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SELVA AMAZONICA Selva negra, negra selva. Hermosa virgen de verdura y aguas agitadas. Remembranza de un origen ya olvidado.

Mar de rboles en olas verdes. Lianas que se cruzan y se anudan en el silencio umbro. Montes y montaas que guardan en su vientre los secretos de antiguos dioses ya perdidos. Ros, peces, lagartos, monos, coates y jaguares en noctmbula y loca travesa. Ah, cuanto te mancilla y violenta la planta del hombre carnicero! Hasta cundo te tendremos lozana, vigorosa y pura? Aprender tal vez el hombre, que su vida se angosta palmo a palmo con la tuya? Verde selva, selva verde. Tu canto sabe a pjaros milenarios y a parvadas de estridentes loros. Son tu adorno las Plumas del Quetzal, el Tinam de corazn anaranjado y los Tucanes de pico rojo. Hacia ti vuelvo los ojos extasiado y por ti mi corazn se ensancha y se entristece. Ay de los hombres que slo te contemplan como inagotable fuente de riqueza vana! De ellos, maana no quedara ni sombra. Y t, del rastro diminuto de tu planta, sabrs renacer. Selva sabia y noble, de tu entraa nacer los ros. Lianas, plantas y montaas y las aguerridas bestias harn de nuevo en ti su seoro. Las aves levarn la aurora al eco de sus cantos y al ruido de sus alas. Selva de bruma y verde, de agua y fuego. Selva de vuelo verde, de vida y cielo. Te conjuro y nombro, llamo a tu se eterno.