FENRIZ

Por David Saiz

Hoy me he levantado con el pié izquierdo.

Al salir de la ducha casi me parto la crisma de un tropezón. Luego, me he vuelto loco una hora buscando la batería de la cámara, que al final estaba donde siempre. Y para colmo se me ha acabado el tabaco. Miro el reloj. 16:46 P.M. Faltan tres horas. Acabaré de afeitarme, me visto y me voy. 17:36. Estoy preparado. La cámara con la batería recargada camuflada en la chaqueta. Los micrófonos en su sitio. Bajo las escaleras del hotel, me relaja mas que el ascensor. Me dirijo al bar “Hammer”, donde he quedado con ellos. Suspiro. Estoy nervioso. Pero no puedo fallar, no debo. Soy yo el que se ha metido en esta locura por propia voluntad. Mi única oportunidad para demostrar que soy lo que quise ser desde niño. Periodista. Esa es la carrera que estudié en la facultad de Ciencias de la Información. Pero hasta el momento, no he ejercido de tal. Porque, pese a las mentiras que decimos a los demás (y a nosotros mismos, para calmar nuestras conciencias, para justificarnos, para engañarnos) los trapos sucios de famosillos de la “jet”, los montajes casposos, las psicofonías falsas preparadas para programas de misterio, no son periodismo. Cuando en la agencia se planteó la posibiladad de un reportaje de cámara oculta sobre el mundo neo-nazi, sentí un chispazo en mi interior, un resurgir de aquella inocencia primigenia mía, cuando creía que ser periodista consistía en dar a conocer verdades importantes y la frase “servicio público” todavía significaba algo para mi.

El que lo hiciera estaría en permanente contacto con la policia, tendría las espaldas cubiertas, pero aun así no estaría exento de todo riesgo. Me dije “¿Por qué no?”, y me ofrecí voluntario. Primero pasé unos meses un tanto frustrantes intentando infiltrarme en foros y grupos de Facebook de skinheads. No era tan sencillo, estaban muy alerta tras lo de “Diario de un Skin”. Por fin, con ayuda de unos contactos de la policía, logré hacerme con la confianza de una asociación francesa, los “loups du nord”, los cuales estaban estrechamente relacionados con otro grupo noruego llamado “Fenriz”.

Eran un grupo de locos conspiranoicos, convencidos de que el sionismo judío domina el mundo en cojunción con el Vaticano, para destruir la raza blanca e imponer el Cristianismo, que ellos llamaban “la religión de los corderos esclavos”. Recibían subvenciones y apoyo secreto de instituciones y políticos de derechas que se ufanan de condenar la violencia en público. Tuve que pasar una impresionante ceremonia de iniciación en un bosque de las afueras, en la que rodeado de antorchas presté juramentos a Thor y Odín. Y yo, que no creyendo en el Dios cristiano, menos voy a creer en unos rancios dioses vikingos, no puedo negar que sentí miedo.

Llego al bar a las 19:41. Están en la gran mesa del fondo, la que está debajo del retrato de Rudolph Hess. En cuanto me ve, Pierre, el jefe, se levanta para saludarme. -¿Qué pasa?- Me dice – Llegas pronto, ¿eh…? Con ganas… -Bueno, tíos, ¿Qué va a ser hoy…? ¿Caza de moros, putas o que…? -Ya verás, vas a flipar, pero primero tomamos algo… Así lo hacemos. Unas birras, risas y cachondeo. Me lo paso bien con ellos, si no fuera por que son nazis serían buena gente. Y un rato después, nos metemos todos en el coche de Pierre. Y mientras me pongo el cinturón, Pierre, sonriente, me pregunta: -¿Te queda mucha batería en la cámara…? -¿Cómo?- Y entonces todo se vuelve oscuro… …Y cuando despierto, estoy atado… desnudo… estamos en el bosque en el que hicimos mi iniciación. Ellos me rodean. -¿Ya te despiertas, “infiltrado”…? – Pregunta Pierre. Los demás se rien- Justo a tiempo… -¿Quién… quien os ha dado el soplo…?- Pregunto con esfuerzo. -¿Qué mas da…? Ahora ese es el menor de tus problemas. Nosotros también tenemos nuestros secretos…

Veo por encima de los árboles alzarse la luna llena. Y ellos rien. ¿Qué van a hacer conmigo? Van a matarme, claro. Pero, ¿Por qué rien de esa forma? Sus carcajadas se van volviendo mas salvajes, mas guturales… ¿se habrán drogado, a pesar de que condenan las drogas? ¿Qué les pasa en las caras? Les… ¿Les está creciendo la barba…? Quizá, a quien han drogado es a mi… Están… creciendo… creciendo… sus dientes… crecen… sus ropas ya no les contienen… estallan… rugen… babean… sus manos son garras… sus rostros son … hocicos… aullan… aullan… a la luna llena… …y recuerdo… no se porque, pero me viene a la memoria… uno de esos fiquis que entrevisté para aquella revista de misterios… me decía que los hombres lobo existían, y que algunos no se transforman… me dijo que Hitler era uno de ellos… “el no se transformaba”, me decía, “pero hay testigos que hablan de sus ataques de furia, en los que soltaba espumarajos e incluso mordía las alfombras… los nazis siempre han tenido una misteriosa fijación con el lobo…” y entonces me reí de el… y quizá, ahora si me viera, rodeado de neo-nazis licántropos, sería el el que se reiría de mi… La babeante boca llena de dientes como cuchillos de Pierre se me acerca. Ya noto el hedor de su aliento en mi cara. Decididamente, hoy me he levantado con el pié izquierdo…

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