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A Jesucristo Nuestro Seor expirando en la Cruz

La profeca en su verdad quejarse, la muerte en el desprecio enriquecerse, el mar sobre s propio enfurecerse, y una tormenta en otra despearse.

Pronunciar su dolor, y lamentarse el viento entre las peas al romperse desmayarse la luz, y anochecerse es nombrar vuestro Padre y declararse.

Mas veros en un leo mal pulido, Rey en sangrienta prpura baado, sirviendo de martirio a vuestra Madre.

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Dejado de un ladrn, de otro seguido, tan solo, y pobre a no le haber nombrado, dudaron gran Seor si tenis Padre.