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LOS SISTEMAS INTERNACIONALES DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

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Leonardo Ficha 6

Beltrán

Santana

LOS SISTEMAS INTERNACIONALES DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Es importante tener en cuenta que hay tres momentos trascendentales en el proceso que ha seguido el mundo para reconocer los derechos humanos, el primero de ellos corresponde a las revoluciones burguesas del S XVIII, la inglesa y la francesa, que dieron a la luz sendas declaraciones de las que sobresale la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano del 26 de agosto de 1789. El segundo de ellos corresponde a la positivización de estos derechos dada en el S XIX, cuando diversas constituciones americanas los consagran. El último momento cumbre se da cuando en la segunda posguerra los Estados acuerdan firmar la Declaración Universal de Derechos Humanos en diciembre de 1948. Con esta base se propicia el desarrollo de toda una “cultura de los derechos humanos” que hasta nuestros días sigue en evolución y en constante lucha para procurar su defensa. Como sabemos, este impulso dio pie a la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y posteriormente a los sistemas regionales, los cuales han ido emitiendo instrumentos (tratados) y mecanismos (organismos) a los que los Estados han decidido adherirse contrayendo diversas obligaciones de respeto y defensa de los DH en sus jurisdicciones. Dado que en otros cursos hemos tenido la oportunidad de conocer las estructuras de funcionamiento de los organismos, tanto universal como regionales, de defensa de los derechos humanos, no entraremos en esta ficha a su análisis y descripción, enfocándonos más bien a hacer énfasis en los aspectos que mayor relevancia tienen para nuestra materia, es decir, aquellos que se relacionan con el DIDH. En este sentido resaltamos en primer término la importancia del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) que, al incidir en aspectos económicos, sociales, culturales, educacionales, de salud y conexos, se constituye en uno de los foros centrales para examinar problemas de DH y emitir recomendaciones al respecto. Sin embargo el organismo avocado más directamente a la atención de estos asuntos, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, es el que concentra la mayor actividad de supervisión de la aplicación de las normas internacionales de DH por los Estados Partes, así como la de formular recomendaciones, redactar instrumentos e investigar violaciones de derechos humanos, brindando al mismo tiempo servicios de asesoramiento, a través de sus órganos y procedimientos subsidiarios. Entre estos últimos destacan los organismos que se conocen como “no convencionales”, mismos que se especializan en temas diversos o en determinados países con propensión a la violación de estos derechos. Así, surgieron 31 diferentes mandatos o relatorías referidos a 29 temas tales como desapariciones forzadas, tortura, venta y prostitución de niños, ejecuciones extrajudiciales, racismo, discriminación, etcétera. Se suman a los anteriores, los mecanismos convencionales o comités, más conocidos de todos, por ser los que derivan de los tratados y convenciones de derechos humanos y que supervisan su cumplimiento. No deja de sorprender que ante la profusión de grupos, relatores y expertos avocados

al desarrollo y funcionamiento de asuntos no convencionales, se hayan formado sólo seis comisiones en el campo de los derechos humanos, como son aquellos dedicados al problema de la discriminación racial y contra la mujer; el de derechos económicos, sociales y culturales; el Comité contra la Tortura; el de Derechos del Niño, así como el que se ocupa del resto de los DH. Ahora bien, las violaciones a los DH se pueden dar individual o colectivamente de tal modo que las quejas que sobrevengan a ellas deberán presentarse en distintas modalidades y formatos que deberán cubrir algunas condiciones mínimas para iniciar su trámite, como es la descripción de las circunstancias materiales, temporales, personales y de lugar en que se produjo la violación. Por su parte los órganos receptores deberán pronunciarse de inmediato por la admisibilidad y el fondo que motivó la intervención institucional, tanto para resolver lo conducente, como para impedir, con las medidas que dicten, entre ellas la publicación de los casos, que se repitan las violaciones denunciadas. Un aspecto que resulta relevante es el que se refiere a las investigaciones de oficio que llevan a cabo ciertos comités para determinar si se da alguna práctica sistemática de violaciones a DH en algún Estado. Para estas intervenciones existe un orden a seguir que inicia con un análisis previo de la información disponible, solicitando, al mismo tiempo, que los Estados formulen observaciones al respecto. Si hay certeza de prácticas violatorias, éstas se complementan con investigaciones confidenciales que dan la base de validez a las conclusiones, observaciones y recomendaciones que se remiten al Estado correspondiente, quien, en un plazo razonable, debe informar el cumplimiento de las mismas. Los informes de estos asuntos son publicados en forma resumida para darlos a conocer a la comunidad internacional en general. La comunidad internacional ha reconocido la necesidad de contar con una cabeza que promueva desde el ámbito de la ONU el disfrute universal de todos los derechos humanos y canalice los esfuerzos, la voluntad y la determinación de los pueblos del mundo en el sentido correcto. Se trata del Alto Comisionado de las UN para los DH, quien, entre sus funciones también contribuye a la preparación de nuevas normas y presta apoyo a los órganos de DH y a los que supervisan los tratados. Pero una de sus facultades más importantes es la de adoptar las medidas preventivas en la materia y reaccionar ante violaciones graves por parte de algún Estado infractor. En suma, nos parece que la labor de promoción y defensa de los DH, ya sea en el ámbito universal o regional, es una tarea de muy extensas proporciones, sobre todo ante un mundo en constante cambio hacia estructuras más complicadas y tendenciosas a la iniquidad. La responsabilidad, así lo consideramos, no es solamente de los organismos internacionales, el compromiso es de todos, principalmente de quienes hemos tenido la oportunidad de tomar conciencia de esta grave problemática.

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