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J.C Pinto Soria

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Universidad Francisco IVIarroquín

http://www.archive.org/details/estrucagrariOOpintguat

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IC. Pinto Soria

ESTRUCTUIM

AGRARIA

ifSENTAMIENTO

y

en la GfPITANIk

GENERdLde

GUI^TEMifLA

Colección Luis Lujan Muñoz

Universidad Francisco Marroquín

wvy^.ufm.edu - Guatemala

Julio C. Pinto Soria *

Julio César Pinto Soria es doctor én historia económica, graduado en Europa.

Conno

Instituto de

Investigaciones Polfticas y Sociales, y el Centro de Estudios Urbanos y

investigador

de

esta

materia

colabora

con

el

Regionales (CEUR) de la

Universidad de San Carlos de Guatemala. La

Editorial Universitaria publicó en

1980,

como volumen nueve de su

"Colección textos", su obra RAICES HISTÓRICAS DEL ESTADO EN

CENTROAMERICA, con los auspicios de la Escuela de Ciencia Poli'tica de la

misma.

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EDITO RIALUNIVERSITARIA

Colección Monografías

Vol. 13

r^ Universidad de San Carlos

de Guatemala

1981

1254—1 m—10-81

Impreso en Guatemala. Centroamérica

Impreso No. 1266

Editorial Universitaria

índice

1. introducción

2. sobre la problemática

.

3. la dispersión rural

3.1

en la población indígena

3.2

en la población mestiza

4. un caso concreto

5.

ANEXO

5.1

ABREVIATURAS UTILIZADAS

6.

bibliografía

9

10

12

12

16

21

46

46

46

ai

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Pr e f e n t a c i ón

Con el trabajo que presentamos, realizado por el Dr. Julio Cesar

Pinto Soria, historiador, investigador del Centro de Estudios Urbanos

y Regionales, continuamos con las investigaciones del área de

estudios de la historia territorial de Guatemala, que tiene nuestro

Centro. El estudio del Dr. Pinto Soria es un trabajo serio de información

histórica, tan necesaria para desvanecer las concepciones mal

fundadas sobre nuestra historia colonial. Es un trabajo de

investigación histórica, que por sus cualidades interpretativas, supera

la simpleza del trato de la información en los trabajos histbriográficos

que han abundado en el pai's.

ser interpretada y no

simplemente contada. Y por sostener esta posición científica la

única posible en esta disciplina— nos brindamos generosamente a la

polémica.

En este último sentido, el valioso trabajo del Dr. Pinto nos

aporta dos elementos que es necesario destacar.

Por un lado, representa para las disciplinas que se preocupan de

la cuestión territorial, una propuesta metodológica que se sustenta en

la utilización de la dimensión del confliao social (en términos

generales) como mecanismo de análisis del desarrollo territorial. En

particular se usa la dimensión del conflicto social como medio de

análisis histórico de la relación entre la distribución de la tierra y las

formas que toma el asentamiento poblacional. Por otro lado, este trabajo abre un importante señalamiento

sobre el papel y la imporuncia de la existencia de la pequeña

producción campesina en la producción colonial. En cierta forma, esa

Para

el CEUR,

la historia

debe

importancia había sido desconocida y a veces hasta negada.

Dada la intención del estudio que se presenta, se señala en él

solamente lo importante que fue este "campesinado parcelario " en el

asentamiento poblacional. Sin embargo, queda abierta una

interesante discusión

sobre

su papel global

estruaura social de la colonia.

Dr. Luis Alvarado C.

Coordinador del CEUR

como

clase en

la

.

.

.

ESTRUCTURA AGRARIA Y ASENTAMIENTO EN LA

capitanía GENERAL DE GUATEMALA

;. INTRODUCCIÓN

(Algunos apuntes históricos).

-

'

:.

*

Para poder analizar las formas que tomó el asentamiento

humano en el periodo colonial, es necesario contar, entre otras cosas,

con información conaeta sobre la manera como se encontraba

distribuida la tierra entre los distintos seaores de la población.

En este sentido, contamos ya con material valioso que permite

ubicar aspectos esenciales de la estruaura deF agro colonial; por

ejemplo, aquella documentación que recoge la conflictiva relación

que se daba entre el gran terrateniente y el pequeño campesino en

cuanto a la posesión o propiedad sobre la tierra. Se trata de material

sumamente importante; ya que al defenderse el segundo (el pequeño

campesino se mantiene constantemente a la defensiva en esta clase de

litigios) relata las vicisitudes y arduo trabajo que le ha costado el

mantenimiento y cultivo de las tierras, que constituye siempre su principal argumento en defensa de lo que sabe suyo, así como al

ponerse en evidencia los medios que utiliza el gran terrateniente para

demostrar o asegurar su propiedad sobre las tierras en litigio: el

engaño, el contubernio abierto con las distintas autoridades, todo

ello en un clima de violencia y extrema zozobra, se obtiene un

cuadro bastante claro sobre el mundo rural que no deja la menor duda sobre el carácter fundamental de las contradicciones entre

ambas clases sociales.

del sistema

dominante venía a ser cuestionada, como fue el caso en las últimas

décadas de la dominación española, el problema agrario cobraba su

verdadera dimensión y su peso se hacía sentir, en una u otra forma,

sobre el conjunto de la sociedad colonial.

En la Gaceta de Guatemala, por ejemplo, se hicieron varias

alusiones directas al problema, señalándose tanto los efectos

negativos de la gran propiedad desde el punto de vista puramente

económico,^ como el grado de radicalización que alcanzaba, ya por

ese tiempo, el conflicto entre el pequeño campesino y el gran

En

tiempos de

crisis,

cuando la regularidad

10

JULIO PINTO SORIA

.) nuestros beneméritos labradores, —se escribía

terrateniente:

en una Gaceta de 1799 refiriéndose a la suerte cotidiana de los

pequeños arrendatarios— ésos que nos dan de comer, esos infelices

mtlpantes, que andan de teca en meca, arrobados de aquí, repelidos

de allá, y siempre buscando, quien les arriende un pedazo de tierra bajo la dura condición de una servidumbre personal, además de

contribuir con una décima al propietario. ¡Raro fenómeno donde

sobran tierras para ocupar los brazos todos de la España! *'^

Pocos años después, cuando el movimiento anticolonial se

radicalizó en el virreinato mexicano a través de la participación de las

masas campesinas, cundió el pavor en los círculos dominantes de Centro América, llegándose a temer el desencadenamiento de un

movimiento similar en sus propios dominios. Un documento

redactado por ese

tiempo no deja

la menor duda sobre esto-.

J siendo evidente que el hombre sin propiedad nada posee, que

el que nada posee, nada tiene que perder, y que el que no tiene que

perder, no tiene patria; de donde proviene que esta casta de gente es

la más temible en cualquier conmoción popular

J"^

Lo anterior, lo destacamos sólo como vía de introducción; y

con

el deseo

de

alcanzaba ya el

llamar la atención sobre las dimensioi^es que

problema agrario a principios del siglo XIX.

Utilizando el material que hemos logrado reunir, trataremos de

aclarar, en las siguientes líneas, algunos aspectos que consideramos

importantes en relación con la vinculación dialéctica que se dio entre

las formas que tomó el asentamiento rural y la estructura agraria

colonial.

2. SOBRE LA PR0BLEA4ATICA

Para fínes de la época colonial contamos con los siguientes datos

sobre la distribución de la tierra entre la población mestiza: de

75,000 familias en que se calculaba la totalidad de dicha población

para todo el territorio de la Capitanía General de Guatemala,^ más o

menos 9,500 están clasificadas en un documento como arrendatarias,

es decir, el 13o/o del total; 4,500 están registradas como pequeños

propietarios, que hacen el 6o/o de dicha población.^ Se trata, desde

luego, de datos aproximados, pero se pueden tomar con alguna

seguridad, ante todo si se toma en cuenta que la tercera parte del añil

exportado era producido precisamente por pequeños productores,

ESTRUCTURA AGRARIA Y ASENTAMIENTO

11

conocidos en la terminología colonial como ''poquiteros*'^ Otros

rubros de

la economía colonial, como tabaco, medios de

alimentación, etc., eran también producidos por estos pequeños

campesinos para el mercado local,^

sin

olvidar que un fuerte

contingente de la mano de obra de las grandes haciendas provenía

directamente de este sector de la población,®

Cortés y

Larraz, en su descripción, hace también

constantemente alusión a estos pequeños productores,^ ya sea en

calidad de propietarios de tierras o de pequeños campesinos que a través de su arduo trabajo habían hecho cultivables las tierras que

ocupaban, aunque, por lo regular, no poseían ninguna clase de títulos de propiedad sobre las mismas, hecho que generaba un clima de

extrema inestabilidad en la vida del campesinado; pero esto lo

trataremos más adelante detenidamente.

Lo anterior demuestra, que la pequeña economía campesina

mestiza tenía a principios del siglo XIX más importancia que la que

hasta el momento se le ha reconocido.^® Es decir, la relación latifundio-minifundio había alcanzado un fuerte grado de desarrollo,

su futura importancia, en cuanto a eje central de la economía de la

región, se empezaba ya a sentir por esos años. En el caso de la

población indígena, el mismo término "tierras comunales*' (que por

su origen específico colonial y forma de desarrollo sólo con grandes

reservas se le puede comparar con su homónimo de la historia

europea), no deja de ser ambiguo,^ ^ ya que no expresa a cabalidad el

contenido socio-económico que supuestamente pretende reflejar.

Cómo se sabe, la violencia tuvo, como factor conforman vo, im

papel extraordinario en la estructuración de la sociedad colonial. La

conquista fue fundamentalmente un acto de violencia y esto se

reflejó, ante

todo,

en

la forma arbitraria en

que

se

hizo

la

distribución de tierras a las comunidades indígenas. Este hecho

determinó que desde

los

inicios no

pudiera existir la menor

concordancia entre el número de indígenas de un pueblo dado y las tierras que les fueron asignadas. Así, las tierras obtenidas por cada

familia indígena tenían que resultar, en general, insuficientes; situación que sólo vendría a agudizarse, en la medida en que la

población indígena empezó a recuperarse numéricamente^^ y

entraron en ju^o las leyes socioeconómicas de la sociedad colonial cuya dinámica apuntaba, precisamente, hacia el acaparamiento sistemático de las tierras en manos de la minoría dominante

Í2

p;j^3¡,j,x; JULIO PINTO SORIA

,^5^^

parasitaria.^ ^ * El resultado fue una fragmentación constante de las tierras comunales. La relación entre el número de la población

aborigen y las tierras disponibles fue cada vez más desesperante,

hecho que por la misma dialéctica interna del sistema imperante no podía ser contrarrestado a través de la ocupación de nuevas

tierras. Es decir, económicamente, al final del período colonial bajo el término "tierras comunales" se escondía en la realidad un agudo

sistema de parcelas, de minifundio; en el sentido más injusto para la

población indígena,

como se

destacó con toda claridad en un

documento de principios del siglo XIX,* ^

Partiendo del origen histórico de la pequeña economía

campesina, se puede llegar a conocer algunos rasgos esenciales de la

estructura del agro colonial

centroamericano, que es lo que

intentaremos hacer en este pequeño trabajo.

^,,

i. LA DISPERSIÓN RURAL

,iM 3'^ EN LA POBLACIÓN indígena

-^

Una característica general de las colonias españolas fue el

predominio de la población rural dispersa sobre núcleos propiamente

urbanos.

Este aspecto,

que tenía

su origen

en

el carácter

marcadamente agrícola de la economía, estaba aún más acentuado en

la Capitanía General de Guatemala. Al final de la dominación

española, cerca de la tercera parte de la población mestiza vivía dispersa en valles, laderas de montañas, comunidades indígenas, etc.

En la población indígena, aunque en proporciones mucho menores, se observaba el mismo fenómeno. Esta forma de asentamiento rural

de la población explotada tiene diferentes causas; por el momento nos interesa destacar solamente dos de ellas:

1. El asentamiento disperso como alternativa y forma de lucha de

los sectores pobres contra la explotación colonial, y

2. Como fenómeno colateral del latifundio en crecimiento.

En la población indígena la dispersión rural era menor, en

primer lugar, porque vivía en sus comunidades bajo el estricto

control de

los distintos sectores de

la clase dominante:

encomenderos, autoridades coloniales, eclesiásticas, etc.

ESTRUCTURA AGRARIA Y ASENTAMIENTO

13

Las comunidades indígenas, como es sabido, debían

permanecer, en la medida de lo posible, como una fuente segura de

tributos y demás prestaciones a los grupos dominantes y por ello el

sistema colonial aplicó sus instrumentos de control sobre este sector

de

económica y la imposibilidad de poder pagar los tributos obligaban a

los indígenas a fugarse de sus comunidades, como registran a menudo

) desertan sus pueblos con otros

los documentos de la época:

la población con un rigor especial. Sin embargo,

la miseria

gravísimos e irreparables daños, que se siguen (

J"'^^ o bien:

.) los indios es constante que se huyen de sus pueblos por no

hallar con que pagar los tributos'* ^ ^

El sistema de terror y pillaje general que predominaba sobre las

comunidades indígenas empujaba a sus miembros a buscar la huida

en forma desesperada.^^ Cortés y Larraz da al respecto información

abundante.^® Fugarse de las comunidades y asentarse en los parajes

fuera del control colonial, valles aislados, laderas de montañas, etc.,

pagar el tributo real, pero ante todo del

reclutamiento forzoso de mano de obra para las grandes haciendas. Factor decisivo que empujaba también a la huida era la búsqueda de nuevas y mejores tierras que las que se tenían asignadas por las leyes

significaba librarse de

coloniales.

Las comunidades indígenas se encontraban por lo regular mal

dotadas de tierras, ya porque así fue desde su fundación, ^ ^ porque

las tierras que tenían señaladas por ejidos no se encontraban en

concordancia con el número de indígenas de la comunidad,^® o porque con el correr del tiempo habían ido perdiendo sus tierras a

manos de españoles, criollos y mestizos. Lo anterior constituyó,

desde luego, un proceso que se dio en forma diferenciada, motivado

por el grado de intensidad que toma el desarrollo económico en las

distintas regiones. En las postrimerías del período colonial, este

fenómeno era más violento e intenso en la región salvadoreña, como

consecuencia indudable del mayor dinamismo de la economía del

territorio que expropiaba al aborigen más rápidamente de sus tierras

comunales.2 1 No fue casual que Cortés y Larraz subrayara el espíritu

especialmente hostil de los indígenas de esta provincia contra

españoles y mestizos por igual.22 En la región guatemalteca la

intensidad de este proceso fue contrarrestado parcialmente por el peso enorme de la población indígena sobre el resto de la población,

pero especialmente por el carácter estacionario y autosuficiente de la

14 «

Om^ííU

JULIO PINTO SORIA

economía que, aunque penosa y miserable, le permitió al indígena

sobrevivir y hasta aumentar su influencia numérica a fines del siglo

XVIII.^^

Esta evolución entre la tierra y las masas trabajadoras está

completamente acorde con las leyes que rigen el surgimiento y

desarrollo de un sistema socioeconómico de carácter feudal, como el

que imperara en Centro América en la época colonial. Inherente a un

sistema de esta naturaleza, es reducir la tierra que posee el pequeño

campesino, a la estrictamente indispensable para la subsistencia-, en primer lugar, porque sobre esta base se estructuran las relaciones de

dependencia y dominación entre la mayoría con poca o ninguna

tierra y la minoría dominante que controla el acceso a ella.^^ A la

vez, y también acorde con un sistema de carácter feudal, bajo la

dominación colonial predomina el consumo parasitario de los grupos

dominantes que acaparan cualquier crecimiento de la producción por

los canales conocidos del intercambio desigual de mercancías, tributos, prestaciones al clero, etc.^^ Esta circunstancia hace que el

pequeño campesino carezca de estímulo para incrementar la parcela de producción, dado que cualquier crecimiento económico no

redunda en una mejora de su propio nivel de vida, sino del de los

grupos parasitarios. De allí que el pequeño campesino tendió a

utilizar sólo aquella tierra que le era absolutamente indispensable

para la reproducción de su fuerza de trabajo,^ ^ hasta el extremo que una mala cosecha significaba que la parcela de tierra ya no pudiera

cumphr su función de parcela de '^subsistencia y reproducción'* ^^ sucediéndosc las grandes hambrunas y mortandades indígenas.^® Lo cierto es que un gran número de pueblos indígenas se

encontraban pésimamente dotados de tierras. En casos

extraordinarios (pestes, malas cosechas, etc.) no producían estas

tierras el mínimo para la subsistencia y, compelidos por el hambre,

los indígenas se veían obligados a abandonar los pueblos en busca de

mejores condiciones, como informaba el Alcalde Mayor de la

.) en que afligidos los pueblos de

Salamá, Rabinal y Cubulco de una terrible epidemia de tercianas, a

causa de que habiéndoseles secado las milpas por faltas de aguas, habíanse mantenido por algún tiempo con frutas, y raíces silvestres

no usadas, contándose a un sólo tiempo en sólo los dos primeros

cerca de trescientos enfermos, sobre más de cuatrocientos que ya

Verapaz a fines del siglo XVIII: %

.

habían fallecido

J 29 ^ continuación informa el Alcalde Mayor

ESTRUCTURA AGRARIA Y ASENTAMIENTO

15*

que con las medidas tomadas para combatir la epidemia logró evitar

que los indígenas abandonaran por completo los pueblos:

.) y

por este medio se evitó la desersión de las familias, que acosadas del

hambre habían empezado a abandonar dichos pueblos

J^°

A lo largo de todo el período colonial informan las autoridades

sobre indígenas fugados de sus pueblos, as'í como el tipo de medidas

adoptadas para retornarlos a su lugar de origen. El mismo alcalde

mayor anterior destacaba entre sus méritos la reducción que había

hecho en el pueblo de El Chol:

J de los muchos indios que

andaban dispersos por los Valles de Uran, Saltan y Chibac

.) y no

habiendo antes en dicho pueblo más que cinco tributarios por los

.Y*^^ Más adelante informaba

nuevos rateos ascendieron a cien

sobre los resultados de una acción de rastreo llevada a cabo en los

alrededores del Polochic:

.) Hizo un reconocimiento prolijo del

Río Polochic, sus riberas, y montañas, que le circundan, y habiendo

encontrado hasta doscientas familias de Indios que prófugos de otros

pueblos, y convidados de la fertilidad de aquellos terrenos vivían sin

sugesión a

rancherías para obligarlos a reducirse a poblado, si bien no pudo

conseguirlo, pues apenas se ausentó de allí, volvieron los Indios a disfrutar de la amenidad del sitio, y de su antigua criminal

ley ninguna

.)

los empadronó, quemándoles las

J32

La forma típica de obligar a los indígenas a volver a su lugar de

origen era la quema de sus viviendas. ^^ No obstante, como se puede ver en el caso anterior, no todos los indígenas dispersados retornaban a sus antiguos pueblos. Así fueron conformándose centros especiales

de poblamiento indígena similares, como veremos más adelante, a los

fundados por la población mestiza pero con la diferencia de que el

indígena se veía obligado a ocupar las peores tierras, como informaba

Cortés y Larraz en su descripción:

.) bien que estos infelices no

reparan establecerse en cualquier territorio bueno, o malo, sea valle,

sea monte, sea quebradura, sea como fuere,

.)**^^ Es claro que

para las autoridades dominantes no era conveniente que grandes

sectores de la población explotada lograran evitar, por medio de la

'* criminal libertad*', el control colonial,-^ ^ y en casos de extrema

miseria

se

concedían esperas en el pago

de

contrarrestar las fugas indígenas.^

los tributos para

16

JULIO PINTO SORIA

3.2 EN LA POBLACIÓN MESTIZA

En la población mestiza era donde se observaba el mayor grado

de dispersión rural.^^ No se puede entrar a estudiar el agro colonial

centroamericano eludiendo el análisis de esta forma de asentamiento.

Como ya dijimos, aquí se encontraba la tercera parte de la población

mestiza, que al final del período colonial desempeñaba una función

económica importante, ya en calidad de pequeños productores

proveedores del mercado local o como mano de obra para las grandes

haciendas vecinas."'®

La dispersión rural de la población mestiza tiene su origen en

varios factores de carácter socioeconómico, nosotros sólo nos limitaremos a mencionar aquéllos que consideramos más

duda, por ejemplo, que el simple

crecimiento demográfico de la población mestiza y el estancamiento

económico de la sociedad colonial vinieron a provocar grandes

movimientos de población mestiza hacia las áreas rurales, ya que

probablemente constituia una forma de evitar parcialmente la miseria

colonial. Además, como en el caso de la población indígena, era una

manera de esquivar las prestaciones a los grupos dominantes, como varemos más adelante. Las raíces del fenómeno se deben buscar en el

importantes.^^ No cabe

cirácter mismo de la economía. La influencia decisiva que tuvo el

factor extemo en el origen y desarrollo de las economías coloniales le

imprimjió al funcionamiento de las mismas un carácter

extremadamente cíclico.^® Después de cada uno de estos ciclos

seguía una depresión extrema de la economía en que llegaba a

desaparecer, prácticamente, la poca circulación monetaria existente y

se retomaba al sistema de trueque, como se observa en Centro

América desde la segunda mitad del siglo XVII hasta las primeras

décadas del siglo XVIII.'*^ Todos los sectores de la sociedad colonial

eran golpeados por estas crisis unos más otros menos, según el grado

y forma cómo se encontraran vinculados al sistema económico

dominante.

De los sectores dominantes, unos permanecían en los centros

urbanos, otros se retiraban a sus haciendas o ingresaban en el rango eclesiástico.'*^ Para la población indígena y mestiza estas crisis

significaban, fundamentalmente, un empeoramiento de su situación económica, ya que el sector dominante lejos de dejar de exigir las

prestaciones económicas vigentes las intensifica, tratan to de

ESTRUCTURA AGRARIA Y ASENTAMIENTO

17

compensar así la disminución de entradas que trae consigo la pérdida

del contacto con el mercado exterior.^ ^ Los sectores explotados

trataban de evitar los efectos de las crisis a través de la dispersión

rural, es decir, por medio de la fuga hacia aquellos territorios aún

fuera de la órbita de la economía dominante.**^

Existe abundante información que describe esta clase de

asentamientos. Un documento de principios del siglo XVIII (precisamente cuando la economía del Istmo era golpeada por una de

las crisis mencionadas arriba) es especialmente importante porque permite comparar el fenómeno con épocas posteriores. Dicho

documento describe los asentamientos mestizos así:

.) y de esta

libertad con que viven, vagamundos en montuosos y ocultos parajes,

como barbaros cuasi sin Dios,

Rey, a el modo selvático de sus

moradas, y porque aunque estos y otros muchos, de su especie,

tienen diferentes tierras, y pueblecitos, en todo el Reyno, son sólo para el refugio de sus personas, cuando el celoso Juez quiere, aplicar

el remedio, acorriéndose a los montes, o pasando a otra habitación

queda libre del castigo, de sus culpas, y de este desmán y tolerancia

(a más no poder) se alientan más al vicio, ya todo género de pecado,

sin forma política entre ellos

.) "^ ^

Lo que más irritaba al autor del anterior informe, era que dicha población mestiza no pagara ninguna clase de impuestos, lo que

provenía, según él, de la forma dispersa ("sin forma política**) en que vivía en estos parajes, ya que así se lograba evadir todo tipo de

control administrativo-estatal y, por consiguiente, la prestación de

cualquier clase de servicios a los sectores dominantes.

Se trataba de centros rurales sin la menor organización formal administrativa, producto de la forma espontánea en que surgen y de la semi-ilegalidad en que los obligaba vivir una minoría parasitaria

que no perdía oportunidad de imponerle cargas económicas a

cualquier tipo de actividad económica regularizada, ya