Está en la página 1de 2

Jeringa Genital

Homero Seplveda Armengol Maquillada y envuelta en lencera barata sale de la recmara. Se dirige a la cocina y toma del congelador una de las agujas. La ensarta en el tubo correspondiente y rellena el artefacto con aire. Va hacia el bao: sus arrtmicos pasos son marcados paralelamente al impulso elctrico cerebral que le taladra el crneo. Llega al escenario y sus pupilas se abren como queriendo engullir al falo. Contempla nuevamente y an ms extasiada- al objeto de su deseo: un beb encadenado sobre la coladera. Ella se humedece y decide despojarse de la ropa. Pestilente el cuerpo se acerca al nio y con sus manos le llena de caricias. Distingue su articulatoria deformidad y deduce que las cadenas oprimen con fuerza ptima: los huesos inflamados fueron autoexpulsados del lugar que les aprisionaba. El infante llanto se funde entre el frentico gemido femenino. La mujer toma la jeringa y la roza sobre toda su piel, dejndola abrir algunos pequeos espacios por donde se asoma un rojoguerrafra: la pasea entre sus senos y su lengua; alrededor de la clavcula y los ojos; sobre el dilatado ano velludo entre hiperblica celulitis. Sale de ah el metal y se deja dirigir por la mano, helada como la saliva de la Virgen. Se hunde repetidamente en puntos alternativos del diminuto cuerpo haciendo estallar un festn sonorovisceral de placer y de lamentos. Una y otra vez el cilindro microvoluminal penetra la blanca carne neoviviente. Pasa el tiempo y la estrujante intensidad aumenta en los pinchazos: ella sube el volumen de su voz. Busca puntos especficos a mutilar: perfora el crneo y aterriza en el lbulo frontal; el fmino rugido baila al comps de sus contracciones genitales. Ahora entra por el ojo que demora poco en violento bipartirse. Ella lame la sangre de sus labios. Toma un respiro y agiganta el trax, viendo venir el punto culmen: sumerge al puntiagudo monstruo a travs de la uretra en un acto compulsivo. Se inunda en imgenes mentales para el orgasmo colmillar y pronunciado: axilas infinitas; el perro al que am alguna vez; el ano de la Biblia; azcar gls y dientes rotos; el semen antisemita de Moiss; un conejo triste; el bufn de la lengua cercenada; el lesbianismo de Dios.

Exhala: se percata de la orga de sus fluidos corporales y se mofa en espiral del amarillo viscoso derramado sobre su entrepierna. Sujeta al cadver por el cuello y lo arroja a la basura. Sale del bao, se deja caer en el suelo y duerme.