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Defensa contra Ataques Psiquicos Web Ver

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Como defenderse de los ataques psiquicos, malas influencias etc visto de una forma científica y racional.
Como defenderse de los ataques psiquicos, malas influencias etc visto de una forma científica y racional.

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DEFENSA CONTRA ATAQUES PSIQUICOS

Carlos Ruiz Poleo

DEFENSA CONTRA ATAQUES PSÍQUICOS
Carllos J.. Ruiiz Polleo Car os J Ru z Po eo (Mellchiizedek) (Me ch zedek)

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Índice
Primera Parte: Los Ataques

1.2.3.4.5.6.-

Ataques durante el sueño ¿Ataque? o ¿Mala Suerte? ¿Quiénes me atacan? ¿Cómo y cuándo me atacan? ¿Ataques o emboscadas? Cuando yo mismo me ataco

Página 15 31 53 75 87 97

7.-

¿Sería posible que nos ataquen desde el más allá? 105

Segunda Parte: La Defensa

8.9.10.11.12.13.-

Preparando nuestra Defensa Amuletos o Talismanes El poder de la palabra ¿Quién puede ayudarnos? ¿Quién tiene poder sobre la materia? La coraza protectora.

127 135 149 167 179 193

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...“Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para ponerla debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero, para que quienes entren vean la luz”... Lucas 8:16

...“Porque nada hay oculto que no haya de quedar manifiesto; ni secreto que no haya de ser conocido y salir a la luz”... Lucas 8:17
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PRIMERA PARTE

LOS ATAQUES

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Capítulo 1 Ataques durante el sueño

Jaime había estado padeciendo de frecuentes pesadillas, en algunas de las cuales aparecía una serpiente que le producía una mordedura venenosa y en otras se trataba de una araña tarántula que igualmente le inyectaba su veneno. También había soñado que caía por un precipicio. Eran variadas sus pesadillas pero siempre tenían en común ataques y sufrimientos. Algunas veces se despertaba sudoroso y con el corazón latiéndole aceleradamente. A diferencia de su hermano Alberto, quien una vez fue mordido por una serpiente en la selva y se salvó gracias a un suero antiofídico, él no conocía antídotos contra las pesadillas. Se estaba agotando físicamente en forma tal que ya se hacía notorio para todos. Incluso, cuando llegaba al trabajo sus compañeros le decían que tenía signos de trasnocho o agotamiento y en forma jocosa le insinuaban que se debía a juergas y parrandas. Su jefe inmediato, uno de los pocos que se ocupaban de los problemas de sus subalternos, lo llamó a su oficina para preguntarle que le estaba sucediendo. La primera pregunta fue para indagar si tenía problemas serios de salud o problemas emotivos de tipo familiar, y en el peor caso si se estaba dedicado a la “dolce vita”, ya que en su condición de empleado, cualquiera de esas situaciones podría afectar su rendimiento laboral. El interrogatorio fue breve, no había problemas aparentes aparte de las recurrentes y molestas pesadillas. Jaime contaba que por momentos le daba hasta miedo acostarse a dormir para no enfrentar las pesadillas y por ello se quedaba leyendo o viendo televisión hasta muy tarde. Esta situación estaba creándole problemas de insomnio y falta de descanso adecuado. Cambió su última comida de la noche por una más liviana, pero esto no pareció tener influencia alguna. Después de varias semanas, el agotamiento parecía ser el vencedor. Las fuerzas y la motivación para el trabajo se habían reducido considerablemente. Un 6

compañero de trabajo, al verlo en esas condiciones, le sugirió ir a un médico. Este comentario le hizo recapacitar y darse cuenta de que el problema lo estaba afectando al punto que sus compañeros de trabajo veían que empeoraba. En ese momento recordó a un viejo amigo que era médico especializado en homeopatía pero psiquiatra de formación, el cual podría tratarlo en una forma holística e integral, a Jaime no le gustaban los médicos “pastilleros”. Adolfo, su amigo médico, estaba ese día de muy buen humor y se había levantado escuchando unas sonatas de Bach. Después de tomar un frugal desayuno se dirigió a su consultorio donde tendría que enfrentar los problemas habituales de sus pacientes tratando de prolongar su buen humor antes que se transformase más tarde en amargura. Sus largos años de experiencia le habían formado una corteza exterior dura, difícil de penetrar y que lo hacían parecer insensible ante ciertas circunstancias. Su trayectoria le indicaba que no debía involucrarse directamente con los problemas de sus pacientes porque ello reduciría las posibilidades de ayudarlos. Tenía que estar preparado para su misión y esto incluía cierta dureza, tanto en su expresión como en su reacción. Siempre recordaba el ejemplo que le dio uno de sus profesores que comparaba su profesión con la del salvavidas en una playa. Si el salvavidas permitía que la persona que se estaba ahogando se agarrase de él en forma inapropiada o si era tratado con mucha delicadeza, entonces ambos corrían el riesgo de ahogarse juntos. Para rescatarlo y evitar que en su desesperación hundiese también a su salvador, había casos en los cuales se hacía necesario incluso el golpearlo para poderlo salvar. En cierta forma los problemas de sus pacientes no deberían de afectarlo tanto, más bien tendría que verlos como una película, donde el que sufre es el protagonista y no el espectador. Jaime entró con cierto recelo al consultorio, pensando que los psiquiatras se formaban para curar o tratar varios niveles de locura o desequilibrio y por supuesto, él no pertenecía a esos grupos. Por eso no le dijo a su esposa que iría a ver al médico “psiquiatra” sino al “homeópata”, refiriéndose a la segunda especialidad del médico. Desde el mismo momento que Jaime entró caminando se produjo un intercambio de miradas. Mientras Jaime escudriñaba a su alrededor, tal como un gato que entra a una habitación desconocida, Adolfo lo miraba en forma penetrante.

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Para él como médico era un procedimiento natural, casi un reflejo, siempre en busca de algún gesto que le diese indicios de un posible trastorno. Actuaba igual que los dentistas que observan, sin proponérselo, las bocas de todos los presentes en una fiesta o reunión. Aunque se conocían desde hacía algún tiempo, Adolfo nunca lo había visto como paciente, pero dedujo que no parecía estar tan mal porque vino a la consulta solo, sin compañía de ningún familiar. Cuando llegan acompañados, es que bajo engaño y presión familiar los llevan allí, porque los pacientes se niegan a aceptar que exista algún trastorno que los afecte. Después de narrarle su problema ocasionado por las repetidas pesadillas le pidió, que por favor, le diese una solución que no fuese aquella de tomar drogas o somníferos, porque no quería iniciarse como fármaco-dependiente. La observación no estaba de más, aunque Adolfo no era ese tipo de médico que busca soluciones con tratamientos a base de drogas. Él siempre prefería ir a la raíz del problema. Las drogas las utilizaba solo en casos graves para evitar que los pacientes sufriesen innecesariamente o causaran daños a terceros e incluso a sí mismos. La reclusión hospitalaria quedaba como la última opción. Jaime esperaba ansioso las preguntas de Adolfo, siempre temiendo que le condujesen por un camino desconocido. Trataba de leer en su rostro algún tipo de diagnóstico, una expresión de rechazo, de solidaridad, de comprensión; en fin, algo que le indicase por donde iban las pesquisas del galeno. Pero se tropezaba con un rostro de piedra, imperturbable y difícil de leer. Verlo como médico era distinto a tratarlo como amigo y pensó que sería un difícil contrincante jugando Póker. Luego de haberle tomado la tensión arterial y completado el examen físico superficial, que incluyó oídos, nariz y garganta, le hizo unas preguntas que ayudarían a completar su cuadro clínico. Él prestaba mucha atención a sus pacientes y analizaba sus problemas holísticamente, considerando la interacción cuerpo-mente. --“¿Cuándo comenzaste a tener esas pesadillas recurrentes?” --“No lo recuerdo con precisión, debe haber sido hace dos o tres semanas”. --“Necesito que lo recuerdes exactamente. Si no me puedes decir la fecha, trata de recordar el momento o circunstancias cuando comenzaron tus pesadillas y si éstas coincidieron con algún problema de trabajo o familiar”.

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--“Sí, creo que fueron tres semanas, pero hasta donde recuerdo, no coincidió con ningún problema familiar ni de trabajo, de haber sido así, yo mismo pudiese haber deducido la causa. Precisamente es lo que no entiendo, porque actualmente no me encuentro bajo ninguna situación de stress o tensión nerviosa”. --“Entiendo, te adelantaste a mis conclusiones. Voy a formularte otras preguntas, pero no creas que por ser psiquiatra te estoy viendo como loco, aunque las preguntas sean raras, luego te explicaré el por qué. ¿Has sentido olores como de cloacas rotas, de carne podrida o animal muerto, especialmente sin que las personas a tu alrededor sientan lo mismo y sin que físicamente exista nada que lo produzca cerca de ti? --“Afortunadamente no” --“En tu casa de habitación o lugar de trabajo ¿Han aparecido filtraciones o grietas últimamente? --“¡Por favor! ¿Ahora me vas a ofrecer tus servicios como albañil? --“Ya te lo advertí, las preguntas son raras pero tienen una razón”. --“Bueno, ciertamente, en mi habitación salieron unas grietas y pensé que sería un asentamiento de la construcción y en el pasillo de la cocina hay una humedad que parece de filtraciones. Pero no entiendo que tenga eso que ver con mis pesadillas. Si te estuviese consultando por un problema de alergias o asma puedo entender lo de las filtraciones, pero bueno, tú sabrás lo que haces.” -- “Cuando te acuestas y todavía no te has dormido, ¿Oyes ruidos extraños, como una ramita que se quiebra o un clic? --“¡Ahora si me doy cuenta que estoy ante un psiquiatra!... ¡De verdad que lo eres! Pero para responder a tu extraña pregunta te diré que no, no he oído nada parecido o por lo menos no lo he notado”. Y en forma jocosa agregó: “Tampoco he visto apariciones de fantasmas ni he oído ruido de cadenas arrastrándose, ni oigo vocecitas que me susurren algo al oído”. --“Está bien, vamos a concentrarnos en tus pesadillas. Cuando tienes esos malos sueños ¿has sentido también una opresión en el pecho, como si alguien se apoyase en ti?”

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--“Creo que un par de veces sentí algo parecido, pero pensé que era flatulencia” --“El origen del vocablo ‘pesadilla’, en nuestro idioma, estaba vinculado a la dificultad para respirar durante el sueño y a la sensación de algo pesado sobre el pecho. Desde que las tienes ¿has sentido un constante desgano o flojera?” --“Sí, pero creo que es por la falta de sueño”. --“¿Has tenido alguna sensación de miedo, temor o inseguridad sin razón aparente? Me refiero a la sensación o presentimiento de que algo malo te podría ocurrir, sensación acompañada generalmente de una contracción involuntaria en la parte inferior del abdomen, la cual algunos llaman mariposas en el estómago, y que a muchos nos ocurre al abordar un avión, o la que sentimos antes de afrontar una situación para la cual no estábamos preparados.” --“Por momentos la he sentido, pero creo que es por asociar las pesadillas con la ocurrencia de ciertas cosas malas, como si ellas fueran un aviso o algo premonitorio”. --“Al levantarte por la mañana ¿Has observado en tu cuerpo magulladuras o raspaduras sin causa aparente? Éstas generalmente se ponen luego amarillentas y desaparecen rápidamente. Muchas personas no saben cómo explicarlo y dicen que se golpearon sin darse cuenta contra algún objeto mientras dormían o el día anterior”. --“Recuerdo que hace algunos días mi esposa me preguntó qué me había ocurrido en el brazo porque tenía un pequeño moretón circular. Seguramente algún mal pensamiento atravesó por su mente, por la forma en que me lo preguntó. Creo que no quedó satisfecha con mi respuesta cuando le dije que no lo sabía y que podría haberme tropezado inadvertidamente con algún archivo en la oficina. Yo realmente no sabía qué lo causó y mi incertidumbre al responderle debe haberle alimentado sus suspicacias”. --“Mira Jaime, en principio te voy a recetar unos globulillos homeopáticos de Aconitum y de Sulfur para que te ayuden con el problema de las pesadillas, pero primero que nada quiero aclararte que tu problema es de la psiquis o la parte mental de tu organismo”

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--“Adolfo, ¿Es esa tu forma elegante de decirme que tengo algún tornillo flojo en la cabeza?” --“De ninguna manera. Mi experiencia me dice, en base a mis observaciones, que no requiero ordenarte exámenes de laboratorio ni electro-encefalogramas, así que no tienes ningún tornillo flojo. Tú, hasta ahora, no has sufrido de dolores físicos y menos aún dolores de cabeza o migraña, la única consecuencia de tus pesadillas es el agotamiento. Pero hay que estar atento, ya que el cansancio puede ir aumentando hasta llegar a un punto en el cual se agote la resistencia de tu organismo y te cause alguna enfermedad del tipo psicosomática. Los problemas de la psiquis pueden tener dos causantes, una de tipo biológico o químico, que en principio descarto para tu caso, y la segunda motivada a un ataque psíquico, y creo precisamente que tu problema entra en la segunda categoría”. --“¿Cómo es eso de un ataque psíquico? ¿Es que hay algún fantasma o espíritu que me persigue, como en las películas?” --“Voy a tratar de explicártelo en forma sencilla, lo cual es bastante difícil. Es como los programas de televisión que quieren decirnos todo en unos cuantos segundos y muchas veces no lo consiguen. Nuestros organismos no son solamente estos dos cuerpos que ves aquí sentados en el consultorio. Cada persona está constituida por dos o más elementos, dependiendo de quien haga el análisis. Sin duda, el primero de nuestros componentes es de naturaleza física, es materia, es la carne y los huesos que forman nuestro cuerpo, materia que está sujeta a posibles daños o enfermedades y es precisamente en ese cuerpo material que nos especializamos nosotros los médicos. Pero además, tenemos otro u otros componentes no materiales que también están sujetos a daños pero de otro tipo, es decir de ataques psíquicos. Lo de psíquico viene de una palabra griega, Psykis, que se usaba en contraposición a lo material o físico. Se podría decir, en forma simplista, que lo que no es físico es psíquico o viceversa, aunque están estrechamente ligados. En tu caso, considerando la concepción griega antigua de que tenemos dos componentes humanos, has sido atacado en tu parte mental y no en la física. Si consideramos la versión cristiana antigua y algunas orientales que asocian tres componentes al ser humano: cuerpo, alma y espíritu, habrías sido atacado en tu

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parte espiritual. Cuando a tu hermano lo mordió una serpiente fue atacado físicamente, ahora tú lo eres mentalmente. Uso la palabra mentalmente, para hacerlo más simple. Aunque nuestro cerebro y los procesos mentales son como una herramienta de nuestro yo superior o espíritu.” --“Pero, ¡Yo no tengo enemigos!” --“¿Tú crees que la serpiente que mordió a tu hermano era su enemiga?” --“¡Claro que no!, esas bichas no piensan. ¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra?” --“Lo que te quiero decir es que con frecuencia somos atacados injustamente como reacción por algo que otra persona considera un primer ataque nuestro. Como no sentimos ninguna culpabilidad de haber causado daño, se nos hace difícil determinar el origen de algún ataque, ya que el enemigo está escondido en el anonimato y posiblemente es alguien quien sería la última persona de quien esperaríamos algo similar. Es el equivalente de la serpiente que mordió a tu hermano. Un acto inconsciente o sin importancia de tu parte puede haber hecho surgir una serpiente de cualquier lugar atacándote sin previo aviso. Puede tratarse de celos amorosos, de rencores, celos laborales o vecinales, de envidias y de ambiciones de terceros. Este tipo de ataque es una simple reacción, o contra-ataque, a un supuesto primer ataque de tu parte, aunque tú no lo consideres así por haber sido inconsciente e involuntario. Las personas justifican esos contra-ataques como una reacción de defensa y no sienten remordimiento por ello. Se dan casos en los cuales hasta un mendigo que implora una limosna, al no recibirla, se convierte en atacante psíquico, basando su reacción en una mezcla de envidia y de una supuesta soberbia de nuestra parte cuando él considera que ha sido rechazado o menospreciado. Él no se molesta en pensar que la persona en ese momento no lleva consigo dinero para dar. La moraleja de estos casos es que debemos comportarnos como cuando caminamos en la selva, teniendo mucho cuidado de no pisar a un animal que pueda atacarnos. A veces nuestra alegría por algo bueno despierta sentimientos de envidia en otras personas y de allí derivan también posibles ataques psíquicos”.

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--“Creo que voy a salir de tu consultorio más asustado y confundido de lo que estaba cuando entré aquí”. --“Afortunadamente tú has venido a la consulta de un especialista que tiene la capacidad de diferenciar entre trastornos físico-biológicos y manifestaciones que podríamos llamar para-normales. Si un paciente que sufre de alucinaciones acude a un brujo o curandero antes que donde un médico, el primero le dirá que ello es consecuencia de un “trabajo” o algún espíritu vengativo, sin embargo determinados cuadros clínicos que incluyen alucinaciones entran en la esfera de tratamientos médicos convencionales. Cuando nosotros descartamos ciertas causas, mediante un despiste clínico, podríamos estar enfrentando algo anormal, para lo cual no todos los galenos están preparados. Una de nuestras limitaciones, la de los psiquiatras y psicólogos clínicos, es que apenas recién egresamos de las universidades, iniciamos nuestras prácticas enfrentando problemas para los cuales no estamos

suficientemente entrenados. Se nos presentan casos que se salen de lo aprendido en nuestros libros de texto y prácticas médicas y no sabemos cómo reaccionar. A pesar de nuestros conocimientos, en este campo dos más dos necesariamente no siempre son igual a cuatro, pero al menos estamos en la capacidad de diferenciar la gimnasia de la magnesia”. Jaime se quedó mirando a su amigo doctor durante breves instantes y con una pícara sonrisa le dijo: “¡Así que tú dices que estoy sufriendo de un ataque psíquico!, espero que no me digas que ahora tengo a mi lado alguien a quien no puedo ver… ¡Sinceramente no puedes negar que estás acostumbrado a trabajar con locos!”. --“Mira, te hablo más como amigo que como médico. Realmente es posible que hayas sido atacado psíquicamente y no te hagas ilusiones con curas milagrosas y súbitas, el proceso de sanación tomará algún tiempo, pero como los buenos vinos el mejor resultado se obtiene después de un largo período de maduración. Tendrás que poner mucho de tu parte para salir de tal atolladero. No es un dolor de cabeza que desaparece con un calmante. Sería como una auto-defensa, término redundante, pero lo uso para recalcar que la defensa no vendrá de afuera ni de terceros. Esto se trata de algo parecido a un conflicto de guerra o catástrofe cuando se usa la expresión ¡Sálvese quien pueda!, es decir, queda claro que las personas no

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deben atenerse solamente a una posible ayuda externa y quedarse esperando abandonados a su suerte. Deben activar su propia defensa e instinto de supervivencia. Sólo en casos graves es necesaria la intervención de un tercero, como cuando alguien queda atrapado en un derrumbe. En los casos psíquicos al requerir ayuda externa habría que rogar a Dios para no caer en manos de un charlatán, ya que sería equivalente a ser auxiliado por un inexperto en un derrumbe y terminar aplastados”. --“Adolfo, si se trata de defensa, necesito las armas adecuadas y ¡ni siquiera las conozco!” --“Tienes razón, pero vamos a comenzar por dos puntos básicos que se usan en la guerra, y lo tuyo es una pequeña guerrita. Primero debes conocer a tu enemigo y debes conocer también sus recursos, sus armas, sus tácticas. Pero sobre todo debes comenzar por aceptar el hecho, te guste o no, de que eres víctima de un ataque psíquico. ¿Te has dado cuenta que en pleno siglo veintiuno, aquí en nuestro país, las mujeres sacan a sus niños a la calle con una pequeña piedra de azabache colgando en sus ropitas y así evitar el ‘mal de ojo’?. Esa no es más que una forma de protección contra algún ataque psíquico originado en envidias o frustración de algunas personas, por diferentes motivos”. --“Creo que estoy muy viejo para que me echen mal de ojo” --“A propósito, ¿Tu sabes de donde viene la expresión ‘mal de ojo’?” --“Esa no es mi especialidad, ¿Podrías decirme tú de dónde viene?” --“En la mitología griega había un monstruo con el nombre de Medusa, la cual debes haber visto representada con el cabello formado de serpientes, quien tenía el poder de convertir en piedra a las personas que miraba. Así que decían que ella les echaba el ‘mal de ojo’. Recuerda que nunca estamos lo suficientemente viejos para ser atacados física o psíquicamente, o como dirían los abuelos para que nos echen mal de ojo. A los que lo hacen se les dice ‘aojadores’. No te olvides que estamos como en la selva,

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sujetos a muchos peligros. Además estamos viviendo una época en la cual se promueve en los medios de comunicación masiva el valor de la individualidad y el triunfo sobre los demás. Es lo que algunos llaman la cultura del ‘arribismo’ en contraposición a la cultura de la solidaridad y cooperación. En las antiguas tribus, todos eran hermanos de sangre y solidarios, el grupo de cazadores lo hacía para compartir con toda la tribu, pero ahora cada cual busca lograr triunfos y riquezas personales a costilla de los demás y cuando estos parecen interponerse en su camino se convierten automáticamente en sus enemigos. Pero vamos a concentrarnos en tu caso, ayudándote a identificar algunas posibles causas de ataques. ¿Cómo es tu vida afectiva? ¿Estás todavía casado o te divorciaste?” --“Estoy felizmente casado durante muchos años y ¡con la misma mujer!, a quien de paso tú conoces, me refiero a Mary. De cambiarla por otra podría resultarme peor, más vale malo conocido que bueno por conocer. Y no es que yo sea un santo, pero me considero relativamente fiel a mi esposa. Fíjate que dije ‘relativamente’ y no ‘absolutamente’ pero diría que casi en un noventa y algo por ciento” --“El hecho de que seas fiel a tu esposa no descarta el surgimiento de alguna rival, recuérdate que nuestra cultura actual, en donde el individuo centra todos sus deseos y ambiciones en torno a sí mismo, la gente busca alternativas supuestamente mejores. Hay mujeres y hombres que a pesar de tener pareja, piensan que la pueden cambiar por otra mejor o más joven, en la misma forma que cambian el auto o la televisión. Las personas ven a otra que parece ser feliz y su primer deseo es apoderarse de él o de ella para subir un peldaño en la escalera de sus ambiciones y satisfacciones. A diferencia nuestra, los asiáticos ven una hermosa flor y se acercan para quizás olerla y apreciar mejor su belleza y luego continúan su camino. En nuestra cultura la gente en la misma situación arranca la flor de su tallo para poseerla, lo cual de paso la destruye. La publicidad, mal enfocada y convertida en simple propaganda, ha sido la mayor contribución para el fomento de los deseos de cambio y para mantener girando la rueda del consumismo. Los hombres y mujeres se han convertido en un simple artículo de consumo como consecuencia del mensaje subliminal perseguido por algunos publicistas tarados. Esos seudo-profesionales, en

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su mayoría, no están preparados psicológicamente, y a veces solo se limitan a repetir lo que han visto en otro lugar y siempre con el mismo propósito, ‘crear una necesidad’ a ser satisfecha por el potencial consumidor. La forma que use el consumidor para satisfacer su ‘necesidad creada’, no es su problema, lo importante es que se convierta en el comprador del bien ofertado, así tenga que robar o engañar para conseguirlo. Generalmente, la publicidad de un nuevo modelo de auto se acompaña de una bella y joven mujer, esperando que esa atracción sexual se convierta en deseo de poseer el vehículo, acción que de paso, está errada porque no todos los consumidores son varones. Pero lo grave es que crea un patrón de relación en el consumidor a quien subconscientemente se le dice que, si es bueno cambiar el auto por el nuevo modelo, ¿por qué no cambiar también su mujer? ¿O su esposo? Tú dices que eres un hombre fiel y que aparentemente no hay alguna mujer a tu alrededor de la cual te quieres apoderar. ¿Es eso válido para tu mujer? ¿No es posible que alguien se enamore platónicamente de ella y desee que tú desaparezcas del camino? Ese podría ser un enemigo potencial oculto”. --“Yo seguí el consejo de mi padre cuando me dijo que enamorarse de una mujer muy bella era una fuente de problemas. En mi vida he podido observar que las más bellas son las menos felices, todos creen que son como un dulce en una pastelería y que pueden comprarlas o arrebatarlas para sí. Acción que está de acuerdo con lo que dijiste anteriormente sobre el egoísmo. Mary tiene sus encantos, es cierto, pero no es tan atractiva como para andar rompiendo corazones por donde pase. Ella está muy dedicada a su hogar y su familia, afortunadamente, así que descarto la existencia de algún rival o enemigo oculto.” --“En principio vamos a descartar cualquier rivalidad amorosa como causa del problema, pero recuerda que a veces una simple cortesía de tu parte hacia una dama o de tu esposa para un caballero puede despertar malos entendidos. A mí me ha ocurrido ya en más de una oportunidad y he llegado a un punto en el cual no sé si ser cortés, a riesgo de generar un malentendido, o ser odioso y despertar rencores o sentimientos de menosprecio. Te diré que mientras más conozco el ser humano, más quiero a mi perro. Dime, ¿cómo es el ambiente en tu trabajo?”

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--“Si te digo que bueno, no me lo vas a creer. Para mí no existe una compañía perfecta ni compañeros perfectos. Quizás cuando era más joven y tuve mis primeras experiencias laborales pensé que el jardín del vecino era más verde. Pero luego de haberme cambiado de una compañía a otra y después a una tercera, me di cuenta que en ellas coexistían los mismos personajes con diferentes nombres y trajes. Es gracioso recordar los apellidos de mis primeros compañeros y asociarlos a sus características, porque luego siempre encontraba otro ‘Pérez’ adulador, otro ‘Rodríguez’ intrigante, cualquier ‘Cecilia’ hipócrita y nunca faltó otra ‘Mercedes’ chismosa. Parecían ser los mismos personajes, pero en otro escenario con diferente vestimenta. Creo que el ambiente de trabajo es el más difícil para convivir, primero porque permanecemos allí durante la mayor parte de nuestro tiempo útil e incluso pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestros familiares. De las veinticuatro horas del día, por lo menos siete u ocho las dedicamos a dormir, otras tres a comer y aunque sea una debemos reservar para nuestros cuidados personales, bañarnos, etc. Así que nos queda libre un máximo de doce horas, y si a esto le descontamos los tiempos de transporte y traslados llegamos a la conclusión que vivimos sólo para trabajar. Estoy consciente de que en todo ambiente de trabajo existen rivalidades e intrigas. De momento no me viene a la cabeza ninguna que pudiese ser causa de un ataque psíquico, pero voy a pensar sobre ello y en otra oportunidad espero tener una conclusión. Pero me queda una duda, ya que no puede haber pan sin panadero, ¿estamos buscando primero el panadero sin haber visto el pan?, por lo menos yo. ¿Por qué insistes en que se trata de un ataque psíquico?”. --“Los médicos basamos nuestros diagnósticos en un análisis de los síntomas. Si a un colega le llega un paciente con fiebre, ésta puede tener muchas causas pero generalmente debe haber un foco infeccioso en alguna parte de su cuerpo. Queda en el médico determinar si la infección es pulmonar, renal, urinaria o de otro tipo, pero sin duda debe haber una infección. Los síntomas de los ataques psíquicos, al igual que las enfermedades, varían en intensidad, pero tienen siempre una causa. De las preguntas que te hice, que te parecieron raras y fuera de contexto, he sacado algunas conclusiones. Los síntomas que tú presentas, me refiero a las pesadillas,

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son debidos a posibles ataques leves o medianos. A veces las primeras manifestaciones son un simple desgano o flojera, la víctima pierde su iniciativa y parece no importarle nada. Aquí entro yo como médico, porque muchos síntomas pueden tener un origen biológico. Por ejemplo, un desgano o flojera puede ser causado por un estado depresivo de origen químico, mal funcionamiento orgánico, estados anémicos o mala nutrición. Existe también un trastorno conocido como procastrinación que es una flojera crónica y una actitud de posponer todas las cosas. En esos casos hay que buscar una razón fisiológica o una especial situación mental. Una vez descartadas las causas orgánicas entonces se procede a buscar causas psíquicas, que no necesariamente son ataques, sino pueden ser también producto de tensión nerviosa, fobias, temores, traumas etc. En tu caso, las pesadillas recurrentes pueden ser también un síntoma de ataque. A veces estas pesadillas vienen acompañadas de una opresión en el pecho, como si alguien se hubiese apoyado en él. Hay personas que sienten que alguien les agarra los pies o las manos. Pueden sentir incluso la respiración aparente de una persona cercana cuando no hay nadie a su alrededor. Algunas personas pueden escuchar de noche sonidos cercanos como un ‘clic’ o algo que se rompe o se mueve y esos sonidos pueden llegar a ser fuertes como una campana de reloj tipo catedral o pesados objetos, como una cadena o piedra, que se mueven o son arrastrados. Algunas veces, se le atribuyen los ruidos a fantasmas, no siendo estos la causa. Algunas personas sienten como si un insecto o araña se trepa por sus piernas, para luego descubrir que no existía nada parecido, aunque a veces les queda la duda y piensan que el animal escapó”. -- “Muchas de las cosas que mencionas no están entre mis síntomas”. -- “Claro que no todas, eso depende del tipo de ataque, de tu resistencia y de la fortaleza de tu atacante. Lo que he mencionado se refiere a síntomas de ataques de poca intensidad, podríamos decir algo como las quemaduras de tercer grado” -- “Entonces me debo considerar afortunado al tener quemaduras leves” -- “Sí, creo que hasta este momento eres relativamente afortunado. Te diré que en un segundo grado, es posible que la víctima perciba cosas a su alrededor tales como fetidez de cloacas o carne de animal podrida sin que existan físicamente

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las mismas. Esos olores vuelven a repetirse intermitentemente y otras personas en el mismo lugar no los perciben. Así que al preguntar ¿No te huele a podrido? ¿Crees que hay una cloaca destapada? las otras personas responderán negativamente y la víctima pensará que ellas no tienen buen olfato. También pueden aparecer deposiciones de limo, que es una sustancia verde pastosa que se materializa sobre algunos objetos. A la persona se le pueden presentar hemorragias nasales y moretones en la piel sin causa conocida. Muchas mujeres observan cambios drásticos en su patrón de los períodos menstruales con abundante sangre que puede llegar a crearles anemia. Si el ataque progresa se pueden observar fenómenos que no tienen origen conocido. Por ejemplo plantas que se marchitan de un día para otro, o animales domésticos como perros y gatos que se debilitan o su pelambre se pone opaca. También pajaritos domésticos o peces que mueren intempestivamente como si les hubiese dado un paro cardíaco. La aparición de filtraciones y moho en paredes y suelos, grietas en paredes que se habían mantenido firmes por largo tiempo, presencia inusual y picadas de insectos ponzoñosos (arañas, alacranes, avispas o abejas), desperfecto de varios aparatos electro-domésticos en forma simultánea, son también síntomas o indicios de que algo no marcha bien. Cuando se sospeche de algún ataque psíquico hay que actuar como los médicos, es decir, primero desechar las posibles causas racionales antes de considerarlas como ataques psíquicos. No todas las cosas malas o negativas que nos pueden ocurrir son producto de enemigos ocultos, muchas tienen otras causas. No podemos asumir una actitud simplista de que todo lo que nos salga mal o no se concrete se debe a enemigos psíquicos, eso puede ser una buena excusa para personas con poca iniciativa o que son flojas o perezosas por naturaleza. Fíjate que muchas personas a las cuales consideramos como fracasados, siempre atribuyen a causas externas sus errores y falta de iniciativa” --“Resumiendo, de acuerdo a tu opinión, soy afortunado de sufrir un ataque relativamente leve y de haber venido donde una persona, tú, que puede diferenciar lo biológico de lo psíquico. ¿Quiere decir entonces que, nosotros los pacientes corremos el riesgo de recibir un tratamiento erróneo, si el médico que nos atiende desconoce que hay dolencias cuyas causas pueden estar fuera del ámbito

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meramente biológico? De ser así, muchas personas podrían ser sometidas innecesariamente a tratamientos con antidepresivos, somníferos, tranquilizantes y otras drogas. Ese era el temor que yo tenía cuando vine a verte”. --“Por lo menos tú viniste a ver a un médico y de esa forma se descartan los problemas de origen biológico. Es lo primero que hay que hacer. Lo usual es que luego de un tratamiento convencional, si no hay reacción o mejoría, se busque otra solución. Pero muchas veces ocurre lo contrario y eso es grave, ya que existen muchas personas que, de entrada, todo lo achacan a problemas psíquicos o brujerías. Esas personas acuden primero a un brujo o curandero que desconoce totalmente las raíces de un problema médico y el resultado es que se agravan sus dolencias en lugar de sanarse. En tu caso, si yo fuese un chamán de una tribu de Norteamérica lo primero que te hubiese recomendado es un dream catcher que son unos adornos que tienen una red que atrapa los malos sueños (pesadillas). Así todo hubiese sido más sencillo. Aunque tengo que reconocer que si de verdad crees en ello te ayudaría mucho a evitarlas, pero es algo ajeno a tu cultura, tendrías que haber crecido con esa convicción para que fuese efectiva. Es un tipo de amuleto y como tal si no crees en él no es efectivo”

Dos artesanías indígenas de Norteamérica, conocidas como “dream catcher”

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--“Pero yo conozco algunas personas que dicen haber tenido éxito visitando a brujos o curanderos, haciendo uso de lo que muchos llaman medicina alternativa”. --“Primero que nada, los curanderos o brujos no practican ninguna ‘medicina alternativa’. Me molesta que usen ese término tan alegremente. Puede haber medicina tradicional y medicina alternativa pero ambas son esencialmente la misma ciencia médica. Pero como los curanderos no usan ni saben medicina, entonces no puede ser alternativa. Para nosotros, lo alternativo lo constituye la homeopatía, que yo aplico, la acupuntura, moxibustión, hidroterapia, fitoterapia y otras técnicas no tan convencionales, pero siempre aplicadas por un profesional médico y basadas en investigaciones y un historial de exitosas aplicaciones. Te voy a explicar por qué esas supuestas curaciones de brujos y curanderos son pura fantasía. El cuerpo humano, como el de todos los animales, tiene mecanismos de defensa y reparación propios. Fíjate que cuando tienes una herida, se forma una costra y se cierra la herida. Algunos reptiles pierden la cola, un dedo o hasta una pata y les nace una nueva. Los tiburones están constantemente perdiendo dientes y le salen unos nuevos. Son procesos regenerativos de los organismos vivientes. El proceso regenerativo se combina con el combativo, así que cuando tenemos una infección nuestros glóbulos blancos y todo el sistema inmunológico combaten la infección. Muchos de los quebrantos de salud son resueltos por el mismo organismo en un período de unos tres o cuatro días, como las gripes y otras dolencias menores. Es decir somos una máquina que se auto-repara. A menudo ocurre que una persona con un quebranto de salud menor acude a un curandero y éste le ordena tomar algún baño con hierbas o hacer cierto ritual. La persona lo hace, y como durante ese tiempo el propio organismo ya estaba combatiendo la enfermedad resulta que se produce una mejoría o curación, la cual es atribuida erróneamente al ritual o al curandero. Igualmente se hubiese curado sin haber hecho nada. Este es el principio que explotan, con algunas excepciones, todas esas personas que se dicen sanadores o curanderos”. --“Discúlpame Adolfo, parece que toqué un punto sensible, pero me limité a repetir lo que dicen muchas personas”

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-- “Sin duda, porque eso de llamar ‘Medicina Alternativa’ a la superchería y el engaño es algo que nos enfurece a los médicos. ¿Para qué estudiamos tanto y continuamos haciéndolo de por vida? Pero si esos curanderos no se creyesen superiores al resto de los mortales, hasta aquí no habría mayores problemas sobre todo cuando dicen tratar dolencias menores. El problema surge cuando, por ignorancia médica, ellos no detectan pequeñas diferencias en los síntomas que son comunes a muchas enfermedades, pero algunas pueden ser graves y requerir un tratamiento de urgencia. Nosotros mismos los médicos tenemos muchos problemas para dar un diagnóstico inmediato, a veces tenemos que dejar el paciente en una camilla de observación mientras se le realizan algunos exámenes y análisis para determinar exactamente que le ocurre. Si fallamos en un diagnóstico y pasamos por alto algún tratamiento eso podría tener consecuencias fatales. Pero nosotros los médicos, a diferencia de los charlatanes, sabemos cuáles son nuestros límites y nuestros riesgos. Somos como los pilotos de aviación que saben hasta donde le pueden exigir a su aeronave sin que esta se estrelle” Jaime asentía con la cabeza en señal de que estaba comprendiendo y aceptando todos los comentarios de Adolfo. Luego éste siguió hablando: “Conozco de primera fuente el caso de una niña que tenía fuertes dolores en el lado derecho del abdomen, lo que para nosotros los médicos podría ser uno de los tantos síntomas indicativos de un principio de apendicitis, pero sus familiares la llevaron a una vecina quien había hecho un curso relámpago de imposición de manos y quien les aseguró que al poner ella sus manos sobre el vientre de la niña quedaría curada. El resultado fue que la apendicitis se complicó convirtiéndose en peritonitis que le hubiera costado la vida a la niña si no la hubiesen hospitalizado y operado a tiempo, gracias a la incredulidad e intransigencia de uno de los padres. En otro caso, un conocido nuestro se quejaba de un zumbido en su cabeza y de que últimamente le dolía con frecuencia, su novia le recomendó ver a una curandera o consejera espiritual porque, según ella, eso podría ser consecuencia de una “mala influencia”. La susodicha “especialista” al verlo, le recomendó unos baños con hierbas y le dio una piedra como amuleto (nada especial, ya que era de las que venden para hacer pulseras y collares), y le aseguró que no se preocupase porque “ella veía” que él

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moriría después de los noventa años (todavía le faltaban como cuarenta). Confiado en la última parte de que viviría muchos años no le dio mucha importancia a los dolores de cabeza y no visitó al médico que era lo aconsejable en esos casos. Un par de días después le dio un derrame masivo que lo llevó a la tumba consecuencia de un aneurisma en el cerebro. ¿De dónde sacó esa señora que su cliente viviría más de noventa años? Sin duda lo vio fuerte, joven y sano, pero su “analogía” y “especulación” lo llevaron a la tumba. ¿Por qué no reconocen esos embaucadores de oficio cuáles son sus limitaciones? A ellos les hace falta lo que a menudo presenciamos los médicos, es decir ver un paciente hospitalizado deteriorándose hasta la muerte. Todos los médicos recién graduados hemos pasado por la etapa de creernos dioses con el poder de controlar la vida y la muerte, hasta que se nos mueren los primeros pacientes. Para los curanderos es más fácil, ellos no ven más a su cliente si después es ingresado en un hospital y si este muere o no. Como dice el refrán ‘Ojos que no ven, corazón que no siente’. Ellos siempre quieren ser ‘infalibles’, y mantener esa imagen ante sus incautos clientes. Deberían hacer lo que hacemos los médicos ante un cuadro grave: llamar a los familiares del paciente y decirles que no hay esperanza, es decir admitir nuestra impotencia. Pero los embaucadores de oficio temen perder su prestigio y poder si reconocieran algún límite a sus capacidades. ¿Por qué no se aplica la costumbre de los tiempos bíblicos por la cual los falsos profetas morían apedreados? Y tengo otra pregunta ¿Has visto algún titular de prensa o noticia en TV diciendo que algún adivino se ganó el premio mayor de la lotería?”. -- “Lo que me has dicho me recuerda que en la Biblia Cristiana, Mateo 7:15 dice “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos con piel de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Yo propondría una ley aplicable en todos los países, en la cual aunque se permitiese la adivininación de todo tipo, incluyendo los horóscopos y similares, fuese considerado un gran delito aquellas adivinaciones o profecías erradas o que no se cumplieran. Hay leyes que actualmente castigan la ‘incitación al delito’ pero no hay leyes que castiguen la ‘incitación al error’. Creo que una Ley de ese tipo surtiría el mismo efecto que el apedreamiento en los tiempos bíblicos y la mayoría de charlatanes desparecerían por temor a su vida. Y agregando

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algo más sobre tu pregunta del adivino que nunca ha ganado el premio mayor de la lotería, se puede leer en 7:16. “Por sus frutos los conoceréis, ¿Acaso de los espinos se cosechan uvas, o de los cardos higos?”. -- “Me sorprende tu conocimiento de la Biblia, pareces una computadora.” -- “Eso me quedó de cuando fui ‘Testigo de Jehová’ aunque yo tomaba las palabras al pie de la letra, cosa que no es tan conveniente sobre todo si tomamos en cuenta todos los errores de traducción e interpretación que se han producido a través del tiempo. De no ser así, habría una y solo una versión de la Biblia, pero existen por lo menos cincuenta y dos versiones diferentes, aunque algunas cosas, las no polémicas, se mantienen igual en todas ellas. Y creo que los versículos que mencioné entran en esa categoría y son muy útiles en nuestra vida diaria” -- “Volviendo al tema, existe un refrán popular que dice: ‘No te metas a brujo sin conocer las hierbas’. Alguien que no haya estudiado medicina, ni tan siquiera enfermería, no puede tener idea de lo que es un cuadro clínico y que muchos síntomas que se perciben a simple vista, como los dolores, fiebre etc. son sólo una manifestación común a muchas enfermedades distintas. La clave está en determinar el origen y para ello los médicos hemos tenido que estudiar mucho y mantenernos aún estudiando para estar al día. Pero no tomes mis palabras al pie de la letra, así como tú tampoco tomas las de la Biblia. Existen, en efecto, ciertas formas de curación efectivas con manejo de energías y conocimientos de botánica, las cuales fueron usadas exitosamente por los antiguos brujos o Piaches en las tribus indígenas. Pero esa tampoco era medicina alternativa, sino el comienzo de la medicina real que se conocía para aquel entonces. Existía un conocimiento acumulado y de cierta manera científico ya que era producto de experimentación y ensayos con sus correspondientes errores, dando como resultado unos

conocimientos que se transmitían de padres a hijos o de maestros a discípulos, así que era como una minúscula facultad de medicina donde se les enseñaba cuales hierbas o procedimientos podrían curar determinadas dolencias. Se trataba de la transmisión de conocimientos ancestrales y fruto de larga experiencia. De allí nació la moderna farmacología y la medicina actual, aplicando las propiedades curativas de las plantas y aislando las sustancias medicinales. Hoy en día una gran cantidad de

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fármacos son obtenidos de las plantas y en China todavía son parte de los tratamientos médicos comunes, gracias a la experiencia de aquellos antiguos curanderos que practicaron el método de ensayo y errores. Creo que ser Hechicero, Curandero o Shaman en una tribu es un honor bien merecido, ellos estudiaron para ello con sus antecesores. Pero los actuales charlatanes que se auto-denominan curanderos o sanadores, actúan ignorando todos los avances que se han producido en las ciencias. Fíjate que los primeros que aplicaron rudimentos de cirugía eran los barberos en el Medioevo quienes por su profesión siempre tenían a mano una afilada navaja. Ellos incluso eran los encargados de aplicar ‘sanguijuelas’ a los enfermos. Pero no vamos a pretender hoy en día que un barbero nos haga una operación, por sencilla que parezca” -- “Con eso de los ensayos y errores, estás tratando de justificar el apodo que se les da a los médicos llamándolos mata-sanos”. -- “Tenemos que reconocer que históricamente hablando, en los albores de la medicina, muchos tratamientos erróneos produjeron el empeoramiento de las enfermedades y hasta la muerte de muchos pacientes. Y este proceso continúa hoy en día cuando se descubren muchas drogas nuevas que en principio tienen carácter experimental y no son aceptadas hasta tanto se determine su eficacia y que no produzcan muchos daños colaterales. De eso trata básicamente el estudio de la Medicina, en no repetir los mismos errores del pasado. Y esa es también la principal diferencia con los curanderos quienes no han estudiado nada de nada y se encuentran en la situación de los brujos cavernícolas quienes partieron de cero en sus conocimientos”. --“Entiendo lo que dices sobre el campo de la medicina y cualquiera puede saber fácilmente que esos curanderos no son los más idóneos, pero tú mismo dijiste que hay cosas que no se pueden tratar por los canales regulares sino que son producto de ataques psíquicos para los cuales la medicina tradicional no tiene respuesta”. --“En otra ocasión vamos a tratar el tema, para hoy no hacer tan larga la consulta, además tengo gente todavía en espera. Pero para no dejarte con la duda, te diré que en cuanto al manejo de las energías con fines curativos existe una gran

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documentación al respecto en diferentes culturas. Carlos, nuestro común amigo, haciendo uso del Chi-Kung, ha curado pacientes con el manejo de energías sutiles, lo que algunos, por ignorancia, podrían considerar como brujería. Pero esto también tiene limitaciones. Una fractura de hueso o una apendicitis no se pueden tratar en esa forma”. Adolfo tenía otros pacientes esperándole afuera, por lo cual se disculpó con Jaime dándole a entender que el tiempo se agotaba y estaba por terminar la consulta, le recordó tomarse los globulillos homeopáticos y de regresar la siguiente semana y que mientras tanto hiciera una investigación mental sobre quién o por qué causa podrían haberlo atacado psíquicamente.

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Capítulo 2

¿Ataque? o.... ¿Mala Suerte?

Gilberto era un comerciante honesto, nunca tuvo ambiciones de hacerse rico rápidamente, veía el dinero como un modo de vida y no como el objetivo de su vida. Además era muy cuidadoso en sus relaciones comerciales procurando no aprovecharse de otras personas para su propio beneficio. Aplicaba el principio gerencial ‘win-win’ (ganar-ganar), es decir hacer negocios en los cuales ambas partes ganaban y todos quedaban contentos. Pagaba salarios justos a sus pocos empleados y en lo posible les daba beneficios adicionales, lo cual mantenía un ambiente de trabajo armonioso. Aunque no era rico en dinero era rico en amistades sinceras. Siempre trataba de ayudar a otros en la medida de sus posibilidades, aunque a veces se excedía y por eso su esposa lo apodaba la ‘Madre Teresa de Calcuta’. Entre sus negocios figuraba el de representación de firmas extranjeras y para finales de ese año tendría acumuladas unas comisiones por cobrar sobre ventas de cadenas de transmisión. Además tenía otro negocio en curso para el cual una empresa del estado había abierto una carta de crédito para la compra de unas cadenas que le reportaría una ganancia interesante. En esos días también le llamó un amigo para pedirle unos equipos de Rayos-X que se podrían conseguir en los Estados Unidos de segunda mano a un mejor precio y en óptimas condiciones de funcionamiento. Aunque estaba en Agosto, en sus planes figuraban unas navidades prósperas y felices. Después de algunas gestiones logró conseguir el equipo de Rayos-X en un hospital de Florida que había cerrado por remodelación. Él tendría que comprar el 27

equipo e importarlo para luego revenderlo al usuario final. Se trasladó a Miami, hizo la compra y los trámites de exportación a su país. El cliente era un médico que para el momento presidía la Junta Directiva de la clínica que requería el equipo. Gilberto, actuando de buena fe y ante la seguridad de la venta procedió a tomar el riesgo de la importación, ya que el precio era muy bueno y la ganancia interesante en función de la inversión. Estando en Florida se encontró con un amigo de la infancia con quien había estudiado primaria y secundaria en el mismo colegio. El amigo se interesó en el negocio que hacía Gilberto y le pidió participar en el mismo sin que su presencia o contribución fuese necesaria ni solicitada. Gilberto no tuvo nada en contra de compartir una ganancia con su amigo de la infancia y dejar abierta la puerta para otros futuros negocios, donde quizás si pudiese requerir un aporte financiero. Su amigo terminó aportando un treinta por ciento del valor y percibiría igualmente un porcentaje igual de la ganancia. Finalmente llegó la mercancía al puerto y Gilberto procedió a nacionalizarla. Llamó por teléfono a su amigo y cliente en la clínica para oficializar la venta y se enteró que éste había tenido una disputa con unos colegas y había renunciado a la Junta Directiva. Ahora no sabía qué hacer con el equipo importado, sólo había un compromiso de palabra porque la orden de compra se emitiría cuando hubiese llegado el equipo al país, ya que era política de la clínica la de comprar sólo equipo y material en plaza evitando involucrarse en importaciones y asegurándose de contar con una garantía y servicio locales. En ese momento la ganancia anticipada podría convertirse en una pérdida. Pero no se preocupó mucho, pensando que de todos modos podría ofrecerlo a otras clínicas, ya que a fin de cuentas era un equipo de marca reconocida, en óptimas condiciones y con un buen precio. Adicionalmente al problema con la clínica, esa misma semana recibió un fax del proveedor en China quien ya tenía que haber despachado las cadenas vendidas al organismo del estado. En la comunicación el proveedor se excusaba de no poder entregarlas a menos que se aceptase un cambio de precio con un incremento del seis por ciento. Eso era imposible, la compra era producto de una Licitación donde los precios no se pueden cambiar. Entonces Gilberto, sacó cuentas y con el nuevo

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incremento la operación no solo dejaba de producir ganancia sino que le iba a dejar una pérdida. Así que adujo causas de fuerza mayor y canceló el despacho. En vista de las circunstancias, primeramente la de haber anulado y perdido el negocio de las cadenas y luego por los gastos ocasionados al comprar e importar el equipo de rayos-X, Gilberto pidió al suplidor que le debía las comisiones por otras ventas, que éstas le fueran transferidas a su cuenta. El suplidor, que siempre había pagado las comisiones regularmente, le dijo que debido a que la sucursal en Los Ángeles había efectuado las comunicaciones, sirviendo sólo como intérpretes, esas comisiones le correspondían a esa sucursal, aunque en realidad ellos no efectuaron la venta. Resumiendo, en una sola semana, había perdido el negocio de importación de cadenas, se interrumpió la venta del equipo importado de rayos-X, y las comisiones con que contaba parece que nunca llegarían. No lo podía creer, los tres negocios en marcha con buenas perspectivas se habían ido todos al foso. Que falle alguno es algo probable, no todos se dan, ni todos son exitosos, ¡Pero los tres al mismo tiempo! Eso desafiaba las leyes de probabilidades y representaba algo imprevisto, preocupante y económicamente catastrófico. Para completar, el amigo que estuvo muy dispuesto a participar en el negocio en marcha por una fácil ganancia, no estuvo tan dispuesto a asumir ningún riesgo, pérdida o espera y pidió que le fuese reintegrado el monto total que él aportó al negocio del equipo médico. Aunque anteriormente Gilberto había oído que su amigo era de lo más “pavoso”1, no le prestó atención a esa fama y lo recordaba sólo como el chico compañero de clases. Ahora se daba cuenta de tan trágico error, no sólo le salió mal el negocio donde éste intervino, sino que todos los otros negocios e ingresos en curso se vinieron al suelo. Aún con los hechos frente a sus narices, se negaba a aceptar que pudiese tratarse de una persona “pavosa, yetattore, funesta, aciaga etc.”. Él no era supersticioso ni creía en lo de la pava (yeta, portadora de mala suerte). Después se convenció totalmente, porque luego de haber logrado pactar la venta a otra clínica
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Quien atrae la mala suerte; pájaro de mal agüero; Aojador, Gafe, Cenizo, Aciago, Funesto, Yetatore (Urug.), Getattore (Ital.) Yeta, Fúlmine, Mufa, Mufeta (Arg.), Picúo (Cub.), Schlemázel (Idish), Pechvogel (Ale.) Ill-fated (Eng)

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del equipo importado de Rayos-X , para lo cual se había emitido una orden de compra, recibió una llamada telefónica días antes de la entrega para anularla sin ninguna explicación. Otros intentos por vender el equipo fueron infructuosos a pesar de la buena calidad y bajo precio. El equipo terminó oxidándose en un almacén del puerto ya que nunca fue posible venderlo. Hasta ese momento él no creía en brujas…Pero...de que vuelan... ¡Vuelan! Al pasar el tiempo, cuando Gilberto contaba esa situación como una desagradable anécdota, siempre evitaba mencionar el nombre del amigo y tocaba madera al hablar de ello. En una ocasión, al contarlo, su interlocutor le narró a su vez un hecho similar sobre lo que había ocurrido en una agencia que se dedicaba a los traspasos y ventas de comercios como abastos, panaderías, restaurantes etc. Él tenía mucho tiempo trabajando allí y decía que estadísticamente hablando tenían un buen promedio de ventas diarias, el cual se iba a cero cuando un conocido les visitaba en la agencia. La primera vez que ocurrió no le dieron importancia, la segunda vez los puso a pensar y a partir de la tercera le cogieron miedo. Ahora Gilberto entendía por qué muchas personas que tienen negocios abiertos al público lavan las entradas con kerosén y riegan algunos polvos exóticos, entre ellos uno llamado popularmente “Sal de la Rochela”, cuyo nombre correcto es “Sal de La Rochelle”. Gilberto no era de acero sino un ser de carne y hueso que siente, sufre y se preocupa. Demás está decir que la situación que confrontó con todos los problemas presentándose al unísono y sin una razón lógica lo agobiaron creándole una tensión nerviosa o stress como nunca antes la había tenido. Mientras pensaba que se recuperaba de un golpe recibía el siguiente, como los boxeadores. La situación le comenzó a afectar la salud e inclusive se le presentó lo que es vulgarmente conocido como “culebrilla” la cual es una inflamación de nervios sumamente dolorosa, causada por un virus (Herpes Zoster). Sus amigos le recomendaron que fuese donde un brujo para que le “rezara una oración” y que se diese baños con hierba mora. Otros le recomendaron que fuese a un médico para que le administrara un tratamiento. Gilberto era también conocido de Adolfo y acudió a él en busca de ayuda. Le dio cita para el día siguiente. De entrada le ratificó, después de examinarlo, que en

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efecto tenía una infección de Herpes Zoster, conocida como culebrilla y le mandó un tratamiento con Aciclovir. Después de recibir como paciente las indicaciones respectivas, quiso indagar más sobre su problema. --“Adolfo, ¿Es cierto que si se unen las dos cabezas de la culebrilla, la gente se muere?” -- “Hay muchas supersticiones en relación a esa inflamación. Lo que puede haber ocurrido en el pasado es que alguna infección haya llegado a los ganglios linfáticos y se haya complicado, igualmente por falta de higiene y asepsia se puede haber generado una infección secundaria. Pero no te preocupes, de ésta no vas a morir y prepárate porque es una enfermedad que no crea inmunidad y te podrá repetir alguna otra vez en tu vida.” --“¿Y qué opinas de los rezos de brujos que dicen parar el avance de la culebrilla?” --“Esa es otra de las supersticiones. Lo que puede haber ocurrido es que siendo una infección viral, el organismo puede llegar a controlarla, como nos ocurre con muchas gripes virales. Cada persona tiene un sistema inmunológico diferente y las reacciones también son diferentes. Lo que si te puedo asegurar es que este tipo de infección parece estar íntimamente ligada a situaciones de grandes tensiones nerviosas o stress. Si el rezo de un brujo contribuye a tranquilizar a la persona y bajar su nivel de stress a lo mejor le ayuda. Puede que haya algo de un efecto placebo en esa situación” Como Adolfo le tocó el tema de la tensión nerviosa, Gilberto le narró todos los pormenores de lo que le ocurrió con los negocios y la intervención de su amigo (pavoso, yetattore, funesto). Era la primera vez que le ocurría algo similar y que afectaba, por supuesto, a su hogar, su familia y últimamente su salud física y mental. Adolfo, aparte de médico psiquiatra y homeópata, tenía una gran afición y leía mucho sobre temas esotéricos. Sus amigos no sabían si por esas lecturas, o por experiencias vividas con sus pacientes, tenía un miedo profundo al demonio o todo aquello relacionado con él. A sus ayudantes les tenía estrictamente prohibido mencionar en su presencia o en su consultorio palabras tales como diablo, demonio,

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Belcebú, Lucifer etc. pero en general tenía un gran equilibrio entre la parte médica y aquello que conocemos como para-normal. Escuchó atentamente el relato de Gilberto y aprovechó la oportunidad para recordarle que la suma de experiencias similares acumuladas en el tiempo, crea ciertas costumbres o supersticiones. Una de estas costumbres, le recordó, entre las muchas arraigadas popularmente en Latinoamérica, consiste en colgar sobre la puerta de entrada al hogar una planta de Sábila (Aloe Vera) con una cinta roja. Por las características de la planta (xerófila), ésta se mantiene siempre verde, captando la humedad del ambiente. Pero cuando se seca dicen que fue una mala influencia que entró a la casa y la planta les sirvió de protección. También se acostumbra hacer una cruz con hojas de palma (bendita) recibida el domingo de ramos, antes de la semana santa católica, la cual fijan también sobre la puerta de entrada. Y no faltan algunos que tomando una costumbre europea, cuyos orígenes se pierden en el tiempo, fijan una herradura de caballo o unos cuernos de coral como protección sobre la puerta.

Ante alguna situación que la gente suponga que viene acompañada de mala suerte, hacen un signo con los dedos índice y meñique simulando unos cuernos, algunos tocan madera, otros metal, pero en fin buscan protegerse. Si alguna de estas medidas o todas ellas surten efecto o no, queda por demostrarse, pero al menos proporcionan cierta tranquilidad a quienes la usan. O en todo caso podrían, sin duda, servir para reforzar la auto-estima o confianza que son buenos mecanismos de defensa.

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Ahora Gilberto se daba cuenta del por qué la gente usa amuletos2 o talismanes, como los que se acostumbra colgar a los niños en forma de una manito hecha con piedra de jade o de azabache (Ciguas) para que los proteja del ‘mal de ojo’.

En esa conversación Gilberto comentó también que su esposa le preguntó si se había fijado en una planta de geranios que tenían en la entrada de la casa, la cual se marchitó de un día para otro. Nunca pudieron saber ciertamente la causa, pero siempre se quedaron con la duda, especialmente porque se tornó mustia luego de que los visitó una amiga quien elogió la planta y justamente al día siguiente comenzó a secarse. Sin duda que algo pasó allí. Y aprovechó para preguntar: --“Dime, ¿Crees tú que posiblemente una envidia o deseos posesivos, potenciada a niveles destructivos fue lo que pudo pasar con el amigo en Miami?, Aunque no podría demostrarlo ciento por ciento, me remito a los hechos y
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El término amuleto procede del latín amuletum. El escritor romano Plinio utilizó para designar un objeto que protegía a las gentes contra las enfermedades, y que era una sustancia médica que curaba tanto directa como indirectamente.

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circunstancias. Creo que de alguna manera en él se debe haber despertado una envidia nociva que acabó con todos mis negocios en curso.” --“Esa es una experiencia muy tuya, solo tú sabes los pormenores. Pero no es de extrañar que haya sucedido como tú piensas. No eres ni el primero ni el último en sufrir algún tipo de ataque psíquico. Algunos son leves y otros más graves como en tu caso.” -- “¿Tu crees que en el futuro yo deba tomar alguna precaución y no despertar muchas envidias o celos?” --“Es una actitud lógica, pero hay personas que van al extremo opuesto, y sólo viven lamentándose y quejándose todo el tiempo para inspirar una especie de lástima. ¡Ni tan calvo…ni con dos pelucas! Mira, esto como que se prolonga en el tiempo, menos mal que eres el último paciente y dos de ellos cancelaron las citas por las terribles lluvias de hoy. Voy a pedir unos cafecitos” Como consecuencia de su amarga experiencia Gilberto había comenzado a interesarse en el tema de las malas influencias y ahora estaba siempre pendiente de libros o de reportajes en televisión que tratasen el asunto. Era como esas personas que dicen ¡Yo no me meto en política!, pero sólo hasta que ¡la política se mete con ellos! Recientemente había leído un interesante reportaje que se refería a fenómenos como el de su casa donde el geranio se había marchitado. Allí se insistía en el hecho de que hoy en día se ha demostrado científicamente y en forma inequívoca que las plantas son sensitivas a las sensaciones y estados de ánimo de los humanos. Muchos han tenido la ocasión de presenciar como determinadas personas son ‘nocivas’ a las plantas y otras son auspiciosas o en el decir popular ‘tienen ‘buena mano’. Mientras agregaba azúcar al café, Gilberto quiso comentarle a su médico sobre lo que había leído en una vieja revista francesa que contenía un reportaje sobre las plantas. Le contó sobre su sorpresa por el hecho de que un conocido investigador japonés el Dr. Ken Hashimoto 3 había logrado conectar unos electrodos muy sensibles a una planta de cactus y pudo medir reacciones que le permitieron prácticamente enseñar a la planta a contar hasta 20. Además se mencionaba a otro
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Le double langage des végétaux En l’autre monde“ Avril 1992 No. 129 Paris. pp 58.60

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investigador, el Dr. Cleve Backster 4 quien midió las reacciones de un Philodendron por medio de electrodos similares a los que se usan en los detectores de mentiras y comprobó cómo reaccionaban ante el pensamiento de un humano que falsamente pretendía quemar la planta, sorprendiéndose de que ésta fuese capaz de captar telepáticamente la amenaza. Comentaba el artículo que son muchos los casos estudiados de plantas, especialmente del género Philodendron que reaccionan al pensamiento humano. Para Adolfo no era sorpresa y a su vez le contó a Gilberto un caso similar en el cual el Dr. Paul Savin conectó electrodos a una planta (también del género Philodendron) los cuales se fijaron a un mecanismo de activación de una puerta de garaje. El científico cuando llegaba a su casa enviaba una señal telepática a la planta anunciando mentalmente su llegada. La planta la captaba y su reacción era detectada por los electrodos que a su vez hacían que la puerta del garaje se abriese para estacionar el vehículo.

Plantas del Género Philodendron

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Votre Philodendron est Chatouilleux . Op. cit. pp.70-72

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Gilberto le recordó que muchas personas conversan con sus plantas favoritas y ellos dicen que esa es la razón por la que están tan bellas. Mencionó igualmente que había oído sobre un experimento en el cual a dos grupos de plantas de la misma especie les colocaban unos parlantes con música diferente. A un grupo, música clásica, al otro, rock pesado. Las que oían música clásica se desarrollaban normalmente y hasta mejor, mientras que las que eran sometidas al rock pesado no crecían como el otro grupo y presentaban deformaciones. Adolfo le aseveró que él estaba convencido de que existen muchas influencias en otros niveles llamados mentales por algunos y espirituales por otros, y que tales influencias pueden ser tanto beneficiosas como perjudiciales. Pero al mismo tiempo le recordó que hay un límite sutil entre lo real y las supersticiones y que lo peor eran las verdades a medias que daban origen a la mayoría de los mitos y supersticiones. Gilberto se quedó mirándolo y pensando que ese no era el médico amigo que había conocido, el que se interesaba solamente en los juegos de fútbol y los comentarios de cronistas políticos, ahora descubría en él una nueva faceta que sin duda siempre formó parte de su personalidad pero no era revelada a todos sus amigos, quizá porque aquellos relacionarían lo de psiquiatra con las excentricidades de los temas esotéricos y le pondrían definitivamente una etiqueta de chiflado. De hecho, en principio se había limitado solo a tratarlo como galeno con el problema de la culebrilla y fue solo cuando le narró las razones de su posible tensión o stress que muy sutilmente y con dudas entró en el terreno de lo esotérico y para-normal. Ambos se despidieron dando por terminada la consulta y Gilberto le dejó una frase en el aire: “Que lamentable es que muchas cosas tengamos que aprenderlas a fuerza de golpes, nadie escarmienta en cabeza ajena”. Al llegar a casa, Gilberto le narró a su esposa Dora todo aquello que había comentado con su común amigo el médico. Le hizo hincapié en su sorpresa por el conocimiento sobre temas esotéricos que tenía Adolfo, siendo muchos de ellos opuestos a los conceptos tradicionales de la medicina y la ciencia, aunque pareciera que las nuevas ciencias o los nuevos avances de las ciencias tradicionales parecían coincidir en muchos aspectos, haciendo que muchas cosas antes consideradas

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como supersticiones ahora tenían un fondo de verdad. Luego de cenar se retiraron a dormir bastante temprano. Al día siguiente cuando se sentaron a desayunar, Gilberto le comentó: “¿Sabes?, me levanté pensando sobre lo que hablé con Adolfo. Para mí está más que claro, basado en mi reciente experiencia personal, que hay personas que atraen la mala suerte, ellas son como un imán para las desgracias y el infortunio. Pero hay cosas sobre las cuales yo no podría dar una explicación. ¿Por qué ocurren los accidentes? ¿Por qué ocurren cosas malas a gente buena? En mi caso, se atravesó en mi camino un ‘Fulmine, Yettatore o Pavoso’ a quien nunca me referiré por su nombre propio, pero no creo que siempre sea así” -- “Esas son las preguntas que todos nos hacemos con frecuencia”. Le respondió su esposa mientras servía el humeante café. -- “¿Existe de verdad la ‘mala suerte’ o son cosas del azar? ¿Existe alguna influencia que pueda propiciar o evitar esos hechos?”. -- “Creo que quien sepa esas respuestas tendría el dominio de la vida. La gente siempre ha dicho que ‘no todo lo que brilla es oro’, no podemos ser simplistas y mucho menos en esta época. Hay que establecer claras diferencias entre dos conceptos, el primero es la responsabilidad como causa y origen; el segundo es el azar o coincidencia. Si una persona ingiere licor en exceso y luego toma el volante de un vehículo, no sería ‘mala suerte’ que se estrelle contra un árbol y muera en el impacto. Eso es más bien un elemental hecho de irresponsabilidad y el efecto o consecuencia de una mala acción anterior; simplemente es el atenerse al resultado derivado de una imprudencia. El chofer, en ese caso, tuvo que pagar con su vida su temeraria e irresponsable acción. Y por supuesto no se podría alegar que fue mala suerte”. -- “Pero... ¿Qué pasa con una persona, inocente, buena, que al salir a la calle en una acción de rutina, yendo al trabajo o la escuela, es arrollada por un vehículo? O como el caso del plomero que nos hace los trabajos, que mientras estaba durmiendo en su cama se produjo un intercambio de disparos en la calle resultando que una bala entró por la pared y se le alojó en la pierna”.

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-- “Algunos fatalistas dicen que ‘le tocaba’ o simplemente que ‘estuvo en el lugar equivocado a la hora equivocada’. Eso deja de ser el resultado de una acción previa y se convierte en algo del azar, casualidad o coincidencia”. -- ¿Hasta dónde puede ser un simple accidente o casualidad el hecho de estar precisamente allí?, ¿O podría ser consecuencia de una ´mala influencia´ de un tercero que pueda inducir el accidente? -- “Recuérdate que antes de casarme yo era vendedora de pólizas de seguro” Le dijo la esposa y agregó: “Es sorprendente la cantidad de accidentes que aunque parecen similares tienen causas muy diversas, entre las cuales se incluyen hasta suicidios disfrazados de accidentes para que los familiares cobren la póliza” -- “Eso que dices, realmente me pone a pensar, ya que tenemos la tendencia a simplificar las cosas y generalizar a pesar de estar en un mundo tan complicado. Los accidentes pueden tener muchas causas como me dijiste acertadamente, algunos son consecuencia de nuestros propios errores o impericia, otros consecuencia de los errores de terceros que lamentablemente afectan a personas inocentes y por último algunos podrían estar influenciados o causados por una ‘intencionalidad negativa’ de personas que adversan a la víctima. Pero también ocurre lo contrario, no sé si ya te conté el caso del auditor que trabaja en la compañía de mi hermano” -- “No recuerdo nada de un auditor. ¿Qué le pasó?” -- “Imagínate, el tipo se trasladaba al aeropuerto para tomar un avión y su carro sufrió un desperfecto mecánico en la autopista lo cual le hizo perder el vuelo. Estaba furioso por ‘su mala suerte’ al no poder llegar a tiempo a la sucursal que tenía que auditar. No cesaba de quejarse de su mala suerte y él mismo contaba después, en forma anecdótica, que incluso hasta quiso culpar a la chismosa vecina que lo saludó antes de salir del edificio, preguntándose por qué esa vieja bruja se le había atravesado en el camino esa mañana. Después de perder unas horas resolviendo el desperfecto regresó a casa para dejar las maletas antes de ir a su oficina. Al llegar, abrió molesto la puerta con su llave, dejó las maletas en el recibo y se dirigió al dormitorio donde encontró llorando a su esposa y ésta al verlo grito histérica, como si hubiese visto un fantasma. “¿Qué te pasa?” le preguntó él. Y ella balbuceando le

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contestó “¿Eres tú realmente?”, todavía con los ojos desorbitados. “¿Quién va a ser?, ¿Esperabas al vecino?” le dijo furioso. “Pero,... ¿No tomaste el avión que se cayó? ¿No estás muerto?”, le dijo entre sollozos. “¿Cómo voy a estar muerto? ¿No ves que estoy aquí hablando contigo?”. “Pero… ¿el avión que ibas a tomar no se estrelló? ¿Por qué estás aquí?”. En ese momento él se dio cuenta que algo le ocurrió al avión en el cual no logró embarcar, pero durante el regreso a casa no se había enterado. Luego, ya calmada la esposa, le narró de su percance en la autopista sorprendiéndose que su ‘mala suerte’ y su disgusto se transformaron después en una gran felicidad para él y su familia, ya que ‘afortunadamente’ perdió ese vuelo.” -- “Pobre señora, ¡tremendo susto! Yo no sé que hubiese hecho yo en un caso similar”. Comentó Dora con cara de sorpresa y luego agregó. “Me han contado cosas parecidas. Un primo de Carmen no pudo entrar en un vagón del Metro en Valencia, España, porque iba muy lleno y luego ese mismo tren descarriló produciéndose muchos muertos y heridos, salvándose él de estar entre ellos. Pero también vimos lo opuesto en las noticias de aquellos días cuando hubo los atentados con bombas en el Metro de Londres. Una señora en lugar de tomar ese día el Tube, como le dicen allá, cosa que hacía regularmente, tomó un autobús para poder hablar con su esposo por el teléfono celular que no tenía cobertura en el subterráneo. En ese momento explotaron unas bombas precisamente en la estación de metro que usaba normalmente y ella estando afuera, no se incluyó en las víctimas. Pero increíblemente uno de los terroristas que debía colocar otra bomba en el subterráneo no pudo lograr su objetivo y la colocó en un autobús para desprenderse de ella. Y fue precisamente en el autobús en el cual viajaba esa señora quien pereció en la explosión. Se salvó del subterráneo pero no del autobús. ¿Sería que le tocaba? ¿O que estaba escrito?”. Dora no esperó ningún comentario de Gilberto y seguidamente agregó “Como vemos en esos casos, en el juego de la vida nunca sabemos las consecuencias de una acción previa. Yo creo que esa incertidumbre es lo que hace la vida interesante. Creo que en todos los colegios primarios debían narrar a los niños el Cuento Chino del Caballo, ya que eso les ayudaría enormemente en la escuela de la vida”.

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-- “No sé a cual te refieres, podrías comenzar por contármelo a mí, a decir verdad si lo he escuchado, no lo recuerdo. Lo último que he escuchado acerca de caballos son datos de mis amigos que frecuentan las carreras en el hipódromo” --“Ese cuento comienza así: ... Había una vez un granjero que vivía en un remoto pueblo chino, cerca de la frontera del reino vecino. Tenía un pequeño terreno que cultivaba con la ayuda de su hijo y su mujer. Le había ido relativamente bien ya que tenía un caballo propio que usaba también en el campo. Una noche oyó relinchar el caballo cuando éste se escapó de la casa. El caballo cruzó la frontera del reino y su dueño no podía cruzarla para ir a buscarlo. Estuvo varios días lamentándose de su mala suerte y no terminaba de comprender cuál había sido la razón para que hubiese ocurrido eso. Ahora no podría usar el caballo para el arado ni para transportar algunas cosas, tampoco podría ir con él hasta otros lugares cercanos y tendría que hacerlo a pié. Estaba inconsolable, esa era su única riqueza y ayuda” -- “Creo que se puso triste porque se fue el caballo, quizá se hubiese alegrado si se hubiese ido su mujer”. -- “Muy chistoso, me parece que no vas a oír el final del cuento ni vas a probar la torta que preparé” -- “Está bien, sigue adelante, no me dejes con el suspenso”. --“Transcurrieron un par de semanas y en una clara noche de luna oyó de nuevo relinchar un caballo. ¿Sería el suyo? Se sorprendió, lo había dado por perdido. Afortunadamente parecía que sí era y que había regresado a través de la frontera trayendo además una yegua consigo, la cual había sido el motivo de su anterior huída. La yegua estaba preñada. Ahora su mala suerte se convirtió en una gran felicidad. En lugar de un solo caballo ahora tendría tres, contando el que estaba por nacer. Quiso compartir su felicidad con su hijo y le dijo que podría quedarse con la yegua”. --“Suena bonito, es el típico cuento con un final feliz”. --“Espérate, que aún no ha terminado...El joven estaba muy feliz y salió a montar su recién regalada yegua un par de veces. Una mañana salió temprano cabalgando, pero la yegua estaba alterada, posiblemente por el embarazo, y lo tumbó al suelo. En su caída se rompió una pierna. Ahora el padre estaba

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consternado, la felicidad de tener de regreso al caballo con la yegua preñada, se convirtió en mala suerte por la tragedia de no tener quien lo ayudase con la cosecha. Su hijo tendría que permanecer muchos días en cama con la pierna entablillada” --“¿Por qué no dejamos el cuento como antes? Todos felices y contentos” --“¡Déjame terminar!... Una semana después llegaron a la puerta de la casa unos soldados del reino. Estaban buscando jóvenes para reclutarlos y llevarlos al frente de una guerra que acababa de estallar con otro país. Al ver al joven postrado en cama con la pierna entablillada no se lo llevaron por considerarlo inútil y no apto para el combate. Así que la desgracia de la pierna rota se transformó en una gran felicidad para la familia, ya que era muy probable que en la guerra saliese herido, lisiado o hasta pudiese morir. Para hacer el cuento corto, diré que éste continúa alternando las situaciones de mala suerte que luego se transforman en buena suerte o viceversa. La moraleja es que nunca podemos saber a futuro las consecuencias de una acción previa”. -- “Eso se parece a lo que los antiguos llamaban una “peripecia” 5, es decir un cambio de suerte súbito en sentido contrario. En las obras griegas conocidas como Tragedias, Aristóteles parte del supuesto de que en la tragedia la acción se desarrolla en un sentido hasta que en cierta forma el personaje comete un error que lo lleva a pasar de la dicha al infortunio. Hay un viejo refrán que dice: ‘No hay mal, que por bien no venga’. Y nuestro amigo Adolfo dice que ‘lo mejor es lo que sucede, a menos que no sepamos interpretarlo”. -- ¿Qué te pasa hoy?” le preguntó su esposa mientras recogía los platos del desayuno. “A esta hora siempre estás de carrera y hoy amaneciste filosofando sobre la vida. Está bien, eso no es malo, creo que es bueno detenerse por un momento en el camino para ver donde estamos. Parece que te están funcionando las otras dos neuronas que tienen todos los hombres. Veo que te diste cuenta que hay muchas personas inseguras de sí mismas y que no quieren afrontar las consecuencias o deficiencias de sus acciones. Y es precisamente ese grupo de personas muy
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(Del gr. περιπέτεια) Vocablo tomado del verbo griego peripeteia (cambio súbito que le ocurre a un personaje de una escena dramática), derivado del sustantivo peripetés (vuelta repentina), formado por peri- (alrededor) y piptein (caer).

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inseguras las que constituyen el torrente de clientes de brujos, curanderos y psiquiatras” -- “Tienes toda la razón, no porque tenga dos neuronas, entonces tú tendrías una sola, sino que las percepciones de las personas no cambian los hechos. Los que nos rodean no pueden ser clasificados como buenos o malos, eso es como decir que las cosas son solamente o blancas o negras sin hacer referencia a los matices de grises. En la vida, algunos como nosotros, asumimos nuestras fallas y aciertos y cargamos con sus consecuencias. Pero una gran mayoría quiere que otros sean vistos como la causa de cualquier problema. Es como el cuentito ese de que ‘discúlpame pero te estuve llamando por teléfono y siempre me salía ocupado’ Esto me recuerda a un amigo que definía esa situación de las excusas como el síndrome del niño a quien el perro le comió la tarea” --“Oye ¡qué bueno! Ahora es tu turno de narrar un cuento” --“Ese niño al cual él hacía referencia, se había quedado holgazaneando y no cumplió con la tarea que le encomendó la maestra. Por supuesto que al llegar a clases el día siguiente no tenía nada que mostrar, entonces nada le pareció mejor que decirle a su maestra que sí había hecho su tarea, pero lamentablemente esa mañana ‘el perro le comió la tarea’. Otros dicen que el café del desayuno se le derramó sobre la tarea, que se le quedó en el autobús, etc. En esta época mucha gente no asume su responsabilidad y culpan de sus males al correo, a la computadora o al gobierno. Y este último, cuando no tiene tampoco como justificar su ineficiencia o errores culpa de ellos al clima, a un enemigo extranjero o a sus opositores”. -- “Nosotras las mujeres llevamos siempre la peor parte en eso de asumir las culpas, antiguamente cuando a los hombres les salían mal las cosas nos acusaban a nosotras, aunque estuviésemos lejos, diciendo que eran hechicerías o maleficios nuestros, pero nunca decían que el maleficio podía venir de otro hombre. Fíjate que en la última ejecución judicial de brujas, de la cual existen registros en Inglaterra, se colgó a una mujer y a su hija de nueve años, porque supuestamente eran culpables de haber provocado una tormenta, ¡cuando se quitaron las medias! Mira Gilberto,

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vas a llegar tarde al trabajo y no podrás decir que el perro te comió la tarea, esta noche hablamos más del asunto y mejor si lo hablamos en un restaurante” --“De acuerdo, esta noche seguimos nuestra plática, lo que no te aseguro es que sea en un restaurante, pero tomaré en cuenta tu sugerencia” Al llegar al trabajo Gilberto tuvo que bajar a buscar unas fotos que había dejado revelando y se encontró con su amigo Jaime y le invitó a un cafecito como era la costumbre y la cortesía. Jaime le dijo que había estado recientemente donde su común amigo Adolfo por el problema de las pesadillas. Gilberto le contó que él también había estado allí el día anterior por un problema de la piel conocido como culebrilla. Ambos se sorprendieron de que sus respectivos problemas tuviesen origen en algo inmaterial y coincidieron, entre risas, en que él médico amigo pasaría desde ese día a ser el brujo del grupo. Gilberto trató de narrarle en forma muy breve lo que él consideraba era la razón de su problema con la culebrilla y cuales acontecimientos le condujeron a niveles de stress o tensión mental insoportable. Al concluir la breve historia de los negocios perdidos, cerró con una pregunta: -- “Jaime, ¿Qué opinas tú de las causas de los accidentes? ¿Crees que haya en ellos algo de ‘mala suerte’?” -- “¿Te refieres a los verdaderos accidentes o a el inexplicable desplome de tus negocios el año pasado? Pienso que estás buscando apoyo moral para justificar lo sucedido, ya que no terminas de aceptar aquello de los seres nefastos o aves de mal agüero, en el fondo de tu mente quieres reducirlo sólo a una casualidad, bastante extraña por cierto.” -- “En realidad, creo que eso de los accidentes y mi lamentable experiencia podrían tener algo en común y es que lo sucedido no fue provocado por mí y pienso que muchos de los accidentes, no todos, tampoco son provocados por las víctimas, yo diría que son algo como de mala suerte. Yo estaba tan tranquilo en Miami haciendo mis cosas cuando se apareció el fulano ese, ahora un ex-amigo, a quien nadie había invitado y me echó todo a perder. ¿Qué culpa tengo yo? Me he roto la cabeza pensando el por qué me sucedió, si sería que estaba pagando alguna culpa por algo mal hecho, pero tú me conoces, no hago mal a nadie. ¿Por qué a mí?”

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--“Ya que pides mi humilde opinión, primero que nada te diré lo que aprendí en mis cursos de seguridad industrial. En el caso de los accidentes hay siempre una causa, que sin duda, es la irresponsabilidad, temeridad o ignorancia de la víctima. Por ello las industrias tienen programas de entrenamiento en seguridad laboral y muchos de los accidentes ocurren por el no cumplimiento de las normas. Los mismos principios de seguridad tienen que ser aplicados en el hogar, donde ocurren múltiples accidentes. A los accidentes en hogares e industrias tenemos que agregar los de tránsito, muchos de los cuales ocurren por exceso de velocidad es decir por temeridad o por haber ingerido licor que sería irresponsabilidad y finalmente muchos otros por no acatar las señales y reglas de tránsito, lo cual sería ignorancia culpable. Fíjate que en los accidentes de aviación siempre se reúne una junta o comité para analizar sus causas y son muchos los casos en los que ellos diagnostican una falla humana”. -- “De acuerdo a tu respuesta, no le has dejado nada a la suerte, sea ésta buena o mala; ni tampoco al azar. Para ti todo parece ser culpa nuestra. ¿Qué pasa con las personas atrapadas en un terremoto o en una inundación? O a los que se le acerca un ave de mal agüero como a mí” -- “Tengo que reconocer que podrían existir otras causas que no tienen nada que ver con negligencia, temeridad o irresponsabilidad. Es, como dicen algunos: ‘estar en el sitio equivocado a la hora equivocada’. Es, hasta cierto punto, algo aleatorio, pero dentro de un rango de posibilidades cuánticas” -- “¡Ahora sí! ¿Cómo que dentro de un rango de posibilidades cuánticas? -- “Sí, claro. Ahora cuando tú estás aquí tomándote ese cafecito conmigo no existe la posibilidad de que mueras en un accidente aéreo, a menos que caiga un avión sobre nosotros, lo cual es muy remoto considerando que por aquí no cruza ninguna ruta aérea. Las cosas que pueden ocurrir en un determinado momento tienen un número limitado de posibilidades que según la teoría cuántica coexisten simultáneamente pero sólo una de ellas se hace realidad” --“Explícame mejor ese asunto. Entiendo que no nos puede caer un avión encima, es algo muy remoto. Pero ¿Cómo es eso de que las posibilidades están limitadas?”

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--“Fíjate, cuando regresas a casa lo puedes hacer de varias maneras posibles: bien sea caminando, en taxi, en Metro, en autobús, o que alguien te lleve en su vehículo. Llegado el momento, las múltiples posibilidades se reducirán a una sola opción que será tu decisión. Las otras opciones desaparecen en el pasado. Una vez tomada la decisión de cómo lo harás, cualquier cosa buena o mala que ocurra dependerá y será consecuencia de esa decisión. Lo que no es posible es que tomes una decisión que no existe como opción, por ejemplo, la de regresar en un buque trasatlántico estando tan lejos del mar, o en avión siendo la distancia tan corta o hasta en un platillo volador. Esas imposibles maneras de regresar a casa no pueden incluirse entre las opciones, así que ellas están limitadas. Eso sería equivalente a un video-juego en el cual cada movida tiene como consecuencia un resultado, estando todos los resultados simultáneamente latentes y allí programados de antemano. Lo que pueda ocurrir está dentro de una caja negra cuyo contenido usualmente desconocemos” --“Pero volvemos a lo mismo, según esto son las decisiones que tomemos la causa de lo que acontece. Porque lo que puede ser interpretado como una casualidad o accidente era ya algo existente como posibilidad y ¿si no hubiese existido como posibilidad, entonces nunca habría ocurrido?,

independientemente de cualquier decisión que hubiésemos tomado. ¿No es eso parecido a lo que algunos llaman ‘destino’ o lo que ‘estaba escrito?” --“No necesariamente. Y eso me recuerda el cuento del stadium. Ese cuento trata de un señor que recibe el impacto de unos excrementos de pájaros precisamente sobre su cabeza. La reacción inmediata fue decir: “¡Coño! Aquí hay dos equipos de fútbol con once jugadores cada uno, más los que están sentados en la banca, varios árbitros y como treinta mil espectadores y precisamente ¡sobre mí es que se ha cagado ese pájaro!” --“¿Crees que fue su destino, o sólo una simple casualidad?” --“Mira, estuve viendo recientemente un documental sobre el gran terremoto que ocurrió en Osaka, Japón hace algunos años. Un señor que conducía un autobús lleno de pasajeros por una autopista elevada sintió que el piso se movía mucho debajo como si fuesen olas de mar que subían y bajaban. Decidió frenar en el

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momento preciso que la sección de puente delante de él se precipitó a tierra quedando las ruedas delanteras del autobús en el aire y salvándose los pasajeros que quedaron suspendidos en una sección que todavía estaba firme. Si ese mismo autobús hubiese recorrido el mismo trayecto con pocos minutos de adelanto, nadie se hubiese salvado porque precisamente los próximos cuatro kilómetros de autopista elevada se fueron todos a tierra” --“Precisamente son este tipo de acontecimientos los que me hacen dudar si es casualidad o destino. Mala suerte o simples hechos al azar.” --“Nuestra civilización está en proceso de cambio. Hasta comienzos del siglo XX prevalecía una idea de que en la naturaleza todo obedecía a unas reglas fijas, mecanicistas y de que ‘el destino’ ya estaba escrito para cada uno de nosotros, de allí que todavía persista el comentario de ‘le tocaba’ o ‘estaba escrito’ al referirse a un hecho desafortunado. Antiguamente el mundo era percibido como la maquinaria precisa de un gran reloj. Pero con el surgimiento de la Física Cuántica y la Nueva Física, ahora nos damos cuenta de que no todo es rígido y determinado de antemano. Pareciera, más bien, que nuestras vidas son como los juegos de computadora, donde ciertamente ya están dadas todas las opciones, pero es la decisión o la consecuencia de decisiones anteriores la que nos lleva a un punto determinado, manteniendo siempre nuestro libre albedrío. La teoría cuántica nos dice que todas las posibilidades coexisten simultáneamente y es la acción del observador la que colapsa el sistema. Nos dice igualmente que un electrón girando alrededor de un núcleo en el átomo no es como los planetas girando alrededor del sol, sino que el electrón está en todos los puntos simultáneamente. En el caso de los juegos de computadora es más fácil de entender, ya que el programador que diseña el juego coloca muchas trampas, emboscadas, enemigos, combates y premios que coexisten simultáneamente, que por supuesto ya están todos allí al comenzar el juego. Depende del jugador el caer en una trampa o evitarla así como el obtener un premio o perderlo. Las jugadas que se efectúan son el ‘presente’ del jugador, las ya efectuadas (con sus consecuencias) son ‘el pasado’ y aquellas opciones a las que pudiera llegar el jugador son ‘su futuro’, pero en ese futuro sólo una de las posibilidades logrará materializarse en base a la decisión que

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tome el jugador. Lo que no se puede, en ningún caso, es lograr algo que no está programado en el juego. Si la meta es llegar a un tesoro en la selva tropical no podrás llegar nunca a un banco en la ciudad o a un castillo medieval. Para algunas personas el conjunto de posibilidades disponibles al comienzo del juego son equivalentes al concepto del Karma Natal en las culturas orientales” --“Tengo entendido que el Karma es como una carga negativa y por eso la gente dice ‘era mi Karma’ cuando le ocurre algo malo” --“Eso sería una occidentalización, mal interpretada, del concepto del Karma. Para los orientales, el Karma no es más que lo que nosotros conocemos en la física como el principio de acción y reacción. Es la consecuencia negativa o positiva de una acción anterior. Así que no es necesariamente malo. Equiparando nuestras vidas con el concepto cuántico y el ejemplo de los juegos de computadora, podríamos inferir que si entre las opciones de nuestra vida estuviese incluida la de estrellarnos en un avión o ganarnos un gran premio de lotería, éstas podrían materializarse o no, dependiendo de muchos factores. Estos últimos podrían ser aleatorios o la consecuencia de una acción tomada anteriormente. Pero lo que es seguro es que si estas opciones ‘no están’ en el programa ‘nunca se realizarán’. Lo único seguro es que naces y que mueres, todo lo demás depende de tus opciones. Si entre nuestras ‘posibles opciones’ no figura la de ganarnos un gran premio de la lotería, podremos pasar toda nuestra vida jugando y nunca lo lograremos, tan simple como eso, ¡no está en el programa de opciones alternativas! Por ello los orientales hablan de un Karma Natal que sería la paleta de opciones disponibles para determinada persona al nacer. Para alguien que nazca en un barrio pobre de Bangla Desh, sin duda que ser el presidente de los Estados Unidos no estará entre sus opciones. Esto es muy diferente a decir que el destino ya está escrito. Para los partidarios del destino, hagamos lo que hagamos no cambiaremos los resultados porque es como un libreto de una película, todo está ya predeterminado desde el momento que se comienza a rodar la película. En el caso del Karma, nada está predeterminado, lo que están disponibles son opciones y depende de nuestro albedrío el resultado final. En un ejemplo más exagerado: siendo nosotros hombres, no está entre nuestras opciones dar a luz o parir un hijo. Para una mujer sí es una opción válida, pero que no siempre

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se materializa porque depende del curso que tome su vida. Todas las mujeres, al nacer, son madres en potencia, pero es sólo una igualdad de oportunidades y no una igualdad de resultados. Es como cuando muchos atletas están alineados en la línea de partida para un carrera de cien metros, para ganar hay que estar entre los competidores, allí está la igualdad de oportunidades, pero no se garantiza la igualdad de resultados. Esta situación es completamente diferente al determinismo o a estar atado a un destino cierto, como si estuviese escrito. El libre albedrío nos permite, como humanos, tomar decisiones y afrontar sus consecuencias dentro de un contexto limitado. Pero eso sí, y hago énfasis en ello ‘dentro de un contexto limitado’. Podemos decir que nuestra vida transcurrirá dependiendo de dos cosas, una de ellas fija, predeterminada (Karma Natal), es decir que serían aquellas cosas que no podemos cambiar ni fueron elegidas por nosotros, y que tampoco dependen de nuestro libre albedrío. La otra será la consecuencia o reacción de las decisiones que tomemos o el Karma normal” --“Pero yo creo que existen ciertas influencias que nos impulsan o empujan a determinados lugares o eventos, o a tomar determinadas decisiones con sus consecuencias, positivas o negativas”. --“Si estás en una joyería con un amigo y él te dice al oído que tomes una joya y la pongas en tu bolsillo, será tuya y sólo tuya la decisión de tomar la joya. Esa es una influencia negativa. Si vas por la calle y tu amigo te dice que te detengas para ayudar a un necesitado, es una influencia positiva. En estos casos son influencias directas y verbales. Si aceptamos una influencia diferente, no verbal, no física sino psíquica también dependerá de nosotros la decisión final. Algunos llaman a este tipo de influencia, cuando son negativas, “tentaciones” --“Entonces, ¿Reconoces o no que sí puede haber un factor desencadenante o influyente?, lo que llamamos pava (yeta o mala suerte) o la existencia de una persona de mal agüero”. --“Sin duda, algunos de los accidentes son acelerados por una mala influencia. Y por el contrario, en otros casos hay personas que sobreviven o salen sin daños de accidentes donde otros muchos mueren o salen heridos, lo cual sería un caso de ‘buena influencia’ o ‘protección’. La influencia en sí misma no es capaz de causar el

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accidente, pero es como la gota de agua que derrama el vaso. En el caso de las malas influencias son como ‘el empujoncito’ a una persona que está al borde de un abismo. Mientras que en el caso de las buenas sería como una mano que se extiende para sacarnos del agua si nos estamos ahogando. Esas influencias, cuando son negativas, tienen un grado de intensidad que depende de dos cosas: la primera es el nivel o poder del atacante psíquico y su motivación. No puede ser igual un mal deseo de un hechicero que el de un simple transeúnte, así como la influencia generada por una envidia es menor que aquella que se desata por el odio o los celos, recuérdate el dicho: ‘celos que matan’. No es lo mismo un mal deseo estando la persona tranquila en su casa, que un mal deseo proferido en un momento de rabia. Por eso los antiguos romanos tenían un dicho sobre las decisiones tomadas en un momento de rabia las cuales calificaban de “abirato” Lo dicho sobre el atacante es igualmente válido para la segunda variable, que dependerá de la vulnerabilidad del atacado. No es igual levantar a una persona de 45 kilos que haya caído en el piso, que a una que pese 120 kilos. Así como, no es igual dar un golpe a un niño, que dárselo a un boxeador”. -- “Eso que dices me suena similar al caso de una vasija de cristal o de porcelana. Son objetos frágiles sujetos a rotura, pero con buen cuidado pueden durar siglos. Existe en mecánica una cosa denominada carga o fuerza de ruptura y es el nivel al cual el objeto se quiebra, rompe o parte. Para que se rompa, la intensidad del golpe o choque que reciba debe ser mayor a la resistencia o fortaleza del material con que está fabricada. También hay un fenómeno similar que se define como la resistencia al impacto. En el caso de los ataques tanto físicos como psíquicos los daños ocasionados dependen también de dos cosas, la primera la intensidad, fuerza o potencia del atacante y la segunda la fortaleza o resistencia del atacado”. “Lo que dices es sumamente lógico y tiene una base científica. Con razón dicen que esta es una época especial donde la ciencia, la religión y lo esotérico tienden a fundirse en una sola cosa. No me imagino a nuestros abuelos hablando de la mala suerte o hechicería y al mismo tiempo hablando de conceptos de física o mecánica como la fuerza de ruptura o la resistencia al impacto. Ahora está muy claro que el resultado de un ataque psíquico depende de la fuerza del atacante y de la

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resistencia del atacado. La solución del problema es que se debilite al atacante o se fortalezca el atacado. En términos más científicos podríamos decir que el resultado o consecuencias del ataque son directamente proporcionales a la fuerza de ataque e inversamente proporcionales a la resistencia del atacado” --“Tenemos lenguajes diferentes pero ambos entendemos y queremos decir lo mismo” --“También tenemos las mismas inquietudes. Lo que más me intriga es que unas personas son víctimas de accidentes y otras que podrían haber estado allí se salvan. Lo mismo podría ser aplicable a los ataques psíquicos, algunas personas tienen la posibilidad de encontrar ayuda y otras sucumben o sufren mucho por esos ataques. -- “Creo que hay algo en el ser humano, algo como un instinto de conservación que parece estar más desarrollado en unas personas que otras. Más en las mujeres que en el hombre” --“Los antiguos decían que la intuición estaba ligada al corazón, considerada por ellos como la sede de los sentimientos, y no a la cabeza, residencia de la razón. Es decir, la intuición es un impulso de actuar o de no hacerlo que no tiene basamento lógico y no puede ser sometida a la razón. De hecho, cuando tenemos una ‘corazonada’ o intuición, en muchos casos ésta es contraria a la razón. A todos nos ha ocurrido en algún momento que hemos tomado una decisión que para el momento y las circunstancias no era lógica ni apropiada. Por ejemplo, cambiar nuestra usual ruta de retorno a la casa, saliéndonos de las calles habituales sin motivo aparente, para enterarnos posteriormente que la calle que siempre usamos estaba bloqueada por un accidente. ¿Cómo tuvimos acceso a la información de que la calle estaba bloqueada?” --“He oído que los jugadores de ruleta tienden a guiarse por su intuición y ella les ayuda a ganar, aún en contra de las posibilidades matemáticas. En una encuesta publicada en una famosa revista de negocios me sorprendió ver la cantidad de decisiones críticas tomadas por altos ejecutivos de empresas que se basaron sólo en su intuición. Además parece ser un patrón común que los ejecutivos exitosos siempre dan gran importancia a sus corazonadas o intuición. Algo similar ocurre con

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los investigadores policiales que dirigen sus pesquisas basándose en su intuición la cual en su argot llaman ‘olfato policial’. --“Siendo la intuición una especie de canal al inconsciente, tanto individual como colectivo, ella nos permitiría tener acceso a cierta información que, de alguna manera, transciende el tiempo y el espacio lo cual ha sido a través de la historia una especie de mecanismo de defensa de la especie humana”. --“¡Aja! Por ello nos decía nuestro amigo psiquiatra que hay que prestarle mayor atención a la ‘intuición’ que a la ‘razón’. Mucha gente se salva de accidentes graves o situaciones peligrosas cuando atienden a su propia intuición o corazonada, ya que ésta pareciera funcionar como un puente de acceso a un banco de datos nolocal y atemporal de informaciones y experiencias. Los impulsos de efectuar o reprimir una determinada acción, cuando son guiados por la intuición, son impulsos fuertes, difíciles de definir, pareciera que supiésemos que eso es lo correcto o incorrecto sin saber la razón o motivo y muchas veces contra nuestra propia lógica. Tengo entendido que en ese aspecto, nosotros los hombres estamos en desventaja en relación a las mujeres ya que ellas fueron dotadas por la naturaleza de mayor capacidad de intuición, sus ‘corazonadas’ son casi siempre certeras, así que mientras ellas son ‘intuitivas’ nosotros somos más racionales”. --“Sí conozco casos de mujeres que son Gerentes de Bancos o trabajan en el área de ventas de compañías grandes y cuando un cliente no les cae bien dicen que les ‘da mala espina’ que el tipo es ‘mala sangre’ y otros calificativos más, pero no saben dar una razón cierta de por qué les cae mal y lo que es más llamativo aún es que a veces se expresan así sólo con mirarlos sin haber intercambiado palabras con ellos. En muchos de esos casos ellas se niegan a efectuar cualquier transacción comercial con esas personas y la mayoría de las veces no se equivocan. Nosotros los hombres siempre alegamos que esa persona sí puede ser buen cliente o acreedor a un préstamo o crédito basado en sus credenciales y terminamos siendo engañados” -- “Pero, tú que sabes de eso más que yo, dime: ¿Qué es realmente la intuición?

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-- “No estás hablando con un especialista, soy un curioso como tú. Eso que estamos denominando intuición también se la conoce como el sexto sentido, instinto femenino, corazonadas etc. Para muchos es como una percepción o conocimiento íntimo cuyo origen no se puede precisar de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene. Además es instantánea, aparece en el preciso momento que hace falta. ¿Quién no ha sentido alguna vez que sabía exactamente lo que tenía que hacer, como si alguien se lo estuviera dictando al oído? ¿Quién no ha sabido alguna vez que algo iba a ocurrir y después resultó cierto? A partir del surgimiento de la parapsicología como ciencia otros la definen como la percepción de información a través de sentidos no físicos, es decir un fenómeno para-normal. En sentido estricto, es la visión directa de algo individual existente que se muestra de un modo inmediato y concreto, es decir, sin intervención de otros conocimientos. Se alega que la intuición es un mecanismo de acceso al inconsciente y por extensión al inconsciente colectivo”. -- “Tu respuesta es algo extensa, como todas las cosas relacionadas a las ciencias sociales por contraposición a las ciencias exactas” --“Como te dije anteriormente, en las cosas de la vida no todo es como sumar dos y dos igual a cuatro, el concepto mecanicista de leyes rígidas e inflexibles ya no es aplicable. Creo que la incertidumbre es lo más apropiado para definirla”. --“¿Cómo se puede explicar que a muchas personas a las cuales se les presentan premoniciones de accidentes o tienen una corazonada o intuición, pasan de ser ‘el protagonista’ a ser meramente ‘un testigo’?” --“No entiendo tu pregunta” --“Me explico. Suponte que yo tengo un sueño premonitorio en el cual me veo en medio de un incendio en un lugar conocido por mí, por ejemplo un almacén de la empresa que debo visitar el fin de mes. Como consecuencia de ese sueño donde yo me encontraba presente como posible víctima, decido cambiar mis planes a manera de precaución o por temor. Pero aunque yo no haya ido al almacén, en la fecha prevista se desata un incendio con víctimas. En mi sueño yo era un protagonista que se encontraba en el sitio. En la realidad me convertí en un testigo, pero ausente, ya que nunca estuve allí. Aquí surge la gran duda, si yo pude anticiparme al futuro y

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percibir algo de lo que ocurriría, podría pensar que era algo telepático y pude percibirme a mi mismo en una situación de peligro. Yo sería transmisor y receptor de la información. Pero si en la realidad cambie mi presencia por ausencia y no estuve allí, ¿Cómo me llegó la información? ¿O es que se puede cambiar el futuro?” --“No es que puedas cambiar el futuro, sino que te decides por una sola de las múltiples opciones futuras. Al igual que en un video-juego lo que hay son ‘posibilidades’, ciertas jugadas te conducen a un punto donde te comerá un dragón o te matará un delincuente oculto. Pero en el juego puedes decidir otro camino. Ya no te encontrarás con el dragón o con el delincuente. Claro que no estuviste allí porque escogiste otra opción. Nuestras premoniciones lo que significan es un salto en el tiempo y la posibilidad de observar las consecuencias de una decisión previa. Al cambiar la decisión, o jugada, cambiamos el resultado porque ésta era sólo una posibilidad para nosotros, claro que dentro de un contexto limitado. Algunas opciones son válidas para varios participantes, así que una opción tuya también pudiese haber sido una posibilidad para los demás, por ello cuando tomas una decisión, al igual que una jugada, esa afecta el resultado para ti y no necesariamente para los demás. Es algo como una sala de cine donde se proyecta una película interesante, si tú decides comprar o no una entrada para verla esa es tu decisión, sin embargo muchos espectadores irán a verla, estés tu o no estés allí”. --“Si una persona tiene una premonición, sueño premonitorio, o una simple corazonada de que algo malo le va a ocurrir y en base a esa idea evita las circunstancias y finalmente sale ileso, ¿Podría eso ser considerado como ‘buena suerte’? ¿Por qué algunos presienten accidentes y lo evitan, mientras otros marchan directo a su destino fatal?” --“Cada decisión que tomamos en nuestras vidas está sujeta a influencias, sean estas culturales, de formación familiar, profesional, presión de grupo, religiosa o académica. Estas condicionantes serán determinantes para la toma de decisiones futuras. Mi cuñado lo dice en la siguiente forma ‘la siembra es voluntaria, pero la cosecha es obligatoria’ Si sembraste tomates cosecharás tomates y no maíz. Las otras condicionantes en la toma de decisiones son las circunstancias del momento y lugar. A esto debemos agregar las influencias del medio ambiente y aquellas

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ejercidas por las personas que nos rodean, quienes pueden ejercer una influencia abierta, expresada verbalmente o una influencia oculta que corresponde a la

intencionalidad mental de cada actor. Y es en esta última influencia, la mental, que podemos encontrar las causas de la ‘mala suerte’, especialmente si la intencionalidad es potenciada durante un estado alterado de conciencia. Se diría que la ‘mala suerte provocada’ no se refiere a producir un hecho determinado, sino a ejercer una influencia que logre ponernos en ‘trayectoria de colisión’, es decir, de movernos o inducirnos a una posibilidad con resultado negativo en lugar de mantenernos en la ruta de la posibilidad con resultado positivo (buena suerte)”. --“¿Crees tú que el fortalecimiento de nuestra parte psíquica, bien sea con nuestro propio esfuerzo o con ayuda externa, nos permitiría sobreponernos a los escollos del camino, manteniendo siempre nuestra ruta positiva, sin desviarnos a las otras posibilidades negativas latentes? --“Sin lugar a dudas. Resumiendo, te recuerdo que un evento con resultados negativos o trágicos, tiene que haber figurado entre nuestra paleta de posibilidades aunque no llegue a materializarse. El morir en un accidente de aviación, seguro que no está dentro de las posibilidades de un conductor de camellos en el desierto africano, así como el sufrir una picada de víbora venenosa no está dentro de las posibilidades de un esquimal en el ártico. Pero el fortalecimiento de nuestra parte psíquica que incluye un incremento de la precognición es una gran guía, es la luz que ilumina nuestro camino. Lo contrario es avanzar con una venda en los ojos”. --“Si mal no te entiendo, lo que me dices es que todos tenemos, entre nuestras posibles opciones, una serie de eventos latentes que se podrían materializar o no en nuestro futuro. Estos podrían ser de consecuencias positivas o negativas, pero el que se hagan realidad depende de nuestras decisiones en un momento dado. Esas decisiones pueden estar influenciadas cuando percibimos que algo malo nos ocurrirá, pero pueden igualmente estar libres de toda influencia y si algo ocurriese lo llamaríamos ‘mala suerte aleatoria’, o como algunos dicen, es ‘estar en el sitio equivocado, a la hora equivocada’. Estos eventos no tienen explicación, a menos que apliquemos la teoría del caos y aceptemos que dos partículas atómicas podrían chocar sin que estemos en capacidad de evitarlo o predecirlo. El evento, presenciado

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por esta generación, del choque de un cometa (el Shoemaker-Levy-9) con el planeta Júpiter entra dentro de esta categoría. ¿Por qué chocó contra Júpiter y no contra Urano o Plutón? --“Mira, tengo sobre mi escritorio una bala perdida o fría que cayó en el garaje de nuestra casa durante las celebraciones del año nuevo. Alguien, quien sabe dónde, debe haber hecho un disparo al aire olvidando que las balas que suben vuelven a caer. Para ese momento había un grupo de personas allí en mi casa pero la bala, afortunadamente, no tocó a ninguno de ellos. Pero días después leí en la prensa que una señora saliendo de una estación de Metro, cayó mortalmente herida al ser impactada por una ‘bala fría’. En ambos casos cayó una bala donde había personas, pero los resultados fueron diferentes, ¿Casualidad? --“Yo soy un poco reacio a la palabra casualidad. Mi experiencia personal y la profesional en el campo de la seguridad industrial me dice que son tres las posibilidades de que ocurra un accidente deplorable: La primera posibilidad, que es la más común, es la provocada por irresponsabilidad o temeridad, tal como habíamos comentado anteriormente en el caso del conductor que manejando en estado de ebriedad sufre un accidente. La segunda posibilidad, que es totalmente aleatoria, podría ser el resultado de lo que algunos insisten en llamar mala suerte y que podría definirse con aquel dicho de ‘estar en el sitio equivocado a la hora equivocada’, en fin creo que es algo que se sale de nuestro control. Ayer una noticia en televisión relataba que una casa en Milano, Italia, explotó por fuga de gas y un transeúnte de origen albanés que casualmente iba caminando frente a la casa murió como consecuencia de la explosión y derrumbe. Quién sabe cuántas veces había pasado ese señor por esa calle a esa hora, o quizá fue la primera vez que pasó por allí. ¿Por qué en ese preciso instante, ni antes ni después, ocurrió la explosión que lo alcanzó? Y la tercera posibilidad, que yo llamaría ‘inducida’, podría ser consecuencia de un ataque físico (sabotaje o negligencia culpable) o uno psíquico que induciría a la persona a tomar un curso, decisión o actividad que resultaría perjudicial o le causaría inconvenientes imprevistos o muy negativos y es lo que muchos conocen como ‘pava’ (yeta, mufa, mala suerte). Pero no siempre el tomar una decisión bajo la

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presión de la inducción es sinónimo de mala suerte. En todo momento somos responsables absolutos de nuestras decisiones y sus consecuencias. De las tres posibilidades que serían causales de accidentes o mala suerte, sólo la primera puede ser evitada con certeza si actuamos en la vida en forma responsable, midiendo las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. En cuanto a la segunda, tenemos que reconocer que ellas son impredecibles a menos que tengamos algún tipo de advertencia, aviso o corazonada. La tercera posibilidad podría ser evitada sólo si nos protegemos contra ella tomando conciencia de que es posible una acción mental de un tercero con una ‘intencionalidad’ que nos empuja al abismo de la desgracia. Eso me recuerda un proverbio o una plegaria que dice: ‘Señor dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para ver la diferencia entre ambas”. El diálogo entre los amigos concluyó amablemente y cada uno se retiró a sus actividades normales, quedando en verse nuevamente.

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Capitulo 3 ¿Quienes me atacan?

Un grupo de jóvenes venía caminando a paso lento por los senderos de la selva. La carga de sus morrales parecía hacerse cada vez más pesada y sus cuerpos sudorosos pedían un descanso. Pertenecían a una sociedad de investigaciones de ciencias naturales y tenían que cargar, no solamente con sus utensilios personales, sino también con el equipo de cada especialidad. Carlos, quien pertenecía al grupo de botánicos, estaba a punto de abandonar en plena selva las prensas de madera, entre las cuales se insertaban las muestras de plantas colectadas, pero la idea de que las muestras correspondiesen a nuevas especies desconocidas hacían que continuase soportando el sacrificio. Todo en beneficio de la Ciencia. Cuando faltaba poco para llegar al campamento, Alberto uno de los compañeros, inadvertidamente pisó cerca de una cueva de donde surgió una serpiente. Parece que ella se sintió atacada y reaccionó violentamente causándole una mordedura. Afortunadamente era una de las especies que tiene antídotos y éstos siempre se llevaban consigo en las caminatas de la selva. Aunque el antídoto le evitó una posible muerte, el hecho causó conmoción y un cambio de planes en el equipo. Esa misma noche, sentados alrededor de una fogata, el grupo comentaba que era “mala suerte” haber sido atacado por un animal a quien no se le quería causar daño. Era un hecho similar al de los transeúntes que caminando inocentemente por 57

una calle son atacados y mordidos por un perro. Se les había enseñado, como regla de supervivencia en la selva, que había que evitar acercarse sin protección a cuevas o huecos en árboles y además se debía inspeccionar minuciosamente el sitio donde sentarse a descansar, preferiblemente en una piedra grande y limpia. Los ataques de animales e insectos ponzoñosos eran generalmente la respuesta defensiva del animal que creía ser atacado por un depredador. Lo que es válido para la selva lo es también para la jungla de concreto que es la ciudad. Muchas veces somos atacados sin motivo por un depredador humano y urbano. Una acción inadvertida o descuido de nuestra parte puede generar un ataque en contra. Cuando caminamos por el lugar incorrecto a la hora equivocada podemos ser asaltados y maltratados físicamente. Si cruzamos inadvertidamente una calle podemos ser atropellados por un vehículo. Y lo que es peor, muchas veces las personas que nos rodean en nuestros sitios de trabajo, vivienda o estudio nos atacan injustificadamente sin que hubiese partido de nosotros ninguna acción ofensiva, por lo menos en forma consciente. La mordedura de la serpiente es un ataque físico, como lo es un asalto o el ser atropellado por un vehículo, pero además nosotros estamos constantemente siendo atacados, no físicamente, sino psíquicamente. Las personas que nos rodean nos atacan injustificadamente cuando creen que estamos haciendo algo que les perjudica, algo que interpretan como despojo de algo que ellos creen que les pertenece con carácter de exclusividad, o que los coloca en una situación de inferioridad. Los celos amorosos, la envidia, un aparente desprecio y los celos laborales generan ataques psíquicos sin que nosotros consideremos que estamos haciendo algo malo en contra de esas personas. Es como la reacción agresiva de la serpiente cuando cree que está siendo atacada. Nuestros abuelos siempre hablaron del “enemigo oculto”. Las consecuencias de cualquier ataque físico o psíquico, se sufren independientemente del grado de intencionalidad que pudiese tener el causante o atacante. Por ejemplo, un niño jugando lanza una piedra y ésta por casualidad golpea a otra persona y le causa una herida, aunque esa no fue la intención. En otro caso un adulto también lanza una piedra, pero esta vez con intención o rabia durante

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un enfrentamiento, y causa una herida equivalente. En ambos casos las consecuencias son similares, se produjeron heridas, aunque las intenciones fueron diferentes (accidente y ataque). Los animales irracionales reaccionan instintivamente contra lo que ellos consideran una agresión, pero nosotros los humanos, que sí somos seres racionales, nos detenemos a pensar (antes de reaccionar) sobre la intención de la agresión. Muchas veces los niños jugando nos lanzan objetos que nos pueden golpear o causar algún dolor, pero no podemos reaccionar de igual manera como si hubiesen sido lanzados por un adulto con maldad. Muchas personas entienden que cierto tipo de ataque o accidente no pudo haber sido intencional y se comportan en forma comprensiva y benevolente, otras por el contrario reaccionan en forma animal, primitiva y violenta aunque el ataque haya sido involuntario e inconsciente. Estos últimos (soberbios e iracundos) son las serpientes humanas. Pero hay otros animales, como los perros domesticados, que no siempre reaccionan violentamente, aunque su reacción normal al ser pisado o tropezado por accidente sería la de lanzar, instintivamente una mordedura. Es difícil que un perro al ser pisado por su propio amo reaccione atacándolo, generalmente se quejará y se apartará chillando. La reacción del perro ante el amo es la intermedia entre un animal totalmente salvaje como la serpiente y un animal racional como el hombre. En todo caso, la situación ideal es la de no sufrir ningún ataque, sean estos intencionales o no, porque igualmente padeceríamos las consecuencias. Un extranjero que se encuentra de paso en un país donde hay enfrentamientos bélicos puede morir por un atentado o bomba aunque él no esté involucrado en el conflicto. En esos casos los países siempre recomiendan a sus conciudadanos no viajar a lugares en conflicto, lo cual es una forma preventiva de defensa. Si una persona, a pesar de las advertencias de su gobierno, insiste en viajar a la zona en conflicto estaría actuando de una forma negligentemente culpable y no se trataría de buena o mala suerte. Es como cruzar temerariamente a través de una cancha de prácticas de tiro. La imprudencia no tiene excusas. Jaime estaba un poco desconcertado, sus primeras conversaciones con Adolfo, el médico, y aquellas con su esposa Dora y su amigo Gilberto le daban la

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impresión de estar abriendo una Caja de Pandora6 de donde surgían miles de inquietudes sin respuestas. Se había dado cuenta que la educación que se recibe hoy en día podría ser superior en algunos aspectos técnicos a la que recibieron nuestros abuelos, pero la de ahora carece de lo más esencial que es la preparación para la vida. La falta de un contacto más directo entre profesor y alumno impide la transmisión de la sabiduría de los mayores. Ya no hay ‘maestros’ sino ‘enseñantes’. La vida moderna donde todos andan de prisa hace también que los padres y abuelos no tengan suficiente contacto ni diálogos con sus herederos, a quienes les podrían transmitir sus experiencias de vida. Nadie nos enseña a combatir lo que nuestros abuelos llamaron el mal de ojo que no es más que un ataque psíquico motivado por la envidia, celos o rencor hacia otras personas. Ese mal de ojo es una expresión negativa muy extendida en todo el mundo. Consiste principalmente en una influencia nefasta ejercida por hombres, cosas, animales o situaciones especiales sobre otros hombres de manera intencional o incluso involuntaria. Se creía que los ojos eran el núcleo de donde podían emanar flujos de mal augurio a través de la mirada, especialmente si ésta era penetrante Todos hemos oído alguna vez la expresión miradas que matan las cuales son un signo evidente de un odio interior reprimido pero que origina un ataque psíquico. Nuestros ancestros estuvieron siempre conscientes de que en la vida diaria ocurrían hechos desafortunados sin causa lógica y posiblemente eran influenciados por terceros. El simple hecho de que existan palabras para describir esas situaciones o personas que supuestamente los influencien, es prueba de que estaban conscientes de su existencia. En nuestro idioma se les llamó ‘Aojadores’, ‘Pájaros de mal agüero o aves agoreras’, ‘personas pavosas’ (que atraían la mala suerte), ‘personajes funestos’, ‘aciagos’, ‘cenizos’, ‘yetattores’, y muchos nombres más dependiendo del país o región. En Italia se conocen como ´Getattore´, en Alemania como ‘Pechvogel o Pechbringer’, los judíos los llamaban en Idish ‘Schlemázel’ en Inglés como ‘cursed’, ‘ill-fated’ ‘hapless’ ‘unlucky person’, los vascos la llaman ‘beguizco’. La persona objeto de esos calificativos era apartada socialmente. Muchas
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Según la Mitología Griega, el dios Zeus entregó a Pandora, la primera mujer creada por Hefestos, una caja donde estaban encerrados los bienes y los males de la humanidad.

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veces se atribuía esa condición a los brujos o brujas que se suponían capaces de producir el mal a terceros. ¿Por qué le ocurren cosas malas a la gente buena? En la historia mundial son incontables los pueblos pacíficos que han sido atacados por otros sedientos de poder. La historia está llena de agresores y agredidos. Algunos dicen que somos parte de una cadena de depredadores. ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Son preguntas que se hacen muchas personas. ¿Por qué me atacan? ¿Quiénes me atacan? Las agresiones de las cuales somos objeto a veces se producen sin razón aparente, otras veces son provocadas por nosotros mismos en forma consciente o inconsciente. Los juristas modernos han creado una teoría conocida como la culpabilidad de la víctima. En resumen esta teoría dice que no hay víctimas totalmente inocentes. Esta teoría tiene que ver mucho con la imprudencia, temeridad y la provocación consciente o inconsciente, que hace la víctima a su victimario. Cuando una mujer bien arreglada y con joyas transita sola por un sitio peligroso y es atacada, para los partidarios de esa teoría ella no sería considerada totalmente como una víctima inocente. El estar bien arreglada y con joyas es una provocación para los ladrones, si le agregamos que estaba sola en un sitio peligroso es como agregar leña al fuego. Esta teoría no sólo se refiere a la provocación como tal, sino también a los actos irresponsables que involucran desconocimiento, impericia, imprudencia y temeridad. Un pueblo pacífico que no cuente con soldados es un blanco apetitoso para sus agresores. Hay que prevenir o actuar a la defensiva. Esto es válido para todas las acciones de la vida, incluyendo los ataques personales, sean estos físicos o psíquicos. La mayor parte de ataques, tanto físicos como psíquicos, están ligados a nuestra actitud ante la vida y especialmente nuestro comportamiento ante nuestros semejantes y la forma como ellos nos perciben. Los primeros cristianos, basados en la observación de otras personas en su entorno, establecieron guías prácticas para llevar mejor la vida cotidiana. Si todos las hubiesen cumplido y continuaran cumpliéndolas éste sería un mundo casi perfecto. Ellos se dieron cuenta que toda acción llevaba consigo una reacción. Observaron que ciertas actitudes u omisiones fueron interpretadas como una forma de ataque y

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provocaban una reacción de defensa o contra-ataque. En otras circunstancias muchas personas con su actitud y conducta estaban atacando constantemente a todos aquellos que se interponían en su camino. Esas actitudes o formas de conducta fueron analizadas y la experiencia o enseñanza la resumieron en lo que ellos llamaron los siete pecados capitales. Los llamaron capitales porque de allí derivaban otras actividades contra sus semejantes (otros pecados). Despojados de su origen religioso, podríamos usar ese concepto como una simple guía psicológica para determinar las razones por las cuales somos atacados y simultáneamente las motivaciones de quienes nos atacan. Por lo menos cinco de ellos son fuentes seguras de ataque: La Ira, La soberbia, La Envidia, La Lujuria y La Codicia (Avaricia). Mientras que La Gula y la Pereza producen lo que los militares llaman daños colaterales pero no son una fuente significativa de ataques directos. Vamos a recapacitar sobre cada uno de ellos, no necesariamente en orden de importancia: 1º.- La Ira, procedente del latín “ira”, es una sensación o impulso que se manifiesta como indignación y enojo, apetito o deseo de venganza, o como causa para una acción violenta contra los demás. A la ira se le conoce también como furia, rabia, cólera, arrebato, saña, coraje, rencor. La ira, en principio, no es más que un mecanismo o instinto de defensa del individuo para su supervivencia y la de su especie. De no existir ese sentimiento, el ser humano hubiese sucumbido a sus depredadores y posiblemente desaparecido de la faz del planeta. Sin la reacción de ira, el animal humano sería un ser totalmente indefenso, este impulso se hace presente ante la disyuntiva de pelear o huir. En esos casos el temor compite con la ira. Cuando en nuestra mente brota la sensación de ira o rabia, nuestro metabolismo corporal cambia a una situación de combate y entre otras reacciones, se segrega más adrenalina, nuestros vasos sanguíneos se contraen para evitar hemorragias, nuestro corazón acelera sus pulsaciones, producimos endorfinas que suprimen el dolor y el ritmo respiratorio se incrementa. Las investigaciones de biólogos sobre la conducta agresiva han determinado que se produce un complejo proceso en el cerebro que puede ser temporal o permanente (enfermedad mental).

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En ese proceso juega un papel importante la secreción de hormonas esteroides como la testosterona y los gluco-corticoides. La segregación de adrenalina puede ser adictiva en el sentido que las personas violentas disfrutan los efectos de esta hormona, como lo disfrutan también aquellos que practican deportes extremos o a los que les gustan las películas de terror y suspenso. Pero esa misma ira, cuando se manifiesta en una situación que no sea la reacción natural de defensa, es una distorsión y se convierte en una exacerbación negativa del instinto primitivo. Cuando ciertos individuos sobrepasan los límites naturales se convierten en casos patológicos que podemos describir como individuos iracundos o violentos. Los psicólogos los describen como individuos de un temperamento violento y antiguamente eran tildados de personas biliosas o malhumoradas. Los amigos los consideramos como un "cascarrabias”. Los violentos no reaccionan como un ser normal, en ellos cualquier acción puede ser la chispa que desencadena una explosión. Sus reacciones pueden variar desde un insulto hasta un ataque mortal. Estas son generalmente desproporcionadas y muchas veces injustificadas. Son como las serpientes o escorpiones que inyectan su veneno mortal a la menor provocación. Esas reacciones desproporcionadas pudieran ser, en algunos casos, indicios de problemas mentales. Los animales domésticos, como los perros y gatos, han sido entrenados por el hombre para reducir su violencia natural de fieras y llevarlos a niveles de convivencia, aunque en algunos permanece el instinto y cuando menos se lo espera atacan incluso a su amo. Nuestra mejor actitud ante la violencia y los iracundos sería evadirlos y no provocarlos al igual como hacemos con animales ponzoñosos. Esa evasión nuestra es una defensa preventiva. Lamentablemente hay circunstancias donde esa evasión no es posible, muchas personas por razones familiares o económicas están obligadas a convivir con individuos iracundos. Estos pegan y maltratan a sus hijos o mujeres por cualquier motivo insignificante. Son muchas las mujeres que han muerto a manos de un marido despiadado y muchos los ciudadanos que mueren por la violencia de iracundos funcionarios policiales. Nuestra sociedad actual es mucho más violenta que la de nuestros abuelos. Esto se debe en gran parte a la contribución aportada por los medios de

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comunicación audio-visuales. Hay personas ingenuas que opinan que las películas o la televisión no tienen tanta influencia sobre los niveles de violencia.

(Afortunadamente muchos estudios serios de Universidades y Gremios Profesionales en los EE.UU. han demostrado lo contrario). Pero sin recurrir a estudios rigurosos es fácil darse cuenta que hay cosas que demuestran su influencia, la primera es el profundo desprecio por la vida humana que se observa continuamente en las películas o series, donde se eliminan físicamente los adversarios. Pero lo peor no es la eliminación física dentro de un contexto, guión o libreto, sino la aniquilación física sin razón aparente que se observa en los cortos de promoción de futuros programas. En las promociones no se resalta que los protagonistas sean actores de primera ni el valor de la producción, sino que se invita al espectador a ver el programa proporcionándole unos cuantos segundos de disparos y sangre, no importando la razón o motivo que condujo al hecho, es simplemente violencia pura. Por algo los productores de Hollywood dicen que toda película debe tener escenas de sexo y violencia para que sea exitosa. Un amigo me decía que las promociones de programas disponen de muy poco tiempo para invitar al espectador a presenciarlos y que buscaban ofrecer al televidente algo atractivo, ya que para ellos es muy difícil narrar la trama de un programa en sólo 10 o 20 segundos, así que con tan poco tiempo lo más fácil de mostrar es lo que no necesita mucha explicación como son escenas de sexo y violencia. Aún en las promociones de programas cómicos donde no se puede mostrar todo lo que antecede a las situaciones risibles, se promocionan cortas escenas de violencia cómica o algo sexual de doble sentido En una gran cantidad de series y películas de televisión se trata de justificar la eliminación física y los espectadores terminan aceptando como algo normal el deshacernos de las personas que nos estorban. Los soldados deben arrasar con sus enemigos, los policías deben eliminar a los ladrones, los espías deben dar de baja o desaparecer a sus adversarios, los traficantes de drogas deben suprimir a los que se oponen a sus negocios y en muchos casos los políticos eliminan también a sus oponentes. En un estudio de la PTC (Parents Television Council en USA) después de analizar un período de dos semanas de programas en cada año del 98 al 2002 llegaron a la conclusión que la violencia en la TV para el 2002, comparada con el 98,

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se había vuelto más gráfica, con uso más frecuente de pistolas y otras armas, se mostraba más sangre en escenas violentas y hubo más asesinatos y escenas de muertos en los programas. En el mismo reporte se dice que las escenas de violencia se incrementaron en un 149% durante el horario estelar (prime time) que es cuando las familias ven más televisión (7.00 p.m. a 10.00 a.m.). Al parecer mucha gente del público acepta que eliminar a sus adversarios es algo normal, tanto como apartar una piedra del camino. Hemos llegado a un punto en que se quiere re-escribir la historia y justificar el holocausto judío, el holocausto armenio, la masacre de Nanking y otros casos similares. Estamos formando futuras generaciones de guerreros a lo cual contribuyen además de las series de televisión y las películas, los “videojuegos”. Estos últimos, casi sin excepción, incluyen como objetivo la eliminación física del oponente. Estamos creando una generación de eliminadores (como en las películas de Terminator) y podríamos llegar a un punto en el cual se considere normal eliminar a todos los que están delante de nosotros haciendo fila para comprar un boleto de cine. Por eso les pregunto a los ingenuos, si según ellos la televisión o el cine no tienen tanta influencia en el comportamiento humano ¿Por qué se usa para la publicidad? ¿Es posible que personas que diariamente ven televisión en un promedio de dos horas o más, sean inmunes a cualquier sugerencia o indicación? Los resultados y mediciones de las campañas publicitarias comerciales con gran incremento en la venta o penetración de un producto, son incontestables, lo cual indica que sí, en efecto, la televisión y el cine son medios que influyen en el consumidor o espectador. Lo que no se podría entender es que se niegue la influencia de estos medios en la violencia, mientras que se acepte la influencia sobre los hábitos de consumo. Son muchos los países que han prohibido la publicidad de bebidas alcohólicas en la televisión y sin duda esa prohibición no ha sido un capricho, sino el resultado de serios estudios sobre la influencia de la publicidad televisiva en los hábitos de consumo de alcohol y por ende en el incremento de accidentes y crímenes. Otro tanto se ha dado en muchos países al prohibir la propaganda del uso del tabaco, por los daños a la salud ¿Por qué será?

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Las generaciones más viejas vieron sólo un poco de violencia en las películas de vaqueros, piratas o en algunas de guerra y eso probablemente una vez a la semana (suponiendo que fuesen todas las semanas al cine). La Academia Norteamericana de Pediatría en un estudio muy serio dice que actualmente si un niño o adolescente dedica dos horas diarias a ver televisión, para el momento que egrese de su escuela primaria habrá sido testigo de 8.000 asesinatos además de otros 10.000 actos violentos y lo que es más grave es que determinaron que el 73% de los actos violentos no son castigados en los mismos programas y al ser actos impunes se aceptan como algo que imitar, ya que no hay nada que perder. En muchos casos la violencia se presenta en los dibujos animados donde los niños no ven las consecuencias de un acto violento. A los caracteres o personajes de esos “cartoons” les ocurren las más disparatadas agresiones y luego continúan con la trama sin siquiera un rasguño, como si no hubiese pasado nada. Igual acontece con los héroes de las series, que son objeto de los más variados ataques violentos de sus enemigos sin que sufran el mínimo daño. Lo anterior, según otros estudios, produce dos resultados, el primero es que los niños perciben la violencia como segura, graciosa y que no produce daños permanentes. El segundo es que les enseña que la violencia es un medio para resolver conflictos y también que después de ocurrir todos esos actos violentos, de alguna manera, todos se despiertan tranquilamente en sus casas al día siguiente. Cuando se ha estudiado las reacciones en adolescentes y adultos se determinó que el espectador se “desensibiliza” ante la violencia y además se ha descubierto un hecho importante que es el fenómeno del “aprendizaje observacional” que distingue entre la adquisición de una conducta y su ejecución. De modo que lo aprendido u observado puede ser almacenado y ejecutado posteriormente si se presentan las circunstancias apropiadas. Sin duda que la violencia no es nada nuevo, se trata más bien de un problema de cantidad y calidad. El grave problema es que hoy en día hemos terminado aceptando la violencia como un patrón cultural y vemos de lo más natural que en las películas se ofrezca al espectador un baño continuo de sangre, lo cual genera un profundo desprecio por la vida humana. La violencia, al igual que la pornografía, es como las filtraciones de agua o de aceite, comienzan por una gota hasta convertirse

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en torrentes que destruyen las construcciones o los aparatos. Para ambas hay que establecer un límite sin tolerancias. Antiguamente se consideraba a los soldados que habían estado en combate como veteranos de guerra y se decía que habían recibido el bautizo de sangre. Para ellos el horror de la muerte, los cadáveres, la sangre esparcida por todas partes y la putrefacción era algo natural y tolerable, no así para el resto de la población. Hoy en día todos hemos llegado a ser también “veteranos de combate”, porque hemos visto los más escalofriantes horrores y hemos perdido el respeto por la vida humana. Afortunadamente la televisión y el cine no tienen olores, porque de ser así casi todos los hogares estuviesen hediondos a cadáveres putrefactos. Es raro cambiar de programa y no encontrar alguno o varios canales que en el preciso momento de sintonizarlos nos muestran un hecho violento. La violencia en los medios ha entrado en un círculo vicioso conocido como el “rating”. Luego de haber acostumbrado al público a las escenas violentas aducen ahora que eso es lo que quiere el público. Los patrocinantes comerciales de publicidad también prefieren colocar sus anuncios durante programas que tengan mayor audiencia, lo que a la larga significa aquellos que ofrezcan violencia, y así continúa el proceso como el perro tratando de morderse la cola. No podemos extendernos sobre el punto de la violencia y la ira, sobre este tema se han escrito muchos libros completos y el mismo llena miles de páginas en Internet. Lo importante dentro del contexto que nos ocupa, es que hoy en día estamos sujetos a mayor violencia, cuantitativa y cualitativamente, lo cual hace que seamos atacados con mayor intensidad y frecuencia, mentalmente. La ira, tiene un hijo predilecto que se llama odio (aborrecimiento, rencor, inquina, xenofobia, animosidad, aversión), además de dos nietas (hijas del odio) que son la venganza (hostilidad, tirria), y la humillación (desprecio, desdén, burla, vileza, degradación, ignominia). Según el decir popular “no hay nada más fuerte que el odio”. Los arrebatos de ira, cólera o rabia son momentáneos pero dejan sembrada la semilla del odio y la gente continúa rumiándolo. Luego, como consecuencia, surge la venganza y de ella deriva la humillación. Tanto el odio, como la venganza y la tanto física como

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humillación, marchan juntas de la mano. Ellas dan origen a las guerras entre pueblos o vendetta entre familias. Cuando las personas buscan venganza, pero se sienten impotentes para lograr sus objetivos por ellos mismos, no dudan en recurrir muchas veces a los servicios de terceros, sicarios en el plano físico y brujos o hechiceros en el plano mental o espiritual. No siempre debemos ver la ira sólo en las otras personas y vernos nosotros como víctimas. Nosotros estamos también sujetos a los arrebatos de cólera o ira, que pueden convertir a otras personas en nuestros enemigos al sentirse tanto atacados como vejados. ¿Quién puede lanzar la primera piedra? ¿Quién no ha tenido alguna vez un arrebato de ira? La paciencia y temperancia son los antídotos contra la ira. No son fáciles de lograr, pero si todos en cierta medida fuésemos menos violentos, más pacientes y tolerantes podríamos hacer un mundo mejor. El odio, sentimiento negativo, y el amor como positivo, son dos de las emociones más fuertes en el ser humano. Sólo uno de ellos es capaz de anular al otro. Los romanos tenían un dicho “Omnia vincit amor” (El amor todo lo vence)
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2º.- La soberbia (del latín superbiam) u orgullo (altanería, arrogancia, jactancia, petulancia, intemperancia, ínfulas, megalomanía, engreimiento, vanidad, pedantería) consiste en una estima exagerada de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor. La soberbia tiene una prima que se llama la prepotencia o dominación. El soberbio no ataca en forma directa tanto como el iracundo o violento, más bien podría generar ataques en su contra al despertar recelos en los que le rodean. El soberbio no acepta estar en segundo plano y en busca de la cima se convierte también en atacante. Es común que el soberbio cuando se encuentra insertado en una organización piense que a él le corresponden las posiciones de mando. Hará cualquier cosa para lograrlo y quien se interponga en su camino será considerado como un enemigo. El soberbio es arribista y trepador. A veces la soberbia se combina con la ambición o codicia produciendo una mezcla fatal. Si en una compañía hay una plaza vacante a ocupar en una posición superior y ésta no le es
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Virgilio (Eglogas, X, 69)

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asignada al soberbio sino a otra persona, que por alguna razón tiene más méritos, el soberbio la interpretará como una injusticia ya que para él no hay otro que la merezca y esa otra persona pasará a ser su enemigo. Tratará de sabotearle el trabajo al colega que fue ascendido y se negará a colaborar con alguien que a su juicio “le arrebató” lo que le pertenecía. Igual ocurre en relaciones de parejas en las cuales el soberbio o soberbia consideran que determinada persona debería ser su compañero (a) y no aceptan de buen grado que otra persona, considerada por ellos “inferior” los desplace. El soberbio siempre quiere tener la razón, los demás son los equivocados. No hay nada peor que un soberbio al volante de un vehículo, según él todos deben apartarse y cederle el paso y como no siempre ocurre así, se tornan agresivos y causan accidentes. Todos nosotros hemos tenido algo de soberbia en algún momento de nuestras vidas, pero si logramos controlarla no hay problema. Los grandes choques o enfrentamientos se producen entre dos personas cuando ambos son soberbios y ninguno de ellos quiere ceder ante el otro. La riqueza, con contadas excepciones, trae consigo la soberbia y los ricos muchas veces abusan de su poder humillando a los demás, para ellos los otros están allí para servirles. Además del poder económico, el poder político generalmente viene acompañado también de soberbia. De allí se origina la discriminación entre reyes y súbditos, nobles y plebeyos, gobernantes poderosos e iluminados y gobernados sometidos. La soberbia y los caprichos van de la mano. El paternalismo de algunos gobernantes hace que actúen soberbiamente como si ellos fueran los únicos que saben lo que les conviene a sus gobernados. Todos los gobernantes con poderes absolutos son

extremadamente soberbios. Ellos se creen los únicos dueños de la verdad. Y es en esos gobernantes donde mejor se observa una variante de la soberbia conocida como megalomanía o delirios de grandeza. La expresión máxima de la soberbia nos la brinda la historia durante el reinado de Louis XIV en Francia (Le Roi Soleil) quien impuso el absolutismo como forma de gobierno. Cuando ese señor se despertaba en la mañana había un grupo de gente poderosa a su lado para presenciar su despertar considerado como la primera salida del sol (Petit levèe), posteriormente se trasladaba a un gran salón donde le esperaba la Corte (ociosa) en pleno para

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presenciar su gran despertar o la gran salida del sol (Le Grand levée). Allí las princesitas o condesitas se disputaban el gran honor de calzarle unas pantuflas o ponerle su chaqueta. Según los reyes su poder absoluto era de origen divino e incontestable. Pero a veces la soberbia se devuelve como un boomerang contra los dictadores, tal es el caso de Adolfo Hitler quien por soberbio no aceptaba las recomendaciones de los generales de su estado mayor y una serie de errores sobre los cuales nadie podía advertirle lo llevó a la derrota y a su pueblo al sufrimiento. La soberbia hace que las personas olviden que son simples mortales sujetos a cometer errores. El famoso general de los Estados Unidos, Douglas Mac Arthur vencedor en la Segunda Guerra Mundial hizo que su soberbia sirviese para la derrota de los Estados Unidos en la Guerra de Corea. Afortunadamente el presidente Truman no aceptó la sugerencia de McArthur para lanzar una bomba atómica en Corea del Norte con el objetivo de evitar su derrota. En tiempos más antiguos, para evitar que la soberbia entorpeciera las funciones de estado de los recién nombrados emperadores romanos, durante los desfiles triunfales le colocaban un esclavo a su lado que les repetía constantemente al oído que esas eran glorias pasajeras. Es por la soberbia que se han originado las grandes discriminaciones sociales y las violaciones a los derechos humanos. Por soberbia en la India los poderosos Brahmanes, casta dominante, han estado despreciando y vejando a los Parias la clase inferior a quienes les ha estado vedado ascender en la escala social. La dominación de la “raza Aria” objetivo de Adolf Hitler llevó al mundo a los más altos niveles de matanzas durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el holocausto judío entre ellas. Por la misma razón se originó la discriminación racial en los Estados Unidos y el Apartheid en Sudáfrica, donde el grupo de blancos sajones dominantes se consideraba superior a los negros nativos. En la época de la colonización española e inglesa en el continente americano, se consideraba que los esclavos negros “no tenían alma” y cuando los transportaban en barcos eran declarados como “fardos de mercancía”. La mayoría de las guerras interreligiosas tiene su base fundamental en la soberbia, porque se supone que un solo grupo es el que tiene la razón (los dueños de la verdad) y que debe imponerla a los demás (los equivocados). El concepto fundamentalista de la Guerra Santa, (Yihad) proclamado

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por algunos musulmanes, tergiversando el texto completo de un versículo, es un acto de soberbia según el cual los “infieles” deben aceptar la forma de pensar del Islam o ser destruidos. Esto no es muy diferente a la persecución de “los herejes” durante el comienzo del cristianismo. Todo aquel que “no aceptara” el dogma impuesto era etiquetado de hereje y como tal perseguido y aniquilado. Incluso el castigo físico que se imponía aquí en la tierra tendría además supuestas repercusiones en el más allá al condenarlos mediante un "Anatema” o “Excomunión” a ir directo al infierno. La guerra entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte es otro ejemplo de soberbia. La guerra de Kosovo y Serbia entre creyentes musulmanes y cristianos fue un acto de soberbia de ambos contrincantes. La guerra constante entre musulmanes Chiítas y Sunitas dentro de Irak y anteriormente entre Irak e Irán, es otro ejemplo de soberbia. Es difícil de entender como ambos grupos creyentes del Corán, adoradores de Alah y respetuosos de Mahoma, peleen entre sí por orgullo y soberbia. Las antiguas Cruzadas fueron guerras con dos ingredientes, el primero la soberbia y el segundo la codicia. Muchas de las luchas internas que se desarrollan actualmente dentro de algunos países tienen como constante la soberbia que hace que un grupo (que se auto-considera superior) quiera imponer sus deseos, forma de pensar y de vivir, a los demás. La experiencia de los Talibanes en Afganistán es un modelo claro de esa conducta. La soberbia siempre se disfraza de una “causa justa”. Lo más curioso es que muchas veces dos grupos se enfrentan y ambos persiguen los mismos ideales u objetivos, pero la soberbia les impone diferentes puntos de vista que ellos consideran más importantes que el objetivo final. Es como si dos personas ven una vaca, el uno de frente, el otro por atrás. A fin de cuentas, es la misma vaca pero podrían pelear indefinidamente porque uno dice que tiene cuernos y el otro que tiene rabo. La soberbia no les permite aceptar un punto de vista diferente. La imagen de un Don Quijote de La Mancha atacando con su lanza a un molino de viento, sería la caracterización ideal de la soberbia. El soberbio ataca a todo aquello que considera opuesto, rival, o que no está bajo su mando o control, aunque la realidad sea otra. Para él, lo importante es sólo aquello en lo que él cree, su percepción, ya que los demás no estarían en capacidad de ver lo que él ve. Es el único dueño de la verdad y los otros están equivocados o confundidos. Hay un chiste

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en el cual un amigo le reclama a otro su soberbia al negarse a discutir ciertas cosas con el grupo y entonces este le responde: “¿Cómo voy a discutir con ellos?, ¡si no me llegan ni a la rodilla!” Aunque es conveniente demostrar cierta humildad cuando estamos en posiciones ventajosas para no generar envidia ni ataques en contra, no debemos llevar la humildad al extremo de convertirla en sumisión cuando estuviésemos en desventaja. El ser humano es culpable de su desgracia cuando acepta ser sometido sin reaccionar. Hace falta una pizca de orgullo en forma de dignidad, porque el soberbio nunca estará totalmente satisfecho y siempre querrá más de sus subordinados, nunca sus cabezas estarán lo suficientemente inclinadas y el soberbio se mantendrá buscando satisfacer sus más mínimos caprichos a costa de los otros. La esclavitud es la hija predilecta de la soberbia. Aparte de los ataques físicos o acciones de sabotaje que pueda efectuar un soberbio, él también nos ataca psíquicamente cuando su mente siempre está buscando estar “a cargo” o “al mando” y en términos generales buscando imponerse sobre los demás. Un animal, el pavo real, ha sido tomado como símbolo de la jactancia, arrogancia o vanidad (sinónimos de la soberbia). Se ha creado el verbo ‘pavonearse’ como un símil del pavo cuando expande sus bellas plumas. La sociedad de consumo actual nos quiere convertir automáticamente en soberbios, vanidosos o jactanciosos. ¿Qué cosa es la moda? Los que tienen la oportunidad de usar la ropa o adornos de moda se pasean jactanciosamente ante los demás. Son orgullosos e infatuados. Cambiar el vehículo que se tiene, en perfecto estado de funcionamiento, por un nuevo modelo es simplemente por orgullo. Hacer fiestas pomposas con derroche mientras millones de personas padecen hambre, es por orgullo. Las mujeres hoy en día se someten a múltiples operaciones de cirugía estética para tener el busto o los glúteos más grandes y eso lo hacen por orgullo o vanidad (algunas mueren en el intento). El consumismo se basa en la explotación de los instintos animales del ser humano incentivando su orgullo, vanidad o arrogancia, y utilizando la envidia como un motor, mientras que los induce a obtener más riqueza (ambición) para satisfacer sus caprichos. Todos aquellos que se interponen en el camino son víctimas en potencia.

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3º.- La envidia es aquella sensación o emoción experimentada por quien desea intensamente algo poseído por otro. La base de la envidia es el afán de poseer y no el deseo de privar de algo al otro, aunque si hubiese algún objeto único disponible, la privación del otro es una consecuencia necesaria. La envidia es hermana gemela del egoísmo (egolatría, avidez). Un niño educado en forma egoísta, que sólo piense en satisfacer sus caprichos, llegará a ser un adulto que hará uso de todos los recursos, legales o ilegales, éticos o anti-éticos, morales o inmorales para lograr sus objetivos de satisfacción personal. Es lo que los sajones llaman un “taker” (alguien que sólo busca tomar para sí lo que se le antoje). La envidia es una distorsión del instinto primitivo de imitación que es la clave del progreso humano. El deseo de emulación nos incentiva a mejorarnos y a superarnos. El aprendizaje se basa en un proceso de imitación. De no existir ese deseo de imitación en el ser humano, todavía estaríamos viviendo en las cavernas. El progreso se basa en la superación y no en el conformismo. La envidia, si la entendemos como emulación o incentivo, no es mala en sí misma, no creo que exista una persona que no haya sentido envidia en algún momento de su vida. Como un estimulo, acicate o incentivo sería positiva en la búsqueda de otros niveles, pero su distorsión a niveles de egocentrismo y autosatisfacción o gratificación la convierten en un terrible mal social. Un viejo adagio decía “Siempre pensamos que el jardín del vecino es más verde que el nuestro” Partiendo de ese principio se crea una gran insatisfacción porque las personas siempre desearán algo mejor a lo que tienen, aunque siempre llegará el momento en el cual se den cuenta que el jardín del vecino es tan verde como el suyo. No hay envidia sin deseo. Es decir que la envidia sería hija del deseo. El hombre en estado natural tiene ciertos deseos producto de necesidades. La distorsión o exacerbación de esos deseos es lo que constituye el problema. Si no existiese envidia no habría ladrones porque ellos no tendrían interés en nuestras posesiones. Tampoco habría adulterio por las mismas razones. En el antiguo Testamento Judeo-Cristiano, a fin de organizar al pueblo judío y que éste se comportase más civilizadamente, Moisés impuso unos mandamientos o leyes. Uno

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de esos mandamientos, el Décimo y último, decía que “No desearás la casa de tu vecino, ni su mujer, ni su campo, ni su servidumbre (esclavo o esclava), ni su buey, ni su asno, ni lo que sea de tu vecino” lo cual significa que desde la antigüedad, la envidia como deseo reprimido y latente creaba problemas sociales. El mandamiento no dice “No tomarás posesión de” sino simplemente “No desearas....” Así que el mandamiento en cuestión partía de la supresión del deseo, porque de ser cultivado se convertiría en acción en detrimento de los semejantes. Lo mejor era eliminar el problema en su inicio, es decir a partir de la “intencionalidad” de poseer lo ajeno. Un amigo me mandó por e-mail el siguiente consejo: Vigila tus pensamientos, porque se convierten en palabras, vigila tus palabras porque se convierten en acciones, vigila tus acciones porque se convierten en hábitos, vigila tus hábitos porque se convierten en carácter, vigila tu carácter porque se convierte en tu destino. En las culturas occidentales, especialmente la norteamericana, la sociedad incentiva y premia a sus individuos por ser “ganadores” y “poseedores” no importando cómo se gane y lo que ocurra al perdedor. Hay que llegar a la cúspide aunque sea trepando sobre los cadáveres de los rivales. En algunas personas la constante frustración por lo no alcanzado se convierte en simple resignación y aceptación, mientras que en otras se potencia su envidia porque es otro quien tiene lo que él quiere. A lo anterior habría que agregar que la promoción continua de valores consumistas, cuyo único mensaje es el de satisfacer “necesidades creadas”, sólo logra potenciar el egoísmo y la envidia a niveles que eran insospechados para las generaciones precedentes. El problema es sencillo, anteriormente había -- al igual que hoy en día-- muchas personas con carencias y necesidades insatisfechas, pero nadie estaba recordándoles constantemente el hecho de que ellos no tenían determinado bien o producto. Muchos son los que con orgullo o soberbia sonríen mientras se pavonean mostrando o exhibiendo a otros su nueva adquisición material, como si estuviesen diciéndoles mentalmente “fíjate lo que yo tengo y tú no”. La publicidad, especialmente la televisiva hace algo similar, en un constante “efecto demostración” para incentivar el natural instinto de posesión del ser humano. Antiguamente la gente era, como dicen algunos, “pobres pero conformistas” y además muchas religiones aseveraban que la pobreza era un mérito. El nivel de

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insatisfacción y frustración era mínimo, incluso esos sentimientos eran disminuidos por el hecho de que siendo pobre se estaban acumulando méritos para ir al cielo o paraíso por toda la eternidad. La gente tomó muy en serio aquello de que “el cielo era el reino de los pobres”, pero la situación ha cambiado, ahora se nos quiere vender la idea de que hay que tener bastante dinero para comprar el boleto de entrada al paraíso celestial. Hoy en día el ser pobre o tener carencias y necesidades incluye además la frustración de que se lo estén recordando cada momento, o se lo estén “restregando en la cara”. El gran público ha comprado la idea de que la obtención de bienes materiales es sinónimo de felicidad y, por contraposición, el hecho de no tenerlos es sinónimo de amargura e infelicidad. Incluso se ha llegado al punto de considerar a las otras personas como una posesión y no como una relación. La publicidad constante, persistente y repetitiva en todos los aspectos de la vida nos ha convertido en “consumidores” en lugar de “habitantes”. Y los países dejaron de serlo para convertirse en “mercados”. Esa publicidad que se inició como una información de las ventajas de algún producto y que era beneficiosa porque permitía al usuario comparar calidades y hacer la mejor escogencia, se ha convertido en una ciencia que tiene técnicas propias para prácticamente “obligar” o “inducir” a las personas a consumir lo que ellos ofrecen. Lo peor que han descubierto y que están aplicando los publicistas es el llamado “recall”, que básicamente es lograr que los consumidores “recuerden” el aviso o propaganda de sus productos. Como nuestra memoria de corto plazo nos hace olvidar todo aquello en lo cual no estamos focalizados, ellos recurren a la repetición constante y han determinado que, a fin de recordar su publicidad, las personas deben escucharla o verla por lo menos quince veces en un día. De allí el tremendo bombardeo publicitario que en cierta forma es un ataque psíquico. ¿Cómo hacer para que las personas constantemente acechadas por el mensaje de compre...compre...compre, no comiencen a sentir envidia por aquello que no tienen? Cuando los individuos para lograr sus propósitos, perciben que hay personas que se interponen en su camino, no vacilarán en apartarlos o usarlos para luego desecharlos. Están ciegos por la envidia. Para los envidiosos y egoístas su objetivo, la satisfacción plena de sus deseos, justifica los medios para lograrlo; lo que a final

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de cuentas incluye un profundo desprecio por el prójimo. Se ha creado una generación de frustrados que por envidia a lo que otras personas han logrado actúan como si hubiesen sido despojados ellos de algo que les correspondía. La sociedad moderna no busca igualdad de oportunidades sino igualdad de resultados. Se nos muestra con lujo de detalles la vida de los “Ricos y famosos” como un ejemplo a seguir. Vemos como los artistas o deportistas que han logrado el éxito, fama y fortuna modificaron sus patrones de vida y conducta, cambian la casa por una mansión, los autos normales por autos exclusivos y ¿Por qué no? Cambian la pareja por una más joven y hermosa, porque para ellos todos son “artículos de consumo”. Los valores inculcados hacen que las personas se comporten como niños malcriados que al no permitírseles el uso de algún objeto, reaccionan golpeando lo que les rodea o baten contra el piso lo que tengan a mano. La envidia combinada con el orgullo y la ostentación hacen que personas gasten lo que tienen y lo que no tienen para lograr sus objetivos. Recientemente una noticia decía que el famoso boxeador Mike Tysson se había declarado en quiebra, después de haber malgastado la bicoca de trescientos millones de dólares. Lamentablemente, los deseos no satisfechos potencian la envidia y hacen que el hombre actual no sólo sea objeto de mayor violencia física sino también de mayor violencia psíquica. Nuestros abuelos estaban muy conscientes de las consecuencias negativas de la envidia y por ello no daban a terceros muchos detalles sobre su vida privada o sus proyectos. Cuando los saludaban, a la pregunta de ¿Cómo estás? respondían con un ‘así, así’ o ‘más o menos’, todas frases que no indicaban que la persona estuviese muy bien para no generar envidias. Los detalles de nuevos negocios o proyectos no se revelaban, ni aún a los más íntimos, hasta último momento “para que no se cayeran”. Lo curioso es que todavía eso tiene aplicación, muchos nos hemos dado cuenta que cuando alardeamos de lo bueno de un posible negocio, adquisición, compra o proyecto estos se caen aparentemente sin razón, pero seguramente debido a un ataque psíquico de envidia. La envidia pone en movimiento los mecanismos para satisfacer cualquier deseo reprimido. Los budistas refiriéndose al deseo dicen que es un “hueco negro” que nunca se podrá llenar. El intenso deseo de poseer lo ajeno, crea una

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“intencionalidad” en el plano psíquico que se opone a la intencionalidad de otros e impide su realización. (Décimo Mandamiento). La envidia es tan mala que los envidiosos prefieren que se pierda o dañe un objeto antes de que el mismo sea poseído por otros. No lo ocultan cuando dicen “Si no es para mí, no es para nadie”. Y parece ser un sentimiento tan intenso que la gente decía “está verde de la envidia”. El sentimiento opuesto a la envidia y que sirve para contrarrestarlo es la caridad. La influencia de los deseos a nivel psíquico ha sido estudiada por muchas agrupaciones budistas, especialmente por las tibetanas y también han sido analizadas por los sabios de la religión Hindú. En los entrenamientos a los cuales se someten los “místicos” de casi todas las religiones, se presenta como factor común la “renuncia al deseo”. Esto pareciera ser una paradoja, porque por una parte se entrenan para lograr muchas cosas que todos nosotros quisiéramos, pero por la otra “renuncian” a la mayoría de ellas. En el fondo esta “supresión del deseo” tiene una razón lógica y es que estando la persona en capacidad de lograr muchas cosas, por la potenciación de su intencionalidad, no se sabe si estos deseos al cumplirse, producirán los beneficios perseguidos, o si por el contrario se devolverán como un boomerang contra la persona misma. Es difícil establecer el límite hasta dónde llega un deseo racional y dónde comienza un “capricho”. Por eso los antiguos decían que lo peor que podría ocurrirle a una persona es que se cumplieran todos sus deseos y un ejemplo claro es la fábula del Rey Midas, quien deseó que todo lo que tocase se convirtiese en oro para ser el más rico del mundo, y luego murió de hambre porque los alimentos que tocaba para comerlos se convertían también en oro. 4º. La Lujuria. Esta palabra define un deseo irrefrenable o incontrolable por la satisfacción sexual. Es la distorsión del principio de sobrevivencia de la especie que para su reproducción hace uso de la atracción sexual. El ser humano requiere de estímulos que lo incentiven a su procreación, algunos son químicos como las feromonas y otros son visuales. Todo lo que sea estimulante entraría en el campo de lo erótico y ello moderadamente es positivo. El embellecimiento de las hembras de la especie y el fortalecimiento de los machos son estímulos para atraer sus parejas, así como lo son muchas otras cosas que preceden al ritual del apareamiento entre las cuales están los bailes, canciones y muchas acciones consideradas románticas.

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Después que los individuos logran experimentar la satisfacción sexual por medio del orgasmo, éste sirve de refuerzo a la conducta del apareamiento e incentiva su repetición. Pero la lujuria persigue solamente el placer ligado a la satisfacción sexual sin vincularlo a la procreación o perpetuación de la especie, es el placer por el placer mismo. El ser humano en condiciones desfavorables de arduo trabajo y condiciones climáticas adversas no dispone de muchos ratos de ocio y su prioridad es la supervivencia. Cuando las condiciones son óptimas y no tiene que preocuparse por las necesidades básicas, aumenta el ocio y con él se incrementa la lujuria. Por ello la historia nos señala que en las altas capas sociales de los antiguos imperios predominaba el ocio y la lujuria con sus correspondientes aberraciones. Hoy en día ocurre algo similar entre los extremadamente ricos y famosos, sean esos artistas, deportistas o políticos. La lujuria, al ser un deseo incontrolable e irrefrenable, trae consigo muchos males sociales. Los abusos de menores y de personas subordinadas es uno de ellos con los cuales los individuos buscan solamente satisfacer su apetito sexual sin importarle los sentimientos ajenos ni los daños que puedan causar. La lujuria antiguamente era algo que se presentaba mayormente dentro de las élites palaciegas o entornos reales donde muchas personas estaban ociosas y buscaban todo tipo de placeres. Pero hoy en día la lujuria se ha difundido a todos los estratos sociales, es la madre de la gran industria de la pornografía que es un tipo de negocio que explota los deseos sexuales insatisfechos de muchas personas. Pero no sólo explota los deseos insatisfechos ya existentes sino que crea “nuevas necesidades” para un mercado de consumidores potenciales. Eso es una nefasta combinación de la lujuria del consumidor con la codicia del productor. Cuando alguien justifica la lujuria, justifica también la proliferación de conductas sexuales aberrantes. Las enfermedades de transmisión sexual han sido potenciadas y difundidas a niveles insospechados porque la lujuria se ha comenzado a ver como algo normal. La lujuria hace que todo gire en torno al sexo. El humor y el arte se supeditan a ella y así mismo una gran cantidad de actividades sociales. La publicidad comercial tiene un alto grado de lujuria.

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La lujuria incentiva las violaciones, el estupro, el abuso sexual de menores, el masoquismo, la explotación esclavista de la prostitución y la trata de blancas. La lujuria reprimida o escondida genera ataques psíquicos en las personas que son objeto del deseo ajeno. En algunos países, que para este momento son muy pocos, se han creado leyes (afortunadamente) para reprimir el “acoso sexual”. Pero la educación informal a través de los medios de comunicación masivos, mezclada con intereses económicos ha hecho de la lujuria una fuente increíble de ingresos. En los Estados Unidos, se habla hoy en día sin tapujos sobre “la industria” de la pornografía como si se estuviese hablando de una industria tradicional. La gente dice tranquilamente “estoy en el negocio de la pornografía” o “estoy en la industria de entretenimiento para adultos”. Los que venden las películas pornográficas al consumidor final ganan dinero, los mayoristas también ganan dinero, los productores ganan dinero y los “artistas” también ganan dinero, si es que les pagan, porque son muchos los casos en los cuales son obligados a trabajar como esclavos por las mafias de la pornografía. En el caso de las “líneas calientes” telefónicas los incautos pagan grandes sumas por satisfacer su lujuria aún sabiendo que las conversaciones son fingidas o sobreactuadas. Muchos vivos hacen de eso un gran negocio y las compañías de servicio telefónico se hacen la vista gorda porque a ellos les toca una tajada. La lujuria es fuente de ataques psíquicos a nuestras parejas, a nuestros hijos menores, sobrinos y nietos. Generalmente nos referimos a esos ataques como “morbosidad” o a las personas como “morbosas”. El ataque psíquico puede degenerar en “seducción” o peor aún en “violación” la cual puede incluir la posterior eliminación física de la víctima. Los sádicos, violadores, pederastas y otros delincuentes sexuales lo son por su incontrolable lujuria. Sin duda hay que poner límite a la lujuria porque ella es una importante fuente de ataques físicos y psíquicos o una combinación de ambos. Podemos captar fácilmente la actitud lujuriosa en otras personas y muchas veces la sentimos como una invasión de nuestro territorio. Las mujeres perciben el acoso y hoy en día también los hombres. En las parejas se despierta el sentimiento de celo que es proporcional a la actitud lujuriosa de la tercera persona. El celo es una

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actitud egoísta, dicen algunos, pero en realidad es una reacción natural para defenderse de la pérdida de la pareja. En los animales más primitivos es el celo lo que origina las peleas entre rivales donde se impone el más fuerte. Los científicos están estudiando un fenómeno que se le conoce en inglés con las siglas SBS (Sense of Being Stared at) que consiste en la percepción que tenemos cuando alguien nos mira fijamente, aunque esté a nuestras espaldas, es lo que algunos llaman “clavar la mirada”. En estos casos el observador tiene un grado de concentración muy alto sobre un objetivo o víctima y esta última lo nota. Así que muchas personas perciben las miradas lujuriosas, posesivas o de ataque de terceros. Los científicos están buscando la respuesta sobre cuál es el mecanismo que nos permite captar estas miradas que pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones de combate. El dominio de esta percepción es sin duda un retorno a los tiempos en los cuales el hombre era un cazador en la jungla y debía estar atento a no ser cazado. Como todo ataque físico se origina en una intencionalidad, ésta se desarrolla primero a nivel psíquico, es decir, todo ataque comienza a ese nivel. Así que la lujuria incentiva un deseo que se convierte en impulso o necesidad irrefrenable y que termina en un acto sexual que puede muchas veces no ser consentido y que se convierte en una forma de acto criminal. Hay quienes dicen que la castidad es el antídoto de la Lujuria, pero eso no siempre es verdad. Los deseos sexuales son algo natural en el animal humano y el reprimirlos totalmente hace que se generen perversiones, degeneraciones y ataques a otros, como lo demuestran fehacientemente los miles de casos denunciados en todo el mundo católico por actos lascivos de sacerdotes supuestamente castos. El mejor antídoto contra la lujuria sería primeramente el separar los normales instintos sexuales de la parte comercial. Que los productos se anuncien por sus ventajas técnicas o económicas y no por hacer que el comprador confunda su atracción sexual con la seducción por el producto anunciado con una bella modelo:

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Este es un aviso de un producto lácteo, pero no habla de las ventajas nutritivas ni de otras características del producto, solo dice “Déjate Seducir”. El tarado que redactó ese aviso no sabe lo que está vendiendo, pero su mensaje subliminal se presta para fomentar determinadas conductas, entre ellas la de sumisión por parte de la mujer.

En esta valla, en una avenida importante de New York, se supone que se promueve la compra de pantalones Jeans (mezclilla). Pero la imagen tampoco habla

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de las ventajas de esos jeans, aparte de estar en un sitio público donde circulan muchos niños. Indudablemente que los publicistas deberían estar sujetos a exámenes psicológicos antes de ejercer su profesión. Hay algunas personas que piensan que la Lujuria es alimentada también por muchas mujeres que siguiendo “la moda” pasean sus cuerpos como quien está vendiendo un producto. Muchas de ellas dicen jocosamente que “la mercancía que no se exhibe, no se vende”. Aunque cueste decirlo, para algunos de nosotros los occidentales, las culturas árabes tienen con su recato femenino un paso delante de nosotros aunque algunos lo ven como atraso cultural. No se trata de volver a trajes donde lo único que se ve es una ventanilla para los ojos, pero sí de mantener cierto recato en el vestido femenino que no se perciba como la promoción o venta de un producto (el cuerpo). Pero a fin de cuentas esa es una conducta que debe salir de las propias mujeres y no debe ser impuesta por los hombres, al estilo de los “Talibanes”. Son ellas las que tienen que tomar conciencia y cambiar su idea de que son un “objeto sexual”. Pero, en fin, el tema de la Lujuria es muy extenso y tiene muchas implicaciones culturales y comerciales. Lo que nos interesa realmente es que el deseo sexual exacerbado por los medios audiovisuales crea una lujuria colectiva por la cual según algunos “en el sexo y la guerra todo se vale” y eso crea muchos victimarios y convierte a muchos en víctimas. En una encuesta de la BBC de Londres aparece un alto porcentaje (46%) de los hombres que dicen que no les importa asumir una actitud lujuriosa mientras que en las mujeres es de sólo un 27%. Por esto es fácil de entender que en la vida real los delitos sexuales son proporcionalmente mayores por parte de los hombres. Sí, el insigne Sigmond Freud no estaba totalmente equivocado, mucha de la actividad del ser humano está motivada por impulsos sexuales. Las actividades sexuales sadomasoquistas tan promocionadas actualmente por la industria de la pornografía como algo natural están muy ligadas a los actos de crueldad que se observan en la vida diaria. El problema actual es de calidad y de cantidad. Los crímenes sexuales no se inventaron en este siglo, son tan viejos como la historia, pero antiguamente eran casos de excepción mientras que hoy en día tienden a ser algo normal y cotidiano con una mayor incidencia. Lo grave de la lujuria es que hace que el ser humano no

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vea a sus semejantes como personas sino como objetos sexuales. Lo demás se deriva de allí. 5º - La Codicia o Avaricia (tacañería, mezquindad, ambición, avidez, rapacidad). Es el deseo de obtener más dinero, riqueza y bienes materiales de aquellos que la persona realmente necesita. Los budistas están claros cuando relacionan la codicia con una errada concepción material de la felicidad. La Codicia, como deseo desmedido de riquezas y lujos es insaciable por naturaleza (el “hueco negro” del deseo, según los Budistas). El codicioso nunca estará satisfecho con lo que pueda obtener, siempre habrá algo superior que buscar. Si tiene un modesto vehículo buscará uno mejor o tener más de uno, si tiene un apartamento querrá una casa y luego una mansión. Después de una mansión querrá varias, una en la playa, otra en la montaña y pare de contar. Para colmar las desmedidas ambiciones del codicioso alguien tendrá que pagar los platos rotos. De alguna parte tendrá que salir el dinero sea en forma legal o ilegal. Al acumular riquezas o bienes, éstos tienen que salir de alguna parte y salen generalmente de los demás, llámense clientes, vasallos, súbditos, pacientes, contribuyentes o feligreses. Si un codicioso es dueño de una empresa o negocio, tratará de pagar los sueldos más bajos y reducirá los gastos al mínimo mientras que tratará de subir el precio de sus productos al máximo. Igualmente, evitará el pago de impuestos y contribuciones sociales. En los últimos tiempos se acuñó el término de “capitalismo salvaje” para definir las actuaciones de aquellos que buscan hacerse ricos a toda costa y en el menor tiempo posible. Pero mientras algunos se hacen “muy ricos” muchos otros se hacen “más pobres”. La codicia es como una fogata a la cual agregamos más leña cuando estamos siendo bombardeados constantemente por una publicidad que casi nos obliga a consumir más productos y en mayor cantidad para ser más felices. La codicia es la que ha incentivado la formación de una élite de “delincuentes de cuello blanco” conformada por grandes ejecutivos de corporaciones y altos funcionarios de gobiernos que viven una exagerada vida de lujos y extravagancias con el dinero de los accionistas de las corporaciones o con el de los contribuyentes del estado. La quiebra del consorcio energético Enron ($ 63.400.000.000,00) y más recientemente

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el de Worldcom ($103.800.000.000,00) en los Estados Unidos puso al descubierto lo que es sabido por todos, que los grandes ejecutivos se aprovechan de sus posiciones privilegiadas para satisfacer sus ambiciones y codicia a costas de los accionistas y clientes. Mientras que las grandes corporaciones quiebran, sus ejecutivos se convierten en millonarios. En muchos gobiernos ocurre algo similar, los países son sometidos “a crisis económicas” mientras que los gobernantes se enriquecen, aunque a diferencia de las grandes corporaciones, los países “no pueden quebrar” pero someten a sus poblaciones futuras a grandes sacrificios. Cualquiera que se dé una vuelta por “Les Champs Elisees” en Paris podrá observar en sus Cafés y Restaurantes las élites gobernantes de países africanos y latinos rodeados de guardaespaldas mientras sus pueblos pasan hambre. La codicia es la que genera también una multitud de ladrones y asaltantes que muchas veces se convierten en asesinos. La religión católica dice que si una persona roba algo para comer eso no es pecado ni delito. Pero la mayoría de los ladrones, por lo menos en occidente, no roban para comer, roban para darse lujos que de otra manera no podrían costearlos. Roban para embriagarse en licor o para pagar su vicio de drogas. Roban para pagar prostitutas y roban para pagar a otros para que eliminen a sus adversarios. La máxima expresión de esa actitud codiciosa y de los contravalores actuales son los Zares del tráfico de drogas, porque combinan el deseo de un enriquecimiento ilimitado con la destrucción física y moral de otros seres humanos. Ellos no distribuyen drogas para comer, lo hacen para hacerse ricos pero muy ricos, riqueza que raya en la obscenidad. El problema de la codicia es que los individuos, al no obtener lo que desean, ven a las personas que se oponen a sus caprichos o deseos como verdaderos enemigos y como tales, sujetos a un ataque. Incluso una vez obtenido su deseo temen perderlo a manos de otros y actúan como aves de rapiña que se pelean por conservar su pedazo de carne. La Codicia no solo se circunscribe a bienes materiales sino que existe una codicia peor y es la codicia por el poder, por ello nos sorprende que sean tantas las personas que quieran ser funcionarios o pequeños reyezuelos. Estos codician dos frutos, el primero la riqueza que siempre acompaña el poder político, segundo la dominación de los otros seres humanos que deben

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someterse a los caprichos del jefe e incluso a la satisfacción de su lujuria, de su venganza y de su orgullo u ostentación. En los Estados Unidos, donde todo parece estar en venta, los candidatos a Senadores y Gobernadores hacen “inversiones millonarias” en sus campañas políticas. ¿Será tanto su amor al prójimo? La codicia, sin duda genera muchos ataques físicos que comienzan como psíquicos. Al igual que en otras actitudes como la lujuria, la ira etc., todo comienza con un pensamiento que incluye un deseo, este último genera una intencionalidad que dispara una acción para lograrlo. Las aberraciones, como degeneración de los instintos primitivos es lo que produce estos cambios de conducta en el ser humano, es un sobrepasarse de los límites. El deseo de poseer algo, tiene sus orígenes en instintos primitivos como el de la supervivencia del individuo y de la especie. El hombre primitivo, al sentir hambre, evocaba el deseo de buscar alimento y de inmediato se ponía en acción para obtenerlo. El ser humano para poder sobrevivir se vio obligado, especialmente en las zonas donde había inviernos, a recolectar o acumular plantas, frutos secos y posteriormente carnes desecadas. Era un proceso natural de acumulación de bienes para la preservación de su vida y la de sus familiares. En la Biblia Cristiana es bien conocido el pasaje de José, quien en Egipto, interpretó el sueño donde el Faraón vio siete vacas gordas y siete vacas flacas. José le explicó que las “vacas gordas” significaba acumular granos en la época de prosperidad para luego utilizarlos en la época de sequía o carestía, es decir de las “vacas flacas”. En la sociedad moderna surgió el ahorro como una forma similar al sueño del Faraón, es decir acumular cierta reserva para momentos de dificultad. Todas estas acciones se conocen como “previsión” pero entre ésta y la codicia hay un gran abismo. Mientras que la previsión nos prepara para tiempos difíciles, la avaricia y la codicia no tiene excusa ni límites. Se acumula mucho más de lo que se pueda necesitar. Después del derrocamiento del dictador Ferdinand Marcos en Filipinas, la prensa reseñó que su esposa tenía miles de pares de zapatos, que coleccionaba con obsesión, pero que nunca tendría el tiempo de usarlos todos, situación ésta muy dolorosa por el hecho que cientos de miles de sus compatriotas andaban descalzos. Muchos otros gobernantes en el mundo han estado haciendo lo mismo durante todo

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el siglo veinte y algunos continuarán en el veintiuno. Pero no sólo los Reyes, Presidentes o Primer Ministro, como cabeza de gobierno, se han hecho multimillonarios a costa de sus pueblos. El entorno de los que le rodean también se han hecho ricos a cambio de su lealtad por el jefe quien prefiere hacerse “la vista gorda” y contar con su apoyo. Los codiciosos tienen un interés común que los une: la riqueza. Por ello se apoyan creando mafias políticas en los gobiernos y mafias criminales en la sociedad. Son muchos los codiciosos, todavía sin fortuna, que se auto-consideran “ricos en potencia” Hay codicia a muchos niveles. Hay ricos que no son codiciosos, ellos heredaron sus fortunas de sus codiciosos padres y a veces uno que otro se convierte en filántropo. Pero no debemos olvidar que quien se interpone en el camino de un codicioso es una víctima en potencia que será atacada psíquica y físicamente. Con la Codicia finalizamos la recopilación de algunas actitudes de los humanos que son fuente y origen de posibles ataques. En todas esas actitudes, consideradas como pecados capitales, existe una base o sustrato subyacente de donde nacen todas ellas. Básicamente son distorsiones de un impulso llamado deseo. Para mantener un organismo viviente como el nuestro, se requiere que pase por unos procesos rutinarios constantes y repetitivos, crecer, comer, dormir, procrearse, curarse etc. Si no tuviésemos deseos de comer cuando nuestro organismo requiere reponer sus energías, no lo haríamos y pereceríamos de inanición. Si no tuviésemos deseos de dormir, no descansaríamos y moriríamos agotados. Si no tuviésemos deseos sexuales no podría reproducirse la especie. Todos esos deseos son consecuencia de necesidades biológicas básicas. A través de la evolución de nuestra especie, han surgido otros deseos para satisfacer ciertas necesidades, como por ejemplo, el vestirse y abrigarse para protegerse del frío invernal. Pero la sociedad moderna ha creado una cantidad de necesidades adicionales que no tienen nada que ver con los requerimientos básicos de subsistencia. Estas “necesidades creadas” aumentan considerablemente el número de insatisfacciones. Ahora son muchos más los deseos que tenemos que llenar. Ya no sólo es necesario vestirse y abrigarse para protegerse del clima, ahora existe la moda que nos dicta cómo deben ser esos vestidos y ésta a su vez es muy

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cambiante para obligarnos a estar constantemente satisfaciendo esa necesidad creada. Las mujeres especialmente son víctimas de ella. Sufren si no están vestidas a la moda. La proliferación de maquinarias y aparatos que nos simplifican la vida nos han dado como resultado colateral muchas más horas de ocio. Para satisfacer ese ocio la civilización del entretenimiento ha creado más necesidades, más cine, televisión, radio, películas grabadas, recreación en Internet, video-juegos y ahora los aparatos inalámbricos reproductores de video y sus similares. Los teléfonos, hasta hace poco un simple medio de comunicación, son ahora objetos de entretenimiento al introducir al mercado nuevos celulares con múltiples funciones como acceso a Internet, fotografías, videos, juegos, televisión etc. que llenan los espacios de ocio, pero que hacen que muchos usuarios, teniendo un aparato operativo que les es útil, cambien por un nuevo modelo. Muchas personas alegan que el consumismo alienta el progreso, tema debatible. Pero lo que sí es cierto es que el consumismo alienta las frustraciones. En las culturas antiguas sólo una pequeña élite gobernante disponía de tiempo para el ocio y fue precisamente en esos círculos sociales, las cortes de los reyes y emperadores, donde se observaron las primeras aberraciones y perversiones. Por eso decían los antiguos que la pereza (ocio) es la madre de todos los vicios. Al existir en la civilización actual un ocio generalizado, combinado con una serie de necesidades creadas, el número de personas insatisfechas y frustradas es mayor. Los cantantes y deportistas exitosos, protagonistas de la cultura del ocio, son ahora los personajes a imitar, ellos llenan las crónicas periodísticas y televisivas como antes la llenaba la nobleza. Unos pocos, no todos, se convierten en “estrellas” y millonarios. La sociedad pone sus ojos en ellos y olvida la gran cantidad de artistas y deportistas frustrados y derrotados que morirán sin realizar su sueño. Los pocos triunfadores disfrutan mostrando su riqueza y extravagancias a los demás. Por eso un dicho popular dice que un rico actuando desequilibradamente es “un excéntrico” y se le celebran sus actos aplaudiéndolos y sonriendo ante ellos. Un pobre haciendo lo mismo es inmediatamente catalogado de “loco”. Ante esta situación muy publicitada de aquellos que “alcanzaron el éxito” (fugaz, por cierto) los profesionales y

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trabajadores normales se sienten frustrados, ya que todos sus esfuerzos y estudios sólo les sirven para llevar una modesta vida. Surgen las loterías y juegos de azar como una compensación mezclada con ilusión. Se alaba la codicia, se justifica la envidia y prevalece la soberbia. La lucha entre personas para satisfacer sus deseos es considerablemente mayor que en el pasado, lo cual trae como consecuencia más rivalidad y más ataques físicos y psíquicos. La envidia y la codicia tienen el terreno abonado. Todas las insatisfacciones, ambiciones, envidias, soberbia, odio, lujuria y rivalidades generan ataques tanto físicos como psíquicos en los cuales se distinguen claramente el atacante, el atacado y el medio o arma de ataque. En los ataques psíquicos, a diferencia de los físicos, partimos primero del atacado, ignorando hasta último momento quién es el atacante o el arma o medio de ataque. Es como si de repente una ciudad es bombardeada y sus habitantes no saben de donde proviene el ataque. A través de la historia hemos visto como los países siempre toman actitudes defensivas, armándose y entrenando sus ejércitos aunque nunca lleguen a una guerra. Sin duda, un país fuerte no es atacado fácilmente y en caso de ocurrir una agresión los daños son menores. Cualquier ataque, aunque de entrada no produzca una derrota completa, siempre logra producir muchos daños, directos o colaterales, dependiendo de la fortaleza tanto del atacante como del atacado. Dicho en las propias palabras de los instructores de Karate: “el mejor combate es el que evitas” porque no hay combate sin daños. En el libro “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu (un teórico militar chino), Tzu nos dice que "la mejor victoria es vencer sin combatir" y que justamente esta es "la diferencia entre el hombre prudente y el sensato". El nivel y la potencia del ataque están determinados también por la formación y educación del atacante, sea ésta formal o informal, así como la escala de valores que de ella derivan. Aunque todos somos atacantes en potencia, sometidos a las presiones sociales, un atacante inescrupuloso y deshonesto no dudará en usar todos los medios a su alcance para lograr su objetivo. En el pasado las religiones con sus códigos morales y sociales representaron un freno psicológico para sus practicantes, aunque muchos de sus dirigentes eran grandes hipócritas que se daban golpes de pecho en la iglesia y fuera de ella daban rienda suelta a todas sus ambiciones.

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Capítulo 4 ¿Cómo y cuándo me atacan?
Después del diálogo de Jaime con su amigo Gilberto y de su última consulta con Adolfo, sintió que estaba penetrando en aguas profundas sin estar preparado para ello. Ahora entendía porque muchas personas al referirse a esos fenómenos que no entienden se refieren a “cosas del más allá”. Jaime se consideraba a sí mismo como una persona que, sin ser santo, podía catalogarse como buena. Buen esposo, buen padre, buen vecino, buen compañero de trabajo. Él no creía en una mala suerte gratuita, pero aquello sobre ataques psíquicos que le mencionó el médico como causa de sus pesadillas, más lo de las influencias negativas en los accidentes, según lo conversado con Gilberto, eran temas que requerían algo de su atención. ¿Por qué? ¿Cuándo? y ¿Cómo me atacan? Se puso a reflexionar sobre cuál podría haber sido su ‘metida de pata’ en caso de que él fuera el blanco de una mala influencia o ataque psíquico. Habría que descubrir cuál pudo ser la serpiente que pisó o molestó, para que ésta lo atacara. Pero era difícil, el animal que lo atacaba en sus pesadillas, así como en la vida real, permanecía anónimo, se escondía después del ataque y no se podía combatir. Afortunadamente los globulillos homeopáticos le ayudaron un poco, haciendo que las pesadillas fuesen menos frecuentes y menos dramáticas. Pero últimamente continuaba soñando que se extraviaba en algunas calles, aeropuertos o trenes, soñaba igualmente que permanecía mucho tiempo buscando maletas o equipajes perdidos, su carro robado, un familiar extraviado. Estaba comenzando a creer realmente que era víctima de algún tipo de ataque mental, o en el peor de los casos que se le estaba aflojando un tornillo. Llegó el día de su próxima consulta a la cual acudió con ansiedad. Adolfo lo recibió con una sonrisa y lo primero que le preguntó fue si había sentido alguna mejoría. --“A decir verdad he mejorado, pero no mucho” --“Bueno, dime entre el uno y el diez, ¿cuánto has mejorado?”

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--”Yo diría que un cuatro. Además, estuve averiguando sobre la posibilidad de que yo pudiese ser blanco de un ataque, pero no logro precisar ninguna fuente ni motivo.” --“No es fácil. La primera forma de ataque es la más difícil de precisar. Dentro de este primer tipo de ataque podríamos incluir los llamados ataques

preterintencionales, es decir, ataques que causan un daño superior al esperado. En la vida real equivale a una persona que desea aleccionar a otra dándole unos cuantos golpes pero termina hiriéndola gravemente o matándola, aunque esa no haya sido su intención inicial. Recuerda que también se puede causar daño sin intención alguna, como en el caso de una persona que limpia un arma, se le escapa un disparo y mata o hiere a uno que estaba cerca. En la esfera de lo psíquico hay ataques provenientes de personas que se sienten humilladas o rechazadas sin que nosotros les hayamos hecho nada. Alguien a quien por descuido olvidamos de saludar y creyó que era un desprecio. O alguien que se enamora platónicamente de un tercero sin ser correspondido, llegando a veces al extremo de una ‘obsesión’. Como te podrás dar cuenta en todos esos casos es realmente difícil determinar quién es el atacante o el motivo. Por eso vale el consejo de comportarnos en la jungla de cemento como lo haríamos en la selva, teniendo cuidado dónde pisamos para evitar molestar algún animal que pudiese sentirse atacado. Aunque, al igual que en la selva, animales depredadores rondan por allí buscando sus víctimas inocentes. Un conejo que come tranquilamente su hierba sin molestar a nadie, puede intempestivamente ser atacado y devorado por un tigre. A los humanos, en nuestra jungla de concreto, nos puede ocurrir algo similar con los depredadores humanos que son codiciosos, soberbios, lujuriosos y rencorosos, nos pueden atacar siendo nosotros inocentes, pero habiendo tenido la mala suerte de atravesarnos en su camino”. -- “Esa explicación tuya me hace recordar los terroristas de ahora y los anarquistas de antaño. Cualquier loco de esos se le ocurre poner una bomba en un lugar o transporte público y vuelan por los aires muchas personas que ni son enemigos de ellos ni tienen nada que ver en sus conflictos. Hace poco se perpetró un atentado con bombas en el aeropuerto de Barajas, Madrid, y quienes sufrieron la

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muerte fue un par de ecuatorianos que no tenían nada que ver, ni podían resolver el problema de los separatistas vascos de “Euskadi Ta Askatasuna” (ETA). Eso es algo como que yo me disguste con mi esposa y golpee a mi vecino que no tiene nada que ver con el problema. Así que no tendría nada de raro que alguien me ataque psíquicamente sin yo tener velas en ese entierro” Mientras el médico oía su argumento, observó que Jaime inquietamente movía sus piernas y no mantenía su mirada. Adolfo dándose cuenta del nerviosismo de su paciente le dijo: --“No esperes una solución inmediata. Déjame primero explicarte ciertas cosas. No podemos esperar a que averigües de alguna manera quién es el atacante, si es que existe, porque eso lleva tiempo y es bastante difícil. Así como en la medicina usamos remedios de tipo genérico para aliviar el dolor o bajar la fiebre, mientras se ataca de raíz la causa de la enfermedad, en la parte psíquica podemos también utilizar recursos generales que nos protegerían contra daños sin esperar saber de dónde proceden o su origen. Si están cayendo piedras sobre nosotros, primero buscamos refugio para protegernos y luego averiguamos su procedencia. También podemos ‘anticiparnos’ a un posible ataque tomando ciertas medidas protectoras, tal como hacemos cuando usamos repelente de mosquitos para evitar las picaduras. -- “¿Qué tan complicado seria defenderse o protegerse contra esos ataques que tú llamas psíquicos?” --“En principio, hay que fortalecer tu parte psíquica creándote una especie de ‘coraza protectora’. Sobre estas medidas defensivas hablaremos más tarde” --“Cuando dices más tarde ¿te refieres a esta consulta o me vas a dejar en suspenso hasta la próxima?”. --“Seguro que hoy no te voy a dejar con la duda, pero primero quiero concluir mi explicación sobre los ataques. Vamos a agregar ahora una segunda forma de ataque que es más fácil de precisar, es aquella que se hace con premeditación, por consiguiente es culposa y no excusable. Básicamente es producto de una confrontación o pugna y no proviene de una reacción inmediata. Este tipo de ataque es común entre comerciantes rivales que se sienten desplazados de sus mercados o

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temen perder sus clientes, también en los enamorados que se percatan de la presencia de un o una rival. Hace unos días pude ver en televisión un programa de detectives basado en casos reales. A ellos llegó la denuncia de un pescador que encontró una mano flotando en el río que frecuentaba. La policía estuvo inspeccionando el río exhaustivamente para encontrar el cuerpo al cual supuestamente pertenecía la mano, pero no encontraron nada. Luego mediante procedimientos especiales (necrodactilia) lograron tomar las huellas digitales y compararlas con un banco de datos. Para su sorpresa las huellas parecían corresponder a una persona que había fallecido unos seis meses antes y había sido sepultado normalmente en un sitio bastante alejado de aquel donde apareció la mano. Para salir de dudas, solicitaron la exhumación del cadáver. Para sorpresa de los detectives al cuerpo la faltaba una mano, pero todos los testigos y familiares alegaban que había sido enterrado completo. La fosa y la urna no mostraron signos de haber sido profanadas. Acudieron entonces a la agencia funeraria donde habían prepararon el cadáver antes del sepelio. Se dieron cuenta que la dueña de la funeraria era practicante del Vudú Haitiano y la sometieron a interrogatorio. Ella terminó confesando que le iba mal en el negocio y para eliminar los competidores introdujo en el cuerpo del difunto varias muñecas de trapo con los nombres de sus competidores para que estos se pudrieran como las muñecas.

Muñecos usados en el Vudú

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La dueña de la funeraria además cortó la mano del cadáver y la lanzó al río para que “ésta fuese en busca de dinero y fortuna”, aunque lo que consiguió fue traer a la policía. Este es un caso extremo de ataque premeditado contra sus competidores. En el programa no se dijo si los competidores llegaron a sentir algún daño como consecuencia del ataque. Este punto no fue tomado en cuenta, pero pienso que deberían haber sentido algo en diferente grado de intensidad. La intencionalidad, sea buena o mala es capaz de influenciar ciertos acontecimientos físicos”. --“Te estás refiriendo a casos extremos donde intervienen hasta rituales de vudú, eso no creo que tenga nada que ver conmigo” --“Por supuesto que no, pero te estoy ilustrando sobre los diferentes grados de intensidad de un ataque. Es como si tuvieses una infección y yo te digo las posibles complicaciones que se derivan de no tratarla a tiempo o no darle importancia. En ese caso del vudú lo importante a resaltar es la premeditación y focalización del atacante sobre el atacado. Otros casos premeditados lo conforman también las

confrontaciones entre vecinos o familiares por razones monetarias o de sentido de territorialidad (codicia), los celos o inseguridad de un jefe, civil o militar, quien teme que un subalterno lo desplace de su posición (soberbia), o en sentido contrario la de un subalterno que siente bloqueadas sus aspiraciones de ascenso o mejoras salariales (envidia). Personas que ven en los amigos de su pareja un rival en potencia. En todos estos casos, la persona que se interpone normalmente es considerada como rival o adversario, hasta allí no hay problema. Estos comienzan cuando se les considera un enemigo. El sentido de propiedad o territorialidad y las ambiciones posesivas son las causas más comunes para esos ataques. En algunos casos ni siquiera existe una propiedad, vínculo o posesión como tal, pero el atacante (soberbio) considera al atacado como su enemigo sólo porque piensa o cree que será despojado de algo que, según él, le pertenecía por derecho, o que aún sin pertenecerle es sólo él quien ‘tiene el derecho o prioridad’ sobre el bien o la persona. En el ambiente de trabajo, el rencor de esas personas se puede manifestar inicialmente en actos de saboteo, expedientes que desaparecen, computadoras o teléfonos que se deterioran inexplicablemente, máquinas de producción que se

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dañan y materiales que se pudren o perecen. Todos esos actos físicos pueden variar en intensidad y frecuencia, pero se hacen desde el anonimato o en una forma cobarde que evita el enfrentamiento. En la parte amorosa pueden surgir llamadas anónimas, cartas, mensajes, intrigas, trampas etc. En muchos casos puede ser que el enemigo oculto, haciendo honor a su cobardía, se muestre aparentemente colaborador y sonriente pero realmente nos está clavando un puñal por la espalda. Aparte de los pequeños actos materiales, el rencor va produciendo simultáneamente un ataque psíquico que será más o menos efectivo dependiendo de la capacidad mental de concentración del enemigo oculto. Es equivalente a un tigre o depredador que nos acecha en la oscuridad de la selva con el objetivo de atacarnos y vencernos”. --“A decir verdad, no sé si me estás ilustrando o asustando” --“Tranquillo, que ahora viene lo mejor. Hay un tercer tipo de ataque, quizá el peor, y es aquel similar a una “guerra declarada” y proviene de la persona que se ha convertido en nuestro enemigo acérrimo y busca, con premeditación y alevosía, causarnos un daño o apartarnos de su camino. Muchas de esas personas, en forma un tanto cobarde, no se enfrentan directamente en forma física sino que recurren a ciertas formas de magia negra o brujería. Su equivalente físico es el de la persona que en lugar de atacarnos y matarnos encarga a un tercero, conocido como sicario, a que se ocupe de nosotros, siendo el ordenante sólo un cobarde ‘autor intelectual’. En los casos de ataques psíquicos, la víctima presume que está siendo atacada por algún enemigo, pero no puede probar ni determinar su origen, porque quien realiza el ataque es un ‘sicario psíquico’, llámese brujo, hechicero, o lo que sea.” --“Mi estimado doctor, te agradezco esta detallada explicación y entiendo las diversas posibilidades de ataques mentales, o psíquicos como tú los llamas. Pero, sinceramente no creo que todas las personas que tengan algún problema podrán atribuirlo a un ataque de ese tipo. ¿Cómo saber que se trata de un ataque y no que se debe a hechos fortuitos o coincidencias?” --“Tienes razón, si alguien te está lanzando piedras deduces que te atacan, pero en el caso de los ataques inmateriales o psíquicos, no vemos los proyectiles ni de donde provienen. Pero siempre hay indicios que nos permiten asegurar que se

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trata de un ataque mental y no de una coincidencia. Los indicios tienen gradaciones que van de leves a graves, tal como ocurre en los ataques físicos. El ataque psíquico se genera cuando los sentimientos negativos de ambición, soberbia, odio, venganza, envidia o celos son potenciados a ciertos niveles. Muchas personas sienten a diario envidia o celos, pero sólo algunas tienen la capacidad innata para generar los ataques psíquicos. Al igual que en los ataques físicos hay personas que tienen más fuerza o resistencia como atacantes y hay personas que pueden ser más débiles como víctimas. Pero si la víctima es más fuerte que el atacante o dispone de algún arma o recurso podrá derrotar a su adversario y eliminar las posibilidades de daños. Generalmente el atacante tiene la ventaja de saber cuáles son sus condiciones y evitará atacar a alguien más fuerte que él. Pero un antiguo refrán dice que “no hay enemigo pequeño”, ya que éstos aún en situación de inferioridad, pueden recurrir a otros recursos para lograr sus objetivos. En la historia vemos personajes poderosos que fueron envenenados por otros más débiles. Y desde que se inventaron las armas de fuego, la fortaleza física de la víctima o el atacante no tiene mayor importancia”. --“Creo que es la segunda consulta de la cual me voy sin una solución, sólo he recibido clases de ciencias esotéricas y ataques psíquicos” --“Te dije que no era tan fácil. La vez pasada te mandé unos glóbulos homeopáticos para que durmieras mejor mientras averiguábamos la causa del problema. Quizás no eliminaron totalmente tus pesadillas pero las redujeron y nos dieron una posible indicación del origen de las mismas. Como en la consulta no dispongo de mucho tiempo, llévate a casa estas copias de un borrador que estoy preparando para una charla y así entenderás un poco más sobre esos mecanismos y sobre tu defensa”. --“Te agradezco tu tiempo y pienso que no es mala idea que yo pueda ahondar en este tema con tu borrador de la charla, de no ser así tendría que pasar mucho tiempo aquí en la consulta” Jaime tomó la copia de la charla y la puso con otros papeles dentro de un maletín. Allí permaneció varios días hasta que durante un corto viaje de trabajo tuvo tiempo para leerla. El tema parecía sencillo y fácil de entender.

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El trabajo comenzaba con lo siguiente: “Todo ataque va dirigido a un blanco u objetivo, incluso hasta los publicistas han adoptado el término inglés de ´target’ (objetivo) para bombardear a sus potenciales consumidores. En una guerra, los aviones no lanzan bombas en zonas desiertas o en mar abierto, buscan en cambio los centros vitales y productivos. Al igual que en la guerra, en los combates entre humanos hay que buscar un punto vital que atacar. Si tenemos una pelea, nuestro contrincante tratará de golpearnos en sitios más sensibles, vitales, que produzcan dolor y logren reducir nuestra fuerza. Un combate de boxeo es un claro ejemplo de golpear al contrincante especialmente en la cabeza para dejarlo tendido en la lona. ¿A dónde va dirigido el ataque psíquico? Al hablar de ataque psíquico, para diferenciarlo del físico, asumimos que existe una parte no material que llamamos “psiquis” o “psique”. A primera vista el mundo parece consistir en dos tipos de fenómenos: experiencias mentales y objetos físicos. El filósofo francés del siglo XVI René Descartes llamó a estas dos categorías “RES COGITENS” (Objetos de los pensamientos) y “RES EXTENSA” (Objetos que ocupan espacio) Los griegos se refirieron a estos fenómenos como PSIQUIS (Ψµχη) y PHYSIS (φυσιζ), de estos términos se han derivado los de psicología, ciencia de la mente y la física, ciencia de la materia. Los filósofos llaman a la cuestión de cómo la mente y la materia se relacionan “el problema “Psi/Phi” (ψ / φ) o alternativamente el problema mente/cuerpo. El hecho de que podamos ser atacados en una parte nuestra que “no es material” (la psiquis), significa que somos más que un simple cuerpo y que nuestro “sistema humano” está formado por más de un componente. Según algunas personas estaríamos compuesto de dos partes (Cuerpo y Alma), según otros, por tres (Cuerpo, Alma y Espíritu) y en algunas religiones orientales se habla de múltiples componentes que pueden llegar a siete u ocho. Pero, sin embargo, todavía hay gente en el siglo XXI que no acepta la posibilidad de la existencia de “entes no-materiales” como podrían ser “el alma” o “el espíritu”, a pesar de que nuestra civilización está llena de ejemplos de componentes “no-materiales”. (Campos magnéticos, campos gravitacionales, ondas de radio, etc.) Esta incredulidad es de larga data, ya en la antigua Grecia se planteaba en el ámbito

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filosófico esta percepción sobre la dualidad entre lo material y lo inmaterial, lo tangible y lo intangible y Sócrates una vez se refirió a ello en tono burlón: …”sobre esos hombres sembrados por Cadmo, de esos verdaderos hijos de la tierra, que sostienen con calor que todo lo que no pueden palpar... no existe en manera alguna; de esos hombres terribles que quisieran agarrar el alma, la justicia, la sabiduría, o las cosas contrarias a éstas, como cogen a manos llenas las piedras y los árboles que encuentran; y que oyen con desprecio, y ni aún quieren escuchar que se les diga que existe algo que es incorpóreo”…8 A las religiones, siendo grupos socialmente organizados, les fue posible atesorar y luego ofrecer información recopilada y transmitida en forma oral o escrita, la cual se mantuvo a través del tiempo, pasando de una generación a otra. Esa transmisión de conocimientos sufrió en el transcurso del tiempo algunas alteraciones del tipo “percepción”, “censuras”, “cambios por conveniencia” y todo género de distorsiones, además de aquella que se produce en la traducción de palabras o significados de otras culturas con valores o conocimientos diferentes. No podemos olvidar el antiguo refrán que dice: “Todo depende del color del cristal con que se mire”. Las traducciones sobre conceptos no materiales, del hebreo antiguo al latín y griego, se hacían muy difíciles por todas sus implicaciones culturales y especialmente por el nivel de conocimientos de aquella época, donde por ejemplo, las funciones del pensamiento se atribuían al corazón. Muchas religiones ejercieron gran influencia sobre otras, derivándose muchas veces unas “nuevas versiones” a partir de las fuentes originales. Tres de las grandes religiones que se profesan actualmente en el mundo tienen un origen común. (Judaísmo, Cristianismo e Islam). Cada una de estas tres ramas principales tiene a su vez divisiones, tal como ocurre con el Islam Sunita, Chiíta y el Sufismo; el Judaísmo está dividido también en el tradicional Asquenazí, el Sefardí y el Hasidico; siendo el Cristianismo la religión que mayor cantidad de confesiones diferentes presenta hoy en día (sólo en el territorio de los Estados Unidos hay más de 52 variantes cristianas, con sus correspondientes templos y organizaciones), a las
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El Sofista en Obras Completas de Aristóteles pp 381

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cuales habría que agregar las diferentes iglesias cristianas ortodoxas griegas, armenias y rusas. Han sido todas estas religiones y sus derivaciones, con sus respectivos enfoques y puntos de vista, las que nos han hecho ver que el hombre, además de su cuerpo físico, tiene uno o más componentes no materiales, no corpóreos, no tangibles e invisibles. Muchas personas han aceptado como sinónimo las palabras “Alma” y “Espíritu” como uno de los componentes del sistema humano. Pero realmente son dos y diferentes, refiriéndose la primera a un componente “energético” que provee la actividad y la vida, siendo el segundo un elemento de control que domina la materia y la energía y que es realmente imperecedero. En realidad, definir el dominio o campo que abarcan los términos “alma” y “espíritu” es doblemente complicado. Lo primero es que existe una gran confusión en los hablantes de nuestro idioma, no sólo por el significado múltiple dado a las mismas (polisemia), sino por los sistemas de creencias de cada uno en particular. El segundo problema es que el uso de las palabras adquiere una connotación diferente cuando se usan en el discurso popular o en el erudito. Cuando leemos las traducciones de las antiguas escrituras cristianas, observamos que estas palabras no eran realmente sinónimas ya que en muchas ocasiones usan “alma” y “espíritu” con diferentes connotaciones. En cuanto al concepto de “alma”, (nefesh en hebreo y psyque en griego), en ambas lenguas bíblicas estas palabras estaban ligadas al cuerpo humano y no se les concebía separadas de él. Mientras que al referirse al “espíritu” (ruach en hebreo y pneuma en griego) se aceptaba que eran también partes “no-materiales” pero que éstas podían existir separadas e independientes del cuerpo humano. En muchos casos se aceptaba que el espíritu estuviese temporalmente unido a nuestro cuerpo, mientras que en otros se admitía la existencia de “espíritus totalmente libres”, ajenos y distintos del ser humano, (Ángeles, Arcángeles, Serafines, Querubines, Demonios etc.). De allí que los Teólogos han estado divididos entre aquellos que afirmaban que el ser humano estaba constituido por una “Dicotomía”, es decir, dos partes: Cuerpo y

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Alma, y aquellos que adoptaron la posición de una “Tricotomía”, es decir, tres componentes: Cuerpo, Alma y Espíritu. Esta última interpretación o concepción ha resurgido ahora en los tiempos modernos y en los países de habla inglesa se le conoce como el Grupo SSB (Spirit, Soul, Body) y que pudiese llamarse en español como el Grupo EAC = (Espíritu, Alma, Cuerpo). Esta vuelta a tomar conciencia de la existencia de tres partes y no de dos como ha sido enseñado por el cristianismo en los últimos siglos, sirve de testimonio al hecho de que antiguamente había un conocimiento más claro sobre el ser humano y que ahora es retomado y reforzado por las investigaciones de las Ciencias. Pero aunque aparentemente en la antigüedad estos términos estaban claramente diferenciados, con el transcurso del tiempo ellos se sumergieron en una confusión, ya que sus distintos nombres a muchos traductores les parecieron sinónimos y los usaron indistintamente, en especial durante el Medioevo cuando los clásicos griegos fueron traducidos al latín y luego a las lenguas romances. Por algo los antiguos Romanos tenían un dicho que rezaba “Traduttore... Traditore” que dejaba claro que los traductores en muchas ocasiones eran realmente “traidores” aunque no lo hicieran a propósito. Son incontables los ejemplos y anécdotas históricas que así lo confirman. No es producto del azar o de la casualidad que en nuestro idioma tengamos también dos palabras diferentes: alma y espíritu, para referirnos a partes no materiales de nuestro sistema humano. ¿Si fuese la misma cosa, por qué usar dos palabras distintas? En el inglés moderno es lógico que existan dos palabras con igual significado (sinónimos) debido a que este idioma se ha alimentado de muchas fuentes y palabras sajonas se han mezclado con francesas e hispanas. Pero que existan en un idioma dos palabras de una misma fuente que siendo diferentes tengan el mismo significado, no tiene lógica. Soy de los que creen que no existen “sinónimos absolutos”. Si las palabras son diferentes es por alguna razón, bien sea de origen o de aplicación. Fueron los poetas quienes en busca de palabras que hicieran rima y mantuviesen la métrica comenzaron a sustituir algunas palabras por otras “parecidas”. En lo que hasta ahora ha sido usado indiscriminadamente como

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sinónimos, observamos que hemos oído hablar de comunicaciones con “espíritus” pero no con “almas”. Cuando decimos “alma” generalmente estamos refiriéndonos al “alma humana”, aunque el término ha sido aplicado también a los animales. ¿Por qué esta diferencia? La palabra espíritu en nuestro idioma español proviene del latín “espíritus” y se menciona en la Biblia cristiana más de quinientas veces. La palabra alma también proviene del latín “anima”. La diferencia etimológica entre la parte energética (alma) y la del espíritu, se ha mantenido en muchos idiomas, P. Ej.: en inglés “Soul” (alma) y “Spirit” (espíritu)9; en alemán “Seele” (alma) y “Geist” (espíritu); en francés “âme” (alma) y “Esprit” (espíritu); en italiano “ánima” 10 que incluye tres (3) tipos “alma vegetativa” (plantas), “alma sensitiva” (animales) y “alma racional” del hombre; y como otra palabra separada subsiste la de “Spírito” (espíritu), en portugués “alma” y “Espírito”, en ruso “ДУХ” (espíritu) y “ДУША” (alma). ¿Quién ha sembrado la confusión entre estos términos que estuvieron tan claramente definidos en el pasado? ¿Por qué hay que remover tanto polvo de libros viejos para encontrar estas verdades? ¿Por qué tenemos que redescubrir “la rueda” otra vez, por caminos distintos? ¿A partir de cuándo se empezó a confundir el espíritu con el alma? Al referirse al espíritu se comienza a manejar este concepto desde el libro de la Creación, el Génesis, donde se dice que la vida le fue insuflada como un “aliento” (ruach en hebreo) que fue luego traducido al griego como pneuma. Para las personas de aquella época, la diferencia entre estar vivo o muerto se determinaba por la respiración, si respiraba estaba vivo, si no respiraba estaba muerto. Entonces tendría lógica para ellos que la vida fue insuflada como un aliento o soplo. De allí viene la expresión usada cuando la persona muere y decimos “expiró” o dio “su último aliento”, es decir ya no hay más aire ni respiración y por consiguiente no hay vida. En el nuevo testamento, a decir de los teólogos, la palabra espíritu sufrió de

Soul / Spirit in “The Perennial Dictionary of World Religions” Keith Crim Eds.Harper & Ross Publ. San Francisco 1989 10 (il principio vitale degli esseri:vegetativa, delle piante; sensitiva degli animali; ragionevole dell’uomo) Dizionario della lingua Italiana –Fratelli Melita Editori 1989

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significados y connotaciones adicionales como influencia del mundo greco-romano y un poco de los zoroastrianos y persas. En las antiguas escrituras hebreas se distinguen hasta cinco términos para expresar el nivel incorpóreo: Nefesh (alma), Ruach (espíritu), Neshamah (aliento), Chayah (vitalidad) y Yechidah (singularidad)11. De estas cinco palabras, sólo las tres primeras, Nefesh, Ruach y Neshamah forman parte del ser humano, mientras que Chayah y Yechidah se consideran como envolturas (Makifin). Para algunos, como San Pablo (Apóstol), parecieron claros ciertos conceptos, siendo él quien afirmó que el hombre era una trinidad a semejanza de su creador, y que poseía un cuerpo material, un alma y un espíritu. En la primera epístola de San Pablo a los Tesalonicenses (1, 5:23) dice …”Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro señor Jesucristo”…En Hebreos 4:12 está escrito: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra cortando el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”…Estas referencias bíblicas las hago, no para darle calidad de dogma a lo allí escrito, sino como una referencia a una narración histórica que demuestra que antiguamente existió el concepto diferenciado entre alma y espíritu que fue luego, por error u omisión, transformado en sinónimo. En el antiguo Egipto ya se mencionó la diferencia siendo el KA la parte insustancial de la personalidad traducido a menudo como “espíritu” en

contraposición al “alma” BA. Los chinos tienen una dualidad de componentes no materiales, ellos consideran el Shen (espíritu) como controlador del Chi (energía vital o alma). En la escuela filosófica Sankhya de la India se diferencia el espíritu (Purusha) del alma (jiva y/o Atman) ambos en contraposición a Prakrti (materia). Otras escuelas de la India sostienen que la denominación de alma es sólo una etiqueta para un conjunto de constituyentes. Me parece una explicación razonable la idea antigua de que el hombre estaba formado de una trinidad, cuerpo, alma (energía) y espíritu y que por lógica siendo el
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The Bahir.- por Aryeh Kaplan- Samuel Weiser Inc. Eds. New York 1990 –pp 122

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hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, según las escrituras, Dios también estaría formado de una trinidad que la constituiría un cuerpo (toda la materia existente en el Universo) un alma (toda la energía existente en el Universo) y un espíritu Divino que las creó y las controla. Lo que para nosotros puede tener cierta lógica, no fue así para los antiguos quienes no tenían la menor idea de la diferencia entre materia y energía, ni aun lo que significaba esta última. Sin embargo, me sorprende la visión representada por los llamados Apolinarios (nombre derivado de Apollinarius, un Arzobispo y Teólogo del siglo IV) quienes defendían el concepto de Cristología, mediante el cual Jesús de Nazareth tenía un espíritu divino en lugar de su espíritu normal. En resumen, decían que Jesús tenía un cuerpo humano y un alma que era lo que hacía que el cuerpo tuviese vida (concepto de energía), pero que no tenía “espíritu humano” (o racional). Según esta doctrina, Jesús en su aspecto físico era un humano (cuerpo y alma), pero en su aspecto espiritual era “Dios”. Cuatro siglos después de la muerte de Jesús, los Patriarcas de Capadocia, los Apolinarios y los Arianos discutían y se enfrentaban aún sobre el dogma de la Trinidad, ya que ninguna de las facciones en pugna tenía razones o fundamentos contundentes para imponer un criterio, que ni el mismo Jesús de Nazareth mencionó ni explicó a sus seguidores. Luego, en el Concilio de Nicea, se estableció “como dogma” el concepto de que Dios eran tres personas en una. Y como era muy difícil de explicar al pueblo sencillo, se le dio rango de “misterio” y era algo en lo que había que creer a fe ciega sin saber por qué. Para nosotros, en esta época, el misterio de la Santa Trinidad ya no tiene por qué ser misterio, porque está sumamente claro. Si aplicamos un poco de física elemental, biología y hasta un poco de química o electrónica nos damos cuenta de la evidente existencia de esta “Tricotomía” o “Trinidad” en el sistema humano. En el pasado se dieron ejemplos muy simples y lógicos de la existencia de una trilogía como el caso de una embarcación (el objeto) que era movida por el viento que impulsaba sus velas (energía) y era llevada a puerto por medio de un timonel (elemento de control). El barco solo, sin viento, no se mueve; con viento y sin control navega al garete y se pierde, solamente con la combinación de los tres elementos se logra una acción efectiva.

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Tenemos ejemplos más modernos como los medios de transporte, donde el objeto (vehículo, tren, buque o avión) es movido por un motor de combustión (energía) y debe tener un chofer o capitán para conducirlo (elemento de control). Cualquier maquinaria eléctrica de procesamiento tiene las mismas características, el objeto (la máquina), la energía (electricidad) y los controles de la máquina para su velocidad, repetición, arranque y parada etc. (elemento de control). En las computadoras igualmente tenemos un objeto (la máquina- hardware- o CPU), una energía (eléctrica o baterías) y un operador, (elemento de control), quien se ayuda con el “programa” que simplemente es una secuencia de miles de instrucciones de comando que tendría que dar. Un amigo, que por ser ingeniero, siempre enfoca los problemas filosóficos bajo el punto de vista de la construcción de algo, me daba un ejemplo para aclarar la duda sobre la existencia de tres partes en un todo: “Dime: ¿en qué se diferencian estos tres objetos, todos ellos de acero: una olla de cocinar, una herramienta y una espada?”...Y luego me aclaró: “Para fabricar esos tres objetos, todos ellos necesitan de la materia, el acero en este caso, los tres requieren una energía y trabajo para su construcción, pero lo que realmente las hace diferentes es el “diseño”, “plan” o “instrucciones” para su construcción”. Si pusiésemos un poco de atención nos daríamos cuenta que los aproximadamente 5.000 millones de habitantes del planeta tienen todos en común unos cuerpos de la especie “homo sapiens” que son iguales, todos son activados por una energía vital, pero sus grandes diferencias son de tipo espiritual reflejadas en los diferentes caracteres, actitudes, gustos o repulsiones, metas y ambiciones. Muchos psiquiatras y psicólogos consideran la mente y/o la conciencia como ese tercer elemento “no local” y “no temporal” que controla la materia y la energía. Para ellos esa mente o conciencia no se ubica en el órgano físico del cerebro sino que parece no estar localizada en un sitio fijo (no local) y es independiente del tiempo (no temporal). Algunos autores se refieren incluso a la “energía mental” o “energía psíquica” (psi-energy) como producto de ese tercer elemento que sirve para controlar la materia. Pero, para muchos de nosotros si vemos a un animal que ladra, tiene cuatro patas y mueve la cola, decimos que es un perro. Igualmente para nosotros la

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mente o conciencia es el espíritu con otro nombre. Muchos científicos, especialmente los ateos, han tenido siempre el temor y el cuidado de “no contaminar” la ciencia con la religión y por ello en su busca de explicaciones a la existencia de un tercer componente le han dado a éste muchos nombres, aunque todos tienen las mismas características del espíritu, es decir, la no-localidad (no está físicamente ubicado en una parte especifica del cuerpo) y la no-temporalidad (no está sujeto a nuestro espacio-tiempo). Muchos al oír una música, confunden el piano con el pianista. Como vimos en los párrafos anteriores, una gran parte del conocimiento que se quiere transmitir se diluye en problemas semánticos y se pierde mucho tiempo tratando de describir en detalle lo que cada hablante quiere decir con determinada palabra. Existen muchos autores que evitan el uso de las palabras alma o espíritu, y para referirse a la parte energética del ser humano (alma) usan términos como “cuerpo astral”, “cuerpo psíquico” o “vehículo vital” para diferenciarlo del cuerpo biológico, mientras que al espíritu lo llaman “cuerpo etéreo”, “vehículo de conciencia”, “yo superior”, “mente”, “psiquis” o “conciencia superior”. La gran cantidad de personas que usamos computadoras hoy en día, estamos sujetos al “ataque” de “virus” y “gusanos” cibernéticos. Pero lo curioso es que causan un gran daño y no son ni energía ni materia. Son sólo “instrucciones” que desencadenan acciones dañinas a los sistemas y archivos, teniendo la mayoría de ellos la “capacidad” de “reproducirse” y re-transmitirse a otras computadoras. ¿Sería este concepto aplicable al del espíritu que es un ente con poder de desencadenar acciones de la materia y la energía, sin ser él mismo ninguna de las dos?. Para las mentes abiertas es algo fácil de entender y asimilar, no así para las víctimas de dogmatismo y fanatismo cuyas “verdades” no pueden ser sometidas a ningún tipo de análisis, porque en el fondo temen que se derrumben todas sus creencias previas y se encuentren ante un vacio que tendrían que volver a llenar. Quienes tenemos conocimientos de manejo de energías (como en el Chi-Kung o el Raja Yoga) sabemos que la energía en sí misma no tiene características de ser buena o mala. La electricidad que consideramos buena cuando la usamos para cocinar nuestros alimentos o para mover un tren subterráneo, puede resultar mala cuando somos electrocutados accidentalmente o premeditadamente en una silla

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eléctrica. Un cuchillo es bueno cuando nos sirve para picar el pan o la carne pero es malo cuando se usa como un arma. En los casos de ataques psíquicos, la energía vital que puede ser usada para curar un enfermo, puede ser usada igualmente para dañar a una persona. Así que la clave del ataque psíquico está en la manipulación de la energía que afectará la materia en una forma que consideramos negativa o perjudicial. De todo lo anterior se deduce que, tanto la parte atacante como la parte atacada, son componentes inmateriales de cada individuo, componentes que tendrían la facultad de poder controlar la energía (alma) y por ende surtir efectos sobre la materia (cuerpo), es decir que estaríamos hablando de nuestros espíritus. Al final de cuentas estamos hablando de un combate o guerra “espiritual” (para otros “mental” o “psíquico”. De esa forma concluía la primera parte en el borrador de la charla de Adolfo, ya Jaime estaba un poco cansado para seguir leyendo y lo dejó para el otro día.

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Capítulo 5 ¿Ataques o emboscadas?
Al día siguiente después de haber desayunado en el Hotel donde se encontraba por viaje de negocios, Jaime se sentó a esperar a su contraparte y aprovechó para leer un poco más el borrador de la charla que tenía en su maletín. ... “El ser humano, desde que nace, está involucrado en una lucha constante por la supervivencia y en el mundo moderno cabe agregar también una lucha por la superación. Ambas luchas requieren que las personas venzan una serie de obstáculos, entre los cuales figuran también las personas que nos rodean. Sin quererlo, nos encontramos inmersos en una zona de combate, al igual que muchísimas personas que nacieron en un país en guerra o que se involucró en ellos posteriormente. La guerra por la supervivencia y la superación incluye constantes ataques, no podemos ignorarlos a riesgo de sucumbir ante ellos, así que debemos estar preparados para la lucha. Este planeta no es Disneyworld, más bien se parece a lo que los antiguos cristianos llamaban un “valle de lágrimas”. Estar preparados significa que debemos tomar conciencia de que estamos siendo atacados constantemente en forma física y psíquica. No podemos aislarnos y pensar que las cosas son diferentes porque nos apartemos de ellas. Sería la reacción del avestruz que esconde la cabeza bajo tierra ante una amenaza. En este planeta pereciera que lo único que no combate son las piedras, a menos que las lancen contra nosotros. Hasta las plantas se atacan unas a otras, últimamente los científicos han podido determinar que lo que a nuestra vista puede parecer un hermoso y floreado jardín, es en el fondo un campo de batalla invisible a nuestros ojos, donde por medios químicos las plantas se libran en combate buscando expandir su descendencia y no permitiendo que otras plantas ocupen el terreno que les pertenece. En toda guerra, hay enemigos frontales y enemigos invisibles a quienes no vemos pero colocan emboscadas, son cobardes, no dan la cara, son terroristas. Pero el hecho de que ellos sean cobardes no necesariamente significa que sean 106

derrotados fácilmente. Quizá eso fue válido en los combates cuerpo a cuerpo durante las guerras del Imperio Romano, pero hoy en día un cobarde que no quiere enfrentarse y sufrir los rigores del combate puede accionar un botón que libere una gran destrucción, puede colocar una bomba en un tren subterráneo o un edificio y hacerla explotar a distancia. Ya sólo quedan como un recuerdo histórico aquellos generales e incluso emperadores que iban al frente de sus ejércitos durante las batallas. Las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki a finales de la segunda guerra mundial fueron un acto supremo de cobardía, la excusa que se sigue repitiendo más de cincuenta años después, es que se hizo para evitar mayores pérdidas de vidas humanas. El atacado esperaba enfrentar su enemigo en igualdad de condiciones en su mismo terreno y fue sorprendido con ese cambio de las reglas del juego. Muchas personas que nos adversan podrían ser muy cobardes. Eluden un enfrentamiento con nosotros porque aún siendo ganadores siempre sufrirán algún daño. Es como un combate de boxeo, donde el hecho de ser el ganador no evita que reciba su cuota de golpes. Los capos mafiosos recurren a los servicios de un sicario o asesino a sueldo para desaparecer a sus rivales. Los altos funcionarios de gobiernos corruptos usan a esbirros o secuaces, seres sin moral, para amedrentar o apartar de su camino a sus adversarios. Los modernos terroristas y los antiguos anarquistas son la crema de la cobardía, en lugar de atacar de frente a un cuartel o guarnición de soldados prefieren poner una bomba en un sitio público y matar a un poco de inocentes. En realidad no se requiere de ninguna valentía para colocar una bomba en un sitio de civiles. Existen también los cobardes psíquicos, aquellos que no se atreven a enfrentar a sus adversarios y quieren combatirlos desde una cómoda posición donde los riesgos son mínimos. Esos cobardes psíquicos son los más peligrosos porque son prácticamente unos enemigos invisibles esperándonos en una emboscada. Ellos recurren al uso de la hechicería y magia negra ejecutada por terceros quienes son los sicarios psíquicos. Hay muchos charlatanes tarifados que se jactan de ser brujos o hechiceros y sacan gran provecho monetario de sus cobardes clientes sin darles nada a cambio.

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Pero hay otros que en realidad si tienen la facultad de acceder fácilmente a un estado alterado de conciencia, con rituales o sin ellos, donde se potencia su intencionalidad negativa. A este grupo se les conoce como brujos (as) o hechiceros.

Hechiceras (cuadro de Jim Warren)

La Biblia Cristiana en Éxodo 22:17 dice “no dejarás con vida a la hechicera” y esa frase posiblemente mal traducida fue la excusa para la gran cacería de supuestas brujas en la época medieval. En diecinueve versiones diferentes de la Biblia, (según cada confesión cristiana que la pública), se menciona más o menos lo mismo. Es curioso que se refiera solamente a personas del sexo femenino y por eso siempre fueron perseguidas las “brujas” y no los “brujos”. También es curioso que ese libro que es un compendio religioso de un culto que profesa el amor, diga tajantemente que las hechiceras deben ser matadas.

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Esa misma Biblia en Deuteronomio 18:10 dice “Cuando hayas entrado en la tierra que te da Yahveh, tu Dios, no aprenderás a practicar las abominaciones de esas naciones, y no ha de haber en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien se dé a la adivinación, a la observación de las nubes, a la magia o la hechicería; nadie que se dedique al encantamiento, ni consulte espíritus y adivinos, ni evoque a los muertos”. Estas referencias bíblicas son de los llamados libros del Antiguo Testamento cuya antigüedad debe andar por los 4.000 años y se citan sólo como testimonio de que ya desde tiempos inmemoriales el hombre creía en los encantamientos y hechizos, a tal punto que éstos le inspiraban un gran temor. Debido a ese fuerte temor que no sabían cómo combatir pensaron que la mejor solución era matar a las brujas o hechiceras. En la edad media muchas mujeres inocentes fueron asesinadas por el simple hecho de ser acusadas de practicar hechicería. Las pruebas para demostrar su culpabilidad eran concebidas en una forma tal, que aunque fuesen inocentes o culpables, de todas maneras eran asesinadas. Una de las pruebas era atarles una piedra en los pies y lanzarlas a un lago o río, si salían a flote eran sin duda unas brujas, pero si no salían eran inocentes aunque hubiesen muerto ahogadas. Muchas otras fueron llevadas a la hoguera y quemadas después de haber “confesado” bajo torturas extremas lo que sus torturadores querían. La peor parte la llevaron las mujeres muy bonitas que, por supuesto, atraían a los hombres. Las feas del pueblo ante la rivalidad de las bonitas las acusaban de “haber hechizado” a sus maridos y se las quitaban del medio mandándolas a quemar. De hecho todavía persiste la expresión “me tiene hechizado o embrujado” para referirse a una fuerte atracción por una mujer. Y en pleno siglo XXI abundan los avisos en prensa y otros medios ofreciendo a los incautos “Hechizos de Amor” y otros más. En 1484, el Papa Inocencio VIII promulgó una famosa Bula (Summis

Desiderantes) que sirvió de pretexto para iniciar la cacería de brujas por toda Europa. Luego dos monjes inquisidores dominicos, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger publicaron en Alemania en 1487 el tratado más aterrador de la historia humana conocido como el MALLEUS MALEFICARUM. (Martirio de las Malefactoras, o

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Martillo de las Brujas). El cual llegó a ser tan popular que competía con la Biblia. La Iglesia parece haberlo prohibido pero entre los años 1487 y 1520, la obra fue publicada 13 veces. Allí se sostenía que si a una mujer la acusaban de brujería era porque era bruja y se aceptaba la tortura como medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El ser humano, al igual que otros animales, tiene habilidades innatas que forman parte de su mecanismo de defensa para la supervivencia del individuo y de la especie. Algunos las llaman para-normales para diferenciarlas de los sentidos comunes como el tacto, vista, olfato, oído y gusto. Entre esas habilidades se cuentan la telepatía y la clarividencia a las cuales se les conoce también por el nombre popular de “corazonadas”. Quizá por un efecto colateral de la maternidad, estas habilidades están más desarrolladas en las mujeres. En esta época de predominio de las ciencias experimentales, se ha demostrado hasta la saciedad que son fenómenos naturales, verificables y cuantificables y son estudiadas por múltiples instituciones científicas, especialmente para determinar cómo es el mecanismo que las produce o activa. Pero en aquella época esas “habilidades” no pudieron ser interpretadas como normales sino como “talentos del demonio” y por tanto, motivo suficiente para que las personas, mayoritariamente mujeres, fuesen quemadas vivas. Una amiga de apellido TorreVivas hizo su tesis de grado en una universidad alemana sobre el tema “La Quema de Brujas en la Edad Media”. Una de las conclusiones de su tesis es que ese evento produjo varias generaciones posteriores de mujeres, todas feas, y a su vez hizo una supresión genética de los talentos para-normales que volvieron a resurgir sólo a mediados de los años 1800´s. La palabra “hechicera” tiene hoy en día varias connotaciones derivadas de las experiencias en cada cultura. Entre ellas podemos contar: “Una mujer de increíble belleza que ‘hechiza’ a los hombres. (Producto de las denuncias de las feas contra las bonitas en la Edad Media). “Una mujer vieja, a menudo dibujada con apariencia diabólica, llamada algunas veces como ‘bruja’ o ‘tarasca’. “Una persona fiel al Satanismo religioso, quienes adoran a Satán o reconocen en él un concepto pagano de virilidad, pre-cristiano. Estos pueden practicar magia negra, pero sólo contra sus

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enemigos. (No sabemos cuáles son las características para ser considerado enemigo). “Una persona dedicada a practicar magia negra, usando rituales, maldiciones etc. para dañar o matar a otros. En África y algunos países de Latinoamérica se le da ese nombre a un curandero nativo quien practica formas alternativas de sanación médica y quien eventualmente se involucra en magia negra. En la cultura occidental Judeo-cristiana se enfatiza una lucha constante entre el bien y el mal (Dios y Satanás) lo cual es un absurdo y un contra-sentido para sus propias religiones, ya que siendo Dios un ser todopoderoso y omnipotente, creador de todo lo que existe, no puede ni debe existir ninguna fuerza o entidad que se le pueda oponer en términos de igualdad. La paradoja está en que si de verdad existiesen con igual poder un Dios y un Demonio, entonces Dios Todopoderoso dejaría de serlo. Creo que la iglesia católica y otras iglesias cristianas han cometido un grave error en adoptar y maximizar una creencia sobre el poder del demonio, el cual se insertó en la cultura Judea durante el tiempo que ellos estuvieron cautivos en manos de los Asirios. Los únicos demonios que existen son aquellos que están en nuestras mentes. En varios libros que tratan el tema de la Demonología (parte de la Teología que se ocupa de los demonios) se mencionan, tan solo en las religiones JudeoCristianas, por lo menos 37 nombres diferentes para ellos (los más conocidos: Belcebú, Hazazel, Belial, Lucifer, Mefistófeles, Satán, Nephilim, Moloch, Shedim). Los griegos se referían a él como Hades y en Babilonia como Marduk o Baal. En el Islam se le conoce como Shaytán o Iblis. En las culturas autóctonas indígenas de las Américas se describían unos nueve nombres (tan raros como Tezcatliploca, Hurakan, Tzitzimime,Yenaldlooshi y en nuestros indios Pemones (Ven) el nombre de Odo’Sha). Durante la edad media, al mejor estilo del antiguo Imperio Romano, se clasificaron los demonios en jerarquías dependiendo si controlaban determinado número de legiones de otros demonios. Supuestamente ello permitía combatirlos mejor al conocerlos individualmente. Cada nombre de demonio tiene una descripción que lo individualiza y caracteriza. Veamos por ejemplo: “Abigor: Gran Duque (¿?) de los infiernos, lo representan como un gallardo caballero con lanza como estandarte y centro, es un demonio de clase distinguida que responde muy bien

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sobre todo aquello que se le consulta relacionado con los secretos de guerra, adivina el porvenir y enseña a los jefes militares el modo de atraer la voluntad de los soldados, tiene a su orden 70 legiones infernales” Atribuir todas las cosas malas a un supuesto demonio es una vía fácil y escapista. En esa forma tratamos de ocultar nuestra ignorancia, impericia, temeridad, imprudencia y otros defectos más. El bien y el mal son dos caras de la misma moneda. Lo que para unos es bueno porque los beneficia puede ser al mismo tiempo malo para otros porque los perjudica. Cuando nos sentamos en un restaurante a comer un sabroso pollo o un asado, es bueno para nosotros pero malo para el pobre pollo o la vaca que fue matada para alimentarnos. Todos los días vemos en las competencias deportivas un ganador y también uno o varios perdedores y eso no quiere decir que el demonio estuvo en contra de todos ellos. Mucha gente dice tener mala suerte porque no gana un premio en la lotería olvidando que las posibilidades matemáticas de que ganen conspiran contra ella desde el mismo momento de hacer la jugada. No podemos definir la maldad simplemente como lo contrario a la bondad. Si pudiésemos etiquetar como maldad cualquier acto ejecutado por terceros y que nos cause perjuicio todo sería más simple. Según eso la mayoría de los gobiernos del planeta serían satánicos porque son muchas las cosas que hacen que perjudican a sus pueblos. La frustración del ser humano en no lograr determinados objetivos, nunca se asume como incompetencia o como haberse fijado una meta irreal, es más fácil achacar la derrota a un ser extraño de otro mundo que parece divertirse perjudicándonos a nosotros. Pero muchos actos de terceros nos pueden causar daños aunque no haya sido ese el propósito inicial del causante. Sin embargo no podríamos acusarlos de actuar malignamente. Mucha gente parece ignorar que sus derechos o apetencias terminan donde comienzan las de los demás. Nuestra formación tradicional en las escuelas de cualquier nivel, desde la primaria hasta los estudios de post-grado, consiste en mejorar nuestra preparación para combatir en el mundo del trabajo y en la sociedad en general. Otros toman un camino diferente para la supervivencia y superación que consiste en un trabajo arduo y una lucha tenaz en el mundo de los negocios o de la

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producción. Y para concluir existe un grupo parásito constituido por delincuentes de variada especie, desde rateros y carteristas hasta grandes señores estafadores y ladrones de cuello blanco en las corporaciones y los gobiernos. Toda acción ejecutada por un tercero nos puede beneficiar o perjudicar. El hecho de que alguien esté mejor preparado a nivel académico nos puede privar de un buen puesto de trabajo. En ese momento nos sentimos víctimas y por tanto atacados y derrotados (no le podemos echar la culpa al demonio). Una persona que logra hacer un mejor negocio debido a que tiene mayor capital y recursos nos priva también de una ganancia potencial lo cual es un ataque también (no podemos decir que el demonio sea comerciante). El estafador, el asaltante y el ladrón con corbata, en el gobierno o en la compañía privada, todos nos atacan y nos arrebatan algo que nos costó esfuerzo para obtenerlo Las prácticas de magia negra como el Vudú haitiano o antillano, persiguen el beneficio del atacante y el perjuicio del atacado, esto es parte de la lucha constante a la cual nos hemos referido. Conozco casos de personas que acuden al vudú para lograr que un negocio determinado se logre, sus ambiciones monetarias no tienen escrúpulo en intentar enfermar o aniquilar a un adversario. Estos son los peores enemigos gratuitos, la otra persona que es la victima atacada actúa de buena fe de acuerdo a las prácticas comerciales establecidas y no tiene la menor idea de que alguien pueda intentar dañarlos física y mentalmente por la simple razón de eliminar un competidor sacándolo fuera del negocio. El mismo caso se puede dar por celos o envidias. Hay que tomar conciencia de que esto ocurre cada día y nos puede afectar a nosotros sin que estemos buscando enfrentarnos a nadie. Por ello hay que estar preparado para una “defensa preventiva” y de ser necesario para un oportuno “contra-ataque profiláctico”. Cuando contratan a un brujo o hechicero para causar mal a otros u obtener ventajas o beneficios propios, lo hacen porque piensan que esos hechiceros tienen poderes superiores a los comunes mortales. Muchísimos son los casos de “hechiceros de pacotilla”, en realidad truhanes o farsantes, que han encontrado una forma fácil de sacarle dinero a sus contratantes. “Todos los días sale a la calle un tonto, y el que lo agarre es su dueño”. El ser humano es el único animal que actúa en

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base a una ilusión. ¿Cómo es posible que muchas personas publiquen avisos en la prensa ofreciendo dar los números ganadores de la lotería? A los incautos que llaman les dicen no cobrarles nada por su servicio pero dicen conformarse con un ‘regalo’ o ‘participación’ en caso de acierto. Lo que hacen, y por ello invierten en el costoso aviso de prensa, es dar muchos números diferentes a todos los que les llamen. Alguno de esos tontos, acertará y les dará una participación. Aunque entre los perdedores habrá muchos que se quejen, no es mucho lo que pueden reclamar ya que el “servicio” fue gratis y sin pago no hay reclamo, además cualquier excusa será buena para justificar el no haber acertado. Algo similar ocurre con los hechiceros tarifados; allí en la calle hay un gran mercado potencial de “clientes” constituido por todos aquellos seres frustrados y descontentos quienes para no renunciar a sus deseos o caprichos recurren a estos seudo-brujos o hechiceros. A final de cuentas el problema que resuelven es el de ellos mismos procurándose un ingreso económico que de otra forma no serían capaces de generar. Y esto me recuerda, a propósito, un chiste de un señor que encontrándose en un baile fue abofeteado por su pareja y abandonado en el medio de la pista de baile. Un amigo que le acompañaba le recriminó su comportamiento y preguntó ¿Cuántas veces has pasado una vergüenza como esa al propasarte con una dama? ¡Eso es muy penoso! A lo que el abofeteado contestó: “Tu sólo has visto una que otra bofetada, pero no has visto la cantidad de mujeres que me he llevado a la cama”. Es similar al procedimiento de los que captan incautos bien sea con el cuento del número de la lotería o con los “servicios” de hechicería”. Pero apartando los charlatanes y estafadores, tenemos que reconocer que en realidad sí existen unos cuantos que están en capacidad de experimentar, mediante ciertos rituales, el poder de la intencionalidad bajo un estado alterado de conciencia. Estos últimos son los realmente peligrosos y equivalen a un experimentado asesino a sueldo que siempre logra su cometido. No podemos tapar el sol con un dedo y pretender que ignorarlos nos evitará ser víctimas. Recordemos que la primera máxima del combatiente es conocer al enemigo. Antiguamente, por ignorancia sobre lo que significa la intencionalidad en un estado alterado de conciencia, las personas daban mucha importancia a la parte

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ritual y a los procedimientos, por ello toda la literatura antigua sobre brujerías, hechizos y similares se limitaban a describir aquello que hacían los supuestos hechiceros y a veces (también por ignorancia) sugerían otros rituales para contrarrestar los efectos de los primeros. La lista de procedimientos y rituales es ilimitada dependiendo de las culturas, idiosincrasia de los pueblos y la imaginación de los que ofrecen esos servicios. Una parte del negocio es impresionar al cliente contratante con algún tipo de ceremonia o ritual, supuestamente secreto. Mientras más elaborado y complicado sea el mismo, mayor será la impresión que le cause al cliente y ello no garantiza mejores resultados. En culturas cercanas al mar, las conchas de moluscos son el instrumento preferido. En otras zonas se usan huesos de animales e incluso de humanos. La presencia de una calavera humana crea una fuerte impresión para el común de las personas, no así para médicos, antropólogos o enterradores. En la selva se usan pieles de animales, preferiblemente feos como un sapo. En los procedimientos de preparación de pócimas o encantamientos se incluyen los ingredientes más bizarros para darle cierta importancia, a eso le agregan exposición a la luna llena y otras actividades que hagan del procedimiento algo extenso y complicado, lo cual significa también “más costoso”. Un amigo mío ferviente católico decía que había muchos curas que celebraban la santa misa como algo rutinario, limitándose a repetir un ritual aprendido de otros. Sin embargo, alegaba él, que había otros sacerdotes que en el momento de la consagración lograban un “estado alterado de conciencia” que le imprimía la “magia” necesaria en esa celebración. Ese estado alterado también era válido para el momento de la “bendición”. Algunos hemos experimentado esa diferencia cuando nos ha tocado recibir la bendición, unas son un simple gesto con las manos, otras una lluvia de energía y felicidad que desciende sobre los asistentes. En otras culturas y religiones ocurre lo mismo. Hay celebrantes automáticos y hay otros que “se conectan” con planos superiores de la conciencia produciendo resultados diferentes. En una ocasión estando de visita en una Lamasería tibetana “Yonghe Gong” en Beijing (China) tuve la ocasión de presenciar un acto ritual.

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Durante el mismo el lama celebrante hacia varios movimientos rituales que incluían inclinaciones y manipulación de algunas ofrendas que se encontraban en el altar, como frutas y arroz. Para cualquier occidental ver al lama tomar un pequeño platillo metálico con arroz y lanzar unos granos al aire no tenía la menor relevancia. Pero el lama parecía transfigurado en un profundo estado de éxtasis cuando hizo el ritual y los presentes cercanos como yo sentimos una increíble sensación de paz y bienaventuranza difícil de describir. Para concluir, sobre las interrogantes, ¿Ataque o Emboscada? nos damos cuenta que podemos ser víctimas tanto de un ataque directo como de una emboscada realizada por un mercenario tarifado. Es como la guerra, podemos recibir un ataque frontal en la guerra convencional o una emboscada en una guerra de guerrillas. A continuación encontraremos un diagrama que resume las motivaciones, procesos y resultados de un ataque psíquico. El ataque puede tener origen en lo que puede ser una reacción a nuestras acciones. Cuando se menciona en el gráfico una causa justificada o injustificada nos referimos a nuestras acciones en el plano de las motivaciones. Por ejemplo un jefe que actúa con despotismo y ventajismo contra sus empleados posiblemente genera una motivación, en cierta forma justificada, para un posible ataque psíquico. Mientras alguien que se sienta ofendido, menospreciado o humillado por una acción inconsciente nuestra generará una causa injustificada para el posible ataque, la segunda motivación equivale a la mordedura de una serpiente cuando alguien inconscientemente entra a su territorio vital. CAUSA O MOTIVO PARA UN POSIBLE ATAQUE PSIQUICO

MOTIVO JUSTIFICADO

MOTIVO INJUSTIFICADO

Hasta ese punto lo que hay son simples motivaciones, luego interviene la percepción del atacante. Éste puede reaccionar convirtiendo su motivación en ataque indistintamente si la motivación fue justificada o no. El podría decidir no

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atacar y perdonar a su jefe déspota, alegando una serie de atenuantes, tal como hacen muchas mujeres que son golpeadas por sus maridos. Ellas dicen que él no es malo porque en el fondo las quiere mucho pero cuando bebe licor pierde el control, e incluso se auto-culpan de ser maltratadas alegando que posiblemente ellas hicieron algo incorrecto y merecían un castigo. Así como el posible atacante es capaz de perdonar, en forma contraria el atacante puede decidir atacar a su víctima sin base que lo justifique. A lo mejor una envidia, ambición o rencor acumulado explotan ante una sencilla acción inconsciente de la víctima, puede ser que ese día no le saludó, le ignoró por estar ocupado, fue ascendido a un cargo superior en base a sus propios méritos, etc. Para ilustrar mejor esta situación pensemos en un recipiente con gasolina. En un primer caso un incendiario con toda la mala intención le prende fuego y explota. En otro caso alguna persona inadvertidamente pasando por allí enciende un cigarrillo y el tanque explota igualmente. Atacar o no es lo más impredecible, en este proceso de decisión intervienen muchos factores conscientes e inconscientes, tales como la formación moral o religiosa, las experiencias traumáticas anteriores o de la infancia, la comparación con situaciones parecidas y muchas otras tan diferentes como difícil de enumerarlas. Si el atacante decide perdonar las posibles ofensas, el asunto termina allí. Pero si el atacante cambia su motivación en intención entonces genera el ataque. REACCION IMPREDECIBLE DEL ATACANTE EN BASE A SU PERCEPCION

ATACAR

NO ATACAR

SE GENERAN DESEOS O INTENCIONALIDADES NOCIVAS

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Una vez que la intencionalidad se convierte en ataque, éste puede ser directo o asistido por terceros (brujos o hechiceros tarifados). Y dependerá de la víctima que las consecuencias sean graves o no. Una víctima no preparada y débil psíquicamente sucumbirá tanto a un ataque directo como a uno asistido, siendo en este último caso los males mayores.

EL DESEO O INTENCIONALIDAD SE CONVIERTE EN ATAQUE

ATAQUE DIRECTO (MALOS DESEOS, POTENCIADOS)

ATAQUE CON AYUDA DE SICARIOS PSIQUICOS (BRUJAS O HECHICEROS)

VICTIMA DEBILITADA VICTIMA FORTALECIDA

GRAVES EFECTOS

ANULACION O CONTRAATAQUE

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Capítulo 6 Cuando yo mismo me ataco
La mayoría de las veces sufrimos ataques externos de terceras personas, pero en algunas ocasiones somos nosotros mismos quienes producimos los fenómenos que llamaremos auto-ataques. Estos ataques surten efecto por la falta de confianza en nosotros mismos y la falta de seguridad al ejecutar una acción. El refranero popular lo sintetiza en la frase “El que no espera vencer, está vencido”. En esta variante de ataque juegan un papel importante la sugestión y la superstición. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que la palabra Superstición procede del Latín: superstitio, -onis. Y cuyos significados son: 1. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. 2. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de una cosa La Wikipedia (La enciclopedia libre en Internet) dice lo siguiente: "Superstición es la creencia poco fundamentada, o asentada de forma irracional en el hombre, de que ciertas acciones voluntarias (como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales), o involuntarias (como la caída de sal al suelo o que un gato negro se atraviese en el camino), pueden cambiar el destino o la suerte de una persona." ¿Cómo se origina una superstición? Pueden ser varios los orígenes de las supersticiones. La primera causa es la de evitar que se repita una acción u omisión cuyo resultado moleste o perjudique a terceros. Por ejemplo: cuando se decía, y aún se dice, que derramar la sal trae mala suerte, se debe a que ésta en la antigüedad era sumamente valiosa y no convenía que la desperdiciaran. Era tan valiosa que nuestra palabra ‘salario’ viene del hecho que las jornadas de trabajo se pagaban con sal, por su valor y escasez. Por supuesto que la gente consideraba de poco tacto o falta de diplomacia el decirle a otra persona, en forma directa, que estaba echando a tierra algo que le había costado

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mucho a su dueño, y procedían a inventar alguna historia para evitar y justificar el hecho de que no se debía derramar la sal. Allí comenzaba la superstición cuando decían que su origen era valioso porque eran lágrimas de la madre tierra. También decían que el diablo estaba esperando que se derramara para apoderarse de nuestra alma y por ello había que contrarrestarlo lanzando un poquito de sal sobre nuestro hombro para que le cayera directamente en sus ojos y lo cegara. En estas supersticiones siempre hay una proyección de los sentimientos y sensaciones humanas. Nuestros ojos humanos, sin duda, se irritan mucho y nos produce ceguera momentánea cuando nos cae sal en ellos. Pero... ¿tendría el diablo ojos como los nuestros? Si la gente no podía ver los demonios es porque ellos no serian

materiales y consecuentemente no tendrían ojos como los nuestros, entonces ¿Cómo se podrían cegar al caerles sal? ¿Cómo es posible que por derramar un poquito de sal el demonio se apoderase de su alma? ¿No valían nada, entonces, las obras buenas y una vida recta? ¡La gente era de verdad ingenua! Sin duda que muchas supersticiones no aguantan el menor análisis, pero ellas se originaron en épocas de una ignorancia profunda. Hasta las religiones incorporaron una parte de superstición en sus enseñanzas, sin duda porque aquellas les convenían en determinado momento para lograr mantener sus adeptos. Una de las peores supersticiones en los países católicos y latinos, es el hecho de hacer creer a los niños que la noche de navidad el niño Jesús les trae juguetes si se portaron bien durante el año. En España son los Reyes Magos y los sajones hacen lo mismo con la imagen de Santa Klaus o Papá Noel. Las religiones nos dicen como un mandamiento “No mentirás” pero se hacen la vista gorda con ciertas mentiras y supersticiones cuando estas les convienen. Otra antigua superstición afirmaba que romper un espejo traía siete años de mala suerte, y sin duda que sería mala suerte para quien lo rompió, sobre todo si tenía que pagarlo o reponerlo, ya que era algo muy costoso de fabricar y originalmente sólo en los palacios y castillos se podía conseguir alguno. Ningún plebeyo tenía acceso a un espejo, sólo lograban ver sus rostros, de vez en cuando, reflejados en una superficie quieta de agua o alguna superficie metálica suficientemente pulida. Aparte de las consecuencias pecuniarias, al no tener

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conocimiento de las leyes de la óptica, para ellos la reflexión de una imagen era estar ante la presencia de un doble y si se rompía el espejo se dañaría ese doble. Generalmente, muchas personas para evitar que sus semejantes actuasen de alguna forma que a ellos les disgustaba, les perjudicaba o simplemente no les convenía, usaban la excusa de la mala suerte y especialmente cuando no podían usar aquella de que “era pecado”. La lista de las cosas consideradas de “mala suerte” que se aplican como excusa porque molestaban o creaban inconvenientes a otras personas, es interminable e inagotable. Aún hoy en día podríamos añadir alguna nueva, de invención propia, cuando algo nos moleste. Aunque esto último no sería tan fácil en nuestra sociedad moderna donde las personas no son tan crédulas y ya dejaron de practicar aquello de “creer ciegamente, o tener fe”. Pero si las personas tuviesen todavía algunos restos de credulidad, yo iniciaría la correspondiente superstición diciendo que las siguientes acciones son funestas o aciagas para los menores: “No mantener sus dormitorios limpios evitará que tengan buena fortuna cuando sean mayores” – “No acostarse temprano hará que se pongan viejos muy rápido” – Otras para adultos: “Al tomar mucha cerveza se pierde la riqueza” – “Desear otras mujeres hace que se caiga el cabello” – “No ayudar a la esposa trae ruina y pobreza” ¿Qué tal?. ¡Invente usted la suya! De las supersticiones antiguas inventadas por conveniencia algunas merecen especial mención: “Poner un sombrero sobre la cama era de mala suerte” (cuando se usaban sombreros) y la verdadera razón era que podían haber piojos o pulgas en el sombrero ajeno que se transmitirían a los que usaban la cama. Por la misma razón era considerado de mala suerte dejar una escoba recostada del borde de la cama porque supuestamente los malos espíritus, asociados mentalmente a brujas y escobas, se apoderarían de la cama. Los que en realidad se adueñaban del lecho eran todas las pulgas, piojos e insectos que habían sido barridos con la escoba. Hay supersticiones que, aunque hoy en día nos dan risa, fueron transmitidas por varias generaciones, que tienen que haberlas creído, o considerado como “convenientes”, para luego difundirlas. En países tropicales como el nuestro, la

gente aprovecha cualquier oportunidad para ir a la playa, cosa que sólo pueden

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hacer los países templados en época de verano. El feriado de semana santa (católica) hoy en día es la época cuando más personas se van de paseo a la playa, pero anteriormente se les decía que “Al bañarse en la playa se corría el riesgo de convertirse en peces” y nuestros abuelos lo creyeron y no se bañaron. Aparte de las supersticiones originadas por conveniencia, existen otras cuyo origen estuvo vinculado a los procesos de aprendizaje sobre experiencias pasadas. A través del tiempo se fueron conociendo las consecuencias de algunas acciones aunque sus causas no podían ser explicadas. Este tipo de experiencias transmitidas a los descendientes establecieron la base de la civilización y el progreso. Las experiencias acumuladas de los antecesores, que al transmitirlas pasaban a la memoria de sus descendientes como propias, les permitieron comenzar su aprendizaje desde un punto de partida cada vez más avanzado, lo cual siempre es mejor que comenzar desde cero. Un ejemplo serían las quemaduras por fuego que algunos habían sentido o sufrido sin saber nada sobre la combustión. A los niños se les transmitía la experiencia sobre las quemaduras por fuego y se les advertía de no tocarlo para evitar accidentes. Igualmente se transmitía la experiencia sobre cuales frutas o vegetales eran comestibles o no. Los animales y sitios peligrosos etc. La transmisión oral del conocimiento de una generación a la otra, termina creando las costumbres y también las supersticiones. Las costumbres son la parte buena, son el resultado del aprendizaje acumulado de experiencias previas y continúan en el tiempo porque las personas se dan cuenta que siguiendo determinadas costumbres o usos se obtienen mejores resultados. Pero las supersticiones heredadas, son como el refrán que dice "Una mentira repetida mil veces, termina convirtiéndose en verdad”. El problema con las supersticiones es que, aunque éstas no pueden ser verificadas científicamente y son contrarias a la razón, ejercen una tremenda influencia psicológica sobre las personas. Los seres humanos tenemos la tendencia a confundir las costumbres y usos heredados, que nos dan buenos resultados, con las supersticiones, también heredadas, las cuales aceptamos ciegamente. El común de la gente no se atreve a contravenir una superstición, porque en esas personas persiste la duda sobre los resultados. Asumen que debe haber algo de experiencia acumulada y que es una

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forma de conocimiento y que además no corresponde a ellos el demostrar lo contrario. Las supersticiones están profundamente arraigadas en cada cultura y por ello nos reímos de las supersticiones de otros pueblos y sin duda ellos se deben reír de las nuestras. Las supersticiones varían mucho de una parte a otra del globo, y su difusión depende de las tradiciones, leyendas y circunstancias de cada lugar. En pueblos costeros las supersticiones están ligadas al mar, la pesca, los barcos etc. mientras que en una cultura de montaña o de selva estas son diferentes. Pero existe un denominador común: la creencia de que debe apaciguarse a una persona o fuerza del mundo invisible. Hay casos en los cuales, al no tener una explicación sobre las propiedades de algún fenómeno, le atribuyeron cualidades mágicas. El fuego es una de ellas, ya que era considerado sagrado y misterioso. De allí el uso generalizado en casi todas las religiones como parte de sus rituales. En la religión católica y budista el uso de velas es en realidad otra superstición. Cualquiera que haya visitado el barrio chino en San Francisco, Calif. USA, por mencionar un ejemplo, se sorprenderá que los callejones internos del barrio no se construyeran en línea recta sino con desvíos abruptos casi en zigzag. La razón es una superstición, según la cual los espíritus caminan sólo en línea recta, así que cuando encuentran una pared de frente, no pueden doblar para seguir y se devuelven, evitando así que ataquen a los vivos. Otra superstición china es que los espíritus caminan arrastrando los pies y por eso siempre ponen escalones a la entrada de sus casas, y según los propietarios los espíritus no podrían entrar porque al arrastrar los pies no pueden subir ni bajar escalones. Una superstición china dice también que dejar clavados los palillos de comer (Kuaizi) en un cuenco de arroz es augurio de muerte. Sin duda lo que molestaba era que alguien no se comiese el arroz en su totalidad, lo cual era un desperdicio y sin duda ofendía a quien lo ofrecía o servía y sería tomado como un desaire. Al comer todo el arroz no habría donde clavar los palillos de comer. En los Estados Unidos y algunos países europeos se considera el “viernes 13” como un día de muy mala suerte, hasta el punto de usar ese día como título de películas de terror. En Latinoamérica, por el contrario, es el día “martes 13” el que tiene la fama de funesto o aciago. Hoy en día, como habitantes de una aldea global,

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estamos en capacidad de confrontar una superstición con otra y darnos cuenta que ninguna de las dos podría ser cierta, porque la validación de una invalida la otra. Lo mismo ocurre con los números cuando en occidente, por alguna razón desconocida, se considera el número 13 como de mal agüero, mientras que en China y Japón es el número 4 el que ostenta esa fama. Mucha gente afirma que ellos no son supersticiosos, pero no vacilan en tocar madera cuando se menciona un hecho o una persona que son considerados como portadores de mala suerte (pavoso, yeta, aciago). Siempre alegan un “por si acaso” ya que en el fondo tienen todavía una gran duda sobre la veracidad de tal superstición y ellos no quieren experimentar para demostrar lo contrario. Prefieren que sean otros los que corran el riesgo y si las cosas les salen mal que sufran las consecuencias. Las supersticiones están muy ligadas al fenómeno de la sugestión; entendiendo este término, aceptado por los psicólogos, como “un proceso

psicológico por medio del cual una persona puede guiar los pensamientos, sentimientos o conducta de otra persona”. La sugestión es un proceso que tiene mayor efecto en la medida que el sujeto tenga un alto nivel de sugestibilidad. Y a su vez esta sugestibilidad está enraizada en el medio social y cultural donde la persona se desenvuelve. Por ejemplo: Una persona nacida y educada en la fe católica estará más propensa a evitar algunos lugares que pudiesen ser etiquetados de endemoniados. Una persona nacida y educada en Haití estará más propensa a evitar acciones u oponerse a personas que sean consideradas como poseedoras del poder del Vudú (Bokor, Hougan). Una persona occidental que no crea en el vudú podrá tomar cualquiera de los muñecos usados para esa práctica sin ninguna consecuencia, mientras que cualquier creyente del vudú se negará a tocar un objeto relacionado con el culto y sufriría una angustia y hasta un choque nervioso ante sus posibles consecuencias. La misma reacción la tendría un católico ante los actos considerados como sacrílegos. El poder de la sugestión ha sido demostrado hasta la saciedad en los procesos de adoctrinamiento religioso y político, así como también en los shows donde a los sujetos se le dan instrucciones “post-hipnóticas”. Igualmente se ha

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demostrado su poder en las ciencias médicas al usar el llamado “efecto placebo” que produce curaciones que podrían ser catalogadas de “milagrosas”. La sugestión al hacer uso del “efecto placebo” continúa desconcertando a los médicos. Cuando ellos utilizan una nueva droga o medicamento en forma experimental, para estar seguro de sus resultados, la aplican a dos grupos diferentes de personas. Un grupo recibe la droga experimental verdadera (grupo de control) mientras que otro grupo recibe un “placebo” que no es más que una simulación de la droga. Generalmente se usan pastillas o tabletas con un contenido inocuo que puede contener un simple talco o pastillas con glucosa u otro producto no terapéutico, y en caso de inyecciones se aplican soluciones acuosas inocuas. Luego del experimento se contrastan los resultados de los dos grupos. En los humanos a veces los resultados son sorprendentes porque algunas personas “convencidas” del posible efecto de la nueva droga, se curan al igual que aquellos que recibieron la verdadera dosis. En las plantas y animales de laboratorio el proceso es más sencillo, generalmente los resultados entre grupos de plantas o grupos de ratones de laboratorio difieren substancialmente. Ninguno de esos grupos está sujeto o es proclive a la “sugestión”. Muchos casos, que están documentados, informan de médicos que han aplicado una inyección de solución acuosa a pacientes con fuertes dolores diciéndoles que “es un potente y nuevo analgésico” y los dolores han desaparecido. Con mucha más frecuencia se da el caso de médicos que aplican cremas, que sólo contienen una base de grasa, a pacientes con trastornos de la piel y los males desaparecen. En otros casos, pacientes con tendencias frecuentes a resfriados son sometidos a tratamientos de “dosis masivas de vitamina C”, cuando en realidad sólo reciben agua con azúcar, y sin embargo la frecuencia de sus resfriados disminuye substancialmente. Se ha creado la expresión “lavado de cerebro” para definir esa especie de programación mental que logra inculcar en los individuos valores que son contrarios a la razón. Es el mismo proceso que mantiene vivas las supersticiones. De hecho, en todas las religiones que se profesan actualmente en el planeta, existe una mezcla de supersticiones con hechos históricos difíciles de comprobar o distorsionados a

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través del tiempo. Existe igualmente un exagerado uso de las “medias verdades” y de “falsos silogismos” y “falacias”. Leí recientemente en Internet un artículo de la periodista Luisa Futoransky que hablaba del “mal de ojo” como un fenómeno universal. Ella cita el caso que se produce en África Occidental, especialmente en Benín, Sierra Leona, El Congo y Zambia, donde de vez en cuando revive una antigua creencia de que hay brujas con el poder de “reducir el tamaño del pene” e incluso “desaparecerlo”. A pesar de comunicados oficiales las autoridades no han podido combatir y hacer desaparecer esa superstición. Muchos hombres, ante una mirada penetrante o un apretón de manos de una mujer, o al ser rechazados por ellas, pueden gritar fuertemente en público “mi pene desapareció” (como ocurrió con frecuencia en Conotou, Benín, a finales del 2001) y el público, mayormente masculino, corre en ayuda de “la víctima” procediendo a golpear a la posible “bruja” llegando a veces a rociarla con combustible y prenderle fuego como una antorcha. Lo que deberían realmente hacer es verificar si dicho órgano permanece todavía colgando en su sitio (prueba del delito). Pero la superstición no admite verificaciones, pasa a ser una verdad aceptada como los dogmas. Si en estos casos la supuesta víctima fuese sometida a revisión quedaría en ridículo, pero nadie se atreve a poner en duda el hecho. La presión social de grupo produce una aceptación automática de sus valores. Nada muy diferente a la cacería de brujas en la Europa Medieval. La sugestión también es usada en forma interesada y atentatoria contra los derechos del individuo en la llamada “publicidad subliminal”. Los casos más inofensivos son los tradicionales avisos de un nuevo modelo de vehículo o un nuevo producto que se coloca al lado de una hermosa mujer, preferiblemente con poca vestimenta. En estos casos se trata de asociar el deseo o atracción sexual del consumidor con el producto que se ofrece. Pero esa es la más inofensiva de las publicidades subliminales. Existe otra que es oculta. Lo que hacen es aprovecharse del hecho de que las imágenes que vemos en el cine o la televisión son el resultado de un engaño al sentido de la vista, ya que lo que proyectan es una secuencia de cuadros o fotos (fotogramas), de forma tal que, por su rapidez, crean la ilusión en la retina de que se trata de una imagen en movimiento. La televisión transmite semi-

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cuadros por segundo en forma de barrido y el cine transmite cuadros completos. Estas velocidades se miden en cuadros/segundo que en inglés se abrevia fps (frames per second). Entre cuadro y cuadro existe un espacio negro que la vista no es capaz de captar. La publicidad subliminal inserta en esos cuadros la sugestión que se desea inculcar al observador. Nuestra parte consciente no capta esas imágenes pero el subconsciente si las capta como una información adicional no focalizada y puede producir cambios de conducta en el observador. En los Estados Unidos se desencadenó hace unos años una polémica que involucraba a la productora de dibujos animados de Walt Disney a la cual se le acusaba de tener un mensaje subliminal en la película “El Rey León” cuando en una escena al removerse la arena con el viento se formaba la palabra Sexo (Sex). Las supersticiones no son malas ni negativas en sí mismas. Algunas de ellas sirvieron, a través del tiempo, para crear ciertos mecanismos de defensa del individuo y de la especie. Pero nuestros ancestros no tenían ni conocimiento ni métodos para evaluar las posibles causas u orígenes que producían determinado resultado. La protección se obtenía al transmitir de unos a otros una advertencia sobre las consecuencias de efectuar determinada acción. Lamentablemente en esa transmisión oral se mezclaron los conocimientos reales con las supersticiones. Las influencias psíquicas, mentales o espirituales de ciertos individuos son muy negativas para otros. No sabemos exactamente como operan, tenemos sólo algunas teorías, pero no debemos ignorarlas o descartarlas a priori. Si nuestros antepasados, haciendo uso de sus supersticiones, pudieron combatirlas, nosotros también podemos hacerlo. Al igual que el efecto “placebo” que no se sabe cómo opera, pero da resultados, así mismo ciertas supersticiones o creencias populares también pueden producir resultados contra las malas influencias, mal de ojo, etc. Aquí se nos presenta una paradoja, sabemos que muchas tradiciones o supersticiones son contrarias a la razón y la ciencia. Igualmente el uso de ciertos talismanes o amuletos posiblemente son sólo un mito. Pero si lo que nos interesa mayormente son los resultados, debemos efectuar los procedimientos para lograrlo, independientemente del mecanismo que lo produzca. Miles de generaciones pasaron por este planeta usando el fuego para calentarse y cocinar los alimentos. Nadie

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sabía sobre los procesos de combustión ni de la energía cinética que induce el movimiento acelerado de las moléculas y su calentamiento, pero ello no fue obstáculo para que aprovecharan sus propiedades. Cuando se comenzó a utilizar la luz eléctrica en los hogares, para muchos era algo totalmente desconocido y temido. Thomas Alba Edison, quien era accionista de una de las primeras empresas de electricidad en Nueva York, tuvo que idear un gran desfile donde los músicos de la banda marcial tenían todos, un bombillo encendido en sus cabezas. Dichos bombillos eran alimentados por un generador portátil y todos los músicos tenían cables que los conectaban al generador. Era la forma de erradicar el miedo. Y es el miedo a lo desconocido lo que alimenta las supersticiones. Matemáticamente hablando, a mayor avance en la civilización debería haber menos superstición. Pero parece que la mente no obedece esas leyes matemáticas. En pleno siglo XXI existen grupos religiosos que permiten que mueran sus adeptos por no hacerles una transfusión de sangre que les salvaría sus vidas, basándose en una interpretación desviada y supersticiosa de ciertos textos bíblicos. Lamentablemente el ser humano tiene unos mecanismos mentales que determinan su conducta basada en creencias o supersticiones que no aceptan la razón o argumentos en contrario. Durante el período de separación de la antigua colonia de la India en dos países, la India actual y Pakistán (Occidental y Oriental, éste último luego Bangla Desh) hubo muchos choques entre miembros de la religión del Islam (movidos a Pakistán y Bangla Desh) y los de la religión Hindú. Hubo muchas personas del Islam que prefirieron la muerte antes de comer obligados un pedazo de cerdo (cochino). Lo difícil es que esas personas pudiesen entender que las prohibiciones comunes al Islam y el Judaísmo de comer cerdo se basaron en las malas experiencias de intoxicaciones de miembros de sus comunidades al ingerir cerdo en mal estado (ambas comunidades habitan regiones muy cálidas) y para evitar que siguiesen ocurriendo se impuso como una regla religiosa, que se cumplía sin discutirla. Hoy en día en pleno siglo XXI con la incorporación de la refrigeración e higiene en los alimentos esas intoxicaciones son prácticamente inexistentes pero sin embargo los adeptos a esas religiones continúan cumpliendo sus antiguas reglas.

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Capítulo 7 ¿Sería posible que nos ataquen desde el más allá?
Conversando Jaime con su esposa, coincidían en que muchas personas, ellos incluidos, no le daban importancia a lo que se conoce como hechicería o brujería. Sólo cuando las personas son víctimas inocentes y experimentan en carne propia esas intenciones malignas es que intentan reaccionar. -- Cielo, ¿tú crees en brujerías? le dijo Jaime a su esposa antes de retirarse a dormir. “Si le haces esa pregunta a Dora, la esposa de Gilberto, tendrás que escuchar su respuesta durante varios días. Pero en lo que a mí concierne, ya sabes el refrán: ‘No creo en brujas, pero de que vuelan, ¡vuelan! Lo que si no creo es que todas sean como las pintan, no nos podemos guiar por las apariencias. Además te diré que hay muchas personas con cara de brujas que son buenas en su interior y otras, con cara de ángel, que están llenas de perversión. Antiguamente el color de la piel era signo de bondad o maldad. Los blancos eran buenos, los negros malos. El cielo era claro y resplandeciente, el infierno oscuro y lúgubre. Esa percepción duró hasta hace unas décadas en algunos países como los Estados Unidos y Sudáfrica. Fueron muchos los negros condenados a muerte por delitos cometidos por blancos.” -- “Te pregunté si creías en brujerías, no en brujas” --“No puede haber pan sin panadero ni una canción sin cantante. Para creer en brujerías hay que creer primero en las brujas o en los brujos o hechiceros. A propósito, ¿No sé por qué la gente siempre piensa que la maldad es algo femenino? en casi todos los cuentos infantiles siempre hay una malévola bruja, sin embargo poco se habla de brujos. En cambio se habla de ‘magos’ buenos y varones”. --“Tienes razón, hasta en la Biblia se habla siempre de hechiceras, creo que en esas antiguas culturas machistas el hombre tenía subyugadas a las mujeres y era

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fácil culparlas de todo lo que salía mal. Eso me recuerda un hecho que ocurría en época de la colonia en Caracas. Las damas antañonas iban los domingos a la iglesia a oír misa ataviadas con sus mejores galas y usando una alta peineta en la cabeza que servía para sujetar el velo o mantilla y que era símbolo de pertenecer a una clase social elevada. Llevaban además una esclava cuya misión era cargar con una alfombra que se colocada en el piso para la señora y la esclava se sentaba a sus pies. Cuando esas señoras expulsaban sus flatulencias (pedos) le daban a la esclava un coscorrón en forma de reprimenda. De allí salió el dicho ‘la paga pedos’. Así como la esclava pagaba por las ventosidades de su señora, en la antigüedad las mujeres pagaban por los errores de los hombres, aunque se encontrasen distantes, y eso se justificaba diciendo que eran hechiceras”. -- “Eso no es nuevo, de verdad, ya estamos acostumbradas. Supuestamente desde que comenzó el mundo Eva fue la culpable del pecado original de Adán, desde allí hemos estado estigmatizadas. Pero ¡ojo! no todo lo malévolo es femenino, de hecho, al demonio o Satanás lo representan como “un hombre” y de paso con cachos o cuernos”... Agregando luego con picardía...”Lo que no sabemos es quién se los montó” Jaime sonrió ante la última frase de su esposa y le dijo “Si le montaron los cuernos tiene que haber sido una diabla, y para ella eso sería algo normal, pero, supongamos que ustedes las mujeres son los ángeles y nosotros los demonios. Dame una repuesta clara ¿Crees tú que haya personas con ciertos poderes o conocimientos que se presten para dañar a otros por encargo? Algo así como pedir una pizza por teléfono”. -- “Sí lo creo. Pienso que hay personas, hombres o mujeres, que se prestan para hacer daño a otros y para ello utilizan rituales que los ayudan a acceder a un estado alterado de conciencia, donde la intencionalidad, buena o mala, se potencia a niveles muy poderosos”. -- “Y ¿Crees tú también que existan seres no vivientes y malignos en otros planos o el más allá, que puedan hacernos daño a los que estamos aquí?” -- “¿Te refieres a fantasmas o demonios que ataquen a los seres vivos?” -- “Algo parecido. Así como aquella película de los caza-fantasmas”.

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--“¡Uups! Estás pisando terreno peligroso, desconocido”. --“No es tan desconocido, desde que nacemos estamos escuchando historias de fantasmas y muertos que regresan a tomar venganza”. --“Mira, esos temas no son mi especialidad, pero casualmente mañana voy a salir en la mañana con la esposa de Adolfo, ¿Por qué no los invitamos a comer? y así aprovechas de aclarar muchas cosas con tu medico en otro ambiente fuera del consultorio, sin presiones de pacientes esperando por él. De todas maneras mañana es sábado y no tiene consultas. ¿Quieres que le pregunte a su esposa?”. --“No es mala idea, mañana yo tampoco tengo que trabajar, así que podemos hacer una larga sobremesa”. Al día siguiente, en efecto, todos almorzaron juntos y mientras comían hablaron sobre temas banales, pero al final cuando tomaban un cafecito Jaime le lanzó una pregunta que agarró desprevenido a su invitado. --“Adolfo, anoche le hice una pregunta a Mary pero se salió del paquete diciéndome que te preguntara a ti, que eres el especialista en el tema”. --“Si el tema era sobre asuntos maritales o eróticos, creo que no soy el especialista, ese departamento le corresponde a tu esposa”. --“No, el tema también comienza con “e” pero no es erótico sino esotérico y la pregunta es si los fantasmas existen y nos pueden atacar” -- “Ahh, eso es otra cosa. Realmente soy especialista en psiquiatría y homeopatía que es mi profesión, pero me he interesado mucho por las cosas del “más allá” y tengo muchos libros sobre esos temas, aunque muchos de ellos son realmente basura. Pero en relación a tu pregunta, creo que con el transcurso del tiempo se había formado lo que los políticos llaman una ‘matriz de opinión’ que daba por sentado la existencia de fantasmas y que disfrutaban espantando a la gente, de allí que la palabra ‘espanto’ es sinónimo de un fantasma. La modernidad, la luz eléctrica y las comunicaciones hicieron que la gente fuese más escéptica y la idea estaba ya por desaparecer. Para los años 1950’s, 1960’s y principios de los 70’s la gente había dejado de creer en cuentos de fantasmas y cosas similares, pero el cine y la televisión a partir de los 80’s trajeron de nuevo los temas en busca de una ganancia taquillera, satisfaciendo a un público que buscaba nuevas emociones.”

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-- “¿Entonces crees o no crees en fantasmas?” -- “Como te dije anteriormente, la modernidad con la iluminación eléctrica había acabado con las historias de fantasmas. A propósito, sabes que la palabra fantasma en ingles es “Ghost” y me extraña que los católicos se refieran al “Holy Ghost” (sagrado fantasma) en lugar de “Holy Spirit” (espíritu santo). Debe ser que en la antigüedad eran sinónimos aunque hoy en día tienen connotaciones diferentes. Pero volviendo a tu pregunta, antiguamente la existencia de fantasmas estaba ligada a la oscuridad y la ignorancia. Fíjate que las películas de misterio todavía las ambientan en lugares oscuros, remotos y tormentosos. Desde que comenzó el cine se creó un género cinematográfico conocido como el suspenso y el terror. Los espectadores de cine, sobre todo los primeros a comienzos del siglo XX, se enfrentaron a una forma diferente de imágenes mentales, ya no eran los libros y la imaginación del lector, sino la presencia en primera persona de sucesos y acciones que ocurrían ante sus ojos en las pantallas de cine. Se cuenta que en las primeras películas de acción hubo personas que huyeron de la sala de cine cuando vieron que una carreta o un caballo se dirigían directamente a ellos. Basándose en esa similitud con la realidad, acrecentada hoy en día a límites insospechados, se comenzó a vender el terror que impactaba en el primer momento y luego producía risa. Pero lo importante es que hacía que los espectadores generaran adrenalina y salieran del cine sintiéndose muy bien y eufóricos. Cada vez los productores buscaron nuevas ideas y nuevos efectos especiales para mantener la sed de adrenalina por parte del público cinéfilo. Por supuesto que de esa manera el cine y luego la televisión contribuyeron grandemente al renacimiento de los mitos de fantasmas. Yo pienso que la mayoría de los cuentos de fantasmas no deberían ser atribuidos a los muertos sino a los vivos. Cuando aparentemente se produce una aparición debe haber sido una dislocación o anomalía del tiempo-espacio que permite que personas en otro tiempo lineal o cronológico tengan acceso a imágenes o hechos fuera de su propio espacio-tiempo”. --“¿Cómo es eso de que los vivos producen los fenómenos atribuidos a fantasmas o seres de otras dimensiones?”

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--“Lo que la gente menciona como “apariciones”, algunas de las cuales deben tener algo de cierto, porque varios testigos, independientemente y en diferentes ocasiones reportan haber visto lo mismo, no corresponden a “espantos” o seres empeñados en asustar al observador. Generalmente, lo que se reporta es ‘haber visto’ a una persona que simplemente baja una escalera, cruza un pasillo, toca una puerta etc. pero no parecen estar en el ‘aquí y ahora’. Como te dije parecen ser aberraciones del espacio-tiempo que permite ver a esas personas haciendo algo en otro tiempo remoto para nosotros. En estos días pude ver un reportaje en televisión de una mansión que había construido en California el Arzobispo de San Francisco. Esa casa se hizo en concreto y ladrillos contrariamente a la mayoría de las casas que estaban hechas de madera. En 1906 un terremoto destruyó la ciudad pero no afectó a esa robusta mansión. La mansión permanece tal como fue construida originalmente y varias personas relatan haber visto un personaje con las mismas características del obispo que subía una escalera con una vela en la mano o cruzaba un pasillo, aunque no se reportó contacto alguno con los observadores. Muchos otros relatos tienen siempre las mismas características, es decir el objetivo no ha sido el de asustar al observador. Conozco de primera fuente a un amigo ya bastante viejo que tenía experiencia como soldado de guerra cuando Argelia se liberó de Francia a principio de los 1960’s y parecía no tenerle miedo a nada. Él relata que una vez se quedó a trabajar hasta tarde en su oficina y esa noche vio delante de su escritorio la figura de un hombre, después de superar su sorpresa y sin haberse asustado trató de comunicarse con él en varios de los idiomas que dominaba pero no hubo ninguna respuesta ni gesto, luego desapareció. Parece que eso es lo común y sólo en las películas de Hollywood es donde los fantasmas interactúan con los vivos, los persiguen, acosan y asustan. De no ser así las películas no serían taquilleras”. Jaime lo observaba con una mirada penetrante mientras el exponía sus argumentos y le dijo “Adolfo, eso de los fantasmas me recuerda un relato que trataba de un grupo de niños que jugaba de noche en un cementerio. El juego consistía en no asustarse. Había unos más valientes que otros. Uno de los mas temerosos estaba sentado en el borde de una tumba y cuando se fue a levantar para reunirse con sus amigos, sintió que le agarraban la camisa, empezó a sudar frío y no se atrevió a

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voltear para no encontrarse de frente con el fantasma que lo retenía. Volvió a intentar levantarse y nuevamente sintió que le agarraban. Estaba paralizado del pánico. Después de transcurrir cierto tiempo sus amigos, viendo que no regresaba con ellos, fueron a buscarlo. Lo encontraron a la orilla de la tumba inconsciente, desmayado del susto y con la camisa enganchada en un clavo. Ese clavo fue para la mente del niño el equivalente a la mano de un fantasma, todo estaba en su pensamiento”. -- “Sabemos todavía muy poco sobre la mente. Fíjate por ejemplo en las pesadillas, que aunque son hechos virtuales, para el que las experimenta son tan reales como lo que estamos viendo tú y yo en este momento”. -- “En eso estamos de acuerdo, gran parte del susto y otras cosas está en la mente, pero hay personas que reportan haber sido atacados físicamente y con evidencias y testigos tal como sucede en eso que llaman Poltergeist”. --“El fenómeno de ‘Poltergeist’, se describe con una palabra que proviene del idioma alemán donde “polter” quiere decir un ruido fuerte o gruñido, y “geist” quiere decir espíritu, entonces el fenómeno “poltergeist” quiere decir “espíritu ruidoso”. Se usa esa expresión para abarcar una serie de fenómenos inexplicables que se le atribuyen, supuestamente, a los espíritus. Desde los primeros siglos se habló de fenómenos similares aunque con otros nombres y en la Edad Media parecen haber sido bastante frecuentes y por ser inexplicables se les atribuían a los demonios. Las personas que presenciaron tales fenómenos los consideraban un “ataque de espíritus malignos”, aunque no necesariamente del demonio. En un libro que tengo sobre hechos inexplicables se documenta el caso de una granja, en el medio oeste de los Estados Unidos, donde cayeron del cielo una cantidad de peces, aun cuando este lugar se encontraba lejos del mar o de lagos. En otra época esto podría haber sido atribuido al demonio o espíritus, mientras que la investigación reveló que días antes hubo un fuerte huracán en las lejanas costas y posiblemente los fuertes vientos de tornados, que acompañan al huracán principal, succionaron esos peces del mar lanzándolos al aire muy alto y las corrientes superiores de la atmósfera conocidas como ‘jets stream’ los trasladaron al sitio donde la gravedad los hizo caer de nuevo a tierra y con apariencia de pescado fresco ya que el frío de las grandes alturas los mantuvo refrigerados. Hay otro caso documentado donde cayeron del cielo cadenas

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y un ancla estando el sitio lejos de la costa, pero las causas deben haber sido similares al hecho anterior. Por eso, no todo aquello que no podamos entender o explicar debe ser atribuido a demonios o fantasmas. Además yo creo que debemos ver las cosas dentro de su contexto original. No era lo mismo oír ruidos en épocas antiguas que ahora. El escepticismo moderno nos induce a pensar que si oímos un ruido lo relacionemos primeramente con causas naturales, fugas de agua, problemas de estructuras, movimientos sísmicos, accidentes por choque, rotura, etc. Pero en aquella época no se actuaba ni se pensaba racionalmente, a cualquier cosa extraña, fuera de la rutina normal, se le atribuía una causa sobrenatural fuese esta buena o maléfica. En la edad media europea la mayoría de las casas eran muy endebles, estaban construidas con pisos y paredes de madera y eran habitadas, no sólo por humanos, sino por gran cantidad de ratas, gatos, topos y otras alimañas. Esos animales producían ruidos que posiblemente de día no eran muy notados, pero de noche, cuando todo estaba muy tranquilo, se podían escuchar claramente y como algo inexplicable eran atribuidos a espíritus que merodeaban la casa. Los crujidos de la casa eran para ellos misteriosos, ya que nadie conocía el fenómeno de dilatación y contracción de los materiales con los cambios de temperatura. En otras ocasiones un movimiento de las fundaciones o un ligero temblor de tierra producían movimiento de objetos. Así que los recuentos históricos de fenómenos tipo ‘poltergeist’ no son confiables, como no lo son tampoco todos los recuentos de ‘posesiones demoníacas’, la mayoría de las cuales eran en realidad desórdenes mentales o simples síntomas de enfermedades como la epilepsia o el síndrome de Tourette” -- Jaime estaba impresionado por el conocimiento que tenía Adolfo sobre esos temas y pensaba sacar más provecho de la conversación, así que continuó preguntándole -- “¿Ese fenómeno del Poltergeist es entonces una especie de alucinación?” -- “En ese tema hay muchas cosas que no se han aclarado. Tanto en la antigüedad como en la modernidad se han detectado fenómenos inexplicables que involucran lluvias de piedras, surgimiento espontáneo de llamas y otros fenómenos por el estilo. Según tengo entendido, en las investigaciones siempre ha resultado que los hechos ocurrieron y se produjeron alrededor de una persona, viva por supuesto, a

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la cual se califica de ‘foco’ o ‘epicentro’ de los disturbios. El patrón es que esos focos se corresponden generalmente con mujeres menores de veinte años. Hay muchas teorías sobre la causa pero debido a lo aleatorio de su aparición los investigadores serios no han tenido oportunidad de analizar mejor este fenómeno. Pero sin duda, los fenómenos de Poltergeist no deben atribuirse a un ataque psíquico producido por muertos o fantasmas”. -- Jaime insistió: “Pero muchas personas alegan que los ataques psíquicos pueden provenir de personas que ya no están vivas ni entre nosotros. Son muchos los relatos y reportes de personas que dicen haber visto un fantasma o espíritu y que han sufrido un ataque por parte de ellos. Son muchos también los reportes de casas embrujadas donde sus moradores sufren todo tipo de experiencias inexplicables”. Adolfo sonreía antes de responderle, quizá pensando hasta donde pensaba llegar Jaime con su interrogatorio, “Mira, independientemente de las causas que origine una ‘visión’ que involucre a personas muertas, el hecho de que produzcan un susto o espanto solo depende del asustado. Es como el caso que me contaste del niño jugando en el cementerio. No creo que la aparición tenga el susto como objetivo, excepto en las películas de Hollywood. Cuando las personas dicen ser asustadas por fantasmas o casas embrujadas y lo interpretan como un ataque psíquico, eso no sería realmente un ataque deliberado porque las personas que alegan haber visto los fantasmas no son, ni han sido, enemigos de ellos, generalmente no saben ni siquiera quien es el fantasma que parece haberlos asustado. El miedo es libre. Además se ha creado un mito de que el objetivo principal de los fantasmas cuando se aparecen es el de asustar a las personas, dándole a un ente no material atributos de seres humanos tales como las travesuras y la jocosidad. En las películas de dibujos animados producidas generalmente en los Estados Unidos, se les ofrece a los niños la imagen de fantasmas, como los amigos de “Gasparín” que luego de hacer una de sus travesuras, se ríen a carcajadas disfrutando la broma. En esas películas animadas se han creado personajes de “fantasmitas”, es decir que hay fantasmas adultos hombres o mujeres, fantasmitas niños o niñas, fantasmas gordos o flacos, brutos o inteligentes y hasta perros y gatos fantasmas. Una vez más el hombre proyecta sus experiencias a un plano totalmente

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inmaterial y atemporal como sería aquel donde estén los espíritus, donde sin duda éstos no tienen ninguna de las características materiales que se le atribuyen. En nuestro idioma español las palabras de susto, pánico o terror llevan implícito un elemento subjetivo, muchas mujeres se asustan, se aterran o caen en estado de pánico al ver una cucaracha o una rata. Sin duda que la intención de la rata o cucaracha al cruzarse en su camino no era el de asustarlas o de que se desmayen, el hecho de que los hombres en situaciones similares reaccionen de otra forma es prueba irrefutable de lo subjetivo del susto. Sin embargo en el idioma inglés se acuñó el término spook para referirse al susto o terror inducido sólo por apariciones de fantasmas y el de spooky para todo lo espectral, fantasmal, embrujado, horripilante, relativo a fantasmas o algo fantasmal que produce miedo o terror. En ese idioma desaparece la parte subjetiva del asustado y el terror se convierte en algo objetivo e inducido a propósito por un espíritu o fantasma. Creo que la connotación subjetiva en el idioma español es más realista y apropiada. En las películas del género de misterio donde se busca causar una reacción de susto al espectador se presentan fantasmas lo más feos posibles, sin ojos o con ojos desorbitados, rostros deformados y apariencia babosa, como recién salidos de un pantano. Es lógico que una persona que pudiese ver tales seres en la vida real, en forma de aparición como fantasmas, sufriera un trauma y hasta un infarto del corazón. Pero en los casos reportados como posibles apariciones de fantasmas éstos no han sido nunca descritos como en las películas, un ser deforme cuyo objetivo es deleitarse asustando a los vivos, sino en la forma exacta como eran cuando estaban vivos ya que esa parece ser la imagen mental que él o ella proyectaron antes o en el momento de su muerte, posiblemente traumática”. --“Estoy de acuerdo en aquello de que el susto depende del asustado. Muchas veces cuando entro a la habitación y Mary está concentrada en otra cosa o no me esperaba, reacciona gritando ¡Me asustaste! como si esa hubiese sido mi intención!”. Adolfo continuó diciendo – “El nivel de susto ante un hecho cualquiera tiene relación también con un condicionamiento previo. Tengo una paciente que cuando ve una cucaracha la pisa y la mata de inmediato, su hija de cinco años trata de imitarla buscando pisar al bicho. Pero tengo otra que casi cae en estado de coma ante la

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presencia de cualquier insecto o roedor y sus hijos han copiado ese pánico en sus actuaciones. Recuerda el refrán que dice.’ Hijo de gato, caza ratones’ .Este condicionamiento tiene un gran efecto en muchas culturas. De hecho, en los Estados Unidos luego de las proyecciones de la saga de películas como “El Exorcista” y otras similares, la población comenzó a requerir los servicios de exorcistas aún por parte de comunidades evangélicas, siendo hasta entonces algo que había caído en el olvido y era desconocido para la mayor parte de la población. Los demonios que nos puedan perseguir los creamos nosotros mismos. No podemos actuar tan pedantemente como para pensar que un supuesto ser de otra dimensión tal como un demonio, si es que existen, nos va a escoger precisamente a nosotros entre más de cinco mil millones de habitantes del planeta para hacer sus travesuras. Pero lo más gracioso en la historia es que esos demonios parecen perseguir solamente a los católicos o cristianos, aunque son temidos también en el Islam”. Mary, asintiendo, agregó—“Hace tiempo pude leer un recuento sobre los aborígenes de un atolón en el Pacífico, quienes antes de enterrar a sus muertos les cortan los pies para que no puedan regresar caminando y atacarlos o asustarlos. Otros aborígenes usan un camino totalmente diferente para regresar a sus casas después del entierro para que el espíritu del difunto no pueda saber cómo regresar para asustarlos. En muchos lugares de Haití los difuntos son acuchillados muchas veces después de muertos a fin de que no puedan regresar a la vida en forma de Zombis”. Mary insertó otro comentario – “¡No vayas tan lejos!, la bendición cristiana en el entierro es para que el difunto descanse en paz y posiblemente no salga a molestar a los vivos. Es como decirle: ‘quédate allí y no nos molestes’. El temor a la muerte y a lo desconocido hace que se creen innumerables mitos en cada cultura. En países como Haití, donde por ejemplo la población local tiene terror al vudú y a ser convertido en muertos vivientes (zombis). El solo mencionarle a un haitiano la posibilidad de que está siendo objeto de trabajos de Vudú hace que caiga en un estado depresivo profundo y sus reacciones quedan reducidas a la impotencia ante un enemigo mentalmente muy poderoso. Nadie en esa cultura osaría tocar las

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botellas blancas donde los Bokor supuestamente tienen cautivas las almas de algunos zombis”. --“Disculpa que te interrumpa”, dijo Jaime haciendo gala de que él también tenía conocimientos sobre algunas de esas cosas, especialmente cuando estaba la ciencia de por medio. – “Lo que ocurre en Haití es que se ha estado engañando las personas durante mucho tiempo usando procedimientos con drogas químicas que producen daños mentales y la gente cree que son muertos vivientes o víctimas del vudú. Tengo entendido que los versados en esas artes extraen del pez Globo o Fugu12 una poderosa sustancia alucinógena conocida como “tetradotoxina” que es 60.000 veces más poderosa que la cocaína y 500 veces más que el cianuro, la cual bloquea los procesos mentales en forma similar a como lo hace la escopolamina pero en una dosis mucho más alta. Adolfo, tú debes saber de ello más que yo”. --“Sin duda que hay una mezcla entre realidad y ficción que mucha gente ignorante de Haití, le es difícil de separar. Además los maestros de vudú (Bokor o Hougan) no están dispuestos a renunciar al poder que ese arte les confiere dentro de su sociedad, donde son tan o más influyentes que un gobernador provincial. Por ello mantienen en estricto secreto sus rituales y procuran mantener la tradición”. -- Jaime intentaba acorralarlo con sus preguntas para ver si detectaba en sus respuestas algunas contradicciones.-- “Entonces, resumiendo tus explicaciones, quedamos en que si puede haber manifestaciones de espíritus o fantasmas pero su objetivo no es el de asustar a los vivos. Es decir un hecho real con consecuencias subjetivas” --“Mira, yo no soy ninguna autoridad en la materia. Simplemente te narro hechos sobre los cuales he buscado o recibido información. Soy un gran curioso en estos temas, me gusta comparar las diversas teorías sobre esos fenómenos. En relación al tema de las apariciones de fantasmas hay instituciones como la fundada por el colega Dr. Rhine en la Universidad de Duke en Carolina del Norte, que tienen miles de casos documentados en sus archivos donde hay comunicaciones entre familiares con sus parientes que estaban muertos o a punto de morir. En ninguno de esos casos se trataba de fantasmas que querían asustar a un vivo, sino eran más
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diodon histrix, diodon holocanthus o spheroides testudineus)

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bien avisos o mensajes enviados telepáticamente al familiar cercano para que supiesen que ellos estaban muertos o a punto de morir. Muchos otros casos documentados corresponden a personas de quien no se sabía que habían muerto y mucho menos las circunstancias en que ocurrió tal muerte, generalmente crímenes no investigados o desapariciones forzadas. Pero siempre parecen ser mensajes o avisos de una persona viva, que en algunos casos transcienden las barreras del espacio-tiempo como lo entendemos nosotros”. --“¿Quieres decir que no hay tales fantasmas sino mensajes de vivos que pueden ser captados en forma inmediata por familiares cuando se está produciendo la muerte inminente y que también hay mensajes que al trascender el tiempo pudieran ser captados por personas más sensibles que el común de la gente?” -- “Ese tipo de comunicaciones han sido estudiadas y continúan siendo estudiadas por muchas instituciones científicas, incluso por la NASA. 13 Parece ser que por aberraciones de nuestro espacio-tiempo algunas personas sensibles pueden captar esas imágenes, las cuales ante una falta de explicación fueron atribuidas a las apariciones de fantasmas. Una cosa está clara hoy en día, nadie ha tocado físicamente a un supuesto fantasma, excepto en las películas de Hollywood. Los daños que reportan los asustados generalmente se los han causado ellos mismos ante el pánico por lo desconocido y las reacciones que lo acompañan. Los reportes siempre corresponden a visiones o sueños y en algunos casos a voces o ruidos. Cualquiera que haya visitado la casa de los fantasmas en Disney World, se ha quedado maravillado por las proyecciones láser tridimensionales de fantasmas que se mueven alrededor de una gran mesa de comedor. Se pueden ver, pero no tocar. No todo lo que vemos es tangible ni material, los espejismos que se observan en los desiertos y alta mar son un claro ejemplo de ello. Las alucinaciones producidas por
Es casi imposible enumerar en una nota de pie de pagina todas las instituciones que realizan estas investigaciones, pero mencionaremos unas cuantas, tales como el Centre for Psychophysical Studies (Nantmel, Wales Inglaterra),The Consciousness Group of the scientific and Medical Network,( Hartford Drive, Bristol, Inglaterra) la School of Public Health de la Univesidad de Illinois (Chicago) El Fund of Paraphsicology Leonid Vasiliev (Moscu, Rusia) El Princeton Engineering Anomalies Research Laboratory en Princeton Univ. (New Jersey) el Department of Physics , University of Cambridge (Cambridge Inglaterra). The Seraph Foundation en (Dallas, Texas) el Center for the Investigation of Consciousness (Lexington, Kentucky) el Harvard University Medical School and Human Brain Research Laboratory (Fairfield, Iowa) El Consciuousness Research Laboratory, Harry Reid Center University of Nevada (Las Vegas), El Department of PsychologyUris Hall, Cornell Univesity (Ithaca New York). The cognitive Sciences Laobratory, Science Application International Corp. (Palo Alto, California) El Parapsicology Laboratory University of Amsterdam (Holland) El Retropsychokinesis Project de la University of Kent (Canterbury, Inglaterra), Rhine Research Center Duke University (Durham, North Carolina)
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drogas o enfermedades son otro ejemplo. Para la persona que las experimentan son su innegable realidad pero no es así para los demás”. -- “Creo que concuerdo contigo” dijo Jaime agregando. “Yo mismo tuve una experiencia parecida estando en Berlín. En la casa antigua donde me alojaba pude sentir una noche el ruido de un tropel de soldados y gente que gritaba. Salté de la cama asustado y me tropecé con una silla desgarrándome un tendón del pie. Para mí, el hecho pareció ser muy real, pero la verdad era otra, porque esa noche reinó un silencio total según los compañeros a quienes pregunté el día siguiente. Mi teoría o explicación es que de alguna manera yo pude captar alguna escena de la última guerra que me produjo la reacción de miedo. Para mí la consecuencia fue una pierna enyesada por más de quince días y una experiencia que la mayoría de la gente, mi esposa incluida, no creía. Una vez más se evidencia que el susto es algo subjetivo, yo no estaba siendo atacado ni buscado, solo oí ruidos que correspondían a supuestas vivencias de otras personas en otro tiempo. Pero lo que no me queda claro es como algunas imágenes o ruidos del pasado se puedan captar en nuestro presente actual”. --“Mira estamos entrando en profundidades y para algunas respuestas requerimos tener conocimientos en algunas ramas de la ciencia, especialmente sobre la llamada Nueva física. Ese es un tema que ha sido claramente definido por el teorema de Bell 14 que dice que las transmisiones telepáticas de los animales, como forma alterna de comunicación, no tienen limitación en el espacio ni el tiempo”. No estamos en condiciones de negar la aparición visual de personas que ya no están vivos, lo que si podemos negar es que existan ataques psíquicos de fantasmas, como resultado de una acción premeditada. Sin duda, cada vez que el hombre trata de explicar lo inexplicable lo hace mediante el uso de analogías con nuestra vida actual. En esa forma pretende trasladar nuestros conceptos a otras dimensiones”. -- “Pero eso es muy humano, no creo que sea condenable, debe entenderse y aceptarse esa tendencia nuestra a utilizar la analogía, que es la base de la inteligencia y el aprendizaje” Aquí nuevamente Jaime hacía gala de sus
John Steward Bell, Físico Irlandes que en 1964 demostró mediante su teorema que existe un mundo “no-local” Ver el libro Quantum Reality de Nick Herbert (New York: Anchor Books, 1987)
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conocimientos mientras agregaba. – “La capacidad de abstracción y de creación mental del hombre es maravillosa. Puede que nos disguste el producto de esa creación pero ello no la hace menos fascinante. Todos nosotros tenemos gustos diferentes para la música, las obras de arte, los libros y hasta para los quesos o el tipo de café. Hace muchos años estuve en un pueblo remoto de la selva en una expedición de ciencias naturales y traté de explicar a los indios como era un aparato de televisión. No hubo forma de que me pudieran entender porque ellos no podían relacionarlo con algo ya conocido, es decir no tenía cabida la analogía. Cuando Colón llegó a las Américas, pensó que estaba llegando a la India y llamó a los nativos indios, porque era lo que él conocía. Así que es lógico que el ser humano en busca de respuestas a lo que no entiende trate de relacionarlo con algo que él ya conoce. ¿No te das cuenta que cuando el hombre comenzó a dibujar los ángeles les puso alas de pájaro con plumas y todo?, simplemente porque si eran seres que se trasladaban en el espacio, volando sin caminar por la tierra, debían entonces ser como los pájaros, algo conocido, los cuales tenían alas y plumas” Jaime parecía estar disfrutando ese intercambio de ideas con su esposa y con Adolfo de quien estaba sacando provecho al compartir el fruto de sus conocimientos esotéricos. Después de una breve interrupción para servirse otro café, agregó: - “Es cierto que todos tratamos de explicar cosas inmateriales en base a nuestro concepto de lo que nos rodea. Recuerdo a un profesor que decía que nos imaginásemos a una minúscula hormiguita tratando de describir a un hombre en cuyo brazo ella estaba caminando. Para esa hormiguita nosotros somos algo totalmente incomprensible y si ella fuera humilde diría que no tiene idea de cómo somos. Tú que mencionaste los ángeles, yo no creo que todos sean unos niñitos desnuditos como los pintaban en las iglesias, ¿Pueden los ángeles, siendo supuestamente inmateriales, tener edad y/o sexo definido? No recuerdo haber visto ninguna reproducción medieval de ángeles hembritas, todos eran varoncitos. Si hay ángeles niñitos, angelitos, debería haber también ángeles adultos y grandes, angelotes, y también ángeles viejos o viejas. Además si los ángeles pueden ser niños en una etapa de su existencia es que luego tendrán que envejecer y al final morir. ¿A dónde irían los ángeles después de muertos? Pero volviendo al tema, ya me he dado cuenta que nuestra sociedad

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consumista hace que busquemos siempre algo nuevo y en el terreno de la industria del entretenimiento se ha puesto de moda, tanto en el cine como en la televisión, las películas y series de fantasmas y todo lo relacionado con ese campo de la ficción. El progreso en las técnicas de efectos especiales le ha dado nuevas dimensiones a nuestra percepción visual y esto nos permite ver casi cualquier cosa que se le pueda imaginar al guionista o al director. El problema deja de ser técnico y se convierte en un asunto de dinero y en el monto a invertir en la película. Hablando de lo que tú mencionaste sobre el poltergeist, una película que hizo historia fue la de ‘Carry’ , una adolescente atormentada por la obsesión religiosa de su madre y por el desprecio y la burla de sus compañeros de estudio. En algunas películas como esa los efectos superan al argumento y dejan de ser creíbles, convirtiéndose en gringadas
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Puede

que una persona logre influenciar actos de psicokinesia, moviendo objetos a cierta distancia, pero no como en la película donde Carry bloqueó mentalmente todas las puertas de un gimnasio, provocó un gran incendio y la caída de las torres de transmisión eléctrica en el pueblo, así como otras cosas inverosímiles como voltear un carro en el aire. Si las personas se limitaran a ver esas películas simplemente como lo que son, es decir un entretenimiento, ello no tendría mayores consecuencias. Pero la repetición constante de los mismos temas aunque con enfoques y escenarios diferentes termina creando una matriz de opinión que acepta como ciertos esos fenómenos”. --“Es muy cierto eso de que una mentira repetida mil veces, termina convirtiéndose en verdad. Como el caso de los fantasmas. Fíjate que yo como médico me sorprendo que la gente, en base a todas las películas recientes, esté comenzando a creer firmemente que al morir tienen que atravesar por una intensa luz blanca. Idea que nace en las últimas décadas cuando se comenzó a usar la resucitación cardiaca y las personas al regresar narraban que habían visto una brillante luz blanca. Usando en forma inadecuada el término “resucitación cardiaca” comenzaron a pensar que eran personas “regresadas de la muerte a la vida” ¡Una verdadera resurrección! Cuando en realidad es solo una reanimación del músculo
Las partes absurdas o inconsistentes de las películas se les dice ‘una gringada’.(de Gringo, término aplicado por los latinos a los naturales de los Estados Unidos de Norte-América y cuyo origen no muy claro parece venir de la guerra entre México y los Estados Unidos. Green go)
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cardíaco para reactivar la circulación, mientras que no se haya producido la muerte cerebral. Afortunadamente muchas personas ya no usan el término resucitación sino el de reanimación cardiaca. Esa luz blanca que dicen haber visto algunos, es efecto de la hipoxia, falta de oxigeno, y de la presencia de altos niveles de endorfinas, drogas que produce nuestro cuerpo. Esa misma intensa luz blanca la observan los pilotos de prueba a niveles de grandes aceleraciones y personas con problemas de la retina o del humor vítreo. Pero mientras las películas continúen presentándolo como un hecho indiscutible, las próximas generaciones lo incorporarán en sus religiones. En la edad media, también por la constante repetición, se produjo una especie de locura colectiva y obsesiva con la persecución demoníaca. Cualquier cosa que salía mal, por imprudencia, temeridad o ignorancia se le atribuía al demonio. Los predicadores religiosos usaron y alimentaron el miedo al demonio y al infierno como su arma más efectiva para captar fieles a sus respectivos cultos”. --“Sí”, acotó Mary la esposa de Jaime: “El clímax de ese miedo llegó en la época de Martín Lutero cuando el gran negocio de la iglesia católica era la venta de indulgencias, es decir, que mediante la ejecución de ciertos actos considerados como piadosos o a través del pago de limosnas para la iglesia, la persona recibía un certificado llamado indulgencia parcial que supuestamente le rebajaba la pena en el purgatorio, y en muchos casos podría recibir otra llamada indulgencia plenaria que lo mandaba derechito al cielo sin pasar por ningún purgatorio. Por eso Lutero basó su movimiento de la Reforma en el combate a esas grandes mentiras, que según él un experto en temas Bíblicos, no aparecen mencionadas en ninguna parte de las Sagradas Escrituras” Adolfo, volvió a intervenir -- “El ser humano todavía está sujeto a las más variadas influencias que no son creíbles. Lo que me llama poderosamente la atención es que todavía en pleno siglo XXI la Iglesia Católica Romana persista en otorgar aquí en la tierra beneficios en otras dimensiones. Antonio, mi primo, me dijo que en su último viaje a Roma hace un par de años pudo leer un gran letrero a la entrada de la Basílica de San Pablo que ofrecía una “indulgencia, plenaria, del Jubileo” a los fieles que visitaran por lo menos tres de las cuatro grandes “Basílicas Patriarcales” romanas, es decir la de San Pedro, en el Vaticano, la de San Pablo,

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extra-muros, la de San Juan en Letran o la de Santa María la Mayor. Pero lo mejor de todo es que la “indulgencia plenaria’” era traspasable a cualquiera de los familiares difuntos, es decir que se les podía comprar mediante esa acción, un ticket directo al cielo para que no tuviesen que detenerse en el purgatorio“ Adolfo agregó: “Para concluir y volviendo a tu pregunta original, yo creo que es prácticamente imposible recibir ataques premeditados de espíritus que no estén ocupando un cuerpo humano. No es mucha la diferencia entre soñar con difuntos o verlos como los recordamos. En ambos casos las imágenes se generan en la mente y se basan en recuerdos archivados en ella. Para mí los peligrosos son los vivos y no los muertos. Los casos reportados de apariciones de fantasmas, sea cual fuere el mecanismo que lo produce, están generalmente vinculados a una información pendiente por parte del difunto. El objeto de esas apariciones es la de llamar la atención sobre algo, lo que pasa es que la gente se asusta y lo interpreta como un ataque. Sin duda, el ser humano, y no me canso de repetirlo, pretende trasladar su percepción del mundo donde vive a otras dimensiones, a otros seres, e incluso a su Creador. Piensa que tanto los espíritus, como Dios pudieran ser vengativos como nosotros y por ello sería natural y lógico que algún fantasma persiga a una víctima. Yo creo que la situación de los espíritus sería comparable con la puesta en escena de una obra de teatro o la filmación de una película. Los artistas, en escena, interpretan un personaje que podría ser el de un ladrón que asalta a otra persona. Pero sería ilógico que el artista que interpretó a la víctima, al concluir la obra de teatro o la filmación, busque al otro artista para atacarlo y tomar venganza. El espíritu, al abandonar el cuerpo material, no lleva consigo ninguno de sus odios, temores, etc. esos son sentimientos de la mente humana como reacción a un determinado estímulo. Los espíritus son algo más elevado que sólo llevan consigo un resumen y enseñanzas que podrían generar las tendencias en otra vida, pero ausentes de detalles16”. Jaime pensaba que su pregunta sobre los ataques de fantasmas no había sido respondida claramente e insistió: -- “¿Es que tú crees que el ser humano tiene otros

Se recomienda leer la obra del mismo autor “Cuando volvemos a Nacer – Reencarnación e Hipervínculo” Edit. Comala, Caracas, 2006.

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canales de percepción que le permitirían captar telepáticamente hechos ocurridos en el pasado o en el futuro? Es decir ver o percibir a personas en su época que ya están muertas en la nuestra. O dicho claramente: ver apariciones que no se corresponden con el momento ni época actual.” Adolfo sonrió nuevamente, no sabía hasta donde quería llegar Jaime pero con mucha cordialidad le dijo: “Tu esperas que yo tenga todas las respuestas a tus interrogantes, te repito que no soy una especialista sino un curioso como tú y puede que mis fuentes de información no sean las mismas que las tuyas, pero en el caso de los fantasmas generalmente las personas dicen que vieron escenas de hechos ocurridos irrefutablemente en el pasado o de personas del pasado que fueron objeto de un hecho o acontecimiento traumático. Hay varias hipótesis sobre sus causas entre las cuales merece especial mención la teoría de los infrasonidos. Y fíjate que tú no eres el único que usa términos técnicos. Esta teoría dice que hay un grupo de frecuencias de sonido que están por debajo de la capacidad auditiva del ser humano y que algunas muy bajas, en conjunto con sus frecuencias armónicas, afectan los procesos y percepciones cerebrales. Son muchas las fuentes de producción de infrasonidos, una por efectos geológicos o hidrológicos y otras producidas por máquinas creadas por el hombre. Entre las percepciones afectadas por el infrasonido están la percepción espacial y temporal, el sentido del equilibrio, alucinaciones, etc. En muchos casos reportados de casas embrujadas se ha determinado la existencia de una fuente de infrasonidos. Y según otras teorías, los mensajes o apariciones de fantasmas que dan indicación de objetos o restos mortales escondidos, se trata generalmente de comunicaciones telepáticas atemporales, es decir que operan independientemente de nuestro tiempo lineal. Aunque no todas las personas son lo suficientemente sensibles o receptivas como para captar telepáticamente hechos ocurridos anteriormente, pero sin duda es una de las capacidades del ser humano.” Recapacitando sobre lo anterior Jaime lanzó otra pregunta interesante: “¿Sería posible que el espíritu de algún difunto pudiese influir en una persona viva para causar daños a terceros? Es decir, utilizarlo como herramienta.” -- “Ese ha sido un argumento muy usado en las películas de misterio en las cuales un espíritu se apodera o toma posesión de un cuerpo viviente de otra

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persona. Y eso es aplicado también a las posesiones demoníacas, en las cuales un ser maléfico se apodera del cuerpo de un inocente, preferiblemente niñas ya que es más impactante para la audiencia” La reunión del almuerzo que se extendió con la sobremesa un tiempo bastante largo concluyó con otros comentarios banales, pero Jaime había sacado mucho provecho de ese encuentro, aunque quedó lleno de dudas en cuanto a lo que denominan como “posesión demoníaca y los ritos de exorcismo”, no sabía si considerarlo también como un ataque psíquico, así que esa misma tarde se puso a buscar información en algunos libros y en la Internet donde consiguió muchos datos curiosos. Para muchas corrientes de pensamiento sería una contradicción entender que si un sistema humano está formado por tres componentes el cuerpo, el alma y el espíritu, ninguno de ellos puede ser desplazado o reemplazado por otro. Aún para aquellos que todavía no vinculan el alma con la parte energética y hablan de dos componentes (cuerpo y alma) atribuyéndole a esta última las características del espíritu, tampoco tendría sentido que un alma fuese reemplazada por otra. Para que un espíritu (alma) ajeno tome posesión de un cuerpo éste tendría que ser abandonado por el espíritu original y sería entonces reemplazado ¿a dónde iría luego el espíritu desplazado o suplantado? A menos que dos espíritus pudiesen “cohabitar” en el mismo cuerpo. ¿Cuál espíritu controlaría la parte energética o alma? ¿Podría haber dos almas y dos espíritus en un solo cuerpo? Creo que la disolución del sistema cuerpo-alma-espíritu sólo se da en el momento de la muerte y es bastante difícil que actúen por separado, es decir que un espíritu suplante a otro en el control de un alma y un cuerpo ajeno. Si nosotros cambiásemos el motor de nuestro vehículo, tendríamos que dejar el viejo en alguna parte, porque no caben dos motores en un solo carro” Es curioso, que la regla de oro (escrita en los documentos canónigos) y la primera en la que deben basarse “los exorcistas” es en la “completa incredulidad”, es decir, no creer que un tal demonio esté produciendo determinados efectos. En el momento en que el exorcista crea, aunque sea por un breve instante, que de verdad hay un demonio poseyendo a la persona, en ese momento lo reconoce y queda

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incapacitado para llevar el exorcismo a buen término. Es bien sabido que la mayoría de los exorcismos en la Edad Media se efectuaban (supuestamente) para sacar los demonios que habían ya poseído a unas “almas inocentes”, pero en la realidad y basado en muchos estudios sobre el tema, se trataba generalmente de personas con una variedad de trastornos mentales como el síndrome de Tourette, la epilepsia o accidentes cerebro vasculares isquémicos, incluyendo numerosos casos de Histeria (según Jean Martín Charcot -1825-1893-, fundador de la neuropatología moderna). La mayoría de esas personas (supuestamente poseídas) fueron torturadas y tratadas con mucha rudeza, ya que según los practicantes del rito, al estar ellos enfrentados a demonios, no a personas, se justificaba cualquier acción drástica que muchas veces terminó con la muerte del poseído. A las personas ya no se les refería ni se les consideraba como tales, se les consideraba como “energúmenos” (sólo un cuerpo humano poseído y habitado por un demonio). De allí se ha mantenido en la lengua el adjetivo energúmeno aplicándolo a una persona que actúa como una bestia enfurecida. Durante la práctica del exorcismo, uno de los objetivos era que el religioso intentase hacer sentir repugnancia al demonio para que abandonase el cuerpo. Para ello, al energúmeno o poseído se le hacía tragar o se le aplicaban, entre otras inmundicias, hígados de sapo, sangre de ranas y de ratas, fibras de la soga de un ahorcado o ungüento hecho a base del cuerpo de un criminal. A decir verdad, todas esas cosas pudieran causar repugnancia a un ser humano pero no a un demonio, así que el que sufría era el supuesto poseído. Imagínense a una pobre persona víctima de epilepsia o de un accidente cerebro-vascular, que además de sufrir por el trastorno biológico y su impotencia para comunicarse, tenía que soportar además todas esas torturas. Lo sorprendente no es que en la Edad Media los ritos de exorcismo terminasen con la muerte del enfermo (supuestamente poseído), sino que muchos siglos después, aún en los tiempos actuales se produzca este tipo de muertes. Recientemente el 19.02.2007, un sacerdote rumano (de la Iglesia Ortodoxa), Daniel Petru Corogeanu, de 31 años, sacerdote en el Convento de la Trinidad en el pueblo de Tanacu (Rumania) fue condenado a 14 años de prisión por llevar a cabo un exorcismo que terminó con la muerte de la supuesta poseída, Maricica Irina Cornici,

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una monja de 23 años que murió de hambre después de haber sido encadenada a una cruz de un remoto convento en el noroeste del país. El ritual fue dirigido en el año 2005. Él y cuatro monjas fueron condenados por homicidio. Las monjas fueron condenadas a entre 5 y 8 años de cárcel. La monja fallecida era una novicia proveniente de un orfanato y sufría de esquizofrenia, lo cual fue confundido con posesión demoníaca. A Coregeanu se le prohibió oficiar su ministerio y se excomulgó a las cuatro monjas. La Iglesia ortodoxa calificó el suceso de "abominable" y ha prometido reformas, incluyendo pruebas psicológicas para aquellos que quieran entrar en los monasterios. ¿Qué hubiese ocurrido en el Medioevo si se hubiesen aplicado pruebas psicológicas a los aspirantes a clérigos? En 1975 la joven alemana Anneliese Michel murió a consecuencia de trastornos circulatorios, rodeada de extraños rituales de exorcismo; sus padres y dos sacerdotes implicados en los hechos fueron juzgados y condenados por homicidio con negligencia. El 22 de Agosto del 2003 un niño de ocho años (Terrance Cottrel Jr) murió sofocado en un rito de exorcismo ejecutado por Ray Hemphil un ministro de la iglesia Apostolic Faith Church, un tribunal en Milwaukee lo condenó por negligencia culpable. Unos ministros de la Iglesia Pentecostal en 1995 causaron la muerte de una joven tratándole de sacar unos demonios. En 1997 una mujer cristiana de origen Coreano murió en Glendale Calif. y una niña de 5 años murió al obligarla a ingerir una mezcla de amoníaco y vinagre y luego se le mantuvo la boca cerrada, todo para expulsar un demonio. En 1998 una chica de 17 años fue sofocada por su madre en un esfuerzo de destruir un supuesto demonio dentro de ella. En el 2001, Joanna Lee, fue estrangulada a muerte en un exorcismo ejecutado por el ministro Luke Lee en Nueva Zelanda. La siguiente noticia, nos comprueba que en el pasado se confundió muchas veces los problemas mentales con posesiones demoníacas: El Vaticano ofrece cursillos acelerados de exorcismo
20minutos.es. 13.10.2005 - 19:30h El curso cuenta con un manual. El Vaticano, a través de su Universidad “Athenaeum Pontificium Regina Apostolorum”, ha iniciado este jueves un ciclo de cursos dirigido a aquellos sacerdotes católicos que deseen entrenarse

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en la "lucha contra el satanismo. Se trata del primer título oficialmente reconocido por la Iglesia Católica en esta asignatura. El curso, que se ha inaugurado este jueves con unos 120 alumnos, dura diez semanas e incluye clases sobre ritos de exorcismo y psicología clínica para aprender a distinguir un esquizofrénico de un ser endemoniado.

Estudios de la jerarquía cristiana demuestran que el número de personas supuestamente “poseídas” aumentó considerablemente en esta época moderna después de haberse producido la saga de películas “El Exorcista” y otras del género. Según una de las máximas autoridades en la materia, el sacerdote católico Corrado Balducci, miembro de la congregación De propaganda fide y especialista en problemas de posesión diabólica, dice que sólo resulta verdadero (¿?) uno de cada mil casos (1/1000) de los que se hace cargo la Iglesia católica. Esta discriminación de casos infundados es el resultado del surgimiento de la psiquiatría y la neurología, pero en el Medioevo se consideraban a todos como válidos, es decir 999 víctimas inocentes de cada mil tratadas, asumiendo que uno sólo de estos fuese realmente una posesión, cosa que todavía pongo en duda al no haber referencias a tales posesiones en los miles de millones de habitantes de China, la India, Japón y las culturas aborígenes del Continente Americano. Como el exorcismo se puso de moda a finales del siglo XX, debido a la repetición de imágenes y conceptos mostrados en las películas, no ha faltado quien haya hecho de ello un buen negocio. Actualmente se cuentan alrededor de seiscientos (600) grupos de diferente índole que practican ritos de exorcismo. Hay muchos clientes potenciales que desean echar a un demonio las culpas de todas sus frustraciones, incompetencias y fracasos. En algunas culturas como la de los Estados Unidos de Norteamérica se bombardea constantemente a las personas para que se conviertan en “triunfadores”, no importa de cual cosa. Cantantes famosos, jugadores famosos, bailarines famosos, campeones de Tenis, de Golf y del deporte o juego que se nos ocurra. Todos quieren aparecer en el libro Guiness de los Records, aunque sea con algo disparatado pero que los hace triunfadores. Si a esa motivación en la vida le agregamos la tremenda ignorancia generalizada existente en ese país tenemos ya el terreno abonado para el negocio. Y es eso, por ejemplo, lo que hizo el Sr. Bob Larson quien de animador de un programa de radio se auto-proclamo

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exorcista auto-didacta, sin que nadie le hubiese enseñado ni nombrado como tal. Fundó un Centro para la Libertad Espiritual (Center for Spiritual Freedom) en el norte de Scottdale a un costo de 1,2 Millones de Dólares. El mantiene unos ciclos de conferencias que duran dos días, el primero es gratis, el segundo día cuesta alrededor de US$ 40,oo. El alega haber exorcizado a más de 10.000 personas, pero lo que tiene es una máquina de hacer dinero. Los ayudantes deben pagar una especie de franquicia para continuar exorcizando en determinados sitios, por un costo inicial de US$ 4.000,00. Tiene una serie de materiales audio-visuales a la venta que varían entre US$ 15,00 y US$ 50,00. Además pide y acepta donaciones las cuales también pueden ser efectuadas por medio de tarjetas de crédito. Un negocio similar tiene un grupo Brasileño que ofrece suprimir el sufrimiento de sus seguidores y se promociona a través de costosos videos de propaganda en televisión. Se dice que varios de sus miembros fueron detenidos por las autoridades aduaneras de los Estados Unidos, cuando intentaban introducir gruesas cantidades de dinero en efectivo en el territorio continental de los EE.UU: En Latinoamérica varios de sus obispos han sido robados o asaltados cuando movían grandes sumas de dinero en efectivo. Hay muchos problemas que se manifiestan exteriormente como anomalías o conducta incoherente, a veces como estados mentales depresivos, como demencia pasajera, alucinaciones o similares pero cuyos orígenes están en la química orgánica del individuo. Los accidentes cerebro-vasculares, especialmente los isquémicos, pueden dejar a menudo secuelas pasajeras en el lenguaje o en los miembros motores, ello no quiere decir que fue una maldición o un demonio que los produjo. En la antigüedad los trastornos de lenguaje se interpretaban como “sujetos que hablaban en lenguas extrañas” y las convulsiones como síntoma de posesión. En los accidentes cerebro-vasculares y eventos epilépticos cuando el cuadro normal lograba restablecerse, cosa que podría ocurrir normalmente en cierto período de tiempo, las personas que habían ejecutado ritos de exorcismo consideraban que la recuperación se debía a la expulsión de los demonios. Las actitudes escapistas de culpar a otros por nuestras fallas y pecados hicieron que en el Medioevo se exaltara la acción y posición del demonio como

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causante de todo aquello que era injustificable o inexplicable. La corrupción de la Iglesia Católica, producto del gran poder acumulado, había llegado a límites extremos, afectando incluso el entorno de los Papas. A menudo se habló en los conventos de la posesión por parte de un demonio seductor y fornicador que para las mujeres era un “incubo” y para los hombres un “súcubo”. Muchas veces las monjas alegaban haber sido poseídas por un “incubo” dándose cuenta al despertar la mañana siguiente como si hubiesen “yacido con varón”. Entre los síntomas de la posesión alegaban una “presión sobre el pecho” y no faltó quien describiese las características del “incubo” como un demonio que tomaba la apariencia (personificación) y el rostro del cura confesor, del obispo u otro cura del entorno. Eso justificaba “el engaño” al que habían sido sometidas las monjas y hasta una posible relación placentera, ya que no me imagino una monja siendo fornicada por un ser hediondo, abominable, de piel áspera, con cachos y cola de animal. Si en las leyes antiguas hubiese existido lo que se conoce hoy en día como “acoso sexual” no habrían aparecido tantos “íncubos”. Pero la cosa llegó a un nivel tal, que el Papa Inocencio VIII se vio forzado a promulgar una famosa Bula (Summis Desiderantes) en 1484, alegando: ..." Ha llegado a nuestros oídos, que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres. Además de generar otras muchas calamidades” ... Al Papa lo que más le preocupaba según sus palabras era “que no lo evitasen” (quizá porque lo disfrutaban). Y lo de que echaban a perder los alumbramientos de las mujeres se refería a la cantidad de abortos provocados. Pero yo me pregunto: ¿Qué ha pasado con todos esos íncubos y súcubos del Medioevo? ¿A dónde fueron? ¿Están todavía de vacaciones? ¿Por qué más nunca se ha repetido ese hecho colectivo? En un caso famoso conocido como “los demonios de Loudun” (1631), las monjas parecen haber tomado revancha contra el sacerdote Urbain Grandier quien

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murió en la hoguera, víctima de las acusaciones de un convento de ursulinas (¿todas?) en estado de posesión. Con todo el respeto que merece el gran filósofo Santo Tomás de Aquino, me sorprende lo que él afirmaba de que los demonios pueden transferir el semen, “que han recolectado” (¿?), para inyectarlo en el cuerpo de las mujeres. Esa era, sin duda, una explicación a los numerosos embarazos de monjas. San Buenaventura trataba de explicarlo mejor diciendo que los súcubos (demonios en forma de mujer) “se someten a los machos y reciben su semen” y que con astuta habilidad, ellos conservan su potencia, y después, “con el permiso de Dios” (¿?), se convierten en íncubos (demonios en forma de hombre) y lo vierten en los depositarios femeninos. ¡Alguien tenía que pagar los platos rotos! El origen de todos esos mitos y supersticiones tiene un trasfondo social, el primero era que la Iglesia Católica tenía un “Fuero Eclesiástico”, es decir las autoridades civiles no tenían ninguna injerencia dentro de los asuntos de la iglesia, ésta era un poder separado. En esa época no podría ocurrir que se condenase a un fraile a una determinada pena porque dejó morir a una persona sometida a torturas por ritos de exorcismo, tal como ocurrió recientemente en Rumania con el padre Corogeanu, mencionado anteriormente. A los conventos ingresaban multitud de personas sin una verdadera vocación religiosa. Los frailes adoptaban el hábito para obtener privilegios o al menos para asegurarse la comida, mientras que las monjas lo hacían muchas por castigo, otras por promesas de sus familiares y bastantes porque las habían dejado sus novios. Así que ninguno de ellos estaba en posición de asumir una conducta de castidad y mucho menos con los ejemplos dados por sus autoridades superiores, al punto de que la mejor condición para ser nombrado cardenal era ser a su vez hijo de otro cardenal. Cualquiera que se dé una vuelta por Europa encontrará múltiples monasterios que fabricaban (y aún lo hacen) cerveza y licores de hierbas o licores exóticos. Muchas marcas conocidas de licores y cerveza todavía tienen los nombres de los monjes o de los conventos que las iniciaron. No es difícil de imaginar que con el consumo de licores mucha gente perdía la cabeza y pretendía culpar al diablo de sus fechorías. Posiblemente sería una buena excusa decir que los demonios se “aprovechaban” de aquellos que por haber ingerido licor “no sabían lo que hacían”.

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Así que lo que debe quedar claro es que tales “incubos” o “súcubos” nunca existieron sino en las mentes de aquellos que los usaron como excusa. Yo visite un convento de monjas budistas en Nanjing y le comentaba al maestro que allí me llevó lo que había ocurrido en los conventos de monjas católicas durante la Edad Media. El maestro, sin parar de reír, me preguntó, ¿Por qué eran tan ingenuas? y ¿Por qué a esos “incubos” no les gustaban las chinas?, ya que, hasta donde se sabe en los milenarios escritos chinos, durante muchos siglos nunca habían ido allí a visitarlas. Yo también me reí y recordé la gran cantidad de personan que hoy en día pueden tener lo que llamamos “sueños húmedos” 17 y que no son atribuidos a ningún incubo o súcubo. Muchas de las cosas encontradas por Jaime no pretenden atacar a la Iglesia actual, que no tiene la culpa de los errores cometidos en la antigüedad, muchos de ellos por ignorancia de la sociedad de esa época. En el año del Jubileo (2.000) una comisión teológica presidida por el Cardenal J. Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI) publicó un documento llamado “Memoria y Reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado” en el cual se reconocen los errores cometidos y se pide perdón por ellos, cosa que reiteró en varias ocasiones el Papa Juan Pablo II. quien específicamente en 1982 pidió perdón por los excesos durante la Inquisición y las Cruzadas.

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Poluciones, eyaculaciones nocturnas, sueños eróticos etc.

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Capítulo 8 Preparando nuestra Defensa.
Jaime había regresado de nuevo al consultorio de Adolfo. Era el último paciente por atender y eso le permitiría intercambiar ideas con su médico sin la presión del próximo paciente en espera. -- “Te ves mejor, más fresco” - le dijo el médico. “Estuvo simpática la reunión en tu casa y excelente la comida. Gracias una vez más por la invitación” -- “Sabes que siempre eres bienvenido a casa. No es justo que nos veamos solo cuando alguien de la familia tenga un problema de salud. En cuanto a mi apariencia, según tu más fresca, sí, en realidad creo que esos globulillos homeopáticos me han permitido descansar mejor y estar en condiciones para afrontar lo que sea. --“A propósito, cuando estuve en tu casa no te había preguntado: ¿Leíste el material que te presté? ¿Pudiste entenderlo?” --“Sí, me pareció muy interesante, aunque me surgieron dudas mientras lo leía y no estabas tú para aclararlas” --“El objetivo de haberte prestado esos papeles era para que tomaras conciencia de que existen ataques, no sólo físicos sino también psíquicos”. --“Ya te compré la idea. Pero sin duda no podemos defendernos si no sabemos quién, cuándo y cómo nos ataca”. --“Tienes razón, porque la primera defensa consiste en determinar o tomar conciencia de qué es lo anormal que estamos sintiendo y si ello está afectando nuestra salud o actividades ordinarias. Es lo que yo llamaría un despistaje para saber si la peculiar situación pudiese provenir de algún ataque psíquico”. --“No creo que sea tan fácil, no todo el mundo tiene conciencia de que puede ser objeto de ataques psíquicos. Estos ataques son como aquellos de los terroristas, de los cuales no se sabe el cuándo, el cómo, el dónde, ni el por qué. No creo que cualquiera pueda hacer ese despistaje”.

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--“Para eso estamos los especialistas, sobre todo los médicos. El despistaje se logra por simple descarte, porque lo lógico es que si sentimos un dolor físico debemos visitar el médico y éste nos dará un medicamento que lo cure. Pero si luego de varios tratamientos no tenemos un diagnóstico preciso o si nuestro dolor persiste sin posible causa aparente, entonces debemos pensar seriamente en la alternativa de un ataque psíquico. Pero los ataques no sólo producen efectos físicos sino también malestar anímico, depresión, falta de energía, desidia, falta de interés en las actividades de trabajo o estudio, pesadillas, insomnio etc. ¡Pero ojo! Sólo un médico está en capacidad de determinar si la desidia y fatiga son resultado de un proceso patológico, porque algunas personas pueden sufrir de Fibromialgia, Fatiga Crónica, Distimia y Depresión por causas químicas. Si además de las sensaciones anímicas, se puede detectar que varias cosas, en forma simultánea e inexplicable, sufren reveses, tales como el daño o accidente de un vehículo, cuando al mismo tiempo aparecen daños en nuestra casa o aparatos domésticos; pérdida incomprensible de objetos o documentos, muerte de animales domésticos, cambio en la actitud de muchas personas hacia nosotros etc. debemos pensar también en posibles ataques psíquicos”. --“Cuando se siente un malestar físico la mayoría de la gente acude al médico. No así cuando le salen mal las cosas o sufre de flojera, falta de ánimo, depresión etc. Ante la inseguridad yo creo que lo mejor es acudir al médico y es lo que yo hice. Ya lo de las pesadillas no me parecía normal. El problema es dar con el médico adecuado que sepa cuáles son sus límites” --“Cualquier acción que se tome debe corresponder a la primera línea de defensa, mientras que por el contrario la inacción sería una rendición anticipada. Debemos tomar conciencia y determinar si en efecto estamos sufriendo un ataque psíquico, lo cual no debe convertirse en una especie de paranoia que nos haga pensar que todos los que nos rodean nos están atacando y que todo lo que no resulta como lo esperábamos o deseamos falle por malas influencias externas. La actitud defensiva y previsiva es buena pero no debe ser exagerada. Tampoco podemos atribuir los resultados de actos imprudentes o temerarios de nuestra parte, a un ataque psíquico. Es importante tomar en cuenta que para que un ataque

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psíquico logre su objetivo debe encontrar un terreno abonado. Hay un ejemplo, citado a menudo, de un campesino que va esparciendo semillas por su campo, algunas de ellas caen sobre rocas, otras en el agua y finalmente unas sobre terreno fértil y abonado. Sólo las últimas podrán germinar. Parte de nuestra defensa preventiva es no permitir que las semillas de la maldad caigan en un terreno abonado. En términos psíquicos un terreno abonado lo constituye la falta de auto-confianza, el miedo, la incertidumbre y una actitud derrotista. También constituye un “terreno abonado” una actitud prepotente, orgullosa, exhibicionista u ostentosa. Lo mejor, como dicen algunos, es mantener un “bajo perfil” término derivado de las artes militares que en esencia dice que un blanco u objetivo que no sea visto o detectado fácilmente será objeto de menos ataques, mientras que un objetivo que resalte o sobresalga en el terreno será el primero en ser atacado”. -- “Estás hablando como militar y no como médico. Ataques, contraataques, primera línea de defensa, bajo perfil y quien sabe que otras cosas”. -- “La terminología militar se debe al hecho de estar nosotros dentro de un campo de batalla. Eso parece ser un principio de la vida en este planeta. Somos atacados por los enemigos, por los animales, por los virus, por las bacterias y en muchos casos por nosotros mismos. Y sin duda lo más adecuado para hablar de ataques es el lenguaje militar. Pero sigamos adelante, de la primera defensa preventiva debemos pasar a una defensa más vigorosa o un contraataque que neutralice a nuestros enemigos. Esto es una consecuencia lógica del principio de acción-reacción, pero si bien es fácil decirlo no es tan fácil hacerlo, porque así como los ataques psíquicos se generan a un nivel subconsciente de la mente, éstos se deben detener y combatir también a nivel subconsciente y muchas personas no tienen la menor idea de cómo actuar en esos niveles”. -- “Yo me incluyo en ese grupo”. -- “Está claramente demostrado por los científicos que en la evolución de los animales superiores primero se desarrolló el cerebelo (cerebellum) y posteriormente el cerebro, es decir, primero fue el subconsciente y luego el consciente. Después de lo cual apareció en nuestra especie (Homo Sapiens) el lenguaje verbal como la última (hasta ahora) parte de la evolución. De lo anterior podemos deducir que la

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parte subconsciente de la mente no puede ser manipulada con un simple lenguaje verbal, ya que le es ajeno. Los sentimientos de odio, amor, celos y envidia no son verbalizables, son simplemente sentimientos que siendo subconscientes se manifiestan o dan muestras y señales en acciones de forma consciente. Así que debemos recordar que debido a que los ataques psíquicos tienen un origen subconsciente, deben ser enfrentados y combatidos en forma subconsciente. Pero ¿Cómo hacerlo?”. -- “Me imagino que esa pregunta no es para mí, más bien estoy esperando que tú me lo digas”. --“Primero hagamos una comparación. Para nuestros efectos vamos a considerar el subconsciente como un simple terreno donde podemos sembrar semillas y que luego allí crezcan plantas. Las plantas a sembrar pueden ser beneficiosas, curativas o alimenticias, pero también pueden ser lo que muchos llaman malas hierbas, que no sirven para nada pero no dejan crecer a las plantas buenas. Siendo nosotros los dueños del terreno debemos cuidarlo y evitar que germinen semillas de malas hierbas. Lo que no podemos evitar es que esas semillas caigan en nuestro terreno lanzadas por el viento o personas enemigas, pero si debemos evitar que se desarrollen y en el caso de que esas semillas logren germinar y se produzca un brote o retoño debemos proceder a destruirlos o eliminarlos antes de que echen raíces profundas”. --“El ejemplo me parece muy gráfico y fácil de comprender, pero cómo evitamos que germine la maldad en nuestro terreno” --“Una de las mejores corazas protectoras contra ataques, es no tener un terreno abonado donde pudiesen germinar las semillas del mal y para ello lo mejor es una actitud constante de amor al prójimo, ya que esto desarma a cualquier atacante. Esto no debe ser interpretado como un amor tendiente al masoquismo, no es poner la otra mejilla para que nos vuelvan a golpear. Se trata más bien de una actitud mental, especialmente fomentada desde planos superiores de la mente y cultivada durante estados alterados de conciencia. Esta actitud, en principio, desarma los ataques leves, producto de envidias, celos y rivalidades”.

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-- “Eso es sin duda algo preventivo, pero ¿qué pasa con los ataques psíquicos que no siempre son frontales?, pueden venir también disfrazados o endulzados, como las medicinas amargas que se recubren de una capa de dulce. O puede ser como el placer sexual que se disfruta pero que durante el proceso la persona puede ser contagiada de una enfermedad venérea o de SIDA”. -- “Las ciudades antiguas tenían murallas a su alrededor para protegerse contra enemigos, murallas que eran franqueadas muchas veces en fieros combates pero otras veces eran penetradas por medio del engaño como narra la fábula del Caballo de Troya. Nosotros poseemos también una especie de muralla que nos sirve de límite con el ambiente que nos rodea. Pero para entender cómo funciona nuestra muralla y para pasar a la segunda línea de defensa o acciones de contra-ataque merece la pena insertar una aclaratoria que es fundamental para poder entender cómo defendernos, lo cual sería equivalente a saber cómo funciona un arma para poder utilizarla. Pero antes quiero aclararte algo: en la transmisión del conocimiento, cualquiera que sea su tipo, se producen distorsiones que acumulándose una después de la otra, crean una nueva versión totalmente diferente a la original. En los albores de nuestra civilización existieron conocimientos de origen desconocido pero que hoy en día han resultado sorprendentemente correctos bajo el punto de vista científico, aunque muchos de esos conocimientos nos han llegado completamente distorsionados. Uno de esos conocimientos se refiere a la estructura de nuestro sistema humano”. -- “¡Aja! Ahora estás pasando de lo militar a lo médico o quien sabe a qué cosa”. -- “Digamos que a lo esotérico, ya que la medicina, mi especialidad, se limita al cuerpo físico. Muchas personas con una mentalidad reduccionista consideran nuestro cuerpo simplemente como un organismo viviente, tal como cualquier animal o planta. Pero al preguntarles en qué nos diferenciamos del resto de los animales, así como de las plantas, aceptan que tenemos una energía vital que es como el motor que nos mueve y que al cesar en sus funciones sobreviene la muerte. Ya de hecho están reconociendo un sistema formado por dos partes: una física (el cuerpo) y otra energética (Energía vital, Chi, Atman o Alma como la conocemos en

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occidente), otros estudiosos agregan un elemento de control que recibe muchos nombres pero esencialmente es el equivalente del espíritu el cual tiene, sin lugar a dudas, una influencia sobre la materia y la energía. Pero el alma siendo ella misma energía y al mismo tiempo un componente energético de algo mayor, como lo es la energía del universo, no puede a su vez controlar otras energías. El fuego no puede quemar el fuego, el agua no puede mojar el agua. Nuestra defensa, entonces, deberá basarse en las acciones defensivas u ofensivas en forma de contra-ataque que podamos desarrollar e implementar desde nuestro elemento de control o espíritu. Las acciones o comandos de este último no son en forma verbal y podrían definirse como intencionalidades. Es la intención, buena o mala, la que desencadena hechos con resultados materiales. Pero las intenciones, al igual que los deseos no siempre se realizan o surten efectos. El secreto consiste en que la intencionalidad sólo puede producir efectos y potenciarse cuando existe un “estado alterado de conciencia”, el cual se logra de muy diversas maneras”. --“Aquí se complica el asunto porque si la defensa se debe hacer al nivel del espíritu, la mayoría de nosotros ni siquiera aceptamos que él existe y mucho menos como hacer que esa parte de nosotros se ponga en acción. Además creo que también la mayoría no sabe lo que es un estado alterado de conciencia”. -- “Así como no vemos el aire que respiramos, pero lo sentimos al soplar y no vemos los virus o bacterias que nos enferman, tampoco estamos en capacidad de percibir a nuestro espíritu. El espíritu por definición es algo incorpóreo, inmaterial y atemporal, luego no podemos recibir ni sentir nada a ese nivel. Pero el cuerpo que él controla y la energía que lo mantiene con vida si son susceptibles de sentir desequilibrios. Es como sintonizar una estación de radio o televisión cuando la señal es interferida por disturbios climáticos o fallas en la transmisión. En ese momento no vemos lo que causa la interferencia pero nos afectan sus consecuencias al no poder ver bien la televisión o escuchar la radio. Los espíritus en su intencionalidad de controlar o afectar un cuerpo ajeno, lo cual no pueden hacer totalmente, crean disturbios de diversa índole e intensidad que son percibidos y afectan a los otros dos componentes nuestros, la energía o alma y el cuerpo físico”. -- “Espero que no estés incursionando en el campo de la ciencia-ficción”.

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-- “No exactamente, pero imaginemos un juego de computadora (ordenador) donde hay unos personajes virtuales que se pueden mover bajo nuestro comando. En el juego, uno de los participantes es repetidamente golpeado por otro que le impide avanzar por un camino y llegar a su destino. El jugador que controla al personaje que quiere avanzar, no siente absolutamente ninguno de los golpes que recibe el muñeco, pero puede tomar acciones de control que eviten los golpes, que los devuelva y que al final logre superar el obstáculo. ¿Cómo lo logra? Simplemente manipulando la energía que mueve o activa a su muñeco. Los comandos, decisiones mentales del jugador que controla, se transforman en impulsos eléctricos, energía, que cambia la situación del personaje virtual. Algo parecido ocurre en nuestras vidas reales. -- “Me la pusiste difícil, dame tiempo para asimilarlo. Suena muy lógico pero difícil de aceptar en la vida real. “ Con esas últimas frases en la mente Jaime dejó la consulta del médico y se retiró a su casa lleno de inquietudes. Al llegar a su casa seguía pensando en el diálogo que había tenido con su esposa y su amiga Dora unos días antes y también al reciente diálogo con Adolfo su amigo y médico. Inmerso en sus pensamientos subió a su habitación después de gritar ¡ya llegué! Allí procedió a tomar un baño para luego bajar a cenar. Cuando bajó encontró a su esposa muy atareada en la cocina, le dio un beso y se sentó en la mesa. Desde que tenía los niños pequeños se acostumbró a lavarse o bañarse antes de abrazar o besar los niños por temor de traer sucio y enfermedades de la calle, esa costumbre la había extendido a su esposa y aunque los niños habían crecido el hábito no había cambiado. --“¿Qué te dijo el médico?” -- “Bueno, primero que nada, hablamos casi todo el tiempo de temas esotéricos, lo que le hubiese encantado a Dora, la esposa de Gilberto”. --“¿Pero no se supone que te daría una receta homeopática para quitarte o reducirte las pesadillas?” --“Según él no tengo nada malo, fisiológicamente hablando. El cree que se trata de una mala influencia o lo que él llama un ataque psíquico”.

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--“Ahora entiendo el porqué de tus preguntas hace unos días, cuando me decías que si yo creía o no en brujerías. Y atando cabos, recuerdo nuestra conversación con Adolfo cuando se quedó a almorzar. Tus preguntas parecían un interrogatorio policial. Yo sé que a él le gusta todo lo que parezca esotérico, pero esa no ha sido nunca tu afición. Se ve que estabas en busca de una respuesta a tus interrogantes. Pero no entiendo exactamente lo que te dijo Adolfo. ¿Es que estás sufriendo bajo los hechizos de otra mujer?” -- “Mary, en la vida no todo se trata de hombres y mujeres. Él piensa que muchas personas a nuestro alrededor pueden generar ataques de tipo psíquico cuando interferimos con sus intereses. Esos ataques pueden ser leves o fuertes dependiendo de lo que esté en juego y del nivel de ambiciones de la otra persona. Aquí entran los deseos reprimidos, la envidia, los celos, la lujuria, la codicia, la ira, la soberbia etc. Yo no tengo enemigos declarados, pero ignoro quienes me envidian o tienen otros intereses que entren en conflicto con los míos”. --“Uhm, esto se pone interesante, especialmente porque no sé a dónde quiere llegar Adolfo bien sea como médico, o como hechicero”. --“Bueno, estamos sólo en el campo de la teoría y las especulaciones. No hay nada en concreto, sólo indicios. Es como si en un negocio, con frecuencia, comienza a extraviarse dinero en pequeñas cantidades. La primera vez, piensas que hay un error al contarlo o se dio un cambio errado a un cliente. En la siguiente ocasión piensas que se extravió, se cayó al suelo etc. Si las pérdidas continúan, ya hay indicios de que alguien se está apoderando del dinero”. --“¿Y qué piensas hacer al respecto con tus indicios, si los tienes? --“Primero que nada, siguiendo los consejos de Adolfo, debo adoptar una conducta defensiva, porque no sé de dónde vienen los ataques. Es como si en el ejemplo del dinero extraviado, se tomara la decisión de guardarlo en una caja fuerte”. --“Es fácil decirlo, pero ¿Cómo lo harás?” --“Pienso hacer varias cosas. La primera será buscarme un amuleto o talismán por aquello de que no creo en brujas pero de que vuelan, vuelan. Al menos tendré más confianza, así como la tenías tú cuando sacabas a los niños a la calle con un azabache colgando en su ropa. Es lo que muchos llaman una “contra” que de

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repente si funciona. En segundo lugar buscaré alguien versado en asuntos de la mente, no me refiero a un psiquiatra como Adolfo, sino a una persona que me enseñe a meditar y manejarme en otros planos”. --“Lo que falta es que vayas a un pueblito y busques a uno de esos viejos que hacen ensalmos o despojos. --“Mira, no lo descarto. Algunos de esos viejitos tienen conocimientos y poder mental muy superior al nuestro y pueden liberarnos de algunas malas influencias. El detalle está en dar con el que sea de verdad un entendido y no un charlatán” --“Bueno, entonces, ¡Manos a la obra!..¡A luchar!!

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Capítulo 9 Amuletos o Talismanes

Auto de Fernando Alonso (escudería Renault )- Foto diario “El País” , España

En un reportaje del diario ‘El País’ de España sobre las carreras de Fórmula Uno y en especial sobre el famoso corredor Fernando Alonso de la escudería Renault, se podía leer lo siguiente:... “¿Pero, qué hace eso ahí?, se pregunta un invitado al box de Renault, un jueves cualquiera, cuando ve una serpiente de plástico, pero de apariencia real, colocada sobre el capó del coche de Fernando Alonso. "Es el amuleto de los mecánicos de Fernando", cuenta Tarik Al Said, un ingeniero argelino que trabaja en el departamento comercial de la escudería. "Lo colocan ahí porque creen que les da suerte. No les va nada mal, ¿no?” Aún, en pleno siglo XXI, en un evento de tan alta tecnología, los mecánicos buscan “un refuerzo” en forma de amuleto que les traiga buena suerte. Todas las culturas usan ciertos objetos con supuestos grandes poderes mágicos. Esos talismanes o amuletos se supone que sirven para proteger a los individuos contra las

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potentes fuerzas del mal que amenazan con dañarlos. Muchos expertos en historia del arte han sugerido que todos los ornamentos que actualmente se usan, especialmente aquellos que llevan las mujeres, fueron originariamente pensados como amuletos.

La palabra Amuleto proviene del latín Amuletum, expresión coloquial para referirse al “ciclamen”, planta que protegía contra venenos. Allí se creó una

asociación, deduciendo que si la planta protegía contra el veneno físico, también podría proteger contra los males o daños de origen desconocido. El amuleto, aún hoy en día, es considerado como escudo o coraza contra las influencias del mal. La tradición dice que debía ser usado en contacto con el cuerpo, tanto de protección como de incentivo para la buena suerte. La palabra Talismán es un sinónimo de Amuleto (Supuestamente proviene del árabe “tilasm”, también se dice que proviene del griego “telesm” o de otra palabra griega "talein" las que significan "ser iniciado a los misterios.") y se ha venido aplicando a cualquier objeto que traiga buena suerte o protección para el que lo posee. Los talismanes o amuletos no son específicos de una sola cultura, éstos han estado presentes desde el comienzo de la civilización. Su origen primitivo debe estar conectado con eventos que le dieron una connotación circunstancial. La conocida “danza de la lluvia” practicada por muchas tribus americanas y africanas es un típico ejemplo de “connotación circunstancial”. Posiblemente en alguna época remota,

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cuando ya la época de sequía se hacía inaguantable y estaba muy cerca la época en la cual debían comenzar las lluvias, los indios danzaban a sus dioses pidiendo que comenzara a llover de nuevo. Bastó que una sola vez, coincidencialmente, lloviese después de haber danzado para crear una relación “danza<>lluvia”. Además, en el transcurso del tiempo, como generalmente estas danzas se realizaban ya al final de la temporada de sequía, esas coincidencias deben haberse repetido varias veces hasta el punto de considerar a la danza como único causante de la lluvia.

Hoy en día vemos cómo muchos deportistas o artistas recurren a un amuleto o talismán específico que en algún momento, coincidencialmente, les proporcionó un primer triunfo. El uso de estos talismanes o amuletos tienen la ventaja de que aquellos que creen firmemente en ellos, tienen más confianza en sus habilidades y expectativas. La sugestión es el efecto más importante de los amuletos o talismanes. Son muchos los que se aprovechan del efecto psicológico que producen los amuletos o talismanes y hacen de ello una actividad comercial engañosa. Se dé un rabino judío que ofrece preparar talismanes para cada persona según sus necesidades y su oferta incluye talismanes para los siguientes propósitos: tener éxito profesional, tener buena salud, proteger los soldados en combate, tener éxito en los negocios, ganar un juicio, encontrar su alma gemela, lograr un matrimonio, recuperar un amor perdido, tener fertilidad, etc. Para crear el talismán el rabino sigue un

procedimiento que consiste en lo siguiente: llenar una solicitud explicando el problema para el cual se requiere el talismán, escribir el nombre del solicitante y el nombre de su madre, dar la aprobación para escribir o dibujar el talismán para el

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propósito específico y por parte de la persona solicitante, luego el rabino después de tomar un baño de leche de cabra (supuestamente) se encierra en una habitación para meditar sobre la forma en la cual redactará y dibujará el pergamino que servirá como talismán, luego procede a dibujar o escribir sobre un pergamino con una pluma de ave como se hacía primitivamente y finalmente se enrolla el pergamino dentro de un tubo que sirve como talismán. Estamos en pleno siglo XXI pero podemos comúnmente observar en las puertas de muchos consultorios de médicos de origen judío o en muchos de sus negocios un pequeño tubito colocado en uno de los laterales sobre la puerta de entrada. ¡Por si acaso!

Pergamino Judío

Ank (Símbolo Egipcio de Inmortalidad)

Amuletos en Plata (Selina Fenech)

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Entre las múltiples supersticiones que han perdurado hasta nuestros días y que fue resucitada con mayor fuerza por el movimiento de la “nueva era” (new age) se encuentra el del poder atribuido a las piedras, preciosas o no, a las cuales se les quieren asignar múltiples propiedades, que muchas veces se mezclan con la astrología, agregándole un carácter ‘auspicioso’ al combinar una piedra específica con el mes de nacimiento o signo zodiacal.

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Es muy cierto que los minerales y las piedras tienen efectos piezo-eléctricos, tal es el caso de la piedra de Galena (un sulfuro metamórfico de plomo) que sirve para sintonizar ondas de radio. Los cristales de Zirconio usados en la ‘aguja’ de los antiguos tocadiscos de acetato y los cristales usados en los primeros micrófonos también fueron usados por sus propiedades piezo-eléctricas (cambiar una acción mecánica en impulsos eléctricos). También hay piedras que emiten energía radioactiva, tanto así que esto fue lo que permitió a los esposos Curie, descubrir los rayos X cuando se les veló una placa fotográfica que había estado cerca de una piedra conocida como Pecblenda. Lo absurdo es partir de esas verdades irrefutables y cambiarlas en medias verdades o falacias, introduciendo elementos distorsionantes para llegar a conclusiones tales como que una ‘piedra verde de jade’ cura una enfermedad específica o que el cristal de Cuarzo Rosado atrae la buena fortuna. Sin duda que el origen de estas supersticiones viene de la antigüedad cuando todo aquello escaso y codiciado era considerado como fortuna. De hecho, el mito se inicia cuando una persona de cualquier grupo social encuentra en su camino o en sus actividades una piedra “rara” distinta de las demás, lo que la hace valiosa y es por supuesto una buena fortuna el haberla encontrado. No son las piedras comunes que están en todas partes a las cuales se atribuyen efectos especiales, eran sólo las piedras raras o escasas a las que se les atribuían efectos especiales. En el libro The Book of Sacred Stones
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(El libro de las piedras sagradas) se hace un recuento de las

falacias y hechos relativos a las piedras. Muchos de los defensores de las propiedades mágicas de las piedras dicen que éstas aumentan en función de la pureza de la misma (a mayor pureza, mayor precio; a mayor precio, mayor fortuna.....¡para el que la vende!). En una tabla sobre las propiedades mágicas de las piedras he podido leer que se le atribuye a una piedra determinada un porcentaje matemático (40%) de eficiencia contra la caída de rayos. Alguien podría considerar el uso de esa piedra como una ‘protección’ para que ‘no lo parta un rayo’, pero 40% de protección es

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“The book of Sacred Stones” Fact and Fallacy in the Crystal World. Por Barbara G. Walker .Harper & Row Publishers. San Francisco - 1989

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menos que la mitad, así que tendría un 60% de probabilidades de que sí le caiga un rayo encima. Pero lo risible es que las posibilidades matemáticas reales, en base a estudios y experiencia, de que a una persona le caiga un rayo es infinitesimal 19 menos del 0,0000002 por ciento y por ello habrá una gran cantidad de personas a quienes, usando esa piedra, no les caerá ningún rayo. Yo creo que se puede engañar varias veces a una persona o engañar alguna vez a muchas personas, lo que no tiene sentido es que se engañe muchas veces a muchas personas. En otro libro se puede leer: ...”AMATISTA: Es regeneradora superior de energía, se le atribuye el poder de evitar la embriaguez y consolar el dolor. Proporciona alivio en los momentos de angustia, equilibra el cuerpo cuando hay alteraciones del sueño. Afinidad con los signos: Aries, Cáncer, Leo, Virgo, Capricornio, Acuario, Piscis y Libra. ...” y otra ” ÁGATA: Atrae la buena suerte en asuntos relacionados con el amor y las pasiones. De gran poder vibratorio, equilibra y favorece la introspección. Recomendable para meditar. Tiene afinidad con los signos: Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Libra, Virgo, Piscis y Escorpión....” En estos dos ejemplos, podemos observar una ‘curiosa’ afinidad de cada una de las piedras con ocho signos Zodiacales (de doce) es decir son afines con un 66% de ellos. Pero atribuir esas propiedades a los ejemplos anteriores es algo inofensivo, el problema está en ejemplos como éste... “HEMATITE: Circulación. Activa la circulación de la sangre y estimula la absorción de oxígeno. Está indicada para las enfermedades de la sangre y el sistema digestivo, así como las del corazón. Es un amuleto protector de las brujas y el mal de ojo. Afín con los signos: Escorpión, Acuario y Virgo...” Si una persona en lugar de acudir al médico para sus problemas cardíacos cree que la piedra curará sus males, está perdida. Yo, como muchos, he llegado a la conclusión de que, si bien es cierto que muchas de las propiedades que se atribuyen a las piedras son pura fantasía, éstas se convierten en elementos catalizadores para la intencionalidad de ciertos procesos psíquicos. Los catalizadores, son elementos químicos que aunque usados en cantidades mínimas, al ser agregados a determinada mezcla aceleran su reacción.
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desde 1959 hasta 1994 la NOAA (National Ocean & Atmospheric Administration de USA, reportó 2.239 casos fatales debidos a caída de rayos, es decir en un período de 35 años se produjo una media de 64 casos por año para una población de casi 400.000 millones

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Las personas que ‘confían ciegamente’ en que un determinado amuleto les dará protección, tienen más ventajas que aquellas que no los usan. Parece una contradicción o paradoja, ya que sabemos que sus propiedades desde el punto de vista físico son inexistentes por lo que no tiene sentido su uso, pero por otra parte aquellos que ciegamente confían en estos tienen muchas veces resultados contradictorios. Posiblemente sea algo parecido al efecto placebo en la medicina. Una de las principales armas contra los ataques psíquicos es el incremento de la auto-confianza y si ésta se logra con el uso de un amuleto, ¡bienvenido sea!. Es la mente como mecanismo del espíritu, la que juega un papel importante en la lucha psíquica. Cuando vemos a una persona caminar sobre carbones ardientes sin sufrir daño alguno nos damos cuenta de que hay “algo” que evitó sus quemaduras. Los pies de esas personas no son diferentes de los nuestros, hechos de carne y hueso, pero una sublimación de su auto-estima en un estado alterado de conciencia obra lo que para muchos es “un milagro”.

Amuleto Chino (para larga vida) Son muchos los jugadores profesionales que no se desprenden de un amuleto, que según ellos, les da mucha suerte. Lo interesante es que cuando pierden, no es culpa del amuleto, sino de otras cosas. Aunque la cantidad de veces ganadas sea inferior a las perdidas, siempre seguirán considerando su amuleto como de buena suerte. Esto es válido para una cantidad de actitudes mentales que se agrupan dentro de una categoría conocida como “disonancia cognoscitiva” en cuyo caso la persona “se niega” a aceptar algo que es evidente, como el caso del daño causado por el cigarrillo y el alcohol. En esos eventos los afectados tratan de darse auto-excusas o simplemente ignorar el hecho. El fumador piensa que “eso le ocurre a

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los demás” pero no a él y llega incluso a buscar ejemplos vivientes que pudiesen demostrar lo contrario, todo a fin de no aceptar la realidad. Esta “disonancia cognoscitiva” tiene lamentablemente su máxima expresión en aquellos procesos conocidos como “lavado de cerebro” o el fanatismo puro, contra los cuales es muy poco lo que podemos hacer, ya que ante la negación de la realidad que sea diferente a la de ellos, no caben argumentos ni razonamientos, ni aún las más claras evidencias. Pero la enseñanza que obtenemos de nuestras investigaciones sobre amuletos y talismanes es, que a pesar de no poderse comprobar científicamente su eficacia, surten efecto a nivel mental y pueden considerarse como una defensa contra ataques psíquicos. Por supuesto que siempre y cuando el que los use esté firmemente convencido de su utilidad. En este caso la ignorancia representa una ventaja. La ventaja desaparece cuando la persona que usa un amuleto o talismán emprende acciones temerarias y riesgosas pensando que la magia de su amuleto le protegerá en cualquier caso.

“Maneki-neko”. El gato de la suerte para los japoneses En las Filipinas, los combatientes en deportes extremos llegan a desafiar literalmente la muerte confiados en sus amuletos. Estos generalmente son de piedra natural y muy pequeños (Haring Bakal) lo cual permite insertarlos bajo la piel (subcutáneo) así ninguna otra persona podrá tocarlos. Existen también algunas protecciones o “contras” que actúan

independientemente del objeto y son los llamados “amuletos o talismanes cargados”.

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Estos pueden variar desde una simple medalla religiosa que sea “bendecida” por un sacerdote puro (no necesariamente católico) y que éste tenga la posibilidad de hacerlo en un estado alterado de conciencia (trance). Aquellos objetos, medallas o escapularios bendecidos “al voleo” por un sacerdote de cualquier religión mediante un rápido gesto de sus manos no tienen absolutamente ningún valor. Son escasas las personas con esos poderes que crean un nexo entre el objeto, la persona que lo usa y aquella que lo consagra o bendice. En esos casos no se trata de creer o no en ello y no es un problema de sugestión sino de manejo de energías incomprensible para muchos.

En experimentos de laboratorio se ha comprobado fehacientemente la capacidad de alterar la estructura molecular (no atómica) de muchos materiales. Tengo videos donde un maestro de Chi-Kung, más avanzado que yo, cambia el índice de acidez (PH) de una sustancia mientras un aparato electrónico (medidor de PH) registra en pantalla su cambio. Nosotros, aunque menos avanzados, hemos cambiado delante de un grupo de personas y siguiendo un método científico (manteniendo una botella de muestra como “control”) las propiedades y sabor de otra botella igual de un vino muy puro usado por los judíos (Manischewitz) Nuestra Biblia Cristiana narra un interesante episodio de transformación estructural de materia. En el evangelio según S. Juan20 se narra un episodio durante unas Bodas en Canaan, donde en un momento llegó a faltar el vino: … “Y como llegó a faltar el vino, la madre de Jesús le dice a este ‘no tienen vino’ y luego a los sirvientes ‘haced lo que él os diga’ …Había allí seis tinajas de piedra dispuestas para
20

S.Juan 2, 1,11

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las purificaciones de los judíos, con capacidad cada una de dos o tres medidas… Díseles Jesús ‘llenad estas tinajas de agua’ y las llenaron hasta arriba, entonces les manda ‘sacad ahora y llevadlo al mayordomo’ así lo hicieron. Cuando el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber él de donde procedía…llama al esposo y le dice ‘todos sirven al principio el vino bueno; y cuando la gente ya está bebida, el más flojo. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora’. Así que concluyendo, los talismanes o amuletos pueden obrar por sugestión y refuerzo de la auto-estima o por estar “cargados” por personas muy especiales. En el segundo de los casos es donde se producen más fraudes y engaños.

Símbolos de Doble Felicidad y de Buena Fortuna usados por los chinos.

Pendiente de buena fortuna (moneda antigua) y Dragón para la felicidad.

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Con el perdón de mis amigos sacerdotes católicos (yo fui educado en un colegio católico), tengo que decirles (y reconocerlo yo también) que junto a los Budistas, somos los católicos los que más usamos amuletos o talismanes, y no me refiero a los que la gente compra atribuyéndoles propiedades mágicas, sino a aquellos promocionados por la misma Iglesia. Vale decir: medallas, escapularios, rosarios, cruces, imágenes de santos etc. La mayoría de los sacerdotes parecen haber olvidado aquel pasaje Bíblico donde Jesús de Nazareth expulsó a los mercaderes del templo.

Escapulario

Medallas

Hay que darle crédito al Islam porque taxativamente prohíbe la reproducción de imágenes sagradas, y no aceptan ningún símbolo o color. Ellos creen que la adoración a símbolos u objetos materiales va en contra del monoteísmo. Mucha gente piensa que la estrella y la luna creciente simboliza el Islam, pero esto no es cierto, eran simplemente, el símbolo del Imperio Otomano. En el Islam ha habido muchos hombres santos, pero no son venerados ni se les fabrican imágenes. Nuestra medallas, crucifijos y escapularios son sin duda nuestros “amuletos” con el uso de ellos la gente se siente “protegida”, más segura y hasta con más confianza en sí misma. Los toreros en España y otros países Latinoamericanos no salen al ruedo a lidiar un toro sin un escapulario bajo su traje. ¿No es esto lo mismo que un amuleto?

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Los amuletos siempre están ligados a ciertos rituales, que supuestamente les confieren más poder, o que permiten obtener la máxima protección de estos. Muchos de estos rituales forman parte de la puesta en escena de un show destinado a que los compradores perciban un carácter más genuino en sus amuletos y les den más valor (pagando un precio mayor). ¿Qué pasa si me agacho y recojo del suelo una piedra común y se la doy a la persona que me acompaña, diciéndole que esta será su talismán o amuleto? Seguramente no me creerá y es muy posible que se burle de mí. Esa acción que yo hice de recoger la piedra común también la podría hacer la otra persona que me acompañaba y en general cualquier persona en cualquier lugar. Eso le resta “valor agregado” al amuleto. Los amuletos o talismanes deben ser algo relativamente “escaso” o “fuera de lo común”, un cristal de cuarzo que no es tan común pasa entonces a ser un candidato a talismán o amuleto. No todos lo consiguen ni lo tienen. Ante la limitación de conseguir objetos o piedras raras para darles carácter de amuletos, se recurre entonces al ritual, mediante el cual un objeto común y corriente pasa a ser “diferente”. El negocio para los vendedores dedicados a la “industria esotérica” es el de diferenciar su producto, dándole cierta originalidad. El empaque puede ser una forma de lograrlo, generalmente un empaque con imágenes a colores que se relacionen con las supuestas propiedades del amuleto consigue ese efecto, también se le agregan leyendas o textos que proclaman las propiedades mágicas. Pero más efectivo, para motivar el comprador, es presenciar en vivo algún ritual que agregue características mágicas. Ese ritual tiene que tener muchos componentes poco usuales o combinados en forma poco usual. Tuve la ocasión de observar a un mercader santero quien preparaba una simple vela de cera, la cual después del ritual multiplicaba muchas veces su valor real y el de los materiales baratos agregados. Ese era su negocio. La vela de cera era untada de miel de abejas (no necesariamente genuina) y sobre la superficie pegajosa se adhería un polvo que era una mezcla de canela con ciertas ramas de árboles ralladas en un fino polvo. Nadie sabía el nombre técnico o científico de las ramas usadas, solo se veía que aparentemente eran diferentes. Pero él les daba nombres a cada rama tales como “ven a mí”, “liberadora”, “para mí”, “limpiadora” etc. Después de cierto “conjuro”

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ininteligible ya la vela quedaba lista para ser encendida por el comprador quién pagaría por ella un alto precio, que se justificaría en función de los resultados esperados. Una simple venta de ilusiones.

Las velas son parte esencial de muchos rituales religiosos o paganos. El encender u ofrecer una vela no tiene absolutamente ningún efecto, aunque los católicos y los cristianos ortodoxos las ofrecen como “pago” de una promesa por algún favor recibido, o como anticipo para congraciarse con el santo al cual se le está haciendo una nueva petición. Sin duda que es algo muy bueno para el fabricante y comerciante de velas. ¿Por qué esa costumbre? Simplemente porque en la antigüedad el fuego era considerado algo mágico y poderoso. El hombre observó su poder destructor y le temía. Era algo que no se podía controlar y se le consideraba un “flujo misterioso” ya que las personas en su proximidad sentían el aumento de la temperatura y disfrutaban su calor en invierno. No habiendo una forma fácil de encender un fuego a voluntad, las personas conservaron con mucho celo una llama, generalmente un carbón (tizón) encendido que se trasladaba a otros sitios para iniciar hogueras. Dado el carácter sagrado que se le otorgó al fuego, generalmente en los templos se mantuvieron siempre llamas encendidas. Inicialmente se fabricaron lámparas de aceite para alumbrar durante las noches y luego se fabricaron las velas. Así que encender una vela era el recordatorio del poder del fuego y como tal se ofrecía ese poder a los dioses paganos y luego se trasladó la costumbre al cristianismo. Nadie sabía de los procesos de combustión donde un material combustible como la cera de las velas mantenía una llama encendida con el auxilio de un carburante como el oxígeno del aire. Tan poderoso y misterioso se

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consideraba al fuego que se decía que los componentes básicos del universo eran aire, tierra y fuego. Los mercaderes esotéricos y los traficantes de ilusiones desarrollaron una gran variedad de velas en colores, texturas, tamaños y formas para satisfacer todos los caprichos. Llegaron al punto de atribuirle poderes especiales según su color. Su carácter mágico ha perdurado en el tiempo. Uno de los símbolos de la religión Judía es un candelabro con siete o nueve velas (Menorah) y la simple posesión del mismo fue motivo para morir durante la persecución Nazi en la segunda guerra mundial. Este candelabro tiene una función ritual, pero su tenencia y colocación en el hogar cumple también la función de un amuleto (refuerza la auto-estima e identidad, sirve de protección etc.).

Menorah No es muy diferente de aquellos que colocan imágenes de algunos santos o crucifijos en sus casas y negocios, simplemente buscando “protección” lo cual los incluye en la categoría de amuletos. Un amigo que tenía colgando un rosario católico en el espejo retrovisor de su automóvil me dijo que lo tenía para evitar posibles accidentes, es decir lo tenía no por piedad sino como amuleto. En cualquiera de las tiendas que rodean la romana plaza de San Pedro, en el Vaticano, se podrán contar miles de imágenes y artefactos diferentes, todos ellos a la venta para que sean usados como poderosos amuletos por haber sido comprados en ese sitio próximo a la suprema jerarquía de la Iglesia.

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Capítulo 10 El Poder de la palabra
En el original manuscrito hebreo de la Torá, de la cual derivan las narraciones del “Antiguo Testamento” en la Biblia cristiana, el autor usó la palabra m'khashepah para describir a una mujer que usara maldiciones orales para dañar a otros, por ejemplo, causando su muerte o la pérdida de su propiedad. Así quedó asentado por escrito para la posteridad, que ya desde esos tiempos remotos se le confería una gran importancia al poder de la intencionalidad manifestada como maldiciones en forma de palabras. La gente no entendía, ni aún hoy en día lo entiende, los mecanismos que hace que una “maldición” pudiese causar daño a terceros. Pero no hace falta conocer o entender muchas cosas para temerlas o sufrirlas. El conocimiento de cómo funciona un revolver no impide que le tengamos respeto o miedo cuando se apunta a nosotros. Antiguamente cuando se desconocía la electricidad, la gente le tenía gran temor a los rayos. Hoy, aunque sabemos que se trata de una descarga eléctrica, seguimos temiéndoles. Así que, nuestros ancestros sin entender el mecanismo que hacía efectiva una maldición, le tenían gran temor. Y no sin razón, primero porque formaba parte de su cultura y de sus textos religiosos y además por haber sido ellos y sus generaciones anteriores testigos de cómo mediante éstas se habían destruido vidas y propiedades. En la Biblia Cristiana se hacen muchas referencias a las maldiciones y sus efectos, creando un patrón cultural que acepta el fenómeno. Aquí es difícil discriminar si la gente comenzó a temerle a las maldiciones porque se mencionaron en la Biblia o la Torá o se mencionan allí porque ya era un fenómeno conocido y utilizado en aquellos tiempos. Es como saber quien fue primero, la gallina o el huevo. Originalmente se mencionó como castigo a la desobediencia de los preceptos religiosos, así lo vemos en Deuteronomio 27:11 al 27:26 (Las maldiciones en el Monte Ebel) Y en 28:15 hasta 28:68 Se describen en detalle muchas de ellas, tales como: 28:18 “Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas” 28:20 “Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y

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perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras” 28:22 “Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo21; y te perseguirán hasta que perezcas” 28:24 “Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas” 28:27 “Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón de la cual no podrás ser curado” 28:30 “Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña y no la disfrutarás” 28:38 “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta la consumirá” .....y así siguen varios versículos describiendo hechos malévolos como en la mejor película de terror. Hablando de los efectos, encontramos en S. Marcos 11:21 “Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado” En Éxodo 21:17 se impone un castigo “Igualmente el que maldijere a su padre o su madre morirá”. Así que los efectos de las maldiciones deben haber sido tan temidos como para imponer la pena de muerte al que maldijere a sus progenitores. Refiriéndose al profeta Eliseo en 2 Reyes 2:22 “..Y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él diciendo: ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!” 2:24 “y mirando él atrás, los vio y los maldijo en nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte y despedazaron a cuarenta y dos muchachos”. En realidad ese último versículo es un poco cruel, ya que una simple burla infantil no ameritaba ser despedazado por un oso”. Pero fuese verdad o mentira, se le atribuía un poder enorme a las maldiciones. Todas las iglesias cristianas, católicas u ortodoxas tienen prohibido entre sus preceptos la maldición. Prohibiéndola le reconocen poderes, ya que de no ser así la ignorarían y no aparecería mencionada en sus textos. A los hijos de Israel, Dios les ordenó un total de 613 preceptos o Mitzvot, entre los cuales hay muchos que están ligados estrechamente al poder del habla. Estudiar la Torá, decir las Tefilot (oraciones), la prohibición de calumniar, el chisme, no jurar en vano ni en falso, no dar malos consejos, etc. y uno de ellos específicamente prohíbe la maldición. Los estudiosos dicen que ya en los albores de la civilización le

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Añublo: Hongo parásito que ataca las cañas, hojas y espigas de los cereales.

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fueron entregados a Jonás, siete preceptos a cumplir y entre ellos figuraba la de no maldecir al creador. El Islam en varios de los versículos del Corán y otras enseñanzas hace mención sobre el hecho de maldecir y aunque no lo prohíbe taxativamente en muchos casos limita su uso. HADIZ 2:1559 (Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el
Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)

"¡No es propio de un hombre íntegro maldecir repetidamente!" Lo relató
Muslim.

HADIZ 3:1560 (Se transmitió de Abu Dardá, Allah esté complacido con él, que dijo el
Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)

"A los que maldigan con frecuencia no se les aceptará su intercesión ni su testimonio el día del Juicio." Lo relató Muslim. HADIZ 4:1561 (Se transmitió de Sámura Ibn Yundab, Allah esté complacido con él, que
dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz "

¡No os maldigáis unos a otros con la maldición de Allah, ni con su cólera, ni con el Fuego!" Lo relataron Abu Daud y At Tirmidí (Hadiz Hasan Sahih). HADIZ 5:1562 (Se transmitió de Ibn Masud, Allah esté complacido con él, que dijo el
Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)

"El creyente musulmán no calumnia ni maldice ni es un indecente ni un grosero." Lo relató At Tirmidí (Hadiz Hasan). En un reporte de prensa hemos podido leer:
“Los shiís toman Bagdad para solicitar comicios directos 20/01/2004 Marc Marginedas Siguiendo las consignas emitidas por el liderazgo religioso, decenas de miles de ciudadanos desfilaron por una de las autopistas de Bagdad para apoyar las demandas del líder espiritual de la comunidad shií, el gran ayatolá Alí Sistani. La marcha transcurrió sin incidentes hasta la universidad de Al Mustansiriya. En un panfleto en árabe que podía leerse en el tablón de anuncios de la mezquita Huseiniat al Ansar, los convocantes (formaciones políticas, partidos islamistas y la Hauza -escuela teológica de Nayaf-) establecían unas normas de comportamiento para los manifestantes, como los retratos de las personalidades religiosas y políticas que debían portar, los eslóganes autorizados y la prohibición de maldecir o de llevar o utilizar armas....” (Fin de la cita)

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Allí podemos observar que en pleno siglo XXI un Ayatolá da instrucciones a sus seguidores diciéndoles que está “prohibido maldecir” y llevar o utilizar armas en la manifestación de protesta. Eso revela que hay dos cosas a las cuales está dándole una especial importancia y el maldecir es una de ellas. Tanto las maldiciones, como su opuesto, las bendiciones, son palabras huecas si no van acompañadas de una intencionalidad. Ésta última tiene gradaciones de poder dependiendo de la persona que la profiera y el estado mental en el cual se encuentre esa persona. Los efectos que cause también dependerán de quien la recibe. Habrá algunos a los cuales una maldición no les podrá hacer nada mientras que otros sucumbirán bajo sus efectos. Lo mismo es válido para las bendiciones, habrá algunos que superarán obstáculos tanto de salud como afectivos mientras que a otros esas bendiciones no le proporcionarán ningún beneficio. Todo se resume a un estado de preparación, tanto del emisor como del receptor. En relación a esto podemos leer la siguiente enseñanza del Islam: HADIZ 6:1563 (Se transmitió de Abu Dardá, Allah esté complacido con él,
que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz

"Cuando el siervo de Allah maldice algo, sube la maldición al cielo y se cierran sus puertas ante ella. Después desciende a la Tierra y sus puertas también se cierran ante ella. Después coge a derecha e izquierda y si la maldición no encuentra camino, va al que ha sido maldecido, si es que se la merece, y si no, vuelve al que la ha dicho." Lo relató Abu Daud Aquí se afirma lo que muchas creencias populares han dicho durante mucho tiempo y es que la maldición puede regresar como un boomerang a quien la profiere si el destinatario no la merece. Igualmente se devuelven los malos deseos a nivel de la mente. Los llamados Hechizos o Encantamientos, son deseos o intencionalidades manifestadas verbalmente o por escrito y que en muchas ocasiones (para darle más fuerza) hacen uso de rituales o acciones que básicamente refuerzan la auto-estima y confianza del que lo hace. Nada asegura su efectividad. La cultura popular ha creado

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una lista innumerable de hechizos y conjuros casi para cualquier propósito. Para el amor, el trabajo, el dinero, la guerra etc. Las Maldiciones, hechizos, encantamientos, los mantras, las bendiciones etc. están basados en la fuerza de la palabra. Las crónicas religiosas reportan que desde el propio momento de la creación se reconoce en “el habla” un poder inmenso. La religión judía, origen de todas las demás religiones monoteístas modernas nos dice: ... “Nuestra sagrada Torá nos fue entregada por Dios, en “Lashón Hakodesh” (“El idioma sagrado”, el hebreo). Con él creó Dios al mundo y todo lo que éste contiene. Para crearlo, Dios no precisó hacer nada más que “hablar” Y dijo: ¡Iehí or!”(”Que sea la luz”) y ésta fue creada. Los sabios judíos (Jajamim) dicen: “La lengua se parece al mar. Así como el mar se eleva a grandes alturas y puede provocar inmensas tragedias. Así también la lengua puede hacer precipitar la destrucción de países, del mundo entero”. Esta religión en su Torá divide el mundo en cuatro reinos y no, como lo hacemos nosotros habitualmente, en tres (animal, vegetal y mineral). Esos cuatro reinos son: “Domem” (el reino inerte), que comprende la tierra, las piedras, los minerales, etc. “Tzomeaj” (lo que crece), refiriéndose al reino vegetal. “Jai” (vivo), el reino animal, y, finalmente, el reino “medaber”, (el que habla) es decir los humanos, a quienes se diferencia de los otros reinos solo porque tienen ese privilegio de hablar. El primer verso en la Biblia Cristiana dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Él solo llamó a que se hagan de la nada. El Salmo 33:6,9 dice: “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca y porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”. El Nuevo Testamento fue originalmente escrito en griego, y la palabra Logos significa a la vez la “palabra” y el “pensamiento que precede a la palabra” (intencionalidad), así que, cuando San Juan nos habla, en el primer capítulo de su evangelio, (Juan 1:1) de que "En el principio fue el verbo, y el verbo era con Dios y el verbo era Dios", podemos también traducir ese versículo así: “En el principio fue el pensamiento, y el verbo era con Dios y Dios era el verbo". Todo existe en virtud de ese hecho (la palabra). Todo cuanto existe en el universo fue primeramente

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un pensamiento; ese pensamiento (intencionalidad) se manifestó entonces como una palabra, un sonido o vibración, que hizo todas las formas. Cuando decimos "Verbo", "Palabra", o "Sonido", muchos entienden también, que el Uno, el Creador, el Gran Arquitecto del Universo, emite un "Sonido" que es “Vibración”, como resultado de la expresión de su idea creadora, de su pensamiento, de su intencionalidad. Así, el "Sonido" original, que es el “Verbo”, es también la primera manifestación del Creador, y dicho "Sonido", siendo “Vibración”, compenetra el Espacio y a medida que avanza va creando diferentes niveles o planos dimensionales. El Kybalion es un texto que resume los conocimientos Herméticos de Egipto y cuya autoría se le atribuye a tres iniciados que plasmaron por escrito las enseñanzas de Hermes Trimegisto. En ese texto se mencionan ciertos principios elementales que sustentan el universo, entre los cuales resalta el de la “vibración” como iniciadora y mantenedora de todos los procesos universales. Esto no había sido entendido en su esencia hasta la llegada de la era atómica y como muchos otros escritos antiguos se consideró especulación y superstición. Donald Walsch en su libro “Conversaciones con Dios” hace un recuento interesante cuando dice: ... “El proceso de creación se inicia con el pensamiento, una idea, concepto o imagen mental. Todo lo que ves fue en algún momento una idea de alguien. Nada existe en vuestro mundo que no haya existido antes como pensamiento puro”... “El Pensamiento es el primer nivel de la creación. A continuación viene la palabra. Todo lo que se dice es un pensamiento expresado. Es creador y emite energía creadora al universo”...”Las palabras son más dinámicas que el pensamiento, puesto que las palabras constituyen un nivel de vibración distinto al del pensamiento”.. “Las palabras constituyen el segundo nivel de creación” Hay una inmensidad de personas que se quedaron en la etapa del conocimiento según el cual la estructura del universo estaba constituida por pequeños elementos, así como una pared está formada de ladrillos. Por mucho tiempo se pensó que los átomos eran esos ladrillos. Luego se descubrieron sus

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partes, los protones y neutrones, ubicados en su núcleo, más los electrones en su periferia, presentándonos una especie de sistema planetario en miniatura. Pero en realidad las estructuras moleculares y atómicas estables que construyen la materia y le dan apariencia sólida microscópica se deben a unas pautas de energía, haciéndonos creer así que está configurada por una sustancia material. A nivel microscópico, esta noción de sustancia es bastante útil, pero a nivel atómico carece de significación. Al profundizar las investigaciones a nivel subatómico se determinó que Los átomos consisten en partículas y estas partículas no están hechas de ninguna cosa material. Hay dos familias fundamentales de partículas, los Fermiones y los Bosones. Lo que diferencia a estas familias de partículas es la velocidad de giro sobre ellas mismas, una vibración, conocida como Spin. Los Fermiones forman lo que consideramos como la materia ordinaria y se dividen en dos grupos los Quarks (que forman los protones y neutrones en el átomo) y los Leptones (como los electrones). Cuando las observamos, nunca vemos sustancia alguna; lo que observamos son pautas dinámicas cambiando

continuamente con otras pautas: una constante danza de la energía en forma de vibración. Yendo aún más allá, según las investigaciones actuales en la física teórica, no es recomendable trabajar con la idea de partícula puntual y se ha introducido la idea de considerar a las partículas ya no puntuales, sino más bien como objetos unidimensionales, semejantes a cuerdas. Dependiendo de la vibración de tales cuerdas (que se definen hipotéticamente como cerradas o como abiertas) será posible observar tales o cuales partículas. Esto ha dado origen a las teorías de las cuerdas, que son algo relativamente actual en sus principios (mediados de los años ochenta) cuando aparecieron unas cinco teorías de cuerdas, las cuales después fueron identificadas como límites particulares de una sola teoría: la teoría de supercuerdas, también conocida como Teoría M. En el Universo, las cuerdas forman rizos o bucles y/o se extienden hasta el infinito, vibrando con un ritmo que envía olas ondulantes de gravedad a través del espacio de fondo y al hacerlo generan una superficie llamada «hoja de mundo». Puesto que las cuerdas cortas oscilan rápidamente, disipando su energía en unos

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cuantos millones de años, sólo las cuerdas más largas, con poderosos índices de oscilación, serían los fósiles que todavía seguirían a nuestro alrededor. Pero serían las ya hace tiempo desaparecidas cuerdas cortas las causantes primarias de la creación de los cúmulos de galaxias que hoy observamos. Además, una teoría del tipo multidimensional como la de supercuerdas explicaría los "misterios" de la materia en ciertas condiciones, como por ejemplo al viajar a mayor velocidad que la luz, al enfriar un cuerpo hasta lograr un súper condensado de Bose-Einstein o quizá a explicar la aparición o desaparición de materia mediante campos varios, como el "Experimento Filadelfia". La sutil vibración de las cuerdas y de las Branas (especie de membranas) genera "intervalos de vibración" a los cuales se le atribuyen las dimensiones, como sería el caso de la dimensión física, cuya vibración es tal que genera materia táctil y visible. A mayores vibraciones la materia dejaría de ser materia para formar parte de otro tipo más "sutil" de existencia, la energía. A medida que las vibraciones de las cuerdas aumentan, nos movemos en dimensiones menos densas, cuya vibración envuelve a las inferiores Lo anteriormente expuesto, en la forma más sencilla posible, es materia de discusión e investigación en los grandes centros del conocimiento a nivel mundial. La información disponible es abrumadora aún para los físicos especializados, pero todo apunta en la dirección señalada por los antiguos textos religiosos que se referían a la creación y existencia del universo como vibración o resultado de vibraciones. La mejor forma de describir nuestro mundo y el universo que nos rodea es como un gigantesco campo de vibraciones. Todo vibra, incluso nosotros. El espectro electro-magnético del universo está constituido de diferentes vibraciones cuya frecuencia es lo que determina sus propiedades. Lo curioso es que la mayoría de las vibraciones son invisibles, tales como los rayos X, los rayos Gamma, las ondas de radio, de televisión, las microondas, la luz infrarroja, la ultra-violeta etc. solo podemos ver un pequeño espectro de luz visible que es una minúscula parte del conjunto de vibraciones. Aparte del espectro electro-magnético existe un espectro de vibraciones mecánicas, de las cuales solo percibimos una pequeña porción que llamamos nuestra capacidad auditiva.

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Nuestro concepto de sonido, está ligado a nuestra sensación auditiva, ya que los sonidos no son más que vibraciones transmitidas a través de los medios que nos rodean (aire, líquidos, sólidos) y que son captadas por nuestros oídos y en menor medida por nuestro sentido del tacto. Curiosamente los sonidos (vibraciones) se transmiten más rápidamente a través de medios más densos que el aire como lo son el agua o los sólidos. Las ballenas en el océano pueden captar sonidos transmitidos por sus congéneres a cientos de kilómetros de distancia. Los elefantes pueden captar las señales de sus semejantes a muchos kilómetros cuando estos golpean el suelo con sus patas. Los indios en estado primitivo acercan su oreja a la tierra y pueden oír cosas que ocurren a gran distancia. Muchas veces cuando estamos cerca de una orquesta, banda marcial o poderosos alto-parlantes, sentimos también los sonidos retumbar en nuestro cuerpo como si penetrasen por todas partes. Para nuestra generación ha pasado a ser algo común la terapia efectuada con aparatos de “ultra-sonido” y los hornos que cocinan sin fuego o calor por medio de “micro-ondas”. Estas últimas lo que hacen es producir una vibración que al resonar a la frecuencia de las moléculas de agua, se transforma en calor en el alimento. Igualmente existen en el mercado una serie de aparatos que su usan para limpieza de objetos muy delicados aplicando el ultra-sonido. Cuando emitimos un sonido, sea palabra, canto o la nota musical de un instrumento, estos sonidos emitidos tienen a su vez una serie de “ondas o

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frecuencias armónicas” que son frecuencias múltiplos o submúltiplos de la frecuencia original. Estas armónicas, siendo en sí mismas sonidos o vibraciones, tienen propiedades y efectos especiales que se combinan con el sonido básico. Para quienes no conocen de música, las armónicas podrían visualizarse como la serie de crestas generadas en un estanque de agua tranquila cuando lanzamos una piedra. La primera cresta, la más grande, es la onda principal y la serie de ondas o crestas que siguen cada vez más atenuadas serían las armónicas.

Representación gráfica de ondas armónicas, pueden ser de sonidos o de frecuencias eléctricas y en general de cualquier vibración. Lo que nosotros captamos como “sonido” es la suma de una frecuencia fundamental más todas sus armónicas en un conjunto. En las curvas de abajo (resultantes) podemos observar que algunas armónicas al oponerse, estando desfasadas, se anulan, mientras que cuando están en fase se suman.

Las palabras, son nuestros sonidos, ellas nos diferencian (medaber) de las otras especies animales. Con ellas hemos sido capaces de elaborar un lenguaje complejo. Pero las palabras, siendo sonidos, además de transmitir una idea y servir para comunicarnos tienen en sí mismas propiedades inherentes a su frecuencia, tono

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e intensidad. Igualmente es importante tomar en cuenta el efecto de resonancia, propio de cualquier vibración. Entendiendo por resonancia la capacidad que tiene cualquier objeto que vibre para vibrar a la misma frecuencia que otro que influye o está en contacto con él. Los tenores o sopranos al cantar en ciertos tonos son capaces de romper copas de cristal, ya que el material de las mismas resuena a la misma frecuencia y su vibración las rompe. En los puentes antiguos se prohibía a la tropa cruzarlos a paso de marcha, ya que la vibración se transmitía a la estructura logrando derribarlos. Considerando esas características de los sonidos nos hemos podido dar cuenta que sus variaciones producen efectos en los seres humanos cuyos sentimientos están reflejados en la escala musical, mientras el bemol es el signo musical más expresivo del dolor, el sostenido presenta la frecuencia más clara de la alegría. Según algunas teorías, la escala de do mayor es noble y franca, la de re mayor, brillante; la de sol, guerrera y briosa; la de do menor, patética, y más tristes aún, las de fa y sol menor. Se dice también que se toca la música de Hadyn, con placer; la de Beethoven, con entusiasmo; la de Mozart, con pena en el corazón, y la de Mendelson, con pasión. Según algunos musicólogos, la marcha fúnebre de Beethoven disminuye un octavo las pulsaciones del corazón. La música posee unos valores universales que afectan a todas las personas y que se definen por el ritmo, la armonía, la melodía y el tono. Un tono agudo provoca tensión, una armonía menor lleva a la tristeza y un ritmo lento ralentiza la actividad fisiológica. De la antigüedad hemos heredado muchas palabras que tienen ciertos poderes, no tanto por su significado sino por sus sonidos, entre ellas algunas son conocidas como “mantras”. Ese nombre proviene del idioma Sánscrito22, aunque existen mantras en muchos otros idiomas. “Man” significa pensar y la partícula “-tra” se agrega a los nombres para darle un carácter instrumental o de herramienta. Así que Mantra (plural: Mantram) significaría algo como “una herramienta para pensar”. Esas palabras son repetidas múltiples veces hasta lograr un estado alterado de conciencia, mediante el cual se tiene acceso a facultades especiales llamadas

El sánscrito (samskritam) es un idioma de la familia indoeuropea. Es un lenguaje clásico de la India y un lenguaje litúrgico del hinduismo, el budismo y el jainismo. Es uno de los 22 idiomas oficiales de India.

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“Shidis” en el Raja yoga. Con el despertar de esas facultades se pueden producir una serie de fenómenos llamados por nosotros “para-normales” y que en la edad media serian considerados “milagros”. El idioma Sánscrito se presta especialmente para estos mantras porque tiene sonidos muy puros, casi elementales (en el Ayur-Veda se conocen como “Sonidos Primordiales”). Los mantras son conocidos también como “palabras de poder” y los famosos hechizos, encantamientos o como se les quiera llamar en cualquier cultura se efectúan repitiendo una “frase secreta” que básicamente es un mantra. A los iniciados en cultos esotéricos se les va dando en forma progresiva el conocimiento de unas fórmulas o palabras secretas (como el Abracadabra) que deben producir ciertos efectos cuando son dichas en determinadas condiciones (generalmente un estado alterado de conciencia). Los primeros pobladores de la India son conocidos como Arianos y parecen haber logrado una cultura muy avanzada. Hay indicios de que ellos usaron los mantras tanto para el combate como para su evolución espiritual. En esa cultura los antiguos sabios eran conocidos como “Rishis”, aunque muchos los confunden con sacerdotes, y fueron ellos los que escribieron los primeros clásicos en sánscrito como los Vedas, el Bhagavad Gita, el Mahabharata y el Ramayana

Los mantras tienen un ritmo como lo tienen nuestras poesías y uno de los antiguos libros conocido como el Rig Veda está formado por cánticos métricos divididos en diez partes llamados mandalas. El ritmo y la métrica, para nosotros poesía, fueron elementos fundamentales en la transmisión del conocimiento oral cuando todavía la escritura era incipiente. En occidente tuvimos también una época de transmisión oral, caso típico fueron los llamados “juglares” o “trovadores” que eran cantantes que recorrían cada pueblo llevando las noticias importantes del reino en forma de canto poético. En todas las culturas antiguas era importante que la

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transmisión de conocimientos no sufriera distorsión alguna, por ello la métrica y el ritmo fueron muy útiles en los procesos de memorización y repetición de palabras en forma de versos. El efecto que producen los mantras se basa en una vibración sónica. Hasta hace poco, en el pasado reciente, se pensó que el efecto de los mantras era mayormente psicológico o que sólo se trataba de algún tipo de sugestión. La nueva ciencia de la psicoacústica está demostrando que las vibraciones de sonidos producen efectos fisiológicos en nuestro organismo. La vibración producida por los mantras o por algunos cantos de sacerdotes y fieles de una gran gama de religiones ha demostrado que se produce un efecto calmante sobre los practicantes, efecto que es similar al de algunos instrumentos como las trompetas tibetanas (Kanglingh), de las cuales se dice que resuenan a la misma frecuencia del cuerpo humano. Los sonidos que podemos percibir los humanos están en un rango de frecuencia de 20 Hz a 20,000 Hz (1Hz = 1 ciclo por segundo). Este sería el rango óptimo, pero el mismo se reduce en función de la edad. Las diferentes frecuencias pueden afectar a todo el organismo, y a cierto volumen, pueden sentirse en casi todo el cuerpo. En experimentos de seguridad industrial donde se han usado protectores de oídos, se determinó que las ondas de sonido también entraban a la cabeza por la nariz y la boca, las cuales están conectadas al oído (trompas de Eustaquio) y por los huesos del cráneo. Los sonidos por encima de 20.000 Hz (ultrasonidos) no son audibles por los humanos, y aquellos por debajo de 20 Hz (infrasonidos) tampoco lo son. Se ha determinado mediante la psicoacústica que los sonidos tienen los siguientes efectos fisiológicos: El ritmo musical influye sobre el corazón, respiración, tensión arterial y la función endocrina. El sonido provoca cambios en los trazados eléctricos del organismo. Estimula el Tálamo y la corteza cerebral. Ciertos sonidos hacen vibrar por resonancia la hipófisis, que es la encargada de regular el metabolismo hormonal y la orientación temporal-espacial; y esa resonancia afecta también a la Glándula Pineal, que coordina el ritmo respiratorio, cardíaco, las glándulas sexuales, regula la pituitaria y la secreción de melatonina. La intensidad de los sonidos, medida en Decibeles (Db), tiene unos límites sobre los cuales se ha comprobado daños irreversibles al organismo. Todos los sistemas actuales de

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protección ambiental toman en consideración los niveles de ruidos. Actualmente se están elaborando mapas audiométricos de muchas ciudades en Europa lo cual permitirá a los habitantes saber cuáles son los niveles de ruido en cada parte de la ciudad. En nuestra vida diaria, mucha gente usa mantras, o palabras de poder, aún sin saber que lo están haciendo. Las personas que sufren de algún dolor o trauma, constantemente gimen o murmullan un sonido de queja, que les produce cierto alivio. La vibración del sonido combinado con la intencionalidad mental de aliviar la pena consiguen lograrlo. En China los mantras se conocen como “chou” y dentro de las terapias del Chi-Kung figuran la emisión de algunos sonidos especiales que actuarían como mantras. Estos sonidos son generalmente iniciados con una consonante aspirada (nuestra ‘j’ o como la ‘h’ inglesa en house) y luego seguidos de una vocal pura como la ‘e’ y la ‘o’. Ellos asignan la vibración de cada sonido a la curación (por resonancia) de diferentes órganos. Experimentos científicos han demostrado que la presencia de sonidos en ritmo Theta [θ] (cuatro a siete ciclos por segundo), como los usados en tambores en danzas ceremoniales, produjeron respuestas medibles con un Electroencefalógrafo, a las frecuencias primarias y a las sub-armónicas. También se observaron efectos fisiológicos tales como sensación de agrado, sensación de sorpresa, sensación de temor, pulsación en la espalda, contracción muscular, opresión en el pecho, zumbidos y producción de imágenes auditivas y visuales. Los sonidos focalizados como actividad cerebral en la región temporal correspondiente a la sección auditiva del cortex cerebral, demostraron ser los más eficaces para producir un estado alterado (alterno) de conciencia, por lo cual estos son predominantes en las ceremonias tribales que producen estados conocidos como trance o éxtasis (las típicas danzas con tambores alrededor de una fogata). Originalmente los mantras fueron usados para invocación a las deidades, sufriendo un proceso de depuración, quizás basados en la efectividad probada de algunos de ellos. Efectividad que pudo ser ocasionada por la claridad del mensaje y por lo corto del mismo. En el transcurso del tiempo muchos deben haber desaparecido y aquellos que sobrevivieron y llegaron a nuestros días son los más

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usados y posiblemente los más efectivos. Aquellos que sabemos usar los mantras nos damos cuenta del efecto “vibración” que acompaña su uso. En múltiples ocasiones al pronunciarlos sentimos que una onda de calor recorre nuestro cuerpo y algunas veces la piel se eriza (piel de gallina). No creo que haya un efecto sugestión que produzca tales sensaciones corporales, porque la emisión del mantra no persigue como objetivo esas sensaciones. Son efectos colaterales. En sánscrito hay tres tipos de mantras (mantram), dependiendo de su longitud: el que cuenta con más de veinte letras se conoce como “mala mantra”. Se dice que estos deben ser usados sólo por personas de edad porque “produce frutos” para los que han dejado de ser jóvenes. Los mantras que tienen entre diez y veinte letras se conocen simplemente como “mantra”, se dice que son más efectivos para la gente que está entre veinte y cincuenta años. Los mantras con menos de diez letras se conocen como “Bij Mantra” y se recomiendan para personas menores de veinte años. En los Yoga-Sutras de Patanjali 23 se usan los “Bij Mantras” como “la semilla” para acceder a un estado alterado de conciencia por medio de su repetición constante. Los monjes tibetanos de diversos grupos hacen uso de mantras en sus procesos de meditación conjunta o individual, mantras que deben ser milenarios y cuyo origen es desconocido. A propósito de monjes tibetanos, ellos son reconocidos en sus comunidades como personas más avanzadas en el plano espiritual y con poderes tanto para curar o hacer bien como también para maldecir y causar desgracias a otras personas. Estos monjes profieren sus bendiciones o maldiciones como fórmulas mágicas llamadas “Dzong”, teniendo en su mano derecha el instrumento sagrado supremo, el temible “Dordjé”.

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Recopilación en forma de versos cortos (sutras) de enseñanza de yoga superior, atribuído a Patanjali.

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El Dordjé, (Vajra) utensilio usado en la mano derecha por los monjes tibetanos cuando profieren sus fórmulas mágicas (Dzong) las cuales pueden ser con fines benignos o malignos.

Rosario de cuentas (semillas de loto) que usan monjes Budistas para contar las veces que se repite un mantra.

Rosario Católico

La importancia de los mantras, cualquiera sea el idioma o su origen, es el de “tener acceso a” y “actuar en” un “estado alterado [alterno] de conciencia” donde los poderes de la psiquis son potenciados a niveles superiores. Niveles que son los que nos permiten “defendernos” contra ataques psíquicos, bien sea de una manera preventiva o por medio de un “contra-ataque”. Es insensato ir a un combate, de cualquier orden, en condiciones de inferioridad porque nos asegura una derrota, aunque una “sabia estrategia” puede

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producir una victoria aún para aquel que originalmente estaba en condiciones de inferioridad. La historia militar está llena de abundantes ejemplos, pero éstos no son la mayoría y además esos ejemplos generalmente se refieren a inferioridad numérica o de recursos pero no inferioridad estratégica, de habilidad o conocimientos. Así que yendo al fondo del asunto, los ganadores siempre son los que tienen superioridad en algún aspecto, no necesariamente el material. En la India muchos grupos religiosos usan en sus ceremonias los cantos de “Bhajans” que son repeticiones de pequeños versos o mantras. Indudablemente que las vibraciones monótonas de los Bhajans producen un estado hipnótico relajante sobre nuestras mentes. Ese estado mental se logra independientemente de la creencia religiosa que pudiese tener algún practicante. Digo esto porque muchas personas occidentales con desconocimiento total de la parte religiosa y del idioma en el cual son cantados los Bhajans perciben los mismos efectos. El grupo religioso conocido como los Hare-Krsnas tuvo mucha aceptación en Occidente debido a las experiencias inducidas por la repetición en forma de mantras de sus Bhajans. (HareKrshna-Hare-Hare). Pero no debemos confundir los mantras o palabras usados para acceder al estado alterado con aquellos mantras o palabras usadas cuando ya se está dentro de ese estado para lograr determinado fin. El uso de esas “fórmulas mágicas” (mantras) funciona como catalizadores para lograr un objetivo, mediante intencionalidad. Un antiguo adagio en el idioma español dice que “Cada quesero, alaba su queso”. Los hindús dirán que los mantras en sánscrito son los más poderosos por la pureza del idioma y su carácter milenario. Lo mismo podría alegarse para las fórmulas en latín como el Kyrie Eleison. Los tibetanos, los indios aborígenes, los sufíes y en fin cada uno de ellos dirá que sus mantras son los mejores porque han obtenido buenos resultados con su uso tradicional. Pero nosotros, inteligentemente, debemos darnos cuenta de aquello que es común a todos y que los hace efectivos para cada cultura. Sin duda que son dos los factores que ya hemos mencionados para la defensa y fortalecimiento psíquico, es decir, primero un estado alterado de conciencia (alta concentración libre de interrupciones) y segundo la intencionalidad. la

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Ahora han salido al mercado muchas obras que “han vuelto a descubrir la rueda”. Me refiero a las personas que se han dado cuenta ¡finalmente! que una oración o plegaria produce efectos materiales. Volviendo al caso de los queseros y el queso, esas personas dicen que “en su religión” son muy efectivas las plegarias, lo cual implicaría que “su religión” es la mejor y más efectiva. Yo considero que tan efectiva es una oración cristiana como una plegaria Budista o del Islam, siempre que cumplan los requisitos que hemos enunciado para los mantras: estado alterado e intencionalidad. El rezar un rosario con la repetición constante de ave-marías pasa a ser igual a los mantras recitados por budistas y tibetanos que tienen una especie de rosario con 108 cuentas y los practicantes del Islam que también tienen un pequeño rosario de cuentas. Lo curioso del asunto es que no todos los mantras se usan con una buena intención, ya que en el estado alterado podemos formular una “intencionalidad” que para nosotros sería muy conveniente, pero...que para un tercero puede representar un perjuicio o mal. De hecho en ciertas publicaciones he podido observar mantras que “vuelven loco” al enemigo o que lo aniquilan. A los niveles que se maneja la intencionalidad del mantra no se discierne entre los resultados o si estos son buenos o malos. Así, los que usan la hechicería o procesos similares de magia negra pueden lograr, sin duda, efectos deseados con resultados negativos para la víctima. No debemos andar desprevenidos y caer como unos incautos bajo acciones negativas de quienes nos adversan. Los mantras y frases similares son un arma de doble filo. Pero, ¡ojo!, un mantra dicho “al voleo” no tiene ningún efecto. Es como pronunciar la palabra común de “ojala” (intencionalidad de que algo ocurra) que se deriva de una invocación a Alá en el mundo árabe y que pasó a nuestro idioma español durante los siete siglos de dominación en la península ibérica. Afortunadamente muchos de esos “Ojala que le ocurra tal cosa”, no se materializan. Podemos comparar el uso de un mantra con una operación quirúrgica. El médico debe primero anestesiar al paciente para poderlo operar, de lo contrario, lo haría sufrir interminablemente y podría matarlo. El corte que él hace con su bisturí es el mismo, independientemente de que el paciente esté despierto o anestesiado.

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De hecho, en sus años de estudio aprendió a efectuar esos cortes en cadáveres desprovistos de vida y sensación. Nuestras mentes en un estado alterado de conciencia están como anestesiadas, no perciben lo que rodea a la persona, sólo existe la pureza de la mente interior y es en ese estado que se pueden decir los mantras para potenciar la intencionalidad. A continuación voy a recomendar algunos mantras, que no son para acceder a un estado alterado (para eso hay otros) sino para usarlos cuando ya se encuentra la persona en ese estado. Son tan efectivos como una plegaria a Dios pidiendo algún favor cuando se está en un profundo estado de concentración, el cual muchos denominan “comunicación divina”. Algunos dicen que los mantras antiguos han ido adquiriendo fuerza a través del tiempo por su repetición que los hace parte del “inconsciente colectivo” “akasha” o “noosfera”. Para mayor concentración se recomienda recitar estos mantras entre tres a seis veces, preferiblemente en horas de la madrugada (entre las 3:00 a.m. y las 5:00 a.m.)

Mantras

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MANTRAS HINDÚES DE ORIGEN SÁNSCRITO Nota: Prestar atención a las vocales dobles “aa” “uu”, que
algunos las transcriben en forma fonética como “ā” o “ū”, pero para muchos puede pasar desapercibida la tilde sobre la letra que significa su alargamiento, es decir como las vocales “doppias” en italiano, (raddoppiare). He colocado la letra “j” que en español corresponde a la “h” aspirada del inglés, como en haus [jaus] ya que muchas personas en nuestro idioma podrían leer la “h” como la letra muda que es.

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Krhsna Mantra “om klim krsnaya namah“

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YAMA MANTRA
(Paraliza a nuestros enemigos invisibles que nos atacan psíquicamente)

Yamaavaata tamaavaaya maatmotata motamaa Vaamobjuuri raibjuumovaa tataritwa twaritata AGNI PRAAKAAR MANTRA
(sirve como “escudo protector”)

Om trailokya rasharahshajuuim fat swaajaa DWI AKSHARI MANTRA Khe ca
(Cualquier enemigo, especialmente secreto o psíquico, se verá imposibilitado de hacer daño a quien canta este mantra con regularidad)

EL GAYATRI MANTRA
(Mantra de Mantras)

Om bhuur bhuwaj swaj Tat savitur varenjmyam Bhaargo devasya dhimaji Dhiyo yo naj prachodayaat
(Este mantra en su origen era una adoración al sol y se cantaba muy temprano en la mañana cuando el sol salía por el oriente. Siendo esta estrella la que nos proporciona toda la energía para nuestra vida y habiendo sido repetido por miles de años tiene un poder de revitalización casi increíble. Nos puede dar la fortaleza para afrontar cualquier ataque, físico o psíquico. Desde hace muchos años lo uso cada día y me ha sido útil en situaciones difíciles. Lo recomiendo ampliamente).

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ALGUNOS MANTRAS DE LA RELIGIÓN JUDÍA Shekinah Ruach Ha Quodesh
(Invoca la asistencia del espíritu santo, es muy poderoso)

Hyos Ha Koidesh
(Invoca la protección de los antiguos grandes maestros)

ALGUNOS MANTRAS DEL ISLAM Bismillah Al-Rahman, Al-Rahim
(Invoca la protección de Ala, el compasivo y misericordioso)

Ya-Fattah
(Invoca la protección de Ala como facilitador que abre oportunidades)

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ALGUNOS MANTRAS CRISTIANOS Kyrie Eleison
(Invoca la piedad divina en situaciones críticas, es excelente para acceder a un estado alterado de conciencia mediante su repetición)

Pater Noster Pater Noster, qui es in cœlis,sanctificetur nomen tuum Adveniat regnum tuum, fiat voluntas tua, sicut in cœlo, sic etia in terra Ne nos inducas in tentatione: Sed libera nos a malo. Amen
(Tiene gran fuerza en latín. Esta es la primera y original parte del conocido Padre Nuestro, pero sólo su parte esencial se usa como mantra, todo aquello de pedir que se nos dé el pan cotidiano y que nos libere de ofensas o deudas está omitido. Sólo se pide una cosa y es que nos libere de todo mal.)

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ALGUNOS MANTRAS BUDISTAS

Om Mani Padme Hum
(Uno de los mantras mas poderosos usados hoy en día a nivel mundial)

Om Ah Hum
(Que la vibración del OM venga a mí)

Padme Siddhi Hum
(Que venga a mí el poder del loto)

El símbolo OM

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Capítulo 11 ¿Quién puede ayudarnos?
Cuando tropezamos y caemos, la mayoría de las veces nos podemos levantar de inmediato, aunque estemos adoloridos. Pero si el dolor o la debilidad son muy grandes, bien sea por razones de edad, peso o enfermedad, necesitamos que otra persona nos ayude a levantarnos. En el caso de los ataques psíquicos no todas las personas están en capacidad de levantarse por sí mismas y pueden requerir de ayuda, aunque el problema se complica por no saber quién es el que realmente puede ayudarlos. Supongamos que una persona muy pesada cae al suelo y tiende sus brazos en busca de ayuda, pero quien está cerca e intenta ayudarlo es un niño o un anciano, éstos por más fuerza que hagan no lograrán levantarlo. En estos casos se requiere que la persona que ayude tenga una fuerza superior al quien ayuda, pero no sólo eso, porque aún teniendo la fuerza necesaria, si no sabe como levantarlo el esfuerzo será inútil o peor aún, si la persona tiene una fractura no debería moverla y el hacerlo (tratando de ayudarlo) le causará un daño peor a la víctima. Así concluimos que para ayudarlo se requiere tanto de fuerza como de conocimiento o habilidad. Cuando nos sentimos mal de salud acudimos a un médico, quien es el que está especializado en los problemas del cuerpo humano. Si una persona decide ir donde un cardiólogo es porque teme que su corazón le esté dando problemas, si por el contrario, va donde un gastroenterólogo es porque tiene problemas de estómago o digestivos. Nadie visita un dentista cuando le duele un pié. Para cada caso hay un galeno especializado para atender cierto tipo de dolencias porque ellos se sometieron a intensos estudios y constante práctica, siendo éstas las únicas formas de saber cómo funcionan esas partes del organismo, sus interacciones y sus características. Su preparación es similar a la de los mecánicos, quienes para reparar un vehículo necesitan el conocimiento de su funcionamiento y mucho tiempo de práctica.

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Así que quien defiende o ayuda a un tercero contra ataques psíquicos debe, además de tener la fortaleza necesaria, hacer lo que hacen los médicos y los mecánicos, actuar con conocimiento y práctica (destreza). Para ello se debe conocer cómo funciona nuestro ‘sistema humano’ en general y cuál es la parte que requiere conocimiento especializado. Hay personas que intentan ellos mismos reparar su vehículo, cosa cada día más difícil por los avances tecnológicos y el uso de herramientas especiales. Esas personas que con temeridad emprenden la reparación sin los conocimientos ni herramientas corren el riesgo de empeorar la situación Algo parecido le ocurre a las personas que se auto-medican sin tener los conocimientos adecuados. Si no poseemos el conocimiento es mejor consultar a un especialista. La persona adecuada o especialista deberá estar en capacidad de separar o diferenciar las causas de las dolencias. La cosa se complica cuando nuestro malestar no puede ser atribuido a causas orgánicas y es lo que los médicos denominan enfermedades psico-somáticas, es decir, enfermedades que son producidas o creadas por la misma mente del paciente. Y se complica más aun cuando no habiendo ni causas orgánicas ni psico-somáticas el paciente sufre un malestar físico y anímico. Desde que tenemos conocimiento del progreso humano nos hemos dado cuenta que en todas las culturas antiguas existió un personaje tribal que era llamado el hechicero, brujo, chamán, piache o curandero, quien tenía como objetivo la curación física de las personas haciendo uso de conocimientos transmitidos y heredados de sus antecesores. Él era prácticamente el médico de esa época. A veces aliviaba también a las personas de sus problemas psicológicos, recurriendo a la sugestión mediante rituales. Sus conocimientos incluían un extenso repertorio botánico sobre las propiedades terapéuticas de ciertas plantas, lo que dio origen a la farmacopea contemporánea. Ellos se dieron cuenta de lo limitado de su capacidad y cuando no lograban una curación efectiva atribuían su falla o ignorancia a la acción de espíritus malignos. Pero la gente no aceptó de buena gana su excusa y les exigió que lucharan también contra esos espíritus. A través del tiempo y por un método intuitivo de ensayos y errores se dieron cuenta que, mediante ciertas ceremonias o rituales, los enfermos sanaban con mayor

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rapidez. Esos rituales incluían estimulación sónica producida por golpes de tambor o maracas (sonajas) y estimulación fótica producida por hogueras encendidas. También la repetición de cantos monótonos (especies de mantras) lograba un efecto especial. Lo común y especial de todas esas actividades es que servían como puente para lograr un “estado alterado de conciencia” durante el cual los hechiceros tenían la capacidad de realizar “curaciones milagrosas” supuestamente

“ahuyentando a los espíritus malignos” Cuando unos exploradores, por primera vez, usaron un encendedor en la selva, los indios pensaron que era un acto de magia. No podían entender como esos señores hacían que, de la nada, brotara una llama de fuego. El progreso nos ha enseñado que la “magia” deja de serlo en el preciso momento que descubrimos el mecanismo que la causa, entretanto aquello que todavía no podemos explicar, sigue entonces siendo mágico o misterioso. A través del tiempo en muchas culturas se han venido reportando fenómenos considerados mágicos o milagrosos. Son muchas las sectas y sociedades secretas que a través de la historia han tenido conocimientos que no eran transmitidos a todas las personas sino celosamente guardados. Los poseedores se consideraban diferentes, escogidos, predestinados o especiales y en muchos casos ocupaban posiciones predominantes dentro de su sociedad. En algunas de ellas los que tenían el conocimiento crearon una casta especial como la de los Sumos Sacerdotes en Egipto, los Lamas en el Tibet y los Rishis en la India. Estos conocimientos fueron siempre considerados “secretos” y eran transmitidos de una generación a otra en los templos y conventos. En otros casos, como el de los maestros de Chi-Kung (QiGong) en China, el conocimiento además de pasar de maestros a discípulos dentro de los conventos, era también transmitido fuera de ellos de padres a hijos (generalmente varones y primogénitos). En todos los casos de transmisión restringida de conocimientos se aducía que “el vulgo no estaba preparado para ello” y que “podían hacer mal uso” de los poderes adquiridos. Pero no sólo en las culturas antiguas existía ese fenómeno de grupos considerados especiales y poseedores de conocimientos secretos. En todas las religiones actuales, consideradas modernas, existen grupos considerados

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“esotéricos”25. En el Islam están los Sufíes y Derviches26.quienes alegan ser los poseedores del “ma’rifah” (conocimiento) siendo esos unos grupos cerrados. En el Judaísmo están los ultra-ortodoxos Hassídicos y los seguidores de la Kabalah, todos en busca de una experiencia mística-esotérica conocida como el “devekut”. En el Hinduismo y Jainismo están muchas corrientes lideradas por los auto-proclamados Gurúes, Avatares o Maharishis. En el cristianismo primitivo estaban los Esenios, los Gnósticos, luego los Templarios y Rosacruces. A comienzos del siglo XX surgieron la Sociedad Teosófica y la Antroposófica. También movimientos híbridos como el de Gurdieff, y otros muchos grupos cristianos de diversa denominación, entre los cuales resaltan los Carismáticos y algunas corrientes Adventistas y Pentecostales. La Francmasonería y los Rosacruces son unas de las sociedades secretas que han logrado mantenerse en el tiempo ocupando un puesto preponderante en muchas sociedades. El movimiento “Wicca” es una versión moderna de grupos que los une algún conocimiento secreto o especial, es este caso el de la magia o brujería. En Latinoamérica existen sectas o religiones con un alto componente secreto tales como la Santería, el Vudú, el Camdomblé, y la Macumba. Pero una cosa es cierta, lo que una vez fue considerado “secreto” o el “conocimiento hermético27” está surgiendo o re-surgiendo a la superficie en esta época. Parece vislumbrarse una claridad a través de las tinieblas o que se está develando un manto. Algunos dicen que era predecible este fenómeno durante la “era de acuario” 28. La propia Biblia Cristiana dice en Lucas 8:16 ....”Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para ponerla debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero, para que quienes entren vean la luz”....y en Lucas

Del griego “esoterikos” Interior. Oculto. Secreto. Dícese de la doctrina profesada por los sabios de la antigüedad cuyo conocimiento no debía ser poseído sino por muy pocos. Dícese también lo que es incompresible para las personas no iniciadas o algo de difícil interpretación. 26 . Los derviches son los seguidores de Jalaluddin Rumi, un poeta y místico (Sufí) del siglo XIII actualmente llamado Mevlana quien desarrolló un ritual de cantos, oraciones y giros sobre la música sagrada que produce un estado de trance 27 la palabra tiene su origen en el nombre de Hermes Trismegisto. El compendio de obras que se le atribuyen están condensadas en el “Corpus Hermeticus”. 28 el 4 de febrero de 1962, daba comienzo la Era de Acuario. Ese día se produjo un evento sideral, en el cual los planetas del sistema solar se alinearon, describiendo una especie de "danza cósmica" y anunciando así el inicio de la Nueva Era, que se caracteriza supuestamente por un resurgimiento espiritual.

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8:17...”Porque nada hay oculto que no haya de quedar manifiesto; ni secreto que no haya de ser conocido y salir a la luz”... Hay una fábula griega atribuida a Esopo en la cual se dice:...”Borracha de aceite una lámpara y lanzando una luz poderosa, jactábase de ser más brillante que el sol. Pero en eso sopló un fuerte viento y enseguida se apagó. Alguien volvió a encenderla y le dijo: Ilumina, lámpara, pero cállate, el resplandor de los astros nunca se eclipsa tan fácilmente como el tuyo”.... Lo mismo les ocurre a los que obteniendo un modesto conocimiento lo hacen “secreto”. Y aún peor hacen aquellos que toman un conocimiento, quizá no en su totalidad, para hacerlo propio, darle un nombre diferente y usarlo con fines comerciales. Es darle un nuevo “empaque” al mismo producto y promocionar su propia marca. En otra antigua fábula se narra....”Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura, especialmente en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, él se encuentra con alguien a quien reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no puedes ver. Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco de memoria la oscuridad de las calles. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi”... En la antigüedad quienes transitaban un camino de noche llevaban o seguían a una persona que portaba una lámpara de aceite colgando de una vara. Se dice que algunos seguían una falsa luz (fatua) que hacía que se extraviaran de su ruta. No sólo hacía falta alguien con una lámpara, sino que el portador los condujese por el camino correcto. En la vida diaria observamos que médicos que estudiaron en la misma universidad, posiblemente con los mismos profesores y que en su vida profesional disponen de las mismas herramientas que sus colegas, sobresalen sobre los demás y son más buscados o solicitados por los pacientes. La gente los recomienda y se refieren a ellos como “un buen médico” mientras que a otros los tildan de carniceros o con adjetivos peores. Así que lo razonable al buscar ayuda es preguntar por “un buen médico”. Lamentablemente hay personas que no tienen

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forma de obtener referencias de “buenos médicos” y llegan a caer en manos de farsantes que se hacen pasar por médicos y en lugar de sanarlos les agravan sus problemas, o terminan matándolos Los falsos médicos, curanderos o sanadores no saben qué hacer cuando el problema se les escapa de las manos. No todos los problemas pueden ser fácilmente resueltos por nuestro propio sistema inmunológico en el corto período de algunos días. Muchos analgésicos y medicamentos sencillos traen una advertencia que dice “en caso de agravarse o de persistir los síntomas después de tres días consulte su médico de inmediato”. El mismo fabricante nos está diciendo claramente “tenemos límites”, cosa que parecen ignorar los curanderos. En caso de acudir a terceros para que ayuden a repeler, combatir o anular un ataque psíquico, la víctima se expone al riesgo de acudir a la persona equivocada, especialmente porque no existen universidades o institutos reconocidos o de prestigio que expidan un título o certificación que capacite especialistas para esas actividades. Para los médicos, existen universidades, ministerios de sanidad y gremios profesionales que avalan su capacidad. Pero cualquiera es libre de autoproclamarse Maestro, Vidente, Sanador, Astrólogo esotérico, consejero espiritual o lo que se les ocurra. Algunos tienen hasta la desfachatez de autoproclamarse “parapsicólogos” sin ni siquiera haberse graduado previamente de psicólogos o médicos. Además tratándose de algo inmaterial, las personas que buscan ayuda no disponen de referencias ciertas de la efectividad de quien podría ayudarlos. La mayoría de personas que se sienten timados y sorprendidos en su buena fe no lo reconocerán ante terceros para no aparecer como incautos idiotas. Solo en casos muy graves es que se hacen denuncias y aparecen reseñas en la prensa. Generalmente en muchos casos de personas que ofrecen sus servicios como psíquicos, astrólogos, consejeros espirituales, hechiceros etc. solo los anima un motivo meramente comercial, al punto que con frecuencia anuncian sus servicios en costosos avisos de prensa. Sin duda que sus avisos siempre atraerán a personas desesperadas en busca de una solución a sus problemas de trabajo, amorosos, de estudio, profesionales y en fin, a todos aquellos problemas resultantes de la constante lucha en la cual estamos inmersos.

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Pero suponiendo que pudiésemos dar con alguien que realmente está capacitado y tiene experiencia para ayudarnos, en ese caso debemos estar conscientes que al buscar a un tercero que nos ayude, es “solo una ayuda” y que gran parte de la solución está en nosotros mismos. El que piense que la “ayuda externa” es la única solución y no ponga nada de su parte, está destinado a sucumbir en la lucha. La ayuda externa es equivalente a “los refuerzos” que pueden llegar a unos soldados inmersos en el combate. Ni los soldados que se encontraban combatiendo ni los refuerzos por si solos podrán lograr el triunfo. Es la combinación de ambos, en un esfuerzo conjunto, lo que define la victoria. Debemos establecer ciertos criterios que debe llenar la persona que nos pueda ayudar. El primero es que esa persona no haya hecho de la (supuesta) ayuda un negocio o medio de sustento. Cuando éstos se hacen publicidad por cualquier medio es una clara indicación de su incompetencia. Las verdaderas ayudas son y deben ser desinteresadas, no haciendo negocio con la desgracia o ambiciones ajenas. A mayor despliegue publicitario, menos se debe confiar en ellos, ya que la inversión publicitaria lo que persigue es aumentar los ingresos. Me ha llamado mucho la atención que cada cierto período de tiempo aparecen unos “famosos” personajes que se auto-designan como consejeros espirituales, maestros, astrólogos o con nombres exóticos haciendo un gran despliegue publicitario, ofreciendo sus servicios en oficinas o domicilios lujosos, bien ubicados y mejor amoblados. De repente desaparecen sin dejar rastros ni señas. Pienso que les puede haber ocurrido una de dos cosas, la primera sería que hicieron suficiente dinero fácil y saben que ya no pueden seguir engañando tanta gente y entonces prefieren ”mudar el negocio” a otro lugar. La segunda sería que salieron huyendo por haber engañado a gente poderosa y vengativa. Cuando la persona que requiera ayuda acude a una persona inexperta corre el riesgo de que se refuercen sus temores infundados con consecuencias negativas. Por ejemplo, alguien tiene problemas en su trabajo y quizás piensa o sospecha que esos problemas se deben a determinada persona de su entorno. Pero en la vida real, al igual que en las novelas y series policíacas, probablemente esa persona sospechosa no tenga nada que ver en el asunto. Así vemos que en muchas de las

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novelas, series o películas a veces resulta culpable aquella persona de quien menos se sospechaba. Pero cuando los curanderos reciben un “cliente” que les plantea sus problemas y quien sospecha que se deben a una persona (rival) de su entorno, el curandero de turno debería, en principio, abstenerse de recomendarle nada hasta determinar, primeramente, que los problemas que narra su “cliente” no se deben a otra causa (cosa que para muchos es casi una misión imposible). Pero suponiendo que estuviese en capacidad de hacer lo primero, debería luego determinar si hay fundados indicios (como dicen los policías) de que la persona señalada como posible atacante pudiese estar en capacidad cierta de causar algún tipo de daños y que no es una “sospecha infundada”. Los problemas se empeoran en lugar de mejorar porque esos curanderos no están en capacidad de “despistar” trastornos orgánicos o mentales, ni tampoco saber que muchos problemas podrían originarse en la propia inexperiencia, impericia, torpeza o imprudencia del “su cliente”. Estos curanderos inescrupulosos,

generalmente, lo que hacen es “reforzar” los temores de sus víctimas, ya que eso forma parte del negocio. Además, como esos mercaderes de soluciones mágicas no tienen tampoco medios de probar que “su cliente” es realmente atacado por la persona que él señaló, aunque con dudas, al confirmar esa sospecha (aunque sin indicios ciertos) corren el riesgo de dañar a otro inocente (el supuesto atacante). Como la prioridad de los curanderos es la de justificar “su trabajo” para poderle cobrar el máximo a su incauto cliente, una forma de hacerlo es diciéndole que en efecto los supuestos males o daños se deben a “un trabajo” efectuado por la persona de quien “su cliente” sospecha. El resultado será la “sugerencia” para contratar sus servicios para otro “trabajo” que anule el supuesto ataque. Los así llamados trabajos de “limpieza” o “despojos” son hasta cierto punto inofensivos porque no pasan de engañar al cliente que acudió a consulta, pero los trabajos de “contra-ataque” que son los preferidos porque son más caros, aunque no surtiesen efecto, podrían causar un daño colateral en el supuesto (inocente) atacante. Es parecido al caso de la serpiente que ataca porque se siente atacada. Como dice un amigo “yo no soy monedita de oro para gustarle a todo el mundo” y puede ocurrir que alguien que tratamos por razones de trabajo, vecindad o estudio y con quien no simpatizamos,

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pudiese pensar en determinado momento que aquello que no le sale bien (por otras razones) se deba a nuestra influencia negativa. No todos quienes podrían ayudarnos en este mundo pertenecen al grupo de charlatanes. No podemos meter a todo el mundo en un mismo saco, porque entonces las víctimas de ataques psíquicos estarían desesperadas por no encontrar alguna mano amiga que los ayude. Es innegable que hay personas que por su trayectoria tienen ciertos recursos que las hacen excelentes “sanadores psíquicos”, son personas que desinteresadamente pueden hacer uso de la energía vital (Chi o Prana) para alivio de sus semejantes. En relación a esta capacidad o conocimiento es interesante lo que dice Carlos Castaneda en la introducción de su libro “El conocimiento silencioso”, cito: ...”En varias ocasiones, a fin de ayudarme, don Juan trató de poner nombre a su conocimiento. El creía que el nombre más apropiado era nagualismo, pero que el término era demasiado oscuro. Llamarlo simplemente ‘conocimiento’ lo encontraba muy vago, y llamarlo ‘hechicería’, sumamente erróneo. ‘La maestría del intento’ y la ‘búsqueda de la verdad total’ tampoco le gustaron por ser términos abstractos en exceso, demasiado largos y metafóricos. Incapaz de encontrar un término adecuado optó por llamarlo ‘brujería’, aunque admitiendo lo inexacto que era”... Agrega más adelante que... “la brujería es el uso especializado de la energía...Ver la brujería desde el punto de vista del hombre común y corriente es ver o bien una idiotez o un insondable misterio, que está fuera de nuestro alcance” Afirmando que desde ese punto de vista es lo cierto...”No porque sea un hecho absoluto, sino porque el hombre común y corriente carece de la energía necesaria para tratar con la brujería”. Castaneda en su libro dice lo que hacen la mayoría de las personas que tienen acceso al manejo de energías...”La brujería es un estado de conciencia. La brujería es la habilidad de percibir lo que la percepción común no puede captar”...y agrega...”Nosotros no necesitamos que nadie nos enseñe brujería, porque en realidad no hay nada que enseñar. Lo que necesitamos es un maestro que nos convenza de que existe un poder incalculable al alcance de la mano. Cada guerrero

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que emprende el camino del conocimiento cree, tarde o temprano, que está aprendiendo brujería, y lo que está haciendo es dejarse convencer de que existe un poder escondido dentro de su ser y que puede alcanzarlo”...En otro párrafo hace referencia a una condición indispensable para el manejo de energía vital....”Don Juan explicó que, empleando la conciencia acrecentada y a través de miles de años de tremendos esfuerzos, los brujos obtuvieron un conocimiento específico y al mismo tiempo incomprensible acerca del –intento-; y que habían pasado el conocimiento de generación en generación hasta nuestros días” Cuando Castaneda se refiere a la “conciencia acrecentada” lo hace sin duda aludiendo a lo que los científicos llaman un “estado alterado o alterno, de conciencia”. Y cuando se refiere al “intento” lo hace en relación a la manifestación de la “intencionalidad”, efecto catalizador en cualquier proceso psíquico. La palabra “brujería” debe tomarse como una técnica y los “brujos/brujas” son personas versadas en el manejo de la energía vital. Algunos han creado una distinción entre brujería y magia, dándole a la primera una connotación maléfica y a la segunda una benéfica. Pero la palabra Magia está muy ligada a la industria del entretenimiento y a los actos de ilusión. También se habla de magia blanca (la buena) y magia negra (la mala). La brujería auténtica, la Wicca, el Raja Yoga y el Chi-Kung (Qi-gong), por mencionar sólo algunos de los sistemas de manejo de energía vital conocidos, no son en principio ni buenos ni malos. Son las aplicaciones y sus resultados los que pueden ser beneficiosos para algunos o perjudiciales para otros. Si se quiere entender bien este proceso debemos renunciar a la división entre el bien y el mal impuesta por nuestras religiones. Los efectos perjudiciales para terceros están íntimamente vinculados y son proporcionales a nuestra escala de deseos. Son los deseos de posesión, dominación, riqueza etc. los que hacen a los seres humanos luchar entre sí para lograr sus personales y egocéntricos objetivos. Concluyendo, a veces es conveniente y/o necesario utilizar la ayuda de un tercero cuando la persona no pueda resolver el problema por si misma. Pero esa persona que auxilia debe cumplir los criterios antes enumerados. El primero, como mencioné anteriormente, es que su ayuda sea desinteresada. Generalmente, la

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ayuda que prestan las personas que cobran por estos servicios, sólo resuelven el problema monetario de ellos mismos. El segundo criterio es que la persona que preste la ayuda tenga el conocimiento y la experiencia que le permita estar a un nivel donde pueda discernir entre un ataque psíquico y otro tipo de problemas. Porque de no ser así en lugar de resolver el problema lo agravaría. El tercero, es que la persona que preste la ayuda tenga suficiente fortaleza psíquica y amplitud de mente para reconocer sus límites y que no esté condicionada de antemano a una determinada causa o solución. En nuestro proceso, por descarte, habíamos eliminado primeramente a todos aquellos que anuncian o publicitan sus supuestas capacidades o poderes y que sólo comercian con la pena ajena. Olvídense de anuncios en prensa, televisión, en Internet u otros medios. Un amigo me decía que los buenos restaurantes no requieren publicidad, esa se hace sola, de boca en boca, ya que la gente acude allí porque ellos o algún familiar tuvieron la posibilidad de disfrutar la comida y desean compartir su experiencia. Solo los turistas en sitios ajenos se guían por algunos avisos cuando buscan un restaurante y generalmente salen decepcionados. Continuando nuestro proceso de búsqueda de ayuda y eliminación, siguen aquellos que no pueden ayudarnos porque su mente está condicionada de antemano a una sola causa y no aceptan alternativas. Es como ir a un médico y que éste, de entrada, nos diga que nuestra enfermedad es del hígado y que debemos tomar determinada medicina, sin habernos ni siquiera examinado. En esta categoría entran muchos sacerdotes (no todos) de diferentes religiones. Muchos sacerdotes cristianos, por ejemplo, no reconocen los efectos de un ataque psíquico (de otro humano viviente, por supuesto), ni trastornos biológicos o mentales. Para ellos ya la solución está dada de antemano, la única causa aceptable es que existe un demonio con cuernos que se entretiene haciendo mal a los humanos, sin motivo ni razón, y que dicho señor (Belcebú, Satán, Lucifer etc.) está persiguiéndonos constantemente. Lo curioso de ese señor es que le teme y huye solamente a “un crucifijo” o al “agua bendita” armas que son “las únicas” que lo someten. Lamentablemente mis amigos chinos, que son unos 1.400 millones y sus vecinos de la India, otros 1.000 millones, ya deberían estar subyugados y dominados por el reino de las tinieblas, ya que ellos

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no poseen “crucifijos” o “agua bendita” para defenderse del aludido. Lo anterior es válido para los así llamados “procesos de exorcismo”, ya que el Señor de las Tinieblas pareciera tener una morbosa preferencia o predilección por tomar los cuerpos de los cristianos, olvidándose del resto de los mortales. Por lógica debería escoger otros cuerpos de personas que desconozcan el crucifijo y el agua bendita así él no tendría el problema de enfrentarlos y de que lo saquen de allí. Además es curioso saber que los símbolos del cristianismo durante muchos siglos fueron una oveja o un pez. ¿Sería posible conducir un rito de exorcismo con figuras de ovejas o de peces?” Así que los sacerdotes, católicos o de otra denominación, que sean fanáticos de una sola causa no pueden prestar ayuda eficiente. No obstante existen, como en todas las organizaciones, personas que por una u otra razón son de mente más abierta (como los jesuitas dentro de los católicos) y sin duda debe haber muchos sacerdotes, rabinos o pastores que llevando una vida realmente pura tengan niveles de energía capaces de ayudar a otros, sean creyentes o no de la corriente a la cual ellos pertenecen. Para mí, la mejor ayuda la podría prestar alguien que esté deslastrado de preconceptos religiosos, tal como un médico especializado en psiquiatra, psicología, o preferentemente en para-psicología. El médico es el único que está en condiciones de eliminar o descartar, de entrada, cualquier problema biológico que pudiese ser mal interpretado como ataque psíquico. Existen maestros de Raja Yoga y maestros de Chi-Kung (Qi-gong), ambos deslastrados de pre-concepciones religiosas, que están en capacidad de discernir también cuando se trata de un problema médico o psiquiátrico y no dudan en remitir la persona a un especialista, reservándose los casos que sí ameritan otro tipo de acción de ayuda contra ataques psíquicos y que, por supuesto, no incluyen nada parecido a un exorcismo. Los maestros de Chi-Kung (Qi-Gong) además, estamos capacitados para curar las enfermedades psico-somáticas y muchos trastornos orgánicos menores. Debemos aceptar que nuestro cuerpo es una máquina que puede presentar fallas en su funcionamiento debido a muchas causas Una vez desechados los

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problemas orgánicos por parte del médico, le sigue el descarte de problemas psicológicos o psiquiátricos. Así como nuestra máquina humana puede presentar fallas en el hígado, el corazón o los pulmones, también puede tener fallas en el cerebro, órgano que aloja los procesos mentales. Hay muchas personas a nuestro rededor con trastornos mentales que reciben nombres diferentes y que van desde una simple neurosis hasta la demencia absoluta, pasando por estados maníaco depresivos. Como dice el refrán: “De poeta y loco, todos tenemos un poco”. Dentro de los trastornos mentales ocupan un lugar preponderante las alucinaciones, que hacen que las personas se sientan perseguidas por monstruos, demonios, animales ponzoñosos etc. y ello no quiere decir que estén poseídas o atacadas psíquicamente. Muchas alucinaciones son debidas a mal funcionamiento neuronal en el cerebro, pero incluso el desprendimiento del humor vítreo dentro del globo ocular produce efectos visuales que se prestan para muchas interpretaciones dependiendo de los conceptos arraigados en la mente del paciente, algunos lo interpretan como la aparición de una imagen sagrada otros como demonios. Problemas psicológicos más leves como las fobias o manías pueden haber tenido su origen en experiencias traumáticas de la infancia y estos tampoco pueden ser considerados como ataques psíquicos. Así que cuando el médico psiquiatra ha descartado tanto los problemas orgánicos como los mentales y se encuentra con un problema de causa desconocida e irracional, entonces es cuando puede proceder con una defensa o curación psíquica. Todo lo expresado anteriormente se refiere a la pregunta que muchos se hacen sobre si es posible recibir ayuda de terceros cuando se confrontan ataques psíquicos. Aceptando que se sigan los principios que hemos detallado y que son lógicos al escoger a esa persona, se podría obtener una ayuda interesante y resolver el problema en un tiempo prudencial. Pero debemos ver la otra cara de la moneda, y ponernos en lugar de quien podría prestar la ayuda. Una vez más es bueno recordar el viejo refrán “no te metas a brujo sin conocer las hierbas”. Es altamente aconsejable para aquellas personas que no tengan ni el conocimiento, ni la experiencia, ni la fortaleza, que eviten involucrarse en cualquier tipo de ayuda psíquica a terceros, porque puede

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ocurrirles lo mismo que a los rescatistas que no teniendo experiencia, muchas veces se ahogan, se queman, son arrastrados por corrientes, se asfixian etc. junto con la persona que ellos pretendían rescatar. El riesgo más grande para quien realmente pretende ayudar psíquicamente a otros, es el de asumir una lucha que no es la propia. En la cultura occidental, especialmente entre los cristianos católicos, está arraigado el concepto del “Mesianismo”, que simplemente podemos resumir en el hecho de que todos esperamos que alguien nos resuelva nuestros problemas. Se nos enseño que Jesús de Nazareth fue torturado y crucificado para redimir todos los pecados del mundo, cosa que ni él mismo nunca lo dijo en esa forma, y lo peor es que hay muchos que así lo han creído. De esta manera es fácil y hasta conveniente pecar porque no seremos nosotros quien pague las culpas, para eso tenemos al Redentor. Eso sería pretender que no existe el principio de acción-reacción o de causa-efecto y de que nadie sea responsable por las consecuencias de sus acciones. Muchas veces, las víctimas de ataques psíquicos no ponen nada de su parte para resolverlos, sino que pretenden que una tercera persona les solucione totalmente el problema, cueste lo que cueste, ya que para ellos es como comprar una medicina o un servicio de peluquería. Sin duda que es esa la actitud que sirve de base para los engaños y explotación por parte de los mercaderes que trafican con este tipo de personas, muchas veces aquejadas solo de insatisfacción y frustración más no víctimas de ataques psíquicos. La mayoría de clientes de los brujos, adivinos, mentalistas etc. lo constituyen personas que tienen una ocupación que no les da seguridad y que está sujeta a la acción de terceros para que sea exitosa. Los artistas, especialmente los escénicos, son unos de los mejores clientes, le siguen los militares (por aquello de los ascensos etc.) y muchos comerciantes. Volviendo al punto inicial, supongamos que exista una persona que realmente esté aquejada por ataques psíquicos (descartadas las otras causales) y que esa persona consigue a un tercero que tiene la capacidad y quizá la preparación para ayudarlo, lo cual sería la situación ideal. Esa persona que ayuda debe estar consciente que le ocurrirá algo parecido a quien se entromete a separar dos personas peleando en la calle. Puede llegar un momento en el cual recibirá golpes

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de ambas partes, porque cada uno de los contrincantes lo considerará como aliado del otro contendor. Son muchas las personas que han muerto tratando de separar una pelea. Otra dificultad consiste en que muchas víctimas se han atraído los ataques psíquicos por su actitud y trato con los demás (no es que lo justifique, ni que lo merezcan, pero es una realidad). Aquí interviene la Ley del Karma (vista como el principio de acción-reacción), porque hay muchas personas que por sus ambiciones u otras motivaciones están en permanente conflicto con los que le rodean, sean estos subalternos, compañeros o superiores. Es como se dice en el argot popular que “han estado cavando su propia tumba”. No hay acciones o decisiones sin consecuencias, algunos místicos dicen que hasta el más leve aleteo de una mariposa altera el cosmos. Todas las personas que se sientan involucradas en un conflicto con alguien más, tendrán reacciones diversas que van desde el perdón y olvido, no dándole importancia, hasta un profundo deseo de venganza y aniquilación del adversario. En estas reacciones influyen patrones culturales, familiares, religiosos y de toda índole. En muchos casos el ataque podría ser desproporcionado en relación con la mala actitud del atacado, pero este último debe tomar conciencia de que su forma de trato con los semejantes, podría ser la causa u origen de los ataques psíquicos actuales y potenciales. Para el que ayuda, debe estar claro también que se puede anular los efectos de un ataque pero hay que buscar los orígenes para evitar que se repitan. La acción es similar a la de un médico quien podría curar a un enfermo de trastornos estomacales, pero eso no será suficiente si el paciente no adopta o cambia sus hábitos alimenticios que le causaron el problema, de no hacerlo se repetirá el trastorno y se agravará la condición del enfermo, haciendo cada vez más difícil su recuperación. Conozco un caso de un muchacho que robó la batería de un automóvil de un vecino, quien era funcionario policial. El muchacho fue llevado a prisión y por influencia del funcionario se le aplicó un castigo que no era el adecuado para ese pequeño robo sino para un crimen mayor. Amigos del muchacho llevaron el caso de esa injusticia a instancias superiores y lograron liberarlo de ese desproporcionado castigo. Así que él salió de la cárcel gracias a una ayuda externa. La moraleja del

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asunto es que poco tiempo después el joven fue capturado nuevamente en otro robo menor, es decir que no cambio su forma de ser o actuar ni pareció estar arrepentido del primer delito que lo había llevado a un castigo exagerado. En esa segunda ocasión sus amigos no se sintieron motivados a prestarle la misma ayuda como lo hicieron la primera vez y fue abandonado a su merecido castigo. Los que nos consideramos medianamente capacitados para prestar ayuda en casos de ataques psíquicos hemos observado que existen casos en los cuales es muy poco lo que pueda hacerse, no tanto por la fuerza del atacante, o del defensor en este caso, sino por la actitud de la víctima. Un antiguo adagio dice: “A Dios rogando y con el mazo dando” y otro dice “El que no espera vencer, está vencido”. El atacado tiene que estar claro en que está recibiendo solo “una ayuda”, él tiene que poner mucho de su parte y actuar conjuntamente con su defensor. En aquellos casos cuando la víctima cometió errores por acción u omisión que pudiesen haber originado un ataque psíquico, aún cuando éste haya sido injustificado, la persona atacada deberá corregir en el futuro todas aquellas acciones o actitudes que pudiesen ser mal interpretadas, especialmente por parte de personas muy susceptibles, con el propósito de evitar reacciones en forma de ataques futuros, sean esos justificados o no. Resumiendo, para aquel que pretenda ayudar a otros en casos de ataques psíquicos, tienen aplicación las siguientes reglas: Primeramente, tener la fortaleza física y espiritual para ayudar a otros, de no ser así se corre un gran riesgo de sufrir daños propios y no resolver el problema de la otra persona. Segundo, no hacer de las ayudas una actividad lucrativa, para que la ayuda sea efectiva debe ser desinteresada. Tercero, tener el conocimiento para diferenciar problemas físicos, mentales etc. de los verdaderos ataques psíquicos. Cuarto, no tener recetas preelaboradas o diagnósticos a priori, cosas ambas que pueden surgir de una visión fanática o focalizada, tal como ocurre con los casos de exorcismo. Quinto, no asumir el problema como propio y asegurarse la colaboración total de la víctima para realizar un trabajo conjunto. Sexto, en caso de ataques que pudiesen justificarse por la actitud de la víctima (acción-reacción) hacer entender a la misma que debe cambiar su forma de relacionarse con los demás.

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Capítulo 12 ¿Quién tiene poder sobre la materia?
Los ataques psíquicos tienen la característica de que no solo abarcan la parte mental, como podrían ser unas pesadillas, sino que se manifiestan de muchas maneras afectando la parte material, bien sea de nuestro propio organismo o de los objetos que nos rodean. Además afectan las acciones u omisiones de personas de nuestro entorno con resultados en lo material. Debemos estar claros que en el proceso de un ataque psíquico intervienen tres factores, una intencionalidad (potenciada o no), una energía que actúa comandada por la intencionalidad y una materia física afectada por la energía.

INTENCION

ENERGIA

EFECTOS MATERIALES

Tenemos que recordar que la materia en sí misma es inerte y sólo puede actuar o ser afectada mediante la aplicación de un esfuerzo o energía. Para mover un carro, un barco o un avión requerimos de una fuerza que la proporciona el combustible (energía). En un viejo barco de velas, la energía la proporcionaba el viento. Nosotros mismos, para hacer todas nuestras actividades diarias, requerimos de una energía que tomamos de los alimentos y del aire que respiramos. Muchos expertos hoy en día no tienen la menor duda de que se puede influir sobre la materia, pero ellos en su mayoría usan expresiones tales como “el dominio de la mente sobre la materia”, o “de la conciencia sobre la materia” y llegan inclusive a darle un nombre a esa fuerza que actuaría sobre la materia como “fuerza mental” o “fuerza psíquica” y algunos se aventuran llamándola “fuerza cósmica”. A los humanos nos encantan las “etiquetas” y el que las pone se cree importante por ello. Según ellos también, esa fuerza tiene su mayor manifestación en los fenómenos de 218

Tele-kinesia o Psico-kinesia, que es el movimiento físico de objetos mediante una intencionalidad mental potenciada y sin que intervenga ninguna acción material directa. Entiendo que ellos, para darle más valor científico, eluden el usar la palabra “espíritu” que pudiese tener una connotación religiosa. Es un simple problema semántico, o nuevamente de “etiquetas”. Todas las características que se le atribuyen a esa “mente” (mind) son las mismas que se le atribuyen al espíritu. Aquí nos colocamos entre dos aguas. Por una parte, los científicos puros se niegan a usar términos como “espíritu” para no darle a sus trabajos una connotación religiosa, e incorporan a su léxico una gran cantidad de palabras que significan lo mismo y que se refieren a algo que tiene las mismas características. Y por la otra, los religiosos de cualquier credo consideran que hablar del “espíritu” como un componente de nuestro sistema humano, y darle las características propias de un elemento de control, es como una “desmitificación” y por ende pierde su característica de “algo sagrado” y misterioso. Esto va en contra del principio básico de muchas religiones que consiste en la aceptación de dogmas incuestionables, Arquetipos, aunque estos vayan contra la lógica más elemental o contra los descubrimientos científicos de los últimos dos siglos. A muchos de los jerarcas religiosos les complace cuando los científicos evitan el uso de la palabra “espíritu” relacionándolo a cualquier investigación científica. Para que muchas religiones se hayan mantenido a través del tiempo manteniendo su fuerza ha sido necesario inculcar una “fe ciega” a sus practicantes, o la aceptación de ciertos Arquetipos. Siempre se despreció al pueblo aduciendo que “no tenía la capacidad para entender ciertas cosas”. Al usar la palabra “espíritu” en cualquier contexto, debemos tomar en cuenta el problema de semántica causado por malas traducciones, donde se hacen sinónimos al “alma” y al “espíritu”. ¿Cómo explicarle a mucha gente, que siendo el “alma” una “energía”, ella no puede actuar ni pensar como lo hacemos los seres humanos? ¿Cómo explicarle además que el “espíritu” no puede tener sensaciones placenteras ni dolorosas, que su comunicación no es verbal y que es quien controla nuestro cuerpo y nuestra energía? ¿Cómo hacer para que ellos no trasladen sus vivencias humanas a otros planos donde no existe el

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tiempo, la materia ni el espacio, así como tampoco las sensaciones de odio, dolor, revancha etc.? La física elemental nos ha enseñado que para mover un objeto (masa o materia) se requiere aplicarle una fuerza. Lo que no menciona la física, porque no es de su incumbencia, es que aunque se tenga el objeto (materia) y la energía o fuerza potencial para moverlo, el mismo no se moverá si no completamos el proceso mediante nuestra decisión. ¿Queremos o no queremos moverlo? Aquí aparece un nuevo elemento que es la intencionalidad. Podríamos decir que esa intencionalidad no pertenece a las ciencias exactas, no aparece en ninguna de las fórmulas que estudiamos en física, no se la considera en relación al tiempo, al espacio, a la velocidad etc. Pero en una física revisionista, como la “nueva física” debería incluirse la intencionalidad como un coeficiente de la mayoría de las fórmulas que existen en la física clásica. Veamos un ejemplo bien sencillo:

Un objeto que se mueve a una velocidad constante, digamos un auto, a 40 Km/hora, al cabo de 2 horas habrá recorrido una distancia que calculamos por la fórmula: e= V x T e= 40 km/hora x 2 horas = 80 Km

Donde e= espacio --- V= Velocidad y T= Tiempo Ahora bien, si el chofer del vehículo no quiere que éste se mueva, pisará el freno (intencionalidad = 0) y si quiere que se mueva pisará el acelerador (intencionalidad = 1). Entonces habría que agregar um coeficiente a la formula, que llamaríamos I (Intencionalidad) y la fórmula quedaría: e = (I) (V x T), por lo que si la intencionalidad es cero (0) no se recorrerá ningún espacio, ni ocurrirá nada en ninguna formula de la física.

Cuando nos salimos de la física clásica y entramos en la física cuántica entonces la intencionalidad es primordial y si parece tener un gran valor.

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Recordemos cuando Schroedinger estableció la paradoja del gato, el cual podía estar vivo o muerto dentro de una caja cerrada, luego un observador cualquiera la abre para ver lo que hay dentro y es cuando realmente se sabe si el gato está vivo o muerto. Es la intencionalidad del observador lo que “colapsa el sistema”. Para la física cuántica el electrón no es una parte girando alrededor del núcleo, como en un sistema solar. Para ellos el electrón sería como una nubecilla de “posibilidades” de su ubicación y sólo con la interacción de una medición quedaría ubicado en cierto lugar. Nuestra vida está llena de posibilidades, el actuar o abstenerse ante alguna de ellas cambia los resultados. Esas posibilidades están dadas de antemano, tal como nos referíamos al Karma natal al principio del libro. La intencionalidad está ligada a nuestro deseo: “queremos o no queremos”, “actuamos o no actuamos” y también a nuestras convicciones, valores morales o simplemente a nuestra programación mental: “es bueno o no es bueno”, “es conveniente o no conveniente”, “es pecado o no es pecado”. Pero hay cosas que ocurren totalmente independientes de nuestra intencionalidad o deseos, y es lo que conocemos como la casualidad (azar, o hecho fortuito). La casualidad como tal significa algo que es imponderable, incontrolable y hasta cierto punto impredecible. Pero, sin embargo, está ligada, y en cierta forma compensada por la probabilidad, es decir, que el hecho de que ocurra algo depende de que ciertas condiciones estén dadas para que sea más o menos probable, aunque en principio siempre pudiese ser posible. En la física está demostrado, por ejemplo, que siempre es posible que se produzcan descargas eléctricas en forma de rayos, pero su cantidad y frecuencia dependen de las probabilidades. Si el tiempo está muy nublado con indicios de tormenta es posible y probable que caiga un rayo, o varios, mientras que esa probabilidad es muy remota en un día soleado sin nubes (posible, pero no probable). Cuando se hacen pronósticos del tiempo (meteorológicos) lo que se indica son las pocas o muchas probabilidades de que llueva, caiga nieve, etc. y al público lo que le interesa realmente es la probabilidad de que ocurra el hecho para tomar las precauciones, porque ya sabe que sí es posible que se presente el fenómeno climático. Sabemos que en los años sesenta el hombre llegó a la luna, luego es posible ir hasta allá, pero no es probable que yo ni usted lo

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podamos hacer. A veces ante la falta de resultados, decimos que “es probable que no se haya hecho todo lo posible”. Un ejemplo de probabilidad (por supuesto, de que ocurra un hecho posible), se da cuando lanzamos una moneda al aire y apostamos a cuál de sus caras será visible (cara o sello). Puede ocurrir que las dos primeras veces salga cara, luego una vez sello, etc., esto sería producto del azar o de las casualidades, o en términos más técnicos son posibilidades aleatorias. Pero si repetimos el lanzamiento a un número infinitamente grande, las probabilidades serán reducidas a un 50% de cada lado, ya que la moneda tiene sólo dos lados (esto se conoce como el índice de probabilidades). En cambio, si yo lanzo al aire muchísimas veces una moneda y casi siempre cae de un mismo lado, esto se sale de las probabilidades y debe tener una causa física que podría ser un desequilibrio en el material etc., es decir, que hubo un agente externo que alteró las probabilidades. Cuando interviene un agente externo que modifica esta probabilidad matemática ya no sería obra de la casualidad o del azar, sino el resultado del efecto modificante causado por el agente externo. Si tenemos un vehículo que se puede mover, existen dos posibilidades ciertas, ya que el vehículo está operativo y en condiciones de moverse, la primera es que se mueva y la segunda que no se mueva. Para que ocurra alguna de las dos opciones, sólo hace falta la influencia del agente externo, en este caso el chofer, para que decida moverlo o no en base a su intencionalidad. Las ciencias experimentales hacen uso del recurso de documentar y acumular las evidencias de una serie de casos, en forma regular y sistemática. Por ejemplo, en medicina, si varios pacientes presentan síntomas parecidos de intoxicación y se determina que la mayoría de ellos comió queso en mal estado, podríamos deducir fácilmente que éste es el causante de la intoxicación. Esto está de acuerdo con las posibilidades y probabilidades. Pero si ocurre una intoxicación masiva, donde una gran cantidad de pacientes no comió queso, esto se sale de las probabilidades y hay que buscar otra causa. En experimentos de laboratorio efectuados en condiciones controladas, normalmente se tiene una expectativa de resultados (lo que esperamos obtener) basados en las probabilidades, pero cuando los resultados se salen de estas probabilidades generalmente es por una causa externa, por ello en los

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experimentos bien llevados se trata de eliminar del entorno todo aquello que pudiese influenciar o contaminar los resultados. En experimentos de clarividencia o adivinación, el sujeto que sobrepasa el índice de probabilidades matemáticas en sus aciertos, posiblemente tenga ciertas facultades para-normales altamente

desarrolladas. En todas las ciencias exactas como la medicina, física, química, biología, neurología, etc. cuando se han encontrado resultados que,

estadísticamente hablando, sobrepasan el índice de probabilidades matemáticas de la “casualidad”, eso ha obligado a los investigadores a iniciar la búsqueda de las causas que modificaron el resultado (promedio) que se esperaba con la medición. Para salirnos del margen de coincidencia, probabilidad o casualidad, debemos estar en capacidad de influir de alguna manera en la producción del fenómeno. (Algo o Alguien debería controlar la materia). En el caso de las manifestaciones para-normales de la mente, existen muchos métodos y

procedimientos mediante los cuales se accede a un estado Alterado de Conciencia y una vez en este estado, se pone en función la “intencionalidad” que desencadena o propicia el fenómeno. Dicho fenómeno no obedecería a las leyes de probabilidad y lo harían algo único como excepción. Si esas excepciones se pudiesen repetir a voluntad quedaría demostrada la influencia de un agente externo. Es cierto que algunas cosas pueden ocurrir por casualidad, pero esta tiene límites cuando las probabilidades sean infinitamente grandes. En una ciudad grande donde transiten unos noventa mil vehículos, es posible que dos autos de color blanco y de la misma marca choquen entre sí, aunque ello pudiese ocurrir matemáticamente solo en un período, digamos de 2 años. También sería posible que en esa ciudad un auto choque contra otro que está en otro continente, pero para ello alguno de los dos carros tendría que trasladarse a la otra ciudad lo cual hace que las probabilidades sean tan remotas que convierten el hecho en “casi imposible”. Harold Morowitz, físico de la Universidad de Yale29, calculó el tiempo necesario para que reacciones químicas aleatorias (casuales, fortuitas,

coincidenciales) formaran una simple bacteria. No un organismo completo, ni siquiera
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Autor del libro “Flowing Biology” 1968

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una flor, tan sólo una simple bacteria unicelular. Basando sus cálculos en una velocidad bastante optimista de estas reacciones y suponiendo que todas las casualidades se hubiesen dado, concluyó que el tiempo requerido para formar una bacteria, en forma casual o aleatoria, excedía no solamente en 4.500 millones de años la edad de la tierra, sino también en 15.000 millones de años la edad que la ciencia le atribuye al universo. En casos como esos hay que reconocer la interferencia de “una intencionalidad” que se le puede atribuir a una superinteligencia, al Creador, a Dios, a Alah, al Gran Arquitecto del Universo etc., pero algo o alguien tuvo que generar esa intencionalidad que actuó por medio de energía sobre la materia. O por medio de la energía sobre la misma energía, ya que muchos científicos no aceptan diferencias entre energía y materia sino que son dos aspectos de la misma cosa. Basándose en el concepto de Albert Einsten quien formuló su “Teoría especial de la Relatividad” cuyo tratamiento matemático evidenció que se podía considerar a la masa (materia) como una forma de energía, que por cierto era muy concentrada porque una ínfima cantidad de masa producía una inmensa cantidad de energía (bombas atómicas, centrales nucleares para generar electricidad). En base a su teoría Einstein produjo mundo: la ecuación mas famosa del

e = mc2
Esta ecuación destruyó una sagrada ley científica de los tiempos de Lavoiser, la ley de la conservación de la masa, que decía que no se podía crear ni destruir la materia. Einsten fundió las leyes de conservación de masas y la de conservación de la energía en una sola : “La Ley de conservación masa-energía.” Hemos llegado al punto en que debería quedar absolutamente claro la importancia de la “intencionalidad” en la producción o anulación de cualquier fenómeno físico o meta-físico. En realidad nuestra experiencia cotidiana es una clara demostración de ello. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestras tareas diarias es llevado a la realidad por una intencionalidad. La intencionalidad no debe confundirse con un simple deseo. Los deseos son motivaciones que nos mueven en cierta dirección, el deseo de algunos por ser rico, el deseo de estar en compañía de algún ser querido, el deseo de comer etc.etc. Los

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deseos son en cierta forma pasivos, mientras que la “intencionalidad” pasa a ser una ejecutoria. El deseo de algunos de ser ricos, puede causar en ellos la intencionalidad de robar para lograrlo. El nivel de acción de nuestras “intencionalidades” cotidianas es bastante bajo y se producen en nuestra mente como reacción ante algún estímulo físico o mental. Por ejemplo si tenemos hambre (deseo de comer) ejecutaremos acciones (intencionalidad) para satisfacer nuestro deseo, bien sea entrando a un restaurante o cocinando algo para comer en nuestra propia casa. Los niveles de intencionalidad superiores, capaces de cambiar la conducta de terceros o de los hechos en su entorno, son diferentes de la intencionalidad normal y solo pueden tener fuerza y poder cuando se formulan durante un “estado alterado de conciencia” Para lograr ese Estado Alterado de Conciencia se utilizan muchos métodos y procedimientos, mientras que unos se logran espontáneamente, los otros son inducidos. Los inducidos pueden ser por estimulación visual, sónica y química. Algunos están ligados a rituales paganos o religiosos, otros a determinadas corrientes o escuelas. Pero ni el ritual ni el procedimiento son la parte importante para lograr el estado alterado de conciencia, tan válido es un tambor de macumba como un procedimiento de hipnosis o una droga psicodélica. Entre tantos procedimientos disponibles, yo he tenido la oportunidad de hacer uso de varios de ellos, pero creo que los dos mejores son, primeramente el Raja Yoga de la India, especialmente mediante la aplicación directa de los Yoga-Sutras de Patanjali, o de los Upanishads y como segunda opción el Chi-Kung de China. Este último es muy interesante porque está totalmente deslastrado de

connotaciones religiosas, aunque recientemente han surgido movimientos que tratan de aprovecharlo para hacer proselitismo (como la secta del Falun Gong en China y la desaparecida secta Doomsday en Japón). Mediante la práctica de la ciencia del Chi-Kung se va logrando paulatinamente una interacción mente-cuerpo y un fácil acceso a estados alterados de conciencia, de los cuales se puede entrar y salir a voluntad en las circunstancias más diferentes.

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Tanto en la mecánica como en la química y también en la electricidad se conocen unos elementos o acciones que desencadenan o inician una reacción. En química se conocen como catalizadores que son, una cantidad muy pequeña, casi despreciable, de un agregado que se pone a la mezcla para desencadenar la reacción. En mecánica se conoce como un mecanismo de disparo o gatillo. En la electricidad y electrónica se usa el término inglés de Trigger y toda la electrónica de controles se basa en el principio de una pequeña señal o voltaje que activa un mecanismo de mayor capacidad. Así vemos que las grandes líneas de transmisión eléctrica con voltajes que pueden llegar a los 500.000 voltios son conmutadas por dispositivos que actúan con pequeñas señales o impulsos a una potencia que sólo es de fracciones ínfimas de un voltio30. La intencionalidad, a nivel mental, se correspondería con los

catalizadores de la química o los mecanismo de disparo “trigger” de la mecánica o electricidad, ya que ponen en acción (o inducen) todos los fenómenos y efectos normales y para-normales. Esta “intencionalidad”, a nivel mental, es de una naturaleza distinta a la materia y a la energía y pareciera actuar en un plano diferente (¿Noosfera?, ¿Akasha?, ¿Para-Atman? ¿Conciencia Superior? ¿Inconsciente Colectivo?), al cual la mente pareciera tener acceso cuando se encuentra en un Estado Alterado de Conciencia y donde los efectos que tal intencionalidad produce, se pueden manejar a voluntad. Esta es sin duda la “clave” de la receta para “hacer milagros” o para “hacer brujerías”. Ya tenemos en claro algunas cosas, la primera es que para realizar una acción física o mental se requiere de una intencionalidad, la cual no se debe confundir con deseo. La segunda es que tal intencionalidad, se hace más fuerte en sus resultados, cuando es formulada o puesta en acción durante un estado alterado de conciencia. La tercera es que la intencionalidad puede modificar las probabilidades matemáticas de que un evento ocurra por mera casualidad.

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FET. Field effect Transistors - Thyristors

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Por último, es menester saber que la intencionalidad accionada por el espíritu actúa primeramente sobre la energía con un resultado final sobre la materia o los procesos que requieren cualquier tipo de energía. Por ello se habla mucho de “manipulación de la energía”. Muchas personas tienen un conocimiento intuitivo de lo que significa energía, pero este significado es distorsionado constantemente cuando se le quieren dar atributos a la energía como “energía buena”, “energía positiva”, “energía mala” “energía negativa”. Y peor aún asignárselo como atributo a objetos, piedras, plantas etc. y por ello dicen que tal piedra tiene una energía positiva (¿?). Pero la definición de energía no es tan simple (según opinión de los mismos científicos), ya que la energía se presenta en muchas variantes y no siempre es fácil describir de qué manera esas distintas formas se relacionan unas con otras y que es lo que tienen todas ellas en común. 31 La percepción más simple es decir que lo que no es materia es energía, o viceversa, creando una definición por oposición. Aunque esa distinción entre materia y energía no es posible a los niveles sub-atómicos donde se ubica el umbral entre los dos conceptos, y donde la materia se convierte en energía y viceversa (nivel de los Quarks). Además se ha descubierto que sólo vemos un 10% de la materia ya que el 90% de la materia es invisible para nosotros (materia negra)32 . La característica más generalizada de las diferentes formas de energía es su invisibilidad, ya que con nuestros ojos (foto-receptores) no podemos ver ninguna forma de energía sino solamente los efectos o las consecuencias de sus acciones (descarga de un rayo, atracción magnética, caída de un objeto). Esta invisibilidad la podemos aplicar a nuestra energía vital o alma, la cual aunque no la vemos sabemos que existe y se manifiesta como la vida o como animación del cuerpo físico. Al no haber alma (Causa) no hay vida (Efecto). Cuando se actúa sobre la materia haciendo uso de la energía como en el caso de los ataques psíquicos o de los milagros, solo

[La palabra “Energía” viene del Griego Antiguo, donde “Energón” significaba acción. Esta palabra se usa en muchos idiomas con pocas variaciones: Energy en inglés, Energía en italiano, Energie en francés, Energie en alemán, pero su equivalente en Chino es el Chi [qi]
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Más detalles sobre la materia negra en : Dark Matter, Cosmology, and Large-Scale Structure of the Universe http://www.astro.queensu.ca/~dursi/dm-tutorial/dm1.html.

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se ven las consecuencias de la intencionalidad, pero hasta ahora somos completamente ignorantes en cuanto a clasificar ese tipo de energía. Cuando mostramos a un niño un imán que atrae o repele a un clavo, no vemos la fuerza de atracción “magnética” sino los efectos que ésta produce. Cuando encendemos las luces en nuestro hogar, no vemos la electricidad sino uno de sus efectos (producción de luz, de movimiento, de calor etc.). Cuando hablamos por nuestro teléfono celular, no vemos las micro-ondas de radio. Cuando algo cae al suelo no vemos la energía gravitacional que lo atrajo. Una lógica elemental nos dice que cuando dos objetos están separados en el espacio y no tienen nada en común, hablamos del concepto “separación”. Cuando una pareja se divorcia o separa, ya no tienen más nada en común. Pero el sol y la tierra están separados por un espacio vacío de más de 160 mil millones de kilómetros, y sin embargo están unidos por la fuerza de gravitación universal (que no vemos). Cuando Newton descubrió esa ley de atracción entre los planetas le costó trabajo aceptarla porque en principio chocaba con su realidad local. Para las personas a finales del siglo XIX cuando se instalaron los primeros teléfonos, les sería casi imposible de creer que ahora los teléfonos (celulares) no tienen ningún cable que los interconecta. Así que en nuestra vida cotidiana abundan los ejemplos donde hay cosas que no se ven pero que existen como son las transmisiones electro-magnéticas. Cuando Luigi Galvani (1737-1798) hizo sus primeros experimentos aplicándole una corriente estática acumulada a las ancas de una rana muerta y observó cómo esta se contraía, se empezó a conocer la electricidad por sus efectos aunque se consideraba un “fluido misterioso”. Cuando Benjamín Franklin (1706-1790) puso a volar una cometa atándole una llave al extremo del alambre que la sostenía y vio saltar chispas del alambre a tierra determinó la circulación de la corriente atmosférica a tierra y la causa de los rayos, estableciendo que el “fluido” tenía una polaridad positiva y otra negativa e inventando el para-rayos. Aquello que no vemos ni oímos, es porque está fuera de nuestro rango de percepción, no porque no exista. El espectro electro-magnético abarca desde ondas de radio, hasta el “espectro visible” de luz. Espectro que para nosotros humanos tiene límites diferentes que para algunos animales. Un caso sorprendente de

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percepción, es el del físico Inglés Michael Faraday a quien Einstein lo ponía a la par con Newton porque el pensamiento de Faraday era casi exclusivamente “visual”, debido a que su formación matemática fue muy rudimentaria al punto de dominar sólo la aritmética elemental. Pero se dice que Faraday
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podía “ver” las “líneas de

fuerza” que rodeaban a los campos magnéticos o de fuerza a los cuales el se refería como si estuviesen formados por líneas sólidas. Esto nos suena a “ciencia-ficción” ¿Cómo podría Faraday ver las líneas magnéticas?…pero hoy en día se ha demostrado que las aves migratorias y las palomas pueden ver y se orientan en el cielo por “líneas magnéticas” semejantes en forma a la Cruz de Malta. Y lo sorprendente no es que se haya descubierto que las palomas o golondrinas puedan verlas, sino que los humanos estamos en capacidad de verlas también valiéndonos de un artificio que consiste en mirar el cielo azul (al amanecer o atardecer) a través de un folio o cristal “polarizado” y luego de retirar el folio o cristal empiezan a aparecer estas cruces de malta en el cielo (es decir que no se ven a través del folio sino es un proceso de condicionamiento del ojo). Es una experiencia casi mística (por la belleza y por darnos cuenta de que hay algo en el cielo que no habíamos podido ver anteriormente), pero lo singular es que una vez que el ojo experimentó la primera vez con los folios polarizados, se retiene por algún tiempo la capacidad de “enfocar” estos patrones con la vista normal. Este condicionamiento del ojo es similar a las figuras tridimensionales impresas en afiches o Posters que a primera vista son difíciles de observar, pero que luego de un ejercicio de enfoque aparecen maravillosamente tridimensionales ante nuestros ojos. Ahora nos hemos dado cuenta por medio de las investigaciones en la biología animal que “el mundo” que nosotros percibimos no es el mismo que perciben los animales a nuestro derredor (aves, murciélagos, reptiles, animales acuáticos e insectos de todo tipo). Incluso los animales domésticos muy cercanos al hombre, tal como los perros y gatos, tienen “otra visión” del mundo. El espectro de radiación electro-magnética donde sólo una pequeñísima parte la representa el espectro “visible” (4 x 10
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hasta 7,5 x 10

Hz) no es igualmente percibida por todos los

animales. El hombre con su visión abarca un rango lumínico limitado que excluye los
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Recovering the Soul –Larry Dossey, MD. pp34

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infra-rojos y ultra-violetas, mientras que muchos animales tienen acceso a esta parte del espectro. La tecnología actual le ha permitido al hombre desarrollar “equipos de visión nocturna” los cuales básicamente se hicieron para aplicaciones militares, pero estos equipos nos permiten ver como lo hacen muchos animales depredadores de actividad nocturna. Los murciélagos en el aire y los delfines en el agua tienen sistemas parecidos al radar o al sonar, los cuales están totalmente “fuera” del espectro electro-magnético “visible”. Esto que hemos dicho en función de la visión es también válido para la audición. El ser humano al nacer tiene un rango auditivo que va desde los 20 Hertzios hasta los 18.000 Hertzios que es mucho inferior al de nuestros perros quienes captan lo que para nosotros son “ultra-sonidos”. Sin embargo, ni estos perros (ni nosotros tampoco) pueden oír los sonidos “ultra-bajos” emitidos por los elefantes y las ballenas quienes se comunican a kilómetros de distancia. Nosotros no caemos en cuenta de la existencia de la energía que activa nuestro propio organismo, ya que la consideramos tan natural y tan evidente que casi no pensamos en ello, así como tampoco préstamos atención a nuestra respiración y circulación sanguínea (a menos que se alteren). La identificación (descubrimiento) de las diversas formas de energía ha sido en función de la observación de las causas y efectos, siendo la energía Química una de las primeras en ser descubierta, al observar la tremenda liberación de energía procedente de una mezcla de compuestos químicos tales como la pólvora o la Nitroglicerina. Todos sabemos que la energía se transfiere rápidamente de objeto a objeto, especialmente al observar el comportamiento del calor (energía Térmica). Pero cuando la energía circula entre varios elementos entre los cuales exista transferencia de energía ello constituye un “Sistema”. Dentro del “Sistema” una parte de él puede disminuir su energía y otra parte incrementarla. Cuando las partes realizan intercambios entre ellas mismas, pero no cambian nada fuera del sistema, entonces la energía total del Sistema permanece invariable. Este axioma de la Física se denomina el “Principio de Conservación de la Energía”. Este Principio es algo básico en el estudio sobre la energía Vital, (alma), o (Chi) ya que al igual que

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cualquiera de las otras formas conocidas de energía se comporta de acuerdo con este principio, el cual además especifica que la cantidad total de energía en el Universo permanece constante, sin prestar atención a cual sea el tipo de energía que puede ser transformada en algún otro tipo. La naturaleza y la ciencia nos están proporcionando constantemente evidencias de transformación de una energía en otra. El calor de una caldera (energía térmica) se convierte en vapor que impulsa un motor (energía mecánica). Las grandes turbinas en las represas hidroeléctricas convierten el movimiento del agua (energía cinética) en electricidad (energía eléctrica). Nuestros brazos y piernas están constantemente transformando energía química en movimiento o energía mecánica. ¿Qué parte de nosotros puede dominar la materia? Entendamos que no se trata de doblar un tubo. Nos referimos a influenciar la materia sin un contacto físico ni próximo en el espacio ni en el tiempo. (Algo inmaterial, no espacial y atemporal) Para responderlo tenemos que tomar en consideración que estamos hablando de fenómenos que estén fuera de los límites de la casualidad y probabilidad. Estos fenómenos tendrían que ser, a su vez, producto de una intencionalidad manifestada por una parte de nosotros que no es material, así que queda excluido nuestro cuerpo físico. La otra parte de nuestro organismo que puede actuar para modificar el entorno es nuestra energía, pero como tal no actúa por si misma, así que esta parte energética (el alma) funciona solo como un medio o herramienta. Quien ejerce entonces el control sería la parte no-material de nosotros que no está localizada en ningún sitio específico, a quien los sajones llaman “mind” o “consciousness” y en español “mente” o “Conciencia superior” para no referirse a ella con su verdadero nombre “el espíritu”, aunque en algunos idiomas como el alemán, ciertos conceptos parecen muy claros, ya que a la mente creadora, el intelecto y el espíritu se describen con la misma palabra, “Geist”. Pero si encontrásemos algo que no sea materia ni energía, es decir aquello que está fuera de nuestro campo de percepción, llámese otra dimensión, plano o nivel y que muchos denominan “el más allá” o plano espiritual, no sabríamos como clasificarlo y sería difícil definirlo con precisión, a menos que continuemos diciendo

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que es lo que no es, es decir que aquello “que no sea materia ni energía constituiría esa dimensión“. De hecho, el espíritu no siendo materia ni energía, estaría en ese plano. Es a ese nivel donde se manejan las intencionalidades para propósitos buenos o malos. Hemos visto que durante un estado alterado de la conciencia se puede manipular la energía para producir hechos asombrosos o milagrosos, es decir, que su ocurrencia está fuera de las casualidades o probabilidades. Los hechos parecen demostrarlo así. ¿Qué son los milagros?¿Qué son los embrujos o hechizos? Mi educación primaria y parte de la secundaria las recibí en un colegio privado católico, donde la religión nos fue profusamente inculcada. En esas clases, uno de los componentes importantes de nuestra enseñanza lo constituían las historias de los “Santos” y la ejecución de “milagros” (lo cual es una manipulación de la materia mediante una energía que viola ciertas leyes o eventos que consideramos naturales). Toda la historia Cristiana conocida como el “Nuevo Testamento”, que se basa en la vida pública de Jesús de Nazareth, es básicamente un recuento de algunas enseñanzas (parábolas) relacionadas con su actividad, pero lo que resalta significativamente son los milagros y prodigios que efectuó. Durante la ceremonia litúrgica de la misa, se acostumbra leer algunos extractos de las escrituras llamadas el Santo Evangelio y usualmente sólo se trata de narraciones de milagros. La religión católica incentiva el así llamado “culto al milagro”, dándole la mayor importancia sobre muchas otras cosas y por ello elige (canoniza) cada año más “santos” nuevos, con base en sus milagros. Igualmente incentiva y alienta las llamadas peregrinaciones a “lugares santos” como el de Fátima en Portugal y muchos otros, donde el objetivo primordial es obtener curaciones milagrosas. Nadie va a esos sitios a dar algo sino a recibir curaciones o soluciones a sus problemas. Para los católicos, una vez que una persona recibe la categoría de Santo(a), aunque ya está muerto, se supone que su función principal será aquella de “interceder” ante Dios para que nos sean concedidos a los fieles, los así llamados “milagros”. Si no se puede probar en forma fehaciente que la “intervención” de algún piadoso difunto produjo un milagro, éste no pasará de ser sólo el recuerdo de una persona buena. Pero si de acuerdo al peticionario, la intervención del difunto logró alguna cura

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milagrosa, entonces comenzará a subir la escalera para su santificación, pasando primero por el grado de Beato y de Venerable. Es decir que la santificación, paradójicamente, no depende de lo que haya hecho en vida esa persona sino que depende de los peticionarios quienes acudirán siempre al que tenga mayor fama de ser efectivo en los resultados. Si no se le conoce no se le pedirá nada, por ello se les pide a los que están de moda o quienes adquirieron fama. El proceso de canonización o santificación del último pontífice muerto, el Papa Juan Pablo II, promete ser muy rápido, ya que debido a su fama y por haber sido conocido por muchos, habrá una gran multitud de peticionarios que se dirijan a él para que interceda en la obtención de algun milagro. A mayor cantidad de peticionarios habrá mayor posibilidad de que alguno de ellos logre lo que consideran como milagro y de esa forma allanar el camino a la santidad. Se ha creado así una cultura y generaciones de “solicitantes de milagros” (hasta se los pedimos a los políticos). Somos todos “mendigos” de diferentes niveles. Todos los templos se llenan de “peticionarios” de mayor o menor cuantía. Cuando los así llamados “Santos” son “ascendidos a los altares” (es decir que pueden ser sujetos de veneración) se inicia el proceso de rezos, plegarias, velas encendidas, promesas, etc. en busca de soluciones muchas veces milagrosas, la mayoría de las cuales cuando no son satisfechas harán que el peticionario acuda a “otra instancia” (otro santo). El pueblo ha sintetizado esta actividad de la Iglesia católica en un refrán popular que dice…”Cuando hay Santos nuevos…. ¡ los viejos no hacen milagros! ”… Ya de adulto, al tener acceso a otras culturas y libros de diferentes orígenes sufrí una especie de “shock” o impacto mental al enterarme de que no era sólo en “mi religión” donde ocurrían hechos “milagrosos” (No teníamos la exclusividad) sino también en muchas otras religiones y cultos. La primera sorpresa me la llevé al leer las maravillas efectuadas por monjes tibetanos, luego leí que también ocurrieron con los Derviches y Sufíes del Islam, Rabinos e inclusive cultos aborígenes africanos y americanos. Los españoles de la época en la cual Granada fue liberada de la dominación musulmana tenían un dicho muy simpático que decía “…¡Que se haga el Milagro!…¡Que lo haga! ¡Aunque lo haga Mahoma!”… Es decir, querían el

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resultado y no el instrumento, porque ya para esa época se habían percatado de que no sólo los cristianos hacían milagros. Un recuento de “milagros” fuera del cristianismo, que me llamó la atención, fue el de un escritor llamado Abdul-Hadi quien dejó registrado hace más de seis siglos lo que su padre le dijo un día: …”Tú nacisteis como resultado de una plegaria del gran Bahaudin Naqshband de Bokara, cuyos milagros son innumerables” Cuando creció Abdul buscó al gran Bahaudin para saber más sobre sus milagros. En el encuentro Bahaudín le explicó…”Ahora, sobre eso que Uds. llaman milagros: todos aquí han visto milagros. Lo que es importante es la función de los milagros. Los milagros pueden estar destinados a suministrar una parte de la comida que es una comida extra, y pueden actuar sobre la mente y aun sobre el cuerpo en un cierto sentido. Cuando esto ocurre, la experiencia del milagro efectuará su propia y adecuada función sobre la mente. Si el milagro actúa solamente sobre la imaginación, como sobre la mente cruda, estimulará una credulidad no crítica o una excitación emocional, o una sed de más milagros, o un deseo de entender los milagros, o una afección parcializada hacia la persona que ejecutó el milagro o aún el temor hacia ella”
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Pero lo que más me sorprendió es saber también que muchos de los así llamados “milagros” se habían producido y se producen fuera de un contexto religioso, como es el caso de los grandes maestros chinos de Chi-Kung y los Yoghis de la India, por lo que deduje que debía existir “algo” que fuese posible utilizar para lograr estos efectos y que ello no dependía de los rituales o creencias. Pero evidentemente el uso de una intencionalidad potenciada en un estado alterado de conciencia puede ser usada para bien o para mal. En el caso del bien se pueden efectuar curaciones milagrosas y otros prodigios, pero en el caso del mal se pueden dañar a terceros. Es lo que la gente conoce como hechicería o brujería. Sin duda que es un arma efectiva y al igual que las armas de la vida real, a veces caen en las manos incorrectas.
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The Sufies . Idries Shah. Anchor Press Book-Doubleday New York 1964

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En síntesis, el espíritu (elemento de control), actuando desde un plano desconocido para nosotros (porque no es materia ni energía), manipulando la energía vital (incluidas las almas) actúa sobre otras energías y sobre la materia asociada a las mismas. Para hacerlo debe actuar en un estado alterado de conciencia.

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Capítulo 13 La Coraza Protectora
Después de varias visitas a su amigo Adolfo, Jaime había mejorado mucho, ya no tenía pesadillas y su salud parecía ser excelente para su edad. A final de cuentas parece que los ataques psíquicos

provenían de una contadora que era la jefa del Departamento de Administración en su compañía. Esa contadora aparentemente hizo algunas operaciones deshonestas y Jaime era casi el único que la podría descubrir. Por ello él se había convertido en un estorbo. A todas esas, Jaime era totalmente ignorante de lo que estaba ocurriendo, ni sabía que era atacado por ella ni sabía de sus manejos dolosos. Afortunadamente unos auditores externos en un procedimiento de rutina para el cierre del año fiscal descubrieron sus manejos y fue retirada de la compañía.

Jaime no tuvo nada que ver con ello, pero cuando la señora se fue de la compañía cesaron los ataques inmerecidos y todo volvió a la normalidad. No se llegó a demostrar, pero se presume que era ella la de los ataques psíquicos porque con su retiro cesaron los síntomas de Jaime. De haber estado Jaime involucrado en su despido posiblemente hubiesen continuado los ataques con mayor intensidad.

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En la última visita Adolfo lo invitó a reunirse con un buen amigo del galeno que era un cura Jesuita cuyo nombre en catalán era Bernat, equivalente a nuestro nombre Bernardo. Ahora había llegado el momento de visitarlo y se pusieron de acuerdo para reunirse todos a tomar un café en la Universidad donde trabajaba Bernat. Adolfo lo consideraba un Jesuita esotérico que sabía más de lo que aparentaba y que tenía una mentalidad muy abierta. Era grande y fuerte, un poco extrovertido y con un leve acento catalán que todavía le quedaba a pesar de haber estado muchos años fuera de su patria de origen. En algunas cosas Bernat era intransigente, no quería aparecer como un apóstata de su fe cristiana, en otras era un poco más condescendiente y finalmente en unas pocas se hacia el loco y cambiaba la conversación no teniendo argumentos en contra, lo cual daba la impresión de ser una aceptación tácita. Muy someramente, sin entrar en detalles Adolfo le relató el interés de Jaime en las cosas relacionadas con la interacción mente/cuerpo o espíritu/cuerpo. Bernat había llegado al punto, después de varios diálogos con Adolfo, a aceptar la diferencia entre los componentes energéticos (alma) y de control (espíritu). Claro que sin pronunciarse definitivamente sobre el asunto, ya que este había sido un tema de discusión teológica dentro de la Iglesia durante varios siglos. Empezaron hablando de lo que para Adolfo eran ataques psíquicos o para el común de la gente malas influencias y que para Bernat eran algo indefinido entre las tentaciones e influencias malévolas. De entrada, el Jesuita no aceptaba la expresión popular de que algo fuese “castigo de Dios”, ya que Dios no era un ser vengativo que tuviese los mismos sentimientos humanos de odio, venganza, retaliación etc. Así que ante la pregunta de por qué le pasan cosas malas a gente buena, su respuesta después de un momento de silencio fue: “No tengo respuesta para esa pregunta, pero creo que cada uno debe protegerse a sí mismo manteniendo una armonía con sus semejantes y no cometiendo actos imprudentes” Bernat agregó algo basado en su experiencia de juventud: “A quienes van de expedición a la selva tropical se les recomienda llevar botas altas de cuero y camisas de manga larga. Las botas altas para evitar que las serpientes, que se arrastran en el

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suelo, al lanzar una mordedura lleguen a tener contacto directo con nuestra piel y las camisas de manga larga, a pesar del calor, para evitar las picadas de insectos. De esto podemos sacar la enseñanza de que no podemos comportarnos con descuido, negligencia o en el peor caso con ingenuidad en un ambiente que no conocemos. El caminar por la selva, penetrar una cueva, hacer pesca submarina o saltar en paracaídas son todas actividades, que aunque diferentes, tienen unas normas de conducta y seguridad que de no ser cumplidas acarrean un riesgo de accidente y en casos extremos la muerte. No sólo en deportes extremos se corren riesgos, muchas personas lo corren cada día en sus trabajos habituales, por ello quienes trabajan en industrias y plantas procesadoras están obligados a usar implementos de seguridad, botas, cascos, protectores de ojos, guantes etc. “ Adolfo agregó que “Nosotros también vivimos en una especie de jungla de concreto, donde la mayoría de nuestros contemporáneos pasa gran parte de su vida, y allí tenemos que seguir ciertas reglas de conducta para protegernos y proteger a nuestras familias. En las grandes ciudades nadie se acuesta a dormir dejando abiertas las puertas de su casa. La policía, los bomberos y las ambulancias no tendrían razón de existir si no hubiese riesgos latentes. Incluso ustedes cierran las Iglesias para que nadie cometa un sacrilegio o robo y aún así no faltan algunos desalmados que han penetrado en los templos para robar” Y continuo diciendo: “Cuando está lloviendo, si vemos a una persona salir a la calle sin llevar un paraguas o algo que la proteja pensamos que es un insensato. Pero si vemos salir a una persona con un paraguas aunque en ese momento no llueva, pensamos que es una persona previsiva o precavida. El paraguas es, entre otras cosas, un objeto que nos sirve de protección y aunque no este lloviendo lo llevamos como precaución. Las pólizas de seguro son también un instrumento de prevención ante posibles accidentes o siniestros, la mayoría de ellas,

afortunadamente para sus propietarios, nunca llega a utilizarse”. Jaime intervino: “Entonces la mejor defensa contra las cosas malas, que según Adolfo son ataques psíquicos, es la prevención. Aunque los insensatos, las serpientes y algunos gobernantes piensan que la mejor defensa es un ataque

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preventivo. Pero el problema para mí es como prevenirlo. ¿Cómo es el paraguas que tengo que usar para no mojarme?” --“Mira Jaime, nuestro amigo Bernat no está muy de acuerdo con eso de los ataques psíquicos, pero reconoce los malos efectos derivados de lo que ellos llaman los siete pecados capitales, es decir las consecuencias de la envidia, la ira, la ambición, la lujuria, el egoísmo etc. Pero les diré que nuestras precauciones tienen dos facetas, una de fortalecimiento personal y otra de conducta. Haciendo un símil con la parte física, sería equivalente a una persona que recibe entrenamiento en artes marciales y fortalece sus músculos mientras que mantiene una conducta prudente evitando confrontaciones. El mejor combate es el que no se llega a producir y la mejor guerra aquella que no comienza. Para nuestro fortalecimiento psíquico, debemos hacer aquellos ejercicios o actividades que fortalezcan nuestra lucidez mental y evitar los excesos en el comer o beber así como la falta de sueño o descanso apropiado. Se deben evitar todas las sustancias que nos obnubilan, como el café (en exceso), el tabaco (en todas sus formas), las bebidas alcohólicas, los tranquilizantes y todo tipo de drogas alucinógenas. Esto no es nada nuevo para la Iglesia que siempre lo ha predicado. El conjunto de estos ejercicios y forma de vida nos crea el soporte sobre el cual podremos colocar un manto que nos envuelva al cual se refieren los maestros avanzados de Chi-Kung como la “camisa de hierro” (Iron shirt). En cuanto a lo segundo, es decir las normas de conducta, éstas pueden ser muy variadas, pero básicamente consisten en no provocar ataques de contrarios evitando despertar en ellos sentimientos adversos o nocivos”. --“Ya salió Adolfo con las cosas chinas” dijo el sacerdote. “Menos mal que ya me explicó largamente en que consistía eso del Chi-Kung, lo cual entiendo y no choca con mis creencias por no ser nada religioso. Quizás comience a practicarlo aunque tiene cosas muy parecidas a los que nosotros llamamos comunión con Dios, cuando nuestra mente se abstrae totalmente de lo terreno.” -- “Continuando” dijo Adolfo “Si pudiésemos tomar de un armario una camisa de hierro y vestirla, todo sería muy sencillo. El problema consiste en que tenemos que construirnos la camisa sobre nosotros mismos y ello requiere de cierto

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entrenamiento y de un tiempo prudencial. Sería como la diferencia existente entre un traje hecho a la medida y uno ya confeccionado. En esta época de la aldea global y las soluciones inmediatas, a muchos les cuesta trabajo hacer algo que tome tiempo y esfuerzo. Estamos acostumbrados a tomar una pastilla analgésica para que los dolores desaparezcan, casi de inmediato. Los chinos, maestros de la paciencia, tienen un término que define los procedimientos largos y difíciles y es el de Kung-Fu, que muchas personas confunden con un arte marcial, mientras que el término de origen Cantones se refiere a cualquier actividad que requiera de mucho esfuerzo y de tiempo o paciencia”. --“Comparto tu criterio” dijo seriamente Bernat, “Nosotros hemos observado que en los asuntos religiosos, como la oración y la meditación la gente ha perdido la paciencia y quiere que todo sea como apretar un botón para encender el televisor” Adolfo concentró su mirada en Jaime y continuó “Para lograr el éxito o triunfo un atleta requiere dos cosas, la fortaleza o resistencia y la destreza o habilidad. Cuando le llega el momento de competir es porque ya ha pasado por una formación especializada, donde primero se le fortalece físicamente, luego se le dan las destrezas propias de cada competencia en la cual se quiera participar. La construcción de nuestra camisa de hierro podríamos compararla con la formación de un atleta. Una vez que tengamos una base mental fuerte en base a la conducta y forma de vida, podremos comenzar con los ejercicios especializados que incluyen tres etapas: Primero: Lograr una capacidad, con el entrenamiento adecuado, para que nuestra mente pueda acceder a un estado alterado (alterno) de conciencia, lo que nuestro amigo Bernat llama éxtasis o trance. Segundo: Llegar a un punto en el cual se nos haga fácil pasar de un estado normal a un estado alterado (alterno) de Conciencia con el mínimo de ayudas externas (sin rituales, ni música, ni luces, ni químicos etc.) y Tercero: Saber como expresar o manifestar nuestra intencionalidad cuando estamos inmersos en ese estado alterado (alterno) de conciencia” -- “Adolfo tiene razón en lo que explica. Para mí no es nada nuevo, salvo que le ponemos nombres diferentes a las acciones. Para nosotros un estado alterado de conciencia equivale al Éxtasis o trance que puede ser más o menos profundo. A lo que Adolfo llama la meditación, es para nosotros la contemplación. Y sabemos muy

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bien que las intencionalidades, para nosotros siempre buenas, se materializan más fácilmente en un estado de oración silente, sin palabras, profunda que se acerca al éxtasis” -- “Me encanta hablar con estos Jesuitas. Se las saben todas. Si no la ganan la empatan. Pero volviendo al tema, creo que la primera etapa es quizá la más difícil, porque significa hacer y acostumbrarse a cosas fuera de lo normal y de lo cotidiano para muchos de nosotros. Acceder a un estado alterado (alterno) de conciencia es como llegar a una meta para lo cual se requiere de una técnica. Como en muchas especialidades existen múltiples y variadas técnicas para lograrlo. El acceder y mantenerse a ese nivel durante cierto tiempo, no es el objetivo a lograr sino que es sólo como tener una herramienta en nuestras manos, la cual podemos usar con cualquier fin, sea este malo para atacar a otros, o bueno para defenderse y hacer bien a nuestros semejantes.

Reitero que el estado alterado, alterno, no es en si mismo, algo ni bueno ni malo. A ese mismo estado llegan aquellos monjes budistas en busca de lo bondadoso, pero también llegan a ese estado los que practican rituales en busca de la maldad. Es como un arma que podría ser utilizada por la policía para proteger o por los delincuentes para cometer sus fechorías. No se podría decir que el arma sea buena o mala. En ese estado alterado o alterno, muy cercano a otra dimensión, es cuando nos encontramos en el campo de batalla donde las intencionalidades buenas chocan con las malas. Es en ese estado que se logra que el espíritu controle directamente la energía o materia y lo imposible se convierta en posible. En ese estado es que se

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producen los así llamados milagros o actos milagrosos. En ese estado podemos percibir a quienes nos atacan, identificarlos y combatirlos, llegando incluso a derrotarlos, anulando los efectos perseguidos por ellos”. -- “Adolfo, soy un cura normal, aunque escéptico, y no está dentro de mis objetivos comenzar a hacer milagros. Pero hasta donde sé nuestros santos cuando han ejecutado milagros se dice que estaban en un estado de éxtasis, de comunión con Dios, quizá lo que tú llamas un estado alterado de conciencia. En esos casos ellos estaban presentes de cuerpo pero su espíritu ¿mente? y actitud parecían estar en otra parte” -- “Les voy a contar algo”. Dijo Jaime. “Hasta ahora los que han hablado son ustedes, pero yo he tenido algunas experiencias interesantes. Hace mucho tiempo en nuestro viaje de luna de miel, tuvimos la ocasión de visitar Río de Janeiro en Brasil, y entre muchas actividades, una noche nuestro guía nos ofreció la oportunidad de asistir a una ceremonia de “Macumba” (Candomblé)35. Fuimos de noche a una favela en una época en la cual todavía se podía entrar sin grandes peligros a esos barrios en el perímetro de Río. La construcción a la que entramos era muy grande, no era una vivienda, era más bien como un templo aunque hecho de planchas de zinc y madera en forma de anfiteatro. Tenía unos bancos para los asistentes en forma de gradas con unos cuatro niveles, en el centro quedaba un espacio amplio con piso de tierra que era como una arena Allí se celebra lo que ellos llaman la Gira con cantos y danzas. En la parte alta de las gradas se habían colocado alrededor de unas nueve o diez personas que tocaban tambores de distintos tamaños y sonoridad, luego más abajo estábamos sentados unos cinco extranjeros, o por lo menos no pertenecientes a esa comunidad, y abajo en la arena había dos o tres personas vestidas de blanco y un grupo mayor en las gradas vestidos de igual color. De repente, los presentes callaron y cesaron los murmullos al oír tres repiques de tambor, luego sobrevino una verdadera tempestad de tambores cuando todos

Aunque algunos usan hoy en día el término Macumba con carácter despectivo y relacionado con la magia negra, en su origen es un culto religioso mezcla de ritos africanos Bantú con prácticas cristianas. Estas prácticas se conocen también como Umbanda, Quimbanda y Omoloko. Los términos más respetuosos para estas prácticas son el de Camdomblé y Batuque, ambos de origen Bantù.

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sonaban al unísono, sonido que se incrementaba por las paredes y techos de zinc en ese sitio cerrado. Los tambores no sólo se escuchaban sino que se sentían retumbar en nuestros propios pechos a un ritmo contagioso y muy bien acompasado. Abajo, en la arena, un celebrante comenzó a danzar e ingerir tragos de una botella de Cachaza, aguardiente blanco brasileño, luego una mujer gorda de mediana edad se unió a la danza en la arena y pronto se notó que todos ellos estaban en un estado similar a un trance hipnótico. Nosotros, en las gradas del público, también estábamos en un estado alterado o de euforia debido a la estimulación sónica del ritmo de los tambores, a punto casi de lanzarnos a la arena y participar en la danza. Ese mismo estado de euforia provocado por los tambores era el que se usaba en los antiguos combates donde además de los soldados había bandas de guerra o bandas marciales cuyo propósito era que los soldados olvidasen sus temores y se animaran a combatir. Luego de haber llegado a un clímax, cesó el ruido de los tambores y sobrevino un silencio sordo mientras nosotros continuábamos en parte aturdidos y en parte alterados mentalmente. En ese momento el celebrante, que permanecía en la arena, en un evidente estado alterado de trance o éxtasis, recibió unas personas, la primera con heridas o llagas en las piernas, la otra, con una cortadura que parecía de machete en los brazos, ambas personas fueron tratadas por el celebrante. A la persona que tenía la cortada en el brazo le cesó el sangramiento y la herida pareció cerrarse, aunque desde la distancia de las gradas no se podía apreciar en detalle. En cuanto a la persona de llagas en las piernas, éstas cambiaron a un color rosáceo y con una textura más uniforme y brillante, lo cual hace presuponer que también fueron sanadas. Yo no estaba allí para hacer una evaluación médica del asunto, fuimos por curiosidad solamente. Por lo que pudimos presenciar, no hubo afán de lucro ni espectáculo turístico, el sitio y las condiciones no estaban dadas para eso, fue más bien una iniciativa fuera de programa del guía turístico para ocupar parte de nuestro tiempo libre y ganarse unos cruceiros extras. Al final de la ceremonia los celebrantes pasaron una cesta de mimbre entre los asistentes, como lo hacen ustedes en las iglesias católicas, aunque nosotros éramos apenas sólo cuatro extranjeros y los demás eran

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parroquianos, pudimos observar que ellos daban contribuciones generosas, pero cuando la cesta pasó frente a nosotros, el guía no permitió que diéramos ningún dinero, sino que fue él mismo quien dio algo. Pienso que no quería que los turistas fueran a dañar a los celebrantes con sumas de dinero convirtiendo la ceremonia en un show, especialmente en esa época que la relación de cambio era sorprendentemente favorable para nosotros. Y si el objetivo hubiese sido el de montar un show turístico entonces el guía no solo habría llevado allí dos parejas sino un autobús completo lleno de turistas. Para aquella época yo no tenía ninguna idea de lo que son los estados alterados, alternos, de conciencia ni las capacidades o fuerzas que se adquieren en ese estado para efectuar curaciones o actos considerados como milagrosos. Una cosa sí me llamó la atención, y era que estos fenómenos seguramente tenían que haberse repetido en forma verídica y con cierta regularidad para que los adeptos se mantuviesen fieles a esa creencia y continuasen asistiendo con regularidad a sus actos, de lo contrario la misma comunidad los hubiese rechazado. Ello tiene cierta lógica elemental. También es cierto, por lo que pude oír en el sitio y averiguar después, que no todos los celebrantes son igualmente efectivos, pero cuando sí lo son, aumenta la cantidad de adeptos que conquistan y se incrementan las visitas a su centro de actividad. Estos celebrantes efectivos, adquieren fama y prestigio dentro de su comunidad donde se les respeta y aprecia”. Bernat oyó atentamente la narración y dijo: “No he tenido esa experiencia, pero se de muchos de mis colegas Jesuitas que estuvieron sirviendo en países asiáticos que han observado cosas similares. Yo solo te puedo comentar que son misteriosos los caminos del señor. Si partimos de que existe un Dios todopoderoso, este no se va a ocupar solamente de los cristianos, su misericordia debe abarcar toda la especie humana. A propósito, nuestro nuevo superior general estuvo sirviendo más de veinticinco años en China. El debe saber mucho de eso y a lo mejor también del Chi-Kung del que habla Adolfo”. Adolfo intervino: “Creo que estos fenómenos, para algunos milagrosos, son inherentes a la naturaleza humana, ya que observé algo similar en relación con un Pastor Pentecostal en Fort Valley (Georgia, USA) que era admirado, y muchas

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personas aun teniendo iglesias de la misma confesión más próximas a su casa, hacían el viaje hasta el otro sitio donde celebraba ese Pastor. Realmente había un ambiente especial y una atmósfera electrizante, quizá debido en parte a los cánticos que siempre producen un estado alterado de conciencia o de euforia. Les doy la razón a los fieles que hacían un largo recorrido para participar en la ceremonia, ya que disfrutaban de una experiencia singular, que no entro a juzgar, pero que el pastor atribuía a la bajada del espíritu santo, lo cual es parte central del dogma Pentecostal. También presencie algo similar a la experiencia de Jaime, aunque era un espectáculo de diversión. Eso fue en la isla de Trinidad donde fuimos a un club nocturno llamado en aquel entonces Pent House. Allí se presentó un grupo de cuatro personas con marcada ascendencia hindú, descendientes de la gran colonia establecida en esta isla cuando era una posesión Británica. El grupo presentó unos bailes tipo Tailandés con unas contorsiones de cuello verdaderamente increíbles, pero lo que más nos llamó la atención fue cuando tomaron de las mesas vasos y botellas que quebraron sobre una alfombra, la cual ya tenía acumulados bastantes restos de vidrios rotos y donde sobresalían los punzantes y afilados extremos en forma de lanzas, en esa ocasión yo estaba en una mesa muy próxima al escenario. El grupo, luego de unos ejercicios y movimientos de concentración mental se lanzaban y revolcaban sobre las puntas de vidrio sin sufrir el menor rasguño. Luego prendieron unos carbones que brillaban al rojo vivo, cuyo calor se sentía desde nuestra mesa, y caminaron sobre ellos sin sentir la mínima quemadura. Esto último, que para aquel entonces era algo sorprendente y fuera de lo común, ha pasado a formar parte de lo que aceptamos pero no entendemos, porque hoy en día se han formado clubes de Fire-Walkers, caminadores sobre fuego, en muchos países y hasta dan cursos para ello. Estos últimos hechos refuerzan el concepto de que no había truco alguno en aquellas presentaciones, y que la clave estaba en lo que el público denomina concentración mental por desconocimiento de lo que significa el acceder a un estado alterado o alterno de conciencia”. --“Estamos en una evolución que nos permite conocer otras características del ser humano” Decía Bernat. “Mis colegas de otras épocas anteriores hubiesen dicho que eso era algo diabólico, aunque siendo un espectáculo no tenía nada que ver ni

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con Dios ni con el señor aquel. Somos todavía muy ignorantes en muchos aspectos, aunque nosotros los Jesuitas somos los que tenemos la mente más abierta y tratamos de sacar del contexto puramente religioso algunas cosas que en el pasado siempre estuvieron ligadas a la religión. Eran épocas cuando las cosas eran blancas o negras y no se aceptaba nada intermedio. Lo que no se entendía o era divino o era diabólico.” -- “Sin duda que yo como médico con una formación científica tengo otro punto de vista, pero has visto que cuando nos sentamos a conversar nos damos cuenta que hay muchas cosas en las que estamos de acuerdo aunque le pongamos etiquetas distintas. Estamos de acuerdo incluso en aquello que ambos reconocemos como fuera de nuestro nivel de comprensión. Por fortuna yo he tenido muchas oportunidades de observar el incremento de las capacidades y resistencia física bajo estados alterados de conciencia o trance, especialmente en el ámbito de las artes marciales chinas y en experimentos con sustancias psicotrópicas. Pude presenciar muy de cerca un espectáculo del Circo Chino de Pekín y otro de los monjes del Templo Shaolin, donde los participantes, luego de un corto período de concentración, en el que deben haber accedido a un estado alterado de conciencia, efectuaron actos donde eran golpeados con el filo de un hacha o la punta de una lanza sin sufrir ningún daño. Tengo en mi poder un video aficionado tomado en una comunidad de practicantes de Chi-Kung en Malasia. Lo que allí se observa es impresionante y especialmente por el hecho de haber sido filmado sin propósitos comerciales ni truculencias. En una de las escenas se pone a hervir un caldero de aceite y para demostrar que ha alcanzado altas temperaturas toman un poco con un cucharón y lo vierten sobre una pequeña planta que es calcinada instantáneamente. Luego con el mismo cucharón toman otras porciones que vierten sobre los hombros de cuatro sujetos quienes, aparte de unas contorsiones de dolor reflejadas en sus rostros, no sufren quemadura alguna en su piel. En otras escenas unos practicantes se lanzan de un tercer piso, luego de atravesar una pared de vidrio, y caen sobre una superficie de concreto de donde se levantan sólo con pequeñas cortaduras. En otra escena se lanzan de vehículos corriendo a alta velocidad sin consecuencias. A unas mujeres les parten unas ramas de madera sobre la espalda, unos niños de

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aproximadamente siete u ocho años son golpeados en el pecho por adultos con el puño cerrado y finalmente otros sujetos son golpeados con el filo de un machete que previamente había cortado unos cocos. Como estamos acostumbrados a los efectos especiales de la industria cinematográfica, en principio no nos parece tan dramático, hemos visto en el cine cosas más fantásticas, pero si recapacitamos y nos damos cuenta que son hechos de la vida real, sin trucos ni efectos especiales entonces nos sorprende realmente. Todos esos procesos se logran bajo un estado alterado (alterno) de conciencia, donde el espíritu manipulando la energía del alma produce efectos en el cuerpo físico. Lo interesante es que están desvinculados de cualquier práctica religiosa o rituales de cualquier tipo. Por eso me gusta el Chi-Kung. No limitándome a terceras fuentes como el video mencionado. Yo mismo he tenido la oportunidad de presenciar actos que están reñidos con las leyes físicas conocidas por nosotros. En una ocasión, practicando en una clase junto a otras personas, efectuamos también cambios en objetos y sustancias que no se corresponden con los patrones conocidos del comportamiento de la materia. Por supuesto que cambios muy pequeños en el Ph o índice de acidez, ya que nuestro nivel no está para milagros mayores. Eso es en esencia, la manipulación de la energía para afectar la materia, me imagino que algo parecido hizo Jesús de Nazareth en las Bodas de Canaan cuando convirtió el agua en vino”. -- “Padre”...Le dijo Jaime al dirigirse al Jesuita, aunque con la sensación de que esa forma de llamarlo lo hacía sentir más viejo. “Creo que los templos, de cualquier denominación o religión se prestan para las experiencias místicas o para simples estados de euforia al acceder el participante a un estado alterado de conciencia. Contribuye a lograr este nivel de conciencia el ambiente circundante, los cantos o música y el uso de substancias psicotrópicas como el incienso. Tengo muchos años viajando a China por asuntos de negocios y en una ocasión visitamos un templo en el interior de un convento de monjas budistas en Nanjing, China. El templo se veía muy antiguo, sin restauraciones recientes y su madera estaba obscurecida por el paso del tiempo. Llegamos de madrugada y estaba tenuemente iluminado por muchas velas cuyas flamas titilaban produciendo sombras móviles en las paredes. Además, algunas velas estaban recubiertas de una pantalla de vidrio

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rojo. Fuimos colocados a un costado del templo, donde las señoritas Bin Xu y Huang Xiuhong, el maestro Wu Tien y el suscrito podíamos observar y participar en la ceremonia. Era pleno invierno y todas las monjas del convento cubiertas con gruesos abrigos y gorros de piel estaban ubicadas frente a nosotros y en el centro, sentada frente a un altar, estaba la monja superiora o abadesa, cuya edad era difícil de determinar, pero seguramente estaba sobre los 80 años o más. La ceremonia se inició con cantos en coro acompañados de un pequeño tambor que parecía indicar la cadencia del ritmo. Aunque no entendía el idioma, las voces femeninas de las monjas budistas daban un toque casi angelical a sus cantos. En determinados momentos teníamos que arrodillarnos y llevar la frente al suelo, movimiento que se dificultaba con el peso de los abrigos de invierno, los cuales no podíamos quitarnos porque el templo parecía un congelador. Afortunadamente teníamos unos cojines para arrodillarnos. A medida que la ceremonia continuaba, la cadencia y sonoridad del ritmo fue aumentando gradualmente. Entretanto yo observaba los rostros de las monjas que estaban frente a nosotros y parecían estar transfigurándose entrando en una especie de trance o éxtasis colectivo que incluso comenzaba a contagiarnos. Indudablemente que toda esta especie de puesta en escena y todo lo que nos rodeaba, contribuía a llevar nuestras mentes a un estado alterado. La penumbra, el resplandor de las velas, la arquitectura del templo, sus adornos y estatuas, la resonancia por la madera, los cantos, la cadencia del tambor… en fin todos los elementos necesarios para una experiencia mística que en el fondo disfrutamos mucho y sin duda desearíamos volver a repetir. La ceremonia concluía con una especie de procesión en fila india dentro del templo, donde las monjas colocadas una tras otra iban siguiendo a una líder alrededor del pequeño templo, dibujando a su paso algún símbolo o letra china en el piso. Por iniciativa del maestro, nuestro pequeño cuarteto se incorporó a la cola de la fila que parecía una serpiente y seguimos sus contorneos al ritmo alucinante de los cantos, a tal punto que yo tenía la sensación de estar flotando al final de esa cola. Algunos de sus contorneos hacían necesario que las personas en la fila se fuesen entrecruzando con otra parte de la línea, sin el menor tropiezo y manteniendo siempre las distancias y la forma del símbolo dibujado mentalmente en el piso. Luego

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de ciertas vueltas retornamos a nuestros puestos para concluir la ceremonia. Para mi sorpresa, unas monjas que estaban en la parte superior abrieron unas grandes puertas corredizas que estaban al frente del templo por donde comenzó a penetrar el sol que recién aparecía en el horizonte. Sólo faltaron unos acordes de alguna orquesta sinfónica que interpretase una marcha triunfal”. -- “¿Qué te puedo decir?” Acotó Bernat. “Creo que ellas estaban en comunión con Dios. Usando nuestra terminología. Dios no tiene color de piel, no es blanco, ni negro ni chino. Él existe, existió y existirá, independientemente de que las personas tomen conciencia de su relación con él. Nuestra religión es una de las pocas que acepta que las personas buenas entrarán al reino de los cielos aunque no sean creyentes. El ser una persona buena es una actitud ante la vida y punto. Igualmente la maldad no hace diferencias de culturas o religiones. Nosotros cuando atendemos a un enfermo o a un pobre no le preguntamos si es católico.” --“Cuando estuve en Turquía participando en un Jamboree de la organización Scout, también tuve la oportunidad de presenciar un estado peculiar de las personas que participaban en una ceremonia Sufí”. Comentaba Adolfo, “Allí ellos son conocidos como Derviches, una rama esotérica del Islam y durante la celebración entran en una especie de trance o estado alterado de conciencia mediante una danza que incluye múltiples y repetidos giros sobre si mismos, parecen unos trompos. Algo parecido hacían los primitivos aborígenes en las Américas, cuando bailaban alrededor de una hoguera”.

Danza realizada por los Derviches (Islam) .

--“Además como médico psiquiatra, les diré que muchos de los fenómenos

donde se observan estados y comportamientos diferentes por parte de las personas,

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son fenómenos medibles y cuantificables, no es una ilusión del observador ni una escenificación del sujeto. A estos fenómenos donde, mediante un período de concentración, se provoca el acceso a un estado alterado o alterno de conciencia se les conoce también con otros nombres, dependiendo de la cultura en la cual fueron observados y practicados, algunos que recuerdo son: Estados superiores de conciencia, Trances, Éxtasis, Samadhi, Satori, Fana, Nirodha, Contemplatio, Kavvanah y Hesykasm, entre otros, aunque debería haber tantas formas de llamarlos como idiomas existen en el mundo y entonces estaríamos hablando de más de dos mil términos similares. La clasificación y denominación de esos fenómenos como unos estados alterados de conciencia o en inglés Altered States of Consciousnes fue iniciada en 1970 por el Dr. Charles Tart, un psicólogo de la Universidad de California. El origen y motivación de su trabajo fueron los experimentos en boga en la década de los sesenta con drogas psicodélicas. Tart insistió en nuevos métodos para el estudio de estos fenómenos, ya que el observador tradicional y objetivo no tenía manera de ver lo que estaba ocurriendo dentro de la mente de un yogui. Para un observador externo era sólo un individuo en aparente estado comatoso. Tart propuso que era necesario desprenderse un poco de la objetividad y ser algo subjetivo para compartir las experiencias de esos estados de conciencia, ya que durante los mismos la realidad es relativa” --“Discúlpame que te interrumpa” dijo Jaime “Todo esto parece ser muy interesante, de aquí voy a salir graduado de para-psicólogo, puedo entender que durante ciertos estados de la mente, digamos especiales, se establece una relación más estrecha con el cuerpo y se pueden hacer cosas fuera de lo normal. Pero mi preocupación real es ¿qué tiene eso que ver sobre la forma de influir sobre nuestros semejantes? Recuerda Adolfo que yo tengo una pequeña experiencia personal sobre eso y nuestro amigo Gilberto tuvo una muy desagradable” --“Como tu médico y amigo te voy a contestar exactamente el por qué, aunque Bernat podría estar en desacuerdo con algunas cosas, ya que tocan puntos que tienen que ver, en general, con las creencias cristianas y en especial con las católicas. Como ya hemos hablado muchas veces, nosotros los humanos estamos

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sujetos a que nos pasen cosas buenas, otras no tan buenas y desgraciadamente algunas malas o muy malas. Las buenas no preocupan a nadie, pensamos ilusoriamente que todo debía ser así. Como decía mi amigo Konrad, no es raro que un perro muerda a una persona, lo sorprendente es cuando una persona muerda a un perro. Todas las preocupaciones de los seres humanos desde que se tienen recuentos históricos son especialmente las de evitar las cosas malas. En el plano material es posible evitar algunas cosas en forma preventiva y de no lograrlo tenemos que combatirlas. Las enfermedades, que es en lo que nos especializamos nosotros los médicos, son un claro ejemplo: tenemos la medicina preventiva que incluye los planes de salud pública y la medicina curativa que busca la sanación combatiendo el mal que aqueja al paciente. Combatir las cosas malas, materiales o espirituales es una lucha constante del ser humano desde que nace hasta que muere y posiblemente aún más allá. Lo que difieren son los métodos. Lo que para mí es una coraza protectora basada en ciertos procedimientos, para nuestro amigo Bernat sería el estar en un estado de gracia que nos de protección divina. Otros podrán llamarlo como quieran. Pero una cosa es segura, al igual que con las enfermedades, o las previenes o las curas porque de lo contrario acabarán contigo” --“Creo que los tres estamos totalmente de acuerdo en que los males se previenen o combaten, tu lo haces como médico, Bernat como cura y yo como simple mortal tendría que recurrir a un poderoso amuleto” --“Eso de los amuletos, es pura superstición y no sirven de nada” dijo Bernat. --“No, mi estimado amigo, eso es discutible”. Alegó Adolfo: “Primero que nada hay muchos tipos de amuletos y su valor reside solamente en la confianza que se le tenga. En Internet he podido observar ofertas de fábricas que producen medallas católicas con cruces y santos pero también fabrican estrellas de David para los judíos y un montón de amuletos, digamos paganos, pero para la fábrica parecen ser la misma cosa. Eso que muchos católicos llaman devoción a un santo, no es más que un nivel de confianza en alguien quien sería su protector especial y quien debería interceder por esa persona para concederle favores. La sensación de protección que percibe la persona que porta la medalla de un santo o virgen es muy similar a la de aquella que porta un amuleto pagano. Todo está en el nivel de

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confianza que se le tenga. Jaime eso responde parte de tu pregunta. Pero debemos estar claro que hay niveles de protección, a cada nivel corresponde una mayor protección. No es igual la protección que tú tengas cuando revisas un enchufe eléctrico en tu hogar que aquella que usa el obrero trabajando en una línea de alta tensión. Cuando te pones un sombrero o gorro para protegerte del sol, éste no te protege de una piedra que te caiga encima. Por ello los obreros en las construcciones usan cascos protectores que tampoco serían suficientes para un soldado que enfrenta balas y tiene que usar un casco de acero. Cuando en tu casa tomas vitaminas y minerales con las comidas estás haciendo medicina preventiva, estas reforzando tu cuerpo y tu sistema inmune. Pero si desafortunadamente, aunque estés muy bien de salud, te caes y rompes un hueso tienes que acudir al médico para que lo repare”. -- “Adolfo, tienes mucha razón en algunos aspectos, aunque eso de considerar nuestras medallas como amuleto no puedo aceptarlo tan fácilmente. A decir verdad no se en que momento comenzaron los cristianos a usar estas cosas, los primeros cristianos se identificaban con el símbolo de un pez y luego con una oveja. Pienso que debe haber sido cuando comenzaron las cruzadas que la cruz pasó a ser un símbolo de nuestra religión. Para esa época el cristianismo ya tenía más de mil años de existencia. Pero nosotros tenemos el concepto de la fe, que es básicamente una confianza ciega en algo que no comprendemos y siempre hemos dicho que la fe mueve montañas. En esto concordamos, si tienes fe o absoluta confianza en algo eso te ayudará enormemente. Posiblemente un cristiano con una gran fe en su medalla se equipare a una persona con mucha confianza en su amuleto. Ojo, pero si dices que yo lo dije, lo negaré de plano.” Todos rieron al unísono y Jaime intervino de nuevo: “Parece que estamos de acuerdo en los primeros niveles de protección, entiendo que todo depende de la auto-confianza que se tenga. Siguiendo el símil de Adolfo estaríamos todavía en la medicina preventiva. Para la curativa es que la cosa se pone más difícil. Incluso los médicos usan diferentes terapias y métodos para tratar los pacientes. Creo que la medicina tradicional china con hierbas y acupuntura, así como la Ayurvédica en la India tienen casi tantos éxitos como la medicina occidental y posiblemente sin tantos

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efectos colaterales dañinos, de no ser así China no tendría más de mil trescientos millones de habitantes y la India más de mil millones. Una mala medicina hubiese exterminado esas poblaciones.” --“Si crees que te voy a rebatir sobre la efectividad de mis colegas en China o la India te diré que concuerdo contigo, de hecho la tradicional acupuntura china se está aplicando con éxito y ha sido aceptada en occidente. Hay también muchas plantas de esas culturas que se han incorporado a la farmacopea occidental. Pero todavía no he respondido la segunda parte de tu pregunta, digamos que aquella equivalente a la medicina curativa. Sin duda existen niveles donde hay que ser agresivo. Si un paciente tiene una fuerte infección hay que atacarla con antibióticos para erradicarla lo más pronto posible. No quiere decir que los antibióticos no puedan tener efectos colaterales, pero hay que escoger el menor de los males. Sin duda que la parte curativa de los maleficios, entendiendo por eso las cosas que nos salen mal sin razón justificada, está a otro nivel. Bernat posiblemente te diga que con fe y oración se resolverá el problema, yo digo que es con la camisa protectora. Esto no se opone a las oraciones, pero estas últimas solo serían equiparables cuando pasen de ser la repetición monótona de formulas aprendidas llegando a un nivel de compenetración absoluta, es decir una oración silente sin palabras”. --“¿Quieres decir que esas oraciones serían algo casi similar a los estados especiales o alterados de conciencia sobre los cuales has estado hablando?” --“Sin duda, muchas oraciones profundas en estado de éxtasis o trance trabajan a un nivel donde la intencionalidad se potencia. Esto es valido para el enemigo, los malvados que nos acechan logran entrar a un estado alterado de conciencia mediante ciertos rituales paganos potenciando sus malvados deseos a niveles superiores. No es igual una bala de pistola que una de cañón. Por eso insisto y me extiendo tanto sobre los estados alterados, los cuales han sido sometidos a intensas investigaciones en laboratorios por todo el mundo”. --“Bueno, aclarada una vez más la importancia que tiene el conocimiento de estos estados especiales de la conciencia puedes explicarnos un poco mas al respecto”.

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--“Lo interesante de estos estados especiales de conciencia es que aparte de permitirnos acceder a un nivel donde las potencialidades se incrementan para combatir o prevenir el mal, recibimos uno o varios beneficios colaterales de su práctica. Esto es similar a un paciente que luego de una intervención quirúrgica se somete a una terapia de rehabilitación. En principio el paciente logra recuperar las habilidades o destrezas físicas y musculares para retornar a su condición inicial de salud antes del problema y la operación. Pero a la vez el paciente recibe otros beneficios colaterales como es la mejoría de su sistema cardiovascular que mejora con los ejercicios físicos y una mejoría en su condición física general. Las prácticas regulares de acceso a un estado alterado de conciencia permiten como efecto colateral el desarrollo de ciertas facultadas innatas en el ser humano pero que no usamos o explotamos como podríamos o deberíamos hacerlo. Me refiero a las facultades conocidas como para-normales, aunque para mí son muy normales pero poco o mal usadas. Me refiero a la telepatía, la clarividencia, la clariaudiencia, telekinesia, visión remota y otras más. Con el perdón de mi amigo Bernat, la iglesia ha considerado como milagrosas ciertas facultades que son innatas en el ser humano. Es interesante observar que esas facultades milagrosas de nuestros santos católicos se observan igualmente en monjes budistas, taoístas, sintoístas, rabinos hasídicos y hasta en curanderos”. Bernat se quedó viendo a Adolfo con una mirada penetrante y una semisonrisa en los labios, parecía decirle con su mirada “Adolfo... ¡otra vez con lo mismo!”. Ya este había sido un tema reiterado de conversación varias veces y cada uno había podido asimilar conocimientos del otro y sacar sus propias conclusiones. El Jesuita en una ocasión le había dado la razón a Adolfo pero aducía que el pueblo en general, con cierto nivel de ignorancia no estaría capacitado para entender algunas cosas y que era mejor dejar que poco a poco fueran evolucionando. Bernat era graduado en Educación con especialización en psicología educativa y por consiguiente sabía mucho de psicología y entendía muchos puntos de vista. Pero él al igual que Galileo y Copérnico solo podría hablar en nombre propio y personal pero no en nombre de la religión o iglesia a la que pertenecía.

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Adolfo continuó explicando “El estado alterado de conciencia, para un individuo dado, es uno en el cual claramente él siente un cambio cualitativo en su patrón de funcionamiento mental, es decir, él no sólo siente un cambio cuantitativo en el cual esté más o menos alerta, tenga más o menos imaginación visual, más aguda, más borrosa, etc., sino que también alguna calidad o calidades de sus procesos mentales son diferentes. Las funciones mentales operan como no lo hacen normalmente, las cualidades perceptivas parecen no tener contraparte normal, etc. Muchas experiencias son descritas como Místicas, al producir Estados Alterados de Conciencia con alucinaciones36 cuando los sujetos son sometidos a drogas psicodélicas como el LSD y DMT o sustancias como los hongos alucinógenos 37 usados en México y Guatemala y conocidos por los antiguos Aztecas como “Teonanacatl” o Carne de los dioses38 , también con el uso de la planta de Ayahuasca en Perú y el cactus Peyotl 39, de donde se aísla la mezcalina. Todas esas experiencias inducidas químicamente coincidían en sus descripciones y patrón con aquellas percibidas por personas con mal de Parkinson, paros cardíacos, infecciones del sistema nervioso central y otros desórdenes neurológicos. Estos patrones también se presentan en sueños o en personas con ataques severos de migraña. Estos estados alterados, alternos o especiales pueden compararse con los estados de ensueño, es decir, aquel período muy breve que es el umbral entre el sueño y el estar despierto, bien sea cuando nos acostamos y nos estamos quedando dormidos o cuando estamos a punto de despertarnos en las mañanas. Una característica primordial de esos estados alterados de conciencia es que se manifiesta como una combinación que afecta simultáneamente tanto la mente como el cuerpo”. --“Adolfo esto parece una clase de medicina, he debido grabarla, pero si afirmamos que existe un estado alterado o alterno de conciencia, tendríamos que
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término usado por primera vez por el psiquiatra francés Jean-Etienne Esquirol en 1837 para definir los efectos de enfermedades mentales 37 (Psilocybes Zapotecum o Caerulescens) 38 Existen muchas otras especies pertenecientes a la familia de los Psilocybes en otras partes del mundo, especialmente en Australia y Nueva Zelanda, con las mismas propiedades psicodélicas. 39 (Lophophora Williamsii)

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definir primero qué es lo que entendemos por un estado normal que no esté alterado”. -- “Esta definición la podemos hacer por oposición o contraste, ya que la mayoría de nosotros, en nuestras actividades cotidianas nos comportamos de una manera específica, así que podemos percibir cuando actuamos o sentimos algo diferente o cuando son otros los que lo hacen. Un ejemplo podría ser cuando nos sentimos mareados por bebidas alcohólicas o vemos a un borracho, o alguien que no coordina sus palabras ni su caminar, dándonos cuenta de que eso no es lo normal ni cotidiano. Un estado anormal podría ser transitorio o permanente. Un demente está en un estado alterado de su conciencia que posiblemente no tenga recuperación, luego sería permanente. Una persona que estaba embriagada retorna a comportarse, hablar y caminar como lo ha hecho siempre; una persona que estaba hipnotizada o en trance retorna también a su estado normal, siendo estos últimos casos transitorios o pasajeros. Para nuestros ancestros había solo dos estados normales, el estar despierto y el estar dormido. Así que cualquier otro estado sería algo anormal, especialmente si incluían disfunciones motoras o del lenguaje, lo que abarcaba todas las enfermedades físicas y mentales, además de los cambios ocasionados por alcohol, drogas alucinógenas etc. Los humanos han podido evolucionar hasta el día de hoy gracias a su capacidad de observación. Los hombres primitivos pudieron presenciar la escena de una persona rescatando a su familia después de un terremoto, en la cual se producían espontáneamente fenómenos difíciles de entender y explicar como el hecho de que la persona hubiese levantado pesos mucho más allá de sus capacidades normales. En estos casos, al no ser algo normal lo atribuyeron a espíritus o dioses. Sin duda que esas personas se encontraban en un estado alterado, bien sea por el miedo a la propia muerte o a la de sus familiares. A través del tiempo acumulando informaciones, observando fenómenos difíciles de explicar y finalmente ejecutando por sí mismo algunas actividades que se salían de los patrones normales, el hombre llegó a la conclusión de que había “una forma de hacerlo” y que esta forma de hacerlo al repetirse daba los mismos resultados. También se llegó a la conclusión de que la forma de hacerlo requería un estado especial de la mente, estado que se lograba mediante rituales o

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ceremonias y en algunos casos por la ingestión de algunas sustancias. Eso era lo que nosotros ahora conocemos como un estado alterado o alterno de conciencia “. -- “Entiendo que casi en una forma intuitiva nos damos cuenta de que algo es normal o anormal. Eres candidato al premio Nobel en Medicina por ese descubrimiento” Todos rieron y Bernat aprovechó la oportunidad de pedir unos cafecitos para relajarse un poco. Estos vinieron acompañados de unos pequeños pastelitos lo cual hacía mas agradable la tertulia. --“Ya nos has explicado con lujo de detalle en que consisten esos estados especiales o alterados de la conciencia. Pero para nosotros poderlos usar debemos saber como provocarlos”. --“En estudios modernos se llegó a la conclusión de que los estados alterados o Alternos de Conciencia pueden tener tres tipos de origen, el primero es espontáneo, no voluntario, ni inducido y puede ser activado o disparado por varias razones, el segundo es inducido, pero no voluntario ni provocado, sino consecuencia de enfermedades o factores ambientales; el tercer tipo es aquel provocado e inducido expresamente por medio de procedimientos o rituales de diversa índole. Dentro de aquellos del primer tipo o espontáneos podemos citar en primer lugar las visiones o sueños proféticos o premonitorios, aquí el amigo Bernat podrá corroborar que todos los profetas bíblicos recibieron información sin proponerse a ello, fue siempre algo inesperado. También se incluyen los sueños despiertos o lúcidos, las experiencias durante el sueño conocidas como viajes astrales, las parálisis en el sueño que se producen al despertar una persona y ésta se encuentra incapacitada para moverse aunque está consciente, el sonambulismo, los efectos hipnóticos producidos al viajar por ciertas carreteras muy rectas, etc. Hay también estados alterados de tipo espontáneo pero asociados a una cultura específica, como por ejemplo uno conocido como “Pibloktoq”, que se presenta a menudo entre mujeres esquimales, las cuales durante esos eventos se desgarran y quitan los vestidos lanzándose al agua casi congelada donde pueden permanecer nadando

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durante mucho tiempo sin sufrir ni sentir nada. A veces se arrastran desnudas como perros, ladrando y revolcándose en la nieve sin sentir tampoco el frío glacial. El segundo grupo de estados alterados son los inducidos externamente, pero no de manera intencional, dentro de los cuales en primer lugar se mencionan aquellos provocados por enfermedades físicas tales como la histeria, amnesia, algunas formas de sonambulismo, disociación de la personalidad, etc. También hay estados inducidos por efectos ambientales, como la privación severa de alimento, el encerramiento o confinamiento prolongado, privación sensorial, química corporal, electricidad corporal, fatiga o estar exhausto, heridas o dolores, peligro inminente de muerte, etc. Y modernamente se ha demostrado científicamente que la exposición a sonidos en el rango de los infra-sonidos, es decir frecuencias extremadamente bajas no audibles por el ser humano, producen estados alterados muy fuertes que generalmente se vinculan a los fenómenos de las así llamadas casas embrujadas o apariciones de fantasmas y alucinaciones en general. Finalmente, tenemos los del tercer tipo, es decir aquellos inducidos en forma voluntaria, bien sea mediante determinados procedimientos y rituales o con fines experimentales en laboratorios de reconocidas instituciones de investigación internacional. Entre los procedimientos experimentales se cuentan procesos inducidos por luces o estimulación fótica, por sonidos de diferente tipo o estimulación sónica, por procedimientos de retro-alimentación o feed-back e incluso por el uso de sustancias alucinógenas, psicotrópicas o psicodélicas. Durante esos estados alterados de conciencia podemos tener acceso a un mundo desconocido, podemos potenciar nuestras capacidades cognoscitivas, intuitivas, para-psíquicas; podemos transmitir y recibir mensajes telepáticos, captar el pensamiento de otros y potenciar nuestras capacidades físicas a niveles insospechados de súper-fuerza o súper- resistencia. En este estado se traspasa el umbral que separa el consciente del inconsciente, sea este último individual o colectivo. Es en este estado cuando la intencionalidad se potencia a límites insospechados, para producir sorprendentes y milagrosos efectos. Para pasar de un estado normal a uno alterado de nuestra conciencia en forma voluntaria, no espontánea, requerimos un método o procedimiento que se

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considera “especializado”, ya que solo sirve para ese propósito. Son muchas las actividades humanas que requieren de un procedimiento especializado, hasta para cocinar un plato requerimos “la receta” o que alguien nos muestre como hacerlo”. --“Ahora estamos llegando a donde yo quería” dijo Jaime. --“Los métodos y procedimientos para acceder a los estados alterados de conciencia son tan variados como las culturas existentes, pero el resultado final es siempre el mismo. Como decía el antiguo dicho: “Todos los caminos conducen a Roma”. Para lograrlo, puede ser tan efectivo el sonido retumbante de unos tambores de Macumba en Brasil, una danza de los Derviches Turcos así como el silencio absoluto en un proceso de meditación Trascendental®, Yoga o Zen-Budista. Todos los métodos persiguen el mismo propósito y sus variantes están en el tipo de ritual o secuencia de acciones.” --“Eso no me aclara nada” --“Prepárate, porque a continuación te voy a dar una clase magistral. Considerando que -cada quesero alaba su queso- todas aquellas personas que de una u otra manera estén involucrados en estos procedimientos dirán que su método es único y el mejor. Muchas veces no hacen absolutamente ninguna referencia a que existen otros métodos, la competencia, porque ello le restaría valor al propio. El deseo de control y dominación a sus semejantes por parte de muchas personas hacen que le den más valor a los rituales que al objetivo mismo. No puede ser más importante el camino que el sitio a donde queremos llegar, especialmente si todos esos caminos nos conducen al mismo sitio. Si nos imaginamos que existen varias rutas para llegar a una hermosa playa, pero en cada camino existe un peaje o alcabala, las personas que las controlan desearán que sea usado su camino y no otro a fin de cobrar el peaje y para lograrlo usarán muchos argumentos publicitarios. En este tipo de promoción se usa el objetivo como excusa para vender el medio de alcanzarlo. Sin duda que es mejor ir en un auto veloz por una autopista que ir a lomo de mula por un camino de tierra. Pero en esta comparación, lo gracioso es que todos los diferentes caminos usan como su principal argumento de promoción la belleza del sitio adónde conduce esa ruta. Nosotros vemos algo similar cada día en los avisos de prensa que promocionan los sitios turísticos. Hay muchas líneas aéreas o modos

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de llegar allí, pero raramente la publicidad menciona alguna ventaja del modo de llegar restringiéndose solo a las bellezas y ventajas del sitio a visitar. De hecho, muchas promociones son engañosas dejando a veces los pasajeros varados en un aeropuerto o prestándoles un pésimo servicio. Quizá el sitio pueda compensar los esfuerzos para llegar allí, por eso una vez que se ha llegado al destino se olvida el camino que quedó atrás. Aquí se aplica el dicho de “valió la pena”. Lo interesante es que cuando varios visitantes hablan entre sí, se dan cuenta de que llegaron todos ellos allí por diferentes vías y si son suficientemente inteligentes harán un análisis y determinarán cual es la mejor forma de llegar en caso de volver allí otra vez, o para recomendarlo a familiares y amigos. Cuando se vende un producto como único o exclusivo, tratando de ocultar que existen otros similares, la persona no estará en capacidad de hacer ningún análisis o escogencia. Muchos de los métodos o procedimientos de acceder a un estado alterado de conciencia se ofrecen dentro de un contexto dogmático, religioso o excluyente. Por esa razón muchas personas confunden el camino con el destino, especialmente si hay intereses que así lo hagan creer. En el pasado, en comunidades y sociedades aisladas física y culturalmente de su entorno, la gente tomaba como cierto y como bueno el método usado allí para acceder al estado alterado de conciencia y ese conocimiento se transmitía de generación en generación. Esa presión del entorno hacía que la gente se apegara a los rituales, manejados por un reducido o exclusivo grupo de adeptos, quienes lograban en esa forma tener poder y control sobre los demás. La globalización cultural nos ha dado como resultado el conocimiento de que muchos métodos diferentes en culturas ajenas conducen al mismo resultado y al escoger entre estos los mejores procedimientos son aquellos que se han despojado de rituales asociados, bien sea música, danzas, incienso, bebidas, ungüentos, u otros, tal como el Chi-Kung o la Raja Yoga. No hay variantes en los resultados y sus aplicaciones, bien sean aquellos logrados por los Maestros de Chi-Kung en China o los obtenidos por parte de los Yoghis en la India, y en general, por aquellas culturas que hacen o han hecho uso del manejo de la energía vital en forma intuitiva llámense Chamanes, Brujos, Iluminados, Sufíes, Derviches, etc.

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Hacer una lista de todas aquellas cosas que puedan producir un estado alterado [alterno] de conciencia es casi imposible. Según el Antropólogo Rob Shultheiss
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hechos absurdos como por ejemplo “fumarse tres pipas de tabaco

fuerte después de dos días de ayuno” o ”pedalear en una bicicleta de ejercicios en un cuarto oscuro durante 7 horas” o ”quedarse contemplando el patrón de señal que ponen las televisoras al salir del aire (similar a un Mandala) durante toda la madrugada”, son todas acciones, así como muchas otras que podrían inducir el estado alterado. Pero básicamente, todos los procedimientos para entrar a un estado alterado parten de un alto estado de concentración desligándose del ambiente externo. Estos altos niveles de concentración están magistralmente descritos en el sistema del Raja Yoga y los Yoga-Sutras de Patanjali, como te lo explicaré a continuación . Existe un primer nivel que se inicia con una simple “atención dispersa” tal

como la que prestamos cuando vamos caminando por una calle donde vemos simultáneamente edificios, vehículos y transeúntes. En este comienzo de atención dispersa, nuestra mente está compartida entre el seguimiento de nuestra ruta y un segundo plano del ambiente a nuestro rededor. Es decir “nos percatamos” en forma general (visión de 180 grados) de que hay vehículos y personas que se mueven dentro de nuestro perímetro. Pero cuando algo ha ingresado a nuestro campo visual que “nos llama la atención” bien sea una persona conocida o una ambulancia sonando su sirena, entonces nuestra visión se “focaliza” durante un tiempo muy breve y en ese momento determinamos superficialmente qué cosa es. Esta atención, casi subconsciente, es básicamente un primer mecanismo de defensa, que aún persiste en el hombre moderno, porque el ser humano en condiciones primitivas no sabía si el objeto o persona que se le acercaba representaba algún riesgo. Una vez que nuestro cerebro discrimina qué tipo de objeto o persona está dentro de nuestro campo visual, es decir, próximo a nosotros, generalmente retorna rápida y tranquilamente a su rutina, excepto en el caso que la persona u objeto tenga algo peculiar, entonces la atención es retenida por el objeto o persona y reemplaza o

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Secrets of the Inner-mind (a journey through the mind & Body) Chap. 3 pp 74 Altered States. Time-Life books. Richmond Va. USA.

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sustituye a la atención prestada a lo anterior. Nuestra atención ahora sí está concentrada en la persona u objeto y lo que nos rodea ya no tiene importancia. Por eso decimos que hubo algo que “nos llamó la atención”. Al pasar a esta “atención focalizada” se accede el segundo nivel. Este segundo nivel de atención sería también equivalente a cuando observamos detenidamente un cuadro en un museo, o cuando un botánico toma una planta para identificarla, en estos casos el ambiente que nos rodea pasa a un segundo plano y nuestra mente escudriña observando detenidamente cada detalle del cuadro o planta. Es una focalización con mayor atención. El tercer nivel es el más profundo y conlleva una “abstracción” de lo que nos rodea, ese nivel es de concentración total en lo que se hace y que nos da la percepción de que el tiempo se esfuma y transcurre sin darnos cuenta. Cuando, por ejemplo, un pintor está inspirado pintando un cuadro o un músico está componiendo una melodía, ellos se encuentran en ese nivel. Esto no sólo les ocurre a los artistas, quienes en la antigüedad decían estar inspirados por una Musa41, sino que a los seres comunes y corrientes les ocurre lo mismo cuando se concentran mucho en su trabajo; tal como un ingeniero desarrollando un plano, un investigador buscando algo bajo el microscopio o un contable resolviendo un problema de cuadrar un balance. Ahora existe toda una literatura y casi una ciencia al respecto y el fenómeno de alta concentración se le denomina “flowing” (algo que fluye) y se ha comprobado que el rendimiento intelectual, deportivo, artístico se súper-potencia en este estado, el cual conlleva aspectos fisiológicos, tales como una variación en el consumo de oxígeno, ritmo de palpitaciones cardíacas, metabolismo alterado, descenso de los niveles sensoriales de la piel etc. Estos mismos tres niveles del pensamiento ordinario tienen una gradación y equivalente en el pensamiento abstracto meditativo (o contemplativo). Si nos sentamos en una silla en posición de reposo, en un sitio tranquilo y quizá con luces muy tenues o ausencia total de ella podemos concentrar nuestros pensamientos en forma abstracta sobre algún objeto o persona. De hecho, cuando estamos
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(lat. musa) Cada una de las nueve diosas de la Fábula que presidían las diversas artes liberales y las ciencias. Clío (Historia), Talía (Comedia), Melpomene (Tragedia), Terpsícore (Danza), Erato (Elegía), Polímnia (Poesía lírica), Urania (Astronomía), Calíope (Elocuencia)

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enamorados o tenemos un problema serio, nuestros pensamientos fácilmente se concentran sobre la persona u objeto. Al primer nivel focalizamos nuestros pensamientos sobre el objeto o persona y este nivel lo denominan “Dháraná” en los Yoga-Sutras. En el segundo nivel nuestra atención focalizada se concentra aún más sobre el objeto o persona y todo lo demás que nos rodea parece desaparecer de nuestra mente, este nivel se denomina “Dhyana” en los Yoga-Sutras. El tercer nivel de concentración es el más difícil de lograr y es prácticamente una fusión entre el observador y el objeto observado, es la abstracción total que se denomina “Samadhi” en los Yoga-Sutras. Este último nivel tiene a su vez unas gradaciones conocidas como asamprañata Samadhi, samprañata Samadhi etc. pero lo importante es que sólo en ese nivel de abstracción total o Samadhi es cuando estaríamos en capacidad de potenciar al máximo nuestra “intencionalidad” o incrementar nuestros poderes físicos y también de captar, circular y emitir la energía Chi. …¡pero llegar a esos niveles no es tan sencillo! Existe otro nivel que sobrepasa a los tres anteriores y entra en el terreno de la espiritualidad, en el sentido de un mejor contacto con el elemento de control. Este nivel se conoce en los Yoga-Sutras como el Samiama. En este estado se funden totalmente el observador con la cosa observada en un todo único sin distinción entre ambos”. A continuación Adolfo procedió a dibujar un pequeño esquema sobre una de las servilletas de papel que estaban en la mesa.

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Atención dispersa Primer Nivel

Atención Focalizada Segundo Nivel

Atención Concentrada Tercer Nivel

ABSTRACCIÓN TOTAL

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--“Los estados alterados o alternos de conciencia son un fenómeno universal. Hablar de ellos no es vinculante con las culturas de la India o China, ya que éstos han sido sistemáticamente descritos en muchas culturas y esta información se ha transmitido hasta nuestros días, recibiendo naturalmente diferentes nombres y atribuyéndole su aparición a ciertos rituales o ceremonias. En nuestra cultura occidental las versiones más conocidas son las de éxtasis o trance. El término Éxtasis proviene del griego “ektasis” que significa “estar fuera” y se refiere a una sensación de la persona que se siente transportada fuera de su forma rutinaria de actuar, sentir y percibir. El término Trance se deriva del verbo latino “transire” que significa “cruzar” o “pasar a”. Tradicionalmente se pensó que los estados de trance eran aquellos en los cuales el espíritu pasaba momentáneamente al “más allá”. En la Meditación Trascendental® TM del Maharishi Maheshi Yoghi se aplica un concepto similar en el sentido de que al pasar al estado alterado de conciencia se “trasciende”. En la literatura moderna, el trance tiene una variedad de significados que lo han convertido en una especie de término genérico que abarca todos los estados alterados de conciencia. Otro término para el mismo fenómeno es el de Satori, que proviene del verbo Japonés “satoru” que significa “saber” y es una importante experiencia en el Budismo Zen. El término Samadhi, es de origen Sánscrito y corresponde también a un estado alterado o alterno, aunque su definición no es tan sencilla porque tiene muchos grados de intensidad y características. El término Nirodha, también del Sánscrito se usa como “cesación” o “destrucción” y al cual pueden tener acceso aquellos que han dominado los procedimientos de meditación budista. Es la meta más alta en una secuencia de estados de concentración mental conocidos como Jhanas”. --“Discúlpame Adolfo, nosotros en el seminario estudiamos algo sobre esos estados, en la vieja liturgia se menciona el término Contemplatio, que pudiese traducirse por “contemplación” viene del Latín, y fue utilizado en los albores de la Cristiandad como sinónimo de lo que hoy en día conocemos como meditación. Para aquellos momentos del comienzo de la tradición monástica, los monjes se sometían

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a cuatro niveles de disciplina religiosa en el momento que la oración se inscribía dentro del proceso de lectio divina, esos niveles eran la lectio, meditatio, oratio y contemplatio. La lectio consistía en la lectura de las sagradas escrituras, la meditatio, o ruminatio era la reflexión que sigue a la lectura. En aquel entonces el término “meditación” sólo tenía el significado de la reflexión y análisis exhaustivo del tema extrayéndole varios significados: literal, alegórico, moral y escatológico. La oratio era la plegaria u oración profunda y finalmente la contemplatio era el momento en que habiendo superado la palabra y el pensamiento común se entraba en ese “estado alterado” que permitía la comunicación con lo divino. San Buenaventura, quien vivió por allá en el siglo once indicaba tres grados en el proceso contemplativo, en el primero se supera el mundo sensible, en el segundo las cosas inteligibles y en el tercero se entra en una “nube”. -- “Gracias por la aclaratoria y por los términos en Latín. Voy a tomar nota de ello para una charla que estoy preparando sobre los estados alterados de conciencia. Ahora me hace falta un rabino hasídico para que me dé una explicación más completa del término que ellos usan que creo que es Kavvanah y que describe el estado alterado en la Cábala que es la obra maestra del misticismo hebraico. Uno de los métodos de concentración para entrar en el Estado Alterado de Conciencia de la Kavvanah se lograba mediante la repetición de unas letras del alfabeto que suenan como Yud Heh Vav [‫ ]והי‬en forma de un mantra. Y sólo durante los estados de pura conciencia “Chakmah” es que se producen las profecías42 Sefiroth. El estado de meditación es denominado “Muraquiba” por los Sufíes que son mayormente una rama esotérica del Islam Ellos usan el término Fana para definir el estado donde se pierde la propia identidad y su traducción del árabe sería la “aniquilación” o “cesación” --“Adolfo ¿tu sabias que hubo también Sufís cristianos? Los llamaban masihii-batini, es decir cristiano esotérico. Además voy a contribuir a tu cultura general como sacerdote y amigo diciéndote que en la antigua Iglesia Cristiana Ortodoxa se usaba el término Hesykasm para referirse a un estado especial de la mente que se lograba por la constante repetición en forma de mantra de la expresión “Kyrie
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Op.cit. Capítulo dos, pp 97

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eleison” que es la forma abreviada en griego de “Dios ten piedad de nosotros”. En griego Hesychia quiere decir “silencio interior”-Debes haber oído esa expresión durante las misas en Latín”. --“¡Que interesante! Por eso se dice que cuatro ojos ven más que dos. Me imagino que Uds. en los seminarios estudian lo propio y lo que concierne a la competencia, es decir las otras religiones” --“Sí, estudiamos mucho la teología comparada y aprendemos de otras fuentes, pero yo no las consideraría como competencia como tú la llamas. No estamos vendiendo un producto”. --“Bueno te diré que una vez un Rabino en Miami me dijo que siendo las principales religiones del mundo monoteístas, todas estaban vendiendo el mismo producto con diferentes empaques. Pero volviendo al tema, una vez que se logra ese estado alterado de conciencia, donde se potencia nuestra intencionalidad es cuando se puede afectar la materia. No podríamos decir que ese estado alterno en sí mismo sea ni bueno ni malo, lo que puede son producir efectos que para unos serán buenos y para otros malos. Es malo para un conejo ser devorado por un tigre, pero para el felino es bueno haberse alimentado. El bien y el mal son dos caras de la misma moneda”. Ahora intervino Jaime quien había guardado silencio durante la larga exposición de Adolfo y las discrepancias con Barnat. “Creo que me queda claro lo de los estados alterados, ahora mismo voy a comenzar a practicarlos” --“Un momento, es cierto que se requiere práctica y entrenamiento para lograr acceder al Estado Alterado de Conciencia, mantenernos en él y utilizar nuestra intencionalidad en ese nivel. Pero olvídate de convertirte en auto-didacta y creer que leyendo algunos libros entrarás en el selecto club de aquellos que tienen esas capacidades. Primero tienes que escoger uno de los tantos métodos disponibles y por favor trata de no mezclarlos, con uno solo es suficiente. Pero es necesario que cuentes con un experimentado instructor. Es riesgoso entrar en los campos superiores de la mente sin los procedimientos adecuados porque se pueden causar daños irreversibles al instrumento transductor que es el cerebro. Los manicomios han recibido una gran cantidad de personas que se pusieron a jugar con algo muy

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poderoso que no dominaban. Uno de los riesgos es que el sistema nervioso no se adapte a funcionar en dos estados diferentes al mismo tiempo. Es conveniente recordarles que nuestro sistema humano tiene una gran parte que funciona automáticamente sin la intervención de nuestra voluntad. Nuestra comida es digerida, nuestra sangre circula, nuestros pulmones respiran, nuestro hígado, riñones y otras glándulas hacen sus labores todos ellos sin que nos demos cuenta consciente. Parte de esas operaciones automáticas se controlan desde el sistema para-simpático. Cuando tratamos de intervenir en las funciones automáticas, tal como controlar nuestra respiración, ritmo cardíaco etc. creamos disfunciones orgánicas. Lo mismo ocurre con los procesos cerebrales cuando tratamos de cambiarlos y ese es el gran riesgo en jugar con las cosas de la mente sin estar preparados para ello. Hacerlo sin una guía adecuada es como caminar por el filo de una navaja. Los procesos llamados de visualización, en los cuales se impone una imagen combinada con un deseo, bueno o malo, alteran sensiblemente los procesos cerebrales y puede llegar un momento en el cual no se diferencie la realidad de la fantasía y las personas toquen la puerta de entrada de los manicomios. Algo parecido ocurre a los que practican los llamados sueños lúcidos en los cuales la persona interactúa dentro de sus mismos sueños a tal punto que algunas personas que lo practican no saben si están dormidos o despiertos. El sistema y procesos cerebrales son una parte muy frágil de nuestro organismo y nos falta mucho por conocer sobre los mismos. Muchas investigaciones recientes echan por tierra conceptos preconcebidos del pasado y en otros casos refuerzan los antiguos conocimientos de las religiones primitivas los cuales habían sido considerados como supersticiones. Otro riesgo adicional, para aquellos que incursionan en estos campos, es que como consecuencia de los estados alterados, ciertas capacidades, agrupadas

científicamente bajo el rubro de para-normales, se potencian a niveles extremos. Los eventos para-normales son aquellos que violan las fronteras del tiempo y el espacio, o el principio de causa-efecto, tal como los hemos entendido nosotros hasta ahora. En los Upanishads estos poderes se mencionan como “devas” aunque ese término también se aplica a la divinidad. En los Yoga-Sutras y otros escritos de la India se les

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conoce también como “Shidis”. Entre ellos encontramos la telepatía, la clarividencia, la clariaudiencia, la visión remota, la pre-cognición y la tele-kinesia. La persona no preparada ni guiada convenientemente por un instructor, al experimentar esos poderes, tendría la tendencia a la “infatuación” que es la satisfacción excesiva y ridícula que se tiene de sí mismo por lo cual se vuelven pedantes, engreídos o envanecidos al creerse unos súper-hombres o súper-mujeres muy por encima del resto de los mortales. Se hacen llamar “maestros” o “gurúes” y pretenden ejercer algún poder o control sobre los que les rodean. A la larga eso les produce desequilibrios mentales y frustración cuando ven desaparecer sus poderes o se percatan de la limitación de los mismos en función de los objetivos y aplicaciones. Muchas religiones y sectas han tenido su progreso haciendo creer a sus adeptos que “solamente dentro de su religión” se pueden lograr ciertas experiencias místicas. Eso es lo que se conoce como la parte “esotérica” de todas las religiones”. Bernat se quedó mirando fijamente a Adolfo pareciendo decirle, “ya llegaste muy lejos el día de hoy. Mejor dejémoslo para otra ocasión”. En vista de que ya había transcurrido cierto tiempo y todos tenían compromisos que cumplir se despidieron amablemente y quedaron en platicar alguna vez más sobre el tema. Al llegar a su casa, Jaime llamó por teléfono a Adolfo para agradecerle por el encuentro y la interesante conversación. Aprovechó para preguntarle si se podía sacar una conclusión sobre lo tratado. --“Soy yo quien te debería hacer esa pregunta a ti. Pero te diré lo siguiente: Primero que nada, cada día que pasa aprendemos cosas nuevas que nos pueden ayudar en la medida que sepamos apreciarlas y nos quitemos la venda de los ojos que muchos llaman fanatismo. Comprendiendo y aceptando que el espíritu es quien controla la materia y la energía, sabiendo además que la forma en la cual el espíritu interactúa con ambas es durante un estado alterado de conciencia, tenemos la clave para nuestra defensa contra ataques psíquicos. Es a ese nivel espiritual que podremos establecer la prevención contra ataques o contrarrestarlos en caso de recibirlos. Nuestros espíritus, al igual que los ejércitos, deben estar preparados para la defensa en forma preventiva y en forma activa. Podemos incrementar nuestro arsenal incorporando además algunos Mantras y algunos verdaderos Talismanes

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que refuercen nuestra auto-estima y sobre todo pedir ayuda externa a personas adecuadas cuando sea necesaria. Y te agrego algo como médico: Al igual que durante las epidemias, como males colectivos, nos vemos obligados a tomar medidas sanitarias públicas, en la época actual estamos también viviendo una especie de epidemia de violencia física y psíquica donde todos estamos sujetos a sufrir las consecuencias. En el caso de las epidemias se procede a una vacunación masiva de la población y a ciertas medidas sanitarias. Pero no hay vacuna para la violencia física y psíquica que nos aqueja, así que hay que tomar otras medidas que contrarresten sus efectos. Esas medidas son de orden social e iguales a una medicina desagradable que es difícil de tragar, pero su necesidad nos obliga a imponerlas. Hay que convencer al colectivo de que esas medidas son en beneficio de todos, absolutamente ninguno está exento de sus efectos”. -- “Después de escucharte a ti y al cura amigo tuyo me doy cuenta que los humanos somos incomprensibles. Muchos grandes maestros han venido a nuestro planeta a ofrecernos las vacunas, desde Zoroastro o Zaratrusta hasta Jesús de Nazareth incluyendo al Buda Gautama y al profeta Mahoma, todos ellos nos lo han dicho claramente, pero se continúa haciendo oídos sordos a sus enseñanzas, se manipulan las mismas en intereses personales o grupales y se disfrazan de acuerdo a las circunstancias en busca de poder y control sobre congéneres humanos, pero el fondo subyacente de la enseñanza se ignora en forma culpable”. -- “Es cierto, la solidaridad, la cooperación y la caridad son algunas de las vacunas para los males sociales, pero deben imponerse en forma conjunta por la sociedad y los gobiernos. Pienso que cada uno de nosotros debe hacer algo para contrarrestar la violencia colectiva que tarde o temprano nos afectará a nosotros tanto física como psíquicamente. Si cada uno pone su granito de arena, formaremos una montaña y un mundo mejor. Los cristianos dicen que su principal mandamiento es “el amor al prójimo”, si todos los habitantes del planeta cumplieran este precepto los ataques físicos y psíquicos no existirían y no hubiésemos tenido que hablar sobre ese tema.”

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“Defensa contra ataques psíquicos de Carlos Ruiz Poleo Es una edición de Centro Editor C.A. Se terminó de imprimir en el mes de Septiembre del 2008 Caracas - Venezuela

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