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La disidencia y la marginalidad en "La Gallina Degollada"

La disidencia y la marginalidad en "La Gallina Degollada"

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Ensayo sobre el cuento "La gallina degollada" del libro "Cuentos de amor, de locura y de muerte" de Horacio Quiroga.
Ensayo sobre el cuento "La gallina degollada" del libro "Cuentos de amor, de locura y de muerte" de Horacio Quiroga.

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La disidencia y la marginalidad en “La gallina degollada”.

Por Francisco Jiménez Rojas* Estudiante de pregrado en Castellano y Comunicación Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Año 2009

Introducción
“La gallina degollada” es uno de los cuentos más conocidos de Horacio Quiroga, el cual forma parte de la antología “Cuentos de amor, locura y muerte”. Basándose en esta categorización que da el nombre del libro, este cuento de Quiroga pertenece al tema de la muerte. No obstante, la locura y el amor también están presentes en este relato de tipo naturalista. Además, el tema de la muerte lo aproxima a lo que se denomina “literatura fantástica”, de acuerdo a las postulaciones de Todorov y Caillois (Todorov, 1970; Callois, 1970), puesto que encontramos elementos dentro de la fábula del cuento que provoca la máxima extrañeza a partir de lo más cotidiano, lo que en otras categorizaciones o propuestas se denomina “literatura de terror”. Pero el tema no es describir qué aspectos hacen de “La gallina degollada” un cuento del género fantástico, sino que, desde una tipología basada en los mundos posibles que propone Ryan y la concepción de lenguaje según Reati (Ryan, 1997; Reati, 2006), analizar a los personajes como referentes de la alteridad dentro del orden y el espacio como frontera que genera el caos. Considerando esta concepción de los personajes, el problema surge ya que la fábula del cuento ubica a los personajes en el lugar del “otro”, sumando además distintos elementos que hacen de ellos entes disidentes y marginales, o sea, más exteriorizados de lo que en la realidad puede ser, tomando en consideración la trama del cuento. En razón de ello, el objetivo es dar cuenta del por qué los personajes y las acciones que ejecutan en la historia generan el colapso de “lo normal” teniendo en cuenta la oposición centro/periferia respecto a su espacio, asumiendo que es un cuento de terror dentro de la literatura fantástica latinoamericana y que, además, es considerada, según Pulido, como “la obra más cruel de Quiroga” (Pulido, 2004).

Terror y literatura
Según la definición de Salmoiraghi, el terror se introduce en el arte literario cuando en el lector suceden distintas reacciones ante la obra literaria, como el placer por el miedo, lo desconocido y lo oscuro que, en definitiva, se nos vuelve contra nosotros y que aterra y nos

quita seguridad (Samoiraghi, ----). De cierto modo, el terror se justifica en la propia extrañeza del cualquier texto literario, considerando “lo extraño” la causa del miedo, y ese mismo miedo genera una desestimación de ubicar en algún género este “tipo” de literatura, debido a que el terror es un tema presente en el sentimiento del hombre y, por lo tanto, un tema o motivo que se presenta en la escritura (Pulido, 2004). En efecto, el terror se ubica dentro de la narrativa y el cuento a partir de lo que representa. Significa un acercamiento a lo desconocido, que coloca al lector como la víctima y el victimario al mismo tiempo, puesto que se sirve del uso y quebrantamiento de la razón (Salmoiraghi, ----). Esto da por entendido que quien(es) protagoniza(n) la obra son también víctimas y victimarios de su propio terror, tomando en cuenta que el lector tiene la posibilidad de colocarse en su(s) lugar(es) como un modo de recepción. Otra posibilidad de receptar la obra es efectuar lo contrario: que el lector solo (ad)mire lo que está ante sus ojos, su goce y su razonamiento, hasta que surja el placer (victimario) y el miedo (víctima) en conjunto. “La gallina degollada” no escamita en provocar esto, poniendo a disposición del lector diversos recursos.

De mundos posibles y lenguaje
De acuerdo al planteamiento de Ryan (1997), los mundos posibles, en literatura, es la oportunidad de describir las esferas de un sistema ficcional de realidad, un lugar en cual lo posible se lleva a cabo a través de la exploración de diversos tipos de accesibilidad, donde los mundos alternativos establecerían una relación con el mundo real bajo un dominio transuniversal (semejanza entre un mundo posible y el sistema de la realidad) e intrauniversal (configuración del sistema propio de algún mundo posible en el texto). Hay variados tipos de relación, los cuales están configurados en una orden: identidad de propiedades, identidad y compatibilidad de inventario, compatibilidades de tipo cronológica, física, taxonómica, lógica, analítica y lingüística (Ryan, 1997). Basándose en esta taxonomía, la literatura de terror podría ubicarse en cualquier nivel, pero si nos motivamos por la definición dada por Salmoiraghi (----) de cómo se genera el terror, tal provocación permitiría que este tipo de literatura abarque todas las relaciones estipuladas por esta taxonomía puesto que el miedo ante lo extraño mueve el mundo interior de la obra, así como al propio lector. Particularmente, “La gallina degollada” pone en sus solapas toda relación directa entre la realidad y la ficción, justificándose por el contexto de producción Quiroga trabajo desde la corriente naturalista de la literatura hispanoamericana- y las temáticas abordadas, principalmente la muerte como concepto próximo al terror. Por otro lado, Reati tiene una concepción de lenguaje definida como “un instrumento de control del pensamiento o, por el contrario, como un sitio de oposición a ese control(…)” (Reati, 2006). En función del estilo del cuento y del autor, el lenguaje se sentiría con la segunda acepción propuesta por la definición de Reati, o sea, como un lugar que pone resistencia al control. De acuerdo al género, el terror corrompe ese control a través de la sublimación del miedo dentro de la historia que se está contando. En el caso puntual de “La gallina degollada”, Quiroga hace uso de un lenguaje simple, dotado de resistencia a la normatividad que ofrece el mundo moderno contemporáneo a la

producción, resistencia que perdura gracias a la ruptura que lleva a cabo a través de su trama y los elementos que la componen: amor, locura y muerte como dispositivos del miedo posible como del miedo real.

Los personajes y el objeto del deseo
Dentro del cuento hallamos tres dimensiones de personajes: está el matrimonio Mazzini-Ferraz, los hijos mayores del matrimonio y la hija pequeña, Bertita. Estas tres dimensiones configurarían un triángulo relacional de rupturas y cercanías dentro de una misma familia. Sobre la base de la accesibilidad o posibilidad y la configuración del lenguaje en el cuento, describiremos cada dimensión, su rol en este triángulo relacional y sus características, afirmando que esta relación angular está fundada en la tensión entre personajes. La pareja compuesta por Mazzini y Berta es el ángulo que sostiene a los otros dos, siendo ellos los padres de los niños enfermos y de la pequeña Bertita. Ellos, en un comienzo, se ven envueltos en la insistencia por la perfección. Aquella perfección la automatizan hacia el fruto del amor, o sea, los hijos. Sin embargo, los primeros hijos, todos varones, sufren deficiencias somáticas que los dejan en un estado de inercia. Todo esto lleva al matrimonio a un período de frustración y desesperación, donde la tensión se canaliza a través de la culpa que se atribuye uno al otro. La dimensión de estos personajes condiciona ya el miedo a través del estado de la relación de pareja. El segundo ángulo pertenece a la dimensión compuesta por los hijos varones del matrimonio, los cuatro enfermos. He aquí el ángulo que convoca al extrañamiento desde la alteridad. Son el terror mismo dentro de la trama. Por su naturaleza, ellos no tienen conciencia de esta condición de ser “otros”, lo cual es un punto importante a considerar ya que nos da pie a indicar que la motivación del miedo no es consciente desde ellos, sino desde las otras dimensiones de personajes que los ven sin misericordia, primando el rechazo y la alevosía en el trato hacia ellos. Esto reafirma la idea de la víctima y el victimario en el género del terror. Por último, el tercer ángulo está compuesta solamente por un personaje: Bertita, que, a diferencia de sus hermanos, es mujer y permanece sana. Es un componente de suma importancia dentro del cuento, ya que está en ella la principal motivación de la obra, tanto en su desarrollo como en su desenlace. Es una dimensión distinta a las otras dos. Esta pequeña no sufre de la angustia ni del desamparo. Al contrario, la pequeña es la utopía cumplida para los Mazzini-Ferraz, el anhelo que al fin se ha conseguido. Pero se va convirtiendo también en la utopía de sus hermanos mayores a partir de la alucinación y la maravilla. Bertita sería aquella belleza que trae consigo algo que aborrece. En este caso, un hecho fatídico. Tal triangulación conforma un complejo relacional entre estos personajes. Como ya mencionamos, Bertita representaría el afán de su familia de acuerdo a las situaciones que se presentan. Ella genera, en gran medida, una potente atracción a partir de la benevolencia que significaría. Como plantea Bravo (2004), esta belleza significativa es la manifestación máxima de la monstruosidad, considerando como monstruoso el incesante anhelo por la niña. Es decir, Bertita es tanto para sus padres como para sus hermanos un objeto de deseo sublime a partir del amor, que en el transcurso del cuento cae en la obsesión y da chance a la locura, que la va convirtiendo en distopía, una perversidad que se ve venir y que termina fatalmente.

Disidentes de la realidad y su normatividad
La triangulación de los personajes basada en el deseo que hay por la niña a través de los sentimientos más bajos tiene un referente que lo estimula. Este referente es el espacio donde ocurren los sucesos. El hecho de que los personajes se ensimismen en su propio espacio genera el aislamiento de ellos mismos, lo cual provoca una lejanía de estos sujetos con la realidad exterior. Que se desliguen de lo que pasa afuera de su mundo los convierte en personajes divergentes de la realidad. Asimismo, corrompen la normatividad de su propio espacio y de los espacios de la realidad externalizada. Tal corrupción define que el espacio diegético, a pesar de su analogía con el mundo real, tiene un centro vacío, de acuerdo a las ideas de Ryan (1997), ya que da beneplácito a la incertidumbre como sensación. Aunque la idea original trata de la incertidumbre en el mundo alterno, consideremos que el lugar donde ocurren los hechos es un espacio periférico. La familia Mazzini-Ferraz son disidentes de la realidad y su normatividad. Es aquella disidencia la que posibilita al cuento de Quiroga definirla en cuanto al género temático que la subyace, puesto que tal disidencia, esa constante situación crítica que envuelve al espacio y a los personajes, llevan a cabo el posicionamiento de todo el ambiente en la otredad, el cual tiene conflictos tensos que tejen el miedo dentro de la historia. Su propio espacio es el límite o el marco que desenvuelve el caos dentro de su lugar. Pero cuando la tensión se plasma al lector del cuento, el sentimiento de alteridad se corrompe en cierta medida, ya que este mundo posible es bastante análogo al mundo real y es eso lo que maximiza el miedo que da paso al terror.

La marginalidad: el terror como alegoría
Tal disidencia, como ya se mencionó, ubica a los personajes y al espacio en los márgenes de la realidad y de sus normas sistemáticas. La disidencia arrastra todo hacia un lugar marginal. Aquella marginalidad envuelve a este mundo. Esto ocurre ya que responde a la dicotomía centro/periferia. Todos los elementos del cuento se ven orillados, puestos lejos de lo vertebral. Esta idea se ajustaría al contexto de producción en la cual se desarrolló el cuento, puesto que nos permitiría una simbolización. La triangulación sería un reflejo esquematizado de esta idea, ya que la niña, como objeto de deseo, es el centro que se opone a la periferia, compuesta por los padres y los hijos enfermos. Es así que los padres arrastran el amor; los hijos enfermos, la locura; y la hija, la muerte. Son sentimientos externalizados, llevados a la carne, pero también son sentimientos alegóricos, que representan a la marginalidad como algo peligroso ya que aflora todo lo bajo, lo interior, lo perverso, lo malicioso. Esta colocación de la periferia no es gratuita, sino generada desde el mismo centro. Por ejemplo, el hecho de que Mazzini y Berta vean a sus hijos enfermos desde afuera es una síntesis del peligro que conlleva también dejarse llevar por el deseo frenado por la norma, esa normalidad que los niños no tienen, sino que llega solamente cuando está la hija pequeña. De alguna manera, la función del terror en el cuento tiene un carácter sesgado de alegoría, la cual grita que el miedo del centro hacia lo marginal provoca una situación no azarosa de terror dentro del espacio disidente, pero no por lo que es, sino por lo que la realidad regularizada, o sea, lo central, dicta en ellos.

Conclusión
El planteamiento que mueve a este texto es la posición de los personajes dentro de la disidencia y la marginalización de estos mismos en el cuento. Todo ello a partir de lo que se entiende por terror, como concepto y como género literario. Posteriormente, plasmamos el miedo a través de las concepciones que se tiene sobre el mundo donde está contenido el argumento y los acontecimientos, como también del lenguaje entendido como plataforma para la connotación de lo interior y lo periférico. Luego, esquematizamos la relación entre los personajes del cuento, donde lo actancial se da a partir del deseo, una relación sujeto/objeto entre los padres y los hijos mayores con la niña, esta última convertida en el objeto de deseo. La alevosía de aquel deseo viene determinada por lo que sienten los padres por los hijos mayores, donde el rechazo y la discriminación provienen de lo pasional y lo racional correlativamente. En cambio, el sentimiento de los niños enfermos solamente vendría de lo animal, pero no sabemos si lo racional está presente (y puede que lo esté a partir de lo inconsciente). En cierta medida, da a meditar que el desenlace fatal de “La gallina degollada” es un eco de justicia natural para estos niños que fueron rechazados por sus males, siendo productos del mismo deseo natural de los padres por tener hijos “normales”. Finalmente, configuramos a todos estos personajes dentro del espacio disidente y marginal, puesto que la disposición lingüística y la del espacio dan la ocasión para que los personajes se encuentren en una situación de índole extrema, rebautizando al lugar y a esta familia como divergencia viva de la realidad que los regulariza. Un cuento de amor, de locura y de muerte. “La gallina degollada” reúne los tres conceptos que apellidan al nombre del libro. Amor, locura y muerte están sumamente presentes. De hecho, la linealidad del título del libro que reúne este cuento con otros no es casual, puesto que representa la cronología de la trama: el amor por la familia y la perfección, la locura movida por el fracaso y la desesperación, y la muerte como efecto de ese amor y de esa locura. Pero mayor gracia es reconocer estos conceptos desde la distancia, desde afuera, como un otro.

Referencia bibliográfica
Acereda, A. “Del criollismo a la urgencia existencial. Fatalidad y angustia en tres cuentos de Horacio Quiroga” en Estudios de Literatura. España: Universidad de Valladolid, n° 26, pág. 7-17. 2001 Bravo, V. “El miedo y la literatura”, en Anales de la Literatura Hispanoamericana. Venezuela: Unviersidad de los Andes, n° 34, pág. 13-17. 2004. Caillois, R. Imágenes… imágenes. España: Editorial EDHASA. 1970. Pellicer, R. Notas sobre Literatura Fantástica Rioplatense (Del terror a lo extraño). España: Universidad de Zaragoza, C.I.F. T. XI, Fascículo 1 y 2, pág. 31-58. 1985.

Pulido, J. “El Horror: un motivo literario en el Cuento Latinoamericano y del Caribe” en Contacto, Segunda etapa. Venezuela: Universidad de los Andes, vol. 8, n° 10. 2004. Quiroga, H. Cuentos de amor, de locura y de muerte. Chile: Editorial Ercilla. 1984. Reati, F. Postales del porvenir. Argentina: Editorial Biblos. 2006. Ryan, M. “Mundos posibles y relaciones de accesibilidad: una tipología semántica de la ficción” en Garrido, A. La realidad de la ficción: sobre Teorías de ficción literaria. España: Arcos Libros. 1997. Salmoiraghi, P. Lo fantástico que llamamos terror. Publicado en Terror Cósmico. Argentina: Libro Andrómeda, n° 13. Edición de Teorema Z, Área de Ensayo. Todorov, T. Introducción a la Literatura Fantástica. México: Editorial SXXI. 1970.

* Este ensayo se realizó bajo el marco del curso optativo “Literatura Fantástica Latinoamericana” dirigida por el profesor Marcelo Novoa.

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