Alzheimer

"El solitario templo del alma,
afuera invierno sureño,
negras nubes, lluvia abundante,
transversal viento, raudo ,denso.
Mientras el escritorio es y no es,
a veces es metálico agigantado
y se disminuye en la ventana.
Es un simple banco zurdo
de lápiz grafito desgraciado,
con papeles sin lógica,
esparcidos en su cubierta
como un velero destrozado.
Las fonolas regresaron tarde,
están sobre esa maquina
de teclas borrosas, gastadas,
no son tarjetas navideñas, ¡no!,
son el abrigo de un anciano taciturno
que mira con desventura la caridad.
Las manos, las manos, rígidas manos,
mirada añosa clavada en el infinito,
distanciada de la soberbia, ….no importa,
existe, está , o estuvo para siempre y
no mira el reloj , le gusta su sonido,
¿qué sonido? No existe.
No es el cronómetro digital,
que no se detiene, que lucha,
y combate contra el olvido del Alzheimer.
Sin recordar si hoy es ayer,
si tu nombre no cambió tu cuerpo,
Alzheimer transformado
en dulce compañía
y consuelo de ser,
para mi, eso basta.”

Rodrigo Carrasco Casanova
(no usa seudónimo)
27 de Mayo 2014
02:00 a.m.