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Estaban todos los insectos reunidos una mañana en el bosque, discutían entre

ellos para escoger cual era el más trabajador e inteligente de todos. Primero
hablo el zancudo y dijo: ¡yo soy el más importante de todos, ya que con mí
aguja puedo sacarle la sangre a las personas! La garrapata que estaba
escuchando, soltó la risa y dijo: ¡Que tonto es el zancudo, no sabes que yo
también puedo hacerlo y de manera más rápida! Dando un salto, el piojo dijo:
¡Oigan señores, si de chupar sangre se trata, yo también puedo realizar ese
trabajo! Cerca de allí, muy seria la avispa grito: ¡Aquí estoy yo, si no me han
visto, dispuesta a clavarle mí aguijón a todo el que se atraviese en mí camino!
la discusión continuaba, cuando de pronto paso por el lugar una abeja, muy
seria ella le dijo a todos los presentes: ¡Ustedes me van a perdonar, pero yo no
puedo perder el tiempo en esta discusión, todavía me falta medio bosque por
recorrer, recolectando el néctar de las flores, con el cual preparo una rica miel
en mi panal. La hormiga que también se encontraba presente dijo: Soy testigo
de lo que dice la abeja, ya que he probado su miel, ella es la más trabajadora e
inteligente de todos, por lo que propongo se termine esta discusión y
declaremos a la abeja como la campeona de todos los insectos del bosque.
Entonces decidieron levantarle la mano a la abeja como la campeona, y muy
contenta y alegre recibió su corona y se fue volando hacia su panal.