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La educación pública en el régimen del porfiriato

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Published by: JOEL NEGRETE HERNÁNDEZ on Nov 09, 2009
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¿REFORMAS EDUCATIVAS? ¡OTRA VEZ, VA DE NUEZ!

LA EDUCACIÓN PÚBLICA EN EL RÉGIMEN DEL PORFIRIATO

Por el Prof. JOEL NEGRETE HERNÁNDEZ En México, durante el régimen de Porfirio Díaz, se logró integrar un sistema de instrucción oficial en el distrito y territorios federales, que abarca desde el jardín de niños hasta la universidad. Este sistema, con los elementos heredados de los gobiernos de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada, se preocupó por formar un hombre individualista y al servicio del sistema que prevaleció durante más de tres décadas. No se atendió nunca la instrucción popular en los sectores rural, técnico, agrícola o de cualquier otra índole. Con esas acciones en materia educativa, el Porfiriato se manifestó como la figura de un régimen además; de opresor y tirano, también socialmente selectivo, continuador de una educación heredada desde los tiempos de la Colonia. La realidad se puede percibir en estas y otras tantas prácticas políticas del gobierno. La cual sólo se ejercía dentro de las grandes zonas urbanas. Además había pocos intentos para desarrollar la educación en zonas marginadas. De ahí que aquella época fuera de una enorme ignorancia, fanatismo y prejuicios, de una población que sin cultura no podía integrarse al tren del desarrollo económico de un Estado en vías de la modernidad.1 El 78% de los mexicanos eran analfabetos, esto es alrededor de 11 millones y medio habitantes, de los 15 millones registrados en el censo de 1910, México era un país de muchas carencias en materia de educación2. Ello significó, no sólo un simple problema escolar, sino en realidad un grave problema causado por las políticas económicas, hasta entonces practicada por los gobiernos de México. Para resolverlo, o en su caso intentar combatirlo, hacía falta una auténtica revolución, donde se efectuará una verdadera transformación de las estructuras políticas, económicas y sociales, para que de esa manera se contara con las condiciones mínimas y
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Término acuñado dentro del Porfiriato que pretendió indicar el comienzo de un desarrollo económico, el cual como sabemos nunca se dio en México en los niveles de las potencias europeas. François - Xavier Guerra, Del antiguo régimen a la revolución, FCE, México, p.p. 397-419.

necesarias, para desarrollar un sistema educativo con apertura de toda la población con carencias educativas. El día esperado llegó, el dictador y el vicepresidente renunciaron ante el Congreso, impulsados por los movimientos revolucionarios. El 26 de mayo asumió provisionalmente la presidencia de la república, Francisco León de la Barra, y en las mismas fechas el Congreso porfirista continuó legislando sobre el proyecto de instrucción pública. El 30 de mayo de 1911 el mismo Congreso Federal aprobó y expidió un decreto sobre la nueva ley en materia de educación, lo trascendental se expresó en los artículos 2º, 5º y 6º donde se resume, que las escuelas de instrucción elemental tendrán como objetivo principalmente; enseñar a los individuos de la raza indígena a hablar, leer y escribir el castellano; y a ejecutar las operaciones fundamentales y más usuales de la aritmética. Asimismo se da la autorización de fundar escuelas privadas3. La enseñanza que se impartiría sería conforme a la ley, sin ser de carácter obligatorio; y se daría a cuantos analfabetos concurrieran a las escuelas, sin distinción de sexos ni edades.4 Con esta nueva ley, el porfiriato legaba al gobierno federal, dos orientaciones bien definidas en cuanto a la enseñanza primaria: la primera configurada jurídicamente por la Ley de Educación Primaria para el distrito y territorios federales en 1908, y la segunda fue aquella que se trabajó al vapor por el Congreso, en momentos de transición del gobierno porfirista, al nuevo gobierno de Madero. En el anterior caso, no podemos hablar de educación propiamente dicho, menos aún darle el sentido riguroso de la palabra, como la conocemos hoy en día. Por lo tanto, sí podemos concebir el término sólo como instrucción, ya que la tendencia fue desarrollar solamente una parte del proceso educativo como tal. Con ello no hubo beneficio alguno para; los trabajadores de las industrias, para los campesinos, para los indígenas y tampoco hubo esa preocupación por sus necesidades educativas y sociales; por esa razón, a la obra educativa de Porfirio
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Fernando Solana, et. al, Historia de la educación pública en México, FCE, México, p.p. 127-136. Estructura jurídica del proceso educativo, Trayectoria de la legislación sobre educación pública en México, ( s. d. )

Díaz, se le ha calificado como demagógica, dado que: No podía haberse desarrollo integralmente en los estudiantes, en un régimen político al servicio de latifundistas y de los intereses capitalistas nacionales, así como también de los intereses del extranjero. Dicha ley no creó reformas educativas, sólo fue elaborada debido a una actitud de oportunismo por parte de los seguidores del porfiriato, ante las presiones de las fuerzas revolucionarias. Para finalizar este ensayo, plantearemos dos reflexiones, que solamente en la actualidad nosotros los profesores podemos dar respuesta: ¿Esa etapa de la educación en México, tiene parecido de alguna manera a nuestra época? ¿La Reforma educativa que hoy comenzó, solucionará los problemas más agudos de la educación en México?.

DICIEMBRE DEL 2007.

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