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Fedro: Fábulas. José Tomás Saracho Villalobos. I.E.S. Fernando Robina. Llerena.

Selección de textos para la Prueba de Acceso a la Universidad de Extremadura.
La fábula aparece en la literatura griega y de ella, como otros géneros, pasa a la latina. En su origen se opone a la epopeya: en ésta hablan y actúan grandes hombres, héroes y dioses, representando los aspectos más nobles de la humanidad; en aquélla, animales que simbolizan actitudes o costumbres humanas de la vida corriente. Por su referencia a las costumbres la fábula está emparentada con el epigrama y la sátira, aunque cada género adopta una postura peculiar ante los vicios y virtudes de los hombres. La fábula en concreto se caracteriza por la ficción que la traslada a un mundo en que plantas y animales hablaban y así eran personajes adecuados para representar la humanidad. Si la epopeya se vincula al mundo de la aristocracia, la fábula es el medio de expresión propio de los estratos más humildes y desheredados de la sociedad: Esopo y Fedro, representantes del género en Grecia y Roma, nos son conocidos como esclavos. Y en manos del pueblo humilde se convertía en instrumento reivindicativo y medio de expresión de lo que no podía decirse de modo más claro y directo. Entre los griegos los relatos de animales hacen su aparición muy pronto. El ejemplo más antiguo es la fábula del azor y el ruiseñor de Trabajos y días de Hesíodo, y otros semejantes se encuentran en Arquíloco y Semónides. Ahora contaré una fábula a los reyes, aunque sean sabios. Así habló u halcón a un ruiseñor de variopinto cuello mientras le llevaba muy alto, entre las nubes, atrapado con sus garras. Éste gemía lastimosamente, ensartado entre las corvas uñas y aquél en tono de superioridad le dirigió estas palabras. "¡Infeliz! ¿Por qué chillas? Ahora te tiene en su poder uno mucho más poderoso. Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas y me servirás de comida si quiero o te dejaré libre. ¡Loco es el que quiere ponerse a la altura de los más fuertes! Se ve privado de la victoria y además de sufrir vejaciones, es maltratado". Así dijo el halcón de rápido vuelo, ave de amplias alas. Hesíodo: Trabajos y días 202- 13 Cierta fábula hay que así cuenta: que una vez la zorra y el águila trabaron amistad como vecinas. Arquíloco 89 D Tales narraciones probablemente no se deben a la imaginación del poeta, sino que se remiten a un patrimonio de fábulas populares acumulado desde muy antiguo y que en su tiempo debía de ser ya muy abundante. Es posible que en buena parte tuvieran origen oriental (India, Mesopotamia, Asia Menor...), aunque tampoco hay que excluir la participación de los griegos en su creación. Tanto por la tendencia oriental a agrupar fábulas y narraciones en torno a la vida de un hombre como por el espíritu sistematizador de los griegos, que buscaban un fundador para cada género literario, surge en el siglo VI a.C. la vida novelada de Esopo, en la que el núcleo histórico apenas resulta perceptible en medio de las leyendas y fantasías que lo adornan. El fundador de la fábula se presenta como esclavo frigio: su vida llena de aventuras y correrías, termina en Delfos, y su muerte es vengada por Apolo. Así las fábulas griegas de animales quedan referidas a Esopo y se denominan "fábulas esópicas". En la antigüedad griega se formaron luego colecciones de fábulas.

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La más antigua de las que se conocen es la atribuida a Demetrio Falereo; pero las que han llegado hasta nosotros datan de épocas más tardías. En la literatura latina la fábula se afirma como género gracias a Fedro, escritor del siglo I d.C., aunque se encuentran muestras esporádicas muy anteriores desde el apólogo del labrador y la alondra de las Saturae de Ennio. Lo que se sabe de su vida procede de su obra, y en particular de los prólogos y epílogos de los cincos libros de sus Fabulae Aesopiae. Por ellos sabemos que había nacido en Macedonia hacia el año 15 a.C. y que muy joven había venido a Roma como esclavo de Augusto, que más tarde le concedió la libertad. Los dos primeros libros de sus fábulas aparecieron en el principado de Tiberio; el III en el de Calígula; y siguieron otros dos, IV y V, antes de su muerte, que pudo tener lugar en tiempos de Claudio o tal vez de Nerón. En el prólogo del libro III (aunque algunos editores pasan estos versos al epílogo del II) habla de dificultades que sus fábulas anteriores le habían ocasionado, concretadas en la enemistad y las persecuciones de Sejano. Este libro aparece dedicado a Éutico, auriga del "equipo de los verdes", favorito de Calígula; los siguientes a Particulón, hombre de letras, y a Fileto, por lo demás desconocido. El libro II, si se admiten ciertas lecturas, podría estar dedicado a un tal Ilio. Claramente aparecen en estos prólogos y epílogos las ideas de Fedro acerca de sus fábulas y de su propia actividad literaria. Con frecuencia nombra a Esopo y se remite a él: con ello busca el prestigio del fundador del género para su obra; pero sus fábulas son "esópicas", y sólo en pequeña medida proceden de Esopo. Fedro, esclavo como aquél, y luego liberto, insiste en el valor reivindicativo de la fábula en manos de los humildes. A la ficción sobre plantas y animales con finalidad hilarizante y moralizadora añade la versificación y las aspiraciones literarias. En el primero de estos aspectos, quiere atacar a los vicios, pero no a las personas. En el segundo, relaciona su vocación literaria, que le lleva a afirmarse como el primer representante de la fábula en la literatura romana, con su cuna próxima al monte Pierio y a la patria de Lino y Orfeo. Por lo demás, no aspira al aplauso de los ignorantes, y antepone la utilidad práctica a la altura literaria. Entre las cualidades de su estilo se gloría sobre todo de su concisión. Sus quejas de la envidia contienen resonancias tanto de su actitud moralizante como de las circunstancias de su vida literaria. Pero la obra de Fedro la conocemos directamente: 103 fábulas integran los cinco libros que han llegado hasta nosotros por transmisión directa; y a ellas ha de añadirse probablemente las 22 que proceden de la Appendix Perottina (de Nicolás Perotti, siglo XV). Las fábulas de la transmisión directa constan de dos elementos: un relato ejemplar, generalmente de animales, y una moraleja, que puede proceder o seguir de aquél. Pero no todos los relatos son fábulas de animales; conforme se avanza en la lectura se hacen más frecuentes la anécdotas relativas a personas. La moraleja fluye a veces de la narración de un modo natural y adecuado; otras, en cambio, peca de generalización. A través de la colección de fábulas van desfilando los animales conocidos, tanto domésticos como salvajes, simbolizando siempre las virtudes o vicios de los hombres. Las fábulas de la Appendix Pereottina carecen de moraleja. En el estilo de Fedro destaca su corrección y la concisión de que él se mostraba orgulloso. Tal brevedad produce en ocasiones la impresión de sencillez y elegancia; pero otras veces se confunde con el esquematismo y la sequedad, que tiene su reflejo en la falta de matización y de profundización en las conductas humanas. Para comprender lo que estas indicaciones pueden significar nada mejor que compara la fábula 13 de la colección perottina con el cuento de la "viuda de Éfeso" del satiricón (111-112) de Petronio, pues ambos relatos tienen el mismo argumento. 2

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XV. [Vidua et miles] Quanta sit inconstantia et libido mulierum Per aliquot annos quaedam dilectum uirum amisit et sarchphago corpus condidit; a quo reuelli nullo cum posset modo et in sepulchro lugens uitam degeret, claram assecuta est famam castae coniugis. Interea fanum qui compilarant Iouis, cruci suffixi luerunt poenas numini. Horum reliquias ne quis posset tollere, custodes dantur milites cadauerum, monumentum iuxta, mulier quo se incluserat. Aliquando sitiens unus de custodibus aquam rogauit media nocte ancillulam, quae forte dominae tunc adsistebat suae dormitum eunti; namque lucubrauerat et usque in serum uigilias perduxerat. Paulum reclusis foribus miles prospicit, uidetque egregiam facie pulchra feminam. Correptus animus ilico succenditur oriturque sensim ut impotentis cupiditas. sollers acumen mille causas inuenit, per quas uidere posset uiduam saepius. Cotidiana capta consuetudine paulatim facta est aduenae submissior, mox artior reuinxit animum copula. Hic dum consumit noctes custos diligens, desideratum est corpus ex una cruce. Turbatus miles factum exponit mulieri. At sancta mulier "Non est quod timeas" ait, uirique corpus tradit figendum cruci, ne subeat ille poenas neglegentiae. Sic turpitudo laudis obsedit locum. [CXI] "Matrona quaedam Ephesi tam notae erat pudicitiae, ut vicinarum quoque gentium feminas ad spectaculum sui evocaret. Haec ergo cum virum extulisset, non contenta vulgari more funus passis prosequi crinibus aut nudatum pectus in conspectu frequentiae plangere, in conditorium etiam prosecuta est defunctum, positumque in hypogaeo Graeco more corpus custodire ac flere totis noctibus diebusque coepit. Sic adflictantem se ac mortem inedia persequentem non parentes potuerunt abducere, non propinqui; magistratus ultimo repulsi abierunt, complorataque singularis exempli femina ab omnibus quintum iam diem sine alimento trahebat. Adsidebat aegrae fidissima ancilla, simulque et lacrimas commodabat lugenti, et quotienscumque defecerat positum in monumento lumen renovabat. "Una igitur in tota civitate fabula erat: solum illud adfulsisse verum pudicitiae amorisque exemplum omnis ordinis homines confitebantur, cum interim imperator provinciae latrones iussit crucibus affigi secundum illam casulam, in qua recens cadaver matrona deflebat. "Proxima ergo nocte, cum miles, qui cruces asservabat, ne quis ad sepulturam corpus detraheret, notasset sibi lumen inter monumenta clarius fulgens et gemitum lugentis audisset, vitio gentis 3

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humanae concupiit scire quis aut quid faceret. Descendit igitur in conditorium, visaque pulcherrima muliere, primo quasi quodam monstro infernisque imaginibus turbatus substitit; deinde ut et corpus iacentis conspexit et lacrimas consideravit faciemque unguibus sectam, ratus (scilicet id quod erat) desiderium extincti non posse feminam pati, attulit in monumentum cenulam suam, coepitque hortari lugentem ne perseveraret in dolore supervacuo, ac nihil profuturo gemitu pectus diduceret: 'omnium eumdem esse exitum et idem domicilium' et cetera quibus exulceratae mentes ad sanitatem revocantur. "At illa ignota consolatione percussa laceravit vehementius pectus, ruptosque crines super corpus iacentis imposuit. Non recessit tamen miles, sed eadem exhortatione temptavit dare mulierculae cibum, donec ancilla, vini odore corrupta, primum ipsa porrexit ad humanitatem invitantis victam manum, deinde retecta potione et cibo expugnare dominae pertinaciam coepit et: 'Quid proderit, inquit, hoc tibi, si soluta inedia fueris, si te vivam sepelieris, si antequam fata poscant indemnatum spiritum effuderis? Id cinerem aut manes credis sentire sepultos? Vis tu reviviscere! Vis discusso muliebri errore! Quam diu licuerit, lucis commodis frui! Ipsum te iacentis corpus admonere debet ut vivas.' "Nemo invitus audit, cum cogitur aut cibum sumere aut vivere. Itaque mulier aliquot dierum abstinentia sicca passa est frangi pertinaciam suam, nec minus avide replevit se cibo quam ancilla, quae prior victa est. [CXII] "Ceterum, scitis quid plerumque soleat temptare humanam satietatem. Quibus blanditiis impetraverat miles ut matrona vellet vivere, iisdem etiam pudicitiam eius aggressus est. Nec deformis aut infacundus iuvenis castae videbatur, conciliante gratiam ancilla ac subinde dicente: 'Placitone etiam pugnabis amori?' "Quid diutius moror? Jacuerunt ergo una non tantum illa nocte, qua nuptias fecerunt, sed postero etiam ac tertio die, praeclusis videlicet conditorii foribus, ut quisquis ex notis ignotisque ad monumentum venisset, putasset expirasse super corpus viri pudicissimam uxorem."Ceterum, delectatus miles et forma mulieris et secreto, quicquid boni per facultates poterat coemebat et, prima statim nocte, in monumentum ferebat. Itaque unius cruciarii parentes ut viderunt laxatam custodiam, detraxere nocte pendentem supremoque mandaverunt officio. At miles circumscriptus dum desidet, ut postero die vidit unam sine cadavere crucem, veritus supplicium, mulieri quid accidisset exponit: 'nec se expectaturum iudicis sententiam, sed gladio ius dicturum ignaviae suae. Commodaret ergo illa perituro locum, et fatale conditorium familiari ac viro faceret.' Mulier non minus misericors quam pudica: 'Ne istud, inquit, dii sinant, ut eodem tempore duorum mihi carissimorum hominum duo funera spectem. Malo mortuum impendere quam vivum occidere.' Secundum hanc orationem iubet ex arca corpus mariti sui tolli atque illi, quae vacabat, cruci affigi. "Usus est miles ingenio prudentissimae feminae, posteroque die populus miratus est qua ratione mortuus isset in crucem." Petronio: Satiricón 111-112 El verso que emplea Fedro en sus fábulas es el senario yámbico, semejante en sus características al que había empleado Plauto y Terencio. Las fábulas de Fedro pudieron tener éxito entre las gentes humildes, que se encontraban más próximos a este tipo de expresión. En cambio, los escritores más famosos de su época o de su siglo apenas dan señales de conocerlo: así Séneca lo pasa por alto en su Consolatio ad Polybium, del año 41, al tocar el tema de la fábula esópica; y su proceder tiene decenio más tarde un eco en Quintiliano, que en su Institutio trata dos veces del mismo asunto ignorando a este autor. El primero que lo nombra es Marcial aludiendo a las "bromas del granuja de Fedro" improbi iocos Phaedri (III, 20, 5). 4

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A pesar de que se mantiene en los límites propios de la modestia del género, y a pesar de sus propios defectos, tuvo Fedro el mérito de introducir la fábula esópica como género en la literatura latina. Al hacerlo consiguió, a través de sus imitadores, aunque lejanos y tardíos, la inmortalidad a la que aspiraba. El primero en imitarlo fue Aviano, autor de finales del siglo IV, que compuso una colección de 42 fábulas en dísticos elegíacos, añadiendo a los argumentos tomados de Fedro otros que procedían de Babrio, versificador griego de fábulas esópicas de finales del siglo II d.C. Frente a la simplicidad de Fedro, Aviano resulta prolijo y cargado de pretensiones estilísticas. Otra colección de fábulas de finales de la antigüedad latina es la titulada Rómulo o Fábulas de Rómulo. Se formó en los años 350-500. La fábulas están redactadas en prosa y proceden de distintas fuentes: Fedro, un Aesopus latinus independiente de Fedro, y un Pseudo-Dositeo. Tanto Aviano como las Fábulas de Rómulo constituyeron la base de numerosas colecciones de fábulas de la Edad Media. Baste mencionar las tituladas Aesopus de Walter Ánglico, Novus Aesopus de Alejandro Neckam y Novus Avianus de Astense Poeta (tres colecciones distintas con el mismo título), todas ellas del siglo XII.

Phaedri Augusti Liberti Fabulae Liber Primus
Prologo Aesopus auctor1 quam2 materiam repperit, hanc ego polivi versibus senariis3. Duplex libelli dos4 est: quod risum movet et quod prudenti vitam consilio monet5. Calumniari6 siquis autem voluerit, quod7 arbores loquantur, non tantum ferae, fictis locari nos8 meminerit fabulis. I. Lupus et Agnus (Malefacere qui vult, nusquam non causam invenit) Ad rivum eundem lupus et agnus venerant, siti compulsi9. Superior10 stabat lupus, longeque inferior11 agnus. Tunc fauce12 improba
Auctor, no significa aquí "autor", sino "inventor". Quam su antecedente es hanc materiam, cuando el antecedente es un demostrativo, suele posponerse en latín a la oración de relativo. 3 Senariis, verso yámbico de seis pies, el senario yámbico e sun verso compuesto por seis pies yambos con posible resolución de la larga de los pies impares, aunque con gran libertad, llegando a ser puro sólo el sexto pie. El hipérbaton de estos dos primeros versos es acusado: ego polivi hanc materiam quam auctor Aesopus repperit. 4 Dos, dotis: "utilidad, provecho". 5 Quod risum movet et quod prudenti vitam consilio monet, quod... quod, explicativo, “el hecho de que”. 6 Verbo deponente: “molestarse”. 7 Quod arbores loquantur, quod causal. 8 Fictis iocari nos… fabulis. Proposición completiva de infinitivo con sujeto en acusativo. Depende de meminerit. 9 Este participio plural concuerda con dos substantivos en singular: lupus et agnus. 10 Superior: "situado más arriba", con relación al curso del río, se puede traducir por un simple adverbio. 11 Inferior "y mucho más abajo".
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latro13 incitatus iurgii causam intulit; 'Cur' inquit 'turbulentam fecisti mihi aquam bibenti?' Laniger contra14 timens 'Qui15 possum, quaeso, facere quod quereris, lupe? A te decurrit ad meos haustus16 liquor'. Repulsus17 ille veritatis viribus 'Ante hos sex menses male' ait 'dixisti18 mihi'. Respondit agnus 'Equidem natus non eram'. 'Pater hercle tuus' ille inquit 'male dixit mihi'; atque ita correptum19 lacerat iniusta nece. Haec propter illos scripta est homines fabula qui fictis20 causis21 innocentes opprimunt. IV. Canis per Fluvium Carnem Ferens (Avidum sua saepe deludit aviditas) Amittit merito22 proprium qui alienum adpetit. Canis, per fluvium carnem cum ferret, natans23 lympharum24 in speculo vidit simulacrum suum25, aliamque praedam ab altero26 ferri27 putans eripere voluit28; verum decepta aviditas29 et quem tenebat ore dimisit cibum, nec30 quem petebat adeo potuit tangere31. V. Vacca et Capella, Ovis et Leo32 (Potentiores societatem fuge) Numquam est fidelis33 cum potente societas. Testatur haec fabella propositum meum. Vacca et capella et patiens34 ovis iniuriae
Fauce: "garganta", usado metafóricamente por "hambre, gula". Fauce improba: metonimia. Latro al igual que laniger son metonimias: una cualidad por el término real; “el lobo” y “el cordero”, respectivamente. 14 Contra (haec) "por el contrario". 15 Qui, adverbio: quo modo. 16 Metonimia: lo que se produce por el lugar donde se produce. 17 Repulsus, participio de repello, compuesto de re y pello. 18 Male dixisti, ait: male dicere alicui: "murmurar de alguien". 19 Correptum, participio de corripio, se sobreentiende agnum. 20 Fictis participio de fingo. 21 Causis: "pretextos". 22 Merito, adverbio "justamente". 23 Canis... cum ferret natans: "un perro que llevaba un trozo de carne mientras nadaba por el río". Natans es un complemento predicativo de ferret y referido a canis con quien concierta en género, número y caso. 24 Lympharum "de las linfas", esto "de las aguas". Poético por aquarum, metáfora. 25 Simulacrum suum: "su propia imagen". 26 Ab altero (cane). 27 Aliam… ferri.., proposición completiva de infinitivo con sujeto en acusativo. 28 Eripere voluit se sobreentiende "la presa". 29 Verum decepta (est) aviditas "pero la codicia fue engañada", eso es "engañado el perro por su codicia". Metonimia: la cualidad por el sujeto real. 30 Como nec es igual a et non, tenemos aquí una correlción: et...nec ... adeo "no sólo...ni siquiera". 31 Tangere se sobreentiende cibum. 32 Es un error biológoco, pues se trata de tres animales hervíboros domésticos. 33 Fidelis: segura".
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socii fuere cum leone in saltibus. Hi cum cepissent35 cervum vasti corporis, sic est locutus partibus factis36 leo: 'Ego primam tollo; nominor quoniam leo; secundam, quia sum fortis, tribuetis mihi37; tum, quia plus valeo, me sequetur tertia38; malo adficietur39 si quis quartam tetigerit'. Sic totam praedam sola improbitas40 abstulit. VI. Ranae ad Solem Vicini furis celebres vidit nuptias41 Aesopus, et continuo42 narrare incipit: Uxorem quondam Sol cum vellet ducere43, clamorem ranae sustulere44 ad sidera. Convicio permotus quaerit Iuppiter causam querellae. Quaedam tum stagni incola45 'Nunc' inquit 'omnes unus exurit lacus46, cogitque miseras arida sede emori47. Quidnam futurum est48 si crearit49 liberos?' VII. Vulpis ad Personam Tragicam50 Personam tragicam forte vulpes viderat; quam postquam huc illuc semel atque iterum verterat, 'O quanta species'51 inquit 'cerebrum non habet!' Hoc illis dictum est quibus honorem et gloriam Fortuna tribuit, sensum communem abstulit. VIII. Lupus et Gruis52
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Patiens, rige genitivo. Participio concertado, tiene valor de calificativo de ovis. Cum más pretétrito pluscuamperfecto de subjuntivo, traducir por gerundio compuesto. 36 Proposición de participio absoluto. 37 'Ego primam tollo nomine hoc quia rex cluo; secundam, quia sum consors, tribuetis mihi, en otras ediciones ego primam tollo, nominor quia rex, mea est; secundam, quia sum socius tribuetis mihi, "yo tomo la primera, es mía porque me llamo rey; me daréis la segunda porque soy vuestro socio". 38 Me sequetur tertia: "la tercera me seguirá", o sea: "me llevaré la tercera". 39 Malo adficietur: "lo pasará mal", "será castigado con dureza"; literalmente “será afectado por el daño”. 40 Metonimia: cualidad por el personaje real, “la maldad” por “el malvado león”. 41 Vicini furis celebres vidit nuptias, en otras ediciones: vicinis furis celebres vidit nuptias, "Esopo vio las bodas de un ladrón, concurridas por los vecinos". 42 et continuo "y en seguida". 43 Uxorem ... ducere "casarse, tomar esposa". 44 -ere por –erunt. 45 Quaedam tum stagni incola "un habitante del estanque", esto es "una rana", circumloquio o perífrasis nominal. 46 'Nunc' inquit 'omnes unus exurit lacus, ordénese así: Unus (sol) nunc exurit omnes lacus, omnes determinante indefinido de lacus. 47 cogitque miseras arida sede emori "y obliga a (nosotros) miserables a morir en la árida morada". 48 Futurum est: perifrástica activa. 49 Quidnam "qué sucedería", crearit, esto es creaverit. 50 Personam tragicam: "máscara de tragedia", los actores de teatro llevaban máscaras que los identificaba, a una de estas es a la que se refiere. También se les puede identificar con un personaje. 51 Metonimia: quanta species: “qué cabeza tan hermosa”. Literalmente: “cuánta hermosura”. 52 Gru-is, -is = grus, -is.

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Qui pretium53 meriti54 ab improbis desiderat, bis peccat: primum quoniam indignos adiuvat, impune abire deinde quia iam non potest. Os devoratum fauce cum haereret lupi, magno dolore victus55 coepit singulos56 inlicere pretio ut57 illud extraherent malum58. Tandem persuasa est iureiurando gruis, gulaeque credens colli longitudinem59 periculosam fecit medicinam lupo. Pro quo cum pactum flagitaret praemium, 'Ingrata es' inquit 'ore quae nostro60 caput incolume abstuleris: en mercedem postulas'. IX. Passer ad Leporem Consiliator (Ne insultes miseris) Sibi non cavere et aliis consilium dare stultum esse paucis ostendamus versibus. Oppressum ab aquila, fletus et dantem graves, leporem obiurgabat passer 'Ubi pernicitas nota' inquit 'illa est? Quid ita cessarunt pedes?' Dum loquitur, ipsum accipiter necopinum rapit questuque vano clamitantem interficit. Lepus semianimus 'Mortis en solacium: qui modo securus nostra inridebas mala, simili querella fata deploras tua'. XII. Cervus ad Fontem (Utilissimum saepe, quod contemnitur)61 Laudatis62 utiliora quae contempseris, saepe inveniri haec asserit narratio est63. Ad fontem cervus, cum bibisset, restitit64, et in liquore65 vidit effigiem suam.
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Preti-um, -i, “recompensa”. Merit-um, -i, “favor”. 55 Elipsis, se sobreentiende is, es decir, “el lobo”. Victus, “aquejado, sobrecogido, angustiado”… 56 Singulos, “a los que pasaban”; literalmente: “uno a uno”. 57 Conjunción con valor final. 58 Metonimia: el efecto por la causa: “el hueso”; literalmente: “el daño, el mal”; malum, adjetivo sustantivado. 59 Metonimia: “(su) largo cuello”; literalmente “la longitud de (su) cuello”, complemento directo de credens. 60 Plural por singular. 61 Este verso (introducción moral) es una oración nominal (carece de verbo). Se sobreentiende, generalmente, el verbo sum. 62 Laudatis, participio neutro sustantivado, 2º término de comparación: “que las cosas (que han sido) elogiadas”. 63 Laudatis utiliora quae contempseris, saepe inveniri testis haec narratio est, ordénese así: Haec narratio est testis saepe inveniri (ea) quae contempseris, (esse) utiliora laudatis, "Esta narración es testigo que muchas veces encuentras que las cosas que se desprecian, son más útiles que las cosas que se alaban". Saepe inveniri testis haec narratio est, en otras ediciones saepe inveniri haec asserit narratio 64 Restitit, "se detuvo". 65 In liquore, "en el agua".

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Ibi dum ramosa mirans laudat cornua66 crurumque nimiam tenuitatem vituperat, venantum67 subito vocibus conterritus, per campum fugere coepit, et cursu levi68 canes elusit. Silva tum excepit ferum69; in qua retentis impeditus cornibus70 lacerari coepit morsibus saevis canum. Tum moriens edidisse vocem71 hanc dicitur72: 'O me infelicem73, qui nunc demum intellego, utilia mihi quam fuerint quae despexeram74, et, quae laudaram, quantum luctus habuerint'75. XIII. Vulpis et Corvus (Laudatore nihil insidiosus) Quae se laudari gaudent verbis subdolis, sera dant poenas turpi paenitentia76. Cum de fenestra corvus raptum caseum comesse77 vellet, celsa residens arbore, vulpes hunc invidit, deinde sic coepit loqui78: 'O qui79 tuarum, corve, pinnarum est nitor! Quantum dedecoris80 corpore et vultu geris! Si vocem haberes, nulla prior ales foret'. At ille, dum etiam vocem vult ostendere, emisit ore caseum; quem celeriter dolosa vulpes avidis rapuit dentibus. Tum demum ingemuit corvi deceptus stupor81. Hac re probatur quantum ingenium valet82; virtute semper praevalet sapientia.
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Ramosa ... cornua, "sus ramosos cuernos". Venantum, esto es venantium; genitivo de plural del participio de presente del verbo deponente venor, sustantivado: “de unos cazadores”. 68 Cursu levi, "con carrera ligera / veloz / rápida". 69 Silva tum excepit ferum, "recibió la selva a la fiera / se refugió la fiera en la selva", ferus no significa "fiero", sino "salvaje, no domesticado". 70 Retentis impeditus cornibus, "detenido por los cuernos aprisionados / habiéndosele enredado los cuernos". 71 Vocem: “lamento”. 72 Completiva de infinitivo en construción personal o concertada. 73 O me infelicem, acusativo exclamativo, la exclamación de dolor se construye en latín con acusativo. 74 Utilia mihi quam fuerint quae despexeram, ordénese así: quam utilia fuerint (ea) quae despexeram; interrogativa indirecta. El relativo quae, es acusativo plural neutro. 75 Et, quae laudaram, quantum luctus habuerint, ordénese así: et quantum luctus (cuanto de llanto) habuerint (ea) quae lauda(ve)ram. Luctus, genitivo partitivo. 76 Serae dant poenas turpi paenitentia, en otras ediciones fere dat poenas turpi paenitentia. Dare poenas: "ser castigado", dare poenas turpes: "ser castigado afrentosamente". 77 Comesse, infinitivo de comedo. 78 Vulpes invidit, deinde sic coepit loqui, en otra ediciones blande por deinde. 79 Qui, es aquí adjetivo exclamativo con nitor. 80 Dedecoris, genitivo partitivo con quantum. 81 Corvi deceptus stupor, expresión abstracta por la concreta; como si dijera: corvus deceptus ac stupens. Metonimia, la cualidad por el término real: “el estupor decepcionado del cuervo” en lugar de “el cuervo decepcionado por el engaño”. 82 Hac re probatur quantum ingenium valet, en otras ediciones polleat por valet.

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XVI. Ovis Cervus et Lupus (Fideiussorem infidum cave) Fraudator homines cum advocat sponsum improbos, non rem expedire, sed malum augere expetit83. Ovem rogabat cervus modium tritici84, lupo sponsore85. At illa, praemetuens dolum, 'Rapere atque abire86 semper adsuevit lupus; tu de conspectu fugere87 veloci impetu. Ubi vos requiram, cum dies advenerit?88' XVIII. Mulier Parturiens Nemo libenter recolit qui laesit locum. Instante partu mulier actis mensibus humi iacebat, flebilis gemitus ciens. Vir est hortatus, corpus lecto reciperet, onus naturae melius quo deponeret89. 'Minime' inquit 'illo posse confido loco malum finiri quo conceptum est initio'. XX. Canes Famelici (Stultitia plerumque exitio est) Stultum consilium non modo effectu caret90, sed ad perniciem quoque mortalis91 devocat. Corium92 depressum93 in fluvio viderunt canes. Id ut94 comesse extractum possent95 facilius96, aquam coepere97 ebibere98: sed rupti prius99 periere quam quod petierant100 contingerent101.
non rem expedire, sed malum ordiri expetit, en otras ediciones sed nos induere expetit, o bien sed malum augere expetit. 84 modium tritici: "un modio de trigo", el modio es una nedida de áridos, medía 8'75 litros. 85 Lupo sponsore: ablativo absoluto. 86 Rapere atque abire: "robar y después salir corriendo". 87 Fugere, depende de adsuevit. 88 Cum dies advenerit: "cuando llegue el día del vencimiento, cuando se termine el plazo". 89 “en el que liberaría mejor el peso de la naturaleza”, es decir, “donde mejor podría parir”. 90 Caret, los verbos que significan "carecer" rigen ablativo. Effectu caret: "no puede realizarse" (literalmente: "carece de ejecución"). 91 Mortalis, acusativo plural de la 3º declinación en –is. 92 Cori-um, -i, “trozo de cuero”. 93 Participio concertado, “hundido”. 94 Id ut = ut id. 95 Extractum possent cuando uno de los verbos indica una acción anterior a la de otro, se pone en participio de pretérito. Extractum: "una vez sacado". 96 Adverbio en grado comparativo de superioridad. 97 3ª persona del plural del pretérito perfecto de indicativo, -erunt por –ere. 98 Aquam... ebibere: beber el agua hasta la última gota. 99 Prius… quam, “antes (de) que”. Otras veces aparecen unidas: priusquam. 100 Petierant, crasis por petiverant. 101 Rupti prius periere quam quod petierant contingerent: "murieron reventados antes de conseguir lo que pretendían". Prius... quam: oración temporal de anterioridad. El empleo del subjuntivo se explica porque el hecho expresado en la oración temporal no ha tenido lugar. Se acude entonces al subjuntivo para expresar la potencialidad o irrealidad.
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XXI. Leo Senex, Aper, Taurus et Asinus (Miser vel ignavissimo cuique ludibrio est) Quicumque amisit dignitatem pristinam, ignavis etiam iocus est in casu gravi102. Defectus annis103 et desertus viribus leo cum iaceret spiritum extremum trahens, aper fulmineis spumans venit dentibus, et vindicavit ictu veterem iniuriam. Infestis taurus mox confodit cornibus hostile corpus. Asinus, ut vidit ferum impune laedi104, calcibus frontem extudit. At ille exspirans 'Fortis indigne tuli mihi insultare105: Te, Naturae dedecus, quod ferre certe cogor bis videor mori'106. XXIV. Rana Rupta et Bos (Potentes ne tentes aemulari) Inops, potentem dum vult imitari, perit. In prato quondam rana conspexit bovem, et tacta invidia107 tantae magnitudinis rugosam inflavit pellem. Tum natos suos interrogavit an bove esset latior108. Illi negarunt. Rursus intendit cutem maiore nisu, et simili quaesivit modo, quis109 maior esset. Illi dixerunt 'bovem'110. Novissime111 indignata, dum vult validius112 inflare sese, rupto iacuit corpore. XXV. Canes et Corcodilli Consilia qui dant prava cautis hominibus et perdunt operam113 et114 deridentur115 turpiter. Canes currentes116 bibere in Nilo flumine, a corcodillis ne rapiantur, traditum est117.
ignavis etiam iocus est in casu gravi, ordénese así: est iocus in casu hravi etiam ignavis "es juguete en sus graves desgracias aun de los más despreciables". 103 Defectus annis, "consumido por los años". 104 ut vidit ... laedi, "luego que vio que el fiero (león) era herido impunemente". 105 Fortis ... insultare, ordénese así: indigne tuli fortis insultare mihi. 106 Te ... mori, ordénese así: bis videor mori quod cogor certe ferre te, deducus Naturae. 107 Ablativo, complemento agente del participio pasivo tacta. 108 An… latior y quis maior esset, proposiciones interrogativas indirectas. 109 Quis, sería más propio uter: "¿cuál de los dos?" 110 elipsis: bovem (esse latior). 111 Novissime: "por último", adverbio derivado de adjetivo, en grado superlativo. 112 Adverbio derivado de adjetivo, en grado comparativo de superioridad. 113 perdunt operam "pierden el tiempo / trabajan en vano". 114 Et… et, “no sólo… sino también”. 115 Derideo, “ridiculizar”. 116 Participio predicativo con función de complemento predicativo. 117 Canes currentes bibere in Nilo flumine, a corcodillis ne rapiantur, traditum est, ordénese así: traditum est canes currentes bibere in flumine Nilo ne rapiantur a corcodillis; proposición subordinaa completiva
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Igitur cum currens bibere coepisset canis, sic corcodillus118 'Quamlibet lambe otio119, noli vereri'. At ille 'Facerem mehercules, nisi esse scirem carnis te cupidum meae'120.

Liber Secundus
IV. Aquila Feles et Aper (Vir dolosis seges est mali) Aquila in sublimi quercu nidum fecerat; feles, cavernam nancta in media, pepererat; sus nemoris cultrix fetum ad imam posuerat. tum fortuitum feles contubernium fraude et scelesta sic evertit malitia. ad nidum scandit volucris: 'Pernicies' ait tibi paratur, forsan et miserae mihi. nam, fodere terram quod vides cotidie aprum insidiosum, quercum vult evertere, ut nostram in plano facile progeniem opprimat. terrore offuso et perturbatis sensibus derepit ad cubile saetosae suis; 'Magno' inquit 'in periclo sunt nati tui. nam, simul exieris pastum cum tenero grege, aquila est parata rapere porcellos tibi'. hunc quoque timore postquam complevit locum, dolosa tuto condidit sese cavo: inde evagata noctu suspenso pede, ubi esca sese explevit et prolem suam, pavorem simulans prospicit toto die. ruinam metuens aquila ramis desidet: aper rapinam vitans non prodit foras. quid multa? inedia sunt consumpti cum suis, felisque catulis largam praebuerat dapem. Quantum homo bilinguis saepe concinnet mali, documentum habere hinc stulta credulitas potest. VI. Aquila et Cornix (Potentiam malitia adiutam, quis effugiat?) Contra potentes nemo est munitus satis; si vero accessit consiliator maleficus, vis et nequitia quicquid oppugnant, ruit. Aquila in sublime sustulit testudinem: quae cum abdidisset cornea corpus domo, nec ullo pacto laedi posset condita, venit per auras cornix, et propter volans
de infinitivo ... bibere.... 118 sic corcodillus (ait). 119 otio, "con paz / con tranquilidad". 120 nisi esse scirem carnis te cupidum meae, ordénese así: nisi scirem te esse cupidum carnis meae; hipérbaton.

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'Opimam sane praedam rapuisti unguibus; sed, nisi monstraro quid sit faciendum tibi, gravi nequiquam te lassabit pondere.' promissa parte suadet ut scopulum super altis ab astris duram inlidat corticem, qua comminuta facile vescatur cibo. inducta vafris aquila monitis paruit, simul et magistrae large divisit dapem. sic tuta quae Naturae fuerat munere, impar duabus, occidit tristi nece. VII. Muli Duo et Latrones (Plura timenda divitibus) (Pluri inops servo divite121 felicior) Muli gravati sarcinis ibant duo: unus ferebat fiscos122 cum pecunia, alter tumentis123 multo saccos hordeo. ille onere124 dives celsa cervice eminet, clarumque125 collo iactans tintinabulum; comes quieto sequitur et placido gradu. subito latrones ex insidiis126 advolant127, interque128 caedem ferro129 ditem sauciant: diripiunt nummos, neglegunt vile hordeum. spoliatus130 igitur casus cum fleret suos, 'Equidem' inquit alter 'me contemptum gaudeo131; nam nil132 amisi, nec sum laesus vulnere'. Hoc argumento tuta est hominum tenuitas,133 magnae periclo134 sunt opes obnoxiae.

Liber Tertius
IV. Lanius et Simius Pendere ad lanium quidam uidit simium inter relicuas merces atque obsonia; quaesiuit quidnam saperet. Tum lanius iocans "Quale" inquit "caput est, talis praestatur sapor135."
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Servo divite, ablativo 2º término de comparación). Fiscos, era un cesto para transportar dinero; de aquí que nosotros llamemos "fisco" al tesoro público. 123 Acusativo plural de la 3ª declinación: -is, en lugar de –es. 124 Ablativo, complemento del adjetivo dives: “rico por la carga (que llevaba)”. 125 Clarumque: "sonoro". 126 Ex insidiis, “desde lugares ocultos”. 127 Advolant, “se presentan”. 128 Preposición de acusativo, “y en medio de…”. 129 Metonimia, ferro, “con la espada”, la materia por el objeto”. 130 Elípsis, se sobreentiende mulus, “el mulo que fue robado”. 131 Gaudeo me contemptum (esse), elipsis, infinitivo de pretérito pasivo. 132 Nil por nihil. 133 Hominum tenuitas, expresión abstracta por la concreta; equivale a homines tenues; metonimia, la cualidad por el personaje real, “los hombres pobres”. 134 Periclo por periculo, síncopa vocálica.

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Ridicule magis hoc dictum quam uere aestimo; quando et formosos saepe inueni pessimos, ita turpi facie multos cognoui optimos. V. Aesopus et Petulans (Erit, ubi poenas det procax audacia) Successus ad perniciem multos deuocat. Aesopo quidam petulans lapidem impegerat. "Tanto" inquit "melior!" Assem deinde illi dedit sic prosecutus: "Plus non habeo mehercule, sed unde accipere possis monstrabo tibi. Venit ecce diues et potens; huic similiter impinge lapidem, et dignum accipies praemium." Persuasus ille fecit quod monitus fuit, sed spes fefellit impudentem audaciam136; comprensus namque poenas persoluit137 cruce. VI. Musca et Mula Musca in temone sedit et mulam increpans "Quam tarde es" inquit "non uis citius progredi? Vide ne dolone collum conpungam tibi." Respondit illa: "Verbis non moueor tuis; sed istum timeo, sella qui prima sedens tergum flagello temperat lento meum, et ora frenis continet spumantibus. quapropter aufer friuolam insolentiam; ubi non tricandum est ultro currendum scio." Haec derideri fabula merito potest qui sine uirtute uanas exercet minas. VII. Lupus ad Canem (Liber inops servo divite felicior) Quam dulcis sit libertas breuiter proloquar. Cani perpasto macie confectus lupus forte occurrit; dein, salutates inuicem ut restiterunt," Vnde sic, quaeso, nites? Aut quo cibo fecisti tantum corporis? Ego, qui sum longe fortior, pereo fame." Canis simpliciter: "Eadem est condicio tibi, praestare domino si par officium potes." "Quod?" inquit ille. "Custos ut sis liminis, a furibus tuearis et noctu domum." "Ego uero sum paratus: nunc patior niues
Pero nos quedamos sin saber si el carnicero creía que era fea o hermosa la cabeza del mono. Es de suponer que hermosa, porque, si no, hacía mala popaganda de su mercancía, a pesar de que por el epitimio parece deducirse que fea. 136 Impudentem audaciam, expresión abstracta por la concreta; equivale a hominem audacem et impudentem. 137 Poenas persolvere: "pagar su culpa"; expresión análoga a poenas dare, ver I,5. La cruz era un suplicio corriente para los esclavos por cualquier motivo.
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imbresque in siluis asperam uitam trahens. Quanto est facilius mihi sub tecto uiuere, et otiosum largo satiari cibo!" "Veni ergo mecum." Dum procedunt, aspicit lupus a catena collum detritum cani. "Vnde hoc, amice?" "Nil est." "Dic, quaeso, tamen." "Quia uideor acer, alligant me interdiu, luce ut quiescam, et uigilem nox cum uenerit: crepusculo solutus qua uisum est uagor. Adfetur ultro panis; de mensa sua dat ossa dominus; frusta iactant familia et, quod fastidit quisque, pulmentarium. Sic, sine labore venter impletur meus." "Age, abire si quo est animus, est licentia?" "Non plane est" inquit. "Fruere quae laudas, canis; regnare nolo, liber ut non sim mihi." IX. Socrates ad Amicos Vulgare amici nomen138 sed rara est fides. Cum paruas aedes sibi fundasset Socrates (cuius non fugio mortem si famam adsequar, et cedo inuidiae dummodo absoluar cinis), ex populo sic nescio quis, ut fieri139 solet: "Quaeso, tam angustam talis uir140 ponis141 domum?" "Vtinam" inquit "ueris hanc amicis impleam!" XII. Pullus ad Margaritam In sterculino pullus gallinacius dum quaerit escam, margaritam repperit. "Iaces indigno quanta res142" inquit "loco! Hoc si quis pretii cupidus uidisset tui, olim143 redisses ad splendorem pristinum. Ego cur te inueni, potior cui multo est cibus?144 nec tibi prodesse nec mihi quicquam potest." Hoc illis narro qui me non intellegunt. XVII. Arbores in Deorum Tutela145 (Fructu, non foliis, arborem stima) Olim quas uellent esse in tutela sua diui legerunt arbores. Quercus Ioui, at myrtus Veneri placuit, Phoebo laurea,
Elipsis, se sobreentiende también est como verbo. Fieri, infinitivo presente pasivo, valor deponente, “suceder”. 140 Talis vir, “tú, un hombre tan importante”, literalmente: “un hombre tal”. 141 Ponis, “haces, construyes”. 142 Quanta res: "cuan bella cosa", en aposición a tu, sujeto de iaces. 143 Olim: "hace tiempo que". 144 Ego quod te inueni, potior cui multo est cibus, en otras ediciones Ego cur te inueni, potior cui multo est cibus. Inveni: "el hecho de haberte encontrado yo". 145 Es la única de las fábulas de Fedro queb tiene como tema los árboles, pero sin hablar, por lo que no es a ella a la que el autor se refiere en el Prólogo I.
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pinus Cybebae146, populus celsa Herculi. Minerua admirans147 quare steriles sumerent148 interrogauit. Causam dixit Iuppiter: "Honorem fructu149 ne150 uideamur151 uendere." "At mehercules narrabit quod quis uoluerit152, oliua nobis propter fructum est gratior." Tum sic deorum genitor atque hominum sator: "O nata, merito sapiens dicere153 omnibus. Nisi utile est quod facimus, stulta est gloria." Nihil agere, quod non prosit, fabella admonet. XVIII. Pauo ad Iunonem de uoce sua (Tuis contentus, ne concupiscas alienum) Pauo ad Iunonem uenit, indigne ferens cantus luscinii quod154 sibi no tribuerit; illum esse cunctis auribus mirabilem155, se derideri simul ac uocem miserit. Tunc consolandi gratia156 dixit dea: "Sed forma uincis, uincis magnitudine; nitor smaragdi collo praefulget tuo, pictisque plumis gemmeam caudam explicas." "Quo mi" inquit "mutam speciem157 si uincor sono?" "Fatorum arbitrio partes sunt uobis datae; tibi forma, uires aquilae, luscinio melos, augurium coruo, laeua cornici omina; omnesque propriis sunt contentae dotibus. Noli158 adfectare quod tibi non est datum, delusa ne spes ad querelam reccidat." XIX. Aesopus Respondet Garrulo (Multi homines nomine, non re) Aesopus domino solus cum esset familia, parare cenam iussus est maturius. Ignem ergo quaerens aliquot lustrauit domus, tandemque inuenit ubi lacernam accenderet,
Cybebae, los poetas dicen indiferentemente Cybebe o Cibele. Admirans: "extrañada". 148 Quare… sumerent, proposición interrogativa indirecta, depende de interrogavit. 149 Honorem fructu: "a cambio de su fruto". 150 Ne, valor final, “para que no”. 151 Videamur… vendere, construcción personal de infinitivo: “parezcamos vender”, “parezca que vendemos”. 152 Narrabit quod quis voluerit, construcción: (ali)quis narrabit quod voluerit narrabit, “dirá”, mejor que “narrará”. 153 Dicere, segunda persona de la pasiva; el sujeto agente omnibus está en dativo, como a veces ocurre en poesía, en lugar de ablativo con ab. 154 Quod, “el hecho de que”. 155 Illum… mirabilem y se derideri, proposiciones completivas de infinitivo con sujeto en acusativo, dependen de un elíptico “dijo”. 156 Consolandi gratia, proposición de gerundio subordinada adverbial final. 157 Elipsis, hay que sobreentender dedisti. 158 Imperativo del verbo nolo, “no quieras”.
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tum circum eunti fuerat quod iter longius effecit breuius: namque recta per forum coepit redire. Et quidam e turba garrulus: "Aesope, medio sole quid tu lumine?" "Hominem" inquit "quaero." Et abiit festinans domum. Hoc si molestus ille ad animum rettulit, sensit profecto se hominem non uisum seni, intempestiue qui occupato adluserit.

Liber Quartus
I. Asinus et Galli Qui natus est infelix, non159 uitam modo tristem decurrit, uerum post obitum quoque persequitur illum dura fati miseria. Galli Cybebes160 circum in questus ducere asinum solebant, baiulantem sarcinas. Is cum161 labore et plagis esset mortuus, detracta pelle sibi fecerunt tympana. Rogati mox a quodam, delicio162 suo quidnam fecissent163, hoc locuti sunt modo: "Putabat se post mortem securum fore164: ecce aliae plagae congeruntur mortuo!" III. De Vulpe et Vva (Spernit superbus, quae nequit assequi) Fame coacta uulpes alta in uinea165 uuam adpetebat166, summis saliens167 uiribus168. Quam tangere ut non potuit169, discedens ait: "Nondum matura es; nolo acerbam sumere." Qui, facere quae non possunt, uerbis eleuant170, adscribere hoc debebunt exemplum sibi171. VIII. Serpens ad Fabrum Ferrarium172 (Maledico maledicens peius audiet)
Non… modo… verum (o sed) quoque…, “no… sólo… sino también”. Sacerdotes de Cibeles, eran frigios castrados públicamente en las orgías, pero no en Roma donde estaban prohibidos. Descripción de una procesión de Cibeles nos ofrece Lucrecio, De rerum natura, II, 598-645. 161 Cum, conjunción, con pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo. 162 Delicio y mortuo, “predilecto” y “muerto”; elipsis, se sobreentiende en ambos casos “animal”. 163 Quidnam fecissent delicio suo, proposición interrogativa indirecta, subordinada de rogati. 164 Se… fore, proposición completiva de infinitivo con sujeto en acusativo. 165 Alta in vinea: "de una alta parra". Que fuera una parra es lo indicado, porque la zorra tiene que saltar. 166 Uvam adpetebat: "intentaba coger unas uvas (o un racimo de uvas)". 167 Participio concertado, concuerda con vulpes. 168 Summis viribus, “con todas sus fuerzas”, literalmente “con las mayores fuerzas”. 169 Quam tangere ut non potuit: "y como no pudo alcanzarlas". Quam = et eam. 170 Elevant: elevare: "rebajar, despreciar". Qui... verbis elevant: "quienes con palabras quitan importancia" 171 Adscribere sibi: "aplicársela a sí mismos", darse por aludidos. 172 La preposición ad tiene significado de “en casa de…, en el taller de un artesano herrero”, es decir, “en una herrería”.
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Mordaciorem qui improbo dente173 adpetit, hoc argumento se describi sentiat174. In officinam fabri uenit uipera. Haec, cum temptaret175 si qua res esset cibo176, limam momordit. Illa contra contumax, "Quid me," inquit, "stulta, dente captas laedere, omne adsueui ferrum quae177 conrodere?" IX. Vulpes et Caper (Improbi ne pereant, perdunt) Homo in periclum simul ac uenit callidus, reperire effugium quaerit alterius malo. Cum decidisset uulpes in puteum inscia178 et altiore clauderetur margine179, deuenit hircus sitiens in eundem locum. Simul rogauit, esset an dulcis liquor et copiosus, illa fraudem moliens: "Descende, amice; tanta180 bonitas est aquae, uoluptas ut181 satiari non possit mea." Immisit se barbatus. Tum uulpecula euasit puteo, nixa celsis cornibus, hircumque clauso liquit haerentem uado. X. De Vitiis Hominum (Fallit quemquam caecus amor sui) Peras imposuit Iuppiter nobis duas: propriis repletam uitiis post tergum dedit, alienis ante pectus suspendit grauem182. Hac re uidere nostra mala183 non possumus; alii simul184 delinquunt, censores sumus. XII. Malas Esse Diuitias Opes inuisae merito185 sunt forti uiro, quia diues arca ueram laudem intercipit. Caelo receptus propter uirtutem Hercules, cum gratulantes persalutasset deos, ueniente Pluto186, qui Fortunae est filius,
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Improbo dente, metonimia. El sujeto de sentiat es el primer verso de esta fábula. 175 Cum más pretérito imperfecto de subjuntivo, se puede traducir como gerundio simple. 176 Si… cibo, proposición subordinada interrogativa indirecta. 177 El antecedente de ese relativo es me, “a mi, que me he acostumbrado…”. 178 Complemento predicativo, “sin darse cuenta”, literalmente: “ignorante”. 179 Margen, marginis, “el borde del pozo”. 180 Atributo. 181 Ut, consecutivo. 182 Gravem ("cargada", entiéndase peram) alienis (hay que suplir vitiis). 183 Mala: "defectos"; adjetivo neutro sustantivado. 184 Simul, por simul ac: "tan pronto como". 185 Adverbio derivado de adjetivo. 186 Ablativo absoluto.

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auertit oculos. Causam quaesiuit Pater. "Odi" inquit "illum quia malis amicus est simulque obiecto cunctaa corrumpit lucro." XVII. De Capris Barbatis Barbam capellae cum impetrassent ab Ioue, hirci maerentes187 indignari coeperunt quod dignitatem feminae aequassent suam. "Sinite," inquit, "illas188 gloria uana frui et usurpare uestri ornatum muneris189, pares dum non sint uestrae fortitudini." Hoc argumentum monet ut190 sustineas191 tibi habitu192 esse similes qui sunt uirtute impares193. XX. Serpens Misericordi Nociua Qui fert malis auxilium, post tempus dolet. Gelu rigentem quidam colubram sustulit sinuque fouit, contra se ipse misericors194; namque, ut refecta est, necuit hominem protinus. Hanc alia195 cum rogaret causam facinoris, respondit: "Ne quis discat prodesse improbis." XXIV. Mons Parturiens196 Mons parturibat, gemitus immanes ciens, eratque in terris maxima expectatio. At ille murem peperit. Hoc scriptum est tibi, qui, magna cum minaris, extricas nihil. XXV. Formica et Musca (Nihil agere quod non prosit fabella indicat) Formica et musca contendebant acriter, quae pluris esset. Musca sic coepit prior: "Conferre nostris num potes te laudibus? Moror inter aras, templa perlustro deum; ubi immolatur, exta praegusto deum; in capite regis sedeo cum uisum est mihi, et matronarum casta delibo oscula; laboro nihil atque optimis rebus fruor. Quid horum simile tibi contingit, rustica?" "Est gloriosus sane conuictus deum, sed illi qui inuitatur, non qui inuisus est.
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Participio concertado, tiene valor de adjetivo, calificativo o bien complemento predicativo. Dos infinitivos con el mismo sujeto en acusativo: illas. 189 Munus, -eris, “condición”. 190 Conjunción completiva con subjuntivo, “que”. 191 Sustineas, verbo subordinante de la proposición completiva de infinitivo que le sigue. 192 Habitus, -us, “aspecto, apariencia”. 193 Qui… impares, esta proposició de relativo funciona como sujeto del infinitivo esse. 194 Elipsis, puede sobreentenderse “siendo”; “siendo él mismo compasivo contra sí” (en perjuicio suyo). 195 Elipsis, alia (serpens). 196 Es un refrán latino que Horacio expresó así: Parturient montes nascetur ridiculus mus (A.P., 139).

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Reges commemoras et matronarum oscula: ego granum in hiemem cum studiose congero, te circa murum pasci uideo stercore. Aras frequentas: nempe abigeris cum uenis. Nihil laboras: ideo, cum opus est, nihil habes. Super etiam iactas tegere quod debet pudor. Aestate me lacessis; cum bruma est, siles. Mori contractam cum te cogunt frigora, me copiosa recipit incolumem domus. Satis profecto rettudi superbiam." Fabella talis hominum discernit notas, eorum qui se falsis ornant laudibus, et quorum uirtus exhibet solidum decus.

Liber Quintus
III. Caluus et Musca (Sponte peccanti, nullus est veniae locus) Calui momordit musca nudatum caput, quam opprimere captans alapam sibi duxit grauem. Tunc illa inridens: "Punctum uolucris paruulae uoluisti morte ulcisci; quid facies tibi, iniuriae qui addideris contumeliam?" Respondit: "Mecum facile redeo in gratiam, quia non fuisse mentem laedendi scio. Sed te, contempti generis animal improbum, quae delectaris bibere humanum sanguinem, optem necare uel maiore incommodo." Hoc argumento docet ei ueniam dari qui casu peccat. Nam qui consilio est nocens, illum esse quauis dignum poena iudico. VI. Calvus et quidam aeque pilis defectus (Non omnibus omnis congrunt) Inuenit caluus forte in triuio pectinem. Accessit alter aeque defectus pilis197. "Heia" inquit "in commune quodcumque est lucri198! " Ostendit ille praedam et adiecit simul: "Superum199 uoluntas fauit; sed fato inuido carbonem, ut aiunt, pro thensauro inuenimus." Quem spes delusit, huic querela conuenit.

Appendix
IX. [Aesopus et scriptor] De malo scriptore se laudante200.
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Defectus pilis, circumloquio o perífrasis nominal, “falto de cabellos”, “calvo”. Genitivo partitivo. 199 Crasis, super(or)um.

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Aesopo quidam scripta recitarat mala, in quis201 inepte202 multum se iactauerat. Scire ergo cupiens quidnam sentiret senex203, "Numquid tibi uisus sum superbior204 aut uana nobis205 ingeni fiducia est?" Confectus206 ille pessimo uolumine, "Ego" inquit "quod207 te laudas uehementer probo; namque hoc ab alio numquam contiget208 tibi." XIII. [Aesopus et uictor gymnicus] (Quomodo comprimatur aliquando iactantia)209 Victorem forte gymnici certaminis iactantiorem Phryx210 cum uidisset sophos, interrogauit an plus aduersarius ualuisset neruis211. Ille: "Ne istud dixeris212; multo fuere uires maiores meae." "Quod213" inquit "ergo, stulte, meruisti decus, minus214 ualentem se uicisti fortior215? Ferendus esses216, arte si te diceres217 superasse eum qui te218 esset melior uiribus." XIV. [Asinus et lyra] Quomodo ingenia saepe calamitate intercidant Asinus iacentem uidit in prato lyram; accessit et temptauit chordas ungula. Sonuere tactae. "Bella res mehercules male cessit219" inquit "artis quia sum nescius. Si reperisset aliquis hanc prudentior220, diuinis aures oblectasset cantibus." Sic saepe ingenia calamitate intercidunt.
Participio concertado. Crasis, quis por quibus (relativo). 202 Adverbio derivado de adjetivo, en grado positivo. 203 Quidnam… senex, interrogativa indirecta. 204 Comparativo sin segundo término. 205 Nobis, plural por singular, dativo más sum, “tener”. 206 Participio concertado, “decepcionado”. 207 “El hecho de que”. 208 El verbo contigo puede traducirse aquí como “llegar, suceder”. 209 Este anticipo de contenido moral (promitia) es una proposición interrogativa indirecta, que depende de un verbo de lengua: “En esta fábul se dice…, …se trata de…., …se expone…”. 210 Circumloquio o perífrasis nominal, “el sabio Frigio…”, “Esopo”. 211 An... neruis, proposición interrogativa indirecta. 212 Oración exhortativa-imperativa con subjuntivo. 213 Causal interrogativo, “¿por qué…?”. 214 El adverbio de cantidad minus complementa al participio sustantivado valentem. 215 Elipsis, “si siendo tú más fuerte”. 216 Perífrasis pasiva, el verbo fero puede traducirse por elogiar. 217 Te… supera(vi)sse, completiva de infinitivo con sujeto en acusativo. 218 Ablativo, segundo término de comparación. 219 “Sonó mal”, literalmente, “resultó mal”, 220 “Más entendido”.
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XIX. [Scrofa parturiens et lupus] Premente partu scrofa cum gemeret iacens. Accurrit lupus et obstetricis partibus se posse fungi dixit, promittens opem. Quae uero nosset pectoris fraudem improbi, suspectum officium repudiauit malefici et "Satis est" inquit "si recedis longius." Quodsi perfidiae se commisisset lupi, raptos dolose feta deflesset suos. XXI. [Equus abactus] Ferendum esse aequo animo quidquid acciderit Equum e quadriga multis palmis nobilem abegit quidam et in pistrinum uendidit. Productus ad bibendum cum foret a molis, in circum aequales ire conspexit suos, ut grata ludis redderent certamina. Lacrimis obortis "Ite felices," ait, "celebrate sine me cursu sollemnem diem; ego, quo scelesta furis attraxit manus, ibi sorte tristi fata deflebo mea." XXIV. [Cornu fractum] Pastor capellae cornu baculo fregerat: rogare coepit ne se domino proderet. "Quamuis indigne laesa reticebo tamen; sed res clamabit ipsa quid deliqueris." Non qui fuerimus, sed qui nun simus vide.

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FÁBULAS DE FEDRO LIBERTO DE AGUSTO Libro Primero IV. Canis per Fluvium Carnem Ferens El perro que llevaba un trozo de carne. Un perro, que llevaba un trozo de carne, atravesando un río, y, al ver su propia imagen en el agua, creyó que era otro perro que tenía un trozo aún mayor. Por eso, dejando caer el suyo, se tiró a aquél para quitárselo. Y ocurrió que se quedó sin los dos, uno no lo pudo cobrar porque no existía y el otro porque se lo llevó el río. La fábula es apropiada para el ambicioso. Esopo 133 Alano carniçero en un río andava, una pieça de carne en la boca passava; con la sombra del agua dos tanto l'semejava; cobdiçióla abarcar, cayóse la que levava. Por la sombra mintrosa e por su coydar vano la carne que tenía, perdióla el alano; non ovo lo que quiso, non l' fue cobdiçiar sano, coydó ganar; perdió lo que tenía en su mano. Cada día conesçe al cobdiçioso atal: coyda ganar contigo e pierde su cabdal; de aquesta rrayz mala nasçe todo el mal: es la mala cobdiçia un pecado mortal. Lo más e lo mejor, lo que es más preçiado, desque lo tiene ome çierto e ya ganado, nunca deve dexarlo por un vano coydado: quien dexa lo que tiene faze grand mal rrecadbo. Arcipreste de Hita: Libro del buen Amor 226-29 V. Canis et Capella, Ovis et Leo El león, el asno y la zorra. El león, el asno y la zorra, una vez que hicieron comandita, salieron de caza. Como cobraron muchas piezas, el león mandó al asno que les hiciera el reparto. Éste hizo tres partes y les invitó a escoger, el león indignado dio un salto y lo destrozó, luego mandó a la zorra hacer el reparto. Ésta reunió todo en una parte y dejándose un poco para ella invitó a león a escoger. El león le preguntó quién le había enseñado a repartir así, la zorra contestó: "La desgracia del asno". La fábula muestra que los hombres se vuelven comedidos ante el infortunio de los vecinos. Esopo, 149. La zorra, el asno y el león, un día que a caza fueron sobre un prado la pusieron para hacer su partición. Dijo el león al jumento: -Parte esa caza. Y el bobo hizo tres partes del robo: dio la suya al león hambriento. 23

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Viendo el león que le daba parte igual, agarró de él y deshízole cruel porque con él se igualaba. Luego a la zorra miró, y dijo: -Parte esa presa. La zorra tomó la presa más pequeña que halló, y dio al león lo demás, que le dijo: -¿Cómo has hecho tan a gusto de mi pecho partes, pues tanta me dad? Respondió: -Mi habilidad y cauta naturaleza me enseñó que a su grandeza rinda mi flaca humildad. Por cuyas cuerdas razones me río yo de jumentos que igualan sus pensamientos a los soberbios leones. Lope de Vega: Obras son amores. VII. Vulpis ad Personam Tragicam Dijo la zorra a la máscara. Entró una zorra en el taller de un escultor y, tras revolver en todas y cada una de las cosas que allí había, se topó con un máscara de tragedia, y levantándola dijo: "¡Oh, qué cabeza, pero no tiene seso!" La fábula se ajusta al hombre extraordinario de cuerpo pero falto de juicio en su mente. Esopo, 27 La zorra y el busto. Dijo la Zorra al Busto, después de olerlo: "Tu cabeza es hermosa, pero sin seso". Como éste hay muchos, que aunque parecen hombres, sólo son bustos. Samaniego I, 7 Hombre con fondos, tanto tiene de persona. Siempre ha de ser otro tanto más lo interior que lo exterior en todo. Hay sujetos de sola fachata, como casas por acabar, porque faltó el caudal; tienen la entrada de palacio, y de choza la habitación. No hay en estos dónde parar, o todo para, porque, acabada la primera salutación, acabó la primera conversación. Entran por las primeras cortesías como caballos sicilianos, y luego paran en silenciarios, que se agotan las palabras donde no hay perenidad de concepto. Engañan estos fácilmente a otros que tienen la vista superficial, pero no a la astucia, que, como mira por dentro, los halla vaciados para ser fábulas de los discretos. Gracián: Oráculo manual y arte de prudencia 48 LA ZORRA Y LA MÁSCARA

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Allá en tiempo de entonces se halló una Zorra una Máscara de cómico hueca, con una boca abierta grandísima. -¿Qué cabeza!, dijo el observador animal, contemplándola. ¿Sin seso y con boca tan grande? De gran hablador ha de haber sido. Os conocía esta Zorra, charlatanes eternos, plaga del más inocente de nuestros sentidos. Juan Eugenio Hartzensbuch (traducciones de Lessing) II,XIV VIII. Lupus et Gruis El lobo y la garza. Un lobo, que se había tragado un hueso, iba buscando quien lo curara. Se encontró con una garza y le pidió que, mediante pago, se lo sacase. La garza metió su cabeza en el gaznate del lobo y se lo extrajo; después reclamó el salario convenido. El lobo respondiendo dijo: "¡Eh, tú! ¿no estás satisfecha con sacar sana la cabeza de la boca de un lobo que encimas pides sueldo?" La fábula muestra que la mayor recompensa que se puede esperar del favor de los malvados es no sacar de ellos un perjuicio. Esopo 156 El lobo a la cabra comía por merienda: atravesósel'un hueso, estava en contienda, afogarse quería, demandava corrienda físicos e maestros, que quería fer enmienda. Prometió al que l'sacase thesoros e riqueza. Vino... la grulla de somo de alteza, el ueso con el pico sacol' con ssotileza; el lobo fiancó sano, para comer sin pereza. Dyxo la grulla al lobo que l' quisiese pagar; el lobo dixo: "¡Cómo! ¿non te pudiera tragar el cuello con mis dientes, sy quisiera apertar? Pues séate soldada, pues non te quise matar". Arcipreste de Hita: Libro del buen Amor 252-54 El lobo y la cigüeña. Sin duda alguna que se hubiera ahogado un lobo con un hueso atragantado, si a la sazón no pasa una cigüeña. El paciente la ve, hácela una seña; llega, y ejecutiva, con su pico, jeringa primitiva, cual diestro cirujano, hizo la operación y quedó sano. Su salario pedía. Pero el ingrato lobo respondía: "¿Tu salario? Pues ¿qué más recompensa que el no haberte causado leve ofensa, y dejarte vivir para que cuentes que pusiste tu vida entre mis dientes?" Marchó para evitar una desdicha, sin decir tus ni mus, la susodicha. Haz bien, dice el proverbio castellano, y no sepas a quién; pero es muy llano que no tiene razón ni por asomo: 25

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es menester saber a quién y cómo. El ejemplo siguiente nos hará esta verdad más evidente. Samaniego II, 6 EL LOBO MORIBUNDO A los últimos se hallaba el Lobo, haciendo examen de conciencia de su vida pasada. Pecador soy ciertamente, dijo; pero de los mayores..., me parece que no. Mal tengo hecho; pero igualmente mucho bien. Recuerdo que una vez, a un cordero, que balaba perdido del hato, le tuve tan cerca que muy bien hubiera podido apretarle el gañote; y nada le hice. Entonces también oí, con la mayor magnanimidad, la mofa y las injurias de una Oveja; y eso que no había por allí perro que la amparase. - De todo lo cual certifico yo, contestó a estas expresiones el amigo Zorro, que le auxiliaba, porque todavía me acuerdo bien de todas las circunstancias del caso. Fue cabalmente cuando tan apurado te viste, casi ahogado con aquel hueso, que la piadosa Grulla te sacó luego de la garganta. Juan Eugenio Hartzensbuch (traducciones de Lessing) I,VI Les Loups mangent glotoutonnement. Un Loup donc étant de frairie, se pressa, dit-on, tellement qu'il en pensa perdre la vie. Un os lui demeura bien avant au gosier. De bonneur pour ce Loup, qui ne pouvait crier, Près de là passe une Cicogne; Il lui fait signe, elle accourt. Voilà l'Operatrice aussitôt en besongne. Elle retira l'os; puis pour un si bon tour Elle demanda son salaire. Votre salaire? Dit le Loup. Vouz riez ma bonne commère. Quoi! Ce n'est pas encore beaucoup D'avoir de mon gosier retirévotre cou? Allez, vous êtes une ingrate; ne tombez jamais sous ma patte La Pontaine III, 9 IX. Passer ad Leporem Consiliator El gorrión y la liebre. Un maldito gorrión así decía a una liebre que una águila oprimía: "No eres tú tan ligera, que si el perro te sigue en la carrera, lo acarician y alaban como al cabo acerque sus narices a tu rabo? Pues empieza a correr ¿qué te detiene?" De este modo la insulta cuando viene el diestro gavilán y le arrebata. El preso chilla, el prendedor lo mata; y la liebre exclamó: "Bien merecido. ¿Quién te mandó insultar al afligido, y a más, a más meterte a consejero, 26

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no sabiendo mirar por ti primero?" Samaniego II, 10 XII. Cervus ad Fontem El ciervo en la fuente. Un ciervo, atormentado por la sed, llegó a una fuente. Después de beber, cuando contempló su propia sombra en el agua, se sintió orgulloso de su cornamenta viendo su tamaño y variedad, pero quedó muy descontento de sus patas por lo endebles y débiles que eran. Aún pensaba el ciervo en todo esto cuando apareció un león persiguiéndolo. El ciervo se lanzó a la huida y le sacó mucha ventaja. Mientras la llanura estaba pelada el ciervo se salvaba porque le sacaba delantera, pero cuando llegó a un lugar boscoso sucedió entonces que sus cuernos se enredaron en las ramas y, al no poder correr, fue capturado. Cuando estaba punto de morir dijo para sí: "¡Desgraciado de mí!, yo que me salvaba por lo que pensaba que iba a ser traicionado, y en aquello en lo que más confiaba es lo que me pierde". Muchas veces así, en medio del peligro, los amigos de quienes desconfiamos resultan ser nuestros salvadores, y aquellos en quien mucho confiábamos, unos traidores. Esopo 74 El ciervo en la fuente. Un Ciervo se miraba en una hermosa cristalina Fuente; placentero admiraba los enramados cuernos de su frente, pero al ver sus delgadas, largas piernas, al alto cielo daba quejas tiernas. "¡Oh dioses! ¿A qué intento, a esta fábrica hermosa de cabeza construir su cimiento sin guardar porción el la belleza? ¡Oh qué pesar! ¡Oh qué dolor profundo! ¡No haber gloria cumplida en este mundo!" Hablando de esa suerte el ciervo, vio venir a un lebrel fiero. Por evitar su muerte, parte al espeso bosque muy ligero; pero el cuerno retarda su salida, con una y otra rama entretejida. Mas libre del apuro a duras penas, dijo con espanto: "Si me veo seguro, pese a mis cuernos, fue por correr tanto; lleve al diablo lo hermoso de mis cuernos, haga mis feos pies el cielo eternos". Así frecuentemente el hombre se deslumbra con lo hermoso; elige lo aparente, abrazando tal vez lo más dañoso; pero escarmiente ahora en tal cabeza. El útil bien es la mejor belleza. Samaniego I, 13

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XIII. Vulpis et Corvus El cuervo y la zorra. Un cuervo que había robado un trozo de carne, se posó en un árbol. y una zorra, que lo vio, quiso adueñarse de la carne, se detuvo y empezó a exaltar sus proporciones y belleza, le dijo además que le sobraban méritos para ser el rey de las aves y, sin duda, podría serlo si tuviera voz. Pero al querer demostrar a la zorra que tenía voz, dejó caer la carne y se puso a dar grandes graznidos. Aquélla se lanzó y después que arrebató la carne, dijo: "Cuervo, si también tuvieras juicio, nada te faltaría para ser el rey de las aves". La fábula vale para el insensato. Esopo 124 Exemplo quinto De lo que contesció a un raposo con un cuervo que teníe un pedaço de queso en el pico. Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, e dixol así: - Patronio, un homne que da a entender que es mi amigo, me comenzó a loar mucho, dándome a entender que havía en mi muchos complimientos de honra e de poder de muchas bondades. Et de que con estas razones me falagó quanto pudo, movióme un pleito, que en la primera vista, segundo lo que yo pude entender, que parece que es mi pro. - Señor conde Lucanor, sabet que este hombe vos quiere engañar, dándovos a entender que el vuestro poder e el vuestro estado es mayor que quanto es la verdat. Et para que vos podades guardar deste engaño que vos quiere fazer, plazerme ya que sopiédes lo que contesció a un cuervo a un cuervo con un raposo. Et el conde le preguntó cómmo fuera aquéllo. - Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, el cuervo falló una vegada un gran pedaço de queso e subió en un arbol porque pudiese comer el queso más a su guisa e sin recelo e sin embargo de ninguno. Et en quanto el cuervo assí estaba, passó el raposo por el pie del árbol, e desque vió el queso que el cuervo tenía, comenzó a cuydar en qualquier manera lo podría levar dél. Et por ende començó a fablar con él en esta guisa: - Don Cuervo, muy grant tiempo ha que oí fablar de vos e de la vuestra nobleza, e de la vuestra apostura. Et commo quiera que vos mucho busqué, non fué la voluntad de Dios nin la mi ventura, que vos pudiesse fallar fasta agora, e agota que vos veo, entiendo que ha mucho más bien en vos de quanto me dizían. Et porque veades que non vos lo digo por lesonja, tan bien commo vos diré las aposturas que en vos entiendo, tan bien vos diré las aposturas que las gentes tienen que non sodes tan apuesto. Todas las gentes tienen que la color de las vuestras péñolas e de los ojos e del pico, e de los pies, e de las uñas, que todo es prieto, et que la cosa prieta non es tan apuesta commo la de otro color, e vos sodes todo prieto, tienen la gente que es mengua de vuestra apostura, e non entienden commo yerran en ello mucho; ca commo quier que las vuestras péñolas son prietas, tan prieta e tan luzia es aquella pretura, que torna en india commo péñolas de pavón, que es la más fermosa ave del mundo; et commo quier que los vuestros ojos son prietos, quanto para ojos, muchos son más fremosos que otros ojos ningunos, ca la propiedat del ojo non es sinón ver, e porque toda cosa prieta conorta el viso para los ojos, los prietos son los mejores, et por ende son más loados los ojos de la ganzela, que son más prietos que de ninguna otra animalia. Otrosí, el vuestro pico e las vuestras manos e uñas son fuertes más que ninguna ave tamaña commo vos. Otrosí, en el vuestro vuelo havedes tan grant ligereza, que vos nonenbarga el viento de yr contra él por rezio que sea, lo que otra ave non puede fazer tan ligeramente commo vos. Et bien tengo que, pues Dios todas las cosas faze con razón, que non consintiría que, pues en todo sodes tan conplido, que hiviese en vos mengua de non cantar mejor que ninguna otra ave. Et 28

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pues Dios me fizo tanta merçet que vos veo, e sé que ha en vos más bien de quanto nunca de vos oy, si yo pudiesse oyr de vos el vuestro canto, para siempre me ternía por de buena ventura. Et señor conde Lucanor, parat mientes, que maguer que la entenciión del raposo era para engañar al cuervo, que siempre las sus razones fueron con verdad. Et ser çierto que los engaños e damnos mortales siempre son los que se dizen con verdat engañosa. Et des que el cuervo vió en quantas maneras el raposo le alababa, e commo le dizía verdat en todas, creyó que asíl dizía verdat en todo lo al, e tovo que era amigo, et non sospechó que lo fazía por llevar dél el queso que tenía en el pico, e por las muchas buenas razones quel havía oydo, e por los falagos e ruegos que fiziera porque cantase, abrió el pico para cantar. Et des que el pico fué abierto para cantar, cayó el queso en tierra, e tómolo el raposo e fuese con él, et así fincó engañado el cuervo del raposo, creyendo que havía en sí más apostura e más complimiento de quanto era la verdad. Et vos, señor conde Lucanor, commo quier que Dios vos fizo assaz mercet en todo, pues veedes que aquel home vos quiere fazer entender que havedes mayor poder e mayor honra o más vondades dequanto vos sabedes que es la verdat, entendet que lo faze por vos engañr, e guardar vos dél e faredes commo homne de buen recabdo. Al conde plogo mucho de lo que Patronio le dixo, e fízolo así. Et con su consejo fué el guardado de yerro. Et porque entendió den Johan que este exiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro, e fizo estos viessos, en que se entiende abreviadamente la entencion e todo este exiemplo. Et los vivessos dizen asy: Qui te alaba con lo que non es en ti Sabe que quiere levar lo que has de ti. Don Juan Manuel: El conde Lucanor, 5 La marfusa un día con la fanbre andava; vido el cuervo negro qu' en un árbol estava: gran pedaço de queso en la boca levava; ella con su lysonja tanbién lo falagava: "¡Oh cuervo tan apuesto! de cisne eres pariente en blancura e en dono, fermoso, rrelusciente; más que todas las aves cantas muy dulçemente: sy un cantar dixeses, diría por él veynte. Mijor que la calandria nin que el papagayo, mijor gritas que tordo nin rruysynor nin gayo: si agora cantasses, tod' el pesar que trayo me trayrías en punto, más que con otro ansayo". Bien se cuydó el cuervo que el su grojear plasíe a tod' el mundo, más que otro cantar: creyó que la su lengua e su mucho gasnar alegrava las gentes, más que otro juglar. Començó a cantar, la su boz a erçer: el queso de la boca óvosele a caer, la gulpeja en punto se lo fue a comer: el cuervo con el daño ovo d' entristeçer. Falsa onrra e vana gloria e riso falso dan pessar e tristesa e dapño syn traspaso; muchos cuydan que guarda viñadero el pao, e es la magadana, qu' está en el cadahalso. Non es cosa segura creer la dulçe lisonja: 29

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d'aqueste dulçor suele venir amarga lonja; peccar en tal manera non conviene a monja, rreligiosa non casta es podrida toronja. "Señora", diz' la vieja, "este miedo non tomedes; el ome que vos ama, nunca lo esquivedes: todas las otras temen eso que vos temedes, el miedo de las liebres las monjas le tenedes". Arcipreste de Hita: Libro del buen Amor 1437-43 El cuervo y el zorro. En la rama de un árbol bien ufano y contento, con un queso en el pico, estaba el señor cuervo. Del olor atraído un zorro muy maestro, le dijo estas palabras, a poco más o menos: "Téngase buenos días, señor cuervo, mi dueño; vaya que estáis donoso, mono, lindo en extremo; yo no gasto lisonjas, y digo lo que siento; que si a tu bella traza corresponde el gorjeo, juro a la diosa Ceres, siendo testigo el cielo, que tú serás el fénix de sus vastos imperios". Al oír un discurso tan dulce y halagüeño, quiso cantar el cuervo. Abrió su negro pico, dejó caer el queso; el muy astuto zorro, después de haberle preso, le dijo: "Señor bobo, pues sin otro alimento, quedáis con alabanzas tan hinchado y repleto, digerid las lisonjas mientas yo como el queso". Quien oye aduladores, nunca espere otro premio. Samaniego V, 9 EL CUERVO Y LA ZORRA Rabiaba un carnicero con el pícaro gato de un vecino; y por matar al animal dañino, 30

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separó una tajada de carnero, y adobada con dosis algo fuerte de un tósigo de muerte, púsola en el tejado, por donde a su capricho entraba a merendar el susodicho. Un cuervo que lo vio, partió flechado, pilló el macizo trozo, y a un árbol escapó lleno de gozo. Al tiempo que iba el grajo a trinchar el magnífico tasajo, hete, pues, que aparecése la zorra, con gana siempre de comer de gorra, y exclama diestra con acento blando: - ¡Ave de Jove, te saludo grata! El cuervo preguntó a la mojigata: - ¿A quién discurres tú que estás hablando? - ¿A quién?, le respondió la zalamera, al águila altanera, que al lado de Júpiter clemente baja diariamente, y echa desde la copa de esa encina el don que por sustento me destina. ¿A qué venir disimulando ahora, cuando miro en tu garra triunfadora la codiciada presa, que a esta desamparada criatura contigo el Dios envía de su mesa? - La zorra se figura, para sí dijo el cuervo complacido, que soy águila yo: locura fuera desengañarla y deshacer el trueco. Soltó con bizarría majadera el robo por la zorra apetecido, tendió las alas y se fue tan hueco. El animal astuto cogió contento el fruto debido a sus indignas artimañas. Cómelo con presteza: convulsiones extrañas luego a sentir empieza, y abrásale el veneno las entrañas. Ciertos bien conocidos perillanes, que sirven de adular a la simpleza sin rastro de pudor, ¿no fuera bueno que tragaran en salsa de faisanes una dosis decente de veneno? Juan Eugenio Hartzensbuch XLI EL CUERVO Y LA ZORRA

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Llevóse entre uñas un Cuervo un tasajo de carne, que un jardinero, irritado con los gatos de su vecino, les echó envenenada; y al ir a comérsela en una alta encina, pusosele delante sin saberse por dónde una Zorra, diciéndole: -Bendita seas, ave de Júpiter. -¿Por quién me tienes? preguntó el Cuervo. -¿Por quién he de tenerte?, respondió la Zorra. ¿No eres tú el Águila caudal, que todos los días baja desde la diestra de Júpiter a este árbol, para dar de comer a esta pobre? ¿A qué disimulas? ¿No estoy viendo en esa garra triunfante el don implorado, que cuida tu Dios de enviarme contigo? Maravillado el Cuervo y engreído de pasar por Águila dijo para sí: -Yo no saco del error a la Zorra. -Soltó, pues, neciamente generoso, la hurtada presa, y echó a volar tan satisfecho. Cogió la Zorra la tajada riendo, y comióla con maligno deleite, que pronto se convirtió en dolor: principió a obrar el tósigo y reventó la Zorra. ¡Venenoo, y no más, habíais de sacar de vuestras lisonjas, aduladores que Dios maldiga! Juan Eugenio Hartzensbuch (traducciones de Lessing) I,XV XVI. Ovis Cervus et Lupus La oveja y el ciervo. Un celemín de trigo pidió la oveja al ciervo, y la decía: "Si es que usted de mi paga desconfía, a presentar me obligo un fiador desde luego, que no dará lugar a tener queja". "¿Y quién es éste?", preguntó la oveja. "Es un lobo abonado, llano y lego". "¡Un lobo!, ya; mas hallo un embarazo: si no tenéis más fincas que él sus dientes, y tú los pies para escapar valiente, ¿a quién acudiré, cumplido el plazo?" Si quién es el que pide y sus fiadores, antes de dar prestado se examina, será menor, sin otra medicina, la peste de los males pagadores. Samaniego V, 19 XX. Canes Famelici Los perros hambrientos. Unos perros hambrientos vieron unas pieles empapadas en un río; como no podían llegar a ellas, acordaron entre sí beber primero el agua para llegar luego a las pieles. Y ocurrió que de tanto beber reventaron antes de alcanzarlas. Así, algunos, en la esperanza de conseguir ganancias, se meten en trabajos peligrosos y llegan a perderse antes de lograr lo que quieren. Esopo 135 XXI. Leo Senex, Aper, Taurus et Asinus El león envejecido. Al miserable estado de una cercana muerte reducido estaba ya postrado un viejo león, del tiempo consumido, tanto más infeliz y lastimoso, cuanto había vivido más dichoso. 32

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Los que cuando valiente humildes le rendían vasallaje, al verlo decadente, acuden a tratarle con ultraje; que como la experiencia nos enseña, de árbol caído todos hacen leña. Cebados a porfía, lo sitiaban sangrientos y feroces. El lobo le mordía, tirábale el caballo fuertes coces, luego le daba el toro una cornada, después el jabalí su dentellada. Sufrió constantemente estos insultos, pero reparando que hasta el asno insolente iba a ultrajarle, falleció clamando: "Esto es doble morir; no hay sufrimiento, porque muero injuriado de un jumento". Si en su mudable vida al hombre la fortuna ha derribado con mísera caída desde donde lo había llevado encumbrado ¿Que ventura en el mundo se promete si aun de los viles llega a ser juguete? Samaniego III, 4 XXIV. Rana Rupta et Bos Viendo una rana a un buey que pacía en el prado, pensó entre sí que quizá lograría ser tan grande como él, si inflaba su pellejo arrugado; y así comenzó a hincharse de tal manera que pareciéndole a ella que era tan grande como el buey, lo preguntó a sus hijos y respondiéndole ellos que no, prosiguió ella hinchándose y les volvió a preguntar. Es inútil que te esfuerces, madre, respondieron los hijos, pues no podrás nunca igualar al buey. Entonces la rama haciendo un tercer intento aún más violento para hincharse reventó. Debe cada uno estar contento con su estado, y no tratar de igualarse con el que sabe más o es más poderoso que él, si no quiere hacerse a sí mismo miserable. Esopo. XXV. Canes et Corcodilli El perro y el cocodrilo. Bebiendo un perro en el Nilo, al mismo tiempo corría. "Bebe quieto", le decía un taimado cocodrilo. Díjole el perro prudente: "Dañoso es beber y andar; pero ¿es sano el aguardar a que me claves el diente?" ¡Oh qué docto perro viejo! Yo venero su sentir en esto de no seguir del enemigo el consejo. Samaniego V, 23

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Libro Segundo IV. Aquila Feles et Aper La águila, la gata y la jabalina. Una águila anidó sobre una encina. Al pie criaba cierta jabalina, y era un hueco del tronco corpulento de una gata y sus crías aposento. Esta gran marrullera sube al nido del águila altanera, y con fingidas lágrimas le dice: "Ay mísera de mí! ¡ay infelice! Éste si que es trabajo: la vecina que habita el cuarto bajo, como tú misma ves, el día pasa hozando los cimientos de la casa. La arruinará, y en viendo la traidora por tierra a nuestros hijos, los devora". Después que dejó al águila asustada, a la cueva se baja callada, y dice a la cerdosa: "Buena amiga, has de saber que la águila enemiga, cuando saques tus crías hacia el monte, las ha de devorar; así disponte". La gata, aparentando que temía, se retiró a su cuarto, y no salía sino de noche, que con maña astuta abastecía su pequeña gruta. La jabalina, con tan triste nueva, no salió de la cueva. La águila, en el ramaje temerosa haciendo centinela no reposa. En fin, a ambas familias la hambre mata, y de ellas hizo víveres la gata. Jóvenes, ojo alerta, gran cuidado; que un chismoso en enemigo disfrazado con copa de amistad cubre sus trazas, y así causan el mal sus añagazas. Samaniego I, 20 VI. Aquila et Cornix La águila, la corneja y la tortuga. A una tortuga un águila arrebata; la ladrona se apura y desbarata por hacerla pedazos, ya que no con la garra, a picotazos. Viéndola una corneja en tal faena, la dice: "En vano tomas tanta pena: ¿No ves que es la tortuga, cuya casa diente, cuerno ni pico la traspasa, y si siente que llaman a su puerta, 34

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se finge la dormida, sorda o muerta?" "Pues ¿qué he de hacer?" "Remontarás tu vuelo, y en mirándote allá cerca del cielo la dejarás caer sobre un peñasco, y se hará una tortilla el duro casco". La águila, porque diestra lo ejecuta, y la corneja astuta, por autora de aquella maravilla, juntamente comieron la tortilla". ¿Qué podrá resistirse a un poderoso guiado de un consejo malicioso? De estos tales se aparta el que es prudente; y así por escaparse de esta gente las descendientes de tal tortuga a cuevas ignoradas hacen fuga. Samaniego II, 5 VII. Muli Duo et Latrones Los dos machos. Dos macho caminaban: el primero, cargado de dinero, mostrando su penacho envanecido, iba marchando erguido al son de los redondos cascabeles. El segundo, desnudo de oropeles, con un pobre aparejo solamente, alargando el pescuezo eternamente, seguía de reata su jornada, cargado de costales de cebada. Salen unos ladrones, y al instante asieron de la rienda al arrogante; él se defiende, ellos le maltratan, y después que el dinero le arrebatan, huyen, y dice entonces el segundo: "Si a estos riesgos exponen en el mundo las riquezas, no quiero, a fe de Macho, dinero, cascabeles ni penacho". Samaniego IV, 9 Libro Tercero VII. Lupus ad Canem El lobo y el perro. En busca de alimento iba un lobo muy flaco y muy hambriento. Encontró con un perro tan relleno, tan lucio, sano y bueno, que le dijo: "Yo extraño que estés de tan buen año como se deja ver por tu semblante, cuando a mí, más pujante, más osado y sagaz, mi triste suerte 35

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me tiene hecho retrato de la muerte". El perro respondió: "Sin duda alguna lograrás si tú quieres, mi fortuna. Deja el bosque y el prado; retírate al poblado; servirás de portero a un rico caballero, sin otro afán ni más ocupaciones que defender la casa de ladrones". "Acepto desde luego tu partido, que para mucho más estoy curtido. Así me libraré de la fatiga, a que el hambre me obliga, de andar por montes senderando peñas, trepando riscos y rompiendo breñas, sufriendo de los tiempos los rigores, lluvias, nieves, escarchas y calores". A paso diligente marchaban juntos amigablemente, varios puntos trabando en confianza, pertenecientes a llenar la panza. En esto el lobo, por algún recelo que comenzó a turbarle su consuelo, mirando al perro, dijo: "He reparado que tienes el pescuezo algo pelado. Dime ¿Qué es eso?" "Nada". "Dímelo, por tu vida, camarada". "No es más que la señal de la cadena; pero no me da pena. Pues aunque por inquieto a ella estoy sujeto, me sueltan cuando comen mis señores, recíbenme a sus pies con mil amores; ya me tiran el pan, ya la tajada, y todo aquello que les desagrada; éste lo mal asado, aquel un hueso descarnado; y aun un glotón, que todo se lo traga, a lo menos me halaga, pasándome la mano por el lomo; yo meneo la cola, callo y como". "Todo eso es bueno, yo te lo confieso, pero por fin y postre tú estás preso: jamás sales de casa, ni puedes ver lo que en el pueblo pasa". "Es así". "Pues amigo la amada libertad que yo consigo no he de trocarla de manera alguna por tu abundante y próspera fortuna. Marcha, marcha a vivir encarcelado; 36

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no serás envidiado de quien pasea el campo libremente, aunque tú comas tan glotonamente pan, tajadas y huesos; porque al cabo, no hay bocado en sazón para un esclavo". Samaniego V, 25 XII. Pullus ad Margaritam En un muradal andava el gallo cerca un rrío; estando escarbando de mañana con el frío, falló çafyr golpado: él nunca mijor vido; espantóse el gallo e dixo como sandío: "Mas querría de uvas o de trigo un grano, que a ty nin a çiento tañes en la mi mano". El çafyr diol' respuesta: "Bien te dido, villano, que sy me conoçiesses, tú serías loçano. Sy oy a mi fallase quien me fallar devía, sy aver me podiese el que me conosçía, al qu'el estiércol cubre, mucho rresplandeçería: non entiendes nin sabes quánto yo meresçería". Arcipreste de Hita: Libro del buen Amor 1387-89 Libro Cuarto I. Asinus et Galli Los sacerdotes mendicantes. Unos sacerdotes mendicantes tenían un burro en el que acostumbraban a cargar su impedimenta cuando se ponían en camino. Pero un día el burro se murió de cansancio, entonces lo desollaron y con su piel hicieron unos panderos y se sirvieron de ellos. Otros sacerdotes, cuando los encontraron, les preguntaron dónde estaba el burro. "Se ha muerto -dijeron- y recibe ahora tantos palos como nunca aguantó en vida". Así, también algunos servidores, aunque eximidos de la esclavitud, no están libres de tareas de esclavos. Esopo 164 El asno infeliz. Yo conocí un jumento que murió muy contento por creer, y no iba fuera de camino, que así cesaba su fatal destino. Pero la adversa suerte aun después de su muerte le persiguió: dispuso que al difunto le arrancasen el cuero al punto para hacer tamboriles, y que en los regocijos pastoriles bailasen las zagalas en el prado, al son de su pellejo baqueteado. Quien por su mala estrella es infelice, aun muerto lo será, Fedro lo dice. Samaniego V, 21 La cabra y el caballo. 37

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Hay malos escritores que se lisonjean fácilmente de lograr fama póstuma, cuando no han podido merecerla en vida. Estábase una cabra muy atenta largo rato escuchando de un acorde violín el eco blando. Los pies se le bailaban de contenta, y a cierto jaco que, también suspenso, casi olvidaba el pienso, dirigió de esta suerte la palabra: "¿No oyes de aquellas cuerdas la armonía? Pues sabes que son tripas de una cabra que fue en un tiempo compañera mía. Confío (¡dicha grande!) que algún día no menos dulces trinos formarán mis sonoros intestinos". Volvióse el buen rocín y respondióla: "A fe que no resuenan esas cuerdas sino porque las hieren con las cerdas que sufrí me arrancase de la cola. Mi dolor me costó, pasé mi susto; pero, al fin, tengo el gusto de ver qué lucimiento debe a mi auxilio el músico instrumento. Tú, que satisfacción igual esperas, ¿cuándo la gozarás? Después de que mueras." Así, ni más ni menos, porque en vida no ha conseguido ver su obra aplaudida, algún mal escritor al juicio apela de la posteridad, y se consuela. Iriarte 19 III. De Vulpe et Vva La zorra y las uvas. Una zorra hambrienta, como viera unos racimos colgar de una parra, quiso apoderarse de ellos y no pudo. Marchándose, dijo para sí: "Están verdes". Así, también algunos hombres inhábiles por su incapacidad para logar lo que quieren echan la culpa a las circunstancias. Esopo 15 La zorra y las uvas. Es voz común que a más del mediodía, en ayunas la zorra iba cazando; halla una parra, quédase mirando de la alta vid el fruto que pendía. Causábala mil ansias y congojas no alcanzar a las uvas con la garra, al mostrar a sus dientes la alta parra negros racimos entre verdes hojas. Miró, saltó y anduvo en probaduras, pero vio el imposible ya de fijo. Entonces fue cuando la zorra dijo: "No las quiero comer. No están maduras". 38

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No por eso te muestres impaciente, si te se frustra, Fabio, algún intento: aplica bien el cuento, y di: No están maduras, frescamente. Samaniego IV, 6 EL RACIMO Conozco a un Poeta, a quien ha perjudicado mucho más la estrepitosa admiración de sus menguados imitadores, que el envidioso menosprecio de sus críticos. - No están maduras, dijo la Zorra de las uvas de cierto racimo, después de brincar mucho y en vano para alcanzar a ellas. Oyólo un Gorrión y dijo: - ¿Puede estar verde aquel racimo? Pues no me lo parece. Voló a él, lo probó, lo halló sumamente dulce, y convocó a un centenar de camaradas golosos, exclamando: -Picad, probad: a este sazonado racimo le supone verde la Zorra. -Probáronlo todos, y en pocos momentos le aviaron de suerte, que no hubo ya Zorra que brincara por él. Juan Eugenio Hartzensbuch (traducciones de Lessing) II,XXII VIII. Serpens ad Fabrum Ferrarium La víbora y la lima. Una víbora, que había entrado en el taller de un herrero, iba pidiendo limosna de las herramientas. Había recibido algo de ellas, cuando llegó a la lima y le pidió que le diera algo. La lima, respondiendo, dijo: "Pero qué simple eres creyendo que te voy a ofrecer algo yo, que no doy, sino que acostumbro a coger de todos". La fábula muestra que son tontos quienes piensan que van a sacar algo de los tacaños. Esopo 93 La serpiente y la lima. En casa de un cerrajero entró la Serpiente un día, y la insensata mordía en una lima de acero. Díjole la lima: "El mal, necia, será para ti; ¿Cómo has de hacer mella en mí, que hago polvos el metal?" Quien pretende sin razón al más fuerte derribar no consigue sino dar coces contra el aguijón. Samaniego I, 17 IX. Vulpes et Caper La zorra y el cabrón en el pozo. Una zorra, tras caer a un pozo, quedó allí a la fuerza, incapaz de subir. y un cabrón, atormentado por la sed, cuando estuvo encima del pozo, preguntó al verla si el agua estaba buena. Ésta, tomándose con calma el contratiempo, se esforzó en alabar mucho el agua, diciendo que era potable, e incluso le invitó a bajar. Éste bajó de un salto, atolondrado, con la sola mira de su deseo, y luego que hubo calmado la sed, consideró la zorra la manera de subir; la zorra afirmó tener pensado algo adecuado para salvarse los dos: "Pues si quieres apoyar tus patas delanteras en el muro e inclinar los cuernos, yo, después de saltar apóyandome en tu lomo, te sacaré". Éste se prestó en seguida a su invitación, animado por la segunda parte de la propuesta. La zorra, saltando hacia arriba 39

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con sus patas, subió por el lomo y, empinándose sobre los cuernos, subió a la boca del pozo y se alejó. Y como el cabrón le echaba en cara el violar su acuerdo, la zorra volviéndose dijo: "¡Anda éste! Si tuvieses seso como pelos en la barba, no habrías bajado antes de pensar el modo de subir". Así, también deben los hombres sensatos tener previsto de antemano el fin de sus acciones, y sólo así ponerlas en práctica. Esopo 9 La zorra y el chivo. Una zorra cazaba: y al seguir a un gazapo, entre aquí se escabulle, allí lo atrapó, en un pozo cayó que al paso estaba. Cuando más la afligía su tristeza, por no hallar la infeliz salida alguna, vio asomarse al brocal, por su fortuna, del chivo padre la gentil cabeza. "¿Qué tal? Dijo el barbón ¿la agua es salada?" "Es tan dulce, tan fresca y deliciosa, respondió la raposa, que en tal pozo estoy como encantada". Al agua el chivo se arrojó, sediento; monta sobre él la zorra de manera que haciendo de sus cuernos escalera, pilla el brocal y sale en el momento. Quedó el pobre atollado: cosa dura. Mas ¿quién podrá a la zorra dar castigo, cuando el hombre, aun a costa de su amigo, del peligro mayor salir procura? Samaniego V, 12 X. De Vitiis Hominum Las dos alforjas. Prometeo cuando modeló antaño a los hombres les colgó dos alforjas, una con los defectos ajenos y otra con los propios; la de los ajenos la puso delante y la otra la colgó detrás. Desde entonces ocurrió que los hombres ven de entrada los defectos de los demás mientras no distinguen los suyos propios. Podría aplicarse esta fábula al hombre impertinente que, ciego en sus propios asuntos, se cuida de los que en nada le concierne. Esopo 266 La alforja. En una alforja al hombro llevo los vicios: los ajenos delante, detrás los míos. Estos hacen todos; así ven los ajenos, más no los propios. Samaniego V, 20 La Fabricateur souverain Nous créa Besaciers tous de même manière, Tant de ceux du temps passé que du temps d'aujourd'hui. Il fit pour nos défauts la poche de derrière 40

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Et celle de devant pour les défauts d'autrui. La Fontaine I, 7 XVII. De Capris Barbatis Las cabras y los chivos. Desde antaño en el mundo reina el vano deseo de parecer iguales a los grandes señores los plebeyos. Las cabras alcanzaron que Júpiter excelso les diese barba larga para su autoridad y su respeto. Indignados los chivos de que su privilegio se extendiese a las cabras, lampiñas con razón en aquel tiempo, sucedió la discordia y lo amargos celos a la paz octaviana con que fue gobernado el barbón pueblo. Júpiter dijo entonces, acudiendo al remedio: "¿Qué importa que las cabras disfruten un adorno propio vuestro si es mayor ignominia de su vano deseo, siempre que no igualaren en fuerzas y valor a vuestro cuerpo?" El mérito aparente es digno de desprecio; la virtud solamente es del hombre el ornato verdadero. Samaniego II, 19 XX. Serpens Misericordi Nociua El caminante y la víbora. Marchaba un caminante en invierno cuando vio una víbora muerta de frío, le dio pena de ella, la cogió y se la puso en su propio regazo con la intención de que entrara en calor. La víbora, mientras se encontraba aterida por el frío, estaba quieta. Pero cuando entró en calor, le lanzó un mordisco en el vientre. El hombre muriéndose dijo: "Me está bien empleado, ¿por qué salvé a ésta, que se estaba muriendo, cuando en realidad estaba decidida a matarme?" La fábula muestra que la maldad que recibe un buen trato no corresponde con quien se lo da y, encima, cobra alas contra sus bienhechores. Esopo 176 El hombre y la culebra. A una culebra que, de frío yerta, en el suelo yacía medio muerta un labrador cogió; mas fue tan bueno, que incautamente la abrigó en su seno. Apenas revivió, cuando la ingrata 41

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a su gran bienhechor traidor mata. Samaniego II, 7 EL MUCHACHO Y LA CULEBRA Jugaba un Muchacho con una Culebra domesticada. - Mi querido animalito, dijo el Muchacho, no me fiaría yo tanto de ti, si no te hubiesen quitado el veneno; porque vosotras las culebras sois las criaturas peores y más ingratas. Ya he leído yo lo que le avino a un pobre labrador, que recogió compasivo a una quizás de tus mayores, hallándola medio yerta bajo una zarza, y se la metió en su abrigado seno. Apenas se recobró la malvada, mordió a su bienhechor, y murió el hombre compasivo. - Extraño, dijo la Culebra, la parcialidad de vuestros historiadores; los nuestros cuentan el lance de modo totalmente distinto. Aquel pío varón creyó que la Culebra estaba enteramente helada; y por ser una de las que tienen pintas de varios colores, para desollarla de su hermosa camisa en llegando a casa. ¿Era esto justo? - Calla, calla, replicó el Muchacho: ¿qué ingrato no se ha disculpar? - Bien, hijo, prorrumpió aquí su padre, que había escuchado la plática. Pero, con todo, cuando oigas alguna vez hablar de una ingratitud inaudita, examina bien todas las circunstancias de ella, antes de imponer a un hombre tan hórrida marca. Bienhechores verdaderos rara vez han favorecido a ingratos: sí, y aun por honra de la humanidad, creo que nunca. Pero bienhechores con miras mezquinas, interesadas, bien merecen, hijo, recoger ingratitud por agradecimiento. Juan Eugenio Hartzensbuch (traducciones de Lessing) II,V XXIV. Mons Parturiens Exienplo de quando la tierra bramava Assi ffue que la tierra començo a bramar: estaba tan fynchada, que quería quebrar; a cuantos lo oyan, podía mal espantar, como dueña en partos començos a cuytar. La gente, que bramidos a tan grandes oya, coydavan era preñada: atanto se dolía; penssavan que grand sierpe o bestia pariría, que a todo el mundo combrí' e estragaría. Quando ella bramava, pensavan de foyr, e desque vino el día, que ovo de parir, parió sólo un mur topo: que fue escarnio de rreyr, ssus bramuras e espantos en burla fueron salir. Arcipreste de Hita: Libro del buen Amor 98-100 El parto de los montes. Con varios ademanes horrorosos los montes de parir dieron señales; consintieron los hombres temerosos ver nacer los abortos más fatales. Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales, estos montes, que al mundo estremecieron, un ratoncillo fue lo que parieron. Hay autores que en voces misteriosas estilo fanfarrón y campanudo 42

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nos anuncian ideas portentosas; pero suele a menudo ser el gran parto de su pensamiento, después de tanto ruido sólo viento. Samaniego II, 15 Libro Quinto III. Caluus et Musca El calvo y la mosca. Picaba impertinente en la espaciosa calva de un anciano una mosca insolente. Quiso matarla, levantó la mano, tiró un cachete, pero fuese salva, hiriendo el golpe la redonda calva. Con risa desmedida la mosca prorrumpió: "Calvo maldito, si quitarme la vida intestaste por un leve delito, ¿a qué pena condenas a tu brazo, bárbaro ejecutor de tal porrazo?" "Al que obra con malicia, le respondió el varón prudente, rigurosa justicia debe dar el castigo conveniente, y es bien ejercitarse en la clemencia en el que peca por inadvertencia. Sabe, mosca villana, que coteja el agravio recibido la condición humana, según la mano de donde ha venido". Que el grado de la ofensa tanto asciende cuanto sea más vil aquel que ofende. Samaniego I, 18 Apéndice XIV. [Asinus et lyra] El burro flautista. Esta fabulilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. 43

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Acercóse a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad. "¡Oh! -dijo el borrico-, ¡qué bien se tocar! ¿Y dirán que es mala la música asnal!" Sin reglas del arte, borriquitos hay que una vez aciertan por casualidad. Iriarte 8

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