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5, HIJOS DE DESAPARECIDOS. ENTRE LA CONSTRUCCION DE LA POLITICA Y LA CONSTRUCCION DE LA MEMORIA Pablo Daniel Bonaldi ‘Mas tempo adé on dub qu cn ria a cap ‘devo no tena as a depois pes como l gue et Sods habia choc Josefina ‘A mediados de la década de los aftos noventa un grupo de j6- ‘yenes irrumpis en la escena politica argentina, No era n ‘camente significaivo pero consiguié hacerse escuchar. Insistian on el reclamo de justicia para las violaciones a los derechos hhumanos y reivindicaban la militancia politica de los aftos se- tenta, Se tataba dels agrupacién FLLJ.OS. —Hijos por la Iden= tidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio—, que reunfaa los, hijos de desaparecidos, aesinados, ex presos politicos o exiliados por a represién de la itima dictadura militar (1976-1983)? "estimonio dena hija de despareidos citado en Gelman y Lame di (1997: 320, TEL compus emprio de esta ivestigcion sugié de a observacon y potcipacion en Tor ecuentros,reunionesyacividads de la regional Ca- pital Federal de HLLJOS, entre los meses de julio de 2001 y abril de 2002, ¥ de ana sere de entrevista jovenes que pattcpaban en ese momento 0 Fabia participa en ls agrupacicn, ya hijos de desaparecidos que habia, tamenido ra aed nis distnte, También se analearon las publicacio~ documentos otros mates de difasén elaborados por H1}.0.y Is nots pends aparecias en ditintos medios de comuniacin, ra Pale Dana Sara ‘A mis de diez afios de concluido el gobiemo militar estos Jj6venes consiguieron articularse colectivamente, revitalizar el ‘movimiento de derechos humanos e intervenir de manera ac~ tiva en las disputas por el sentido que se le otorga al pasado, Sus acciones pueden ser interpretadas también como parte de tuna lucha por construir y legitimar una nueva identidad social, como un intento por convertir una identidad no estindar en algo aceptable y digno de ser vivido? LAFORMACION DE LA AGRUPACIONH.1J.0.. Entre fines de 1994 y comienzos de 1995, se realizaron en la ‘ciudad de La Plata varios homenajes alas personas asesinadas y Detenidos-Desaparecidos)y los de "no afetador"(CELS, APH, Liga, SERPAJ, MEDH)pucde consulareJlin (1995), His do desaparecos 17 como algo necesario y que contrbuiria a fortalecer el movi ‘miento (Gelman y Lamadrid, 1997). Los jovenes eran percibi dos como los responsables de tomar la posta y de continuar en la lucha por la verdad, la justiciay la memoria. Pero ala vez su aparicion suscit6 un cierto reeelo, fundado en el impetu y las actitudes un tanto irreyerentes con que esos jévenes ocuparon Ia escena, Las pretensiones y aspiraciones de los H] parectan tum nto desea se ef en conta su breve tyecoia como organizacién, Los HJ, por st parte, estaban convenei thaws cu pcceinecoerler ls psciomeeniecenlcega ‘movimiento, Por un lado, proclamaban la necesidad de rom- per-con tina concepcién limitada de los DD.HH. que los res- {ringia casi exclusivamente alo relacionado con la dictadura y los desaparecidos. ¥ por otro aspiraban a tascender lo que lla- ‘aban “el ghetto de los derechos humanos” para lograr inew= los mis comprometidos con los sectores populares. Estas suspicacias y acusaciones cruzadas puieden ser lefdas como par~ tede una lucha generacional, pero también como la cisica ten sin entre ortodoxos y herejes que caracteriza la relaciones entre los mis "viejos” y los recén ingresados en un eampo. Después de algunos aios de “enfriamiento”, a mediados de Jos afios noventa el tema de las violaciones a los DD.HIHL, s¢ convirté nuevamente en uno de os puntos centrales de laagen= 4a politica, al como lo habia sido en el periodo de transicion a Ja democracia (Valdez, 2001), Este resurgimiento se apoyé en Ja movilizacion de tna generacion de jovenes que no habia par- sipado en agulla experiencia anttor. La incorporcin de Jas nuevas generaciones provoes cambios yun rejuvenceimiento els précis los discusos del movimiento de DHE * Sobre este punto cabe formula una delracin La incorporacin de jvenes; por importante que haya ido no involirs mie que ana propor ‘im muy pequea, sels compara con el tal dels poblacn juve No fbstane, ex acereamiento de los ovenes a dinar onganismmos de dere= ‘hos humanos es alamentesignicativo porgue se proiyjo cr momentos fe que mics de los canes que traiionalent aban scrvido pars ‘corpora als evs generaciones sa partcparion politica Guventudes de os partidos poliscos, movimiento extadiant, ete) hablan desapateci © se hallatan completamente bloquesdos. Elcompromi con el movimiento 180 fo Danie Bona La aparicién piiblica de los hijos de desaparecidos fue parte de ‘se proceso; ho obstante, el fenémeno trascendié ampliamen= te la propia formacién de HJ. Paralelamente, se produjo una reactivacion del tema en los colegios secundarios motorizada por los centros de estudiantes. Hubo también una participa- cin mis activa de los jvenes en los organismos tradicionales, Quizés el caso paradigmatico sea el de Abuclas de Plaza de Mayo, donde el ingreso de un grupo de jévenes provocé tina ‘modificacién sustancal, si no en los objetivos de la insttucién, sien el mensaje y en la forma de transmitilo, Sefialemos, para concluir esta parte, que el campo de los DDH. donde H] buscaba insribirse no era un espacio exento de tensiones. Habja diferencias y desacuerdos profundos entre los distintos organismos, algunos mas recientes, otros de larga data. La aparicin de un nuevo actor suponfa un reavivamiiento de la lucha para conseguir acercar ese nuevo actor alas posicio- nes propias. Esto fixe sin duda una fuente de recelos y suspica- cias. En el comienzo HJ procuré mantenerse al margen de las disputas, pero esa acttud de prescindencia no result na tarea sencilla y las tensiones y conflicts propios del movimiento de DD.HEX.terminaron atravesando ala agrupaci6n, En su primer afo, los Hj desarollaron un conjunto de ac- tividades muy diversas. En octubre de 1995 convocaron a una ‘marcha de repudio contra la asuncién de Domingo Bussi como gobemnador de la provincia de Tucumin y proclamaron el 29 de octubre como Dia Nacional de la Vergienza, intentando im- pponer su propia fecha en el calendario local de los DD.HH. Partciparon en las tradicionales marchas de la Resistencia y en lh conmemoracién del vigésimo aniversario del golpe de Esta- do del 4 de marzo. También realizaron su propio acto con una marcha de antorchas desde Plaza de Mayo al Palacio de Tribu- rales" Concurrieron a escuelasy facultades a dar charlas y se {de derechos humans svi como la pera de entrada de alunos venes 3 {i tmiltanla pole, ul com ocurria unos aos mis ardecon longa acones de tabaadores desocupados (pater) ® El objetivo ea presentar un aes corpus colecivo por ss padres. En ‘3 oem os] fcrom acompafiandos por aededor de 10.000 personas Hise desaparecios 189 comprometieron con actividades barrals, Publicaron solicits dda en el diario Pégina/12 denunciando a “ia iglesia cOmplice™y 4 represores como Alfredo Astz,yrecordatorioscolectivos en dia del padre o de la madre. Abrieron su propio periddico y tun programa de radio para dinar sus ideas. Realizaron ho- ‘menajesa personas u organizaciones que habianjugado an pa pel importante en la decid de los setenta, Contvoearon 2 un concurso de literatura infantil en ocasién de conmemorase los 20 aios del golpe" y realizaron una encuestaajévenes de dis- tints barrios de Capital Federal y Gran Buenos Aires para ver catintosabian sobre la dictadura (La Maga, 0-3-1996), Pero la actividad principal durante estos primeros afios fue, sin dudis, lade ofrecer testimonio, lata ese momento, lima. gen dominante de los desaparecidos era la de “hijos-jovencs” Encubriendo que muchos de ellos eran también padres y ma" dres. El trabajo de Abucas ponta el acento en este punto, pero al mismo tiempo induea a pensar que los hijos de ss fijos eran bebés que habian sido apropiados por los secucstradores.. Lr formacién de la agrupacion les otorg6 vsibildad y pronto comenzaron a ser convocados desde distntos Iugares (medics de comunicacién, escuclas,civdras de derechos humans, en- ‘auentros de psiclogos) para contar sus historias. Para la mayorfa de los HJ, la posbilidad de empezar a ha- bla pablicamente de sus padres, ue un fuerte impacto, ya que muchos habfan crecido ocultando el secuestro de sus padres ‘Ahora podian dar su testimonio en vor alta sin temor a las te- acciones de ls otros y eran excuchados con respetoy hasta con Giertaadmiracion, Comenzaban a sentir que era posible rom- perl silencio, o que los sacé de esa posiein marginal ycla- Aestina en la que hablan ereeido, “Nunca lo habia dicho en piiblico. Cuando sli en la TY, lo que sent fue que habia sald Se la clandestinidad” (Gelman y Lamadrid, 1997: 207) El hecho de encontrar una audiencia tan receptiva los Hews 3 presentaro alrededor de 450 trabajos de dstintos puntos del ps dando lgara la pulbicacion Cento pone var ntamandos, Coe prem, ‘ane Primer concur de ieee inal jer. HAJ O'S, Boenos Aires, 1997, Can, 160 Pablo Osi Boral 1 modificar algunas de las posturas de “francotiradores” 0 de luchadoresaslados con las que se antopercibian al principio. Re= sultaba dif! seguir sosteniendo el discurso de una sociedad ga- nada porel olvido vel silencio, cuando la agrupacisn no daba abasto, para cumplir con los pedidos de muchas escueas y centros de es- tudiantes que los convocaban a participa ya dar charlas sobre el tema, cuando la sola mencién de su condicién de hijos les abria, puerta y les sumaba apoyes por doquier. En adelante, van a se~ {guircuestionando la impunidad surgida desde el Estado, pero se ‘yaa matizar mis la opinién sobre la sociedad. ‘Si bien HJ nunca dejé de reconocerlaimportancia de dar tes- timonio, comenzé a cuestionar a recuperacion que se haca de los desaparceidos desde el lugar del dolor. Sus historias tenia un com> ;ponente includible de desgarros y ausencias pero se queria evita, {qu esto se volvera el centro del relato para lograr asi despezarse dle esa imagen de “los familiares” como personas tistes y lloro- sas2 El temora que la integracion en HY signficara quedar atra- ppado en un cireulo de dolor es una idea que aparecié en algunos hijos que cligicron no participary sinetiza a dificultad de cons- ‘wir una identidad social basda en un hecho traumatico del pasa- do. HJ vaaintentarresignifcaro positivamente desplazandoa sus padres del lugar de victimas del trrorismo de Estado al de mili- {antes comprometidos por un pais mis just. El periodo de transicién a la demoeracia iniciado a princi pios de los aos ocheta estuvo marcado por tn diseurso de los DD.HH. que ponia cl énfasisen la denuincia de las violaciones cometidas por el gobierno militar Se fue construyendo asi la categoria de "detenido-desaparecido” para aludir a aquells per- sonas que habfan sido secuestradas, toreuradas asesinadas, co- locindolas claramente en el lngar de victimas del terrorismo de Estado. Bl juicio a los ex comandantes, llevado a cabo en 1985, contribuiyé a despolitizar o desideologizar atin mis a las victimas (Gonzilez Bombal, 1995). 2 Ena era uma tees tenella pore el dolores precsamente uncom Pponente fundamental de la egtmdad que pose los familiares de as vie~ tnas dela repesin ylos Hf en alguna medida ambien se apoyaton en ese cect anreucaree laps jos de desaparenes 161 ‘Al centrar la atencién casi exclusivamente en la represion ocurrida durante la dictadura, tendié a silenciarse el periodo previo. A veces por razones ideologicas se hacfa alguna refe~ ‘encia puntual a caos que habian sido los meses previos al gol- pe de 1976, pero la experiencia de ls movilizaciones populares y de ls organizaciones guerrlleras qued6 completamente aca- Ilada. Nada se hablaba de los proyectos de cambio social que caracterizaron a ese perfodo de efervescencia colectva, ni de la ‘opcién por el uso de la violencia fisica que marc6 a una gene racin, Asf se cre6 una suerte de tabi sobre el tema. Al respec {0, varios testimonios narran la indignacién que provocaba en los familiares de desaparecidos cuando se les preguntaba si la vietima tenfa alguna militanciao perteneciaa tna organizacién armada, Esa dificultad no era exclusiva de los familiares sino {que afectaba ala sociedad toda, Para tener una idea aproximada del silencio colectivo que pesé sobre ese perfodo, basta con echar ‘una mirada ala produceisn cultural. Entre 1983 y mediados de Jos afios noventa, se realizaron en la Argentina varias peliculas de cine, algunas de ellas muy exitosas, que abordaban el tema de la represin o las condiciones en que se vivia bajo el terro~ rismo de Estado. Sin embargo, casi no se produjeron peliculas ‘o novelas que deseribieran la militancia de los aos setenta, las grandes movilizaciones populares, ls operaciones guerrlleras © aletin otro aspecto del periodo anterior ala dictadura, La ci6n y a sociedad toda hicieron un largo silencio sobre el tema. Recién a mediados de los afios noventa, comenzaron a apare= cer libros y peliculas que trataban sobre la militancia politi- 20 los afios previos al golpe. La aparicién de HJ, sin ser cl ‘inico factor, contribuyé a poner en cuestién esa lectura del pasado que silenciaba la época de la militancia y, por ende, privaba a estos j6venes de una parte importante de la vida de sus padres, Laexperiencia dolorosa de sufrr la desaparicin de un fami- liar directo no era exclusiva de los hijos, pero la forma en que ‘se procesa subjetivamente esa experiencia difiere segin cul sea Ia edad o la etapa de la via en la que se encuentra un determi- nado individuo o grapo. Ludmila Catela sostiene que “a dife- rencia de los otros conjuntos generacionales, el foco de sus 182 Pablo Daniel Bena relatos no iluminaba la busqueda incesante de sus padres, sino clentender quines habsan sido y qué motivé sus acciones po- Iigicas” (Catela, 2000). En tal sentido, los HJ se convierten en portadores de preguntas, necesidades e inquietudes que los lle- vvan a resignificar la figura de los desaparecidos. Al interrogarse por los proyectos y la militancia politica de sus padtes, redefinen su propia condicién de hijos, pues ya no serdn los hijos de las pobres victimas del terrorismo de Estado sino que aspiran a ser los hijos de una generacién que luché por construir un pais mis justo y solidario. Llegados a este punto, se impone una aclaracién. Cuando Jos H] reaccionan contra esta forma de memoria que colocaba alos desaparecidos en el lugar de vietimas pasivas, no se dife- reneian tanto de la posicién de los otros organismos en ese ‘momento sino de las posturas que éstos habjan asumido en el pasado, durante la transicién a la democracia. A mediados de los afios noventa, mas de una década después, los organismos habjan modificado sus posturas iniciales y la reivindicacién del carcter militante de los desaparecidos ya estaba instalada en el ‘movimiento de DD.HH. Quizis, quien més tajantemente Io, habia planteado era el sector de las Madres de Plaza de Mayo. liderado por Hebe de Bonafini con la consigna “30,000 des- aparecidos. 30,000 revolucionarios” Esta similitud no debe ocultar las diferencias existentes: los HJ quieren conocer todo Io relacionado con la militancia de sus padres (cémo eran sus organizaciones, por qué objetivos. peleaban) pero también sus aspectos mis personales: équé co- sas les gustaban?, 2eémo se refan2, Zeran afectuosos con ellos? La reivindicacién de los ideales y la entrega de sus padres no pone el énfasis en su condicién de revolucionarios. Otra dife- rencia importante surge de cémo HJ se posiciona ante los so- brevivientes de los centros clandestinos de detencion. Para Hebe de Bonafini lo que engrandece a los desaparecidos no es s6lo su militancia sino el hecho de haber dado la vida por sus idea- les. Es ese sacrificio la medida de su grandeza, Este planteo la, leva a descalificar a Jos sobrevivientes que fueron liberados de los centros clandestinos de detencién por sospechar que cola- boraron con los represores, reeditando una suerte de “si apare~ His to desapareios 19 i6 por algo sera” Vieja sospecha que no es exclusiva de este sector de Madres y que ayuda a comprender por qué las vieti- mas directas de la represion fueron muy poco escuchadas en el ‘aso argentino. Los HJ en cambio se proponen wna recupera- Esa rehubiiucin terminara de eonerctare cn la leg al gobier no del presidente Néstor Kirchner en 2003, quien con su polities de DDE. contrbuyé 1 poner en primer pla 3 los wltantes dea genera nde los aio sett 108 Pablo Danial Benald Lo anterior permite mostrar que el trabajo de construceion de la memoria no puede ser escindido de los conflicts y ls tensiones que se dah en el presente. El sentido que en cada épo- ase le busca dar la figura del desaparecido depende de los debates que tienen lugar en la sociedad. A comienzos de la cada del ochenta, cuando se procuraba einstaurar el orden po- litico y recuperar la legitmidad de las insttuciones estales profunndamentedteriorada por el terorismo de Estado, primo una construccién de-los desapareeidos como victimas de a vila- cin de los derechos humanos mis elementales. Es recuperaciin El nombre de a agrupacin originales en realidad una sig qu t= jos de dsapatcdes 12 organizacién constivufa una clara jugada politica: los hijos disi- dentes no estaban dispuestos a ceder el reconocimiento y legi- timidad que la agrupacién habia acurnalado en su breve historia, La decisin también revelaba la creencia de que el nombre perte= necfa todos los hijosy no solo a quienes partcipaban de a agra pacién, Era la relacin familiar con los desaparecidos la que autorizaba a usar ese nombre, con independencia de cual fuera 1a organizaci6n o el lugar en él que se encontraban.” La slida de los disidentes provocé cambios en el funciona~ ‘miento de H). Se modificaron los ejes de las discusiones y la forma de participar. Los debates ya no se planteaban como una pura conffontacién entre posiciones politica previas ls asam= bleas dejaron de ser una mera conformacién de bloques a fa- vor o en contra de una determinada propuesta. La salida de los disidentes dej6 un HJ més homogéneo, aunque con tun mayor desinterés por las discusiones politicas El tema de la horizonalidady la voluntad de consenso se volvic también el nuevo valor de la agrupacién, convirtiéndose en un criterio vilido para planear actividades, crticar cl comportamicn- to de un compafero o para decidir con qué organizaciones era ‘oportuno relacionarse. La horizontalidad que puede definirse bisicamente como un principio de organizacion en H) se con- virtié en un valor sustantivo: “la HORIZONTALIDAD pra esas noes una metodloga, sno un principio polite, uno de nues= ‘nos Puntos Bésios, que tiene la misma jerarguia que, por ejemplo, _Juii y Casio ls Gencidas”, (HIJOS, rim. 9, verano de 2001). ‘de Fj por la Inia yl Justicia cota el Obie ye Sie por nde orresponala ese con puntos (FLLJ.O.S). Las disidenes le pusie~ ron HIJOS como si fese wha plabr, Pero lo cero ex qe hase ese mo- siempre s haba hecho referencia la agrupacin FIJOS sin weizar inttos, con lo el el neve nombre se conven una fuente de constantes confi En reapestaa wna nota prion en Ia ques los acs de wi zarel mismo nombre pas generar confusion, los HIJOS dsdente airms- brn: “Parece una perogrllads, pero en verdad la candiion de Ijo es un ‘sto mds que wn nombre". (En espucrs sla botoneada de Veil”, ‘en HIJOS, sho 1, ném.2, dicembre-enero de 2002 [En este cso se tats, ‘el perdi de fos disidenes, que tumbigns laa FOS ]) m4 Pte Daniel Bona Este énfasis modificé también la forma en que HI se pre- sentaba ante la sociedad. Por un lado, se extremaron los cusda- dos para que los portavoces de la agrupacién cambiaran frecuentemente, Por otro, se gener6 una censura y autocenst- ra muy fuerte con respecto a las declaraciones en nombre de HJ. Asu vez en el funcionamiento intemo se sustituyé la vota- cidn en las asambleas por la biisqueda del consenso entre los asistentes. Esto convierte ala capacidad de convencer alos otros, a través de la argumentaci6n o por ascendencia personal, en un, recurso valiosisimo dentro de a agrupacién Esta logica de fun- cionamiento “por consenso” encubre una fuerte tendencia a la ‘uniformidad al watar de impedir que se consoliden la diferen- cas internas y busca presionar a quienes sostienen posiciones ‘minoritarias a que se sumen a lo resuelto por la mayorfa. Re- ssulta un dato interesante esta construccién de una regla de pro- cedimiento que refuerza las tendencias centripetas en una ‘organizacién que se piensa sin centro, Por otra parte, es facti- ble suponer que esta logica politica tenga un efecto estabiliza- dor y moderador sobre las propuestas y discursos de la agrupacidn. El propio principio organizacional que se termin6 adoptando puede ser lefdo como un triunfo de los moderados sobre quienes sostenian posiciones mis radicales o extremas. Luego del conflicto con los disidentes se volviéareflotar la posibilidad de permitir el ingreso de aquellas personas que sin, ser hijos de desaparecidos, de asesinados, de ex presos politicos © de exiliados compartian los lineamientos politicos de la agri pacién y expresaban su voluntad de militar. Este debate sobre la conveniencia o no de “abrir la poblacién” ya se habia plan- teado antes, pero nunca se alcanz6 un consenso suficiente. Cada regional tenia plena autonomia para decidir sobre este punto: algunas admiticron desde el comienzo el ingreso de personas {que no eran hijos de victimas directas de la represi6n, otras co menzaron siendo “poblaci6n cerrada” y luego se abrieron unos, afios mis tarde. En la regional Capital habia existido desde el primer afto un grupo o “frente de apoyo", a través del cual se ‘canalizaban los esfuerzos de militancia de aquellos jévenes que no eran hijos y querian colaborar con la agrupacién. A fines de los afios noventa habia algunas personas que llevaban un largo joe de desaparecios 175 tiempo participando activamente en las tareas de la agrupacién sin disfrutar de los derechos y pretrogativas que tenfan los ‘miembros plenos. Bisicamente, no podian participar de las asimbleas, que era donde se tomaban las decisiones, ni podian representar a Hi en charlas, mesas redondas o actos piblicos Esto ereaba una situaci6n incsmoda, pues establecia una suerte de discriminacién o jerarquia entre personas que compartian las actividades de mifitancia cotidianamente. En ese sentido, la reivindicacién de la horizonialidad como un valor central de la agrupacion jugs objetivamente a favor de permitir la apertura porque resultaba eada vez mds dificil aceptar que algunas per- sonas trabajasen ala par de los HI y no tuvieran ninguna capa Cidad de decisin sobre sus actividades, La resistencia a permitirla incorporacién de quienes no eran hijos se basaba en temores de dos tipos. Por un lado, los pre~ ‘ocupaba que se produjera un acercamiento masivo de muchos {jvenes, lo cual superaria sus capacidades de recepci6n y los, ‘olocaria siempre al borde de perder el control de la agrupa- cidn. Este miedo results ser infundado, y cuando finalmente las puertas se abrieron sélo se acercé un nimero reducido de ‘personas que por lo general ya habfan tenido un contacto pre= Yio 0 condcian a algunos de los miembros. El otro reparo se ‘expresaba en “cl miedo a perder la identidad”, a que se diluye~ ra lo que cra “propio de los hijos”. Algunos intuian que la in~ corporacion de personas que no habian suftido la ausencia de sus padres podrfa deslegitimar su propia posicin frente ala so- ciedad, pues “cuando desde un colegio te aman para ira dar ‘una charla no estin convocando simplemente a HJ como mo- vimiento politico, también quieren que vayas a dar tu testimo- ni a contar cémo convertste el dolor en energi, un motor de la accién, Alguien que no es hijo no podria contar eso, serfa como una farsa”. Es evidente que la discusin no eta simple~ ‘mente por los limites de la poblacin sino que estaban en jue~ ™ Desde que se brs la poblacin se calels que sprosimadamente unas 25 030 personas que no son hijo idiron cl inresoa La agrupicon, son {ave no tds ellos contnaston mind posteronmente 178 Pato Daniel Bona go aspectos fuundamentales tales como la definicién de qué es HJ y cuil debia ser su politica en el futuro, En Jos comienzos de la agrupacién, la idea era que los hijos eran diferentes del resto, pues compartfan una experiencia tinica yse podfan comprender con s6lo mirarse. Pero con el devenir de los acontecimientos, esa idea de comunidad fue perdiendo fuerza. Las disputas se profundizaron y los momentos en que lograban fundirse en un tinico grupo —por ejemplo a través de las fiestas o rituales colectivos— eran cada vez mis aislados, Lacescision de los disidentes expresé ese debilitamiento del sen- tido de comunidad. Ahora los “hermanos” se habfan peleado ostensible y ruidosament, y utilizaban categorfas politcas para descalificarse unos a otros. Por primera vez quedaba de mani fiesto que les resultaba mas ficil entenderse con otros mili tantes que adherfan a la causa sin ser hijos (los grupos de apoyo) que con otros hijos (los disidentes). Se hizo eviden- te que la relacidn filial con los desaparecidos no era ya una raz6n suficiente para compartir el mismo espacio grupal, La salida de los disidentes permiti6, junto a otros factores, que Hy se pensara mis como una agropaién poli y menos 1a posibilidad de incorporar a otras personas que no eran hijos de ninguno de los cuatro origenes oblig6 a diseutir qué condiciones se iban a exigit para permitir el ingreso y cules deberian ser las caracteristicas de un militanee de HJ. En los, hhechos no hubo impedimentos y, tanto los hijos como quienes, ‘no Jo eran, pudieron ingresar con s6lo manifestar su confor ‘midad con los lineamientos politicos de la agrupacién, Paradé- Jicamente, la apertura provocs el acercamiento de algunos hijos {que no se habian incorporado en la primera época de H] por estar en desacuerdo con esa concepcion de la identidad que t= zaba una linea tajante entre quienes eran hijos y el resto.” Es- % Algunos ntrevstados recuerdan el malstar que les produo ee di ‘curso, al que consideran "biologics y de una inereble ereces polite x Un entrevitado sefald que ese primer dscurso de Hi no haca mis (que “reproduce el eterno erro en el que os meticron algunos enganistnos Se DD HE. de pensar que los dessparecio sn de ests propiedad” Hie ge desparate ” tos hijosconsderaron la apertura de HJ como un cambio que ‘tne apg cnc naa, Ocoee tsto js recin ingress yuna parte de quis se incor. poraron como “Poblacion abies” bregaron favor de que $¢defniera com una forms de constrain polis, on una activa mitaniaen pos de cietosobetivosy no Gnicamente ome la vor del grupo de jovencs que habla perdido ass pa- dresenel pasado (DOS CONCEPCIONES CONTRAPUESTAS: ENTRE LA MILITANCIA POLITIGAY LA CORPORIZAGION DE LA MEMORIA En os itimos aos crecis la tensin entre dos posciones dis tinas con respect fo que debe ser H. Une porta busca onvertira HY en un espacio mis insitaconalizao, 3 efectos mantener yreforear la dentidad en ant jos de saps tec, sesinidos elias y de express politicos. Elfin e> cupara ga ena fto de los orgnismos de DD HI. yse- fut siendo tna vor lyitima que interple 3 sociedad sobre fEmas que son desu competencia ara ogrario sepiran acon tiuir un HJ mis homoggne, con menos conflicts interns y ‘aparde offecer una efeia conten aos hijo qe al acu- dn. Plantan la necesidadl de rforear los vinclos entre los tniembrosy mantenen una postura mis “ombliguises, ya que Ta mayor arte de as dscstonesy actividades extn centraas na propa agrupacion, Aceptan ha necesdad de taba con ors oranizaciones sociales y de arts oro sectres dela onmunida, pero avierten nay ora ver sobre el peligro de ‘Sferder la propintdentidad lo ua on Hevs a enfitiar el ca Ticer ya partelardad de Su condcin de jos Ta ote posicon panies nF] mis aero en contacto con la comand, capaz de Hea Ts gente para explicate los ohjstvos de a agrupacion yganarla pra Ta cuss” Instn en ib nccesiad de realizar un taba terri que les permita toanar contacto con lox problemas de un bari yhacersereco- fncer por lr vecinos En sintonia con la idea de reconstuit Tow avo sociales destrvidos por a dctadra sa pore pro- Dy EA CTE ee ee a ee ere ame ee oe eee eS 178 Pao Dania onal pone articular acciones con otros grupos 1 organizaciones so- Ciales “del campo popular” para sumarlos ala lucha de HY, pero ‘también para atender a sus particularidades y apoyar sus recla- ‘mos especificos. Buscan convertir a HJ en tin promotor de la politica en sentido amplio. Desde esta perspectiva, el principal peligro es que HJ se “institucionalice” como ocurrié con los ‘otros organismos de DD.HH. Para evitarlo, proponen tomar distancia de las pricticas mis “ombliguistas” y reclaman un ‘mayor compromiso y una activa militancia politica y social.” ‘Un tema que diferencia claramente a ambas posiciones es la actitud que adoptan frente a los actos y conmemoraciones propios del movimiento de DD.HH., como por ejemplo las ‘marchas de la resistencia o las movilizaciones del 24 de marzo, Quienes se encuentran cercanos a la primera posicién le atri- ‘buyen una trascendental importancia y proponen participar ac- tivamente en las discusiones y en la organizacién de esos actos. Les resulta dificil imaginar siquiera que HJ no se involucre rectamente en esas actividades tan car3s al conjunto del movi miento de DD.HH, A la vez consideran que esos son ‘momentos propicios para difundir sus ideas ytratar de contac {ara otros hijos que no participan de la agrupacién, Quienes se uubican en la posiciGn contrariatienden a desvalorizar esos even- ‘os al plantearlos como una mera representacidn o escenifica 6n desprovista de sentido, Les restan toda importancia como accion politica pues consideran que sus efectos quedan acota- dos al estrecho cfrculo de lo que ellos aman “el ghetto de los DD.HH”. Sostienen que los verdaderos lugares de participa- cin y de lucha estin hoy en otros lados, Esto no supone aban ‘Un ejemplo que puede serve para mostrar ls diferentes concepcio- nes es la manera de festejar el Did nia E200, algunos miembros de HY organizaron una fiesta para los nits de hijos de desoparcidos, la «que se col un cartel may grande que devia NIETOS con ietasdibuads en dssintos colores. La invitacion se hizo extensva sos chicos de aquellos Injos que no miltaban en la agrupacic yl des era ulizar es actividad ‘como una forma de esablecer contacts itentaracercalos, Otros mictn= bros custonaron Fertemente el carter “ombligsa dela eunié, pcs ‘consieraban que se debi haber organi algun actividad con los chicos del brio, como forma de abrirse los vecnosy de cer lz con a comand ie de desnarecioe 179 donar completamente ls valores o postlados bisicas del mo- Mimicnto de DHE, pero een gue el eter de H debe Str puesto en extender egos prinipiossaguelo sectors a Tos cuales el dscuso Sde case med de os ors ogainmos munca eg ‘AMODO DE CONCLUSION Cuando comenct esta investigacin tave tna carla informal fon un hijo de desaparccidos que a6 partpé en agrups- Gin en alga des primerasruniones. No era una entre- tists parami ajo ni sua un informant cave, pero en esa breve carla esa persona expres, con un ono de census yg 2s como jusifcando su no pertenencia al grupo, “uno no puede Constr un identi como hijo de despareido, no pods Converts desaparcn de ts vigjsen lo mis mpotante que te psd en la ve Certo sentido comin comparido me hizo Saherr cst idea que sonaba liga y azonable a constuccin de is Hens nc eno ge mts prs tin hecho rico del pasado conllva el esgo de convertse en Genie devo cps de liar seg poste Crecimicntoy dearollo india, ‘Colca Irae de 5 po- drs en abate def Hentad propa no imple de agin modo ondenarsea una poston pasta? Podran esos ovens sumer fine en hs turbulent aguas del pasado sin reigns por ello a Spaced de ser agentes des propia storia? Al analiza el problema de emo se constrayeyse eas te la memoria, Eabeth Jolin adviene sobre exten de “mn dobe peligro histrcocel ovido yl vaco propuestos desde Ja poica, su complemento, a repetiin ritaizads sn rans fai sini dea sor ens y was de teagedia, reapartiendopermanentemente sn posta {on de nuctos sets nuevos sgfiadon” ein, 1995). Estos tran los esgo fos que se enentaban os iembros de HI {Pod agutensciamente pee ext jovenes que ol widaran su pasa? En caso contro, dm Facer para qe la Fecuperacon del pasado no se converts ch un ase apa de i 00 Pato Danie Bona hhundit us proyectos ms ambiciosos? En particular cuando cse prado estaba plagado de hechos trgicos © traumsicos ya ver, se habla conformado una poltica dela memora ue tendia' volver una y otra vez sobre sts aspectos mis perversc En un breve citeresane ensayo, Todorov (2000) sostine aque Ia reeuperaion del paado es ago indispensable sn em argo, plate algunas dadse con respect aa wtlzacin que se hace de a memoria, ex decir al papel que se atbuye a passdocnel presente, peso todo recuerdo es iguamente oa bie: En un afvreo por dstingurel “buen y elma so de pasido Tedorow propone una difeencacion ere la memoni Tic ya menor enplr En a primera, el acotccenta es presernado de manera ita, permanecindo tans yo Eonidciendo mss de st mnsmo. El trabajo de ls memoria Spuntrd 3 ideniar 3 ls personas vnc ala cash del Sutrmiento nil yas consecuencas de esos hechos sein ex- tendidas 3 todos los instante del exten, En la memeria tjempla cl aces es recuperado como una manifestacion mis gnc, y slo usa como un modelo pas comprende situa Eioncs nueva, con agentes diferentes El recuerdo se abe la slog y 8 grracn El ado se conve en un Principio de accion para el presente. Tedroy aprovecha pars Setar que fs memoria les, sobre todo cuando es leva Extremo, se converte en portidors decays, mientras que ‘memoria eemplar es potencaimenteliberadota, ‘hla lat de exe tsbyjo de investigacion podemos afrmar gue los HY han consegudo ecapar da conmemoraionre- Petitivay ritalizada del pasado, Han hecho un esfurzo por Fecreatloyreventarlo atvamentex pride ss neces personae colecvas actuals Susinervencones ena sera Publics cootibayeron ainroducr preguntas inquctode so. bre el pasado mis acordes con ss necesidade,anhelos ¥ pectatvas. Uno de esos aportes fue la recuperacion del ‘momento de milcancia polite y social de sus pads, con sus parsley diferencia con ss ambi oa ‘Al razr una linea de conta ente el proyecto so- Hise cesaparecitos 18 cioecon6mico impuesto por la dictadura y el de los gobier~ 108 democriticos posteriores, el discurso de HJ buscé ins cribir las movilizaciones y protestas actuales en contra de las, politicas neoliberales como prolongacién de las luchas de sus padres, Sin embargo, la pretensién de articularse con otras ‘organizaciones sociales para intervenir politicamente se vio limitada por su propia definicién como un organismo de derechos humanos. La apelacidn a su condicién de hijos de desaparecidos les otorgaba una fuerte legitimidad para inter= venir en aquellos temas propios del movimiento de DD-HH., pero ésta se dilufa cuando la intentaban volcar hacia otras, ‘cuestiones. En este sentido, HJ qued6 atrapado en una si- ‘uaciGn paradojal ‘Alahora de evaluar el aporte de HJ ala construceién y trans misidn de la memoria sobre el pasado reciente en la Argentina, tal vez los aspectos ms innovadores no radiquen en el conte niido de lo que se rememora sino en el lenguaje wtlizado para expresar colectivamente esa memoria. La prictica del escrache cs el mejor ejemplo de ello, Por la riqueza performativa, por la centralidad que otorga alas imigenes y a la miisica, por la ca- pacidad para reapropiarse y resignificar simbolos y objetos, por cl desplazamiento de la palabra a un segundo plano, por el es- plritu barderoy transgresor que lo inspira la aparicion del es- ‘erache contribuyé fuertemente a transformar las expresiones, de protesta en la Argentina. Estas transformaciones tienen tna clara impronta generacional, en cl sentido de que no pueden ser comprendidas sino como parte de un lenguaje y una cultu- ra juvenil, Los HJ consiguieron inventar una particular forma de intervencién piiblica y de construccién de la memoria con ‘édigos y recursos que resultan muy cercanos y familiares alas, ‘nuevas generaciones. En tun contexto de marcada apatia ¢ indiferencia hacia lo {que ocurriaen el mundo de la politica como el que caracteriz6 41 a Argentina de mediados de la década de los afios noventa, 1H) supo crear una forma de accién colectiva capaz de despertar Ia adhesién de la poblacién juvenil. Esa atraccién no se debid solamente ala utilizacién de cédigos comunes, sino que los es- craches lograron expresar un fenémeno social mis amplio: la, 182 Palo Dan Bent insatsfaccion ylainconformidad de los j6venes frente ala so- edad que les toc vivir" Los escraches no fueron pereibidos como tuna accién politica tradicional sino como na via para expresarsu broncaeindignacin frente a una situacign que con sideraban inaeepeable “Param assis de as sensiblidades politica ysocales de los venes en la décad de los aos novents puede consulare Sidiaroy Tent (1998), Sobre a relacin entre a practic dels eseraches yl escepicsmo y la ahi niacin de I culerajuenil, pede verse Steve Stor (2002). BIBLIOGRAFIA Bourdieu, Pierre (1987), "La delegacin y el fetichismo de lo politi 0", en Cosas Dithas, Barcelona: Gedisa CCathoun, Craig (1999), “El problema de la identidad en la accién colectiva", en Auyero, J. (comp), Caja de Heramienas. 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HIJOS URUGUAY. IDENTIDAD, PROTESTA SOCIALY MEMORIA GENERACIONAL Diego Sempol La primera mitad de la década de los aos noventa fue un pe- riodo de silencio y poca presencia pablica de los eclamos por las violaciones a los derechos humanos. Tanto en la Argentina como en el Uruguay las decisiones institucionales de fines de Jos afios ochenta (los indultos menemistas en tn caso, la con- sagracin de la impunidad en el otro a través de a ratificacion de la Ley de Caducidad de la pretensién punitiva del Estado en cl plebiscito de 1988), habian significado un duro golpe a las ‘organizaciones y a la movilizaci6n ligada al movimiento de DD.HH. Esta situacién cambio en 1995-1996, a parti de las declaraciones de Adolfo Scilingo sobre los vuelos de la muerte ¥y la autocritica que realiz6 cl jefe del Ejército Martin Balza en Argentina, y de la reeleccin presidencal del candidato det Par- tido Colorado Julio Maria Sanguineti (1996-2000) ‘A partir de ese momento, por primera vez dentro del cam po de los DD-HH. se vivié la presencia de los jovenes, rei ‘icando una mirada diferente y generacional. Numéricamente ‘ran tun grupo reducido, pero lograron répidamente tener im pacto en los medios masivos de comunicacin. Su lead puso sobre la mesa la eficacia politica de nuevas formas de protesta Social, el cuestionamiento de las politicas de memoria hasta ese ‘momento instrumentadas y los problemas ligados a la transmi- siGn generacional. En ambos patses, esta presencia juvenil se expres6 en la organizacién de hijos de desaparecides ¥ otras vic- "Habis durant su primer period (1985-1989) que se habia apro- Indo a Ley de Caducidad qe amnisds los militares acusidos de volt los DD.HEL.dorante ls diced,