NOTA

EDICIÓN
IMPURA
Junio 2014 Nº 4
La Palabra
Cooperativa de Poetas y de Artistas
En este Número
 Aquino, Alejandro
 Vanella, Beatriz
 Dolorini, Pablo
 Greg Berg
 Firpo, Marcelo
 Vera Vidales Vaz
 Doris Díaz Loarte
 Mir Carabajal
 Enright, Cecilia
 Alfaro, Dante
 Aranosky, Luis
 Chiqui Excoffier
 Bonilla, Sabrina
 Fusaro, Karina
 Austin, Alan
 Ballester, Marcela
 Murúa, Alba
 Alfaro, Dante
 Ortiz Abello, Nani
 Paradela, Marcela
 Pérsico, Claudio
 Pastorella, Carolina





HOMENAJES
* FUENTEALBA
* GELMAN
* CORTAZAR
* SPINETTA
* GARCÍA
MARQUEZ
Un "Nosotros"
de acción
artístico-poética
atravesado en lo
ideológico por la
conciencia de
ser clase
trabajadora y
profundamente
hermanados con
la Madre Tierra.
Algo así como
una Poética de
ojos abiertos y
de brazos
abiertos.
Correo:
elmural_correo@
yahoo.com.ar

EDICIÓN
IMPURA
Unidos, pero desorganizados aún...
Facebook,groups
Cooperativa de poetas
y artistas
Dibujo de Tapa: AQUINO
Obra de Cecilia Enright
Cuando parece que todo se desintegra
que hasta mi propia sombra se esfuma,
los viejos aromas escondidos se burlan
los sonidos disfrazados de silencios pasados
me rodean en un corro de cantos desafinados.


Cuando parece que todo se condiciona
para ahuyentar los pasos aùn no caminados
es que surge un impulso de animal despiadado
y (me) reconstruyo de las ruinas...lo olvidado.

Nani Ortiz Abello
Te niego y negándote me diluyo en este
tiempo sin tiempo. En esta suma de instan-
tes y momentos que en desorden llenan mi
Universo.
Te niego y el eco tu voz inunda mis recuer-
dos.
Tu voz…ese acorde que armoniza mis lati-
dos y se alborotan solo en tu presencia.
Te niego y los besos marchitos se secan en
los labios.
Aún más si los beso en otras bocas que me
saben a estepas desoladas.
Te niego y las manos yermas de caricias
languidecen de tristeza y mueren.
Te niego y el Otoño te trae en cada hoja
asediando mis pasos, porque te he sentido
en verdes y dorados iluminando cada po-
ro de mi piel.
Te niego y la memoria de los preludios de
amor retornan a ramalazos que atormentan.
Te niego y no soy yo.
Soy solo una sombra que sin hablar te nom-
bra.

Beatriz Vanella
SOBRE TENER Y OTRAS CUESTIONES

No son tuyos mis domingos
ni los jueves santos
no tenemos en común calendarios
semanas impares
despertadores traumáticos
yo tampoco tengo
tu reverso del espejo
ni tus topográficos sudarios
No son míos los signos de tus muecas
carecemos de peso bajo este mar de es-
trellas
mías o tuyas
Pero sabemos
tenemos la certeza
que algún día
se decretará la abolición:
de la propiedad privada
de los sueños
de las fases lunares a la madrugada
de la inutilidad de las instituciones
de los fuegos adonde se incendian las ma-
riposas
y de la lluvia que merman esas brazas
entonces o tal vez
algo de todo ese inventario
será nuestro.

Aquino Plasencia.
Grabado de Caro Pastorella
Pequeños escritos para una cantata compartida
Vera Vidales Vaz
Si la montaña cae
ya no estoy interesada en ver la cima.
Doris Diana Diaz Loarte
Ese poquito de alma que se te va cuando suspiras ¿a dónde va?
¿viene a buscarme? ¿me encuentra? …
Chiqui Excoffier
Mientras la realidad tenga la capacidad de reproducirse, nosotros tendremos
la capacidad de modificarla.
Marcelo Firpo
Todo es tejido en una trama delicada / la piel desdibujada en la gota / desnu-
da baila la lluvia / tu piel.
Marcela Paradela
Lejos de la perfección impuesta…
Muy lejos, bien lejos, mucho más allá de la perfección estoy yo. Respirando,
viviendo, trabajando, haciendo lo mejor que puedo, ahí estoy yo.
Mucho por alcanzar, mucho por andar, yendo hacia adelante, tropezando,
cayendo, reintentando, lejos de la perfección impuesta, siempre en busca de
más felicidad, ahí estoy yo.
¿Y vos, dónde estás?
El poeta siempre llega tarde a todas partes. Sin embargo, hay una hora extraña
en que el poeta llega antes que nadie. Es una hora peligrosa de la tarde. Peligrosa
y amenazante. El color de esa hora es el color de los domingos a la tarde, precisa-
mente a las seis de la tarde. Yo creo que a esa hora la humanidad agacha la cabe-
za. Entonces uno siente que el miedo se le va acercando, lo va cercando, de a po-
co, en círculos cada vez más chicos, más unánimes. Entonces surge el poeta, viene
a la memoria. Todo lo que todos los poetas han ido escribiendo desde el centro del
dolor, desde el delicado equilibrio de la locura. Todo va a estar ahí cuando el sol
ya no está, cuando hay un solo ojo que nos mira y pasa la sombra del bisonte rápi-
damente a nuestro lado por la pared rota de una gruta oscura. Entonces todo ser
humano desde el necio al soberbio va a recordar al suicida que escribió “y vendrá
la muerte y tendrá tus ojos”; al fusilado que dijo “no me tapen la cara con pañue-
los”/ para que se acostumbre a la muerte que lleva; y al negado que una vez dijo
con el número dos nace la pena.

Para eso sirve un poeta.

Claudio Pérsico
SONREIR

Renacer, he nacido,
Un ayer muerto he sido,
Resplandor, luz sin sombra,
Encandila, encegueciéndome…

Resurgir, de las tierras,
Ya fui barro hoy soy raíz,
En silencio, vivo en bosques,
A veces veo solo un árbol,
Estupidez, me he sumergido,
Hoy aquí,
Asomo algo…

Roca fui entre manos,
Mi interior fui secando,
Solo se mojarme solo,
Solo mi piel es permeable,
Ya no yo,
Ya no yo,
Solo mi piel,
Y mi alma discrimina,
Y entra solo lo que va a permanecer…

Ayer fui, ya he sido,
Hoy soy un nido,
Renacer,
Y morir,
Reventar,
Rearmando…

Oh mi amor he vuelto,
Oh mi yo aquí me encuentro,
En el rincón de las virtudes,
Un recoveco de inquietudes,
Rasgo ya las sinrazones,
He aquí,
Querido yo,
Estoy yo,
Queriéndote nuevamente…

Oh mi yo,
Eres tú,
Y me ven…

Ya fui barro,
Soy raíz,
Asomo algo…

Sonreir.


JORGE ALAN AUSTIN

Milonguaya
Recoge la brisa la pusilánima som-
bra que arroja la
tarde
mientras que en un entrevero de cornisas hastiadas
de musgo y milagros palabras pasean y juntas
se secan las plumas al viento incorpóreo…
de la medianera.
Medias tintas y medias bombacha
colgando irascibles detrás de la escalera.
El bronce recuerda la lánguida grieta que colma el
verano
y amaneceres anuncian caricias que llenan el alma.
Enjuago en la vena la pagina herida sin una palabra…
que cierre infinita.
Tamaña mirada de ojos cansados de labios dormi-
dos
flotando en el cuerpo de aquel edificio que horada
la aurora.
Impropia memoria que arrima recuerdos que cercan
el cielo
y aguzan el ojo en aquella escalera donde cuelgan…
las telarañas

Greg Berg
Plusvalía de sangre, de miradas agotadas en los vagones del Sarmiento.
Aquel cuyas arrugas sueñan a ser las olas
de un mar que nunca ha visto,
Ella cuál mirada se escapa a un vacío sin tiempos,
La gorra gastada de otro enfrentando a los cielos,
Los labios en silencio que hablan de esa muchedumbre cansada,
Hasta que un día, pancarta en alto, pan y trabajo,
Salgamos como cada tanto,
Salgamos como casi nunca,
Como necesarios,
Como en un futuro,
A buscar lo que siempre fue nuestro.
Marcelo Firpo

Maquillados de jornales,
Diestros en esa diaria tarea de los horarios,
Marcapasos de la balanza de pagos de las naciones
Andares (A Juan Gelman)

Hoy el papel cortó mi mano
y una mancha de sangre me atravesó en el medio.

Nos van muriendo de a poco, decía.
primero nos mueren un pié, una costilla.
para no poder andar sin ser andado.
Después una mano, te van muriendo como si un fino dolor pudiera morirse sin vos.
Después un poeta, otra costilla, una cara, una mañana,
un mediodía, para que no tengamos tiempo.
Después nos mueren el recodo, el camino, la mirada,
la rotunda bala que nos acierta la nuca y nos arroja a la tempestad de lo inexistente.
Nos van rompiendo de a poco. decía.
Primero se nos rompen un ojo, un diente, una columna,
y la mancha corre por la pared tratando de escapar y solo encuentra otro pedazo roto de otro cuerpo
roto antes.
Y se juntan los pedazos? dice que decía Manuel.
Lo roto de cada uno, esa oreja, el diente , la voz, la mejilla?
La palabra suelta del poeta, la felicidad, el sueño, común, de los poetas que soñamos?
Se juntarán un día los sueños?
La verdad? de cada uno será un día la verdad de todos?
de todos los muertos, los poetas, los armados y los inermes?
los que sobramos de la muerte?
Los amados poetas podrán?
sin la mirada?
sin la sílaba labial del abismo que nos pone en lugares ajenos?

Solo sé que harás falta.
y que tendremos tu palabra, tu mirada horizontal, tus sueños de soñar mejor.
Y sé, indefectiblemente, que todos hemos muerto un día con cada muerte que nos han matado.

Gregorio Vainberg
AMADO JUAN

Porque el amor y el dolor
y la veredita gastada que nos lleva
hasta nuestros muertos
a esos huesitos perdidos
que lloramos junto a una larga pared
frente al río
qué bien
qué mal
Juan
cómo escribir ahora
estas pobres líneas
sin vos

Alba Murúa


a Juan Gelman
de Luis Aranosky

Partió el poeta
su revolución altiva
llevó explícita la desaparición
la carga de los huesos
veredas
barrio bañado de exilios

Habló de amor
de horizontes utópicos acribillados
habló de una mujer y un hombre
de obreros desocupados

Los poetas también mueren
sobretodo cuando parecen fantasmas.

Una argentina vaga en esos términos.

Hablar de poetas,
acá siempre es uno
un actor, un poeta, un músico, un obrero, un
general,
una m/)()=R(==)da
y miles de corruptos

Alza tus brazos
ya no hay ausencias de amor
hay certezas en tu epitafio de gotan
y lo que se cava,
no serán tumbas
serán cielos.

La muchacha del balcón arrimará besos
Ramponi escupirá en los labios de la celda
sus palabras
Girondo fumará cosmos
Borges te dirá que todo es nube, reinos le-
janos de ninguna desorbitada tierra perdida
por injurias




Todo seguirá siendo el todo
Tal vez mañana la revolución sea otra

Un lugar posible como los abrazos de
esa calle bajo el sol caliente en este ve-
rano reventado entre pibes de mi cua-
dra fumando paco
y yo escribiendo, creyéndome poeta
cuando ellos dirán que solo hay uno,
quemando la Argentina como siempre
en nombre de tu patria y la mía, que-
mando la Argentina en un ostinato acri-
billado de amor.

Si, acribillando el amor.

Poetas? Miles.
Corruptos mas!
Más poesía menos pol&)()c9/(ia
POETA NO

Yo no soy poeta,
Eso se nota de lejos.

Ni siquiera tengo una pluma.
Tampoco estuve en París.
Soy indiferente a la poesía,
una invención de Vanitas,
ese dios profano.

Me interesa más
una pelota de cuero gastada
junto a unos postes de tronco pelado
y las cabriolas de un niño
intentando convertir de rabona.

Una mañana,
cuando no conocía la inspiración,
las letras me conocieron.
Dentro de ellas
le dí forma a una palabra.
Entonces
mis ojos eran muy grandes.


Recuerdo las letras,
sobre todo por su voz,
por sus curvas.

Esa mañana
se me antoja,
con un clima paralelo,
metafísico,
con ruido en las ventanas.
Me encuentro muy quieto.

Si , era así.

Pero yo no soy poeta.
La poesía tiene algo
de excusa burguesa.
De desvelo premeditado.

un día la bebí
en Las Flores del Mal.
Ardiente quedó mi boca
de ese sabor.
Poeta yo no soy ,
se sufre mucho.
Ahora mismo,
no quiero estar
dentro de una poesía.

A mí me gustan
el mar, la arena y la tarde
confundidos
en el tablero del horizonte.

El aroma de la leña
cuando se quema.

Algunas calles ocres
de mi infancia,
cordones de veredas ociosas,
la flor silvestre en el muro.

Una mujer morena
sosteniendo mis brasas
en el vaivén
de su pecho.
Algunos fotogramas diluídos.
Los bolsillos llenos de papelitos.
La gota incesante en la cocina.
Un boleto capicúa,
adivinado
con franjas de colores.

Esas cosas me gustan.
Y otras.

Esas otras cosas
que me dicen que no,
que yo no soy poeta,
que éstas palabras,
se equivocaron
al elegirme.



Pablo Dolorini
(artista plástico y a veces poeta a pesar suyo)

Ella,
dependiente del deseo
que no deja decir.

Lentamente
se permite soñar

El mismo temor,
una excusa
para no ser.

Teme no temer.

Aun,
amando la luz
vive en las sombras.

Siente un vacío
pleno de palabras

Indecifrables

Mir Carabajal
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes
desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

de "El juego en que andamos"
Juan Gelman
Enséñame
a confiar en mis besos.

Enseñame a ver
los sentidos de mi cuerpo,

Enséñame
a amar más allá de mi miedo.

Mir
Detenida, me observa. Me
siente parte suyo y sonríe, con su
gesto y con sus ojos y con el silen-
cio. Es su forma de domesticarme.
Qué daría yo por ver sus visiones,
por lograr por un segundo sentir
con sus sentidos.
Ella está allí. Me observa.


continuará...







(Algo así como una historieta)

Ella salta. Cree saber hacia donde va. Al saltar
solo ve el borde de la realidad y solo en él se
apoya. Deduce el resto, pero solo tiene certe-
za en el borde.
En el instante del salto, todo el mundo es su
salto.
Luego, cuando el borde deja de serlo para ser real-
mente algo más firme, recién ahí descansa. Tal vez
haga nuevos saltos que a su vez incluyan nuevos bordes y
nuevas plataformas de salto. Tal vez se detenga y observe,
o se recueste a descansar.


“abril de 1986” (Marcela Ballester)
El cielo se vistió de algo extraño
donde están los niños de Chernóbil?
donde alucinan sus cuerpos?
fisión atómica reactor numero 4
yodo 131 estroncio 90 cesio 137
donde están los niños de Chernóbil?
cuando la piedra negra estalla
y no hay nadie que detenga el resplandor!! donde
están? donde están los niños?
donde esta Valia y su pequeña oca?
el cielo se vistió de algo extraño aquella noche
se silenciaron los ecos de los ángeles
y en la tierra hay trozos que ya están muertos,
si, muertos.....
mis cenizas las vi esparcirse allá muy lejos
mientras la memoria de millones se deshace
en el agujero oscuro de la humanidad
noche de perros solos
guirnaldas que se lleva la tormenta
cuando el cielo cayó a mis pies
donde están, que me digan, donde están los niños
de Chernóbil
hay una inquietud de abejas que la oscuridad
derrite a medida que avanza
sabes acaso distinguir entre el dolor y el éxtasis?
fuegos fatuos en Chernóbil
Pompeya
y las hijas de Lot vagan ausentes
aquí muy cerca
acaso entraras al laberinto junto a los niños
de Chernóbil?
acaso serás junto a ellos
brillos en la vía láctea?
mientras los científicos hacen fórmulas para la na-
da
y quien dijo que esto es dar un paso al frente
mas valdría quedarse callados
mirando caer la lluvia
que ser dioses, en andrajos radiactivos
aquella noche de perros
allí, no tan lejos mas bien diría
bastante cerca

mas valdría quedarse
callados
mirando
caer
la lluvia .......
El sueño de Rosalba Beatriz Vanella

Se escucharon tres golpes en la puerta que daba a la calle, y el silencio atravesó el pasillo
cubierto de azaleas, vibró sobre las hormigas que en rigurosa formación llevaban su carga
al hormiguero, acarició las hojas de helecho que colgaba en la galería, hizo ronronear al
gato blanco a los pies de la abuela, y por último llegó al cuarto donde ella dormitaba con
un libro en el regazo.
-Rosalba, te buscan. Le dijo la madre desde la puerta.
-El señor Alejandro Gabriel Zubizarreta Lagos.

-Por favor decíle que no estoy, que ya nunca me busque, que me he ido.

Lo escucha atravesando el comedor en penumbras, ella adivina la longitud del paso lento
y firme, el peso alternándose de un pie al otro, las piernas largas, la estrecha cadera, el
sexo apasionado, el vientre firme, el pecho vigoroso que alguna vez acarició, los brazos
fuertes que ciñieron su cintura, la boca, los labios, y esos ojos de mirada triste que no al-
canza a penetrar.
Y no se arrepiente.

Sabe que fue un sueño.
Fuegos fatuos Beatriz Vanella

He visto mucho, pero no tanto.

El asombro se mantiene en la mirada,
envases vacíos portadores de flujos
cambiantes.

Amebas precipitándose en el verde do-
rado de éste mar de sueños.

Un movimiento y oleadas de micros-
cópicos fulgores me rodean, incandes-
centes soles que abrasan sin quemar.

Y un crepitar de árboles encendidos
ofrecen una visión de carne chamusca-
da, el Sol, rojo en el poniente anuncia
el

cercano final de un día más.


Obra de Cecilia Enright
La fuente alba de Carlos
(fragmentos de la poesía de Dante Alfaro)

La fuente alba de Carlos
se yergue en el camino
trágica y bella como una verdad
de esas que cuesta
dolor y sangre conquistar.

De la fuente de Carlos
brota su sangre a chorros

...
Y es que también nosotros
caímos con él
fusilados
de un disparo en la nuca
a quemarropa
a quema risas
a quema rosas
y sueños y esperanzas
a quematodo y más.


La muerte
camina entre nosotros
camuflada
de gris normalidad
por eso
-o mejor dicho contra eso-
Carlos
fuente alba generosa
repartía panes y verdades
entre sus pibes
de la escuela del barrio

No me resigno
me resisto
a seguir
contándome las penas y los muertos
como si todavía no fueran demasiados

cuántos Carlos
aún tendrán que morir
para que despertemos compañeros
cuántos Carlos para levantarnos
como un solo puño
y marchar hacia el alba

DANTE ALFARO

A UN MAESTRO
Felices los que educan, los que luchan!...
Una bala rastrera no puede aniquilar
El brillo honesto de tus ojos
Nunca Más, repetimos a coro
Tanto que nuestras voces se quebrantan. La
Esperanza alienta, sin embargo
Alas de ángel te saldrán ahora, compañero,
Luces de estrellas derramas ante la juventud
Bienaventurados los nobles, los memoriosos, los
valientes!...
Así, otra vez, la sangre nos indica el camino.
ALBA MURÚA

Hoy TODOS somos Carlos Fuentealba
No estas solo compañero/ No estamos solos.
Solo conozco de vos las mismas tizas
que ensucian mis manos cada día,
en este devenir de ojos pequeñitos
que nos miran,
que nos buscan en una poesía sin palabras.
No estas solo.
Las aulas están vacías
para que el futuro exista,
Para que tus alas, seguramente en vuelo
nos encuentren en la lucha
Para que nuestros hijos y el mañana
encuentren en un lápiz, una acuarela
el sentir de ser Pueblo
y Pueblo es lucha,
manos trabajando, solidarias
de otras manos,
dioses manos y palabras
que cada mañana en cada aula
se conviertan en futuro.

MARCELO FIRPO

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Poesía incompleta

Qué necesidad, yo
animal, de haber atravesado una o dos veces la poesía/ ser quien siempre fui, pero no, / salir al
galope...
Qué necesidad, salvo las verdades tan nefastas, / bailar borrachos a la luz de la luna.
Eternamente luna, casi el segundo de una mirada
Mi piel salvaje, agradecido de la lluvia. / Soy quien siempre fui y sin embargo nunca te observé
tras esta cortina que salpica en sangre la alabanza
Soy quien corre entre la hierba/ la palabra nueva de mi mirada
Qué necesidad, yo de haber salido de mi propio vientre/ a remendar quién no he sido / cual
animal ebrio desde tu noche, después de sorber el último aliento de humanidad.
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DOMINGO LLUEVE.

Domingo
llueve oblicuo
gotas cetáceas
sobre los suicidas
sobre los amantes
sobre los techos
la luna asfalta
con plata las nubes
de lomo de ballenas
aladas
Domingo
salpica el cielo
sobre las ranas
moja la procesión
de los locos enfermos
de cordura
y los malditos
Domingo
diluvia su nombre
bajo mi paraguas
y enjuaga
mi primate
lucidez
AVE FENIX
(Para las Mujeres que renacen de sus cenizas)

Con lengua de ortiga
Lamiéndose las heridas
Y las alas
Con la carita lavada
Con baba de mentiras
Piadosas
Con el deseo de nafta
Y las sabanas de cenizas
Otra vez
De vuelta al circulo de fue-
go
Al instante voltaico sutil
De la partida
Mitológica de arrebatos
Sinónima de despedidas
Arde
Limpia de almanaques
Reciclada de la muerte
Y Viva.


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