Está en la página 1de 1

Al cabo de unas horas estara casada.

La oscuridad de la noche iba adquiriendo los tonos grises que precedan al alba cuando Jessica se abrig bien con el chal que llevaba alrededor de los hombros y, con Temperance pegada a sus pies, se adentr en el bosque que rodeaba la mansin Pennington. Las giles patas de la perrita faldera hacan resonar la grava del camino y el familiar sonido tranquiliz a su duea. Es necesario que seas tan manitica? ri a su mascota y el vaho de su aliento se condens en el aire fro. Jessica aor la cama en la que todava no se haba acostado. Tendras que poder hacerlo en cualquier parte. Temperance la mir con una cara que ella interpret como de exasperacin. Est bien dijo resignada e incapaz de resistir aquella mirada. Iremos un poco ms lejos. Doblaron un recodo y Temperance se detuvo y olfate. Aparentemente satisfecha con el lugar, le dio la espalda a su ama y se fue detrs de un rbol. Jess sonri al ver que buscaba cierta intimidad y, dndole tambin la espalda, observ los alrededores, decidiendo que los explorara a la luz del da. A diferencia de otras propiedades donde los jardines y los bosques estaban invadidos por obeliscos o reproducciones de estatuas y templos griegos, as como alguna que otra pagoda, en la mansin Pennington se valoraba el lenguaje sin artificios de la naturaleza. En algunos recovecos del camino una persona poda sentirse a kilmetros de distancia de la civilizacin y sus habitantes.