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La filosofía como racionalidad teórica

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UNIDAD 2: LA FILOSOFIA COMO RACIONALIDAD TEORICA

1. El ámbito de la racionalidad teórica. Razón teórica (conocimiento de la realidad) vs razón práctica (orientación a la acción) Gnoseología: uso teórico de la razón orientado a la verdad (saber metafísico: más allá) 2. El mundo perceptual del ser humano. Sensación: reacción estimular de nuestros sentidos (exteroceptores/interoceptores) Percepción: actividad mental por la que se organizan e interpretan los datos sensoriales 3. El mundo conceptual del ser humano. Concepto: conjunto de notas que definen un objeto (comprensión/extensión) abstracción Proposición: juicio del pensamiento que une conceptos para afirmar o negar alguna cosa Lenguaje: vehículo de comunicación por el que construimos una comprensión el mundo Razonamiento (argumentación): extrae proposiciones nuevas a partir de otras conocidas Deductivo: llegar a una conclusión particular (necesaria) desde unas premisas generales Inductivo: llegar a una conclusión general (probable) desde unas premisas particulares Analógico: relación de similitud o semejanza entre dos o más realidades 4. En qué consiste el conocimiento. Conocer: aprehender un estado de cosas compartible y comunicable que relaciona un sujeto protagonista de la acción con un objeto o realidad sobre la que recae la acción Grados de conocimiento: opinión (inseguridad) creencia (convicción) saber (certeza) Fuentes del conocimiento: sensibilidad vs razón (inmediata o mediata) 5. La posibilidad del conocimiento. Dogmatismo: presupone ingenuamente la capacidad de nuestras facultades cognitivas Escepticismo: imposibilidad de obtener resultados fiables (verdad no justificable) Subjetivismo/relativismo: niega la posibilidad de alcanzar verdades universales válidas 6. Modelos explicativos del conocimiento. Realismo: la realidad existe por sí misma, con independencia del sujeto que la conoce Idealismo: la realidad es una construcción a través de operaciones mentales (las ideas) Fenomenología: conocemos las cosas en su puro y simple presentarse a la conciencia Hermenéutica: comprendemos las cosas partiendo de prejuicios (sociales, históricos…) ANEXO:TEORIAS SOBRE EL ORIGEN Y LIMITES DEL CONOCIMIENTO Racionalismo(Descartes):define realidad (objeto de conocer) independiente de sujeto (que puede conocer la realidad pero no la puede alterar: la mente es como un espejo) Duda metódica, evidencia del cogito, ergo sum, deducción (matemática) del mundo Empirismo (Hume): empeiría, conocimiento por percepción de impresiones sensibles de las que derivamos las ideas (fenómenos psíquicos que constituyen el pensamiento) Imposibilidad de establecer una relación causa-efecto entre dos hechos(escepticismo) Apriorismo (Kant): la realidad no existe independientemente del sujeto que conoce (el conocimiento es un proceso de construcción y organización de datos del sujeto) Formas puras a priori del entendimiento (espacio/tiempo) previas a toda experiencia

FILOSOFIA Y CIUDADANIA 1º BACHILLERATO
7. ¿Qué entendemos por verdad? Verdad: aletheia (desvelamiento), veritas (exactitud y rigor), emunah (confianza) Estados de seguridad respecto a la verdad: ignorancia, duda, certeza (subjetiva) 8. Criterios de verdad. Autoridad: delegamos la justificación del conocimiento en otras personas con prestigio Tradición: es verdadero lo aceptado con el tiempo, por apoyo popular o institucional Correspondencia: entre lo que se dice y lo que la cosa es (comprobación experimental) Coherencia: proposición se incorpora al sistema de conocimientos ya poseído, se integra Utilidad: adecuación práctica que sirve a un fin (el enunciado es verdad si es útil,eficaz) Evidencia: afirmaciones de experiencia inmediata (intuición) o proposiciones analíticas 9. Teorías de la verdad. Verdad metafísica (Platón): Adecuación entre el ser de algo (esencia) y su aspecto (apariencia): autenticidad Verdad como identidad (Leibniz/Kant): análisis lógico de proposiciones o juicios: Analíticos (a priori): verdad por identidad entre sujeto y predicado (necesidad lógica) Sintéticos (a porteriori): relación de adecuación entre el conocimiento y la realidad Verdad como correspondencia o adecuación (Aristóteles/Aquino/Witgenstein): Acto de conocer: lo que es (objeto)+el decir (sujeto, representación metal del objeto) Verdad: ajuste entre sujeto y objeto (correspondencia formal a través de conceptos) Verdad como coherencia (Hegel): Concordancia de la proposición que se incorpora a un sistema de conocimientos verdaderos ya poseídos que actúa como criterio contextual de validez y se integra en él Teoría pragmática de la verdad (James): Adecuación práctica que sirve a un fin. Utilidad del enunciado para resolver problemas (adaptación: el enunciado es verdad si es útil, eficaz, sirve para satisfacer necesidades) Teoría consensual de la verdad (Pierce/Apel,/Habermas): Búsqueda cooperativa de la verdad a través de un diálogo en igualdad de condiciones (dar razones suficientes por medio de un consenso dentro de una comunidad científica) 10. La pregunta por la realidad. Origen y significados de la palabra realidad: cosa material, objeto, experiencia, causa... Def. negativa: lo opuesto a apariencia: real es lo no aparente, lo no meramente posible Def. positiva: ¿lo contingente, lo necesario, lo físico o sensible, lo psíquico, lo virtual? Apariencia y realidad: ¿lo aparente es el ser de la cosa o la ocultación del ser de la cosa? Posibilidad y realidad: lo posible aún no es real, no existe, pero podría llegar a ser (real) Para Zubiri las posibilidades son las acciones que se pueden realizar partiendo de nuestras condiciones naturales, ya que estas ponen límites a las propias posibilidades Realidad, historia y vida: historicidad (temporalidad y finitud) y vida (lugar originario) Un libro para disfrutar: Nietzsche,F. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral Una película para ver: The matrix de Larry y Andy Wachowsky (WB 1999)

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EL AMBITO DE LA RACIONALIDAD TEORICA La razón se puede entender como la facultad o el acto de explicar algo, de argumentar en torno a algo o de justificarlo. Pero la razón no es monolítica y uniforme: en función del uso y valoración que hagamos de ella, podremos hablar de distintas racionalidades. La distinción clásica se da entre racionalidad teórica y práctica. Suele entenderse que la ración teórica es aquella que se orienta hacia la contemplación del mundo, hacia el conocimiento de la realidad, intentando desentrañarla, explicarla, comprenderla. Por razón práctica hemos de entender, según Kant, aquel uso de la razón que trata de orientar la acción, por el cual se opone e impone a las pasiones para orientarnos hacia la consecución de un ideal moral que la misma razón se ha fijado; Aristóteles la llama también razón prudencial, pues se caracteriza por ser una razón deliberativa que trata de dilucidar que conviene elegir para alanzar la felicidad. El saber filosófico en su dimensión teórica configura la llamada racionalidad teórica y en su seno distinguíamos en el tema anterior diversos saberes filosóficos que se ocupan del conocimiento de la realidad, de "lo que hay". Unos saberes que tienen por objeto aquellos seres cuyos principios no pueden ser de otra manera, por lo que solamente cabe contemplarlos (theoréin), conocerlos. En esta dimensión de la filosofía, la razón en su uso teórico trata de conocer la realidad con la mayor verdad y rigor posibles, pues la tarea de desentrañar "qué es lo real" no puede lograrse sin precisar cómo la conocemos con verdad. De este esclarecimiento se ocupa la teoría del conocimiento o gnoseología, que tradicionalmente se ha incluido dentro del saber metafísico. ¿Cuál es la aportación específica que proporciona la metafísica a este conocimiento? En primer lugar, su modo de ocuparse de la realidad. Mientras que las ciencias, en el sentido actual, sólo se ocupan de parcelas de la realidad, la metafísica intenta llegar a la realidad en su totalidad, nos lleva más allá de los objetos particulares, por tanto más allá de las explicaciones científicas (por ejemplo, la ciencia estudia el genoma humano, pero la metafísica nos pregunta si lo que somos se puede reducir a nuestro genoma o no). La ultimidad es una de la características básicas de la metafísica, es decir, su intento de llegar a las cuestiones últimas, aquellas cuya respuesta ya no admite seguir preguntando más. A eso se refieren los filósofos cuando dicen que la metafísica se ocupa de los "primeros principios y de las primeras causas". La metafísica, en tanto que ontología ("teoría del ser" o bien "teoría de la realidad"), no se ocupa de una clase, tipo o campo de cosas, sino que pretende abordar su estudio desde una perspectiva universal. No le interesan las cosas por las propiedades que poseen, sino que le interesa "lo común a todas ellas", lo que "son". La metafísica, en sentido más amplio, ha sido y es el resultado del esfuerzo intelectual de algunas personas que han sentido la necesidad de interpretar sus explicaciones y ordenarlas, de dar razón de lo que hay, de lo que pasa y de lo que les pasa. Pues la pretensión última es orientarse en el mundo. Se podría decir que, cuando se trata de conocer los principios desde los que ordenamos y entendemos el sentido de toda nuestra existencia, estamos haciendo metafísica.

EL MUNDO PERCEPTUAL DEL SER HUMANO El conocimiento es un fenómeno evolutivo que apareció en el seno de la vida como mecanismo de supervivencia y se generó a partir de un sistema nervioso que evolucionó hacia formas más complejas y perfeccionadas. Todas las especies animales sobreviven al captar la realidad según la complejidad de su sistema neuro-sensorial. Por tanto, el conocimiento que cada una de las especies tiene del mundo está determinado por su capacidad perceptiva. Los seres vivos recogen información del ámbito donde viven y promueven respuestas que, adecuadas a los estímulos, facilitan su adaptación al medio. Llamamos estímulo a la energía física que produce la excitación de un órgano sensorial (como la luz en el ojo o la vibración en el oído), y llamamos sensación a la detección de un estímulo a través de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y de los receptores internos (movimiento, equilibrio, malestar) sin que aún haya sido elaborado o tenga significado. Los sentidos y receptores sensoriales son canales de información que detectan los estímulos físicos y los transmiten al cerebro, que les otorga sentido. La sensibilidad facilita la capacidad de respuesta al ambiente y permite satisfacer nuestras necesidades, comunicarnos y disfrutar de la vida. La percepción no es una mera suma de estímulos: es un proceso constructivo, una actividad de la mente que organiza los datos sensoriales, capta las imágenes del mundo en conjuntos, formas o estructuras y, al interpretarlas, otorga un significado a la realidad Es, pues, una actividad del conocimiento por la cual tenemos conciencia del mundo. EL MUNDO CONCEPTUAL DEL SER HUMANO El ser humano, a diferencia de cualquier otro ser vivo, al aplicar su inteligencia al mundo sensible, transforma el conocimiento perceptivo en conocimiento conceptual, de forma que su comprensión del mundo se convierte en algo más amplio que el mundo que capta a través de los sentidos. El pensamiento no se limita a reflejar pasivamente la realidad cuando ordena y clasifica las cualidades de los objetos, sino que la interpreta como unidades significativas diversas. En la acción del pensamiento se distinguen tres operaciones mentales: la aprehensión, el juicio y el raciocinio, fundamentales para la transformación del mundo perceptivo en mundo simbólico. Deberemos, pues, definir los conceptos, las proposiciones y los razonamientos, y su proceso de formación. El concepto es el producto de una acción mental (la aprehensión) mediante la cual la mente elabora la imagen o representación intelectual del objeto de conocimiento. Esta imagen conceptual no tiene nada que ver con la imagen sensorial, pues el concepto no se refiere a individuos o fenómenos concretos de la realidad sino a clases de individuos de cosas o de fenómenos. Todo concepto tiene dos características: La comprensión: es el conjunto de notas que caracterizan al objeto de conocimiento y que son las que definen el término (vg: el concepto "ser humano" contiene, entre otras, las notas características de "animalidad" y de "racionalidad"...). La extensión: es el conjunto de individuos que representa el concepto, es decir, todos aquellos individuos a los que se puede referir el concepto (vg: el concepto "ser humano" es más extenso que el concepto "muje"r, y éste que el de "adolescente"...).

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La forma humana de materializar los conceptos son las palabras. Antes de valorar el papel del lenguaje en el reconocimiento de la realidad perceptiva, es necesario describir el mecanismo que hace posible la formación de conceptos. Se ha definido el concepto como el producto de la aprehensión. Aprehender significa captar la idea o el concepto latente, además de los datos perceptivos, en el objeto de conocimiento. Los conceptos son el resultado de la aplicación que la aprehensión hace del mecanismo de la abstracción. El verbo "abstraer" designa el hecho de extraer o separar una cosa de otra. A partir de Aristóteles, esta palabra adquirió el significado filosófico de separar intelectualmente la cualidad de un objeto con la finalidad de considerarla en sí misma, aislada de cualquier otra característica o propiedad. Así, se puede separar lo que es universal, necesario y esencial de lo que es solamente individual, casual y contingente. Así, si consideramos el concepto "persona" como cualidad universal, necesaria y esencial de los seres humanos, prescindimos de las características individuales, casuales y contingentes como la forma del cuerpo, la salud, la edad, el color de piel, su religión, su lengua, sus ideas políticas y sus creencias, su nivel cultural y su nivel económico...) El concepto, por sí mismo, no expresa una verdad, sólo dirige la razón hacia la clase de objetos sobre los cuales es posible afirmar o negar algo. Para manifestar una verdad, el concepto necesita relacionarse con otro concepto a través de la segunda operación del pensamiento (el juicio) y es esta operación la que permite establecer la peculiar relación. El juicio consiste en unir unos conceptos con otros afirmando o negando alguna cosa, de la cual se puede decir que es verdadera o falsa. Al expresarse por medio del lenguaje, el juicio se denomina proposición. Existen dos clases de proposiciones: Proposiciones analíticas: son aquellas cuyo predicado está contenido en el sujeto; son universales y necesarias, pero no amplían nuestro conocimiento del mundo; su verdad o falsedad no se puede poner en duda. Se distinguen tres tipos: Proposiciones basadas en verdades lógicas (vg: ”"un árbol es un árbol”") Proposiciones verdaderas por su significado (vg: "un triángulo tiene tres ángulos") Proposiciones aritméticas. (vg:“"dos mas dos son cuatro”") Proposiciones sintéticas: son aquellas cuyo predicado no está contenido en el sujeto; no son universales ni necesarias y expresan afirmaciones sobre el mundo para tratar de explicarlo: el predicado aporta información (vg: "la tierra gira alrededor del sol") Pero aunque constituye una afirmación o una negación sobre la realidad y, por tanto, un conocimiento, la proposición no expresa ninguna información más que la que le aportan los conceptos. El conocimiento sería fragmentario, limitado y cerrado, y las proposiciones serían insuficientes si no pudiesen relacionarse entre sí. Esta función es el objeto del razonar. El razonamiento es el producto de la tercera operación (raciocinio) del conocimiento, que consiste en relacionar una proposiciones con otras ya conocidas; este proceso se denomina también inferencia, que puede presentar la forma de la deducción, si la conclusión deriva necesariamente de las premisas, o de la inducción, si la conclusión es sólo probable porque no se extrae necesariamente de las premisas.

EN QUE CONSISTE EL CONOCIMIENTO Entendemos por conocer una actividad que tiene como objetivo la aprehensión de un estado de cosas de tal forma que pueda ser compartida por los demás. En la actividad cognoscitiva cabe diferenciar dos polos: el sujeto, protagonista de la acción de conocer; y el objeto, aquello sobre lo cual recae dicha acción, aquello que resulta aprehendido o conocido. En esta línea se puede distinguir entre la actividad de conocer y el resultado de tal actividad, que solemos denominar "conocimiento". Así, mientras que el conocer está ligado a la búsqueda de la verdad, el conocimiento se refiere a la verdad hallada. GRADOS DEL CONOCIMIENTO Según Kant, la combinación de los planos subjetivo y objetivo que hemos mencionado da lugar a tres grados de conocimiento: opinión, creencia y saber en sentido estricto: La opinión es un estado de conocimiento en el que el sujeto considera algo como verdadero, pero no tiene seguridad de ello: Objetivamente, no encuentra ninguna justificación que pueda comunicar a los demás de modo que tengan que aceparla (que sea válida para todo ser racional). Subjetivamente, no se atreve a afirmar que está convencido de que es verdad. La creencia es el estado de conocimiento en el que el sujeto esta convencido de que lo que piensa es verdad, pero no aduce una justificación objetiva, válida para todos. El saber en sentido estricto es una opinión fundamentada subjetiva y objetivamente, por la que el sujeto no sólo está convencido de ello, sino que además tiene razones para convencer objetivamente a los demás, que es un conocimiento válido para todos El tener algo por verdadero es un suceso de nuestro entendimiento, y puede basarse en fundamentos objetivos, pero requiere también causas subjetivas en el psiquismo del que formula el juicio. Cuando éste es válido para todo ser que posea razón, su fundamento es objetivamente suficiente y, en este caso, el tenerlo por verdadero se llama convicción. Si sólo se basa en la índole especial del sujeto, se llama persuasión (…) Sólo puedo afirmar -es decir, formular como juicio necesariamente válido para todos- lo que produce convicción. La persuasión puedo conservarla para mí, si me siento a gusto con ella, pero no puedo ni debo pretender hacerla pasar por válida fuera de mí. El tener por verdad, o validez subjetiva del juicio, en relación con la convicción (que posee, al mismo tiempo, validez objetiva) tiene los tres grados siguientes: opinión, creencia y saber. La opinión es un tener por verdad con conciencia de que es insuficiente tanto subjetiva como objetivamente. Si sólo es subjetivamente suficiente, se llama creencia. Finalmente, cuando el tener por verdad es suficiente tanto subjetiva como objetivamente, recibe el nombre de saber. La suficiencia subjetiva se denomina convicción (para mí mismo); la objetiva, certeza (para todos). Inmanuel Kant, Crítica de la Razón Pura

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Todo conocimiento está guiado por intereses: conocemos para resolver problemas, para aumentar nuestro bienestar, para acrecentar nuestras posibilidades. Los intereses pueden ser particulares (propios de cada individuo) o comunes a todos los seres humanos. Según Kant, hay un interés teórico por logra la perfecta lógica del conocimiento, y un interés práctico por descubrir qué debemos hacer, qué podemos esperar si obramos bien (interés del que brota el saber acerca de la libertad; da lugar a la ética y la religión). En nuestros días, Apel y Habermas han elaborado una teoría de los intereses del conocer: un interés técnico, dominador y explotador de la naturaleza; un interés práctico, orientado a la comunicación y el entendimiento, y un interés emancipador por liberar a los seres humanos de la dominación y la represión. Entre estos intereses existe una jerarquía, y todos se ponen al servicio del interés supremo: la liberación del ser humano. INTERESES DEL CONOCIMIENTO INTERES Dominio de la Ciencias Explicar Física, TECNICO naturaleza empíricas biología INTERES Entendimiento Ciencias Comprender Historia PRACTICO comunicación históricas INTERES Liberar de la Ciencias Criticar Crítica de las EMANCIPAR dominacion sociales ideologías POSIBILIDADES DELCONOCIMIENTO ¿Es posible conocer? ¿Hasta dónde es posible conocer? Existen al menos seis respuestas: El dogmatismo, que manifiesta la actitud, en ocasiones ingenua, de quienes están seguros de conocer, pues presuponen la capacidad de nuestras facultades cognitivas El escepticismo, que considera imposible obtener conocimientos fiables, porque piensa que nunca hay una justificación suficiente para aceptar algo como verdadero. El subjetivismo y el relativismo, que niegan la posibilidad de alcanzar verdades válidas, pues para el primero conocer qué es verdadero depende del sujeto, mientras para el segundo reconocer algo como verdadero depende de la cultura, época o grupo. El pragmatismo identifica lo verdadero con lo útil, aquello que resulta beneficioso. El criticismo representa la posición intermedia entre dogmatismo y escepticismo. Es posible obtener conocimientos verdaderos, pero siempre que realicemos al menos una de las dos tareas siguientes: que tratemos de aclarar hasta dónde pueden llegar nuestras facultades de conocer; o bien que intentemos contrastar críticamente nuestros conocimientos con la realidad. El primer tipo es el criticismo kantiano (siglo XVIII) y sugiere una crítica de la facultad de la razón para averiguar hasta dónde puede conocer. El segundo es el propio racionalismo crítico (siglo XX) y sostiene que todo saber es fiable y, por eso, tiene que ser puesto a prueba (Karl Popper, Hans Albert). El perspectivismo, propuesto por Ortega y Gasset, mantiene que sí se puede llegar al conocimiento de la realidad, pero conjugando diferentes perspectivas dado que cada uno de nosotros y cada generación histórica tiene su propia visión de la realidad.

Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin embargo, todos los intereses realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos -algo que ampliara nuestro conocimiento- desembocaban en el fracaso. Intentemos pues, por una vez, si no adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben conformarse a nuestro conocimiento. […] Ocurre aquí como en los primeros pensamientos de Copérnico. Este, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo como podría conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de intuición, puedo representarme fácilmente tal posibilidad. Inmanuel Kant, Crítica de la razón pura Desde distintos puntos de vista, dos hombres miran el mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta situación hace que el paisaje se organice entre ambos de distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y causa con vigor todos sus detalles, para otro se halla en el último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte, cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que al otro no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico. El cual no se halla sometido a las mismas condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La verdad cósmica es tal que sólo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser deformación es organización. Cada vida es un punto de vista desde el universo. En rigor, lo que ella ve no lo puede ver otra. Cada individuo –persona, pueblo, época- es un órgano insustituible para la conquista de la verdad.Ortega y Gasset, Tema de nuestro tiempo ¿La misma realidad? La iglesia de Auvers-sur-Oise. La misma iglesia con efecto fotográfico. La iglesia de Auvers, Vincent van Gogh

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MODELOS EXPLICATIVOS DEL CONOCIMIENTO Aceptada la posibilidad de conocer, uno de los empeños constantes de la filosofía ha sido explicar el conocimiento. Disponemos de muchos modelos, que se diferencian por conceder distinta importancia a los elementos que lo integran, sobre todo sujeto y objeto: El realismo defiende que la realidad, es decir, el objeto de conocer, existe por sí misma, independientemente del sujeto. El polo objetivo del conocimiento se considera, pues, especialmente relevante y, en cualquier caso, más fundamental que el sujeto. Lo único que podemos hacer los seres humanos es captar o conocer la realidad, las cosas en sí mismas, tal cual son, pero eso no la altera ni la modifica (ejemplo en Aristóteles). El idealismo en cambio subraya que la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce. Lo indudable es la existencia de la conciencia, la seguridad de que yo estoy pensando o conociendo. Podemos dudar de que existan más allá de nuestra conciencia los objetos que pensamos o conocemos, pero no de que tengamos conciencia o conocimiento de ellos. Ocurre algo parecido cuando soñamos, pues sólo podemos tener seguridad de que lo hemos soñado, no de que eso exista o haya ocurrido en la realidad. Por tanto, en el proceso de conocer, es el sujeto quien tiene relevancia especial. La concepción idealista entiende, en ocasiones, que la realidad no es directamente alcanzable por nuestro conocimiento o pensamiento, pues precisamos de elementos intermedios, que Descartes denomino de forma genérica “ideas", pues no pensamos o conocemos cosas, sino sus representaciones mentales. El proceso de conocimiento es un proceso de construcción o de organización de los datos procedentes de la realidad, que no pueden, por tanto, ser considerados con independencia del sujeto (v.g: Kant o Hegel) La fenomenología insiste en "ir a las cosas mismas", es decir, pretender conocer lo que son las cosas "en su puro y simple presentarse a la conciencia", al sujeto. Intenta mediar entre el realismo y el idealismo: le da prioridad a la conciencia porque la conciencia capta las cosas mismas, pero también considera que los objetos no se adaptan al sujeto sino que se manifiestan. Para conocer con objetividad es preciso despojarse de todos los prejuicios, teorías e interpretaciones y mediante un proceso de reflexión, denominado "reducción", llegar a lo esencial y universal de todo fenómeno particular. (v.g: Husserl). La hermenéutica pretende comprender las acciones humanas y la realidad histórica interpretando cada acontecimiento en su singularidad, tratando de captar su sentido. Por eso dice que "no hay hechos puros, sino interpretaciones". Siempre comprendemos desde una situación histórica, desde un lenguaje, desde una familia, desde unas tradiciones, partiendo de prejuicios (juicios previos que hemos adquirido por educación, cultura, socialización). La hermenéutica considera que los prejuicios son constitutivos del conocimiento y que la razón no es pura, sino impura, pues cuando conocemos no podemos eliminar los factores sociales, culturales, sentimentales, lingüísticos…

¿QUE ENTENDEMOS POR VERDAD? Para desentrañar el sentido de la palabra verdad es conveniente recordar el significado que tiene en las tres lenguas de mayor influencia en nuestra cultura: griego, latín, hebreo En griego se utiliza el término alétheia, que significa "lo que no está oculto", esto es, "lo que está manifiesto": viene a ser "desvelamiento", "descubrimiento" de las cosas. En latín, el término veritas se refiere a la exactitud y el rigor en el decir, que conecta lo que se dice con quien lo dice, matiz recogido en la palabra castellana "veracidad". En hebreo, el término emunah expresa la verdad en el sentido de confianza en que se cumpla algo que esperamos (verdadero amigo es alguien con el que se puede contar). El objetivo del conocimiento es obtener resultados verdaderos. Pero resulta problemático determinar si se puede estar seguro de que algo es verdadero, cual es el criterio que se utiliza para decir qué es verdadero y cual es la verdad. A partir del siglo XVII, con Descartes, hemos de diferenciar lo más claramente posible entre la verdad o falsedad de nuestro conocimiento, por una parte, y por la otra la seguridad que nosotros podamos tener acerca de la verdad conocida. Del conocimiento diremos que es verdadero o falso; de nuestro estado de seguridad tenemos tres estados: Ignorancia: estado de la mente en el que se admite el desconocimiento sobre un determinado asunto. Duda: estado en el que no se puede afirmar o negar la verdad de un juicio, pues las razones que están a favor y las que están en contra tienen una fuerza similar. Certeza subjetiva: estado en el que la mente afirma la verdad de un juicio sin admitir ninguna posibilidad de equivocación. Se llama criterio de verdad a aquella característica o procedimiento por el cual podemos distinguir la verdad de la falsedad y estar seguros del valor de un enunciado: La autoridad. Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento en la materia. La tradición. Se toma por verdadero aquello que a lo largo del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de un apoyo popular o institucional. La correspondencia entre el pensamiento y la realidad. Lo pensado será verdadero si al compararlo coincide con la realidad empírica. Como el pensamiento se expresa en el lenguaje, debemos establecer la adecuación entre "lo que se dice" y "lo que es". La coherencia lógica. Criterio lógico-matemático que consiste en comprobar que no existen contradicciones entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema. La utilidad. Un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso, útil para nosotros cuando nos permita orientarnos en la realidad y avanzar en nuestras investigaciones. La evidencia. Es evidente lo que se nos presenta como indiscutible, intuitivamente verdadero, aunque a menudo sea necesario mostrarlo mediante razonamientos, léase "evidencia racional" (principio identidad, no-contradicción) o "evidencia sensible".

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TEORIAS DE LA VERDAD Hablamos ahora de los diversos intentos producidos a lo largo de a historia para definir, explicar y comprender la verdad. Existe estrecha relación entre las teorías de la verdad y los criterios de verdad mencionados antes, pues cada teoría se apoya en uno de ellos: Verdad metafísica: afirmamos que algo es verdaderamente lo que es cuando su aspecto (apariencia) manifiesta lo que es (esencia), adecuación que llamamos autenticidad. Con Platón, la esencia pasa a convertirse no solo en el ser de las cosas, sino en su ideal. Verdad como identidad: la verdad epistemológica (referida al conocimiento de lo real) se expresa en proposiciones llamadas juicios, enunciados del tipo "A es B". A distinguir: Juicios analíticos (a priori):aquellos en los que el predicado está incluido en el sujeto o se deriva necesariamente de este como su consecuencia lógica. Se apoyan en el principio de no-contradicción como condición necesaria y suficiente de su verdad. En tanto que necesarios, no pueden pensarse de otro modo; en tanto que universales, son validos para todo el mundo. Según Kant, son juicios no extensivos, puesto que no añaden ninguna información nueva y por ello no aumentan nuestro conocimiento. Juicios sintéticos (a posteriori): aquellos en que el predicado no está contenido en el sujeto ni se deriva lógicamente de su análisis, pues el sujeto incluye tanto el predicado como su negación. En tanto que contingentes, su contrario puede ser verdadero; en tanto que empíricos, su verdad o falsedad deberá contrastarse con la experiencia. Según Kant, son juicios extensivos, que si aumentan el conocimiento porque aportan información nueva. La pregunta kantiana es "¿existen los juicios sintéticos a priori?". Verdad como correspondencia o adecuación: la formulación clásica es de Aristóteles "decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, eso es falso; decir de lo que es que es y de lo que no es que no es, es verdadero"; los elementos del acto de conocer son "Lo que es": el objeto "El decir": el sujeto y su representación del objeto La verdad se entiende como una relación especial de ajuste entre estos dos elementos a la que se denomina correspondencia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es. Esta correspondencia no puede ser material, porque los objetos no entran en nosotros al ser conocidos, sino que es una correspondencia formal, dado que se establece entre la representación que nos hacemos del objeto y el objeto mismo. Tomás de Aquino sitúa esta correspondencia formal entre el objeto y nuestra representación de él (el concepto): "verdad es adecuación entre el entendimiento" y "la cosa". Ludwing Wittgenstein lo hace entre los hechos y las estructuras lingüísticas que lo expresan (la proposición). Esta concepción se torna problemática en cuanto formulamos alguna de las siguientes cuestiones: "¿Cómo puede saberse lo que algo es con independencia de nuestro decir?" ¿Es posible salir de nosotros mismos y de nuestro lenguaje para comprobar la conexión entre el pensamiento y la realidad desde una posición objetiva y externa a la relación?

Verdad como coherencia: Esta teoría fue formulada por Hegel. Más tarde ha tenido diferentes versiones. Todas coinciden en utilizar como criterio de verdad la coherencia de la proposición, cuya verdad depende de su posible o imposible incorporación al conjunto de proposiciones que tenemos ya por verdaderas: cualquier nuevo conocimiento, ya sea en ciencia o en la vida cotidiana, ha de efectuarse desde el sistema de conocimientos que ya poseíamos, y lo consideramos verdadero si lo podemos integrar en él. Se trata por tanto de un criterio contextual, en virtud del cual nada es verdadero o falso aisladamente, sino que cada uno de nuestros conocimientos está esencialmente referido y conectado con el resto del sistema del saber en que se integra. Hegel afirma que "lo verdadero es el todo", y defenderá la tesis de que la verdad se alcanza históricamente: el todo que expresa la verdad del saber es histórico y sólo al final de la historia se muestra en toda su magnitud y sentido. Teoría pragmatista de la verdad: El pragmatismo acepta la teoría de la adecuación, pero la interpreta tomando en consideración la utilidad de los enunciados para resolver los problemas vitales William James entiende adecuación en el sentido de que sirve para un determinado fin, o que funciona de modo convincente en un cierto contexto, o que es útil para un propósito (vg: "Esta moto es adecuada para hacer moto-cross"). Esto es, entiende la adecuación como adaptación: un enunciado es verdadero si es apto para resolver problemas o para satisfacer necesidades. Ahora bien, la verdad referida a la práctica es siempre provisional, pues lo que funciona o es útil (verdadero) en un momento determinado, deja de serlo en otro. Se trata de una concepción dinámica de la verdad, porque esta no es una propiedad adquirida de una vez por todas, sino consecuencia de un proceso. Utilidad significa, por otro lado, operatividad en la resolución de problemas: verdad se aproxima a éxito en la acción, y significa además consecuencias beneficiosas, de suerte que "la retribución que aportan las ideas verdaderas es la única razón para seguirlas". Verdad es gratificación. Teoría consensual de la verdad: Esta teoría, defendida por Pierce, Apel y Habermas, destaca la necesidad del diálogo como marco para ir descubriendo cooperativamente la verdad de las proposiciones. Cuando decimos que algo es verdadero, estamos dando a entender que creemos tener razones suficientes para convencer a otros interlocutores de la verdad de la proposición, siempre que podamos dialogar libremente sobre ello, sin presiones externas a la búsqueda misma de la verdad, para llegar a un consenso. Los argumentos que se aducen en este diálogo pueden proceder de distintas formas de comprobar la verdad: correspondencia, coherencia, utilidad. Lo que se trata de descubrir en él es si son capaces de generar el consenso de la comunidad de interlocutores. Así es como funcionan las comunidades científicas que buscan cooperativamente la verdad. Ahora bien, el consenso no es un criterio de verdad, porque los interlocutores pueden equivocarse o carecer de información relevante: las verdades científicas son revisables.

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LA PREGUNTA POR LA REALIDAD Filosóficamente hablando, realitas no tiene muy noble cuna. Su origen está en la polisémica palabra res, que en latín tuvo las más diversas significaciones: cosa material, ser en general, hecho, objeto, experiencia, causa… De esta última (causa es aquello que produce efectos o es efectivo) proviene "cosa". Realidad hace su ingreso en la filosofía en la Edad Media, introducida por Duns Scoto, gran acuñador de neologismos. Pero hay que llegar al siglo XIX para que el término se haga notar con la abundancia y vigor que tiene hoy. La noción de "ser" se ha debilitado y deja espacio al "estar" y a la "realidad". La historia del pensamiento nos ha dejado dos modos de definir lo real. Según la definición negativa, realidad es lo opuesto a apariencia o también a posibilidad: lo real es lo no aparente y lo que no es meramente posible; pero este modo de proceder no es muy fecundo, porque no nos dice qué es la realidad y porque podemos decir que el ser posible es un modo de ser real. Pero al intentar llegar a una definición positiva de realidad encontramos el inconveniente de que nos lleva a términos que a su vez precisan aclaración, por lo que es importante analizar los diferentes significados del término: Hablamos de realidad contingente, cuando nos referimos a algo que es actualmente, pero puede dejar de ser y pudo no haber sido, por ejemplo, mi propia existencia, que es real en este momento pero que no lo era antes de nacer y pudo no haber sido nunca. Tradicionalmente, la existencia de seres contingentes a llevado a preguntarse por su existencia. Es el caso del mundo en su totalidad, que es, pero podría no haber sido. Podemos usar la palabra realidad para referirnos a algo necesario, que se define como lo absolutamente real, lo que existe y no puede no existir ni ser de otra manera. En nuestra cultura, este modo de ser se ha atribuido tradicionalmente a Dios, del que se suele decir que es el "ser necesario". Pero también se puede entender que las cosas tienen algunas propiedades de modo necesario (por ejemplo, para que una figura sea un triángulo, la suma de sus ángulos ha de ser necesariamente de 180 grados). En ocasiones llamamos real a lo que percibimos a través de los sentidos, la realidad física o sensible. Cuantos más sentidos certifiquen la presencia de un objeto, más probable es que lo consideremos real. Esto no significa que todo lo que nos muestren los sentidos sea, por eso, real; ni tampoco que sólo sea real lo que ellos nos muestran. Podría suceder que todo cuanto percibimos fuera solamente un sueño, y cuando nos despertemos nos demos cuenta de ello. Los objetos designados como reales los consideramos como existiendo fuera de nuestra mente y con independencia de ella. También podríamos hablar de realidad psíquica, para designar la realidad de nuestros pensamientos, imaginaciones, deseos, ideas, recuerdos, dudas… Aquí hay que distinguir dos aspectos diferentes: por una parte, la actividad de pensar, imaginar, idear…; por otra, el contenido al que se refiere esa actividad. Si pienso en una montaña de oro, es real mi acto de pensar, pero no lo es el contenido de mi pensamiento. Las realidades psíquicas son siempre internas, intramentales. En la actualidad usamos con frecuencia la expresión "realidad virtual" para referirnos al conjunto de percepciones y sensaciones generadas con apoyo de un soporte técnico.

APARIENCIA, POSIBILIDAD, HISTORIA Y VIDA Formulemos la pregunta básica de la ontología: "¿Qué es la realidad?" Oponiendo realidad y apariencia hemos logrado una definición negativa, insuficiente e inexacta, de la realidad, pues el aspecto de una cosa puede ser también su realidad. Apariencia es: El ser real de las cosas, en cuanto estas se identifican con el aspecto que presentan. La ocultación del ser de las cosas: tal ser está más allá de lo que las cosas parecen. El camino para llegar a descubrir el ser real de las cosas, pues sólo a través de su apariencia podemos alcanzar su auténtico ser. También podemos hablar de realidad en relación a lo posible: lo que aún no es real, lo que no existe, pero que es algo que podría llegar a ser, porque actualmente se dan las condiciones para que sea real en el futuro. Por eso decimos que algo es posible cuando está previsto o anticipado en el desarrollo de algo. Zubiri concede mucha relevancia al concepto de posibilidad para dar razón de lo que hay y de lo que somos, pues considera que las posibilidades ensanchan el orden de lo real. No son las cosas que el ser humano puede hacer en virtud de sus meras potencias naturales. Si fuera así, como todos los seres humanos compartimos las mismas facultades naturales, todos actuaríamos igual y sería impensable, por ejemplo, que pudiésemos volar, ya que de natural no poseemos alas. Las posibilidades son las acciones que se pueden realizar partiendo de esas condiciones naturales, ya que estas ponen límites a las propias posibilidades. Estas pueden ser heredadas, descubiertas o creadas y, por supuesto, pueden ser apropiadas. A medida que nos apropiamos de las posibilidades preferidas, nos capacitamos en un sentido o en otro, y vamos cambiando las condiciones que permiten desarrollar la vida. Historia y vida son dos categorías o conceptos generales con los que se pretende ordenar, expresar y comprender la realidad, pensando la realidad como vida histórica Afirmar la historicidad de la realidad implica defender una concepción dinámica de mundo: la realidad se nos presenta como algo que se está haciendo permanentemente y que nunca está definitivamente acabada. Lo auténtico y verdaderamente real no es cada una de las fases del proceso histórico, sino más bien proceso mismo, tesis que aparece en Heráclito o Hegel: la temporalidad y la finitud, la existencia limitada en el tiempo, es un elemento constitutivo de lo que llamamos realidad. En último término, el ser no es más que ese fluir básico y fundamental que llamamos tiempo. La consideración de la vida como categoría para pensar la realidad procede sobre todo de Dilthey, quien considera que la vida es el lugar original y originario del que hay que partir, el subsuelo primigenio del que brota toda reflexión. La categoría de vida ha de entenderse en un sentido biográfico y no simplemente biológico: algo irreductible a los procesos biológicos en los que se basa, una realidad histórica y finita en la que, de hecho, nos encontramos. Vivir consiste en estar en el mundo, en tratar con las cosas, y el acto reflexivo surge cuando las cosas se interponen en nuestro camino y ofrecen resistencia a dejarse manipular y obliga a pensar las cosas.

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(ANEXO: TEORIAS SOBRE EL ORIGEN Y LIMITES DEL CONOCIMIENTO) RACIONALISMO El racionalismo representa la firme creencia en la capacidad de la razón humana para alcanzar la verdad. Sometida a un riguroso método, la razón humana nos permite afirmar la validez de sus conocimientos sobre el mundo, un mundo regido a su vez por estrictas leyes racionales. Entre los autores racionalistas podemos destacar entre otros a Platón, San Agustín, Spinoza, Leibniz y Hegel. No obstante, el paradigma filosófico racionalista lo constituye el pensador francés del siglo XVII Rene Descartes. Descartes (1596-1650) se propone como tarea fundamental establecer un fundamento sólido para las ciencias, con el fin de eliminar sus errores e imperfecciones, para lograr así un conocimiento cierto. Y para este propósito considera que el instrumento más apropiado es la propia razón dirigida por un método seguro. Este método descarta por dudoso todo aquello que conocemos por experiencia. Los sentidos son poco fiables y a menudo nos inducen a error. Debemos basarnos exclusivamente en la razón, que es capaz de intuir los primeros principios o ideas innatas y deducir a partir de ellas el resto de conocimientos. Estas ideas innatas son ideas en nuestra mente que no provienen de la experiencia, sino que son producidas por la sola facultad de pensar. Para Descartes las ideas son los primeros principios del entendimiento, las ideas matemáticas y algunas ideas metafísicas. Los ejemplos clásicos son las ideas de Dios, sustancia o causa, que se imponen a nuestro pensamiento como principios universales e indubitables (evidentes) En cuanto a los límites del conocimiento los racionalistas afirman que el conocimiento humano es "potencialmente ilimitado". Si utilizamos bien la razón, de ahí la importancia del método, podremos alcanzar cualquier conocimiento. El error no es fruto de nuestras limitaciones o imperfecciones, sino de una incorrecta utilización de nuestras facultades cognitivas. Los racionalistas subrayan, pues, el "carácter racional de la realidad", y no ven ningún obstáculo insalvable para alcanzar la verdad a través de la razón. EMPIRISMO En la otra orilla epistemológica, el empirismo sitúa la experiencia como el origen, posibilidad y límite de todo nuestro conocimiento. Todo conocimiento empieza y acaba con la experiencia. La razón, por sí misma, es incapaz de producir ningún conocimiento. A lo sumo, puede reflexionar sobre los datos que le proporciona la experiencia, ya sea por medio de la "observación" o bien de la "experimentación". De igual modo que el racionalismo, el empirismo es una corriente epistemológica que atraviesa la historia del pensamiento. Aristóteles, Tomás de Aquino, Ockham, Locke o Hume son algunos de los filósofos empiristas más importantes. John Locke (1632-1704) establece los principios básicos del empirismo moderno. Su afirmación básica es que no existen ideas innatas, que el entendimiento antes de toda experiencia no es más que una tabula rasa (un "papel en blanco") y que todo nuestro conocimiento comienza con los sentidos. No hay más fuente de conocimiento que la experiencia externa (sensación) o la experiencia interna (reflexión). Cuando pensamos no hacemos más que combinar ideas cuyo origen está en la experiencia.

David Hume (1711-1776) afirma que nuestra mente recibe de la experiencia un haz de impresiones y las organiza por medio de las leyes de asociación de ideas, constituyendo así todo tipo de ideas complejas e incluso imaginarias. Hume mantiene que la experiencia es pues el límite de nuestros conocimientos. Todos los conocimientos se reducen a impresiones e ideas. Además, hay que tener en cuenta que las ideas son, simplemente, imágenes de las impresiones que se producen en nosotros cuando reflexionamos sobre aquellas. Por ello, toda idea de la que no encontremos la impresión de la que deriva puede ser rechazada. Así sucede con ideas como la de sustancia, ya sea material o espiritual, a las que no corresponde ninguna impresión, consistiendo únicamente en ideas complejas "creadas" por nuestra imaginación. Al criticar los conceptos de Dios, sustancia y alma (yo), las ideas innatas cartesianas, Hume asesta un golpe mortal a la metafísica racionalista y reduce considerablemente el alcance de nuestro conocimiento. Sólo nos queda, pues, aceptar lo que proviene de la experiencia. El hábito, la costumbre y la creencia son las que nos permiten construir el mundo con existencia en sí mismo más allá de las impresiones actuales, único conocimiento cierto. APRIORISMO Inmanuel Kant (1724-1804) tiene en cuenta tanto las ideas propuestas por los racionalistas como las planteadas por los empiristas, y formulará el problema de los orígenes y límites desde otro punto de vista, preguntándose como el individuo construye el objeto de conocimiento. Para Kant, el objeto es el resultado de una síntesis entre aquello que "nos es dado", el conjunto de impresiones sensibles que captamos a través de los sentidos, y aquello que "nuestra mente pone por sí misma", un conjunto de estructuras formales que ordenan las impresiones brutas: la cosa conocida (fenómeno) resulta de la elaboración de los datos de los sentidos por nuestra forma de conocer. El entendimiento elabora conceptos para ordenar estos datos de la experiencia por medio de categorías. La unión del fenómeno con el concepto da como resultado el objeto de conocimiento. La experiencia y la razón, pues, se necesitan mutuamente para producir conocimiento. Por otro lado, Kant establece límites al conocimiento humano. Estos límites vienen dados por la "experiencia", por un lado, y por nuestra "subjetividad", por el otro. Sólo conocemos de la realidad los fenómenos: aquello que yo percibo y tal como lo percibo. Sin embargo, lo que "la realidad sea en sí misma" (noúmeno) es para nosotros un completo misterio. No podemos despojarnos de nuestra subjetividad para captar las cosas-en-sí o noúmenos. Debemos conformarnos con un conocimiento limitado por nuestra propia forma de percibir. La teoría de Kant puede ser discutible pero, a partir de él, ha quedado establecida la necesidad de tener en cuenta que el conocimiento posee límites que están relacionados con la misma forma de ser del ser humano, cuyo conocimiento parte de las sensaciones y posteriormente es elaborado por su razón. Esta constituye la principal contribución que Kant aportará a la teoría del conocimiento

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TEXTOS SOBRE CONOCIMINTO: RACIONALIDAD TEORICA
Documento 1: Interés teórico, interés práctico. Todos los intereses de mi razón (tanto los especulativos como los prácticos) se resumen en las tres cuestiones siguientes: (1) ¿qué puedo saber? (2) ¿qué debo hacer? (3) ¿qué puedo esperar? La primera cuestión es meramente especulativa […] La segunda cuestión es meramente práctica […] La tercera cuestión, a saber, ¿qué puedo esperar si hago lo que debo?, es practica y teórica a un tiempo. (Inmanuel Kant, Crítica de la razón pura) Documento 2: Saber metafísico. La metafísica es un saber de los fundamentos del acontecer, del conocer y del actuar; una constante reflexión e interpretación de la experiencia con pretensiones de validez universal, fundamentalidad, necesidad y comunidad. Ha surgido siempre el interés por saber en profundidad y con coherencia el sentido y la verdad de lo que se nos ofrece en la experiencia. Por eso surgen las categorías, para atrapar (inteligir) más adecuadamente lo que hay. Pero al hombre no sólo le interesa conocer, sino que ha de actuar (incluso el propio conocimiento es acción), en el mundo, ha de tomar resoluciones, decisiones. También para entender el ámbito de la acción se requiere una reflexión sobre los fundamentos normativos de las acciones. […] Se intenta así suministrar una ordenación de la experiencia frente al caos y una unidad de la razón; es decir, un fundamento frente al abismo, un sentido frente al absurdo. (Jesús Conill, El crepúsculo de la metafísica) Documento 3: Conocimiento y realidad. No podemos captar las cosas en sí mismas sino solo tal como las descubrimos por medio de nuestros sentidos y de la inteligencia que ordena los datos brindados por ellos. O sea que no conocemos la realidad pura sino sólo cómo es lo real para nosotros. (Fernando Savater, Las preguntas de la vida) Documento 4: Conocimiento, prejuicios e historia. La superación de todo prejuicio, esta exigencia global de la Ilustración, revelará ella misma ser un prejuicio cuya revisión hará posible una revisión adecuada de la finitud que domina no sólo nuestro ser hombres sino también nuestra conciencia histórica […] El problema epistemológico debe plantearse aquí de una forma fundamentalmente diferente […] En realidad no es la historia la que nos pertenece, sino que somos nosotros los que pertenecemos a ella. Mucho antes de que nosotros nos comprendamos a nosotros mismos en la reflexión, nos estamos comprendiendo ya de una manera autoevidente en la familia, la sociedad, y el estado en que vivimos. La lente de la subjetividad es un espejo deformante. La autorreflexión del individuo no es más que una chispa en la corriente cerrada de la vida histórica. Por eso los prejuicios de un individuo son, mucho más que sus juicios, la realidad histórica de su ser […] Si se quiere hacer justicia al modo de ser finito e histórico del hombre es necesario llevar a cabo una drástica rehabilitación del concepto del prejuicio y reconocer que existen prejuicios legítimos. (Hans Georg Gadamer; Verdad y método) Documento 5: Verdad, realidad, concordia. ¿Qué se entiende habitualmente por verdad? Esta palabra "verdad", elevada y al mismo tiempo desgastada, casi hueca, alude a aquello que hace verdadero lo verdadero ¿Qué es algo verdadero? Decimos, por ejemplo "es una verdadera alegría colaborar en el éxito de esta tarea". Pensamos: es una alegría pura, real. Lo verdadero es lo real. De acuerdo con esto hablamos de oro verdadero a diferencia del falso. El oro falso no es verdaderamente lo que parece. Es sólo un apariencia, y por tanto irreal […] Sin embargo, no solo a una alegoría real, al oro auténtico y a todo ente de esa especie, los lamamos verdaderos, sino que llamamos verdadero o falso, también y ante todo, a nuestros enunciados sobre el ente, que puede ser, él mismo, según su especie, auténtico o inauténtico, y en su realidad así o de otra manera. Un enunciado es verdadero cuando lo que dice coincide con la cosa sobre la que enuncia. También en este caso decimos: concuerda. Pero ahora no concuerda la cosa, sino la proposición. Lo verdadero, sea una cosa verdadera o una proposición verdadera, es aquello que concuerda, lo concordante. Ser verdadero y verdad significan concordar y, por cierto, de un doble modo: por un lado, la concordancia de una cosa con lo que se presume de ella y, por otro, la concordancia de lo mentado en el enunciado con la cosa. (Martin Heiddeger, De la esencia de la verdad) Documento 6: Adecuación y verificación pragmáticas. Ideas verdaderas son las que podemos asimilar, hacer validas, corroborar y verificar… Pero ¿cuál es el significado pragmático de las palabras "verificación" y "validación". Insistimos otra vez en que significan determinadas consecuencias prácticas de la idea de verificación validada. (William James, Pragmatismo) Documento 7: Consecuencias perniciosas de la verdad. El mentiroso utiliza las designaciones válidas, las palabras, para hacer aparecer lo irreal como real; dice, por ejemplo, “soy rico” cuando la designación correcta para su estado sería “pobre”. Abusa de las convenciones consolidadas haciendo cambios discrecionales, cuando no invirtiendo los nombres. Si hace esto de manera interesada y que además ocasionen prejuicios, la sociedad no confiará más en él y, por este motivo, lo expulsará de su seno. Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño; en este estadio tampoco detestan con rigor el embuste, sino las consecuencias perniciosas, hostiles, de cierta clase de embustes. El hombre nada mas que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos. Y además, ¿qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades? (Friedrich Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

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Titulo original: THE MATRIX (LA MATRIZ) Dirección y guión: The Wachowski Brothers. País: USA. Año: 1999. Duración: 136 min. Interpretación: Keanu Reeves (Thomas A. Anderson / Neo), Laurence Fishburne (Morfeo), Carrie-Anne Moss (Trinity), Hugo Weaving (Agente Smith), Joe Pantoliano (Cifra / Sr. Reagan), Marcus Chong (Tanque), Gloria Foster (Oráculo), Anthony Ray Parker (Dozer), the Wachowski (limpiaventanas) Producción: Joel Silver. Producción ejecutiva: Andrew Mason, Barrie M. Osborne, Erwin Stoff, Andy y Larry Wachowski. Música: Don Davis. Fotografía: Bill Pope. Montaje: Zach Staenberg. Diseño de producción: Owen Paterson. Dirección artística: Hugh Bateup, Michelle McGahey Vestuario: Kym Barrett. Decorados: Lisa Blitz Brennan, Tim Ferrier y Marta McElroy. Efectos especiales: Amalgamated Pixels, Animal Logic, Bullet Time, DFILM Services, Makeup Effects Group Studio, Manex Visual Effects y Mass. Illusions LLC.

¿Es el mundo lo que parece? Thomas Anderson (Keanu Reeves), programador de una importante empresa de software y asaltador informático, alias Neo, averiguará que no. Con él contactará un extraño grupo encabezado por Morfeo (Larry Fishburne), quien le mostrará la verdadera realidad que se esconde tras lo aparente: un mundo dominado por las máquinas, las cuales esclavizan a la Humanidad para utilizar nuestros cuerpos como simple fuente de energía. ¿Pero, y nuestra mente, dónde se encuentra entonces? PLATÓN Y EL MITO DE LA CAVERNA El mito de la caverna de Platón es uno de los puntos importantes a la hora de desentrañar Matrix. En él se narra cómo unos esclavos viven en una cueva creyendo que lo que ven (unas sombras proyectadas en una pared) es la realidad cuando lo cierto es que viven engañados. Pero uno de ellos escapará y verá la luz del sol, entonces volverá para rescatar a los otros, pese a que corra el riesgo de que lo maten por no creerle. Y eso le ocurre a la humanidad. Esa es la verdad, como dice Morfeo: "Eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente". Pero Neo es el esclavo que saldrá de la caverna y rescatará a sus compañeros. De todos modos, Morfeo le advierte del peligro: "Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que la mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo".

DESCARTES Y EL PROBLEMA DE LO REAL Así lo expresa Morfeo: "¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro". La pregunta clave es: ¿cómo distingo la realidad de los sueños? Rene Descartes vivió atormentado con esta cuestión: "¡Cuántas veces me ha sucedido soñar de noche que estaba en este mismo sitio, vestido, sentado junto al fuego, estando en realidad desnudo y metido en la cama!" De ahí derivó su duda métodica y su ya famoso Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo).En el Discurso del método, intentó resolver el problema poniendo en duda todo cuanto conocía: "Considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños". Matriz plantea también esa duda entre la realidad y la ficción. El papel de Descartes lo interpreta Neo, a quien le atormenta la misma sensación: "¿Alguna vez has tenido la sensación de no saber con seguridad si sueñas o estás despierto?" Morfeo también pone el dedo en la llaga y le pregunta a Neo acerca de ese tema: "¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, que pareciese muy real? ¿Qué ocurriría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo distinguirías el mundo de los sueños de la realidad?" Pensó este filósofo que, una vez planteada la hipótesis de que había sido engañado, no podía haber sido Dios quien hubiese perpetrado el engaño, sino el genio maligno: "Supondré, pues, no que Dios, que es la fuente suprema de la verdad, me engaña, sino que cierto genio o espíritu maligno, no menos astuto y burlador que poderoso, ha puesto su industria toda en engañarme (...) Por lo cual, con gran cuidado procuraré no dar crédito a ninguna falsedad , y prepararé mi ingenio tan bien contra las astucias de ese gran burlador, que, por muy poderoso que sea, nunca podrá imponerme nada". Matrix es una mentira, y esa mentira ha sido creada por las máquinas, ellas son el genio maligno, las que han puesto toda su industria en engañar a la humanidad. ¿Qué hacer? Dice Descartes que no dar crédito a ninguna falsedad y preparar el ingenio para ello. En efecto, en Matrix, cualquiera que sea "desconcetado", incluido Neo, ha de pasar por una serie de entrenamientos iniciáticos que tienen lugar gracias a programas informáticos creados para tal efecto. El objetivo de esos programas es hacer que el recién llegado se acostumbre a pensar que lo que ve no es real y que, si es consciente de ello, podrá subvertir las leyes físicas y realizar verdaderos milagros. Sin embargo, comenta Descartes que: "Este designio es penoso y laborioso, y cierta dejadez me arrastra insensiblemente al curso de mi vida ordinaria; y como un esclavo que sueña que está gozando de una libertad imaginaria, al empezar a sospechar que su libertad es un sueño, teme el despertar y conspira con esas gratas ilusiones para seguir siendo más tiempo engañado". Sí, es difícil vivir cuando ya se sabe la cruel verdad. Eso le pasa a un personaje vital en la trama de Matrix, Cifra, el traidor, el que conspira con esas gratas ilusiones (los agentes) para seguir siendo más tiempo engañado.

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