LA PERSONA Y LO SAGRADO Escritos de Londres.

(1942) Simone Weil
Colectividad - Persona - Impersonal - Derecho - Justicia
((Usted no me interesa)). Esta es una frase que un hombre no puede dirigir a otro hombre sin cometer crueldad y herir a la justicia. ((Su persona no me interesa)). Esta frase puede tener lugar en una conversaci´ on afectuosa entre amigos pr´ oximos, sin herir lo que de m´ as delicadamente receloso hay en la amistad. Por lo mismo diremos sin rebajarnos: ((Mi persona no cuenta)), pero no: ((Yo no cuento)). Es la prueba de que el vocabulario de la moderna corriente de pensamiento llamada personalismo es err´ oneo. Y en este dominio, donde hay un error grave de vocabulario, es dif´ ıcil que no haya un error grave de pensamiento. En cada hombre hay algo sagrado. Pero no es su persona. Tampoco es la persona humana. Es ´ el, ese hombre, simplemente. Ah´ ı va un transe´ unte por la calle, tiene los brazos largos, los ojos azules, un esp´ ıritu por el que pasan pensamientos que ignoro, pero que quiz´ a sean mediocres. ´ Ni su persona, ni la persona humana en ´ el, es lo que para m´ ı es sagrado. Es ´ el. El por entero. Los brazos, los ojos, los pensamientos, todo. No atentar´ e contra ninguna de esas cosas sin escr´ upulos infinitos. Si la persona humana fuera en ´ el lo que hay de sagrado para m´ ı, podr´ ıa f´ acilmente sacarle los ojos. Una vez ciego, ser´ ıa una persona humana exactamente igual que antes. No habr´ ıa tocado en absoluto la persona humana en ´ el. Solo habr´ ıa destrozado sus ojos. Es imposible definir el respeto a la persona humana. No solo es imposible de definir con palabras. Muchas nociones luminosas est´ an en el mismo caso. Pero esta noci´ on tampoco puede ser concebida; no puede ser definida, delimitada mediante una operaci´ on muda del pensamiento. Tomar como regla de la moral p´ ublica una noci´ on imposible de definir y de concebir es dar paso a toda clase de tiran´ ıa. La noci´ on de derecho, lanzada a trav´ es del mundo en 1789, ha sido, a causa de su insuficiencia interna, impotente para ejercer la funci´ on que se le confiaba.

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Amalgamar dos nociones insuficientes, hablando de los derechos de la persona humana, tampoco nos llevar´ a muy lejos. ¿Qu´ e es lo que exactamente me impide sacarle los ojos a ese hombre, si tengo licencia para ello y adem´ as me divierte? Aun cuando me resulte enteramente sagrado, no me resulta sagrado bajo cualquier tipo de relaci´ on, bajo cualquier circunstancia. No me resulta sagrado en tanto sus brazos son largos, en tanto sus ojos son azules, en tanto sus pensamientos son mediocres. Tampoco, si fuera duque, en tanto duque. Tampoco, si fuera trapero, en tanto trapero. Ninguna de todas esas cosas retendr´ ıa mi mano. Lo que la retendr´ ıa es saber que si alguien le saca los ojos, se le desgarrar´ ıa el alma al pensar que se le hace da˜ no. Desde la m´ as tierna infancia y hasta la tumba hay, en el fondo del coraz´ on de todo ser humano, algo que, a pesar de toda la experiencia de los cr´ ımenes cometidos, sufridos y observados, espera invenciblemente que se le haga el bien y no el mal. Ante todo es eso lo que sagrado en cualquier ser humano. ´ El bien es la u ´nica fuente de lo sagrado. Unicamente es sagrado el bien y lo que est´ a relacionado con el bien. Esa parte profunda, infantil, del coraz´ on, que espera siempre el bien, no es la que est´ a en juego en la reivindicaci´ on. El ni˜ no que vigila celosamente si a su hermano le han dado un trozo de pastel un poco m´ as grande que a ´ el cede a un m´ ovil que proviene de una parte mucho m´ as superficial del alma. La palabra justicia tiene dos significados muy diferentes, que tienen relaci´ on con esas dos partes del alma. Solo la primera importa. Cada vez que surge, desde el fondo del coraz´ on humano, el lamento infantil que Cristo mismo no pudo contener: ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)), hay ciertamente injusticia. Pues si, tal como sucede a menudo, tan solo es el efecto de un error, entonces la injusticia consiste en la insuficiencia de la explicaci´ on. Los que infligen los golpes que provocan ese grito ceden a m´ oviles diferentes seg´ un caracteres y momentos. Algunos encuentran, en algunos momentos, voluptuosidad en ese grito. Muchos ignoran que ha sido proferido. Pues se trata de un grito silencioso que suena solamente en el secreto del coraz´ on. Estos dos estados del esp´ ıritu se encuentran mucho m´ as cercanos de lo que pudiera parecer. El segundo es tan solo un modo debilitado del primero. Complace mantener esa ignorancia porque halaga y porque contiene tambi´ en voluptuosidad. No existen m´ as l´ ımites a nuestras voluntades que las necesidades de la materia y la existencia de los dem´ as seres humanos alrededor nuestro. Cualquier ampliaci´ on imaginaria de esos l´ ımites es voluptuosa, y as´ ı hay voluptuosidad en todo lo que hace olvidar la realidad de los obst´ aculos. Esa es la raz´ on que explica que los grandes cataclismos, como la guerra y la guerra civil, que vac´ ıan las existencias humanas de realidad y parecen hacer de ellas marionetas, son tan embriagadores. Asimismo es la raz´ on de que la esclavitud sea tan agradable a los amos.

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que ver en un tribunal a un desgraciado balbucear ante un magistrado que lanza ocurrencias graciosas en un lenguaje elegante. Se mantiene en un estado de gemido sordo e ininterrumpido. La persona no es lo que proporciona este criterio. medios de expresi´ on. Tan solo ya no puede gritar. de todas las organizaciones. aunque en grado menor. de las organizaciones que por contagio imitan a los partidos. en lo que nosotros. Est´ a claro que un partido ocupado en la conquista o la conservaci´ on del poder del gobierno tan solo discierne. Nada m´ as horroroso. Despu´ es se requiere un r´ egimen. por ejemplo. as´ ı sucede en una democracia en la que el juego de los partidos regula la distribuci´ on del poder. Ahora bien. A excepci´ on de la inteligencia. El grito de dolorosa sorpresa que infligir un mal suscita en el fondo del alma no es algo personal. Cuando la libertad de expresi´ on se circunscribe de hecho a la libertad de propaganda para las organizaciones de ese tipo. Lo mismo puede decirse. las u ´nicas partes del alma humana que merecen expresarse no son libres como para hacerlo. apenas algo m´ as que en el sistema totalitario. por ejemplo. ponga en las funciones de mando a los hombres capaces y deseosos de o´ ırlo y entenderlo. puede conducir a conclusiones igualmente manifiestas. incluidos.En los que han sufrido demasiados golpes. la libertad es poca cosa para ella. franceses. hemos llamado hasta ahora democracia. ese grito no consigue expresarse hacia dentro ni hacia afuera con palabras seguidas. esa parte del coraz´ on a la que el mal infligido hace gritar de sorpresa parece muerta. aplicado de manera an´ aloga a cualquier instituci´ on p´ ublica. en la mayor medida posible. Finalmente se requiere un sistema de instituciones que. Lo que sucede a menudo es que las palabras que intentan traducirlo suenan completamente falsas. Por supuesto que los partidos y organizaciones similares son igualmente ajenos a los escr´ upulos de la inteligencia. en la vida p´ ublica dominada por el juego de los partidos. El mismo criterio. No basta con 3 . Pero jam´ as lo est´ a del todo. Primero se requiere que la educaci´ on p´ ublica sea tal que le proporcione. la u ´nica facultad humana verdaderamente interesada en la libertad p´ ublica de expresi´ on es esa parte del coraz´ on que grita contra el mal. Es preciso por tanto inventar otra cosa. es decir. Pues no conocemos otra. los sindicatos y tambi´ en las iglesias. en la mayor medida posible. Reaccionar´ a de manera diferente si ese grito molesta el de su propia propaganda o por el contrario lo refuerza. esto es. O bien lo son en un grado infinitesimal. para la expresi´ on p´ ublica de las opiniones. Pero incluso en quienes el poder del grito est´ a intacto. Pero como no sabe expresarse. Ello es tanto m´ as inevitable cuanto que aquellos que m´ as a menudo tienen ocasi´ on de sentir que se les hace un da˜ no son los que menos saben hablar. que est´ e menos definido por la libertad que por una atm´ osfera de silencio y de atenci´ on en la que ese grito d´ ebil y torpe pueda hacerse o´ ır. en esos gritos ruido. Pero en ning´ un caso es capaz de una atenci´ on tierna y adivinadora que pudiera discernir su significado. como los esclavos.

es lo que en un ser humano es impersonal. con una complacencia que no est´ a de ning´ un modo fundada en la raz´ on. es solo como podr´ ıa serlo una mancha de color que. en efecto. excepto la verdad. el p´ ublico reconoce. es f´ acil darse cuenta de lo que vale y de lo que ocasiona. Constituye siempre. la filosof´ ıa. de criterios y de valores. separado de ´ el como por un abismo. gloriosos. Ocasiona actitudes hacia la vida tales como aquella. la invenci´ on de la geometr´ ıa no fueron ocasiones de realizaci´ on para los seres a trav´ es de los cuales esas cosas pasaron hasta llegar a nosotros. en un cuadro. que las facultades art´ ısticas y cient´ ıficas son sagradas. Generalmente se considera que esto es evidente. lejos de ser la persona. pero estos no tienen importancia. representara una hostia. El canto gregoriano. Lo que es sagrado en la ciencia es la verdad. que hacen vivir a algunos nombres durante miles de a˜ nos. Esas son esencialmente an´ onimas. se alega que el juego de esas facultades se encuentra entre las formas m´ as altas de realizaci´ on de la persona humana. Ocasiona una ciencia en la que se reconocen todas las especies posibles de normas. Brota siempre a causa de la sensaci´ on de un contacto con la injusticia a trav´ es del dolor.atentar contra la persona y sus deseos para hacerlo brotar. existe otro en el que est´ an situadas las cosas de primer orden. Pero por encima de ese dominio. Lo que es sagrado en el arte es la belleza. Es puro azar que el nombre de los que all´ ı han penetrado se conserve o se haya perdido. muy por encima. tanto en el u ´ltimo de los hombres como en Cristo. En ese caso. tan com´ un en nuestro siglo. Es ´ el el que es sagrado. El otro no lo es. constituyen un dominio en el que se llevan a cabo logros espectaculares. Todo esto es demasiado evidente. o si lo es. las iglesias rom´ anicas. O tales como aquella que dio a luz la concepci´ on del acto gratuito. Todo lo que en un hombre es impersonal es sagrado. La ciencia. Lo que es sagrado. A menudo. incluso cuando se ha conservado. En nuestra ´ epoca. la Il´ ıada. solo es eso. La verdad y la belleza son impersonales. en la que los escritores y los cient´ ıficos han usurpado de manera un tanto extra˜ na el lugar de los sacerdotes. Muy a menudo tambi´ en se alzan gritos de protesta personal. Su persona ha desaparecido. se puede provocar tantos como se quiera sin violar nada sagrado. Cuando se piensa que hay que dar un motivo. y solo eso. han entrado en el anonimato. aunque est´ a lejos de serlo. la literatura. una protesta impersonal. que tan solo son formas de realizaci´ on de la persona. el arte. La verdad y la belleza habitan ese dominio de las cosas impersonales y an´ onimas. expresada en la horrible frase de Blake: ((M´ as vale ahogar a un beb´ e en su cuna que conservar en s´ ı un deseo no satisfecho)). 4 .

La persona en nosotros es la parte del error y del pecado en nosotros. sino que desorienta proporcionando una falsa imitaci´ on. sino entre el primer y el segundo error. No solo la colectividad es ajena a lo sagrado. Es preciso que primero se disuelva una colectividad en personas separadas para que la entrada en lo impersonal sea posible. Hugo no encontraba ninguna dificultad en conciliar el culto de s´ ı y el papel de ((eco sonoro)). no entre el mal y el bien. Desde un punto de vista espiritual. Todo el esfuerzo de los m´ ısticos se ha dirigido siempre a obtener que deje de existir en su alma alguna parte que diga ((yo)). la lucha entre la Alemania de 1940 y la Francia de 1940 era principalmente una lucha no entre la barbarie y la civilizaci´ on. sino la soledad moral. Una suma se opera en un esp´ ıritu que olvida moment´ aneamente que existe alg´ un otro esp´ ıritu. El error que atribuye a la colectividad un car´ acter sagrado es idolatr´ ıa. La perfecci´ on es impersonal. Lo personal se opone a lo impersonal. pero existe un tr´ ansito de lo uno a lo otro. Ejemplos como Wilde. son precisamente los artistas y escritores que est´ an m´ as inclinados a mirar su arte como realizaci´ on de su persona los que de hecho est´ an m´ as sometidos a los gustos del p´ ublico. es el crimen m´ as extendido. No solo la soledad de hecho. Por ejemplo. Pero el segundo error tiene bastante menos energ´ ıa y duraci´ on que el primero. Gide o los surrealistas todav´ ıa son m´ as claros. Un grupo de seres humanos ni siquiera puede hacer una suma. es un hecho del orden de los hechos mec´ anicos. en cualquier tiempo. La victoria del primero no sorprende. El tr´ ansito a lo impersonal s´ olo se opera mediante una atenci´ on de una cualidad rara y que solo es posible en la soledad. La persona es de hecho siempre mucho m´ as sumisa con la colectividad. Los hombres en colectividad no tienen acceso a lo impersonal. Solamente en este sentido la persona participa algo m´ as de lo sagrado que la colectividad. su persona est´ a ausente de toda la operaci´ on. el error lleva la marca de su persona. incluso en cuanto a lo que se llama su realizaci´ on. A menudo se combinan en el mismo esp´ ıritu en dosis diversas. Pero la parte del alma que dice ((nosotros)) es aun m´ as peligrosa. ni siquiera en sus formas inferiores. No se lleva a cabo jam´ as en quien se piensa a s´ ı mismo como miembro de una colectividad. No hay tr´ ansito de lo colectivo a lo impersonal. Si procede de manera perfectamente correcta. como parte de un ((nosotros)). en cualquier pa´ ıs. Es dif´ ıcil saber cu´ al de los dos errores es el peor. Los cient´ ıficos situados en ese mismo nivel son asimismo serviles con 5 . el primero es en s´ ı mismo m´ as fuerte. Aquel a cuyos ojos tan solo cuenta la realizaci´ on de la persona ha perdido completamente el sentido mismo de lo sagrado. y si se equivoca.Si un ni˜ no hace una suma. como la del gramo al kilogramo sobre una balanza. La subordinaci´ on de la persona a la colectividad no es un esc´ andalo.

Resulta in´ util explicarle a una colectividad que en cada una de las unidades que la componen hay algo que no debe violar. Esta necesidad hace posible una influencia de lo impersonal sobre lo colectivo. Adem´ as. que solo se llevan a cabo en un esp´ ıritu en estado de soledad. Pues para que una llamada tal exista. Si puede enraizarse en el bien impersonal. entre las cuales la suma es el ejemplo elemental. En primer lugar una colectividad no es alguien a no ser por ficci´ on. efectivamente. Es a esos. podr´ a dirigir contra cualquier colectividad una fuerza ciertamente peque˜ na pero real. si puede llegar a ser capaz de extraer de ello una energ´ ıa. sino la tendencia de la persona a precipitarse. hablarle es una operaci´ on ficticia. una parcela de su alma. no tiene existencia a no ser abstracta. Siendo como es la persona. sin apoyarse en ninguna otra. si tan solo se supiera estudiar un m´ etodo para usarla. es preciso que se dirija a seres susceptibles de o´ ırla. 6 . sino todo lo que de fr´ agiles posibilidades de tr´ ansito a lo impersonal encierra la persona. Pensaba con demasiada claridad como para adoptar una concepci´ on tan confusa. La de proteger en ellos no la persona. entonces todas las veces que piense que es su obligaci´ on. a ahogarse en lo colectivo. Cada uno de los que han penetrado en el dominio de lo impersonal encuentra all´ ı una responsabilidad respecto a todos los seres humanos. en primer lugar. ser´ ıa alguien que solo est´ a dispuesto a respetarse a s´ ı mismo. No puede creerlo. el peligro m´ as grande no es la tendencia de lo colectivo a comprimir a la persona. Hay ocasiones en las que una fuerza casi infinitesimal es decisiva. sobre la que nada de lo colectivo puede ejercer su influencia. Si es in´ util decirle a la colectividad que la persona es sagrada. toda colectividad necesita operaciones. igualmente es in´ util decirle a la persona que ella misma es sagrada. La causa que impide que la persona se sienta sagrada es que. es m´ as poderosa sobre la ciencia que sobre la forma de los sombreros. Y despu´ es. El ser humano no escapa a lo colectivo m´ as que elev´ andose por encima de lo personal para penetrar en lo impersonal. no lo es. No se siente sagrada. si fuera alguien. pero. Una colectividad es mucho m´ as fuerte que un hombre solo.la moda. no existe derecho natural con respecto a ella. es decir. para existir. En ese momento hay algo en ´ el. Se dice con raz´ on que la antig¨ uedad no ten´ ıa noci´ on del respeto debido a la persona. La opini´ on colectiva de los especialistas es casi soberana sobre cada uno de ellos. O quiz´ a el primer peligro no es sino el aspecto aparente y enga˜ noso del segundo. a los que debe dirigirse la llamada al respeto hacia el car´ acter sagrado de los seres humanos. sumisa de hecho y por la naturaleza de las cosas a lo colectivo.

voluntades ajenas lo molestan. Esa es la raz´ on de que la filosof´ ıa personalista haya nacido y se haya extendido no en medios populares sino entre los escritores que. silencio. Eso lo ignoran aquellos para quienes est´ a -o espera estar. All´ ı a todo ser humano se le hostiga continuamente. El hombre precisa un silencio c´ alido. Pero es dif´ ıcil que tengan la ocasi´ on de darse cuenta. y al mismo tiempo el alma est´ a en el fr´ ıo. la persona es algo desamparado. Si tal es el bien. Sacarle los ojos a Watteau adolescente y obligarle a empujar una rueda de molino no habr´ ıa sido un crimen m´ as grande que poner a trabajar en cadena o pagarle a destajo a un muchachito que tuviera vocaci´ on para este tipo de trabajo. el desamparo y el abandono. pero es algo que posee un valor absolutamente igual al del arte y la ciencia. atribuir a cualquier persona. Lo u ´nico que sucede es que esta vocaci´ on. de lo que ya ha ido la sociedad moderna.c´ alidamente envuelta de consideraci´ on social. 7 . en el sentido del mal. creen poder generalizar. aun siendo un esfuerzo. en contra de la del pintor. No es arte. no puede tener bastante virtud como para que a sus ojos la materia humana an´ onima cese realmente de ser materia humana an´ onima. Sobre todo. El trabajo f´ ısico. para que el desamparo no la constri˜ na a ahogarse en lo colectivo. Igualmente. pues no mantienen ning´ un contacto con ella. son v´ ıctimas de una ilusi´ on doble. soledad. por generalizaci´ on. parece dif´ ıcil ir mucho m´ as lejos. Si lo experimentan en cuanto a su propia persona es porque su persona forma parte del prestigio colectivo de la consideraci´ on social en la que ella se asienta. Aun cuando esta generalizaci´ on err´ onea proceda de un movimiento generoso. no es ciencia. posibilidades para el tr´ ansito hacia grados de atenci´ on cada vez m´ as elevados. y se le da un tumulto glacial. Lo que experimentan no es el sentimiento de lo sagrado aut´ entico sino esa falsa imitaci´ on que produce lo colectivo. De esta manera. En el hombre. poseen o esperan adquirir un nombre y una reputaci´ on. democr´ atica.Si hay seres cuya conciencia ofrece otro testimonio. a quienes su propia persona les da un cierto sentimiento de lo sagrado que creen poder. que tiene fr´ ıo. un grado de libre disposici´ on del tiempo. no es por s´ ı mismo una degradaci´ on. Pues procura una posibilidad igual para acceder a una forma impersonal de la atenci´ on. es preciso que est´ e en ambiente c´ alido. que corre buscando refugio y calor. no es discernible. Para ello. es preciso que alrededor de cada persona haya espacio. Las relaciones entre la colectividad y la persona deben ser establecidas con el u ´nico objetivo de apartar lo que es susceptible de impedir el crecimiento y la germinaci´ on misteriosa de la parte impersonal del alma. debido a su profesi´ on. por error. una f´ abrica moderna no est´ a quiz´ a tan lejos del l´ ımite del horror.

en cierto sentido tambi´ en son los c´ omplices. detr´ as de ´ el. acogen con alivio la f´ acil claridad de las cifras. por adelantado. ser´ ıa un alzamiento de todo el ser por completo. Cuando se les habla de su propia suerte. situadas todas ellas en la misma categor´ ıa. apiad´ andose del desgraciado.Exactamente en la misma medida que el arte y la ciencia. el objeto vale por lo menos el doble)). el trabajo f´ ısico es un cierto contacto con la realidad. es que la fuerza no est´ a lejos. intercambio. No ser´ ıa una reivindicaci´ on. se encuentran sujetas por necesidad al capricho del animal. Hay cantidad de nociones. Por ello envilecer el trabajo es un sacrilegio. El derecho s´ olo se sostiene mediante un tono de reivindicaci´ on. Bernanos tuvo el coraje de decir que la democracia no opone ninguna defensa frente a los 8 . cuando son tan solo supervivencias. Todas ellas est´ an relacionadas con las costumbres del animal colectivo. Ellos. persona. por s´ ı mismas. Ese sentimiento s´ ı que habita en ellos. del que se quejan que se les fuerce a venderlo a la baja. no es sino su alma. y al mismo tiempo ser´ ıa un grito de esperanza surgido del fondo del coraz´ on. Esa farsa siniestra es la que ha representado el movimiento obrero. y cuando se adopta ese tono. generalmente se elige hablarles de salarios. Las nociones de derecho. pero tan inarticulado que es indiscernible para ellos mismos. con sus sindicatos. democracia est´ an en esta categor´ ıa. sus partidos. cantidad. como el de una chica a quien se quisiera forzar a entrar en la prostituci´ on. su resistencia tomar´ ıa un impulso diferente del que les proporciona el pensamiento de su persona y de su derecho. del que se les niega un precio justo. para confirmarlo. sus intelectuales de izquierda. por el hecho de ser v´ ıctimas. Los profesionales de la palabra son bastante incapaces de darle expresi´ on. por emplear el lenguaje de Plat´ on. a lo sobrenatural y. destruir su virtud. el alegato. la verdad. De esta manera olvidan que el objeto con el que se comercia. Si los que trabajan lo sintieran. exactamente en el sentido en que pisotear una hostia es un sacrilegio. Era. La noci´ on de derecho est´ a vinculada a la de reparto. aunque de manera diferente. la belleza de este universo. Cuando no reciben continuamente una renovaci´ on de existencia de una renovaci´ on de esa operaci´ on. Tiene algo de comercial. Imaginemos que el diablo est´ a comprando el alma de un desgraciado y que alguien. si sintieran que. sin embargo. cuando este conserva algunas huellas de una domesticaci´ on impuesta por la operaci´ on sobrenatural de la gracia. Evoca por s´ ı misma el proceso. Ese esp´ ıritu comercial ya estaba impl´ ıcito en la noci´ on de derecho que las gentes de 1789 tuvieron la imprudencia de poner en el centro de la llamada que quisieron gritar a la cara del mundo. que son totalmente ajenas. y con la sabidur´ ıa eterna de su disposici´ on. bajo la fatiga que los abruma y que convierte en dolor cualquier esfuerzo de atenci´ on. o sin eso es rid´ ıculo. est´ an un poco por encima de la fuerza bruta. feroz y desesperado. interviniera en el debate y le dijera al diablo: ((Es vergonzoso que usted le ofrezca ese precio.

Pero la utiliz´ o hasta la saciedad en sus reivindicaciones de naci´ on proletaria. Se puede verificar remiti´ endose al texto. No por Rousseau. sino por Diderot y el c´ ırculo de la Enciclopedia. La antigua Roma tampoco. la que irradia el esp´ ıritu. la mayor´ ıa de las cosas sobre las que el propietario ten´ ıa derecho de uso y abuso eran seres humanos. La persona est´ a sometida por naturaleza a la colectividad. A los ojos de Creonte. la de asimilar la ley no escrita de Ant´ ıgona al derecho natural. que era un esp´ ıritu l´ ucido. La gravedad y la muerte se apoderar´ an progresiva. de la planta privada de luz. que es la mujer llena de nombres de blasfemia a la que se refiere el Apocalipsis. Los romanos. El com´ un: ((Pero no hay reparto igual. La noci´ on de derecho nos viene de Roma y. Se presta a ello estupendamente. emplearon para ello la noci´ on de derecho. el otro mundo pide leyes iguales)). es pagana y no bautizable. como todo lo que viene de la antigua Roma. esto es otra fuerza. ya se trate del valiente o del traidor)). Se acusa a la Alemania moderna de despreciarla. Se contentaban con el nombre de la justicia. El derecho depende por naturaleza de la fuerza. pero inexorablemente. podemos ver que la propiedad se defin´ ıa por el derecho de uso y abuso. Alabar a la antigua Roma por habernos legado la noci´ on de derecho es particularmente escandaloso. ya que de esa manera el mismo honor le ha sido otorgado al imp´ ıo y al fiel. al que ha muerto intentando destruir a su propia patria y al que ha muerto por defenderla. en este momento. La materia pesada solo es capaz de subir contra la gravedad en las plantas. pensamos. mediante la energ´ ıa del sol que el verde de las hojas ha capturado y que opera en la savia. No somos nosotros los que podr´ ıamos decir que se equivocaba. la acusa de haber ultrajado a uno de sus hermanos honrando al otro. la que ha establecido semejantes leyes entre los hombres)). que comprendieron. Cierto es que a quienes subyuga no les reconoce m´ as derecho que el de obedecer. poderoso y de inspiraci´ on verdaderamente cristiana. nosotros que. A ella 9 . Se trata de una singular confusi´ on. ´ objeta con sentido Ella dice: ((No obstante. como Hitler. hablamos y actuamos exactamente igual que ´ el. Creonte intenta convencerla de que sus ´ ordenes eran justas. Las mentiras y los errores que velan estas verdades son extremadamente peligrosos porque impiden recurrir a lo u ´nico que se sustrae a la fuerza y que preserva de la fuerza. Los griegos no ten´ ıan la noci´ on de derecho. que la fuerza solo consigue la plenitud de la eficacia revestida de algunas ideas.dictadores. Entre esas mentiras se encuentra la del derecho natural. Ya que si se quiere examinar lo que en ella era esta noci´ on en el momento de su aparici´ on. No ten´ ıan palabras para expresarlo. la justicia. no es la compa˜ nera de las divinidades del otro mundo. lanzada por el materialista siglo XVIII. para mejor discernir de qu´ e clase es. en lo que hac´ ıa Ant´ ıgona no hab´ ıa absolutamente nada natural. Ant´ ıgona le dice a Creonte: ((No es Zeus el que ha publicado esa orden. Juzgaba que estaba loca. Y de hecho.

. no hablar´ a de sus derechos. )). La Justicia. Es imposible. permanecer con la vista fija sobre el verdadero problema. Pero una jovencita. Esto no se les dice a las masas cuando se les habla de los 10 . Pues la persona solo se realiza cuando el prestigio social la infla. al esp´ ıritu de atenci´ on y de amor. un agrio griter´ ıo de reivindicaci´ on. su realizaci´ on es un privilegio social. Un campesino. A continuaci´ on Creonte. ordena ese exceso de amor. En tal situaci´ on. en el otro mundo. por el uso de esa palabra. La noci´ on de derecho arrastra con ella. ya que el derecho tiene que ver con las cosas personales. cada vez m´ as razonable: ((Entonces vete al otro mundo. El grito de los oprimidos descender´ ıa todav´ ıa m´ as abajo que el tono de la reivindicaci´ on. esa palabra parecer´ ıa rid´ ıcula de tan insuficiente. para que le venda sus pollos a un precio moderado. En efecto.solo se le ocurre esta respuesta absurda: ((¿Qui´ en sabe si. se har´ ıa un mal m´ as grave si cabe. La noci´ on de derecho. all´ ı donde nace. o hebrea. Por eso el drama social.. all´ ı donde es pura. Al a˜ nadir a la palabra derecho la de persona. El uso de esa palabra ha hecho. Si se le dice a alguien capaz de escuchar: ((Lo que usted me hace no es justo)). hace imposible desde todos los ´ angulos cualquier matiz de caridad. a la de persona. El derecho no tiene v´ ınculo directo con el amor. se puede golpear y despertar. que es an´ alogo a la segunda situaci´ on. o aristot´ elica. no era ni m´ as ni menos que el amor extremo. La observaci´ on de Creonte es totalmente razonable: ((Pero jam´ as un enemigo. ese era su verdadero puesto. Pero la peque˜ na necia responde: ((He nacido para tomar parte no del odio sino del amor)). por el hecho mismo de su mediocridad. sobre el que presiona indiscretamente un comprador. adoptar´ ıa el de la envidia. Pues la ley no escrita a la que obedec´ ıa esta peque˜ na. Ning´ un derecho lo ordenar´ ıa. si no se me ofrece un precio lo suficientemente bueno)). No es imaginable san Francisco de As´ ıs hablando de derecho. ama a los que all´ ı permanecen)). de lo que habr´ ıa tenido que ser un grito surgido del fondo de las entra˜ nas. encierran una guerra latente y despiertan un esp´ ıritu de guerra. que llev´ o a Cristo hasta la cruz. puesta en el centro de los conflictos sociales. es un amigo)). compa˜ nera de las divinidades del otro mundo. no mezclada de herencia romana. )). Est´ a situado en ese nivel. puede muy bien responder: ((Tengo derecho a quedarme con mis pollos. y ya que tienes que amar. No sucede lo mismo con palabras como: ((Tengo derecho a . sin pureza ni eficacia. cuando de ella se hace un uso casi exclusivo. ((usted no tiene derecho a . Del mismo modo que la noci´ on de derecho es ajena al esp´ ıritu griego. en un mercado. como an´ alogo al primero. eso es leg´ ıtimo?)).. a la que por fuerza se la intenta meter en un prost´ ıbulo. lo que implica el derecho de la persona a eso que se nombra como realizaci´ on. tambi´ en lo es a la inspiraci´ on cristiana. se ha presentado falsamente. lejos de tener nada que ver con el derecho o con algo natural. absurdo. ni siquiera muerto..

Hay otras en las que se les proporciona palabras. Al pensamiento le repugna pensar la desgracia tanto como a la carne viva le repugna la muerte. pero mal escogidas. Pero la categor´ ıa de los hombres que formulan tanto reivindicaciones como cualquier otra cosa. o si se han encontrado dentro de un per´ ıodo de sus vidas. Pero sobre todo ser´ ıa indecente por su parte. son igualmente incapaces de comprender tanto el desamparo en el que est´ a como la plenitud de bien que casi est´ a a su alcance. que tienen el monopolio del lenguaje. Una y otra aguijonean al pueblo para que corra por la v´ ıa del mal. Se encuentra mucho m´ as cerca de un bien aut´ entico. en cierto sentido. le es muy pr´ oximo. en las cosas que por esencia son privilegios. Es una especie de reivindicaci´ on a la vez absurda y baja: absurda. Pero incluso si est´ an cerca. porque no vale como para ser deseado. La ofrenda voluntaria de un ciervo adelant´ andose paso a paso para ofrecerse a los dientes de una jaur´ ıa es m´ as o menos posible en el mismo grado 11 . ya que quienes las escogen son ajenos a la desgracia que interpretan. En nuestra ´ epoca de inteligencia oscurecida no hay ninguna dificultad en reclamar para todos una parte igual en los privilegios.derechos de la persona. los que podr´ ıan formularlas no pueden decirlas. o le hablan. Para las masas no puede ser un motivo de rechazar esa consigna. La desgracia en s´ ı misma es inarticulada. No son ellos los que dir´ an que el privilegio no merece ser deseado. de gozo y de plenitud. incluso reciente. Los desgraciados suplican silenciosamente que se les proporcione palabras para expresarse. que ser´ ıa fuente de belleza. Tambi´ en es demasiado f´ acil. los que podr´ ıan decirlas no pueden formularlas. que no est´ a en sus manos. El remedio a este mal ser´ ıa uno de los problemas urgentes de una verdadera pol´ ıtica. pero lo sienten. baja. su experiencia cotidiana les da la certeza de que es as´ ı. Hay ´ epocas en las que no se les concede. porque el privilegio por definici´ on es desigual. Los que hablan en su lugar. no obstante son ajenos porque se han vuelto ajenos tan pronto como han podido. La primera actitud es odiosa. para que se aleje de su u ´nico y verdadero bien. En una sociedad inestable los privilegiados tienen mala conciencia. Y a ´ el le resulta indispensable ser comprendido. No lo piensan. Muchas verdades indispensables y que salvar´ ıan a los hombres no se dicen por causas de este tipo. es una categor´ ıa de privilegiados. Unos la esconden con aire desafiante y dicen a las masas: ((Es del todo conveniente que no teng´ ais privilegios y yo s´ ı)). Pero no encontr´ andose en ello y no sabiendo c´ omo llegar. todo ocurre como si estuviera infinitamente lejos. de verdad. que aquellos que le conceden su piedad. Muy a menudo est´ an lejos de la desgracia por el lugar en el que les han puesto las circunstancias. La segunda carece de sentido com´ un. Las masas no disponen de un poder de an´ alisis suficiente como para reconocerlo claramente por s´ ı mismas. Otros les dicen con benevolencia: ((Reclamo para todos vosotros una parte igual en los privilegios que poseo)). se les dice lo contrario. pero que.

por tanto. en todas las circunstancias. en todas partes. por encima del cielo. El derecho es. ajeno al bien. derecho o persona. que. pero no lo es.que un acto de atenci´ on dirigido hacia una desgracia real y pr´ oxima por parte de un esp´ ıritu que tiene la facultad de dispens´ arselo. aspiran al bien. ajena al bien. solo hay que poner en sus bocas palabras cuya morada propia se encuentra en el cielo. Esas nociones no tienen su lugar en el cielo. la belleza. La desgracia dispone al alma a recibir ´ avidamente. Solo lo que viene del cielo es susceptible de imprimir realmente una marca sobre la tierra. Solo hay que darles palabras que expresan u ´nicamente el bien. Si se quiere armar eficazmente a los desgraciados. el ´ arbol est´ a enraizado en el cielo. Los desgraciados. siempre es posible sobrenaturalmente. con la ayuda de Arist´ oteles. ajena al bien. por tanto. u ´nicamente el bien. es imposible por naturaleza. a beber todo lo que venga de aquel lugar. Las palabras a las que se les puede a˜ nadir algo que designe un mal son ajenas al bien puro. el bien en estado puro. inundados por el mal. La democracia es. basta ce˜ nirse. Por el contrario. a las palabras y a las frases que expresan siempre. La verdad. Ser´ ıa agradable que as´ ı fuera. en todas partes. La persona es. En verdad. tales como democracia. de lo que algunos. La posesi´ on de un derecho implica la posibilidad de hacer con ´ el un buen uso o un mal uso. en todas partes. El criterio para la elecci´ on de las palabras es f´ acil de reconocer y de emplear. En todos los problemas punzantes de la existencia humana. est´ an suspendidas en el aire y. El bien sobrenatural no es una especie de suplemento del bien natural. a trav´ es 12 . es hacerles un presente que no es susceptible de aportarles ning´ un bien y que les hace inevitablemente mucho mal. Diferenciarlas es f´ acil. El otro consiste en encontrar palabras que expresen la verdad de su desgracia. siendo indispensable para el bien. Se puede hablar de un abuso de la democracia. querr´ ıan persuadirnos para nuestra mayor comodidad. No hay que temer que sea imposible. en el otro mundo. Lo que. solo hay elecci´ on entre el bien sobrenatural y el mal. cuando se trata de las aspiraciones de los desgraciados. la justicia. son incapaces de morder la tierra. por tanto. cumplir con una obligaci´ on siempre es un bien. Es uno de los dos u ´nicos servicios que se les puede hacer con las palabras. Son los proveedores y no los consumidores los que faltan para este tipo de productos. Se est´ a expresando una reprobaci´ on cuando se dice: ((Pone por delante su persona)). la compasi´ on son bienes siempre. Para estar seguro de decir lo que hay que decir. Poner en boca de los desgraciados palabras que pertenecen a la regi´ on mediana de los valores. por esta misma raz´ on. Solo la luz que cae continuamente del cielo le proporciona a un ´ arbol la energ´ ıa que hunde profundamente en la tierra las poderosas ra´ ıces.

hay que tener cari˜ no y ser c´ alidos hacia el crecimiento del genio. con ternura y con respeto. y que. Pero de todo eso no sabe nada. lo sabio. tal como era cuando escribi´ o Lear. Racine. el poeta de la Il´ ıada. No hay que hacer ning´ un mal a la pantalla.de circunstancias exteriores. como se propon´ ıa en 1789. Esquilo. S´ ofocles. Corneille. Hugo. de energ´ ıa. Para ello no deben confiar en hombres de talento. intentando que se d´ e cuenta lo menos posible. Un idiota de pueblo. ya que u ´nicamente los h´ eroes realmente puros. Hay que alentar a los idiotas. en el sentido literal de la palabra. as´ ı tambi´ en est´ a plantada la verdad ante una inteligencia ocupada en establecer elegantemente opiniones. parecen infinitamente inferiores no solo a Homero. El amor a la verdad siempre est´ a acompa˜ nado de humildad. Esquilo. Hay alianza natural entre la verdad y la desgracia. personalidades. Nadie se lo ha dicho. suprimiendo toda la parte de nuestras instituciones y nuestras costumbres en la que habita una forma cualquiera del esp´ ıritu de partido. habiendo sido mal o mediocremente dotados por la naturaleza. Si un hada le propusiera cambiar su suerte por un destino an´ alogo al de Arist´ oteles. Pero hay cantidad de seres humanos que. de inteligencia. acusado ante el tribunal por haber cogido una zanahoria de un campo. eternamente condenados a permanecer sin voz ante nosotros. desgrana elegantemente preguntas. viven en el reino de los bienes impersonales en el que estos u ´ltimos no han penetrado. c´ omodamente sentado. Es un genio. los santos y los genios pueden socorrer a los desgraciados. cuyo uso se confunde con el de talento. a la gente sin talento. sin embargo. Y hay que romper la pantalla mucho m´ as peligrosa de lo colectivo. pero suavemente hay que echarla a un lado. Solo pueden confiar en genios de primer orden. mientras que el otro consigue apenas balbucear. Racine tal como era cuando escribi´ o Fedra. El genio real no es m´ as que la virtud sobrenatural de la humildad en el dominio del pensamiento. es en cuanto al pensamiento infinitamente superior a Arist´ oteles. Entre ambos. de fuerte personalidad hacen pantalla e impiden la ayuda. No hay que temer que se vuelvan orgullosos. S´ ofocles. Shakespeare. porque una y otra son suplicantes mudos. la gente de talento. comentarios y bromas. de car´ acter. No es que sean muchos. que ama realmente la verdad. Hay que dec´ ırselo. est´ a plantado ante el juez que. Shakespeare. ni siquiera en hombres geniales en el sentido en el que se emplea normalmente la palabra genio. sino tambi´ en a Virgilio. por su parte. 13 . a la gente de talento mediocre o apenas superior a la media y que son genios. ser´ ıa rechazarlo sin dudar. En lugar de alentar el florecimiento de talentos. Del mismo modo que un vagabundo. Est´ a infinitamente m´ as pr´ oximo a Plat´ on de lo que Arist´ oteles lo haya estado nunca. Ni las personalidades ni los partidos conceden jam´ as audiencia a la verdad ni a la desgracia. mientras que a Arist´ oteles solo le conviene la palabra talento. hagan perceptible el grito lanzado siempre en silencio: ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)). aun cuando tan solo emitiera balbuceos. Todo el mundo le dice lo contrario. celebridades.

vive en el error. Si lo ha reconocido. entonces. Permanece ignorante de los pensamientos que implican la combinaci´ on de un n´ umero de relaciones m´ as grande.El lenguaje. y as´ ı sucesivamente. en ese caso. incluso en el hombre que aparentemente calla. cuyas celdas fueran m´ as o menos grandes. ¿Qu´ e m´ as da? En lo sucesivo. Cualquier esp´ ıritu que ha llegado a ser capaz de captar pensamientos inexpresables por la multitud de relaciones combinadas. Un hombre inteligente y orgulloso de su inteligencia se parece a un condenado que se sintiera orgulloso de tener una celda grande. Hombres de inteligencia extremadamente brillante pueden nacer. Pero como toda riqueza. aun cuando sean perfectamente rigurosos y claros y aun cuando cada una de las relaciones que los componen sea expresable en palabras perfectamente precisas. En estos la inteligencia no es un bien. ha pasado m´ as all´ a. Un idiota de pueblo 14 . Su l´ ımite es la cantidad de relaciones que las palabras pueden hacer presentes a su esp´ ıritu al mismo tiempo. si el esp´ ıritu que lo emite o que lo escucha tiene una d´ ebil capacidad de mantener un pensamiento presente en el esp´ ıritu. se dirige a un esp´ ıritu capaz de conservarla presente mientras concibe otra. Cualquier esp´ ıritu encerrado en el lenguaje es solo capaz de opiniones. que haya estado en una celda estrecha o amplia. siempre es el que formula opiniones. Un d´ ıa se despertar´ a al otro lado del muro. y se ha apresurado a olvidarlo. esta riqueza relativa es una miseria atroz. solo que en un cuadro m´ as espacioso. Pero si tiene horror a la mentira. que por otra parte puede ser m´ as o menos grande. sin orden. aunque m´ as rigurosos y m´ as luminosos que los que expresa el lenguaje m´ as preciso. riguroso. posee la clave. ni siquiera una ventaja. sin ni siquiera poder jam´ as lanzar una mirada sobre lo que est´ a fuera. esos pensamientos est´ an fuera del lenguaje. no formulables. un esp´ ıritu encerrado en el lenguaje est´ a en prisi´ on. un d´ ıa. el lenguaje puede ser rico en relaciones. de conservar estas dos presentes mientras concibe una tercera. poco riguroso. Si un esp´ ıritu cautivo ignora su propio cautiverio. El lenguaje enuncia relaciones. fuera cual fuese. habiendo llegado al extremo de su propia inteligencia. ordenado. Tendr´ a. E importa poco que en el origen haya tenido poca o mucha inteligencia. volver´ a a la carga y se desvanecer´ a de nuevo. Un esp´ ıritu que siente su cautiverio querr´ ıa disimul´ arselo. el secreto que hace caer todos los muros. vago. Si es perfectamente claro. comparada con la u ´nica perfecci´ on deseable. La certeza y la fe sin sombra le pertenecen. Si es confuso. porque se desarrolla en el tiempo. La diferencia entre hombres m´ as o menos inteligentes es como la diferencia entre criminales condenados a la c´ arcel de por vida. Lo u ´nico que importa es que. Incluso en el mejor de los casos. que sufrir mucho. De esta manera el esp´ ıritu se mueve en un espacio cerrado de verdad parcial. habiendo concebido una idea. preciso. Se encuentra m´ as all´ a de lo que los hombres llaman inteligencia. sin fin. no lo har´ a. Pero enuncia pocas. se encuentra ah´ ı donde comienza la sabidur´ ıa. mirar´ a el muro con temor. despu´ es. se despertar´ a. vive en la mentira. La facultad natural llamada inteligencia tiene que ver con las opiniones y con el lenguaje. Se golpear´ a contra el muro hasta desvanecerse. vivir y morir en el error y la mentira. Quiz´ a todav´ ıa est´ a cautivo. cualquier esp´ ıritu que ha llegado a ese punto vive ya en la verdad. si. y as´ ı continuamente. sin ninguna esperanza. aunque sea por una d´ ecima de segundo. est´ a vac´ ıo o casi vac´ ıo de todo el contenido real de relaciones.

Por eso el espect´ aculo de la desgracia desnuda causa en el alma la misma retracci´ on que la proximidad de la muerte causa en la carne. No se entra en la verdad sin haber pasado antes por el propio anonadamiento. La desgracia es un mecanismo para triturar el alma. o cuando se camina sobre las tumbas. La muerte aparece desnuda. cuando la distancia material o moral permite verla solo de una manera vaga. Tanto uno como el otro est´ an separados de ella por una muralla. No es m´ as que una cosa desgarrada y sanguinolenta. Escuchar a alguien es ponerse en su lugar mientras habla. 15 . no vestida. Pero cuando un juego cualquiera de circunstancias hace que repentinamente en alg´ un lugar se revele desnuda. as´ ı la desgracia es algo distinto del sufrimiento. o cuando se los ve convenientemente dispuestos sobre una cama. el hombre que se encuentra as´ ı capturado es como un obrero atrapado por los dientes de una m´ aquina. Es el estado de extrema y total humillaci´ on que tambi´ en es la condici´ on de tr´ ansito a la verdad. La desgracia. confusa. sin distinguirla del simple sufrimiento. Es el mismo obst´ aculo que se opone al conocimiento de la desgracia. debe decirse: ((Un juego de circunstancias que no controlo puede arrebatarme cualquier cosa en cualquier instante. nos estremecemos y retrocedemos. a causa de la certeza de no ser o´ ıdos. como si fuera algo que destruye. Es m´ as dif´ ıcil de lo que el suicidio lo ser´ ıa para un ni˜ no contento de vivir.est´ a tan cerca de la verdad como un ni˜ no prodigio. Un azar puede en cualquier momento abolir lo que soy y poner en su lugar cualquier cosa vil y miserable)). causa horror. De ellos mismos se apodera r´ apidamente la impotencia en el uso del lenguaje. Depende sobre todo de la cantidad de energ´ ıa vital que se posee en el punto inicial y de la actitud adoptada ante el sufrimiento. Por ello a los desgraciados no se les escucha. que est´ an como arrojados en un campo de batalla. Si alguien reconoce la realidad de la desgracia. El pensamiento humano no puede reconocer la realidad de la desgracia. una mutilaci´ on o una lepra del alma. inspira a las almas generosas una tierna piedad. El grado y la naturaleza del sufrimiento que constituye en sentido propio una desgracia difieren mucho seg´ un los seres humanos. Pensar eso con el alma entera es tener la experiencia de la nada. Del mismo modo que la verdad es algo distinto de la opini´ on. Es una muerte del alma. con aspecto a la vez siniestro y grotesco. Pero la visi´ on de ciertos cad´ averes. Nada hay en m´ ı que no pueda perder. Ponerse en el lugar de un ser cuya alma est´ a mutilada por la desgracia o en peligro inminente de serlo es anonadar la propia alma. y la carne se estremece. Sus labios se agitan y ning´ un sonido llega a nuestros o´ ıdos. incluso todas aquellas cosas que son tan m´ ıas que las considero como si fuera yo mismo. Est´ an en el estado en el que se encontrar´ ıa alguien a quien se le hubiera cortado la lengua y hubiera olvidado moment´ aneamente su lesi´ on. Se piensa en los muertos con piedad cuando se los evoca solo con el esp´ ıritu. Y los propios desgraciados experimentan el mismo estremecimiento de horror ante s´ ı mismos. sin haber vivido durante mucho tiempo en un estado de total y extrema humillaci´ on.

pero no le proporciona ning´ un m´ ovil para perdurar. que taladra el alma. tienen con ella una correspondencia tan perfecta a causa de su disposici´ on que proporcionan un soporte a cualquier esp´ ıritu deseoso de encontrarla. lo u ´nico que permite que el pensamiento humano mire y reproduzca la desgracia tal como es. sin poder contener la verdad que las ha inspirado. El esp´ ıritu de la justicia y de la verdad no es m´ as que una cierta especie de atenci´ on. Si no se buscan recursos para salir del delicioso tormento que inflige. Solo la operaci´ on sobrenatural de la gracia hace que el alma pase a trav´ es de su propio anonadamiento hasta el lugar en el que se cosecha esa especie de atenci´ on. generosa. En la medida en que la desgracia y la verdad tienen necesidad. la belleza resplandeciente se extiende sobre las palabras. no ser´ a o´ ıdo por el magistrado ni por el p´ ublico. sin m´ ovil. Es una atenci´ on intensa. pero en ella no hay alimento para la parte del alma que intenta aqu´ ı abajo saciarse. Es un grito mudo. de la misma atenci´ on. y aun m´ as los relatos de la Pasi´ on en los Evangelios. Es algo resplandeciente que solicita la atenci´ on. ´ l’Ecole des femmes. bajo la coacci´ on de la indiferencia general. en el interior de la celda en la que todo pensamiento humano est´ a en principio aprisionado. y a´ un m´ as la Il´ ıada. La belleza promete siempre y no da jam´ as nada. todo lo que un hombre produce en cualquier ´ ambito. que es la u ´nica que permite estar atento a la verdad y a la desgracia. los poemas de Villon. que es puro amor. aun cuando muy confusamente y mezclada con muchas falsas imitaciones. ciertos poemas populares. La belleza es sensible. el esp´ ıritu de la justicia y el esp´ ıritu de la verdad son una misma cosa.Por este motivo no hay esperanza para el vagabundo en pie ante el magistrado. para ser o´ ıdas. Se puede poner como ejemplos. Igualmente. pura. Debido a una disposici´ on eterna de la Providencia. solo tiene alimento para la parte del alma que mira. La belleza es el misterio supremo aqu´ ı abajo. Suscita el deseo. Todo lo que procede del amor puro est´ a iluminado por la belleza resplandeciente. el Libro de Job. Si a trav´ es de sus balbuceos sale algo desgarrador. Ph` edre. Y esa atenci´ on es amor. La belleza resplandeciente se extiende sobre la desgracia gracias a la luz del esp´ ıritu de la justicia y del amor. pero m´ as a´ un las tragedias de Esquilo y S´ ofocles. y se forma un germen de la facultad de atenci´ on gratuita y pura. Y los desgraciados entre s´ ı son casi siempre igual de sordos unos con otros. Es la misma para los dos objetos. La verdad y la justicia imposibilitadas de expresarse no pueden esperar ning´ un otro socorro que no provenga de ella. y hace sentir claramente que en ella no hay nada que desear. el deseo poco a poco se transforma en amor. Lear. incluso en siglos recientes. ya que se quiere ante todo que nada en ella cambie. Y cada desgraciado. cada vez que un fragmento de verdad inexpresable pasa a las palabras que. intenta por medio de la mentira o la inconsciencia volverse sordo consigo mismo. cuando el esp´ ıritu de la justicia y de la verdad lo domina. Cuanto m´ as repelente es la desgracia. suscita un hambre. est´ a revestido de una belleza resplandeciente. m´ as soberanamente hermosa es la expresi´ on de la desgracia. cada vez que las cosas suceden as´ ı. gratuita. Tampoco tiene 16 .

Cuando la herida ha penetrado profundamente. como un perro que ladra para hacer que la gente se acerque a su amo que yace inanimado sobre la nieve. Por eso. no deja al alma humana enteramente a merced del azar de los acontecimientos y del querer de los hombres. El mal infligido desde fuera a un ser humano. qui´ en se lo inflige. Se equivoca a menudo en cuanto intenta darse cuenta de qu´ e mal sufre. echando mano de un c´ odigo. es ante todo impedir que se les haga da˜ no. ha permanecido desde la primera infancia perfectamente intacta y perfectamente inocente. Llama y muestra la justicia y la verdad que no tienen voz. de tribunales ordinarios y de la polic´ ıa. Pero tiene voz para llamar. y el alma entera para cualquiera que no ha recibido la gracia del contacto real y directo con Dios. Hay que aprender a distinguir los dos gritos y hacer que se acalle el segundo tanto cuanto se pueda. El resto del alma. Preservar la justicia. Pero Dios s´ olo tiene el poder de preservar del mal a la parte eterna de un alma que ha entrado en contacto real y directo con ´ el. basta la Escuela de Derecho. exaspera el deseo de bien y suscita autom´ aticamente la posibilidad de un remedio. se refiere al derecho. bajo forma de herida. La parte del alma que pregunta ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)) es la parte profunda que en todo ser humano. La Sabidur´ ıa eterna. Pero 17 . Se le est´ a haciendo da˜ no a un ser humano cuando grita interiormente: ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)). Si se le hace da˜ no a alguien.lenguaje. belleza son hermanas y aliadas. sea curada naturalmente gracias al bienestar. incluso el m´ as envilecido. tambi´ en tienen el poder de transmitirse el mal. de la justicia y del amor. el bien deseado es el bien perfectamente puro. Para formar esp´ ıritus capaces de resolver los problemas pertenecientes a ese ´ ambito. poner a las v´ ıctimas en una situaci´ on en que la herida. est´ a abandonada a los quereres de los hombres y al azar de las circunstancias. El texto del Pater dirige esta petici´ on a Dios. proteger a los hombres de todo mal. La justicia consiste en vigilar para que no se haga da˜ no a los hombres. no dice nada. no solo el dolor. Con estas tres palabras tan hermosas no hace falta buscar otras. Justicia. Pero el grito es infalible. En toda alma humana asciende continuamente la petici´ on de que no se le haga da˜ no. placeres. para los que es indispensable el esp´ ıritu de la verdad. el sufrimiento. sino el horror mismo del mal. es borrar las consecuencias materiales. Para aquellos a quienes se ha hecho da˜ no. si no se ha hecho muy profunda. Se le puede transmitir el mal a un ser humano adul´ andolo. el mal penetra verdaderamente en ´ el. verdad. Pero el grito ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)) plantea problemas muy diferentes. pero lo m´ as corriente es que los hombres transmitan el mal a los hombres haci´ endoles da˜ no. son los hombres los que tienen que vigilar que no se les haga da˜ no a los hombres. con la menor brutalidad posible. por qu´ e se le inflige. proporcion´ andole bienestar. Del mismo modo que los hombres tienen el poder de transmitirse el bien unos a otros. sin embargo. no habla. El otro grito que se oye a menudo: ((¿Por qu´ e el otro tiene m´ as que yo?)).

el m´ ovil de los h´ eroes. aun cuando en sentido literal excluye la reintegraci´ on en la sociedad. pero sin embargo no podemos contarlos. m´ as horrible aun que el crimen. para condenarlos y. no debe ser otra cosa. Puede existir la obligaci´ on de infligir el mal para suscitar esa sed y as´ ı colmarla. esto es lo que los hombres se merecen. a los que la desgracia ha mordido en el fondo del alma. a todos los dem´ as. la operaci´ on del castigo ha culminado. Al 18 . en la sociedad moderna. Hacer de la idea de justicia represiva el m´ ovil central en el esfuerzo de la guerra y de la rebeli´ on es m´ as peligroso de lo que nadie pueda imaginarse. y es la justicia represiva. A ese tesoro de sufrimiento y de muerte violenta que Cristo ha tomado para s´ ıy que ofrece tan a menudo a aquellos a los que ama le hacemos tan poco caso que lo arrojamos a los seres m´ as viles a nuestros ojos. Para nosotros se limita a infligir el mal. es adem´ as y ante todo calmar la sed d´ andoles de beber el bien perfectamente puro. hasta que ella misma se constituya en tribunal en el interior del alma. de las propagandas y de las opiniones. mucha belleza y la protecci´ on contra quienes les hagan el mal. el culpable est´ a reintegrado en el bien y debe ser p´ ublica y solemnemente reintegrado en la sociedad. de pena. Hay que inflig´ ırselo hasta que en el fondo de ellos mismos se despierte la voz perfectamente inocente que dice con asombro: ((¿Por qu´ e se me hace da˜ no?)). de retribuci´ on. y sin la intenci´ on de ayudarles a encontrarle alguna utilidad. a los desgraciados. Entonces. Es necesario utilizar el miedo para disminuir la actividad criminal de los cobardes. Para asegurar esto a los hombres. el arte de castigar es el arte de despertar en los criminales el deseo del bien puro mediante el dolor o incluso mediante la muerte. despu´ es. Probablemente son escasos. A los criminales. solo se puede contar con los seres que han pasado al otro lado de cierto l´ ımite. un poco de bienestar. el establecimiento de un silencio en el que la verdad pueda germinar y madurar. El castigo es u ´nicamente el procedimiento para proporcionar bien puro a hombres que no lo desean. tal y como la concebimos hoy en d´ ıa en nuestra ignorancia. la mayor´ ıa est´ an ocultos. Ya no sabemos que consiste en proporcionar el bien. Cada vez que un hombre hoy en d´ ıa habla de castigo. se trata tan solo de la venganza m´ as rastrera. hasta el punto de que intentan extender el mal a su alrededor. Pero hemos perdido completamente incluso la noci´ on del castigo. solo pueden ser reintegrados al bien infligi´ endoles un mal. En eso consiste el castigo. El castigo no es m´ as que eso. para juzgar los cr´ ımenes pasados. para perdonarlos. sabiendo que no lo utilizar´ an para nada. en todas partes la limitaci´ on rigurosa del tumulto de las mentiras. Los que se han vuelto ajenos al bien. Incluso la pena capital. de justicia en sentido punitivo. Por este motivo hay una cosa y solo una. Se me dir´ a que son poco numerosos. una ayuda capaz de llevarlos a aplacar su sed en las fuentes sobrenaturales. pero es espantoso hacer de la justicia represiva. el castigo verdadero. con el socorro de la gracia.para aquellos a quienes la herida ha desgarrado toda el alma. Esta parte inocente del alma del criminal tiene que recibir alimento y tiene que crecer.

existen determinadas palabras que. r´ apidamente todos reconocen que no son sino mentira. o bien a la sociedad. bien. 19 . reclama otro lenguaje. No se percibe la levadura mezclada en la pasta. Dios y verdad son algunas de esas palabras. son de uso correcto en su regi´ on. La virtud de iluminaci´ on y de atracci´ on hacia lo alto reside en esas palabras mismas. por efecto de una disposici´ on providencial. as´ ı tambi´ en en las cosas humanas las semillas imperceptibles de bien puro operan de manera decisiva por su sola presencia. pero generalmente cometen el error de creer que primero podr´ an ellos mismos comprarlo a la baja. Proserpina solo comi´ o un grano de granada. M´ as todav´ ıa se har´ ıa si la mayor parte de los que detentan hoy en d´ ıa parcelas de autoridad espiritual sintieran la obligaci´ on de tan solo proponer a las aspiraciones de los hombres un bien real y perfectamente puro. han asumido funciones p´ ublicas. al mismo tiempo. La inspiraci´ on de la que proceden todas las instituciones. Palabras como derecho. ((El grano de mostaza es la m´ as peque˜ na de las semillas)). no encerrarlas en ninguna concepci´ on humana y adjuntarles concepciones y acciones directa y exclusivamente inspiradas por su luz. Tambi´ en justicia. amor. no en ninguna concepci´ on. de las que la levadura es un ejemplo. Ya que hacer buen uso de ellas es ante todo no hacerles corresponder ninguna concepci´ on. si se hace un buen uso de ellas. Es peligroso emplear tales palabras. y quienes las asumen con buena intenci´ on quieren distribuir el bien sobre sus contempor´ aneos. Las funciones p´ ublicas no tienen otro sentido que la posibilidad de hacer el bien a los hombres. Por eso las prefieren naturalmente quienes. esperar. Las palabras de la regi´ on mediana. admirar. Son compa˜ neras poco confortables. democracia y persona son m´ as c´ omodas. buscar. Para que se haga de ellas un uso leg´ ıtimo es preciso. Ahora bien. Cuando se habla del poder de las palabras. si est´ an puestas donde es preciso. tienen en s´ ı mismas la virtud de iluminar y de elevar hacia el bien. Pero lo mismo que en las reacciones qu´ ımicas los catalizadores o las bacterias. o bien a cada alma. inaprensible. Una perla oculta en el fondo de un campo no es visible. ¿C´ omo ponerlas donde es preciso? Ya ser´ ıa bastante si entre los que tienen la responsabilidad de mostrar al p´ ublico cosas que elogiar. el amor. la justicia. derecho. pedir. Su uso es una ordal´ ıa. Lo que expresan es inconcebible. incluso con buenas intenciones. De no ser as´ ı. la de las instituciones medianas. de la que ellas son como su proyecci´ on.bien puro s´ olo se lo env´ ıa desde el cielo a aqu´ ı abajo en cantidades imperceptibles. democracia. persona. Son palabras a las que les corresponde una perfecci´ on absoluta y. algunos al menos decidieran en su coraz´ on despreciar absolutamente y sin excepci´ on todo lo que no es el bien puro la perfecci´ on la verdad. para nosotros. se trata siempre de un poder de ilusi´ on y de error. en esas palabras en cuanto tales.

en la vida contempor´ anea. las libertades democr´ aticas. 20 . las personas. y es imposible dudar acerca de si son indispensables. no solo le adjunta la imagen de una persona sino sobre todo la de un orden impersonal: ((Convert´ ıos en los hijos de vuestro Padre. Pero jam´ as el peso inferior vencer´ a al peso superior sin una relaci´ on entre ellos en la que se cristalice la ley del equilibrio. Basta con que uno de sus brazos sea m´ as de mil veces m´ as largo que el otro. aplasta a las almas bajo la injusticia. Pero una balanza puede ser tal que el kilogramo ceda ante ´ el gramo. y la democracia no puede asegurarse m´ as que gracias a una cristalizaci´ on en la vida p´ ublica de un bien superior. y caiga la lluvia sobre los justos y los injustos)). La palabra persona. Ese orden impersonal y divino del universo tiene como imagen entre nosotros la justicia. Por la misma raz´ on la persona no puede ser protegida de lo colectivo. el que est´ a en los cielos. Hay que inventarlas. Pero en el fragmento en el que Cristo les propone a los hombres a Dios mismo como modelo de una perfecci´ on que se les ordena que realicen. Por encima de las instituciones destinadas a proteger el derecho.La subordinaci´ on de la persona a lo colectivo est´ a en la naturaleza de las cosas como la del gramo al kilogramo en una balanza. hay que inventar otras destinadas a discernir y a abolir todo lo que. La ley del equilibrio prevalece soberanamente sobre las desigualdades de peso. que es impersonal y no tiene relaci´ on con ninguna forma pol´ ıtica. es verdad. en cuanto que hace que se levante su sol sobre los malvados y los buenos. la belleza. Nada inferior a esas cosas es digno de servir de inspiraci´ on a los hombres que aceptan morir. la verdad. la mentira y la fealdad. se aplica a menudo a Dios. pues son desconocidas.

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