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Los Toltecas

Guerreros Toltecas representados por las famosas estatuas de los Atlantes de Tula.
Con el nombre de tolteca se conoce a una cultura prehispánica cuyo centro ceremonial
principal fue la ciudad de Tollan-Xicocotitlan, localizada en lo que actualmente se
conoce como Tula de Allende, en el estado de Hidalgo en (México). El gentilicio deriva
del náhuatl toltécatl, que originalmente designa a los nativos de los lugares llamados
Tollan, pero que después, durante la época mexica, pasó a ser sinónimo de artesano o
artista. Esto se debe, entre otras cosas, a la relación mitológica establecida entre
Xicocotitlan y la mítica Tollan.
Los toltecas fueron la etnia dominante de un estado cuya influencia se extendía hasta el
actual estado de Zacatecas y al sureste en la península de Yucatán. La relación entre los
toltecas y los mayas del período posclásico ha sido objeto de grandes controversias.

Historia de los toltecas


Introducción [editar]
En el siglo IX la desaparición de los grandes centros del periodo Clásico provocó
movimientos migratorios, no sólo de grupos mesoamericanos sino también de algunos
provenientes de Aridoamérica. Los grupos chichimecas, con una cultura diferente de la
mesoamericana, penetraron en este territorio y originaron un intercambio cultural del
que surgieron nuevas instituciones y rasgos que caracterizaron al Posclásico.
Los pueblos poderosos del periodo Posclásico, justificaron su posición hegemónica al
ostentarse como herederos del orden político instaurado por los toltecas, lo que dificulta
precisar sus orígenes, así como la ubicación de Tula —como la Tollan legendaria— y la
historia del gobernante Quetzalcóatl.
Por la forma en que los supuestos herederos hablaban de la Tollan —una Tula
maravillosa— en donde las mazorcas de maíz y las calabazas eran tan grandes que cada
una tenía que ser cargada por un hombre; el tamaño de las matas de huauhtli era tan
grande que parecían árboles; el algodón de todos colores brotaba de la planta y cruzaban
su cielo aves tropicales. Los toltecas eran imaginados como los artistas del pasado, y
Quetzalcóatl como el sabio, el descubridor de los grandes secretos del mundo, que vivía
en aposentos preciosos decorados con oro, plata, piedras preciosas, conchas marinas y
plumas finas.
Estos relatos crearon dudas acerca de la identificación de la Tula histórica y la Tula
arqueológica, que se solucionaron cuando algunos accidentes geográficos mencionados
en los testimonios históricos fueron identificados en la geografía de la Tula
Xicocotitlan, en el estado de Hidalgo. La historia de Tula se cargó de exageraciones y la
leyenda de su grandeza se convirtió en el soporte político de los jefes dominantes de
épocas posteriores, que decían descender de aquellos viejos toltecas con el linaje noble
fundado por Quetzalcóatl, para acceder al poder. En realidad no existió una sola Tula,
sino varias, conformadas como centros de poder que en sus momentos de gloria
legitimaron a los gobernantes de los pueblos dependientes.
La vida del santo gobernante también se derrumbó cuando se le privó de su aura
mágica. Todos aquellos gobernantes penitentes que creían ser depositarios del fuego
divino del dios Quetzalcóatl, hombres cuyas vidas y características tenían que ajustarse
a los atributos y al mito divinos. Estos gobernantes ritualizados, incluyendo su gran
pecado, eran tenidos más como centros de atracción de las fuerzas divinas que como
seres humanos. Tula o las Tulas delegaban el poder, los gobernantes que recibían el
título de Quetzalcóatl actuaban en nombre de este dios sobre la tierra e instalaban
ritualmente a quienes dirigían los pueblos subordinados a su esfera de influencia
religiosa.
Tula es, entre las ciudades de Mesoamérica, el primer pueblo prehispánico del cual se
tienen datos coherentes de su historia y cultura: listas dinásticas, nombres de reyes y
gobernantes, relatos de migraciones, la fundación de la ciudad, su desarrollo, sus
conquistas y su decadencia.
Localización geográfica [editar]
La ciudad arqueológica de Tula se encuentra en el sur del estado de Hidalgo, 60
kilómetros al norte de la cuenca de México y del noreste de la ciudad de Teotihuacan,
cerca de la frontera ambiental del norte de Mesoamérica.
Fue edificada en un fértil valle regado por un río y protegida por una serie de colinas y
cerros, como el Nonoalcatépec, actualmente llamado La Malinche, El Cielito y Xicococ,
hoy Jicuco, por lo que a la ciudad se le conoce también con el nombre de Tula-
Xicocotitlan. Más al norte se extienden las llanuras desérticas de Teotlalpan.
Orígenes [editar]
Tula Xicocotitlan estuvo habitada en un principio por los pueblos provenientes del norte
de Teotihuacan. Más tarde, durante el siglo IX de nuestra era, con la incesante
movilidad social y la contracción de las fronteras mesoamericanas, aparecieron en el
actual estado de Hidalgo los tolteca - chichimecas. A Tula llegaron los nonoalcas
probablemente de Tabasco, pueblo de habla natural que rendía culto a Quetzalcóatl en
su advocación de Tlahuizcalpantecuhtli o "Señor de la casa de la aurora". El registro
arqueológico muestra que Tula era una pequeña aldea pluriétnica, y no fue hasta el siglo
X que Tula Xicocotitlan alcanzó su verdadero apogeo como el centro urbano de mayor
importancia del Altiplano Central. Su ubicación facilitó la rápida expansión de las
fronteras, nunca antes vista, y la sedentarización de muchos de los grupos que poblaban
la Gran Chichimeca.
Tula y los toltecas se transformaron en símbolos de un pasado idealizado en el que se
confundían la historia y el mito. En algunas crónicas se entremezclan eventos y sucesos
históricos de la Tollan real con relatos sobre una Tollan mítica habitada por seres
excepcionales, a quienes se atribuía la invención de la escritura, la metalurgia y otras
artes y ciencias.
Durante el dominio de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, rey - sacerdote y personaje
legendario fundador de Tula, un periodo de gran prosperidad y florecimiento se
interrumpió debido a la rivalidad entre los seguidores de Quetzalcóatl y los partidarios
de Tezcatlipoca, dios de la guerra y del sacrificio humano. Después del triunfo de
Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y su gente fueron expulsados y obligados a emigrar al
oriente, hacia el Golfo y después a Yucatán.
Gracias a los relatos de los viejos cronistas se elaboró una legendaria historia tolteca con
la dinastía de los reyes, entre los que mencionan a Chalchiutlanetzin, lztlicuecháhuac,
Huetzin, Totepeuh, Nacáxoc, Mitl, Tecpancaltzin, Mixcóatl y Topiltzin. Esta dinastía
representa los primeros grupos nahuas, que entraron en relación con los teotihuacanos
del último periodo.
Toltecas: mitos y leyendas [editar]
Los toltecas fueron un grupo nahuatl que, según sus leyendas, procedía de un lugar
mítico llamado Huehuetlapalan, situado probablemente entre los ríos Gila y Colorado.
La ruta de los emigrantes recorría los estados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Zacatecas,
Jalisco, el norte de Michoacán y el sur de México hasta llegar al estado de Hidalgo, de
donde fueron arrojados por los huastecos para después establecerse en la cuenca de
México.
Quetzalcóatl, dios creador [editar]
"Nuestros padres y abuelos nos dicen que él nos ha creado y formó, él cuyas criaturas
somos: nuestro príncipe Quetzalcóatl. También ha creado el cielo, el sol y la deidad de
la tierra."
El dios Quetzalcóatl es uno de los cuatro hijos de la pareja suprema: Tonacatecuhtli y
Tonacacíhuatl, "el señor y la señora de nuestra carne o de nuestro sustento".
Dos de estos dioses, hijos de la pareja suprema, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, forman la
tierra y el cielo, cada uno a base de una mitad de la diosa de la tierra. Para consolarla
por lo sufrido, los demás dioses, enojados por el proceder de Tezcatlipoca y
Quetzalcóatl, crearon de las diversas partes de su cuerpo toda la naturaleza: montañas,
valles, ríos, árboles, etcétera.
Quetzalcóatl raptó del cielo a la diosa Mayahuel (encarnación de dicha planta) e hizo
nacer de sus huesos los primeros magueyes después que la diosa había sido muerta y
destrozada por las deidades de la oscuridad.
Quetzalcóatl y Tezcatlipoca estuvieron en pugna constante, y de tales luchas resultaban
victorias o derrotas que fueron creando y destruyendo los mundos-soles, los cuatro
espacios-tiempos consecutivos. Quetzalcóatl, quien intervenía en la construcción o
destrucción de cada uno de ellos, se transformaba él mismo en uno de los soles.
El cielo se cayó sobre la tierra en el cuarto sol; y fueron otra vez Quetzalcóatl y
Tezcatlipoca quienes lo levantaron con la ayuda de cuatro hombres creados por ellos.
Quetonacatecuhtli los compensó haciéndolos señores del cielo y por esto se ven
representados en él. Entonces, Quetzalcóatl creó a los hombres. Bajó al inframundo para
conseguir de Mictlantecuhtli el hueso precioso de generaciones anteriores. Luego de
pasar por una serie de pruebas lo consiguió, pero el hueso se rompió en fragmentos que
llevaron al Tamoanchan, de los cuales se formaron los hombres después de que todos
los dioses, siguiendo el ejemplo de Quetzalcóatl, los rociaron con su sangre en una
acción de autosacrificio. Entonces, para alimentar a los hombres, Quetzalcóatl se
convirtió en hormiga y consiguió el maíz que estos animales guardan en el interior del
cerro de las subsistencias.
Historia [editar]
Las ruinas, monumentos, tradiciones orales y escritas, formaban parte de una sociedad
viva y compleja, de una ciudad de miles de personas, que a través de sus restos
materiales nos cuenta su historia.
La historia tolteca comenzó cuando llegaron, a la Cuenca de México, procedentes del
norte de Jalisco y sur de Zacatecas, las hordas chichimecas del caudillo Mixcóatl, quien
luchó y dominó a los otomíes que ocupaban el Valle de México para establecer su
capital en Culhuacan, junto al Cerro de la Estrella (hoy lztapalapa, D. F.) conquistando
desde allí el Valle de Toluca, hasta llegar al Valle del Mezquital. Lo anterior significa
que el imperio tolteca era originalmente nahua-otomí y abarcaba los valles de México,
Toluca y el Mezquital.
Mixcóatl conquistó el sur llegando hasta Huatulco (Oaxaca); invadió el estado de
Morelos venciendo a los huitznahuacanos, quienes probablemente pertenecían a una
vieja familia nahua (tlahuicas). En aquel lugar tomó por esposa a una mujer del sur,
llamada Chilmalma, con quien Mixcóatl tuvo un hijo, que llegó a convertirse en el héroe
de mayor fama en el mundo precolombino: Quetzalcóatl.
Quetzalcóatl nació después de que su padre fuera asesinado por un jefe chichimeca
llamado lhuitímal; al nacer murió su madre, por lo que fue recogido y educado por sus
abuelos maternos. Vivió su infancia en Tepoztlán, Morelos en donde las leyendas lo
identifican como el héroe legendario Tepoztécatl, que acaudilló a la tribu de su madre
contra los habitantes de Xochicalco y los venció. Sin embargo, al vencerlos también
asimiló su civilización y adoptó el culto a Quetzalcóatl, dios tutelar de aquella metrópoli
sagrada. Su nombre completo era Ce-Ácatl Topiltzin.
Quetzalcóatl [editar]
Un grupo de fieles partidarios de su padre llamó a Topiltzin para que ocupara el trono
de Culhuacan, y al aceptarlo combatió y venció al usurpador Ihuitímal. Consagrado rey
de los toltecas adoptó el título de Quetzalcóatl, rey-sacerdote a la usanza de las
teocracias de Teotihuacan y de otros pueblos del horizonte Clásico.
Topiltzin trasladó la capital de su reino a Tulancingo, Hidalgo, donde permaneció
algunos años y edificó sobre los antiguos restos teotihuacanos. Después instaló la
capital en la ciudad de Tula, Hidalgo, como una medida estratégica para contener las
invasiones de los teochichimecas que habitaban en la región esteparia (llamada
Teotlalpan), y para contar con la alianza de los otomíes y de los matlatzincas.
Después de la fundación de Tula, los toltecas se mezclaron con los otomíes y atrajeron a
los nonoalcas y a los amantecas, depositarios de la "cultura clásica", cuyos adelantos
asimilaron rápidamente. El Imperio tolteca creció y entró en relación con las más altas
culturas de Mesoamérica, de las cuales recibió importantes elementos con los que llegó
a formar una cultura nueva que se extendería a lo largo de la Costa del Golfo hasta
Yucatán, y por el sur hasta Oaxaca, Chiapas y Centroamérica.
Topiltzin luchó por implantar nuevas formas de cultura que lo convirtieron en el
símbolo de la lucha de la civilización contra la barbarie, y gracias a la paz y prosperidad
de que gozó, su reinado es considerado como la "Edad de Oro" de Tula. Durante esta
época se reformó el calendario, se introdujo la metalurgia, la ciudad se llenó de templos
y palacios, y todas las artes recibieron un nuevo impulso que mejoró las costumbres.
Topiltzin inició una reforma religiosa de régimen teocrático, en la que asumía todos los
poderes y relegaba a segundo término a los antiguos jefes de las tribus tolteca-
chichimecas, de tradición militarista y cuya deidad representativa era Tezcatlipoca.
Durante algunos años Topiltzin logró dominar a sus rivales, pero finalmente los grupos
militares rechazaron la opresión político-religiosa de éste y lo obligaron a abandonar
Tula Xicocotitlan (Tula Chico). Relatos legendarios agregan que su derrota fue
precedida por una serie de catástrofes (sequías, epidemias, incendios de bosques),
posibles advertencias de sus enemigos para obligarlo a renunciar, por lo que decidió
marcharse después de incendiar sus palacios y ocultar sus tesoros.
Quetzalcóatl se marchó hacia Cholula acompañado de los nonoalcas, donde permaneció
algunos años. Continúo su éxodo hacia la Costa del Golfo (Coatzacoalcos), perseguido
por sus adversarios. Al llegar a la costa sur de Veracruz (la zona de los Tuxtlas) se
embarcó en una balsa de juncos entrelazados y navegó hacia Tlapallan donde, según la
leyenda, fue quemado en una pira conforme se acostumbraba hacer con los soberanos
muertos.
Una nueva dinastía de reyes comenzaba; su fundador, impuesto por los partidarios de
Tezcatlipoca, se llamó Matlacxóchitl. Después de él siguieron otros gobernantes como
Matlacóatl, Tlilcóatl, Nauyotl y el famoso Huémac. Durante el reinado de este último
ocurrió la destrucción de Tula. Las luchas internas y la llegada de nuevos grupos de
chichimecas bárbaros (teochichimecas) destruyeron la ciudad y obligaron a Huémac a
refugiarse en Chapultepec (hacia 1168), donde murió seis años después.
A la salida de Huémac permaneció en Tula el último rey: Nauyotl, a quien las nuevas
hordas de chichimecas obligarían emigrar hacia el sur al frente de los grupos colhuas,
los que a vez desplazarían en Cholula a los olmecas históricos.
Al desintegrarse el imperio tolteca comenzó la emigración de sus antiguos habitantes, y
los grupos nahua-otomianos que formaban parte de él se dispersaron en diversas
direcciones. Dichos grupos, conocidos desde entonces con el nombre de tribus
nahuatlacas, se unieron a las hordas de Xólotl para venir a ocupar el valle de México
hacia 1224.
Cronología [editar]
El área donde surgiría la ciudad de Tula estuvo habitada por pueblos sedentarios casi
dos milenios antes del apogeo de los toltecas. Poco se conoce sobre este periodo, pero
los datos que hay indican la existencia de pequeñas y dispersas aldeas de agricultores.
La población total de la región era poco numerosa durante este periodo, denominado
Preclásico medio, ubicado entre los años 800 y 600 a. C.
Entre 400 y 200 a. C. (periodo Preclásico tardío) existió, en el extremo sur del área, un
asentamiento que ocupaba la cima de una loma 20 kilómetros al sur de Tula, cuya
población era varias veces mayor que la de las aldeas precedentes. Se trata del sitio de
mayor importancia para su época en el centro de México y cuyas características
sugieren la existencia de cierto grado de estratificación y complejidad social que no
había en las aldeas antes. Contaba, dentro de una superficie cercana a las 20 hectáreas,
con una zona de habitación y cultivo muy extensa que al centro tenía una plaza de
estructura piramidal y otros edificios de carácter administrativo y religioso.
Durante los primeros siglos de la era cristiana la región de Tula, al igual que otras zonas
del Altiplano Central, formaba parte del área controlada por la ciudad de Teotihuacan
bajo su periodo de máxima expansión y desarrollo, conocido como época Clásica. La
urbe teotihuacana contaba con sitios que funcionaban como centros de control político y
administrativo de la comarca. Estos centros estaban ubicados en zonas cercanas al área
donde más tarde surgiría la ciudad de Tula. El más importante, con una extensión de 2.5
kilómetros cuadrados, se encuentra 10 kilómetros al este de Tula, otro de menor tamaño,
se localiza al norte. Ambos asentamientos tenían una urbanización semejante a la de
Teotihuacan. La ocupación de estos sitios y de otros más pequeños se llevó a cabo entre
300 y 600 d. C. Con la caída de Teotihuacan como centro de poder político y
económico, la mayor parte de los sitios teotihuacanos en ésta área fueron abandonados a
finales el siglo VII de nuestra era.
La primera etapa en el desarrollo urbano de Tula se inicia en el siglo VIII d. C. La
ciudad nació como una síntesis cultural y étnica que integró tanto elementos de la
cultura teotihuacana como de la tradición "norteña", representada por los grupos
relacionados con el Bajío y el norte de México, que constituyeron un factor importante
en el proceso de formación de Tula.
En el año 1000 d. C., la ciudad sufrió profundos cambios que la transformaron de
manera radical. La plaza principal de Tula Chico y sus edificios más importantes fueron
abandonados definitivamente; en otro lugar, y sobre un amplio y complejo sistema de
terrazas, se erigió un nuevo recinto cívico-religioso que llegó a convertirse en una
verdadera acrópolis. Un siglo después se realizó otra transformación importante en el
plano de Tula, al cambiar nuevamente la orientación de la traza de la ciudad.
La ciudad tuvo una larga vida de más de cuatro siglos, durante los cuales sufrió
múltiples transformaciones que la convirtieron de un pequeño centro urbano en una
ciudad de gran extensión y complejidad, cuyo apogeo se ubica entre los años 1000 y
1100 de nuestra era.
En el siglo XIV, la región de Tula, sujeta a los tepanecas de Azcapotzalco, quedó
incluida en las provincias de Jilotepec, Atotonilco y Ajacuba; a la caída de
Azcapotzalco, pasó al dominio de los mexicas. La conquista española transformó
profundamente la estructura política y el orden económico y social de los territorios
dominados. De esta manera, la región de Tula fue integrada al nuevo sistema poco
tiempo después de la caída de Tenochtitlan.
Influencia tolteca en el mundo mesoamericano [editar]
La influencia cultural de Tula se extendió en un área que sobrepasaba las fronteras de su
imperio. Muchos aspectos de la civilización nahua, que alcanzaron su máxima
expresión con el imperio mexica, nacieron en el mundo tolteca. Éste fue el primer
pueblo, posterior a la decadencia de Teotihuacan, que unificó extensas áreas de
Mesoamérica en un gran sistema cultural. A partir de estos cambios se pueden agrupar
tres grandes procesos interrelacionados:
• 1. La propagación de poblaciones toltecas de habla nahua (y a veces de habla
otomí) hacia regiones fuera del centro de México, y la fundación, en las distintas
zonas, de dinastías reales que proclamaban su origen tolteca.
La influencia de Tula abarcaba centenares de kilómetros, pues controlaba gran parte del
centro de México, importantes zonas del Bajío, la Costa del Golfo, Yucatán y
posiblemente el área del Soconusco, las vertientes del Pacífico de Oaxaca, Chiapas y
Centroamérica.
Durante la conquista de provincias, surgían importantes movimientos en los pueblos de
habla nahua (alianzas y matrimonios con las familias reales de otros Estados) que eran
dirigidos por el Estado tolteca; de esta manera los reyes de Tula reforzaban su poder
político.
Esta tradición permaneció fuertemente arraigada, pues cinco siglos después, las
dinastías reales de muchos pueblos mesoamericanos reclamaron el derecho de
descendencia directa de los reyes de Tula, enorgulleciéndose de sus antepasados. Los
reyes toltecas ejercían funciones de árbitros de poder entre los pueblos de Mesoamérica.
• 2. La consolidación de una red comercial desde Costa Rica hasta los actuales
estados de Nuevo México y Arizona, en EUA.
La variedad del mundo tolteca se refleja en los productos foráneos que llegaron a Tula
desde lugares muy alejados del Altiplano Central. Durante la exploración de los recintos
de Tula, se encontraron vasijas de cerámica nicoya de Costa Rica y Nicaragua,
fragmentos de vasos policromados mayas de Campeche, vasijas y fragmentos de otros
vasos de loza plumbate del Soconusco, junto con cantidades importantes de cerámica
procedente de la Huasteca, el centro de Veracruz y el norte de Mesoamérica
(probablemente Zacatecas y Jalisco), así como fragmentos de serpentina y jade de
Guerrero (y tal vez de Guatemala), tecali (ónix), procedente quizá de Puebla, pequeños
fragmentos de turquesa de Nuevo México o Arizona; conchas marinas de posible
procedencia de las costas del Pacífico o del Golfo y miles de fragmentos e instrumentos
de obsidiana. El hecho de que casas habitadas por gente común de la ciudad contuvieran
materiales exóticos procedentes de tantos lugares distintos, resalta la extensión y la
fuerza de la red de comercio y tributo del imperio tolteca.
Algunos de los productos foráneos llegaban a Tula seguramente como tributo de las
provincias dependientes del imperio, y muchos otros fueron llevados de zonas muy
distantes por comerciantes profesionales equivalentes a los pochteca mexicas. Durante
los siglos X y XI d. C., muchos sitios en la región maya y Centroamérica que
comerciaban con los toltecas obtuvieron herramientas de obsidiana verde a cambio de
productos tropicales.
• 3. Importantes cambios en la religión y la ideología de los pueblos
mesoamericanos: introducción de algunos dioses nahuas, y un énfasis en el
complejo épico del hombre-dios Quetzalcóatl.
La expansión de la cultura tolteca entre los siglos IX y XI d. C. cambió el pensamiento
y la religión de muchos pueblos mesoamericanos. Los toltecas introdujeron algunos
dioses nahuas a grupos mayas y otros pueblos centroamericanos, el más importante fue
Quetzalcóatl. También aparecieron imágenes de Xipe Tótec, Mictlantecuhtli (el dios de
la muerte) y otras deidades.
Quetzalcóatl y Tezcatlipoca (como Huitzilopochtli) simbolizan la transformación de los
pueblos mesoamericanos, inspirada por los toltecas. La victoria de los seguidores de
Tezcatlipoca en Tula aumentó la atención en la guerra y el sacrificio humano en muchas
culturas que tenían contacto con los toltecas; sin embargo, la herencia de Quetzalcóatl
era aún más grande que los bélicos cultos a Tezcatlipoca. El ciclo épico de Ce Ácatl
Topiltzin Quetzalcóatl llegó a ser la leyenda central de la civilización mesoamericana y
siglos después de la época tolteca los antiguos mesoamericanos todavía esperaron el
regreso de Quetzalcóatl, hasta que la conquista española destruyó su mundo.
Organización social y económica [editar]
La cultura tolteca es el producto de la asimilación de las culturas clásicas del centro de
México por un grupo nahua, que al mismo tiempo introdujo varias innovaciones
derivadas de otras tradiciones culturales, como la zapoteca, la mixteco-cholulteca y la
maya. Una vez fusionada, aun cuando era una entidad muy compleja y heterogénea,
conservó sus propios rasgos. Se trata de una sociedad teocrática, dividida en clases
sociales: gobernantes - sacerdotes, administradores, guerreros, comerciantes, artesanos y
agricultores, todos con distintos rangos y funciones.
La clase gobernante estaba especializada en la dirección y organización de la sociedad,
en el control de la producción, la distribución y el consumo; en la planeación de las
ciudades y sus obras públicas; era poseedora del poder y del conocimiento científico y
religioso. Esta clase también era experta en el arte de la escritura, la arquitectura, la
astronomía y las matemáticas; en el calendario y los sistemas de medición del tiempo e
interpretación de los días propicios o nefastos— y en todo el complejo ritual de las
ceremonias públicas y privadas que regulaban la vida de la sociedad. Junto a esta élite
dirigente, existía completamente separado de la producción agrícola y artesanal un
aparato administrativo y burocrático que abarcaba distintos niveles y actividades.
La base del sistema estaba constituida por la mayoría de la población, quien tenía a su
cargo la realización de todos los procesos y actividades productivas que permitían el
sostenimiento y reproducción de la sociedad. Productora de alimentos, de bienes de
consumo y objetos suntuarios, esta clase también constituía la fuerza de trabajo que
edificaba y mantenía las innumerables obras públicas, algunas de ellas de gran
magnitud: plazas, pirámides, palacios, vastos conjuntos de terrazas artificiales, sistemas
de canales, calles, calzadas y drenajes.
En los barrios habitados por la mayor parte de la población, los numerosos edificios
piramidales distribuidos aquí y allá constituían los templos de barrio para el culto y las
ceremonias religiosas en que participaban los habitantes de cada una de estas zonas.
Gran parte de estos barrios se definieron con base en el trabajo especializado que
realizaban sus habitantes.
Algunas actividades especializadas practicadas por extranjeros, como sucedía en
Tenochtitlan y en otros centros urbanos de Mesoamérica, formaron barrios de grupos;
hay indicios de la existencia de pequeñas colonias de mayas, huastecos, mixtecos y de
grupos del centro de Veracruz y de la costa del Pacifico de Chiapas y Guatemala.
Cada cinco días se instalaba el mercado principal de la ciudad en algunas de las plazas o
espacios abiertos cercanos al recinto monumental, mientras que algunos grandes
conjuntos albergaban las escuelas para jóvenes nobles, semejantes al calmécac de los
mexicas.
Religión [editar]
Los toltecas eran politeístas pero reconocían sobre todos sus dioses a un ser divino
superior llamado Tloque Nahuaque, a quien adoraban ofreciéndole flores y resinas
aromáticas.
Creían en una divinidad creadora doble: Ometecuhtli y Omecíhuatl (también
Tonacatecuhtli y Tonacacíhuatl, "el señor y la señora de nuestra carne o de nuestro
sustento"), fuerza inicial y ordenadora de todas las obras de la naturaleza. Ometecuhtli
creó 13 cielos en donde moraban él y los demás dioses.
La deidad de los tolteca-chichimecas era Tezcatlipoca, protector de los cazadores y de
los hechiceros, relacionado con el cielo nocturno. Quetzalcóatl era una deidad extraña
para los toltecas y aunque su rito era muy antiguo en las culturas clásicas, era
considerado como el dios del agua que fecunda la tierra. Para los toltecas era el dios del
bien y de la civilización, relacionado específicamente con Ce-Ácatl Topiltzin
Quetzalcóatl, quien lo impuso durante su reinado.
También adoptaron dioses de otras culturas, como Tlahuizcalpantecuhtli (el lucero del
alba y una de las advocaciones de Quetzalcóalt), ltzpapálotl (el dios mariposa), Cintéotl
(la diosa del maíz) y Tláloc (dios de la lluvia).
Vestido y adorno [editar]
En las esculturas toltecas se aprecia la indumentaria que los hombres usaban: un
braguero (máxtlatl), y en algunos casos llevaban una especie de "delantal" sujeto por un
cinturón.
Entre los tocados que portaban los toltecas había una especie de diademas de piel
adornadas con piedras preciosas, que usaban los caciques y la gente principal; había
también yelmos o cascos adornados con cabezas de animales o con plumas, y vendas
frontales que servían para sujetar los tocados.
Los guerreros llevaban cinturones, sandalias, escudos circulares adornados con plumas,
y cascos; algunos señores usaban bastones adornados con plumas, y los comerciantes
portaban cayados y abanicos.
Arquitectura y escultura [editar]
Es indudable que los toltecas aportaron cambios importantes en cuanto a las normas
arquitectónicas que existían en Mesoamérica en el siglo IX; uno de ellos es el empleo de
esculturas antropomorfas que sostenían con la cabeza el techo de una habitación,
logrando así un gran espacio interior, como se aprecia en el templo de
Tlahuizcalpantecuhtli El Señor del Alba.Se estima que Tula albergó alrededor de 30
000 habitantes los cuales vivian en grandes complejos de un solo piso con techos planos
básicamente de piedra y tierra y acabados en adobe. Excluyendo la zona ceremonial, el
diseño de la zonas habitacionales de Tula reflejan una plano cuadricular que definían
claramente diferentes barrios.
De los elementos arquitectónicos más significativos esta la pirámide B con sus llamados
"atlantes", figuras de 4.60 m de altura y que alguna vez sostuvieron el tejado de un
templo. Según los estudios estos atlantes estaban decorados con mosaicos enjoyados y
plumas. Restos de pintura indican que probablemente fueron pintados para representar
al guerrero tolteca-chichimeca de Mixcoatl (padre de Quetzalcóatl)o al dios estrella de
la mañana "Tlahuizcalpantecuhtli", aunque también construyeron columnas en forma de
serpientes emplumadas, con la cabeza al suelo y la cola hacia arriba, sosteniendo el
dintel que formaba parte de la entrada a la gran habitación.
En el ámbito doméstico poseían tres distintos clases de conjuntos habitacionales, el
grupo de casas, las unidades residenciales y las residencias palaciegas.
Economía [editar]
La economía se basaba en una agricultura de extensos campos de cultivo irrigados por
complejos sistemas de canales, donde el maíz el frijol y el amaranto eran el principal
cultivo. Al igual que en otros estados mesoamericanos, el comercio jugaba un papel
fundamental para la obtención de materias primas y bienes de lugares muy alejados.
Organización social [editar]
Era un estado formado que tuvo su origen en diferentes grupos tribales, siendo el
principal el trato tolteca–chichimeca. La sociedad era altamente jerarquizada, pero en su
cúspide ya no estaban los sacerdotes ni los sabios, como ocurrió en sociedades
anteriores, sino los jefes militares organizados en órdenes que llevan el nombre de los
linajes principales. Por las representaciones iconográficas en el Edificio 4, El Gran
Vestíbulo y el Palacio Quemado, sabemos que los principales gobernantes ostentaban el
título de Tlaloc, Mixcoatl, por cierto una deidad otomí, y seguramente el gobernante
principal tenía el título Tlatoani.