Leonardo De!

gado
Vástago ebrio
SISTEMA NACIONAL DE IMPRENTAS
MIRANDA
Leonardo Delgado
Nace el 5 de abril de 1981 en Santa Lucía, municipio Paz Castillo del
Estado Miranda. TSU en Administración y estudiante de Comunica-
ción Social en la UBV. Integrante del grupo literario ¿al vacío...? de
Santa Teresa del Tuy, del Colectivo Editorial VENceremos de los
Valles del Tuy y fundador del peridiódico comunitario MopiActiva. Es
animador sociocultural de Misión Cultura Corazón Adentro en el área
de literatura y vocero estadal de la Red Nacional de Escritores Socia-
listas Capítulo Miranda.
Vástago ebrio (extracto)
¨Observo tu huraño andar
vuelvo al camino que una vez me deshizo.
Embriagas tus cautelas disfrazadas
rebozando el contenido
de mis encantos fúnebres,
de alguna forma buscas mi atención
pero ésta la desecho en tu tiempo,
desnudo y opaco descarto mi soledad compasiva,
seductor abandono.
Me divierto.¨
C
o
l
e
c
c
i
ó
n

"
C
a
u
p
o
l
i
c
á
n

O
v
a
l
l
e
s
¨

P
o
e
s
í
a
S
e
r
i
e

"
M
i
g
u
e
l

G
a
r
c
í
a

M
a
c
k
l
e
¨
Vástago ebrio
Vástago ebrio
Leonardo Delgado
© Leonardo Delgado
© Fundación Editorial El perro y la rana, 2014
Centro Simón Bolívar, Torre Norte, piso 21, El Silencio,
Caracas - Venezuela, 1010.
Teléfonos: (0212) 768.8300 / 768.8399.
comunicaciones@fepr.gob.ve
editorialelperroylarana@fepr.gob.ve
www.elperroylarana.gob.ve
www.mincultura.gob.ve/mppc/
Sistema Nacional de Imprentas, Miranda
Casa Municipal de la Cultura “Juan España” de Santa Teresa del Tuy.
Municipio Independencia del Estado Bolivariano de Miranda
Código Postal: 1215
Teléfonos: 0426-904.56.05 / 0416-404.79.01
snimprentas@fepr.gob.ve
snimiranda@fepr.gob.ve
Red Nacional de Escritores Socialistas de Venezuela
Capítulo Miranda
Consejo Editorial Popular: Marcelo Seguel Bon / Leonardo Delgado / Krístel Guirado /
Bruno Mateo / Arlette Valenotti / María Angélica Ascanio / Ana Karina Rondón.
Ilustración de portada: Martina Aguilar
Ilustraciones internas: Cristóbal Martínez (págs.14 y 32), Damián Delgado (pág.46), Martina
Aguilar (pág.53), Carlos Bravo (pág.61)
Corrección: Danna Urdaneta
Diseño y diagramación: Isaac Morales Fernández
Impresión y montaje: Julio Valderrey
Depósito Legal:
ISBN 978-980-14-2795-7
IMPRESO EN LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
El Sistema Nacional de Imprentas Regionales es un proyecto
editorial impulsado por el Ministerio del Poder Popular para la
Cultura, a través de la Fundación Editorial El perro y la rana, en
corresponsabilidad con la Red Nacional de Escritores Socialistas de
Venezuela. Este sistema se ramifica por todos los estados del país,
donde funciona una imprenta que le da paso a la publicación de
autoras y autores, principalmente inéditos. Cuenta con un Consejo
Editorial integrado en su mayoría por promotoras y promotores de
la cultura propia de cada región. Tiene como objetivo fundamental
brindar una herramienta esencial en la difusión de ideas y saberes
que contribuyan a la consolidación del Poder Popular: el libro, como
documento y acervo del pensamiento colectivo.
A mis padres
A mis hijos
A mi esposa
A los muchos yo
Qué duro puede ser para el poeta
haber hablado de los ríos cuando
llegue el tiempo en que estos no
sirvan para nada y cuando los
caminos se llenen de andadores
y ya las cosas del poeta no sean
jamás poesía.
Silvio Rodríguez
Es preciso no estar en sus cabales
para que un hombre
aspire a ser poeta.
Ricardo Palma
Desgraciado de aquel
que ante los muslos desnudos
de la amante en el lecho
es capaz de mandarse un discurso.
Gustavo Pereira
13
Vástago ebrio
Breñas
El poeta es un estorbo, ya lo sé.
Juan Calzadilla
14 15
Leonardo Delgado Vástago ebrio

A Isaac Valderrama, in memorian
Aquí mis rastros.
Náuseas acostumbradas a hacer de mí una marioneta
“un juguete común de la historia”.
Engendros desérticos
espantajos prófugos.
Todo se le ha dejado al sueño
nada se consigue en buena lid.
A mi compañera no le importa las edades
juega sigilosa y recorre las calles sin angustias
sabe que la poesía no es acto de cobardes.
16 17
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Mañana quise irme para no dejar huellas en el futuro.
Entonces fue cuando me detuve a observar
el rostro que tenía frente al espejo y
la gota diluida sobre sí.
Vi dibujado un NO que se afirmaba con
pasos confusos para cortar de raíz un mal presagio
que contaba tiempos ya olvidados.
Sumergido en decadencias admito la derrota
Recuerdos simples.
De puta gana.
18 19
Leonardo Delgado Vástago ebrio
La perla
A Julio Valderrey
Me llamaban perla, asombrosa y lúcida transportistas
de sueños, reluciente entre cuerpos afanosos de mecani-
zados impulsos, cautivador de ideas, noches seductoras
de quesos y uvas. Me llamaban compañero de soliloquios
poseídos en los espacios transfigurados de amaneceres
ebrios. Fundador de faenas taumaturgas, pobre albedrío
que crujía en las arterias para hacer historias inútiles.
Devolví mi pasión visionaria al subsuelo y dormí en ca-
lles rameras donde fui maldecido por primera vez. Jugué
a ser luz de guía y terminé añejado pagando las rentas del
tiempo. Compuse melodías irreverentes, me detuve a
pensar los caminos no recorridos. Fui acompañante de
un viejo marinero de guerra y aquí permanezco cubierto
en pura nada.
Le confiero a este andante impulsivo de bulimias,
toda sabiduría.
Evito algún presagio obstinado y me recreo en
zozobras
olvido mi carencia manteniendo la alucinación,
el festejo de mis órganos.
A partir de todo rompimiento, edifico ganas
reúno dioses venidos a menos bajo sus sombras,
dedico palabras a las gansadas por tan solo decir que
escribo
otra vez vuelvo a entonar aquella cancioncita de
cuna.
20 21
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Mitigo la justicia de mis órganos
sueño con hoteles de mala muerte
aparento ser lujoso
miradas detienen el verbo.
No dudo en compartir mi origen ancestral
mantengo la dualidad imperiosa.
Idolatro sombras, mastico lo impalpable
me cobijo al destierro
vuelvo a ser el niño famélico con lombrices.
Me acerco a noches bucólicas
entre grandes intérpretes mágicos,
profeso la insolencia que producen mis garabatos
escritos en la noche
junto a una botella de licor.
Oscuras migajas rondan mi flaqueza.
Mi desaliento es útil
vuelvan abarrotados de miedo y lujuria.
Cuelguen historias detrás de las puertas
Y miren por encima del hombro
Como si nada ha pasado
Los tiempos siguen siendo hipócritas.
No se quejen
es por puro oficio que estoy aquí sentado
si alguna razón tropieza con mi estúpido ser
entonces me sentiré macabro e insulso.
22 23
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Otra realidad
antepasado
Extiendo el límite
olvido mi encuentro
difamo mis pasos
Existo.
Mínimo
Este silencio, seductora desidia.
Sangre cobarde,
roedor ilustre.
24 25
Leonardo Delgado Vástago ebrio
He osado transitar como parte de malas jugadas,
padezco de historias febriles.
No tengo el más mínimo gesto
de respeto ante mis súbditos
debería matarlos
seguir edificando aberraciones para consagrarme
como artista en bares impertinentes.
Para ser ídolo y caminar entre mis sombras
riguroso, paciente y desleal.
Preciso ser caballero de guerra y astuto en vanidades
riguroso ante voces necias, repentino hacedor de
versos
en busca de caminos, de historias.
26 27
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Hoy los versos no llegan
voy tejiendo dudas a los pies de Helios.
Puedo controlar el cosmos
Amanecer en historias disímiles
ser presidiario alrededor de la hoguera.
Puedo cometer sin fin de errores
Y cerciorarme de uno más
sin que ello forme parte de mi angustia.
Colocar mi cuerpo a la orden.
Puedo mantenerme ocupado observando voces
soportar que dirijan mi osamenta
sacudir la imbécil pregunta
dislocar el aroma de tu destierro
esperar que el repique de campanas
grite que no hay más nada oportuno
morir en el nombre de algún invento
descubrirme sentado a la diestra de lo insignificante.
Antídoto
Ante ti, ante todo, ante nada.
Antídoto, antílope, antipoesía.
Antiséptico, antiguo, antihigiénico.
Antebrazo, antemano, anteojos.
Anticúo, antímano, antifaz.
Hipocresía
mentira creída, estadía orgásmica
poesía.
28 29
Leonardo Delgado Vástago ebrio
A Leonard
Muero de día
vivo de noche
apartado y silente para que no vean mi rostro
entumecido por grietas salvajes.
En los papeles quedan demonios enmohecidos.
El amanecer fusila mis sueños
muestro la frondosa calavera que soy,
el viejo sabanero hizo casa en mis llagas
froto la lámpara, apuesto al destierro
al comienzo del día, al final de la página.
Antiguos umbrales,
imágenes derruidas
rostros de prostitutas lúgubres
caminadores insomnes
mi edad castiga, inflama rocas.
Sombrero, papel y cigarrillo
cuentan en mis activos depreciables
bajo truenos practico la palabra
esta se hace dura, rebelde, malhumorada,
me abandona.
30 31
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Montes de ocre
Hacer de la poesía un fusil airado,
implacable hasta la hermosura.
Víctor Valera Mora
32 33
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Descalzo
Que vengan los soñadores y anden por los árboles
viertan sus esencias, ya no son invisibles
el mundo sabe de la hoguera.
La locura expone su belleza,
vuelva la carne al polvo
el asfalto sabe a estiércol
los andadores conocen de eso.
No basta una muerte
tampoco un nacimiento
faltan libros, barcos de papel, sonrisas en hospitales
falta un mundo.
34 35
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Jamás escribiré lo fantástico
alguien riendo detrás de cortinas
algún burócrata culto.
Jamás seré aquella ramera indispensable
sólo harapos pendidos a media asta
para celebrar nada.
Pues sin memoria anda mi tinta.
Esta ciudad es inaudita
célebres costumbres alimentan mi desgano.
Me retiro a seducir la vieja imagen
que dejó tu ausencia
la tarde adormece entre sonidos embriagados
el castigo se aferra displicente
anhelante no espero tu presencia.
El aire toma aspecto desdeñado
padezco de infames risas.
36 37
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Recurro a insultos desmedrados, mi profesión era
domar sueños en burdeles de putas baratas. Guardaba
para guerras la tranquilidad. Solía buscar glorias debajo
de las rocas y me sentaba a ver llegar la condecoración
de mis impulsos, las nuevas formas de vida. Mi corazón
es una gran mentira, derrotadas huestes esparcidas en la
esencia de los bosques.
Media asta
Tallé el destino de los olvidados
escribí símbolos que mostraban
los gritos de las cloacas.
No logré conseguir la nota
reyes domésticos adulan hambre
otros buscan un poco de soledad.
Juego a ser árbol en las esquinas.
Un niño decide ejecutar sus sueños
comerse sus vísceras, no pertenecer a viejos moldes.
Los soñadores ya se han ido
sólo quedan algunas semillas
y un poco de aquella bebida dejada en la mesa.
38 39
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Digo mar y pienso en los masacrados los aborígenes los negros
los zambos los mestizos los cuarterones los esclavos
los encomendados los sobrevivientes los bastardos
los hijos de los segundones los nacidos y criados en las indias occidentales
a quienes arrebataron el sol despojaron del aire y de la luna…
José Lira Sosa
Hoy viendo la calle armada y sus maquinitas de
colores
tomé conciencia de los espacios perdidos;
saludo a los empinados concretos de esta ruinosa
ciudad,
me detengo a tomar un agrio café
que encarna la memoria de doña Matilde
mi abuela diciendo ¡tome José y hágase palo de
hombre!
El azar fue mi compañera; no pude obtener todo
cuanto quise.
Tomé conciencia que he sido heredero de ilustres
sobornos
vejaciones, trueques vulgares,
hospitalarias muertes escondidas en espejos
primogénito de la idiotez hasta cuando respiro
arriero de arbitrariedades
que han dejado a esta patria mía sobre la lona
donde recurro cada vez que no quiero saber del
mundo,
donde me apaciguo con un verso, una frase o un mal
chiste.
Tomé conciencia de la sangre heredada
de aquellos que pensaron necesaria la justa,
escurridizo desdeñado entre breñas
lugar que ha visto mi origen,
donde malamente vivo y con incertidumbre he
venido muriendo.
40 41
Leonardo Delgado Vástago ebrio
errada va la vida mía, en lugar de atracar bancos
entierro dinero en sus bóvedas
Víctor Valera Mora
Que no se escuche a algún exquisito porque mi es-
tómago cambiará de opinión, no irá de viaje a aquella
ciudad que me inventé, donde fui desterrado. Saludará de
mala gana, volverá a cerrar el camino talla S que conduce
mi vida, esta, donde mi ganancia ha sido perder. Que no
se escuche otro distinguido burócrata más, porque me
volveré suicida de mis días triángulos equiláteros, por-
que tengo sueño, es decir: ustedes tienen sueño, o están
muertos. Las angustias serían un viaje sin sentido, si ello
implica dejar de escribir. Que no vuelva otro bla-bla-
bla porque mi estómago le dará seriamente lecciones de
comportamiento y pisará sus dioses y se sentará a reírse de
cómo es presa de la muchedumbre.
Llegaré junto al llanto desmedido de recuerdos e
historias caducas, juntaré guerras y seré aliado de la per-
versidad. Repararé en seguir aquella vieja botella que
dejé en medio de la angustia una tarde llorosa. Cuando
acabe mis pasos no sabré si ya me he ido, no importaré
para la historia. Seré mago de mis indecisiones y clamaré
a la lluvia un sorbo de su bondad ¿o crueldad? Pensaré que
hago lo correcto, e impulsaré todo lo contrario; celebraré
y danzaré alrededor del fuego, tomaré por sorpresa algún
mendigo viajando junto a sus miserias, y despertaré su
inocencia con un acertado grito. Jugaré a ser marioneta
de hueso y me apegaré a las leyes idiotas de un montón de
otros. Buscaré tu risa sin causa, me volveré polvo a los pies
de la idolatría, seré portador de la pluma encendida que
dibujará la imagen de ti, de mí y de toda esta sociedad.
42 43
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Es hora de despertar, de salir de los escondrijos
hoy vale la pena morir por ninguna causa
hoy es ayer, mil veces ayer.
Espantos pictóricos nacidos de las alcantarillas.
revelo mi espasmo
me lanzo a la guerra perdida que he de esperar.
Es hora de seguir alimentando migrañas,
arar en los mares, luchar con la nada.
no dejar que nos consuma el aire,
tampoco el asfalto,
hoy pienso dormir sobre un costal de huesos,
escribir para ser abofeteado.
Dispuesto, pasear delante de ustedes con mi corona,
velar sus vidas, morir apedreado,
ser el principio de un círculo vicioso.
A Miguel Ángel Díaz Cisneros
Los pergaminos estaban abiertos,
fuimos invitados al laberinto.
Los mediodías eran de lectura
y se practicaba la poesía.
No todos se jugaban la vida,
los sueños eran codificados
y enviados a tierras lustrosas
donde existían dioses empaquetados
signados a convertirse en bocados
suntuosos.
Jamás se contempló el fuego,
nos dedicamos a las ruinas,
inadaptado llegaría el viento,
acusando males foráneos
dando charlas sobre alimentos mágicos
y desnivelando la sabiduría:
jugaban a ser útiles.
Jamás se pidió órdenes
solo se corría al servicio de la nada.
44 45
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Ceremonia
Caminamos sin cruzar palabras
ella espera sedienta donde se supone una vida.
En mi escondite observo la ciudad,
ella es risueña en todas partes
muchos envenenan sus vericuetos,
no me incluyo en el grupo
opté por errar.
Aquí nada tiene precio
el protocolo asesina la sensibilidad,
esta es una guerra
del que tenga más mierda en sus inventarios.
El último escalón de este ciclo aguarda
la presencia del enanonte
vigilando sus pobrezas,
escupiendo el alimento,
condecorándose por cualquier estupidez.
Ahora todos hablan al unísono
algo aprendido de memoria,
pero aún falta más de aquella pócima
encontrada al inicio de la ceremonia.
Vástago ebrio
No te atormentes tanto.
Deja de amar con odio.
Ódiame con el amor habitual.
Gregorio Bonmatí
46 47
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Génesis
Dos mil años antes del verbo yo te buscaba para amarte.
Tú que no eres ni Ruth ni Raquel ni Sara.
Te buscaba para hacer de tu nombre una columna de oro
Víctor Valera Mora
Las aguas trasladan mi cuerpo
me adentran en los arrabales,
así deshago la risa y lástima que soy
insinúo ser rey y mendigo.
Rostro en la nada
torrencial de besos
madrugada cualquiera.
48 49
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Ojos desnudos
Observo tu huraño andar
vuelvo al camino que una vez me deshizo.
Embriagas tus cautelas disfrazadas
rebozando el contenido
de mis encantos fúnebres,
de alguna forma buscas mi atención
pero ésta la desecho en tu tiempo,
desnudo y opaco descarto mi soledad compasiva,
seductor abandono.
Me divierto.
Envejezco con lágrimas aturdidas
solemne, despido tu hipocresía
soy tu más leal sirviente
asimilo mi condición de intento de poeta
duermo consintiendo esa aventura,
alrededor de ti todo equivale a nada
pues la nada soy yo.
50 51
Leonardo Delgado Vástago ebrio
A tu gusto
¿Qué sabor tienes hoy que mañana no tendrás?
Ignora a este mendigo, olvida la majestuosidad y de
acuerdo a tus antojos obsérvame, existes en mi locura, te
pierdes como cruel beso de reina. ¿Qué pasión te moverá
mañana? justicia o simple albedrío, luces irreverentes.
Siéntate a esperar el fragor de la noche, donde se te hace
más fácil recorrer tus marcas. Palidezco con tu risa, tus
palabras me aniquilan. ¿Qué sendero tomarás mañana?
el de juguete o el de sombras maniáticas. Instrumento de
manipulación y pleitesía.
Corre
Te convertí en lágrima una madrugada obscena, no
percibiste mi figura insulsa atascada en tus intentos des-
validos. Ahora huye y déjame sin artificio alguno para
seguir en este juego cíclico. Pensé no continuar con mi
afán, pero aquí estoy observando tu lejanía, alimentan-
do la incertidumbre. Corre si es lo que te gusta, y evita
ser devorada por mi desaliento. Conserva tu languidez
para cuando vuelvas. Impaciente estará mi tinta repa-
rando algún ambiente inverosímil, procurando ser leal a
lo inestable. Cuando hayas recorrido el mundo no sabrás
de ti, despertarás bajo el imperio de la soledad y morirás
siendo poesía, pura poesía.
52 53
Leonardo Delgado Vástago ebrio
No entiendas nada, solo detente a observar desde
afuera.
Imagíname risueño, complacido en rancias
costumbres;
vocifera que soy mensajero de ideales atónitos,
embriágame con tu pubis.
Involucra los tejidos de esta ciudad
mantén bien abiertos tus ojos,
no tengas la menor idea de la palabra.
Ármate de astucia
comprueba que somos humanos
niega tres veces antes que cante
todo animal que posea plumas y pueda hacerlo,
vuelve a comer tierra apégate a ella, realízate
no dudes en matar corajes, descúbrete
vive pensando que algún día pensarás,
apesadúmbrate, moléstate, ámate
vívete, muérete, cobíjate, desnúdate,
sigamos bailando al son de esta irónica melodía
pero no te preocupes, no escuches nada.
Abandono
Esperaré a que vuelvas y me traigas de regreso.
54 55
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Compañera fue la brisa artificial
quien llevó mis palabras toscas y asesinas
hasta tus calles.
El bullicio fue punzante y vacilador,
mataré mis ganas,
mis nervios, mis manos.
A pesar de tu lucha sucumbí a la zozobra
decidí continuar con la vieja costumbre,
con la razón que un día trastocó
mis andanzas de ser profanador de mentes alicaídas.
A Osmirelis
I
Despierto, viajo en ti, recuerdas que soy fantasmal
tristemente fantasmal.
Miradas yacen hambrientas de eternidad.
Mi cabellera es un recoveco pagano,
rito sensible del hastío.
Muero en algún lugar de esta pintoresca sombra,
tiento el susurro de mis aparentados,
camino detrás de mí, despierto de golpe.
56 57
Leonardo Delgado Vástago ebrio
II
Tropiezo cada vez que puedo con tu sueño,
con tu voz, con tus espacios
con mis lamentos y lágrimas.
Otra vez fui impaciente
me declaré culpable,
otra vez no pude llevarte sólo en mis pensamientos.
Te hice calles, bares, y plazas.
Observando aves negras
esculpí mi futuro sobre lienzos de trazos múltiples
dejando a este subhumano perdido
en la rebelión del olvido.
¿Dónde habré dejado mi rostro genocida y mi alien-
to de perro? ¿Cuánto habré negado tu fortaleza al punto
de ser reverente a tus actos? ¿Hasta dónde soy capaz de
velar mis insultos, morar bajo las sombras inigualables
de mis palabras? ¿Hasta dónde disfrazarás el día y dónde
esconderás la noche? ¿Hasta cuando tú y hasta donde yo?
58 59
Leonardo Delgado Vástago ebrio
A Génesis Hernández
Los juegos que nunca entenderás son solo verbos
Harry Almela
Jugadas
a mi espera ya no vuelves.
Resisto el homenaje
comparto mi escándalo,
te diviso entre mi locura.
Contraigo una especie de matrimonio conmigo
recurro a la palabra.
Ya no será de otro modo
si vuelvo a caer en tus ojos,
ya no será igual si visto de humano.
A esa mujer
Manifiesto ser invisible
no importar a mis venas.
Sólo ser la continuación de sus pasos,
parte del péndulo
de sus nalgas.
60 61
Leonardo Delgado Vástago ebrio
Sé de tu voz iracunda
caducidad perfecta que ahoga
mi carácter.
Rindo culto a pájaros hambrientos
y les sirvo de comida.
ÍNDICE
Breñas 13
Montes de ocre 30
Vástago ebrio 45
Vástago ebrio
se terminó de imprimir en febrero de 2014
en el Sistema Nacional de Imprentas
Sede Miranda
República Bolivariana de Venezuela
la edición consta de 300 ejemplares




Leonardo De!gado
Vástago ebrio
SISTEMA NACIONAL DE IMPRENTAS
MIRANDA
Leonardo Delgado
Nace el 5 de abril de 1981 en Santa Lucía, municipio Paz Castillo del
Estado Miranda. TSU en Administración y estudiante de Comunica-
ción Social en la UBV. Integrante del grupo literario ¿al vacío...? de
Santa Teresa del Tuy, del Colectivo Editorial VENceremos de los
Valles del Tuy y fundador del peridiódico comunitario MopiActiva. Es
animador sociocultural de Misión Cultura Corazón Adentro en el área
de literatura y vocero estadal de la Red Nacional de Escritores Socia-
listas Capítulo Miranda.
Vástago ebrio (extracto)
¨Observo tu huraño andar
vuelvo al camino que una vez me deshizo.
Embriagas tus cautelas disfrazadas
rebozando el contenido
de mis encantos fúnebres,
de alguna forma buscas mi atención
pero ésta la desecho en tu tiempo,
desnudo y opaco descarto mi soledad compasiva,
seductor abandono.
Me divierto.¨
C
o
l
e
c
c
i
ó
n

"
C
a
u
p
o
l
i
c
á
n

O
v
a
l
l
e
s
¨

P
o
e
s
í
a
S
e
r
i
e

"
M
i
g
u
e
l

G
a
r
c
í
a

M
a
c
k
l
e
¨

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful