Está en la página 1de 2

La hija de Jairo (Andrs Eloy Blanco) "Yo la amaba, la amaba!... Qued yerta; La muerte al fin le marchit las rosas...

Yo estaba cerca de la nia muerta, llorndole las manos luminosas... Yo la amaba, la amaba!... Sus colores eran de rosa en la maana aquella y el rosa huy como al morir las flores cuando lleg la muerte junto a ella. Blanca, blanca!... Que blanca se me puso! Como se disolvi con la blancura! Su mano complet la vestidura... Como prolonga el algodn el huso!... Yo la amaba, la amaba!... Voces buenas clamaron lejos: -!El rab ha tornado!Jairo parti en su busca y a mi lado La blanca nia era una nube apenas... Lleg el rabino. Y todos fueron mudos. Silenci su plair la plaidera... Lleg el rabino de los pies desnudos, Maduro el trigo de la cabellera... No es muerta... duerme!... el taedor rea... No es muerta... duerme!, y Jairo sollozaba... y era una nube as la nia ma y a su lado, temblando, yo la amaba... -No es muerta... duerme!... y le orden: Levanta! Y ella se alz, delgada del martirio, Y una voz le subi por la garganta como una abeja que abandona un lirio. Y yo la am de nuevo, resurrecta; Su misma voz, su misma luz tena, Pero la muerte la dej perfecta Con la blancura de morirse un da... Muri de nuevo un da... Yo la amaba, mas sin remedio, se muri ese da... -Vuelve, Rabino, vuelve!... yo clamaba, pero el Rabino rubio no volva.

Pas la nia veinte siglos muerta, Muri Cafarnaum de Palestina, y el alma ma, intil y desierta, lloraba inmortal sobre la ruina. Yo la amaba, la amaba!... Su blancura la buscaba en la blanca nebulosa. Su cabellera entre la noche oscura y en el poniente su color de rosa... Y al fin la hall... escondida entre los tules de una puesta de sol, estaba Ella; su carne inmvil entre dos azules inauguraba la primera estrella... Y la encontr ms blanca todava, flotando en el azul, sin vestidura, Que blanca estaba as!... la nia ma tras veinte siglos de blancura... Clam al amor entonces... Voces buenas dijeron a lo lejos: Te he escuchado! Clam al eterno Amor... y a mi lado La blanca nia era una nube apenas... Lleg el amor. Los cielos fueron mudos, Su leve paso silenci la esfera, Lleg el eterno amor de pies desnudos, Maduro el trigo de la cabellera... No es muerta... duerme!... y le orden: Levanta! Y ella se alz, delgada de martirio, y una voz le subi por la garganta Como una abeja que abandona un lirio. Y ha vuelto a m... su cabellera oscura, Su misma voz... pero en la mano fra Con veinte siglos de amasar blancura Persiste el miedo de morirse un da..."