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Respiración celular y fermentación

Respiración celular y fermentación

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Respiración necesita

celular
(Por

y

fermentación:
Ernesto A.

Energía

se

Martínez)

Habitualmente, al hablar de respiración se hace referencia a la inhalación de aire, formado principalmente por nitrógeno y oxígeno, y a la exhalación de dióxido de carbono y vapor de agua. Sin embargo, este intercambio es sólo la parte "visible" del proceso, ya que otra, menos popular pero tan fundamental como aquella, es la que ocurre dentro de las propias células, razón por la que se la denomina respiración celular. La respiración celular consiste en la oxidación de sustancias provenientes de los alimentos, como los hidratos de carbono, grasas y, en menor proporción, proteínas, y la liberación de energía, dióxido de carbono y agua. Mientras que la fotosíntesis es un proceso por el cual, a partir de agua y dióxido de carbono y por la acción de la luz solar, se forman azúcares como la glucosa, en la respiración celular, por el contrario, la glucosa, en presencia de oxígeno, se descompone y da como producto agua y dióxido de carbono, liberando energía. Por lo general, la materia prima de la respiración celular son los azúcares cuyas moléculas contienen seis átomos de carbono, como, por ejemplo, la glucosa, aunque en muchos casos también lo son los ácidos grasos y el glicerol producidos por la degradación de las grasas, así como los aminoácidos generados por la degradación de las proteínas contenidas en los alimentos. La respiración celular permite la liberación y aprovechamiento de la energía contenida en los alimentos a partir de su degradación. Sin embargo, éstos pueden seguir otra vía dentro de la célula: en lugar de ser degradados se utilizan como materia prima para la síntesis de sustancias más complejas que serán el material de construcción de las células. El químico estadounidense Paul D. Boyer y su colega inglés John E. Walker, quienes investigaron y dilucidaron el mecanismo de la síntesis de ATP, obtuvieron por este motivo el Premio Nobel de Química en el año 1997. El premio fue compartido con el bioquímico danés Jens C. Skou, quien descubrió la enzima que participa en el metabolismo del ATP y, por tanto, en la producción de energía en la célula. Las reacciones de síntesis, también llamadas anabólicas, requieren una provisión de energía para sostenerse y es ahí donde interviene el ATP –adenosin trifosfato– un compuesto que se obtiene en unas organelas citoplasmáticas, las mitocondrias. El ATP es un intermediario que cumple funciones de depósito y suministro de energía para las células. Téngase en cuenta, además, que si la energía de los nutrientes fuera emitida directamente en forma de calor, cosa que efectivamente ocurriría si la célula en cuestión simplemente los oxidara, perdería energía e incluso podría destruirse por la elevada temperatura desarrollada. La gran mayoría de los seres vivos, procariotas y eucariotas, viven en medios en los cuales abunda el oxígeno, y obtienen energía de los nutrientes por medio de un tipo de respiración celular que, por realizarse en presencia de este gas, se denomina aeróbica. Como resultado del proceso se fabrican moléculas de ATP, que constituyen las "monedas energéticas" que intervendrán en todas las reacciones químicas de las células y proveerán energía para llevar a cabo cada una de las funciones del organismo. La respiración celular a partir de la glucosa comprende varias etapas, que comienzan con la descomposición de cada molécula de glucosa (glucólisis) en dos iones piruvato. Continúa con la formación de una enzima denominada acetilcoenzima A y el denominado ciclo del ácido cítrico (también llamado ciclo de Krebs), y finaliza en un proceso que ocurre en el interior de las mitocondrias, conocido como quimiósmosis. Como resultado final de todo este proceso se obtienen 38 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa, un rendimiento energético que resulta un poco mayor que el que se obtiene en una central termoeléctrica.

La respiración en ausencia de oxígeno Cuando no hay oxígeno, en muchas formas de vida se detiene el mecanismo celular de respiración aeróbica, provocando su muerte; pero en otras, como en ciertas bacterias, el proceso se realiza por medio de un mecanismo al que los científicos bautizaron como respiración anaeróbica. A diferencia de la respiración aeróbica, en la anaeróbica no existe un solo grupo de reacciones químicas que la describan, ni siempre se obtienen los mismos productos finales. En ella, el lugar que ocupa el oxigeno atmosférico es reemplazado por sustancias inorgánicas oxigenadas, como los sulfatos y nitratos, en tanto que los productos formados, además del dióxido de carbono, suelen ser sustancias inorgánicas, en vez de agua. Fermentación Ciertos organismos y algunas células de determinados tejidos, adaptados a una respiración aeróbica, en ausencia de oxígeno desarrollan una forma menos eficiente de obtener energía conocida como fermentación. Existen diferentes tipos de fermentaciones, entre ellas la fermentación alcohólica y la láctica. En la primera, la glucosa, en ausencia de oxígeno, se transforma en dióxido de carbono y un alcohol, el etanol. Parte de la energía contenida en la glucosa se utiliza para sintetizar ATP, el que puede entonces ser usado por el organismo para cumplir con sus diferentes funciones. Entre los organismos capaces de realizar la fermentación alcohólica se encuentran las levaduras, las mismas que se utilizan para la fabricación del pan, del vino y de la cerveza. Las levaduras son hongos unicelulares que tienen una particularidad: pueden vivir con o sin oxígeno. Si hay suficiente oxígeno, van a obtener energía mediante la respiración aeróbica. Si, por el contrario, el oxígeno es escaso, pasan a realizar el proceso de la fermentación alcohólica. En la elaboración del vino se aprovecha el etanol que resulta de la fermentación alcohólica mientras que se deja "escapar" al dióxido de carbono. Por el contrario, en la elaboración del pan se aprovecha el dióxido de carbono que se acumula en la masa y hace que se hinche, mientras que el alcohol se evapora durante la cocción. Algunas bacterias, en condiciones anaeróbicas transforman la glucosa en ácido láctico. Este proceso recibe el nombre de fermentación láctica. La capacidad de ciertos microorganismos de producir ácido láctico es aprovechada por el hombre para la elaboración de queso y yogurt. También la fermentación láctica es un proceso llevado a cabo por algunas células animales cuando la cantidad de oxígeno es escaso. Por ejemplo, suele producirse en las células musculares de los vertebrados durante un ejercicio intenso y repentino, cuando la distribución de oxígeno por medio de la sangre no aumenta lo suficiente como para mantener la respiración aeróbica. En ese caso, las células obtienen energía en ausencia de oxígeno por medio de la fermentación láctica. Esto provoca la acumulación muscular de ácido láctico que puede manifiestarse mediante la aparición de calambres y de fatiga muscular. Aunque la fermentación no genera tanta energía como la respiración aeróbica, constituye un soporte adecuado para la vida de muchos organismos. El hecho de que estos procesos se vean ineficientes comparados con los procesos aeróbicos hace que sus productos terminales sean muy energéticos y que, como en el caso del etanol, puedan ser utilizados como combustible para automóviles.

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