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H,permedia

1,.

P. Quéau, Lo virtual

2. G. P. Landow, Hipertexto

I

r!

i.

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I

I

a

:

I

George P. Landow

Hipertexto

La convergencia contemPoránea

de

Y la

la teoria cútica

tecnología

Bibliotscs Dariel Cosio Yillegas

Inventario 2007

C$f,UeI0 UB 'il8XIeO

B cÉf,iot eca D,aníet

EL C0LEGI0 D['

Co :'io Qlttt'g ou

ftiÉxiüü, A c'

\n¿iciones

Barcelona-Buenos

PaidÓs

Aires-México

\

Título original: Hipertext. The convergence of contemporary critical the- ory and technology Publicado en inglés por The Joh¡s Hopkins University Press

Traducción de Patrick Ducher

Cubierta de Mario Eskenazi

#d,*,?8

l*x,53 4

1." edición, 1995

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Quedan rigurosemcntc prohibidas, si¡ la autorización cscrita dc los titul¿¡cs dcl «Copyriglrt», bajo las s¿ocioncs establecidas en las lcyes, la rcproducción totd o parcid de csta obr¡ por cualquier método o procedimiento, comprendidos la reprografh y d tretamicnto inforrrático, y l¿ distribución dc eicmplares

de dla mcdirntc dquilet o préstemo públicos.

@ t992 by The Johns Hopkins University Press, Baltimore y Londres

@ de todas las ediciones en castellano

Ediciones Paidós lbérica, S.A.,

Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona

y Editorial Paidós, SAICF,

Defensa, 599 - Buenos Aires

ISBN: 84-4%-0186-6

Depósito legal: B. 40.27 4-L995

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Impreso en Gráfiques 92,5.A.,

Torrassa, 108 - Sant Adria de Besós (Barcelona)

Impreso en España - Printed in Spain

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Para Sbosbana, Serena Y Moali'

1:

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*

Sumario

Agradecimientos .

1, El hipertexto y la teoría c¡ítica' - -'

¿Un berrida hipertextual? ¿Un Ne1son posestructura:

lista?

Definición del hipertexto

Otras convergencias:

y su historia como concepto.

intertextualidad, diversidad de

Vannevar Bush Y

Texto virtual,

El mod.lo

el Memex .

'

'

autores virtuales e informática literaria

no lineal de red en la teoría crítica actual'

o convergencia? ¿Influencia o confluencia? '

¿Causa

Ánalogías con la revolución de Gutenberg '

2. Reconfigutar eI texto. Del texto al hipertexto

problemas de ierminol ogia: ¿Qué

mos? ¿Qué

Texto verbal Y

es el texto en

es el objeto que lee-

hiPertexto? ' :

texto no verbal .

TextodisPerso .

.

-

.

L1

r)

t3

1,4

L9

26

)1

)7

42

45

47

5L

5L

59

6r

65

72

Transliteración hipertextual de la c-ultura del escriba o

*

tr

{'

'4: ir.

,'

,

).

el manuscrito electrónico

y retórica '

Principios y finales en el texto abierto' '

Argumentación, organización

tor

láit., d.l texto abierto .

La categoría

del texto, la categoría en el texto

El hipeltexto y eI descentrar; Íundamentos filosóficos .

Reconfigurar al autor Erosión de laPersonalidad

75

78

79

81

86

92

95

95

I

t0

Cómo escribo este libro.

Presencia virtual.

Escritura en colaboración, autoría en colaboración Ejemplos de escritura en colaboración con Intermedia

4. Reconfigutatlanarrativa

.

El hipertexto y la concepción

Principios y finales en la

aristotélica de trama

narrativa

Afte,rnoon, de MichaelJoyce: la experiencia del lector

como autor

Amenazas y promesas

Recontigurar aI estudiante.

Reconfigurar el momento de estuüar .

Reconfilurar las tareas y los métodos de evaluación . Ejemplos de estudio en colaboración con Intermedia . Redefinir la materiay los planes de estudio iQué posibilidades tiene el hipertexto en la enseñanza?

:

.

6. La política del hipertexto: ¿Quién controla el texto?.

Oraciones hechas realidad, o la política de la resistencia

- Lamarginación de la tecnologíay el misterio de la lite' ratura.

Las políticas de determinadas tecnologías

El hipertexto y la política de la lectura La visión política del hipertexto, o el mensaje del medio La política del acceso. Acieso al texto y derechos de autor (Copyright)

-7. Condusión abierta o fin de la ttansmisión

Índi .nalítico.

HIPERTEJCTO

.

r.0l

LL3

Lt6

L24

Agradecimientos

l3L

DL

140

L43

153

L5)

L57

160

165

168

t7)

L84

20L

t, .;

i.;

l;,

Qoisiera agradecer

al personal, tanto actual como antiguo,

Research in Information and Scholarship (IRIS)

del Institute for

de la Universidad Brown, y sobre todo a su director y fundador:

Villiam G. Ship

rowitz y Marty

p y a los actuales codirectores: Norman K. M.y-

j.

tUi.frel Nicole Yankelovich, coordinadora de

203 ptoy io

en el IRIS en las fases tempranas de desarrollo y de aPli-

20)

iación de Intermedia, y Paul D. Kahn, coordinador de proyecto

durante Dickens Veb y otros proyectos posteriores de Interme=

gala de una gran inventiva, amabilidad y buen hu-

205 dia,

2LO

hicieron

mor, incluso á

1o. t ro*.t tos de crisis, y Io mismo puede decirse

218 de

221,

»0

243

Launhardt, la asistenta coordinadora de proyecto. Tood

Julie

VÁderDoes y Larry Larrivee, ingenieros de las instalaciones del

IRIS, aseguraron el buen funcionamiento del equipo (bar&ttare y

softusare) en circunstancias de continuos cambios.

-

251 A partir de 1988, cuando el Departamento de Servicios Infor- máticos de la Universidad Brown asumió la responsabilidad del

279

it

Iaboratorio de fntermedia, fue gracias a 7a Tabor de Steve Andra- de, Chris Chung y Vic Nair que pudimos aplicar Intermedta ala

enseñan z^ y a la investigación. Estoy especialmente agradecido a mis. ayudantes de investigación, licenciados o no, por su gran en-

r; tuslasmo, y en partivular a Randall Bass, David C. Cody, Kathryn

,,,rStockton, Shoshana M. Landow y Gary §Teissman, así como a

,.:.mis estudiantes de Ia Universidad Brov¡n. El desarrollo de Inter- ,,.media fue parcialmente financiado con aportaciones y contratos

i' de International Business Machines, de Apple Computer y de la

"

-t

.,

L2

HIPERTE}CTO

Annenb erg/Corporation for Public Broadcasting Project, y les

agtadezco este apoyo.

Asimismo, expreso mi gratitud a muchos colegas y estudian-

tes que compartieron conmigo sus trabaios: Stuart Moulthrop,

que me prestó su versión en Storyspace de <<Forking Path»> , y J.

David Bolter, Robert Coover, Terence Harpold, Paul D. Kahn y

G"ry Marchionini, que me dejaron ver los borradores o las pri-

meras

versiones de sus escritos. También quisiera dar las gracias a

Crossgrove, Shelia Emerson, §7illiam Keach, Neil Laza-

'§üilliam

rus, J. Hillis Miller, Elli Mylof,iás, Allen Renear, Ellen Rooney,

Gregory Ulmer y a los miembros del CHUG, por sus conseios y

estímulo.

También debo mucho al personal de la editorial Johns Hop- kins lJniversity Press, y sobre todo a Eric Halpern, eI director de edición, que fue lo bastante abierto para entusiasmarse por un

proyecto que otros directores de edición en otras editoriales en-

contraron demasiado'extaño o incluso ininteligible. Anne §íhit-

more, mi asistenta de edición, sabe cuánto debo a su tara combi

nación de conocimientos, rigor y escepticismo y quisiera dejar

bien claro 9ü, si este libro tiene algún tipo de gracia, claridad o precisión, es en gran parte gracias a ella. Jim Johnston y Glen Bu- rris, de diseño y producción, tienen el mérito de haberse atrevido

a emprender algo'nuevo

de un modo distinto.

y, firrdro.rr"r., he

de agradecer el apoyo y el estímulo de *i .t-

posa Ruth y de mis hijos, a quienes dedico este libro., Durante

años, han escuchado, con entusiasmo y comprensión, mis apasio-

nados alegatos sobre nexos, trama§, lexias, §fleb Views y otros ar-

tilugios de seguimiento. De todos los agradecimientos que la es-

critura de este libro ha motivado, éste es el que más me complace expresar.

1. El hipertexto y la teoria crítica

El problema de la causalidad. No siempre resulta fácl, deter-

:

minar lo que provocó determinado cambio dado en una ciencia.

hizo posible tal o cual descubrimiento? ¿Por qué apareció

¿Qué

concepto nuevo? ¿De dónde surgió esta o aquella teoría? Es- ms pfeguntas suelen resulrar muy gmbarazosas ya que no hay Print

cipio, t.,odológicos en1os eug fund-amentar el análisis. La difi-

se

en el caso de cambios generales que afectan a

: toda una ciencia. Y más aún crrando se producen diversos cambios

relacionados enrre sí. Pero la dificultad máxima se da en el caso de

las ciencias empíricas: por un lado, el papel de los instrumentos,

técnicas, instituciones, acontecimiéntos, intereses e ideología re-

sulta muy evidente, pero no se sabe cómo funcíona realmente una

cultad es aún rnayor

articulación de cornposición tan complelay variada.

1

lvftcnel- Fouclu¡-r

Tbe Ord'er of Tbings

¿un Derrida hipertextual? ¿un Nelson posestructuralista?

Cuando los diseñadores de programas informáticos examinan las páginas de Glas o de Of Giammatology (De la gramgtología),

se encuentran con un Derrida ügtal:r;ado e hipertextual; y, cuan-

do los teóricos literarios hoiean Literary Machine-§, se encuentran con un Nelbon posestrucruralista o desconstruccionista. Estos en-

cuentros .h".átes pueden

darse porque durante las últimas dé-

cadas han ido .on r.tgiendo

te sin conexión ulgun

informático. Las

a: la

dos campos del saber, apafentemen-

teoría de la literatur a el hipertexto

d-eclaraciones de los teóricos en literaturl y del

frip.*.rto han'ido convergiendo en un grado no-table. Trabaian-

aunque tto ti.-Pfe, en completo desconocimiento

unos de otros, los i.nt"dores de ambos campos nos dan indica-

ciones que nos goát,

menudo,

^

en medio de los importantes cambios que

están oCurriendó,

hast a el episteme contemPoráneo' Me atrevería

un cambio de paradiry" en los

Theodor I'{elso{r, y los de Roland

a decir que se está Produciendo escritos á"Ju.q.res berri d^y de

Barthes y á. Andries van Dam. Supongo que aI menos un nom-

r4

I{IPERTE)CTO

bre de cadapareja

Náko¡ y de

Ie resultará desconocido aI lector. Los que tra-

bajanen el .r*pt de los ordenadores conocerán bien las ideas de

y los que se dedican a la teoría cultural es- .ot l"t íd."t de Derri d^ y de Barthes'' Los

qtatro, como otros muchos especialistas en hipertexto y teoría cult

,r* Du*;

tarán ti*U"rtados

( /

)

\

i

t,rr"l, iorurl* que

oarr¿esbasadó,

"áfi¿ad

,.d.r.

deben abandonarse los actuales sistemas con- .t nociones como centro, margen, ierarquía y li-

y sustiruirlos por otras de multilinealidad, nodos, nexos y

Cái todos los iarticipantes en este cambio d9 paradigma,

.t

a pensamiento,-consideran

la escri-

i I nr.

marca una revolrr.iAt,

t r." electrónica como una reacción directa a las ventaias e incon-

i venientes del libro impreso. Esta reacción tendrá profundas re-

; percusiones - en la literatur a, laenseñan za y la política.

Los ngmerosos

. tica presentan

*rr.iot

paralelismos entre el hipertexto y la teoú a ctí-

puntos de interés, de los cuales el más

importante tal vez sea el hecho de que Ia teoría crítica promete te-

mientras que éite promete encarnar y, así, de-

rráo, asPectos de la te-oría, tobt. todo los relativos a tex- narrativa y a los papeles o funciones de lector y escritor.

Con el Lripertexto, ios teóricis de Ia cútica dispondrán, o dispo-

nuevo laboratorio donde poner- a prueba sus ideas,

orir^rel hipertexto

,

;;Jt"r

i

Itr"lid.d,

nen ya, d. además de

"t,

las bibliotecas convencionales de textos impresos.

í Otro punto fundamental es que una experiencia de la lectura en

)hipertexto,

o con

hipertexto,

esclarece muchas de las ideas más

(sisniticatiás de la táría crítica. Como 1o subrayaJ. David Bolter

lJ".*plicar cómo el hipertexto encarna los conclPto¡ posestmctu- rulirius de texto abierto: <<Lo que es antinatural en la letra impre- sa se vuelve natural en el ámbito electrónico, Y muy pronto no haúni falta decirlo, porque podrá mostrarse"''

Definición del hipertexto y su historia como Goncepto

, En S/Z,Roland Barthes describe un ideal de textualidad que

coincide exactamente con lo que se conoce como hipertexto elec-

rónico, un texto compuesto de bloques de palabras (o de imáge- n.s) electrónicamentá unidos en múltiples trayectos, cadenas o

;

i

, ' recorridos en una textualidad abierta, eternamente inacabad^ y

descrita con términos como nexo, nodo, red, trarna y trayecto,

EL HTPERTEXTo Y 1A TEoRÍA cnfr¡ce

L5

Dice Barthes: <<En este texto ideal, abundan las redes (réseaux)'i

actúan entre sí sin que ninguna pueda imponerse

que

"ltj:-TU::l

de(;

este texto es una galaxia de significantes y no una estructura

Gificados; no tiJne principio,

q[e nirrgorr; de ellas^pred,

o.r.

p.to

diversas vías de acces?llT

\

."1ifi.ttse d-e principal; los-'ódblos

J

*o.rilira se e*ti"nden hasta donde alcance la uista; !-93. Pde-

t

.

I

este texto absolutamente plural, ñ"t9

;;á;, ,"

n". está basrdo J' h

el original).'

,

*i

" d;;dñ

s."r¡áa-riuro

L§ü.],-,

" rrii"pado

' +rni."r*, otras

-";.".#;.?

á ffiil;

§

il;;:í""o

, .ñ".r_Gnta,

su número nunca está limi-

infínidad del lenguajo> (cursiva en

:.,

r - _*^

--F---'G"<.

ComoBrrtho,,pffir""" il'gsgg"ibe.,el texto-en-f,'ormade

que <<las fronte-

".l"-Á,li*pss¡X"i@:,afirma

n

ñEáffi-.rairi"éññá

detinidas>>, y2 que se en-

en un sisrema de referencias a orros libros, otros

frases: es un todo dentro de r¡na red"' una red de refe-

Co,,,o

todos los estructuralistas y posestructuralistas,

v

Foucault describen el texto, el mundo de la literatutd, Y

a. poder y

categoría qu9 implican, en términos que

en los "'

una tecno.

;r"rbi¿" n".d; áfti.rÁ d.^mpo áa blr"rqxtllxformático'

Hpglexto,

eipr.qion u.rr¡á+

eerÉ:,"-Jelr{-§elson

textó electrónico,

se f"fi"r. a un tipo de

de edición. Como á1 *ir*o lo expLica:

o a una esuitura no secuencial,

Í"

a

<<Con "hiptÍ.tlt6'r' i

' modo

;;;fi"r

,

.

',

un texto que bifur:3'

l."lt: 1".-1"::i

término

i

gue permite que el lector elija y q*g ,. Í., meior en una pantalla i

"".iAn popular, se ttat^ de una se- '

i.t.ru.tiá-d"l.rr"rdo con

rie de bloqrr., de texto conectados enti

áf;;;

itinerarios para

q,r. ,.gui;;;r utilizando

to comp.r.rá

lexias-y

;;¿"

1,rr

;l8ol

el usuario>>.' El hiptrtexto,

a lo largo de esta obra, implica un tex-

que Barthes denomina conectan entre sí' La ex-

-1o

los

á. fragmentos de t.*to rr"""t Étectrónicos que

i;[n*rd,ia simpl.emente e-

xtiende la noción de texto hi-

,

:

i

:

t.¿?.,

,r,

,1.'

i"r*6 de información.

Puesto

que el hipertexto, al poder conec-

a imágenes' -4-11',

*-*:*:¿

la

.vá¡bal, .expande

no haré

1a

dis-

Pues' -'

tar un p".ui; i. di,*rso verb I

:Lffi".tri;.:ilrt."re

noción d.

t"*tf-Áit

como , árto ft"[m.t io

,llade 1o meramente verbal,

d;:* :;:: lE:::::-lf"":-:* :;,?::!3,i?::"'

Iete*re ;;r

*É¿i" informáti.o qrr. relaciona

información tanto

/

I

I

I

L6

I{IPERTEXTO

{

verbal como no verbal. Los nexos electrónicos unen lexias tanto

<<externas>> a una obra, por ejemplo un comentario de ésta por

otro autor, o textos paralelos o comparativos, como internas y así

crean un texto que el lector experimenta como no lineal o, mejor

di.t o, como multilineal o muliisecuencial. Si bien los hábitos de

convencionales siguen válídos dentro de cada lexia, una

que se dejan atrás los oscuros límites de cualquier unidad de

fexto,

\ El típico artículo académico de humanísticas o de ciencias

perfectamente las nociones subyacentes de hipertexto

¡{L.t:ura

\r,

entran en ügor nuevas reglas y experiencias.

'filustra

-

j como texto que se lee secuencialmente. Por ejemplo, en el caso de

i un artículo sobre Ulises de James Joyce,

uno va leyendo primero

í 1o que convencionalmente se conoce

como texto principal y se va

\ encontrando números o símbolos que indican la presencia de no-

\ Ias,

\

¡"r,a

,,'/ro

i

a ple de págrnao

pie

de

páginao alfinal

al.

tmal de la obra; uno

de

la obra; uno-deja entonces el tex-

de¡a entonces eI tex-

principal para leer dichas notas, gu€ pueden contener una cita

, V\,

''/

de un pasaje deUlises que supuestamente apoya el argumento en

j cuestión, o bien datos sobre. agradecimientos o discrepancias del autorcon otros escritores, etc. Las notas tarnbién pueden conte- ner información acerca de otras fuentes, influencias y paralelis-

irnos con otros textos literarios. En cada caso, el lector puede se- ;guir la conexión y salirse por completo del primer artículo. Tras

Ieer la nota, o mirarla y decidir que una lectura completa no pro-

cede por el momento, vuelve al texto principal y sigue leyendo

, hasta encontrar otra nota y volver a dejar el texto principal. Este

básica y el pqnto de par-

i tipo de lectura constituye la experiencia

:tida del hipertexto. Imaginémonos que uno pueda simplemente

-.locar la página donde se encuentra el símbolo de la nota, referen- cia o anotación para hacer aparecer instantáneamente el conteni-

do de la nota o incluso el texto completo, en este caso Ulises en-

tero, aI que alude la nota. Los artículos académicos se sitúan en un campo de relaciones que, en su gran mayoría, perrnanecen ocultas en el caso de los textos impresos y relativamente difíciles

de seguir por encontrarse físicamente lejos de sus referencias. En

cambio, el hipertexto electrónico facilita muchísimo el segui-

miento de las referencias índividuales así como la navegación por

todo el

campo de interrelaciones, que también

se vuelve muy evi-

( d.nt

{ y "

Este cambío en la facilidad pmaorientarse en ese contexto

der

a las referencias individuales 1[g_cj1 :l*:41g9-n!e* _tanto

BL HrPERfExro Y tA TEoRfA cnÍuce

t7

-ffif6A

la

experiencia de la lectura como la n-aturaLeza de 1o leído. Por

¿i¿Uó;itl;üó l-6;ré ¡óyó.

que tuviese nexos con

r! ántó nrtaiá-en un sistema

todo el material citado , pas?'

de un sistema mucho más extenso, en el que

Ja

resultar más importante que el documento indi-

de hipertexto

ría aior*u, p".t"

totalidad poáría

,id,r¿t el artículo se encontraría ánton.es mucho más entrela2ado a[ contexto que su homólogo impreso

Como ,. ,., el.!rrnS$e.X.J.9

difumina las fron!-gtas e.nlre lector y ''

tr.

¿,escltor y con ello 1ii"sát,

1;

'Barthes

luz'de 1o, .rirbios

otra calidad del texto ideal de Barthes.

actuales en informática, la distinción de

entre texto de lector y texto de escritor coincide con la

distinción entre los textos basados en la tecnología de la impren-

tay elhipertexto, ya que este último alcanza

de la obra literaria (o de la literatura como obra), que

el objetivo

en hacer del lector, no un consumidor sryo-un productor

del texto. Nuesffa literatura se caracteríza por el despiadado di-

la institución literaria mantiene entre el productor del

.orrrirt.

. vorcio que texto y su

usuario, entre el propietario y el cliente. El lector se en-

.tpicie de ociosídad, es intransitivo' e

,r., de funciánar por mismo, en lugar de acce-

rrr,

cuentra sumergido

incluso serzor á

;;;;1";

alós placeres de la escritura, se 1o de acéptar o rechazar eltexto: leer

no es más que un referéndum. Frente al texto de escritor, se en-

que pue-

á" t.r f.ido pero no

agia delsignificante,

á.i"ráfo .o"o la poble [bertad

cuentra rr, áorrarurio,

lector p,r"d"

su homólogo negativo y reactivo:

to

escritor d té*to á. Iector. Cualquier tei<to de

considerarse texto clásico $/2, 4) '

Comparemos la descripción

,rro ie los más

que hacen los diseñadores de In-

iu*ruáos sistemas de hipertexto desa-

termedi",

.i"U"¿"s

re y crea:

hasta la fecha, del lector activo que el hipertexto requie-

'

Alavezherramienta Para el escritor y medio patael lector, los

documentos en hipertexio permiten a los escritores, o a grupos de

conectaidatos entre sí, crear trayectos en un conjunto

autores,

de

material afín, anotar textos ya existentes y crear notls que re-

mitan ranto a datos bibliográficos

cuestí6n

Et lector Pqede

referidos y conectados de

como al cuerpo del texto en

pasearse pof esos textos anotados,

forma ordenada aunque no secuencial."

'

18

HIPERTEXTO

Para tener una idea de cómo el hipertexto produce un texto de lector de Barthes, examinemos cómo Vd., lector de este libro, lo le-

ería en una versión en hipertexto. En primer lugar, en vez de ma-

nejar un ejemplar impreso, lo estaría leyendo en una pantallade or- denador. Las pantallas acruales, que no tienen la movilidad y tacto

de los libros impresos, hacen la lectura un poco más difícil. A las personas 9u, como yo, suelen leer tumbadas en la cama o en el sofá, la pantalla puede parecerles algo menos práctica. Por otro

lado, la lectura en Intermedia, el sistema de

hipertexto con el que

(irabajo, ofrece varias compensaciones importantes.

Al I.er üa

TVersión de este libro en Intermedia, Vd. podría, por ejemplo, carr--

(biar

el tamaño e incluso el típo de letra parahacer la lectura mucho

!"ar fácil. Aunque no podríi h".", est; cambios de formá pnfrá' Lente paraotros lecto^res, podría hacerlos cuando quisierá.

, Y, más importante aún, como estaría leyendo este hipertexto , en una gran pantalla gráfica que muestra dos páginas atavez,ten-

dría la posibilidad de colocar varios textos unos al lado de otros.

Así, al llegar a la prímera nota del texto principal, al fhal del pa- saje de S/Z mteriormente citado, activaría eL equivalente hiper-

textual de la referencia (tecla, símbolo de referencia) y ello haría

aparecer Ia nota final. La nota en hipertexto difiere de varios mo-

dos de la nota en un libro impreso. En primer lugar, se relaciona directamente con el símbolo de referencia en vez de encontrarse

en trna lista nrimera da al final del texto principal. En segundo

lugar, una vez abierta y superpuesta al texto principal o bien co-

locada a un lado, la nota aparece como un documento indepen-,

diente, aunque asociado, y tro como una especie de texto subsi-i diario, secundario y eventualmente parásito. La nota en cuestión contiene la información siguiente: <<Ro- land Barthes, S/Z,trad. Richard Miller (Nueva York, Hill y Wang,

L974), págs. 5-6>>.Lalextahipertextual equivalente a esta nota po- dría incluir la misma información o, con más probabilidad, el pa-

saje citado, un fragrnento más largo o todo el capírulo o incluso el texto íntegro de la obra de Barthes. Además, este pasaje podría servir a su vez de nexo con otras declaraciones de Barthes al res- pecto, con comentarios de estudiantes suyos o con pasajes de De- rrida o de Foucault acerca del mismo concepto de texto en red. Como lector, tendría Vd. que escoger entre volver a mi exposición, seguir algrrna de las conexiones sugeridas por los nexos, utiTtzar

\:: ,

.,.,

,::,- ,

ii í.,;

EL I¡IPERTE¡<To Y l¿. tBonÍe cnÍtlce

L9

otras funciones del sistema o buscar conexiones nuevas' La

tüdad del hiperrexto,

que se manifiesta en múltiples

entre bloques i"¿i"i¿"i"t d" texto,

"""'J

conexiones

-r t

un lector activo' '

.t.g. nrp"rffif; d6¿"cia de

aproximaciones al hiper- -

Además, un sistema completo a.

1o, libro, y á. algunas de las primeras

mismo entorno tanto

.r.rito, .o*o al lector. Así, con simple-

de procesamiento de texto, o editor,

ria tomar notas o incluso rebatir por+:"

'

no podría modificar mi texto,

'

de su t

uryé;tórias

este librq podría asumir

sugerir td- vez el valor de rutas

e1 el texto

^i

mente entraf en el programa

como se 1o .orro

l

VJ. pod

escriro mi interpreiaciórr. A.rrrqre

podría .r.ribi,

;;:Á;i

;;"

lectura y,

;ffiúd.r,

fo*6

muy diferentes, uri

alternativas

y

;t"rrt^l

zado.

una contestación y 1u!8o- unirla a mi documen-

h abráleído este texto de lecior dé dos maneras imposibles

oÁ libro:- prgsro, Vd -mis-mo--es-c-ogiila frqysglgga

.o*-oiffiáárll" tlr"iá,

.r.og.*en aistint^

la versión hipertextual

.o*o

de

dedicar seguramente rnenos espacio -

, fár pasaies citJdos. Por otro lado, talvez

"

a producir respuestas

había empe- z

ao*r. ,r'otut

al texto a medida gue

las .id., podrían muy

bjen presentarse en for-

lo l.iu, ulguru, de

ma deteito,

que apoyen o contradigan las interpretaciones enun-

I

f,;*;

¿¡,,t-'- , r' i:"*'l

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ciadas en mis escritos.

Otras convergenc¡as:

intertextualidad,

diversidad de voces y el descentrar

Como Barthes, Foucault

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y Mikhail Bakhtin,'Jacques Derrida-

tram-a.@'!11:

L

PoI la hipertex-(

qrr. insiste eo e-l ¡exto

de lec- =

la inter- r'

entre 1o intemó v 1o

énfasis aparece con toda claridad

otro texto, el de "Platón" no

¡¡iliz.aconstantemánte términos colno nexo Qiaison),

ied. (réseau) y entretejer

*J¿"á¡ ;;r;

(s'y tissent))r que claman