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Plotino, Eneada Primera, Sobre lo bello. (205-270 A.c.) Qu ve, pues, ese ojo interior?

En su reciente despertar no puede ver an los objetos brillantes. Ser necesario, por tanto, acostumbrar al alma a ver primeramente las bellas ocupaciones, luego las bellas obras, pero no las que se ejecutan por medios artsticos, sino las que cumplen los llamados hombres del bien. Despus habr que ver el alma de quienes realizan las obras bellas; mas, nos preguntamos todava: cmo podr contemplarse la belleza del alma buena? Y una respuesta encontramos para ello: vuelve sobre ti mismo y mira, y si an no ves la belleza en ti mismo, haz lo que hace el escultor de una estatua que debe llegar a ser bella: que toma una parte, la esculpe, la pule y la limpia de tal manera que alcanza a arrancar al mrmol un forma bella. As, t tambin, quita todo lo superfluo, endereza todo lo tortuoso y limpia todo que est oscuro hasta hacerlo brillante, y no ceses a la vez de modelar tu propia estatua hasta que se manifieste en ti el divino resplandor de la virtud y alcances a ver la moderacin asentada sobre un trono sagrado.