Está en la página 1de 1

Hablar acerca de la vida privada de algunos personajes era un hbito normal en la prensa, pero se comentaba que Lord X era

un adepto a esa prctica. No se le escapaba ningn chismorreo sobre la prensa rosa y el corazn; nada era demasiado privado para l. No slo haba basado su profesin en la exposicin de las extravagancias de los miembros de la alta sociedad, sino que adems pareca divertirse de lo lindo con ese trabajo. Pero claro, era fcil expresar lo que uno pensaba cuando lo haca de un modo annimo. Sintindose preso de una terrible impaciencia, Ian salt los prrafos en los que Lord X se dedicaba a moralizar sobre la prensa, sus comentarios acerca del escndalo en la casa de lady Minnot y su crtica implacable sobre los excesos del conde de Bentley, cuya suntuosa nueva mansin supona una abominacin en esa era en que las viudas de los soldados se moran de hambre. Entonces se fij en su nombre: A pesar de los numerosos rumores referentes a los seis aos que el vizconde de Saint Clair ha permanecido ausente de Inglaterra, el caballero mantiene tan celosamente ocultos sus idilios amorosos que nadie sabe nada acerca de sus amantes. Por eso, vuestro fiel colaborador se qued francamente sorprendido al ver al vizconde entrar en una casa en Waltham Street acompaado por una bella y misteriosa mujer. Tras realizar las investigaciones pertinentes, he descubierto que el dueo de la casa es el propio vizconde, y que esa dama reside all desde hace prcticamente un ao. Otros caballeros se jactaran de tal tesoro, en cambio lord Saint Clair oculta a su amante, lo cual slo demuestra que la discrecin es indudablemente una de sus mejores virtudes.