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Título: Lo que puede un cuerpo. Ensayos de estética modal, militarismo y pornografía, Murcia, Cendeac, Colección Infraleves, 2009.

Autor: Jordi Claramonte Diseño: Nausicäa Edita: Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo (Cendeac) · Antiguo Cuartel de Artillería. Pabellón 5. C/ Madre Elisea Oliver Molina, s/n · 30002 · Murcia · Tlf.: +34 868 914 385 · Fax: +34 868 914 149

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L o que pue de u n c uer po

Infraleves, 10
Colección dirigida por: Fernando Castro Flórez Diseño y maquetación: Nausícaä

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De esta edición: Cendeac Antiguo Cuartel de Artillería. Pabellón 5 C/ Madre Elisea Oliver Molina, s/n 30002 Murcia Teléfono: +34 868 914 769 www.cendeac.net Del texto: Jordi Claramonte

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ISBN: 978-84-96898-43-1 Depósito legal: MU-848-2009 Imprime: Nausícaä, S.L. C/ Pulpí, c 12. Pol. Ind. La Polvorista 30500 Molina de Segura (Murcia)

Jordi Claramonte

L o que pue de u n c uer po
E n s ayos de e sté t ic a mod a l, m i l it a r i smo y p or nog r a f ía

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Nadie sabe lo que puede un cuerpo Annie Sprinkle

E N T R A N T E S: U N SIS T E M A Y D OS H I P ÓT E SIS PA R A E N T E N DE R E L P OR NO ( Y SE GU I R SI N E N T E N DE R A L O S M I L I TA R E S)

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ste libro trata de mujeres y de hombres, de seres que ya no saben ni quieren saber si son una cosa o la otra, de sus cuerpos. Trata sobre todo de putas y de soldados. De las operaciones conceptuales y mecánicas que el poder ha efectuado sobre sus cuerpos, y también, por supuesto, de lo que ellas y ellos han hecho al respecto. Nada es lo que parece: ni la autonomía ni la fragmentación. Ni el erotismo ni la guerra. Este libro trata con ello, fundamentalmente, de las posibilidades de la autonomía y de las amenazas de la fragmentación. Del incremento de la capacidad de obrar y comprender que se desprende del desarrollo autónomo de nuestras sensibilidades y facultades; del despedaza[7]

miento que acecha a los sujetos y a los cuerpos en el porno y en la guerra.

un sistema Para abordar todo eso, este ensayo se plantea desde el dominio que denominamos estética modal. Al igual que la mayoría de las estéticas previas a Hegel y el Romanticismo, la estética modal no asume como su objeto disciplinar natural el restringido campo de las prácticas reconocidamente artísticas, sino que va más allá de éstas para abarcar aquello que hay de común entre ellas y todo el amplio campo de experiencias e ideas que, en su no ajustarse a concepto, podríamos denominar, con plena legitimidad, estéticas. La estética modal, en su intención de abarcar tipologías tan diversamente formalizadas de experiencias estéticas, precisa delimitar una unidad específica de análisis: a dicha unidad le denominamos modo de relación. Los modos de relación constituyen gramáticas espe[8]

Un poco. se presenta a sí misma como una tarea. como aquello que los antiguos griegos denominaban un ethos…»1. [9] . y esto es así de modo tal que incluso cuando «la obra» se ha acabado ésta puede rememorarse en función de lo que ya podemos llamar su entidad modal: su específica consistencia a la hora 1 Michel Foucault «¿Qué es la Ilustración? Traducción del texto escrito en 1984 y que permaneció inédito en la versión original hasta Abril de 1993.cíficas de organización de la percepción. cuando fue publicado por la revista Magazine Littéraire en su número 309. De esta forma los modos de relación son siempre determinadas intensidades específicas. «una manera de pensar y de sentir. determinadas modulaciones de las relaciones que se establecen entre los artistas. simultáneamente. sin duda. Parafraseando a Foucault podríamos sostener que al decir modo de relación aludimos a una actitud con y frente a la actualidad. los espectadores y el medio en que todos ellos se hallan. de actuar y de conducirse que marca una relación de pertenencia y. la representación y el comportamiento en tanto que éstos no son reducibles a concepto.

Desde los «objets trouvés» a los ready mades o la música concreta. como modos de relación que definen y establecen las subjetividades y objetividades que se ponen en juego a cada momento. Los diferentes desarrollos de la «autonomía de lo erótico» o las fantasías de dominio y aceptación que aquí expondremos deberán ser entendidas. de las estéticas premodernas y no occidentales cuyas distribuciones del material artístico y las posibilidades de experiencia estética se agrupan invariablemente alrededor de conceptos de clara índole modal como el hindú «raga» y que aluden. por tanto. en términos modales. la evolución de la música o de las ar2 Podemos encontrar claros precedentes de estructuración modal en buena parte. ni al del movimiento artístico. es decir. [ 10 ] . en que dicha experiencia se genera. las unidades básicas que nos permiten pensar tanto la producción como la recepción estética no se restringen pues en torno al polo del «artista» productor. ni al del estilo siquiera.de definir y articular un conjunto de relaciones2. pues. no sólo a determinadas escalas musicales —por seguir con el ejemplo— sino también e indisociablemente al conjunto de circunstancias ambientales y humanas que rodean y hacen posible y pensable dicho raga. Así este ensayo nos servirá de exploración de una metodología de investigación estética que creemos de la mayor importancia. En todas estas estéticas. sino la mayoría.

tenemos que ser capaces de pensar la específica relevancia de los gestos vanguardistas que al incorporar nuevos dominios de la experiencia en el ámbito de lo estético lejos de estarse limitando a afirmar su autoridad institucional están propugnando nuevos modos de relación en los que se cancele la violencia objetual que durante siglos ha formado parte central de la cultura burguesa y sus necesidades de calificación y jerarquización mercantil de los objetos: cuando la vanguardia incorpora el ruido de una máquina o una conversación callejera al dominio de los objetos musicales. este quehacer modal y no acabar cayendo en los penosos sociologismos e institucionalismos tautológicos al uso en las estéticas anglosajonas.tes visuales y plásticas ha ido transformando no sólo el arte de objeto en un arte de concepto sino que finalmente ha transformado a ambos en un arte de contexto: un ámbito de prácticas cuyo verdadero sujeto agente es el modo de relación que se despliega en cada práctica. o cuando hace lo propio con una pala quitanieves o un urinario ¿podemos acaso restringir la re[ 11 ] . Para poder dar cuenta de este «arte de contexto».

pág. ¿podemos entender lo que en dicho gesto apunta un nuevo modo de relación? Este libro trata por tanto de una serie de modos de relación que históricamente han articulado la gestión de los cuerpos en la pornografía y la teoría militar. acaso los campos —el del erotismo y el de la guerra— en los que se da con mayor claridad el «cuerpo a cuerpo». 227. «la máquina de poder político. En ese sentido abordaremos especialmente los procedimientos específicos de construcción formal tanto de los relatos pornográfícos como de los manuales de táctica militar en los que se hace evidente la «máquina» de que hablaba Nietzsche. económico y militar… que tritura a todos los hombres al mismo nivel y hace inevitable la democracia »3. 1980.levancia de semejante gesto a sus repercusiones dentro del mundo del arte? ¿o podemos también entender lo que en dicho gesto hay de invitación a una nueva orientación de nuestra percepción. 3 Friedrich Nietzsche. Mi hermana y yo. [ 12 ] . una redistribución de nuestras relaciones con los objetos y por ende con nuestras conductas?. Buenos Aires.

la política e incluso respecto de los canones formales de otras poéticas diferentes. propondremos a modo de hipótesis que la pornografía no puede sino ser considerada unitariamente como un género en sí misma. autonomía respecto a la moral. por cierto.1ª Hipótesis: de la autonomía de lo erótico En el caso de la pornografía hablaremos de procedimientos específicos porque sostenemos que ésta no puede ser considerada como una hererogénea amalgama de subgéneros dispersa dentro o en los márgenes de otros géneros mayores como la literatura. En esto. no se diferencia en absoluto de los demás campos de producción artística: así podemos bien entender que la historia de la música en [ 13 ] . etc… Antes al contrario. La pornografía como género se distingue pues precisamente en la medida en que tiene como fin esa autonomía de lo erótico. como mostraremos. el cine. la obra gráfica. en la medida en que. los diferentes registros de su producción apuntan hacia la constitución de un dominio autónomo de lo erótico.

las obras pornográficas no pueden ser juzgadas según las normas internas de este o aquel campo de producción artística. ha sido la de la lenta construcción del campo de la sonoridad musical autónoma respecto de las exigencias de la Iglesia y sus liturgias. Por eso. si bien es evidente que la pornografía escrita surge y crece a la sombra de los desarrollos de la novela o que la pornografía audiovisual no es indiferente a los desarrollos en el campo del cine. o. si se quiere. o de las Cortes y sus boatos o que la historia de la poesía moderna ha sido la de la definición de un campo de lo verbal autónomo al margen de servidumbres sociales o políticas ya inadmisibles.Occidente desde el Renacimiento. El decepcionante resultado que invariablemente producen tales análisis no nos habla tanto de la «mala calidad» de la pornografía como de la inoportunidad de nuestros parámetros de análisis: nos pasa lo mismo que le pasaba a los jerarcas de la Contrarreforma cuando intentaban juzgar la música instrumental desde las específicas categorías de su geoestrategia moral. lo mismo que sucedería si nos empeñáramos en intentar juzgar [ 14 ] .

no hacemos sino aplicarle categorías y parámetros.un cuadro de cualquier artista contemporáneo con las claves mediante las que analizaríamos una obra narrativa. seguramente el veredicto sería que tal obra carecía por completo de «sentido». normalmente se la prejuzga. consecuentemente. la sonoridad o la espacialidad han podido ser construidos a lo largo [ 15 ] . por completo ajenos a su consistencia como práctica artística. y así es efectivamente: la obra carecería del sentido que nosotros habríamos querido imponerle y que seguramente sea del todo irrelevante para la misma. como producto artístico. derivados directamente de generos específicamente diferenciados como el cine o la novela y. La pornografía se encuentra por tanto en un momento en el que. está produciéndose sobre el vacío crítico más absoluto puesto que en las escasas ocasiones en que se le juzga. Si la visualidad. Proponemos entonces como primera hipótesis de trabajo que la pornografía puede y debe construirse como campo de producción artística articulado en torno al desarrollo de lo erótico autónomo.

otro tanto debería poder suceder con la eroticidad. 1988. pág. Londres. como Peter Wagner. «Eros revived: Erotica of the Enlightment in England and America ». Secker and Warburg. que han destacado cómo «la pornografía se convirtió en un fin en sí misma» hacia mediados del siglo dieciocho4. de hecho así lo han sostenido algunos de los primeros historiadores de la pornografía. [ 16 ] .de siglos como ámbitos autónomos de desarrollo de la antropomorfización. Sólo rastreando este proceso por el que se construye un ámbito de lo erótico autónomo tendremos un criterio específico y propio que nos permita analizar la producción pornográfica y ser capaces de destacar las obras más relevantes contra el inevitable fondo de materiales espurios —¿acaso alguien se atrevería a afirmar que todas las novelas o todos los oleos pintados en los dos últimos siglos merecen recibir idéntica atención crítica?— Con el mismo movimiento seríamos acaso capaces de solventar la sempiterna cuestión de la «mala calidad» artística de la pornografía. 6. de toda la pornografía: por supuesto que hay mala porno4 Peter Wagner.

Como no puede ser de otra manera. quizá tanta como mala poesía o cuadros horrorosos. cuando prestemos atención a los primeros tiempos de la pornografía moderna nos encontraremos con un alto nivel de hibridación: «la pornografía moderna más temprana muestra algunas de las características más importantes de la naciente [ 17 ] .grafía. sólo por casualidad. podrían resultar apropiados. Entre los capítulos consagrados al análisis conceptual e histórico iremos introduciendo breves reseñas de materiales y prácticas pornográficas que nos ayudarán a justificar nuestras hipótesis sobre el principio de valoración de la pornografía como genero específico de producción artística —y de producción por tanto de antropomorfización— y ver cómo dicho principio ha ido compareciendo y afirmándose desde el Renacimiento y la Ilustración hasta nuestros días. pero es que además las pocas obras que algún osado crítico quizá se atreviera a defender tenían que ser presentadas y justificadas tomando criterios prestados de otras prácticas artísticas y que en consecuencia.

incluso con mayor decisión que otras artes que seguirán siendo serviles durante más tiempo. New York. a menudo. una fuerte carga de sátira social y política. en los primeros compases de la modernidad. mientras que por otra parte al igual que sucede en todas las demás artes. 10. pág. [ 18 ] . la pornografía conllevará. Al igual que el resto de las artes se irán deshaciendo de esta necesidad de justificarse en función de fines externos. la pornografía irá haciendo lo propio y haciéndolo. o la poesía ser capaz de acreditar loables intenciones morales o didácticas. su presencia e incluso su existencia misma aún deberán justificarse en términos ajenos al campo: así si por su parte la música del XVIII deberá aún ostentar una textualidad que la justifique.) «The invention of pornography » Zone Books. la filosofía natural y los ataques a la autoridad política del absolutismo»5. 1996.cultura moderna. Estaba vinculada con el libre pensamiento y la herejía. como veremos. con la ciencia. de modo que como ha demostrado Lynn Hunt ya tentativamente hacia mediados del siglo XVIII y de modo clarísimo a principios del siglo XIX 5 Lynn Hunt (ed.

Por otra parte. La segunda hipótesis que necesitamos plantear tiene que ver con la cuestión de dilucidar qué se ha hecho históricamente con dicha autonomía. Introducida esta primera hipótesis. si bien la representación gráfica o escrita explícita de actos eróticos ha sido una constante en casi todas las culturas. pero que tendremos que abordar ineluctablemente. pág. a partir de estas representaciones. [ 19 ] . una categoría artística diferenciada en pos de una erótica autónoma parece ser una peculiaridad de la cultura de la modernidad. a lo largo de todo el libro tendremos ocasión de proceder a una revisión de la misma donde discutamos con detalle algunas de sus implicaciones. 6 Ibidem. 12.es posible afirmar que la pornografía «constituye un categoría distinta y enteramente separada de representación visual y escrita»6. quien la ha utilizado y para qué… Será ésta una cuestión que obviamente excede con mucho el limitado campo de la comparecencia y despliegue de la pornografía como autonomía de lo erótico. el hecho de constituir.

que supone la diferenciación y la autonomía de las facultades.2ª hipótesis: autonomía y fr agmentación del cuerpo político Al hilo de la exposición del proceso por el que se empezó a construir la autonomía de lo erótico. en principio libertario. Diríase por tanto que el mismo proceso de diferenciación de las facultades y las sensibilidades pue[ 20 ] . puede arrebatarle todo su potencial emancipatorio al proceso. de no ser tomado en cuenta. iniciara al mismo tiempo un proceso de fragmentación que. a saber: que existe una dialéctica propia de la modernidad por la cual se dan cita. en ese mismo principio de búsqueda y construcción de la autonomía. los saberes y las sensibilidades. deberemos dar entrada a una segunda hipótesis de trabajo. las mayores posibilidades de construir libertad y las mayores posibilidades de enajenarla. Todo sucede como si el mismo proceso de diferenciación de las facultades que hace que se afirmen la sensibilidad musical o la erótica. la inteligencia científica o la tecnológica.

las exploraciones y combates en torno a la autonomía de lo erótico. Esto será así porque. se extenderán mucho más allá del estricto campo de la literatura o la representación gráfica para [ 21 ] .de ser un proceso que nos haga ahondar en las dimensiones de nuestra humanidad y al mismo tiempo un proceso de fragmentación de esa humanidad que puede perder en el camino las posibilidades de gestionar su propia vida. podremos ver esa ambigua dialéctica plenamente operativa. por el contrario —como sostendremos aquí— parece ser una constante de los procesos mismos de constitución autónoma de las facultades y las sensibilidades que han hecho nuestra modernidad. lo poético o lo político. como veremos. aunque cabe preguntarse si dicho funcionamiento se da de modo exclusivo en la pornografía o si. A lo largo de este pequeño ensayo y siguiendo el hilo argumental de la construcción de la imaginación pornográfica. Esta será una de las acusaciones más recurrentes que se lanza contra la pornografía: su funcionamiento como elemento de fragmentación y deshumanización de los cuerpos en ella representados.

respectivamente. A su vez. Ahora bien. históricamente. nuestra segunda hipótesis de trabajo funciona en un doble sentido y tampoco nos dejará creer a pies juntillas que ni la impostación de la autonomía que se da a través de la fantasía de aceptación. [ 22 ] .meterse de lleno en otros dominios como el de la organización productiva o la táctica militar donde alumbrará el surgimiento de las fantasías de dominio y aceptación como formas distintas. Quizá porque tampoco ellos son los genuinos dueños de la historia que pretenden ser… La apuesta 7 Las primeras formulaciones literarias de autonomía erótica y moral irán. vinculadas a su falsificación impostada en la voz de las prostitutas ilustradas. ni la cancelación de la misma que se pretende a través de la fantasía de dominio funcionarán por completo según pretenden los agentes socialmente privilegiados que parecen manejarlas y desplegarlas. Dicha autonomía impostada la estudiaremos bajo la forma de la fantasía de aceptación. de cancelación e impostación de la autonomía7. como Federico el Grande les encontraremos inmersos en el despliegue de fantasías de dominio por el que cancelarán brutalmente cualquier asomo de autonomía de sus súbditos. cuando veamos comparecer algunos de los sujetos abanderados de la Ilustración.

Esperamos con ello hacer posible comprender todo el alcance que tiene la construcción y defensa de una autonomía como la autonomía de lo erótico en la construcción y defensa de una vida más inteligente y digna. 8 Michel Foucault. [ 23 ] .—como le gustaba decir a Foucault— puede entonces resumirse en la siguiente pregunta: ¿Cómo desconectar el crecimiento de las capacidades y la intensificación de las relaciones de poder?8. la propuesta metodológica que hemos introducido como estética modal se plantea como una estrategia epistemológica para dar cuenta de la complejidad de esa dialéctica tan característica de la modernidad. No en balde hemos construido la estética modal. cit. op. 8. procesos instituyentes que eviten la conversión de la autonomía en fragmentación. En gran medida. pág. al modo de la lingüística chomskyana. para poder recurrir a conceptos como el de las «competencias modales» que nos permitan concebir procesos de reapropiación. como una estética generativa.

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CUA N D O L A S C ORT E S A NA S DE C I DI E R ON R A Z ONA R : A R E T I NO E l término pornografía deriva etimológicamente de los vocablos griegos porné y graphos. por ejemplo. O la ya citada Wendy McElroy. pág. 45. [ 25 ] . 1996. en el campo de la literatura erótica. por lo que su transcripción vendría a ser algo así como «escritura de la puta». Arnold. Nueva York. buena parte de la producción más primeriza se presenta propiamente como tal escritura de la puta: no otra cosa pretenden ser prácticamente todas las obras fundacionales de la pornografía 9 Así Brian McNair en su Mediated sex. lo cierto es que históricamente nos encontramos con que. Aunque hay muchos ensayistas9 que parecen desconcertados ante esta etimología y tienden a pasarla por alto.

Dichos diálogos —siguiendo un modelo ya clásico desde la Antigüedad— serán. por ejemplo en los «Diálogos de cortesanas» de Luciano. una tras otra. Por medio de estas narraciones en las que la puta cuenta su vida y su trabajo se obtiene la. toda una retahíla de historias obscenas. las «Lecciones de un puta» de Damodaragupta en el siglo VIII tiene exactamente la misma distribución de papeles y línea argumental. a menudo. Incluso en la India los primeros vestigios de literatura pornográfica de los que tenemos noticia.moderna10. publicados en 1536 constituyeron quizás el prototipo de la prosa pornográfica del XVI. [ 26 ] . excusa argumental para hilar. muchas veces sin demasiada convicción. al recurso de asociarlas biográficamente con el personaje que les da sustento para así justificar de algún modo lo que todavía no existe propiamente como género. Los Raggionamenti de Pietro Aretino. acaso imprescindible. sostenidos entre una mujer mayor 10 También en la Antigüedad clásica la pornografía se inició bajo este mismo formato. una narración erótica sin más asideros ni excusas. recurriendo. es decir. Aretino gustará especialmente de los «diálogos» donde puede desplegar un jugoso y crudo realismo a la vez que la más mordaz sátira.

[ 27 ] . personajes que dan cuerpo a un modo de vida que se sitúa al margen de determinadas convenciones morales y que es capaz de tomarse otras de modo peculiar: una de las constantes de estas primeras narraciones pornográficas será la demostración de la posibilidad para las prostitutas de llevar una vida tan inmoral en el terreno de los valores como exitosa en el plano de los negocios y la ascensión social. y llegará hasta la sadiana «Filosofía del tocador» de 1795. Con ello se iniciará la exploración de lo que más adelante presentaremos como «fantasías de aceptación». Pero la descripción de la vida de las prostitutas —la pornografía propiamente— no sólo servirá para desplegar una sistemática sátira de los hombres de las clases dominantes. La primera sección de los Raggionamenti del Aretino. de los prelados y 11 Por cierto que esta misma forma de diálogo.y experimentada y otra más novicia dando así pie a todo tipo de instrucciones e intercambios 11. la más popular y difundida en el XVI y XVII. es la dedicada a la descripción de la vida de las prostitutas. con esta misma división de roles será la que estructurará la conocida Sátira de Luisa Sigea.

aún conscientemente fabulada. ni tan siquiera burlar a sus poderosos clientes. que las prostitutas no siempre —casi nunca de hecho— consiguen una fulgurante ascensión social. De lleno en esta dimensión se encuentra otra de las obras de Aretino. sino también y fundamentalmente para demostrar la viabilidad social.nobles que serán al mismo tiempo los clientes y las victimas de las prostitutas. Es obvio que desde estos mismos principios la pornografía no puede aspirar a presentarse como una representación fidedigna de la realidad: es más que evidente ahora. como lo era en el siglo XVI. de explorar un dominio ficcional específico y autónomo que inevitablemente supone una invitación al viaje a un mundo de deseos y relaciones que no sólo son diferentes de las establecidas. de una moralidad sexual absolutamente inconvencional y desviculada de consideraciones morales o religiosas de ningún tipo. sino que se plantean prácticamente como su inversión sistemática. quizás aún más popular en su tiempo que los Raggionamenti: nos referimos a [ 28 ] . adelantándose así a la búsqueda de negatividad tan propia de la modernidad tardía. Se trata así. con la pornografía.

Con ello la obra del Aretino viene a encarnar a la perfección la definición «moderna» que Peter Wagner diera de la pornografía como «presentación visual o escrita realista de cualquier conducta sexual o genital planteada como una violación deliberada de los tabues sociales y morales más ampliamente aceptados»12 . cit. Aretino desafió dicha prohibición componiendo sus sonetos específicamente para acompañar las reediciones de las prohibidas «Posturas». Tanto en los Sonetos de Aretino como en sus Raggionamenti puede verse claramente la modernidad de una pornografía que no por hallarse en sus comienzos deja de mostrar aspectos de lo que luego constituirá la tradición pornográfica. compuestos para acompañar una serie de otras tantas ilustraciones de posturas amatorias. concebidas por Giulio Romano y que habían sido prohibidas por el Papa. Así la importancia concedida a la genitalidad concebida como «espejo del alma» y la exaltación de los sentidos: la vista quizá de modo privilegiado. pero también el tacto y el olfato reconsiderados como 12 Peter Wagner. pág. 7. [ 29 ] . op.los dieciseis Sonnetti Lussuriosi.

y que más adelante tendremos ocasión de analizar. Esto es especialmente claro en lo que de desafío y quiebra de la autoridad moral del Papa. que hemos mencionado. Pero Aretino no sólo es importante por sintetizar algunos de los elementos centrales y fundacionales de la tradición pornográfica. al mismo tiempo Aretino es quizá el primer pornógrafo de masas. el desafío de las convenciones morales y su articulación en forma de diálogos entre mujeres independientes y fuertes.elementos centrales de una experiencia erótica que ya no aspira a legitimarse mediante el recurso a alegorías de corte neoplatónico o a ampararse en su funcionamiento como sátira política. Al igual que luego sucederá con el arte autónomo. la función de crítica política de esta pornografía será implícita y estará en función de su mismo postularse como práctica autónoma. como son la descripción explícita de actividades sexuales. difundiendo en reproducciones abaratadas [ 30 ] . En ese sentido Aretino es también un importante precedente de lo que podríamos denominar los valores performativos de la pornografía. suponen los Sonetos del Aretino.

Una muestra brillante de dicha tradición se encontrará aún en Sodom. Aretino es. de modo característico. acaso el primero de entre los pornografos modernos donde encontraremos la que hemos denominado «fantasía de aceptación» en tanto complejo ideológico y representacional en el que. Duque de Rochester. [ 31 ] . como la ha denominado Lynn Hunt. como hemos dicho. Sólo de esta manera pudo Aretino llegar a ser tan respetado y temido en su tiempo como para poder permitirse desafiar las prohibiciones del Papa. Obviamos decir que quienes producen y hacen circular estas «fantasías de aceptación» no son los sujetos subalternos sino aquellos que se benefician de su 13 Los humanistas del siglo XVI abundaron en la producción de una «pornografía académica». el famoso libelo del poeta John Wilmot. se presentan a sí mismos llenos de gozo por su posición que es descrita en la «fantasía de aceptación» como estrictamente ventajosa. a menudo escrita en latín y concebida para una distribución limitada a la élite ilustrada en la que se realizan atroces críticas políticas diseccionando la actualidad política y sus conflictos en clave pornográfica.por el desarrollo de las artes gráficas las imágenes y narraciones hasta entonces restringidas a los círculos de alta cultura humanística13. los sujetos sometidos y pertenecientes a clases subalternas.

[ 32 ] .existencia sometida. Durante siglos el poder no ha creído necesario producir discurso alguno susceptible de ser puesto en boca de sus sujetos sometidos: o bien los ha ignorado como se ignora a los objetos o bien se ha fantaseado precisamente sobre su mera condición de objetos carentes de voluntad genuina o significativa: en esto consisten. En su momento reintroduciremos y expondremos con cuidado ambas fantasías tomando en consideración su funcionamiento en ámbitos aparentemente tan distantes como la pornografía y la teoría militar. como veremos. las «fantasías de dominio».

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tal y como funcionaba en los ejércitos del duque de Marlborough o de Federico el Grande. mientras que el resto de factores a considerar: tropa. desde luego.C A R N E DE C A ÑÓN Y V IC E V E R S A : FA N TA SÍ A S DE D OM I N IO Y FA N TA SÍ A S DE AC E P TAC IÓN L a doctrina de la guerra del Absolutismo y la Ilustración tal y como se formulaba en los escritos de Puysegur o Evans Lloyd y. cuentan con un espíritu y una voluntad genuinas. dependía para su concepción y estructuración de una serie de postulados y categorías que forman parte de un complejo que denominaremos «fantasía de dominio». Las fantasías de dominio en su versión militar asumen que sólo determinados sujetos escogidos: los generales y los estrategas. animales de carga [ 35 ] .

una parte sensible del trabajo del estratega consiste en asentar de modo inquebrantable su completo dominio sobre dichas masas. elementos inertes que pueden someterse a un cálculo geométrico de masas y ángulos. dominio que se basa en la infinita distancia ontológica que les separa. tipos de munición. Históricamente esta fantasía de dominio comparece completa y explícitamente formada en los escritos militares del siglo XVIII. El sujeto de la fantasía de dominio se construye a sí mismo sobre la ficción de su completo dominio del otro. En la medida en que el resultado del combate depende en gran medida de los choques de estas masas inertes lanzadas unas contra las otras.y ataque. La fantasía de dominio consiste pues tanto en la atribución a los otros de un grado elevado de pasividad como en la consideración de sí mismo como único agente activo capaz de controlar todas las fases del proceso por el que los otros-pasivos son puestos en movimiento y oportunamente utilizados. fortificaciones o depósitos de abastecimiento son objetos carentes de iniciativa . Segu[ 36 ] .

lejos de aparecer como un simple objeto inerte a disposición del cliente o el amante. De hecho hay una esfera de producción cultural donde se plantea una «fantasía» prácticamente opuesta a la militarista fantasía de dominio. Dicha literatura. la cortesana o la dama ilustrada. En esta fantasía de aceptación el objeto de deseo.ramente dichas fantasías se apoyan en las tesis mecanicistas en boga en determinados ámbitos científicos de la época. se configurará como un sujeto que enunciará todo el tiempo un discurso supuestamente propio mediante el que mostrará desear y gozar justo de aquello [ 37 ] . Contemporáneamente a estas fantasías de dominio nos encontramos con un extraordinario desarrollo de la pornografía y la literatura erótica. Pero por muy mecanicista que fuera el espíritu de los tiempos no se puede sostener que todas las esferas del espíritu estuvieron impregnadas de ese mismo mecanicismo. desde El coloquio de las cortesanas de Pietro Aretino a Fanny Hill de John Cleland funciona suscitando una fantasía que hemos denominado «fantasía de aceptación».

Por supuesto que ambos constructos. es porque precisamente hacia finales del XVIII. La fantasía de aceptación construye así agentes activos que se revelan perfectos vicarios enunciantes de los discursos que el autor. se dedica a aceptar su posición e incluso a demostrar. militarismo y pornografía empezarán a intercambiar sus fantasías: Scharnhorst y Clausewitz en el campo militar empe[ 38 ] . El sujeto. político o siquiera erótico. todo un clásico en la novela erótica del XVIII. ambas lo son a su manera. y de la mano de los cambios sociales introducidos por la Revolución Francesa. de este modo impostado. Pero si nos interesan aquí esas fantasías del poder. cómo se puede medrar socialmente desde dicha aceptación. les ha instilado. un hombre por lo general.que el varón espera que desee. son incapaces de dar cuenta de la realidad: ni la fantasía de dominio convierte a la tropa en una masa de carne lanzada al choque contra otra. y por eso las llamamos «fantasías». ni la fantasía de aceptación constituye ni sustituye a la mujer como un sujeto de pleno derecho social.

[ 39 ] . Los castillos y calabozos sadianos compartirán poética con los choques de masas de caballería o los enfrentamientos de las lineas de infantería de los ejércitos fredericianos14. Por su parte la «fantasía de aceptación» requerirá la ficción de un objeto que cobra animación e iniciativa propia para desear justo aquello que el estratega desea: engullir al enemigo car14 Ni que decir tiene que estas fantasías siguen contando con plena vigencia. La fantasía de dominio seguirá buscando imágenes de amontonamiento de cuerpos. de choques de masas inertes pero sabiamente dirigidas por la mano o la imaginación experta del estratega. de hecho una las últimas entrevisiones de esta «fantasía de dominio» y su poética la hemos encontrado recientemente en la cárcel de Abu Grahib en el Irak ocupado.zarán a manejar fantasías de aceptación —hasta entonces exclusivamente pornográficas— por las que la tropa arderá en deseos de combatir encarnizadamente y despedazarse mutuamente. mientras que Sade traducirá todo el mecanicismo y toda la reificación de las —hasta entonces militares— fantasías de dominio al campo de la erótica.

o engullir el falo en cualquiera de los cientos de coitos que constituyen la ascendente carrera de Fanny Hill15. 15 Quizá la reelección de Obama como presidente de los EEUU ofrezca uno de los últimos ejemplos de «fantasía de aceptación».gando a la bayoneta en las guerras «patrióticas» de la era napoleónica. [ 40 ] . XIX y principios del XX seguirán intercambiando y compartiendo fantasías mecanicistas y ficciones participantes por las que partenaires o tropas se implicarán y haran «suyo» el juego en el que se las mete. el frágil equilibrio entre las esferas de producción de deseo y de muerte. y aunque una vuelta al orden será preconizada de inmediato con la Restauración. Sucederá así finalmente que pornografía y teoría militar ya en el s. entre pornografía y militarismo ya no se recuperará nunca. son buena muestra de ello. Semejantes intercambios de flujos conceptuales no dejarán. de producir escándalo entre las clases pudientes: la caída en desgracia tanto de Sade por un lado. desde el principio. como de las reformas militares preconizadas por Scharnhorst por el otro.

la de dominio y la de aceptación irán extendiéndose por otras esferas de la producción social. infectando los modos de organización de la productividad industrial y finalmente política. la pornografía y el militarismo. Nos parece pues de la mayor relevancia estudiar más de cerca ambas fantasías en los campos en los que surgen de modo diferenciado y claro por vez primera: en torno a las putas y los soldados.En cualquier caso ambas fantasías. [ 41 ] .

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más de dos siglos después de su primera edición.T R A B AJA R A GU STO Y L L E G A R A S E R A LGU I E N: FA N N Y H I L L E n el año 1748 John Cleland publicó un primer volumen de sus «Memoirs of a woman of pleasure». Cuando en 1749 publicó la segunda y última parte de la misma obra tanto él como su editor tuvieron que sufrir un proceso legal y renunciar a editar la novela que fue prohibida fulminantemente. La novela volvió a ser perseguida y prohibida en 1821 en los EEUU y en 1963 en Inglaterra. por lo que innumerables ediciones piratas siguieron apareciendo. [ 43 ] . No sería de hecho hasta el año 1973. La novela. seguía siendo un éxito de ventas. que podría publicarse sin sufrir persecuciones. con todo.

un apuesto y bien dotado galán. con el que cohabitará gozosamente durante varias semanas antes de que éste desaparezca misteriosamente. Por supuesto antes de perder allí su virginidad tiene ocasión de enamorarse de Charles. sin mostrar arrepentimiento o pena alguna. alcanzada tras el fallecimiento de un anciano y adinerado caballero que se había prendado de Fanny. [ 44 ] . antes bien destacando las ventajas de la profesión que la acaban llevando de amante en amante hasta una envidiable y saneada posición. Obviamente tras el óbito del viejo caballero reaparecerá el joven —y vergón— galán que recuperará intacto todo el amor de Fanny Hill y toda su alegría de vivir. A partir de entonces Fanny asumirá su carrera de prostituta con todas las consecuencias.¿Qué tiene Fanny Hill para haber suscitado tan duras reacciones? La novela cuenta la historia de una inocente chica de pueblo que apenas llega a Londres se ve abocada a trabajar en un burdel.

En ese sentido Fanny Hill nos resulta del mayor interés puesto que resulta ser una de las primeras y más cabales expresiones de lo que aquí hemos denominado «fantasía de aceptación». así como una escena de sodomía que si bien se incluye en el libro a modo de denuncia —Fanny Hill la contempla subrepticiamente a través de un agujero en la pared y da el chivatazo para que detengan a los implicados— supuso uno de los grandes obstáculos para la edición completa del libro. El libro. un completo repaso de las prácticas más habituales incluyendo el muy británico gusto por la flagelación. pero todas ellas resultaban ser victimas más o menos deseosas de redención. Fanny. sin intentar disimular demasiado el intento con excusas narrativas.Tanto Richardson como Defoe habían escrito sobre otras prostitutas. por el contrario. A su vez y en términos eróticos la novela realiza. está dispuesta a aceptar su situación y a rentabilizarla del modo más extremo. se encargó y concibió como expresamente pornográfico y es un hito por tanto en la construcción de la autonomía de lo [ 45 ] . a diferencia de otros escritos anteriores de Aretino o Delicado.

Tampoco parece el autor estar demasiado preocupado por dotar a su libro de un especial virtuosismo literario. [ 46 ] . Eppur si muove. No hay en Fanny Hill excusa alguna: lo erótico sucede y se despliega en sus diferentes variaciones sin pretender justificarse ni ampararse en ninguna crítica social o de costumbres.erótico.

L A A M E N A Z A P OR NO GR Á F IC A E N L A I LUS T R AC IÓN

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n el largo proceso por el cual la pornografía como campo específico de producción literaria y gráfica ha ido construyendo la autonomía de lo erótico, nos hemos encontrado con que, al igual que sucedía en otros campos como el de la estética, esta construcción de la autonomía no ha dejado nunca de estar acompañada por otras funcionalidades del campo que sin desvirtuar dicha construcción de la autonomía han contribuido a conformarlo a lo largo de los siglos. De este modo, si bien ahora la pornografía constituye un saneado sector de negocio, e incluso parece estarse convirtiendo por fin en un campo de interés académico respetable, hemos de considerar que esto no ha sido siempre [ 49 ]

así, y que tiempos hubo en que la producción y distribución de pornografía se asoció estrechamente a los intentos de subversión política. En efecto la literatura y la producción gráfica que, desde el Renacimiento, podemos denominar con pleno derecho estilístico como pornografía (escritura de la puta, transcripción de sus experiencias y memorias) es aún una variante de la abundante producción de genero picaresco y satírico, asociado estrechamente a las ideas y a los círculos sociales de los humanistas primero y de los librepensadores y libertinos enseguida. La lozana andaluza de Francisco Delicado o El dialogo de cortesanas de Pietro Aretino en Italia marcarán los hitos de una literatura que cumple con la función de impostar la voz de un sector de población doblemente silenciado por su sexo y su oficio, las prostitutas, y lo hace de un modo que no puede dejar de fustigar a las clases dominantes, el clero, la aristocracia y la monarquía incluso, mostrando sus vicios, su doble moral y, fundamentalmente, su debilidad y vulnerabilidad ante unas «simples mujeres» capaces de manejarlos y engañarlos a su antojo. [ 50 ]

Veremos este último nivel de agencialidad política en primer lugar. En este sentido la pornografía en el Antiguo Régimen se encuadra junto a otros libros prohibidos que pueden incluir desde sátiras anticlericales a tratados de filosofía natural que harán énfasis en la naturaleza y los sentidos como fuentes del conocimiento [ 51 ] . Los efectos políticos de ésta se sitúan en dos planos distintos: por un lado encontramos el plano de su propio funcionamiento como fantasía de aceptación y por el otro topamos con el plano de las críticas sociales suscitadas en el cuerpo mismo de la narración.La fantasía de aceptación constituye el marco predominante en el que se construye la pornografía en la Ilustración. A la hora de considerar los niveles en los que la literatura erótica de la Ilustración ha tenido un funcionamiento específicamente político es fácil deslindar al menos tres momentos diferentes: 1) Ataques directos a la moral de la iglesia y la monarquía exponiendo sus libertinajes y socavando así la base de legitimidad moral de la que aspiraban a dotarse.

escritor de pornografía y encarcelado por ello en 1749) con cuya pornografía se fundamenta el derecho de los deseos sexuales más variados e incluso perversos a existir y cumplirse aun en contra de la moral vigente. XVII.y la autoridad. con la que compartía su carácter de genero de oposición. la condesa de Lafayette publicó sus influyentes obras entre 1662 y 1678. 1972. pág. 2) Equiparación de la omnivoracidad sexual de los reyes absolutistas con su afán de poder: equivalencia de pene y cetro.F. Así en Sodom una 16 Hay un poco de testículo en la base de nuestros más sublimes sentimientos y nuestras ternuras más puras. 2. Citado por R. 124. desde mediados del s. Importante considerar las evoluciones paralelas de la pornografía y la forma novela. vol. Se trata de la corriente intelectual y política del libertinismo ilustrado (Denis Diderot16. la distribución de condones y de dildos (importados de Italia). [ 52 ] . Brissenden Studies in the Eighteen Century Culture. A este nivel representacional de antagonismo político cabe añadir el nivel ciertamente más performativo por el cual a esta producción literaria se añade.

148. pág. pág. 143. NY 1993. 1500-1800» Zone Books. A su vez y mediante la comparación de Carlos II de Inglaterra con un rey-priapo y un rey17 Citado por Rachel Weil en Lynn Hunt (ed.interesante sátira escrita por el Duque de Rochester el Rey declara que su verga será su único cetro y que con ella gobernará el país17. [ 53 ] . les exprimen la sangre y sólo dejan el pellejo. Se trata también de un tipo de poder especialmente abocado a llevar a la «derrota» de quien se pretendía vencedor: así se equiparan los penes a los cristianos lanzados a la arena de un circo romano donde las vaginas -fieras los agitan. 18 Ibidem. Semejante cetro supone un tratamiento del poder no como elemento localizado a ser ejercido por los hombres sobre las mujeres sino como un elemento fundamentalmente inestable del que nadie está a salvo y que se puede ejercer en cualquier dirección: el Rey fornica con hombres y mujeres igualmente.) «The invention of Pornography. La moraleja del poder inestable y provisional se repite con el tema de la eyaculación que hace suceder al momento de la conquista la perdida de toda potencia y sustancia 18.

dildo se juega con la vicariedad de un poder que se pretende absoluto y autofundamentado cuando puede no pasar de ser un juguete en manos del pueblo— mujer. Esta ambigüedad del pene como cifra y cetro de poder y a la vez como figura de lo ilusorio. sostener que la pornografía en sus orígenes en el XVIII estuviera irremisiblemente vinculada al odio a las mujeres y a su degradación programática. con sus convenciones narrativas en torno a las vidas y milagros de las putas. más parecida a la que conocemos hoy día y en la que se omitirán. las convenciones del genero picaresco. por cierto. había introducido la posibilidad de considerar los sucesos y combinaciones eróticos desvinculados de consideraciones morales y con ello había abierto la puerta a la construcción de una autonomía de lo erótico. Cuando este subgénero en particular entre en declive después de la Revolución Francesa. 3) Esta tradición de pornografía —sátira— picaresca. surgirá una nueva pornografía de masas. fugaz y vicario de semejante poder hace difícil. Ya asentado [ 54 ] . por innecesarias.

[ 55 ] . según han sabido ver numerosos críticos de la pornografía desde el siglo XIX a nuestros días. 1988. pág. Nueva York. 2. Pantheon Books. se abrirá ahora un nuevo frente de operatividad política para la pornografía: con el estatuto autónomo de la erótica se cuestionará tan abiertamente como sea posible la vinculación del sexo a la reproducción biológica y a la institución del matrimonio. lo que se consideraba la base misma de la sociedad: la familia. 19 Angela Carter. «The sadeian woman».el derecho de lo erótico autónomo. atacándose con ello. Como ha destacado Angela Carter en su ya clásico «The Sadeian woman»: «la obra de Sade está directamente relacionada con la naturaleza de la libertad sexual y es particularmente significativa para las mujeres en la medida de su rechazo a considerar la sexualidad femenina en términos de su función reproductiva»19… Este mismo rechazo se reproducirá en la mayor parte de la pornografía más significativa: desde la construcción editorial de revistas como Playboy o Hustler hasta mitos de la filmografía porno como «Garganta Profunda».

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una de las cuales está a punto de casarse. la Satira de Luisa Sigea tiene una estructura absolutamente clásica: se plantea de nuevo como un diálogo entre dos mujeres.L A AC A DE M I A DE L A S D A M A S : L A S ÁT IR A DE LU IS A SIGE A T odo un referente de la literatura pornográfica del Renacimiento. La diferencia respecto al Aretino es que estas dos mujeres no son putas sino respetables damas. una más experimentada y la otra virgen aún. La gracia del relato es que una vez las damas se han explayado contándonos sus cópulas conyugales empiezan a abrirse puertas y de inmediato son [ 57 ] . El diálogo arranca pues como una especie de cursillo de preparación para el matrimonio que efectivamente es consumado con suma satisfacción por parte de la más inexperta de las damas.

[ 58 ] . los sucesivos falos que se disponen a procesar. siempre positivamente. eso sí. seguramente la novela fue escrita por un fraile confesor. se lleva la palma20 y es presentado con carácteres casi monstruosos. Ahora bien a cambio de esta falofilia galopante el libro 20 Aunque se atribuye a Nicholas Chorier. No hay aquí grandes desviaciones. no se detecta la pulsión por acumular negatividad y «perversiones» que tan característica será de la pornografía del XIX. como era de prever. El cursillo matrimonial se transforma entonces en todo un doctorado en libertinaje. por otra parte. sólo coitos y más coitos que. dejan muy tocada la institución del matrimonio como marco de las únicas relaciones sexuales permitidas. los amantes y hasta un fraile confesor quienes son devorados por el insaciable apetito sexual de las damas.los criados. Las damas no parecen estar dispuestas más que a calibrar. La Academia de las Damas es. un gran ejemplo de «fantasía de aceptación»: la sucesión de amantes a menudo parece una sucesión de falos. a cada cual más grande y por ello más celebrado por las damas hasta llegar a la verga del fraile confesor que.

[ 59 ] . se trata de una impostación que juega con la posibilidad de una mujer que escapa del todo al control marital. Si bien se trata de una construcción impostada de la mujer activa eróticamente. Esta posibilidad como veremos irá siendo menos popular tal y como avance la modernidad y el gran proyecto de normalidad burguesa.plantea un modelo de mujer casada que entra en conflicto con lo que la Contrarreforma y más tarde Rousseau sancionaría como la mujer de familia.

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aunque. y ello en la medida en que creemos que desde dicha posición es posible entender las a menudo contradictorias críticas recibidas por [ 61 ] . F R AG M E N TAC IÓN. L I BE RTA D E s obvio que pocos campos de actividad formal. Si bien habrá lugar en los textos que siguen para analizar buena parte de las líneas de crítica a la pornografía lo que nos interesará poner en claro desde un principio es nuestra propia posición teórica. ataques furibundos y condenas globales que la pornografía. y aun quizás porque. gráfica o literaria han estado sujetos a más persecuciones.AU TONOM Í A . pocos géneros literarios y de producción audiovisual han conocido una difusión tan enorme como a su vez sucede con la pornografía.

la pornografía. En muchos análisis bienintencionados de la pornografía y por supuesto siempre que se dan intentos por dignificarla y sacarla del purgatorio de la cultura basura se da por hecho que sería imprescindible dotar a la pornografía de ciertos elementos adicionales: una fotografía de calidad. «argumento». alguna especie de armazón narrativo que la sostuviera y le diera «interés». cualquier elemento narrativo o contextual que nos tienda a distraer del elemento central del genero: la relación erótica. etc… En este ensayo vamos a defender que ésta es una postura fundamentalmente errónea. así como acaso nos sea factible encajar dichas críticas y la producción misma de la pornografía en una dinámica de mayor alcance en el ámbito de la modernidad. Para poder aseverar esto habremos de cons[ 62 ] . o directamente excluir. Parece evidente que hay cierto consenso en sostener que la pornografía consiste en la representación explícita de prácticas eróticas. Igualmente parece también evidente que con mucha frecuencia se puede constatar en la pornografía una marcada tendencia a descuidar.

desde sus inicios hasta las últimas polémicas. las poéticas de los distintos campos de producción artística y. una suerte de desagregación por el cual las ideas políticas.tatar que la pornografía. epistemológicas. morales. La pornografía será considerada como tal. sostendre[ 63 ] . Nuestra tesis parte pues de considerar que desde el siglo XVI con el pensamiento humanista y ya de lleno en el XVIII con la Ilustración y los movimientos revolucionarios nos hallamos inmersos en un característico proceso de especificación de las facultades. social o incluso didáctico. En la medida en que nos encontremos ante la pura representación de actos sexuales sin más coartada parece que existe consenso en asumir que nos hallamos ante una producción pornográfica. como ha sucedido con tantas otras áreas de actividad humana al paso de la Ilustración y la modernidad ha ido reclamando y construyendo una autonomía que la eximiera de justificarse en relación a ideas morales o religiosas ya instituidas. en la medida en que no pueda justificarse ni ampararse en un supuesto valor moral.

quienes elaboren. para poder desarrollarse. las posibilidades de esta búsqueda de autonomía. Spinoza o Kant mostrarán. Por tanto si. siquiera. la contraparte erótica de ese movimiento general de búsqueda de autonomía. en el que no se 21 Así las propuestas de los reformadores con Lutero a la cabeza. tenderán a construirse dominios autónomos que no dependan de una relación servil con el poder instituido. cada cual en su campo. Quizá el caso de la estética sea uno de los más claros a la hora de ver este proceso de autonomización. [ 64 ] . las diversas artes tuvieron que construir sus dominios autónomos. político o religioso fundamentalmente. como veremos. aún con un fuerte componente de sátira social y anticlerical.mos aquí. por su parte. las de Maquiavelo. también las ideas eróticas. Newton. de la razón práctica21. como especificaciones del libre juego de las facultades o lo que más tarde en su versión fin de siglo será conocido como arte por el arte — art pour l’art o art for its own sake—. y John Cleland con su Fanny Hill ya con toda claridad. mientras que quizá en el terreno de la erótica y la pornografía sea Pietro Aretino. culminando en la tercera crítica de Kant que establecerá para las ideas estéticas un ámbito específico en el que no pueden ser reducidas a concepto ni sometidas a los arbitrios.

como veremos. esta relación entre la pornografía como «sexo por el sexo» y del arte moderno como «arte por el arte» es decir. Como es bien sabido el ataque a la pornografía en razón de su búsqueda de autonomía. como una búsqueda del «sexo por el sexo» [sex for its own sake]. De hecho. la relación entre la construcción de autonomía en los campos. del erotismo y las ideas estéticas no ha pasado en absoluto inad[ 65 ] . como bien acusará uno de los prelados que participó del informe Longford. respectivamente. la pornografía tendrá que bregar. de igual modo. de su falta de decoro a la hora de justificarse o de legitimar la aparición o el despliegue de lo erótico será una crítica recurrente tanto desde la derecha como desde la izquierda del pensamiento social. políticas o religiosas al uso.aceptaba que una práctica artística derivara su valor de trasegar las convenciones morales. para deslindar la representación del erotismo de las justificaciones derivadas de su uso exclusivo en el campo del matrimonio o la reproducción biológica socialmente legitimada: la pornografía se construirá así.

no tiene porqué ser falta de imaginación sino 22 Puede leerse el articulo completo del Pravda. cálculo o consideración estratégica. Turner. así como la reseña del New York Times en Bernd Feuchtner. La importancia de este proceso de construcción de la autonomía de lo erótico difícilmente puede ser exagerado si consideramos que es acaso este movimiento el que ha contribuido en mayor medida a identificar la pornografía con la pornotopía por excelencia. [ 66 ] . 2004. como pornografía22 . la de la relación erótica incondicionada.vertida para los críticos de la modernidad: no en balde los experimentos musicales del joven Shostakowich ya mediados los años 30 del siglo XX fueron calificados unánimemente por el New York Times y por el Pravda. La tan a menudo criticada «falta de argumento» en las películas pornográficas puede muy bien ser la mejor transposición de esta pornotopía: que en una ficción pornográfica baste la llegada del lechero a cualquier hogar respetable para desatar la más feroz de las orgías. no sometida a ninguna conveniencia. Shostakovich. singular gesta. Madrid. del 28 de enero de 1936.

Susan Sontag. ni tiene que recurrir a justificaciones ni tramas para solazarse en ella. pág.que más bien delataría la puesta en acción de la imaginación propiamente pornográfica. planicie que no se debería a ningún defecto de configuración artística ni a ningún alarde de inhumanidad. 35 y ss. desde el punto de vista ilustrado. sostiene Sontag. Picador USA. Nueva York 1993. si bien compartimos con la autora que la ausencia 23 Susan Sontag. [ 67 ] . podemos a su vez emocionarnos nosotros23. Tan ridículo. es pedirle «argumentos» al porno como pedirle «contenidos» al arte. en su influyente ensayo sobre la imaginación pornográfica. es decir aquella que ya se revela en plena posesión de la autonomía de lo erótico y que por ello no somete la relación erótica a ninguna consideración extraña. o «obediencia a la Biblia» a la ciencia. asume como inherente a esta imaginación la planicie emocional de los personajes pornográficos. sino a que sólo en ausencia de las emociones de los personajes. Para nosotros esto no resulta tan obvio. «The pornographic imagination» incluido en Styles of radical will.

si no deliberado. Por descontado la búsqueda ilustrada de autonomía no ha sido en ningún caso un proceso exento de polémicas. de la imaginación pornográfica. se trata más bien de que tales emociones y sentimientos no nos resultan imprescindibles. y por ello tan distanciado de sentimientos y emociones como de valores morales u otros factores edificantes. nos sentimos inclinados a defender que no se trata de que las emociones de los personajes pornográficos impidan la posibilidad de excitarnos ante un material pornográfico. característica como hemos dicho del pensamiento ilustrado. de lo erótico. llega acompañada de otros procesos que como han señalado Horkheimer y Adorno en [ 68 ] . Si molestan a alguien no es tanto al espectador de la pornografía como a la imaginación pornográfica misma en su pugna por definir un ámbito autónomo. de hecho se ha argumentado que dicha búsqueda de autonomía.de emociones o sentimientos en los personajes pornográficos es un rasgo específico. para la configuración de un contexto pornográfico. no nos hacen ni poca ni mucha falta.

descritos por los críticos de la Escuela de Frankfurt.su «Dialéctica de la Ilustración» hacen que «los seres humanos compren el incremento de su poder a cambio del extrañamiento de aquello sobre lo que ejercen dicho poder» de forma —nos dicen los de Frankfurt— que «el hombre de ciencia conoce las cosas en la medida en que puede manipularlas… en su transformación la esencia de las cosas se revela siempre la misma. que la han acercado peligrosamente a los mecanismos de cosificación propios del circuito de la producción y circulación de la mercancía en el capitalismo. basados en la descontextualización y la fragmentación de los cuerpos y sus movimientos. de recursos formales y estructurales. un substrato para la dominación». y quizás abuso. Con todas las reservas que hoy quepa plantear a los argumentos de Horkheimer y Adorno lo que definitivamente no nos ha de resultar extraño es que también en la construcción de esta autonomía de lo erótico la pornografía ha hecho uso. espe[ 69 ] . Efectivamente en su pugna por un erotismo liberado de las ataduras morales e institucionales se ha tendido a construir la narración pornográfica.

de modo que el espectador carezca. De este modo. propia de los «ragpickers». a la hora de sintetizar el comportamiento de los personajes. la preferencia por lo incompleto. de la mercancía hecha al por mayor y que funciona igualmente en cualquier contexto social o situacional.cialmente en el cine. A complete object made him sad. the worn. His eyes sought the broken. Al mismo tiempo sin embargo. ciertamente se nos acercaba a la pornotopía del deseo liberado de constricciones y consideraciones. What could one do with a complete object? [ 70 ] . una estrategia —o mejor dicho una táctica. the fragmented. tal y como la expone Anaïs Nin: The ragpicker never looked at anything that was whole. de los traperos. una táctica dadaista de extrañamiento. pero por otro lado se nos estaba llevando al terreno de «one size fits all». por los fragmentos nos revela una estrategia de resistencia muy propia de la modernidad. the faded. de referentes biográficos e incluso psicológicos.

porque ambos tienen su propio plan de reconfiguaración objetual y relacional. that was stirring. un cordón desparejado. que buscan y provocan las poéticas de vanguardia y la pornografía. a shoelace without its double a cup without a saucer. Pero un papel roto. ¿Qué se podía hacer con un objeto completo? Ponerlo en un museo. Eso era emocionante Eso podía transformarse. Sus ojos buscaban lo roto. una taza sin platito.Put it in a museum. They could be transformed. Not touch it. lo usado. lo caduco y fragmentado Un objeto completo le hubiera entristecido.) Hay una coincidencia de procesos formales entre la fragmentación. But a torn paper. Plan que surge de la autonomía de lo estético y [ 71 ] . (El trapero nunca se fijó en nada que estuviera entero. convertirse en algo diferente. No tocarlo. el extrañamiento. melted into something else.

En la pornografía esa lógica específica. A este respecto hemos introducido y seguiremos analizando de inmediato lo que hemos denominado «fantasías de aceptación» y «fantasías de dominio» en el terreno de la producción de erotismo y en el de mecanismos de su[ 72 ] .de lo erótico respectivamente y que. propia de la autonomía de lo erótico impone que las mujeres y los hombres de la pornografía sean máquinas siempre dispuestas a todo tipo de cópulas e intercambios de flujos. Obviamente desde la lógica de la normalidad burguesa semejante disposición supone una «rebaja» de su estatuto de sujetos y agentes soberanos. Pero ¿acaso semejante «rebaja» no es también una liberación? Una liberación de los mecanismos de poder más enquistados. de modo nada inocente. aquellos que el sujeto identifica con el «sí mismo» y que funcionan en el plano de lo biopolítico y las tecnologías del yo. prefiere el fragmento porque es el fragmento lo que le permite actuar como principio configurador de la realidad que se recompone desde la lógica específica de lo erótico.

[ 73 ] . en los terrenos de la pornografía y el militarismo habremos de extraer algunas consecuencias de radical importancia para nuestra consideración del principio mismo de autonomía como uno de los motores de la modernidad.jeción disciplinaria y organización militar. De esta comparación de las fantasías del poder.

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combatía y moría la tropa revelaba una completa desconfianza tanto de la iniciativa de los oficiales como de la lealtad [ 75 ] . en la época de mayor esplendor de las monarquías barrocas absolutistas nos encontraremos en los campos de batalla europeos con un sistema de despliegue y combate lineal y rígidamente ordenado que reflejaba la cosmovisión monárquica: toda la acción fluía mecánicamente de las decisiones y la voluntad del poder supremo situado encima de la cadena de mando…la necesidad de formar largas líneas de despliegue y fuego. mediante las cuales avanzaba.E L A RT E DE L A GU E R R A : AU TÓM ATA S A R M A D O S C ON T R A JÓV E N E S R E PÚ BL IC A S C on el avance del siglo XVII y durante la primera mitad del XVIII.

De hecho y durante la guerra de los Siete Años. de modo que aunque sus tropas ejecutaran avances en columna en el momento de resolución del enfrentamiento se recurría al alineamiento y al avance mecánico y sincopado. la mínima autoridad posible sería delegada incluso a los oficiales superiores…Sobre el terreno el comandante en jefe no sólo especificaría lo que se debía conseguir sino cómo. debía hacerse. avance y fuego que luego serían constitutivos de las tácticas napoleónicas pero simplemente se negó a usar enteramente sus propias conclusiones.de los combatientes. incapaz de razonar como un oficial debía ser una especie de autómata. La razón de semejante ordenamiento táctico hay que buscarla fundamentalmente en la creencia de que el soldado común. El reconocimiento consciente de que los procedimientos tácticos podían afectar profundamente al sentimiento humano no fue en absoluto evidente para los tratadistas militares hasta mediados del siglo XVIII. exactamente. Federico el Grande experimentó los modos de despliegue. El propósito de la táctica era permitir que la tropa llevara a [ 76 ] .

con tanta más claridad cuanto mayor fuera la diferencia de peso. Se sostenía que si dos cuerpos chocaban en idéntico buen orden. el bando que contara con hombres y caballos más grandes tenía las de ganar. posicionamiento de las tropas. manejo de las armas. limitándose a prescribir procedimientos rutinizados de maniobra. La doctrina fredericiana establecía que los cuerpos de caballería cargaran contra el enemigo «rodilla con rodilla» haciendo así máximamente difícil que el jinete o la montura pudieran decidir cambiar de planes [ 77 ] . Toda la doctrina táctica se construye pues a partir del supuesto ontológico que hace de la tropa implicada en el combate una masa de cuerpos inertes a ser distribuidos y propulsados según la imaginación del estratega: Así a principios del siglo XVIII las ordenanzas tácticas para los combates entre cuerpos de caballería estuvieron dominadas por el concepto del `peso del caballo’.cabo las rutinas prescritas de modo más efectivo para conseguir una prepoderancia de fuerza en el momento crítico. etc… que optimizaran mecánicamente la eficiencia performativa de la máquina.

huelga decirlo. Sólo en muy raras ocasiones se llegó a galopar hasta encontrarse y aun entonces lo que sucedía era que los caballos de ambos bandos (probablemente más sensatos que sus jinetes) se detenían antes de chocar. el peso de los caballos y los hombres no era factor decisivo. en el que. Pero si hablamos de «fantasías de dominio» y no meramente de mecanicismo es porque en el campo militar. como en la concepción ilustrada del arte.o de dirección en mitad del ataque. con lo que se iniciaba un combate desde posiciones estáticas. hay también lugar para una sección de lo sublime [ 78 ] . si bien hay lugar para la fascinación por los principios mecánicos y geometrizables. Por supuesto semejante escenario es prácticamente imposible: el brillante oficial y táctico francés Ardant du Picq aseguraba que en 49 de cada 50 casos uno de los dos bandos empezaría a desviarse y a aflojar velocidad para acabar huyendo antes del hipotético choque. Según esta doctrina oficial el ataque debía llevarse hasta provocar un choque de la masa atacante con la atacada y todo se preparaba como si así fuera a suceder.

De Saxe establecerá que. que Maizeroy recupera de los tratados militares bizantinos. Toda vez que el general-arquitecto ha aprehendido tales principios. publicará en su «Teoría de la Guerra» (1777) que los principios meramente mecánicos deducibles de principios y reglas constituyen sólo una parte de la guerra que debe ser completada con la otra parte. acaso el elemento más variable de todos los que un general debe considerar y que por ello cae de lleno en las competencias del «genio» del comandante. que se halla sólo en la cabeza del general. la sublime. La estrategia pertenece a la más subli[ 79 ] . de estrategia. También Joly de Maizeroy. como en la retórica o la poesía. del fuego divino de la inspiración. coronel del ejército francés. queda a discreción del estratega y de sus «rasgos de genio» la parte sublime de la guerra: ser capaz de garantizar el coraje de las tropas. hay principios mecánicos que se hallan a la base del aprendizaje del Arte de la Guerra. en efecto.que depende. como sucede con el de la Arquitectura. Es esta sección sublime de la guerra la que merece la denominación. que él mismo pone como ejemplo.

Por supuesto la capacidad de estrategizar. Esta constatación nos da la medida de la «revolu[ 80 ] . a la cabeza del general.me facultad de la mente humana: la razón. Nos encontramos así de lleno en el escenario en el que la organización militar se funda claramente en fantasías de dominio. es decir. de funcionar autónomamente y fuera de las determinaciones mecánicas es algo que se limita. y en ese sentido es más difícilmente reducible a simples principios mecánicos. como sucede con la táctica. Con esto vemos que las teorías sobre el Arte de la Guerra en la Ilustración no consisten meramente en un agregado de principios geométricos para la conducción de operaciones sino que también establecen una clara partición determinando quien puede ser y quien no un sujeto de razón. donde el sujeto privilegiado y estrategizante administra el peso y la masa de los cuerpos lanzados al combate. quien puede estar dotado de autonomía estratégica y por tanto de capacidad de tomar decisiones y hacerlas ejecutar por la sección mecánica de la sociedad. El resto del ejército debe funcionar como una gran máquina. como destaca Maizeroy.

[ 81 ] . se va extendiendo y pasa de ser un atributo del general a ser considerado como un elemento de las tropas movilizadas de la «nación en armas». a lo largo de los sucesivos estudios y «Artes de la guerra» que jalonan la Ilustración y los años de la Revolución iremos viendo precisamente cómo la capacidad de autootorgarse normas desde la razón. es decir el «genio» o la autonomía. serán el ensayo del ser inferior socialmente. Las pistas de semejante cambio pueden rastrearse a lo largo de las construcciones que los humanistas e ilustrados habían venido elaborando en el campo de la ética. como el de Fanny Hill.ción» que supuso el principio napoleónico de que cada uno de sus soldados podía tener el bastón de mariscal en la mochila: en efecto. llegando incluso al más honorable triunfo social sancionado por un buen matrimonio. Este y no otro será el estatuto ideal que se pretenderá que asuman los nuevos combatientes de las guerras napoleónicas. protagonistas de la mayoría de la pornografía de la época. la estética y de modo acaso pionero en la pornografía: Las putas ilustradas. pero que es capaz de «aceptar» y optimizar su propia situación. sometido políticamente.

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L A PU TA L I BE RT I N A : U N A DA M A I LUS T R A DA L as primeras narraciones eróticas modernas: Los Raggionamenti de Pietro Aretino o la historia de la Lozana andaluza. La Mettrie o Crebillon que le ayudan a refinar [ 83 ] . nos encontraremos con narraciones específicamente dedicadas a construir un curioso personaje. aún compartirán el tono y el contexto de la novela picaresca. Muy pronto. una mujer independiente. ya con La Puttana Errante y Fanny Hill. de Francisco Delicado. con Margot la Ravadeuse o La Cauchoise. lee a Diderot. sensual y sensible que no sólo reúne los atributos de la mujer de negocios y la artista sino que además y al tiempo que progresa va dotándose de una amplia cultura literaria. el de la puta libertina.

sus placeres y ser capaz de filosofar sobre su propia condición y contexto social. disfruta del sexo por naturaleza. antes bien es una especialista en recuperarla de sus disfunciones. Si hace bien su trabajo y aprovecha las lecciones que éste le brinda. Para ello se dota de una serie de técnicas y aparatos: dildos. Javotte o La Cauchoise y no supone una amenaza para la sexualidad masculina. recursos teatrales que son capaces de ese logro «superior del arte que consiste en hacer que un hombre folle aun cuando su verga no quiera». Lo interesante del caso es que con todo este bagaje. se encuentra con que su proceso de autonomía erótica y sentimental (la puta libertina suele alquilar los servicios de un amante que la satisfaga plenamente. o llega a un acuerdo con el criado. la puta ilustrada siempre acaba por concluir que ella está hecha para proporcionar placer a los hombres y que a ello le aboca su naturaleza y su conveniencia. Por otro lado y al margen de artificios se postula que la puta libertina. invariablemente [ 84 ] . látigos. en tanto mujer. como insisten Margot.

Los autores de estos textos fueron hombres que escribían para otros hombres. como hace Fanny Hill) acaba comportando el logro de la autonomía económica: de hecho la mayoría de estas novelas cuentan ambas historias en paralelo. de un sujeto. de modo que al final de la novela la que era hija de una tabernero o de una vendedora de pescado acaba transformada en señora. Por eso precisamente en esta literatura [ 85 ] . de la invención de un tipo. ni tienen porqué corresponder. La puta libertina aprende a vestir y comportarse como una señorita de buena familia y el trato continuado con hombres poderosos la acaba encumbrando socialmente. felizmente casada o establecida con su propio y respetable negocio. qué posición… Los placeres de la mesa y los de la carne se suceden veinte veces al día.vergón. como dice Fanny Hill: « Que vida. de la impostación. del señor que la mantiene. a la realidad de la prostitución. Se trata todo el tiempo. y todo el mundo lo entiende así. Por supuesto todas estas representaciones no corresponden. la vida de la prostituta es encantadora». con fines eróticos.

a la hora de organizar sus vidas o de estructurar sus prácticas. en el caso de disponer de él. De igual modo con el triunfo de la Revolución Francesa y el advenimiento de la posibilidad. por grande que sea el grado de simulacro del que participa. toda una revolución: la puta libertina dejará de ser el [ 86 ] .erótica se hace patente el posible carácter vicario. Otra cuestión es qué podrían hacer las mujeres con este material. la literatura erótica sufre. es potencialmente peligroso. que habían tenido que constituir para vencer a Napoleón. de los procesos de individuación y de construcción de autonomía. la cualidad de simulacro. justo al mismo tiempo que la militar. las Landwehr. a nivel táctico si no estratégico. Todo postulado de autonomía. como bien sabían las autoridades militares que inmediatamente después de Waterloo empezaron a desarticular las milicias ciudadanas y regionales. Lo que se presenta y se construye retóricamente con todos los rasgos de un «para sí» es desde el principio un «para otro». de discutir la igualdad de derechos entre los sexos. al menos.

sobre todo. siendo así que «las mujeres han nacido para el placer». incluso por las prostitutas) y su cualidad. que empezará a aparecer hacia 1760 (aunque ya podría rastrearse en Manon Lescaut) entrará en la prostitución como victima de abandonos y dramas. de victimas propiciatorias. sus habilidades y retendrá como máximos atributos la virginidad (sostenida y defendida en las novelas de Restif de la Bretonne. ingenua y sencilla. el nuevo prototipo de mujer perderá toda su independencia.personaje central de la narrativa erótica. para dar pie a lo que muy bien podríamos considerar la criatura específica de las fantasías de dominio eróticas: la mujer rousseaniana. La nueva mujer objeto de la literatura erótica. en las nuevas mujeres que presentan las fantasías rous[ 87 ] . Si en la fantasía de aceptación la puta libertina sostenía que era la naturaleza la que les llevaba a su oficio y condición. sufriendo castigos y humillaciones sin tregua por haber traicionado su condición llena naturalmente de virtud y modestia. es más desaparecerá sin dejar rastro siquiera. Ya sea ama de casa o prostituta.

por el contrario. Así Rousseau en el libro V de su Emilio explica cómo «toda la educación de las mujeres debe estar referida a los hombres. hacerles la vida agradable y dulce: estos son los deberes de las mujeres de todos los tiempos y lo que ha de enseñarseles desde la infancia». y sólo para.seaunianas de dominio. No en vano [ 88 ] . consolarles. será a su vez una recalificada naturaleza la que las hará nacer todas llenas de modestia. virginal inocencia. Agradarles. cuidarles cuando sean mayores. candor y castidad…se tratará en definitiva de criaturas asexuadas como los niños. No se trata de que el programa haya cambiado tanto respecto a las fantasías de aceptación como de que se actualiza el modo bajo el que se legitima dicho régimen: si en las fantasías de aceptación era la conveniencia la que hacía a las mujeres aptas para el placer —el suyo propio y el de los hombres— en las de dominio es la naturaleza misma la que las califica para. criarles de pequeños. dar gusto a los hombres. serles útiles. aconsejarles. pero que a diferencia de estos no existen más que en función de su labor para los otros. hacerse amar y honrar por ellos. para los hombres.

[ 89 ] .D’Alembert escribía a Rousseau «inexorable para con ellas. no cree en el amor romántico y evita ser confinada a la esfera privada de la familia». estableciendo además en la misma carta un paralelismo de lo más interesante con los procedimientos de organización formal de la jardinería barroca —que se supone eran del todo ajenos al buen Rousseau—: «Nos comportamos con su naturaleza como lo hacemos con la de nuestros jardines: tratamos de adornarla sofocándola». vos las tratais. dependiente. No es modesta. cariñosa ni maternal. su aparato de pudor y su destino de victima: como ha destacado Kathryn Norberg «la puta libertina no asume la nueva noción de femineidad. Señor. como a esos pueblos vencidos pero temibles a quienes los conquistadores desarman». De hecho este recambio de fantasías y modelos de mujer no se produce sin conflicto ni contestación y puede sostenerse que buena parte de la última literatura erótica de la segunda mitad del XVIII se construye en un intento por contrarrestar la creciente influencia del modelo rousseaniano de mujer .

XVIII y de modo notorio con el triunfo de la Revolución Francesa. sucederá que las fantasías de aceptación con las que se conjuraba el comportamiento conveniente de seres inferiores —las mujeres— se desplazarán ahora al terreno de la organización política y militar de la nueva sociedad. tan precaria o simulacreada como se quiera. En la segunda mitad del s. [ 90 ] . mientras que la baja burguesía y el pueblo llano quedan sometidos bajo las claves mecanicistas que hemos descrito en las fantasías de dominio militaristas. XVIII encontramos que se funciona con fantasías de aceptación y se postula la autonomía y la Bildung. Serán los nuevos ciudadanos activos los que actuarán según principios supuestamente autoimpuestos. a las que se construirá ahora como mujeres en el sentido en que hemos visto hacerlo a Rousseau. XVII y la primera mitad del s. Por el otro lado las fantasías de dominio se desplazarán al ámbito de las relaciones con las féminas. para todos los miembros — hombres y mujeres— de las clases dominantes.Así resultaría que en el s.

etológicas casi. que las de las clases más humildes. se trataría ahora de un corte vertical que dejaría a las mujeres de las clases dominantes sometidas a las mismas consideraciones ontológicas.Se trata con ello de un cambio de los planos a través de los cuales efectúan sus cortes las fantasías de dominio y aceptación: si durante el Absolutismo el corte se realizaba horizontalmente desgajando la elite de la sociedad de sus capas más bajas y numerosas. En cualquier caso esta extensión de las fantasía de aceptación. la Restauración y todo el siglo XIX traerán una regresión en ese aspecto volviendo a colocar las relaciones de poder en un plano rígidamente ordenado. [ 91 ] . a los varones de las clases bajas será sólo un movimiento provisional. de la capacidad de dotarse de autonomía.

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a un objeto inerte sometido a los manejos de su manipulador sino que. por el contrario. dicho objeto se muestra genuinamente afanoso de hacer precisamente aquello que su dueño está deseando: Casanova siempre insiste en este punto particular en sus memorias. de modo que si alguna amante tan sólo consiente en ser fornicada. el impenitente Giacomo se disgusta grandemente: [ 93 ] .L A I M P ORTA NC I A DE PA RT IC I PA R E N L A AC C IÓN: DE C A S A NOVA A N A P OL E ÓN C omo hemos empezado a dilucidar. el elemento clave que define una fantasía de aceptación como tal. radica en que el objeto de deseo no se reduce a un peso muerto.

si su «representación». Intenté estimularla mediante caricias. tenía entre mis brazos una estatua de bellas formas pero fría como el mármol.«…adoptó todas las posturas que le nombraba. pero le ruego que se marche lo antes posible. No me ha concedido nada. su performance no es la adecuada. Su representación ha sido terrible. sino que se ha prostituido». a pesar de que le ofrendé cuatro veces. Sara —le dije finalmente— se ha ganado usted su dinero. No quiero volver a verla ni a usted ni a sus hermanas. En la mente «ancien regime» de Casanova la acusación de haberse prostituido equivale a decir: esto ha sido meramente una relación comercial. Si parece claro que han habido pocos [ 94 ] . Si el objeto de deseo no se convierte en un sujeto de deseo vicario. pero en vano. Giacomo odiará semejante escenario con una sorprendente contundencia y coherencia. propia de burgueses y tenderos. entonces la «fantasía de aceptación» no se cumple y el estratega entiende que no se le ha concedido nada. pero no participó en la acción.

igualmente claro es que pocas revoluciones han sido tan impactantes. El estilo de guerra de los ejércitos del Antiguo Régimen basados en el uso de tropas profesionales procedentes de las más bajas capas sociales y sometidas a una férrea disciplina se demostró inoperante frente a la nueva guerra de masas que movilizaba mayores recursos y enormes cantidades de tropa animada por ideologías sociales y patrióticas. en el terreno militar. como la que llevó a las tropas de Francia bajo el mando de Napoleón al dominio de todo el continente hacia 1805-1807. La «movilización» era precisamente la palabra clave no sólo para Casanova sino para los analistas militares que. como Jomini o Clausewitz. El equilibrio de poderes de la Europa moderna se vio completamente roto y todo un sistema de organización militar y social puesto en cuestión.amantes con la contundencia y la coherencia de Casanova. se explicaron el éxito de los ejércitos revolucionarios y napoleónicos en función de las energías y pasiones desatadas por el proceso revolucionario en Francia y las posteriores reac[ 95 ] .

Prusia o Rusia que resultaron ser un factor decisivo en la configuración de los nuevos ejércitos de masas. El arte es la capacidad de crear. en particular adoptará la visión de la teoría que Kant maneja en su crítica del juicio: «combinar fin y medios es crear. El mismo Clausewitz explorará en un ensayo con claras influencias kantianas: «Arte y Teoría del Arte » las relaciones de los lineamientos de la teoría de la autonomía estética con las investigaciones sobre el arte de la guerra. la teoría del arte enseña esta combinación (de fines y medios) hasta el extremo que los conceptos pueden hacerlo».ciones nacionalistas. en España. Veremos ahora cómo el discurso sobre la autonomía. en cuya coherencia y mutua de[ 96 ] . presente en las fantasías de aceptación de las narraciones pornográficas del Renacimiento y la Ilustración se fue filtrando a su vez en la teoría y la práctica militar. Clausewitz se interesará fundamentalmente por el uso que Kant hace de las nociones de fines y medios.

así Antoine Henri Jomini que aun dentro de una concepción de la guerra de movimientos muy influida por la epistemología newtoniana y la aspiración ilustrada a la racionalización y el cálculo geométrico resultó pionero en destacar la importancia de las fuerzas morales de la «nación en armas». Ardant du Picq. Esta misma noción es central para entender los planteamientos que diversos estudiosos de lo militar se hacen hacia principios del XIX.terminación se centra el análisis kantiano de la autonomía. De Staël y admirado en los Salones. los más reputados estudiosos de la guerra moderna como primero Clausewitz o más adelante. Jacques Antoine Hyppolyte. Participó desde su ju[ 97 ] . En lo sucesivo. ya hacia 1870. de Voltaire y de Mme. fue un hijo de la Ilustración. amigo de los philosophes. no dejarán de enfatizar en mucho mayor medida la relevancia de dichas «fuerzas morales» y por tanto de una tropa movilizada y animada. lejos de los mecanicistas resortes a los que se confiaban los cuerpos de ejército del Antiguo Régimen. conde de Guibert.

en la degenerada y corrupta Europa moderna sólo encontramos tiranías ancladas en la igno[ 98 ] . por sucesivas deducciones. Guibert se mostró claro partidario de los Antiguos declarando que la mejor constitución política y militar es la encarnada en el enorme potencial de poder de las vitales instituciones de la república de masas.ventud en las campañas de la guerra de los Siete Años y publicó en 1770 su «Ensayo General de Táctica» en el que inspirándose en Newton. tal y como las pensamos en la imagen ideal de las simples y vigorosas repúblicas de la Antigüedad. también él. En contraste. con los principios fundamentales de una ciencia de la guerra que permitieran. llegar a establecer una ciencia rigurosa e infalible. Leibniz y D’Alembert intenta dar. pero su obra nos interesa en la medida en que desde su participación en la larga Querella entre los Antiguos y los Modernos aportó algunas claves filosóficas y técnicas que serían claves para las ordenanzas de 1791 que estructurarían los posteriores ejércitos de la Revolución y el periodo napoleónico. Hasta aquí Guibert no resulta especialmente destacable.

por el contrario.rancia o administraciones débiles. maniobrando en columnas abiertas capaces de desplegarse en el momento oportuno en líneas de fuego. a la hora de esbozar su teoría militar Guibert sacará consecuencias de sus ideales sobre la Antigüedad clásica y no recomendará un sistema de organización limitado por la rigidez mecánica de las formaciones de maniobra y combate absolutistas. preconizando el movimiento en unidades independientes con mayor autonomía logística y operativa también en el campo de batalla. Estas ideas tendrán una traducción táctica en las unidades de «tiradores» de las tropas revolucionarias francesas que se plegaban al terreno y abrían fuego a discreción contra las rígidas líneas de los ejércitos absolutistas. de los cuerpos de [ 99 ] . Estratégicamente la implementación. que suponen para Guibert la única esperanza. como Federico el Grande. exceptuando a algunos monarcas ilustrados. la rapidez y la audacia en el desarrollo de las operaciones. las propuestas de Guibert enfatizarán la importancia de la movilidad. generalizada por Napoleón. Pese a su admiración por Federico.

ejército y las divisiones sometidas a un Estado Mayor pero dotadas de autonomía operativa demostrará ser una solución de enorme poder en los campos de batalla de principios del s. XIX. Los ejércitos napoleónicos marcaron así el mayor grado de contraste con las tesis fredericianas sobre el tratamiento y la ordenación de la tropa. Es sabido que el gran rey ilustrado, no fiándose de sus propios nacionales para su ejército, reclutaba sus tropas mayoritariamente de otros países europeos sometiéndolas a una brutal disciplina que las convirtiera en las piezas perfectamente engrasadas de su ejército— máquina profesional. En el punto clave de esta contraposición nos encontramos precisamente la idea de autonomía aplicada fundamentalmente a pie de obra: en las unidades de tiradores funcionando en primera línea en formación abierta, y en la estructura de los ejércitos de levas masivas inspirados por sentimientos patrióticos e ideológicos. No se trata tanto de que los cambios políticos y sociales en la Francia Revolucionaria forjaran nuevos comportamientos y actitudes que exigían nuevos métodos militares, [ 100 ]

sino que la Revolución sacó del poder político a una elite cuya concepción del mundo no era del todo compatible con los sistemas de alta táctica que estaban pugnando por imponerse desde la segunda década del siglo XVIII… Dichos sistemas de táctica que Guibert, Folard o de Saxe proponían implicaban una delegación de responsabilidad y autoridad que nunca fue tolerada en el sistema lineal clásico. Pese a que el comandante en jefe seguía reteniendo, como siempre, el arbitrio final sobre los objetivos a conseguir y proporcionaba a grandes rasgos las directrices sobre las acciones pertinentes, toda vez que los suboficiales recibían los planes del jefe podían contar con una cantidad de libertad sin precedentes para determinar los detalles sobre cómo las tropas bajo su mando llevarían a cabo los objetivos señalados. El nuevo sistema de alta táctica implicaba un conjunto diferente de relaciones políticas. En el plano puramente táctico podemos observar cómo, por ejemplo, la doctrina de carga de la caballería se iría modificando hacia finales del XVIII reconociendo que además del peso del [ 101 ]

caballo y el jinete había que contar fundamentalmente con la velocidad y la organización de la carga, de modo que ya hacia mediados del XIX se reconocería la primordial importancia de la «determinación» de los hombres más allá de su masa o su volumen. Las batallas de la era napoleónica, de hecho, están llenas de ejemplos de éxito de cargas de cuerpos ligeros, como los husares, contra caballería pesada, como los coraceros, destacándose así la importancia de la iniciativa y el èlan. A su vez la infantería que en el Barroco se había limitado a formar cuadros de picas o lineas masivas de fusilería y resistir el embate de otras lineas u otros cuadros tendrá que empezar a asumir claramente iniciativas tácticas que dependen de factores morales, de su constitución misma como sujetos dispuestos a esmerarse en la performance de las posturas que les exige su estratega: así en 1799 en la batalla de Trebia, ante una imponente carga masiva de caballería una única línea de infantería deberá adelantarse un centenar de pasos por delante de sus compañeros, y esperar pacientemente a que los caballos estén prácticamente encima [ 102 ]

de ellos, en ese preciso momento los soldados deben arrojarse al suelo: como los caballos nunca pisan deliberadamente a los hombres derribados, los elementos de caballería saltarán por encima de los soldados tumbados y seguirán avanzando, de modo que una vez hayan pasado de largo —los jinetes armados de sables cortos no pueden herirles estando tumbados— la infantería se incorporará y hará fuego a discreción a las espaldas del cuerpo de caballería. Para todo ello, evidentemente es indispensable que las tropas confíen en sí mismas, que «entiendan su fuerza» y que no se dejen llevar por el pánico al ver avanzar a la temible masa de caballos, acero y hombres, más bien fondones al estilo de Ron Jeremy dado que son coraceros, que se les viene encima. De hecho será con la obra de Jomini, mucho tiempo considerado como el más certero intérprete de las ideas napoleónicas, que el planteamiento ilustrado se tendrá que reajustar hasta llegar, prácticamente, a invertirse. Así, en los teóricos de la Ilustración que hemos visto hasta aquí, se consideraba que la táctica, los modos de [ 103 ]

según Napoleón. las sublimes. Con todo Jomini seguirá considerando los factores morales como pertenecientes a la esfera de lo sublime en la guerra: no constituyéndolos por tanto en objeto de atención ni mucho menos de intervención. por el contrario. Para que las fuerzas mora[ 104 ] .operación concretos que se desplegaban sobre el campo de batalla estaban sometidos a leyes mecánicas comparables a las leyes gravitacionales. mientras que las grandes. Para Napoleón como para Jomini no se puede pensar que los acontecimientos concretos en el campo de batalla estén prefijados por reglas mecánicas de ningún tipo: el armamento y las tecnologías cambian y obligan a una continua adaptación: todas las ideas tácticas. decisiones estratégicas quedaban limitadas a la cabeza del general. Las grandes ideas estratégicas. sostendrá Jomini son las mismas siempre en todos los grandes generales desde Julio Cesar a Federico y Napoleón. se trata de un genio que trabaja siempre dentro de las reglas y no contra ellas. para ellos aunque el genio sigue siendo necesario. tenían que cambiarse cada diez años.

la ideología. sino antes bien. pecaminoso— es recibido e ingerido gozosamente por su partenaire virtual en la pornotopía. embarazoso. cobren todo su peso tendremos que esperar a Clausewitz. el patriotismo y la voluntad constituyentes de agentes supuestamente autónomos. como «demuestra» la expresión gozosa de la mujer en cuestión. Cuando los defensores de la pornografía han querido reivindicarla lo han hecho utilizando argumentos como el que sostiene que si en determinada toma de un video pornográfico podemos contemplar a pocos centímetros de distancia como un chorro de esperma cae sobre la cara de una mujer. se trata de poner de manifiesto una «fantasía de aceptación» aquella por la cual el hombre se solaza viendo cómo aquello que siempre se le ha forzado a ocultar: su esperma —sucio. no se trata en ningún caso de una muestra de violencia o deshumanización. Es de vital importancia constatar que en esa construcción de imágenes la actriz no demuestra ser un objeto inerte sometido a los designios del hombre sino una socia activa que muestra [ 105 ] .les. es decir.

Sin duda ninguna este modelo de estructuración del comportamiento y las expectativas ha tenido en Occidente una larga y densa historia que arranca con el Renacimiento y los postulados sobre la autonomía moral. no puede decirse que exista ni un mando ni nadie que vigile el cumplimiento de las ordenes». Así cuenta Jünger en sus memorias sobre la guerra de trincheras: « La tarea que cada individuo tiene que realizar se le impone por sí misma con todo su peso.desear precisamente justo aquello que el hombre quiere hacer y que acaso no se atreve a expresar. la fantasía de aceptación tiene que ver con un modo completamente diferente de estructurar las relaciones sociales y de poder finalmente. puesto que en este campo nos encontramos con que el sujeto ha recibido una socialización que le induce a asumir como propios los objetivos que acaso podríamos sospechar han sido marcados por el poder. Se trata de [ 106 ] . social y económica que fundan la Reforma Protestante y las nacientes sociedades burguesas. Si la comparamos con las fantasías de dominio.

al mismo tiempo más claramente se revela su posible funcionamiento como fantasía de aceptación es precisamente en la literatura erótica producida entre el Renacimiento y la Revolución Francesa. asumimos que el verdadero sujeto de estas fantasías no es el personaje protagónico de la narración sino aquel que la produce o para el que se produce dicha narración. hombre dotado de una posición socioeconómica eleva[ 107 ] . La novela como forma literaria aparece y se desarrolla. Esto es particularmente claro en la literatura erótica que nos ocupa por cuanto en ella. Sostendremos aquí que uno de los campos donde se explora con mayor claridad este principio y donde. asumiendo la capacidad de marcarse uno mismo sus propios fines y determinar los medios a través de los cuales se podrán perseguir. en buena medida. en torno a la descripción de estos procesos de autodefinición y construcción de sí. Entiéndase que al decir fantasías de aceptación. proceso por el cual un individuo llega a ser quien es. el sujeto.un proceso de construcción sistemática del sujeto.

es decir. mucho menos por parte de las prostitutas mismas cuya papel resulta tan destacado en esta literatura. en disposición de escribir. publicar y distribuir su pensamiento. Pero semejante argumento tampoco puede oscurecer el hecho de que estas fantasías de aceptación van construyendo un marco en que es pensable la igualdad de mujeres y hombres en términos de planificación estratégica de sus vidas y más concretamente la autonomía de las [ 108 ] . Obviamente semejante proceso no podía sino estar plagado de ambigüedades que aquí tendremos que ir analizando. se esforzaba en construir una impostación en la cual se recreaba otro sujeto: la mujer prostituta. la que nunca hablaba. Por un lado y aun desde la más ingenua de las filosofías de la sospecha es imprescindible notar que en ningún caso se da lugar a una producción de discurso por parte de las mujeres. y que por ello se hallaba en una posición de dominio discursivo efectiva.da. que ahora y mediante esta fantasía de aceptación tomaba la palabra y la iniciativa para proponerse como sujeto activo erótica y políticamente.

La misma ambigüedad fundamental acompañará de hecho a todas las formulaciones de la autonomía.mujeres en términos económicos. como veíamos en las memorias de Jünger. [ 109 ] . de los recursos del poder que se ha interiorizado hasta tal punto que ya los mandos y la vigilancia para que se cumplan las ordenes. y el más perverso por cierto. así la autonomía del arte. etc —si es que cabe hablar siquiera de tal cosa— o si por el contrario nos encontramos apenas con un torpe simulacro por el que el poder hace que sus sujetos interioricen sus objetivos como propios. De hecho la gran cuestión que rondará sobre la Ilustración y la Modernidad hasta nuestros días será la que nos impone dilucidar si nos encontramos ante un proceso de genuina construcción de autonomía. habrían devenido innecesarios. emocionales y eróticos. y hará que en todo proceso de construcción de sí conviva la semilla de la esperanza del Reino de los Fines con la sospecha de hallarnos ante el último. del arte. del sujeto moral.

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C L AUSE W I T Z Y L A C ORTA V IG E NC I A DE L A I DE A DE AU TONOM Í A E N L A R E S TAU R AC IÓN «Todos estos casos han demostrado la enorme aportación que el temperamento y el espíritu de una nación pueden hacer a la suma total de su política. De la Guerra [ 111 ] . tanto si la guerra se libra en defensa propia como para satisfacer una ambición intensa». no cabe esperar que los dejen sin utilizar en el futuro. Carl von Clausewitz . su potencial para la guerra y su capacidad de lucha. Ahora que los gobiernos son más conscientes de estos recursos.

Tras la derrota sin precedentes de Prusia en 1806. energías y población que Napoleón había movilizado para la guerra cambiaba las reglas del juego. maestro y mentor de Clausewitz. Habría que replantearse la desconfianza hacia las masas populares nacionales.F ue Scharnhorst. y que ya en 1755 había estado implicado en Hannover en experimentos con milicias ciudadanas. quien se preocupó por hacer ver al joven Clausewitz la importancia de las fuerzas sociales en la determinación del estilo militar y las energías de los estados. a las que los reyes del Despotismo Ilustrado no hubieran [ 112 ] . la tarea de militares como Clausewitz consistió en comprender la medida en que la revolución francesa y la cantidad ingente de recursos.

pues la voluntad es a su vez una magnitud moral». [ 113 ] .osado confiarles armas e instrucción. se funde con ella. capaces de funcionar como pequeños estrategas al mando de su supervivencia y su ascenso social. el general prusiano sostendrá que «…los elementos morales están entre los más importantes de la guerra. El nuevo estilo de guerra napoleónico había movilizado a toda una nación utilizando ideologías revolucionarias y patrióticas y sobre todo había entendido las ventajas y posibilidades que tenía dotar de autonomía a las tropas y suboficiales enardecidos y motivados en el frente de batalla. En consecuencia Clausewitz desplazará el énfasis y allí donde los teóricos de la Ilustración habían considerado los factores morales como variables secundarias que el general podía emplear para mejor manejar a su tropa. Conforman el espíritu que impregna la guerra considerada como un todo y establecen en todo momento una estrecha afinidad con la voluntad que mueve y dirige toda la fuerza.

así como la conexión de la guerra con la política en general ha granjeado a la obra de Clausewitz una vigencia de la que no disfrutan algunos analistas contemporáneos suyos y que alcanzaron mucha mayor popularidad en su tiempo como Guibert o Jomini. Este énfasis en la relevancia decisiva de los factores morales. el arma verdadera. Ahora bien. la hoja meticulosamente afilada». también debe quedar claro que el análisis de Clausewitz no corresponde del todo a la realidad política de la Restauración: sin duda alguna los oficiales y los estudiosos del arte de la guerra recibieron un impacto tremendo con las tácticas de combate de los ejércitos revolucionarios y napoleónicos. mientras que los factores morales resultarían ser «el metal precioso. siendo la obra misma de Clausewitz buena muestra de tal impacto. pero los políticos tuvieron una aproximación a la idea de autonomía encarnada por las milicias ciudadanas y las tácticas de combate [ 114 ] .De hecho Clausewitz jugará repetidamente con la imagen que hace de los factores físicos «la empuñadura de madera».

000 a 120. el ya mencionado protector de Clausewitz y ministro prusiano de la Guerra en aquel entonces.000 hombres hasta 1813. por lo demás para evitar las consecuencias de las revueltas de 1848.revolucionarias del todo diferente. El caso inglés es también de lo más interesante. Su general Sir John Moore se encargó de organizar un regimiento de infantería ligera que incorporaba un nuevo sentido de la discipli[ 115 ] . justo a tiempo. De hecho y aunque tras la derrota prusiana en Jena. Wellington contó con un ejercito mercenario con gran número de extranjeros pero adaptó las tácticas de combate francesas para poder combatir con éxito a las tropas de Napoleón. desarmándola progresivamente tras la victoria en Waterloo para volver a un ejército más controlable y fiable políticamente. el rey Federico Guillermo III mantuvo sus dudas y no movilizó a la población. recomendaron abandonar el concepto de un pequeño ejército mercenario y formar amplias milicias ciudadanas. el general Gneisenau y el mismo Scharnhorst. haciendo pasar la milicia de 20.

eso sí. reduciendo drásticamente los castigos corporales e incentivando la iniciativa individual de los soldados.na. y era ahora apenas un cínico aprovechamiento de la iniciativa táctica de los combatientes para mejorar la eficacia de un dispositivo de conjunto sobre el que los soldados. no podían ejercer ningún tipo de control o cuestionamiento. La doctrina militar en el resto del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial consistirá en una lenta pero inexorable vuelta al [ 116 ] . Así vemos de nuevo algunas pistas por las cuales el principio de autonomía se convierte o acaso se revela. La autonomía ya habría perdido su radicalidad. obviamente. y es sometido a un proceso de desarticulación y diseminación. Se trataba con ello de generar «un nuevo espíritu que haría del conjunto un organismo vivo y no un instrumento mecánico». «fantasía de aceptación». se trataba de un «organismo vivo» ya despojado de las siempre temibles características de autoorganización y articulación de las milicias ciudadanas. la que le había concedido Kant al hacerla el ámbito de coincidencia entre fines y medios.

tuvo una influencia radical en los planteamientos del pensamiento militar hacia finales del XVIII. Parecería que los aparatos [ 117 ] . generando una especie de «postfordismo» militar en el que los valores de la iniciativa y la eficacia derivada del trabajo de pequeños equipos con un grado relativamente alto de independencia será recuperado. fue completamente desmantelada en el curso de las décadas siguientes.orden de los ejércitos masivos y disciplinados y no será hasta después de las fordistas matanzas en el Somme y Verdun que las ideas sobre la autonomía volverán a cobrar vigencia. como principio organizativo. tal y como se había hecho circular en las fantasías de aceptación de la pornografía del humanismo y la ilustración y como. se había formulado en la naciente disciplina de la Estética. a su vez. justamente para evitar los «perniciosos» efectos que de ella podrían derivarse. De este breve análisis de las doctrinas militares de la Ilustración y la Restauración se colige rápidamente que la idea de autonomía. y principios del XIX. justo cuando Kant publicara su Tercera Crítica y que.

una unidad de destino con sus superiores con los que podrán copular políticamente . en tanto fantasía de aceptación. su peligrosidad política y social en tanto autonomía instituyente de una república de los fines. llegándose .de estado de la Restauración. como le sucede a Fanny Hill hasta el final feliz con boda por la iglesia. [ 118 ] . harán un uso discrecional y muy limitado de la noción de autonomía. con un poco de suerte. Vemos pues cómo en la reacción que sigue a la revolución francesa las pornográficas fantasías de aceptación tienen un rol preponderante en la reorganización de los ejercitos y los equilibrios de poder: por primera vez los ciudadanossoldados-putas podrán sentir que tienen una misión en la cual esmerarse. como más tarde los del capitalismo. reconociendo. al mismo tiempo que su utilidad.

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resulta especialmente destacable la vinculación entre la pornografía y el feminismo respecto a su común ataque contra la limitación del sexo a los ámbitos del matrimonio heterosexual y la procreación dentro del mismo. pornografía y feminismo. ambos campos. Por un lado. y como han reconocido numerosas autoras feministas. Los textos legales que intentaron forzar la sumisión [ 121 ] . En efecto. F E M I N I SMO Y S U F R AGIO U N I V E R S A L E n su funcionamiento como despliegue de lo erótico como facultad autónoma la pornografía ha compartido frentes de batalla con numerosos y variados aliados. han recibido durante décadas los mismos anatemas por corromper la santidad de la maternidad y la familia.OB S C E N I DA D.

que no debe ser muy diferente de la que se manifestó en Madrid hace bien poco «en defensa de la familia» así lo demuestran. En 1873 se aprobó en los EEUU la Ley Comstock penalizando el tráfico postal entre particulares de material obsceno. derechos laborales o de crítica al gobierno. Entre los cientos de victimas de la ley Comstock y de la Sociedad por la Supresión del Vicio capitaneada por el mismísimo Anthony Comstock. sobre el aborto e incluso incitando al divorcio. Esta prohibición estuvo en vigor en los EEUU hasta 1971. En la redacción de dicha ley se incluyó explícitamente entre dicho material no sólo las representaciones eróticas de cualquier tipo sino también cualquier folleto o artículo que informara sobre métodos anticonceptivos.a la mayoría moral de turno. se encontraron publicaciones como The Word. incansable perseguidor de viciosos. fundada en 1872 por Ezra y Angela Heywood. información y artículos sobre derechos reproductivos y sobre el amor libre defendido en nombre de lo que ellos denominaron el «derecho [ 122 ] . The Word incluía junto a cuestiones de sufragio femenino.

con fines anticonceptivos. tras la cual. La broma le costó a Ezra Heywood varias sentencias de cárcel con trabajos forzados que acabarían por matarle en 1893. comprensiblemente. no volvió a levantar cabeza. Es evidente que la construcción de lo erótico como campo autónomo ha contribuido a la exploración y la liberación de la sexualidad femenina. fundada en 1883 por Moses Hartman. [ 123 ] .natural y la necesidad del autogobierno sexual». como en la ocasión en que bautizaron una jeringa de lavado vaginal. como la «jeringa Comstock». sexuales y reproductivos de las mujeres en el marco del amor libre y por ello sus editores fueron perseguidos y condenados por obscenidad con increíble persistencia y saña: el mismo Hartman cuando ya contaba unos venerables 75 años de edad tuvo que cumplir una sentencia de año y medio de trabajos forzados. defendieron los derechos políticos. de hecho. Otras revistas libertarias como Lucifer. Los Heywood intentaron oponerse a las leyes inspiradas por Comstock y le hicieron frente no sin algún que otro alarde de irreverencia. como destaca Wendy McElroy.

control reproductivo. No deja de ser curioso considerar este funcionamiento de lo pornográfico en términos históricos y en su alianza con las demandas del feminismo más básico. lesbianismo. buena parte de las reivindicaciones feministas han sido planteadas en función de la identidad sexual femenina: igualdad de derechos en los matrimonios. 1995. pág. St. Vamos pues a revisar algunos de los argumentos que en ese sentido es fácil encontrar. justicia de género»24.feminismo y pornografía coinciden a la hora de pensar a las mujeres como «seres sexuales susceptibles de desarrollar una vida sexual basada en el placer y la autorrealización. 24 Wendy McElroy. De hecho. [ 124 ] . XXX A woman’s right to pornography. 54. Martin Press. Nueva York. puesto que una de las ideas recibidas más frecuentes es la que ha dado en vincular la pornografía con un machismo recalcitrante especialmente dedicado a atacar la dignidad de las mujeres.

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ella se muestra agradecida por la oportunidad de ser iniciada en un misterio. sino que pretende alcanzar la perfección de ser un objeto» E n el proceso de evaluación tanto de las fantasías de dominio como de las fantasías de aceptación es forzoso que consideremos los procesos de cosificación que a su manera ambas comportan. la fantasía de dominio funciona específicamente reduciendo las personas a masas de carne semovientes. Por su parte la [ 127 ] .L OS SE XO S Y L A S C O S A S «O es una adepta. cualquiera que sea el coste en dolor y sufrimiento. a cosas de movimiento programable. Ese misterio es la perdida de sí misma… No es sólo que O se identifique con su disponibilidad sexual. En efecto.

Diríase que uno de los efectos nocivos más destacados y comentados de la pornografía consiste en su supuesta capacidad para convertir en objeto [ 128 ] . han resultado siempre destacados cuando se ha cuestionado la pornografía. Diríase que lo que está en cuestión en ambas fantasías es la posibilidad misma de que existan sujetos autónomos y autodeterminados.fantasía de aceptación consigue que la persona sea una cosa que se cree capacitada de tomar sus propias decisiones cuando al cabo está aceptando como destino propio aquello que para ella se ha determinado. Así que bueno será que consideremos la específica relación de la imaginación pornográfica con los procesos de cosificación. El escenario que nos ofrece el estudio de la imaginación pornográfica es justo el del choque entre el desarrollo de la autonomía de lo erótico y por extensión la autonomía del sujeto y las fantasías que cancelan dicha autonomía. parecen ser inherentes a los desarrollos de la razón moderna y a la dialéctica misma de la Ilustración. Estos procesos si bien. como hemos dicho.

Esta falta de referencias en lo que refiere a la vida emocional o intelectual de los personajes pornográficos provocaría que cayéramos en la ficción de tomar a dichos personajes como meros objetos de contemplación o de uso sexual. o peor aún de algunas de sus partes o funciones.a las personas —en especial a las mujeres— que representa. El argumento más habitual sostiene que dicha deshumanización deriva de la representación descontextualizada del cuerpo desnudo. Pensar que el espectador de la pornografía se va a sentir compelido a imitar literalmente las hazañas o rarezas eróticas que aparecen en la pornotopía es tan ingenuo como pensar que el espectador de una película de espías va a salir convencido de que también él tiene «licencia para matar» o para salvar el mundo. En primer lugar habría que articular una distinción entre usos representativos y usos performativos de la pornografía: sería inquietante suponerle consecuencias performativas a todas las representaciones pictóricas o fílmicas. Parece que siempre que asistimos a una representación existe un senti[ 129 ] .

Algunos ensayistas. pese a la cual parecería claro que en cualquier caso se estaría promocionando en la pornografía un acercamiento al «otro» incapaz de captarle en toda su complejidad.do de la distancia que separa precisamente la representación como tal de la performatividad de esa representación en nuestras propias vidas. Parecería que al mismo tiempo que se condena la «objetificación» pornográfica se admiten. Del mismo modo que de un buen programa turístico cabe esperar una buena dosis de aventura sin riesgos innecesarios. acostumbrado a tratar con mercancías garantizadas y programadas. tácitamente. Pero esta misma comparación nos hace pensar que hay elementos de esa cosificación que no estamos considerando. procesos [ 130 ] . conformándose con una caricatura de uso estrictamente sexual y por ello (¿) objetivado. como David Holbrook —ponente del informe Longford— han opinado además que dicha cosificación refuerza un carácter socialmente determinado de tipo esquizoide y perennemente inmaduro. Volveremos más adelante sobre esta distinción de usos.

en campos diferentes del de la vida erótica. y la de los hombres por cierto. denunciando que la corporeidad de las mujeres. como lo pueda ser su vida mental o sus balbuceos poéticos: «Normalmente el término objeto sexual significa que las mujeres son representadas como cuerpos o partes del cuerpo. otras priorizaciones de la atención o la representación. en el caso que nos ocupa. que el problema de fondo no tiene que ver con el procedimiento formal de acotar un área de atención o representación cuanto que esta área es. Por ello. [ 131 ] . ¿Qué hay de malo en esto? Las mujeres son tanto sus cuerpos como sus mentes o sus almas. desde el campo feminista. algunas pensadoras han contraatacado. Parecería. donde semejante especificación de la atención se asume como resultado inevitable de cierto grado de especialización. en su conjunto o en relación a determinadas partes del cuerpo o sus funciones es una parte del ser humano tan digna de ser representada. por tanto. el de la vida erótica con exclusión de otras consideraciones.similares. reduciéndolas a meros objetos físicos.

XXX A woman’s right to pornography. Nueva York. nadie exige ver una foto de cuerpo entero (mucho menos de su cuerpo desnudo o de sus genitales vistos de cerca) del científico que ha escrito un artículo interesante para no considerar dicho articulo una muestra de la fragmentación de las facultades y posibilidades del ser humano y por tanto un ejemplo de cosificación deshumanizadora. pág. Martin Press.Nadie se molesta si se presenta a una mujer como un cerebro o como un ser espiritual. St. Y sin embargo semejantes representaciones ignoran a la mujer como ser corporal»25. 1995. por ahora. Esto podría producir consecuencias a las que estamos poco habituados puesto que. [ 132 ] . 98. El argumento «cosificador» debería ser capaz de sostener que las únicas representaciones de actividad humana que no son deshumanizadoras son aquellas que dan un retrato global del ser humano que las produce. Siguiendo con McElroy: «molestarse por una imagen que prioriza el cuerpo humano meramente demuestra una mala actitud hacia lo físico… 25 Wendy McElroy.

Ibidem.¿por qué es degradante fijarse en la sexualidad de una mujer? Bajo esta actitud subyace la convicción de que el sexo debe ser de alguna manera ennoblecido para ser presentable »26. el hecho de que la pornografía se centre con casi total exclusividad en la representación no ya de los cuerpos. 98. abundando en detalles o incidiendo en partes del cuerpo o procesos de relación que desde el 26 Wendy McElroy. en tanto representación de aquella una clara excepción a las normas que permiten a las demás funcionar con un razonable grado de especialización y autonomía. Por supuesto para ello habría que recurrir a un arsenal de valores morales muy determinado y con el que quizá no toda la población se sienta vinculada. Para que el argumento cosificador pudiera sostenerse debería entonces afirmar alguna diferencia de calidad tan radical entre la vida estrictamente sexual y otras áreas de acción o representación humanas que hicieran de la pornografía. sino de su funcionamiento estrictamente erótico. como en seguida veremos. [ 133 ] . pág. Sostendremos así que hasta cierto punto.

el mismo nivel de tolerancia debería aplicarse al campo de la pornografía. Mengele son rechazables. [ 134 ] . o que en cualquier caso no se puede defender que lo sea en un grado mayor que el que se puede inferir de los procesos normales de producción científica o estética. en los que se asume que a determinada facultad o dimensión humana debe permitírsele funcionar autónomamente desarrollando sus propias especificidades sin excesivas trabas. es a largo término beneficioso para el conjunto de la comunidad. como pueden serlo las míticas «snuff movies» sin por ello tener que prohibir la ciencia o la pornografía en su conjunto.punto de vista pornográfico resulten especialmente interesantes. no es muestra de ninguna irreversible deshumanización. Seguramente de esto no se puede inferir que ninguno de estos campos de actividad humana cuente con una suerte de licencia absoluta: los experimentos del Dr. Del mismo modo en que se asume con naturalidad que el desarrollo o especialización unilateral de determinada facultad o actividad. si bien puede provocar a nivel individual ciertas deformaciones profesionales.

sino en la especificación de procesos de humillación o castigo. no aceptando que de la representación de dichas prácticas deba colegirse una imitación mecánica y directa. los defensores de la pornografía esgrimirán su carácter representacional. Quizás en este nivel la diferencia entre la consideración de la pornografía a un nivel representacional y un nivel performativo cobra una mayor importancia: en efecto. Igualmente comunes son las fantasías de violación. ficticio y por ende catártico si se quiere. sin duda hay una parte específica de determinada ficción pornográfica que consiste.Ahora bien. del mismo modo que de la contemplación de un filme de acción donde se ve a un intrépido agente secreto corriendo por encima de un tren de alta velocidad. o a [ 135 ] . ya no sólo en la exacerbación de planos genitales o momentos concretos de algunas relaciones sexuales. presentes no sólo en la relativamente minoritaria pornografía sado-masoquista sino en materiales de mayor distribución que presentan planos «faciales» o «anales» de modos que no inducen a considerar que se haya llegado a un consenso previo.

de toda pornografía sostienen que las representaciones pornográficas violentas contribuyen de modo directo y. tal cual. bien a despecho.un grupo de jubilados asaltando un banco no se extraen consecuencias performativas directas. puesto que éste es un problema que se presenta recurrentemente y no sólo en el campo de la pornografía. mecánico a conformar la conducta sexual de sus espectadores. Parece que a la sociedad le cuesta deshacerse de cierto fetichismo de la represen[ 136 ] . Parece que ni el sentido común ni evidencia judicial alguna pueden respaldar estas inferencias. por cierto. Seguramente tengamos que volver a pensar las relaciones entre los valores representativos y performativos de las artes. basta pensar en la alarma social generada ahora por los videojuegos y no hace tanto por los programas de televisión. en cierto modo. que de hecho fueron abiertamente descartadas por los informes encargados por los presidentes Nixon y Reagan. de los políticos que habían preparado y organizado dichas comisiones de investigación. Por su parte los grupos defensores de la censura o de la prohibición.

[ 137 ] .tación estética y sus efectos hipnóticos sobre la población más impresionable: niños y mujeres como se ha dicho durante largo tiempo.

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E n 1903 el capitán de ingenieros Ernest Swinton. en absoluto a la or[ 139 ] . que había peleado en Sudafrica.000 yardas… Todo funcionó como un mecanismo de relojería». Pero la recuperación del more geometrico y mecanicista no se limitaría.E L C U LTO DE L A OF E NSI VA : FA N TA SÍ A S DE D OM I N IO Y DA RW I N ISMO SO C I A L «Ataque muy exitoso esta mañana —capturada porción de la segunda linea enemiga en un frente de unas 8. publicó un ensayo donde se recuperaba para la más rabiosa actualidad táctica el planteamiento de cruces de fuegos geométrico del viejo maestro de las fortificaciones del XVII: el mariscal Vauban.

pero cuatro líneas generalmente tendrán éxito». así el General de brigada Ivor Maxse. si consideramos la temible capacidad destructiva de este fuego. En la base de esta decisión táctica podemos encontrar. por ejemplo. la desconfianza de los altos mandos hacia la tropa: el general de brigada Kellet [ 140 ] . unas tras las otras y suscribía la máxima. exactamente igual que entre los generales del s. antes y después de la guerra de que «una sola línea fallará. dos lineas posiblemente fallarán. había que formar líneas y lanzar una tras otra contra la barrera del enemigo. frente al fuego. tres líneas pueden fallar alguna vez. Sorprendentemente. Estas líneas de cuerpos tan rígidamente ordenadas como en tiempos de Federico el Grande debían organizarse de modo que apenas hubiera dos pasos entre cada hombre y confirmando lo que también descubriera Federico podían usarse columnas y pelotones para avanzar hasta el lugar del ataque. las consideraciones mecanicistas se extendieron también a la ofensiva.ganización de la defensa y la capacidad de fuego. demandaba numerosas lineas u oleadas de hombres. XVIII. pero una vez allí.

mandaba la 2ª División de la Fuerza Expedicionaria Británica y se mostraba seguro de que: «con hombres cuyo periodo de entrenamiento es necesariamente corto y cuyos hábitos de disciplina. por tanto no han sido suficientemente inculcados no hay duda de que al encontrarse bajo fuego nutrido sentirán una gran tentación de dejarse caer en los cráteres de las explosiones o en las trincheras en vez de avanzar hacia delante. escapando así a nuestra observación». las Notas Tácticas de 1916 para el Cuarto Ejército se insistía en el envío de oleadas sucesivas de hombres que debían salir de las trincheras y empezar a avanzar todos [ 141 ] . Así en Loos la Novena Divisón escocesa dividió cada uno de sus cuatro batallones en 3 lineas a lo largo de un frente de 1600 yardas y dejando un intervalo de dos yardas entre cada hombre. Eso suponía doce lineas de ataque sucesivas —  recordemos que según Maxse con cuatro líneas el éxito ya estaba asegurado— que fueron a ser aniquiladas —todas— ante las alambradas y el laberinto de trincheras enemigas. En el Libro Rojo.

desde el uso de palomas o bengalas —no fueran a confundirlas— al cuidado de las chapas de identidad que cada hombre debía llevar consigo. ni debía pensar por sí mismo.al mismo tiempo «como un solo hombre. La fantasía de dominio en el campo militar asume a principios del siglo XX la forma que Tim Travers ha denominado el «culto a la ofensiva» y es que aunque desde la guerra de los Boers en Sudafrica y la guerra ruso-japonesa de 1905 estuvo claro que la potencia de fuego que se había conseguido con las ametralladoras y las cada vez más potentes piezas de artillería hacía [ 142 ] . Evidentemente la mano o el pie de ese cuerpo no podía. siendo esto de la máxima importancia». Las fantasías de dominio militaristas recuperan así la vieja figura del «cuerpo político» que ya Hobbes y los teóricos el mecanicismo del XVII intentaron imponer en su tiempo. eso era evidente. y debería recibir unas instrucciones articuladas con todo detalle: Paddy Griffitth cita las más de 30 páginas de ordenes transmitidas al XII Cuerpo y que incluían hasta los aspectos más ínfimos de la acción a desarrollar.

el principio hegemónico en todos los Estados Mayores era el de este «culto a la ofensiva» y ello no por ignorancia o descuido sino por muy determinados y precisos miedos sociales. Bien al contrario al llegar el inicio de la Primera Guerra Mundial. esta consciencia no produjo ningún resultado en términos tácticos o estratégicos. «una raza físicamente deteriorada de humanidad criada en la ciudad» que apuntaba un nivel muy bajo de [ 143 ] .impracticables las viejas tesis romántico-mecanicistas del empuje y la ofensiva a toda costa. compuestas en su mayor parte de degenerados. Tal y como hemos venido destacando se desconfiaba de las nuevas clases trabajadoras como combatientes y se pensaba en los medios oficiales que semejantes tropas. como destaca Tim Travers: «El deseo de destacar el espíritu ofensivo fue exacerbado por una línea de pensamiento pesimista y anti-moderna construida entorno a la suspicacia respecto a la posible conducta de los reclutas cuando se les sometiera a fuego enemigo».

según el general de brigada Haking. ¿Cuantos kilos de pulpa de carne machacada habría que pisotear antes de llegar a las trincheras enemigas? De ese modo no es extraño que entrenar a una compañía. el general Butler en 1915 ya sólo consideraba como una receta infalible lanzar 25 oleadas sucesivas de atacantes formados en línea y saltando de las trincheras a toque de silbato.virilidad se desbandarían y echarían a correr si se les daba la menor oportunidad para ello. por ello se haría imprescindible reforzar la disciplina y la moral del combatiente y la retaguardia. Ante esto no quedaba sino «preparar a la Nación» para una cantidad de bajas inmensa pero necesaria: Sir Knox hablaba de unas 20. pero sobre todo se trataría de lanzar contra el enemigo una mayor masa de fuego y un mayor «peso» humano: si Maxse hablaba de cuatro lineas de asalto. El hecho de que los ejércitos contaran con una potencia de fuego desconocida hasta entonces no hacía sino reforzar esa sospecha y fundamentar este temor. se convertía en una «lucha constante contra [ 144 ] .000 bajas en las primeras escaramuzas que se produjeran.

ha sostenido Travers. y las tesis pseudo-científicas del darwinismo social y sus postulados sobre la degeneración. estructuración lineal y geométrica. a sus volúmenes. ya bien entrado el siglo XX con los dispositivos típicos de las fantasías de dominio: reducción de los cuerpos a su peso. [ 145 ] . Esta lucha se continuaba con las condiciones de vida en la trinchera donde el soldado «debía fundirse con su unidad y estar controlado por su comandante de sección día y noche» y en las zonas de «descanso» donde se le obligaba a duras sesiones de trabajo. evaluaciones cuantitativas… con la novedad de que ahora estas fantasías de dominio se apoyan en un recio anti-intelectualismo. Nos encontramos así. contiene elementos que nos recuerdan más al siglo XVIII que incluso al XIX. Esta concepción de la guerra.la naturaleza humana».

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sadismo y coprofilia sino que Guillau[ 147 ] . por supuesto.GU IL L AUM E A P OL L I NA IR E Y L A C A R N E DE S A LC H IC H A A pollinaire combatiente en la 1ª Guerra Mundial y en la avanzadilla que instauraría algunos de los más atrevidos experimentos de la vanguardia artística hizo. interesantes incursiones en la pornografía literaria. Como todos sus compañeros de generación Apollinaire se sitúa entre la acumulación de negatividad propia del Romanticismo y su despliegue en la era de las vanguardias que él anuncia. Una de sus obras más interesantes Las Once Mil Vergas resulta un compendio de prácticas sexuales extremas y que sin duda resultaban inquietantes tanto entonces como ahora: no sólo hay flagelación.

la pedofilia y la copulación à la Gilles de Rais: ligada al asesinato de la pareja en el momento del orgasmo. Toda una perla de esas que hace concebir esperanzas respecto a la pornografía como tradición imposible: no espera uno encontrarse Las Once Mil Vergas publicadas por entregas en el Cosmopolitan o el Telva.me parece encontrarse a gusto en los terrenos de la necrofilia. Soportó estoicamente [ 148 ] . Cada hombre tenía una varilla flexible. frente a frente. Los primeros golpes únicamente le hicieron estremecerse. El príncipe rumano y hospodar hereditario Mony Vibescu sirve de articulación de una enloquecida trama de aniquilación que acaba por supuesto en la aniquilación del mismo Vibescu de una forma bien marcial por cierto y que parece aunar —del mismo modo que lo hicieron los meses finales de la Primera Guerra Mundial— las fantasías de dominio y las de aceptación: «Once mil japoneses estaban alineados en dos hileras. Caían sobre una piel satinada y dejaban marcas rojo oscuro. luego tuvo que caminar por aquel camino cruel bordeado de verdugos. Desvistieron a Mony.

Cayó luego en su sangre con el pijo erguido. Le pusieron entonces sobre unas parihuelas y el lúgubre paseo. Los cantos de los pájaros manchues hacían más alegre la rozagante mañana. escupió su liquido blancuzco a la cara de los soldados que pegaron más fuerte sobre aquel andrajo humano. El sol era ardiente. un jesuita que hacía de sargento en Verdun. salvo el rostro que había sido cuidadosamente respetado y en el que los ojos vidriosos abiertos como platos parecían contemplar la majestad divina en el más allá». especie de carne de salchicha en la que ya nada se distinguía. Pronto su pijo no pudo retener el chorro espermático: incorporándose varias veces. Mony entregó el alma. Paul Dubrulle. habla de cómo morir de un balazo le da mucho menos miedo que ser destrozado [ 149 ] .los primeros mil golpes. A los dos mil golpes. continuó. acompasado por los golpes secos de las varillas que pegaban sobre una carne hinchada y sangrante. La sentencia se ejecutó y los últimos soldados estamparon su golpe de varilla sobre un girón informe.

erigiéndosele incluso un monumento funerario. Weidenfeld & Nicolson.por las bombas: «desmembrado. 232. [ 150 ] . disfrutar del proceso y mantener a salvo la identidad…¿es una fantasía pornográfica o la experiencia de millones y millones de soldados en ambas guerras mundiales? ¿no es acaso todo un ideal poético para el capitalismo globalizado? 27 Citado por Richard Holmes. este es un miedo que la carne no puede soportar…»27 Apollinaire pone en juego el vértigo de esa completa aniquilación pero hace trampas manteniendo intacto el rostro del príncipe. En ese sentido Apollinaire nos ofrece un recorrido envidiablemente completo de las posibilidades que nos depara la sociedad industrial: Ser transformado en carne de salchicha por el ejército enemigo. Londres. reducido a pulpa. pág. Acts of war. de modo que ya muerto puede ser reconocido. 2003. despedazado.

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puesto que ni siquiera la oleada número 26 de asaltantes —si consigue alcanzar la trinchera enemiga sin detenerse a vomitar sobre la carne de salchicha de los compañeros que les han precedido— logrará una ruptura del frente en profundidad. como se demostrará repetidamente en el Somme o el Chemin des Dames: esto no cambiará hasta que ya avanzada la guerra empiece a imponerse un cambio de linea de la mano de las fantasías de aceptación. [ 153 ] .L A L I BR E I N IC I AT I VA E N L A GU E R R A DE T R I NC H E R A S L as fantasías de dominio en los campos de batalla de la 1ª Guerra Mundial se mostrarán no sólo mortíferamente falsas sino además completamente inefectivas desde el punto de vista del éxito militar.

bajo el casco de acero. que para marzo de 1918 describe la llegada de las nuevas hornadas de voluntarios: «el voluntario de 1918. un hombre que aún no había recibido el barniz de disciplina pero que era valiente por instinto» y cuenta cómo: «En los apostaderos había hombres de todas las compañías. que observaban las posiciones enemigas…Sus jefes habían muerto. enérgicos. Esto mismo es constatado entusiástica y épicamente por Ernst Jünger en sus memorias de guerra. superando los momentos en que el mismo Jünger confiesa haber [ 154 ] .Este cambio de paradigma iría siendo reflejado en documentos oficiales donde se empezaba a lamentar que los hombres se habían acostumbrado demasiado a la acción basada en ordenes detalladas y que tenían que recuperar su iniciativa. por propio impulso estaban en el lugar que les correspondía». hombres de rostros juveniles. En el momento que describe Jünger el cambio de la fantasía de dominio a la de aceptación parece haberse cumplido. y esto sería valido incluso para la tropa cuando los oficiales a su mando hubieran sido también convenientemente triturados.

Con el avance de la guerra y aun con la certeza de la inminente derrota. Lindsay. si todo el mundo sabe cual es su trabajo y sabe lo que [ 155 ] . así ya en 1915: G.M. Por supuesto que dentro de los ejércitos beligerantes hubo casi desde el principio oficiales que abogaron por la oportunidad de conceder un mayor grado de «autonomía» a la tropa. fundador del cuerpo de ametralladoras decía: «Instrucciones definidas no significan haz esto y haz lo otro y no hagas nada más. ya avanzado 1918 el alferez Jünger destaca rasgos como «una buena señal del espíritu que aún seguía vivo entre nosotros fue que me vi obligado a decidir quien se quedaría atrás para informar a la cocina de campaña sobre el lugar en que estaríamos.tenido que lograr que algunos de esos hombres se quedaran en sus puestos a fuerza de ruegos y culatazos o que al recibir refuerzos «siguiendo la táctica del viejo Federico situe a toda aquella gente en la primera línea que estaba superabarrotada». Se trata de dar a un hombre un trabajo concreto y de dejarlo que lo haga a su manera. Nadie se ofreció voluntario».

un buen número de muertos.los demás están intentando hacer entonces habremos avanzado mucho en la prevención del caos». [ 156 ] . tendrían que caer para que las cosas empezaran a cambiar. mayor que en ninguna otra carnicería conocida hasta entonces. Pero estas opiniones chocarían con las posiciones de los militares profesionales del Estado Mayor siempre desconfiados y si hemos visto que las ideas de Guibert de 1720 tendrían que esperar 70 años para verse reconocidas y aplicadas.

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Ni siquiera hoy deja de sorprender la sencillez de los medios empleados y la riqueza de los efectos conseguidos por la película: Garganta Profunda es una buena muestra de la posibilidad de unir el humor y la inteligencia a una trama específicamente pornográfica. como resultado de la cual se empezó a considerar el orgasmo femenino como poco menos que un derecho a reivindicar: el orgasmo y el placer sexual se considerará un fin en [ 159 ] . es inconcebible sin tomar en cuenta el contexto cultural y social de la «revolución sexual» de finales de los años 60. por otro lado. Dicha trama argumental.L A PR OF U N D A G A R G A N TA DE L A FA N TA SÍ A DE AC E P TAC IÓ N G arganta Profunda es sin duda alguna uno de los hitos de cualquier antología de la filmografía erótica.

Pero por si la introducción directa y explícita del placer ligado a la excitación del clítoris no fuera suficiente. por completo disociado como decimos del coito. aún intenta normalizar su situación pidiendo en matrimonio al Doctor que le ha ayudado a descubrir su particular constitución. en Garganta Profunda se juega con un elemento adicional que contribuye a una ulterior autonomización de lo erótico: de hecho el elemento central del guión reside. una práctica. [ 160 ] . como es sabido. por cierto. Cuando Linda Lovelace descubre por fin cómo lograr su placer. considerada ilegal en bastantes estados de la Unión e inmoral en prácticamente todos. Este rechaza la posibilidad amedrentado ante el potencial erótico recién descubierto de Linda: «pero ¿cuántas gargantas profundas crees que podría resistir mi pene?» se pregunta el cómicamente dolorido y atemorizado doctor.sí mismo con independencia de que éste se dé en el seno del matrimonio o con vistas a la procreación. en la disociación del orgasmo no ya de la reproducción biológica sino del coito mismo: la heroína de la película sólo puede correrse mediante la práctica de la felación.

sino que la está deseando con todas sus fuerzas y organizando su vida. Del mismo modo las tropas de asalto que describe Jünger no sólo acceden a morir en la guerra de trincheras sino que parecen desearla con idéntica intensidad. y su deseado matrimonio.Pero lo que ilustra fundamentalmente «Garganta profunda» es la consistencia de la «fantasía de aceptación». No es ya que la protagonista acceda a una práctica acaso mal considerada. [ 161 ] . en torno a ella.

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subordinación y estimulación de la acción que reflejan al menos dos estilos diferentes: uno mecanicista y otro organicista.E X IS T I R Y R E SIS T I R : SOBR E A F I R M AC IÓN DE L A S FA N TA SÍ A S DE D OM I N IO Y AC E P TAC IÓN E N S A DE Y PAU L H A N H asta aquí hemos visto pues cómo la pornografía y la teoría militar trabajan con elementos variables de encuadramiento. uno basado en el extrañamiento y otro en una autonomía impostada. uno fordista y otro postfordista: las que hemos denominado respectivamente fantasías de dominio y fantasías de aceptación. En nuestra relación y a beneficio de la claridad de la exposición hemos dado por sentado [ 163 ] .

a la medida de estas fantasías del poder. pero no se puede ni se debe ignorar que desde el principio mismo ambos modelos. en un cuerpo intratable. precisamente. que expone toda la violencia [ 164 ] . han suscitado tanto adaptaciones y extensiones por parte de sus receptores. Por supuesto que el movimiento que ejecuta Sade es doblemente perverso en la medida en que logra convertir lo que era una respetable tradición militar en toda una tradición imposible. ambas fantasías. como resistencias construidas. también conocido como Marqués de Sade. ahora convertidos en reemisores.que el poder es capaz de utilizar y rentabilizar plenamente ambos modelos. la de dominio y la de aceptación. que empezará a utilizar las «fantasías de dominio» hasta entonces exclusivas de los aparatos de la mecanicista organización militar como resortes de organización y distribución del deseo. Uno de los más interesantes ejemplos de la peculiaridad de las resistencias se encuentra en la obra literaria de un cierto coronel retirado llamado Alphonse Donatien. una raison déreaisonnable como la denomina Hubert Juin.

ya contenían de modo bien real y mortifero. de hecho. las «fantasías de dominio» fredericianas. Será curioso observar cómo esta resistencia será primero reprimida con toda firmeza y luego canalizada a través de [ 165 ] . No cabe llamarse a engaño: la verdadera resistencia a las fantasías de dominio resucitadas en la Primera Guerra Mundial no se encontrará más que en los mismos combatientes que se niegan a avanzar y confraternizan con el enemigo en la «tierra de nadie». cuya operatividad. no deja de ser una parodia de un discurso del poder ya desprestigiado y tiene un funcionamiento revulsivo y denunciador tremendo. por cierto. el mecanicismo y la organización geométrica de la sumisión y la muerte no vuelva a cobrarse la vida de millones y millones de hombres en los campos de Europa. à la Sade. en 1814 en el hospicio de Charenton.que. De hecho la pornografía del primer mecanicismo. no obstante tampoco puede ser exagerada: la obra de Sade puede bien constituir una tradición imposible pero no va a impedir que justo un siglo después de su muerte.

El mismo modelo de neutralización de la capacidad crítica es el que ha mostrado el capitalismo del diseño y el consumo frente a las críticas contraculturales de la segunda década del siglo XX. desde fantasías de aceptación. Quizá el papel que respecto a las fantasías [ 166 ] . De igual modo que la indignación de los combatientes abocados a las masacres de las ofensivas masivas será reconducida por la aparición de las fantasías de aceptación y la reorganización táctica de las tropas. que curiosamente se revelarán tan efectivas en la guerra de trincheras como en la represión de los movimientos revolucionarios en la retaguardia alemana. acusándola de objetificar y deshumanizar a las mujeres son críticas que resultan fácilmente eludidas en cuanto la pornografía misma cambia de registro y sigue funcionando bajo criterios organicistas. las famosas Sturmabteilungen. es fácil ver cómo las críticas a la pornografía que hacen Dworkin. McKinon etc.las fantasías de aceptación —la historia se repite— por las que se animará a las tropas a constiruirse en tropas de asalto.

sino que se toma mucho cuidado en destacar desde el principio mismo de la novela la aceptación de O del proceso que ha de llevarla a su cancelación como ser vivo. logra convertir en razón insensata lo que. Y ello es así porque a diferencia de las novelas de Sade.de dominio corresponde a Sade. Historia de O. mediante el recurso retórico de la sobreafirmación. era poco menos que articulo de fe de la organización social y militar. podemos efectivamente seguir el itinerario por el que desde una fantasía de aceptación se llega igualmente al sometimiento más completo y la autodestrucción. hasta entonces. publicada por Jean Paulhan bajo el seudónimo de Pauline Reagé. corresponda en el siglo XX y las fantasías de aceptación a otra novela. la destrucción de la protagonista sucede no como una imposición tiránica y caprichosa de un estratega del deseo. en la Historia de O. como autor de composiciones literarias que. En la Historia de O. que identifica la atribución de una voluntad personal en el sujeto de la narración [ 167 ] . Con ello Reagé-Paulhan desarticula la compacidad de la base de toda fantasía de aceptación.

Más arriba hablábamos de los soldados de la Primera Guerra Mundial que se insubordinaron y se negaron a combatir en los despliegues masivos de las fantasías de dominio. pero ¿cual sería la forma de negar la fantasía de aceptación? ¿cómo hacer evidente la imposibilidad de identificarse con [ 168 ] . y exterminio fordistas. tampoco aquí puede exagerarse la efectividad de semejante operación de desconstrucción. No obstante y como sucedía con la obra sadiana. desde las cortesanas de Aretino a Fanny Hill o Therese Philosophe cumplen a la perfección con la fantasía de aceptación: encarnan y gestionan el propio deseo. Las fantasías de aceptación han seguido siendo utilizadas tanto por la pornografía y la post-pornografía como por el consumo de masas o la política. En la Historia de O se rompe precisamente esa identificación entre gestión de la propia iniciativa-deseo y éxito social. Todas las putas-filósofas de la pornografía ilustrada. social e incluso económica.con una gestión de su deseo y el logro de una carrera erótica. y lo convierten en una fuerza productiva que las hace gozar y medrar socialmente.

sino por desganados… Entre los juegos de dominio y autonomía falseada e impostada.aquello que se nos presenta como nuestra propia voluntad? ¿Acaso los desganados terroristas suicidas de Paradise Now son los héroes que niegan esa fantasía? Y no por mártires. ¿donde quedan las posibilidades de una vida que merezca tal nombre? ¿Cual es el nivel de penetración y efectividad de las fantasías de dominio y aceptación sobre los cuerpos materiales de la gente viva? [ 169 ] .

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EL SE XO QU E N UC A DEJÓ DE H A BL A R A caso el equivalente europeo de «Garganta Profunda» sea «El sexo que habla». cuenta también con su dosis de drama e [ 171 ] . que sin dejar de tener inolvidables momentos cómicoeróticos. como la eyaculación colectiva sobre el parabrisas del coche en el que se masturba la protagonista. pero lo hacen con la específica distinción y sofisticación que según los norteamericanos nos caracteriza a los europeos. espesísima y abundatísima eyaculación barrida por el limpiaparabrisas con envidiable eficiencia. En esta producción francesa se dan cita algunos de los elementos que aseguraron el éxito y la relevancia social de «Garganta Profunda. Se trata de una película más compleja.

su propia voluntad.incluso de thriller mediático. a los cines y a donde haga falta a la caza del alimento más básico. un buen día empieza a hablar sin pedir permiso y a imponer sus demandas y prioridades a base de caústicos gritos e increpaciones que dejan indefensa a la protagonista misma que tiene que someterse a los dictados de su voraz sexo y lanzarse a la calle. Es memorable la masturbación de la protagonista en mitad de una reunión de amigos. En efecto. insatisfecho con la escasa vidilla que le proporciona la verga del marido. También aquí parece. El sexo no sólo habla. no por liberales y sofisticados menos patitiesos. se burla y se impone hasta que acaba callando ahogado por un fenomenal polvo [ 172 ] . el sexo de la protagonista. en contra de lo que le exige la prudencia e incluso en contra de los que podría llamarse. obviamente. y que expone y ejerce sus derechos de viva voz y a contrapelo de las convenciones sociales. que lo erótico se ha vuelto autónomo. si no nos ponemos demasiado foucaultianos. con unos hábiles periodistas persiguiendo por todo el país al «sexo que habla» para conseguir la exclusiva de las primeras declaraciones del locuaz coño. exige.

Ese precisamente sigue siendo uno de los grandes temas que nos queda por abordar: ¿en qué medida lo erótico autónomo tiene o no vigencia como factor de cambio social y político? [ 173 ] . ¿Es la autonomía erótica una especie de enfermedad venérea? ¿se transmite follando? ¿Es concebible que sigamos llevando la misma vida si lo erótico se nos autonomiza. tras el cual será el sexo del hombre el que empezará a hablar.conyugal. si nuestro sexo empieza a decir lo que piensa? El sexo que habla sigue siendo una exposición no superada de las posibilidades de lo erótico autónomo y por ello susceptible de resultar destructivo respecto de la vida social acotada por unas. convenciones. aun muy liberales.

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la pornografía en su específico desarrollo de la autonomía de lo erótico ha estado cargada de efectos de índole social del más variado alcance.L A A M E N A Z A P OR NO GR Á F IC A E N L A MODE R N I DA D A l igual que sucede con la razón científica o las diversas poéticas. Puede hablarse así de una «amenaza pornográfica» que en sus inicios tomó la forma aún muy impura de la sátira y la picaresca y que con el avance de la modernidad supone una larguísima lista de posibles perjuicios y dislates causados por la pornografía en su difusión inmoderada y generalizada. Algunos de esos efectos son claramente reales mientras que otros no pasan de ser imaginaciones de determinados sectores sociales. Los temidos efectos de la moderna ame[ 175 ] .

50. desgastados tras una vida muelle y llena de excesos sensuales y nerviosos resultarían incapaces de defenderse del ejército sionista lanzado a la conquista del mundo28… Uno de los documentos a la vez más re28 Todo ello como parte de un «programa completo en plena realización…que se basa en enervar. Y no estamos hablando de documentos compuestos por timoratos clérigos de la era victoriana. embrollar y rebajar el estado de animo de la humanidad». Nada menos. sin ir más lejos. 1961. [ 176 ] . comprensiblemente. Eminentes personajes y lúcidos hombres de negocios como Henry Ford desatarían complejas campañas internacionales basadas. Barcelona. desde la alegre disolución del matrimonio en la más desatada y orgiástica promiscuidad a la impotencia física o espiritual y la degradación de la especie. Editorial Mateu. como veremos. Véase Henry Ford «El judío internacional». en la convicción de que turbios grupos sionistas controlaban la producción y distribución de pornografía dirigida a debilitar las energías de los jóvenes arios que. pág. En el prólogo de esta edición se cataloga la obra como patrimonio de la humanidad en tanto «representa con respecto al problema judío lo que La cabaña del tío Tom respecto a la esclavitud».naza pornográfica van.

surgido de una comisión de investigación organizada a instancias de la británica Cámara de los Lores y presidida por Lord Longford a principios de los años 70. 1972. el reverendo Trevor Huddleston. en esta sección dedicada a concretar la amenaza de la porno29 Longford Report.cientes y más serios respecto de esta «amenaza pornográfica» fue el informe Longford. [ 177 ] . De las quinientas páginas de este sesudo y británicamente ponderado informe se desprenden una serie de frentes en los que se concreta la amenaza pornográfica: * Según uno de los ponentes de esta comisión. pág. puesto que en su día Dios mismo compartió la naturaleza humana. pero sí que parece interesante tomar nota. aquello precisamente que está hecho a la imagen y semejanza de Dios. 189. Por ello es una afrenta directa a Dios. Coronet Press. Londres. la pornografía equivale a «la trivialización o la comercialización o la explotación de la sexualidad humana»29 y en cuanto tal supone un abuso de el cuerpo. tal cual. de las afirmaciones del Padre Huddleston. obispo de Stepney. No nos sentimos capacitados de considerar el valor teológico.

Por ello es obvio que las preguntas inmediatamente pertinentes son ¿hasta qué punto ese proceso de cosificación sólo sucede en la pornografía? Por supuesto que en otros campos asumimos que este proceso de trivialización. de esa ecuación que él establece entre trivialización. ¿acaso no es ese proceso reversible en el campo de lo erótico? Es más. se puede propiamente comercializar ni mucho menos explotar. respecto de lo cual omitamos aspectos esenciales.grafía. eso es bien cierto. necesario para cualquier transacción. puesto que de alguna medida está señalando los elementos necesarios para cualquier proceso de cosificación. comercialización y explotación. podría suceder que lo que se hallara en juego fuera un modelo de sexualidad autónoma que no pretende considerar más aspectos de la persona amada que los propiamente eróticos… Diríase que lo que se cuestiona es propiamente la existencia misma de una relación erótica no [ 178 ] . es sencillamente útil y pensamos que podemos revertirlo una vez ya adquirido el objeto hasta dotarlo de unas características tan auráticas como queramos. Nada que no se trivialice.

esta imposibilidad del «encuentro» es generalizada hasta convertirse en imposibilidad de cualquier «encuentro». sino encontrarle sentido a la vida»30 y la fuente primaria de este sentido no es otra que la capacidad de encuentro y plena relación con otra persona. 167. Según Holbrook «las necesidades primarias del hombre no son satisfacer el principio del placer ni la voluntad de poder. David Holbrook. sean los matrimonios o las convenciones asumidas igualmente entre las parejas de hecho. que sostiene que la pornografía acaba por cercenar nuestra capacidad misma de «encuentro» y por tanto nuestra capacidad de encontrar sentido a la vida.condicionada socialmente por las instituciones que han venido regulando la sexualidad convencionalmente. nada menos. pág. por otro ponente de la comisión Longford. * Si según el Obispo de Stepney la pornografía en su proceso de trivialización de la sexualidad y el amor impide nuestro encuentro con Dios. [ 179 ] . La pornografía separa el sexo de la vida personal y reduce al objeto de atención sexual al estatuto de cosa. con ello 30 Ibidem.

genera impotencia fisiológica en los actores y actrices pornográficos. pág. del mismo modo que. Holbrook cita a Merleau-Ponty para quien cualquier persona «puede ser reducida al estatus de objeto bajo la mirada de otra persona. Es por ello que Holbrook sostiene que la pornografía genera una especie de impotencia espiritual. [ 180 ] . según él. 166. de modo que para este observador se pierda el carácter de persona del sujeto observado y ya no sea tenido en cuenta como tal»31.consigue eliminar el amor sexual como fuente de sentido y de paso amenazar seriamente nuestra libertad esencial basada en la mencionada capacidad de encuentro intersubjetiva. El ejemplo que el mismo Holbrook pone de esta modalidad del proceso de cosificación es el de las chicas semidesnudas que posan en las ferias del automóvil para ayudar a llamar la atención sobre las llantas o el sistema de frenado de este o el otro modelo de utilitario. Por supuesto que con este ejemplo nos situamos muy cerca del otro frente de amenaza que veíamos más arriba y más que la pornografía 31 Ibidem.

Este objeto sexual deshumanizado. pág. la actriz en un sex-show y las chicas (y los chicos?) en la pornografía». el tipo de objeto de relación preferido por cualquier esquizoide: ambas son inhumanas y del todo sometidas a la voluntad del esquizoide. «halla su correlato en la prostituta. para Holbrook. La pornografía vendría pues a ser. Pero Holbrook va un tanto más lejos al atribuir estos procesos de cosificación a lo que él denomina el «carácter esquizoide» que «busca objetificación porque él mismo no puede ser una persona completa…por tanto el otro debe ser reducido a un objeto que no pueda dañarle al pedirle o darle amor»32 . [ 181 ] . una suerte de vanguardia en el proceso de deshumanización de las relaciones. aunque sea en menor medida. 167. según Holbrook. Por eso la muñeca hinchable o la vagina de plástico automática con dos velocidades es.parecería que estuviéramos describiendo toda una economía objetual y sígnica presente en los procedimientos de la sociedad mercantil. aunque para nada establece el comisionado Holbrook 32 Ibidem. la corista. asegura Holbrook.

Por supuesto produce sorpresa observar la poca agencialidad que Holbrook otorga a las personas que finalmente vienen a corporeizar toda esa objetificación y deshumanización: la prostituta. o incluso la causa. por ejemplo cuando se es atendido por un cama[ 182 ] . constituiría una impugnación de semejante imposibilidad. por ejemplo. la corista.la medida en que la pornografía sea una causa. Es obvio que la obra de Annie Sprinkle o de Cristal Wilder. Pero por otro lado habría que cuestionarse si del mero hecho de tomar parte en algún tipo de relación social en la que se abstrae provisionalmente la compleja y entera humanidad y personalidad de uno o más de los sujetos. de semejantes procesos o si apenas sería una humilde muestra de los mismos procesos de deshumanización del otro. seguramente más hirientes y letales en campos como la geopolítica o la economía mundial. la actriz en un sex-show y las chicas (y los chicos?) en la pornografía parece que asumen pasivamente su papel y que no tienen posibilidad alguna de resistencia incluso desde dentro del régimen mismo de producción de signos pornográficos.

habría que cuestionarse. Parecería que la compleja argumentación de Holbrook sobre la personalidad esquizofrénica y sus necesidades de cosificación. la fontanería o el psicoanálisis. que por alguna razón que él no explicita. no es susceptible de vivirse con la claridad profesional que sí es respetable en otros ámbitos de nuestra existencia como la hostelería. a no ser que estemos dispuestos a convenir en una esquizofrenia generalizada en Occidente. sólo puede aplicarse en el terreno de la sexualidad. nos convierte en peligrosos esquizoides encaminados a perder nuestra humanidad. decimos. sin por ello [ 183 ] . si la mera participación en cualquiera de estas relaciones en las que.rero en un restaurante (sin preguntarle antes por la salud de su anciana madre y ofrecernos para acompañarle en el hospital) o cuando requerimos los servicios de un fontanero para que nos repare un sumidero (sin invitarle previamente a comer y cerciorarnos de su intensa y compleja vida interior). se tiende a cosificar al otro. efectivamente. identificándole con determinada función social y eventualmente remunerándole por su eficiencia en dicho campo.

sin atribuirle todos los males de la cosificación esquizoide. pág. 35 Ibidem. director de la revista Oz. 183. pág. pág. y de paso la especificación de representación audiovisual. * «La pornografía es la perversión del amor»33 sostiene el comisionado Peter Grosvenor. 33 Ibidem. 34 Ibidem. ensalza la promiscuidad y al hacerlo consigue minar una de las «raíces básicas de la civilización: la vida en familia»34 . es porque no quiere admitir el proceso de autonomización de la sexualidad respecto de los valores morales y religiosos que la habían mantenido en el ámbito de la familia establecida.mermar seriamente nuestra condición humana y la de los/las profesionales del ramo. Acaso la razón por la que Holbrook es incapaz de asumir esta profesionalización del sexo. [ 184 ] . Grosvenor entrevista a Richard Neville. 179. y constata los planes que desde gentes afines a esta publicación se sostienen de utilizar la pornografía como medio de «forjar una sociedad alternativa basada en una moralidad alternativa»35. 178. Ese es otro frente de la amenaza pornográfica.

36 J.D. Bien es cierto que el informe «Longford» fue redactado a principios de los años 70 y que entonces quizá se había puesto mucha más fe — desde todas las posiciones políticas— en las posibilidades de cambio social vinculadas a la revolución sexual. Oxford University Press. Unwin. [ 185 ] . Esta es quizá una de las amenazas pornográficas más respetables y de mayor antigüedad cuya efectividad se pretende hacer remontar a la decadencia de las civilizaciones griega y romana. 1934. A la vista está que habrá que seguir indagando los frentes que aún pueda presentar la temible «amenaza pornográfica». Unwin36 en las que se trasiegan tesis tan incontestables como la que afirma que la «ampliación de oportunidades sexuales fuera del matrimonio van de la mano con un declive de la energía y la vitalidad de la civilización en las generaciones posteriores». Sex and Culture. Lamentablemente treinta años de promiscuidad y cosificación no han logrado siquiera cargarse a la respetable familia nuclear.D.Al cabo los comisionados manejan obras como las de J.

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Siguiendo la obra clásica de Siebert. Peterson y Schramm de 1956: Teorías de la prensa en la sociedad. tomando en cuenta los derechos de sus productores. [ 187 ] . libertaria y de responsabilidad social. consumidores.T E OR Í A S DE L A P OR NO GR A F Í A Y DE L A ORG A N I Z AC IÓN SO C I A L D aniel Linz y Neil Malamuth han elaborado una muy interesante tipología que abarca diferentes modos de considerar la producción y distribución de pornografía. así como de las posibles competencias de las autoridades políticas y judiciales al respecto. Linz y Malamuth nos recuerdan la posibilidad de trabajar con tres consideraciones de la prensa y por extensión de la pornografía: se trata de las visiones autoritaria.

la autoritaria «prioriza la preservación de una sociedad ordenada sobre el desarrollo del individuo y enfatiza la idea de calificar de modo absoluto la conducta por encima de consideraciones relativistas»37. 6. 37 Daniel Linz. Esta es acaso las más antigua de las teorías de la prensa y los autores mencionados la remiten a los orígenes mismos del Estado Absolutista a principios del siglo XVII cuando se dan los primeros conflictos derivados de la peligrosidad social de las nuevas tecnologías de impresión gráfica… El principio director de la visión autoritaria es que no sólo existe una Verdad. Theories of Press in society. 1956. Pornography. La teoría de la prensa que se desprende de la visión autoritaria asume que ésta debe estar al servicio de esa Verdad o de las instituciones que la administran en cualquier caso. pág. sino que ésta se concibe «como el producto de unos pocos hombres sabios que guían y dirigen a sus conciudadanos. no teniendo nada que ver con lo que produce la gran masa del pueblo»38. Neil Malamuth. Londres. 1993. 2.La primera de ellas. 38 Siebert et al. pág. [ 188 ] .. University of Illinois Press. Sage Publications.

en las últimas versiones de la teoría parece que ya sólo los menores son susceptibles de protección. sino que niegan a los demás la posibilidad de hacerlo y defienden dicha prohibición alegando que semejante cuestionamiento. no puede dejar de resultar dañino para la integridad moral de personas que. Los defensores del enfoque autoritario de la pornografía. por tanto. no sólo se niegan a someter a debate sus concepciones sociales y morales. especialmente cuando se realiza a través de formas audiovisuales sexualmente explícitas. en su concepción se definen como especialmente frágiles a nivel mental o moral: la lista inicial incluía a trabajadores.La extensión de las teorías autoritarias de la prensa al ámbito de la pornografía encuentra una traducción automática en aquellos críticos que no sólo dan por intocable la moral sexual judeocristiana y la forma tradicional de familia sino que además tienden a atribuirle a la pornografía una alta capacidad performativa —generadora o modificadora de conducta— en detrimento de su mero estatuto representacional. señoritas y menores. [ 189 ] .

Human sexuality in today’s world. Gardiner. 40 Así en la obra de J. con las consabidas 39 Veáse la obra de H. Otros autores que han trabajado desde este enfoque han enfatizado aún más el mencionado aspecto performativo de la pornografía aduciendo que los espectadores de pornografía violenta o relacionada con sexo en lugares públicos difícilmente podrían. seguir limitándose a una vida sexual contenida dentro de los límites socialmente sancionados40. Nueva York. O en L. McGraw Hill.C. Gould. después de haber contemplado estos materiales. [ 190 ] . 1977. Listen America. Garden City. 1980. dichos ritos se verían amenazados por la imaginación pornográfica que no se cansa de ofrecer tramas relacionales donde el sexo sucede de modo incondicionado39. 1967. Erotic Literature. Nueva York. Boston.Los defensores del enfoque autoritario entienden perfectamente que la construcción de una sexualidad autónoma que persigue la pornografía entra en conflicto con su percepción del sexo como una actividad fundamentalmente reproductiva y sancionada por determinados ritos institucionales como el matrimonio. Falwell.

de la autoridad y estabilidad de otras instituciones morales. que como una defensa frente a una amenaza al conjunto del orden social.consecuencias de una seria erosión. sino la alta efectividad de las alteraciones de la vida sexual sobre otros aspectos de la vida social. hacia finales del siglo XVII y principios del XVIII al paso en que se iban consolidando las estructuras de una esfera pública burguesa que se pretendía autónoma frente al poder del estado absolutista. como hemos podido ver en los dos capítulos dedicados a la «amenaza pornográfica». por una especie de efecto domino. según Siebert y sus compañeros. que se configuró. Desde este enfoque se da por hecho no sólo el mencionado y temible aspecto performativo de la pornografía. nada menos. todo un clásico desde el renacimiento. Para la teoría «libertaria» el individuo es por definición e imperativo político un ser racional capaz de discernir por sí mismo sus propios criterios de verdad y de orientar su práctica en consecuen[ 191 ] . Es por ello que la defensa frente a la pornografía se construye. Por otra parte nos encontramos con la teoría «libertaria» de la prensa.

como una extensión de la crucial exploración de la autonomía del individuo. con la precaución de asumir que. La filosofía política de John Locke con sus nociones de una ley y unas libertades naturales. al cabo. encarnan acaso una de las primeras versiones de esta teoría. sino que debe asumir una labor pública ofreciendo argumentos e información que hagan posibles decisiones libres por parte de los ciudadanos. En el seno de este enfoque. Ningún orden social. la prensa no puede estar sometida a ningún poder fáctico. obviamente. el enfoque libertario no puede sino celebrarlo.cia. Con ello. En la medida en que a través de la pornografía se exponen y se valoran estilos de vida alternativos. la teoría libertaria de la pornografía se encuentra defendiendo la exploración de la autonomía de lo erótico que. inherentes al individuo. la pornografía no deja de estar limitada por su carácter de práctica representa[ 192 ] . ni ninguna estabilidad política puede anteponerse al máximo bien que se traduce en la formación de una sociedad de individuos libres y autónomos. como hemos visto. define a la pornografía.

doblemente. la pornografía. sostiene la teoría libertaria. de las graves acusaciones a las que la teoría autoritaria.cional. modos de relación. como los de cualquier otra práctica artística por lo demás. Esto es. Es por ello que la teoría libertaria puede desentenderse. que el espectador recibe desde la característica distancia que le impone cualquier experiencia estética. o las experiencias derivadas de una obra de arte. política o sexual. somete a la pornografía: para empezar porque para la teoría libertaria cuestionar las formas establecidas de relación social. como hemos visto. en la medida en que contribuye a formar indivi[ 193 ] . Los efectos de la pornografía por tanto. no son nunca inmediatos ni mecánicos —pese a los anhelos del realismo socialista o del realismo capitalista—. Al igual que sucede con los argumentos ofrecidos por la prensa. no es nada intrínsecamente malo. como cualquier otra forma de narrativa o de configuración gráfica propone o dispone modos de hacer. los elementos de la imaginación pornográfica deben ser incorporados y sometidos a un proceso específico en cada individuo.

Sólo en el caso de que pudiera argumentarse fundamentadamente que de la exposición a determinados materiales gráficos o narrativos se siguen ineluctablemente consecuencias funestas para la integridad física o moral de terceras personas. u otra forma cualquiera de representación artística. incurriera en graves lesiones contra el respeto debido al principio mismo de autonomía de los individuos. op. como quizá pueda parecer el caso en determinada pornografía violenta o humillante. de ningún modo. consecuencias directas. Vease Wendy McElroy. cit. aún nos encontraríamos de lleno en el campo de la representación y de ésta no cabe colegir. de otro modo sería preciso prohibir por obscenidad no sólo buena parte de la literatura clásica más preciada —en la que abunda la representación de asesinatos y crímenes abominables— sino incluso la mismísima Biblia 41.duos más libres y autónomos. pág. pero es que además —sostienen los libertarios— aun en el caso en que la pornografía. 71. podría la teoría libertaria considerar 41 Que de hecho fue declarada legalmente obscena en 1895 en los EEUU. [ 194 ] .

como extensión de la más amplia teoría de la responsabilidad social de la prensa. Por ello se asume que el resultado de la libre concurrencia de productos. así como las editoriales o las productoras de cine.restricciones en los derechos de expresión y distribución de materiales. sean éstos pornográficos. Nos encontramos ahora con lo que podría denominarse una teoría de la responsabilidad social de la pornografía. tienden a funcionar en un régimen de quasimonopolio. bíblicos o de cualquier otro tipo. Algunos grupos de feministas han asumido esta teoría para denunciar que en el caso de la pornografía ese desequilibrio de poder es particularmente odioso y nocivo puesto que se [ 195 ] . sean pornográficos. Es justo sobre esta argumentación que. sean informativos. no resulta justo puesto que refleja el desequilibrio de poder existente en las sociedades capitalistas. según Linz y Malamuth. Ésta establece que el perfecto laissez faire en que sueñan los libertarios no es real en un mundo en que los medios de comunicación. se ha construido una tercera teoría de la pornografía.

La teoría de la responsabilidad social implicaría la necesaria intervención social para regular el «mercado» de la imaginación pornográfica. comparten lo que hemos denominado una comprensión performativa de la pornografía que vincula su consumo a alteraciones 42 Vease la abundante obra de Andrea Dworkin y Catherine MacKinnon. Ahora bien ¿en qué sentido debe producirse esa regulación? Para los grupos feministas inspirados por MacKinnon y Dworkin la respuesta no puede ser otra que la de la prohibición de todo material pornográfico así como la persecución judicial de sus productores. distribuidores y consumidores. Estos grupos aunque pueden disentir del enfoque autoritario en la importancia de determinados valores morales. al respecto. objetos sexuales y victimas pasivas de la violencia machista 42. sin duda. políticos y religiosos. han entablado alianzas con los representantes de dicho enfoque en la medida en que.traduce en una producción pornográfica que es de modo inevitable la expresión del odio a las mujeres y su representación como putas. [ 196 ] . entre otras.

tras algún tiempo. han preconizado un contraataque con las mismas armas y han estimulado la formación de productoras cinematográficas. o revistas feministas con contenidos de sexo explícito. Otros grupos feministas. como Femme Productions. iniciativas como la ya reseñada de Annie Sprinkle. a menudo ex actrices porno. en las que las mujeres.directas y mecánicas de las actitudes y la conducta. otros grupos de feministas han argumentado que del hecho de que 43 Estas leyes que se aprobaron a mediados de los 80 en algunas ciudades y estados de los EEUU fueron. en cambio. [ 197 ] . Yendo aún más allá. partiendo del mismo enfoque de la responsabilidad social. Tanto es así que dichas alianzas llevaron a que grupos feministas radicales aliados con colectivos como «Mayoría moral» y determinados jueces ultraconservadores promovieron juntamente en los EEUU leyes de prohibición y persecución de la producción. como EIDOS. pueden dirigir su propia producción pornográfica siguiendo sus criterios y prioridades. distribución y consumo de pornografía 43. revocadas por inconstitucionales.

al contrario que las feministas dworkinianas. no se debe inferir la inutilidad de dicho material para las mujeres. los desequilibrios de la situación ideal del libre mercado de las ideas y los modos de relación y a sugerir enmiendas al respecto. [ 198 ] .la mayoría del material pornográfico haya sido producido por varones. La teoría de la responsabilidad social. lúcidamente. en principio. e ideado seguramente según lo que se suponía sus gustos. no llega a estos extremos sino que se limita a constatar. La suposición de que la pornografía producida por hombres es del todo inapropiada para las mujeres es. tan arbitraria como la que sostuviera que la literatura o la tecnología producida de modo mayoritario por hombres también lo es. como Garganta profunda o El diablo y la Sra. De hecho clásicos del cine pornográfico hecho por y para hombres. Jones han sido repetidamente alabados por espectadoras femeninas en función de su valor propiamente pornográfico.

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Especialmente destacable resulta «Herstory of porn» (Su —de ella— historia del porno) en que Sprinkle pasa revista a sus propias películas anteriores. aquellas en las que meramente actúa. para pasar luego a compararlas con sus primeras producciones como directora y actriz a la [ 201 ] . comentándolas y destacando aspectos y situaciones de las mismas. todo un proceso de deconstrucción no exento de humor e ironía. famosa por haber participado en más de 300 películas ordinarias del genero hasta mediados de los 90. En esta época Sprinkle decide pasar a la dirección y producción de sus propias películas porno generando una experiencia muy interesante para nuestro análisis.H E R STORY OF P OR N A nnie Sprinkle es una conocida actriz porno de los años 70.

En efecto con la post-pornografía de Sprinkle se trata en primer lugar de eliminar los restos de «fantasías de dominio» que pudiera haber en los materiales pornográficos —los comentarios de Annie sobre sus propias películas son un arma decisiva al respecto— y su recambio por una formulación tan textual y postmoderna como se quiera de la «fantasía de aceptación» en la que Sprinkle jugará gustosa y magistralmente el papel de puta ilustrada dedicada en cuerpo y alma a difundir su conocimiento y sus capacidades. en las que explora de modo sistemático vertientes de su imaginario erótico y de los modos de representación fílmica.vez. [ 202 ] . Con ella se inaugura el campo de lo que se ha denominado post-pornografía y que como tantos otros «post» no es sino una recuperación de un estadio anterior al conocido y erróneamente identificado como genuino y único posible. Aunque aún es muy pronto para poder juzgarlo. parece que el trabajo de Sprinkle ha tenido mucha más aceptación y circulación entre estudiosos-as de la queer theory y la cultura visual que entre el público habitual de los videoclubs porno.

¿Qué sucede entonces con esos millones de consumidores de porno «normal»? ¿son sólo descerebrados que manifiestan su odio a las mujeres a través del visionado de estos materiales? ¿o podríamos decir que en lo indigestible del porno que consumen anida algún tipo de resistencia? [ 203 ] .

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transexuales o bisexuales y su clara reivindicación del derecho a una erótica soberana nos hablan con toda claridad de ese proceso de autonomización de lo erótico. antaño relegados a la clandestinidad cuando no abiertamente perseguidos. parece evidente que ésta es poco menos que imparable y que el proyecto ilustrado de autonomización de lo erótico sigue en marcha. Dicha autonomización ha tenido un componente poco menos que revolucionario en toda [ 205 ] . como los grupos de lesbianas. La escasa voluntad por someter a las convenciones hegemónicas los deseos de grupos.AU TONOM Í A MODA L DE L O E RÓT IC O P ese a los intentos neoconservadores por conceptualizar y reprimir la amenaza pornográfica. gays.

¿Es del todo así? Cabe cuestionarse. Saber cómo tener o inducir orgasmos múltiples o adosados es prácticamente un deber cívico y una multitud de publicaciones de difusión. qué sucederá ahora con la pornografía. libros y revistas se encargan continuamente de recordárnoslo y de proporcionarnos nuevas e infalibles claves para no fallar en el intento. junto con la gastronomía y la moda.la modernidad. el turismo rural o la visita a museos y galerías de arte se han convertido en cartas de una baraja que hay que saber jugar si no se quiere ser un apache. durante tanto tiempo último reducto [ 206 ] . si este es el contexto realmente existente. Ahora bien con el capitalismo tardío se ha hecho evidente que el sexo. distanciando primero la vida erótica de las admoniciones morales o religiosas y construyendo identidades y géneros alternativos después. Parte de la cultura general. lo que se pretendía imparable revolución sexual se ha convertido en una más de las claves de un saber vivir normalizado. el derecho de las eróticas autónomas. Las revistas de tendencias y las teleseries de moda parecen sancionar. cuando no celebrar.

Frente a esa domesticación liberal de lo obsceno. y de ofrecer el modelo de una sexualidad normalizada y casi compulsiva en sus objetivos y protocolos. frente a su conversión en inocua sexualidad.del mal gusto. la tradición imposible de Sade sostendría que con independencia de la historia represiva de la cristiandad. la suma de todos los males de una sociedad que deshumanizaba. [ 207 ] . de lo obsceno inaceptable?44 ¿y si así sucede será a manos de la normalización que llevan a cabo revistas como el Cosmopolitan o teleseries como Sexo en Nueva York? Quizá este agotamiento nos esté hablando de un cambio 44 Susan Sontag habla de cómo a partir de la revolución sexual de los 60’s se ha preparado mediante una amalgama de Rousseau. lo obsceno es una noción primaria de mucho mayor calado y que la sexualidad es una de las fuerzas demónicas y extremas de lo humano y no un mero complemento de la felicidad liberal. ¿Acabará por caer este último bastión de lo incorrecto. objetivaba y sometía sistemáticamente a vejaciones y violencias a las mujeres. práctica inconveniente y objeto de ataque tanto por parte de los nuevos y viejos conservadores. en la pornografía. Freud y buen rollo liberal una sexualidad completamente inteligible susceptible de funcionar a la vez como una fuente preciosa de placer físico y emocional. como de toda una oleada de feministas anglosajonas que vieron en ella.

de ciclo de la modernidad. Ed. marcando diferencias. oposición cuyos resultados a menudo mostraron una tendencia al totalitarismo difícilmente soslayable46. respecto a un cuerpo social sometido a la normalidad burguesa. donde se abunda en el análisis sobre las tres formas principales que ha tomado la autonomía en la modernidad: la autonomía ilustrada. la misma que ya no se escandaliza con los gestos epatantes de las vanguardias artísticas… Lo que parece fuera de toda duda es que la autonomía de lo erótico no puede seguir funcionando en el viejo plano en que lo hiciera la «autonomía moderna»45 basada en la acumulación y despliegue de negatividad. 46 Por eso. acaso. ha implosionado en multitud de nichos posibles de mercado adscritos a diferentes niveles y capacidades de consumo. Frente a esta pluralidad postmoderna del mercado no cabe hacer una oposición frentista como en su momento pretendió la «autonomía moderna». con el advenimiento del capitalismo tardío. Foucault confiesa preferir «las transfor- [ 208 ] . Dicha normalidad. 45 Vease Jordi Claramonte « La República de los Fines». Cendeac 2009. la autonomía moderna y la autonomía modal.

sino a «aquello que hacen y la manera como lo hacen… las formas de racionalidad que organizan las maneras de hacer […] y. a la libertad con la que actúan en esos sistemas prácticos. a relaciones de autoridad. que los hombres construyen sobre sí mismos ni a los grandes condicionantes estructurales que determinan de modo tácito la vida de los hombres. incluso parciales. por el contrario a trabajar en el terreno de los modos de relación. Prefiero más bien esas transformaciones. por otra parte. [ 209 ] . del mismo modo que la autonomía de lo estético. que las promesas del hombre nuevo que los peores sistemas políticos han repetido a lo largo del siglo XX». en el estudio de lo que Foucault denomina «los sistemas prácticos» y que no aluden a las representaciones. que se han producido en la correlación del análisis histórico y la actitud práctica.La autonomía de lo erótico. puede ahora convertirse en una autonomía modal que nos aparta por tanto de los escenarios de las grandes confrontaciones molares entre cosmovisiones globales y antagónicas y nos orienta. a relaciones entre los sexos. los relatos. o a la manera de percibir la locura o la enfermedad. reaccionando a lo que hacen los maciones muy precisas que han podido tener lugar desde hace veinte años en cierto número de dominios concernientes a modos de ser y de pensar.

[ 210 ] . 48 Michel Foucault. Ibidem. las reglas del juego»47. La crítica modal es por ello una crítica eminentemente práctica que planifica y despliega transgresiones concretas de los límites concretos que nos atan a formas de vida eventual o definitivamente miserables y estúpidas. Esto es. hasta cierto punto. de mundos de vida que sean a su vez instituyentes de autonomía y con ello de mayor profundización en el proceso de antropomorfización que puede hacer nuestra vida más inteligente y digna.otros y modificando. (así como) determinar la forma precisa que haya que darle a ese cambio»48. los modos de relación en los que la autonomía de lo erótico puede vertebrarse comportan por tanto lo que el mismo Foucault denomina una «actitud experimental»: «para que no se trate simplemente de la afirmación o del sueño vacío de la libertad… este trabajo realizado en los límites de nosotros mismos debe… aprehender los puntos en los que el cambio es posible y deseable. 47 Michel Foucault «¿Qué es la Ilustración?». La autonomía de lo erótico puede verificarse por tanto en la construcción cooperativa de modos de relación.

es un derecho plenamente asentado y poco menos que indiscutible.Puede sostenerse que el proceso de construcción de autonomía de lo erótico ha cumplido en cierto modo su primera fase. parecería que el derecho a determinar autónomamente la propia erótica. incluso la difusión de información sobre medios anticonceptivos se consideraba «pornografía» y como tal era castigada con toda severidad. es decir. sin duda extemporáneos. puede pasar a desple[ 211 ] . Pese a los intentos. consistente en nombrar y hacer concebible esa misma autonomía frente a lo que parecían las incontestables imposiciones de los sistemas morales y religiosos durante siglos: hasta hace bien poco. de teólogos y mullahs de toda especie. sin someterla necesariamente a las servidumbres de los mecanismos de reproducción biológica ni mucho menos a los protocolos de instituciones como el matrimonio religioso o civil. es el momento en el que la autonomía de lo erótico. como hemos visto. Ahora quizá es el momento de extraer consecuencias modales de esa asentada autonomía de lo erótico.

garse bajo las más diversas formaciones relacionales. estableciendo formas posibles de vida y relación que favorezcan aún más su pleno desarrollo en tanto vector de especificación antropológica. La autonomía debe concretarse en modos de relación: toda una paciente labor que dé forma a la impaciencia por la libertad… [ 212 ] .