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Gobierno Militar de Velasco Alvarado

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Una de las etapas mas importantes en la historia peruana
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2.- El modelo de desarrollo PERIODIFICACIÓN Resulta fundamental par el análisis de la experiencia del 68-75 relievar la fluidez del proceso de cambios.

La revolución no puede ser comprendida como suma de decisiones o una yuxtaposición de líneas de cambio. La envergadura de las transformaciones iniciales generó una dinámica cuya lógica interna empujaba hacia la ampliación y profundización de las reformas, es decir, a la generación de un nuevo orden social. En la periodificación podemos distinguir tres momentos: 1) Etapa de legitimación del proceso entre Octubre de 1968 y fines de 1969; 2) Etapa de despliegue y expansión entre los años de 1970 y mediados de 1973; 3) Etapa de declinación entre mediados de 1973 y Agosto de 1975. La etapa de legitimación del proceso está asignada por la dación de la ley de reforma agraria y la solución del conflicto con la Internacional Petrolium Company. Ambas decisiones tuvieron una enorme repercusión social y política. Despertaron un amplia aunque difuso apoyo popular. Intimidaron a los viejos y decadentes de la clase dominante. Provocaron la inmediata agresión económica de los Estados Unidos: Suspensión de créditos y amenaza de la aplicación de la enmienda Hickenlooper. Bloquearon y desconcentraron a los partidos y grupos de la derecha y de “ultraizquierda”. Definieron el apoyo crítico del partido demócrata cristiano, del partido Comunista, de una fracción desprendida de acción popular y de la más importante Central obrera del país (CGTP). Comprometieron importantes grupos de técnicos, intelectuales y políticos que se identificaban con el “socialismo” y estaban constituidos mayoritariamente por ex-militantes del movimiento social progresista la democracia cristina y el Apra. Entre 1970 y mediados de 1973, etapa que hemos llamado de la expansión y despliegue de la revolución debe considerarse: La profundización de la reforma agraria; el inicio de la reforma de la empresa y de la reforma educativa; La nacionalización de grandes empresas, la limitación del capital extranjero; el

desarrollo de una nueva política internacional; la creación del SINAMOS, Y con el, el surgimiento de un nuevo estilo de apoyo a la participación popular; la estatización de la industria pesquera; la estatización de la industria básica; la expropiación de los diarios “Expreso” y “Extra”; La amnistía de los guerrilleros y luchadores sociales; la creación de la confederación nacional de comunidades industriales; este es un periodo de relativa estabilidad política y social. Los principales conflictos populares se producen en ciertas empresas mineras y, con relación al sector público, comienza a generarse un serio enfrentamiento entre el sindicato único de trabajadores de la educación peruana (SUTEP) y el gobierno, que afectará negativamente el desarrollo de la reforma educativa. En todo este periodo Velasco mantiene firmemente la conducción del gobierno y, a pesar de la existencia de fuertes tenciones entre las distintas armas, estas se resuelven internamente. La etapa de declinamiento de inicia en 1973 con la grave enfermedad que sufre Velasco. Producida su disminución física, ello tendrá como consecuencias principales el afloramiento y agudización de los conflictos internos dentro de las fuerzas armadas, el distanciamiento entre el presidente de la república y la élite militar radicalizada, el agravamiento del conflicto con las fuerzas policiales. La precaria salud de Velasco, auténtico líder de la revolución y férreo conductor de su institución, comprometerá decisivamente en la marcha del proceso. Ello coincide con la aparición de los primeros efectos de la crisis económica y el incremento sustantivo de los gastos para al defensa nacional, el establecimiento de un relativo entendimiento con los Estados Unidos y la acentuación de las tendencias y comportamientos autoritarios del gobierno. Durante esta etapa, el gobierno todavía tomará importante decisiones favorables al cambio económico, político y social: reconocimiento de la confederación nacional agraria; expropiación de los diarios; nacionalización de la marcona mining corporation.

LAS GRANDES TENDENCIAS Las tendencias rectoras que definen el sentido profundo del proceso bajo estudio considerando cuatro grande líneas de acción que condensan y redefinen las tareas históricas propuestas desde la década de los 20 y cuya relectura sociológica reencontraremos en 1967. Ellas son: La orientación antioligárquica: La vieja clase dominante peruana fue una clase dependiente. Sus intereses estuvieron estrechamente ligados y muchas veces subordinados a la inversión imperialista. Por ello, el conjunto d reformas atacó simultáneamente las bases del poder oligárquico y del poder imperialista. Y las consecuencias del proceso de transferencia de propiedad, ingresos y poder favoreció a amplios sectores de las clases populares y fortaleció el aparato estatal. Carácter antiimperialista: El conjunto de decisiones del gobierno orientadas a la superación de la dependencia y ala construcción de un estado nacional cada vez más soberano y capaz de controlar y dirigir la vida económica y política del país comprendió un amplio abanico de acciones y políticas que transformaron profundamente las relaciones con los Estados Unidos. Esto se expresó en la reducción drástica de la presencia de los enclaves; la creación – por primera vez en nuestra historia – de las condiciones par el control nacional de la producción y el diseño e implementación de una política internacional autónoma. La política de participación popular: El apoyo a al participación popular, entendida como un proceso de transferencia de poder y de robustecimiento de las organizaciones sociales, constituyó quizás, la dimensión mas compleja y contradictoria de la revolución.

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El fortalecimiento del aparato estatal: en el Perú antes del inicio de la revolución, se reconocía la carencia de una grupo empresarial dinámico y no existía el marco institucional que permitiera el direccionamiento de la economía. El proceso de industrialización refleja la estrategia de las corporaciones multinacionales y las empresas nacionales se situaron generalmente en sectores económicos estacionarios. El mercado de trabajo, por su tendencia restrictiva no podía absorber el explosivo incremento de la población (3% anual) y los beneficios del sistema tendían a concentrarse en las grandes empresas y los grupos de mayores ingresos. En una sociedad así organizada, el fortalecimiento del aparato estatal era una condición necesaria – aunque insuficiente – par el inicio de un proceso de desarrollo autocentrado y la restructuración de la producción poniéndola al servicio de la satisfacción de las necesidades básicas de las mayorías.

EL RÉGIMEN POLÍTICO Régimen burocrático Varios estudios han destacado que el ejercito peruano se ajusta

estrechamente a ciertas pautas naciones y burocráticas en su estructura jerárquica. Dichas normas y la racionalidad a la que corresponden incidieron fuertemente en su actuación como institución política. En las fuerzas armadas peruanas, como en toda institución castrense, la autoridad está dispuesta en forma de una pirámide. En ella, cada grado debe obediencia explícita a las órdenes de superiores, el mando es centralizado, los cargos son otorgados en función de rango y, en general, la práctica de la subordinación establece una “distancia social” entre los niveles superiores e inferiores. El ejercicio monopólico de los cargos más importante – ministerio, organismos descentralizados y empresas estatales – trasladó al gobierno el estilo y la lógica de la organización y el comportamiento de la burocracia militar. La gran concentración del poder en manos de oficiales de lata graduación de las tres

armas explica porque la mayoría de los más importantes conflictos tuvieron casi siempre una expresión castrense. Además, el hecho de que las fuerzas armadas fueron el apoyo principal y decisivo del gobierno explica porque la unidad institucional constituyó siempre un valor de primerísima importancia, pues de ella dependía la supervivencia del régimen.

Régimen autoritario La característica del régimen como autoritario se justifica porque la acción de los titulares de los roles del poder no estuvo limitado por la intervención de otra instancias específicamente políticas exteriores a ellos (elecciones, parlamente, plazo par el mandato). Si bien el régimen respetó la autonomía relativa de ciertas esferas del poder – poder económico y poder ideológico -, no existieron mecanismos efectivos del control del gobierno por la colectividad el ejercicio del poder fue incondicional y “permanente”. No existieron garantías par el cuestionamiento de los actos del gobierno. La transferencia del gobierno se realizó de acuerdo normas orientadas a organizar un mecanismo de su cesión de la minoría de la mediación – los oficiales de más alta graduación de las fuerzas armadas – que monopolizaba la pretensión de ocupar los roles del poder.

Justificación: La presente investigación esta justificada en la labor del estudiante de una conciencia intelectual perspicaz y analítica, que quiere y ama a su Perú , a su patria, que quiere saber lo que en verdad significan los procesos por los cuales paso durante el largo proceso de su formación, para asi ser consientes de

porque estamos así y hacia donde queremos perfilarnos como futuros forjadores del nuevo Perú que queremos transformar.

3.- EL MODELO ECONOMICO , LA POLITICA ECONOMICA Y LA EVOLUCION DE LA ECONOMIA La expansión del papel del Estado en la economía se hizo con la idea de transformar radicalmente las estructuras económicas, sociales, políticas y hasta culturales del país. En el plano económico, el modelo subyacente fue el propugnado por la CEPAL: la industrialización por su sustitución de importaciones. Este modelo, también llamado de crecimiento hacia adentro, se funda en la preservación de la industria de modo que al amparo de la protección de sustitutos importados la naciente industria nacional (sea vía aranceles altos, medidas para – arancelarias o el Registro Nacional de Manufacturas ya mencionado) produzca bienes manufacturados. Estos bienes deben venderse al mercado interno, pues inicialmente la industria no tiene el nivel de eficiencia requerido para poder exportar. Para poder importar más, se requieren dólares. ¿Quién los provee? El sector primario de la economía, donde el país tiene ventajas comparativas: minería, pesca y agricultura.

Entre 1960 y 1970 los tres sectores primarios crecieron en promedio a una tasa anual de 3.8%, mientras que la manufactura lo hizo a 7.5%. La crisis en balanza de pagos era cuestión de tiempo, a menos que se diera un aumento importante de las exportaciones. La inversión responde a incentivos y ellos generalmente son consecuencia de reglas de juego claras y estables. Entonces las inversiones tenían que ser asumidas por el Estadio de modo que ella se convirtió en el motor del crecimiento. En segundo lugar, la tendencia declinante del ahorro privado es sugerente; ello significa que el sector privado transfería recursos al sector público (entre 1965 y 1968, del total de ahorro privado mas del 25% iba al estado). Entonces era el ahorro privado el que financiaba la inversión pública. Por otro

lado, si declinaba el ahorro privado, ¿Cómo se financiaría la inversión publica posterior? Había dos opciones: o se creaban nuevos impuestos (y así se traba de equilibrar el presupuesto fiscal o se recurría al endeudamiento externo. El gobierno militar opto por la segunda de las alternativas y la deuda publica externa aumento de 737 millones de dólares en 1968 a 945 millones en 1970 y a 2170 millones en 1974.

Mas del 50% de la inversión publica se oriento a actividades productivas. Entre ellas, las actividades priorizadas por el gobierno fueron petróleo, agricultura, minería e industria. Las tres primeras orientadas a las exportaciones y la industria hacia el mercado interno. Si se revisan cifras de la inversión pública por regiones, se observará que en la primera fase del gobierno militar, el 64.9% de la misma se hizo en la costa. Este porcentaje se redujo a 56.1% en la segunda fase. Durante el periodo de Velasco, la Sierra recibió solo el 8.7% y la selva el 9.8%. El sesgo costeño y , en consecuencia, la exclusión de los otros sectores refleja una priorización aparentemente contradictoria con la ideología militar, pues su estrategia global se orientaba hacia los sectores mas desposeídos y la mayoría de ellos, como lo confirmarían encuestas posteriores, se encontraba en la sierra rural. Pero, ¿Cómo fue que el gobierno militar nacionalista- radical logro los prestamos del exterior?

Luego de la torna de la IPC, el 9 de octubre de 1968, el embajador de Estados Unidos en el Perú, Wesley Jones, solicito en una nota al gobierno peruano una inmediata y justa compensación. El gobierno peruano la considero una injerencia en asuntos internos y una violación de la soberanía. Sin embargo, la necesidad creciente de financiamiento externo conforme el ahorro privado, que antes había financiado la inversión publica, declinaba y obligo a suavizar la postura. Años después, el Perú firmo con el gobierno de Estados Unidos el Acuerdo Green, mediante el cual el gobierno peruano pago 150 millones de dólares y liquido las disputas con las empresas norteamericanas, incluida la IPC. A cambio de ello, el

gobierno de Estados Unidos, levanto el veto al Perú, que así pudo acceder a financiamiento externo.

Entonces, el gobierno militar se endeudo para financiar el exceso de gastos sobre ingresos. Genero un déficit fiscal creciente, que llego a 4.5% del PBI entre 1969 y 1974 y a 11.0% del PBI entre 1974 y 1976. Como es característico en la evolución del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, el impulso inicial a la industria interna genera altas tasas de crecimiento. Entre 1969 y 1974 el PBI global creció 5% anual, pero las importaciones (que posibilitan el crecimiento industrial) aumentaron de 700 millones de dólares en 1970 a 2390 millones en 1975. En el ámbito macroeconómico, las tendencias crecientes tanto del déficit fiscal como de la brecha externa implicaban desequilibrios que debían corregirse. La economía peruana repetía los mismos desequilibrios de 1967-68; nuevamente se había presentado el mismo ciclo y patrón de evolución de la economía. En este caso la situación era aun mas grave, pues los precios internacionales de las materias primas de exportación experimentaron un aumento considerable entre 1973 y 1974 y, aun así, la brecha externa seguía creciendo. El consumo experimento un aumento 7.4% anual entre 1960 y 1970. En un

entorno de protección, ello hizo crecer la industria dirigida al mercado interno (creció 7.5% entre 1960 y 1970). La inversión, básicamente pública, creció 16.0% entre 1970 y 1975. Ambos factores generaron un aumento de las importaciones (insumos, tecnología y bienes intermedios para la industria), pero las exportaciones que proveen los dólares disminuyeron 5.6% anual entre 1970 y 1975.La conexión entre las políticas fiscales expansivas y la brecha externa fue una consecuencia del modelo aplicado. 4.-MODELO SOCIAL Y EDUCATIVO No se trato pues de un pronunciamiento aislado el golpe de estado por parte de Juan Velasco Alvarado, sino una cuestión institucional que involucro a todas las

fuerzas armadas , fue en contra de un régimen reformistas – moderado , que no había cumplido con sus promesas de reformas progresistas y anti-oligárquicas , las fuerzas armadas no presentaron su intervención como una solución a una crisis conyugal , como pudo concebirse en 1962 sino que estaban dispuestos a quedarse en el poder todo el tiempo que fuese necesario . Desde la década de los cincuenta y la de los setenta, las fuerzas armadas fueron desarrollando la idea de que su contribución a la sociedad debía ir mas allá de su papel tradicional de mantener la seguridad externa y el orden interno cuando era necesario , se desarrollo así pues una evolución del antiguo profesionalismo militar (caracterizado por ser apolítico) , asumiendo su papel tradicional de mantener el orden interno y externo . EVOLUCION DEL PAPEL DE LOS MILITARES

Antiguo profesionalismo (antes de 1960) Papel de los militares Seguridad externa

Nuevo profesionalismo (después de 1960) Seguridad externa e interna

Habilidades requeridas

Alta especialidad en asuntos militares

Alta especialidad en habilidades militares y políticas

Ámbito de acción de los militares Impacto de la profesionalización Impacto en la relación con la sociedad civil

Restringido

Sin restricciones

Neutralidad política

Politización de los militares

Militares apolíticos

Expansión del papel tradicional ; asumen una posición política

Llegado este punto nadie duda respecto del compromiso que un gobierno debe tener para erradicar la pobreza y que el crecimiento económico es clave para ello. Sin embargo, los medios utilizados en este periodo probaron estar equivocados. Se estableció pues un régimen o un modelo ni capitalista ni comunista, se trataba de crear una tercera vía , los militare buscaban transformar la estructura del Estado para , a través de ese nuevo estado , implementar los cambios estructurales , sociales y culturales , en torno de una actitud nacionalista en defensa de la dignidad y soberanía nacional . Se presentan pues los principales cambios en materia social y política: A.- En 1972 se promulgo la Ley de Educación para reorganizar el sistema educativo, se crearon la Escuelas Superiores de Enseñanza Profesional (ESEP) . La educación tendría una visión humanística, nacionalista y participativa, En 1974 se inicio una campaña de alfabetismo a nivel nacional. B.-Se expandió el papel del Estado en los medios de comunicación, Se expropiaron la mayoría de los diarios. La intención inicial era transferir cada uno de ellos a diferentes sectores organizados de la población: a los profesores universitarios, a los trabajadores rurales, etc. El estado reservaría para sí mismo el diario la Crónica. En la práctica ello no ocurrió y el Estado asumió el control de toda la prensa escrita. Que se denomino, parametrada, en el sentido que el Estado autorizaba que se publicara y que no. C.-Se reorganizó el sector público: se creó una serie de nuevas instancias, como el Consejo Superior de Justicia (ente supervisor de la administración de justicia ) y el Comité de asesores de la presidencia (COAP) , conformado por oficiales de alto rango , elegidos directamente por el Gral. Velasco, cuya función era asesorarlo directamente. El COAP actuó como guardián de la revolución y muchos miembros del mismo pasaban luego a ser ministro de Estado. D.- Se creó el Sistema Nacional de Movilización Social (SINA-MOS), ente encargado de organizar diferentes sectores de la población. E.-Se conformó la Confederación de Trabajadores de la Revolución Peruana (CTRP), una organización de trabajadores leal a la revolución , para competir con las dos organizaciones existentes , una controlada por el APRA y la otra por los

partidos de izquierda . F.- La sociedad Nacional Agraria (SNA), instancia que representaba los intereses de los terratenientes fue reemplazada por la Confederación Nacional Agraria (CNA) , conformada por los beneficiarios de la Reforma Agraria . Entre otros objetivos, el gobierno militar pretendía integrar las masas a la sociedad nacional . A través de las reformas (como la agraria y la que creo las comunidades industriales ) buscaba eliminar el conflicto entre el capital y el trabajo de modo de posibilitar un desarrollo mas armónico y menos conflictivo del país . La presencia de organizaciones de trabajadores como los sindicatos era una respuesta que , en opinión del régimen , muchas veces tomaba ribetes de violencia . Ello debería eliminarse y debería abrirse paso a nuevas formas de organización de los sectores más populares del país . Esas nuevas formas de organizaciones se harían desde arriba y para ello se creó un ente estatal: el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS) , que se encargaría de viabilizar una democracia social de participación plena . El nuevo orden social trabajaría en crear una democracia social de participación plena . El nuevo orden social trabajaría en crear una democracia en la cual el pueblo , libremente organizado , ejercitaría el poder en sus dimensiones económicas , sociales , culturales y políticas . A mediados de 1971 fue creado SINAMO , para organizar a los sectores más desfavorecidos por las estructuras tradicionales y de esta forma ejercer su voz ante las instancias del gobierno . Se rechazaba la participación popular espontanea , pues aquellos sectores debían organizarse siguiendo los criterios del gobierno , que lograría así dos objetivos : por un lado, cumpliría con sus promesas de integrar a los sectores desposeídos y , por otro , refezaría su coalición de soporte político En el sector agrícola se creó por ejemplo la Confederación Nacional Agraria (CNA) y se elimino la Sociedad Agraria (SNA) que representaba, en opinión del gobierno , los intereses de la oligarquía terrateniente . En el sector industrial , se creó la Confederación Nacional de Comunidades Industriales (CONACI). En ambos casos se trataba de organizaciones de los nuevos trabajadores , originadas

en las reformas agraria e industrial , respectivamente . Cuando los militares llegaron al poder, la población urbana marginal estaba experimentando un rápido crecimiento . En lima , entre 1956 y 1070 , creció de 120000 a 760000 habitantes . En términos porcentuales , ello implico pasar de 9.9% del total de la población de Lima a 26% en el periodo considerado . En diciembre de 1968 Velasco creo la Oficina Nacional de Desarrollo de los Pueblos Jóvenes, con el objetivo de organizarlos e incrementar su participación en el poder político . En 1970 se llevo a cabo un censo y se encontró que en el ámbito nacional existían 610 barrios marginales urbanos ( más de un millón y medio de personas ) , de las cuales 273 ( los 760 habitantes mencionados) estaban en Lima . A partir de 1971 , la organización de los mismos quedo en manos de SINAMOS . SINAMOS actuó mas como instrumento de control que como un instrumento de participación popular. Su preocupación estaba centrada en evitar infiltraciones comunistas que pusieran en tela de juicio los objetivos de la ambigua tercera via ( ni capitalista ni comunista) . 5.- VELASCO Y LA REFORMA AGRARIA DE 1969.

Hace 30 años se inició en el Perú una de las reformas agrarias más radicales de América Latina. A diferencia de otros países, como México y Bolivia, la reforma peruana no se originó en violentos procesos revolucionarios, pero sí cambió directamente la vida de centenares de miles de personas, e indirectamente, la de casi todo los peruanos. A pesar de los años transcurridos, sigue siendo materia de apasionadas y contradictorias opiniones que hacen difícil aún hoy un balance integral y ponderado. Conviene recordar, sin embargo, que la gestación de esta reforma agraria fue resultado de un proceso relativamente largo, en el que confluyeron circunstancias políticas y económicas nacionales e internacionales. La necesidad de una reforma agraria en el Perú ya era planteada desde finales de los cincuenta, durante el gobierno oligárquico de Manuel Prado, al tomarse consciencia de los riesgos políticos y sociales de una estructura de propiedad de

la tierra que excluía de su acceso a la mayoría de campesinos estaban en atraso económico gran parte de las áreas rurales. La comisión ad hoc nombrada, conformada por grandes propietarios y presidida por Pedro Beltrán, recomendó que las propiedades agrarias no superasen las 200 hectáreas de extensión. En 1962, la cumbre de mandatarios americanos reunida en Montevideo, con los auspicios de la Alianza para el Progreso impulsada por el entonces presidente de los Estados Unidos, John Kennedy, recomendó realizar reformas agrarias para evitar cambios revolucionarios como el realizado por Fidel Castro en Cuba. Ese mismo año, el gobierno militar presidido por el general Pérez Godoy, dictó una ley de reforma agraria circunscrita al valle de La Convención, en el departamento del Cusco, reconociendo una situación de hecho resultante de grandes movilizaciones campesinas. A su turno, el presidente Fernando Belaunde promulgó en 1964 una ley de reforma agraria, cuyos alcances fueron grandemente limitados por la hegemónica oposición parlamentaria dominada por el APRA y la Unión Nacional Odrista. La reforma agraria de 1969 del gobierno del general Velasco Alvarado fue, pues, resultado de un proceso inevitable de más de una década de duración y no una abrupta e improvisada ocurrencia de un grupo de militares y civiles. Desde la década de los ochenta, la frase ¨reforma agraria¨ ha sido prácticamente proscrita en los medios oficiales y políticos nacionales e internacionales. Recientemente, sin embargo, la reencontramos nuevamente en el marco de las estrategias para la superación de la pobreza en instituciones como la FAO y el Banco Mundial, para las que el acceso a los recursos -tierra y agua- y la seguridad sobre la tenencia caracterizan un nuevo tipo de reforma agraria. No sería raro, en los años por venir, escuchar la expresión ¨La reforma agraria ha muerto, viva la reforma agraria¨ Antes del 24 de junio de 1969; solamente por decir en Cusco: Todo usufructo agrario estaba en manos del irascible gamonalismo y del latifundismo terrateniente; donde el campesino-indígena, cual parias desheredados en la

pobreza, eran considerados como ciudadanos desminuidos, hombres para ser explotados por otro hombre. Así, el gamonalismo criollo de ascendencia castiza Iberiana, con la venia de regimenes y políticos fariseos de rostro occidental; con su banal ejercicio de poder de dominio, explotaban las mejores y fértiles tierras del milenario Cusco. Las haciendas como vieja estructura del sistema de despojo y explotación poseían el 80% del predio agrario: Este mismo problema existía en todo el territorio del país. Las muchas reivindicaciones de los campesinos-indígenas de poncho y hojota que rebasaban al grito de ¡Tierra o muerte! Fueron ahogados en sangre, escarnio, torturas, masacres, desapariciones, juicios y presidio; como ocurrió en la vísperas del Navidad de 1962; donde 18 comuneros mártires de Mollebamba, Quispicanchi – Cusco; alevosamente fueron acribillados con disparo de una metralleta hecho por el gamonal Julio P. Luna, usurpador de la hacienda de “Ninabmaba”. Este asesino, nunca fue puesto preso, ni siquiera un minuto, más al contrario, el gobierno de Belaunde, mandó una brigada de rangers para proteger la hacienda del criminal. También esta visto que los Alcaldes, gobernadores, abogados, mayordomos y castas privilegiadas mestizos, del aquel entonces, eran parientes e hijos de los gamonales que, con uña y dientes defendían la posición de las tierras; aquellos gamberros, montados en sus briosos corceles y fuste en mano hacían trabajar a los hacienda-runas (los pongos) quienes posean un pedazo de predio agrícola del gamonal en las punas de “su área” para el sustento personal y por ello, estaban obligados a trabajar gratis toda la semana para su “señorial patrón”. El ayllu quechua de los andes y el markanaka Aymara del Altiplano que son símbolos de un ideal de justicia, de igualdad, de armonía comunal, de solidaridad comprobada y de intimidad indisoluble con nuestra Pachamama-Madre tierra; en su resistencia sin pausa de siglos, nunca fueron abatidos como cuna del grandiosos civilización Tawantinsuyano. En cambio, los hombres raquíticos y

desnutridos que vivían bajo el resabio racista de indios y que trabajaban en los inmensos predios de la costa, solo estaban inmersos en la sobrevivíencía como simples jornaleros y nunca tuvieron ideales de recuperar las tierras, tampoco reivindicaron la verdadera reversión como unidades de producción mancomunado como lo es, en los andes. El 03 de octubre de 1968; conscripto como sargento del ejercito peruano (BIB “Cahuide” 211; Cuartel Mariscal Cáceres – División blindada de Rimac) el general Juan Velasco Alvarado. Desde aquel entonces, en el Perú hubo un gran cambio, las nubes grises que ofusco por siglos nuestro porvenir, poco a poco fueron disipando para avizorar la alta montaña del resurgimiento nacional. Aquel soldado apodado “Juan sin miedo”, abrió las puertas grandes de la historia peruana, atizó la sangre autóctona invocando a Túpac Amaru como símbolo de su revolución y nuestro pueblo (al despecho de los opresores antagónicos) por primera vez respiró las atmósfera nacionalista y bajo el acorde de la marcha militar “pasan los peruanos”, también aprendió la capacidad de ser nosotros mismos y organizarnos con toda independencia para retomar nuevamente nuestra Pachamama-Madre Tierra vía la dación de la Ley de Reforma Agraria. Así en base esencial de la política transformadora del gobierno revolucionario que respondió con solemne compromiso patriótico, con vocación irrenunciable de justicia social y de imperativo necesidad de revertir la tierra para quien la trabaja y los mas necesitados; a partir del aquel venturoso 24 de junio de 1969; el general Juan Velasco Alvarado, bajo el marco de un mitin multitudinario, promulgó la Ley de Reforma Agraria No. 17716. Esta norma estaba dirigida a servir como herramienta legal del desarrollo nacional; fundamentalmente estaba llamado de hacer la tarea de transformación de los postulados del gobierno revolucionario de la fuerza armada y del pueblo auténticamente nacionalista. La dación de aquella Ley de la reforma Agraria de hace 39 años; no fue una ley de despojo, sino, fue una ley de justicia social para el hombre que hunde sus manos

a la tierra y crea riqueza. El sector campesino organizado que como unidad de producción fue la mejor garantía para la conducción de la tierra, un esfuerzo tesonero para beneficiar a la sociedad en su conjunto. Esta norma se aplicó en todo el país, sin favorecer a determinados grupos o intereses ajenos. Aquella reversión de la tierra al campesinado peruano (sin temores ni resquemores como decía Velasco) fue una necesidad histórica de modificar radicalmente la estructura agraria de la nación. Sin embargo la oligarquía y el gamonalismo cavernario, como ogro bicéfala, siempre han tenido la intención de boicotear y truncar el avance revolucionario en materia de proceso agraria; tanto, la maquinaria de conspiración orquestó el golpe antirrevolucionario del general Francisco Morales Bermúdez, el llamado “Felón traidor” y soplón filo chileno de la segunda fase. La Reforma Agraria fue atacado por todos los frentes, a esto se suma el desquicio criterio del marxismo alienante criollo que infiltrados socavaron el real funcionamiento de la aquella norma. Pese que en los andes la tierra fue devuelta a sus auténticos dueños y allí con férrea resistencia fue defendida y hoy triunfalmente sobrevive; pero en la costa, la Reforma Agraria cayó al saco roto, no por culpa del gobierno, sino, por falta de voluntad para defender los derechos conquistados: A esto también se suma la derogatoria de aquella ley por el japonés Alberto Fujimori, quien mediante el Decreto Supremo 02-91, sepultó todo vestigio de la reforma agraria Velasquista. Ahora la historia es otra, otro también los actores; el gamonalismo con rostro neoliberal, vuelve a germinar sistemáticamente su raíz y sus tentáculos de dominio, surge la chilenización de las tierras, vía venta legal de predios agrícolas que esta orientada a la desnacionalización de nuestro país. Finalmente Alan García Pérez, como fiel “perro hortelano” del imperialismo globo colonial, mediante su Decreto Supremo No. 1015, se ha propuesto rematar al mejor postor, las tierras de las comunidades campesinas. De hecho, la guerra esta avisada y los tambores ya atizan el fuego del solevante y nuestra generación tiene que aportar su sangre; por que hoy: Nunca más permitiremos que vuelvan a

secuestrar a nuestra sagrada Pachamama-Madre Tierra. Esta epónima palabra del general Velasco, en nuestro ser y nuestra conciencia decir en alta voz, inmortal y libertaria como Túpac Amaru: Campesino, el patrón ya no comerá mas tu pobreza! ¡Viva el Perú señores etno nacionalista, siempre debe estar vigente y presente: “¡Al hombre de la tierra, ahora le podemos

¿Fracasó la reforma agraria?

Cuarenta años después de la reforma agraria aún es ambigua la pregunta por su resultado. En parte tuvo éxito y mirados otros ángulos fue un completo fracaso. Por un lado, liberó al campesinado de las ataduras serviles y amplió la ciudadanía peruana, integrando al país más que ningún otro gobierno. Pero, sus propuestas productivas fueron utópicas y sin mayor sentido, habiendo provocado un serio retraso de la productividad agraria.

Al terminar con la hacienda oligárquica, Velasco optó por no repartir la tierra en forma individual entre los campesinos. Varias experiencias de reformas agrarias así lo indicaban. En efecto, desde la revolución de los esclavos de Haití se ha sabido que el minifundio arruina a una nación y que retrasa considerablemente sus fuerzas productivas.

Pero, ¿cómo evitar el reparto después de expropiar a los grandes hacendados? La única manera es mantener las unidades productivas con mano dura y proyectos a largo plazo. Por ello, el general Velasco conservó la gran propiedad e incluso la amplió, llamándola cooperativa o sociedad agrícola de interés social. Bajo esos nombres se proyectó el latifundio y el campesinado percibió al Estado como nuevo dueño.

Empezaron los problemas y contradicciones. Era difícil mantener grandes complejos productivos; la disciplina del antiguo régimen había terminado y los intereses de los grupos campesinos eran muy distintos. Aunque lo peor estaba por venir. Era una época de precios controlados. No regía el mercado, sino que los ministerios fijaban los precios de una serie de mercancías. Por supuesto, parte de estos precios controlados correspondían a los productos del campo.

Pues bien, a Velasco se le ocurrió que los campesinos debían colaborar con los pobres de la ciudad. El general presidente pensaba que la reforma agraria era un enorme aporte de su gobierno a la clase campesina. Además, sabía que no había hecho nada semejante por el pueblo de las ciudades, no había reforma urbana ni estaba planeada. Pues bien, la forma de compensar a la ciudad sería con productos del campo baratos, que permitan llegar a fin de mes. El campesino ayudaría al proletario con una mesa cómoda.

Esa política diferenciada de precios arruinó al campo y evitó posibles efectos beneficiosos de la reforma agraria. El intercambio entre campo y ciudad siempre es desigual, pero en este caso se hizo abismal. De este modo, durante el docenio militar, la reforma agraria entregó la tierra a administradores que laboraban nominalmente como representantes del campesinado. Pero, paralelamente perjudicó económicamente al campo en su conjunto y extendió la pobreza rural.

En este contexto, los problemas sociales dentro de la reforma se hicieron más agudos. Sobrevino una etapa de gruesas dificultades económicas. Los supuestos beneficiarios estaban pobres y quisieron arreglárselas por sí mismos.

Por ello, el campesinado rechazó el modelo asociativo implementado por la reforma del general Velasco. No había traído ni autogestión ni prosperidad. A continuación, empezaron una serie de tomas de tierras protagonizadas por los mismos beneficiarios contra las cooperativas. Las parcelaron. Cada campesino se

hizo dueño de una pequeña chacrita y desapareció la economía de escala, indispensable para una operación moderna y económicamente viable.

Como consecuencia vino el fracaso económico. El campo dejó de crecer. Descendió la rentabilidad agraria y la producción de alimentos retrocedió. Pero, el campesinado había adquirido ciudadanía; disponía de derechos políticos y avanzaba en su integración a la nación. Gracias a ello, Sendero Luminoso no logró incendiar completamente la pradera campesina. Si se hubiera dado el caso contrario, aún estaríamos intentando apagar los Andes. La Reforma Agraria: un amargo balance (1969-2009) 19 mil millones de soles: es el precio de la Reforma Agraria emprendida por el Gobierno Militar el 24 de junio de 1969. Ahora que se cumplen cuatro décadas de aquel acontecimiento, comienzan a aparecer cifras, estimaciones, cálculos, que invitan a la reflexión… o al desaliento. Según informa El Comercio, la ONG causa ha estimado en 19 mil millones de soles el precio que el país tuvo que pagar por una redistribución de tierras que muchos consideran fue incompleta y perjudicial para el agro. Por si alguien duda de las consecuencias que esto tuvo para el país, los dejamos con un artículo publicado por el Instituto Peruano de Economía a propósito de estas medidas. Luego, incluimos algunas estadísticas, del mismo IPE, que presentan un diagnóstico muy sombrío de lo que fue esta Reforma Agraria. Se puede ver el comentario en video en Agencia Perú. Recomiendo también el estupendo post de La bitácora de Hobsbawm al respecto. También se puede consultar el texto Comprender a Velasco, de Antonio Zapata. “El día de hoy se cumplen 40 años de la reforma agraria. Si bien mucho se puede comentar sobre el contexto social que hizo necesaria una medida tan drástica y las pérdidas económicas que generó el que fuese tan mal diseñado, quizás lo más

preocupante sea que en el presente, las opiniones con respecto a este pasaje de nuestra historia sigan siendo tan divergentes. Por un lado, es importante reconocer que los resultados económicos de la reforma agraria fueron en extremo negativos. El documento Consecuencias económicas de la “revolución” de Velasco del IPE repasa la información económica al respecto. Aparte de los impactos de la caída en la producción y en la eficiencia en el sector agrario -por ejemplo, pasamos de ser un país netamente exportador a ser un país dependiente de la importación de alimentos-, hubo un nefasto impacto en la formalidad, que ha llevado a que las medidas posteriores tengan impactos más reducidos. En el 1961 el 85% de la tierra estaba en manos de gran, mediana y pequeña propiedad registrada. Para el 2004 el 70% de la tierra no contaba con título. En ese sentido, es importante reconocer estos costos que aún se pagan, para no repetir los errores. Después de todo, como lo explica el artículo El agro peruano en la revista Perú Económico, este sector es y seguirá siendo relevante para la economía peruana. Por otro lado, es importante también reconocer que la situación social en ese entonces llamaba a urgentes reformas. En ese sentido, aprendamos la lección de no dejar pasar los problemas para cuando ya no haya otra solución que una extrema. En la actualidad tenemos dos sectores agrícolas completamente distanciados: uno que anda solo y al que le está yendo relativamente bien, pero que necesita algunas medidas para mejorar en competitividad (CD 18/03/2009); y otro que requiere apoyo mucho más eficiente del Estado. De hecho, el Estado debe intervenir y mejorar la productividad de los campesinos, de tal manera que puedan salir de la pobreza. Para eso se tiene que reconocer que los mecanismos de intervención vigentes son inequitativos e ineficientes: exoneraciones no focalizadas, crédito subsidiado y constantemente reestructurado, etc. En esto es que se debe centrar la discusión”.

6.- La democracia de participación plena: la participación popular

Entre otros objetivos, el gobierno pretendía integrar a las masas a la sociedad nacional. A través de las reformas (como la agraria y la que creo las comunidades industriales) buscaba eliminar el conflicto entre el capital y el trabajo de modo de posibilitar el desarrollo mas armónico y menos conflictivo del país. La presencia de organizaciones de trabajadores como los sindicatos era una respuesta, que en opinión del régimen, muchas veces tomaba ribetes de violencia. Ello debería eliminarse y debería abrirse nuevas formas de organización en los sectores más pobres del país. Esas nuevas formas de organización se harían desde arriba y para ello se creó un ente estatal: El Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS), que se encargaría de viabilizar una democracia social de participación plena.

A mediados de 1971 fue creado SINAMOS, para organizar a los sectores mas desfavorecidos por las estructuras tradicionales y de esta forma ejercer su voz ante las instancias del gobierno. Se rechazaba la participación popular espontánea, pues aquellos aquellos sectores debían organizarse siguiendo los criterios del gobierno, que lograría así dos objetivos: por un lado, cumpliría con sus promesas de integrar a los sectores desposeídos y, por otro, reforzaría su coalición de soporte político.

En el sector agrícola se creó por ejemplo la Confederación Nacional Agraria (CNA) Y se elimino la Sociedad Nacional Agraria (SNA) que representaba, en opinión del gobierno, los intereses de la oligarquía terrateniente. En el sector industrial, se creó la Confederación Nacional de Comunidades Industriales (CONACI). En ambos casos se trataba de organizaciones de nuevos trabajadores, originadas en las reformas agraria e industrial, respectivamente.

Sin embargo, SINAMOS predicaba una doctrina que no practicaba. Los líderes de SINAMOS no eran elegidos por participación popular sino designados por la cúpula militar. Ello planteaba un conflicto de papeles. Por un lado, pertenecían a una jerarquía militar, por lo que no gozaban de plena autonomía para propiciar una genuina participación popular. Por otro, debían incentivar la participación democrática de la población. A parte de la mencionada, esta ambivalencia contenía otra contradicción, pues los militares jefes de SINAMOS eran evaluadas para determinar sus ascensos, no a partir de los logros en incrementar la participación popular, sino por cuestiones militares.

Como la mayoría de pueblos jóvenes habían surgido por invasiones, la primera tarea era legitimarlos a través de la entrega de títulos de propiedad. Están era la herramienta clave para atraerlos hacia la revolución. Sólo en Lima debían entregarse 130,000 títulos para los nuevos propietarios. Sin embargo, hacia Octubre de 1972, sólo se habían otorgado 13,452.32 Ahora bien, ¿qué mantenía el vinculo de los pueblos jóvenes con el gobierno luego de recibidos los título? La posibilidad de expresar sus demandas económicas y sociales al gobierno a través de un tipo de organización impuesta desde arriba por SINAMOS.

En cada pueblo joven se elegirían auténticos líderes que debían actuar como nexo entre la comunidad y el gobierno. La unidad básica organizativa eran los Comités Vecinales. Cada familia estaba representada por su jefe. Dentro del mismo pueblo joven, todos los jefes elegían por zonas a tres miembros que constituían el directorio del Comité Vecinal. Los representantes de todos los comités vecinales nombraban a un jefe, que recibía el reconocimiento legal como representante del pueblo joven y era el encargado de plantear las demandas al director de la oficina regional de SINAMOS. Para ser legible como representante del pueblo joven, había cuatro requisitos: ser residente del pueblo joven, mayor de 18 años, alfabeto, de ocupación conocida y tener buenos antecedentes. Una lectura de

estos requisitos permite visualizar que la idea de fondo era que los pueblos jóvenes estuvieran verticalmente vinculados con el gobierno y no horizontalmente con otras organizaciones políticas y radicales. La población pobre no tendría que recurrir a la violencia para materializar sus demandas, sino que mediante este tipo de organización se creaban los canales para acercar al gobierno del pueblo.

Sin embargo, SINAMOS actuó más como un instrumento de control que como un instrumento de participación popular. Su preocupación estaba centrada más en evitar infiltraciones comunistas que pusieron en tela de juicio los objetivos de la ambigua tercera vía (ni capitalista ni comunista). A ello había que agregarle el doble papel de los militares a cargo de las oficinas militares del SINAMOS. Por último, las necesarias correcciones al programa economito perjudicarían a los sectores más pobres de la población. Sin embargo, al menos en sus discursos, los militares habían prometido mejoras sustanciales a esos sectores. Por lo tanto, tenían el derecho a reclamar la ausencia de resultados.

La experiencia del SINAMOS mostró una debilidad común en todas las reformas; la ausencia de una genuina participación popular llevó a que el modelo cooperativo tuviera que imponerse desde arriba. Desde esa óptica fue recibido como una restricción por los supuestos beneficiarios del mismo.

7.- Conclusiones: las contradicciones del modelo de desarrollo y los límites del modelo económico Hacia 1975, la economía peruana se encontraba en una profunda crisis. Las razones no solo se encuentran en el plano económico, sino también en los aspectos políticos e institucionales. A continuación se esbozaran las principales contradicciones del modelo en cuestión que obligaron a un fuerte viraje hacia

1975. La pregunta que nos guía es la siguiente: ¿por qué el modelo no fue sostenible?

a) La naturaleza del modelo económico, la aplicación de la industrialización

por sustitución de importaciones originó las siguientes dificultades:

a.1 Genera una divergencia en las tasas de crecimiento de los sectores que proveen las divisas (primarios) y los que demandan (industriales). Por lo tanto, la demanda por divisas excede la oferta de las mismas. En esas circunstancias, o se utilizan las reservas (como lo haría el gobierno de García a partir de 1985) o se ocurre al endeudamiento externo. Velasco optó por esta última alternativa, dado que la industria naciente era muy dependiente de las importaciones. Si se toma en cuenta que se había pasado de un modelo liberal, exportador de productos primarios a uno de economía cerrada, en el cual se restringieron las importaciones, a ello habría que agregarle los patrones de consumo de las sociedad. Implícitamente, la sociedad tendría que haber alterado sus patrones de consumo, de bienes importados a buenas nacionales, pero la industria interna aún no estaba en condiciones de satisfacer esa demanda pues los estancares de calidad, no eran los mismos.

a.2 El descuido del sector agrario, que restó incentivos al aumento de la oferta de alimentos. En esas condiciones, reducir las importaciones de los mismos (con las que se cubría el lento crecimiento agrícola) tenía un costo social y político alto. Si se hubiera devaluado (para aliviar la brecha externa), las importaciones de alimentos no se hubieran podido reducir (son inelásticas a la devaluación), lo que hubiera originado presiones inflacionarias crecientes, además de encarecer las importaciones de insumos y bienes intermedios para la industria. El margen de maniobra político era, en consecuencia, reducido.

b. El modelo económico descansaba en la inversión pública y en un creciente papel de un Estado planificador del desarrollo. Ello desequilibra las finanzas públicas a menos que se ponga en marcha una profunda y genuina reforma tributaria; esto no se hizo; por ello el resultado macroeconómico fue un déficit fiscal creciente. Mayores gastos públicos sin un aumento en los ingresos tributarios conducen inevitablemente a una crisis fiscal. Los susbsidios y el crecimiento de la burocracia estatal contribuyeron decididamente a lo anterior. Como resultado, la deuda externa acentuaba las presiones sobre la balanza de pagos.

c.

El modelo suponía que el sector privado iba a reaccionar al entorno de protección. Sin embargo, la inversión privada fue desincentivada con la profusa legislación que reducía los incentivos para invertir. Un ejemplo de ello fueron las comunidades laborales que le otorgaban cada vez más importancia tanto en las decisiones como en la recepción de utilidades, a los trabajadores. La inversión privada esperada. no reaccionó en la magnitud

d. El modelo prometía una excesiva redistribución a favor de los más necesitados. Ello se lograría con las reformas, que favorecerían a la alianza (clases medias, élite campesina y trabajadora e industria naciente) que le otorgaba soporte al gobierno militar. La retórica militar colocaba mucho énfasis en estos aspectos y los sectores populares presionaban más de lo que el sistema podía redistribuir.

e. El golpe de estado de 1968, si bien es cierto institucional, inicialmente fue liderado por un grupo reducido de oficiales al mando de Velasco.

Gradualmente, las contradicciones del modelo de desarrollo fueron minando la unidad de las Fuerzas Armadas. Este elemento fue clave para entender el golpe dentro del golpe que ocurrió en 1975.

f.

La intervención estatal en la economía fue de tal magnitud que ni los grupos supuestamente beneficiarios del modelo se sintieron seguros del mismo. Esto explicaría por qué los supuestos beneficiarios cambiaron paulatinamente sus puntos de vista.

g. La reforma social no es equivalente a cambios en el régimen de propiedad. Aún bajo el supuesto de que el Estado expropiara todos los medios de producción, si toma decisiones equivocadas, no es eficiente y no sabe cómo gastar en los sectores sociales y de ninguna manera logrará los resultados sociales deseados.

h. La tercera vía, definida como ni capitalista ni comunista, tuvo muchas ambigüedades. Como sostienen Lownthal y Jaquette, sufre los defectos de ambas posiciones sin gozar de las virtudes de ninguna. Por un lado, desestímulo la inversión privada, con lo cual redujo las posibilidades futuras de crecimiento. Al no haber una efectiva reforma tributaria, los ingresos tributarios se reducirían ostensiblemente. Por otro, elevó las expectativas de las clases desposeídas sin tener las herramientas para satisfacer sus demandas. En el ámbito macroeconómico la resultante fue un déficit fiscal sin precedentes. Se intentó combinar ideas socialistas con la existencia de un sector privado reformado (en la forma de cooperativas); éste último actuó con motivaciones capitalistas entorno más global de valores socialistas. en un

i.

El gobierno revolucionario contó con autonomía en el momento de implementar las reformas. Ello significa que está relativamente aislado de presiones de grupos sociales y goza de grados de libertad para poner en marcha los cambios deseados. Esta autonomía puede entenderse como sinónimo de fuerza : no hay Congreso, se deporta a los opositores, etc. Sin embargo, en un segundo momento, para institucionalizar las reformas se necesita del apoyo de lagunas fracciones de la sociedad civil. Si no las consigue, la autonomía se convierte en una debilidad, pues la institucionalización debe conseguirse por la fuerza, cuya condición básica es una lata cohesión interna en la élite gubernamental. Como el gobierno de Velasco intentó reestratificar toda la sociedad, ningún sector se sintió al margen de la injerencia de la burocracia gubernamental. En ese contexto, la discrecionalidad en la aplicación de las medidas originaba que ningún sector se sintiera seguro de su posición relativa frent5e a los demás, ni siquiera los supuestos beneficiarios. Y ello constituyó una paradoja, pues una estrategia que se orienta hacia los desposeídos debe por lo menos captar el apoyo de ellos. Pero no fue así; el número total de huelgas muestra el descontento de la clase trabajadora evolucionó como se muestra en el cuadro IV.7.

Numero huelgas 1963 1968 1970 1972 1974 1975

de 1963-1975 422 364 345 409 562 779

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