un esquema cultural general, sistemáticamente transmitido, sobre el cual la persona podría
construir el edificio de su cultura personal, independientemente de que cursara o no
estudios superiores. Por eso, lo que en México llamamos Escuela Preparatoria, es el nivel
de estudios que da el nombre genérico a la Universidad. Puede haber un conjunto de
escuelas superiores, especialmente si sus carreras están relacionadas con la técnica;
asimismo pueden contar con una fase preparatoria en la cual el alumno aspirante a
profesionista, se vaya familiarizando con los aspectos concretos de la profesión elegida.
Pero no será una universidad, porque no cuenta con el nivel educativo que proporciona al
estudiante el panorama general de la cultura universal. Por ignorar todo esto, hubo un
tiempo en que los estrategas educativos de la U. de G., siguiendo lineamientos generales
del gobierno federal, y dado que no sabían realmente lo que era y significaba el
bachillerato, decidieron crear centros vocacionales orientados hacia las ramas del
conocimiento en ciencias de la salud, administrativas, técnicas y de ciencias sociales,
compitiendo en la práctica con los Conalep y otros planteles de educación media, cuyo
propósito ha sido siempre el de producir mano de obra técnica barata en beneficio de la
llamada planta productiva del país. Incluso se llegó a la "genialidad" de crear un Centro
Vocacional para el Desarrollo de la Comunidad, que no era sino un centro de enseñanza
demagógica y estéril, supuestamente orientado a proporcionar elementos ideológicos
motivacionales a los estudiantes de bachillerato. Pero en la mentalidad de los estrategas
mencionados esto era una medida compensatoria por los pecados cometidos de suplantar al
bachillerato con centros vocacionales. Por lo tanto, el llamado tronco común que se
impartía en las preparatorias, quedó liberado de dar pinceladas ideológicas a las cátedras,
en función de que para eso estaba a su juicio, el Centro Vocacional Para el Desarrollo de la
Comunidad. Lo peor de todo era el hecho de que, para que funcionara este Centro, se
nombraba a maestros ignorantes o de pensamiento contrario a lo que debían enseñar.
Ponían por ejemplo a un maestro claramente conocido como conservador o de la derecha, a
impartir Materialismo Histórico, o Materialismo Dialéctico a un profesor espiritualista. Es
decir, que en esas reformas educativas todo era simulación y fraude al país, a los
estudiantes y a los padres de familia. Desaparecidas tales reformas por los fracasos
cosechados, el bachillerato sin embargo quedó sumido en la inconsciencia, en el pantano de
la nada, sin rumbo, sin sentido histórico y como simple peldaño para que los futuros
simuladores de la cultura pasaran a las escuelas superiores patra aprender un oficio del cual
habrían de vivir. Por eso son tan incultos los profesionistas de nuestro tiempo. Porque no
recibieron las bases de lo que sería su cultura general para enriquecerla. una vez cursada
una profesión para valerse de ella para vivir. Por eso es tan importante recuperar la
conciencia perdida en torno a lo que es y significa el bachillerato. Otro caso es el del
servicio social, el cual es visto por los aspirantes a profesionistas como un simple requisito
que mal que bien se debe cumplir, para poder merecer la carta de pasante, cuando debería
ser un servicio formal, remunerado por todo un año, y como parte muy seria del proceso de
enseñanza-aprendizaje, de cuyos frutos la sociedad resultara beneficiada realmente y no
como una simulación solamente , acreditando horas en el papel con servicios no siempre
cumplidos. Otro aspecto es el de la currícula universitaria, con carreras ajenas a nuestra
realidad y desarrollo material del entorno social, desperdiciando recursos en especialidades
creadas sólo para simular modernidad, pero que son carreras sin mercado laboral, cursadas
por hijos de ricos que no necesitan la acreditación porque jamás recurrirán a ella para
sobrevivir. Y podríamos seguir mencionando ejemplos de temas que deberían ser amplia y
profundamente discutidos a fin de que nuestra Alma Mater se constituya en un verdadero
patrimonio social que produzca orgullo en sus egresados. ¿Cuál es el perfil del egresado
ideal, para que la Universidad pueda sentirse realmente útil y formadora no solamente de
profesionistas sino de verdaderos hombres y mexicanos? Los esquemas son útiles porque
sintetizan planes, realidades e intenciones. He aquí el esquema inicial que nos perfila un
proyecto de vida general:
"Todos alentamos deseos diversos, unos buenos y otros no tan buenos, junto con otros
francamente malos, pero eso nos hace humanos. Cultivar las buenas ideas y una elevada
conducta individual, superando nuestros impulsos y deseos negativos, nos hace morales.
Respetar aquellos deseos y proyectos que no compartimos y esas ideas con las que no
concordamos o que francamente rechazamos, nos hace civilizados. Impulsar los proyectos
afines a la buena convivencia social, propiciando el surgimiento de otros más elevados, nos
hace superiores. Finalmente, luchar por elevar la vida humana construyendo instrumentos
sociales, económicos, políticos y culturales que transformen la vida social actual en otra
superior, edificando un mundo que se rija por normas que lo hagan más armónico, más
justo y más libre en todos los órdenes, en suma, más digno de ser vivido, combatiendo al
mismo tiempo con energía y convicción todo aquello que lo estorbe u obstaculice, nos
convierte en revolucionarios"... Las ideas de los primeros renglones de este esquema, los
tomé de un diálogo cinematográfico, cuyo título de película no pude identificar. Pero su
esencia queda capturada y a partir de ella desarrollé el resto del esquema.
Derivado de lo anterior, podemos diseñar un modelo, un perfil de hombre superior, quien
como egresado, llevaría como bagaje la dotación universitaria de las bases esenciales para
su ulterior desarrollo y logro de esa alta calificación. El hombre superior existe sin duda,
pero diluido en el océano de la mediocridad general, porque la universidad mexicana,
privada o pública, sólo arroja a la calle egresados de sus aulas que no pasan de ser
simuladores de la cultura, aunque sean eficientes en el oficio elegido como profesionales.
Estas son las cualidades ideales que deberíamos impulsar y cuyas bases deberían ser
impartidas por la universidad. El egresado ideal de la Universidad, debería:
1 Tener integridad, además de la obligada capacidad profesional. Tener principios y
firmeza en su conducta y decisiones, personalidad respetada, confiable en lo individual y
con credibilidad social.
2 No cultivar interpretaciones peyorativas sobre credos, raza o cultura. Saber apreciar
valores ajenos a los de la propia cultura,, valorando desapasionadamente logros y rasgos
superiores de otros pueblos.
3 Saber interponer los valores nacionales por encima de cualquier otro interés de grupo o
facción.
4 Cultivar las raíces generacionales, exaltando sus altos valores y explicando sin
concesiones sus errores y debilidades.
5 Mantener y amar la causa en la que se cree y por la que se lucha.
6 Estar a la vanguardia con iniciativas y proyectos que beneficien a la comunidad.
7 Si se logra sustentar la conducta en principios, aspirar a ser Hombre, así con "H"
mayúscula.
8 Amar a la humanidad y a la vida.
9 Ser patriota para defender los recursos naturales y humanos del país.
10 Venerar a nuestros mayores con la verdad y no como simple protocolo.
11 Amar a nuestra tierra, sin detrimento de nuestro espíritu universal.
12 Mantener nuestra raíces de la clase social de la que provenimos.
13 Ser socialmente útil y creativo.
14 Para ser hombre superior, tenemos que cultivar valores superiores, ideológicos y
morales.
15 Tener capacidad de sacrificio en función de la causa a la que se decide servir.
16 Ser de un altruismo militante, es decir, saberse dar a los demás sin mezquindades.
17 Amar la vida hasta el grado de no dudar en sacrificarla pata conservar la de los demás.
Ojala y que estas reflexiones le resulten útiles a todo lector interesado en estas áreas del
conocimiento. 05-XII-2008.