1

PETIRROJOS DE LOS TIEMPOS MODERNOS



MIGUEL ÁNGEL BERNAT


























2








a Ángeles























3

Una roca
puede ser
una almohada suave
si sabes esperar





La sangre
pasea




















4

Una carta un silencio
una pincelada una mirada
para Dios
para que sepa que le conocemos





La verdad escribe palabras
que sin ojos ve,
toca música
que sin oídos oye,
dibuja colores
que sin manos percibe
















5

De la mañana a la noche
nunca fui más rico
ni estuve más descansado
que laborando el campo del Señor





El abuelo
pasea la cuchara
por la sopa,
a la abuela
se le cae encima
el armario
















6

El azul de la noche
la torre del colegio
ando despacio
recuerdo a mi abuelo
voy a la papelería
a por un frasco de tinta





La suave luz del semen



















7

Estoy aquí para ti
luz de los días de lluvia





Los pobres de espíritu
son ricos
no tienen yo
están llenos del Señor




















8

Álamos de una tarde
mecidos por el viento
no pueden negarse





La tranquila tormenta del Ser






















9

Olvidado del cuerpo que declina
despreocupado de la mente defectuosa
simplemente siendo
el burro sonriente entra en el Paraíso





Campanas al abrir una puerta
al posar un vaso
sonidos humildes
me llaman a ser


















10

Tarde de otoño
la naturaleza de Buda en forma de perro
consuela a un hombre





Como una nube en una nube
yo en ti





















11

Los países han muerto
por eso se ven mejor los ríos
las montañas, los animales,
como una unión





Las manos del enfermo y del médico son una
manos que descansan de sí mismas
manos de la curación



















12

El milagro de la existencia
sólo hace falta asentir





En el reino de las metáforas
fuiste una luna en silencio
en el reino de la abundancia
fui pastor de mí mismo




















13

Soy sólo un niño
mis preguntas no tienen palabras
mi pregunta es paz
mi pregunta es ¿Quién eres tú?





Saboreando este haiku sin palabras
paso la tarde




















14

Un único haiku día tras día





Los que han llegado al haiku son
























15

El sentido que capta lo invisible
es la mera existencia
así se derrama el Atman por todo el universo





La oración de los niños
es jugar un partido de fútbol
beber un vaso de agua
reposar la cabeza en el sillón



















16

Un verso que no necesita las palabras
llena de espíritu
el mundo





Se ha hecho tarde en mi vida
ya no vendrá nadie
tomo té con la vida




















17

El desierto sueña sus patinadores





La muchacha del bar
limpia también
el interior del cubo de basura






















18

Sin teléfono móvil
sin fax o internet
sin ni siquiera tener que llamar
en contacto con nuestro mejor amigo





Feliz de mi rendición





















19

Tantos poemas
qué son frente a una espiga





Los pensamientos son a la Conciencia
lo que los ruedines auxiliares
a la bicicleta de los que están
aprendiendo a montar




















20

La voz de la taza de barro
al pasar mi mano alrededor





Canción de Navidad

La tarde de fuego ilumina los blancos corazones,
los niños sueñan con Drácula y Boris Karloff,
la Navidad se acerca como una prostituta
vestida de frío, hojas y lluvia
En el silencio desnudo, libre de la Iglesia,
está Dios
Puedes hablarle y estar con Él
como con una mañana nueva
y la tarde es ahora un camino infinito, íntimo,
grandes nubes para un limpio corazón












21

Pensaba oír unas canciones
no necesito canciones
pensaba leer un libro
no necesito leerlo
estas nubes son lo que soy
este viento es lo que soy





No hay algo
que no alumbre a lo demás


















22

Anochecer invernal
una niña y su abuela
vuelven a casa del colegio





Nubes grises, árboles y hojas nuevas
Cincuenta y un años
aunque no he viajado mucho
me he alejado de las cosas
y sólo tengo ánimo
para lo que siento esencial
Veo a los hombres y sus deseos
y pienso en niños y juguetes
que rompen a sus dueños
A la luz de una vela que no se apaga
me despido de mi vida y mis pensamientos sin pesar












23

Tengo una máquina de descoser,
descose pensamientos,
los demasiados hilos que zurcimos
a la limpia tela de la mente:
me libera de ellos
y queda la mente pura
tan refrescante que da gusto estar con ella

la mente misma
hace esa tarea

con su silencio
su paciencia
su aguja de discernir

también tiene un pensamiento certero

tiene ese poder






Incluso los poetas traman sus planes perfectos
¿cómo es que, precisamente ellos,
se olvidan del viento?




24

Por todos ellos
por todos los que sufren
he de estar en paz
para que también ellos puedan estarlo
he de estar sereno





Ha llegado el verano
con la luna dorada
los farolillos amarillos


















25

Piedrecillas en los zapatos
para que las lime el tiempo





Me preguntas qué mano, al meditar,
ha de apoyar a la otra
lo mejor es hacerlo
como si te faltaran las dos manos




















26

No luna llena
un poco de luna vale
para creer lo que quiere decir





El viejo estanque
la rana estaba dentro
antes de saltar




















27

Desde la sepultura abierta
asciende la luna





Un ojo infinito
eso eres tú






















28

Un hombre no hizo ningún vaso de barro,
ninguna casa, no escribió ningún libro,
no pintó ningún cuadro, pero fue
y quizá esté aquí sentado con nosotros
aunque no lo sepamos ver
Y hubo otro hombre que pintó un cuadro,
y escribió un libro e hizo un vaso de barro
porque, como en el primer hombre,
una luz pura también cantaba en él





Paseos por las montañas
la pureza de las cimas
la infinitud de los cielos
Si te dejas ser por lo que eres
¿a qué más alta cumbre podrías llegar?












29

Poco a poco
me voy comiendo
las ciruelas que no me gustan





Al caer la tarde
el árbol respetuosamente
tosió




















30

Al caer la tarde
el gato, las moscas,
el petirrojo, el peine
Al caer la tarde, los humildes
alzan su voz en silencio:
Eh, estamos aquí
somos invisibles, como tú
no nos pertenecemos
somos de algo más grande
que nosotros
Estamos aquí
y nos hacemos quieta compañía
mientras estamos





Camino
me ato los zapatos
siento el dios que soy










31

Ningún obstáculo
en esta avenida
por la que la inmensidad
entra en ti
ninguna diferencia
entre tú y Dios

“Mañana de Pascua”,
de C.D. Friedrich





Unas manchitas de Cezanne
nos dan la encarnación de la paciencia,
un campesino
cuyo rostro apenas vemos
y perfectamente vemos












32

¿Por qué estrella
se guían las hormigas?

¿Por qué hormiga
se guían las estrellas?





Un pintor anónimo
ha desplegado su lienzo:
el mar, el amplio cielo,
esta habitación donde me encuentro,
sin pedir que le admiremos
En su obra infinita, sublime y delicada,
siempre hallo descanso,
de él todos somos aprendices













33

En el hospital
el silencio viene,
no noto la gente,
como cuando era niño
y esperaba mi turno en el médico
y el silencio como entonces susurra
soy tú, soy eterno





La luz maternal
de un cuadro de Arikha

















34

Dos viejecitas
del brazo del diablo
van paseando
No se sabe
quién va ayudando a quién,
si el diablo a las ancianas o al revés
Una de ellas susurra:
-Qué Gracia en la calle
Y el diablo les responde:
-Pues sí, así es





Hay una cara en la piedra,
es de alguien que se retrató
a sí mismo, no por vanidad,
sino para mostrarnos algo importante:
gracias a no ser nosotros
podemos ver

Peter Parler el Joven,
Catedral de Praga,
1379-1386






35

No es obra mía
haberme dado cuenta
de lo que soy





Nuestras frentes juntas
al despertarnos
un regalo de la eternidad




















36

En manos de
nuestro padre celestial
al mendigar





Spinoza pone una mosca
en la tela de la araña
para recordarnos lo que somos, lo que es
Somos uno con todo
ni predadores ni presas del Ser


















37

Modigliani pintó un violonchelista
que recuerda a Jesús en la Cruz
lejos de la turba que lo insulta
convertido en música eterna





Nubes del color
de la mirada de Buster Keaton
serenan mi mente



















38

Mi hijo tiene dos brazos
y dos piernas,
se parece a mí,
a veces me pregunto
¿de dónde habrá salido
este monstruo?
Del vientre de su madre,
como yo de la mía,
esa caverna sin fin





Todo es un espejo
que acoge todo, regala todo















39

Las hojas vuelan en la calle
la luna en el cielo
la anciana vuela en la casa
la tierra danza en torno a sí misma
con la misma devoción misteriosa
que una bailarina en su cajita de música





En ese edificio hermoso
con la luz del sol
en la suave pared
y el delicado cielo azul
trabaja mi mujer















40

Dondequiera que esté,
estoy yo y algo más grande que yo:
un bosque de árboles, de edificios,
de libros, de los hermanos cotidianos:
grifos, platos, cucharas…
¿Para qué favorecer un bosque
en detrimento de otro, no requieren todos
la misma paciencia, la misma entrega?





Ya no soy lo bastante importante
para morir
















41

Cosas que puedes ver en la noche

El verdadero color de tus padres
la verdadera forma de tu cuerpo y tu mente
entonces nada es ello mismo
todo es todo lo demás,
el rumor de la oscuridad
te mece y te deja
a la orilla del día,
un símbolo manejable
de una más grande verdad





No se chocan tantos pájaros
volando entre sí













42

Un cuadro de Salvator Rosa
“Jesús entre los doctores”
los doctores parecen listos
Jesús bueno





Appaloosa y sus canciones
extraídas de la noche
para brillar en la mente
de amantes solitarios.
Tulu Rogers, Thoughts for Polly,
la voz de Parker Compton,
el violín sinuoso de Robin Batteau,
grácil como un río,
el cello de Rosov, el bajo de Reiser,
como una gema cautiva el alma
me envuelven con su latir profundo,
ah dicha misteriosa,
su cristalina, oscura belleza
aún no rota








43

No os hiráis, no os aflijáis
somos copos de nieve
que el viento lleva al anochecer





Todos los pájaros
parecen el mismo,
pero cada uno
vio una cosa
que es todas las cosas,
como tú

















44

Unas muchachas llevan sobre sus cabezas
vasijas con leche y cantan: “Shiva, Shiva”,
aunque no todas están libres de pesares
Shiva canta en su corazón
Shiva se asoma a sus ojos
y nos mira





Soy ciego y voy en la oscuridad
acariciando el aire las cosas
la oscuridad me guía
el amor me guía
















45

Hokusai pintó a Bodhidharma,
que llevó el budismo zen a China,
y en su rostro la compasión brilla
como en el rostro de mis abuelos
como en una lluvia de verano





En la inmensidad
tuve una cabaña
era redonda o era cuadrada
pero al dibujarla
me salió la inmensidad
no la cabaña















46

A mi novia le gusta el vino
A mí me gusta rezar
A veces rezo
por la salvación de los monos
otras por la salvación de las ardillas
y las hojas de afeitar
otras por la salvación
de los zapatos rotos
Con ello no es que quiera
que lleguen al fin de los tiempos
sino que los que pierdan su cuerpo
salven su alma

¿Cómo podrá salvar su alma
un zapato roto?
Ya se ha salvado
si se ha entregado
al dios de los zapatos
y le ha dicho:
Señor, haz de mí lo que quieras,
déjame a la intemperie
para que me recoja en un lienzo
el hermano Van Gogh

Rezo por los pobres y los ricos
por los gordos y los flacos
para que el espejo de mi oración sin palabras
les muestre su peso verdadero
su verdadera riqueza
mientras bajan entre la niebla
hacia el mar
47

¿Es el crepúsculo de hoy
una lágrima
del anochecer de ayer?





Mi madre es la tierra,
ella ha visto morir a todos sus hijos,
todas las civilizaciones han perecido
y se han sucedido unas a otras
y ahora son sólo un puñado de polvo
en la tranquila mano del tiempo

Lo que queda de todos los que han amado esta tierra
es la tranquilidad
Lo que queda de todos los que hemos amado la tierra
es la tierra misma
en la que nos hemos convertido
Ella nos trajo a la luz
y ahora nosotros alimentamos a nuestra madre









48

Chora, Onitsura, Garaku, Ryokan
maestros antiguos construyen
una choza tranquila
donde en cualquier momento
puedo entrar







Desde lo alto de la colina se podía ver el mar,
los acantilados y las rocas,
y el cercano mar lejano susurrando a las sombras
a la caída de la tarde
Las ovejas habíamos llegado allí por azar y
también por destino. Estábamos perdidas
y no estábamos perdidas
Entre la hierba, las mariposas y el sol
del final de la tarde, mirábamos a nuestro alrededor
buscando un redil para la noche
Hasta que una de nosotras, por azar y también
por destino, al masticar una hoja de hierba o andar
un momento despreocupada entre las rocas,
sintió un hogar en aquella vasta y dulce intemperie
y el rebaño se apaciguó y el rebaño se salvó

a William Holman Hunt


49

Mi tío Lauren elegante, tranquilo,
poniéndose el chaqué
para la boda de su hija Mavi
hace ya casi cincuenta años
cuando yo era niño,
vivimos para el Atman
cada instante
podemos ser elegantes, tranquilos





Qué pocas personas hay
como las hojas de otoño

a Angelines Marín
a D. Luis de Lassaletta













50

Para llevarnos ahí
nos mira Ramana Maharshi
desde el presente eterno





Ante las bailarinas con los ojos cerrados
de Degas, alguien comenta “qué arrogantes”,
pero no es cierto,
están escuchando
la música que ellas son


















51

No debe resultar cómodo morir en la cruz,
no acabas de coger la postura
No debe ser fácil vivir en la cruz,
a no ser que abandones tu cuerpo y tu mente
no acabas de coger la postura





Junto a la frente de mi esposa
escucho los pájaros y la lluvia



















52

En la pintura holandesa del siglo XVII
en Pieter de Hooch, en Vermeer,
en Berckheyde, en tantos otros,
está el respeto a las cosas,
a cada cosa, a cada partícula
de la vida, de la existencia
Es como si dijeran
silenciosamente
¿por qué tener prisa
si todo es santo?
Es como si nos susurraran
amorosamente:
aquí, aquí, aquí también





Con qué despreocupación se mueven
las ramas de los cedros,
ha llovido hace un rato,
qué bien se está bajo los castaños
qué bien se entiende
que los pintores quieran conservar
un tiempo así
para gozar de este bienestar
siempre




53

Hice un fuego
con todos mis lápices
y con las cenizas
comencé a escribir





El niño que su madre ha rechazado
come un pastelillo
en la fiesta infantil



















54

Donde nosotros vemos un cuerpo muerto
la naturaleza ve un campo de trigo





La mirada de D. Luis de Lassaletta
te comprendía
comprendía quién eras
y te ayudaba




















55

Los olivos que pintó Van Gogh
lloraban extendiendo sus ramas
extendiendo sus ramas
para traer el Cielo a la tierra





Mi esposa dormida
es una flor que resplandece




















56

La antigua taberna de Eusebio
surge su imagen
su sonrisa de ironía piadosa
como cuando vivía





Ángeles
tan acogedora
como la luz de una vela



















57

La niebla en las ramas
no se ve la cima de las montañas
dos cisnes blancos navegan en calma
la lluvia cae sobre el lago
en el pueblo se encienden las luces
surge la luna
la recién fallecida mujer de un amigo
no somos de nadie
un paseo sin límites
se necesitan pocas palabras





Los almendros de los pobres
no tienen almendras
se las llevaron los ricos
bajo los almendros de los pobres
me ilumina la luna
oigo una canción invencible
de labios de una pequeña flor









58

En un lenguaje sin palabras
nos hablan las estrellas
y de alguna manera lo entendemos





La noche profunda que todo lo puede
me lleva hacia ti





















59

Gente en una calle iluminada por la luna,
de Hiroshige

En esta pintura,
hombres y mujeres están en una calle
y sus cabezas parecen, a su vez, lunas,
reflejos de la luna en el cielo.
Tranquilos, serenos, no parece faltarles nada
ni que deseen nada,
es una escena de iluminación.
Parecen estar dentro de la naturaleza,
de su naturaleza.
Como en otras imágenes de este pintor,
haga frío o llueva, entre cielos grises
y copos de nieve cayendo,
las figuras humanas, aun en armonía con lo que las rodea,
están replegadas en su ser, sobre sí mismas,
y no pierden de vista nunca lo que son.
Me traen a la memoria las palabras a un amigo
del maestro zen Shunryu Suzuki
cuando el cáncer lo alcanzó:
siempre serás algo en este universo,
sé quién soy, no temas por mí








60

Las rocas dicen
con su silencio
lo que cantan las cigarras

recordando a Basho





Para vivir en silencio
se ha suavizado mi corazón



















61

Dios
ha empezado a hablar
en las cosas





Cada hoja
en el sol





















62

Se puede aprender a usar suavemente
un ordenador





Una isla de luz
me pareces mientras duermes






















63

El día que descubrí
a buda en ti





La luz es feliz























64

Antes de ir
a pasar el día en las montañas
la tranquila penumbra
del cuarto de baño





La brisa de verano
me pregunta:
-¿eres feliz?
-contesta, helecho, por mí.
Y el humilde helecho,
al que todo contenta,
dice sí















65

Inocencia
al comer un poco de queso





Lluvia que llueves en rincones nuestros
que apenas conocemos
y los alumbras con tu ternura





















66

Hay muchas maneras de ser hermosa
si tu corazón ama





La cerveza en su copa
en lo alto de la barra
como una victoria





















67

Es difícil expresar
la eternidad que hay en ti
que hay en mí
pero quizás la puedas sentir





De noche me asomo al balcón
de un hotel de un pueblo,
la farola, algún coche que se aleja
por una carretera secundaria,
el árbol, el cubo de basura,
todas las cosas parece que están solas,
la montaña negra como tinta,
las remotas estrellas solitarias
unidas entre sí por hilos invisibles,
todas las cosas parecen estar solas,
las une el hilo del silencio,
va enhebrándolas, discretamente,
respetando la distancia entre ellas









68

La sonrisa de un judío en un campo de concentración
es el Cielo en la Tierra,
significa la comprensión
de la irrealidad última del sufrimiento,
la comprensión de que hay una realidad
más profunda.
Como si esa sonrisa
estuviera viendo el horror
no desde el campo de concentración,
sino desde el Cielo: el Cielo al que accedes
al comprender que el Cielo está en ti
el Cielo eres tú
el Cielo es tu comprensión





Van Gogh pintaba para ciegos
se lo daba todo hecho:
el árbol, el sol, la casita
Pero los ciegos prefirieron
seguir siendo ciegos
pero Van Gogh no cejó en su amor







69

¿A quién pedirás
garantías sobre Buda
sino a ti?





Nubes de verano
libres para deshacerse
y seguir de otra manera
y tú también



















70

En nosotros la visión del Atman,
la visión de nuestra esencia,
así vemos como los que decimos
que están muertos,
sub specie aeternitatis,
nuestros ojos eternos nos traen la paz,
nos traen la luz





Pobre gente, pobre gente
tan hambrientos
tan hambrientos de no saben qué
que no pueden dejar de comer















71

El rostro y el cabello
de una empleada municipal de la limpieza
como una Madonna de Rafael
su labor es la misma
traer luz al mundo





Todo conspira para ayudarte




















72

En Londres, hace ya treinta años,
junto al Parlamento,
en un pub
por la mañana
entré en otro mundo
Era un lugar muy pequeño,
dos o tres figuras oscuras
sentadas en silencio,
fuera del tiempo
Su dignidad y soledad imponían,
parecían reyes, nuestros verdaderos reyes,
y aquel pequeño pub, su catedral





¿Dónde ir a veranear?
a la mirada
de esa monja budista
con la que me acabo de cruzar
una mirada libre
de las mil ataduras del mundo,
radiante, feliz







73

La anciana cuida
de la rosa seca
la rosa seca
cuida a mi madre





Los cuentos de Andersen no terminan nunca,
siempre están naciendo nuevos cuentos suyos,
siempre continúan: en el retorcerse
de cualquier manera de una hoja de otoño,
en el repiqueteo de la lluvia y lo que cuenta
a los aleros del tejado y al cristal de la ventana,
en el silencio blanco de un paseo solitario,
en la soledad de un anciano,
en el optimismo de una taza de té rota,
en el valor y la fe en la pura vida
de tantos corazones rotos











74

Llovía y llovía y este dolor aquí, en mí,
en todo lo que veía,
una lluvia silenciosa de dolor
que me redujo a un silencio sin fondo
y no pude sino ofrecer mi dolor al Señor





Todo el mundo
tiene un padre y una madre,
una hoja de un árbol
puede ser un buen padre,
una gota de lluvia, una lágrima,
pueden ser una madre















75

La forma es vacío
lo saben los niños
con su mirada oceánica
y los adultos si dejamos vagar la mirada
por las cosas y los asuntos
y vemos por fin

Madrid, cuarto de estar, agosto
de dos mil nueve





-No sabemos quiénes somos, dijo Billy the Kid
durante el recorrido de la bala de Pat Garrett
hasta su corazón
-No sabemos quiénes somos, sonrió Napoleón
desde su derrota en Waterloo
hasta su penúltima isla, Santa Elena
-No sabemos quiénes somos, respiró aliviado
Luis XVI, mientras la guillotina caía alegremente
no buscando su garganta








76

Manuel Revuelta, hace unos veintidós años,
iba con alguien en un tren
y Manuel puso un caramelito
en medio del asiento frente a ambos
y su compañero de viaje lo vio
y no preguntó por qué

al monje zen Manuel Revuelta





Un campesino que no necesita cultivar la tierra
un astrónomo que no sufre por no mirar el cielo
un escritor que no se inquieta por no escribir
un pintor que es feliz tan sólo mirando














77

En mí, no en mi cuerpo,
brilla una luz,
me recojo y descanso
en esa luz





Copos de nieve, Ramana Maharshi
era el punto más blanco
de una hoja en blanco, Jung lo supo

no lo sabemos
pero todos somos ese punto en la hoja

ese copo en la nieve














78

No nos salvó la belleza
fue la derrota lo que nos salvó





El amor salva los lápices
el amor salva las cosas






















79

La farolilla de la estación de tren
me revela en un instante
lo joven que soy





El leopardo no se mueve, no tiembla
no invoca el Sutra del Diamante
no hace balance al final del año
no resume su vida en la selva y la jaula
no publica sus memorias
una misma sangre corre por los dos tigres
el leopardo de juguete y el leopardo real
















80

La cántara de leche en una pintura
de Jan Brueghel
un bosque de Rubens
la luz que recorre una tarde de Claudio de Lorena
dan testimonio
de la paz eterna, universal
que llena todas las cosas

Toda la existencia
es criatura de este gran Ser
es este gran Ser

Este cubo con agua
este muro de piedra
este anochecer de Friedrich
están ahí
para que sepamos quiénes somos,
son con nosotros
en este ahora eterno

Nuestra Conciencia más alta
impresa en esta mera existencia
no precisa pensamientos o palabras
para dejarse ver







81

El mar borró mis huellas
el mar borró mis pecados
lo que soy los borró





El cedro, el mirlo
El roble , la lluvia
Al oír estas palabras
¿habrá alguien que sepa
que estoy hablando de él
y de su eternidad?

















82

Árboles iluminados en la noche
árboles iluminados en el día
te dan lo mejor de sí mismos





Coloco las mantas y las sábanas
y ellas me colocan a mí





















83

Soñé un poema y desperté con un verso:
“riéndonos en la nieve”
con la felicidad del verso
nevando sobre mí
me volví a dormir





Ante el gran tiburón
el niño ve
que el tiburón y él
son una sola esencia

El tiburón y el niño,
de Juan Díaz














84

La sola existencia es conciencia,
un poco de agua en el desierto
rodeada de unas cuantas piedrecillas
como peregrinos que han venido a beber
la gracia pura, el puro don de la existencia,
encarnada en este escaso y milagroso charco,
en esta luz y arena infinitas
Si Barceló hubiera anhelado
decir algo parecido a lo que Friedrich
dijo una vez: “Lo divino está en todas partes,
una vez lo pinté en un grano de arena, en los juncos”,
creo que lo podría haber dicho esta vez

El charco,
de Miguel Barceló
















85

Vi
el cielo desde los prados
Pensando en mi vida,
sentado en la hierba,
bajo el arco iris y
el sol de los años,
vi el
paraíso
desde los prados

La catedral de Salisbury
desde los prados,
de John Constable





La eternidad del burro
es mi propia eternidad

Proezas magistrales,
de J.C. Savater








86

Para alguien tan limitado como yo
es suficiente maestro
esta silla o este hotel





Te vas dejando dormir
te vas dejando morir,
en manos de algo más grande que tú,
como cuando vivimos y nos damos cuenta
de que nuestros deseos son absurdos
y no tienen que ver con la realidad,
y entonces bajamos
por el camino
de la existencia,
fácilmente,
así












87

Cuando yo muera no se lo digas a nadie,
que todo siga igual
el verano con su rueda feliz
los niños jugando un victorioso partido
no digas nada de mí,
que fui malo, a veces bueno,
y seguiré más transparente ahora
tan feliz, vestido con las hojas de otoño
brillando en el aire en el viento de invierno
junto a ti





Es bueno tener un cuadernillo siempre blanco,
como si estuviera nevado,
la nieve ha cubierto las palabras
y éstas palpitan secretas bajo la nieve,
no sabemos si algún día deshelará











88

Una revelación al mirar al cielo
yo soy esto este gran poder
en acción tan vivo
en todas las cosas
una gran alegría me llena
puedo andar dentro de este Gran Ser
toda mi vida siempre
dejar atrás las cadenas
y caminar ligero en mi reino





Qué luna tan hermosa
la noche del funeral de Lydia
Qué reales las estrellas, el cielo oscuro,
la maravillosa brisa de primavera,
qué real la misma Lydia ahora,
qué presencia tan real,
qué poderosa existencia,
más real y verdadera
que cualquiera de nuestros deseos

a Lydia Ollero






89

Nunca tuve una familia
excepto ahora
que no tengo nada





El sonido de una mano aplaudiendo
el triunfante silencio;
el color del viento, la felicidad




















90

Para llegar a lo que eres
nada mejor
que una escalera sin peldaños





Acordaos de Jesucristo en la Cruz
que se las tuvo que arreglar sin Coca-Cola





















91

Al caer la tarde
silencio en la casa
silencio en la calle
las farolas se encienden
mi esposa duerme
hojeo un libro de Vermeer
su luz salvadora
bendice la habitación





Si la figura ante la niebla
en el cuadro de Joaquín Risueño
se volviera hacia nosotros
veríamos en su rostro
la niebla, ese gran ser,
la pureza y la inocencia de la niebla
que llega a todas partes.
Si la mujer que abre sus brazos
ante el sol
en el cuadro de Friedrich
volviera su rostro hacia nosotros
veríamos en él la alegría
y ternura del sol y todas las estrellas





92

Un planeta libre
de la ambición de los poderosos,
libre de la esclavitud del progreso,
un planeta en paz,
una revolución que hacemos nosotros,
tú y yo, las pequeñas motas de polvo,
siendo lo que somos
aunque nadie lo vea























93

San Francisco de Asís
cuando estaba ya muy malito de lo corporal
se ponía en el ojo su penicilina: hierro candente
y San Francisco al hermano fuego,
cortés le daba permiso y le venía a decir:
“ande yo caliente, ríase la gente”

En lo mental tampoco San Francisco
se quedaba atrás,
todas las tardes se daba una vuelta
con los hermanos pájaros
por la cima del Monte Alvernia
y practicando el desapego más hondo
sobrecogía nuestros corazones
y nos hacía reír y llorar

pero al final antes de irse
nos enseñó cuánto nos ama
la luz original












94

Bob Dylan y San Francisco de Asís

Bob Dylan, de joven
feliz en la nieve un día cantó
la alegría de cantar libre
sin estar protegido
sin necesitar protección

San Francisco de Asís
un día renunció
y supo quién era:
un ser libre
como un día lo seremos
tú y yo
y renunciando a las prisiones del yo
se fue andando descalzo en la nieve
feliz por fin de oír cantar a su corazón














95

Nueva Canción de las Criaturas

“Sé cortés” rogó San Francisco
al hermano fuego antes de que los médicos
quemaran sus ojos intentando curarle

Ésta es la nueva canción de las criaturas

El hermano sol abrasa, la luna congela
el fuego nos quema, saltan por los aires
nuestros hermanos los hombres
al compás de las bombas.
Las estrellas son preciosas pero también estallan.
El agua inunda nuestras casas
y ahoga a nuestros seres queridos.
El aire contaminado es nuestro cáncer

Yo creo que las criaturas y su Creador
quieren que despertemos de un sueño
y sonrientes nos dicen:
“Otro es el universo,
no sois la medida de todas las cosas,
no sois la medida de vosotros mismos”

Loadas sean pues todas las criaturas
y su Creador que nos arrojan y llaman
a una nueva luz, la luz de siempre,
que nuestros ojos, sólo pensando en nosotros,
no nos dejan ver

“No eres tu cuerpo, no eres tu mente,
96

sé todo esto, sé lo que eres en realidad”:
ésta es la canción que le oigo susurrar al Señor
y su universo esta dulce mañana de otoño.
Y ante la gran avalancha de seres
que vienen hacia nosotros
y nos invitan a unirnos
a esta mañana universal,
parafraseando a San Francisco,
creo que ha llegado el momento
no de pedir piedad a las cosas,
sino de acogerlas y recibirlas diciendo:
“ha llegado para mí el momento
de ser cortés con vosotras”


















97



Despedida




























98

A Jesús en la cruz
su Padre le preguntó:
¿Qué tal estás?
Y Jesús contestó:
Yo estoy contento





La Canción del mirlo

Fui a los descampados
donde toda la basura del mundo
había sido arrojada
y vi allí un mirlo cantando

Fui a los hospitales
donde los hombres y las mujeres
sufren y mueren
y a la cabecera de un moribundo
vi un mirlo cantando

En el campo de batalla,
cuando todo había terminado,
junto a los cuerpos inmóviles
vi un mirlo cantando

En los altares de los viles banqueros,
en los altares de todos los que abusan
y explotan a los demás
99

vi un mirlo cantando

En el centro del torbellino,
donde el dolor, la amargura y el llanto
giran en un oleaje sin fin,
vi un mirlo cantando

Llegué al desierto
donde la luz y el aire
apaciguan el alma
y oí allí un mirlo cantando,
y miré y miré
pero no pude encontrarlo,
hasta que al fin me di cuenta
de que era de mi garganta
de donde brotaba
aquel inicio de canto,
era de mi pobre cuerpo
y mi mente aterida
de donde nacía
el principio del canto










100

Oíd Nuestras Campanas

No volveré a casa
yo mismo soy mi hogar
mi silencio es mi paz

No volveré a casa
no necesito padre
tampoco madre
las estrellas del cielo son mis hermanas
mi patria es la vida sin final

No volveré a casa
no trabajaré para ti
y tus sucios esquemas
y mientras vivas
me reiré de los grilletes
que para mí forjaste
con tanto afán.
Y cuando mueras,
mientras escucho la lluvia,
se ahondará aún más
el querido silencio
y la querida paz

No volveré a vosotros,
no necesito vuestras oportunidades,
no necesito vuestros bancos
que nos engañan,
no necesito vuestros hospitales
para ricos,
101

ni las casas que nos quitáis,
no necesito vuestros políticos
tan zalameros y tan ladrones,
no necesito una Iglesia
que prohíbe la Vida
y sirve a la muerte,
yo soy mi iglesia,
mi mujer es su propia iglesia,
la dulce iglesia
de Shakespeare, Jesús y Siddharta,
ésta es la verdad, esto es verdad

Oíd nuestras campanas,
nuestras libres campanas
más allá de vuestras leyes corruptas
y vuestra corrupta moral.
Nuestras libres campanas
no están hechas de oro,
no están hechas de plata,
nuestras libres campanas
de silencio y verdad
sonarán siempre
para recordaros
que no os queremos,
no os necesitamos,
sonarán siempre
desde nuestra paz
para atormentaros,
para despertaros
y recordaros
nuestra libertad
102

Había un hombre
que nunca decía lo que le pasaba
sólo paseaba en paz
entre los campos de batalla





Soy el alud que me aplasta
y soy el sol que funde el alud,
soy el cáncer que me invade
y soy el polvo
donde se desmorona el cáncer,
soy el ladrillo que me golpea
y soy el palacio donde el ladrillo
se une a todo,
soy todo esto,
no veo los límites,
soy esta Conciencia,
las olas que rompen en la orilla
vuelven al mar









103

Paseando por los prados
prados amplios
tan gozosos para el pie y la vista
tan refrescantes
Nos abrían a un gran bienestar
nos abrían a algo sin límites
Entonces nos convertíamos
en aquello sin límites
paseando por los prados
paseando por el cielo

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful