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Respir hondo una vez, despus otra. Oxgeno para despejar y tranquilizar la
mente. Tal como lo vea, ahora le quedaban dos posibilidades. Podra sacar las maletas
del coche, entrar en el aeropuerto de Dubln, devolver las llaves al de la agencia de
alquiler, de pelo color rojizo zanahoria y sonrisa kilomtrica, y reservar un vuelo de
regreso a casa.
Por supuesto que ya no tena trabajo, pero poda vivir de su cartera de acciones tan
ricamente durante algn tiempo, gracias a Dios. Tampoco tena ya el apartamento
porque se lo haba alquilado a esa simptica pareja para los prximos seis meses, aunque
si decidiese volver a casa, se podra quedar con la abuela durante un tiempo.
Y la abuela la mirara con esos preciosos ojos de color azul apagado, llenos de
decepcin. Jude, querida, siempre llegas al lmite del deseo de tu corazn. Porqu
nunca puedes dar ese ltimo paso?
No lo s. No lo s Abatida, Jude se tap la cara con las manos y se balance.
Fue idea tuya que yo viniese aqu, no ma. Qu voy a hacer en la casa de campo de
Faerie Hillen los prximos seis meses? Ni siquiera s cmo conducir el maldito coche.
Estaba a punto de romper en llanto. Senta cmo le invada la garganta, le zumbaba
en los odos. Antes de verter la primera lgrima, ech hacia atrs la cabeza, cerr los
ojos con fuerza y se maldijo. Las lloreras, pataletas, sarcasmo y otros comportamientos
por el estilo constituan nicamente diversos mecanismos de defensa. La haban educado
para entender estos comportamientos, la haban enseado a reconocerlos. Y no iba a caer
en ello.