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BIBLIOTECA DE CIENCIA POLÍTICA

DUVERGER

INSTITUCIONES

POLITICAS

Y DERECHO

CONSTITUCIONAL

con un estudio sobre el RÉGIME N POLÍTICO y la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA D E 1978 por Miguel A . Aparicio

COLECCIÓN DEMOS EDITORIAL ARIEL

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO

CONSTITUCIONAL

PUBLICACIONES

DEI. SEMINARIO

DE

LA

UNIVERSIDA D

D E

BARCELONA ,

D E DERECH O

POLITICO

BAJO

L A

DIRECCIÓN

DE L

Prof. M. Jiménez de Parga

Maurice Duveigei

Métodos de las ciencias sociales 14.' edición!

William Einstein Los ismos políticos contemporáneos 12.' edición muy ampliada) (Comunismo, fascismo, capitalismo, socialismo) Maurice Duverger Instituciones políticas y derecho constitucional

IÁ*

edición totalmente 'refundida)

John Kenneth Galbraith La economía y el arte de la controversia

Hugh Thomas

establecido

H.

Psicología de la decisión política

El sistema

J.

Eysenrk

Jean Meynaud Problemas Ideológicos del siglo XX tEl destino de las ideologías y Tecnocracia y politica)

Georges Lefiam Historia de las doctrinas sociales en la Europa contemporánea Jacques Lambert América latina (•!.' edición) (Estructuras sociales e instituciones políticas)

Maurice Duvergei

introducción a la política (4.* editión)

Karl Loewenstein Teoría de la Constitución (2.* Maurice Duverger La democracia sin el pueblo

Rafael Caldera Ideario: la democracia cristiana en América latina André Hauriou Derecho constitucional e instituciones políticas

edit ión)

Maurice Duvngei Las dos caras de Occidente |nrgc de Esteban % otros Derecho politico v Constitución española

Noam Chomsky Por razones de Estado

DEMOS

BIBLIOTECA

DE

CIENCIA

POLÌTICA

MAURICE DUVERGER

Profesor de la Sorbona. I Iniversidad de Paris f

INSTITUCIONES

POLITICAS

Y

DERECHO

CONSTITUCIONAL

Prólogo

de

PABLO

LUCAS VERDO

 

().•* edición

española,

totalmente retundida,

dirigida

por JORDI

SOL E TURA ,

ton

tin estudio

sobre ei Régimen

Político

V la Constitución

Española de

IP78

por

MIGUE L A.

APARICIO

EDITORIA L

ARIE L

BARCELONA

CARACAS

MEXICO

[

mili i oí igmal.

IN.SITUTION S

POLITIOJUE S

) V éditiou IÍ'VIIC ci augmenté*'

E ¡

DROI1

CONS' I

ITI 1 1ÍONN H

"Kt régimen político español",

"l.os regímenes poli tiros ilwroainert ranos", por ANTONIO LAGO CARBAI.LO

"Kl

poi MIGUEL A . APARICIO

régimen nittano", por FRANCESC DE CARRERAS

[ i iitltu < ion de

ELÍSEO

MARCOS CARRILLO, MANUEL GERPE, ISIDRE MOLAS, M." DOLORS OLLER, JORDI SOLÉ TURA V JOSEP M. J VALLES

AJA, MIGUEL A . APARICIO,

XAVIER

ARBÓS,

Cubierta: jose-p Navas

(i.' 1 edit ion: septiembre de 1980

© 19« , 1970 v 1978: Maurire Dumger

© 1962,

Ariel, S. A., Tamlx>i ilel Brut, s/n - Sant Joan Despí

1970 y 1980 de la traducción v edición castellana para España y América:

(Barcelona)

Depósito legal: B. 24.610- 1980 ISBN : 84 344-1796 0

Impreso en España

1980. -

¡. G Seix v Banal Hnos.,

S.

A

Carretera de Cornelia,

194, Esph'gues de Líobregat

(Barcelona)

PRESENTACIÓ N

El

lector

tiene e n sus mano s

un a nueva edición

e n lengua

castellana

—la sexta— de l conocid o manua l Instituciones políticas v derecho constitucional del profesor Duverger. E n l a not a d e presentación d e l a edición anterior

yo

transcurre

mayor

Esta sexta edición se basa e n l a decimoquint a edición francesa, revi- sada v aumentad a po r su autor. Com o las anteriores, l a nueva mantiene

un elevado nivel sistemático y pedagógico y es, a l a vez, u n claro expo -

nente

(¡ue tiene e n e l profesor Duverger un o d e sus cultivadores más preciaros. Este manua l se h a hecho célebre po r el rigo r co n qu e sistematiza lo s conceptos sociológicos y jurídicos del derecho constitucional, po r l a cla-

rida d y sencille z d e l a exposició n y , a l mism o tiempo , po r l a riqueza

referencias conceptuales del autor- Se trata, pues, d e u n gran texto peda- gógico e n el sentido má s nobl e d e l a expresión.

Com o e n l a edición anterior, l a concepción sociológica del derecho es

ampliad a co n un a referencia detallada a lo s marcos económico s e ideo- lógicos d e lo s sistemas políticos, vistos e n s u trayectoria histórica. Se ob - serva, sin embargo , un a mayo r atención a l hecho jurídic o e n sí mism o y

n o parec e gratuito

ducción sobre el derecho constitucional y las instituciones políticas.

generales

sobre el pode r político y el Estado. Esta mayo r atención a l hecho jurídic o quizá

p i o autor h a establecido un a especie d e división d e funciones e n su activi- dad publicística. Y así, e n vez d e contempla r toda l a problemática socio-

lógico-jurídica d e las instituciones políticas y el derecho constitucional e n

volume n parece reservar el enfoqu e predominantement e jurídico

mism o califiqué

este

manua l

d e "clásico "

y creo

qu e a medid a qu e

el tiemp o el calificativo adquiere un a mayo r exactitud y un a

vigencia.

d e la llamad a concepción

sociológica

de ! derecho constitucional,

d e la s

qu e el volume n empiec e ahor a co n un a ampli a intro-

anterior

se abría

co n unas consideraciones

se explica porqu e el pro -

(uand o l a edición

un solo

al tema c ontemplad o e n l a presente obra , mientras estudia y sistematiza

lo s aspecto s má s netament e sociológico s e n s u Sociología de la política (qu e lleva v a tambié n varia s ediciones ) y e n e l nuev o manua l titulad o Organiza nones políticas {partidor y grupos de presión).

Per o también

cabe pensar qu e este cierto desplazamiento hacia l o ju

8 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECHO CONSTITUCIONAL

rídico obedece a un a tendencia genera!, perceptible en mucho s autores europeos, a revitalizar ios estudios de derecho constitucional com o disci-

plina jurídica.

liana sobre el uso alternativo del derecho es u n aspec to mu y important e

—aunque n o único— de esta revitalización conceptual del hecho jurídico,

en u n

den a sumergi r la noción mism a de garantía jurídica y de derec ho hu - man o en el magm a de uno s poderes de hecho incontrolables v omnipre - sentes. Esta nueva edición en lengua castellana se explica po r varias razones. L a primer a es la necesidad de pone r al día u n texto que com o ningún

otr o está sujeto a modificacione s importantes po r la propi a evolución de los.sistemas y de los hechos políticos. L a decimoquint a edición francesa constituye en este sentido un a aportación mu y important e y nos ha pare- cid o que en vez de proceder a un a reimpresión pura y simpl e de la edi-

L a

reflexión de un a parte important e de !a doctrin a ita-

moment o en cjue las estructuras del Estado contemporáne o tien-

ción

planteamient o en profundidad .

L a segunda razón es la necesidad —ligada a la anterior— de reescribir toda la parte dedicada al sistema político español. A l igual que entonces, el presente volume n es alg o más que un a mer a traducción al castellano del texto francés, Es, de hecho, un a traducción y un a adaptación. Pues

bien,

pecífica sobre et sistema político español, que es completamente original

anterio r (publicad a en 1970) era conveniente llevar a cabo u n re-

l o más

important e de la adaptación

es la inclusión de un a parte es-

respecto

al texto

francés. E n la anterior edición m e encargué yo mism o de

redacta r

un a síntesis sobr e e l régime n polític o español , síntesis qu e pase')

p o r mu y difíciles avatares pues estábamos en plen o régimen franquista y la censura se mostr ó implacable. Apart e de las precauciones que yo mism o tom é al redactar el texto, la censura cortó de tal mod o que en mu -

chos momento s era casi imposibl e entender l o que se quería decir.

Desde

entonces

ha n

pasado

muchas

cosas

y

nuestro

país

ha

entra-

d o en u n nuevo sistema político, cuyas líneas fundamentales están tra- zadas po r la Constitución de 1978. Er a necesario, pues, redactar de

nuevo esta parte del libr o y ésta es la tarea que ha realizado, co n conci - sión y brillantez, m i compañer o de cátedra, el profesor Migue l Angel Aparicio.

Com o

procedid o a sintetizar en u n solo

el volume n dedicad o al sistema político francés. De esta delicada

ha

la parte

"Regímene s

e n la edición anterior, hemos

encargado

hemos

también

puesto

Antoni o

Lag o

el

capítulo

tarea

se

profesor

M .

A .

Aparicio.

Igualmente

de

Madri d

al día

dedicada a los

del profesor de la Universi-

políticos iberoamericanos" , bajo la dirección

dad

Carballo.

L a traducción

ha sido revisada y completada , fundiend o en u n nuevo

PRESENTACIÓN

text o las pa i tes de l anterio r qu e n o ha n

ciones de nueva redacción. De esta tarea de traducción-adaptación se han encargado los profesores de la cátedra de Derech o Político de la Univer- sidad de Barcelon a Mari a Dolor s Oiler, Xavie r Arbós y Marco s Carrillo.

Sólo es de esperar que la presente edición tenga la mism a utilidad para el estudio que las anteriores.

variad o y lo s capítulo s o las sec -

Noviembre de

¡979

Jord i

SOLÉ TURA

Profesor Agregado de Dwecho Politico de la Universidad de Barcelona

PROLOG O

Y

L A

D E L

A

L A SEXT A

EDICIÓ N

ESPAÑOL A

MAURIC E

DUVERGE R

NUEV A

ESCUEL A

FRANCES A

DERECH O

CONSTITUCIONA L

La influencia del pensamiento jurídico y político de las direcciones predominan- tes en Alemania e Italia sobre el derecho político español ha sido intensa y prolon- gada en los últimos tiempos. Escapa a los límites y propósitos de este prólogo-analizar las causas y resultados, aunque el tema es interesante y explicaría, en cierta medida, el rumbo característico de nuestra disciplina. En cambio, el influjo francés, auíique siempre estuvo presente (sobre todo en la versión institucionista del maestro Hau- riou). se fue atenuando considerablemente, incluso años antes de la guerra civil. En nuestra época de estudiante oíamos citar, y comentar, las posiciones de los autores alemanes normativistas y deasionxstas con elogio y vituperio, según fas casos, y tetamos en los escasos manuales y monografías las interpretaciones de las doctrinas de Kelsen, Haller, Scknñtt, Panunzio, etc La aportación francesa era soslayada; unas veces por considerar superado su positivismo formalista, otras se ignoraba sen- cillamente debido a que las bases ideológicas y metodológicas que la inspiraban divergían sustanáalmente de las nuestras.

Ahora bien, después

de la liberación de Fronda comenzó un brillante conjunto

de profesores franceses a publicar una sene de manuales de elevado valor áentífico que pronto fueron estudiados con interés y admiración por los especialistas españoles. Entre ellos figuran las importantes contribuciones a la àencia política, a ta sociolo- gía, a la historia de las ideas políticas y al derecho constitucional, de tos profesores

Prélot, Vedel, Burdeau, Pinto. Duverger Algunos, como Burdeau y Prélot. eran conocidos, pero otros sorprendieron por la agudeza, claridad y fuerza sintética de sus

estudios. Los diversos trabajos realizados por estos y otros especialistas franceses re- velaron, en seguida, que se trataba de una estimable y profunda aportación cien- tífica, la cual, ademas, logró coherencia y eficacia merced al establecimiento del Ins- tituto de Estudios Políticos de París, seguido de otros en provincias, a la Fundación Nacional de Ciencias Políticas y la importante labor de la Revu e Français e d e

Scienc e Politique . Todos

miento de los problemas y soluciones, de la sistemática y hasta del estilo, a tono con las transformaciones político-sociales recientes y con el notable desarrollo expenmen todo por la cienáa política, sociología, antropología y economía. Es mérito de la nueva escuela francesa del derecho constituáonal haber continuado la tradición constitucionalista francesa; evitar odiosas repeticiones, sortear tos rígidos esquemas

estos estudios se caracterizan por un decidido replantea-

12 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO

CONSTITUCIONAL

formalistas ajenos a ¿os sustanciales cambios económico-sociales de nuestro tiempo y, además, rechazar la tentación de disolver los contenidos del derecho constitu- cional dentro de una confusa teorización "filosófica" y "sociológica", como ha ocurrido entre nosotros. La nueva escuela francesa de derecho constitucional, entre cuyos maestros descuella Duverger, tiene el mérito indudable de haberse percatado de cuáles son los nuevos cometidos de los constituáonalistas en nues- tro tiempo, tanto en la selección de los temas capitales como en sus respuestas correspondientes, dentro de la linea que tradicionalmente corresponde al genio fran- cés, a saber: la nitidez de los esquemas, la agudeza y brillantez de las sugerencias y conclusiones, el profundo sentido humanista de los planteamientos y respuestas.

Produce cierta sensación, de frustración dolorosa comprobar que, si al lado de la variedad de direcciones científicas existentes en la doctrina del derecho público ale- mán, figura una escuela italiana del derecho público que arranca de Orlando y Sanli Romano y llega a nuestros días con tas obras de Biscaretti di Ruffia, Cereti. Virgay tantos otros, y existe una escuela francesa clásica del derecho constitucional (Esmein, Duguit, Hauriou, Cdrré de Malberg), a la que hace honor la nueva es- cuela con los autores anteriormente atados del derecho constitucional, no encontra- mos, paralelamente, una auténtica escuela española del derecho constitucional, aun- que contemos con especialistas prestigiosísimos que han recogido influencias dispares e incluso han publicado importantes monografías y manuales, pero que no pueden reconduárse a unos comunes denominadores, o a una línea compartida con aliara suficiente para que pueda hablarse de escuela.

Si durante el período franquista la mayoría de los profesores de derecho político

prefirieron, para no comprometerse, enfrascarse en estudios sociológicos, históricos y de derecho comparado que les sirvieron de refugio frente a la censura y el riesgo, hoy

ya

Hemos comprobado las penosas consecuencias de una consideración excluyenle del derecho político sea como ciencia política sea como derecho constitucional. Se dan en el talante de los profesores que lo ven desde el prisma científico-político que tal vez se consideren, o los consideren, como intrusos en las facultades de derecho y en la psicología de los profesores que se ciñen sólo a la dogmática jurídica, que sufren las acusaciones de formalismo, y no encuentran fácil comunicación con sus colegas de las facultades de sociología y ciencias políticas. Se dan, también, en las oposiciones a cátedras, agregaáones y adjuntías: los concursantes-opositores ajustan su prepara- ción, y actuaciones, en función de la composición de los tribunales. A veces, esperan, pacientemente, a que les toque el tribunal adecuado a su formación y conoámienlo. Evidentemente, el éxito de no pocos aspirantes a la docencia radica en la coyuntura De otro lado, así se contribuye a desgarrar la unidad conceptual y metodológica de la disciplina y. además, la universidad pierde a excelentes especialistas que no tuvieron suerte.

Sin embargo, de/ando por el momento esta grave cuestión, cuyas causas son va nadas y merecería la pena analizar alguna vez. me interesa ahora subrayar ta va

no cabe esta excusa

tan

humana.

!) l

VERGE R

\

I A ES< f El. A

FRANCES A

D M DERE( H O ( ONSTITl'CIO N AI

P i

Itmn aporfanon di Wauru< Duverger at ¡ampo de las ciencias políticas Basta citar, ante iodo, tu obra capital Le s parti s politique* , ¡9^ü '. obra traducida al inglés, alemán v español, en México, que suscitó stngutar interés y provocó amplio debate i mitifico acerca de ¡a influencia de los sistemas electorales en la estructura y número de los partidos, en la misma linea se encuentra un estudio titulado: L'influenc e (tes systémes électorau x su r l a vie politique , 1950 (traducido al italiano}, así

como Parti s politique s e t classes sociale s e

colaboración con otros autores. Añadamos L a participatio n de s femme s á l a vi e politique , Le s regime s politiques , traducido al español, Barcelona,

n

France , /95 5, estos dos últimos en

19^2, Le s constitutions d e l a France, Constitutions et document s politi - ques , ¡957, Méthode s de s sciences sociales, 1961 (traducida por Editorial Artel, con prólogo del profesor Enrique Tierno Galván, 1969 4 ): L a democraci a

sin e l pueblo . Editorial Anei, 1968: La s do s caras d e Occidente , Editorial

Ariel.

política , Editorial Ariel. ¡97") y numerosos

estos traba/os revelan una contribución intelectual de gran fuste que continúa en esta obra, editada, con acertado criterio selectivo por Editorial Ariel

que tener muy presente aportaciones muy valiosas de otros autores aparea-

das después de las obras de Duverger. Burdeau, Vedety Pinto que merecen citarse.

¡972;

L a monarquí a

republicana .

Dopesa, 1974;

Sociologí a

d e l a

artículos publicados en revistas

Todos

Hay

Algunas de ellas tienen carácter

didáctico

en la línea de los clásicos manuales

cuya importancia es indudable por el esfuerzo de síntesis y claridad que les caracte- riza Entre ellas figuran las de Benoú Jeanne au, Pierre Portel, H Pobre y Charles Cadoux.

En lugar aparte hay que situar las obras de André

Hauriou:

Derech o

Consti -

tuciona l e institucione s política s (Editorial Anel, traducida, adaptada y CON apéndice relativo a España deJ.A González Casanova), se trata de una exposición original que analiza el desarrollo del derecho constitucional clásico puesto a prueba ionio en las sociedades supradesorrolladas como en tas subdesarrolladas. El autor examina, también, et derecho constitucional de las sociedades marxistas. Hauriou publicó otra obra muy semejante a la anterior en colaboración con Luden Sfet. Di- mún-Georges Lavroff introduce et análisis sistemático para estudiar el poder po- lítico, aunque apunté las cautelas con que ha de aplicarse a la Francia actual

Jacques Cadart ha escrito unas Instituciones políticas y derech o constitu - ciona l de más envergadura, en dos volúmenes con referencias frecuentes al derecho

constitucional comparado Parece mantener un equilibrio entre tos manuales clásicos del período de entregúenos y las tendencias actuales en el país vecino. Entre las más recientes aportaciones sobresalen las obras de Claude Leclerc y de Bernard Chante-

1 bont Sus respectivos manuales contienen puntos de vista sugestivos que contribuyen

a renovar, junto a las obras de Cadart y de Cadoux, el panorama de la ciencia del

derecho constitucional francés dominado por las conocidas obras de cuatro grandes autores suficientemente conoados v divulgados Burdeau, Prélot. Duverger. Vedel.

Para comprender el replante amiento del estudio del derecho constitucional en

14 INSTITUCIONES

POLITICAS

Y DERECHO

CONSTITUCiONAl

Francia es menester tener en cuenta el decreto de 27 de marzo de ¡9*> / que, aparti- de ampliar a un año (antes un semestre) la enseñanza de esta disciplina, introduce una notable modificación en el título de la misma, pues de\de entonces se denomina Institution s politique s et droi t constitutionnel . No se trata de un simple aña dido al nombre tradicional, sino que revela un propósito de cambio en la enseñanza de ta asignatura, la cual se transforma en su contenido y sistemática Esto significa que el derecho constitucional adquiere alcance más concreto y sustancial, en la me dida que las instituciones políticas son entidades jurídico-sociales concretísimas, en- raizadas en la estructura social. Así, parece que el derecho constitucional se presenta, hoy día, como un derecho institucional, como un derecho regulador de las institucio-

nes políticas fundamentales (cf. mis estudios. ' 'Reflexiones sobre el significado act nal

de la Constitución", Revist a d e l a Faculta d d e

Derecho . Oviedo,

1958,

y "So-

bre el concepto de institución política". Revist a

d e Estudio s

Políticos .

Madrid,

1959, número ¡OS). Precisamente. Maurice Duverger se antiápó a este cambio de orientación cuando en el año 1944 publica su Manue l d e droi t constitutionne l et d e science politique , embrión del libro ahora vertido al español En efecto, el autor francés introduce con función condicionadora y complementaria del derecho constitucional, los datos básicos de la realidad política intentando sistematizar un derecho constitucional congruente con las actuales estructuras político-sociales. Esta postura corresponde, además, a los recientes avances realizados por la ciencia po-

lítica y la sociología en el país vecino y, en general, en todas ta naciones preocupadas por una consideración adecuada de los principales problemas político-sociales de

nuestro tiempo. Prueba de ello es que el citado decreto de 27 de

troduce la ciencia política en la lista de las disciplinas estudiadas en la facultad de derecho. Otro decreto de 19 de diciembre de 1956 creó el Diploma de Ciencia po- ética en el doctorado. Se publicaron posteriormente tres valiosas contribuciones al

campo de

marzo de 1954 in-

la ciencia política: el Méthod e de l a science politique , Dalloz, París,

1959,

del profesor Georges

Bardeau,

conocido

por su notable Trait é d e science

politique ; el libro de Meynaud, Introductio n à l a science politiqu e (vertida al castellano por la Editorial Tecnos, Madrid, ¡960) y los Méthode s d e l a science politiqu e del mismo Duverger, amén de importantes y sugerenles trabajos de Ber- trand de Jouverwl, Pierre Duelos. Goguet, Bourricaud, Raymond Aron, etc., apare- cidos en la Revu e française d e science politique . No es menester demostrar, con largas citas, el desarrollo paralelo, incluso anterior, del estudio y preocupación por la sociología en el país vecino. Está claro, por consiguiente, que ta obra completa de Maurice Duverger aparece perfectamente sincronizada con las necesidades actuales, con las exigencias oficiales de la enseñanza y con el despliegue científico en las cien- cias políticas y en la soáología.

Duverger comenzaba la primera edición de su

Institution s politiqu e et droi t

constitutionne l con una advertencia previa tan significativa que viene a ser como una declaración de métodos-y principios llena de sabrosas implicaciones "leí onen tación fundamental de este libro —nos dice— es sociológica y no metafísica No se

IH VERGER

ì

1 A ESCUELA

FRANCESA

D H

DEREC H O CONSTITUCIONAl

I ' >

parte de una concepción a prior i del Estado y del gobierno se analizan (a\ hechos Mediante eüe análisis, se busca precisar los fundamentos de las concepciones del Es - lado y del gobierno. Este método conduce a una verdadera desmitificaaón" (p. 22 i

Y

sigue el autor trazando un vibrante manifiesto revelador, tanto por lo que anuncia

en

cuanto programa sistemático como por ta postura realista, que no es nueva dentro

de nuestra disciplina Conviene comprobarlo En el prefacio a la segunda edición del clásico Trait e d e droi t constitution ¬ nel del maestro l.éon Duguit se lee lo siguiente "Por una parte, diré que la con\ trucción jurídica individualista, subjetiva y metafísica que nos ha venido por la Re volución, de Roma y de la escolástica medieval, ha cumplido su tiempo y es imposible ajustar a los viejos cuadros las relaciones tan complejas, vanadas, que nacen hoy en- tfe los individuos y las colectividades, y es menester expulsar definitivamente de la jurisprudencia los conceptos metafísicos de sustancia, de sujeto de derecho y de dere

cha.subjetivo, fuentes de controversias sin fin. agotadoras y estériles" (París, 1921. tomo 1, p. VI). Los aficionados a las genealogías aludirán también a Durkheim, a Comte y, en definitiva, a Saint-Simon, condenadores todos de tos juicios de funda mentación metafísicos para configurar y cimentar la jurisprudencia. Ciertamente, no hace falta exagerar las semejanzas de los textos, pero sí es oportuno establecer la fi- liación realista de Duverger, tímidamente mantenida por Bar- thétemy y Buez en los años treinta y desarrollada, con cierto vigor, por Roger Pinto en nuestros días. De todas formas las tajantes fórmulas de Duverger en el umbral de esta obra han de aceptarse cual granu m salis. y no olvidando su cotejo con el texto entero del libro: así se comprenderán, en su justa medida, expresiones tan brillantes como la anteriormente atada respecto a la orientación sociológica del libro y la no menos brillante frase con que cierra ta Advertenci a "La sociología política tiene por efecto pasar el estudio del Estado y de las constituciones de la edad metafísica a la edad positiva". Claro está que no debe haber motivo de alarma para pensar que vamos a asistir a una demolición, o disolución, de los inexcusables postulados pirídi eos suplantados por el análisis de las estructuras sociales, bases de los epifenómenos normativos. Esto de la "edad metafìsica " y de la "edad positiva" son recursos re toncos y sólo revelan una actitud de espíntu. aparte de que tales edades metafísicas,

o positivas, son conceptos metasociológicos

Por debajo del esteticismo de estas afirmaciones late la preocupación del autor de comprender, e interpretar, la realidad constitucional en función de complementarie- dad con las estructuras económicas y soñóles y, aún más, tiene el prurito de cotejar los conceptos básicos del derecho constitucional con otros sinónimos o parecidos, de la antropología, de la economía y de la ciencia política. Que esto suceda en nuestra época, llámesela positiva o antimetafísica, o era nuclear: que esto signifique desmüi- ficar el estudio del funcionamiento real de las instituciones políticas está muy bien, pero hay que estar atentos para no mistificar, y mitificar, la llamada era positiva Es natural que todo autor pretenda singutanzar su obra diferenciándola de fas doctn- nas anteriores —en este sentido la contribución de Duverger. pese a los influjos que

16 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO

CONSTITUCIONAL

recoge, es original—, pero resulta procedimiento discutible, afectado de apriorismo, establecer unas eras, metafísicas y positivas, para —como en el infierno y paraíso dantescos— introducir, en sus círculos correspondientes, a los condenados y a los sal- vados; así, inconscientemente, hacemos, también metafísica. Se perciben varias influencias, de intensidad distinta, en esta obra de Duverger. Existe un eco duguitiano, como ya aludimos. También Duguit arremetió contra la metafísicay recurrió a la sociología de su tiempo. Claro que fue más tenue ta influen- cia de la escuela de Burdeos en el derecho constitucional si la comparamos con la que ejerció en el derecho administrativo y con su más tardía prolongación en el derecho internacional (Scelle). Hubo un apogeo del institucionismo de Hauriou, que tanto encandiló a los juristas españoles, y se llegó, tras la guerra, al replanteamiento del derecho constitucional, pasando por la obra de Laferriére, de corte clásico, a los ma- nuales de Burdeau, Prélot y Vedel, dentro del cuadro antes, rápidamente, bosque- jado. Creo que en Duverger alienta, todavía, lo mejor del pensamiento duguitiano, más como espíritu que como contenido. Hay también un constante manejo de la me- todología marxista: es decir, no una aplicación de sus supuestos ideológicos, o una aceptación de sus conclusiones en bloque, sino una atención a la crítica y al uso de los instrumentos acuñados por el marxismo en la línea del pensamiento científico ocá- dental. Las referencias son múltiples: basta recoger lo que escribe en la advertencia preliminar: "Si las nociones de Estado defensor del interés general", de "gobierno que encarna la voluntad nacional", corresponden a veces a la realidad, son a me- nudo, al menos en parte, un medio de disimular la dominación de ciertos grupos so- bre otros y de hacerla aceptar por los miembros de estos últimos. Igualmente, pueden consultarse las sabrosas consideraciones sobre la transmutación ideológica de las ins- tituciones políticas (su concepción conservadora y la concepción científica en la ac- tualidad}. "El análisis marxista ha propagado la idea —parcialmente exacta— de que los gobiernos liberales y parlamentarios, establecidos por una constitución, son empleados por la burguesía con el fin de mantener su dominación sobre el proleta- riado, así como para conservar el orden social existente. Por otra parte, este análisis ha insistido en el hecho de que el derecho, como las constituciones, se sitúa en la 'su- perestructura' soáal, siéndo las instituciones económicas la 'infraestructura'. Afe- rrarse, pues, -a los textos constitucionales, hoy día reviste un carácter más o menos conservador. En el siglo XIX eran los partidos de izquierda los que reclamaban tas constituciones, hoy son más bien los partidos de derechas los que las reclaman."

Además, a Duverger le preocupa analizar, cuidadosamente, el funcionamiento de las instituciones, de manera que lo que le interesa son las estructuras, elementos, la integración de las instituciones y los órganos y no establecer una serie de juicios de fundamenlaaón o de valoración. Así, las creencias para Duverger no desempeñan, como en Hauriou, un papel fundante o cimentador y justificador, sino que son ingre dientes doctrinales (doctrinas de la soberanía, noción de legitimidad, entendiendo por ésta el poder que se conforma a la doctrina de la soberanía que se admite). Y lo mtsmo sucede con el derecho natural, el cual se contempla como fenómeno soaaly se-

DUVERGER

V LA ESCUELA

FRANCESA

DEL DERECHO

CONSTITUCIONAL

17

ñola con evidente lógica, cómo puede instrumentalizarse para justificar el poder. De todas formas el autor afirma que "no se puede negar el derecho natural, y los juristas llamados 'positivistas' tienen una visión excesivamente jurídica de la realidad so- cial: las creencias en el derecho natural constituyen un fenómeno social esencial que desempeña un papel muy importante en relación al derecho positivo" (p. ^6). En- tomes, lo que le interesa es la vigencia social del derecho natural (cf. sobre esto mi trabajo "El horizonte lusnaturalista del derecho constitucional occidental" en Revist a d e Estudio s Políticos , Madrid, 19^7, número 94). No es menester subrayar que la mayor parte de los trabajos sobre los regímenes

políticos, así

los estudios de los ingleses Verney y Stewart, como la reciente Verías -

sungslehr e

de Loewenstein (vertida al castellano por Editorial Ariel) y tampoco

hay que olvidar las consideraciones del italiano Vírga, acentúan el lado funcional se- ñalando los controles ínter orgánicos (Loewenstein í, los controles primarios y secun- darios y las responsabilidades (Virga), se fijan en la estructura del gobierno (Ver- ney, Duverger), en el proceso político (Verney. Loewenstein) o comparan los sistemas de gobierno de los distintos países con míenos estructurales (Stewart).

El nuevo relativismo cientificisla que se da en tantas investigaciones de nuestro tiempo, como consecuencia del impacto del soaologismo, del determinismo económico y de la renovación de la psicología y de la lógica, ha repercutido en las actuales con- tribuciones a la ciencia política y al derecho constitucional. Así, se ha precisado el al- cance de la propaganda política, de los símbolos y del lenguaje político, de la in- fluencia de las estructuras socio-económicas sobre las instituciones y los procesos po- líticos y se han visto, claramente, las conexiones recíprocas entre órganos e institucio- nes. De esta manera, el análisis y clasificación de los fenómenos políticos alcanzan nuevo y hondo contenido. Duverger indica que son numerosos los elementos que componen la estructura gubernamental. Su estudio es muy difícil merced a la disparidad entre las estructu- ras reales y las estructuras formales, así como a la gran variedad de sistemas adopta- dos. El "gobierno", en sentido lato, abarca áerto número de órganos entre los cuales

se establece un reparto de funciones. Los órganos disponen de medios de acción recí-

proca. Por consiguiente, "tipos de órganos, modos de distribución de tas funciones, medios de acáón recíproca: tales son las tres piezas esenciales del mecanismo guber- namental ''. La parle más exlema de este libro se dedica a la exposición de la teoría y

práctica de los regímenes políticos, lo cual revela la acertada preocupación del autor por los criterios estructurales y funcionales, característicos de la nueva escuela fran- cesa del derecho constitucional. Además, Maurice Duverger se refiere con frecuencia

a ios problemas político-sociales de nuestros días, a las luchas en torno a ellos; esto,

aparte de actualizar su libro, verifica los cuadros generales sobre la estructura y fun- cionamiento de los distintos sistemas políticos y de los regímenes que los comprenden.

del

aentifismo relativista estructural y funcional antes descrito, le han permitido alcan- zar resultados positivos: la comprobación de los postulados teóricos asentados; la

El

método,

sistema y desarrollos

concretos realizados

por

el autor,

dentro

18 INSTITUCIONES

POLITICAS

Y

DERECHO

CONSTITUCION Al

comprensión y adecuada descripción de ta correlación mutua entre las estructuras formales y sociales; el desenmascaramiento de ciertas afirmaciones "científicas" que ocultan ideologías e intereses concretos el aligeramiento mediante convenientes su

presiones y minoraciones de criterios, teorías y afirmaciones dogmáticas en beneficio de una mayor atención a los hechos como exigió, en su tiempo. Duguit La obra de Duverger representa, pues, un notable esfuerzo científico encaminado a desintoxicar a los constilucionalistas, y a su derecho, de la cargazón de prejuicios tópicos y con venciones interesadamente estableados, que como dura costra impedían el conocí miento y explicación correspondientes, del modo de organizar y ejercer el poder po- lítico en una comunidad. En este sentido, estamos ante una honrada contribución al

derecho constitucional y ante un honesto esfuerzo

bién sucedía en Duguit. una preocupación ética, en la medida que el esdareámiento de las estructuras y procesos políticos contribuyen a fijar las responsabilidades de go- bernantes y a asegurar la libertad de los últimos

Por otra parte, es menester subrayar que, a nuestro juicio, a pesar del laudable expurgo de cuestiones estériles, Duverger ha disminuido, exageradamente, la fun- dón de la teoría de la constitución —como acertadamente se lo reprocha Einsemann—. En efecto, el autor ha dedicado escasas páginas al "sistema de las constituciones estrilas", de suerte que ka soslayado el estudio de- tenido de problemas de contenido normativo de la constitución, de su inter pretación y dinámica, cuestiones todas ellas abundantemente estudiadas por oíros autores franceses, Vedet y Burdeau por ejemplo, y aún más sistemática y prea - súmente tratadas por tas doctrinas italiana y alemana. Sin embargo, conviene pun-

intelectual que revela, como tam-

tualizar, en su descargo, que su orientación socio-política te ha llevado a limitar aquellas consideraciones y creo que, en definitiva, con alguna ventaja por lo que re- presenta esa tendencia innovadora en el derecho constitucional. Cuando se rechazan determinados conceptos rebasados, cuando se limita ta estimación de otros, todavía operantes, es áerto que se realiza obra negativa, pero este negativismo. sobre todo cuando va acompañado de un rico caudal sugeridor y esctarecedor, como sucede en esta obra, cumple esta función: renovar una disápiina que corría el riesgo de anqui- losarse asfixiada bajo el peso de tantas consideraciones abstractas e inútiles. En

1921

reconocía

Léon

Duguit, en el prefacio de su obra antes atada, que tenía

carác-

ter negativo; que se había esforzado en mostrar la inanidad de tas noáones tradiáo- nales de derecho subjetivo, sujeto de derecho de soberanía. En nuestros días. Mau¬ rice Duverger, tras señalar la orientación sociológica de su libro y su intención de analizar los hechos, escribe más adelante, en la advertencia atada "Sin duda el co- nocimiento de estos hechos es antiguo: en este sentido este libro aporta pocas noved des. Pero ta tradiáón de los juristas consistía hasta aquí en despreáar, más o menos, estas realidades y, arrastrados por el gusto de la abstracción y la sutileza de su razo- namiento, dar la mano a esta mistificaáón fundamental que deifica al Estado y a tos gobernantes que ta encarnan. Así, más o menos inconsaentemenle. se convertían en auxiliares de los grupos soaales dominantes a tos que aprovechaba evidentemente tal

DUVERGER

Y LA ESCUELA

FRANCESA

DEL DERECHO

CONSTITUCIONAL

19

empresa Estas duras

Duguit. pues en ¡921 rechazaba la idea alemana del Estado-poder en favor de la idea francesa del Estado-colaboración Es pisto que Duverger condene la deificación

de! Estado, pero no es licito que involucre en su condenación, indiscriminadamente,

a todos los juristas del pasado. Duverger anuncia su voluntad de ruptura con la

mistificación del Estado y apunta cómo un gran número de juristas de la reciente es- cuela francesa comparte con él esa decisión de romper las ataduras mistificadoras A/o es menester subrayar la simpatía que esta postura ha suscitado entre los cultiva dores del derecho constitucional en nuestro país, como por ejemplo en el profesor Ji ménez de Porga, director de esta colección, y autor de un interesante libro sobre Lo s

regímenes políticos contemporáneos.

Esta tarea ha sido continuada inteligentemente por el profesor Jordi Solé Tura que ha refundido y supervisado esta versión española contando con ta colaboración de tos profesores Istdre Molas, J. M. Valles, Etiseo Aja y Manuel Gerpe. Corresponde pues a la cátedra de derecho político de la Universidad de Barce- lona ta importante tarea de divulgar la obra de Duverger A los profesores anterior- mente citados, y a la Editorial Ariel, debemos agradecer que haya puesto a disposi- ción de los estudiosos españoles y especialmente de tos jóvenes universitarios ta parte mas selecta de la obra del maestro francés. Especialmente este manual es un instru- mento muy útil para el estudio del derecho político porque, además, se ka cuidado de añadir a la traducción partes imprescindibles del programa básico de nuestra disci- plina.

Cuando se traduce un libro, en este caso un valioso manual universitario, hay que preguntarse acerca de ta oportunidad de su traducción y la respuesta en este caso es afirmativa. En este libro, el universitario español y aun el especialista, encontró rán orientaciones seguras y agudas sugerencias Claro está que por mucho que nos es forcemos en publicar y traducir no conseguiremos resultados eficaces en tanto no se estructuren, convenientemente, los estudios de la licenciatura dando acogida a las modernas orientaciones, sistematizando y desglosando, entre otras materias, las que caen dentro del derecho político. Qiazás el legislador español encontrase información en el plan francés, contenido en el decreto de 27 de marzo de 19*>4. Mientras tanto nuestra labor se restringe a comunicar a alumnos y a lectores las soluciones conteni- das en los mejores manuales europeos como éste del profesor Duverger. Porque cues-

y significativas palabras no pueden aplicarse al maestro Léon

tión

ria, sin mengua del genio nacional, con las estructuras y realidades existentes en Europa.

Esciibía esto último en 1962, en pleno régimen franquista. Al restablecerse, en España, un régimen político demoliberal con posibilidades soáalizadoras y al apro-

barse, en 1979, una Constitución democrática que garantiza la libertad de cátedra tart. 20. le) el panorama ha cambiado y, forzosamente, repercute en la investigación

y estudio

Buena prueba de ello es la abundancia de comentarios, artículos y monografías

tan difícil como es la insliiucionalización política está en función complementa-

de

la

ciencia

política

y del

derecho

constitucional

20 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO

CONSTITUCIONAL

sobre nuestro novísimo ordenamiento constitucional Los profesores citados de la Universidad de Barcelona, a los que debemos añadir

dicha

alm a mater ^ autor de importantes estudios, están

encaminada a constituir una escuela catalana del derecho político. Falta, aún, un manual que exponga, sistemáticamente, las normas e instituao ne.s de nuestro recién estrenado ordenamiento constitucional, aunque me llegan noti- cias de que pronto se colmará esta laguna. Supongo que los profesores barceloneses emprenderán, con entusiasmo y deteni miento el análisis del Estatuto de Cataluña, tarea urgente Entre tanto, esta nueva versión del libro de Duverger. con los valiosos comple- mentos que contiene, contribuirá a que los jóvenes universitarios catalanes, y de toda España, conozcan mejor las líneas fundamentales del derecho político

J.

A. González

Casanova,

tan vinculado

a la cátedra

de derecho político

de

realizando una meritoria labor,

Pablo

LUCAS

VERD Ú

CrUedrátuo

de

Derecho Político

Vicerrector de

ta Universidad C,nmfAuten\e

PRÓLOG O

 

A

L A DECIMOQUINT A

EDICIÓ N

FRANCES A

Este

libro

describe

los diferentes

sistemas

políticos

que funcionan hoy en el

mundo. La mayor parte de ellos se refieren más o menos id mismo modelo general,

unos para aplicarlo y los otros para camuflarse tras él: el modelo democrático. Sólo algunos sistemas políticos se oponen a dicho modelo de forma radical, no solamente

en la práctica sino también en la teoría: bien sistemas de derecha (monarquías

cionales o fascismos), bien sistemas de izquierda que asumen más o menos el slogan "elecciones, ¡traiáón!". Son poco numerosos. El sufragio universal y la existencia de parlamentos se han convertido en las bases de una nueva legitimidad, común a ta mayoría de los regímenes de nuestros días, de la misma forma en que la herenciay ta investidura religiosa eran los fundamentos casi generales de la legitimidad hace al- gunos siglos. Así pues, expondremos el modelo democrático antes de examinar tos sis- temas particulares que se inspiran en él o que asilo pretenden, de los que algunos re- posan sobre bases totalmente opuestas al atado modelo.

La obra está destinada a dos clases de lectores. En primer tugar, ha sido escrita para los estudiantes.

Esta quinceava ediaón termina la refundición completa de la obra emprendida en la precedente, en la que habíamos repensado y rescrito los capítulos consagrados a los regímenes autoritarios, y especialmente a tas dictaduras, que constituyen hoy —por desgracia— el régimen más extendido en el mundo. En ta presente edición, la principal novedad se refiere a tos regímenes semipresidenciales (de los que forma parte el régimen político francés), ofreciéndose un análisis comparativo bastante ela- borado. A pesar de que la obra sea autosuficiente (y aunque intente suscitar en sus lecto- res el deseo de confrontarla con otras), quisiéramos referirla a nuestras Sociologí a de l a política ' y Organizacione s políticas (partidos y grupos d e presión). 2 La primera, que constituye una introducción a la sociología general aplicada al te- rreno de lo político, hará tomar conciencia de los métodos que permiten un análisis científico de ta política y de sus límites. Corresponde a la asignatura de "áencia po- lítica " previa/a por los Deu g de derecho, de demias económicas, de administración

tradi¬

económica

y social y de ciencias humanas,

que es naturalmente

complementaria

de la

I Thétnís,

1 ti volunten, tol

1973 tnatt

iasi

Ariel,

Barcelona, I97SI.

- rhémís. en

' n volumen, col

prensa

22 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO CONSTITUCIONAI

de instituciones políticas y derecho constitucional Sería deseable que muchas umver sidades y facultades permitieran a los estudiantes seguir una y otra simultánea mente. La segunda obra prolongará y desarrollará las indicaciones dadas en ésta acerca del papel de los partidos y los grupos de presión en el funcionamiento de las instituciones políticas.

M .

D .

INTRODUCCIÓ N

L a superficie de la tierra está dividida en naciones: hay cerca de 150

cjue so n miembro s de la ON U y algunas cjue n o lo son. Cad a nación c uenta co n instituciones gubernamentales que constituyen u n Estado. E n realidad, la palabr a "Estado " tiene dos sentidos diferentes: o bie n de- signa el conjunt o de instituciones gubernamentales de un a nación (Es-

dotad a

de instituciones (Estado-nación). Este libr o estudia esencialmente las ins- tituciones gubernamentales de las naciones: a ellas se refiere mediante la expresión "instituciones políticas", utilizando el término "política " en su senrido estricto que precisaremos más adelante.

tado-gobierno) , o se refiere a la nación mism a en tanto cjue está

Las instituciones políticas así definidas se estudian co n u n enfoqu e

particular. E l título del libr o —que reproduc e más o meno s l a terminolo - gía d e lo s texto s qu e reglamenta n e l Diplome d'études universitaires généra¬ les— puede parecer ambiguo . Anteriorme"tc , e n las facultades sólo se ha- blab a de "derech o constitucional" . Ho y la asignatura correspondiente se titula "derech o constitucional e instituciones políticas". Eso significa que ya n o debemos limitarno s ál análisis de las instituciones establecidas po r

ta Constitución

estudiar su funcionamient o concreto e inclui r en ese estudio las institu- ciones de hecho n o previstas e n los textos. Alguno s lamentan que se hayan mezclado de esta form a dos enfoques mu y diferentes de los fe- nómeno s políticos: el enfoqu e jurídico y el enfoqu e sociológico. N o obs- tante, esto presenta grandes ventajas (cf. p. 29). Hemo s advertido , sin

y los textos que la completan , sino que debemos también

embargo , el orde n de los términos en el título de la obra , dand o priori -

n o emana n del derecho constitu-

cional, com o sugiere la denominació n oficial, sino que l o rebasan y do - mina n ampliamente . Esa inversión de los factores n o debilit a la parte ju -

rídica

d a d a las instituciones políticas. Éstas

del

análisis:

al

contrario ,

le

d a

u n

carácter

más

real.

i. E L

DERECH O CONSTITUCIONA L

El derecho constitucional es la parte del derecho qu e regula las insti- tuciones políticas del Estado. Estudiar el derecho constitucional es, pues.

24

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECHO

CONSTITUCIONAL

estudiar

las instituciones políticas e n

sus aspec tos jurídicos.

Esta ram a de l

derecho

n o tuvo ese nombr e hasta el siglo xix, un a vez qu e se estableció la

costumbr e de reuni r las norma s jurídicas políticas e n u n texto especial, d e carácter

Pero, incluso e n lo s países si n Constitución existe igualmente u n derecho

constitucional, e n l a medid a e n qu e las instituciones políticas constituyen el objeto d e un a regulación jurídica. N o siempre h a sido así. Lo s juristas

concernientes a las instituciones solemne, llamad o Constitución.

de principios d e siglo distinguían particularmente el Estado cuyos gobernantes están sometidos a norma s jurídicas, y el

pótico, e n el qu e lo s gobernantes rídica.

d e derecho, Estado des-

n o están ligados a ningun a norm a ju -

E L DERECHO E N L A SOCIEDAD. Per o ¿qu é es un a norm a jurídica ?

Par a entenderlo, n o ha y qu e partir d e las definiciones dadas po r lo s juris- tas, fundadas e n general e n concepciones apriorísticas, sino de u n análisis sociológico. Desde este ángulo, la noció n d e derecho es inseparable d e la noció n d e cultura , tal corn o l a utilizan los antropólogos contemporáneos .

La cultur a es par a ellos el conjunt o d e

de u n grup o social. Tod o grupo , toda colectividad reposa así sobre u n conjunt o complej o d e modelo s d e comportamient o —o "roles" — a lo s que se adecúan má s o meno s lo s Hiienibros.de! grup o cuand o se encuen- tran e n un a situación dada . E n relación co n estos modelo s d e comporta - mient o o roles, los miembro s de l grup o se encuentran u n poc o e n l a si -

tuació n d e lo s actore s d e l à Commedia dell'arte, qu e pon e e n relació n uno s personajes-tip o qu e encarnan , cad a un o d e ellos , u n pape l (rôle) —Arle - quín, Pierrot, Colombina— , per o so n libres d e inventar e l diálogo y d e

desarrollar

Cuand o do s personas se saludan, cuand o l a má s joven cede e l paso a

lo s modelo s d e comportamient o

l a situación

e n el marc o

d e su papel.

la mayor , cuand o unos elec tores

automovilist a obedece e l silbato de l guardia , cuand o u n cristiano asiste a Mis a o celebra las Pascuas, cuand o u n hombr e invita a cenar a l a mujer

que espera seducir, cada un o d e lo s participantes e n estas interacciones se refiere a reglas comune s y aceptadas po r ambas partes, qu e aplica n a su comportamiento . Lo s roles sociales com o lo s qu e acabamos d e citar, los modelo s culturales, com o dice n lo s anglosajones (patterns) aparecen así com o conjuntos d e reglas d e comportamient o e n la vida social. Estas re- glas d e comportamient o colectivo se llama n normas .

El concepto de norm a reposa e n el d e obligación: se aplica n las nor - mas portjue se siente l a obligación d e hacerlo. Obligación n o implic a es- tar forzado po r un a determinación material. U n hombr e qu e cae de u n

introduce n s u voto e n l a urna, cuand o el

oc tavo piso

grup o c uyas reglas prohibe n el asesinato puede matar a otr o si quiere, y

n o puede escapar a l a ley d e la gravedad. U n miembr o de u n

INTRODUCCIÓN

25

contradecir la norma . Tod o el peso de las coacciones sociales le empuj a

e n sentido contrario , pero este empuje n o es irresistible. L a obligación n o

reposa solamente en c oacciones sociales externas o

adhesión interna a la norm a porqu e un o mism o la considera valiosa. E l sentimiento de obligación que explica la obediencia a las norma s se basa más e n el valo r que se les reconoc e que e n las sanciones qu e las ac ompa - ñan. Tod a cultura se fundament a en u n sistema de valores.

j a cultura , la cual en - inglés E. B. Tylo r "lo s

conocimientos, las creencias, el arte, el derecho, la moral , las costumbres

hombr e com o miembr o

y las demás aptitudes y hábitos qu e adquier e

globa, según la célebre definición del antropólog o

sanc iones, sino e n la

El

derec h o

aparece

así

com o

u n elemento

el

de

de un a sociedad". 1 E n relación co n los otros elementos de la cultura, el derecho se define po r dos características. E n prime r tugar, reposa sobre valores de u n tipo particular : sus norma s están fundadas en la distinción

de l o justo y lo injusto, de lo equitativo y lo n o equitativo, mientras que

los valores

los valores patrióticos e n la distinción entre la propi a nación y los otros pueblos, los valores de ta urbanida d en la distinción entre l o correcto e

incorrecto, etc. E l derecho aparece cuand o los hombre s de

tentan regular sus relaciones mediante u n equilibri o entre las ventajas y las desventajas que cada un o obtiene de esas relaciones: equilibri o entre los producto s intercambiados , equilibri o entre el dañ o y la reparación,

equilibri o entre el ma l causado a la colectividad y la sanción infringida a su autor, etc. E l hecho de qu e este equilibri o sea a menud o ilusorio y oculte relaciones de fuerza, significa solamente que los valores qu e se

la

afirman sirven entonces par a disimula r los comportamiento s reales;

equidad y la justicia, simbolizada s po r la balanza, n o dejan de ser po r ello los valores que fundamenta n el derecho.

morales están fundados e n la distinción entre el bie n y el mal ,

u n grup o in -

E n segund o lugar, el derecho se define po r la naturaleza de las sancio-

nes aplicadas e n caso de violación de las normas . A este respecto, pueden ,

tres tipos que aclaran la natura-

c o n una relativa precisión, distinguirse

leza de las sanciones: las sanciones socialmente organizadas, las sanciones

sociales difusas y las sanciones psicológicas. Las primeras

puede n

deno -

minarse sanciones jurídicas, porqu e define n las norma s de

derecho

e n re-

lación a las otras normas : el derecho está formad o po r el conjunt o de normas cuya aplicación o violación conllev a sanciones (recompensas ó castigos) organizadas. Esta organización de las sanciones se manifiesta p o r el hecho de que ciertas personas reciben del grup o el pode r de cons- tatar la aplicación o l a violación de las norma s y de aplica r tas sanciones correspondientes, disponiend o además de los medios de hacer respetar

I

r

B

Tri o*.

Prtimtnf rutture. Londres,

1871

2b

INSTITUCIONES

POLÍTICAS V DERECHO

CONSTITUCION Al

su decisión: tribunales, jueces, policía, etc.

t i

poder

de sancionar es

un o

de los aspectos del pode r e n general, y

las personas

investidas de él

(or-

ina n parte de las autoridade s del grupo . E n este punto , com o en mucho s otros, derech o y política están ligados. L a aplicación de sanciones organi - zadas sólo es un a parte de sus competencias respectivas.

En las naciones modernas , el derech o se define también po r un a ter-

cera característica: el mod o de elaboració n de las normas . E n su origen ,

elaboradas

por el propi o grup o de maner a difusa y n o organizad a —por la costum -

bre, la tradición, el uso, o tambié n po r las c onvencione s establec idas

tre Ibs miembro s del grupo — existe u n derech o consuetudinari o y u n de- rech o convencional . Y e n cuant o a ellas se refiere, su característica de norma s jurídica s se desprend e solamente (además del sistema de valores

q u e las fundamenta) del hec h o

lación co n sanciones organizadas. Per o también u n gra n númer o de nor - mas jurídica s se establece ho y po r la propi a autorida d pública baj o la form a d e constituciones, leyes, reglamentos, órdenes ministeriales, ac tos administrativos, etc.: e n éstas, el carácter de norma s jurídicas se des- prend e igualment e d e s u mod o de elaboración , es decir, del hech o de qu e son dictadas po r la autorida d pública.

las norma s jurídicas, com o todas las norma s sociales, era n

en-

de qu e la autorida d pública castiga su vio-

E L DERECHO CONSTITUCIONAL. E l derech o constituciona l aparece a la

vez com o l a bas e fundamenta l de l derech o (dentr o de l ámbit o interno :

dejamo s de lad o el problem a del derech o internaciona l y de sus relacio-

nes co n el derech o

q u e las demá s y meno s rigurosa. Po r u n lado , l a Constitució n o ley cons -

titucional es u n

d e él y gracias a él posee n validez. Lo s actos admimstratiyo s sólo so n váli-

dos si se adecúa n a las leyes, y éstas

constitución qu e cumpl e así ei papel de norm a jurídica fundamenta l e n el sentido qu e Kelsen dab a a esta expresión. Po r otr a parte, e n mucho s

paíse s las disposicione s d e l a Constitució n se aplica n meno s rigurosa-

mente

m á s texto s jurídicos . Ante s de l final de l sigl o xvm , inclus o n o existía n Constituciones , y los gobernantes estaban raramente sometido s ai de- recho.

El derech o se desarrolló primer o e n form a de derech o privad o y de derech o penal . Sus norma s regulaba n principalment e las relaciones entre los miembro s del grup o (relaciones de famili a y de alianza , relaciones de cambi o y de propiedad , y relaciones resultantes d e u n dañ o causado). Las relaciones entre los gobernantes y los gobernado s se referían esencial- mente a la represión penal, la reglamentació n fiscal, el servicio militar v

sólo so n válidas si se adecúa n a la

texto jurídic o superio r a todos los demás , qu e se derivan

reciente

interno)

y com o

un a ram a del derech o

más

—cuand o n o deja n de aplicarse— qu e las disposiciones d e los de-

INTRODUCCIÓN

27

las prestaciones civiles. El desarroll o del derecho público es en general más reciente. El derecho administrativ o supone ya u n Estado fuertemente constituido, que tiene un a organización más o meno s burocrática, en lu -

gar de estar basada en la fidelidad personal. E l derecho constitucional su-

pon e que los gobernantes so n considerados

dos al derecho com o los ciudadanos ; solamente los Estados

democráticos

han llegado a esta concepción. Aparecida en las antiguas Ciudades-Es - tado y desaparecida co n la caída de Roma , dich a idea resurgió co n el mo - vimiento liberal moderno .

hombre s ordinarios , someti-

L a

voluntad

de someter

los gobernantes al derecho se manifiesta en-

tonces en el establecimiento de constituciones a las que

tarse, sin pode r modificarla s más que mediant e procedimiento s especia- les, solemnes y difíciles. E l mism o concepto de Constitución va más o írte- nos unid o al de "pacto " o "contrat o social " que aparece e n el siglo xv n y se prolong a al xvm . E n lugar de un a sociedad basada en la histori a y las tradiciones, se extiende entonces la idea de un a sociedad fundad a po r la voluntad de los hombres , que decide n establecer entre ellos un a c olectivi- dad y define n los principios fundamentales que deberán informarla : el pacto social es, pues, la base mism a del Estado . S u noció n es ambigua . Se

ellos debe n ajus-

trat a

a

l a

vez d e

un a

concepció n

filosófica

y

d e

un a situació n d e hecho .

Para

resolver la contradicción entre el principi o según el cua l todos los

hombre s nacen libres e iguales y ta necesidad de u n pode r político que

ásegure el funcionamient o de la sociedad, se parte de la idea de (fue ésta reposa sobre el consentimient o de los individuos, que habrían aceptado

p o r contrat o limitarse mutuament e sus libertades y obedecer

dades establecida s po r ellos . E n América , los "peregrinos " de l Mayffawer fundan de esta maner a su nueva coloni a po r u n pacto expreso y el con -

trato social se convierte en realida d (1620).

E n esta perspectiva, la Constitución es un a form a de pacto social que

ella prolong a y precisa. E n el siglo xvm , se ven aparecer en los Estados

escritos

que expresan de esa form a los principios básicos de u n Estado : las decla-

raciones de derechos (Declaraciones de Independencia de los Estados

Estados

americanos com o Massachusetts en 1780, Declaración de los Derechos del Hombr e francesa) y las constituciones propiament e dichas. Las pri -

meras definen los derechos naturales del hombre , que el Estado debe res- petar : constituye n el movimient o iniciad o po r los peregrino s de l Mayflo-

a las autori -

Unidos y en la Franci a revolucionari a dos clases de doc umentos

Unidos, Declaraciones de Derechos establecidas po r diversos

luer u n sigl o y medi o antes. La s segundas precisa n la organizació n d e

los

poderes públicos y la estructura fundamenta l del Estado. Más tarde,

las

dos clases de documento s serán más o meno s refundidos : las declaracio- nes de derechos constituirán el preámbul o o el prime r capítulo de las

28 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECHO

CONSTITUCIONAL

Constituciones. L a idea de que la constitución expresa el pacto social se mantiene aún subyacente. Pero ha pasado progresivamente a u n segundo plano , a ex-

pensas de una concepción más jurídica que permite asegurar el respeto de todas las autoridades públicas a las norma s constitucionales. L a Cons - titución ocup a la cim a de la jerarquía de las normas jurídicas: es decir, que todos los demás textos (leyes, decretos, órdenes ministeriales, etc.) deben respetarla so pena de nulidad. Las "leyes constitucionales" —esto

es,

riores a las leyes ordinarias, qu e deben adecuarse a las disposiciones de aquéllas. Lo s mecanismos del contro l de la constitucionalidad de las leyes aseguran esa conformidad ; sin embargo , n o funciona n siempre y la supe- riorida d de la constitución es a veces solamente teórica (cf. más adelante, pp. 173 y s.). E n este último caso, la sumisión de los gobernantes al dere- c h o es bastante ilusoria.

A este respecto, se ha n diferenciado dos clases de Constituciones: las

Constituciones-ley y las Constituciones-programa . Sólo rresponde n a la definición precedente. Las normas que

las obligacione s y limitaciones qu e impone n a los gobernantes se aplica n

de maner a efectiva: tal es el caso de los Estados liberales. Tambié n hay que distinguir las Constituciones rígidas, difíciles de modificar , y las

Constitucione s flexibles, modificable s po r simple s leyes ordinarias , cuyas normas , a) poderlas cambia r po r el procedimient o ordinario , n o coartan excesivamente al legislado r (cf. p . 174). Puede n igualment e diferenciarse las Constituciones qu e establecen u n contro l de la constitucionalidad de

los textos cuy o conjunt o

form a

la Constitución—

se considera n supe-

las primeras

co-

éstas establecen,

las leyes de

lado r librarse fácilmente de las obligaciones y restricciones teóricamente establecidas po r la Constitución. Incluso las Constituciones-ley n o son

tan imperativas com o parecen.

E n los Estados autoritarios, el alcance de las Constituciones es aún

más débil.

ciones jurídicas e n sentido estricto. De ahí el nombr e de Constituciones-

programa . Co n

gánica de la Constitución, referente a los procedimientos y la organiza- ción de las instituciones políticas y la parte relativa a las obligaciones y li -

mitaciones

dadanos. L a primer a parte se respeta po r lo general, al menos formal - mente. Co n la segunda n o sucede lo mismo . Las Declaraciones de dere- chos, las garantías contra la arbitrariedad, los recursos contra los abusos del pode r gubernamental suelen cjuedarse en letra muerta. A pesar de todo, puede n invocarse los principios establecidos po r la Constitución para resistir al pode r cuand o la dictadura se vuelve algo menos opresiva:

las qu e

n o l o prevén:

en estas últimas

también

puede el

legis-

Define n u n proyecto ideal o simulad o y n o contienen obliga -

todo , es preciso distinguir entre la parte propiament e or -

impuestas a dichas instituciones en sus relaciones co n los ciu-

INTRODUCCIÓN

29

la evolución d e l a URS S y de las democracias populares e n estos últimos años constituye u n bue n ejemplo. E s mejor un a Constitución-programa que ningun a Constitución.

Finalmente,

n o hay que olvidar que el concepto

d e derecho constitu-

cional n o correspond e exactamente al de Constitución. Existe u n derecho constitucional aunqu e n o haya Constitución: e l derecho constitucional

es, en este caso, e l que se aplica a las instituciones políticas. Cuand o existe Constitución, e l derecho constitucional suele desbordarl a ampliamente .

Si

en cambio , muchas

otras

tuciones políticas están incluidas e n l a Constitución,

bie n es cierto que las principales norma s

jurídicas

referidas a las

insti-

norma s se contienen e n las leyes ordinarias , reglamentos,

decretos,

usos, la costumbr e y la

jurisprudencia. Y a l a inversa, sucede a veces que l a Constitución, sobre tod o en la parte consagrada a las declaraciones d e derechos, incluye nor - mas extrañas a l derecho constitucional n o concernientes a las institue io - nes políticas.

órdenes ministeriales, y también en la práctica, los

realizado

desde una perspectiva marxista ; M . vR . WEYL, ¡.a part du droit dum la réalité el dans

igualment e E . B . PASUKA-

NIS, La théorie générale du droit, 1974. Y desde un a perspectiva clásica véase L .

ta action, 1968, y Revolution et perspectives du droit,

Sobre

el concepto

d e derecho, consultai

u n interesante

1974.

análisis

JULUO T

DE LA MoRANDiÈRE,

P . EsMEiN,

H . LÉVY-BRUHL y G . SCELLE, Introduction à

t'élude

du droit,

1951 , t. I ; J . BRETHE DE LA CRESSAYE y M . LABORDE-LACOSTE,

intro-

duction général a l'étude du droit, Paris v Neuchàtel, '1*

profund o de l a técnica jurídica se enc uentra e n F . GENOY, Science et technique vu droit privé positif, 1914-1924, 4 vols.; L . DUCUIT, Traité de droit constitutionnel, 3. ' ed., 1927, t. 1 ; M . REGLADE, La coutume en droit publu interne, 1919.

1942. U n análisis más

Sobre el desarroll o de la idea de constitución en el siglo xviu, cf. H . NEZARD,

Éléments de droit constitutionnel, 8 / ed. , 1927, I, pp . 60 2 y ss. ; P. DUCLOS, Lu notion de constitution devant l'Assemblée constituante de 17H9, tesis, Paris, 1932. Sobre e l desarrollo del "constitucionalismo" , ct. C . H . MAC; ILWAIN, ConstUutioénafism and the changing wortd, 2." ed., Cambridg e (Mass.], 1969; F . D . WORMUTH, The origiris constituäonnalism, Nueva York, 1949. Sobre la noción actual de constituc ión, ci.

y S. ROZMARYN, t.a Constitution comme toi fondamentale dans

P. BISCARETTI DI RuFFiA

les Étals de l'Europe occidentale et dans les États socialistes. Turi n v Paris, 1966, v H . ] . SPIRO, Governemenl by Constitution: the politual Systems of democracy, Nueva York,

1965.

2.

LA S

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

El aspecto jurídico de las instituciones políticas —que constituye el de- recho constitucional— n o es l o esencial d e este libro. Junt o a las institu- ciones oficiales establec idas po r la Constitución y los demás textos jurídi-

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECH O CONSTITUCIONA L

e os, estudiamos también instituc iones de hecho, tom o los partidos políti-

cos v los grupo s de presión (estas instituciones de hecho suelen denomi -

narse "organizaciones" , para distinguirlas de las instituciones oficiales, para las (]ue se acostumbr a a reservar el término de instituciones). Parti- cularmente, las instituciones oficiales n o se estudian solamente desde el

punt o de vista jurídico: se analiza su funcionamient o de tancia real y su lugar y significación en la sociedad.

El derecho de esta form a qued a resituado dentr o de la ciencia política

y ambo s (derecho v ciencia política) se complementa n mutuamente . L a

presente obr a se basa pues en un a dobl e aproximació n a las instituciones

políticas: jurídica y sociológica. Ese dobl e enfoqu e simultáneo caracteriza

de análisis de los fenómeno s al emplead o en los Estados

Unidos , dond e las enseñanzas de derecho constitucional po r u n lado , y las d e government y potilics po r otro , se halla n rigurosament e separadas y no mantiene n muchas relaciones entre sí (ya que el derecho constitucio- nal se estudia desde u n punt o de vista esencialmente jurídico y procesal).

un métod o europeo , y sobre tod o francés, gubernamentales. Se opon e radicalmente

hecho, su impor -

Tal

diferencia pedagógica

se

explic a e n parte po r un a evolución

his¬

tórica diferente. Franci a se constituyó com o nación alrededo r de la

mo -

narquía, qu é utilizó ampliament e las categorías del derecho público para construir y desarrollar las instituciones del Estado. Los Estados Unido s se

edificaron a parti r de pequeñas comunidade s de base que generaro n en- tre sí relaciones basadas en la competenci a y en pactos privados , mante- niend o siempr e su desconfianza hacia la autorida d pública. E l concepto de Estado fue siempre débil y confuso, y el derecho constitucional en consecuencia se refiere sobre tod o a las relaciones entre gobernantes y particulares a través de l contro l jurisdicciona l del Tribuna l Supremo .

francés de las instituciones políticas frena el desarroll o de

una verdader a ciencia políüca, per o en cambio , además de pode r consti-

tuir u n útil antídoto contr a ciertos excesos "funcionalista s ' o "sistémi-

c os " de la ciencia política contemporánea , ofrece grandes ventajas par a la formación jurídica. E l estudio simultáneo del derech o constitucional y de las instituciones políticas permit e resituar el derecho en su contexto so- ciológico y medi r así su verdadera significación. A este respecto, es fun- damental en el sentido etimológico del término porqu e toda formación jurídica que n o esté sólidamente basada en dich o enfoqu e será artificial.

El

enfoqu e

INSTITUCIONES,

REGÍMENES,

SISTEMAS.

Lo s

role s

o

modelo s

d e

com -

portamiento , cuyo conjunt o constituye la cultur a de u n grup o social, es- tán unido s unos a otros en form a de constelaciones que constituyen insti¬ tuciones, organizaciones y sistemas. E l vocabulari o sociológico n o es

siempre preciso a este respecto.

E n u n sentido ampli o del término,

se de-

INTRODUCCIÓN

nomin a sistema a tocio conjunt o de roles e n los que los diversos elemen- tos (orina n u n conjunt o ordenad o y son interdependientes unos de otros.

Bajo esta óptica, una institución

com o el Partid o Comunist a so n sistemas de roles. E l Parlament o est á (orinado , e n efecto , po r lo s role s efe diputado , d e senador, de candidato , de elector, de miembr o de la mayoría, de presi- dente de comisión, de Funcionario de las cámaras, de ministro , etc. Todo s esos roles conllevan derechos y obligaciones, implican actitudes y activi- dades dirigidas a ciertas funciones. El sustrato material de la institución (instalaciones, edificios, reglamentos, técnicas, etc.) sirve para prec isar la definición de los roles y permiti r eme se cumpla n electivamente. .Podemos presentar de la mism a maner a al Partid o Comunista , co n los roles de afiliado , militante, simpatizante, votante, secretario de célula, miembr o del comité central o del ejecutivo. Y to n su prensa, perma - nencias, sede central , etc .

conjunt o

modelo s de comportamient o eme constituyen la cultura de u n

grupo y que de algun a maner a sirven par a definirlo. Se denomina n en-

com o el Parlament o o un a organización

Sin

embargo ,

suele

reservarse

el

nombr e

de sistema

para el

de roles o

tonces "subsistemas " las constelaciones más restringidas

tuida s e n e l interio r d e u n sistem a as í definido . E<n est e sentido , e l Parla -

mento y el Partid o

son mu y numeroso s y variados. Puede n delimitarse sobre un a base espa- cial : los municipios , los departamentos, las regiones, constituyen subsis- temas en relación a la nación. Puede n delimitarse po r ta especializarión de los roles qu e los forman ; algunos consideran de este mod o el sistema político, el económico , el familiar, el de propiedad , tom o subsistemas del sistema social. Tambié n puede n delimitarse por la existencia de grupos particulares formado s en el interior de una colectividad dada : los com u nistas, los católicos, los estudiantes, las mujeres, constituyen así subsiste mas. Igualmente puede n delimitarse po r una disposición partic ular de roles relativos a u n determinad o objete? o a ciertas [unciones , desde este punto de vista, las instituciones son también subsistemas.

de roles consti-

Comunist a constituyen subsistemas. Lo s subsistemas

Frecuentemente se superpone n varias de las delimitaciones preceden-

tes. Así, las organizacione s so n po r l o general grupo s constituido s e n el interior de una colectividad dada, y están dotados de una estructura más o menos complej a adaptad a a su objeto y (unciones. E n cierto modo , in -

cluso puede n conf

todo grup o tiene un a cierta organización, y toda organización corres- pond e a u n grup o más; o menos delimitado . El ' oncept o de institución es bastante ambigu o a este respecto, pues puede aplicarse tanto a una varie- dad particular de subsistema o tomarse com o sinónimo de subsistema. La concepción de Durkhei m y de sus discípulos parece corresponde!

undirs e las nocione s ele grup o y organización , ya qu e

32 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

V DERECHO CONSTITUCION AI

a este último

entonces casi el mism o significado que el término "cultura " en el sentido que le damo s en este libro. L a célebre definición de Fauconnet y Maus s es significativa a este respecto, pues define com o institución "u n conjunt o de actos o de ideas instituidos que los individuos encuentran ante sí y que de algun a maner a se les imponen". 2 Esto correspond e exactamente al

concept o d e subsistema , y a qu e todo s io s subsistema s —es decir , toda s la s

instituciones— define n así la

sentido, dad o que la palabr a "instituciones " en plural tiene

cultur a que

sirve de base al sistema social.

Desde entont es, la sociología ha ignorad o u n poc o el concept o de institu- ción, que es más emplead o po r los juristas.

Para éstos, una institución es u n conjunt o de norma s jurídicas relati- vas a u n mism o objeto y a las misma s funciones, que constituyen u n tod o coordinado . E n este sentido, el matrimonio , la propiedad , el contrato, el

Parlamento , las elecciones, son instituciones. Eso correspond e a la defini-

ció n de l Dtdionnaire d e Robert : "Instituciones : el conjunt o d e las forma s

o estructuras

cidas po r la ley o la costumbr e de u n grup o humano" .

definición e n nuestra exposición, complementándol a en u n punt o esen-

com o son estable- Adoptaremo s esta

fundamentales de organización

social, tal

cial. Las instituciones n o son solamente "forma s o estructuras" de orga - nización social ; son también representaciones colectivas qu e siempre se valoran en algun a medida , y esa valoración Constituye u n elemento esen-

cia

mida d

mentos de su existencia.

l d e s u eficacia .

L a

legitimida d d e un a institució n —es decir , s u confor -

co n el sistema de valores- de u n ¡grupo dado — es un o de los funda-

Reservaremos el nombr e

de

organización par a las formas y estructu-

ras soc iales establecidas más d e hec h o qu e de derecho . Las instituciones

son de algun a form a las organizaciones oficiales de la sociedad ; las orga - nizaciones son las instituciones n o oficiales. "Oficial " se tom a aquí n o

sólo en u n sentido jurídico {= reconocid o po r en u n sentido sociológico (= reconocid o com o

res del grupo) . Así, en la concepción tradiciona l del parlamentarism o

el derecho), sino también tal po r el sistema de valo-

francés, los partido s político s y a fortiori los grupo s d e presión , so n orga - nizaciones de hecho, n o reconocidas po r el derecho constitucional y con -

sideradas t om o meno s legítimas que el

lativas. Po r supuesto, definidas n o es rígida.

cionalizan : los partido s tiende n a ser rec

a

instrumentos

Parlament o o las elecciones legis-

la frontera entre instituciones y organizaciones asi Po r así decirlo : ciertas organizaciones se institu-

onocido s po r

legítimos

las c onstitucione s y

ser

de expresión política, los Parlamentos.

Definiremo s más adelante las instituciones políticas, en relación co n

considerados

com o

aunqu e co n u n carácter menos oficial que el de

INTRODUCCIÓN

33

las demás instituciones. Recordemo s simplemente, para fijar las ideas,

que para nosotros se trata de las instituciones relativas al pode r en el Es- tado. L a presidencia de la república, el prime r ministro , los ministros, el Parlamento, el Tribuna l Supremo , las elecciones: tales son las principales

Cad a un a de ellas está coordinad a co n las otras, v

instituciones políticas. el conjunt o dispuesto

me n político " al subsistema constituid o po r el conjunt o de las institucio-

nes política s ele u n sistem a social . E l régime n parlamentario , el régime n

de partid o único, etc.: tales son algunos tipos

presidencialista, el régimen

de régimen político. E n cierto modo , se definen com o Ma x Webe r definía

del

el "tip o ideal " qu e le servia para analizar las sociedades. A partir

análisis comparativ o de regímenes concretos, se elabora u n model o co- mún a varios de ellos, de carácter abstracto y sistematizado, que sirve para explicarlos.

com o

sistema.

E n consecuencia,

llamamo s

"régi -

Para algunos, "régime n político " v "sistema político " son expresio-

nes sinónimas: un a y otra designan el conjunt o coordinad o de las institu- ciones políticas, que constituye el subsistema político de u n sistema so- cial. Para nosotros, el término "sistema político " designa u n conjunt o más ampli o que "régime n político". Estudiar u n sistema político n o es

solamente analizar sus instituciones

políticas y su disposición coordinad a

c orno régimen político. Es también estudiar las relaciones entre este régi- men v los demás elementos del sistema social : económicas, técnicas, cul- turales, ideológicas, históricas, etc.

En este sentido, llamamo s sistema cial, estudiado bajo la per spectiva de

político al conjunt o del sistema so- sus aspectos políticos. Ta l enfoqu e

se justifica por el hecho de que el sistema político es el cuadr o general del sistema, en el que sus diferentes elementos se ordena n unos a otros. Se comprende n mejor sus interacciones v la articulación general del sistema

social si se le contempl a bajo

cas pueden, pues, estudiarse de dos maneras: po r un a parte, en sí mis- mas, en tanto que forma n u n subsistema propi o eme llamamo s régimen político; po r otra, en cuanto están estrechamente ligadas a los demás ele-

aseguran su regulación y tendrá u n mayo r desarro-

llo que el segundo, porqu e su objeto específico reside en el estudio de las

su aspecto político. Las instituciones políti-

mentos del sistema social, de cuyo conjunt o coordinación. E n este libro el prime r enfoqu e

instituciones políticas. Pero el segundo también tendrá

tante, much o más ampli o eme en otras obras que tratan de la mism a ma - teria, va que pensamos que las instituciones políticas y el régimen político que constituyen sólo se comprende n realmente si se resitúan en el seno clel sistema socia l del qu e so n el marc o v el mecanism o regulador .

u n lugar impor -

34 INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECH O

CONSTITUCIONAJ

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

E

INSTITUCIONES

N O

POLÍTICAS.

E n

este

libro sólo se estudian las instituciones políticas de los Estados, lo í]tie excluye otras dos categorías: las instituciones políticas de

las colectividades

Estado. Convien e hacer algunas precisiones a este respecto, sin per-

der de vista que las distinciones así establecidas sólo tienen u n valor

pedagógico v son mu y este punto , n o vamos a

entrar en disputas de escuela, aunqu e algunas de

ellas n o sean del todo inútiles. L a más importante se refiere a las relaciones entre la política y el Es-

tado. Pava algunos, la política es sólo la ciencia del Estado; para otros, es

la ciencia del pode r grupos sociales y n o

nida sobre tod o po r juristas,

le/a particular. L a segunda

tienden a pensar que el pode r debe estudiarse de form a comparad a en to- dos los grupos humanos . Progresivamente, la segunda tesis va domi - nand o a la primera . Además tiene sobre ésta una superiorida d metodo -

de form a comparativ a el pode r en todos los grupos descubrir las eventuales diferencias entre el poder

en el Estado y el pode r en los demás grupos humanos , y constatar por ell o qu e la diferenci a de naturalez a eme se ha establecid o a prion tai vez n o exista en el terreno de los hechos.

lector a la discusión del problem a que tratamos

lógica. Si estudiamos humanos , podremo s

en todas las colectividades humanas, en todos tos

distintas al Estado y las instituciones n o políticas del

criticables

desde

el

punt o

de

vista científico. E n

sólo en el Estado. L a primer a tesis ha sido mante-

para quienes el Estado presenta una natura- la defienden más bien los sociólogos, que

Podemo s

remitir al

e n

porqu e n o se plantea la cuestión. Incluso si se piensa que la política es la

ciencia del pode r en todas las colectividades, en todos los grupos, puede

estudiarse cíe form a particula r el pode r e n un a determinad a categoría de sociedad, de colectividad, de grupo . Es precisamente l o qu e se hace en este libro. Analizamo s solament e tas instituciones políticas de los Estados,

aunqu e pensamos que todos los demás conjuntos humano s

bién instituciones políticas. Si tituciones políticas del Estado

cas" se

tarse a dich o uso. L o cjue n o impid e considerar que desde el punt o de vista científico, el término "instituciones políticas" tiene u n sentido más amplio , y engloba las instituciones relativas al pode r en todas las socieda- des, todos los grupos y todas las colectividades.

nuestr a

Soáologit polilique, pp . 22 y ss. N o es útil reproducirl a aquí ,

tienen tam-

n o precisamos cada vez que se trata d e ins- es porqu e el término "instituciones políti-

restringe a éstas en el lenguaje corriente. Es cómodo , pues, adap-

Por

otra

parte,

las

instituciones

políticas

qu e

aquí

se

estudian

n o

comprende n todas las instituc iones del Estado relativas al poder,

sino

so-

lamente

las instituciones políticas,

de ellas.

algunas

A este respec to,

v po r otro las instituciones administrativas y ju-

hay que distinguir po r

u n

lado

INTRODUCCION

dit iales. Estas son también distinciones utilitarias y pedagógicas v no dis- tinciones científicas. L a distinción entre política y administración se basa en la idea de que la política concierne a las decisiones fundamentales, las tomas de posición generales, las orientaciones de conjunto, v que la ad- ministración se refiere a la aplicación práctica, de detalle, al nivel de los ciudadanos, de esas decisiones, posttiras v orientaciones.

L o s juristas ha n tratado de precisar esta distinción, oponiend o las norma s generales e impersonales, contenidas en las leves y reglamentos, a las medidas individuales adoptadas para aplicarlas. Pero n o se puede n

y medidas

de reform a de los cheques postales es más

administrativa que política; el

asimilar política y legislación po r un a parte, y administración

individuales

po r otra.

Un a ley

nombramient o de u n ministro , de u n em -

bajador, de u n prefecto, es más político que

administrativo.

Actualmente la tendencia es distinguir la política y la administración

no po r el carácter

la importanci a de las decisiones, com o acabamos de decir. Se tiende así a

separar las instituí iones del Estado en dos niveles: las instituciones políti- cas están en el nivel superior, y las administrativas en u n plan o inferior y subordinado . L a distinción de las constituciones socialistas entre el "po - der político del Estado " y el "pode r administrativ o del Estado " corres-

a esta concepción. Pero tales distinciones sólo

existe

siempre un a ancha zona comú n entre las instituciones políticas v las ad -

general o individual de las medidas tomadas, sino po r

ponde aproximadament e son claras en el plan o de

las definiciones jurídicas.

E n

la prác tica

ministrativas. Los altos funcionanos , los grandes cuerpos del Estado, for- man parte a la vez de unas y otras: oficialmente sólo intervienen en ta aplic ación; prácticamente juegan a menud o u n gra n papel en la decisión.

Se en u n

ridad del Estado en funciones en un a zona territorial determinad a —como el prefecto en el departamento, o el direc tor en el instituto—, se

plantea el mism o problem a que antes: se trata de u n alto funcionari o que teóricamente sólo es un a autorida d administrativa, pero que también de- sempeña u n papel político. E l problem a es diferente co n las autoridades

locales independientes de las

municipio, el gobernado r electo de un a región, etc. Sociológicamente, se trata de instituciones políticas distintas del Estado Prácticamente, esas otras comunidade s son bastante dependientes del Estado y están bastante integradas en él. Las relaciones reales entre el Estado y las comunidade s

locales, es dec ir, la existencia y el grad o de descentralización o federa- lismo, son u n elemento mu y important e del régimen político. Es lamen -

table eme en Francia la parcelación de los programas

gue a n o tratar estos problemas en el análisis de las instituí iones polític as

pone n de manifiesto otras dificultades cuand o queremos distinguir Estado las instituciones nacionales y tas locales. Frente a un a auto -

instituciones nacionales: el alcalde de u n

universitarios obli -

S 6

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y

DERECH O CONSTITUCIONAL

La distinción entre lo político y lo judicial es relativamente más pi e cisa. Las instituciones judiciales tienen po r objeto aplicar las leves en t aso de conflicto sobre su interpretación (tribunales ciyiles) o en caso de viola ción de las disposiciones que califican ciertos actos de crímenes, delitos v demás infracciones (tribunales represivos). Esas instituciones tienen una importanci a política extrema, especialmente las segundas, que desempe- ñan u n papel capital en la protección del Estado. E n los Estados liberales, se hacen esfuerzos par a volverlas independientes de las instituciones po -

líticas, sin conseguirl o

cia en lo referente a la naturaleza y los poderes de las instituciones políti-

cas . Será , po r tanto , examinad o e n est e libr o (cf

siempre. Este problem a tiene un a gra n importan -

.

pp .

1.58 y ss.).

Maurice HAURIOU desarrolló en los años 1925-1930 una original teoría de la institución, "Théori e de l'institution et de la fondation (essai de vitalisme so- cial)", IV e . Cahier de la Nouvelle Journée. 1925. Para Hauriou . "Un a institución es una idea de obrar o de emprender que se realiza v permanece jurídicamente den- tro de un medio social; para la realización de esa idea, se organiza un poder que le procura órganos. Por otra parte, entre los miembros del grupo social interesa- dos en là realización de l a idea, se produce n manifestaciones de comunión diri- gidas por los órganos del poder y regulados por procedimientos". Esta teoría, bastante oscüra, se basa en una observactoïi insufic iente de los hechos, pues otorga una importancia demasiado grande al elemento racional y consciente y a los fenómenos jurídicos. Fue retomada y desarrollada por un discípulo de Hau- riou, Georges Renard , que acentuó aún más su carácter ideal y ético (G. RENARD, La théorie de l'institution, essai d'ontologie juridique, 1930; Philosophie de l'institution, 1939, Le droit constitutionnel et la théorie de l'institution, e n Mélanges Carré de Mal¬ berg, 1933).

Sobre el concepto de instituciones políticas, cf. M . Du VERGER. Sociología de la política, Ariel , Barcelona, 1975. Sobre la distinción entre instituciones políticas e instituciones administrati- vas, cf. los tratados de derecho administrativo de E. SAYAGUES-LASO, Traité de droit administratif, 2 vols., 1964 (establece u n esquema de los principales sistemas

administrativos); A . DE LAUBADERE, Traite élémentaire de droit administrait/, 3 vols

1973; y las obras de cien-

cia administrativa, especialmente G . VEDEL y otros), Traité de science administrative,

Paris-La Haya,

tration publique, Paris, 1967. Sobre las instituciones judiciales, cf. J . VINCENT, Procédure ROUSSELET, Histoire de la magistratura, .1957 ; CASAMAYOR, />> ¡ages, ñado s e n las pp . 157 y ss.

M .

1957. v lo s rese -

4. a éd., 1967-1977; G . VEDEL, Droit administratif, 5. a éd.,

1966; B. GOURNAY.J. F. Kestler y j : STWEK-FOUYDÊSSEAU, Adminis¬

civile,

1969;

PI

A N D E

L A

OBR A

Esta obr a analiza los grandes sistemas políticos que funciona n actual-

mente en el combinad o rios po r ün

por otro. L a primer a se basa en la estructura de las instituciones políticas

socialistas

mundo . Para clasificar los sistemas políticos existentes hemos

dos oposiciones : la de los regímenes

lado, y la de los sistemas

capitalistas

liberales y los autorita-

y los sistemas

consideradas en sí cial. L a primer a es

les, v la segunda en Estados comunistas.

ambas

mismas,

y la segunda en

su

entorn o económic o y so-

occidenta-

una distinción

fundamental en los Estados

encontramos

cuatro

Combinand o

oposiciones,

tipos de

siste-

mas políticos, de los que actualmente sólo funciona n los tres primeros :

las democracias capitalistas (sistema occidental), las dictaduras socialistas (sistema de los países del Este) y los regímenes autoritarios capitalistas (monarquías arcaicas y dictaduras fascistas o conservadoras). E l cuarto

tipo —las democracia s socialistas— n o funcion a todavía, l o qu e n o prueb a que n o pued a funciona r algún día. E n el mund o hay mucho s hombre s y mujeres que esperan ese día. Las dos grandes naciones que domina n el

planeta —los Estados

rra. Cuand o un a dictadur a socialista trató de evoluciona r hacia la demo - cracia sin abandona r el socialismo, los ejércitos soviéticos terminaro n

democraci a

brutalmente co n la experiencia (Praga, 1968). Cuand o un a

capitalista intentó avanzar hacia el socialismo sin abandona r la democra - cia, los servicios americanos ayudaro n a sus militares fascistas a ahogar en sangre la experiencia (Santiago de Chile, 1973).

puede

representarse esquemáticamente po r medi o de dos ejes perpendiculares,

Unido s y la URSS — tratan de impedi r que eso ocu -

L a clasificación

de los sistemas

políticos adoptad a e n este libr o

uno que

tarios, y el otr o la oposición entre sistemas capitalistas y sistemas socialis- tas, l o qu e delimit a cuatr o casilla s (cf. fig. 1). L a cuart a permanec e vacía .

representa ta oposición entre sistemas liberales y sistemas autori -

Hemo s hec h o aparecer las experiencia s de

bas marcadas co n la señal que precede al nombr e de los difuntos.

Checoslovaqui a y Chile , am -

socialistas

Sistemas

S8

INSTITUCIONES

POLÍTICAS

Y DERECHO

Sistemas

liberales

CONSTITUCIONAL

t Checoslovaquia , 1968

DEMOCRACIAS

tChile ,

1973

LIBERALES

 

REGÍMENES

DICTADURAS

SOCIALISTAS

AUTORITARIOS

CAPITALISTAS

 

Sistemas

autoritarios

Fie.

i . ~^La dasificaeión

d e los regímenes

políticos.

Vamo s

a estudiar sucesivamente

lo s tres grandes tipos d e sistema

no -

tific o ü$ue funciona n e n nuestro s días . Previamente , e n l a primer a pait e del libro , desmbtrémo s e l model o general e n e l qu e todos se inspira n d e alguna forma , a veces par a disimula r tras él u n régimt n completamente diferente: e l triodelo democrático. Se desarrolló históricamente a l mism o

tiémpo qu e lo s regímenes

model o propio . Pero los valores liberales de form a casi general, d e form a qu e los

tod o o e n parte deben referirse a ellos de algun a manera ; están obligados

lo s

a

parlamentos, si n perjuicio d e que'Ios reduzcan a simulacros.

liberales

caipitatistas,

d e lo s qu e constituye e l

se impusiero n progresivamente regímenes qu e lo s rechazan é n

d e lo s gobernantes,

instaurar

el sufragio

universal, la s elecciones

BIBLIOGRAFÍ A

GENERA L

No existe ninguna obr a que abarque directamente el conjunto de problemas tratados e n este manual. Así pues, el lector deberá remitirse a las bibliografías particulares colocadas al final de od a apartado o al principio de ciertos capítu- los.

Antes d e leer este libro, aconsejamos acudir primer o a M . DUVERGER, Sociolo-

197.5), e Intro-

duction a la politique,

para situai lo s problemas d e qu e se trata e n este libro e n u n contexto más am -

plio. Además,

los mismos problemas desde u n punto d e vista

gie de Iti politique,

1973 (trad. castellana: Sociología

de la política,

Ariel,

1964 (trad. castellana: introducción

a la política,

Ariel,

1965),

la obra puede confrontarse con manuales que tratan una parte de

distinto: po r ejemplo, A . HAU-

RIOU, Droit constitutionnel el institutions politiques, 4. a éd., 1970 (trad. castellana:

Derecho constitucional e instituciones políticas, Ariel , 1971) y 6. a ed . revisada po r J . GICQUEL y P . GELARD, 1975; R . MACRIDÏS y B . E . BROWN, Comparative politics: notes and readtngs, 4. a ed. , Homewoo d (HU , 1972; C . J . FRIEDRICH, Cojistilulionnal go-

vernmenl and democracy, 4. a ed., 1968, Waltam (Mass.), traducido ai francés co n el título d e La démocratie constitutionnelle, 1958. Para textos y documentos, no s remi-

tiremo s

a

M . DUVERGER,

Constitutions et documents politiques,

8. a

éd.,

1978.

Para l a mayoría d e

lo s problemas, puede acudirse a la International Enciclope-

1968 , 17 vols. (trad. castellana: Ed . Aguílar.

dia of the Social Sciences, Nueva York,

1977)

éd.,

-

Par a un a exposit io n global , cf. G . BURDEAU, Traité

1966-1978,

1 1

vols.

de sàerwe politique, 2. A

Para completar las bibliografías

indicadas e n e l texto,

remitimos a l a Biblia

graphie international*' de science politique,

L a

bibliografía

\ vol . po r añ o desde el añ o 195S

(Unesco).

de science politique, comentad a co n

contenid a e n l a Revue française

inteligencia,

es muy cómoda.

Las revistas d e ciencia política so n muy numerosas. E n Francia, la Revue fran-

çaise de science politique es esencial ;

American polit uni science review es fundamenta l e n el plan o internacional . L a Revue

du droit public et de science politique contiene un a interesante crónica de l Parla- mento francés. E l conjunto de artículos de revistas y de periódicos es analizado

et sociale

regularment e po r e l Bulletin analytique de documentation politique, économique

la Revue française

de sociologie es importante . L a

contemporaine, qu e aparece cada mes desde

1947 ; po r s u parte, l a Documentation

politique internationale f lniejnational

politu al science abstraits) qu e public a desd e

195 0

cuatro números al año bajo el patrocinio de la Unesco, se ocupa exclusivamente de los artículos de revista.

PRIMER A

PART E

EL MODEL O

DEMOCRÁTICO

N o

todas

las naciones

del mund o actual

son democráticas:

la

mayo?

parte,

po r el

contrario ,

son dictaduras más

o

menos

monolíticas,

más o

menos represivas. Per o todas reclama n para sí unos valores democráti-

cos, se

crático. Toda s o casi todas poseen un a Constitución, a pesar de que mu - chas de éstas sean solamente Constituciones programáticas. L a mayoría

recurren al sufragio universal, a pesar de que el voto n o sea libre y las más de las veces consista únicamente en la ratificación obligad a de candidatos únicos. Toda s o casi todas poseen u n Parlamento , aunqu e los diputado s

queden

reducidos a u n débil papel , cuand o n o nulo, en la mayo r parte de

los casos. L a mayoría tienen u n sistema judicial formalment e indepen - diente, aunqu e los jueces sean mu y a menud o simples agentes del pode r ejecutivo.

de base, al menos

teórica, a todos los sistemas políticos existentes, de hecho se ha desarro-

llado en el s«no de un o de ellos: el sistema liberal capitalista. Funcion a de

proclama n democráticas, se refieren a u n mism o model o demo -

El model o democrático

que po r consiguiente sirve

manera efectiva

Estados Unido s y Canadá, Japón , Australia, Nuev a Zelanda, etc. E n otras

se asemeja más bie n a un a decoración superficial, adosada a un a obr a de arquitectura totalmente opuesta. N o obstante, el hecho de qu e los re-

gímenes autoritarios contemporáneo s reclamen también para sí

delo democrático n o es desdeñable. Significa que estos regímenes están en oposición co n el sistema de valores al que expresamente se refieren,

pues n o son enteramente legítimos a los ojos de los ciudadanos. Siendo la

legitimidad un o de los fundamento s más importantes de! pode r polític

puede decirse que los poderes autoritarios tienen menos base que los po -

deres democráticos dentro de! sistema de valores del mund o contempo - ráneo.

elaboración

del model o democrático y su' difusión en la época actual, seguido de sus rasgos principales : sufragio de los ciudadanos, parlamentos, jueces inde-

en las llamadas naciones occidentales: Europ a del Oeste,

el mo -

o,

A

continuación

vatnos a describir, en prime r término,

la

42

EL

MODEL O

DEMOCRATICO

pendientes. Sobr e cada un o de estos puntos , se analizarán los principios y

mecanismo s

del

modelo ,

distinguiend o la

form a

mediant e

la

cual

so n

aplicados e n los Estados e n que constituye la base real de su sistema

po -

lítico (democracias occidentales) y la letrina a través de la cua l l o so n en

Estados

implicación

los

sin verdader a

dond e n o práctica.

hay

más

eme

un a

referenc ia

teórica

CAPÍTUL O

PRIMERO

E L

DESARROLL O

DE L

MODEL O

DEMOCRÁTIC O

Es esencial distinguir el model o democrátic o

tal com o realmente

fun -

cion a e n los Estados occidentales, y la image n qu e del mism o se tiene. E n

efecto,

form a

qu e

efectiva, n o lo hacen de u n mod o del tod o

inclus o los

Estados

occidentales

qu e aplica n el model o de

coherente

co n

la image n

en general se tiene de él

y qu e ellos mismo s

poseen.

E l ejempl o del

Parla -

ment o es típico e n este

sentido : cuand o e n el model o imaginad o

ocup a

u n pape l central y preponderante , e n la

dentales su pape l real es mu y débil, excepció n hecha Unidos .

mayo r parte

de

los países

de

los

occír

Estados

ha

El

model o democrátic o correspond e a la democraci a liberal

tal

cotí »

funcionad o en

los países

capitalistas avanzados entre

1870

y los albo -

res de

1939.

E n estos

mismo s países funcion a actualmente

u n sistema

po-

lítico mu y distinto al

qu e se le suele denomina r "tecnodemocracia" .

Per o

los ciudadano s n o tienen plen a concienci a de esta evolución

evocand o

este caso, sin embargo ,

y continúa n

En

los

las

estructuras

y la deformació n es meno r qu e la eme padece en

valores

del

model o

democrátic o

liberal.

regímenes

autoritarios , dond e se le invoc a sin aplicarlo . E n las

tecnode-

mocracias,

se le invoc a aplicándolo

per o

la aplicación

n o

correspond e

a

la

invocación.

SECCIÓN

1

 

L a

elaboración

del

modelo

democrátic o

 

El

model o

democ rático

n o

es

un a

elaboració n

artificial

de

teóricos,

politicólogos,

res e n los años treinta.

desarrollad a

juristas o

a

través

de

com o l o pretendían sus adversarios conservado -

Es el

institu-

resultado de

un a

Europa .

larga evolución

Mucha s de

histórica

varios siglos en

sus

DESARROLLO

DEI

MODEL O

«ione s lian sido extraídas de sistemas políticos anteriores, especialmente de las monarquía s aristocráticas que funcionaba n e n esta región del

mund o co n anteriorida d al siglo

transí o tinadas y adaptadas de ta! (orina que se han fundid o e n u n nuevo sistema. Esta ec onomí a de medios se constata mu y a menud o e n la evolu-

ción de las sociedades. E l nuevo sistema utiliza com o materiales, elemen- tos de los sistemas antiguos a los que e n consec uencia modifica, para

adaptarlos a s u propi a lógica: u n poc o al mod o de

dras de monumento s antiguos que ha n sido empleados e n la construc- ción de edificios posteriores.

xix. Co n todo, han sido traspasadas,

las columna s o las pie-

1.

L A

FORMACIÓN

DE L

MODEL O

model o democrático se form ó en el seno del sistema aristocrático v

monárquic o que reinaba en Europ a antes de la Revolución franc esa v que

lo s francese s llama n Anden Régime. E l prime r impuls o lúe dad o hac e cerca

de nueve siglos, cuand o diversos descubrimientos técnicos (rotación de

El

cultivos, nuevos cereales, collerón, herraje

de animales, arad o

disimétrico

d e cuña y orejera, instrumentos de hierr o

par a arar, molino s

hidrátilicos

y de viento, timón y brújula) acrecentaron en Europ a occidental los ren -

dimientos agrícolas y las condicione s de transporte. El nivel de vida au - menta, la población crece, las carreteras y puentes se multiplican, las rela- ciones humana s se desarrolla n favorecidas po r los peregrinajes y las cru- zadas. E n tugar de un a producción en circ uit o cerrado en el interior de grandes dominios , se tiende hacia un a producción par a el intercambio.

La agricultur a sigue siendo dominante , per o los comerc iantes, artesanos

y financ ieros juegan

cial, agrupad a e n las ciudades : la burguesía (los "burgueses " so n tos ha-

bitantes de los burgos, en el sentido literal del teímino).

La burguesía n o se caracteriza únicamente po r el domini o de l o eme trata (artesanado, manufactura , comercio , negocios, banca, servicios,

etc.) sino también po r los método s qu e emplea . Co n ella, el beneficio se convierte en el moto r esencial de la economía , mientras que la produc - ción feudal estaba basada sobre la explotación de grandes propiedades

dond e las nociones de servicio,

rango,

produc tivas entraña también u n cambi o en las estructuras y valores socia- les resultado de l o cual será el sistema democrático capitalista. Sin em - bargo la evolución será mu y larga. Hasta el siglo xvm . el nuevo sistema se desarrolla en u n solo país, Gra n Bretaña N o se generaliza en lod o Occi - dente hasta después de las revoluciones americana \ hatues a

comunidad , lazos personales, privilegios, rendimiento . L a evolución de las fuerzas

u n papel creciente.

Así se form a un a nueva ciase

so

se mezclaba n co n

las de

EL

MODEL O

DEMOCRÁTIC O

E L

NACIMIENTO

DE L MODEL O

E N

GRA N

BRETAÑA .

Durant e

larg o

tiempo , l a producción d e tipo capitalista y l a burguesía qu e l a potencia son mu y minoritaria s e n u n mund o dominad o po r l a agricultur a tradi-

cional. E n el siglo xi , l a burguesía obtiene libertades municipale s para el desarrollo d e municipios , es decir, d e ciudades autónoma s situadas fuera de l a jurisdicción d e lo s señores feudales y d e lo s obispos o par a compar - tir el pode r co n éstos. E l municipi o es administrad o po r u n cuerp o d e magistrados elegidos. Sus habitantes n o están sometidos al vasallaje y censos feudales. Forma n milicias para defenderse contra invasores even-

tuales, al abrig o

sidad

nales par a solventar lo s litigios y sus propio s impuestos para mantener

d e muralla s que rodea n l a ciudad : n o tienen, pues, nece-

d e l a protección d e lo s señores feudales. Tiene n sus propio s tribu-

los

servicios públicos d e l a ciudad. Lo s municipios , aparecen así com o is-

las

"plutodemocráticas " (el sufragio es restringido y lo s ricos dominan )

en el seno d e u n mund o biguo , pues so n a l a vez

es típico su derecho a poseer blasones.

aristocrático.

Per o

señoríos colectivos

su carácter sigue siendo am - integrados e n e l feudalismo :

1. La asambleas de estados. — A l o larg o del sigl o xiv , l a representación

de l a burguesía se eleva del plan o municipa l al plan o nacional , co n el de - sarrollo e n toda Europ a d e las "asambleas d e estados". N o se trata tanto de un a institución nueva com o d e l a transformación d e lá vieja institu-

ción feudal, d e lo s grandes consejos, d e l a corte del rey, d e lo s "campo s de marte" , etc. L a noveda d consiste e n l a adición d e u n nuev o elemento :

la burguesía d e las ciudades. La s asambleas así constituidas adopta n di - versos nombre s según lo s países: Estados generales. Cortes, Dieta, Parla- mento, etc.

La estructura de las asambleas de estados. — E s habitua l distingui r tres "es - tados " (en el sentido d e "estadas " sociales): clero, nobleza y burguesía. En Escandinavia, sin embargo , se reúnen cuatro "estados" : lo s campesi- nos libres forma n un a categoría eme se añade a las precedentes. Cad a "es - tado " está representado d e maner a distinta : las elecciones se celebran po r

estados, lo s elegidos d e cada un o d e

salvo

bleas ele estados poseen u n carácter ambiguo . D e u n lado , l a burguesía es elegiila po r procetliuúentos bastante modernos . Per o po r otro , l a inclu- sión d e lo s representantes d e estos señoríos colectivos em e forma n lo s municipio s refuerza el sistema feudal. Po r ejemplo , lo s Estados generales i raní eses intentaron restituir l a inonare|uía electiva d e l a mism a maner a en qu e se habría llegado a constituir el régimen aristocrático d e Polonia .

ellos se agrupa n separadamente em e lo s ayuntamientos, las asam-

e n casos

excepcionales.

A l igual

l.as necesidades financieras

juegan

u n papel

preponderant e

e n

l a

transió] mación

ele las asambleas

feudales e n asambleas

d e estados.

E n

u n

DESARROLLO

DE L

MODEL O

t 5

inund o de e( onomí a cerrada, el monarc a medieva l extraía de sus propio s dominio s lo esencial de los recursos necesarios par a los poderes púhlit os

podia , pcu tanto, prescindi r de la "avuda " de sus v asallos MU demasiadas dificultades . F.l monarc a de l sigl o xi v vive e n u n mund o mu \ dilerente ,

<fondt' los cambio s

económico s ya se ha n desarrollado , dond e las técnicas

militares i ada ve/

más

complejas

encarecen

los

ejércitos-

\

las

guerras,

experimentad o

precisai de importante s recursos. Las avudas feudales debe n convertirse

hace

dond e la administración

ha

u n

crecimient o

que

le

en impuesto s modernos . Y

es

precis o rec lamarlo s a todo s

los qu e

dispo¬

nen de medios , en especial

a

los

burgueses,

das e

social cuy o pode i

eco-

nómic o está en plen o auge.

Desarrollo de las asambleas de estados — Reunida s generalment e par a acordar subvenciones, las asambleas de estados acostumbra n a reclamar

el balanc e de las finanzas par a justificar las demanda s reales, para contro - lar la per cepción de impuestos, par a exigir precisiones e n c uant o al em - pleo de los créditos acordados , par a verific ar posteriorment e las cuentas. Tod o esto abr e la vía al pode r presupuestari o v fiscal de los Parlamento s modernos . Igualmente, acceden al contro l político formuland o quejas antes de acorda r unas subvenciones. E n Gra n Bretaña, el rey debe pres-

cindi r de los ministro s en 1340 y clama . E n 1376, el Parlament o le

en

1371

par a obtene r

el diner o qu e

re-

oblig a a qu e sean juzgados po r tos "lo -

res" quienes haya n realizad o exacciones e n provech o propio : éste

es el

orige n de l procedimient o de l impeachment E n Francia , lo s estado s d e

13,5.7

impone n u n consejo de tutela al delfín. E n ocasiones, los reyes favorecen este papel polític o de las asambleas de estados haciéndoles adopta r deci- siones favorables a la Corona ; el delfín consigu e que los Estados genera-

les franceses de d r e cuand o se

aprueb a la deposición de Ricard o 11 y la usurpación de Enriqu e IV ; e n

1461. se adhier e a Eduard o IV ; en Escandinavia , la asamble a d e Kalma r

1359 rechacen el tratado de Londres , firmad o po r su pa - hallab a prisionero ; en 1399, el Parlament o británico

decide la

unión

persona l

de

los

tres

reinos,

etc.

I

Parlamento

británico.

— Salv o e n Gra n

Bretaña , las

"asamblea s

d e

siglos siguien-

E n España, la im -

reu-

nida s e n Castilla . A finale s de l sigl o xvn , las asamblea s efe estado s n o exis -

portanci a

tes.

estados " desaparec e n e n todas partes a lo larg o de los dos

E n

Franci a n o vuelven a reunirse después de

1614.

de las Cortes disminuy e a parti r del siglo xv i y dejan de ser

ten j>rái

tic ament é e n ningun a d e las grande s naciones , a exc epció n d e In -

glaterra

A l

mism o

tiemp o

en

qu e

estos

embrione s

de

parlamento s

se

hunde n en

el

continente ,

el

Parlament o

británic o

inicia

un a luch a dec i -

siva contr a

el

tev. que conducirá a la ejecución de Carlo s I. al estableci¬

mient o

pmwsiona l

de

un a

república

\ finalment e

a

la

restauración

de

EL

MODELO

DEMOCRÁTICO

una monarquí a limitada.

Los factores del desarrollo del Parlamento. — E l desarroll o de l model o de - mocrático en Gra n Bretaña parece deberse al hecho de que un a par te de la aristocracia terrateniente se incorpor ó en seguida a u n proceso de pro- ducción de tipo capitalista basado en el beneficio: se convierte, así, en la aliada natural de la burguesía que descansa sobre la mism a base eco- nómica. Se constituye un a espec ial clase medi a cuya capacidad produc - tiva n o cesa de aumenta r hasta llegar a ser predominante . L a ascensión del Parlamento , expresión de esta clase media , está en función de su de-

sarrollo.

esencialmente agrícolas, la burguesía urbana ,

reducida a sus únicas fuerzas, era demasiad o débil para llevar a cabo unos cambio s de estructura esenciales y provocar , a su vez, el advenimient o de

un nuev o sistema político. Las instituciones representativas cuy a apari- ción había provocado , estaban condenadas a desaparecer {asambleas de estados) o a vegetar en algunos sectores restringidos, análogos a las "pla - zas de segundad " de los protestantes e n Franci a (repúblicas urbanas).

era preciso que encontrasen u n

E n las sociedades

Par a eme pudiesen dura r y extenderse

apoy o

más

amplio .

E n

este sentido,

podría

decirse que

la lana ha engendrad o la demo¬

Tracia

moderna . Y a e n el siglo XI, Inglaterra exportab a más de

och o mi -

llones

de vellones cad a año, la mayo r parte de los cuales ib a destinada a

Flandes, en u n moment o en que llegaba a los tres millone s de

habitantes.

L

a

nobleza

campesin a dedicad a a

la ganadería

tenía

intereses

comune s

c

o n la burguesía comercia l y especuladora. Más aún, tendía a adopta r su

mism o

para

ver .en ella u n lugar y un a

vicio era sustituida po r la concepción capitalista del beneficio. Lo s nobles

ingleses

continente buscaban ennoblecerse. L a alianza de la burguesía y de la no-

bleza

En Francia, en cambio , los nobles n o se comportaro n com o empresa- rios agrícolas. E n general abandonaro n la explotación de sus tierras me- diante censos en diner o o en especies. Aislada de ellos, la burguesía vol - vióse hacia el rey, al que ayudó a desembarazarse de la tutela de los seño- res feudales, mientras éste la introducía en la administración y la direc- ción del reino (por ejemplo , Colbert). D e esta form a los Estados genera- les quedaro n debilitados po r la rivalidad de las fuerzas que los integra- ban, lo que a su vez permitió al rey desprenderse de ellos.

Parla -

del

sistema de valores. Dejaba

de considerar a la tierra corno u n fun-

dament o de obligaciones, funciones y privilegios políticos y sociales,

tendían

rural

fuente de rentas. L a concepción feudal del ser-

al mism o tiemp o que

Parlament o

británico.

los burgueses

a aburguesarse

el

pode r

del

generó

Monarquía

limitada

y régimen

parlamentario.

E l

desarroll o de l

ment o

británico

le lleva

en

prime r lugar a convertirse en

u n

contrapeso

del pode r rea! que desemboc a

en el denominad o régimen

de

"monarquí a

DESARROLLO

DEI

MODELO

!

limitada " El rev qued a com o jefe de Estado v de gobierno , manteniendo todo s los podere s n o atribuido s a otra s autoridade s po r