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EL ENCANTO DEL RO CABRIALES.

Autor: GUALI Eladio Fernndez era un mantuano de alta sociedad, joven heredero del hato ms importante de Valencia, La Florecita. Sus tierras son ricas gracias a que est ubicado al lado del divino Ro Cabriales, bellos matorrales adornan la hacienda escondiendo entre ellos ganado del ms fino, coloridos apamates y rboles frutales. Un caluroso da de semana santa la familia Fernndez escap de la ciudad a vacacionar en la hacienda, buscando relajarse en aquel famoso ro tan frecuentado por los valencianos. El joven Eladio disfrutaba mucho de aquel hato, no solo por su exuberante belleza sino por esa esclava La negra Julia, una guitarra no tiene curvas comparada con esa mulata, su piel morena como el azcar y su sutil nariz revelaban que ella era una hermosa mestiza. Qu diran los padres de Eladio? Seria toda una calamidad para la noble familia. Al llegar a la hacienda el joven fue directo a la casita de los esclavos, encontrndose con rostros largos, para su mala suerte la negra Julia haba muerto, todos los vasallos hicieron un crculo y la madre de la negra, desgarrada por dentro, empez a narrar la historia de un espanto en el rio el cual se haba llevado el alma de su hermosa hija. Fernndez era un hombre terco y esta historia le pareci tan absurda que decidi enfrentar a aquella nima. As fue como se lleno de valenta y se desvel a orillas del ro, los sonidos de las bestias junto con el silbido del viento generaban un ambiente aterrador tpico de aquellos mitos del llano. Melanclico y asustado se encontraba el joven, el rosario y la biblia eran su caballo y su bayoneta, el estaba listo para enfrentarse a cualquier susodicha aparicin. Ya era de madrugada cuando una niebla fra apareci en la ribera. Fernndez permaneci sobrio, mientras una imagen confusa apareci levitando en el agua. Esa nariz, esa piel morena Era Julia! La silueta se acerc a la orilla a unos pocos metros de l y le suplic que se fuera con ella, el joven estaba en un trance, por la belleza del espritu y por lo increble que pareca todo este suceso fantasmal. En pocos segundos lo sagrado paso a ser siniestro, el rostro que era magistral pas a ser macabro, algo tan oscuro que no se podra describir, antes era un ngel, ahora el demonio en persona. Eladio solo rez a Dios, tratando de escapar de la muerte. Los gallos empezaron a cantar, amaneci. Eladio yaca en la ribera, espantado por el encanto del ro Cabriales.