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METAPENSAMIENTO[1]

METAPENSAMIENTO[1]

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Published by: Leinis Lendys Dugarte on Oct 26, 2009
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El Metapensamiento: Teoria del Pensamiento

Yo creo que el pensamiento solo es pensado por aquellos seres capaces de pensar que piensan; porque no todos los seres capaces de pensar piensan, si fuera asi entonces nadie pensaria sobre el pensamiento y nadie trataria de demostrar los pensamientos de otros o los pensamientos propios para demostrarselo a los demas seres pensantes. En conclusion; si no se pensara sobre el pensamiento todo el mundo sabria todo, porque asi nada necesitaria ser demostrado y entonces este texto no existiria 1.1 Metapensamiento Este término no se ha utilizado apenas pero sí el sintagma “pensamiento sobre el pensamiento”. La base para esta modalidad se encuentra en el propio concepto de metacognición ya que se restringe cognición a pensamiento, a manipulación del conocimiento. En este sentido la mayor parte del pensamiento es metapensamiento puesto que incluye la reflexión, el volver sobre sí mismo y el autocontrol. Reducido el pensamiento al razonamiento lógico, se hace más patente la existencia de una metalógica. En su representación dentro de la metacognición, podríamos recurrir a las distinciones que establece Moshman (1990) entre razonamiento lógico (lógica) –que implica la habilidad para alcanzar conclusiones válidas mediante la aplicación de esquemas o reglas inferenciales inconscientes- y la metalógica que implica la conciencia metacognitiva de la lógica-; a su vez, la metalógica incluye las estrategias metalógicas – coordinación relativamente sistemática y consciente de los esquemas y reglas de inferencias- y la comprensión metalógica –que implica el conocimiento acerca de la naturaleza de la lógica, incluyendo el concepto de necesidad lógica-. El desarrollo de la metalógica se logra a través de cuatro etapas: ETAPAS OBJETO EXPLÍCITO DE COMPRENSIÓN CONOCIMIENTO IMPLÍCITO EN EL RAZONAMIENTO (SUJETO) Inferencia: Conclusión deducida y, así, distinta de las premisas Lógica: Forma del argumento distinta de la verdad empírica de premisas y conclusiones Metalógica: Sistema de lógica formal distinto del lenguaje natural

Etapa 1: Contenido Explícito Inferencia Implícita Etapa 2: Inferencia Explícita

Contenido:

Inferencia: Conclusión deducida y, así, relacionada con las premisas Lógica: Relación entre la forma del argumento y la verdad empírica de premisas y conclusiones (validez)

Etapa 3: Lógica Explícita Metalógica Implícita

Etapa 4: Metalógica Explícita

Metalógica: Interrelaciones entre sistemas lógicos y lenguajes naturales

En líneas generales las referencias a la lógica suelen serlo más bien a la deducción, y en este sentido Johnson-Laird y Byrne (1991) revisan el campo de la metadeducción diferenciando entre “...razonamiento metalógico, que depende de la referencia explícita a la veracidad o falsedad y razonamiento metacognitivo, que depende de la referencia a lo que otros pueden estar deduciendo”. Existen varias tareas para describir el razonamiento metalógico. Así encontramos a Evans denomina tareas metainferenciales o problemas como el de los caballeros y los villanos empleados por Rips. En el primer caso se trata de tareas que nos dan una idea acerca de cómo el sujeto interpreta su propio proceso inferencial, dando claves acerca de los sesgos y procedimientos que justifican el deficiente rendimiento de los sujetos en la realización de tareas formales. En el segundo, el sujeto debe decidir basándose en lo que dicen el caballero y el villano tomando en cuenta que los caballeros nunca mienten y los villanos siempre, lo que nos permite hacernos una idea del control de la actividad inferencial por parte del sujeto. Otras tareas son: el problema de cuatro tarjetas o tarea de selección de Wason, el problema THOG y el problema de los tres perfectos lógicos. El pensamiento es un conjunto de operaciones mentales que verifican y preveen las consecuencias de un comportamiento externo ante un problema a solucionar Metapensamientos – Reflexiones de las imágenes de uno mismo en la meditación Por Halvor Eifring, catedrático de lengua china en la Universidad de Oslo, y profesor de meditación en Acem. Cuando nuestra meditación se llena de pensamientos críticos acerca de cómo meditamos es fácil creer que la solución está en “recuperar las formas”. En realidad la solución está en aceptar la situación tal como es. Los pensamientos negativos autocríticos son una expresión de las malas imágenes de uno mismo. La meditación nos libra de su agobiante influencia. Los pensamientos valorativos son parte de la meditación. Algunas veces son positivos: “¡Esto va bien!; “¡Así es como se medita correctamente!”; “¡Aquí he conseguido de verdad algo!” Pero más a menudo son negativos: “No lo estoy haciendo bien”; “Tengo demasiados pensamientos y son demasiado intrusivos”; “No pasa nada en mi meditación”; “El sonido de meditación es demasiado flojo y poco claro”. Es típico que los juicios como estos tiñan nuestra mente: los creemos y actuamos en consecuencia. En la psicología de la Meditación Acem los llamamos metapensamientos. Experiencia tergiversada – meditación equivocada Cuando tenemos metapensamientos, es típico que experimentemos nuestra meditación de una manera distorsionada y esto influye en cómo actuamos. Los juicios negativos que hacemos están dirigidos hacia la práctica de nuestra meditación, y reaccionamos modificando la manera en que meditamos: Meditación juicio reacción

Cuando experimentamos metapensamientos negativos siempre asumimos que representan la verdad. Es típico de los metapensamientos que creamos lo que dicen. A menudo reaccionamos tratando de modificar el modo en que meditamos. Tratamos de “recuperar las formas”. Por ejemplo, podemos repetir el sonido con más fuerza en un intento de impedir que el sonido desaparezca e impedir que la mente se llegue a abrumar por los pensamientos. O podemos esforzarnos por hacer el sonido más claro para evitar que se torne más vago y poco claro. O intentamos quitarnos de encima pensamientos y sentimientos que consideramos que no deberían ser parte de la meditación – cansancio, sueño, dolor, tristeza, angustia, ansiedad, pensamientos superficiales, pensamientos triviales, hacer planes o soñar despiertos. En todos estos casos, nuestra reacción implica algún grado de concentración activa. La actitud abierta se restringe: meditamos incorrectamente. En realidad, los metapensamientos no representan la verdad en nuestra meditación. Los pensamientos valorativos son más bien una parte del flujo de pensamientos: parte de la liberación mental que resulta de la meditación correcta. Como tales, se debería permitir que los pensamientos valorativos vinieran y se fueran a su antojo, igual que cualquier otro pensamiento. Cuando los tratamos como verdades los apartamos de otros pensamientos y les atribuimos una validez que no merecen. En vez de dejarlos pasar, reaccionamos ante ellos. Intentar evitar imágenes dolorosas de uno mismo Los metapensamientos representan un afloramiento de las imágenes interiores de uno mismo que nos influyen no sólo en la meditación sino también en nuestra vida cotidiana. Como los metapensamientos de la meditación, las imágenes de uno mismo en la vida cotidiana pueden ser positivas y asociadas a sentimientos de orgullo: “¡Me siento fenomenal!”; “¡Lo he hecho realmente bien!”. Pero a menudo son críticas y están asociadas a sentimientos de vergüenza o culpabilidad: “¡No me está yendo bien!”; “¡Soy inútil y estúpido!”; “¿Qué pensarían los demás si me vieran ahora?” Las imágenes negativas de uno mismo crean problemas. Están profundamente enraizadas en nuestra psicología y han estado con nosotros desde nuestra primera infancia. Son dolorosas y pueden paralizarnos. A menudo controlan demasiado de nuestro comportamiento. Gastamos mucha energía tratando de evitar situaciones que puedan reforzar las imágenes malas de nosotros mismos, sea hablar en público, hacer un examen, hablar a un jefe, conseguir lo que ambicionamos, comprometernos en relaciones a largo plazo o hacernos cargo de otros. Pero cuando evitamos tales situaciones también perdemos la oportunidad de afrontar desafíos que podríamos haber resuelto bien al encararlos, tanto en estudios, profesión, amor y amistad o familia y compromisos. Los pensamientos valorativos que se experimentan durante la meditación son una expresión de las mismas autoimágenes que nos influyen en la vida cotidiana. Nuestros intentos de corregir nuestra meditación reflejan nuestra vida cotidiana, cuando tratamos de evitar sentir el núcleo doloroso de estas imágenes de nosotros mismos. Como creemos que esos juicios críticos se deben a nuestra meditación incorrecta nos engañamos pensando que podemos evitarlos “recuperando las formas”. En contraste con la vida cotidiana, la meditación generalmente nos da una señal clara cuando algo no va bien. Nuestros intentos de corregir nuestra meditación no nos llevan a una actitud mental más libre, sino que nos constriñen. Cuando se constriñe la actitud mental libre, la respuesta de relajación y los efectos inmediatos de la meditación dejan de aparecer.

Nos empeñamos en un patrón en el que sentimos que algo va mal, pero nuestros intentos de corregir la situación sólo intensifican el problema. Estamos atrapados en un círculo vicioso. El resultado a menudo es inquietud y frustración. Romper el círculo vicioso – salir de la ceguera Para continuar progresando, la manera en que experimentamos la situación debe de cambiar. Inicialmente pensamos que el problema subyace en el modo en que meditamos, que nuestros juicios son correctos y que nuestros intentos de arreglar nuestra meditación son una respuesta razonable a la situación:

Meditació n

jui ci o

reacción

La realidad es diferente. Los juicios críticos no se deben a una meditación incorrecta: por el contrario, son el resultado de una meditación correcta. No representan una evaluación correcta de la situación, sino que son una expresión de las imágenes limitadoras de uno mismo. Meditar con una actitud mental libre ha posibilitado previamente que las imágenes reprimidas de uno mismo se aproximen a la superficie de nuestra conciencia. Esto nos permite comprenderlas de una manera nueva, de modo que nos podemos liberar de su sujeción paralizadora. Así, el problema no está en la manera en que meditamos, sino en la manera en que respondemos a los pensamientos valorativos: esto es, estábamos respondiendo con concentración en vez de con actitud mental libre:

Meditación

juicio

reacción

Para solucionarlo debemos cesar de “recuperar las formas”. Debemos abstenernos de hacer fuerza para hacer el sonido más claro o fuerte, y debemos permitir que se expresen por sí mismos los pensamientos y sentimientos que ejercen tal presión sobre nosotros, en vez de reprimirlos. En pocas palabras: aceptamos la situación tal y como está, en vez de derrochar energía tratando de cambiarla. Una vez que nos demos cuenta del origen del problema, la solución es sorprendentemente simple. Sólo nuestra ceguera nos impide el paso. Estamos atrapados en una manera de experimentar la situación: no se nos ocurre ver las cosas de un modo diferente. Comentar

nuestra meditación con un instructor experimentado de Acem nos puede ayudar a ver la meditación con nuevos ojos. Aceptando la situación tal cual es, liberamos sentimientos que están influenciados por nuestras malas imágenes de nosotros mismos. Esto puede ser doloroso. Pero también puede sentirse como un alivio, porque nos volvemos más libres. Cuando se permite a los sentimientos expresarse, nos damos cuenta de cuántas energías consumíamos en mantenerlos alejados. Las malas imágenes de nosotros mismos no necesariamente desaparecen, pero no nos afectan en tanta medida como antes. Nuestra imagen básica de nosotros mismos se vuelve más segura y estable. Alcanzamos un mayor estado de autoaceptación y fuerza interior

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