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BUSTER KAEATON : LA RISA PROHIBIDA POR CONTRATO

Entre los grandes cómicos del cine mudo uno de los más sobresalientes es sin duda el gran actor
estadounidense Buster Keaton, también conocido como "Pamplinas", "Cara de Palo" o "Cara de
Piedra".

Su nombre real era Joseph Francis Keaton y su padrino fue nada más y nada menos que el gran
Houdini. Actuó con sus padres en el mundo del vodevil desde los tres años y supongo que desde
tan temprana edad fue necesidad el ponerle un apodo artístico. No tuvo que ser un niño muy
tranquilito y después de ver cómo caía por la escalera y salía del percance tan fresco como una
rosa, Houdini exclamó !What Bust! y asi quedo bautizado artísticamente como "Buster" algo que
algunos traducen como "maravilla". Sus funciones era realmente crueles ya que Buster Keaton era
lanzado por su padre, como si de un muñeco de trapo que nunca pierde la compostura se tratase,
desde un lado al otro del escenario, además de ser pisoteado. El sketch se llamaba "El estropajo
humano" y sus padres fueron interrogados por las autoridades en varias ocasiones para comprobar
que Buster no salía dañado. Despues seguiría recibiendo golpes, caídas y toda suerte de
calamidades en sus películas, eso si, sin esbozar nunca una emoción.

El personaje al que dio vida en sus geniales películas, ese hombrecito que nunca movía un musculo
aunque se le cayera una casa encima, tuvo una gestación de lo más curiosa. Al parecer en 1915
solicitó trabajo en los estudios Paramount y con el objeto de establecer un primer contacto fue
citado para comer con uno de los productores de la compañía. El caso es que el bueno de Buster
llegó a la cita con una fuerte diarrea, pero no queriendo perder la oportunidad que se le presentaba
aguantó el tirón como bien pudo y aguanto estoicamente los retortijones que le llamaban
urgentemente desde sus tripas para que las aliviara. Fueron tan evidentes sus gestos y posturas de
contención que lograron las risas de los presentes en la reunión y se consideró que aquel personaje
"creado" por Keaton, podía funcionar en el cine. De este modo tan curioso nació el impertérrito
Buster Keaton, a quien por contrato se le imponía el estar siempre serio, incluso en público, lo que
no deja de ser una curiosa forma de hacer reír.