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Gestión de Destinos Turísticos

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UNIVERSIDAD DE LA HABANA

CENTRO DE ESTUDIOS TURISTICOS

TEXTO DOCENTE
Redactor Principal: MSc. Ricardo Rodríguez Fariñas

UNIVERSIDAD DE LA HABANA Centro de Estudios Turísticos

Presentación

La presente monografía se ha elaborado para cumplimentar la necesidad de una bibliografía básica que facilite el estudio de los aspectos esenciales de la asignatura GESTIÓN DE DESTINOS TURÍSTICOS, perteneciente al plan de estudio de la Licenciatura en Turismo. En su elaboración se incluyen materiales tomados del Master en Gestión Turística para el Desarrollo Regional y Local, impartido por el CETT de la Universidad de Barcelona, España, y otros provenientes de los cursos que imparte el Centro de Estudios Turísticos (CETUR) de la Universidad de La Habana; además de los elaborados por el MSc. Ricardo Rodríguez Fariñas, profesor del CETUR, quien ha sido el responsable de esta compilación.

La Habana, marzo de 2005

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DESARROLLO Y PLANIFICACION TURISTICA
DESARROLLO TURISTICO
EL TURISMO COMO ACTIVIDAD ECONOMICA 1. CARACTERISTICAS
La definición clásica de turismo partía de considerar el traslado o viaje como el elemento básico que determinaba su existencia. Si bien ello es así en una primera visión, actualmente se conceptúa el turismo como un fenómeno más complejo donde intervienen otros elementos, entre los cuales figuran: el alojamiento, la alimentación y la recreación del viajero, además del viaje propiamente dicho1. Esto ha conducido a conceptuar el turismo como un sistema cuya operación está integrada por diferentes actividades que constituyen un conjunto indisoluble, sin tales componentes resulta difícil concebirlo actualmente. Por tanto, turismo es: viaje, estancia (por tiempo determinado), recreación, conocer otras culturas, etc. Unido a esto se adiciona un aspecto de índole puramente económica que diferencia al turista de cualquier otro viajero, el hecho de no representar una acción lucrativa para quien lo realiza. En resumen, turismo es:

".. el conjunto de relaciones y fenómenos producidos por el desplazamiento y permanencia de personas fuera de su lugar de domicilio, en tanto que dichos desplazamientos y permanencia no estén motivados por una actividad lucrativa." (Kurr Krapf & Walter Hunziker, 1942).

2. NATURALEZA ECONOMICA Bienes y servicios en su concepción económica.
El turismo como acto consustancial al hombre y vinculado a su necesidad de locomoción, conocimiento y esparcimiento, ha derivado una enorme demanda extra domiciliaria de uso y consumo ocasional en transporte, alojamiento, alimentación, información, entretenimientos, e infinidad de otros servicios y bienes destinados a satisfacer al viajero. Esto llega, a su vez, a comprometer y poner en operación (total o parcialmente) las más diversas actividades manufactureras y asistenciales en función del turismo. De este modo, el turismo ha alcanzado la denominación de "industria" por su extraordinaria importancia económica y por involucrar (directa o indirectamente) a disímiles actividades generadoras de bienes y servicios.

1 OMT (1998) Introducción al Turismo, Madrid, España

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Concepto de Sector
En sus inicios, la realización del viaje comportaba el aprovechamiento ocasional de bienes y servicios existentes en el lugar, como respuesta a las propias necesidades de la población residente y de los cuales hacía uso el visitante. En la actualidad, a consecuencia de la estabilización y auge del turismo, el viajero dispone de instalaciones, bienes y servicios creados expresamente para su disfrute. Ello ha determinado el desarrollo de una multiplicidad de establecimientos, productos y servicios que están destinados en lo fundamental a la atención del visitante, cuya demanda ha pasado a ser razón para la existencia de tales actividades económicas. Esto permite aplicarle al turismo el concepto de sector, partiendo de considerar que el mismo representa un conjunto de "producciones" estructuradas con un determinado grado de integración y dirigidas a servir una demanda relativamente homogénea. Al emplear el término sector, para caracterizar al turismo, es necesario distinguir algunas diferencias entre éste y los restantes sectores económicos. De hecho, es evidente que el enfoque económico del turismo, como para cualquier otra actividad, implica la consideración de dos elementos: el primero se refiere a la demanda (o sea el consumo) y el segundo a la oferta (la producción). La característica atípica del turismo establece que la fase final de su producción es de servicios, aún cuando globalmente no está compuesta únicamente por servicios. Por tanto, el resultado de tal "producción" se manifiesta sólo al momento del consumo. De ahí que sea una producción que se "realiza" y "termina" en cada prestación del servicio, al momento de su "consumo".

Relaciones con el resto de la economía
Un amplio número de actividades se enlazan con el turismo, bien de un modo directo y exclusivo (debiendo a él su origen y razón de ser) o indirectamente, como campo de ampliación de su propio mercado. Un guía - interprete que muestra un monumento, es ejemplo típico del primer caso. Un médico que atiende circunstancialmente a un turista enfermo o accidentado, lo es del segundo. En un destino turístico, grande o pequeño, las llegadas de visitantes establecen una demanda y genera ingresos que involucran directamente a las empresas y establecimientos que ofertan bienes y servicios requeridos por los mismos, en cuanto a la hotelería, el transporte, comercios y espectáculos, entre otros. Sin embargo, además de esas labores existen otras que también participan o se benefician del turismo. En ese conjunto se encuentran desde las entidades públicas (correos, servicios asistenciales, seguridad, etc.), donde hay que considerar también a la Hacienda Pública (impuestos y otros gravámenes); hasta el amplio conjunto de actividades con diversas formas de propiedad que comprenden, entre otras: teatros, salas de fiesta, instalaciones deportivas, museos, tiendas, parques de diversiones, bares y cafeterías. Por otra parte, como resultado de las funciones que realizan todas esas entidades, se genera un efecto indirecto en un amplio espectro de otras entidades económicas.

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Prácticamente, excepto algunas pocas ramas como puede ser la industria pesada, el resto de la economía experimenta la influencia del turismo. Ello se corresponde con la demanda inducida por el funcionamiento de las entidades turísticas, para el suministro de materiales y equipos (de inversiones y otras obras), atender el flujo financiero interno y externo que todo ello genera, el mantenimiento y reparación de equipos y medios de uso, la importación y distribución de productos y otras muchas. Todo esto forma una gran amalgama de relaciones y nexos económicos que se inscriben dentro del denominado "derrame" o "efecto multiplicador" del turismo, el cual será más o menos importante según el desarrollo del propio turismo y del grado de integración alcanzado por la economía nacional2.

3.- DIMENSION INTERNACIONAL El turismo como exportación invisible
La adquisición de artículos y otros bienes que efectúan los visitantes durante su estancia en el país receptor, sobre todo de aquellos que son elaborados nacionalmente, constituye una autentica exportación para las empresas productoras. De hecho, y a los efectos comerciales, resulta lo mismo que el turista consuma mercancías elaboradas en el país visitado mientras se encuentra en éste o las adquiera en el suyo propio, a resultas de una real exportación de dichos bienes. De ahí el concepto de “exportación invisible”, interna o en frontera, que se establece para tal fenómeno. La trascendencia económica de esta venta "dentro de frontera" se encuentra en la reducción de los gastos por fletes, seguros, embalajes y otros componentes que encarecen la operación con el exterior. Por otra parte, la exportación “invisible” facilita introducir nuevos productos en el mercado exterior, que de esta forma son previamente evaluados y promocionados en el propio país con menores costos.

El turismo y la Balanza de Pagos
El turismo es una actividad económica que genera entrada y salida de divisas para los países que intervienen en el mismo. En el caso de los países receptores, las salidas ocurren como consecuencia del proceso inversionista, la importación de equipos y de otros bienes y la repatriación de capitales, fundamentalmente. En cuanto a las entradas, la fuente principal radica en los gastos efectuados por los turistas durante su estancia en el país. De acuerdo con ese movimiento y considerando que el saldo resultante sea favorable al país receptor, se presenta la posibilidad de que el turismo disminuya, compense o supere (con sus ingresos) el desequilibrio general de la Balanza de Pagos de ese país.

4.- PAPEL EN EL DESARROLLO ECONOMICO Motor de la actividad económica
2 Figuerola Palomo, M. (1990) Teoría Económica del Turismo, Alianza Editorial, Madrid, España.

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Anteriormente se mencionó el efecto que origina el turismo en otros sectores de la economía y su influencia en el desarrollo de diversas producciones y servicios. Unido a esto se encuentra su efecto en la ocupación. El auge del turismo provoca dos tipos de demanda de empleo. La primera es transitoria, referida a la construcción de instalaciones. La segunda es una demanda estable, que se corresponde con los trabajadores necesarios para operar las instalaciones turísticas. No obstante, este segundo tipo de empleo tiene, en ciertos momentos y países, una forma de manifestación algo parecida al primero; ello tiene que ver con las temporadas turísticas, en las cuales se contratan trabajadores eventualmente para atender una alta afluencia de visitantes.

Costos sociales del turismo
La presencia de los turistas origina impactos de muy diverso orden en el ámbito social del destino o país receptor. Algunos autores enfocan este fenómeno como la consecuencia del "choque" de dos culturas: la externa (el turista) y la interna (el nativo). Sin embargo, los turistas no constituyen un conjunto homogéneo de personas, dada su diversidad de orígenes, culturas, modos de vida, etc. Ello es sólo una abstracción teórica. En realidad se manifiesta una cierta tendencia a la unificación, aunque lenta, de algunos aspectos del comportamiento social. La influencia social del turismo en los países receptores es un tema muy polémico, sobre todo por la diversidad de impactos positivos y negativos que origina. En esencia, los enfoques al respecto intentan fomentar las resultantes consideradas positivas, mientras buscan controlar o reducir los efectos indeseables.

El uso y conservación de los recursos naturales
En los últimos años ha ganado un lugar destacado el análisis de la relación turismo - naturaleza. El estudio de los problemas que genera o puede motivar el desarrollo del turismo, en cuanto al ámbito natural que le sirve de sustento, representa actualmente una preocupación de primer orden para muchos especialistas y organizaciones. Uno de los componentes básicos de la operación turística consiste precisamente en los atractivos presentes en el destino, determinados esencialmente por sus recursos y condiciones. La incorporación de tales elementos y su aprovechamiento como "materia prima" del turismo es su primer impacto sobre el medio natural. Aún cuando ello puede catalogarse, en primera instancia, como algo positivo; la inserción del turismo provoca transformaciones que, de una u otra forma, afectan en alguna medida ese ámbito natural. Esto comienza con las necesarias obras destinadas a la atención de los visitantes, hasta las posibles afectaciones que el creciente movimiento de personas provoca en la flora y fauna del lugar. En la actualidad se propugna la necesidad de considerar el desarrollo sostenible en un sentido amplio, el cual comprende tanto al turismo como a toda la actividad económica y social del hombre. De lo que se trata en esencia es de propiciar (en el caso del medio ambiente) el desenvolvimiento de cualquier actividad con la menor afectación posible sobre la naturaleza. Lograrlo resulta una meta factible de alcanzar, pero compleja por la diversidad de intereses que actúan en el mundo de hoy.

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5.- MODELOS DE DESARROLLO
Desde el punto de vista histórico y principalmente desde finales del siglo pasado, de modo más o menos espontáneo, se han conformado una serie de elementos definitorios de lo que hoy se conoce como modelo de desarrollo turístico. De lo que se trata en esencia es de la conveniencia o no de mantener una tendencia espontánea, generalmente desequilibrada, o de buscar formas controladas (planeadas) de desarrollo del turismo, que permitan un crecimiento equilibrado para el país que acomete tal decisión. Las principales características de tales Modelos son:

- Emisor:

- Países de economía desarrollada. - Alta propensión a viajar por parte de sus nacionales. - Elevado gasto turístico (afectación negativa en su Balanza de Pagos). - Importante participación en los ingresos mundiales que genera el turismo (son asentamiento de líneas aéreas, turoperadores y grupos hoteleros). - Un relevante consumo turístico interior.

- Emisor - Receptor: - Países desarrollados y de nivel medio. - Son más receptores que emisores. - Es significativo el volumen de ingresos por turismo respecto a su PIB. - Participan de forma destacada en el movimiento mundial del turismo. - El consumo turístico interior es variable (medio o alto). - Receptor: - Países en vías de desarrollo. - El volumen de ingresos posee un peso importante en su PIB. - Consumo turístico interior es insignificante o muy bajo.
En este último grupo de países resulta esencial para sus economías establecer el papel a desempeñar por el turismo internacional en el desarrollo económico, teniendo en cuenta los riesgos de la dependencia. En ese sentido se manifiestan fenómenos similares a la dependencia económica de tipo productivo o industrial, en aspectos tales como: DEMANDA - La diversificación es necesaria como vía para reducir la influencia de un mercado preponderante. COMERCIALIZACIÓN -Los turoperadores extranjeros imponen condiciones y precios que, unidos al % de comisiones, los coloca en situación de privilegio. Esto hace que parte de los ingresos generados se queden en el exterior. IMPORTACIONES -La falta de respuesta nacional, unida a la demanda de los turistas y la competencia, induce la compra de suministros y

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equipos en el exterior. FINANCIAMIENTO - Las inversiones extranjeras, los créditos y préstamos, reducen la capacidad de maniobra nacional. Además de estos aspectos, esta presente el empleo de mano de obra calificada extranjera, la repatriación de utilidades y otros fenómenos provocados por la participación de capitales extranjeros en el turismo, al igual que ocurre en otros sectores.

6.- EL TURISMO EN LA ESTRATEGIA DE DESARROLLO
Al considerar los efectos positivos que en el orden económico y social genera el turismo, es necesario también analizar las consecuencias negativas que aporta para el país receptor, evitando un enfoque demasiado optimista. Por ello, se plantean ciertas cuestiones a tener en cuenta respecto al papel que debe desempeñar el turismo. La experiencia internacional aconseja, entre otras cuestiones: • No asignarle únicamente el papel de captador de ingresos. Por el contrario, resulta necesario fomentarlo como elemento dinamizador o impulsor del resto de la economía. Aprovechar su efecto multiplicador es lo fundamental. • Es indispensable velar porque el desarrollo turístico no afecte al entorno natural y provoque fenómenos sociales indeseables (impactos sociales y medio ambientales). • La participación extranjera en el negocio turístico debe ser objeto de una adecuada regulación, a fin de reducir las actuaciones que generen excesivas erogaciones en divisas (por vía de la importación, etc.) y generar gastos adicionales al país. En la Declaración de Manila (1990) promovida por la OMT, se establece, entre otros aspectos, una concepción del turismo que propenda a: ◊ la conservación del patrimonio natural, histórico y cultural, ◊ convertirlo en un factor de equilibrio social y de desarrollo del individuo, ◊ la cooperación y comprensión mutua entre los pueblos.

7. PRINCIPALES IMPACTOS ECONOMICOS
En el empleo: ⇒ Genera un empleo transitorio en la etapa constructiva y permanente en la operativa. ⇒ Promueve la creación indirecta de empleos en todas aquellas actividades productivas y de servicios con las cuales establece relaciones (efecto multiplicador). En la Balanza de Pagos: ⇒ Genera INGRESOS por Turismo, Transporte y Otros servicios. ⇒ Provoca EGRESOS por Importaciones y Otros gastos. En el sistema fiscal: ⇒ Es una fuente directa de INGRESOS para los servicios públicos y entidades privadas que intervienen en el turismo. ⇒ Constituye una fuente de recaudación de IMPUESTOS y otras

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contribuciones. ⇒ Provoca gastos al Estado, principalmente por la necesidad de ampliar y mantener en operación servicios públicos indispensables para el turismo y a través de inversiones en la infraestructura. El tratamiento de los derechos de excepciones para importaciones, impuestos y otros gravámenes, que generalmente se establece como forma de atraer al capital extranjero, debe ser analizado bajo la consideración de los efectos que pueden provocar por el tiempo de duración de esas medidas, los ingresos dejados de percibir y los posibles gastos que se originan con el funcionamiento de esas entidades.

EL PAPEL DEL ESTADO EN EL TURISMO 1. EL DILEMA ACCION PUBLICA O PRIVADA
Desde hace algunos años se discute en medios académicos y en diferentes foros internacionales, al igual que en organizaciones políticas y económicas de muchos países, el problema del modo y vías que adopta la participación del Estado en la sociedad y en específico respecto al turismo. De ahí surgen diversas concepciones, siendo las más extremas aquellas que conceden un papel preponderante al Estado (teorías de desarrollo socialista) y aquellas que minimizan dicho papel o pretenden anular su intervención en la vida económica del país (teorías neo - liberales). En la práctica, no es posible obviar la necesaria participación del Estado dadas sus funciones de moderador y orientador de procesos que contribuyen a facilitar el adecuado desenvolvimiento de una sociedad. Cualquier país requiere de regulaciones y preceptos que normen o encaucen su funcionamiento estable. Por tanto, el papel de “hacedor” de reglas y políticas de actuación será siempre una función del Estado.

2- LA POLITICA TURISTICA
Para el desenvolvimiento de las funciones estatales que asume el gobierno constituido en el país, este diseña una plataforma programática contentiva de las líneas de acción general y medidas estratégicas que conforman el basamento de su futura actuación. Ese conjunto de previsiones se plasma en directivas específicas para diferentes esferas de la sociedad, las cuales conforman la política a seguir en las mismas para alcanzar los fines trazados. En el caso particular del turismo cada Estado cuenta con una política cuya mayor o menor precisión y amplitud de objetivos dependerá de cómo el país se encuentra insertado en el fenómeno turístico y del papel que se pretende asignar a ese sector en el desenvolvimiento económico del país. También influye en ello las condiciones y coyunturas existentes, las prioridades en la solución de problemas presentes y las concepciones respecto al futuro de la economía. De acuerdo a tales cuestiones, la política turística es la orientación estatal encaminada a estimular y proteger los intereses turísticos del país. Por tanto, puede definirse más ampliamente como:

"Sistema de iniciativas y procedimientos que determina y pone en marcha el Estado, con el fin de obtener la más completa y orgánica valoración de los
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recursos turísticos y permitir su disfrute al mayor número posible de personas, dentro del marco de una orientación económica y social únicas".
La política turística, al igual que cualquier otra, establece las aspiraciones (líneas de acción) más generales o estratégicas a lograr en la perspectiva, expresando el deseo y la posibilidad de alcanzar determinadas metas o fines del colectivo que las determina (el Estado). Esto hace que en ella se definan las bases, a partir de las cuales se establecerán los recursos y condiciones previstas (planes y programas) para alcanzar esa “visión”.

Fines de la política turística
El turismo constituye una actividad generadora de recursos financieros para el país y de impulso al desenvolvimiento económico. Por ello toda nación pretende obtener beneficios del turismo. Sin embargo, sus beneficios no son sólo de carácter económico, también se manifiestan en lo social y en el ámbito territorial, entre otros. Esto determina los principales fines de la política turística. EN LO ECONOMICO: La óptima explotación del turismo implica un aumento constante en la captación de divisas y el auge del turismo interior o nacional. Esto supone un efecto positivo en la Balanza de Pagos y el lógico efecto multiplicador en la economía nacional. Todo lo cual promoverá una mejor redistribución del ingreso nacional (sobre todo a partir del turismo nacional). Por tanto, una política coherente debe establecer acciones y metas dirigidas a: • Ampliar y captar nuevas corrientes de visitantes. Promoción, Información y Relaciones Públicas. • Diversificar la oferta con más y mejores servicios hoteleros y extra hoteleros. Mejorar el equipo de recepción. • Mejorar la calidad de los bienes y servicios disponibles. Promover el gasto del turista. EN LO SOCIAL: La ampliación de la operación turística genera un aumento de las oportunidades de empleo, tanto directamente como en otras esferas de la economía nacional. De ello se deducen acciones orientadas a: • La formación de personal. Creación de escuelas especializadas. • El ordenamiento laboral y salarial. Establecimiento de las condiciones para el reclutamiento, salario mínimo y otras regulaciones laborales. • Establecer los períodos vacacionales por sectores. Reducir efectos de la estacionalidad con la consideración de la demanda nacional. • Reducir los impactos socioculturales. Programas orientados a la población del país para promover el cuidado del medio ambiente, las buenas costumbres ciudadanas y la cultura nacional, entre otros aspectos. Adicionalmente, pueden considerarse otros fines y acciones, tales como la promoción del turismo nacional, favorecer una correcta atención al visitante y alentar

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diferentes manifestaciones de la cultura local. EN LO TERRITORIAL: El desarrollo del turismo implica el conocimiento de las zonas o destinos turísticos del país que cuentan con atractivos potencialmente aprovechables para esta actividad. Ello es condición necesaria para enfrentar una demanda que crece y busca ofertas más adecuadas a sus aspiraciones de descanso y recreación. En el ámbito territorial del turismo, resulta esencial contar con una clara definición de cuáles son los espacios o zonas del país que poseen los mejores atractivos. Esas localidades son, en lo fundamental, los destinos que se convierten en objeto de desarrollo turístico.

"Zona o Destino Turístico es un espacio geográfico que posee recursos y condiciones para el desarrollo del turismo y donde se establece una infraestructura y un conjunto de instalaciones propiciadoras de esa actividad".

En cualquier país la distribución espacial de los destinos turísticos resulta heterogénea, tanto desde el punto de vista de su localización como por sus diferencias en cuanto a los atractivos existentes y el grado de aprovechamiento de los mismos. De acuerdo a tales características, la política turística contendrá diferentes medidas de corte territorial, donde se establece lineamientos relativos a: • Fomento urbanístico. • Ampliación y mejoramiento de la infraestructura. • Protección del medio ambiente. • Ampliación y mejoramiento de los servicios. • Promoción de la coordinación municipal.

Instrumentos de la política
La política turística puede orientarse de modo que contribuya al desarrollo de esta actividad (positiva) o a restringirla (negativa). Ello dependerá de los intereses nacionales y la necesidad de influir sobre ciertos impactos que genera el turismo en el país dado. En cualquier caso, los medios o instrumentos a utilizar deben favorecer el logro de los fines propuestos. Atendiendo al campo de actuación, los medios o instrumentos más generales de que puede valerse la política turística son: • Planificación. • Regulación y Control. • Estímulo. • Investigación y Formación. Estos medios se complementan directa o indirectamente con otros que son utilizados por diferentes tipos de políticas del Estado (enfocadas a otras tantas esferas de la vida del país), como son: ◊ Política Monetaria - Tipos de cambio ◊ Fiscal - Impuestos y gravámenes ◊ Crediticia - Tasas de interés - Normativas a las inversiones ◊ Protección al Consumidor -Precios - Reclamaciones
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◊ Ordenamiento Territorial

- Reglamentos de uso del suelo - Programas directores

3- ACTUACION DE LA ADMINISTRACION PÚBLICA
La organización estatal determina una necesaria distribución de funciones a ejecutar por los diferentes niveles jerárquicos que adopta la administración pública. La estructura más generalizada en el Mundo, y particularmente en Iberoamérica, considera los niveles jerárquicos y principales funciones que se exponen a continuación en relación al turismo. Administración Central Política y regulaciones generales Promoción del país como destino Normativas de empleo y formación profesional Otras actuaciones diversas Administración Regional (estadual o provincial) Ordenación territorial Promoción de la región como destino Fomento de la infraestructura Coordinación Administración Local Ordenación turística Promoción del destino específico Fomento de servicios y eventos Otras actuaciones de carácter local

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PLANIFICACION TURISTICA
PLANIFICACIÓN COMO INSTRUMENTO DE TRABAJO 1- CARACTERISTICAS DE LA PLANIFICACION
Cualquier actividad económica necesita valorar su evolución y proyectase al futuro para el logro de determinados fines o metas. Para orientarse en el complejo laberinto de los fenómenos o sucesos económicos y tomar decisiones acertadas se requiere de procedimientos y métodos adecuados. He aquí el lugar que ocupa la planificación como labor de previsión que permite incorporar el futuro a las decisiones del presente. Aún cuando la planificación, como ciencia, cuenta con conceptos, métodos y procedimientos generales que constituyen parte consustancial de la misma; no existe un esquema o modelo único aplicable a todos los casos. En la práctica existen y se emplean diversas formas de planificación, conforme a las características y tecnología de cada actividad. En el turismo, la presencia de diferentes entidades y formas de operación determina la imposibilidad de abordar cada caso con elementos iguales.

Definición
Para esclarecer qué se entiende por planificación es necesario partir de una definición al respecto. Sin embargo, no resulta fácil encontrar en toda la literatura especializada una concepción generalizadora del término.

futuro”, o “Procedimiento para elaborar un plan de acción”.

Existen definiciones tan simplistas como: “Es el intento de intervenir en el

En un intento de abarcar la esencia de esta ciencia, algunos especialistas han planteado definiciones más completas:

- Proceso que permite definir una estrategia para identificar y seleccionar proyectos priorizados, con sus medios y fines correspondientes.

- Ofrece la instrumentación adecuada para procesar información y conocer la coherente relación entre la entidad y los procesos de cambio, facilitando establecer su evolución en el tiempo.
A modo de adelantar un enunciado provisional que no pretende ser definitivo, es posible definir la planificación como: “el conjunto de procesos y técnicas empleadas por

una organización para determinar su estado actual y establecer, a partir de ello y de la previsión sobre la futura evolución de las variables internas y externas, las acciones que se consideran más factibles de lograr para cumplir los objetivos de su actuación en un período de tiempo dado”.
De aquí se deduce la necesidad de contar con la más amplia información posible, tanto sobre el objeto de planificación como de los principales factores del entorno que

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influyen en su actuación presente y futura. Igualmente, se requiere del concurso de todos los involucrados en los fines propuestos y la posterior ejecución del programa de acción (plan) resultante de esa labor.

Aplicación
Independientemente de cuestiones semánticas u otras consideraciones, la planificación es una labor compleja que demanda: Información (sobre el objeto y su entorno) Métodos (para el análisis y prognosis) Conocimiento (del objeto y sus procesos) Voluntad (para aplicarla consecuentemente) Todo ello permite garantizar un resultado (el plan) que guíe la actuación de la organización con el mínimo de riesgo posible. Para ello, el plan debe tener: Coherencia (equilibrado en sus componentes) Especificidad (abarca al objeto en su conjunto) Operatividad (ejecutable y de posible control) Integridad (aborda los elementos esenciales) Lo anterior es condición indispensable para una efectiva labor de planificación. No obstante, ello no excluye la presencia de diversos marcos de aplicación. Por tanto, es más correcto hablar de formas de aplicación que de tipos de planificación, pues en esencia esta debe conceptuarse como una “ciencia” única. Lo cual significa que, aún cuando la “tecnología” sea la misma en esencia, su aplicación a un objeto específico (diferente) tendrá un resultado (plan) que no será igual a otros. La experiencia internacional más común, permite clasificar los marcos de aplicación atendiendo al tipo de organización y el período de ejecución. De acuerdo con esto se tienen las formas que adopta la planificación. • Marco de Actuación: Empresarial Espacial o Territorial • Período de Realización: Largo plazo (Prospectiva – más de 5 años) Mediano plazo (2 - 5 años) Corto plazo (1 año) En el caso particular del turismo son también empleadas estas formas. Sin embargo, existen aspectos específicos que determinan la conveniencia de considerar otros enfoques adicionales. Así, la aplicación de la planificación adopta, en cuanto al marco de actuación espacial o territorial, un mayor desglose. ♦ Espacio de Actuación: Local o Municipal Regional Nacional ♦ Sector de Actuación: Litoral De montaña Espacio rural

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De ciudad

2- PROCESO DE PLANIFICACION
La planificación es lo contrario del azar y demanda un conjunto de conocimientos y técnicas orientados a lograr el mejor resultado posible para la organización que la aplica, atendiendo a los recursos disponibles y el período dado. En función de esto, la planificación exige: ⇒ Determinar los fines u objetivos a lograr. ⇒ Analizar las posibilidades y necesidades de actuación. ⇒ Programar las acciones o tareas. ⇒ Establecer los recursos a utilizar. Teniendo en cuenta esos aspectos, todo proceso de planificación cuenta con ciertas fases o etapas a cumplimentar para su realización exitosa. Aún cuando estas no responden a una secuencia u orden rígido de ejecución, el incumplimiento de alguna de esas fases o etapas limita sus resultados (el plan) y puede llegar a invalidar prácticamente todo el trabajo. Las principales fases o etapas a considerar son: DIAGNOSTICO DETERMINACION DE OBJETIVOS PROGRAMACION DEFINICION DE ESTRATEGIAS

PRESUPUESTACION CONTROL El contenido de las principales labores a cumplimentar en cada etapa para alcanzar su resultado se corresponde, a modo de ejemplo, con las enunciadas a continuación.

Diagnóstico: Identificación de problemas. Estudios de aspectos específicos. Investigaciones de campo y encuestas. Delimitación del turismo en la economía.

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Evolución de los mercados. Problemática de los lugares de interés. Situación de los recursos turísticos. Determinación de objetivos: Los objetivos representan la razón fundamental por la cual se elabora un plan. Por lo cual deben cumplir su función tomando en cuenta: • La situación o estado futuro que se desea y es posible alcanzar. • Las vías o acciones previstas para lograr su cumplimiento. • La determinación de los responsables de su ejecución. Además, deben tener un contenido claramente expresado que permita el posterior control de su ejecución, para lo cual contarán con los siguientes elementos: • Escala de medida • Horizonte temporal • Indicador de referencia Definición de estrategias: Realizar previsiones (demanda, oferta, ingresos, etc.) Selección de prioridades. Identificación de proyectos. Determinar fuentes de financiamiento. Evaluar efectos económicos y sociales. Establecer medidas para su implementación. En el turismo, las estrategias más empleadas están dirigidas a proyectar la actuación de la organización en aspectos tales como: ∗ El mejoramiento de la oferta ∗ La ampliación de los mercados ∗ El enfrentamiento a la competencia ∗ La eficiencia de la operación Programación: Los programas o planes facilitan la conformación de las acciones que permiten alcanzar los objetivos propuestos. Para su elaboración se contemplan aquellos componentes estratégicos prioritarios que, en el caso del turismo, definen programas dirigidos fundamentalmente a: Ampliación y modernización de capacidades Diversificación y promoción de la oferta. Formación y capacitación de recursos humanos. Otros (en dependencia del marco de actuación): Mantenimiento y ampliación de la infraestructura. Rehabilitación y conservación del patrimonio. Mejoramiento de los servicios públicos. Presupuestación: Recursos demandados por los programas. Fuentes de financiamiento de los programas. Resultados económicos esperados. Factibilidad del plan de inversiones.

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Control: Parte consustancial y consecutiva de toda labor de planificación es la vigilancia sobre la evolución posterior del plan. No puede considerarse como una simple verificación de lo hecho, sino como un esfuerzo permanente de toda organización en el seguimiento del programa general (plan). El más importante resultado del control es facilitar decisiones sobre posibles cambios en el plan inicial, a fin de adaptarlo a las nuevas condiciones que puedan haber variado la anterior situación y que frenan o aceleran la posibilidad de alcanzar las metas previstas. A través del sistema de control se busca la máxima eficiencia posible en el uso de los recursos y demás factores que intervienen en la actividad.

3. EL DIAGNOSTICO EN LA ESFERA DEL TURISMO - Estudio de la demanda:
Delimitación de las características cuantitativas: Número de visitantes por país, lugar de residencia, sexo, edad, nivel de renta, ocupación, etc. Caracterización cualitativa de los viajes: Motivaciones, duración de la estancia, forma del viaje, alojamiento empleado, lugares visitados, nivel de gasto, repitencia, etc. Otras características: Para el turismo internacional resulta conveniente establecer la estructura de la recepción por: Eventos y convenciones, Negocios, Vacaciones, Excursionistas, Visitas a familiares y amigos, etc. En el caso del turismo nacional (de resultar significativo) es útil desglosar las cifras en: Fines de semana, Vacaciones, etc. - Análisis de los recursos turísticos: Identificación de los recursos turísticos (inventario) Facilidades disponibles (de equipamiento e Infraestructura) Tipificación de los recursos (importancia) Evaluación y análisis de potencialidades. Existencia de proyectos (en ejecución y previstos). - Identificación de problemas: En la planta turística: Relacionados con la edificación (tamaño, diseño arquitectónico, mobiliario, ambientación, etc.) Calidad y precio de los servicios ofertados (nivel de competencia) Situación de la infraestructura física (capacidad, estado, etc.) Formación y capacitación de los recursos humanos. Dificultades de gestión y financiamiento Problemas de promoción y comercialización. En la infraestructura y la comercialización: Estrangulamientos en el transporte (estado de los aeropuertos, servicios de carretera, señalización turística y confort de los medios) Limitaciones en la red de Agencias de Viajes (cantidad, tipos, formas de integración, nivel de gestión, etc.) En la política turística: El ordenamiento turístico existente (ley de turismo, ley de protección al consumidor, otros reglamentos y ordenanzas) Estructura jurídico - administrativa del sector.
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Política de fomento (incentivos a la inversión, sistema fiscal, formas de financiamiento, etc.) Sistema de precios y control de los servicios turísticos.

4. DETERMINACION DE OBJETIVOS
Los objetivos constituyen el componente orientador que se dirige a la solución de problemas y lograr el mejoramiento de la situación actual de la actividad. Los objetivos de la planificación no difieren de los establecidos para una empresa, un territorio o la nación (según el nivel de actuación). Por tanto, no existen marcadas diferencias entre los objetivos de la organización y los del plan que esta elabora. Teniendo en cuenta esa concepción, los objetivos deben propiciar la innovación (el cambio), la coherencia del proceso de gestión (efectividad) y el seguimiento de las tareas (el control). Existirán diversos objetivos a considerar, aunque a los efectos del plan deben seleccionarse sólo los fundamentales para evitar la dispersión de esfuerzos y recursos. Los principales objetivos de planificación pueden agruparse en: económicos, sociales y otros (tecnológicos, legales, etc.). OBJETIVOS ECONOMICOS Se relacionan con el funcionamiento de la organización y, por tanto, abordan cuestiones lógicas para cualquier sujeto económico, tales como: • Asegurar la rentabilidad de la operación • Propiciar el aumento de los beneficios • Facilitar la flexibilidad de los procesos Aspectos a considerar en la determinación de los objetivos para la actividad turística serán, entre otros: ◊ El manejo de capacidades debe propiciar la suficiente flexibilidad para el diseño de ofertas complementarias. ◊ La inversión en equipamiento complementa las posibilidades de reconversión. ◊ Los gastos deben disminuirse racionalmente para aumentar beneficios ◊ Las tareas estarán ordenadas de modo integral y coordinado. OBJETIVOS SOCIALES En el desarrollo del turismo a cualquier escala, y por tanto en su planificación, estarán presentes estos objetivos. El funcionamiento del turismo involucra aspectos de carácter social, tanto derivados del importante papel que desempeña el factor humano como por la interacción que establece con el resto de la sociedad. Los objetivos de carácter social más característicos se orientan a: • Mantener y elevar el prestigio de la marca e imagen que distingue a la organización (empresa, destino específico o al país). • Lograr un grado aceptable de participación de la población local, tanto en relación a los turistas como en la preservación del patrimonio. • Contribuir al desarrollo social y el cuidado del entorno, tanto en sentido material como espiritual y cultural. En la práctica, se seleccionan los objetivos fundamentales convenientemente coordinados con las posibilidades existentes. Una vez establecidos se integrarán al plan, donde se ha considerado la situación existente, los condicionamientos internos y externos

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y definido el futuro deseado para el objeto planificado.

5. FORMULACION DE ESTRATEGIAS - Definición de estrategias y previsiones
• Estrategias, objetivos y metas: Análisis de los objetivos establecidos. Definición de posibles estrategias. Selección de variantes. • Validación de la estrategia: Confrontación de las previsiones iniciales para el establecimiento de una adecuada coherencia entre objetivos, estrategias y metas. Previsiones de la demanda, necesidades de alojamiento, empleo, inversiones, ingresos, etc. - Definición de programas prioritarios • Cálculos iniciales de las inversiones y medidas de actuación requeridas para: Ampliación y modernización de la planta turística. Promoción. Formación y capacitación de los recursos humanos. Mejoramiento de la infraestructura. Conservación de los recursos naturales y del patrimonio turístico. Mejoramiento de los servicios públicos. - Efectos económicos y sociales de la estrategia elegida • Efectos en: La producción y el empleo La balanza de pagos El presupuesto público (ingresos y gastos) El desarrollo regional y local El medio ambiente La vida sociocultural. • Consecuencias de las medidas a implementar en: La organización y dirección de la actividad El sistema de planificación y control Aspectos legales y reglamentaciones.

6. INSTRUMENTOS DE LA PLANIFICACION TURISTICA
- Información estadística La planificación exige información y ello determina la necesidad de contar con datos cuantitativos y cualitativos relacionados con el objeto y su entorno. La estadística es un instrumento imprescindible, el soporte básico de la planificación. Condiciones y propiedades que debe cumplir: Objetivos básicos: Conocer la realidad en que se desarrolla la actividad. Estudiar el pasado y las perspectivas Programar alternativas de variación. Facilitar decisiones adecuadas. Objetivos Complementarios: Fundamentar acciones y medidas

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Publicación sistemática y periódica de datos. Condiciones: Coherencia y uniformidad en los conceptos y criterios empleados. Fiabilidad de los datos y sus fuentes. Exactitud de los valores (insesgados). Aplicación y operatividad. Consistencia y representatividad. Funciones básicas de las estadísticas del turismo: MEDIR: - Llegadas - Estancia - Concentración: Temporal y Espacial - Ingresos: Total y Gasto Medio - Consumo: Nacional e Importado INFORMAR: - Aprovechamiento de los recursos - Capacidad receptiva en alojamiento - Estructura de explotación de las empresas - Rendimientos económicos EVALUAR EFECTOS: - En la Renta Nacional - En el empleo - En el desarrollo: Nacional y Territorial - En el comercio ANALIZAR: - Efectos sociales positivos (Culturización, intercomunicación y transformación de esquemas de conducta) - Efectos negativos (Alteraciones al medio urbano y al entorno natural, aumento de la prostitución y el delito) - Problemas de las estadísticas. En la esfera del turismo se manifiestan situaciones o fenómenos que afectan en alguna medida la calidad de la información estadística. Los principales son: • Inmaterialidad de los servicios • Identificación inadecuada de las ramas directamente ligadas al turismo • Carácter agregado de producciones relacionadas con el turismo • Masificación y carácter estacionario del turismo • Sensibilidad a todo tipo de factores de influencia • Ausencia de conceptos universalmente aceptados • Escasa asignación financiera para estudios del turismo • Inadecuada preparación técnica de los conductores de la actividad • Diversidad de procedimientos en la captación y elaboración de datos. - Los estudios de base Un instrumento indispensable en la planificación turística es el conjunto de investigaciones denominadas estudios de base, cuya razón de ser esta dada en la necesidad de contar con elementos necesarios para enfrentar las exigencias que se presentan en todo proceso de planificación, desde el diagnóstico hasta el control. Entre los principales estudios de base se destacan: • El inventario de recursos turísticos • La investigación de mercados • Los estudios de imagen y satisfacción

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• Los análisis económico - financieros - La modelación matemática El desarrollo de la econometría permite analizar diversas relaciones que ocurren en la operación turística. A través del vínculo entre las matemáticas y la estadística se hace posible el estudio de ciertos fenómenos, facilitando estimar su evolución posterior. En el turismo se aplican por lo general tres clases de modelos econométricos: • Explicativos de la actividad turística • De decisión, para definir alternativas posibles • De predicción de magnitudes turísticas - Métodos de evaluación de proyectos Al considerar la necesidad de establecer programas de acción en los cuales resulta determinante contemplar proyectos de inversión, el empleo de los métodos dirigidos a la determinación de la factibilidad del proyecto y su efectividad técnico económica, son algo indispensables.

PROGRAMA DE DESARROLLO TURISTICO
RELACION TURISMO - ESPACIO
El turismo manifiesta una elevada exigencia espacial o territorial, resultante de su interacción con el entorno que le sirve de sustento y la ubicación de los atractivos e instalaciones que en el mismo tienen su asiento físico. La relación hombre - espacio conforma el denominado “geosistema”. Este es un sistema abierto donde participan elementos naturales y los creados por la sociedad. Cualquier componente de ese sistema interactúa con los demás, aportando ciertas resultantes que harán más o menos equilibrado el funcionamiento del sistema. Desde ese punto de vista, la incorporación y desarrollo del turismo en un espacio determinado genera fenómenos que pueden desembocar en conflictos de diversa intensidad, según los componentes con los cuales interactúe. Al considerar la relación turismo - espacio es necesario abordarla a partir de los tres condicionantes del espacio: como recurso turístico como soporte de la actividad turística como medio de producción. Cada una de estas cualidades da origen a diferentes formas de uso del espacio, condicionadas por las modalidades de turismo que se desarrollen en el lugar. Las exigencias espaciales que presenta el turismo, en cuanto al área a utilizar, la intensidad de la transformación que opera sobre el espacio, los recursos a emplear y consumir, etc., determinan la puesta en marcha de procesos en los cuales se verán involucrados otros usuarios del espacio. Esto obliga a la necesaria compatibilidad y coordinación de las actividades que confluyen sobre un mismo espacio, que bajo

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cualquier consideración es un recurso escaso 3 Esto es un punto de partida obligado para la elaboración de un programa de desarrollo turístico; así como para el establecimiento de normativas y regulaciones para el ordenamiento territorial y turístico.

1.- PLANIFICACION ESPACIAL DEL TURISMO
El trabajo de planificación referido al desarrollo de zonas o destinos turísticos, se comporta de modo semejante a cualquier otra forma de planificación. No obstante, se presentan ciertos aspectos que deben ser esclarecidos. En el tratamiento espacial, el diagnóstico constituye una fase sumamente importante. En ella se define la potencialidad del territorio y sus limitantes para el desarrollo del turismo. Esto permite establecer las prioridades de actuación y facilitar el fundamento de las medidas y proyectos a tener en cuanta durante la confección y puesta en marcha del correspondiente plan. Al considerar esos aspectos, la planificación del desarrollo turístico de zonas o destinos se guía por ciertas directrices que responden a la problemática espacial y se orientan al establecimiento de una racionalidad propia del fomento territorial del turismo.

2.- PRINCIPALES DIRECTRICES
- Definir la zona de actuación: Lógicamente, la primera condición para elaborar un plan de este tipo es la determinación del espacio o territorio objeto de planificación. El establecimiento de la zona dependerá en primer lugar de los recursos turísticos y condiciones existentes en la misma. Esto, a su vez, permite determinar cuál modalidad de turismo es posible desarrollar en ese espacio. La importancia de estas cuestiones radica en que cada modalidad de turismo plantea exigencias espaciales y determina relaciones en ese geosistema que no son igualmente conflictivas o sensibles bajo ciertas condiciones. Por otra parte, habrá que considerar el estado actual de la zona y la intensidad de la actividad turística que se pretende fomentar, pues no resulta igual el tratamiento de espacios saturados, en desarrollo o nuevos. - Formas de actuación: A pesar de lo antes señalado, respecto a los diferentes condicionamientos que introducen en la planificación las diversas características espaciales, es posible definir los contenidos generales de las tres formas básicas de actuación a contemplar por un programa de desarrollo turístico. ACCIONES DE FOMENTO Y DESARROLLO Infraestructura - Accesos (internos y externos) - Redes de abasto de agua y energía - Sistemas de saneamiento
3 Boullón, Roberto (1996) Planificación del Espacio Turístico. Editorial Trillas, México.

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Servicios públicos

Equipamiento

- Limpieza y jardinería - Salud - Seguridad - Comunicaciones (internas y externas) - Alojamiento - Alimentación - Red comercial - Recreación

ACCIONES DE TUTELA Y CONTROL Normas y procedimientos - Funcionamiento urbano - Actividad empresarial - Organización local Acciones de vigilancia - Autorización de obras - Cuidado del ornato - Imagen urbana Medidas de protección - Preservación del paisaje - Uso del patrimonio - Control de aguas y desechos ACCIONES DE CORRECCION Y PROTECCION Conservación del medio - Repoblación forestal - Parques y Reservas Naturales - Contaminación ambiental Conservación patrimonial - Restauración de monumentos - Rehabilitación de edificaciones, plazas y calles

3. TIPOS DE ESPACIOS A PLANIFICAR
- Planificación del litoral El caso del litoral es un ejemplo característico de los problemas asociados con el desarrollo del turismo en un espacio donde cohabitan otras actividades económicas y su consideración a los efectos de la planificación. La peculiaridad del litoral, como franja donde confluyen factores marítimos y terrestres, hace del mismo un espacio diversificado desde el punto de vista de su uso económico. En el litoral figuran actividades pesqueras, de transporte, agrícolas y de recreación, además de los asentamientos humanos y otras formas de ocupación. El desarrollo turístico del litoral demanda una compleja actuación, tanto para la planificación como para la administración pública. Las condiciones imperantes hacen imposible abordar el desarrollo del turismo aislado de los otros usuarios del espacio, los cuales en la mayoría de los casos son antecesores de esa actividad en cuanto a su presencia y desenvolvimiento en el lugar. No obstante, los condicionamientos para un desarrollo turístico en el litoral tendrán connotaciones diferentes según se trate de un espacio “híbrido” (donde intervienen diversas actividades) o uno “especializado” (donde sólo actúa el turismo). Aunque estas son situaciones extremas, en la práctica se manifiesta más comúnmente el caso intermedio, donde el turismo se enfrenta sólo a una o dos actividades más.

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El desarrollo turístico del litoral plantea la necesaria solución a exigencias propias de su operación en ese entorno, tales como: - El suministro de agua - La evacuación de desechos sólidos y líquidos - Las condiciones de vida de la población residente - El dimensionamiento de las actividades. Un aspecto esencial para abordar la planificación del desarrollo turístico en el litoral (aunque también es válido en otros casos), consiste en la conveniencia de contar con normativas que regulen el uso de estos espacios. Estas representan una información básica para la actuación de la planificación. - Planificación del espacio rural y de montaña En este caso, las condiciones topográficas y ecológicas introducen características que generan situaciones sensibles a la intervención del hombre y la actuación de cualquier actividad económica, incluyendo al turismo. El ámbito rural y de montaña resulta espacio ideal para el asentamiento de producciones tradicionales (agrícolas, ganaderas y silvícolas, entre otras). Sin embargo, modernamente se han establecido otras actividades (minería, hidroeléctricas y ciertas industrias transformadoras) promotoras de conflictos derivados de la ocupación del suelo y de la introducción de procesos que alteran la sustentabilidad. Esta complejidad en el uso del espacio, unida al desarrollo de asentamientos humanos, carreteras y redes eléctricas, motiva transformaciones que, a veces, deterioran el entorno natural y anulan las posibilidades de desarrollo turístico. Las modalidades del turismo de naturaleza, por otra parte, presentan también sus propias exigencias al espacio. La creación de edificaciones destinadas al alojamiento de visitantes y trabajadores, así como de nuevas instalaciones de servicios, además de la reserva de áreas específicas para la realización de actividades tales como: recorridos, equitación, acampadas y otras, son algunas de esas exigencias. Un programa de desarrollo adecuadamente elaborado debe garantizar la correcta distribución de áreas, propiciar un mejor aprovechamiento del suelo y contribuir, con la designación de reservaciones, a la conservación del medio ambiente. Esto facilitará una adecuada integración y el equilibrio del geosistema. - Planificación de urbanizaciones El patrimonio histórico - cultural representa el atractivo fundamental para el denominado turismo cultural o de ciudad. Su empleo con fines turísticos se realiza principalmente en espacios urbanizados. Por ello, son consideradas las formas menos generadoras de conflictos referentes a la ocupación del espacio. El uso con fines turísticos del patrimonio histórico - cultural, a juicio de los expertos, dista mucho de estar agotado. Las variantes actuales (congresos, ferias, fiestas y otros eventos) no representan un aprovechamiento intensivo de tales recursos. No obstante, esta demanda crece en la actualidad con mayor rapidez que la de sol y playa. Para aprovechar este patrimonio con garantías de éxito y continuidad debe

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acometerse seriamente un plan de rehabilitación, protección y conservación arquitectónica y artística del mismo. Igualmente y como parte de dicho plan, es necesario contemplar las acciones orientadas al diseño de productos turísticos que se integren tales atractivos; así como, propiciar el mejoramiento de los servicios y ampliar la dotación de instalaciones vinculadas a la actividad turística que se desarrolla en esos centros.

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INVENTARIO DE RECURSOS TURISTICOS
ANTECEDENTE DEL DESARROLLO TURÍSTICO 1.- NECESIDAD DEL INVENTARIO
Al iniciar cualquier proceso de planeación turística es imprescindible, ante todo, definir el conjunto de recursos con que se cuenta para fomentar el desarrollo del turismo en un espacio geográfico determinado. Por ello, la primera labor antecedente a la planeación es un trabajo de campo dirigido a inventariar los recursos turísticos, su disposición y evaluación4. Recursos turísticos son todos los elementos disponibles en un espacio dado (de origen natural o creados por el hombre), susceptibles de su uso y aprovechamiento con fines turísticos. A partir de esta sencilla definición, el inventario de recursos turísticos consiste en el registro, ordenación y catalogación del total de recursos (o de un conjunto delimitado de los mismos) presentes en un área seleccionada. En general, se puede comenzar por el estudio de los recursos básicos y continuar en posteriores etapas con los complementarios para el desarrollo turístico de un área que comienza. En otros casos es necesario realizar un inventario total, donde se abarque el universo de recursos. La realización de un inventario exhaustivo proporciona una sólida base de partida para la determinación de la realidad precisa donde se proyecta fomentar el turismo y para lo cual se acometerá posteriormente un proceso de planeación. El trabajo a realizar supone, en primer lugar, determinar los recursos a catalogar y estructurarlos según zonas o espacios específicos. En la práctica común se elaboran tablas guía que serán empleadas en la recogida y clasificación de la información en el terreno5.

2.- RECURSOS A INVENTARIAR
Se han de inventariar los recursos básicos para el desarrollo del turismo, estructurados según bloques o áreas. Esos bloques se corresponden por lo general con el esquema siguiente: 1. RECURSOS NATURALES 2. RECURSOS HISTÓRICOS - CULTURALES 3. INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA 4. INFRAESTRUCTURA - EQUIPAMIENTO (SERVICIOS)
4 Rodríguez Fariñas, Ricardo (1995) Inventario de Recursos Turísticos. CETUR, La Habana, Cuba. 5 Corporación Nacional de Turismo (1998) Metodología de Inventario Turístico, Colombia.

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Desglose del inventario
Cada bloque comprende, a su vez, otros subgrupos de elementos que han de inventariarse y evaluarse. A modo de orientación, los elementos a considerar son: BLOQUE 1: RECURSOS NATURALES a) Fauna: especies y sus características b) Vegetación: elementos destacables, autóctonos y endémicos c) Geomorfología d) Paisaje: macro y micro BLOQUE 2: RECURSOS HISTÓRICOS - CULTURALES a) Arquitectura popular b) Arquitectura monumental c) Artesanía d) Manifestaciones artísticas e) Folklore f) Juegos populares g) Fiestas y tradiciones h) Ferias y eventos i) Gastronomía, vinos y otros productos similares de la localidad j) Urbanismo BLOQUE 3: INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA ◊ ALOJAMIENTO: a) Hoteles b) Hostales c) Pensiones d) Casas para alquilar e) Camping f) Refugios / albergues ◊ RESTAURACIÓN g) Restaurantes h) Casas de comida i) Cafeterías / bares ◊ INSTALACIONES DE OCIO a) Discotecas / Centros Nocturnos b) Salas de fiestas / Otras c) Piscinas d) Centros deportivos e) Pistas deportivas BLOQUE 4: INFRAESTRUCTURA - EQUIPAMIENTO (SERVICIOS) ◊ SERVICIOS GENERALES a) Gasolineras b) Taller de mecánica c) Bancos / Cajas de Ahorro d) Clínica / Dispensario / Consultorio e) Farmacias f) Comercios g) Librería / Kioscos de prensa

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h) Estacionamientos ◊ COMUNICACIONES i) Correo / Telégrafo j) Teléfono k) Ómnibus l) Ferrocarril m) Aeropuerto n) Centros de información ◊ INSTALACIONES CULTURALES o) Centro cultural / Galería de arte p) Biblioteca q) Cine / Teatro r) Museo s) Colegio / instituto t) Asociaciones culturales ◊ INFRAESTRUCTURA RURAL u) Senderos señalizados v) Parques forestales w) Cañadas

Otros aspectos del estudio de campo
El inventario de recursos va a proporcionar uno de los compendios informativos más completos acerca del área. No obstante, existen otros aspectos que conjuntamente con el inventario es necesario integrar al estudio de campo. Aún cuando éstos no son recursos como tales, si son integrantes del escenario total del área en estudio e influyen consecuentemente en la configuración de la misma y en los resultados del inventario. Algunos de esos aspectos, que es conveniente tratar, son los IMPACTOS NEGATIVOS detectados en el área, los cuales de existir, estarán afectando directa o indirectamente a los distintos recursos y en definitiva a su posterior utilización turística. En la detección de los impactos negativos, se ha de chequear la presencia de: a) Acumulación de desperdicios o basuras b) Ruidos c) Contaminación visual d) Contaminación de aguas e) Polución atmosférica f) Degradación de la flora g) Perturbación de la fauna h) Saturación de zonas Al mismo tiempo, pueden trabajarse otros aspectos sobre el terreno, preparando ENCUESTAS enfocadas a: I. POBLACIÓN LOCAL II. EMPRESAS TURÍSTICAS III. ADMINISTRACIÓN PÚBLICA IV. TURISMO RECEPTIVO Todas estas informaciones adicionales ayudarán a la toma de decisiones y adopción de medidas por parte del equipo planificador.

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El estudio de campo permite la primera toma de contacto con las comunidades y administraciones locales, facilitando valorar su disposición hacia el futuro proyecto que se pretende ejecutar en el área. Las encuestas a empresas turísticas del área pueden proporcionar una muy útil información de primera mano acerca del turismo actual en la zona, su caracterización, volumen, expectativas y otros datos de interés. En el trabajo con encuestas es importante tener en cuenta que éstas han de adaptarse a los objetivos que se desean conseguir, con un número de cuestiones y contenidos suficientes pero no excesivos, de tal modo que el volumen de datos obtenidos sea manejable y permita conclusiones. Tan negativo es el defecto como el exceso en el número de preguntas.

3.- DETERMINACIÓN DEL POTENCIAL TURÍSTICO Zonificación del potencial
En este punto y habiendo realizado el inventario, se cuenta ya con una información completa y elaborada acerca del área - su situación, recursos y sus carencias -. Tras el trabajo de recopilación y ordenación de la información se procede a su análisis y evaluación. Una vez inventariados los recursos, es necesario valorar cuál es su susceptibilidad de desarrollo o aprovechamiento turístico, con relación a los objetivos que se persiguen, es decir, la potencialidad turística. Se define el POTENCIAL TURÍSTICO DE UN ÁREA como: ⇒ Aptitud para el desarrollo turístico ⇒ Susceptibilidad de desarrollo turístico sobre la base de los recursos disponibles. Evaluar la potencialidad turística permitirá una primera zonificación del área en espacios específicos o sub conjuntos, según su aptitud para el desarrollo turístico.

Evaluación del Potencial Turístico
Las diferencias entre las distintas áreas sometidas a estudio imponen una matización de criterios en función de las peculiaridades. Se trabajará con criterios de evaluación flexibles, basándose en la utilización de indicadores. Los indicadores proporcionan una magnitud. El valor de determinadas variables sirve como punto de referencia, permitiendo la comparación entre los distintos datos 6. El ámbito genérico de aplicación de los indicadores es la unidad total del área, condicionada a su tamaño geográfico y a su propia caracterización, pudiendo dividirse en espacios más pequeños o subáreas según estos condicionantes. En esta aplicación se utilizan cuatro indicadores fundamentales ⇒ Ambientales ⇒ Turísticos ⇒ De percepción ⇒ Antrópicos Una breve enumeración del contenido de los indicadores señalados, permite apreciar el alcance de la evaluación.
6 Leno Cerro, F. (1993) Técnicas de Evaluación del Potencial Turístico. Editorial MICYT, Madrid, España.

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INDICADORES AMBIENTALES Evalúan la susceptibilidad de aprovechamiento turístico de los aspectos medio ambientales propios del área, valorándose: • Valor ecológico • Características ambientales autóctonas y/o locales • Existencia de unidades ambientales relevantes • Existencia de endemismos • Fauna y flora autóctonas (diversidad, endemismo, etc.) • Macro y micro paisaje • Geomorfología INDICADORES TURÍSTICOS Evalúan la susceptibilidad del desarrollo y uso turístico en el aspecto de equipamiento y servicios dentro de la comarca de estudio, valorándose: ⇒ Existencia de alojamientos turísticos o idoneidad para su implantación. ⇒ Existencia de productos turísticos, actividades, oferta turística o idoneidad para su implantación (restauración, animación, etc.). ⇒ Existencia de equipamientos, servicios o posibilidad para su implantación (sanitarios, comerciales, etc.). ⇒ Existencia de adecuada infraestructura de comunicaciones externas e internas (carreteras, teléfonos, etc.). INDICADORES DE PERCEPCIÓN Evalúan el grado de confort “psicológico” que un turista puede “percibir” en el área, entendiendo como tal una evaluación directamente proporcional al grado de aprovechamiento turístico que de esa zona puede llevarse a cabo. El proceso de percepción implica tres facetas diferentes: • La experiencia sensorial, es decir, la apreciación general o captación global que se tiene del entorno. • La cognición o estructuración de la información que el visitante realiza internamente. • La evaluación o preferencia estética, que es en definitiva la evaluación con relación a las referencias que se poseen y otras experiencias adquiridas. La percepción es un proceso marcadamente individual, psicológico y fisiológico, siendo particularmente difícil su homogeneización, haciendo en consecuencia, compleja la valoración de un área a este nivel. Por otra parte, ha de tenerse en cuenta la llamada “percepción social”, término que hace referencia a la desigual percepción que se tiene de los fenómenos en dependencia de la procedencia social de la persona / visitante. Se aplica, sin embargo, un cierto estereotipo en relación con el turista aceptado genéricamente, considerando unas características homogéneas de los mismos. En general, el indicador de percepción comprenderá aspectos tales como: ⇒ Aire ⇒ Aguas ⇒ Desechos (sólidos y líquidos) ⇒ Ruidos ⇒ Descanso, tranquilidad
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⇒ Dinámica del paisaje ⇒ Acogida del entorno INDICADORES ANTRÓPICOS Se evalúa el potencial uso y desarrollo turístico de todas las manifestaciones humanas en la comarca, valorando entre otros aspectos: la arquitectura popular y monumental, artesanía, gastronomía, costumbres, fiestas y tradiciones; así como: la población (sus tipos, cualidades humanas, receptividad, hospitalidad, etc.).

El método de evaluación
La valoración que se hace de cada indicador y subindicador no puede efectuarse objetivamente a partir de un criterio común (idéntico) para cualquier área objeto de estudio. Así, el método de evaluación empleado se basará en una ponderación de los factores en función del criterio de un equipo de expertos. El primer paso es la selección de este equipo, fundamental para el proceso de valoración. Las opiniones de esos expertos han de ser válidas y orientadoras. Este equipo debe integrar necesariamente a algunas de las personas que han realizado el estudio de campo. ¿Cómo se establece un criterio de ponderación? Básicamente en función de los objetivos y prioridades que se deriven del propio estudio y a partir de experiencias internacionales. Con esto se establecerá una escala de valores. Es posible trabajar atribuyendo una valoración máxima unitaria (1) como suma de los pesos específicos de cada indicador. Dentro de ese total, puede ocurrir que se le atribuyan a todos los factores un mismo peso, en cuyo caso, tendrían el mismo valor, o que se destaque la importancia de unos factores sobre otros - caso más real - con lo cual las ponderaciones serán diferentes para cada factor. Teniendo en cuenta esa escala de referencia, cada experto, conforme a su criterio, valorará cada área / subárea con los cuatro indicadores (que es en realidad valorar con cada subindicador) atribuyendo una evaluación final por área de cada indicador y subindicador. Las valoraciones finales de cada miembro del equipo se promediarán obteniéndose una valoración final de la potencialidad turística para el área o subárea de que se trate. La relatividad de la ponderación se compensa con la conjunción de los criterios de los expertos.

Principales “conquistadores” y “desalentadores” de un área
Aparte de la evaluación general de potencialidad han de tenerse en cuenta los aspectos más relevantes, tanto positivos como negativos de un área. Es decir, los principales aspectos que atraen “conquistadores” y aquellos que generan el rechazo “desalentadores”. Este criterio es necesario porque, sencillamente, en el área existirán aspectos que por sí mismos ya constituyen un atractivo relevante o un desalentador decisivo, haciendo variar ostensiblemente la valoración de su potencialidad. Así por ejemplo, un vertedero incontrolado en el área supone un desalentador que influirá negativamente en la valoración del área donde se ubica. Del mismo modo, la existencia de una especie animal única, una tradición popular singular y diferenciada, hará variar la potencialidad de modo

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favorable.

Balance y zonificación
Una vez realizada la evaluación con el empleo de los indicadores e identificados los principales “conquistadores” y “desalentadores”, puede establecerse una zonificación del área basándose en su potencialidad. Se emplea comúnmente una gradación del potencial de muy alto, alto, medio y bajo, que numéricamente tendrá una correspondencia con la escala antes establecida, significando: Muy Alto: excelentes condiciones para el desarrollo de un proyecto de turismo (siempre con relación al objetivo previsto). Los recursos constituyen por sí mismos suficiente atractivo y la infraestructura permite atraer una demanda de calidad sin apenas esfuerzo inversionista y promocional. Alto: buenas condiciones para el desarrollo turístico, pero existen ciertas carencias o problemas susceptibles de solución. Medio: atractivos no destacados. Deficiencias significativas en el ámbito de accesos, infraestructuras, etc. Necesidad de un esfuerzo inversionista y promocional. Bajo: escaso atractivo natural y cultural, bajos o inexistentes niveles de infraestructura y equipamiento. El propio análisis del potencial permite establecer una primera zonificación (zona de potencial muy alto, alto, etc.) según su aptitud para el desarrollo turístico a partir exclusivamente de los recursos. Los resultados pueden trasladarse a un mapa o croquis de trabajo, permitiendo disponer de una idea de conjunto respecto al potencial turístico de toda el área, tanto de modo general como por las diferentes subzonas. El análisis hasta ahora realizado es exclusivamente sobre la base de los recursos. Sin embargo, esta primera estimación no tiene en cuenta criterios de impacto ambiental, ecológico, etc. Por lo que será necesario introducir posteriormente cuestiones de fragilidad ecológica y social, como paso previo a la determinación de las acciones a desarrollar, ya que todas las áreas teóricamente factibles, según recursos y potencialidad habrán de limitarse o restringirse en función de estos criterios.

Fragilidad ecológica y fragilidad social
La planificación del desarrollo turístico integrado de una comarca implica necesariamente la elaboración de un estudio de fragilidad ecológica y fragilidad social. Se trata de utilizar racionalmente sus recursos, minimizando los impactos negativos en el entorno. No es suficiente saber qué recursos son teóricamente posibles de desarrollar con fines turísticos; sino, cuáles de ellos son susceptibles de desarrollar sin que tengan una repercusión negativa apreciable en el entorno, conociendo las zonas más idóneas para su futura implantación. Con el fin de determinar esta zonificación, se estudiarán los posibles impactos de un eventual desarrollo turístico, conociendo previamente las zonas de mayor riesgo en ese sentido.

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- Fragilidad ecológica
Determinar la fragilidad ecológica supone determinar las áreas ecológicamente más vulnerables o frágiles, con vista a su limitación o restricción para el uso turístico. Todos los recursos han de ser explotados con racionalidad, pero más aún aquellos que se revelan como especialmente sensibles a la presencia humana. Particularmente, el uso de los recursos naturales habrá de someterse a una ordenación estricta. Por ello, un estudio de fragilidad se impone en el proceso de planificación como algo ineludible. Se han de estimar cuáles son las áreas ecológicamente más vulnerables, los períodos (especialmente en lugares con presencia de fauna) y, por tanto, dónde el control del desarrollo turístico habrá de ser más estricto, o incluso restringido. Expertos del Consejo de Europa estiman como PRINCIPALES CAUSAS DE DEGRADACIÓN DEL MEDIO NATURAL las siguientes: ♦ REGRESIÓN DEL ESPACIO NATURAL, ARTIFICIALIZACIÓN, por el desarrollo de vías de comunicación, zonas industriales, zonas de ocio y residencias secundarias, urbanización y el reemplazo de la vegetación autóctona por plantas exóticas. ♦ PARCELACIÓN DEL TERRITORIO: fenómeno relativamente reciente, provocado por el desgaje del territorio en parcelas, islotes, a menudo sin comunicación entre sí, por la red de autopistas. Ciertas poblaciones animales se resentirán, carentes a veces del espacio mínimo para vivir. ♦ DEGRADACIÓN CUALITATIVA: efectos negativos de pesticidas, productos químicos, metales pesados y otros contaminantes. ♦ BANALIZACIÓN DE LOS PAISAJES: provocada por grandes zonas de monocultivos, “corrección” de los cursos de agua, destrucción de bosques, tala de árboles y otras alteraciones del entorno. ♦ LA VELOCIDAD CONSIDERABLE con la que se efectúan las numerosas intervenciones (ver agresiones), gracias al poder de los medios mecánicos. Antes los cambios se producían más lentamente, lo que permitía una mejor adaptación de las poblaciones animales y vegetales. Un turismo no planeado puede contribuir a provocar esta degradación. La labor del planificador consistirá en prever y evitar en la mayor medida posible estos efectos. Un estudio de fragilidad ecológica ayudará a ello. En ese caso se hace necesario acudir al criterio de expertos. Paisajistas y ecólogos que conozcan el área son los especialistas más indicados para este tipo de tarea. En el caso que el área de estudio este ubicada en un territorio que englobe áreas naturales protegidas, se tendrán en consideración los planes de ordenación o de uso y gestión, según su caso. Normalmente, estos planes recogen los distintos niveles de uso, incluyendo el turístico.

- Fragilidad social
Al igual que los recursos naturales son frágiles, no lo son menos las culturas y el

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modo de vida social. Determinar la fragilidad social implica la detección de los aspectos humanos y sociales que pueden ser fácilmente alterables en "vida" o evolución habitual por la afluencia turística. Este es otro aspecto que ha de tenerse en cuenta en el proceso de planeación. Cualquier comunidad sometida a una presión excesiva de turistas se arriesga a ver modificado, no siempre de manera positiva, su modo de vida habitual. Sin embargo, son las poblaciones aisladas, bien geográfica, social o culturalmente (y en lo económico), las que corren más riesgos de verse dañadas en su actividad normal por el flujo de turistas. Esas poblaciones suelen conservar intactas tradiciones y modos de vida que un flujo incontrolado de turistas puede alterar irreversiblemente. No hay que olvidar que muchas veces las propias comunidades locales no tienen un elevado grado de autoestima acerca de su cultura y modo de vida, lo que hace que sean aún más vulnerables a las influencias externas que puedan introducirse. Por otra parte, es recomendable que sea el turista quien se integre en la cultura local y no al contrario. Es inevitable que una mayor apertura, la mayor comunicación, conlleve un intercambio. Pero éste sólo será positivo si nuestros potenciales visitantes son turistas ecológica y socialmente concienciados y, por tanto, respetuosos al máximo con el entorno social, cultural y natural de los lugares que visitan. CLAVES EXTERNAS Como claves externas para no dañar la cultura autóctona de los habitantes de la comarca se pueden señalar: • Gestión sobre el número de visitantes, a fin de controlar la afluencia de los mismos en número y composición, duración de la estancia y otros aspectos. • “Seleccionar” a nuestros potenciales turistas, con dos pautas fundamentales: respeto e integración. Conseguir esto no es tarea fácil, aunque preseleccionar los intermediarios turísticos ofrecerá unas ciertas garantías, trabajando únicamente con aquellos que tengan experiencia en turismo ecológico, rural, ambiental; así como el empleo de "filtros" (centros de interpretación, de acogida y encuentros de información). • Formación y concienciación de la población local afectada, otorgándoles las "herramientas" necesarias para poder conservar su propia idiosincrasia, adaptándose a esta nueva actividad socioeconómica. Como conclusión del estudio de fragilidad ecológica y fragilidad social se obtendrá una información susceptible de ser utilizada para determinar aquellas áreas que han de limitarse o restringirse para uso turístico. A la primera delimitación de áreas, según su potencial turístico, se superpondrá esta nueva delimitación, modificando el primer croquis de trabajo.

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GESTIÓN LOCAL DEL TURISMO
PATRIMONIO Y TURISMO
1.- PATRIMONIO
La palabra patrimonio proviene del latín. Hacía referencia a los bienes hereditarios que pasaban de padres a hijos. Tenía por tanto, una connotación de ámbito familiar. Actualmente, al hablar de patrimonio, a parte de mantener su sentido inicial, hace también referencia a los objetos tangibles y a los conocimientos que hemos heredado de nuestro pasado y que, una vez utilizados, admirados, tocados, recompuestos, etc. dejaremos al futuro. Así, podemos considerar el patrimonio como el conjunto de bienes culturales, materiales e inmateriales, que, sin límite de tiempo ni lugar, han sido heredados de los antecesores y se han reunido y conservado con el objeto de ser transmitidos a las generaciones futuras. El patrimonio se convierte, de este modo, en un bien público cuya conservación ha de estar asegurada por los poderes públicos. Según Desvallées, el término francés “patrimonie” se distingue de “heritage” (herencia) en el que el primero expresa un concepto más amplio al incluir no solamente los bienes heredados sino también los aportados por cada generación. Sin embargo, este mismo concepto de patrimonio es equivalente del término inglés “heritage”. Podría decirse, por tanto, que es a partir de la noción de patrimonio personal y familiar, cuando dicho concepto se extiende al patrimonio colectivo durante la Revolución Francesa, dando origen al patrimonio de la nación, que en un principio estaba formado casi exclusivamente por los bienes y propiedades vinculadas a la figura del monarca, y que llegó a convertirse en sinónimo de bien público a partir del momento en que se nacionalizan los bines del clero y de los emigrados. Va apareciendo, así, un sentimiento colectivo en el que, por patrimonio nacional, se entiende cualquier bien que exista y pueda ser considerado propiedad de la colectividad. Si en el ámbito individual la noción de patrimonio como herencia parece clara, en el ámbito colectivo no lo es tanto, sobre todo si lo contemplamos desde nuestra perspectiva de sociedad moderna. De todas maneras, es bien cierto que aceptamos e incluso disfrutamos de la idea de la necesidad de la existencia de un patrimonio colectivo. Es evidente que si existe una herencia individual debe existir también una herencia colectiva. Más allá de definiciones y discusiones terminológicas, hoy en día existe una idea generalizada que el patrimonio es una construcción cultural y como tal está sujeta a cambios en función de las circunstancias históricas y sociales. Nuestra sociedad moderna ha elaborado su propia versión del patrimonio colectivo, incluyendo bienes culturales y de la naturaleza, y presuponiendo la existencia de un patrimonio de toda la humanidad. Un ejemplo claro y evidente de lo que acabamos de comentar, lo podemos encontrar en la Antártica, espacio / territorio reclamado en los foros internacionales, por su singularidad y valor, como un patrimonio de toda la humanidad. A pesar de esta reclamación global, su reconocimiento como tal no está asegurado por todo el mundo.

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De la misma manera, también contemplamos con ilusión cómo el legado de las civilizaciones antiguas es reconocido como un bien superior para la humanidad y es protegido por las instituciones nacionales e internacionales en beneficio del enriquecimiento cultural de todos los pueblos. Así, se reconoce de forma universal que existen bienes especialmente apreciados que son resultado de una herencia colectiva y que en justicia nos merecemos por igual todos los seres humanos. Por lo tanto, igual que reconocemos una patrimonio común natural irrenunciable, también reconocemos un patrimonio común de carácter cultural, un legado de las civilizaciones, asimismo irrenunciable.

Patrimonio cultural
El concepto de patrimonio cultural es muy extenso e incluye tanto bienes materiales como inmateriales. La herencia cultural o patrimonio cultural da cabida a múltiples facetas y realidades de nuestro pasado y presente; la literatura, el arte, los monumentos, la arquitectura, la música, las costumbres, la gastronomía, las leyendas, etc. La ambigüedad del concepto de patrimonio cultural es notoria tanto por el hecho de abarcar, como hemos comentado, campos amplísimos y en constante evolución, como por la habitual variación del propio concepto en función del sujeto que lo usa. El patrimonio cultural es, pues, un cuerpo vivo que no responde exclusivamente al pasado, sino que convive con nuestro concepto de contemporáneo. Un cuerpo que incorpora numeroso material y sistemas metodológicos de traducción y transmisión tanto del pasado como del presente. En este apartado, nos centraremos preferentemente en el patrimonio histórico o legado material de la historia. El concepto de patrimonio material tiene que ver con la transmisión de mensajes culturales vía objetos. Unos objetos que hacen de verdaderos mensajeros de cultura, así como de permanentes testimonios de hechos de civilización. La noción de patrimonio está asociada a la idea de paso del tiempo. El transcurrir del tiempo hace que los individuos y los grupos vinculen el presente y el pasado, consolidando las nociones de continuidad o cambio histórico y cultural. Por diversas razones, la comparación entre espacios de tiempo diferentes adquiere perfiles muy nítidos si hay objetos de por medio que ayuden a contrastar. Así, es fácil de comprender que los objetos gracias a sus propiedades, fundamentalmente materialidad y solidez, tienen la ventaja de durar, generalmente más que las personas, presentándose a nuestros sentidos de una forma que admite poca discusión, puesto que no hay lugar a opinar sobre su existencia al hacerse presentes antes nuestros sentidos en todo momento, y además se pueden tocar. El historiador G. Kubler ya sentenció refiriéndose a los objetos “El momento que acaba de pasar se ha extinguido del todo excepto por los objetos que ha podido dejar”. La materialidad y durabilidad de los objetos los hace buenos agentes transmisores de mensajes a través del tiempo, puesto que las trazas de hechos de civilización, de datos de contenido cultural, permanecen inscritos en esos objetos por periodos mas o menos largos, apareciendo claramente ante el observador atento, instruido y capaz de discriminar. Se trata de darse cuenta, tal vez a simple vista, de los signos y señales inscritos en los objetos, para poder profundizar en su interpretación. La idea de que algo

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ha sucedido entre el tiempo del objeto y el nuestro, se vislumbra claramente gracias al objeto7. El patrimonio está formado por objetos que permanecen a pesar del paso del tiempo, sea en uso, sean en un museo. El patrimonio entendido como objetos de la historia, son una materialización de la historia; es decir son como la historia materializada. Bajo esta óptica, obtenemos un principio integrador de toda una serie diversa, casi incalculable, de testimonios materiales de la actividad humana, unos muy imponentes y conocidísimos y otros mas bien modestos y desconocidos para la mayoría de personas, que comunican cosas a quien quiera interesarse por ellas, que hablan de culturas y civilizaciones, de prácticas y costumbres, de creencias y rituales. Así, incluimos en el mismo conjunto patrimonial objetos artísticos como el cuadro de Las Meninas del pintor sevillano Diego Velázquez, objetos monumentales como la pirámide egipcia de Gizeh, documentos escritos como Les Homilies d’Organyà, uno des los primeros textos escritos en catalán en el siglo XII, y objetos etnográficos como un vestido tradicional de las comarcas del Pirineo. Es evidente que los especialistas, ya sean antropólogos, historiadores o arqueólogos, se acercan al patrimonio desde diversas ópticas y a partir de tradiciones disciplinarias distintas. Para ellos, el patrimonio cultural histórico, es insustituible como objeto de estudio ya que les sirve de puerta de acceso al pasado, conjuntamente con la memoria y la historia escrita. Para la mayoría de la humanidad (incluidos los especialistas), el patrimonio es motivo de inspiración, estímulo a la imaginación y la curiosidad, suma de lecciones, fuente de sensaciones físicas, visuales y tácticas, y catalizador de sutiles emociones.

El patrimonio como valor y uso
La idea de patrimonio y la misma idea de patrimonio o bien cultural nos sugieren que estamos ante algo de valor. Valor en el sentido de valía, es decir, de percepción de cualidades estimables en una cosa, no de valor en un sentido lucrativo o especulativo. Se trata, pues, de un concepto relativo sometido a las circunstancias de la percepción y del comportamiento de las personas y, por lo tanto, dependiente de un marco de referencias intelectuales, históricas, culturales y psicológicas que varían con las personas y los grupos que atribuyen valor. Tomemos el ejemplo de un castillo medieval para examinar el proceso habitual de atribución de valor en relación a los bienes del patrimonio histórico. Inicialmente, en sus orígenes, el castillo era una vivienda y seguramente también un refugio para la población que vivía cerca de él. Con el paso del tiempo, éste dejó de ser útil y fue abandonado, convirtiéndose en un edificio en ruinas, refugio de pastores y vagabundos. Al cabo de un tiempo, medio olvidado, alguien lo utilizó como fuente de inspiración de historias y leyendas de la gente de la zona, además de incluirlo en algún poema romántico. Esas leyendas y poemas se convirtieron con el paso del tiempo en parte del folclore local. Su fama aumentaba, hasta que un día, tras ser declarado monumento a instancias de una reconocida asociación, fue restaurado con dinero público y las puertas del castillo fueron de nuevo abiertas par ala curiosidad y disfrute de los visitantes. Hoy en día, todo el mundo lo considera un elemento fundamental del patrimonio del país y es objeto de atracción de masas de turistas que llegan en autocares o vehículos particulares con le tiempo justo
7 Herrero Prieto, L. C. (2000) Turismo Cultural. El Patrimonio Histórico como Fuente de Riqueza. Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, Valladolid, España.

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para verlo rápidamente y hacerse las fotografías de rigor en los emplazamientos más representativos y populares. El valor instrumental, es decir el valor como recurso turístico, didáctico o científico del objeto castillo medieval no es el mismo en el contexto actual, que cuando era útil en la época medieval a los nobles que lo poseían. Pero tampoco es igual al valor como recurso cultural de hace unas décadas, cuando apenas había turismo. El valor como recurso de un objeto patrimonial difiere también poco o mucho del valor como recurso de un objeto del pasado, apreciado como tal, pero que no ha sido declarado bien cultural, ni ha sido incluido en ningún catálogo, y difiere claramente del valor como utilidad del mismo objeto en su contexto original y posterior. Son, todas, etapas que hay que distinguir. El antropólogo norteamericano W.D. Lipe sostiene que los restos del pasado configuran un depósito de recursos potenciales a nuestro alcance para ser utilizados en el presente y en el futuro para el desarrollo cultural de nuestra sociedad. Como las circunstancias sociales cambian con el tiempo, así como la manera de entender el mundo de la gente, no se puede establecer una analogía previa entre recursos potenciales y recursos efectivos. De manera parecida, el valor efectivo como recurso para los distintos grupos sociales de determinados objetos del pasado sólo puede establecerse en función de contextos particulares. Para Lipe estos contextos se configuran en torno a circunstancias históricamente determinadas, como son: las relaciones económicas, los criterios de gusto dominantes, las creencias e ideas mayoritarias, y las formas y estructuras de la investigación en ciencias sociales y humanas. Este interesante planteamiento de Lipe es un intento de sistematizar las razones por las cuales las personas de nuestro tiempo seguimos apreciando, conservando y utilizando los objetos del pasado. Ahora bien, es cierto que este esquema está muy condicionado por la situación y el entorno de la sociedad norteamericana, muy cambiante y muy condicionada por las coyunturas políticas y económicas, que obligan a los gestores del patrimonio histórico, a los políticos y a la opinión pública a pronunciarse a menudo sobre qué sacrificar y qué salvar del legado histórico. Lipe apuesta por proporcionarles un instrumento de reflexión para orientar la toma de decisiones. Por lo tanto, partiendo de las ideas de Lipe, pero asumiendo un carácter más universal y amplio, clasificamos los valores de referencia en tres grandes categorías convencionales: uso, forma y símbolo. a) Valor de Uso El valor de uso es equivalente a los valores económicos e informativo-científicos de otros autores. Se evalúa el bien como elemento que sirve para satisfacer alguna necesidad concreta, sea individual o colectiva, o dar respuesta a algún reto o oportunidad. Además, puede darse un uso inmediato y directo y un uso menos inmediato y menos tangible, por ello distinguimos entre un valor de uso tangible y un valor de uso intangible. b) Valor Formal El valor formal es equivalente al valor estético de otros autores. Se evalúa el bien por la atracción que despierta en lo sentidos y en función del placer estético y la emoción que proporciona, pero también en función de otros atributos difíciles de conceptuar, tales como la preciosidad, la apariencia exótica o el genio. c) Valor Simbólico-Significativo El valor simbólico es el equivalente al valor asociativo de otros autores. Se intenta

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evaluar el bien en la medida que nos pone en relación con su creador o sus usuarios en el pasado. El bien patrimonial u objeto histórico designa, representa o evoca un personaje, una cultura o un acontecimiento del pasado. El objeto histórico presenta la singularidad de participar al mismo tiempo del pasado y del presente. La propiedad del objeto histórico de servir de enlace real con el pasado le confiere un valor excepcional. Hablamos por lo tanto, de valor simbólico en el sentido de que el objeto actúa de presencia sustitutiva de alguien o algo, haciendo de nexo entre personas separadas por el tiempo, por lo que son testimonio de ideas, hechos y situaciones del pasado. 2.- RECURSO CULTURAL / PRODUCTO CULTURAL / OFERTA CULTURAL Tal como hemos comentado anteriormente, podemos complementar nuestras definiciones y descripciones del patrimonio cultural, añadiendo que es el conjunto de recursos culturales de un lugar, creados y conservados por sus gentes a lo largo de su historia. Cuando este patrimonio se estructura para su uso y disfrute, se convierte en producto cultural. Se entiende por producto cultural aquel recurso en el que se puede realizar una actividad (visitar, asistir, participar, estudiar, comprar, comer,...) porque está formulada una propuesta de accesibilidad al mismo (temporal, espacial y económica). Un recurso en el que la propuesta no está definida previamente por el propietario o gestor del recurso, no se considera producto, pues no es posible el uso y disfrute por parte del público. Cuando el producto se promociona fuera de su localidad, se convierte en una oferta cultural, que es un producto cultural promocionado mediante un programa de actuaciones de comunicación, generales o específicas, dirigidas a un público (publicidad, folletos, libros, Web,...). Cuando se realizan sólo acciones de promoción “in situ”, se considera como producto cultural y no como oferta cultural. El público atraído por el producto y la oferta, realiza el consumo cultural. Se entiende por consumo cultural la realización, por parte del público, de la actividad propuesta en el producto cultural. Los diferentes consumidores culturales pueden clasificarse según varios criterios. Un criterio, generalmente aceptado es el de considerarlos a partir del origen de los mismos, surgiendo la siguiente clasificación: ♦ Residentes ♦ Visitantes - Excursionistas, que visitan el lugar sin pernoctar en él. - Turistas, viajeros que pernoctan en el lugar. Dentro de estos se pueden encontrar diferentes tipos: negocios, congresos, incentivos, vacacionales y por supuesto turistas culturales. 3.- LA CARTOGRAFÍA COMO TÉCNICA DE ANÁLISIS DEL TERRITORIO En este apartado se aborda la cartografía desde la óptica del diseño de mapas teniendo en cuenta que la cartografía temática es una herramienta básica de análisis

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territorial del destino turístico a la vez que apoya las estrategias de gestión del destino en la medida en la que permite establecer relaciones espaciales entre los elementos que determinan el uso turístico del territorio: recursos naturales, recursos culturales, recursos técnicos de implantación territorial, flujos turísticos, etc. La necesidad de referenciar la implantación de recursos y actividades económicas en el territorio con criterios suficientemente objetivos para el análisis implica además de la simple localización en la superficie terrestre de los mismos la necesidad de un tratamiento cuantitativo y cualitativo. Entre los principales criterios se destacan8: ♦ La jerarquía; que permite establecer categorías. Cuantitativamente se procede a establecer rangos en función de criterios de comparabilidad fuerte como por ejemplo al agrupar resultados de base numérica. Cualitativamente se establecen los rangos en función de la naturaleza de los elementos. Un ejemplo es la clasificación de hoteles por categoría, de carreteras, etc. ♦ La naturaleza; que describe los distintos elementos distinguiéndolos en función de sus características esenciales. Por ejemplo, la representación de hoteles, camping y apartamentos. ♦ La intensidad; que representa las zonas o elementos en función de su proporcionalidad en base a valores numéricos asociados. Éste es el caso de los gráficos cuya leyenda se basa en parámetros de medición: altimetría, símbolos puntuales de tamaño variable, etc. ♦ La escala; el uso de distintas escalas para un mismo territorio sujeto a análisis altera significativamente el valor de los parámetros anteriormente citados. Por lo tanto, a la escala entendida como proporción espacial de representación del territorio cabe añadir el concepto derivado de escala de análisis, que debe responder a la cantidad y naturaleza de la información contenida por el mapa La representación cartográfica del territorio a su vez se basa en diferentes tipos de símbolos: 1. símbolos puntuales: que representan localizaciones con la máxima exactitud sin considerar ninguna de las dos dimensiones planimétricas en la medida en que la escala de representación no permite su reproducción proporcional. 2. símbolos lineales; que representan localizaciones únicamente proporcionales longitudinalmente mientras que no son relevantes en cuanto a su amplitud. Suelen representar isolíneas, límites zonales e itinerarios. Este grupo de símbolos incluye las llamadas líneas imaginarias: coordenadas, meridianos, etc. 3. símbolos zonales; que representan áreas definidas planimétricamente por dos dimensiones proporcionales. Atendiendo a las dificultades de zonificación de los usos del territorio pueden definir zonas exclusivas, mixtas o solapadas por lo que la temática del mapa que los incluye determinará su homogeneidad cartográfica. Un aspecto fundamental en la elaboración de cartografía temática es el tratamiento por capas de información, lo que permite escoger la naturaleza de los elementos considerados y estudiar las características de su ubicación en el territorio. Un ejemplo clásico de aplicación de la cartografía por capas en turismo es la adición progresiva de elementos implicados en el diseño de una ruta turística. A una capa base
8 Pujades, R. y Font, J. (1998) Ordenación y Planificación Territorial. Editorial Síntesis, Madrid, España.

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con perfil de costa y fluvial se añade una capa con núcleos de población y carreteras. Otra capa corresponde a la ubicación puntual de infraestructuras de alojamiento. Las siguientes capas superpuestas están formadas por recursos turísticos naturales o culturales en consonancia con la temática prevista para la ruta. El visionado de las capas superpuestas permite el establecimiento de itinerarios que optimicen los recursos en función de su ubicación y concentración. Estas conclusiones son ampliamente superadas por los Sistemas de Información Geográficos presentados en el siguiente apartado. La elaboración de cartografía temática no es una finalidad en si misma sino que es un método de tratamiento de datos con base territorial y debe permitir la obtención de conclusiones significativas para el gestor turístico. EVOLUCIÓN DE LOS PARÁMETROS ANÁLISIS TERRITORIAL HASTA LOS AÑOS 70 Análisis espacial de base cartográfica: Medidas de distribución espacial Análisis de redes Análisis tridimensional Por otra parte, la creciente densificación de los usos del territorio y la progresiva complejidad derivada de la multiplicidad de nuevas variables funcionales aparecidas en las últimas décadas exige la utilización de herramientas como los Sistemas de Información Geográficos, muy útiles grandes destinos o en destinos que presentan una zonificación funcional muy difusa. 4.- INTRODUCCIÓN A LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICOS Los Sistemas de Información Geográficos (SIG) representan un avance en el tratamiento de la información destinado a la facilitación de la toma de decisiones. Según la definición de Grimshaw (1994) un SIG es un grupo de procedimientos que proporcionan capacidades de entrada de datos, almacenamiento y consulta, creación de cartografía y análisis espacial de datos georeferenciados para apoyar las actividades de toma de decisiones de la organización9. La capacidad de integración de datos que proporciona el SIG responde a las necesidades que han aparecido progresivamente en la gestión y el análisis territorial y precisa de un soporte informático con cuatro tipos de elementos: ♣ Dispositivos de entrada; normalmente formado por un digitalizador y un escáner ♣ Dispositivos de salida; plotters e impresoras ♣ Memoria; gran cantidad de datos almacenados ♣ Procesador; que debe presentar características acorde con el volumen de datos tratados SIG ACTUALMENTE Análisis de redes Algoritmos de modelación Soporte para la toma de decisiones

9 Gutierrez Puebla, J. y Gould, M. (1994) SIG: Sistemas de Información Geográfica. Editorial Síntesis, Madrid, España.

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En cuanto a los datos procesados el SIG identifica las entidades espaciales (puntuales, lineales y zonales) en base a la topología (conectividad, contención o adyacencia) y en base a su referencia espacial, que puede no precisar necesariamente de sistemas de coordenadas aunque el sistema UTM (Universal Transversal Mercator) es el más utilizado. Cabe destacar que éstas coordenadas definen zonas en base al sistema métrico decimal por lo que su tratamiento puntual se definirá en función de la escala de resolución. Éste aspecto adquiere un especial interés en la medida que el SIG selecciona distintos elementos en función de la escala de uso, superando con creces el puro tratamiento de información territorial por capas superpuestas. Una segunda criba de información debe venir determinada por las exigencias del usuario. Por ejemplo, suponiendo la necesidad de ubicar un campo de golf atendiendo de forma óptima a criterios de accesibilidad a un mercado urbano determinado y de gestión sostenible se presentan los siguientes requisitos: ♦ debe tener una área superior a 50 Ha pero no inferior a 100 Ha ♦ debe encontrarse en suelo urbanizable ♦ precisa de un abastecimiento de agua elevado ♦ no debe encontrarse a más de 50 Km. de distancia del centro urbano ♦ debe estar conectado por dos ejes viarios como mínimo ♦ debe ser un lugar desocupado y en venta ♦ no debe encontrarse en terreno inundable Una vez conocidos los requisitos debe procederse a la selección de un software capaz de integrarlos. Los parámetros necesarios para ello son: ♦ la identificación de áreas ♦ el cálculo de áreas ♦ la clasificación entre áreas de interés y de no interés ♦ la clasificación de líneas de interés y no interés ♦ visualización de los elementos de interés ♦ identificación de áreas basado en los parámetros de naturaleza, distancia y conectividad requeridos ♦ integración de grupos de datos para identificar las áreas óptimas que respondan a los requisitos solicitados Los principales campos de aplicación del SIG en turismo son los siguientes: 1. Ordenación de flujos turísticos y diseño de rutas e itinerarios 2. Inventario de recursos turísticos 3. Monitorización de redes: de servicios turísticos, de abastecimiento, de transporte, etc. 4. Planificación estratégica de un destino turístico 5. Estudios de mercado para empresas turísticas Es importante dejar establecido para finalizar éste apartado que un SIG es mucho más que un mapa. Mientras el segundo representa datos ubicados por coordenadas, el primero es una base de datos georeferenciados en el que el mapa es tan solo un sistema parcial de representación y que permite el tratamiento de los mismos con el fin de aportar conocimientos derivados. Técnicas de análisis cuantitativas: los índices y tasas turísticos El uso de técnicas de análisis cuantitativas permite el establecimiento de criterios

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de comparabilidad fuerte entre los elementos de un territorio turístico en base a los parámetros anteriormente expuestos. Atendiendo a la multiplicidad de factores sujetos a análisis y a la naturaleza cualitativa de buena parte de los parámetros del mismo, la eficacia de los resultados es limitada y exige una justa ponderación de los resultados por parte del gestor turístico. Los índices y tasas que se presentan en éste capítulo son aquellos más frecuentemente utilizados. - Índice Espacial de Frecuentación Turística Formulado por Lozato-Giotart en 1985 relaciona el número de turistas en un destino turístico y en un momento dado respecto a la superficie que ocupan. Es un índice simple de densidad turística que precisa de información enormemente difícil de obtener en grandes espacios no enclavados. La dimensión temporal debe ser adaptada a las características de el destino tratado. Se expresa de la siguiente forma: ISFT = T / S Donde: T = número de turistas en un momento dado S = superficie del destino turístico objeto de análisis (Km.2) El interés radica en el hecho de que se trata de un índice de intensidad que incorpora la temporalidad. Si se dispone de los datos necesarios facilita enormemente la descripción de la estacionalidad de un destino mediante su cálculo en diversos momentos del año y el establecimiento de zonas de densidad de uso turístico. - Tasa de la Función Turística Formulada por Defert en 1967 mide la relación porcentual entre el número de plazas de alojamiento de un destino turístico y la población permanente del mismo. Es un índice de intensidad sobre una base estructural. Se formula del siguiente modo: TFT = L x 100 / P Donde: L = número de plazas de alojamiento (con independencia del tipo de establecimiento) P = población empadronada en el destino turístico El objetivo principal de la tasa es establecer el grado de especialización turística del destino a partir de la relación entre la capacidad de alojamiento y la población residente. Defert propone una escala de valores absolutos de la cual se ofrece un resumen: TFT = 0, no es posible detectar la actividad turística a partir de las estructuras de alojamiento TFT mayor que 1 y menor que 10, mínima función turística TFT mayor que 10 y menor que 100, destinos semiespecializados TFT mayor que 100, alta especialización turística Es importante señalar que aun cuando esta tasa pretende establecer valores absolutos, su mayor utilidad es en el uso comparativo, de modo que permite detectar zonas funcionales dentro de un mismo destino y a su vez calcular la desviación de los resultados respecto de la TFT global del destino. Asimismo es preciso relativizar los resultados en función del tipo de alojamiento predominante (los campings suman plazas estructuralmente menos complejas que la hotelería o los apartamentos) y en función de las características funcionales del destino. Un centro administrativo o una gran ciudad

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presentará una baja especialización aun cuando puede albergar zonas altamente especializadas. Algunos autores (Barbier, 1984) proponen cifras de ocupación en lugar del número de plazas de alojamiento de modo que se consigue una mayor fiabilidad en el resultado y una perspectiva temporal dentro de una misma temporada turística. Defert propone una tasa derivada de la TFT en la que se incorpora el factor densidad a la que denomina TFTs en la que: TFTs = (L x 100 / P) x (1 / S) Donde: S = superficie del destino considerado (Km.2 si es regional y Ha. si es urbano) Al no corresponderle un escalado de valoraciones absoluto su uso es básicamente comparativo. - Tasa de la Función Residencial Es una adaptación del planteamiento de la TFT propuesta por Renucci en 1984 que permite la detección de la especialización turística de un destino en base a la relación de segundas residencias y el número de residencias principales. Se formula del siguiente modo: TFR = RS x 100 / RP Donde: RS = número de residencias secundarias del destino turístico RP = número de residencias principales del mismo. Reviste las mismas cualidades expuestas en lo que se refiere a los resultados de la TFT. Los valores obtenidos suelen reforzar los de la TFT aunque en ocasiones presentan un valor contrario, cuando mediante el análisis del alojamiento es detectada una especialización funcional de base motivacional. Nótese que el turismo residencial puede ser imperativo para el desplazamiento turístico inclusive en ausencia de atractivos de relieve. - Índice de Centralidad Turística Planteado por Biagini es un índice que permite detectar el peso relativo de un núcleo turístico de un destino respecto al resto de núcleos del destino en función de la concentración de unidades funcionales de servicios directa o indirectamente relacionados con la actividad turística. Su utilización óptima es en núcleos urbanos debido a la tendencia a la concentración de los servicios. Sus valores de cálculo no tienen ninguna significación absoluta y sólo pueden ser utilizados comparativamente. Sus resultados deben ser relativizados en función de la población residente en el núcleo de modo que ante un elevado peso demográfico cabe esperar una gran presencia de servicios no turísticos destinados a la población local. El índice de Centralidad turística se expresa del siguiente modo: ICT = ●(S1T1 + S2T2 + S3T3 +………+ SnTn) Donde: Si = número de unidades funcionales (establecimientos comerciales) de un servicio determinado en el núcleo turístico Ti = coeficiente de concentración del mismo tipo de servicio turístico en el núcleo

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Cada número correspondiente a los subíndices de S y de T representa un tipo distinto de servicio analizado de modo que el número total de tipos de servicios utilizados viene determinado por el valor del subíndice n Para el cálculo de Ti Biagini propone: Ti = 100 / Pi Donde: Pi = número de entidades funcionales de un servicio determinado en el conjunto del destino turístico En cuanto a los tipos de servicios propuestos, Biagini distingue entre: • Servicios no básicos: que incluye aquellos servicios intrínsecamente turísticos (número de entidades de alojamiento, de cambio de moneda, de alquiler de vehículos, etc.) • Servicios básicos: que incluye aquellos servicios que lo son para la población residente y por lo tanta no intrínsecamente turísticos (restaurantes, talleres de reparación de vehículos, empresas de transporte, etc.) Es evidente que para una optimización de los resultados es preciso acertar en la selección de servicios básicos. Se escogerán aquellos que se crea son más significativos en función del tipo de turismo detectado en el destino. - Índices de consumo Los índices de consumo son considerados como los más adecuados para detectar la intensidad del uso del espacio turístico mediante métodos indirectos. Las cifras absolutas de consumo sobre distintos productos o servicios son poco orientadoras si no contemplan la estacionalidad del consumo y no son ponderadas en función de la población residente. Presentan la ventaja de que permiten escoger el servicio o producto más idóneo para la detección de la actividad turística o bien calcularse en función de aquel que presente mayor número de datos con la máxima homogeneidad. Entre los más frecuentemente utilizados destacan la producción de basura, el consumo de agua o de electricidad o el consumo de artículos básicos como la carne o el pan. El tratamiento que se propone debe permitir en última instancia el cálculo de la población flotante promedio que frecuenta un destino turístico en temporada alta: Cm = Ct / N1 Donde: Cm = consumo medio por habitante del producto o servicio seleccionado Ct = consumo total en temporada no turística del producto o servicio seleccionado N1 = población residente en el destino en temporada no turística Es notorio que mediante esta sencilla ecuación todos los datos hasta el momento barajados o son conocidos o pueden ser calculados. A continuación se plantea: Cm = C’t / N2 Donde: Cm = consumo medio por habitante del producto o servicio seleccionado C’t = consumo total en temporada turística del producto o servicio seleccionado N2 = población residente en el destino en temporada turística
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Previendo un consumo medio igual en ambas temporadas el único dato desconocido es N2, de modo que puede plantearse: Ct / N1 = C’t / N2 Con lo que se despeja N2 y se le resta N1, obteniéndose el número promedio de visitantes. Llegados a este punto es importante destacar como ventaja adicional de estos indicadores la capacidad para incorporar el impacto de las excursiones de día, que de otro modo no podrían ser detectadas. Sin embargo, son diversos los aspectos que pueden condicionar los resultados: el destino analizado no debe ser un mercado emisor, en muchos servicios el consumo medio cambia con la estación del año, las fuentes de información sobre consumo pueden encontrase dispersa, etc.

5.- CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO.
Un aspecto primordial para fomentar el turismo es el conocimiento, por parte de la administración local, de cuál es su patrimonio turístico, toda vez que éste representa la base para determinar la potencialidad del territorio. Un buen uso del patrimonio, que favorezca su preservación y conservación, además de constituir una obligación colectiva también rinde frutos económicos y sociales. Conocer y valorar el patrimonio contribuye a renovar y reforzar las tradiciones, así como a la afirmación de los valores ideológicos que conforman la identidad nacional. Por ello, cuidar el patrimonio es una tarea que se convierte en factor de cohesión social y estímulo comunitario. La promoción, aprovechamiento y conservación del patrimonio ayuda a contrarrestar las influencias negativas de patrones culturales ajenos a la realidad social del país. La riqueza turística del territorio es un patrimonio: el patrimonio turístico. Este puede ser de tres tipos: natural, histórico-monumental y cultural. El patrimonio natural está constituido por el conjunto de elementos que conforman el medio ambiente, como son: el suelo, el agua, el aire, la flora y la fauna. Estos elementos integran ecosistemas, es decir, se encuentran interrelacionados. De acuerdo a la ubicación geográfica, a sus condiciones de clima y al grado de preservación de su estado natural, los ecosistemas serán más o menos ricos. La manifestación más integral del patrimonio natural es el paisaje. En él se integran el suelo, con sus diversas características orográficas, físicas, etc.; el aire, en cuanto atmósfera, clima, vientos, etc.; el agua, como grandes depósitos lacustres y corrientes fluviales; la flora, en sus diversas modalidades como parques, áreas campestres y zonas de reserva; y la fauna, con sus variantes marítima, fluvial, terrestre, etc. El patrimonio histórico está conformado por sitios, edificaciones, monumentos y urbanizaciones que son considerados patrimonio de la Nación; así como por bienes muebles, mobiliario, pinturas, esculturas, etc., con características similares. La diversidad de componentes y la variedad de formas y estilos que responden a diferentes épocas hacen necesaria una clasificación de este tipo de patrimonio. Así, en el caso de América Latina, puede clasificarse en: prehispánico, colonial y contemporáneo.

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El patrimonio histórico prehispánico está representado por los vestigios de las culturas indo americanas, fundamentalmente por las obras de carácter religioso y los restos de asentamientos primitivos, algunos de los cuales se han constituido como zonas arqueológicas en varios países de Latinoamérica. El patrimonio histórico colonial está constituido por las áreas urbanas y edificaciones de los siglos XVI al XIX. Son característicos de este tipo de patrimonio los centros históricos de las ciudades coloniales y un gran número de iglesias, conventos, palacios y otras obras construidas en ese período, que incluye en muchos casos la etapa de la Independencia. Destacan en este aspecto edificaciones de gran valor como los teatros, los mercados monumentales y edificios de gobierno, así como villas y urbanizaciones, plazas, paseos y bulevares. El patrimonio histórico contemporáneo lo constituyen las edificaciones y monumentos realizados en este siglo, que por sus características arquitectónicas, artísticas y por su significado, resultan obras que deben ser preservadas. El patrimonio cultural está definido fundamentalmente por el conjunto de manifestaciones y expresiones de la vida colectiva que se manifiestan en las costumbres y tradiciones. Así, patrimonio cultural son las fiestas y ferias populares, la riqueza étnica, el vestuario, la artesanía, la comida típica, la música popular y los bailables, entre otras manifestaciones. Diversos componentes del patrimonio forman parte de los denominados recursos turísticos. Conjuntamente con ellos se incluyen todos aquellos componentes esenciales de la actividad turística, como son: las instalaciones de alojamiento, alimentación, recreativas, deportivas, etc. A la administración local le corresponde un papel de gran importancia en el cuidado y conservación del patrimonio. Aún cuando en la mayoría de los países las leyes reservan a las autoridades centrales las atribuciones generales de regulación y control del patrimonio histórico y natural, el gobierno municipal debe ser un activo colaborador en esas tareas. Hay que tener presente que uno de los grandes atractivos para el turista nacional o extranjero lo constituye la posibilidad de cambiar de ambiente y disfrutar de las diferencias socio-culturales, tales como: los paisajes y bellezas naturales, las opciones de diversión y distracción que se abren al entrar en contacto con el folclor, la gastronomía local, las tradiciones populares y los festejos típicos. Estos son algunos de los atractivos que puede ofrecer el municipio, conjuntamente con el esparcimiento, la práctica de deportes, el goce estético en la contemplación de obras de arte, monumentos, museos y el arte popular. En suma, puede afirmarse que en cualquier país existen municipios que cuentan con un arsenal de recursos naturales, histórico-monumentales y culturales, los cuales permitirían convertir al turismo en una opción factible para su desarrollo. Este puede ser complementario o principal, dependiendo de la magnitud y calidad de esa riqueza patrimonial. El acercamiento de los visitantes al patrimonio implica convertirlo en un recurso turístico.

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ADMINISTRACIÓN LOCAL Y TURISMO
EL MUNICIPIO COMO DESTINO TURÍSTICO 1. EL MUNICIPIO Y EL TURISMO
Los viajes turísticos generan flujos de visitantes a lugares que cuentan con condiciones adecuadas para su recepción y les ofrecen variadas opciones de recreación, descanso y esparcimiento cultural. Como actividad de interés para el Estado y la sociedad debe ser objeto de fomento y regulación, sobre todo en países donde el turismo posee un cierto peso económico. En tales casos, resulta indispensable la existencia de una estructura organizada que vele y promueva por el desenvolvimiento de esta actividad. En esa actuación estarán involucradas, tanto las entidades públicas como privadas y las organizaciones sociales, todas las cuales son responsables, en una u otra forma, de la realización de un amplio conjunto de actividades que le son esenciales. La importancia del papel a desempeñar por la administración pública en tales actuaciones se comprende al considerar que es en el interior del país y sus territorios donde se realiza el turismo. Es en esos lugares donde se recibe y aloja al visitante, donde el viajero hace uso de los servicios públicos y se producen las múltiples relaciones de este con la población. Por ello, es insoslayable la participación de los órganos locales de la administración pública en los procesos de gestión turística. El municipio, como entidad de gobierno, constituye la célula básica en la mayoría de los sistemas de organización estatal. Asimismo es la unidad político-administrativa más importante, por ser la instancia de gobierno más cercana a la población y a las entidades económicas de todo tipo que cohabitan ese espacio. El municipio está conformado por tres elementos indispensables que lo caracterizan: población, territorio y gobierno; la suma de esos elementos lo convierte en el espacio territorial más apropiado para la planificación de la vida colectiva, tanto en lo político como en lo económico y social. Por ello, y dado que el turismo es una actividad de la sociedad, su ámbito de realización es el municipio. Es ahí donde la producción de bienes y servicios turísticos se lleva a efecto, siendo también el espacio en que los visitantes hacen uso de tales ofertas y disfrutan de los atractivos locales, todo ello con la participación de la población. Los impactos de la actividad turística. En los últimos años, el turismo se ha convertido en una actividad económica relevante para muchos países. Esto se debe, principalmente, a que constituye una fuente importante en la captación de divisas y un factor de impulso al desarrollo regional, así como un medio para propiciar inversiones y generar empleo. Los efectos positivos de la actividad turística, logrados hasta el presente en la economía de diversos países, han sido posibles por el esfuerzo, no siempre coordinado, de los sectores público, privado y social. No obstante, existe un criterio generalizado de que la riqueza turística de muchos lugares no es suficientemente aprovechada, lo cual

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hace imprescindible continuar promoviendo su desarrollo. En esa tarea, los municipios, por sus características políticas, sociales y territoriales, son el escenario propicio para promover y lograr que la actividad turística se convierta en un elemento importante para su fortalecimiento económico. El turismo es una actividad de servicio que tiene una relación muy cercana con otras ramas económicas como son, por ejemplo: la agricultura, la industria, el transporte y las comunicaciones. Esa favorable relación con otras actividades se explica, entre otros aspectos, porque el flujo de visitantes a un área turística implica un aumento en las necesidades de suministros para la alimentación, al igual que de materiales y servicios para el transporte, el alojamiento, etc. Por ello, al promover el turismo se está generando un efecto en cascada sobre toda la economía. Los municipios presentan características diversas en lo económico, geográfico y cultural, a pesar de lo cual es posible adaptar el turismo al potencial específico de cada territorio. Por su versatilidad, el turismo representa una alternativa factible de incorporar a un buen número de economías locales. En ese sentido, los productos turísticos, constituidos tanto por los bienes elaborados en el territorio como por los servicios que en él se prestan, resultan elementos que complementan tales economías. Para obtener beneficios del turismo resulta imprescindible la participación de las autoridades municipales, los prestadores de servicios y la comunidad en general. Esta participación será de muy diversa naturaleza, puede ir desde la aportación de recursos económicos, hasta el acto de brindar una sonrisa al visitante que propicie su regreso. Cualquier forma de participación se traduce a la larga en un beneficio económico para el territorio. El desenvolvimiento de la economía en el mundo de hoy, hace más complejos e interdependientes los procesos económicos. A partir de esta realidad, un número considerable de los productos y servicios demandados por el turismo provienen de otros lugares; o sea, no son generados en el territorio donde se desarrolla la actividad turística. Por tanto, la corriente turística propicia el desarrollo de economías externas al centro receptor, convirtiéndose así en factor de desarrollo para una región o, inclusive, para todo el país. Lo anterior resulta particularmente explícito en el caso de las inversiones en la esfera del turismo, donde una inversión genera una demanda adicional a la de la propia localidad y activa inversiones en otras ramas económicas, como puede ser en la de producción de alimentos, de materiales de construcción, en el transporte y la producción de mobiliario, entre otras muchas actividades que no tienen un fin turístico como tales. En una región, se manifiesta generalmente el hecho de que cada uno de sus territorios o municipios, tiende a especializarse. En algunos casos la existencia de recursos minerales permite la aparición de industrias o manufacturas vinculadas a su explotación; en otros casos, los territorios son fundamentalmente agrícolas, ganaderos o pesqueros, desarrollándose en ellos la producción de conservas, productos lácteos, la construcción naval y otras. Esta diversidad de actividades favorece el intercambio y un más equilibrado desarrollo regional. En ciertas condiciones, promover y consolidar la actividad turística en aquellos territorios que reúnan características adecuadas ayudará a fortalecer la región, al

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estimular el surgimiento y desarrollo de nuevas actividades que permiten una mayor integración económica. Para que una inversión en la actividad turística contribuya a reducir los desequilibrios interregionales, se requiere que al planear el aprovechamiento de los recursos turísticos de un territorio, se considere cómo ello puede reforzar las relaciones con los territorios aledaños. Actualmente, en virtud de los procesos de reforma que tienen lugar o se promueven en diversos países, los gobiernos locales pueden actuar en mejores condiciones que otros niveles de la administración pública para dinamizar la promoción de proyectos turísticos donde estén involucrados todos los sectores de la sociedad. Una acción en materia de desarrollo turístico, considerando los aspectos señalados, influirá en una mayor integración de la comunidad, en el fortalecimiento de vínculos intermunicipales y regionales y, desde luego, en un mayor bienestar social.

2. EL MUNICIPIO COMO DESTINO TURISTICO.
Un destino o zona turística es un espacio geográfico, que puede o no coincidir con los límites municipales, y que cuenta con recursos de carácter natural, históricomonumental y cultural que atraen una corriente de visitantes en forma periódica o permanente. Asimismo, se caracteriza por ofrecer una serie de servicios destinados a la atención integral de los visitantes, como hospedaje, alimentación y transporte, entre otras ofertas turísticas. En razón a la diversidad de actividades y relaciones de diverso orden que genera el fenómeno turístico, el mismo actuará como un detonante directo en la dinámica de crecimiento del territorio que actúe como un destino turístico. En ese sentido se originarán situaciones en los aspectos económicos, físico-constructivos, sociales y culturales, que ameritan su consideración. En el aspecto económico, como ya se comentó, el desarrollo de la actividad turística promoverá inversiones en hoteles, restaurantes, agencias de viajes y otros servicios destinados a la atención de los visitantes. Estas inversiones tendrán consecuencias directas e indirectas en el empleo, además de implicar un aumento en los ingresos municipales. En términos generales provocará, por tanto, un mayor flujo de recursos hacia el territorio. Por otra parte y dada su naturaleza, el turismo puede darle un mayor dinamismo a la demanda de productos y servicios, no sólo de la localidad, sino de poblados vecinos y aún de otras regiones, por lo cual el destino turístico se convertirá también en un impulsor del desarrollo para localidades más alejadas y, en general, para las regiones vecinas y el país. En cuanto a las implicaciones de carácter físico-constructivo, es importante señalar que la construcción de hoteles y otras instalaciones puede tener efectos directos en el medio ambiente y en la imagen del territorio. Las nuevas construcciones crearán, en mayor o menor medida, modificaciones a la fisonomía tradicional de la localidad y afectarán las redes de infraestructura con cargas adicionales. También, las vías de comunicación experimentarán un mayor tráfico, por lo cual requerirán de adecuaciones a las nuevas necesidades generadas por el turismo.

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En el sentido cultural, los resultados del turismo son dobles. Por una parte, activará el interés de la población por conservar sus costumbres y tradiciones. Por otra, estimulará el aprendizaje de idiomas y una mayor capacitación para brindar un mejor servicio a los visitantes. Adicionalmente se motiva también el conocimiento de las artes culinarias y gastronómicas y de las costumbres y hábitos de los visitantes. En cuanto a los aspectos de orden social, el turismo genera cuestiones de diversa índole. Propiciará la organización de las entidades y de la población en general para recibir el flujo de visitantes nacionales y extranjeros. Con ello también provocará una cierta atracción para los habitantes de otros lugares del país. Este aumento de la población se traducirá, a su vez, en un nuevo incremento de la demanda de servicios básicos (vivienda, acueducto, comunicaciones, etc.), todo lo cual puede significar una transformación importante en las características urbanas del territorio y, por tanto, influir negativamente en el propio desarrollo turístico. Tipos de destinos o zonas turísticas. Los destinos o zonas turísticas presentan características que las diferencian entre sí. Esas diferencias están determinadas, entre otros aspectos, por el tipo predominante de patrimonio que posean. Igualmente, habrá diferencias debidas al grado de desarrollo que han alcanzado. A los efectos de una caracterización general, las zonas turísticas pueden clasificarse en: a) Zonas de Playa. Las zonas turísticas de playa constituyen uno de los tipos más importantes en la oferta turística de muchos países. Por sus características geográficas y la extensión de sus litorales, la mayor parte de los países latinoamericanos cuenta con un gran potencial y una muy desarrollada infraestructura para el turismo de playa. La posibilidad de ofrecer en cualquier época del año una atractiva mezcla de clima, paisaje y una buena infraestructura en constante proceso de expansión, permite aprovechar tanto la demanda nacional de este tipo de recreación, que es muy solicitada en ciertas épocas del año, como la demanda internacional, especialmente en temporada invernal. Las áreas de playa, de acuerdo a su ubicación y características, ofrecen una variada gama de actividades, tales como la pesca, el buceo, la natación, la gastronomía, la vida nocturna o la posibilidad de descanso y tranquilidad. b) Grandes Ciudades. Estas áreas se encuentran representadas en cualquier país por una o más zonas urbanas, las cuales constituyen un interés turístico de importancia debido a la diversidad de ofertas con que cuentan; sobre todo por reunir, junto a una amplia gama de atractivos de carácter histórico y cultural, otras opciones de muy variado espectro. La intensa vida cultural de las grandes ciudades, sobre todo en el caso de las capitales y grandes metrópolis, representa un factor adicional de atracción. c) Zonas de Carácter Específico. Se trata de poblados, sitios campestres y ciudades pequeñas, donde el turismo ha cobrado importancia como resultado de contar con determinados recursos turísticos, los cuales conforman ofertas específicas que, mediante su adecuada promoción se han convertido en atractivo para un gran número de visitantes.

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En este grupo se encuentran localidades con variados atractivos de orden natural, histórico-monumental y cultural, como son las ciudades coloniales, los lugares que ofrecen oportunidades comerciales, centros artesanales o de otra índole, como el caso de los valles, sitios monumentales y otras áreas con paisajes y atractivos históricos. Los espacios que conforman un destino turístico presentan, de acuerdo a su tipo, requerimientos específicos para su conservación y desarrollo. Así, por ejemplo, las áreas de playa necesitan mantener la limpieza de sus aguas y arenas, establecer la reserva de suelo para la hotelería, disponer del drenaje apropiado y contar con un eficiente servicio de salvamento, entre otros aspectos. Las exigencias de infraestructura, equipamiento y servicios, dependen en mucho de las preferencias de las corrientes turísticas y de las características y riqueza de su patrimonio. Así, los destinos o zonas donde el patrimonio histórico-monumental es predominante, como en el caso de las ciudades coloniales, son exigencias muy específicas las de conservación y mejoramiento de la imagen urbana, el respeto de los estilos arquitectónicos, la capacitación de guías de turismo, etc. En otros casos, en zonas turísticas con riqueza natural, puede ser importante el fortalecimiento de la vigilancia forestal, una señalización que determine los sitios de acampada, zonas de pesca, los senderos transitables y otros elementos similares. La potencialidad turística del municipio. La potencialidad turística del municipio, es decir su capacidad para convertir el turismo en una actividad productiva, puede definirse mediante un análisis de los principales factores que hacen posible que el turismo se manifieste establemente. Dos son estos factores: la existencia de una demanda turística y la presencia de su correspondiente oferta. La oferta turística del municipio está relacionada directamente con la existencia de un patrimonio susceptible de convertirse en recurso turístico; es decir, que ese patrimonio pueda ser conocido y utilizado por personas interesadas en apreciarlo y disfrutarlo. La posibilidad de que esos visitantes, los turistas, puedan acudir efectivamente a la zona turística, de que se interesen por ella y encuentren atractivo y conveniente viajar hasta el lugar, perfila la existencia de una demanda. Por tanto, para establecer el potencial turístico de un municipio no basta con la presencia de atractivos, también es necesario que existan personas que estén dispuestas a viajar para conocerlos. Por esta razón, para determinar el potencial turístico y sus posibilidades, es necesario estudiar aspectos tales como: • Posición del centro turístico en relación a los grandes "mercados"; es decir, su función o papel respecto a las concentraciones urbanas de mayor importancia, tanto del país como internacionalmente. • Localización del centro turístico en relación a otros de igual o mayor importancia, de tal manera que sea posible aprovechar los flujos turísticos ya existentes, atrayéndolos al nuevo destino, o aprovechando su ubicación para convertirlo en un destino secundario o de tránsito. • Infraestructura de transporte. Esto es, la existencia de instalaciones y equipamiento para

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el transporte de pasajeros, como aeropuerto de nivel internacional (o cercanía al mismo), autopistas, instalaciones para la recepción de cruceros, etc. • Capacidad de inversión empresarial. La actividad turística requiere de una variada labor empresarial e inversionistas dispuestos a desarrollar infraestructura hotelera, de restaurantes, de transporte y otros servicios turísticos. 3.- FUNCIONES TURISTICAS DEL MUNICIPIO. En muchos países la participación de la administración pública en las tareas turísticas, sobre todo a escala municipal, es nueva. Esto se debe en gran medida a que el fenómeno turístico y su auge mundial es algo relativamente reciente y, por tanto, esta función gubernamental resulta novedosa. El amplio desarrollo alcanzado por el turismo ha impulsado la creación y ampliación de las funciones de la administración pública en esa esfera, propiciando mayores atribuciones y responsabilidades. En países con fuerte arraigo turístico se han creado Secretarías o Ministerios de Turismo que, como entidad central rectora en la materia, pasan a ser responsable de la promoción nacional y el fomento general del desarrollo turístico. En los niveles territoriales que conforman la estructura estatal y derivado del proceso señalado, se han creado dependencias específicas de turismo. A la fecha existen estas dependencias en la mayor parte de los Estados donde el turismo resulta una actividad importante. En muchos de esos países la preocupación de los gobiernos municipales por el turismo, data de años, aunque resulte reciente su real participación en la actividad turística. El proceso de dotar al municipio de facultades en materia de turismo, debe estar sustentado en las bases legales correspondientes a cada país. Sin embargo, por ser un proceso complejo esto no basta; de ahí que su real funcionamiento dependerá del grado en que las propias estructuras municipales se fortalezcan y, con ello, permitan una mayor transferencia de facultades al municipio en el ámbito turístico10 Dos procesos confluyen para que la gestión municipal en materia turística cobre relevancia, estos son: • El incremento de la actividad turística a nivel nacional y, por tanto, en aquellos municipios que por su propia vocación estén destinados a ejercer la función turística. • El fortalecimiento de la gestión municipal como parte de un proceso que comienza cuando se impulsa una política de descentralización que dota de mayores facultades a ese nivel. La función de la administración pública, a escala del municipio, consiste en realizar las tareas dirigidas a promover y crear, dentro del ámbito de sus facultades, las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad turística en su territorio. Dentro del cuerpo de funciones que debe realizar el municipio para cumplir debidamente sus objetivos como entidad de gobierno, en lo que respecta a la esfera del
10 SECTUR (1990) Administración Turística Municipal, Secretaría de Turismo, México.

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turismo, se pueden considerar las siguientes: A. Planificación y fomento local B. Promoción y publicidad C. Relaciones Públicas D. Información E. Coordinación F. Regulación y Supervisión. A) PLANIFICACION Y FOMENTO LOCAL. La planificación del desarrollo turístico es una labor fundamental porque de ella depende la adecuada organización y ejecución de las acciones municipales dirigidas al fomento y regulación de la actividad turística que tiene lugar en su territorio. Una adecuada planificación implica la necesaria determinación de los objetivos de desarrollo turístico. La definición de los cuales permite establecer: a cuántos visitantes se pretende recibir; en qué plazos; qué tipos y variedad de servicios se les brindarán y qué monto de recursos se espera incorporar a la economía territorial como resultado de esa actuación. De esta manera será posible proyectar e impulsar el aumento de la infraestructura necesaria para prestar los servicios previstos. La planificación también abarca una importante dimensión operativa, pues tiene que atender y coordinar las interrelaciones con las restantes actividades municipales (afectadas por la presencia masiva de turistas), en término de los servicios que más directamente se le vinculan, tales como: el tránsito y seguridad pública, la higiene ambiental, el suministro de agua y otros. En determinadas circunstancias, como cuando se manifiestan flujos estacionales o cíclicos de visitantes, la planificación resulta un instrumento fundamental. La afluencia irregular de turistas provoca en determinados períodos un número de visitantes tan grande que puede saturar la capacidad instalada en el territorio, creando problemas e insatisfacciones en el servicio. Una adecuada planificación permite programar acciones que prevengan tales fenómenos. Los resultados de esta función le permiten al gobierno municipal: • Conocer cuáles son sus recursos turísticos. • Identificar su patrimonio y potencial de desarrollo. • Evaluar su potencial turístico. • Realizar el Programa Municipal de Turismo. • Analizar el impacto futuro del turismo. • Conocer resultados y evaluar la actividad turística. • Establecer los requerimientos actuales y futuros en lo relativo a infraestructura, equipamiento y servicios urbanos para apoyar la actividad turística. • Realizar en forma ordenada las actividades de apoyo a la actividad turística efectuando las previsiones necesarias. • Contar con el calendario anual de actividades turísticas y su programa operativo correspondiente. Derivado de esta función se encuentra el establecimiento de un banco de datos para la gestión turística del municipio. Este banco de datos puede alimentarse con la información necesaria para registrar el número de visitantes, conocer los medios de transporte más utilizados, la oferta de servicios disponibles y su demanda potencial, la estimación del gasto por turista y el tiempo de estancia, entre otros. También se pueden

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registrar datos respecto a las características del turista como son su edad, sexo, estado civil, origen, nivel socioeconómico, nivel educacional, etc. La importancia que representa la presencia del turista en el ámbito municipal y su consecuente demanda de servicios, vincula directamente a la planificación turística con las labores que efectúa el gobierno local en lo relativo a su plan de desarrollo urbano y, específicamente, con los programas municipales orientados a dicho desarrollo. Disponer de una adecuada planificación y programación turística es un elemento de gran utilidad para promover financiamientos orientados al desarrollo turístico del municipio. Por otra parte, siendo el turismo una actividad prioritaria para el país y sus territorios, el plan de desarrollo municipal debe contemplar las correspondientes acciones para estimularlo y lograr así óptimos resultados. Por eso es importante que, tanto en el plan como en programas de apoyo al mismo, se desarrollen acciones de fomento del turismo a nivel municipal. Estas acciones deberán ser realizadas por todos los sectores de la comunidad, en especial los vinculados directamente con la prestación de servicios turísticos. Al gobierno municipal le corresponde la tarea de coordinar y promover las acciones de fomento local. Las mismas, al incrementar la oferta, provocarán en consecuencia un incremento de la demanda. Si se logra que el número de viajeros sea mayor y que su estancia dure más tiempo, ello redundará en una mayor cuantía de recursos para la economía del territorio. Para lograr lo anterior, será necesario considerar las funciones de promoción e información, aunque existen acciones propias de fomento local, tales como: • Realización de actividades turísticas. • Apoyo a las fiestas locales, ferias, festejos populares o religiosos, convirtiéndolas en atractivos. • Lograr que se instalen en el municipio espectáculos variados tales como, espectáculos de fauna local, zoológicos, etc. • Propiciar la creación de organizaciones que contribuyan a las labores de información, promoción y preservación del patrimonio turístico. • Realizar acciones para mejorar las actitudes de la población hacia el turista. Otras actividades de fomento local que pueden desarrollarse en lo relativo al aumento de la oferta de servicios turísticos, estarán referidas al incremento de la capacidad del municipio para recibir y atender a los visitantes. En este sentido, el gobierno local puede promover, con inversionistas locales o externos, la construcción de infraestructura, hoteles y otras instalaciones. Entre otras acciones de fomento local se encuentran también: • Identificar las necesidades de nuevos sitios de alojamiento y su presentación a inversionistas potenciales. • Simplificar los trámites administrativos, licencias y permisos para la instalación de establecimientos turísticos. • Promover e instalar servicios necesarios para el turista, como pueden ser: estacionamientos, centros comerciales, baños públicos, etc. • Mejoramiento de la calidad en los servicios de atención inmediata, como son: limpieza en las áreas de servicio y baños. • Promover la construcción de obras viales para facilitar el acceso a la zona turística, como son carreteras y puentes. • Promover el mejoramiento de los centros de abasto, tanto en su presentación,
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como en sus procesos de abasto. Instalar o mejorar los servicios de atención y emergencia médica. Promover el mejoramiento en el funcionamiento de los medios de comunicación: teléfono, telégrafos y correos. Vigilar y mantener una adecuada calidad del agua potable.

B) PROMOCION Y PUBLICIDAD. La promoción turística es esencial para el cumplimiento de los objetivos de la planificación turística municipal, por cuanto el turismo es un conjunto de servicios integrados. La variabilidad y dinámica de las corrientes turísticas puede provocar que importantes flujos, hacia el municipio, cambien de orientación como resultado de la competencia. A partir de estos fenómenos y teniendo en cuenta que nuevas zonas turísticas se están creando constantemente, la promoción turística es fundamental para garantizar flujos estables y recurrentes. Son tres las acciones básicas de promoción: Promoción directa. Esta función incluye el conjunto de actividades que el municipio realiza a través de sus propios medios para incrementar la actividad turística. Promoción de actividades adicionales. Permite atraer turismo en temporadas de poca afluencia, como es el caso de congresos, seminarios y eventos similares. Con este propósito, el municipio puede promover la creación de instalaciones para congresos y convenciones o aprovechar las existentes en hoteles y sitios similares. Los congresos generan flujos importantes de turistas adicionales; sin embargo, requieren de servicios especializados que es necesario prever y fomentar. Creación y organización de nuevos eventos. Cuando no existen en el territorio actividades tradicionales que resulten atractivas, o estas son insuficientes, el gobierno local puede tomar la iniciativa de crearlas. Es el caso de los festivales, los cuales pueden ser específicos de alguna rama artística. La organización de un festival exige tiempo para su preparación y coordinación. Debe planearse cuidadosamente y, por los recursos que requiere, debe concertarse con los diversos sectores. Una medida más de promoción está constituida por las acciones que se emprenden con los operadores turísticos, como es el caso de las agencias de viajes y líneas de transporte. En este sentido, la promoción es válida, pues va desde la concertación de tarifas preferenciales, hasta el establecimiento de enlaces directos, o charter, cuando no existan. Ante las agencias de viajes, la acción de promoción puede orientarse a la conformación de paquetes con tarifas especiales de hospedaje. La publicidad se refiere a la actividad informativa que realiza la administración pública a través de los medios masivos de comunicación, tendiente a comunicar de manera atractiva la oferta turística de la zona turística. La función de publicidad del municipio se orienta a lograr que exista un esfuerzo permanente que asegure corrientes turísticas estables. Para el diseño de una campaña publicitaria se abordarán, entre otros, los siguientes aspectos: Análisis de mercado. Permite conocer cuál es la posición del centro turístico en el
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mercado; si es conocido y sus atractivos están debidamente comunicados, entre otros elementos. Diseño de campañas. Es una labor que requiere personal especializado o de agencias de publicidad que prestan este servicio. El municipio puede realizar algunas tareas de publicidad, aunque lo conveniente es asesorarse de especialistas, pues exige gastos considerables. Financiamiento de Campañas de Publicidad. Dados los altos costos de publicidad, es importante lograr aportaciones de las entidades prestadoras de servicios. Selección de Medios. Consiste en determinar los medios a utilizar, así como las localidades y frecuencia de los mensajes. Es una tarea especializada que debe encargarse a una agencia de publicidad. Evaluación de resultados. Como se ha señalado, la publicidad es una inversión, por lo que sus resultados en términos de incremento del número de visitantes, de la ocupación hotelera y en la venta de servicios, deberá ser mayor que el gasto publicitario. Esto último quiere decir que la publicidad debe generar utilidades. Por tanto, es necesario realizar una evaluación de los resultados de las campañas de publicidad. Cuando estos no son positivos o suficientes habrá que revisar la orientación y estrategia publicitaria adoptada. C) RELACIONES PÚBLICAS. Mediante las relaciones públicas el gobierno local procura establecer vínculos cordiales con todas aquellas personas o instituciones que puedan favorecer el desarrollo turístico. Esta actividad trata de crear una imagen favorable del municipio, que permita atraer inversionistas y lograr acuerdos de colaboración. Las actividades de relaciones públicas incluyen vínculos con la prensa y otros medios de información, la atención a visitantes distinguidos, la participación en organismos y asociaciones turísticas y la relación con colegios y gremios profesionales. Las relaciones con la prensa consisten en mantener una adecuada relación con los medios de difusión. El gobierno local debe considerar la utilidad de este mecanismo por múltiples razones; entre ellas, porque la información sobre lo que ocurre en el municipio influye sobremanera en el flujo turístico. Los fenómenos de diverso carácter que ocurran en el territorio pueden ser, de acuerdo a los enfoques periodísticos, magnificados o distorsionados, creándose con ello una imagen inadecuada del lugar. Para mantener buenas relaciones con los medios masivos de comunicación es necesario instrumentar un ágil flujo de información sobre el accionar turístico, lo cual puede ser de gran utilidad para el desarrollo del municipio. En cualquier caso deberá tenerse en cuenta la posición del territorio respecto al turismo, a fin de fomentar relaciones con la prensa a otros niveles. Como parte de estas acciones se encuentran la invitación a periodistas especializados y la realización de encuentros con la prensa, entre otras. D) INFORMACION. Esta función es una de las más importantes. Su objetivo es garantizar que el turista disponga de la información necesaria para que su estancia sea lo más agradable posible. En esta función deben participar todos los sectores de la localidad, principalmente los involucrados con la actividad turística, a fin de evitar la duplicidad en esfuerzos y propiciar una labor integrada, donde el gobierno local puede actuar como conductor o coordinador.

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Las acciones específicas en este sentido pueden ser: • Determinar necesidades de información. Para tal efecto es necesario hacer un análisis respecto a la oferta turística del municipio, así como de su patrimonio. Este análisis permitirá establecer lo que debe conocerse del municipio. • Determinar, de acuerdo con las características de los visitantes, sus necesidades de información. Esto permitirá conocer qué desea saber el viajero. En base a la evaluación que se obtenga de los elementos señalados, se podrá determinar qué medios impresos será necesario preparar. Entre dichos medios se encuentran: - Folletos. Publicaciones sencillas conteniendo información turística diversa, ya sea sobre el conjunto de atractivos del territorio, o bien específicos de algún punto de interés. - Mapas. Resultan ser publicaciones de gran utilidad para el visitante, pues con su manejo se familiarizará más pronto con la zona turística. - Guías. Son publicaciones más detalladas que orientan sobre los atractivos del territorio. En ellas es posible incorporar anuncios, con lo cual se facilita su financiamiento. Es conveniente destacar que la edición de materiales de información sobre los atractivos turísticos del municipio, deberá realizarse en forma concertada con los prestadores de servicios. De esta forma se reducen los costos y se facilita establecer un eficaz mecanismo de distribución. La función de información municipal incluye otras posibles actividades y representa una de las actuaciones básicas de la administración pública en relación con el turismo, de ahí que sea objeto de un enfoque más amplio. E) COORDINACION. El turismo, como se ha comentado, constituye una de las actividades prioritarias en un país receptor. Su mejor desarrollo dependerá en gran medida de la conjunción de esfuerzos que realicen los sectores involucrados en esa actividad. En un municipio donde opere el turismo, es importante considerar la coordinación con los prestadores de servicios, emergiendo la administración pública como entidad coordinadora en la materia. Los aspectos de coordinación en los cuales puede intervenir el gobierno municipal tienen que ver con: El Gobierno Central. Para lograr un mejor desarrollo de las actividades turísticas el municipio podrá coordinar el apoyo para la obtención de soportes orientados a la promoción turística. Asimismo, la coordinación se puede orientar hacia la realización de programas y actividades específicas, tal es el caso de los convenios que pueden establecerse para desarrollar circuitos turísticos. El Gobierno Provincial o Estadual. El municipio deberá coordinar con ese nivel lo relativo a los objetivos y metas trazadas en el Programa de Desarrollo Turístico. Podrá también establecer contactos para atraer inversiones en lo relativo a infraestructura, equipamiento, caminos y carreteras. Otro aspecto de coordinación lo puede constituir la colaboración en la programación y realización de eventos o ferias, a fin de atraer flujos importantes de visitantes hacia el municipio. Con prestadores de servicios. El municipio podrá coordinar la participación de éstos, y la de los servicios básicos municipales, para brindar una estancia más agradable al turista. En ese sentido, se deberá coordinar la oferta de servicios municipales con los que brindan otras organizaciones. Estos pueden ser: con

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los abogados, la protección jurídica; con los médicos, la atención preventiva y de emergencia; con talleres mecánicos, el establecimiento de servicios de emergencia. La gama de actividades con la que puede coordinarse será tan amplia como el potencial turístico del municipio. F) REGULACION Y SUPERVISION. El desarrollo de la actividad turística en el municipio depende, en gran medida, de que ésta se circunscriba a un marco reglamentario que evite abusos por parte de los prestadores de servicios y de los propios turistas. El gobierno municipal cumple una labor reguladora, en beneficio del desarrollo del territorio, que presenta diferentes aspectos: • Es el auxiliar de la Secretaría o Ministerio del Turismo en lo relativo a la vigilancia sobre los guías de turismo autorizados; en la aplicación de tarifas de bienes y servicios y en la concertación con los prestadores de servicios locales, para que su trabajo se realice conforme a las disposiciones vigentes. • El gobierno local realiza también funciones propias de regulación, de acuerdo a su marco reglamentario y en cumplimiento de las tareas que tiene encomendadas. Los reglamentos emitidos por el propio municipio deberán ser sancionados y vigilados en su aplicación. En este sentido se encuentran los reglamentos sobre la limpieza pública, los horarios de funcionamiento de los comercios, el consumo de bebidas alcohólicas, el funcionamiento del comercio ambulante, etc. La supervisión tiene como objetivo la vigilancia sobre el adecuado cumplimiento de la regulación señalada en el punto anterior. El gobierno municipal debe considerar la relación que tienen ambas funciones y que su adecuado cumplimiento redundará en el fortalecimiento de su imagen ante el turista. En lo que respecta a la regulación de las actividades municipales, la supervisión se orienta a cumplir sus propias responsabilidades, analizando dichas disposiciones y emitiendo las sanciones que sean necesarias ante su incumplimiento. Otras acciones de supervisión que debe realizar el municipio se orientan hacia el cumplimiento de las metas contenidas en sus planes y programas de desarrollo. Finalmente, el gobierno local debe considerar como un instrumento auxiliar, en su labor de supervisión, el establecimiento de un sistema de quejas. Gracias a él podrá sistematizar las opiniones de los turistas y entidades del sector, respecto a la calidad de los servicios turísticos. A partir de lo cual promoverá las correcciones necesarias conforme al marco reglamentario correspondiente.

4.- EL ESTUDIO LOCAL DEL TURISMO
Los flujos o corrientes turísticas. El turismo es una actuación humana que implica viajar, trasladarse de un sitio a otro. Los turistas se dirigen a lugares donde van a encontrar aquello que les motiva su viaje. Los viajeros se desplazan desde los lugares donde viven hacia los destinos que desean visitar. Este proceso de traslado hacia las zonas turísticas y su retorno conforman, cuando se aprecia en conjunto, las corrientes o flujos turísticos. La corriente o flujo hacia un destino es susceptible de medirse por el número de personas, ese es el volumen de la corriente: el número de turistas que visitan un lugar, sin
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importar de donde provengan. Se consideran dos tipos de corrientes turísticas: las nacionales, (cuando los visitantes son residentes del país), y las internacionales (cuando las personas provienen de otros países). El cálculo y estimación de la corriente o flujo es una labor necesaria para la gestión que debe realizar la administración pública en relación con el turismo. Para determinar el volumen y origen de la corriente turística se requiere el acopio y análisis de la información adecuada. La determinación del volumen se lleva a cabo a partir de los registros de frontera y de hospedaje fundamentalmente, aunque pueden emplearse otras fuentes. Para establecer los orígenes se utilizan, además de estos registros, los correspondientes a los medios de transporte, de operación aeroportuaria y costera y los datos de migración, entre otros. Las cifras pueden validarse y enriquecerse con encuestas e investigaciones de mercado. En este sentido, el estudio de las corrientes turísticas puede incluir la determinación de las necesidades y el estudio de las expectativas y hábitos de viaje de los turistas. Los análisis de las corrientes turísticas sirven de base a la planificación, que es necesario realizar para prever la satisfacción de la demanda de bienes y servicios turísticos, esperada por parte de los visitantes. También es un elemento indispensable para llevar adelante las acciones orientadas a estimular una corriente continua hacia el centro turístico. Como resultado de estos análisis, la institución ejecutora puede estimar las corrientes o flujos que serán recibidos durante determinados períodos y con ello, prever la demanda. De esa forma la zona turística estará en condiciones de garantizarla y con ello evitar la escasez y el encarecimiento de los servicios, entre otros fenómenos indeseados. Asimismo, estaría ofreciendo niveles adecuados de atención y fortaleciendo su imagen. El análisis de los flujos turísticos en el ámbito internacional es igualmente necesario y de gran utilidad para el establecimiento de las estrategias turísticas, tanto de carácter local como a escala nacional. La demanda turística. La determinación de las corrientes o flujos hacia un área o zona turística brinda una base para precisar las características de la demanda, es decir, del conjunto de turistas que visitan ese lugar. Estos visitantes son los que harán uso de los bienes y servicios, o sea, de la oferta turística. Por eso es importante conocer qué tipo de personas son y cuáles sus necesidades. La demanda turística es por sí misma, heterogénea, ya que expresa las necesidades de un conjunto de personas de diversas edades, sexo, estratos sociales y otras particularidades; por eso es necesario caracterizarla, es decir, determinar sus rasgos más generales. Con ello se hace posible que, al planear la oferta, los servicios turísticos se adecuen en el mayor grado posible a las necesidades de los visitantes. Así, por ejemplo, si en una zona de playa, el análisis de la demanda indica que estará formada en una gran proporción por personas de edad media, que gustan de practicar deportes, se puede derivar la conveniencia de disponer de instalaciones para ese propósito. El análisis de la demanda es útil para conocer cuáles son los requerimientos actuales de servicios turísticos. En ese sentido, resulta necesario conocer el número de
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turistas que demandaron alojamiento en hoteles, moteles y otros tipos de establecimientos de hospedaje; así como, el número de personas que visita cada localidad, la duración de la estancia y época del año más favorecida, a fin de conocer los territorios que tuvieron una mayor participación dentro del total. El análisis referido a la capacidad de alojamiento permite conocer dónde se están generando los mayores requerimientos y, por tanto, los lugares donde existen condiciones propicias para promover inversiones turísticas; garantizándose así la satisfacción de una mayor demanda de bienes y servicios. El análisis de la demanda también es importante para precisar cuál es la estancia promedio de los visitantes y cuál su capacidad de pagos. Así, se pueden adecuar los servicios a la disponibilidad económica del turista. Finalmente, el análisis de la demanda puede ayudar a pronosticar y evaluar cómo reaccionaría ésta ante variaciones en los precios de los bienes y servicios ofrecidos; es decir, en qué proporción disminuiría o aumentaría la demanda, ¿cuál es su elasticidad? Este estudio es muy útil para los responsables de la actividad turística, pues permite establecer una eficiente estrategia de mercado y aportar elementos de juicio sobre las características locales de la demanda. Asimismo, permite orientar a los comerciantes, artesanos, etc., sobre políticas de precios. La oferta turística. La oferta de una zona turística está constituida por el conjunto de servicios y bienes que ofrece a sus visitantes, tales como servicios de hospedaje, alimentación, transporte, agencias de viajes, centros de convenciones, marinas, deportes, etc. La oferta turística incluye, asimismo, otros bienes y servicios, tales como las artesanías, la oportunidad de conocer costumbres o tradiciones y disfrutar del patrimonio natural, histórico y cultural. Es importante conocer no sólo la oferta turística del área en forma genérica, sino también el tipo y número de establecimientos de servicio turístico que se encuentran en el lugar y en sus alrededores. Esto permite determinar su capacidad de respuesta frente a la demanda calculada, facilitando prever la necesidad de promover su crecimiento ordenado. En muchas localidades turísticas la oferta no es uniforme, presentando desequilibrios. Este es el caso donde existen ciertos atractivos turísticos y una variada oferta cultural, pero no hay instalaciones de alojamiento. Otro caso es cuando existe la oferta de alojamiento, pero no hay espectáculos atractivos. Es precisamente, en tales situaciones, donde el conocimiento de la oferta brinda la posibilidad de orientar las acciones, debidamente planificadas, para aprovechar integral y eficientemente el potencial turístico de la zona. El incremento de la oferta tiene impactos en la vida económica y en el desarrollo urbano del municipio. Así, la edificación de un hotel modifica la imagen urbana del lugar escogido y genera una demanda adicional de bienes y servicios. Por ello, un programa de incremento de la oferta turística debe ser evaluado a la luz de los efectos que producirá en todo el territorio y particularmente en sus áreas urbanas, para estar en condiciones de garantizar un crecimiento equilibrado. Es importante también, que el incremento de la oferta responda a las características de la demanda. Por ejemplo, en el caso de que se proyecte aumentar la capacidad de alojamiento, habrá de considerarse la categoría de los establecimientos
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existentes respecto al nuevo, de tal manera que se mantenga una oferta adecuada al tipo de turistas que se recibe o se espera recibir.

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LAS CIUDADES COMO DESTINOS TURÍSTICOS
CIUDAD Y TURISMO
LA CIUDAD Y SU ATRACTIVO TURÍSTICO 1.- ANTECEDENTES Y POSIBILIDADES La evolución histórica del turismo muestra, como uno de sus antecedentes, aquellos viajes que realizaban los miembros de la realeza y funcionarios del gobierno a diferentes ciudades para conocer acerca de la evolución de las comarcas del país. También se incluyen en esos primeros viajes los que efectuaban comerciantes y empresarios para evaluar la situación del mercado. Esos viajes tenían como destino las principales ciudades donde florecía la vida social y económica de la Europa del siglo XVIII. A esos viajes se adicionan posteriormente otros motivados por la asistencia a fiestas, ferias y demás eventos que fueron caracterizando la posición de ciertas ciudades europeas en la esfera del comercio, el arte y la ciencia (París, Londres, Desdén, Florencia y Milán, son ejemplos de tales fenómenos). En los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, el auge de la cultura que tiene lugar en las capitales de varios países, unido a la mayor facilidad de transportación, propicia un aumento de los viajes con destino a ciudades donde la vida cultural resulta un atractivo señalado. En la actualidad, este tipo de viaje muestra una tendencia que continúa en ascenso y representa una de las principales motivaciones para un segmento que crece constantemente. A ello contribuye, tanto el desarrollo de eventos de diverso carácter que tienen por sede una ciudad como la masividad de un turismo que busca conocer la historia y la cultura de otros pueblos. El turismo de ciudad, asociado a las modalidades del turismo cultural y de eventos, presenta hoy día sus mayores exponentes en el atractivo que representan aquellas ciudades donde subsisten manifestaciones de pasadas épocas. En esas ciudades, las edificaciones, el folclore y la vida de sus habitantes, constituyen generalmente un imán que atrae una corriente de visitantes cuya presencia es cada vez más numerosa. El crecimiento turístico de muchos países se ha enfocado tradicionalmente a destinos de playa, por ser los más demandados en los últimos tiempos, dejando a un lado o menospreciando otras opciones entre las que se encuentran las ciudades. Ello se justifica en parte porque los recursos históricos y culturales de muchas ciudades no han sido debidamente promovidos, además de que requieren una atención especial para lograr su gradual incorporación al producto turístico que puede ofrecer una ciudad en su conjunto. En ese orden, las ciudades con mayor posibilidad para convertirse en un destino
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turístico, son aquellas que cuentan con espacios donde se conservan manifestaciones de su vida anterior. Para América Latina, esos destinos están constituidos principalmente por las ciudades antiguas, también denominadas coloniales, o aquellas que aún conservan zonas con tales características. El término de ciudad antigua o colonial identifica a todos aquellos asentamientos urbanos que fueron creados en América Latina y el Caribe durante la ocupación europea, ocurrida fundamentalmente entre los siglos XVI y XVIII. Esas ciudades o partes de ellas mantienen en la actualidad su fisonomía y constituyen una muestra viviente de la arquitectura, la cultura y las condiciones de vida de aquella época. Por ello y ante el aumento del turismo cultural o de ciudad, son susceptibles de utilizarse como un privilegiado atractivo para ese empeño. Para lograr el desarrollo turístico de una ciudad que cuenta con un centro histórico o que toda ella es una ciudad colonial, será necesario conjugar la actuación de diversas organizaciones públicas, privadas y sociales. En esa acción se destaca el papel estratégico de las autoridades municipales, al ser responsables directas de la gestión y funcionamiento de cualquier ciudad11.

11 Víctor Leiva, R. (1997) Turismo y Gestión Municipal. Asociación Chilena de Municipalidades, Santiago de Chile, Chile.

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2.- EL PATRIMONIO URBANO En el mundo actual, se extiende la conciencia de que una de las más genuinas riquezas de la humanidad son los bienes de la cultura. Estos son, tanto materiales como inmateriales. Entre los primeros se destacan los espacios y edificaciones que por su naturaleza histórica y arquitectónica se constituyen en patrimonio. En los segundos se encuentran todas las manifestaciones del arte y la cultura. El convencimiento de que ese patrimonio forma parte de la herencia común de la humanidad ha motivado la actuación de varias organizaciones internacionales en función de su preservación, particularmente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A resultas de tales acciones, muchos gobiernos establecen a ese fin leyes y normas de carácter nacional y se han creado instituciones orientadas al fomento y conservación de ese patrimonio. Regulaciones internacionales La Convención para la protección del patrimonio mundial, aprobada en la 17a. reunión de la Conferencia General de la UNESCO, define en su articulado cuales son objetos y sitios que pueden ostentar la condición de monumento. De acuerdo a ello son considerados monumentos: ♣Las obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumental, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte o de la ciencia. ♣Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración al paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte o la ciencia. ♣Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico. ♣Los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico. ♣Las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies animales y vegetales amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico. ♣Los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural. Por otra parte, la UNESCO creó un comité gubernamental de protección del patrimonio cultural y natural, denominado Comité del Patrimonio Mundial, compuesto inicialmente por representantes de 21 países elegidos por los estados miembros de la mencionada Convención. 3. CONSERVACIÓN Y USO DEL PATRIMONIO Uno de los grandes temas de discusión en torno al patrimonio histórico y

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monumental (particularmente el asentado en zonas urbanas) es el de su adecuado uso. Hasta hace algunos años, la tendencia en la protección de ese patrimonio se orientaba fundamentalmente a su preservación. Sin embargo, la magnitud de los costos que implica la rehabilitación y cuidado de los inmuebles y demás componentes, así como la evidente limitación de fondos para tales propósitos, condujo gradualmente a la idea de que la mejor forma de preservar el patrimonio es aprovecharlo debidamente. Esto induce la conveniencia de que muchos de los componentes de ese patrimonio (edificios, calles y plazas) actualicen sus funciones. Esto significa que, conservando al máximo sus valores originales e integridad, cumplan en lo posible nuevas funciones propias de este tiempo. De tal modo, a la vez que son útiles, generan recursos para su propia conservación y mantenimiento. Esta línea de pensamiento busca, conjuntamente con la conservación, revitalizar o reanimar la ciudad antigua (o su centro histórico) para que continúe siendo una parte activa de la nación con vida propia y equilibrada. El tema es sumamente amplio y rico para el alcance de esta monografía, de ahí que sólo sean abordados aquellos aspectos y consideraciones más comúnmente empleados para el logro de ese aprovechamiento patrimonial. Las calles peatonales Uno de los rasgos más generalizado del proceso de rehabilitación de ciudades antiguas o coloniales y de sus centros históricos, es la recuperación de espacios. Recuperación porque en sus orígenes esas zonas funcionaban naturalmente como espacios peatonales, aunque no exclusivamente. De lo que se trata es de favorecer la forma más natural y placentera de acceder y recorrer una ciudad antigua. La calle peatonal permite al visitante acercarse a los espacios y edificaciones sin temor a ser atropellado por un vehículo, libre del ruido y la contaminación que estos producen y, sobre todo, facilita un contacto más estrecho con sus pobladores. Es por ello que las calles peatonales han sido rescatadas en los centros históricos, recuperando el espacio en torno a las principales plazas y extendiéndose a calles vecinas. Si bien este tipo de calle ha ido ganando popularidad también significa nuevos problemas, como la tendencia a ser invadidas por vendedores ambulantes, las dificultades en la recolección de desechos y en tareas de abastecimiento para los comercios allí establecidos. Todo esto ocurre porque una calle forma parte de la dinámica de funcionamiento de cualquier ciudad y su transformación en peatonal puede alterar el sistema urbano. Por tanto, esa conversión debe ser acometida con un cuidadoso estudio, a fin de prever posibles efectos no deseados. Una cuestión central a tener presente es que recuperar un espacio peatonal va más allá del simple hecho de cerrarlo a la circulación de vehículos. Es una medida que requiere acciones de carácter constructivo y de imagen urbana, pero sobre todo, de comunicación y concertación con la población del lugar. Se trata de transformar la "vida" en ese espacio colectivo, de darle realmente un nuevo uso considerado deseable y conveniente. Por ello, es necesario revisar las acciones de promoción y organización con aquellas personas y grupos que le darán ese uso.

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De esta manera, si en la calle se sitúan espacios para restaurantes y cafeterías al aire libre, o se habilitan lugares para el reposo y la contemplación, será imprescindible organizar convenientemente la instalación y operación del equipamiento necesario (mesas, bancos, jardines, etc.) para esos propósitos. De no llevarse a cabo esa organización del espacio y el mismo se deja vacío, pronto será ocupado de forma espontánea y con propósitos no siempre acordes a los previstos. Por tanto, la decisión de crear una calle peatonal debe acometerse con un sentido integral, desde su estudio inicial y el análisis de posibles efectos hasta la promoción de nuevos usos. Esto se efectuará conforme a un programa donde queden plasmadas, no sólo las acciones a ejecutar y sus implicaciones, sino también las responsabilidades de todos los participantes. Nuevas funciones Esta es una de las medidas más útiles para lograr los propósitos de conservación y aprovechamiento. El proceso de deterioro de ciudades antiguas y centros históricos se caracteriza por el abandono de las funciones originales para las cuales fueron creados algunos inmuebles y su ocupación actual en usos ajenos a su inicial unidad y características. La utilización como almacenes, viviendas precarias u otros fines inadecuados, provoca que muchos inmuebles presenten graves daños en su estructura. Rescatar sus funciones originales, o darles una nueva, implica su rehabilitación. Esos usos serán, en lo posible, compatibles con las características arquitectónicas de tales edificaciones. Los inmuebles de mayor valor monumental y arquitectónico pueden emplearse en nuevas funciones sin perder apariencia, como es el caso de los servicios bancarios, las instituciones públicas, ciertos tipos de comercios, salas de exposiciones, etc. El proceso para dar nuevas funciones o rescatar las originales en tales edificaciones, requiere la formulación de un programa que puede seguir los siguientes pasos: ◊ Actualización del inventario de inmuebles de valor histórico, con el uso original y al cual se encuentran destinados. ◊ El estudio y selección de las funciones potenciales y convenientes para esas edificaciones. ◊ La coordinación con los actuales propietarios y usufructuarios para propiciar el rescate o cambio de funciones de los inmuebles seleccionados. ◊ La definición y ejecución de los proyectos para la rehabilitación arquitectónica acorde con las funciones definidas. ◊ La concertación con las dependencias gubernamentales que tienen facultades reglamentarias y de supervisión en estos procesos. Entre las funciones (originales y nuevas) que resultan más convenientes para los inmuebles de los centros históricos se encuentran las destinadas al turismo, las cuales son suficientemente rentables y se convierten en opciones interesantes para sus actuales propietarios o inversionistas potenciales. Existe una amplia gama de funciones vinculadas con el carácter turístico que adquieren los centros históricos o ciudades coloniales, entre las cuales se destacan: • Alojamiento. Permite recuperar antiguos inmuebles destinados originalmente a ese propósito, o transformar grandes casonas en pequeños hostales de diversa categoría, según sus características y riqueza arquitectónica. • Alimentación. Lugares con condiciones adecuadas que pueden convertirse en

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restaurantes, cafeterías y bares. • Comercio. Edificaciones adecuadas pueden servir como local de exposición y venta de artesanías, librería, unidad de información turística, entre otros. Los museos En una ciudad antigua o centro histórico y a los efectos de la actividad turística, los museos cumplen una función primordial. De hecho, los visitantes suelen acudir al museo como si fuera la “puerta de entrada” a esa especie de gran museo que es la ciudad12. Por su importancia y significación para el visitante, los museos adquieren carácter de recurso turístico; de ahí la conveniencia de su aprovechamiento en tal sentido. Para ese efecto es necesario que exista una cercana coordinación entre el gobierno local y las instituciones encargadas de operar los museos. Entre las acciones posibles a realizar para ese propósito se encuentran: ◊ Incorporación del museo y sus servicios a la información turística que se brinda en mapas y folletos. Es importante comunicar al visitante la ubicación, horarios y servicios que ofrecen. ◊ Publicación en calendarios y programas de la ciudad de las actividades que tienen lugar en los museos. Es conveniente propiciar que el personal de información turística acuda a esas actividades, para aumentar sus conocimientos sobre la ciudad y facilitar su labor de divulgación. ◊ Concertar con el museo la promoción de ciertos servicios que la oficina de turismo puede ofrecer a los visitantes, como visitas dirigidas y conferencias. ◊ Colaborar con los museos en la distribución de sus folletos y publicaciones a través de las unidades de información turística. ◊ Promover actividades de extensión de los museos, de tal manera que exposiciones temporales o itinerantes puedan ser situadas en edificios públicos y salas de exhibición, con la colaboración del gobierno local. 4. LA IMAGEN URBANA. Los hombres habitan y transforman las ciudades, realizan su aportación generación tras generación, ellos desaparecen pero la ciudad permanece. Por eso, la ciudad es sujeto histórico marcado por las formas de vida colectiva a través del tiempo. Es una realidad física, material, construida en un lugar determinado que, al crecer, va ocupando y transformando el medio ambiente. Esa transformación se hace evidente en la forma de disponer del espacio y de edificar que cada ciudad adopta, aún cuando esa modificación no niega el apego histórico de la población a esas formas y espacios donde realiza su vida individual y colectiva. Existen ciudades cuya vida es breve porque los motivos que llevaron a los hombres a establecerse ahí se modificaron, o porque las condiciones iniciales no se mantienen. Un ejemplo es las ciudades mineras, o las ubicadas a la vera de caminos que han sido dejados de lado por una vía más rápida. Por el contrario, hay ciudades que viven centenares de años. Existen en el mundo diversos ejemplos de ciudades establecidas desde épocas remotas y que se han transformado con el paso del tiempo, cambiando sus costumbres y adecuándose a las modificaciones, a veces radicales.

12 Boretto Ovalle, R. (2000) El Turismo y los Museos. Valoración de Nuestra Cultura. Editora Nacional, Montevideo, Uruguay.

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Las ciudades son como casas colectivas. Dentro de una casa el espacio se organiza de acuerdo a las necesidades de la familia, según sus costumbres y forma de vida se destinan espacios para cada una de las funciones esenciales (para comer, descansar, trabajar, jugar, etc.). La distribución de habitaciones y la comunicación entre ellas responde a la forma en que esas funciones se realizan. Los espacios característicos en una ciudad son los requeridos por la vida colectiva, es decir, los espacios de uso común. Los hombres trabajan en forma colectiva, también acuden en grupo a sitios donde se ofrece educación y entretenimiento. Se reúnen para comer o disfrutar de una película, también para participar en deportes o en la vida política y practicar sus creencias. Para efectuar esas actividades, las personas se trasladan frecuentemente dentro de la ciudad, ésta debe contar con espacios que faciliten esos movimientos. Esa es la razón de ser de la traza urbana, es decir, la delimitación del espacio en calles y áreas para ocupación privada o colectiva. Los espacios para el tránsito, como la traza misma, pueden tener diversas características, dependiendo de la antigüedad de la ciudad y de sus peculiaridades urbanas. El espacio típico para el tránsito esta conformado por las calles, avenidas y calzadas. Los espacios donde se reúne la colectividad corresponden a las formas de vida colectiva. La vialidad de ciudades antiguas, construidas según las necesidades de otra época, se ve afectada por el tránsito como factor de la vida moderna. Estos espacios sufrieron la modificación más trascendental con la introducción de los vehículos motorizados. El espacio colectivo típico es la plaza. Las costumbres no permanecen inalterables, se modifican. Hay épocas en que la sociedad requiere mayores espacios colectivos, entonces se abren calles, se construyen o amplían plazas. En otros momentos, ocurre el fenómeno inverso, desapareciendo las plazas, se reducen los espacios colectivos y los espacios abiertos son ocupados por otras funciones. El rostro de la ciudad Las ciudades son como las personas, tienen una apariencia, una fisonomía; la cual es resultado de su relación con la geografía y el medio ambiente, con el clima y, desde luego, con la historia. La forma de sus espacios y edificaciones es producto de las transformaciones de su vida colectiva. En las ciudades antiguas el rostro de la ciudad refleja su historia. El visitante puede advertir, tanto en la traza como en las edificaciones, el testimonio de las diferentes épocas transcurridas. Los especialistas en el estudio de la ciudad utilizan el término "imagen urbana" para denominar la apariencia física que en un momento dado puede apreciarse de una ciudad. Al emplear este término se está reconociendo que la fisonomía de la ciudad es importante, tanto para sus habitantes como para quienes la visitan. En el caso de una ciudad antigua o colonial se trata de algo más que una apariencia, es la expresión física de la riqueza patrimonial y del estado en que ésta se encuentra. No se requiere sólo de que la ciudad "se vea bien" (limpia y agradable), sino que sea auténtica. De hecho, al hablar de "imagen urbana", se está reconociendo que en la ciudad hay valores importantes a preservar y mantener.

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El primer valor es el de la calidad estética, es decir, si ésta aún se puede percibir en su imagen urbana. De ahí la necesidad de preservar aquellos elementos que en su conjunto ofrecen armonía y belleza. Hay que tener presente que la imagen de una ciudad, cuando reúne características adecuadas, produce bienestar a sus pobladores. El segundo valor implica que la imagen es la expresión del patrimonio; es decir, en el rostro de la ciudad se manifiestan realizaciones colectivas insustituibles que cumplen la función, tanto de mostrar la historia y dar testimonio de lo que ocurrió allí, como de presentar la obra arquitectónica, pictórica, escultórica, etc., lo cual constituye en sí una fuente de placer y de disfrute. En tercer lugar, la imagen urbana implica valores sociales importantes. Como obra colectiva la ciudad no pertenece a ningún grupo en especial, es un bien colectivo. Es la constancia de lo que ese colectivo humano ha sido capaz de crear y preservar. Por estas razones el estudio de la imagen urbana es fundamental, tanto en las ciudades modernas como en las antiguas. Lo es también porque el análisis de la imagen urbana es un instrumento fundamental para proteger y conservar una ciudad antigua o un centro histórico. 5. LA IMAGEN DE CIUDADES ANTIGUAS La ciudad antigua o colonial, llamada así por su carácter histórico y porque su imagen conserva los espacios, edificaciones y características esenciales que le fueron dadas por sus habitantes durante el período de la colonia, encuentran un elemento de unidad precisamente en su carácter patrimonial y su fisonomía urbana. Como parte de su historia, cada ciudad adquiere características propias. La distribución del espacio en una ciudad antigua refleja la estructura original que estableció la metrópolis por medio de sus Ordenanzas para la fundación de ciudades, las cuales se materializaron principalmente en la traza. También en las edificaciones, en su interior, quedó de manifiesto el nuevo orden político, económico y social establecido a partir de la conquista. La importancia de las funciones religiosas, políticas y comerciales en la vida colonial se reflejó en la ciudad. Además, en algunas ciudades quedó testimonio de las necesidades de protección que se experimentó en los primeros años de la conquista, así quedan muestras de fortificaciones, bastiones y murallas. En la arquitectura de una ciudad antigua se advierte claramente el proceso de mestizaje, sus manifestaciones constructivas son los elementos más genuinos de su imagen urbana. Este proceso de integración de conceptos arquitectónicos no fue homogéneo, admitiendo una gran diversidad de soluciones conforme a las diversas regiones. Este proceso de interacción cultural en la construcción y edificación de las ciudades fue dando lugar a un estilo propio. Por todo esto, esas ciudades no fueron asentamientos de población estática, sino en continuo proceso de cambio. La huella de esas transformaciones se aprecia en la disposición de sus espacios y edificaciones. Esos cambios no fueron caprichosos, sino resultado de transformaciones políticas, sociales y culturales que ocurrieron tanto en la metrópoli como en las colonias. Las ciudades antiguas y centros históricos de América son un patrimonio cultural,

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singular y único, y por tanto de gran interés para los visitantes nacionales y extranjeros. Por ello constituyen un importante recurso turístico. En cuanto tal, exige ser aprovechado de la manera más productiva. Ese potencial turístico, al ser operado adecuadamente, hace posible que con los recursos económicos generados sea más fácil protegerlo y conservarlo debidamente como patrimonio. De hecho, esa tarea es imprescindible para lograr que estas ciudades operen efectivamente como un recurso turístico. Aprovechar debidamente el patrimonio monumental de las ciudades antiguas requiere que el mismo pueda ser percibido por la población y sus visitantes en toda su plenitud y sea disfrutado como ámbito de excepcional interés. Esa apreciación se hace imposible si los espacios se encuentran ocupados por el comercio ambulante, alterados por un impropio equipamiento y un desordenado e inadecuado conjunto de anuncios comerciales. Tampoco se puede percibir cabalmente si no se conservan las características originales en pavimentos y aceras. En el caso de las edificaciones, tampoco se puede apreciar si han perdido sus genuinos valores o se les han integrado elementos extraños que distorsionan su apariencia original. En las ciudades antiguas conviven de hecho dos ciudades, la que se denomina propiamente centro histórico (asentado en el territorio donde se fundó la ciudad) y la parte moderna, que generalmente la rodea con áreas urbanizadas en épocas posteriores y que muestran características diferentes. Los límites entre ambas zonas pueden ser fijados con cierta precisión en los mapas. Sin embargo, a veces ocurre que dentro de la parte antigua existen edificaciones modernas y, de igual manera, en la parte moderna se encuentren pequeños sitios y edificaciones que por sus características y período de construcción se consideran de valor patrimonial de la época colonial e incluso posterior. Desde el punto de vista del funcionamiento urbano es importante la existencia de una adecuada relación entre las dos zonas. Esta es una labor de gran importancia para el gobierno local, pues a él corresponde ejercer la planeación del desarrollo urbano. Esta adecuada relación implica, desde el punto de vista urbano, la integración de las dos partes, manteniendo en lo posible criterios que den unidad a la ciudad en su conjunto. Por ejemplo, la ciudad nueva puede relacionarse con la antigua en su imagen urbana, utilizando materiales regionales, elementos decorativos u ornamentales característicos de épocas anteriores pero actualizados al uso contemporáneo; así como, en la concepción misma de los espacios abiertos y plazas. Para conservar la imagen urbana del centro histórico es necesario delimitar el área que ocupa, de tal manera que pueda ejercerse una rigurosa normativa. En muchos casos resulta conveniente definir zonas de transición y establecer normas para ellas, las cuales permitan que, al pasar de la parte antigua a la moderna o viceversa, el cambio sea armónico a los ojos del viajero. Tanto los espacios como las edificaciones se encuentran estrechamente relacionados en el ámbito de una ciudad, dentro de ella forman continuidades. Las formas que adquiere esa disposición de espacios y edificios son las que se perciben y a las cuales se les define como fisonomía. Esa percepción de la apariencia visual de los elementos físicos de una zona urbana, como ya se ha mencionado, es su "imagen”.

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Los aspectos característicos de la imagen son aquellos elementos de mayor importancia a la percepción visual y que, por tanto, se destacan en la fisonomía urbana como son: las plazas (con todo lo que en ellas se encuentra), el mobiliario urbano, las fachadas de las edificaciones, los grandes monumentos y aquellas construcciones que por su magnitud y calidad se han convertido en "hitos urbanos"; de referencia espacial obligada para la población (la Catedral, el Palacio de Gobierno, etc.). El elemento típico de la imagen urbana que por lo general más llama la atención son las fachadas de las edificaciones, consideradas en su relación con las aceras y calles. Precisamente estos son los elementos de los cuales se parte para analizar la fisonomía urbana. La imagen de centros históricos Dentro del tejido urbano de las denominadas ciudades antiguas, se halla la parte más vieja; la cual conforma lo que se ha dado en llamar el centro histórico, caracterizado por la riqueza de su patrimonio. En el centro histórico se hallan asentadas comúnmente las instituciones del gobierno de la ciudad; también están los edificios religiosos de mayor jerarquía y establecimientos dedicados a muy diversas actividades comerciales, aunque la importancia de esa actividad pueda haber disminuido. Los centros históricos, por la propia dinámica del crecimiento de la población y del desenvolvimiento económico, sufren la afluencia de diversos agentes que tienden a transformarla. Este fenómeno de tendencia transformadora representa la causa de fondo de los procesos de degradación. Por ello, es importante adoptar una comprometida política de protección y llevar adelante permanentemente programas de conservación y mejoramiento de los centros históricos. Como parte de ellos, el estudio de la imagen urbana es un importante medio para ese fin. Para comprender mejor el alcance de un programa de imagen urbana, resulta conveniente conocer primeramente cuáles son los agentes o fenómenos transformadores. Esto es, aquellos procesos de la vida colectiva que afectan y deterioran la fisonomía del centro. Un análisis de los mismos permite identificar el tipo de acción que tiene incidencia directa en la imagen urbana. Las acciones constructivas que se realizan en una ciudad tienen que ver con la infraestructura y el equipamiento fundamentalmente. Entre las más importantes se encuentran las siguientes: • Mejoramiento de la vialidad. La traza original de la ciudad debe ser respetada o recuperada en lo esencial y los problemas viales pueden ser resueltos convenientemente en armonía con las características de esa parte de la ciudad. • Pavimentación. La construcción, o renovación de pavimentos, es una acción constructiva que ha modificado en las últimas décadas la imagen de varios centros históricos. En muchos casos se sustituyeron los empedrados y lozas originales por una capa asfáltica. Así mismo, se introdujeron guarniciones y aceras de concreto. Por ello, un proyecto de rehabilitación debe restituir en lo posible los recubrimientos originales.

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• Introducción de agua potable y alcantarillado. La construcción de las redes de agua potable y alcantarillado es una de las innovaciones urbanas que en su momento modificó los hábitos y costumbres de los habitantes de esos centros. El efecto de este cambio se advierte en calles y plazas donde desaparecieron las antiguas fuentes públicas. Es conveniente, en términos de imagen, la restauración y conservación de tales elementos. La instalación soterrada de la red de agua potable tiene un menor efecto sobre la imagen urbana. Sin embargo, la introducción del drenaje trae aparejada la colocación de elementos (tapas de registros, alcantarillas, etc.) que constituyen nuevos componentes, los cuales cambian la apariencia de calles y banquetas por su incongruencia con la fisonomía antigua. • Red de energía eléctrica. Las redes aéreas de energía eléctrica son uno de los elementos que mayor deterioro visual origina en la imagen urbana. La colocación de postes, cables y transformadores, genera una contaminación visual que impide la libre visión de las fachadas. Lo más conveniente para evitar esta situación es la instalación soterrada de dichas redes; sin embargo, su costo hace difícil su realización. • Semáforos y señalización vial. La era del vehículo motorizado produjo una transformación urbana de múltiple alcance. Entre otras, hizo indispensable la colocación de equipos necesarios para regular el tránsito y de señales viales que fueron aumentando en número y diversidad. Así, diferentes tipos de señales de tránsito se colocan en muros y postes, o se pintan sobre el pavimento, llegándose a pintar los ángulos de las banquetas. A esa multitud de señales se suman otras, como los avisos de estacionamiento prohibido o reservado. Esta yuxtaposición de señales incorpora no sólo elementos extraños a la antigua fisonomía urbana, sino que provoca por su acumulación una contaminación visual. Otro elemento requerido para la operación vial son los semáforos. Los colores con que son pintados frecuentemente y su diseño, contrastan con la fisonomía tradicional. Al colocarse en postes sobre las aceras, o colgando sobre el arroyo de las calles, tienen un efecto de alteración del paisaje urbano. Para reducir ese efecto negativo, lo más conveniente es ubicarlos de modo que su diseño y color se adecuen lo más posible al entorno. • Equipamiento. El equipamiento que se crea en cualquier ciudad tiene diversos propósitos, tanto comerciales y de administración pública como para fines culturales y otros. Es decir, se trata de oficinas, servicios de salud, correos, bancos, escuelas, instalaciones comerciales, salas de exposiciones, teatros, etc. En los centros históricos es ideal que este equipamiento se instale en los inmuebles disponibles y de acuerdo a proyectos de rehabilitación y acondicionamiento que hayan sido debidamente aprobados por las instancias correspondientes. Otro tipo de equipamiento es el mobiliario urbano. Este tiene múltiples variantes: para el transporte (las señales del transporte público, los paraderos y bancas), para el funcionamiento vial (semáforos, señales y vallas móviles), para plazas públicas y jardines (fuentes, pérgolas, jardineras, bancas y kioscos), para el aseo urbano (cestos, contenedores, etc.). Esos elementos del mobiliario urbano se

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relacionan estrechamente con la imagen. Es muy importante conservar aquellos que por su antigüedad son originales. En algunos casos, a partir de los estudios correspondientes, es posible retirar elementos extraños o incongruentes. De cualquier modo, esto debe realizarse según normas y procedimientos establecidos. En el caso de nuevos elementos del mobiliario urbano a instalar (por ejemplo, en las calles peatonales donde se requiere iluminación, bancas, jardineras, etc.), deben ser cuidadosamente diseñados para lograr su más adecuada integración a la fisonomía urbana histórica. Acciones relacionadas con los Servicios Urbanos Las tareas que realiza la administración local, directamente o a través de concesiones para la prestación de los servicios públicos que corresponde proporcionar a la población, pueden conllevar efectos en la imagen urbana de una ciudad colonial. Algunos de estos servicios son los siguientes: Transporte urbano. El tipo de vehículos que se utilice para prestar este servicio en el centro histórico es un elemento que afecta la imagen. Si son, por ejemplo, de tamaño inadecuado, excesivamente grandes para las estrechas calles de muchas de estas ciudades, no sólo circularán dificultosamente y provocando daño a las guarniciones, sino que obstaculizarán la vista de fachadas y espacios públicos. Por otra parte, cuando el diseño y color de esos vehículos no sean establecidos de acuerdo con criterios de imagen urbana, muy posiblemente introduzcan elementos de confusión y alteración en la percepción visual. La concentración o estacionamiento de los vehículos de transporte público en las calles produce un efecto de contaminación visual y ambiental, por lo cual debe evitarse ubicar estaciones de autobuses y taxis en plazas y calles del centro histórico. Limpieza y aseo urbano. El servicio de barrido y recolección de desechos sólidos también puede afectar la imagen urbana del centro, al igual que la salud de sus moradores y visitantes. En primer lugar, por ineficacia. La existencia de basura en las calles puede ser resultado de una deficiente reglamentación, o de un insuficiente servicio de barrido y recolección. Por ello, se requiere de una organización específica para ese fin. Por sus características viales, los horarios de recolección deben ser cuidadosamente establecidos. Es necesario, asimismo, extremar la aplicación de los reglamentos que prohíben arrojar desechos en calles y espacios públicos. La participación de la comunidad es esencial para mejorar el grado de limpieza de los espacios públicos y racionalizar este servicio. En varias ciudades antiguas sobrevive la tradición de que los pobladores aseen la acera frente a sus casas. A ese fin es conveniente estimular esta forma de participación, al igual que involucrar a comerciantes y empresas. Por otra parte, el color del uniforme de los empleados del servicio de limpieza, así como el del equipo utilizado, serán lo suficientemente discretos para no convertirse en motivo de contaminación visual. Servicio de mercados. Los mercados públicos son una tradición ancestral en muchas ciudades antiguas. Esos mercados y sus alrededores, ocupados por un gran número de vendedores,

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constituyen un recurso turístico muy importante que atrae visitantes por su colorido y bulliciosa actividad. Ello, sin olvidar sus exóticas y novedosas mercaderías. No obstante, esa actividad comercial puede afectar la imagen urbana cuando invade espacios desordenadamente o cuando el tipo de instalación abandona las formas tradicionales e incorpora formas, materiales y colores ajenos a la imagen tradicional. Ornato público. Suele ocurrir que las autoridades municipales lleven a cabo o autoricen, el ornato de las calles con motivo de fiestas populares o acontecimientos cívicos. En el caso de los centros históricos, es necesario que el tipo de adornos a utilizar sea congruente con la imagen urbana y las tradiciones formales de la ciudad. Su diseño debe ser estudiado para que, en vez de contaminar visualmente, contribuya a resaltar los valores urbanos y arquitectónicos de la ciudad. Acciones de Carácter Comercial El comercio, tanto el de carácter local como turístico, es una actividad común para cualquier ciudad. Sin embargo, resulta un componente esencial para aquellos centros históricos que han funcionado tradicionalmente como núcleos del intercambio regional. El comercio formalmente establecido puede alterar la imagen urbana en diversas formas. Ello ocurre cuando se colocan anuncios ajenos a la fisonomía tradicional, cuando se pinta la fachada con mensajes comerciales o colores inadecuados, y cuando sitúa exhibidores en el exterior del establecimiento invadiendo la vía pública. Para evitar acciones negativas es necesaria la formulación de reglamentos al respecto. Un reglamento de esta naturaleza debe precisar cuáles son los tipos de anuncios autorizados y sus características. Igualmente, definirá dónde deben ser ubicados, así como el tipo de permiso o licencia a expedir por la autoridad competente y el procedimiento para obtenerlos. También incluye las sanciones a que serán acreedores los infractores y las causas de revocación del permiso o licencia. Existe también, paralela al comercio de carácter formal realizado en establecimientos autorizados, una creciente actividad comercial de tipo informal ejecutada por vendedores ambulantes (a pie, en pequeños móviles y en tarimas) que, al margen de normas y reglamentos, ocupan los espacios públicos. Esta actividad informal afecta la imagen urbana cuando se instala en espacios públicos no autorizados a tales propósitos. En calles peatonales puede anular el efecto positivo de los espacios abiertos, acondicionados para la contemplación del patrimonio monumental. En este caso las autoridades deben reglamentar debidamente la actividad comercial en la vía pública, estableciendo las prohibiciones necesarias y las sanciones a que se hagan acreedores los infractores. El comercio ambulante es expresión de un complejo problema social. Las acciones para regularlo requieren de una cuidadosa, pero firme, actitud de las autoridades locales. Cuando existen situaciones que de hecho persisten desde hace largo tiempo, como la ocupación de calles con puestos fijos, el problema demanda una acción de conjunto que prevea el traslado y reubicación de esos comerciantes. Para ello es preciso la adecuación de sitios específicos donde no afecten la imagen urbana. Acciones Comunitarias que afectan la Imagen Urbana

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Las actividades propias de la vida urbana que realiza la comunidad representan un importante atractivo turístico, pero pueden afectar la fisonomía si no se realizan adecuadamente. Entre esas actividades se encuentran las fiestas populares y tradicionales, donde los vecinos acostumbran a adornar las fachadas de sus casas, calles e incluso los espacios abiertos. También forman parte de tales acciones las ferias, los eventos deportivos y bailes populares, que requieren de iluminación especial y la construcción de graderías o tribunas. Igualmente están las actividades comunitarias relacionadas con festividades religiosas, las cuales pueden incluir actos en la vía pública, representaciones u ornamentación de calles y edificaciones religiosas. Por ello es conveniente que la reglamentación municipal establezca las normas necesarias para que, sin desalentar la iniciativa popular y con su participación, se preserve la imagen urbana. Estas medidas deben ser aplicadas con sensibilidad y criterios justos para favorecer una adecuada respuesta de la comunidad. 6.- EL PROGRAMA DE CIUDADES ANTIGUAS La tarea de abordar la rehabilitación de centros históricos o ciudades antiguas, tanto para lograr su conservación como para utilizarla en función de la ampliación y desarrollo del turismo, demanda un conjunto de acciones y medidas cuya conformación y puesta en práctica se alcanza a través de un programa coordinado. El objetivo básico de un programa de este carácter es fomentar el turismo en esas ciudades, propiciando que se prolongue la estancia del visitante y tenga más opciones a su alcance, lo cual se traducirá en un aumento del ingreso generado por el turismo. Esto, sin olvidar lo que representa la rehabilitación urbana para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población que habita la zona. En tal sentido, un programa de ciudades antiguas o coloniales contempla generalmente, entre otros, los propósitos básicos que a continuación se exponen. • Conservar y al mismo tiempo usar, en beneficio de los pobladores y del turismo, las riquezas patrimoniales de esos asentamientos. • Lograr un mayor acercamiento y goce del patrimonio cultural, monumental, histórico, urbano y paisajístico de la ciudad, por parte de nacionales y extranjeros. Para esos fines deberán ejecutarse varias acciones, destacándose, entre otras: ⇒ Contemplar el desarrollo turístico en su intersección con otras actividades y no como un fenómeno aislado cuyo único ingrediente sea la promoción. ⇒ Fortalecer la capacidad y calidad de recepción y alojamiento, así como mejorar sustancialmente los servicios complementarios que se ofrecen al visitante (alimentación, transporte y recreación). ⇒ Diversificar los atractivos turísticos. A tal efecto es importante contemplar los atractivos existentes en la ciudad, mejorando su calidad e intensificando acciones complementarias para una mayor satisfacción del visitante, tales como proporcionarle mayor información y mejores medidas de seguridad. ⇒ Contribuir a la conservación y uso del patrimonio histórico, monumental y cultural donde reside el interés principal de los turistas al visitar estas ciudades. Para ello se hace necesario mejorar la imagen urbana y paisajística de los centros históricos y de las zonas de tránsito turístico en las ciudades antiguas.
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⇒ Integrar circuitos turísticos con otras ciudades y destinos, incorporando en su promoción a varias entidades y comercializándolos a través de agentes especializados. Los proyectos de imagen urbana El mejoramiento de la imagen urbana es una tarea necesaria para la recuperación y preservación del patrimonio de la ciudad antigua o centro histórico. En especial, llevar adelante una acción de rehabilitación en aquellas zonas de la ciudad que han sufrido procesos de degradación, requiere realizar un programa de mejoramiento de la imagen urbana. Este programa suele incluir: 1. Los proyectos de obras urbanas. 2. El plan de ejecución y de financiamiento. 3. La propuesta de reglamentación: Reglamento de fisonomía urbana. Reglamento de anuncios. 4. El programa de ejecución. El Programa en cuestión responde a la necesidad de rescatar, tanto el carácter patrimonial de la ciudad antigua o del centro histórico como su condición de atractivo turístico. De ahí que en su confección y aplicación se tendrá en cuenta el conjunto de acciones que permitan cumplir esos objetivos. Las acciones se definen por las obras a ejecutar (rehabilitación arquitectónica de inmuebles, rescate de plazas y calles, cambios de funciones, etc.) y por aquellas reglas de uso que resultan convenientes para su cuidado posterior. Esto último dependerá de la existencia o no de tales reglas, por lo cual su incorporación al programa (propuestas de reglamentación) estará sujeta a la necesidad de implementar normativas específicas o adecuar las vigentes a las nuevas circunstancias.

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LA GESTIÓN URBANA DEL TURISMO
1.- DESARROLLO URBANO Y TURISMO El buen funcionamiento de un destino turístico de tipo urbano, depende de cómo ese asentamiento ofrece las condiciones adecuadas, ordenadas y saludables requeridas para la vida de sus habitantes. Esta es una condición necesaria para promover y fomentar el turismo en una ciudad. En esos casos es ineludible enfocar el funcionamiento urbano desde el punto de vista turístico, por cuanto los visitantes acuden a una ciudad específica con el propósito de conocer y disfrutar de los atractivos que ella posee como tal. Esto es particularmente señalado en las ciudades con patrimonio histórico. El turismo, como actividad económica, genera empleo y atrae población en busca de oportunidades, y ese flujo induce el crecimiento urbano. Como gran parte de los inmigrantes son personas de modestos recursos que buscan empleo, su asentamiento se produce generalmente de modo espontáneo e irregular formando barriadas sin infraestructura y servicios urbanos. En ocasiones, esos asentamientos se localizan en zonas inadecuadas de los alrededores de la ciudad. En interés de fomentar el desarrollo del turismo en una ciudad, es indispensable velar por que cualquier forma de crecimiento urbano no afecte el patrimonio, ya sea histórico monumental o cultural. Igualmente es conveniente evitar que la operación turística no interfiera o desequilibre el funcionamiento urbano del asentamiento. Para lograr estos propósitos es necesaria una adecuada administración del desarrollo urbano, tarea que en parte corresponde a las autoridades locales. Un desarrollo urbano adecuado se expresa en la presencia de un crecimiento armónico, donde sus diferentes elementos (suelo, infraestructura, equipamiento, vivienda, servicios urbanos, etc.) cumplen la función asignada en beneficio de sus habitantes. Cuando existe un adecuado desarrollo urbano, los habitantes de la ciudad viven aceptablemente al disponer de un ambiente sano y ordenado. Esto es también lo que espera encontrar el visitante de esa ciudad. Aspira que ella le brinde alojamiento, alimentación, transporte, comunicaciones, seguridad, atenciones médicas y otros servicios, con los cuales solventar sus necesidades durante su estancia. Todo ello en un ambiente agradable. Esas expectativas las tiene el turista respecto de cualquier ciudad. Tratándose de una ciudad con patrimonio histórico, habría que añadir que el visitante espera poder apreciar y disfrutar la ciudad en lo que tiene de singular, pero con comodidad y servicios adecuados. Desde luego, el viajero generalmente toma en cuenta la categoría de la ciudad (si es pequeña, mediana o grande) en cuanto al tipo de servicios que espera encontrar. Se conoce que en las primeras no encontrará la variedad existente en las mayores, No obstante, si la ciudad es un destino turístico, por más pequeño que sea, contará con un nivel mínimo indispensable de servicios, aunque modesto.

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2.- COMPONENTES DE LA URBANIZACIÓN. El efecto del turismo en espacios urbanizados provoca generalmente desequilibrios, porque implica una demanda adicional de infraestructura, equipamiento y servicios. Las ciudades antiguas por lo común no están preparadas para esa demanda, más aún, en algunas de ellas la infraestructura y el equipamiento fueron calculados para una población menor y con niveles de servicios menos exigentes que los actuales. Considerar en detalles los múltiples aspectos que intervienen en el desarrollo urbano no es propósito de esta obra. No obstante, es conveniente comentar acerca de algunos componentes de especial significado para el turismo. Estos son en particular: el ordenamiento territorial, la Infraestructura, el equipamiento y mobiliario urbano, los servicios públicos y otros tipos de servicios urbanos. Ordenamiento territorial. El ordenamiento del territorio, o sea, el establecimiento de un marco racional y ordenado para el crecimiento y funcionamiento urbano, es el instrumento básico para conducir el desarrollo urbano. Ante la situación que presenta un destino turístico urbano que crece de forma acelerada, como resultado de la nueva población que es atraída por la posibilidad de empleo, lo más conveniente es evitar o reducir el asentamiento irregular y favorecer un crecimiento armonioso. Para ello se consideran cinco medidas: 1. Planeación urbana oportuna, que llegue hasta la expedición de declaratorias de usos y destinos del suelo. 2. Creación y disposición oportuna de espacios de reserva. 3. Fomento de viviendas populares, con apoyo a la construcción individual. 4. Dotación de servicios urbanos básicos. 5. En el centro histórico, cambio ordenado del uso del suelo reduciendo el peso habitacional en función de lo cultural y comercial. El ordenamiento territorial de los espacios urbanizados es parte de las funciones del gobierno municipal. El marco reglamentario para el ejercicio de esa función aparece definido por la legislación estatal en todos los países. Un instrumento para tal proceder es la planificación urbana cuyos principales componentes son los planes de desarrollo urbano y sus medios de aplicación, especialmente las declaratorias. De acuerdo al espacio objeto de planeación urbana los instrumentos aplicables, sobre todo a escala municipal son: ◊ El plan municipal de desarrollo urbano, que establece los grandes lineamientos para ordenar el desarrollo urbano en el territorio municipal, especialmente en su aspecto interurbano, es decir, en la relación que guardan entre sí los diversos asentamientos existentes en el municipio. Este plan permite a la autoridad local promover, programar y concertar acciones, obras y servicios. ◊ El plan de desarrollo urbano de la ciudad, que es el instrumento donde se establecen los objetivos, metas, políticas y estrategias para la conservación, mejoramiento y uso del espacio urbano. ◊ El plan urbano del centro histórico, es el nivel más concreto de la planificación,

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pues permite establecer con precisión las normas de ocupación del suelo y los requerimientos de acción en terrenos para obras públicas, así como las tareas de conservación a realizar, de acuerdo con lo establecido por los reglamentos vigentes. Los planes de ciudad y los de centros históricos, son los instrumentos de base técnica para normar y concertar la ejecución de obras y acciones, así como negociar los proyectos que requieran apoyo del Estado una vez demostrada su racionalidad y asegurada la regulación del espacio urbano. El suelo es el elemento indispensable del desarrollo urbano y, para aprovecharlo debidamente, es necesario controlar su uso cuidadosamente. Una ciudad antigua esta compuesta casi siempre por dos zonas: el área propiamente antigua o centro histórico y el área moderna. La conservación de la primera y el mejoramiento de ambas deben mantener un equilibrio. En cuanto a la zona antigua de la ciudad, su ubicación ya está dada y lo único pertinente es estudiar las características geológicas, hidrológicas y morfológicas del suelo para efectos de conservación y protección de los inmuebles, así como para efectuar adaptaciones que mejoren su uso y racionalizar la ejecución de obras que pudieran afectarlo. Así, por ejemplo, en esas áreas antiguas el estudio previo del suelo es básico para la realización de obras tales como la extracción de agua del subsuelo, el tendido de redes de agua potable y alcantarillado, etc., pues esas labores pueden afectar la estabilidad del suelo y consecuentemente de las edificaciones patrimoniales. Infraestructura. En términos usuales se entiende por infraestructura el conjunto de obras de ingeniería realizadas en un espacio urbanizado, las cuales son necesarias como soporte para su funcionamiento. La infraestructura es la base física que permite el tránsito de personas y bienes, el suministro de agua potable y la descarga de aguas servidas, el abastecimiento energético y el saneamiento del medio ambiente. Son obras de infraestructura las de: • • • • Vialidad Agua potable Drenaje y alcantarillado Energía eléctrica y teléfonos

Estas obras conforman redes que sirven de sustento a la vida colectiva, facilitan la prestación de servicios públicos y el funcionamiento general de la ciudad. En las ciudades más antiguas, por lo común la infraestructura era mínima. Las características de esas ciudades corresponden a modos de vida distintos al actual. Sin embargo, gradualmente fueron introducidas redes de infraestructura, las cuales en ciertos casos produjeron alteraciones en su fisonomía urbana. Lo pertinente aquí es, por una parte, mantener la infraestructura existente y, por otra, mejorarla y ampliarla conforme lo exigen las necesidades, pero siempre de acuerdo a las regulaciones vigentes. Es necesario cuidar especialmente que las adecuaciones de la infraestructura no impliquen modificar aceras, pavimentos y recubrimientos y que

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siempre se realicen de acuerdo a un proyecto de imagen urbana. Un caso distinto es el de la infraestructura de las zonas nuevas de la ciudad. En ellas, las obras deben realizarse de acuerdo con las normas y proyectos técnicos correspondientes. A continuación se detallan algunos aspectos de interés, desde el punto de vista turístico, en relación con los principales elementos de la infraestructura. Vialidad Es el conjunto de calles, avenidas y caminos que constituyen la estructura de la traza urbana. Su propósito es disponer espacios para el tránsito de personas y vehículos. La vialidad debe asegurar el volumen de desplazamiento que requiere la comunidad de forma eficiente y segura. Un sistema moderno de vialidad, aplicable a un área urbana planeada convenientemente, incluye: • Vías rápidas, circulaciones de acceso controlado para el tránsito de alta velocidad que requiere de obras complementarias como: pasos a desnivel y puentes. • Arterias primarias, cuya finalidad es facilitar un flujo de tránsito vehicular continuo a través de diferentes zonas de la ciudad. • Arterias secundarias, las cuales son viales de menor tránsito vehicular que articulan y sirven a las arterias primarias. • Viales de circulación local, como calles de carácter residencial o para el tránsito local. La vialidad incluye también diversas obras, tales como: Pavimentos Guarniciones y aceras Áreas para el estacionamiento de vehículos Pasos a desnivel para peatones y vehículos. Una vialidad adecuadamente diseñada y construida reporta múltiples ventajas, entre las que se destacan: • Reduce las distancias de recorrido • Permite una eficiente planeación del transporte público • Ofrece seguridad a los peatones • Reduce los costos de transportación • Favorece la integración urbana al vincular áreas de vivienda con las de trabajo y servicios. Por la naturaleza de la traza urbana del centro histórico, y debido al uso del automóvil, es una zona de fácil congestión, lo cual produce pérdidas de tiempo y contaminación. Este es un factor que afecta al turismo, pues el tiempo de que disponen los viajeros es muy escaso y desean trasladarse rápida y eficientemente dentro de la ciudad. Por ello es necesario buscar soluciones que tengan en cuenta el equilibrio entre la vialidad en el centro histórico y las nuevas áreas urbanas, para ello no existe una sola solución, sino la combinación de varias que sean adecuadas a cada ciudad. En lo referente a las vías, un elemento básico es la pavimentación, siendo lo principal la conservación del original o su recuperación. El diseño debe considerar las pendientes para evitar encharcamiento y facilitar el escurrimiento natural de las aguas de lluvia. En cuanto al diseño de las aceras de las nuevas áreas urbanas, debe procurarse el mantenimiento de su congruencia con el de la zona antigua. Por lo que se refiere al uso de las vías en el centro histórico, es muy importante

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contar con una adecuada regulación del tránsito vehicular y peatonal. Es recomendable cerrar al tránsito de vehículos algunas arterias que cruzan la parte más importante del área histórica, previo estudio de ingeniería de tránsito que señale vías alternas y opciones de estacionamiento en la periferia. En otras calles es aconsejable mantener el tránsito controlado, o sea, abierto sólo para desahogar la circulación de acceso y salida del centro en días y horas pico; así como para la circulación del transporte de abasto y limpieza. En cualquier caso es importante que estas medidas no entorpezcan el flujo de vehículos en las restantes arterias que operan a circulación completa. A tales efectos es necesario tener en cuenta que las vías de una sola dirección son más funcionales que las de doble sentido. Además es importante la dotación de estacionamientos, tanto periféricos como en la vía pública. Sobre este aspecto se requiere un estudio cuidadoso, pues ello puede afectar la imagen urbana y reduce la superficie de tránsito, sobre todo en áreas históricas. De ahí que lo ideal es evitarlo. La necesidad de estacionamientos ad hod, en especial en áreas próximas a las arterias cerradas al tránsito de vehículos o en aquellas donde se prohíbe el estacionamiento en la vía pública, es un aspecto básico. Existen para ello dos alternativas, una es el uso de espacios baldíos que se adecuan a ese fin y la otra es construirlos expresamente teniendo en cuenta la demanda actual y la estimada. En cualquier caso deben respetarse las características del entorno. La actividad turística requiere de una eficiente transportación, de ahí la conveniencia de cuidar la vialidad. La conservación en buen estado de calles y banquetas propicia una adecuada circulación peatonal y de vehículos, lo cual proporciona seguridad a los visitantes, evita la contaminación debida al polvo y mejora la imagen de la ciudad. Agua Potable Para el suministro del agua potable, la infraestructura urbana dispone de una red de distribución del acueducto y sus elementos auxiliares (sistema de bombeo, depósitos y válvulas). Un elemento importante es la planta potabilizadora para el tratamiento del líquido, generalmente con substancias químicas. La vida moderna de todo asentamiento urbano, particularmente en las ciudades que funcionan como destinos turísticos, exige disponer de agua potable. Por ello cuentan con una red capaz de satisfacer las necesidades de la población y del turista que la visita. En términos generales, esas necesidades se precisan en dos aspectos: abastecimiento suficiente y adecuada calidad del agua En el primer aspecto el problema tiene diferentes facetas, dependiendo del tipo de destino turístico. En las ciudades asentadas en zonas con abundantes fuentes de agua (superficiales o subterráneas), el abasto es suficiente y económico en cuanto a cantidad. En ciudades ubicadas en el litoral, donde no existen o son escasas las fuentes aprovechables, se requieren soluciones de mayor complejidad técnica, que llegan incluso a la desalinización del agua de mar. El problema del abasto es mayor en ciudades de rápido crecimiento. La solución integral y eficaz a largo plazo requiere estudios más completos, considerando tanto las necesidades de la población actual y futura como las posibles fuentes, obras de conducción, potabilización y el régimen de operación. La adecuada calidad del agua es exigencia básica de salud. Lograr una buena calidad del líquido resulta de una serie de factores: el grado de pureza original, la

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ausencia de contaminación en la fuente, el procedimiento de potabilización, el estado de los depósitos y de la red conductora, entre otros. En los destinos turísticos, al planear y operar las áreas de desarrollo hotelero y de servicios habrá que prever lo necesario para evitar la contaminación del manto freático, de los ríos y sus afluentes. Las redes de agua potable en los centros históricos son generalmente obsoletas, pues fueron construidas hace mucho tiempo; incluso algunas pueden conservar elementos de valor como testimonio histórico, tal sucede con canales y pozos. Cuando es necesario rehabilitar o modernizar la red, debe respetarse el pavimento propio del área, con reforzamientos adecuados para evitar deformaciones en la superficie de la vía y futuras roturas que den lugar a filtraciones y contaminación del agua. De igual modo, los depósitos de almacenamiento y distribución que permiten mantener la regularidad del servicio deben ubicarse donde no alteren la imagen urbana de la zona. En ciudades antiguas, donde las condiciones naturales hacen irregular la calidad del agua, se requiere con frecuencia obras costosas para mejorarla lo cual no siempre es factible. Por ello, es conveniente incorporar en hoteles y restaurantes equipos de potabilización. Otra opción consiste en disponer de agua embotellada para el consumo humano, manteniendo el suministro de agua corriente para otros usos (con una efectiva supervisión de las mismas). Finalmente, es recomendable el establecimiento de un sistema permanente de monitoreo de la calidad del agua. Drenaje y Alcantarillado En las ciudades antiguas los sistemas de alcantarillado son relativamente recientes. Su introducción gradual tuvo que adecuarse a las características de la vialidad y a las edificaciones ya existentes. En términos generales, las redes de alcantarillado de estos asentamientos urbanos, sobre todo en el centro histórico, requieren de permanente mantenimiento y de un programa sistemático de rehabilitación. Las redes subterráneas no afectan la fisonomía de una ciudad, salvo algunos elementos como registros y coladeras. Estos deben adecuarse a imagen urbana. También es imprescindible cuidar que las obras de ampliación del alcantarillado o su rehabilitación no afecten las características del pavimento. Es importante que el sistema de alcantarillado de la zona histórica tenga suficiente capacidad de desalojo de las aguas usadas y pluviales, pues de lo contrario se producirán encharcamientos e inundaciones que, además de afectar el patrimonio, dificultan la normal actividad de los pobladores y el programa de visitas de los viajeros. Ello, además, convierte a tales hechos en motivo de publicidad negativa. A tales efectos es necesario proporcionar a la red un mantenimiento preventivo, donde se atienda la limpieza oportuna de los conductos y se eviten obstrucciones y malos olores. En esas tareas es posible el uso de diferentes medios, tales como equipos mecánicos (carros cisterna) y medios manuales, entre otros. Uno de los aspectos de mayor importancia en el manejo de las aguas servidas es el de su disposición final, dado que es uno de los elementos que producen mayor contaminación en ríos, litorales, o en el suelo mismo. Por eso es necesario que las aguas servidas sean tratadas previo su vertimiento final, sobre todo si se descargan en ríos, lagunas u otros depósitos de agua. En cuanto al lugar de vertimiento, se cuidará de no producir efectos contaminantes. Para ello lo mejor será la instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales, fuera de la ciudad. Como en otros servicios a la población, el alcantarillado requiere la colaboración

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ciudadana. Es necesario lograr la participación de las entidades y demás prestatarios para evitar que sean tirados al drenaje materiales que puedan tupirlo o contaminarlo. Equipamiento urbano. El término equipamiento designa la dotación de edificios o instalaciones necesarias para el desenvolvimiento de la actividad colectiva, incluyendo los servicios públicos. El equipamiento es un elemento característico de una ciudad y contribuye a delinear su fisonomía. Entre los rubros más señalados se encuentran los correspondientes a las funciones que se detallan a continuación. Equipamiento para la administración pública: Está constituido por los edificios necesarios para las funciones de gobierno. Los más significativos son los destinados a los tres poderes. En la capital están la sede del Ejecutivo, del Congreso y la del Poder Judicial. En los municipios, el Ayuntamiento. Este equipamiento se complementa con edificios para oficinas públicas, ministerios y otras dependencias. También se incluyen aquí las dependencias territoriales de las instituciones de la administración central. En el caso de ciudades antiguas, esos edificios por lo general poseen un valor patrimonial y constituyen, junto con las plazas, conjuntos de importancia turística. Equipamiento para la educación: Se conforma por los edificios de escuelas e instituciones de enseñanza, tanto públicas como privadas. Abarca desde las guarderías infantiles hasta las universidades. En los centros históricos se destacan los edificios de antiguos colegios y universidades, los cuales pueden haber cambiado de uso pero conservan aún su valor monumental. Algunos cuentan con bibliotecas valiosas u otros elementos que los hacen atractivos. Equipamiento para la cultura: Este tipo de equipamiento comprende una amplia gama de edificaciones, todas las cuales participan en la realización de múltiples manifestaciones culturales. Entre ellos figuran teatros, salas de concierto, galerías de arte, cines, salones de exposiciones, museos, hemerotecas y bibliotecas, entre otros. Los centros históricos, por su naturaleza, son ricos en este tipo de equipamiento y sobre todo susceptibles de aumentarlo. Ello resulta por que muchos inmuebles a recuperar o restaurar pueden destinarse a estas actividades. Desde el punto de vista turístico, incrementar la oferta cultural es consolidar el potencial de la ciudad. Equipamiento para la recreación: Son instalaciones donde se satisfacen múltiples necesidades de la población y sus visitantes. Varían conforme a las características ambientales y las costumbres locales. En este equipamiento se destaca el dedicado al deporte al aire libre (canchas y estadios) y bajo techo. Este equipamiento comprende, tanto las instalaciones aisladas dentro del tejido urbano como las agrupadas en conjuntos. En las ciudades antiguas es escaso este tipo de equipamiento. Sin embargo, algunos de sus componentes pueden incorporarse en los alrededores del área urbana. Ese es el caso de instalaciones para jugar tenis, golf y practicar la equitación, entre otras. Ofrecer este tipo de opción recreativa al visitante puede ser un factor decisivo para lograr una mayor estancia. Otro tipo de equipamiento recreativo esta relacionado con los espectáculos musicales, fiestas populares, ferias locales, circos y otras actividades de carácter masivo. Estas representaciones se realizan en instalaciones deportivas o pueden contar con instalaciones específicas. Esas representaciones son de gran interés turístico y se

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consideran un factor que complementa la oferta. En el caso de ciudades antiguas, es necesario conocer el perfil e interés de sus visitantes, a fin de ofrecer una adecuada gama de espectáculos que corresponda a sus diferentes expectativas. Equipamiento para la convivencia en espacios públicos: Una de las más apreciables oportunidades que ofrece una ciudad con patrimonio histórico es la de reencontrar la rica experiencia de los espacios públicos. Son lugares que propician el encuentro de personas en un ambiente favorable a la comunicación y la contemplación del entorno. Un equipamiento que caracteriza este tipo de recreación es la plaza. Centro de la vida política, administrativa y religiosa en su tiempo, estas plazas conservan por lo general su carácter de centro de la vida comunitaria. Por ello son lugares de obligada visita del turista. Esto obliga a su acondicionamiento con el mobiliario necesario (bancas, kioscos, fuentes, etc.) y que estén convenientemente iluminadas. De sumo interés es el cuidado de los jardines, los cuales responderán a la fisonomía y ambiente de la ciudad. Una nota de interés en muchas plazas es la fauna que las habita, tales como palomas y otras aves. Ello debe mantenerse, pero cuidando su número para evitar posibles afectaciones a los edificios colindantes. Equipamiento para la práctica religiosa: Las edificaciones de carácter religioso no son sólo características de las ciudades antiguas, sino parte significativa de su patrimonio. Desde la catedral hasta las capillas constituyen importantes muestras del acervo monumental por visitar. Desde el punto de vista turístico, este equipamiento constituye un atractivo principal, tanto por su valor patrimonial como por tratarse de lugares de culto, donde ocurren festividades religiosas tradicionales que también son de singular interés para los visitantes de la ciudad. Equipamiento para la salud: Se refiere al conjunto de edificios destinados a la prestación de servicios de salud, desde los más simples como las postas médicas, hasta los más complejos como los hospitales. Desde el punto de vista turístico resulta importante que la ciudad cuente con servicios médicos confiables. Suele ocurrir que los visitantes necesiten alguna atención médica y, en esas circunstancias, es obligada la presencia tanto de instalaciones idóneas como de medios de transporte (ambulancias) eficientes. En un centro histórico no existen espacios adecuados, ni convenientes, para la ubicación de modernos hospitales. Por lo cual estos se ubican en las áreas nuevas de la ciudad. De no existir tal posibilidad, habrá que promover la presencia del servicio médico en los hoteles. Equipamiento para el abasto: Está constituido por las instalaciones destinadas al almacenamiento y distribución de los productos que requiere la población. De acuerdo a la magnitud de la localidad, este equipamiento puede incluir centros de abasto, bodegas y almacenes, mercados públicos, centros comerciales y tiendas por departamentos. Para el turismo, este equipamiento es esencial en cuanto garantiza el necesario abasto de alimentos y otros bienes demandados por los visitantes. Mención especial merece, en el caso de las ciudades antiguas, los mercados. Estos son un atractivo turístico. Las edificaciones que los albergan son generalmente de carácter monumental, formando parte del patrimonio urbano. El funcionamiento de esos mercados debe ser atendido por la administración local, a la cual le corresponde

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reglamentar y supervisar su operación. Otros tipos de equipamiento: Necesarias y útiles son también las instalaciones para el servicio de transporte. Esto es especialmente necesario en un destino turístico. Se destacan aquí las edificaciones para el transporte aéreo (aeropuertos), terrestre (estación ferroviaria y de autobuses) y marítimo (puertos y muelles). En cualquier ciudad es importante el equipamiento destinado al transporte terrestre. Originalmente las estaciones ferroviarias y de autobuses se ubicaron en la zona céntrica. Sin embargo, el congestionamiento ha obligado gradualmente a su traslado a la periferia urbana. Otro equipamiento característico de las ciudades, tanto antiguas como modernas, son los cementerios. En muchas ciudades antiguas de América Latina los panteones y demás componentes han pasado a formar parte del patrimonio monumental por sus características arquitectónicas. Mobiliario urbano. Un elemento complementario al equipamiento urbano es el mobiliario. Este término designa el conjunto de objetos que se colocan, instalan o simplemente se sitúan en los espacios públicos para permitir la prestación de un servicio público y para facilitar a la población el uso y disfrute de la ciudad. Entre el mobiliario urbano más usual, relacionado con los servicios públicos, se encuentra el destinado para: ⇒ El transporte urbano: paraderos, letreros de zona de parada, señales de rutas, etc. ⇒ El servicio de limpieza: recipientes para basura, contenedores, carros manuales para la recolección, equipos mecánicos de barrido, letreros de prohibición, etc. ⇒ Parques y jardines: bancas, jardineras, kioscos móviles, faroles, bebederos públicos, fuentes, etc. ⇒ La comunicación: casetas telefónicas, buzones de correos, máquinas expendedoras de estampillas y otros. ⇒ La seguridad urbana: casetas para la policía, hidrantes, teléfonos de emergencia, etc. ⇒ La vialidad y el tránsito: semáforos, señales viales, barreras móviles, guardapasos en vías férreas, señales móviles de aviso para encauzar el tránsito o indicar obras en la vía y otras. En las ciudades antiguas estos tipos de mobiliario urbano serán congruentes con las características urbanas, su traza y su imagen urbana. Se cuidarán tres aspectos. Primero, su funcionalidad, las calles estrechas, la traza irregular; las pendientes del suelo, etc., exigen un mobiliario que no obstaculice el movimiento peatonal ni el vehicular. En segundo lugar, su cantidad, cuidando que sea el estrictamente necesario de modo tal que no afecte la fisonomía urbana o impida su percepción. En tercer lugar, su congruencia, los elementos del mobiliario deben respetar y adaptarse a las características formales del centro histórico. En lo posible, su diseño y color deben ser lo suficientemente discretos para evitar una contaminación o distorsión visual del paisaje urbano. Su ubicación debe estudiarse cuidadosamente, de ser posible, como parte de los proyectos de imagen urbana. Las actividades que realiza la población de una ciudad, en función de efectuar sus
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compras y acceder a otros servicios, demanda un mobiliario específico. Entre los más frecuentes se encuentran los estanquillos para la venta de periódicos y artículos variados, los sillones para la limpieza del calzado, etc. Este mobiliario requiere de un control que evite su proliferación anárquica, así como cuidar su diseño y color, de modo que no afecten la imagen urbana. Otro elemento importante del mobiliario urbano está constituido por los anuncios comerciales, sobre todo los que se colocan en fachadas de edificios o se adosan a los muros y que pueden ser de diversos tipos, materiales y dimensiones. Por imperativo de la imagen urbana la instalación de anuncios estará reglamentada para evitar su proliferación y la consecuente contaminación visual. En el caso de los centros históricos es necesaria la existencia de un reglamento de anuncios. 3.- SERVICIOS URBANOS Alumbrado público Un adecuado alumbrado de los espacios públicos es requerimiento esencial de cualquier ciudad. Es un factor que contribuye a crear condiciones de seguridad y aporta cierta belleza al paisaje nocturno. En las zonas antiguas, el alumbrado favorece adicionalmente la percepción y disfrute del patrimonio histórico y monumental. Debe recordarse que esas áreas carecían de sistemas de alumbrado como los actuales. Los primeros fueron de petróleo o gas, siendo más reciente el empleo de la electricidad. Este tipo de infraestructura tiene diversos efectos sobre la fisonomía de una ciudad antigua. Por otra parte, las aceras y calles no estaban previstas para la instalación de postes y otros elementos modernos, lo cual los convierte en obstáculos al tránsito peatonal y llegan a ocultar las fachadas de edificaciones históricas. Lo ideal es el uso de líneas subterráneas, sin embargo esta solución resulta costosa y no todos los municipios pueden acometerla. Algunas opciones consisten en mejorar la red actual, eliminando tendidos inservibles, colocando las líneas por paredes y azoteas y suprimiendo los postes que sea posible. En cuanto a las luminarias, deberán aprovechar antiguos arbotantes e introducir luminarias que imiten diseños antiguos, siempre buscando su correspondencia con la fisonomía de esa parte de la ciudad. Es conveniente analizar las normas técnicas relacionadas con el tipo de luminarias y la intensidad de luz recomendable. Por tratarse de zonas antiguas, con calles estrechas, pueden funcionar adecuadamente luminarias de menor intensidad, lo cual significará menores costos de operación. Seguridad Pública Los habitantes de cualquier asentamiento urbano necesitan disfrutar de confianza y respeto a su persona y bienes, para realizar sus actividades cotidianas con toda tranquilidad. Con mayor razón en un destino turístico. En ellos, por la afluencia de visitantes no familiarizados con el medio, pueden ocurrir hechos de delincuencia. Por tanto se necesita de una adecuada labor de prevención. Un clima de seguridad permite al visitante desplazarse por la ciudad sin temor y en diferentes horarios. La labor de seguridad pública cubre tres aspectos importantes: ⇒ Policía (seguridad en la prevención del delito). ⇒ Tránsito (seguridad en la circulación vehicular y peatonal).

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⇒ Bomberos (seguridad contra siniestros). Como estas funciones son casi siempre de competencia municipal, corresponde a las autoridades pertinentes reglamentarlas y ejercerlas. Los problemas más frecuentes que afectan al turismo en materia de seguridad pública se refieren, en primer lugar, a la insuficiencia de personal para prestar el servicio, deficiente preparación profesional del mismo y limitación de medios y equipos adecuados. En cualquier ciudad hay áreas que tienden a ser menos seguras. Por ello, se debe vigilar especialmente las zonas de mayor afluencia de personas y las más conflictivas donde, según las circunstancias, es conveniente implantar una vigilancia especial. Algunas medidas que pueden adoptarse para que el sistema de seguridad local favorezca al turismo son las siguientes: ◊ Una atención especializada al turista para auxiliarlo debidamente cuando sea objeto de alguna agresión. ◊ Dispositivos especiales de vigilancia en sitios de mayor afluencia de visitantes y en temporadas donde se recibe más turismo. ◊ Proporcionar a los turistas información cuidadosamente preparada para que, sin alarmarlo, conozca las medidas de previsión y seguridad que él mismo puede tomar para disfrutar de más seguridad. ◊ Instalar teléfonos de emergencia, en línea directa con la policía, para atender eficazmente cualquier emergencia, así como dar a conocer los números telefónicos de auxilio y su ubicación. Finalmente, cabe decir que la participación de la población local es esencial para lograr un ambiente de seguridad propicio. Para obtener su colaboración hay que sensibilizarla sobre las ventajas que aporta el turismo a la ciudad e informarle cómo puede contribuir a ese propósito. En lo que se refiere al centro histórico, dada la mayor afluencia de visitantes, es recomendable que disponga de un cuerpo especializado de seguridad. El personal de ese cuerpo recibirá una capacitación orientada a convertirlos en eficaces agentes de información. También deben, en lo posible, ser bilingües. En caso de que sólo algunos agentes lo logren, estos deben ser asignados preferentemente a los puntos de mayor afluencia de visitantes. Una cuestión a tener en cuenta es la preparación de este personal para actuar adecuadamente cuando el turista viole un reglamento o simplemente se comporte de forma inadecuada, lo cual puede ocurrir. La autoridad policial estará atenta al trato que se brinda a los extranjeros, en especial cuando cometan alguna infracción de la legalidad. En ello se tendrá presente la calidad migratoria del extranjero y los procedimientos a emplear según el caso. También, como parte de las labores de seguridad, es necesario conocer y estar capacitado para resolver problemas típicos que caracterizan las irregularidades relacionadas con la actividad turística, como la falsificación de productos, los guías ilegales, la violación de precios, el hurto de cámaras fotográficas, etc. Tránsito A las autoridades correspondientes velarán por una correcta organización del

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tránsito de vehículos. En función de ello y conforme a las nuevas condiciones que se presenten, deben mantener actualizada la reglamentación al respecto y colocar las señales oportunas para que, tanto los conductores de vehículos como la población en general, los conozcan y respeten. En las ciudades, una gran parte del movimiento se efectúa en autos y ómnibus. Por ello, la circulación vial adquiere importancia. Tanto esta circulación, como el hecho ya señalado que la red vial de los centros históricos no es apropiada para un intenso tráfico vehicular, son factores que explican la creciente complejidad del tránsito en esos lugares. La operación turística, al propiciar la visita a los sitios de mayor interés, provoca concentraciones que aumentan las dificultades viales. En cuanto a la operación del tránsito, algunas medidas posibles a tomar en beneficio del turismo son las siguientes: • Fortalecer la vigilancia en las zonas de mayor circulación de vehículos y en los puntos más conflictivos. • Ejercer una mayor atención en esos lugares para orientar a los visitantes y vigilar el cumplimiento de las normas, sobre todo en el estacionamiento y operación del transporte turístico. • Establecer una especial vigilancia sobre los taxis y su estacionamiento en la vía pública, evitando que entorpezcan la circulación. Como ya fue señalado, un elemento clave para atender debidamente los problemas del tránsito es contar con personal idóneo. Sobre todo en los centros históricos donde se requiere un personal especializado, debidamente seleccionado y capacitado, de preferencia bilingüe, que sea un verdadero agente de información. La capacitación de este personal incluirá información sobre el destino turístico, la nomenclatura y ubicación de lugares y monumentos de interés. Otras medidas relacionadas con el tránsito, que hacen más agradable la estancia del turista, son las siguientes: • Para los visitantes que rentan autos, es conveniente distribuir en las arrendadoras y unidades de información turística, folletos con información sobre los reglamentos, usos y costumbres en la conducción de vehículos, mapas de la red vial, etc. • Dar a conocer las oficinas de trámites para casos que impliquen sanciones, con horarios que faciliten al turista el cumplimiento de sus obligaciones. • Los señalamientos de tránsito y la nomenclatura de las calles deben estar bien diseñados y ser claros. • Establecer un servicio de auxilio vial para fallas mecánicas y accidentes, sobre todo en días feriados. Bomberos Es un servicio esencial en cualquier ciudad. El auxilio que presta a la comunidad va más allá de la prevención y extinción de incendios, extendiéndose a la atención de emergencias ocasionadas por fenómenos naturales de diversa índole como son terremotos, inundaciones y otros. En las ciudades antiguas la labor de los bomberos, tanto de carácter preventivo como de atención a emergencias en casos de siniestro, es imprescindible para salvaguardar el patrimonio histórico. Las edificaciones antiguas, por su propia naturaleza, son especialmente vulnerables a siniestros. Por la presencia de grandes cantidades de

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madera en techos, puertas, ventanas, artesanados y pisos en esos inmuebles, es necesario establecer medidas preventivas estrictas, un mantenimiento adecuado, la instalación de equipos detectores, ubicación de extintores, etc. El cuerpo de bomberos estará en condiciones de apoyar tareas preventivas, siendo imprescindible que esté equipado con todo lo necesario (vehículos, ropa y medios técnicos). Especialmente en los centros históricos, se requiere una cultura de prevención frente a los desastres naturales. La acción oportuna y efectiva, tanto de la población como de las autoridades, permite reducir los efectos de un siniestro sobre inmuebles y muebles de valor incalculable. Parques y Jardines Este servicio urbano tiene como propósito proporcionar el cuidado y mantenimiento de los parques y jardines de la ciudad. Incluye, además de las labores de jardinería, las de conservación y operación de fuentes, bancas, parques infantiles y otras instalaciones y mobiliarios existentes en esos espacios públicos. En los centros históricos, constituyen espacios apreciados, al ofrecer solaz y oportunidad de descanso al visitante. Como escenarios de la vida cotidiana, son ámbitos de múltiples actividades de la población. Entre las medidas para su rescate y conservación están: ◊ Los proyectos para, a partir de las cualidades del paisaje y la jardinería, rehabilitar sus características originales. ◊ La formación de un cuerpo de jardineros y especialistas encargados del debido mantenimiento. ◊ La aplicación de normas que favorezcan el disfrute de estos espacios y el mantenimiento de su limpieza, con sanciones a los infractores. Otros Servicios Urbanos Para el adecuado desarrollo de la vida en un asentamiento urbano se requieren otros servicios, cuya prestación corresponde a diferentes ejecutores. Esta es el caso de los servicios de comunicaciones, imprescindibles en ciudades con turismo. Teléfono: Una suficiente cobertura y eficiente operación del servicio telefónico es requisito básico para el funcionamiento de un destino turístico. Se necesita garantizar una adecuada comunicación de alcance nacional e internacional, para la operación turística (información, reservaciones, venta de servicios, etc.) y para facilitar los contactos personales del turista. En cuanto a esto último, la demanda principal se localiza en los hoteles y restaurantes, centros comerciales, puertos, aeropuertos, estaciones transporte, por lo cual las redes deben alcanzar esas zonas. Tal como se recomienda para la infraestructura en general, también para la telefónica es aconsejable el uso de red subterránea, sobre todo en las áreas históricas. Por otra parte, es necesario supervisar el tendido y reparación de líneas, pues tienen un efecto destructivo sobre pavimentos y banquetas, que no siempre se repone como debe. En cualquier ciudad es necesario que el visitante tenga acceso al servicio local y de larga distancia, tanto en hoteles como en lugares públicos a donde suelen acudir. Es conveniente la instalación de casetas telefónicas, ubicadas en sitios adecuados y congruentes con la imagen urbana. En algunos casos, pueden instalarse módulos para el servicio de larga distancia y teléfonos de emergencia, complementados con buzones y otros servicios de correo. Además, estas oficinas deben funcionar las 24 horas durante todo el año, o en forma combinada entre dos o más de ellas. Es muy beneficioso para el

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turismo la introducción de equipos habilitados para el pago con tarjeta de crédito. Telégrafo, telex y fax: Este servicio adquiere importancia especial en época de vacaciones, cuando la estancia promedio es larga y el visitante demanda de ellos. Las instalaciones que brindan esos servicios en zonas turísticas estarán en buen estado y contarán con el adecuado mantenimiento. Es importante la localización estratégica de esas oficinas en sitios accesibles, tanto para el turista como para la población local, contribuyendo con ello a evitar excesivos traslados. En cuanto a los horarios, debe dárseles apropiada difusión, sobre todo en los hoteles. Sin embargo, sería aconsejable el establecimiento de oficinas con servicios continuos en sitios específicos. Correos: Respecto del servicio de correos se plantean consideraciones análogas a las hechas sobre la localización y sus horarios. En este caso, la salvedad se encuentra en que el servicio se acerca al visitante mediante la presencia de buzones y la coordinación con estanquillos o tiendas en hoteles para la venta de estampillas. También es posible su ubicación en centros comerciales, librerías, museos, etc., al igual que la venta de tarjetas postales y sobres con imágenes alusivas a la ciudad y sus atractivos. Servicios Bancarios: Estos servicios son indispensables en cualquier urbanización, más aún en un destino turístico, para solucionar aquellas necesidades económicas más apremiantes del viajero (como la compra y canje de cheques, recepción y envío de fondos, canje de moneda, etc.). En la actualidad, el cajero automático brinda un servicio continuo que facilita estas operaciones. Por último, debe subrayarse la presencia de cajas para el cambio de moneda. Las mismas se ubican en los puntos de entrada y salida de viajeros (aeropuerto, estación ferroviaria, etc.), para facilitar este trámite.

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TURISMO SOSTENIBLE
1.- DESARROLLO SOSTENIBLE DEL TURISMO El turismo es una actividad ambivalente, dado que puede aportar grandes ventajas en el ámbito socioeconómico y cultural, mientras que al mismo tiempo contribuye a la degradación medioambiental y a la pérdida de la identidad local, por lo que debe ser abordado desde una perspectiva global. Es necesario tener conciencia de que los recursos en los que se basa el turismo son frágiles, así como de la creciente demanda de una mayor calidad medioambiental. El turismo, como posibilidad de viajar y conocer otras culturas, puede promover el acercamiento y la paz entre los pueblos, creando una conciencia respetuosa sobre la diversidad de modos de vida. Se debe reconocer la necesidad de desarrollar un turismo que satisfaga las expectativas económicas y las exigencias ambientales, que no sólo sea respetuoso con la estructura socioeconómica y física de cada destino, sino también con las poblaciones receptoras. Debe considerarse la prioridad de proteger y reforzar la dignidad humana, tanto de las comunidades locales como de los turistas y estar conscientes de la necesidad de establecer alianzas eficaces entre los principales actores que participan en la actividad turística, con el fin de forjar la esperanza de un turismo más responsable con nuestro patrimonio común. El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales. El desarrollo sostenible es un proceso orientado que contempla una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo conservar nuestro capital natural y cultural, incluyendo las áreas protegidas. Siendo el turismo un potente instrumento de desarrollo, puede y debe participar activamente en la estrategia del desarrollo sostenible. Una buena gestión del turismo exige garantizar la sostenibilidad de los recursos de los que depende. El turismo tendría que contribuir al desarrollo sostenible, integrándose en el entorno natural, cultural y humano, debiendo respetar los frágiles equilibrios que caracterizan a muchos destinos turísticos, en particular las pequeñas islas y áreas ambientalmente sensibles. La actividad turística deberá prever una evolución aceptable respecto a su incidencia sobre los recursos naturales, la biodiversidad y la capacidad de asimilación de los impactos y residuos producidos. La actividad turística ha de considerar los efectos inducidos sobre el patrimonio cultural y los elementos, actividades y dinámicas tradicionales de las comunidades locales. El reconocimiento de estos factores locales y el apoyo a su identidad, cultura e

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intereses, deben ser referentes obligados en la formulación de las estrategias turísticas, especialmente en los países en vías de desarrollo. La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto públicos como privados. Esta concertación ha de basarse en mecanismos eficaces de cooperación a todos los niveles: local, regional, nacional e internacional. La conservación, la protección y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural, representa un ámbito privilegiado para la cooperación. Por parte de todos los responsables, esta actitud implica un auténtico reto de innovación cultural, tecnológica y profesional, que además exige realizar un gran esfuerzo por crear y desarrollar instrumentos de planificación y de gestión integrados. Los criterios de calidad orientados a la preservación del destino turístico y a la capacidad de satisfacción del turista, determinados conjuntamente con las comunidades locales y basados en los principios del desarrollo sostenible, deberían ser objetivos prioritarios en la formulación de las estrategias y proyectos turísticos. Para participar en el desarrollo sostenible, el turismo debe asentarse sobre la diversidad de oportunidades ofrecidas por la economía local, garantizando su plena integración y contribuyendo positivamente al desarrollo económico local. Toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población e incidir en el enriquecimiento sociocultural de cada destino. Los gobiernos y autoridades competentes, con la participación de las ONGs y las comunidades locales, deberán acometer acciones orientadas a la planificación integrada del turismo como contribución al desarrollo sostenible. Reconociendo que la cohesión social y económica entre los pueblos del mundo es un principio fundamental del desarrollo sostenible, urge impulsar medidas que permitan un reparto más equitativo de los beneficios y cargas producidos por el turismo. Ello implica un cambio en los modelos de consumo y la introducción de métodos de fijación de precios que permitan la internalización de los costes medioambientales. Los gobiernos y las organizaciones multilaterales deberían priorizar y reforzar las ayudas directas o indirectas a los proyectos turísticos que contribuyan a la mejora de la calidad medioambiental. En este marco, es necesario investigar en profundidad sobre la aplicación de instrumentos económicos, jurídicos y fiscales internacionalmente armónicos que aseguren el uso sostenible de los recursos en materia turística. Las zonas vulnerables desde el punto de vista ambiental y cultural, tanto las actuales como las futuras, deberán recibir prioridad especial en materia de ayuda financiera y cooperación técnica al desarrollo turístico sostenible. También han de recibir tratamiento especial las zonas degradadas por los modelos turísticos obsoletos y de alto impacto. La promoción de formas alternativas de turismo coherentes con los principios del

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desarrollo sostenible, así como el fomento de la diversificación de los productos turísticos, constituyen una garantía de estabilidad a medio y largo plazo. Para perseguir este fin, es necesario asegurar y reforzar de forma activa la cooperación regional, particularmente en el caso de las pequeñas islas y áreas de mayor fragilidad ecológica. Los gobiernos, la industria turística, las autoridades y las ONGs responsables del turismo deberán impulsar y participar en la creación de redes abiertas de investigación, difusión, información y transferencia de conocimientos en materia de turismo y tecnologías turísticas ambientalmente sostenibles. La definición de una política turística de carácter sostenible requiere necesariamente el apoyo y promoción de sistemas de gestión turística ambientalmente compatibles, de estudios de viabilidad que permitan la transformación del sector, así como la puesta en marcha de proyectos de demostración y el desarrollo de programas en el ámbito de la cooperación internacional. La industria turística, en colaboración con los organismos y ONGs con actividades relacionadas con el turismo, deberá diseñar los marcos específicos de acciones positivas y preventivas que garanticen un desarrollo turístico sostenible, estableciendo programas que apoyen la ejecución de dichas prácticas. Realizarán el seguimiento de los logros alcanzados, informarán de los resultados e intercambiarán sus experiencias. Habrá de prestarse una atención especial al papel del transporte y sus efectos sobre el medio ambiente en la actividad turística, así como al desarrollo de instrumentos y medidas orientadas a reducir el uso de energías y recursos no renovables, fomentando además el reciclaje y la minimización de residuos en las instalaciones turísticas. Con el fin de que el turismo pueda ser una actividad sostenible, es fundamental que se adopten y pongan en práctica códigos de conducta que favorezcan la sostenibilidad por parte de los principales actores que intervienen en la actividad, en particular por los miembros de la industria turística. Dichos códigos pueden constituir instrumentos eficaces para el desarrollo de actividades turísticas responsables. Deberán ponerse en práctica todas las medidas necesarias con el fin de sensibilizar e informar al conjunto de las partes implicadas en la industria del turismo, ya sea a nivel local, nacional, regional o internacional.

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ANEXO No. 1

1. El turismo global: impactos, indicadores y desarrollo.13 El turismo es uno de los sectores económicos que crecen con mayor rapidez en el mundo. En 2000 estimulado por la fortaleza de la economía mundial y por las conmemoraciones con que se celebró la llegada del nuevo milenio, se calcula que el turismo creció 7,4% en todo el mundo, el mayor índice de crecimiento de casi todo el decenio y cerca del doble del que se registró en 1999. En 2000 se efectuaron casi 50 millones de viajes internacionales más que en el año anterior –el mismo número de nuevos turistas que los que reciben en un año países turísticamente tan importantes como España o los Estados Unidos – lo que elevó el número total de llegadas internacionales a la cifra récord de 698 millones, según los resultados preliminares anunciados hoy por la Organización Mundial del Turismo (OMT). “En el cambio de milenio, el turismo está creciendo más que en nuestros pronósticos más optimistas –aseguró el Secretario General de la OMT, Francesco Frangialli–. Actualmente hacen turismo internacional anualmente más de 715 millones de personas (aunque muchas de ellas estén contadas varias veces, según los viajes que hagan en un mismo año). Esto es alrededor del 12% de la población mundial. Si relacionamos esta cifra de llegadas a destinos turísticos (según las clasificaciones estadísticas de la OMT) con la de salidas de los mercados emisores, podremos afirmar que la inmensa mayoría de los turistas provienen de los países con mayor desarrollo económico. Los viajes de placer en el interior de los países por parte de sus propios nacionales, junto con los viajes a regiones extranjeras aledañas constituyen los elementos más dinámicos del sector. No obstante, durante mucho tiempo los gobiernos de los países en desarrollo le han dado mayor importancia al turismo internacional (ya que atrae visitantes extranjeros prósperos) y, por lo tanto, asignan mayores recursos para atender a los turistas procedentes de países del Norte. Muy pocos de los países en desarrollo cuentan con políticas consistentes en el campo del turismo regional y nacional. El turismo tiene efectos positivos, pero también negativos. Entre los efectos positivos deberemos destacar: • Creación de empleo. • Incremento de los ingresos económicos.
13 Arcarom i Simon, Ramón (2002) La Singularidad de la Gestión del Turismo en Ámbitos Locales y Regionales. Ediciones CETT, Barcelona, España.

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• Permitir mayores inversiones en la conservación y mejora de espacios naturales. • Evitar la emigración de la población local. • Mejora del nivel económico y sociocultural de la población local. • Comercialización de productos locales. • Intercambio de ideas, costumbres y estilos de vida. • Sensibilización de los turistas y de la población local para proteger el medio ambiente. No obstante, la mayor parte de la población de los países en desarrollo aún no participa de los flujos turísticos, con la excepción de las clases dirigentes, pero este estado de cosas está empezando a cambiar en muchos lugares, y empiezan a abrirse nuevos mercados en Asia y América Latina para la nueva clase media. La participación de América Latina en el turismo mundial es aún pequeña, pero crece rápidamente. Cuba ha duplicado el número de turistas desde 1995, aunque México sigue siendo el primer destino turístico de Latino América. La región mediterránea, con 46.000 Km. de costa, es el principal destino turístico mundial, con cerca de 180 millones de turistas y 6 millones de camas hoteleras, y es también donde se registra un mayor deterioro ambiental. Entre los efectos negativos, tan importantes como los positivos, cabe recordar que los flujos turísticos pueden contribuir al cambio climático, está el consumo de suelo, agua y energía, la destrucción de paisajes al crear nuevas infraestructuras y edificios, el aumento de la producción de residuos y aguas residuales, la alteración de los ecosistemas, la introducción de especies exóticas de animales y plantas, el inducir flujos de población hacia las zonas de concentración turística, la pérdida de valores tradicionales y de la diversidad cultural, el aumento de la prostitución (turismo sexual), el tráfico de drogas y las mafias, más incendios forestales y el aumento de los precios que afecta a la población local, que a veces pierde la propiedad de sus tierras, casas, comercios y servicios. De una forma capilar y, debido en parte a su carácter horizontal, el turismo afecta a una gran variedad de sistemas, desde el litoral hasta la montaña, el lago, etc., llegando también a la ciudad y sus entornos más mediatos. En este sentido, José Santamarta (2000), se pronuncia al respecto, definiendo los efectos del turismo: “… la mayor parte del turismo no es sostenible, y lo más sostenible es lo que aparentemente no lo es. Benidorm, con la gran concentración de hoteles, apartamentos y cerca de medio millón de turistas en el mes de agosto en apenas 12 kilómetros de costa, es mucho más sostenible que ese mismo número de turistas de forma dispersa (el llamado turismo de calidad) afectando a decenas de kilómetros de costa. Puestos a destruir el litoral, cuanto menos se destruya mejor, y las altas densidades permiten reducir los desplazamientos y acometer las

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inversiones adecuadas para la depuración de aguas y tratamiento de residuos. Lo ecológico son los rascacielos. Cuantos más altos mejor, como en la película de Bigas Luna localizada en Benidorm, y lo antiecológico son los chales y las urbanizaciones dispersas con jardín y piscina individual. Lo más insostenible es ese supuesto turismo rural y de aventura en vehículos 4x4, degradando las zonas que aún no lo están y con los mayores consumos de recursos per cápita, cierto ecoturismo a países lejanos o ese turista del mundo rico que no quiere ser considerado turista, sino viajero o aventurero, como si estuviésemos en la época de Orellana o de Marco Polo, que recorre miles de kilómetros en avión (el modo de transporte con mayores emisiones y consumo de energía por viajero-Km.) para pasar un par de semanas o el mes de vacaciones en Vietnam, Zimbabwe, Namibia, Irán o China …”. Sin duda, se trata de una exposición, la de José Santamaría (2000), lo suficientemente elocuente para invitar a la reflexión de todos aquellos que desde la gestión pública o privada del turismo consideran que la gestión de la mayor industria del mundo merece, quizás, algo más de respeto, comprensión y sensibilidad.
2. La OMT y la política turística.

La Organización Mundial del Turismo es un Organismo intergubernamental reconocido por la ONU como agencia oficial de estatus consultivo, ha tomado la iniciativa de representar la opinión colectiva de sus estados miembros en asuntos relacionados con el turismo. Su objetivo fundamental es la promoción y desarrollo del turismo con vistas a contribuir al desarrollo económico, la comprensión internacional, la paz, la prosperidad y el respeto universal, y la observación de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin distinción de raza, sexo, lengua o religión. Como su organismo antecesor, la Unión Internacional de Organizaciones Turísticas Oficiales, ha desarrollado actuaciones de educación y formación con la finalidad de profesionalizar las actividades turísticas; ha elaborado indicadores sobre relaciones entre turismo y medio ambiente; ha publicado estadísticas y estudios de mercado con la finalidad de aportar datos a los Estados para que mejoren sus planes de marketing turístico; ha tratado de promover la armonización y cohesión de las formalidades de viaje entre regiones mundiales para aumentar el libre movimiento de los consumidores turísticos, etc. Del seno de esta Organización emanan varios documentos que ejercen una influencia que trata de ser fundamental, sobre el mundo del turismo, y que

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deben servir de guía para los diferentes Estados, a la hora de aprobar legislaciones en esta materia. Estos documentos definen líneas principales de actuación, que los diferentes Estados miembros deben tener en cuenta en sus políticas de actuación turística. Entre los documentos más importantes encontramos la Declaración de La Haya, la Declaración de Manila sobre el Turismo Mundial, el Documento de Acapulco y la Carta del Turismo y Código del Turista. DECLARACIÓN DE MANILA. En 1980 en Manila, se firmó un documento que contiene una Declaración adoptada en el seno de la OMT, sobre el Turismo Mundial. De acuerdo con la propia letra de la Declaración pretende esclarecer la naturaleza auténtica del turismo, en todos sus aspectos, así como la función que el turismo está llamado a desempeñar en un mundo dinámico, objeto de cambios profundos. A parte de esto, pretende examinar también las responsabilidades de los Estados en el desarrollo y la expansión del turismo en las sociedades modernas, en su calidad de actividad que trasciende del dominio puramente económico de las naciones y de los pueblos. Junto a esto se recogen una serie de objetivos que pueden resumirse en los siguientes: • Mejor gestión de la oferta turística. • Cooperación tecnológica. • Mejora en la formación de los recursos humanos. • Reconocimiento del derecho de libertad de movimientos como medio indispensable para participar en los viajes. DOCUMENTO DE ACAPULCO. Después de la convocatoria de Manila, en 1982 vuelve a reunirse la OMT, esta vez en Acapulco, y con la finalidad de aplicar progresivamente los objetivos fijados por la Declaración de Manila sobre el turismo mundial. En el seno de esta reunión, se adoptó un documento en el que se recogen los conceptos que deben servir de base a las estrategias de realización de las prioridades propuestas en Manila. Estos conceptos son los siguientes: • Derecho al descanso, al tiempo libre y las vacaciones pagadas, así como creación de condiciones sociales y legislativas para facilitar a todas las capas sociales el acceso a las vacaciones. • Preparación a los viajes, a las vacaciones y al turismo receptor y emisor. Con esto se refieren a que el nivel de calidad del turismo no debe depender sólo de la preparación de los

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turistas, sino también de aquellas personas que administran y dirigen las actividades turísticas. • Papel del turismo nacional en el desarrollo del turismo contemporáneo. Respecto a este concepto se señala que los viajes en el interior de los países, representan la gran mayoría del conjunto de los desplazamientos en el mundo, y los estados deben multiplicar sus esfuerzos para que el desarrollo de este turismo siga aumentando. • Libertad de movimiento. A este principio dedica el Documento de Acapulco su Anexo, señalándolo como prioritario. De acuerdo con éste la libertad de movimiento no puede ejercerse sino a través de condiciones esenciales: un mundo en paz y un mejor orden social. Finalmente en este Documento se señala la necesidad de que los Gobiernos estimulen en los diferentes niveles de vida de la nación, las acciones que puedan estructurarse en los planos nacional, regional y local. Se considera que los Estados tienen que actuar, tanto a través de los Departamentos ministeriales, como cerca de otras instancias, como son los órganos legislativos de la nación, las organizaciones sindicales, las organizaciones patronales, los medios políticos, las empresas turísticas, etc. CARTA DEL TURISMO Y CÓDIGO DEL TURISTA. Estos documentos fueron adoptados en Sofía en 1985. En ellos se establecen una serie de principios, invitándose a los Estados a inspirarse en ellos y a aplicarlos. Entre estos principios se reconoce el derecho a toda persona al descanso y al tiempo libre, así como vacaciones periódicas pagadas y libertad de viajar. Se recogen una serie de obligaciones o recomendaciones a los Estados para hacer efectivo este derecho a viajar, así: • la de favorecer el crecimiento ordenado y armonioso de la actividad turística; • ampliar la cooperación turística entre los Estados; • proteger el medio ambiente turístico; • favorecer el acceso de los turistas nacionales e internacionales al patrimonio de las comunidades visitadas; facilitar los contactos comunidades visitadas; de los visitantes con las

• garantizar la seguridad de los visitantes y sus bienes; • impedir toda posibilidad de utilización del turismo para la explotación de la prostitución de otros;

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• ofrecer las mejores condiciones de higiene y acceso a los servicios de salud; • reforzar las medidas destinadas a prevenir e impedir la utilización ilegal de estupefacientes; • etc … Junto con estas obligaciones para los Estados se recogen una serie de invitaciones para las comunidades visitadas por los turistas, así se invita a ofrecer a los turistas las mejores condiciones de hospitalidad, cortesía y respeto, a facilitar la comprensión y respeto por parte de los turistas de sus costumbres, religiones, etc., a través de la difusión adecuada de informaciones sobre estas costumbres, prácticas tradicionales y religiosas, usos prohibidos, parajes sagrados, riquezas artísticas, fauna, flora y recursos naturales que deben protegerse, etc.

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Se reconoce también la necesidad de una política de legislación apropiada que permita a los gestores y profesionales del turismo ejercer su actividad en condiciones favorables, sin obstáculos especiales, y sin discriminación; beneficiarse de una formación general y técnica; cooperar entre ellos así como con los poderes públicos en el seno de las organizaciones internacionales. Por último, en el Código del Turista, se contemplan una serie de pautas de comportamiento que los turistas deben respetar, así se señala que éstos deberían favorecer con su comportamiento la comprensión y la amistad entre los hombres, en las esferas nacional e internacional, y contribuir así al mantenimiento de la paz. Asimismo en los lugares de tránsito y estancia, deben respetar el orden establecido en las esferas política, social, moral y religiosa, y acatar las leyes y reglamentos en vigor. LA DECLARACIÓN DE LA HAYA. Se adoptó en el seno de unas conferencias celebradas en la ciudad que da nombre a esta Declaración el 1989. En ella, se enumeran una serie de principios, que de acuerdo con la misma deben inspirar, tanto a parlamentos, como a gobiernos, demás autoridades públicas, a las organizaciones, asociaciones e instituciones públicas y privadas con actividades turísticas, y también a los profesionales del turismo y a los turistas mismos, que deben tenerlos muy presentes. Entre estos podríamos destacar los siguientes: • Que todos los gobiernos deben actuar a favor de la paz y la seguridad nacional que es imprescindible para el desarrollo del turismo; • Que el turismo puede convertirse en un instrumento eficaz de crecimiento socioeconómico para todos los países, esto debe lograrse a través de la construcción de una infraestructura sólida y de la obtención del equipamiento base necesario, de las instituciones de formación, se debe aunar además el desarrollo del turismo nacional con la promoción del internacional, etc. Junto con estos principios se encuentran otros referidos a la necesidad de una gestión racional del turismo, manteniendo la integridad del medio natural, cultural y humano, a la necesidad de vacaciones pagadas periódicas y al derecho a desplazarse libremente, a la persecución del terrorismo, a la facilitación de los viajes, a la educación y formación de profesionales del turismo …

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3. Factores que influyen en el desarrollo turístico. El turismo es un hecho social irreversible que genera una serie de interrelaciones e intercambios que tienen consecuencias de muchos tipos, pero fundamentalmente económicas y ahora también ecológicas. El Turismo Internacional, tiene un efecto directo sobre la Balanza Comercial de los países que reciben viajeros del exterior, balanza que suele ser favorable. El Turismo Interno, o sean los viajes que hacen los nacionales de un país dentro de su propio territorio, genera beneficios comparables a la balanza comercial pues distribuye el ingreso, ya que el dinero ganado en una zona se gasta en otra, mejorando las condiciones de vida de las comunidades locales. Ambas formas de turismo contribuyen significativamente al ingreso nacional que, como se sabe, entre mayor sea éste, mayor será la prosperidad del país de que se trate. Así también, la industria turística requiere de un alto contenido de mano de obra por lo cual genera una gran cantidad de empleos, tanto directa como indirectamente. Todo ello contribuye a un crecimiento en la captación de impuestos que redunda en beneficios para la actividad gubernamental. Estas son las razones fundamentales por las cuales, países, regiones y comunidades quieren participar de alguna manera en el desarrollo de este hecho social y obtener los beneficios inmediatos que parece provocar pero que muchas veces sólo benefician a pequeños sectores de la población. Así también, por otra parte, el desplazamiento masivo de personas tiene efectos negativos y consecuencias sociales no deseables como la aculturación de las comunidades receptoras, pero sobre todo afecta al medio ambiente ya que la naturaleza forma parte del producto turístico en la mayoría de los destinos turístico del mundo entero. En la sociedad postindustrial (sociedad de consumo y sociedad del ocio) surgen estímulos para la creación de nuevas necesidades, que adquieren el carácter de básicas en el ámbito de la realización social del hombre y del desarrollo de sus inquietudes culturales. En esta sociedad de la información, mediática, la producción se orienta o se integra hacia el producto turístico y de ocio como una de sus finalidades y sectores de vanguardia y de futuro. Los factores clave del desarrollo del turismo contemporáneo son diversos y aparecen interrelacionados. Podemos destacar, a modo de introducción, los siguientes: CARACTERÍSTICAS SOCIALES Y DEMOGRÁFICAS. Nos estamos refiriendo a la reducción del tiempo de trabajo y a la conquista de tiempo de ocio; por lo tanto, a la ampliación y regulación del tiempo libre en el marco general de la "planificación" del tiempo de vida. La historia social del último siglo ilustra una evolución del tiempo libre que podemos concretar en los siguientes términos:

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• La conquista del fin de semana generalizada para la mayoría de los asalariados. • La modificación profunda del tiempo libre diario. • La conquista de las vacaciones anuales. En las últimas dos décadas la duración de dichas vacaciones ha variado, y sobre todo, tiende a ser flexible en su distribución. Todo ello está afectando a las características de los viajes y a la espacialización del fenómeno turístico. Las pautas de consumo más recientes muestran que el turismo no es ya una actividad marginal, sino que ha adquirido carácter estructural. Podemos decir que las sociedades desarrolladas han asumido el hecho de que la actividad de ocio, en la que hay que incluir el viaje turístico, constituye una función básica del hombre actual. Esta nueva categoría se fundamenta determinados elementos geofísicos (el idealización de unos modos de vida y la comportamiento que, en ocasiones, son se considera paradigmático. en la valoración social de litoral, la montaña) y en la extensión de unas pautas de reflejo de un nivel social que

Las características sociales y demográficas se ejemplifican en las siguientes: • Demográficas: estructura, tamaño, envejecimiento de la población. • Nueva estructura familiar. • Laborales: acceso de la mujer al mercado laboral; flexibilidad en la contratación; flexibilidad de la jornada; etc. • Socioculturales: evolución de los gustos y motivaciones de los consumidores ligados a la “vida cotidiana”, a la educación, cultura y “sistema de valores”; cambios en el concepto de ocio. DESARROLLO TECNOLÓGICO. La conquista del espacio, la reducción de las distancias y la superación de las fronteras. Esta situación se ha puesto de manifiesto gracias a razones tecnológicas de todo orden. La posibilidad de transportar grandes contingentes de personas a la vez y a gran velocidad, la reducción de los costes de desplazamiento y la creciente movilidad de los habitantes de las áreas del planeta más desarrolladas, ha sido una de las consecuencias más directas de dichos cambios. La revolución de las comunicaciones y de los "mass media" ha permitido difundir las características de los países y regiones del mundo, llenándonos de imágenes de toda clase de destinos turísticos, hasta de los más remotos. En consecuencia, se pueden resumir estos cambios en la puesta en marcha y desarrollo de:

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• Sistemas de Reservas. • Sistemas de Información Turística. • Mejora de la gestión empresarial. • Tecnología del transporte. • Nuevos “electrodomésticos”. DESARROLLO DE LA ECONOMÍA. La disponibilidad de rentas y la capacidad de consumo turístico. El desigual crecimiento de la economía mundial, que se traduce en una desigualdad cada vez mayor en los niveles de renta disponible, ha traído consigo el incremento de las mismas en los llamados países desarrollados. Ello ha traído consigo un aumento de la capacidad de gasto y que parte de éste se oriente al consumo de productos de ocio y turismo. POLÍTICAS NACIONALES E INTERNACIONALES. Para muchos países el turismo se ha convertido en un elemento importante dentro de su proceso de desarrollo. A grandes rasgos se puede destacar que, en los últimos años, las políticas nacionales e internacionales han visto condicionadas sus actuaciones como consecuencia de: • Evolución democrática (ej. Europa central y oriental) • Factores de paz y estabilidad. • Políticas sectoriales: ordenación del territorio, fiscales, de consumidores, medioambientales, infraestructuras del transporte, agrícolas, seguridad interior, culturales, empleo, • Mayor identidad e integración de la política turística en el seno de las organizaciones internacionales (UE., MERCOSUR, TLC, …). • Seguridad de los viajeros (salud, delincuencia, terrorismo). OTROS FACTORES. El turismo entonces, es un bien con un alto contenido de valores económicos, culturales, sociales, morales que producen la satisfacción de la necesidad humana de ocio activo. Resulta evidente que el turismo se da principalmente en escenarios naturales y la degradación de estos espacios puede resultar en un fracaso total de los destinos turísticos que permitan tal degradación. Por ejemplo: los hoteles, restaurantes y los propios turistas arrojan a los lagos y mares sus desechos, por parecerles fácil o por carencia de infraestructuras adecuadas. El turista contamina, y depreda en mayor o menor grado según sea su cultura de origen, destruye y quema

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árboles y plantas, arroja basura y degrada el paisaje, sin embargo, huye de los lugares deteriorados. Por todo ello, se puede destacar en este apartado la existencia de diferentes factores que pueden agruparse dentro de la siguiente clasificación: • Naturales: catástrofes, epidemias, factores ambientales adversos, climatología rigurosa, … • Socio-culturales: identidad (autenticidad) cultural, hospitalidad, reflejo positivo de grandes eventos culturales, sociales o deportivos, …

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ANEXO No. 2 POLÍTICA Y TURISMO 14

1 Introducción. El turismo es un fenómeno que encierra cierta complejidad, si se considera el cúmulo de intereses y factores que en él confluyen, además de su distinta naturaleza. Todo ese conjunto de intereses y factores (económicos, sociológicos, políticos, administrativos, etc.) es susceptible de su correspondiente organización y ordenación. Es por ello que dicho fenómeno supone un gran impacto sobre otros campos diferentes del propiamente turístico. No obstante, difícilmente se puede considerar al turismo como algo unidimensional, ya que son múltiples los factores que intervienen, siendo en la mayoría de los casos de difícil coordinación entre los distintos niveles administrativos. Así sucede en el caso de los Transportes, el Sistema monetario, las Relaciones internacionales, las Comunicaciones, el Medio ambiente, las Estadísticas, etc., entre otros muchos factores que inciden directa o indirectamente en el turismo y que siguen siendo de necesaria coordinación entre las distintas administraciones afectadas. En la primera década del siglo XXI, la industria del turismo y de los viajes se convertirá en la primera actividad económica del planeta, por delante de industrias tan poderosas como las del petróleo, el automóvil, la energía o la informática. Se estima que en el año 2010 se producirán más de mil millones de viajes internacionales con un volumen de negocio cercano a los 150 billones de pesetas, y Europa (con tendencia decreciente los últimos años) continuará siendo receptora de más del 50% de este inmenso mercado. Esta inmensa maquinaria de prestación de servicios es un gran motor de prosperidad, debido al alto componente de valor añadido incorporado, al elevado efecto multiplicador de la demanda y al importante efecto acelerador de la inversión en infraestructuras y equipamientos. No obstante, también puede generar, si no se gestiona de forma inteligente, costes económicos, sociales y ambientales de gran importancia, como son la desaceleración de la inversión por estabilización de la demanda, el efecto dramático de la “máquina de cemento”, el consumo poco productivo, antiestético y conflictivo del suelo, la peligrosa reducción de las actividades tradicionales, el riesgo de monocultivo en los microsistemas económicos de los espacios receptores, y volúmenes importantes de estrés físico y psicológico en el medio ambiente y las personas.

14 Ibdem.

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En esta situación, abordar el problema de las competencias turísticas de la mayoría de los países resulta difícil, no sólo por su propia complejidad, debido a su evidente carácter de “horizontalidad” sino, sobretodo, porque en la actualidad este debate puede inscribirse dentro de un debate más amplio y complejo referido a la configuración de las competencias turísticas del Estado o, en definitiva, al papel que debe jugar el Estado en el sector turístico. Esto constituye el gran reto de la Política Turística: compatibilizar el principio de libertad de mercado y de empresa con la preservación de las ventajas estructurales que aseguren la continuidad de la actividad turística. Esta reflexión, sobre el papel del Estado en el sector turístico, se plantea con más o menos virulencia en la mayoría de los países. Las soluciones son, hoy por hoy, de una gran disparidad, a pesar de que efectivamente existen países en los que la Administración Turística crece, configurándose en muchas ocasiones como un Ministerio independiente (países como España, Francia, Italia, o los mismos países integrantes del MERCOSUR); lo cierto es que la tendencia general apunta a una creciente privatización y a una drástica reducción, incluso supresión, de las administraciones turísticas. Estados Unidos que suprimió sus organismos turísticos federales a finales del año 1995 es un ejemplo claro de esta tendencia en la que también se inscriben otros países como Suecia o Canadá. En general se puede decir que los Estados, sobre todo en los países de mayor grado de desarrollo (no necesariamente turístico), tienden a dejar en manos privadas sus antiguas funciones de promoción, y transferir a administraciones de inferior nivel las funciones de carácter normativo que todavía les queda. En sentido contrario, cuanto mayor es la importancia del sector turístico para una economía, mayor es el grado de intervención pública y más numerosas son las Administraciones Públicas involucradas. La actuación del sector público se lleva a cabo en la mayoría de los países, a través de una estructura vertical con tres niveles básicos de organización: nacional, regional y local. Por otro lado, en países como España (con una larga tradición de intervencionismo turístico) se ha producido una transferencia de competencias a otras administraciones públicas, sean de ámbito regional o simplemente locales, que los últimos años están adquiriendo un especial protagonismo en el sector turístico. Este proceso ha consolidado una cierta intervención, al legislar y organizar sobre todos estos campos, jugando un papel correlativo a la importancia que ocupa el turismo en todos sus aspectos. 2 Organizaciones turísticas. La sociedad actual es, en gran parte, “una sociedad organizacional” (Presthus, 1962; Etzioni, 1964). Las actividades e impactos de las organizaciones influyen y afectan prácticamente a todos los aspectos de la sociedad moderna y a todos los sectores de la economía en general. El turismo no es ninguna excepción, existe en todo el mundo una amplia variedad de organizaciones de destino desde la escala local a la internacional.

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Las organizaciones turísticas más primitivas datan de finales del siglo XIX y la primera organización turística nacional fue creada en Nueva Zelanda en 1901. Las organizaciones han sido definidas de diferentes maneras por los especialistas de diversas disciplinas, aunque en todas ellas pueden identificarse dos características comunes. En primer lugar, las organizaciones se crean para lograr metas y, en segundo lugar, estas metas se cumplen mejor mediante la acción unida ejercida por medio de una estructura formal de los participantes implicados. La actuación del sector público, bajo una óptica nacional/estatal se concretiza a partir de la responsabilidad del gobierno que deberá formular la Política Turística general y que en todo caso se podrá formular a través de la definición de: ♦Peso específico que se le deberá dar al sector turístico dentro de la economía nacional; ♦Medios que deberán emplearse fundamentales perseguidos; para alcanzar los objetivos

Resulta habitual que el gobierno delegue la formulación detallada de su política turística, así como su ejecución, a una Organización Nacional de Turismo, que puede tener carácter gubernamental (Ministerio de Turismo), semigubernamental o no gubernamental (instituciones u organismos voluntarios, ajenos al Ministerio). En consecuencia, las competencias y ámbito de actuación variaran enormemente de un país a otro, todo ello en función de la dependencia o el grado de delegación que pueda producirse por parte del gobierno, de la delegación de estos organismos, etc. El turismo se caracteriza por la interdependencia de sus diferentes sectores, en general, por la reducida escala de sus muchos operadores, por la fragmentación de sus mercados y por la separación espacial de orígenes y destinos (en muchos casos por grandes distancias) especialmente en lo que al turismo internacional se refiere. Interdependencia, dimensiones reducidas, fragmentación de mercado y separación espacial son los factores que pueden llevar a un deseo de acción combinada, a una buena voluntad de unirse para conseguir metas comunes, a una necesidad de formar organizaciones turísticas. Planificación, desarrollo y marketing son funciones que se caracterizan por la interdependencia y que podrían reflejarse en las metas de estas organizaciones. Al mismo tiempo, existen otros factores que van en contra de una participación conjunta y activa en algunas de estas actividades. A modo de ejemplo, la promoción de un destino general, tiende a beneficiar a todos los sectores de la industria turística en el lugar concerniente; se convierte en un “bien público”.

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De este modo surge la cuestión de los operadores turísticos, que no habiendo participado en ningún caso en la campaña promocional, se benefician de las mismas condiciones que aquellos que en su momento participaron directamente en la campaña promocional. La interdependencia y la pequeña magnitud de muchos organizadores turísticos son fuerzas que llevan a la acción conjunta, especialmente dados los costes y dificultades de penetración existentes en mercados lejanos. Al mismo tiempo, “los no partícipes” de las acciones comunitarias y el elemento del “bien común” de marketing de destino reforzado, otra vez, por la pequeña dimensión de los organizadores y su desgana a gastar en lo que no se percibe como necesario, han producido una renuncia a participar en una actividad conjunta. La intervención del sector público dentro de los ámbitos regionales está adquiriendo cada vez más una mayor importancia, todo ello debido a que la región es en muchas ocasiones considerada un destino turístico por sí misma, con independencia del país en que se encuentre ubicada. En otras ocasiones, una región puede incluso pertenecer a dos países diferentes. Las Comunidades Autónomas españolas, creadas a raíz de la Constitución de 1978 con un cierto cariz “federalizante” asumen en materia de turismo los poderes legislativos y ejecutivos, para la ordenación y la promoción del turismo en sus territorios. Por todo ello, pueden legislar, exclusivamente sobre su propio territorio, en materia de alojamientos, agencias de viajes, inspección turística, promoción, etc. En otro orden de cosas, pueden también desarrollar la promoción de su territorio sobre el conjunto del territorio estatal y, en colaboración con el Estado, realizar esta promoción en el extranjero. 3 Las interrelaciones entre organizaciones turísticas. El análisis de las principales organizaciones turísticas y un cierto razonamiento apriorístico, nos puede hacer pensar que estas organizaciones persiguen una gran variedad de metas y que pueden realizarse una serie de funciones mediante un amplio abanico de organizaciones turísticas. Muchas organizaciones turísticas constituyen un puente entre el sector público y privado (interesados en el turismo) y las metas organizacionales reflejarán los intereses de estos dos grupos. La motivación principal del sector privado, en cuanto al turismo, es la de maximizar la obtención de beneficios. Los factores económicos: Aumento de los ingresos en divisas y rentas públicas (impuestos). Creación de empleo. Diversificación económica.

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Desarrollo regional. Estimulación de la inversión no-turística. Serán comúnmente los principales determinantes de la intervención del sector público en el turismo, pero las responsabilidades sociales, culturales y medioambientales también pueden condicionar las metas buscadas por los diferentes niveles de gobierno. La meta general de la mayoría de las organizaciones turísticas será la de favorecer el crecimiento del turismo, con variaciones que se encuentran en los beneficios deseados resultantes de dicho crecimiento. En función de estas metas, las organizaciones turísticas pueden emprender una variedad de funciones: marketing, servicio al visitante, desarrollo, planificación, investigación, ejercicio de influencias, etc. No obstante, cabe destacar que todas estas actividades pueden conllevar elementos del bien común y requerir un notable grado de coordinación. El marketing, por ejemplo, hará hincapié en la promoción de una imagen de destino en la que el enfoque de la organización turística esté exclusivamente en su propia zona, zona en cuya promoción está siempre comprometida la organización. Las organizaciones de destino tendrán que facilitar los esfuerzos de otras organizaciones turísticas a través de medios, tales como la representación en el extranjero, la organización de ferias comerciales y la coordinación de proyectos de marketing conjuntos. El servicio de visitantes complementará las actividades basadas en el mercado, proporcionando información y otros servicios en el destino, generalmente a través de una red de centros de información. El desarrollo puede suponer la provisión de instalaciones de bien común, tales como infraestructuras o el fomento de instalaciones particulares, mediante subvenciones e incentivos o incluso la intervención directa. La planificación puede ser necesaria para asegurar que los productos estén desarrollados para satisfacer las necesidades del mercado, que se encuentren los mercados adecuados a los recursos disponibles del turismo, y que los diferentes operadores interesados se junten eficiente y eficazmente. Un marketing, un desarrollo y una planificación sólidos necesitan estar basados en un conocimiento e información buenos, fiables, actualizados y pertinentes, cuya provisión requiere una investigación apropiada. Para fomentar un ambiente tan favorable para la consecución de los intereses comunes e individuales de sus miembros, las organizaciones turísticas pueden intentar hablar con voz unánime, para tratar de influir en la obtención de recursos, cambios en la reglamentación, etc.

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Una vez identificadas las funciones emprendidas por cada organización, deben examinarse qué aspectos específicos emprende cada una de ellas, además de averiguar cómo y por qué las lleva a cabo. La existencia de fórmulas de coordinación entre organizaciones turísticas es consubstancial para un buen desarrollo del mismo sector. La necesidad de la existencia de interrelaciones entre éstas para poder obtener mayores beneficios de sus respectivos funcionamientos, se convierte en objetivo prioritario de cualquier organización. 4 Política turística: sostenibilidad versus desarrollo económico. La definición de la Administración pública como un “planificador benevolente, eficiente y perfectamente informado” constituye una construcción teórica de escasa utilidad como referente para el análisis de la sostenibilidad de la economía turística de las administraciones competentes. En su lugar, la realidad muestra una Administración pública (mejor, un conjunto superpuesto de Administraciones públicas) sujeta a innumerables restricciones. A estos distintos niveles de gobierno le atribuimos, sin embargo, un papel decisivo en el desarrollo sostenible del turismo. A continuación nos concentramos en algunos problemas de este papel, aunque sin pretensiones de exhaustividad. Así, cabe discutir la necesidad de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno (verticalmente) y entre las diferentes intervenciones públicas (horizontalmente). Lo que tenemos, sin embargo, son frecuentes episodios de competencia entre diferentes Administraciones, tanto del mismo como de diferentes niveles. De hecho, resulta paradójico constatar una mayor fluidez en la asignación de atribuciones y cargas financieras en algunos proyectos mixtos público-privados, que cuando el proceso requiere la distribución y coordinación de tareas entre distintas administraciones públicas. Quizá se trate de un caso extremo, pero alerta sobre los peligros de la competencia entre administraciones. La existencia de estímulos poderosos legitimados socialmente para este tipo de intervenciones, tales como la voluntad de crear puestos de trabajo, y la dificultad de llegar a formular acuerdos realmente vinculantes sobre el modelo y la política turística que hay que seguir, suscitan la reflexión sobre cuál es el ámbito óptimo en que deben tomarse diferentes medidas. La asignación de competencias a las distintas administraciones públicas, en aras a la eficacia de la política turística, debe tener en cuenta distintos vectores, en función de la “cultura política” del país y las condiciones económicas generales. En consecuencia, resulta necesario definir y desarrollar aquellos objetivos que se consideran básicos para llevar a cabo una adecuada

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política turística, considerada dicha política como un asunto que incumbe a toda la sociedad y a todas las administraciones. En este caso, se pueden clasificar estos objetivos en: FINALISTAS (medio y largo plazo) • Incrementar la calidad de vida de los ciudadanos y favorecer la cohesión social, • Contribuir a la mejora de la actividad económica desde perspectivas sostenibles, • Fomentar la solidaridad interregional y la convivencia pacífica. PROGRAMÁTICOS (corto y medio plazo) • Ofrecer un sólido modelo de desarrollo integrado para la actividad en el horizonte del año 2010, • Aumentar la sostenidamente las variables del movimiento turístico, • Aumentar las ventajas competitivas del destino, • Mejorar la imagen del país, • Preservar y promover los recursos turísticos, mediante su aprovechamiento equilibrado y respetuoso del entorno social, natural y cultural. La asignación a ámbitos regionales y/o locales de competencias exclusivas en materia de turismo puede facilitar una mejor adecuación de la política turística a los requerimientos de las áreas de atracción turística. El Estado asumiría la reducción de su papel específico a la promoción general en el exterior y en materia de estadísticas, estudios, etc. Para poder llevar a cabo una adecuada política turística, siempre de acuerdo con la “cultura política” del país, se proponen un conjunto de LÍNEAS-TIPO, desarrolladas en 16 ideas, a modo de ejemplo: • Desarrollo sostenible en armonía con áreas económicas y sociales del país, • Creación de empleo, generar ingresos y estimular el desarrollo regional, • Incentivar relaciones empresariales locales, y estimular el crecimiento de otros sectores, • Atracción de inversiones extranjeras de forma controlada, • Conservar el patrimonio histórico, la cultura y vida locales, • Estimular otras formas de cultura contemporánea (eventos, festivales, etc.), • Conservación del medio físico, mejorando el uso de zonas y áreas, • Desarrollo planificado por comarcas o zonas, controlando el uso del suelo, • Asegurar que el desarrollo turístico contribuya a la calidad de vida local, • Buscar equilibrio de los componentes del producto turístico (calidad y capacidad),

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• Estrategias de atracción enfocada de tipo de clientes y cantidad de los mismos, • Controlar la calidad del producto y servicios turísticos, • Desarrollo de programas de formación profesional, • Coordinación entre agentes e intereses públicos-privados, • Sensibilización social sobre beneficios sociales-económicos del turismo, • Buscar la complicidad de la sociedad local en el proceso de desarrollo. No obstante, el problema final de este proceso es que, de facto, se asigna a la Administración regional/local un conjunto de actuaciones para la que deberá buscar la intervención y financiación de administraciones de superior nivel territorial y mayor capacidad financiera. Así, las grandes obras de infraestructuras de acceso y movilidad (aeropuertos, puertos, paseos marítimos, etc.), como las de saneamiento tienen un indudable impacto, pero el papel de la Administración regional/local en su planeamiento, gestión y financiación acostumbra a ser mínimo e incluso inexistente. El turismo generalmente sucede en el entorno físico, el paisaje (rural o urbano) traspasa el límite de la empresa o el producto para convertirse en elemento de ese producto, en componente básico del mismo. En coherencia con lo anterior, la gestión del territorio y el urbanismo son, o deberían ser, una línea fundamental de actuación de las políticas pública o privada para el sector. A este respecto, se acostumbra a resaltar que el poder que la Administración regional/local tiene sobre la gestión del territorio y el urbanismo, es excesivo, al tratarse de una variable clave del turismo y factor determinante de éste. Conviene recordar que el marco de actuación de estas administraciones acostumbra a ser muy complejo. En sus presupuestos deben proveer de servicios para una población en temporada alta que puede superar con creces la población en temporada baja. En consecuencia, se correría un riesgo evidente al buscar por algunas de estas administraciones “nuevas” fuentes de financiación mediante un crecimiento desorbitado y desequilibrado de concesión de licencias de obras, consumiendo buena parte de la oferta del suelo, con densidades de urbanización que pueden comprometer la sostenibilidad de una industria turística basada en parámetros de calidad medioambiental y de disponibilidad de un entorno natural y paisajístico. En definitiva, existirían algunos problemas de inadecuación entre los ámbitos de decisión sobre bienes públicos, de provisión de estos bienes y las correspondientes capacidades financieras. La ordenación turística y la ordenación urbana tienen un territorio común, la ciudad, las zonas turísticas y el espacio rural. En cada uno de ellos tienen

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tareas, objetivos e instrumentos a menudo coincidentes, pero no siempre comunes. En la ciudad parece haber una total coincidencia. La acción urbanística integral, que entiende este espacio como un lugar tanto para el trabajo como para el ocio, propicia el desarrollo turístico. El problema es cómo debe ser la intervención y cuál ha de ser el papel del urbanismo en las zonas turísticas y en el suelo rural. 5 Información y promoción turística. La existencia de distintas asimetrías informativas por parte del consumidorturista con relación a la oferta turística de una región y/o municipio hace necesario el diseño de una política en este ámbito que incluya distintas vertientes. En primer lugar, la promoción turística puede diseñarse a partir de un concepto general, como puede ser el nombre, marca, etc. de una determinada región/ municipio, que por ello adquiere los perfiles propios de un bien público. En este caso, las distintas empresas turísticas privadas adoptan actitudes de free rider, dado que no pueden internacionalizar en su respectiva cuenta de explotación los gastos y esfuerzos promocionales en que incurriría cada una por separado. Dada la naturaleza de bien público que tiene la promoción turística genérica de la región/municipio, parecería lógico asignar tales atribuciones a las Administraciones territoriales competentes. No obstante, en la práctica acostumbran a surgir problemas de variada naturaleza. Algunas campañas oficiales de promoción turística (asistencia a ferias, edición de folletos, oficinas municipales de turismo, etc.) han revelado ciertas divergencias entre los objetivos de los organismos públicos de promoción y los intereses de la propia industria turística. Por ejemplo, en ocasiones se ha considerado que la promoción estaba mediatizada por intereses políticos o del propio organismo público, que proyectaba en mayor medida su propio nombre o logotipo en lugar del producto turístico ofertado por la región/municipio. Es por ello que se hace cada vez más aconsejable derivar las formas organizativas de la promoción turística hacia instituciones mixtas públicaprivada, con financiación igualmente mixta. Esta alternativa pretende consensuar los objetivos y medios promocionales, aunque no impida totalmente las presiones que pretenden “capturar” la imagen que se proyecta en favor de algún proyecto turístico determinado. Además, la asunción de la promoción genérica por el sector empresarial privado facilita su incorporación a las políticas privadas de promoción, multiplicando su efecto difusor entre los consumidores turistas. 6 Política turística y desarrollo regional.

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La política turística activa, cuya necesidad y oportunidad se defiende sin obviar sus problemas, es un ingrediente clave en las políticas de desarrollo de los municipios y áreas turísticas. Es importante destacar la existencia de externalidades de todo tipo en las inversiones turísticas, tanto positivas como negativas. Es muy probable que muchas de estas inversiones que parecerían razonables desde una óptica social, no sean rentables para la empresa privada. Es posible imaginar que, mientras una inversión aislada no es rentable, lo sería si fuera acompañada de un conjunto de inversiones similares y/o complementarias. Determinadas inversiones en un sector abren y expanden el mercado, justificando y rentabilizando las inversiones en otros. Por otra parte, caben procesos autosostenidos y circulares en el desarrollo de las regiones. Existe la posibilidad de un proceso acumulativo de cambio de modelo turístico, pero también la posibilidad del no-cambio, como soluciones estables a largo plazo. En estos procesos circulares si, por alguna razón (que podría ser una acción de política económica), se llega a generar la expectativa de que una determinada región va a crecer, y se inician unas acciones suficientes en esa dirección, puede desencadenarse un proceso acumulativo que irá autoafirmando aquellas expectativas y avalando aquellas políticas. Hay, en definitiva, muchos equilibrios posibles. Las condiciones iniciales, las políticas y las expectativas juegan un papel crucial en la selección de la que se impondrá. Estos estadios posibles no son indiferentes, dado que existen unos preferibles a otros. Precisamente, una de las justificaciones de la política turística activa radica en este punto. Desde esta reflexión, la política turística que emerge, más que orientada al gasto público directo y de gran volumen, debería centrarse en la coordinación de las inversiones turísticas privadas. En concreto, caería bajo su responsabilidad la definición del modelo turístico, el incentivo y la coordinación de las inversiones. La Administración debería adquirir un firme compromiso, orientado a la definición de una política turística clara y bien estructurada, caracterizada por una más abierta y estrecha cooperación entre la parte privada de la industria, y los numerosos servicios y programas de inversión de la Administración, directamente o indirectamente relacionados con el turismo. Destaquemos para finalizar la importancia de la ciudadanía en todo este proceso. Es responsabilidad de las administraciones transmitir a los ciudadanos, en todos los ámbitos, la idea de que la renta y el trabajo que el turismo genera dependen, en alguna medida, de actitudes cívicas de todos los residentes: el trato que se dispensa a los visitantes, el cuidado de fachadas y

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jardines, la observancia de las normas de limpieza de las calles, el respeto y la conservación de los espacios públicos, etc. La gestión pública es, en definitiva, decisiva para que determinadas “atmósferas”, ambientes y patrimonios que no se pueden crear, ni imitar; se pierdan irremediablemente para generaciones futuras.

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ANEXO No. 3 LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL PARA SU USO TURÍSTICO. EL TURISMO CULTURAL15

1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL TURISMO CULTURAL A lo largo de los siglos, el hecho de viajar, motivado por la necesidad, el placer, la curiosidad o la religiosidad, ha llevado a muchas personas a ir de un sitio a otro descubriendo gentes, paisajes y costumbres nuevas. Aunque parezca algo aventurado, se puede decir que ya en las culturas griega y romana existía un cierto turismo cultural, como lo prueban algunos escritos y guías de viajes. Así, Herodoto, en su Libro I de las Indagaciones habla de la ciudad de Babilonia y la describe como una ciudad monumental donde se encontraba la famosa torre de Babel. Entre los romanos también tuvo especial importancia el valor del viaje como medio de satisfacer la curiosidad por conocer lugares exóticos y sorprendentes, en un momento en que las vías de comunicación existentes comenzaban a facilitar la movilidad de los ciudadanos más pudientes, como puede verse en la Historia Natural de Plinio el Viejo. Pero también las guerras de conquista y las misiones diplomáticas servirán al ejercito romano para realizara viajes de placer y de carácter religioso. Era evidente que los romanos frecuentaban los templos y santuarios, alternando estas visitas con las fiestas y los baños termales que poseían en sus grandes villae y que el mismo Ovidio cita en su obra Ars amandi. Durante la Edad Media surge la revalorización del viaje religioso a través de la evangelización del cristianismo y de las peregrinaciones a los Santos Lugares, tanto cristianos como islámicos y budistas. Numerosos viajeros describirán con todo tipo de detalles los monumentos históricos, las costumbres y las prácticas religiosas, abriendo sus misterios a las gentes que quedan sorprendidas ante la diversidad de datos novedosos que se le ofrecen. Sin embargo, serán los lugares relacionados con la historia del cristianismo los más frecuentados y comentados con un fin didáctico y doctrinal. Roma, Constantinopla, Capadocia, Antioquia, Jerusalén, Egipto, etc. Sin duda, el precedente más claro del turismo cultural, lo encontramos durante el siglo XVIII con la aparición del Grand Tour, entendido como la visita realizada por los aristócratas británicos, a los lugares históricos, artísticos y naturales más destacados del continente europeo, con especial incidencia en la península itálica. Estos viajes eran auténticos recorridos turístico-culturales. Towner considera que el Grand Tour supuso uno de los acontecimientos más significativos de la historia del turismo.

15 Osácar, Eugeni (2002) La Gestión de los Recursos Patrimoniales. Ediciones CETT, Barcelona España.

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La primera guía del Grand Tour apareció en Londres en 1743, escrita por Thomas Nugent. En ella describía los itinerarios, las formas de transporte y de alojamiento. De todas maneras, es importante recordar el carácter netamente aristocrático y elitista de estos viajes, ya que solían durar entre dos y tres años, con los lógicos gastos económicos que suponía. Eran auténticos viajes iniciadores para gente ilustrada. A lo largo del siglo XIX, la relación entre el patrimonio cultural y el turismo se hace más evidente. Se abren nuevos museos, lugares significativos de la historia nacional y sitios naturales para que sean visitados por el público. Con los descubrimientos del motor a vapor y del ferrocarril el turismo de masa va tomando cuerpo. Thomas Cook emprende los primeros viajes organizados de forma sistemática y presenta su libro Gran Viaje Circular al Continente; aparecen además colecciones de guías de viajes y el concepto de patrimonio abarca nuevos objetos, sobre todo, etnológicos. Figuras como Thomas Cook con la creación de la empresa de viajes Thomas Cook and Sons y Henry Wells con la American Express Company, contribuirán decisivamente en popularizar los viajes con la creación de los llamados “paquetes turísticos”. El siglo XX, sobre todo después de la segunda guerra mundial, marcará el inicio del turismo de masas tal como lo entendemos hoy en día. La búsqueda de sol y playas por parte de los nuevos turistas, serán los ingredientes básicos del turismo, pasando el patrimonio cultural a un segundo plano, como sujeto pasivo de la actividad turística. La ruptura social y económica de los años 60, traerá cambios importantes en la relación entre el patrimonio cultural y el turismo. Cada vez más, la noción de patrimonio cultural se va enriqueciendo, integrando no sólo los paisajes naturales y los sitios arqueológicos, sino también los antiguos edificios industriales. Todo ello, hará posible que el patrimonio vaya adquiriendo una función económica importante y que el turismo cultural se convierta en un medio fundamental a la hora de presentar las diferentes ofertas al visitante. 2.- LOS RECURSOS Y PRODUCTOS CULTURALES COMO ATRACTIVOS TURÍSTICOS 2.1.- CLASIFICACIÓN DE LOS RECURSOS CULTURALES Las posibilidades de utilización de los recursos y productos culturales como atractivos turísticos son amplias y muy variadas. En primer lugar y antes de profundizar en el tema, deberíamos mostrar la diversidad de los recursos culturales con algunos ejemplos de clasificación de estos recursos. Así, por ejemplo la ECTARC (European Centre for Traditional and Regional Cultures) tipifica los recursos culturales de la siguiente manera: • Lugares arqueológicos y Museos. • Arquitectura (ruinas, edificios famosos, ciudades completas).

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• Arte, escultura, artesanía, galerías, festivales, acontecimientos. • Música y danza (clásica, folklórica y contemporánea). • Drama (teatro, cines y otros similares). • Estudio de lenguas y literaturas, circuitos y acontecimientos en este campo. • Festivales religiosos, peregrinaciones. • Culturas o subculturas completas (folklóricas o primitivas). • Acontecimientos. Otra posible clasificación, es la presentada por la OEA (Organización de Estados Americanos), la cual divide los recursos en categorías, tipos y subtipos: 1. Museos y manifestaciones culturales • Museos - Pintura, escultura, arte decorativo, arquitectura, realizaciones urbanas • Lugares históricos • Ruinas y lugares arqueológicos 2. Folklore • Manifestaciones religiosas y creencias • Ferias y mercados • Música y danza • Artesanía y artes - Alfarería, tejidos e indumentaria, metales, cueros, etc, • Arquitectura popular 3. Realizaciones técnicas, científicas y artísticas contemporáneas • Explotaciones mineras • Explotaciones agropecuarias • Explotaciones industriales 4. Acontecimientos programados • Artísticos - Musicales, teatrales, festivales de cine • Recreativos - Fiestas populares y religiosas • Otros - Ferias y exposiciones, mercados, etc. 2.2.- LA OFERTA CULTURAL COMO ATRACTIVO TURÍSTICO De todas maneras, la sola presencia de los recursos patrimoniales no implica la existencia de recursos o atractivos turísticos, sino que es necesario un proceso de estructuración y organización para su correcta puesta en uso. Hay que precisar que el escenario turístico requiere especiales características que hay que considerar. Aspectos tan importantes como: el cálculo de la capacidad de carga, la correcta política de horarios adaptada a las demandas

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de los turistas, el planteamiento de los sistemas de acogida, estrategias de promoción, comercialización, etc., son cuestiones a tener en cuenta. Un aspecto muy destacado son las intervenciones en el campo de la interpretación para garantizar una correcta accesibilidad intelectual al bien cultural, elemento fundamental para alcanzar el adecuado nivel de satisfacción de los clientes. Tal como ha definido J. Morales (1998), las estrategias interpretativas pretenden contribuir a la conservación de los valores naturales y culturales, ayudando a que el visitante desarrolle una conciencia y entendimiento del lugar que visita. Además, añadiríamos, que son una magnífica herramienta de gestión que controla el impacto generado, incrementa la valoración del bien por los visitantes, mejora el manejo de flujos, favorece la obtención de beneficios económicos y como no podía ser de otra manera, facilita el disfrute por parte del visitante. La oferta cultural, desde una perspectiva turística puede cumplir tres funciones bien diferenciadas: 1. Puede constituir la motivación principal del viaje. Se trata de bienes de gran entidad que, por si mismos, son capaces de generar el atractivo suficiente como para motivar el desplazamiento turístico. Ejemplos hay muchos y diversos, pero solo por citar algunos, podríamos mencionar la Semana Santa de Sevilla, el Camino de Santiago, o las grandes exposiciones artísticas. Junto a estos atractivos más masivos, existen otros recursos más minoritarios y especializados que empiezan a organizar otro tipo de producto turístico-cultural. Ejemplos como el turismo relacionado con la ópera, los viajes destinados a la visualización de especies animales, los apoyados en fiesta populares o los relacionados con la vida de personajes. 2. Cuando los elementos patrimoniales o culturales se presentan asociados a otros recursos de diferente categoría. La oferta cultural es sólo una parte de los atractivos, que se complementan con una muy variada oferta. Es el caso de los “circuitos de ciudades”, en los que el interés fundamental se encuentra más en el descubrimiento del destino que en la oferta cultural, aunque es bien cierto que en muchas ciudades la oferta cultural juega un papel muy importante a la hora de elegirla como destino turístico. 3. Cuando el patrimonio cultural adquiere un papel complementario o secundario de la oferta turística, situación que se da muy a menudo. La oferta cultural genera un valor añadido de imagen del destino, de efecto diferenciador frente a los competidores y de imagen de ciudad. Estas tres funciones de los recursos y productos culturales como atractivos turísticos se corresponden con las tres modalidades básicas del turismo cultural: • Motivación cultural • Inspiración cultural

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• Atraído por la cultura 2.3 CLAVES PARA DESARROLLAR EL PATRIMONIO CULTURAL EN LA ACTIVIDAD TURÍSTICA No hay formulas mágicas para desarrollar el patrimonio cultural como atractivo turístico, pero si existen una serie de claves que son válidas para iniciar y plantear el uso turístico de manera sostenible, del patrimonio cultural y natural: 1. Importancia • La importancia del patrimonio cultural y natural es un factor decisivo. No merece la pena desarrollar un lugar cuyo patrimonio tenga un valor moderado o escaso. Puede realizarse de todos modos, pero resultará mucho más difícil convertirlo en un producto sostenible. 2. Singularidad • Este factor designa todo aquello que hace que una zona en particular se distinga de otra otorgándole un posicionamiento único. Aquí pueden influir todos los elementos de la cadena turística; los segmentos de mercado perfectamente delimitados, los productos y los servicios de calidad, la autenticidad de la atracción, una fuerte identidad local, etc. 3. Agrupamiento • Muchas veces el patrimonio cultural se encuentra disperso. Hacer que un lugar por si solo resulte atractivo es muy difícil, pero junto a otros puede que provoque el interés suficiente para atraer a una masa crítica de turistas. Hay dos formas de hacerlo: agrupando varios lugares o trazando itinerarios o rutas. 4. Creación de una marca y establecimiento de redes • Disponer de los productos turísticos adecuados es sólo uno de los aspectos a tener en cuenta, pero también hay que seducir y convencer a los turistas potenciales que hagan uso de ellos. Una forma de conseguir que el cliente compre un producto es crear una marca a partir de una imagen del mismo. El País Cátaro creó una marca de calidad que distinguía productos tan diversos como atracciones turísticas, restaurantes, guías, tiendas, etc. 5. Acceso • El tiempo y la distancia son factores que los turistas tienen en cuenta a la hora de elegir un destino. Así veremos como la ruta del País Cátaro utiliza su proximidad a ciudades importantes y a destinos turísticos tradicionales como una forma de atraer turistas.

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6. Estacionalidad • Aunque la estacionalidad es a menudo el gran problema de la actividad turística, el turismo basado en el patrimonio cultural representa una oportunidad para minimizarla. Las vacaciones son cada vez más fraccionadas y la población envejece (aunque también dispone de más tiempo). El patrimonio cultural es capaz de atraer mercados que no dependen tanto del factor clima. 7. Asociación • En los destinos no tradicionales el factor motivación que subyace al desarrollo del turismo cultural sostenible desempeña un papel muy importante. A menudo, el desarrollo de un producto se inicia gracias a la iniciativa de un organismo público o privado o de una organización que se interesa por la conservación del patrimonio cultural o natural. 8. Planificación estratégica • Para desarrollar un producto turístico que tenga éxito y sea sostenible es fundamental desarrollar una estrategia turística global que reúna a los principales actores. En el País Cátaro las autoridades públicas adoptaron un planteamiento dual, es decir desarrollar la actividad turística favoreciendo a su vez la iniciativa local. 9. Accesibilidad • No es lo mismo acceso que accesibilidad, pues ésta se refiere a la presentación del patrimonio cultural de una región o zona de forma comprensible y atractiva para que los turistas aprendan. En caso contrario, seguramente el turista ni recomendará el lugar a otra persona ni se sensibilizará con las necesidades de esos recursos tan frágiles. En el País Cátaro, las 13 ruinas del circuito turístico tiene varios elementos en común. El formato de las entradas y los folletos son los mismos, y éstos ofrecen información documentada de cada sitio. 10. Sostenibilidad • Por último, la conservación del patrimonio cultural y natural es fundamental pata el turismo sostenible. Existen propuestas novedosas en parques nacionales, donde los responsables implican a los turistas en la conservación de la naturaleza, desarrollando actividades como segar los campos, recuperar los pantanos, reforestar, quitar matorrales, etc. 3.- PROYECTOS DE TURISMO CULTURAL El patrimonio cultural convertido en productos turístico-culturales forma parte de la oferta turística ya consolidada y, desde esta concepción, el turismo cultural recoge todo el flujo turístico generado por los diferentes factores culturales que engloban una amplia variedad de recursos y productos,

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destacándose los monumentales, los museísticos, los gastronómicos, la arquitectura popular y las fiestas y tradiciones. Hoy en día existe un mercado cada vez mayor que demanda turismo cultural, pero a pesar de ello no existe coherencia, sino más bien un desajuste entre las necesidades expresadas por los mercados (demanda), los recursos potenciales existentes (lo que podríamos ofrecer) y la realidad del recurso puesto en valor como oferta turístico-cultural (lo que ofrecemos). Recientes estudios realizados en España (Turismo Cultural, TURERSPAÑA 2001), indican que sólo el 8% de los viajes que se realizan a España como destino turístico tienen una motivación cultural. Si a esta cifra, añadimos que España es el segundo país mundial en patrimonio histórico-artístico y además es el país que cuenta con más conjuntos patrimoniales distinguidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, podemos deducir rápidamente que el camino por recorrer en este ámbito es largo y complejo. 3.1.- CREACIÓN Y ESTRUCTURACIÓN DE PRODUCTOS TURÍSTICOCULTURALES COMO OFERTA TURÍSTICA Recordemos que el proceso del turismo cultural parte de la existencia de productos y ofertas culturales para realizar la estructuración de su producto. Entendemos que un producto turístico-cultural (productos culturales mas servicios turísticos) se convierte en oferta cuando es comercializado y promocionado a través de las redes de venta y comunicación turística, siendo dirigidos a unos públicos previamente establecidos o seleccionados. Clasificación de los productos turístico-culturales No existe una sola clasificación homologable a todos los países e instituciones, sino más bien diversas clasificaciones según los intereses regionales, nacionales e internacionales de las instituciones y empresas relacionadas. De todas maneras, existen unas pautas generales aceptadas por la mayoría de empresas e instituciones del sector turístico. La clasificación que se presenta es la utilizada en el reciente estudio sobre Turismo Cultural, encargado por TURESPAÑA, presentado y publicado en el 2001. Se han establecido tres clasificaciones de los productos turístico-culturales: - Por la propuesta de contenidos • Territoriales - País - Multirregión - Región - Multiciudades - Ciudad Temáticos

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- Productos culturales específicos (Museo del Prado, Guggenheim) - Rutas (Camino de Santiago, País Cátaro) - Acontecimientos especiales (Año Gaudí, Van Gogh) - Por la organización turística del viaje - Circuito, visita organizada de varias localidades - Estancia, visita de una o dos localidades, autoorganizada o paquete - Touring, visita autoorganizada de varias localidades - Por las actividades ofertadas Visitar: Entrar en recintos: museos, iglesias, monumentos. Pasear: Recorridos a pie o en coche por la localidad. Comer: Comer en restaurantes, ir a bares, etc. Comprar: Visitar establecimientos comerciales, mercadillos, etc. Participar: Asistencia a cursos, congresos, jornadas, etc. Asistir: Asistir a acontecimientos (Semana Santa, etc.)

Por sus características, ampliaremos la información sobre los productos turístico-culturales basados en sus contenidos temáticos: Productos Culturales específicos / Museos y exposiciones permanentes Los museos, junto a otros equipamientos que desde el punto de vista turístico podemos considerar similares como los ecomuseos, centros de interpretación, colecciones, etc. han experimentado un notable crecimiento, tanto a nivel cultural como de desarrollo de una población o zona. Algunas operaciones realizadas en estos últimos en España han sido proyectos de gran envergadura con importantes repercusiones en las áreas donde se ha implantado. Destaca por su novedad y sus exitosas consecuencias la puesta en marcha del Museo Guggenheim de Bilbao. Otro ejemplo que esta ofreciendo muy buenos resultados económicos y de desarrollo regional es la apertura de la reproducción de las cuevas de Altamira en Cantabria (inauguradas en el 2000). Sobre esta nueva instalación cultural, es interesante hacer mención sobre el posible papel que este tipo de instalaciones puede jugar en el futuro, como alternativa turístico-cultural a los emplazamientos originales, con el fin de evitar una excesiva degradación por un uso continuado. Un tema muy interesante que sin duda en el futuro provocará grandes debates culturales y turísticos. Rutas culturales Las rutas son una de las más antiguas y frecuentes herramientas utilizadas a la hora de organizar productos en base al patrimonio cultural. Una posible definición seria la siguiente, “una ruta para caminar, hacer bicicleta, montar a caballo, conducir o recorrerla con otros medios de transporte que, basándose en el patrimonio natural o cultural de una zona, proporciona una experiencia educativa que aumenta la satisfacción del visitante. El tema acentúa un rasgo

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específico con importancia local, regional o nacional; presenta derecho de paso permanente; las apropiadas instalaciones que aumentan la satisfacción del visitante como aseos, alojamiento, centros de recepción, museos, etc.; se da un proceso que va desde la experiencia principalmente educativa a la de simple disfrute”. Las rutas permiten integrar en un producto, elementos que, individualmente no alcanzan interés suficiente o que sería difícil comercializar y promocionar. En definitiva genera un producto final de mayor valor que la suma de las partes, incrementando así los beneficios económicos y sociales. De todas maneras, es justo reconocer y así lo contemplan diversos estudios recientes, que en muchos casos las rutas están planteadas sin haber desarrollado previamente una estrategia clara de producción real. Una ruta es algo más que un título o una publicación. Necesita una correcta planificación, un plan de inversiones, estrategias de marketing (segmentación, posicionamiento y ventajas competitivas) y una cierta implicación de las poblaciones locales y de los operadores turísticos. Se podría decir que las rutas en España presentan dos problemas básicos: 1. Falta de estructuración del producto • Generalmente, una ruta no se corresponde con una geografía administrativa, lo que genera conflictos de gestión entre las diversas administraciones locales implicadas en la misma (ayuntamientos, diputaciones, autonomías) En la definición de las rutas no hay adecuación entre el tiempo necesario para su recorrido (pocas veces explicitado como propuesta) y el tiempo disponible de los turistas culturales. Las propuestas de actividades a realizar son poco atractivas, excesivamente contemplativas y apenas consideran las experiencias vivenciales.

2. Falta de promoción del producto • • Faltan detalles de actividades y servicios turísticos: dormir, comer, etc. Los contenidos informativos son inadecuados. No explican qué tiene de único la ruta, cuál es el interés de cada punto o por qué debería hacerse el viaje. Hay un exceso de texto, pocas imágenes sugerentes y la forma de presentación no facilita la auto programación por parte del turista. Una promoción poco profesional. No hay planes integrales que optimicen las diferentes acciones y marquen prioridades de actuación. Los presupuestos son pequeños y diversos.
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No hay prácticamente presencia de las ofertas turístico-culturales en las agencias de viaje y en los turoperadores turísticos.

Acontecimientos especiales Son acontecimientos extraordinarios que trascienden el ámbito local y generan la asistencia de público para la participación de los mismos. En este campo, el turismo cultural tiene un amplio abanico de posibilidades a la hora de poder atraer visitantes. Entre ellos, destacan las exposiciones, los festivales musicales y teatrales, las recreaciones históricas y los mercados y fiestas temáticas. Las grandes exposiciones se han convertido en un factor turístico de primer orden. Tal vez la exposición sobre Velásquez que se celebró en 1990 en el museo del Prado de Madrid, marcó un antes y un después en lo que se refiere a la participación masiva en un acto de este tipo, que al menos hasta entonces en España, habían sido minoritarios. Durante toda la década de los noventa y ya en nuestro siglo, el calendario de exposiciones está presente en todos los grandes museos y centros de arte de nuestro país. Este fenómeno también se ha producido en la mayoría de los grandes museos internacionales. Ahora bien, a pesar de algunos éxitos como el anteriormente comentado, en general en el panorama de acontecimientos especiales, también se han detectado algunos problemas similares a los que afectaban a las rutas temáticas: 1. Falta de estructuración del producto • Las propuestas de exposiciones especiales son poco atractivas por su excesiva especificidad y están pensadas más para un segmento de expertos culturales que para los “coleccionistas de conocimientos”, que constituye el segmento más importante del mercado turístico-cultural. 2. Falta de promoción del producto • No está definido el acceso a estos acontecimientos especiales. Se habla poco de horario, de compra anticipada de entradas, de precios, etc. • Contenidos informativos inadecuados, que no generan interés ni predisposición a la visita. • Una promoción poco profesional. No hay planes integrales que optimicen las diferentes acciones y marquen prioridades de actuación, porque no se distingue entre producto y oferta. Últimamente, los acontecimientos especiales parecen haber entrado en crisis por diversas razones: la dimensión excesiva, el aumento de costes, el modelo de montaje y especialmente la falta de estudios de eficacia. Éste último punto es muy significativo, ya que en general, estos eventos se limitan a llevar un registro del número de visitantes, sin diferenciar si son residentes,
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excursionistas o turistas, y sin una medida de rentabilidad de la inversión a corto y largo plazo. Espacios Temáticos Patrimoniales El turismo cultural al igual que otras actividades turísticas, ha de estar en constante evolución y adaptación a las nuevas demandas turístico-culturales que surjan. A partir del concepto de Parque Temático, tan popular hoy en día, se ha empezado a desarrollar un nuevo concepto de producto turístico-cultural basado en la tematización, el espacio y el patrimonio, que permite presentar una oferta turística muy competitiva y muy adaptada a los nuevos tiempos. Los Espacios Temáticos Patrimoniales, que es así como se denominan estos nuevos productos turístico-culturales, se adecuan perfectamente a la nueva demanda turística caracterizada por la necesidad de dinamizar los territorios y diferenciar los destinos, a la vez que se enmarca plenamente en el concepto de Turismo Sostenible. Los Espacios Temáticos Patrimoniales se basan en los siguientes principios: • La materia prima básica son los recursos patrimoniales, tanto culturales como naturales. • Se circunscriben en espacios abiertos, normalmente con recursos diseminados en el territorio y con un alto grado de interconexión física y temática entre ellos. • Utilizan muchas de las técnicas de presentación, animación, interpretación, interactividad y organización de los llamados Parques Temáticos tradicionales (Disneyland, Port Aventura, Universal Studios, etc.).

• Se enmarcan en modelos de desarrollo sostenible, es decir, respeto medioambiental, patrimonial y social. • Normalmente presentan dimensiones reducidas con respecto a los grandes Parques Temáticos tradicionales, ya sea en inversiones directas, como en expectativas de flujos turísticos. • Contribuyen a la mejora de la calidad de vida de los residentes. • La autenticidad de sus propuestas. • Son motor para la rehabilitación y conservación del patrimonio, permitiendo la dinamización del patrimonio. En definitiva, se trata de utilizar el patrimonio cultural y natural para preservarlo, conservándolo y mejorándolo, creando riqueza local, siendo más competitivos ofreciendo propuestas auténticas (al no ser artificiales) y atractivas. Así pues, a partir de estos recursos auténticos, deberemos
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convertirlos en atractivos. Valorar los recursos, convertirlos en productos, habilitarlos y arreglarlos para que sean conocidos, vendidos, consumidos, vividos, entendidos, etc. El visitante-turista deberá vivir una experiencia gratificante donde el producto a consumir no será el patrimonio en sí (restos arqueológicos, personajes ilustres, elementos arquitectónicos, etc.), sino las experiencias y servicios creados en torno al mismo. Un aspecto interesante a destacar es el aprovechamiento turístico de lo intangible. Significa utilizar hechos históricos, leyendas, mitos o personajes, desarrollando rutas, itinerarios, ambientaciones de lugares, con el fin de transportar en el tiempo a los visitantes o para rememorar en ellos, de forma atractiva e interesante, tales acontecimientos. Un ejemplo interesante de lo que acabamos de comentar es el Jorvick Viking Center, creado en 1984 en la ciudad de York (Inglaterra) para señalar la importancia de la ciudad como asentamiento vikingo. El turista vive una experiencia singular trasladándose mediante vehículos eléctricos a través de un túnel del tiempo que le permite observar la réplica in situ del asentamiento medieval, con sus sonidos y olores, para luego visitar una parte de las excavaciones donde el trabajo de los arqueólogos también está musealizado, pudiendo a continuación acceder al museo y acabar el recorrido en una tienda temática. La tematización ha impregnado la ciudad de York del espíritu vikingo. También podríamos considerar el Camino de Santiago como un ejemplo de utilización de lo intangible, ya que tiene su origen en una leyenda que narra la llegada del cuerpo de Santiago Apóstol en una barca y la veneración de sus reliquias en el lugar santo de aparición de su sepulcro. Aunque hoy en día el camino cuenta con alicientes de primer orden, como es todo el patrimonio románico que acompaña toda la ruta y el entorno natural y urbano que acompaña al caminante, la justificación última sigue apoyándose en el valor de lo intangible, el aspecto místico y espiritual que motiva la culminación del camino, la llegada a Santiago y la vista al apóstol en la Catedral.

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ANEXO No. 4

EL OCIO: FUENTE DE CREACIÓN PRODUCTOS TURÍSTICOS.16 1. Introducción.

DE

NUEVAS

ACTIVIDADES

Y

El nuevo concepto del aprovechamiento del tiempo ha traído aparejado un cambio en los hábitos sociales, laborales y de ocio. Todos y cada uno de ellos han servido para profundizar un concepto más activo del tiempo libre y acercar a casi todas las capas sociales el gusto de disfrutar actividades y productos turísticos cuantas veces se pueda. Así es como hoy se valoran tanto las actividades a realizar como el propio destino turístico. El ocio, un concepto activo de raíz, ha contribuido en la mejora sustancial de los productos turísticos a través de la generación de ofertas de actividades de deportes, aventura, naturaleza, salud, puesta en forma y espacios temáticos; en definitiva, el turismo activo. El binomio ocio y trabajo no es una novedad reciente sino que se da durante toda la historia de la humanidad. Podemos afirmar que, en cierta manera, todas las sociedades han conocido el concepto de tiempo libre, pero aun así, no ha significado lo mismo para todas ellas. El sentido del concepto ocio y de sus términos tanto directos como complementarios, ha ido evolucionado con los tiempos, debido a que es un concepto humano y evoluciona con las modas y las diferentes sociedades. Así, a continuación se expone una breve evolución de la forma de concebir el ocio en cada momento histórico, para en los posteriores apartados analizar cómo podemos articular nuevos productos y actividades turísticos centrados en este concepto. 2 Antecedentes. Sin duda, Grecia fue la cuna y a la vez la culminación de la concepción del ocio dentro de una sociedad. Para los griegos el tema del ocio y disfrute constituyó un ideal de vida. El origen etimológico del termino ocio está en la raíz skholé En griego, SKHOLÉ significaba “ocio”, “tiempo libre” y también (paradójicamente) “estudio”. El otro significado que se le atribuye a la palabra es tener tiempo desocupado o tiempo para uno mismo. Así, el ocio griego es lo opuesto al trabajo; implica eliminar la necesidad de trabajar y así poder disponer y disfrutar del tiempo libre. Esta forma de vida sólo se podía llevar a cabo gracias a que la sociedad griega disponía de una gran cantidad de esclavos que realizaban los trabajos necesarios para hacer crecer la ciudad. En cambio tanto el ocio como la libertad de estos últimos era inexistente, ya que dedicaban todo su tiempo a la realización de trabajos. Por lo que debemos concluir que el ocio sólo atañía a los “hombres libres”.
16 André, Marién / Mora, David / Solsona, Daniel (2003) La Gestión de las Actividades y los Productos Turísticos. Módulo 5 del Master en Gestión Turística para el Desarrollo Local y Regional, Ediciones CETT, Barcelona , España

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En ese contexto, la finalidad del ocio residía en sí mismo, ya que era la razón principal para realizar las diversas actividades. Una vez definido el concepto se pasó a la designación de cuáles eran estas actividades que cumplían con los requisitos necesarios para considerarlas propiamente de ocio. Para Aristóteles se centraban en la música y en la contemplación. Las dos implicaban una formación no utilitaria. La concepción griega del ocio no ha dejado de influir en el ocio que hoy día conocemos, aunque se haya mezclado con diferentes conceptos, durante las consecutivas culturas históricas por las que ha evolucionado. Roma no asimiló el concepto griego del ocio. En latín la palabra otium designa el ocio y se opone a negotium o ausencia de ocio; es decir, a trabajo. Para ellos el ocio es un tiempo de descanso y de recreación del espíritu, necesario después del trabajo – negotium – para poder recuperarse y volver de nuevo a él. El ocio es un tiempo de no trabajo que prepara para reemprenderlo. El ocio no es un fin ya en sí mismo, sino que tiene el negotium como finalidad, y se convierte así en un medio para conseguir el máximo provecho del trabajo. A pesar de todo esto, consideraban que el ocio y el negocio deben formar parte de una vida humana unitaria. Gracias a esta afirmación, los romanos no pueden desperdiciar su tiempo de ocio, sino que deben utilizarlo para descansar, recrearse y meditar. Éste era el ideal de la parte de la sociedad romana más culta, pero también había otro tipo de ocio, el de la parte popular y masiva. La notable cantidad de días festivos de que se disponía era llenada con espectáculos públicos organizados por el Estado. Roma tanto por sus actividades de ocio selectas como por las de carácter popular, tuvo en el ocio un instrumento dirigido a su modelo de sociedad: recuperaron el respeto al trabajo y era un medio de control político sobre el pueblo. El cristianismo, que nació en el seno del Imperio Romano, no aporta grandes cambios al ocio. Éste se concibe en parte desde el ideal griego que se centra en la contemplación, en su mayor parte en la de Dios, pero prima la actividad sobre el ocio en sí mismo. Por otra parte, se pide a los creyentes que dirijan sus actividades hacía la salvación y no se preocupen especialmente de la actividad presente y futura a través del trabajo. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el trabajo y el ocio de la mayoría de los agricultores y artesanos asociados en gremio estaban controlados por las horas de sol y por la Iglesia. La duración del trabajo se alargaba hasta ocupar todas las horas de luz, oscilando entre un mínimo de ocho o nueve horas a un máximo de dieciséis, según la época del año. La Iglesia por su parte se encarga de determinar los días festivos. En general podían oscilar alrededor de unos 85 días festivos, que junto con muchos días inhábiles por enfermedades, dificultados climatológicas o de otro tipo, dan en total una cifra muy elevada. Cifra que no deseaban los pequeños empresarios de la época, pues añadía nuevas dificultades económicas. La reducción de días festivos fue una petición constante que hacían a la Iglesia.

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De la Baja Edad Media y hasta la Revolución Francesa, nos encontramos con diferentes formas de ocio. Este tipo de ocio se define por la oposición al trabajo y por su voluntad exhibicionista y ostentadora. Es en esta época una forma de vivir en sí, pero que sólo se pueden permitir posiciones elevadas de la sociedad, y así exigir el respeto que les corresponde. Es un tiempo no productivo pero valioso como prueba de riqueza y poder; la forma de ostentar su dominio sobre el pueblo. La idea griega de contemplación, va perdiendo fuerza durante la Edad Media y el Renacimiento, y en el siglo XVII encontramos que la concepción de ocio es totalmente opuesta y regirá las nuevas culturas. Se forja, una nueva idea del trabajo como expresión máxima del hombre, de la confianza en sí mismo. Surgen a partir del siglo XVII nuevos valores éticos y religiosos que consideran el trabajo como una virtud suprema y el ocio como un indeseable vicio. Algunas corrientes contraponen de manera absoluta el trabajo y el ocio: uno es productivo y el otro improductivo. Consideran que el ocio es una perdida de tiempo que ha de eliminarse de la vida de cualquier individuo que quiera salvarse o mantener una poción social decorosa. Debido a todo lo expuesto anteriormente y a las nuevas condiciones sociales, el ritmo de trabajo tiende a hacerse más duro. La media de horas de trabajo es de doce diarias y a menudo llega a dieciséis. Así empiezan a aparecer las nuevas exigencias para aumentar la rapidez del trabajo, así como otras formas de explotación que aparecen en el mundo de la producción. En ese tiempo las personas dedican su vida al trabajo o a los ocios instructivos, a excepción de la aristocracia que conservará las prácticas del ocio opulento. Con la Revolución Francesa se producen los últimos cambios hacia lo que conocemos como el ocio actual. La Iglesia deja de controlar los días festivos y desaparece el control de los horarios de trabajo. Las fiestas se reducen, al igual que los horarios de trabajo, y cada hombre queda libre para negociar con otro hombre las condiciones de trabajo. Todo esto crea un rápido desarrollo del capitalismo y con él se creará el nuevo concepto del trabajo, del tiempo libre y del ocio. El ocio sigue siendo percibido como opuesto al trabajo pero también se observa que el ocio acrecienta las fuentes de trabajo. Con alto desempleo, temprana jubilación, larga vida y un gran ocio potencial, el entendimiento entre trabajo y ocio debe ser más importante que antes; ya que el hombre es una suma de dos modelos: Homo Ludens y Homo Faber. Debemos agregar, también, que el estudio del ocio ha revelado nuevas facetas en su definición, tales como Placer, Libertad, Contemplación, Actividad, Autoexpresión y Creatividad. El crecimiento del ocio, es uno de los factores a debatir en el comienzo del siglo XXI, ya que éste aumenta de gran manera al haber un desarrollo tecnológico muy importante y al crecer las tasas de desempleo. Por otra parte tanto los

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desarrollos tecnológicos de última generación, combinados con componentes sociales como el período de vacaciones pagadas, ha generado un gran alud de consumo de ocio turístico al desplazarse el hombre masivamente hacia diferentes centros. También ha ayudado de una manera sustanciosa al desarrollo de este sector, los acortamientos en la jornada laboral, los fines de semana, puentes y diferentes momentos que van apareciendo a lo largo del año. De todos modos, hay quien argumenta que incluso se trata de un crecimiento incontrolado y que una de las formas de racionalizarlo consiste en lograr una mejor distribución en los puestos de trabajo al acortar el tiempo laboral de cada trabajador en media jornada. De esta manera habría un tiempo ocioso creativo y lúdico muy importante, donde la animación podría ser un vehículo para desarrollar las posibilidades de cada ser humano. A esto se suma el concepto de vacaciones activas y la posibilidad que éstas brindan, como medio para la integración entre el turista y el medio que visita, y la integración e interrelación entre quienes comparten el destino turístico. Actualmente las actividades ya no se componen solamente de actividades deportivas y festivas; las culturales, ecológicas, gastronómicas, entre otras están teniendo un crecimiento muy importante, como así también el hecho de que toda actividad organizada ya no puede escapar a la exigencia actual del cliente de un servicio personalizado y de alta calidad.

ANEXO No. 5

Las ferias y su contribución al desarrollo urbano y regional17 Es un hecho que los recintos feriales dinamizan el tejido local tanto desde el punto de vista económico como social. Los impactos económicos pueden ser directos o indirectos. Por directos entendemos el importe de los gastos del recinto ferial en la economía local. Indirectos serán los gastos efectuados por los visitantes y expositores en los hoteles, restaurantes, comercios, servicios locales, etc. Además existe una clara repercusión social, en tanto en cuanto la actividad ferial ocupa un número determinado de asalariados, tanto de forma continua como discontinua. Cabría considerar entre otros: • el papel de las ferias en la competencia urbana • especialización ferial y especialización urbana • interrelación entre ciudad y recinto ferial: Identificación de la ciudad con las ferias
17 André Marián y Mora, David (2003) La Gestión de las Actividades y Productos Turísticos. Ediciones CETT, Barcelona, España.

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• las ferias como generadoras de turismo de negocios. El turismo profesional de ferias En la actualidad son pocas las ciudades que aún no se han dado cuenta del valor que tiene para el sector turístico local la captación del segmento de ferias y negocios. El perfil del visitante de negocios en general, y de ferias en particular, se acerca mucho a la “cuadratura del círculo”. Es un visitante que requiere en la mayoría de los casos de un establecimiento hotelero de nivel medio o medio alto. Además, realizan importantes desembolsos en restauración y hostelería, así como otros gastos complementarios, como contratación de azafatas, traductores, etc. Todo ello nos ofrece un mercado muy atractivo para ciudades no sólo de gran tamaño sino también para ciudades más reducidas que pueden optar por acoger salones regionales o muy especializados. Este fenómeno se ve reflejado en la creación en los últimos años de los denominados Convention Bureaux, que agrupan empresas de servicios turísticos, organizadores de eventos, asociaciones profesionales, etc. y cuyo objetivo es captar salones, ferias, reuniones y todo tipo de eventos. El desarrollo de este sector en España ha sido tal que la Secretaría General de Turismo optó por diseñar una normativa de calidad para estas instituciones, de forma que la calidad sea una constante en la oferta española. Ciudades como Córdoba, Valencia o Barcelona vienen realizando grandes esfuerzos en la captación de este segmento, conscientes de que además de visitantes profesionales, se pueden captar futuras visitas de éstos con sus familias. Comentar que quizás se pueda aún aprovechar mejor la presencia de los visitantes de ferias en las ciudades sedes de los eventos, ofreciéndoles actividades extraprofesionales, actividades para sus parejas o acompañantes o tratar de prolongar la visita a los fines de semana, días de menor interés profesional. Consideración especial de las ferias de turismo Las ferias de turismo, tanto en España como en el extranjero son un reflejo del peso específico del sector turístico en la economía mundial. ITB, Fitur o la World Travel Market, reúnen en unos pocos días a buena parte del sector turístico, con el fin de conocer a la competencia, nuevos destinos, nuevas formas de turismo, etc. En el caso concreto de FITUR, se ha convertido en una “obligación” el tomar parte en ella, especialmente para las Comunidades Autónomas, que compiten en originalidad, creatividad y en gasto. No cabe duda de que las Ferias son un instrumento de primordial importancia para las ventas y el marketing en el sector del Turismo, tanto si son organizadas por la propia industria turística internacional como si están destinadas al público comprador de viajes. Las Ferias de Turismo pueden ser un instrumento de ventas enormemente rentable, ya que combinan los mejores valores de la publicidad, la promoción, la venta y el mailing, bien por

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intermedio de los tour operadores y agentes de viaje o, en el caso de ferias abiertas al público, dirigiéndose directamente a los consumidores18. Las ferias de turismo son, en su mayoría, de carácter mixto, es decir, destinan unos días específicos a los visitantes profesionales y otros al público en general. De todas formas se está aún muy lejos de lograr que los días teóricamente destinados para profesionales lo sean, por la falta de control en la entrega de pases. Internacionalmente, la feria turística por excelencia sigue siendo la Internationale Tourismus Börse (ITB) de Berlín. Dicha feria recibió en 2003 a cerca de 10.000 expositores de 180 países. El número de visitantes alcanzó la cifra de 129.943 y 67.000 visitantes profesionales, lo que demuestra bien a las claras la relevancia que tiene este evento para el sector turístico europeo. Otras importantes ferias de turismo son la World Travel Market de Londres, la MITT de Moscú, Vakantiebeurs en Utrecht o la BIT en Milán. En el siguiente enlace podréis encontrar un listado con todas las ferias y salones profesionales de turismo y afines que se celebran en España a lo largo del año.
http://www.poraqui.net/directorio/proveedoresdehosteleriayturismo_organiza ciondereunionescongresos.html

TENDENCIAS DEL SECTOR FERIAL Estas son algunas de las principales tendencias identificadas para el sector ferial a nivel internacional19: Dominio de los organizadores privados Salvo en algunos países, la organización de salones estará dominada en el futuro por entidades privadas. Actualmente ya lo está en Estados Unidos y Asia, y su participación en Europa es cada vez mayor. Mayor oferta de exposiciones y mayor especialización La creación de nuevos salones está experimentando un crecimiento espectacular en todo el mundo. Esta tendencia tendrá continuidad en el futuro, y estará orientada hacia la concepción de salones cada vez más especializados y segmentados, como respuesta a las necesidades de expositores y visitantes. Incremento de la competencia

18 OMT (2001). Las Ferias de Turismo 19 Fernando Le Monnier, F (2000) Marketing Ferial, Ediciones Gestión, Barcelona, España.

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La competencia de salones pasará a ser competencia de organizadores, con lo cual, el nombre y prestigio del organizador pasarán a ser un criterio de selección importante Mayor internacionalización Las organizaciones feriales dedicarán mayores esfuerzos a la captación de expositores y visitantes extranjeros. Para ello se contratarán agentes extranjeros, se realizarán presentaciones en el país objetivo y se adaptará el material de promoción a los diferentes idiomas. Tal y como hemos visto previamente, ésta será una de las políticas de IFEMA. Algunas organizaciones han ido más allá en el concepto de internacionalización y, actualmente, están “exportando” sus exposiciones al exterior. Éste es el caso de varios salones alemanes que actualmente se organizan en Asia, aprovechando el prestigio y “know-how” que tiene a nivel mundial. Establecimiento de alianzas Dados los altos riesgos que comporta una competencia frontal, determinados salones competitivos se están planteando el establecimiento de alianzas o acuerdos que permitan racionalización de la oferta y una mayor eficacia de cada uno de ellos. Reed Exhibitions Company ha firmado recientemente convenios con Fira de Barcelona, para desarrollo ferias del sector alimenticio. Concepto de feria “paraguas” Consiste en agrupar al mismo tiempo y en el mismo lugar a varios salones monográficos, distintos pero complementarios, orientados hacia sectores y audiencias similares. Éste es, por ejemplo, el caso de la Feria Industrial de Barcelona, que agrupa salones especializados en máquina herramienta, soldadura, logística, energía y medio ambiente, subcontratación, seguridad industrial, servicios a las empresas y tecnologías urbanas. Este nuevo concepto de feria permite al organizador obtener economías de escala en la promoción. Por otra parte, el expositor puede contactar con la máxima audiencia potencial, y el visitante sólo debe acudir a una cita. Organizar pequeños salones “satélite” en torno a una importante exposición El objetivo consiste en aprovechar el alto poder de atracción de visitantes que ejerce un prestigioso certamen, para captar parte de la audiencia hacia un salón menor, pero más especializado. Constante renovación Adaptarse a los cambios y evoluciones del mercado. Identificar y atacar nuevos nichos de mercado que carezcan de oferta ferial.

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Mayor profesionalidad Según coinciden todos los especialistas del sector, la profesionalidad del organizador es, y seguirá siendo, la clave del éxito de una feria o salón.

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ANEXO No. 6

LA OFERTA TURÍSTICA EN AREAS NATURALES20
INTRODUCCIÓN: La evolución actual en la demanda turística, sus cambios y tendencias, son objeto de análisis por diversas instituciones y especialistas. Como resultado general de esos estudios se han establecido algunas de las tendencias más importantes que se aprecian en la evolución de la demanda turística en los principales mercados. • • • • • • Mayor presencia de viajeros mayores de 55 años Cierta disminución en la estacionalidad de la emisión Reducción en la estancia media en favor de más viajes Aumento del turismo cultural y de eventos Exigencia de una mayor conservación y cuidado del medio ambiente Búsqueda de experiencias individualizadas.

Esas tendencias establecen cambios en las motivaciones y expectativas de los turistas y potencian ciertos segmentos del mercado, en los cuales se aprecia un creciente interés por acceder a lugares donde exista la posibilidad de encontrar entornos poco alterados y conocer manifestaciones de la cultura local. La evolución descrita obliga a la renovación de la oferta turística con nuevos diseños, donde los productos resultantes contemplen alojamientos y actividades en las cuales predomine una relación más directa con el patrimonio natural y cultural. La oferta turística en áreas naturales debe caracterizarse por la sostenibilidad y una gestión equilibrada de los recursos de uso turístico, de su medio ambiente y su identidad cultural; aspecto que a su vez la debe diferenciar de otras ofertas. 1.- EL TURISMO EN AMBIENTES NATURALES La reconocida vocación ambientalista que se extiende por el mundo ha motivado la proliferación de diversos productos turísticos (catalogados de no convencionales frente a los tradicionales de sol y playa). En su promoción se subrayan ciertas ventajas, como las de propiciar un “turismo diferente”, “más natural”, “ecológico”, “alejado de entornos urbanizados” y otras cualidades semejantes. El resultado de esta “moda” ha sido la proliferación de términos que no siempre corresponden a conceptos adecuados, generando confusión en el público al cual se dirigen e incluso en algunos de los encargados de la
20 Rodríguez, Ricardo (2003) La Oferta Turística en Áreas Naturales. Ponencia al XIII Simposio Iberoamericano de Turismo, La Habana, Cuba.

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operación turística. Es precisamente por esta razón que surge la necesidad de esclarecer conceptos y características principales de los productos turísticos vinculados a la naturaleza. En sentido amplio, es posible identificar las modalidades o productos turísticos asociados al disfrute de la naturaleza conforme a sus elementos más comunes o esenciales: ♦ La localización - El medio natural o rural (en contraposición a lo urbano) es el espacio donde se efectúan las actividades asociadas a estas modalidades y en el cual se encuentran algunas de las instalaciones y facilidades que contribuyen a su disfrute. ♦ La actividad - Las diferentes actuaciones de los involucrados en estas manifestaciones se vinculan al concepto de vacaciones u ocio, bien sean activas o no, conforme a las preferencias del turista. La conformación de la oferta con diversas actividades es uno de los aspectos diferenciadores del producto. ♦ El turista - La persona que accede a estas modalidades es sensible a la naturaleza y proclive al disfrute de sus vacaciones en un ambiente poco o nada urbanizado, posee una cierta cultura ecológica y tiene una conducta apropiada en su comportamiento con la naturaleza y la comunidad local. A partir de estas consideraciones, los términos definitorios de las modalidades asociadas a la naturaleza (contemplando aquí los tipos más conocidos) poseen ciertas propiedades que deben destacarse a los fines de su denominación. En la terminología internacional al respecto se emplean los siguientes nombres, asociados a productos turísticos vinculados a la naturaleza: Turismo interior o verde El paisaje es la principal variable donde confluyen los factores ambientales y antrópicos, plenamente integrados al medio. La actuación en este entorno comprende pequeñas comunidades campesinas, tramos de costa e instalaciones rústicas. La población local participa en la atención al visitante. Este término fue inicialmente empleado para diferenciar esta forma de hacer turismo del correspondiente a la modalidad de sol y playa, inevitablemente vinculada al litoral. Surgió en Europa y actualmente se encuentra en desuso (en el ámbito comercial se ha suplantado por el ecoturismo) y representa sólo una referencia que aparece en algunas monografías sobre el tema. Turismo rural o agroturismo Esta variante tiene por marco a granjas, fincas y caseríos ubicados en áreas agrícolas, donde se aloja el visitante. En ciertos casos existen alojamientos dedicados expresamente a ese fin. Para la modalidad es esencial la posibilidad de que el turista participe en las labores agrícolas y otras formas de vida de la población local. Ambos términos son utilizados indistintamente en varios países para identificar esta forma de hacer turismo; sin embargo, algunos entendidos consideran que existen diferencias técnicas entre ellos. En esencia consideran al turismo rural como equivalente al concepto genérico de turismo de naturaleza, donde el agroturismo es una de sus formas. Turismo de aventura

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En esta forma de turismo el medio natural es el marco donde la persona realiza actividades específicas durante su estancia, en un espacio poco utilizado por otras actividades económicas. Es un producto destinado principalmente a personas que buscan emociones fuertes y que en algunos casos resultan riesgosas (caza, puenting, rafting, trekking y otras). Desde el punto de vista de algunos especialistas, esta forma debe separarse del conjunto de modalidades asociadas a la naturaleza, debido en lo fundamental a posiciones ecologistas que defienden el criterio conservacionista y critican el carácter violento de esa práctica. Turismo deportivo Es una variante del anterior, pero con menor posibilidad de riesgo para el que lo realiza. El contenido fundamental de este producto es la práctica de deportes en espacios abiertos y en un entorno natural. Aquí existen diversas alternativas, según la temporada en que se efectúe y el medio empleado. Así se ofertan deportes a practicar en tierra (esquí, cicloturismo, mountain-bike, tiro con arco, etc.), en el aire (ala delta, paracaidismo y otros) y en el agua (remo, vela, surfing, etc.). Ecoturismo Es la modalidad que más exige la preservación del espacio natural donde se lleva a cabo. No obstante, también se presentan variantes en las cuales sólo prima la contemplación de la naturaleza y sus encantos, sin mayores complejidades o acciones ajenas a cualquier otra actividad turística. Por tanto, las ofertas son variadas en su diseño, atendiendo a las características de los segmentos de mercado y a las condiciones de cada destino turístico. No obstante, en cualesquiera de sus formas predomina el contacto con la naturaleza (principalmente con la virgen o poco alterada), abarcando desde la simple contemplación (paisajismo, observación de aves, senderismo, etc.) hasta formas cada vez más especializadas (rutas ecológicas, espeleología, acampada y otras). El empleo de este último término para la designación de las diversas formas de turismo vinculadas a la naturaleza resulta particularmente señalado en América Latina, donde adquiere erróneamente un carácter generalizador o abarcador de todas las otras modalidades. De aceptarse la concepción europea, se tendría que el turismo rural es la forma general que comprende a las demás manifestaciones en que interviene la naturaleza

AGROTURISMO TURISMO DEPORTIVO TURISMO RURAL TURISMO DE AVENTURA ECOTURISMO

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Sin embargo, en nuestro continente lo más común es la consideración del turismo de naturaleza como lo general, concepto en que se inscriben las demás formas o modalidades.

TURISMO RURAL TURISMO DEPORTIVO TURISMO DE NATURALEZA TURISMO DE AVENTURA ECOTURISMO

2.- EL PRODUCTO TURÍSTICO El producto turístico es aquel que cubre una experiencia de viaje parcial o completa y se compone de servicios que, a su vez, se desglosan en básicos y complementarios. Los servicios básicos responden a las necesidades esenciales del viajero, como son el transporte, alojamiento y la alimentación. Los servicios complementarios son los que aportan carácter y calidad al producto, como paseos, espectáculos y otras actividades. Los productos del turismo de naturaleza necesitan, además, un entorno apropiado y de calidad. Esto se traduce en: un buen estado de conservación de los recursos naturales, alojamientos integrados al entorno, comercios donde encontrar artesanía del lugar, restaurantes con platos de la gastronomía local, adecuada señalización y demás actividades complementarias. De acuerdo a los principios planteados, la OFERTA del turismo de naturaleza, en sus diferentes tipos, ha de tener unas características definidas en cuanto a: ⇒ Integración, en el sentido de adaptación y no impacto sobre el medio ambiente. ⇒ Sostenibilidad, adecuado equilibrio entre el uso del recurso y su conservación. ⇒ Calidad, como distintivo de las instalaciones y servicios complementarios. ⇒ Oferta integral, armonía entre las actividades y el alojamiento. De ese conjunto de elementos que conforman el producto turístico de carácter natural, dada su diversidad y atendiendo al alcance de esta ponencia, solo serán enfocados los principales aspectos concernientes al alojamiento y a las actividades más comunes conforme al medio donde se desenvuelven. 3.- ALOJAMIENTOS DE TURISMO RURAL

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Los elementos fundamentales que deben caracterizar al alojamiento situado en un espacio natural son su funcionalidad e integración al entorno. En el medio natural existen edificaciones que por lo general poseen una adecuada integración al entorno. No obstante, el cambio de uso (de agrícola o ganadero a turístico) debe ser cuidadosamente planeado para conseguir un diseño interior funcional sin que pierda su personalidad. En el caso de nuevas construcciones, además de esto, es necesario analizar su ubicación, diseño arquitectónico y disposición de los accesos. Ello sin olvidar las cuestiones relativas al tipo de servicio de acogida y la restauración. Ubicación: El estudio de la zona en cuestión, conforme a los pasos a seguir en todo proceso de planificación, dará por resultado cuáles son las áreas potenciales para la localización de la nueva construcción y las posibilidades de uso de edificaciones existentes previa adaptación de las mismas. Los elementos clave para esa determinación se encuentran en: ◊ La valoración de los recursos, la infraestructura y los accesos existentes. ◊ Un estudio de impacto ambiental, que contribuya a elegir el lugar idóneo donde los efectos negativos sean mínimos. Diseño y construcción: Las particularidades propias de la zona encuentran reflejo en la arquitectura local, con el empleo de los recursos propios tales como: madera, piedra, barro y otros. Además, la adaptación al clima, a la geomorfología y al uso humano, que todo esto debe combinar, logra lo que en arquitectura se denomina como “dignidad de formas y volúmenes”. El uso de los materiales tradicionales en la zona no siempre resulta posible. Por ello, una ayuda al proceso de diseño y construcción se encuentra en la distinción entre los materiales “ecológicos” y aquellos que no lo son. Materiales ecológicos - madera, adobe, piedra natural, cerámica, cal, arena, yeso, vidrio, alfombras de fibras, pinturas de cal y sílice, esmaltes de resinas naturales, etc. Materiales no ecológicos - aluminio, acero, madera artificial, hormigón, resinas sintéticas, plásticos y otros elementos sintéticos. En el aspecto constructivo es recomendable: ◊ Orientar el edificio adecuadamente para facilitar, tanto el aprovechamiento de la luz como de la energía solar. Con ello es posible conseguir una iluminación y temperatura interior que garantice un microclima adecuado y la reducción en los costos de operación y mantenimiento. ◊ Planificar adecuadamente la instalación eléctrica evitando consumos energéticos innecesarios y efectos contra producentes en la imagen. ◊ Uso de energías alternativas como la solar (el empleo de paneles solares es una opción que proporciona dividendos en cuanto al empeño de sostenibilidad y disminuye costos), eólica y la hidráulica.
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◊ Empleo de plantas autóctonas en la decoración interior y exterior, así como evitar el uso de fertilizantes químicos y pesticidas. Diseño interior: El uso de materiales naturales, propios de la zona, no sólo es una medida ecológica, sino una contribución a la calidad del producto. En cuanto al mobiliario, este debe conjugar los estilos típicos de la zona con la funcionalidad, integrándose en un diseño que esté acorde con la imagen. Accesos: Es aconsejable la reducción al máximo posible de vías asfaltadas, sobre todo en los caminos interiores. Para ello pueden emplearse tipos de firme que no sean impactantes, tales como: gravilla, piedra u otros. 4.- ACTIVIDADES EN AMBIENTES NATURALES Las actividades que se desarrollan en el medio natural se sustentan en las condiciones presentes en la zona, además de estar caracterizadas por el respeto al medio natural y social. Estas actividades se basan principalmente en dos componentes: uno lúdico - deportivo (para ofrecer entretenimiento y diversión) y otro interpretativo - educativo (para que el visitante conozca y respete, tanto de la vida local como del medio natural existente). El desarrollo de modalidades turísticas en convenientemente la localización del actividades a realizar. Aún cuando aquí necesario tener en cuenta algunos actividades, como son: un ambiente natural, implica planear alojamiento en armonía con las no será abordado este proceso, es componentes esenciales de esas

• El diseño: La actividad responderá a un guión previamente establecido donde se define el inicio, las acciones y el final. Ello debe facilitar su realización, bien de forma libre (gracias a una adecuada señalización) o disponiendo de monitor o guía especializado (conforme al carácter de la actividad). • El equipamiento: De acuerdo con el tipo de actividad se necesitarán medios más o menos sofisticados, en cualquier caso éstos se encontrarán en buenas condiciones. El transporte de acceso o para el apoyo de la actividad, forma parte del diseño de la misma, facilitando su uso y evitando impactos negativos. • La estacionalidad: Las condiciones climatológicas resultan, en muchos casos, un elemento determinante para la realización de ciertas actividades. De ahí la necesaria consideración de este factor, que puede definir los períodos más favorables de realización o incluso su cancelación. La pormenorizada enumeración de todas las posibles actividades a desarrollar con vista al turismo de naturaleza (o rural, según la concepción europea) rebasa el marco de esta exposición. No obstante, en la tabla 1 se muestran

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algunas de las más comunes, atendiendo al entorno natural y a los medios necesarios para su realización. La oferta turística no se limita necesariamente a una sola actividad, de ahí que conforme a las posibilidades de la zona pueden ofrecerse varias, combinadas o no en un producto. Los programas (paquetes) multivariados están compuestos por actividades diferentes, con énfasis en el componente específico que los caracteriza y cuya realización comparte elementos del entorno. Generalmente son productos diseñados para todo el año. Ejemplos de este tipo de ofertas son: ◊ Programa de aventura - Una ruta a pie con bajada en canoa, que continúa en un recorrido a caballo. Incluye un parada en donde se ofrecen platos de la cocina local, el alojamiento en casas u otras instalaciones y otros elementos de interés. ◊ Ruta fotográfica - Itinerario en que predominan los paisajes y lugares donde abunda una flora y fauna característica. Puede tener un objetivo general o de tipo temático. Una variante es la “caza por fotos”, donde el fin es obtener imágenes de especies determinadas e incluye una exposición de las mejores fotos. Además de estos productos es posible la realización de eventos en el medio natural, cuya temática responda a cuestiones vinculadas a la naturaleza y la cultura local. En este tipo de oferta se necesita una organización adecuada, tanto para garantizar el desarrollo de la actividad (congreso, convención, etc.) como para lograr un conjunto de opciones complementarias al evento (cursos, ferias, visitas, espectáculos, etc.).

Recurso Agua: RIO

Actividad Baño Remo, piragüismo Rafting Paseos náuticos Pesca Crucero fluvial Baño Remo, piragüismo Pesca Windsurf Vela

Tabla No. 1 Elaboración

Equipo

Instructor Monitor y Señalización Guía Personal diverso

Canoa, balsa Balsa y traje especial Embarcación Bote Barco

LAGO O EMBALSE

Instructor Instructor Instructor

Canoa, balsa Bote Tabla y salvavidas Embarcación

Tierra:

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MONTAÑA

Senderismo Trekking Escalada Esquí Trineo Y Caballo Bicicleta, Mountain bike Cicloturismo Tiro con arco Espeleología

Guía y señalización Guía Guía o monitor Monitor y Señalización Monitor y Señalización Monitor y Señalización Señalización Guía Monitor Guía Monitor especializado Monitor especializado Monitor especializado Guía y Señalización Profesor, guía y señales Guía Guía Guía Guía

Vehículo de apoyo Cuerda, arnés, etc. Esquí y traje especial Trineo Caballo Bicicleta Bicicleta Arco, flecha, diana Cuerda, arnés, etc. Equipos varios y vehículo Paracaídas y vehículo Globo y otros medios

NIEVE

VALLE LLANURA

Aire: Ala delta Parapente Globo Otros: NATURALEZA Ruta ecológica Aula en la naturaleza Observatorio de aves Ruta gastronómica Ruta histórico-cultural Museo etnológico

Vehículo

CULTURA

Vehículo

5.- DISEÑO DE PRODUCTOS El objetivo principal del diseño de un producto turístico es lograr la satisfacción de una demanda determinada, con la conveniente rentabilidad económica y garantizando el menor impacto social y ambiental. En el caso de los productos a desarrollar en el medio natural, además de lo anterior, debe tenerse en cuenta otros elementos claves como: agua, vegetación, geomorfología y la presencia humana. Estos elementos del diseño son los que determinarán la posible satisfacción del visitante, el uso correcto de los recursos endógenos, la incorporación de la población local, el aprovechamiento de la infraestructura existente y la reducción de los impactos ambientales. Alcanzar estos fines contribuye a la revitalización de la zona y a conservar sus valores patrimoniales, generando una calidad ambiental que le añade valor a la oferta. Para el éxito de un producto del turismo de naturaleza se consideran los siguientes factores como indispensables: interpretación del entorno (natural y cultural), información y comunicación, objetivos de rentabilidad y conservación y empleo local. Los productos turísticos son intangibles. De ahí que para conseguir la “materialización” de la ilusión que se ofrece y del medio ambiente que la rodea, es necesario utilizar “contenidos” que al ser comunicados sean

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convenientemente interpretados por el cliente potencial a fin de captar su interés. Conjuntamente con esto, es indispensable que el funcionamiento de la actividad sea rentable y, para ello, debe contemplar la necesaria conservación del entorno donde se lleva a cabo como base del producto.

OFERTA DISEÑO

CONSERVACION

PRODUCTO

TURISTA Por otra parte, la incorporación de la población local reduce el empleo de mano de obra “importada”, contribuyendo a soportar la actividad con la generación de riqueza, un mayor conocimiento y respeto por el entorno y propicia un esfuerzo conservacionista. Esto produce una motivación y atractivo adicional para el visitante, que lo aprecia como vehículo de comunicación e interrelación con el ambiente donde se mueve y facilita su mayor comprensión. Los productos resultantes pueden ejercer la función de reguladores del flujo de visitantes cuando los diseñadores tienen en cuenta la gestión de las diferentes áreas de un mismo espacio natural. Esto se consigue con el diseño de productos que dirijan los principales grupos de visitantes hacia las áreas menos vulnerables (con actividades de poco impacto en el entorno natural y cultural) y, también, limitando el número y frecuencia de las visitas hacia áreas restringidas (actividades para especialistas individuales o en pequeños grupos). 6.- CONTENIDO DE LA INFORMACIÓN La información constituye el modo de hacer “tangible” el contenido del producto. Por lo tanto es un aspecto fundamental en el diseño de cualquier producto turístico para un espacio natural. El contenido de la información que acompaña al producto posibilita su conocimiento y facilita el acceso al mismo por parte del turista. Ese contenido no sólo comprende lo que se presenta en un folleto promocional, sino que va más allá al incluir cuestiones tales como: • • • • Itinerarios señalizados (sean guiados o no) Mapas, guías turísticas u otras publicaciones Instructores, monitores o guías especializados Centros de recepción (acogida, información, animación, servicios, etc.)

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• Alojamiento (con un diseño arquitectónico, funcionalidad y personal que responda a la “filosofía” del producto) • Intermediarios (agentes de viaje, asociaciones, clubes y otros) El contenido de la información anexa al producto, deberá garantizar su adecuada divulgación y, sobre todo, su credibilidad. CONCLUSIÓN Los cambios que se están operando en la demanda turística, así como el interés por “escapar” de las ciudades y disfrutar de ambientes naturales, pone de manifiesto la necesidad de desarrollar nuevas ofertas para el denominado Turismo de Naturaleza. La demanda por este tipo de turismo se encuentra mayormente en los amantes de la naturaleza, los ecologistas (más exigentes en cuanto a sus gustos) y aquellos que practican algún tipo de deporte en ambientes naturales (en ríos, montañas y otros sitios). El diseño de los productos orientados para este segmento debe contemplar sus componentes (alojamiento, alimentación, recreación y otros) en adecuada integración al medio natural en que se encuentran. Ello implica una concepción “ecológica” que contribuya a presentar una imagen de calidad, donde el respeto a la naturaleza sea un hecho real y no una simple aspiración.

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